17 de diciembre de 1866.

Querido Fred:
Gracias por las £10.

En cuanto a Rode, tiene la manía de las conexiones políticas y de darse importancia. Como esta manía te resulta molesta —y con razón—, escríbele en la primera ocasión que no tienes el honor de conocerlo y que te prohíbes semejantes libertades.

La «Revue des deux Mondes» y la «Revue Contemporaine» han publicado dos extensos artículos sobre la «International», en los que se la trata, a ella y a su congreso, como uno de los acontecimientos más señalados del siglo. A consecuencia de ello, algo parecido en la «Fortnightly Review». Entretanto, estamos prácticamente paralizados por falta de fondos y hasta de hombres, pues todos los ingleses se hallan completamente absorbidos por el movimiento reformista. El gobierno francés (heureusement) empieza a tratarnos con hostilidad. Una de nuestras adquisiciones equívocas fue la entrada (en Nueva York) del headcentre Stephens. ¡No fue famosa la alocución del Papa a los oficiales franceses? Sólo un sacerdote italiano podía dar a Bonaparte, bajo la forma de bendición, tales patadas ante toda Europa. Es altamente característico para el status rerum que Bonaparte y Guillermo el Conquistador no anden ambos del todo en sus cabales del departamento superior. Este último cree en una misión especial que le ha sido encomendada por Dios Todopoderoso en persona, y al primero lo han dejado México y Bismarck de tal manera patas arriba que positivamente chochea de cuando en cuando.

¿No crees tú también que la paz durará por lo menos un año más (dejando naturalmente de lado accidentes como la muerte de Bonaparte, etc.)? ¡Esos tipos necesitan todo el tiempo para la conversión y producción de armas!

De Herr Meißner, ni una sílaba. Supongo que ahora, a fin de año, está muy agobiado de trabajo. Por lo demás, el contrato me garantiza contra cualquier salto imprevisto. En su segunda forma, enmendada y definitiva, el contrato no contiene estipulación alguna respecto al plazo en que ha de estar listo el manuscrito. Por cierto, si mañana no llega respuesta, volveré a escribir.

Me sería muy grato, ya que tú tienes crédito con algún librero cualquiera y yo en este momento no puedo gastar un penique en libros, que me procurases lo más rápidamente posible: «J. E. Th. Rogers: A History of Agriculture». Tengo que examinar absolutamente este libro y he dejado en un capítulo, por esa razón, un hueco. Aunque hace ya bastante tiempo que ha aparecido, todavía no está en la biblioteca. Tampoco en Mudie, según me ha asegurado Eccarius, a quien allí le suscribieron al Commonwealth.

Salut.
Tuyo, K. M.