5 Lansell's Place, Margate
6 de abril de 1866

Querido amigo:

Pasado mañana regresaré de aquí a Londres. Mi médico me había desterrado a este lugar de la costa, donde en verdad me he repuesto mucho. Pero así han vuelto a perderse por completo para mí más de dos meses, enero, febrero, marzo y la mitad de abril, y la terminación de mi libro se ha vuelto a alargar. Es para mandarlo todo al diablo.

Mi enfermedad fueron carbúnculos, no forúnculos. Esta vez la cosa fue peligrosa. Desde luego tiene usted razón en que en el fondo hubo pecados "dietéticos". Estoy demasiado acostumbrado al trabajo nocturno: estudio de día y escribo de noche. Esto, junto con toda clase de preocupaciones, privadas y públicas, y, mientras estoy trabajando seriamente, el descuido de una dieta regular, del ejercicio, etc., puede desordenar la sangre.

He recibido con su carta la contribución del señor M[enke], de 10 táleros, para la "Internacional". No tengo aquí las direcciones de mis amigos franceses de París. Pero si el señor M[enke] se dirige a mi amigo C. Kaub (33, Rue des trois Couronnes, du Temple), éste podrá ponerlo en contacto con V. Schily (alemán), con Tolain, Fribourg, etc., la gente del comité parisino.

Las noticias de Alemania son poco alentadoras. Prusia ha sido empujada por Rusia (y por Bonaparte); Austria, por este último (siguiéndolo de mala gana, más bien en defensa propia). ¿Comprenderán por fin nuestros filisteos que, sin una revolución que elimine a los Habsburgo y a los Hohenzollern (de los escarabajos menores es superfluo hablar), al final tendrá que llegarse a una guerra de treinta años y a una nueva partición de Alemania?

Un movimiento desde el lado italiano podría sostener a los prusianos. Pero si se consideran sólo Austria y Prusia, estos últimos estarían casi con seguridad en desventaja, pese a toda la fanfarronería de Düppel. Benedek es en todo caso mejor general que el príncipe Federico Carlos. Austria bien podría obligar a Prusia a hacer la paz, pero Prusia no podría obligar a Austria single handed. Cada éxito de Prusia sería un estímulo para que Bonaparte se entrometiera.

Mientras le escribo estas líneas, tal vez Bismarck ya haya vuelto a recoger los cuernos. Pero aun eso no haría sino aplazar el conflicto. En mi opinión, tal aplazamiento es probable.

Para Bonaparte, esta confusión alemana es un golpe de fortuna extraordinario. Su posición está completamente socavada. Pero la guerra le daría un nuevo respiro.

Escríbame pronto, y en especial sobre la situación alemana.

Suyo,
K. M.