[*Oberrheinischer Courier*, n.º 113, del 15 de mayo de 1866]

Hace algún tiempo, los oficiales sastres de Londres formaron una asociación general para hacer valer sus reivindicaciones frente a los maestros sastres londinenses, que en su mayoría son grandes capitalistas. No se trataba solo de equilibrar los salarios con el encarecimiento de los víveres, sino también de poner fin al trato excepcionalmente brutal que reciben los obreros en este ramo. Los maestros intentaron quebrar esta combinación mediante el reclutamiento de oficiales sastres, sobre todo en Bélgica, Francia y Suiza. Los secretarios del Consejo Central de la Asociación Internacional de los Trabajadores publicaron entonces en los periódicos belgas, franceses y suizos una advertencia, cuyo éxito fue completo. La maniobra de los maestros londinenses quedó desbaratada; tuvieron que deponer las armas y satisfacer las justas reivindicaciones de sus obreros.

Derrotados en Inglaterra, los maestros intentan ahora provocar una reacción desde Escocia. A raíz de los acontecimientos de Londres, se habían visto obligados a conceder también en Edimburgo, en un primer momento, un aumento de salarios del 15%. Pero, bajo cuerda, enviaron agentes a Alemania para reclutar oficiales sastres, principalmente en las regiones de Hannover y Mecklemburgo, con destino a Edimburgo. Ya ha tenido lugar el primer embarque de este género. El propósito de esta importación es el mismo que el de la importación de coolíes indios [en el manuscrito: asiáticos] a Jamaica: la perpetuación de la esclavitud. Si los maestros de Edimburgo consiguieran, mediante esta importación alemana, quebrantar las concesiones ya hechas, sería inevitable un contragolpe sobre Inglaterra. Nadie sufriría más las consecuencias que los propios obreros alemanes, que están representados en Gran Bretaña en mayor número que los obreros de todas las demás naciones continentales. Los recién importados, en cambio, completamente desamparados en tierra extraña, no tardarían en caer a la condición de parias.

Es, además, una cuestión de honor para los obreros alemanes demostrar al extranjero que, al igual que sus hermanos de Francia, Bélgica y Suiza, saben representar el interés común de su clase y no se entregan como lansquenetes sin voluntad del capital en su lucha contra el trabajo.

Por encargo del Consejo Central [en el manuscrito: Consejo General] de la Asociación Internacional de los Trabajadores

Londres, 4 de mayo de 1866

Karl Marx

Los oficiales sastres alemanes que deseen una información más detallada sobre las condiciones británicas pueden dirigir su correspondencia al comité de la sección alemana de la Asociación de Sastres de Londres, a la siguiente dirección:
Albert F. Haufe, Crown Public House, Hedden Court, Regent Street, Londres.