Ante todo, mi más cordial agradecimiento por el envío californiano. Sin embargo, no me ha sido posible pagar al casero, que exige de nuevo dos trimestres. Tuve que hacer ante todo pagos a cuenta a esos tipos que atormentan a diario y a todas horas.

En lo que respecta, en primer lugar, a mi estado de salud, durante las últimas dos semanas he vuelto a trabajar con ahínco y espero terminar a fines de agosto el primer tomo, que haré aparecer como volumen independiente, si logro conservar este grado de salud. Me veo ciertamente obligado a seguir tomando a diario la medicina para el hígado de Gumpert, pues de lo contrario quedaría postrado de inmediato. Pregunta: ¿Es compatible con ella el arsénico (eliminado desde hace muchas semanas)? Pregunto esto porque desde hace 4 días vuelve a asomar un principio de carbunco sobre el hueso derecho del pecho. Más que a toda la medicina, se lo debo al Burdeos. Por lo demás, trabajo solo de día, pues el intento esporádico de trabajar de noche (una o dos veces) tuvo en el acto consecuencias muy desfavorables.

Antes de pasar a lo general, tradúceme al alemán «put stretches upon the mule» y dime qué significa «picks» en alemán, en la tejeduría. ¿Qué quiere decir «flyer» en la mule?

Las manifestaciones obreras de Londres, fabulosas comparadas con lo que hemos visto en Inglaterra desde 1849, son pura obra de la «Internacional». Mr. Lucraft, por ejemplo, el capitán en Trafalgar Square, es uno de nuestro consejo. Ahí se muestra la diferencia entre actuar entre bastidores y desaparecer públicamente, y la manera demócrata de armar ruido públicamente para darse importancia y no hacer nada. El «Commonwealth» reventará pronto. Fox lo deja la semana que viene.

A propósito. Stumpf me escribe desde Maguncia que la demanda de tu libro «La situación, etc.» entre los obreros crece a diario y que debes hacer absolutamente una segunda edición, ya desde el punto de vista del partido. Opina también, según sus experiencias personales, que inmediatamente después de la guerra «la cuestión obrera» pasará en Alemania a un primer plano de forma notable.

Freiligrath ha largado una pequeña mierda lírico-melancólica sobre la guerra fratricida, que su hija Kate ha traducido al inglés en el Atheneum de hoy. Después de una gran derrota de los prusianos, que tal vez (¡pero los berlineses!) habría conducido a una revolución, nada mejor podía ocurrir que su inmensa victoria. Thiers había denunciado la política de Bonaparte de ayudar a «hacer» a Prusia con tal éxito (pues, después de los ingleses, el francés odia propiamente solo a los prusianos), que Boustrapa tuvo que modificar la constitución otorgada a la francesa y «suprimir» el debate sobre el mensaje por orden del Moniteur. (Te adjunto el discurso de J. Favre sobre México y las malas ocurrencias de Glais-Bizoin, para que veas cuál era la situación de Bonaparte antes del estallido de la guerra.) El señor Bonaparte contaba con que la victoria y la derrota oscilarían entre prusianos y austriacos, de modo que él pudiera finalmente intervenir como Júpiter Scapin entre los agotados. El éxito de los prusianos expone ahora a su régimen a un verdadero peligro de vida en Francia (es su segundo gran error de cálculo desde la guerra civil americana), si no consigue dictar las condiciones de paz. Por otra parte, ese mismo éxito (ya no estamos en el año 15) hace imposible, apenas posible, que la dinastía prusiana acepte otras condiciones que aquellas que Austria ha de rechazar, para no hablar de la imposibilidad de que el hermoso Guillermo, alias Alejandro el Grande, ceda tierra alemana a Francia. La decisión de los prusianos dependerá del «sobrino» en Petersburgo. Es imposible decir qué hará, ya que para ello habría que poseer los materiales de la cancillería de Estado rusa. Pero yo por mi parte no comprendo cómo los rusos, además ofendidos por el rechazo austriaco de su ayuda, pueden permitir que Austria recobre el aliento y dejar escapar este momento favorable para sus maniobras danubio-turcas.

El señor Víctor Manuel está también en un hermoso aprieto. Venecia pertenece ahora a Bonaparte. Si la acepta de él como regalo, su dinastía está acabada. Por otra parte, ¿qué puede él contra Francia y dónde puede atacar ahora a Austria? Pero ¿qué dices de nuestro zorrito Fox, que anteayer irrumpió sin aliento en nuestra casa con la exclamación: «¡Bonaparte ha salvado a Alemania!»? Esta es la opinión de Beesley, Harrison, etc., y de toda la camarilla comtista. Escríbeme pronto, pues la comunicación oral en este período rico en acontecimientos ha de ser sustituida por la tinta y el papel. Mis mejores saludos a Mrs. Lizzy. Jennychen quiere saber cómo les va a tus «africanos». Salut D KM.

Bonaparte, naturalmente, no quiere una guerra ahora, antes de haber introducido el fusil de aguja o un equivalente.

Un yanqui ha ofrecido aquí al Ministerio de la Guerra un fusil que, según me asegura un oficial prusiano refugiado (Wilke), por la absoluta sencillez de su construcción, la ausencia de calentamiento, la menor necesidad de limpieza y su baratura deja tan rezagado al fusil de aguja como este a «Old Bess». Nuestra teoría de la determinación de la organización del trabajo por el medio de producción, ¿se acredita en algún lugar de manera más brillante que en la industria del degüello de hombres? Valdría verdaderamente la pena que escribieras algo sobre ello (a mí me falta el conocimiento para ello), que yo pudiera insertar con tu nombre en mi libro como apéndice. Considéralo. Si se hace, tiene que ser pour le premier volume, donde trato ex professo este tema. ¡Comprendes cuánta alegría me causaría que en mi obra principal aparecieras —hasta ahora solo he hecho pequeñeces— como colaborador directo, no solo mediante citas!

Estudio ahora de paso a Comte, porque los ingleses y franceses hacen tanto ruido con ese tipo. Lo que en él les seduce es lo enciclopédico, la synthèse. Pero eso es lastimoso frente a Hegel (aunque Comte como matemático y físico de profesión le es superior, es decir, superior en el detalle; Hegel es, aun aquí, infinitamente más grande en el conjunto). ¡Y esta mierda de positivismo apareció en 1832!