Manchester, 6 de abril de 1866.

Querido Hermann:

Muchas gracias por tu Cuenta Corriente del 27 de marzo, que en general parece estar correcta. Sólo que resulta difícil comprobar los intereses cuando no se detallan como en otras cuentas corrientes, sino que hay que creer a pie juntillas lo que dice la «Cuenta de Intereses». Además, tú haces al 31 de diciembre de 1865 un traspaso a mi favor de Ermen & Engels, Barmen, por importe de 2.112 Th. 21.8, mientras que, según la cuenta corriente de E. & E., B., el mismo traspaso de £ 316.18.2, a 6 reichstaler 20 Th., hace 2.169 Th. 1.8. Esto no logro conciliarlo. Resulta algo desagradable que vosotros cerréis a 31 de diciembre, y nosotros a 30 de junio. Así pues, yo no os enviaré más que una vez, a 31 de diciembre, la cuenta corriente, que de este modo nunca coincidirá exactamente, aunque, a fin de cuentas, eso no importa.

Para mantener claros nuestros asientos, ruego que todas las cuestiones comerciales de E. & E. se contabilicen en E. & E., B., y todas las privadas en F. E. & Co.

La información acerca del agente Brown se la he dado directamente al Sr. Bölling; Karthaus nos escribió por un asunto distinto. Te aconsejo que, por regla general, no adquiráis vuestros Sewings a través de nosotros. G. Ermen intentará siempre endosaros su hilo de Pendlebury, y eso seguramente no redundará siempre en vuestro interés. Al mismo tiempo, en cuanto el asunto se extendiera, él propondría de inmediato que vosotros abonaseis una comisión del 2%. Pero si podéis utilizar su hilo (y ¿por qué no, ya que nosotros podemos emplearlo?), entonces lo mejor será que os dirijáis a nosotros. Envío hoy por correo una muestra del n.º 16, del cual tiene 120 fardos de 10 libras y 7 leas en almacén, y pediría 2 chelines 1½ peniques por el n.º 16, quizá también algo menos. Ese mismo hilo podéis obtenerlo también del corredor F. A. Schmitz. En cambio, números finos y bobinas, en los que G. Ermen no tiene interés, podemos suministrároslos siempre nosotros. ¿Cuánto cuesta el Hochheimer? Ésa es la cuestión principal. Y ¿qué cantidad hay de él? En lugar de 3 botellas, habrías hecho mejor en enviar de una vez 3 docenas. Acerca de los póneis voy a informarme. No obstante, aquí escasean ahora los buenos cobs fuertes, están muy solicitados y caros, y las compras de ocasión —conseguir de golpe una buena pareja— podrían hacerse esperar mucho tiempo.

Vosotros por ahí tampoco creeréis en la guerra, ¿no es cierto? Sería una historia funesta si las cosas llegaran a ese extremo, y no se vislumbraría final alguno. Hace poco, cuando empezó todo este lío, soñé que en algún lugar del Mosela caía yo en medio de un ejército descomunal. Eran una especie de cuerpos francos, toda clase de tipos, que se movían dándose importancia entre sí, y de cuando en cuando gritaba uno: ¡Enemigos por todas partes!, con lo que todo el mundo salía huyendo. Finalmente llegué al cuartel general y encontré allí a Peter y Gottfried Ermen como generales en jefe, y a Anton como jefe del Estado Mayor. Le pregunté a éste acerca de esto y de aquello, pero recibí respuestas tan peregrinas que al fin le pregunté si acaso tenía mapas de la región en que se hallaba. A lo que él me miró con aire de gran suficiencia y dijo: ¿Mapas? Aquí lo hacemos todo mucho mejor sin mapas. Cuando yo me disponía a explicarle que sin mapas no podría arreglárselas, que ni siquiera podría acuartelar a sus hombres, etc., respondió: Si ha de ser absolutamente necesario, también tenemos mapas, y sacó del bolsillo, con mirada triunfante, un mapa de una región completamente distinta, de más allá de Aquisgrán y Maastricht. Esto no es un mal chiste mío, sino que sucedió literalmente tal cual.

Cariñosos saludos a la madre, a quien también escribiré en estos días, y a todos los hermanos. Tu

Friedrich