. . Kugelmann es un médico muy eminente en su especialidad, la gine- cología. Virchow y las demás autoridades (entre ellas un tal Meyer, de Berlín, antes Von Syboldt, de Góttingen y, antes de volverse loco, Sem- melweis, de Viena) mantienen correspondencia con él. Si hay un caso difícil en su especialidad, siempre se le llama en consulta. Para darme» un cuadro de la rivalidad profesional y de la estupidez local, me dijo que al principio no fue admitido en la asociación médica porque la “gine- cología” era “una porquería inmoral”. Kugelmann tiene también mucho

* Preocupaciones pecuniarias y domésticas. (Ed.) 22 Contribución a la crítica de la economía política. (Ed.)

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talento técnico, Ha inventado un montón de nuevos instrumentos de su especialidad.

Además, es un partidario fanático (y para mi gusto un admirador demasiado westfaliano) de nuestra teoría y de nosotros dos personalmente. A veces me fastidia con su entusiasmo, que se contradice con su desapa- sionamiento como médico. Pero comprende, es íntegro, no es calculador, es generoso y, lo principal, está convencido. Tiene una linda mujercita y una hija deliciosa de ocho años. Posee una colección de nuestras obras mucho mejor que las nuestras en conjunto. Aquí volví a encontrar tam- bién La sagrada familia, me la ha regalado y te enviará un ejemplar. Me _ sorprendió agradablemente ver que no necesitamos. avergonzarnos. de esta obra, si bien el culto de Feuerbach Te produce a uno un efecto muy cómico ahora.

La gente —y en la capital, Hannover, inclusive la burguesta— es muy hostil a Prusia (lo mismo en Hesse) y expresa su opinión en toda opor- tunidad. Habla abiertamente de su deseo: en favor de los franceses. Si cualquiera les observa que esto no es patriótico, dicen: “Los prusianos hicieron exactamente lo mismo. Cuando pasaron por aquí estaban muy orgullosos, con los oficiales a la cabeza, de la ayuda francesa en caso de necesidad”. El padre de Wehner es aquí muy respetado, y considerado como güelfo. Ayer Bismarck me envió a uno de sus sátrapas, el abogado Warnebold (esto entre nosotros). Quiere utilizarme a mí y a “mis gran- des talentos en interés del pueblo alemán”. Von Bennigsen me llamará mañana.

Ambos hemos adquirido en realidad una posición muy distinta en Alemania, especialmente entre la burocracia “cuita”, en una medida de la que no teníamos idea. Por ejemplo, el superintendente de la Oficina de Estadística de aquí, Merckel, me llamó y me dijo que durante años había estado estudiando en vano la cuestión del dinero, pero que yo le había aclarado las cosas de inmediato y de una vez por todas, “Sn estrella gemela, Engels —dijo—, recibió recientemente el reconocimiento de mi colega profesional Engel de Berlín, en presencia de la familia real.” Estas son trivialidades, pero de importancia para nosotros. Nuestra influencia sobre este mundo oficial es mayor que sobre los Knoten.

También recibí una invitación de la Sociedad “Europea”. Este cs el nombre que tienen aquí los Unionistas Nacionales de la Alemania sep- tentrional, que odian a los prusianos. ¡Burros!

Ar Kugelmann, Ludwig (1828-1902). Miembro de la Primera Interna- cional. Desplegó gran actividad propagandística en favor del primer volumen de El capital.

BENNIGSEN, Rudolf von (1824-1902). Liberal nacional de Hanno- ver, fundó el National Verein [Union Nacional] alemán, partido político de la burguesía alemana, que estaba en favor de un Estado federal alemán bajo la dirección de Prusia. Bennigsen fue durante muchos años el líder de los liberales nacionales y apoyó a Bismarck, especialmente en la época de la “Kultur-kampf”. [Lucha cultural, el enfrentamiento de Bismarck con la Iglesia católica.]

ExsukL, Ernst (1812-1896). Director de la Oficina Alemana de Es- tadística de Berlín.