27 de julio de 1867.

Lieber Fred,

Las dos medias notas de 5 libras recibidas con el mejor agradecimiento. En lo que respecta a la dirección, la de Borkheim. Él conoce mi situación, naturalmente con tanta penumbra como considero necesaria frente a él. Me alegra incluso que él sepa que tú me prestas dinero. Solo tienes que escribirme cuándo se le envía el dinero. No veo por qué debería involucrar a un tercer filisteo.

Hoy recibirás enviado “Fenians”. Tus líneas de ayer me han producido gran alegría y no tengo necesidad de explicarte más esto. Ahora me ha llegado por último el pliego 20. El conjunto constará probablemente de 40 a 42 pliegos. No he recibido hasta hoy ninguna prueba limpia después de las que te envié. Los que están en tu poder, envíamelos de vuelta a tu partida.

En lo que se refiere a la objeción ineludible del filisteo y del economista vulgar que mencionas (los cuales, por supuesto, olvidan que, si contabilizan el trabajo pagado bajo el nombre de salario, contabilizan el no pagado bajo el nombre de ganancia, etc.), la cuestión se reduce, expresada científicamente, a lo siguiente: ¿Cómo se transforma el valor de la mercancía en su precio de producción, en el cual 1) todo el trabajo aparece como pagado, bajo la forma del salario; 2) en cambio, el plustrabajo, o la plusvalía, adopta la forma de un recargo sobre el precio de costo (= precio de la parte del capital constante + salario) bajo los nombres de interés, ganancia, etc.?

La respuesta a esta pregunta presupone:
I) Que se haya expuesto la transformación, por ejemplo, del valor diario de la fuerza de trabajo en salario o precio del trabajo diario. Esto se hace en el capítulo V de este tomo.
II) Que se haya expuesto la transformación de la plusvalía en ganancia, de la ganancia en ganancia media, etc. Esto presupone la exposición previa del proceso de circulación del capital, puesto que la rotación del capital, etc., desempeña en ello un papel. Este asunto, por tanto, solo podrá exponerse en el libro 3.º (el tomo II contiene los libros 2.º y 3.º).

Aquí se pondrá de manifiesto de dónde proviene el modo de representación del filisteo y del economista vulgar, a saber: de que en su cerebro no se refleja nunca más que la forma fenoménica inmediata de las relaciones, y no su conexión interna. Por lo demás, si esto último fuese el caso, ¿para qué haría falta entonces una ciencia en absoluto?

Si yo quisiera ahora cortar de antemano todas estas objeciones, echaría a perder todo el método dialéctico de desarrollo. Al revés. Este método tiene la bondad de tender constantemente trampas a esos sujetos, que los provocan a manifestaciones inoportunas de su asnería.

Por lo demás, inmediatamente después del § 3 (“La tasa de la plusvalía”), que es el último que tienes en tus manos, viene el § “La jornada de trabajo” (lucha por la duración del tiempo de trabajo), cuyo tratamiento demuestra ad oculos cuán en claro está en la práctica el señor burgués sobre la fuente y la sustancia de su ganancia. Esto se muestra también en el caso Senior, donde el burgués asegura que toda su ganancia e interés provienen de la última hora de trabajo no pagada.

El mejor saludo a la señora Lizzy.

D KM

A tu regreso tienes que quedarte aquí un par de días.

A propósito. De ningún modo he considerado oportuno iniciar al señor Meißner en mis asuntos privados.