Querido Fred,

Meißner aún no ha comenzado la impresión, pues quería liquidar primero otros asuntos. Espero una carta suya el próximo lunes. En conjunto, el retraso no me ha venido en absoluto mal, ya que hace apenas un par de días que me he librado de la porquería del carbunco y, además, los señores acreedores me acosan de una manera verdaderamente edificante. Sólo lamento que los particulares no puedan, con el mismo decoro, can file their bills for the Bankruptcy Court como los comerciantes. Hace algún tiempo apareció en el Kladderadatsch, en un mal pasquín sobre «The Woman in White» de Collins, un ataque en grandes caracteres a la banda del azufre. El miserable Betzig es el autor de esta inmundicia, y no me extrañaría que la orden hubiera partido de Kinkel o Hatzfeldt. Tampoco dudo de que esa marrana haya provocado la detención de Liebknecht. Los cochinos prusianos actúan exactamente como debemos desear. Sin cortar cabezas no marcha la cosa. Salut D KM