Manchester, 1 de septiembre de 1867

Querido Mohr:

Acabo de cobrar una deuda muy antigua e incobrable de 5 libras, lo cual me pone en condiciones de enviarte mañana esa suma, en cuanto haya cobrado el cheque. De lo contrario, en vista del reembolso de las 45 libras a Borkheim ahora inminente, me habría visto un tanto apurado. ¿Qué hay de B., ha vuelto? Puedo, y por ello quisiera, arreglar el asunto ahora.

Recibidos con agradecimiento los 8 pliegos. Lo teórico es de lo más magnífico, también el desarrollo de la historia de la expropiación. Pero la inserción sobre Irlanda está hecha con una prisa terrible y el material está muy poco trabajado. Para una primera lectura, a menudo resulta positivamente incomprensible. Más cuando haya examinado las cosas con mayor detenimiento.

Brillantísimo es el resumen sobre la expropiación de los expropiadores, eso será contundente. Es una suerte que el libro, por así decirlo, «juegue» casi exclusivamente en Inglaterra, de lo contrario entraría en vigor el § 100 del Código Penal prusiano: «Quien… incite a los miembros del Estado al odio o al menosprecio recíproco», etc., y acarrearía confiscación. Bismarck parece necesitar de todos modos una pequeña campaña de fachada contra los obreros. En Erfurt o por esos alrededores han atacado por alta traición a un poeta, impresor y editor lassalleano, y en Elberfeld han confiscado incluso un papelucho del noble Schweitzer. Una prohibición del libro en Prusia sería, pues, en cualquier caso posible, pero completamente ineficaz en las circunstancias actuales.

Tuyo
F. E.