Manchester, 26 de junio de 1867.

Querido Mohr:

«Dando continuación a mi respetuosa de ayer» incl. dos mitades de cinco libras, cuyas segundas mitades seguirán mañana temprano por el primer correo, de modo que mañana por la tarde estarán en tu poder.

Sobre la génesis de la plusvalía, todavía lo siguiente: el fabricante y, con él, el economista vulgar te objetarán de inmediato: si el capitalista paga al obrero por sus 12 horas de tiempo de trabajo solo el precio de 6 horas, de ahí no puede surgir plusvalía alguna, puesto que entonces cada hora de trabajo del obrero fabril solo cuenta = ½ hora de trabajo = aquello por lo que se la paga, y solo entra por este valor en el valor del producto del trabajo. A lo que sigue luego, como ejemplo, la habitual fórmula de cálculo: tanto para materias primas, tanto para desgaste, tanto para salario (realmente desembolsado por producto horario real), etc. Por muy espantosamente superficial que sea este argumento, por mucho que identifique valor de cambio y precio, precio y salario, valor del trabajo y salario, por absurdo que sea su presupuesto de que 1 hora de trabajo solo entre en el valor como ½ hora si solo se la paga como ½ hora, me asombra que no lo hayas tomado en cuenta ya, pues te lo echarán en cara con toda seguridad y será mejor despacharlo de antemano. Quizá vuelvas sobre ello en el próximo pliego.

Tienes que procurarme una dirección en Londres a la que pueda hacer enviar las £100 la semana próxima. Es que pienso irme de hoy en ocho días con Lizzie vía Grimsby a Hamburgo, Schleswig, Copenhague, etc., y probablemente estaré fuera 4 semanas. Así pues, he de mandar el dinero el jueves o el viernes por medio de nuestro cajero a ese lugar, y para ello necesito una dirección indiferente, a ser posible comercial. De modo que tienes que pensar a quién prefieres para ello y hacérmelo saber en seguida.

Después de haber enviado a Lizzie de Hamburgo nuevamente a Grimsby, visitaré también a Meißner y a Kugelmann y luego iré al Rin.

Muchos saludos.
Tu F. E.