Querido Mohr:

Espero que hayas salido felizmente de tu reumatismo y de tus dolores faciales y que estés de nuevo aplicado con diligencia al libro. ¿Cómo va eso, y cuándo estará terminado el primer tomo?

Por lo demás, debes tomar el arsénico sin falta; dicen que ha de tomarse durante tres meses por lo menos y no tiene la menor relación con el reumatismo, etc. Las historias del hígado pueden haber contribuido a los carbunclos, mediante la perturbación de la digestión y, por consiguiente, de la formación de la sangre; pero precisamente por eso tendrás que hacer a diario, con regularidad, unas horas de movimiento sostenido, y dejar el trabajo nocturno, para que todo vuelva a ponerse en orden. Una vez que la tendencia a la hiperemia hepática se ha desarrollado de manera tan clásica y sistemática como en ti, naturalmente no desaparece de golpe.

Menos mal que no tienes que preocuparte más por el Congreso ni por la Asociación Internacional.

A propósito, han importado a Edimburgo un cargamento de 57 sastres alemanes *to put down a strike*, y se esperan otros dos cargamentos. Probablemente de Hamburgo. ¿No podéis averiguar los detalles en Hamburgo o Edimburgo, y detener también esto?

Bismarck quiere la guerra *à tout prix* y, después de haber fracasado en Bohemia, parece querer lograrlo en Italia. Espero que, si lo consigue, los berlineses se lancen. Si proclaman allí la república, toda Europa puede verse subvertida en catorce días. Pero, pero, ¿lo harán? ¿Cómo están nuestras conexiones allí?

¿Has visto cómo el pequeño Louis Blanc ha declarado en *Le Temps*, como buen *démocrate impérial*, que si Prusia absorbe los pequeños Estados alemanes, Francia tiene que quedarse por lo menos con la orilla izquierda del Rin? ¡Ésa es la verdadera clase de revolucionarios!

He leído estos días, para avivar nuevamente mi vieja rabia, el libro del prisionero de Dresde del 49, Röckel, sobre el trato que recibió en el presidio. Estas infamias de los sajones superan todo cuanto jamás he conocido. Habrá que juzgar con severidad a muchísimos canallas. La vieja época anterior al 48 no conocía en absoluto semejantes porquerías, y las fortalezas prusianas de entonces, comparadas con esto, se nos antojan un paraíso.

Estos adulamitas son unos asnos colosales por atacar de este modo esa pobre *Reform Bill*, la cosa más conservadora que jamás se ha hecho aquí. Mientras tanto, *quem deus vult perdere*, etc.

Envié mi tercer artículo sobre Polonia hace ya tres semanas al *Commonwealth* y pedí que me lo devolvieran en caso de que llegara demasiado tarde para la semana. Recibí respuesta de Fox al cabo de ocho días: primero tenía que aparecer el número anterior, y a la vez me devolvió el artículo. Lo volví a enviar el miércoles, pero demasiado tarde. Tú estabas entonces todavía en Margate. Te mandaré los números siguientes, a menos que el tiempo exija el envío directo e inmediato.

Muchos saludos a tu mujer y a las chicas.

Tuyo,
F. E.