15 de enero de 1866. ¡Querido Liebknecht, feliz Año Nuevo! Has de excusar mi silencio, así como la brevedad de estas líneas. No te imaginas lo preocupado que ando con mi tiempo. Malestar, siempre recurrente de manera periódica, mala suerte por toda clase de accidentes, el estar requerido por la «Asociación Internacional», etc., me han confiscado todos mis momentos libres para la redacción en limpio de mi manuscrito. ​ Espero poder entregar en marzo el tomo I para la imprenta al librero mismo. ​ (La obra completa, los dos tomos, aparecerá sin embargo simultáneamente. La cosa marcha bien. *) Así que muy resumidamente. * ​ Te envío hoy por correo los 2 últimos números del «Workman’s Advocate», del que Eccarius es ahora redactor. Si envías artículos para él, como espero, házmelos llegar a mí (políticos, sociales, lo que quieras.) ​ Te adjunto también tarjetas de membresía. Las he pagado. Puedes darlas, pues, a quien quieras, y solo has de inscribir el nombre y poner detrás 0 £ y, en cambio, detrás 0 s. 1. ​ ​ Las condiciones, en general, son las siguientes: Una sociedad como tal, si quiere adherirse, ha de pagar una tarjeta de sociedad por la que abona 5 chelines al año. Pero si todos los miembros se adhieren individualmente, han de adquirir tarjetas del tipo de la que te envío. Esto es útil para los trabajadores. Las tarjetas sirven de pasaporte en el extranjero, y los cofrades de Londres, París, Bruselas, Lyon, Ginebra, etc., les proporcionan trabajo. ​ La Asociación ha hecho grandes progresos. Posee ya 1 periódico oficial inglés, «The Workman’s Advocate», uno bruselense, «La Tribune du Peuple», uno francés en Ginebra, «Journal de l’Assoc. Intern. des Travailleurs, Section de la Suisse Romande», y uno alemán en Ginebra, «Der Vorbote», que aparecerá dentro de unos días. Dirección: 6, rue du Mole, Ginebra, J.P. Becker, por si quieres escribir de vez en cuando al viejo (lo que también espero.) ​ ​ Espero ahora que pronto me pondrás en condiciones de anunciar aquí la fundación de una comunidad de Leipzig y de presentar correspondencia. (En inglés. Puede servir entonces también para el «Workman’s Advocate».) El número no importa, aunque cuantos más, mejor. Si la gente quiere adherirse en masa, como sociedad, ves que el precio total de 5 chelines que han de pagar anualmente no es nada. ​ J.P. Becker me escribe: «En Leipzig, Gotha, Stuttgart y Núremberg se formarán secciones; ¿debemos acogerlas aquí provisionalmente, hasta que haya un gran número y se haya formado un comité central en Alemania?» He respondido afirmativamente. Pero como en una ciudad pueden existir diversas ramas, tú y los tuyos podéis relacionaros directamente con nosotros. ​ ​ De los berlineses he recibido una segunda carta. ​ Les escribo por fin, hoy. Ídem de parte del Dr. Kugelmann. ¡Salud! D. K. M. Las cuestiones que han de ventilarse en el Congreso de Ginebra, a fines de mayo, te las comunicaré la próxima vez.