Querido Fred:

El carbunclo, felizmente, ha vuelto a desaparecer por sí solo. Pero mucho he tenido y tengo que pagar por el hígado con los calores actuales. Con todo, el trabajo avanza bien y seguirá avanzando así, si el estado actual persiste. Naturalmente, me resulta penoso tener que volver a presionarte, pero, como verás por la hoja que te adjunto (y que has de devolverme), hay periculum in mora. Con dificultad he conseguido una prórroga hasta el próximo martes.

De tu último envío me queda la duda de si estás en Manchester. Tampoco he vuelto a recibir el Manchester Guardian. ¿O es que no ha aparecido en él nada más tuyo?

Hay que prohibirse todo juicio sobre las actuales circunstancias hasta que llegue noticia, ya sea de un armisticio, ya de una batalla decisiva ante Viena. En todo caso, la marcha de los acontecimientos ha demostrado una extraordinaria descomposición en el sistema austríaco. Nuestros ingleses rinden homenaje por ahora, como siempre, al éxito. También el gran Arnold Ruge lanzó ya hace catorce días su pronunciamiento en favor de Prusia, como el gran Kinkel lo hiciera aún antes. ¡Si los prusianos resultan vencedores hasta el final, qué avalancha de cazadores de puestos y salvadores de la patria se precipitará hacia Fráncfort! El «homme prestige», «Jupiter Scapin», grotesca providencia de Europa, está, en todo caso, sacudido e incluso superado por Bismarck. Es un consuelo.

Desde hace unos días ha aparecido aquí el V Informe de la Comisión sobre el Empleo de los Niños. Cierra la encuesta sobre las manufacturas, y solo aparecerá aún un apéndice acerca de las “organised gangs” de mujeres y niños empleadas esporádicamente en la agricultura. El optimismo burgués desde 1850 no pudo recibir golpe más terrible que el asestado por estos cinco Bluebooks. Además, hace unos días se ha publicado el VIII Informe del Board of Health, que contiene en particular una encuesta muy detallada sobre las condiciones de vivienda del proletariado.

Salut  
Tuyo, KM