Querido Mohr:

Yo también creo que la gente de Europa Occidental hará todo lo posible por mantener la paz el año próximo y hasta que el armamento con fusiles de retrocarga se haya generalizado. Ahora bien, si los rusos no consideran precisamente este momento como el más adecuado para someter a Austria con ayuda de Bismarck, anexionarse Galitzia y disolver Turquía en un montón de pequeños Estados eslavos, ésa es otra cuestión. Por lo demás, en Francia también puede darse el caso de que una guerra se haga necesaria —a causa de esa reorganización del ejército, pues sin una guerra nuestro valiente Boustrapa no la llevará a cabo. El tipo se ha metido, a raíz de la última guerra, en un curioso dilema: o bien deja todo como está, y entonces deja de ser rival para Prusia, o bien lleva a cabo la reforma, y entonces se rompe el cuello, en primer lugar por la colosal impopularidad, y en segundo lugar porque desbonapartiza por completo al ejército. Desde el momento en que se introduzca en Francia cualquier tipo de servicio militar obligatorio, el pretorianismo, la Guardia, cesa por sí solo, y el 25-30% de reenganchados que ahora sirven en el ejército francés desaparecen en su mayor parte. Mas como subsiste la sustitución, el señor Bonaparte se halla esta vez en el cómico aprieto de tener que apoyarse en la burguesía frente a los campesinos. El curso de la historia es, empero, tan desvergonzadamente desconsiderado con este noble personaje, que bien puede perdonársele que desespere de Dios y del mundo. Espero que haga como yo y lea a su Horacio para reanimarse: *justum ac tenacem propositi virum*, etc. El viejo Horacio me recuerda a ratos a Heine, que aprendió mucho de él, y que en el fondo era también, políticamente, un perro igual de común. Imagínese uno al buenazo que desafía el *vultus instantis tyranni* y le lame el trasero a Augusto. Por lo demás, el viejo cochino es también muy amable.

Te conseguiré el libro, si es posible, la semana próxima. El artículo de la *Revue des deux Mondes* y del *Fortnightly* aún no he podido repasarlo, pero es muy grato; la *Revue Contemporaine* no existe aquí. Wehner, que ha estado hace poco en Alemania, cuenta la siguiente anécdota que el mismo Bennigsen (el de la Unión Nacional) ha referido: Cuando Bennigsen tuvo su entrevista con Bismarck antes de la guerra, éste le expuso su política alemana, enteramente propia de la Unión Nacional, ante lo cual Bennigsen preguntó cómo era que, para ponerla en práctica, elegía el complicado camino de una guerra en lugar de, sencillamente, como dice la frase liberal, «apoyarse en el pueblo». Bismarck lo miró fijamente unos instantes y dijo: «¿Puede usted saltar una zanja con un caballo tieso?» También trajo la noticia de que el desdichado príncipe heredero, que antes se las daba de tan liberal, se ha vuelto desde la guerra mucho más loco que el viejo, lo cual es, en todo caso, muy de celebrar.

Para que no estés del todo sin dinero durante las fiestas, te envío adjuntos dos billetes de cinco libras, M/W 34768, Londres 12 de octubre de 1866, I/S 49080, Manchester 26 de enero de 1866, con la esperanza no del todo infundada de que el balance de fin de año me resarcirá de ello. Muchos saludos a las ladies.

Tuyo,

F. E.