20 de julio de 1867. Querido Engels,
Te escribo estas líneas en toda prisa, con la esperanza de que aún te encuentren en Hannover. C’est une chose brûlante. El viejo Lafargue ha invitado a mis 3 hijas (parten mañana con el sécrétaire) a Burdeos, desde donde irán con él y su mujer a un balneario marítimo. Tanto menos podía yo rehusarlo cuanto que el estado de salud de las 3 muchachas hacía de esta invitación una verdadera dicha. Pero el decoro prohibía que el Sécrétaire de l’Espagne pagase los gastos de viaje. Estos (ida y vuelta) sumaban aproximadamente 30 £, que tuve, pues, que entregarle. Además, había que sacar sus relojes, vestidos, etc., de la casa de empeños. Así se fueron al traste las 45 £ que tenía de reserva para el alquiler de la casa, el 3 de agosto. (Letra contra mí.) Ahora no sé qué otra cosa hacer sino escribirte a ti. Si esta carta te alcanza, escríbeme enseguida con una carta incluida para Borkheim , para que me adelante el dinero . Lee en Alemania: « Doce luchadores de la revolución . De Gustav Struve y Gustav Rasch ». Encontrarás en ello, bajo la rúbrica del «luchador de la revolución» Freiligrath, una nueva traición de este probo hombre contra nosotros. Tuyo
KM