Nota de Marx a la Redacción del Zeitung fiir Norddeutschland (adjunta a la carta anterior)

Copia Tengo el honor de solicitar de la redacción del Zeitung fúr Norddeutschland la inserción de la siguiente rectificación. Atentamente...

Kar Marx A la redacción del Zeitung. fir Norddeutschland: La nota que se ha deslizado, probablemente por un descuido, en el n? 5522 de su periódico: «El doctor Marx, quien vive en Londres..., parece haber sido designado para recorrer el continente y hacerle la propaganda a este asunto (la “próxima insurrección” en Polonia)», me parece ser el producto de alguna fantasía policial, lanzado con el fin de montar no sé qué «caso». Londres, 18 de febrero de 1867.

Kan Marx (Según copia manuscrita de Ludwig Kugelmann)

Nota-Respuesta del Zeitung fir Norddeutschland (adjunta a la misma carta)?

Zeitung fúr Norddeutschland del 21 de febrero de 1867, n? 5527 (Crónica de Berlin)

(Karl Marx) Desde Londres, el señor Karl Marx nos informa que la nota de la prensa inglesa (cf. n? 5522 del Zeitung fiúr Norddeutschland), según la cual se le hubiera designado para ocuparse de la próxima insurrección en Polonia, y se le hubiera encargado recorrer el continente con este fin, está desprovista de todo fundamento. 3 En el texto que poseemos, la rectificación de Marx es una copia del original, del puño de Kugelmann. Acompañaba la carta de Marx, además, el texto de la rectificación efectivamente publicada, también del puño de Kugelmann. La rectificación apareció en el Zeitung fir Norddeutschland el 21 de febrero de 1867. Tomada del Neuen Zeiz [Tiempos Nuevos] N* 3, año XX, tomo 2, 1901-1902. Telegrama de Marx Hamburgo, 16 de abril de 1867.

Docror L. KuceLMmANN, HANNOVER.

LLEGARÉ ESTA NOCHE SOBRE LAS NUEVE Marx Carta de Marx Londres, 10 de junio de 1867.

Querido amigo: La demora en contestarle es tan grande como para despertar en usted la sospecha, más o menos fundada, de que soy «mala gente». La única circunstancia atenuante que tengo en mi favor es que «habito» en Londres sólo desde hace pocos días. Estuve, mientras tanto, en Manchester, en casa de Engels.! Pero tanto usted como su.amable esposa ya me conocen sin duda lo suficiente como para considerar normales mis pecados epistolares. Por lo demás, he estado diariamente muy cerca de ustedes. Guardo el recuerdo de mi estancia en Hannover entre los oasis más hermosos y agradables en el desierto de mi vida. La única aventura que tuve en Hamburgo fue la de conocer al señor Wilhelm Marr, pese a todas mis precauciones. Por sus modales y su persona, parece un Lassalle en versión cristiana; por supuesto, con mucho menos valor. Otra cosa: Niemann daba unas funciones durante mi estancia. Pero la sociedad de Hannover me había acostumbrado 1 Marx pasó en casa de Engels los días del 21 de mayo al 2 de junio. demasiado bien para que yo quisiera asistir a una representación teatral en compañía menos selecta. Así fue cómo me le escapé al señor N[iemann].

A propósito, Meissner está dispuesto a publicar el libro de medicina que usted se propone escribir. Sólo tiene que enviarle el manuscrito a nombre mío. En cuanto a las demás condiciones, póngase de acuerdo directamente con él.

¡ La travesía de Hamburgo a Londres, en definitiva, fue buena, con la única excepción del primer día, en que hubo maltiempo. Unas horas antes de la llegada, una señorita alemana, cuyo porte militar ya me había llamado la atención, me declaró que quería partir de Londres | para Weston-Supra Mare esa misma noche, y que no sabía como iba ll a arreglárselas con todo su equipaje. El caso era más problemático porque en Inglaterra las manos caritativas no trabajan en el día sagrado. Le pedí a la muchacha que me indicara la estación de Londres donde debía ir. Unos amigos suyos se la habían marcado en un mapa. Era la Northwestern Station, que se hallaba en mi propio camino. Como todo un caballero, me ofrecí para acompañarla. Aceptó. Pero pensándolo mejor se me ocurrió que Weston-Supra Mare está situado en el suroeste, mientras que la estación por la que yo debía pasar, y que le habían indicado a la señorita, estaba en el noroeste. Lo consulté con el Sea Captain [él capitán del barco]: así era; había que dejarla en un extremo de Londres opuesto al mío. Pero me había comprometido y tuve que hacerle bonne mine a mauvais jeux [a mal tiempo buena cara]. Llegamos a las dos de la tarde. Acompañé a la donna errante [la mujer errante] a su estación, donde me entero de que su tren no sale hasta las ocho de la noche. De modo que 1 was in for it [quedé atrapado]: había que matar seis horas junto con Mademoiselle [la señorita]. Paseamos por Hyde Park y nos detuvimos en las Ice shop [heladerías]. Así fue como me enteré de que se llamaba Elisabeth von Puttkamer y que era LA SOBRINA DE BISMARCK, en cuya casa de Berlín acababa de pasar unas semanas. Arrastraba todo el anuario militar, ya que esa familia abastece abundantemente a nuestras «valerosas fuerzas armadas» de hombres de honor y buen talante. Era una joven culta y alegre, pero aristocrática y blanquinegra? a más no poder. No fue poca su sorpresa al darse cuenta de que había caído en las manos de un ROJO. Pero la consolé y le aseguré que nuestro rendez-vous [encuentro] se terminaría «sin derramamientos de sangre». Y la vi alejarse saine et sauve [sana y salva] hacia su lugar de destino. Imagínese el banquete que se darían los Blind y otros demócratas vulgares con ¡mi conspirancy with Bismarck! [conspiración con Bismarck]. 2 El blanco y el negro son los colores de la bandera prusiana (N. del T.) Hoy envié el pliego 14 de las pruebas. Recibí muchos pliegos estando en casa de Engels, quien se mostró extraordinariamente satisfecho con el libro y encontró que está escrito en forma muy fácilmente comprensible,' con la excepción de los pliegos 2 y 3. Su juicio me ha tranquilizado porque mis trabajos, una vez impresos, siempre me desagradan mucho, sobre todo a primera vista. Para su encantadora esposa, a la que deseo renovar mi especial agradecimiento por su amistosa y amable acogida, envío el retrato de mi segunda hija. Las demás fotos están agotadas y habrá que encargar más copias. También Engels mandó sacar para usted copias de una foto de él y de Wolff. Lo que usted le envió lo divirtió mucho. Recuerdos a la «Madámchen».5 Eleanor está en la escuela, de otro modo no habría dejado de escribirle.

Ánd now, adio! [Y ahora, adiós].

De usted Karl Marx 3 El primer libro de El capital.

4 En su carta del 16 de junio, a la que Marx se refiere, Engels no empleaba esla expresión; se limitaba, después de decir que el segundo pliego llevaba la marca de los furúnculos, a añadir: «los demás pliegos son muy buenos» (Marx Engels Werke, t. 31, p. 304).

5 Apodo de Franziska, la hija de Kugelmann.

Carta de Marx Londres, 13 de julio de 1867.

Querido amigo: Thanks for Hegel and «Madimchen»' [gracias por Hegel y la pequeña señora]. Le voy a contestar rápidamente sobre todos los tópicos que usted plantea.

Engels se encuentra actualmente en Dinamarca? y en el transcurso de este mes le hará una visita de un día. Ad vocem [a propósito] DE ÉL: usted recuerda sin duda haberme dicho que ese hombre de su oficina de esTapísTICAS de Hannover (Menke, se llama, si no me equivoco) había hablado muy bien de mi obra editada por Duncker. He presentado la cosa a Engels como si Menke me hubiese hecho A mí elogios sobre la obra de Engels: LA SITUACIÓN DE LA CLASE TRABAJADORA, He aquí la razón de esta pia fraus [mentira piadosa] (y, con el mismo fin,'he cometido varios fraudes): presionar a Engels para que prepare la edición del segundo tomo, sobre el período de 1845 hasta nuestros días. Por fin LOGRÉ hacerle prometer que pondrá manos a la obra. Así que, si DE CASUALIDAD saliera a colación el tema de ese estadístico, ¡no me vaya usted a fallar!

EL VIAJE DE MI MUJER es absolutamente incierto e imposible de fijar, ya que mis tres hijas tienen el proyecto de ir a ver a Lafargue senior, en Burdeos.

Le ACONSEJO QUE NO vaya a París. En esa Babilonia de objetos y en medio de ese magma humano, es imposible estudiar nada, a no ser quedándose por lo menos seis semanas, lo que sale muy CARO. !. Kugelmann le había enviado a Marx un retrato de Hegel y uno de su hija. 2 Engels fue, efectivamente, a ver a' Kugelmann durante su viaje. Entre el 5 de julio y principios de agosto, Engels viajó a Suecia, Dinamarca y Alemania.