Karl Marx

[Carta al redactor del "Beobachter" de Stuttgart]

["Nordstern" núm. 287, del 10 de diciembre de 1864]

Al redactor del "Beobachter" de Stuttgart

¡Señor mío!

Por medio de su testaferro de Bradford, el doctor Bronner, el señor Karl Blind le ha hecho llegar a usted una misiva de, por y sobre el señor Karl Blind, en la cual se desliza, entre otras curiosidades, el siguiente pasaje:

«Sobre aquella antigua», en relación con la hoja volante "Zur Warnung" contra Vogt, «disputa zanjada mediante declaraciones de todas las partes, que la redacción ha vuelto a sacar a colación, no quiero volver por esta vez.»

¡Quiere «no volver»! ¡Qué magnanimidad!

Como prueba de que la fatua vanidad del señor Karl Blind empuja de vez en cuando al señor Karl Blind más allá de los límites de la pura comicidad, menciona usted

mi escrito contra Vogt.
De la respuesta de Blind tienen que inferir usted y sus lectores que las acusaciones formuladas en aquel escrito contra el señor Karl Blind han quedado
«saldadas mediante declaraciones de todas las partes».
En verdad, el señor Karl Blind, tan prolífico en escritos normalmente, no se ha atrevido
nunca
, desde la aparición de mi escrito, es decir, durante cuatro años, a volver sobre la antigua disputa con una sola palabra, y mucho menos con «declaraciones de todas las partes».

El señor Karl Blind se ha conformado más bien con quedar expuesto, marcado como
«infame mentiroso»
(véanse las págs. 66 y 67 de mi escrito). El señor Karl Blind había declarado pública y repetidamente que no
sabía
por
quién
había sido lanzada al mundo la hoja volante contra Vogt, que él no tenía

participación alguna en
el asunto, etc. Además, el señor Karl Blind publicó un testimonio del impresor
Fidelio Hollinger
, flanqueado por otro testimonio del cajista
Wiehe
, en el sentido de que la hoja volante no se había impreso en la imprenta de Hollinger ni procedía del señor Karl Blind.

En mi escrito contra Vogt se encuentran ahora los
affidavits
(declaraciones bajo juramento) del cajista Vögele y del propio Wiehe ante
el tribunal de policía de Bow Street, Londres,
mediante los cuales queda probado que el mismo señor Karl Blind
escribió
el manuscrito de la hoja volante, lo
hizo imprimir
en casa de Hollinger,
corrigió de su puño y letra
la prueba de imprenta, para refutar estos hechos
forjó un testimonio falso
, para ese testimonio falso, bajo promesas de dinero por parte de Hollinger y de gratitud futura por la suya propia,
se procuró subrepticiamente la firma del cajista Wiehe
y, finalmente, expidió este documento falso, forjado por él mismo y con la firma subrepticiamente obtenida, como prueba moralmente indignada de mi
«maliciosa invención»
a la
"Allgemeine" de Augsburgo
y a otros periódicos alemanes.

Colocado así en la picota, el señor
Karl Blind
guardó silencio. ¿Por qué? Porque (véase la
pág. 69
de mi escrito) sólo podía invalidar los
affidavits
por mí publicados mediante
contra-affidavits
, pero se encontraba «bajo la inquietante jurisdicción penal de Inglaterra», donde
«con la felonía no se juega»
.

En la mencionada misiva a su periódico se encuentran también noticias novelescas sobre la diligencia americana del señor
Karl Blind
. Para esclarecer este punto, permítame usted comunicarle un extracto de una carta de
J. Weydemeyer
que ha llegado aquí hace unos días.
J. Weydemeyer
, como usted recordará, redactó antes, junto con O. Lüning, la
"N[eue] Deutsche Zeitung"
de Frankfurt y fue siempre uno de los más capaces paladines del partido obrero alemán. Poco después de estallar la Guerra Civil estadounidense, se alistó en las filas de los federalistas. Trasladado de Fremont a St. Louis, sirvió primero como capitán en el cuerpo de ingenieros de aquella ciudad, luego como teniente coronel en un regimiento de artillería y, al verse amenazado Misuri de nuevo por una invasión enemiga, recibió de improviso el encargo de organizar el 417.º Regimiento de Voluntarios de Misuri, a cuyo frente se halla ahora como coronel.
Weydemeyer
escribe desde St. Louis, la capital de Misuri, donde su regimiento está acantonado, lo siguiente:

«Adjunto encontrarás un recorte de un periódico de aquí, la
"Westliche Post"
, en el que el filibustero literario
Karl Blind
vuelve a pavonearse a lo grande a costa de los republicanos alemanes. Para aquí poco importa cómo desfigure las aspiraciones y agitaciones de Lassalle; quien haya leído los escritos de este último sabe a qué atenerse respecto a las arlequinadas de Blind; quien no se haya tomado la molestia de conocer algo más aquella agitación, podrá admirar crédulamente la sabiduría y la “probidad de convicciones” del gran badense, conspirador por excelencia y miembro de todas las sociedades secretas y futuros gobiernos provisionales; su juicio es lo de menos.
Además, la gente aquí tiene por el momento otras cosas que hacer que ocuparse de las protestas de Blind.
Pero sería ciertamente conveniente darle un buen tirón de orejas en su país al engreído mequetrefe, y por eso te envío el artículo, que no es más que una pequeña muestra de producciones anteriores semejantes.»

El recorte de la
"Westliche Post"
remitido por J. Weydemeyer lleva por título:
"Ein republikanischer Protest, London, 17. Sept. 1864"
, y es la edición americana de la
"Protesta Republicana"
que el mismo inevitable señor Karl Blind, bajo el mismo título, hizo llegar simultáneamente a la
"Neue Frankfurter Zeitung"
y luego, con su acostumbrada laboriosa diligencia de hormiga, como reproducción de la
"N. Frankfurter Zeitung"
, al
"Hermann"
de Londres. Una comparación de las dos ediciones del engendro de Blind mostraría cómo el mismo señor Karl Blind que en Frankfurt y en Londres protesta con aire de enterrador, entre bonachón, republicano y catoniano, a la vez en el apartado St. Louis da rienda suelta a la más maligna estupidez y a la más vil insolencia.

Una comparación de las dos ediciones de la protesta, para la que aquí no hay espacio, proporcionaría, además, un nuevo y divertido aporte al método de fabricación de las misivas, circulares, hojas volantes, protestas, salvedades, desmentidos, llamamientos, exhortaciones y otras recetas políticas de Blind por el estilo, tan solemnemente chocantes como ineludibles, de las cuales es tan imposible escapar como de las píldoras del señor Holloway o del extracto de malta del señor Hoff.

Está muy lejos de mi intención querer hacerle comprender a un payaso grotesco [En el manuscrito: un grotesco Mazzini-Scapin], tras el cual no hay más que su propia sombra, a un hombre como Lassalle y la tendencia real de su agitación. Estoy, por el contrario, convencido de que el señor Karl Blind no hace sino cumplir la vocación que la naturaleza y Esopo le han impuesto, cuando cocea al león muerto.

Londres, 28 de noviembre de 1864

Karl Marx