Querido Mohr:
Ayer y hoy quería escribir, pero el comercio me lo ha impedido. Aquí, de vuelta, los correos. Vermorel hace bien con su influencia de los franceses en el Congreso y su carácter serio, y que no pronuncian ningún discurso. ¡Pobre Eccarius! Por tu apéndice sobre la forma de valor, te felicito. En esta forma se le hace comprender hasta al entendimiento más rebelde. Y lo mismo por el prólogo. Pero ¿quién ha hecho la vergonzosa traducción antigramatical en el Bee-Hive? ¿Por qué no me la enviaste y me dijiste lo que querías? Temo que te perjudique con Beesly y compañía; creerán que la hiciste tú mismo. A propósito, ¿por dónde fluye entonces el «trans atlantische Ocean»? Mañana te contaré más.
Tuyo,
F. E.