Querido Mohr:

La historia, es decir, la historia universal, se vuelve cada vez más irónica. ¿Hay algo más fino que esta burla práctica de Bonaparte por su discípulo Bismark, quien, junker rural como es, de pronto le crece por encima de la cabeza a su maestro y le deja palpablemente claro al mundo entero cuán *on sufferance* existe ese *arbitre de l’Europe*? Y luego este mismo Bismark, que, para poder gobernar en el interior durante algunos meses de manera aparentemente feudal y absolutista, en el exterior persigue con saña implacable la política de la burguesía, prepara a la burguesía el dominio, toma caminos por los que solo cabe avanzar con medios liberales, incluso revolucionarios, y mientras tanto hace que a diario les abofeteen a sus propios junkers rurales en pleno rostro con sus propios principios. ¡Los portadores del escudo de honor a Franz Bomba, aliados con Garibaldi, y los representantes de los tronos por la gracia de Dios, devoradores de países, a pesar de Victor Emmanuel! Nunca hubo nada más hermoso que la *Kreuzzeitung* durante las últimas 4 semanas, y el partido histórico-feudal, cuya fundación costó tanto esfuerzo y trabajo al genio del difunto Friedrich Wilhelm IV, se ahoga ahora en la basura que, por orden de su propio jefe, tiene que tragar.

El simple hecho es: Prusia tiene 500.000 fusiles de aguja, y el resto del mundo no tiene 500. En 2, 3, quizá 5 años ningún ejército podrá estar armado con retrocarga. Hasta entonces, Prusia tiene la ventaja. ¿Crees que Bismark no aprovechará el momento? Seguro. Bonaparte se guardará muy bien de comenzar camorra, y en lo que concierne a los rusos, si bien gruñen de manera muy grosera en el *Journal de St. Pétersbourg*, militarmente son ahora menos temibles que nunca. No dudo en absoluto que el repentino y gigantesco despliegue de poder de Prusia empujará a Bonaparte y a los rusos a unirse, y que su primer empeño será impedir todo y cada aumento de poder de la misma Prusia. Pero se guardarán de dejar que estalle la guerra; en lo que atañe a Francia, una intervención activa por su parte sería justamente el mejor medio para arrojar definitivamente a los alemanes del Sur en brazos de los prusianos y hacerles olvidar la guerra civil. Y en lo que atañe a los rusos, Monsieur Bismark es el hombre para amenazarlos con una nueva insurrección polaca, y ellos saben que el tipo es lo bastante desalmado para ello. En general, B. conoce demasiado bien su poder y sabe también que en esta medida solo puede durar un par de años, y creo que lo explotará hasta la última migaja. Para ello, a la postre, a Bonaparte siempre se le puede comprar con Bélgica, y el plan de repartirse Bélgica entre Francia y Holanda, que entonces cedería Luxemburgo a Francia, fue «tomado en consideración» entre Goltz, Bonaparte y el príncipe heredero de Holanda no mucho antes de la guerra.

Creo que la guerra aún dista mucho de haber terminado, y todavía pueden ocurrir muchas cosas. Los rusos realmente parecen haber virado hacia Austria desde hace algún tiempo, y este enorme éxito de los prusianos les hace imposible toda vuelta atrás. Tanto más cuanto que Austria será ahora lo bastante blanda para dejarse colgar Bosnia o Valaquia a cambio de Venecia, con lo que Rusia se queda entonces con Moldavia. Por lo demás, ves cuán acertadamente juzgué al ejército prusiano cuando siempre sostuve que encerraba mucho más de lo que por lo común se quería conceder. Después de estos éxitos y del comportamiento incondicionalmente brillante de la tropa, su confianza en sí misma y a la vez su experiencia bélica han crecido hasta el punto de que mañana mismo podrían enfrentarse a los franceses, incluso si estos tuviesen retrocarga, y la bayoneta francesa ha terminado su papel, como en su día la pica española. Con la generalización de la retrocarga, la caballería volverá a recobrar sus derechos.

A Jenny debo, como tengo pensado desde hace tiempo, rendirle un informe formal sobre los africanos.

Muchos saludos,

Tu F. E.