23 de abril de 1866. Querido Fred, mi largo silencio te lo habrás explicado simplemente por un estado de ánimo injertado en un incesante dolor de muelas y reumatismo desde hace más de dos semanas. Hoy, sin embargo, parece haberse producido un punto de inflexión. Como el dolor reumático, intenso sobre todo por la noche, interfería mucho con mi sueño y con el orden de toda la casa —a consecuencia de lo cual tuve varios vómitos—, consideré oportuno dejar el arsénico, o más bien suspenderlo. Pero ahora volveré a tomarlo (si el punto de inflexión se ha producido realmente). Ni la menor huella de forúnculos o ántrax, y no tengo la menor duda de que, una vez eliminados estos incidentes, que tienen más que ver con el tiempo, quedaré completamente restaurado. Pero a fe que ya es hora, pues he perdido ya tanto tiempo.  En cuanto a la «Internacional», la cosa está así: desde mi regreso, en general se ha restablecido la disciplina. Además, la exitosa intervención de la «Internacional» en la

// huelga de sastres (mediante cartas de los secretarios para Francia, Bélgica, etc.) ha causado sensación entre las Trade Unions de aquí. Respecto al Congreso de Ginebra, he decidido contribuir aquí, en lo que pueda, a su éxito, pero no ir yo mismo. De ese modo me sacudo toda responsabilidad personal por su dirección.  En cuanto al «Commonwealth», las intromisiones de Miall y Cía. serían más tolerables si al menos se basaran en el pretexto de contribuciones monetarias realmente dignas de mención. Pero esos tipos son muy pródigos en buenos consejos y quisquillosidades, muy parcos en cash, de modo que la existencia del periódico se prolonga a duras penas de semana en semana. Su círculo de lectores se amplía semanalmente, pero un penny paper, incluso con el mayor de los éxitos, tiene que estar financiado por adelantado al menos para un año. Hacerlo selfsupporting en menos tiempo es quite out of the question. Si el periódico no es todavía peor de lo que es, se lo debemos únicamente a Fox, que ha de librar una lucha constante. En la patria, por lo pronto, no parece que vaya a haber golpes. ¡Antes de que la fanfarronería prusiana se decida a desenvainar la espada! En cualquier caso, gozamos del bochorno prusiano ante propios y extraños. Con todo, sigue siendo dudoso que una buena mañana no estalle la guerra. Los rusos (aunque en realidad ya han ganado mucho y siguen ganando con las meras rencillas y amenazas de guerra en Alemania) quieren la guerra, y para Bonaparte sería un godsend. En todo caso, el señor Bismarck ha reabierto «el movimiento» en Prusia y Alemania. Tras la fase de la guerra civil, los Estados Unidos en realidad no han entrado hasta ahora en la fase revolucionaria, y los wiseacres europeos que creen en la omnipotencia del señor Johnson pronto se verán decepcionados. En Inglaterra, los tories y los whigs palmerstonianos merecen realmente agradecimiento por haber frustrado el sosegado settlement de Russell. El propio señor Gladstone expresó en una de las últimas sesiones su convicción «melancólica» de que ahora, en total contraste con sus benévolas expectativas, se avecina una «larga serie de luchas». ¿Qué me dices del «octavo» sabio — Mill? Saludos a Mrs Lizzy. Tout à vous KM.