Querido amigo:
[Londres,] 25 de octubre de 1866

Estas pocas líneas de inmediato,

1. para agradecerle sus esfuerzos;

2. para acusar recibo de su última carta y de las anteriores;<sup>a</sup>

<sup>a</sup> F. Lassalle, <i>Herr Bastiat-Schulze von Delitzsch, der ökonomische Julian, oder: Capital und Arbeit</i>, cap. 3.

3. usted malinterpreta cómo están las cosas entre Engels y yo. Él es mi amigo más íntimo. No le oculto ningún secreto. De no haber sido por él, hace tiempo que me habría visto obligado a emprender un «oficio». Por consiguiente, en ningún caso desearía que una tercera persona intercediera ante él por mi causa. Por supuesto, también hay ciertos límites a lo que él puede hacer.**°

4. El Dr. Jacobi,* según me informan los obreros, se ha convertido en todo un buen ciudadano y, por lo tanto, no se le debe importunar en modo alguno con mis asuntos privados.

Habré de ver lo que puedo hacer, pero sí veo que usted ha intentado todo cuanto estaba en su mano, y por ello le ruego que dé este asunto por zanjado.

No escribo para <i>The Commonwealth</i>.

Suyo,
<i>K. M.</i>

Miquel y Cía. tendrán que esperar mucho tiempo antes de convertirse en ministros prusianos.