Manchester, 5 de marzo de 1866.

Querido Mohr:

Gumpert es decididamente de la opinión de que, tan pronto como tu estado lo permita de algún modo, te vayas al mar por lo menos durante 4 semanas y que, en todo caso, emprendas un cambio de aires. ¿Cómo está la cosa ahora? ¿Quieres ir a un balneario marítimo aquí cerca (por mí, Lytham o Blackpool o New Brighton), o a la costa sur? Decide sobre eso y, en el primer caso, ven aquí. El dinero te lo consigo para ese fin y, como te he prometido, también un poco más. Estas eternas recaídas de carbuncos tienen que acabar de una vez, pues de lo contrario no puedes ni trabajar ni llegar a nada. Así que decídete.

Mis contribuciones para el *Commonw.* las echaste tú mismo a perder al querer, además de lo de Polonia, algo más sobre Prusia. Con ello, lo uno quedó interrumpido y lo otro, sin embargo, no se pudo llevar // a término a tiempo. La colecta de dinero para la *Schilleranstalt*, de la que te hablé, me cayó de repente encima, y la semana pasada estuve ocupado con ella todas las noches, y ahora mismo tengo que salir de nuevo. En 14 días pienso haber despachado el asunto, pero, en cualquier caso, esta semana enviaré un artículo sobre Polonia.

Bonitas revelaciones las de Jamaica. Y el ridículo del *Times* con ellas y la dimisión de Russell. El periódico va muy rápidamente cuesta abajo. Lee si es posible la declaración de la Dirección de Colonia-Minden a propósito del sucio negocio. Según ella, en la medida en que están involucrados, el asunto es de naturaleza meramente privada; tan pronto como el rey lo ratifique, a él le toca tragarse la vertiente de derecho público. En otras palabras, los burgueses de Colonia no quieren tener en absoluto ninguna constitución.

Muchos saludos a las damas.

Tuyo,
F. E.