CARLOS MARX TEORIAS SOBRE LA PLUSVALIA I Tomo IV de El Capital

Traducción de Wenceslao Roces CARLOS MARX

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA MÉXICO Primera edición en alemán, 1956 Primera edición en español, 1980

Título original: Theorien Über den Mehrwent (Vierter Band des “Kapital”) © 1956, Dietz Verlag, Berlín D. R. © 1980, Fondo de Cultura Económica Av. de la Universidad, 975; México 12, D. F. ISBN 968-16-0319-2 (tomo I) ISBN 968-16-0318-4 (edición completa) Impreso en México

Nota del traductor

NOTA DEL TRADUCTOR

Es esta la segunda vez que echo sobre mí la ímproba tarea de traducir del alemán la obra de Marx que tiene ante sí el lector. La primera versión, también en tres volúmenes, salió de las prensas del FONDO DE CULTURA ECONÓMICA en 1945 bajo el título de Historia crítica de la teoría de la plusvalía. Mi primera traducción ofrecida como complemento a la versión española del Capital, se basaba en el único texto impreso que de dicha obra se conocía a la sazón, el editado por Kautsky en los años 1905-1910. En 1956, agotada ya la edición española, se publicó, en la editorial Dietz, de Berlín (R. D. A.), con el título de Teorías sobre la plusvalía (Tomo IV del “Capital”), el primer volumen del nuevo texto, del texto auténtico de esta obra, seguido en 1959 por el segundo y en 1962 por el tercero y último. El prólogo del Instituto de Marxismo-Leninismo de la Unión Soviética, a esta nueva edición, que a continuación se reproduce, explica ampliamente por qué la edición de Kautsky, en que se basaba mi traducción anterior, no debía ser reproducida. Y lo que en él se dice me releva del deber de entrar en mayores explicaciones sobre la necesidad de proceder, pese a la gran responsabilidad de la tarea y al duro esfuerzo que reclamaba, a traducir enteramente de nuevo esta obra, tan importante para el conocimiento del pensamiento de Marx. Quien, a la vista de los razonamientos que en el citado prólogo se aducen, coteje, siquiera sea superficialmente, el texto de esta nueva edición con el de mi traducción anterior, se percatará enseguida de que, tanto por la ordenación de los materiales que dan su estructura a este libro como por el tenor mismo del texto, se trata de una versión totalmente distinta. Las libertades realmente escandalosas que Kautsky tuvo a bien arrogarse con respecto al manuscrito de Marx —trastrocando, suprimiendo y falseando— obligaron al traductor a prescindir totalmente del texto de la edición anterior y a acometer de frente la labor, traduciendo de nuevo la obra, de cabo a rabo, a base de la edición del Instituto de Marxismo-Leninismo de la Unión Soviética. La obra conserva en esta traducción, como era obligado, las características del manuscrito original. Se trata de un borrador no redactado por el autor para ser entregado a la imprenta, pero de un valor inestimable para quien desee profundizar en aspectos fundamentales de la gigantesca obra de Marx. Principalmente como historiador crítico, revolucionario, de las doctrinas

Nota del traductor económicas en tomo a lo que constituye, como señala Engels, uno de los dos descubrimientos fulgurantes de Marx: la teoría de la plusvalía. Algunas explicaciones, muy breves, sobre el texto de nuestra traducción son las siguientes. Para que el lector pueda conocer con toda exactitud y autenticidad la utilización del texto manuscrito de Marx, se indican a la cabeza de cada fragmento o pasaje, entre rayas verticales, el número de los cuadernos del manuscrito, en cifras romanas, y en cifras arábigas el de las páginas correspondientes. Cuando el texto de un cuaderno se reproduce correlativamente, se indica solamente el número de la página (por ejemplo,). Cuando, alterando el orden del manuscrito, se pasa a otro cuaderno, la mención de éste figura, al comienzo, así, por ejemplo: //XXII-1397/ y, al final así: /XXII-1397//. Con mucha frecuencia, para completar el pensamiento del autor o una frase, con entera fidelidad a su sentido, los redactores de la edición alemana suplen palabras o expresiones, que aparecen siempre colocadas entre corchetes ([]). Los pesajes que figuran entre paréntesis angulares (<>) son adiciones del propio Marx. Cuando se trata de pasajes más extensos, estas adiciones van marcadas con el signo {}.

Hemos procurado mantener escrupulosamente, en nuestra traducción, en tipo de cursiva, los términos técnicos y las palabras y frases o giros y citas de pasajes de obras en lengua extranjera (generalmente, en inglés o francés) empleados por Marx, traduciéndolos al pie de la página, con llamada; en forma de asteriscos o con otros signos convencionales. Como norma general, las citas de autores, que ocupan una parte considerable de la obra, han sido traducidas por nosotros de la versión alemana, que generalmente procede de Marx. Al final de cada volumen figura una colección de los textos citados, en sus versiones originales, con indicación de los autores y de las ediciones de las obras correspondientes. Los números volados que figuran en el texto se refieren a las notas aclaratorias que el lector encontrará al final del volumen, tomadas todas ellas de la edición alemana que nos ha servido de base. Cada uno de los tres volúmenes va acompañado, al final, de un índice onomástico y un índice bibliográfico y de una equivalencia de las unidades de pesos, medidas y monedas extranjeras empleadas por el autor. W. R.

PRÓLOGO

del Instituto de Marxismo-Leninismo de Moscú a esta nueva edición

EL MANUSCRITO en que se basa esta edición de las Teorías sobre la plusvalía fue preparado por Marx entre enero de 1862 y julio de 1863. Forma parte del extenso manuscrito de 1861-1863 titulado por Marx "Contribución a la crítica de la economía política”, en el que se proponía continuar directamente las investigaciones iniciadas con la obra del mismo título (cuaderno I), publicada en 1859. El manuscrito de 1861-1863 consta de 23 cuadernos (con paginación correlativa del 1 al 1472), que dan —a pesar de tratarse de una versión todavía provisional e incompleta— un total de unos 200 pliegos de imprenta. Se trata del primer proyecto sistemáticamente elaborado de los cuatro tomos del Capital. Las Teorías sobre la plusvalía representan aquí, por su extensión (hacia 110 pliegos de imprenta), la parte más voluminosa y la más trabajada y constituyen el primero y único proyecto para el cuarto y último tomo del “Capital’. Para diferenciarlo de los otros tres tomos, de contenido teórico, Marx llamaba a este tomo IV la parte histórica, o histórico-crítica; es decir, la destinada a exponer la historia de las doctrinas en tomo a su teoría fundamental. Entre 1858 y 1862, Marx se proponía, con arreglo a un plan de gran envergadura, escribir una obra que se titularía “Crítica de la economía política”. Dentro de los lineamientos de este plan, comenzó a reescribir sus Teorías sobre la plusvalía. Basándonos en lo que Marx dice acerca de sus propósitos en el prólogo a Contribución a la crítica de la economía política, cuaderno I (1859), en algunas de sus cartas de 1858 a 1862 y en el mismo manuscrito de 1861-1863, podemos representarnos el plan que se había trazado para sus investigaciones con arreglo al siguiente esquema: [Véase la pág. 10.] A la vista de este esquema, se deduce que Marx, originariamente, se Barría tratar las “Teorías sobre la plusvalía ", en forma de digresión rica, al final de sus investigaciones históricas sobre "El capital, en general”, concretamente como complemento al punto 1, en que se estudia el problema del proceso de producción del capital. De este modo, según la concepción inicial, esta

digresión histórica pondría fin al estudio sobre el proceso de producción del capital, a la manera como en la obra Contribución a la crítica de la economía política, cuaderno i, el capítulo sobre la mercancía termina con el apartado A) que lleva por título "Datos históricos para el análisis de la mercancía” y el capítulo sobre el dinero con el punto C), “Teorías sobre el medio de circulación y el dinero”. Tal era el plan originario de Man. Pero, al irse desarrollando, la digresión histórica en tomo a las “Teorías sobre la plusvalía " rebasó considerablemente las proporciones de este plan. El material de las teorías

I. EI capital:

[Introducción: la mercancía y el dinero]

1. La conversión del dinero en capital

1) El proceso de producción del capital

2. La plusvalía absoluta

3. La plusvalía relativa

4. La combinación de ambas

5. Teorías sobre la plusvalía a) El capital en general 2) El proceso de circulación del capital

3) La unidad de ambos, o el capital y la ganancia

b) La competencia de capitales

c) El crédito

d) El capital-acciones

II. La propiedad de la tierra

III. El trabajo asalariado

IV. El Estado

V. El comercio exterior

VI. El mercado mundial

que Marx se dedicó a investigar y criticar obligaba a ampliar notablemente el marco del estudio. El análisis crítico de las doctrinas de los economistas burgueses acerca de la plusvalía se entrelazaba inevitablemente con el análisis

de sus ideas en torno a la ganancia. Además, como estas ideas aparecían relacionadas con falsas concepciones acerca de la renta de la tierra, era inevitable pararse también a considerar la teoría de la renta, etc. Por otra parte, para criticar desde todos los puntos de vista, exhaustivamente, las falsas teorías de otros autores, Marx veíase obligado, con frecuencia, a contraponer a ellas, como contraste, la elaboración positiva de diversos aspectos de la nueva teoría económica forjada por él y que representa la más profunda transformación revolucionaria de toda la ciencia económica. Para comprender bien la estructura de las Teorías sobre la plusvalía y las características peculiares de las diversas partes que integran esta obra, hay que tener en cuenta, por otra parte, lo siguiente. Cuando Marx comenzó a trabajar en las Teorías sobre la plusvalía, sólo había llegado a elaborar por escrito (en forma incompleta, por lo demás) la primera de las tres partes teóricas del Capital, la que versa sobre “El proceso de producción del capital” (problema que investiga en los cinco primeros cuadernos del manuscrito de 1861-1863). De ahí que, al dedicarse a la parte histórica de su trabajo, no pudiera simplemente remitirse a tal o cual aspecto de la parte teórica (aún no elaborada en su totalidad), sino que necesitara entrar, muchas veces, en la exposición positiva de su propia teoría, inseparablemente relacionada con el análisis crítico de toda la economía política anterior.

Por todas estas razones, la disquisición histórica en torno a las Teorías sobre la plusvalía fue cobrando enormes proporciones. En el voluminoso manuscrito de 1861-1863, la parte histórica o histórico-crítica ocupa los cuadernos VI al XV, inclusive, más el cuaderno XVIII y una serie de esbozos históricos sueltos recogidos en los cuadernos XX al XXIII. El texto fundamental de las Teorías sobre la plusvalía figura en los cuadernos VI al XV y el XVIII, escritos de enero de 1862 a enero de 1863. A este texto se refiere el sumario de Marx, que figura en las cubiertas de los cuadernos VI al XV. Este sumario es importantísimo para comprender la estructura general del trabajo de Marx, de las partes que lo forman y de su plan. Por eso lo reproducimos a la cabeza de la presente edición (v. infra, págs. 31-33). Los esbozos y observaciones de carácter histórico-crítico que figuran en los últimos cuadernos del manuscrito y que Marx escribió durante la primavera y el verano de 1863, son complementos al texto fundamental. El horizonte visual de los problemas estudiados por Marx fue ampliándose más y más a lo largo de su trabajo en torno a las Teorías sobre la plusvalía. Y esto le llevó, por último, a la idea de que era necesario reunir todo el material

histórico-crítico en un tomo especial, el tomo IV del Capital. A medida que Marx avanzaba en sus estudios, se iba revelando cada vez más la importancia decisiva de la división tripartita adoptada por él: 1) el proceso de producción del capital; 2) el proceso de circulación del capital, y 3) la unidad de ambos, división que, al principio, Marx aplicará solamente a la parte dedicada al “capital, en general”. Tan importante y tan profunda fue haciéndose esta división tripartita, que, poco a poco, se encuadraron también en ella aquellos temas que, según el plan original, Marx no pensaba, al principio, incluir en el complejo de problemas previstos para la sección que trataría del “capital en general” (como, por ejemplo, la competencia de capitales, el crédito y la renta de la tierra). Y, paralelamente con este proceso en que iban destacándose las tres partes teóricas del Capital entre las que -se repartían, poco a poco, todos los problemas teóricos de la economía política del capitalismo, iba añanzándose en Marx la convicción de que el estudio histórico-crítico, la parte relacionada con la historia de las doctrinas, debía ocupar un libro aparte, como el tomo IV del Capital.

En carta de 15 de agosto de 1863, escrita un mes aproximadamente después de haber terminado el manuscrito de que venimos hablando, Marx escribía a Engels: “A la vista de cuanto llevo escrito, me doy cuenta de que he tenido que construir también la parte histórica a base de materiales a veces totalmente desconocidos... Por la "parte histórica” entendía Marx las Teorías sobre la plusvalía, que ya entonces consideraba, por tanto, como una parte especial de su investigación. Sin embargo, todavía en enero de 1863 se proponía —como se desprende de los proyectos de plan por él esbozados sobre la primera y la tercera partes del Capital (v. infra, págs. 383 s.)— repartir este material histórico-crítico entre las diversas partes teóricas de su estudio sobre “el capital en general”. Al propósito de Marx de exponer críticamente la historia de la economía política desde mediados del siglo XVII en adelante respondía el extenso estudio histórico-crítico sobre Petty escrito en mayo de 1863 y que figura en el cuaderno XXII del manuscrito bajo el epígrafe bien característico de “Datos históricos: Petty”. No cabe duda de que este estudio, que no guarda consonancia alguna con el texto que le precede ni con el que le sigue, estaba destinado a la parte histórico-crítica de su obra. En él se analizan las ideas de dicho autor acerca del valor, el salario, la renta de la tierra, el precio de ésta, el interés, etc. Este tratamiento tan amplio de las doctrinas de Petty indica, evidentemente, que ya en mayo de 1863 se había afirmado en Marx con toda

claridad la decisión que, cuatro años más tarde (el 30 de abril de 1867), expresara a Siegfried Meyer, en la carta en que le expone la estructura que piensa dar a su obra El capital: “el tomo I tratará del proceso de producción del capital..., el tomo u contendrá la continuación y el final de las teorías; el tomo III versará sobre la historia de la economía política desde mediados del siglo XVII..” Debe señalarse que, por aquel entonces, Marx se proponía reunir en un solo tomo los libros II y III del Capital. La primera mención expresa del libro IV del Capital, destinado a exponer "la historia de las doctrinas", la encontramos en una carta de Marx a Engels, de fecha 31 de julio de 1865. En ella habla de la marcha de su trabajo sobre El Capital, y dice: “Sólo me falta escribir tres capítulos para completar la parte teórica (los tres primeros libros). Después, tendré que escribir el libro IV, la historia de las doctrinas, que será para mí, relativamente, la parte más fácil de todas, ya que todos los problemas han quedado resueltos en los tres primeros libros, por lo cual este último será más bien una repetición en forma histórica.” Aquí, cabe preguntarse por qué habla de que tiene todavía ante sí la tarea de "escribir” el tomo IV del Capital, cuando en la carta de 15 de agosto de 1863, anteriormente citada, se refiere a la "parte histórica” como ya escrita. La explicación está en que, en el período transcurrido entre una y otra carta, es decir, durante los años 1864 y 1865, Marx había refundido las tres partes teóricas de su obra, mientras que la consagrada a la historia de las doctrinas se mantenía en la versión primera, la de los años 1862 y 1863, esperando, por tanto, a ser redactada de nuevo, para ponerla en consonancia con la nueva versión de los tres primeros tomos del Capital.

Por una carta de Marx a Siegmund Schott, de 3 de noviembre de 1877, nos damos cuenta de que, hasta cierto punto, Marx seguía considerando, incluso entonces, como ya escrita la parte histórica de su obra. He aquí lo que dice, en esta carta: “En realidad, comencé a escribir El Capital, reservadamente, siguiendo el orden inverso en que la obra se presentará al público (comenzando por la tercera parte, la parte histórica), pero con la particularidad de que el tomo I, el último que abordé, fue el primero que quedó listo para la impresión, mientras que los otros dos permanecieron bajo la forma inacabada que originalmente presenta toda investigación.” La parte histórica se señala aquí como la tercera, pues él autor, como ya hemos dicho, se proponía reunir los libros II y ni en un solo tomo, que sería el segundo, el cual iría seguido del tercero, destinado a exponer la “historia de la teoría”. Todas estas manifestaciones de Marx justifican plenamente el que

consideremos las Teorías sobre la plusvalía (con los complementos que representan los esbozos y observaciones tomados de los cuadernos XX a XXIII) como el proyecto originario y único del libro IV o tomo IV del Capital. Así, tomo IV del Capital, llamaban Engels y Lenin a las Teorías sobre la plusvalía. A ello responde el título que en la presente edición damos a esta obra, tomándolo fielmente del manuscrito de 1861-1863: Teorías sobre la plusvalía (Tomo IV del “Capital”).

La primera referencia de Engels a las Teorías sobre la plusvalía la encontramos en sus cartas a Kautsky de 16 de febrero y 24 de marzo de 1884. En la segunda, le da a conocer el acuerdo a que se había llegado con Meissner, el editor del Capital, respecto al orden en que debían publicarse primero el segundo libro y luego el tercero de dicha obra y, como parte final de ella, las Teorías sobre la plusvalía. Más detalladamente habla Engels de esta parte fina) del Capital en carta a Bemstein de agosto de 1884: “La historia de la teoría —leemos aquí— ha quedado escrita, dicho sea entre nosotros, en lo fundamental. El manuscrito en torno a la “Crítica de la economía política”... contiene, como creo haberte mostrado aquí, hacia 500 páginas en cuarto, Teorías sobre la plusvalía, en las cuales, ciertamente, hay muchas cosas que tachar, que posteriormente fueron reelaboradas, pero quedan, a pesar de ello, bastantes.” En su prólogo al tomo II del Capital habla Engels más extensamente acerca del manuscrito de las Teorías sobre la plusvalía y del modo como él se proponía editarlo. Este prólogo lleva la fecha de 5 de mayo de 1885. En él se señala que se trata del "cuerpo fundamental” del gran manuscrito Contribución a la crítica de la economía política, redactado entre 1861 y 1863. Y continúa así: "Esta sección contiene una detallada historia crítica del punto medular de la economía política, de la teoría de la plusvalía, y, conjuntamente con esto, desarrolla, polemizando con sus antecesores, la mayoría de los puntos que más tarde, en el manuscrito correspondiente a los tomos II y III, investigará de manera especial y de un modo coherente. Me reservo el dar a la publicidad como tomo IV del Capital la parte crítica de este manuscrito, una vez eliminados los numerosos pasajes ya liquidados en los libros II y III. Se trata de un manuscrito valiosísimo, pero que no se prestaba para ser utilizado en esta edición del libro II.”

En varias cartas de fines de la década del ochenta y comienzos de los

noventas, reitera Engels varias veces su propósito de preparar para la imprenta el libro IV, las Teorías sobre la plusvalía, una vez que terminara la edición del libro III. Pero manifestándose ya mucho menos categóricamente acerca de la eliminación de las digresiones teóricas contenidas en el manuscrito de las Teorías. La última vez que Engels menciona el manuscrito de las Teorías sobre la plusvalía es en su carta a Stephan Bauer de 10 de abril de 1895. De ella se deduce que, todavía en 1895, confiaba Engels en poder dar a las prensas esta obra de Marx. No pudo, sin embargo, hacer realidad este propósito, pues la muerte le sorprendió apenas cuatro meses después de escrita la carta a que nos acabamos de referir. No cabe la menor duda, a la luz de todas estas referencias documentales, de la gran importancia que Engels atribuía al manuscrito de Mara en que se contienen las Teorías sobre la plusvalía, considerado inequívocamente por él como el tomo IV del Capital. Pero es también evidente que, en 1884-1885, Engels se proponía, si llegaba a editar esta obra, como esperaba, eliminar del texto “numerosos pasajes ya liquidados en los libros I y III”. Ahora bien, ¿qué actitud deberán adoptar los editores de la presente obra ante este propósito enunciado por Engels, en el citado prólogo al tomo II del Capital? A nosotros nos parece que sólo el propio Engels, tan identificado con Marx en su vida y en su obra y que, en gran medida, colaboró muy estrechamente con él en la concepción y elaboración del Capital, estaba autorizado a suprimir lo que considerara superfluo en el manuscrito de las Teorías sobre la plusvalía. Para que las partes del manuscrito que se reprodujeran después de eliminar aquellos pasajes no resultaran fragmentos incoherentes, habría sido necesario reelaborarlos en una medida muy considerable e intercalar en ellos partes escritas ex profeso. Y solamente un hombre como Engels habría podido, con los títulos necesarios para ello, proceder a semejante refundición. Hay, además, otra razón que abona el que se mantengan en el texto los “numerosos pasajes” a que Engels se refiere. Como anteriormente señalamos, este propósito de Engels había sido su idea inicial, apuntada por él antes de proceder a un estudio detallado del manuscrito. Pero, por su prólogo al tomo III del Capital, sabemos que sus propósitos primeros cambiaban, no pocas veces, sobre la marcha, en el curso de los trabajos de preparación de los manuscritos de su amigo para darlos a la imprenta. Esto fue, por ejemplo, lo que ocurrió con la sección quinta del tomo III del Capital, que al principio se

proponía Engels someter a una propia reelaboración, por considerar que la versión contenida en el manuscrito de Marx estaba sin acabar. En su prólogo, nos dice que intentó por lo menos tres veces refundir la versión original, hasta que, por último, abandonó su propósito inicial y decidió “limitarse a poner el mayor orden posible en el texto existente, añadiendo solamente los complementos indispensables”. Y, por analogía con esto, tenemos razones para suponer que, si Engels hubiera tenido que preparar para la imprenta el manuscrito de las Teorías sobre la plusvalía, habría optado también por mantener las digresiones teóricas contenidas en él. Conjetura tanto más verosímil cuanto que entre ellas figuran algunas en que Marx nos ofrece investigaciones teóricas muy importantes que vienen a complementar esencialmente, por ejemplo, la exposición contenida en el tomo m del Capital, principalmente en lo que se refiere a las doctrinas sobre la renta de la tierra.

Las investigaciones teóricas llevadas a cabo en estas páginas de las Teorías sobre la plusvalía eran tenidas en muy alto aprecio por V. I. Lenin. Lenin se refiere a esta obra de Marx en muchos de sus trabajos, que revelan un profundo conocimiento tanto de la parte histórico-crítica como de la parte teórica de estos estudios. En diversos trabajos de Lenin comprobamos, por ejemplo, la gran contribución que representaron para él los capítulos de las Teorías sobre la plusvalía en que Marx expone sus puntos de vista acerca de la naturaleza de la renta de la tierra. En alguna de sus páginas, señala Lenin “los brillantes razonamientos de Marx en las Teorías sobre la plusvalía”, “cuando pone de relieve con gran fuerza, entre otras cosas, la importancia revolucionaria de la nacionalización de la tierra, incluso desde el punto de vista democrático-burgués”. Subraya también las tesis fundamentales de las Teorías sobre la plusvalía acerca de la renta absoluta de la tierra. Y hace constar que estas tesis venían a confirmar la justeza de su interpretación del problema, expuesta, pocos años antes de que las Teorías se publicaran, es su trabajo titulado La cuestión agraria y los “críticos de Marx”.

La primera edición alemana de las Teorías sobre la plusvalía fue publicada por Kautsky en los años 1905 a 1910. Esta edición sirvió de base a diversas traducciones en diferentes lenguas, entre ellas en francés, inglés, ruso y español. La edición de Kautsky adolece de gran número de fallas fundamentales. Kautsky, al editar esta obra de Marx, partía del punto de vista absolutamente

falso de que el manuscrito de las Teorías sobre la plusvalía no respondía a un plan armónico, sino que era una especie de "caos”, y no tuvo empacho en someterla a su propia y arbitraria “reelaboración”, en el transcurso de la cual y en repetidas ocasiones procede a revisar algunas de las tesis más importantes del marxismo revolucionario. Ante todo, Kautsky en su edición trastrueca, burda y caprichosamente, la ordenación de los materiales, establecida por Mane en el sumario de la obra (v. infra, págs. 31-33), y que se aplica a lo higo de ella, en su redacción original. Kautsky hace caso omiso de este sumario, en que se marcan las directrices generales, y ni siquiera lo recoge en su edición.

El manuscrito de Marx ordena los materiales en un determinado orden lógico y consecuente. Al analizar los intentos de los economistas anteriores a él encaminados a resolver los problemas fundamentales de la economía política, Marx pone de relieve la limitación de clase con que tropezaban y que se manifiesta incluso en la economía clásica, y la incapacidad que los economistas burgueses revelan para encontrar una solución consecuente y científicamente razonada de los problemas que abordan y, sobre todo, del problema central, que es el de la plusvalía. El manuscrito de Marx pone al descubierto el proceso de desarrollo de la economía política burguesa como un proceso lleno de contradicciones. Por ejemplo, el exponer las teorías de Adam Smith y Ricardo, pone de manifiesto cómo, en ciertos aspectos, representan un avance de la ciencia en comparación con los fisiócratas, mientras que, en otros aspectos, reinciden en sus errores e incluso marcan un retroceso con respecto a ellos. Pues bien, Kautsky desfigura este tratamiento profundamente dialéctico de Marx, empeñándose en imponer al texto un orden puramente cronológico y en exponer la trayectoria de la economía política burguesa como un proceso de evolución pura y simple. Aferrado a su esquema cronológico, Kautsky no coloca a la cabeza de su edición la caracterización que Marx hace de las ideas de James Steuart, que en el manuscrito sirve de introducción a las doctrinas de loa fisiócratas, sino que pone al principio (entresacándolos principalmente de los cuadernos XX y XXII) cuatro pequeños fragmentos sobre Petty, D’Avenant, North y Locke, Hume y Massie. Kautsky transporta mecánicamente estos fragmentos (y algunos otros) al capítulo I del tomo primero, con lo que trastrueca arbitrariamente la exposición coherente de los cuadernos VI a XVIII (de James Steuart a Richard Jones), mezclándola con los esbozos adicionales que figuran en los cuadernos XX a XXIII.

En el manuscrito de Marx, el análisis de la teoría de Quesnay acerca de la reproducción y de la circulación del capital total viene después de la teoría de Adam Smith; en la edición de Kautsky, esta parte del manuscrito se antepone al capítulo sobre Adam Smith; además, Kautsky ofrece una versión refundida de estas páginas y, sin que nada lo justifique, desglosa las nueve décimas parta de esta parte de la obra del texto fundamental, imprimiéndolas en cuerpo menor y convirtiéndolas en un apéndice. Y lo mismo hace con las disquisiciones teóricas en que Marx expone sus propias ideas acerca de la reproducción del capital social. Para dio, desgaja estos diferentes pasajes de los lugares que ocupan en el manuscrito original y, con ello, rompe la trabazón interna que el autor establece entre las investigaciones histórico-críticas y las investigaciones teóricas de la obra.

También en el tomo II nos encontramos con divergencias ostensibles con respecto al orden en que los materiales aparecen expuestos por Marx. En el manuscrito, esta parte de la obra comienza con la crítica marxista de la teoría de Rodbertus sobre la renta de la tierra. En cambio, en la edición de Marx, el tomo II arranca del capítulo titulado “La plusvalía y la ganancia”, en que se trata de Ricardo, para pasar después a la doctrina de la renta de la tierra en Rodbertus. En el manuscrito original, el análisis de las ideas de Ricardo sobre la plusvalía y sobre el proceso de la variación de la tasa de ganancia viene después de la crítica de la teoría ricardiana de la renta; en cambio, la edición de Kautsky lo coloca en el capítulo “La plusvalía y la ganancia”, con que comienza el volumen II. También en ate caso, al apartarse del orden de los materiales en el manuscrito original, trata Kautsky de esfumar ciertos aspectos importantes de la obra de Marx, especialmente su punto de vista de que los errores de Ricardo en cuanto a la teoría de la renta dejan su impronta en la teoría ricardiana de la ganancia. Todos estos trastrueques arbitrarios de las diferentes partes del manuscrito llevados a cabo por Kautsky dan como resultado el que se descoyunten una serie de problemas que en Marx aparecen estrechamente relacionados entre sí. Por ejemplo, el capítulo titulado “La teoría ricardiana de la ganancia”, tal como aparece en el manuscrito, contiene una crítica de las ideas de Ricardo acerca del proceso de formación de la tasa media de ganancia y de sus puntos de vista en tomo al descenso de dicha tasa. Pues bien, en la edición de Kautsky estas dos partes íntimamente relacionadas entre sí, aparecen separadas por 350 páginas de texto. Kautsky refunde los materiales del manuscrito bajo una forma en que se

esfuman o suavizan los problemas de la lucha de clases y la profunda correlación entre las teorías económicas y la situación política y social en que estas teorías surgen y se desarrollan. Por ejemplo, en el tomo II de la edición de Kautsky se contiene un apartado bajo el epígrafe de “Anderson y Malthus. Roscher”. El pasaje correspondiente, en el manuscrito de Marx, revela que Malthus tergiversó las ideas de Anderson sobre la renta en interés de los elementos más reaccionarios de la clase dominante, mientras que las conclusiones de Ricardo iban encaminadas contra la aristocracia terrateniente. Después de lo cual Marx se detiene a examinar las ideas del economista vulgar Roscher, quien deforma burdamente toda la historia del problema. Kautsky coloca bajo un epígrafe general, completamente insulso y fuera de toda coherencia, ate apartado del manuscrito, claro, diáfano y políticamente intencionado, modelo de análisis profundo de la historia de la economía política desde el punto de vista de clase.

En general, los epígrafes puestos por él a los capítulos y los apartados son extraordinariamente característicos del modo de proceder de Kautsky, en esta edición. Casi todos ellos presentan un carácter neutro e imparcial. He aquí algunos, a título de ejemplo: "Adam Smith y el concepto del trabajo productivo”, "La exposición del valor, en Ricardo”, “Exposición ricardiana de la plusvalía”, “La tasa de ganancia”, “El valor y la plusvalía", “El capital variable y la acumulación”, y tantos más. En ningún caso respeta Kautsky, en sus epígrafes, las dos determinaciones del concepto del valor en A. Smith, que Marx hace resaltar en ellos, su dual determinación de la relación entre el valor y el ingreso, la incapacidad de Ricardo para entrelazar la ley de la tasa, media de ganancia con la ley del valor, etc. En los mismos epígrafes, trata Kautsky de soslayar todo lo que hay de vulgar en las ideas de Smith y Ricardo y pone a los capítulos sobre Ramsay, Cherbuliez y Richard Jones epígrafes por medio de los cuales se sugiere al lector la impresión totalmente falsa de que ya en estos economistas se contienen elementos sueltos que corresponden a la concepción marxista de la economía política. Pero donde la tergiversación y la revisión del texto de Marx se revelan de un modo más burdo y evidente es en las numerosas amputaciones del texto de Marx introducidas por Kautsky. Éste no solamente suprime, cuando le parece, palabras y frases consignadas por Marx, sino que elimina trozos enteros del original, algunos de los cuales —en la apretada escritura de Carlos Marx— ocupan tres, cuatro y más páginas. Entre las partes del manuscrito omitidas por Kautsky figura un apartado

entero, que citado en el sumario de Marx aparece bajo el epígrafe de “Bray, como reacción contra los economistas". Aparte de muchos otros, Kautsky tuvo asimismo a bien eliminar el pasaje del manuscrito en que Marx habla de las premisas económicas de la depauperación absoluta de la clase obrera, bajo el capitalismo. La tendencia revisionista de Kautsky abraza ya aquí, claramente, el camino de la tergiversación, pues no tiene empacho en ocultar al lector los argumentos desarrollados por Marx, en su propio texto, ante un problema tan fundamental como éste. En su "reelaboración” del manuscrito de Marx, Kautsky trata, muchas veces, de suavizar la aplastante crítica a que Marx somete las doctrinas de ciertos economistas burgueses y el lenguaje iracundo, apasionado y mordaz con que vitupera a los apologistas del orden establecido. Epítetos cargados de indignación, como los de “asnos”, “perros”, “canallas", "miserables”, son demasiado fuertes para el temperamento o el modo de pensar de Kautsky, quien se considera autorizado a suprimirlos o a sustituirlos por otros más suaves, como si tuviera derecho a enmendarle la plana a Marx. Por último, en la edición de Kautsky se deslizan numerosos y graves errores, al descifrar el texto de Marx y su afán de traducir sistemáticamente en el mismo, por sí y ante sí, los términos técnicos ingleses y franceses empleados por Marx a cada paso, le hacen incurrir, con frecuencia, en deslices de bulto. A lo cual hay que añadir todos los intercalados de su propia cosecha, que tuercen, en muchas ocasiones, el pensamiento de Marx.

La total omisión del sumario de la obra que figura en el manuscrito; la falsa y arbitraria ordenación de sus materiales; el carácter neutral e imparcial de muchos de los epígrafes puestos por el editor, soslayando el carácter de clase de las concepciones criticadas por Marx; la tendencia a esfumar o suavizar el fundamental antagonismo entre la doctrina económica de Marx y toda la economía política anterior a él; la omisión de una serie de pasajes en que se contienen tesis importantes del marxismo revolucionario, del que Kautsky fue distanciándose cada vez más: todo ello lleva a la conclusión de que no estamos solamente ante claras y burdas desviaciones de lo que debe considerarse como la más elemental exigencia de una edición científica, rigurosa, sino ante un falseamiento directo del marxismo.

En la presente edición figuran tanto el texto que forma el cuerpo principal de las Teorías sobre la plusvalía, a que se refiere el sumario establecido por Marx, y la exposición coherente de la historia de la "teoría” desde James

Steuart hasta Richard Jones como las digresiones complementarias del texto fundamental que se contienen en los cuadernos V, XV, XX, XXI, XXII y XXIII del manuscrito. Estas disquisiciones se recogen aquí en forma de apéndices, para no alterar el orden de la exposición del texto. La gran extensión de todo este material (unos 110 pliegos de imprenta) ha hecho necesario dividir la obra en tres volúmenes, cada uno de los cuales se complementa con los apéndices directamente relacionados con su contenido. El orden del texto fundamental se ajusta estrictamente al sumario de Marx citado más arriba. En el texto de algunos cuadernos se han introducido exclusivamente aquellas alteraciones de lugar que obedecen a las propias indicaciones de Marx. Por ejemplo, en el cuaderno VII, en que se trata de la concepción del trabajo productivo en A. Smith y que, en relación con esto, cita al francés Germain Garnier, vulgarizador de las ideas de A. Smith, se contiene una larga digresión sobre John Stuart Mill. Dicha disquisición comienza por las siguientes palabras: “Antes de pasar a Garnier, intercalaremos aquí, episódicamente [es decir, en forma de digresión], algo acerca de Mill júnior, a quien citábamos más arriba. Lo que acerca de esto hay que decir corresponde, en realidad, a un lugar posterior de este en que se hablará de la teoría ricardiana de la plusvalía, y no a este lugar, en que nos ocupamos todavía de A. Smith.” Pues bien, en consonancia con esta indicación de Marx y con el sumario establecido por él en el cuaderno XIV, la digresión sobre John Stuart Mill figura aquí en el tomo III de las Teorías sobre la plusvalía, en el capítulo sobre la disolución de la escuela ricardiana, en que Marx dedica un apartado especial a aquel autor. Otro ejemplo de cambio de lugar es el siguiente. En el cuaderno x aparece un breve capítulo sobre el socialista inglés Bray (páginas 441-444 del manuscrito). Sin embargo, en el plan de sumario del capítulo final de las Teorías registrado más tarde por Marx en la cubierta del cuaderno XIV el apartado que lleva por epígrafe “Bray, como reacción a los economistas” se incluye en el capítulo titulado "Reacción contra los economistas”, y a ello nos atenemos para incluir también en el tomo m de las citadas págs. 441-444, que tratan de Bray.

La agrupación del texto por capítulos obedece a las indicaciones de Marx, que figuran en el sumario establecido por él y en algunas de las páginas del manuscrito. Han servido de puntos de apoyo para formular los epígrafes de las diferentes partes los siguientes criterios: 1) los epígrafes que figuran en el sumario del propio Marx; 2) los epígrafes tomados de los proyectos de plan de Marx a las partes I y III del Capital, cuando se relacionan con los capítulos

o apartados correspondientes del manuscrito de las Teorías, y 3) los pocos epígrafes que figuran en el texto mismo del manuscrito de Marx. Sin embargo, todo dio representa solamente una pequeña parte de los epígrafes que aquí se anteponen a los capítulos y apartados de la obra. La mayor parte de ellos han sido puestos por los editores, ateniéndose al texto correspondiente y tratando de conservar con la mayor fidelidad posible la terminología y d lenguaje empleados por Marx. Estos epígrafes y, en general, todas las palabras, frases o expresiones suplidas por los editores, cuando se ha considerado necesario para aclarar el sentido del texto, figuran entre [ ]. Las erratas manifiestas del manuscrito se corrigen, por regla general, en d texto, sin ninguna aclaración. En los cuadernos VI y XI, algunas de estas erratas fueron corregidas de puño y letra de Engels. Los términos técnicos específicos empleados por Marx, muchas veces en francés o en inglés, se respetan en el texto y se traducen o explican en notas al pie de la página, procurando conservar rigurosamente la autenticidad del texto original. Los títulos de las obras citadas por Marx o a que hace referencia se mantienen aquí en su tenor original. En el índice bibliográfico que figura al final de cada volumen se contienen los títulos y autores de todas las obras citadas, con su traducción correspondiente. También figura al final de cada tomo la versión, en su lengua original, de los textos citados por Marx. Cuando éste abrevia una cita o la expresa con palabras propias, se transcribe, en el lugar correspondiente, la versión literal. Es evidente que el manuscrito de las Teorías sobre la plusvalía ha llegado a nosotros en un estado rudimentario, de borrador, que su autor no consideraba apto para entregar a la imprenta. No obstante, nos ofrece una imagen coherente y completa de la "historia de la teoría”, que Marx se proponía tratar como tema del tomo cuarto y último del Cubital. En estas páginas, Marx estudia toda la trayectoria del desarrollo de la economía burguesa desde su cuna hasta su “tumba”, que era el nombre con que él caracterizaba a la economía vulgar.

Como anteriormente señalamos, la presente edición recoge todos los materiales de las Teorías sobre la plusvalía y las digresiones complementarias correspondientes, agrupadas en tres volúmenes. La división entre las partes y los límites que las separan responden al contenido mismo del manuscrito original. El primer volumen está formado por siete capítulos del texto fundamental (cuadernos VI a X) y trece apéndices. Esta parte se halla, fundamentalmente,

consagrada al análisis crítico de las ideas de los fisiócratas (capítulos II y VI) y de Adam Smith (capítulos III y IV). El capítulo I (“Sir James Steuart”), en que se expone el infructuoso intento de este economista de imprimir una forma racional al sistema monetario y mercantil, sirve de introducción al estudio de la economía fisiocrática. El contraste que se establece entre los fisiócratas y Steuart permite a Marx subrayar con mayor nitidez el papel de los fisiócratas y la importancia que estos autores tienen en el desarrollo de la economía política, puesto que son ellos quienes transfieren el nacimiento de la plusvalía de la esfera de la circulación a la correspondiente a la producción. En su investigación sobre las ideas de los fisiócratas, Marx descubre las contradicciones que se albergan en su sistema, el carácter dual de su concepción de la plusvalía, que, de una parte, aparece en ellos como un don de la naturaleza y, de otra parte, como resultado de la especial productividad del trabajo agrícola apropiado por el terrateniente. Y es precisamente esto lo que ofrece el hilo conductor para comprender el desarrollo ulterior de la escuela fisiocrática. Marx pone de manifiesto la lucha de ideas que late en el seno de esta escuela y sigue las huellas del proceso de vulgarización de la teoría fisiocrática entre sus epígonos. El análisis de esta lucha de ideas entre unos fisiócratas y otros es expuesto por Marx en inseparable relación con el carácter de clase de las concepciones fisiocráticas. También en la doctrina de Adam Smith (capítulo III) pone Marx de relieve las contradicciones y el carácter dual que se revelan en la exposición de las categorías económicas más importantes. Marx descubre, en el análisis crítico de la teoría de A. Smith, el elemento vulgar contenido en ella. Esta contraposición entre lo que en la doctrina de Smith hay de científico y de vulgar suministra el fundamento necesario para comprender la evolución posterior de la economía política burguesa. Ésta, como señala Marx, acentúa cada vez más su carácter vulgar, a medida que se agudiza la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. En el capítulo III, a propósito de la crítica del dogma de A. Smith según el cual todo el valor del producto social se traduce en ingreso, procede Marx a elaborar teóricamente el problema de la reproducción del capital total de la sociedad y se ocupa detalladamente, en especial, del problema que plantea la reposición del capital constante. Aparte de su importancia teórica general, esta digresión (la más extensa de las digresiones teóricas contenidas en el vol. I) es muy importante, porque pone de manifiesto cómo Marx llegó a su teoría de los dos sectores de la producción social.

El capítulo IV trata de las ideas de A. Smith acerca del trabajo productivo e improductivo. Analiza, al mismo tiempo, la lucha que se desató en torno a las concepciones de Smith y esboza un cuadro del proceso de vulgarización de la economía política burguesa en su modo de exponer el problema del trabajo productivo e improductivo. Marx sigue este proceso a que se ven sometidas, no sólo las ideas de A. Smith, sino también las concepciones de los fisiócratas. Muchas de las concepciones vulgares aquí criticadas se hallan muy difundidas en la economía política burguesa de hoy, convertida ya en una descarada apología del capitalismo. El capítulo VI (“El Tábleau économique de Quesnay”) vuelve a los fisiócratas. Esta ordenación del material establecido por Marx responde a un fundamento profundo. Si la teoría de Adam Smith, como Marx pone de manifiesto en todas sus facetas, representa en conjunto un considerable paso de avance en el desarrollo de la economía política burguesa, en lo que al análisis del proceso de reproducción se refiere, Smith acusa un retroceso con respecto a los fisiócratas. El orden de exposición de Marx trata precisamente de manifestar este desarrollo zigzagueante que se advierte en la trayectoria de la economía política burguesa, que avanza en el modo de exponer unos problemas y marcha hacia atrás en el modo de abordar otros. Dos breves capítulos sobre Necker y Linguet (el V y el VII) analizan los dos tempranos intentos encaminados a exponer el antagonismo de las dos clases, bajo el capitalismo. Los apéndices al volumen I recogen los esbozos y observaciones históricocríticos contenidos en los cuadernos V, XX, XXI, XXII, XXIII y en la cubierta del cuaderno XIII. Los apéndices 1 a 7 contienen una caracterización de las ideas de Hobbes. Petty, Locke, North, Berkeley, Hume y Massie. En ellas descubre Marx los gérmenes de la teoría del valor-trabajo y los de la teoría del capital y el interés. Los apéndices 8 a 10 aportan material complementario sobre la escuela fisiocrática. El apéndice 11 es una crítica de la concepción apologética que sostiene la productividad de todos los oficios y profesiones, concepción muy extendida en la economía política burguesa actual. En el

el que Marx expone su concepción científica acerca de los problemas del trabajo productivo e improductivo. En cierto modo, este esbozo teórico extrae las conclusiones generales derivadas del análisis histórico-crítico de los problemas del trabajo productivo, que Marx había trazado en el extenso capítulo IV del texto fundamental. Por último, en el apéndice 13 se

reproducen los proyectos de plan para las partes I y III del Capital. Estos elementos son importantísimos para comprender la historia de la edición del Capital; contienen, además, las formulaciones de algunos de los temas relacionados con su parte histórico-crítica.

El cuerpo central del volumen ri de las Teorías sobre la plusvalía (capítulos VII a XVIII, en que se recoge el contenido de los cuadernos ✕ a XIII) lo ocupa el análisis crítico de la doctrina de Ricardo. Y, en relación con ello, se analiza la teoría de Adam Smith sobre el precio de costo y su teoría de la renta. Estudiando el sistema ricardiano, Marx pone de relieve una serie de erróneas premisas que se originan en A. Smith. Y de aquí toma pie Marx para someter a especial consideración las correspondientes ideas de este autor. De acuerdo con la ordenación de los materiales en el manuscrito de Marx, el volumen II comienza con una extensa “digresión” consagrada a la teoría de la renta de la tierra de Rodbertus (capítulo VIII). Marx considera como una de las fallas fundamentales de la teoría ricardiana de la renta la total ausencia en ella del concepto de la renta absoluta, razón por la cual hace preceder el análisis de la teoría de Ricardo de una minuciosa crítica del intento acometido por Rodbertus para desarrollar este concepto. Y, dentro de este contexto, expone Marx la fundamentación de su propia teoría de la renta absoluta. La segunda “digresión” (capítulo IX) constituye un denso esbozo histórico acerca del desarrollo de las ideas en torno a la renta diferencial. Marx descubre aquí las raíces de clase de las diferentes concepciones sostenidas acerca de este problema. Y, en relación con esto, somete a un profundo análisis, en este capítulo, las premisas fundamentales de la teoría de la renta y desarrolla la estrecha relación existente entre la teoría de la renta y la teoría del valor, haciendo ver cómo los errores en que se incurre en la teoría del valor conducen a falsas conclusiones con respecto a la teoría de la renta. Estas dos “digresiones” preparan, de este modo, el terreno para el análisis completo y a fondo de la teoría ricardiana, objeto de los capítulos x a XVIII. Marx pone de relieve los grandes méritos teóricos de Ricardo, pero señala al mismo tiempo las fallas de principio de que su método adolece, su incapacidad para compaginar la ley de la tasa media de ganancia con la ley del valor, la existencia de un elemento vulgar en su teoría de la ganancia, su confusión del proceso de nacimiento de la plusvalía con el proceso de nivelación de la tasa media de ganancia, la errónea identificación de las leyes de la plusvalía con las leyes de la ganancia, etc. Todas estas fallas se ponen también de manifiesto, como Marx señala, en la teoría ricardiana de la renta.

Al hilo de la crítica a que somete la teoría de la renta en Ricardo, Marx desarrolla su propia teoría de la renta de la tierra, que abarca tanto la teoría de la renta absoluta como la de la renta diferencial. Los capítulos XV, XVI y XVII ofrecen un estudio crítico de las ideas de Ricardo sobre la plusvalía, la ganancia y la acumulación. En el capítulo XVII, contrapone a las ideas erróneas de Ricardo acerca de las crisis su propia concepción científica, en que las crisis se revelan como una consecuencia necesaria de las contradicciones internas del capitalismo. Y el capítulo XVIII contiene una crítica de los puntos de vista de Ricardo en torno al problema del ingreso bruto y el ingreso neto y critica, además, sus ideas acerca de las consecuencias económicas del maquinismo.

De este modo, el análisis crítico de la doctrina de Ricardo que ocupa casi todo el volumen II de las Teorías sobre la plusvalía abarca todos y cada uno de los aspectos del sistema ricardiano. Marx esclarece los méritos científicos de este autor, pero pone de relieve, a la par con ellos, sus fallas teóricas y la limitación de clase con que tropezaban sus concepciones. Como apéndices a este volumen se recogen pequeñas notas complementarias de Marx estampadas por él en las cubiertas de los cuadernos XI y XIII. En ellas encontramos breves observaciones acerca de problemas históricos sueltos de la teoría del capital y de la renta de la tierra. El tomo III (capítulos XIX a XXIV, cuadernos XIII a XV y XVIII) trata en lo fundamental de la disolución de la escuela de Ricardo y de las concepciones económicas de los socialistas ingleses, que Marx denomina “la reacción proletaria, basada en Ricardo”. Así como en los volúmenes primero y segundo de su obra Marx sólo ponía de manifiesto la vulgarización de la economía política burguesa en determinados problemas, aquí denuncia cómo este proceso de vulgarización, al agudizarse la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, afecta ya a los mismos fundamentos de la economía política burguesa, a la base de que arranca y a sus categorías esenciales. En el extenso capítulo sobre Malthus (capítulo XIX) demuestra Marx cuán absurda y profundamente reaccionaria es la defensa maltusiana del despilfarro de las clases improductivas, que Malthus ensalza como medio para hacer frente a la superproducción. En este capítulo y en otras partes de la obra, Marx fustiga a Malthus como “sicofante descarado de las clases dominantes”, que falsea la ciencia por servir a los intereses de la aristocracia terrateniente y de los sectores reaccionarios de la burguesía.

Marx descubre también el retroceso que marcan en cuanto a los problemas fundamentales de la economía política los sucesores de Ricardo, quienes, en realidad, van apartándose cada vez más de cuanto hay de valioso en el sistema ricardiano (capítulo XX). En Torrens señala Marx la negativa a aplicar la teoría del valor-trabajo a la economía capitalista y en James Mill el retomo a la concepción vulgar de la oferta y la demanda en el problema del salario. El retomo a la concepción de la oferta y la demanda es también otra de las características que se acusan en Wakefield y en Stirling. El proceso de liquidación de la escuela ricardiana llega a su punto más bajo con MacCulloch, en el que la cínica apología del modo capitalista de producción aparece estrechamente vinculada a un “eclecticismo sin conciencia alguna” en el plano teórico. Marx demuestra que la deformación del concepto del trabajo en MacCulloch, quien hace extensivo este concepto a los procesos naturales, representa en realidad la ruptura total con la teoría del valortrabajo. Marx, denuncia, asimismo, los rasgos reaccionarios que encontramos en las obras polémicas antirricardianas de los economistas ingleses de los años veinte del siglo XIX. Entre otros rasgos de este carácter señala Marx, en ellos, la negación de la objetividad de las leyes de la economía política, la confusión del valor con el precio y la renuncia a la categoría misma del valor.

En el capítulo XXI analiza Marx las concepciones económicas urdidas por diversos autores (Ravenstone, Hodgskin y otros), en la línea de lo que él llama “la reacción proletaria, basada en Ricardo”. Su mérito —nos dice Marx— reside en que denuncian resueltamente la explotación capitalista de los trabajadores, en su manera de concebir la ganancia, la renta de la tierra y el interés como trabajo excedente arrancado a los trabajadores, su polémica contra la teoría apologética de la productividad del capital y contra quienes sostienen que el capitalista acumula medios de existencia para quienes trabajan a su servicio. Pero, al mismo tiempo, Marx esclarece los enores teóricos de que adolecen las ideas económicas de los ricardianos socialistas: el no reconocer debidamente la importancia del trabajo pretérito, materializado; su falsa manera de concebir el proceso de reproducción en la sociedad capitalista; la incomprensión de la trabazón interna que existe entre la fetichización del capital y las relaciones reales que hacen inevitable este fetichismo, etc. Marx llega a la conclusión de que los secuaces socialistas de Ricardo son incapaces de superar las premisas burguesas de la teoría de Ricardo, de revolucionar los

fundamentos sobre los que esta teoría descansa. Los capítulos XXII, XXM y XXIV contienen un análisis crítico de las concepciones de Ramsay, Cherbuliez y Richard Jones. Marx señala en estos economistas el intento de distinguir entre capital constante y capital variable, lo que les lleva a intuir la importancia de la composición orgánica del capital. Pero, analizando críticamente esta concepción, explica cómo las limitaciones del horizonte visual burgués en que están encerrados impiden a estos economistas desarrollar los conatos de ideas certeras para llegar a una concepción científica, que en ellos se entremezcla a cada paso con ideas vulgares acerca del capital y la tasa de ganancia. Con el análisis de las doctrinas de Jones termina el texto fundamental de las Teorías sobre la plusvalía. En el sumario registrado por Marx en la cubierta del cuaderno XIV aparecen, después del capítulo que lleva por título “Richard Jones”, las palabras: “(final de esta parte 5)” (v. infra, pág. 32). El volumen III lleva como apéndice un extenso estudio titulado “Revenue and its sources.* La economía vulgar". El tema central de este estudio, que en el manuscrito de Marx ocupa la segunda mitad del cuaderno XV, es el problema del ingreso y sus fuentes. Pero, a la par con ello, se ponen al descubierto, aquí, las raíces gnoseológicas y de clase de la economía vulgar, que se aferra a las apariencias superficiales de las formas fetichistas del ingreso y de sus fuentes, construyendo sobre ellas su “teoría” apologética. Marx destaca la diferencia esencial que media entre la economía clásica y la economía vulgar. Y critica también, de pasada, las ideas económicas de los representantes del socialismo vulgar. Ello hace que este estudio, aunque Marx no lo escribiera tanto desde el punto de vista histórico-crítico como desde el punto de vista teórico, guarde una relación directa con las investigaciones histórico-críticas contenidas en este mismo volumen. Más tarde, en carta a Kugelmann de 11 de julio de 1868, Marx manifiesta que el último tomo del Capital, la parte histórico-crítica, “contendrá un capítulo especial y detallado sobre los señores de la ‘economía vulgar’”. * El ingreso y sus fuentes.

En el postfacio a la 2ª edición del Capital (enero de 1873) resume Marx en palabras categóricas las conclusiones esenciales a que ha llegado después de su profundo y completo análisis de la historia de la economía política burguesa: “La economía política —dice aquí—, en cuanto es burguesa..., sólo puede seguir siendo una ciencia mientras la lucha de clases permanece latente o sólo se manifiesta en fenómenos aislados.” Refiriéndose a la economía

clásica burguesa, escribe en el mismo pasaje, que corresponde “al período en que aún no se ha desarrollado la lucha de clases”. Al desarrollarse la lucha de clases entre proletariado y burguesía, cambia bruscamente el carácter de la economía política burguesa. A partir del momento en que la burguesía conquista el poder político en Inglaterra y Francia, “la lucha de clases adopta, práctica y teóricamente, formas cada vez más marcadas y amenazadoras. Había sonado la campana funeral de la ciencia económica burguesa... Los investigadores desinteresados eran sustituidos por espadachines a sueldo y los estudios científicos imparciales dejaban el puesto a la conciencia turbia y a las oscuras intenciones de la apologética.” Sobre el fondo de la general degradación de la economía política burguesa se dibujaban las figuras de los economistas que, como de ellos dice Marx, trataban “de poner la economía política del capital en consonancia con las reivindicaciones del proletariado, que ya nadie podía ignorar”. Este intento de “conciliar lo inconciliable” es el que lleva a cabo John Stuart Mill. Marx hace resaltar el fracaso total de estos esfuerzos, que se mantienen por entero dentro de los marcos de la economía política burguesa y que atestiguan claramente su bancarrota. Y, en contraste con ello, señala el destacado relieve de la figura “del sabio y crítico ruso” N. G. Chernichevski, quien en sus Apuntes de economía política, según Mill “ha expuesto de mano maestra”, como dice Marx, la declaración en quiebra de la economía política burguesa. Chernichevski escribió su estudio crítico sobre el libro de John Stuart Mill en 1860-61, casi por los mismos días en que Marx trabajaba en sus Teorías sobre la plusvalía. Todas las obras económicas de Chernichevski están penetradas de la idea de que es necesario crear una nueva economía política, a la que él, por oposición a la anterior, a la que denomina la “teoría de los capitalistas”, llama la “teoría de los trabajadores”.

Solamente el dirigente y maestro del proletariado revolucionario, Carlos Marx, podía crear una nueva economía política científica y ajustada a la verdad, que representara una auténtica revolución de la ciencia económica. Y solamente Marx, después de levantar sobre bases sustancialmente nuevas el grandioso edificio de una obra como El Capital, podía trazar la historia científica de la economía política burguesa que se contiene en la parte histórico-crítica de las Teorías sobre la plusvalía. Al advenir la época del imperialismo llegan a su punto culminante todas las contradicciones del orden social capitalista, la lucha de clases alcanza su

grado máximo de agudización y todo ello se refleja necesariamente y bajo las formas manifiestas en las construcciones económicas de los apologistas actuales del capitalismo. Los economistas burgueses de nuestro tiempo y sus seguidores seudosocialistas, empeñados en defender el orden social de la explotación condenado a perecer, se aferran a las concepciones vulgares más reaccionarias sostenidas por sus antecesores en la época del capitalismo premonopolista y sometidas a demoledora crítica por Marx en las páginas de la obra que aquí publicamos. Así, vemos cómo entre los economistas burgueses de hoy se difunde la vieja y trilladísima tesis de que toda elevación de los salarios conduce inevitablemente al alza de los precios. Esta tesis, cuyo carácter vulgar y cuya acientificidad subraya constantemente Marx en las Teorías sobre la plusvalía, es utilizada en nuestros días para justificar “teóricamente” el asalto de la burguesía contra el nivel de vida de la clase obrera. Los actuales apologistas económicos del orden establecido (por ejemplo, Keynes, con sus tan cacareados proyectos “anticrisis”), y sus secuaces repiten sin sonrojo la reaccionaria idea de Malthus, desenmascarada y refutada por Marx, en que se pregona la función salvadora, “humanitaria”, del incremento incontenido del consumo improductivo como medio para salir al paso de las crisis económicas. Esta apología del despilfarro improductivo cobra contornos pavorosos bajo las condiciones actuales en que pasa a primer plano, amenazadoramente, dominándolo todo, la carrera de los armamentos y la preparación de una nueva guerra mundial, cuyas exigencias son un cáncer devorador en los presupuestos de los Estados capitalistas. Los economistas burgueses de nuestros días, y muy especialmente los norteamericanos, proclaman a todos los vientos la “teoría” de que sólo la producción intensiva de armamentos y, en última instancia, la guerra pueden salvaguardar a la economía de las crisis de superproducción. Otra de las armas ideológicas que se esgrimen para justificar las guerras imperialistas es la teoría de la población de Malthus, que Marx ha demolido también en algunas de estas páginas y en otras obras suyas. Los maltusianos norteamericanos e ingleses hoy en curso (por ejemplo, Vogt, en los Estados Unidos, y Huxley, en Inglaterra) predican a monstruosa “doctrina” de que sólo una guerra de exterminio puede restablecer la adecuada “proporción” entre el número de habitantes que pueblan la Tierra y los medios de sustento que ésta ofrece. Según ellos, el factor que puede salvar a la civilización es un alto coeficiente de mortalidad y brindan como ejemplo a todos los pueblos

aquellos países en que muere más gente.

Los economistas burgueses de hoy se apoyan, para urdir sus concepciones reaccionarias y anticientíficas, en las precarias y caducas ideas de la vieja economía vulgar, que circulaban ya en la primera mitad del siglo pasado y que Marx ha echado por tierra. Como es natural, estos autores rechazan también la teoría del valor basada en el trabajo y tratan de suplantarla, una y otra vez, por las vulgares “teorías” de la utilidad, del valor de uso, de la oferta y la demanda, de los costos de producción, etc. Y se acogen, asimismo, a la superficial y caduca “fórmula trinitaria”, según la cual la tierra nace de la naturaleza, el interés del capital y el salario del trabajo. Y, al igual que cuantos antes de ellos predicaban la “armonía universal” en el seno de la sociedad capitalista, niegan el carácter inevitable de las crisis económicas, sin querer ver en ellas lo que realmente son: una consecuencia necesaria, insoslayable, de las contradicciones internas del capitalismo. Sobre todos estos oscuros y polvorientos rincones de la economía vulgar, en que anidan sus doctrinas apologéticas, pasa Marx la escoba crítica en sus Teorías sobre la plusvalía. Esta obra de Marx, restituida aquí a su tenor auténtico, es, por todo ello, importantísima. No sólo porque ayuda a comprender en su sentido más profundo la historia de la economía política burguesa, sino, además, porque es un arma muy valiosa en la lucha contra los actuales representantes de la reacción burguesa, quienes tratan de revivir, a la luz de las nuevas condiciones, concepciones seudocientíficas de largo tiempo atrás aniquiladas, recurriendo a ellas para justificar y defender el sistema del imperialismo, enemigo de la humanidad y que representa la etapa final del orden capitalista, incompatible con la realidad de hoy, con las luchas de los pueblos y con la marcha de éstos hacia el futuro.

C. MARX Teorías sobre la plusvalía (Tomo IV del Capital) Primera Parte

[ÍNDICE DEL MANUSCRITO “TEORÍAS SOBRE LA PLUSVALÍA”]1

//VI-219 b/ [índice del cuaderno VI] 5. Teorías sobre la plusvalía 2 a) Sir James Steuart b) Los fisiócratas c) A[dam] Smith /VI-219 b//

//VII-272 b/ [índice del cuaderno VII] 5. Teorías sobre la plusvalía c) A[dam] Smith (continuación) (Investigación sobre cómo es posible que el precio y el salario anuales

1 Este Índice del manuscrito "Teorías sobre la plusvalía ” figura, de letra de Marx, en la cubierta de los cuadernos VI a XV. En algunos de estos cuadernos vemos que el índice fue escrito por el autor antes que el texto, como se infiere de las correcciones y tachaduras introducidas más tarde en la redacción del índice, después de escrito todo el cuaderno correspondiente. En el cuaderno XIV advertimos que el índice esbozado en la cubierta no coincide con el tenor del texto, sino que representa el plan desarrollado en los cuadernos XIV, XV y XVIII. 2 Delante de la rúbrica “Teorías sobre la plusvalía ” aparece, de puño y letra de Marx, el número 5. Corresponde a la parte quinta con que termina el primer capítulo de la investigación sobre el capital, que Marx se proponía publicar como continuación del primer cuaderno titulado Contribución a la crítica de la economía política y que versa sobre la mercancía y el dinero. Precedían a esta quinta parte, en los cuadernos I a V, tres partes ya redactadas en lo esencial: 1) la transformación del dinero en capital; 2) la plusvalía absoluta, y 3) la plusvalía relativa. En el cuaderno V, p. 184 del manuscrito, indica Marx que “después de la plusvalía relativa, deberá considerarse la plusvalía absoluta y relativa, combinadas”. Esta investigación formaría la parte cuarta, que no llegó, sin embargo, a redactarse, por entonces. Marx pasó directamente de la tercera parte a la quinta, la que lleva por título “Teorías sobre la plusvalía ”.

compren las mercancías anuales en las que, además de la ganancia y el salario, se contiene el capital constante) /VII-272 b//

//VIII-331 b/ [índice del cuaderno VIII] 5. Teorías sobre la plusvalía c) A[dam] Smith (final)3 /VIII-331 b//

//IX-376 b/ [índice del cuaderno IX] 5. Teorías sobre la plusvalía c) A[dam] Smith. Final d) Necker /IX-376 b//

//X-421 c/ [índice del cuaderno X] 5. Teorías sobre la plusvalía Digresión. El Tableau économique de Quesnay e) Linguet f) Bray g) El señor Rodbertus. Digresión. Nueva teoría de la renta de la tierra /X421 c//

//XI-490 a/ [índice del cuaderno XI] 5. Teorías sobre la plusvalía g) Rodbertus Digresión. Observación sobre la historia del descubrimiento de la llamada ley de Ricardo h) Ricardo Teoría de Ricardo y A[dam] Smith sobre el precio de costo (refutación) Teoría de la renta de Ricardo Cuadros, con ilustración sobre la renta diferencial /XI-490 a//

//XII-580 b/ [Indice del cuaderno XIII 5. Teorías sobre la plusvalía h) Ricardo Cuadros, con ilustración sobre la renta diferencial (Consideraciones sobre la influencia del cambio de valor de los medios de vida

3 En realidad, como se verá, no es éste el “fin”, sino solamente la “continuación” de la parte dedicada a A. Smith. El final figura en el cuaderno siguiente, el IX.

y la materia prima —y también, por tanto, valor de la maquinaria— sobre la composición orgánica del capital) Teoría de la renta de Ricardo Teoría de la renta de Afdam] Smith Teoría de la plusvalía de Ricardo Teoría de la ganancia de Ricardo /XII-580 b//

//XIII-670 a/ [Indice del cuaderno XIII] 5. Teorías sobre la plusvalía, etcétera h)Ricardo Teoría de la ganancia de Ricardo Teoría de la acumulación de Ricardo. Crítica de la misma (Desarrollo de las crisis, partiendo de la forma fundamental del capital) Miscelánea de Ricardo. Final de Ricardo (John Barton) i)Malthus /XIII-670 a//

//XIV-77I a/ [Indice del cuaderno XIV y plan de los siguientes capítulos de las Teorías sobre la plusvalía ] 5. Teorías sobre la plusvalía i) Malthus k) Disolución de la escuela de Ricardo (Torrens, J[ames] Mill, Prevost, Polémicas, Mac-Culloch, Wakefield, Stirling, J[ohn] St[uart] Mill) 1) Reacción contra los economistas4 (Bray, como reacción contra los economistas)5 m)Ramsay n) Cherbuliez o) Richard Jones6 (final de esta parte 5) Episodio: Revenue and its sources *7 /XIV-771 a//

4 El capítulo sobre la "Reacción contra los economistas” no comienza hasta el cuaderno XIV; su continuación aparece en la primera mitad del cuaderno XV. 5 Los extractos del libro de Bray, Laboufs Wrongs and Labourís Remedy; or the Age of Might and the Age of Right, Leeds-Manchester 1839, figuran, con algunas observaciones de Marx, en el cuaderno X. 6 Los capítulos sobre Ramsay, Cherbuliez y Richard Jones se contienen en el cuaderno XVIII del manuscrito. 7 El problema del ingreso y sus fuentes lo trata Marx en la segunda parte del cuaderno XV, poniendo al desnudo, a este propósito, las raíces de clase y las raíces gnoseológicas de la economía

* El ingreso y sus fuentes.

//XV-862 a/ [Indice del cuaderno XV] 5. Teorías sobre la plusvalía 1. Antítesis proletaria, a base de Ricardo 2. Ravenstone. Final8 3. [y] 4. Hodgskin9

La llamada acumulación, como simple fenómeno de la circulación (Depósito, etc.—Reservas de circulación) (Intereses compuestos; descenso de la tasa de ganancia, pasado en ellos) La economía vulgar10 (El capital a interés. La riqueza existente en relación con el movimiento de la producción) (Capital a interés y capital comercial en relación con el capital industrial. Formas anteriores. Formas derivadas) (Desarrollo del capital a interés a base de la producción capitalista) (Usura. Lutero, etc.)11 /XV-862 a//

vulgar. Este "episodio” (es decir, esta digresión) lo había previsto Marx para la tercera parte del Capital, según se desprende del plan redactado por él en enero de 1863 para esta parte de su obra, en que el capítulo IX lleva el título de “Revenue and its sources”. 8 La parte sobre Ravenstone comienza en la p. 861 del cuaderno anterior, el XIV. Precede a esta parte, en el cuaderno XIV, con el número 1) una parte dedicada al folleto anónimo The Source and Remedy of the National Difficulties, deduoed from Principies oí Political Economy III a Letter to Lord John Russell, Londres 1825. 9 El final de la parte sobre Hodgskin figura en el cuaderno XVIII, pp. 1084-1086 del manuscrito. 10 Marx hace el análisis de la economía vulgar en el cuaderno XV, en relación con el estudio del problema del ingreso y sus fuentes. En la p. 935 de este cuaderno se remite a la “sección sobre los economistas vulgares" como a una parte todavía no redactada de su trabajo, en la que “volverá”, dice, sobre la polémica entre Proudhon y Bastiat, a la que se ha hecho ya referencia de pasada. Dicha indicación revela que Marx se proponía dedicar un capítulo especial a la crítica de la economía vulgar, capítulo que no llegó a escribir. En el cuaderno XVIII, en que se pone fin al análisis de las ideas de Hodgskin, observa Marx: "Su polémica" (es decir, la de Hodgskin) “contra la saving’s theorie [la teoría del ahorro]... deberá figurar en el capítulo sobre los economistas vulgares” (p. 1086 del manuscrito). Esta indicación atestigua, asimismo, que Marx se proponía, en el transcurso de su trabajo, dedicar especialmente un capítulo a la economía vulgar. En el plan de la tercera parte del Capital, establecido en enero de 1863, el capítulo 11, el penúltimo, lleva el título de "La economía vulgar”. (V. pp. 383 s.) 11 En la cubierta del cuaderno XV, en la que Man consignó el índice de este cuaderno, estampó

### [Observación general]

//VI-220/ Todos los economistas incurren en la misma falta: en vez de considerar la plusvalía puramente en cuanto tal, la consideran a través de las formas específicas de la ganancia y la renta de la tierra. Más adelante, en el capítulo III,12 donde se analiza la forma muy transfigurada que la plusvalía adopta como ganancia, veremos a qué errores teóricos conduce necesariamente esa interpretación.

al margen o en la parte de arriba algunas rúbricas relacionadas con el texto. En nuestra edición, estas rúbricas aparecen englobadas en el texto por el orden que corresponde al contenido real del cuaderno. (Véase supra, nota 1.) 12 Por “capítulo III” ("tercer capítulo”) Marx se refiere aquí a la tercera parte de su investigación sobre "el capital, en general”. El título de este capítulo es el siguiente: "Proceso de producción del capital, proceso de circulación del capital, unidad de ambos o capital y ganancia”. Más adelante, Marx emplea la expresión de "sección III” en vez de “capítulo III” (véanse, p. ej., cuadernos IX, p. 398, y XI, p. 526). Todavía más adelante comienza a llamar a este capítulo III "libro tercero” (por ejemplo, en la carta a Engels de 31 de julio de 1865). El comienzo de la investigación sobre "el capital en general”, contenida en el capítulo III, fue registrada por Marx en el cuaderno XVI.

## [Capítulo I] SIR JAMES STEUART

### [Diferencia entre el “profit upon alienation” * y el incremento positivo de la riqueza] * Ganancia en la venta.

ANTES de los fisiócratas, la plusvalía —es decir, la ganancia, bajo la forma de tal ganancia— se explicaba pura y simplemente a base del cambio, por la venta de la mercancía en más de su valor. Sir James Steuart, en su conjunto, no ve tampoco más allá y debemos considerarlo, incluso, como el exponente científico de esta estrecha concepción. Como su exponente “científico”, decimos. Steuart no comparte, en efecto, la ilusión de que la plusvalía nacida para el capitalista individual por el hecho de vender la mercancía en más de lo que vale sea una creación de nueva riqueza. De ahí que distinga entre dos clases de ganancia: la ganancia positiva y la ganancia relativa.

"La ganancia positiva no implica pérdida para nadie; es el resultado de un incremento del trabajo, la industria o la pericia y da como resultado el acrecentar o incrementar la riqueza social... La ganancia relativa representa una pérdida para alguien; indica una alteración en el equilibrio de la riqueza entre las partes interesadas, pero no implica incremento alguno en el fondo total... La [ganancia] mixta es fácil de explicar; es toda clase de ganancia, tanto la relativa como la positiva..., pues ambas pueden darse inseparablemente en el mismo negocio’; (Principies of Political Economy, vol. I, The Works of Sir James Steuart, etc., ed. by General Sir James Steuart, his son, etc., en 6 vols., Londres, 1805, págs. 275».).

La ganancia positiva brota del “incremento del trabajo, la industria o la pericia”. Pero Steuart no se preocupa de averiguar cómo brota. Lo que dice a continuación de que esta ganancia trae como resultado el acrecentar o incrementar “la riqueza social” parece indicar que Steuart se refiere solamente a la mayor suma de valores de uso que se crean al desarrollarse las fuerzas productivas del trabajo y que el citado autor concibe esta ganancia positiva como algo totalmente aparte de la ganancia de los capitalistas, la cual presupone siempre un incremento del valor de cambio. Concepción que aparece plenamente confirmada por su razonamiento posterior. Dice, en

efecto:

“En el precio de las mercancías distingo dos cosas que realmente existen y son totalmente distintas la una de la otra: el valor real de la mercancía y la ganancia obtenida en su vento” (l. c., pág. 244).

El precio de las mercancías encierra, por tanto, dos elementos perfectamente distintos el uno del otro: el primero es su valor real y el segundo el profit upon alienation, o sea la ganancia realizada al enajenarla, al venderla. Por consiguiente, el profit upon alienation nace del hecho de que el precio de la mercancía excede de su valor real o de que la mercancía se vende en más de lo que vale. Es decir, que lo que para uno es ganancia representa siempre, para otro, una pérdida. No se produce ninguna addition to the general stock.* La ganancia, es decir, la plusvalía, es una ganancia relativa y se reduce a “una alteración en el equilibrio de la riqueza entre las partes interesadas”. Pero el propio Steuart desecha la idea de que ello pueda explicar la plusvalía. Su teoría acerca de la “alteración del equilibrio de la riqueza entre las partes interesadas”, aunque no afecte para nada a la naturaleza y al origen de la plusvalía, es importante por lo que se refiere a la distribución del surplus value ** entre las distintas clases y entre los diferentes apartados de ganancia, interés y renta de la tierra. * Incremento en el fondo total. * Plusvalía. El siguiente pasaje indica que Steuart reduce toda ganancia del capitalista individual a este “relative profit”, al profit upon alienation.

El “real value",*** dice, se determina por la “quantity" **** de trabajo que, "por término medio, puede ejecutar en general un obrero del país... en un día, una semana o un mes". En segundo lugar, "por el valor de los medios de sustento y los desembolsos necesarios del obrero tanto para satisfacer sus necesidades personales como. para procurarse las herramientas que su oficio requiere, todo ello considerado en promedio, como más arriba...". En tercer lugar, “el valor de los materiales” (loc. cit., págs. 244».). A base de estas tres partidas se determina el precio del producto, el cual no puede ser inferior a la suma de las tres, es decir, al valor real; lo que excede de esto forma la ganancia del manufacturero. Esta ganancia es siempre proporcional a la demanda, razón por la cual varía con arreglo a las circunstancias” (loc. cit., pág. 245). “De donde se sigue la necesidad de que exista una gran demanda para fomentar el florecimiento de las manufacturas. Los empresarios industriales acomodan su modo de vida y sus gastos a sus ganancias

seguras” (loc. cit., pág. 246). ** Valor real. *** Cantidad.

De donde se desprende claramente que la ganancia del manufacturero, es decir, del capitalista individual, es siempre relative profit, profit upon alienation, proviene siempre de aquello en que el precio de la mercancía excede de su valor real, proviene del hecho de que la mercancía se vende en más de lo que vale. Por tanto, si todas las mercancías se vendieran por su valor, no existiría la ganancia. Steuart dedica a esto un capítulo especial, en el que investiga detalladamente “how profits consolidóte into prime cost” † (l. c., vol. III, págs. 11 ss.). † Cómo las ganancias se consolidan como costos de producción.

Steuart refuta, de una parte, la idea del sistema monetario y mercantil según la cual es la venta de las mercancías en más de lo que valen y la ganancia que ello arroja lo que engendra la plusvalía, o sea un incremento positivo de la riqueza * y, por otra parte, mantiene su punto de vista de que la ganancia del capitalista individual no es otra cosa que la diferencia en más del precio sobre el valor, el profit upon alienation, el cual, sin embargo, es siempre, según él, puramente relativo, ya que lo que de una parte es ganancia se compensa con lo que representa, de otra parte, una pérdida, de tal modo que este movimiento se reduce a "una fluctuación en el equilibrio de la riqueza entre las partes interesadas”. * Sin embargo, tampoco el sistema monetario admite que esta ganancia se dé dentro de un país, sino solamente en el cambio con otros países. Con lo cual se mantiene dentro do los marcos del sistema mercantil, [el cual suponía] que esto valor se expresaba en dinero (oro y plata) y, por tanto, que la plusvalía se manifestaba en la balanza comercial, saldada en dinero. Por consiguiente, vista así la cosa, Steuart es la expresión racional del sistema monetario y mercantil. El mérito que hay que reconocerle a este autor en cuanto a la concepción del capital está en que pone de manifiesto cómo procede el proceso de disociación entre las condiciones de producción, consideradas como propiedad de [una] determinada clase, y la fuerza de trabajo.13 Steuart se

13 Según se desprende del proyecto de plan de este "capítulo III” o ‘Tercera parte” (v. supra, pp. 61-136), Marx se 'proponía ofrecer allí una exposición histórica especial sobre las teorías acerca de la ganancia. Pero, en el transcurso de sus trabajos en tomo a las “Teorías sobre la plusvalía ”, fue sometiendo ya a un análisis crítico a fondo, dentro del marco de esta investigación histórico-crítica, las ideas de diferentes economistas burgueses acerca de la ganancia. De ahí que incluyera ya en las páginas de las "Teorías sobre la plusvalía ” el amplio esclarecimiento de los errores teóricos nacidos

ocupa detenidamente —aunque sin concebirlo todavía directamente como tal, a pesar de considerarlo como condición de la gran industria— de este proceso de nacimiento del capital, y es este proceso de disociación en la agricultura el que, según lo expone certeramente, hace que nazca la industria manufacturera en cuanto tal. Adam Smith da ya por supuesto, como terminado, este proceso de disociación. (El libro de Steuart [se publicó] en 1767 [en] Londres, [la obra de] Turgot [Réflexions sur la formation et la distribution des richesses se escribió] en 1766 y [la de] Adam Smith [An Inquiry into the Nature and Causes of the "Wedlth of Nations] en 1775.)

de la confusión entre plusvalía y ganancia.

## [CAPÍTULO II] LOS FISIÓCRATAS

### [1. La investigación sobre el origen de la plusvalía se desplaza de la esfera de la circulación a la esfera de la producción directa. La renta de la tierra es concebida como la única forma de la plusvalía]

FUERON los fisiócratas, esencialmente, quienes se entregaron al análisis del capital dentro de los horizontes del régimen burgués. Y este mérito es el que hace de ellos los verdaderos padres de la economía moderna. En primer lugar, el análisis de las diferentes partes objetivas en que el capital existe y se descompone durante el proceso de trabajo. No podemos reprocharles a los fisiócratas el que, al igual que harían todos sus continuadores, conciban como capital esas modalidades objetivas de existencia, el instrumento, la materia prima, etc., desglosadas de las condiciones sociales bajo las que aparecen en la producción capitalista, en una palabra, bajo la forma en que son elementos del proceso de trabajo en general, como algo independiente de su forma social, lo que les lleva a considerar la forma capitalista de la producción como una forma natural y eterna. Era natural y necesario que vieran en las formas burguesas de la producción las formas naturales de ella. Fue un gran mérito suyo el haber concebido estas formas como formas fisiológicas de la sociedad: como formas emanadas de la misma necesidad natural de la producción e independientes de la voluntad, la política, etc. Se trata de leyes materiales, y el error está simplemente en haber concebido como una ley abstracta, común a todas las formas de sociedad, lo que es [en realidad] la ley material que corresponde a una determinada fase histórica de la sociedad. Pero, además de analizar los elementos objetivos en que el capital se manifiesta dentro del proceso de trabajo, los fisiócratas determinan las formas que el capital asume en la circulación (capital fijo, capital circulante, aunque los nombres empleados por ellos difieran de éstos) y, en general, el entronque entre el proceso de circulación y el proceso de reproducción del capital. Sobre esto volveremos más adelante, al tratar de la circulación.14

14 En el manuscrito de 1861-63, Marx emplea casi siempre, en vez del término “fuerza de trabajo” (Arbeitslraft) el de “capacidad de trabajo” (Arbeitsvermdgen). En el tomo I del Capital, se

En estos dos puntos fundamentales, Adam Smith recoge la herencia de los fisiócratas. Su mérito —en este respecto— se limita a haber fijado las categorías abstractas, [a] haber bautizado con nombres más precisos las diferencias ya analizadas por los fisiócratas.

 En términos generales, sirve de base al desarrollo de la producción capitalista, como veíamos,15 el que la capacidad de trabajo, que es la mercancía perteneciente al trabajador, se enfrente a las condiciones de trabajo constituidas en sí como capital y que existen independientemente de ellos. Como mercancía, es esencial a la capacidad de trabajo la determinación de su valor. Este valor equivale al tiempo de trabajo que se requiere para producir los medios de vida necesarios para la reproducción de la capacidad de trabajar o, lo que es lo mismo, al precio de los medios de vida necesarios para la existencia del trabajador en cuanto tal. Sólo partiendo de aquí se acusa una diferencia entre el valor y la valorización de la capacidad de trabajo, diferencia que no se da en ninguna otra mercancía, ya que ninguna otra puede, por su valor de uso, es decir, por su uso, incrementar su valor de cambio o los valores de cambio resultantes de ella. Por tanto, la base de la economía moderna, a la que incumbe analizar la producción capitalista, está en considerar el valor de la capacidad de trabajo como algo fijo, como una magnitud dada, que es, en efecto, lo que prácticamente hace en cada caso determinado. De ahí que el mínimo del salario sirva, acertadamente, de eje a la teoría fisiocrática. Y, a pesar de no conocer todavía la naturaleza del valor, los fisiócratas pudieron, sin embargo, llegar a esta determinación porque este valor de la capacidad de trabajo se expresa en el precio de los medios de vida necesarios y, por tanto,

emplean ambas expresiones como sinónimas: “Entendemos por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo el conjunto de dotes físicas y espirituales que se dan en la corporeidad o personalidad viva de una persona y que ésta pone en acción, al producir valores de uso de cualquier clase” (Capital, tomo I, cap. I). En esta edición española de las "Teorías sobre la plusvalía ”, hemos traducido siempre Arbeítsvermogen (“capacidad de trabajo”) por fuerza de trabajo, para unificar la terminología establecida. Se refiere al capítulo segundo de la investigación sobre “el capital en general”, llamado a convertirse, en su redacción final, en el libro II del Capital. La parte titulada “Teorías sobre el capital fijo y el capital circulante. Los fisiócratas y A[dam] Smith” analiza las ideas de los fisiócratas sobre el capital fijo y circulante. Y en la sección tercera del Capital que lleva por título "La reproducción y circulación del capital social en su conjunto” figura en el capítulo XIX, titulado “Exposiciones anteriores sobre este tema”, un apartado especial sobre los fisiócratas. 15 Marx se refiere a las pp. 58-60 del cuaderno II de su manuscrito (“La conversión del dinero en capital”, apartado sobre “Las dos partes integrantes del proceso de transformación”).

en una suma de determinados valores de uso. De ahí que, sin ver claro acerca de la naturaleza del valor, pudieran considerar como una determinada magnitud el valor de la capacidad de trabajo, cuando ello era necesario para sus investigaciones. Y en nada altera la justeza abstracta de sus conclusiones el hecho de que se equivocaran al considerar este mínimo como una magnitud inalterable, determinada, según ellos, por la misma naturaleza, y no por el grado de desarrollo histórico, que es, a su vez, una magnitud sujeta a cambios, ya que la diferencia entre el valor y la valorización de la capacidad de trabajo no depende para nada de que el valor se suponga pequeño o grande. Los fisiócratas desplazaron la investigación acerca del origen de la plusvalía de la esfera de la circulación a la esfera de la misma producción directa, sentando con ello las bases para el análisis de la producción capitalista. Los fisiócratas formulan muy certeramente la tesis de que sólo es productivo el trabajo que arroja una plusvalía y cuyo producto encierra, por tanto, un valor más alto que la suma de los valores consumidos en producirlo. Y, como el valor de la materia prima y el material es algo dado y el valor de la capacidad de trabajo equivale al mínimo del salario, tenemos que esta plusvalía sólo puede consistir, evidentemente, en el trabajo excedente que el obrero suministra al capitalista, después de cubrir la cantidad de trabajo que recibe en su salario. Claro está que la plusvalía no se manifiesta en los fisiócratas bajo esta forma, porque ellos no llegaban todavía a reducir el valor, en general, a su sustancia simple, a la cantidad o al tiempo de trabajo. Como es natural, su modo de exposición se halla necesariamente determinado por su concepción general acerca de la naturaleza del valor, que en ellos no consiste en una determinada modalidad de existencia de la actividad humana (del trabajo), sino en algo material, en la tierra, la naturaleza y las diferentes modificaciones de esta materia.

Entre todas las ramas de producción, es la agricultura, la producción primigenia, la que revela de un modo más tangible, más irrefutable, la diferencia entre el valor de la capacidad de trabajo y su valorización, es decir, la plusvalía que la compra de la capacidad de trabajo rinde a quien la emplea. La suma de medios de vida que el trabajador consume año con año o la masa de materia que gasta es menor que la suma de medios de vida que produce. En la manufactura, no se ve nunca directamente al trabajador producir sus medios de vida ni el excedente sobre ellos. Aquí, el proceso aparece combinado con los actos de compraventa, con los diferentes actos de la circulación que le sirven de vehículo, y su comprensión requiere el análisis del

valor. Pero en la agricultura podemos observar directamente ese proceso en el remanente de los valores de uso producidos sobre los consumidos por el trabajador, razón por la cual es posible comprenderlo sin necesidad de analizar el valor y sin formarse una idea clara acerca de la naturaleza de éste. Y también, por consiguiente, cuando el valor se reduce a valor de uso y éste, a su vez, a algo material. Por eso el trabajo agrícola es el único trabajo productivo que los fisiócratas conocen, el único trabajo creador de plusvalía, y la renta de la tierra la única forma de plusvalía que para ellos existe. El obrero de la manufactura no incrementa la materia; se limita a hacerla cambiar de forma. El material —la masa de la materia— se lo ofrece la agricultura. Es cierto que añade valor a la materia, pero no mediante su trabajo, sino por los costos de producción de éste: mediante la suma de medios de vida que consume mientras trabaja y que equivale al mínimo del salario, que la agricultura le suministra. Y, como el trabajo agrícola se considera como el único trabajo productivo, se ve en la renta de la tierra, en la forma de la plusvalía que distingue al trabajo agrícola del trabajo industrial, la única forma de plusvalía existente. Para los fisiócratas, no existe, por tanto, la ganancia del capital propiamente dicha, de la que la renta de la tierra no es más que un exponente. La ganancia no es, para ellos, más que una especie de salario de grado superior, pagado al capitalista por el terrateniente y que aquél consume como un ingreso (que entra, por tanto, en los costos de la producción, ni más ni menos que el mínimo del salario con respecto al trabajador corriente) y que viene a incrementar el valor de la materia prima, ya que forma parte de los costos de producción que el capitalista, [el] industrial, consume mientras produce el producto, transformando la materia prima en un producto nuevo. Ello explica por qué una parte de los fisiócratas, entre ellos Mirabeau padre, consideran como una usura contraria a la naturaleza la plusvalía que adopta la forma de interés del dinero, y que es otra ramificación de la ganancia. Turgot, en cambio, justifica su razón de ser diciendo que el capitalista monetario podría, con su dinero, comprar tierra y, por tanto, renta territorial, razón por la cual su capital monetario debe rendirle la misma cantidad de plusvalía que obtendría si lo convirtiera en fincas.

Lo que quiere decir que los intereses del dinero no son un nuevo valor creado, una plusvalía, pues este razonamiento se limita a explicar por qué una parte de la plusvalía adquirida por el terrateniente afluye al capitalista monetario en forma de intereses, exactamente lo mismo que se explica

, por otras razones, por qué al capitalista industrial afluye una forma de esta plusvalía bajo la forma de ganancia. Por ser el trabajo agrícola el único trabajo productivo, el único trabajo creador de plusvalía, la forma de plusvalía que distingue al trabajo agrícola de todas las demás clases de trabajo, es decir, la renta de la tierra, constituye la forma general de la plusvalía. La ganancia industrial y el interés del dinero son, simplemente, rúbricas diferentes bajo las que la renta de la tierra se distribuye y pasa, en partes determinadas, de manos de los terratenientes a las de otras clases. Exactamente a la inversa de cómo procederán los economistas posteriores —a partir de Adam Smith— quienes concebirán, muy acertadamente, la ganancia industrial como la forma en que la plusvalía brota originariamente del capital y, por tanto, como la forma originaria de la plusvalía, viendo en el interés y en la renta del suelo simples ramificaciones de la ganancia industrial, distribuidas por el capitalista industrial entre diferentes clases, coposeedoras de la plusvalía. Aparte de la razón que ya hemos señalado —la de que el trabajo agrícola es aquel en que se manifiesta de un modo materialmente tangible la creación de plusvalía, e independientemente de los procesos de la circulación— hay otros varios motivos que explican la concepción de los fisiócratas. En primer lugar está el hecho de que en la agricultura la renta de la tierra se presenta como un tercer demento, como una forma de plusvalía que no se encuentra en la industria o que, en ésta, tiende a desaparecer. Es la plusvalía sobre la plusvalía (ganancia) y, por consiguiente, la forma más tangible y evidente de la plusvalía, la plusvalía elevada a la segunda potencia.

“La agricultura —dice el economista primitivo Karl Amó, en su obra Díe naturgemdsse Volkswirtschaft, etc. (‘La economía política ajustada a la naturaleza’), Hanau, 1845, págs. 461 s.— crea con la renta de la tierra un valor que no se da en la industria ni en el comercio; un valor que resta después de reponer todos los salarios y rentas del capital abonados.’’

En segundo lugar, si se hace abstracción del comercio exterior —como hacían y necesariamente tenían que hacer los fisiócratas para llegar a una consideración abstracta de la sociedad burguesa—, es evidente que la masa de los trabajadores ocupados en la manufactura, etc., desglosados de la agricultura e independientes de ella —los “brazos libres’’, como los llama Steuart— se halla determinada por la masa de productos agrícolas que los trabajadores dedicados a la agricultura producen, después de cubrir su propio consumo.

“Es innegable que el número relativo de personas que pueden sostenerse sin dedicarse al trabajo agrícola depende enteramente de las fuerzas productivas de los agricultores” (R[ichard] Jones, On the Distribution of Wealth ("Sobre la distribución de la riqueza”), Londres, 1831, págs. 159 s.).

Siendo, así, la agricultura (véase acerca de esto lo que se dice en un cuaderno anterior16) la base natural no sólo del plustrabajo en su propia esfera, sino también de la sustantivación de todas las otras ramas de trabajo y, por tanto, de la plusvalía creada en ellas, [es] evidente que debe considerarse dicho trabajo como el creador de la plusvalía, siempre y cuando que se conciba como la sustancia del valor un trabajo determinado y concreto, y no el trabajo abstracto y su medida, el tiempo de trabajo. En tercer lugar, toda plusvalía, y no sólo la relativa, sino también la absoluta, obedece a una productividad dada del trabajo. Si la productividad del trabajo sólo hubiera llegado a desarrollarse hasta el punto en que el tiempo de trabajo de un hombre alcanzara solamente para permitirle a él subsistir, para producir y reproducir sus propios medios de vida, no existirían plustrabajo ni plusvalía ni existiría, en general, diferencia alguna entre el valor de la capacidad de trabajo y su valorización. Por tanto, la posibilidad del plustrabajo y de la plusvalía se basa en una productividad dada del trabajo, que permite a la capacidad de trabajo volver a crear más que su propio valor, producir por encima de lo necesario para hacer frente a su proceso de vida. Y esta productividad, esta fase de productividad de la que se parte como una premisa, se considera, como hemos visto en el punto anterior, que se da en el trabajo agrícola y que constituye, por tanto, un don natural, una fuerza productiva de la naturaleza. Aquí, en la agricultura, la colaboración de las fuerzas naturales —el empleo y la explotación de las fuerzas naturales para realzar la fuerza de trabajo del hombre— es una potencia automática en gran escala. En la manufactura, este empleo de las fuerzas naturales en gran escala sólo aparece con el desarrollo de la gran industria. El desarrollo del capital tiene como base una determinada fase de desarrollo de la agricultura, ya sea en el propio país o en los países extranjeros. La plusvalía absoluta coincide aquí, en este sentido, con la plusvalía relativa. (Es lo que Buchanan —gran adversario de los fisiócratas— hace valer incluso en contra de Adam Smith,

16 Referencia a las pp. 105 s. del cuaderno III de su manuscrito, donde Marx se refiere también de pasada a los fisiócratas (“La plusvalía absoluta”, apartado sobre “El carácter del plustrabajo”).

tratando de demostrar también que la aparición de la moderna industria urbana ha ido precedida por el desarrollo de la agricultura.) En cuarto lugar, lo que hay de grande y de específico en la fisiocracia es que deriva el valor y la plusvalía, no de la circulación, sino de la producción, razón por la cual, en contraste con el sistema monetario y mercantil, arranca necesariamente de la rama de producción que es posible concebir al margen de la circulación, del cambio, e independientemente de ella, ya que presupone, no el cambio entre los hombres, sino entre el hombre y la naturaleza.

### [2. Contradicciones en el sistema de los fisiócratas: envoltura feudal y contenido burgués; dualidad en la exposición del sistema]

De ahí las contradicciones que encontramos en el sistema de la fisiocracia. Se trata, en realidad, del primer sistema que analiza la producción capitalista y expone como leyes naturales eternas de la producción las condiciones en que el capital es producido y con arreglo a las cuales produce el capital. Pero, de otra parte, aparece más bien como una reproducción burguesa del sistema feudal, de la dominación de la propiedad sobre la tierra; y las esferas industriales, en las que el capital empieza desarrollándose de un modo independiente, se revelan más bien como ramas de trabajo “improductivas”, como meros apéndices de la agricultura. La primera condición para que el capital llegue a desarrollarse es el divorcio de la propiedad sobre la tierra y el trabajo, en que la tierra —la condición primigenia del trabajo— se enfrenta al trabajador libre, como un poder independiente puesto en manos de una clase aparte. Por tanto, planteada así la cosa, el terrateniente aparece como el verdadero capitalista, es decir, como el apropiador del plustrabajo. Se reproduce y explica así, sub specie * de la producción burguesa, el feudalismo, y la agricultura es presentada como la rama de producción en que se manifiesta exclusivamente la producción capitalista, es decir, la producción de plusvalía. De este modo, al paso que el feudalismo se aburguesa, la sociedad burguesa cobra una apariencia feudal. * Desde el punto de vista. Era esta apariencia la que engañaba a los partidarios del Dr. Quesnay entre la nobleza, como el extravagamente patriarcal Mirabeau padre. Pero en las otras cabezas de la escuela fisiocrática, sobre todo en la de Turgot, la apariencia se borra por completo y el sistema fisiocrático se presenta como la

nueva sociedad capitalista que se instaura dentro de los marcos de la sociedad feudal. El sistema corresponde, pues, a la sociedad burguesa de la época en que va desprendiéndose del feudalismo. Por eso su punto de partida es Francia, país predominantemente agrario, y no Inglaterra, en el que predominaban ya la industria, el comercio y la navegación. Como es natural, aquí se mira, sobre todo, a la circulación, en que el producto sólo adquiere valor, sólo se convierte en mercancía en cuanto expresión del trabajo general de la sociedad, [en cuanto] dinero. Por eso, cuando no se trata de la forma del valor, sino de su magnitud y de la valorización, lo que aquí salta a la vista es el profit upon expropriation,** es decir, la ganancia relativa que Steuart describe. Ahora bien, si queremos que la creación de plusvalía se ponga de manifiesto en la misma esfera de producción, tenemos que remontarnos a la rama de trabajo que se presenta independientemente de la circulación, es decir, a la agricultura. Se explica, por tanto, que esta iniciativa haya surgido en un país predominantemente agrícola. Ideas afines a las de los fisiócratas las encontramos, fragmentariamente, en viejos escritores anteriores a ellos, entre los franceses, en parte en el mismo Boisguillebert. Pero son los fisiócratas quienes las convierten en un sistema que hace época. ** Ganancias sobre la venta.

El trabajador agrícola, reducido al mínimo del salario, al strict nécessaire,.reproduce más que lo estrictamente necesario, y este excedente constituye la renta de la tierra, la plusvalía, que los propietarios de la condición fundamental del trabajo, la naturaleza, se apropian. No se dice, pues, que el trabajador rinde más tiempo de trabajo que el necesario para reproducir su capacidad de trabajo y que el valor creado por él es, por consiguiente, mayor que el valor de su capacidad de trabajo o que el trabajo por él reproducido excede de la cantidad de trabajo que en forma de salario percibe, sino que la suma de valores de uso que consume durante la producción es inferior a la suma de valores de uso que crea, lo que arroja un excedente de valores de uso. Si trabajase solamente el tiempo necesario para la reproducción de su propia capacidad de trabajo, no arrojaría excedente alguno. Pero lo único en que se hace hincapié es en que la productividad de la tierra le permite producir durante su jornada de trabajo, de la que parte como de una magnitud dada, más de lo que necesita consumir para asegurar su sustento. Por tanto, esta plusvalía es considerada como un don de la naturaleza, cuya intervención permite al trabajo convertir una determinada cantidad de materia orgánica — simientes de plantas o número de cabezas de ganado— y más materia

inorgánica en materia orgánica. Y, por otra parte, se da por supuesto como algo evidente que el terrateniente se enfrente como capitalista al trabajador. Le paga su capacidad de trabajo, que el trabajador le vende como una mercancía, a cambio de lo cual, además de obtener un equivalente, se apropia de la valorización de dicha capacidad de trabajo. Este cambio da por supuestas la enajenación de lo que es la condición objetiva del trabajo y la de la capacidad de trabajo misma. Se parte del terrateniente feudal, pero éste actúa aquí como capitalista, como simple poseedor de mercancías, que valoriza las mercancías cambiadas por trabajo, y obtiene, no sólo su equivalente, sino un excedente sobre él, ya que se limita a pagar la capacidad de trabajo como una mercancía. Se enfrenta como poseedor de mercancías al trabajador libre. Lo que quiere decir que este terrateniente es ya, esencialmente, un capitalista. Y también en este sentido [se comprueba] la verdad del sistema fisiocrático [por cuanto] que el divorcio del obrero con respecto a la tierra y a la propiedad territorial es condición fundamental de la producción capitalista y de la producción de capital. Se dan, pues, dentro del mismo sistema las siguientes contradicciones. La de que, habiendo comenzado por explicar la plusvalía por la apropiación del trabajo ajeno y ésta, a su vez, sobre la base del cambio de mercancías, este sistema no vea en el valor, en términos generales, una forma del trabajo social y no considere la plusvalía como plustrabajo, sino que concibe el valor como simple valor de uso, como simple materia, viendo en la plusvalía simplemente un don de la naturaleza, que devuelve una cantidad mayor de trabajo por una determinada cantidad de materia orgánica. Por una parte, se despoja a la renta de la tierra —es decir, a la forma económica real de la propiedad sobre la tierra— de su envoltura feudal, reduciéndola a mera plusvalía por encima del salario del trabajo. Pero, por otra parte, reincidiendo en el feudalismo, se deriva esta plusvalía de la naturaleza, y no de la sociedad, de las relaciones con la tierra y no del intercambio entre los hombres. El mismo valor se reduce a simple valor de uso y, por tanto, a materia. Y, por otra parte, lo único que en esta materia interesa es la cantidad, el excedente de los valores de uso producidos sobre los consumidos y, por consiguiente, la proporción puramente cuantitativa entre unos y otros valores de uso, el simple valor de cambio de éstos, que se reduce, en última instancia, a tiempo de trabajo.

Son todas ellas contradicciones inherentes a la sociedad capitalista en el momento en que ésta se remonta sobre la sociedad feudal y se limita a interpretar esta sociedad desde el punto de vista burgués, pero sin haber

llegado a encontrar todavía su forma peculiar, de modo semejante a lo que ocurre con la filosofía cuando ésta comienza a desprenderse de la forma religiosa de la conciencia y, de una parte, destruye a la religión en cuanto tal, mientras que, de otra parte, sigue moviéndose todavía, positivamente, dentro de esta esfera religiosa idealizada, reducida a pensamientos. Y de ahí también que, en las consecuencias a que llegan los mismos fisiócratas, la aparente glorificación de la propiedad sobre la tierra se trueque en [su] negación económica y en la confirmación de la producción capitalista. De una parte, todos los impuestos se desplazan a la renta de la tierra o, para decirlo en otros términos, la propiedad de la tierra es parcialmente confiscada, que es lo que había tratado de llevar a cabo la Revolución francesa y el resultado a que llega la economía moderna, desarrollada por Ricardo. Al concentrarse totalmente la tributación en la renta de la tierra, por ser ésta la única plusvalía —lo que quiere decir que todos los tributos percibidos sobre otras formas de ingreso gravan solamente la propiedad de la tierra, aunque mediante un rodeo, de un modo económicamente nocivo, puesto que entorpece la producción— y, por tanto, los impuestos, y con ellos toda intervención del Estado, se alejan de la industria misma, con lo que ésta se mantiene al margen de cualquier injerencia del Estado. Lo que, supuestamente, se hace en beneficio de la propiedad territorial, no en interés de la industria, sino en aras de la propiedad sobre la tierra. Y, en relación con esto, el laissez faite, laissez aller * la libre competencia sin cortapisas, la eliminación de toda injerencia del Estado, de los monopolios, etc., en el campo de la industria. Puesto que la industria no crea nada, sino que se limita a hacer cambiar de forma los valores que recibe de la agricultura, sin añadirles nuevo valor y devolviendo, simplemente, bajo otra forma los valores que se le suministran, es de desear, naturalmente, que este proceso de transformación se opere sin trabas y del modo más barato posible; lo que sólo se logra mediante la libre competencia, confiando la producción capitalista a sus propios medios. Por consiguiente, la emancipación de la sociedad burguesa de las ataduras de la monarquía absoluta, erigida sobre las ruinas de la sociedad feudal, sólo puede responder al interés del terrateniente feudal convertido en capitalista y atento solamente a su enriquecimiento. Los capitalistas lo son solamente en interés del terrateniente, lo mismo que la economía, al desarrollarse más tarde, verá en ellos simplemente capitalistas en interés de la clase obrera. * Dejad hacer, dejad pasar, lema del liberalismo en la vida económica

Vemos, pues, cuán poco han entendido lo que es la fisiocracia los economistas modernos que [como] el señor Eugéne Daire, editor de los "Fisiócratas”, en su obra premiada sobre esta escuela, presentan sus tesis específicas sobre la productividad exclusiva del trabajo agrícola, sobre la renta de la tierra como única forma de plusvalía y sobre el papel descollante de los terratenientes en el sistema de la producción sin conexión alguna y sólo fortuitamente entroncadas con su proclamación de la libre competencia, es decir, con el principio de la gran industria y de la producción capitalista. Y se comprende asimismo, a la vista de lo expuesto, cómo la apariencia feudal de este sistema, ni más ni menos que el tono aristocrático de la Ilustración, tenía que convertir a gran número de señores feudales en entusiastas y propagandistas de un sistema que proclamaba, esencialmente, el sistema burgués de producción erigido sobre las ruinas del sistema feudal.

### [3. Las tres clases de la sociedad, según Quesnay. Desarrollo de la teoría fisiocrática en Turgot: elementos de un análisis más profundo de las relaciones capitalistas]

Pasamos ahora a examinar una serie de pasajes que sirven para ilustrar y, en parte, para comprobar las afirmaciones anteriores. Según el propio Quesnay, en su Analyse du Tableau économique, la nación está formada por tres clases de ciudadanos:

“la clase productiva (agricultural labourers),* la clase de los terratenientes y la clase estéril” (“todos los ciudadanos que se dedican a otras ocupaciones y otros trabajos que los de la agricultura”). Physiocrates, ed. Eugéne Daire, París, 1846, parte I, pág. 58. * Trabajadores agrícolas.

Solamente los trabajadores agrícolas, y no los terratenientes, forman, según esto, la clase productiva, la clase creadora de plusvalía. La importancia de esta classe des propriétaires,** que no es “estéril”, porque es la que representa la plusvalía, no proviene del hecho de que cree plusvalía, sino de que se la apropia. ** La clase de los terratenientes. El autor que va más allá es Turgot. El pur don de la natura aparece, a veces, presentado por él como plustrabajo y, por otra parte, la necesidad en que se

ve el trabajador de entregar lo que excede de su salario es [explicada] como una consecuencia del divorcio entre el trabajador y las condiciones de trabajo, al enfrentarse éstas a él como propiedad de una clase que comercia con ellas. *** Puro regalo de la naturaleza. La primera razón de que el trabajo agrícola [sea] el único productivo [reside en] que este trabajo constituye la base natural y la premisa de todos los demás.

"Su trabajo (el del agricultor) ocupa entre la serie de los trabajos asignados a los diversos miembros de la sociedad el mismo rango preferente... que entre los diferentes trabajos que, para satisfacer sus diversas necesidades, tenía que ejecutar en un estado de aislamiento, ocupaba el trabajo necesario para satisfacer sus necesidades. No se trata aquí de una prelación honorífica o de dignidad, sino de una necesidad impuesta por la naturaleza... Lo que su trabajo en la tierra permite producir por encima de lo necesario para satisfacer sus necesidades personales constituye el único fondo del que pueden salir los salarios percibidos a cambio de su trabajo por los otros miembros de la sociedad. Y éstos, al emplear el precio obtenido en este cambio, para comprar, a su vez, los productos del agricultor, se limitan a devolverle exactamente (de un modo material) lo que de él han recibido. Lo que constituye una diferencia esencial entre estas dos clases de trabajo” (Réflexions sur la formation et la distribution des richesses [1766], Turgot, (Œuvres, ed. Daire, t. I, París, 1844, págs. 9s.).

Ahora bien, ¿cómo y de dónde brota esta plusvalía? No brota de la circulación, pero se realiza en ella. El producto se vende por lo que vale, pero no bar encima de su valor. El precio no excede del valor. Pero el vendedor realiza una plusvalía precisamente porque obtiene en venta lo que la cosa vale. Y ello sólo es posible por una razón: porque el mismo valor vendido no es pagado íntegramente o [dicho en otros términos] porque el producto del vendedor contiene una parte de valor no pagada, no repuesta por un equivalente. Esto es, en efecto, lo que sucede en el trabajo agrícola. El vendedor vende lo que no ha comprado. Es esto lo que Turgot presenta, ante todo, como pur don de la nature. Pero, como veremos, este pur don de la natura se convierte para él, por debajo de cuerda, en el plustrabajo de los labourers * no pagado por el propriétaire y que éste vende en los productos agrícolas. * Trabajadores.

"Cuando el trabajo del agricultor produce por encima de lo que hace falta para cubrir sus necesidades, puede destinar este excedente que la naturaleza le confiere

como un regalo por sus fatigas, después de cubrir el salario, a comprar el trabajo de otros miembros de la sociedad. Al venderle su trabajo, éstos se limitan a obtener su sustento; el agricultor, en cambio, adquiere, además de éste, una riqueza independiente y disponible, que no ha comprado y puede vender. La agricultura constituye, por tanto, la única fuente de riquezas, que, al circular, dan vida a todos los trabajos de la sociedad, porque este trabajo es el único que produce algo por encima de su salario" (l. c., pág. 11).

En esta primera concepción [se expresa], por tanto, en primer lugar, la esencia de la plusvalía, consistente en ser un valor que se realiza en la venta sin que el vendedor haya entregado por ella un equivalente, sin haberla comprado. Valor no retribuido. Y, en segundo lugar, este excedente sobre el salaire du travail * se considera como un pur don de la nature, por cuanto que, siendo un regalo de la naturaleza, depende de la productividad de ésta el que el trabajador sea capaz de producir en su jornada de trabajo más de lo necesario para la reproducción de su capacidad de trabajo, más de lo que representa su salaire. En esta primera concepción, el producto total es apropiado todavía por el mismo trabajador... Y este producto total se divide en dos partes. La primera forma su salaire; el trabajador se representa como enfrentado a sí mismo en cuanto trabajador asalariado, el cual se paga la parte del producto necesario para la reproducción de su capacidad de trabajo, de su sustento. La otra parte, lo que excede de lo anterior, es un regalo de la naturaleza y constituye la plusvalía. Pero la naturaleza de esta plusvalía, de este pur don de la nature, se aclarará y se precisará tan pronto como desaparezca la premisa del propriétaire cultivateur ** y las dos clases del producto, el salario y la plusvalía, sean asignadas a dos clases distintas, la de los trabajadores asalariados y la de los terratenientes. * Salarlo del trabajo. ** Propietario cultivador de la tierra.

Para que se constituya una clase de trabajadores asalariados, ya sea en la manufactura o en la misma agricultura —pues al principio todos los manufacturiers *** se conciben simplemente como stipendiés,† como trabajadores asalariados del cultivateur propriétaire ††—, es necesario que las condiciones de trabajo se divorcien de la capacidad de trabajo, y la base para que se opere este divorcio es que la tierra misma se convierta en propiedad privada de una parte de la sociedad, excluyendo a la otra parte de esta condición objetiva para la valorización de su trabajo. ***Manufactureros † Estipendiados. †† Cultivador, propietario de la tierra.

"En los primeros tiempos, no era necesario distinguir entre el propietario de la tierra y su cultivador... En aquellos remotos tiempos, en que cualquier hombre laborioso encontraba toda la tierra 7/231/ que quería, nadie podía verse movido a trabajar para otro... Pero, al cabo del tiempo, todo pedazo de tierra tuvo su dueño, y quienes no pudieron adquirir un trozo de tierra en propiedad no tuvieron más remedio que cambiar el trabajo de sus brazos —al servicio de la clase asalariada" (es decir, de la classe des artisans,* en una palabra, de todos los trabajadores no agrícolas)— “por el excedente de los productos del propietario de la tierra cultivados de ella” (l. c., pág. 12). El propriétaire cultivateur podía, con el superflu considérable ** con que la tierra premiaba su trabajo, "pagar a quienes cultivaran su tierra, ya que a quienes viven de un salario tanto les da adquirirlo por medio de una actividad o de otra. Por tanto, la propiedad sobre la tierra tenía que desglosarse del trabajo de cultivarla, y no tardó, en efecto, en ocurrir esto... Los propietarios de la tierra comenzaron... a encomendar el trabajo de su cultivo a cultivadores asalariados” (l. c., pág. 13). * Clase de los artesanos. ** Excedente considerable.

Así, pues, la relación entre el capital y el trabajo asalariado se implanta en la misma agricultura. Arranca del momento en que cierto número de personas se ven divorciadas de la propiedad sobre las condiciones de trabajo — principalmente, sobre la tierra— y no tienen otra cosa que vender que su trabajo mismo. Y, para el trabajador asalariado, que, no pudiendo producir ya ninguna otra mercancía, tiene que vender su propio trabajo, el mínimo del salario, el equivalente de los medios de sustento necesarios, pasa a ser ley imperativa en su intercambio con el propietario de las condiciones de trabajo.

"El simple trabajador, que cuenta solamente con sus brazos y su actividad, sólo puede disponer de algo cuando logra vender su trabajo a otros... En toda clase de trabajos tiene, pues, que llegar y llega necesariamente la hora en que el salario del trabajador se ve limitado a lo que necesita para su sustento”(l. c., pág. 10). Y, una vez introducido el trabajo asalariado, "el producto de la tierra se divide en dos partes: una de ellas comprende el sustento y la ganancia del agricultor que representan el salario correspondiente a su trabajo y la condición en que se presta a cultivar la tierra del propietario; el resto forma la parte independiente y disponible que la tierra suministra como un regalo a quien la cultiva, después de cubrir lo que ha desembolsado y el salario por su esfuerzo; esta parte constituye la participación que corresponde al propietario o el ingreso que le permite vivir sin trabajar y que puede invertir como mejor le parezca” (l. c., pág. 14).

Pero este pur don de la terre * aparece ya ahora definido como un regalo que la tierra da “a quien la cultiva”, es decir, como una recompensa de la tierra al trabajo; como la fuerza productiva del trabajo aplicado a la tierra, fuerza que ésta posee en virtud de la productividad de la naturaleza y que es extraída de ella, pero solamente por el trabajo. Por tanto, en manos del propietario, este excedente no constituye ya un “regalo de la naturaleza”, sino la apropiación —sin equivalente— de trabajo ajeno, a la que la productividad de la naturaleza permite producir más medios de sustento que los necesarios, aunque el hecho de existir como trabajo asalariado la obligue a. limitarse simplemente a la apropiación del producto de su trabajo “estrictamente necesario para su sustento”. * Puro regalo de la tierra

‘El cultivador produce su propio salario y, además, el ingreso que sirve para recompensar a toda la clase de los artesanos y a otros asalariados... El propietario de la tierra no obtiene nada sin el trabajo del cultivador’' (nada obtiene, por tanto, mediante el pur don de la nature); "recibe de él sus medios de vida y los medios para pagar los trabajos de los demás asalariados... El cultivador sólo puede obligar al propietario de la tierra a base de los contratos y las leyes” (l. c., pág. 15).

Como vemos, la plusvalía aparece directamente expresada aquí como la parte, del trabajo del cultivador que el propietario de la tierra se apropia sin equivalente y cuyo producto, por tanto, vende sin haberlo comprado. Sin embargo, lo que Turgot se representa no es el valor de cambio en cuanto tal, sino el excedente de los productos que el trabajo del cultivateur suministra al propriétaire después de haber cubierto su propio salario, excedente de productos que materializa solamente la cantidad de tiempo durante el cual trabaja gratis para el propriétaire, después de reproducir su salario. Vemos, pues, que, dentro de los marcos del trabajo agrícola, los fisiócratas se forman una concepción acertada de la plusvalía, ya que la conciben como el producto del trabajo del trabajador asalariado, aunque, a su vez, se representen este trabajo bajo la forma concreta que reviste en los valores de uso. La explotación capitalista de la agricultura —el “arrendamiento de la tierra”— es definida por Turgot, dicho sea de paso, como “el método más ventajoso de todos, pero supone la existencia de una tierra que sea ya rica” (l. c., pág. 21).

<En el examen de la plusvalía, pasar de la esfera de la circulación a la esfera de la producción. Es decir, no derivarla del cambio de una mercancía por otra, sino del cambio tal y como se opera dentro de la producción entre los propietarios de las condiciones de trabajo y los mismos trabajadores. También éstos se enfrentan unos a otros en cuanto propietarios de mercancías, razón por la cual no se puede partir, en modo alguno, de una producción independiente del cambio.> <En el sistema fisiocrático, los propriétaries [son] los salariants * y los trabajadores y manufacturiers, en todas las demás ramas industriales, los salariés ** o stipendiés.*** Y, por tanto, en otras palabras, gouvernants ”” y gouvernés. †> * Los que pagan un salario. * Asalariados. *** Estipendiados. **** Gobernantes. † Gobernados. Turgot analiza del siguiente modo las condiciones de trabajo:

“En cualquier rama de trabajo, el trabajador necesita disponer de antemano de herramientas y de una cantidad suficiente de materiales para elaborarlos; y tiene que contar con la posibilidad de costearse su sustento antes de que pueda vender sus productos” (l. c., pág. 34).

Todos estos avances,†† estas condiciones indispensables para poder trabajar, que constituyen, por tanto, otras tantas premisas del proceso de trabajo, originariamente, las suministraba gratis la misma tierra: †† Adelantos

"La tierra suministraba” en frutos, pescado, animales, etc., “el fondo primitivo de adelantos que precedía a cualquier cultivo” y suministraba, asimismo, en forma de árboles, piedras, bestiaux,* que se multiplicaban mediante la cría, los instrumentos necesarios, y brindaba, además, una serie de productos anuales, tales como “la leche, la lana, las pieles y otras materias, que, con la leña recogida de les bosques, constituían el fondo originario para la elaboración de los productos industriales” (l. c., pág. 34). * Animales domésticos.

Ahora, estas condiciones de trabajo, estos adelantos del trabajo, se convierten en capital cuando tienen que serle suministrados al trabajador por una tercera persona, que es lo que ocurre a partir del momento en que el trabajador no posee más que su capacidad de trabajo.

“Cuando gran parte de la sociedad se vio atenida exclusivamente al trabajo de sus

brazos, fue necesario que los obligados así a vivir de un salario dispusieran de antemano de algo, bien para procurarse materias primas que elaborar, bien para poder vivir hasta que se les pagara su salario” (l. c., págs. 37 s.).

 Turgot define los "capitaux" ** como “valores mobiliarios acumulados” (l. c., pág. 38). Originariamente, el propriétaire o cultivateur paga directamente los salarios y suministra la materia prima, por ejemplo, suministra el lino a la hilandera. Al desarrollarse la industria, se hacen necesarios mayores adelantos y debe asegurarse, además, la continuidad del proceso de producción. Proveen a esto, ahora, los possessews de capitaux,*** quienes, en el precio de sus productos, deben para ello reembolsarse de todos sus avances y de [la] ganancia, que corresponde a ** Capitales. *** Poseedores de capitales.

“lo que su dinero les habría rendido de haberlo invertido en comprar tierra” y de su salaire, "ya que no cabe duda que, a igualdad de ganancia, habrían preferido vivir sin el menor esfuerzo de los ingresos de una finca, si podían adquirirla con el mismo capital” (I. c, pág. 39).

La classe stipendiée industrieuse * se subdivide, a su vez, “en empresarios capitalistas y simples trabajadores”, etc. (pág. 39). Y a estos entrepreneurs † pueden asimilarse los entrepreneurs fermiers, †† que tienen también que reembolsarse de todos los avances, juntamente con la ganancia, al igual que los anteriores. * Clase estipendiada dedicada a la industria. † Empresarios. †† Empresarios agrícolas arrendatarios.

"Todo esto debe deducirse por anticipado del precio de los productos de la tierra; el excedente sirve al cultivador para pagarle al propietario el permiso de utilizar la tierra por él explotada. Es el canon de arrendamiento, el ingreso del propietario, el producto neto, pues no puede considerarse como ingreso, sino solamente como gastos de cultivo reembolsados, todo lo que la tierra produce, hasta cubrir los adelantos de todas clases que refluyen y las correspondientes ganancias. En efecto, si el cultivador no pudiera obtener esto, se guardaría muy mucho de invertir sus recursos y sus esfuerzos en cultivar las tierras pertenecientes a otros” (l. c., pág. 40). Por último, “aunque es cierto que los capitales se forman, en parte, con los beneficios que las clases trabajadoras ahorran, como estos beneficios provienen siempre de la berra —pues todos ellos se cubren con los ingresos o con los costos que contribuyen a producirlos—, es evidente que los capitales proceden de la tierra, ni más ni menos que los ingresos o, mejor dicho, que no son otra cosa que

la acumulación de aquella parte de los valores producidos por la tierra que los propietarios de los ingresos o quienes participan de ellos pueden ahorrar año tras año sin destinarlos a cubrir sus necesidades” (l. c., pág. 66).

Es perfectamente comprensible que, siendo la renta del sudo la única plusvalía, la acumulación sólo pueda alimentarse de ella. Todo lo que, fuera de esto, acumulan los capitalistas lo cercenan de su salaire del ingreso destinado a su consumo, ya que así se concibe aquí la ganancia). Puesto que tanto la ganancia como los salaires se induyen entre los frais de culture * considerándose como ingreso del propietario solamente el excedente, tenemos que éste queda excluido, en realidad, de los frais de culture —y, por tanto, como agente de producción—, exactamente lo mismo que lo hacen los ricardianos, a pesar del puesto de honor que se le confiere. *Gastos de cultivo de la tierra. El auge de la fisiocracia guardó cierta relación tanto con la reacción en contra del colbertismo como, sobre todo, con las chácharas del sistema de Law.

### [4. Confusión del valor con la materia (Paoletti)]

 La confusión del valor con la materia o, por mejor decir, la equiparación de aquél a ésta y la relación que este punto de vista guarda con toda la concepción de los fisiócratas se destaca claramente en los siguientes extractos tomados del libro de Ferdinando Paoletti, I veri mezzi di render felici le societa (obra dirigida en parte contra Verri, quien, en sus Meditazioni sulla Economía política [1771] había atacado a los fisiócratas). (Paoletti de Toscana, cuya citada obra [ha sido editada como el] t. xx de Custodi, Parte moderna.)

"Con seguridad puede afirmarse que nunca la industria ha llevado ni ha podido llevar a cabo esta multiplicación de la materia” que representan las produzioni della terra.** La industria se limita a imprimir a la materia la forma, a modificarla, lo que quiere decir que la industria no crea nada. Pero se me objetará que la industria es productiva porque imprime forma a la materia, y aunque no sea una producción de materia lo es, por lo menos, de forma. Está bien y no quiero contradecirlo. Pero esto no es creación de riqueza, sino que es, por el contrario, simplemente un desembolso... La economía política presupone y tiene como objeto de investigación la producción material y real, que se da exclusivamente en

la agricultura, la única que multiplica las materias y los productos que forman la riqueza... La industria adquiere de la agricultura las materias primas para elaborarla; el trabajo industrial —como ya hemos dicho— da forma a estas materias primas, pero no les añade nada ni las multiplica” (págs. 196 s.). “Suministrad al cocinero cierta cantidad de guisantes para que los aderece y os los servirá a la mesa, sin duda, bien condimentados, pero en la misma cantidad en que los haya recibido; en cambio, si entregáis la misma cantidad de guisantes al hortelano para que los confíe a la tierra como simiente, veréis que, llegado el momento, os devuelve, por lo menos, el cuádruplo de la cantidad recibida. Ésta es la verdadera y única producción” (pág. 197). “Lo que da su valor a las cosas son las necesidades de los hombres. Por tanto, el valor o el incremento de éste no es el resultado del trabajo industrial, sino el de los gastos de los trabajadores” (pág. 198). “Apenas surge cualquier manufactura nueva, vemos que inmediatamente se extiende dentro y fuera del país, y podemos estar seguros de que la competencia de otros industriales y comerciantes se encarga enseguida de reducir el precio a su nivel normal..., determinado por el valor de las materias primas y por los gastos de sostenimiento de los trabajadores” (págs. 204 s.).

### [ 5. Elementos de la teoría fisiocrática en Adam Smith]

Es la agricultura donde, de todas las ramas industriales, primero nos encontramos con el empleo de las fuerzas naturales en la producción. La aplicación de estas fuerzas a la industrie manufacturière sólo se manifiesta ostensiblemente al llegar a cierta fase de desarrollo. Por la siguiente cita podemos comprobar cómo Adam Smith se refiere todavía, aquí, al período preliminar a la gran industria, haciendo valer, por tanto, la concepción fisiocrática, y cómo Ricardo le contesta desde el punto de vista de la industria moderna. En el libro II cap. 5 [de su obra An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations] dice Adam Smith:

“La renta de la tierra es obra de la naturaleza, lo que queda después de deducir o reponer todo lo que puede considerarse como obra del hombre. Rara vez es menos de la cuarta parte y, a veces, excede incluso de la tercera parte del producto total. Invertida en la manufactura, la misma cantidad de trabajo productivo jamás puede traducirse en una reproducción de tales proporciones. En la manufactura, la naturaleza no hace nada; todo lo hace el hombre, y la reproducción, aquí, es siempre, necesariamente, proporcional a la fuerza de los agentes que la llevan a

cabo.”

A lo que Ricardo observa [en su libro On the Principies of Political Economy and Taxation], 2ª ed., 1819, nota a págs. 61 s.:

"¿Es cierto que la naturaleza, en la manufactura, no hace nada por el hombre? ¿Acaso no son nada las fuerzas del viento y del agua que impulsan a nuestras máquinas y sirven a la navegación? ¿No son acaso dones de la naturaleza la presión atmosférica y la fuerza del vapor, que permiten poner en movimiento as más maravillosas de las máquinas? Para no hablar de los efectos del calor en el reblandecimiento y fusión de los metales o de la descomposición del aire en los procesos de la tintorería y la fermentación. Sería imposible citar una sola manufactura en la que la naturaleza no ayude al hombre, prestándole, además, una ayuda grandiosa y gratuita."

[Un autor anónimo subraya] que los fisiócratas sólo consideran la ganancia como una deducción de la renta:

"Los fisiócratas dicen, por ejemplo, hablando del precio de una pieza de puntilla, que una parte de ella se limita a reponer lo que el obrero ha consumido, mientras que otra parte pasa simplemente del bolsillo de una persona <el dueño de la tierra> al de otra” (An Inquiry into those Principies, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus, etc., Londres, 1821, pág. 96).

Del punto de vista de los fisiócratas según el cual la ganancia (incluyendo el interés) es simplemente el ingreso destinado al consumo de los capitalistas, se deriva también la opinión de Adam Smith y quienes le siguen de que la acumulación del capital proviene de las privaciones personales y el ahorro, de la abstinencia del capitalista. Pueden decir esto porque consideran la renta de la tierra como fuente exclusiva de la acumulación, como su verdadera fuente económica y, por así decirlo, legítima. "Le labourer * —dice Turgot— es el único cuyo trabajo produce algo, además del salario del que trabaja” (Turgot, l. c., pág. 11). Como se ve, la ganancia aparece aquí totalmente incluida en el salaire du travail.** *El agricultor. ** Salario del trabajo.

 “El agricultor produce, además, de esta reposición” (de su propio salaire)

“el ingreso del propietario de la tierra; en cambio, el artesano no crea ninguna clase de ingresos, ni para sí mismo ni para otros” (l. c, pág. 16). "Todo lo que la tierra produce hasta cubrir la suma de los adelantos de todas clases sujetos a reposición y de las ganancias obtenidas a base de ellos no puede considerarse como ingreso, sino simplemente como gastos de cultivo que deben reintegrarse" (l. c., pág. 40).

A[dolphe] Blanqui, [en su] Histoire de l’économie politique, Bruselas, 1839, dice, [en] pág. 139 [acerca de los fisiócratas]:

[Ellos opinaban que] "el trabajo invertido en el cultivo de la tierra no sólo era tan productivo como el trabajador necesitaba para atender a su propio sustento mientras duraba su trabajo, sino que arrojaba, además, un excedente de valor” (una plusvalía) "que podía sumarse al volumen de riqueza ya existente. Llamaban a este excedente producto neto” (expresando, por tanto, la plusvalía bajo la forma de los valores de uso en que se manifestaba). “El producto neto debería necesariamente corresponder al propietario de la tierra y formaba en sus manos un ingreso del que podía disponer libremente. Ahora bien, ¿cuál era el producto neto de las otras ramas industriales?... Los manufactureros, las gentes dedicadas al comercio, los obreros, todos ellos eran gentes a sueldo de la agricultura, soberana creadora y distribuidora de todos los bienes. En el sistema de los economistas,17 los productos del trabajo de estos grupos representaban solamente el equivalente de su consumo durante su trabajo, por lo que, una vez terminado éste, el volumen total de la riqueza seguía siendo absolutamente el mismo que antes, a menos que los trabajadores o los propietarios hubieran puesto a buen recaudo, es decir, ahorrado lo que se hallaban autorizados a consumir. Así, pues, el trabajo invertido en la tierra era el único trabajo productor de riqueza y el empleado en las demás industrias se consideraba trabajo estéril, puesto que no se traducía en incremento alguno del capital general."

<Por consiguiente, los fisiócratas cifraban la esencia de la producción capitalista en la producción de plusvalía. Era éste el fenómeno que se proponían explicar. Era el problema que se planteaba, una vez que habían eliminado el profit d’expropriation * del sistema mercantil. * Ganancia de expropiación.

"Para obtener dinero”, dice Mercier de la Riviére, “hay que comprarlo y, después de hacerlo, no se es más rico que antes, pues no se ha hecho otra cosa que poner en dinero el mismo valor que antes estaba en mercancías” (Mercier de la Riviére,

17 En la segunda mitad del siglo XVIII y en la primera del XIX, se daba el nombre de economistas, en Francia, a los fisiócratas.

L'Ordre naturel et essentiel des sociétés politiques, t. II, pág. 338).

Y esto se aplica tanto a la compra como a la venta e igualmente al resultado de la metamorfosis total de la mercancía, al cambio de distintas mercancías por su valor, es decir, al cambio de equivalentes. ¿De dónde proviene, entonces, la plusvalía? Lo que equivale a preguntarse: ¿de dónde proviene el capital? Éste es el problema, para los fisiócratas. Su error estriba en confundir el incremento de la materia operado en la agricultura y en la ganadería, que se distinguen de la manufactura por virtud de la vegetación y la generación naturales, con el incremento del valor de cambio. Ellos tomaban como base el valor de uso. Y el valor de uso de todas las mercancías, reducido a un universal, como dirían los escolásticos, era la materia natural en cuanto tal, cuyo incremento bajo una forma dada sólo puede darse en la agricultura.> G[ermain] Garnier, el traductor de Adam Smith y también fisiócrata, expone con acierto la teoría del ahorro de esta escuela. Empieza diciendo solamente que la manufactura, como los mercantilistas afirman de toda la producción, sólo puede crear plusvalía mediante el profit upon expropriation, al vender las mercancías por más de lo que valen y, por tanto, sólo crea a new distribution of values,** pero sin que intervenga no new addition to the created values.*** ** Una nueva ¿¡atribución de valores. *** Ninguna nueva adición a los valores ya creados.

“El trabajo de los artesanos y los manufactureros, que no abre ninguna fuente nueva de riqueza, sólo puede resultar beneficioso mediante un cambio favorable y posee solamente un valor relativo, valor que no se repite a menos que vuelva a presentarse la ocasión de obtener ganancia a través del cambio" (en su traducción Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations, t. V, París, 1802, pág. 266).18 O bien los ahorros que hagan, los values * que pongan de lado después de gastar otros, deberán sustraerse a su propio consumo. "Es verdad que el trabajo de los artesanos y los manufactureros no puede añadir al volumen general de la riqueza de la sociedad más que los ahorros logrados por los trabajadores asalariados y los capitalistas, pero por este camino no contribuye, ciertamente, al enriquecimiento de la sociedad” (l. c., pág. 266). * Valores. Y esta misma idea se desarrolla más extensamente: "Los trabajadores agrícolas

18 En el tomo V de la traducción francesa de la obra de Adam Smith An Inquiry inte the Na ture and Causes of the Wealth oí Nations, hecha por Germain Garnier, figura una serie de "Notas del traductor”.

enriquecen al Estado mediante el producto mismo creado por su trabajo; en cambio, los trabajadores de las manufacturas y del comercio sólo podrían contribuir a su riqueza por medio del ahorro, a costa de su consumo. Esta afirmación de los economistas es una consecuencia de la distinción establecida por ellos mismos y parece totalmente irrefutable. En efecto, el trabajo de los artesanos y manufactureros sólo puede añadir al valor de la materia el de su propio trabajo, es decir, el valor de los salarios y el de las ganancias que este trabajo pueda aportar, según la tasa del salario y la ganancia vigente en un país y en un momento dados. Ahora bien, estos salarios, por muy altos o bajos que puedan ser, constituyen la remuneración del trabajo efectuado; representan aquello que el trabajador está autorizado a consumir y lo que presumiblemente consume, ya que sólo mediante el consumo puede gozar de los frutos de su trabajo, disfrute que constituye toda su remuneración. Y exactamente lo mismo ocurre con las ganancias, sean altas o bajas: también ellas son consideradas como el consumo diario del capitalista, del que se supone, naturalmente, que ajusta sus disfrutes a los ingresos que ano ja su capital. Por consiguiente, si el trabajador no renuncia a cierta parte del bienestar a que tiene derecho con arreglo a la tasa del salario vigente para su trabajo o el capitalista no ahorra una parte de los ingresos que su capital le produce, tendremos que uno y otro, a medida que el trabajo vaya realizándose, consumirán todo el valor que este trabajo engendra. Y, al terminar su trabajo, el volumen total de la riqueza de la sociedad será el mismo que antes era, a menos que hayan ahorrado una parte de aquello que están autorizados a consumir y que podrían haber consumido sin caer en el derroche. En este caso, el volumen total de la riqueza de la sociedad habría aumentado en la proporción equivalente a todo el valor de estos ahorros. Puede, pues, afirmarse con razón que quienes trabajan en las manufacturas o en el comercio sólo pueden incrementar con sus ahorros el volumen total de riqueza existente en la sociedad” (l. c., págs. 263 s.).

Y Garnier se percata también, con razón, de que la teoría smithiana de la acumulación por medio del ahorro (hasta qué punto se hallaba Adam Smith contaminado por la fisiocracia lo demuestra mejor que nada la crítica que hace de los fisiócratas) tiene como fundamento esta teoría fisiocrática. Dice Garnier:

"Por último, si los economistas afirmaban que la manufactura y el comercio sólo pueden enriquecer la riqueza nacional por medio de sus privaciones, Adam Smith dice exactamente lo mismo, a saber: que de nada sirve fomentar la industria y que el capital de un país jamás engrosaría si la economía no lo incrementara por medio de sus abonos” (libro II, cap. 3). "Por tanto, Smith

está totalmente de acuerdo con los economistas”, etc. (l. c., pág. 270).

### [6. Los fisiócratas, partidarios de la gran agricultura sobre bases capitalistas]

 Entre las circunstancias directamente históricas que han contribuido a la difusión de la fisiocracia e incluso a su aparición, A[dolphe] Blanqui, en la obra anteriormente citada, apunta:

“De todos los valores que brotan en la caliginosa atmósfera del sistema” (de Law) "sólo quedaron en pie la ruina, la desesperación y la bancarrota. La única que no se hundió en la catástrofe fue la propiedad sobre la tierra.” < De ahí que el señor Proudhon, en su Filosofía de la miseria, estudie la propiedad de la tierra a continuación del crédito.> "Incluso mejoró su situación, ya que —tal vez por vez primera desde el feudalismo— podía cambiar de manos y fue, en gran parte, distribuida” (l. c., pág. 138). En efecto, “los innumerables cambios de posesión que se realizaron bajo la influencia del sistema comenzaron a fragmentar la propiedad territorial... La propiedad sobre la tierra salía por vez primera del estado de estancamiento en que durante tanto tiempo la había mantenido el sistema feudal. Era un verdadero despertar de la agricultura”... La tierra "pasaba del régimen de las manos muertas al de la circulación” (l. c., págs. 137s.).

Lo mismo Turgot que Quesnay y sus demás partidarios preconizan también la producción capitalista en la agricultura. Dice Turgot:

"El arrendamiento de la tierra... es el método más reciente” (de la gran agricultura, basada en el moderno sistema de arrendamiento) "y el más ventajoso de todos, pero presupone un país ya rico” (véase Turgot, L c, pág. 21).

Y Quesnay, en sus Máximes générales du gouvemement économique d’un royaume agricole:

“El suelo empleado en los cultivos cerealistas debe agruparse, hasta donde ello. sea posible, en grandes fincas arrendables, explotadas por agricultores ricos” (es decir, por capitalistas), "ya que en las grandes explotaciones capitalistas son mucho menores, relativamente, los gastos de mantenimiento y reparación de los edificios, así como los costos, y resulta el producto neto mucho mayor que en las fincas pequeñas."

Y en el mismo lugar citado, Quesnay reconoce, al mismo tiempo, que el aumento de la productividad del trabajo agrícola beneficia al “revenu net" * y, por tanto, en primer lugar, al propriétaire, es decir, al propietario. de la plusvalía, y que el aumento relativo de ésta no proviene de la misma tierra, sino de los arrangements,** etc., sociales encaminados a incrementar la productividad del trabajo. Dice, en efecto, en la obra citada: * Ingreso neto. **Arreglos.

"Todo ahorro beneficioso <es decir, au profit du produit net **> en los trabajos que pueden ejecutarse con ayuda de animales, máquinas, saltos de agua, etc., favorece a la población”, etc. **En beneficio del producto neto.

Y también Mercier de la Riviére (l. c., pág. 407) tiene la intuición de que la plusvalía, por lo menos en la manufactura (cosa que Turgot, como más arriba veíamos, aplica a toda producción), tiene algo que ver con los mismos trabajos manufactureros. En el lugar citado, exclama [este autor]:

"¡Moderad vuestro entusiasmo quienes sois ciegos admiradores de los engañosos productos de la industria! Antes de ensalzar sus maravillas, abrid los ojos y veréis en qué pobreza, o por lo menos en qué penuria, viven los mismos trabajadores que conocen el arte de convertir veinte sous *** en el valor de mil táleros. ¿Quién se aprovecha, pues, de este enorme incremento de valores? Desde luego, los que los producen con sus manos no saben lo que es bienestar. ¡Ojalé que este contraste os sirva de lección!” ** Centavos.

### [7. Contradicciones en las ideas políticas de los fisiócratas. Los fisiócratas y la Revolución francesa]

Las contradicciones [que se dan] en todo el sistema de los economistas. Entre otras cosas, Quesnay se muestra partidario de la monarquía absoluta.

“El poder debe ser uno solo... El sistema de las fuerzas encontradas, en un gobierno, es siempre funesto; pone siempre de manifiesto la escisión entre los grandes y la opresión de los pequeños” (en la obra más arriba citada, Máximes générales, etc.).

Mercier de la Riviére[, por su parte,] dice:

Par cela seul **** de “que el hombre está destinado a vivir en sociedad, es su destino vivir bajo el despotismo” ([L’Ordre essentiel des sociétés politiques], t. I, pág. 281). **** Por el solo hecho.

¡E incluso el "amigo del pueblo”, él marqués de Mirabeau! Mirabeau le père. †19 Y fue precisamente esta escuela la que, por medio del laissez faire, laissez aller, echó por tierra el colbertismo y, en general, toda injerencia del gobierno en los asuntos de la sociedad civil. Sólo permite al Estado seguir viviendo en los poros de esta sociedad, como Epicuro dejaba a sus dioses vivir en los poros del universo. La glorificación de la propiedad sobre la tierra se traduce prácticamente en el postulado de que los impuestos deben gravar exclusivamente sobre la propiedad territorial, [lo que entraña la] virtual confiscación de la propiedad de la tierra por el Estado, ni más ni menos que en el ala radical de los ricardianos. Fue la teoría adoptada por la Revolución francesa, a pesar de las protestas de Roederer y otros. † El padre.

El mismo Turgot, el radical ministro burgués, con quien se inicia la Revolución francesa. Bajo su falso manto feudal, los fisiócratas trabajan mano a mano con los enciclopedistas /240//. 7/241/ Turgot trató de anticiparse a las medidas de la Revolución francesa. Por el edicto de février 1776 abolió las corporaciones. (Este edicto fue revocado tres meses después de su publicación.) Suprimió, asimismo, la corvée des paysans * en los trabajos de construcción de caminos. E intentó implantar el impôt unique ** sobre la renta de la tierra.20 *Prestación personal de los campesinos. ** Impuesto único. Más adelante, volveremos una vez más sobre el gran mérito que

19 A Mirabeau padre (le pàre) se le conocía, en vida, por el título de una de sus obras, con el nombre de “L’ami des hommes”, el Amigo de los hombres. 20 Este párrafo figura en el manuscrito tres párrafos más abajo (en la misma página, la 241). Aparece separado del texto anterior y posterior a él —ya que no guarda relación alguna con el párrafo que le precede ni con el que le sigue— por una raya divisoria horizontal. Ésta es la razón de que lo hayamos colocado aquí en el lugar que corresponde al final de la p. 240, en el que, por el contexto, debe figurar.

hay que reconocer a los fisiócratas respecting the analysis of capital.*** 21 *** Respecto al análisis del capital. Aquí, sólo podemos decir, por tanto, que la plusvalía se debe (según ellos) a la productividad de un tipo especial de trabajo, la agricultura. Y, en conjunto, esta productividad especial emana de la misma naturaleza. Según los mercantilistas, la plusvalía es puramente relativa: lo que uno gana, lo pierde el otro. Profit upon alienartion u oscillation of wealth between different parties **** Por tanto, dentro de un país, si nos fijamos en el capital total, no se crea plusvalía. Ésta sólo puede darse en las relaciones entre una nación y otras. Y el remanente que una nación realiza con respecto a otras se representa en dinero (balanza comercial), precisamente porque el dinero es la forma directa e independiente del valor de cambio. Por oposición a esto — pues el sistema mercantilista niega, en realidad, la creación de plusvalía absoluta—, la fisiocracia trata de explicar esta plusvalía: el product net. Y, como se atiene al valor de uso, [tenemos que, para ella,] la única fuente del producto neto es la agricultura. ****Oscilación de la riqueza entre diferentes partes.

### [8. Vulgarización de la teoría fisiocrática por el reaccionario prusiano Schmalz]

Una de las expresiones más simplistas de la fisiocracia —muy alejada de Turgot— la encontramos en el viejo olfateador de demagogos22 y consejero áulico del rey de Prusia, Schmalz. Por ejemplo:

"Si la naturaleza le entrega a él” (al bailleur des bienfonds) † "el doble de los intereses legítimos, ¿por qué razón convincente podría nadie arrogarse el derecho a arrebatárselo?” (Économie politique, traduit par Henri Jouffroy, etcétera, t. I, París, 1826, pág. 90).23

21 Véase p. 37 y la correspondiente nota 14. En el cuaderno ✕ de sus “Teorías sobre la plusvalía ”, en una larga "digresión” que lleva por título “El Tableau écono. mique, según Quesnay” (v. pp. 285-318), vuelve Marx sobre los fisiócratas. 22 Las autoridades alemanas llamaban demagogos a los sostenedores de las ideas democráticoliberales, a comienzos del siglo XIX. La Dieta federal alemana instituyó en1819, a instancias de Metternich, una comisión especial encargada de investigar “los manejos de los demagogos” en todos los Estados alemanes. 23 La versión alemana original de la obra de Schmalz se publicó en Berlín en 1818 con el título de “Staatswirthschaftslehre in Briefe an einen teutschen Erbprinzen” (‘Teoría de la Economía del

† Arrendador de fincas.

De este modo, los fisiócratas expresan el mínimo del salaire, diciendo que la consommation (o deponse) des ouvriers est égale au salaire qu’ils reçoivent.* O como, en términos generales, lo expresa el señor Schmalz: * El consumo (o gasto) de los obreros equivale al salario que obtienen.

"El salario medio, en un oficio, es igual a lo que por término medio consume durante el mismo tiempo el que se dedica a este oficio” (l. c., pág. 120). “La renta de la tierra es el único elemento del ingreso de una nación: Tanto los intereses de las inversiones de capital como el salario correspondiente a todas las clases de trabajo se limitan a transferir de unas manos a otras el producto de esta renta de la tierra” (l. c., págs. 309 s.). “Todo lo que constituye la riqueza nacional es el empleo de la tierra, su capacidad para reproducir anualmente la renta territorial” (l. c., pág. 310). "Si nos remontamos a los fundamentos, a los elementos originarios del valor de todas las cosas, de cualquier clase que ellas sean, debemos reconocer que este valor no es otra cosa que el valor de los simples productos de la naturaleza. Es decir, que, aunque el trabajo añada a las cosas un nuevo valor, elevando así su precio, este nuevo valor o este precio consistirá solamente en la suma de los valores de todos aquellos productos naturales que han sido destruidos, consumidos o utilizados de cualquier modo por el trabajador, a base de la nueva forma que el trabajo les ha infundido” (l. c., pág. 313). "Este tipo de trabajo” (la agricultura propiamente dicha) “es el único que contribuye a crear nuevos cuerpos, razón por la cual es también el único que hasta cierto punto puede considerarse productivo. Los trabajos preparatorios o industriales... se limitan a imprimir una nueva forma a los cuerpos creados por la naturaleza” (l. c., págs. 15s.).

### [9. Temprana crítica de la superstición fisiocrática con respecto a la agricultura (Verri)]

Contra la superstición de los fisiócratas. Verri (Pietro): Meditazioni sulla Economía política (primera edición, 1771), t. XV, [ed. por] Custodi, Parte moderna.

“Todos los fenómenos del universo, ya sean resultado de la mano del hombre o

Estado, en forma de Cartas a un príncipe heredero alemán"). Primera y segunda partes.

producto de las leyes generales de la física, no son en realidad nuevas creaciones, sino solamente una transformación de la materia. La aglutinación y la disgregación son los únicos elementos con los que el espíritu humano se encuentra a cada paso cuando analiza la idea de la reproducción, y lo mismo ocurre con la reproducción del valor y de la riqueza, cuando la tierra, el aire y el agua de los campos se convierten en trigo o cuando, por mediación de la mano del hombre, la secreción de un insecto se convierte en seda o se combinan algunas partículas de metal para formar un reloj de repetición” (págs. 21 s.). Además, los fisiócratas “llaman estéril a la clase de los obreros manufactureros porque, en su opinión, el valor de los productos manufacturados es igual a la materia prima más los medios de subsistencia consumidos por los obreros de la manufactura durante el tiempo de la fabricación" (l. c., pág. 25).

 En contra de esto, Veni llama la atención hacia la constante pobreza de los contadini * en contraste con el enriquecimiento progresivo de los artigiani,** y prosigue así: * Campesinos. ** Artesano».

"Esto demuestra que quien se dedica a la industria obtiene en el precio que recibe, no sólo la reposición de lo que ha consumido, sino algo más, y este algo más es una nueva cantidad de valor, creado en la producción anual’’ (l. c., pág. 26). "Por tanto, el nuevo valor creado es la parte del precio del producto agrícola o industrial que aquéllos aportan una vez cubiertos el valor originario de los materiales y los costos de consumo necesarios durante su elaboración. En la agricultura, es necesario deducir la simiente y el consumo del agricultor, y en la manufactura la materia prima y el consumo del trabajador manufacturero, lo que quiere decir que el nuevo valor anualmente creado equivale a la parte restante” (l. c., págs. 26 s.).

## [CAPÍTULO III] ADAM SMITH

### [1. Dos distintas determinaciones del valor, en Smith: determinación del valor por la cantidad de trabajo invertido que se contiene en una mercancía y su determinación por la cantidad de trabajo vivo que a cambio de esta mercancía puede comprarse]

A[DAM] Smith, como todos los economistas worth speaking of,* acepta de los fisiócratas el salario average,** que él llama el prix naturel du salarie.*** * Dignos de ser mencionados. ** Medio. *** Precio natural del salario.

"El hombre está obligado a vivir de su trabajo y su salario tiene que alcanzar, por lo menos, para asegurar su existencia. En la mayoría de los casos, tiene que ser, incluso, algo mayor, ya que de otro modo no estaría en condiciones de criar hijos, y la especie de los trabajadores se extinguiría a la vuelta de la primera generación” ([Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations, París, 1802], t. I, l. I, cap. VIII, pág. 136).

Adam Smith hace constar expresamente que el desarrollo de la productividad del trabajo no favorece al mismo trabajador. Así lo dice en el l.1, cap. VIII ["An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations"], ed. McCulloch, Londres, 1828:

“El producto del trabajo constituye la remuneración natural o el salario del obrero. En el estado de cosas originario que precede tanto a la apropiación de la tierra como a la acumulación de capital, el producto íntegro del trabajo le pertenece al trabajador. No hay un terrateniente ni un patrono con el que tenga que repartir. Si este estado de cosas hubiese perdurado, el salario del trabajo habría ido en aumento con todo el incremento de su productividad debido a la división del trabajo. Todas las cosas habrían ido abaratando, gradualmente” (o, en todo caso, all those things requiring a smaller quantity of labour fot their reproduction, but they "would” not only have become cheaper; they have, in point of fact, become

cheaper).**** "Serían el producto de una cantidad menor de trabajo; y, como las mercancías creadas por cantidades de trabajo iguales pueden, en este estado de cosas, cambiarse naturalmente entre sí, se las habría podido cambiar igualmente, por una cantidad menor... Sin embargo, este estado de cosas originario, en que el trabajador se beneficiaba con todo el producto de su trabajo, no podía sobrevivir al momento en que, por vez primera, fue apropiada la tierra y acumulado el capital. De ahí que terminara mucho antes de que se alcanzaran los más grandes progresos en el incremento de la productividad del trabajo, y resultaría ocioso pararse a investigar cómo habría podido influir dicho estado de cosas en la remuneración o el salario del trabajo” (t. I, págs. 108 s.). **** Todas aquellas cosas que requieren menor cantidad de trabajo para su reproducción, pero no sólo no “habían” resultado, sino que en realidad resultan más baratas.

A[dam] Smith indica aquí, con mucha finura, que la productividad del trabajo sólo comienza a desarrollarse realmente en gran escala a partir del momento en que el trabajo pasa a ser trabajo asalariado y en que las condiciones del trabajo se enfrentan a él, de una parte, como propiedad de la tierra y, de otra parte, como capital. Por tanto, la productividad del trabajo comienza a desarrollarse cuando se dan ya aquellas condiciones en que el trabajador no puede apropiarse por sí mismo los resultados de su trabajo. De ahí que resulte totalmente ocioso indagar cómo este incremento de la productividad habría influido o podido influir sobre los wages * que aquí se suponen iguales al producto del trabajo, bajo el supuesto de que el producto del trabajo (o el valor de este producto) perteneciese al mismo obrero. *Salario». A[dam] Smith se halla muy influido por las ideas de la fisiocracia y hay en su obra partes enteras tomadas de los fisiócratas y que se hallan en total contradicción con los puntos de vista personales expresados por él. Tal ocurre, por ejemplo, en la teoría de la renta de la tierra, etc. Aquí haremos caso omiso de estas partes de su obra que no interesan a nuestro objeto, que no son características de él y en las que mantiene simplemente las posiciones de los fisiócratas.24 Ya en la primera parte de este estudio, al tratar del análisis de la mercancía,25 hemos puesto de manifiesto las vacilaciones en que incurre

24 En el capítulo titulado "La teoría de la renta de A[dam] Smith” (cuaderno XII, pp. 628-632 del manuscrito) Marx somete a un análisis crítico el elemento fisiocrático contenido en las ideas de este autor sobre la renta de la tierra. Cfr. el capítulo que lleva por título “Los fisiócratas” (pp. 37-60). 25 Marx se refiere a su obra Contribución a la crítica de la economía política. Cu> derno primero, ed. alem., Berlín 1951, pp. 57 s.

A[dam] Smith al determinar el valor de cambio, sobre todo cuando unas veces confunde y otras veces desplaza la determinación del valor de las mercancías por la cantidad del trabajo necesario para su producción con la cantidad de trabajo vivo con que puede comprarse la mercancía o, lo que viene a ser igual, con la cantidad de mercancía por la que puede comprarse una determinada cantidad de trabajo vivo. Al proceder así, erige el valor de cambio del trabajo en medida del valor de las mercancías. En realidad, en el salario, puesto que éste es igual a la cantidad de mercancías con que puede comprarse una determinada cantidad de trabajo vivo o igual a la cantidad de trabajo que puede comprarse con una determinada cantidad de mercancías. El valor del trabajo o, mejor dicho, de la fuerza de trabajo cambia al igual que el de cualquier otra mercancía y en nada se distingue específicamente del valor de otras, cualesquiera que ellas sean. El valor se convierte, aquí, en medida y explicación del valor; se trata, por tanto, de un cercle vicieux.** ** Círculo vicioso. Pero en el transcurso de nuestra exposición veremos que esta inseguridad y esta confusión entre determinaciones totalmente heterogéneas no entorpecen las investigaciones de Smith acerca de la naturaleza y el origen de la plusvalía, ya que, en realidad, aun sin darse cuenta de ello, en todos sus argumentos, se atiene a la certera determinación del valor de cambio de las mercancías, a saber: a su determinación por la cantidad o el tiempo de trabajo contenido en ellas. /244//

//VII-283a/ <Podríamos ilustrar mediante numerosos ejemplos la frecuencia con que Smith, en el transcurso de su obra, allí donde explica realmente los hechos, concibe como valor y determinante del valor la cantidad de trabajo contenida en el producto. Una parte de ellos la encontramos citada en Ricardo.26 En ello se basa toda su teoría acerca de la influencia que sobre el precio de la mercancía ejercen la división del trabajo y el perfeccionamiento de la maquinaria. Baste con citar aquí un pasaje. [En el] cap. XI, 1. I, habla A[dam] Smith del abaratamiento de muchas de las mercancías manufacturadas de su tiempo, comparadas con las de siglos anteriores, para concluir con las siguientes palabras:

"Costaba una cantidad de trabajo mucho mayor el llevar la mercancía al mercado; y, una vez allí, necesariamente tenía que obtener a cambio el precio de

26 Se trata de la obra de Ricardo On the Principies of Política! Economy, and Taxation, cap. I, apartado 1 (Londres, 1819).

una cantidad de trabajo mucho mayor” ([Recherches sur la nature et les causes de la dehese des nations, París, 1802], t. II, págs. 156).> /VII-283b//

//VI-245/ En segundo lugar, esta contradicción y el paso de un tipo de explicación a otro, en A[dam] Smith, respondía a un problema más profundo, que Ricardo, al poner de manifiesto esta contradicción, no tuvo en cuenta debidamente, razón por la cual no podía resolverlo. Supongamos que todos los trabajadores sean productores de mercancías y que, además de producir sus mercancías, las vendan. El valor de estas mercancías se determina por el tiempo de trabajo necesario contenido en ellas. Por tanto, si las mercancías se venden por su valor, tendremos que el trabajador, con una mercancía que es el producto de doce horas de trabajo, volverá a comprar un tiempo de trabajo de doce horas bajo la forma de otra mercancía, es decir, un tiempo de trabajo de doce horas materializado en otro valor de uso. Por tanto, el valor de su trabajo equivale al valor de su mercancía, es decir, al producto de doce horas de trabajo. Y ello no cambia en lo más mínimo por la venta y la reventa, por todo el proceso del cambio o la metamorfosis de la mercancía. Lo único que esto hace cambiar es la forma del valor de uso en que toman cuerpo estas doce horas de trabajo. Por consiguiente, el valor del trabajo equivale al valor del producto de éste. En primer lugar, con las mercancías —siempre y cuando que se cambien con arreglo a su valor— se cambian cantidades iguales de trabajo materializado. Y, en segundo lugar, se cambia una determinada cantidad de trabajo vivo por una cantidad igual de trabajo materializado, ya que, de una parte, el trabajo vivo se materializa en un producto, en una mercancía, perteneciente al trabajador y, de otra parte, esta mercancía se cambia, a su vez, por otra mercancía en que se contiene una cantidad de trabajo igual. En realidad, por tanto, se cambia una determinada cantidad de trabajo vivo por una cantidad igual de trabajo materializado. No se cambia, pues, simplemente una mercancía por otra en la proporción en que ambas representan el mismo tiempo de trabajo materializado, sino que se cambia, en realidad, una cantidad de trabajo vivo por una mercancía que representa la misma cantidad de trabajo materializado.

Partiendo de aquí, podríamos considerar el valor del trabajo (la cantidad de mercancía que puede comprarse por una determinada cantidad de trabajo o la cantidad de trabajo que es posible comprar por una determinada cantidad [de mercancía!), al igual que la cantidad de trabajo contenida en la mercancía, como la medida de su valor, ya que el valor del trabajo representa siempre la

misma cantidad de trabajo materializado, de trabajo vivo necesario para la producción de esta mercancía o, lo que es lo mismo, una determinada cantidad de tiempo de trabajo vivo puede siempre disponer de una cantidad de mercancía equivalente al mismo tiempo de trabajo materializado. Ahora bien, en todos los modos de producción —y, concretamente, en el modo de producción capitalista— en que las condiciones materiales del trabajo pertenecen a una o a varias clases y la simple fuerza de trabajo se halla circunscrita a otra clase, a la clase obrera, ocurre cabalmente lo contrario. El producto o el valor del producto del trabajo no pertenece al trabajador. Una determinada cantidad de trabajo vivo no dispone de la misma cantidad de trabajo materializado, sino que una determinada cantidad de trabajo materializado en la mercancía dispone de una cantidad de trabajo vivo mayor que la contenida en ella. Y, como A[dam] Smith parte, muy acertadamente, de la mercancía y del cambio de mercancías y, originariamente, los productores se enfrentan, por tanto, simplemente en cuanto poseedores de mercancías, en cuanto compradores y vendedores de mercancías, descubre (o cree descubrir) que en el cambio entre el capital y el trabajo asalariado, entre el trabajo materializado y el trabajo vivo, queda derogada la ley general y las mercancías (ya que también el trabajo es una mercancía, en cuanto que se compra y se vende) no se cambian en proporción a las cantidades de trabajo que representan. De donde se deduce —concluye A[dam] Smith— que el tiempo de trabajo no es ya la medida inmanente que regula el valor de cambio de las mercancías, allí donde las condiciones de trabajo se enfrentan al trabajador asalariado bajo la forma de la propiedad de la tierra y el capital. En vez de llegar, como Ricardo le nace notar con acierto, a la conclusión contraria, a saber: que las expresiones “cantidad de trabajo" y “valor del trabajo” no son ya idénticas entre sí, es decir, que el valor relativo de las mercancías, aun rigiéndose por el tiempo de trabajo contenido en ellas, no se regula por el valor del trabajo, puesto que esta última expresión sólo es exacta cuando es idéntica a la primera. Y más adelante, al tratar de Malthus,27 podremos comprobar que es de por sí falso y absurdo, aun cuando el trabajador se apropie su propio producto, es decir, el valor de él, hacer de este valor o del valor del trabajo la medida de los valores, en el mismo sentido en que el tiempo de trabajo o el trabajo mismo es medida de valores y elemento creador

27 En el capítulo titulado “Malthus” (cuadernos XIII y XIV, pp. 753-758 del manuscrito), Marx critica en detalle las ideas maltusianas sobre el valor y la plusvalía.

de valor. Incluso en este caso, no podríamos considerar el trabajo que puede comprarse con una mercancía como medida de valor en el mismo sentido que el trabajo contenido en ella. La una serviría simplemente de índice al otro.

En todo caso, A[dam] Smith se da cuenta de que resulta difícil derivar de la ley determinante del cambio de mercancías el cambio entre el capital y el trabajo, que responde, aparentemente, a principios totalmente opuestos y contradictorios. Y no era posible resolver la contradicción mientras el capital se contrapusiera directamente al trabajo, en vez de contraponerlo a la fuerza de trabajo. A[dam] Smith sabía perfectamente que el tiempo de trabajo que la fuerza de trabajo que el obrero necesita para reproducirse y mantenerse es algo muy distinto del trabajo que puede rendir. Él mismo dice, remitiéndose al Essai sur la nature du commerce, de Cantillon:

“Este mismo autor añade que el trabajo de un esclavo vigoroso puede calcularse que vale el doble de lo que cuesta sostenerlo y opina que el trabajo del obrero menos resistente vale, por lo menos, tanto como el de un esclavo vigoroso" (t. I, 1. I, cap. VIII, pág. 137, [trad. de] Garnier).

Por otra parte, resulta curioso que A[dam] Smith no comprenda cuán poca relación guardan sus reparos con la ley que rige el cambio de unas mercancías por otras. El hecho de que las mercancías A y B se cambien en proporción al tiempo de trabajo contenido en ellas no se ve en modo alguno alterado por las proporciones en que los productores de A o de B cambien entre sí los productos A y B o, mejor dicho, su valor. La proporción que entre sí guardan los tiempos de trabajo contenidos en las mercancías A y B no resulta afectada para nada por el hecho de cómo el tiempo de trabajo que en A y B se contiene sea apropiado por diferentes personas. “Si se cambia paño por lienzo, los productores del paño obtendrán la misma parte del lienzo que antes les correspondiera en el paño” ([Marx], Misére de la philosophie, pág. 29).28 Y esto es también lo que más tarde los ricardianos alegarán con razón en contra de A[dam] Smith. Así, por ejemplo, el maltusiano John Cazenove:

“Hay que considerar por separado el cambio de mercancías y la distribución... Las circunstancias que influyen en aquél no siempre actúan sobre ésta. Por ejemplo, la reducción de los costos de producción de una mercancía altera su proporción

28 Marx cita la primera edición de su obra “Misére de la philosophie. Réponse à la Philosophie de la misére de M. Proudhon”, París y Bruselas 1847.

con respecto a las demás, pero no altera necesariamente su propia distribución ni influye para nada en la de otras. Y, a su vez, la reducción general de los valores de las mercancías, que repercute del mismo modo sobre todas ellas, no altera en lo más mínimo la proporción entre unas y otras, pero puede o no influir en su distribución”, etc. (John Cazenove, Prólogo a su edición de Malthus, Definitions in Politíial Economy, Londres, 1853).

Pero, como la “distribución” del valor del producto entre el capitalista y el trabajador descansa, a su vez, en un exchange * entre mercancías — mercancías y fuerza de trabajo—, tenemos que A[dam] Smith se muestra con razón startled.** El haber convertido de pasada en medida de valores el valor del trabajo o el grado en que una mercancía (o el dinero) puede comprar trabajo viene a trastornar la argumentación de Smith en su teoría de los precios, en la influencia de la competencia sobre la tasa de ganancia, etc., priva en general de unidad a toda su obra y deja al margen de la investigación, en ella, toda una serie de problemas esenciales. Como en seguida veremos, no influye para nada en el desarrollo de la plusvalía en general, ya que A[dam] Smith se atiene siempre, aquí, a la exacta determinación del valor por el tiempo de trabajo contenido en diferentes mercancías. *Cambio. ** Perplejo.

Pasemos, pues, a su exposición. Antes, es necesario, sin embargo, señalar una circunstancia. A[dam] Smith confunde cosas distintas. En primer lugar, leemos en [traducción de Carnier], 1. I, cap. v.

“Una persona es rica o pobre según que disponga o no de los recursos necesarios para procurarse los medios de vida, las comodidades y los placeres de la existencia. Pero, al implantarse en todas las ramas la división del trabajo, la persona sólo puede obtener directamente por medio de su trabajo una parte extraordinariamente pequeña de todas aquellas cosas, pues la inmensa mayoría de ellas tiene que lograrlas por medio del trabajo de otros; por tanto, será rico o pobre según la cantidad de trabajo de que pueda disponer o que pueda comprar. Lo que quiere decir que el valor de una mercancía cualquiera, para quien la posee sin poder emplearla o consumirla por sí mismo, sino destinándola a cambiarla por cualquier otra cosa, equivale a la cantidad de trabajo que esta mercancía le permite comprar o de la que le permite disponer. El trabajo es, por consiguiente, la medida real del valor de cambio de todas las mercancías’’ (t. I, págs. 59 s.). Y, más adelante: "Ellas" (les marchandises) * “contienen el valor de cierta cantidad de trabajo, por el que se cambian, lo que presupone que contienen

el valor de una cantidad igual de trabajo... Originariamente, todas las riquezas del mundo se cambian por trabajo, y no por oro o plata; y para quienes las poseen y tratan de cambiarlas por cualesquiera nuevos productos su valor equivale exactamente a la cantidad de trabajo que pueden comprar o del que pueden disponer” (1. I, cap. v, págs. 60».). * Las mercancías. Finalmente, “como dice M[onsieur] Hobbes, riqueza significa poder; pero quien adquiere o hereda un gran patrimonio, no adquiere con ello, necesariamente, un poder político cualquiera, sea civil o militar... El tipo de poder que esta posesión le procura, directa e inmediatamente, es el poder de comprar; es el derecho a disponer de todo el trabajo de otros o de todo el producto de este trabajo que de momento se encuentra en el mercado" (l. c., pág. 61).

Como se ve, en todos estos pasajes Smith confunde le travail d'autrui ** con el produit de ce travail.*** El valor de cambio de la mercancía que alguien posee consiste, a base de la división del trabajo, en las mercancías ajenas que puede adquirir, es decir, en la cantidad de trabajo ajeno contenida en ellas, en la cantidad de trabajo ajeno materializado. Y esta cantidad de trabajo ajeno es igual a la cantidad de trabajo contenida en su propia mercancía. Como expresamente se dice: ** Trabajo de otro. *** Producto de este trabajo.

“Las mercancías contienen el valor de cierta cantidad de trabajo que cambiamos por aquello que presuponemos contiene el valor de una cantidad de trabajo igual"

Aquí, se hace hincapié en el change * producido por la división del trabajo, es decir, en el hecho de que la riqueza no consiste ya en el producto del propio trabajo, sino en la cantidad de trabajo ajeno de que este producto puede disponer, del trabajo social que puede comprar, cantidad determinada por la cantidad de trabajo que en él mismo se contiene. En realidad, esto implica simplemente el concepto del valor de cambio, el hecho de que mi trabajo se determina solamente como trabajo social y de que, por tanto, su producto, en cuanto puede disponer de la misma cantidad de trabajo social, es lo que determina mi riqueza. Mi mercancía, en la que se contiene determinada cantidad de tiempo de trabajo necesario, me permite disponer de todas las demás mercancías de igual valor, es decir, de una cantidad igual de trabajo ajeno, materializada en otros valores de uso. Se hace hincapié aquí en la equiparación entre mi trabajo y el trabajo de otros a base de la división del trabajo y del valor de cambio o, dicho en otras palabras, en el trabajo social

(aunque a Adam se le escapa que también mi trabajo o el trabajo contenido en mis mercancías se halla ya socialmente determinado y ha cambiado esencialmente de carácter) [y] no, para nada, en la diferencia existente entre el trabajo materializado y el trabajo vivo y en las leyes específicas que rigen el cambio entre uno y otro. En realidad, A[dam] Smith se limita a decir, aquí, que el valor de las mercancías se determina por el tiempo de trabajo contenido en ellas y que la riqueza del poseedor de mercancías consiste en la cantidad de trabajo social de que dispone. *Cambio. Sin embargo, esta equiparación entre el trabajo y el producto del trabajo da ya aquí por primera vez pie para la confusión entre la determinación del valor de las mercancías por la cantidad de trabajo contenido en ellas y la determinación de su valor por la cantidad de trabajo vivo que puede comprar, o su determinación por el valor del trabajo. Cuando A[dam] Smith dice:

“Su patrimonio es mayor o menor en proporción exactamente a la extensión de este poder, en proporción a la cantidad del trabajo de otros de que puede disponer o, lo que es lo mismo" (en esto radica la falsa identificación) "al producto del trabajo de otros que puede comprar” (l. c., pág. 61),

lo mismo habría podido decir que se halla en proporción a la cantidad de trabajo social contenida en su propia mercancía o fortune,** del mismo modo que observa: ** Patrimonio.

“Ellas” (les marchandises) “contienen el valor de cierta cantidad de trabajo que cambiamos por aquello de que presuponemos que contiene el valor de una cantidad de trabajo igual.”

(La palabra valeur resulta, aquí, ociosa y carente de sentido.) La falsa conclusión se trasluce ya en este cap. v, donde se dice, por ejemplo:

"Por donde el trabajo, puesto que su propio valor no cambia nunca, es la única medida real y definitiva que puede servir en todo tiempo y lugar para estimar o comparar el valor de todas las mercancías” (l. c., pág. 66).

Lo que puede decirse del trabajo mismo y, por tanto, de su medida, el tiempo de trabajo, a saber, que el valor de las mercancías se halla siempre en proporción al tiempo de trabajo materializado en ellas, por mucho que el valor

del trabajo pueda cambiar, se aplica aquí a este valor cambiante del trabajo mismo. Lo primero que aquí hace A[dam] Smith es desarrollar el cambio de mercancías en general, la naturaleza del valor de cambio, la división del trabajo y el dinero. Las partes que intervienen en el cambio son siempre, para él, poseedoras de mercancías. Compran trabajo ajeno bajo forma de mercancía, que es también la forma que adopta su propio trabajo. La cantidad de trabajo social de que pueden disponer es, por tanto, igual a la cantidad de trabajo contenido en la mercancía empleada por ellos para comprar. Pero cuando, en los siguientes capítulos, pasa a hablar del cambio entre el trabajo materializado y el trabajo vivo, entre capitalista y obrero, subrayando aquí que el valor de la mercancía, ahora, no se halla determinado por la cantidad de trabajo contenido en ella, sino por algo distinto, por la cantidad de trabajo vivo ajeno de que la mercancía dispone, es decir, que con ella se puede comprar, no dice con ello, en realidad, que las mercancías mismas no se cambien ya en proporción al tiempo de trabajo contenido en ellas, sino que el enriquecimiento, la valorización del valor contenido en la mercancía y el grado de esta valorización dependen de la cantidad mayor o menor de trabajo vivo que el trabajo materializado pone en movimiento. Lo que, así formulada la cosa, es exacto. Pero Smith permanece confuso.

### [2. Concepción general de la plusvalía en A[dam] Smith. La ganancia, la renta de la tierra y el interés son concebidos como deducciones del producto del trabajo del obrero]

 En el capítulo vr, 1. I, A[dam] Smith pasa de la relación en que se supone que los productores se enfrentan el uno al otro simplemente como el que vende la mercancía y el que la posee, a la relación de cambio que media entre quienes poseen las condiciones de trabajo y los que sólo cuentan con la capacidad para trabajar.

"En esta fase primitiva de la sociedad que precede a la acumulación de capitales y a la propiedad sobre la tierra lo único que puede establecer alguna regla para el cambio es, evidentemente, la cantidad de trabajo que se necesita para adquirir los diferentes objetos... Es natural que lo que por regla general es el producto de dos días o dos horas de trabajo tenga doble valor que lo que, generalmente, sólo ha costado un día o una hora de trabajo” (t. I, cap. VI, págs. 94 s., [traducción de]

Garnier).

Es, por tanto, el tiempo de trabajo necesario para producir las diferentes mercancías, lo que determina la proporción en que éstas se cambian, o sea su valor de cambio.

“En estas condiciones, el producto del trabajo pertenece íntegro al trabajador y es la cantidad de trabajo que se necesita para adquirir o producir un objeto cambiable la única razón que puede determinar la cantidad de trabajo que generalmente es posible comprar con ese objeto, de qué se puede disponer por medio de él o qué se puede obtener entregándolo en cambio” (l. c., pág. 96).

Por tanto, partiendo de esta premisa, el trabajador es un simple vendedor de su mercancía y el uno sólo puede disponer del trabajo del otro siempre y cuando que aquél pueda, con su mercancía, comprar la de éste. Lo que quiere decir que su mercancía sólo le permite disponer de la misma cantidad de trabajo de la que en su propia mercancía se contiene, ya que ambas partes se limitan a intercambiar sus mercancías y el valor de cambio de éstas se halla determinado por el tiempo o cantidad de trabajo contenido en ellas. Pero, Adam prosigue:

“Tan pronto como se ha acumulado capital en manos de algunos, ciertos individuos lo emplearán, naturalmente, en poner a trabajar a las gentes laboriosas, facilitándoles materias primas y medios de vida, con objeto de obtener una ganancia mediante la venta de los productos de su trabajo o lucrándose con lo que su trabajo ha añadido al valor de aquellas materias primas” (l. c., pág. 96).

Stop, before * pasemos al pasaje siguiente. D’abord,** ¿de dónde salen esas gens industrieux *** que no disponen de medios de vida ni de materiales de trabajo, que tienen que vivir a la ventura? Si despojamos al modo de expresarse de Smith de su giro simplista, sus palabras sólo pueden querer decir que la producción capitalista arranca del momento en que las condiciones de trabajo pertenecen a una clase, al paso que la otra se limita simplemente a disponer de su capacidad de trabajo. Este divorcio entre el trabajo y las condiciones que lo hacen posible constituye, en efecto, la premisa de la producción capitalista. *Detengámonos antes de que. ** Ante todo. *** Gentes laboriosas. Y, en segundo lugar, ¿qué es lo que A[dam] Smith entiende cuando dice que los employers of labour **** se valen de los ouvriers † “con objeto de

obtener una ganancia mediante la venta de los productos de su trabajo o lucrándose con lo que su trabajo ha añadido al valor de aquellas materias primas”? **** Lo» que emplean el trabajo. † Obreros.

¿Quiere decir con ello que la ganancia proviene de la venta, es decir, queja mercancía se vende en más de lo que vale, o sea lo que Steuart llama el profit upon alienation y que no es otra cosa que a vibration of wealth between parties? * Dejemos que él mismo tíos dé la respuesta. * Oscilación de riqueza entre las partes.

"Cuando el producto del trabajo, una vez terminado, se cambia ya sea por dinero o por trabajo” (y esto es fuente de nuevos errores) "o por otras mercancías, es necesario que, además de lo que baste para pagar el precio de los materiales y de los salarios de los trabajadores, quede algo para cubrir la ganancia del empresario que ha arriesgado su capital en este negocio.”

Sobre este riesgo volveremos más adelante (véase cuad. VII, pág. 173), en el capítulo acerca de las argumentaciones apologéticas en torno a la ganancia.29 Esta quelque chose de donné pour ¡es profits de l’entrepreneur, quand l'ouvrage finí est échangé ** ¿proviene de la venta de la mercancía en más de lo que vale, es lo que Steuart llama el profit upon alienation? ** Algo dado por las ganancias del empresario, una vez cambiado el producto.

"Por tanto —sigue diciendo a renglón seguido A. Smith—, el valor que los trabajadores añaden a las materias primas se descompone aquí’ (en cuanto interviene la producción capitalista) ‘‘en dos partes, una de las cuales cubre su salario y la otra representa la ganancia que el patrono obtiene sobre todo lo

29 Marx se remite aquí a uno de sus cuadernos de extractos, en los que recogía resúmenes de las obras leídas por él. En la p. 173 del cuaderno de extractos Vil (a juzgar por las referencias a periódicos que figuran en esta parte del cuaderno VII, la p. 173 debió de escribirse en enero de 1863), transcribe Marx algunas citas tomadas del cap. VI del libro I de A. Smith An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, acompañadas de observaciones críticas. En éstas pone de relieve la incongruencia del intento encaminado a derivar la ganancia del “riesgo del empresario”. En cuanto al “Capítulo sobre las exposiciones apologéticas de la ganancia”, Marx proyectaba redactarlo para incluirlo en la tercera parte de sus investigaciones sobre “El capital, en general”. En el cuaderno XIV del manuscrito de 1861-63 (p. 777 del manuscrito), se refiere Marx en el mismo sentido al capítulo que proyectaba escribir con el título de “La exposición apologética de las relaciones entre capital y trabajo asalariado”. La concepción burguesa de la ganancia como “prima al riesgo” es criticada, asimismo, por Marx en el cuaderno ✕ de su manuscrito de 1861-63, a propósito del análisis del Tableau économique.

adelantado por él en materias primas y salarios” (l. c., págs. 96 s.).

Con estas palabras, Smith declara expresamente que la ganancia obtenida al vender l’ouvrage fini *** no proviene de la venta misma ni, por tanto, del hecho de que la mercancía se venda en más de lo que vale; no es, por tanto, profit upon alienation. El valor, es decir, la cantidad de trabajo que los trabajadores añaden al material, se divide, a su vez, en dos partes. Una de ellas cubre sus salarios o es cubierta por éstos, que devuelven así la misma cantidad de trabajo que en forma de salario han recibido. La otra parte forma la ganancia del capitalista, es decir, representa una cantidad de trabajo que el capitalista vende sin haberla pagado. Por tanto, si éste vende la mercancía por lo que vale, es decir, por el tiempo de trabajo contenido en ella o, lo que viene a ser lo mismo, si la cambia por otras mercancías con arreglo a la ley del valor, su ganancia provendrá del hecho de que no paga una parte del trabajo contenido en la mercancía, parte que, sin embargo, vende. El propio A[dam] Smith se encarga de refutar con ello el hecho de que al trabajador no le pertenece ya el producto íntegro de su trabajo, sino de que tiene que compartir su valor con el propietario del capital, anulando así la ley de que la proporción con arreglo a la cual se cambian entre sí las mercancías o el valor de cambio de éstas se determina por la cantidad de tiempo de trabajo materializado en ellas. Él mismo deriva la ganancia del capitalista más bien del hecho de que una parte del trabajo añadido a la mercancía es trabajo no retribuido, razón de la cual su ganancia brota de la venta de la mercancía. Y ya veremos cómo, más tarde, deriva la ganancia, de un modo aún más literal, del trabajo que el trabajador rinde después de cubierta la cantidad de trabajo con que paga el salario, es decir, después de haberla repuesto con un equivalente. Ha reconocido de este modo el verdadero origen de la plusvalía. Ha hecho constar expresamente, al mismo tiempo, que la plusvalía no nace del fondo adelantado cuyo valor —por muy útil que pueda ser en el proceso real del trabajo— se limita a reaparecer en el producto, sino que brota exclusivamente del nuevo trabajo que los ouvriers ajoutent aux matériaux * en el nuevo proceso de producción en el que aquellos fondos figuran como medios o instrumento de trabajo. *Los obreros añaden a los materiales.

Es falsa, en cambio (y se basa en la confusión de las palabras con que comienza el párrafo), la frase que dice: ‘‘Cuando el producto del trabajo, una vez terminado, se cambia ya sea por dinero o por trabajo o por otras

mercancías…” Si cambia la mercancía por dinero o por otra mercancía, su ganancia proviene del hecho de que vende más trabajo del que ha pagado, de que no cambia la misma cantidad de trabajo materializado por la misma cantidad de trabajo vivo. Por tanto, A[dam] Smith no puede equiparar el échange ou contre de l’argent ou contre d’autres marchandises ** al échange de l’ouvrage fini contre du travail.*** En efecto, en el primer échange la plusvalía nace del hecho de que las mercancías se cambian por su valor, por el tiempo de trabajo contenido en ellas, que en parte no se paga. Aquí, se da por supuesto que el capitalista no cambia una cantidad igual de trabajo pretérito por una cantidad igual de trabajo vivo; se da por supuesto que la cantidad de trabajo vivo por él apropiada es mayor que la cantidad de trabajo vivo que paga, ya que, de otro modo, el salario abonado al trabajador equivaldría al valor de su producto. Por consiguiente, la ganancia, en el cambio de l’ouvrage fini por dinero o mercancía, cuando se cambian por lo que valen obedece a que el cambio entre l'ouvrage fini y el trabajo vivo responde a otras leyes, a que aquí no se trata del cambio de equivalentes. Lo que quiere decir que estos casos no deben confundirse. ** Cambio por dinero o por otras mercancías. *** Cambio del producto acabado por trabajo. Por tanto, la ganancia no es otra cosa que una deducción del valor que el trabajador ha añadido al material de trabajo. Y lo único que el trabajador añade al material es una nueva cantidad de trabajo. Por tanto, el tiempo de trabajo del trabajador se divide en dos partes, por una de las cuales recibe del capitalista un equivalente, que es el salario, mientras que la otra se la entrega gratis, y es la que forma la ganancia. A[dam] Smith hace constar acertadamente que solo la parte del trabajo (valor) que el trabajador añade al material como algo nuevo se descompone en el salario y la ganancia, lo que quiere decir que, de por sí, la plusvalía de nueva creación nada tiene que ver con la parte del capital desembolsada (en forma de materiales e instrumentos de trabajo). Y A[dam] Smith, después de haber reducido así la ganancia a apropiación de trabajo ajeno no retribuido, prosigue, inmediatamente después:

“Podría pensarse que la ganancia del capital es simplemente otro nombre que se da para designar el salario correspondiente a un tipo especial de trabajo, el trabajo de vigilancia o dirección” (pág. 97).

Y él mismo se encarga de refutar esta falsa concepción de lo que llama el

labour of superintendence * Sobre esto volveremos en un capítulo posterior.30 Aquí, sólo nos interesa dejar Bien sentado que A[dam] Smith subraya expresamente la oposición que existe entre su concepción acerca del origen de la ganancia y esta otra concepción apologética. Y, después de haber subrayado esta contraposición, continúa diciendo: * Trabajo de inspección.

 “En esta situación, el producto del trabajo no siempre pertenece íntegramente al trabajador. Lejos de ello, éste tiene que compartirlo, en la mayoría de los casos, con los propietarios del capital para el que trabajan. Además, la cantidad de trabajo que generalmente se emplea para crear o elaborar una mercancía no es tampoco la única causa que determina la cantidad de trabajo con la que, por lo general, pueda comprarse una mercancía, disponer de ella o adquirirla en cambio. Es evidente que hay que entregar, además, una cantidad adicional en concepto de ganancia correspondiente al capital que ha adelantado los salarios y se ha encargado de comprar las materias primas” (l. c., pág. 99).

Lo que es absolutamente exacto. Partiendo del supuesto de la producción capitalista, el trabajo materializado —en forma de dinero o de mercancía— compra siempre, además de la cantidad de trabajo que en él mismo se contiene, “una cantidad adicional” de trabajo vivo “en concepto de ganancia correspondiente al capital”, lo cual, dicho en otras palabras, sólo significa una cosa, y es que una parte del trabajo vivo es apropiada gratuitamente, sin retribución alguna. A[dam] Smith le lleva a Ricardo la ventaja de que subraya con mucha fuerza cómo se efectúa este change ** con la producción capitalista. En cambio, se halla por debajo de Ricardo en que se aferra a la concepción, refutada por él mismo en su propia argumentación, según la cual esta changed relation between materialised labour and living labour *** provoca un change in the determination of the relative value of commodities,**** que sólo representan, las unas con respecto a las otras, materialised labour, given quantities of realised labour. † ** Cambio. *** Relación cambiada entre trabajo materializado y trabajo vivo. **** Cambio en la determinación del valor relativo de las mercancías. † Trabajo materializado, cantidades dadas de trabajo realizado. Después de haber expuesto así la plusvalía, bajo una de sus formas, la

30 La concepción apologética del ingreso del empresario como salario que el capitalista percibe por el "trabajo de vigilancia y administración” es criticada por Marx en la parte dedicada a Ramsay (cuaderno XVIII) y en la digresión titulada “Revenue and its sources. La economía vulgar” (cuaderno XV). V. también El capital, tomo I, cap. XI, y tomo III, cap. XXIII.

forma de la ganancia, como parte del trabajo que el trabajador rinde después de haber cubierto la parte del trabajo que pays his wages, †† hace lo mismo con la otra forma de la plusvalía, que es la renta de la tierra. †† Cubre su salario.

Una de las condiciones objetivas del trabajo que se enajena de éste y se enfrenta a él como propiedad de otro es el capital; la otra es la tierra misma, la tierra en cuanto propiedad territorial. De ahí que, después de hablar del propriétaire de capital,* A[dam] Smith prosiga, en los siguientes términos: * Propietario del capital.

“Tan pronto como la tierra de un país se convierte toda ella en propiedad privada, los propietarios de la tierra, al igual que otras gentes, gustan de recolectar sin haber sembrado y exigen una renta de la tierra incluso por los productos naturales del suelo...” (El trabajador) "tiene que ceder al terrateniente una parte de lo que ha reunido o producido con su trabajo. Esta parte o, lo que es lo mismo, el precio de esta parte constituye la renta de la tierra” (l. c., págs. 99s.).

Por tanto, al igual que la ganancia industrial propiamente dicha, la renta de la tierra no es más que una parte del trabajo que el trabajador añade a los matériaux ** y qu’il cède,*** es decir, que entrega gratuitamente al propietario de la finca, al terrateniente; no es, en otras palabras, más que una parte del plustrabajo aportado por él después de cubrir el tiempo de trabajo que necesita rendir to pay his wages **** o el equivalente del tiempo de trabajo contenido en el salario. ** Materiales. *** Que cede. **** Para cubrir su salario. A[dam] Smith, por tanto, concibe la plusvalía, es decir, el plustrabajo, el excedente del trabajo ejecutado y realizado en la mercancía por encima del trabajo retribuido, como la categoría general, de la que la ganancia en sentido estricto y la renta de la tierra son simples ramificaciones. Sin embargo, no distingue la plusvalía en cuanto tal, como categoría aparte, de las formas específicas que reviste en la ganancia y en la renta del suelo. Y esto explica los muchos errores y deficiencias que se observan en su investigación, y más todavía en la de Ricardo. Otra forma bajo la que se manifiesta la plusvalía es el intérêt du capital, † los intereses (intérêt d’argent).†† Pero estos “intereses del dinero son siempre” (dice Smith en el mismo capítulo de su obra) “un ingreso derivado, que si no se pagara de la ganancia obtenida por la inversión del dinero, tendría que salir necesariamente de cualquier otra fuente de ingresos (es decir, de la

renta de la tierra o del salario). En este último caso, si nos fijamos en el promedio de los salarios, vemos que no se deriva de la plusvalía, sino que es una deducción del salario mismo o simplemente otra forma de la ganancia — forma bajo la cual, como incidentalmente veremos, se presenta en la producción capitalista aún no desarrollada—,31 “a menos que quien toma dinero a préstamo sea un despilfarrador que contrae una segunda deuda para poder pagar los intereses de la primera” (l. c., págs. 105 s.). † Interés del capital. †† Intereses monetarios.

Por tanto, el interés o bien es una parte de la ganancia obtenida mediante el capital prestado, en cuyo caso se trata de una forma secundaria de la ganancia misma, de una ramificación de la ganancia y, por consiguiente, de una nueva distribución entre diferentes personas de la plusvalía apropiada bajo forma de ganancia. O bien el interés se abona a costa de la renta de la tierra, en cuyo caso ocurre lo mismo que en el anterior. Y puede también ocurrir que el prestatario pague los intereses a costa de su propio capital o del capital ajeno. En este caso, no se tratará de ninguna clase de plusvalía, sino simplemente de una distinta distribución de la riqueza ya existente, vibration of the balance of wealth between parties * como en el profit upon alienation ** Si dejamos a un lado este último caso, en que el interés no representa ninguna forma de plusvalía (y exceptuamos también el caso en que se trata de una deducción de salario o incluso de una forma de ganancia, caso éste de que no habla A. Smith), tenemos, por tanto, que el interés es simplemente una forma secundaria de la plusvalía, simplemente una parte de la ganancia o de la renta de la tierra (que sólo afecta a la distribución de una u otra); es decir, se trata solamente de una parte del plustrabajo no retribuido. *Oscilación de la riqueza entre las partes. ** Ganancia sobre la venta.

"El dinero prestado a interés es considerado siempre por el prestamista como capital. Éste espera que le sea restituido a su debido tiempo y que el prestatario le pague cierta renta anual durante el tiempo que lo utilice. El prestatario puede emplear el dinero como capital o como un fondo destinado al consumo directo. Si lo emplea como capital, lo destinará al sostenimiento de trabajadores productivos, que se encargarán de reproducir el valor con una ganancia. En este caso, el prestatario podrá restituir el capital y pagar los intereses sin necesidad de enajenar o menoscabar otra fuente de ingresos. En cambio, si lo emplea como fondo

31 Las "formas antediluvianas” del capital son estudiadas por Marx en la digresión sobre “Revenue and its sources. La economía vulgar” (cuaderno XV, pp, 899-901 del manuscrito). V. también El capital, tomo III, cap. XXXVI, “Datos precapitalistas”.

destinado al consumo directo actuará como un despilfarrador, disipando en sostener a gentes ociosas lo que debe servir para el sustento de gentes laboriosas. Y, en este caso, no le será posible restituir el capital ni abonar los intereses sin enajenar o atacar otra fuente de ingresos, por ejemplo su propio patrimonio o la renta de la tierra" (vol. n, l. I, cap. IV, pág. 127, ed. McCulloch).

 Por tanto, quien tome prestado dinero, que aquí significa capital, puede emplearlo él mismo como capital, obteniendo de él una ganancia. En este caso, el interés que abona al prestamista es simplemente una parte de la ganancia, que en este caso recibe un nombre especial. O puede, por el contrario, consumir el dinero prestado, en cuyo caso incrementa el patrimonio del prestamista a costa, de mermar el suyo propio. Cambia la distribución de la riqueza, que pasa de manos del despilfarrador a manos del usurero, pero sin que medie creación alguna de plusvalía. Por consiguiente, siempre y cuando que el interés constituya plusvalía, es simplemente una parte de la ganancia, la que, a su vez, no es sino una determinada forma de la plusvalía, es decir, del trabajo no retribuido. A[dam] Smith observa, por último, que lo mismo ocurre con todos los ingresos de las personas que viven de los impuestos: o bien se les paga a costa del salario, representando, por tanto, una deducción del salario mismo, o bien tienen su fuente en la ganancia y en la renta de la tierra, lo que quiere decir que son simplemente títulos al amparo de los cuales diferentes estamentos pueden consumir los ingresos procedentes de la ganancia y la renta de la tierra, es decir, diferentes formas de la plusvalía.

“Todos los impuestos y todos los ingresos derivados de ellos, los sueldos, pensiones y estipendios de todas clases se alimentan, en última instancia, directa o indirectamente, de cualquiera de estas tres fuentes originarias de ingresos: del salario, de las ganancias del capital o de la renta de la tierra” [traducción de Garnier], 1. I, cap. VI, pág. 106).

Por tanto, el interés del dinero y los impuestos o los ingresos derivados de ellos —siempre y cuando que no representen descuentos del salario— son simplemente participaciones en la ganancia y en la renta de la tierra, que a su vez se reducen a plusvalía, es decir, a tiempo de trabajo no retribuido. Tal es la teoría general de A[dam] Smith acerca de la plusvalía. A[dam] Smith resume una vez más toda su concepción, y en este resumen vemos con entera claridad cómo no trata de argumentar en modo alguno que

el valor que el trabajador añade al producto (después de deducir los frais de production * el valor de la materia prima y el instrumento de trabajo) no se determina ya por el tiempo de trabajo contenido en el producto, ya que el trabajador no se apropia este valor íntegramente, sino que tiene que compartirlo con el capitalista y el propietario, [bien] el valor o el producto. Como es natural, el modo como el valor de una mercancía se distribuye entre los productos de éste no hace variar en lo más mínimo su naturaleza ni la proporción de valor entre unas y otras mercancías. * Gastos de producción.

“Tan pronto como la tierra se convierte en propiedad privada, el propietario de la tierra exige una participación en casi todos los productos que el trabajador puede obtener o recolectar en ella. La renta de la tierra abonada al terrateniente constituye la primera deducción del producto del trabajo invertido en la tierra. Pero el cultivador de la tierra rara vez dispone de los medios necesarios para sustentarse antes de la recolección. Generalmente, su sustento le es adelantado a costa del capital de un patrono, el arrendatario de la tierra, el cual no tendría interés alguno en ocuparlo si no compartiese con él el producto de su trabajo o [si] el capital [no] le fuese restituido, con una ganancia. Esta ganancia constituye una segunda deducción del [producto] del trabajo invertido en la tierra. Y a la misma deducción en gracia a la ganancia se halla sometido el producto de casi todos los trabajos. La mayoría de quienes trabajan en casi todas las industrias necesitan que un patrono les adelante las materias primas, el salario y el sustento hasta la terminación de su trabajo. Este patrono comparte con ellos el producto de su trabajo o el valor que éste añade a las materias primas elaboradas, y en esta participación consiste su ganancia" (vol. I, t. I, cap. VIII, págs. 109 s. [ed. McCulloch]).

Como se ve, A[dam] Smith dice aquí, en palabras escuetas, que la renta de la tierra y la ganancia constituyen meras deducciones del producto del trabajador o del valor de su producto, ni más ni menos que la cantidad de trabajo que añade al material. Pero esta deducción, como el mismo A[dam] Smith había puesto en claro antes, sólo puede consistir en la parte del trabajo que el trabajador añade a los matériaux después de haber cubierto la cantidad de trabajo que se limita a reponer su salario o suministra solamente el equivalente de éste, es decir, en el trabajo excedente o en la parte no retribuida de su trabajo. (Lo que, dicho sea de pasada, indica que la ganancia y la renta de la tierra o el capital y la propiedad territorial no pueden nunca ser source de valeur.*) * Fuente de valor.

### [3. Según Adam Smith, el concepto de la plusvalía se extiende a todas las esferas del trabajo social]

Como se ve, A[dam] Smith está muy por encima de los fisiócratas en cuanto al análisis de la plusvalía y, por tanto, del capital. Para los fisiócratas, el creador de plusvalía es solamente un determinado tipo de trabajo real, el trabajo agrícola. Por consiguiente, según ellos, la fuente única de la plusvalía debe buscarse en el valor de uso del trabajo, y no en el tiempo de trabajo, en el trabajo social en general. Y en el trabajo específico a que ellos se remiten es la naturaleza, la tierra, la que en realidad crea la plusvalía, que [.vista así,] se reduce a un incremento de materia (orgánica). Es el excedente de la materia producida sobre la materia consumida. Los fisiócratas, sin embargo, siguen interpretando la cosa todavía bajo una forma totalmente limitada, lo que les lleva a falsearla a través de su fantasía. En cambio, para A[dam] Smith lo que crea el valor es el trabajo social en general, la mera cantidad de trabajo necesario, cualesquiera que sean los valores de uso en que tome cuerpo. La plusvalía, ya se presente bajo la forma de ganancia o adopte la forma de la renta del suelo o la forma secundaria del interés, es simplemente una parte de este trabajo que en el cambio por trabajo vivo se apropian los propietarios de las condiciones objetivas de trabajo. De ahí que los fisiócratas sólo alcancen a captar la plusvalía bajo la forma de la renta del suelo. [En cambio,] para A[dam] Smith la renta de la tierra, la ganancia y el interés no son más que diferentes formas de la plusvalía. Cuando llamo ganancia del capital a la plusvalía referida a la suma total del capital desembolsado, lo hago porque el capitalista directamente interesado en la producción se apropia directamente el plustrabajo, sin perjuicio de que más tarde tenga que compartir, bajo diferentes conceptos, esta plusvalía con el terrateniente o con el prestamista de capital. Así, el arrendatario de la tierra paga directamente al propietario de ésta y el fabricante, a costa de la plusvalía por él apropiada, paga la renta de la tierra al propietario de la finca en que se asienta la fábrica y el interés al capitalista que le ha adelantado capital.

 <Queda por considerar, ahora: 1) la confusión de la plusvalía y la ganancia, en A[dam] Smith; 2) sus ideas acerca del trabajo productivo; 3) cómo hace de la renta de la tierra y la ganancia fuentes de valor y su falso análisis del natural prix * de las mercancías, en que el valor de la materia y el

instrumento no existen o no tienen por qué ser tomados en consideración aparte del prix ** de las tres sources of revenue.> *** * Precio natural. ** Precio. *** Fuentes de ingreso.

### [4. Incomprensión por Adam Smith de los efectos específicos de la ley del valor en el cambio entre capital y trabajo asalariado]

El salario, o sea el equivalente con que el capitalista compra el derecho a disponer temporalmente de la capacidad de trabajo, no constituye una mercancía en forma directa, sino la mercancía metamorfoseada, el dinero, la mercancía bajo su forma independiente de valor de cambio, de materialización directa del trabajo social, de tiempo general de trabajo. Con este dinero compra el trabajador, naturalmente, al mismo precio (prescindiendo aquí de otros detalles, tales como, por ejemplo, el de que compre en condiciones y circunstancias más favorables, etc.) que cualquier otro poseedor de dinero. Se enfrenta a los vendedores de mercancías como comprador, al igual que cualquier otro poseedor de dinero. No se incorpora a la circulación de mercancías en calidad de trabajador, sino como el polo dinero frente al polo mercancía, como poseedor de la mercancía bajo su forma general y susceptible de ser cambiada en todo momento. Su dinero vuelve a convertirse en mercancías llamadas a servirle como valores de uso, y en este proceso compra las mercancías al precio común que tienen en el mercado, es decir, hablando en términos generales, por su valor. Se limita a efectuar, aquí, el acto D — M, que denota un cambio de forma, pero sin efectuar, hablando en términos generales, una transformación de la magnitud de valor. Sin embargo, como mediante su trabajo, ahora materializado en un producto, no sólo ha añadido la cantidad de tiempo de trabajo contenida en el dinero obtenido por él, no sólo ha pagado un equivalente, sino que ha entregado, además, plustrabajo gratis, que es precisamente la fuente de la ganancia, aporta de hecho (pues en el resultado desaparece el movimiento mediador contenido en la venta de la capacidad de trabajo) un valor más alto que el de la suma de dinero en que consiste su salario. In return,**** compra con más tiempo de trabajo la cantidad de trabajo realizado que afluye a él en concepto de salario. También podría decirse que, indirectamente, compra todas las mercancías en que se traduce el dinero por él adquirido (y que no es más que la expresión independiente de una determinada cantidad de tiempo de trabajo social) con

más tiempo de trabajo que el contenido en ellas, a pesar de comprarlas al mismo precio que cualquier otro comprador o poseedor de las mercancías en su primera transformación. Por el contrario, el dinero con que el capitalista compra trabajo contiene una cantidad de trabajo menor, menos tiempo de trabajo que la cantidad o el tiempo de trabajo del trabajador que representa la mercancía producida por él; además de la cantidad de trabajo contenida en la suma de dinero que constituye el salario, el capitalista compra una suma de trabajo adicional que no paga, compra una suma adicional de trabajo que no retribuye, un excedente sobre a cantidad de trabajo contenida en la suma de dinero pagada por él. Y esta cantidad de trabajo adicional es precisamente la que forma la plusvalía creada por el capital. ****A cambio de ello.

Pero, como el dinero con que el capitalista compra el trabajo (de hecho, en el resultado, aunque por medio del exchange * y no directamente por el trabajo, sino por la fuerza de trabajo) no es otra cosa que la forma transfigurada de todas las demás mercancías, su existencia independiente como valor de cambio, exactamente lo mismo debemos decir que todas las mercancías, al cambiarse por trabajo vivo, compran más trabajo del contenido en ellas. Y esta diferencia en más constituye precisamente la plusvalía. * Cambio. Hay que reconocer a A[dam] Smith el gran mérito de que, precisamente en los capítulos del libro primero (caps. VI, VII, VIII), en que pasa del cambio simple de mercancías y de su ley del valor al cambio entre trabajo materializado y trabajo vivo, al cambio entre capital y trabajo asalariado, a la consideración de la ganancia y la renta de la tierra en general, en una palabra, al origen de la plusvalía, se dé cuenta de que se produce una grieta, de que, no sabe cómo, a través de un medio que no comprende, la ley aparece anulada de hecho en el resultado, se cambia (desde el punto de vista del trabajador) más trabajo por menos trabajo y (desde el punto de vista del capitalista) menos trabajo por más, y de que destaca algo que formalmente le induce a error, a saber: que con la acumulación del capital y la propiedad de la tierra —es decir, cuando las condiciones de trabajo adquieren una existencia propia e independiente frente al trabajo— se manifiesta un nuevo giro, se produce aparentemente (y, de hecho, en cuanto resultado) un trueque de la ley del valor en lo inverso de ella. Su fortaleza teórica consiste precisamente en que,se percata de esa contradicción y la subraya, al mismo tiempo que su debilidad teórica reside en que se ve inducido a error en cuanto a la ley general,

incluso en lo tocante al simple cambio de mercancías, en que no comprende que esta contradicción nace precisamente del hecho de que la misma fuerza de trabajo se convierte en una mercancía y de que es precisamente el valor de uso de esta mercancía específica, que nada tiene que ver, por tanto, con su valor de cambio, la energía creadora de dicho valor de uso. Ricardo le lleva a A[dam] Smith la ventaja de que a él no le inducen a engaño estas aparentes contradicciones, que son, en cuanto a su resultado, contradicciones reales. En cambio, se halla por debajo de A[dam] Smith en que no barrunta siquiera el problema que aquí se encierra, razón por la cual el desarrollo específico que la ley del valor adopta al crearse el capital no le deja perplejo ni por un momento, ni se ocupa de ella para nada. Y más adelante veremos cómo lo que constituye lo genial en A[dam] Smith se convierte, con Malthus, en lo reaccionario frente al punto de vista de Ricardo.32

Pero, al mismo tiempo, es natural que esta concepción de A[dam] Smith, que hace de su posición algo inseguro y vacilante, no le permita pisar terreno firme y que, por oposición a Ricardo, le impida formarse un criterio teórico, armónico, de conjunto acerca del fundamento general abstracto sobre que descansa el sistema burgués. La expresión de A[dam] Smith a que más arriba nos referimos, la de que la mercancía compra más trabajo que el contenido en ella o de que el trabajo paga por la mercancía un valor más alto del que en ella se encierra, aparece expresada por Hodgskin en los términos siguientes:

“El precio natural (o precio necesario) constituye la cantidad de trabajo total que la naturaleza reclama al hombre para producir cualquier mercancía... El trabajo era, originariamente, y sigue siendo todavía hoy el único dinero con que pagamos en nuestras operaciones con la naturaleza... Cualquiera que sea la cantidad de trabajo que se necesite para producir una mercancía, no cabe duda de que, en el estado actual de la sociedad, el trabajador necesitará mucho más trabajo para adquirirla y poseerla que el que sería necesario para comprársela a la naturaleza. El precio natural así recargado que el trabajador tiene que pagar es el precio social. Y hay que distinguir siempre entre uno y otro’’ (Thomas Hodgskin, Popular Political Economy, Londres, 1827, págs. 219 s.).

### [5. Identificación de plusvalía y ganancia, en Adam Smith. El elemento vulgar, en la teoría smithiana]

32 V. supra, nota 27.

Como hemos visto, A[dam] Smith desarrolla la plusvalía en general, de la que la renta de la tierra y la ganancia no son más que diferentes formas y partes integrantes. Con arreglo a su exposición, la parte del capital formada por materias primas y medios de producción no interviene directamente para nada en la creación de plusvalía. Ésta proviene exclusivamente de la additional quantity of labour * aportada por el trabajador después de cubrir la parte de su trabajo que representa solamente el equivalente de su salario. Por tanto, la parte de la que directamente brota la plusvalía es, exclusivamente, la parte del capital que se invierte en salarios, ya que se trata de la única parte del capital que, además de reproducirse, produce un overplus.** En la ganancia, por el contrario, la plusvalía se calcula sobre la suma global del capital desembolsado y, aparte de esta modificación, hay que tener en cuenta otras, relacionadas con la nivelación de las ganancias en las diferentes esferas de producción del capital. *Cantidad de trabajo adicional. ** Excedente.

Como A[dam] Smith desarrolla en realidad la plusvalía, aunque no lo haga expresamente bajo la forma de una determinada categoría, distinta de las diferentes formas bajo las que se manifiesta, la confunde luego directamente con la forma más desarrollada de la ganancia. Y este defecto pasa de él a Ricardo y a todos sus sucesores. Lo que da pie (sobre todo en Ricardo, en quien esto se destaca con mayor fuerza, ya que en él la ley fundamental del valor se afirma con una unidad y una consecuencia más sistemáticas, lo que hace que las inconsecuencias y contradicciones se acusen también con mayor relieve) a una serie de inconsecuencias, contradicciones no resueltas e incongruencias, que los ricardianos (como veremos más adelante, en el capítulo sobre la ganancia) tratan de resolver escolásticamente, por medio de giros retóricos.33 El tosco empirismo se trueca aquí en falsa metafísica, en escolasticismo, que se esfuerza en derivar de la ley general, directamente, por

33 V. supra, nota 12. Más adelante, en sus "Teorías sobre la plusvalía ”, Marx critica también las ideas de los ricardianos sobre la ganancia. En el cuaderno XIV del manuscrito de 1861-63, en el capítulo titulado “Disolución de la escuela ricardiana”, Marx se detiene especialmente en la manera escolástica como el ricardiano James Mill intentaba resolver las contradicciones implícitas en la teoría de Ricardo sobre la ganancia y en las infructuosas tentativas de John Stuart Mill para deducir directamente de la teoría del valor la tesis ricardiana de la proporcionalidad inversa entre la tasa de ganancia y la cuantía del salario.

la vía de la abstracción formal, o descartarlos mediante la especulación, a tono con ella, una serie de fenómenos empíricos innegables. Pondremos un ejemplo tomado de A[dam] Smith, donde vemos cómo la confusión se origina, no allí donde trata ex profeso de la ganancia o la renta de la tierra, formas especiales de la plusvalía, sino allí donde las considera simplemente como formas de la plusvalía en general, como deducciones from the labour bestowed by the labourers upon the materials *

 Después de haber dicho (1. I, cap. VI): “Por tanto, el valor que los trabajadores añaden a las materias primas se descompone, aquí, en dos partes, una de las cuales paga su salario, mientras que la otra representa la ganancia del empresario sobre la suma total de materias primas y salarios por él adelantada”, A[dam] Smith continúa: L'entrepreneur ** “no tendría el menor interés en ocupar a estos obreros si no obtuviera de la venta de su producto algo más de lo que necesita para reponer su fondo, ni tendría interés alguno en emplear un capital mayor en vez de otro menor si sus ganancias no guardasen cierta proporción con la magnitud del capital desembolsado.” * Del trabajo invertido por los trabajadores sobre los materiales. **El empresario.

Remarquons d’abord.*** Después de haber reducido la plusvalía, el overplus que el entrepreneur obtiene sobre el volumen del valor y que es necesario pour lui remplacer ses fonds **** a la parte del trabajo que el trabajador añade a la materia sobre la cantidad que repone ses salaires —es decir, después de hacer que este overplus brote pura y simplemente de la parte del capital invertido en salarios—, A[dam] Smith concibe inmediatamente este overplus bajo la forma de la ganancia o, lo que tanto vale, no lo concibe en relación con la parte del capital de que brota, sino como un remanente sobre el valor global del capital desembolsado, "sobre la cantidad total de materias primas y salarios adelantada [por él]” (el hecho de que aquí se omitan los medios de producción es simplemente un descuido). Es decir, que concibe directamente la plusvalía bajo la forma de la ganancia. Y de ahí emanan las dificultades que inmediatamente se presentan. *** Observemos, ante todo. **** Para reponerle sus fondos.

El capitalista, dice A[dam] Smith, "no tendría el menor interés en ocupar a este» obreros si no obtuviera de la venta de su producto algo más de lo que necesita para reponer su fondo”. Lo cual es totalmente exacto, una vez que se parte de la relación del capital. El capitalista no produce para satisfacer sus necesidades con el producto; no

produce, en general, con la vista puesta directamente en el consumo. Produce [sencillamente] para obtener plusvalía. Pero, partiendo de esta premisa —que es, sencillamente, partir de la premisa capitalista de que el capitalista produce en gracia a la plusvalía— A[dam] Smith no explica la plusvalía, como harán después algunos de sus necios continuadores; es decir, no explica la existencia de la plusvalía a base del interés del capitalista, de su apetencia de plusvalía. Esto lo ha derivado más bien del valeur que los ouvriers ajoutent à la matière au-dessus de la valeur qu’ils ajoutent en échange pour le salaire reçu.* Pero, a continuación, prosigue: el capitalista no tendría interés alguno en emplear un capital mayor en vez de otro menor si sus ganancias no guardaran cierta proporción con la magnitud del capital desembolsado. La ganancia, aquí, ya no se explica partiendo de la naturaleza de la plusvalía, sino a base del “interés” del capitalista. Lo cual es un absurdo. * Que los trabajadores añaden a la materia por encima del valor añadido por ellos a cambio del salario obtenido. A[dam] Smith no se da cuenta de que, al equiparar así directamente la plusvalía a la ganancia y la ganancia a la plusvalía, echa por tierra la ley que él mismo acaba de formular acerca del origen de la plusvalía. //261 / Si la plusvalía no es más que la partie de la valeur * (o de la cantidad de trabajo) que l’ouvrier "ajoute au-délà’’ de la partie qu’il ajoute à la matière afin de payer le salaire ** ¿por qué esta segunda parte tiene que aumentar directamente porque el valor del capital desembolsado sea mayor en un caso que en otro? Y la contradicción se manifiesta todavía con mayor claridad en el ejemplo que a renglón seguido pone A[dam] Smith para refutar la concesión según la cual la ganancia corresponde al salario por el so-called labour of superintendence.*** He aquí sus palabras: * Parte del valor. ** Que el obrero añade además de la parte que añade a la materia con el fin de reponer el salario. *** Llamado trabajo de vigilancia y dirección.

"Sin embargo", la ganancia del capital “difiere totalmente del salario; se rige por leyes totalmente distintas y no guarda proporción alguna con la magnitud y la naturaleza de este supuesto trabajo de vigilancia y dirección. La ganancia depende enteramente del valor del capital desembolsado y aumenta o disminuye según la magnitud de éste. Supongamos, por ejemplo, que, en un lugar en que la ganancia media del capital de una manufactura sea del diez por ciento anual, funcionen dos manufacturas distintas cada una de las cuales ocupa a 20 obreros que percibe un salario de 15 libras al año cada uno, lo que quiere decir que cada manufactura desembolsa en salarios 300 libras al cabo del año. Supongamos, además, que en una de las fábricas se elaboran toscos materiales por valor de 700 libras al año,

mientras que en la otra se emplean materiales más costosos, con un valor de 7.000 libras. En estas condiciones, el capital desembolsado en la primera manufactura será de 1.000 libras solamente, mientras que el invertido en la segunda ascenderá a 7.300 libras. Por tanto, a base de la tasa del diez por ciento, el empresario de la primera manufactura obtendrá solamente una ganancia anual de unas 100 libras al paso que el de la otra se embolsará 730 libras al afio. Pero, a pesar de esta enorme diferencia entre sus ganancias, puede ocurrir que su trabajo de vigilancia y dirección sea, sobre poco más o menos, el mismo” (l. c.).

De la plusvalía bajo su forma general pasamos en seguida a una tace commune de profits * que nada tiene que ver directamente con ella. Mais passons outrel ** En cada una de las dos fábricas trabajan, como vemos, 20 obreros; su salario global es en ambas fábricas el mismo, 300 libras. Esto demuestra que en una de ellas no se emplea un tipo superior de trabajo que en la otra, en cuyo caso una hora de trabajo o una hora de trabajo excedente, en una de las dos fábricas, equivaldría a varias horas de trabajo excedente en la otra. Por el contrario, se parte del empleo del mismo trabajo medio en ambas, como lo revela la igualdad del salario. ¿Cómo explicarse, pues, que el trabajo excedente obtenido en una de las dos fábricas, del trabajo que los obreros ajoutent au-delà du prix de leurs salaires *** valga siete veces más que el obtenido en la otra? ¿O por qué los obreros de una de las dos fábricas, simplemente porque el material elaborado en ella cuesta siete veces más caro que el empleado en la otra van a rendir siete veces más trabajo excedente que los de la otra fábrica, a pesar de que en ambos casos perciben el mismo salario, lo que quiere decir que trabajan el mismo tiempo para reproducir su salario? * Tasa común de ganancias. ** Pero, pasemos adelante. *** Anaden por encima del precio de sus salarios. Por tanto, el hecho de que en una de las dos manufacturas se obtenga siete veces más ganancia que en la otra —o, para decirlo en términos generales, la ley de la ganancia, que se formula en relación con la magnitud del capital desembolsado— contradice prima facie * a la ley de la plusvalía o de la ganancia (puesto que A[dam] Smith identifica ambas leyes), según la cual la plusvalía consiste pura y simplemente en el plustrabajo no retribuido del obrero. A[dam] Smith expone esto de un modo perfectamente ingenuo y despreocupado, sin parar mientes ni remotamente en la contradicción en que incurre. Todos sus sucesores —ninguno de los cuales enfoca la plusvalía en general, aparte de las formas determinadas que adopta— se mantienen, en esto, fieles a él. Y en Ricardo, como ya hemos dicho, la contradicción se

manifiesta todavía con mayor bulto. * A primera vista.

Al desdoblar la plusvalía, no sólo en la ganancia, sino también en la renta de la tierra —dos formas específicas de la plusvalía, que se desenvuelven obedeciendo a leyes totalmente distintas— A[dam] Smith debiera comprender ya por este solo hecho que no tenía derecho a confundir directamente la forma abstracta general con ninguna de sus formas especiales. Y lo mismo que en él, la endeblez del sentido teórico para concebir las diferencias de forma de las relaciones económicas sigue siendo una norma entre todos los economistas burgueses posteriores, en su tosco aferrarse a la materia empírica dada, interesándose solamente por ella. Y esto explica también su incapacidad para comprender certeramente lo que es el dinero, que ofrece simplemente diferentes mutaciones en cuanto a la forma del valor de cambio, dejando intangible la magnitud del valor.

### [6. Falsa concepción de Adam Smith acerca de la ganancia, la renta de la tierra y el salario, como fuentes de valor]

Lauderdale, en su obra Recherches sur la nature et Vorigine de la richesse publique (traduit par Lagentie de Lavaisse, París, 1808), reprocha el modo como A[dam] Smith desarrolla la plusvalía —del que dice que corresponde a las ideas ya expuestas por Locke—, para el que, según esto, el capital no es una fuente origina de la riqueza, como Smith lo presenta, sino simplemente una fuente derivada. Los pasajes referentes a esto dicen así:

"Hace más de un siglo que Locke expresó casi la misma opinión” (que A[dam] Smith). "El dinero —dice Locke— es algo estéril, no produce nada; todo el servicio que presta consiste en que el beneficio que representa la recompensa por el trabajo de una persona pasa, mediante convenio mutuo, a los bolsillos de otra” (Lauderdale, pág. 116). "Si esta idea acerca de la ganancia del capital fuese rigurosamente exacta, se desprendería de ella que el capital no es una fuente originaria, sino una fuente derivada de la riqueza, razón por la cual no podríamos considerarlo como una de las fuentes de la riqueza, ya que su ganancia consiste simplemente en una transferencia de los bolsillos del trabajador a los del capitalista” (l. c., págs. 116s.).

Desde el momento en que el valor del capital reaparece en el producto, no

se puede llamar al capital source de richesse.* Aquí, sólo añade su propio valor al producto en cuanto accumulated labour,** en cuanto una determinada cantidad de trabajo materializado. *Fuente de riqueza. ** Trabajo acumulado. El capital sólo es productivo de valor considerado como una relación, al imponerse coactivamente sobre el trabajo asalariado, obligando a éste a aportar plustrabajo o acicateando a la productividad del trabajo para que cree plusvalía relativa. Tanto en uno como en otro caso, el capital sólo produce valor como el poder de las propias condiciones objetivas enajenadas del trabajo y que se impone a él, pura y exclusivamente como una de las formas del mismo trabajo asalariado, como condición de la existencia de éste. Pero, en el sentido usual en que los economistas emplean esta palabra, como trabajo acumulado existente en dinero o en mercancías, el capital ejerce una acción productiva en el proceso de trabajo, al igual que todas las condiciones de trabajo, incluyendo las fuerzas naturales gratuitas, pero no es nunca fuente de valor. No crea nunca un nuevo valor y sólo añade valor de cambio al producto siempre y cuando que él mismo lo tenga, es decir, cuando él mismo se convierta en tiempo de trabajo materializado, lo que quiere decir que la fuente de su valor es el trabajo.

Lauderdale tiene razón en que A[dam] Smith, después de desarrollar la naturaleza de la plusvalía y el valor, se equivoca al presentar el capital y la renta de la tierra como fuentes independientes del valor de cambio. Son, sí, fuentes de ingresos para su poseedor, como títulos de que éste dispone para reclamar cierta cantidad del plustrabajo que el obrero se ve obligado a aportar, después de cubrir el tiempo de trabajo necesario para reponer su salario. Así, por ejemplo, vemos que A[dam] Smith dice:

“El salario, la ganancia y la renta de la tierra son las tres fuentes originarias de todo ingreso y de todo valor de cambio” (1. I, cap. VI).

Todo lo que tiene de exacto el que son las trois sources primitivos de tout revenu * lo tiene de falso que sean, igualmente, les trois sources primitives de toute valeur échangeable,** ya que el valor de una mercancía se determina exclusivamente por el tiempo de trabajo contenido en ella. Después de haber presentado, además, la renta de la tierra y la ganancia como meras deductions, como [deducciones] del valor o del trabajo que el trabajador añade a la materia prima, ¿cómo puede llamarlas sources primitives de la valeur échangeable?

(Sólo pueden serlo en el sentido de que ponen en movimiento la source primitivo, o sea al trabajador, haciéndole rendir plustrabajo). En cuanto títulos (condiciones) para apropiarse una parte del valor, es decir, del trabajo materializado en la mercancía, representan fuentes de ingresos para su propietario. Pero la distribución o la apropiación del valor no es de por sí una fuente del valor apropiado. Aunque no se realizara esta apropiación y el trabajador obtuviera como salario el valor íntegro de su producto, el valor de la mercancía producida seguiría siendo el mismo, a pesar de no tener que repartirse con el propietario de la tierra y el capitalista. *Tres fuentes originarias de todo ingreso. ** Las tres fuentes primitivas de todo valor de cambio. La propiedad de la tierra y el capital, por el hecho de ser fuentes de ingresos para su poseedor, es decir, por el hecho de que le confieran el poder de apropiarse una parte de los valores creados por el trabajo, no se convierten en fuentes del valor por ellas apropiado. E igualmente falso es afirmar que el trabajo asalariado sea una source primitive de la valeur échangeable, aunque ese trabajo sea o, mejor dicho, lo sea la venta constante de la fuerza de trabajo, una fuente de ingresos para el trabajador. Lo que crea valor es el trabajo, y no el salario percibido por el trabajador. El salario es un valor ya existente o, si nos rijamos en la producción en su totalidad, la parte del valor creado por el trabajador que él se apropia, pero no es esta apropiación la que crea el valor. De ahí que su salario pueda aumentar o disminuir sin que ello afecte para nada al valor de las mercancías producidas por él. /263//

 <Afiadir a lo anterior, como cita, que A[dam] Smith convierte las rúbricas bajo las que se apropia el valor de la mercancía en fuentes de este valor. Después de haber refutado la idea de que la ganancia no es más que un nombre distinto que se da al salaire del capitalista o a los vagos of labour of superintendence * concluye: * Salario del trabajo de inspección.

“Por tanto, la ganancia del fondo o del capital constituye una fuente de valor totalmente distinta del salario y que obedece a principios completamente diferentes” (1. I, cap. VI, pág. 99).

Es decir que, según el propio A[dam] Smith, el valeur que los trabajadores añaden a los materiales se reparte entre ellos y los capitalistas bajo la forma de salaires y profit; el trabajo es, por tanto, la única source de valeur, de ella nacen el prix des salaires,* y el prix des profits.** Pero estos prix mismos no son ninguna source de valeur.> /265//

** Precio del salario. **Precio de la ganancia.

### [7. Smith profesa una concepción dual acerca de la relación entre el valor y el ingreso. La concepción smithiana del “precio natural” como suma de salario, ganancia y renta implica un cercle vicieux ***] *** Círculo vicioso.

 No entraremos a examinar aquí hasta qué punto A[dam] Smith considera la renta de la tierra como elemento integrante del precio de las mercancías. Este problema es, aquí, tanto más indiferente para nuestra investigación cuanto que Smith concibe la renta de la tierra, exactamente lo mismo que la ganancia, como una simple parte de la plusvalía, como una deduction from the labour added by the labourer to the raw material * y también, por tanto, en realidad, como deduction from the profit, † en cuanto que todo el plustrabajo no retribuido es apropiado directamente, frente al trabajador, por el capitalista, rúbricas bajo las cuales tiene que repartir siempre, más tarde, esta plusvalía con los poseedores de las condiciones de producción: el propietario de la tierra y el prestamista del capital. De ahí que, para simplificar el asunto, hablemos solamente del salario y la ganancia como de las dos rúbricas entre las que se distribuye el nuevo valor creado. * Deducción del trabajo añadido por el trabajador a la materia prima. † Deducción de la ganancia.

Suponiendo que en una mercancía (prescindiendo del valor de las materias primas contenidas en ella y de los instrumentos de trabajo) se materialice un tiempo de trabajo de doce horas, sólo podremos expresar su valot como tal en dinero. Supongamos, pues, que las doce horas de tiempo de trabajo se materialicen en 5 chelines. Ello quiere decir que el valor de la mercancía es igual a 5 chelines. Por prix naturel des marchandises * entiende Smith, pura y simplemente, su valor expresado en dinero. (En efecto, el precio de la mercancía en el mercado es, naturalmente, superior o inferior a su valor. Más aún, como más adelante demostraré, incluso el precio medio de las mercancías difiere siempre de su valor.34 Sin embargo, en su manera de considerar el prix naturel, A[dam] Smith no se refiere para nada a esto. Además, ni el precio de mercado ni, menos aún, las oscilaciones del precio medio de las mercancías pueden comprenderse sin partir de la comprensión de la naturaleza del valor.)

34 V. caps. VIII, IX y ✕ del tomo III del Capital. Al término "precio medio” se refiere la nota siguiente.

* Precio natural de las mercancías. Si la plusvalía contenida en la mercancía representara el 20 por ciento de su valor total o, lo que viene a ser lo mismo, el 25 por ciento del trabajo necesario contenido en ella, tendríamos que este valor de 5 chelines, el naturel prix de la mercancía, podría descomponerse en 4 chelines de salario y un chelín de plusvalía (que aquí llamaremos ganancia, para seguir a A[dam] Smith). Y resultaría acertado deducir que la magnitud de valor de la mercancía, determinada independientemente del salario y la ganancia, o su precio natural puede, así, descomponerse en 4 chelines de salario (precio del trabajo) y un chelín de ganancia (precio de la ganancia). Pero sería falso decir que el valor de la mercancía nace de la suma o aglutinación del precio del salario y del precio de la ganancia, regulados independientemente del valor de la mercancía. En este caso, no habría absolutamente ninguna razón para que el valor de la mercancía no fuese de 8, 10 o más chelines, según que se supusiera que el salario era igual a 5, la ganancia igual a 3, etcétera. ¿Qué es lo que guía a A[dam] Smith, al entrar a investigar la “tasa natural” del salario o el “precio natural” de éste? El precio natural de los víveres necesarios para la reproducción de la capacidad de trabajo. ¿Y cómo determina el precio natural de estos víveres? Cuando en realidad lo determina, recurre a la determinación acertada del valor, o sea al tiempo de trabajo necesario para producir dichos víveres. Pero, cuando abandona este camino acertado, cae en un cercle vicieux. ¿Qué es lo que determina el precio natural de los víveres, que a su vez determinan el precio natural del salario? El precio natural del "salario”, de la “ganancia” o de la “renta de la tierra”, que forman el precio natural de aquellos víveres, al igual que el de cualesquiera otras mercancías y así, in infinitum.** Sin que, naturalmente, ayuden para nada a salir de este círculo vicioso las chácharas acerca de la ley de la oferta y la demanda, pues el “precio natural” o el precio correspondiente al valor de la mercancía se da precisamente cuando coinciden la oferta y la demanda, es decir, cuando el precio de la mercancía no resulta superior o inferior a su valor por virtud de las oscilaciones de la oferta y la demanda; cuando, en otras palabras, el precio de costo35 de la mercancía (o el valor de la mercancía

35 En él manuscrito de 1861-63, Marx emplea indistintamente los términos "precio de costo” y "precio de producción”, lo mismo que en los pasajes en que se desarrolla su propia teoría sobre este punto. El "precio de costo”, así entendido, en sentido rigurosamente científico, marxista, equivale al capital desembolsado más la ganancia media. Ahora bien, en aquellos pasajes del manuscrito ‘Teorías sobre la plusvalía ” en que Marx critica la concepción smithiana y ricardiana acerca de! "precio de costo” emplea a veces este término en el sentido que le dan A. Smith y Ricardo,

ofrecida por el vendedor) es igual al precio abonado por la demanda. **Hasta el infinito.

 Pero, como ya hemos dicho, al investigar el precio natural del salario, A[dam] Smith se repliega —por lo menos, en parte— sobre la acertada determinación del valor de la mercancía. En cambio, en el capítulo en que trata de la tasa natural o del precio natural de la ganancia, se pierde, en lo que al verdadero problema se refiere, en lugares comunes y tautologías que no dicen nada. En efecto, originariamente regulaba el salario, la ganancia y la renta de la tierra partiendo del valor de la mercancía. Pero, más tarde, aborda la cuestión a la inversa (apegándose más a las apariencias empíricas y a las ideas establecidas), y sostiene que el precio natural de las mercancías se calcula sumando los precios naturales del salario, la ganancia y la renta de la tierra. Y hay que reconocer a Ricardo el gran mérito de haber puesto fin a esta confusión. Cuando nos refiramos a este autor volveremos brevemente sobre este punto.36 Una observación más, antes de seguir adelante. Al industrial, la magnitud dada del valor de la mercancía, de cuyo fondo han de pagarse el salario y la ganancia, se le revela empíricamente bajo la forma de que un determinado precio de mercado de la mercancía se mantiene durante un tiempo más o menos largo, a pesar de todas las oscilaciones que se den en el salario. Debemos, pues, llamar la atención hacia esta curiosa marcha que sigue el libro de A[dam] Smith: primeramente, se investiga el valor de la mercancía y a ratos se determina éste acertadamente, tan acertadamente, que A[dam] Smith descubre, en general, el origen de la plusvalía y de sus formas específicas y procede luego a derivar de este valor el salario y la ganancia. Pero luego sigue el rumbo contrario y trata, a la inversa, de derivar el valor de las mercancías (del que deriva luego el salario y la ganancia) partiendo de la suma del precio natural del salario, la ganancia y la renta de la tierra. Y a esta circunstancia se debe, precisamente, el que no acierte a desarrollar nunca acertadamente la influencia de las oscilaciones del salario, la ganancia, etc., sobre el precio de las mercancías, ya que le falla la base de todo. /VI-265//

poniendo de manifiesto con este motivo cuán falso es confundir, como estos autores lo hacen, el ‘‘precio de costo” y los valores de las mercancías. 36 En la extensa parte dedicada a Ricardo, que ocupa los cuadernos XI, XII y XIII del manuscrito de Marx, figura un capítulo titulado “Teoría de Ricardo y A Smith sobre el precio de costo (refutación)”, en que Marx vuelve sobre el análisis de la concepción smithiana del "precio natural” (cuaderno XI, pp. 549-560 del manuscrito).

//VIII-364/ <A[dam] Smith. El valor y sus partes integrantes. La falsa idea de Smith (v. supra), que [desarrolla] a pesar de la concepción acertada de que parte, se manifiesta en el siguiente párrafo [de su obra]:

“La renta forma... una parte del precio de las mercancías, pero muy de otro modo que la ganancia y el salario. Según que éstos sean altos o bajos es la causa de los altos o los bajos precios del trigo, y el resultado de ello es una renta alta o bajd’ (Wealth or Nations, 1. I, cap. 11).37 /VIII-364//

### [8. Error de Smith, al descomponer todo el valor del producto social en ingresos. Contradicciones en sus ideas acerca del ingreso bruto y el ingreso neto].

//VI-265/ Llegamos ahora a otro punto, que guarda relación con la descomposición del precio o valor de la mercancía (ya que ambos se presentan aquí como idénticos). Supongamos que A[dam] Smith calcule acertadamente, es decir, que, dado el valor de la mercancía, lo descomponga en las partes integrantes en que este valor se distribuye entre los diferentes agentes de la producción y que no proceda a la inversa, tratando de derivar el valor del precio de estas partes integrantes. Por tanto, esto à part.* Y dejemos también à part la manera unilateral en que se presentan el salario y la ganancia como formas de distribución, exponiéndose por tanto ambas partes en el mismo sentido, como rentas consumibles por sus poseedores. Prescindiendo de todo esto, el propio A[dam] Smith apunta un reparo, y de nuevo volvemos a encontramos con que su mérito con respecto a Ricardo no consiste en haber sabido resolver acertadamente el reparo apuntado, sino en haberlo puesto de relieve. Dice, en efecto, A[dam] Smith: * Dejando esto a un lado.

“Estas tres partes integrantes (salones, profits, rente du propriétaire **) parecen constituir directamente o en última instancia el precio total del higo.” ** Salarios, ganancia», renta del propietario

37 En el cuaderno XII, p. 620 del manuscrito, "La teoría de la renta de A. Smith”, hace Marx un análisis crítico de la tesis smithiana según la cual la renta entra a formar parte del precio de producción de otro modo que la ganancia y el salario. Las citas de la obra de Smith, Wealth of Nations, las toma Marx del libro de Ganilh, Des Systèmes D’économie politique.

(Y de la mercancía, en general. A[dam] Smith se refiere, aquí, al blé,*** porque en ciertas mercancías no entra como parte integrante del precio la renta de la tierra.) *** Trigo.

"Tal vez se piense que es necesaria, además, una cuarta parte para reponer el capital del arrendatario o el desgaste de su ganado de labor y de otros instrumentos agrícolas. Pero hay que tener en cuenta que el precio de cualquier instrumento agrícola, por ejemplo un caballo de labor, está formado, a su vez, por las mismas tres partes: la renta de la tierra en que el caballo se cría, el trabajo de criarlo y cuidarlo y las ganancias del arrendatario, encargado de adelantar tanto la renta de su tierra como los salarios del trabajo.”

(La ganancia, como se ve, se manifiesta aquí como la forma originaria que incluye también la renta de la tierra.)

"Por tanto, aunque el precio del trigo pueda resarcir tanto el precio como los costos de mantenimiento del caballo, el precio total se descompone, sin embargo, directamente o en última instancia, en las mismas tres partes: renta, trabajo y ganancia” (1. I, cap. VI).

(Resulta bastante absurdo, aquí, que se hable, de pronto, de trovad **** en vez de salaire, cuando no se dice propriété o capital en vez de renta y ganancia.) **** Trabajo.

Pero, ¿acaso no se hallaba también al alcance de la mano el pararse a considerar que el criador de caballos o el fabricante de arados a quienes el arrendatario ha comprado el caballo o el arado, al igual que el arrendatario mismo, incluyen el precio del caballo y el del arado en el precio del trigo, lo mismo que incluyen el precio de los instrumentos de producción (en uno de los casos, tal vez el de otro caballo) y de las materias primas, tales como el pienso y el hierro, en el precio del caballo y el arado, mientras que el fondo del que el criador de caballos y el fabricante de arados pagan el salario y la ganancia (y la renta del suelo) consiste solamente en el nuevo trabajo que en su esfera de producción añaden a la suma existente de valor de su capital constante? Es decir, que si Smith reconoce que el arrendatario, en el precio de su blé, recibe, además del salario, la ganancia y la renta, que se paga a sí mismo

y paga a otros, una cuarta parte integrante distinta de aquéllas, o sea el valor del capital constante por él desgastado, caballos, instrumentos agrícolas, etc., lo mismo podemos decir de los criadores de caballos y de os fabricantes de instrumentos agrícolas, sin que valga de nada que A [dam] Smith nos mande de Poncio a Pilatos, ya que bajo las rúbricas de capital constante encontramos aquí algo que no necesita en modo alguno ser comprado por somebody else * a saber: la simiente, ¿y acaso esta parte integrante se descompone para anybody ** en salario, ganancia y renta? * Cualquier otro. ** Alguien. Pero passons outre * por el momento, y veamos si Smith hace honor a su concepción de que el valor de toda mercancía puede reducirse a una fuente de ingresos o descomponerse en todas ellas, es decir, está destinado a consumirse o, d’une manière ou autre,** al uso personal (no al consumo industrial). D’abord †, algo todavía de carácter previo. En el caso de los recolectores de bayas, etc., por ejemplo, podemos suponer que el valor de éstas consiste simplemente en el salario, aunque también en estos casos suelen emplearse como instrumentos de trabajo ciertos objetos, canastas, etc. Pero tales ejemplos nada tienen que ver aquí, en que se trata de la producción capitalista. * Sigamos adelante. ** De una manera u otra. † En primer lugar. Se trata de la reiteración del punto de vista expuesto en el 1. I, cap. VI. En el l. I, cap. II (t. II [traducción de] Garnier, pág. 212), leemos:

“Se ha... puesto de manifiesto que el precio de la mayor parte de las mercancías se descompone en tres partes, una de las cuales repone el salario, la otra la ganancia del capital y la tercera la renta de la tierra.”

Según esto, el valor íntegro de toda mercancía se reduce a un ingreso y corresponde, por tanto, como fondo de consumo, a una u otra clase, [a la] que vive de él. Y como la producción global de un país, durante un año por ejemplo, consiste simplemente en la suma de valores de las mercancías producidas y el valor de cada una de ellas se descompone en ingresos, es evidente que su suma, el producto anual del trabajo, el revenu brut * tiene que ser consumido anualmente bajo esta forma. De ahí que Smith se exprese en seguida en los términos siguientes: * Ingreso bruto.

“Esto, que rige con respecto a cualquier mercancía específica, tomada por

separado, tiene que regir también para todas las mercancías en bloque, que constituyen el producto anual íntegro de la berra y del trabajo de cada país. El precio o valor de cambio total de este producto anual debe descomponerse en las mismas tres partes y distribuirse entre los diferentes habitantes del país, ya sea como salario de su trabajo o como ganancia de su capital o renta de su propiedad territorial” (l. c., pág. 213).

Tal es in fact * la necesaria consecuencia. Lo que rige para cada mercancía por separado rige también, necesariamente, para la suma total de las mercancías. Pero quod non,** dice Adam. Y prosigue: * En realidad. ** No es así (literalmente, lo que no).

“Ahora bien, aunque el valor total del producto anual de la tierra y del trabajo de un país se distribuya de este modo entre los distintos habitantes y constituya un ingreso para ellos, al igual que con respecto al ingreso de una finca privada se distingue entre ingreso bruto e ingreso neto, podemos aplicar la misma distinción a los ingresos de todos los habitantes de un gran país” (l. c., pág. 213).

(Halt làl * Un poco más arriba, nos decía exactamente lo contrario: con respecto al arrendatario individual, podemos distinguir una cuarta parte entre aquellas en que se descompone el valor de su trigo, por ejemplo, a saber: la parte que se limita a reponer el capital constante desgastado. Esto es directamente exacto con respecto al arrendatario individual. Pero, si seguimos adelante, vemos que lo que para él es capital constante se descompone, en un punto anterior, en otras manos, antes de convertirse en las suyas en capital, en salario, ganancia, etc.; en una palabra, en ingresos. Por tanto, si es cierto que las mercancías consideradas en manos del productor individual, se traducen en una parte del valor que no arroja ingreso alguno, resulta falso con respecto a “todos los habitantes de un gran país”, ya que lo que en manos de uno es capital constante agota su valor por el hecho de que en manos de otro se manifiesta como el precio total del salario, la ganancia y la renta. Ahora, dice cabalmente lo contrario.) * ¡Alto ahí! A[dam] Smith continúa así:

 "El ingreso bruto de una finca privada abarca, en general, todo lo que el arrendatario paga; el ingreso neto es lo que al propietario territorial le queda libre de todos los gravámenes, después de deducir los gastos de administración, reparaciones y otros costos necesarios o lo que puede, sin detrimento para su

posesión, incorporar al fondo destinado al consumo directo, es decir, a su mesa, etc. Su renta real no depende de su ingreso bruto, sino de su ingreso neto.”

(En primer lugar, Smith confunde aquí [dos] cosas diferentes. Lo que el arrendatario paga al propriétaire como renta, exactamente lo mismo que le paga como salario al trabajador es, al igual que su propia ganancia, una parte del valor o del precio de la mercancía que se traduce en ingresos. La cuestión está cabalmente en saber si la mercancía encierra, además, otra parte integrante de valor. Así lo reconoce aquí A. Smith, como no tenía más remedio que reconocerlo a propósito del arrendatario, pero sin que ello impida que su blé [es decir, el precio de su blé o el valor de cambio] se reduzca exclusivamente a un ingreso. Y, en segundo lugar y dicho sea de pasada: la riqueza real de que puede disponer el arrendatario individualmente, considerado como tal arrendatario, depende de su ganancia. Pero, por otra parte, en cuanto poseedor de mercancías, puede vender la finca o, suponiendo que ésta no le pertenezca, todo el capital constante que se encuentre en ella, ganado de labor, aperos de labranza, etc. Y el valor que de este modo pueda realizar, es decir, la riqueza de que pueda disponer, dependerá del valor, y, por tanto, de la extensión del capital constante que le pertenezca. Sin embargo, sólo podrá volver a venderlo a otro arrendatario, en cuyas manos ya no será riqueza disponible, sino capital constante. Lo que quiere decir que no nos hemos movido del sitio.) "El ingreso bruto de todos los habitantes de un gran país incluye todo el producto anual de su tierra y de su trabajo" (antes, se nos había dicho que esta masa total —su valor— se descomponía en salaires, profits y rentes, todas ellas formas del revenu net *); "el ingreso neto, la parte que queda a su disposición después de deducir los costos de conservación, primero, de su capital fijo y, segundo, de su capital circulante” (descontando, por tanto, ahora, los instrumentos de trabajo y las materias primas) “o la parte que... pueden destinar a su fondo de consumo sin menoscabar su capital”. (Ahora, nos enteramos, por tanto, de que el prix ou la valeur échangeable ** de la suma total de las mercancías, exactamente lo mismo que tratándose del capitalista individual, se traduce para todo el país en une quatrième partie *** que no constituye un ingreso para nadie, que no se descompone en salario, en ganancia ni en renta.) * Ingreso neto. ** Precio o valor de cambio. *** Una cuarta parte.

“Es evidente que todo lo desembolsado para conservar el capital fijo debe excluirse

del ingreso neto de la sociedad. Ni las materias primas con las que hay que mantener en estado de funcionamiento las máquinas útiles y los instrumentos industriales, los edificios de explotación, etc., ni el producto del trabajo necesario para transformar estas materias primas en el producto apetecido pueden constituir nunca una parte de aquel ingreso, ya que los trabajadores empleados para ello pueden invertir el valor total de su salario en su fondo de consumo. Pero, tratándose de otros tipos de trabajo, tanto el precio como el producto entran en este fondo de consumo; el precio en el de los trabajadores y el producto en el de las otras personas, cuyo sostenimiento, comodidad y placer se ven elevados por el trabajo de aquellos” (l. c., págs. 214s.).§ § Sin embargo, se acerca más que otras a la concepción acertada [acotación en lápiz de mano de Marx],

A[dam] Smith vuelve a apartarse aquí del problema de que se trata, del problema de la quatrième partie du prix total * de la mercancía, que se descompone, a su vez, en salario, ganancia y renta. Es, en primer lugar, algo totalmente falso. Lo mismo en el caso del fabricante de máquinas que en el de cualquier otro capitalista industrial, el trabajo destinado a façonner ** las materias primas de las máquinas, etc., dans la forme convenable *** se descompone en trabajo necesario y plustrabajo y, por tanto, no solamente en los salaires des ouvriers,**** sino también en el profit du capitaliste.† Pero el valor de los materiales y el valor de los instrumentos con que los trabajadores los façonnent dans la forme convenable no se descomponen en ninguna de aquellas dos rúbricas. Nada tiene que ver con el problema de que se trata el hecho de que los productos que, por su naturaleza, no se destinen al consumo individual, sino al consumo industrial no entren en el fonds de consommation. ††Por ejemplo, la simiente (la parte del trigo destinada a la siembra) podría también, por su naturaleza, destinarse al fonds de consommation, pero tiene que entrar, económicamente, en el fonds de production.††† Pero, además, es de todo punto falso que el precio total de los productos destinados al consumo individual entre, en unión del producto mismo, en el fonds de consommation. Por ejemplo, el lienzo, si no se destina a hacer velas de barco o a otros fines productivos, entra totalmente, como producto, en el consumo. Pero no así su precio, ya que una parte de éste tiene que reponer la hilaza, otra parte los telares, etc., y solamente una parte del precio del lienzo se traduce en alguna clase de ingreso. * Cuarta parte del predo total. ** Conformar. *** En la forma conveniente. **** Salarios de los obreros. t Ganancia del capitalista. † Fondo de consumo.

††Fondo de producción. Adam acaba de decirnos que las matières nécessaires * para las máquinas, los edificios de explotación, etc., ni más ni menos que las máquinas fabricadas con ellas “no pueden constituir nunca una parte de aquel ingreso neto”, lo que significa, indudablemente, [que forman parte] del revenu brut y poco más adelante, l. c., l. I, cap. n, pág. 220, dice, por el contrario: * Materias necesarias.

“Las máquinas e instrumentos, etc., que forman el capital fijo de un individuo o de una sociedad no forman parte del ingreso bruto ni del ingreso neto de uno o de otra, ni tampoco el dinero", etcétera.

Todos estos devaneos de Adam, sus contradicciones y el hecho de que se aparte del problema demuestran una cosa, y es que se aferra y tiene necesariamente que aferrarse a esto, una vez que ha hecho del salario, la ganancia y la renta las partes integrantes constitutivas del valeur échangeable ou du prix total du produit.* *Valor de cambio o precio total del producto.

### [9. Say, vulgarizador de la teoría de Adam Smith. Identifica el producto bruto de la sociedad con el ingreso social. Intentos de distinción de Storch y Ramsay]

Say, quien trata de ocultar su insípida superficialidad bajo el recurso de convertir las verdades a medias y los errores de A. Smith en frases generales y absolutas, dice:

“Si nos fijamos en el conjunto de una nación, vemos que no obtiene ningún producto neto, pues, como el costo de los productos es igual al costo de su producción, al descontar este costo se descuenta el valor total de los productos... El ingreso anual es el ingreso bruto" (“Traité d’économie politiqué”, 3ª ed., t II, París, 1817, pág. 469).

El valor de la suma de los productos anuales es igual a la cantidad de tiempo de trabajo materializado en ellos. Descontando este volumen total del producto anual, no queda, en realidad, en lo que al valor se refiere, valor alguno, y con ello llegan a su término y desaparecen tanto el revenu net como el revenu brut. Sin embargo, Say entiende que los valores producidos al

cabo del año se consumen anualmente. De ahí que la nación, en su conjunto, no obtenga un produit net, sino un produit brut. En primer lugar, es falso que los valores producidos a lo largo del año se consuman anualmente. No ocurre así con una gran parte del capital fijo. Gran parte de los valores producidos durante el año entran en el proceso de trabajo sin entrar en el proceso de valorización, es decir, sin que se consuma durante el año su valor total. Y, en segundo lugar, los valores que se consumen, no para entrar en el fonds de consommation, sino para ser reproducidos, ya sea directamente o como equivalentes, en cuanto means of production,** tal como han brotado de ella, representan una parte del consumo anual de valores. La otra parte la forman aquellos valores que, por encima de esta parte, pueden entrar en el consumo individual. Son los que constituyen el produit net. ** Medios de producción. Dice Storch, refiriéndose a esta basura de Say:

“Es evidente que el valor del producto anual se divide, de una parte, en capital y, de otra parte, en ganancia y que cada una de estas partes de valor del producto anual repone regularmente los productos que la nación necesita tanto para mantener indemne su capital como para renovar su fondo de consumo” (Storch, Cours déconomie politique, t V: “Considérations sur la nature du revenu national”, París, 1824, págs. 134 s.). “Preguntémonos si el ingreso de una familia que, como abundan tanto en Rusia, cubre todas sus necesidades con su propio trabajo..., si el ingreso de una familia de éstas es igual al producto bruto de su tierra, de su capital y de su industria. ¿Acaso esta familia puede vivir en sus graneros o en sus establos, alimentarse con el trigo destinado a simiente o comer el pienso de su ganado, vestirse con las pieles de sus animales de tiro o bastarse con sus aperos de labranza? Según la doctrina de Say, habría que contestar afirmativamente a todas estas preguntas” (l. c., págs. 135s.). “Say considera el producto bruto como el ingreso de la sociedad, razón por la cual llega a la conclusión de que la sociedad sólo puede consumir un valor igual a este producto” (l. c., pág. 145). "El ingreso (neto) de una nación no es, como se lo representa Say, el excedente de los valores producidos sobre la totalidad de los valores consumidos, sino solamente sobre los valores consumidos en la producción." “Por tanto, si una nación consume durante el afio todo este excedente, consumirá todo su ingreso (neto)” (l. c., página 146). "Si se concede que el ingreso de una nación es igual a su producto bruto, es decir, que no hay por qué deducir ningún capital, es necesario reconocer, asimismo, que esta nación puede consumir improductivamente el valor íntegro de su producto anual sin el menor detrimento de su ingreso futuro” (I.C., pág. 147). “Los productos que constituyen el capital [constante] de una nación no son consumibles" (l. c., pág. 150).

Ramsay (George), "An Essay on the Distribution of Wealth” * (Edimburgo, 1836), dice, refiriéndose al mismo tema, es decir, a la quatrième porfíe du prix total ** de A[dam] Smith o a lo que yo llamo el capital constante, a diferencia del capital invertido en salarios: * Ensayo sobre la distribución de la riqueza. ** Cuarta parte del precio total.

 "Ricardo olvida que el producto total no se divide solamente entre el salario y la ganancia, sino que una parte tiene que destinarse, además, a reponer el capital fijo” (pág. 174, nota).

En efecto, Ramsay entiende por fixed capital *** no sólo los instrumentos de producción, etcétera, sino también las materias primas, en una palabra, lo que yo llamo el capital constante dentro de cualquier esfera de producción. Ricardo, cuando habla de la división del producto en profit y salaire, parte siempre del supuesto de que se ha deducido el capital desembolsado en la producción misma y consumido en ella. Sin embargo, en lo fundamental tiene razón Ramsay. Ricardo, al no detenerse a investigar, al pasar por alto el capital constante, comete un gran error y, especialmente, incurre en una confusión entre ganancia y plusvalía, lo que se advierte también en sus investigaciones sobre las oscilaciones que se dan en la tasa de la ganancia, etcétera. Oigamos ahora lo que dice el propio Ramsay: *** Capital fijo.

“¿Cómo comparar el producto y el capital invertido en él?... Con referencia a una nación en su totalidad,... es evidente que los diferentes elementos del capital desembolsado tienen que reproducirse en una u otra rama de producción, ya que, de otro modo, no sería posible seguir llevando adelante, como hasta ahora, la producción del país. La materia prima de las manufacturas, los instrumentos empleados en ellas y en la agricultura, la extensa maquinaria de las primeras, los edificios necesarios para la producción o el almacenamiento de los productos: todo ello tiene necesariamente que ser parte del producto total de un país, al igual que todos los adelantos hechos por sus empresarios capitalistas. De ahí que podamos comparar la cantidad de aquéllos con la de éstos, imaginándonos que cada artículo aparece, en cierto modo, al lado de otro de la misma o parecida clase” (l. c., págs. 137-139). Por lo que se refiere al capitalista individual, como éste no "repone en especie” sus desembolsos, sino que “tiene que obtener la mayoría de ellos por medio del cambio, para lo que necesita disponer con este fin de cierta parte del producto, todo empresario capitalista, individualmente, acaba fijándose más en el

valor de cambio del producto que en su cantidad” (l. c., págs. 145 s.). “La ganancia aumenta a medida que el valor del producto rebasa el valor del capital desembolsado. De ahí que el capitalista individual tienda a calcularlo comparando valor con valor y no cantidad con cantidad... La ganancia tiene que aumentar o disminuir exactamente lo mismo que la parte del producto bruto o de su valor necesaria para reponer los adelantos necesarios. Por tanto, la tasa de ganancia depende de dos factores: 1) la parte del producto total que corresponde a los trabajadores; 2) la parte que debe reinvertirse para reponer el capital fijo en especie o mediante el cambio” (l. c., págs. 146-148, passim).

<Lo que Ramsay dice aquí acerca de la tasa de ganancia deberá estudiarse en el cap. III, en que se tratará de la ganancia.38 Es importante que Ramsay señale acertadamente este elemento. De una parte, es exacto lo que dice Ricardo de que el abaratamiento de las mercancías que forman el capital constante (que es lo que Ramsay entiende por capital fijo) deprecian siempre una parte del capital existente. Esto se refiere, especialmente, al capital fijo propiamente dicho, a la maquinaria, etcétera. El hecho de que aumente la plusvalía, comparada con el capital total, no representa ninguna ventaja para el capitalista si el aumento de esta tasa se logra haciendo que baje el valor total de su capital constante (que ya poseía antes de producirse la depreciación). Pero esto sólo afecta en muy pequeña medida a la parte del capital consistente en materias primas o mercancías terminadas (<jue no entran en el capital fijo). Este volumen existente del mismo capital que puede depreciarse así representa siempre una magnitud cada vez menor, comparada con h producción total. Con respecto a cada capitalista, sólo en pequeña medida es aplicable a la parte de su capital invertida en capital circulante. En cambio, es evidente —puesto que la ganancia es igual a la proporción que media entre la plusvalía y la totalidad del capital desembolsado y teniendo en cuenta que la cantidad de trabajo que puede ser absorbido no depende del valor, sino del volumen de la materia prima y de la eficiencia de los medios de producción, no de su valor de cambio, sino de su valor de uso— que cuanto más productiva sea la industria en las ramas cuyo producto entra en la formación del capital constante, menor será la inversión de capital constante necesaria para producir una determinada cantidad de plusvalía y mayor, por tanto, la proporción entre esta plusvalía y la totalidad del capital desembolsado y mayor también, por tanto, la tasa de ganancia, partiendo de

38 V. supra, nota 12.

un volumen de plusvalía dado.>

(Lo que Ramsay considera de dos modos [a saber:] la reposición de un producto por otro en la reproducción para el país en su totalidad y la reposición de un valor por otro con respecto al capital individual, son dos puntos de vista, que deberán ser considerados conjuntamente a propósito del mismo capital individual, al tratar del proceso de circulación del capital, que es al mismo tiempo proceso de reproducción.) Ramsay no resuelve la verdadera dificultad de que se ocupa A[dam] Smith, y que le embrolla en toda suerte de contradicciones. Dificultad que, escuetamente expuesta, puede formularse así: Todo el capital (en cuanto valor) se reduce a trabajo; no es otra cosa que una cierta cantidad de trabajo materializado. Pero el trabajo retribuido es igual al salario de los trabajadores y el no retribuido equivale a la ganancia de los capitalistas. Lo que quiere decir que todo el capital se descompone, directa o indirectamente, en salario y ganancia. ¿O acaso puede ejecutarse algún trabajo que no se reduzca a salario o ganancia y cuya finalidad sea únicamente la de reponer los valores consumidos en la producción y que representan las condiciones de la reproducción? ¿Quién habría de ejecutar tales trabajos, si todo el trabajo del trabajador se descompone en dos cantidades, una de las cuales conserva su propia capacidad de producción, al paso que la otra forma la ganancia del capital?

### [10. Investigación sobre cómo es posible que la ganancia y el salario anuales puedan reponer las mercancías anuales en que consiste, además de la ganancia y el salario, el capital constante]39

39 En el tomo III, cap. XLIX del Capital, Marx formula esto del siguiente modo: "¿Cómo explicarse, pues, que el obrero, con su salario, el capitalista, con su ganancia, o el terrateniente, con su renta, puedan comprar mercancías cada una de las cuales contiene, no sólo una de estas partes integrantes, sino las tres a la vez, y cómo explicarse que la suma de valor del salario, la ganancia y la renta, es decir de las tres fuentes de ingresos juntas, pueda reembolsar las mercancías que entran en el consumo total de quienes perciben estos ingresos, mercancías que, además de estas tres partes integrantes del valor, encierran todavía otra parte integrante que excede de ellas, a saber: el capital constante?” Inmediatamente después, escribe Marx: "Este análisis es hecho por nosotros en el libro II, sección III. Se trata de la sección titulada «La reproducción y circulación del capital social en su conjunto»” (Capital, t. II, sección tercera).

### [a) Imposibilidad de reponer el capital constante de los productores de medios de consumo mediante el cambio entre productores]

Conviene mencionar previamente algo, para evitar que se involucren falsamente con el problema cosas ajenas a él. Si el capitalista convierte en capital, en medios y material de trabajo una parte de su ganancia, de su ingreso, ambas cosas serán repuestas por la parte del trabajo que el trabajador ha realizado gratis para el capitalista. Tenemos aquí una nueva cantidad de trabajo que representa el equivalente de una nueva cantidad de mercancías, consistentes, con arreglo a su valor de uso, en medios y materiales de trabajo. Esto entra, pues, en la acumulación del capital y no plantea dificultad alguna: se trata, en efecto, de un incremento del capital constante sobre sus límites anteriores o de la formación de nuevo capital constante más allá del volumen de este capital que debe existir y reponerse. La dificultad está en la reproducción del capital constante existente, y no en la creación de nuevo capital constante por encima del que es necesario reponer. Lo primero tiene su origen, evidentemente, en la ganancia y. ha existido por un momento bajo la forma de ingreso, llamado a convertirse más tarde en capital. Esta parte de la ganancia se resuelve en el tiempo de plustrabajo, que, aun sin la existencia del capital, ha sido necesario que la sociedad aportase constantemente para poder tener a su disposición lo que podríamos llamar un fondo de desarrollo, como el que reclama ya el aumento de la población. <Una buena explicación del capital constante la encontramos en Ramsay, pero sólo en lo que se refiere a su valor de uso, l. c., pág. 166, donde se dice:

“La cantidad necesaria para reponer el consumo bajo estas diferentes formas no puede experimentar el menor cambio por el hecho de que el rendimiento bruto” (por ejemplo, el del arrendatario) “sea mayor o menor. Esta cantidad debe considerarse constante, mientras la producción siga desarrollándose en la misma escala.”>

Por tanto, debe partirse, en primer lugar, de este hecho: la nueva formación de capital constante —a diferencia de la reproducción del capital constante existente— brota de la ganancia como de su fuente, es decir, se presupone, de una parte, que el salario alcanza solamente para la reproducción de la fuerza de trabajo y, de otra parte, que la plusvalía se engloba en su totalidad bajo la categoría de la “ganancia”, puesto que es el capitalista industrial quien

se apropia directamente toda la plusvalía, [independientemente de] a quién y dónde tenga que ceder más tarde parte de ella.

<“El empresario capitalista es el distribuidor general de la riqueza; es él quien paga sus salarios a los obreros, sus intereses al capitalista (monetario) y la renta de la tierra al terrateniente” (Ramsay, págs. 218s.).

Nosotros [, por nuestra parte,] dando a la plusvalía en su totalidad el nombre de ganancia, consideramos al capitalista: 1) os the person who immediately appropriates the whole surplus value created; 2) as the distributor of that surplus value between himself, the moneyed capitalist, and the proprietor of the soil.*> * 1) Como la persona que se apropia directamente la plusvalía creada; 2) como el distribuidor de esta plusvalía entre él mismo, el capitalista monetario y el propietario de la tierra. //VII-273/ Sin embargo, el hecho de que este nuevo capital constante provenga de la ganancia sólo significa una cosa, y es que re­ presenta una parte del plustrabajo de quienes trabajan. Exactamente lo mismo que el salvaje, además del tiempo destinado a cazar, tiene necesariamente que invertir tiempo en hacer el arco, y que, en la agricultura de tipo patriarcal, el labriego, además del tiempo empleado en cultivar la tierra, necesita destinar determinada cantidad de tiempo de trabajo a elaborar la mayoría de sus aperos.

Pero el problema está en saber ¿quién trabaja para reponer el equivalente del capital constante empleado ya en la producción? La parte del tiempo en que el trabajador trabaja para sí mismo repone su salario o crea su salario, fijándonos en la producción en su totalidad. En cambio, una parte de su plustrabajo, que arroja la ganancia, es el fondo de consumo del capitalista y otra parte de él se convierte en capital adicional. Pero, con este plustrabajo o con la ganancia, el capitalista no repone el capital ya invertido en la producción. <Si así fuera, la plusvalía no sería un fondo para la creación de nuevo capital, sino para la conservación del capital anterior.> Ahora bien, el trabajo necesario, de donde sale el salario, y el plustrabajo, que crea la ganancia, integran la jornada total de trabajo y, fuera de ella, el trabajo termina. (El posible labour of superintendence * del capitalista va incluido en el salario. Así considerado, el capitalista es un trabajador asalariado, aunque no de otro capitalista, sino de su propio capital.) ¿Dónde está, pues, la fuente, el trabajo, que repone el capital constante? * Trabajo de inspección.

La parte del capital invertido en salarios (dejando a un lado [,aquí,] el plustrabajo) es repuesta por la nueva producción. El trabajador consume el salario, pero añade la misma cantidad de trabajo nuevo que ha consumido del trabajo anterior; y, si consideramos a la clase de los trabajadores en su totalidad, sin preocupamos de la división del trabajo, vemos que el trabajador no sólo reproduce el mismo valor, sino que reproduce, además, los mismos valores de uso, lo que hace que, con arreglo a la productividad de su trabajo, el mismo valor, la misma cantidad de trabajo se reproduzca en un volumen mayor o menor de estos mismos valores de uso. Si tomamos la sociedad en un momento cualquiera, advertimos que en todas las esferas de producción, aunque en muy distintas proporciones, existe al mismo tiempo un determinado capital constante —que debe presuponerse como condición de la producción—, capital que pertenece de una vez para siempre a esa sociedad y que se le debe restituir, como la simiente a la tierra. Es cierto que el valor de este capital constante puede aumentar o disminuir, según que las mercancías que lo forman tengan que reproducirse a un precio más barato o más caro. Sin embargo, este cambio de valor no impide que deba reaparecer en el valor del producto, dentro del proceso de producción en que, como una de las condiciones de la producción, representa un valor presupuesto. De ahí que podamos prescindir, aquí, de este cambio de valor del capital constante. Sea de ello lo que quiera, se tratará siempre de una determinada cantidad de trabajo pretérito, materializado, que, como factor determinante, pasa a formar parte del valor del producto. Supongamos, por tanto, para dar mayor fijeza al problema, que se mantenga también constante el costo de producción o el valor de la parte constante del capital. Y los términos del problema no cambian tampoco en nada porque en un año, por ejemplo, no se transfiera a los productos el valor íntegro del capital constante, sino que, como ocurre con el capital fijo, se transfiera solamente al volumen de productos de una serie de años. En efecto, el problema aquí planteado gira solamente en tomo a la parte del capital constante que realmente se consume durante el año y que, por tanto, debe reponerse anualmente.

No cabe duda de que el problema de la reproducción del capital constante corresponde a la sección que trata del proceso de reproducción o proceso de circulación del capital, pero ello no impide que expongamos aquí lo fundamental de ello. Fijémonos ante todo en el salario del trabajador. Éste recibe una determinada suma de dinero que materializa, digamos, 10 horas de trabajo,

suponiendo que trabaje [,por ejemplo,] 12 horas para el capitalista. Este salario se traduce en medios de vida. Todos los medios de vida son mercancías. Supongamos que el precio de éstas equivale a su valor. Ahora bien, el valor de estas mercancías lleva consigo una parte integrante que cubre el valor de las materias primas contenidas en ellas y de los medios de producción empleados. Pero, sumadas todas las partes integrantes del valor de estas mercancías, sólo contienen, al igual que el salario consumido por el trabajador, 10 horas de trabajo. Supongamos que 2/3 del valor de estas mercancías consistan en el valor del capital constante contenido en ellas y 1/3, por el contrario, en el trabajo que, por último, ha convertido el producto en objeto de consumo. Según esto, con sus 10 horas de trabajo vivo el trabajador repondrá 2/3 de capital constante y 1/3 de trabajo igualmente vivo (añadido al objeto durante el año). Si en los medios de vida, en las mercancías que compra, no se contuviera ningún capital constante, si las materias primas correspondientes no hubiesen costado nada y no se hubiera necesitado tampoco ningún instrumento de trabajo, podría ocurrir una de dos cosas. Que las mercancías siguieran conteniendo, al igual que antes, un trabajo de 10 horas, en cuyo caso el trabajador repondría con 10 horas de trabajo vivo otras 10 horas de trabajo vivo. O que el mismo volumen de valores de uso en que se traduce su salario y que el trabajador necesita para reponer su capacidad de trabajo costase solamente 3 ½ horas de trabajo (no instrumento ni tampoco materia prima, ya que este mismo es producto del trabajo). En este caso, al trabajador le bastaría con aportar 3 ½ horas de trabajo necesario y su salario correspondería, en efecto, a 3 ½ [horas] de tiempo de trabajo materializado. Supongamos que la mercancía de que se trata sea lienzo; 12 varas (aquí no interesa para nada el precio real) = 36 chel., o sea 1 £ 16 chel. Supongamos que 1/3 sea trabajo añadido y 2/3 correspondan a la materia prima (hilaza) y al déchet * de la maquinaria. Que el trabajo necesario sea = 10 horas; tendremos, por tanto, que el plustrabajo = 2 horas. Admitamos que una hora de trabajo, expresada en dinero, sea = 1 chelín. En este caso, las 12 horas de trabajo serán =12 chel., el salario = 10 chel. y la ganancia = 2 chel. Supongamos que tanto el trabajador como el capitalista consuman ellos mismos en lienzo, como artículo de consumo, el salario y la ganancia íntegros, es decir, los 12 chel., y, por tanto, el valor total añadido a la materia prima y a la maquinaria, la cantidad total del nuevo tiempo de trabajo materializado en la transformación de la hilaza en lienzo (y cabe incluso la posibilidad de que, más tarde, vuelva a desembolsarse en el propio producto más de una

jornada de trabajo). La vara de lienzo cuesta 3 chel. Con los 12 chel., trabajador y capitalista juntos, sumando el salario y la ganancia, sólo podrán comprar 4 varas de lienzo. En estas 4 varas de lienzo se contienen 12 horas de trabajo, pero de ellas solamente 4 representan nuevo trabajo añadido, mientras que las 8 restantes son trabajo realizado en capital constante. Con las 12 horas de trabajo, el salario y la ganancia juntos compran solamente 1/3 de su producto total, ya que 2/3 de este producto total están formados por capital constante. Las 12 horas de trabajo se descomponen en 4 + 8, 4 de las cuales se reponen a sí mismas, mientras que 8 —independientemente del trabajo añadido en el proceso de la hilatura— reponen el trabajo que, bajo forma materializada, había entrado ya en el proceso de la hilatura, como hilado y máquinas. * Desgaste.

En lo que se refiere a esta parte del producto, de la mercancía, que se cambia por salario y ganancia como artículo de consumo (o incluso para cualquier fin de la reproducción, ya que la finalidad con la que la mercancía es comprada no altera en lo más mínimo la cosa) o que es comprada con ello es evidente, por tanto, que la parte de valor del producto formada por el capital constante es repuesta a base del fondo del nuevo trabajo añadido que se descompone en salario y ganancia. El que se reponga poco o mucho capital constante y mucho o poco trabajo añadido en el último proceso de producción a costa del salario y la ganancia y en qué proporción se reponga, en última instancia con trabajo últimamente añadido, y en qué proporción en trabajo realizado en capital constante, dependerá de la proporción originaria en que uno y otra entren como partes integrantes del valor en la mercancía acabada. Para simplificar el problema, suponemos que la proporción es de 2/3 de trabajo realizado en [capital] constante y 1/3 de trabajo nuevo añadido. Ahora bien, hay dos cosas que aparecen claras. Primero. La proporción que damos por supuesta con respecto al lienzo, es decir, para el caso de que el trabajador y el capitalista realicen el salario y la ganancia en las mercancías producidas por ellos mismos, volviendo a comprar una parte de su propio producto, seguirá siendo la misma cuando inviertan la misma suma de valor en otros productos. Partiendo del supuesto de que en toda mercancía se contengan 2/3 de capital constante y 1/3 de trabajo últimamente añadido, el salario y la ganancia, sumados, sólo podrían comprar 1/3 del producto. 12 horas de tiempo de trabajo = 4 varas de lienzo. Convertidas en dinero, estas 4 varas de lienzo se traducen en 12 chel. Si estos

12 chel. vuelven a convertirse en otra mercancía que no sea lienzo, comprarán mercancías por valor de 12 horas de trabajo, de las cuales 4 serán trabajo últimamente añadido y 8 trabajo realizado en capital constante. La proporción será, pues, general, suponiendo que en las otras mercancías que no sean lienzo se dé la misma proporción originaria entre el trabajo últimamente añadido y el trabajo realizado en capital constante.

Segundo. Si el trabajo diario últimamente añadido = 12 horas, de estas 12 horas solamente 4 se repondrán a sí mismas, es decir, serán trabajo vivo últimamente añadido, mientras que las 8 restantes repondrán el capital realizado en capital constante. Pero, ¿quién paga las 8 horas de trabajo vivo que no son repuestas por él mismo? Precisamente las 8 horas de trabajo realizado contenidas en el capital constante y que se cambian por las 8 horas de trabajo vivo. No cabe, pues, la menor duda de que la parte de las mercancías terminadas comprada por la suma total de los salarios y las ganancias —pero que, sumadas, no representan más que la cantidad total del trabajo últimamente añadido al capital constante— es repuesta en todos sus elementos, tanto la cantidad de trabajo últimamente añadido que se contiene en esta parte como la contenida en el capital constante. Ni ofrece tampoco la menor duda de que el trabajo contenido en el capital constante toma aquí su equivalente del fondo del trabajo vivo últimamente incorporado. Pero la dificultad viene ahora. El producto total de las doce horas de trabajo de la hilatura, producto total que difiere totalmente del producido por este mismo trabajo, es = 12 varas de lienzo, con un valor de 36 horas de trabajo, o sea 36 chel. Pero, sumados el salario y la ganancia, o sea el tiempo de trabajo total de 12 horas, de estas 36 horas de trabajo sólo puede reponer 12, o sea 4 varas del producto total, ni una más. ¿Qué pasa con las 8 varas restantes? (Forcade, Proudhon).40 Observemos ante todo que las 8 varas representan solamente el capital constante invertido. Pero, ahora, representan una forma transformada del

40 En el tomo III del Capital, cap. XLIX, nota 56, critica Marx la "limitada fórmula” de Proudhon cuando dice que ‘Pouvrier ne peni pas racheter son propre produit [el obrero no puede rescatar su propio producto] porque va incluido en él el interés que se añade al prix-de revient” [al precio de costo]. Y, a este propósito, pone también de manifiesto el fiasco del intento del economista vulgar Forcade, quien trata de resolver el problema "por medio de una frase carente de sentido, hablando del crecimiento de] capital". Marx pone este intento en la picota, como ejemplo proverbial del "optimismo de la vaciedad burguesa” (Capital, t. III, cap. XLIX, nota 3).

valor de uso. Existen como un nuevo producto, y ya no como hilaza, telares, etcétera, sino como lienzo. Estas 8 varas de lienzo, al igual que las otras 4, las compradas con el salario y la ganancia, contienen, consideradas en cuanto al valor, 1/3 de trabajo añadido en el proceso de la hilatura y 2/3 de capital constante, de trabajo materializado preexistente. Pero, si antes, en las 4 varas 1/3 del nuevo trabajo añadido reponían el trabajo de hilatura contenido en las 4 varas, es decir, se reponían a sí mismas y, en cambio, 2/3 de trabajo de hilatura reponían el capital constante contenido en las 4 varas, ahora, por el contrario, en las 8 varas de lienzo, 2/3 de capital constante reponen el capital constante contenido en ellos y 1/3 de capital constante el trabajo nuevo añadido que en ellos se contiene. ¿Qué ocurre, pues, con estas 8 varas de lienzo en que se contiene el valor de todo el capital constante incorporado durante las doce horas de trabajo de hilatura o el capital constante que ha entrado en la producción, pero ahora bajo la forma de un producto destinado al consumo directo, individual (no al consumo industrial)? Las 8 varas [de lienzo] pertenecen al capitalista. Si las consumiera él mismo, al igual que los 2/3 de varas que representan su ganancia. no podría reproducir el capital constante contenido en las doce horas del proceso de hilatura y, en general, por lo que se refiere al capital contenido en este proceso de doce horas de hilatura, no podría seguir funcionando como capitalista. Vende, por tanto, las 8 varas de lienzo, las convierte en dinero hasta la suma de 24 chel. o 24 horas de trabajo. Pero la dificultad se presenta al llegar aquí. ¿A quién vende el lienzo? ¿En el dinero de quién lo convierte? Sobre esto volveremos en seguida. Veamos ante todo cómo sigue desarrollándose el proceso.

Tan pronto como ha vendido, transformado en dinero, puesto bajo la forma de valor de cambio, las 8 varas de lienzo, es decir, la parte del valor de su producto cuyo valor equivale al capital constante por él desembolsado, vuelve a comprar con ello mercancías del mismo tipo (por sus valores de uso) de aquellas que originariamente formaban su capital constante. Compra hilaza, telares, etcétera. Distribuye los 24 chel. en materia prima y medios de producción en la proporción necesaria para producir nuevo lienzo. Por tanto, su capital constante se repone, en cuanto al valor de uso, con nuevos productos del mismo trabajo que aquellos de los que originariamente estaba formado. Se reproduce. Y la nueva hilaza, los nuevos telares, etcétera, están formados también (según el supuesto de que se parte) por 2/3 de capital

constante y 1/3 de trabajo últimamente añadido. Ello quiere decir que si las primeras 4 varas de lienzo (trabajo últimamente añadido y capital constante) son repuestas exclusivamente por el trabajo últimamente añadido, estas otras 8 varas de lienzo lo son por sus propios elementos de producción nuevamente producidos, formados en parte por nuevo trabajo añadido y en parte por capital constante. Y ello da, por tanto, a entender que una parte por lo menos del capital constante se cambia por capital constante bajo otra forma. La reposición de los productos es real, ya que se opera simultáneamente con el proceso de elaboración de la hilaza para convertirla en lienzo, de la transformación del algodón en hilaza o de la simiente en algodón, y lo mismo ocurre cuando, al desgastarse un telar, se fabrica otro nuevo, cuando con este fin se derriba nueva madera o se extrae nuevo hierro, etcétera. Los elementos son producidos simultáneamente en una esfera de producción, al paso que son elaborados en otra. Pero en todos estos procesos de producción simultáneos, aunque cada uno de ellos represente una fase superior del producto, se consume al mismo tiempo capital constante en diferentes proporciones. Por tanto, el valor del producto acabado, del lienzo, se descompone en dos partes, una de las cuales repone los elementos simultáneamente producidos del capital constante y la otra es invertida en artículos de consumo. Para simplificar la cosa, prescindimos aquí totalmente de la reinversión de una parte de la ganancia en capital; suponemos, por tanto, como en toda esta investigación, que tanto el salario como la ganancia, es decir, la suma del trabajo añadida al capital constante, es consumida como ingreso.

Queda en pie solamente el problema de saber quién compra la parte del producto total con cuyo valor vuelven a comprarse los elementos del capital constante nuevamente producidos entre tanto. ¿Quién compra las 8 varas de lienzo? Supongamos, para cerrar el paso a todos los faux fuyants,* que se trata de un tipo de lienzo destinado especialmente al consumo individual y que no es apto para el consumo industrial, por ejemplo para la fabricación de velas de barco. Hay que dejar tariibién totalmente a un lado, aquí, las simples operaciones comerciales intermedias que tienen una función meramente mediadora. Por ejemplo, si las 8 varas de lienzo son vendidas a un comerciante y pasan luego por las manos de otros veinte, siendo compradas y revendidas veinte veces, el vigésimo comerciante acabará vendiéndolas al consumidor real, el cual pagará realmente al productor, o al último comerciante, al vigésimo, quien representará frente al consumidor al primer comerciante, es

decir, al productor real. Todas estas transacciones intermedias no hacen más que diferir o, si se quiere, mediar la transacción definitiva, pero no la explican. El problema sigue en pie. Tanto da preguntarse quién compra las 8 varas de lienzo al fabricante de éste o quién se las compra al comerciante número 20, a cuyas manos han ido a parar por medio de una serie de transacciones. *Subterfugios. Las 8 varas de lienzo, ni más ni menos que las primeras 4 varas, tienen necesariamente que pasar al fondo de consumo. Es decir, sólo pueden pagarse con el salario y la ganancia, que son las únicas fuentes de ingresos de los productores, quienes figuran también aquí exclusivamente como consumidores. Las 8 varas de lienzo contienen 24 horas de trabajo. Supongamos, por tanto (partiendo del supuesto de que 12 horas de trabajo sean la jornada de trabajo normal), que el obrero y el capitalista de otras dos ramas de trabajo inviertan en lienzo todos sus salarios y sus ganancias, al igual que lo hacen con toda su jornada de trabajo (el obrero con sus 10 horas y el capitalista con sus 2 horas de plusvalía, extraída de su obrero, es decir, de las 10 horas de trabajo). En este caso, el tejedor vendería las 8 varas de lienzo, repondría el valor de su capital constante correspondiente a las 12 varas, y podría volver a invertir este valor en las mercancías determinadas que forman el capital constante, puesto que estas mercancías, la hilaza, los telares, etcétera, se encuentran en el mercado, se producen al mismo tiempo que la hilaza y los telares se convierten en lienzo. La producción simultánea de hilaza y telares como productos obtenidos paralelamente con el proceso de producción, del que no brotan como tales productos, sino en el que entran en concepto de tales, explica que la parte del valor del lienzo que equivale al valor del material en él elaborado, [la hilaza], los telares, etcétera, se descompone nuevamente en hilaza, telares, etcétera. Si esta producción de los elementos del lienzo no se desarrollara simultáneamente con la producción del lienzo mismo, las 8 varas de lienzo, aunque se vendieran, aunque se convirtieran en dinero, no podrían reinvertirse de nuevo en los elementos constantes del lienzo.* * Como actualmente ocurre, en efecto, con el yarn [hilaza] o el cloth [tela] de los fabricantes de algodón, a consecuencia de la guerra civil de los Estados Unidos. La simple venta de su producto no la garantiza la reinversión, ya que no existe cotton [algodón] en el mercado.

Pero, por otra parte, aunque aparezcan en el mercado nueva hilaza, nuevos telares, etc., y se dé, por tanto, producción de nueva hilaza y nuevos telares al mismo tiempo que la hilaza ya terminada y los telares en funciones se

convierten en lienzo; es decir, a pesar de esta producción simultánea de hilaza y telares conjuntamente con la producción de lienzo, las 8 varas de lienzo no pueden volver a convertirse en estos elementos materiales del capital constante, antes de haberse convertido en dinero. Así pues, la constante producción real de los elementos del lienzo, como un proceso constante que se desarrolla paralelamente a la producción del lienzo mismo, no basta para explicarnos la reproducción del capital constante antes de que sepamos de dónde proviene el fondo [que se necesita] para comprar las 8 varas de lienzo, para devolverles la forma del dinero, del valor sustantivo de cambio. Para resolver esta última dificultad, damos por supuesto que B y C, digamos el zapatero y el carnicero, invierten totalmente en lienzo la suma de sus salarios y ganancias y, por tanto, las 24 horas del tiempo de trabajo de que disponen. De este modo, salimos del trance, en lo que se refiere a A, al tejedor del lienzo. Su producto total, las 12 varas de lienzo, en que toman cuerpo 36 horas de trabajo, se ve repuesto simplemente por salarios y ganancias, es decir, por la suma total del tiempo de trabajo que viene a sumarse el capital constante en las esferas de producción A, B y C. Todo el tiempo de trabajo contenido en el lienzo, tanto el que anteriormente existía en su capital constante como el que luego se añade en el proceso textil, se cambia por tiempo de trabajo que previamente no preexistía como capital constante en ninguna esfera de producción, sino que se ha sumado en última instancia y al mismo tiempo en las tres esferas de producción A, B y C. Por consiguiente, si resultaría falso decir, lo mismo antes que después, que el valor originario del lienzo se ha desdoblado simplemente en salarios y ganancia —ya que se descompone más bien en el valor equivalente a la suma del salario y la ganancia, igual a las 12 horas del proceso textil y a las 24 horas de trabajo que, independientemente de ese proceso, se contenían en la hilaza, los telares, etc., es decir, en el capital constante— sería exacto, en cambio, afirmar que el equivalente de las 12 varas de trabajo, o sea los 36 chelines en que se han vendido, se descompone simplemente en salarios y ganancias y que, por tanto, no sólo el trabajo textil, sino también el trabajo contenido en la hilaza y los telares, se reponen mediante el simple trabajo nuevamente añadido, es decir, mediante las 12 horas de trabajo invertido en A, las 12 horas de B y las 12 de C. El valor de la misma mercancía vendida se ha desintegrado en el nuevo trabajo añadido (salario y ganancia) y en el trabajo preexistente (valor del capital constante), lo que quiere decir, por tanto, que es el valor [para] el

vendedor (in fact, [el valor] de la mercancía). En cambio, el valor de compra, el equivalente, lo que el comprador entrega al vendedor, se ha descompuesto simplemente en trabajo nuevamente añadido, en salarios y ganancias. Pero, como toda mercancía, antes de venderse, es una mercancía que se ofrece en venta y se convierte en dinero por un simple cambio de forma, tenemos que, según esto, toda mercancía considerada como mercancía vendida estaría formada por otros elementos de valor que la mercancía comprada (en cuanto dinero), lo que es absurdo. Además, el trabajo ejecutado por la sociedad en un año, por ejemplo, no sólo se cubriría a sí mismo —de tal modo que, dividiendo la masa total de mercancías en dos partes iguales, la mitad del trabajo anual constituiría el equivalente de la otra mitad—, sino que tendríamos que 1/3 del trabajo que el trabajo anual en curso representa dentro del trabajo total contenido en el producto anual cubre 3/3 del trabajo, representando por tanto una magnitud tres veces mayor de lo que en sí misma es. Y esto es todavía más absurdo.

En el ejemplo anterior hemos shifted * la dificultad, desplazándola de A a B y C. Pero, con ello, lejos de descartarla, la hemos agrandado. En primer lugar, en A, teníamos la salida de que las 4 varas [de lienzo] contenían la misma cantidad de tiempo de trabajo que la añadida a la hilaza, o sea que la suma de ganancia y salario, en A, se consumía en el mismo lienzo, en el producto del propio trabajo. No ocurre así en los casos] B y C, ya que aquí la suma del tiempo de trabajo añadido, a suma del salario y la ganancia, se consume en el producto de la esfera A, en lienzo y, por tanto, no en el producto de B o C. Por tanto, A y B] no tienen que vender solamente la parte de su producto que representa las 24 horas de trabajo del capital constante, sino también la parte de su producto que representa las 12 horas de tiempo de trabajo añadido al capital constante. B necesita vender 36 horas de trabajo, y no solamente 24, como A. Y lo mismo ocurre con C. En segundo lugar, para vender el capital constante de A, para encontrarle comprador, para convertirlo en dinero, necesitamos disponer de todo el trabajo añadido no sólo por B, sino también por C. Y, en tercer lugar, B y C no pueden vender a A parte alguna de su producto, puesto que toda la parte de A que se traduce en ingreso ha sido ya invertida en el mismo A por los productores de esta rama. Lo que quiere decir que no pueden tampoco reponer el capital constante de A mediante una parte de su propio producto, ya que partimos del supuesto de que sus productos no son elementos de producción de A, sino mercancías destinadas al consumo individual. Es decir, que la dificultad crece a cada paso.

* Dado de lado. Para poder cambiar las 36 horas que se contienen en el producto de A (es decir, 2/3 o 24 horas en capital constante y 1/3 o 12 horas en nuevo trabajo añadido) por trabajo simplemente sumado al capital constante, el salario y la ganancia de A necesitaron consumir por sí mismos las 12 horas de trabajo añadido en A, o sea 1/3 del producto de esta rama. Los 2/3 restantes del producto total = 24 horas representaban el valor contenido en el capital constante. Este valor se cambiaba por la suma total de los salarios y ganancias, o sea por el nuevo trabajo añadido en B y C. Pero, para que B y C, con las 24 horas de sus productos que se descomponen en salario [y ganancia], puedan comprar lienzo, necesitan vender estas 24 horas bajo la forma de sus propios productos y, además, para reponer el capital constante, las 48 horas de sus propios productos. Necesitan, por tanto, vender productos de B y C por importe de 72 horas a cambio de la suma total del salario y la ganancia de las otras esferas D, E, etc., de tal modo que (calculando una jornada normal de 12 horas) se realice en los productos de B y C 12 ✕ 6 horas (=72) el trabajo añadido en los productos B y C; por tanto, el salario y la ganancia o la suma del trabajo añadido a su respectivo capital constante en D, E, F, G, H, I.

En estas circunstancias, el valor del producto total de B 4C sería pagado simplemente mediante el nuevo trabajo añadido, es decir, con la suma de los salarios y ganancias, en las esferas de producción D, E, F, G, H, I. Ahora bien, en estas seis esferas sería necesario (puesto que no es consumida por los mismos productores una parte de estos productos, quienes han invertido ya todo su ingreso en los productos B y C) vender el producto total, sin que pudiera contabilizarse dentro de ellas ninguna parte del producto. Por tanto, producto de 6 ✕ 36 horas de trabajo = 216, de ellas 144 para capital constante y 72 (6 ✕ 12) para nuevo trabajo añadido. Para volver a convertir los productos de D, etc., de modo semejante en salario y ganancia, es decir, en nuevo trabajo añadido, sería necesario que en las 18 esferas K1 —K18 invirtieran totalmente el nuevo trabajo añadido, es decir, la suma total de salarios y ganancias obtenidos en estas 18 esferas en productos de las esferas D, E, F, G, H, I. O sea que estas 18 esferas K1 —K18, puesto que no consumen parte alguna de su producto, sino que invierten todo su ingreso en las 6 esferas D-I, necesitarían vender 18 ✕ 36 = 648 horas de trabajo, de las cuales 18 ✕ 12 = 216 serían trabajo nuevo añadido y 432 trabajo contenido en capital constante. Por tanto, para poder descomponer este producto total de K1 —K18 en el trabajo añadido en las otras esferas o en la correspondiente suma de

salarios y ganancias, se requeriría recurrir al trabajo añadido en las esferas L1 —L54, o sea 12 ✕ 54 = 648 horas de trabajo. A su vez, las esferas L1 —L54, para poder cambiar su producto total = 1.944 ( 648 = 12 ✕ 54 de trabajo nuevo añadido y 1.296 horas de trabajo = al trabajo contenido en el capital constante) por trabajo nuevo añadido, necesitarían absorber el trabajo nuevo añadido en las esferas M1 —M162, ya que 162 x 12 = 1.944; éstas, por su parte, tendrían que absorber el trabajo nuevo añadido en las esferas N1 —N488, y así sucesivamente. Tal es el hermoso progreso in infinitum a que nos vemos empujados cuando todos los productos se descomponen en salario y ganancia, en trabajo nuevo añadido, teniendo que reponer con el trabajo nuevo añadido en otra esfera de producción, no sólo el trabajo nuevo agregado en una mercancía, sino también su capital constante.

Para descomponer el tiempo de trabajo contenido en el producto A, 36 horas (1/3 nuevo trabajo añadido y 2/3 capital constante) en trabajo nuevo añadido, es decir, para hacer que sea repuesto por el salario y la ganancia, hacíamos, ante todo, que 1/3 del producto (cuyo valor es igual a la suma del salario más la ganancia) fuese consumido o comprado, que viene a ser lo mismo, por los productores de A. La marcha de la cosa es como sigue.41 1. Esfera de producción A. Producto = 36 horas de trabajo. 24 horas de trabajo capital constante. 12 horas de trabajo adicionales. 1/3 del producto consumido por los shareholders * de las 12 horas, salaire y profit, obrero y capitalista. Restan por vender 2/3 del producto de A = 24 horas de trabajo contenidas en el capital constante. * Copartícipes. 2. Esfera de producción B1 —B2. Producto = 72 horas de trabajo; de ellas 24 trabajo adicional, 48 capital constante. Se compran con ello 2/3 del producto A, que reponen el valor del capital constante de A. Pero ahora tienen que vender 72 horas de trabajo, en que consiste el valor de su producto global. 3. Esfera de producción C1 —C8. Producto = 216 horas de trabajo, de ellas 72 trabajo adicional (salario y ganancia). Se compra con ello todo el producto B1 —B2. Pero ahora tienen que vender 216, de ellas 144 capital constante.

41 Más adelante, reteniendo las cifras anteriores, Marx cambia las letras con que designa las esferas de producción (fue de la A). En vez de los signos B y C, emplea ahora los signos B1 — B2 (o B1-2), y en vez de D, E, F, G, H, I, los signos C1 — C6 (o C1-6), en vez de K1-K18 los signos D1-D18 (o D1-18); en vez de L1 — L54 los signos E1—E54 (o E1-54); en vez de M1—M162 los signos F1—F162 (o F1-162); en vez de N1-486 los signos G1 — G486 (o G1-486).

 4. Esfera de producción D1—D18. Producto = 648 horas de trabajo, 216 trabajo adicional y 432 capital constante. Con él trabajo adicional se compra el producto total de la esfera de producción C1 — C8 = 216. Pero tiene que vender 648. 5. Esfera de producción El —E54. Producto = 1.944 horas de trabajo; 648 trabajo adicional y 1 296 capital constante. Compra el producto total de la esfera de producción D1 —D18. Pero necesita vender 1.944. 6. Esfera de producción F1 —F162. Producto = 5.832, de ellas 1.944 trabajo adicional y 3.888 capital constante. Con las 1.944 compra el producto de El —E54. Necesita vender 5.832. 7. Esfera de producción G1 —G486. Para simplificar la cosa, en cada esfera de producción se supone siempre solamente una jornada de trabajo de 12 horas, repartida entre capitalista y obrero. La multiplicación de estas jornadas de trabajo, lejos de resolver el problema, lo complica inútilmente. Por tanto, para ver todavía más claramente la ley de esta serie: 1. A. Producto = 36 horas. Capital constante = 24 horas. Total de salario y ganancia o trabajo adicional =12 horas. Esto último, consumido por el capital y el trabajo en el producto mismo de A. Producto vendible de A = su capital constante = 24 horas. 2. B1 —B2. Aquí, necesitamos 2 jornadas de trabajo, y por tanto dos esferas de producción, para pagar las 24 horas de A. Producto = 2 ✕ 36, o sea 72 horas, de ellas 24 horas trabajo y 48 capital constante.

Producto vendible de B1 y B2 = 72 horas de trabajo, de lo que no es consumida parte alguna. 6. C1 —C6. Aquí, necesitamos 6 jornadas de trabajo, pues 72 = 12 ✕ 6 y se supone que debe consumirse el producto total de B1 —B2 por el trabajo adicional de C1—C6. Producto = 6 ✕ 36 = 216 horas de trabajo, de ellas 72 trabajo adicional y 144 capital constante. 18. D1 —D18. Aquí necesitamos 18 jornadas de trabajo, pues 216 = 12 ✕ 18; por tanto, puesto que 2/3 de capital constante recae sobre una jornada de trabajo, 18 ✕ 36, el producto global, = 648 (432 capital constante). Etcétera. Las cifras que figuran delante, 1, 2 [etc.], significan las jornadas de trabajo o los diferentes trabajos en las distintas esferas de producción, puesto que suponemos una jornada de trabajo en cada esfera.

Por tanto: 1. A. Producto = 36 horas. Trabajo adicional 12 horas. Producto vendible (capital constante) = 24 horas. O: 1. A. Producto vendible o capital constante = 24 horas. Producto total 36 horas. Trabajo adicional 12 horas. Consumido en la misma A. 2. B1 —B2. Compra con trabajo adicional = 24 horas de A. Capital constante 48 horas. Producto total 72 horas. 6. C1 —C6. Compra con trabajo adicional 72 horas de B1 — B2 (= 12 ✕ 6). Capital constante 144, producto total = 216, etcétera. Por tanto: 1. A. Producto = 3 jornadas de trabajo (36 horas). 12 horas trabajo adicional. 24 horas capital constante. 2. B1—2. Producto = 2 ✕ 3 = 6 jornadas de trabajo (72 horas). Trabajo adicional = 12 ✕ 2 = 24 horas. Capital constante = 48 = 2 ✕ 24 horas. 6. C1—6. Producto =3x6 jornadas de trabajo = 3 ✕ 72 horas = 216 horas de trabajo. Trabajo adicional = 6 ✕ 12 horas de trabajo (= 72). Capital constante = 2 ✕ 72 = 144. 18. D1—18. Producto = 3✕3✕6 jornadas de trabajo = 3 ✕ 18 jornadas de trabajo (= 54 jornadas de trabajo) = 648 horas de trabajo. Trabajo adicional = 12 ✕ 18 = 216. Capital [constante] = 432 horas de trabajo. 54. E1—54. Producto = 3 ✕ 54 jornadas de trabajo = 162 jornadas de trabajo = 1.944 horas de trabajo. Trabajo adicional = 54 jornadas de trabajo = 648 horas de trabajo; 1 296 capital constante. 162. F1—162. Producto = 3 ✕ 162 jornadas de trabajo (= 486) = 5.832 horas de trabajo, de ellas 162 jornadas de trabajo o 1.944 horas de trabajo adicional y 3.888 horas capital constante. 486. G1—486. Producto = 3 ✕ 486 jornadas de trabajo, de ellas 486 jornadas de trabajo o 5.832 horas de trabajo adicional y 11.664 capital constante. Etcétera. Tendríamos ya aquí la bonita suma de 1+2+6+18+54+162+486 distintas jornadas de trabajo en diferentes esferas de producción = 729 esferas de producción distintas, lo que [determina] ya una sociedad considerablemente diversificada.

Para vender el producto global de A (donde sólo se añaden 12 horas de trabajo = 1 jornada de trabajo al capital constante de 2 jornadas de trabajo y el salario y la ganancia consumen su propio producto) y, por tanto, solamente

el capital constante de 24 horas —y, además, para volver a descomponerlo de nuevo en trabajo adicional, en salario y ganancia—, necesitamos 2 jornadas de trabajo en B1 y B2, pero que requieren un capital constante de 4 jornadas de trabajo, de tal modo que el producto total de B1.2 = 6 jornadas de trabajo. Éstas tienen que ser vendidas íntegramente, pues se supone, partiendo de aquí, que cada esfera subsiguiente no consume nada de su propio producto, sino que invierte el salario y la ganancia exclusivamente en el producto de las esferas anteriores. Para reponer estas 6 jornadas de trabajo del producto B1.2 se necesitan 6 jornadas de trabajo, que suponen un capital constante de 12 jornadas de trabajo. Por tanto, el producto global de C1.6 = 18 jornadas de trabajo. Para reponerlas mediante trabajo se necesitan 18 jornadas de trabajo D1.18, las cuales suponen un capital constante de 36 jornadas de trabajo, por tanto, el producto = 54 jornadas de trabajo. Para reponer éstas, hacen falta 54 jornadas de trabajo, E1.54, que suponen un capital constante de 108. Producto = 162 jornadas de trabajo. Finalmente, para reponer éstas se necesitan 162 jornadas de trabajo, que suponen un capital constante de 324 jornadas de trabajo y, por tanto, el producto global = 486 jornadas de trabajo. Esto es F1.162. Por último, para reponer este producto de F1.162, hacen falta 486 jornadas de trabajo (G1.488), que, a su vez, suponen un capital constante de 972 jornadas de trabajo. Por tanto, producto global de G1.486 = 972 + 486 = 1.458 jornadas de trabajo. Pero, supongamos ahora que con la esfera G hayamos llegado al final de shifting * y que por esta vía pudiéramos llegar enseguida al final [del asunto], en cualquier sociedad. ¿Cómo está planteado el asunto, realmente? Tenemos un producto en que se contienen 1.458 jornadas de trabajo, de las que 486 son trabajo adicional y 972 trabajo realizado en capital constante. Las 486 jornadas de trabajo pueden ahora invertirse en la esfera anterior F1-F162. Pero, ¿con qué van a comprarse las 972 jornadas de trabajo que corresponden al capital constante? Más allá de G486 no hay ninguna nueva esfera de producción ni, por tanto, de cambio. Y con las que aparecen detrás de ella, exceptuando F1-F162, no hay nada que cambiar. Además, G1.486 ha invertido ya en F1.162, hasta el último centavo, todo el salario y la ganancia contenidos en ella. Así, pues, las 972 jornadas de trabajo realizadas en el producto total de G1.486, equivalentes al valor del capital constante contenido en ellas, quedarán invendibles. De nada nos ha servido, por tanto, haber desplazado a través de cerca de 800 ramas de producción la dificultad que representan las 8 varas de lienzo de A o las 24 horas de trabajo o las 2 jornadas de trabajo que en su

producto constituían el valor del capital constante. * Desplazamiento.

De nada sirve imaginarse que las cuentas saldrían de otro modo si A, digamos, no invirtiese en lienzo todo su salario y su ganancia, sino que invirtiera una parte de ello en el producto de B y C. Los límites de las inversiones, las horas de trabajo adicional contenidas en A, B, C no pueden disponer nunca más que del tiempo de trabajo equivalente a ellas mismas. Si compran más de un producto tendrán que comprar menos de otro. Y ello no haría más que complicar los cálculos, sin hacer variar en nada su resultado. Que faire donc? * En el cálculo anterior encontramos: * ¿Qué hacer, pues?

Jomada de trabajo Trabajo adicional Capital constante A producto = 3

B = 6

C = 18

D = 54

E = 162

F = 486

Total

(consumen por sí mismos 1/3 del producto de A) Si, en este cálculo, las últimas 324 jornadas de trabajo (el capital constante [de F]) equivalieran al capital constante que el agricultor se repone a sí mismo, que deduce de su producto para devolverlo a la trena y que, por consiguiente, no tiene por qué pagar con nuevo trabajo, las cuentas saldrían bien. Pero el misterio sólo quedaría resuelto por una razón, y es que el capital constante se repone a sí mismo.

Por tanto, en realidad hemos hecho que se consumieran 243 jornadas de trabajo, que corresponden al trabajo adicional. El valor del último producto, igual a 486 jornadas de trabajo, equivale al valor de todo el capital constante contenido en A-F e igual, como queda dicho, a 486 jornadas de trabajo. Para explicar esto, suponemos en G 486 jornadas de nuevo trabajo, pero con dio sólo nos damos el gusto de rendir cuentas, no por un capital constante de 486 jornadas, sino, en vez de ello, de un capital constante de 972 jornadas de trabajo en el producto de G, que equivale a 1.458 jornadas de trabajo (972 de capital constante 486 de trabajo). Si quisiéramos salir del paso diciendo que en G se trabaja sin capital constante, lo que hace que el producto equivalga

solamente a las 486 jornadas de trabajo adicional, las cuentas nos saldrían claras, pero habríamos resuelto el problema de saber quién paga la parte de valor contenida en el producto que representa el capital constante mediante el recurso de plantear un caso en que el capital constante es igual a cero y no representa, por tanto, ninguna parte integrante del valor del producto.

Para poder vender íntegramente el producto global de A por trabajo adicional, para poder descomponerlo en ganancia y salarios, sería necesario invertir en el trabajo realizado en el producto de A todo el trabajo adicional de A, B y C.42 Para vender todo el producto de B + C, [habría que invertir] todo el trabajo adicional de D1-D18.43 Y lo mismo, para poder comprar el producto total de E1-84, [habría que recurrir a] todo el trabajo añadido en F1162. Finalmente, para [poder comprar] todo el producto de 1-163 [habría que invertir] todo el tiempo de trabajo añadido en G1-486. Por último, en estas 486 esferas de producción representadas por G1-486 el tiempo total de trabajo adicional es igual al producto total de las 162 esferas de F, y este producto total, repuesto mediante el trabajo, es tan grande como el capital constante de A, B1-2, C1-6, D1-18, E1-54, F1-162. Pero el capital constante de la esfera G, el doble del capital constante invertido en A-F162, no se repone ni puede reponerse. In fact * hemos encontrado que, según el supuesto de que partimos, en toda esfera de producción, la proporción entre el trabajo adicional y el trabajo preexistente es de 1: 2 y que, siempre, el doble de nuevas esferas de producción [que todas las anteriores juntas] necesitan disponer de todo su trabajo nuevo para poder comprar el producto de las precedentes, [por ejemplo] del trabajo adicional de A y B1-2 para poder comprar el producto total de A; del trabajo adicional de 18 D o D1-18 (2 ✕ 9)44 para poder comprar el

42 Marx emplea aquí los signos "B” y “C” con el mismo sentido que con anterioridad (véase nota 41). Quiere referirse a dos esferas de producción, en cada una de las cuales el trabajo nuevo añadido representa una jornada de trabajo. La suma del trabajo nuevo añadido en las esferas A, B y C equivale a tres jornadas de trabajo, o sea al trabajo materializado en el producto de la esfera A. 43 Marx salta aquí uno de los eslabones de la cadena, el C1—C6. Puesto que había venido empleando las denominaciones anteriores A, B, C (B y C en el sentido de B1 — B2, correspondiendo a dos esferas de producción cuyo producto representa, en total, seis jomadas de trabajo), no cabe duda de que el siguiente eslabón de la cadena habría debido expresarse así: "Por tanto, para poder vender el producto total de B y C, todo el trabajo nuevo añadido en C1 — C6. Y asimismo para poder vender el producto total de C1 — C6, todo el trabajo nuevo añadido en D1—D16.” 44 Las palabras suplidas entre corchetes se desprenden, lógicamente, de todo el razonamiento de Marx. Según sus cálculos, el número de esferas de producción representa, en cada grupo

producto de C1-6, etcétera; en una palabra, se necesita siempre el doble de trabajo adicional del contenido en el producto mismo, de tal modo que en la última esfera de producción G el trabajo adicional tendría que ser el doble de lo que es, para poder comprar todo el producto. Resumiendo, en el resultado G nos encontramos con lo que ya veíamos en el punto de partida A, a saber: que, de su propio producto, el trabajo adicional no puede comprar una cantidad mayor que él mismo y que no puede comprar el trabajo preexistente en el capital constante. * De hecho. Es imposible, por tanto, que el valor del ingreso cubra el valor de todo el producto. Y como, fuera del ingreso, no existe ningún fondo del que pueda pagarse este producto vendido por el productor al consumidor (individual), resulta imposible que el valor de todo el producto vendido, menos el valor del ingreso, sea pagado o (individualmente) consumido. Pero, de otra parte, todo producto necesita ser vendido y pagado por su precio (partiendo aquí del supuesto de que el precio es igual al valor). Por lo demás, ya de antemano era posible prever que la interposición de los actos cambiarios, las ventas y compras entre diferentes mercancías o entre los productos de las diferentes esferas de producción, no nos harían avanzar un solo paso. En A, en la primera mercancía, en el lienzo, teníamos 1/3 o 12 horas de trabajo adicional y 2 ✕ 12 = 24 horas de trabajo preexistente en el capital [constante]. El salario y la ganancia sólo podían volver a comprar de la mercancía A o de cualquier equivalente de ella, en cualquier otro producto, la parte de éste equivale a 12 horas de trabajo. No podían volver a comprar su propio capital constante de 24 horas y tampoco, por tanto, el equivalente de él en cualquier otra mercancía.

Es posible que en la mercancía B varíe la proporción entre trabajo adicional y capital constante. Pero, por mucho que la proporción entre capital constante y trabajo adicional difiera en las distintas esferas de producción, podemos decir, calculando el promedio, que en el producto global de la sociedad o de toda la clase capitalista, en el producto global del capital, el trabajo adicional

siguiente, el doble del total de todas las esferas anteriores. Y, así, en el grupo C1 — C5 que Marx salta y que abarca seis esferas de producción, se contienen el doble de esferas que en los dos grupos precedentes (A = una esfera y B1-2 = dos esferas, en total tres). Y lo mismo en el grupo D1-18, que abarca dieciocho esferas de producción (A = una esfera, B1-2 = dos esferas, C1-6 = seis esferas, en total nueve). De ahí que Marx ponga entre paréntesis, después del signo D1-18, 2 ✕ 9.

es igual a a y el trabajo preexistente como capital constante igual a b. La proporción de 1:2, que suponemos en A, en el lienzo, no es más que una expresión simbólica de a: b e indica simplemente que entre estos dos elementos del trabajo vivo añadido en el curso del año o en cualquier otro período y el trabajo pretérito preexistente como capital constante media una proporción, determinada y determinable como se quiera, de cualquier modo. Si las 12 horas [de trabajo] adicionadas a la hilaza no se limitan a comprar lienzo, sino que compran, por ejemplo, lienzo solamente por [valor de] 4 horas [de trabajo], podrán comprar por [valor de] 8 horas cualquier otro producto, pero nunca, sumados, por [valor de] más de 12 horas, y si compran por 8 horas otro producto, tendrán que vender lienzo de A por [valor de] 32 horas. Lo que quiere decir que el ejemplo de A vale para el capital global de toda la sociedad y que, al interponer los actos de cambio de diferentes mercancías, el problema no cambia, sino que solamente se embrolla. Si suponemos que A es el producto total de la sociedad, los productores podrán comprar 1/3 de este producto total para su propio consumo, con la suma de sus salarios y sus ganancias = la suma del trabajo nuevo adicionado = la suma de su ingreso total, comprado y pagado. No disponen [, en cambio,] del fondo necesario para comprar, pagar y consumir los 2/3 restantes. Así, pues, del mismo modo que el trabajo adicionado, 1/3 del cual se descompone en salario y ganancia, se cubre con su producto o sólo retira la parte del valor del producto en que se contiene 1/3 del trabajo total adicionado o su equivalente, los 2/3 del trabajo preexistente tienen que cubrirse con su propio producto. Es decir, que el capital constante permanece igual a sí mismo y se repone por sí mismo de la parte del valor que representa dentro del producto total. El cambio entre las diferentes mercancías, la serie de compras y ventas entre las diferentes esferas de producción, sólo introduce una diferencia en cuanto a la forma siempre y cuando que el capital constante, en las diferentes esferas de producción, varíe mutuamente con respecto a la proporción en que se contiene en ellas. Esto es lo que habrá que determinar con mayor precisión. 

### [b) Imposibilidad de reponer todo el capital constante de la sociedad mediante el cambio entre los productores de medios de consumo y los productores de medios de producción]

 Este mismo criterio de que el producto anual del país se distribuye

en salaires y profits (incluyendo en estas rentas, intereses, etcétera) lo expone A[dam] Smith, 1. ir, cap. n, al estudiar la circulación monetaria y el sistema de crédito (cfr. acerca de esto, más adelante, Tooke), donde dice:

“La circulación de un país puede considerarse dividida en dos ramas distintas: la circulación entre los negociantes” (dealers) (según Garnier, A. Smith entiende aquí por dealers “todos los que se dedican a negociar, manufactureros, artesanos, etcétera; en una palabra, todos los agentes del comercio y la industria de un país”) y la circulación entre negociantes y consumidores. Aunque se empleen tan pronto en una como en otra rama de la circulación los mismos signos monetarios, dinero metálico o papel-moneda, cada una de ellas, puesto que ambas se desenvuelven simultáneamente, requiere, para poder operar, una determinada reserva en dinero de una u otra clase. El valor de las mercancías que circulan entre los diversos negociantes no puede nunca exceder del valor de las circulantes entre negociantes y consumidores, ya que todo lo que los negociantes compran se destina, en fin de cuentas, a ser vendido a los consumidores" (t II, l. I, cap. n, págs. 292 s.).45

Sobre esto volveremos más adelante, refiriéndonos también a Tooke.46 Volvamos a nuestro ejemplo. El producto de un día de trabajo del tejedor de lienzo [era] igual a 12 varas = 36 chel. — 36 horas de trabajo, de ellas 1Z trabajo nuevo añadido, que se descompone en salarios y ganancias, y 24 horas o 2 días igual al valor del capital constante, aunque, ahora, en vez de existir bajo la forma anterior de hilaza y telares, existe bajo la forma de lienzo, pero en una cantidad de lienzo igual a 24 horas = 24 chel., en que se contiene la misma cantidad de trabajo que en la hilaza y los telares que repone y con la que, por tanto, puede volver a comprarse la misma cantidad de hilaza y telares (siempre y cuando que el valor de los telares y la hilaza se mantenga inalterable, que no se altere la productividad del trabajo en estas ramas industriales). El hilandero y el fabricante de telares deben vender al tejedor todo su producto anual o diario (que, aquí, es lo mismo, para nuestros fines), ya que es el único para quien su mercancía tiene un valor de uso, su único

45 Esta cita de Marx está tomada de la traducción de Garnier. La explicación de la palabra dealers, que Marx pone entre paréntesis, procede del traductor. 46 Algunas observaciones críticas sueltas sobre esta falsa tesis de Smith y Tooke figuran más adelante, en p. 128. En el tomo II del Capital, cap. XX, señala Marx que la concepción de Smith y Tooke de "que el dinero necesario para la circulación del consumo anual es también suficiente para la circulación del producto anual total” se halla directamente relacionada con el dogma smithiano de que todo el valor del producto social puede reducirse a ingresos. V. también El capital, tomo III, cap. XLIX.

consumidor. Pero, si el capital constante del tejedor equivale a 2 jornadas de trabajo (todo su capital constante diariamente consumido), tendremos que a 1 jornada de trabajo del tejedor corresponden 2 jornadas de trabajo del hilandero y el fabricante de maquinaria, 2 jornadas de trabajo que, a su vez, pueden descomponerse en proporciones muy distintas en trabajo nuevo añadido y capital constante. Ahora bien, el producto total diario del hilandero y el fabricante de maquinaria juntos (suponiendo que éste se dedique exclusivamente a fabricar telares) no pueden, sumando el capital constante y el trabajo nuevo añadido, representar más que 2 jornadas de trabajo, mientras que el del tejedor, en virtud de las 12 horas de trabajo nuevo añadido en esta rama, representa 3 jornadas de trabajo. Es posible que el hilandero y el fabricante de maquinaria consuman la misma cantidad de trabajo vivo que el tejedor. En este caso, será necesariamente menor el tiempo de trabajo contenido en su capital constante. Una de dos. O no podrán aplicar en ningún caso (summa summarum *) la misma cantidad de trabajo materializado y vivo que el tejedor. Cabría la posibilidad de que el tejedor empleara relativamente menos tiempo de trabajo vivo que el hilandero (y éste, por ejemplo, indudablemente menos que el cultivador de lino), en cuyo caso tendría que ser proporcionalmente mayor el excedente de su capital constante sobre la parte variable del capital. * Incluido todo.

 Por tanto, el capital constante del tejedor repone todo el capital del hilandero y el fabricante de telares, no sólo su propio capital constante, sino el capital nuevo añadido en el proceso del hilado y de la fabricación de maquinaria. Es decir, que el nuevo capital constante repone totalmente, aquí, los otros capitales constantes y, además, la totalidad del nuevo trabajo añadido a ellos. Mediante la venta de sus mercancías al tejedor, el hilandero y el fabricante de maquinaria no sólo reponen su capital constante, sino que se reembolsan, además, del trabajo nuevo añadido por ellos. El capital constante del tejedor repone el capital constante perteneciente a ellos y realiza sus ingresos (salarios y ganancias juntos). En la medida en que el tejedor se limita a reponer el capital constante propio del hilandero y el fabricante de telares, el capital que han entregado al tejedor bajo la forma de la hilaza y los telares, la operación se limita a cambiar de una forma a otra el capital constante. En realidad, no se opera aquí ningún cambio de valor en el capital constante. Remontémonos ahora más atrás. El producto del hilandero se divide en

dos partes, el lino, los husos, el carbón, etcétera, en una palabra, su capital constante, y el nuevo trabajo añadido, e ídem el producto global del fabricante de maquinaria. Cuando el hilandero repone su capital constante, no se limita a reembolsar el capital global del fabricante de los husos, etcétera, sino que reembolsa también el del cultivador del lino. Su capital constante reembolsa una parte del capital constante de aquéllos más el trabajo nuevo añadido. Y por lo que se refiere al cultivador del lino, tenemos que —después de deducir los aperos de labranza, etcétera— su capital constante se descompone en simientes, abono, etcétera. Supongamos, como, establecidas plus ou moins ** las cosas, sucederá siempre en la agricultura, que esta parte del capital constante del arrendatario represente una deducción anual de su propio producto, repuesta cada año a base de su propio producto agrícola, es decir, de la producción misma. Encontramos aquí una parte del capital constante que se repone a sí misma y no es nunca vendida ni, por tanto, reembolsada ni, por consiguiente, consumida, que no entra en el consumo individual. Simientes, etcétera, equivalentes a tanto o cuanto tiempo de trabajo. El valor de las simientes, etcétera, entra en el valor del producto global; pero este mismo valor, por tratarse del mismo volumen de producto (suponiendo que la productividad del trabajo siga siendo la misma) se deduce también del producto global y se reincorpora a la producción, sin entrar en la circulación. ** Más o menos.

Tenemos aquí, por lo menos, una parte del capital constante —lo que podemos contar como materia prima de la agricultura— que se repone a sí misma. Tenemos, por tanto, aquí [una parte] importante de la rama más importante, en cuanto a la cantidad y al volumen de capital, que figura en él, en la producción anual, en la que una parte importante del capital constante, consistente en materia prima (exceptuando los abonos artificiales) se repone a sí misma y no entra a la circulación ni se repone, por tanto, mediante ninguna forma de ingreso. Por consiguiente, el hilandero no tiene por qué reembolsar al cultivador del lino esta parte del capital constante (la parte del capital constante que el cultivador del lino se paga y reembolsa a sí mismo), y lo mismo del tejedor no tiene por qué reembolsar al hilandero ni el comprador del lienzo al tejedor. Supongamos que todos los que han participado, directa o indirectamente, en la producción de las 12 varas de lienzo (=36 chel. = 3 días de trabajo o 36 horas de trabajo) sean pagados en lienzo. Ante todo, es evidente que los productores de los elementos del lienzo, del capital constante del lienzo, no

pueden consumir su propio producto, ya que estos productos se destinan a la producción y no entran en el consumo directo. Esto quiere decir que tienen que invertir sus salarios y ganancias en lienzo, en el producto destinado en definitiva al consumo individual. Y lo que no puedan consumir en lienzo deberán consumirlo en otro producto consumible, susceptible de ser cambiado por aquél. Serán otros, por tanto, los que hayan de consumir el lienzo, en la medida en que aquéllos, en vez de consumir directamente el lienzo, consuman (en cuanto al valor) otros productos consumibles. Pero es lo mismo que si lo hubiesen consumido en lienzo, ya que la cantidad que consumen en otros productos la consumen en lienzo los productores de otros productos. Por tanto, todo el misterio debe resolverse, sin fijarse para nada en el cambio, por la consideración de cómo se distribuyan las 12 varas de lienzo entre todos los productores que han tomado parte en su producción o en la producción de sus elementos. El hilandero y el fabricante del telar, que suponemos es al mismo tiempo el fabricante de la máquina de hilar, han añadido 1/3 de trabajo y suponemos que su capital constante [es] igual a 2/3 de hilaza y de telar. Por tanto, de las 8 varas de lienzo (o 24 horas) o 24 chel. que reponen su producto total pueden consumir 8/3 [varas] igual a 2 2/3 [varas] de lienzo o a 8 horas de trabajo u 8 chel. Por tanto, habrá que rendir cuentas de 5 1/3 varas o 16 horas de trabajo.

5 1/3 varas o 16 horas de trabajo representan el capital constante del hilandero y del fabricante del telar. Suponiendo que 2/3 del capital constante del hilandero sean materia prima, invertidas en lino, tendremos que el cultivador del lino podrá invertir totalmente en lino estos 2/3, pues su capital constante <pero, teniendo en cuenta que, aquí, consideramos = 0 el déchet * de sus instrumentos de trabajo, etc.> no lo lanza a la circulación, sino que lo ha deducido ya, reservándolo para la reproducción. Puede, por tanto, comprar 2/3 de las 5 1/3 varas de lienzo47 o 16 horas de trabajo =3 5/9 varas o 10 2/3 horas de trabajo. Sólo restará, pues, rendir cuentas de 5 1/3 menos 3 5/9 varas o 16-10 2/3 horas de trabajo, es decir, de 17/9 varas o 5 1/3 horas de trabajo. Estas 17/9 varas o 5 1/3 horas de trabajo se descomponen en el capital constante del fabricante del telar y en el producto global del fabricante de la fábrica de hilar, que se supone que son una sola persona. Por tanto, resumiendo: [Véase el cuadro de la pág. 116.] Por tanto, de las 8 varas que reponen el capital constante del tejedor, el hilandero consume 2 varas (= 6 chel. = 6 horas) y 2/3 de vara (= 2 chel. = 2 horas de trabajo) por el fabricante del telar, etc. Nos resta, pues, rendir cuentas de 8 — 2 2/3 varas =5 1/3 varas (= 16 chel. = 16 horas de trabajo). Estas 5 1/3 varas restantes (= 16 chel. = 16 horas de trabajo) se descomponen como sigue. Supongamos que en las 4 varas que representan el capital constante del hilandero y, por tanto, los elementos de su hilaza, 3/4 equivalen al lino y 1/4 parte a la máquina de hilar. Más adelante calcularemos los elementos de la máquina de hilar conjuntamente con el capital constante del fabricante de telares, partiendo del supuesto de que ambos son una misma persona. Por tanto, de las 4 varas que reponen el capital constante del hilandero, 3/4 = 3 varas consisten en lino. Ahora bien, una parte importante del capital constante empleado en su producción no puede reponerse nuevamente en lino, pues ya ha sido restituido a la tierra por su cultivador bajo la forma de simiente, abono, forraje para el ganado, etc. Por consiguiente, en la parte de su producto que vendió sólo podemos incluir como capital constante el déchet

47 Según el cálculo anterior, 5 1/3 varas de lienzo representan todo el capital constante del tejedor y del fabricante del telar. De ahí que, para determinar la parte del cultivador del lino, no debamos tomar como punto de partida 5 ½ varas, sino una cantidad menor de lienzo. De aquí en adelante, Marx corrige esta inexactitud y parte del supuesto de que el capital constante del hilandero representa solamente 4 varas de liento,

de sus instrumentos de trabajo, etc. Aquí, debemos calcular el trabajo adicional en 2/3, por lo menos, y el capital constante que debe reponerse, a lo sumo, en 1/3. Por tanto,

Producto total Capital Constante Trabajo agrícola Consumible Lino 3 varas 1 vara 2 varas 2 varas

9 chel. 3 chel. 6 chel. 6 chel.

9 horas trab 3 horas trab. 6 horas trab. 6 horas trab.

Nos resta, por tanto, calcular: 1 vara (3 chel., 3 horas de trabajo) igual al capital constante del cultivador de lino; 1 1/3 varas (4 chel., 4 horas de trabajo) igual al capital constante por el telar; por último, 1 vara (3 chel., 3 horas de trabajo) por el producto total contenido en la máquina de hilar. Por tanto, hay que descontar, ante todo, lo que puede consumir el fabricante por la máquina de hilar:

Producto total Capital Constante Trabajo agrícola Trabajo adicional Consumible Máquina de hilar 1 vara 2/3 de vara 1/3 de vara 1/3 de vara

3 chel. 2 chel. 1 chel. 1 chel.

3 horas trab. 2 horas trab. 1 hora trab. 1 hora trab.

Además, [hay que] descomponer la máquina agrícola, el capital constante del cultivador del lino, en su parte consumible, etcétera.

Producto total Capital Constante Trabajo mecánico Consumible Máquina agrícola 1 vara 2/3 de vara 1/3 de vara 1/3 de vara

3 chel. 2 chel. 1 chel. 1 chel.

3 horas trab. 2 horas trab. 1 hora trab. 1 hora trab.

Así, pues, si sumamos la parte del producto total destinado a maquinaria, tenemos 2 varas para el telar, 1 vara para la máquina de hilar y 1 vara para la

máquina agrícola, en total 4 varas (12 chel., 12 horas de trabajo o 1/3 del producto total de las 12 varas de lienzo). De estas 4 varas, consumibles por el mecánico del telar 2/3 de vara, por el de la máquina de hilar 1/3 y por el de la máquina agrícola otro 1/3, en total 1 1/3 varas. Restan 2 2/3 varas, o sea 4/3 de capital constante para el telar, 2/3 para la máquina de hilar y 2/3 para la máquina agrícola = 8/3 = 2 2/3 varas (= 8 chel. = 8 horas de trabajo). Es lo que, por tanto, forma el capital constante del mecánico, que es necesario reponer. Ahora bien, ¿en qué se descompone este capital constante? De una parte, en su materia prima, hierro, madera, correas, etcétera. De otro lado, en la parte de su maquinaria de trabajo (tal vez construida por él mismo) utilizada para construir la [otra] máquina y que se haya desgastado. Supongamos que la materia prima represente 2/3 de este capital constante y la maquinaria empleada para construir la máquina 1/3. De este 1/3 nos ocuparemos más adelante. Supongamos que los 2/3 destinados a madera y hierro representen 2/3 de las 2 2/3 varas (o 2 2/3 varas = 8/3 varas = 24/9 varas); 1/3 de ello será = 8/9 y, por tanto, 2/3 = 16/9.

Suponiendo, por tanto, que aquí [en la producción de madera y hierro] la maquinaria represente 1/3 y el trabajo adicional 2/3 (puesto que [no se calcula] nada para materia prima), tendremos que 2/3 de las 16/9 varas reponen trabajo adicional y 1/3 de ello maquinaria. Volverán a quedar, pues, para maquinaria 16/27 varas. El capital constante del productor de hierro [y] madera, es decir, de la industria extractiva, está formado exclusivamente por instrumentos de producción, que aquí llamamos, en general, máquinas, no por materia prima. Por tanto, 8/9 varas para la maquinaria constructora de máquinas [y] 16/27 varas para la maquinaria desgastada por el productor de hierro y madera. Por tanto, 24/27 + 16/27 = 40/27 = 1 13/27 varas. Serían, por tanto, las que habría que cargar en cuenta al constructor de máquinas. Maquinaria. 24/27 varas constituyen la reposición por la maquinaria constructora de máquinas. Pero ésta se descompone, a su vez, en materia prima (hierro, madera, etc.), la parte de la maquinaria utilizada para construir la máquina constructora de máquinas, y trabajo adicional. Por tanto, si cada uno de estos elementos se calcula = 1/3, habría que calcular para trabajo adicional 8/27 varas y quedarían 16/27 varas para el capital constante que debe reponerse en la maquinaria constructora de máquinas, es decir, 8/27 varas para materias primas y 8/27 varas para la reposición de la parte integrante del valor que afecta a la maquinaria empleada en formar esta

materia prima (en total, 16/27 varas). De otra parte, las 16/27 varas que reponen la maquinaria del productor de hierro y madera se descomponen, asimismo, en materia prima, maquinaria y trabajo adicional. Si este último = 1/3, será= 16 / 27✕3 =16/81 varas, y el capital constante, en esta parte de la maquinaria, se descompondrá en 32/81 varas, de ellas 16/81 para materia prima y 16/81 para reponer el déchet de la maquinaria. Quedarán, pues, en poder del mecánico, como capital constante para reponer el déchet de su maquinaria 8/27 varas, destinados a reponer el déchet de su maquinaria constructora de máquinas, y 16/81 varas para el déchet de las máquinas que debe reponer el productor de hierro y madera. De otra parte, necesitará reponer de su capital constante 8/27 varas por la materia prima (contenida en la maquinaria constructora de máquinas) y 16/81 por la materia prima que se contiene en las máquinas del productor de hierro y madera. Pero 2/3 de ello volverían a descomponerse en trabajo adicional y 1/3 en maquinaria desgastada.

Por tanto, de los 24/81 + 16/81 = 40/81, se pagarán por trabajo 2/3, es decir

26 2/3

De esta materia prima quedaría por reponer, para maquinaria, 13 1/3

Por tanto, estas 13 1/3

varas refluyen al constructor de máquinas. Ahora, volverán a encontrarse en manos del mecánico 8/27 varas por la reposición de la maquinaria llamada a reponer el déchet de las máquinas productoras de hierro y madera, y por la parte integrante del valor en materias primas, hierro, etc., que reponen maquinaria. Y así sucesivamente, hasta el infinito, si queremos seguir calculando a base de fracciones cada vez más pequeñas, pero sin perder nunca de vista las 12 varas de lienzo. Resumamos ahora brevemente los resultados anteriores de nuestras

investigaciones. Comenzábamos diciendo que en las distintas esferas de producción, media diferente proporción entre el trabajo adicional (una parte del cual repone el capital variable invertido en salarios, mientras que otra parte forma la ganancia, el plustrabajo no retribuido) y el capital constante a que viene a añadirse es el trabajo. Podemos, sin embargo, admitir una proporción media, por ejemplo la de a, trabajo adicional, y b, capital constante, o suponer que el segundo se comporta con respecto al primero, por término medio, en la proporción de 2: 1=2/3: 1/3. Y, planteando el asunto así en cualquier esfera de producción del capital —podríamos seguir diciendo—, tendríamos que, en una esfera de producción determinada, el trabajo adicional (sumando salario y ganancia) no puede nunca comprar más que 1/3 de su propio producto, ya que salario y ganancia, sumados, representan solamente 1/3 del tiempo total de trabajo realizado en el producto. Es cierto que al capitalista le pertenecen también los 2/3 del producto que sirven para reponer su capital constante. Pero, para poder seguir produciendo, necesita reponer su capital constante, es decir, convertir de nuevo en capital constante 2/3 de su producto. Para lo cual no tiene más camino que vender estos 2/3. Ahora bien, ¿a quién puede venderlos? Ya hemos deducido el tercio del producto que es posible comprar con la suma de ganancia y salario. Suponiendo que esta suma representará una jornada o 12 horas de trabajo, la parte del producto equivalente al capital constante representará 2 jornadas o 24 horas de trabajo. Supongamos, pues, que el [segundo] tercio del producto del salario y la ganancia sea comprado en otra rama de producción y el último tercio en una tercera rama de producción. En este caso, nos habremos limitado a cambiar el capital constante del producto i por salario y ganancia, es decir, por trabajo adicional, haciendo que se consuma en el producto i todo el trabajo adicional de los productos II y III. De las 6 jornadas de trabajo contenidas en los productos II y III, tanto en trabajo adicional como en trabajo preexistente, no se ha repuesto, comprado, ni una sola, ni mediante el trabajo contenido en el producto i ni mediante el contenido en los productos II y III. Y ello nos obliga a hacer que los productores de otros productos inviertan todo su trabajo adicional en los productos II y III, etc. Hasta hacer alto, por último, en el producto x, en que el trabajo adicional es ya tan grande como el capital constante de todos los productos anteriores; pero su propio capital constante, 1/3 mayor, resultaría invendible. Es decir, que el problema no habría avanzado ni en un ápice. Seguirá en pie la pregunta, lo mismo para el

producto x que para el producto i: ¿a quién se vende la parte del producto que repone el capital constante? ¿O se entiende que el tercio de nuevo trabajo añadido al producto debe reponer el tercio de nuevo trabajo que en él se contiene más los 2/3 del trabajo preexistente, es decir, que 1/3 = 3/3?

Se pondría de manifiesto aquí, por tanto, que el shifting * de la dificultad del producto i al producto n, etc., en una palabra, la interposición del simple cambio de mercancías, no resuelve nada. * Desplazamiento. Es necesario, por tanto, plantear el problema de otro modo. Partíamos del supuesto de que 12 varas de lienzo (= 36 chel. = 36 horas de trabajo) eran un producto en que se contenían 12 horas o una jornada de trabajo del tejedor (sumados trabajo necesario y plustrabajo, es decir, igual al total de salario y ganancia) y 2/3 el valor del capital constante, hilaza y maquinaria, etc., contenido en el lienzo. Suponíamos, además, para cenar el paso a subterfugios y transacciones intermedias, que se trataba de un tipo de lienzo destinado exclusivamente al consumo individual y que, por tanto, no podía servir de materia prima para un nuevo producto. Lo que equivalía a suponer que se trataba de un producto que debía pagarse mediante el salario y la ganancia y cambiarse por el ingreso. Y suponíamos, finalmente, para simplificar todavía más la cosa, que ninguna parte de la ganancia volvía a convertirse en capital, sino que la ganancia se invertía íntegramente en ingreso. Por lo que se refiere a las primeras 4 varas, el primer tercio del producto, igual a 12 de las horas de trabajo añadido por el tejedor, no plantean ningún problema complicado. Se descomponen en salario y ganancia; su valor equivale a la suma de la ganancia y el salario del tejedor, razón por la cual son consumidas por él mismo y por sus obreros. Para las 4 varas [de que se trata] esta solución es absoluta. En efecto, si la ganancia y el salario no se consumen en lienzo, sino [en] otro producto, ello se debe simplemente a que los productores de este otro producto consumen en lienzo, y no en su propio producto, la parte consumida por ellos mismos. Por ejemplo, si de las 4 varas de lienzo el tejedor sólo consume personalmente 1 vara, consumiendo las 3 restantes en carne, en pan y en paño, ello no quiere decir que el valor de las 4 varas de lienzo no sea consumido por su mismo productor; lo que pasa es que consume 3/4 de este valor en forma de otras mercancías, a cambio de lo cual los productores de estas otras mercancías consumen en forma de lienzo el salario y la ganancia que podrían consumir en forma de carne, de pan y de

paño. < Partiendo siempre, naturalmente, aquí y en toda esta investigación, del supuesto de que la mercancía se venda, y se venda, además, por su valor.>

Pero el verdadero problema comienza ahora. El capital constante del tejedor existe ahora bajo la forma de 8 varas de lienzo (= 24 horas de trabajo = 24 chelines); si quiere seguir produciendo, el tejedor necesita convertir estas 8 varas de lienzo en dinero, en 24 chel., empleando estos 24 chel. en comprar las nuevas mercancías producidas que se hallan en el mercado y que integran su capital constante. Para simplificar el problema, supongamos que no reponga su maquinaria a lo largo de una serie de años, sino que tenga que reponer diariamente, en especie, con la venta de su producto, la parte de la maquinaria que equivale a la parte de su valor que diariamente se consume. [En este caso,] tendrá que reponer la parte del producto equivalente al valor del capital constante consumido en él mediante los elementos de este capital constante o mediante las condiciones objetivas de la producción de su trabajo. De otra parte, su producto, el lienzo mismo, no entra como condición de producción en ninguna otra esfera de producción, sino que [se destina] solamente al consumo individual. Por tanto, sólo puede reponer la parte de su producto que representa su capital constante cambiándose por ingreso o por la parte de valor del producto de los otros productores que se descompone en salario y ganancia, hiñe * en nuevo trabajo adicional. Así se plantea el problema, en sus términos exactos. De lo que se trata, ahora, es de ver cómo puede resolverse. * Por tanto. Ha quedado descartada ahora, en parte, una dificultad que surgía al abordar el problema por primera vez. Aunque en cada esfera de producción el trabajo adicional es igual a 1/3 y el capital constante, según el supuesto de que se parte, igual a 2/3, aquel tercio de trabajo adicional o la suma de valor del ingreso (del salario y la ganancia, pues aquí, como más arriba señalábamos, se hace caso omiso de la parte de la ganancia que vuelve a convertirse en capital) sólo puede consumirse en los productos de las ramas industriales directamente destinados al consumo individual. El capital constante, representado por las 8 varas (24 horas = 24 chel.) está formado por hilaza (materia prima) y maquinaria. Digamos, por 3/4 de materia prima y 1/4 de maquinaria (en la materia prima pueden incluirse además, todos los matériaux instrumentaux,** tales como aceite, carbón, etc., pero, aquí, prescindimos de esto, por razones de simplicidad). La hilaza costaría 18 chel. o 18 horas de trabajo = 6 varas [de lienzo]; la

maquinaria 6 chel. = 6 horas de trabajo = 2 varas. ** Materiales instrumentales.

Por tanto, si el tejedor, con sus 8 varas [de lienzo], compra por valor de 6 varas de hilaza y de 2 varas de maquinaria, [ello quiere decir que] con su capital constante de 8 varas ha cubierto, no solamente el capital constante del hilandero y del fabricante de telares, sino también el trabajo nuevo añadido por él mismo. Por consiguiente, una parte de lo que parece ser el capital constante del tejedor se revela como trabajo nuevo adicional correspondiente al hilandero y al mecánico, razón por la cual no se descompone, para ellos, en capital, sino en ingreso. De las 6 varas de lienzo, el hilandero puede consumir por sí mismo 1/3 = 2 varas (igual al trabajo nuevo adicional, ganancia y salario). 4 varas le reponen el lino y la maquinaria, 3, digamos, el lino y 1 la maquinaria. Estas 4 varas tiene que volver a pagarlas. De las 2 varas, el mecánico puede consumir él mismo 2/3 de vara; en cambio, 4/3 sólo le reponen el hierro y la madera, en una palabra, la materia prima y la maquinaria empleada en la construcción de [otras] máquinas. Así, pues, digamos, de los 4/3 de vara, 1 vara para materias primas y 1/3 para maquinaria. Por consiguiente, hasta ahora, de las 12 varas se han consumido: en primer lugar, 4 varas para el tejedor, en segundo lugar, 2 varas para el hilandero y, en tercer lugar, 2/3 para el mecánico; en total 6 varas y 2/3. Resta, pues, rendir cuentas de 5 varas y 1/3, las cuales se descomponen tal y como sigue: El hilandero debe reponer, del valor de 4 varas, 3 en concepto de lino y 1 en concepto de maquinaria. El mecánico debe reponer el valor de 4/3 varas, 1 por hierro, etc., y 1/3 por maquinaria (la empleada por él mismo en la construcción de máquinas). Así, pues, las 3 varas [a reponer] por el lino son pagadas por el hilandero al cultivador de esta fibra. Ahora bien, en éste se da la particularidad de que una parte de su capital constante (formado por simientes, abonos, etc., productos todos de la tierra, que el cultivador reintegra a ella) no entra para nada en circulación y, por tanto, no se deduce del producto vendido por él, sino que este producto representa más bien simplemente trabajo adicional, razón por la cual sólo se traduce en salario y ganancia (además de la parte que repone la maquinaria, el abono artificial, etc.). Si seguimos suponiendo, por tanto, como hasta aquí, que 1/3 del producto total representa trabajo adicional, tendremos que hay que descontar por este concepto 1 vara de las 3. Si, con respecto a las 2 restantes, seguimos imputando, como anteriormente,

1/4 para maquinaria, resultara 2/4 de vara. Los 6/4 restantes, por el contrario, deberán considerarse, asimismo, como trabajo adicional, ya que en esta parte del producto del cultivador del lino no se contiene capital constante alguno que él mismo se encargara previamente de descontar. Ello quiere decir que, en lo tocante al cultivador del lino, habría que deducir, por salario y ganancia, 2 2/4 varas. Quedarían, pues, a reponer por maquinaria 2/4 varas. <De las 5 varas y 1/3 que necesitaríamos consumir habría que descontar, pues, 2 2/4 (5 4/12 — 2 6/12 = 210/12 = 2 5/6 varas).> Por consiguiente, estos últimos 2/4 de vara tendría que dedicarlos el cultivador del lino a comprar maquinaria.

El cálculo del mecánico sería, ahora, el siguiente: del capital constante para el telar ha invertido 1 vara en hierro, etc., y 1/3 de vara en el desgaste de la maquinaria constructora de máquinas empleada para producir el telar. Pero, además, el hilandero le compra al mecánico [por razón de] 1 vara de máquina de hilar y el cultivador del lino [por razón de] 2/4 de aperos agrícolas. De estos 6/4 de vara, el mecánico tiene que consumir [él mismo] 1/3 por trabajo adicional y 2/3 por el capital constante invertido en la máquina de hilar y los aperos agrícolas. Ahora bien, 6/4 = 18/12. Por tanto, el mecánico tendrá que consumir personalmente 6/12 de vara, 12/12 o 1 vara [de ello] destinándolo a capital constante. (Por tanto, de las 2 5/6 varas aún no consumidas, hay que deducir 1/2 vara. Quedan, pues, 14/6 varas o 2 2/6 ó 2 1/3 varas.) De esta vara, el mecánico tendría que invertir 3/4 en materia prima, hierro, madera, etc., y 1/4 para reponerse a sí mismo del [desgaste de] la maquinaria constructora de máquinas. Por consiguiente, el cálculo total sería, ahora, como sigue:

Capital constante del mecánico: Por el telar: 1 vara para materia prima, 1/3 de vara para el desgaste de su propia maquinaria. Por la máquina de hilar y los aperos agrícolas: 3/4 de vara para materia prima y 1/4 para el desgaste de su propia maquinaria. Hence * = 13/4 varas para materia prima, 1/3 41/4 [varas] para el desgaste de su propia maquinaria. * Por tanto.

Las 1 3/4 varas o los 7/4 de vara compran, por tanto, hierro y madera al

productor de ellos por este valor. 7/4 = 21/12. Pero surge aquí un nuevo problema. Con respecto al cultivador del lino, [veíamos que] la materia prima, parte del capital constante, no entraba en su producto vendido, porque ya había sido deducida [de él]. Aquí tenemos que descomponer todo el producto en trabajo adicional y maquinaria. Si nosotros mismos supusiéramos que el trabajo adicional equivale aquí a 2/3 del producto y la maquinaría a 1/3, restarían para el consumo 14/12. Y quedaría, como capital constante, 7/12 para maquinaria. Estos 7/12 refluirían al mecánico. El resto de las 12 varas estaría formado, pues, por 1/3 + 1/4 de vara, que el mecánico tendría que pagarse por el desgaste de su propia maquinaria, y por 7/12 de vara que el productor de hierro y madera le reintegra por maquinaria. Por tanto, 1/3 + 1/4 = 4/12 + 3/12 = 7/12. Y, además, los 7/12 reintegrados por el fabricante de hierro y madera (en total, 14/12 = 1 2/12 = 1 1/6).

La maquinaria y los instrumentos de trabajo del fabricante de hierro y madera' tienen que ser comprados al mecánico, al igual que los del tejedor, el hilandero y el cultivador del lino. Supongamos, pues, que un tercio de las 7/12 varas = 2/12 sea trabajo adicional. Por tanto estos 2/12 de vara podrán ser también consumidos. Los 5/12 restantes (en rigor 4/12 y 2/3

aunque no es necesario apurar tanto las cuentas) representan el capital constante contenido en el hacha del leñador y en la maquinaria del fabricante de hierro. (De las 14/12 varas quedarían 12/12, o sea 1 vara = 3 horas de trabajo = 3 chel.) Por tanto, de 1 vara [quedaría] 1/4 de vara para reponer [el desgaste de] la máquina constructora de maquinaria y 3/4 de vara para hierro, madera, etcétera. Por tanto, para el déchet de la máquina constructora de máquinas 7/12 de vara + 1/4 de vara = 7/12 + 3/12 = 10/12 de vara. Por otra parte, resultaría perfectamente inútil volver a descomponer en sus elementos los 3/4 de vara para el hierro y la madera y reintegrar una parte de ello al mecánico, quien, a su vez, devuelve otra parte al productor de hierro y de madera. Quedaría siempre un residuo y un progressus in infinitum * * Progresión hasta el infinito.

[c) Cambio de capital por capital entre los productores de medios de

producción. Producto anual del trabajo y producto adicional durante un año]

Enfoquemos, pues, la cosa tal y como ahora se plantea. El mecánico tiene que reponerse a sí mismo el valor de 10/12 o 5/6 de vara por el desgaste de la máquina. 3/4 o 9/12 de vara representan el valor correspondiente en hierro y madera. El mecánico se lo ha entregado al productor de hierro y madera, para reponer su materia prima. Conservamos como residuos 19/12 varas, o sea 1 vara y 7/12. Los 5/6 de vara que el mecánico retiene como residuo para reponer su déchet = 15/6 chel. = 15/6 horas de trabajo = 2 3/6 o 2 ½ chel. o 2 ½ horas de trabajo. El mecánico no puede aceptar lienzo alguno por este valor; tendría que volver a venderlo él mismo para poder reponer con los 2 ½ chel. el desgaste de su maquinaria, en una palabra, para poder fabricar nuevas máquinas constructoras de máquinas. Pero, ¿venderlo a quién? ¿[A] los productores de otros productos (fuera del hierro y la madera)? Pero estos productores han consumido ya en lienzo todo lo que podían consumir. Sólo les es posible cambiar por otros productos (fuera del trabajo contenido en su capital constante o del trabajo en que se descompone este capital) las 4 varas que constituyen el salario y la ganancia del tejedor. Y éstas ya las hemos incluido en la cuenta. ¿O se trata de que pague con ello a trabajadores? [No es posible, pues] ya hemos deducido de sus productos todo lo que ha añadido a ellos el trabajo, haciendo que todo se consumiera en lienzo. Para dar a la cosa una forma distinta:

Varas Chelines Horas de trabajo El tejedor debe reponer por maquinaria

El hilandero

El cultivador del lino 2/4 1 ½ 1 ½ El productor de hierro y madera 7/12 1 ¾ 1 ¾

Para simplificar el cálculo, digamos 4 varas = 12 chel. = 12 horas de trabajo. De ello, en concepto de trabajo (ganancia y salario) la tercera parte = 4/3 varas =11/3 varas. Quedarían, para capital constante, 2 2/3. De ellas, 3/4 para materia prima

y 1/4 para déchet de maquinaria. 2 2/3 = 8/3 = 32/12. De ello, 1/4 = 8/12. Estos 8/12 por el desgaste de la maquinaria [es] todo lo que conserva en su poder el mecánico, después de pagar 24/12 o 2 varas por la materia prima al fabricante del hierro y la madera. Ahora bien, sería falso gravar de nuevo a los fabricantes de hierro y madera por [concepto de] maquinaria, pues todo lo que tienen que reponer por este concepto, o sea 7/12 varas, ya ha sido cargado en cuenta al mecánico. Toda la maquinaria que necesitan para producir el hierro y la madera ha sido cargada en cuenta, y no podemos cargarla una vez más. Por tanto, las 2 varas finales por hierro y maderas (residuo de las 2 8/12) se descomponen íntegramente en trabajo, puesto que aquí no media materia prima, y pueden, por consiguiente, consumirse en lienzo. Por tanto, todo el residuo que queda son 8/12 varas o 2/3 varas por déchet dé la maquinaria empleada por el mecánico. En parte, todo el problema quedaría parcialmente resuelto si la parte del capital constante del agricultor que no se descompone por sí misma en trabajo adicional o en maquinaria, en vez de circular apareciera ya descontada, se repusiera a sí misma en su propia producción; si, por consiguiente, descontando la maquinaria, todo su producto circulante se descompusiera en ganancia y salario y pudiera, por tanto, consumirse en lienzo. En esto consistía una parte de la solución.

La otra parte consistía en que lo que en una esfera de producción aparece como capital constante aparezca en las otras ramas de producción como trabajo nuevo añadido durante el mismo año. Lo que en manos del tejedor aparece como capital constante se traduce, en gran parte, en ingreso del hilandero, del mecánico, del cultivador del lino y del productor de hierro o madera (del dueño de la mina de carbón, etc.;'pero, prescindamos de esto, para simplificar las cosas). (Es tan claro esto que, por ejemplo, si el mismo fabricante se dedica a hilar y tejer, su capital constante se revela más pequeño que el del tejedor y el capital añadido por él parece mayor, es decir, la parte de su producto que se traduce en trabajo adicional, ingreso, ganancia y salario. Así, en el tejedor el ingreso equivalía a 4 varas =12 chel. y el capital constante a 8 varas = 24 chel. y, si al mismo tiempo, se dedica a tejer, su ingreso equivaldrá a 6 varas. Su capital constante = 6 varas ídem, a saber, 2 varas = telar, 3 varas = lino y 1 vara = máquina de hilar.) Pero, en tercer lugar, la solución que hasta ahora habíamos encontrado consistía en que todos los productores que sólo suministran materia prima o

medios de producción a cambio del producto, que en fin de cuentas entra en el consumo individual, no pueden consumir su ingreso, su ganancia y su salario, el [trabajo] nuevo adicional, en su propio producto, sino que sólo pueden consumir la parte de valor de este producto que se descompone en ingreso en el producto consumible, o, lo que es lo mismo, [tienen que cambiarlo] por el producto consumible de otros productores, con arreglo al mismo valor. Su trabajo nuevo adicional entra, como parte integrante del valor, en el producto final, pero sólo es consumido en él, mientras que, en cuanto a su valor de uso, se contiene en él como materia prima o como maquinaria consumida. Por consiguiente, la parte del problema que aún queda por resolver se reduce a lo siguiente: ¿qué ocurre con los 2/3 de vara para el déchet [de la máquina constructora de máquinas] —no de las máquinas de trabajo empleadas, ya que éstas se descomponen en nuevo trabajo, encargado de dar la forma de nueva maquinaria a la materia prima, que, en cuanto tal y por sí mismo, no entraña una nueva materia prima que tenga un costo, sino del déchet de la máquina constructora de máquinas del mecánico—? O [dicho] en otra forma: ¿en qué condiciones puede este mecánico consumir en lienzo los 2/3 de vara = 2 chel. = 2 horas de trabajo y, al mismo tiempo, reponer su maquinaria? En esto consiste el verdadero problema. El hecno ocurre, en efecto, y tiene necesariamente que ocurrir. El problema estriba en saber cómo explicar este fenómeno. Prescindimos totalmente aquí de la parte de la ganancia que se convierte en nuevo capital (por consiguiente, tanto capital circulante como capital fijo, capital variable o constante). Esto nada tiene que ver con nuestro problema, ya que aquí es el nuevo trabajo (una parte del plustrabajo) el que crea y repone tanto el nuevo capital variable como el nuevo capital constante. Por tanto, dejando a un lado este caso, la suma del trabajo nuevo adicional, durante un año por ejemplo, será igual a la suma de la ganancia y el salario, es decir, igual a la suma del ingreso anual, desembolsada en productos que entren en el consumo individual, tales como alimento, vestido, combustible, vivienda, muebles, etcétera.

La suma de estos productos destinados al consumo es, en cuanto a su valor, igual a la suma del trabajo anualmente adicionado (de la suma de valor del ingreso). Esta cantidad de trabajo tiene que ser necesariamente igual a la suma del trabajo contenido en este producto, el adicional y el preexistente. En estos productos tiene que contarse necesariamente, no sólo el trabajo adicional,

sino también el capital constante contenido en ellos. Por consiguiente, su valor es igual a la suma de los salarios y las ganancias. Tomando como ejemplo el lienzo, [vemos que] éste representa la suma de los productos que anualmente entran en el consumo individual. El lienzo no sólo tiene que ser, en cuanto al valor, igual a todos los elementos de valor que lo integran, sino que su valor deberá ser consumible por los diversos productores que en él participan. Todo su valor deberá descomponerse en ganancia y salario, es decir, en trabajo adicional, a pesar de hallarse formado por trabajo adicional y capital constante. Esto se explica, en parte, como ya hemos dicho, por lo siguiente: Primero. Una parte del capital constante necesario para la producción del lienzo no entra a formar parte de ella, ni en cuanto al valor de uso ni en cuanto al valor de cambio. Se trata de la parte del lino que se descompone en simiente, etc.; la parte del capital constante del producto agrícola que no entra en circulación, sino que se reintegra, directa o indirectamente, a la producción, a la tierra. Esta parte se repone a sí misma y no necesita, por tanto, que el lienzo la restituya. < Puede ocurrir que el campesino venda su cosecha íntegra, digamos de 120 quarters. Pero, en este caso, tendrá que hacer que otro campesino le preste, por ejemplo, 12 qrs. de simiente, lo que obligará a ¿te a emplear como simiente de sus 120 qrs., en vez de 12 qrs., 24, en vez de 1/10 de su producto, 1/5. Pero, de los 240 qrs. seguirán descontándose como simiente, al igual que antes, 24 qrs. Se trata, sin embargo, de una diferencia en cuanto a la circulación. En uno de los casos, cuando cada campesino retira 1/10, entran en circulación 216 qrs. En el segundo caso, la circulación versa sobre 120 qrs. de la primera cosecha y 108 qrs. de la segunda, en total 228 qrs. Al consumidor real sólo llegan, en ambos casos, 216 qrs. Tenemos, pues, aquí un ejemplo de cómo la suma de valores entre dealers y dealers es mayor que la suma de valores entre dealers y consumers.* >48 (Esta misma diferencia se advierte, además, en todos los casos en que una parte de la ganancia se convierte en nuevo capital, en que las transacciones entre unos dealers y otros se alargan durante muchos años, etc.) * Traficantes y consumidores. Esta parte de la [materia prima necesaria] para la producción del lienzo, es decir, de los productos consumibles, no tiene, pues, por qué reponer una parte

48 Marx critica aquí la tesis smithiana retenida por Tooke, según la cual "el valor de las mercancías circulantes entre los diferentes negociantes no puede exceder nunca del valor de las que circulan entre negociantes y consumidores” (v. p. 113).

importante del capital constante que se necesita para su producción.

Segundo. Una gran parte del capital constante necesario para [la producción] del lienzo, es decir, para el producto consumible anual, se manifiesta, de una parte, como capital constante y, de otra parte, como trabajo adicional y se descompone, por tanto, de hecho, en ganancia y salario, en ingreso para uno, mientras que esta misma suma de valor aparece, para el otro, como capital. Así ocurre [por ejemplo] con una parte del capital constante [del tejedor] en el trabajo del hilandero, etcétera. Tercero. En todos los procesos intermedios necesarios hasta la elaboración del producto consumible, gran parte de los productos, fuera de las materias primas y los propios matériaux instrumentaux, no pasan al producto consumible en el valor de uso, sino solamente en cuanto elementos de valor, tal como sucede con la maquinaria, el carbón, el aceite, el talco, las correas, etc. En cada uno de estos procesos, que en realidad se limitan a producir el capital constante para la fase siguiente —en la medida en que la división del trabajo social hace de ellos ramas de negocios aparte—, el producto de cada fase se descompone en una parte, que representa trabajo adicional (que se descompone en ganancia y salario y, bajo la reserva más arriba enunciada,49 se convierte en ingreso) y otra parte, que representa el valor del capital constante consumido. Es, pues, evidente que, en cada una de estas esferas de producción, sólo puede ser consumida por sus productores una parte del producto que se descompone en salario y ganancia y que, por lo demás, una vez deducida la masa del producto, es igual al valor del capital constante contenida en ella. Pero, ninguno de estos productores consume ninguna parte de los productos de la fase anterior, de los productos de todas las fases, que, en realidad, se limitan a producir capital constante para una fase posterior. Por tanto, aunque el producto final —el lienzo, que representa todos los productos consumibles— está formado por trabajo adicional y capital constante y, por consiguiente, los últimos productores de este producto consumible sólo pueden consumir la parte de él que se descompone en el trabajo últimamente añadido, en la suma de los salarios y ganancias, en su ingreso, todos los productores del capital constante sólo realizan su trabajo nuevamente adicionado en el producto consumible. Y, por tanto, aunque éste

49 Marx se refiere a su explicación (pp. 127 s.) de que hace caso omiso, aquí, “de la parte de la ganancia que se convierte en nuevo capital”.

se halla formado por trabajo adicional y capital constante, su precio de compra—al margen de la parte de su producto igual a la cantidad del último trabajo adicionado— representa la suma de la cantidad total de trabajo añadido en la producción de su capital constante. Realizan todo el trabajo adicional, no en su propio producto, sino en el producto consumible, de tal modo que, para estos efectos, es lo mismo que si se hallase formado exclusivamente por salario y ganancia, por trabajo adicional.

Del producto consumible (del lienzo, pues el cambio de unos productos consumibles por otros y la transformación previa de las mercan­cías en dinero no hacen cambiar en nada los términos del problema) deducen los mismos productores, de cuya esfera sale finished * la parte del producto igual a su ingreso, igual al trabajo últimamente añadido por ellos, igual a la suma de salarios y ganancias. Con la otra parte del producto consumible pagan la parte integrante del valor de los productores que empiezan suministrándoles su capital constante. Por tanto, toda esta parte de su producto consumible cubre el valor del ingreso y del capital constante de los siguientes productores de este capital constante. Pero éstos retienen solamente la parte del producto consumible cuyo valor equivale a su ingreso. Con el resto vuelven a pagar a los productores de su capital constante, igual a ingreso más capital constante. Pero las cuentas sólo pueden salir bien siempre y cuando que la última parte del lienzo, del producto consumible, sólo sirva para reponer ingreso, nuevo trabajo adicional, y no capital constante. En efecto, según el supuesto de que se parte, el lienzo entra solamente en el consumo, y no vuelve a formar parte del capital constante de otra fase de producción. * Acabada. Esto ha quedado ya demostrado en lo tocante a una parte del producto agrícola. Solamente de los productos que entran como materias primas en el producto final podemos decir que se consuman como productos. Los otros sólo entran en el producto consumible como partes integrantes del valor. El producto consumible es comprado por el ingreso, es decir, por el salario y la ganancia. Por consiguiente, la suma de su valor debe poder descomponerse en salario y ganancia, es decir, en el trabajo adicional en todas sus fases. Ahora bien, cabe preguntar, ¿es que, fuera de la parte del producto agrícola, reintegrada por el productor mismo a la producción, fuera de la simiente, el ganado, el abono, etc., existe alguna otra parte del capital constante que no figure como producto consumible entre las partes

integrantes del valor, sino que se reponga por sí mismo, en especie, en la producción? Como es natural, aquí sólo puede hablarse del capital fijo, bajo todas sus formas, siempre y cuando que su valor entre y se consuma en la misma producción. Aparte de lo que ocurre en la agricultura (incluyendo la ganadería y la piscicultura, donde la reproducción se fomenta artificialmente, en la arboricultora, donde la reproducción, etc.), es decir, aparte de todas las materias primas del vestido, de los medios alimenticios propiamente dichos y una gran parte de los productos que entran en el capital fijo, tales como velas, jarcias, correas, etc., en la producción de las minas, en la minería, [encontramos] que una parte del capital constante se repone en especie a base del producto, razón por la cual la parte que entra en circulación no necesita reponer esta parte del capital constante. Por ejemplo, en la producción de hulla se utiliza una parte de la hulla [extraída] para mantener en marcha la máquina de vapor usada para achicar el agua o extraer el carbón.

Por tanto, el valor del producto anual equivale parcialmente a la parte del trabajo preexistente en carbón y que se consume en la producción de éste y, en parte, a la cantidad de trabajo adicional (prescindiendo del déchet de la maquinaria, etc.). Pero del producto total se descuenta directamente, para reintegrarla a la producción la parte del capital constante consistente en carbón. Nadie necesita reponer esta parte al productor, ya que se la repone él mismo. Si la productividad del trabajo no disminuye ni aumenta, permanecerá también invariable la parte del valor correspondiente a una parte del producto, equivalente a una determinada parte alícuota de la cantidad de trabajo existente en el producto, en parte preexistente y en parte adicionado durante el afio. Y también en las otras industrias mineras se opera, en parte, la reposición del capital constante en especie. Los desechos del producto, por ejemplo los desperdicios del algodón, etcétera, se echan a la tierra como abono o bien se emplean como materia prima en otras industrias, por ejemplo en la de trapos [para la elaboración] de papel. En casos de la naturaleza del primero, puede ocurrir que la parte del capital constante de una industria se cambie directamente por el capital constante de otra. Por ejemplo, el algodón por desechos de algodón para abono. Pero, en general, [media una] diferencia fundamental entre la fabricación de maquinaria y la producción originaria (de materias primas: hierro, madera,

carbón) y otras fases de la producción, ya que en las otras no se manifiesta un intercambio. El lienzo no puede formar parte del capital constante del hilandero. La hilaza (en cuanto tal) no puede [formar parte del capital constante] del cultivador del lino o del constructor de máquinas. Pero la materia prima de la máquina, aparte de ciertos productos agrícolas, como las correas, las jarcias, etc., está formada por hierro, madera, carbón, etc., al paso que, por otra parte, la parte entra, además, como medio de producción, en el capital constante de los productores de madera, hierro, carbón, etc. Por tanto, en realidad, se reponen unos a otros, en especie, una parte de su capital constante. Se efectúa intercambio de un capital constante por otro. Los simples cálculos no son, aquí, la cosa misma. El productor de hierro calcula al productor de máquinas el déchet de la maquinaria empleada en la producción de hierro y el fabricante de máquinas [calcula al productor de hierro] el déchet de su maquinaria empleada en producir máquinas. Supongamos que el productor de hierro y el de carbón sean una sola persona. En primer lugar, como hemos visto, se repone él mismo el carbón. Y, en segundo lugar, el valor de su producto total de hierro y carbón es igual al valor del trabajo adicional más el trabajo preexistente contenido en la maquinaria desgastada. De este producto total, después de descontar la cantidad de hierro que repone el valor de la maquinaria desgastada, queda la cantidad de hierro que se descompone en el trabajo adicional. La última parte forma la materia prima del fabricante de maquinaria, el fabricante de instrumentos, etc. Esta última parte se la paga el fabricante de maquinaria con lienzo. Para la primera, le suministra la máquina de repuesto.

Por otro lado, la parte del capital constante del fabricante de maquinaria que se descompone en el déchet de su maquinaria constructora de máquinas, instrumentos, etc., y, por tanto, ni en materia prima (prescindiendo aquí de las máquinas empleadas [en la producción de carbón y hierro] y de la parte del carbón que se repone a sí misma) ni en trabajo adicional y, por consiguiente, ni en salario ni en ganancia; este déchet se repone, pues, de hecho, apropiándose el mecánico una o dos de sus máquinas, como máquinas constructoras de máquinas. Esta parte de su producto se descompone, simplemente, en una demanda adicional de materia prima. En efecto, no representa nuevo trabajo adicional, puesto que en el producto total del trabajo se contenían tantas o cuantas máquinas de valor equivalente al de la materia prima, a la parte integrante de valor contenida en la máquina constructora de máquinas. Y

aunque es cierto que esta última parte integrante contiene, en realidad, trabajo adicional, éste es, en cuanto a su valor, igual a cero, ya que en la parte de las máquinas que representa el trabajo adicional no se cuenta el trabajo contenido en la materia prima ni en la maquinaria usada; y en la segunda parte, que repone la materia prima, no se cuenta la parte que repone nuevo trabajo y maquinaria; y, por tanto, en la tercera parte, considerada en cuanto al valor, no se contiene [tampoco] ni trabajo adicional ni materia prima, sino que esta parte de las máquinas representa solamente el déchet de la maquinaria. La maquinaria misma del fabricante de máquinas no es vendida. Es repuesta en especie y se deduce del producto total. Por tanto, las máquinas vendidas por él representan meramente materia prima (que se descompone simplemente en trabajo, calculando ya el déchet de la maquinaria del fabricante en bruto) y trabajo adicional, razón por la cual se descomponen en lienzo para él mismo y para el fabricante en bruto. Por lo que especialmente se refiere a él y al fabricante en bruto, éste descontará para la parte de su maquinaria que se haya wasted * la cantidad de hierro correspondiente a su valor. Y cambia esta cantidad con el fabricante de maquinaria, lo que quiere decir que ambos se pagan en especie y que este proceso no tiene nada que ver con la distribución del ingreso entre ellos. * Desgastado. Hasta aquí, el problema a que nos referimos y sobre el cual volveremos al tratar de la circulación del capital.50 En realidad, el capital constante se repone al volver a producirse constantemente de nuevo, reproduciéndose, en parte, al mismo tiempo. Pero la parte del capital constante que entra en el producto consumible se paga a costa del trabajo vivo que no entra en el producto consumible. Como este trabajo no se reembolsa en sus propios productos, puede descomponer en ingreso todo el producto consumible. Una parte del capital constante sólo es aparente si lo consideramos en el transcurso del año. Y otra, aunque entre en el producto total, no entra en el producto consumible ni como parte integrante del valor ni como valor de uso, sino que es repuesto en especie y permanece siempre incorporado a la producción.

Aquí hemos considerado cómo todo el producto consumible se distribuye y descompone en toda una serie de elementos de valor que entran en él y en las condiciones de producción [correspondientes].

50 V. El capital, tomo II, cap. XX.

Pero, al mismo tiempo y paralelamente, se desarrollan siempre el producto consumible (que, al traducirse en el salario, equivale siempre a la parte variable del capital), la producción del producto consumible y la producción de todas las partes del capital constante necesarias para su producción, entren o no entren en él. De este modo, todo capital se divide siempre, simultáneamente, en capital constante y variable y, aunque lo mismo la parte constante que la variable se repongan siempre mediante nuevos productos, continúa existiendo todo el tiempo del mismo modo, mientras persista del mismo modo la producción. Entre el fabricante de maquinaria y el productor originario, de hierro, madera, etc., media la relación que [hace que], en realidad, cambien entre sí una parte del capital constante (lo que nada tiene que ver con la descomposición de una parte del capital constante de uno en ingreso del otro),51 por cuanto que sus productos, aunque el uno [sirva] de fase preliminar para el otro, entran mutuamente como medios de producción en su mutuo capital constante. Con respecto a la maquinaria de que el productor de hierro, madera, etc., necesita, suministran al constructor de maquinaria, hierro, madera, etc., hasta la cuantía de valor de la máquina que se trata de reponer. Esta parte del capital constante del constructor de máquinas es, para él, exactamente lo mismo que la simiente es para el agricultor. Representa una parte de su producto anual, que se repone en especie y que no se descompone, para él, en ingreso. Por otra parte, al constructor de maquinaria se le repone en forma de materia prima, no sólo la materia prima [misma], sino también la parte integrante del valor de esta máquina consistente en trabajo adicional y en el déchet de su propia maquinaria. Por tanto, no sólo le repone el déchet de su propia maquinaria, sino que puede también considerarse a cuenta (como reposición) de una parte del déchet contenido en otras máquinas. Es cierto que también esta [máquina vendida] al productor de hierro contiene elementos de valor que equivalen a la materia prima y al trabajo adicional. Pero, a cambio de ello, hay que calcular en las otras máquinas si contienen, proporcionalmente, tanto menos déchet. Esta parte de su capital constante o del producto de su trabajo anual que se limita a reponer el capital constante que representa una parte de valor del déchet, no entra, por tanto, en las máquinas que el constructor de maquinaria vende a otros industriales. Ahora bien, por lo que se refiere al déchet de estas otras máquinas, éste sí es

51 En El capital, tomo II, cap. XX, critica Marx la concepción burguesa de que todo "lo que para uno es capital es para otro ingreso, y viceversa”. V. también tomo II, cap. XIX, y tomo III, cap. LI.

repuesto al constructor de maquinaria en los 2/3 de vara de lienzo más arriba mencionados = 2 horas de trabajo. Compra, por tanto, hierro en bruto, madera, etc., por la misma suma de valor y se repone bajo otra forma de su capital constante, [bajo la forma] del hierro en bruto. De este modo, una parte de su materia prima le repone, por tanto, aparte de la suma de valor de la materia prima, la suma de valor de su déchet. Pero esta materia prima, de parte del productor de hierro en bruto, etc., no se descompone meramente en tiempo de trabajo adicional, puesto que la maquinaria de estos productores de materias primas (hierro, madera, carbón, etc.) ha entrado ya en los cálculos.

Así, pues, todos los elementos del lienzo se descomponen en una suma de cantidades de trabajo que equivale a la suma del trabajo adicional, pero no a la suma de todo el trabajo contenido en el capital constante y eternizado mediante la reproducción. Por lo demás, es una mera tautología afirmar que la cantidad de trabajo, consistente en parte en trabajo vivo y en parte en trabajo preexistente, que forma la suma de mercancías que anualmente entran en el consumo individual y que, por tanto, se consume como ingreso, no puede ser mayor que [la suma del] trabajo adicionado durante el afio. En efecto, el ingreso equivale a la suma de las ganancias y los salarios, es decir, a la suma del nuevo trabajo añadido o a la suma de las mercancías, que contienen la misma cantidad de trabajo. El ejemplo del productor de hierro y el constructor de maquinaria no pasa de ser [eso,] un ejemplo. Entre las diferentes esferas de producción, siempre que los productos de ellas entran mutuamente como instrumentos de producción, media siempre un cambio en especie (aunque [aparezca, a veces,] oculto por una serie de transacciones monetarias) entre el capital constante de los unos y el de los otros. Y cuando esto ocurre, los consumidores del producto final que entra en el consumo no necesitan reponer este capital constante, puesto que ya ha sido repuesto. /299// <Por ejemplo: en la fabricación de locomotoras, hay diariamente vagones enteros de virutas de hierro, que se almacenan y se venden (o se descuentan en los cálculos) al mismo fabricante de hierro que suministra al fabricante de locomotoras su materia prima fundamental. Éste se encarga de devolver a este material su forma sólida, adicionándole nuevo trabajo. Sin embargo, bajo la forma en que las devuelve al fabricante de locomotoras, estas virutas forman la parte de valor del producto que repone la materia prima. Van y vienen, pues, entre estas dos fábricas, no las mismas virutas

precisamente, pero sí una cantidad constantemente determinada de ellas. Esta parte forma por turno la materia prima de ambas ramas industriales y se limita a emigrar, en cuanto al valor, de un shop * a otro. Por consiguiente, no entra en el producto final, sino que es reposición del capital constante en especie. * Taller.

En efecto, toda máquina suministrada por el fabricante de maquinaria, si nos fijamos en su valor, se descompone en materia prima, trabajo adicional y déchet de maquinaria. Pero, la suma total que entra en la producción de las otras esferas, tiene que ser, en cuanto al valor, igual al valor total de la maquinaria menos la parte del valor constante que va y viene constantemente entre el fabricante de maquinaria y el fabricante de hierro. Un quarter de vino vendido por el campesino es tan caro como otro y un quarter de trigo que se venda no resulta más barato que otro que se restituya a la tierra en forma de simiente. StiU * si el producto equivaliera a 6 quarters y el quarter a 3 libras esterlinas —incluyendo en cada quarter los elementos de valor [correspondientes] al trabajo adicional, la materia prima y la maquinaria—, y [el cultivador] tuviese que emplear 1 quarter como simiente, vendería a los consumidores solamente 5 quarters = 15 libras esterlinas. No le pagarían, por tanto, por la parte integrante del valor contenido en 1 quarter de simiente. En esto reside, cabalmente, el chiste del asunto: ¿cómo el valor del producto vendido equivale a todos los elementos de valor y al capital constante contenidos en él y cómo, sin embargo, el consumidor no paga el capital constante, a pesar de lo cual compra el producto? >52 /304// <A lo que queda dicho hay que añadir lo siguiente. Hasta qué punto el insípido Say no ha comprendido nada del asunto, lo indica la siguiente cita:

"Para acabar de comprender este problema de los ingresos, hay que tener en cuenta

52 El fragmento que figura entre paréntesis angulares aparece en la p. 304 del manuscrito, que corresponde al cap. cuarto. Según una nota de Marx, consignada a la cabeza de este fragmento, debía desplazarse al cap. tercero. En la p. 300 del manuscrito figura un fragmento sobre Say, que comienza con estas palabras: “Pero, antes, sobre lo que antecede, diremos lo siguiente”. En un cotejo de estos fragmentos, Doma la atención lo siguiente. El fragmento que figura en la p. 304 del manuscrito termina así: "Como el valor del producto vendido..." El final del fragmento sobre Say contiene la respuesta a esta pregunta: "El ingreso, formado solamente por trabajo añadido, puede reembolsar este producto, consistente en parte en trabajo añadido y en parte en trabajo preexistente...” A ello se debe el que el fragmento de la n. 304 se inserte antes que el fragmento sobre Say, colocado al final del apartado 10 del cap. III.

que el valor íntegro de un producto se distribuye en ingresos pagados a diversas personas, ya que el valor total de un producto se descompone en las ganancias de los terratenientes, de los capitalistas y de los industriales que han contribuido a crearlo. Lo que forma el ingreso de la sociedad equivale al valor bruto producido, y no, como creía la secta de los economistas,53 al producto neto de la tierra... Si una nación no contara con más ingresos que el excedente de los valores producidos sobre los valores consumidos, se llegaría a una consecuencia verdaderamente absurda, a saber: que la nación que consumiera durante el año los valores producidos por ella, no obtendría ingreso alguno” (l. c., t. II, págs. 63 s.).

Habría obtenido un ingreso el año anterior, pero no obtendría ninguno al siguiente afio. Es falso que se descomponga en ingreso el producto anual del trabajo, del que es simplemente parte el producto del trabajo anual. Puede afirmarse como correcto, en cambio, que eso ocurre con la parte del producto que entra en el consumo individual del afio. El ingreso, formado solamente por el trabajo adicional, puede pagar este producto, formado en parte por trabajo adicional y en parte por trabajo preexistente; es decir, el trabajo adicional [contenido] en estos productos no sólo puede pagarse en ellos a sí mismo, sino que puede pagar, además, el trabajo preexistente, ya que otra parte del producto, formado por trabajo preexistente y trabajo adicional, repone solamente el trabajo preexistente, el capital constante.> * Sin embargo

[11. Adiciones: Confusión de Smith en cuanto al problema de la medida de los valores. Carácter general de las contradicciones de A. Smith]

<A los puntos que acabamos de señalar y comentar en Adam Smith hay que añadir que, además de sus vacilaciones en cuanto a la determinación del valor —además de la aparente contradicción con respecto al salario—,54 hay que tener en cuenta la confusión [de conceptos] en que incurre al contundir la medida de valores como la medida inmanente que forma, al mismo tiempo, la sustancia de los valores, con la medida de valores en el sentido en que se llama medida de valores al dinero. Y en lo que al dinero se refiere, el intento

53 Véase supra, nota 17. 54 Marx se refiere aquí al círculo vicioso contenido en la concepción de Smith sobre la "tasa natural” del salario, de que ha hablado con anterioridad (v. p. 86).

—cuadratura del círculo— de encontrar una medida de valor inmutable que sirva a las otras de exponente constante. Acerca de las relaciones entre la medida de los valores como dinero y la determinación del valor mediante el tiempo de trabajo, véase la primera parte de mi libro.55 También en Ricardo encontramos, en parte, esta misma confusión.> /300//

 Las contradicciones de A[dam] Smith tienen la importancia de que encierran problemas que él mismo no resuelve, es verdad, pero que plantea por el hecho de contradecirse. Y lo que mejor demuestra su certero instinto, en este sentido, es que sus sucesores toman de él, unos tras otros, tan pronto uno de los lados [de la contradicción] como el otro.56

55 V. Contribución a b crítica de la economía política, cuaderno primero, pp. 62 a. 56 En esta edición, el fragmento en que se aplica el carácter general de las contradicciones de Smith figura al final del capítulo tercero, en concordancia con el lugar que este fragmento ocupa en el manuscrito de Marx y teniendo en cuenta que inmediatamente después de este fragmento vienen las líneas que dan comienzo al capítulo siguiente.

## [Capítulo IV] TEORÍAS SOBRE EL TRABAJO PRODUCTIVO Y EL TRABAJO IMPRODUCTIVO

ABORDAMOS ahora el último punto litigioso que vamos a considerar en este autor: la distinción entre el trabajo productivo y el trabajo improductivo. En todo hemos visto que A[dam] Smith es siempre discordante, y lo mismo ocurre con la determinación de lo que él llama trabajo productivo, como distinto del trabajo improductivo. Se mezclan y confunden en él dos determinaciones de lo que llama trabajo productivo y nos detendremos, ante todo, en la primera, que es la exacta.

### [1. Trabajo productivo, en el sentido de la producción capitalista: el trabajo que produce plusvalía]

Trabajo productivo, en el sentido de la producción capitalista, es el trabajo asalariado, que, al ser cambiado por la parte variable del capital (la parte del capital invertida en salarios) no sólo reproduce esta parte del capital (o el valor de su propia fuerza de trabajo), sino que produce, además, una plusvalía para el capitalista. Solamente así se convierte la mercancía o el dinero en capital, produce como capital. Solamente es productivo el trabajo asalariado que produce capital. (Es lo mismo que decir que el trabajo asalariado reproduce, incrementada, la suma de valor invertida en él o devuelve más trabajo que el que percibe en forma de salario.) La mera existencia de una clase capitalista, es decir, del capital, se basa en la productividad del trabajo, pero no en su productividad absoluta, sino en su productividad relativa. Por ejemplo, si una jornada de trabajo alcanzara solamente a sostener la vida del obrero, es decir, a reproducir su fuerza de trabajo, el trabajo sería productivo en términos absolutos, ya que sería reproductivo, es decir, repondría siempre los valores por él consumidos (iguales al valor de su propia fuerza de trabajo). Pero no sería productivo en

sentido capitalista, pues no produciría plusvalía alguna. (No produciría, en realidad, un valor nuevo, sino que se limitaría a reponer el valor anterior; consumiría este valor bajo una forma para reproducirlo bajo otra. Y, en este sentido, se dice que es productivo el trabajador cuya producción equivale a su propio consumo y no productivo el que consume más de lo que reproduce.) La base de esta productividad es la productividad relativa, en la que el trabajador, además de reponer el valor anterior, crea un valor nuevo, en que materializa en su producto más tiempo de trabajo del materializado en el producto que sostiene su vida como trabajador. Sobre este tipo de trabajo asalariado productivo descansa el capital, descansa su existencia. <Pero, suponiendo que no existiera capital, sino que el propio trabajador se apropiara el plustrabajo, el excedente de los valores creados por él sobre los valores que consume, no cabe duda de que este trabajo sería verdaderamente productivo, puesto que crearía nuevos valores. >

### [2. Ideas de los fisiócratas y mercantilistas acerca del trabajo productivo]

Esta concepción del trabajo productivo se deriva por sí misma de la concepción que A[dam] Smith tiene acerca del origen de la plusvalía, es decir, acerca de la esencia del capital. Allí donde profesa esta concepción, adopta la tendencia sostenida por los fisiócratas e incluso por los mercantilistas, limitándose a depurarla de una falsa interpretación y, por tanto, a desentrañar su meollo interior. Los fisiócratas, partiendo de su falsa concepción según la cual sólo es productivo el trabajo agrícola, sostenían el punto de vista acertado de que sólo es productivo, para el capitalismo, el trabajo creador de plusvalía, y no para él mismo, sino para el propietario de las condiciones de producción, el que produce un produit net * no precisamente para sí mismo, sino para el propietario de la tierra. En efecto, el surplus value ** o el tiempo de plustrabajo se materializa en un surplus produce *** o produit net. (Y también esto lo conciben falsamente, puesto que queda sobrante, por ejemplo, más trigo del que el trabajador y el arrendatario consumen, pero también queda sobrante más paño del que necesitan para vestirse los fabricantes de paño, el obrero textil y el master.) **** Y el mismo surplus value se concibe de un modo erróneo, ya que los fisiócratas tienen un concepto falso del value † y lo reducen al valor de uso del trabajo, y no al tiempo de trabajo, al trabajo social,

no cualitativo. Queda en pie, sin embargo, la determinación exacta de que sólo es productivo el trabajo asalariado que crea mayor valor del que cuesta. A[dam] Smith depura este modo de ver de la falsa interpretación que los fisiócratas le dan. * Producto neto. ** Plusvalía. *** Plusproducto, producto excedente. **** Patrono. † Valor. Retrocedamos ahora de los fisiócratas a los mercantilistas. También aquí nos encontramos con un aspecto que, aunque [dichos autores] no tengan conciencia de ello, entraña la misma concepción acerca del trabajo productivo. Los mercantilistas partían de la idea de que el trabajo sólo era productivo en aquellas ramas de producción cuyos productos, remitidos al extranjero, rinden más dinero del que han costado (o del que ha sido necesario exportar a cambio de ellos) y que permitían, por tanto, a un país participar en alto grado de los productos de las minas de oro y plata recién descubiertas. En estos países podían comprobar un rápido crecimiento de la riqueza y de la clase media. ¿A qué obedecía, en realidad, esta influencia del oro? Los salarios no aumentaban en proporción a los precios de las mercancías, lo que significaba que descendían, y ello hacía que aumentara el plustrabajo relativo, que se elevara la tasa de ganancia, no porque el trabajo fuera más productivo, sino porque descendía el salario absoluto (es decir, la suma de medios de vida obtenidos por el trabajador) o, dicho en otras palabras, porque la situación del trabajador empeoraba. En realidad, en estos países el trabajo era más productivo para sus patronos. Este hecho se hallaba relacionado con el influx * de metales preciosos, y ésta era la razón, oscuramente intuida, de que los mercantilistas sólo consideraran productivo el trabajo invertido en estas ramas de producción. * Aflujo.

 “El impresionante crecimiento [de la población] que en los últimos cincuenta o sesenta años se observa en casi toda Europa tal vez se deba, fundamentalmente, a la creciente productividad de las minas americanas. Al aumentar la plétora de metales preciosos” (of course ** como consecuencia del descenso de su valor real), “el precio de las mercancías aumenta en mayor proporción que el valor del trabajo; esto empeora la situación del trabajador y, al mismo tiempo, eleva las ganancias de su patrono, el cual puede dedicar más capital circulante a alquilar obreros, y ello hace que aumente el incremento de la población... Malthus observa que ‘el descubrimiento de las minas de América hizo que se triplicase o cuadruplicase el precio del trigo, pero sólo sirvió para duplicar el precio del trabajo... ’ El precio de las mercancías destinadas al consumo en el interior del país (el trigo, por ejemplo) no aumenta directamente como

consecuencia de la afluencia de dinero, pero, al descender la tasa de ganancia en la agricultura con respecto a la de la industria, se desplaza el capital de la primera a la segunda, lo que hace que cada capital arroje una ganancia más elevada que antes, y el aumento de las ganancias equivale siempre al descenso de los salarios” (John Barton, Observations on the Circumstances which influence the Condition of the Labouring Classes of Society, Londres, 1817, págs. 29 ss.). ** Evidentemente.

Así, pues, según Barton, tenemos, en primer lugar, que en la segunda mitad del siglo XVIII se había repetido el mismo fenómeno que en el último tercio del siglo XVI y durante el siglo XVII había dado pábulo al mercantilismo. Y, en segundo lugar, como sólo las mercancías exportadas se miden en oro y plata con-arreglo a su valor decreciente, mientras que las destinadas a la home consumption *** siguen midiéndose en oro y plata a tono con su valor anterior (hasta que la competencia entre los capitalistas se encargue de poner fin a la aplicación de estas dos medidas distintas), ello hace que el trabajo invertido en las primeras ramas de producción parezca ser directamente productivo, es decir, creador de plusvalía, por el hecho de rebajar el salario por debajo de su nivel anterior. *** Consumo interior.

### [3. Dualidad en la concepción del trabajo productivo por Adam Smith. Primera explicación: concepción del trabajo productivo como trabajo que se cambia por capital]

La segunda concepción falsa que Smith desarrolla acerca del capital productivo se halla tan entrelazada con su concepción acertada, que vemos cómo en el mismo pasaje se suceden la una a la otra sin transición. De ahí que, para ilustrar el primer punto de vista, tengamos que descoyuntar la cita, fragmentariamente:

"Hay una clase de trabajo que eleva el valor del objeto sobre el cual se invierte, y otra que no se traduce en el mismo resultado. La primera, puesto que produce un valor, puede llamarse trabajo productivo, la segunda, en cambio, trabajo improductivo. Así, el trabajo de un obrero manufacturero añade, por regla general, al valor del material por él elaborado el valor de su propio sustento y la ganancia de su patrono. En cambio, el trabajo de un criado

no añade valor alguno. Aunque el obrero manufacturero recibe por adelantado su salario del patrono, no le cuesta en realidad nada, ya que el valor de este salario le es reintegrado, generalmente, unido a una ganancia, por el valor acrecentado del objeto en que ha sido invertido su trabajo. El sustento de un criado, en cambio, no es nunca restituido. Una persona se enriquece cuando emplea a gran número de trabajadores manufactureros y se empobrece cuando tiene que sostener a un gran número de criados” (libro II, cap. III, vol. II, ed. McCuIloch, págs. 93$.).

En este pasaje y en el que le sigue, que en seguida citaremos, se confunden todavía más las dos determinaciones contradictorias: por productive labour * se entiende principalmente, éminemment,** el trabajo que produce una plusvalía, la “ganancia de su patrono", después de reproducir el value “de su propio sustento” (del labourer).*** Además, el manufacturar **** no puede grow richt † “cuando emplea a gran número de trabajadores manufactureros” (working men) †† si éstos, además del value que cuesta su propia maintenance, ††† no añaden un surplus value. *Trabajo productivo. ** Eminentemente. *** Trabajador. **** Manufacturero. † Enriquecerte. †† Trabajadores. ††† Sustento. Pero, en segundo lugar, A [dam] Smith entiende aquí por productive labour aquel que “produce un valor”. Dejando a un lado por el momento esta explicación, citaremos ante todo otros pasajes en que el primer punto de vista, unas veces, se repite y otras se formula con mayor nitidez y se desarrolla.

"Si se repartieran entre los trabajadores productivos los víveres y ropas que los [trabajadores] improductivos consumen, aquéllos reproducirían el valor total de su consumo unido a una ganancia" (l. c., pág. 109; libro II, cap. III).

Aquí, se entiende muy explícitamente por productive labourer * el que no sólo reproduce el full value ** de los medios de vida contenidos en el salario, sino que los reproduce, además, “con una ganancia”. * Trabajador productivo. ** Pleno valor. Sólo es trabajo productivo el trabajo que produce capital. Y para que el dinero o la mercancía se convierta en capital es necesario que se cambie directamente por la fuerza de trabajo y, además, para obtener a cambio de ellos más trabajo que el que en ellos mismos se contiene. En efecto, el valor de uso de la fuerza de trabajo no consiste, para el capitalista en cuanto tal, en

su valor de uso real, en la utilidad de este trabajo específico concreto que hace de él el trabajo de hilar, de tejer, etc., del mismo modo que al capitalista le tiene sin cuidado el valor de uso del producto de este trabajo como tal, ya que el producto es, para él, una mercancía (antes de pasar por su primera metamorfosis), y no un artículo de consumo. Lo que a él le interesa en la mercancía es que posea mayor valor de cambio que el que ha pagado por ella, por lo cual el valor de uso del trabajo consiste, para él, en que le devuelva una cantidad mayor de tiempo de trabajo que la pagada por él en forma de salario. Entre estos trabajadores productivos figuran, naturalmente, todos los que trabajan d’une manière ou d’une autre * en producir la mercancía, desde el trabajador manual propiamente dicho hasta el manager o el engineer ** (considerados como aparte del capitalista). De ahí que el último report † oficial inglés sobre las factories †† incluya “expresamente en la categoría de los trabajadores asalariados todas las personas que trabajan en la fábrica y en las oficinas correspondientes, exceptuando a los mismos fabricantes (véanse antes del final de esta basura las palabras del report). * De un modo o de otro. ** Gerente, ingeniero. † Informe. †† Fábricas. El trabajo productivo se determina aquí situándose en el punto de vista de la producción capitalista, y el propio A[dam] Smith agota conceptualmente el asunto y da en el clavo, pues uno de sus mayores méritos científicos (y Malthus tiene razón al señalar que esta distinción crítica entre el trabajo productivo y el trabajo improductivo es la base de toda la economía burguesa) está en haber determinado el trabajo productivo como el trabajo que se cambia directamente por capital, es decir, mediante un cambio en que las condiciones de producción del trabajo y el valor en general, dinero o mercancía, se convierten en capital (y el trabajo en trabajo asalariado en sentido científico). Con lo cual se define también en términos absolutos lo que es trabajo improductivo. Es el trabajo que no se cambia por capital, sino que se cambia directamente por un ingreso, es decir, por el salario o la ganancia (o también, naturalmente, por cualquiera de las diferentes rúbricas que participan como copartners †††de la ganancia del capitalista, tales como el interés o la renta de la tierra). ††† Copartícipes.

Allí donde todo el trabajo se reembolsa a sí mismo (como ocurre por ejemplo con el trabajo agrícola del campesino-siervo) o se cambia directamente por el ingreso (como el trabajo manufacturero de las ciudades, en el Asia), no existen ni capital ni trabajo asalariado, concebidos en el sentido

de la economía burguesa. Estas determinaciones no se derivan, por tanto, de la determinación material del trabajo (no de la naturaleza de su producto ni de la determinabilidad del trabajo como trabajo concreto), sino de la forma social determinada, de las relaciones sociales de producción en que se realiza. Por ejemplo, un actor teatral, incluso un clown, es, según esto, un trabajador productivo, siempre y cuando que trabaje al servicio de un capitalista (del entrepreneur),* a quien restituya más trabajo del que recibe de él en forma de salario; en cambio, el sastre remendón que trabaja en la casa del capitalista, repasándole los pantalones, se limita a suministrarle un valor de uso y es, por tanto, un trabajador improductivo. El trabajo del primero se cambia por capital, el del segundo por un ingreso. El primero crea una plusvalía; el segundo consume un ingreso. * Empresario. El trabajo productivo y el improductivo [se conciben] siempre, aquí, desde el punto de vista del poseedor de dinero, del capitalista, no desde el punto de vista del trabajador; de ahí la simpleza de Ganilh, etc., quienes revelan la ignorancia que tienen del asunto, al preguntarse si rinden dinero el trabajo, los servicios o la función de la prostituta, [del] lacayo, etc. /303// Un escritor no es un autor productivo porque produzca ideas, sino porque enriquece al editor o al librero que comercia con sus libros o en cuanto que es trabajador asalariado al servicio de un capitalista. Puede ocurrir que el valor de uso de la mercancía en que toma cuerpo el trabajo de un trabajador productivo tenga el carácter más insignificante. Pero tal determinación material para nada depende de esta cualidad suya, que tal vez exprese solamente una determinada relación social de producción. Se trata de una determinación del trabajo que no depende de su contenido o de su resultado, sino de la forma social determinada que reviste. Por otra parte, suponiendo que el capital se haya apoderado de toda la producción y que, por tanto, ya no se produzcan mercancías (como algo aparte de los simples valores de uso) por los trabajadores dueños de los medios de producción necesarios para producirlas, es decir, que sólo los capitalistas sean productores de mercancías (exceptuando una sola mercancía, la fuerza de trabajo), tendremos que el ingreso deberá cambiarse bien por las mercancías producidas exclusivamente por el capital o bien por trabajos que, al igual que aquellas mercancías, se compran para consumirse, es decir, solamente en función de su función material, de su valor de uso, de los servicios que por su determinación material puedan prestar al comprador y consumidor. Para el productor de tales servicios, estas prestaciones de servicios son mercancías.

Tienen un determinado valor de uso (real o imaginario) y un determinado valor de cambio. Pero, para el comprador, estos servicios son simples valores de uso, objetos en que consume su ingreso. Estos trabajadores improductivos no adquieren gratis su participación en el ingreso (el salario o la ganancia), su copartnership * en las mercancías creadas por el trabajo productivo, sino que tienen que comprar su share ** en ella; pero nada tienen que ver con su producción. * Coparticipación. ** Parte.

En todo caso, es evidente que cuanto más se invierta del ingreso (salario y ganancia) en las mercancías producidas por el capital, tanto menos podrá destinarse a las prestaciones de servicios de los trabajadores improductivos, y viceversa. La determinabilidad material del trabajo y, por tanto, de su producto no tiene de por sí nada que ver con esta distinción entre trabajo productivo e improductivo. Por ejemplo, los cocineros y los waiters * de un hotel público son trabajadores productivos siempre y cuando que su trabajo se convierta en capital para el propietario del hotel. Pero las mismas personas son trabajadores improductivos considerados como menial servants ** si en sus servicios no se invierte capital, sino un ingreso. Para mí, para el consumidor, las mismas personas del hotel son, desde luego, trabajadores improductivos. * Camareros. ** Sirvientes domésticos.

“La parte del producto anual de la tierra y del trabajo de cualquier país que repone un capital sólo se invierte directamente en el sustento de trabajadores productivos. Se limita a pagar los salarios del trabajo productivo. La parte directamente destinada a crear un ingreso, ya sea como ganancia o como renta, puede servir igualmente para sostener a trabajadores productivos o a trabajadores improductivos. Cualquiera que sea la parte de su fondo que alguien invierta como capital, espera siempre volver a reponerse de ella con una ganancia. De ahí que la invierta exclusivamente en sostener a trabajadores productivos; y, después de haberle servido a él en función de capital, crea un ingreso para éstos. Y cuando emplea una parte de ella en sostener a trabajadores improductivos de cualquier clase, esta parte se ve inmediatamente sustraída a su capital, para entrar en el fondo destinado al consumo directo" (l. c., pág. 98).

En la medida en que el capital se adueña de toda la producción, es decir, en que desaparece la industria doméstica y la pequeña industria, o sea la forma de la industria dirigida al propio consumo, no productora de mercancías, es

evidente que los trabajadores improductivos, cuyos servicios se cambian directamente por ingresos, sólo podrán prestar ya, en su mayor parte, servicios personales y que sólo una reducida minoría de ellos (tales como el cocinero, la costurera, el sastre remendón, etc.) producirán valores de uso materiales. La naturaleza misma de la cosa indica que no pueden producir ninguna clase de mercancías. En efecto, la mercancía en cuanto tal no es nunca objeto directo de consumo, sino portadora de valor de cambio. Por tanto, solamente una parte muy insignificante de estos trabajadores improductivos podrá, una vez desarrollado el modo capitalista de producción, participar directamente en la producción material. Tomará parte en ella simplemente mediante el cambio de sus servicios por ingresos. Lo cual no impide, como señala A[dam] Smith, que el valor de los servicios de estos trabajadores improductivos se determine o pueda determinarse del mismo modo (o de un modo análogo) que el de los prestados por los trabajadores productivos, a saber, por los costos de producción que represente la producción o conservación de ellos. Hay que tener en cuenta aquí otras circunstancias, cuya consideración no es de este lugar

 La fuerza de trabajo del trabajador productivo es, para él mismo, una mercancía. Y también lo [es] la del trabajador improductivo. Pero el trabajador productivo produce mercancías para el comprador de su fuerza de trabajo. El trabajador improductivo, en cambio, sólo produce para él valores de uso, y no mercancías, valores de uso reales o imaginarios. La característica del trabajador improductivo es que no produce mercancías para su comprador, pero sí las obtiene de él.

“El trabajo de algunos de los estamentos más encumbrados de la sociedad, al igual que el de los criados, no crea valor... Por ejemplo, el soberano, con todos sus funcionarios de justicia y los oficiales que sirven bajo él, el ejército y la marina, son trabajadores improductivos. Son los servidores de la sociedad y se sostienen de una parte del producto anual de la laboriosidad de otras gentes... Y de la misma categoría forman parte... los sacerdotes, los juristas, los médicos, los literatos y eruditos de todas clases, los actores teatrales, los bufones, músicos, cantantes de ópera, bailarines, etc.” (l. c., págs. 94 s.).

En sí y de por sí, como hemos dicho, esta distinción entre el trabajo productivo y el trabajo improductivo no tiene nada que ver ni con la especialidad concreta de los trabajos ni con el valor especial de uso en que tome cuerpo esta especialidad. En un caso, el trabajo se cambia por capital y

suministra una ganancia al capitalista; en el otro caso, representa un desembolso de uno de los artículos en que se consume un ingreso. Por ejemplo, el que trabaja para un fabricante de pianos es un trabajador productivo. Su trabajo no se limita a reponer el salario que percibe y consume, sino que, además, el producto que el fabricante de pianos vende, el piano, la mercancía, encierra una plusvalía sobre el valor del salario. Supongamos, en cambio, que compro todos los materiales necesarios para fabricar un piano (o, si queréis, que.el mismo trabajador los posea) y que, en vez de comprar el piano en la tienda, hago que se monte en mi propia casa. En este caso, el [que trabaja para el] fabricante de pianos será un trabajador improductivo, ya que su trabajo se cambia directamente por mi ingreso.

### [4. La segunda explicación de A. Smith: concepción del trabajo productivo como trabajo que se realiza en la mercancía]

Es claro,, sin embargo, que a medida que el capital va adueñándose de toda la producción —es decir, a medida que todas las mercancías se producen para el comercio, y no para el consumo directo, y a medida que esto ocurre va desarrollándose la productividad del trabajo— va estableciéndose también, más y más, una diferencia material entre trabajadores productivos e improductivos, en el sentido de que los primeros, con raras excepciones, producen exclusivamente mercancías, mientras que los segundos, salvo excepciones muy contadas, ejecutan solamente prestaciones de servicios personales. Por tanto, la primera clase produce la riqueza directa, material, formada por mercancías, todas las mercancías, exceptuando solamente una: la fuerza de trabajo. Es éste uno de los puntos de vista que llevan a A[dam] Smith a señalar otra diferencia, aparte de la differentia specifica primeramente establecida y que es, en principio, la determinante. Así, obedeciendo a diferentes asociaciones de ideas, dice A. Smith:

“El trabajo de un criado" (a diferencia del trabajo del manufacturar) * “... no añade valor alguno... el sustento de un criado no es nunca restituido. Una persona se enriquece cuando emplea a gran número de trabajadores manufactureros y se empobrece cuando tiene que sostener a gran número de criados. Sin embargo, el trabajo de éstos tiene su valor y es acreedor a su salario, ni más ni menos que el de aquéllos. Pero el trabajo del obrero de la manufactura se plasma y realiza en un

objeto concreto o en una mercancía vendible, que sigue existiendo, por lo menos, algún tiempo después de haber finalizado el trabajo. Es como si una determinada cantidad de trabajo se aglutinara y acumulara para poder ser empleada después, en caso necesario. Este objeto o, lo que tanto vale, el precio de este objeto puede más tarde, en caso necesario, poner en acción la misma cantidad de trabajo que originalmente se necesitó para producirlo. En cambio, el trabajo del criado no se plasma o realiza en un objeto concreto o en una mercancía vendible. Por lo general, sus servicios se esfuman en el momento mismo de prestarse y rara vez dejan una huella o un valor por el que más tarde pueda lograrse la misma cantidad de prestación de servicios... El trabajo de algunos de los estamentos más encumbrados de la sociedad, al igual que el de los criados, no crea valor ni se plasma y realiza en un objeto duradero ni en una mercancía vendible” (l. c., págs. 93 s. y passim). * Manufacturero.

Encontramos aquí los siguientes criterios determinantes del trabajo improductivo, que expresan al mismo tiempo los eslabones de la trayectoria interior del pensamiento de A[dam] Smith:

El labour del labourer improductivo es “improductivo, no crea valor”, “no añade valor alguno”, “el sustento” (af the unproductive labourer) ** “no es nunca restituido”, "no se plasma y realiza en un objeto concreto o en una mercancía vendible". Por el contrario, “por lo general, sus servicios se esfuman en el momento mismo de prestarse y rara vez dejan una huella o un valor por el que más tarde pueda lograrse la misma cantidad de prestación de servidos”. Por último: "no se plasma o realiza en un objeto duradero o en una mercancía vendible". ** Trabajador improductivo.

En esta concepción, los términos de “productivo", "creador de valor”, o “improductivo”, ‘‘no creador de valor”, se emplean en otro sentido que anteriormente. Ahora, no se refieren ya a la producción de una plusvalía que implique de por sí la reproducción de un equivalente por el valor consumido. Ahora, se dice que es productivo el trabajo de un trabajador cuando, en vez del valor consumido, crea un equivalente, al añadir a cualquier material, con su trabajo, una cantidad igual de valor que la contenida en su salario. Aquí, abandonamos ya el terreno de la determinación por la forma, de la determinación del trabajador productivo o improductivo en relación con la producción capitalista. Por la lectura del capítulo IX del libro IV (en el que critica la teoría fisiocrática) se ve que A[dam] Smith llega a esta aberración, de una parte, por oposición a los fisiócratas y, de otra, influido por ellos. El

trabajador que se limite a reponer anualmente el equivalente de su salario no es, para el capitalista, un trabajador productivo. Es cierto que le repone su salario, el precio de compra de su trabajo. Pero es exactamente la misma operación que si el capitalista comprara la mercancía que este trabajador produce. Compra el trabajo que se contiene en su capital constante y en el salario. Posee, ahora, en forma de mercancía, la misma cantidad de trabajo que antes poseía en forma de capital. Pero no por ello se convierte su dinero en capital. Para estos efectos, es lo mismo que si el propio trabajador poseyera sus condiciones de producción. Tiene que reducir anualmente del valor de su producto anual, para reponerlo, el valor de las condiciones de producción. Lo que consumiera o pudiera consumir anualmente equivaldría a la parte de valor de su producto, al trabajo nuevo añadido cada año a su capital constante. En este caso, no se trataría, por tanto, de una producción capitalista. La razón primordial de que A[dam] Smith califique este trabajo de “productivo” es la misma que mueve a los fisiócratas a llamarlo “stérile” y "nøon productive”. He aquí, en efecto, lo que nos dice A. Smith en el citado capítulo:

“En primer lugar, [los fisiócratas] reconocen que esta clase” (es decir, la clase industrial, que no se dedica a la agricultura) "reproduce anualmente el valor de su propio consumo anual y mantiene, por lo menos, la existencia del fondo o del capital, que garantiza su ocupación y su sustento... No cabe duda de que el arrendatario y el trabajador agrícola reproducen anualmente, además del capital que hace posible su trabajo y su sustento, un producto neto, una renta excedente para el propietario de la tierra... Es evidente que el trabajo de los arrendatarios y trabajadores agrícolas es más productivo que el de los comerciantes, artesanos y trabajadores manufactureros. Pero el hecho de que el producto de una clase sea más elevado no quiere decir que la otra deba considerarse estéril e improductiva’ (l. c., t. III [traducción de Garnier], página 530).

Como vemos, A[dam] Smith reincide aquí en la concepción fisiocrática. El “trabajo productivo” propiamente dicho, que produce una plusvalía y, por tanto, “un producto neto”, es el trabajo agrícola. A. Smith abandona, así, su propia concepción de la plusvalía y acepta la de los fisiócratas. Y, al mismo tiempo, alega en contra de ella que también el trabajo manufacturero (y, según él, el comercial) es trabajo productivo, aunque no en este sentido eminente de la palabra. Se sale, pues, del terreno de la determinación en cuanto a la forma, de la determinación de lo que es un

"trabajador productivo” desde el punto de vista-de la producción capitalista; y hace valer en contra de los fisiócratas el que la non agricultural, industrial class * reproduce su propio salario y, por tanto, produce un valor equivalente al que consume, con lo cual “mantiene, por lo menos, la existencia del fondo o del capital, que garantiza su ocupación”. Su segunda determinación de lo que es "trabajo productivo” nace, pues, en consonancia y por oposición a los fisiócratas. * La clase no agrícola, industrial.

"En segundo lugar”, dice A[dam] Smith, “seria completamente falso considerar, en relación con esto, a los artesanos, trabajadores manufactureros y comerciantes desde el mismo punto de vista que a los criados. El trabajo de un criado no conserva, en modo alguno, el fondo que garantiza su ocupación y su sustento. En última instancia, el criado se ocupa y se mantiene a costa de su señor y su trabajo no es de tal naturaleza que pueda reponer estos costos. Su trabajo consiste en servicios que, por lo general, se esfuman en el momento mismo de prestarse y no se plasman y realizan en una mercancía, de tal modo que pueda venderse, reponiendo así el valor de su sustento y de su salario. En cambio, el trabajo de los artesanos, comerciantes y trabajadores manufactureros se plasma y realiza de un modo natural en una cosa susceptible de ser vendida y cambiada. Por esta razón, en el capítulo que trata del trabajo productivo y del trabajo improductivo, incluyo a los artesanos, trabajadores manufactureros y comerciantes entre los trabajadores productivos y a los criados entre los trabajadores estériles e improductivos” (l. c., pág. 531).

Una vez que el capital se adueña de toda la producción, el ingreso, cuando se cambia por trabajo, no se cambia directamente por trabajo productor de mercancías, sino por simples prestaciones de servicios. Se cambia, en parte, por mercancías destinadas a servir como valores de uso y, en parte, por Services, por prestaciones de servicios, que, en cuanto tales, se consumen como valores de uso. Mercancía —a diferencia de la misma fuerza de trabajo— es una cosa que materialmente se enfrenta al hombre, que encierra para él cierta utilidad y en la que se plasma, se materializa una determinada cantidad de trabajo.

Llegamos así a la determinación que se contiene ya intrínsecamente en el punto I: trabajador productivo es aquel cuyo trabajo produce mercancías y, además, este trabajador no consume más mercancías de las que produce, de las que su trabajo cuesta. Su trabajo se plasma y realiza “en una cosa

susceptible de ser vendida y cambiad^’, “en una mercancía, de tal modo que pueda venderse, reponiendo así el valor de su sustento y de su salario" (es decir, el sustento y el salario del trabajador que produce estas mercancías). Al producir mercancías, el trabajador productivo reproduce constantemente el capital variable, que constantemente consume en forma de salario. Produce constantemente, como se ve, el fondo que lo sostiene, “que garantiza su ocupación y su sustento’’. En primer lugar, A[dam] Smith incluye, naturalmente, en trovad, qui se fixe et [se] réalise in a venal and exchangeable commodity * todos los trabajos intelectuales que se consumen directamente en la producción material. No sólo al trabajador manual directo u obrero que trabaja en la máquina, sino el overlooker, el ingenieur, el commis,** etc., en una palabra, el trabajo de todo el personal que se requiere en una determinada esfera de la producción material para producir una determinada mercancía y cuyo concurso de trabajos (cooperación) se necesita para producir las mercancías. En realidad, [estos trabajadores] añaden al capital constante su trabajo total y elevan en esta cuantía el valor del producto. (¿Hasta qué punto puede decirse esto de los banqueros, etc.?)57 * Trabajo que so plasma y realiza en una mercancía vendible y cambiable. ** Capataz, ingeniero, dependiente. En segundo lugar, A[dam] Smith dice que, en general, “generally", no ocurre así con el trabajo de los trabajadores improductivos. Aunque el capital se haya adueñado de la producción material y, por tanto, haya desaparecido a grandes rasgos la industria doméstica o el pequeño artesanado, que se encarga de producir directamente en la casa del consumidor los valores de uso que éste necesita, A[dam] Smith sabe perfectamente que una costurera que venga a mi casa para coser mis camisas, los operarios que reparan los muebles, el criado que limpia y cuida la casa o la cocinera encargada de guisar la carne, etc., plasman su trabajo en una cosa y, en realidad, elevan el valor de estas cosas, ni más ni menos que la costurera que cose en la fábrica, el maquinista que repara la máquina, los trabajadores que la limpian o la cocinera que presta sus servicios en un hotel como asalariada de un capitalista. Y estos valores de uso pueden ser también, en cuanto a la posibilidad, mercancías: las camisas pueden ser llevadas a la casa de empeños, la casa puede ser puesta en venta, los muebles pueden ser subastados, etc. Por tanto,

57 Acerca de los banqueros y del papel parasitario que desempeñan en la sociedad capitalista, V. El capital, tomo III, XXXII.

en cuanto a la posibilidad, también estas personas producen mercancías y añaden valor a los objetos de su trabajo. Pero estas personas representan una categoría muy reducida entre los trabajadores improductivos y no podríamos decir lo mismo que de ellos de los menial servants * [ni del los curas, los empleados del gobierno, los soldados, los músicos, etcétera. * Servidores domésticos.

Ahora bien, por grande o pequeño que sea el número de estos “trabajadores improductivos”, puede darse por sentado, en todo caso, y aparece admitido por la frase restrictiva de que “generalmente, sus servicios se esfuman en el momento mismo de prestarse”, etc., que no es, necesariamente, ni la especialidad del trabajo ni la forma de manifestarse su producto lo que los hace ser “productivos" o “improductivos”. El mismo trabajo puede ser productivo si lo compro como capitalista, como productor, para valorizarlo, o improductivo si lo compro como consumidor que invierte en ello un ingreso, para consumir su valor de uso, lo mismo si este valor de uso desaparece al desaparecer la actividad de la fuerza de trabajo que si se plasma o materializa en una cosa. Para quien como capitalista ha comprado su trabajo, para el propietario del hotel, la cocinera produce una mercancía; el consumidor del muttonchop ** tiene que pagar su trabajo y reembolsa al propietario del hotel (prescindiendo de la ganancia) el fondo a base del cual éste sigue pagando a la cocinera. En cambio, yo compro el trabajo de una cocinera para que me guise la carne, etc., no para valorizar su trabajo en general, sino para disfrutarlo, para usarlo como este trabajo determinado y concreto, y en este sentido su trabajo es improductivo, aunque pueda plasmarse en un producto material y llegar a ser una mercancía vendible (en cuanto al resultado), como lo es, efectivamente, para el propietario del hotel. Pero sigue habiendo una gran diferencia (conceptual): la cocinera no me repone a mí (al particular) el fondo de que le pago, porque yo no compro su trabajo como creador de valor, sino simplemente por razón de su valor de uso. Y su trabajo no me reembolsa tampoco el fondo de que le pago, es decir, su salario, del mismo modo que, al pagar la comida del hotel, no me permite comprar y consumir por segunda vez la misma comida. Y esta diferencia se da también entre 1¿ mismas mercancías. La mercancía que el capitalista compra para reponer su capital constante (por ejemplo, la tela de algodón, si se trata de un estampador de telas) repone su valor en la tela estampada. En cambio, si la compra para usarla él mismo, la mercancía no le repone lo que ha invertido.

** Chuleta de cordero. La inmensa mayoría de la sociedad, es decir, la clase obrera, tiene, por lo demás, que encargarse ella misma de efectuar este trabajo, lo que sólo puede hacer siempre y cuando que trabaje “productivamente”. Sólo puede guisar su carne a condición de que produzca un salario con que [pueda] comprarla, y para poder limpiar sus muebles y su cuarto o simplemente lustrar sus botas necesita producir el valor de los muebles, el alquiler del cuarto o las botas. Por tanto, para esta clase de los obreros productivos se revela como “trabajo improductivo” el que efectúan para sí mismos. Este trabajo improductivo jamás les permite repetir el mismo trabajo improductivo si antes y para ello no se ocupan de trabajar productivamente.

En tercer lugar y de otra parte: Un entrepreneur * de teatros, conciertos, prostíbulos, etc., compra la disponibilidad temporal de la fuerza de trabajo de los actores, músicos, prostitutas, etc., in fact ** por medio de un rodeo que sólo interesa desde el punto de vista económico-formal; en cuanto al resultado, el movimiento es el mismo; compra este llamado "trabajo improductivo”, cuyos “servicios se esfuman en el momento mismo de prestarse” y que no se plasman o realizan en “un objeto duradero” (llamado también particular) *** “o en una mercancía vendible” (fuera de ellos mismos). Su venta al público le proporciona un salario y una ganancia. Y estos servicios, que ha comprado, le permiten volver a venderlos, con lo que se renueva por medio de ellos el fondo del que se pagan. Y lo mismo puede decirse, por ejemplo, del trabajo de los clercs **** que prestan servicios en el bufete de un abogado, con la particularidad, además, de que estos servicios toman cuerpo, generalmente, bajo la forma de enormes montones de papeles, en bulky “particular subjects”. † * Empresario. ** De hecho. *** Especial. **** Escribiente». † Multitud de asuntos particulares, muy voluminosos. Es cierto que el entrepreneur †† se cobra estos servicios de los ingresos obtenidos del público. Pero lo mismo puede decirse de todos los productos que entran en el consumo individual. Y aunque el país no puede., desde luego, exportar estos productos en cuanto tales, sí puede exportar a quienes los prestan. Por ejemplo, Francia exporta bailarines, cocineros, etc., y Alemania maestros de escuela. Y claro está que con los maestros de escuela y los bailarines se exportan también los ingresos que producen, mientras que la exportación de zapatillas de baile y de libros produce un return ††† en el país exportador. †† Empresario. ††† Contravalor,

Así, pues, si, de un lado, una parte del trabajo que se llama improductivo se traduce en valores de uso materiales que lo mismo podrían ser mercancías (vendible commodities),a de otro lado tenemos que una parte de los meros servicios, que no revisten forma objetiva —que no existen como cosas independientes de quienes prestan los servicios ni pasan a formar parte de una mercancía como parte integrante de su valor— pueden comprarse con capital (por el comprador directo del trabajo), reponen su propio salario y arrojan una ganancia. En suma, la producción de estos servicios puede incluirse, en parte, entre el capital, del mismo modo que una parte del trabajo que se materializa en cosas útiles puede comprarse directamente con los ingresos y no entra en la producción capitalista. a Mercancías vendibles.

En cuarto lugar, el mundo todo de las mercancías puede dividirse en dos grandes partes. La primera la forma la fuerza de trabajo y la segunda todas las demás mercancías. Ahora bien, la compra de los servicios que crean, mantienen, modifican, etc., la fuerza de trabajo, que, en suma, le dan una especialidad o simplemente la conservan, por ejemplo los servicios del maestro de escuela, cuando son “industrialmente necesarios” o útiles, los servicios del médico, necesarios para la conservación de la salud, fuente de todos los valores, y para mantener la misma fuerza de trabajo, son, por tanto, servicios que hacen posible la existencia de “una mercancía susceptible de ser comprada”, es decir, de la misma fuerza de trabajo y que forman parte de sus costos de producción o reproducción. Sin embargo, A[dam] Smith era consciente de que la “education” sólo en muy pequeña parte entraba en los costos de producción de la gran masa de los working men * En todo caso, los servicios del médico deben incluirse entre los faux frais de production ** Se los podría incluir entre los costos de reparación de la fuerza de trabajo. Supongamos que, por cualquier motivo, desaparecieran el salario y la ganancia juntos en cuanto a su valor total (por ejemplo, porque la nación se volviera más haragana) y también, al mismo tiempo, en cuanto a su valor de uso (porque el trabajo, como consecuencia de las malas cosechas, resultara más improductivo); en una palabra, que disminuyera la parte del producto cuyo valor equivale al ingreso, al disminuir la cantidad de nuevo trabajo añadido en el último afio y al resultar este trabajo más improductivo. En estas condiciones, si tanto el capitalista como el obrero quisieran seguir consumiendo la misma suma de valor que antes en cosas materiales, tendrían que reducir lo invertido en pagar los servicios de médicos, maestros de

escuela, etc. Y, caso de verse obligados a mantener por estos conceptos los mismos pagos que antes, no tendrían más remedio que limitar su consumo de otras cosas. Es, pues, evidente que el trabajo del médico y el maestro de escuela no crean por sí mismos el fondo de que sale el pago de sus servicios, aunque sus trabajos entren en los costos de producción del fondo que en general crea todos los valores, es decir, en los costos de producción de la fuerza de trabajo. *Trabajadores. ** Falsos gastos de producción. A[dam] Smith sigue diciendo:

“En tercer lugar, parece falso afirmar, bajo cualquier supuesto, que el trabajo de los artesanos, trabajadores manufactureros y comerciantes no acrecienta el ingreso real de la sociedad. Aunque supongamos, por ejemplo, que, como ocurre en estos sistemas, el valor del consumo diario, mensual y anual de esta clase es exactamente igual al valor de su producción diaria, mensual y anual, de ello no se desprendería, en modo alguno, que su trabajo no añade nada al ingreso real de la sociedad, al valor real del producto anual de la tierra y del trabajo del país. Por ejemplo, un artesano que en los seis primeros meses después de la recolección ejecute un trabajo por valor de diez libras esterlinas, aunque durante el mismo tiempo consuma trigo y otros productos necesarios para el sustento por valor de diez libras esterlinas, añadirá un valor de diez libras esterlinas al producto anual de la tierra y del trabajo. A la par que consume una renta semestral de diez libras esterlinas en trigo y en otros productos necesarios para el sustento, su trabajo produce durante el mismo tiempo un valor igual, con el que puede comprar un ingreso semestral equivalente para sí mismo o para otro. Por consiguiente, el valor de lo que durante estos seis meses produce y consume al mismo tiempo no equivale a diez, sino a veinte libras esterlinas. Cabe, ciertamente, la posibilidad de que, en un momento cualquiera, este valor quede reducido, en su existencia, a diez libras esterlinas. Pero si el trigo y los otros productos necesarios para el sustento por valor de diez libras esterlinas, que el artesano consume, fuesen gastados por un soldado o un criado, tendríamos que la parte de valor del producto anual existente al final del semestre sería diez libras esterlinas menor de lo que sería como consecuencia del trabajo del artesano. Aunque se supusiera que el valor producido por el artesano en cualquier momento no sería mayor que el valor consumido por él, el valor total de las mercancías realmente existentes en el mercado en todo momento sería, como resultado del trabajo, mayor del que sería sin éste’’ (l. c., t III [traducción Garnier], págs. 531-533).

El valor total de las mercancías que en determinado momento se hallan en el mercado ¿no es, a causa del “trabajo improductivo”, mayor de lo que sería

sin ello? ¿No se encuentran en el mercado, en un momento dado, además de trigo y carne, etc., prostitutas, abogados, sermones, conciertos, teatros, soldados, políticos, etc.? Estas gentes no adquieren gratis el trigo y otros denrées de nécessité o d’agrément * A cambio de ellos entregan u ofrecen sus servicios, que, como tales, tienen un valor de uso y también, en virtud de su costo de producción, un valor de cambio. Calculada en articles ** consumibles, en cada momento existe, además de los articles consumibles existentes en forma de denrées, una cantidad de artículos consumibles como servicios. La suma total de artículos consumibles es, pues, en todo momento, superior de lo que sería sin la de servicios consumibles. Pero, en segundo lugar, es también más elevado el valor, ya que es igual al de las mercancías que estos servicios entrañan e igual al valor de los servicios mismos, puesto que aquí, como en todo cambio de una mercancía por otra, se caminan equivalentes y, por tanto, existe un doble valor, de una parte del lado del comprador y, de la otra, del lado del vendedor. <Y A[dam] Smith sigue diciendo, con referencia a los fisiócratas: * Géneros necesarios o agradables. ** Artículos.

“Cuando los partidarios de este sistema dicen que el consumo de los artesanos, trabajadores manufactureros y comerciantes equivale al valor de lo que producen, probablemente quieren decir, pura y simplemente, que el ingreso de estos trabajadores o el fondo destinado a su sustento equivale a este valor” (es decir, al valor de lo que producen) (l. c., pág. 533).

Y los fisiócratas no se equivocaban al decir esto, con referencia por igual a los ouvriers y maître,* teniendo en cuenta que la renta de la tierra es, simplemente, una rúbrica especial de la ganancia de los segundos.> * Obreros y patrono. <A[dam] Smith hace notar a propósito de lo mismo, es decir, al hacer la crítica de los fisiócratas, libro IV, cap. IX (ed. Garnier, t. III):

“El producto anual de la tierra y del trabajo de una sociedad sólo puede aumentar de dos modos: el primero, perfeccionando la capacidad productiva del trabajo útil que se lleva a cabo en esta sociedad, y el segundo, aumentando la cantidad de este trabajo. Y para que se perfeccione de algún modo o aumente la fuerza de la capacidad productiva del trabajo útil tiene que perfeccionarse la pericia del trabajador o tienen que perfeccionarse las maquinas con ayuda de las cuales trabaja. El aumento de la cantidad de trabajo útil que se lleva a cabo en una sociedad depende exclusivamente del aumento del capital que se mantiene en

acción, y, a su vez, el aumento de este capital tiene que ser necesariamente igual a la cuantía de los ahorros de los ingresos logrados por quienes rigen y administran este capital o por quienes se lo han prestado” (págs. 5341.).

Estamos aquí ante un doble círculo vicioso. En primer lugar, el producto anual aumenta por efecto de una mayor productividad del trabajo. Todos los medios empleados para incrementar esta productividad (a menos que respondan a contingencias naturales, como estaciones favorables, etc.) requieren el aumento del capital. Y, para que el capital aumente, es necesario que aumente el producto anual del trabajador. Primer círculo vicioso. Y, en segundo lugar, el producto anual puede aumentar mediante el aumento de la cantidad de trabajo empleado. Y, a su vez, la cantidad de trabajo empleado sólo puede aumentar si previamente aumenta el capital qui le tient (al trovad) en activité.* Segundo círculo vicioso. Smith trata de salir de los dos círculos viciosos mediante el épargner.** Entendiendo por tal, en efecto, la conversión del ingreso en capital.. * Que lo mantiene (al trabajo) en actividad. ** Ahorrar. Ya de por sí es falso concebir la ganancia en su integridad como “ingreso” del capitalista. La ley de la producción capitalista requiere más bien que una parte del plustrabajo, del trabajo no retribuido ejecutado por el trabajador, se convierta en capital. Si el capitalista actúa como tal capitalista, es decir, como funcionario del capital, puede que él se represente esto como un abono, pero él mismo tiene que darse cuenta de que se trata de un fondo de reserva necesario. Ahora bien, el aumento de la cantidad de trabajo no depende solamente del número de trabajadores, sino [también] de la duración de la jornada de trabajo. Por tanto, la cantidad de trabajo puede también aumentar sin necesidad de que aumente la parte del capital destinada a salarios. Y, partiendo de este supuesto, no es necesario tampoco que aumente la maquinaria, etc. (aunque ésta se desgaste más rápidamente, lo cual no altera en nada los términos del problema). Lo único que tiene que aumentar necesariamente es la parte de la materia prima destinada a simientes, etc. Y no cabe duda de que, partiendo de un país dado (prescindiendo del comercio exterior), el plustrabajo puede destinarse primeramente a la agricultura, antes de emplearlo en las industrias que obtienen de ella la matière brute.* Una parte de esta matière brute, por ejemplo el carbón, el hierro, la madera, el pescado (este último, por ejemplo, en calidad de abono), en una palabra, todos los abonos no animales, pueden obtenerse simplemente mediante el aumento del trabajo. En esto no puede fallar la cosa. Y, por otra parte, se ha demostrado

ya con anterioridad que el aumento de la productividad [del trabajo] sólo presupone, originariamente, la concentración del capital, y no su acumulación.58 Más tarde, ambos procesos se complementan. > * Materia prima. <La razón de que los fisiócratas preconicen el laissez faite, laissez passer,** es decir, la libre competencia, se contiene acertadamente en las siguientes frases de Smith: ** Dejad hacer, dejad pasar.

“El cambio entre estas dos clases distintas del pueblo” (campo y ciudad) “representa, en última instancia, el cambio de cierta cantidad de materias primas por cierta cantidad de productos manufacturados. Por consiguiente, Cuanto más caros resulten éstos, más baratas saldrán aquéllas, y todo lo que eleve en un país el precio de los artículos manufacturados hará descender el precio de los artículos agrícolas y conducirá, por tanto, a una paralización de la agricultura.”

Pues bien, todas las entreves, genes aux manufactures et au commerce étranger * encarecen las mercancías manufacturadas, etc. Ergo,** etcétera (Smith, l. c., pág. 554).> * Trabas y obstáculos a las manufacturas y al comercio extranjero. ** Por tanto.

 La segunda concepción de Smith acerca del “trabajo productivo” y del "trabajo improductivo” o, mejor dicho, la que aparece en él entrelazada con la primera tiende, pues, a sostener que es el primer trabajo el que produce la mercancía, mientras que el segundo no produce "mercancía alguna”. Smith no niega que ambos trabajos sean una mercancía. Véase la cita anterior: “El trabajo de éstos tiene su valor y reclama un salario al igual que el de aquéllos” (es decir, desde el punto de vista económico, pues del aspecto moral no se trata ni en un tipo de trabajo ni en el otro). Pero el concepto de mercancía implica que el trabajo se materialice, tome cuerpo, se realice en un producto. El trabajo mismo, visto directamente, en su existencia viva, no puede concebirse inmediatamente como mercancía, pues, vista así, sólo lo es la fuerza de trabajo, cuya manifestación temporal es el trabajo mismo.

58 De la concentración del capital, como condición originaria para el incremento de la productividad del trabajo, habla Marx en el cuaderno IV de su manuscrito, pp. 171 s. (apartado sobre "La plusvalía relativa", “La división del trabajo”).

Solamente de este modo puede desarrollarse el trabajo asalariado, y otro tanto ocurre con el "trabajo improductivo”, que A[dam] Smith determina siempre por el costo de producción necesario para producir al “trabajador improductivo”. Por tanto, la mercancía debe distinguirse del trabajo mismo, como una existencia aparte. Y, entonces, vemos que el mundo de las mercancías se descompone en dos grandes categorías:

de una parte, la fuerza de trabajo; de otra parte, las mercancías mismas.

Sin embargo, eso de la materialización, etc., del trabajo no debe tomarse en un sentido tan literal como lo hace A[dam] Smith. Cuando hablamos de la mercancía como materialización del trabajo —en el sentido de su valor de cambio— nos referimos a una existencia puramente figurada, es decir, a una existencia puramente social de la mercancía, que nada tiene que ver con su realidad corpórea; nos la representamos como una determinada cantidad de trabajo social o de dinero. Cabe la posibilidad de que el trabajo concreto que la produce no deje en ella huella alguna. En la mercancía manufacturada, esta huella se acusa en la forma que al exterior conserva la materia prima. En la agricultura, etc., si la forma que han mantenido las mercancías, por ejemplo el trigo, el buey, etc., es también producto del trabajo humano y producto, además, de un trabajo que se trasmite por herencia y se complementa de generación en generación, ello no se trasluce en el producto mismo. Y en otros trabajos de tipo industrial no corresponde en modo alguno a la finalidad del trabajo el hacer cambiar la forma de la cosa, sino el cambiar solamente la determinación del lugar. Por ejemplo, cuando una mercancía se transporta de China a Inglaterra, etc., la huella de este trabajo no se manifiesta en la cosa misma (más que para quienes recuerden que la cosa [de que se trata] no es un producto inglés). Así, pues, la materialización del trabajo no debe entenderse en este sentido (por tanto, en lo que a esto se refiere, la ilusión nace del hecho de que una relación social adopte la forma de una cosa). Queda en pie, sin embargo, el que la mercancía se manifiesta como trabajo pretérito materializado y, por tanto, si no se presenta bajo la forma de una cosa, sólo puede revestir la forma de la fuerza de trabajo, pero nunca directamente (sino por medio de un rodeo, que aunque parezca prácticamente indiferente, no lo es, sin embargo, en la determinación de los diferentes salarios) como si fuese el mismo trabajo vivo. Trabajo productivo sería, por

tanto, el trabajo productor de mercancías o que produce directamente, que crea, desarrolla o sostiene, que reproduce la fuerza de trabajo misma. A[dam] Smith excluye a ésta de su rúbrica del trabajo productivo; sin razón, pero con cierto certero instinto de que, de incluirla, abriría de par en par las puertas a las false pretensions * del trabajo productivo. * Pretensiones infundadas.

Prescindiendo, pues, de la misma fuerza de trabajo, tenemos que el trabajo productivo es aquel que produce mercancías, productos materiales cuya creación requiere una determinada cantidad de trabajo o tiempo de trabajo. Entre estos productos materiales figuran todos los productos del arte y de la ciencia, libros, cuadros, estatuas, etc., siempre y cuando que se materialicen en cosas. Pero, además, el producto del trabajo tiene que ser una mercancía en el sentido de “mercancía vendible”, es decir, una mercancía bajo su primera forma, llamada todavía a recorrer su metamorfosis. (Puede ocurrir que un fabricante se construya él mismo una máquina si no la encuentra ya construida, pero no para venderla, sino para emplearla como valor de uso. No obstante, la utilizará como parte de su capital constante y, por tanto, la irá vendiendo poco a poco, a trozos, bajo la forma del producto a cuya producción contribuye.) Por tanto, ciertos trabajos de los menial servants * pueden manifestarse también (en potencia) como mercancías, incluso en los mismos valores de uso, materialmente considerados. Sin embargo, el suyo no es un trabajo productivo, porque, en realidad, no produce “mercancías”, sino que produce directamente valores de uso. Y por lo que se refiere a los trabajos que son productivos para su comprador o para el employer ** mismo, como ocurre por ejemplo con el trabajo de los actores para los empresarios teatrales, se revelarían como improductivos por el hecho de que sus compradores no pueden venderlos al público en forma de mercancía, sino bajo la forma de la actividad misma. * Servidora domésticos. ** Patrono. Prescindiendo de estos casos, es trabajo productivo el que produce mercancías, y trabajo improductivo el que produce servicios personales. El primero se traduce en una mercancía vendible, mientras que el segundo se consume y tiene que ser consumido durante su operación. El primero incluye (exceptuando el trabajo que crea la fuerza de trabajo misma) toda la riqueza material e intelectual que reviste una forma material, desde la carne a los libros; el segundo abarca todos los trabajos que satisfacen cualquier

necesidad, imaginaria o real, del individuo o que se le imponen a éste, incluso en contra de su voluntad. La mercancía es la forma más elemental de la riqueza burguesa. Por tanto, la definición del “trabajo productivo” como el trabajo productor de “mercancías” corresponde también a un punto de vista mucho más elemental que la definición del trabajo productivo como el trabajo que produce capital. Los adversarios de A[dam] Smith no prestan atención a la primera explicación de este autor ajustada a la realidad y, en cambio, se atienen a la segunda, poniendo de relieve las contradicciones e inconsecuencias a que inevitablemente da pie. Y, además, se facilitan la tarea, a su vez, al fijarse en el contenido material del trabajo, haciendo hincapié en la determinación de que el trabajo debe plasmarse en un producto más o menos duradero. Pero, en seguida, [viene] lo que especialmente ha provocado la polémica.

Antes, queremos decir esto. A[dam] Smith dice del sistema fisiocrático que todo su mérito consiste en haber representad *

que ‘la riqueza de las naciones no consiste en el oro y la plata no consumibles, sino en los bienes consumibles que afio tras afio son reproducidos por el trabajo de la sociedad” (t III [traducción Garnier], l. IV, cap. IX, pág. 538).

De aquí se deriva su segunda definición del productive labour. La determinación de la plusvalía depende, naturalmente, de la forma que revista el valor mismo. En el sistema monetario y mercantil la plusvalía se manifiesta, por tanto, como dinero; entre los fisiócratas como producto de la tierra, como producto agrícola; por último, en A[dam] Smith pura y simplemente como mercancía. Cuando los fisiócratas entran en la sustancia del valor, éste se reduce totalmente, para ellos, al simple valor de uso (materia), como para los mercantilistas se reduce a la mera forma del valor, a [la] forma en que se manifiesta el producto como trabajo social general, [es decir,] al dinero; en A[dam] Smith, se compendian las dos condiciones de la mercancía, el valor de uso y el valor de cambio y ello hace que se considere productivo todo trabajo que se materialice en cualquier valor de uso, [en] cualquier producto útil. Y el hecho de que sea el trabajo el que se manifiesta en él, entraña ya el que, al mismo tiempo, dicho producto equivale a una determinada cantidad de trabajo social general. A[dam] Smith, en contra de los fisiócratas, vuelve a presentar el valor del producto como lo esencial de la riqueza burguesa, pero abandonando, por otra parte, la forma puramente fantástica —la forma del

oro y la plata— bajo la que los mercantilistas ven el valor. Toda mercancía es de por sí dinero. Pero es innegable que, con ello, al mismo tiempo, A[dam] Smith reincide plus ou moins ** en la idea mercantilista acerca de la "durabilidad”, que es, in fact, inconsommabilité.*** Recuérdese el pasaje de Petty (véase mi cuaderno I, página 109,59 donde se cita a Petty, Political Arithmetick), en el que la riqueza se tasa con arreglo a los grados en que es imperecedera, más o menos durable, colocándose a la cabeza de ella, en última instancia, “como riqueza imperecedera” el oro y la plata. * Expuesto. ** Más o menos. *** De hecho, inconsumibilidad.

"Al limitar” (dice A[dolphe] Blanqui, Histoire de l’économie politique, Bruselas, 1839, pág. 152) ‘Ta cualidad de la riqueza exclusivamente a los valores que toman cuerpo en objetos materiales, suprime del libro de la producción toda la masa ilimitada de los valores inmateriales, nacidos del capital moral de las naciones civilizadas”, etcétera.

### [5. Vulgarización de la economía política burguesa en cuanto a la determinación del trabajo productivo]

Lo que en especial ha provocado la polémica contra la distinción establecida por A[dam] Smith entre trabajo productivo y trabajo improductivo —polémica que, sin embargo, se limita a los dii minorum gentium * (el más importante de los cuales sigue siendo Storch), ya que ningún economista importante participa en ella, nadie de quien pueda afirmarse que haya aportado algún conocimiento a la economía política, y que es, en cambio, el caballo de batalla de los second-rate fellows ** y muy especialmente de los maestros de escuela, compiladores de manuales y autores de compendios, así como de los retóricos diletantes y vulgarizadores en este campo— son las siguientes causas. A la gran masa de los llamados trabajadores “elevados” —tales como los funcionarios del Estado, los militares, virtuosos, médicos, curas, caballeros, abogados, etc.— que, en parte, lejos de ser productivos, son esencialmente destructivos, lo que no es obstáculo para que sepan apropiarse una parte muy grande de la riqueza “material”, en parte mediante la venta de sus mercancías

59 Marx se refiere a su obra Contribución a la crítica de la economía política, cuaderno primero. La ata de Petty a que se hace referencia figura en las pp. 137 s.

“inmateriales” y en parte imponiéndolas a la fuerza, no les resultaba agradable, ni mucho menos, verse incluidos, económicamente, en la misma categoría que los bufones y los menial servants,*** apareciendo simplemente como consumidores y parásitos de los productores propiamente dicho (o, más exactamente, como agentes de la producción). Era una curiosa profanación de aquellas funciones que hasta ahora aparecían nimbadas con el halo de la santidad y a las que se tributaba supersticiosa adoración. La economía política, en su periodo clásico, exactamente lo mismo que la propia burguesía en su periodo de advenediza, adopta una actitud rigurosa y crítica ante la maquinaria del Estado, etc. Más tarde, ella misma comprende —como se revela también en la práctica— y aprende por experiencia que de su propia organización brota la necesidad de una combinación social heredada de todas estas clases en parte totalmente improductivas. * Dioses menores. ** Gentes de segunda fila. *** Servidores domésticos. Por cuanto esos “trabajadores improductivos” no crean ninguna clase de disfrutes y su compra, por tanto, depende totalmente del modo como el agente de la producción quiere invertir su salario o su ganancia, y por cuanto que, además, y desde otro punto de vista, estos servicios responden a una necesidad o se imponen ellos mismos por las dolencias físicas (como los de los médicos), por las flaquezas espirituales (en el caso de los curas) o por los conflictos entre los intereses privados y los intereses nacionales (como ocurre con los funcionarios del Estado, todos los lawyers,**** los policías y los soldados), constituyen, para A[dam] Smith, como para el mismo capitalista industrial y para la clase obrera, faux frais de production, los cuales deben, por tanto, limitarse, en lo posible, al mínimo estrictamente necesario y reducirse al nivel más barato posible. La sociedad burguesa se encarga de reproducir bajo forma propia todo aquello que había combatido bajo una forma feudal o absolutista. Así, pues, para los sicofantes de esta sociedad, ante todo, y especialmente para los estamentos más altos, constituye un buen negocio el restaurar teóricamente incluso la parte puramente parasitaria de estos “trabajadores improductivos” y también el poner de relieve las exageradas pretensiones de la parte indispensable de ellos. Se proclamaba [así], en realidad, la dependencia de las clases ideológicas, etc., con respecto a los capitalistas. **** Abogados.

En segundo lugar, tan pronto estos como aquellos economistas presentaban como “trabajadores improductivos” a una parte de los agentes de

la producción (de la producción material misma). Los terratenientes, por ejemplo, eran considerados así por los economistas representativos del capital industrial (Ricardo). Otros (por ejemplo, Carey) declaraban “trabajador improductivo” al commerçant * propiamente dicho. Y hasta había algunos que incluso declaraban improductivo al “capitalista” mismo o que, por lo menos, trataban de reducir sus pretensiones con respecto a la riqueza material a un “salario”, es decir, al salario propio de un “obrero productivo”. Muchos de los trabajadores intelectuales parecían mantenerse al margen de este escepticismo. Había llegado la hora de establecer una transacción, reconociendo la “productividad” de todas las clases no legitimadas entre los agentes de la producción material. Una mano lava a la otra y había que demostrar, como en Fable of the Bees.60 que, incluso desde el punto de vista económico, “productivo”, el mundo burgués, con todos sus “trabajadores improductivos”, es el mejor de todos los mundos; tanto más cuanto que, a su vez, los “trabajadores improductivos” se detienen a hacer consideraciones críticas acerca de la productividad de las clases en las que figuran los fruges consumere'nati ** y también acerca de los agentes de la producción, tales como los terratenientes, que no hacen absolutamente nada, etc. Tanto los ociosos como sus parásitos deben encontrar su acomodo en el mejor de los mundos posibles. * Comerciante. * Los nacidos para consumir los frutos, verso de Horacio. En tercer lugar, de cualquier modo que se desarrolle la dominación del capital —y, en realidad, de ello dependerán cada vez más las esferas de producción que no se relacionan directamente con la creación de la riqueza material, principalmente las ciencias positivas (las ciencias naturales), puestas a contribución como medios de la producción material—, los underlings *** sicofánticos de la economía política creían glorificar y justificar todas y cada una de sus esferas de acción presentándolas “en conexión” con la producción de la riqueza material —como medios de ellas—, honrando a todos con el título de “trabajador productivo” en el “primero” de los dos sentidos, es decir, como un labourer que trabaja al servicio del capital, que de uno u otro modo rinde a éste una utilidad en su proceso de enriquecimiento, etcétera. ** Subordinados. En este sentido, habría que dar preferencia a quienes, como Malthus,

60 Se trata de la sátira del escritor inglés Mandeville titulada The Table of the Bees: or Private Vices, Public Benefits. ("La fábula de las abejas, o Vides privados, beneficios públicos”.)

defienden directamente la necesidad y utilidad de los "trabajadores improductivos” y de los simples parásitos.

### [6. Los partidarios de las ideas de Smith sobre el trabajo productivo. Algunos datos sobre la historia del tema]

### [a) Los partidarios de la primera concepción: Ricardo, Sismondi]

No vale la pena detenerse en las simplezas de G[ermain] Garnier (traductor de Smith), del conde de Lauderdale, Brougham, Say, Storch y, más tarde, Sénior, Rossi, etc., acerca de este punto. Citaremos solamente dos o tres pasajes característicos. Pero, antes, queremos citar un pasaje de Ricardo, en el que pone de manifiesto que para los “trabajadores productivos” es mucho más útil que los apropiadores de plusvalía (ganancia, renta de la tierra) la consuman en sostener “trabajadores improductivos” (menial servants, por ejemplo) que en productos de lujo creados por “trabajadores productivos”. <Sismondi [en] Nouveaux principes, t. I, pág. 148, acepta la explicación acertada de la distinción de Smith (que Ricardo considera también evidente). La distinción real entre la cuse productiva y la improductiva [,dice,] está en que

"una cambia siempre su trabajo por el capital de la nación, mientras que la otra lo cambia siempre por una parte de la renta nacional”.

Sismondi —también a tono con A. Smith— [dice] acerca de la plusvalía:

“Aunque el trabajador, con su trabajo diario, produce mucho más de lo necesario para cubrir su diario sustento, es raro que, después de repartir con el terrateniente y el capitalista, le quede algo sustancioso por encima de lo estrictamente necesario” (Sismondi, Nouveaux principes, t. 1, pág. 87).>

Ricardo dice:

“Si un terrateniente o un capitalista gasta sus ingresos, como lo hacían los barones de tiempos pasados, en sostener a gran número de lacayos o criados, necesitará

emplear mucho más trabajo que si los invirtiera en comprar costosos vestidos, muebles valiosos, coches, caballos y otros objetos de lujo. El ingreso neto y el ingreso bruto serían en ambos casos los mismos, pero el primero se realizaría en diferentes mercancías. Suponiendo que yo tenga un ingreso de 10.000 libras esterlinas, ocuparía casi la misma cantidad de trabajo productivo si lo invirtiera en costosos vestidos y valiosos muebles, etc., que si lo gastara en adquirir una cantidad de productos alimenticios y ropas corrientes del mismo valor. Sin embargo, si realizara mi ingreso en la primera clase de valores, no emplearía como consecuencia de ello más trabajo, sino que me recrearía en el disfrute de mis muebles y vestidos, y asunto terminado. Pero si invierto mi ingreso en productos alimenticios, en ropas corrientes y en criados habituales, todos aquellos a quienes diese ocupación con mi ingreso de 10.000 libras esterlinas o con los víveres y las ropas corrientes susceptibles de ser adquiridos por esa suma aumentarían la demanda de trabajadores ya existente, aumento que sólo se produciría precisamente por haber elegido yo este tipo de inversión de mi ingreso. Y, como los trabajadores se hallan interesados en la demanda de trabajo, tienen que desear, naturalmente, que se desgaje la mayor cantidad posible del ingreso destinado a artículos de lujo y al sostenimiento de criados” (Ricardo, Principies, 3’ ed., 1821, págs. 475 a.).

### [b) Intentos anteriores de distinguir entre trabajo productivo y trabajo improductivo (D’Avenant, Petty)]

D’Avenant cita, tomándola de un viejo estadístico, Gregory King, una lista titulada Scheme of the Income and Expense of the severa! Families of England, calculáted for the year 1688. El studiosus King divide aquí al pueblo en dos clases fundamentales; “los que incrementan la riqueza del Reino, 2.675.000 heads” * y “los que restringen la riqueza del Reino, 2.825.000 heads”; la primera es, por tanto, la [clase] “productiva”, la segunda la [clase] “improductiva"; la clase “productiva" la forman los lores, baronets, caballeros, esquires, gentlemen, persons in office and places,** comerciantes dedicados al comercio marítimo, persons in the Law, Clergymen, freeholdefs, farmers, persons in the liberal arts and sciences, shopkeepers and tradesmen, artisans and handicrafts, Naval Officers, Military Officers.*** En cambio, figuran en la clase “improductiva" los marineros (common seamen), labouring people and out servants **** (que son los obreros agrícolas y los jornaleros de las manufacturas), los cottagers † (que, en tiempo de D’Avenant, representaban todavía la quinta parte de toda la población de Inglaterra), common

soldiers, paupers, gipsies, thieves, beggars y vagrants generally. †† Y D’Avenant explica del siguiente modo esta lista jerárquica del studiosus King: * Cabezas. ** Barones, caballeros, personas de alta alcurnia, altos funcionarios. *** Juristas, sacerdotes, propietarios de fincas, arrendatarios, personas dedicadas a las artes liberales y las ciencias, tenderos y comerciantes, artesanos, oficiales de la marina y del ejército. **** Marineros comunes, pueblo trabajador y sirvientes de fuera. † Los que viven en chozas, †† Soldados rasos, pobres, gitanos, ladrones, mendigos y vagabundos en general.

"Quiere significar con ello que la primera dase del pueblo se sostiene a sí misma con los productos de la tierra, las artes y la actividad industrial, añadiendo todos los años algo al capital de la nación, aparte de lo cual contribuye anualmente, en tal o cual cantidad, con el excedente, al sustento de otros. [En cambio,] los de la segunda clase se sostienen en parte trabajando, pero el resto, como ocurre con las mujeres y los niños de éstos, se sustentan a costa de los demás; [representan una] carga anual para el público, ya que consumen anualmente tanto como por lo demás se agrega al fondo general de la nación” (D’Avenant, An Essay upon the Probable Methods of Making a People Gainers in the Ballance of Trade, Londres, 1699, pág. 50).

Por lo demás, no deja de ser característica la siguiente cita de D’Avenant en cuanto a las ideas de los mercantilistas acerca de la plusvalía:

“La exportación de nuestro producto enriquecerá a Inglaterra; [para] salir gananciosos en la balanza comercial, debemos exportar nuestros productos, comprando con ellos los de procedencia extranjera que necesitamos para nuestro consumo y obtenemos así un excedente en metales preciosos o en mercancías, que podemos vender en otros países; este excedente es la ganancia que una nación obtiene del comercio y que será mayor o menor según la mayor o menor frugalidad natural del pueblo exportador” (frugalidad que poseen los holandeses, pero no los ingleses, l. c., págs. 46 s.) “o del bajo precio del trabajo y de las mercancías manufacturadas, que les permite vender las mercancías baratas y a un precio que no puede ser mejorado en los mercados extranjeros" (D’Avenant, l. c., págs. 45 s.). <“En lo que se consume dentro del país, el uno se limita a perder lo que el otro gana, sin que, en general, se enriquezca la nación; pero todo lo que se consume en el extranjero representa una ganancia clara y segura” (An Essay on the East India Trade, etc., Londres, 1697, pág. 31).>

<Este escrito, incorporado a una obra de D’Avenant, que éste trata de defender,61 no es el mismo citado por MacCulloch, Considerations on the East

61 La traducción de este pasaje se ha cotejado con lo que Marx dice acerca de D’Avenant en su cuaderno de extractos del que han sido tomadas todas las citas de este autor (en la cubierta de este

India Trade, 1701.> Por lo demás, no debemos considerar a estos mercantilistas tan necios como tratan de presentárnoslos los librecambistas vulgares de un periodo posterior. En el vol. II de sus Discourses on the Public Revenues, and on the Trade of England, etc., Londres, 1698, dice D’Avenant, entre otras cosas:

"El oro y la plata son, en realidad, la medida del comercio, pero la fuente y el origen de él es, en todas las naciones, el producto natural o artificial del país o lo que su trabajo e industria producen. Y tan es así, que una nación puede, por cualquier circunstancia, perder toda clase de moneda, pero, si cuenta con una abundante población y es industriosa, hábil en el comercio y en la navegación, si está dotada de buenos puertos y tiene un suelo fértil en diversos productos, este pueblo desarrollará el comercio y dispondrá en seguida de oro y plata en abundancia, lo que quiere decir que la riqueza real y efectiva de un país consiste en su producto interior” (pág. 15). "El oro y la plata están tan lejos de ser las únicas cosas que merecen el nombre de tesoro o riqueza de una nación que, en realidad, el oro no es ya, en el fondo, más que la unidad monetaria con que los hombres acostumbran a calcular en sus operaciones comerciales” (pág. 16). “Por riqueza entendemos lo que mantiene en la abundancia, el bienestar y la seguridad a los príncipes y a la gran mayoría de su pueblo; y es también tesoro lo que el oro y la plata pueden convertir” (converte) "en edificios y en mejoras de la tierra, al igual que otras cosas que pueden cambiarse por estos metales, como los frutos de la tierra, las mercancías manufacturadas y los aparejos de los buques... Más aún, pueden considerarse también como riqueza de una nación los bienes perecederos, siempre y cuando que sean convertibles en oro y plata, aunque no puedan cambiarse por estos metales, y los consideramos como riqueza no solamente entre unos individuos y otros, sino también entre unos y otros países” (págs. 60 s.). “El pueblo común es el estómago del organismo del Estado [y], en España, este estómago no asimilaba debidamente el dinero, no lo digería...” “El comercio y las manufacturas son los únicos medios que pueden asegurar la digestión y distribución del oro y la plata, con las que el organismo del Estado se nutre” (págs. 62 s.).

Por lo demás, también en Petty nos encontramos ya con los trabajadores productivos (que en él no incluyen a los soldados):

“Labradores, marineros, soldados, artesanos y comerciantes son los verdaderos pilares de toda comunidad; todas las demás grandes profesiones nacen de las

cuaderno figura, de pullo y letra de Marx, la nota “Manchester, julio 1845”).

debilidades y los defectos de éstas; ahora bien, en el navegante se aúnan tres de éstas” (las de navigator, merchant y soldier) (Political Arithmetick, etc., Londres, 1699, pág. 177). “El trabajo del marinero y el flete de los buques responde siempre a la naturaleza de una mercancía exportada y aquello en que excede de las importaciones aporta dinero al país” (l. c., pág. 179).

Tomando pie de esto, Petty se detiene a desarrollar, una vez más, las ventajas de la división del trabajo:

"Quienes disponen del comercio marítimo pueden trabajar con fletes más baratos y mayor ganancia que quienes tienen que pagar un flete mayor (más caro), pues así como los unos hacen ropas más baratas, etc., otros más caras, etc., así también los que disponen del comercio marítimo, construyen diferentes clases de buques para distintos fines, barcos marítimos, barcos fluviales, comerciales, de guerra, etc., y ésta [es] una de las causas fundamentales de la mayor baratura de los fletes [de los holandeses] que [de los] de sus vecinos, pues ellos cuentan con un tipo especial de barcos para cada rama comerciar’ (l. c., págs. 179 s.).

En este punto, por lo demás, Petty [pone de relieve] su total coincidencia con A. Smith, cuando dice, más adelante:

Si se les quita el timón a los industriales, etc., para entregar [dinero] a quienes en general se ocupan de tal modo que "no producen ninguna cosa material o cosas de valor y utilidad real para la comunidad; en este caso, disminuye la riqueza de la sociedad, pues de otro modo que aquellas ocupaciones deben considerarse las distracciones y actividades del espíritu, que, moderadamente empleadas, capacitan e inclinan a los hombres y que son de por sí más importantes” (l. c., pág. 198). “Después de calcular la cifra de población que es necesaria para el trabajo industrial, el resto puede dedicarse tranquilamente y sin daño para la comunidad a las artes y actividades que sirven para el placer y el embellecimiento [de la vida], la más importante de las cuales es el progreso del conocimiento de la naturaleza" (l. c., pág. 199). “Puede ganarse más con la manufactura que con la agricultura y más con el comercio que con la manufactura” (l. c., pág. 172). "Un marinero vale por tres labradores” (página 178). /VII-318//

//VIII-346/ Petty, plusvalía. En un pasaje de Petty podemos descubrir una intuición de lo que es la plusvalía, aunque la trata solamente bajo la forma de renta de la tierra. Sobre todo, si lo ponemos en relación con el siguiente pasaje, en el que Petty determina el valor relativo de la plata y el trigo por las cantidades relativas de estos objetos que es posible producir en el mismo

tiempo de trabajo.

“Si un hombre puede transportar hasta Londres una onza de plata extraída de las entrañas de la tierra en el Perú en el mismo tiempo que necesitaría para producir un bushel de trigo, lo uno sería el precio natural de lo otro; y si, al abrirse nuevas minas más rentables, pudiera extraer dos onzas de plata con el mismo esfuerzo con que antes una, el trigo, adquirido al precio de diez chelines el bushel, resultaría tan barato, caeteris paribus,* como antes al precio de cinco chelines.” “Hagamos que den hombres trabajen durante diez años para cosechar trigo y que el mismo número de hombres trabajen durante el mismo tiempo para extraer plata; [en estas condiciones,] yo diría que el rendimiento neto [obtenido] en plata representaría el precio del rendimiento neto total en trigo y que partes iguales de la una serían el predo de partes iguales del otro." "El trigo resultará el doble de caro si en el mismo tiempo doscientos hombres pudieran hacer lo mismo que antes cien” (On Taxes and Contributions, 1662) (ed. 1679, páginas 31, 24, 67). * En igualdad de circunstancias.

Los pasajes a que más arriba me refiero son los siguientes:

“Cuando crecen las industrias y las bellas artes, la agricultura tiene que retroceder o tiene que aumentar el ingreso de los agricultores por su trabajo y, como consecuencia de ello, descender las rentas de la tierra” (pág. 193). “Si en Inglaterra han creado las industrias y las manufacturas..., si se dedica a ellas una parte mayor de la población que antes y si el precio del trigo no es hoy más elevado que antes, ya que en la actualidad hay más agricultores y menos gentes ocupadas en el comercio y las industrias, tiene que ser ésta una razón... para que desciendan las rentas de la tierra. Supongamos, por ejemplo, que el predo del trigo sean 5 chel. o 60 pen. el bushel; si la renta de la tierra en qué se cosecha representa la tercera share1’ (es decir, la tercera parte), “tendremos que de los 60 pen. 20 pen. corresponden a la tierra y 40 pen. al agricultor; pero, si el salario del cultivador de la tierra se elevara en la octava parte, o sea de 8 pen. a 9 en un día, en estas condiciones la participación del agricultor en el bushel de trigo se elevaría de 40 pen. a 45, a consecuencia de lo cual la renta de la tierra descendería de 20 a 15 pen, ya que partimos del supuesto de que el precio del trigo se mantiene invariable, pues si lo intentásemos podríamos (como se hace en Holanda) importar trigo del extranjero, donde la situación de la agricultura no ha cambiado” (Political Arithmetick, Londres, 1699, págs. 193 s.). /VIII-347// * //VIII-364/ <Petty. El pasaje anterior de Petty debe ponerse en relación con el siguiente, en el que la renta de la tierra es, en general, un surplus value,

un produit net:

"Supongamos que un hombre dedique a cultivar trigo con sus manos una determinada extensión de tierra, es decir, que la labre, la siembre, la siegue y la recolecte, que trille y recoja el trigo, en una palabra, que haga todo lo que el cultivo del trigo exige. Yo afirmo que —si este hombre descuenta la simiente y todo aquello que ha consumido personalmente o ha tenido que entregar a otros a cambio de ropas o de otros artículos para cubrir sus necesidades naturales— el trigo restante será la renta real de la tierra correspondiente a este afio; y el promedio de siete años o, mejor dicho, el número de años en el que se compensen, recorriendo su ciclo, las buenas y las malas cosechas, arrojará la renta usual de la tierra dedicada a cultivar trigo. Ahora bien, otra Cuestión, aunque relacionada con la anterior, es ésta: ¿cuánto vale en dinero esta tierra o esta renta? A lo que contesto que valdrá tanto como el excedente que le quede a otra persona que invierta su mejor tiempo en ir a un país en que haya minas de 'oro o plata, extraer el metal, purificarlo, acuñar monedas y transportarlas al lugar en que otras personas han sembrado y cosechado el trigo. La suma que esta persona obtenga como excedente, después de deducir toaos sus gastos, equivaldrá enteramente, en cuanto al valor, a la cantidad de trigo que conserve como excedente el cultivador de la tierra” (Traüé des taxes.62 páginas 23s.).> /VIII-364//

### [c) John Stuart Mill, partidario de la segunda concepción de Smith acerca del trabajo productivo]

//VII-318/ El sefior J[ohn] St[uart] Mill, en Essays on some Unsettled Questions of Political Economy, Londres, 1844, se preocupa también del trabajo productivo e improductivo; en realidad, sólo añade a la (segunda) explicación smithiana el punto de vista de que son también productivos los trabajos que producen la fuerza de trabajo misma.

“Las fuentes de disfrute pueden ser acumuladas, pero no el disfrute mismo. La riqueza de un país está formada por la suma total de las fuentes permanentes de disfrute que en ella se contienen, ya sean materiales o inmateriales; y debemos llamar productivo al trabajo o al gasto que tiende a mantener o incrementar esta

62 Marx cita aquí la obra de William Petty, A Treatise og Taxes, and Contributions..., basándose en el libro de Charles Ganilh, Des systèmes d’économie politique.t. II, París 1821, pp. 36-38, donde este pasaje se inserta, en la traducción francesa de Ganilh. El texto de la traducción francesa del fragmento citado contiene algunas variantes con respecto al del original inglés, que Marx cita en el cuaderno XXII de su manuscrito.

fuente” (l. c, pág. 82). “Lo que el mecánico o el hilandero consumen mientras aprenden su oficio lo consumen productivamente; es decir, su consumo no tiende a mermar, sino a aumentar las fuentes permanentes de disfrute del país, ya que contribuyen a crear de nuevo estas fuentes, lo que compensa con creces la cuantía del consumo” (l. c., pág. 83).

Queremos ahora exponer brevemente las tonterías [que se han dicho] en tomo al trabajo productivo e improductivo en A[dam] Smith.

### [7] Germain Garnier [Vulgarización de la teoría de Smith y de los fisiócratas]

 En el tomo V [figuran] las notas [de Garnier] a su traducción de Wealth of Nations, de A. Smith (París, 1802). Garnier comparte acerca del travail productif en el sentido eminente de la palabra la concepción de los fisiócratas, aunque algo paliada por él. Garnier toma partido contra la concepción de A. Smith según la cual “es trabajo productivo... el que se realiza en un objeto, el que deja huellas de su actividad y cuyo producto puede ser objeto de compra o de cambio” (l. c., t. v, pág. 169).63 /VII-319//

### [a) Confusión del trabajo que se cambia por capital y el trabajo que se cambia por un ingreso. Falsa concepción acerca de la reposición de todo el capital por el ingreso de los consumidores]

63 Después de esta cita de Garnier viene, en el manuscrito, una extensa digresión sobre John Stuart Mill (pp. 319-345 del manuscrito), una breve nota sobre Malthus (pp. 345 s.) y un pequeño comentario sobre Petty (pp. 346 s.). La digresión sobre John Stuart Mill comienza con estas palabras: “Antes de pasar a Garnier, digamos algo, inserto aquí episódicamente, sobre el más arriba citado Mill júnior. Lo que aquí hay que decir tiene su lugar, propiamente, más adelante, en este capítulo, donde se hablará de la teoría ricardiana de la plusvalía y no, por tanto, aquí, en que tratamos todavía de A. Smith.” En el índice del cuaderno XIV (v. supra, pp. 32 y 33), así como en el texto de este mismo cuaderno, el apartado sobre John Stuart Mill forma parte del capítulo titulado "Disolución de la escuela ricardiana”. Por estas razones, la digresión sobre John Stuart Mill ha sido transferida al capítulo sobre Malthus y la digresión sobre Petty se ha insertado más arriba (p. 163). Después de todos estos intercalados, leemos en el manuscrito (p. 347 del cuaderno VIII): "Retomamos al trabajo productivo e improductivo. Garnier. Véase cuaderno VII, p. 319.” Y sigue luego el análisis de las ideas de Garnier (v. supra, pp. 165-184).

//VIII-347/ (G[ermain] Garnier). Aduce diferentes razones en contra de A. Smith (que, en parte, repiten [autores] posteriores a él). Primero.

"Esta distinción es falsa, pues se basa en una diferencia inexistente. Todo trabajo es productivo, en el sentido en que el autor emplea esta palabra. Tanto el trabajo de una como de otra de estas dos clases es igualmente productivo de cualquier disfrute, de cualquier comodidad o utilidad para quien lo paga, pues de otro modo no se abonaría por él un salario.”

<Por tanto, el trabajo es productivo porque produce un valor cualquiera de uso y se vende porque tiene un valor de cambio, es decir, porque él mismo es una mercancía. > Pero, desarrollando e ilustrando este punto, Garnier aduce, en cambio, ejemplos en los que los “trabajadores improductivos” hacen lo mismo, producen el mismo valor de uso o la misma clase de valor de uso que los “productivos”. Por ejemplo:

“El criado que está a mi servicio, me enciende la chimenea, me peina, limpia mis ropas, mantiene en orden mis muebles, prepara mis comidas, etc., presta servicios exactamente de la misma clase que la lavandera o la costurera que lava o recose la ropa blanca de aquel para quien trabaja;...lo mismo que el tabernero, el cocinero del figón o el fondista que preparan los alimentos de quienes comen en sus establecimientos; como el barbero, el peluquero” (aunque la mayor parte de estas gentes son clasificados por A Smith, como los domestiques, en la misma categoría que los ouvriers productifs), “que prestan directamente servicios; y, finalmente, como el albañil, el cantero, el ebanista, el vidriero, el fumista, etc., y la gran cantidad de operarios de la construcción a quienes llamamos para que hagan en nuestra casa arreglos o reparaciones y cuyo ingreso anual proviene tanto de los simples trabajos de reparaciones y composturas como de la construcción de edificios auxiliares.”

(A. Smith no dice en parte alguna que el trovad qui se fixe dans un objet plus ou moins permanent * no pueda ser tanto una reparación como algo de nueva creación.) * Trabajo que te plasma en un objeto más o menos permanente.

“Este tipo de trabajo no consiste tanto en producir como en conservar; no tiene

tanto la finalidad de añadir valor a las cosas a las que se aplica como el prevenir su ruina. Todos estos trabajadores, incluyendo los criados, ahorran a quienes los pagan el trabajo de conservar sus propias cosas.”

(Se [les] puede considerar, por tanto, como máquinas destinadas a la conservación del valor o, mejor dicho, de los valores de uso. Y este punto de vista, el del “ahorro” de trovad, es sostenido también por Destutt de Tracy. Véase más adelante. El trabajo improductivo de unos no se convierte en productivo porque ahorre a otros trabajo improductivo. Alguien tiene que ejecutar éste. Una parte del trovad improductif de A. Smith, pero solamente la parte de él que es absolutamente necesaria para consumir cosas y que figura, por así decirlo, entre los costos de consumo —y siempre y cuando que ahorre este trabajo a un trabajador productivo— [se hace] necesario por la división del trabajo. Sin embargo, A. Smith no niega esta “división del trabajo”. Si alguien, según él, se viese obligado a realizar trabajo productivo y trabajo improductivo y ambas cosas se realizaran mejor mediante la división de esta clase de trabajo entre los dos [hombres] ello no alteraría en lo más mínimo el hecho de que uno de estos dos tipos de trabajo es productivo y el otro improductivo.)

"En la inmensa mayoría de los casos, trabajan por esa razón y solamente por ella” (para que uno se exima del trabajo de servirse a sí mismo, tienen que servirle otros diez, curiosa manera de "ahorrar” trabajo; además, el “trabajo improductivo” de esta clase [es] empleado la mayoría de las veces por quienes no hacen nada); “por tanto, o bien son productivos todos estos trabajos o no lo es ninguno” (l. c., pág. 172).

 Segundo. Tratándose de un francés, no podían faltar los ponts et chaussées.* * Puentes y caminos.

¿Por qué, se pregunta, llamar "productivo el trabajo del inspector o director de una empresa privada comercial o industrial y calificar de improductivo el de un funcionario administrativo que vigila la conservación de los caminos públicos y los canales navegables, de los puertos, del sistema monetario y otras grandes instituciones que animan las actividades del comercio, que velan por la seguridad del transporte y de las vías de comunicación, etc., y puede ser considerado con razón como un inspector de la gran manufactura social? Se trata de un trabajo exactamente de la misma clase, aunque realizado en una escala muy superior”

(págs. 172 s.).

En la medida en que este individuo participara en la producción (o en la conservación y reproducción) de cosas materiales, susceptibles de ser vendidas, y que no se hallaran en manos del Estado, Smith los llamaría “trabajadores productivos”. Esos “inspectores de la gran manufactura social” son una especialidad de Francia. Tercero. Garnier cae aquí en lo “moral”. ¿Por qué va a ser productivo “el fabricante de perfumes que halaga mi sentido del olfato”, y no el músico que “seduce mi oído”? (pág. 173). Porque el primero, contestaría Smith, suministra un producto material, y el segundo no. Pero la moral y los “méritos” de uno y otro nada tienen que ver con esta distinción. Cuarto. ¿No es una contradicción que sean productivos “el constructor de violines, el constructor de órganos, el tratante en notas musicales, el maquinista, etc.”, y que las profesiones para las que trabajan se consideren puramente “preparatorias”, improductivas?

"Tanto unos como otros se proponen como fin último de su trabajo un consumo de la misma clase. Si el fin que los unos se trazan no merece incluirse entre los productos de los trabajos de la sociedad, ¿por qué ha de darse un trato más favorable a los que son sólo un medio para llegar a este fin?” (l. c., pág. 173).

Según este “razonamiento”, el que come pan de trigo es tan productivo como el que lo produce. En efecto, ¿qué fin persigue la producción de trigo? Sencillamente, el consumirlo. Por tanto, si el hecho de comer pan de trigo no es productivo, ¿por qué ha de serlo su cultivo, qui n’est qu’un moyen pour arriver à cette fin? * Además, el que come pan de trigo produce cerebro, músculos, etc., y ¿acaso no son estos productos tan nobles como el trigo o el centeno?, podría preguntarse, en tono de indignación, un amigo de A. Smith. * Que no a más que un medio para llegar a este fin. En primer lugar, A. Smith no niega que el trabajador improductivo produzca un produit quelconque.** De otro modo, no sería trabajador. Y, en segundo lugar, puede parecer extraño que el médico, que prescribe píldoras, no sea un trabajador productivo, y lo sea, en cambio, el boticario que las prepara. Y lo mismo el fabricante de instrumentos que hace el fiddle,*** y no el músico que lo toca. Esto sólo demostraría una cosa, y es que los “trabajadores productivos” suministran productos cuya sola finalidad es la de servir de instrumentos de producción para trabajadores improductivos. Lo

cual, sin embargo, no [es] más sorprendente que el hecho de que todos los trabajadores productivos suministren, en última instancia, ante todo, medios para pagar a los trabajadores improductivos y, en segundo lugar, productos que se consumen sin trabajo alguno. ** Producto cualquiera. *** Violín. Después de todas estas consideraciones (de las que el punto II [procede de] un francés que no puede perder de vista sus ponts et chaussées, el punto III tiende a la moral y el punto IV entraña la necedad de que el consumo es tan productivo como la producción <lo que es falso en la sociedad burguesa, donde unos producen y otros consumen > o de que una parte del trabajo productivo se limita a suministrar los materiales para el trabajo improductivo, lo que en parte alguna niega A. Smith; y, por su parte, el punto I contiene una afirmación exacta, y es que A. Smith, con su segunda definición, llama productivos e improductivos a los mismos trabajos o, mejor dicho, sólo debería llamar productivo, según su propia definición, a una parte relativamente pequeña de su trabajo “improductivo”, lo que, por tanto, no va en contra de la distinción [misma], sino [solamente] del hecho de que se incluya [ese trabajo] en la distinción o de que [ésta] se le aplique), el estudioso Garnier entra, por fin, en materia.

“La única diferencia general que evidentemente podría encontrarse entre las dos clases concebidas por Smith estriba en que en una de ellas, la del que él llama [trabajo] productivo, existe siempre o puede existir un intermediario entre el que produce el objeto y el que lo consume, mientras que en el que denomina improductivo no puede haber tal intermediario y la relación entre el trabajador y el consumidor es [aquí] necesariamente directa e inmediata. Es evidente que quien recurre a la experiencia del médico, a la pericia del cirujano, a los conocimientos del abogado, al talento del músico o del actor o, por último, a los servicios de un criado, entra necesariamente en una relación inmediata y directa con cada uno de estos diferentes trabajadores, en el momento en que ejercen su trabajo, mientras que en los oficios o profesiones de la otra clase el objeto destinado al consumo consiste en un objeto material y tangible que puede pasar por diversos actos de trueque antes de transferirse de quien lo produce a quien lo consume” (pág. 174).

En estas últimas palabras, Garnier deja traslucir malgré lui * la secreta conexión de ideas que le une a la primera distinción smithiana (trabajo que se cambia por capital y trabajo que se cambia por un ingreso) y con la segunda (trabajo que se plasma en una commodity material, vendible, y [trabajo] en que no ocurre esto). Estos últimos trabajos no pueden, en su mayoría, por su

naturaleza, ser sometidos al modo capitalista de producción; los primeros, en cambio, sí. Aun prescindiendo del hecho de que, sobre la base de la producción capitalista, en que la mayor parte de las mercancías materiales — choses matérielles et palpables— ** se produce por trabajadores asalariados bajo la dominación del capital, los trabajos (o servicios) improductivos (desde la prostituta hasta el papa) sólo pueden ser remunerados o bien out of the salairs of the productive labourers, either out of the profits of their employers (and the partners in those profits), quite apart from the circumstance that those productive labourers produce the material basis of the subsistence, and consequently, the existence of the improductive labourers.*** Pero, es característico de la superficialidad de este francés el que, haciéndose pasar por economista, es decir, por explorador de la producción capitalista, considere como algo puramente accidental precisamente el que esta producción sea capitalista, es decir, el cambio de capital por trabajo asalariado, en vez del cambio directo de ingresos por trabajo asalariado o por el ingreso directo que el trabajador se paga a sí mismo. Con ello, la producción capitalista misma se convierte en una forma no esencial, a pesar de ser una forma necesaria, aunque sólo históricamente, es decir, transitoriamente para el desarrollo de la productividad del trabajo y la transformación de éste en trabajo social. *A pesar suyo. ** Cosas materiales y palpables. *** A costa de los salarios de los trabajadores productivos, o bien a costa de las ganancias de sus patronos (y de los copartícipes de estas ganancias), esto sin tener en cuenta la circunstancia de que estos trabajadores productivos crean la base material para el sustento y, por consiguiente, para la existencia de los trabajadores improductivos.

"Asimismo habría que excluir de su clase productiva a todos aquellos trabajadores cuyo trabajo consiste exclusivamente en limpiar, conservar o reparar los objetos ya acabados, sin que, por tanto, pongan en circulación un nuevo producto” (pág. 175).

(Smith no dice en parte alguna que el trabajo o su producto deba entrar en el capital circulante. Puede entrar directamente en el capital fijo, como [ocurre con] el trabajo del mecánico que repara las máquinas de una fábrica. Pero, en este caso, su valor entra en la circulación del producto de la mercancía. Y los reparadores, etc., que hacen esto domestiquement * no cambian su trabajo //35O/ por capital, sino por un ingreso.) *Como criados.

“A consecuencia de esta diferencia, la clase improductiva, como observa Smith, es sostenida exclusivamente por ingresos. Y, como esta clase opera sin intermediario

entre sí misma y el consumidor de sus productos, es decir, sin que nadie disfrute de su trabajo, éste es pagado directamente por el consumidor, el cual lo reembolsa solamente con ingresos. En cambio, los trabajadores de la clase productiva, al ser pagados generalmente por un intermediario, que trata de sacar de su trabajo una ganancia, son reembolsados, casi siempre, por un capital. Pero, en última instancia, este capital es repuesto siempre por el ingreso de un consumidor, ya que de otro modo no podría circular ni reportaría ganancia alguna a su poseedor.”

Este último mais * es completamente pueril. En primer lugar, una parte del capital es repuesta por capital, y no por ingreso, aunque esta parte del capital, según los casos, circule o no circule (cosa, esta última, que ocurre con la simiente). * Pero.

### [b) Reposición del capital constante mediante el cambio de capital por trabajo]

Cuando una mina de carbón suministra carbón a una fundición de hierro, obteniendo de ésta hierro, empleado como medio de producción en el funcionamiento de la mina, este hierro se cambia por carbón en la cuantía de valor correspondiente y, mutuamente, en su propia cuantía de valor, se cambia el hierro, como capital, por el carbón. Ambos son (considerados en cuanto al valor de uso) productos de nuevo trabajo, aunque éste produzca con medios de trabajo ya existente. Pero el valor del producto del trabajo anual no es el producto del trabajo anual [nuevamente añadido], sino que más bien repone el valor del trabajo pretérito, materializado en los medios de producción. Por tanto, la parte del producto total igual a este valor no es una parte del producto del trabajo anual, sino la reproducción del trabajo pretérito.

Tomemos por ejemplo el producto del trabajo diario de una mina de carbón, de una fundición de hierro, de un leñador y de una fábrica de maquinaria. Supongamos que el capital constante en todas estas industrias [es] igual a 1/3 de todas las partes integrantes del valor del producto, es decir, que la proporción entre el trabajo preexistente y el trabajo vivo [es] igual a 1: 2. [En estas condiciones,] cada una de estas cuatro industrias suministraría un producto de x, x', x" y x'". Estos productos representarán [,así,] ciertas cantidades de carbón, hierro, madera y máquinas. Y, como tales productos, serán productos del trabajo diario (así como también de las materias primas,

combustibles, maquinaria, etc., diariamente consumidos, que han contribuido en su conjunto a la producción diaria). Digamos que sus valores equivalen [,respectivamente,] a z, z’, z" y z’’’. Estos valores no serán el producto del trabajo diario, ya que z, z’, z’’ y z’’’

equivalen simplemente al valor que tenían los elementos constantes de z, z’, z" y z”" antes de incorporarse al trabajo diario. Por tanto, x, x’, x’’ y x’’’

o una tercera parte de los valores de uso producidos representan solamente el valor del trabajo preexistente y lo reponen constantemente. <El cambio que aquí se opera entre el producto preexistente y el producto del trabajo vivo tiene una naturaleza completamente distinta que el cambio operado entre la fuerza de trabajo y las condiciones de trabajo existentes como capital.> x = z; sin embargo, z es el valor de x 64 en su totalidad, pero 1/3 z equivale al valor de la materia prima, etc., contenida en la totalidad de x. Por tanto, x

[representa] una parte del producto diario del trabajo <pero no, en modo alguno, el producto del trabajo diario, sino más bien del trabajo preexistente, del día anterior, con él relacionado> en el que reaparece y se repone el trabajo preexistente que va unido al trabajo diario. Ahora bien, aunque cada parte alícuota de x [es] simplemente la cantidad de los productos reales (hierro, carbón, etc.), es, en cuanto a su valor, en 1/3 trabajo preexistente y en 2/3 trabajo producido o añadido en el mismo día. Trabajo preexistente y trabajo diario entran en la misma proporción que en la suma de los productos en cada producto individual que es parte de aquella suma. Pero si divido el producto total en dos partes, de un lado 1/3 y del otro 2/3, es lo mismo que si 1/3 representara exclusivamente trabajo preexistente y los otros 2/3 exclusivamente trabajo diario. En efecto, la primera partida de 1/3 representa todo el trabajo pretérito que ha entrado en el producto total, el valor total de

64 Hasta aquí, Marx indica con el signo x el producto considerado como valor de uso y con el signo z el valor de] producto. De aquí en adelante, cambia la nomenclatura, pasando a designar con la letra x el valor y con la letra z el valor de uso. En esta edición unificamos la nomenclatura, a base de la que comienza empleando Marx y haciendo que los signos x y z mantengan su significado originario.

los medios de producción consumidos. Deducido este 1/3, los 2/3 restantes sólo pueden representar, por tanto, el producto del trabajo diario. Representan, en realidad, la cantidad total del trabajo diario que se ha añadido a los medios de producción.

Los 2/3 últimos equivalen, por tanto, al ingreso del productor (ganancia y salario). El productor puede consumirlo, es decir, invertirlo en artículos que entran en su consumo individual. Supongamos que estos 2/3 del carbón diariamente producido se compren por los consumidores o compradores, no con dinero, sino con las mercancías que previamente han convertido en dinero para poder comprar carbón. Una parte del carbón de estos 2/3 se destina a la calefacción privada, etc., al consumo individual del mismo productor de carbón. Por tanto, esta parte no entra en circulación o, suponiendo que hubiese entrado en circulación previamente, es sustraída a ella por su propio productor. Descontando la parte de los 2/3 consumida por los mismos productores del carbón, todo lo demás (si quieren consumirlo) deberán cambiarlo por artículos que entren en el consumo individual. En este cambio, les es totalmente indiferente que los vendedores de los artículos consumibles cambien capital o ingreso por carbón, es decir, que, por ejemplo, el fabricante de paños cambie su paño por carbón para calentar su vivienda (en cuyo caso el carbón será, a su vez, medio de consumo para él y lo pagará con una parte de sus ingresos, con una cierta cantidad del paño que representa [para él] ganancia), que James, el lacayo del fabricante de paños, cambie por carbón el paño que recibe como salario (en cuyo caso el carbón será, una vez más, un artículo de consumo, que se cambiará por un ingreso del fabricante de paños, que, a su vez, cambiará una parte de sus ingresos por el trabajo improductivo del lacayo) o que el fabricante de paños cambie el paño por carbón para reponer el carbón necesario para su fábrica que ha sido consumido. (En este caso, el paño cambiado por el fabricante de paños representa para él capital constante, el valor de uno de sus medios de producción, y el carbón representará para él, no sólo el valor, sino este medio de producción en especie. Pero, para el dueño de la mina de carbón, el paño es artículo de consumo y ambos, tanto el paño como el carbón, representan un ingreso, para él; el carbón, ingreso ajo su forma no realizada, el paño ingreso bajo su forma ya realizada.) Ahora bien, por lo que se refiere al 1/3 restante del carbón, el dueño de la mina de carbón no podrá invertirlo en artículos destinados a su consumo individual, es decir, no [podrá invertirlo] como ingreso, sino que forma parte

del proceso de producción (o del proceso de reproducción) y deberá convertirse en hierro, madera y máquinas, en artículos que forman parte integrante de su capital constante y sin los cuales no podrá continuar o renovarse la producción de carbón. Es cierto que podría también cambiar este 1/3 por artículos de consumo (o, lo que tanto vale, por dinero de los productores de estos artículos), pero solamente a condición de que, a su vez, vuelva a cambiar estos artículos de consumo por hierro, madera o maquinaria, es decir, que no los destine a su propio consumo ni invierta en ellos sus ingresos, sino que los destine al consumo e inversión de ingresos de los productores de madera, hierro o máquinas y que, a su vez, éstos se hallen en condiciones de no invertir en artículos para su consumo individual 1/3 de su producto.

Supongamos ahora que el carbón forme parte del capital constante del productor de hierro, del productor de madera o del fabricante de maquinaria. A su vez, el hierro, la madera y las máquinas forman parte del capital constante del dueño de la mina de carbón. Por tanto, en la medida en que estos productos correspondientes entran [en sus capitales constantes] en la misma cuantía de valor, se reponen unos a otros en especie y el uno sólo tendrá que pagar al otro la diferencia representada por el excedente de lo que compra sobre lo que vende. En realidad, el dinero sólo interviene aquí, en la práctica (por medio de cheques o letras de cambio u otros documentos) como medio de pago, pero no monetariamente, como medio de circulación, para cubrir la diferencia. Una parte de 1/3 del carbón la necesitará el productor de éste para su propia reproducción, exactamente lo mismo deduce del producto para su propio consumo una parte de los 2/3 del producto. La cantidad total de carbón, hierro, madera y maquinaria que así se reponen mutuamente mediante el cambio de capital constante por capital constante, de capital constante en especie por capital constante bajo otra forma natural, no tiene absolutamente nada que ver ni con el cambio de ingresos por capital constante ni por el cambio de un ingreso por otro. Desempeña exactamente el mismo papel que la simiente en la agricultura o que el ganado en planta en la ganadería. Es una parte del producto anual del trabajo, pero no del producto del trabajo anual [añadido] (sino más bien del producto del trabajo anual más el trabajo preexistente), que (en las mismas condiciones de producción) se reponen anualmente como medios de producción, como capital constante, sin entrar en otra circulación que no sea la que media entre dealers * y dealers y sin afectar al valor del producto que

entra en circulación entre dealers y consumers.** * Negociantes. ** Consumidores. Supongamos que 1/3 de carbón se cambie totalmente en especie por sus propios elementos de producción, hierro, madera y máquinas. <Cabría la posibilidad de que se cambiara solamente, de un modo directo, por maquinaria, pero el fabricante de las máquinas tendría que cambiarlo nuevamente, como capital constante, no sólo por su propio producto, sino por el producto del productor del hierro y el del leñador.> De este modo, cada quintal de los 2/3 de su producto en carbón que cambiara por sus artículos de consumo cambiado por ingresos estaría formado, indudablemente —como la totalidad del producto—, en cuanto a su valor, por dos partes. 1/3 de quintal equivaldría al valor de los medios de producción consumidos para producir el quintal y 2/3 partes de él equivaldrían al trabajo añadido a este tercio por el productor de carbón. Sin embargo, suponiendo que el producto total sea, por ejemplo, de 30.000 quintales, sólo cambiaría como ingreso 20.000 quintales. Los 10.000 quintales restantes serían repuestos, según las premisas de que se parte, por hierro, madera, maquinaria, etc.; en suma, el valor total de los medios de producción consumidos en los 30.000 quintales sería repuesto en especie por medios de producción de la misma clase y por la misma cuantía de valor.

Así, pues, en realidad, los compradores de los 20.000 quintales no pagan ni un farthing * por el valor del trabajo preexistente en los 20.000 quintales, pues, dentro del producto total, los 20.000 quintales representan solamente los 2/3 del valor en que se realiza el trabajo nuevo añadido (durante un afio, por ejemplo), sin incluir ningún trabajo preexistente. Por tanto, el comprador paga en cada quintal el valor íntegro, el trabajo preexistente más el trabajo nuevo añadido, a pesar de que sólo paga el trabajo nuevo añadido, precisamente porque compra solamente la cantidad de 20.000 quintales, [es decir,] solamente la cantidad del producto total que equivale al valor de todo el trabajo nuevo añadido. Exactamente lo mismo que no paga la simiente del agricultor, además del trigo que come. Los productores se han repuesto mutuamente esta parte, que, por tanto, no hay por qué reponerles por segunda vez. Se la han repuesto con la parte de su propio producto, que es, ciertamente, el producto anual de su trabajo, pero no, en modo alguno, el producto de su trabajo anual, sino más bien la parte de su producto anual que representa el trabajo preexistente. El producto no existiría sin el nuevo trabajo; pero tampoco existiría sin el trabajo materializado en los medios de

producción. Si fuese simplemente el producto del nuevo trabajo, su valor sería menor del que actualmente es y no repondría parte alguna del producto de la producción. Y si la otra manera del trabajo no fuese productiva y no suministrase más producto, a pesar de que es necesario reproducir una parte del producto de la producción, no se la emplearía. * Céntimo Ahora bien, aunque del tercio del carbón no entre parte alguna de valor en los 20.000 quintales vendidos como ingreso, cualquier cambio de valor que se opere en el capital constante representado por 1/3 o por 10.000 quintales provocará, sin embargo, un cambio de valor en os 2/3 restantes, que se venden como ingreso. La producción de hierro, madera, maquinaria, etc., en una palabra, de los elementos de producción en que se descompone la tercera parte del producto, encarecerá. Suponiendo que la productividad del trabajo, en la mina de carbón, siga siendo la misma, [tendremos que] con la misma cantidad de hierro, madera, carbón, maquinaria y trabajo se producen, al igual que antes, 30.000 quintales. Pero, como el hierro, la madera y la maquinaria han encarecido, cuestan más tiempo de trabajo que antes, habrá que entregar más carbón que antes a cambio de ellos. El producto seguiría siendo, lo mismo que antes, 30.000 quintales. El trabajo en las minas de carbón sigue siendo tan productivo como antes. Con la misma cantidad de trabajo vivo y el mismo volumen de madera, hierro y maquinaria, se producen ahora 30.000 quintales [de carbón], al igual que antes. El trabajo vivo se traduce, como antes, en el mismo valor, digamos de 20.000 libras esterlinas (calculado en dinero). En cambio, la madera, el hierro, etc., en una palabra, el capital constante, cuesta ahora 16.000 libras esterlinas en vez de 10.000, lo que significa que el tiempo de trabajo contenido en él ha aumentado en 6/10, o sea en el 60 por 100.

El valor del producto total equivale ahora a 36.000 libras esterlinas, mientras que antes equivalía a 30.000; es decir, ha aumentado en 1/5 = 20 por 100. Si antes el quintal [de carbón] costaba 1 libra esterlina, ahora cuesta 1 libra + 1/5 de libra = 1 libra esterlina y 4 chelines. Antes, 1/3 o 3/9 del producto total eran capital constante y 2/3 trabajo añadido. Ahora, la proporción entre el capital constante y el valor del producto total es de 16.000: 36.000 = 16/36 = 4/9, lo que implica 1/9 [del valor del producto total] más que antes. La parte del producto equivalente al valor del trabajo añadido, que antes era de 2/3 o 6/9 del producto, es ahora de 5/9.

Tenemos, pues:

Capital constante Trabajo añadido Valor = 36.000 libras esterlinas Producto = 16.000 libras (4/9 del producto) 20.000 libras (el mismo valor que antes = 5/9 del producto) Producto = 30.000 quints.

13.333 1/3 quints.

16.666 2/3 quints

Supongamos ahora que el trabajo en las minas de carbón no disminuya en productividad, pero que resulte más improductivo el producto de su trabajo más el trabajo preexistente; es decir, que se requiera [,supongamos,] 1/9 más del producto total para reponer los elementos de valor del capital constante y que 1/9 menos del producto equivalga al valor del trabajo añadido. Los productores de hierro, madera, etc., seguirían pagando, al igual que antes, solamente 10.000 quintales de carbón. Antes, les costaban 10.000 libras esterlinas. Ahora, les cuestan 12.000. Se compensará, por tanto, una parte de los costos del capital constante, al tener que pagar el precio recargado por la parte del carbón que reciben para reponer el hierro, etc. Pero el productor de carbón tiene que comprarles a ellos materia prima, etc., por valor de 16.000 libras esterlinas. Quedará, pues, una diferencia en contra suya de 4.000 libras, equivalente a 3.333 1/3 quintales de carbón. Lo que quiere decir que tendrá que seguir suministrando, lo mismo que antes, 16.666 2/3 quintales + 3.333 1/3 = 20.000 quintales de carbón = 2/3 del producto a los consumidores, quienes, ahora, pagarán por ello 24.000 libras esterlinas en vez de 20.000, reponiendo así, no sólo el trabajo, sino, además, una parte del capital constante.

En lo que se refiere a los consumidores, la cosa sería muy simple. Para poder seguir consumiendo la misma cantidad de carbón que antes, tendrían que pagar 1/5 más, invirtiendo 1/5 menos de su ingreso en otros productos, suponiendo que los costos de producción de cada rama sigan siendo los mismos. La dificultad estriba solamente en saber cómo ha de pagar el productor de carbón las 4.000 libras esterlinas de hierro, madera, etc., para las que sus productores no necesitan carbón. El productor de carbón ha vendido sus 3.333 1/3 quintales = 4.000 libras esterlinas a los consumidores de carbón, obteniendo a cambio mercancías de todas clases. Pero dicha cantidad de carbón no puede entrar en su consumo ni en el de sus trabajadores, sino que tiene que entrar en el consumo de los productores de hierro, madera, etc., reponiendo en estos productos el valor de sus 3.333 1/3 quintales. Se dirá que la cosa es muy simple, que todos los consumidores de

carbón deberán, ahora, consumir 1/5 menos de todas las demás mercancías o entregar para carbón 1/5 más de cada una de ella y que es, exactamente, esta quinta parte más la que consumen los productores de madera, hierro, etc. Sin embargo, no es posible comprender prima facie * cómo la menor productividad de las fundiciones de hierro, de la construcción de maquinaria, de la obtención de madera, etc., va a permitir a estos productores consumir un ingreso mayor que antes, since the price of their articles is supposed to be equal to their values, and, consequently, to have visen only in proportion to the diminished productivity of their labour ** *A primera vista. ** Puesto que el precio de sus artículos se supone que es igual a sus valores y, por consiguiente, que ha aumentado solamente en proporción al descenso de la productividad de su trabajo. Pues bien, partimos ahora del supuesto de que el hierro, la madera, la maquinaria, etc., han subido de valor en 3/5, en el 60 por 100. Lo cual sólo puede responder a una de dos causas. Puede ocurrir que la producción de hierro, madera, etc., sea, ahora, menos improductiva por ser más improductivo el trabajo vivo empleado en ella, debiendo aplicar, por tanto, una cantidad mayor de trabajo para obtener el mismo producto. En este caso, los productores deberán invertir 3/5 de trabajo más que antes. La tasa de trabajo * sigue siendo la misma, porque la disminución de la productividad del trabajo sólo afecta transitoriamente a los productos concretos. También sigue siendo la misma la tasa de plusvalía. El productor necesita [, ahora,] 24 jornadas de trabajo para la que antes necesitaba [solamente] 15, pero sigue pagando a los obreros 10 horas de trabajo por cada una de las 24 [jornadas de trabajo], haciéndolos trabajar, al igual que antes, 2 [horas] gratis por cada una de ellas. Por tanto, si los 15 [obreros] trabajaban 150 horas para sí y 30 horas para el productor, los 24 trabajarán [.ahora,] 240 horas] para sí y 48 para él. (Aquí, dejamos a un lado la tasa de ganancia.) [El] salario sólo ha descendido al ser gastado en hierro, madera, maquinaria, etc., aunque no es [realmente] así. Los 24 obreros consumen ahora 3/5 más que antes los 15. Por tanto, los productores de carbón podrán comprarle (es decir, comprar a su master,** que es el que paga los salarios) una cantidad proporcionalmente mayor de los 3.333 1/3 quintales. *Se refiere a la tasa de salario. ** Patrono.

La otra posibilidad es que la menor productividad en la producción de hierro, madera, etc., se deba al hecho de que hayan encarecido algunos elementos de su capital constante, de sus medios de producción. En este caso, volverá a plantearse la misma alternativa y, a la postre, [nos encontraremos con que] la menor productividad tiene que traducirse en un aumento de la

cantidad del trabajo vivo empleado y, por tanto, en un aumento del salario que, en parte, pagan los consumidores al productor de carbón en las 4.000 libras esterlinas. En las ramas de producción en que se emplea más trabajo, aumenta el volumen de la plusvalía, al [aumentar] el número de los trabajadores empleados. Por otra parte, la tasa de ganancia habrá descendido en la proporción en que hayan [aumentado] todos los elementos de su capital constante en que entra su propio producto, ya sea porque ellos mismos requieran, a su vez, como medio de producción, una parte de su propio producto, o bien porque, al igual que ocurre con el carbón, su producto entre como medio de producción en sus medios de producción respectivos. Pero, si el capital circulante invertido en salarios ha aumentado más que la parte del capital constante que tienen que reponer, aumentará también su tasa de ganancia, y contribuirán a consumir una parte de las 4.000 libras esterlinas. El alza de valor del capital constante (como consecuencia del descenso de la productividad en las ramas de trabajo que lo suministran) eleva el valor del producto en que entra como capital constante y reduce la parte del producto (en especie) que viene a reponer el nuevo trabajo añadido, haciendo, por tanto, que sea más improductivo, en cuanto se le calcula en su propio producto. Los términos del problema siguen siendo los mismos, en cuanto a la parte del capital constante. Se cambia la misma cantidad de hierro, madera y carbón en especie para reponer el hierro, la madera y el carbón consumidos, compensándose mutuamente la elevación del precio. Pero el excedente de carbón, que ahora forma una parte del capital constante del productor de carbón y que no entra en este cambio en especie, es cambiado al igual que antes por un ingreso (que, en el ejemplo de más arriba, es solamente una parte, no sólo con respecto al salario, sino también con respecto a la ganancia), con la diferencia de que este ingreso, en vez de ir a parar, como antes, al consumidor, va a parar al productor en cuya esfera se emplea [, ahora,] mayor cantidad de trabajo, en que aumenta el número de trabajadores. Si una rama industrial crea productos que sólo entran en el consumo individual, que no entran como medios de producción en otra industria (entendiendo siempre, aquí, por medios de producción el capital constante) ni en su propia reproducción (como ocurre, por ejemplo, en la agricultura, en la ganadería o en la industria carbonífera, en que el carbón mismo entra como matière instruméntale), su producto anual <pues cualquier excedente sobre

el producto anual es siempre indiferente, en cuanto a este problema> tiene que pagarse siempre del ingreso, del salario o la ganancia.

Tomemos el ejemplo del lienzo, como más arriba.* Supongamos que 3 varas de lienzo estén formadas por 2/3 de capital constante y 1/3 de trabajo añadido. 1 vara de lienzo representará, por tanto, la [correspondiente] cantidad de trabajo añadido. Si la plusvalía es del 25 por 100, 1/5 de una vara representará la ganancia y las 4/5 restantes el salario reproducido. La quinta parte la consume el fabricante mismo o, lo que es lo mismo, la consumen otros, pagándole a él el valor, que él se encarga de consumir en sus propias mercancías o en otras. <Para simplificar el problema, partimos del supuesto falso de que el fabricante consume toda la ganancia como ingreso.> Los 4/5 restantes vuelve a invertirlos en el pago de salarios, y sus obreros los consumen directamente como su ingreso o los cambian por otros productos consumibles, cuyos poseedores, a su vez, consumen el lienzo. * V. supra, páginas 94-128. Es ésta la parte de las 3 varas de lienzo, o sea 1 vara, que los productores mismos de este artículo pueden consumir como ingreso. Las 2 varas restantes representan el capital constante del fabricante, que es necesario reinvertir en las condiciones de producción del lienzo, hilaza, maquinaria, etc. Desde el punto de vista del fabricante, el cambio de las 2 varas de lienzo es cambio de capital constante, pero sólo puede cambiarse por los ingresos de otros. El fabricante paga, pues, la hilaza, digamos, con 4/5 de las 2 varas, o sea con 8/5 de vara, y la maquinaria con 2/5. El hilandero y el maquinista pueden, a su vez, consumir 1/3 de ello, es decir, 8/15 de los 8/5 de vara el uno, y el otro 2/15 de los 2/5. Pero 20/15, o sea 4/3 varas, tienen que reponerles las materias primas, hilaza, hierro, carbón, etc., y cada uno de estos artículos se traduce, a su vez, en una parte que representa el ingreso (el trabajo nuevo añadido) y otra parte que representa el capital constante (materias primas y capital rijo, etc.). Pero las últimas 4/3 varas sólo pueden consumirse como ingreso. Por tanto, lo que aparece, en último término, como capital constante, en la hilaza y la maquinaria, con lo que el hilandero y el maquinista reponen la hilaza, el hierro y el carbón (prescindiendo de la parte del hierro, el carbón, etc., que el maquinista repone con la máquina misma) sólo puede representar una parte del lino, el hierro y el carbón, que forma el ingreso del productor de estos artículos y a cambio del cual, por tanto, no hay que reponer ningún capital constante o bien tiene que figurar en la parte de su producto en la que, como

hemos dicho más arriba, no entra ninguna parte del capital constante. Pero su ingreso en hierro, carbón, lino, etc., consume esta parte en lienzo o en otros productos consumibles, ya que sus propios productos, en cuanto a tales, no pueden en modo alguno, o sólo en una pequeña parte, entrar en su consumo individual. De este modo, una parte del hierro, del lino, etc., puede cambiarse por el producto que entra en el consumo individual, por el lienzo, reponiendo, con ello, totalmente al hilandero y parcialmente al maquinista, su capital constante, a la par que el hilandero y el maquinista, a su vez, con la parte de su hilaza y de la máquina que representa un ingreso, consumen lienzo y reponen con ello el capital constante del tejedor.

Así, pues, en realidad, todo el lienzo se traduce en las ganancias y salarios de tejedores, hilanderos, maquinistas, cultivadores del lino y productores del carbón y el hierro, a la par que reponen al fabricante del lienzo y al hilandero todo su capital constante. Las cuentas no saldrían bien si los últimos productores de las materias primas tuviesen que reponer su propio capital constante mediante el cambio por el lienzo, ya que se trata de un artículo destinado al consumo individual, que no entra como medio de producción en ninguna esfera de producción, como parte del capital constante. Las cuentas salen bien, porque el lienzo que el cultivador del lino, el productor de carbón, el productor de hierro, el fabricante de maquinaria, etc., compran con su producto sólo les reponen la parte de este producto que se traduce para ellos en un ingreso y para sus compradores en capital constante. Y esto sólo [es] posible porque reponen en especie o mediante el cambio de capital constante por capital constante la parte de sus productos que no se traduce en un ingreso y que, por tanto, no puede cambiarse por productos consumibles. En lo que decimos más arriba puede llamar la atención el que se suponga que la productividad del trabajo en una rama industrial dada permanece invariable y que, sin embargo, desciende, cuando la productividad del trabajo vivo empleado en esta rama industrial desciende, si la estima en su propio producto. Pero la cosa [es] muy sencilla. Supongamos que el producto del trabajo de un hilandero sea de 5 libras de hilaza. Admitamos ahora que sólo necesita 5 libras de algodón (que no hay, por tanto, desperdicio) y que la libra de hilaza cuesta 1 chelín (prescindiendo de la maquinaria, id est * suponiendo que su valor no aumente ni disminuya, es decir, que, en el caso de que se trata, equivalga a cero). Admitamos que la libra de algodón [cuesta] 8 pen. De los 5 chel. que cuestan las 5 libras de

hilaza, 40 pen. (5 ✕ 8 pen.) = 3 chel. y 4 pen. corresponden al algodón y 5 ✕ 4 = 20 pen. = 1 chelín y 8 peniques al trabajo nuevo añadido. Es decir, que del producto total, 3 chel. y 4 pen. [,es decir,] 3 + 1/3 libras de hilaza corresponden al capital constante y 1 2/3 libras de hilaza al trabajo. Por tanto, 2/3 de las 5 libras de hilaza sirven para reponer el capital constante y 1/3 de las 5 libras de hilaza o sea 1 2/3 libras de hilaza representan la parte del producto que se destina a pagar el trabajo. Supongamos que el precio de la libra de algodón aumente en un 50 por 100, de 8 pen. a 12 o 1 chelín. En este caso, para 5 libras de hilaza, tendremos [que desembolsar] 5 chel. por 5 libras de algodón y 1 chelín y 8 pen. por el trabajo añadido, cuya cantidad y, por tanto, cuyo valor, expresado en dinero, se mantienen invariables. Por consiguiente, las 5 libras de hilaza costarán, ahora, 5 chel. + 1 chel. y 8 pen. = 6 chel. y 8 pen. Pero de estos 6 chel. y 8 pen. corresponderán, ahora, a la materia prima 5 chel. y al trabajo 1 chel. y 8 pen. * Es decir.

6 chel. y 8 pen. = 80 pen, de los que corresponden 60 pen. a la materia prima y 20 pen. al trabajo. El trabajo representa, ahora, solamente 20 pen. del valor de las 5 libras de hilaza, de los 80 pen, o sea el 1/4 = 25 por 100, mientras que antes representaba el 33 1/3 por 100. De otra parte, la materia prima representa 60 pen. = ¾ = 75 por 100, en vez del 66 2/3 de antes. Y como las 5 libras de hilaza cuestan ahora 80 pen, tenemos que 1 libra cuesta 80/5 pen. = 16 pen. Por tanto, [el hilandero] obtendrá por sus 20 pen. —que es el valor del trabajo [nuevo añadido]— 1 ¼ de las 5 libras [de hilaza], y las 3 3/4 restantes [corresponderán] a la materia prima. Antes, se destinaban al trabajo (ganancias y salario) 1 2/3 libras y las 3 1/3 [libras restantes] al capital constante. Por tanto, calculado en el propio producto, el trabajo resulta [ahora] más improductivo, a pesar de mantenerse invariable la productividad y de haber encarecido solamente la materia prima. Sin embargo, [el trabajo] es tan productivo [como antes], ya que el mismo trabajo ha transformado 5 libras de algodón en 5 libras de hilaza en el mismo tiempo, y el verdadero producto de este trabajo (considerado en cuanto a su valor de uso) es solamente la forma de hilaza que se ha dado al algodón. Ahora como antes, [tenemos] 5 libras de algodón convertidas en 5 libras de hilaza por el mismo trabajo. Ahora bien, el producto real no consiste solamente en la forma de la hilaza, sino también en el algodón en bruto, en la materia a la que se ha dado esta forma, y resulta que el valor de esta materia representa, ahora, una parte mayor del producto total que antes, en proporción al trabajo que imprime [a

esta materia] su forma. De ahí que la misma cantidad de trabajo del hilandero se pague en menor cantidad de hilaza o que haya disminuido la parte del producto que repone el trabajo. Pero, basta de esto.

[c) Premisas vulgares de la polémica de Garnier contra Smith. Reincidencia de Garnier en las ideas fisiocráticas. La concepción del consumo de los trabajadores improductivos como fuente de la producción, un paso atrás con respecto a los fisiócratas]

Es, pues, falsa, en primer lugar, la afirmación de Garnier de que todo el capital es repuesto, en definitiv,* por el revenu du consommateur,** ya que una parte del capital se repone con capital, y no [con] ingreso. Y, en segundo lugar, esta afirmación es ya de por sí absurda, por cuanto que el ingreso mismo, cuando no es salario (o salario reembolsado por él, ingreso derivado de él), es ganancia del capital (o un ingreso derivado de la ganancia del capital). Y asimismo es absurdo [afirmar] que la parte del capital que no circula (en el sentido de que no se repone mediante el revenu du consommateur), “no arroja ganancia alguna para su poseedor’’. En realidad —siempre y cuando que las condiciones de producción permanezcan invariables— esta parte no arroja ganancia (mejor dicho, plusvalía). Pero, sin día no podría el capital rendir nunca su ganancia. *En último término. ** Ingreso del consumidor.

 ‘Todo lo que puede deducirse de esta distinción es lo siguiente: para poder ocupar a gentes productivas, no sólo es necesario el ingreso del que disfruta de su trabajo, sino también un capital que arroje ganancias a los intermediarios; en cambio, para ocupar a gentes improductivas basta, en la mayoría de los casos, con un ingreso que los remunere” (l. c., pág. 175).

Estas cinco líneas son un conglomerado tal de absurdos, que basta con ellas para darse cuenta de que Garnier, el traductor de A[dam] Smith, tiene un perfecto desconocimiento de lo que es su obra, en su totalidad, y ni siquiera ha captado la esencia de la Wealth of Nations, a saber: que el modo capitalista de producción es el más productivo de todos (como indiscutiblemente lo es, si se lo compara con las formas anteriores). En primer lugar, es absurdo a más no poder objetar a Smith, para quien el

trabajo productivo es el que se paga directamente con un ingreso, que “para ocupar a gentes improductivas basta, en la mayoría de los casos, con ingreso que los remunere”. Pero, veamos el término contrario [de la afirmación]:

“Para poder ocupar a gentes productivas, no sólo es necesario el ingreso del que disfruta de su trabajo, sino también un capital que arroje ganancias a los intermediarios.’’

(Imaginémonos cuán productivo resultará el trabajo agrícola del señor Garnier, en el que, además del revenu, qui jouit du produit de la terre * hace falta un capital qui donne ** no sólo des profits aux intermédiaires,*** sino también une rente foncière au propriétaire ****) * Ingreso que goza del disfrute de la tierra. ** Que dé. *** Ganancias a los intermediarios. **** Renta de la tierra al propietario. Para “poder ocupar a estas gentes productivas” no hace falta, primero, un capital que los emplee y, segundo, un ingreso que disfrute de su trabajo, sino que basta con un capital productor del ingreso que goce de los frutos de su trabajo. Si, como Sastre-capitalista, invierto 100 libras esterlinas en salarios, estas 100 libras me reportarán, por ejemplo, 120. Me producirán un ingreso de 20 libras esterlinas, con el que, si lo deseo, podré disfrutar del trabajo de un oficial de sastrería en forma [, digamos,] de una “chaqueta”. Pero, si con estas 20 libras prefiero comprarme cualquier prenda de vestir, para usarla, es evidente que esta prenda no será la que me reporte las 20 libras esterlinas con que la compro. Y lo mismo ocurriría si destinara las 20 libras a gastar ese dinero en pagar a un muchacho de la sastrería para que trabajara [como doméstico] en mi casa y lo pusiera a coser una chaqueta para mí por valor de 20 libras. En el primer caso, ingresaría 20 libras esterlinas más de las que antes tenía, y en el segundo caso contaría con 20 libras menos. Por lo demás, no tardaría en darme cuenta de que él muchacho de la sastrería al que pago directamente de mis ingresos no me suministra la chaqueta más barata que si la comprara a un intermédiaire.

Garnier se imagina que la ganancia es pagada por el consumidor. El consumidor paga el “valor” de la mercancía. Y, aunque en ésta se contiene una ganancia para él capitalista, a él, al consumidor, la mercancía le sale más barata que si tuviera que invertir su ingreso directamente en trabajo para producir en mínima escala lo que requiere para cubrir sus necesidades privadas. Lo que revela, evidentemente, que Garnier no tiene ni la más remota idea de lo que es el capital.

A continuación, dice:

"¿Acaso muchos trabajadores improductivos, como el actor, el músico, etc., no reciben, en la mayoría de los casos, sus salarios a través de un director, que se beneficia con el capital invertido en estas empresas?” (l. c., págs. 175».).

Esta observación [es] atinada, pero sólo demuestra una cosa, y es que una parte de los trabajadores que A[dam] Smith, en su segunda definición, llama improductivos son productivos, si nos atenemos a su primera definición.

"De donde se deduce que hay que suponer que, en una sociedad en que la clase productiva es muy numerosa, existe una gran acumulación de capitales en manos de los intermediarios o empresarios del trabajo” (l. c., pág. 176).

En efecto, hablar de trabajo asalariado en masa equivale a hablar de capital en masa.

“No es, pues, como supone Smith, la proporción entre el volumen de los capitales y el de los ingresos la que determina la proporción entre la clase productiva y la improductiva, sino que esta segunda proporción obedece más bien a los hábitos y costumbres del pueblo, de los que depende el grado de desarrollo más o menos progresivo de su industria” (pág. 177).

Si [son] trabajadores productivos los remunerados por el capital e improductivos los que remunera un ingreso, es evidente que la clase productiva se comportará con respecto a la clase improductiva como el capital con respecto al ingreso. Sin embargo, el crecimiento proporcional de ambas clases no dependerá solamente de la proporción existente entre él volumen de los capitales y el de los ingresos. Dependerá [también] de la proporción en que el ingreso (la ganancia), al crecer, se convierta en capital o se gaste como tal ingreso. Aunque la burguesía, en sus orígenes, era muy ahorrativa, más tarde, al aumentar la productividad del capital, es decir, de los trabajadores, va rodeándose del mismo séquito que los señores feudales. Según el último report (1861 o 1862)1 acerca de las faetones * la cifra total de personas ocupadas en todas las factories del Reino Unido (incluyendo los managers) ** era solamente de 775.534, mientras que el número de criadas, en Inglaterra, sobrepasaba él millón. No cabe duda de que es una hermosa institución esta que hace a una trabajadora sudar doce horas en una fábrica, para que el

fabricante destine una parte de su trabajo no remunerado a sostener a su servicio personal a su hermana como doncella, a su hermano como groom *** y a su primo como soldado o policía. 1 Retum to an Address ot the Home of Commons, de 24 de abril de 1861 (impreso el 11 de febrero de 1862). * Fábricas. ** Gerentes. *** Lacayo.

La última frase de Garnier es tautológicamente absurda. La proporción entre la clase productiva y la improductiva no depende [según él,] de la proporción entre el capital y el ingreso o, mejor dicho, del volumen de mercancías existentes que se gasta en forma de capital o de ingreso, sino (?) de las costumbres y habitudes du peuple,**** del degré † de su industria. En realidad, sólo a partir de cierto grado de desarrollo de la industria aparece la producción capitalista. *** Hábitos del pueblo. † Grado. Como buen senador bonapartista, es natural que Garnier se sienta fascinado por los lacayos y los criados en general. “Partiendo de un número dado de personas, ninguna clase contribuye tanto como la de los criados a convertir en capitales las sumas procedentes de los ingresos” (pág. 181). La realidad es que entre ninguna otra clase se recluta una parte tan indigna de la pequeña burguesía. Garnier no acierta a comprender cómo “un hombre tan sagaz observador” como Smith no valora más alto “aquellos intermediarios puestos al lado de los ricos para recoger los despojos de sus ingresos, que éstos derrochan tan despreocupadamente” (l. c., págs. 182, 183). Dice, literalmente, recueillir les débris du revenu.††Pues bien, ¿de dónde proviene este ingreso? Del trabajo no remunerado del trabajador productivo. †† Recoger los restos del ingreso. Y, después de esta lamentable polémica contra Smith, Garnier, recayendo en la democracia, declara que el trabajo agrícola ?s el único trabajo productivo. ¿Por qué? Porque crea, además, "un valor nuevo, valor que no existía en la sociedad ni siquiera como equivalente, en el momento en que este trabajo comenzó a desarrollarse, y es este valor el que procura una renta al terrateniente” (l. c., pág. 184). ¿Qué es, pues, trabajo productivo? El que crea una plusvalía, o valeur nouvelle por encima del equivalente que se le paga como salario. Y A[dam] Smith no es el culpable de que Garnier no sepa comprender que el cambio de capital por trabajo es, pura y simplemente, el cambio de una mercancía de

determinado valor, igual a una cantidad de trabajo dada, por una cantidad mayor de trabajo del que en ella se contiene, creando así “un valor nuevo que no existía en la sociedad ni siquiera como equivalente, en el momento en que este trabajo comenzó a desarrollarse’’. /VIII-358//

* //IX-400/ El señor G[ermain] Garnier había editado en París, en 1796, el Abrégé élémentaire des principes de l’économie politique (“Resumen elemental de economía política”). A la par con la concepción fisiocrática de que la culture * es lo único productivo, encontramos aquí la otra concepción (que contribuye mucho a explicar su polémica contra A[daml Smith) de que la consommation ** (representada en alto grado por los travailleurs improductifs) es la fuente de la producción y de que la magnitud de ésta se mide por la de aquélla. Los trabajadores improductivos satisfacen los besoins artificiels *** y consumen productos materiales, razón por la cual son útiles desde todos los puntos de vista. Por eso Garnier polemiza contra la economía (el ahorro). En la pág. XIII de su avertissement,**** leemos: * Agricultura. ** Consumo. *** Necesidades artificiales. **** Advertencia, prólogo. “El patrimonio de una persona aumenta mediante el ahorro; por el contrario, el de la sociedad crece mediante el incremento del consumo.” Y en la pág. 240, en el capítulo sobre las dettes publiques,† dice: † Deudas públicas. “El mejoramiento y la extensión de la agricultura y, por tanto, los progresos de la industria y el comercio no responden a otra causa que a la ampliación de las necesidades artificiales.” II en conclut que les dettes publiques sont une bonne chose, en ce qu’elles augmentent ces besoins. †† 65 /IX-400// †† De donde concluye que las deudas públicas son una buena cosa, en cuanto hacen aumentar estas necesidades.

//IX-421/ Schmalz. Este vástago alemán de la fisiocracia dice, criticando la distinción de Smith entre travail productif et travail improductif (la edición alemana [vio la luz] en 1818):

65 Este párrafo, complemento de las páginas dedicadas a Germain Garnier, ha sido tomado del cuaderno IX, donde figura entre los apartados que tratan de Say y de Destutt de Tracy. Marx ata el libro de Garnier, Abrégé élémentaire des principes de récononúe polítique a base de la obra de Destutt de Tracy, Eléments d’idéologie, partes IV y V: “Traité de la volonté et de ses effets”, París 1826, pp. 250 s.

“Me limitaré a observar... que la distinción que Smith establece entre trabajo productivo y no productivo se revela como carente de importancia y no del todo exacta, si se tiene en cuenta que, en general, el trabajo de otros no representa para nosotros más que un ahorro de tiempo y que este ahorro de tiempo es todo lo que constituye su valor y su precio.”

<Confunde, al decir esto, que la économie du temps††† debida a la división del trabajo no es la que determina el valor y el precio de una cosa, sino que obtenemos más valor de uso por el mismo valor, que el trabajo es más productivo, porque en el mismo [lapso de] tiempo se suministra una cantidad mayor de producto; pero, como eco de los fisiócratas, [este autor] no puede, naturalmente, encontrar el valor en el mismo tiempo de trabajo.> ††† Economía de tiempo.

“Por ejemplo, el carpintero que me hace una mesa y el criado que me lleva las cartas al correo, me limpia los vestidos y me procura las cosas que necesito me prestan, tanto uno como otro, un servicio de idéntica naturaleza; ambos me ahorran tanto el tiempo que yo tendría que dedicar a estas actividades como el que me vería obligado a invertir para adquirir la destreza y la capacidad necesarias para ello” (Schmalz, Économie politique, traduit par Henri Jouffroy, etc., t. I, 1826, pág. 304).

Es interesante, además, la siguiente observación [contenida] en la misma olla de grasa * en cuanto a su relación con Garnier, for iristance ** en cuanto a la relación entre su sistema de consumo (y la utilidad económica of vast expenditure) *** con la fisiocracia: * Juego de palabras: Schmalz, grasa. ** Por ejemplo. *** Del amplio consumo.

“Este sistema” (el de Quesnay) "reconoce a los artesanos e incluso al simple consumidor un mérito por su consumo, ya que este consumo contribuye, aunque sea de un modo mediato e indirecto, al incremento del ingreso nacional, pues sin este consumo no se producirían los productos agrícolas consumidos ni se los incorporaría al ingreso del terrateniente” (pág. 321).66 /IX-421//

### [8] Ch[arles] Ganilh [Concepción mercantilista del cambio y el valor de cambio. Inclusión de todo el trabajo retribuido en el concepto del trabajo productivo]

66 Los seis párrafos que figuran bajo la rúbrica general de “Schtnalz” aparecen al final del cuaderno IX. Son, por su contenido, un complemento al apunte sobre Garnier, registrado en la p. 400 del mismo cuaderno.

//VIII-358/ Una chapucería lamentable y superficial es [la obra de] Ch [arles] Ganilh, Des Systèmes d’économie politique. Primera edición, París, 1809; segunda ed., 1821. (Nuestras citas se refieren a la segunda edición.) Su monserga empalma directamente con Garnier, contra quien polemiza Ganilh. <Canard, en Principes d’économie politique, define "la riqueza" [como] ‘‘una acumulación de trabajo superfino”.67 La definición sería acertada si dijera que se trata del trabajo superfluo para mantener vivo al trabajador como tal.> El punto de partida del señor Ganilh es [la afirmación] elemental de que la mercancía [es] el elemento de la riqueza burguesa y que, por tanto, el trabajo para producir riqueza, para producir mercancías, tiene que venderse, ya sea él mismo o su producto.

"En el estado actual de la civilización, sólo conocemos el trabajo a que sirve de mediador el cambio” (t. I, Lo., pág. 79). “El trabajo sin cambio no puede producir riqueza" (l. c., pág. 81).

De donde el señor Ganilh jumps * inmediatamente al mercantilismo. * Salta.

Puesto que el trabajo sin cambio no crea riqueza burguesa alguna, “la riqueza nace exclusivamente del comercio” (l. c., pág. 84).En este “principio de la identidad entre valores y riqueza... descansa la teoría de la fecundidad del trabajo general” (l. c., pág. 93).

El mismo Ganilh declara que del "système commercial, que él mismo llama una mera “modificación” del système monétaire,

“deriva la riqueza privada y general de los valores de cambio del trabajo, ya se plasmen o no estos valores en objetos materiales, duraderos y constantes" (l. c., pág. 95).

[Ganilh] recae, pues, en el mercantilismo, como Garnier en la fisiocracia.

67 Marx cita la definición que Canard da de la riqueza según el libro de Ganilh, Des Systèmes «Téconomíe polítique..., t. I, París 1821, p. 75. La definición de Canard figura en la p. 4 de dicha obra.

Por tanto, su pacotilla, if good for nothing else,** no es mala para caracterizar este sistema y sus ideas acerca de la "plusvalía”, sobre todo porque hace valer estas ideas en contra de Smith, Ricardo, etc. ** Aunque no sirva para otra cosa. Riqueza es valeur échangeable; * todo trabajo que produce un valeur échangeable o lo es de por sí produce, por tanto, riqueza. El único término en que Ganilh se revela como mercantilista profundo es el término travail général.** El trabajo del individuo o, mejor dicho, su producto, debe adoptar la forma del trabajo general. Solamente así es valor de cambio, dinero. En realidad, Ganilh reincide en la afirmación de que riqueza equivale a dinero, aunque ya no meramente oro y plata, sino la mercancía misma, en cuanto es dinero. Dice: "Sistema comercial o intercambio de los valores del trabajo genera?’ (l. c., pág. 98). La necedad: el produit es valeur en cuanto existencia, en cuanto incamation du travail général, pero no en cuanto "valor del trabajo general”, lo que sería valeur de la valeur. Pero, partiendo del supuesto de que la mercancía se constituye como valeur, asume, si se quiere, por sí misma, la forma del dinero, se metamorfosea. Es ahora valeur échangeable. Pero, ¿cuál es la magnitud de su valor? Los valores de cambio son todos mercancías. No es esto lo que las distingue. Pero, ¿en qué consiste el valor de cambio de una determinada mercancía? En este punto, Ganilh se detiene en el más tosco de los fenómenos. A es un valor de cambio mayor, al cambiarse por B, C, D, etcétera. * Valor de cambio. ** Trabajo general. Ganilh está muy en lo cierto, frente a Ricardo y a la mayoría de los economistas, cuando dice que consideran el travail sans l’échange, † a pesar de que su sistema, como todo el sistema burgués, se basa en el valor de cambio. Pero la explicación de ello está, simplemente, en que les parece evidente la forma de mercancía del producto, limitándose, por tanto, a considerar la magnitud del valor. † El trabajo sin el cambio.

Es en el cambio donde los productos de los individuos se comportan como productos del trabajo general, al manifestarse como dinero. Pero esta relatividad va ya implícita en el hecho de que tienen necesariamente que manifestarse como existencia del trabajo general y sólo se reducen a él como diferentes expresiones relativas, puramente cuantitativas del trabajo social. No es, sin embargo, el cambio lo que les asigna la magnitud de valor. En él se manifiestan como trabajo social general, y en qué medida pueden manifestarse así depende, a su vez, de la medida en que puedan presentarse

como trabajo social y, por tanto, del alcance de las mercancías por las que pueden cambiarse, es decir, de la extensión del mercado, del comercio, de la serie de mercancías en que se expresan como valor de cambio. Por ejemplo, si existieran solamente cuatro ramas distintas de producción, cada uno de los cuatro grandes productores produciría para sí mismo una gran parte de sus productos. En cambio, si existen miles de ramas, podrá producir como mercancías todos sus productos. Podrá lanzarlos todos al cambio. Sin embargo, Ganilh, al igual que los mercantilistas, concibe la magnitud misma del valor como el producto del cambio, cuando en realidad sólo es la forma del valor o la forma de mercancía que el cambio infunde al producto.

“El cambio da a las cosas un valor, que sin él no tendrían” (pág. 102).

Si esto quiere decir que las chases, los valores de uso, sólo adquieren un valeur, sólo asumen esta forma en cuanto expresiones relativas del trabajo social, lo que se expresa aquí es una tautología. Y si se quiere afirmar que adquieren, mediante el cambio, une plus grande valeur qu’elles n’auraient eue sans lui,*se afirmaría una necedad, ya que el échange ** sólo puede incrementar la magnitud de valor de A reduciendo la de B. En la medida en que infunde a A un valor mayor del que tenía antes del cambio, hace que disminuya el valor de B. Por tanto, A + B tienen el mismo valor antes y después del cambio. *Un valor mayor del que sin él tendrían. ** Cambio.

“Los productos más útiles no pueden tener valor alguno si el cambio no se lo adjudica.”

(D’abord,*** si estas choses son "produits", son ya de antemano productos del trabajo, y no objetos elementales suministrados en general por la naturaleza, como el aire, etc.; si figuran entre “los más útiles”, son valores de uso en el sentido eminente [de la palabra], valores de uso de que todos necesitan; y si el échange no les atribuye ningún valor, ello sólo es posible por una razón: porque cada cual los produce para sí, lo cual contradice al supuesto de que se parte, a saber, que se producen para el échange; es decir, todo el supuesto será una [pura] necedad.)

*** En primer lugar.

"Y los productos más inútiles pueden tener un valor de cambio muy grande, si les es favorable el cambio” (pág. 104).

Para el señor Ganilh, el “échange” es, al parecer, una persona mística. Si los “productos más inútiles” no tienen utilidad alguna, si no representan un valor de uso, por pequeño que él sea, ¿quién va a comprarlos? Para el comprador tienen, por tanto, que encerrar, en todo caso, una “utilité", siquiera sea imaginaria. Y, si el comprador no es tonto, ¿por qué ha de pagarlos más caros? Su carestía tiene que provenir, por consiguiente, de algo que no sea precisamente su “inutilité”. ¿De su “escasez”, de su rareté? * Sin embargo, Ganilh los llama “los productos más inútiles”. Si, pues, son productos, ¿por qué no han de producirse en masa, a pesar de su gran “valor de cambio”? Si antes el comprador era un necio que gastaba mucho dinero en algo que no tenía para él un valor real ni un valor imaginario, el necio es ahora el vendedor, que no produce estas trifles ** de gran utilidad, en vez de producir utilités de escaso valor. Por tanto, el hecho de que su valor de cambio [sea] grande, a pesar de su escaso valor de uso (determinado éste con arreglo a las necesidades naturales de los hombres), tiene que obedecer necesariamente a una circunstancia que no provenga del señor échange, sino del produit mismo. Por ello, su elevado valor de cambio no es producto del échange, sino que se limita a manifestarse en él. * Rareza. ** Bagatelas.

“Es el valor por el que se cambian Is cosas, y no su valor cambiable, el que determina el verdadero valor, el cual es sinónimo de riqueza” (l. c., pág. 104).

Pero el valeur échangeable es una relación entre la chose y otras choses por las que puede cambiarse. <Se toma aquí como base algo acertado [a saber,] que lo que impone el valeur échangeable es el hecho de entrar en el cambio, aunque, como tal, sea en realidad, su resultado.> En cambio, el valeur échangée * de A es una determinada cantidad de producto B, C, D, etc. Por tanto, ya no es valeur (según el señor Ganilh), sino chose sans échange.** B, C, D, etc., no eran “valores”. A se ha convertido en “valor”, al pasar a ocupar su lugar (como valeur échangée) estos no-valores. Estas choses, una vez que salen del cambio, para encontrarse en la misma posición que antes, se convierten en valeurs. * Valor cambiado. ** Cosa sin cambio.

“Por tanto, no es ni la utilidad real de las cosas ni su valor interior lo que las convierte en riqueza; es el cambio el que plasma y determina su valor, y es este valor el que las equipara a la riqueza” (l. c., pág. 105).

Es decir, que el señor échange determina algo que existía o no existía. Y si es él el que constituye el valeur des choses,* este valeur suyo, este producto suyo termina allí donde termina el échange. Lo que quiere decir que lo que hace lo deshace, al mismo tiempo. A cambiar A por B + C + D, en el acto de este cambio A adquiere valeur. Cuando el acto termina, B + C + D aparecen al lado de A y A al lado de B + C + D. Y, además, cada uno de ellos de por sí, al margen del señor échange, el cual consistía simplemente en este cambio de lugar. B + C + D son, ahora, choses, dejando de ser valeurs. Y lo mismo ocurre con A. O bien el échange “plasma y determina”, propiamente hablando. Un aparato medidor de energía determina y plasma el grado de fuerza de mis músculos, pero no lo crea. Lo que quiere decir que el valeur no es un producto del échange. * Valor de las cosas.

“En realidad, sólo existe riqueza para los individuos y para los pueblos cuando cada cual trabaja para todos” (es decir, cuando su trabajo se manifiesta como trabajo social general, ya que de otro modo esto sería una necedad, pues el fabricante de hierro [, por ejemplo,] en este caso, prescindiendo de esta forma, no trabajaría para tous,** sino solamente para el consumidor del hierro) “y todos para cada uno” (lo que, a su vez, es una necedad cuando se habla del valor de uso, pues los productos de tous son todos ellos productos especiales y chacun *** necesita solamente productos determinados, lo que, a su vez, quiere decir simplemente que cada producto especial reviste una forma en que existe para cada cual, y sólo existe así, no en cuanto se distingue como producto especial del producto de chacun, sino en cuanto es idéntico a él, volviendo a adoptar, por tanto, [aquí,] la forma del trabajo social, tal y como se manifiesta a base de la producción de mercancías) (l. c., pág. 108). ** Todos. *** Cada uno.

 Partiendo de esta determinación —valor de cambio igual a la manifestación del trabajo del individuo aislado en cuanto trabajo social general— Ganilh reincide en la más tosca concepción: valor de cambio igual a la proporción en que se cambia la mercancía A por la mercancía B, C, D, etc. A tiene un gran valor de cambio cuando a cambio de él se obtiene tanto o cuanto de B, C, D; pero, en este caso, se obtendrá poco de A por B, C o D. La

riqueza consiste en valor de cambio. Y el valor de cambio consiste en la proporción relativa en que los productos se cambian unos por otros. Por tanto, la sociedad cuya riqueza consiste en valores de cambio carece de riqueza. De donde se sigue, no sólo, corno concluye el propio Ganilh, que “la riqueza nacional, formada por la suma de los valores de cambio del trabajo” (pág. 108) no puede nunca aumentar o disminuir en cuanto al valor de cambio (razón por la cual la plusvalía no existe), sino que no tiene valor de cambio alguno y, por tanto, no es nunca richesse, ya que ésta sólo consiste en valeurs échangeables.

"Cuando el excedente de trigo haga que baje su valor, los agricultores serán menos ricos, ya que poseerán menos valores de cambio para obtener las cosas que necesitan para vivir, que les son útiles o agradables; pero los consumidores del trigo se beneficiarán [con ello] en la medida en que salgan perdiendo los agricultores: la pérdida de unos se verá compensada por la ganancia de otros y la riqueza genera] no sufrirá cambio alguno” (págs. 108s.).

Pardonl Los consommateurs du blé * consumen el trigo, y no el vdeur échangeable du blé ** Se enriquecen en cuanto a este medio de alimentación, pero no en cuanto al valeur échangeable. Cambian menor cantidad de sus productos —los cuales encierran un gran valor de cambio, comparado con el volumen del trigo por el que los cambian— por el trigo. Los cultivateurs *** obtienen el alto valor de cambio y los consommateurs **** una cantidad mayor de trigo de menos valor; serán, pues, [ahora,] los pobres y los cultivateurs los ricos. * Consumidores del trigo. ** Valor de cambio del trigo. *** Agricultores. **** Consumidores. Además, la suma (la suma social de los valores de cambio) pierde su naturaleza de valor de cambio en el mismo grado en que se convierte en la suma de valores de cambio. A, B, C, D, E, F tienen un valor de cambio en cuanto se cambian unos por otros. Al cambiarse, son todos ellos productos para sus consumidores, para sus compradores. Al cambiar de mano, dejan de ser valores de cambio. Con ello, desaparece la riqueza de la sociedad, qui se compose des valeurs échangeables.† El valor de A es relativo: es la proporción en que se cambia por B, C, etcétera. A + B tiene menos valor, porque su valor de cambio consiste todavía en su proporción con C, D, E, F. Pero la suma de las mercancías no se cambia por otras mercancías. Por tanto, la riqueza de la sociedad, que consiste en valores de cambio, no tiene un valor de cambio, ni es, por ende, riqueza.

† Que se componen de los valores de cambio.

‘‘De ahí que resulte difícil y tal vez imposible para un país enriquecerse por medio del comercio interior; algo distinto ocurre con los pueblos que ejercen el comercio exterior” (l. c., pág. 109).

Esto no es más que el viejo sistema mercantilista. El valor consiste en recibir, no un equivalente, sino más que el equivalente. Pero, al mismo tiempo, no existe equivalente alguno, ya que esto presupone el que el valor de A y el valor de B se determinan, no por la proporción de A en B o de B en A, sino por un tercer término, en el que A y B son idénticos. Pero, si no hay equivalente, no habrá tampoco un excedente sobre él. Recibo menos oro por hierro que hierro por oro. Ahora, tengo más hierro, por el que obtengo menos oro. Por tanto, si al principio salgo ganando, porque [obtengo] menos oro igual más hierro, ahora resulto también igualmente perdidoso, al obtener más hierro igual menos oro.

“Todo trabajo, cualquiera que sea su naturaleza, produce riqueza, siempre y cuando que tenga un valor de cambio" (l. c„ pág. 119). "El cambio no atiende ni a la cantidad ni a la materia ni a la duración de los productos” (l. c., pág. 121). "Todos (les travaux) son tan productivos como importe la suma por la que se cambian" (págs. 121 s.).

Primeramente, son également productifs de la somme,* es decir, que el precio que por dios se paga (el valor de su salario). Pero, en seguida, Ganilh da un paso más. El trabajo inmaterial produce el producto material por el que se cambia, lo que crea la apariencia de que el trabajo material crea el producto inmaterial. * Igualmente productivos de la suma.

 “No media diferencia alguna entre el trabajo del operario que hace una cómoda, a cambio de la cual recibe una fanega de trigo, y el trabajo del músico que le permite obtener la misma cantidad de trigo. En ambos casos se ha producido una fanega de trigo, ya sea para pagar la cómoda o para remunerar el goce que el músico ha procurado. No obstante, cuando el carpintero ha consumido su fanega de trigo, sigue existiendo la cómoda, mientras que cuando el músico consume la suya no queda nada; pero |con cuántos trabajos que pasan por ser productivos no ocurre otro tanto!... Para juzgar si un trabajo es productivo o estéril no hay que fijarse en lo que queda después del consumo, sino en el cambio o en la producción que el trabajo provoca. Y, como el trabajo del músico, ni más ni menos que el del

carpintero, es la causa de la producción de una fanega de trigo, uno y otro producen igualmente una fanega de trigo, aunque uno de ellos, después de realizarse, no se plasme y realice en un objeto permanente y el otro sí” (I.C., págs. 122 s.). “A[dam] Smith desearía ver reducido el número de trabajadores que no efectúan un trabajo útil, para aumentar la cifra de los que se ocupan en este tipo de trabajo; pero no se tiene en cuenta que, de llevarse a cabo este deseo, sería imposible toda riqueza, ya que el productor no dispondría de consumidores y los sobrantes no consumidos no podrían reproducirse. Las clases productivas no entregan gratis los productos de su trabajo a las clases cuyo trabajo no suministra bienes materiales’’ (por tanto, aquí él mismo distingue travaux qui donnent des produits matériels et travaux qui n'en donnent point); ** "se los suministran a cambio de comodidades, goces o satisfacciones que de ellos obtienen y, para podérselos suministrar, están obligadas a producirlos. Si los productos materiales del trabajo no se emplearan en remunerar aquellos trabajos que no crean productos materiales, no encontrarían consumidores y cesaría su reproducción. Los trabajos que procuran satisfacción contribuyen, por tanto, tan eficazmente a la producción como el trabajo clasificado entre los más productivos" (l. c., páginas 123 s.). ** Trabajos que aportan productos materiales y trabajos que no los aportan. “Las comodidades, goces o satisfacciones a que aspiran” les peuples * “son casi siempre subsiguientes a los productos con que se pagan y no los preceden" (l. c., pág. 125). (Parecen, por tanto, ser más bien efecto, y no causa de los produits qui dorvent les acquitter.) ** “La cosa cambia cuando los trabajos consagrados al goce, el lujo y la ostentación no son requeridos por las clases productivas” (por tanto, en este caso, ello mismo establece la diferencia) “y, a pesar de ello, se ven obligadas a pagar estos trabajos y a restringir en esta cuantía sus necesidades. Puede entonces ocurrir que este pago forzado no provoque un incremento de los productos” (l. c., pág. 125). “Fuera de este caso... todo trabajo es necesariamente productivo y contribuye en mayor o menor medida a la creación y al crecimiento de la riqueza general, puesto que hace surgir necesariamente los productos con que se la pagd’ (l. c., pág. 126). * Los pueblos. ** Los productos que deben remunerarlos.

<Por tanto, según esto, los “trabajos improductivos" no [se vuelven] productivos ni porque cuesten algo, es decir, por su valor de cambio, ni por razón del goce especial que reportan, o sea por su valor de uso, sino porque producen trabajo productivo.> <Si, según A. Smith, es productivo el trabajo que se cambia directamente por capital, hay que tomar en cuenta, además de la forma, los elementos materiales del capital que se cambia por trabajo. El capital se traduce en los medios de vida necesarios y, por tanto, casi siempre, en mercancías, en cosas

materiales. Lo que el trabajador tiene que pagar de su salario al Estado y la Iglesia [representa] una deducción [por] los servicios que se le imponen; lo que gasta en educación [es] endiabladamente poco; cuando lo hace, [la educación es] productiva, ya que produce capacidad de trabajo; lo que gasta en [remunerar] los servicios de médicos, abogados, curas, etc., es una desgracia; quedan muy pocos trabajos o servicios improductivos en los que el salario del obrero se traduce, sobre todo porque él mismo atiende a sus gastos de consumo (cocinar, mantener la casa limpia y, en la mayoría de los casos, incluso las reparaciones).> Extraordinariamente característico es el siguiente pasaje de Ganilh:

“Si el cambio del trabajo del criado arroja un valor de 1.000 francos y, en cambio, sólo confiere al trabajo del jornalero agrícola o del trabajador manufacturero un valor de 500 francos, debe concluirse de aquí que el trabajo del criado contribuye a la producción de riqueza dos veces más que el jornalero o el trabajador de la manufactura, y no puede ser de otro modo, mientras el trabajo del criado se pague con el doble de productos materiales que el de los otros. ¿Cómo podría pensarse, en efecto, que la riqueza nace del trabajo dotado del menor valor de cambio y que, por tanto, es el que más bajo se paga?" (l. c., págs. 293».).

 Si el salario del jornalero agrícola o del trabajador manufacturero equivale a 500 francos y la plusvalía creada por él (la ganancia y la renta) es del 40 por ciento, el produit net será, en este caso, igual a 200 francos y se necesitarán 5 trabajadores de este tipo para producir el salario del criado = 1.000 francos. Si el señor échange quisiera comprar, en vez del criado, una querida por 10.000 francos al afio, necesitaría, para ello, el produit net de 50 trabajadores productivos de la misma clase. Y, como el trabajo improductivo de la querida aporta veinte veces más valor de cambio o salario que el de los trabajadores productivos, resultará que esta persona añade veinte veces más a la “producción de riqueza” y que un país produce tanta más riqueza cuanto más pague a [sus] criados y queridas. El señor Ganilh olvida una cosa, a saber, que es solamente la productividad del trabajo manufacturero y agrícola, el excedente creado por los trabajadores productivos sin que se les remunere, lo que suministra el fondo con cargo al cual se paga a los trabajadores improductivos. Él hace así sus cálculos: 1.000 francos [en concepto de] trabajo del criado o la querida como equivalente a cambio de ello = 2.000 francos. El valor de los criados y el de las queridas, es decir, sus costos de producción, dependen por entero del produit net de los trabajadores productivos. Más aún,

de ello depende su existencia como genre * aparte. Su precio y su valor tienen poco que ver el uno con el otro. * Género. Pero, aun suponiendo que el valor (el costo de producción) de un criado representara el doble del de un trabajador productivo, hay que tener en cuenta que la productividad de un trabajador (como la de una máquina) y su valor son dos cosas totalmente distintas, que incluso pueden guardar entre sí una proporción inversa. El valor que una máquina representa debe descontarse siempre de su productividad.

“De nada sirve objetar que si el trabajo del criado fuese tan productivo como el del trabajador agrícola y el del obrero de la manufactura no se explicaría por qué no habrían de invertirse los abonos generales de un país en su sostenimiento, no ya sin incurrir con ello en despilfarro, sino incluso contribuyendo así al incremento constante del valor. Sin embargo, esta consideración es puramente aparente, ya que presupone que la fecundidad de todo trabajo proviene de que éste contribuye a la producción de objetos materiales, de que la producción material es la riqueza y de que riqueza y producción son conceptos perfectamente idénticos. Se olvida que toda producción se convierte en riqueza exclusivamente mediante el consumo 1 y de que es, por tanto, el cambio el que determina en qué medida contribuye a la creación de riqueza. Si se recuerda que todos los trabajos contribuyen directa o indirectamente a la producción total de cualquier país, que el cambio, al fijar el valor de todo trabajo, determina la participación que le corresponde en la producción, que el consumo de lo producido realiza el valor y que es el excedente o el déficit de la producción sobre el consumo lo que determina el nivel de la riqueza o de la pobreza de un país, se advertirá cuán inconsecuente resulta el aislar todo trabajo y el medir su rendimiento y fecundidad por el modo como contribuye a la producción material, sin tener en cuenta el consumo, que es lo único que le confiere un valor, sin el cual no existiría la riqueza” (I.c., págs. 294».). 1 <De ahí que el mismo individuo diga, una página más adelante, “que todo trabajo produce riqueza en proporción a su valor de cambio, el cual se determina por la oferta y la demanda” (no produce riqueza en la medida en que produce valeur d’échange, sino en la medida en que es valeur d’échange, es decir, no en cuanto a lo que produce, sino en cuanto a lo que cuesta), “que su respectivo valor sólo contribuye a la acumulación de capitales mediante el ahorro y el no consumo de los productos que este valor permite extraer de la producción total”.>

Por una parte, este fulano hace depender la riqueza del excedente de la producción sobre el consumo y, por otra parte, [sostiene que] solamente el consumo confiere valor. Y el criado que consume 1.000 francos contribuye, por tanto, a conferir como valor el doble que el campesino que consume 500 francos.

En primer lugar, reconoce que estos trabajos improductivos no contribuyen directamente a la creación de la riqueza material. A esto se reduce la afirmación de Smith. [Pero,] por otra parte, se esfuerza en demostrar que esos trabajos, por el contrario, crean tanto la riqueza material como no lo hacen, según su propia confesión. En todos estos polemistas contra A[dam] Smith [encontramos], de una parte, la superioridad sobre la riqueza material y, de otra, el intento de justificar como producción material la producción inmaterial e incluso la ausencia de toda producción, como en el caso de los lacayos. Es de todo punto indiferente que el poseedor del revenu net * invierta este ingreso en lacayos, queridas o pasteles. Pero [resulta] ridícula la creencia de que el excedente de criados debe ser consumido y que los mismos trabajadores productivos no pueden consumirlo sin que se vaya al diablo el valor del producto. En Malthus, [encontramos] la misma necesidad de los consumidores improductivos, que se da en realidad tan pronto como el excedente cae en manos de gens oisifs.** /364// * Ingreso neto. ** Gentes ociosas.

### [9. Ganilh y Ricardo acerca del ingreso neto. Ganilh, partidario del descenso de la población productiva; Ricardo, partidario de la acumulación del capital y del crecimiento de las fuerzas productivas]

 En su Théorie de l’économie politique (obra que desconozco), Ganilh afirma haber formulado una teoría reproducida por él de Ricardo.68 Esta teoría es que la riqueza depende del produit net, y no del produit brut, es decir, del nivel de la ganancia y la renta. (Lo cual no es, evidentemente, una invención de Ganilh, quien, sin embargo, se caracteriza por su manera de expresarlo.) El surplus value * se traduce (cobra su existencia real) en un surplus produce ** por encima del volumen del producto que se limita a reponer sus elementos originarios, que, por tanto, es absorbido por su costo de producción y que —sumando el capital constante y el capital variable— equivale al capital desembolsado en la producción. La finalidad de la producción capitalista es la plusvalía, y no el producto. El tiempo de trabajo necesario del obrero y, por

68 Esta afirmación de Ganilh aparece en el primer tomo de su obra Des Systémes d’économie polítique..., París 1821.

consiguiente, el equivalente en producto con que se paga sólo es necesario en la medida en que produce trabajo sobrante. De otro modo, resulta improductivo para el capitalista. * Plusvalía. ** Plusproducto. La plusvalía [es] igual a la tasa de plusvalía p/v multiplicada por el número de jornadas de trabajo de la misma duración o por el número de trabajadores empleados, por n. Por tanto, P = p/v ✕ n. Por tanto, esta plusvalía puede incrementarse o decrecer de dos modos. Por ejemplo, p/(v/2) ✕ n es = a 2 p/v ✕ n = 2P. Aquí, P se ha duplicado al duplicarse la tasa, ya que p/(v/2) es 2 p/v, [es decir,] 2 veces más que p/v. Pero, por otra parte, p/v ✕ 2 n sería también igual a 2 pn/v y, por tanto, igual a 2 P. V, el capital variable, es igual al precio de una jornada de trabajo multiplicada por el número de obreros empleados. Suponiendo que se empleen 800 obreros, cada uno de los cuales cueste 1 libra esterlina, tendremos que V = 800 libras, = 1 libra ✕ 800, en que n = 800. Si la plusvalía = 160, tendremos que la tasa de plusvalía [es] igual a 160/(1 libra ✕ 800) = 160/800 = 16/80 = 1/5 = 20 por ciento. Pero la plusvalía misma será de 160/(1 libra ✕ 800) ✕ 800, es decir, igual a (P libras) ✕ n / (1 libra) ✕ n. Esta plusvalía sólo podrá aumentar si la longitud del tiempo de trabajo viene dada por el aumento de la productividad o la productividad viene dada por la prolongación del tiempo de trabajo. Pero lo que aquí importa es que 2 P = p/(v/2) ✕ n; y 2 P = p/v ✕ 2 n. La misma plusvalía (gross amount * de la plusvalía) se mantiene invariable si, al reducirse a la mitad el número de obreros, convirtiéndose de 2 n en n solamente, se eleva al doble el trabajo excedente diario [rendido por ellos]. Bajo este supuesto, dos cosas permanecerían, por tanto, iguales. En primer lugar, el volumen total de los productos suministrados; y, en segundo lugar, el volumen total del surplus produce o del produit net. Pero cambiaría lo siguiente: primero, el capital variable o la parte del capital circulante invertida en salarios, se reduciría a la mitad. La parte del capital constante, consistente solamente en materias primas, [permanecería] invariable, pues seguiría elaborándose el mismo volumen de ellas que antes, aunque sólo trabajase la mitad de obreros. En cambio, aumentaría la parte consistente en capital fijo. * Total, importe bruto. Si [antes] el capital invertido en salarios era = 300 libras esterlinas (1 libra por obrero), ahora es de 150 libras. El capital invertido en materias primas era antes de 310 y se mantiene ahora invariable. Suponiendo que el valor de la

maquinaria sea cuatro veces más que el resto del capital, equivaldrá [ahora] a 1 600 libras esterlinas.69 Por tanto, si la maquinaria se desgasta en 10 años, [tendremos que] la maquinaria que entra anualmente en el producto es igual a 160 libras. Supongamos que el capital anteriormente invertido en instrumentos fuese igual a 40 libras, es decir, solamente 1/4. La cuenta, [ahora,] saldrá así;

Maquinaria Materia prima Salarios Total Plusvalía Tasa de ganancia Producto total Anterior capital

150 o 50% 23 1/13%

Nuevo capital

150 o 100% 24 6/31 %

En este caso, la tasa de ganancia se ha elevado al capital total, pues el capital invertido en salarios ha disminuido en 150 libras, aumentando solamente en 120 la suma de valor del capital fijo, lo que representa, en total, 30 libras menos de inversión que antes. Pues bien, si las 30 libras esterlinas que restan vuelven a emplearse del mismo modo, 31/62 del total (es decir, la mitad) en materia prima, 16/62 en maquinaria y 15/62 en salarios, el resultado será el siguiente:

Maquinaria Salarios 7 libr. 14 chel. 6 pen. 7 libr. 5 chel. 6 pen.

Materia prima Plusvalía 15 libras 7 libr. 5 chel. 6 pen.

Por tanto, en su totalidad:

Nuevo capital: Salarios

157 libr. 5 chel. 6 pen. Maquinaria

69 Exactamente, el valor de la máquina —partiendo del supuesto de que sea cuatro veces mayor que el resto del capital, calculado en 460 libras esterl. (150-310)— debiera ser 1.840 libras. Pero, como esta cifra complicaría considerablemente los cálculos, Marx, para simplificar éstos, indica, en números redondos, 1.600.

167 libr. 14 chel. 6 pen. Plusvalía

157 libr. 5 chel. 6 pen. Materia prima

325 libras Tasa de ganancia

24 6/31 %

Suma total del capital invertido: 650 libras esterlinas, lo mismo que antes. Producto total: 807 libras esterl. 5 chel. 6 pen. El valor total del producto ha aumentado, pero el valor total del capital desembolsado sigue siendo el mismo, y no ha aumentado solamente el valor, sino también el volumen del producto total, ya que se han convertido en producto 15 libras esterlinas más de materia prima que antes. [En Ganilh leemos:]

"Si un país carece de máquinas y se ve obligado a trabajar solamente con sus brazos, las clases trabajadoras consumirán casi el volumen total de sus productos. A medida que la industria progresa y se perfecciona mediante la división del trabajo, la pericia de los obreros y la invención de nuevas máquinas, disminuyen los costos de producción o, dicho en otras palabras, se necesitan menos trabajadores para obtener un producto mayor” (l. c., págs. 211 s.).

Lo que vale tanto como decir que a medida que la industria se hace más productiva disminuyen los costos de producción del salario. Se emplea menor número de trabajadores en proporción al producto y consumen, por tanto, una parte menor de él. Si un trabajador, sin ayuda de máquinas, necesita 10 horas para producir sus medios de sustento y trabajando con máquinas necesita solamente 6, ello quiere decir que (con una jornada de trabajo de 12 horas), en el primer caso, trabajará para sí mismo 10 horas y 2 para el capitalista, el cual obtendrá 1/6 del producto total de las 12 horas. En el primer caso, [tendremos] que 10 trabajadores crearán un producto para 10 trabajadores (igual a 100 horas [de trabajo]) y trabajarán 20 [horas] para el capitalista. El capitalista, [en este caso,] obtendría 1/6 del valor de 120 = 20. En el segundo caso, 5 trabajadores crearán un producto para 5 trabajadores (= 30 horas [de trabajo]) y trabajarán 30 horas para el capitalista. El capitalista, en este caso, obtendrá 30 de las 60 horas de trabajo], o sea 1/2, el triple que antes. Y habrá aumentado también la plusvalía total, elevándose de 20 a 30, en 1/3. [En efecto,] 60 días de los que me apropio 1/2 representan 1/3 más que 120 de los que me apropio 1/6.

Además, 1/2 del producto total obtenido por el capitalista sería también, [ahora,] cuantitativamente mayor que antes, ya que 6 horas [de trabajo] suministran ahora tanto producto como antes 10; 1 [suministra ahora] tanto producto como [antes] 10/6, o 1 tanto [como antes] 1 4/6 = 1 2/3. Lo que quiere decir que las 30 horas excedentes suministran tanto producto como [antes] 30 (1 + 2/3) = 30 + 60/3 = 50. 6 horas de trabajo arrojan tanto producto como antes 10 y, por tanto, 30 ó 5 ✕ 6 tanto como antes 5 ✕ 10. Aumentará, por tanto, la plusvalía del capitalista y su plusproducto (suponiendo que lo consuma él mismo o en la parte en que lo consuma en especie). Puede incluso ocurrir que la plusvalía aumente sin necesidad de que aumente la cantidad del producto total. En efecto, el aumento de la plusvalía significa que el trabajador puede producir sus medios de sustento en menor tiempo que antes y que, por tanto, representa menor tiempo de trabajo el valor de las mercancías consumidas por él, lo que quiere decir que el valor de las mercancías por él consumidas disminuye, representa menor tiempo de trabajo, y que, por consiguiente, un determinado valor = 6 horas de trabajo, por ejemplo, toma cuerpo en una cantidad mayor de valores de uso que antes. El trabajador obtiene la misma cantidad de producto que antes, pero esta cantidad representa [ahora] una parte menor del producto total, lo mismo que su valor expresa una parte menor de los fruits * de la jornada de trabajo. Aunque ningún incremento de la productividad en ramas industriales cuyo producto no entra directa ni indirectamente en la producción de medios de consumo para el trabajador podría conducir a este resultado, ya que el aumento o la disminución de la productividad en estas ramas no afecta a la proporción entre el trabajo necesario y el plustrabajo, el resultado para estas ramas industriales sería, por el contrario, el mismo, aunque no respondiera a un cambio en su propia productividad. El valor relativo de sus productos aumentaría exactamente en la misma medida en que descendiera el de las otras mercancías (suponiendo que su propia productividad se mantuviera invariable); por tanto, una parte alícuota menor de estos productos o la parte menor del tiempo de trabajo del obrero materializada en ellos le suministraría la misma cantidad de medios de sustento que antes. Es decir, que la plusvalía aumentaría en estas ramas de trabajo exactamente igual que en las otras. * Frutos.

Ahora bien, ¿qué ocurre con los 5 trabajadores desplazados? Se dirá que, con ello, ha quedado también libre un capital, el que servía para pagar a esos 5 trabajadores, cada uno de los cuales obtenía 10 horas (a cambio de trabajar

12), o sean 50 horas en total, con las que antes podía pagarse el salario de 5 obreros y que [ahora], en que el salario se ha reducido en 6 horas, pueden pagarse 50/6 =8 1/3 jornadas de trabajo. Es decir, que con el capital [de] 50 [horas de] trabajo que ha quedado libre pueden emplearse ahora más obreros de los que [han sido] despedidos. Sin embargo, no ha quedado libre un capital que totalice 50 horas de trabajo. En efecto, aun suponiendo que el material se haya abaratado en la misma proporción en que el tiempo de trabajo elabora una cantidad mayor de él, es decir, que también en esta rama de producción se registre el mismo aumento de productividad, habrá que tener en cuenta, además, la inversión requerida por la nueva maquinaria. Suponiendo que ésta cueste exactamente 50 horas de trabajo, no ocupará en modo alguno tantos trabajadores como los que han sido despedidos, ya que estas 50 horas de trabajo se invertían [antes] íntegramente en salarios, en 5 obreros, y en el valor de una máquina de 50 horas de trabajo se encierran la ganancia y los salarios, el tiempo de trabajo pagado y el no retribuido. Además, el valor de la máquina incluye el capital constante. Y no son tampoco los mismos los obreros constructores de máquinas [que han construido la nueva máquina y que] en cuanto al número [son] menos que los despedidos y los que han perdido el trabajo. La mayor demanda de trabajadores en la [industria de] construcción de maquinaria puede, a lo sumo, 'influir en la futura distribución del volumen de trabajo, haciendo que se dedique a esta rama una parte mayor que antes de la generación trabajadora. Esto no influye en los trabajadores despedidos. Además, el aumento en cuanto a la demanda anual de éstos no [es] igual al nuevo capital invertido en maquinaria. La máquina dura, por ejemplo, 10 años. La demanda constante que crea [es,] por tanto, igual a 1/10 anual de los salarios contenidos en ella. A este 1/10 hay que añadir el trabajo de reparaciones durante los 10 años y el consumo diario de carbón, aceite y matériaux instrumentaux * en general, todo lo cual, sumado, puede representar, a su vez, 2/10. * Materiales instrumentales. <Si el capital que queda libre equivaliera a 60 horas, de ellas solamente 10 representarían ahora plustrabajo y 50 trabajo necesario. Por tanto, si antes se invertían en salarios las 60, para emplear a 6 obreros, [ahora] los trabajadores empleados son solamente 5.> <El desplazamiento de trabajo y capital, al aumentar la productividad en una determinada rama industrial por efecto de la maquinaria, etc., se manifiesta siempre como una perspectiva. Es decir, el incremento, él nuevo

volumen de trabajo que afluye, se distribuye de otro modo, [y] tal vez los hijos de los [trabajadores] despedidos, pero no estos mismos, que ahora decaen durante largo tiempo en su viejo trade * [se verán] obligados a seguir en él bajo condiciones más desfavorables, ya que ahora su tiempo de trabajo necesario excede del socialmente necesario, [con lo que] se ven precipitados al pauperismo o [sólo] encuentran ocupación en actividades en que se recurre al tipo de trabajo más vil.> * Oficio, actividad industrial.

<El pauper,** como el capitalista (rentista), vive de los ingresos del país. No forma parte de los costos de producción del producto y es, por tanto, según el señor Ganilh, representante de un valeur échangeable. Y lo mismo el delincuente que come el rancho de la prisión. Una gran parte de los “trabajadores improductivos”, los que viven de las sinecuras del Estado, etc., no pasan de ser paupers distinguidos.> ** Indigente. <Supongamos que la productividad de la industria se desarrolle tanto, que, en vez de ocuparse directamente en la producción material 2/3 de la población, ahora se ocupe solamente 1/3. Antes, 2/3 suministraban los medios de vida para 3/3, mientras que ahora suministra los [mismos] medios de vida solamente 1/3. Antes, era net revenu (a diferencia del ingreso del trabajador) 1/3, ahora lo son 2/3. Prescindiendo del antagonismo [de clases], la nación sólo necesitaría, ahora, 1/3 de su tiempo para la producción directa, mientras que antes necesitaba 2/3. A base de una distribución igual, todos [es decir, toda la población] dispondrían de 2/3 más de tiempo para [dedicarlo al] trabajo improductivo y al ocio. Pero en la producción capitalista todo es contradictorio y se manifiesta bajo una forma antagónica. El supuesto [de que se parte] no implica el que la población se mantenga estancada. Al crecer los 3/3, crecería también el 1/3; por tanto, en cuanto al volumen, podría dedicarse al trabajo productivo un número mayor de personas. Pero, en términos relativos, proporcionalmente a la población total, seguiría siendo el 50 por ciento menos que antes. Estos 2/3 estarían formados, ahora, en parte por los poseedores de ganancias e ingresos y en parte por trabajadores improductivos (mal pagados también, bajo la acción de la competencia), que los ayudarían a comerse los ingresos, suministrándoles a cambio de ello un equivalente en servicios, o que se impondrían, como los trabajadores improductivos políticos. Podría suponerse que —si exceptuamos la chusma de los criados, los soldados, marineros, policías, empleados subalternos, etc., queridas,

palafreneros, clowns y malabaristas— estos trabajadores improductivos se hallan en general a un nivel de cultura más elevado que los trabajadores improductivos de antes y que han aumentado asimismo los artistas, músicos, abogados, médicos, eruditos, maestros de escuela, inventores, etc., improductivos y, sobre todo, mal pagados.

Dentro de la misma clase productiva, han aumentado también los middlemen *** comerciales y, sobre todo, los que intervienen en la construcción de maquinaria y de ferrocarriles y en el trabajo de minería, así como los trabajadores agrícolas dedicados a la ganadería y al suministro de materias químicas y minerales para abonos, etc. Y asimismo los cultivateurs que producen materias primas para la industria, con relación a los que producen medios de vida, y los que producen medios de sustento para el ganado, en relación con los que suministran medios de vida para las personas. Al aumentar el capital constante, aumenta [también] él volumen proporcional del trabajo total dedicado a su reproducción. A pesar de lo cual, la parte que produce directamente medios de vida produce [ahora] más productos que antes, aun habiendo disminuido el número. Su trabajo es [ahora] más productivo. Como en cada capital por separado el descenso de la parte variable del capital con respecto a la parte variable se presenta bajo la forma de una baja de la parte del capital invertida en salarios, en cuanto al volumen total del capital —en la reproducción del mismo—, la cosa se manifiesta de tal modo que se dedica a la reproducción de los medios de producción una parte proporcionalmente mayor del volumen de trabajo empleado que a los productos mismos, destinándose, por tanto, a la reproducción de maquinaria (incluyendo medios de comunicación, medios de transporte y edificios), matières instrumentales (carbón, gas, aceite, talco, correas, etcétera) y plantas empleadas como materias primas de los productos industriales. Los trabajadores agrícolas disminuirán en proporción a los trabajadores de las manufacturas. Por último, aumentarán los trabajadores de [productos de] lujo, ya que los ingresos, al aumentar, consumirán más productos de éstos [que antes].> *** Intermediarios. <El capital variable se traduce en ingresos, primeramente en salarios y, en segundo lugar, en ganancias. Por tanto, si concebimos el capital por oposición al ingreso, el capital constante se manifestará como el capital propiamente dicho, como la parte del producto total que se destina a la producción y entra en los costos de producción, sin que nadie la consuma individualmente

(exceptuando el ganado de labor). Esta parte puede provenir íntegramente de la ganancia y el salario. [Pero,] en último análisis, no puede, por tanto, provenir exclusivamente de eso; es producto del trabajo, pero de un trabajo que considera el mismo instrumento de producción como ingreso, como hace el salvaje con el arco. Pero, una vez convertida en capital constante, esta parte del producto deja de descomponerse en salario o ganancia, aunque su reproducción arroje salario y ganancia. Esta parte absorbe una parte del producto. Todo producto subsiguiente es el producto de este trabajo pretérito y del actual. El trabajo actual sólo puede llevarse adelante siempre y cuando que reproduzca una parte del producto total de la producción. Tiene que reponer en especie el capital constante. Si se hace más productivo, repondrá el producto, pero no su valor, reducirá este post festum.* Si se hace más improductivo, elevará su valor. En un caso, descenderá la parte alícuota que el trabajo pretérito extrae del producto total; en el otro, disminuirá. En un caso, el trabajo vivo se hará más productivo, en el otro más improductivos * A posteriori. <Entre las circunstancias que rebajan los costos del capital constante figura también el ennoblecimiento de las materias primas. Por ejemplo, no es posible obtener al mismo tiempo la misma cantidad de hilaza de algodón bueno que de algodón malo, aun prescindiendo del volumen relativo de los desechos, etc. Y asimismo es importante la calidad de la simiente, etcétera.>

< [Pongamos] como ejemplo la combinación en que un fabricante fabrica por sí mismo una parte de su anterior capital constante o se encarga él mismo de dar la segunda forma al producto tosco que antes pasaba como capital constante de su esfera de producción a una segunda, lo que, en realidad, se reduce simplemente, como más arriba señalábamos,* a una concentración de ganancias. Ejemplo de lo primero-. combinación de hilados y textiles. Ejemplo de lo segundo-, los propietarios de minas de Birmingham, al hacerse cargo de todo el proceso de la fabricación de hierro, que antes aparecía distribuido entre diferentes empresarios y propietarios.> * V. supra, pág. 121. * Ganilh sigue diciendo:

"Mientras la división del trabajo no se introduce en todas las ramas del trabajo, mientras no se elevan a la altura de la perfección todas las clases de la población laboriosa, encargada de trabajar duramente, la invención y el empleo de máquinas en algunas industrias trae consigo solamente el desplazamiento de los capitales y

obreros que las máquinas dejan libres a otras ramas de trabajo en que pueden emplearse con mayor rendimiento. Pero, cuando todas las ramas de trabajo cuentan ya con los capitales y los obreros que necesitan, es evidente que todo progreso ulterior, toda nueva máquina que viene a aliviar el trabajo reducirá necesariamente la población trabajadora; y, como su reducción no hace que disminuya la producción, la parte que queda disponible representará o bien un incremento de la ganancia del capital o bien un incremento de la renta de la tierra; de ahí que la consecuencia natural y necesaria de la maquinaria sea la reducción de la población en las clases asalariadas que viven del producto bruto y el aumento de la población en aquellas clases que viven del producto neto” (l. c., pág. 212). “El desplazamiento de la composición de la población de un país, consecuencia necesaria de los progresos de la industria, es la verdadera causa de la prosperidad, del poder y la civilización de los pueblos modernos. A medida que disminuyen en número las clases bajas de la sociedad, la sociedad necesita inquietarse menos por los peligros con que constantemente la amenazan la penuria, la ignorancia, la credulidad y la superstición de estas desventuradas clases. A medida que crecen las clases altas, el Estado dispone de mayor cantidad de súbditos, es más fuerte y más poderoso y se extienden entre toda la población las luces, la razón y la civilización” (l. c., pág. 213).

<Say hace, del modo siguiente, que la totalité de la valeur du produit se résoudre en revenu.** En la traducción de Constancio [del libro] de Ricardo [Principies], cap. XXVI, dice, en una nota: ** La totalidad del valor del producto se traduzca en ingreso.

"El ingreso neto de un particular consiste en el valor del producto que ha contribuido a producir... después de deducir sus inversiones. Pero, como sus inversiones son partes de un ingreso pagadas por él a otros, el valor total del producto ha servido para pagar ingresos. El ingreso total de una nación consiste en el producto bruto, es decir, en el valor bruto de todos sus productos, que se reparten entre los productores.”70

La última frase sería exacta, expresada así: Le revenu total (Tune nation se compose de cette partie de son produit brut, c’est-á-dire de la valeur brute de tous les produits qui se distribuent comme revenus entre les producteurs, c'est-á-dire moins cette portion de tous les produits qui dans chaque branche d’industrie avaient remplacés les moyens des productions * Pero, así expresada, la afirmación se anularía por sí misma.

70 Man cita aquí la nota de Say al cap. XXVI de los Principies de Ricardo tomándola del libro de Ganilh (tomo I, p. 216).

* El ingreso total de una nación está formado por esta parte de su ingreso bruto, es decir, por el valor bruto de todos los productos que se distribuyen como ingresos entre los productores, es decir, descontada la porción de los productos que en cada rama industrial han sustituido a los medios de producción. Say continúa:

"Al cabo de varias operaciones de cambio, en el curso del año que lo ha visto nacer, este valor se consumiría totalmente, sin dejar por ello de seguir siendo el ingreso de la nación; lo mismo que el particular que cuenta con un ingreso de 20.000 francos no deja de tener un ingreso de 20.000 francos aunque lo consuma todos los años. Su ingreso no consiste meramente en lo que ahorra.”

Son revenu ne se compose jamais de ses épargnes, quoique ses épargnes se composent toujours de ses revenus. Pour prouver qt/une nation peut annuellement manger son capital et son revenu, Say la compare ú un particulier qui laisse intacte son capital et ne mange annuellement que son revenu. Si ce particulier mangeait dans una seule année son capital de 200.000 frs. et le revenu de 20.000, il n’aurait rien el manger l’an après. Si tout le capital d’une nation, et conséquemment toute la valeur brute de ses produits, se résolvait en revenus, Say aurait raison. Le particulier mange ses 20.000 frs. de revenu. Ses 200.000 frs. de capital, qui’il ne mange pas, se seraient composés des revenus d’autres particuliers, dont chacun mange sa part, et ainsi, au bout de Vannée, tout le capital serait mangé. Mais il serait reproduit pendant qu’il est mangé et ainsi remplacé? Mais le particulier en question reproduit annuellement son revenu de 20.000 frs. parce qu’il n'a pas mangé son capital de 200.000 frs. Les autres ont mangé ce capital. Donc ils n’ont pas de capital de quoi reproduire du revenu.> ** ** Su ingreso no está nunca formado por sus ahorros, aunque sus ahorros estén formados siempre por sus ingresos. Para probar que una nación puede consumir anualmente su capital y su ingreso, Say la compara al particular que, dejando intacto su capital, sólo consume anualmente su ingreso. Si este particular consumiera en un solo afio tanto su capital de 200.000 francos como su ingreso de 20.000, no tendría nada, que consumir después. Si todo el capital de una nación y, consiguientemente, todo el valor bruto de sus productos se tradujera en ingresos, Say tendría razón. El particular consume sus 20.000 francos de ingresos. Sus 200.000 francos de capital, que no consume, estarían formados por los ingresos de otros particulares, cada uno de los cuales consumiría su parte correspondiente, con lo que, al cabo del afio, se consumiría todo el capital. Ahora bien, ¿se reproduciría mientras se consume, reponiéndose asi? Pero el particular en cuestión reproduce anualmente su ingreso de 20.000 francos porque no ha consumido su capital de 200.000. Los otros han consumido este capital. Lo cual quiere decir que no tienen capital con qué reproducir el ingreso.

"Solamente el producto neto", dice Ganilh, “y quienes lo consumen crean su riqueza” (la del Estado) “y su poder y contribuyen a su prosperidad, su fama y su grandeza” (l. c., pág., 218).

Ganilh cita, además, las notas a la traducción de Ricardo (Principies) por Constancio, cap. XXVI, donde este autor dice que si un país [cuenta con] 12 millones [de habitantes resultará] más beneficioso para su riqueza el que 5 millones realicen trabajos productivos para los 12 millones que si 7 millones trabajaran productivamente para ellos. En el primer caso, el produit net consistirá en el surplus produce del que vivirán los 7 millones no productivos y en el segundo en un surplus produce para 5 millones. Say observa, a este propósito:

"Esto recuerda mucho la teoría de los economistas del siglo XVIII,71 quienes afirmaban que las manufacturas no servían en modo alguno a la riqueza del Estado, ya que la clase asalariada, que consume tanto valor como produce, no contribuye en nada a su famoso producto neto.”

Acerca de esto observa Ganilh (págs. 219 s.):

"No es fácil descubrir una relación entre esta afirmación de los economistas de que la clase industrial consume tanto valor como produce y la teoría de Ricardo según la cual el salario no puede incluirse entre los ingresos de un Estado.”

Tampoco aquí da Ganilh en el blanco. Los économistes se equivocan al sostener que sólo consideran como classes salariées a los manufacturiers. Y se equivocan, asimismo, al creer que los salariés producen lo que consumen. La verdad, que Ricardo conoce perfectamente bien en contra de dichos autores, [es] que son ellos quienes producen el produit net, pero lo producen precisamente por el hecho de que leur consommation, c'est-á-dire leur sedaste, est égal, non à leur temps. de travail, mais au temps de travail qu’ils ont mis a produire ce salaire; * o que sólo perciben una parte de su producto igual a su consumo necesario o sólo perciben de su producto [lo que representa] un equivalente de su propio consumo necesario. Los économistes entendían que toda la classe indastrielle (mOitres et ouvriers) ** se encontraba en esta posición. Lo único que consideraban como excedente de la producción sobre los salaires y, por tanto, como la única riqueza era la rente. Por eso, cuando Ricardo dice que este excedente y, por tanto, la única riqueza está formada por profits y rentes, coincide con los fisiócratas, a pesar de lo

71 V. supra, nota 17.

que le separa de ellos en que es sólo el produit net, el producto en que toma cuerpo el surplus value, el que forma la riqueza nacional, aunque él comprenda mejor la naturaleza de esta plusvalía. También él la concibe solamente como la parte del ingreso que representa un excedente sobre el salario. Lo que lo distingue de los economistas no es la explicación del produit net, sino la explicación del salario, categoría en la que los economistas incluyen también, erróneamente, los profits. * Su consumo, es decir, su salario, equivale, no a su tiempo de trabajo, sino al tiempo de trabajo que han invertido en crear este salario. ** Clase industrial (patronos y obreros).

Say observa, además, en contra de Ricardo:

“Siete millones de obreros plenamente ocupados ahorrarían más que cinco millones.”

Ganilh, en cambio, observa acertadamente:

“Esto vale tanto como suponer que los ahorros a base de salarios son preferibles al ahorro que representa la supresión de salarios... Sería absurdo pagar salarios por cuatrocientos millones a trabajadores que no suministran ningún producto neto, simplemente para darles ocasión y medios de ahorrar con sus salarios" (l. c., pág. 221). “Con cada paso de avance de la civilización, el trabajo se hace menos duro y más productivo; disminuyen las clases condenadas a producir y a consumir y aumentan, se hacen más numerosas y se apropian todos los beneficios derivados de la reducción de los costos del trabajo las clases llamadas a dirigir éste y que apoyan” (I), "consuelan” (I) “e ilustran a toda la población; se logra una mayor plétora de mercancías y un precio más bajo de los bienes de consumo. Es así como se eleva el género humano... Mediante esta tendencia progresiva hacia la disminución de las clases bajas y hacia el incremento de las clases altas de la sociedad..., la sociedad burguesa se hace más feliz, más poderosa, etc.” (l. c., pág. 224). “Si la cifra de obreros ocupados asciende a 7 millones, los salarios ascenderán a 1 400 millones; pero si los 1 400 millones no suministraran un producto neto mayor que los mil millones pagados a los 5 millones de trabajadores, el verdadero ahorro se reduciría a la supresión de 400 millones de salarios para 2 millones de obreros que no suministran producto neto alguno, y no consistiría en los ahorros que podrían hacer a base de sus 400 millones de salarios los 2 millones de obreros” (l. c., pág. 221).

En el capítulo XXVI [de sus Principies] dice Ricardo:

“Adam Smith exagera siempre las ventajas que para un país representa un gran ingreso bruto, comparado con un gran ingreso neto... ¿Qué beneficios le reportaría a un país el empleo de una gran cantidad de trabajo productivo, si sus ingresos y sus ganancias siguieran siendo los mismos, aunque se empleara la misma cantidad de trabajo u otra menor?” Si una nación empleara cinco o siete millones de trabajadores productivos para producir el ingreso neto de que viven otros cinco millones... “el alimento y el vestido para cinco millones de personas seguiría representando el ingreso neto. El empleo de un número mayor de hombres no nos permitiría añadir un solo hombre a nuestro ejército y nuestra flota ni aumentar en una sola guinea más los impuestos” (l. c., página 215).72

Esto recuerda a aquellos antiguos alemanes, una parte de los cuales empuñaba las armas, mientras otra, por tumo, cultivaba los campos. Cuanto menor era la cantidad indispensable para trabajar la tierra, mayor era la que podía empuñar las armas. Y en nada habría mejorado la situación el hecho de que el número de la población creciera en 1/3, fuese de 1.500 en vez de 1.000, si, en cambio, hicieran falta para cultivar los campos 1.000, en vez de 500, como antes. Sus tropas disponibles seguirían hallándose reducidas, al igual que antes, a 500 hombres. En cambio, si aumentara la productividad de su trabajo, de tal modo que bastaran 250 hombres para trabajar la tierra, podrían empuñar las armas 1.000 en vez de 750, y no 500 solamente de 1.500, como ocurriría en el caso inverso. Aquí, debe observarse, en primer lugar, que Ricardo entiende por revenu net o produit net, no el excedente del producto total sobre la parte de él que debe restituirse a la producción como medios de producción, materias primas o instrumentos. Profesa más bien la falsa creencia de que el produit brut se traduce en revenu brut. Entiende por produit net o revenu net la plusvalía, el excedente del ingreso total sobre la parte de él consistente en salaires, en el ingreso del trabajador. Pero este revenu del trabajador es igual al capital variable, a la parte del capital circulante que el trabajador consume y reproduce constantemente, como la parte de su producción que él mismo consume. Cuando Ricardo no considera a los capitalistas como puramente inútiles, cuando los incluye entre los agentes de la producción y clasifica, por tanto,

72 Referencia a la página del primer tomo del libro de Ganilh, en que se cita el cap. XXVI de los Principies de Ricardo, trad. francesa de Constancio. Más adelante, en la p. 377 de su manuscrito, Marx cita el mismo pasaje, ya con referencia a la 3ª edición inglesa y en su tenor completo.

como salario una parte de su ganancia, no tiene más remedio que descontar del revenu net una parte de su ingreso, declarando también que estas personas sólo contribuyen a la riqueza en la medida en que su salario forma la menor parte posible de su ganancia. Sea de ello lo que se quiera, como agentes de la producción una parte por lo menos de su tiempo forma parte integrante de la producción misma. Y, en esa medida, no podrán emplearse en otros fines de la sociedad o del Estado. Cuanto más tiempo Ubre les dejen sus actividades como managers de la producción, más independiente será su ganancia de su salario. Por oposición a ellos, los capitalistas, que sólo viven de sus intereses, y lo mismo quienes viven de la renta de la tierra, se hallan personalmente por entero a disposición [de la sociedad y del Estado], sin que figure entre los costos de producción parte alguna de su ingreso, fuera de aquella parte que se destina a la reproducción de sus propias y dignísimas personas. Parece, pues, que Ricardo, también en interés del Estado, debiera preconizar el aumento de la renta (del puro revenu net] a expensas de la ganancia, pero no es ésa, ni mucho menos, su opinión. ¿Por qué no? Porque ello perjudica a la acumulación del capitalista [o] —lo que es lo mismo— porque hace que aumente el volumen de trabajadores improductivos a expensas de los productivos.

Ricardo comparte por entero la distinción establecida por A[dam] Smith entre trabajo productivo y trabajo improductivo, el primero de los cuales se cambia directamente por capital y [el segundo] directamente por ingreso. Pero no comparte la ternura de A[dam] Smith y sus ilusiones acerca de los trabajadores productivos. Ser trabajador productivo es una verdadera desgracia. Trabajador productivo es el que produce riqueza ajena. Su existencia sólo tiene un sentido en cuanto instrumento de producción de riqueza para otros. Por consiguiente, si esta misma cantidad de riqueza ajena puede crearse con un número menor de trabajadores productivos, no cabe duda de que la eliminación de estos trabajadores está indicada. Vos, non vobis.* Por lo demás, Ricardo no entiende esta suppression, como Ganilh, en el sentido de que el mero hecho de la suppression incremente el ingreso y convierta en ingreso lo mismo que antes era consumido como capital variable (es decir, en forma de salarios). Al disminuir el número de trabajadores productivos, desaparece la cantidad del producto que consumían y producían por sí mismos los trabajadores eliminados y que representaba el equivalente de aquel mismo número. Ricardo no da por supuesto, como Ganilh, que siga produciéndose el mismo volumen de productos que antes, sino el mismo

volumen de produit net. Si los obreros consumían 200 y su excedente era igual a 100, el producto total equivaldría a 300 y el excedente representaría 1/3=100. Si los obreros consumen 100 y el excedente sigue siendo igual a 100, el producto total equivaldrá a 200 y el excedente representará 1/2 = 100. El producto total [,en este caso,] habrá descendido en 1/3, [pero] el producto consumido por los 100 obreros [y] el produit net seguirá siendo el mismo, ya que 200/2 = 300/3. Como se ve, a Ricardo le tiene sin cuidado el volumen del produit brut, siempre y cuando que cette portion du produit brut qui constitue le produit net reste la même ou s’accroît, dans tous les cas ne diminue point ** * Frase de Virgilio, que aquí significa: "Trabajáis vosotros, pero no para vosotros." ** Esta porción del producto bruto que constituye el producto neto siga siendo la misma o aumente, o, en todo caso, no disminuya. He aquí lo que él dice: 73

“Para una persona que obtenga una ganancia anual de 2.000 libras esterlinas sobre un capital de 20.000 sería totalmente indiferente el que su capital ocupara a den o a mil hombres, el que sus productos se vendieran en 10.000 libras o en 20.000, siempre y cuando que sus ganancias no bajen en ningún caso de 2.000 libras esterlinas." 74 /VIII-327//

73 Esta cita del cap. XXVI de los Principies of Political Economy de Ricardo está tomada, primero, de la versión francesa de esta obra (trad. de Constancio, según el libro de Ganilh, tomo I, p. 214) y luego del original inglés (3ª ed, p. 416). 74 Siguen en el manuscrito 4 y media páginas tachadas con lápiz (372-376) en que somete a detallado análisis las cifras que da Ricardo, en su ejemplo de una “persona con un capital de 20.000 libras esterl.”, y que Marx demuestra que son disparatadas El poseedor de este capital de 20.000 libras ocupa en un caso a 100 trabajadores y vende en 10.000 libras la mercancía producida. En el otro caso, ocupa a 1.000 trabajadores y vende la mercancía producida en 20.000 libras. Según Ricardo, en ambos casos podría ser igual la ganancia obtenida sobre las 20.000 libras de capital, a saber: 2.000 libras. Marx hace cálculos muy pormenorizados, para llegar a la conclusión de que, bajo los supuestos de que se parte, este resultado es insostenible. Y, a continuación, expone la siguiente tesis: “Las premisas sentadas en las ilustraciones no deben contradecirse. Deben, pues, formularse de tal modo, que sean hipótesis reales, y no absurdos, hipotéticas irrealidades y desatinos” (p. 373). Que el ejemplo puesto por Ricardo es inaceptable lo revela también el hecho de que sólo se indique en él el número de trabajadores ocupados, sin señalar para nada la cantidad del producto bruto logrado en ambos casos. Con el fin de ofrecer un análisis más adecuado de ambos casos, Marx elige cifras más racionales en cuanto al número de obreros y a la cantidad del producto, basando en ello sus cálculos. Pero, al calcular la cantidad de producto que los obreros obtienen como salario en cada uno de los dos casos, descubre un error en sus operaciones y decide suprimir este cálculo. El pasaje tachado en el manuscrito (p. 376 del cuaderno) termina con estas palabras: "Hay que renunciar a este cálculo. No creemos que haya por qué perder tiempo en especular en torno a este disparate de Ricardo.”

* //IX-377/ El pasaje de Ricardo (cap. XXVI) dice así:

“Adam Smith exagera siempre las ventajas que para un país representa un gran ingreso bruto, comparado con un gran ingreso neto” (porque, dice Adam, "será mayor la cantidad de trabajo productivo que ponga en movimiento”)... “¿Qué beneficios le reportaría a un país el empleo de una gran cantidad de trabajo productivo, si sus ingresos y sus ganancias siguieran siendo los mismos aunque se empleara la misma cantidad de trabajo u otra menor?"

<Lo que, por tanto, equivale a decir: if the surplus value produced by a greater quantity of labour would be the same as that produced by a smaller quantity.* Lo que, a su vez, significa sencillamente que para un país [es] lo mismo emplear gran número de obreros con una tasa baja de plusvalía o un número menor con una tasa de plusvalía alta, n ✕ 1/2 equivale a 2n ✕ 1/4, representando por n el número [de obreros] y considerando 1/2 y 1/4 el plustrabajo. El “trabajador productivo” de por sí es simplemente un instrumento de producción para crear un excedente y, partiendo del mismo resultado, el aumento del número de estos "trabajadores productivos” representaría a nuisance.> ** * Si la plusvalía producida por una cantidad de trabajo mayor fuese la misma que la producida por una cantidad menor. ** Un perjuicio.

“Para una persona que obtenga una ganancia anual de 2.000 libras esterlinas sobre un capital de 20.000 sería totalmente indiferente el que su capital ocupara a ciento o a mil hombres, el que sus productos se vendieran en 10.000 libras o en 20.000, siempre y cuando que sus ganancias no bajen en ningún caso de 2.000 libras esterlinas.”

<Lo que, como se desprende de un pasaje posterior, tiene un sentido perfectamente banal. Por ejemplo, un vine-merchant *** que, manejando 20.000 libras esterlinas, deja reposar todos los años en sus bodegas 12.000 libras y vende 8.000 en 10.000 libras, emplea menos gente y obtiene el 10 por ciento de ganancia. ¡Y no digamos los banqueros!> *** Comerciante en vinos.

“¿Y no es el mismo el interés real de una nación? Siempre y cuando que su ingreso

neto real, sus rentas y sus ganancias, sigan siendo las mismas, tanto da que esta nación cuente diez o cuente doce millones de habitantes. Su capacidad de mantener flotas y ejércitos y toda suerte de trabajo improductivo” (y este pasaje revela, entre otras cosas, que Ricardo comparte la concepción de A. Smith acerca del productive and unproductive labour,**** aunque no comparta ya la ilusoria ternura que éste muestra hacia el productive labourer) “se hallará necesariamente en proporción a su ingreso neto, y no a su ingreso bruto. Si cinco millones de hombres pudiesen producir la cantidad de víveres y ropa necesarios para alimentar y vestir a diez millones, el alimento y el vestido para cinco millones de hombres representarían el ingreso neto. ¿Constituiría alguna ventaja para un país el hecho de que, para producir esta mismo ingreso neto, se necesitaran siete millones de hombres, es decir, de que hubiera que emplear siete millones de hombres en producir el alimento y el vestido para doce millones? El alimento y el vestido para cinco millones seguirían representando el ingreso real neto. El empleo de un número mayor de hombres no nos permitiría añadir un solo hombre a nuestro ejército y nuestra flota ni aumentar en una sola guinea los impuestos." **** Trabajo productivo e improductivo.

Un país será [tanto] más rico cuanto menor sea su población productiva en proporción al producto total: exactamente lo mismo que [ocurre con] el capitalista individual; cuantos menos trabajadores necesite para obtener el mismo excedente, tant mieux * Un país será tanto más rico cuanto menor sea la población productiva proporcionalmente a la improductiva, siendo igual la cantidad de productos. En efecto, la relativa pequeñez de la población productiva no es más que otra manera de expresar el grado relativo de la productividad del trabajo. * Tanto mejor.

Por una parte, el capital tiende a reducir a un mínimo cada vez menor el trabajo necesario para la producción de la mercancía y también, por tanto, la cifra de la población productiva en proporción al volumen del producto. Y, por otra parte, muestra la tendencia a acumular, a convertir las ganancias en capital, a apropiarse la mayor cantidad posible de trabajo ajeno. Trata de reducir la tasa del trabajo necesario, pero procurando emplear, a base de la tasa dada, la mayor cantidad posible de trabajo productivo. Y es indiferente, en este respecto, la proporción entre los productos y la población. El trigo y el cotton ** pueden trocarse por vino, diamantes, etc., o pueden los trabajadores emplearse en un trabajo productivo (construcción de ferrocarriles, etc.) que no añada nada a los productos (consumibles). ** Algodón.

Si, como resultado de un invento, un capitalista sólo puede ya invertir en su negocio 10.000 libras esterlinas en vez de 20.000, como antes, porque las 10.000 sean suficientes y si esta suma le reporta, ahora, el 20 por ciento, en vez del 10, es decir, lo mismo que antes le reportaban las 20.000 libras, ello no será razón para gastar [las] 10.000 libras [restantes] como ingreso, en vez de invertirlas [, al igual que antes,] como capital. (De la conversión directa del capital en ingreso sólo puede hablarse, en rigor, en los empréstitos del Estado.) Lo que haría sería colocarlas en otro negocio, capitalizando además una parte de sus ganancias. Entre los economistas (incluyendo, en parte, a Ricardo) [nos encontramos con] la misma antinomia que va implícita en la cosa misma. La maquinaria desplaza trabajo y hace aumentar el net revenue (es decir, siempre lo que Ricardo entiende aquí por net revenue, [o sea] el volumen de los productos en que se consume el revenue); hace que disminuya el número de trabajadores y que aumenten los productos (que, en parte, son consumidos ahora por trabajadores improductivos, en parte cambiados fuera del país, etc.). [Parece que] esto sería, por tanto, lo deseable. Pero, no. De lo que se trata es de demostrar que la maquinaria no quita el pan a los trabajadores. ¿Y cómo se demuestra esto? Por el hecho de que, después de un shock *** (al que la capa de población directamente afectada tal vez no pueda oponer resistencia alguna), la maquinaria vuelve a emplear a más gente que antes de introducirse, incrementando, por tanto, el volumen de “trabajadores productivos” y restableciendo la anterior desproporción. *** Conmoción. Tal es, en realidad, la marcha [de las cosas]. Y ello hace que, pese a la creciente productividad del trabajo, la población trabajadora pueda siempre crecer, no en proporción al producto, que aumenta con ella y con mayor rapidez aún, pero sí proporcionalmente [a la población], cuando, por ejemplo, se concentra el capital y, por tanto, caen en el proletariado elementos procedentes de las clases productivas. Una pequeña parte del proletariado asciende a la clase media. Pero las clases improductivas se cuidan de que no haya demasiado que comer. Y la constante retroconversión de la ganancia en capital restablece constantemente, sobre bases más extensas, el mismo ciclo.

Además, en Ricardo, el miedo a la acumulación es mayor que el miedo a la ganancia neta, lo que hace que ésta sea celosamente admirada como medio que conduce a la acumulación. De ahí sus contradictorios consuelos y exhortaciones a los obreros. Éstos [, se les dice,] son los más interesados en

la acumulación del capital, de la que depende la demanda de trabajadores. Al aumentar la demanda, se eleva el precio del trabajo. Ellos mismos deberán, por tanto, apetecer la baja del salario, para que el excedente que se les arrebata vuelva a filtrarse al capital, se destine a [pagar] nuevo trabajo y aumente, así, el salario. Ahora bien, este aumento del salario es malo, porque entorpece la acumulación. De una parte, [los trabajadores] no deben procrear muchos hijos, para que descienda la oferta de trabajo y se eleve el precio de éste. Y aún más rápidamente, a medida que decrece su oferta, decrece con ella el capital. Si procrean hijos, hacen que aumente su propia oferta y disminuye el precio del trabajo, con lo que se eleva la tasa de ganancia y, como consecuencia de ello, la acumulación del capital. Pero su población tiene que desarrollarse pari passu * con la acumulación del capital, lo que quiere decir que la población obrera debe presentar exactamente el volumen en que el capitalista la necesita, como ocurre, por lo demás. * Al mismo paso. El señor Ganilh no es del todo consecuente, en su admiración del produit net. Dice, citando a Say:

"No dudo en modo alguno que, en el trabajo del esclavo, el excedente del producto sobre el consumo es mayor que en el trabajo del hombre libre... El trabajo del esclavo no conoce más límite que la capacidad de su vigor físico... El esclavo” (y lo mismo el hombre libre) “trabaja [acicateado] por una necesidad ilimitada: la codicia de su señor" (Say, 1ª ed., págs. 215 s.).

 He aquí lo que por su cuenta dice Ganilh:

“El trabajador libre no puede gastar más y producir menos que el esclavo... Todo desembolso presupone un equivalente que se produce para saldarlo. Si el trabajador libre gasta más que el esclavo, también tendrán que ser mayores que los del esclavo los productos de su trabajo” (Ganilh, t. I, pág. 234).

Como si la magnitud del salario dependiera solamente de la productividad del trabajador, y no, partiendo de una productividad dada, de [la] distribución del producto entre el ouvrier ** y el maître.*** ** Obrero. *** Patrono.

“Sé", sigue diciendo Ganilh, “que podría decirse con cierta razón que los ahorros que el señor hace a costa del esclavo" (es decir, économies sur le salaire de l'esclave *) “sirven para aumentar sus gastos personales, etc. Pero, atendiendo al resultado

general, es más ventajoso que reine el bienestar en todas las clases de la sociedad y no que se enriquezca excesivamente un pequeño número de personas” (págs. 234 s.). * Ahorros hechor sobre el salario del esclavo.

¿Cómo compaginar esto con el produit net? Por lo demás, el señor Ganilh vuelve en seguida a sus monsergas liberales (l. c., págs. 236 s.). Se declara partidario de la esclavitud de los negros en las colonias. Su liberalismo llega solamente a no querer que la esclavitud se restablezca en Europa, una vez que ha visto claramente que los trabajadores libres europeos son esclavos, que sólo existen para entregar el produit net a los capitalistas, los terratenientes y sus retainers.** ** Servidores.

Quesnay "niega resueltamente que los abonos de las clases asalariadas sean capaces de incrementar los capitales, y alega como fundamento de ello el que estas clases no disponen de la posibilidad de ahorrar. Si contaran con un excedente, éste sólo podría provenir de un error, de un desorden en la economía social” (l. c„ pág. 274).

Como prueba [de ello], Ganilh cita el siguiente pasaje de Quesnay:

"Cuando la clase estéril ahorra para incrementar su dinero contante.... sus trabajos y sus ganancias disminuyen en la misma proporción y [esa clase] decae en proporción a ello” (Physiocratie, pág. 321).

Este asno no comprende a Quesnay. Y el señor Ganilh remata la cosa, al escribir lo siguiente:

“Cuanto mayores sean” (les salaires), “menor será el ingreso de la sociedad” (la société descansa sobre ellos, pero ellos no figuran en la société), "y todo el arte de los gobiernos debe consistir en hacer que disminuya el volumen [de los salarios]... Una misión... digna del Siglo de las Luces en que vivimos” (t. II, pág. 24). * Acerca del trabajo productivo e improductivo, hay que pasar todavía brevemente revista a Lauderdale (las insípidas bromas de Brougham resultan, a la vista de esto, ociosas), (¿Ferrier?), Tocqueyille, Storch, Senior y Rossi.

### [10 Cambio de ingreso y capital. Reposición de todo el volumen del producto anual: a) cambio de ingreso por ingreso; b) cambio de ingreso por capital; c) cambio de capital por capital]

Hay que distinguir: 1) La parte del ingreso que se convierte en nuevo capital; es decir, la parte de la ganancia que vuelve a capitalizarse. Aquí, prescindimos totalmente de esto, pues tendrá su lugar en la sección que trata de la acumulación. 2) El ingreso que se cambia por el capital consumido en la producción, cambio que, por tanto, no crea nuevo capital, sino que se limita a reponer el capital anterior, en una palabra, a conservar el viejo capital. Por consiguiente, para los efectos de esta distinción, podemos considerar igual a cero la parte de la renta que se convierte en nuevo capital y plantear el problema como si todo el ingreso cubriera o bien el ingreso o bien el capital consumido. El volumen total del producto anual se divide, pues, en dos partes: una parte se consume como ingreso y otra parte repone en especie el capital constante consumido. Se cambia ingreso por ingreso cuando, por ejemplo, el productor de lienzo cambia una parte de la parte de su producto, el lienzo, que representa sus ganancias y salarios, su ingreso, por trigo, que representa una parte de las ganancias y salarios del agricultor. El cambio de lienzo por trigo, dos mercancías que entran ambas en el consumo individual, constituye, por tanto, aquí, cambio de ingreso bajo la forma de lienzo por ingreso bajo la forma de trigo. No se plantea aquí ninguna dificultad. Si los productos consumibles se producen en las proporciones adecuadas a las necesidades y, por tanto, se distribuyen también proporcionalmente los volúmenes proporcionales del trabajo social necesarios para su producción <lo que, naturalmente, no ocurre nunca de un modo exacto, sino siempre con desviaciones y desproporciones que, como tales, se compensan, pero de tal modo que el mismo movimiento constante de compensación presupone la desproporción constante>, tendremos que el ingreso bajo la forma de lienzo, por ejemplo, existe exactamente en la cantidad en que se necesita como artículo de consumo y, consiguientemente, es repuesto por los artículos de consumo de otros productores. Lo que el productor de lienzo consume en trigo, etc., lo consume el agricultor, etc., en lienzo. La parte de su producto que representa ingreso y que cambia por otras mercancías (por artículos de consumo) es cambiada, por tanto, por los productores de estas otras mercancías como artículos de consumo. Lo que él consume en productos de otro lo consumen otros en sus

productos. Dicho sea de pasada, el que no se invierta en un producto más tiempo de trabajo necesario que el que socialmente se requiere —es decir, no más tiempo que el que por término medio se necesite para producir esta mercancía— es resultado de la producción capitalista, la que incluso se encarga de ir reduciendo constantemente el mínimo del tiempo de trabajo necesario. Pero, para hacerlo, necesita producir continuamente en escala cada vez más alta.

Si 1 vara de lienzo cuesta solamente 1 hora y éste es el tiempo de trabajo necesario que la sociedad necesita invertir para cubrir su necesidad de 1 vara de lienzo, ello no quiere decir, ni mucho menos, que si se producen 12 millones de varas se hayan invertido 12 millones de horas de trabajo o, dicho en otros términos, 1 millón de jornadas de trabajo, que hayan trabajado como tejedores 1 millón de hombres, que la sociedad tenga que emplear “necesariamente” en la rama textil esta parte de su tiempo de trabajo. Dado el tiempo de trabajo necesario, es decir, partiendo como de algo dado de que en un día pueda producirse determinada cantidad de lienzo, cabe preguntarse qué cantidad de jornadas de éstas habrá que invertir en esta rama de producción. El tiempo de trabajo que durante un afio, por ejemplo, se invierta en la suma de determinado producto equivaldrá a una determinada cantidad de este valor de uso, por ejemplo, a 1 vara de lienzo (equivaldrá a 1 jornada de trabajo) multiplicada por el número de jornadas de trabajo empleadas. La cantidad total del tiempo de trabajo invertido en una determinada rama de producción podrá ser inferior o superior a la proporción exacta con respecto al trabajo social disponible, aunque cada parte alícuota del producto sólo contenga el tiempo de trabajo necesario para su elaboración o aunque cada parte alícuota del tiempo de trabajo empleado fuese necesaria para crear la correspondiente parte alícuota del producto total. Considerado desde este punto de vista, el tiempo de trabajo necesario cobra otro sentido. Se trata de saber en qué cantidades se distribuye el tiempo de trabajo necesario entre las distintas esferas de producción. La competencia se encarga de regular constantemente esta distribución, a la par que constantemente la anula. Si en una rama se invierte una cantidad excesiva de tiempo de trabajo social, puede pagarse el equivalente, lo mismo que si se hubiera invertido la cantidad adecuada. El producto total —es decir, el valor del producto total— no equivale, por tanto, en este caso, al tiempo de trabajo que en él se contiene, sino al tiempo de trabajo que proporcionalmente se

habría invertido si el producto total fuese proporcional a la producción [llevada a cabo] en las otras esferas. Pero, en la medida en que el precio del producto total descienda por debajo de su valor, descenderá también el precio de cada parte alícuota de él. Si se producen 6.000 varas de lienzo en vez de 4.000 y el valor de las 6.000 varas son 12.000 chelines, se venderán ahora en 8.000. El precio de cada vara será [ahora] de 11/3 chel. en vez de 2 [es decir, se venderá] 1/3 por debajo de su valor. Será, por consiguiente, lo mismo 3ue si se hubiera invertido 1/3 de tiempo de trabajo excesivo en la producción de una vara [de lienzo]. Dando por supuesto el valor de uso de la mercancía, el descenso de su precio por debajo de su valor pone de manifiesto, por tanto, que, aunque cada parte del producto sólo haya costado el tiempo de trabajo socialmente necesario <partiendo de la premisa de que las condiciones de producción permanezcan, por lo demás, iguales>, en esta rama [de la producción] se habrá invertido una cantidad superflua de tiempo de trabajo, más del volumen total necesario de trabajo social.

Algo totalmente distinto es el descenso del valor relativo de la mercancía como consecuencia del cambio operado en las condiciones de producción; este pedazo de lienzo que encontramos en el mercado ha costado 2 chel., equivalentes por ejemplo a 1 jornada de trabajo. Pero puede reproducirse a razón de 1 chelín diario. Y como el valor Se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario y no por el tiempo de trabajo que necesita el productor individual, [tenemos que] la jornada que el productor ha necesitado para producir una vara [de lienzo] equivale solamente a la mitad [de] la jornada socialmente necesaria. La baja del precio de su vara [de lienzo] de 2 chel. a 1, es decir, el descenso de su precio por debajo de su valor, de lo que ha costado, revela simplemente el cambio operado en las condiciones de producción, es decir, el cambio operado en el mismo tiempo de trabajo necesario. Si, por lo demás, los otros costos de producción del lienzo se mantuvieran invariables y subieran los de los demás artículos con excepción del oro, o sea del material del dinero o solamente los de determinados artículos, por ejemplo el trigo, el cobre, etc., en una palabra, artículos que no entran en la producción del lienzo como elementos de ella, tendríamos que 1 vara de lienzo seguiría equivaliendo a 2 chel., lo mismo que antes. Su precio no bajaría, pero sí su valor relativo, expresado en trigo, cobre, etcétera. De la parte del ingreso en una rama de producción (que produce mercancías consumibles), parte que es consumida en el ingreso de otra rama de producción, podemos decir que la demanda equivale a su propia oferta

(siempre y cuando que se produzca proporcionalmente). Es lo mismo que si cada cual consumiera por sí mismo esta parte de su ingreso. Se trata, aquí, simplemente de la metamorfosis formal de la mercancía: M-D-M, lienzodinero-trigo. Las dos mercancías que se cambian entre sí sólo representan, aquí, una parte del nuevo trabajo añadido durante el afio. Pero, en primer lugar, es evidente que este cambio —en el que dos productores consumen en sus mutuas mercancías una parte de su producto que representa ingreso— se da solamente en las ramas de producción que producen artículos consumibles destinados directamente al consumo individual y en los que, por tanto, el ingreso puede gastarse como tal. Y, en segundo lugar, es también evidente que sólo con respecto a esta parte del cambio de productos puede afirmarse como exacto que la oferta del productor es igual a la demanda de otros productos que él desea consumir. En realidad, sólo se trata, aquí, de un cambio simple de mercancías. En vez de producir directamente sus medios, [el consumidor] produce medios de vida para otros, que [, a su vez,] producen los que él consume. Aquí, no se manifiesta relación alguna entre ingreso y capital. Se cambia un ingreso bajo una forma de artículos consumibles por otro ingreso bajo otra forma de éstos; se cambian, por tanto, en realidad, unos artículos consumibles por otros. Y lo que determina su proceso de cambio no es [el hecho de] que uno y otro sean ingresos, sino el de que ambos son artículos consumibles. Aquí no interviene para nada su determinabilidad formal como ingreso. Es cierto que ésta se revela en el valor de uso de las mercancías confiables, en [el hecho de] que ambas entran en el consumo individual, pero esto, a su vez, sólo significa una cosa, y es que una parte de los productos consumibles se cambia por otra parte de productos consumibles.

La forma del ingreso sólo puede intervenir o manifestarse allí donde se enfrenta a él la forma del capital. Pero, incluso en este caso es falso lo que afirman Say y otros economistas vulgares cuando dicen que si A no puede vender su lienzo o sólo puede venderlo por debajo de su precio —es decir, la parte de su lienzo que él mismo desea consumir como ingreso—, ello se debe a que B, C, etc., han producido poco trigo, poca carne, etc. Puede ocurrir que sea por eso, porque no han producido bastante cantidad de ello. Pero también porque A haya producido demasiado lienzo. Pues, suponiendo que B, C, etc., hayan producido suficiente trigo, etc., para poder comprarle a A todo el lienzo, no se lo llegan a comprar, porque sólo consumen una determinada cantidad

de lienzo. O bien, como puede también ocurrir, porque A haya producido más lienzo que [el que corresponde a] la parte de su ingreso que puede invertirse en tela; es decir, en términos absolutos, porque cada cual sólo puede invertir como ingreso determinada cantidad de su producto y porque la producción de lienzo de A presupone un ingreso mayor del que existe. Pero, tratándose solamente del cambio de ingreso por ingreso, resulta ridículo presuponer que lo que se requiere no es el valor de uso del producto, sino la cantidad de este valor de uso, volviendo a olvidar, por tanto, que, en este cambio, se trata de la satisfacción de necesidades, y no, como en el valor de cambio, de la cantidad. Cada cual prefiere obtener mayor cantidad de un artículo que poca. Y si la dificultad ha de resolverse así, no es posible comprender, en absoluto, por qué el productor de lienzo, en vez de cambiar su lienzo por otros artículos de consumo y almacenarlos en masa, no sigue el proceso más simple de disfrutar de una parte de su ingreso en lienzo. ¿Por qué convierte su ingreso de la forma lienzo en otras formas? Porque tiene que satisfacer otras necesidades, además de la del lienzo. ¿Y por qué consume solamente una determinada parte del lienzo? Porque solamente una parte cuantitativamente determinada del lienzo tiene para él valor de uso. Y lo mismo ocurre con B, C, etcétera. Si B vende vino, C libros y D espejos, tal vez prefieran consumir su excedente en su propio producto, en vino, libros o espejos, que en lienzo. No puede decirse, por tanto, que sea absolutamente necesario que se produzca poco vino, pocos libros, espejos, etc., porque A no pueda en modo alguno convertir en vino, libros o espejos su ingreso consistente en lienzo (o que no corresponde a su valor). Y aún resultaría más ridículo si se deslizara por debajo de todo este cambio de mercancías el cambio de un ingreso por otro, que es solamente una parte del cambio de mercancías. Hemos dispuesto, por tanto, de una parte del producto. Una parte de los productos consumibles cambia de mano entre sus productores. Cada uno de ellos consume una parte de su ingreso (ganancia y salario), no en su propio producto consumible, sino en el del otro, cosa que sólo puede nacer siempre y cuando que el otro, a su vez, consuma, en vez del propio, el producto consumible ajeno. Es lo mismo que si cada cual consumiera la parte de su producto consumible que constituye su propio ingreso.

Pero, en lo que se refiere al resto de su producto, nos encontramos con relaciones más complicadas, y es aquí donde las mercancías que se cambian se enfrentan como ingreso y capital, es decir, no simplemente como ingreso.

Ante todo, hay que distinguir. En todas las ramas de producción, [vemos que] una parte del producto total representa [un] ingreso, trabajo añadido (durante el año), ganancia y salario. <Renta, interés, etc., [son] partes de la ganancia; el ingreso de basura del Estado [es] parte de la ganancia y el salario; el ingreso de los otros trabajadores improductivos es la parte de la ganancia y el salario que compran con sus trabajos improductivos y, por tanto, no incrementa el producto existente como ganancia y salario, sino que determina solamente la cantidad que pueden producir ellos mismos y [la que pueden consumir] los obreros y los capitalistas.> Pero, solamente en una parte de las esferas de producción puede la parte del producto que representa el ingreso entrar en el ingreso directamente en especie o consumirse como ingreso bajo su valor de uso. Todos aquellos productos que constituyen solamente medios de producción no pueden consumirse en especie, directamente como ingreso, sino que sólo puede consumirse su valor. Y éste tiene necesariamente que consumirse en las ramas de producción que producen directamente artículos consumibles. Una parte de los medios de producción pueden ser directamente medios de consumo, lo uno o lo otro, según el empleo que se les dé, como [ocurre] con un caballo, un coche, etc. Una parte de los medios directos de consumo pueden ser medios de producción, por ejemplo el trigo [destilado] para [fabricar] aguardiente o empleado como simiente, etc. Casi todos los medios mismos de consumo pueden volver a entrar como excrementos del consumo en el proceso de producción, [como ocurre] por ejemplo con los trapos desgastados y medio podridos [que se emplean] en la fabricación de papel. Pero nadie produce lienzo para llegar a emplearlo, convertido en trapos, como materia prima del papel. [El lienzo] sólo adquiere esta forma, una vez que el producto de la industria textil ha entrado, como tal, en el consumo. Sólo como excremento de este consumo, como residuo y producto del proceso de consumo, puede volver a entrar en cuanto medio de producción en una nueva esfera de producción. Por tanto, este caso no tiene su lugar aquí. Por consiguiente, los productos —la parte alícuota de los cuales que representa [un] ingreso puede ser consumida por su propio productor en cuanto al valor, pero no en cuanto al valor de uso (de tal modo que, por ejemplo, tienen que vender la parte de sus máquinas que representa el salario y la ganancia para [poder] consumirla, [ya que] no pueden satisfacer directamente con ella, en cuanto máquinas, ninguna necesidad individual)— no pueden ser consumidos tampoco por los productores de otros productos, no pueden entrar en su consumo individual, ni pueden, por tanto, formar

parte de los productos en que invierten su ingreso, ya que ello contradice al valor de uso de estas mercancías, pues su valor de uso excluye, por la naturaleza misma de la cosa, el consumo individual. Por consiguiente, los productores de estos productos no consumibles no pueden consumir su valor de cambio, es decir, tienen que convertirlos previamente en dinero, para volver a convertir luego este dinero en mercancías consumibles. Pero, ¿a quién han de venderlas? ¿A los productores de otros productos individuales no consumibles? En este caso, tendrán solamente un producto no consumible, en vez de otro. Y damos por supuesto que esta parte de los productos representa su ingreso y que los venden para consumir su valor en productos consumibles. Por tanto, sólo podrán venderlos a los productores de productos individuales consumibles.

Esta parte del cambio de mercancías representa cambio de capital de uno por ingreso de otro y de ingreso de uno por capital de otro. Solamente una parte del producto total del productor de productos consumibles representa ingreso; la otra representa capital constante. El productor no puede consumirla por sí mismo ni puede tampoco cambiarla por productos consumibles de otros. No puede consumir en especie el valor de uso de este producto ni puede tampoco consumir su valor, cambiándolo por otros productos consumibles. Tiene más bien que volver a convertirlo en los elementos naturales de su capital constante. Tiene que consumir industrialmente esta parte de su producto, es decir, consumirla como medio de producción. Pero su producto, con arreglo a su valor de uso, sólo es susceptible de entrar en el consumo individual; no puede, por tanto, volver a convertirse, en especie, en sus propios elementos de producción. Su valor de uso excluye el consumo industrial. Por consiguiente, sólo puede consumirse industrialmente con arreglo a su valor [mediante la venta] a los productores de aquellos elementos de producción de su producto. Esta parte de su producto no puede consumirla en especie ni puede tampoco consumirla en cuanto a su valor, al venderla por otros productos individuales consumibles. Del mismo modo que esta parte de su producto no puede entrar en su propio ingreso, no puede tampoco reponerse a base del ingreso de los productores de otros productos individuales consumibles, ya que esto sólo sería posible si cambiase su propio producto por el de los otros y si, por tanto, consumiera su propio producto, cosa que no puede ocurrir. Y, como esta parte de su producto, al igual que la otra parte de él que consume como ingreso, en lo que a su valor de uso se refiere, tiene necesariamente que entrar en el consumo

individual, consumirse como ingreso [y] no puede reponer [el] capital constante, no tiene más remedio que entrar en el ingreso de los productores de productos no consumibles, [es decir], deberá cambiarse por la parte de sus productos cuyo valor puedan éstos consumir o que represente su ingreso. Si consideramos este cambio desde el punto de vista de cada uno de quienes en él intervienen, [vemos que] para A, para el productor del producto consumible, representa la conversión de capital en capital. Vuelve a convertir la parte de su producto total equivalente al valor del capital constante contenido en él en la forma natural en que pueda funcionar como capital constante. Lo mismo antes que después del cambio, representa solamente, en cuanto al valor, capital constante. Por el contrario, para B, para el productor del producto no consumible, el cambio representa simplemente la conversión del ingreso de una forma en la otra. Convierte la parte de su producto total que constituye su ingreso, [que es] igual a la parte del producto total que representa nuevo trabajo añadido, que representa su propio trabajo (capital y obreros), en la forma natural en que puede consumirse como ingreso. En cuanto al valor, representa solamente, lo mismo antes que después del cambio, su ingreso.

Considerando la relación por ambos lados, A cambia su capital constante por ingreso de B y éste [cambia] su ingreso por capital constante de A. El ingreso de B repone el capital constante de A y el capital constante de A repone el ingreso de B. En el cambio mismo <independientemente de los fines perseguidos por quienes en él intervienen> se enfrentan solamente mercancías —y se efectúa un cambio simple de mercancías—, que se relacionan entre sí simplemente como mercancías y a las que las determinaciones de ingreso y capital les son indiferentes. Es el diferente valor de uso de estas mercancías lo que pone de manifiesto que las unas sólo se prestan para el consumo industrial y las otras para el consumo individual a que están destinadas. Pero los distintos empleos útiles de los diferentes valores de uso de las diversas mercancías entran en el consumo y no tienen nada que ver con su proceso de cambio en cuanto mercancías. Algo totalmente distinto ocurre cuando el capital del capitalista se convierte en salario y el trabajo en capital. Aquí, las mercancías no se enfrentan entre sí como simples mercancías, sino [que] el capital [funciona] como capital. En el [acto de] cambio a que acabamos de referirnos, comprador y vendedor se enfrentan solamente en cuanto tales, en cuanto simples poseedores de mercancías.

Es evidente, además, que todo producto destinado meramente al consumo individual o todo producto que entra en el consumo individual, en cuanto entra en éste, sólo puede cambiarse por ingreso. El que no pueda consumirse industrialmente significa precisamente que sólo puede consumirse como ingreso, es decir, individualmente. <Como hemos dicho más arriba, aquí se hace caso omiso de la conversión de la ganancia en capital.> Supongamos que el ingreso de A, productor de un producto que sólo puede consumirse individualmente, equivalga a 1/3 de su producto total y su capital constante a 2/3. Según el supuesto de que partimos, él mismo consume el primer 1/3, ya lo consuma íntegramente en especie o sólo consuma de este modo una parte o no consuma nada, o ya consuma su valor en otros artículos de consumo, en cuyo caso los vendedores de estos artículos de consumo consumirán su propio ingreso en el producto de A. Por tanto, la parte del producto consumible que representa el ingreso de los productores de productos consumibles será directamente consumida por ellos o lo será indirectamente al cambiar entre sí los productos destinados a su consumo; por consiguiente, [en cuanto a] esta parte, en que se cambia un ingreso por otro, es, aquí, lo mismo que si A representara a los productores de todos los productos consumibles. 1/3 de este volumen total, la parte alícuota que representa su ingreso, es consumida por él mismo. Pero esta parte representa exactamente la cantidad de trabajo que la categoría A ha añadido durante el año a su capital constante, y esa cantidad es igual a la suma total de salarios y ganancias producida al cabo del año por la categoría A.

Los otros 2/3 del producto total de la categoría A equivalen al valor del capital constante y tienen, por tanto, que reponerse mediante el producto del trabajo anual de la categoría B, que es inconsumible y se limita a suministrar los productos destinados al consumo industrial, como medios de producción del proceso productivo. Pero, como estos 2/3 del producto total de A tienen necesariamente que entrar en el consumo individual, ni más ni menos que el primer 1/3, se cambian por los productores de la categoría B por la parte de su producto que representa su ingreso. Por consiguiente, la categoría A ha cambiado la parte constante de su producto total por su forma natural originaria, reconvertida de nuevo en los productos recién suministrados por la categoría B, pero la categoría B se ha limitado a pagar con la parte de su producto que representa su ingreso, y que ella misma sólo puede consumir en los productos de A. Se limita, por tanto, a pagar con su trabajo nuevamente añadido, representado totalmente por la parte del producto B que se cambia

por los últimos 2/3 del producto A. Por tanto, el producto total A se cambia por ingreso o entra totalmente en el consumo individual. Por otra parte, la renta total de la sociedad se invierte también (según el supuesto [de que se parte], ya que se prescinde totalmente [aquí], suponiéndolo igual a cero, de la conversión del ingreso en capital) en el producto A, pues los productores de A consumen su ingreso en A, y lo mismo hacen los de la categoría B. Y, fuera de estas categorías, no existe ninguna otra. El producto total de A es consumido, aunque se contengan en él 2/3 de capital constante, que los productores de A no pueden consumir, sino que tienen que volver a convertirse en la forma natural de sus elementos de producción. El producto total de A equivale al ingreso total de la sociedad. Pero el ingreso total de la sociedad representa la suma de tiempo de trabajo que ha añadido durante el año al capital constante existente. Ahora bien, aunque el producto total de A está formado solamente por 1/3 de trabajo nuevo añadido y 2/3 de trabajo pretérito que es necesario reponer, éste puede comprarse en su totalidad por el nuevo trabajo añadido, puesto que los 2/3 de este trabajo total del año no tienen que consumirse en sus propios productos, sino en los productos de A. A es repuesto por 2/3 más de trabajo nuevo añadido del que él mismo contiene, ya que estos 2/3 son el trabajo añadido en B y B sólo puede consumir individualmente estos 2/3 en A, lo mismo que A sólo puede consumir industrialmente los mismos 2/3 en B. Por tanto, el producto total A, en primer lugar, puede consumirse íntegramente como ingreso y, al mismo tiempo, puede reponerse su capital constante. O, mejor dicho, sólo es consumido íntegramente como ingreso porque 2/3 de él son repuestos por los productores del capital constante, quienes no pueden consumir en especie, sino en A, la parte de su producto que representa su. ingreso y, por tanto, mediante cambio por los 2/3 de A.

Con lo cual habremos dispuesto de los últimos 2/3 de A. Y es evidente que la cosa no cambiaría en nada porque existiera una tercera categoría, C, cuyos productos fuesen consumibles, tanto industrial como individualmente; por ejemplo, trigo [consumido] por los hombres o por el ganado o [empleado] como simiente o como pan; coches, caballos, ganado, etc. En la medida en que estos productos entran en el consumo individual, tienen que consumirse, directa o indirectamente, como ingreso, por sus propios productores o (directa o indirectamente) por los productores de la parte del capital constante contenida en ellos. Entrarán, por consiguiente, en A. Y, en la medida en que no entren en el consumo individual, caerán en B.

El proceso de este segundo tipo de cambio, en que no se cambia un ingreso por otro, sino capital por ingreso, en que todo el capital constante se traduce en definitiva, necesariamente, en ingreso y, por tanto, en trabajo nuevo añadido, puede ser representado de dos modos. Supongamos que el producto de A sea, por ejemplo, lienzo. Los 2/3 de lienzo, equivalentes al capital constante de A (o a su valor), pagan la hilaza, la maquinaria, las matières instrumentales. Pero el fabricante de hilaza y el de maquinaria sólo pueden consumir de este producto la cantidad que representa su propio ingreso. El fabricante de lienzo paga el precio total de la hilaza y la maquinaria con los 2/3 de este producto. Con ello repone, por tanto, al hilandero y el fabricante de maquinaria su producto íntegro, que ha entrado en el lienzo como capital constante. Pero, este producto total es, a su vez, igual al capital constante y al ingreso, igual a una parte del trabajo añadido por el fabricante de hilaza y el de maquinaria e igual a otra parte, que representa el valor de sus propios medios de producción y, por tanto, para el hilandero, del lino, el aceite, la máquina, el carbón, etc., y, para el fabricante de maquinaria, del carbón, el hierro, las máquinas, etc. El capital constante de A, igual a 2/3, repone, por tanto, el producto total del hilandero y el fabricante de maquinaria, su capital constante más el trabajo por ellos añadido, su capital más su ingreso. Pero sólo pueden consumir su ingreso en A. Una vez deducida la parte de los 2/3 de A que equivale a su ingreso, pagan con el resto sus materias y su maquinaria. Pero éstas, según el supuesto [de que se parte], no tienen que reponer ningún capital constante. De su producto sólo puede entrar, por tanto, en el producto A y también, por tanto, en los productos que son los medios para la producción de A, la cantidad que A puede pagar. Y A, con los 2/3, sólo puede pagar aquello que B pueda comprar con su ingreso, es decir, la cantidad del producto cambiado por B que represente ingreso, trabajo nuevo añadido. Si los productores de los últimos elementos de producción de A tuviesen que vender al hilandero una cantidad de su producto que representara una parte de su propio capital constante y que supusiera más que el trabajo añadido al capital constante por ellos, no podrían aceptar el pago en A, ya que no podrían consumir una parte de este producto. Sucede, pues, lo contrario.

Sigamos la escala inversa. Supongamos que el total del lienzo equivale a 12 jornadas. El producto del cultivador del lino, del fabricante de hierro, etc., equivale, supongamos, a 4 jornadas, y este producto se vende al hilandero y al fabricante de maquinaria, quienes le añaden, a su vez, 4 jornadas; éstos [,

por su parte,] lo venden al tejedor, quien añade 4 jornadas [más]. Ahora bien, el productor del lienzo puede consumir él mismo la tercera parte de su producto; 8 jornadas reponen su capital constante y pagan el producto del hilandero y el fabricante de maquinaria; éstos pueden consumir 4 jornadas de las 8 y con las 4 restantes pagan al cultivador del lino, etc., y reponen, así, su capital constante; estos últimos se limitan a reponer su trabajo con las últimas 4 jornadas en lienzo. Pero el ingreso, aunque se supone que tiene la misma magnitud en los tres casos, equivaliendo a 4 jornadas, asume diferente proporción en los productos de las tres clases de productores que cooperan al producto A. Para el tejedor, [la proporción] es de 1/3 de su producto, equivalente a 1/3 [de] 12; para el hilandero y el fabricante de maquinaria equivale a la mitad de su producto, igual a la mitad [de] 8; para el cultivador del lino equivale a su producto, igual a 4. Pero, en relación con el producto total, [la proporción] es exactamente la misma, [pues] equivale a 1/3 de 12, igual a 4. Sin embargo, en cuanto al hilandero, el fabricante de maquinaria y el cultivador del lino, el nuevo trabajo añadido aparece como capital constante. Para el hilandero y el fabricante de maquinaria, el trabajo nuevo añadido por ellos mismos y por [el] cultivador del lino aparece como producto total, y el tiempo de trabajo del último como capital constante. Para el cultivador del lino, esta apariencia de capital constante desaparece. Esa es la razón de que el hilandero, por ejemplo, pueda emplear maquinaria, y en general capital constante, en la misma proporción que el tejedor. Por ejemplo, 1/3: 2/3. Pero, en primer lugar, la suma (el total) del capital invertido en la hilandería tiene que ser menor que el invertido en la tejeduría, ya que su producto total entra en ésta como capital constante. Y, en segundo lugar, si en ella la proporción fuese también de 1/3: 2/3, su capital constante sería igual a 16/3 y su trabajo añadido igual a 8/3; el uno equivaldría a 5 1/3 jornadas de trabajo y el otro a 2 2/3. En este caso, se contendrían, proporcionalmente, más jornadas de trabajo en la rama encargada de suministrarle el lienzo, etc. En vez de 4 jornadas, tendría que pagar aquí, por tanto, 5 1/3 jornadas por el tiempo de trabajo añadido. Huelga decir que solamente es necesario reponer por nuevo trabajo la parte de capital constante de la categoría A que entra en el proceso de valorización de A, es decir, que se consume durante el proceso de trabajo de A. Entran totalmente en él las materias primas, las matiéres instrumentales y el déchet * del capital fijo. El resto del capital constante no entra [en ese proceso] y no tiene, por tanto, que reponerse. * Desgaste.

No se necesita, por tanto, reponer anualmente una gran parte del capital constante existente, cuya magnitud depende de la proporción en que el capital fijo se halle con respecto al capital total. De ahí que el volumen pueda ser grande (en términos absolutos), pero no en proporción al producto total (anual). Esta parte total del capital constante en A y B, que entra de un modo determinante en la tasa de ganancia (dada la plusvalía), no actúa de un modo determinante en la reproducción actual del capital fijo. Cuanto mayor sea esta parte en proporción al capital total —cuanto mayor sea la escala de capital fijo existente, presupuesto, con que se produzca—, tanto mayor será el volumen actual de la producción que se destine a reponer el capital fijo desgastado y, en términos relativos, tanto menor el volumen proporcional, en relación con el capital total. Supongamos que el periodo de reproducción (medio) de todas las clases de capital fijo sean 10 años. Suponiendo que las distintas clases de capital fijo describan su rotación en 20, 17, 15, 12, 11, 10, 8, 6, 4, 3, 2, 1, 4/6 y 2/6 años (14 clases), el capital fijo describiría su rotación, por término medio, en 10 años.75 Así, pues, por término medio, habría que reponer el capital en 10 años. Si todo el capital fijo representara 1/10 del capital total, sólo sería necesario reponer, anualmente, 1/100 de este 1/10 del capital total. Suponiendo que estuviese formado por 1/3, habría que reponer anualmente 1/30 del capital total. Pero, comparemos ahora [varios] capitales fijos con diferentes periodos de reproducción, uno que, por ejemplo, necesite 20 años y otro que necesite [solamente] 1/3 de año. Del capital fijo que tarda 20 años en reproducirse sólo hay que reponer 1/20 del capital total, y aunque represente, incluso, 4/5 del capital total sólo necesitará reponer 4/100 = 1/25 del capital al año. Por el contrario, si el capital que necesita 2/6 del año para su reproducción, es decir, que describe su rotación tres veces al año, [invierte] sólo 1/10 del capital, el capital fijo tendrá que reponerse tres veces al año y reponer, por tanto, 3/10 del capital

75 Marx pone 10, en números redondos, para no embrollar los cálculos subsiguientes. Partiendo de las cifras indicadas en el texto (110 años como total de los periodos de rotación para 14 clases distintas de capital fijo), es claro que el cálculo del tiempo medio de rotación del capital fijo (suponiendo que todas estas diferentes clases describieran la misma rotación) no sería precisamente 10 años, sino 7,86. Sin embargo, en la misma página hace notar Marx que el tiempo de rotación del capital “alarga su duración, casi siempre en proporción a su magnitud”.

anualmente, equivalente, sobre poco más o menos, a 1/3 del capital total. Por término medio, cuanto mayor sea el capital fijo en proporción al capital total, mayor será su periodo de reproducción relativo (no en términos absolutos), y cuanto menor sea, menor será su relativo periodo de reproducción. Las herramientas manuales representan una parte mucho menor del capital artesanal que la maquinaria del capital maquinizado. En cambio, las herramientas manuales son mucho más perecederas que las máquinas.

Aunque al crecer la magnitud absoluta del capital fijo aumenta [también] la magnitud absoluta de su reproducción —o su déchet—, disminuye, en la mayoría de los casos, la magnitud proporcional in so far as ** aumente su periodo de rotación, generalmente en proporción a su magnitud. Así lo demuestra, entre otras cosas, el [hecho del que el trabajo destinado a reproducir el volumen de las máquinas o dél capital fijo no guarda proporción alguna con el trabajo que originariamente (en iguales condiciones de producción) ha producido esta máquina, ya que sólo se trata de reponer el déchet anual. Y si aumenta la productividad del trabajo, como constantemente ocurre en esta rama, se reduce todavía más la cantidad de trabajo necesario para la reproducción de esta parte del capital constante. Hay que incluir [en ello], ciertamente, los medios diarios de consumo de la máquina (los cuales, sin embargo, nada tienen que ver con el trabajo invertido en la misma construcción de la máquina). Pero la máquina, que sólo consume carbón y algo de aceite y grasa, lleva una vida infinitamente más dietética que el obrero, no sólo el que la repone, sino el mismo que la ha construido. ** En la medida en que.

Hemos dispuesto, pues, del producto de toda la categoría A y de una parte del producto de la categoría B. A es consumido en su integridad: 1/3 por sus propios productores y 2/3 por los productores de B, que no pueden consumir su ingreso en su propio producto. Los 2/3 de A en que consumen la parte de valor de su producto que representa ingreso reponen, al mismo tiempo, al productor de A su capital constante en especie o le suministran las mercancías que consume industrialmente. Pero, de este modo, con el producto A totalmente consumido y los 2/3 de B repuestos como capital constante, se ha dispuesto, además, de la parte total del producto que representa el trabajo nuevo anualmente añadido. Este trabajo, por tanto, no puede comprar ninguna otra parte del producto total. En realidad, todo el trabajo añadido durante el año (prescindiendo de la capitalización de la ganancia) es igual al

trabajo contenido en A. En efecto, 1/3 de A, consumido por sus propios productores, constituye el nuevo trabajo añadido por ellos a los 2/3, que forman el capital constante. Fuera de este trabajo, que ellos consumen en su propio producto, no rinden ningún otro. Y los 2/3 restantes de A, que se reponen con los productos de B y son consumidos por sus productores, representan todos tiempo de trabajo que los productores de B han añadido a su propio capital constante. No han añadido más en trabajo, ni pueden tampoco consumir más. El producto A representa, en cuanto a su valor de uso, la parte íntegra del producto anual total que anualmente entra en el consumo individual. Y, en cuanto a su valor de cambio, la cantidad total del nuevo trabajo añadido por los productores durante el año. Pero queda como residuo una tercera parte del producto total, formada por elementos que, al cambiarse, no pueden considerarse como cambio de un ingreso por otro ni como cambio de ingreso por capital, y viceversa. Se trata de la parte de los productos B que representa el capital constante de B. Esta parte no entra en el ingreso de B ni puede, por tanto, reponerse o cambiarse por producto A, razón por la cual no puede tampoco entrar como parte integrante en el capital constante de A. Esta parte es también consumida, industrialmente consumida, cuando no entra solamente en el proceso de trabajo, sino también en el proceso de valorización de B. Por consiguiente, esta parte, al igual que todas las demás partes del producto total, tiene que reponerse, y además en especie, mediante nuevos productos, en la proporción en que forma parte integrante del producto total. Y, de otra parte, no es repuesta por ninguna clase de nuevo trabajo, pues la cantidad total del trabajo nuevo añadido [es] igual al tiempo de trabajo contenido en A, el cual sólo se repone totalmente porque B consume su ingreso en 2/3 de A y, a cambio de ello, suministra a A los medios de producción que A consume y que deben ser repuestos. El primer 1/3 de A, consumido por sus propios productores, se reduce —en cuanto al valor de cambio— a trabajo nuevo añadido por dios, y no contiene capital constante alguno.

Fijémonos, ahora, en este residuo. Está formado [en primer lugar] por el capital constante consistente en materias primas; en segundo lugar, por el capital constante consistente en capital rijo, y en tercer lugar, por el capital constante consistente en matières instrumentales. En primer lugar, las materias primas. Su capital constante consta, ante

todo, del capital fijo, maquinaria, herramientas de trabajo y edificios y tal vez las matières instrumentales, los medios de consumo de la maquinaria empleada. Esta dificultad no se presenta en cuanto a la parte directamente consumible de las materias primas, tales como el ganado, el trigo, las uvas, etc. Vistas por este lado, forman parte de la clase A. Esta parte del capital constante contenida en días entra en los 2/3 del capital constante de A que se cambia como capital por los productos no consumibles de B o en que B consume su ingreso. Y lo mismo podemos decir, en general, de las materias primas no directas, siempre y cuando que entren en especie en el mismo producto consumible, por muchas que sean las fases intermedias de procesos de producción por que tengan que pasar. La parte del lino que se convierte, primero, en hilaza y luego en lienzo entra íntegramente en el producto consumible. Pero una parte de estas materias primas vegetativas, tales como la madera, el fino, el cuero, etc., figura, en parte, directamente, entre los elementos del mismo capital fijo y, en parte, entre las matières instrumentales de él. Esto sólo ocurre bajo la forma del acate, la grasa, etc. Pero, en segundo lugar, la simiente [forma parte del capital constante empleado en producir la materia prima]. Las materias vegetales y animales se reproducen a sí mismas. Vegetación y generación. Por simiente [debe] entenderse la simiente en sentido estricto y, además, el forraje para el ganado, que luego se devuelve a la tierra como abono, el ganado de tiro, etc. Esta parte considerable del producto anual —o de la parte constante de él— se presta a sí misma, directamente, funciones en cuanto materia regenerativa, se reproduce a sí misma. Las materias primas no vegetativas. Metales, minerales, etc. Su valor está formado por dos partes, puesto que aquí desaparece la simiente, que es la materia prima en la agricultura. Su valor consiste exdusivamente en el trabajo añadido y en la maquinaria consumida (en la que se incluyen los medios de consumo de la maquinaria). Por tanto, fuera de la parte del producto que representa trabajo nuevo añadido y que, por consiguiente, entra en el cambio de B por 2/3 de A, [aquí] lo único que hay que reponer es el déchet del capital fijo y sus medios de consumo (como carbón, aceite, etc.). Pero estas materias primas constituyen la parte integrante fundamental del capital constante, del capital fijo (maquinaria, instrumentos de trabajo, edificios, etc.). Por tanto, reponen su capital constante en especie, mediante el cambio [de capital por capital].

 En segundo lugar, el capital fijo (maquinaria, edificios, instrumentos de trabajo, recipientes de todas clases). Su capital constante está formado: 1) Por sus materias primas, metales, minerales, materias primas vegetales, tales como madera, correas, cuerdas, etc. Pero, si estas materias primas forman su material en bruto, ellas mismas entran como medios de trabajo en la composición de este material. Se reponen, por tanto, en especie. El productor de hierro tiene que reponer máquinas y el fabricante de maquinaria hierro. En las canteras, entra el déchet de la maquinaria, en los edificios fabriles el déchet de los materiales de construcción, etc. 2) El déchet de la maquinaria de fabricación de máquinas, que, por tanto, debe ser repuesto, a su vez, dentro de determinados periodos, mediante nuevo producto de su clase. 3) Los medios de consumo de la máquina (matières instrumentales). Las máquinas consumen carbón, pero el carbón [, a su vez,] consume maquinaria, etc. Bajo forma de recipientes, tubos, cámaras neumáticas, etc., entra maquinaria de todas clases en la producción de medios de consumo de las máquinas, lo mismo que en grasa, jabón, gas (para el alumbrado). Por tanto, aquí, los productos de estas esferas entran mutuamente en su capital constante y se reponen, por consiguiente, en especie. Si incluimos las bestias de tiro entre las máquinas, lo que hay que reponer en ellas es el forraje y, en ciertas condiciones, el establo (la construcción para albergarlas). Ahora bien, si el forraje entre en la producción de ganado, el ganado [, a su vez,] entra en la producción de forraje. En tercer lugar, matières instrumentales. Una parte de ellas necesita de materias primas, como ocurre con el aceite, el jabón, la grasa, el gas, etc. Por otra parte, estas matières vuelven a entrar, a su vez, en parte, bajo la forma de abonos, etc., en la composición de dichas materias primas. Para generar gas se requiere carbón, pero en la producción de hulla se necesita alumbrado de gas, etc. Otras matières instrumentales están formadas solamente por trabajo añadido y capital fijo (maquinaria, recipientes, etc.). El carbón tiene que reponer el déchet de la máquina de vapor empleada para producirlo. Pero la máquina de vapor [, a su vez,] consume carbón. Y el mismo carbón figura entre los medios de producción de la hulla. Por tanto, aquí se repone a sí mismo en especie. Su transporte ferroviario figura entre los costos de producción del carbón, pero, a su vez, éste forma parte de los medios de producción de la locomotora.

Más adelante, será necesario añadir algo, especialmente acerca de las

fábricas químicas, todas las cuales producen plus ou moins matières instrumentales * tales como las materias primas para los recipientes (por ejemplo, vidrio o porcelana) y, por último, artículos destinados directamente, en última instancia, al consumo. * Más o menos materias instrumentales. Todos los colorantes son matières instrumentales. Sin embargo, se incorporan al producto, y no sólo en cuanto al valor, como, por ejemplo, el carbón, quemado al cotton; ** pero, además, se reproducen bajo la forma del producto (de sus colores). ** Algodón. Las matières instrumentales pueden ser medios de consumo de la maquinaria —y, en este caso, o bien combustibles para la máquina motriz, o bien medios empleados para atenuar la fricción de las máquinas de labor, etc., que es lo que ocurre con la grasa, el jabón, el aceite, etc.— o matières instrumentales para los edificios, como el yeso, etc. O bien matières instrumentales en general destinadas al funcionamiento del proceso de producción, como ocurre con el alumbrado, la calefacción, etcétera (en cuyo caso se trata de matières instrumentales que necesitan los obreros mismos para poder trabajar). O bien se trata de matières instrumentales que entran en la formación de las materias primas, que es el caso de los abonos de todas clases y de todos los productos químicos que las materias primas consumen. bien se tratará, [finalmente,] de matières instrumentales que se incorporan al producto acabado, como los colorantes, los abrasivos, etcétera. El resultado es, por tanto: A repone su propio capital constante, [equivalente a] dos tercios [del producto], mediante cambio con la parte de los productos inconsumibles de B, que representan el ingreso de B, es decir, el trabajo añadido en la categoría B durante el año. Pero A no repone el capital constante de B. Y B, por su parte, tiene que reponer este capital constante mediante productos de la misma clase, en especie. Pero no dispone de tiempo de trabajo restante para reponerlo, ya que todo el nuevo tiempo de trabajo que aquí añade forma su ingreso y está representado, en consecuencia, por la parte del producto B que entra en A como capital constante. ¿Cómo, entonces, se repone el capital constante de B? En parte, mediante la propia reproducción (vegetal o animal), como ocurre siempre en la agricultura y en la ganadería, y, en parte, mediante cambio en especie de las partes de un capital constante por las de otro, al entrar el

producto de una esfera como materia prima o medio de producción en la otra, y viceversa y, por tanto, en cuanto que los productos de las diversas esferas de producción, las distintas clases de capital constante, entran en especie, sustituyéndose unas a otras, como condiciones de producción.

Los productores de los productos inconsumibles son los productores del capital constante para los productores de los productos consumibles. Pero, al mismo tiempo, sus productos les sirven, sustituyéndose unos a otros, como elementos o factores de su propio capital constante. Es decir, sus productos se consumen industrialmente los unos a los otros. Todo producto A es consumido. También lo es, por tanto, todo el capital constante contenido en él. 1/3 de A consume el producto de A y 2/3 de A los consumen los productores de los productos inconsumibles B. El capital constante de A es repuesto por los productos de B, que forman el ingreso de B. Es ésta, en realidad, la única parte del capital constante que se repone mediante nuevo trabajo añadido y que se repone de este modo porque la cantidad de los productos B, que [es] trabajo nuevo añadido en B no es consumido por B, sino que es consumido industrialmente por A, mientras que B consume individualmente los 2/3 de A. Si A equivale a 3 jornadas de trabajo, su capital constante [será], según el supuesto de que se parte, igual a 2 jornadas de trabajo. B repone el producto de 2/3 de A y, por tanto, suministra productos inconsumibles equivalentes a 2 jornadas de trabajo. Consumidas ahora 3 jornadas de trabajo, quedan 2. O bien las 2 jornadas de trabajo pretérito de A se reponen mediante 2 jornadas de trabajo nuevo añadido en B, pero solamente porque las 2 jornadas de trabajo añadidas en B consumen su valor en A, y no en el mismo producto de B. El capital constante de B, en la medida en que ha entrado en el producto total B, tiene que ser repuesto también, y en especie, mediante nuevos productos de la misma clase, es decir, mediante productos requeridos para el consumo industrial de B. Pero no es repuesto mediante nuevo tiempo de trabajo, aunque lo sea mediante los productos del tiempo de trabajo nuevamente invertido durante el año. Calculemos en 2/3 todo el capital constante contenido en el producto total de B. Si el nuevo trabajo añadido (igual a la suma del salario y la ganancia) equivale a 1, [tendremos que] el trabajo pretérito, que le ha servido de materia y medios de trabajo, es igual a 2. Ahora bien, ¿cómo se reponen estos 2? La proporción entre el capital constante y el variable puede variar mucho, dentro

de las distintas esferas de producción de B. Pero la media, según el supuesto de que se parte, equivaldrá a 1/3: 2/3, o sea 1: 2. Cada uno de los productores de B tendrá ahora ante sí 2/3 de su producto, carbón, hierro, lino, maquinaria, ganado, trigo (a saber, la parte del ganado y el trigo que no entran en el consumo), cuyos elementos de producción tienen que ser repuestos o volver a transformarse, recobrando la forma natural propia de sus elementos de producción. Pero todos estos productos entran de nuevo, a su vez, en el consumo industrial. El trigo (como simiente) vuelve a ser, al mismo tiempo, su propia materia prima y una parte del ganado producido repone el consumido, es decir, se repone a sí mismo. Por tanto, en estas esferas de producción de B (agricultura y ganadería), esta parte del producto se encarga de reponer su propio capital constante bajo su misma forma natural. Por consiguiente, una parte de este producto no entra en circulación (o, por lo menos, no necesita entrar en ella y sólo puede entrar en ella formalmente). [Algunos] otros productos de éstos, tales como el lino, el cáñamo, etc., el carbón, el hierro, la madera, las máquinas, entran parcialmente en su propia producción como medios de producción, o bien de un modo total, como la simiente en la agricultura, que es lo que ocurre con el carbón en la producción de hulla y con las máquinas en la producción de maquinaria. De ahí que una parte del producto formado por maquinaria y carbón, y, concretamente, una parte de la parte de este producto que representa su capital constante, se reponga a sí misma y se limite a cambiar de posición. Se convierte de producto en su propio medio de producción.

Otra parte de estos y de los demás productos entran mutuamente, sustituyéndose los unos a los otros, como elementos de producción, la máquina en el hierro y la madera, la madera y el hierro [, a su vez,] en la máquina, el aceite en la maquinaria y la maquinaria en el aceite, el carbón en el hierro y éste (bajo forma de rieles, etc.) en el carbón, etc. Por tanto, en la medida en que los 2/3 de estos productos de B no se reponen a sí mismos, es decir, no vuelven a entrar en especie en su propia producción —de tal modo, por tanto, que una parte de B sea consumida directamente por sus propios productores en el plano industrial, o, como una parte de A, consumida directamente por ellos de un modo individual—, y los productos de los productores de B se reponen mutuamente como medios de producción. El producto de a entra en el consumo industrial de b y el producto de b [, a su vez,] en el consumo industrial de a; o, por medio de un rodeo, el producto de a entra en el consumo industrial de b, el producto de b en el de c y el de c en

el de a. Así, pues, lo que en una esfera de producción es consumido por B como capital constante se produce en otra como algo nuevo, pero lo que se consume en ésta se produce en aquélla. Lo que en una pasa de la forma máquina y carbón a la forma hierro, pasa en la otra de la forma hierro y carbón a la forma máquina. Lo necesario es reponer bajo su forma natural el capital constante de B. Si consideramos el producto total de B [vemos que] representa precisamente el capital constante en su integridad, bajo todas sus formas naturales. Y allí donde el producto de una esfera especial de B no puede reponer en especie su propio capital constante, la compra y la venta, el cambio de mano, se encarga aquí de volver a dejarlo todo en su lugar. Aquí, se produce, por tanto, la reposición de capital constante por capital constante; y cuando ello no ocurre directamente, sin cambio, nos encontramos, por tanto, ante el cambio de capital por capital, es decir, atendiendo al valor de uso, de productos por productos, que entran mutuamente en su respectivo proceso de producción, de tal modo que cada uno de ellos es consumido industrialmente por el productor del otro. Esta parte del capital no se traduce en ganancia ni en salario. No contiene ningún trabajo nuevo añadido. No se cambia por un ingreso. No es pagado, directa ni indirectamente, por los consumidores. Y los términos del problema no se alteran en nada porque los comerciantes entre sí (y, por tanto, los capitales comerciales) sirvan o no de mediadores a esta reposición de los capitales.

Pero como estos productos (máquinas, hierro, carbón, madera, etc., que mutuamente se reponen) son nuevos, como se trata de productos del último año de trabajo —por ejemplo, el trigo utilizado como simiente es producto del nuevo trabajo, ni más ni menos que el destinado al consumo—, resultaría imposible afirmar que no se contenga en ellos ningún trabajo nuevo añadido. Además, su forma revela manifiestamente lo contrario. Si no en el trigo o en el ganado, no cabe duda de que la máquina patentiza claramente, por su forma, el trabajo que la ha producido a base de hierro, etcétera. Este problema ha sido resuelto más arriba.* No es necesario volver aquí sobre él. * V. supra, págs. 91-131 y 170-180. <Es falsa, por tanto, la afirmación de A. Smith de que el trade ** entre unos dealers *** y otros tiene que ser igual al que media entre dealers y consumers (entendiendo por tales los consumidores directos, y no los

consumidores industriales, que él mismo incluye entre los dealers). Esta afirmación responde a su falsa tesis de que todo el producto se traduce en ingreso y sólo significa, en realidad, una cosa, y es que la parte del cambio de mercancías que equivale al exchange between capital and revena **** es igual al total exchange of commodities. † Y tan falsas como la tesis son, por tanto, las aplicaciones prácticas que de ella hace Tooke en cuanto a la circulación monetaria (a saber, la proporción del volumen de dinero circulante entre los dealers y el que circula entre dealers y consumers). ** Comercio. *** Negociantes. **** Cambio entre capital e ingreso. † Cambio total de mercancías. Si consideramos como último dealer que se enfrenta al consumer al comerciante que compra los productos A, [vemos que] este producto le es comprado con el ingreso de A = 1/3 de A y el ingreso de B = 2/3 de A. Su capital comercial le es repuesto por éste. La suma de su ingreso tiene que cubrir su capital. (La ganancia obtenida por la canalla tiene que calcularse de tal modo, que retenga para sí misma una parte de A y venda al valor de A una parte menor de A. Y la cosa no cambia en lo más mínimo porque la canalla se considere como un agente necesario de la producción o como un intermediario sibarítico.) Este exchange entre dealer y consumer de A, en cuanto al valor, cubre el exchange del dealer de A con todos los productores de A y, por tanto, los dealings †† de estos productores entre sí. †† Negocios.

El comerciante compra el lienzo. [Esta compra] es el último dealing entre dealer y dealers. El hilandero compra el lino, la maquinaria, el carbón, etc. [Es] el penúltimo dealing entre dealer y dealers. El cultivador del lino y el fabricante de maquinaria compran máquinas, hierro, etcétera. Pero los dealings entre los productores de lino, de máquinas, de hierro, de carbón, [que se han llevado a cabo] para reponer su capital constante y el vdor de estos dealings, no figuran entre los dealings por los que pasa el producto de A, ya sea para el cambio de un ingreso por otro, ya para el cambio de ingreso por capital constante. Estos dealings —[que] no [se llevan a cabo] entre los productores de B y los productores de A, sino entre los productores de B— no se le pueden reponer al vendedor de A por el comprador de A, del mismo modo que el valor de esta parte de B no entra en el valor de A. También estos dealings requieren dinero y la mediación de comerciantes. Pero la parte de la circulación monetaria que corresponde exclusivamente a esta esfera [se halla] totalmente desglosada de la [que se desarrolla] entre dealers y consumers.> Quedan todavía dos problemas por resolver:

1) El salario, considerado, según hemos venido haciéndolo hasta aquí, como un ingreso diferente de la ganancia. ¿Hasta qué punto se toma aquí en consideración [el hecho de] que se manifiesta, al mismo tiempo, como parte del capital circulante del capitalista? 2) Hasta aquí, damos por supuesto que todo el ingreso es gastado como tal ingreso. Hay que tener en cuenta también la alteration * que se manifiesta cuando se capitaliza una parte del ingreso, de la ganancia. Esto corresponde, en realidad, al estudio del proceso de la acumulación. Pero no desde el punto de vista formal. [El hecho de] que una parte del producto, el que representa surplus value,** vuelve a convertirse, en parte, en salario y, en parte, en capital constante, es simple. Se trata, aquí, de investigar cómo afecta esto al cambio de mercancías bajo las rúbricas de que hasta ahora hemos venido tratando, desde el punto de vista de sus exponentes, a saber: como cambio de un ingreso por otro, como cambio de ingreso por capital y, finalmente, como cambio de capital por capital.) * Modificación, ** Plusvalía. <Por tanto, este intermezzo deberá llevarse a término, intercalado en esta parte histórico-crítica.>76

### [11] Ferrier. [Carácter proteccionista de la polémica de Ferrier contra la teoría de Smith sobre el trabajo productivo y la acumulación del capital. Confusión de Smith en el problema de la acumulación. El elemento vulgar en la concepción de Smith sobre los “trabajadores productivos"]

Ferrier (F[rançois]-L[ouis]-A[uguste]) (sous-inspecteur des devanes),*** Du Gouvernement considéré dans ses rapports avec le commerce, París, 1805 (fuente principal de F[riedrich] List). Este fulano [es un] panegirista del sistema prohibitivo bonapartista, etc. En realidad, para él, el gobierno (incluyendo, por tanto, a los funcionarios del Estado, a estos trabajadores

76 En el cuaderno X de su manuscrito, al analizar el Tableau économique de Quesnay, vuelve Marx sobre algunos de los problemas planteados de pasada en este “Intermezzo” (véase cap. VI). Es, sin embargo, en el libro II del Capital (principalmente, en el cap. XX, apartado X, “Capital e ingreso: capital variable y salario", y en cap. XXI, “Acumulación y reproducción ampliada”) donde ofrece una respuesta detallada y sistemática a los dos últimos problemas que aquí se plantean.

improductivos) tiene la misma importancia que el manager que interviene directamente en la producción. De ahí que este douanier * se indigne tanto porque A[dam] Smith llame improductivos a los funcionarios del Estado. *** Subinspector de Aduanas. * Aduanero.

“Los principios formulados por Smith acerca de la economía de las naciones se basan en la distinción entre el trabajo productivo y el improductivo...”

<Pues que pretende, en efecto, que se invierta como capital, es decir, cambiándola por trabajo productivo, la mayor cantidad posible, y la menor como ingreso, cambiándola por trabajo improductivo.>

"Esta distinción es, en cuanto a su esencia, falsa. No existe trabajo improductivo” (pág. 141). “Cabe hablar, por tanto, de una economía y un despilfarro de las naciones, pero una nación sólo es despilfarradora o económica en sus relaciones con otros pueblos, y desde este punto de vista debía ser enfocado el problema” (l. c., pág. 143).

Trataremos de establecer inmediatamente la relación entre Ferrier y A. Smith, que horroriza a Ferrier.

“Existe —dice Ferrier— una economía de las naciones, pero que difiere mucho de la de Smith. Esta economía consiste en no comprar al extranjero más productos que los que pueda pagar con los suyos. Y, a veces, en renunciar totalmente a ellos” (l. c., págs. 174s.).

<A[dam] Smith dice, lib. I, cap. VI (t. I, ed. Garnier, págs. 108 s.), al final de este capítulo, tratando “de los elementos del precio de la mercancía”:

"Como, en un país civilizado, hay muy pocas mercancías cuyo valor de cambio proceda en su totalidad exclusivamente del trabajo y como la renta de la tierra y la ganancia contribuyen en mucho al valor de cambio de la mayoría de ellas, el producto anual del trabajo de este país será siempre suficiente para comprar y disponer de una cantidad de trabajo mucho mayor de la que se necesitaría emplear para crear, acabar y llevar al mercado este producto. Si la sociedad empleara cada año todo el trabajo que anualmente puede comprar, teniendo en cuenta que la cantidad de trabajo aumenta considerablemente de año en año, resultaría que el producto de cada año siguiente tendría un valor incomparablemente mayor que el del año anterior. Pero no hay ningún país cuyo producto anual se destine en su totalidad a mantener a los trabajadores. Las gentes ociosas consumen en todas

partes gran parte de ese producto, y su valor usual o medio tiene, necesariamente, que aumentar, disminuir o mantenerse invariable de año en año según la diferente proporción en que el producto se distribuya entre estas dos diferentes clases de personas.”

En este pasaje, en el que Smith trata, en realidad, de resolver el enigma de la acumulación, todo es confuso. En primer lugar, volvemos a encontrarnos [aquí] con la premisa falsa de que el “váleur échangeable” du produit annuel du travail * y también, por tanto, “el producto anual del trabajo", se descomponen en salaires y profits (incluyendo las rentes). No volveremos sobre este absurdo. Observaremos únicamente que el volumen del producto anual o de los fondos, los stocks de mercancías que constituyen el producto anual del trabajo, están formados en gran parte, en especie, por mercancías que sólo pueden entrar como elementos del capital constante <materias primas, simiente, maquinaria, etc.>, destinadas exclusivamente al consumo industrial. De estas mercancías (que forman la mayor parte de las que entran en el capital constante) ya su mismo valor de uso indica que no se prestan para el consumo individual y que, por tanto, el ingreso, ya se trate del salario, la ganancia o la renta, no puede invertirse en ellas. Una parte de las materias primas (en la medida en que no se.requiera para la reproducción de las mismas materias primas o entre en el capital fijo, bien como matière instrumentóle ** o bien como elemento directo) puede llegar a adquirir más tarde, ciertamente, forma consumible, pero sólo mediante el trabajo del afio en curso. En cuanto producto de trabajo del año anterior, ni siquiera estas materias primas forman parte del ingreso. Solamente puede entrar en el consumo individual, y constituir, por tanto, un ingreso, la parte consumible del producto susceptible de ser consumida. Pero, incluso una parte del producto consumible no puede llegar a ser consumida sin hacer [con ello] imposible la reproducción. Por tanto, de la misma parte consumible de las mercancías hay que descontar una parte que tiene que ser consumida industrialmente, es decir, que tiene que servir como material de trabajo, simiente, etc., y no como medios de vida, ni para los trabajadores ni para los capitalistas. Por consiguiente, esta parte del producto tiene que deducirse dabord *** del cálculo de A. Smith o, mejor dicho, añadirse a él. Si la productividad del trabajo se mantiene invariable, seguirá siendo igual, anualmente, esta parte del producto que no se traduce en ingreso; siempre y cuando que, manteniéndose invariable la productividad del trabajo, se siga empleando la misma cantidad de tiempo de trabajo que

antes. * Valor de cambio del producto anual del trabajo. ** Materia instrumental. *** Ante todo. Suponiendo, por tanto, que se emplee al cabo del afio una cantidad mayor de trabajo que antes, tenemos que ver qué se hace con el capital constante. En una ayor cantidad de trabajo ni con pagar una cantidad de trabajo mayor, es decir palabra, para emplear mayor cantidad de trabajo, no basta ni con disponer de una m decir, con invertir más en salarios; hace falta contar con los medios de trabajo —materias primas y capital fijo— que permitan absorber mayor cantidad de trabajo. Por tanto, este punto debe ser tratado especialmente, después de esclarecer los puntos a que se refiere A[dam] Smith.

Pero, detengámonos una vez más en su primera afirmación:

"Como, en un país civilizado, hay muy pocas mercancías cuyo valor de cambio proceda en su totalidad exclusivamente del trabajo y como la renta de la tierra y la ganancia contribuyen en mucho al valor de cambio de la mayoría de ellas, el producto anual del trabajo de este país será siempre suficiente para comprar y disponer de una cantidad de trabajo mucho mayor de la que se necesitaría emplear para crear, acabar y llevar al mercado este producto" (en otras palabras, pour le produire).* * Para producirlo.

Se mezclan y confunden aquí, evidentemente, cosas diferentes. En el valeur échangeable del producto total del año no entra solamente el trabajo vivo empleado durante este año, sino también el trabajo pretérito, producto del trabajo de los años anteriores. No [entra] sólo el trabajo en forma viva, sino [también] el trabajo en forma materializada. El valeur échangeable del producto [es] igual a la suma del tiempo de trabajo contenido en él, una parte del cual consiste en trabajo vivo y otra parte en trabajo materializado. La proporción entre una y otra [parte] es de 1/3: 2/3 [ó] 1: 2. El valor del producto total será entonces = 3, de los que 2 [representan] trabajo materializado y 1 trabajo vivo. Por tanto, el valor del producto total puede comprar más trabajo vivo que el que en él se contiene, partiendo del supuesto de que se cambien como equivalentes del trabajo materializado y el trabajo vivo, de que una determinada cantidad de trabajo materializado sólo disponga de una cantidad de trabajo vivo igual a ella. En efecto, el producto [es] igual a 3 jornadas de trabajo, pero el tiempo de trabajo vivo contenido en él equivale a 1 jornada de trabajo. 1 jornada de trabajo vivo bastaba para producir el

producto (en realidad, solamente para imprimir a sus elementos la forma final). Pero en ella se contienen 3 jornadas de trabajo. Por consiguiente, si se cambia en su totalidad por tiempo de trabajo vivo, si se emplea solamente en “comprar y disponer” des quantités de travail actuel,** podrá comprar, disponer de 3 jornadas de trabajo. ** De las cantidades de trabajo actual. Pero no es éste, evidentemente, el sentido de A[dam] Smith, y sería, para él, además, una premisa totalmente inútil. Lo que él quiere decir es que una gran parte del valeur échangeable del producto no se traduce (como él lo dice, falsamente, según una confusión anteriormente señalada) * en salaires du travail ** sino en ganancias. En otras palabras: la parte del valor del producto que equivale a la cantidad de trabajo añadido durante el año anterior —y, por tanto, en realidad, la parte del producto que es, propiamente hablando, el producto del trabajo del año precedente— paga, en primer lugar, a los obreros y entra, en segundo lugar, en el ingreso, en el fondo de consumo del capitalista. Toda esta parte del producto total procéde du travail *** y exclusivamente de él; pero está formada por trabajo pagado y trabajo no retribuido. Los salarios equivalen a la suma del trabajo pagado, las ganancias a la suma del trabajo no retribuido. Por tanto, si todo este producto se invirtiera en salarios, podría poner en acción, naturalmente, una cantidad de trabajo mayor de la que la produce; y la proporción en que el producto puede poner en acción más tiempo de trabajo que el contenido en él dependerá, exactamente, de la proporción en que la jornada de trabajo se divida en tiempo de trabajo pagado y tiempo de trabajo no retribuido. * V. supra, pág. 82. ** Salario» del trabajo. *** Procede del trabajo.

Supongamos que la proporción sea la de que el obrero produzca o reproduzca su salario en 6 horas, es decir, en media jornada. En este caso, las 6 horas restantes o media jornada de trabajo representarán un excedente. Supongamos, por ejemplo, que de un producto que contenga 100 jornadas [de trabajo nuevo añadido] = 50 libras esterlinas (suponiendo que la jornada de trabajo sea = 10 chel., 100 jornadas de trabajo equivaldrían a 1.000 chel. = 50 libras esterlinas), tendríamos que 25 libras se destinarían a salarios y 25 libras a ganancia (renta). Con las 25 libras = 50 jornadas de trabajo se pagaría a los 100 obreros, que trabajarían gratis o en favor de sus mosters ** la mitad de su tiempo de trabajo. Por consiguiente, si todo el producto (de las 100 jornadas de trabajo) se invirtiera en salarios, con las 50 libras esterlinas podría hacerse trabajar a 200 obreros, cada uno de los cuales recibiría como salario,

al igual que antes, 5 chel., o sea la mitad del producto de su trabajo. El producto de estos obreros equivaldría a 100 libras esterlinas (o sean 200 jornadas de trabajo = 2.000 chel. = 100 libras esterlinas), que permitiría hacer trabajar a 400 obreros (cada obrero = 5 chel., [en total] = 2.000 chel.) cuyo producto equivaldría a 200 libras esterlinas, y así sucesivamente. ** Patronos. Éste es el modo por virtud del cual A[dam] Smith entiende que “el producto anual del trabajo” será siempre suficiente “para comprar y disponer de una cantidad de trabajo mucho mayor” de la que se necesita para crear su producto. (Si al obrero se le pagara el producto total de su trabajo, es decir, 50 libras esterlinas por 100 jornadas de trabajo, estas 50 libras sólo podrían poner en acción a 100 jornadas de trabajo.) De ahí que Smith siga diciendo:

"Si la sociedad empleara cada año todo el trabajo que anualmente puede comprar, teniendo en cuenta que la cantidad de trabajo aumenta considerablemente de año en año, resultaría que el producto de cada año siguiente tendría un valor incomparablemente mayor que el del año anterior.”

Pero una parte de este producto lo comen los propietarios de la ganancia y la renta, una parte de quienes contribuyen a consumirlo. Por consiguiente, la parte del producto que puede volver a invertirse (productivamente) en trabajo se halla determinada por la parte del producto que no comen personalmente los capitalistas, los rentistas y quienes los ayudan a comerlo (y que son, al mismo tiempo, los travailleurs improductifs).

Siempre se necesitará [, evidentemente], un nuevo fondo (el nuevo fonds de salaires) * para poder poner en movimiento, con el producto del trabajo del afio anterior, a una cantidad mayor de trabajadores. Y, como el valor del producto anual se halla determinado por la cantidad del tiempo de trabajo empleado, el valor del producto anual aumentará afio tras afio. * Fondo de salarios. De nada serviría, naturalmente, disponer del fondo [necesario] para “comprar y disponer” de una “cantidad de trabajo mucho mayor’’ que la del année passée ** si no se encontrara en el mercado une plus grande quantité de travail.*** De nada me serviría a mí contar con más dinero para comprar una mercancía si no hubiera mayor cantidad de ella en el mercado. Supongamos que las 50 libras esterlinas pusieran a trabajar, en vez de 100 [obreros], como antes (que [siguieran recibiendo] 25 libras), no a 200 obreros, sino a 150, mientras los capitalistas comieran, en vez de 25 libras,

solamente 12 1/2. Los 150 obreros ([que percibirían] 37 1/2 libras) suministrarían 150 jornadas de trabajo = 1.500 chel. = 75 libras esterlinas. Pero si el ejército obrero disponible siguiera siendo, al igual que antes, solamente de 100, estos 100 [obreros], en vez de percibir, como hasta entonces, 25 libras, percibirían como salario 37 1/2 libras, aunque su producto [seguiría representando], como antes, 50 libras esterlinas solamente. Por tanto, el ingreso del capitalista descendería [ahora] de 25 libras a 12 1/2, al aumentar el salario en el 50 por ciento. Pero A[dam] Smith sabe que es posible obtener una cantidad creciente de trabajo. En parte, [por] el crecimiento anual de la población (que va implícita ya en el salario anterior), en parte, [por] la desocupación de los paupers,**** [la existencia de trabajadores] semiparados, etc. [Hay que tener en cuenta, además, las masas de trabajadores improductivos, que pueden ser transformados en trabajadores productivos mediante otro empleo del surplus produce.† Finalmente, el mismo volumen de obreros puede suministrar mayor cantidad de trabajo. El que pague a 125 obreros en vez de 100 o el que haga trabajar a los 100 obreros 15 horas en vez de 12, would be quite the same thing†† ** Año pasado. *** Una cantidad mayor de trabajo. *** Indigentes. † Plusproducto o producto excedente. †† Sería exactamente lo mismo. Por lo demás, es un error de A[dam] Smith, [que aparece] directamente entrelazado con su descomposición del producto total en ingresos, [la concepción de] que, al aumentar el capital productivo o al crecer la parte del producto anual destinada a la reproducción, tiene que crecer, necesariamente, en la misma proporción, el trabajo empleado ([el] trabajo vivo, la parte invertida en salarios).

 Tiene, pues, en primer lugar, un fondo de medios de vida consumibles, que este año puede “comprar y disponer” de una cantidad mayor dé trabajo que el afio anterior; [tiene] más trabajo y, al mismo tiempo, más medios de vida para este trabajo. Se trata de ver, ahora, cómo ha de realizarse esta additional quantity of labour.*> * Cantidad adicional de trabajo. Si A. Smith se hubiese atenido con plena conciencia al análisis, intrínsecamente contenido en él, del surplus value,** que sólo se crea, cabalmente, en el cambio de capital por trabajo asalariado, habría llegado [a la conclusión de] que trabajo productivo [es] solamente el que se cambia por capital, pero nunca el que se cambia por ingreso. Para que el ingreso pueda cambiarse por trabajo productivo, tiene que convertirse previamente en capital.

** Plusvalía. Pero, partiendo al mismo tiempo de uno de los aspectos de la tradición, el de que el trabajo productivo es el que, en general, produce riqueza material, y combinando con él su distinción, en la medida en que descansa sobre el cambio entre capital y trabajo o entre ingreso y trabajo, es posible, en Smith, llegar a este [resultado]: el tipo de trabajo por el que se cambia capital es siempre productivo (crea siempre riqueza material, etc.). Aquel por el que se cambia [el] ingreso puede ser productivo, o no; pero el que gasta [el] ingreso prefiere, en la mayoría de los casos, rather * poner en acción trabajo directamente improductivo que [trabajo] productivo. Se ve cómo A. Smith, mediante esta compound ** entre sus dos distinciones, debilita y achata considerablemente su distinción fundamental. * Más bien. ** Mezcla. Que A. Smith no enfoca de un modo enteramente externo la plasmación del trabajo lo revela la siguiente cita, en la que, al enumerar los distintos elementos del capital fijo, se dice:

“4) Las capacidades útiles adquiridas por los habitantes o miembros de la sociedad. La asimilación de estas capacidades requiere siempre, para sostener a quien las adquiere, durante el periodo de su educación, de su aprendizaje o de su estudio, un desembolso real, y este desembolso es un capital fijo, realizado en su persona, por decirlo así. Cuando estas capacidades pasan a formar parte de su patrimonio, forman parte, al mismo tiempo, del patrimonio de la sociedad a que pertenece. La eficiencia perfeccionada de un obrero puede ser considerada desde el mismo punto de vista que una máquina o una herramienta capaz de facilitar y acortar el trabajo y que permite reembolsarse con beneficio de los gastos que ha originado” (l. c., t. II, cap. I, págs. 204 s.).

Peregrino origen de la acumulación, y su necesidad:

“En el estado de infancia de la sociedad en que no existía aún división del trabajo, en que rara vez se efectuaba un' cambio y en que cada cual cubría sus necesidades con el trabajo de sus brazos, no era necesario que existiera una reserva previamente concentrada o acumulada para atender a los negocios de la sociedad" (sobre todo, partiendo, como se parte, del supuesto de qu’il n’y a pas de société).* “Cada individuo trata de procurarse, con su propia actividad, los medios para cubrir sus necesidades, a medida que éstas se presentan. Cuando siente hambre, va a la selva a cazar, etc.” (l. c., t. II, págs. 191 s.) (1. II, Introduction). "Pero, una vez implantada en toda su extensión la división del trabajo, el hombre, con su trabajo personal, no puede ya satisfacer más que una parte muy pequeña de sus

necesidades. La inmensa mayoría de ellas es satisfecha mediante los productos del trabajo de otros [que él compra con el producto del suyo propio] o, lo que es en realidad lo mismo, con el precio de este producto. Ahora bien, para que esta compra sea posible es necesario que disponga de tiempo bastante, no sólo para elaborar el producto de su trabajo, sino, además, para venderlo.” * Que no existe sociedad.

(Tampoco en el primer caso podía guisar la liebre antes de haberla matado ni podía matarla antes de haberse provisto del clásico “arco" o de something similar ** Lo único que parece sumarse en el case II no es, por tanto, la necesidad d'un approvisionnement of any sort,*** sino el “tiempo [necesario]... para vender el producto de su trabajo”.) ** Algo parecido. *** Provisiones de cualquier clase.

“Antes de lograr estas dos cosas, es necesario acumular de antemano una reserva de bienes de distintas clases, suficiente para mantenerle y suministrarle las materias primas y las herramientas de trabajo imprescindibles. Un tejedor no puede dedicarse por entero a su trabajo especial, si previamente no se ha acumulado, en su poder o en el de otra persona, una reserva que baste para mantenerle y procurarle las herramientas de su oficio y la materia prima necesarias para trabajar durante el tiempo que necesita, no sólo para terminar su tela, sino, además, para venderla. Y es evidente que la acumulación debe ser previa al momento en que pueda dirigir sus actividades a la finalidad de emprender y llevar a cabo este negocio...; la naturaleza misma de la cosa indica que la acumulación de capital constituye una premisa necesaria de la división del trabajo” (l. c., págs. 192 s.).

(Por otra parte, después de lo que ha afirmado en la Introducción, parece que antes de la división of labour **** no se efectúa una accumulation of capital, † lo mismo que antes de la accumulation of capital [no se efectúa] ninguna división of labour.) **** División del trabajo. † Acumulación de capital. Y continúa así:

“A su vez, el trabajo sólo puede seguirse dividiendo a medida que previamente vayan acumulándose más y más los capitales. A medida que avanza la división del trabajo, aumenta en alto grado la cantidad de materia prima que él mismo número de personas puede elaborar-, y, como es posible reducir a un grado cada vez más alto de simplicidad las manipulaciones de cada obrero, ello permite inventar una cantidad de nuevas máquinas que sirven para facilitar 7/395/ y acortar estas

operaciones. A medida que se desarrolla la división del trabajo, se hace necesario, para mantener trabajando continuamente al mismo número de obreros, acumular una cantidad igual de medios de vida y una cantidad mayor de materias primas y herramientas de las que se necesitarían en un nivel menos avanzado” (l. c., págs. 193s). "Del mismo modo que el trabajo sin una acumulación previa de capitales no puede lograr esta gran extensión de la productividad, la misma acumulación de capitales trae consigo de un modo natural esta extensión [de la productividad]. No cabe duda de que quien emplea su capital en ocupar a obreros aspira a hacerlo de modo que éstos logren los mayores resultados posibles de su trabajo: trata, por tanto, de distribuir el trabajo entre sus obreros del modo más eficiente que sea posible y, al mismo tiempo, de dotarlos de las mejores máquinas que pueda inventar o adquirir. Hasta qué punto pueda lograr ambas cosas dependerá, en general, de la magnitud de su capital y del número de personas que pueda emplear con él. De ahí que, en un país, no sólo aumente la cantidad de trabajo en consonancia con el incremento del capital que lo pone en movimiento, sino que, como consecuencia de este incremento, la misma cantidad de trabajo produzca una cantidad mucho mayor de resultados" (l. c., págs. 194 s.).

A[dam] Smith trata los objetos que se encuentran ya en el fonds de consommation * exactamente igual que el productivo and unproductive labour.** For instance: *** * Fondo de consumo. ** Trabajo productivo e improductivo. *** Por ejemplo.

“Una casa-habitación no aporta, como tal, ingreso alguno a quien vive en ella; y, aunque la casa le es, sin la menor duda, muy útil, podemos decir de ella lo mismo que de sus vestidos y sus muebles, que le son también muy útiles, a pesar de lo cual forman parte de sus gastos, y no de sus ingresos” (l. c., t. II, págs. 201 s.). En cambio, se incluyen en el capital fijo “todos los edificios que sirven a una finalidad útil y sirven de medio de ingresos, no sólo para el propietario que obtiene por ellos un alquiler, sino también para sus inquilinos que pagan una renta por utilizarlos, como ocurre con las tiendas, los almacenes, los talleres y las fincas rústicas, con todos los correspondientes edificios accesorios, establos, graneros, etc. Estos edificios son muy diferentes de las simples casas-habitación, pues figuran entre los medios de trabajo" (l. c., t. II, págs. 203 s.). “Todos los nuevos progresos de la mecánica, gracias a los cuales el mismo número de obreros puede obtener la misma cantidad de resultados de trabajo que antes con ayuda de máquinas más sencillas y más baratas, son siempre considerados como muy ventajosos para una sociedad. Ello permite emplear en incrementar la cantidad de resultados de trabajo, en los usos para los que han sido creadas estas y otras máquinas, determinada cantidad de materias primas y el trabajo de determinado número de obreros, que antes se dedicaban a mantener en

condiciones máquinas más complicadas y más costosas” (l. c., t. II, págs. 216 s.). “Lo que se gasta en conservar el capital fijo... debe deducirse necesariamente del ingreso neto de la sociedad” (l. c., pág. 218). “Todo ahorro logrado en los gastos de conservación del capital fijo que no reduzca la productividad del trabajo tiene necesariamente que incrementar el fondo destinado a impulsar la producción y, por consiguiente, el producto anual del país y el ingreso real de toda sociedad" (l. c., t. II, págs. 226 s.).

El dinero contante lanzado al extranjero por medio de los billetes de banco y del papel-moneda en general —cuando se invierte en “comprar mercancías extranjeras para el consumo interior”— se destina a comprar productos de lujo, vins étrangers, soieries,* etc., en una palabra, “mercancías... destinadas a ser consumidas por gentes ociosas que nada producen... o a adquirir un fondo adicional de materias primas, herramientas y medios de vida, para mantener y ocupar así a una cantidad mayor de las gentes laboriosas dedicadas a reproducir con una ganancia el valor de su consumo anual" (l. c., t. II, págs. 231 s.). * Vinos extranjeros, sedas. “La primera manier of employment,** dice Smith, aumenta la prodigalité,*** incrementa el gasto y el consumo, sin añadir nada a la producción o crear un fondo permanente para hacer frente a dichos gastos y es, desde todos los puntos de vista, gravosa para la sociedad” (l. c., t. II, pág. 232). En cambio, “si se emplea del segundo modo ensancha el marco de la industria y, aunque incremente el consumo de la sociedad, abre al mismo tiempo una fuente permanente para costear este consumo, ya que los consumidores se encargan de reproducir con una ganancia el valor íntegro de su consumo anual” (l. c., t. II, pág. 232). ** Modo de empleo. *** Prodigalidad.

“La cantidad de trabajo productivo que un capital puede poner en marcha tiene que ser, evidentemente, igual al número de trabajadores a los que ese capital puede dotar de materias primas, herramientas y medios de vida, de acuerdo con el trabajo que realicen” (l. c., t. II, pág. 235).

 En 1. II, cap. III (l. c., t. II, págs. 314 ss.) [leemos]:

“Los trabajadores productivos e improductivos, al igual que quienes no trabajan, se mantienen todos del mismo modo a costa del producto anual de la tierra y del trabajo del país. Este producto... es necesariamente limitado. Por tanto,

cuanto mayor O menor sea la parte de este producto que se destine a mantener a gentes improductivas, menor o mayor será la que pueda destinarse a las gentes productivas, en consonancia con lo cual aumentará o disminuirá, por tanto, el producto del siguiente año... "Es cierto que todo producto anual de la tierra y del trabajo de un país... se destina en última instancia a contribuir al consumo de sus habitantes y a procurarles un ingreso; sin embargo, desde el momento en que el producto sale de la tierra o de las manos del trabajador productivo, se divide, naturalmente, en dos partes. Una de ellas, y no pocas veces la mayor de las dos, se destina en primer término a reponer un capital o a renovar la cantidad de víveres, materias primas y productos acabados que han salido de un capital; la otra parte se emplea en crear un ingreso, ya sea para el poseedor de este capital, como ganancia suya, ya en beneficio de otro, como renta de su trena... "La parte del producto anual de la tierra y del trabajo de un país que repone un capital nunca se emplea directamente en mantener a quienes no sean trabajadores productivos. Sólo paga salarios por el trabajo de quienes producen; la parte destinada a crear directamente un ingreso... puede mantener tanto a trabajadores productivos como a trabajadores improductivos... "Los trabajadores improductivos y las gentes que no trabajan se mantienen todos de un ingreso. O bien, en primer lugar, a costa de aquella parte del producto anual destinada de antemano a crear un ingreso para ciertos particulares, en forma de renta de la tierra o de ganancia del capitalista; o bien, en segundo lugar, a costa de aquella otra parte que, aunque destinada a reponer un capital y a mantener solamente a trabajadores productivos, al llegar a manos de éstos y en aquello en que excede de su sustento necesario, puede destinarse a mantener tanto a trabajadores productivos como a gentes improductivas. Y así, vemos que también el simple obrero, cuando disfruta de un salario alto..., puede pagarse un criado para su servicio personal y va de vez en cuando al teatro o al guiñol, contribuyendo de este modo, en parte, al sostenimiento de una clase de trabajadores improductivos. Y puede, por último, pagar ciertos impuestos y contribuir así al sostenimiento de otra clase... también improductiva. Sin embargo, de esta parte del producto de la tierra originariamente destinada a reponer un capital no se destina nada a mantener a trabajadores improductivos antes de haber puesto en movimiento plenamente al correspondiente trabajo productivo... El obrero tiene que justificar plenamente su salario mediante el trabajo rendido, antes de poder invertir ni lo más mínimo en trabajo improductivo... La renta de la tierra y la ganancia del capital son... en todas partes las principales fuentes de que se mantienen los trabajadores improductivos... Cada uno de estos dos ingresos puede mantener tanto a trabajadores productivos como a trabajadores improductivos. Sin embargo, parecen mostrar siempre cierta preferencia por los segundos...

”Lo que, fundamentalmente, determina en todo país la proporción entre los trabajadores productivos y los improductivos es la proporción que existe entre la parte de la producción anual que —una vez que sale de la tierra o de las manos de los trabajadores que la producen— se destina a reponer un capital y la otra parte, destinada a crear un ingreso, ya sea como renta o como ganancia. Pero esta proporción es muy diferente en los países ricos y en los pobres." [Smith] compara luego “la enorme, a veces predominante parte del producto de la tierra", que “en las naciones ricas de Europa se destina a reponer el capital de un arrendatario rico e independiente”, por oposición "al régimen feudal”, en que “bastaba con una parte muy pequeña del producto para reponer el capital empleado en la agricultura”.

Y otro tanto ocurre con el commerce y las manufactures. Actualmente, [estas actividades] requieren grandes capitales; antes, [eran] de très-minces capitaux,* pero [estos capitales] * Capítulos muy exiguos.

"arrojaban grandes ganancias. El tipo de interés no era nunca inferior al 10 por ciento, y las ganancias del capital tenían que ser lo suficientemente altas para poder cubrir intereses tan elevados. En la actualidad, los intereses, en los países avanzados de Europa, [no son] nunca superiores al 6 y, en los más ricos, [son] del 4, el 3 y el 2 por ciento. El hecho de que la parte del ingreso de los habitantes que proviene de la ganancia, en los países ricos, sea siempre mucho mayor que en los pobres se debe a que el capital es mucho más abundante en aquéllos; y, en proporción al capital, las ganancias son allí, en general, mucho menores. ”Así, pues, la parte del producto anual que —tan pronto como sale de la tierra o de las manos de los trabajadores productivos— se destina a reponer un capital no sólo es, en los países ricos, mucho mayor que en los pobres, sino que es, además, en aquéllos, más elevada en proporción a la parte destinada a crear directamente un ingreso, bien sea como renta o como ganancia. El fondo destinado a mantener el trabajo productivo no sólo es, en los países ricos, mucho mayor que en los pobres, sino que es, además, mucho más elevado en proporción al fondo que, aun pudiendo servir tanto a los trabajadores productivos como a los improductivos, muestra por regla general la tendencia a destinarse a los segundos.”

(Smith cae en el error de identificar la magnitud del capital productivo con la “magnitud de la parte de él” destinée el fournir de la subsistance au travail productif.* Pero la realidad es que sólo conocía la gran industria en sus inicios.) *Destinada a suministrar el sustento al trabajo productivo.

“La proporción entre estas dos distintas clases de fondos determina necesariamente el carácter general de los habitantes de un país, su propensión a la laboriosidad o a la holganza.” Así, por ejemplo, [A. Smith] nos dice que "en las ciudades manufactureras inglesas y holandesas, donde las clases bajas del pueblo viven principalmente de los capitales invertidos, [las gentes] son, en general, laboriosas, sobrias y ahorrativas. En cambio, en las ciudades en que residen los príncipes, en las cortes, etc., en que las clases bajas del pueblo viven del despilfarro y las rentas, son, por lo general, ociosas, indolentes y pobres, como ocurre en Roma, Versalles, etc... "Es pues, la proporción existente entre la suma de los capitales y la suma de los ingresos lo que en todas partes determina la proporción entre la laboriosidad y la ociosidad: allí donde predomina el capital prevalece la laboriosidad; donde quiera que las rentas predominan, se impone la ociosidad. Por donde todo incremento o toda reducción del volumen de capitales tiende, naturalmente, a incrementar o hacer disminuir, de un modo real, la suma de la laboriosidad, el número de trabajadores productivos y, por ende, el valor de cambio del producto anual de la tierra y del trabajo de un país, la riqueza y el ingreso real de todos sus habitantes... ”Lo que se ahorra anualmente es consumido con la misma regularidad que lo que se gasta al cabo del año, y además casi en el mismo tiempo, pero es consumido por otra clase de personas.” La primera “porción del ingreso es consumida por criados, consumidores inútiles, etc., que a cambio de ello no aportan nada que pueda reponer su consumo”. La segunda [porción] es consumida "por los trabajadores que reproducen con una ganancia el valor de su consumo anual... El consumo es el mismo, pero los consumidores son diferentes.”

De ahí las homilías de Smith (weiter on,* l. c-, t. II, 1. II, cap. III, págs. 328, 329 ss.) sobre el homme économe,** que, por medio de sus épargnes annuelles,*** crea a manera de un atelier public **** para un nombre additionnel des gens productives,***** * Más adelante. ** Hombre ahorrativo. *** Ahorros anuales. **** Taller público. ***** Número adicional de gentes productivas.

"creando así para todos los tiempos una especie de fondo destinado a mantener al mismo número de gentes productivas”, mientras que el prodigue **** "reduce el volumen de los fondos destinados a sostener al trabajo productivo... Si esta cantidad de víveres y de vestido que de este modo” (a consecuencia de la prodigalité † del prodigue) "consumen los trabajadores improductivos se distribuyera entre los productivos, éstos se encargarían de reproducir incluso con una ganancia el valor total de lo que consumen." **** Pródigo. † Prodigalidad.

La conclusión de esta moraleja [es] que esto (ahorro y dilapidación! se compensa entre los particulares [y que] in fac †† la sagesse" ††† predomina. †† De hecho. ††† La cordura.

“Las grandes naciones nunca se empobrecen por el despilfarro y la ociosidad de los particulares, pero sí, a veces, por las de sus gobiernos. En la mayoría de los países, todo o casi todo el ingreso de la sociedad se invierte en sostener a gentes improductivas.” [Figuran entre éstas] las gentes de la corte, la Iglesia, la marina, el ejército, “que en tiempo de paz nada producen y en tiempo de guerra no ganan nada que pueda costear los gastos de su sostenimiento ni siquiera mientras duran las hostilidades. Las gentes de esta clase no producen nada por sí mismas; se mantienen todas ellas con el producto del trabajo de otros. Por tanto, si su número se incrementa por encima del límite necesario, pueden consumir en un afio una parte tan grande de este producto, que no quede bastante para sostener a los trabajadores productivos llamados a reproducirlo en el año siguiente.”

[En el] cap. IV, 1. II [escribe Smith]:

“Como el fondo destinado a mantener el trabajo productivo aumenta día tras día, crece también de un día para otro la demanda de este trabajo. Los obreros encuentran fácilmente ocupación, pero a los capitalistas les resulta difícil encontrar obreros a quienes emplear. La competencia de los capitalistas hace subir los salarios y bajar las ganancias” (l. c., t. II, pág. 359).

En el cap. V, l. II (págs. 369 ss., t. II): “Distinto empleo de los capitales”, A. Smith los clasifica según que den ocupación a una cantidad mayor o menor de trabajo productivo y, consequently, †††† eleven “el valor de cambio” del producto anual. [Viene] en primer lugar la agricultura. En seguida, la manufactura. Luego, el comercio. Por último, el comercio al por menor. Tal es el orden de preferencia en que mettent en activité des quantités de travail productif.* Y, a este propósito, [Smith] nos ofrece una definición totalmente nueva de los ouvriers productifs: ** †††† Consecuentemente. * Ponen en acción cantidades de trabajo productivo. ** Obren» productivos.

"Las personas cuyos capitales se invierten en una de estas cuatro clases son, a su vez, trabajadores productivos. Cuando su trabajo se encauza con arreglo a un fin, se plasma y realiza en el objeto o en la cosa susceptible de ser vendida en que se invierte y, por regla general, añade al precio de esta cosa, al menos, el valor de su sostenimiento y del consumo personal” (l. c., pág. 374).

(En general, [Smith] reduce su productividad al hecho de poner en acción trabajo productivo.) Del arrendatario se nos dice:

"Ningún capital de la misma magnitud pone en acción mayor cantidad de trabajo productivo que el del arrendatario. Son trabajadores productivos, no sólo sus jornaleros, sino también sus bestias de labor y de tiro."

En definitiva, también el buey es un trabajador productivo.

### [12] Earl of * Lauderdale [Concepción apologética de las clases dominantes, como representantes de los tipos más importantes de trabajo productivo] * Conde de.

Lauderdale [Earl of), "An Inquiry into the Nature and Origin of Public Wealth, etc., [Edimburgo y] Londres, 1804. (Traducción francesa: Recherches sur la nature et l'origine de la richesse publique, etc., por Lagentie de Laváisse, París, 1808.) Más adelante, trataremos de la fundamentación apologética de la ganancia por Lauderdale. En la Sección III.77 Según él, la ganancia brota de los capitales mismos, porque “suplen’' al trabajo. Se les paga porque hacen lo que de otro modo tendría que hacer el hombre sin ellos o lo que no podría hacer.

"Se comprende ahora que la ganancia de los capitales proviene siempre del hecho de que suplen la parte del trabajo que, de otro modo, tendría que realizar el hombre con sus brazos o de que llevan a cabo la parte del trabajo que excede de las fuerzas personales del hombre y que él mismo no podría realizar” (traduction française, pág. 119).

El señor “conde” [es] un gran enemigo de la teoría de la acumulación y del ahorro de Smith. Y también de su distinción entre trabajadores productivos e improductivos-, pero, según él, la “productividad del capital” es, sencillamente, lo que Smith llama “productividad del trabajo. Niega

77 V. rapta, nota 12.

directamente la derivación del surplus value tal como la establece Smith, y lo hace por la razón siguiente:

“Si esta idea acerca del beneficio del capital fuese rigurosamente exacta, habría que llegar a la conclusión de que no es la fuente originaria de la riqueza, sino una fuente derivada; por tanto, no podría considerarse el capital como una de las fuentes de la riqueza, ya que su ganancia no sería más que una transferencia del bolsillo del trabajador al del capitalista” (l. c., págs. 116 s.).

Partiendo de aquí, es evidente que también él, en su polémica contra Smith, ataca lo más trivial. He aquí lo que dice:

“De este modo, el mismo trabajo puede manifestarse como productivo o improductivo, según el destino posterior que se dé al objeto a que se aplica. Si, por ejemplo, mi cocinero me hace un pastel que como en el acto, será un trabajo improductivo y su actividad será, asimismo, un trabajo estéril, ya que sus servicios desaparecerán con la misma rapidez con que se han ejecutado. En cambio, si el mismo trabajo se realiza para la tienda de un pastelero, será un trabajo productivo” (l. c., pág. 110).

(Garnier tiene, aquí, el brevet * ya que su edición y sus notas a Smith [se publicaron] en 1802, es decir, dos años antes [del libro] de Lauderdale.) *Patente.

“Esta extraordinaria distinción, basada en la mera duración de los servicios, incluye entre los trabajadores improductivos a quienes desempeñan las funciones más importantes de la sociedad. El soberano, los ministros de la religión, las autoridades, los defensores del Estado, todas estas personas, sin exceptuar a las que con su pericia... velan por la salud de los ciudadanos o forman su cultura, se consideran trabajadores improductivos” (l. c.., págs. 110 s.) (o, como A. Smith [en la traducción de Garnier, t. II], 1. II, cap. III, pág. 313, expone, por orden de preferencia, la hermosa enumeración: “Sacerdotes, juristas, médicos, literatos y sabios de todas clases, así como cómicos, bufones, músicos, cantantes de ópera, bailarines, etc.”). “Si se pretende que el valor de cambio es la base de la riqueza, no creemos que sea necesario pararse a meditar mucho para poner de manifiesto los errores de esta doctrina. Nada demuestra mejor su falsedad que la estimación en que los hombres tienen estos servicios, como lo prueba el precio que por ellos pagan” ([Lauderdale], l. c., pág. 111). Además, "el trabajo del obrero de la manufactura se plasma y materializa en un

objeto cualquiera susceptible de ser vendido... Naturalmente, ni el trabajo el criado ni el del capital circulante” <entendiendo aquí por tal el argent monnaie **> "crean una acumulación, un fondo, que pueda transferirse a un determinado valor. La ganancia que reportan proviene de igual modo del trabajo que ahorran a su señor o a su dueño. Sus resultados son tan semejantes entre sí, que quien considere improductivos los unos tiene que pensar lo mismo de los otros” <y cita, a este propósito, a Smith, 1. II. cap. II> 78 (Lauderdale, l. c., págs. 144 s.). ** Dinero-moneda. * Tenemos, pues, por turno, a Ferrier, Garnier, Lauderdale y Ganilh. La última frase, en que se habla del ahorro de trabajo, es, principalmente, el caballo de batalla de Tocqueville.

### [13. Concepción de Say sobre los “productos inmateriales”. Justificación de un incremento incontenible del trabajo improductivo]

Después de Garnier, apareció el Traité d’économie politique del insustancial J[ean]-B[aptiste] Say. Lo que reprocha a Smith es que éste “niegue a los resultados de estas actividades el nombre de productos y llame improductivo al trabajo consagrado a ellas” (3ª ed., t. I, pág. 117). Smith no niega, en modo alguno, que ces industries * produzcan un “resultado”, un “produit” quélconque.** Incluso menciona expresamente “la seguridad, la paz y la defensa del Estado” como “resultado del trabajo anual” de los serviteurs de l'Etat *** (Smith, t. II, ed. Garnier, 1. II, cap. III, pág. 313). * Estas industrias. ** Producto cualquiera. *** Servidores del Estado. Por su parte, Say se atiene al pronunciamiento accesorio de Smith de que estos “servicios" y su producto desaparecen, por regla general, en el momento

78 Referencia al siguiente pasaje: “La monnaie d’or et d’argent qui circule dans un pays, et par le moyen de laquelle le produit des dettes et du travail de ce pays est annuellement mis en circulation est distribué aux consommateurs auxquelles il appartient, est aussi, tout comme l’argent comptant du négociant, un fonda mort en totalité. Ó est une partie très-précieuse du capital du pays, qui n’est point productive." (“La moneda de oro y plata circulante en un país y por medio de la cual re pone anualmente en circulación el producto de las deudas y del trabajo de este país, re distribuye a los consumidores a quienes pertenece y es, en su totalidad, exactamente igual que el dinero al contado del negociante, un fondo muerto. Es una parte valiosísima del capital del país, no productiva en lo más mínimo.”) (Adam Smith, Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations. Nueva traducción, por Germain Garniel, t II, París 1802, p. 209.)

mismo en que se prestan, “en el momento en que se producen” (Smith, l. c.) El señor Say llama a estos “servicios” consumidos o a sus ouvrages, résultats,* en una palabra, a su valor de uso, “productos o valores inmateriales, que se consumen en el momento de su producción". En vez de llamarlos “improductivos”, los llama “productivos de productos inmateriales”. Les da otro nombre. Pero, a renglón seguido, explica * Trabajos, resultados.

"que no sirven para incrementar el capital de la nación” (t. I, pág. 119). “Una nación que cuente con gran cantidad de músicos, sacerdotes y funcionarios puede vivir muy agradablemente y disponer de una buena enseñanza y una excelente administración. Pero la cosa no pasará de ahí. Su capital no obtendrá ningún incremento directo a pesar de todo el trabajo de estas gentes laboriosas, ya que sus productos se consumen a medida que se crean” (l. c., pág. 119).

Por tanto, el señor Say declara que estos travaux † son improductifs, en el sentido más estricto de A. Smith. Pero pretende, al mismo tiempo, apropiarse el "progreso” de Garnier e inventa un nombre nuevo para los travaux improductifs. En esto consiste su originalidad, su productividad y su estilo de descubridor. Y, al hacerlo, con su lógica acostumbrada, se desmiente a sí mismo. Dice: † Trabajos.

“No es posible mostrarse de acuerdo con la opinión del señor Garnier, quien por el hecho de que el trabajo de los médicos, juristas y otras personas por el estilo sea productivo, saca la conclusión de que, para una nación, es igualmente ventajoso incrementar este tipo de trabajo que cualquier otro” (l. c., pág. 120).

¿Y por qué no, si un trabajo es tan productivo como el otro y el incremento del trabajo productivo resulta siempre “beneficioso para una nación”? ¿Por qué no ha de ser tan beneficioso incrementar esta clase de trabajo como otro cualquiera? Porque, contesta Say con su sagacidad característica, porque no resulta beneficioso, en términos generales, incrementar el trabajo productivo de cualquier clase por encima de la necesidad que se sienta de este trabajo. Pero, siendo así, tiene razón Garnier. En este caso, resulta igualmente ventajoso —es decir, igualmente desventajoso— incrementar más allá de cierto límite cualquiera de estos tipos de trabajo.

"Ocurre con esto”, sigue diciendo Say, “como con el trabajo manual, que puede

aplicarse a un producto sobrepasando la medida necesaria para su elaboración."

(Para hacer una mesa, no debe emplearse más que el trabajo de carpintería necesario para producir ese objeto. Como tampoco, para remendar un cuerpo enfermo, debe emplearse más trabajo del que se necesita para crearlo. De ahí que los lawyers * y los médicos no deban emplear más trabajo que el necesario en hacer brotar su produit immatériel.) *Abogados.

"El trabajo productivo que produce productos inmateriales, al igual que cualquier otro trabajo, sólo es productivo en la medida en que aumenta la utilidad y, por tanto, el valor” (es decir, el valor de uso, pero Say confunde la utliité ** con el valor de cambio) "de un producto; pasado ese límite, se trata de un trabajo completamente improductivo” (l. c., pág. 120). ** Utilidad.

La lógica de Say, por tanto, es la siguiente: Para una nación, no es tan útil incrementar “los productores de productos inmateriales” como los productores de productos materiales. Prueba: el incrementar los productores de cualquier producto, sea material o inmaterial, más allá de lo necesario, resulta perfectamente inútil. Por tanto, es más útil incrementar los productos inútiles de carácter material que los productos inmateriales. La conclusión a que se llega, en ambos casos, no es que sea inútil incrementar estos productos, sino simplemente los productores de un determinado gente,* en su gente respectivo. * Género. Los productos materiales [, según Say,] no pueden nunca producirse en exceso, y otro tanto ocurre con los inmateriales. Pero, variatio delectat, † de ahí que deban producirse diversos genres dentro de cada rama. Además, no hay que olvidar lo que el señor Say nos enseña: “El estancamiento en la venta de ciertos productos proviene de la rareza de algunos otros.” † En la variación está él gusto. Por tanto, no es posible producir demasiadas mesas, sino, a lo sumo, producir demasiado pocos platos para ponerlos encima de las mesas. Si aumenta demasiado el número de médicos, el mal no está en que sus servicios excedan de lo necesario, sino tal vez en que escaseen los servicios de otros productores de bienes inmateriales (véase l. c., pág. 123, donde se agrupa en unidad la industrie des portefaix, des courtisanes,* etc., y donde Say se atreve a afirmar que el apprentissage ** de una courtisane se reduce a la nada).

* Industria de los cargadores y las cortesanas. ** Aprendizaje.

Por último, según esto, la balanza se inclina del lado de los “trabajadores improductivos”. En determinadas condiciones de producción, se sabe exactamente cuántos obreros son necesarios para hacer una mesa, cuál debe ser la cantidad de determinado trabajo para crear determinado producto. No ocurre esto [, en cambio,] con muchos "productos inmateriales”. La cantidad de trabajo necesario para obtener determinado resultado es algo tan hipotético como el resultado mismo. Tal vez entre veinte sacerdotes juntos logren una conversión en que fracasaría uno soles seis médicos, llamados a consulta, pueden tal vez descubrir el medio curativo que uno solo no encontraría. Y es posible que un tribunal judicial produzca más justicia que un juez solo, encomendado a sus propios medios. Qué cantidad de soldados haga falta para defender a un país, qué cifra de policías sea necesaria para mantener en él el orden, cuántos funcionarios se necesiten para asegurar un "buen gobierno”, etc., son todas cosas problemáticas y muy frecuentemente discutidas, por ejemplo en los parlamentos ingleses, a pesar de que en Inglaterra se sabe al dedillo la cantidad de trabajo textil que hace falta para hilar 1.000 libras de hilaza. Otros trabajadores "productivos” de esta clase llevan implícito en su concepto el hecho de que la utilidad que producen depende precisamente de su número y consiste cabalmente en éste. Por ejemplo, los lacayos, llamados a ser los testigos de la riqueza y la elegancia de sus señores. Cuanto mayor sea su número, mayor es la impresión que tratan de “producir”. Así, pues, el señor Say no se mueve de lo dicho: los “trabajadores improductivos” no pueden nunca incrementarse lo bastante. /400//

## [14] Conde Destutt de Tracy [Concepción vulgar acerca del origen de la ganancia. Los “capitalistas industriales" son proclamados como los únicos trabajadores productivos]

 Le comte Destutt de Tracy, “Éléments didéologie", IV» et V» parties. Traité de la volonté et de ses effets, París, 1826 ([Primera edición], 1815).

“Cualquier trabajo útil es realmente productivo y toda la clase trabajadora de la sociedad merece en medida igual ser llamada productiva" (pág. 87).

Pero, dentro de esta classe productive, este autor distingue “la clase trabajadora que produce directamente toda nuestra riqueza” (pág. 88), es decir, lo que Á. Smith llama the productive labourers.* * Los trabajadores productivos. La clase estéril, por el contrario, está formada por los ricos, que comen su renta de la tierra o la renta en dinero. Son los que constituyen la classe oisive.* * Clase ociosa.

"La verdadera clase estéril es la de los ociosos, que no hacen otra cosa que lo que se llama vivir elegantemente del producto del trabajo que ven hacer a otros, de los productos obtenidos de la propiedad de sus tierras, que arriendan, es decir, que ceden por una renta a un trabajador, o consistentes en dinero o en objetos que prestan a otros mediante una remuneración, lo que es también arrendar. Éstos son los verdaderos zánganos de la colmena ({ruges consumere nati *)” (pág. 87), lo que vale tanto como decir que estos oisifs ** “no pueden gastar más que su ingreso. Cuando tienen que echar mano de sus fondos, éstos se agotan, ya que nada los repone y su consumo, después de llevarse momentáneamente hasta el exceso, termina luego para siempre” (pág. 237). “Este ingreso es simplemente... una deducción de los productos creados por la actividad de los ciudadanos trabajadores.” * Nacidos para consumir los frutos. (Veno de Horacio.) ** Ociosos.

Ahora bien, ¿qué ocurre con los trabajadores a quienes directamente emplean estos oisifs? Cuando consumen mercancías, no consumen directamente trabajo, sino los productos de los trabajadores productivos. Se trata, por tanto, en este caso, de trabajadores a cambio de cuyo trabajo invierten directamente su ingreso; es decir, de trabajadores que perciben directamente su salario del ingreso, y no del capital.

“Puesto que las gentes a quienes pertenece” le revenu * "son ociosas, es evidente que no regentan ningún trabajo productivo. Todos los trabajadores pagados por ellos se destinan única y exclusivamente a atender a su disfrute. Disfrute que presenta, sin duda alguna, diferentes modalidades... Los desembolsos de toda esta clase de gentes... alimentan a una numerosa población cuya existencia hacen posible, pero cuyo trabajo es perfectamente estéril... Entre estos desembolsos puede haber algunos que sean más o menos fructíferos, por ejemplo la construcción de una casa o el mejoramiento de una tierra. Pero se trata de excepciones, que hacen de ellos, transitoriamente, regentes de un trabajo productivo. Dejando a un lado estas insignificantes excepciones, todo el consumo de esta clase de capitalistas constituye incuestionablemente una pura pérdida,

desde el punto de vista de la reproducción, y una deducción igualmente considerable de la riqueza adquirida” (pág. 236). * El ingreso.

<La economía propiamente dicha, a la manera de A. Smith, ve en el capitalista simplemente el capital personificado. D-M-D, el agente de la producción. Pero ¿quién ha de consumir el producto? ¿El trabajador? Quod non. † ¿El propio capitalista? En este caso, será qua † gran consommateur oisif, ††† y no como capitalista. ¿Los poseedores de la renta de la tierra y de la renta monetaria? Éstos no reproducen lo que consumen y atentan, por tanto, contra la riqueza. Sin embargo, en esta contradictoria concepción que hace del capitalista un real atesorado!, y no un atesorador imaginario, como lo es el atesorador propiamente dicho, se contienen dos cosas acertadas: 1) el capital (hinc * el capitalista, su personificación) se concibe simplemente como agente para el desarrollo de las fuerzas productivas y de la producción; 2) el punto de vista de la sociedad capitalista ascendente, a quien le interesa el valor de cambio, y no el valor de uso, la riqueza, y no el disfrute. La riqueza para ser disfrutada es considerada por ella superfétation, mientras ella misma aprende a combinar la explotación y el consumo y acierta a sojuzgar la riqueza disfrutada.> † No es ése el caso. ††En cuanto. †††Consumidor ocioso. * Por tanto.

"Para descubrir cómo se crean estos ingresos” (de los que viven los oisifs), "hay que remontarse siempre a los capitalistas industriales" (pág. 237, nota).

Los capitalistas industriales, el segundo tipo de capitalistas,

“abarcan a todos los empresarios de cualquier industria, es decir, a todos aquellos que, poseyendo capitales,... dedican sus capacidades y su trabajo a valorizarlos, en vez de alquilarlos a otros, y que, por tanto, no viven de salarios o de ingresos, sino de ganancias" (pág. 237).

En Destutt de Tracy se pone muy claramente de manifiesto —lo que ya encontramos en A. Smith— que la aparente glorificación de los trabajadores productivos sólo es, en realidad, la glorificación de los capitalistas industriales, por oposición a los señores de la tierra y a los moneyed capitalists ** que viven meramente de su ingreso. ** Capitalista monetarios.

Éstos "tienen en sus manos... casi toda la riqueza de la sociedad... Lo que anualmente gastan no es solamente la renta de esta riqueza, sino el mismo capital y, a veces, varias veces al cabo del año, cuando la marcha de los negocios es lo suficientemente rápida para permitirlo. En efecto, como hombres de negocios que son no hacen desembolso alguno que no revierta a ellos con una ganancia, lo que hace que sus ganancias crezcan a medida que pueden hacer más y más desembolsos, bajo la condición mencionada” (págs. 237 s.).

Su consumo privado no se diferencia del de los capitalistes oisifs. Pero es

"en general, moderado, ya que los hombres de negocios se distinguen, generalmente, por su modestia” (pág. 238). No ocurre lo mismo con su consumo industrial, el cual "dista mucho de ser definitivo, pues revierte a ellos con una ganancia” (l. c.). Sus ganancias tienen que ser lo suficientemente grandes, no sólo para satisfacer “su consumo privado, sino también” para "cubrir la renta de la tierra y el dinero, que se hallan en posesión de los capitalistas ociosos” (pág. 238).

Destutt está, aquí, en lo cierto. La renta de la tierra y la renta del dinero son, simplemente, “deducciones” de la ganancia industrial, partes de ella, que el capitalista industrial desglosa de su ganancia bruta para entregarlas a los terratenientes y a los moneyed capitálists.

“Los ingresos de los ociosos ricos no son otra cosa que rentas sustraídas a la producción; es la producción y solamente ella la que hace que se creen” (página 248). Los capitalistes industriéis “toman en arriendo, a cambio de una renta, sus tierras” (es decir, las de los capitalistes oisifs), “sus casas y su dinero, utilizándolas de modo que puedan obtener una ganancia por encima de esta renta", es decir, por encima de la renta que pagan a los oisifs, la cual, naturalmente, es solamente parte de esta ganancia. Esta renta, pagada a los oisifs, “es el único ingreso con que cuentan estas gentes ociosas y el único fondo de que pueden salir sus gastos anuales” (pág. 238).

Hasta aquí, all right * Ahora bien, ¿qué sucede con los salariés ** (con los travailleurs productifs,*** que trabajan para los capitalistes industrieaux)? * Todo está en orden. ** Asalariados. *** Trabajadores productivos.

"Éstos no poseen más patrimonio que su trabajo cotidiano. Este trabajo les suministra el salario... Pero, ¿de dónde salen estos salarios? Es evidente que provienen de lo que poseen aquellos a quienes los asalariados venden su trabajo, es decir, de los fondos que previamente se hallan en poder de ellos y que

no son otra cosa que los productos acumulados de trabajos anteriores. De donde se sigue que el consumo pagado con estas riquezas es, propiamente, el consumo de los trabajadores asalariados, a quienes se mantiene con ello; pero, en rigor, no son ellos quienes lo pagan o, por lo menos, lo pagan solamente a costa de los fondos que ya de antemano se hallaban en poder de sus patronos. Por tanto, su consumo debe considerarse como el consumo de quienes los ponen a trabajar. Se limitan a dar con una mano lo que con la otra recuperan... Todo lo que ellos” (les salariés) “gastan y, además, todo lo que perciben debe considerarse como un desembolso real y un consumo propio de quienes compran su trabajo. Y tan cierto es esto, que, para comprobar que menoscaba en mayor o menor medida la riqueza existente o tiende, por el contrario, incluso a incrementarla..., es necesario conocer, en todo caso, qué uso hacen los capitalistas del trabajo que compran’’ (págs. 234 s.).

Very well.**** ¿Y de dónde provienen las ganancias de los entrepreneurs † que les permiten pagarse a sí mismos y pagar a los oisifs revenus, etcétera? **** Muy bien. † Empresarios.

"Se me preguntará cómo estos empresarios industriales obtienen tan considerables ganancias y de quién pueden extraerlas. A esto contesto que lo hacen vendiendo cuanto producen a un precio más caro del que les ha costado producirlo” (pág. 239).

¿Y a quién venden todo, eso más caro?

“Se lo venden 1) entre ellos mismos en todo aquello que abarca su consumo, determinado por la satisfacción de sus necesidades y que pagan con una parte de sus ganancias; 2) a los trabajadores asalariados, tanto a los que ellos mismos remuneran como a los remunerados por los capitalistas ociosos y cuyos trabajadores asolanados les restituyen por este medio su salario íntegro, exceptuando tal vez sus pequeños abonos; 3) a los capitalistas ociosos, quienes les pagan con una parte de su ingreso, la que aún no han entregado a los trabajadores asalariados directamente ocupados por ellos; de tal modo que la renta íntegra que anualmente les pagan refluye a ellos por cualquiera de estos caminos” (l. c., pág. 239).

Examinemos ahora estas tres rúbricas de ventas. 1) Los capitalistes industrieux * consumen ellos mismos una parte de su producto (o ganancia). Pero no es posible que se enriquezcan a sí mismos

defraudándose y vendiéndose sus productos más caros de lo que los han pagado. Y ninguno de ellos puede tampoco defraudar por este procedimiento a los otros. Si A vende más caro su producto, destinado al consumo del capitalista industrial B, B, a su vez, encarecerá el producto que ha de consumir el capitalista industrial A. Para el caso, es lo mismo que si A y B se vendieran entre sí sus productos por su valor real. La rúbrica 1 nos dice cómo gastan los capitalistas una parte de sus ganancias; pero no nos indica cómo y de dónde las obtienen. Lo que sí podemos afirmar, desde luego, es que no obtienen ganancia alguna por el hecho de venderse “entre ellos mismos’’ “todo lo que producen más caro de lo que les ha costado producirlo”. * Capitalistas industriosos. 2) Y tampoco pueden obtener una ganancia de la parte del producto que venden a sus obreros por encima del costo de producción. Según el supuesto de que se parte, todo el consumo de los obreros es, en realidad, “el consumo propio de quienes compran su trabajo”. Además, y a mayor abundamiento, Destutt nos dice que los capitalistes, al vender sus productos a los salariés (a los suyos propios y a los de los capitalistes oisifs) se limitan a “recobrar íntegramente su salario”. Aunque [, según él,] no en su totalidad, sino descontando sus ahorros. Es de todo punto indiferente que les vendan los productos baratos o caros, ya que se limitan a retirer ce qu’ils leur ont donné ** y, como más arriba se ha dicho, “los asalariados no hacen más que recibir con una mano y devolver con la otra” lo que han recibido. El capitalista, primero, entrega dinero al obrero, en concepto de salario. Luego, le vende su producto, “encareciéndolo”, y recobra así su dinero. Pero, como el obrero no puede restituir al capitalista más dinero del que ha recibido de él, no es posible que éste le venda nunca su producto más caro de lo que le paga por su trabajo. Nunca podrá recibir de él, devuelto mediante la compra de sus productos, más dinero del que haya obtenido por su trabajo. Ni un ochavo más. No es posible que su dinero aumente a través de esta “circulación”. ** Recobrar lo que les han dado.

 En Destutt [encontramos], además, otra necedad. El capitalista C paga al obrero A 1 libra esterlina de salario semanal, libra que recobra luego al venderle mercancías por valor de 1 libra. De este modo, dice Tracy, recupera la totalité des salaires.* Pero, primeramente, entrega al obrero. 1 libra esterlina. Y, luego, le vende mercancías por la misma suma. Lo que en realidad le entrega, por tanto, son 2 libras, 1 en mercancías y 1 en dinero. De estas 2 libras recobra 1 en forma de dinero. En realidad, no recobra ni un centavo del

salario de 1 libra. Y si tuviera que enriquecerse gracias a esta "recuperación” del salario (y no por el hecho de que el obrero le devuelve en trabajo lo que le ha adelantado en mercancías), no tardaría en arruinarse. * Totalidad de los salarios. Como vemos, el noble Destutt confunde aquí la circulación monetaria con la circulación real de mercancías. En vista de que el capitalista, en vez de entregarle directamente al obrero mercancías por valor de 1 libra, le entrega 1 libra [en dinero], lo que permite al obrero decidir a su antojo las mercancías que desea comprar y devolver al capitalista, en forma de dinero, la asignación sobre sus mercancías que de él ha recibido, una vez que él, el obrero, se ha apropiado su parte alícuota de ellas, Destutt se imagina que el capitalista "retire” le salaire ** por el hecho de que refluya a él la misma unidad monetaria. Y, en la misma página, nos dice Destutt que el fenómeno de la circulación es “mal connu’’ *** (pág. 239). Desde luego, por lo que a él se refiere, el desconocimiento es total. Si Destutt no se hubiese empeñado en explicar mediante este peregrino método la "recuperación del salario íntegro”, cabría explicarse este absurdo, por lo menos, del modo que en seguida expondremos. ** Recupera el salario. *** Mal conocido. (Pero, antes, unas palabras para ilustrar la sabiduría de este autor. Si entro en una tienda y el tendero me da 1 libra esterlina, que gasto en comprar allí mercancías por esta cantidad, [no cabe duda de que] recobra su libra. Pero a nadie se le ocurriría afirmar que se enriquezca por medio de semejante operación. En vez de 1 libra en dinero y 1 libra en mercancías, sólo conservará, ahora, 1 libra en dinero. Aun suponiendo que la mercancía no valiera más que 10 chelines y la venda por 1 libra, se habrá empobrecido, después de la venta, en 10 chelines, quoiqui'il ait retiré la totalité d’un livre sterling.) * * Aunque haya recobrado la totalidad de la libra esterlina. Si C, el capitalista, entrega al obrero 1 libra esterlina en concepto de salario y luego le vende en 1 libra mercancías que valen 10 chel., no cabe duda de que obtendrá una ganancia de 10 chel., al venderle la mercancía con ese sobreprecio. Pero, desde el punto de vista del señor Destutt, ni siquiera así se comprendería cómo C puede obtener por esa vía una ganancia. (La ganancia proviene del hecho de que C paga a su obrero un salario menor, de que, en realidad, le entrega a cambio de su trabajo una parte alícuota del producto menor de la que le entrega nominalmente.) Si pagara al obrero 10 chel. y le vendiera en 10 chel. su mercancía, se enriquecería lo mismo que si le pagara 1 libra y le vendiera en 1 libra su mercancía con valor de 10 chel. Además,

Destutt razona partiendo del supuesto del salario necesario. En el mejor de los casos, se pondría de manifiesto aquí un fraude salarial, que explicaría la ganancia.

Por tanto, este caso 2 pone de manifiesto que Destutt olvida en absoluto lo que es un trabajador productivo y que no tiene ni la más remota idea de lo que es la fuente de la ganancia. Podría decirse, a lo sumo, que el capitalista obtiene una ganancia mediante el encarecimiento de los productos por encima de su valor, cuando los vende, no a sus propios salariés sino a los salariés des capitalistes oisifs * Pero, como el consumo de los travailleurs improductifs no es, en realidad, sino una parte del consumo de los capitalistes oisifs, pasamos ahora al caso 3. * Asalariados de los capitalistas ociosos. 3) En tercer lugar, el capitaliste industrial vende sus productos “encarecidos”, por encima de su valor a los

“capitalistas ociosos, quienes los pagan con la parte de su ingreso que no han cedido ya a los trabajadores asalariados directamente ocupados por ellos, de tal modo que la renta íntegra que anualmente les pagan refluye a ellos” (les capitalistes industriéis) “por uno u otro de estos caminos”.

Volvemos a encontrarnos aquí con la pueril concepción del revenir de la rente,** etc., lo mismo que antes con la del retirer de la totalité des salaires.*** Por ejemplo, C paga a O (al capitalista ocioso) 100 libras esterlinas en concepto de renta de la tierra y del dinero. Las 100 libras son para C medios de pago. Para O son medios de compra, puesto que, con ellas, retira del almacén de C mercancías por valor de 100 libras. De este modo, las 100 libras retoman a C como forma transfigurada de sus mercancías. Pero se encontrará [en su almacén] con 100 libras esterlinas en mercancías menos que antes. En vez de entregárselas directamente a O, le entrega 100 libras en dinero para que las invierta en sus mercancías. Pero O compra estas 100 libras de mercancías con el dinero de C, y no con sus propios fondos. Con lo cual Tracy se imagina que revient à C la rente qu’il a desservi à O. Quelle imbécillité! **** Primera necedad. ** Retomo de la renta. *** Recuperación de la totalidad de los salarios. **** Que refluye a C la renta que éste ha pagado a O. [Qué imbecilidad! En segundo lugar, el propio Destutt nos ha dicho que la renta del suelo y la del dinero son solamente prélévements † de la ganancia del capital industrial y, por tanto, simples partes alícuotas de la ganancia entregadas al

oisif. Supongamos ahora que, por arte de magia, C volviera a quedarse con toda esta parte alícuota aunque ni par l’un ni par l’autre des cótés, as described by Tracy; †† [supongamos,] en otras palabras, que el capitalista C no pague renta alguna, ni al dueño de la tierra ni al monied capitalist * [es decir] que retuviera su ganancia íntegra: se trataría precisamente de explicar de dónde proviene [esta ganancia], cómo ha sido obtenida, cómo ha nacido. Y así como no puede explicarse por el hecho de que el capitalista la tenga o la retenga, sin ceder una parte alícuota de ella al dueño de la tierra y al monied capitalist, tampoco puede encontrarse una explicación porque, iune manière ou de Fautre ** en parte o en su totalidad, haya quitado de las manos del oisif, con un título cualquiera, para volver a embolsársela, la parte alícuota de la ganancia que le había cedido. Segunda necedad. † Anticipos. †† Ni por uno ni por otro de los lados, como lo describe Tracy. * Capitalista monetario. ** De una manera o de otra.

Pero, hagamos caso omiso de estos absurdos. C tiene que pagar a O (al oisif) una renta de 100 libras esterl. por la tierra o el capital que ha tomado de él en arriendo (loué). Le paga las 100 libras a costa de su propia ganancia (sin que sepamos todavía de dónde provenga ésta). Y ahora, vende a O sus productos, ya sea que O los consuma directamente o los consuma por medio de sus retainers * (los salariés improductifs), y se los vende encarecidos, por ejemplo un 25 por 100 sobre su valor. Le vende en 100 libras esterl. productos que valen 80. En estas condiciones, no cabe duda de que C obtiene una ganancia de 20 libras. Ha entregado a O una asignación sobre 100 libras esterl. de mercancías. Y, una vez que éste la hace efectiva, sólo le entrega mercancías por valor de 80 libras, elevando en un 25 por 100 sobre su valor el precio nominal de sus mercancías. Pues bien, si O se contentase con consumir mercancías por valor de 80 libras, pagando por ellas 100, las ganancias de C no excederían nunca del 25 por 100. Año tras año, se repetirían los precios y la estafa. Pero O quiere consumir por valor de 100 libras. Si es terrateniente, que faire? ** Contrae una hipoteca a favor de C por 25 libras, a cambio de la cual éste le entrega mercancías por valor de 20, ya que las vende un 25 por 100 (1/4) por encima de su valor. Si se dedica a prestar dinero, cede a C 25 libras esterl. de su capital y éste le entrega por esa cantidad 20 libras esterl. de mercancías. * Su servidumbre. ** ¿Qué hacer? Supongamos que el capital (o el valor de la tierra) se preste al 5 por 100. Si ascendía a 2.000 libras esterl., ascenderá ahora a 1 975 libras. Su renta será, por tanto, 98 3/4 libras esterl. Y así seguirán desarrollándose las cosas, ya que

O consume siempre por valor de 100 libras esterl. de valor real de mercancías, pero su renta decrece constantemente, pues para obtener mercancías por valor de 100 libras necesita consumir constantemente una parte cada vez mayor de su capital. De este modo, C irá apoderándose poco a poco de todo el capital de O y de la renta y el capital, lo que quiere decir que se apropiará esta parte de la ganancia obtenida del capital y del capital mismo. Es, evidentemente, el proceso que el señor Destutt tiene en la mente, pues sigue diciendo:

“Pero, se me dirá, si las cosas son realmente así y si los empresarios industriales, año tras año, cosechan realmente más de lo que han sembrado, en muy poco tiempo se quedarán con toda la riqueza de la sociedad y sólo permanecerán ya en el Estado asalariado carentes de bienes y empresarios capitalistas. Esto es verdad y así ocurrirían realmente las cosas si los empresarios o sus herederos, a medida que se enriquecen, no se retiraran a descansar, engrosando con ello más y más la clase de los capitalistas ociosos; y, sin embargo, y a pesar de este constante éxodo, encontramos que la producción se mantiene activa en un país durante algún tiempo sin grandes perturbaciones y que sus capitales van creciendo constantemente, no sólo mediante el incremento de la riqueza total, sino en proporciones mucho mayores todavía... Y aun podríamos añadir que estos resultados serían todavía más ostensibles, a no ser por las enormes cargas con que todos los gobiernos, un año tras otro, gravan a la clase industrial en forma de impuestos” (págs. 240 s.).

Y to a certain point * el señor Destutt tiene toda la razón, aunque no, ni mucho menos, en lo que pretende explicar. En los tiempos en que agonizaba la Edad Media y alboreaba la producción capitalista, el rápido enriquecimiento de los capitalistas industriales podía explicarse, en parte, por las descaradas pillerías contra los señores de la tierra. Al bajar el valor del dinero, como consecuencia de los descubrimientos llevados a cabo en América, los arrendatarios seguían pagando a los terratenientes la vieja renta, pero de un modo [puramente] nominal, y no real, mientras que los manufactureros les vendían sus mercancías por encima de su valor, sin contentarse con cargarles el valor monetario acrecentado. Y lo mismo [ocurría] en todos los países, por ejemplo los asiáticos, donde el ingreso fundamental, que era la renta de la tierra, se hallaba en manos de los señores de la tierra, los príncipes, etc.: los contados manufactureros, no sujetos, por tanto, a la competencia, les vendían sus mercancías a precios de monopolio y ello les permitía apropiarse una parte de sus ingresos; no sólo se enriquecían mediante la venta de trabajo “no retribuido”, sino que, además, vendían sus mercancías en más de la

cantidad de trabajo contenida en ellas. Ahora bien, el señor Destutt vuelve a equivocarse cuando cree que los que se dedican a prestar dinero se dejan estafar de la misma manera. Lejos de ello, éstos share,** mediante los elevados intereses que perciben, directa o indirectamente, las altas ganancias de aquéllos. * Hasta cierto punto. ** Comparten. Que este fenómeno no le pasa desapercibido al señor Destutt lo revela la siguiente frase:

"Basta fijarse en cuán débiles eran, hace tres o cuatro siglos” les capitalistas industrieux, “en toda Europa, comparando su situación con las enormes riquezas de todas las personas poderosas y cómo han aumentado y crecido a la hora actual, mientras que los otros han ido decreciendo” (l. c., pág. 24).

Lo que el señor Destutt trata de explicarnos son las altas ganancias del capitalista industrial. Su explicación es doble. Nos dice en primer lugar, que el dinero que estos capitalistas desembolsan en forma de salarios y rentas refluye a ellos, al invertirse estos salarios y rentas en la compra de productos. Con lo cual sólo se explica, en realidad, por qué los salarios y las rentas no se abonan por partida doble primero en forma de dinero y luego en forma de mercancías por el mismo importe. La' segunda explicación [que se nos da] es la de que venden sus mercancías por encima de su precio, encareciéndolas, vendiéndoselas en primer lugar a si mismos, es decir, estafándose a sí mismos, y vendiéndolas, en segundo lugar, a los trabajadores, es decir, volviendo a estafarse a sí mismos, ya que el señor Destutt nos dice que la consommation des salariés “debe considerarse como el consumo de quienes los emplean” (pág. 235); por último, en tercer lugar, a los rentistas, estafando a éstos, lo que en realidad explicaría por qué los capitalistas industriales se quedan con una parte cada vez mayor de sus ganancias, en vez de entregarla a los oisifs. Pondría de manifiesto por qué el reparto de la ganancia total entre los capitalistas industriales y los no industriales se lleva a cabo cada vez más en beneficio de los primeros y a costa de los segundos. Pero no contribuiría ni en un ápice a explicar de dónde proviene esta ganancia total. Suponiendo que los capitalistas industriales se hubiesen apoderado íntegramente de ella, seguiría en pie la pregunta: ¿cuál es su origen? Por tanto, Destutt no sólo no contesta nada, sino que se limita a dar a entender que considera el reflujo del dinero como un reflujo de las mismas mercancías. Este reflujo del dinero indica solamente que los capitalistas

comienzan pagando el salario y la renta en dinero, en vez de pagarlos en mercancías, y que con este dinero se compran luego mercancías, lo que quiere decir que han pagado [realmente] en mercancías, por medio de este rodeo. Por consiguiente, este dinero refluye constantemente a ellos, pero solamente en la medida en que se desprenden definitivamente de las mercancías por el mismo valor, dedicándolas al consumo de los asalariados y los rentistas. El señor Destutt (como buen francés, y también en Proudhon encontramos parecidas admiraciones de asombro ante sí mismo) se muestra maravillado ante la “claridad” que

“derrama sobre toda la marcha de la sociedad... esta manera de considerar el consumo de nuestras riquezas. ¿De dónde emanan esta coincidencia y esta lucidez? De que hemos sabido descubrir la verdad. Lo que nos recuerda el efecto de esos espejos en que la imagen se refleja nítidamente y en sus justas proporciones cuando uno se coloca en el punto de vista exacto, pero en los que todo aparece deformado y confuso si lo miramos desde muy cerca o desde muy lejos” (págs. 242».).

Más tarde y muy de pasada, el señor Destutt recuerda por [la lectura de] A. Smith la verdadera marcha de las cosas, pero limitándose, en lo esencial, a repetirla fraseológicamente, sin llegar a entenderla, pues de otro modo (este miembro del Instituí de France) no habría podido proyectar aquellos raudales de luz de que hablamos.

“¿De dónde provienen los ingresos de estas gentes ociosas? ¿No provienen acaso de la renta que, a costa de su ganancia, les pagan aquellos que ponen a trabajar los capitales de los primeros es decir, de quienes, empleando los fondos de los primeros, remuneran un trabajo más productivo de lo que cuesta, en una palabra, de los industriales?”

<¡Ajá! Por tanto, las rentas (incluyendo las propias ganancias) que los capitalistas industriales pagan a los capitalistes oisifs por los fondos que éstos les prestan provienen del hecho de que aquéllos, con estos fondos, pagan salarios a un trabajo “que produce más de lo que cuesta", es decir, cuyo producto encierra mayor valor del que se le paga; o [, en otras palabras,] la ganancia tiene su origen en lo que los trabajadores asalariados producen por encima de su costo, en el plusproducto que el capitalista industrial se apropia, recibiendo solamente una parte de él el terrateniente y el rentista en dinero.>

De donde el señor Destutt deduce que hay que remontarse, no a estos trabajadores productivos, sino a los capitalistas que los ponen a trabajar.

"Son ellos quienes en realidad dan de comer a los asalariados empleados por los otros” (pág. 246).

No cabe duda. Puesto que son ellos quienes explotan directamente el trabajo, mientras que los capitalistes oisifs sólo lo hacen through their agency * Y, en este sentido, es exacto considerar el capital industrial como source de richesse.** “A ellos" (a los capitalistas industriales) “hay que remontarse siempre, para encontrar la fuente de toda riqueza" (pág. 246). * Por mediación de ellos. ** Fuente de riqueza.

“Con el tiempo, han ido acumulándose las riquezas en mayor o menor extensión, porque los frutos del trabajo anterior no se consumen inmediatamente en su integridad a medida que se producen. Algunos de los poseedores de estas riquezas se limitan a percibir de ellas una renta y a comísela. Son los que llamamos gentes ociosas. Los otros, las gentes activas, ponen a trabajar sus propios fondos y los que otros les prestan, Y los emplean en pagar trabajo, que se reproduce con una ganancia.” <De ahí, por tanto, que estos fondos no sólo se reproduzcan, sino [que se produzca, además,] el excedente que forma la ganancia.> “De esta ganancia pagan su propio consumo y costean el de los otros. Por medio de este consumo” (el suyo propio y el de los oisifs?, volvemos a encontramos aquí con la anterior necedad) “sus fondos refluyen, algo incrementados, y vuelven a comenzar de nuevo. Esto constituye la circulación" (págs. 246 s.).

La investigación sobre los “trabajadores productivos" y el resultado [a que se llega] de que sólo es trabajador productivo aquel cuyo comprador es un capitalista industrial, el trabajador cuyo trabajo produce una ganancia para su comprador directo, lleva al señor Destutt a la conclusión de que, en realidad, los capitalistas industriosos son los únicos trabajadores productivos, en el alto sentido de la palabra.

"Aquellos" (les capitalistes industrieux) “que viven de ganancias alimentan a todos los demás y solamente ellos incrementan la riqueza pública y crean todo aquello de que disfrutamos. Y así tiene que ser, ya que el trabajo es la fuente de toda riqueza y solamente ellos imprimen una dirección útil al trabajo en curso, al dar un empleo útil al trabajo acumulado" (pág. 242).

Lo de “imprimir una dirección útil al trabajo en curso” sólo significa, en realidad, una cosa, y es que emplean trabajo útil [, es decir,] trabajo que se traduce en valores de uso. Lo de que “dan un empleo útil al trabajo acumulado” —si es que no significa lo mismo, [es decir,] que utilizan la riqueza acumulada industrialmente, para producir valores de uso— significa que “dan un empleo útil al trabajo acumulado” para comprar con él más “trabajo en curso" del que en él se contiene. En el pasaje que acabamos de citar, Destutt resume candorosamente las contradicciones contenidas en la esencia de la producción capitalista. En vista de que el trabajo es la fuente de toda riqueza, [resulta que] la fuente de toda riqueza es el capital: el verdadero acrecentador de la riqueza no es el que trabaja, sino el que obtiene una ganancia del trabajo de otros. Las fuerzas productivas del trabajo son las fuerzas productivas del capital.

“Nuestras capacidades son nuestra única riqueza originaria; nuestro trabajo produce todas las demás y todo trabajo bien dirigido es un trabajo productivo” (pág 243).

donde, según Destutt, se desprende por sí mismo que los capitalistas industriosos “dan de comer a todos los demás, son los únicos que incrementan toda la riqueza pública y crean todos los medios de disfrute". Nuestras capacidades (facultes) constituyen nuestra única riqueza originaria, razón por la cual la capacidad de trabajo no es ninguna riqueza. El trabajo produce todas las otras riquezas, es decir, produce riquezas para todos menos para sí mismo y no es de por sí riqueza, sino meramente su producto. Todo trabajo bien dirigido es trabajo productivo; es decir, todo trabajo productivo, todo trabajo que procura al capitalista una ganancia, es un trabajo bien dirigido. Las siguientes observaciones de Destutt, que no se refieren a las distintas clases de consumidores, sino a la distinta naturaleza de los medios de consumo, parafrasean bastante bien la concepción de A. Smith [en] 1. II,

decir, de consumo individual, de consumo del ingreso, es más o menos beneficioso. Inicia aquí su investigación ([traducción de] Garnier, t. II, pág. 345) con estas palabras: * Gasto.

"Si la economía hace que aumente el volumen de los capitales y el despilfarro, en

cambio, lo reduce, quienes se dedican a gastar todos sus ingresos sin aumentar ni menoscabar sus fondos no contribuyen a aumentarlos ni a disminuirlos. Existen, a pesar de todo, ciertos métodos de invertir el dinero que parecen contribuir más que otros al incremento del bienestar general.”

Destutt resume así el razonamiento de Smith:

"Si el consumo difiere mucho según el tipo de consumidores, varía también con arreglo al tipo de cosas que se consumen. Aunque todas días representen trabajo, en unas cosas su valor se plasma de un modo más duradero que en otras. Puede costar tanto esfuerzo fabricar un fuego de artificio como extraer y pulir un diamante, razón por la cual el primero puede tener tanto valor como el segundo. Pero si compro, pago y utilizo el uno y el otro para el fin a que, están destinados, al cabo de media hora no quedará nada del primero, mientras que el segundo seguirá siendo, al cabo de un siglo, fuente de riqueza para mis nietos... Lo mismo ocurre con los llamados” (c'est-à-dire * con los que Say llama) "los productos inmateriales. Un descubrimiento encierra una utilidad eterna. También tiene una utilidad más o menos estable una obra del espíritu, una pintura; en cambio, la utilidad de un baile, de un concierto o de una representación teatral pasa fugazmente y desaparece sin dejar rastro. Y lo mismo podemos decir de los servicios personales de los médicos, los abogados, los soldados, los servidores dométicos y, en general, de todos aquellos a quienes llamamos empleados. Su utilidad se cifra en el momento mismo en que se los necesita... El consumo más ruinoso de todos es el más rápido, ya que destruye más trabajo en el mismo tiempo o la misma cantidad de trabajo en un tiempo menor. Comparado con esto, el consumo más lento es una especie de atesoramiento, porque reserva para tiempos futuros el disfrute de una parte de los sacrificios actuales... Todo el mundo sabe que es mucho más económico comprar por el mismo precio un traje que dure tres años que otro parecido que sólo dure tres meses” (págs. 243».). * Es decir.

## [15. Caracterización general de la polémica contra la distinción smithiana entre trabajo productivo y trabajo improductivo. Concepción apologética del consumo como acicate necesario de la producción]

La mayoría de los autores que han luchado contra el trabajo productivo e improductivo de A. Smith consideran el consumo como necesario acicate de la producción. Por eso, para ellos, incluso desde el punto de vista de la riqueza

material, los salariés que viven del ingreso, los trabajadores improductivos, cuyo empleo no produce riqueza, sino que [, lejos de ello,] es de por sí un nuevo consumo de riqueza, son tan productivos como los mismos trabajadores productivos, ya que amplían el field of material consumption ** y, con él, el field of production. *** Se trata, por tanto, casi totalmente, desde el punto de vista económico burgués, de una apología de los riches oisifs **** y de los “travailleurs improductifs" cuyos servicios consumen y, de otra parte, de los “gouvernements forts”, † que incunen en grandes gastos, [de una apología] en pro del aumento de la deuda pública, de las prebendas de la Iglesia y del Estado, de los perceptores de sinecuras, etc. En efecto, estos “trabajadores improductivos” —cuyos servicios figuran entre los gastos de los riches oisifs— coinciden todos ellos en que, si producen “productos inmateriales", consumen [, en cambio,] “productos materiales", productos creados, por tanto, por los trabajadores productivos. ** Campo del consumo material. *** Campo de la producción. **** Ricos ociosos. † Gobiernos fuertes.

Otros economistas, como Malthus, admiten la distinción entre travailleurs productifs e improductifs, pero demuestran al capitaliste industriel que los segundos le son tan necesarios como los primeros, incluso para la producción de la riqueza material. De nada sirven aquí frases como la de que la producción y el consumo son cosas idénticas, o de que el consumo constituye la finalidad de toda producción o la producción la premisa de todo consumo. Lo que — independientemente de la tendencia— sirve de base a toda la polémica es, en rigor, lo siguiente: El consumo del obrero sólo [es], por término medio, igual a su costo de producción, pero no a su producción. Por tanto, todo lo que produzca de más lo produce para otros, lo que hace que toda esta parte de su producción sea producción para otros. Además el capitalista industrial, que espolea al obrero a esta superproducción (es decir, a producir más de lo necesario para [cubrir] sus propias necesidades de vida) y pone en tensión todos los medios para elevarla hasta el máximo, para acrecentar esta superproducción relativa, por oposición a la producción necesaria, se apropia directamente el plusproducto. Pero, en cuanto capital personificado, [el capitalista] produce en gracia a la producción, busca el enriquecimiento por el enriquecimiento mismo. En cuanto es meramente funcionario del capital y, por tanto, exponente de la producción capitalista, lo que le interesa es el valor de cambio y su acrecentamiento, no el valor de uso ni el incremento de la magnitud de éste.

Lo que le interesa es el incremento de la riqueza abstracta, la creciente apropiación de trabajo ajeno. Se halla dominado por el mismo afán de enriquecimiento absoluto que el atesorador, con la diferencia de que él no se da por satisfecho con la forma ilusoria de la concentración de tesoros de oro y plata, sino que busca la capitalización, la producción real. Si la superproducción del obrero es producción para otros, la producción del capitalista normal, del capitalista industrial, tal y como debe ser, es producción por la producción misma. Por mucho que su riqueza aumente, quedará siempre por debajo de este ideal y [el capitalista] caerá siempre en la prodigalidad, en [la tendencia a] hacer gala de su riqueza. Pero le acusará siempre la conciencia de disfrutar de su riqueza y, por debajo de cuerda, se sentirá espoleado por la economía y el espíritu calculador. Pese a todo su derroche, [el capitalista] es [siempre], como el atesorador, un hombre esencialmente avaricioso.

Dice Sismondi que el desarrollo de las fuerzas productivas del trabar jo permite al trabajador disfrutes cada vez mayores, pero que estos mismos disfrutes, cuando [le son dados,] le descalificarían para realizar su trabajo (como asalariado), pero no es menos cierto que el capitalista industrial queda más o menos incapacitado para desempeñar su función a partir del momento en que representa la riqueza de disfrute, la acumulación del goce, en vez del goce de la acumulación. Este capitalista es también, por tanto, un productor de superproducción, de producción para otros. A esta superproducción en uno de los lados tiene que enfrentarse en el otro el superconsumo, a la producción por la producción misma el consumo por el consumo mismo. Lo que el capitalista industrial se ve obligado a ceder al rentista de la tierra, al Estado, a los acreedores de éste, a la Iglesia, etc., quienes se limitan a devorar el ingreso, menoscaba en términos absolutos su riqueza, pero mantiene vivo su afán de enriquecerse y alienta con ello su alma capitalista. Si los rentistas de la tierra, los rentistas monetarios, etc., consumiesen también su ingreso en trabajo productivo, y no en trabajo improductivo, la finalidad se frustraría totalmente. Ellos mismos se convertirían en capitalistas industriales, en vez de personificar la función del consumo en cuanto tal. Acerca de este punto, veremos más adelante la polémica extraordinariamente cómica sostenida entre un ricardiano y un maltusiano.79

79 En el cuaderno XIV del manuscrito (cuaderno que corresponde a la parte 3ª de nuestra

Como la producción y el consumo son en sí inseparables, de ello se desprende que son, de hecho, separables dentro del sistema de la producción capitalista, que su unidad se establece a través de su contradicción, que si A tiene que producir para B, B debe consumir para A. Así como veremos que cada capitalista individual, pour sa part * apetece que los copartícipes de su ingreso se den al despilfarro, el sistema mercantilista descansa todo él sobre la idea de que una nación debe, de por sí, vivir frugalmente, pero producir para satisfacer el lujo y el disfrute de las naciones extranjeras. La idea es siempre la misma: producción por la producción misma, en uno de los lados, y, por tanto, en el otro, consumo por el consumo mismo. Esta idea del mercantilismo aparece expresada, entre otros [autores] por el Dr. Paley, “Moral Philosophy", vol. Ir, cap. »: * Por su parte.

“Un pueblo frugal y laborioso dedica sus actividades a satisfacer la demanda de una nación rica y entregada a) lujo.” “Ellos” (es decir, nos politiques,** Garnier, etc.), dice Destutt, “proclaman como principio general que el consumo es la causa de la producción y que conviene, por tanto, que el consumo se eleve. Afirman que es ésta, precisamente, una gran diferencia entre la economía social y la economía privada” (te., págs. 249 s.). ** Nuestros políticos.

Y, a continuación, viene esta hermosa frase:

“Las naciones pobres son aquellas en que el pueblo se siente a gusto, mientras que en las naciones ricas el pueblo es generalmente pobre” (l. c., página 231).

## [16] Henri Storch [Una manera ahistórica de abordar el problema del intercambio entre producción material y producción espiritual. Concepción acerca del “trabajo inmaterial” llevado a cabo por la clase dominante]

edición), después de un análisis de las ideas de Malthus, Marx re detiene en dos obras anónimas, una de las cuales polemiza con Malthus desde el punto de vista ricardiano, mientras que en la otra re defienden las ideas de aquél. La primera de estas dos obras se titula "An Inquiry into those Principies, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Coosumption, lately advocated by Mr. Malthus, from which it is concluded, that Taxation and the Maintenance of unproductive Consumers can be conductive to the Progress of Wealth", Londres 1821 (véase infra, Indice bibliográfico). La segunda obra lleva por título “Outlines of Political Economy, being a plain and short View of the Laws relating to the Production, Distribution and Coosumption of Wealth”, Londres 1832.

Henri Storch, “Cours d’économie politique”, etc., ed. por J[ean]-B[aptiste] Say, París, 1823 (lecciones sustentadas ante el gran príncipe Nicolás, terminadas en 1815), t. III. Storch es, en realidad, desde Garnier, el primero que polemiza contra la distinción entre trabajo productivo e improductivo, formulada por A. Smith, situándose en un nuevo terreno. Storch distingue de los bienes materiales, de los elementos de la producción material, “los bienes internos o los elementos de la civilización” y es la “teoría de la civilización” la llamada a ocuparse de las leyes sobre la producción de estos bienes (l. c., t. III, pág. 217).

([He aquí lo que dice, en] t. I, pág. 136: “Es evidente que el hombre no llega nunca a producir riquezas mientras no se halla dotado de bienes internos, es decir, mientras no ha logrado desarrollar sus capacidades físicas, intelectuales y morales, lo cual presupone los medios adecuados para su desarrollo, tales como las instituciones sociales, etcétera. Por consiguiente, cuanto más civilizado sea un pueblo más podrá crecer su riqueza nacional.” Y a la inversa, podría decirse.)

Contra A. Smith:

“Smith... excluye de los trabajos productivos todos aquellos que no contribuyen directamente a la producción de riquezas, y sólo quiere referirse, además, a la riqueza nacional.” Su error consiste en “no haber distinguido los valores inmateriales de las riquezas" (t. III, pág. 218).

La cosa termina realmente aquí. La distinción entre travaux productifs y travaux improductifs tiene una importancia decisiva para lo que A. Smith se propone examinar, que es el problema de la riqueza material y, además, concretamente, una determinada forma de esta producción, que es el modo de producción capitalista. En la producción espiritual, se revela como productivo otro tipo de trabajo. Pero A. Smith no se fija en él. Y, por último, tampoco entra en su círculo de reflexión el intercambio entre ambas producciones ni la conexión interna entre ellas, [problemas] que, por lo demás, sólo pueden dar pie a algo que no sean simples frases siempre y

cuando que la producción material se enfoque sub sua propria specie * Cuando habla de travailleurs no directamente productifs es cuando éstos participan directamente en el consumo de la riqueza material, pero no en su producción. * Bajo su propia forma.

En Storch, fuera de algunos ingeniosos aperçus * —por ejemplo, el de que la división material del trabajo es la premisa para la división del trabajo espiritual—, la théorie de la civilisation se mantiene dentro del terreno de lo trivial. Hasta qué punto tenía que ser así y cómo no llega siquiera a formular el problema, sin hablar de su solución, lo indica un solo hecho. Para entrar a considerar la conexión entre la producción espiritual y la material es necesario, ante todo, enfocar ésta, no como una categoría general, sino bajo una forma histórica determinada. Al modo capitalista de producción corresponde otro tipo de producción espiritual que al modo de producción de la Edad Media. Y si no se enfoca bajo su forma histórica específica la misma producción material, resultará imposible captar lo que hay de determinado en la producción espiritual correspondiente a ella y comprender el intercambio entre una y otra. No será posible pasar de nimiedades. Esto, [lo decimos] en lo que se refiere a la frase ''civilización”. * Ojeadas. Además, de la forma determinada de la producción material se desprenden, en primer lugar, una determinada estructuración de la sociedad y, en segundo lugar, una determinada relación entre el hombre y la naturaleza. De ambas cosas dependen el régimen del Estado y las concepciones espirituales del hombre. Y también, por consiguiente, el tipo de su producción espiritual. Finalmente, Storch entiende por producción espiritual, al mismo tiempo, las actividades profesionales de todo tipo de la clase dominante, que desempeñan las funciones sociales como un negocio. [Pero] la existencia de estos grupos, al igual que sus funciones, sólo pueden comprenderse partiendo de la determinada estructuración histórica de sus relaciones de producción. Como Storch no concibe históricamente la producción material —pues la concibe, en general, como producción de bienes materiales, y no como una forma determinada y específica de esta producción, históricamente desarrollada—, él mismo se mina bajo los pies el terreno sobre el que únicamente pueden comprenderse, de una parte, los elementos ideológicos de la clase dominante y, de otra, la libre producción espiritual de esta formación social dada. No acierta a remontarse sobre unos cuantos malos lugares

comunes. De ahí que la cosa no sea tan sencilla como él piensa ya de antemano. Por ejemplo, [la] producción capitalista es enemiga de ciertas ramas de producción, como, por ejemplo, el arte y la poesía. Llegaríamos, de otro modo, a aquella manera de ver de los franceses del siglo XVIII que tan bellamente ponía en solfa Lessing.80 Si en materia de mecánica, etc., estamos más adelantados que los antiguos, ¿por qué no vamos a poder escribir una epopeya? ¡La “Henriade" 81en vez de la litada'. En cambio, Storch pone de relieve acertadamente —polemizando especialmente con Garnier, quien es, propiamente hablando, el padre de esta polémica contra A. Smith— que los adversarios de Smith tienen, en fin de cuentas, una concepción falsa del asunto.

“¿Qué hacen los críticos de Smith? Muy lejos de establecer esta distinción” (entre valeurs immatérieUes y richesses), “lo que hacen es llevar a término la confusión entre estas dos clases de valores tan notoriamente distintas.”

(Afirman que la producción de productos espirituales o la producción de servicios es [una] producción material.')

“Al considerar el trabajo inmaterial como productivo, suponen que produce riquezas” (es decir, que las produce directamente), “o sea valores materiales y susceptibles de cambio, cuando en realidad sólo produce valores inmateriales y directos; parten de la premisa de que los productos del trabajo inmaterial se rigen por las mismas leyes que los del trabajo material, siendo así que los primeros obedecen a otros principios que los segundos" (t. III, pág. 218).

Toman nota de las siguientes afirmaciones de Storch, copiadas por los [autores] posteriores:

“Del hecho de que los bienes internos son, en parte, el producto de servicios se concluye que sólo duran lo que los servicios mismos y que necesariamente se consumen a medida que se producen” (l. c., t. III, pág. 234). “Los bienes [internos] primitivos, muy lejos de destruirse mediante el uso, se extienden y acrecientan al ejercerse, lo que hace que el consumo incremente su valor” (l. c., pág. 236). “Los

80 Marx se refiere a la polémica de Leasing, contra Voltaire, en "Hamburgische Dramaturgie”, 1767-1769. 81 Epopeya de Voltaire sobre el rey Enrique IV de Francia, cuya primera edición apareció en 1723.

bienes internos son susceptibles de acumularse, como las riquezas, y de llegar a formar capitales, que pueden destinarse a la reproducción”, etc. (l. c., pág. 236). “El trabajo material necesita dividirse y sus productos tienen que acumularse, antes de que pueda pensarse en dividir el trabajo inmaterial” (pág. 241).

Todo esto no pasan de ser analogías generales, superficiales, entre el trabajo espiritual y el trabajo material. Lo mismo que, por ejemplo, [la afirmación de] que las naciones no desarrolladas tienen que tomar sus capitales espirituales prestados del extranjero, como las naciones que no han alcanzado un desarrollo material hacen con los capitales materiales (l. c., pág. 306), de que la división del trabajo inmaterial depende de la demanda de él, en una palabra, del mercado, etcétera (pág. 246). ' He aquí, ahora, las afirmaciones realmente copiadas:

 “La producción de los bienes internos, muy lejos de menoscabar la riqueza nacional mediante el consumo de los productos materiales, de los que necesita, constituye, por el contrario, un poderoso medio para incrementarlos, así como, a la inversa, la producción de riquezas es un medio no menos poderoso para acrecentar la civilización” (l. c., pág. 517). “Lo que impulsa la prosperidad nacional es el equilibrio entre los dos tipos de producción" (l. c., Pág. 521).

Según Storch, el médico produce salud (pero también enfermedades), los profesores y escritores producen les lumiéres † (pero también el oscurantismo), los poetas, pintores, etc., el goüt * (pero también el mal gusto), los moralistas, etc., las moeurs,** los predicadores el culto, el trabajo de los soberanos la seguridad, etc. (págs. 347-350). Con la misma razón podría afirmarse que la enfermedad produce médicos, la necedad profesores y escritores, el mal gusto poetas y pintores, la inmoralidad moralistas, la superstición predicadores y la inseguridad general soberanos. Esta manera de decir, en realidad, que todas estas actividades, estos servüxs, producen un valor de uso real o imaginario es repetida por los [autores] posteriores para demostrar que son travailleurs productifs en el sentido smithiano, es decir, que no producen directamente los productos sui generis, sino los productos de la producción material, y que, por tanto, [producen] directamente riqueza. En Storch no encontramos todavía esta necedad, que, por lo demás, se traduce en dos cosas: † Las luces. * Buen güito. ** Costumbres. 1) [en] que, en la sociedad burguesa, se condicionan mutuamente las diversas funciones;

2) en [que] las contradicciones [que se dan] en la producción material hacen necesaria una supraestructura de estamentos ideológicos, cuyos resultados —sean buenos o malos— [deben considerarse] buenos, puesto que son necesarios; 3) [en] que son todas funciones al servicio del capitalista, que redundan en beneficio de éste; 4) [en] que sólo deben reconocerse y disculparse ante el burgués aquellas producciones espirituales, incluso las más altas de todas, que se exponen y demuestran falsamente como productoras directas de riqueza material.

## [17] Nassau Sénior [Proclamación de todas las funciones útiles a la burguesía como funciones progresivas. Servilismo ante la burguesía y Estado burgués]

Nassau-W[illiam] Senior, Principes fondamentaux de l’économie politique (“Principios fundamentales de la economía política”), traduits par Jean Arrivabene, París, 1836. Nassau Sénior se da grandes aires:

"Según Smith, el legislador de los hebreos fue un trabajador improductivo” (I.c., pág. 198).

¿De quién habla, de Moisés el de Egipto o de Moses Mendelssohn? Moisés le habría dado las gracias a Sénior, con hermosas palabras, porque se le considerara como un “travailleur productif” a la manera de Adam Smith. Estas gentes se sienten tan dominadas por sus ideas fijas de burgueses, que serían capaces de creer que injuriarían a un Aristóteles o un Julio César por llamarlos “travailleurs improductifs", [aunque] ellos habrían considerado como una injuria el solo título de “travailleurs".

“El médico, que con una receta cura a un niño enfermo y le conserva la vida por muchos años, ¿no produce acaso un resultado duradero?” (l. c.).

[Es] una vaciedad. Si el niño muere, el resultado no es menos durable.* Y aunque el niño siga enfermo, no por ello deja de tener derecho el médico a cobrar su Service. Según Nassau, los médicos no tienen por qué ser pagados más que cuando curan, los abogados cuando ganan el pleito y los soldados

cuando resultan victoriosos. Pero cuando se muestra verdaderamente arrogante es cuando dice: * Duradero.

“¿Acaso produjeron resultados temporales los holandeses cuando se opusieron a la tiranía de los españoles o los ingleses cuando se rebelaron contra una tiranía que amenazaba con volverse todavía más espantosa?” (I.c., pág. 198).

¡Mala literatura! Los holandeses y los ingleses se rebelaron a su propia costa. Nadie les pagó por lanzarse a trabajar “en la revolución. Y cuando se habla de travailleurs productifs o improductifs se trata siempre de compradores y vendedores de trabajo. Todo eso son, pues, simples necedades. Esa mala literatura de quienes polemizan contra A. Smith sólo revela una cosa, y es que representan al ¿capitalista culto”, mientras que Smith interpretaba al bourgeois parvenú ** franco y brutal. El burgués culto y sus portavoces son, uno y otros, tan estúpidos, que miden los resultados de su actividad con arreglo a sus resultados en cuanto al bolsillo. Y, por otra parte, son tan cultos, que reconocen también las funciones y actividades que nada tienen que ver con la producción de riqueza, y las reconocen, concretamente, en cuanto incrementan también “indirectamente” esta riqueza, etc., en una palabra, en cuanto ejercen una función “útil” para ella. El hombre mismo es la base de su producción material, como de cualquiera otra [producción] que desarrolle. Por tanto, todas las circunstancias que afecten al hombre, al sujeto de la producción, modifican plus ou moins *** todas sus funciones y actividades y también, por consiguiente, sus funciones y actividades como creadores de la riqueza material, de las mercancías. En este sentido, puede demostrarse, en realidad, que todas las relaciones y funciones humanas, dondequiera y bajo la forma en que se manifiesten, influyen en la producción e intervienen en ella más o menos decisivamente. ** Burgués advenedizo. *** Más o menos.

"Hay países en los que resulta de todo punto imposible cultivar la tierra si no se cuenta con la protección de los soldados. Pues bien, según la clasificación de Smith, la cosecha es el producto del trabajo común del hombre que maneja el arado y del que camina a su lado, fusil al brazo; según él, sólo es trabajador productivo el agricultor, mientras que la actividad del soldado debe considerarse improductiva” (l. c., pág. 202).

En primer lugar, esto es falso. A. Smith diría que le soin du soldat est

productif de défense * pero no du grain de blé.** Una vez restablecido el orden, el laboureur *** seguirá produciendo el blé,**** ni más ni menos que antes, sin verse obligado a producir la vida, es decir, el sustento de los soldiers into the bargain. † El soldier †† figura entre los faux frais de production, ††† al igual que gran parte de los trabajadores improductivos, que por sí mismos no producen nada, ni material ni espiritual, y que son útiles, sencillamente, por razón de las defectuosas relaciones sociales, social evils †††† a que deben su existencia. * La actividad de) soldado es productora de defensa. ** Del grano de trigo. *** Agricultor. **** Trigo. † Soldados entra en la cuenta. †† Soldado. ††† Falsos gastos de la producción. †††† Males sociales. Pero Nassau podría decir que, al inventarse una máquina que haga superfinos a diecinueve trabajadores de veinte, los diecinueve se convertirán también en faux frais de production. Sin embargo, el soldado puede desaparecer, aunque se mantengan invariables las condiciones materiales de producción, las condiciones de la cultura, en cuanto tales. [En cambio,] los diecinueve trabajadores sólo podrán desaparecer siempre y cuando que el trabajo del labourer restante pase a ser veinte veces más productivo, es decir, [cuando se opere] una revolución en las condiciones materiales de producción dadas. Por lo demás, ya Buchanan observa [lo siguiente]:

“Si, por ejemplo, pudiéramos llamar trabajador productivo al soldado, porque su trabajo protege la producción, por la misma razón podría redamar honores militares el trabajador productivo, ya que bien podemos afirmar que, sin su asistencia, ningún ejército podría ponerse nunca en campaña para librar batallas o ganar victorias” (D[avid] Buchanan, Observations on the Subjects treated of in Dr. Smith’s Inquiry, etc., Edimburgo, 1814, pág. 132). "La riqueza de una nación no depende de la proporción numérica entre quienes prestan servicios y quienes producen valores, sino de la proporción que entre ellos medie y que es la más adecuada para dar mayor eficacia al trabajo de cada cual” (Sénior, l. c., pág. 204).

A. Smith nunca ha negado esto, ya que trata de reducir los travailleurs improductifs “necesarios”, como él los llama, los funcionarios del Estado, lawyersa etc., a la medida en que sus servicios sean imprescindibles. Y es ésta, desde luego, la “proporción” en que le travail des travailleurs productifs * resulta le plus efficace.** a Abogados. * Trabajo de los trabajadores productivos. ** El más eficaz.

En cuanto a los otros “travailleurs improductifs”, cuyos trabajos son comprados por todos solamente de un modo voluntario para disfrutar de sus

Services y, por tanto, como un artículo de consumo que depende de su capricho, hay que distinguir, Si el número de estos trabajadores que viven del ingreso es grande en proporción a los trabajadores “productivos”, puede ser o bien porque la riqueza sea, en general, pequeña o unilateral, por ejemplo los barones medievales, con sus retainers.* En vez de consumir mercancías manufacturadas en gran cantidad, [estos nobles] consumían, con sus retainers, sus productos agrícolas. Tan pronto como, en vez de ello, se pusieron a consumir mercancías manufacturadas, los retainers necesitaron dedicarse a trabajar. El número de quienes vivían del ingreso era grande simplemente porque no se consumía reproductivamente una parte considerable del producto anual. O bien el número de quienes viven del ingreso [es] grande por ser grande la productividad de los travailleurs productifs y lo es también, por consiguiente, su surplus produce which the retainers feed upon. ** En este caso, el trabajo de los travailleurs productifs no es productivo porque haya tantos retainers, sino que [, por el contrario,] hay tantos retainers porque el trabajo de aquéllos es tan productivo. * Servidores. ** El plusproducto de que los servidores se alimentan, Si tomamos dos países de igual población y el mismo grado de desarrollo de la productividad del trabajo, cabría afirmar correctamente, como hace A. Smith, que la riqueza de ambos países puede medirse por la proporción entre trabajadores productivos e improductivos. En efecto, ello equivaldría a decir que en el país en que existe una cifra proporcionalmente mayor de trabajadores productivos se consume reproductivamente una cantidad relativamente mayor de ingreso anual, lo que' significa, por tanto, que se produce anualmente un volumen proporcionalmente mayor de valores. Por consiguiente, el señor Sénior, lejos de oponerle una novelty † se limita a transcribir una tesis suya. Además, él mismo formula aquí la distinción entre los producteurs de Services y los producteurs de valeurs y le ocurre, así, lo que a la mayoría de quienes polemizan en contra de la distinción smithiana: que, al rechazarla, lo que hacen es adoptarla y utilizarla, a su vez. † Novedad. No deja de ser característico el [hecho de] que todos los economistas “improductivos”, que no han aportado nada en su especialidad, [se manifiesten] en contra de la distinción entre travail productif et improductif. Pero, frente al burgués, acusan su servilismo al exponer todas las funciones como ejercidas al servicio de la producción de riqueza y al hacer ver, por otra parte, que el mundo burgués es el mejor de los mundos [posibles], que todo en él es útil y que el propio burgués es lo bastante culto para percatarse de

ello.

Por lo que a los trabajadores se refiere, [esto expresa] que la gran masa [de productos] que los improductivos consumen está muy bien, puesto que ellos contribuyen a la producción de la riqueza ni más ni menos que quienes trabajan, aunque sea in their own way * * A su manera. Pero, al final, Nassau explota y pone de manifiesto que no ha entendido ni una palabra de la esencial distinción de A. Smith. Dice:

“Diríase, en realidad, que Smith, en este caso, ha concentrado toda su atención en las relaciones de los grandes terratenientes, los únicos a quienes pueden aplicarse sus observaciones acerca de las clases improductivas. No puedo explicarme de otro modo el supuesto de que parte de que el capital sólo puede emplearse en sostener a trabajadores productivos, al paso que los improductivos viven del ingreso. La mayor parte de quienes él llama improductivos en el más verdadero sentido de la palabra, los maestros, quienes gobiernan el Estado, se sostiene a costa del capital, es decir, de los medios desembolsados de antemano para la reproducción" (l. c., págs. 204 8.).

Aquí se detiene, en realidad, el entendimiento. El descubrimiento del señor Nassau de que el Estado y el maestro de escuela viven a costa del capital, y no a costa del ingreso, no requiere comentario. Si el señor Nassau quiere decimos, con ello, que viven de la ganancia del capital y, así entendida la cosa, au moyen du capital,** se olvida simplemente [al decir eso] de que el ingreso del capital no es el capital mismo, y de que este ingreso, resultado de la producción capitalista, n’est pas dépensé d’avance pour la reproduction, dont elle est au contraire le résultat.*** ¿O acaso cree que [es así] porque ciertos impuestos entren en el costo de producción de determinadas mercancías? ¿Y, por tanto, en los dépenses **** de determinadas producciones? En este caso, debe saber que esto es solamente una forma para elevar los impuestos al nivel del ingreso. ** Por medio del capital. *** No es gastado de antemano para la reproducción, ya que es, por el contrario, resultado de ésta. **** Gastos. Con referencia a Storch, dice además Nassau Sénior, el sabihondo:

“No cabe duda de que el señor Storch se equivoca cuando afirma expresamente que estos resultados" (la salud, el gusto, etc.) “como las otras cosas dotadas de valor forman parte del ingreso de quienes las poseen y que son también susceptibles de cambio’’ (a saber, en cuanto pueden ser compradas por sus

productores). “De ser así, si el gusto, la moral, la religión fuesen realmente cosas que pueden comprarse, la riqueza tendría una importancia muy distinta de la que los economistas le atribuyen... Lo que compramos no es, ni mucho menos, la salud, el saber o la devoción. El médico, el sacerdote, el profesor... sólo pueden producir los medios con ayuda de los cuales es posible, a la postre, alcanzar estos resultados con mayor o menor certeza y perfección... Si en cada caso concreto se emplean los medios adecuados para obtener un resultado positivo, el productor de estos medios tiene derecho a la consiguiente remuneración, aunque no le haya acompañado el éxito o no se hayan conseguido los resultados que se esperaban. El cambio se lleva a cabo una vez que se da el consejo o se imparte la enseñanza y se paga la remuneración correspondiente" (l. c., págs. 288s.).

A la postre, el gran Nassau acaba adoptando como suya la distinción smithiana. En efecto, en vez de distinguir entre trovad productif et improductif, distingue entre “consumo productivo y consumo improductivo” (pág. 206). Ahora bien —y no es de esto de lo que aquí se trata—, el objeto del consumo puede ser una mercancía o directamente trabajo. Es productivo [, según Nassau,] el consumo en que se emplea trabajo que o bien reproduce la capacidad de trabajo misma (como puede hacerlo, por ejemplo, el trabajo del maestro de escuela o el del médico), o bien reproduce el valor de las mercancías con que se compra. E improductivo el consumo del trabajo que no hace lo uno ni lo otro. Pues bien, A. Smith nos dice que sólo puede consumirse productivamente (es decir, industrialmente) lo que él llama trabajo productivo, dando el nombre de trabajo improductivo al que puede consumirse improductivamente, a aquel cuyo consumo no es, por su naturaleza, un consumo industrial. Es decir, que el señor Sénior hace gala de su ingenio por medio de nova vocabula rerum.* * Poniendo nombres nuevos a las cosas. En su conjunto, Nassau se limita a copiar a Storch.

## [18] P[ellegrino Rossi] [Indiferencia ante la forma social de los fenómenos económicos. Concepción vulgar del “ahorro de trabajo” mediante trabajadores improductivos]

//4B/ P[ellegrino] Rossi, Cours déconomie politique (años 18361837), ed. Bruselas, 1842. ¡Aquí encontramos sabiduría!

“Los medios indirectos" (de la production) "abarcan todo lo que fomenta la producción, todo lo que contribuye a descartar un obstáculo, a hacer que la producción sea más activa, más rápida, más fácil." Antes, en pág. 268, ha dicho: “Hay medios de producción directos e indirectos. Es decir, hay medios que son una causa sine qua non de los resultados que se trata de conseguir, fuerzas que efectúan esta producción... El fabricante de este sombrero debe reconocer que el gendarme que se pasea por la calle, el juez sentado en el estrado, el carcelero que toma bajo su custodia a un malhechor y lo mantiene preso, el ejército que defiende las fronteras contra la invasión del enemigo, contribuyen a la producción” (pág. 272).

¡Qué suerte para el chapelier * que tout le monde se met en mauvement afin qu’d produise et vende ce chapeau! ** Al hacer que estos geôliers,*** etc., contribuyan, indirectamente, no directamente, a la producción material, establece in fact **** la misma distinción que Adam (XII leçón **** *»). * Sombrerero. ** Todo el mundo se ponga en movimiento para que él pueda producir y vender este sombrero. *** Carceleros. **** Realmente. **** * Lección XII. En la lección siguiente, la XIII, Rossi arremete ex professo contra Smith, [coincidiendo] casi, en realidad, con sus predecesores» La falsa distinción entre travailleurs productifs y travailleurs impro ductifs obedece, nos dice, a tres razones.

1) “Entre los compradores, unos compran productos o trabajo para consumirlos directamente ellos mismos; otros solamente para vender nuevos productos que elaboran con los productos y el trabajo adquiridos por ellos."

Lo determinante, en los primeros, es el volear en usage, † en los segundos el valeur en échange. †† Y cuando sólo nos preocupamos del valeur en échange caemos en el error de Smith. † Valor de uso. †† Valor de cambio.

"Admitamos por un momento que el trabajo de mi criado sea para mí improductivo; ¿es improductivo para él?” (l. c., págs. 275 s.).

Puesto que toda la producción capitalista descansa sobre el hecho de que el trabajo se compra directamente para apropiarse, en el proceso de la producción, sin compra, de una parte de ella, que, sin embargo, se vende en el producto —y no es otra la razón de ser, el concepto [mismo] del capital—

, ¿no es la distinción entre el trabajo que produce capital y el que no lo produce la base para comprender el proceso capitalista de producción? Smith no niega que el trabajo del criado sea, para él, un trabajo productivo. Todo servicio es productivo para quien lo vende. El jurar en falso es productivo para quien lo hace por dinero contante. La falsificación de documentos es productiva para quien cobra por hacerlo. El asesinar es productivo para aquel a quien se paga [por este servicio]. El papel del sicofante, del delator, del gorrón, del parásito, del adulador es productivo para quien no preste gratis tales servicios. Y todos éstos son, además, “trabajadores productivos", que no producen riqueza, sino capital. Y también el bribón que se paga a sí mismo, como lo hacen los tribunales y el Estado, “emplea una fuerza y la utiliza de un determinado modo, produce un resultado que satisface una necesidad del hombre”, a saber, del homme volear ††† y tal vez también, además, de su esposa y sus hijos. Es [, por tanto,] un trabajador productivo, si se trata simplemente de obtener un resultado que satisface una “necesidad" o, [como] en el caso anterior, si para que sus "Services” sean productivos, basta con que los venda. ††† Hombre ladrón.

2) "El segundo error estribaba en no distinguir entre producción directa e indirecta.” De ahí que, según A. Smith, un magistrado no sea productivo. Pero "si la producción es casi imposible” (sans le travail du magistrat),* ¿no es evidente que contribuye [a ella] este trabajo, si no mediante una cooperación directa y material, por lo menos mediante una actividad indirecta, que no.es posible pasar por alto?” (l. c., pág. 276). * Sin el trabajo del magistrado.

Este trabajo que interviene indirectamente en la producción (y que no es más que una parte del trabajo improductivo) es precisamente el que llamamos trabajo improductivo. De otro modo, puesto que el magistrado no puede, en absoluto, vivir sin el obrero de la construcción, cabría afirmar que éste es un producteur indirect de justice,** etc. Una necedad. Y hay todavía otro punto de vista, relacionado con la división del trabajo, de que hablaremos más adelante. ** Productor indirecto de justicia.

3) “No se distinguen atentamente los tres hechos fundamentales del fenómeno de la producción: la fuerza o el medio productivo, el empleo de esta fuerza y el resultado.”

Cuando compramos un reloj al relojero, sólo nos interesa el resultado de su trabajo. Y lo mismo cuando compramos al sastre una chaqueta. Pero,

“hay todavía gente chapada a la antigua, que no ve así las cosas. Mandan llamar a su casa a un trabajador y le encargan que les confeccione tal o cual prenda de vestir, entregándole la tela y todo lo necesario para este trabajo. ¿Qué es lo que compran? Compran una fuerza” <pero también une application de cette force ***>, "un medio para lograr un resultado por cuenta y riesgo de quien hace el encargo... El objeto del contrato es la compra de una fuerza.” *** Una aplicación de esta fuerza.

(El chiste de la cosa está en que esta “gente chapada a la antigua” emplea un modo de producción que nada tiene que ver con el capitalismo y en el que resulta imposible todo desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo como el que el capitalismo lleva aparejado. Y es característico que esta diferencia específica sea indiferente para Rossi e tutti quanti.****) **** Y todos los demás.

"En el caso de un criado, compro una fuerza que puedo utilizar en cientos de prestaciones de servicios y cuyos resultados dependen del uso que yo haga de ella” (pág. 276).

Todo lo cual no tiene nada que ver con el asunto.

 "Se compra o alquila... un determinado empleo de una fuerza... No compro un producto, no compro el resultado que me propongo.” El alegato del abogado hace que gane o pierda el pleito. “En todo caso, el negocio contraído entre mí y mi abogado consiste en que éste se compromete, a cambio de determinado valor, a comparecer un determinado día en un determinado lugar para hablar en favor mío y desplegar en mi interés sus fuerzas intelectuales” (pág. 276).

<A este propósito, una observación más. En leçon XII», pág. 273, dice Rossi:

"Nada más lejos de mi ánimo que el considerar como productores solamente a quienes se pasan la vida produciendo percal o zapatos. Para mí, es honroso todo trabajo, cualquiera que él sea... Este respeto no tiene por qué ser un privilegio reservado exclusivamente al trabajador manual''

Tampoco piensa así A. Smith. El autor de un libro, de una pintura, de una

composición, de una estatua es, según él, un “travailleur productif en el segundo sentido, aunque no lo sean el improvisador, el declamador, el virtuoso, etc. Y estos servicios, siempre y cuando que entren directamente en la producción, son concebidos por A. Smith como materializados en el producto, tanto el trabajo de los manual labourers * como el del manager, commis, ingenieur ** e incluso el del savant,*** siempre y cuando que sea un inventor, in door or out of door labourer **** del taller. Al tratar de la división del trabajo, explica [A. Smith] cómo estas operaciones se reparten entre diversas personas y se trata de un trabajo cooperativo, cuyo resultado es el trabajo, la mercancía, y no del trabajo individual de uno de ellos. Pero es muy fundado el miedo a los trabajadores "espirituales” del tipo de Rossi y la gran share † que perciben de la producción material.> * Trabajadores manuales. ** Gerente, dependiente, ingeniero. *** Sabio. **** Trabajador de puertas adentro o puertas afuera, † Parte. Y, después de esta disquisición, Rossi prosigue:

“De este modo, en los cambios, fijamos la atención en uno u otro de los tres hechos fundamentales de la producción. Ahora bien, ¿pueden estas diversas formas de cambio quitar a determinados productos el carácter de riqueza y a los esfuerzos de una clase productora su calidad de trabajo productivo? Es evidente que entre estas ideas no media una concatenación que justifique semejante conclusión. Por el hecho de que, en vez de comprar el resultado, compre la fuerza necesaria para producirlo, ¿ha de perder el empleo de esta fuerza su carácter productivo y dejará el producto de ser riqueza? Volvamos a tomar como ejemplo el trabajo del sastre. Tanto da que le compremos el traje ya hecho o se lo encarguemos a un operario de sastrería, entregándole los materiales y pagándole la correspondiente remuneración: el resultado será, en ambos casos, el mismo. A nadie se le ocurrirá decir que el primer trabajo es productivo y el segundo improductivo; lo que ocurre es que, en el segundo caso, quien encarga un traje es su propio empresario. ¿Media, desde el punto de vista de las fuerzas productivas, alguna diferencia entre el operario de sastrería a quien hacemos venir a la casa y nuestro criado? Ninguna” (l. c., pág. 277).

Aquí tenemos la quintaesencia de la falsa sabiduría y las pretenciosas pompas de jabón [de este señor]. Mientras que A. Smith, en su segunda versión, más superficial, distingue entre trabajo productivo e improductivo, según que se realice o no en una mercancía susceptible de ser vendida por su comprador, [Rossi] llama al tailleur, en ambos casos, [un trabajador] productivo. En realidad, si nos atenemos a su concepción, más profunda, es

un trabajador “improductivo”. Rossi sólo pone de manifiesto una cosa, y es que, "évidemment”,* no ha entendido a A. Smith. * Evidentemente. La indiferencia que Rossi manifiesta con respecto a las "formas del cambio” es exactamente lo mismo que si un fisiólogo dijera que las determinadas funciones biológicas son indiferentes, ya que son todas [diversas] formas de la materia orgánica. Pero son precisamente estas formas las que interesa [conocer] cuando se trata de captar el carácter específico de un modo social de producción. Una chaqueta es una chaqueta. Pero si la chaqueta se confecciona con arreglo a la primera forma de los échanges, tendremos la producción capitalista y la moderna sociedad burguesa; en cambio, la segunda [presupone] una forma de trabajo manual, que puede compaginarse incluso con las relaciones asiáticas, las medievales, etc. Y estas formas son determinantes en cuanto a la misma riqueza material. Una chaqueta es una chaqueta, hasta ahí llega la sabiduría de Rossi. Pero, en el primer caso, el ouvrieur tailleur ** además de producir una chaqueta, produce capital y también, por ende, ganancia; produce a su maitre *** como capitalista y se produce a sí mismo como trabajador asalariado. Si encargo la chaqueta a un ouvrieur tailleur que venga a trabajar a mi casa, no me convertiré por ello en mi propio entrepreneur **** (en sentido categórico), como tampoco lo es el entrepreneur tailleur por el hecho de usar y consumir una chaqueta confeccionada por uno de sus operarios. En un caso, el comprador del trabajo de sastrería y el ouvrieur tailleur se enfrentan simplemente como comprador y vendedor. Uno de ellos paga [una cantidad de] dinero y el otro suministra la mercancía, cuyo valor de uso encierra más dinero, y no supone [, para estos efectos,] diferencia alguna el hecho de que compremos la chaqueta en una tienda. Vendedor y comprador se enfrentan, aquí, sencillamente, en cuanto tales. En el otro caso, por el contrario, se enfrentan capital y trabajo asalariado. Y por lo que al domestique † se refiere, comparte la misma determinabilidad de forma con el ouvrieur tailleur núm. II, a quien compramos su trabajo por razón del valor de uso que encierra. Ambos son, simplemente, comprador y vendedor. Lo que ocurre es que, en este caso, por el modo de disfrutar del valor de uso, viene a añadirse una relación patriarcal, una relación de señorío y sujeción, que modifica y hace detestable la relación en cuanto a su contenido, aunque no en cuanto a su forma económica. ** Trabajador sastre. *** Patrono. **** Empresario. † Criado Por lo demás, Rossi se limita a copiar a Garnier, aunque con otras frases:

“Cuando Smith dice que del trabajo del criado no queda nada, se equivoca, digámoslo así, más de lo que Adam Smith podía tener derecho a hacerlo. Un fabricante dirige por sí mismo una gran fábrica, que reclama una vigilancia muy activa y muy complicada... El mismo fabricante no tiene criados, pues no quiere ver a su alrededor trabajadores improductivos. Esto le obliga a servirse él mismo... ¿Qué pasa con su trabajo productivo, durante el tiempo que tiene que dedicar a este llamado trabajo improductivo? ¿No es evidente que nuestros criados nos suministran los medios para dedicamos a trabajos más apropiados a nuestras capacidades? Y, si es así, no hay razón para afirmar que sus servicios no dejan ninguna huella. Dejan la huella de todo lo que, gradas a ellos, podemos hacer nosotros y que no podríamos hacer si ellos no nos reemplazaran, en los cuidados de nuestras personas y nuestras casas” (l. c., pág. 277).

Es, una vez más, el ahorro de trabajo de Garnier, Lauderdale y Ganilh. Según esta concepción, los travails improductifs se toman productifs siempre y cuando que ahorren trabajo y permitan dedicar más tiempo a su trabajo ya sea al capitaliste industriel o al trabajador productivo, a quien este remplacement ** en un trabajo menos valioso permite realizar otro más importante. Gran parte de los travailleurs improductifs a quienes de este modo se elimina [son] mental servants *** (siempre y cuando que sean meros artículos de lujo) y todos los travailleurs improductifs destinados a producir simple disfrute y cuyo trabajo sólo puede ser disfrutado en la medida en que, para disfrutarlo, destinemos precisamente el tiempo que su vendedor necesita para producirlo, para rendirlo. En ninguno de los dos casos puede hablarse de “ahorro" de trabajo. Y, por último, los mismos servicios individuales que realmente ahorran trabajo sólo serían productivos siempre y cuando que quien los consume fuese un productor. Si es un capitaliste oisif,**** le ahorrarán solamente el trabajo de hacer algo: [lograrán] que un petimetre tenga quien le peine o le corte las uñas, en vez de hacerlo él mismo, que un fox hunter † tenga un mozo de cuadra, en vez de cuidar los caballos él mismo, o que un glotón, en vez de cocinar él mismo, tome un cocinero. ** Esta sustitución. *** Servidores domésticos. **** Capitalista ocioso. † Cazador de zorros. Entre estos travailleurs figuran también los que, según Storch (l. c.), producen el “loisir” †† que deja a unos tiempo libre para dedicarse al goce, a las labores espirituales, etc. El policía me ahorra el tiempo [que me costaría] ser mi propio gendarme, el soldado [el tiempo necesario] para defenderme por mí mismo, el gobernante para gobernarme yo mismo, el limpiabotas, para limpiarme yo mismo los zapatos, el cura el tiempo [necesario] para meditar,

etcétera. †† Ocio.

Lo que hay de exacto en [el fondo de] esto es la división del trabajo. Aparte de su trabajo productivo o de la explotación del trabajo productivo [de otros], cada cual tendría que llevar a cabo gran cantidad de funciones que no serían productivas y que, en parte, figuran entre los costos de consumo. (Los trabajadores productivos en sentido propiamente dicho tienen que asumir ellos mismos estos costos de consumo y ejecutar personalmente sus trabajos improductivos.) Cuando estos “servicios” son agradables, los ejecuta, a veces, el señor en sustitución del siervo, como lo demuestran el jus primee noctis ** la tarea de gobernar, etcétera, que los señores se han echado siempre sobre sus hombros. Pero ello no borra, en modo alguno, la diferencia entre el trabajo productivo y el trabajo improductivo, sino que esta diferencia se manifiesta [aquí] como un resultado de la división del trabajo y, en este sentido, fomenta la productividad general de los trabajadores, haciendo del trabajo improductivo función exclusiva de una parte de los trabajadores y reservando el trabajo productivo exclusivamente para otra. * Derecho de pernada. Pero, incluso el travail de gran cantidad de menial servants, [empleados] simplemente para fines de ostentación y satisfacción de la vanidad “no es improductivo”. ¿Por qué? Porque produce algo, la satisfacción de la vanidad, la ostentación, la exhibición de riqueza. Nos encontramos así, una vez más, con la necedad de que toda clase de servicios producen algo, la cortesana voluptuosidad, el asesino un homicidio, etc. Por lo demás, ya A. Smith había dicho que cada una de estas basuras tenía su valeur. Y ni que hablar de que estos servicios se rindan gratis. No se trata de eso. Pero, aunque se ejecutaran gratuitamente, no añadirían ni un ápice a la riqueza (material). Y en seguida, viene el siguiente pasaje, de amena literatura:

“Se insiste en que el cantante, una vez que deja de cantar, no nos deja nada. Sí, nos deja un recuerdo.” (¡Muy hermoso!) “Después de haber bebido vino de champaña, ¿qué es lo que queda?... Los resultados económicos pueden diferir según que el consumo siga o no directamente al acto de producción, según que se realice más o menos lentamente, pero el acto del consumo, de cualquier clase que sea, no puede privar al producto de su carácter de riqueza. Hay productos inmateriales cuyos efectos duran más que los de ciertos productos materiales. Un palacio se mantiene en pie durante mucho tiempo, pero la Ilíada sigue siendo hoy fuente de goce permanente” (págs. 277 s.).

¡Vaya monserga! En el sentido en que aquí nos habla de richesse, como valor de uso, convierte en richesse incluso la consommation, ya se desarrolle lenta o rápidamente (su duración depende de su propia naturaleza y de la del objeto) y, según él, sólo la consommation convierte el produit en richesse. El valor de uso tiene valor solamente para el uso y su existencia para el uso sólo es una existencia como objeto de consumo, su existencia en el consumo. Así como el beber champaña no es un consumo productivo, aunque produzca “reseco”, tampoco lo es el hecho de oír música, aunque deje “un sauvenir”. Si la música es buena y quien la escucha la entiende, el consumo de música ocupa un lugar más alto que el consumo de champaña, aunque la producción de vino sea un “trabajo productivo” y la de música no.

* Resumiendo toda esta faramalla en contra de la distinción smithiana de trabajo productivo y trabajo improductivo, [hay que decir] que ya Garnier y tal vez todavía Lauderdale y Ganilh (aunque éste no diga nada nuevo) habían agotado [esta polémica]. Los [autores] posteriores (descontando el intento frustrado de Storch) sólo [aportan] amena literatura y charlatanería culta. Garnier [es] el économiste del Directorio y el Consulado, Ferrier y Ganilh [son] los economistas del Imperio. De otra parte, [tenemos a] Lauderdale, el señor conde, a quien le preocupaba mucho más hacer la apología del consumidor que la del productor, la del “trabajo improductivo’’. A través de todos estos bribones podemos percibir la glorificación de los criados y los lacayos, de los tax gatherers * y los parásitos. En comparación con esto, el carácter burdamente cínico de la economía clásica se revela, como la crítica del estado de cosas existente.

## [19. Apología del afán de derroche de los ricos por el maltusiano Chalmers]

Uno de los más fanáticos maltusianos [es] el Reverendo Thfomds] Chalmers, según el cual el único remedio a todos los males especiales es la educación religiosa de los trabajadores (entendiendo por tal la predicación, cristianamente exornada y beatamente edificante, de la teoría maltusiana de la población); Cnalmers [es], al mismo tiempo, un gran defensor de todos los

abusos, of wasteful expenditure ** del Estado, de pingües beneficios para los curas y loco denoche de los ricos; [es un hombre] que se lamenta (págs. 260 ss.) del espíritu de los tiempos, del "duro ahorro, rayano en el hambre” y [que] preconiza [la imposición de] muchos tares,*** [para] que los “altos” e improductivos trabajadores, curas, etc., tengan mucho que devorar (l. c.); y, como es natural, truena en contra de la distinción smithiana. Le dedica todo un capítulo (cap. XI), en que no encontramos nada nuevo, fuera de [la tesis de] que la economía sólo daña “a los trabajadores productivos”, y su tendencia se manifiesta de un modo característico en lo siguiente: esta “distinción parece carente de valor y es, además, dañina en su aplicación” (l. c., pág. 344). ¿En qué consiste este mischief? **** * Recaudadores de impuestos. ** Gastos dilapidadores. *** Impuestos. **** Daño.

“Nos hemos detenido extensamente en este punto, porque opinamos que la economía política de nuestros días muestra una actitud rigurosa y hostil en contra de una institución eclesiástica, y no nos ofrece la menor duda de que a ello ha contribuido notablemente la dañina distinción de Smith" (Thornas Chalmers [Professor of Divinity] **) On Political Economy, in Connexion with the Moral Estate and Moral Prospecte of Society, 2ª ed. [Glasgow, Edimburgo, Dublin y] Londres, 1832, pág. 346). ** Profesor de Teología.

Por “institución eclesiástica” entiende este clérigo su propia Iglesia, la Church of England as by law “established”.* Fue, además, uno de quienes ha fostered upon Ireland ** este establishment. † [Hay que decir que,] por lo menos, este cura es franco y sincero. * Iglesia de Inglaterra, tal como la ley la establece. ** Han impuesto a Irlanda. † Esta institución.

## [20. Observaciones finales sobre Adam Smith y sus ideas acerca del trabajo productivo e improductivo]

 Antes de terminar con A. Smith queremos citar dos pasajes, en el primero de los cuales da rienda suelta a su odio contra el unproductive gavernment, †† mientras que en el segundo trata de desarrollar por qué el progreso de la industria, etc., presupone el trabajo libre. Sobre el odio de Smith contra los curas.82 †† Gobierno improductivo

82 Acerca de la actitud de A. Smith en contra del clero, v. El capital, tomo I, cap. XXIII, nota 75.

El primer pasaje dice así:

“No hay, por tanto, nada más impertinente y arrogante que la pretensión de reyes y ministros de velar por el ahorro de los particulares y de restringir sus gastos por medio de leyes suntuarias o prohibiendo la importación de artículos de lujo extranjeros. Ellos mismos son siempre y sin excepción los más grandes dilapiladores de la sociedad. Que ellos mismos se cuiden de velar por sus propios gastos y que dejen en paz a los particulares preocuparse de los suyos. Si sus propias extravagancias no arruinan al Estado, menos lo harán las de sus súbditos” (t. II, 1. II, cap. III, ed. MacCulloch, pág. 122).

Y este otro pasaje:

“El trabajo de algunos de los estamentos más respetables de la sociedad no produce valor alguno, lo mismo que el de los criados” <tiene un value y cuesta, por tanto, un equivalente, pero no produce value alguno> "y no se plasma o realiza en un objeto permanente o una mercancía susceptible de ser vendida... Son trabajadores improductivos, por ejemplo, el soberano y todos sus funcionarios de justicia y oficiales colocados por debajo de ellos, todo el ejército y la marina. Son los servidores de la sociedad y se sostienen a costa de una parte del producto anual del trabajo de otras gentes... De la misma clase forman parte... los sacerdotes, los juristas, los médicos, los hombres de letras de todas clases, los comediantes, bufones, músicos, cantantes de ópera, bailarines, etc.” (l. c., páginas 94 s.).

Es el lenguaje de una burguesía todavía revolucionaria, que aún no ha sometido [a su férula] a toda la sociedad, al Estado, etc. Estas ocupaciones transcendentales y venerandas, como las de soberano, juez, oficial, sacerdote, etc., y la totalidad de los viejos estamentos ideológicos de los que salen los eruditos, los profesores y los curas, aparecen económicamente equiparados al enjambre de sus propios lacayos y bufones, sostenidos por ellos y la richesse oisive * por la nobleza de la tierra y los capitalistas ociosos. Son simples servants du public,** al igual que los otros son servidores suyos. Viven del produce of others people’s industry, razón por la cual deben limitarse a lo estrictamente indispensable. El Estado, la Iglesia, etc., sólo tienen derecho a existir en cuanto representen comités [dedicados] a administrar o manejar los intereses comunes de los burgueses productivos; y sus costos, por figurar entre los faux frais de production, deben reducirse al mínimo imprescindible. Esta concepción [encierra] un interés histórico, en cuanto se contrapone claramente, de una parte, a la concepción de la antigüedad, en la que el trabajo

productivo material llevaba en sí la mácula de la esclavitud y era considerado simplemente como el pedestal para el citoyen oisif *** y, de otra parte, la de la monarquía absoluta o aristocrático-constitucional nacida al morir la Edad Media, que es la que Montesquieu, cautivo todavía de ella, expresa tan candorosamente en la siguiente frase (“Esprit des lois” [“Espíritu de las leyes’’], l. VII, cap. IV): “Cuando los ricos gastan poco, los pobres se mueren de hambre.” * Riqueza ociosa. ** Servidores del público. *** Ciudadano ocioso. En cambio, tan pronto como la burguesía ha conquistado el terreno y, en parte, se adueña del Estado y, en parte, llega a un arreglo con los viejos titulares de éste, reconociendo a los estamentos ideológicos como carne de su carne y convirtiéndolos por doquier en sus propios funcionarios, acomodándolos [a sus intereses]; tan pronto como ya no se considera la representante del trabajo productivo frente a estos [elementos], sino que los verdaderos trabajadores productivos se levantan en contra de ella misma y la acusan de vivir también del trabajo de otros; tan pronto como la burguesía es lo suficientemente cultivada para no dejarse absorber por la producción y aprende a consumir también de un modo “culto”; tan pronto como los trabajos intelectuales se ejecutan también más y más al servicio de ella, al servicio de la producción capitalista, se vuelve la hoja y la burguesía trata de justificar “económicamente” desde su propio punto de vista lo que combatía críticamente. Sus portavoces y apaciguadores de conciencia son, en esta línea, los Garnier, etc. Y a ello se añade el celo que estos economistas, doblados de curas, profesores, etc., ponen en demostrar su propia utilidad “productiva”, en justificar “económicamente” sus salarios.

 El segundo pasaje, relativo a la esclavitud, dice así:

“Tales ocupaciones” (d'artisan et de manufacturier *) “se consideraban” (en plusieurs anciens États **) “como propias solamente de esclavos, prohibiéndose a los ciudadanos desempeñarlas. E incluso en Estados en que no regía esta prohibición, como en Atenas y en Roma, el pueblo era, de hecho, ajeno a todas las ocupaciones que hoy desempeña, por lo general, la clase más baja de la población Urbana. En Atenas y en Roma, estas ocupaciones eran ejercidas por los esclavos de los ricos, quienes las desempeñaban por cuenta de sus señores, y la riqueza, el poder y la protección de éstos hacían punto menos que imposible que los hombres libres que se hallaban en la pobreza encontraran salida para los productos de su trabajo, cuando tenían que competir con los de los esclavos de los ricos. Ahora bien, los esclavos rara vez tienen inventiva, y los perfeccionamientos más

beneficiosos para la producción, llamados a facilitar o acortar el trabajo por medio del impulso de máquinas o mediante una mejor organización o división del trabajo, fueron inventados siempre por hombres libres. Si alguna vez se le ocurría a un esclavo proponer alguna medida de esta clase, su señor vería en su propuesta, con toda seguridad, una inspiración de la indolencia y del deseo de reducir el propio esfuerzo a expensas de su dueño. El pobre esclavo, lejos de obtener una recompensa, se exponía muy probablemente a encontrar mala acogida y a verse incluso castigado por su señor. Por consiguiente, en las manufacturas que funcionaban a base de esclavos había que emplear, por regla general, para obtener la misma cantidad de productos, más trabajo que en aquellas en que trabajaban hombres libres. De ahí que los productos del trabajo de las manufacturas de la primera clase fuesen, generalmente, más caros que los de las segundas. El señor de Montesquieu observa que las minas húngaras, sin ser más ricas que las vecinas minas turcas, son explotadas siempre con costos más bajos y, por consiguiente, con mayor beneficio. Y es que las minas de Turquía se explotan a base de esclavos y los brazos de estos esclavos son las únicas máquinas a que los turcos se les haya ocurrido nunca recurrir. En cambio, las minas húngaras son explotadas por hombres libres, que, para aliviar y acortar su trabajo, emplean abundante maquinaria. A juzgar por lo poco que sabemos acerca de los precios de los productos manufacturados en tiempo de los griegos y los romanos, todo parece indicar que los de mejor calidad eran extraordinariamente caros” (l. c., t. III, 1. IV,

* De artesano y obrero de la manufactura. ** En varios Estados antiguos.

El propio A. Smith dice, l. cit., t. III, 1. IV, cap. I, pág. 5: 83

“El señor Loche observa que debe establecerse una diferencia entre el dinero y los otros bienes muebles. A su juicio, los demás bienes muebles tienen un carácter tan perecedero, que no puede uno fiarse mucho de una riqueza basada en esta clase de bienes... El dinero, en cambio, es un amigo seguro”, etcétera.

Y, más adelante, l. c., págs. 24 s.:

‘"Se dice que las mercancías consumibles se destruyen pronto, mientras que el oro y la plata son de naturaleza más duradera. A no ser por la continua exportación que de ellos se hace, estos metales se acumularían a lo largo de varios siglos, incrementando en proporciones fabulosas la riqueza de un país.”

El partidario del sistema monetario es un fanático del oro y la plata, porque

83 A. Smith examina en este capítulo las ideas teóricas generales del mercantilismo.

estos metales son dinero, tienen una existencia propia e independiente, encarnan de un modo tangible el valor de cambio y representan la existencia indestructible y eterna de éste, siempre y cuando que no se los convierta en medios circulatorios, en simple forma transitoria del valor de cambio de las mercancías. De ahí que su acumulación, el atesoramiento, sea una manera de enriquecerse. Y, como ya ponía yo de manifiesto en la cita de Petty,84 también las demás mercancías se estiman en el grado en que son más o menos duraderas y en que, por tanto, permanecen como valor de cambio. Ahora bien, A. Smith, en primer lugar, repite esta misma consideración acerca de la durabilidad relativamente mayor o menor de las mercancías en la sección en que habla de la formación de la riqueza de un consumo más o menos útil, según que tome cuerpo en artículos de consumo más o menos perecederos.85 Se trasluce, pues, aquí, el sistema monetario, y se trasluce, necesariamente, por cuanto que, incluso tratándose del consumo directo, se mantiene en pie, en el fondo, la idea de que el artículo de consumo sigue siendo riqueza, mercancía y, por tanto, unidad de valor de uso y valor de cambio, razón por la cual el consumo sólo va borrando lentamente su posibilidad de ser mercancía o exponente del valor de cambio. En segundo lugar, en la segunda distinción [que establece] entre el trabajo productivo y el improductivo, retoma enteramente —en forma prolija— a la distinción [propia] del sistema monetario.

El productive labour “se plasma y realiza en un objeto especial o en una mercancía susceptible de ser vendida, que dure, por lo menos, algún tiempo después de haber terminado el trabajo. Es, en cierto modo, como si se acumulase y almacenase determinada cantidad de trabajo para echar mano de ella más adelante, en caso necesario.” En cambio, los resultados o servicios del improductiva labour "perecen generalmente en el momento mismo de prestarse y rara vez dejan un rastro o un valor por el que más tarde pueda obtenerse una cantidad igual de servicios’’ (vol.

84 Referencia al capítulo "Atesoramiento” que figura en el cuaderno primero de su obra Contribución a a crítica de la economía política, en que se contiene una cita de la obra de Petty, “Política! Arithmetick”. A la misma cita se remite Marx supra, p. 157, donde pone de relieve el retorno incompleto de A. Smith a las ideas de los mercantilistas. 85 Marx se refiere a los seis últimos apartados del cap. III, libro II de la Riqueza de las naciones, de A. Smith, en que éste investiga qué tipo de gasto del ingreso contribuye en mayor medida al incremento de la riqueza social y cuál en menor grado. Según Smith, dio depende de la distinta naturaleza de los objetos de uso y de su mayor o menor durabilidad. Esta concepción de A. Smiht es puesta de relieve por Marx en la p. 256, al tratar de Destutt de Tracy.

II, 1. II, cap. III, ed. McCulloch, p. 94).

Por tanto, la distinción que Smith [establece] entre mercancías y servicios es la misma que hace el sistema monetario entre el oro y la plata y las demás mercancías. También [nos encontramos aquí con] a acumulación, pero no ya bajo forma de atesoramiento, sino bajo su forma real, la reproducción. La mercancía desaparece al consumirse, pero engendrando una mercancía de valor más alto o, cuando no se la emplea, si ella misma es un valor con el que pueden comprarse otras mercancías. El producto del trabajo tiene la cualidad [característica] de que toma cuerpo en un valor de uso plus ou moins * duradero y susceptible, por tanto, de ser nuevamente enajenado, en un valor de uso en que es una vendible commodity,** exponente del valor de cambio, en que es él mismo una mercancía, en realidad, dinero. Los servicios de los travailleurs improductifs no se convierten de nuevo en dinero. Con los servicios que pago al abogado, al médico, al cura, al músico, etcétera, al estadista, al soldado, etcétera, no puedo pagar deudas, comprar mercancías ni comprar trabajo creador de plusvalía. Esos artículos desaparecen, como los artículos de consumo perecederos. * Más o menos. ** Mercancía vendible.

Por tanto, au fond * A. Smith dice lo mismo que el sistema monetario. En uno y otro, sólo es productivo el trabajo que produce dinero, oro y plata. Para Smith, es trabajo productivo solamente aquel que produce dinero a quien lo compra, con la diferencia de que él reconoce el carácter de dinero en todas las mercancías, a pesar de su envoltura, mientras que el sistema monetario sólo lo reconoce en la mercancía que cobra la existencia independiente [propia] del valor de cambio. Esta distinción se basa en la esencia misma de la producción burguesa, puesto que riqueza no es equivalente de valor de uso, sino que solamente es riqueza aquella mercancía en la que el valor de uso es exponente del valor de cambio, el dinero. Lo que el sistema monetario no comprendía [es] cómo este dinero nace y se acrecienta mediante el consumo de las mercancías, y no gracias a su transformación en oro y plata, en que las mercancías cristalizan como valor de cambio independiente, sin que [con dio] no sólo no pierdan el valor de uso, sino que no alteren [siquiera] su magnitud de valor. * En el fondo.

## [CAPÍTULO V] NECKER

[Intento de presentar el antagonismo entre las clases bajo el capitalismo, como el antagonismo entre la riqueza y la pobreza]

Ya más arriba algunas citas de Linguet demuestran que [este autor] veía clara la esencia de la producción capitalista;86 y, sin embargo, Linguet puede incluirse aquí después de Necker.87 En sus dos libros, “Sur Ia législation et le commerce des grains” (publicado por vez primera en 1775) y “De l’administration des finances de la France", etc. [editado en 1784], Necker pone de manifiesto cómo el desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo contribuye solamente a que el trabajador necesite menos tiempo para la reproducción de su propio salario y trabaje, por tanto, más tiempo sin retribución para su employer.* Y, para ello, parte acertadamente, como base, del salario medio, del mínimo del salario. Pero lo que a él, esencialmente, le preocupa no es tanto la transformación del trabajo mismo en capital y la acumulación del capital por medio de este proceso como el desarrollo general del antagonismo entre la pobreza y la riqueza, entre la pobreza y el lujo, ya que, a medida que basta con una cantidad menor de trabajo para producir los medios de vida necesarios, queda sobrante, de un

86 En el cuaderno V, p. 181 del manuscrito (cap. I, apartado tercero, "La plusvalía relativa”, al tratar de "la división del trabajo”), Marx cita las siguientes palabras de Linguet: “L’économie sordide qui le suit des yeux avec inquiétude l’accable de reproches au moindre relâche qu’il paroit se donner, et íü prend un instant de repos, elle prétend qu’il la volé.” (“La sórdida economía, siguiéndole con ojos inquietos, lo abruma de reproches en cuanto afloja un poco sus fuerzas y, si se toma un instante de reposo, afirma que le roba”) (Linguet, “Théorie des loix civiles...”, t II, Londres 1767, p. 466.) Este mismo pasaje aparece citado por Marx en el cuaderno X del manuscrito, p. 439, en el capítulo sobre Linguet (v. supra, p. 319). En el cap. VIII del tomo I del Capital, nota 39, la cita aparece resumida. 87 El capítulo sobre Linguet viene, en Marx, después del de Necker, a pesar de que la obra de Linguet, "Théorie des loix civiles...”, por su año de publicación (1767), es anterior a las dos obras de Necker aquí tratadas: "Sur la législation et le commerce des grains” (1775) y "De radministration des finances de la France” (1784). El orden aparece justificado por el hecho de que, para los efectos de la comprensión del carácter de la producción capitalista, la obra de Linguet ocupa un nivel más alto que los dos libros de Necker.

modo progresivo, una parte del trabajo, que puede destinarse, por tanto, a la producción de artículos de lujo o emplearse en otra esfera de la producción. Una parte de estos artículos de lujo tiene una existencia duradera, lo que hace que los artículos de lujo vayan acumulándose, siglo tras siglo, en poder de quienes disponen del trabajo excedente, con lo que el antagonismo se acentúa cada vez más. * Patrono. Lo importante es que Necker deriva, en términos generales, del plustrabajo la riqueza de las clases no trabajadoras, la ganancia y la renta. Sin embargo, al considerar la plusvalía, se fija [solamente] en la plusvalía relativa, que no deriva de la prolongación de la jornada total de trabajo, sino de la reducción del tiempo de trabajo necesario. La productividad del trabajo se convierte en productividad de quienes poseen las condiciones de trabajo. Y la productividad misma equivale a la reducción del tiempo de trabajo necesario para producir determinado resultado. He aquí los pasajes principales: En primer lugar, “De l’administration des finances de la France", etc. (Œuvres, t. II, Lausana y París, 1789):

"Veo una de las clases de la sociedad, cuya fortuna es siempre, sobre poco más o menos, la misma, y otra cuya riqueza aumenta necesariamente. De este modo, el lujo, que nace de una relación y una comparación, ha tenido que seguir el curso de estas desproporciones y hacerse más ostensible con el paso de los años” (l. c., págs. 285 s.). (Ya, en términos muy hermosos, el antagonismo entre ambas clases, en cuanto clases.) "La clase de la sociedad cuya suerte se halla hasta cierto punto establecida por efecto de las leyes sociales, está formada por todos los que, viviendo del trabajo de sus brazos, están imperativamente obligados a someterse a la ley de los propietarios y a contentarse con un salario ajustado a sus necesidades más elementales; la competencia entre ellos y lo imperioso de sus necesidades determinan su sometimiento, sin que estas circunstancias puedan cambiar” (l. c., pág. 286). “La invención sucesiva de instrumentos que han venido a simplificar todas las artes mecánicas ha aumentado, por tanto, las riquezas y la fortuna de los propietarios; una parte de estos instrumentos, al reducir los gastos de explotación de las fincas, ha acrecentado la renta de que los dueños pueden disponer y otra parte de los descubrimientos del genio ha facilitado de tal modo los trabajos industriales, que los hombres que están al servicio de los dispensadores [los capitalistas] de los medios de sustento han podido, en el mismo espacio de tiempo y por el mismo salario, fabricar una cantidad mayor de productos de todas clases” (p. 287). “Suponiendo que en el siglo pasado se necesitaran 100 mil obreros para llevar a cabo lo que hoy pueden hacer 80 mil, los 20 mil restantes se verían en la

necesidad de entregarse a diferentes ocupaciones para obtener un salario, y los nuevos productos de su mano de obra así obtenidos vendrían a acrecentar el disfrute y el lujo de los ricos” (págs. 287 s.). "Pues no hay que perder de vista”, continúa, “que los salarios asignados a todos los oficios que no requieren un talento especial se hallan siempre en consonancia con lo que cuesta el sustento necesario para el obrero; de este modo, la rapidez en la ejecución, cuando los conocimientos se han generalizado, no redunda en beneficio de los trabajadores y sólo sirve para incrementar los medios destinados a satisfacer los gustos y vanidades de quienes disponen de los productos de la tierra” (l. c., pág. 288). “Entre los diferentes bienes de la naturaleza que la destreza del hombre se encarga de modelar y modificar hay muchos cuya duración excede considerablemente la de la vida de un hombre, razón por la cual cada generación hereda una parte de los trabajos de la anterior” (se alude aquí solamente a los que A. Smith llama el fonds de consommation) * “y en todos los países va acumulándose ininterrumpidamente una cantidad cada vez mayor de productos de las artes; y, como quiera que esta cantidad se distribuye siempre entre los propietarios, con ello va haciéndose necesariamente más patente y ostensible la desproporción entre sus disfrutes y los de la numerosa clase de los ciudadanos” (pág. 289). Por tanto, “la aceleración de los trabajos industriales, que ha servido para multiplicar sobre la tierra los objetos de lujo y ostentación, el ritmo que ha acrecentado su acumulación y las leyes de la propiedad, que han concentrado éstos en manos de una sola clase de la sociedad de todos modos, estas grandes fuentes de lujo habrían existido, cualquiera que hubiese sido la suma de dinero acuñado” (pág291). * Fondo de consumo.

(Esto último va dirigido polémicamente contra quienes explican el lujo por el creciente volumen de numerario.) En segundo lugar, “Sur la législation et le commerce des grains", etcétera (Œuvres, t. IV):

“Cuando ya el artesano o el campesino carecen de reservas no pueden disputar, tienen que trabajar hoy para no morirse de hambre mañana, y en esta pugna de intereses entre el propietario y el obrero, vemos que el uno empeña su vida y la de su familia, mientras que el otro se limita a demorarse en el acrecentamiento de su lujo” (l. c., pág. 63).

Y este antagonismo entre la riqueza ociosa y la pobreza trabajadora trae consigo también un antagonismo en lo que se refiere al saber. Ciencia y trabajo se divorcian. La primera se enfrenta al segundo como capital o se

convierte en un artículo de lujo de los ricos.

“La capacidad de saber y comprender es un don general de la naturaleza, pero sólo se desarrolla mediante la instrucción; si la propiedad estuviese repartida por igual, cada cual trabajaría moderadamente?’ (de nuevo nos encontramos con que lo decisivo es la cantidad de trabajo) "y cada cual dispondría de algún saber, porque dispondría de algún tiempo” (tiempo libre) "para dedicarlo a estudiar y pensar, pero, como la propiedad se halla desigualmente repartida, como consecuencia del orden social, la cultura es negada a cuantos nacen desamparados, pues todos los medios de sustento se hallan en manos de aquella parte de la nación que es dueña del dinero o de la tierra; y, como nadie da nada de balde, aquel que viene al mundo sin más reserva que su fuerza se ve obligado a ponerla, en cuanto comienza a desarrollarse, al servicio de un propietario y a continuar así su vida entera desde que sale el sol hasta el momento en que sus fuerzas se agotan y necesita repararlas con el sueño” (página 112). “¿Y no es evidente, por último, que esta desigualdad de conocimientos se ha hecho necesaria para mantener en pie todas las desigualdades sociales que la han hecho nacer?” (l. c., pág. 113) (cfr. págs. 18 s.).

Necker se burla de la confusión económica —en los fisiócratas, característica en lo tocante a la tierra, y en todos los economistas posteriores en lo que se refiere a los elementos materiales del capital— que lleva a glorificar a los propietarios de las condiciones de producción, no porque ellos mismos sean necesarios para el trabajo y la producción de la riqueza, sino porque lo son estas condiciones.

"Se comienza por confundir la importancia del terrateniente (función bien fácil de desempeñar) con la importancia de la tierra” (l. c., pág. 126). /IX-421//

## [CAPÍTULO VI] EL “TABLEAU ÉCONOMIQUE”, SEGÚN QUESNAY (Digresión)

### [1. Tentativa de Quesnay de exponer el proceso de reproducción y circulación del capital global]

//X-422/ Tableau économique suivant Quesnay * 88 5.000 millions de produit brut annuel (livres tournois) ** * Cuadro económico, según Quesnay. ** 5.000 millones de producto bruto anual (en libras de Tours),

88 Marx utiliza aquí la exposición del Tableau économique contenida en el libro de Schmalz, “Economie polítique, Ouvrage tradnit de l'allemand par Henri Jouffroy”, tomo I, París 1826, p. 329. Marx critica las ideas de Schmalz en las pp. 241 s. del cuaderno VI (v. supra, pp. 58 a.). Al final del cuaderno IX, p. 421 del manuscrito (v. supra, pp. 184s.), figuran algunas observaciones complementarias sobre este autor, con citas tomadas de su libro. En la página siguiente del manuscrito (cuaderno X, p. 422) pasa Marx a la "digresión” que versa sobre el análisis crítico del Tableau économique de Quesnay, basada aquí en el libro de Schmalz. Es curioso que, en toda la "digresión”, apenas figure ninguna cita tomada de las obras de los autores por él mencionados. Solamente en la última página, cita pasajes de Adam Smith y un fragmento de Proudhon, con la indicación de que debieran figurar en el pasaje del manuscrito (p. 428) en que se habla de este autor francés (es decir, que, a juzgar por la referencia de Marx, el pasaje de Proudhon ha sido intercalado aquí, en la p. 301). Todo esto Heva a la conclusión de que Marx, al redactar la "digresión", no tenía a mano las obras de Quesnay y de los otros autores mencionados. Es muy probable que redactara casi toda la "digresión” (hasta las citas de A. Smith y Proudhon citadas en la p. 437) en abril de 1862, durante su estancia en Manchester. En las observaciones complementarias sobre los fisiócratas (pp. 1433 s. del manuscrito, cuaderno XXIII), Marx cita el Tableau économique, en la forma en que Quesnay lo presenta en su “Analyse du Tableau économique” (v. supra, pp. 285 S.), que es la misma en que aquél lo expone en su carta a Engels de 6 de julio de 1863.

*** En adelantos originarios y anuales, los arrendatarios gastan. **** En rentas, los terratenientes perciben. † La clase estéril dispone de un fondo de. †† 2.000 millones, 1a mitad de los cuales queda como un fondo perteneciente a la clase estéril.

Para que el Tableau resulte más claro, llamaré a, a’ y a” lo que Quesnay designa cada vez como punto de partida de una circulación, llamando al eslabón siguiente de la circulación b, c, d o, respectivamente, b’ y b’’.89 Lo primero que llama la atención en este Tableau y que debió impresionar a las gentes de su tiempo es el modo como la circulación monetaria aparece

89 Las letras empleadas aquí por Marx (con los signos correspondientes) dan al Tableau una plasticidad que no presenta en Quesnay ni en Schmalz. La identificación de cada línea mediante dos letras (a—b, a — c, e— d, etc.) permite determinar su dirección y saber, concretamente, de qué clase a qué clase lleva la línea (la dirección se identifica mediante el orden alfabético de las letras: a — b, a — c, e— d, etc.). Así, la línea a— b indica que la circulación entre la clase de los terratenientes y la “clase productiva” (arrendatarios) tiene por punto de partida la clase de los propietarios (quienes compran a los arrendatarios por valor de mil millones). La línea de puntos a — b — c —d está formada por los siguientes segmentos: 1) sección a — b, que representa la circulación entre los terratenientes y la clase productiva (los primeros compran a los arrendatarios víveres por valor de mil millones); 2) la sección a — c, que corresponde a la circulación entre los propietarios y la clase estéril (manufactureros) (aquéllos compran a éstos mercancías manufacturadas por valor de mil millones); 3) la sección c — d, que representa la circulación entre la clase estéril y la clase productiva (los primeros compran a los arrendatarios víveres por valor de mil millones). La línea a’ — b’ representa la circulación entre la clase productiva y la clase estéril (los arrendatarios compran a los manufactureros mercancías manufacturadas por valor de mil millones). La línea a”— b” corresponde a la circulación final entre la clase estéril y la clase productiva (los manufactureros compran a los arrendatarios materias primas necesarias para la producción por valor de mil millones).

aquí meramente determinada por la circulación y la producción de mercancías, in fact por el proceso de circulación del capital.

### [2. Circulación entre arrendatarios y terratenientes. Reflujo del dinero a los arrendatarios, lo que no expresa reproducción alguna]

El arrendatario empieza pagando 2.000 millones de francos en dinero al terrateniente, propriétaire. Con ello, éste compra al arrendatario por valor de 1.000 millones de víveres. Refluyen, pues, al arrendatario 1.000 millones de francos, al paso que se dispone de 1/5 del produit brut * que pasa definitivamente de la circulación al consumo. * Producto bruto.

Además, el terrateniente compra por valor de 1.000 millones en dinero 1.000 millones en mercancías manufacturadas, productos no agrícolas. Con ello, sale de la circulación y entra en el consumo un segundo 1/5 de los produits ** (ahora ya acabados). Estos 1.000 millones en dinero [se hallan] ahora en manos de la classe stérile, que compra con ellos al arrendatario medios de vida por [valor de] 1.000 millones. Los segundos 1.000 millones que el arrendatario ha pagado al terrateniente, en forma de renta, refluyen de este modo a él. Y, de otro lado, cae en manos de la classe stérile y sale de la circulación para entrar en el consumo otra quinta parte de su producto. Por tanto, al final de este primer movimiento nos encontramos de nuevo, en manos del arrendatario, con 2.000 millones en dinero, que han recorrido diversos procesos circulatorios. ** Productor. Primero, han servido de medio de pago de la renta. En esta fonction,*** no ponen en circulación parte alguna del producto anual, sino que son simplemente una asignación circulante sobre la renta de la misma parte del produit brut. *** Función. Segundo. Con la mitad de los 2.000 millones, con 1.000 millones, compra el propriétaire víveres al terrateniente, realizando por tanto en víveres sus 1.000 millones. En realidad, el arrendatario se limita a recibir, con los 1.000 millones en dinero, la mitad de la asignación que ha extendido a favor del terrateniente por los 2/5 de su producto. Esta vez, los 1.000 millones, al servir de medio de compra, ponen en circulación por su importe mercancías

destinadas definitivamente al consumo. Estos 1.000 millones sirven al terrateniente simplemente de medio de compra y este dinero vuelve a ser convertido por él en valor de uso (en mercancía, pero destinada al consumo definitivo, que es comprada como valor de uso). Si nos fijamos simplemente en el acto individual, vemos que el dinero, para el arrendatario, desempeña aquí solamente el papel que en cuanto medio de compra desempeña siempre para el vendedor, a saber: el de forma transfigurada de su mercancía. El terrateniente ha convertido sus 1.000 millones en trigo; el arrendatario, por su parte, realizando el precio, convierte el trigo en dinero, al precio de 1.000 millones. Pero, si ponemos este acto en relación con el acto de circulación que lo precede, vemos que el dinero no se revela aquí como una simple metamorfosis de la mercancía del arrendatario, como el equivalente en oro de su mercancía. En efecto, estos 1.000 millones en dinero no son más que la mitad de los 2.000 millones en dinero que el arrendatario ha pagado al terrateniente en concepto de renta.

Es cierto que a cambio de 1.000 millones en mercancía obtiene 1.000 millones en dinero, pero, con ello, se limita, en realidad, a recobrar el dinero con que ha pagado la renta al terrateniente, o el terrateniente compra al arrendatario 1.000 millones de mercancía con los 1.000 millones obtenidos del arrendatario. Paga al arrendatario con el dinero que ha recibido de él sin equivalente. Este reflujo del dinero al arrendatario hace que, d'abord * puesto en relación con el primer acto, no se manifieste para él como un simple medio circulatorio. En este caso, es algo esencialmente distinto del reflujo del dinero al punto de partida, en la medida en que este movimiento exprese un proceso de reproducción. * Primeramente. Por ejemplo: el capitalista o [digamos], para prescindir totalmente [aquí] de lo que es característico de la reproducción capitalista, un productor invierte 100 libras esterl. en materias primas, instrumentos de trabajo y víveres para sustentarse durante el tiempo que trabaja. Queremos suponer que no añade a los medios de producción más trabajo que el invertido en los víveres, en el salario que se paga a sí mismo. Si las materias primas, etc., = 80 libras esterl., los víveres consumidos = 20 libras y el trabajo añadido = 20 libras, el producto será = 100 libras. Al venderlo, refluirán a él las 100 libras en dinero. Pero este reflujo del dinero a su punto de partida sólo expresa aquí la constante reproducción. La mera metamorfosis [es] aquí D — M — D, la

conversión del dinero en mercancía y la retroconversión de la mercancía en dinero, y este simple cambio de formas mercancía y dinero representa. aquí, al mismo tiempo, el proceso de reproducción. Transformación del dinero en mercancías, en medios de producción y medios de vida; en seguida, la incorporación de estas mercancías como elementos al proceso de trabajo, para volver a emerger de él convertidos en productos; de este modo, la mercancía [se manifiesta], a su vez, como resultado del proceso a partir del momento en que el producto acabado vuelve a entrar en el proceso de circulación, enfrentándose de nuevo como mercancía al dinero, para volver a convertirse por último en dinero, ya que la mercancía, una vez terminada, sólo puede volver a cambiarse por sus elementos de producción si de antemano se ha convertido previamente en dinero. El continuo reflujo del dinero a su punto de partida no expresa aquí solamente la transformación formal del dinero en mercancía y de la mercancía en dinero —tal como se manifiesta en el proceso de la circulación simple o el mero cambio de mercancías—, sino que expresa, al mismo tiempo, la continua reproducción de la mercancía por parte del mismo productor. El valor de cambio (dinero) se trueca en mercancías destinadas al consumo y utilizadas como valores de uso, pero que [entran] en el consumo reproductivo o industrial, restaurando con ello el valor originario y volviendo, por tanto, a representarse como la misma suma de dinero (en el ejemplo anterior, en que el productor trabaja exclusivamente para su sustento). D — M — D indica, aquí, que D no sólo se convierte formalmente en M, sino que M es realmente consumida como valor de uso, sale de la circulación para entrar en el consumo, pero en el consumo industrial, en un consumo en el que su valor se conserva y reproduce, lo que hace que D reaparezca al final del proceso, se mantenga en el movimiento D — M — D.

Por el contrario, en el anterior reflujo del dinero del terrateniente al arrendatario, no se opera ningún proceso de reproducción. Es como si el arrendatario hubiese entregado al terrateniente tickets o contraseñas por los 1.000 millones. Tan pronto como el terrateniente canjea estos tickets, los billetes refluyen al arrendatario, quien vuelve a canjearlos. Si el terrateniente se hubiese hecho pagar la renta, inmediatamente, en especie, no se habría operado circulación monetaria alguna. La circulación se habría limitado, en su totalidad, a un simple cambio de manos, a un paso del producto de manos del arrendatario a manos del terrateniente. Primero, el arrendatario entrega al terrateniente la mercancía en vez del dinero y, luego, el terrateniente devuelve

el dinero al arrendatario para hacerse cargo de la mercancía. El dinero le sirve al arrendatario como medio de pago al terrateniente, y al terrateniente como medio de compra con respecto al arrendatario. En la primera función, el dinero se aleja del arrendatario; en la segunda, refluye a él. Esta especie de reflujo del dinero al productor tiene necesariamente que operarse cuando éste, en vez de pagar con una parte de su producto, paga el valor de este producto en dinero a su acreedor, y, en este caso, aparece como acreedor cualquiera que sea coproprietor * de su excedente. Por ejemplo, todos los impuestos se pagan por los productores en dinero. El dinero es aquí, para ellos, medio de pago al Estado. Con este dinero compra el Estado mercancías a los productores. En sus manos, el dinero se convierte en medio de compra y refluye así a los productores, a medida que [éstos] se desprenden de sus mercancías. * Copropietario. Este momento del reflujo —momento característico del reflujo del dinero, que no depende de la circulación— tiene que operarse necesariamente dondequiera que se cambia ingreso por capital. Lo que hace que aquí refluya el dinero no es la reproducción, sino el consumo. El ingreso se paga en dinero, pero no puede consumirse en mercancías. El dinero, obtenido por los productores como ingreso, tiene, por tanto, que serles pagado de nuevo para mantener el mismo importe de valor en mercancías, es decir, para poder consumir el ingreso. El dinero en que se paga el ingreso, por ejemplo la renta o los intereses o los impuestos <el capitalista industrial se paga a sí mismo, en el producto de su ingreso o después de vender este producto, la paite de él que representa su ingreso>, adopta la forma general de medio de pago. Quien paga el ingreso est supposé ** haber recibido de su acreedor una parte de su propio producto, por ejemplo el arrendatario los 2/5 del producto que, según Quesnay, constituyen la renta. Es simplemente su poseedor nominal o de fado. ** Se supone.

Por tanto, la parte del producto del arrendatario que constituye su renta sólo necesita, para poder circular entre arrendatario y terrateniente, de una suma de dinero igual al valor del producto, aunque este valor circule dos veces. Primero, el arrendatario paga la renta en dinero; luego, con el mismo dinero, el terrateniente compra el producto. Lo primero es simplemente un transfer * de dinero, puesto que el dinero, aquí, funciona solamente como medio de pago, es decir, dándose por supuesto que la mercancía por la que se paga se

encuentra ya en podes de quien paga y no le sirve [, por tanto,] como medio de compra, no obtiene a cambio de ella un equivalente, pues ya lo ha recibido de antemano. Por el contrario, la segunda vez sí actúa como medio de compra, como medio de circulación de la mercancía. Es como si el arrendatario, con el dinero con que ha pagado su renta, le comprase al terrateniente la parte que le corresponde en el producto. El terrateniente, con el mismo dinero que obtiene así del arrendatario (pero del que, en realidad, se ha desprendido sin equivalente) vuelve a comprarle el producto al arrendatario. * Transferencia. Por tanto, la misma suma de dinero que el productor entrega al poseedor del ingreso en forma de medio de pago le sirve a los poseedores del ingreso como medio de compra para adquirir las mercancías de los productores. Este doble cambio de lugar del dinero, [al pasar] de manos del productor a manos del poseedor del ingreso y de manos de éste, hacia atrás, a manos del productor, expresa solamente un cambio de lugar de la mercancía, a saber: de manos del productor a manos del poseedor del ingreso. Como se supone que el productor adeuda al poseedor del ingreso una parte de su producto, al pagarle la renta en dinero no hace, en realidad, más que pagarle a posteriori el valor de la mercancía que ha entrado ya en su poder. La mercancía se halla [ya] en sus manos. Pero no le pertenece. La compra, entra en su propiedad, con el dinero que paga en concepto de renta. La mercancía, por tanto, no cambia de mano. Y si cambia de mano el dinero, ello sólo expresa el cambio del título de propiedad sobre la mercancía, que sigue hallándose, al igual que antes, en manos del productor. De ahí que el dinero cambie dos veces de lugar, mientras que la mercancía sólo cambia de manos una vez. El dinero circula dos veces para hacer posible una sola circulación de la mercancía. Pero aquél sólo circula una vez en cuanto medio de circulación (medio de compra), pues la otra vez circula en cuanto medio de pago, circulación en la que, como ya he explicado anteriormente, no se opera un cambio de lugar simultáneo de mercancía y dinero.

En realidad, cuando el arrendatario sólo posee su producto, pero no dinero, no tiene más posibilidad de comprar su producto que vender previamente su mercancía, hacer que ésta opere su primera metamorfosis antes de poder pagarla como dinero al terrateniente. Pero, aun teniendo esto en cuenta, [nos encontramos con] más cambios de lugar por parte del dinero que por parte de la mercancía. Primero, [se efectúa la operación] M — D; se venden y convierten en dinero 2/5 de la mercancía. Se opera aquí simultáneamente

cambio de mercancía y dinero. Pero este dinero, sin necesidad de que la mercancía cambie, pasa luego de manos del arrendatario a manos del terrateniente. Aquí, [asistimos] a un cambio de lugar del dinero sin que cambie de lugar la mercancía. Es lo mismo que si el arrendatario tuviera un copartner.* Ha recibido el dinero, pero tiene que repartirlo con su copartícipe. O bien los 2/5 son para él más bien lo mismo que si hubiese recibido el dinero un servant ** del arrendatario. Este servant tiene que entregar el dinero al arrendatario, no puede quedarse con él. El paso del dinero de unas manos a otras no expresa, aquí, una metamorfosis de la mercancía, sino una simple transferencia del dinero de manos de su poseedor directo a manos de su propietario. Es lo que puede ocurrir también cuando el primero que recibe el dinero se limita a transportarlo para hacerlo llegar a manos de su employer.*** En este caso, tampoco es el dinero medio de pago, [sino] que pasa simplemente de manos de quien lo recibe y a quien no pertenece a manos de su propietario. * Copartícipe. ** Criado. *** Patrono. Este tipo de cambio de lugar del dinero no tiene absolutamente nada 3ue ver con la metamorfosis de la mercancía, lo mismo que el cambio e lugar que se opera cuando se cambian unas monedas por otras. El medio de pago presupone siempre que quien paga ha recibido una mercancía por la que efectúa el pago a posteriori. Tratándose del arrendatario, etc., no ha recibido esta mercancía, que se halla en sus manos antes de hallarse en manos del terrateniente y que forma parte de su producto. Pero, jurídicamente, sólo adquiere su propiedad al entregar al terrateniente el dinero obtenido a cambio de ella. Cambia su título jurídico sobre la mercancía, pero ésta sigue encontrándose en sus manos, al igual que antes. Lo que ocurre es que antes se limitaba a poseerla y su propietario era el terrateniente. Ahora, tiene en sus manos la propiedad. Y, como es natural, el cambio de forma jurídica, sin que la cosa cambie de mano, no hace que cambie de mano la mercancía misma.

### [3. Sobre la circulación monetaria entre capitalista y obrero]

### [a) Frase absurda acerca del salario como adelanto del capitalista a los obreros. Concepción burguesa de la ganancia como prima al riesgo]

 ( Enseguida nos damos cuenta, a la vista de esto, de cuán absurda

es la frase que trata de “explicar" la ganancia del capitalista diciendo que éste adelanta al trabajador dinero antes de haber convertido en dinero la mercancía.

Primero. Cuando compro una mercancía para consumirla, no obtengo “ganancia” alguna, ya que yo [soy] el comprador y el poseedor de la mercancía [es] su “vendedor”: mi mercancía adopta la forma de dinero y la suya trata de convertirse en él. [En cambio,] el capitalista paga el trabajo después de haberlo consumido, siendo así que otras mercancías se pagan antes de consumirse. Esto responde a la naturaleza peculiar de la mercancía que el capitalista compra y que, en realidad, sólo puede ser entregada después de consumida. El dinero actúa aquí como medio de pago. El capitalista se apropia siempre la mercancía "trabajo” antes de pagarla. Pero el hecho de que sólo la compre para obtener una ganancia al revender su producto, no es una razón para que obtenga esta ganancia. Es [simplemente] un motivo. Sería algo así como si dijéramos: el capitalista obtiene una ganancia en la compra del trabajo asalariado porque se propone obtener esta ganancia al revender su producto. Segundo. Pero el capitalista adelanta al obrero, en dinero, la parte del producto que le corresponde en concepto de salario, eximiendo al obrero del trabajo, el riesgo y el tiempo [que suponen] tener que convertir por sí mismo en dinero la parte de la mercancía que le corresponde como salario. Pues bien, ¿no es natural que el obrero le pague por este trabajo, este riesgo y este tiempo y, por tanto, reciba una parte menor del producto de la que en otro caso le correspondería? De este modo, se echa por tierra toda la relación entre el trabajo asalariado y el capital y se da al traste con la justificación económica de la plusvalía. El resultado del proceso es, en realidad, que el fondo del que el capitalista paga al trabajador asalariado es el propio producto de éste, razón por la cual, de hecho, capitalista y obrero se distribuyen el producto en partes alícuotas. Pero este resultado, de hecho, no tiene absolutamente nada que ver con la transacción entre capital y salario (en que se basa la razón económica de ser de la plusvalía, derivada de las leyes mismas del cambio de mercancías). Lo que el capitalista compra es el poder de disponer temporalmente de la capacidad de trabajo, y lo paga una vez que esta capacidad de trabajo se ha ejercido, se ha materializado en el producto. Como dondequiera que el dinero funciona como medio de pago, la compra-venta precede aquí a la real enajenación del dinero por parte del comprador. Pero el trabajo pertenece al capitalista después de cerrarse aquella transacción, anterior al momento en

que comienza el proceso real de producción. La mercancía que emerge como producto de este proceso le pertenece íntegramente a él. Es él, el capitalista, quien la ha producido con los medios de producción de su pertenencia, comprados por él y con trabajo que le pertenece, aunque aún no lo haya pagado. Es lo mismo que si en su producción no hubiese empleado trabajo ajeno. La ganancia que el capitalista obtiene, la plusvalía realizada por él, proviene precisamente del hedió de que el obrero no le ha vendido trabajo realizado en una mercancía, sino una mercancía que es su propia fuerza de trabajo. Si el trabajador se hubiera enfrentado con él bajo la primera forma, como poseedor de mercancías,90 el capitalista no habría podido obtener ganancia alguna, realizar ninguna plusvalía, ya que, según la ley del valor, se cambian equivalentes, cantidades iguales dé trabajo. El excedente [que] el capitalista [se apropia] nace precisamente del hecho de que lo que ha comprado al obrero no es una mercancía, sino su propia capacidad de trabajo, la cual vale menos que el producto de ella o, dicho en otras palabras, se realiza en más trabajo materializado del que se ha realizado en día misma. Ahora bien, para justificar la ganancia, lo que se hace es cegar su fuente misma y dar al traste con toda la transacción de la que emana. Partiendo de que, de hecho —cuando el proceso tiene un carácter continuo—, el capitalista paga siempre al obrero a costa del propio producto de éste, de que el obrero es pagado siempre con una parte de su propio producto y el adelanto es, por tanto, mera apariencia, se nos dice que el obrero ha vendido al capitalista la parte que le corresponde en el producto antes de convertirse en dinero. (Tal vez antes, incluso, de que fuera capaz de llegar a convertirse en dinero, ya que, aunque el trabajo del obrero se haya materializado en un producto, tal vez se haya realizado solamente un fragmento de la vendible commodity * por ejemplo [solamente] un pedazo de una casa.) El capitalista deja de ser así propietario del producto, destruyéndose con ello todo el proceso gracias al cual ha podido apropiarse gratis el trabajo ajeno. Ahora, se enfrentan, por tanto, dos poseedores de mercancías. El capitalista tiene el dinero y el obrero no le vende [ya] su fuerza de trabajo, sino una mercancía, a saber: la parte del producto en que su propio trabajo se ha realizado.

90 Marx contrapone aquí el obrero, cuya única mercancía es su fuerza de trabajo, al "poseedor de mercancías en la primera forma”, es decir, a un poseedor de mercancías que dispone de mercancías distintas de la misma fuerza de trabajo y destinadas a la venta (cfr. supra, pp. 150 y 154).

* Mercancía vendible.

[El obrero] le dirá ahora [al capitalista]: “De estas 5 libras de hilaza, por ejemplo, 3/5 representan capital constante. Éstas te pertenecen a ti. [Pero] 2/5, es decir, 2 libras representan el trabajo nuevo incorporado por mí. Tienes, por tanto, que pagarme 2 libras. Me debes, por consiguiente, el valor de 2 libras.” Con lo cual no se embolsaría solamente el salario, sino también la ganancia, en una palabra, una suma de dinero equivalente a la cantidad del trabajo añadido, materializado por él bajo la forma de 2 libras [de hilaza]. “Pero”, dice el capitalista, "¿acaso no he adelantado yo el capital constante?” “Well” ** contesta el obrero, “por eso te quedas con 3 libras y me pagas a mí solamente 2.” * Bien “Pero es”, insiste el capitalista, “que tú no podrías materializar tu trabajo, no podrías [dedicarte a] hilar sin contar con mi algodón y mis husos. Y tienes que pagar extra por ello.” "Well”, dice el obrero, “el algodón se habría podrido y los husos se habrían enmohecido si yo no los hubiera empleado en hilar, Las 3 libras de hilaza que tú descuentas sólo representan, ciertamente, el valor de tu algodón y de los husos consumidos en las 5 libras de hilaza y, por tanto, contenidos en dios. Pero ha sido mi trabajo y solamente él, al consumir como tales estos medios de producción, el que ha conservado el valor del algodón y de los husos. Por mi fuerza de trabajo que ha servido para conservar este valor no te cargo nada, ya que no me cuesta ningún tiempo de trabajo extra, aparte de la labor misma de hilar, por la que recibo las 2 libras. Se trata de un don natural de mi trabajo, que a mí no me cuesta nada pero que conserva el valor del capital constante. Pero, así como yo no tengo por qué cargarte nada [por esto], tampoco tú debes cargarme nada [a mí] por el hecho de que no habría podido hilar sin husos y sin lana. Si nadie hilase, tus husos y tu lana no valdrían tampoco un ardite.”

El capitalista, viéndose acosado, [replica]: “Las 2 libras de hilaza valen en realidad 2 chelines. Es el tiempo de trabajo tuyo que representan. Pero, ¿quieres que te las pague antes de haberlas vendido? Es posible que no llegue a venderlas. Es un riesgo [que corro], el riesgo núm. I. En segundo lugar, puede ocurrir que las venda por menos de su precio: riesgo núm. II. Y, en tercer lugar, en el mejor de los casos, todavía necesito tiempo para venderlas. ¿Acaso voy a asumir gratis para ti ambos riesgos y, encima, cargar con la

pérdida de tiempo? La gratuidad es la muerte.” “Wait a bit”,* contesta el obrero, “¿cuál es la relación que nos une? Nos enfrentamos el uno al otro como poseedores de mercancías, tú como comprador y nosotros como vendedores, pues tratas de compramos la parte que nos corresponde en el producto, las 2 libras, que, en realidad, no contienen otra cosa que nuestro propio tiempo de trabajo materializado. Y ahora vienes y sostienes que debemos venderte nuestra mercancía en menos de su valor, con lo que llegaríamos al resultado de que sacarías de la mercancía más valor del que ahora posees en dinero. El valor de nuestra mercancía es = 2 chelines. Pretendes pagar por día solamente 1 chelín, con lo que —puesto que 1 chelín encierra el mismo tiempo de trabajo que 1 libra de hilaza— volverías a embolsarte el mismo valor que el entregado en cambio. Y nosotros, por nuestra parte, obtendríamos, en vez de un equivalente, la mitad de él, en vez del equivalente de 2 libras de hilaza, el equivalente de 1 libra solamente. ¿Y en qué basas esta pretensión, contraria a la ley del valor y del cambio de las mercancías en consonancia con sus valores? ¿En qué? En que tú eres el comprador y nosotros somos los vendedores, en que nuestro valor existe bajo la forma de la hilaza, de la mercancía, mientras que el tuyo existe bajo la forma del dinero, en que se enfrentan el mismo valor, de una parte en forma de hilaza y de la otra en forma de dinero. Pero esto, mi caro amigo, no pasa de ser un simple cambio de forma, que afecta a la representación del valor, pero que deja la magnitud de valor intacta. ¿O acaso te dejas llevar de la pueril creencia de que toda mercancía se vende por debajo de su precio, es decir, en menos de la suma de dinero que representa su valor, porque adquiere un valor mayor al traducirse en dinero? No, señor mío, no adquiere mayor valor, pues la magnitud de su valor no varía, sino que se limita a representarse puramente como valor de cambio. * Aguarda un poco.

"Párate a pensar, por lo demás, caro amigo, a qué cosas tan desagradables te expondrías [de otro modo]. En efecto, tu afirmación equivale a decir que el vendedor de la mercancía tiene que venderla siempre al comprador en menos de lo que vale. Así te sucedía a ti, ciertamente, cuando nosotros no te vendíamos todavía nuestra mercancía, sino nuestra fuerza de trabajo. La comprabas, ciertamente, por su valor, pero comprabas nuestro trabajo mismo por debajo del valor representado por él. Pero, dejemos estar este desagradable recuerdo. Gracias a Dios, hemos logrado salir ya de esta posición desde que —merced a tu propia decisión— no te vendemos ya nuestra fuerza

de trabajo como mercancía, sino la mercancía misma producto de nuestro trabajo. Volvamos ahora a las consecuencias desagradables a que tú te expones. La nueva ley proclamada por ti según la cual el vendedor, para convertir su mercancía en dinero, no paga con su propia mercancía, mediante el cambio de su mercancía por dinero, sino vendiendo la mercancía en menos de lo que vale; esta ley al amparo de la cual el comprador defrauda siempre al vendedor, tiene forzosamente que regir del mismo modo para todos los compradores y todos los vendedores. Supongamos que accedemos a tu propuesta, pero a condición de que te sometas a la ley que tú mismo has creado, es decir, a la ley de que el vendedor tiene que entregar gratis al comprador una parte de su mercancía a cambio de que éste se la convierta en dinero. Supongamos, pues, que tú compras por 1 chelín nuestras 2 libras, equivalentes a 2 chel., beneficiándote así con 1 chelín, es decir, con el 100 por 100. En vista de ello, se encontrar en tu poder 5 libras de hilaza con valor de 5 chel., después de habernos comprado las 2 libras que a nosotros nos pertenecen. Tú crees haber hecho [, con ello,] un buen negocio. Quieres vender por 5 che], las 5 libras, que sólo te han costado 4. ‘¡Alto ahí!’, dice tu comprador. ‘Tus 5 libras de hilaza son una mercancía y tú eres el vendedor. Yo poseo el mismo valor en dinero y soy comprador. Por tanto, según la ley reconocida por ti, tendré que beneficiarme contigo en el 100 por 100. Esto quiere decir que deberás venderme las 5 libras de hilaza un 50 por 100 por debajo de su valor, [es decir,] por 2 ½ chel. Te entregaré, por tanto, 2 chel. y medio, obteniendo a cambio de ello, una mercancía que vale 5 chel. y beneficiándome contigo en el 100 por 100, pues lo que vale para uno tiene que valer también para el otro.’ ”He ahí, pues, mi caro amigo, a dónde conduce tu nueva ley; no habrías conseguido, pues, más que engañarte a ti mismo, ya que, después de ser por un momento comprador, pasas enseguida a ser vendedor. Y, llegado el caso, saldrías perdiendo, como vendedor, más de lo que has logrado ganar como comprador. ¡Fíjate bien en lo que sucede! Antes de que existan las 2 libras de hilaza que ahora tratas de comprarnos a nosotros, ¿no has necesitado hacer otras compras, sin las cuales jamás habrían podido llegar a existir las 5 libras de hilaza? ¿No has necesitado comprar antes algodón y husos, representados ahora en las 3 libras de hilaza?

Has tenido que enfrentarte, en su momento, con los cotton jobbers * de Liverpool y con el throstle fabricant ** de Oldham como vendedores, ellos, y tú como comprador, ellos representando a la mercancía y tú al dinero,

exactamente en la misma relación en que ahora tenemos el honor o la desgracia de enfrentamos nosotros y tú. ¿Y no crees que el sharp cotton jobber *** y tu jovial compare **** de Oldham se habrían reído de ti si hubieras expuesto ante ellos la pretensión de que te cedieran gratis una parte de su algodón y de sus husos o, lo que es lo mismo, de que te vendieran estas mercancías por debajo de su precio (y de su valor) por el hecho de que conviertas su mercancía en dinero y ellos conviertan tu dinero en mercancía, es decir, porque ellos sean vendedores y tú comprador? Ellos no arriesgan nada, ya que reciben el dinero contante, el valor de cambio bajo su forma pura y sustantiva. Pero tú, en cambio, ¡qué riesgo [afrontas]! Primero, el de convertir los husos y el algodón en hilaza, todos los riesgos [propios] del proceso de producción y, además y por último, el riesgo de volver a vender la hilaza, de convertirla nuevamente en dinero. ¿El riesgo de no saber si lo venderás por lo que vale o por encima o por debajo de su valor? El riesgo de no venderlo en absoluto, de no poder volver a convertirlo en dinero; and as to its quality as twist, you aidn’t core a straw for it. You did not eat twist, nor drink it, nor have any use whatever for it except selling it.† Y, en todo caso, la pérdida de tiempo que representa el volver a convertir la hilaza en dinero y, por tanto, implícitamente, los husos y la lana. ‘Old boy’, †† te contestarían tus compéres, ††† ‘don’t make a fool of yourselves. Don’t talk nonsense. What the devil do we core what you propase turning our cotton and our spindles to? What use you destine them for Burn them, hang them, if you Uke, throw them to the dogs, but pay them! The ideal We are to make you a present of our goods because you have set up as a cotton spinner, and seem not to feel quite at yow ease in that Une of business, and magnify yourself its risks and perilous chances! Give up cottonspinning, or don’t come into the market with such preposteroos ideas,’” †††† * Corredores de algodón. ** Fabricante de husos. *** Taimado corredor de algodón. *** Compadre. † Y, en cuanto a su cualidad de hilaza, no tienes por qué preocuparte de ella. No comes ni bebes hilaza ni esto te sirve para nada útil, como no sea para venderlo. †† Viejo. ††† Compadres. †††† No seáis estúpidos. No digáis tonterías. ¿Qué demonios nos interesa saber lo que os propongáis hacer de nuestro algodón y de nuestros husos, el empleo a que queráis destinarlos? Haced de ellos lo que queráis, negadles fuego, si queréis, mandadlos al diablo, echadlos a los perros, pero pagadlos. ¡Vaya ocurrencia! ¿Pretendéis que os regalemos lo que nos pertenece porque os habéis metido a hilanderos y no os sentís, al parecer, muy a gusto en ese oficio y abultáis vuestros riesgos y vuestros peligros? {Abandonad esa ocupación o no nos vengáis con esas monsergas! Así apostrofado por los obreros, el capitalista replica, con una elegante sonrisa: “Se ve que habéis oído campanas, pero no sabéis dónde. Habláis de cosas que no entendéis. ¿Acaso creéis que he pagado en dinero contante al ruffian * de Liverpool y al chap ** de Oldham? The devil I did.*** Les he

pagado en letras de cambio, y el cotton **** del ruffian de Liverpool estaba in point af fact spun and sold befare his bill fell due. † Pero la cosa, con vosotros, es muy distinta. Vosotros queréis dinero contante y sonante.” * Rufián, ** Viejo. *** ¡Ni por pienso! **** Algodón. † En realidad hilado y vendido antes de que su letra venciera.

“Very well”, dicen los obreros, "¿y qué hicieron with your bilis †† el ruffian de Liverpool y el chap de Oldham?" “What they were doing therewith?”, ††† dice el capitalista. “Stupid question! They lodged them with their bankers and eot them there discounted.” †††† †† Con tus letras. ††† ¿Qué hicieron con ellas? †††† ¡Estúpida pregunta! Las llevaron a sus banqueros, para que se las descontaran. “¿Y cuánto pagaron al banquero?" “Let me see! Money is now very cheap. 1 think they paid something like 3 p.c. discount; that is to say not 3 p.c. on the sum, but they paid so much on the sum for the time the bill was running as would have come up to 3 p.c. on the whole matter if the bill had run for a whole year.” a a Dejadme ver. El dinero es ahora muy barato. Creo que han pagado algo así como el 3 por 100 de descuento; es decir, no él 3 por 100 sobre la suma, sino que han pagado por esta suma durante el tiempo del vencimiento, como correspondería a la tasa del 3 por 100 si la letra tardara un año entero en vencer. "Still better”, say the working men. “Pay us 2 sh., the value of our commodity —or say 12 sh. as we have dealt to-day per day, but we will deal per week. But take away from that sum 3 p.c. per annum for fourteen days."aa aa Mejor todavía, dicen los trabajadores. Páganos 2 chel., el valor de nuestra mercancía, o digamos 12 chel., ya que calculamos por días, aunque preferimos tratar por semanas. Pero deduciendo de esta suma el 3 por 100 por afio para los catorce días. “But this bill is too smoIT’, says the capitalist, “to be discounted by any banker.” aaa aaa Pero esta letra sería demasiado pequeña, dice el capitalista, para ser descontada por un banquero. “Well’’, reply the working men, “we are 100 men. Thus you have to pay to us 1 200 sh. Give us a bill for them. This makes 60 £ and is not too small a sum to be discounted; but besides, as you discount it yourself, the sum must not be too small yor you, since it is the identical sum whence you pretend to derive your profit upon us.§ El descuento sería insignificante. Y como así obtendríamos íntegra la mayor parte de nuestro producto, pronto llegaríamos a un punto en que no necesitaríamos de tu descuento. Como es natural, no vamos a darte más crédito que el que te da tu stock jobber * por catorce días.” § Bien, replican los trabajadores. Somos 100 hombres. Tienes que pagamos, pues, 1.200 chel. Daños una letra por esa cantidad. No creemos que 60 libras esterl. sean una suma demasiado pequeña para ser descontada; además, como la descontarás tú mismo, la suma no resultará demasiado pequeña para ti, ya que es la misma de la que tratas de deducir la ganancia obtenida de nosotros. * Corredor de bolsa.

Si el salario (echando totalmente por tierra la relación, [que le sirve de base]) se deriva del descuento sobre la parte del valor del producto total que a ellos [a los obreros] les pertenece —por el hecho de que el capitalista les paga de antemano esta parte en dinero—, tendría que entregarles letras a muy corto plazo como aquellas en que paga, por ejemplo, al cotton jobber, etc. El obrero obtendría [así] la mayor parte de su producto y el capitalista dejaría muy pronto de serlo. De propietario del producto se convertiría, simplemente, en banquero de los trabajadores. Por lo demás, si el capitalista asume el riesgo de [tener que] vender la mercancía por debajo de su valor, tiene, en cambio, la posibilidad de llegar a venderla en más de lo que vale. Si el producto resulta invendible, lanzará a la calle al obrero. Y, caso de tener que vender durante largo tiempo por debajo del precio de mercado, hará que el salario descienda por debajo del nivel medio y reducirá la jornada de trabajo. Asume, pues, el mayor de los riesgos. Tercero. A nadie se le ocurrirá [decir] que el arrendatario, porque tenga que pagar la renta en dinero, o el capitalista industrial, porque deba pagar los intereses en dinero, es decir, para poder pagarlos, necesite convertir previamente en dinero su producto y que, por esa razón, pueda deducir una parte de su renta o de sus intereses.)

### [b) Mercancías que el obrero compra al capitalista. Reflujo del dinero que no expresa reproducción alguna]

En la parte del capital que circula entre el capitalista industrial y el obrero (y, por tanto, en la parte del capital circulante igual al capital variable) encontramos también un reflujo del dinero hacia su punto de partida. El capitalista paga al obrero su salario en dinero; el obrero, con este [dinero], compra mercancías al capitalista, lo que hace que el dinero refluya a éste. (En la práctica, al banquero del capitalista. Pero, en realidad, los bankers representan a todo el capital frente a los capitalistas individuales, al capital en su conjunto, siempre y cuando que se exprese en dinero.) Este reflujo no acusa de por sí reproducción alguna. El capitalista compra con dinero trabajo al obrero y, con el mismo dinero, compra el obrero mercancías al capitalista. El mismo dinero actúa, primero, como medio de compra del trabajo y luego como medio de compra de la mercancía. Y si refluye al capitalista es porque

éste aparece primero como comprador y luego y frente a las mismas partes, como vendedor. Como comprador, [el dinero] se aleja de él y como vendedor retorna a él de nuevo. El obrero, por el contrario, aparece primeramente como vendedor y más tarde como comprador, lo que quiere decir que primeramente recibe dinero y posteriormente se desprende de él, mientras que, frente a él, el capitalista desembolsa primero el dinero y luego lo recibe.

En el capitalista se da aquí el movimiento D — M — D. Compra con el dinero una mercancía (la fuerza de trabajo); con el producto de esta fuerza de trabajo (mercancía) compra dinero o vuelve a vender este producto a su anterior vendedor, al obrero. El obrero, por el contrario, representa la circulación M—D — M. Vende su mercancía (la fuerza de trabajo) y, con el dinero en que la ha vendido, vuelve a comprar una parte de su propio producto (mercancía). Podría decirse, ciertamente, que el obrero vende por dinero una mercancía (la fuerza de trabajo), invierte este dinero en mercancías y vuelve a vender su fuerza de trabajo, razón por la cual representa también [el movimiento] D — M — D; y, como el dinero fluctúa constantemente entre él y el capitalista, podría decirse con la misma razón, según que nos coloquemos en el punto de vista de uno o. de otro, que tanto él como el capitalista representan el movimiento D — M — D. Sin embargo, el capitalista es el comprador. La renovación del proceso parte de él, y no del obrero, mientras que el reflujo del dinero es necesario, puesto que el obrero necesita comprar medios de vida. Aquí, como en todos los movimientos en que D — M — D expresa, de un lado, la forma de la circulación y, de otro lado, M — D — M, vemos que la finalidad del proceso de cambio es, de una parte, el valor de cambio, el dinero y, por tanto, el incremento de éste, y, de otra parte, el valor de uso, el consumo. Esto es también lo que ocurre con el reflujo del dinero en el primero de los dos casos señalados, donde D — M — D, visto por el lado del arrendatario, es M — D — M visto por el lado del terrateniente, a la vista [del hecho] de que el D con que compra el arrendatario, la forma monetaria de la renta de la tierra, es ya, al mismo tiempo, el resultado de M — D, la forma transfigurada de la parte del producto que au fond * pertenece en especie al terrateniente. * En el fondo. Este [movimiento] D — M — D, que [en la relación] entre obrero y capitalista se Emita a expresar el reflujo del dinero en cuanto al dinero invertido [por éste] en salarios, no expresa en y de por sí proceso alguno de reproducción, sino solamente que el comprador vuelve a ser vendedor, con

respecto a las mismas partes. Y tampoco expresa el dinero como capital, de tal modo que [como en] D — M — D’ el segundo IX exprese una suma de dinero mayor que el primer D, es decir, que D represente valor que se valoriza (capital). Es más bien simple expresión del reflujo formal de la misma suma de dinero (y, a veces, con frecuencia, incluso menor) como su punto de partida. (Por capitalista debe entenderse aquí, of course,** la clase capitalista.) Sería, pues, falso que yo dijera, en la primera parte,91 que la forma D — M — D tiene que ser necesariamente D — M — D’. Puede [también] expresar simplemente la forma del reflujo del dinero, como yo mismo señalaba ya allí, al explicar la circulación del dinero como el mismo punto de partida [por el hecho] de que el comprador se convierte de nuevo en vendedor.92 ** Naturalmente.

No es mediante este reflujo como el capitalista se enriquece. Ha pagado, por ejemplo, 10 chel. en concepto de salario. El obrero le compra mercancías por estos 10 chel. [El capitalista] le entrega al obrero mercancías por 10 chel. a cambio de su fuerza de trabajo. Si le entregara en especie víveres por un precio de 10 chel., no se operaría circulación monetaria alguna ni tampoco, por tanto, un reflujo del dinero. Por tanto, este fenómeno del reflujo no tiene nada que ver con el enriquecimiento del capitalista, el cual sólo emana [del hecho] de que, en el mismo proceso de producción, el capitalista se apropia más trabajo del que ha invertido en el salario, razón por la cual su producto es mayor que el costo de producción de éste, mientras que el dinero que paga al obrero no puede, en ningún caso, ser inferior a la suma con que el obrero le compra mercancías. Este reflujo formal tiene aquí muy poco que ver con el enriquecimiento y, por tanto, no expresa para nada a D como capital, del mismo modo que en el reflujo del dinero desembolsado [para pagar] la renta, los intereses o los impuestos, no se contiene para nada un incremento o una sustitución del valor. D — M — D, en cuanto representa el reflujo formal del dinero al

91 Marx se refiere a los dos primeros apartados de la sección "Dinero” de su obra Contribución a la crítica de la economía política. 92 Referencia al siguiente pasaje de Contribución a la crítica de la economía política: "El dinero que han desembolsado como compradores retorna a sus manos, tan pronto como vuelven a actuar como vendedores de mercancías. De este modo, la constante renovación de la circulación de mercancías se refleja en el hecho de que el dinero no sólo rueda constantemente de mano en mano por toda la superficie de la sociedad burguesa, sino que, al mismo tiempo, describe un conjunto de diferentes pequeños ciclos, partiendo de puntos infinitamente distintos para retornar a los mismos puntos y repetir de nuevo el mismo movimiento” (p. 102 de la ed. alemana, Berlín, Dietz, 1951).

capitalista, expresa solamente que su asignación extendida en dinero, ha sido ya realizada en su propia mercancía. Como ejemplos de la falsa interpretación dada a esta corriente del dinero —a este reflujo del dinero a su punto de partida— véase más arriba Destutt de Tracy.93 Como segundo ejemplo, con especial aplicación a la circulación monetaria entre el obrero y el capitalista, podemos citar también a Bray.94 Por último, en lo que se refiere al capitalista prestamista de dinero, [tenemos] a Proudhon.95 Esta forma del reflujo D — M — D [se da] dondequiera que el comprador es de nuevo vendedor y, por tanto, en todo el capital comercial, donde todos los comerciantes se compran unos a otros para volver a vender y compran para volver a comprar. Es posible que el comprador — D — no venda la mercancía, arroz por ejemplo, más cara de lo que la ha comprado; puede ocurrir, incluso, que tenga que venderla por debajo de su precio. De este modo, nos encontraríamos aquí con un simple reflujo del dinero porque la compra se trueca en venta, sin [necesidad de] que el dinero funcione como valor que se valoriza, [como] capital. Otro tanto [ocurre], por ejemplo, en el cambio de capital constante. El constructor de maquinaria compra hierro al productor de este metal y le vende una máquina. En este caso, refluye el dinero. Éste se ha desembolsado como medio de compra del hierro. Sirve luego al productor de hierro como medio de compra de la máquina y refluye así al fabricante de ésta. Obtendrá [así] el hierro correspondiente al dinero desembolsado y entregará por el dinero recibido la máquina [correspondiente]. El mismo dinero ha puesto aquí en circulación su doble valor. Por ejemplo, el fabricante de maquinaria ha comprado hierro por 1.000 libras esterl. Sumado el valor del hierro al de la maquinaria arrojan 2.000 libras esterl. Pero, de este modo, habría que poner

93 V. supra, pp. 246-258. Cfr. además El capital, tomo II, caps. XX, XIII, "Teoría de la reproducción de Destutt de Tracy”. 94 El apartado sobre Bray figura en las pp. 441-444 del cuaderno X del manuscrito. Este apartado quedó inconcluso y no se habla en él de la circulación monetaria entre obreros y capitalistas. Sobre las ideas de Bray acerca de la esencia y el papel del dinero, cfr. el manuscrito de Marx de 1847, “El salario” (en Marx-Engels, Escritos económicos varios, trad. W. Roces, México 1962, pp. 164 ss.); Marx, Grundrisse der Kritik der politischen Oékonomie, Berlín 1953, pp. 55, 690, 754; carta de Marx a Engels de 2.IV.58; Contribución a la crítica de la economía política, ed. alem., Berlín 1951, pp. 86 s. 95 En pp. 428 y 437 del cuaderno X del manuscrito (v. supra, pp. 301 s), traza Marx una breve caracterización de las ideas de Proudhon sobre este problema.

en movimiento 3.000 libras: 1.000 en dinero, 1.000 en maquinaria y 1.000 en hierro. Si los capitalistas cambiasen en especie, cambiarían de manos las mercancías, sin necesidad de desembolsar un solo centavo.

Y lo mismo ocurriría si operasen entre sí por medio [del mecanismo] de la compensación y empleasen el dinero [solamente] como medio de pago. Cuando lo que circula es papel-moneda o dinero fiduciario (billetes de banco), sólo cambia una cosa. Ahora, existen 1.000 libras esterl. en billetes de banco, pero no tienen ningún valor intrínseco. En todo caso, siguen existiendo aquí [1.000 libras esterl.] por partida triple: 1.000 libras en hierro, 1.000 en maquinaria y 1.000 en billetes de banco. Pero estas [1.000 libras] por partida triple sólo existen, como en el primer caso, porque el fabricante de maquinaria tenía [1.000 libras esterl.] por partida doble, una máquina por [valor de] 1.000 libras y dinero —en oro y plata o en billetes de banco— por otras 1.000. En ambos casos [tenemos que] al productor de hierro sólo le restituye el número dos (d dinero) porque se ha limitado a recibirlo en vista de que el fabricante de maquinaria, en cuanto comprador, no vuelve a actuar directamente como vendedor, no ha pagado en mercancías la primera mercancía, el hierro, sino que la ha pagado en dinero. Cuando la paga en [otra] mercancía, es decir, cuando vende [otra] mercancía al productor de hierro, éste le devuelve dinero, pues [de otro modo] le pagaría dos veces, una en dinero y otra en mercancías. El oro o el billete de banco representan en ambos casos la forma transfigurada de una mercancía que antes había sido comprada por el fabricante de maquinaria o comprada por otro o convertida en dinero, aunque no fuese comprada (como es el caso del ingreso) de una mercancía representada por el terrateniente (sus antecesores, etc.).96 Por tanto, aquí el reflujo del dinero sólo expresa una cosa, y es que [quien] ha desembolsado o

96 Las palabras puestas entre paréntesis registran pensamientos que Marx se proponía desarrollar. Todo parece indicar que quería referirse a la concepción apologética de Qnesnay acerca de la propiedad privada sobre la tierra. Según esta concepción, el derecho del propietario sobre la tierra se basaba en la afirmación de que sus antepasados habían hecho la tierra virgen apta para el cultivo. En el cap. X de la sección segunda del Anti-Dühring, redactado por Marx, se resume así esta idea de los fisiócratas: “... según el derecho natural, su verdadera función” (es decir, la del terrateniente) "consiste precisamente en ‘velar por la buena administración y por los gastos para la conservación de su herencia’ o... en los avances foncières..., es decir, en los desembolsos necesarias para preparar la tierra y dotar a la finca arrendada de todas las pertenencias que permitan al arrendatario consagrar todo su capital exclusivamente al cultivo efectivo.” (Engels, AntiDühring.)

lanzado a la circulación el dinero para [pagar] la mercancía lo recupera mediante la venta de otra mercancía puesta en circulación por él. Las mismas 1.000 libras esterl. de nuestro ejemplo pueden circular entre capitalistas pasando por cuarenta y cincuenta manos en un solo día, con lo cual sólo se efectuaría una transferencia de capital de unos a otros. La máquina [pasa a manos] del productor de hierro, el hierro a manos del agricultor, el trigo a manos del fabricante de algodón o de aguardiente, etc. A la postre, [las 1.000 libras esterl.] podrían refluir de nuevo a manos del fabricante de maquinaria, volver de éstas a manos del productor de hierro, y así sucesivamente, circulando así un capital de más de 40.000 libras esterl. y revirtiendo continuamente de nuevo hacia el [primero] que las desembolsó. El señor Proudhon concluye de aquí que la parte de la ganancia obtenida con estas 40.000 libras que se traduce en los intereses del dinero y que, por consiguiente, es pagada por los diferentes capitalistas —por ejemplo, por el fabricante de maquinaria al hombre que le ha prestado 1.000 libras, por el productor de hierro a quien le ha prestado otras 1.000 libras, que hace tiempo ha gastado en carbón, etc., o en salarios, etc.—, que estas 1.000 libras esterl. arrojan todos los intereses que podrían rendir las 40.000 libras. Es decir, a base del 5 por 100, 2.000 libras esterl. De donde deduce, acertadamente, que las 1.000 libras esterl. han aportado el 200 por 100. |Y éste es el crítico de la economía par excellence! 1 1 El pasaje de Proudhon a que más arriba se hace referencia dice asi: “La cuma de los créditos hipotecarios, según los autores mejor informados, asciende a 12.000 millones, aunque algunos la cifran en 16.000 millones; la de los créditos escriturarios, a menos de 6; la comandita aproximadamente a 2, la deuda pública a 8.000 millones. En total, 28.000 millones. Todas estas deudas, nótese bien, provienen de dinero prestado o que se supone haber sido prestado, al 4, al 5, al 6, al 8, al 12 y hasta al 15 por ciento. Tomaremos como promedio de interés, en lo que se refiere a las tres primeras categorías, el 6 por 100, lo que da un total de 1 200 millones sobre 20.000 millones. Añádanse a esto los intereses de la deuda pública, que hacen, aproximadamente, 400 millones; en total, 1 600 millones de intereses anuales por un capital de 1.000 millones” (p. 152). También 160 por ciento. Pues “la suma del dinero al contado, que no quiero decir que exista en Francia pero que sí circula, incluyendo el estado de caja del banco, no excede, según los cálculos más extendidos, de 1.000 millones” (p. 151). “Cuando se pone fin al cambio, el dinero queda de nuevo disponible y, por tanto, en condiciones de ser prestado de nuevo... Del hecho de que el capital monetario refluye siempre a su fuente, pasando de cambio en cambio, se deduce que la relocación, ejecutada siempre por la misma mano, aporta siempre ganancias a la misma persona” (pp. 153 s.) (“Gratuité du crédit. Discussion entre M. Fr. Bastiat et M. Proudhon", París, 1850.97 /437//

Pero, aunque D — M — D, tal como lo expresa la circulación monetaria

97 En el cuaderno XV, pp. 935-937 del manuscrito, Marx critica la concepción vulgar de Proudhon sobre el papel del capital monetario y sobre la esencia del interés, expuesta en su libro Gratuité du crédit.

entre capitalista y obrero, no indique de por sí un acto de la reproducción, sí lo indica la continua repetición de este acto, la continuidad del reflujo. Ningún comprador puede actuar constantemente como vendedor sin la reproducción de las mercancías que vende. Y esto es aplicable, desde luego, a todos los que no viven de una renta, de intereses o de impuestos. Pero, en una parte, si se trata de cerrar el acto, se produce siempre el reflujo D — M — D, como ocurre con el capitalista en sus relaciones con el obrero o con el terrateniente y el rentista (por este lado, el mero reflujo). En otra parte, el acto [queda] ya consumado cuando esta parte vende la mercancía y ha recorrido, por tanto, [el movimiento] M —D —M, como [ocurre] con el obrero. Es este acto el que constantemente renueva. Su iniciativa es constantemente la de vendedor, no la de comprador. Y lo mismo [podemos decir] con respecto a toda la circulación monetaria, que indica meramente desembolso del ingreso. El mismo capitalista, por ejemplo, consume anualmente cierta cantidad. Ha convertido su mercancía en dinero para poder invertir este dinero en mercancías que aspira a consumir definitivamente. Aquí, tenemos [el movimiento] M — D — M y no se opera reflujo alguno hacia él, sino hacia el vendedor (hacia el shopkeeper,* por ejemplo), a quien el desembolso del ingreso repone su capital. * Tendero.

Ahora bien, hemos visto que se ha operado un cambio, una circulación de ingreso por ingreso. El carnicero le compra pan al panadero; el panadero le compra carne al carnicero, y ambos se comen su ingreso. La carne que come el mismo carnicero y el pan que come el mismo panadero, no lo pagan. Cada uno de ellos consume en especie esta parte de su ingreso. Pero cabe la posibilidad de que la carne que el panadero le compra al carnicero no reponga a este capital, sino ingreso, la parte de su carne vendida que no representa solamente su ganancia, sino la parte de ésta que él mismo se propone consumir como ingreso. Y también es desembolso de su ingreso el pan que el carnicero le compra al panadero. Si ambos llevan cuentas entre sí, uno de los dos tendrá que pagar la diferencia. En cuanto a la parte balanceada de sus mutuas compras y ventas, no media circulación monetaria alguna. Pero, suponiendo que el panadero tenga que pagar la diferencia y que ésta represente para el carnicero un ingreso, el panadero gastará su dinero en otros artículos de consumo. Supongamos que se trate de 10 libras esterl., que paga al sastre. Si estas 10 libras representan para el sastre un ingreso, las gastará de un modo análogo. Comprará con ellas pan, etc. Con lo cual el dinero

refluirá al panadero, pero ya no como reposición de un ingreso, sino del capital. Otro problema que debe plantearse [es el siguiente]. En [el movimiento] D — M — D, tal como el capitalista lo efectúa, [es decir,] como valor que se valoriza a sí mismo, el capitalista extrae de la circulación más dinero del que pone en ella. (Esto era lo que en realidad buscaba el atesorador, pero sin lograrlo, ya que éste no extrae de la circulación, en forma de oro y plata, más valor del que ha puesto en ella en forma de mercancías. Posee [simplemente] más valor en forma de dinero, mientras que antes poseía más valor en forma de mercancías.) [Supongamos que] todos los costos de producción de su mercancía equivalgan a 1.000 libras esterl. y que la venda en 1 200 libras, porque en su mercancía se contenga ahora el 20 por ciento = 1/5 de trabajo no retribuido, que vende, a pesar de no haberlo pagado. Ahora bien, ¿cómo es posible que todos-los capitalistas [en su conjunto], que la clase capitalista industrial, extraigan constantemente de la circulación más dinero del que han metido en ella? En primer lugar, podemos decir, por otra parte, que el capitalista pone constantemente más dinero del que extrae. Su capital fijo tiene que ser pagado. Pero sólo lo vende a medida que lo consume, fragmentariamente. Y sólo en una pequeña parte entra [el capital fijo] en el valor de la mercancía, al paso que entra íntegramente en el proceso de producción de ella. Si [el capital fijo] circula a lo largo de 10 años, de tal modo que sólo entre 1/10 de él, anualmente, en la mercancía, por los 9/10 restantes no hará circular ningún dinero, ya que no entrará en la circulación en forma de mercancía. Esto es una cosa. Este problema lo examinaremos más adelante.98 Por el momento, volvamos a Quesnay.

Pero, antes, otra cosa. El reflujo de los billetes de banco a un banco que descuenta [documentos] o hace advances * en billetes, es un fenómeno totalmente distinto que el de los reflujos de dinero de que hemos venido hablando hasta aquí. En este caso, se anticipa la transformación de la mercancía en dinero. La mercancía cobra la forma de dinero antes de ser vendida y tal vez antes [incluso] de ser producida. Y puede darse también el caso de que ya haya sido vendida (por medio de una letra [de cambio]). En todo caso, no ha sido aún pagada, no ha vuelto a convertirse todavía en dinero.

98 Este problema es estudiado a fondo en el tomo II del Capital, caps. XVII, XX (apartados V y XII) y XXI (apartado, "Atesoramiento”).

Así, pues, esta transformación es, desde luego, anticipada. Tan pronto como se venda (o deba ser vendida) la mercancía, refluye el dinero al banco, ya sea en sus propios billetes, que en este caso se retiran de la circulación, o en billetes ajenos, en cuyo caso éstos se cambian (entre los bankers') por los suyos propios, de tal modo que ambas (clases de billetes) son retiradas de la circulación, refluyen a su punto de partida o [se convierten] en oro y plata. Si estos metales se requieren para los billetes de banco que se hallen en manos de otros, refluyen los billetes. Si los billetes no encuentran conversión, circulará una cantidad proporcional menor de oro y plata atesorada ahora en el banco en vez de los billetes. * Anticipos. En todos estos casos, el proceso es el siguiente. La existencia del dinero (la transformación de la mercancía en dinero) se había anticipado. Tan pronto como se convierte realmente en dinero, se convierte en dinero por segunda vez. Pero esta segunda existencia suya como dinero refluye, se reembolsa, repone su primera existencia en cuanto dinero, retorna de la circulación al banco. Es tal vez el mismo idéntico volumen de billetes el que expresa su segunda existencia como dinero, lo mismo que había expresado la primera. Por ejemplo, ha sido descontada la letra de cambio al fabricante de hilaza. Éste había recibido la letra del tejedor y la ha pagado con 1.000 libras esterl. de carbón, algodón, etc. Las distintas manos por las que estos billetes pasan en pago de sus mercancías acaban invirtiéndolos en lienzo y, por este camino, llegan los billetes al tejedor, quien el día del vencimiento paga con billetes idénticos al hilandero, el cual los devuelve al banco. No es necesario, en modo alguno, que la segunda transformación (póstuma) de la mercancía en dinero —después de su conversión anticipada— se efectúe en otro dinero que la primera. Y esto suscita la apariencia de que, en realidad, el hilandero no ha recibido nada, ya que ha concedido en préstamo billetes y el proceso llega a su término cuando le son devueltos y remitidos al emitente. Pero, en realidad, este billete es idéntico al que ha servido entre tanto como medio de circulación y medio de pago, y el hilandero se ha valido de él, en parte, para cubrir sus deudas y, en parte, para comprar las mercancías que necesita para la reproducción de la hilaza, realizando con ello (mediante la explotación del obrero) una plusvalía, parte de la cual tiene que reintegrar al banco. Y también en dinero, puesto que refluye a él más de lo que desembolsó, anticipó, invirtió. ¿Cómo? [Esto] cae ya dentro del problema que momentáneamente ha

quedado en suspenso.99

### [4. Circulación entre arrendatario y manufacturero, según el “Tableau économique’’]

Volvamos, pues, a Quesnay. Veamos ahora los actos de circulación tercero y cuarto. P (el terrateniente) compra a S (clase estéril, manufacturier)100 mercancías manufacturadas por [valor de] 1.000 millones (línea a-c del Tableau).101 Aquí, circula el dinero, los 1.000 millones, mercancías por esta cantidad. <Porque se produce un cambio en una sola vez. Si P comprase a S poco a poco y recibiese también poco a poco su renta de F (del farmer *), sería posible comprar los 1.000 millones de mercancías manufacturadas con 100 millones, por ejemplo, solamente. En efecto, P compra a S mercancías manufacturadas por 100 millones; S compra a F víveres por la misma cantidad; F paga 100 millones a P; y si esto se hiciera diez veces seguidas, habrían pasado de S a P, de F a S y de F a P mercancías por valor de 100 millones multiplicados por 10. Y toda la circulación se habría mantenido con 100 millones [de circulante]. Pero si F paga de una vez la renta, una parte de los 100 millones que se hallan en poder de S y otra parte de los 100 millones que, a su vez, se encuentran en posesión de S podrán descansar en sus arcas, mientras que otra parte se pone en circulación.> Ha pasado ahora de S a P mercancía por valor de 100 millones y, a cambio de ello, pasan de P a S 1.000 millones en dinero. Se trata de una circulación simple. El dinero y las mercancías se limitan a cambiar de manos en dirección inversa. Pero, aparte de los 1.000 millones de víveres que los arrendatarios han vendido a P, entrando con ello en [la órbita] del consumo, han entrado también en ella 1.000 millones de mercancías fabricadas, vendidas por S a P. Mercancías que existían ya antes de la nueva cosecha, lo que merece notarse. (De otro modo, P no habría podido comprarlas con el producto de la nueva cosecha.) * Arrendatario.

99 Véase supra, nota 98. 100 Marx emplea aquí tres letras para designar las tres clases de Quesnay: P = clase de los propietarios o terratenientes; S = clase estéril (stérile, en francés), la clase de los manufactureros; F = feermiers o arrendatarios, la clase productiva. 101 Véase supra, nota 89.

Ahora bien, S, por su parte, compra a F 1.000 millones de víveres (línea cd del Tableau). Un segundo 1/5 del producto bruto ha salido de la circulación y entrado en el consumo. Los 1.000 millones funcionan entre S y F como medio de circulación. Pero, al mismo tiempo, se manifiestan aquí dos fenómenos que no intervienen en el proceso entre S y P. En este proceso, S ha vuelto a convertir en dinero una parte de su producto, por [valor de] 1.000 millones de mercancías manufacturadas. Pero, en el cambio con F vuelve a convertir el dinero en víveres, que en Quesnay equivalen a salarios, reponiendo así, por tanto, su capital desembolsado en salarios y consumido. Esta retroconversión de los 1.000 millones en víveres expresa, en P, consumo puro y simple y en S consumo industrial, reproducción, ya que éste vuelve a convertir una parte de sus mercancías en uno de sus medios de producción, [o sea,] en víveres. Por tanto, una de las metamorfosis de la mercancía, su retroconversión de dinero en mercancía, expresa aquí, al mismo tiempo, el comienzo de su metamorfosis real y no meramente formal, el comienzo de su reproducción, el comienzo [del proceso en que] vuelve a convertirse en sus propios elementos de producción. Se trata aquí, al mismo tiempo, de la metamorfosis del capital. En cambio, para P el ingreso se convierte simplemente de la forma dinero en la forma mercancía. Y esto expresa simplemente consumo.

Pero, en 'segundo lugar, al comprar S a F víveres por [valor de] 1.000 millones, retoman a F los segundos 1.000 millones que éste ha pagado a P como renta en dinero. Pero sólo retoman a él porque ha vuelto a retirarlos de la circulación con un equivalente de mercancías por 1.000 millones. Es lo mismo que si el terrateniente le comprara víveres por 1.000 millones (aparte de los 1.000 millones primeros), es decir, tuviera que entregar en mercancías la segunda parte de su renta en dinero recibida del farmer y cambiar estas mercancías por mercancías de S. S lifts only for P the second part of the 2.000 millions in commodities which F has paid to P in money.* Si mediara pago en especie, F habría entregado a P víveres por los 2.000 millones, P habría consumido 1.000 millones de ellos y cambiado con S, por sus mercancías manufacturadas, los otros 1.000 millones en víveres. En cuyo caso sólo habría ocurrido lo siguiente: 1) transferencia de los 2.000 millones en víveres de F a P; 2) comercio de trueque entre P y S, en que uno cambia 1.000 millones en víveres por 1.000 millones en mercancías manufacturadas, y viceversa. * S se limita a obtener para P la segunda parte de los 2.000 millones en mercancías que F a pagado a P en dinero.

Pero, en vez de esto, se operan cuatro actos: 1) transferencia de 2.000 millones en dinero de F a P; 2) P compra a F por [valor de] 1.000 millones en víveres; el dinero refluye a F y funciona como medio de circulación; 3) P compra a S mercancías manufacturadas por 1.000 millones; este dinero actúa como medio de circulación y cambia de manos en dirección inversa a la de la mercancía; 4) S compra a F 1.000 millones en víveres; este dinero funciona como medio de circulación. Y para S circula, al mismo tiempo, como capital. Refluye a F, porque ahora los segundos 1.000 millones de víveres are lifted,** habiendo recibido el landlord *** una asignación sobre ellos. Pero el dinero no refluye directamente a él del landlord, sino después de haber servido previamente de medio de circulación entre P y S y, con anterioridad, before it lifts the 100 millions of victual, has on his passage lifted 1.000 millions in manufactures, and transferred them from the manufacturer to the landlord. The conversion of his commodity into money (in the exchange with the landlord) as well as the following conversion of money into victuals (in the exchange with the farmer) are, on the part of S, the metamorphosis of his capital, first into the form of money, and secondly into the form of the constitutive elements necessary to the reproduction of the capital.**** ** Han sido ya saldados. *** Terrateniente. **** Antes de haber obtenido los 1.000 millones de víveres, ha obtenido a su paso1.000 millones en mercancías manufacturadas, que ha transferido del manufacturero al terrateniente. La transformación de una mercancía en dinero (mediante cambio con el terrateniente) así como la subsiguiente transformación del dinero en víveres (mediante cambio con el arrendatario) representan, por parte de S, la metamorfosis de su capital, primeramente bajo la forma de dinero y después bajo la forma de sus elementos integrantes, necesarios para la reproducción del capital.

El resultado de los cuatro actos de circulación anteriores es, por tanto, el siguiente: el landlord ha gastado su ingreso mitad en víveres mitad en mercancías manufacturadas. Se han gastado, con ello, los 2.000 millones que había recibido como renta de la tierra. La mitad de esta suma ha refluido directamente al arrendatario y la otra mitad indirectamente, a través de S. Y S, a su vez, se ha desembarazado de una parte de su mercancía ya acabada, reponiéndola mediante víveres, es decir, mediante un elemento de la reproducción. Con estos procesos llega a su término la circulación en cuanto aparece en ella el landlord. Pero han salido de la circulación [y entrado] en el consumo —consumo en parte improductivo y en parte industrial— (el landlord ha repuesto en parte, con su ingreso, el capital de S): 1) 1.000 millones de víveres (producto de la nueva cosecha); 2) 1.000 millones de mercancías manufacturadas (producto de la cosecha del año anterior); 3)

1.000 millones de víveres, que entran en la reproducción y, por tanto, en la producción de las mercancías que S deberá cambiar al año siguiente por la mitad de la renta del landlord. Los 2.000 millones en dinero reaparecen en manos del arrendatario. Éste compra a S por [valor de] 1.000 millones para reponer sus avances annuelles et primitives,* consistentes en parte en herramientas y en parte en mercancías manufacturadas, que ha consumido durante la producción. Se trata de un proceso de circulación simple. De este modo, pasan 1.000 millones a manos de S, al paso que la segunda parte de su producto existente como mercancía se convierte en dinero. Es, por ambos lados, una metamorfosis del capital. Los 1.000 millones del arrendatario vuelven a convertirse en elementos de producción para la reproducción. La mercancía acabada de S se convierte de nuevo en dinero, pasa por la metamorfosis formal de mercancía en dinero, sin la que el capital no puede volver a convertirse en sus elementos de producción ni tampoco, por tanto, reproducirse. Es éste el quinto proceso de circulación. Salen de la circulación y entran en el consumo reproductivo por valor de 1.000 millones de mercancías manufacturadas (producto de la cosecha del año anterior) (a’ — b')102 * Adelantos anuales y originarios. Por último, S vuelve a convertir los 1.000 millones en dinero, en que ahora existe la mitad de su mercancía, en la otra mitad de sus condiciones de producción, materias primas, etc. (a" — b"). Circulación simple. Y, al mismo tiempo, para S metamorfosis de su capital en su forma reproducible y para F retroconversión de su producto en dinero. El último 1/5 del producto bruto sale ahora de la circulación y entra en el consumo. En efecto, 1/5 entra en la reproducción del arrendatario, no entra en circulación, 1/5 es consumido por el landlord ([y ya son] 2/5; 2/5 los obtiene S; en total, 4/5.103

102 Véase supra, nota 89. 103 Marx parte aquí y en lo que sigue, con Quesnay, del supuesto de que solamente la quinta parte del producto agrícola bruto deja de entrar a la circulación y es utilizado en especie por la "clase productiva”. En el cuaderno XXIII, pp. 1433 s. del manuscrito, se vuelve sobre este punto. De él trata también el cap. X. del Anti-Dühring, redactado por Marx. Precisando las ideas de Quesnay sobre la reposición del capital circulante en la agricultura, dice aquí Marx: “Por tanto, el producto bruto total, por valor de cinco mil millones, se halla en manos de la clase productiva, es decir, primeramente de los arrendatarios, quienes lo han producido mediante el desembolso de un capital de explotación anual de dos mil millones, correspondiente a un capital de inversión de diez mil millones. Los productos agrícolas, víveres, materias primas, etc., necesarios para reponer el capital

Al llegar aquí, se paraliza, manifiestamente, el cálculo. Quesnay parece calcular así: F entrega a P 1.000 millones (1/5) en víveres (línea a — b). Con 1.000 millones de materias primas repone aquél el fondo de S (a"—b"). Y 1.000 millones de víveres constituyen el salario de S, el valor que él añade a los valores y lo que durante este tiempo consume en víveres (c-d). Y 1.000 millones permanecen dentro de la reproducción (a'), no entran en circulación. Finalmente, 1.000 millones del producto reponen los avances (a’-b’). Pasa por alto únicamente que, por estos 1.000 millones de mercancías manufacturadas, S no le compra al arrendatario ni víveres ni materias primas, sino que se limita a devolverle su dinero. Quesnay parte, en efecto, de antemano, del supuesto de que el arrendatario posee, aparte de su produit brut, 2.000 millones en dinero y de que éste es, en términos generales, el fondo de donde ha salido el dinero circulante. Olvida, además, que, aparte de los 5.000 millones de producto bruto, existen otros 2.000 millones de producto bruto en mercancías manufacturadas, fabricadas antes de la nueva cosecha. En efecto, los 5.000 millones de producto bruto représentent seulement la totalité de la production annuelle, la totalité de la moisson délivrée aux fermiers * pero en modo alguno el producto bruto de la manufactura, cuyos elementos reproductivos tienen que reponerse a base de esta cosecha. * Representan solamente la totalidad de la producción anual, la totalidad de la cosecha entregada a los arrendatarios. Existen, por tanto: 1) 2.000 millones en dinero del lado del arrendatario; 2) 5.000 millones en produit brut de la terre; ** 3) 2.000 millones de valor en mercancías manufacturadas. Por tanto, 2.000 millones en dinero y 7.000 millones en producto (agricole et industrial).*** El proceso circulatorio, para resumirlo brevemente, se desarrolla así (F = agricultor, P = terrateniente, S = manufacturero, estéril), ** Producto bruto de la tierra. *** Agrícola e industrial. F paga a P 2.000 millones en dinero como renta, P compra a F víveres por

de explotación, incluyendo, por tanto, el sustento de todas las personas que intervienen directamente en la agricultura, son retirados en especie de la cosecha total y destinados a la nueva producción agrícola. Y como, según queda dicho, se parte del supuesto de que los precios son constantes y de que se opera una reproducción simple en la misma escala, tenemos que él valor monetario de esta parte descontada del producto bruto es de dos mil millones de libras. Por tanto, esta parte no entra en la circulación general, ya que, según hemos hecho notar, queda excluida del Tableau la circulación que se opera solamente dentro del círculo de cada clase en especial, y no entre las diferentes clases.”

[valor de] 1.000 millones. Con ello, disposed of * 1/5 del producto bruto del arrendatario. Al mismo tiempo, refluyen a él 1.000 millones en dinero. Además, P compra a S mercancía por [valor de] 1.000 millones. S repone así la mitad de los elementos de producción de su capital. Y se dispone con ello de otro 1/5 del producto bruto del arrendatario. Y, al mismo tiempo, el arrendatario vuelve a verse en poder de 2.000 millones en dinero, precio de los 2.000 millones en víveres que ha vendido a P y a S. F compra ahora a S por [valor de] 1.000 millones en mercancías, que le reponen la mitad de sus avances. Con lo cual se ha dispuesto de la otra mitad del produit brut del manufacturier. Por último, este S, con los últimos 1.000 millones en dinero compra materias primas al arrendatario, disponiendo así de un tercer 1/5 del produit brut del arrendatario, reponiendo la segunda mitad de los elementos de producción del capital de S, pero haciendo, además, que refluyan 1.000 millones al arrendatario. Éste vuelve a verse, por tanto, en posesión de 2.000 millones, lo que está dentro del orden, ya que Quesnay ve en él al capitalista, ante el que P se comporta simplemente como receiver ** del ingreso y S meramente como salarié.*** Si la pagase directamente en su producto, no entregaría dinero alguno. Si, por tanto, entrega dinero, [los otros] compran con él su producto y el dinero refluye a él. Se trata del reflujo formal del dinero al capitalista industrial, que es el que, como comprador, inicia toda la empresa y le pone fin. Además, 1/5 de los avances corresponde a la reproducción. Pero, queda por disponer de más de 1/5 de los víveres, que no han entrado para nada en circulación. * Se ha dispuesto de. ** Receptor. *** Asalariado.

### [5. Circulación de mercancías y circulación de dinero en el “Tableau économique”. Diferentes casos en que el dinero refluye al punto de partida]

S compra al arrendatario por [valor de] 1.000 millones de víveres y de 1.000 millones de materias primas y F, en cambio, sólo le compra 1.000 millones en mercancías para reponer sus avances. Por tanto, S necesita cubrir un déficit de 1.000 millones, que en última instancia paga con los 1.000 millones que ha recibido de P. Quesnay parece confundir este pago de 1.000 millones a F con la compra del producto de F por la suma de 1.000 millones. Acerca de esto —tal como están las cosas— deben consultarse las

explicaciones de l’abbé Baudeau.104 En realidad (según nuestros cálculos), los 2.000 millones han servido solamente: 1) para pagar rentas por la suma de 2.000 millones en dinero; 2) para poner en circulación 3.000 millones de produit brut del arrendatario (de los que 1.000 millones en víveres [afluyen] a P y 2.000 millones en víveres y materias primas a S) y 2.000 millones del produit brut de S (de ellos, 1.000 millones para P, que los consume, y 1.000 millones para F, que los consume reproductivamente). La última compra (a"-b"), en la que S compra a F mercancía en bruto, se la paga en dinero. Por tanto, resumiendo: S ha recibido de P 1.000 millones en dinero. Con estos 1.000 millones en dinero compra a F 1.000 millones de víveres. Con los mismos 1.000 millones en dinero, F compra a S mercancías. Y con los mismos 1.000 millones en dinero, S compra a F materia prima. O bien S compra a F materia prima por 1.000 millones en dinero y la misma suma en víveres. En este caso, refluirán a S 1.000 millones, pero solamente porque se partía del supuesto de que, además de los 1.000 millones en dinero que obtiene del landlord y de los 1.000 millones en mercancía, de que dispone para vender, tenía en su poder 1.000 millones en dinero, lanzados por él mismo a la circulación. En vez de circular entre él y el arrendatario 1.000 millones de mercancías, se necesitarían para ello, según este supuesto [de que se parte], 2.000 millones. Y 1.000 millones refluirían entonces a S, al comprarle éste por valor de 1.000 millones, que tendría que volver a pagarle con la mitad del dinero recibido por él.

En el primer caso, S compra en dos etapas. Primeramente, desembolsa 1.000 millones, que refluyen a él desde F; y más tarde los entrega definitivamente a F, sin que refluya ya nada. En el segundo caso, en cambio, S compra de una vez por [valor de] 2.000 millones. Ahora bien, si F vuelve a comprar por 1.000 millones, éstos quedan en poder de S. La circulación [,en este caso,] habría requerido 2.000 millones en vez de 1.000 porque, en el primer caso, los 1.000 millones, describiendo dos rotaciones, habrán realizado 2.000 millones de mercancías. En el segundo caso, 2.000 millones [realizarían] en una sola rotación los mismos 2.000

104 Marx se refiere al comentario de Bandean, “Explication du Tablean économique" (en la obra Physiocrates... par M. Eugéne Daire, segunda parte, París 1846, pp. 822-867)

millones de mercancías. Si a arrendatario vuelve a pagar ahora 1.000 millones a S, S no tendrá más de lo que tenía en el primer caso. En efecto, además del [valor de] 1.000 millones en mercancías, habrá lanzado a la circulación por valor de 1.000 millones en dinero, procedente de su propio fondo, existente antes del proceso circulatorio. Los habrá lanzado a la circulación y refluirán, por tanto, a él. En el primer caso: S [Compra] a F [por] 1.000 millones en dinero 1.000 millones de mercancías; F compra a S [por] 1.000 millones en dinero 1.000 millones de mercancías; y S compra a F [por] 1.000 millones en dinero 1.000 millones de mercancías, lo que quiere decir que F retiene 1.000 millones. En el segundo caso: S compra a F [por] 2.000 millones en dinero 2.000 millones de mercancías; F compra a S 1.000 millones de mercancías [por] 2.000 millones en dinero. El arrendatario queda al descubierto, al igual que antes, por 1.000 millones. Pero S recobra los 1.000 millones que en su día fueron lanzados a la circulación como capital adelantado por él y que ahora recupera. S compra a F mercancías por [valor de] 2.000 millones; F compra a S mercancías por 1.000 millones. Por tanto, S tendrá que cubrir, en todo caso, un déficit de 1.000 millones, pero no más. Y como, para cubrir este déficit, en virtud del tipo de circulación, ha pagado a F 2.000 millones, le devuelve estos 1.000 millones, pero sin devolverle ningún dinero más. En el primer caso, S compra, en efecto, a F por valor de 2.000 millones y F [compra] a S por 1.000 millones. Por tanto, al igual que antes, [quedará] a favor de F un déficit de 1.000 millones. Pero este déficit le será pagado de modo que refluya a él su propio dinero, ya que S empieza comprando a F por 1.000 millones y, por último, F compra a S por 1.000 millones. 1.000 millones han hecho circular, aquí, 3.000 millones. Pero, en conjunto (suponiendo que se trate de dinero real), ha circulado un valor igual a 4.000 millones, 3.000 millones en mercancías y 1.000 millones en dinero. La suma de dinero circulante y originariamente (frente a F) lanzada a la circulación no ha excedido nunca de 1.000 millones, es decir, no ha excedido del déficit que S debía cubrir a F. El hecho de que F le haya comprado por [valor de] 1.000 millones antes de volver a comprar por 1.000 millones a F, permite a S cubrir su déficit con estos 1.000 millones.

En el segundo caso, S lanza a la circulación 2.000 millones. Es cierto que, con dios, le compra a F mercancías por 2.000 millones. Estos 2.000 millones son necesarios aquí como medio de circulación y se entregan a cambio de un equivalente en mercancías. Pero F vuelve a comprar a S por 1.000 millones.

Por tanto, refluyen a S 1.000 millones, ya que el déficit que tiene que cubrir a F asciende solamente a 1.000 millones, y no a 2.000 millones. Ahora, le ha repuesto a F 1.000 millones en mercancías y, por tanto, F tiene que devolverle a él los 1.000 millones, que ahora le había pagado gratis en dinero. Este caso es lo suficientemente curioso para que nos detengamos un momento en él. Partiendo de la circulación de 3.000 millones, que se establece como supuesto, de los que 2.000 millones corresponden a medios de vida y I.000 a artículos manufacturados, pueden darse diferentes casos, pero, a este propósito hay que reflexionar, primero, que, según el supuesto de que parte Quesnay, 1.000 millones se hallan en manos de S y 1.000 millones en manos de F en el momento en que comienza la circulación entre ambos y, segundo, suponemos, a título de ilustración, que, aparte de los 1.000 millones que S recibe de P, S tiene en caja 1.000 millones más en dinero. I. Primero. El caso, tal como lo plantea Quesnay. S compra a F, con 1.000 millones en dinero, 1.000 millones de mercancías; con estos 1.000 millones en dinero recibidos de S, F compra a S 1.000 millones en mercancías; por último, S, con los 1.000 millones en dinero así recuperados, compra a F 1.000 millones en mercancías. En poder de F quedan, pues, los 1.000 millones en dinero que representan para él capital (ín fact, con los otros 1.000 millones en dinero que ha recuperado de P y que forman un ingreso con el que al año siguiente volverá a Ela renta en dinero, a saber, 2.000 millones en dinero). 1.000 mii en dinero han circulado aquí tres veces, de S a F, de F a S y[nuevamente] de S a F, cada vez por 1.000 millones de mercancías, haciendo, por tanto, un total de 3.000 millones. Si [el] dinero mismo tiene valor, se encuentra en circulación un valor por 4.000 millones. El dinero sólo funciona aquí como medio de circulación, pero se convierte en dinero y, eventualiter * en capital para F, la última mano en que permanece. * Eventualmente. II. Segundo. El dinero funciona meramente como medio de pago. En este caso, S, que compra a F mercancías por [valor de] 2.000 millones, y F, que por 1.000 millones compra mercancías a S, ajustan cuentas entre sí. Al final de la transacción, S tiene que pagar en dinero una diferencia de 1.000 millones. Lo mismo que antes, entran 1.000 millones en la caja de F, pero sin haber servido como medio de circulación. Son para él una transferencia de capital, puesto que sólo le reponen un capital de 1.000 millones en mercancías. Han entrado, con ello, en circulación 4.000 millones en mercancías, al igual que antes. Pero, en vez de los tres movimientos de 1.000 millones en dinero cada uno, se ha efectuado uno solo, y el dinero se ha

limitado a pagar en valores-mercancías, una suma igual a él. Antes, tres veces otro tanto. [Es decir, que,] en comparación con el caso I, se habrían ahorrado por procesos circulatorios superfinos.

III. Tercero. Con los 1.000 millones en dinero (que recibe de P), F actúa primeramente como comprador y compra a S 1.000 millones en mercancías. Los 1.000 millones entran ahora en circulación, en vez de permanecer ociosos, atesorados, en su poder para el pago de la próxima renta. S tiene ahora 2.000 millones (I.000 millones en dinero de P y I.000 millones en dinero de F). Con estos 2.000 millones en dinero compra a F [por valor de] 2.000 millones en mercancías. Han circulado ahora 5.000 millones de valores (3.000 millones en mercancías y 2.000 millones en dinero). Se ha efectuado una circulación de 1.000 millones en dinero y de 2.000 millones en mercancías. De estos 1.000 millones en dinero, los mil recibidos del arrendatario circulan dos veces y los mil procedentes de S una sola vez. Ahora, retoman a F 2.000 millones, de los cuales, sin embargo, solamente 1.000 millones en dinero saldan su déficit, mientras que los otros 1.000 millones en dinero puestos en circulación por él mismo, porque él ha tomado la iniciativa como comprador, refluyen a él mediante la circulación. IV. Cuarto. S, con 2.000 millones en dinero (1.000 millones en dinero de P y 1.000 millones de su caja que él pone en circulación) compra at once * 2.000 millones de mercancías a F. F vuelve a comprarle a S I.000 millones de mercancías, devolviéndole, por tanto, 1.000 millones en dinero; y retiene, al igual que antes, 1.000 millones en dinero para saldar el déficit producido entre él y S. Circulan valores por 5.000 millones. Dos actos circulatorios. * De una vez. De los 2.000 millones en dinero que S devuelve a F, 1.000 millones representan el dinero que el propio F ha puesto en circulación, siendo solamente 1.000 millones el dinero puesto en circulación por S. Aquí, retoman a F 2.000 millones en dinero, en vez de I.000 millones, pero in fact [F] sólo recibe 1.000 millones, puesto que ha lanzado a la circulación los otros mil. Esto, en el caso III. En el caso IV, retoman a S 1.000 millones en dinero, pero son los 1.000 millones que él mismo ha puesto en circulación de su caja, y no de la venta de sus mercancías a P.

Si en el caso I, al igual que en el caso II, no circulan nunca más que 1.000 millones en dinero, pero tres veces [seguidas], mientras que en el caso II sólo circulan una vez [,es decir,] cambian de mano, ello se debe, sencillamente, a que en el caso II se da por supuesto el desarrollo del crédito y, por tanto, una

economía en los pagos, mientras que en el caso I se efectúa un movimiento rápido, pero el dinero actúa siempre, a pesar de ello, como medio de circulación, razón por la cual tiene que manifestarse cada vez doblemente, en ambos polos, una vez como dinero y otra vez como mercancía. Si en' los casos III y IV circulan 2.000 millones, en vez de 1.000 millones como en los casos I y II, [se debe a que] una vez en cada uno de los dos casos (en el caso III por S como comprador que pone fin al proceso circulatorio y en el caso IV por S como comprador que abre ese proceso) entra en circulación de una vez un valor-mercancías por 2.000 millones en dinero, en una palabra, 2.000 millones en mercancías, y además bajo el supuesto de que no deben pagarse después del balance, sino que se compran inmediatamente. Lo más interesante en el movimiento son, en todo caso, los 1.000 millones en dinero que dejan atrás, en el caso III el arrendatario y en el caso IV el manufacturero, a pesar de que en ambos casos la diferencia de 1.000 millones en dinero es pagada al arrendatario y en el caso III ni un centavo más ni en el caso IV un centavo menos. Como es natural, aquí se cambian siempre equivalentes, y cuando hablamos de un déficit, no debe entenderse por ello otra cosa que el equivalente en valor, que se paga en dinero en vez de pagarse en mercancías. En III, F lanza a la circulación 1.000 millones en dinero, obteniendo de S a cambio de ello el equivalente en mercancías o 1.000 millones en mercancías. Pero S le compra ahora 2.000 millones en mercancías. Los primeros 1.000 millones en dinero, que ha lanzado [a la circulación] retornan, por tanto, a él, ya que, a cambio de ello, le han sido retirados 1.000 millones en mercancías. Estos 1.000 millones le son pagados con el dinero gastado por él. Los segundos 1.000 millones en dinero los obtiene como pago de los segundos 1.000 millones en mercancías. Esta diferencia en dinero le es debida, pues sólo ha comprado mercancías por valor de 1.000 millones, mientras que a él le ha sido comprado por valor de 2.000 millones en mercancías. En el caso IV, S pone at once * en circulación 2.000 millones en dinero, por los que saca 2.000 millones en mercancías. Con el dinero gastado por S, F vuelve a comprarle 1.000 millones en mercancías, con lo cual refluyen a S los 1.000 millones en dinero. * De una vez. En el caso IV: S entrega a F, en realidad, 1.000 millones en mercancías (equivalente a 1.000 millones en dinero) y 2.000 millones en dinero, o sean 3.000 millones en dinero; pero recibe de él solamente 2.000 millones en mercancías. Por tanto, F debe reintegrarle 1.000 millones.

En el caso III: F entrega a S en mercancías por valor de 2.000 millones de mercancías (equivalentes a 2.000 millones en dinero) y en dinero [por un valor] igual a 1.000 millones en dinero. Por tanto, 3.000 millones en dinero, pero sólo recibe de él 1.000 millones en mercancías, equivalentes a 1.000 millones en dinero. Por tanto, S tiene que retornarle 2.000 millones en dinero; 1.000 millones los devuelve con el dinero que el propio F ha lanzado a la circulación, 1.000 millones los pone en circulación él mismo. Retiene como diferencia 1.000 millones, pero no tiene por qué retener 2.000 millones.

S recibe en ambos casos 2.000 millones en mercancías y F 1.000 millones en mercancías más 1.000 millones en dinero, es decir, la diferencia monetaria. Si a F, en el caso III, refluyen además 1.000 millones, se trata simplemente del dinero que ha lanzado de más a la circulación sobre los que retira de ella. Y lo mismo ocurre con S en el caso IV. En ambos casos tiene S que saldar una diferencia de 1.000 millones dinero en dinero, ya que ha retirado de la circulación por valor de 2.000 millones en mercancías y sólo ha lanzado a ella 1.000 millones en mercancías. En ambos casos tiene F que recibir un saldo de 1.000 millones dinero en dinero, pues ha lanzado a la circulación por valor de 2.000 millones en mercancías y sólo ha retirado de ella por valor de 1.000 millones en mercancías, razón por la cual los segundos 1.000 millones de mercancías deben serle saldados en dinero. Lo único que, por último, puede cambiar de mano, en ambos casos, son estos 1.000 millones en dinero. Pero, como se encuentran en circulación 2.000 millones, deberán refluir a quien los ha puesto en circulación, ya sea porque F ha retirado de la circulación un saldo de 1.000 millones en dinero y ha recibido de la circulación, además, otros 1.000 millones en dinero, ya se trate de F, ya sea porque [el mismo] F, que sólo tiene que pagar 1.000 millones en dinero, haya lanzado, además, a la circulación un saldo de 1.000 millones en dinero. En el caso III entran en circulación 1.000 millones en dinero, además del volumen de dinero que en otras circunstancias sería necesario para la circulación del volumen de mercancías, porque F actúa primeramente como comprador y, por tanto, cualquiera que sea el modo como al final termine su relación, necesita poner en circulación dinero. En el caso IV, entran en circulación, al igual que antes, 2.000 millones en dinero, en vez de 1.000 solamente como en el caso II, porque, en primer lugar, S empieza actuando como comprador y, en segundo lugar, porque compra de una vez los 2.000 millones de mercancías. En ambos casos, el dinero circulante entre estos

compradores y vendedores sólo puede ser, en definitiva, igual al saldo que tiene que pagar uno de ellos, pues el dinero que S o F hayan gastado de más por encima de esta suma les es devuelto. Supongamos que F compra a S por valor de 2.000 millones de mercancías. En estas condiciones, el caso se presentaría así: F entrega a S 1.000 millones en dinero por las mercancías. S compra a F mercancías por valor de 2.000 millones en dinero, con lo que refluyen a este último los primeros 1.000 millones, y además 1.000 millones. F vuelve a comprar a S por valor de 1.000 millones, con lo que éstos retornan a él. Al final del proceso, F tendría mercancías por 2.000 millones dinero y los 1.000 millones que tenía originariamente antes de que comenzara el proceso circulatorio, y S por valor de 2.000 millones en mercancías y 1.000 millones en dinero, que tenía también originariamente. Los 1.000 millones en dinero de F y los 1.000 millones en dinero de S sólo habrían desempeñado su papel como medio de circulación, para refluir luego a su punto de partida como dinero o también, en este caso, como capital. Si ambos hubiesen empleado el dinero como medio de pago, compensarían los 2.000 millones en mercancías por 2.000 millones en mercancías; sus cuentas quedarían saldadas y no circularía entre ellos un solo centavo.

Retoma, pues, el dinero que ha circulado entre ambos como medio de circulación, al enfrentarse ambos, mutuamente, como comprador y vendedor; [este dinero] puede circular en tres casos. [Primero]: Los valores-mercancías suministrados se compensan entre sí. En este caso, el dinero retoma a quien lo ha adelantado para la circulación, afrontando así con su capital los costos de circulación [correspondientes]. Por ejemplo, si F y S compran cada uno de ellos al otro por valor de 2.000 millones de mercancías y S abre la danza, comprará a F mercancías por 2.000 millones dinero. F le devolverá a S los 2.000 millones en dinero y le comprará con esto 2.000 millones en mercancías. Así, pues, S tendrá en su poder, antes y después de esta operación, 2.000 millones en mercancías y 2.000 millones en dinero. O si, como en el caso anteriormente citado, ambos adelantaran los medios de circulación por partes iguales, a cada uno de los dos refluiría por ambos lados lo que hubiese adelantado para la circulación; como más arriba, 1.000 millones en dinero a F y otros 1.000 millones a S. [Segundo]: Los valores de las mercancías intercambiados por ambas partes no se nivelan. Queda un saldo que debe abonarse en dinero. Ahora bien, si la circulación de mercancías, como ocurre más arriba en el caso I, se ha efectuado

de tal modo que ya no entre en circulación más dinero que el necesario para cubrir este saldo, oscilando esta suma de uno a otro lado entre ambas partes, acaba entrando en manos del último vendedor, que tiene el saldo a su favor. [Tercero].Los valores-mercancías cambiados por ambas partes no se compensan entre sí, sino que queda siempre un saldo; pero la circulación de mercancías se opera de tal forma, que circula más dinero del que se necesita para cubrir este saldo; en este caso, el dinero que excede del saldo refluye a la parte que lo ha anticipado. En el caso III a aquel que recibe el saldo, y en el caso IV a quien ha de hacerlo efectivo. En el [caso] segundo, el dinero sólo regresa siempre y cuando que quien recibe el saldo sea el primer comprador, como [ocurre] en el ejemplo del obrero y el capitalista. Y cambia de mano, como [en el caso] [, cuando actúa como primer comprador el otro.

 <Como es natural, esto sólo ocurre partiendo del supuesto de que la suma determinada de valor [de que se trata] se compra y se vende entre las mismas personas, de tal modo que cada una de ellas actúe alternativamente como compradora y vendedora frente a la otra parte. Supongamos, por el contrario, que los 3.000 millones se distribuyen por partes iguales entre los poseedores de mercancías A, A’ y A", vendedores, y que frente a ellos aparezcan los compradores B, B’ y B". Si las tres compras se efectúan, aquí, simultáneamente, es decir, la una al lado de la otra, deberán circular 3.000 en dinero,105 de tal modo que cada A se halle en posesión de 1.000 en dinero y cada B en posesión de 1.000 en mercancías. Si las compras se efectúan una tras otra, por orden cronológico, ello sólo podrá operar la circulación de los mismos 1.000 en dinero a condición de que las metamorfosis de las mercancías se entrelacen y de que, por tanto, una parte de las personas actúen como compradores y vendedores, aunque no sea, como en el caso anterior, con respecto a las mismas personas, sino como compradores en relación con unas y como vendedores en relación con otras. Así, por ejemplo: 1) A vende a B por valor de 1.000 en dinero; 2) A compra a B’ con los 1.000 en dinero; 3) con los 1.000 en dinero, B’ compra a A’; 4) A’ compra a B" con los 1.000 en dinero; 5) con los 1.000 en dinero, B" compra a A". El dinero habrá cambiado cinco veces de mano entre las seis personas y habrán circulado mercancías por

105 En vez de los miles de millones de libras de Tours que figuran en el Tablean économique de Quesnay, Marx habla aquí simplemente de miles de unidades monetarias, sin que ello altere en lo mis mínimo los términos del problema.

valor de 5.000 en dinero. Si sólo se tratara de [hacer] circular 3.000 en mercancías, tendríamos: 1) A [compra] a B por 1.000 en dinero; 2) B a A’ por 1.000 en dinero; 3) A’ a B’ por 1.000 en dinero. Tres cambios de lugar entre cuatro personas. Se trata de D — M.> Los casos que acabamos de exponer no contradicen la ley que desarrollábamos más arriba, a saber, “que, partiendo de un determinado ritmo circulatorio del dinero y de una suma dada de los precios de las mercancías, puede determinarse la cantidad de medio circulante” (I, p. 85).106 En el ejemplo anterior I circulan tres veces [seguidas] 1.000 en dinero y [circulan] mercancías por valor de 3.000 en dinero. Por tanto, el volumen de dinero circulante

= 3.000 (suma de precios) ó 3.000 (suma de precios) =1.000 dinero 3 (ritmo rotatorio) 3 rotaciones

En el caso III o en el caso IV, aunque la suma de precios de las mercancías circulantes es la misma = 3.000 dinero, varía el ritmo rotatorio. 2.000 en dinero circulan una sola vez, es decir, 1.000 en dinero más 1.000 en dinero. Pero de estos 2.000 en dinero, 1.000 circulan otra vez. 2.000 en dinero ponen en circulación dos terceras partes de los 3.000 en mercancías, y la mitad de ellos hace circular 1.000, [o sea] la tercera parte; 1.000 en dinero describen dos rotaciones, pero otros 1.000 describen una sola. La doble rotación de 1.000 en dinero realiza un precio de las mercancías = 2.000 en dinero y la única rotación de 1.000 en dinero sólo realiza un precio de las mercancías = 1.000 en dinero, en total 3.000 en mercancías. ¿Cuál es, pues, el ritmo de rotación del dinero en relación con las mercancías que aquí hace circular? Los 2.000 en dinero describen 1 ½ rotaciones (que es lo mismo que primeramente describía una vez la suma total y luego otra vez la mitad) = 3/2. En efecto,

3.000 (suma de precios) =2.000 dinero 3/2 rotaciones

Ahora bien, ¿qué es lo que determina aquí el diferente ritmo de la rotación del dinero? Tanto en III como en IV, la diferencia se explica, por oposición a I, por [el hecho de] que allí la suma de precios de las mercancías circulantes en cada caso no es nunca mayor ni menor que 1/3 de la suma de precios del volumen

106 Se refiere a Contribución a la crítica de la economía política, ed. alera., p. 110

de mercancías circulantes en general. Nunca hace circular mercancías por más de 1.000 en dinero. Por el contrario, en los casos III y IV circulan, una vez, mercancías por 2.000 y una vez por 1.000, es decir, una vez 2/3 y otra vez 1/3 del volumen de mercancías existente. Por la misma razón vemos que en el comercio al por mayor tienen que circular tipos de moneda de mayor entidad que en el comercio al por menor. Como ya he tenido ocasión de observar (I, La rotación del dinero),107 el reflujo del dinero indica, ante todo, que el comprador vuelve a actuar como vendedor, siendo en realidad indiferente [,para estos efectos,] que venda o no a las mismas personas a quienes ha comprado. Sin embargo, cuando [la operación] se efectúa entre las mismas personas, se originan los fenómenos que han dado pie a tantos errores (Destutt de Tracy).108 El hecho de que el comprador se convierta en vendedor indica que hay una nueva mercancía que vender. Continuidad de la circulación de mercancías —sinónima de la constante renovación de ella (I, p. 78)—109 y, por tanto, reproducción. El comprador puede volver a convertirse en vendedor, como [por ejemplo] el fabricante con respecto al obrero, sin que ello exprese un acto de reproducción. Solamente podría decirse esto con respecto a la continuidad, a la repetición de este reflujo. El reflujo del dinero, que expresa la retroconversión del capital bajo su forma dinero, acusa necesariamente el final de una revolución * y la reiniciación de una nueva reproducción, cuando el capital continúa su proceso en cuanto tal. También aquí, como en los demás casos, era [el capitalista] vendedor, M — D, y se convierte [luego] en comprador, D — M, pero solamente en D recobra el capital la forma que le permite cambiarse por sus elementos de reproducción, que aquí aparecen representados por M. D — M representa aquí la conversión del capital-dinero en capital productivo o capital industrial. * Aquí, en sentido de rotación. Además, como hemos visto, el reflujo del dinero a su punto de partida puede indicar que el saldo monetario, en una serie de compras y ventas, es favorable al comprador y que con él se abre la serie de estos procesos. F compra a S por 1.000 en dinero. S compra a F por 2.000 en dinero. Aquí, refluyen a F 1.000 en dinero. Con respecto a los otros 1.000, se efectúa un

107 Véase obra citada en nota anterior, pp. 101 s. 108 Véase supra, nota 93. 109 Véase obra cit. en nota 106, pp. 100 s.

simple cambio de lugar entre S y F.

 Finalmente, puede ocurrir que el dinero refluya al punto de partida sin necesidad de que medie un pago del saldo, 1) cuando la diferencia entre los pagos se compense, sin necesidad de saldarla en dinero; cuando no medie ninguna compensación y, por tanto, hay que saldar la diferencia. Véanse los casos diferenciados más arriba. En todos ellos, resulta indiferente el que, por ejemplo, se enfrente S a F, pues S representa aquí a F y F a S frente al conjunto de quienes actúan ante ellos como compradores (exactamente lo mismo que en el ejemplo en que el saldo de la diferencia se manifiesta en el reflujo del dinero). En todos estos casos, el dinero refluye a quien, por así decirlo, lo ha adelantado en la circulación. Cumple con ello su cometido, como los billetes de banco, y retoma a su punto de partida. Aquí, actúa simplemente como medio de circulación. Los últimos capitalistas se pagan los unos a los otros y el dinero refluye, así, a manos de quien lo ha desembolsado. Queda, pues, en pie [para] más adelante el problema que hemos dejado en suspenso: ¿extrae el capitalista de la circulación más dinero del que ha lanzado a ella?110

### [6. Importancia del "Tableau économique" en la historia de la economía política]

Volviendo a Quesnay: A. Smith cita con cierta ironía la hiperbólica frase del marqués de Mirabeau:

“Tres grandes descubrimientos ha habido desde que existe el mundo... El primero fue la invención de la escritura... El segundo la invención (?) del dinero... El tercero es el Tableau économique, resultado de los dos anteriores y culminación de ellos” ([traducción de] Garnier, t. III, 1. IV, cap. IX, p. 540).

En realidad, este intento de exponer todo el proceso de producción del capital como proceso de reproducción, de [presentar] la circulación meramente como la forma de este proceso de reproducción, [viendo] en la circulación monetaria simplemente un momento de la circulación del capital e incluyendo al mismo tiempo en este proceso de reproducción el origen del

110 Véase supra, nota 98.

ingreso, el cambio entre capital e ingreso, la relación entre el consumo reproductivo y el [consumo] definitivo e incluyendo en la circulación del capital la circulación entre consumidores y productores (in fact entre capital e ingreso) y, finalmente, [presentando] como momentos de este proceso de reproducción la circulación entre dos grandes sectores del trabajo productivo —la producción de materias primas y la de artículos manufacturados—, y todo ello en un Tableau que en realidad consta solamente de cinco líneas, que entrelazan seis puntos de partida o seis puntos de retorno, [y todo ello, además] en el segundo tercio del siglo XVIII, en el periodo de infancia de la economía política, era una idea verdaderamente genial, sin disputa la idea más genial que a la economía política se le puede reconocer, hasta ahora.

En lo que se refiere a la circulación del capital, a su proceso de reproducción, a las diferentes formas que en este proceso de reproducción adopta, a la conexión de la circulación del capital con la circulación general y, por consiguiente, no sólo al cambio de capital por capital, sino de capital e ingreso, Smith no ha hecho, en realidad, más que recoger la herencia de los fisiócratas, rubricando y especificando con mayor rigor las diferentes piezas del inventario, pero sin llegar apenas a desarrollar e interpretar la totalidad del movimiento de un modo tan certero como, en cuanto al esquema, se hace en el Tableau économique a pesar del supuesto falso de [que parte] Quesnay. Y cuando Smith dice, refiriéndose a los fisiócratas, que “no cabe duda de que sus trabajos han prestado algunos servicios a sus países” (l. c., p. 538), extiende con ello un testimonio inmodestamente modesto acerca de la importancia, por ejemplo, de un Turgot, uno de los padres directos de la Revolución francesa. /437//

## [Capítulo VII] [TEMPRANA CRITICA DE LA CONCEPCIÓN LIBERAL-BURGUESA SOBRE LA “LIBERTAD” DEL TRABAJADOR]

 Linguet, "Théorie des lois civiles”, etc., Londres, 1767.

No entra en el plan de mi obra incluir en su conjunto a los autores socialistas y comunistas de este resumen histórico. Se trata solamente de que estos autores nos digan bajo qué forma se critican a sí mismos los economistas o critican, en parte, las formas históricamente decisivas en que por primera vez han sido expuestas y desarrolladas las leyes de la economía política. De ahí que, al estudiar la plusvalía, excluya a algunos autores del siglo XVIII como Brissot, Godwin y otros, como lo hago enteramente con los socialistas y comunistas del siglo XIX. Los dos o tres autores socialistas de los que me propongo hablar en este resumen panorámico111 o bien se colocan ellos mismos en el punto de vista de a economía burguesa o bien la combaten desde su propio punto de vista. Linguet, sin embargo, no es socialista. Su polémica contra los ideales liberales-burgueses de sus contemporáneos iluministas, contra la naciente dominación de la burguesía, aparece envuelta, mitad en serio mitad irónicamente, bajo un ropaje reaccionario. Defiende al despotismo asiático contra las formas civilizadas que reviste en Europa; defiende, por ejemplo, a la esclavitud en contra del trabajo asalariado. Vol. I. Su única frase contra Montesquieu: l’esprit des lois, c’est la propriété,* 112 revela la profundidad de su pensamiento. * El espirito de las leyes es la propiedad.

111 En los cuadernos XIV y XV (pp. 852-890 del manuscrito) figura un capítulo sobre la reacción proletaria contra los economistas que arrancan de la teoría ricardiana. A dicho capítulo pertenecen también el apartado inconcluso sobre Bray del cuaderno X (pp. 441-444 del manuscrito) y el final del apartado sobre Hodgskin, del cuaderno XVIII (pp. 1084-1086 del manuscrito). 112 Véase Linguet, Théorie des loix civiles, ou Principes fondamentaux de la société, tomo I, Londres 1767, p. 236, Marx traduce a sus propias palabras la frase siguiente del autor: “Leur esprit est de consacrer la propriété.”

Los únicos economistas que Linguet vio ante si fueron los fisiócratas. Los ricos se han adueñado de todas las condiciones de producción, [y ello ha conducido a la] enajenación de las condiciones de producción que, bajo su forma más simple, son los elementos naturales.

"En nuestros países civilizados, todos los elementos [de la naturaleza] son esclavos.” (p. 188.)

Para poder apropiarse una parte de estos tesoros de que se han apropiado los ricos, hay que comprarlos a costa de un duro trabajo, que incrementa la riqueza de éstos.

“De este modo, toda la naturaleza esclavizada ha dejado de ofrecer a sus hijos recursos fáciles para el sustento de su vida. Sus beneficios reclaman tenaces esfuerzos y sus dones deben pagarse con un trabajo tenaz.”

(Vemos traslucirse aquí —en la frase dons de la nature— la concepción fisiocrática.)

"El rico, quien se ha arrogado su posesión exclusiva, sólo permite a cambio de ello que una parte insignificante [de esos bienes] beneficie al común. Para poder participar en sus tesoros, es necesario trabajar con el fin de acrecentarlos" (p. 189). "Hay que renunciar, por tanto, a esas quimeras acerca de la libertad” (p. 190). Las leyes existen para "santificar la usurpación originaria” (de la propiedad privada) ‘y salir al paso de otras nuevas” (p. 192). "Son en cierto modo una conspiración contra la parte más numerosa del género humano” (es decir, contra quienes nada poseen). "La sociedad ha hecho las leyes, y no las leyes a la sociedad” (p. 230). “La propiedad es anterior a las leyes” (p. 236).

La société misma —el hecho de que el hombre viva en société en vez de ser un individuo autónomo e independiente— es la raíz de la propriété, de las leyes basadas en ella y de la esclavitud que necesariamente lleva aparejada. De una parte, vivían cultivateurs y pasteurs pacíficos y aislados.

“Cazadores habituados a vivir de la sangre y a reunirse en bandas para sorprender y abatir más fácilmente a la bestias, concertándose para repartirse sus despojos” (p. 279). “El primer signo de sociedad debió manifestarse entre los cazadores” (p. 278). "La verdadera sociedad se creó a costa de los pastores y los agricultores y tuvo como base su sojuzgamiento por la banda de los chasseurs réunis” * (p. 289).

Todos los deberes de la sociedad se resume en dos: commander y obéir.** “Esta degradación de una parte del género humano, después de haber dado origen a la sociedad, hizo nacer las leyes” (p. 294). * Cazadores agrupados. ** Mandar y obedecer.

Despojados de las condiciones de producción, los trabajadores, para poder vivir, se ven obligados a laborar para incrementar la riqueza ajena.

"Es la imposibilidad de vivir de otro modo la que obliga a nuestros jornaleros a cavar la tierra, de cuyos frutos no se beneficiarán, y a nuestros canteros a levantar edificios que no habrán de albergarlos. La miseria los arrastra a esos mercados en que esperan la llegada de los señores que se dignen comprarlos. Es la miseria la que los obliga a caer de rodillas ante el rico para que éste les permita enriquecerlo" (p. 274). "La violencia ha sido, pues, el primer punto de apoyo de la sociedad y la fuerza su primer nexo de unión” (p. 302). "Su primera preocupación” (la de los hombres) “fue sin duda la de procurarse alimento..., la segunda debió de ser la de tratar de conseguirlo sin trabajar” (pp. 307 s.). “Y esto sólo podían lograrlo apropiándose los frutos del trabajo ajeno" (p. 308). "Los primeros conquistadores se hicieron déspotas para poder ser impunemente indolentes y reyes para poder disponer de los medios de vida necesarios, lo que estrecha y simplifica notablemente la idea de la dominación” (p. 309). "La sociedad nació de la violencia y la propiedad de la usurpación" (p. 347). "Los dos pilares de la comunidad fueron desde el primer momento, de una parte, la esclavitud de la mayoría de los hombres y, de otra, la de las mujeres en su totalidad... A expensas de las tres cuartas partes de sus miembros, la sociedad aseguró la dicha, la opulencia y el ocio de] puñado de propietarios, los únicos que le preocupaban” (p. 365),

Vol. II: “No se trata, por tanto, de investigar si la esclavitud es contraria à la naturaleza en sí, sino de si es contraria a la naturaleza de la sociedad..., de la que es inseparable” (p. 256). “Sociedad y servidumbre han nacido al mismo tiempo” (p. 257). “La esclavitud perdurable... es el fundamento indestructible de la sociedad” (p. 347). *

"Para que haya personas obligadas a vivir de la liberalidad de otros, hace falta que estos se hayan enriquecido lo bastante con los bienes de que las han despojado para devolverles unas migajas. Su supuesta generosidad no es otra cosa que la restitución de cierta parte de los frutos de su trabajo, apropiados por aquéllos” (p. 242). “¿Acaso la servidumbre no consiste precisamente en esto, én el deber de

sembrar sin cosechar para sí, de sacrificar el bienestar de uno al de otro, de trabajar sin esperanza? ¿Y acaso la verdadera época de la servidumbre no comienza en el momento en que hay hombres a quienes puede obligarse a trabajar a latigazos, a cambio de alimentarlos con algunos puñados de avena al volver a la cuadra? Hay que llegar a una sociedad perfeccionada para que el pobre hambriento considere los alimentos como el equivalente satisfactorio de su libertad; en cambio, en una sociedad en su etapa inicial este intercambio desigual horrorizaría al hombre libre. Sólo a cautivos es posible proponer este trato. Para que lo acepten como necesario, es preciso haberlos despojado antes del goce de todas sus facultades” (pp. 244 s). "La esencia de la sociedad... reside en eximir a los ricos del trabajo; en dotarles de nuevos órganos, de miembros incansables a cuyo cargo corren todas las faenas laboriosas, cuyos frutos se apropian aquéllos. He ahí el plan que la esclavitud les permite llevar a cabo sin traba alguna. El rico compra los hombres llamados a servirle” (p. 461). “Al abolirse la esclavitud, no se dijo que se abolía la riqueza ni sus ventajas... Fue necesario, por tanto, que las cosas, incluyendo sus mismos nombres, permanecieran en el mismo estado. Siguió siendo necesario que la mayoría de los hombres siguieran viviendo a sueldo y bajo la dependencia de la minoría que se había apropiado todos los bienes. La servidumbre, por tanto, se ha perpetuado sobre la tierra, aunque bajo un nombre más suave. Entre nosotros, se la adorna con el nombre de ‘domesticidad’, (p. 462).

Linguet nos dice que no entiende, aquí, por domestiques * a los lacayos, etcétera: * Criados.

"Ciudades y aldeas están pobladas por otra clase de criados, mucho más numerosos, más útiles, más trabajadores, a quienes se conoce con el nombre de jornaleros, peones, etc. No viven humillados bajo los brillantes colores del lujo; gimen bajo los repugnantes harapos que constituyen la librea de la pobreza. Jamás participan de la abundancia nacida de su trabajo. Los ricos parecen otorgarles una gracia al aceptar los regalos que de ellos reciben. Y aún tienen que estarles agradecidos por los servicios que les permiten prestarles. Los cubren con el más humillante desprecio, mientras se postran a sus pies implorando de ellos el permiso de serles útiles. Se hacen de rogar para concederlo y, en este singular intercambio entre un derroche real y una generosidad imaginaria, la soberbia y el desprecio están de parte de quien recibe y el servilismo, la preocupación y la obsequiosidad de parte de quien da. Tal es el linaje de los criados que en realidad han venido a relevar a los esclavos, entre nosotros" (pp. 463 s).

“Se trata de investigar cuál ha sido la ventaja efectiva que les ha valido la abolición de la esclavitud. Lo diré con tanto dolor como franqueza: todo lo que con

ello han salido ganando consiste en verse constantemente atormentados por el miedo a morirse de hambre, desgracia de la que, por lo menos, estaban exentos sus predecesores en el escalón más bajo de la humanidad” (p. 464). “Son libres, me diréis. En eso precisamente consiste su desgracia. Nadie les interesa nada ni ellos interesan nada a nadie. Cuando se les necesita, se les alquila al menor costo posible. La exigua remuneración que se les promete apenas alcanza para cubrir el costo del sustento por la jornada de trabajo que tienen que suministrar a cambio de ello. Se les ponen vigilantes" (overlookers) “que les obligan a ejecutar rápidamente su trabajo; se les arrea; se les espolea por miedo a que una indolencia hábilmente disimulada y harto comprensible les lleve a escatimar la mitad de sus energías; se teme que el deseo de permanecer ocupados durante más tiempo con el mismo trabajo pueda entorpecer la ligereza de sus brazos y embotar sus herramientas. Los sórdidos economistas, que les siguen con ojos inquietos los agobian con reproches al menor respiro que se permiten y, cuando se conceden un momento de reposo esos economistas afirman que les roban. Terminado su trabajo, se les despide tal y como se les ha recibido, con la más fría indiferencia y sin preocuparse en lo más mínimo de si los veinte o treinta centavos que los sostienen durante un duro día de trabajo, alcanzarán a sostenerles, si al día siguiente no encuentran trabajo" (pp. 466 s.). “¡Es libre! Por ello precisamente le compadezco. Ésa es la razón de que se le cuide menos en las faenas en que se le emplea. A ello se debe el que se tengan muchos menos reparos en dilapidar su vida. El esclavo tenía para su dueño el valor del dinero que le había costado. Pero el trabajador manual no le cuesta nada al rico dilapidador para quien trabaja. Bajo la esclavitud, tenía cierto precio la sangre de los hombres. Los esclavos valían, por lo menos, la suma que por ellos podía obtenerse en el mercado. Ahora que ya no existen mercados de esclavos, éstos han perdido, en realidad, todo su valor. En los ejércitos, el que cava trincheras vale mucho menos que el caballo que tira de un furgón, pues el caballo cuesta mucho y el zapador sale gratis. La abolición de la esclavitud ha transferido estos cálculos de la guerra a la vida diaria; y de entonces acá, no hay burgués acomodado que no sea capaz de echas estas cuentas como antes los estratega¿’ (p. 467). "Los jornaleros nacen, se crían y son educados” (o domesticados) “al servicio de la riqueza, pero sin ocasionar al rico el menor gasto, como la caza que abate en sus tierras. Tal parece como si él poseyera realmente el secreto de que infundadamente se jactaba Pompeyo. Con sólo dar una patada en el suelo, brotan de él legiones de trabajadores que se disputan el honor de ponerse a sus órdenes. Y cuando de esta muchedumbre de mercenarios que construyen sus casas o trazan sus jardines tirados a línea desaparece uno, no nos apercibimos del hueco que ha dejado, pues inmediatamente se cubre la baja, sin que nadie se preocupe de ello. ¿Cómo lamentarse de que se pierda una gota del caudal de un gran río, si incesantemente afluyen a él nuevos raudales de agua? Lo mismo sucede con los

peones. La facilidad con que se llenan sus vacíos nutre la insensibilidad que el rico" (tal es la forma que la cosa reviste en Linguet; no es todavía el capitalista) "muestra hacia ellos” (p. 468). "Éstos, se nos dice, carecen de dueño..., empleando abusivamente la palabra. ¿Qué significa el carecer de dueño? Tienen, desde luego, el más temible y despótico de todos los dueños: la penuria, que los echa en brazos del peor sojuzgamiento. No se hallan a las órdenes de un hombre en particular, sino a las de todos en general. No es un solo tirano quien les impone sus caprichos y Ies hace mendigar sus favores, pues ello pondría límites a la sujeción y la haría más tolerable. No; se convierten en criados de cualquiera que tenga dinero, lo que da a su esclavitud un alcance y un rigor ilimitados. Se dice que si no se sienten a gusto con un señor tienen, por lo menos, el consuelo de hacérselo saber y buscarse otro; los esclavos, en cambio, no podían hacer lo uno ni lo otro y eran, por ello, más desgraciados. ¡Qué sofisma! Baste pensar en una cosa: en que el número de quienes hacen trabajar a otros es muy pequeño, e inmenso, en cambio, el de los que trabajan” (pp. 470 s.). “¿A qué se reduce para ellos esa aparente libertad que les habéis otorgado? A vivir del alquiler de sus brazos, lo que los obliga a encontrar quien los alquile o a morirse de hambre. ¿A eso llamáis ser libre?" (p. 472).

“Lo más espantoso de todo es que la misma exigüidad de esta soldada es además una razón para rebajarla. Cuanto más en la penuria se halla un jornalero, más barato tiene que venderse. Cuanto más apremiante es su necesidad, menos rentable es su trabajo. El déspota momentáneo a quien suplica con lágrimas en los ojos que acepte sus servicios no se sonroja en tomarle en cierto modo el pulso para cerciorarse de las energías que aún le restan, y por el grado de su desfallecimiento se mide la paga que le ofrece. Cuanto más cerca se halla de la muerte por inanición, más le recorta la remuneración que podría salvarle. Y lo que los bárbaros, pues eso son, le entregan sirve menos para prolongar su vida que para alargar un poco la hora de su muerte” (pp. 482 s.). La “independencia” (du journalier) * “...es uno de los peores azotes que ha podido inventar el refinamiento de los tiempos modernos. Sirve para acrecentar la opulencia de los ricos y la miseria de los pobres. Todo lo que unos ahorran lo malgastar los otros. El uno se ve obligado a escatimar, no precisamente en lo superfino, sino en lo más indispensable” (p. 483). * Del jornalero. "Si hoy resulta tan fácil sostener gigantescos ejércitos que se asocian al lujo para dar cima al exterminio del género humano, ello se debe pura y simplemente a la abolición de la esclavitud... Desde que no existen esclavos, son el libertinaje y la mendicidad quienes se encargan de suministrar héroes por un jornal de cinco centavos” (pp. 484 s.). ‘Para mí”, (la esclavitud asiática) "es cien veces preferible a cualquier otro tipo de vida del hombre reducido a ganarse la vida como jornalero” (p. 496). "Sus cadenas” (las del esclavo y las del jornalero) “están forjadas del mismo

material y sólo cambian sus colores. Unas son negras y parecen macizas; las otras tienen colores menos sombríos y parecen más ligeras; pero quien las sopese con imparcialidad no encontrará ninguna diferencia: unas y otras son cadenas forjadas por la miseria. Tienen exactamente el mismo peso o, mejor dicho, si una de ellas pesa un adarme más es precisamente aquella que aparenta ser más leve” (p. 510).

Y exclama, dirigiéndose a los iluministas franceses, con respecto a los trabajadores:

"¿Acaso no veis que la obediencia y el aniquilamiento, pues así hay que llamarlas, de esta gran mayoría de las ovejas del rebaño engendra la opulencia de sus pastores?... Creedme si os digo que, en su propio interés” (el del pastor), “en el vuestro e incluso en el suyo propio, haríais mejor en dejarlas en el convencimiento en que se hallan de que ese perrillo que les ladra tiene él solo más fuerza que todas ellas juntas. Dejadlas que huyan estúpidamente ante su propia sombra. Todos saldréis ganando con ello. A vosotros os resultará más fácil reunirías para trasquilarlas. Y, en cuanto a ellas, estarán así más a salvo de verse devoradas por los lobos. //44I/ Solamente, es verdad, para verse devoradas por los hombres. Pero, al fin y al cabo, ésa es la suerte que las aguarda desde el momento en que han entrado en el redil. Y, antes de hablar de sacarlas de él, tenéis que empezar por destruir el redil, es decir, la sociedad” (pp. 512 s.). /X-441//

## [I. HOBBES ACERCA DEL TRABAJO, DEL VALOR Y DEL PAPEL ECONÓMICO DE LA CIENCIA]

//XX-1291a/ Según Hobbes, la madre de las artes es la ciencia, y no el trabajo efectivo.

"Las artes de utilidad social como la construcción de fortificaciones, la fabricación de máquinas de guerra y de otros artilugios bélicos representan un poder, puesto que contribuyen a la defensa y a la victoria; pero, aunque su verdadera madre sea la ciencia, es decir, las matemáticas, como han sido alumbradas por la mano del artífice, se considera a éste como su autor, lo mismo que el vulgo ve en la partera a la madre.” (Leviathan, [en] "English Works’ de Th[omas] Hobbes, ed. por Molesworth, Londres, 1839-1844, t. m, p. 75.)

El producto del trabajo intelectual —la ciencia— es siempre muy inferior a su valor, porque el tiempo de trabajo necesario para reproducirlo no guarda proporción alguna con el que se ha necesitado para su creación originaria. Por ejemplo, cualquier muchacho de la escuela puede aprender en una hora la teoría del binomio.

Capacidad de trabajo: “El valor [value o worth] de un hombre es, como el de las demás cosas, su precio, lo que vale tanto como decir lo que se paga por el empleo de su fuerza" (I. c., p. 76). "El trabajo de un hombre” (y, por tanto, el use of his labouring power) * “es, al igual que cualquier otra cosa, una mercancía que es posible cambiar con ganancia” (L c., p. 233). * Empleo de su fuerza de trabajo.

Trabajo productivo e improductivo: "No basta con que el hombre trabaje para sustentarse, tiene, además, que luchar cuando hace falta proteger su trabajo. Una de dos: o hay que trabajar con una mano y con la otra empuñar la espada, como hicieron los judíos, al volver de su cautiverio, para reconstruir el templo, o hay que alquilar a otros que luchen por uno” (l. c., p. 333). /XX-1291a//

## [2. RASGOS HISTÓRICOS: PETTY [ACTITUD NEGATIVA ANTE LOS OFICIOS IMPRODUCTIVOS. GÉRMENES DE LA TEORIA DEL VALOR-TRABAJO. INTENTO DE EXPLICAR A BASE DE LA TEORIA DEL VALOR EL SALARIO, LA RENTA DE LA TIERRA, EL PRECIO DE LA TIERRA Y EL INTERÉS]

//XXII-1346/ Petty “A Treatise of Texes, and Contributions", Londres 1667. Nuestro amigo Petty113 tiene [una] teoría de la población totalmente distinta de la de Malthus. Según él, a check ougth to be put upon the "breeding' faculties of parsons, and the "Coelibat" again put upon them * Todo esto pertenece al [capítulo] Productiva and unproductive labour.113 * Debo ponerse coto a la capacidad de “procreación” de los sacerdotes y restaurar para ellos el “celibato”.

a) Parsons: “Como en Inglaterra hay más hombres que mujeres..., sería conveniente que los sacerdotes retornasen a su celibato o que ningún hombre casado pudiera ordenarse como sacerdote... Ello permitiría a nuestros eclesiásticos célibes vivir de medio beneficio tan bien como ahora del beneficio entero" (pp. 7 s.).

b) Mercaderes y tenderos: “Gran parte de ellos, a los que en derecho y en justicia no corresponde nada de la sociedad, podrían igualmente quedar excluidos, ya que son solamente una especie de jugadores, que se disputan entre sí HIM1 / para arrebatar los resultados del trabajo de los pobres, sin producir nada, sino haciendo como las venas y las arterias, que distribuyen en diferentes direcciones la sangre y los jugos del cuerpo social, o sea, el producto de la agricultura y la manufactura” (p. 10).

c) Abogados, médicos, empleados, etcétera: “(Cuánto más fácil resultaría sufragar los gastos sociales si redujeran también los numerosos cargos y gabelas relacionados con el gobierno, la administración de justicia y la Iglesia y la muchedumbre de teólogos, juristas, médicos, mercaderes y tenderos, todos ellos remunerados con elevados emolumentos por el escaso trabajo que rinden a la sociedad!” (p. 11).

113 Se refiere al apartado final, el IX, de la primera parte del Capital, tal como aparecía previsto en la p. 1140 del cuaderno XVIII (v. supra, p. 383, el plan sobre la primera parte del Capital).

d) Paupers (supernumerarias): ** ** Indigentes (supernumerairos). “¿Quién debe pagar a estas gentes? Todo el mundo, contesto... Me parece evidente que no se les puede dejar morir de hambre, colgarlos o expulsarlos [a otra nación], etc.” (p. 12). O bien debe entregárseles ‘'the superfluity’ o, si no sobra nada, “si no queda ningún sobrante..., sería aconsejable restringir un poco en cantidad o en calidad la delicadeza del alimento de los otros” (pp. 12 s.). [Es] indiferente el trabajo que se les encomiende (a los supernumeraies), con tal de que “no se destinen a él mercancías extranjeras”; lo importante es “acostumbrar su espíritu a la disciplina y la obediencia y su cuerpo a la tenacidad en trabajos más útiles, cuando ello se haga necesario” (p. 13). Lo mejor [es] "emplearlos en la construcción de caminos y puentes y en el trabajo en las minas” (pp. 11».).

Población, la riqueza: "La escasez de población es realmente pobreza-, una nación cuya población se eleve a ocho millones es más del doble de rica que otra que, a territorio igual, cuente solamente cuatro” (p. 16).

Ad a) supra (Parsons). Petty trata a los curas con una ironía exquisita:

“Donde más florece la religión es allí donde los curas más se mortifican, lo mismo que... la ley. florece más allí donde los abogados tienen menos que hacer” (p. 57). En todo caso, aconseja a los persons "no procrear más eclesiásticos que beneficios existan para ellos en el estado actual”. Por ejemplo, 12.000 beneficios en Inglaterra y Gales. En estas condiciones, “no es aconsejable criar a 24000 curas”. De otro modo, los 12.000 vacantes les harían la competencia "y el camino más fácil para conseguirlo sería convencer a los feligreses de que los 12.000 beneficiados emponzoñan o dejan morir sus almas” (alusión a la guerra religiosa de los ingleses), "descarriándolos en su camino hacia el cielo” (p. 57).

Origen y estimación del "surplus value".* Esto aparece un poco mezclado y revuelto; pero, en la pugna de los pensamientos, encontramos por doquier, diseminadas, ideas certeras. * Plusvalía. Petty distingue entre el natural price,** el political price,*** y el trae price current **** (p. 67). Por natural price entiende, en realidad, el value, que es el único que aquí nos interesa, ya que //I348/ la determinación del "surplus value" depende de la determinación del valor. ** Precio natural. *** Precio político. **** Verdadero precio de mercado.

En esta obra, determina en realidad el valor de las mercancías por la cantidad comparativa de trabajo contenida en ellas.

“Pero, antes de hablar demasiado de las rentas, debemos tratar de explicar su misteriosa naturaleza, tanto en relación con el dinero, cuya renta llamamos interés, como en relación con las tierras y las casas" (p. 23).

α) Primero, se trata de saber qué es el valor de una mercancía y, más exactamente, del trigo.

“Si un hombre puede trasladar una onza de plata de las entrañas de la tierra en el Perú a Londres en el mismo tiempo que necesitaría para producir un bushel de trigo, lo uno sería el precio natural de lo otro; y si, gracias a la explotación de nuevas y más ricas minas, pudieran obtenerse dos onzas de plata con el mismo esfuerzo que antes una, resultará que el trigo, a razón de diez chelines el bushel, es, cáeteris paribus,* tan barato como antes a razón de cinco chelines” (p. 31). "Supongamos que para producir un bushel de trigo se necesite tanto trabajo como para producir una onza de plata” (p. 66). Éste es, ante todo, “el camino real, y no imaginario, para calcular los precios de las mercancías” (p. 66). * En igualdad de circunstancias.

β) El segundo punto que ahora se trata de investigar es el valor del trabajo.

“La ley... debiera conceder al trabajador lo que estrictamente necesita para vivir, pues si se le concediera el doble sólo trabajaría la mitad de lo que podría y de lo que en otro caso habría trabajado; y ello representaría para la sociedad una pérdida de los frutos de ese trabajo” (p. 64).

Por tanto, el valor del trabajo se determina por los medios de sustento necesarios. El trabajador sólo se ve movido a producir plusvalía y plustrabajo porque se le obliga a desplegar toda su fuerza de trabajo disponible para obtener estrictamente lo que necesita para poder vivir. Sin embargo, la baratura o carestía de su trabajo depende de dos circunstancias: la medida de los gastos (necesidades) determinada por la fertilidad natural y por el clima:

‘‘La carestía y la baratura naturales dependen de que se necesiten más o menos brazos para satisfacer las necesidades naturales: así, el trigo es más barato allí donde un hombre produce por diez que donde sólo puede producir por seis; y,

además, de la medida en que el clima impulsa a los nombres a necesitar hacer mayores o menores gastos” (p. 67).

γ) Para él, el surplus ** sólo existe bajo dos formas: rent of land *** y rent of money (usury),**** Y la segunda la deriva de la primera. La primera es, para él, como [será] más tarde para los fisiócratas, la forma propiamente dicha del surplus value (pero declara, al mismo tiempo, que el trigo incluye all necessaries of life, † como la palabra "Bread”# en el Padrenuestro). ** Excedente. *** Renta de la tierra. **** Renta del dinero (interés).† Todo lo necesario para la vida. # Pan. Ahora bien, no procede en su exposición solamente [en el sentido] de que la renta represente (el surplus) como el excedente que el employer †† extrae sobre el necessary time of labour †††sino en el de que lo presenta como el excedente del surplus labor ††††del mismo productor sobre su salario y sobre la reposición de su propio capital. †† Patrono. ††† Tiempo de trabajo necesario. ††††Plustrabajo.

“Supongamos que un hombre cultive por su mano trigo en una determinada superficie de tierra, es decir, que la cave y la are, la roture, la desbroce, la coseche, recoja el trigo, lo trille y lo aviente, con arreglo a las exigencias de la agricultura de este país y que disponga, además, de la simiente necesaria para sembrar. Yo afirmo que, si este hombre ha deducido de su cosecha la simiente" (es decir/si ha deducido del producto, ante todo, el equivalente del capital constante) "y además todo lo que él mismo consume y entrega a otros a cambio de su vestido y de otras necesidades naturales, el trigo restante constituye la natural y verdadera renta de la tierra correspondiente a este año; y el promedio de siete años o, mejor dicho, el número de años en que se compensan las malas cosechas y las buenas, arroja la renta de la tierra usual en trigo” (pp. 23 s.).

Por tanto, en realidad, como en Petty el valor del trigo se determina por el tiempo de trabajo que en él se contiene y la renta es igual al producto total menos el salario y la seed,* esta última equivale al surplus produce ** en que se materializa el surplus labour.*** La renta engloba, aquí, la ganancia; ésta no se halla aún desglosada de la renta. * Simiente. ** Plusproducto. *** Plustrabajo. Y, del mismo ingenioso modo, sigue preguntando Petty:

“Pero otra cuestión, aunque secundaria, es ésta: ¿Cuánto dinero inglés vale este trigo o esta renta? A lo que contestó que tanto como el dinero que otro individuo pueda en el mismo tiempo ahorrar, después de cubrir sus gastos, si se dedica

enteramente a producir. Supongamos, por tanto, que otro hombre viaje a un país en el que hay plata, que cave allí la tierra buscando este metal, lo lave y lo traslade al mismo país en que el primero cultiva su trigo, que acuñe allí monedas, etc.; si este hombre, durante todo el tiempo que ha necesitado para producir la plata, tiene que dedicarse simultáneamente a conseguir el alimento y el vestido necesarios para sustentarse, yo diría que la plata del uno tendrá un valor equivalente al trigo del otro. El producto de uno se eleva, digamos, a veinte onzas y el del otro a veinte bushels. De donde se deduce que el precio del bushel de este trigo será una onza de plata” (p. 24).

Y, a este propósito, observa expresamente que la diversidad del trabajo es de todo punto indiferente; todo depende del tiempo de trabajo.

“Y aunque es posible que la producción de la plata requiera más arte y mayor riesgo que la del trigo, las diferencias acabarían completándose, a la postre. Hagamos que cien hombres trabajen durante diez años en cosechar trigo y el mismo número de personas otro tanto tiempo en extraer plata, y digo que el producto neto en plata será el precio del producto total neto en trigo y que partes iguales de uno constituirán el precio de partes iguales de otro” (p. 24).

Después de haber definido así la renta, que aquí equipara a toda la plusvalía, incluyendo la ganancia y su expresión en dinero, pasa ahora a determinar el valor monetario de la tierra, también de un modo muy genial.

“Nos daríamos, pues, por contentos si lográsemos determinar el valor natural de la tierra libremente enajenable, por lo menos, como lo hemos hedió con el ya mencionado usus fructus...* Después de haber encontrado la renta o el valor del usus fructus por año, se trata de saber cuántas rentas anuales (como suele decirse) forman el valor natural de la tierra libremente enajenable. Si dijéramos que un número infinito, resultaría que un acre de tierra tendría el mismo valor que mil acres de la misma tierra, lo que es absurdo; un número infinito de unidades equivale a un número infinito de miles. Debemos optar, pues, por una cifra limitada, que es, a mi modo de ver, el número de años que pueden esperar convivir un hombre de cincuenta, otro de veintiocho y otro de siete, digamos el abuelo, el padre y el hijo. Pocas personas tendrán ocasión de velar por una descendencia más lejana... Parto, pues, del supuesto de que la suma de rentas anuales que forma el valor natural de una finca equivale a la duración normal de la vida de tres personas como las indicadas. Pues bien, en Inglaterra calculamos que tres vidas como éstas pueden coexistir durante. veintiún años y que, por consiguiente, el valor de la tierra equivale aproximadamente a la misma suma de rentas anuales'

(pp. 25 s.). * Usufructo.

Y, después de haber reducido la renta a plustrabajo y, por tanto, a surplus value, declara que la tierra no [tiene] por qué ser más que renta capitalizada, es decir, una determinada suma de rentas anuales o la suma de rentas [correspondientes] a un determinado número de años. En realidad, la renta se capitaliza o se calcula como valor de la tierra del siguiente modo: Supongamos que un acre arroje 10 libras esterl. de renta anual. Si el tipo de interés es del 5 por 100, estas 10 libras representarán el interés de un capital de 200 libras y, como, al 5 por 100, el interés repone el capital en 20 años, el valor del acre [, sobre esta base,] serían 200 libras esterl. (20 ✕ 10 libras). La capitalización de la renta depende del tipo de interés. Si éste fuese el 10 por 100, representaría el interés de un capital de 100 libras o [la suma del] 10 years’ parchase.** ** Rendimiento por diez años. Pero, como Petty parte de la rent of land como de la forma general de la plusvalía, en la que incluye la ganancia, no puede presuponer como dado el interés del capital, sino que tiene que derivarlo de la renta como forma especial [de ella] (como lo hace también Turgot, consecuente con su punto de vista). ¿De qué modo puede, pues, determinar el número de años, el número de rentas anuales que forma el valor de la tierra? Una persona sólo está interesada en comprar el número de rentas anuales que correspondan al número de años por el que tiene que “velar" para sí y su inmediata posterity,*** es decir, el tiempo que alcanza de vida una persona media, abuelo, padre e hijo, que son veintiún años, según el cálculo “inglés". Por tanto, lo que exceda de veintiún años de “usus fructus” no tiene valor alguno para él. Lo que paga, por tanto, y lo que forma el valor de la tierra es el usufructo [de ésta] durante veintiún años. ** Posteridad.

Sale del paso de este ingenioso modo, pero lo importante, en relación con ello, es que en primer lugar, la renta, como expresión de todo el agricultural surplus value * no se deriva de la tierra, sino del trabajo [y se presenta como] el excedente del trabajo sobre lo necesario para el sustento del trabajador; * Plusvalía agrícola. en segundo lugar, el valor de la tierra no es otra cosa que la renta comprada

de antemano para un determinado número de años, una forma transfigurada de la renta misma, en la que, por ejemplo, veintiún años de surplus value (o de trabajo) se manifiestan como el valor de la tierra; en que el valor de la tierra, en una palabra, no es otra cosa que renta capitalizada. Como se ve, Petty ahonda en la cosa. Desde el punto de vista del comprador de la renta (es decir, de la tierra) la renta se revela, así, simplemente como el interés del capital con que la ha comprado, y bajo esta forma la renta pierde totalmente su fisonomía y se manifiesta como interés de un capital. Después de haber definido así el valor de la tierra y el valor de la renta anual, Petty puede [ya] derivar como forma secundaria la rent of money ** o usury.*** ** Renta del dinero. *** Interés.

“En cuanto al interés, éste tiene que arrojar, por lo menos, tanto como la renta de la cantidad de tierra que el dinero prestado puede comprar, sin que resulte afectada la seguridad” (p. 28).

El interés, aquí, aparece determinado por el precio de la renta y, viceversa, el precio de la renta o el valor de compra de la tierra por el interés. Pero esto es muy consecuente y se presenta como la forma general del surplus value, del que el interés del dinero debe derivarse, por tanto, como forma secundaria. Renta diferencial. En Petty encontramos también el concepto primario de ésta. No la deriva de la diferente fertilidad de tierras de la misma dimensión, sino de la diferente situación, [de la diferente] distancia con respecto al mercado en tierras de la misma fertilidad, lo que constituye, como es sabido, un elemento de la renta diferencial. He aquí sus palabras:

 "Así como una fuerte demanda de dinero eleva la cotización de éste, así también una fuerte demanda de trigo tiene necesariamente que elevar su precio y también, por tanto, la renta de la tierra que da el trigo" (lo que expresa directamente que el precio del trigo determina la renta, y ya en el razonamiento anterior va implícito que la renta no determina el valor del cereal) "y en última instancia el precio de la tierra misma; por ejemplo, si el trigo que abastece a Londres o a un ejército tiene que transportarse a cuarenta millas de distancia, el trigo cultivado en el perímetro de una milla de Londres o de los cuarteles de dicho ejército elevará su precio natural en la diferencia correspondiente a los gastos de transporte a lo largo de 39 millas. De ahí que tierras que propiamente tienen el mismo valor en la proximidad de grandes centros de población abastecidos por una zona de gran extensión, dejen, por esta razón, de arrojar una renta y cuesten,

por el contrario, más rentas anuales que las enclavadas en regiones remotas” (p. 29). Petty menciona también la segunda causa de la renta diferencial: la diferente fertilidad de la tierra y la consiguiente diversa productividad del trabajo en terrenos de igual calidad. "La bondad o la pobreta o el valor de la tierra depende de la proporción en que la mayor o menor parte del producto que se entrega a cambio de ¿Ha guarde con el simple trabajo invertido para obtener el dicho producto" (p. 67).

Por tanto, Petty expone mejor que A. Smith la renta diferencial. * //XXII-1397/ [Petty] “A Treatise of Taxes and Contributions", Londres, 1667. Complementos. 1. Sobre el volumen de dinero circulante que una nación necesita, pp. 16 s. Su manera de ver la producción total se revela en el siguiente pasaje;

"Si hay 1.000 personas en un territorio y 100 de ellas pueden producir el alimento y el vestido necesarios para los 1 000; si otros 200 producen la cantidad de mercancías que otras naciones desean adquirir por sus mercancías o su dinero y si 400 más se ocupan en producir artículos de ornato, de placer y de pompa para todos; si 200 actúan como gobernantes, teólogos, juristas, médicos, comerciantes y tenderos, es decir, 900 en total, surgirá la pregunta” etc. con respecto a los indigentes ("supemumeraries") (p. 12).

Petty observa a propósito del desarrollo de la renta y de su tasación en dinero, partiendo del supuesto de equal labours (quantities): * Trabajos iguales (cantidades de trabajo).

"Afirmo que éste es el fundamento de la nivelación y el balance amiento de los valores; confieso, sin embargo, que en la superestructura y en la práctica existe mucha diversidad y complejidad” (p. 25).

 2. [Problema que] mucho le interesaba [a Petty] es el de la "relación natural de igualdad entre la tierra y el trabajo" (p. 25).

"Damos diferentes nombres a nuestras monedas de oro y plata, que en Inglaterra llamamos libras esterlinas, chelines y peniques, todas las cuales pueden ser englobadas y expresadas por una de las tres. Pero lo que acerca de esto quiero decir es lo siguiente: todas las cosas debieran valuarse por medio de dos denominadores naturales: la tierra y el trabajo; en otras palabras, debiéramos decir que un barco o una prenda de vestir vale tanto o cuanto en tierra, con el correspondiente valor en

trabajo, ya que ambas cosas, el barco y la prenda de vestir, son productos de la tierra y del trabajo de los hombres aplicado a ella. Y si esto es cierto, habremos encontrado una relación natural de igualdad entre la tierra y el trabajo y podremos expresar el valor en cualquiera de los dos o, mejor dicho, en los dos solamente y convertir lo uno fácilmente y con seguridad en lo otro, lo mismo que convertimos los peniques en libras” (p. 25).

De ahí que se preocupe por buscar el “valor natural de la tierra libremente enajenable”, después de haber encontrado la expresión monetaria de la renta. Tres determinaciones se mezclan y confunden en él, a este propósito: a) La magnitud de valor, determinada por el mismo tiempo de trabajo, considerando al trabajo como fuente del valor. b) El valor en cuanto forma del trabajo social. Por tanto, el dinero como la verdadera forma del valor, aunque en otros pasajes deseche todas las ilusiones del sistema monetario. Se trata, por tanto, en él de la definición del concepto. c) Confusión del trabajo como fuente del valor de cambio y del valor de uso, partiendo del supuesto de la materia natural (la tierra). En realidad, Petty “cuts” the “par" * entre labour and land ** al considerar el Fee simple *** de la segunda como renta capitalizada sin hablar, por tanto, de la tierra como materia natural. * Rompe la paridad. ** Trabajo y tierra. *** Precio libre. 3.Con respecto al tipo de interés, dice:

"Ya me he referido en otro lugar a la vacuidad y la esterilidad de formular leyes civiles positivas contra la ley de la naturaleza" (es decir, contra las leyes nacidas de la naturaleza de la producción burguesa) (l. c., p. 29). 4. A propósito de la renta: surplus value como consecuencia de la mayor productividad del trabajo:

“Si fuera posible hacer más fértiles los dichos condados dedicándoles más trabajo que el que ahora se les dedica (por ejemplo, cavando en vez de labrar, enterrando la simiente en vez de echarla a voleo, seleccionarla en vez de emplearla por igual, reblandecerla en vez de usarla sin preparar, abonando el terreno con sal, en vez de hacerlo con paja podrida, etc.), la renta se elevaría a medida que aumentara el rendimiento del trabajo acrecentado" (p. 32).

([Por trabajo acrecentado] se refiere, aquí, al pitee or wages of labor. *) *Precio o salario de trabajo.

5. Raising of money † (cap. XIV). † Elevación del valor del dinero, 6. El pasaje más arriba citado†† ("si se le concede el doble, sólo trabajará la mitad”, etc.) debe entenderse así: si el trabajador obtuviera por seis horas el valor de seis horas, recibiría el doble de lo que actualmente recibe, ya que ahora se le paga el valor de seis por doce. En este caso, sólo trabajaría seis, “lo que representa una pérdida para la sociedad”, etcétera. †† V. supra, pág. 330. *

Petty, “An Essay concerning the Multiplication of Mankind" (1682). División del trabajo (pp. 35 s.). * [Petty], “The Political Anatomy of Ireland’’ (1672) y “Verbum Sapienti" (“El verbo de la sabiduría”) (ed. Londres 1691).

1. “Esto me lleva a la más importante de las reflexiones en materia de economía política, a saber: ¿cómo puede establecerse una relación de igualdad y una equiparación entre tierra y trabajo, de tal modo que el valor de cualquier cosa pueda expresarse en ambos?” (pp. 63 s.).

En el fondo, el problema que aquí se plantea es el de reducir a trabajo el valor de la tierra misma. 2. Esta obra fue escrita después que la anteriormente atada.114

“La medida general del valor es el alimento diario de un hombre adulto, considerado como promedio, y no el trabajo diario, y esta medida parece ser tan constante y tan regular como el valor de la plata de buena ley... De ahí que yo determinara el valor de una cabaña irlandesa por el número de raciones diarias de víveres que quien la construye ha consumido durante su trabajo’’ (p. 65).

Esto último es totalmente fisiocrático.

"El hecho de que algunas personas quieran comer más que otras no es esencia], ya que la ración diaria de víveres debe entenderse como la centésima parte de lo que, para vivir, trabajar y perpetuarse, comen cien individuos del tipo y el tamaño más diverso" (p. 64).

114 Se refiere a la obra de Petty, A Treatise of Taxes, and Contributions, cuya primera edición se publicó en 1662.

Pero lo que Petty busca aquí en la estadística irlandesa no es la common * medida del valor, sino la medida del valor en la suma, como el dinero es la medida de los valores. * General. 3. Volumen del dinero y riqueza de la nación (“Verbum Sapienti", p. 13). 4. Capital.

“Lo que llamamos riqueza, capital o reserva de la nación, resultado del trabajo pretérito o anterior, no debiera considerarse como algo que hay que distinguir del potencial eficiente actual" (p. 9).

5. Productividad del trabajo.

“Hemos dicho que la mitad del pueblo, con una [cantidad] muy soportable de trabajo podría enriquecer considerablemente al reino... ¿Y en qué íbamos a emplear a la gente? A esto contestamos, en general, que en la producción de víveres y artículos de primera necesidad para toda la población del país mediante pocos brazos-, bien trabajando más duramente, o bien introduciendo medios para ahorrar trabajo y facilitarlo, que equivale a lo que la gente esperaba en vano de la poligamia. En efecto, cuando uno solo trabaja por cinco, el resultado es el mismo que si trajese al mundo a cuatro trabajadores adultos” (p. 22). “El alimento sale más barato allí donde se obtiene con menos brazos que en otras partes" (p. 23).

6. Finalidad de los hombres y meta (p. 24). 7. Sobre él dinero, véase también el “Quantulumcumque” (1682). /XXII1399//

## [3] PETTY, SIR DUDLEY NORTH, LOCKE

//XXII-1397/ Comparando las obras de North y Locke con las de Petty, “Quantulumcumque” (1682), “A Treatise of Taxes and Contributions” (1662) [y “The Polítical] Anatomy of Ireland” (1672) se ve cómo [aquéllos] se inspiran en éste en 1) answering des interest; * 2) raising and abasing of money; ** 3) North’s calling interest the rent of money *** etcétera. * Explicación del interés. ** Alza y baja del dinero. *** El que North llame al interés la renta del dinero.

North y Locke escribieron sus obras115 ambos con el mismo motivo: Lowering of Interest * y Raising of Usury. † [Mantienen], sin embargo, las ideas más opuestas. En Locke, es el “Want of Money” †† la causa de la elevación del tipo de interés y, en general, del hecho that things do not bear their real prices, and the revenues to be product of them††† North manifiesta, por el contrario, que no es el Want of Money, sino of capital or revenue. †††† En él encontramos por vez primera un concepto definido del stock or capital 0 o rather 00 de dinero como una mera forma del capital, en cuanto no es medio de circulación. En Sir Dudley North [se manifiesta] el concepto certero de interés, en contra de la concepción de Locke. /XXII-1397// * Baja del tipo de interés. † Alza del interés. †† Penuria del dinero. ††† De que las cosas no tengan sus precios reales ni aporten los ingresos que debieran. †††† Capital o ingreso. 0 Patrimonio o capital. 00 Más bien.

## [4] LOCKE [LA RENTA Y EL INTERÉS, TRATADOS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA TEORIA BURGUESA DEL DERECHO NATURAL]

//XX-1291a/ Si ponemos la doctrina de Locke sobre el labour * en términos generales, en relación con su doctrina sobre el origen del interés y de la renta —ya que sólo bajo estas dos formas aparece en él la plusvalía—, vemos que la plusvalía no es otra cosa que trabajo ajeno, plustrabajo, que la tierra y el capital —las condiciones del trabajo— permiten a su propietario apropiarse. Y la propiedad sobre una cantidad mayor de condiciones de trabajo de las que, con su trabajo, puede valorizar por sí mismo una persona es, según Locke, una invención política que se halla en contradicción con la base iusnaturalista de la propiedad privada. * Trabajo. <También en Hobbes es el trabajo la fuente única de toda riqueza, fuera de los dones naturales que se encuentran directamente en estado consumible. Dios (nature) ** “entrega gratuitamente o vende al género humano a cambio de trabajo” (“Leviathan”). Pero, en Hobbes, es el soberano quien a su arbitrio reparte la tierra.>

115 Se trata del libro de North, Discourses upon Trade..., y de la obra de Locke, Some Considerations of the Consequences of the Lowering of Interest, and Raising tbe Value of Money. Ambas obras fueron escritas en 1691.

** La naturaleza. Los pasajes [de Locke] relacionados con esto son los siguientes:

“Aunque la tierra y todas las criaturas de orden inferior pertenecen en común a todos los hombres, todo hombre posee en su persona una propiedad a la que nadie, fuera de él, tiene derecho. Podemos afirmar que a él le pertenecen el trabajo de su cuerpo y la obra de sus brazos. Todo lo que le saca del estado en que la naturaleza lo ha colocado lo logra el hombre con su propio trabajo y aparece unido siempre a algo que le pertenece y, de este modo, lo convierte en propiedad suya.” ("Of Government", 1. II, cap. V; Works, 7$ ed., 1768, vol. II, p. 229.) “Su trabajo lo ha sacado de manos de la naturaleza, donde era un bien común, que pertenecía por igual a todos sus hijos, para apropiárselo” (l. c., p. 230). “La misma ley natural que de este modo nos otorga la propiedad se encarga también de limitarla... Lo que un hombre puede utilizar, lo que es útil para su vida antes de corromperla, es lo que tiene derecho a convertir con su trabajo en propiedad suya; lo que excede de ello no puede considerarlo como participación suya y pertenece a otros" (l. c.). “Pero el objeto principal de la propiedad, ahora, no son los frutos de la tie- rrri’, etc., “sino que es la tierra misma... Es propiedad del hombre la cantidad de tierra que puede sembrar, plantar, trabajar, cultivar y de cuyos productos puede aprovecharse. Es su trabajo el que, en cierto modo, se encarga de delimitarla de lo que es propiedad común'' (l. c.).

"Son, como vemos, dos cosas inseparablemente unidas la sujeción o el cultive de la tierra y el dominio sobre ella. Lo uno da derecho a lo otro” (L c., P. 231). “La naturaleza traza debidamente la medida de la propiedad mediante la extensión del trabajo del hombre y las comodidades de la vida; no hay trabajo humano capaz de dominarlo todo o apropiárselo todo; además, nadie puede consumir más que una pequeña parte para la satisfacción de sus apetencias, razón por la cual le resultaría imposible menoscabar de este modo los derechos de otro o arrogarse una propiedad en perjuicio de su vecino... En remotos tiempos, esta medida se encargaba de restringir la propiedad de cada cual en proporciones muy modestas, reduciéndola a aquello de que podía apropiarse sin dañar a nadie... Y esta misma medida puede seguirse reconociendo todavía hoy, por muy poblado que se halle el mundo” (pp. 231 s.).

El trabajo da a las cosas casi todo su valor <value equivale, aquí, a valor de uso y trabajo significa trabajo concreto, y no cantidad [de trabajo]; pero la medida del valor de cambio por el trabajo se basa realmente en [el hecho de] que el trabajador crea el valor de uso>. El resto del valor de uso que no puede reducirse a trabajo es don natural y, por tanto, de por sí, propiedad común. Lo que, por consiguiente, trata de demostrar Loche no es la antítesis, [no es] que la propiedad pueda adquirirse por otros procedures * que no sean el trabajo, sino cómo puede crearse la propiedad individual mediante el trabajo del individuo, a pesar de la common property.** * Procedimientos. ** Propiedad común.

"Es en realidad el trabajo el que determina la diversidad del valor de cada cosa... El noventa y nueve por ciento de los productos de la tierra que encierran una utilidad para la vida... provienen del trabajo” (p. 234). "Es, por tanto, el trabajo el que determina la mayor parte del valor de la tierra” (p. 235). “Aunque las cosas de la naturaleza les son dadas a todos en común, el gran fundamento de la propiedad reside ya en el hombre en cuanto dueño de sí mismo y propietario de su propia persona y de sus actos o su trabajo” (p. 235).

Una restricción se contiene ya, por tanto, en la limitación del trabajo personal; otra, en [el hecho de] que el hombre no puede acumular más cosas que aquellas que puede utilizar. Esta segunda limitación se amplía mediante el cambio de los productos perecederos por dinero (prescindiendo de otras clases de cambio).

“De estas cosas duraderas puede acumular cuantas le plazca; no es la magnitud de

lo que posea, sino la corrupción de lo que no le produce ninguna utilidad lo que constituye la infracción a los límites de su legítima propiedad” <independientemente del límite de su trabajo personal>. "Y así fue como surgió el dinero, objeto duradero, que es posible guardar sin que se eche a perder y que los hombres, mediante convenio tácito, aceptan en cambio por los medios de vida realmente útiles, pero que se descomponen fácilmente” (p. 236).

Nace así la desigualdad de la propiedad individual, pero [la] medida del trabajo personal permanece.

"Los hombres han hecho posible esta división de las cosas en propiedad privada desigual, fuera de los límites de la sociedad y sin acuerdo mutuo, simplemente al dar un valor al oro y la plata y establecer un convenio tácito acerca del empleo del dinero” (p. 237).

Ahora, debemos poner en relación lo anterior con el siguiente pasaje de la obra de Locke sobre los intereses116 y no olvidar que, según él, el derecho natural se encarga de hacer del trabajo personal el límite de la property:

“Trataremos de investigar ahora cómo” (el dinero) "llega a adquirir la misma naturaleza que la tierra, al arrojar una determinada renta anual, que llamamos utilidad o interés. En efecto, la tierra produce naturalmente algo nuevo, útil y valioso para la humanidad, mientras que el dinero es, por el contrario, una cosa estéril, que no produce nada, pero que, mediante convenio, transfiere al bolsillo de otro la ganancia con que se remunera el trabajo de una persona. Con ello sólo se logra el reparto desigual del dinero, y esta desigualdad surte sobre la tierra los mismos efectos que sobre el dinero,... pues el reparto desigual de la tierra (que hace que uno tenga más tierra de la que puede o quiere cultivar y otro menos) permite que algunos arrienden a otros sus tierras, y el mismo reparto desigual del dinero... nos permite prestar el dinero a otros. Ello hace que mi dinero, gracias a la diligencia del prestatario, pueda, empleado en negocios, producir a este más del seis por ciento, lo mismo que las tierras, gracias al trabajo del arrendatario, pueden arrojar un rendimiento superior a su renta.” (Ed. en folio de Locke" s Works, 1740, vol. II.)117

116 El título de esta obra de Locke es el que se cita en la nota anterior. 117 La cita de Locke está tomada, aquí, del libro de Massie, An Essay on the Governing Causes of the Natural Rafe of Interest..., Londres 1750, pp. 10si En la edición de las Obras completas de Locke (1768), este pasaje figura en el tomo II, p. 24.

En este pasaje, Locke muestra, de una parte, el interés polémico de hacer ver a la propiedad de la tierra que su renta no se distingue en nada de la usura. Pero ambos, mediante el reparto desigual de las condiciones de producción, "transfieren al bolsillo de otro la ganancia con que se remunera el trabajo de una persona”. Lo que hace resaltar más la importancia de la concepción de Locke es que constituye la expresión clásica de las ideas jurídicas de la sociedad burguesa por oposición a la sociedad feudal y que su filosofía, además, servirá de base a todas las concepciones de la economía inglesa posterior, en su totalidad. /XX-1293a//

## [5] NORTH [EL DINERO, COMO CAPITAL. EL DESARROLLO DEL COMERCIO, CAUSA DEL DESCENSO DEL TIPO DE INTERÉS]

//XXIII-1418/ Sir Dudley North, "Discourses upon Trade", etc., Londres 1691 (cuaderno complementario C).118 Esta obra, al igual que las cosas económicas de Locke, se basa directa e indirectamente en las obras de Petty. Trata, fundamentalmente, del capital comercial y, en este sentido, no tiene aquí su lugar. Magistral capacidad, dentro del campo tratado. Es curiosísimo que desde los tiempos de la restauración de Carlos II hasta mediados del siglo XVIII los terratenientes no hayan cesado de [manifestar] quejas acerca de la baja de las rentas (como vemos también que los precios del trigo acusan una baja constante desde ?).119 Y, a pesar de que la clase

118 Marx alude aquí a uno de sus "cuadernos complementarios”, al manuscrito de 1861-63, en el que, según su carta a Engels de 29 mayo 1863, "he extractado toda suerte de obras históricas en tomo a la parte de la economía política por mí elaborada”. De esta serie se han conservado los cuadernos A, B, C, D, E, F, G y H. Los extractos de las obras de North ocupan las pp. 12 a 14 del cuaderno complementario C. 119 Primeramente, el manuscrito decía aquí "1688”. Más tarde, Marx tachó este número y lo sustituyó por un signo de interrogación. En el cuaderno XI del manuscrito, pp. 507 s., registra algunos datos sobre el movimiento de los precios del trigo. Entre los años 1641 y 1649, el precio medio del grano fue de 60 chel. y 5 2/3 pen. el quarter; en la segunda mitad del siglo XVII bajó a 44 chel. y 2 1/5 pen., y en ls segunda mitad del XVIII a 35 chel. y 9 29/50 pen.

capitalista industrial (desde Culpeper y Sir J[osiah] Child) participó considerablemente en la baja violenta del tipo de interés, [hay que decir que] el verdadero portavoz de esta medida fue, sin embargo, el landed interest * Se hacía valer como interés nacional el "value of land’ ** y el roising *** del mismo. (Exactamente del mismo modo que, desde 1760 aproximadamente, el alza de las rentas, del value of land y de los com-prices **** y provisions † y las quejas en contra de ello de los manufacturers †† servían, por el contrario, de base a las investigaciones económicas sobre este tema.) * Interés de los terratenientes. ** Valor de la tierra. *** Alza. **** Precios del trigo. † Subsistencias. †† Manufactureros. Con pocas excepciones, la lucha entre el moneyed interest ††† y el landed interest llena el siglo que va de 1650 a 1750, ya que la nobleza, quien vivía magníficamente, veía cómo los usureros le hincaban el diente y cómo empezaban a ganar terreno contra ellos, con la creación del moderno sistema de crédito y del sistema de la deuda pública, a partir de fines del siglo XVII. ††† Interés de las gentes de dinero. Ya Petty habla de las quejas de los terratenientes por la baja de las rentas y de su oposición a los improvements †††† (compruébese el pasaje).120 Defiende al prestamista de dinero en contra del terrateniente y coloca en el mismo plano la rent of money y la rent of land. †††† Mejoras. Locke las reduce ambas a la explotación del trabajo. Adopta la misma posición que Petty. Ambos [están] en contra de la reglamentación obligatoria del interés. El landed interest había observado que, al bajar los intereses, subía el value of land. Dada la magnitud de la renta, su expresión capitalizada, es decir, el value of land baja o sube en proporción inversa al tipo de interés.

El tercero en esta línea de Petty es Sir Dudley North, en la obra más arriba citada. Es ésta la primera forma en que el capital se pone en cuatro patas delante de la propiedad de la tierra, del mismo modo que la usury * era, en realidad, fundamentalmente, un medio para la acumulación del capital, es decir, su coproprietorship ** en los ingresos de los terratenientes. Pero el capital industrial y comercial marchan más o menos mano a mano con los terratenientes en contra de esta forma anticuada del capital.

120 Marx se refiere aquí, evidentemente, al pasaje tomado del cap. IV de la obra de Petty Political Arithmetick (1676) citado en el apartado sobre Rodbertus (cuaderno XI, p. 494 del manuscrito). Cfr. El capital, tomo III, cap. XXXIX: "En tiempo de Petty y Davenant los campesinos y terratenientes se quejaban de las mejoras y roturaciones; baja de la renta en las tierras mejores...”

* Interés monetario. ** Copropiedad.

"Así como el terrateniente da en arriendo su tierra, así también éstos” (quienes, disponiendo de “capital para los negocios, no Cuentan con la pericia necesaria para emprenderlos o no quieren molestarse en ello”) "arriendan a otros su capital. A esto se le llama interés, pero no es otra Cosa que la renta.del capital” <vemos aquí, como en Petty, cómo para los educados en la tradición de la Edad Media la renta era considerada como la forma originaria de la plusvalía>, ‘lo mismo que la otra es la renta de la tierra. Y, aunque con diverso lenguaje, el alquiler del dinero y el de la tierra son conceptos sinónimos, como ocurre también en algunas comarcas de Inglaterra. Decir terrateniente o capitalista es, por tanto, lo mismo. La ventaja del primero consiste solamente en que su arrendatario no puede llevarse consigo la tierra, como puede hacerlo el otro arrendatario con el capital. De ahí que la tierra arroje menor ganancia que el capital, ya que éste entraña un riesgo mayor” (p. 4).

Interés. North, al parecer, comienza exponiendo un concepto acertado del interés, pues entiende por stock, como enseguida veremos por las citas, no el dinero simplemente, sino el capital. (También Petty distingue el stock del dinero. En Locke, el interés [es] determinado exclusivamente por el volumen del dinero, e igual en Petty. Véanse más abajo las citas en Massie.)

“El interés... descenderá... cuando los prestamistas sean más que los prestatarios. No es que los intereses bajos estimulen los negocios, sino que, al crecer los negocios, el capital de la nación produce menor interés” (p. 4). “El oro y la plata, como las monedas acuñadas de estos metales, son simplemente pesos y medidas que facilitan el intercambio y ofrecen, además, un fondo apropiado para depositar en ellos el excedente de capital" (p. 16).

Precio y dinero. Como el precio no es otra cosa que el equivalente de la mercancía expresado en dinero y realizado en dinero, cuando se habla de la venta de la mercancía, es decir, la representación de la mercancía como valor de cambio, para volver a convertirse luego en valor de uso, tenemos que una de las primeras nociones es que aquí sólo se trata del oro y la plata como formas de existencia del valor de cambio de las mercancías mismas, como un momento de su metamorfosis, y no del oro y la plata en cuanto tales. Esto, muy bellamente [expresado] en North, para su tiempo:

“Por ser el dinero... la medida usual en las compra-ventas, quien tenga que vender pero no encuentre comprador se dispone inmediatamente a pensar que la causa de

que sus mercancías no encuentren salida es la escasez de dinero en el país o la comarca; de ahí que la escasez de dinero sea el clamor habitual; se trata, sin embargo, de un gran error... ”¿Qué necesitan quienes claman por dinero? Empecemos por el mendigo..., no es dinero, sino pan y otros artículos de primera necesidad... El arrendatario se queja de la falta de dinero..., cree que si existiera más dinero en el país obtendría un buen precio por sus productos. Por tanto, lo que, al parecer, necesita no es dinero, sino un buen precio por su trigo y su ganado que desearía vender, pero no puede... ¿Y por qué no puede obtener un buen precio?... 1º Porque existe en el país exceso de trigo y ganado, lo que hace que la mayoría de quienes acuden al mercado necesiten, como él, vender y que sean pocos los que compran; 2º porque se estanca la salida habitual mediante la exportación, como ocurre en tiempo de guerra, en que el comercio es inseguro o no está tolerado; o, 3º porque el consumo se reduce, cuando la gente, por ejemplo a causa de la pobreza, no puede gastar tanto como antes en sostener su casa. Por donde no es simplemente el incremento del dinero lo que podría fomentar la venta de los productos del agricultor, sino la eliminación de cualquiera de estas tres causas que realmente entorpecen el mercado. "El comerciante y el tendero necesitan ambos y por la misma razón dinero, es decir, necesitan vender los productos en que tratan, porque los mercados se paralizan" (pp. lis.).121

Además, el capital es valor que se valoriza, mientras que el atesoramiento tiene como finalidad la forma cristalizada del valor de cambio. De ahí que una de las primeras nociones de la economía clásica sea la antítesis entre el atesoramiento y la valorización del dinero, o sea el funcionamiento del dinero como capital.

“Nadie se enriquece por el hecho de tener en su casa, ociosas, todas sus posesiones en dinero, en objetos de oro y plata, etc., sino que, por el contrario, se empobrece. El hombre más rico es aquel cuyos bienes crecen, ya se trate de tierras arrendadas, de dinero prestado a interés o de bienes invertidos en negocios” (p. 11).

<Así, dice John Ballers, “Essays about the Poor, Manufactures, Trade, Plantations, and Immorality”, etc., Londres, 1699:

121 Esta cita (que comienza por las palabras "I will begin with the Beggar...”) (“empecemos por el mendigo”) se atiene a una referencia de Marx a la p. 1419 del manuscrito (cuaderno XXIII) a tenor del cuaderno complementario C, pp. 12s.

“El dinero no aumenta ni es útil más que cuando quien lo tiene se desprende de él; y así como el dinero no produce ninguna ganancia al particular más que cuando lo invierte en algo más valioso, así el volumen total del dinero que rebasa la cantidad absolutamente necesaria para los negocios interiores del país es capital muerto para un reino o una nación y no reporta ganancia alguna al país que lo retiene” (p. 13).> “Aunque todos desean poseerlo” (el dinero), "nadie o casi nadie desea quedarse con él, sino gastarlo inmediatamente, pues cualquiera sabe que el dinero mantenido ocioso no reporta ninguna ganancia, sino una pérdida segura.” ([North, l. c.], p. 21.)

 El dinero, como moneda mundial.

“Una nación ocupa en el mundo, por lo que se refiere a los negocios, en todos los respectos, la misma posición que una ciudad en el reino o una familia en la ciudad” (p. 14). “Y, en el intercambio de los negocios, el oro y la plata no se distinguen en nada de otras mercancías, sino que son recibidos de quienes poseen abundancia de ellos y entregados a quienes no disponen de bastante oro o plata y los apetecen” (p. 13).

La cantidad de dinero que puede circular se halla determinada por el cambio de mercancías.

“Por mucho dinero que se importase del extranjero o se acuñase dentro del país, todo lo que excede de las necesidades del comercio de una nación no es más que metal precioso en bruto, que recibe el trato de tal, y, de segunda mano, el dinero amonedado, en este caso, es vendido solamente por su contenido metálico, ni más ni menos que los objetos de oro y plata” (pp. 17 s.). Conversión de money en bullían,* y viceversa (p. 18) (cuaderno complementario C, p. 13). Estimación y peso del dinero. Movimiento oscilatorio (cuaderno complementario C, p. 14).122 * Metal precioso en barras o sin amonedar.

La usura y el landed interest y el trade:

“El dinero que en nuestro país se da a interés no se confía ni en su décima parte a negociantes para que lo dediquen a sus negocios, sino que en su mayor parte se

122 En el cuaderno complementario C, p. 14, recoge Marx extractos de obras de North, en que este autor habla del “flujo y reflujo” de la circulación monetaria de un país. Uno de estos pasajes lo inserta en la nota 95 al cap. III del tomo I del Capital.

presta para ser destinado a artículos de lujo o a cubrir los gastos de quienes, aun siendo grandes terratenientes, desembolsan dinero más aprisa que sus fincas lo producen; y, como se resisten a vender sus tierras, prefieren hipotecarlas” (North, l. c., pp. 6s.). /XXIII-1420//

## [6. BERKELEY, SOBRE LA LABORIOSIDAD INDUSTRIAL COMO FUENTE DE LA RIQUEZA]

//XIII-670a/ “¿No es falso suponer que la tierra es por sí misma riqueza? ¿No debemos suponer que es la laboriosidad de un pueblo, ante todo, lo que crea la riqueza, lo que incluso convierte en riqueza la tierra y la plata, ya que ninguna de las dos tendría más valor que como medio y acicate de laboriosidad industrial?’’ (“The Querist”, by Dr. G[eorge] Berkeley, Londres, 1750, Query * 38). /XIII-670a// * Pregunta.

## [7] HUME Y MASSIE

### [a) El interés, en Massie y en Hume]

//XX-1293a/ La obra anónima de Massie, “An Essay on the Govern- ing Causes of the Natural Rote of Interest”, se publicó en 1750 y la segunda parte de los “Essays” de Hume, en que se contiene [el estudio] “Of Interest”, en 1752, o sea dos años después. Massie [tiene], pues, prioridad. Ambos [autores] son capaces: [la obra de] Massie contra Petty y Locke y [la de] Hume contra Locke, en las que encontramos la idea coincidente de que el nivel del tipo de interés depende del volumen del dinero y de que, en realidad, el verdadero objeto del loan * (no) es (el capital). * Préstamo.

Massie define el interest ** como simple parte de la ganancia más categóricamente todavía que Hume, quien pone de manifiesto, fundamentalmente, que el valor del dinero es indiferente en cuanto al tipo de interés, ya que la proporción entre el interés y el capital monetario es algo dado, por ejemplo el 6 por ciento, razón por la cual las 6 libras esterl. aumentan o disminuyen de valor con el valor de las 100 libras (en 1 libra, por

tanto), pero que ello en nada afecta a la proporción de 6. ** El interés.

### [b) Hume. La baja de la ganancia y del interés dependen del aumento del comercio y la industria]

Comencemos por Hume.

“Todo en el mundo se compra con trabajo.” (“Essays", vol. I, parte II, Londres, 1764, p. 289.) “El nivel del tipo de interés depende de la demanda de los prestatarios y de la oferta de los prestamistas, depende, por tanto, de la oferta y la demanda, pero también, esencialmente, del nivel de las “ganancias que emanan del comercio” (l. c„ p. 329). “La mayor o menor reserva de trabajo y mercancías ejerce necesariamente gran influencia” (upon interest ***) "ya que, en realidad y en cuanto al resultado, es eso lo que buscamos cuando tomamos dinero a préstamo” (l. c., p. 337). “Nadie se contentará con bajas ganancias si puede obtener altos intereses ni con bajos intereses si puede percibir altas ganancias" (l. c., p. 335). *** Sobre el interés. Altos intereses y altas ganancias son, unos y otras, expresión de "insignificantes progresos del comercio y la industria, y no de la escasez de oro y plata.” (1. c., p. 329). Y a la inversa los “bajos intereses”. “En un Estado en que sólo existan terratenientes” (o, como más tarde dice Hume, "landed gentry and peasants) **** "abundan necesariamente los prestatarios y los intereses son altos” (p. 330), ya que la riqueza placentera, por hastío, anda siempre a caza de goces y, por otra parte, la producción, fuera de la agricultura es, [en estas condiciones], muy limitada. [Ocurre] lo contrario, al desarrollarse el commerce. La passion of gain * [domina] totalmente al merchant.**Pan éste, “no hay mayor placer que ver cómo su fortuna aumenta diariamente”, (El afán de acumular valor de cambio, la riqueza abstracta, aventaja aquí con mucho al que se da en cuanto a los valores de uso.) **** Nobleza rural y campesinos. * Pasión de ganancia. ** Comerciante.

“A ello se debe el que las actividades de los negocios fomenten el ahorro y de que entre los comerciantes predominen mucho más los avaros que los despilfarradores, al contrario de lo que ocurre entre los terratenientes” (p. 333).

<Trabajo improductivo:

"Abogados y médicos no producen nada industrial y sólo se enriquecen a costa de otros, razón por la cual hacen disminuir infaliblemente las riquezas de algunos de sus conciudadanos con la misma rapidez con que aumentan ellos la propia” (pp. 333 s.). "De ahí que el desarrollo del comercio provoque gran abundancia de prestamistas monetarios, provocando así la baja del tipo de interés" (p. 334). “Bajos intereses y bajas ganancias en el comercio son dos factores que se fomentan mutuamente y ambos nacen originariamente del extenso comercio, cuna de ricos comerciantes y fuente de un importante capital monetario. Allí donde los comerciantes poseen grandes capitales, ya se hallen representados éstos por muchas o pocas piezas metálicas, necesariamente tiene que suceder con frecuencia, cuando se sientan cansados del negocio o tengan herederos cuya inclinación o capacidad para el comercio sean nulas, que una gran parte de estas riquezas busque, naturalmente, un ingreso anual y seguro. La abundancia reduce el precio y obliga a los prestamistas monetarios a contentarse con un interés bajo. Esta consideración mueve a muchos a dejar su capital en el negocio y a contentarse con bajas ganancias antes que colocar su dinero por debajo de su valor. Por otra parte, si el comercio se extiende mucho y emplea capitales muy grandes, necesariamente aumentará la competencia entre los comerciantes, lo que hará bajar las ganancias comerciales en el mismo grado en que los negocios se extiendan. Las bajas ganancias en el comercio inclinan a los comerciantes a avenirse con un interés más moderado, cuando se retiran de los negocios para entregarse a la comodidad y la holganza. Resulta, pues, inútil pararse a investigar cuál de estas dos circunstancias, si los bajos intereses o las bajas ganancias, es la causa y cuál el efecto, pues ambas nacen de la extensión del comercio y se estimulan mutuamente... Un extenso comercio hace surgir grandes capitales y reduce, con ello, tanto los intereses como las ganancias; a reducir uno de los dos le ayuda constantemente la congruente baja del otro. Y debo añadir a esto que las bajas ganancias, nacidas de la ampliación del comercio y la industria, contribuyen a su vez a ampliar más el comercio, al abaratar las mercancías, fomentar el consumo y estimular la industria. De ahí... que los intereses sean el verdadero barómetro de la marcha del Estado y que su bajo nivel constituya un signo casi infalible del florecimiento de un pueblo” (I. c., pp. 334-336).

### [c) Massie. Los intereses, como parte de la ganancia. Explicación del nivel de los intereses a base de la tasa de ganancia]

[Joseph Massie] “An Essay of the Governing Causes of the Natural Rate of

Interest; wherein the Sentiments of Sir W[illian] Petty and Mr. Locke, on that Head, are considered”, Londres 1750.

"De estas diversas citas123 se desprende que el señor Locke está de acuerdo en que la tasa de interés natural se determina por la proporción que media entre la cantidad de dinero de un país y las deudas de unos habitantes para con otros, de una parte, y de otra sus negocios, mientras que Sir William Petty entiende que depende solamente de la cantidad de dinero, lo que quiere decir que sólo difieren con respecto a las deudas” (pp. 14 s.). /XX-1294a//

//XXI-1300/ Los ricos, “en vez de emplear directamente su dinero, se lo prestan a otras personas, para que éstas obtengan una ganancia y reserven al propietario una parte de las ganancias obtenidas. Pero, si la riqueza de un país se hallara repartida en tantas manos y distribuida de un modo tan equitativo que muchas personas no contasen con medios suficientes para alimentar a dos familias, cuando invierten su dinero en negocios quedaría poco margen para préstamos, pues quien posee 2.000 libras esterl. puede prestarlas porque los intereses así obtenidos permiten sostener a una familia; pero si esa suma pertenece a diez personas, será imposible prestarla, ya que sus intereses no podrían sustentar a diez familias” (pp. 23 s.).

“Es y tiene que ser, inevitablemente, un sofisma el basarse en la tasa que el gobierno paga por el dinero para encontrar la tasa natural; la experiencia nos enseña que ambas cosas no coinciden ni guardan relación la una con la otra, y la razón nos dice que jamás puede ser así, ya que la una se basa en la ganancia y la otra en la compulsión-, la primera tropieza con límites y la segunda no. El noble que toma dinero prestado para mejorar su tierra y el comerciante o el industrial que lo hacen para sus negocios no pueden excederse de ciertos límites; si el dinero les permite obtener una ganancia del 10 por 100 podrán pagar por él el 5 por 100, pero no el 10 por 100; en cambio, quien contrae un préstamo obligado por la necesidad no conoce otro límite y la necesidad no reconoce leyes” (pp. 13 s.). "La legitimidad de la percepción de intereses no depende del hecho de que alguien obtenga o no una ganancia, sino de su capacidad” (la del dinero prestado) “de crear una ganancia, si se lo emplea debidamente” (p. 49). "El interés debe estar siempre regulado por la ganancia, puesto que lo que se paga en concepto de interés por el uso de lo que se presta es parte de la ganancia que puede producir el dinero prestado" (p. 49).

123 Antes de este pasaje, recoge Massie citas de Political Arithmetick de Petty y de la obra Some Consiaerations... de Locke.

“¿Qué participación en estas ganancias pertenece en derecho al prestatario y cuál al prestamista? Para averiguar esto no hay otro camino que atenerse a las opiniones de los prestatarios y los prestamistas en general, pues en estos asuntos sólo podemos considerar justo o injusto lo que el consenso general califica así” (p. 49). “Sin embargo, esta regla de la división de la ganancia no puede aplicarse a cada prestamista o prestatario en particular, sino a unos y otros en general... Ganancias ostensiblemente grandes o pequeñas son el tributo a la pericia o al desconocimiento en materia de negocios, con los que los prestamistas, por lo general, nada tienen que ver y, así como no resienten daño por lo segundo tampoco tienen por qué beneficiarse con la primera. Y lo que hemos dicho de los diferentes individuos en el mismo negocio es también aplicable a las diferentes clases de negocios" (p. 50). “La tasa natural de interés se rige por las ganancias individuales obtenidas en los negocios" (p. 51).

¿Por qué el interés, en Inglaterra, es del 4 por 100 en vez del 8 por 100 como antes?

Porque antes los comerciantes ingleses "se embolsan el doble de ganancia que ahora”.

¿Por qué el 3 por 100 en Holanda, el 5 y el 6 [en] Francia, Alemania y Portugal, el 9 por 100 en las Indias occidentales y orientales, el 12 por 100 en Turquía?

“A todos estos casos podemos dar una respuesta general, a saber: que las ganancias obtenidas en los negocios, en estos diferentes países, se distinguen de las que se obtienen en el nuestro, diferencia que es la que provoca todas estas diferentes tasas de interés” (p. 51).

¿Y de dónde proviene la baja del interés?

De la competencia, exterior e interior, “de la baja del intercambio de negocios con el extranjero” (a causa de la competencia exterior) "o del hecho de que los hombres de negocios abaratan mutuamente los precios de sus mercancías..., de la necesidad de cerrar un negocio o la ambición de hacer muchos” (pp. 52s.). Las ganancias de los negocios se determinan, en general, por la proporción entre el número de negociantes y el radio de acción de los negocios” (p. 55). “En Holanda, donde el número de personas que se dedican a la vida de negocios

representa una elevada proporción con respecto al total de la población del país,... el tipo de interés es el más bajo de todos y el más alto en Turquía, donde mayor es la desproporción” (pp. 55 s.). “¿Qué determina la proporción entre el radio de acción de los negocios y el número de negociantes?" (p. 57). Los “motivos del comercio”: "necesidad natural, libertad, protección de los derechos privados, orden público" (pp. 57 s.). “No hay dos países que cuenten con una cantidad igual de medios de vida indispensables y los suministren con la misma inversión de trabajo. Las necesidades del hombre aumentan o disminuyen con el rigor o la benignidad del clima en que viven, razón por la cual no puede ser igual la magnitud proporcional de la diligencia que los habitantes de los diversos países tienen necesariamente que desplegar, y el grado de diferencia sólo puede medirse en relación con los grados de temperatura, de calor o de frío, del clima. Podemos, por tanto, llegar, en general, a la conclusión de que la cantidad de trabajo para sostener a determinado número de personas es menor en los países cálidos, en los que la gente no necesita tanto vestido y en los que, además, puede trabajarse la tierra más fácilmente que en nuestros climas” (p. 59). “Un tipo de necesidad característico de Holanda...se debe al hecho de que se trata de un país superpoblado, lo que, unido a los grandes trabajos necesarios para levantar diques y luchar contra las inundaciones, hace que la necesidad de esforzarse sea en Holanda mayor que en cualquier otra parte del mundo habitado” (p. 60).

### [d) Final]

Massie, aún más decididamente que Hume, concibe el interés simplemente como parte de la ganancia; uno y otro explican [la] baja del interés a base de la acumulación de capitales (Massie [habla] especialmente de competencia) y de la consiguiente baja de la ganancia. Pero ninguno de los dos [nos habla] del origen del profit of trade * mismo. /XXI-1301// * Ganancia comercial.

## [8. COMPLEMENTO AL CAPÍTULO SOBRE LOS FISIÓCRATAS]

### [a) Observación complementaria sobre el “Tableau économiqué’. Falsas premisas de que parte Quesnay]

//XXIII-1433/

Tal es la forma más simple del Tableau économique.124 1) Circulación monetaria (partiendo del supuesto de que sólo se paga anualmente). La circulación monetaria parte de la spending **class, de los propiétaires, que no tienen mercancías que vender y se limitan a comprar. Compran por 1.000 millones a los productivos, a quienes devuelven 1.000 millones en dinero en concepto de pago de rentas (al mismo tiempo, disponen de 1/5 del agricultural produce).*** Compran por 1.000 millones a los stériles, a quienes, por tanto, afluyen 1.000 millones en dinero (disponiendo así de la mitad del producto manufacturado). Los stériles compran por los 1.000 millones víveres a los productivos, a quienes refluyen así 1.000 millones en dinero (disponiendo con ello de un segundo 1/5 del agricultural produce). Los productivos compran con los mismos 1.000 millones en dinero por [valor de] 1.000 millones de productos manufacturados, con lo que reponen la mitad de sus avances **** (disponiendo así de la mitad del manufacturing produce). † Los stériles compran, con los mismos 1.000 millones en dinero, materias primas (con lo cual disponen de otro 1/5 del producto agrícola). Los 2.000 millones en dinero refluyen así a los productivos. * Gastos anuales. ** Clase gastadora. *** Producto agrícola. **** Adelantos. † Producto manufacturado.

Restan, así, 2/5 para el agricultural produce. 1/5 es consumido en especie,

124 Marx cita aquí, resumiendo el texto, el Tableau économique en la forma empleada por Quesnay en el "Analyse' du Tableau économique”, en Physiocrates... par M. Eugéne Daire, Primera parte, París 1846, p. 65.

pero el segundo 1/5 ¿en qué se acumula? Esto se explicará más adelante.125 2) Incluso desde el punto de vista de Quesnay, según el cual la clase de los stériles se halla formada en su totalidad exclusivamente por trabajadores asalariados, vemos ya las falsas premisas de que parte el Tableau. En los productivos, se dan por supuestos los avances primitives * (capital fijo) como cinco veces mayores que el importe de los avances annuelles.** En los stériles, no se cita para nada esta partida, lo que, naturalmente, no es óbice para que exista. * Adelantos originarios. ** Adelantos anuales. Es falso, además, que la reproducción equivalga a 5.000 millones. Equivale, según el mismo Tableau, a 7.000 millones; 5 por parte de los productives y 2 por parte de los stériles.

### [b) Retorno parcial de algunos fisiócratas a las ideas mercantilistas. Postulado de la libertad de competencia, en los fisiócratas]

El producto de los stériles equivale a 2.000 millones. Este producto, [es la] suma de 1.000 millones de materias primas (que, por tanto, entran en parte en el producto y, en parte, reponen el déchet de la maquinaria que entra en el valor del producto) y 1.000 millones de víveres, consumidos en su elaboración. Todo este producto lo venden a los propriétaires y los productives, primero, para reponer el avance (en materias primas) y, segundo, para obtener los víveres agrícolas. No queda, pues, ni un adarme de los productos manufacturados para su propio consumo, y menos aún intereses o ganancias. Baudeau (o Le Trosne) se dan, desde luego, cuenta de ello y explican la cosa [diciendo] que los stériles venden su producto en más de lo que vale y que, por tanto, lo que venden en 2.000 millones tiene un valor de 2.000 millones menos x. La ganancia e incluso su consumo se explican, pues, mediante la elevación del precio de las mercancías por encima de su valor.126 De este modo, los fisiócratas recaen, pues, necesariamente en el sistema mercantilista, en el profit upon alienation.*** *** Ganancia sobre la enajenación,

125 Véase supra, nota 103. 126 Es el punto de vista que el fisiócrata Baudeau desarrolla en su "Explication du Tablean économique" (cap. III, apartado 12, en Physiocrates... par M. Eugéne Daire, Segunda parte, París 1846, pp. 852-854).

De ahí que sea tan necesaria la libre competencia entre los manufactureros, para que no engañen demasiado a los productives, a los agricultores. Por otra parte, la libre competencia hace falta para que el agricultural produce se venda a “bon pTix" **** es decir, para que, al venderse al extranjero, se eleve por encima de su native price,† ya que se parte del supuesto de un país que exports wheat †† etcétera. **** Buen precio. † Precio interior. †† Exporta trigo.

### [c) Formulación originaria de la imposibilidad de incrementar el valor en el intercambio]

"Toda compra es venta y toda venta es compra” (Quesnay, "Dialogues sur le commerce et sur les travaux des artisans" etc., ed. Daire,127 p. 170). "Comprar significa vender y vender, comprar” (Quesnay, en Dupont de Nemours, “Origine", etc., 1767, p. 392).128 "El precio precede siempre al hecho de comprar y vender. Si la competencia de vendedores y compradores no determina cambio alguno, es que responde a otras causas, independientes del comercio” (l. c., p. 148).129 “Debe entenderse siempre que” Pichanga * “es beneficioso para ambos” (contratantes), "ya que ambos se procuran mutuamente el disfrute de riquezas que sólo mediante el cambio pueden adquirir. Pero se trata siempre exclusivamente del cambio de riquezas que poseen determinado valor por otras de valor igual y no, por consiguiente, de un verdadero incremento de riquezas" (debiera decir: point d augmentation réelle de valeur **) (Z. c., p. 197).130 * El cambio. ** Nada de aumento real de valor.

[Las palabras] avances y capital [se emplean] expresamente como sinónimos. Acumulación de capital, condición fundamental.

127 Bajo esta rúbrica se agrupan en la obra Physiocrates, Primera parte, París 1846, editada por Daire, dos diálogos escritos por Quesnay: " *Du Commerce. Premier dialogue entre M. H. et M. N.” y "Sur les travaux des artisans. Second dialogue”. Las citas de Marx están tomadas del primero. 128 Esta cita de Quesnay no figura, propiamente, en el texto del libro de Dupont de Nemours, "De l’origine et des progrés d’une Science nouvelle”, sino en otro texto que, intrínsecamente, guarda relación con aquél, las "Máximes du docteur Quesnay, ou Résnmé de ses principes d'économie sociale”. Ambos han sido recogidos en Physiocrates... par M. Eugéne Daire, Primera parte, París 1846. A esta edición se refiere la página citada por Mane. 129 Cita de Quesnay, "Du Commerce. Premier dialogue entre M. H. et M. N.” (v. nota anterior). 130 Del diálogo "Sur les travaux des artisans" (v. nota 129).

“El incremento de los capitales constituye, por tanto, el medio fundamental para acrecentar el trabajo y la utilidad mayor de la sociedad", etc. (Quesnay, en Dupont de Nemours, l. c., p. 391).131 /XXIII-1434//

## [9. ENSALZAMIENTO DE LA ARISTOCRACIA TERRATENIENTE, EN BUAT, EPIGONO DE LOS FISIÓCRATAS]

//XXII-1399/ Buat (comte du),* "Éléments de la politique, ou Recherche des vrais principes de réconomie sociale” (6 vols.), Londres, 1773. * Conde del. Este endeble y difuso escritor, que confunde la apariencia de la fisiocracia con su esencia, que [se dedica a] ensalzar a la aristocracia terrateniente y sólo la acepta en aquello en que se acomoda a esta finalidad, no merecía [siquiera] ser citado si no resaltara en él de un modo tan burdo el carácter brutalmente burgués; con la misma nitidez con que más tarde [resaltará], por ejemplo, en Ricardo. Y la cosa no cambia en lo más mínimo por el hecho de que el produit net se limite a la renta. Es lo mismo que repite Ricardo en cuanto al produit net en general.132 Los trabajadores figuran entre los faux frais ** y sólo existen para que los poseedores del produit net “formen la sociedad”. (Véanse los pasajes respectivos.)133 La suerte de los trabajadores libres se concibe simplemente como forma alterada de la esclavitud; pero esto es necesario para que las capas altas puedan formar ‘la sociedad”. <También en Arthur Young es concebido el producto neto como el fin de la producción, [como] la plusvalía.>134 ** Falsos gastos de un “desembolso improductivo, ya se trate de trabajo vivo o de trabajo materializado” (Marx). Recordemos el pasaje de Ricardo contra A. Smith, para quien el

131 De las "Máximes du docteur Quesnay” (v. nota 129). 132 Marx se refiere al cap. XXVI (“On gross and net revenue” [“Sobre el ingreso bruto y neto”]) de loa Principies of Political Economy, de Ricardo. 133 Referencia al extracto de la obra de Buat hecho por Marx en el cuaderno complementario A (véase supra, nota 119), pp. 27-32. En lo que ligue, las referencias de Marx a las páginas del cuaderno complementario han sido sustituidas aquí por las citas directas de las páginas de la obra de Buat. 134 Sobre Arthur Young como "fanático de la plusvalía”, véase nota 34 al cap. VII del tomo I del Capital.

capital es lo más productivo, el que emplea más obreros.135 Cfr. acerca de esto Buat, t. VI, pp. 51 s., 68-70. Además, sobre la clase trabajadora y la esclavitud, t. II, pp. 288, 297, 309; t. III, pp. 74, 95 s., 103; t. VI, pp. 43, 51; acerca de la necesidad de que estos trabajadores rindan tiempo excedente y acerca del sentido del strict nécessaire,*** t. VI, pp. 52 s. *** Lo estrictamente necesario. El único pasaje que debe ser citado aquí, porque es bueno en relación con las chácharas sobre el riesgo que el capitalista asume:

"Han arriesgado mucho para ganar mucho. Pero han puesto en juego seres humanos, al igual que mercancías o dinero. Por lo que a los seres humanos se refiere, cuando se los expone a un peligro público para obtener una ganancia, cometen una mala acción. En cuanto a las mercancías, si el producirlas es un mérito, puede no serlo el ponerlas en juego en aras de la ganancia de un individuo", etc. (t. IL p. 297). /XXII-1400//

## [10. POLEMICA CONTRA LA ARISTOCRACIA TERRATENIENTE DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LOS FISIÓCRATAS (AUTOR ANÓNIMO INGLES)] 136

//XXIII-1449/ “The Essential Principies of the Wealth of Nations, illustrated, in Opposition to some False Doctrines of Dr. Adam Smith, and others”, Londres 1797. Este hombre conocía a Anderson, pues en su Apéndice reproduce [pasajes] del Agricultura! Report for the Country of Aberdeen * de dicho autor. * Informe agrícola sobre el condado de Aberdeen. Es esta la única obra inglesa importante que se adhiere directamente a la doctrina fisiocrática. W[illiam] Spence, “Britain independent of Commerce”, 1807 [es] una mera caricatura. El mismo fulano, en 1814- 15, uno de los más fanáticos defensores del landed interest ** a base de la fisiocracia, que predica el free trade.*** No debe confundirse este fulano con Th[omas] Spence, el

135 V. supra, nota 133. 136 Se ha comprobado que el autor de esta obra anónima de que aquí trata Marx fue un tal John Grey, cuyos años de vida no hemos podido averiguar. En 1802 editó este autor, en Londres, un libro acerca del impuesto sobre la renta. No se trata, desde luego, del John Gray, el socialista utópico (1798-1850), atado por Marx en su obra Contribución a la crítica de la economía política.

enemigo mortal del Prívate Property in Land.**** ** Interés de los terratenientes. *** Librecambio. ****Propiedad privada en la tierra. La obra contiene, en primer lugar, una magnífica y apretada síntesis de la doctrina fisiocrática. Atribuye los orígenes de esta concepción, acertadamente, a Locke y Vanderlint y describe a los fisiócratas como a quienes “ilustran esta doctrina de un modo altamente sistemático, aunque no correcto” (p. 4). (Véase sobre esto, además, p. 6; en Cuad. H, pp. 32 s.)137 Del resumen que allí se hace se desprende, en palabras muy hermosas, cómo la teoría de la privación, que los apologistas posteriores y partly † ya Smith convertían en base de la formación de capital, respondía precisamente a la concepción de los fisiócratas de que en la industria, etc., no surplus value is created: †† † En parte. †† No se crea plusvalía alguna.

“La suma que se invierte en emplearlos y sostenerlos” [a los artesanos, manufactureros138 y comerciantes] "sólo sirve para conservar la existencia de su propio valor y es, por tanto, improductiva” (puesto que no produce surplus value). “Los artesanos, manufactureros y comerciantes jamás pueden aumentar en lo más mínimo la riqueza de la sociedad más que mediante el ahorro y la acumulación de una parte de lo que destina a su diario sustento, lo que quiere decir que [estos elementos] sólo mediante la abstinencia o el ahorro pueden contribuir en algo al capital global” (teoría de la abstinencia de Sénior y teoría del ahorro de Adam Smith). “Los agricultores, en cambio, pueden consumir todo su ingreso y, sin embargo, enriquecer simultáneamente al Estado, ya que su laboriosidad suministra un producto excedente, llamado renta” (p. 6). "Una clase de hombres cuyo trabajo (aunque produzca algo) sólo produce lo que se gasta para hacer posible este trabajo, debe ser llamada con perfecto derecho una clase improductiva” (p. 10).

La producción de plusvalía [debe] distinguirse con mucho cuidado de la transferencia de ella.

137 Marx se refiere aquí a su cuaderno complementario H (véase supra, nota 119). Dos párrafos mis adelante, se reproducen casi todas las citas que figuran en las pp. 32 s. de dicho cuaderno complementario. 138 El autor anónimo inglés entiende por "manufacturen” (manufactureros) tanto los obreros de las manufacturas (a los que a veces llama "labouring manufacturen", manufactureros trabajadores) como los patronos o empresarios (a los que a veces da el nombre de "masters employers”). La palabra "artificers" (artesanos) incluye, en él, a los trabajadores asalariados y a los artesanos en sentido estricto.

"El incremento del ingreso” (que es la acumulación) "sólo indirectamente ocupa a los economistas139...De lo que ellos tratan es de la producción y reproducción del ingreso" (p. 18).

Esto es lo grande de la fisiocracia. Se pregunta cómo se produce y reproduce la plusvalía (que en él [en el autor anónimo] equivale a ingreso). Sólo en segunda línea [se plantea en ella] el problema de cómo se reproduce en escala ampliada, es decir, de cómo se incrementa. Lo primero es esclarecer su categoría, el secreto de su producción. /1450// Plusvalía y capital comercial.

"Si se trata de la producción del ingreso, es totalmente ilógico suplantar [este problema] por la transferencia del ingreso, a la que podrían reducirse todos los negocios comerciales’ (p. 22). “¿Acaso la palabra commerce significa otra cosa que commutatio mercium *... [operación] que es, a veces, más beneficiosa para el uno que para el otro? Pero lo que uno gana lo pierde el otro, y en realidad el comercio no determina incremento alguno" (p. 23). “Si un judío vende en diez chelines una corona o enajena por una guinea un farthing del tiempo de la reina Ana, no cabe duda de que aumentará con ello su propio patrimonio, pero no acrecentará en nada la cantidad de metales preciosos existente; y la naturaleza de este comercio no variará lo mismo si el cliente que se dedica a coleccionar rarezas vive en su misma calle que si mora en Francia o en China” (p. 23). * Cambio de mercancías.

Los fisiócratas explican la ganancia industrial como profit upon alienation (y, por tanto, mercantilistamente). De ahí que este inglés saque de aquí la acertada conclusión de que esta ganancia solamente representa un beneficio cuando las mercancías industriales se venden en el extranjero. Extrae de la premisa materialista la conclusión materialista acertada.

"Ningún manufacturero, por mucho que personalmente pueda ganar, añade algo a la riqueza nacional, si su mercancía se vende y consume dentro del país, pues el comprador... pierde exactamente lo que él gana... Lo que aquí se opera es un intercambio entre vendedor y comprador pero no un incremento” (p. 26). “Para obviar la ausencia de un excedente, el poseedor-empresario añade una ganancia del cincuenta por ciento a lo que ha desembolsado en salarios o seis peniques por cada chelín pagado por este concepto. Y si la manufactura se vende en el

139 Véase supra, nota 17.

extranjero, esta ganancia será la ganancia nacional” (p. 27) de tantos o cuantos “artificers”.* * Artesanos.

Magníficas explicaciones de las causas de la riqueza de Holanda. La pesca (aunque también habría debido citar la ganadería). Monopoly of the spices of the East. Carrying trade.* Préstamos de dinero en el extranjero (Cuad. complementario H, pp. 36 s.).140 * Monopolio de las especias orientales. Comercio de flete.

“Los manufactureros son una clase útil”, pero no una “clase productiva” (p. 35). "Al dar a este ingreso, bajo una nueva forma, carácter duradero, efectúan una transformación o transferencia del ingreso, creado previamente por el agricultor” (p. 38).

Sólo hay cuatro essential classes. Productive class or cultivators. Manufacturen. Defenders. The class of instructors * que sustituye a los décimateurs ** fisiocráticos, “pues toda sociedad civil tiene que ser alimentada, vestida, defendida e instruida” (p. 51). * Clases esenciales. Clase productiva o cultivadores. Manufactureros. Defensores. La clase de los instructores. ** Perceptores de diezmos. La falla de los economists está en que

"consideraban a los rentistas de la tierra, en cuanto meros perceptores de rentas, como una clase productiva de la sociedad... Hasta cierto punto, corrigieron su error al sugerir que la Iglesia y el rey debían mantenerse de estas rentas. El Dr. Smith... hace que esto” (este error de los economists) "se manifieste a través de toda esta investigación" (esto es exacto) "y endereza su refutación contra la parte acertada del sistema de los economistas” (p. 8).

 Los terratenientes en cuanto tales no sólo no son una clase productiva, sino que ni siquiera son una essential class of society.* * Clase esencial de la sociedad.

"Los terratenientes, en cuanto meros perceptores de rentas territoriales, no son una clase necesaria de la sociedad... Al desglosar las rentas de la tierra de su finalidad originaria, que era la defensa del Estado, los perceptores de estas rentas se convierten, de clase necesaria, en una de las clases más superfluas y gravosas de

140 En las pp. 36 s. del cuaderno complementario H figuran algunos fragmentos de la atada obra anónima.

la sociedad” (p. 51).

Véase la continuación acerca de esto, que es muy bueno, [en] Cuad. compl. H. pp. 38 s.141 Esta polémica contra los rentistas de la tierra desde el punto de vista fisiocrático [es], como conclusión de su doctrina, muy importante. [El autor] pone de manifiesto que el real impuesto sobre la tierra [es] turco (l. c., p. 59). El terrateniente impone un tributo no sólo sobre los improvements of land,* sino también of presumption of future improvement † (pp. 63 s.). Impuesto sobre la renta (p. 65). * Mejoras de la tierra. † Presunción de futuras mejoras. La doctrina fisiocrática, anciently †† establecida en Inglaterra, Irlanda, [la] Europa feudal, Empire of the Mogul ††† (pp. 93 s.). †† Antiguamente. ††† Imperio mongol. El terrateniente, como tax-imposer †††† (p. 118). †††† Impositor de impuestos.

La limitación de los fisiócratas se manifiesta en lo siguiente (ausencia de comprensión de la división del trabajo): Supongamos que un relojero o un fabricante de tela de algodón no puede vender su reloj o su tela. [Se ve colocado, entonces, en una situación difícil, pero esto indica] “que lo único que caracteriza al manufacturero es el hecho de ser un vendedor” (indica solamente que lo que produce es una mercancía) “y que, cuando deja de ser vendedor, inmediatamente termina su ganancia” (¿dónde quedan, entonces las ganancias del farmer who is not a seller?) *, “las cuales no son ganancias naturales, sino artificiales. En cambio, el cultivador de la tierra... puede existir y prosperar y multiplicarse, sin necesidad de vender” (pp. 38 s.). (Pero, para ello, tiene que ser, al mismo tiempo, manufacturero.) [¿Por qué el autor habla solamente de un relojero o un fabricante de telas de algodón? Con la misma razón, podría] citar [también] a un productor de carbón, de hierro, de lino, de añil, etc., que no pudieran vender sus productos, o incluso a un productor de trigo imposibilitado de vender su grano. Acerca de esto [se expresa] muy bien Béardé de l’Abbaye, a quien más arriba citábamos.142 [El autor anónimo] se

141 En las pp. 38 s. del cuaderno complementario H figuran algunas atas tomadas de la mencionada obra anónima. En adelante, las referencias de Marx a las páginas de dicho cuaderno se sustituyen por las referencias directas a la obra misma. 142 En la p. 1446 (cuaderno XXIII) del manuscrito cita Marx el libro de Béardé de l’Abbaye, Recherches sur les moyens de supprimer ¡es impóts, Amsterdam 1770. En las pp. 10 s. del

ve obligado a invocar la producción [destinada al consumo] directo en contra de la producción de mercancías, muy en contradicción con el hecho de que, una vez más, es el váleur vénale ** lo fundamental para los fisiócratas. Pero esto se trasluce a través de este fulano. [Es] la concepción burguesa dentro del modo de ver de los antiburgueses.143 * Arrendatario, quien no es un vendedor. ** Valor de venta. [Nuestro autor anónimo se manifiesta] en contra del High Price *** de A[rthur] Young, quien [lo considera] como importante para la prosperity of agriculture; **** pero esto es, al mismo tiempo, polemizar contra la fisiocracia (l. c., pp. 65-78 y 118). *** Alto precio. **** Prosperidad de la agricultura. La plusvalía no puede derivarse del alza nominal del precio por parte del vendedor.

“Los vendedores no se enriquecen... mediante la elevación del valor nominal del producto..., pues exactamente lo mismo que ganan como vendedores lo perderían en su calidad de compradores” (p. 66).

Vanderlint:

“Ninguna persona ociosa debiera verse privada de un pedazo de tierra, mientras sea posible encontrar un pedazo de tierra cultivable para toda persona ociosa. Las casas de trabajo son una buena cosa, pero son mucho mejor todavía los campos de trabajo” (p. 47).

Contra el farm system, for long leases, † ya aue, de otro modo, la propiedad territorial solamente entorpece la producción y los improvements †† (pp. 118123) ("Irish Rigth of Tenantry”).144 /XXIII-1451// † Sistema de arrendamientos a largo plazo. †† Mejoras.

cuaderno complementario H encontramos algunas citas de esta obra. 143 Hemos modificado un poco, en este apartado, el orden de los distintos intercalados que Marx introduce en la cita tomada del libro del autor anónimo (pp. 38 s.). La cita de Marx aparece resumida. Las palabras omitidas se suplen a base del citado libro The Essential Principies of the Walth of Nations..., Londres 1797, en la medida en Se resulten indispensables para entender plenamente la crítica que hace Marx de la obra anónima de referencia. 144 Véase acerca del Irish Right of Tcnantry ("Derecho de arrendamiento irlandés”) el artículo publicado por Marx sobre este tema en la New York Daily Tribune de 11 julio 1853 (Marx-Engels, Walce, t. IX, 932, pp. 719-725).

## [11. CONCEPCIÓN APOLOGÉTICA DE LA PRODUCTIVIDAD DE TODOS LOS OFICIOS]

//V-182/ El filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etc. El delincuente produce delitos. Fijémonos un poco más de cerca en la conexión que existe entre esta última rama de producción y el conjunto de la sociedad, y ello nos ayudará a sobreponemos a muchos prejuicios. El delincuente no produce solamente delitos; produce, además, el derecho penal y, con dio, al mismo tiempo, al profesor encargado de sustentar cursos sobre esta materia y, además, el inevitable compendio en que este mismo profesor lanza al mercado sus lecciones como una “mercancía”. Lo cual contribuye a incrementar la riqueza nacional, aparte de la fruición privada que, según [nos hace ver] un testigo competente, el señor profesor Roscher, el manuscrito del compendio produce a su propio autor. El delincuente produce, asimismo, toda la policía y la administración de justicia penal, esbirros, jueces, verdugos, jurados, etc.; y, a su vez, todas estas diferentes ramas de industria, que representan otras tantas categorías de la división social del trabajo, desarrollan diferentes capacidades del espíritu humano, crean nuevas necesidades y nuevos modos de satisfacerlas. Solamente la tortura ha dado pie a los más ingeniosos inventos mecánicos y ocupa, en la producción de sus instrumentos, a gran número de honrados artesanos. El delincuente produce una impresión, unas veces moral, otras veces trágica, según los casos, prestando con ello un "servicio” al movimiento de los sentimientos morales y estéticos del público. No sólo produce manuales de derecho penal, códigos penales y, por tanto, legisladores que se ocupan de los delitos y las penas; produce también arte, literatura, novelas e incluso tragedias, como lo demuestran, no sólo La culpa de Müllner o Los bandidos de Schiller, sino incluso el Edipo [de Sófocles] y el Ricardo III [de Shakespeare]. El delincuente rompe la monotonía y el aplomo cotidiano de la vida burguesa. La preserva así del estancamiento y provoca esa tensión y ese desasosiego sin los que hasta el acicate de la competencia se embotaría. Impulsa con ello las fuerzas productivas. El crimen descarga al mercado de trabajo de una parte de la superpoblación sobrante, reduciendo así la competencia entre los trabajadores y poniendo coto hasta cierto punto a la baja del salario, y, al mismo tiempo, la lucha contra la delincuencia absorbe a

otra parte de la misma población. Por todas estas razones, el delincuente actúa, así, como una de esas “compensaciones” naturales que contribuyen a restablecer el equilibrio adecuado y abren toda una perspectiva de ramas “útiles” de trabajo. Podríamos poner de relieve hasta en sus últimos detalles el modo como el delincuente influye en el desarrollo de la productividad. Los cerrajeros jamás habrían podido alcanzar su actual perfección, si no hubiese ladrones. Y la fabricación de billetes de banco no habría llegado nunca a su actual refinamiento a no ser por los falsificadores de moneda. El microscopio no habría encontrado acceso a los negocios comerciales corrientes (véase Babbage) si no le hubiera abierto el camino el fraude comercial. Y la química práctica, debiera estarle tan agradecida a las adulteraciones de mercancías y al intento de descubrirlas como al honrado celo por elevar la producción. El delito, con los nuevos recursos que cada día se descubren para atentar contra la propiedad, obliga a descubrir a cada paso nuevos medios de defensa y se revela, así, tan productivo como las huelgas, en lo tocante a la invención de máquinas. Y, abandonando ahora al campo del delito privado, ¿acaso, sin los delitos nacionales, habría llegado a crearse nunca el mercado mundial? Más aún, ¿existirían siquiera naciones? ¿Y no es el árbol del pecado, al mismo tiempo y desde Adán, el árbol del conocimiento? Ya Mandeville, en su “Fable of the Bees" (1705) había demostrado la productividad de todos los posibles oficios, etc., poniendo de manifiesto en general la tendencia de toda esta argumentación:

“Lo que en este mundo llamamos el mal, tanto el moral como el natural, es el gran principio que nos convierte en criaturas sociales, la base firme, la vida y el puntal de todas las industrias y ocupaciones, sin excepción; aquí reside el verdadero origen de todas las artes y ciencias y, a partir del momento en que el mal cesara, la sociedad decaería necesariamente, si es que no perecía en absoluto.”

Lo que ocurre es que Mandeville era, naturalmente, mucho más, infinitamente más audaz y más honrado que los apologistas filisteos de la sociedad burguesa. /V-183//

## [12] LA PRODUCTIVIDAD DEL CAPITAL. TRABAJO PRODUCTIVO E IMPRODUCTIVO

### [a) La productividad del capital, expresión capitalista de la fuerza productiva del trabajo social]

//XXI-1317/ Hemos visto no sólo cómo el capital produce, sino cómo él mismo es producido, cómo surge del proceso de producción como una relación esencialmente distinta y cómo se desarrolla en él.145 De una parte, el capital transforma el modo de producción; de otra parte, es esta estructura transformada del modo de producción y el fundamento y la condición para una etapa específica del desarrollo de las fuerzas productivas materiales: la premisa de su propia estructuración. Puesto que, tan pronto se inicia el proceso de trabajo, el trabajo vivo — mediante el cambio de capital y trabajo— se incorpora al capital como actividad perteneciente a éste, [es natural que] todas las fuerzas productivas del trabajo social se manifiesten como fuerzas productivas del capital, ni más ni menos que la forma social general del trabajo [plasmada] en el dinero se manifiesta como la cualidad [propia] de una cosa. De este modo, la fuerza productiva del trabajo social y las formas específicas que adopta se presentan ahora como fuerzas productivas y formas del capital, del trabajo materializado, de las condiciones materiales del trabajo, que, en cuanto a la forma sustantivada del trabajo vivo, se enfrentan al trabajo vivo personificadas en el capitalista. Volvemos a encontrarnos aquí con la inversión de los términos que, al estudiar la esencia del dinero, hemos calificado como el fetichismo de la mercancía.146 El capitalista mismo sólo es una potencia en cuanto personificación del capital. (En la contabilidad italiana, este papel que desempeña como capitalista, como capital personificado, se enfrenta constantemente a él, considerado simplemente como persona, simplemente como consumidor

145 Marx se refiere al apartado titulado "Supeditación formal y real del trabajo al capital. Formas de transición” (cuaderno XXI, pp. 1306-1316) que precede inmediatamente al que lleva por título "La productividad del trabajo. Trabajo productivo e improductivo”. V. El capital, tomo I. 146 Ya en su obra Contribución a la crítica de la economía política (1859) había puesto de relieve Marx cómo la mistificación de las relaciones sociales en la sociedad burguesa se manifiesta de un modo especialmente llamativo en el dinero y cómo la producción burguesa se caracteriza por la cristalización fetichista de la riqueza bajo forma de metales preciosos. Este proceso de la fetichización de las relaciones sociales burguesas es analizado por Marx en el cuaderno XV, pp. 891-899 y 910-919 del manuscrito.

privado y deudor de su propio capital.) La productividad del capital consiste ante todo, incluso fijándonos simplemente en la supeditación formal del trabajo al capital, en la coacción para obtener plustrabajo, para trabajar más de lo directamente necesario, coacción que el modo de producción capitalista comparte con otros modos de producción anteriores, pero que ejerce, que lleva a cabo de una manera más favorable a la producción. Incluso fijándonos en esta relación meramente formal —en la forma general de la producción capitalista, de que participan el modo más desarrollado y el más incipiente—, vemos que los medios de producción, las condiciones materiales de trabajo —el material de trabajo, los medios de trabajo (y los medios de vida)— no aparecen sometidos al trabajador, sino éste sometido a ellos. En vez de ser aplicados por el trabajador, los medios de trabajo lo aplican a él. Y esto es lo que los convierte en capital. El capital employs * al trabajo. Los medios de producción no son medios para él, para crear productos, ya sea en forma de medios de sustento directos, ya de medios de cambio, como mercancías, sino que [, por el contrario,] es él [, el trabajador,] un medio para ellos, para conservar su valor y valorizarlo, es decir, incrementarlo, absorbiendo un sur plus labour **. * Emplea. ** Plustrabajo, trabajo excedente.363 Esta relación es ya en su misma simplicidad una inversión, la personificación de una cosa y la cosificación de una persona. Y esto es lo que distingue a esta forma de todas las anteriores: el hecho de que, en ella, el capitalista no sojuzga al trabajador mediante ningún poder personal, sino que lo sojuzga solamente en cuanto “capital”; su poder es, sencillamente, el del trabajo materializado sobre el trabajo vivo, el del producto del trabajo sobre el trabajador mismo. Pero la relación se complica y se vuelve, al parecer, más misteriosa cuando, al desarrollarse el modo de producción específicamente capitalista, no sólo se enfrentan al trabajador sobre las patas de atrás, convertidas en “capital”, estas cosas corpóreas y materiales < todas producto del trabajo y, en cuanto al valor de uso, condiciones materiales de trabajo y productos del trabajo y, desde el punto de vista del valor de cambio, tiempo de trabajo general materializado o dinero>, sino que [también] las formas del trabajo socialmente desarrollado —la cooperación, la manufactura (en cuanto forma de la división del trabajo), la fábrica (como forma de trabajo social organizada sobre la base material de la maquinaria— se manifiestan como formas de desarrollo del capital, como consecuencia de lo cual las fuerzas productivas del trabajo que se desarrollan

a base de estas formas del trabajo social, incluyendo por tanto la ciencia y las propias fuerzas naturales, se presentan como fuerzas productivas del capital. En realidad, la unidad en la cooperación, la combinación en la división del trabajo, el empleo de las fuerzas naturales y de la ciencia para la producción, ni más ni menos que el de los productos del trabajo en la maquinaria, todo dio, se enfrentan al trabajador como cosas ajenas a él, como simples formas de existencia de los medios de trabajo independientes de él y que lo domina, del mismo modo que estos mohos, bajo su forma simple y corpórea, en cuanto materiales, instrumentos, etc., se le contraponen como funciones del capital, y, por consiguiente, del capitalista. Las formas sociales de su propio trabajo o las formas de su propio H1318/ trabajo social son relaciones que se han plasmado totalmente al margen de los diferentes trabajos; los trabajadores, en cuanto subordinados al capital, pasan a ser elementos de estas combinaciones sociales, pero sin que éstas les pertenezcan a ellos, sino que se les enfrentan como configuraciones del capital, como combinaciones que, a diferencia de su capacidad individual de trabajo, pertenecen al capital mismo y brotan de él. Y ello cobra formas tanto más reales cuanto más se ve modificada, a su vez, su propia capacidad de trabajo por estas formas, hasta el punto de que, considerada de por sí, es decir, al margen de esta conexión capitalista, resulta impotente, su capacidad independiente de producción fracasa y, por otra parte, con el desarrollo de la maquinaria, también desde el punto de vista tecnológico aparecen las condiciones de trabajo dominando al trabajo mismo, a la par que lo suplantan, lo oprimen y lo convierten, bajo sus formas independientes, en algo superfluo.

En este proceso, en el que él carácter social de su trabajo aparece, en cierto modo, capitalizado frente a los trabajadores —a la manera’ como en la maquinaria, por ejemplo, los productos corpóreos del trabajo se manifiestan como dominando a éste—, ocurre, naturalmente, lo mismo con las fuerzas naturales y la ciencia, producto del desarrollo histórico general en su quintaesencia abstracta: se enfrentan a los trabajadores como potencias del capital. Se desglosan, en realidad, de la pericia y los conocimientos del obrero individual, y aunque, consideradas en cuanto a su fuente, son, a su vez, producto del trabajo, se presentan dondequiera que se manifiestan en el proceso de trabajo, como incorporadas al capital. El capitalista que emplea una máquina no tiene por qué entenderla (véase Ure).147 Pero en la máquina

147 En la nota 108 al cap. XIII del tomo I del Capital, escribe Marx: “la ciencia no le cuesta ‘nada’

toma cuerpo la ciencia realizada como capital, frente a los trabajadores. Y, en realidad, todas estas aplicaciones de la ciencia, las ciencias naturales y los productos del trabajo en grandes masas actúan, a su vez, simplemente como medios de explotación del trabajo, como medios para apropiarse trabajo excedente y, por tanto, como fuerzas inherentes al capital frente al trabajo. Como es natural, el capital sólo emplea todos estos medios para explotar el trabajo y, para explotarlo, necesita emplearlo en la producción. De este modo, el desarrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo y las condiciones de este desarrollo aparecen como obra del capital, ante la que el obrero individual no sólo se comporta pasivamente, sino que actúan en contra de él. El capital, a su vez, es doble, puesto que está formado por mercancías: 1) Valor de cambio (dinero); pero [es] valor que se valoriza, valor que crea valor al crecer como valor, obteniendo un incremento que es valor. [Incremento] que nace del cambio de una cantidad dada de trabajo materializado por una cantidad mayor de trabajo vivo. 2) Valor de uso, y es aquí donde se manifiesta en sus determinadas relaciones, dentro del proceso de trabajo. Pero es precisamente aquí donde no es meramente material de trabajo, medio de trabajo al que el trabajo es inherente, que se ha limitado a incorporarse el trabajo, sino que, con éste, se ha anexionado, además, sus combinaciones sociales y el desarrollo de los medios de trabajo que a ellas corresponde. La producción capitalista es la primera que desarrolla en gran escala —desglosándolas de los trabajadores individuales independientes— las condiciones del proceso de trabajo, tanto las objetivas como las subjetivas, pero las desarrolla como potencias ajenas al trabajador individual y a las que éste se halla sometido. El capital se convierte, así, en una entidad altamente misteriosa. /1318//148

al capitalista, lo que no es óbice para que la explote. Al capital se incorpora la ciencia ‘ajena’, lo mismo que se incorpora el trabajo ‘ajeno’. Ahora bien, la apropiación ‘capitalista’ y la apropiación ‘personal’, ya sea de la ciencia o de la riqueza material, son cosas completamente distintas. El mismo Dr. Ure se lamentaba de que sus queridos fabricantes explotadores no sabían absolutamente nada de mecánica, y Liebig conoce bien la ignorancia verdaderamente espeluznante de los fabricantes inglesa de productos químicos en materia de química.” 148 Marx cortó la página 1318 del manuscrito de 1861-63 (con excepción de las nueve últimas líneas) del cuaderno XXI y la pegó en la p. 490 del manuscrito en que te contiene la penúltima variante del tomo I del Capital (el cap. VI que se ha conservado de ata variante ha sido publicado en el Marx-Engels-Archiv, t. II [VII], Moscú 1933). Marx proyectaba utilizar el texto restante (pp. 1318s. y primera mitad de la p. 1920) para el aportado sobre la ganancia, como se desprende de una nota marginal con el título “Ganancia”, al borde del manuscrito (al final de la p. 1318 y al comienzo de la p. 1320).

 La productividad del capital [se manifiesta,] pues: 1) como coacción [para producir] plustrabajo; 2) [en cuanto,] de por sí, absorbe y se apropia (personifica) las fuerzas productivas del trabajo social y las fuerzas productivas generales de la sociedad, como [por ejemplo] la ciencia.

Cabe preguntarse cómo y por medio de qué revela el trabajo su productividad o se manifiesta como trabajo productivo frente al capital, puesto que las fuerzas productivas del trabajo se han transferido al capital y no es posible contabilizar la misma productividad por dos conceptos, en cuanto productividad del trabajo y en cuanto productividad del capital. <Productividad del trabajo - productividad del capital. Pero la capacidad de trabajo es productiva gracias a la distinción [que media] entre su valor y su valorización.>

### [b) El trabajo productivo, en el sistema de la producción capitalista]

Solamente la estrechez burguesa, que considera las formas capitalistas de la producción como las formas absolutas de ella —y, por tanto, como formas naturales y eternas de la producción— puede confundir el problema de lo que es el trabajo productivo desde el punto de vista del capital con el problema de cuál es, en general, el trabajo productivo o qué es trabajo productivo en general y, por consiguiente, creerse muy sabia al contestar que todo trabajo que produzca algo, lo que sea, que se traduzca en un resultado cualquiera, es eo ipso * productivo. * Por ese solo hecho. [Primero]. Sólo es productivo el trabajo que se convierte directamente en capital-, es decir, solamente el trabajo que postula el capital variable como tal y, por consiguiente, [todo el capital C] = C + Δ.149 Si el capital variable, antes de cambiarse por el trabajo, es igual a x, siendo la ecuación y = x, será productivo el trabajo que convierte a x en x + h y que, por tanto, haga de y = x esto otro: y’ = x + h. Es éste el primer punto que hay que aclarar. Trabajo que crea plusvalía o sirve al capital como agency ** para crear plusvalía y, por ende, para funcionar como capital, como valor que se valoriza. ** Fueras propulsora.

149 150 La letra griega Δ (delta), que los matemáticos emplean para indicar aumento, es empleada aquí por Marx como signo de la plusvalía. En el resto del texto, emplea en el mismo sentido la letra h.

[Segundo]. Las fuerzas productivas sociales y generales del trabajo son fuerzas productivas del capital; pero estas fuerzas productivas sólo afectan al proceso de trabajo o sólo guardan relación con el valor de uso. Se manifiestan como cualidades inherentes al capital en cuanto cosa, como su valor de uso. Nada tienen que ver directamente con el valor de cambio. Ya trabajen cien juntos o por separado, individualmente, el valor de su producto equivaldrá siempre a cien jomadas de trabajo, tradúzcase en muchos o en pocos productos, es decir [esto será] algo indiferente con respecto a la productividad del trabajo. Solamente de un modo afecta al valor de cambio la diversa productividad del trabajo. Si la productividad del trabajo se desarrolla, por ejemplo, en una sola rama de trabajo, si, v. gr., ya no se teje excepcionalmente con power-looms * en vez de emplear telares a mano y el tejer una vara con el power-loom requiere solamente la mitad de tiempo de trabajo que con el hand-loom,** las 12 horas [de trabajo] de un hand-loom-weaver *** ya no se traducirán en un valor de 12 horas, sino en un valor de 6, puesto que ahora se ha reducido a 6 el tiempo de trabajo necesario. Las 12 horas del hand-loom-weaver [representan] solamente, ahora, 6 horas de tiempo de trabajo social, aunque siga trabajando 12 horas, como antes. * Telares mecánicos. ** Telar a mano. *** Tejedor manual.

Pero aquí no se trata de esto. Tomemos, por el contrario, otra rama de producción, por ejemplo, la de la composición del cajista de imprenta, en que aún no se haya inventado maquinaria alguna y supongamos que 12 horas [de trabajo], en esta rama, produzcan tanto valor como 12 horas en aquellas ramas de producción en que más se haya desarrollado la maquinaria, etc. Por tanto, en cuanto productor de valor, el trabajo es siempre trabajo de un individuo, sólo que expresado en términos generales. Lo que quiere decir que el trabajo productivo —como trabajo que produce valor— se enfrenta siempre al capital como trabajo de la fuerza de trabajo individual, del trabajador individual, cualesquiera que sean las combinaciones sociales que entre estos trabajadores se establezcan en el proceso de producción. Así, pues, mientras que el capital representa, frente al trabajador, la productividad social del trabajo, el trabajo productivo del trabajador representa siempre, frente al capital, solamente el trabajo del trabajador individual. [Tercero] Si el arrancar plustrabajo, reivindicando para sí las fuerzas sociales productivas del trabajo, se manifiesta como cualidad natural del

capital —y, por tanto, como una cualidad derivada de su valor de uso— se manifiesta [,a la inversa,] como cualidad natural del trabajo el postular sus propias fuerzas productivas sociales como fuerzas productivas del capital y su propio [producto] excedente como plusvalía, como auto- valorización del capital. Estos tres puntos son los que hay que desarrollar, para derivar [partiendo de aquí,] la distinción entre el trabajo productivo y el improductivo. Ad 1. La productividad del capital consiste en que se enfrentan [entre sí] el trabajo en cuanto trabajo asalariado y la productividad del trabajo, los medios de trabajo, en cuanto capital. Hemos visto que el dinero se convierte en capital, es decir, un valor de cambio determinado en un valor que se valoriza, en valor más plusvalía, por el hecho de que una parte de dicho valor se convierte en mercancías que sirven al trabajo de medios de trabajo (materias primas e instrumentos, en una palabra, las condiciones materiales de trabajo), mientras otra parte se emplea en comprar fuerza de trabajo. No es, sin embargo, este primer cambio entre dinero y fuerza de trabajo o el simple hecho de comprar ésta lo que convierte al dinero en capital. Lo que hace esta compra es incorporar el uso de la fuerza de trabajo durante determinado tiempo al capital o convertir determinada cantidad de trabajo vivo en una de las modalidades de existencia del capital, en entelequia * de éste, por así decirlo. * Principio activo, según Aristóteles.

Es en el proceso real de la producción donde el trabajo vivo se convierte en capital, ya que, de una parte, reproduce el salario —y, por tanto, el -valor del capital variable— y, de otra parte, crea una plusvalía; y este proceso de transformación hace que la suma total del dinero se convierta en capital, aunque la parte de dicha suma que varía directamente es solamente la invertida en salarios. Si el valor era = c + v, ahora es = c + (v + x), lo que equivale a (c + v) + x 150 o, lo que es lo mismo, la suma originaria de dinero, la magnitud de valor, se ha valorizado, funciona a un tiempo como valor que se conserva y se valoriza. <Nótese bien que el hecho de que sólo produzca un incremento la parte variable del capital no altera absolutamente en nada el que, por medio de este proceso, [aparezca] como valorizado, incrementado en la plusvalía, todo el valor originario y el que, por tanto, toda la suma de dinero originaria se

150 Aquí y en adelante, Marx emplea la letra x como signo de la plusvalía.

convierta en capital. En efecto, el valor originario = c + v (capital constante y variable). En el curso del proceso, se convierte en c + (v + x); el segundo de estos dos términos es la parte reproducida, que ha surgido mediante la transformación del trabajo vivo en trabajo materializado, transformación condicionada e iniciada mediante el cambio de v por fuerza de trabajo o su transformación en salario. Pero c + (v + x) = c + v (el capital originario) + x. Además, la transformación de v en v + x y, por tanto, de (c + v) en (c + v) + x sólo puede llevarse a cabo cuando una parte del dinero se convierte en c. Una parte sólo puede convertirse en capital variable siempre y cuando que la otra se convierta en capital constante.> En el proceso real de la producción, el trabajo se convierte realiter ** en capital, pero esta transformación [se halla] condicionada por el cambio originario entre el dinero y la fuerza de trabajo. Esta transformación directa del trabajo en trabajo materializado que no pertenece [ya] al trabajador, sino al capitalista, es lo que hace posible que el dinero se convierta en capital, incluyendo la parte de él que ha' adquirido la forma de medios de producción, [de] condiciones de trabajo. Antes de esto, el dinero, ya exista bajo su propia forma o en forma de mercancías (productos) cuya conformación les permite servir de medios de producción de nuevas mercancías, el dinero solamente en sí es capital. ** Realmente. Esta relación determinada con respecto al trabajo es lo que convierte al dinero o la mercancía en capital, y el trabajo, que, gracias a esta relación que guarda con las relaciones de producción, a la que corresponde un determinado comportamiento en el proceso real de la producción, convierte en capital el dinero o la mercancía, es decir, el trabajo que, frente a la fuerza de trabajo, cobra fuerza materializada e independiente, cuyo valor se conserva y se incrementa, es el trabajo productivo. Trabajo productivo es, simplemente, una expresión abreviada para expresar toda esta relación y el modo como la fuerza de trabajo figura en el proceso de producción capitalista. Y la distinción entre ésta y otras clases de trabajo es importantísima, ya que expresa precisamente la determinabilidad formal del trabajo en que se basa todo el modo capitalista de producción y en que descansa el mismo capital.

Por tanto, trabajo productivo —dentro del sistema de la producción capitalista— es aquel que produce plusvalía para su employer * o que convierte las condiciones objetivas de trabajo en capital y a su poseedor en capitalista; por consiguiente, el trabajo que produce su propio producto como

capital. * Patrono. Así, pues, cuando hablamos de trabajo productivo, hablamos de un trabajo socialmente determinado, trabajo que implica una relación perfectamente determinada entre el comprador y el vendedor del trabajo. Ahora bien, aunque el dinero que se halla en poder del comprador de la fuerza de trabajo (ya sea como mercancía: [la reserva] de medios de producción y de medios de vida para el obrero) sólo se convierte en capital mediante ese proceso y solamente en él llega a ser capital, razón por la cual estas cosas, antes de entrar en dicho proceso, no son capital, sino que están llamadas a convertirse en él, son, sin embargo, capital en sí: lo son por la forma independiente en que se enfrentan a la fuerza de trabajo y ésta se enfrenta a ellas, relación que condiciona y asegura el cambio por la fuerza de trabajo y el consiguiente proceso de la transformación del trabajo en capital. Entrañan ya de antemano, frente a los trabajadores, el destino social que las llama a convertirse en capital y a mandar sobre el trabajo. Se las presupone, por tanto, frente a éste, como capital. Podemos, pues, llamar trabajo productivo en cuanto tal al que se cambia directamente por el dinero como capital o, para decirlo más concisamente, el que se cambia directamente por capital, es decir, por dinero que es en sí capital, que está destinado a funcionar como capital o a enfrentarse como capital a la fuerza de trabajo. La palabra trabajo, en el cambio directo entre éste y el capital, va implícito el hecho de que el trabajo se cambia por dinero en cuanto capital y lo convierte actu ** en capital. En cuanto a la nota determinante del cambio directo, enseguida veremos más de cerca en qué consiste. ** De hecho. Es trabajo productivo, por consiguiente, el que, para el trabajador, se limita a reproducir el valor previamente determinado de su fuerza de trabajo, pero, en cambio, como actividad creadora de valor, valoriza el capital o contrapone al trabajador mismo, como capital, los valores creados por él.

### [c) Dos aspectos esencialmente distintos en el cambio entre capital y trabajo]

En el cambio entre capital y trabajo, como hemos visto al estudiar el

proceso de producción,151 hay que considerar dos aspectos esencialmente distintos, aunque condicionados entre sí. Primero. El primer cambio entre trabajo y capital es un proceso formal, en que el capital figura como dinero y la fuerza de trabajo como mercancía. La venta de la fuerza de trabajo es, en este primer proceso, una manifestación jurídica o ideal, aunque el trabajo sólo es pagado después de ejecutarse, al terminar el día, la semana, etc. Ello no hace cambiar en lo más mínimo esta transacción, en la que se vende la fuerza de trabajo. Lo que aquí se vende directamente no es una mercancía, en que el trabajo se haya realizado ya, sino el uso de la fuerza de trabajo misma y, por tanto, de hecho, el mismo trabajo, ya que el uso de la fuerza de trabajo consiste en su acción, en el trabajo. No se trata, por tanto, de un cambio de trabajo llevado a cabo por medio del cambio de mercancías. Cuando A vende botas a B, media entre ambos un cambio de trabajo, realizado de una parte en botas y de la otra en dinero. Pero, aquí, se cambia, por una parte, trabajo materializado bajo su forma social generalizada, es decir, como dinero, por un trabajo que sólo existe todavía en potencia; y lo que se compra y se vende es el uso de esta potencialidad, es decir, el trabajo mismo, aunque el valor de la mercancía vendida no es [precisamente] el valor del trabajo (expresión irracional), sino el valor de la fuerza de trabajo. Se trata, por consiguiente, de un cambio directo entre trabajo [ya] materializado y fuerza de trabajo, la cual se traduce de facto en trabajo vivo y, por tanto, según esto, entre trabajo materializado y trabajo vivo. De ahí que el salario —el valor de la fuerza de trabajo— se presente, según hemos expuesto más arriba, como el precio de compra directo, como el precio del trabajo.152 Este primer aspecto entraña la relación entre el trabajador y el capitalista, entre el vendedor y el comprador de la mercancía. El capitalista paga el valor de la fuerza de trabajo y, por tanto, el valor de la mercancía que compra. Pero, al mismo tiempo, la fuerza de trabajo sólo es comprada porque el trabajo que puede rendir y se compromete a rendir es rnayor que el que se necesita para reproducir su capacidad de trabajar, lo que quiere decir que toma

151 Marx se refiere al apartado “Cambio con trabajo. El proceso de trabajo. El proceso de valorización” (cuaderno I, pp. 15-53 del manuscrito), en que figura un subapartado bajo la rúbrica de "Unidad del proceso de trabajo y del proceso de valorización (proceso de producción capitalista)” (pp. 49-53 del manuscrito). 152 Se trata de los apartados "El valor de la fuerza de trabajo. Salario mínimo o salario medio” (cuaderno I, pp. 25-34 del manuscrito). Marx trata del "precio del trabajo” en el cuaderno XXI (pp. 1312-1314 del manuscrito).

cuerpo en un valor mayor que el de la fuerza de trabajo. Segundo. El segundo aspecto del cambio de capital y trabajo no tiene, en realidad, nada que ver con el primero y no es, en rigor, cambio alguno. En el primer aspecto, se trata de un cambio de dinero y mercancía —de equivalentes— y trabajador y capitalista se enfrentan el uno al otro en cuanto poseedores de mercancías. Media [aquí] un cambio de equivalentes. (Lo que quiere decir que la circunstancia de cuándo se cambien no influye para nada en la relación, ni la transacción varía en nada porque el precio del trabajo sea superior o inferior al valor de la fuerza de trabajo o igual a él. Esta transacción puede ajustarse, por tanto, a la ley general del cambio de mercancías.)

En el segundo aspecto no media ningún cambio. El poseedor de dinero ha dejado de ser comprador de una mercancía y [, por su parte;] el trabajador ya no vende otra. El primero funciona ahora como capitalista. Consume la mercancía que ha comprado y el trabajador se la suministra, puesto que el uso de su fuerza de trabajo es su trabajo mismo. La transacción anterior ha convertido el trabajo mismo en parte de la riqueza material. El trabajador efectúa el trabajo, pero éste pertenece al capital y es solamente una función de éste. De ahí que se efectúe directamente bajo su control y dirección, y el producto en que el trabajo se materializa constituye la nueva forma bajo la que se manifiesta el capital o en la que, mejor dicho, se realiza de hecho como [tal] capital. En este proceso, por tanto, se materializa directamente el trabajo, se convierte directamente en capital, después de haber sido incorporado formalmente a éste mediante la primera transacción. Y, concretamente, se convierte aquí en capital más trabajo que el capital originariamente invertido en la compra de la fuerza de trabajo. En este proceso, es apropiada una parte de trabajo no retribuido, y así y solamente así es como el dinero se convierte en capital. Pero, aunque, en realidad, no medie aquí cambio alguno, el resultado [a que se llega], prescindiendo de las mediaciones, es que, en este proceso —si resumimos los dos aspectos— se cambia determinada cantidad de trabajo materializado por una cantidad mayor de trabajo vivo, lo que, ateniéndonos al resultado del proceso, se expresa en que el trabajo materializado en su producto [es] mayor que el que se materializa en la fuerza de trabajo y, por tanto, mayor que el trabajo materializado que se le paga al trabajador, o sea que, en el proceso real, el capitalista no sólo recobra la parte del capital invertida en el salario, sino que obtiene, además, una plusvalía, sin pagar nada

a cambio. El cambio directo de trabajo por capital significa, aquí: 1) la transformación directa del trabajo en capital, [en una] parte del capital materializada en el proceso de producción; 2) el cambio de una determinada cantidad de trabajo materializado por la misma cantidad de trabajo vivo [más] una cantidad excedente de trabajo vivo, apropiado sin cambio. Y cuando decimos que el trabajo productivo es el que se cambia directamente por capital, englobamos [en la definición] todos estos aspectos y nos limitamos a emplear una variante de la fórmula según la cual se trata del trabajo que convierte el dinero en capital, que se cambia por las condiciones de producción [empleadas] como capital y que, por tanto, no se comporta hacia ellas, ni mucho menos, como simples condiciones de producción, que no se comporta hacia las condiciones de producción pura y simplemente como trabajo, sin una determinación social específica. Esto implica: 1) la mutua relación entre el dinero y la fuerza de trabajo como entre dos mercancías, la compra-venta entre el poseedor del dinero y el poseedor de la fuerza de trabajo; 2) la supeditación directa del trabajo al capital; 3) la transformación real del trabajo en capital dentro del proceso de producción o, lo que es lo mismo, la creación de plusvalía para el capital. El cambio de trabajo y capital es doble. El primero expresa simplemente la compra de la fuerza de trabajo y, por tanto, de hecho, del trabajo y, por consiguiente, de su producto; el segundo, la transformación directa del trabajo vivo en capital o su materialización en cuanto realización del capital.

### [d) Valor de uso específico del trabajo productivo para el capital]

El resultado del proceso de producción capitalista no es ni un mero producto (valor de uso) ni una mercancía, es decir, un valor de uso que posee un determinado valor de cambio. Su resultado, su producto, es la creación de plusvalía para el capital y, por tanto, de hecho, la conversión del dinero o la mercancía en capital, ya que antes del proceso de producción sólo lo eran intencionalmente, en sí, en cuanto a su destino. En el proceso de producción se absorbe más trabajo del que se ha comprado, y esta absorción, //1324 / esta apropiación de trabajo ajeno no retribuido, llevada a cabo en el proceso de producción, constituye [precisamente] la finalidad directa que el proceso de producción capitalista se propone, ya que lo que el capital quiere producir como tal capital (y, por tanto, el capitalista en cuanto tal) no es ni directamente un valor de uso para el propio consumo ni una mercancía para

convertirla, primeramente, en dinero y más tarde en valor de uso. La finalidad de dicho proceso [es otra], es el enriquecimiento, la valorización del valor, su incrementación; es decir, la conservación del valor anterior y la creación de plusvalía. Y el proceso de producción capitalista sólo logra este producto específico suyo mediante el cambio con el trabajo al que, por ello mismo, se da el nombre de trabajo productivo. Para producir una mercancía, el trabajo necesita ser un trabajo útil, producir un valor de uso, tomar cuerpo en un valor de uso. Solamente el trabajo que toma cuerpo en una mercancía y, por tanto, en valores de uso, es, por consiguiente trabajo por el que se cambia el capital. Esto constituye una evidente premisa. Pero no es este carácter concreto del trabajo, su valor de uso en cuanto tal —el hecho de que sea, por ejemplo, el trabajo del sastre, el del zapatero, el trabajo de hilar, tejer, etc.— lo que le da su valor de uso específico para el capital y hace de él, por consiguiente, un trabajo productivo, dentro del sistema de la producción capitalista. Lo que le infunde su valor de uso específico para el capital no es su determinado carácter útil, como no lo son las cualidades útiles específicas del producto en que toma cuerpo, sino [que es] su carácter en cuanto elemento creador del valor de cambio, [su carácter de] trabajo abstracto y, más exactamente, no el hecho de que representa una determinada cantidad de este trabajo general, sino una cantidad mayor de la que se contiene en su precio, es decir, en el valor de la fuerza de trabajo. El valor de uso de la fuerza de trabajo [estriba] precisamente, para él [,para el capital,] en el excedente de la cantidad de trabajo que suministra sobre la cantidad de trabajo materializada en él y que, por tanto, se necesita para su reproducción. Como es natural, esta cantidad es suministrada bajo la determinada forma que le corresponde en cuanto trabajo útil específico, como trabajo de hilar, de tejer, etc. Pero este carácter concreto, que es el que le permite tomar cuerpo en mercancías, no en el valor de uso específico que tiene para el capital. Para éste existe cuantitativamente como trabajo en general y en la diferencia de la cantidad de trabajo que rinde sobre la cantidad de trabajo que cuesta.

Una determinada suma de dinero x se convierte en capital al tomar cuerpo en su producto como x + h; es decir, cuando la cantidad de trabajo que en ella se contiene como su producto es mayor que la cantidad de trabajo que originariamente se contenía en ella. Y esto es el resultado del cambio entre el dinero y el trabajo productivo, lo que quiere decir que solamente es productivo

el trabajo que permite al trabajo materializado, al cambiarse por él, tomar cuerpo en una cantidad incrementada de trabajo materializado. Por consiguiente, el proceso de producción capitalista no es tampoco simplemente la producción de mercancías. Es un proceso que absorbe trabajo no retribuido, [que] convierte el material y los medios de trabajo —los medios de producción— en medio de absorción de trabajo no retribuido. De lo expuesto se desprende que el ser trabajo productivo constituye una función del trabajo que, en primer lugar, no tiene absolutamente nada que ver con el contenido determinado del trabajo, con su utilidad específica o con el valor de uso peculiar en que tome cuerpo. La misma clase de trabajo puede ser productivo o improductivo. Por ejemplo, Milton, who did [unte] the “Paradise Lost” for five £ * era un trabajador improductivo. En cambio, el autor que entrega a su librero artículos fabricados es un trabajador productivo. Milton produjo el “Paradise Lost” por la misma razón por que el gusano de seda segrega esta fibra. Era una afirmación de su naturaleza. Y, más tarde, vendió su producto por 5 libras esterl. Pero el proletario de la literatura que, en Leipzig, bajo la dirección de su editor, se dedica a fabricar libros (compendios de economía, por ejemplo), éste sí es un trabajador productivo, ya que su producto nace supeditado de antemano al capital y su función no es otra que valorizarlo. Una cantante que vende sus cantos por su cuenta es una trabajadora improductiva. Pero la misma cantante, contratada por un empresario que la haga cantar para ganar dinero es [,en cambio,] una trabajadora productiva, puesto que produce capital. * Quien escribió el "Paraíso perdido” por 5 libras esterl.

### [e) Trabajo improductivo, trabajo que presta servicios. La compra de servicios, bajo las condiciones del capitalismo. Concepción vulgar de la relación entre capital y trabajo como cambio de servicios]

 Hay que distinguir aquí varias cuestiones. Para mí, en cuanto se trate exclusivamente de esta prenda, tanto da que compre unos pantalones o que compre paño y traiga a la casa a un sastre al que pague el servicio (es decir, su trabajo de sastre) de hacerme de este paño unos pantalones. Si le compro los pantalones al merchant-tailor * en vez de proceder del segundo modo es porque éste me sale más caro y los pantalones cuestan menos trabajo

y, por consiguiente, resultan más baratos si los produce el capitalist-tailor ** que si yo los mando hacer por el segundo procedimiento. Tanto en uno como en otro caso, convierto el dinero con que compro los pantalones, no en capital, sino en una prenda de vestir, y en ambos casos se trata para mí de emplear el dinero simplemente como medio de circulación, es decir, de convertirlo en este valor de uso determinado. Por tanto, el dinero no funciona aquí como capital, aunque en uno de los dos casos se cambie por una mercancía y en el otro caso compre como mercancía el trabajo mismo. Funciona solamente como dinero y, más precisamente, como medio de circulación. * Sastre comerciante. ** Sastre capitalista

Por otra parte, el oficial sastre [que trabaja en mi casa, a domicilio] no es un trabajador productivo, aunque su trabajo me suministre a mí un producto, los pantalones, y a él le aporte el precio de su trabajo, el dinero. Cabe la posibilidad de que la cantidad de trabajo suministrada por este oficial sea mayor que la contenida en el precio que yo le pago. Es incluso probable, ya que el precio de su trabajo lo determina el precio que los oficiales sastres productivos obtienen. Pero esto, a mí me tiene sin cuidado. Una vez que el precio ha sido estipulado, me es de todo punto indiferente que trabaje ocho horas o diez. De lo que aquí se trata es del valor de uso, de los pantalones, aunque, naturalmente, el que lo pague de un modo o de otro tiene el interés de pagar lo menos posible, pero ni más ni menos en un caso que en otro, es decir, de pagar solamente el precio normal. Se trata de un gasto originado por mi consumo, que no viene a incrementar, sino a mermar mi dinero. No se trata en modo alguno de un medio de enriquecimiento, como no lo es ni puede serlo tampoco cualquier otro medio de desembolsar dinero para mi consumo personal. Uno de los savants * de Paul de Kock podría decirme [tal vez] que sin esta compra, como sin la compra de pan, no puedo vivir ni, por tanto, enriquecerme y que se trata, por tanto, de un medio indirecto o, por lo menos, de una condición para mi enriquecimiento, a la manera como mi circulación sanguínea y mi proceso respiratorio son condiciones para que pueda enriquecerme. Lo cual no quiere decir que, en sí y de por sí, ni la circulación de la sangre ni el proceso respiratorio me enriquezcan, ya que tanto la una como el otro presuponen, por el contrario, un intercambio de sustancias bastante costoso, pero muy necesario y sin cuya necesidad no habría en el mundo pobres diablos. Por tanto, el simple cambio directo de dinero por trabajo no convierte al dinero en capital ni al trabajo en trabajo productivo.

* Sabios. Ahora bien, ¿qué es lo característico de este cambio? ¿Qué es lo que lo distingue del cambio de dinero por trabajo productivo? De una parte, el hecho de que el dinero se gasta como dinero, como forma sustantiva del valor de cambio que tiende a convertirse en un valor de uso, en medios de vida, [en un] objeto de consumo personal. Por tanto, el dinero [, aquí,] no se convierte en capital, sino que, por el contrario, deja de existir como valor de cambio para gastarse, consumirse, como valor de uso. Y, de otra parte, el trabajo sólo tiene interés para mí en cuanto valor de uso, como un servicio mediante el cual se convierte el paño en unos pantalones, [como] el servicio que me presta el determinado carácter útil [de este trabajo].

En cambio, el servicio que el mismo oficial sastre, empleado por un merchant-tailor, presta a este capitalista no consiste, ni mucho menos, en convertir el paño en pantalones, sino en que el tiempo de trabajo necesario materializado en unos pantalones equivale a 12 horas de trabajo, mientras que el salario que el patrono le paga representa 6 horas. Por consiguiente, el servicio que el oficial le presta consiste en trabajar 6 horas gratis para él. El hecho de que lo haga en forma de pantalones oculta simplemente la verdadera relación. Tan pronto como puede hacerlo, el merchant-tailor trata, por tanto, de volver a convertir los pantalones en dinero, es decir, en una forma bajo la cual desaparece totalmente el carácter determinado del trabajo de sastrería y el servicio prestado se manifiesta, por tanto, de tal modo que, en vez del tiempo de trabajo de 6 horas expresado en una determinada suma de dinero, existe como tiempo de trabajo de 12 horas, que se expresa en una suma de dinero del doble. Compro el trabajo del sastre por razón del servicio que como tal trabajo de sastrería me presta para satisfacer mi necesidad de vestido y, por consiguiente, al servicio de mis necesidades. El merchant-tailor [,por su parte,] lo compra como medio para convertir un tálero en dos. Yo lo compro porque produce un determinado valor de uso, porque presta determinado servicio. El otro lo compra porque le suministra más valor de cambio del que le cuesta, simplemente como un medio de cambiar menos trabajo por más. Cuando el dinero se cambia directamente por trabajo sin que éste produzca capital, sin que sea, por tanto, trabajo productivo, el trabajo se compra como un servicio, expresión equivalente al valor de uso específico que el trabajo, al igual que cualquier otra mercancía, presta, pero que es una expresión propia y específica del especial valor de uso del trabajo, cuando éste no presta

servicios en cuanto cosa, sino en cuanto actividad, lo que, sin embargo, en nada lo distingue, por ejemplo, de una máquina, digamos de un reloj. Do ut facias, facio ut facías, facio ut des, do ut des153 son, aquí, fórmulas totalmente indiferentes de la misma relación, mientras que, en la producción capitalista, el do ut facias expresa una relación muy específica del valor material que se da y de la actividad viva que se acapara. Y es natural que sea ésta la forma predilecta de los Say, Bastiat y consortes para expresar la relación de capital y trabajo, ya que en estas compras de servicios no se contiene para nada la relación específica entre el trabajo y el capital, o no ha llegado a existir o se ha esfumado totalmente. ¿Cómo se regula el valor de estos servicios y cómo este mismo valor se determina por las leyes del salario? Es éste un problema que nada tiene que ver con la investigación acerca de la relación de que se trata y que deberá estudiarse en el capítulo sobre el salario.

Llegamos a la conclusión de que no es meramente el cambio de dinero por trabajo lo que convierte a éste en trabajo productivo y de que, por otra parte, el contenido de este trabajo es, de momento, indiferente. El mismo trabajador puede comprar trabajo, es decir, mercancías, que se le ofrezcan en forma de servicios y el desembolso de su salario en esta clase de servicios no se distingue para nada de] desembolso de su salario en cualquier otra clase de mercancías. Los servicios comprados por el trabajador pueden ser más o menos necesarios, pueden ser, por ejemplo, los servicios de un médico o los de un cura, del mismo modo que puede comprar pan o aguardiente. Como comprador —es decir, como representante del dinero frente a la mercancía—, el trabajador figura [, en este caso,] exactamente en la misma categoría que el capitalista, actúa solamente como comprador y se trata, por tanto, simplemente de traducir el dinero a la forma mercancía. Cómo se determine el precio de estos servicios y qué relación guarde con el salario propiamente dicho, hasta qué punto se regule por las leyes de éste y hasta qué punto no, son cuestiones que compete tratar en el estudio sobre el salario y que son totalmente indiferentes para la actual investigación. Así, pues, si el mero cambio de dinero y trabajo no convierte a éste en trabajo productivo o, dicho en otros términos, no convierte al dinero en capital, también el contenido, el carácter concreto, la utilidad específica del

153 Son las cuatro fórmulas de los llamados “pactos innominados” del derecho romano: doy para que hagas; hago para que hagas; hago para que de; doy para que de.

trabajo se revela por el momento como algo indiferente, pues ya hemos visto que el mismo trabajo del mismo oficial sastre puede, en unos casos, manifestarse como productivo y en otros no. Ciertas prestaciones de servicios o los valores de uso en que se traducen ciertos trabajos o actividades se materializan en mercancías, mientras que otras, por el contrario, no dejan un residuo tangible, que pueda distinguirse de la persona misma, o no dan como resultado una mercancía susceptible de ser vendida. Por ejemplo, los servicios prestados por un cantante satisfacen mi necesidad estética, pero mi disfrute se manifiesta en una acción inseparable de la persona misma del cantante y termina en el momento en que termina la acción de cantar. De lo que yo disfruto es de su actividad, de la repercusión de ésta sobre mi oído. Los mismos servicios, como la mercancía que compro, pueden ser necesarios o parecerlo, como ocurre por ejemplo con los del soldado, el médico o el abogado, o puede tratarse simplemente de servicios que me proporcionan un goce. Esto no modifica para nada su destino económico. Cuando nos sentimos sanos y no necesitamos del médico o tenemos la suerte de no vemos metidos en pleitos, huimos como de la peste de gastar el dinero en pagar servicios médicos o jurídicos. 154 Puede también ocurrir que los servicios nos sean impuestos, que se trate de servicios de funcionarios, etcétera.

Si compro los servicios de un profesor —u otro lo hace por mí—, no para desarrollar mis capacidades, sino para estar en mejores condiciones de ganar dinero y si realmente aprendo algo que sea de por sí absolutamente independiente del pago del servicio, estos gastos de aprendizaje, al igual que el costo de mi sustento, forman parte de los costos de producción de mi fuerza de trabajo. Pero la utilidad específica de este servicio no altera para nada la relación económica; no se trata de una relación en la que yo convierta el dinero en capital o mediante la que el que presta los servicios, el profesor, me convierta a mí en su capitalista, en his master.* Y, por tanto, en nada afecta a la función económica de esta relación el que el médico me cure o no, el que las enseñanzas del profesor -sean o no provechosas, el que el abogado gane o pierda el pleito. Lo que se paga es la prestación del servicio en cuanto tal, sin que quien lo preste pueda, por la naturaleza misma del servicio, garantizar el resultado de éste. Gran parte de los servicios figuran entre los costos de

154 Marx sufre aquí un error, al numerar las páginas del manuscrito; en vez de "1328” debe decir “1327”.

consumo de mercancías, como ocurre con los de la cocinera, la doncella, etcétera. * Su patrono. Es característica de todos los trabajos improductivos el guardar con la oferta la misma relación que guarda la compra de las demás mercancías con el consumo: depende del grado en que se explote a trabajadores productivos. De ahí que el trabajador productivo sea, de todas las personas, quien menos dispone de los servicios de trabajadores improductivos. Y, a la inversa, el poder de que dispongo para emplear a trabajadores productivos no aumenta, ni mucho menos, en la misma proporción en que empleo a trabajadores improductivos, sino que, por el contrario, disminuye en esta misma proporción, aunque haya que pagar el precio más elevado de todos por los servicios involuntarios (el Estado, impuestos). Los mismos trabajadores productivos pueden ser, con respecto a mí, trabajadores improductivos. Por ejemplo, si mando empapelar mi casa y los empapeladores son trabajadores asalariados de un master que me vende esta actividad, es lo mismo que si hubiera comprado la casa ya empapelada, que si hubiera desembolsado el dinero por una mercancía para mi consumo; ahora bien, para el master que emplea a estos obreros se trata de trabajadores productivos, ya que producen plusvalía para él. * Ya por los pasajes de Ricardo según los cuales la very existence of such people is a nuisance ** 155 podemos damos cuenta de hasta qué punto es improductivo, desde el punto de vista de la producción capitalista, el trabajador que, aun produciendo mercancías vendibles, sólo logra cubrir [con ellas] el importe de su fuerza de trabajo y no produce, por tanto, plusvalía alguna para el capital. Es la teoría y la práctica del capital. * La mera existencia de esta clase de gente es un mal.

"Tanto la teoría referente al capital como la práctica de paralizar el trabajo a partir del punto en que pueden producir una ganancia para el capitalista, después de cubrir los costos de sostenimiento del trabajador, parecen hallarse en contradicción con las leyes naturales que regulan la producción.” (Th[omas] Hodgskin, “Popular Political Econom/’, Londres, 1827, p. 238.) /1333//

* Hemos visto que este proceso de producción no es simplemente

155 Véase supra, nota 133.

un proceso de producción de mercancías, sino un proceso de producción de surplus value * Absorción de plustrabajo y, por tanto, proceso de producción de capital. El primer acto de cambio formal de dinero y trabajo o de capital y trabajo sólo es potencialmente la apropiación de trabajo vivo ajeno por trabajo materializado. El proceso real de apropiación se lleva a cabo en el proceso real de producción, que presupone ya como pretérita aquella primera transacción formal en que capitalista y trabajador se enfrentan como meros poseedores de mercancías, como comprador y vendedor, respectivamente. Y esto explica por qué todos los economistas vulgares —entre ellos, Bastiat— se detienen en aquella primera transacción formal, precisamente para escamotear así la relación específica. La diferencia se manifiesta de un modo palmario en el cambio de dinero por trabajo improductivo, [ya que] aquí el dinero y el trabajo se cambian solamente en cuanto mercancías. Lejos de crear capital, este cambio es [simplemente] el desembolso de un ingreso. /1336// * Plusvalía.

### [f) El trabajo de los artesanos y campesinos, en la sociedad capitalista]

 Ahora bien, ¿qué ocurre con los artesanos o los campesinos independientes que no emplean a trabajadores y que, por tanto, no producen como capitalistas? Puede ocurrir, como ocurre siempre en el caso de los campesinos <aunque no, por ejemplo, el caso del hortelano que trabaja en mi huerto>, que sean productores de mercancías y que les compremos la mercancía a ellos, sin que la cosa cambie, supongamos, por el hecho de que el artesano suministre la mercancía por encargo o el campesino haga efectiva su supply ** a medida de sus posibilidades. En esta relación, se enfrentarán a nosotros como vendedores de mercancías, y no como vendedores de trabajo, sin que esta relación tenga, por tanto, nada que ver con el cambio de capital y trabajo ni tampoco, por consiguiente, con la diferencia entre trabajo productivo e improductivo, ya que ésta se basa solamente en [el hecho de] que el trabajo se cambie por dinero como tal o por dinero en cuanto capital. No entran, por tanto, ni en la categoría de trabajadores productivos ni en la de trabajadores improductivos, a pesar de tratarse de productores de mercancías. Lo que ocurre es que su producción no entra dentro del marco del modo de producción capitalista. ** Oferta.

Es posible que estos productores, que trabajan con medios de producción propios, no se limiten a reproducir su fuerza de trabajo, sino que creen, además, una plusvalía, aunque su posición les permite apropiarse su plustrabajo o una parte de él (ya que otra parte se les sustrae en forma de impuestos, etc.). Y aquí nos encontramos con un rasgo peculiar característico de una sociedad en la que predomina un determinado modo de producción, aunque no todas las relaciones de producción se hallen sometidas a él. Por ejemplo, en la sociedad feudal, que en ningún país podemos estudiar mejor que en Inglaterra, ya que el sistema del feudalismo fue importado por los ingleses, con todos sus rasgos, desde la Normandía y su forma se implantó sobre una base social diferente en muchos respectos, cobran también una expresión feudal relaciones muy alejadas de la esencia del feudalismo, por ejemplo las meras relaciones monetarias, en las que no se trata, en modo alguno, de mutuos servicios personales entre soberano y vasallo. Por ejemplo, la ficción de que el pequeño campesino ha recibido su tierra en feudo [del señor]. Exactamente lo mismo [ocurre] en el modo de producción capitalista. El campesino o el artesano independiente se desdobla en dos personas.1 En cuanto poseedor de los medios de producción, es capitalista y, en cuanto trabajador, su propio asalariado. Ello quiere decir que, en tanto que capitalista, se paga su salario y obtiene su ganancia de su capital, es decir, que se expropia a sí mismo como trabajador asalariado y que se paga, en la plusvalía, el tributo que el trabajo debe al capital. Y tal vez se pague, además, una tercera parte en cuanto propietario de la tierra (renta), exactamente como veremos más adelante156 que el capitalista industrial, cuando trabaja con su propio capital, se paga a sí mismo intereses y considera esto como algo que no se debe en tanto que capitalista industrial, sino qua * capitalista, pura y simplemente. 1 "En las pequeñas industrias, el empresario es, con frecuencia, su propio trabajador" (Storch, t. I, Ed. San Petersburgo, p. 242). * En cuanto. La función social de los medios de producción en la producción capitalista —que les hace expresar una determinada relación de producción— se halla tan íntimamente unida a la existencia material de estos medios de producción en cuanto medios de producción y es algo tan inseparable de ellos, en el modo de representarse las cosas propio de la sociedad burguesa, que aquella determinación (determinación categórica) se aplica incluso allí donde se halla

156 Véase El capital, tomo III, cap. XXXVII.

en contradicción directa con la relación [de que se trata]. Los medios de producción sólo se convierten en capital cuando se sustantivan como una potencia social frente al trabajo. [Pero] en el caso que nos ocupa, el productor —trabajador— es poseedor, propietario de sus medios de producción. Estos no son, por tanto, capital, lo mismo que el productor no es, en lo que a ellos se refiere, trabajador asalariado. A pesar de lo cual se los considera como capital y el productor [se ve] desdoblado en sí, como si él, en cuanto capitalista, se empleara a sí mismo como trabajador asalariado.

Y, en realidad, este modo de representarse la cosa, por irracional que parezca on first view * es, sin embargo, so far ** exacto: es cierto que el producir, en el caso a que nos estamos refiriendo, crea su propio surplus value <partiendo del supuesto de que venda su mercancía por su valor> o bien el producto se limita a materializar en su totalidad su propio trabajo. Pero el hecho de que él mismo pueda apropiarse el producto total de su propio trabajo, sin que el excedente del valor de su producto por encima del precio medio, de su trabajo diario por ej., [sea] apropiado por un tercer master, no lo debe a su trabajo —que en nada le distingue de otros trabajadores—, sino a la posesión de los medios de producción. Es, por tanto, la propiedad sobre éstos la que le permite apoderarse de su propio plustrabajo, lo que hace que se comporte como su propio capitalista ante sí mismo en cuanto trabajador asalariado. * A primera vista. ** Hasta cierto punto. El desdoblamiento se revela como una reacción normal, en esta sociedad. Y allí donde no se efectúa realmente se la da por supuesta y, como acabamos de ver, acertadamente, hasta cierto punto, ya que aquí (a diferencia, por ejemplo, de lo que ocurría en la antigua Roma o de la situación [existente] en Noruega o en el Noroeste de los Estados Unidos) la integración se revela como algo casual y el desdoblamiento como lo normal, lo que hace que éste se considere como la relación [vigente] incluso cuando las diferentes funciones se reúnen en la misma persona. Se pone de manifiesto aquí de un modo muy palmario que el capitalista en cuanto tal es solamente función del capital y el trabajador función de la fuerza de trabajo. Y rige la ley de que el desarrollo económico distribuya las funciones entre diferentes personas; y el artesano o el campesino que produce con sus medios de producción propios va convirtiéndose poco a poco en un pequeño capitalista dedicado a explotar también trabajo ajeno o se ve despojado de sus medios de producción <cosa que puede suceder, aunque, por el momento, siga siendo propietario nominal,

como ocurre con los gravámenes hipotecarios> y convertido en trabajador asalariado. Tal es la tendencia, en la forma de sociedad en la que predomina el modo de producción capitalista.

### [g) Observación complementaria sobre el trabajo productivo, como trabajo realizado en riqueza material]

Por tanto, al considerar las relaciones esenciales [propias] de la sociedad capitalista < puesto que así sucede, aproximadamente, cada vez más [y puesto que] ésta es la meta de principio y solamente en este caso pueden desarrollarse hasta el máximo las fuerzas productivas del trabajo>, podemos partir del supuesto de que el mundo entero de las mercancías, todas las esferas de la producción material —de la producción de la riqueza material— se hallan sometidas (formalmente o de un modo real) al modo de producción capitalista. Bajo esta premisa, que expresa el límite y que, por tanto, se acerca cada vez más a la justeza exacta, todos los trabajadores ocupados en la producción de mercancías son trabajadores asalariados, a los que los medios de producción se enfrentan, en todas estas esferas, como capital. Podemos, pues, señalar como característica de los trabajadores productivos, es decir, de los trabajadores que producen capital, [el hecho de] que su trabajo se realiza en mercancías, [en] riqueza material. Por donde el trabajo productivo asume una segunda nota accesoria característica diferente de su característica decisiva, la de ser de todo punto indiferente al contenido del trabajo e independiente de él.

### [h) Manifestaciones del capitalismo en el campo de la producción inmaterial]

En la producción inmaterial, aunque se enfoque puramente hacia el cambio y se manifieste, por tanto, en la producción de mercancías, caben dos posibilidades: 1) Que se traduzca en mercancías, en valores de uso que asuman una forma distinta e independiente del productor y el consumidor, pudiendo [darse], por consiguiente, en un intervalo entre la producción y el consumo, pudiendo circular en este intervalo como mercancías vendibles, que es lo que ocurre con

los libros, las pinturas, en una palabra, con todas las obras de arte, distintas de la actividad artística del pintor que las ejecuta. La producción capitalista sólo es aplicable aquí en una proporción muy limitada, como por ejemplo en el caso en que un autor explota a gran número de personas como peones, para llevar a cabo v. gr. una obra común, por ejemplo una enciclopedia. En la mayor parte de los casos, no se pasa aquí de la forma de transición hacia la producción capitalista, en que los distintos productores científicos o artísticos, artesanos o profesionales, trabajan para el capital comercial común de los editores, relación que nada tiene que ver con el modo de producción capitalista propiamente dicho y que, incluso desde el punto de vista formal, no se halla aún supeditada a él. Y la cosa no cambia en lo más mínimo por el hecho de que sea precisamente bajo estas formas de transición donde la explotación del trabajo alcanza su grado máximo. 2) La producción no es separable del acto de producir, como vemos en todos los artistas ejecutores, oradores, actores, profesores, médicos, curas, etc. También aquí encontramos el modo capitalista de producción reducido a su expresión mínima y [vemos que] sólo puede manifestarse en algunas esferas, por la naturaleza misma de la cosa. En los establecimientos de enseñanza, por ejemplo, los profesores sólo pueden ser trabajadores asalariados [al servicio] del empresario del establecimiento, y en Inglaterra existen numerosas fábricas de enseñanza de este tipo. Y aunque [estos profesores] no sean trabajadores productivos con respecto a los alumnos, lo son con respecto a su empresario. Éste cambia su capital por la fuerza de trabajo de los profesores y se enriquece mediante este proceso. Otro tanto ocurre con las empresas teatrales, centros de diversiones, etc. Con respecto al público, el actor se comporta [simplemente] como un artista, pero en relación con su empresario es un trabajador productivo. [Pero] todas las manifestaciones de la producción capitalista en este campo son algo tan insignificante, comparado con la totalidad de la producción, que podemos hacer totalmente caso omiso de ellas.

### [i) El problema del trabajo productivo, desde el punto de vista del proceso de la producción material, en su conjunto]

Con el desarrollo del modo de producción específicamente capitalista, en que muchos trabajadores cooperan en la producción de la misma mercancía,

tiene, naturalmente, que variar considerablemente la relación directa entre su trabajo y el objeto de la producción. Por ejemplo, los peones de una fábrica a que nos referíamos más arriba157 nada tienen que ver directamente con la elaboración de la materia prima. Los trabajadores llamados a vigilar a los directamente encargados de esta elaboración se hallan todavía un paso más al margen; [por su parte,] el ingeniero mantiene, a su vez, una relación distinta y sólo trabaja, fundamentalmente, con su cabeza, etc. Pero es el conjunto de estos trabajadores, con fuerzas de trabajo de diversos valores (aunque, en su gran mayoría, afirman sobre poco más o menos el mismo nivel)-el que produce el resultado que —considerando el resultado del simple proceso de trabajo— se traduce en la mercancía o en un producto material; y todos ellos, juntos, como taller, constituyen la maquinaria viva de producción de estos productos, del mismo modo que —si consideramos el proceso de producción en su totalidad— cambian su trabajo por capital y reproducen como capital el dinero del capitalista, es decir [lo reproducen] como valor que se valoriza, que se incrementa. Es, en efecto, característica del modo de producción capitalista el desglosar los distintos trabajos y también, por tanto, los trabajos mentales y manuales o los trabajos en los que predomina el uno o el otro aspecto, distribuyéndolos entre diferentes personas, lo que, sin embargo, no impide que el producto material sea el producto común de estas personas o materialice su producto común en la riqueza material; y lo que, por otra parte, no impide tampoco, ni hace cambiar en lo más mínimo la cosa, el que la relación de cada una de estas personas individuales sea la relación entre un trabajador asalariado y el capital y, en este sentido eminente, la relación de un trabajador productivo. Todas estas personas no sólo intervienen directamente en la producción de riqueza material, sino que cambian directamente trabajo por dinero como capital y reproducen, por tanto, directamente, además de su salario, una plusvalía para el capitalista. Su trabajo está formado por trabajo pagado más plustrabajo no retribuido.

### [k) La industria del transporte, como rama de la producción material. El trabajo productivo, en la industria del transporte]

157 Del trabajo de los peones en una fábrica trata Marx en el mismo cuaderno XXI, p. 1308 del manuscrito.

Además de la industria extractiva, de la agricultura y la manufactura, existe en la producción material una cierta esfera, que pasa también por las distintas fases de la industria manual, la industria manufacturera y la explotación mecánica; nos referimos a la industria de la locomoción, ya se dedique al transporte de personas o al de mercancías. La relación entre el trabajo productivo, es decir, entre el trabajador asalariado, y el capital es aquí exactamente la misma que en las otras esferas de la producción material. También aquí se produce un cambio material en el objeto sobre que recae el trabajo: un cambio en el espacio, [un] cambio de lugar. Por lo que se refiere al transporte de personas, esto se manifiesta simplemente como un servicio que presta a éstas el entrepreneur.* Pero la relación entre el comprador y el vendedor de este servicio no tiene nada que ver con la relación entre los trabajadores productivos y el capital, como nada tiene que ver la que media entre el vendedor y el comprador de hilaza. * Empresario. Si, por el contrario, consideramos el proceso en relación con las mercancías, [vemos que] se produce aquí, en el proceso de trabajo, ciertamente, un cambio en lo que al objeto sobre que recae el trabajo se refiere. Este objeto se desplaza en el espacio, lo que representa un cambio en cuanto a su valor de uso, al cambiar la situación geográfica de éste. Su valor de cambio aumenta en la medida en que esta modificación de su valor de uso requiere trabajo, una suma de trabajo determinada en parte por el desgaste del capital constante —y, consiguientemente, por la suma de trabajo materializado que entra en la mercancía— y, en parte, por la suma del trabajo vivo, al igual que en el proceso de valorización de las demás mercancías. Al llegar la mercancía al lugar de su destino, desaparece este cambio operado en su valor de uso y se expresa solamente en la elevación de su valor de cambio, en el encarecimiento de la mercancía. Y aunque el trabajo real no deje aquí huella alguna en el valor de uso, se realiza, sin embargo, en el valor de cambio de este producto material, razón por la cual también esta industria, al igual que las otras esferas de la producción material, se materializa en la mercancía, a pesar de que no deja ninguna huella visible en el valor de uso de ésta. * Aquí, sólo nos interesa el capital productivo, es decir, el capital empleado en el proceso directo de la producción. Más tarde, trataremos del capital [que funciona] en el proceso de la circulación. Y, posteriormente, al tratar de la

forma específica que el capital adopta como capital mercantil, podremos dar respuesta al problema de cuándo son o no productivos los trabajadores empleados por él.158 /XXI-1331//

## [13. PROYECTOS DE PLAN PARA LOS TOMOS I Y III DEL “CAPITAL”159]

### [a) Plan para la Primera Parte o Sección I del “Capital”]

//XVIII-1140/ La Sección primera,160 “El proceso de producción del capital”, debe dividirse así: 1) Introducción. La mercancía. El dinero. 2) Conversión del dinero en capital. 3) La plusvalía absoluta, a) Proceso de trabajo y proceso de valorización. b) Capital constante y capital variable, c) La plusvalía absoluta. d) Lucha por la jornada normal de trabajo, e) Jornadas de trabajo simultáneas (número de obreros simultáneamente ocupados). Importe de la plusvalía y tasa de plusvalía (¿magnitud y cuantía?). 4) La plusvalía relativa, a) Cooperación simple, b) División del trabajo. c) Maquinaria, etcétera. 5) Combinación de plusvalía absoluta y relativa. Relaciones (proporción) entre trabajo asalariado y plusvalía. Supeditación formal y real del trabajo al capital. Productividad del capital. Trabajo productivo e improductivo. 6) Retroconversión de la plusvalía en capital. La acumulación originaria. La teoría colonial de Wakefield. 7) Resultado del proceso de producción. (El change puede exponerse sub 6 o sub 7, al tratar de la law of appropriation *.) * Ley de apropiación. 8) Teorías sobre la plusvalía.

158 Véase El capital, tomo II, cap. VI, y tomo III, cap. XVII. 159 160 Estos proyectos de plan fueron establecidos por Marx en enero de 1863. Figuran en el cuaderno XVIII del manuscrito de 1861-63, en los capítulos sobre Cherbuliez y Richard Jones, separados del texto de estos capítulos mediante corchetes en trazos gruesos.

160 Marx llamó a las tres parta teóricas del Capital, primero “Capítulos”, después “Secciones” y por último “Libros". Cfr. supra, nota 12.

9)Teorías sobre el trabajo productivo e improductivo. /XVIII-1140//

### [b) Plan de la Tercera Parte o Sección III del “Capital”]

//XVIII-1139/ La Sección tercera, “Capital y ganancia”, debe dividirse así: 1) Conversión de la plusvalía en ganancia. La tasa de ganancia, a diferencia de la tasa de plusvalía. 2) Conversión de la ganancia en ganancia media. Formación de la tasa general de ganancia. Conversión de los valores en precios de producción. 3) Teorías de A[dam] Smith y Ricardo sobre la ganancia y los precios de producción. 4) La renta del suelo (ilustración de la diferencia entre el valor y el precio de producción). 5) Historia de la llamada ley ricardiana de la renta. 6) Ley del descenso de la tasa de ganancia. A[dam] Smith, Ricardo, Carey. 7) Teorías sobre la ganancia. (Problema de si se debe incluir aún a Sismondi y Malthus en las “Teorías sobre la plusvalía”.) 8) Desdoblamiento de la ganancia en ganancia industrial e interés. El capital mercantil. El capital monetario. 9) Revenue and its sources.* Incluir también aquí el problema de las relaciones entre los procesos de producción y distribución. 10) Movimientos de reflujo del dinero en el proceso total de la producción capitalista. 11) La economía vulgar. 12) Conclusión. Capital y trabajo asalariado. /XVIII-1139// * El ingreso y sus fuentes.

### [c) Plan del Segundo capítulo161 de la Parte III del "Capital”]

//XVIII-1109/ En el segundo capítulo de la tercera parte sobre "Capital y ganancia”, donde se trata de la formación de la tasa general de ganancia, debe

161 Por los días en que se formuló ate plan, Marx había llevado ya al cuaderno XVI del manuscrito de 1861-63, como abozo, el prima capítulo del tomo III del Capital, bajo la rúbrica de "Plusvalía y ganancia”.

estudiarse lo que sigue: 1) Diferente composición orgánica de los capitales, determinada en parte por la diferencia entre el capital variable y el constante, cuando esta diferencia nace de la fase de producción, por las proporciones cuantitativas absolutas de maquinaria, materias primas y volumen de trabajo puesto en movimiento. Estas diferencias se refieren al proceso de trabajo. Hay que considerar, asimismo, las diferencias entre capital fijo y circulante nacidas del proceso de circulación y que, en las distintas esferas, hacen variar la valorización, dentro de un periodo de tiempo dado. 2) Diferencias en cuanto a la proporción de valor de las partes de diferentes capitales que no responden a su composición orgánica. Esto se debe a la diferencia en cuanto al value, principalmente de la materia prima, siempre y cuando que se absorba la misma cantidad de trabajo en dos esferas distintas. 3) Diversidad de las tasas de ganancia en las diferentes esferas de la producción capitalista, como resultado de aquellas diferencias. Solamente tratándose de capital de igual composición, etc., es cierto que la tasa de ganancia sea la misma y que el volumen de ganancia se mantenga proporcional a la magnitud del capital empleado. 4) Pero, en cuanto al capital en su conjunto, vale lo expuesto en el cap. I. En la producción capitalista, cada capital se considera como una parcela, como parte alícuota del capital total. Formación de la tasa general de ganancia (competencia). 5) Conversión de los valores en precios de producción. Diferencia entre valor, precio de costo y precio de producción. 6) Para volver de nuevo sobre lo de Ricardo: influencia de las oscilaciones generales del salario sobre la tasa general de ganancia y hence ** sobre los precios de producción. /XVIII-1109//

** Por tanto.

EXTRANJERAS

Páginas

34. “Positive profit, implies no loss to any body; it results from an augmentation of labor, industry, or ingenuity, and has the effect of swelling or augmenting the public good... Relative profit, is what implies a loss to some body; it marks a vibration of the balance of wealth between parties, but implies no addition to the general stock... the compound is easily understood; it is that species of profit... which is partly relative, and partly positive... both kinds may subsist inseparably in the same transaction.” (Sir James Steuart “An Inquiry into the Principles of Political Economy: Being an Essay on the Science of Domestic Policy in Free Nations...” In: The Works, political, metaphisical, and chronological, of the late Sir James Steuart... Now First collected by General Sir James Steuart, Bart., his son, from his fathers’ corrected copies..., vol. I, London 1805, pp. 275-276.) 34 “In the price of goods, 1 consider two things as really existing, and quite different from [...] another; [...] the real value of the commodity, and the profit upon alienation" (Ibidem p. 244) 35 “... upon an average, a workman of the country in general may perform... in a day, a week, a month...... the value of the workman’s subsistence an necessary expense, both for supplying his personal wants, and... the instruments belonging to his profession, which must [...] taken upon [...] average as above...... the values of the materials... These three articles being known, the price of manufacture is

determined. It cannot be lower than the amount of all the three, that is, than the real value; whatever is higher, is the manufacture’s profit. This will [...] be in proportion to demand, and therefore will fluctuate according to circumstances. Hence appears the necessity of a great demand, in order to promote flourishing manufactures... the industrious [...] regulate their living and expense according to their certain profit.” (Ibidem pp. 244, 245, 246) 41. “It is obvious, that the relative numbers of […] persons who can be maintained without agricultural labor, must be measured wholly by the productive powers of the cultivators.” (Richard Jones “An Essay on the Distribution of Wealth, and on the Sources of Taxation,” London 1831, pp. 159-160) 45. "... la classe productive, la classe des propriétaires, et la classe stérile... tous les citoyens occupés à d’autres Services et à d’autres travaux que ceux de l’agriculture...” (François Quesnay “Analyse du Tableau économique". In: Physiocrates... par M. Eugène Daire, Première partie, París 1846, p. 58.) 46. "Son travail, dans l’ordre des travaux partagés entre les différents membres de la société, conserve la même primauté... qu’avait, entre les différents travaux qu’il était obligé dans l’état solitaire de consacrer à ses besoins de toute espèce, le travail qui subvenait à sa nourriture. Ce n’est pas ici une primauté d’honneur ou de dignité; elle est de nécessité physique... Ce que son travail fait produire à la terre au delà de ses besoins personnels est l’unique fonds des salaires que reçoivent tous les autra membres de la société en échange de leur travail. Ceux-ci, en se servant du prix de cet échange pour acheter à leur tour les denrées du laboureur, ne lui rendent exactement que ce qu’ils ont reju. C’est une différence essentielle entre ces deux genres de travaux..." (Turgot “Réflexions sur la formation et la distribution des richesses" (1766). In: Œuvres de Turgot. Nouvelle édition par M. Eugine Daire. Tome premier, París 1844, pp. 9-10.) 46. “Dès que le travail du laboureur produit au delà de ses besoins, il peut, avec ce superflu que la nature lui accorde en pur don au delà du salaire de ses peines, acheter le travail des autres membres de la société. Ceuxci en le lui vendant ne gagnent que leur vie; mais le laboureur recueille, outre sa subsistance, une richesse indépendante et disponible, qu’il n’a point achetée et qu’il vend. Il est donc l’unique source des richesses qui

par leur circulation animent tous les travaux de la société, parce qu’il est le seul dont le travail produise au delà du salaire du travail.” (Ibidem p. 11) 47. "Dans les premiers temps le propriétaire n’a pas dû être distingué du cultivateur... dans ce premier temps, tout homme laborieux, trouvant autant de terre qu’il en voulait, ne pouvait être tenté de labourer pour autrui... Mais à la fin toute terre trouva son maitre, et ceux qui ne purent avoir des propriétés n’eurent d’abord d’autre ressource que celle tféchanger le travail de leurs bras dans les emplois de la classe stipendiée centre le superflu des denrées du propriétaire cultivateur.’’ (Ibidem p. 12) 47. “…, payer des hommes pour cultiver sa terre, et pour des hommes qui vivent de salaires, autant valait les gagner à ce métier qu’á tout autre. La propriété dut donc être séparée du travail de la culture, et bientôt elle le fut... Les propriétaires commencent à... se décharger du travail de la culture sur des cultivateurs salariés.” (Ibidem p. 13) 48. "Le simple ouvrier, qui n’a que ses bras et son industrie, n’a rien qu’autant qu’il parvient à vendre à d'autres sa peine... En tout genre de travail il doit arriver et il arrive en effet que le salaire de l’ouvrier se borne à ce qui lui est nécessaire pour lui procurer sa subsistance.” (Ibidem p. 10) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. I, Berlín 1955, p. 328.] 48. “... le produit de la terre se divise en deux parts: l’une comprend la subsistance et les profits du laboureur, qui sont la récompense de son travail et la condition sous laquelle il se charge de cultiver le champ du propriétaire; ce qui reste est cette partie indépendante et disponible que la terre donne en pur don à celui qui la cultive au delà de ses avances et du salaire de ses peines, et c’est la part du propriétaire ou le revenu avec lequel celui-ci peut vivre sans travail et qu’il porte où il veut.” (Ibidem p. 14) 48. "... ce qui lui est nécessaire pour lui procurer sa subsistance.” (Ibidem p. 10) 48. "... le cultivateur produit son propre salaire, et en outre le revenu qui sert à salarier toute la classe des artisans et autres stipendiés... Le propriétaire n’a rien que par le travail du cultivateur; il reçoit de lui sa subsistance et ce avec quoi il paye les travaux des autres stipendiés... le cultivateur n’a besoin du propriétaire qu’en vertu des conventions et des

lois...” (Ibidem p. 15) 49. "... fermage ou louage des terres... méthode162 [...] la plus avantageuse de toutes, mais elle suppose un pays déjà riche." (Ibidem p. 21) 49. Dans quelque métier que ce soit, il faut d’avance que l’ouvrier ait des outils, qu’il ait une suffisante quantité des matières qui sont l’objet de son travail; il aut qu’il subsiste en attendant la vente de ses ouvrages." (Ibidem p. 34) 50. “... elle [...] a donné le premier fonda des avances antérieures à toute culture”.163 (Ibidem p. 34) 50. "... laitages, [...] laines, [...] cuirs et autres matières qui, avec le bois pris dans les forêts, ont été le premier fonda des ouvrages d’industrie.” (Ibidem p. 34) 50. "...lorsqu’une grande partie de la société n’eut que ses bras pour vivre, il fallut que ceux qui vivaient ainsi de salaires commenfassent par avoir quelque chose d’avance, soit pour se procurer les matières sur lesquelles ils travaillaient, soit pour vivre en attendant le payement de leur salaire.” (Ibidem pp. 37-38) 50. "... valeurs mobiliaires accumulées...’’ (Ibidem p. 38) 50. “... que lui aurait valu son argent s’il l’avait cmployé en acquisition de fonds;... car sans doute, à profit égal, il aurait préféré vivre, sans aucune peine, du revenu d'une terre qu’il aurait pu acquérir avec le même capital.” (Ibidem p. 39) 50. "... en entrepreneurs capitalistes et simples ouvriers.” (Ibidem p. 39) 50. “Tout cela doit être prélevé sur le prix des productions de la terre; le surplus sert au cultivateur ó payer au propriétaire la permission que celui-ci lui a donnée de se servir de son champ pour y établir son entreprise. C’est le prix du fermage, le revenu du propriétaire, le produit net, car tout ce que la terre produit jusqu’à la concurrence de la rentrée des avances de toute espèce et des profits de celui qui les fait, ne peut être regardé comme un revenu, mais seulement comme rentrée des frais de culture, attendu que si le cultivateur ne les retirait pas, il se garderait bien d’employer ses richesses et sa peine à cultiver le champ d’autrui.” (Ibidem p. 40)

51. "... quoique les capitaux se forment en partie de l’épargne des profits des

162 En el manuscrito: “la méthode”. 163 En el manuscrito: "toutes cultures”.

classes laborieuses, cependant, comme ces profits viennent toujours de la terre, puisque tous sont payés ou sur le revenu, ou sur les frais qui servent ó produire le revenu, il est évident que les capitaux viennent de la terre tout comme le revenu, ou plutôt qu’ils ne sont que l’accumulation de la partie des valeurs produites par la terre que les propriétaires du revenu ou ceux qui le partagent peuvent mettre en réserve chaque année, sans l'employer à leurs besoins.” (Ibidem p. 66) 51. Tale moftiplicazione di materia non si ha certamente nè mai aver potrassi dalle arti, ma sola forma, sola modificazione: non si ha dunque produzione dalle atti. Ma le arti, mi si replica, danno la forma alia materia, dunque esse son produttive; imperocché è questa una produzione se non di materia, di forma. Va bene, io nol contrasto; ma questa non è produzione di ricchezze, ella non è anzi altro che un dispendio... La política economía propone e cerca produzione física c reale, la quale si ha della sola agricoltura, giacché questa sola moltt plica le materie ed à prodotti che dan le ricchezze... Le arti comprano dall’ agricoltura le materie prime per lavorarle. Questo lavoro altro non fa, come è gü detto, che daré una forma a quelle materie prime, ma non le accresce peto né le moltiplica. Date al cuoco una misura di piselli che ve gli appresti peí pranzo, egli ben cotti e ben conditi ve li manda in tavola, ma nella stessa misura in cui gli ha ricevuti; date al contrario quella misura all’ ortolano acció li confidi alia tena, egli vi riporta a suo tempo il quadruplo almeno della misura ricevuta. Ecco la vera e sola produzione.... il valore alie cose lo danno à bisogni degli uomini. Dunque il valore o faumento del valore delle derrate non è l’effetto de’ lavori delle arti, ma delle spese de’ lavoranti.... qualunque manifattura di moda appena è comparsa, di súbito si estende e dentro e fuori del paese; ed ecco che ben presto la conconenza di altri artefici, di altri mercanti riduce il prezzo al suo giusto livello, che è quello... del valore delle materie prime e della sussistenza de’ lavoranti.” (Ferdinando Paoletti “I veri mezzi di render felici le societí”. In: Scrittori Classici Italiani di Economia Politica. Parte moderna. Tomo XX, Milano 1804, pp. 196, 197, 198, 204-205.) 52. “It is the work of nature which remains after deducting or compensating every thing which can be regarded as the work of man. It is seldom less than a fourth, and frequently more than a third of the whole produce.

No equal quantity of productive labour employed in manufactures can ever occasion so great a reproduction. In them nature does nothing; man does all; and the reproduction must always be in proportion to the strength of the agents that occasion it.” (Adam Smith "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations... By J. R. McCulloch”, vol. II, Edinburgh 1828, p. 147.) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 363.] 52. "Does natnre nothing for man in manufactures ? Are the powers of wind and water, which move our machinery, and assist navigation, nothing ? The pressure of the atmosphere and the elasticity of steam, which enable us to work the most stupendous engines — are the not the gifts of nature ? to say nothing of the effects of the matter of heat m softening and melting metals, of the decomposition of the atmosphere in the process of dyeing and fermentation. There is not a manufacture which can be mentioned, in which nature does not give her assistance to man, and give it too, generously and gratuitously.” (David Ricardo "On the Principles of Politica! Economy, and Taxation”, second edition, London 1819, pp. 61-62, note) 53. “… say they,164 of the price of a piece of lace, one part merely replaces what the labourer consumed, and the other part is only transferred from one man’s pocket to another’s.” (“An Inquiry into those Principles, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus...,” London 1821, p. 96)

53. "... il estle seul dont le travail produise au delà du salaire du travail." (Turgot “Reflexiona sur la formation et la distribution des richesses” [1766]. In: Œuvres de Turgot. Nouvelle édition par M. Eugène Daire. Tome premier, París 1844, p. 11.) 53. “... le cultivateur fait naltre, au delà de cette rétribution, le revenu du propriétaire; et l’artisan ne fait naître aucun revenu, ni pour lui, ni pour d’autres.” (Ibídem p. 16) 53. "... tout ce que la terre produit jusqu’é la concurrence de la rentrée des avances de toute espèce et des profits de celui qui les fait, ne peut être regardé comme un revenu, mais seulement comme rentrée des frais de culture...” (Ibidem p. 40) 53. "Le travail appliqué à la culture de la terre produisait non seulement de

164 En el manuscrito: "The Physiocrates say f. i.”

quoi s’alimenter lui-même pendant toute la durée de l’ouvrage, mais encore un excédant de valeur qui pouvait s'ajouter à la masse des richesses déjà existantes: ils appelèrent cet excédant le produit net. Le produit net devait nécessairement appartenir au propriétaire de la terre et constituait entre ses mains un revenu pleinement disponible. Quel était donc le produit net des autres industries ?... Manufacturiers, commerçants, ouvriers, tous étaient les commis, les salariés de l’agriculture, souveraine créatrice et dispensatrice de tous les biens. Les produits du travail de ceux-là ne représentaient, dans le système des économistes, que l’équivalent de leurs consommations pendant l’ouvrage, en sorte qu’après de travail achevé, la somme totale des richesses se trouvait absolument le même qu’auparavant, à moins que les ouvriers ou les maitres n’eussent mis en réserve, c'est-à-dire épargné, ce qu’ils avaient le droit de consommer. Ainsi donc, le travail appliqué à la terre était le seul productif de la richesse, et celui des autres industries était considéré comme stérile, parce qu’il n’en résultait aucune augmentation du capital général." (Adolphe Blanqui "Histoire de l’économie politique...”, Bruxelles 1839, p. 139.) 54. "...: pour avoir de l’argent, il faut l’acheter; et après cet achat, on n’est pas plus riche qu’on l’étoit auparavant; on n’a fait que recevoir en argent, une valeur égale à celle qu’on a donnée en marchandises.” ([Mercier de la Riviére] "L’Ordre naturel et essentiel des sociétés politiques”. Tome second, Londres et París 1767, p. 338.) 55. "Le travail des artisans et manufacturiers n’ouvrant aucune source nouvelle des richesses, ne peut être profitable que par des échanges avantageux, et n’a qu’une valeur purement relative, valeur qui ne se répétera plus quand il n’y aura plus occasion de gagner sur les échanges...” (Adam Smith "Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations. Traduction nouvelle... par Germain Garnier”, t. V, París 1802, p. 266.) 55. "Le travail des artisans et manufacturiers ne pouvant ajouter à la masse générale des richesses de la société que les épargnes faites par les salariés et les capitalistes, il peut bien, par cette voie, tendre à enrichir la société...” (Ibidem p. 266) 55. "Les ouvriers de la culture enrichissent l’État par le produit même de leur travail: les ouvriers des manufactures et du commerce, au contraire, ne sauraient 1’enrichir autrement que par des épargnes sur leur propre

consommation. Cette assertion des économistes est une conséquence de la distinction qu’ils ont établie, et parait aussi incontestable. En effet, le travail des artisans et manufacturiers ne peut ajouter autre chose à la valeur de la matière, que la valeur de leur propre travail, c’est-à-dire, celle des salaries et profits que ce travail a dû gagner, au taux courant actuel des uns et des autres, dans le pays. Or, ces salaires, quels qu’ils soient, faibles ou forts, sont la récompense du travail; ¿est ce que l’ouvrier a droit de consommer et ce qu’il est présumé consommer; car c’est en consommant seulement qu’il peut jouir du fruit de son travail, et cette jouissance est tout ce qui constitue réellement sa récompense. Pareillement les profits, quels qu’ils soient, faibles ou forts, sont aussi réputés être la consommation journalière et successive du capitaliste, qui est naturellement présumé proportionner ses jouissances au revenu que lui donne son capital. Ainsi, à moins que l’ouvrier ne se retranche une partie de l’aisance à laquelle il a droit, d’après le taux courant du salaire attribué à son travail; à moins que le capitaliste ne se soumette à épargner une partie du revenu que lui rend son capital, l’un et l’autre consommeront, à mesure que l’ouvrage s’achèvera, toute la valeur résultante de ce même ouvrage. La masse totale des richesses de la société sera donc, après leur travail fait, la même qu’elle était auparavant, à moins qu’ils n’aient épargné une partie de ce qu’ils165 avaient droit de consommer, de ce qu’ils pouvaient consommer sans être taxés de dissipation; dans lequel cas, la masse totale des richesses de la société aurait été grossie de toutte la valeur de ces épargnes. Il est donc juste de dire que les agens des manufactures et du commerce ne peuvent ajouter è la masse totale des richesses existantes dans la société, que par leurs privations seulement.” (Ibídem pp. 263-264)

55. “Enfin, si les économistes ont soutenu [...] l’industrie manufacturière et commerçante ne pouvait ajouter à la richesse nationale que par des privations seulement, Smith a dit également que l’industrie s’exercerait en vain, et que le capital d’un pays ne serait jamais plus grand si l’économie ne l’augmentait par ses épargnes.” (Ibidem p. 270) 55. “Smith est donc parfaitement d’accord avec les économistes...” (Ibidem p. 270) 56. “De toutes les valeurs [...] écloses sous l’atmosphère embrasée du

165 En el manuscrito: "de qu’ils”.

système, il ne restait plus rien que la ruine, la désolation et la banqueroute. La propriété foncière seule n’avait pas péri dans cette tourmente." (Adolphe Blanqui "Historie de l’économie politique. Bruxelles 1839, p. 138.) 56. “Elle s’était même améliorée en changeant de mains, et en se subdivisant sur une vaste échelle, pour la première fois, peut-être, depuis la féodalité.” (Ibídem p. 138) 56. "Les mutations innombrables qui s’effectuèrent sous l’influence du système, commencèrent le morcellement de la propriété... La propriété foncière sortit pour la première fois de l’état de torpeur où l’avait si longtemps maintenue le système féodal. Ce fut un véritable réveil pour l’agriculture... Elle venait de passer du régime de la mainmorte è celui de la circulation.” (Ibidem pp. 137-138) 56. “... fermage ou louage des terres... Cette dernière méthode est la plus avantageuse de toutes, mais elle suppose un pays déjà riche.” (Turgot "Réflexions sur la formation et la distribution des richesses” (1766). In: (Œuvres de Turgot. Nouvelle édition par M. Eugène Daire. Tome premier, París 1844, p. 21.) 56. “Que les terres employées è la culture des grains soient réunies, autant qu’il est possible, en grandes fermes exploitées par de riches laboureurs; car il y a moins de dépense pour l’entretien et la réparation des bâtiments, et è proportion beaucoup moins de frais, et beaucoup plus de produit net dans les grandes entreprises d’agriculture, que dans les petites.” (François Quesnay "Maximes générales du gouvernement économique d’un royaume agricole”. In: Physiocrates... par M. Eugène Daire. Premiére partie. Paria 1846, pp. 96-97.) 56. "Toute épargné faite è profit dans les travaux qui peuvent s’exécuter par le moyen des animaux, des machines, des rivières, etc., revient è l’avantage de la population...” (Ibídem p. 97) 57. “Modérez votre enthousiasme, aveugles admirateurs des faux produits de l’industrie: avant de crier miracle, ouvrez les yeux, et voyez combien sont pauvres, du moins mal-aisés, ces mêmes fabricants166 qui ont l’art de changer 20 sous en une valeur de 1000 écus: au profit de qui passe donc cette multiplication énorme de valeurs ? Quoi, ceux par les mains167 desquels elle opire, ne connaissent pas l’aisancel ah, défiez-

166 En el manuscrito: "ouvriers”. 167 En el manuscrito: “la main”.

vons de ce contraste...” ([Mercier de la Rivière] "L’Ordre naturel et essentiel des sociétés politiques". Tome second, Londres et París 1767, p. 407.)

57. “Que l'autorité [...] soit unique... Le système des contreforces dans un gouvemement est une opinion funeste qui ne laisse apercevoir que la discorde entre les grands et l'accablement des petits.’’ (François Quesnay “Maximes générales du gouvernement économique d’un royaume agricole.” In: Physiocrates... par M. Eugène Daire. Première partie, París 1846, p. 81.) 57. "...que l'homme [...] est destiné à vivre en société, est168 destiné à vivre sous le despotisme.” ([Mercier de la Rivière] "L'Ordre naturel et essentiel des sociétés politiques". Tome premier, Londres et París 1767, p. 281.) 58. "... si la nature lui paie aussi un intérêt double de l’intérêt légal, par quelle raison plausible prétendrait-on l’en priver ?”169 (Schmalz "Économie politique", Ouvrage traduit de l’allemand par Henry Jouffroy, t. I, París 1826, p. 90.) 59. "Le tenue moyen du salaire d’une profession est égal au terme moyen de ce que consommé un homme de cette profession pendant le temps de son travail.”170 (Ibidem p. 120) 59. "... la rente foncière est le seul et unique élément du revenu national; et que l’intérêt des capitaux placés et le salaire de tous les gentes de travaux ne font que faire passer et circuler le produit de cette rente foncière dans toutes les mains.”171 (Ibidem pp. 309-310) 59. "... la disposition du sol, sa faculté, sa capacité pour la reproduction armuelle de la rente foncière, est tout ce qui constitue la richesse nationale.”172 (Ibidem p. 310)

168 En el manuscrito: "il est”. 169 El texto original dice: “— wer kann ihm wehren es anzunehmen, wenn die Natur ihm zwey Mal so viel Zinsen zahlen will, ais sonst landesüblich sind ?” (Schmalz “Staatswirthschaftslehre in Briefen an einen teutscben Erbprinzen”, Erster Teil, Berlín 1818, p. 98.) 170 El texto original dice: "Aller Arbeitslohn (im Durchschnitt) ist dem gleich, was (wiederum im Durchschnitt) ein Mann von der Classe des Arbeiters in der Zeit, in welcher seine Arbeit (wiederum im Durchschnitt) vollendet wird, gewiihrilich zu verbrauchen pflegt.” (Ibidem p. 124) 171 El texto original dice: "Also bleibt Landrente das einzige Einkommen der Nation, die Natur allein ernahrt sie, Gott allein schaffet. Arbeitslohn und Zinsen bringen nur aus einer Hand in die andre, immer in andre Hinde, was die Natur an Landrente gegeben hat.” (Ibidem p. 279) 172 El texto original dice: "... das Vermfigen der Nation ist die FShigkeit des Grundbodens diese Landrente jährlich zu liefern.” (Ibidem p. 279)

59. "Si l’on remonte jusqu’aux fondements, jusqu’aux premier éléments de la valeui de tous les objets, quels qu’ils soient, on est forcé de reconnaitre que cette valeur n'est autre chose que celle des simples productions de la nature; c’est-à-dire que, quoique le travail ait donné une valeur nouvelle à ces objets et haussé leur173 prix, cette nouvelle valeur, ou ces prix, ne se compose cependant que de l'ensemble des valeurs réunies de tous les produits naturels, qui, en raison de la nouvelle forme que le travail leur a donnée, ont été anéantis, consommés, ou employés par l’ouvrier, d’une manière quelconque.”174 (Ibidem p. 313) 59.... ce genre de travail étant le seul qui contribue à produire de nouveaux corps, il est aussi le seul qui puisse, jusqu’í un certain point, être considéré comme productif. Quant aux travaux d’apprêt ou d’industrie...ils donnent simplement une forme nouvelle à des corps que la nature a produits.”175 (Ibidem pp. 15-16)

59. “Tutti à fenomeni dell’ universo, sieno essi prodotti dalla mano dell' uomo, ovvero dalle universali leggi della fisica, non ci danno idea di attuale creazione, ma unicamente di una modificazione della materia. Accostare e separare sono gli unici elementi che l’ingegno umano ritrova analizzando l’idea della riproduzione; e tanto è riproduzione di valore e di ricchezza se la terra, l’aria e l'acqua ne' campi si trasmutino in grano, come se colla dell’uomo il glutine di un insetto si trasmuti in velluto, ovvero alcuni pezzetti di metallo si organizzino a formare una ripetizione.” (Pietro Verri “Meditazioni sulla Economia Politica”. In: Scrittori Classici Italiani di Economia Politica. Parte moderna. Tomo XV, Milano 1804, pp. 21-22.) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. I, Berlín 1955, pp. 47-48.] 59. "...la classe dei manufattori [...] sterile, [...] perché il valore della manifattura, secondo essi, è una quantità eguale alia materia prima, più gli alimenti che consumarono gli artigiani nel fabbricarla.” (Ibidem p.

173 En el manuscrito: ‘les”. 174 El texto original dice: “Alie Werth habenden Dinge, wenn man auf die Bestandtheile und die Gründe ihres Werthes zurückgeht —es ist aber vom Tauschwerthe die Rede— lind HoB Naturproducte. Hat Arbeit gleich eine neue Forra diesen Dingen zugeietzt, und also ihren Werth erhahet, so besteht dieser Werth doch nur aus dem zuiammen gerechneten Werthe aller der Naturproducte, welche wegen dieses Werthes der neuen Form zentürt, das ist, von dem Arbeiter verzehrt und auf izgend eine Weise verbraucht worden.” (Ibidem pp. 281282) 175 El texto original dice: “Diese Arbeit ist also wirklich und sie. allein hervorbringend, indem sie selbststdndige organische Körper schafft. Die zubereitenden Arbeiten verSndern bloB vorhandene Kflrper mechanisch oder chemisch.” (Ibidem p. 26)

25) 60. “...questo dimostra che l’artigiano, nel prezzo che riceve, non solamente ottiene il rifacimento della consumazione fatta, ma ne ottiene una porzione di più, a questa porzione è una nuova176 quantità di valore creata nella massa dell’annua riproduzione.” (Ibidem p. 26) 60. “La riproduzione di valore è […] quella quantità di prezzo che ha la derrata o manifattura, oltre il valor primo ¿ella materia e la consumazione fattavi per formarla. Nell’ agricoltura si detraggono la semente e la consumazione del contadino: nelle manifatture ugualmente si detraggono la materia prima e la consumazione dell’artigiano, e tanto annualmente si crea un valore di riproduzione, quanto importa questa quantità restante.” (Ibidem pp. 26-27) 61. “Il faut de toute nécessité qu’un homme vive de son travail, et que son salaire suffise au moins à sa subsistance; il faut même quelque chose de plus dans la plupart des circonstances, autrement il lui serait impossible d’élever une famille, et alors la race de ces ouvriers ne pourrait pas durer au-delà de la première génération.” (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations.” Traduction nouvelle... par G. Garnier, t. I, París 1802, p. 136.) 61. “The produce of labour constitutes the natural recompence or wages of labour. In that original State of things, which precedes both the appropriation of land and the accumulation of stock, the whole produce of labour belongs to the labourer. He has neither landlord nor master to share with him. Had this state continued, the wages of labour would have augmented with all those improvements in its productive powers, to which the division of labour gives occasion. All things would gradually have become cheaper." (Adam Smith "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations... By J. R. McCulloch’’, vol. I, Edinburgh 1828, pp. 107-108.) 61. “They would have been produced by a smaller quantity of labour; and as the commodities produced by equal quantities of labour would naturally in this State of things be exchanged for one another, they would have been purchased likewise with the produce of a smaller quantity [...] But this original state of things, in which the labourer enjoyed the whole produce of his own labour, could not last beyond the first introduction of the appropriation of land and the accumulation of stock. It was at an

176 En el manuscrito: “porzione à vera nova”.

end, therefore, long before the most considerable improvements were made in the productive powers of labour, and it would be to no purpose to trace further what might have been its effects upon the recompence or wages of labour.” (Ibidem pp. 108-109) 63. “Il en coûtait une bien plus grande quantité de travail pour mettre la marchandise au marché: ainsi, quand elle y était venue, il fallait bien qu'elle achetât ou qu’elle obtînt en échange le prix d’une plus grande quantité de travail.” (Adam Smith "Recherches sur la nature et les cause» de la richesse des nations.” Traduction nouvelle... par Germain Garnier, tome II, París 1802, p. 156.) 65. “Le même auteur ajoute que le travail d’un esclave bien constitué est estimé valoir le double de sa subsistance, et il pense que celui de l’ouvrier le plus faible ne peut pas valoir moins que celui d’un esclave bien constitué.” (Ibidem, tome I, P. 137)

65. "Que l’échange du drap contre la toile soit accompli, les producteurs du drap participeront à la toile dans une proportion égale à celle dans laquelle ils avaient auparavant participé au drap.” (Karl Marx “Misère de la Philosophie. Réponse à la Philosophie de la misère de M. Proudhon”, París et Bruxelles 1847, p. 29.) [Traducción alemana basada en K. Marx, Das Elend der Philosophie, Berlín 1952, p. 72.] 65. "... Interchange and Distribution distinct from each other...177 the circumstances which affect the one do not always affect the other. For instance, a reduction in the cost of producing any particular commodity will alter its relation to all others; but it will not necessarily alter its own distribution, nor will it any way affect theirs. Again, a general reduction in the value of commodities affecting them all alike will not alter their relation to each other. It might or might not affect their distribution.” (Thomas Robert Malthus “Definitions in Política] Economy...” by John Cazenove, London 1853, p. VI.) 66. "Un homme est riche ou pauvre, suivant les moyens qu'il a de se procurer les besoins, les aisances et les agréments de la vie. Mais la division une fois établie dans toutes les branches du travail, il n’y a qu’une partie extrêmement petite de toutes ces choses qu’un homme puisse se procurer directement par son travail, et c’est du travail d’autrui qu'il lui faut attendre la très-majeure partie de toutes ces jouissances; ainsi il

177 En el manuscrito: "Interchange of commodities and distribution must be kept distinct each other.”

sera riche ou pauvre, selon la quantité de travail qu’il pourra commander ou qu’il sera en état d'acheter. Ainsi la valeur d’une denrée quelconque pour celui qui la possédé, et qui n'entend pas en user ou la consommer lui-même, mais qui a intention de l’échanger pour autre chose, est égale à la quantité du travail que cette denrée le met en état d'acheter ou de commander. Le travail est donc la mesure réelle de la valeur échangeable de toute marchandise.” (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations.” Traduction nouvelle... par Germain Garnier, tome I, Parts 1802, pp. 59-60.) 66. "Elles contiennent la valeur d’une certaine quantité de travail que nous échangeons pour ce qui est supposé alors contenir la valeur d’une quantité égale de travail... Ce n’est point avec de Tor ou de l’argent, c’est avec du travail que toutes les richesses du monde ont été achetées originairement; et leur valeur pour ceux qui les possèdent et qui cherchent à les échanger contre de nouvelles productions, est précisément égale à la quantité de travail qu’elles le mettent en état d'acheter ou de commander.” (Ibidem pp. 60-61) 66. "Comme dit M. Hobbes, richesse veut dire pouvoir; mais celui qui acquiert une grande fortune ou qui l’a par héritage, n'acquiert par-là nécessairement aucun pouvoir politique, soit civil, soit militaire... Le genre de pouvoir que cette possession lui transmet immédiatement et directement, c'est le pouvoir d'acheter; c’est un droit de commandement sur tout le travail d’autrui, ou sur tout le produit de ce travail existant alors au marché." (Ibidem p. 61) 67. "Elles178 contiennent la valeur d'une certaine quantité de travail que nous échangeons pour ce qui est supposé alors contenir la valeur d’une quantité égale de travail.” (Ibidem p. 60) 67. “Sa fortune est plus ou moins grande exactement, en proportion de l’étendue de ce pouvoir, en proportion de la quantité du travail d’autrui, qu’elle le met en état de commander, ou ce qui est la même chose, du produit du travail d’autrui, qu’elle le met en état d’acheter.” (Ibidem p. 61) 67. “Elles contiennent la valeur d’une certaine quantité du travail que nous échangeons pour ce qui est supposé alors [...] la valeur d'une quantité égale de travail.” (Ibidem p. 60) 68. “Ainsi le travail, ne variant jamais dans sa valeur propre, est la seule

178 En el manuscrito: “Les marchandises”.

mesure réelle et définitive qui puisse servir, dans tous les temps et dans tous les lieux, à apprécier et à comparer la valeur de toutes les marchandises.” (Ibidem p. 66)

68. “Dans ce premier état informe de la société, qui précédé l’accumulation des capitaux et la propriété des terres, la seule circonstance qui puisse fournir quelque réglé pour les échanges, c’est, à ce qu’il semble, la quantité du travail nécessaire pour acquérir les différens objets d’échangé … Il est naturel que ce qui est ordinairement le produit de deux jours ou de deux heures de travail, vaille le double de ce qui est ordinairement le produit d’un jour ou d’une heure de travail." (Ibidem pp. 94-95) 69. “Dans cet état de choses, le produit du travail appartient tout entier à l’ouvrier, et la quantité du travail communément employée à acquérir ou à produire un objet échangeable est la seule circonstance qui puisse régler la quantité de travail que cet objet devrait communément acheter, commander ou obtenir en échange.” (Ibidem p. 96) 69. “Aussitôt qu’il y aura provisions accumulées dans les mains de quelques particuliers, certains d’entr’eux emploieront naturellement ces provisions à mettre en œuvre des gens d’industrieux, auxquels ils fourniront des matériaux et des subsistances, afin de faite un profit sur la vente de l’ouvrage, ou sur ce que le travail de ces ouvriers ajoute de valeur aux matériaux.” (Ibidem p. 96) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 9.] 69. “...afin de faire un profit sur la vente de l’ouvrage, ou sur ce que le travail de ces ouvriers ajoute de valeur aux matériaux." (Ibidem p. 96) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 9.] 70. “Quand l’auvrage fini est échangé, ou contre de l’argent, ou contre du travail, ou contre d'autres marchandises, il faut bien qu’en outre de ce qui pourrait suffire à payer le prix des matériaux et les salaires des ouvriers, il y ait encore quelque chose de donné pour les profits de l’entrepreneur de l’ouvrage, qui hasarde ses provisions dans cette affaire.” (Ibidem p. 96) 70. “Ainsi la valeur gue les ouvriers ajoutent à la matière se résout alors en deux parties, dont Tune pare leurs salaires et l’autre paie les profits que fait l’entrepreneur sur la somme des fonds qui lui ont servi à avancer ces salaires et la matière à travailler.” (Ibidem pp. 96-97) [Traducción

alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 10.] 70. “Quand l’ouvrage fini est échangé, ou contre de l’argent, ou contre du travail, ou contre d’autres marchandises...” (Ibidem p. 96) 72. “Les profits des fonds, dira-t-on peut-être, ne sont autre chose qu’un ’nom différent donné aux salaires d’une espèce particulière de travail, le travail d’inspection et179 de direction.” (Ibidem p. 97) 72. “Dans cet état de choses donc, le produit du travail n'appartient pas toujours tout entier à l’ouvrier. Il faut le plus souvent que celui-ci le partage avec le propriétaire de capital qui le fait travailler. Ce n’est plus alors la quantité de travail mise communément à acquérir ou à produire quelque marchandise, qui est la seule circonstance qui puisse régler la quantité de travail que cette marchandise devra communément acheter, commander ou obtenir en échanger. Il est clair qu'il sera encore dû una quantité additionnelle pour le profit du capital qui a avancé les salaires de ce travail et qui en a fourni les matériaux.” (Ibidem p. 99) 73. “Dès l’instant que le sol d’un pays est divisé en autant de propriétés privées, les propriétaires, comme tous les autres hommes, aiment à recueillir où ils n’ont pas semé, et ils demandent une rente, même pour le produit naturel de la terre... il faut qu’il cède au propriétaire du sol une portion de ce qu’il recueille ou de ce qu’il produit par son travail. Cette portion ou, ce qui revient au même, le prix de cette portion constitue la rente de la tare..." (Ibidem pp. 99-100) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 10.] 73. "... intérêt[...] l’argent180 est toujours un revenu secondaire qui, s’il ne se prend pas sur le profit que procure l’usage de l’argent, doit être payé par quel qu’autre source de revenu, à moins que l'emprunteur ne soit un dissipateur qui contracte une seconde dette pour payer l’intérêt de la première.” (Ibidem pp. 105-106)

74. “The stock which is lent at interest is always considered as a capital by the leader. He expects that in due time it is to be restored to him, and that in the mean time the borrower is to pay him a certain annual rent for the use of it. The borrower may use it either as a capital, or as a stock reserved for immediate consumption. If he uses it as a capital, he employs it in the maintenance of productive labourers, who reproduce

179 En el manuscrito: "ou”. 180 En el manuscrito: "d’argent”.

the value with a profit. He can, in this case, both restore the capital and pay the interest without alienating or encroaching upon any other source of revenue. If he uses it as a stock reserved for immediate consumption, he acts the part of a prodigal, and dissipates in the maintenance of the idle, what was destined for the support of the industrious. He can, in this case, neither restore the capital nor pay the interest, without either alienating or encroaching upon some other source of revenue, such as the property or [...] rent of land.” (Adam Smith "An Inquity into the Nature and Causes of the Wealth of Nations... By J. R. McCulloch", vol. II, Edinburgh 1828, p. 127.) 75. “Tous les impôts et tous les revenus qui sont fondés sur les impôts, les appointemens, pensions et annuités de toute sorte, sont, en dernière analyse, dérivés de l’une ou de l’autre de ces trois sources primitives de revenu, et sont payés, soit immédiatement, soit médiatement, ou avec des salaires de travail, ou avec des profits de capitaux, ou avec des rentes de terres." (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations." Traduction nouvelle... par Germain Garnier, tome I, París 1802, p. 106.) 75. "As soon as land becomes private property, the landlord demands a share of almost all the produce which the labourer can either raise, or collect from it His rent makes the first deduction from the produce of the labour which is employed upon land. It seldom happens that the person who tills the ground has wherewithal to maintain himself till he reaps the harvest. His maintenance is generally advanced to him from the stock of a master, the farmer who employs him, and who would have no interest to employ him, unless he was to share in the produce of his labour, or unless his stock was to be replaced to him with a profit This profit makes a second deduction from the [...] labour which is employed upon land. The produce of almost all other labour is liable to the like deduction of profit. In all arts and manufactures the greater part of the workmen stand in need of a master to advance them the materials of their work, and their wages and maintenance till it be completed. He shares in the produce of their labour, or in the value which it addes to the materials upon which it is bestowed; and in this share consists his profit." (Adam Smith “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations... By J. R. McCulloch”, vol. I, Edinburgh 1828, pp. 109-110.) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II,

Berlín 1955, p. 10.] 79. “Natural or necessary price181 means [...] the whole quantity of labour nature requires from man, that he may produce any commodity... Labour was the original, is now and ever with be the only purchase money in dealing with nature... Whatever quantity of labour may be requisite to produce any commodity, the labourer must always, in the present State of society, give a great deal more labour to acquire ana possess it than is requisite to buy it from nature. Natural price thus182 increased to the labourer is social price... we must always attend to the difference between natural and social price.”183 (Thomas Hodgskin “Popular Polítical Economy. London 1827, pp. 219-220.) 80. “Ainsi la valeur que les ouvriers ajoutent à la matière se résout alors en deux parties, dont l’une paie leurs salaires et l’autre paie les profits que fait l’entrepreneur sur la somme des fonds qui lui ont servi à avancer ces salaires et la matière à travailler. Il n’aurait pas d'intérêt à employer ces ouvriers, s’il n’attendait pas de la vente de leur ouvrage quelque chose de plus que ce qu’il fallait pour lui remplacer ses fonds, et il n’aurait pas d’intérêt à employer une grosse somme de fonds plutôt qu’une petite, si ses profits ne gardaient pas quelque proportion avec l’étendue des fonds employés. (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations.’’ Traduction nouvelle... par Germain Garnier, t. I, París 1802, pp. 96-97.) [Traducción de la primera frase al alemán por K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 10.]

80. “... sur la somme des fonds qui [...] ont servi à avancer ces salaires et la matière à travailler." (Ibidem p. 97) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 10.] 80. "... n’aurait pas d’intérêt à employer ces ouvriers, s’il n’attendait pas de la vente de leur ouvrage quelque chose de plus que ce qu’il fallait pour lui remplacer ses fonds...” (Ibidem p. 97) 80. “Ils sont cependant d’une nature absolument différente des salaires; ils se règlent sur des principes entièrement différents, et ne gardent aucune proportion avec la quantité et la nature de ce prétendu travail d’inspection et de direction. Ils se règlent en entier sur la valeur du capital employé, et ils sont plus ou moins forts, à proportion de

181 En el manuscrito: “The natural price (or necessary price)’’. 182 En el manuscrito: "so". 183 En el manuscrito: “Man muB immer zwischen den beiden unterscheiden".

l’étendue des fonds. Par exemple, supposons qu’en un lieu particulier où les profits des fonds employés dans les manufactures sont communément de dix pour cent par an, il y ait deux diferentes manufactures, chacune desquelles emploie vingt ouvriers, à raison de 15 livres par chacun, ou bien fait une dépense de 300 livres par an pour chaque atelier; supposons encore que les matériaux grossiers qu’on travaille annuellement dans l’une, coûtent seulement 700 livres, tandis que dans l’autre on travaille des matières plus précieuses qui coûtent 7000 liv., le capital employé annuellement dans l’une sera, dans ce cas, de 1000 liv. seulement, tandis que celui employé dans l’autre montera à 7300 liv. Ainsi, au taux de dix pour cent, l’entrepreneur de Pune comptera sur un profit annuel d’environ 100 liv. seulement tandis que l’entrepreneur de l’autre s’attendra à un bénéfice d’environ 730 liv. Mais malgré cette différence énorme dans leurs profits, il se peut que leur travail d’inspection et de direction soit tout-á-fait le même ou trèsapprochant.” (Ibidem pp. 97-98) 83. “Il y a plus d’un siècle que M. Locke établit à-peu-prés la même opinion…, l’argent est une chose stérile qui ni produit rien: tout le Service qu’on en retire, d’est qu’il transporte, par un accord mutuel, le profit qui a salarié le travail d’un homme dans la poche d’un autre. Si cette idée du bénéfice des capitaux était rigoureusement juste, il s’ensuivrait qu’il serait, non une source première de revenu, mais une source dérivée; et l’on ne pourrait considérer les capitaux comme un des principes de la richesse, leur profit n’étant qu’un transport de la poche du travailleur dans celle du capitaliste.” (comte de Lauderdale "Recherches sur la nature et l’origine de la richesse publique"... Traduit de l’anglais par E. Lagentie de Lavaisse, París 1808, pp. 116-117) 84. “Salaire, profit et rente sont les trois sources primitives de tout revenu, aussi bien que de toute valeur échangeable.” (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations”. Traduction nouvelle... par Germain Garnier, t. I, París 1802, p. 105.) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 374.] 85. “Ainsi, dans le prix des marchandises, les profits des fonds ou capitaux sont une source de valeur entièrement différente des salaires [...], et réglée sur des principes tout à fait différents.” (Ibidem p. 99) 87. "La rente fait... partie du prix des denrées, mais tout autrement que les

profits et les gages.184 Suivant que oeux-ci sont hauts ou bas, ils sont la cause du haut ou du bas prix du blé, et la rente haute ou basse en est le résultat.” (Adam Smith; [citado según]: Charles Ganilh “Des Systèmes d’économie politique.. t. II, París 1821, p. 3) 88, “Ces trois parties semblent constituer immédiatement ou en définitif la totalité du prix du blé.” (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations.” Traduction nouvelle... par Germain Garnier”, t. I, París 1802, p. 101.)

88. "On pourrait peut-être penser qu’il faut y ajouter une quatrième partie, nécessaire pour remplaces le capital du femier ou pour compense ? le dépérissement et l’user de ses chevaux de labour et autres instruments d’agriculture. Mais ü faut considérer que le prix de tout instrument de labourage, tel qu’un cheval de charrue, est lui-même formé de ces mimes trois parties; la rente de la terre sur laquelle il a été élevé, le travail de ceux qui l'ont nourri et soigné, et les profits d'un fermier qui a fait les avances tant de cette rente que des salaires de ce travail.” (Ibidem p. 101) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. III, Berlín 1956, p. 897.] 88. “Ainsi quoique le prix du blé doive payer aussi bien le prix principal du cheval que son entretien, la totalité du prix de ce blé se résout toujours, soit immédiatement, soit en dernière analyse, dans ces mimes trois parties, rente, travail et profit.” (Ibidem pp. 101-102) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. III, Berlín 1956, p. 897.] 89. “On a fait voir... que le prix de la plupart des marchandises se résout en trois parties, dont l’une paie tes salaires du travail, l’autre tes profits du capital, et la troisième la rente de la terre...” (Ibidem, t. II, p. 212) 90. “On a observé que puisqu’il en était ainsi pour toute marchandise quelconque prise séparément, il fallait nécessairement qu’il en fút du même pour les marchandises qui composent la totalité du produit de la terre et du travail d’un pays, prises en masse. La somme totale du prix ou de la valeur échangeable de ce produit annuel doit se résoudre de même en ces trois parties et se distribuer entre les différents habitants du pays, ou comme salaires de leur travail, ou comme profits de leur capital, ou comme rentes de leur terre.” (Ibidem p. 213) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 364.]

184 En el manuscrito: "salaires”.

90. “Mais quoique la valeur totale du produit annuel des terres et du travail d’un pays soit ainsi partagée entre les différents habitants et leur constitue un revenu, cependant, de même que dans le revenu d’un domaine particulier, nous distinguons le revenu brut et le revenu net, nous pouvons aussi faire une pareille distinction à l'égard du revenu de tous les habitants d’un grand pays.” (Ibidem p. 213) 90. “Le revenu brut d’un domaine particulier comprend généralement tout ce que débourse le fermier-, le revenu net est ce qui reste franc et quitte de toutes charges au propriétaire, après la déduction des frais de régie, des réparations et tous autres prélèvements nécessaires, ou bien ce qu’il peut, sans nuire à sa fortune, placer dans le fonds qu’il destine à servir immédiatement à sa consommation, c’est-i-dire, dépenser pour sa table...185 Sa richesse réelle n’est pas en proportion de son revenu brut, mais bien de son revenu net.” (Ibidem pp. 213-214) 91. “Le revenu brut des tous les habitants d’un grand pays comprend la masse totale du produit annuel de leur terre et de leur travail; leur revenu net est ce qui leur reste franc et quitte, déduction faite de ce qu’il faut pour entretenir premièrement leur capital fixe; secondement, leur capital circulant; ou bien ce qu’ils peuvent placer, sans empiéter sur leur capital, dans leur fonds de consommation...” (Ibidem p. 214) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 365.] 91. “Il est évident qu’il faut retrancher du revenu net de la société, toute la dépense d'entretien du capital fixe. Ni les matières nécessaires pour la conservation des machines utiles, des instruments de métier, bâtimens d’exploitations, etc. ni te produit du travail nécessaire pour façonner ces matières dans la forme convenable, ne peuvent jamais faire patrie de ce revenu net. Le prix de ce travail, à la vérité, peut bien en faire patrie, puisque les ouvriers qui y sont employés, peuvent placer la valeur entière de leurs salaires dans leur fonds de consommation. Mais la différence, c’est que, dans les autres sortes de travail, et le prix et le produit vont l’un et l’autre à ce fonds; le prix va à celui des ouvriers, et le produit à celui d’autres personnes dont la subsistance, les aisances et les amusements se trouvent augmentes par le travail de ces ouvriers.” (Ibidem pp. 214-215)

92 "... ne peuvent jamais faire partie de ce revenu net.” (Ibidem p. 215)

185 En el manuscrito: “etc.”.

93. "... les machines et instruments de métier, etc. qui composent le capital fixe, soit d’un individu, soit d’une société, ne font partie ni du revenu brut ni du revenu net de l’un ou de l’autre, de même l’argent...” (Ibidem p. 220) 93. “A considérer une nation en masse, elle n’a point de produit net; car les produits n’ayant qu'une valeur égale aux fiais de leur production, lorsqu’on retranche ces frais, on retranche toute la valeur des produits... Le revenu annuel est le revenu brut.” (Jean-Baptiste Say "Traité d’économie politique...”. Troisième édition, t. II, Paris 1817, p. 469.) 93. “Il est [...] clair que la valeur du produit annuel se distribue partie en capitaux et partie en profits, et que chacune de ces portions de la valeur du produit annuel va régulièrement acheter les produits dont la nation a besoin, tant pour entretenir son capital que pour renouveler son fonds consommable.” (Henri Storch "Cours d’économie politique...”, t V: “Considérations sur la nature du revenu national”, Paris 1824, pp. 134135) [Traducción alemana basada en K. Mam, El capital, t. III, Berlín 1956. p. 902.] 94. "Qu’on se représente donc une famille qui suffit par son propre travail à tous ses besoins, comme il y en a tant d’exemples [dans l’intérieur de la Russie]186... si le revenu d’une pareille famille est égal au produit brut résultant de ses terres, de son capital et de son industrie ? Peut-elle habiter ses granges ou ses étables, manger ses semailles et ses fourrages, s’habiller de ses bestiaux de labour, se divertir de ses instruments aratoires ? D’après la thése de M. Say, il faudrait affirmer toutes ces questions.” (Ibidem pp. 135-136) 94. “M. Say [...] regarde le produit brut comme te revenu de la société; et il en conclut que la société peut consommer une valeur égale à ce produit...” (Ibidem P145) 94. “Le revenu (net) d’une nation n’est pas l’excédent des valeurs produites sur la totalité des valeurs consommées (comme 1’auteur187 le représente), mais seulement sur tes valeurs consommées pour produire... si une nation consommée dans son188 année tout cet excédant, elle consommé tout son revenu (net)." (Ibidem p. 146) 94. “Si l’on admet que le revenu d’une nation est égal à son produit brut, c’est-

186 En el manuscrito: "in RuBland”. 187 En el manuscrito: “Say”. 188 En el manuscrito: “une".

A-dire qu’il n’y a point de capital à en déduire, il faut aussi admettre qu’elle peut dépenser improductivement la valeur entière de son produit annuel sans faire le momdre tort à son revenu futur." (Ibidem p. 147) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 394.] 94. "... les produits qui constituent le capital d’une nation ne sont point consommables.” (Ibidem p. 150) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 394.] 94. “Mr. Ricardo [...seems to...] consider the whole produce as divided between wages and profits, forgetting the part necessary for replacing fixed capital.” (George Ramsay “An Essay on the Distribution of Wealth”, Edinburgh 1836, p. 174, note) 95. “In what manner is a comparison to be instituted between the product and189 the stock expended upon it ?... With190 regard to a whole nation... it is evident that all the various elements of the stock expended must be reproduced in some employment or another, otherwise the industry of the country could not go on as formerly. The raw material of manufactures, the implements used in them, as also in agriculture, the extensive machinery engaged in the former, the building necessary for fabricating or storing the produce, must all be parts of the total return of a country, as well as of191 the advances of [...] its master capitalists. Therefore, the quantity of the former may be compared with that of the latter, each article being supposed placed as it were beside that of a similar kind.” (Ibídem pp. 137-139, passim)

95. "...replaced in kind [...] by far192 the greater number must be obtained by exchange, a certaine portion of the product being necessary for this purpose. Hence each individual master-capitalist comes to look much more to the exchangeable value of his193 product than to its quantity.” (Ibídem pp. 145-146) 95. "...the more the value of the product exceeds the value of the capital advanced, the greater will be his194 profit. Thus, then, will he estimate

189 En el manuscrito: "Wie vergteichen das Produkt und”. 190 En el manuscrito: “In”. 191 En el manuscrito: "all”. 192 En el manuscrito: "Was nun den individuellen Kapitalisten angeht, da er nicht replaciert in kind seine Ausgaben, da er”. 193 En el manuscrito: "the”. 194 En el manuscrito: "Also upon two circumstances hSngt die rate of profit ab”.

it, by comparing value with value, not quantity with quantity... Profit [...] must rise or fall exactly as the proportion of the gross produce, or of its value, required to replace necessary advances, falls or rises [ ] the rate of profit must depend immediately upon two circumstances;195 first, the proportion of the whole produce which goes to the labourers; secondly, the proportion which must be set apart for replacing, either in kind or by exchange, the fixed capital.” (Ibidem pp. 146-148, passim) 97. “… be the amount196 of the gross return small or great, the quantity of it required for replacing what has been consumed in these different forms, can undergo no alteration whatsoever.88 This quantity must be considered as constant, so long as production is carried on the same scale." (Ibidem p. 166) 97. "...the master197 [...] is the general distributor of the national revenue198 [...] who undertakes to pay [...] to the labourers, the wages [...] —to the capitalist, the interest [...]— to the proprietor, the rent of his land.” (Ibidem pp. 218-219) 113. '‘On peut regarder la circulation d’un pays comme divisée en deux branches différentes; la circulation qui se fait entre commerçants seulement, et la circulation entre les commerçants et les consommateurs. Quoique les mimes pièces de monnaie, soit papier, soit métal, puissent être employées tantôt dans l’une de ces deux branches de circulation, et tantôt dans l’autre, cependant comme ces deux branches marchent constamment en même tems, chaqune d’elles exige un certain fonds de monnaie, d’une espèce ou de l’autre, pour la faire marcher. La valeur des marchandises qui circulent entre les différents commerçants, ne peut jamais excéder la valeur de celles qui circulent entre les commerçants et les consommateurs; tout ce qui est acheté par les gens de commerce étant en définitif destiné à être vendu aux consommateurs.” (Adam Smith "Recherches sur la natura et les causes de la richesse des nations.” Traduction nouvelle... par Germain Garnier, t. II, París 1802, pp. 292-293) 135. "Pour achever d’entendre cette matière des revenus, ¡1 faut considérer que la valeur toute entière d’un produit se partage en revenus à diverses

195 En el manuscrito: "retum". 196 En el manuscrito: "whatever". 197 En el manuscrito: "master-capitalist”. 198 En el manuscrito: “wealth”.

personnes; car la valeur totale de chaque produit se compose des profits des propriétaires fonciers, des capitalistes et des industrieux qui ont contribué à lui donner l’existence. C'est ce qui fait que le revenu de la société est égal à la valeur brute qui a ¿té produite, et non, comme l’imaginait la secte des économistes, au produit net des terres... S’il n’y avait de revenus dans une nation que l'excèdent des valeurs produites sur les valeurs consommées, il résulterait de li une conséquence véritablement absurde: c’est qu’une nation qui aurait consommé dans son année autant de valeurs qu’elle en aurait produit, n’aurait point [...] de revenu.” (Jean-Baptiste Say "Traité d’économie politique...". Troisième édition, t. II, Paris 1817, pp. 63-64)

139. "The remarkable increase [of population] wich has taken place [...] ¡n almost every European State, during the last fifty or sixty years has perhaps proceeded chiefly from the increased productiveness of the American mines. An increased abundance of the precious metals raises the price of commodities in a greater proportion than the price of labour; it depresses the condition of the labourer, and at the same time increases the gains of his employer, who is thus induced to enlarge his circulating capital to the utmost of his ability, to hire as many hands as he has the means to pay; — and it has been seen that this is precisely the State of things most favourable to the increase of people... Mr. Malthus observes, that ‘the discovery of the mines of America, during the time that it raised the price of com between three and four times, did not nearly so much as double the price of labour'... The price of commodities intended for home consumption, (of corn for instance,) does not immediately rise in consequence of an influx of money; but as the rate of profit in agricultural employments is thus depressed below the rate of profit in manufactures, capital will gradually be withdrawn from the former to the latter: thus, all capital comes to yield higher profits than formerly, and a rise of profits is always equivalent to a fall of wages.” (fohn Barton “Observations on the Circumstances which influence the Condition of the Labouring Classes of Society”, London 1817, pp. 29-31, passim) [En su traducción Marx abrevia esta cita.] 140. "There is one sort of labour which adds to the value of the subject upon which it is bestowed: there is another which has no such effect. The former, as it produces a value, may be called productive; the latter, unproductive labour. Thus, the labour of a manufacturer adds,

generally, to the value of the materials which he works upon, that of his own maintenance, and of his master’s profit. The labour of a menial servant, on the contrary, adds to the value of nothing. Though the manufacturer has his wages advanced to him by his master, he, in reality, costs him no expence, the value of those wages being generally restored, together with a profit, in the improved value of the subject upon which his labour is bestowed. But the maintenance of a menial servant never is restored. à man grows rich by employing a multitude of manufacturers: he grows poor, by maintaining a multitude of menial servants.” (Adam Smith "An Inquiry into the Natura and Causes of the Wealth of Nations’’... By J. R. McCulloch, vol. II, Edinburgh 1828, pp. 93-94.) 140. "... if the quantity of food and clothing which were... consumed by unproductive, had been distributed among productive hands, they would have re-produced, together with a profit, the full value of their consumption.” (Ibídem p. 109) 143. "That par of the annual produce of the land and labour of any country which replaces a capital, never is immediately employed to maintain any but productive hands. It pays the wages of productive labour only. That which is immediately destined for constituting a revenue either as profit or as rent, may maintain indifferently either productive or unproductive hands. Whatever part of his stock a man employs as a capital, he always expects it to be replaced to him with a profit. He employs it, therefore, in maintaining productive hands only; and after having served in the function of a capital to him, it constitutes a revenue to them. Whenever he employs any part of it in maintaining unproductive hands of any kind, that part is, from that moment, withdrawn from his capital, and placed in his stock reserved for immediate consumption." (Ibidem p. 98) 144. "The labour of some of the most respectable orders in the society is, like that of menial servants, unproductive of any value... The sovereign, for example, with all the officers both of justice and war who serve under him, the whole army and navy, are unproductive labourers. They are the servants of the public, and are maintained by a part of the annual produce of the industry of other people... In the same class must be ranked... churchmen, lawyers, physicians, men of letters of all kinds; players, buffoons, musicians, opera-singers, opera-dancers, etc." (Ibídem pp. 94-95)

145. "The labour of a menial servant... adds to the value of nothing... the maintenance of a menial servant never is restored. à man grows rich by employing a multitude of manufacturers: he grows poor, by maintaining a multitude of mental servants. The labour of the latter, however, has its value, and deserves its reward as well as that of the former. But the labour of the manufacturer fixes and realizes itself in sane particular subject or vendible commodity, which lasts for same time at least after that labour is past. It is, as it were, a certain quantity of labour stocked and stored up to be employed, if necessary, upon some other occasion. That subject, or what is the same thing, the price of that subject, can afterwards, if necessary, put into motion a quantity of labour equal to that which had originally produced it. The labour of the menial servant, on the contrary, does not fix or realize itself in any particular subject or vendible commodity. His Services generally perish in the very instant of their performance, and seldom leave any trace or value behind them, for which an equal quantity of Service could afterwards be procured. The labour of some of the most respectable orders in the society is, lie that of menial servants, unproductive of [...] value, and does not fix or realize itself in any permanent subject, or vendible commodity...” (Ibidem pp. 93-94 passim) 145. “...unproductive of [...] value... adds to the value of nothing... the maintenance [...1 never is restored... does not fix or realize itself in any particular subject or vendible commodity. His Services generally perish in the very instant of their performance, and seldom leave any trace or value behind them, for which an equal quantity of Service could afterwards be procured... does199 not fix or realize itself in any permanent subject, or vendible commodity...” (Ibidem pp. 93-94 passim) 146. Premièrement, on convient que cette classe reproduit annuellement la valeur de sa propre consommation annuelle, et continué au moins l’existence du fonds ou capital qui la tient employée et la fait subsister... à la vérité, les fermiers et les ouvriers de la campagne, outre le capital qui les fait travailler et subsister, reproduisent encore annuellement un produit net, une rente franche et quitte au propriétaire... le travail des fermiers et ouvriers de la campagne est assurément plus productif que celui des marchands, des artisans et des manufacturiers. Avec cela, la

199 En el manuscrito: “it does”.

supériorité du produit de l’une de ces classes ne fait pas que l’autre soit stérile et non productive." (Adam Smith “Recherches sur la nature et les...” Traduction nouvelle... par Germain Garnier, t. III, Paris 1802, p. 530.) 147. “Secondement, sous ce même rapport, il parait aussi tout-á-fait impropre de considérer des artisans, manufacturiers et marchands, sous le même point de vue que de simples domestiques. Le travail d’un domestique ne continué pas l’existence du fonds qui lui fournit son emploi et sa subsistance. Ce domestique est employé et entretenu finalement aux dépens de son maître, et le travail qu’il fait n’est pas de nature à pouvoir rembourser cette dépense. Son ouvrage consiste en Services qui, en général, périssent et disparaissent à l’instant même où ils sont rendus, qui ne se fixent ni ne se réalisent en aucune marchandise qui puisse se vendre et remplacer la valeur de leur subsistance et de leurs salaires. Au contraire, le travail des artisans, marchands et manufacturiers se fixe et se réalise naturellement en une chose vénale et échangeable. C’est sous ce rapport que, dans le chapitre où je traite du travail productif et du travail non productif, j’ai classé les artisans, les manufacturiers et les marchands parmi les ouvriers productifs, et les domestiques parmi les ouvriers stériles et non productifs.” (Ibidem p. 531) 148. "... en une chose vénale et échangeable... en aucune200 marchandise qui puisse se vendre et remplacer la valeur de leur subsistance et de leurs salaires." (Ibidem p. 531) 149. "His Services generally perish in the very instant of their performance..." (Adam Smith "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations..." By J. R. McCulloch, vol. II, Edinburgh 1828, p. 94) 150. "... Services [...] perish in the very instant of their performance... any permanent subject, or vendible commodity..." (Ibidem p. 94)

151. "Troisièmement, dans toutes les suppositions, il semble impropre de dire que le travail des artisans, manufacturiers et marchands n’augmente pas le revenu réel de la société. Quand même nous supposerions, par exemple, comme on le fait dans ce système, que la valeur de ce que consommé cette classe dans un jour, un mois, une année, est précisément égal à ce qu’elle produit dans ce jour, dans ce mois, dans cette année, cependant il ne s’ensuivrait nullement de là que son travail

200 En el manuscrito: “une".

n’ajoutât rien au revenu réel de la société, à la valeur réelle du produit annuel des terres et du travail du pays. Par exemple, un artisan qui, dans les six mois que suivent la moisson, exécute pour la valeur de 10 livres d’ouvrage, quand même il aurait consommé pendant le même teins pour la valeur de 10 livres de blé et d’autres denrées nécessaires à la vie, néanmoins, dans la réalité, il ajoute une valeur de 10 livres au produit annuel des terres et du travail de la société. Pendant qu’il a consommé une demi-année de revenu valant 10 livres, en blé et autres denrées de première nécessité, il a en même tems produit une valeur égale en ouvrage, laquelle peut acheter pour lui ou pour quelque autre personne une pareille demi-année de revenu. Par conséquent la valeur de ce qui a été tant consommé que produit pendant ces six mois, est égale non à 10, mais à 20 livres. Il est possible, à la vérité, que de cette valeur il u'en ait jamais existé, dans un seul instant, plus de 10 livres en valeur à la fois. Mais si les 10 livres vaillant, en blé et autres denrées de nécessité qui ont été consommées par cet artisan, eussent été consommées par un soldat ou par un domestique, la valeur de la portion existante du produit annuel, au bout de ces six mois, aurait été de 10 livres moindres de ce qu’elle s’est trouvée être, en conséquence du travail de l’ouvrier. Ainsi, quand même on supposerait que la valeur produite par l'artisan n’est jamais, à quelque moment que ce soit, plus grande que la valeur par lui consommée, cependant la valeur totale des marchandises actuellement existantes dans le marché, à quelque moment qu’on la prenne, se trouve être, en conséquence de ce qu’il produit, plus grande qu’elle ne l’aurait été sans lui." (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations." Traduction nouvelle... par Germain Garnier, t. III, Paris 1802, pp. 531-533) 152 “Quand les champions de ce système avancent que la consommation des artisans, manufacturiers et marchands est égale à la valeur de ce qu’ils produisent, vraisemblablement ils n’entendent pas dire autre chose, sinon que le revenu de ces ouvriers ou le fonds destiné à leur subsistance est égal à cette valeur.” (Ibidem p. 533) 153. “Le produit annuel des terres et du travail d’une société ne peut recevoir d’augmentation que de deux manières; ou bien, premièrement, par un perfectionnement survenu dans les facultés productives du travail utile actuellement en activité dans cette société; ou bien, secondement, par une augmentation survenue dans la quantité de ce travail. Pour qu’il

survienne quelque perfectionnement ou accroissement de puissance dans les facultés productives du travail utile, il faut, ou que l’habileté de l’ouvrier se perfectionne, ou que l’on perfectionne les machines avec lesquelles il travaille... L’augmentation dans la quantité de travail utile actuellement employé dans une société, dépend uniquement de l’augmentation du capital qui le tient en activité; et, h son tour, l’augmentation de ce capital doit être précisément égale au montant des épargnes que font sur leurs revenus, ou les personnes qui dirigent et administrent ce capital, ou quelques autres personnes qui le leur prêtent.” (Ibidem pp. 534-535) 154. “Le commerce qui s’établit entre ces deux différentes classes du peuple, consiste, en dernier résultat, dans l’échange d’une certaine quantité de produit brut, centre une certaine quantité de produit manufacturé. Par conséquent, plus celui-ci est cher, plus l’autre sera à bon marché; et tout ce qui tend dans un pays à élever le prix du produit manufacturé, tend à abaisser celui du produit brut de la terre, et par-là à décourager l’agriculture.” (Ibidem p. 554) 154. "The labour of the latter... has its value, and deserves its reward as well as that of the former.” (Adam Smith "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations...” By J. R. McCulloch, vol. II, Edinburgh 1828, p. 94.) 157. "... la richesse des nations comme ne consistant pas dans ces richesses non consommables d’or et d’argent, mais dans les biens consommables reproduits annuellement par le travail de la société...” (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations. Traduction nouvelle... par Germain Garnier”, L III, París 1802, p. 538)

157. “En réservant exclusivement la qualité de richesses aux valeurs fixées dans des substances matérielles, il raya du livre de la production cette masse illimitée de valeurs immatérielles, filles du capital moral des nations civilisées... ” (Adolphe Blanqui "Histoire de l’économie politique...", Bruxelles 1839, p. 152) 160. “ l’une échange toujours son travail centre le capital d’une nation, l’autre l’échange toujours contre une partie du revenu national. (J.-C.-L. Simonde de Sismondi “Nouveaux principes d’économie politique...", t. I, París 1827, p. 148) 160. Quoique l’ouvrier, par son travail journalier, ait produit beaucoup plus que sa dépense journalière, il est rare qu'après avoir partagé avec le

propriétaire de terre et le capitaliste il lui reste grand-chose au-delà du strict nécessaire.” (Ibídem p. 87) 160. “If a landlord, or a capitalist, expends his revenue in the manner of an ancient baron, in the support of a great number of retainers, or menial servants, he will give employment to much more labour, than if he expended it on fine clothes, or costly furniture; on carriages, on horses, or in the purchase of any other luxuries. In both cases the net revenue would be the same, and so would be the gross revenue, but the former would be realised in different commodities. If my revenue were 10000 l., the same quantity nearly of productive labour would be employed, whether I realised it in fine clothes and costly furniture, etc., or in a quantity of food and clothing of the same value. If, however, I realised my revenue in the first set of commodities, no more labour would be consequently employed: — I should enjoy my furniture and my clothes, and there would be an end of them; but if I realised my revenue in food and clothing, and my desire was to employ menial servants, all those whom I could so employ with my revenue of 10000 1., or with the food and clothing which it would purchase, would be to be added to the former demand for labourers, and this addition would take place only because I chose this mode of expending my revenue. As the labourers, then, are interested in the demand for labour, they must naturally desire that as much of the revenue as possible should be diverted from expenditure on luxuries, to be expended in the support of menial servants." (David Ricardo “On the Principles of Political Economy, and Taxation”, third edition, London 1821, pp. 475-476) 161. "Increasing the Wealth of the Kingdom, — 2675520 Heads. Decreasing the Wealth of the Kingdom, — 2825000 Heads.” ([Charles D’Avenant] “An Essay upon the Probable Methods of making a People Gainers in the Ballance of Trade..." London 1699, p. 50) 161. “By which he means, That the First Class of the People, from Land, Arts and Industry, maintain themselves, and add every Year something to the Nation’s General Stock; and besides this, out of their Superfluity, contribute every Year so much to the maintenance of Others. That of the Second Class, some partly maintain themselves by Labour [...] but that the rest, as most of the Wives and Children of these, [...] are nourish’d at the Cost of Others; and are a Yearly Burthen to the Publick, consuming Annually so much as would be otherwise added to the

Nation’s general Stock.” (Ibidem p. 50) 162. “...the Exportation of our own Product that must make England rich; to be Gainers in the Ballance of Trade, we must carry out of our own Product, what will purchase the Things of Foreign Growth that are needful for our own Consumption, with some Overplus either in Bullion or Goods to be sold in other Countries; which Overplus is the Profit a Nation males by Trade, and it is more or less according to the natura] Frugality of the People that Export, or as from the low Price of Labour and Manufacture they can afford the Commodity cheap, and at a rate not to be under-sold in Foreign Markets.” (Ibidem pp. 45-46) 162. “...by what is Consum’d at Home, one loseth only what another gets, and the Nation in Genera] is not at all the Richer; but all Foreign Consumption is a clear and certain Profit.” (“An Essay on the East India trade”, 1967, in: [Charles D’Avenant] "Discourses on the Publick Revenues, and on the Trade of England..." part II, London 1698, p. 31) 162. “Gold and Silver are indeed the Measure of Trade, but the Spring and Original of it, in all Nations, is the Natural, or Artificial Product of the Country, that is to say, what their Land, or what their Labour and Industry produces. And this is so true, that a Nation may be suppos’d, by some Accident quite without the Species of Money, and yet, if the People are numerous, industrious, vers’d in Traffick, skill’d in SeaAffairs, and if they have good Ports, and a Soil fertile in variety201 of Commodities, such a People will have Trade, [...] and, they shall quickly get among’em, a plenty of Gold and Silver:202 So that the real and effective Riches of a Country, is its Native Product.” ([Charles D’Avenant] "Discourses on the Publick Revenues, and on the Trade of England”, I, London 1698, p. 15)

162. "Gold and Silver are so far from being [...] the only Things that deserve the Name of Treasure, or the Riches of a Nation, that in truth, Money is at Bottom no more than the Counters with which Men in their dealings have been accustom’d to reckon...” (Ibidem p. 16) 162. “We understand that to be Wealth which maintains the Prince, and the general Body of his People, in Plenty, Ease and Safety. We esteem that to be Treasure which for the use of Man has been converted from Gold

201 En el manuscrito: "in a variety”. 202 En el manuscrito: "a plenty of silver and gold”.

and Silver, into Buildings and Improvements of the Country. As also other Things convertible into those Metals, as the Fruits of the Earth, Manufactures, or Foreign Commodities and stock of Shipping... even perishable Goods, may be held the Riches of a Nation, if they are convertible, tho’not converted into Gold and Silver; and this we believe does not only hold between Man and Man, [...] but between One Country and another.” (Ibidem pp. 60-61) 162. “...the Common People being the Stomach of the Body Politick, [...] that Stomach...” (Ibidem p. 62) 162. “Trade and Manufactures are the only Mediums by which such a digestión and distribution of Gold and Silver can be made, as will be Nutritive to the Body politick.” (Ibidem p. 63) 162. "Husbandmen, Seamen, Soldiers, Artizans and Merchants, are the very Pillars of any Common-Wealth; all the other great Professions, do rise out of the infirmities and miscarriages of these; now the Seamen is three of these four.” (William Petty "Political Arithmetick.” In: "Several Essays in Political Arithmetick...”, London 1699, p. 177) 163. “...the Labour of Seamen, and Freight of Ships, is always of the nature of an Exported Commodity, the overplus whereof, above what is Imported, brings home Money, etc." (Ibidem p. 179) 163. “Those who have the command of the Sea-Trade, may Work at easier Freight with more profit, than others at greater: for a Cloth must be cheaper made, when one [...] another [...] so those who command the Trade of Shipping, can build long flight Ships for carrying Masts, FirTimber, Boards, Balks, etc.... And this [...] to be the chief of several Reasons, why the Hollanders can go at less Freight than their Neighbours, viz., because they can afford a particular sort of Vessels for each particular Trade." (Ibídem pp. 179-180) 163. “...which produce no material thing, or things of real use and value in the Commonwealth: It this case, the Wealth of the Publick will be diminished: Otherwise than as such Exercises, are Recreations and Refreshments of the mind; and which being moderately used, do qualifie and dispose Men to what in it self is more considerable.” (Ibídem p. 198) 163. “...The remainder [...] may safety and without possible prejudice to the Commonwealth, be employed in the Arts and Exercises of Pleasure and Ornament; the greatest whereof is the Improvement of natural

Knowledge.” (Ibidem p. 199) [Marx cita la primera parte del primer párrafo sintetizando las ideas desarrolladas por Petty, y hace la cita anterior parte en su traducción alemana y parte en el idioma original.] 163. “There is much more to be gained by Manufacture than Husbandry; and [more] by Merchandize than Manufacture...” (Ibidem p. 172) 163. "...a Seaman is in effect three Husbandmen...” (Ibidem p. 178)

163. "If a man can bring to London an ounce of Silver out of the Earth in Peru, in the same time that he can produce a Bushel of Cora, then one is the natural price of the other; now if by reason of new and more easie Mines a man can get two ounces of Silver as easily as formerly he did one, then Cora will be as cheap at ten shillings the Bushel, as it was before five shillings cáeteris paribus.” “...let a hundred men work ten years upon Cora, and the same number of men the same time, upon Silver; I say, that the neat proceed of the Silver is the price of the whole neat proceed of the Cora, and lie parts of the one, the price of like parts of the other.” “Corn will be twice as dear where203 are two hundred Husbandmen to do the same work which an hundred could perform...” (William Petty “A Treatise of Taxes, and Contributions...” London 1679, pp. 31, 24, 67) [Traducción alemana del primer párrafo siguiendo a Marx, El capital, t. I, Berlín 1955» p. 98.] 164. “...as Trades and curious Arta increase; so the Trade of Husbandry will decrease, or else the Wages of Husbandmen must rise, and consequently the Rents of Lands must fall.” (William Petty “Political Arithmetick.” In: "Several Essays in Political Arithmetick..." London 1699, p. 193) 164. “...if Trade and Manufacture have increased in England if a greater part of the People, apply themselves to those Faculties, than there did heretofore, and if the price of Cora be no greater now, than when Husbandmen were more numerous, and the Tradesmen fewer; it follows from that single reason... that the Rents of Land must Cali: As for Example, suppose the price of Wheat be 5 s. or 60 d. the Bushel; now if the Rent of the Land whereon it grows be the third Sheaf; then of the 60 d. 20 d. is for the Land, and 40 d. for the Husbandman; but if the Husbandman's Wages should rise one eighth part, or from 8 d. to 9

203 En el manuscrito: "when there”.

d. per Diem, then the Husbandman’s share in the Bushel of Wheat, rises from 40 d. to 45 d. and consequently the Rent of the Land must fall from 20 d. to 15 d. for we suppose the price of the Wheat still remains the same; especially since we cannot raise it, for if we did attempt it, Cora would be brought in to us, (as into Holland) from Foreign Parts, where the State of Husbandry was not changed.” (Ibidem pp. 193-194) 164. “Supposons [...] qu’un homme plante en204 blé, avec ses mains, une certaine étendue de terre, c’est-i-dire, laboure, sime, herse, récolte, engrange, vanne, en un mot, fasse tout ce que la culture exige, je dis que, quand cet homme a retiré sa semence et tout ce qu’il a mangé ou donné à d’autres en échange de ses vêtemes et de ses autres besoins naturels, ce qui reste de blé est la véritable rente de la terre pour cette année; et le médium de sept années, on plutôt du nombre d’années dans lesquelles la cherté et l’abondance font leur révolution, donne la rente ordinaire de la terre cultivée en blé. Mais une question ultérieure et collatérale peut être, combien d’argent vaut ce blé ou cette rente ? Je réponds qu’il en vaut autant qu’il en resteroit à un autre individu qui emploieroit le mieux son temps pour aller dans le pays de mines, pour en extraire le minerai, pour le raffiner, le convertir en monnoie et le rapporter au même lieu où l’autre individu a semé et recueilli son blé. La somme restante à cet individu, après le prélèvement de toutes ses dépenses, seroit parfaitement égale en valeur à celle du blé qui resteroit au cultivateur.” (William Petty "A Treatise of Taxes, and Contributions...” London 1662, pp. 23-24; [citado según]: Charles Ganilh “Des Systèmes d’économie politique..t. II, Paris 1821, pp. 36-37) 165. ‘‘Sources of enjoyment may be accumulated and stored up; enjoyment iteelf cannot. The wealth of a country consists of the sum total of the permanent sources of enjoyment, whether material or immaterial, contained in it: and labour or expenditure which tends to augment or keep up these permanent sources, should, we conceive, be termed productive.” (John Stuart Mill “Essays on some Unsettled Questions of Political Economy”, London 1844, p. 82) 165. “If the mechanic who made the spinning-jenny laboured productively, the spinner also laboured productively when he was learning his trade: and what they both consumed productively, that is to say, its consumption did not tend to diminish, but to increase the sum of the

204 En el manuscrito: "du”.

permanent sources of enjoyment in the country, by effecting a new creation of those sources, more than equal to the amount of the consumption." (Ibidem p. 83)

165. “...travail [...] productif... celui qui se réalise sur un objet, celui qui laisse après soi des traces de son opération et dont le produit peut être la matière d’une vente bu d’un échange.” (Adam Smith "Recherches sur la nature et les causes de la richesse... Trad. nouvelle... par Germain Garnier”, t. V, Paris 1802, p. 169) 166. “Cette distinction est fausse, en ce qu'elle porte sur une différence qui n’existe pas. Tout travail est producif dans le sens dans lequel l’auteur entend ce mot productif. Le travail de l’une comme de l’autre de ces deux classes est également productif de quelque jouissance, commodité ou utilité pour la personne qui le pare, sans quoi ce travail ne trouverait pas de salaire." (Ibidem p. 171) 166. “Le domestique qui est à mon Service, qui allume mon feu, qui me coëfe, qui nétoie et entretient mes habits et mes meubles, qui prépare mes alimens, etc. rend des Services absolument du même gente que la blanchisseuse on la lingère, qui nétoie et entretient le linge de ses pratiques;... que le traiteur, rôtisseur ou cabaretier, qui fait son métier de préparer des alimens aux personnes auxquelles il convient mieux de venir manger chez lui; que le barbier, le coefeur... qui rendent des Services immédiats; que le maçon enfin, le couvreur, le menuisier, le vitrier, le fumiste... etc. et cette foule d’ouvriers employés aux bâtiments, qui viennent lorsqu’ils sont appelés pour faite des raccommodages et réparations, et dont le bénéfice annuel consiste autant en ouvrages de simple réparation et entretien, qu’en constructions nouvelles.” (Ibidem pp. 171-172) 166. "Ce gente de travail consiste moins à produire qu’á conserver; il a moins pour but d’ajouter à la valeur des sujete auxquels il s’applique, que de prévenir leur dépérissement. Tous ces travailleurs, y compris le domestique, épargnent à celui qui les pare, le travail d’entretenir sa propre chose...” (Ibidem p. 172) 167. “...c’est pour cela et pour cela seul le plus souvent qu’ils travaillent: ainsi, ou ils sont tous productifs, ou aucun d’eux n’est productif.” (Ibidem p. 172) 167. "...le travail d’un commis-inspecteur ou directeur d’une entreprise particulière de commerce ou de manufacture, et comme non productif,

celui de l’administrateur, qui, veillant à l’entretien des routes publiques, des canaux navigables, des porte, des monnaies et autres grands instruments destinés à animer l’activité du commerce, veillant à la sûreté des trasports et des Communications, à l’exécution des conventions, etc. peut, à juste titre, être regardé comme le commisinspecteur de la grande manufacture sociale ? C’est un travail absolument de même nature, quoique dans des proportions plus vastes.” (Ibidem pp. 172-173) 167. “...le parfumeur, qui...mon odorat...charmer mon oreille..” (Ibidem p. 173) 168. "...luthier, le facteur d’orgues, le marchant de musique, le machiniste...” (Ibidem p. 173) 168. "Les uns et les autres ont, pour dernier terme de leur travail, une consommation du même genre. Si la fin que se proposent les uns, ne mérite pas d’être comptée au nombre des produits du travail de la société, pourquoi traiterait-on plus favorablement ce qui n’est autre chose qu’un moyen pour arriver à cette fin ?” (Ibidem p. 173) 169. "La seule différence générale qu’on puisse, a ce qu’il semble, observer entre [...] deux classes imaginées par Smith, c’est que dans ceux de la classe qu’il nomme productive, il y a ou il peut toujours y avoir quelque personne intermédiaire entre le travailleur de la chose et celui qui la consommé; au lieu que, dans celle qu’il nomme non productive, il ne peut y avoir aucun intermédiaire, et que la relation est nécessairement directe et immédiate entre le salarié et le consommateur. Il est évident qu’il y a nécessairement une relation directe et immédiate entre celui qui use de l’expérience du médecin, de l'habilité du chirurgien, du savoir de l’avocat, du talent du musicien ou de Facteur, ou enfin des Services du domestique, et entre chacun de ces différents salariés au moment de leur travail; tandis que dans les professions qui composent l’autre classe, la chose à consommer étant matérielle et palpable, elle peut être l’objet de plusieurs échanges intermédiaires avant d’arrivet de la personne qui travaille, à celle qui consommé.” (Ibidem p. 174)

170. «... encore faudrait-il déduire toujours de sa classe productive tous les ouvriers dont le travail consiste purement à nettoyer, entretenir, conserver ou réparer des choses finies, et ne fourait pas par conséquent de produit nouveau dans la circulation." (Ibidem p. 175) 170. “C’est par [...] suite de cette différence que la classe non productive, ainsi

que Smith l’a observé, ne subsiste que de revenus. En effet, cette classe n’admettant aucun intermédiaire entr'elle et celui qui consommé ses produits, c’est-à-dire, celui qui jouit de son travail, elle est immédiatement payée par le consommateur; or, celui-ci ne paie qu’avec des revenus. Au contraire, les ouvriers de la classe productive étant, pour l’ordinaire, payés par un intermédiaire qui se propose de faire un profit sur leur travail, sont fe plus souvent payés par un capital. Mais ce capital est toujours en définitif remplacé par le revenu d’un consommateur, sans quoi il ne circulerait point et dés-lors ne rendrait aucun profit à son possesseur.” (Ibidem p. 175) 181. “Tout ce qu'on peut conclure de cette différence, c’est que, pour employer les gens productifs, ü faut non-seulement le revenu de celui qui jouit de leur travail, mais encore un capital qui donne des profits aux intermédiaires, au lien que pour employer les gens non productifs, il suffit le plus souvent du revenu qui les paie...” (Ibidem p. 175) 181. “...pour employer les gens productifs, il faut non-seulement le revenu de celui qui jouit de leur travail, mais encore un capital qui donne des profits aux intermédiaires…" (Ibidem p. 175) 182. “... encore beaucoup d’ouvriers non productifs, tels que les comédiens, musiciens, ets. ne reçoivent-ils leurs salaires le plus souvent que par le canal d’un directeur qui tire des profits du capital placé dans ce genre d’entreprise ?” (Ibidem p 176) 182. “Il s’ensuit donc que, dans une société où la classe productive est trèsmultipliée, on doit supposer qu'il existe une grande accumulation de capitaux dans les mains des intermédiaires ou entrepreneurs de travail.” (Ibidem p. 176) 182. "Ce n'est donc pas, comme le prétend Smith, la proportion existante entre la masse des capitaux et celle des revenus, qui déterminera la proportion entre la classe productive et la classe non productive. Cette dernière proportion semble dépendre bien d’avantage des mœurs et des habitudes du peuple; du degré plus ou moins avancé de son industrie." (Ibidem p. 177) 183. « …un homme égal d’individus, aucune classe ne contribue plus que celle des domestiques, à convertir en capitaux des sommes procédant de revenus.” (Ibidem p. 181) 183. “...un homme qui a observé avec autant de sagacité..." (Ibidem p. 182) 183.... cet intermédiaire placé près du riche, pour recueillir les débris du

revenu que celui-ci dissipe avec tant d’insouciance... (Ibidem p. 183) 184. "... crée encore une valeur nouvelle, une valeur qui n’existait pas dans la société, même en équivalent, au moment où ce travail a commencé son opération; et c’est cette valeur qui fournit une rente au propriétaire du sol.” (Ibidem p. 184) 184. “...crée [...] une valeur nouvelle... qui n’existait pas dans la société, même en équivalent, au moment où ce travail a commencé son opération...” (Ibidem 184. « La fortune d’un individu se grossit par l’épargne; la fortune publique au contraire, reçoit son accroissement de l’augmentation des consommations.” ([Germain Garnier] “Abrégé élémentaire des principes de l’économie politique”, París 1796, p. XIII; [citado según]: Destuit de Tracy “Élémens d’idéologie, IV-e et V-e parties. Traité de la volonté et de ses effets”, París 1826, p. 250) 184. "L’amendement et l’extension de la culture et par suite des progrès de l’industrie et du commerce n’ont pas d'autre cause que l’extension des besoins artificiéis." ([Germain Garnier] "Abrégé élémentaire des principes de l’économie politique", aris 1796, p. 240; [citado según]: Destutt de Tracy “Elémens d’idéologie, IV-e et V-e parties. Traité de la volonté et des ses effets”, París 1826, p. 151) 184. “Je remarque seulement... que l’on ne devra pas considérer comme essentielle et très exacte la distinction de Smith entre le travail productif et le travail improductif, si l’on fait attention que le travail d’autri en général ne produit jamais pour nous qu’une économie de temps, et que cette économie de temps est tout ce qui constitue sa valeur et son prix.”205 (Schmalz "Économie politique, Ouvrage traduit de l’allemand par Henri Jouffroy”, t. I, París 1826, p. 304)

185. "Le menuisier, par exemple, qui me fait une table, et le domestique qui porte mes lettres à la poste, qui bat mes habits, ou qui cherche pour moi les choses qui me sont nécessaires, me rendent l’un et l’autre un Service absolument de même nature; l’un et l’autre m’épargne et le temps que je serais obligé d’employer moi-même à ces occupations, et celui qu’il m’aurait fallu consacrer à acquérir l'aptitude et les talents qu’elles

205 El texto original dice: “Eben so wenig will ich rügen, daß der Unterschied, den Smith zwischen productiver und nicht-productiver Arbeit macht ganz unwesentlich sich darstelle, wenn man nur erwiget, welchen Werth die Arbeit Andrer überhaupt eigentlich habe, nemlich, daß sie bloß uns Zeit erspare." (Schmalz “Staatswirthschaftslchre in Briefen an einen teutschen Erbprinzen", Erster Teil, Berlín 1818, p. 274)

exigent.”206 (Ibidem p. 304) 185. "...ce système fait aux artisans et même aux simple consommateurs un mérite de leurs consommations; par le motif, que ces consommations contribuent, quoique d’une manière indirecte et médiate, ü augmentes le revenu national, puisque, sans ces consommations, les objets consommés n’auraient pas été produits par le sol et n’auraient pu être ajoutés au revenu du propriétaire foncier.”207 (Ibidem p. 321) 185. “...la richesse, une accumulation de travail superflu.” (Nicolas-François Canard “Principes d’économie politique”, París 1801, p. 4; [citado según]: Charles Ganilh “Des Systèmes d'économie politique...”, t. I, París 1821, p. 75) 185. “Dans l’état actuti de la civilisation, le travail ne nous est connu que par l’échange...” (Charles Ganilh “Des Systèmes d’économie politique...”, t. I, París 1821, p. 79) 185. "...le travail sans échange ne peut produire aucune richesse.” (Ibidem p. 81) 186. "La richesse dérive exclusivement du commerce.” (Ibidem p. 84) 186 “...l’échange ou le commerce donne seul la valeur aux choses...” (Ibidem p. 98) 186. “...principe de l’identité des valeurs et de la richesse... repose la doctrine de la fécondité du travail général...” (Ibidem p. 93) 186. "...fait dériver la richesse particulière et générale des valeurs échangeables du travail, soi que ces valeurs soient ou non fixées dans des objets matériels durables et permanens.” (Ibidem p. 95) 186. "...système commercial, ou l’échange des valeurs du travail général.” (Ibidem p. 98) 187. "...l’échange donne aux choses une valeur qu’elles n’auroient pas eue sans lui...” (Ibidem p. 102) 187. “Les produits les plus Utiles peuvent n’avoir aucune valeur si l’échange ne leur en donne point...” (Ibidem p. 104)

206 El texto original dice: “Der l’ischler, welcher mir einen l’isch verfertigt und der Bediente, welcher mir Briefe auf die Post trígt, meine Kleider reinigt und meine Bedürfnisse hohlt, beide thun mir ganz gleichen Dienst; sie ersparen mir die Zeit, und zwar, zwiefache Zeit; die ente die, welche ¡oh itzt aufwenden müßte, um das selbst zu thun; die zweite die, welche ich häte anwenden müssen, um die Geschicklichkeit dazu mir zu erwerben.” (Ibidem pp. 274-275) 207 El texto original dice: “Ja noch mehr, sie schreibt ilinen selbst ihr Verzehren als ein Verdienst mittelbarer Erhöhung des National-Einkommens zu. Denn wäre sie nicht, so wäre auch, was sie verzehren, nicht hervorgebracht, oder dem Grund-Eigenthümer nicht zu Gute gekommen.” (Ibidem p. 287)

188. «... et les produits les plus inutiles peuvent avoir une très-grande valeur si l’échange leur est favorable.” (Ibidem p. 104) 188. “...la valeur échangée des choses et non leur valeur échangeable constitue la véritable valeur, celle qui est identique avec la richesse..." (Ibidem p. 104) 188. “Ce n’est donc ni l’utilité réelle des choses, ni leur valeur intrinsèque qui en font des richesses; c’est l’échange qui fixe et détermine leur valeur, et c'est cette valeur qui les identifie avec la richesse.” (Ibidem p. 105)

189. “Il n’y a véritablement des richesses pour les particuliers et pour les peuples, que lorsque chacun travaille pour tous et tous pour chacun..." (Ibidem p. 108) 189. “...richesse nationale, qui se compose des valeurs échangeables du travail...” (Ibidem p. 108) 189. “Si l'abondance du blé en fait baisser la valeur, les cultivateurs seront moins riches, parce qu’ils ont moins de valeurs d’échange pour se procurer les choses nécessaires, utiles ou agréables à la vie; mais les consommateurs du blé profiteront de tout ce que les cultivateurs auront perdu: la perte des uns sera compensée par le gain des autres, et la richesse générale n’éprouvera point de variation.” (Ibidem pp. 108-109) 190. “De la vient qu’il est difficile, et peut-être impossible à un pays de s’enrichir par le commerce intérieur. Il n’en est pas tout-á-fait de même des peuples qui se livrent au commerce avec l’étranger.” (Ibidem p. 109) 191. "...tout travail quelle que soit sa nature, est productif de la richesse, pourvu qu’il ait une valeur d’échange.” (Ibidem p. 119) 191. “L’échange n’a aucun égard, ni à la quantité, ni à la matérialité, ni à la permanence des produits...” (Ibidem p. 121) 191. "...tous sont également productifs de la somme contre laquelle ils ont été échangés” (Ibidem pp. 121-122) 191. “Il n’y a aucune différence entre le travail de l’ouvrier qui fait une commode dont l’échange lui produit un septier de blé, et le travail de ménétrier qui lui produit un septier de blé. Des deux côtés il y a un septier de blé produit pour payer la commode, et un septier de blé produit pour payer le plaisir procuré par le ménétrier. à la vérité, après la consommation du septier de blé par le menuisier, il reste une commode, et après la consommation du septier de blé par le ménétrier, il ne reste rien; mais combien de travaux réputés productifs sont dans le même cas!... ce n’est pas par ce qui reste après la consommation

qu'on peut juger si un travail est productif ou stérile, c’est par l’échange ou par la production qu’il a fait naître. Or, comme le travail du ménétrier est, aussi-bien que le travail du menuisier, la cause de la production d’un septier de blé, tous deux sont également productifs d’un septier de blé, quoique l'un, après qu’il est fini, ne se fixe et ne se réalise dans aucun objet permanent, et que l’autre se fixe et se réalise dans un objet permanent.” (Ibidem pp. 122-123) 191. “...Adam Smith voudroit réduire le nombre des travailleurs qui ne s’occupent pas utilement, pour multiplier celui des travailleurs qui s’occupent utilement; mais on n’a pas fait attention que, si ce désir pouvoit se réaliser, toute richesse seroit impossible, parce que les consommateurs manqueroient aux producteurs, et que les excédans non consommés ne seroient pas reproduits. Les classes productivos ne donnent pas gratuitement les produits de leurs travaux aux classes dont les travaux ne donnent aucuns produits matériels; elles les leur donnent en échange des commodités, des plaisirs ou des jouissances qu’elles en reçoivent, et, pour les leur donner, elles sont obligées de les produire. Si les produits matériels du travail n’étoient pas employés à salarier les travaux qui ne donnent point de produits matériels, ils n’auroient pas de consommateurs et leur reproduction cesseroit. Les travaux productifs d’agrément concourent donc aussi efficacement à la production que le travail réputé le plus productif.” (Ibidem pp. 123-124) 191. "Presque toujours les commodités, les plaisirs ou les agrémens qu’ils recherchent, suivent et ne devancent pas les produits qui doivent les acquitter..." (Ibidem p. 125) 191. "Il en est autrement lorsque les travaux consacrés au plaisir, au laxe et au faste, ne sont pas demandés par les classes productives, et que cependant elles sont forcées de les salarier et de prendre ce salaire sur leurs besoins. Alors il peut arriver que ce salaire forcé ne rasse pas naître un surcroît de productions… (Ibidem p. 125) 192. “Hors ce cas... tout travail est nécessairement productif, et contribue plus ou moins efficacement à la formation et à l’accroissement des richesses générales, parce qu’il fait naître nécessairement les produits qui les salarient." (Ibidem p. 126)

192, "Si l’échange donne au travail du domestique une valeur de 1000 francs, quand il ne donne ¿ celui du cultivateur et du manufacturier qu’une valeur de 500 francs, il faut en conclure que le travail du domestique

contribue à la production de la richesse deux fois autant que celui du cultivateur et du manufacturier; et cela ne peut pas être autrement, tant que le travail des domestiques reçoit en paiement deux fois autant de produits matériels que le travail des cultivateurs et des manufacturiers. Le moyen de concevoir que la richesse provient du travail qui a le moins de valeur d’échange et qui par conséquent est le moins payé !” (Ibidem pp. 293-294) 193. “Vainement object-t-on que si le travail des domestiques est aussi productif que celui des cultivateurs et des manufacturiers, on ne voit pas pourquoi les économies générales d’un pays ne seroient pas employées à leur entretien non-seulement sans être dissipées, mais avec une augmentation constante de valeur. Cette objection208 n’est spécieuse que parce qu’elle suppose que la fécondité de chaque travail résulte de sa coopération à la production des objets matériels, que la production matérielle est constitutive de la richesse, et que production et richesse sont parfaitement identiques. On oublie que toute production n’est richesse que jusqu’i concurrence de sa consommation, et que l’échange détermine jusqu’i quel point elle contribue à la formation de la richesse. Si l’on se rappeloit que tous les travaux concourent directement ou indirectement à la production totale de chaque pays, que l’échange, en fixant la valeur de chaque travail, détermine la part qu’il a eue à la production, que la consommation de la production realise la valeur que lui a donnée l’échange, et que l’excédant ou le déficit de la production sur la consommation détermine l’état de la richesse ou de la misère des peuples, on sentiroit combien à est inconséquent d’isoler chaque travail, de fixer sa fertilité et sa fécondité par son concours à la production matérielle et sans aucun égard à sa consommation, qui seule lui donne une valeur, valeur sans laquelle la richesse ne peut exister.” (Ibidem pp. 294-295) 193. "...que tout travail est productif de la richesse, dans la proportion de sa valeur d’échange déterminée par l’offre et la demande, que sa valeur respective ne concourt à l’accumulation des capitaux que par l’économic et la non consommation des produits que ces valeurs autorisent à prendre dans la production générale.” (Ibidem p. 296) 196. "Quand un pays est privé du secours des machines, et que son travail se fait a forcé de bras, les classes laborieuses consomment la presque

208 En el manuscrito: “observation”.

totalité de leurs productions. à mesure que l’industrie fait des progrès, qu’elle se perfectionne par la division du travail, par l'habileté des ouvriers, par l’invention des machines, les frais de la production diminuent, ou, en d’autres termes, il faut un moindre nombre d’ouvriers pour obtenir une plus grande production." (Ibidem pp. 211-212) 201. "Tant que la division du travail n’est pas établie dans toutes ses branches, tant que toutes les classes de la population laborieuse et industrieuse n’ont pas atteint le terme de leur complément, l’invention des machines, et leur emploi dans certaines industries, ne font que refluer les capitaux et les ouvriers déplacés par les machines, dans d’autres travaux qui peuvent les employer utilement. Mais il est évident que quand tous les travaux ont le capital et les ouvriers qui leur sont nécessaire!, tout perfectionnement ultérieur, toute machine nouvelle qui abrègent le travail, réduisent nécessairement la population laborieuse; et comme sa réduction ne diminue point la production, la part qu’elle laisse disponible acroît ou au profit des capitaux, ou à la rente de la terre; et par conséquent l’effet naturel et nécessaire des machines est de diminuer la population des classes salariées qui vivent du produit brut, et d’augmenter la population des classes qui vivent du produit net.” (Ibidem p. 212) 201. “Le déplacement de la population fun pays, effet nécessaire des progrès de l’industrie, est la véritable cause de la prospérité, de la puissance et de la civilisation des peuples modernes. Plus les classes inférieures de la société décroissent en nombre, moins elle doit s’inquiéter des dangers auxquels l’exposent sans cesse les besoins, l’ignorance, la crédulité et la superstition de ces classes infortunées; plus les classes supérieures se multiplient, plus l’état a de sujets à sa disposition, plus il est fort et puissant, plus il y a dans toute la population de lumières, de raison et de civilisation.” (Ibidem p. 213)

202. "Le revenu net d’un particulier se compose de la valeur du produit auquel il a concouru... moins ses déboursés; mais comme les déboursés qu’il a faits sont des portions de revenu qu’il a payées à d’autres, la totalité de la valeur du produit a servi à payer des revenus. Le revenu total d'une nation se compose de son produit brut, c’est-i-dire, de la valeur brute de tous ses produits qui se distribue entre les producteurs.” (J.-B. Say in: David Ricardo “Des Principes de l’économie politique, et de l’impôt.” Traduit... par F. S. Constancio... avec des notes... par Jean-Baptiste

Say, t. II, París 1819, p. 218; [citado según]: duales Ganilh “Des Systèmes d’économie politique...”, t I, París 1821, p. 216) 202. "Cette valeur, après plusieurs échanges, se consommeroit tout entière dans l’année 3ni l’a vue naitre, qu’elle n’en seroit pas moins encore le revenu de la nation; e même qu'un particulier qui a 20000 fr. de revenu annuel, n’a pas moins 20000 fr. de revenu annuel, quoiqu'il le mange tout entier chaque année. Son revenu ne se compose pas seulement de ses épargnes.” (J.-B. Say in: David Ricardo "Des Principes de l’économie politique, et de l’impót.” Traduit... par F. S. Constancio... avec des notes... par Jean-Baptiste Say, t. II, París 1819, pp. 218-219; [citado según] Charles Ganilh "Des Systèmes d’économie politique...”, t. I, Paris 1821, p. 216) 203. "Le seu] produit net et ceux qui le consomment composent sa richesse et sa puissance, et concourent à sa prospérité, à sa gloire et à sa grandeur.” (Charles Ganilh “Des Systèmes d’économie politique...”, t. I, Paris 1821, p. 218) 203. “Cela ressemble tout-i-fait à la doctrine des économistes du dix-huitième siècle, qui prétendoient que les manufactures ne servoient nullement à la richesse de l’état, parce que la classe salaríée, consommant une valeur égale à celle qu’elle produisoit, ne contribuait en rien à leur fameux produit net.” (J.-B. say in: David Ricardo "Des Principes de l’économie politique, et de rimpót.” Traduit... par F. S. Constancio... avec des notes... par Jean-Baptiste Say, t. II, Paris 1819, p. 222; [citado según]: Charles Ganilh "Des Systèmes d’économie politique...”, t I, Paris 1821, p. 219) 203. “Il n’est pas facile d’apercevoir quelque rapport entre l’assertion des économistes, que la classe industrieuse consommoit une valeur égale à celle qu’elle produisoit, et la doctrine de M. Ricardo, que le salaire des ouvriers ne peut [...] être compté dans le revenu d’un état.” (Charles Ganilh “Des Systèmes d’économie politique...”, t. I, Paris 1821, pp. 219220) 204. ‘Sur sept millions d’ouvriers tous occupés, il y aura plus d’épargnes que sur cinq millions.” (J.-B. Say in: David Ricardo “Des Principes de l’économie politique, et de l’impôt.” Traduit... par F. S. Constancio... avec des notes... par Jean-Baptiste Say, t. II, Paris 1819, p. 223: [citado según]: Charles Ganilh "Des Systèmes d’économie politique...”, t. I, Paris 1821, p. 220) 204. “...c’est supposer que les économies sur les salaires sont préférables ó

l’économie qui résulte de la suppression des salaires... seroit par trop absurde de payer quatre cents millions de salaires à des ouvriers qui ne donnent aucun produit net, afin de leur procurer l’occasion et le moyen de faire des économies sur leur salaire." (Charles Ganilh “Des Systèmes d’économie politique...", t. I, Paris 1821, p. 221) 204. "...á chaque pas que fait la civilisation, le travail devient moins pénible et plus productif; les classes condamnées à produire et à consommer diminuent; et les classes qui dirigent le travail, qui soulagent, consolent et éclairent toute la population, se multiplient, deviennent plus nombreuses, et s’approprient tous les bienfaits qui résultent de la diminution des frais du travail, de l’abondance des productions et du bon marché des consommations. Dans cette direction, l’espèce humaine s’élève... dans cette tendance progressive de la diminution des classes inférieures de la société et de l’acroissement des classes supérieures... la société civile devient plus prospère, plus [...] puissante..." (ibidem p. 224) 204. “Si...le nombre des ouvriers employés est de sept millions, les salaires seront de quatorze cents millions; mais si les quatorze cents millions [...] ne donnent pas un plus grand produit net que le milliard payé aux cinq millions d’ouvriers, la véritable économie seroit dans la suppression des quatre cents millions de salaires à deux millions d’ouvriers, qui ne donnent aucun produit net, et non dans les épargnes que les deux millions d’ouvriers peuvent faire sur les quatre cents millions de salaires.” (Ibidem p. 221)

204. "Adam Smith (...] exagère toujours les avantages qu’un pays tire d’un gros revenu brut comparés à ceux d’un gros revenu net... quel avantage résultera-t-il pour un pays de l'emploi d'une grande quantité de travail productif, si, soit qu’il emploie cette quantité ou une moindre [...], son revenu et ses profits doivent rester les mêmes ?” (David Ricardo "Des Principes de l’économie politique, et de l’impót”. Traduit... par F. S. Constancio... avec des notes... par Jean-Baptiste Say, t. II, Paris 1819, pp. 218-220; [citado según]: Charles Ganilh "Des Systèmes d’économie politique...”, t. I, Paris 1821, pp. 213-214) 204. “...la nourriture et l’habillement de ces cinq millions seroient toujours le revenu net. L’emploi d’un plus grand nombre d'hommes ne nous mettroit en état ni d’ajouter un homme a notre armée ou à notre marine, ni de fournir une guinée de plus aux impdts.” (David Ricardo “Des

Principes de l’économie politique, et de l’impót.” Traduit... par F. S. Constancio... avec des notes... par Jean-Baptiste Say, t II, Paris 1819, pp. 221-222; [citado según]: Charles Ganilh “Des Systèmes d’économie politique...”, t. I, Paris 1821, p. 215) 206. "... il seroit tout-á-fait indifférent pour une personne qui, sur un capital de 20000 liv., feroit 2000 liv. par an de profit, que son capital employât cent hommes ou mille, et que ses produits se vendissent 10000 liv. ou 20000 liv., pourvu que dans tous les cas ses produits209 ne baissassent point au-dessous de 200 liv.” (David Ricardo “Des Principes de l’économie politique, et de l’impót.” Traduit... par F. S. Constancio... avec des notes... par Jean-Baptiste Say, t. II, Paris 1819, pp. 220-221; [citado según]: Charles Ganilh “Des Systèmes d’économie politique ”, Paris 1821, p. 214) 206. “Adam Smith constantly magnifies the advantages which a country derives from a large gross, rather than a large net income... ‘the greater will be the quantity of productive labour which it puts into motion... what would be the advantage resulting to a country from the employment of a great quantity of productive labour, if, whether it employed that quantity or a smaller, its net rent and profits together would be the same.” (David Ricardo "On the Principles of Political Economy, and Taxation”, third edition, London 1821, pp. 415-416) 207. “To an individual with a capital of 20000 1., whose profits were 2000 1. per annum, it would be a matter quite indifferent whether bis capital would employ a hundred or a thousand men, whether the commodity produced, sold for 10000 l., or for 20000 l., provided, in all cases, his profits were not diminished below 2000 1." (Ibidem p. 416) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, L I, Berlín 1955, p. 238.] 207. “Is not the real interest of the nation similar? Provided its net real income, its rent and profits be the same, it is of no importance whether! the nation consist of ten or of twelve millions of inhabitants. Its power of supporting fleets and armies, and all species of unproductive labour, must be in proportion to its net, and not in proportion to its gross income. If five millions of men could produce as much food and clothing as was necessary for ten millions, food and clothing for five millions would be the net revenue. Would it be of any advantage to the country,

209 à diferencia de la traducción de Ricardo hecha por Constancio, Ganilh se vale de la palabra "produits”, en lugar de “profits”.

that to produce this same net revenue, seven millions of men should be required, that is to say, that seven millions should be employed to produce food and clothing sufficient for twelve millions ? The food and clothing of live millions would be still the net revenue. The employing a greater number of men would enable us neither to add a man to our army and navy, nor to contribute one guinea more in taxes.” (Ibidem pp. 416-417)

209. “Je ne doute aucunement210 [...] que dans le travail de l'esclave, l'excédent des produits sur les consommations ne soit plus grand que dans le travail de l’homme libre. Le travail du premier211 n’a de bornes que le pouvoir de ses facultés... L’esclave travaille pour un besoin illimté: la cupidité de son maître..." (Jean-Baptiste Say “Traité d’économie politique...", t. I, París 1803, pp. 215-216) 209. "L’ouvrier libre ne peut depenser plus et produire moins que l’esclave... Toute dépense suppose un équivalent produit pour la payer. Si l’ouvrier libre dépense plus que l'esclave, les produits de son travail doivent être plus considérables que ceux du travail de l’esclave.” (Charles Ganilh “Des Systémes d’économie politique...’’, t. I, París 1821, p. 234) 210. “Je sais qu'on peut dire avec quelque raison, que les économies que le maître fait sur les dépenses de l’esclave servent à augmenter ses dépenses personelles... Mais il est plus avantageux à la richesse générale qu'il y ait de l’aisance dans toutes les classes de la société qu’une excessive opulence parmi un petit nombre d’individus.’’ (Ibidem p. 234-235) 210. “...il refuse positivement aux économies des classes salariées la faculté d’accroitre les capitaux; et la raison qu’il en donne, c’est que ces classes ne doivent avoir aucun moyen de faire des économies, et que si elles avoient un surplus, un excédant, i] ne pourroit provenir que d’une erreur ou d’un désordre dans 1’économie sociale.” (Ibidem p. 274) 210. “Si la classe stérile épargne pour augmenter son numéraire.... ses travaux et ses gains diminueront dans la même proportion, et elle tombera dans le dépérissement.” (Ibidem pp. 274-275, Fußnote; Ganilh zitiert Quesnay nach dem Sammelband: Physiocratie..., publié par Du Pont, Leyde et París 1767, p. 321)

210 En el manuscrito: "nullement”. 211 En el manuscrito en lugar de "du premier": “de l’esclave”.

210. “...plus ils sont considérables, moindre est le revenu de la société, et (...) toute l’habilité des gouvernements doit s’appliquer à en réduire la masse... Tâche... digne du siècle éclaire dans lequel nous vivons.” (Charles Ganilh “Des Systèmes d’économie politique...", t. II, París 1821, p. 24) 230. “Les principes que Smith a poses sur l’économie des nations, ont pour fondement une distinction [...] dans le travail qu’il appelle productif ou improductif...” (F.-L.-A. Ferrier “Du Gouvernement considéré dans ses rapports avec le commerce”, París 1805, p. 141) 230. “Cette distinction est essentiellement fausse. Il n’y a point de travail improductif.” (Ibidem p. 141) 230. “Il y a donc une économie et une prodigalité des nations; mais une nation n’est prodigue ou économe que dans ses relations avec les autres peuples et c’était ainsi que la question devait être envisagée.” (Ibidem p. 143) 230. “...il existait une économie des nations, mais très-différente de celle que Smith leur conseille... consiste à n’acheter de productions étrangères qu’autant qu’elle en peut payer avec les siennes. Elle consiste quelquefois à s’en passer absolument." (Ibidem pp. 174-175) 230. “Des parties constituantes du prix des marchandises.” (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations. Traduction nouvelle... par Germain Garnier”, t. I, París 1802, p. 94) 230. “Comme dans un pays civilisé il n’y a que très-peu de marchandises dont toute la valeur échangeable procédé du travail seulement, et que, dans la très-majeure partie d’entr’elles, la rente et le profit y contribuent pour de fortes portions, il en résulte que le produit annuel du travail de ce pays suffira toujours pour acheter et commander une quantité de travail beaucoup plus grande que celle qu’il a fallu employer pour faire croître ce produit, le préparer et l’amener au marché. Si la société employait annuellement tout le travail qu’elle est en état <l’acheter annuellement, comme la quantité de ce travail augmenterait considérablement chaque année, il s’ensuivrait que le produit de chacune des années subséquentes serait d’une valeur incomparablement plus grande que celui de la précédente. Mais il n’y a aucun pays dont tout le produit annuel soit employé à entretenir des travailleurs. Par-tout les oisifs en consomment une grande partie; et selon les différentes proportions dans lesquelles ce produit se partage entre ces deux différentes classes de gens, sa valeur ordinaire ou moyenne doit nécessairement ou augmenter ou décroître,

ou demeurer la même d’une année à l'autre,” (Ibídem pp. 108-109)

232. “Comme dans un pays civilisé il n’y a que très-peu de marchandises dont toute la valeur échangeable procédé du travail seulement, et que, dans la très-majeure partie d’entr’elles, la rente et le profit y contribuent pour de fortes portions, en résulte que le produit annuel du travail de ce pays suffira toujours pour acheter et commander une quantité de travail beaucoup plus grand que celle qu’il a fallu employer pour faire croitre ce produit, le préparer et l’amener au marché." (Ibidem pp. 108-109) 232. “Si la société empioyait annuellement tout le travail qu’elle est en état d’aclieter annuellement, comme la quantité de ce travail augmenterait considérablement chaque année, il s’ensuivrait que le produit de chacune des années subséquentes serait d’une valeur incomparablement plus grande que celui de la précédente." (Ibídem p. 109) 235. “4º Les talens utiles acquis par les habitans ou membres de la société. L’acquisition de ces talens coûte toujours une dépense réelle à cause de l’entretien de celui qui les acquiert, pendant le tems de son éducation, de son apprentissage ou de ses études, et cette dépense est un capital fixé et réalisé pour ainsi dire dans sa personne. Si ces talens composent une partie de sa fortune, ils composent pareillement une partie de la fortune de la société à laquelle il appartient. La dextérité perfectionnée, dans un ouvrier, peut être considérée sous le même point de vue qu’une machine ou un instrument de métier qui facilite et abrège le travail, et qui, malgré la dépense qu’il a coûté, restitue cette dépense avec un profit." (Ibídem, t. II, pp. 204-205) 235. "Quand ta société est encore dans cet état d’enfance où il n’y a aucune division de travail, où il ne se fait presque point d’échanges, et où chaque individu pourvoit par ses mains à ses besoins, il n’est pas nécessaire qu’il y ait aucun fonds accumulé ou amassé d’avance pour faire aller les affaires de la société. Chaque homme cherche, dans sa propre industrie, les moyens de satisfaire aux besoins du moment, à mesure qu’ils se font sentir. Quand la faim le presse, il s’en va chasser dans la forêt..." (Ibídem pp. 191-192) 236. “Mais quand une fois la division du travail est généralement établie, un homme ne peut plus appliquer son travail personnel qu’à une bien petite partie des besoins Si lui surviennent. Il pourvoit à la très-majeure partie de ces besoins avec des oses produites par le travail d’autrui [...] ou, ce qui revient au même, avec le prix de ce produit. Or, cet achat ne peut se

faire à moins qu’il n’ait eu le tems, non-seulement d’achever tout-i-fait, mais encore de vendre le produit de son travail.” (Ibidem p. 192) 236. “...le tems... de vendre le produit de son travail.” (Ibídem p. 192) 236. “Il faut donc qu’au moins, jusqu'h ce qu’il ait pu venir à bout de ces deux choses, il existe quelque part un fonds de denrées de différentes espèces, amassé d’avance pour le faire subsister et lui fournir en outre la matière et les instruments nécessaires è son ouvrage. Un tisserand ne peut pas vaquer entièrement à sa besogne particulière s’il n’y a quelque212 part, soit en sa possession, soit en celle d’un tiers, une provision fait par avance, où il trouve de quoi subsister et de quoi se fournir des outils de son métier et de la matière de son ouvrage, jusqu’é ce que sa toile puisse être non-seulement achevée, mais encore vendue. Il est évident qu’il faut que l’accumulation précédé le moment où il pourra appliquer son industrie I entreprendre et achever cette besogne dans la nature des choses, l’accumulation d’un capital est un préalable nécessaire h la division du travail...” (Ibidem pp. 192-193) 236. “...le travail ne peut recevoir de subdivisions ultérieures qu'é proportion que les capitaux se sont préalablement accumulés de plus en plus. à mesure que le travail vient è se subdiviser, la quantité de matières qu’un même nombre de personnes peut mettre en œuvre augmente dans une grande proportion; et comme la tâche de chaque ouvrier se trouve successivement réduite à un plus grand degré de simplicité, il arrive qu’on invente une foule de nouvelles machines pour facilites et abréger ces tâches. à mesure donc que la division de travail va en s'étendant, il faut, pour qu’un même nombre d’ouvriers soit constamment occupé, qu’on accumule d’avance une égale provision de vivres et une provision de matières et d’outils plus forte que celle qui aurait été nécessaire dans un état de choses moins avancé.” (Ibidem pp. 193-194)

237. "De même que le travail ne peut acquérir cette grande extension de puissance productive, saris une accumulation préalable des capitaux, de même l'accumulation des capitaux amine naturellement cette extension. La personne qui emploie son capital à taire travailler, cherche nécessairement à l’employer de manière à ce qu’il fasse produire la plus grande quantité possible d’ouvrage: elle tâche donc à la fois d'établir entre ses ouvriers la distribution de travaux la plus convenable, et de les

212 En el manuscrito: “a pas quelque”.

fournir des meilleures machines qu’elle puisse imaginer ou qu’elle soit à même de se procurer. Ses moyens pour réussir dans ces deux objets, sont proportionnées en général à l'étendue de son capital ou au nombre de gens que ce capital peut tenir occupés. Ainsi non-seulement la quantité d1industrie augment dans un pays à mesure de l’accroissement du capital qui la met en activité, mais encore, par une suite de cet accroissement, la même quantité d’industrie produit une beaucoup plus grande quantité d’ouvrage.” (Ibidem pp. 194-195) 237. “Une maison servant de logement ne contribue en rien, sous ce rapport, au revenu de celui qui l’occupe; et quoique, sans contredit, elle lui soit extrêmement utile, elle l’est comme ses habits et ses meubles de ménage, qui lui sont aussi tris-utiles, mais qui pourtant font une partie de sa dépense et non pas de son revenu.” (Ibidem pp. 201-202) 237. “...Tous les bâtimens destinés à un objet utile, et qui sont des moyens de revenu, non seulement pour le propriétaire qui en retire un loyer en les louant, mais même pour la personne qui les tient et qui en paie le loyer; tels que les boutiques, les magasins, les ateliers, les bâtimens d’une ferme, avec toutes leurs dépendances nécessaires, ¿tables, granges, etc. Ces bâtimens sont fort différens des maisons purement habitables: ce sont des espèces d’instrumens de métier.. (Ibidem pp. 203-204) 237. “...on regarde toujours comme un grand avantage pour une société tous les nouveaux procédés en mécanique, qui mettent un même nombre d’ouvriers en état de faite la même quantité d’ouvrage avec des machines plus simples et moins coûteuses que celles dont on faisait usage précédemment. Il se trouve alors une certaine quantité de matériaux et un certain nombre d’ouvriers qui avaient été employés auparavant à entretenir des machines plus compliquées et plus dispendieuses, et qui maintenant peuvent l’être à augmenter la quantité de l’ouvrage pour lequel ces machines ou toutes autres ont été faites.” (Ibidem pp. 216217) 237. «...la dépense d’entretien du capital fixe se trouve... néccessairement retranchée du revenu net de la société..” (Ibidem p. 218) 237. "... toute épargne dans la dépense d’entretien du capital fixe, qui ne diminue pas dans le travail la puissance productive, doit augmenter le fonda qui met l'industrie en activité, et par conséquent accroître le produit annuel de la terre et du travail, revenu réel de toute société.” (Ibidem pp. 226-227)

238. “...à acheter des marchandises étrangères pour la consommation intérieure...” (Ibidem p. 231) 238. "...marchandises... à être consommées par des gens oisifs qui ne produisent rien... ou bien... ils achèteront un fonds additionnel de matières, d’outils et de vivres, dans la vue d’entretenir et d’employer un nombre additionnel de ces gens industrieux qui reproduisent, avec un profit, la valeur de leur consommation annuelle.” (Ibidem pp. 231-232) 238. "...augmente la dépense et la consommation sans rien ajouter à la production, ou sans établir un fonds permanent propre à entretenir cette dépense, et sous tous les rapporte il tourne an préjudice de la société.” (Ibidem p. 232) 238. “Employé de la seconde manière, il agrandit d’autant les bornes de l’industrie; et quoiqu’il augmente la consommation de la société, il ouvre une source permanente pour fournir à cette consommation, les gens qui consomment reproduisant avec un profit la valeur entière de leur consommation annuelle.” (Ibidem p. 232)

238. "La quantité d’industrie que peut mettre en œuvre un capital, doit évidemment être égale au nombre d’ouvriers auxquels il peut fournir des matériaux, des outils et une subsistance convenable à la nature de l’ouvrage.” (Ibidem p. 235) 238. “Les travailleurs productifs et les non-productifs, et ceux qui ne travaillent pos du tout, sont tous également entretenus par la produit annuel de la terre et du travail du pays. Ce produit... a nécessairement ses bornes. Suivant donc que, dans une année, une portion plus ou moins grande de ce produit est employée à entretenir des gens nonproductifs, plus ou moins grande sera la portion qui testera pour les gens productifs, et plus ou moins grand sera par conséquent le produit de l’année subséquente... Quoique la totalité du produit annuel des terres et du travail d’un pays soit... destinée en définitif à fournir à la consommation de ses habitants et à leur procurer un revenu, cependant, à l'instant qu’il sort de la terre ou des mains des ouvriers productifs, il se divise naturellement en deux parties. L’une d’elles, et c’est souvent la plus forte, est, en premier lieu, destinée à remplaces un capital ou à renouveler la portion de vivres, de matières ou d’ouvrage fait qui a été retirée d’un capital; l’autre est destinée à former un revenu, ou au maître de ce capital, comme profit, ou à quelqu’autre personne, comme rente

de sa terre... Cette partie du produit annuel de la terre et du travail d’un pays qui remplace un capital, n’est jamais immédiatement employée à entretenir d’autres salariés que des salariés productifs; elle ne paie des salaires qu’au travail productif seulement. Celle qui est destinée à former immédiatement un revenu... peut indifféremment entretenir des salariés productifs ou des salariés non-productifs... Les travailleurs non-productifs et les gens qui ne travaillent pas dn tout, sont tous entretenus par un revenu: soit, en premier lieu, par cette partie du produit annuel, qui est, dès l’origine, destinée à former un revenu à quelques personnes particulières, ou comme rente de terre, ou comme profit de capital; soit, en second lieu, par cette autre partie qui, bien qu’elle soit destinée à remplaces un capital et à n’entretenir que des ouvriers productifs, néanmoins, quand elle est une fois venue dans les mains de ceux-ci, pour tout ce qui excède leur subsistance nécessaire, peut être employée indifféremment à l’entretien de gens qui produisent on de gens qui ne produisent pas. Ainsi, le simple ouvrier, si ses salaires sont forts, peut... entretenir un domestique à son Service personnel, ou bien il peut aller quelquefois à la comédie ou aux marionnettes, et par-là contribuer pour sa part à l’entretien d’une classe de travailleurs non-productifs, ou enfin il peut payer quelqu’impôt, et par-là concourir à l’entretien d’une autre classe... également nonproductive. Néanmoins, de cette partie du produit de la terre, destinée originairement à remplaces un capital, il n’en passe jamais aucune portion à l’entretien de salariés non-productifs, qu’après avoir mis en activité sa mesure complète de travail productif... Il faut que l’ouvrier ait pleinement gagné son salaire par de l’ouvrage fait, avant qu’il puisse en dépenser la moindre chose en travail non-productif... La rente de la terre et les profits des capitaux sont... partout les principales sources où les salariés non-productifs puisent leur subsistance... L’un et l’autre de ces revenus peuvent indifféremment entretenir des salariés productifs et des salariés non-productifs; ils semblent pourtant avoir toujours pour les derniers quelque prédilection... Ainsi, ce qui contribue beaucoup à déterminer dans tout pays la proportion entre las gens productifs et les gens non-productifs, c’est principalement la proportion qui s’y trouve entre cette partie du produit annuel, qui au sortir même de la terre ou des mains des ouvriers qui

l’ont produite, est destinée à remplaces un capital, et cette autre partie qui est destinée à former un revenu, soit comme rente, soit comme profit. Or, cette proportion est très-différente, dans les pays riches, de ce qu’elle est dans les pays pauvres." (Ibidem p. 314-318, passim) 239. "...très-forte partie213 [...] souvent la plus forte du produit de la terre...” (Ibidem p. 318)

239. "...nations opulentes de l’Europe, [...] est destinée à remplacer le capital d’un fermier riche et indépendant [...] empire du gouvernement féodal, une très-petite portion du produit était suffisante pour remplacer le capital employé à la culture.” (Ibidem pp. 318-319) 239. "... rendissent de très-gros profits. Nulle part l’intérêt n’était au dessous de 10 pour 100, et il fallait bien que les profits des fonds pussent suffire à payer un intérêt aussi fort à présent dans les pays de l’Europe qui ont fait quelques progrès vers l’opulence, le taux de l’intérêt n’est nulle part plus haut que 6 pour 100, et dans quelques-uns des plus riches, il est même tombé jusqu'4 4, 3 et 2 pour 100. Si cette partie du revenu des habitants, qui provient de profits, est toujours beaucoup plus grande dans les pays riches que dans les pays pauvres, c'est parce que le capital y est beaucoup plus considérable; mais les profits y sont en général dans une proportion beaucoup moindre, relativement au capital. Ainsi cette partie du produit annuel qui, au sortir de la terre ou des mains des ouvriers productifs, est destinée à remplacer un capital, est non-seulement beaucoup plus grande dans les pays riches que dans les pays pauvres, mais encore elle s’y trouve dans une proportion bien plus forte, relativement à la partie destinée immédiatement à former un revenu, soit comme rente, soit comme profit. Le fonds qui est destiné à fournir de la subsistance au travail productif, est non-seulement bien plus abondant dans les premiers de ces pays, qu’il ne Test dans les autres, mais il est encore dans une plus grande proportion, relativement au fonds qui, pouvant être employé à entretenir des salariés productifs aussi bien que des salariés non-productifs, a néanmoins toujours en général plus de tendance à aller à œux-ci.” (Ibidem pp. 320-321) 240. “La proportion qui se trouve entre ces deux différentes especes de fonds, détermine nécessairement dans un pays le caractère général des habitants, quant à leur penchant à l’industrie ou à la paresse.” (Ibidem

213 En el manuscrito: "portion”.

pp. 321-322) 240. “Dans les villes manufacturières (...) où les classes inférieures du peuple subsistent principalement par des capitaux employés, il est en général laborieux, frugal et économe, comme dans beaucoup de villes d’Angleterre et [la plupart des celles de la] Hollande. Mais dans (...) villes [qui se soutiennent principalement par la] résidence [permanente ou temporaire d’une] cour, et dans lesquelles les classes inférieures du peuple tirent surtout leur subsistance de dépenses de revenu, il est en général paresseux, débauché et pauvre, comme à Rome, Versalles... C’est donc la proportion exitante entre la somme des capitaux et celle des revenus qui détermine partout la proportion dans laquelle se trouveront l’industrie et la fainéantise: partout où les capitaux Temportent, c’est l’industrie qui domine; partout où ce sont les revenus, le fainéantise prévaut. Ainsi toute augmentation ou diminution dans la masse des capitaux tend naturellement à augmentes ou à diminuer réellement la somme de l’industrie, le nombre des gens productifs, et par conséquent la valeur échangeable du produit annuel des terres et du travail u pays, la richesse et le revenu réel de tous ses habitants... Ce qui est annuellement épargné, est aussi régulièrement consommé que ce qui est annuellement dépensé, et il Test aussi presque dans le même tems; mais il est consommé par une autre classe de gens. [...] portion de [...] revenu... par des bouches inutiles et par des domestiques, qui ne laissent rien après eux en retour de leur consommation... par des ouvriers [...] qui reproduisent avec profit la valeur de leur consommation annuelle... La consommation est la mime, mais les consommateurs sont différens.” (Ibidem pp. 322-328, passim) 241. “...et établit en quelque sorte un fonds pour l’entretien à perpétuité d’un même nombre de gens productifs.” (Ibidem p. 328) 241. “...la masse des fonds destinés à employer le travail productif... ti cette quantité de vivres et d’habits ainsi consommés par des gens non productifs, eht été distribuée entre des gens productifs, ceux-ci auraient reproduit, avec encore un profit, la valeur entière de leur consommation...” (Ibidem pp. 329-330) 241. “...grandes nations ne s’appauvrissent jamais par la prodigalité et la mauvaise conduite des particuliers, mais quelquefois bien par celle de leur gouveenement. Dans la plupart des pays, la totalité ou la presque totalité du revenu public est employée à entretenir des gens non-

productifs. [Tels sont les gens qui composent une cour nombreuse et brillante, un grand établissement ecclésiastique, de grandes flottes et de grandes armées] qui ne produisent rien en tems de paix, et qui, en tems de guerre, ne gagnent rien qui puisse compenser la dépense que cohte leur entretien, même pendant la durée de la guerre. Les gens de cette espèce ne produisant rien par eux-mêmes, sont tous entretenus par le produit du travail d’autrui. Ainsi, quand ils sont multipliés au-del4 du nombre nécessaire, ils peuvent, dans une année, consommer une si grande part de ce produit, qu’ils n'en laissent pas assez de reste pour l’entretien des ouvriers productifs, qui devraient le reproduire pour l'année suivante.” (Ibidem p. 336)

241. “Le fonds destiné à l’entretien du travail productif grossissant de jour en jour, la demande qu'on fait de ce travail devient aussi de jour en jour plus grande: les ouvriers trouvent aisément de l’emploi, mais les possesseurs de capitaux ont de la difficulté à trouver des ouvriers à employer. La concurrence des capitalistes fait hausser les salaires du travail et fait baisser les profits.” (Ibidem p. 359) 241. “Des différens emplois des capitaux.” (Ibidem p. 369) 242. “Les personnes dont les capitaux sont employés de l’une de ces quatre manières, sont elles-mêmes des ouvriers productifs. Leur travail, quand il est convenablement dirigé, se fixe et se réalise dans le sujet ou la chose vénale à laquelle il est appliqué, et en général il ajoute au prix de cette chose la valeur au moins de leur subsistance et consommation personelle.” (Ibidem p. 374) 242. “...aucun capital, à somme égale, ne met en activité plus de travail productif que celui du fermier. Ce sont non-seulement ses valets de ferme, mais ses bestiaux de labour et de charroi qui sont autant d’ouvriers productifs." (Ibidem P-376) 242. “Ou conçoit maintenant que le profit des capitaux provient toujours, ou de ce qu’ils suppléent à une portion de travail que l’homme devrait faite de ses mains; ou de ce qu’ils accomplissent une portion de travail audessus des efforts personnels de l’homme, et qu’il ne saurait exécuter lui-même.” (comte de Lauderdale “Recherches sur la nature et l’origine de la richesse publique...” Traduit de l’anglais par E. Lagentie de Lavaisse, París 1808, p. 119) 243. "Si cette idée du bénéfice des capitaux était rigoureusement juste, il s’ensuivrait qu’il serait, non une source première de revenu, mais une

source dérivée; et Ton ne pourrait considérer les capitaux comme un des principes de la richesse, leur profit n'étant qu’un transport de la poche du travailleur dans celle du capitaliste.” (Ibidem pp. 116-117) 243. “Ainsi le même travail paraîtra ou productif ou non productif, selon l’emploi subséquent de l’objet auquel on l’a appliqué. Si mon cuisinier, par exemple, fait une tarte que je mange sur-le-champ, c'est un ouvrier non productif, et sa besogne un travail également stérile, parce que ce Service a péri aussitôt qu’il a été rendu. Mais ce même travail se fait-il dans la boutique d’un pâtissier, dès-lors il devient productif...” (Ibidem p. 110) 243. “Cette distinction extraordinaire, fondée sur la simple durée des Services, range parmi les travailleurs non productifs, des personnes occupées aux plus importantes fonctions de la société. Le souverain, les ministres de la religion, les magistrats, les défenseurs de l’État, tous ces hommes, sans excepter ceux dont l'habileté... conserve la santé ou forme l’éducation des citoyens, tous ces hommes sont réputés travailleurs non productifs.” (Ibidem pp. 110-111) 243. “...les ecclésiastiques, les gens de loi, les médecins et les gens de lettres de toute espèce, ainsi que les comédiens, les farceurs, les musiciens, les chanteurs, les danseurs de l’opéra, etc." (Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations.” Traduction nouvelle... par Germain Garnier, t. II, París 1802, p. 313) 243. "Si Ton veut que la valeur vénale soit la base de la richesse, il est inutile d’entrer dans de longs raisonnemens pour démontrer les erreurs de cette doctrine. Rien n'en prouve mieux la fausseté que l’estime, que les hommes font de ces Services, à en juger par le prix qu’ils y mettent" (comte de Lauderdale “Recherches sur la nature et l’origine de la richesse publique...” Traduit de l’anglais par E. Lagentie de Lavaisse, París 1808, p. 111) 243. “Le travail du manufacturier se fixe et se réalise en quelque production commerçable... Ni le travail du domestique, ni celui du capital circulant ne forment naturellement une accumulation, un fonds qui puisse se transmettre pour une valeur déterminée. Le profit qu’ils donnent provient également de ce qu’ils épargnent le travail du maître ou du possesseur. Ils ont des effets tellement semblables, que ce qui a fait juger l’un non productif, a dû donner de l’autre la même opinion.” (Ibidem pp. 144-145)

244. “...refuse aux résultats de ces industries le nom de produits. Il donne au travail auquel elles se livrent le nom l’improductif...” (Jean-Baptiste Say “Traité d’économie politique”. Troisième édition, t. I, París 1817, p. 117) 244. ‘‘La protection, la tranquillité, la défense de la chose publique [...] résultat du travail d’une année...” (Adam Smith ‘‘Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations.” Traduction nouvelle... par Germain Garnier, t. II, Paris 1802, p. 313) 244. ‘‘En général, ses Services périssent à l’instant même où il les rend...”214 (Ibidem p. 312) 244. ‘‘Des produits immatériel, ou des valeurs qui sont consommées au moment de leur production.” (Jean-Baptiste Say “Traité d’économie politique...". Troisième édition, t. I, Paris 1817, p. 116) 244. "...qu’ils ne servent point à augmenter le capital national. Une nation où il se trouverait une foule de musiciens, de prêtres, d’employés, pourrait être une nation fort divertie, bien endoctrinée, et admirablement bien administrée, mais voilà tout. Son capital ne recevrait de tout le travail de ces hommes industrieux aucun accroissement direct, parce que leurs produits seraient consommés à mesure qu’ils seraient créés.” (Ibidem p. 119) 244. "Il est [...] impossible d’admettre l’opinion de M. Garnier, qui conclut de ce que le travail des médecins, des gens de loi et autres personnes semblables, est productif, qu’il est aussi avantageux h une nation de le multiplier que tout autre.” (Ibidem p. 120) 245. "Il en est de cela comme de la main-d’oeuvre qu’on répandrait sur un produit par-dcli ce qui est nécessaire pour l’exécuter.” (Ibidem p. 120) 245. "Le travail productif de produits immatériels n’est productif, comme tout autre travail, que jusqu’au point où il augmente l’utilité, et par-là la valeur d'un produit: au-delà de ce point, c’est un travail purement improductif.” (Ibidem p. 120) 245. “Le défaut d’écoulement de plusieurs produits vient de la rareté de plusieurs autres.” (Ibidem p. 438) 246. “...tout travail utile est réellement productif, et [...] toute la classe laborieuse de la société mérite également le nom de productive.” (Destutt de Tracy “Élémens d’idéologie, IV-e et V-e parties. Traité de la

214 Redactado así en el manuscrito: “...ouvrage —en général— s’évanouissent, périssent à l’instant même ou ils sont rendus, au moment même de leur production."

volonté et de ses effets”, Paris 1826, p. 87) 246. “...la classe laborieuse et directement productive de toutes nos richesses...” (Ibidem p. 88) 247. "La vraie classe stérile est celle des oisifs, qui ne font rien que vivre ce que l’on appelle noblement, du produit de travaux exécutés avant eux, soit que ces produits soient réalisés en fonds de terre qu’ils afferment, c'es-à-dire qu’ils louent un travailleur, soit qu’ils consistent en argent ou effets qu’ils prêtent moyennant rétribution, ce qui est encore louer. Ceux-là sont les vrais frelons de la ruche (fruges consumere nati)...” (Ibidem p. 87) 247. "...ne peuvent dépenser que leur revenu. S’ils entament leurs fonds rien ne les remplace; et leur consommation momentanément exagérée cesse pour toujours." (Ibidem p. 237) 247. "Ce revenu n’est... qu’un prélèvement qui se fait sur les produits de 1‘activité des citoyens industrieux...” (Ibidem p. 236) 247. “...puisque les hommes à qui il appartient sont oisifs, il est manifesté qu’ils ne dirigent aucun travail productif. Tous les travailleurs qu’ils soldent sont uniquement destinés à leur procurer des jouissances. Sans doute ces jouissances sont de différens gentes... les dépenses de toute cette classe d'hommes... alimentent une nombreuse population qu’elles font subsistes, mais dont le travail est complétement stérile... quelquesunes qui soient215 plus ou moins fructueuses, comme par exemple, la construction d’une maison [...j, l'amélioration d'un fonds de terre; mais ce sont de cas particuliers qui font216 [...] momentanément [...]217 du travail productif. à ces légères exceptions-h près, toute la consommation de cette espèce de capitalistes est absolument en puré perte sous le rapport de la reproduction, et autant de diminué sur les richesses acquises.” (Ibidem p. 236)

247. "...pour trouver la formation de ces revenus il faut toujours remonter jusqu’à des capitalistes industrieux.” (Ibidem p. 237, note) 248. “...comprend tous les entrepreneurs d’une industrie quelconque, c’est-hdire tous les hommes qui ayant des capitaux [...] emploient leur talent et leur travail à les faites valoir eux-mêmes au lieu de les louer à d’autres, et qui par conséquent ne vivent ni de salaires ni de revenus mais de

215 En el manuscrito: “Einige dieser dépenses IrOnnen”. 216 En el manuscrito: “Aber dies Ausnahmen, wodurch sie werden”. 217 En el manuscrito: “directeurs”.

profits.” (Ibidem p. 237) 248. “Ils ont... entre les mains presque toutes les richesses de la société... ce n’est pas seulement la rente de ces richesses qu’ils dépensent annuellement, mais bien le fonds lui-même, et quelquefois plusieurs fois dans l'année, quand la marche du commerce est assez rapide pour que cela se puisse. Car comme en leur qualité d’hommes industrieux ils ne font aucune dépense que pour qu'elle leur rentre avec profit, plus ils en peuvent faire qui remplisse cette condition, plus leurs bénéfices sont grands.” (Ibidem pp. 237-238) 248. “Au total [...] médiocre, car les hommes industrieux sont ordinairement modestes... n’est rien moins que définitive; elle leur rentre avec profits... consommation personelle [...], mais encore... la rente des terres et de l’argent qu’ils tiennent des capitalistes oisifs..” (Ibidem p. 238) 249. “...les revenus des riches oisifs ne sont que des rentes prélevées sur l’industrie; c’est l’industrie seule qui les fait naitre.” (Ibidem p. 248) 249. “...prennent è rente leurs terres, leurs maisons et leur argent, et ils s’en servent de manière á en tirer des profits supéríeurs à cette rente.” (Ibidem p. 237) 249. “...le scul revenu de ces oisifs et le scul fonds de leurs dépenses annuelles.” (Ibidem p. 238) 249. “Ceux-là n’ont d’autre trésor que leur travail de tous les jours. Ce travail leur procure des salaires... Mais sur quoi sont pris ces salaires ? il est évident que c’est sur les propriétés de ceux à qui les salariés vendent leur travail, c’est-à-dire sur des fonds qui sont d’avance en leur possession, et qui ne sont autre chose que les produits accumulés de travaux antérieurement exécutés. Il suit de lá que la consommation que paient ces richesses est bien la consommation des salariés, en ce sens que ce sont eux qu’elle substante, mais qu’au fond ce ne sont pas eux qui la paient, ou du moins qu’ils ne la paient qu’avec les fonds existans d’avance entre les mains de ceux qui les emploient [...]. Leur consommation doit donc être regardée comme faite par ceux qui les soudoient [...]. Ils ne font que recevoir d’une main et rendre de l’autre... il faut [...] considérer non-seulement tout ce qu’ils dépensent mais même la totalité de ce qu’ils reçoivent, comme la dépense réelle et la consommation propre de ceux qui achètent leur travail. Cela est si vrai que pour voir si cette consommation est plus ou moins destructive de la richesse acquise, ou même si elle tend à l’augmenter... tout dépend

de savoir quel usage font les capitalistes du travail qu’ils achètent." (Ibidem pp. 234-235) 249. "On me demandera comment ces entrepreneurs d’industrie peuvent faire de si grands profits, et de qui ils peuvent les tirer ? Je réponds que c’est en vendant tout ce qu’ils produisent plus cher que cela ne leur a coflté à produire...” [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 485.] 250. "...Ils le vendent 1º à eux-mêmes pour toute la partie de leur consommation destinée à la satisfaction de leurs besoins, laquelle ils paient avec une portion de leurs profits; 2º aux salariés, tant ceux qu’ils soldent que ceux que soldent les capitalistes oisifs, desquels salariés ils retirent par ce moyen la totalité de leurs sabires, à cela près des petites économies qu'ils peuvent taire; 3º aux capitalistes oisifs qui les paient avec la partie de leur revenu qu’ils n’ont pas déjà donnée aux salariés qu’ils emploient directement, en sorte que tonte la rente qu'ils leur desservent annuellement leur revient par un de ces côtés ou par l’autre.” (Ibidem p. 239) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, pp. 485-486.]

250. “...vendant218 tout ce qu’ils produisent plus cher que cela ne leur a coüté ó produire...” (Ibidem p. 239) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 485.] 250. ‘‘...la consommation propre de ceux qui achètent leur travail.’’ (Ibidem p. 235) 250. “...retirent [...] la totalité de leurs salaires...” (Ibidem p. 239) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 487.] 250. “Ils219 ne font que recevoir d’une main et rendre de l’autre.” (Ibidem p. 235) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital t. II, Berlín 1955, p. 493.] 252. “...capitalistes oisifs qui les paient avec la partie220 de leur revenu qu'ils n’ont pas déjà donnée aux salariés qu'ils emploient directement, en sorte que toute la rente qu'ils leur desservent annuellement leur revient par un de ces côtes ou par l’autre." (Ibidem p. 239) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 486.] 254. “Mais, me dira-t-on, si cela est et si les entrepreneurs d’industrie

218 En el manuscrito aquí entra: "à eux-mêmes”. 219 En el manuscrito: "salariés”. 220 En el manuscrito: “portion”.

recueillent en effet chaque année plus qu’ils n’ont semé, ils devraient en très-peu de temps avoir attiré 1 eux toute la fortune publique, et bientót il ne devrait plus rester dans un état que des salariés sans avances et des capitalistes entrepreneurs. Cela est vraí, et les choses seraient ainsi effectivement, si les entrepreneurs ou leurs héritiers ne prenaient le partí de se reposer 1 mesure qu'ils se sont enrichis, et n’allaient ainsi continuellement recruter la classe des capitalistes oisifs; et même malgré cette émigration fréquente, il arrive encore que quand l’industrie a agi pendant quelques temps dans un pays sans de trop grandes perturbations, ses capitaux se sont toujours augmentés non-seulement en raison de l’accroissement de la richesse totale, mais encore dans une bien plus grande proportion... On pourrait ajouter que cet effet serait bien plus sensible encore sans les prélèvements immenses que tous les gouvernemens font chaque année sur la classe industrieuse par la voie des impôts...” (Ibidem pp. 240-241) 254. “...il n’y a qu’i voir dans toute l’Europe combien ils étaient faibles il y a trois ou quatres siècles, en comparaison des richesses immenses de tous les hommes puissans, et combien ils sont aujourd’hui multipliés et accrus, tandis que les autres sont diminuées.” (Ibidem p. 241) 255. ‘‘...doit [...] être regardée comme faite par ceux qui les soudoient.” (Ibidem p. 235) 255. ‘‘...clarté... manière de considérer la consommation de nos richesses... répand sur toute la marche de la société. D’où vient cet accord et cette lucidité ? de ce que nous avons r en centré la vérité. Cela rapelle l’effet de ces miroirs où les objets se peignent nettement et dans leurs justes proportions quand on est placé dans le221 vrai point de vue, et où tout paraît confus et désuni quand on est trop près ou trop loin.” (Ibidem pp. 242-243) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 494.] 256. “D’o viennent à ces hommes oisifs leurs revenus ? [N’est-ce pas de la rente que leur paient sur leurs profits ceux qui font travailler leurs capitaux, c’est-h-dire ceux qui avec leurs fonds salarient du travail qui produit plus qu’il ne coúte, en un mot les hommes industrieux ?” (Ibídem p. 246) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 492.] 256. “Ce sont ceux-là [...] nourissent réellement même les salariés

221 En el manuscrito: "leur”.

qu’emploient les autres.” (Ibidem p. 246) (Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 492.]’

256. “C’est donc toujours jusqu’á ceux-là qu’il faut remontes pour trouver la source de toute richesse.” (Ibidem p. 246) (Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. II, Berlín 1955, p. 492.] 256. "Avec le temps, des richesses se sont accumulées en plus ou moins grande quantité, parce que le résultat des travaux antérieurs n’a pas été entièrement consommé atissitôt que produit. Des possesseurs de ces richesses, les uns se contentent d’entirer une rente et de la manger. Ce sont ceux que nous avons appelés oisifs. Les autres plus actifs font travailler leurs propres fonds et ceux qu’ils louent. Ils les emploient ó solder du travail qui les reproduit avec profit. Avec ce profit ils paient leur propre consommation et défraient celle des autres. Par ces consommations-là même leurs fonds leur reviennent un peu accrus, et ils recommencent. Voilà ce qui constitue la circulation.” (Ibidem pp. 246-247) 257. “...ceux qui vivent de profits [...] alimentent tous les autres et [...] seuls augmentent la fortune publique et créent tous nos moyens de jouissance. Cela doit être puisque le travail est la source de toute richesse, et puisqu’eux seuls donnent une direction utile au travail actuel, en faisant un usa ge utile du travail accumulé." (Ibidem p. 242) 257. ‘‘...une direction utile au travail actuel... un usage utile du travail accumulé.” (Ibidem p. 242) 257. “...nos facultés sont notre seule richesse originaire [...] notre travail [...] produit toutes les autres, et [...] tout travail bien dirigé est productif..." (Ibidem p. 243) 257. “...alimentent tous les autres; et qui seuls augmentent la fortune publique et créent tous nos moyens de jouissance.” (Ibidem p. 242) 257. “Si l’économie augmente la masse générale des capitaux et si la prodigalité la diminue, la conduite de ceux qui dépensent tout juste leur revenu, sans rien amasser ni sans entamer leurs fonds, ne 1’augmente ni ne la diminue. Avec cela il y a certaines maniéres de dépenser, qui semblent contríbuer plus que d'autres ó l’accroissement de l’opulence générale.” (Adam Smith "Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations.” Traduction nouvelle... par Germain Garnier, t. II, París 1802, p. 345) 258. "Si la consommation est fort différente suivant l’espèce de

consommateur, elle varié aussi suivant la nature des choses consommées. Toutes représentent bien du travail, mais sa valeur est fixée plus solidement dans les unes que dans les autres. On peut avoir pris autant de peine pour fabriquer un feu d’'artifice que Sour trouver et tailler un diamant, et par conséquent l’un peut avoir autant e valeur que l’autre. Mais quand j'aurai acheté, payé et employé l’un et l’autre, au bout d’une demi-heure il ne me restera rien du premier, et le second pourra être encore la ressource de mes petits-enfants dans un siècle... Il en est de même de ce que l’on appelle les produits immatériels. Une découverte est d’une utilité éternelle. Un ouvrage d’esprit, un tableau sont encore d’une utilité plus ou moins durable, tandis que celle d’un bal, d’un concert, d’un spectacle est instantanée et disparaît aussitôt. On en peut dire autant des Services personnels des médecins, des avocats, des soldats, des domestiques, et généralement de tout ce que l’on appelle des employés. Leur utilité est celle du moment du besoin... la consommation la plus ruineuse est la plus prompte, puisque c’est celle qui détroit le plus de travail dans le même temps, ou une égale quantité de travail en moins de temps; en comparaison de celle-Ji, celle qui est plus lente est une espèce de thésaurisation puisqu’elle lause è des temps à venir la jouissance d’une partie des sacrifices actuels... chacun sait qu’il est plus économique d'avoir pour le même prix un habit qui dure trois ans que d'en avoir un poreil qui ne dure que trois mois.” (Destutt de Tracy “Élémens d’idéologie. IV-e et V-e parties. Traité de la volonté et de ses effets”, París 1826, pp. 243-244) 260. "En raison des progrès de l’industrie et de ceux de la science, [...] chaque ouvrier peut produire chaque jour plus et beaucoup plus qu’il n’a besoin de consommer. Mais en même temps que son travail produit la richesse, la richesse, s’il était appelé à en jouir, le rendrait peu propre au travail..." (J.-C.-L. Simonde de Sismondi "Nouveaux principes d’économie politique...”, t I, París 1827, p. 85) 260. “...un peuple frugal et labourieux emplois son activité à satisfaire aux demandes d’une nation, riche et adonnée au luxe." (William Paley “Principes de philosophie morale et politique", traduit de l’anglais... par J.-L.-S. Vincent, t. II, París 1817)

260 “Ils posent en principe général que la consommation est la cause de la production, (...) qu’ainsi ií est bon qu’elle soit [très-]forte. Ils affirment que c’est lá ce qui met une grande différence entre l’économie publique

et l’économie privée.” (Destutt de Tracy “Elémens d’ideologie. IV-e et V-e parties. Traité de la volonté et de ses effets”, París 1826, pp. 249250) 261. “...les nations pauvres, c’est là où le peuple est à son aise; et les nations riches, c’est là où à est ordinairement pauvre.” (Ibidem p. 231) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. I, Berlín 1955, p. 683.) 261. “...biens internes ou les élémens de la civilisation...” (Henri Storch “Cours d’économie politique..." par J.-B. Say, t. III, Paris 1823, p. 217) 261. “Il est évident que l’homme ne parvient jamais à produire des richesses qu’autant qu’il est pourvu des biens internes, c'est-á-dire qu’autant qu’il a développé ses facultés physiques, intellectuelles et morales, ce qui suppose les moyens de leur développement, tels que les institutions sociales, etc. Ainsi, plus un peuple est civilisé, plus sa richesse nationale peut s’accroître.”) íbidem, t. I, p. 136) 261. "Smith... exclut des travaux productifs tous ceux qui ne cooperent pas directement à la production des richesses; mais aussi il ne considère que la richesse nationale... n'avoir pas distingué les valeurs immatérielles des richesses." (Ibidem, t. III, p. 218) 263. "...que font ses critiques ?222 Loin d’établir cette distinction, ils achèvent de confondre des deux espéces de valeurs si évidemment différentes.” (Ibidem p. 218)' 263. “En regardant le travail immatériel comme productif, ils le supposent productif en richesses, c'est-á-dire en valeurs matérielles et échangeables: et il ne l’est qu’en valeurs immatérielles et directes: ils admettent223 que les produits du travail immatériel sont soumis aux mimes lois que ceux du travail matériel: et cependant les premiers se régissent par d’autres principes que les seconds.” (Ibidem p. 218) 263. "De ce que les biens internes sont en partie le produit des Services, on en a conclu qu’ils n'avaient pas plus de durée que les Services mimes, et qu’ils étaient nécessairement consommés à mesure qu’ils étaint produits.” (Ibidem p. 234) 263. “...les biens primitifs, loin d'être détruits par l'usage qu’on en fait, s’étendent et s’accroissent par l'exercice, de sorte que la consommation même en augmente la valeur.” (Ibidem p. 236)

222 En el manuscrito: “Was machen Smiths Kritiker ?”. 223 En el manuscrito: “soumettent".

263. “...les biens internes sont susceptibles d’être accumulés comme les richesses, et de former des capitaux qu’on peut employer à la reproduction...’’ (Ibidem p. 236) 263. “...l’industrie doit être divisée et ses produits doivent être accumulés avant qu’on puisse songer à divises le travail immatériel.” (Ibidem p. 241) 263. ‘...la production des biens internes, loin de diminuer la richesse nationale par la consomation des produits matériels qu’elle exige, est au contraire un puissant moyen de l’augmenter; comme la production des richesses, à son tour, est un moyen également puissant d’augmenter la civilisation.” (Ibidem p. 517) 263. “...c’est l’équilibre des deux genres de production qui fait avancer la prospérité nationale.” (Ibidem p. 521) 264. "Selon Smith, le législateur des Hébreux fut un travailleur improductif.” (N.-W. Senior "Principes fondamentaux de l’économie politique... tirés... par le c-te Jean Arrivabene”, Paris 1836, p. 198) 265. “...le médecin qui, par une ordonnance, guérit un enfant malade et lui assure ainsi la vie pour de longues années, ne produit-il pas un résultat durable ?” (Ibidem p. 198) 265. “Les Hollandais, en s'opposant à la tyrannie des Espagnols, ou les Anglais se révoltant centre une tyrannie qui menaçait d’être encore plus terrible, ont-ils produit des résultats temporaires ?” (Ibidem p. 198) 265. “Il y a des pays où on ne peut absolument pas cultives la terre, si on n’est pas protégé par des soldats. Eh bien! suivant la classification de Smith, la récolte n’est pas produite par l’association du travail de l’homme qui conduit la charrue et de celui qui se tient à son côte l’arme à la main: selon lui, le laboureur seul est un travailleur productif, et le soin du soldat est improductif." (Ibidem p. 202)

266. “If the soldier, for example, be termed a productive labourer because his labout is subservient to production, the productive labourer migth, by the same rule, lay claim to military honours; as it is certain that without bis assistance no army could ever take the field to figth battles or to gain victories.” (David Buchanan “Observations on the Subjects treated of in Dr. Smith’s Inquiry...,” Edinburgh 1814, p. 132) 266. “La richesse d'une nation ne dépend pas d’une proportion numérique entre ceux qui produisent des Services et ceux qui produisent des valeurs, mais de cette proportion entre eux, qui est la plus propre à

rendre plus efficace le travail de chacun.” (N.-W. Sénior “Principes fondamentaux de l’économie politique... tirés... par le c-te Jean Arrivabene”, Paris 1836, p. 204) 268. “Il semble, en vérité, que dans ce cas-ci l’attention de Smith a été absorbée tout entière par la condition des grands propriétaires, les seuls auxquels ses observations sur les classes improductives puissent généralement être appliquées. Je ne sais me rendre autrement compte de sa supposition, que le capital n’est employé qu’á entretenir les travailleurs productifs, tandis que les improductifs vivent du revenu. Le plus grand nombre de ceux qu’il appelle par excelence improductifs, les précepteurs, ceux qui gouvernent l’État, sont entretenus aux dépens du capital, c’est-á-dire au moyen de ce qui est dépensé d’avance pour la reproduction..." (Ibidem pp. 204-205) 268. “M. Storch [...] se trompe, sans aucun doute, lorsqu’il établit formellement que ces résultats font partie du revenu de ceux qui les possèdent, comme les autres objets qui ont de la valeur, et qu’ils sont de même échangeables. S’il en était ainsi, si le goùt, la moralité, la religion, étaient réellement des objets que l’on pût acheter, la richesse aurait une importance bien autre que celle que les économistes... lui donnent Ce que nous achetons, ce n’est point la santé, le savoir ou la piété. Le médecin, le prêtre, l’instituteur... ne peuvent produire que les instruments au moyen desquels, avec plus ou moins de certitude et de perfection, ces résultats ultérieures seront produits... si dans chaque cas particulier les moyens les plus propres pour obtenir du succès ont été employés, le producteur de ces moyens a droit à une récompense, lors même qu’il n’aurait pas réussi ou qu’il n’aurait pas produit les résultats auxquels on s’attendait. L’échange est complet aussitót que le conseil ou la leçon a été donnée et qu’on en a reçu le salaire.” (Ibidem pp. 288-289) 269. “...la consommation productive et la consommation improductive." (Ibidem p. 206) 269. "Les moyens indirects [...] est tout ce qui favorise la production, tout ce qui tend à faite disparaître un obstacle, à la rendre plus active, plus prompte, plus facile.” (P. Rossi “Cours d’économie politique… Bruxelles 1842, p. 272) 269. “Il y a des moyens de production directs et des moyens indirects. C’est dire qu’il est des moyens qui sont une cause sine qua non de l’effet dont

il s'agit, des forces qui font cette production. Il y en a d’autres qui contribuent à la production, mais ne la feraient pas. Les premiers peuvent agir même seuls, les autres ne peuvent qu'aider les premiers à produire.” (Ibidem p. 268) 269. “...tout le travail gouvernemental est un moyen indirect de production... Il faut bien que celui qui a fabriqué ce chapeau reconnaisse que le gendarme qui passe dans la rué, que le juge qui siège dans son tribunal, que le geôlier qui reçoit un malfaiteur et le garde en prison, que l’armée qui défend la frontière contre les invasions de l’ennemi contribuent a la production.” (Ibidem p. 272) 270. "Parmi les acheteurs, les uns achètent des produits ou du travail pour les consommés eux-mêmes directement; d’autres ne les achètent que pour vendre les nouveaux produits qu’ils obtiennent au moyen des produits et du travail qu’ils ont acquis.” (Ibidem p. 275-276) 270. “Le travail de mon domestique est improductif pour moi: admettons-le pour un instant; est-il improductif pour lui ?” (Ibidem p. 276)

270. “...emploie une forcé, [...] l'applique selon un certain mode, (...) produit un résultat qui satisfait un besoin de l’homme.” (Ibidem p. 275) 271. “Une seconde (...) erreur a été de ne pas distinguer la production directe et la production indirecte... (Ibidem p. 276) 271. "Si elle224 est presque impossible, n’est-il pas évident que ce travail y contribue, si ce n’est par un concours direct et matériel, du moins par une action indirecte dont on ne peut pas ne pas tenir compte ?” (Ibidem p. 276) 271. "On n'a pas soigneusement distingué les trois taits principaux du phénomène de la production: la forcé ou moyen productif, l’application de cette force, le résultat.” (Ibidem p. 276) 271. "II es trouve encore des personnes, gens de la vieille roche, qui n’entendent pas les dioses ainsi. Ils font venir chez eux un ouvrier et lui donnent à faite telle ou telle pièce d’habillement, en lui fournissant l'étoffe et tout ce qui est nécessaire à ce travail. Qu’achètent-ils, ceux-là ? Ils achètent una force, un moyen qui produira des résultats quelconques à leurs périls et risques... l'objet du contrat, c’est l’achat d’une forcé.” (Ibidem p. 276) 271. "...vous engagez un domestique, vous louez un homme, vous achetez une

224 En el manuscrito: "Si la production”.

forcé. Que fera cet homme ? II fera mille choses diverses (...) aux résultats de son travail, ils dépendront de l’usage que vous ferez de cette forcé.” (Ibidem p. 276) [Marx compendía en sus propias palabras la idea desarrollada por Rossi.) 271. “...acheter ou de louer... una application déterminée de cette225 force... vous n'achetez pas (...) un produit, vous n’achetez pas le résultat que vous avez en vue. La plaidoyer fera-t-il gagner votre procés ? Qui le sait ?226 Ce qu'il y a de certain, ce qui se passe entre vous et votre avocat, c'est que, pour une certaine valeur, il ira tel jour, en te] endroit, porter la parole pour vous, faite, dans votre intérêt, une application de ses forcea intellectuelles..." (Ibidem p. 276) 272. «...je suis loin de ne voir des producteurs que dans ceux qui passent leur vie à faire de la toile de coton ou des souliers. J’honore le travail que qu’il soit... mais ce respect ne doit pas être le privilège exclusif du travailleur manuel." (Ibidem p. 273) 272. "C'est ainsi que dans les échanges on fixe son attention sur l’un ou (...) l’autre des trois faits principaux de la production. Mais ces diverses formes de l’échange peuvent-elles enlever à certains produits le caractère de richesse et aux efforts d’une classe de producteurs la qualité de travaux productifs ? Évidemment, il n’est entre ces idées aucune liaison propre è légitimer une pareille déduction. Parce qu’au lien d’acheter le résultat, j’achète la forcé nécessaire pour le produire, l’action de [...] force ne sera (...) productive et le produit ne sera pas richesse ? Reprenons l’exemple du tailleur. Qu’on achète d'un tailleur des vêtements tous confectionnés, ou qu’on les obtienne d’un ouvrier tailleur auquel on fournit la matière et un salaire, toujours est-ü que, quant aux résultats, les deux faits sont parfaitement semblables. Nul ne dira que le premier es un travail productif et le second un travail improductif; seulement, dans le second cas, celui qui désirait un habit a été son propre entrepreneur. Or, entre l’ouvrier tailleur que vous avez pris chez vous et votre domestique, quelle différence y a-t-il sous le rapport des forces productives ? Aucune." (Ibidem p. 277) 274. "Quand Smith a dit qu’il ne restait rien du travail du domestique, i! s’est trompé, disons-le, au-delà de ce qu’il était permis à Adam Smith de se tromper. Un fabricant dirige lui-même une vaste manufacture qui exige

225 En el manuscrito: "d’une”. 226 En el manuscrito: “Das Plädoyer des Advokaten mag mich den Prozeß gewinnen machen oder nicht".

une surveillance trèsactive et très-laborieuse... Ce même homme, ne voulant pas autour de lui des ouvriers improductifs, n'a point de domestiques. Il est donc forcé de se servir lui-même... que devient son travail productif pendant le temps qu’il doit consacrer à ce prétendu travail improductif ? N’est-il pas évident que vos gens font un ouvrage qui vous donne les moyens de vous livrer à un travail plus approprié à vos facultés ? Dès lors, comment dire qu’il ne reste pas de traces de leur service ? II reste tout ce que vous faites et que vous ne pourriez pas faire si vous n’étiez pas remplacé par eux dans le Service de votre personne et de votre maison.” (Ibidem p. 277)

275. "Le chanteur (on insiste), quand il a fini de chanter, ne nous laisse rien. — II nous laisse un souvenir ! Quand vous avez bu du vin de Champagne, que restet-il ?... Que la consommation suive ou non de près le fait de la production, qu’elle s’accomplisse plus ou moins rapidement, les résultats économiques pourront être divers, mais le fait de la consommation, quel qu’il soit, ne peut ôter au produit la qualité de richesse. Il est des produits immatériels qui sont de plus longue durée que certains produits matériels. Un palais dure longtemps, mais l’Iliade est une source des plaisirs encore plus durables.” (Ibidem p. 277278) 276. “...hard and hunger-bitten economy..." (Thomas Chalmers "On Political Economy, in Connexion with the Moral State and Moral Prospecta of Society,” second edition, Glasgow, Edinburgh, Dublin and London 1832, p. 261) 276. "... distinction seems to be nugatory [...]; and withal, mischievous in application.” í Ibidem p. 344) 276. "We have entered at so much length into this argument, because we think the political economy of our days bears a hard and hostile aspect towards an ecclesiastical establishment; and we have no doubt, that to this, the hurtful definition227 of Smith has largely (...) contributed.” (Ibidem p. 346) 277. “It is the highest impertinence and presumption, therefore, in king and ministers, to pretend to watch over the œconomy of private people, and to restrain their expense, either by sumptuary laws, or by prohibiting the importation of foreign luxuries. They are themselves always, and

227 En el manuscrito: "distinction”.

without any exception, the greatest spendthrifts in the society. Let them look well after their own expense, and they may safely trust prívate people with theirs. If their own extravagance does not ruin the State, that of their subjects never will.” (Adam Smith "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations”... By I. R. McCulloch, vol. II, Edinburgh 1828, p. 122) 277. “The labour of some of the most respectable orden in the228 society is, like that of menial servants, unproductive of any value, and does not fix or realize itself in any permanent subject, or vendible commodity... The sovereign, for example, with all the officers both of justice and war who serve229 under him, the whole army and navy, are unproductive labourers. They are the servants of the public, and are maintained by a part of the annual produce of the industry of other people... In the same class must be ranked... churchmen, lawyers, physicians, men of letters of all kinds; players, buffoons, musicians, opera-singers, opera-dancers, etc.” (Ibidem pp. 94-95) 277. "Si les riches n'y dépensent pas beaucoup, les pauvres mourront de faim.” (Charles-Louis de Montesquieu "De l'esprit des lois”, t. IV, París 1820, p. 200) 278. "De telles occupations étaient censées ne convenir qu'í des esclaves, et on défendait aux citoyens de s'y adonner. Dans les États même où cette défense n’eût pas lien, tels que Athènes et Rome, le peuple était, par le fait, exclu de tous les métiers qui sont maintenant exercés, pour l’ordinaire, par la dernière classe des habitants des villes. Ces métiers, à Rome et à Athènes, étaient remplis par les esclaves des riches, qui les exerçaient pour le compte de leurs maîtres, et la richesse, la puissance et la protection de ceux-ci mettaient le pauvre libre, presque dans l’impossibilité de trouver le débit de son ouvrage, quand cet ouvrage venait en concurrence avec celui des esclaves du riche. Mais les esclaves sont rarement inventifs et les procédés les plus avantageux à l’industrie, ceux qui facilitent et abrègent le travail, soit en fait de machines, soit en fait d'arrangement et de distribution de tâches, ont tous été inventés par des hommes libres. Si même un esclave s’avisait de proposer quelque moyen de ce gente, le maître serait (...) disposé à regarder sa proposition comme suggérée par la paresse et par un désir d’épargner sa peine aux

228 En el manuscrito: "of’. 229 nel manuscrito: "are”.

dépens du maitre. Le pauvre esclave, au lieu de récompense, n'aurait vraisemblablement qu’une fort mauvaise réception à attendre, peut-être même quelque chátiment. Par conséquent, dans les manufactures qui vont par le muyen d’esclaves, d faut, en général, cmployer plus de travail pour exécuter la même quantité d’ouvrage, que dans celles qui vont par le mayen d’hommes libres. Par cette raison, l'ouvrage des manufactures de cette première espèce a dü, en général, être plus cher que celui des autres. M. de Montesquieu observe que les mines de la Hongrie, sans être plus riches que les mines de la Turquie de leur voisinage, ont toujours été exploitées à moins de frais, et par conséquent avec plus de profit. Les mines de la Turquie sont exploitées par des esclaves, et les oras de ces esclaves sont les seules machines que les Tures se soient jamais avisés d’y employer. Les mines de la Hongrie sont exploitées par des hommes libres qui font usage d’une grande quantité de machines pour faciliter et abréger leur travail. D’après le peu que nous connaissons des prix des ovrages de manufactures dans le tems des Grecs et des Romains, il parait que ceux du gente le plus fin étaient d’une cherté excessive.” (Adam Smith "Recherches sur la nature...” Trad. nouvelle... par G. Garnier, t. III, París 1802, pp. 549-551)

279. “M. Loche observe qu’il y a une distinction à faire entre l’argent et les autres biens-meubles. Tous les autres biens-meubles, dit-d, sont d’une nature si périssable, qu’il y a peu de fonds ü faire sur la richesse qui consiste dans ce genre de biens... L’argent, au contraire, est un ami solide... (Ibidem p. 5) 279. "Les marchandises consommables, dit-on, sont bientôt détruites, tandis que l’or et l’argent sont d’une nature plus durable, et que sans l’exportation continuelle qu’on en fait, ces métaux pourraient s’accumuler pendant plusieurs siècles de suite, de manière à augmenter incroyablement la richesse réelle d’un pays.” (Ibidem pp. 24-25) 280. "... fixes and realizes itself in some particular subject or vendible commodity, which lasts for some time at least after that labour is past. It is, as it were, a certain quantity of labour stocked and stored up to be employed, if necessary, upon some other occasion.” (Adam Smith “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations...’’ By J. R. McCulloch, vol. II, Edinburgh 1828, p. 94) 280. «... generally perish in the very instant of their performance, and

seldom leave any trace or value behind them, for which an equal quantity of Service could afterwards be procured." (Ibidem p. 94) 282. "Je vois une des classes de la société, dont la fortune doit toujours être i-peu- prés la même; j’en aperçois une autre dont la richesse augmente nécessairement: ainsi, le luxe, qui naît d’un rapport et d’une comparaison, a dû suivre le cours de ces disproportions, et devenir plus apparent avec la succession des années." (Necker “De L’administration des finances de la France”. In: Œuvres de Necker, t. II, Lausanne et París 1789, pp. 285-286) 283. "La classe de la société, dont le sort se trouve comme fixé par l’effet des loix sociales, est composée de tous ceux qui, vivant du travail de leurs mains, reçoivent impérieusement la loi des propriétaires, et sont forcés de se contenter d’un salarie proportionné aux simples nécessités de la vie: leur concurrence et l’urgente de leurs besoins, constituent leur état de dépendance; ces circonstances ne peuvent point changer.’’ (Ibidem p. 286) 283. “L’invention successive des instruments qui ont simplifié tous les arts méchaniques, a donc augmenté les richesses et le lot fortune230 des propriétaires; une partie de ces instruments, en diminuant les frais d’exploitation des fonds de terre, a rendu plus considérable le revenu dont les possesseurs de ces biens peuvent disposer; et une autre partie des découvertes du génie a tellement facilité [...] les travaux de l’industrie, que les hommes, au Services des dispensateurs des subsistances, ont pu dans un espace de tems égal, et pour la même rétribution, fabriques une plus grande quantité d’ouvrages de toute espèce.” (Ibidem p. 287) 283. “Supposons que dans le siècle dernier, il fallut cent mille ouvriers, pour exécuter ce qui se fait aujourd’hui avec quatre-vingt mille; les autres vingt mille se trouveroient dans la nécessité de s’adonner à des occupations différentes, pour obtenir des salaries; et les nouveaux ouvrages de main-d’ceuvre qui en résulteroient accrottroient les jouissances et le luxe des riches...” (Ibidem pp. 287-288)

283. “...car il ne faut point231 perdre de vue, que les rétributions assignées à tous les métiers qui n’exrgent point un talent distingué, sont toujours

230 En el manuscrito, en lugar de “et le lot fortune”: “et la fortune”. 231 En el manuscrito: "pas”.

proportionnées, au prix de la subsistance nécessaire à chaque ouvrier; ainsi la rapidité de l’exécution, quand la Science en est devenue commune, ne tourne point à l’avantage des hommes de travail, et il n’en résulte qu’une augmentation des moyens, pour satisfarie les goúts et les vanités, de ceux qui disposent des productions de la terre.” (Ibidem p. 288) 283. "Entre les différents biens de la nature que l’industrie des hommes façonne et modifie, il en est un grand nombre, dont la durée excède de beaucoup le terme commun de la vie: chaque génération a hérité d’une partie des travaux de la génération qui l’a précédée, et il s’est accumulé successivement, dans tous les pays, une plus grande quantité des productions des arts; et comme cette quantité, est oujours répartie entre les mains des propriétaires, la disproportion entre leurs jouissances, et celle de la classe nombreuse des citoyens, a dû nécessairement être plus considérable et plus remarquée.” (Ibidem p. 289) 283. "... l’accélération des travaux de l’industrie, qui a multiplié sur la terre les objets de faste et de somptuosité, le tems qui en a grossi l’accumulation, et les loix de la propriété, qui ont rassemblé ces biens dans une seule classe de la société... ces grandes sources du luxe eussent également existé, quelle qu’eut été la somme de numéraire...” (Ibidem p. 291) 284. “...dès que l’Artisan ou l’homme de campagne n’ont plus de réserve, ils ne peuvent plus disputer; il faut qu’ils travaillent aujourd’hui sous peine de mourir demain, et dans ce combat d’intérêt entre le Propriétaire et l’Ouvrier, l’un met au jeu sa vie et celle de sa famille, et l’autre un simple retard dans l’accroissement de son luxe." (Necker "Sur la législation et le commerce des grains” (1775). In: Œuvres de Necker, t. TV, Lausanne et París 1786, p. 63) 284. “La faculté de sjavoir et d’entendre est un don général de la Nature, mais il n’est développé que par l’instruction; si les propriétés étoient égales, chacun travaillerait modérément, et chacun sçauroit un peu, parce qu’il resterait à chacun une portion de tems à donner à l’étude et à la pensée; mais dans l’inégalité desfortunes,232 effet de Tordre social, l’instruction est interdite à tous les hommes nés sans propriétés; car toutes les subsistances étant entre les mains de la partie de la Nation qui possède l’argent ou les terres, et personne ne donnant rien pour rien; l’homme

232 En el manuscrito: “de la fortune”.

né sans autre ressource233 que sa forcé, est obligé de la consacrer au service des Propriétaires, dès le premier moment où elle se développe, et de continuer ainsi toute sa vie, depuis l’instant oü le Soleil se leve jusques à celui où cette forcé abattue a besoin d’être renouvellée par le sommeil.” (Ibidem p. 112) 284. “Est-il bien sûr enfin que cette inégalité de connaissances ne soit pas devenue nécessaire au maintien de toutes les inégalités sociales qui l’ont fait naître ?” (Ibidem p. 113) 284. “On commence par confondre l’importance du Propriétaire (fonction si facile è remplir) avec l’importance de la terre...” (Ibidem p. 126) 301. "La somme des créances hypothécaires d’après les auteurs les mieux informés, est de 12 milliards, quelques-uns la portent à 16 milliards [...]. Celle de créances chirographaires, au moins 6. La commandite, environ 2. [...] la dette publique, 8 milliards. Total. 28 milliards [...] Toutes ces dettes, notez ce point, proviennent d’argent prêté, ou censé l’avoir été, qui à 4 [...], à 5, [...] à 6, [...] á8, [...] a 12, et jusqu’é 15.234 Je prends pour moyenne de l’intérêt, en ce qui concerne les trois premières catégories, 6 pour 100:235 soit donc, sur 20 milliards, 1200 millions. — Ajoutez l’intérêt de la dette publique, environ 400 millions: en tout, 1600 millions d’intérêt annuel, pour un capital de 1 milliard.” ([Bastiat et Proudhon] “Gratuité du crédit. Discussion entre M. Fr. Bastiat et M. Proudhon”, París 1850, p. 152)

301. “La somme de numéraire, je ne dirai pas existant, mais circulant en France, y compris l’encaisse de la Banque, ne dépasse pas, suivant l'évaluation la plus commune, 1 milliard.” (Ibidem p. 151) 301. “L’échange conclu, l’argent redevient disponible, capable, par conséquent, de donner lieu à une nouvelle location... le capital-argent, d’échange en échange, revient toujours à sa source, il s’ensuit que la relocation, toujours faite par la même main, profite toujours au même personnage." (Ibidem pp. 153-154) 317. “Depuis l’origine du Monde il y eu trois grandes découvertes... La première, c’est l’invention de l’écriture... La seconde est l’invention de la monnaie... La troisième est le Tableau économique, le résultat des deux autres, qui en est le complément...” (Víctor de Riqueti Mirabeau

233 En el manuscrito: “reserve”. 234 En el manuscrito: “15 %”. 235 En el manuscrito, en lugar de "6 pour 100”: "6% »

“Tableau économique avec ses aplications” [1760]; [citado según]: Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes...” Trad. nouvelle... par Germain Garnier, t. III, Paris 1802, p. 540) 318. “Leurs travaux ont certainement rendu quelques Services à leur pays...” (Adam Smith “Recherches...” Trad. nouvelle... par G. Garnier, t. III, Paris 1802, p. 538) 319. “Dans nos pays policés,236 tous les éléments sont esclaves." ([Linguet] “Théorie des loix civiles...”, t. I, Londres 1767, p. 188) 319. "C’est ainsi que toute la nature captive a cessé d’offrir à ces enfants des ressources faciles pour le soutien de leur vie. 11 faut payer ses bienfaits par des fatigues assidues, et ses présents par des travaux opiniâtres.” (Ibidem p. 188) 320. “Le riche qui s’en est attribué la possession exclusive, ne consent qu’i ce prix à en remettre en commun la plus petite portion. Pour être admis à partager ses trésors, il faut s’employer à les augmenter." (Ibidem p. 189) 320. "Il faut donc renoncer à ces chimères de liberté...” (Ibidem p. 190) 320. "... consacrer une première usurpation pour en prévenir de nouvelles.” (Ibidem p. 192) 320. “...elles sont, en quelque sorte, une conspiration contre la plus nombreuse partie du gente humain.” (Ibidem p. 195) 320. “...c’est la société qui a produit les loix, et non les loix qui ont produit la société." (Ibidem p. 230) 320. “...la propriété leur soit237 antérieure.” (Ibidem p. 236) 320. "...des chasseurs accoutumés à vivre de sang, à se réunir par bandes, pour surprendre et terrasser plus aisément les bêtes dont ils se nourrissaient, et 1 se concerter pour en partager les dépouilles.” (Ibidem p. 279) 320. "...c’est chez les chasseurs qu’a dû se montrer la première apparence de société.” (Ibidem p. 278) 320. "...la vraie société s’est formée aux dépens des pasteurs ou agriculteurs, et a été fondée sur leur assujettissement.” (Ibidem p. 289) 320. “...cette dégradation d’une partie du gente humain, après avoir occasionné la société, a donné naissance aux loix.” (Ibidem p. 294) 320. “C’est l’impossibilité de vivre autrement, qui forcé nos journaliers à remuer la teste dont ils ne mangeront pas les fruits, et nos maçons à élever des édifices où ils ne logeront pas. C’est la misère qui les traîne

236 En el manuscrito: "civilisés”. 237 En el manuscrito: "est”.

sur ces marchés, où ils attendent des maitres qui veuillent bien leur faire la grâce de les acheter. C’est elle qui les réduit à se mettre aux genoux du riche, pour obtenir de lui la permission de lènrichir." (Ibidem p. 274) 320. “La violence a donc été la première occasion de la société, et la forcé son premier lien.” (Ibidem p. 302) 320. “Leur premier soin a été sans doute de se pourvoir de nourriture... le second a dú être de chercher à s’en pourvoir sans travail.” (Ibidem pp. 307-308) 320. “Or ils n’ont pu y parvenir qu’en s’appropriant le fruit du travail étranger.” (Ibidem p. 308) 320. "Les premiers Conquérans [...] ne se faisoient despotes que pour être impunément paresseux, et Rois, que pour avoir de quoi vivre: ce qui rétrécit et simplifie beaucoup... l’idée de la domination.” (Ibidem p. 309)

320. “...la société est née de la violence, et la propriété de l’usurpation." (Ibidem p. 347) 320. “...dès qu’íl y eut des maitres et des esclaves, la société fut formée...’’ (Ibidem p. 343) 320. “… dès l’origine, les deux soutiens de l’qnion civile furent d’une part l’esclavage de la plus grande partie des hommes, et de l’autre, celui de toutes les femmes... Ce fut aux dépens des trois quarts de ses membres que la société assura le bonheur, l'opulence, le repos du petit nombre de propriétaires qu'elle avoit seuls en vue.” (Ibidem p. 365) 321. "Il ne s’agit donc pas d’examiner si l’esclavage est contre la nature en ellemême, mais s’il est contre la nature de la société... il en est inséparable.” (Ibidem, t. II, p. 256) 321. "La société et la servitude avile sont nées ensemble.” (Ibidem p. 257) 321. "L’esclavage durable... le fondement indestructible des sociétés.” (Ibidem p. 347) 321. "II n’y a eu des hommes réduits à tenir leur subsistance de la libéralité d’un autre homme que quand celui-ci a été assez riche de leurs dépouilles pour pouvoir leur en rendre une petite portion. Sa prétendue générosité n’a pu être qu’une restitution de que/que partie des fruits de leurs travaux qu'il s'était appropriés.” (Ibidem p. 242) 321. “N’est-ce pas dans cette obligation de semer sans recueillir pour soi, de sacrifier son bien-être à celui d’un autre, de travailler sans espérance, que consiste la servitude. Sa véritable époque n’est-elle pas l’instant ou

il y eut des hommes que Ton put contraindre au travail à coups de fouet, sauf à leur donner quelques mesures d'avoine en les ramenant à l’écurie. C’est dans une société perfectionnée que les aliments paraissent au pauvre affamé un équivalent suffisant de sa liberté, mais dans une société qui commence cet échange inégal ferait horreur à des hommes libres. Ce n’est qu’i des captifs qu’on peut le proposcr. Ce n’est qu’après leur avoir ôté la jouissance de toutes leurs facultés qu’on peut le leur rendre nécessaire." (Ibidem pp. 244-245) 321. "L’essence de la société...est d’exempter le riche du travail; c’est de lui donner des nouveaux organes, des membres infatigables qui prennent sur eux toutes les opérations laborieuses dont il doit s’approprier Je fruit. Voilà le plan que l’esclavage lui permettait d’exécuter sans embarras. Il achetait les hommes qui devaient le servir.” (Ibidem p. 461) 321. "En supprimant la servitude, on n’a prétendu supprimer ni l'opulence ni ses avantages... il a [...] fallu que les choses restassent, au nom prts, dans le même état. Il a toujours fallu que la plus grande partie des hommes continuit de vivre ¿ la soldé et dans la dépendance de la plus petite qui s’est approprié tous les biens. La servitude s’est donc perpétuée sur la terre, mais sous un nom plus doux. Elle s’est décorée parmi nous du titre de domesticité.” (Ibidem p. 462) 321. “Les villes et les campagnes sont peuplées d’une autre espèce de domestiques plus répandus, plus útiles, plus laborieux, et connus sous le nom de journaliers, manouvriers, etc. Ils ne sont point déshonorés par les couleurs brillantes du luxe; ils gémissent sous les haillons dégoûtants qui font la livrée de l’indigence. Ils n’ont jamais de part à l’abondance dont leur travail est la source. La richesse semble leur faire grâce quand elle veut bien agréer les présente qu’ils lui font. C’est à eux d’être reconnaissants des Services qu’ils lui rendent. Elle leur prodigue le mépris le plus outrageant dans le temps où ils embrassent les genoux pour obtenir la permission de lui être utiles. Elle se fait prier pour l’accorder, et dans cet échange singulier d’une prodigalité réelle contre une bienfaisance imaginaire, la fierté, le dédain sont du côte de celui qui reçoit, et la bassesse, l’inquiétude, l’empressement du côté de celui qui donne. Ce sont U les domestiques qui ont vraiment remplacé les serfs parmi nous...” (Ibidem pp. 463-464) 321. "Il s’agit d’examiner quel est le gain effectif que lui a procure la suppression de l’esclavage. Je le dis avec autant de douleur que de

franchise: tout ce qu’ils ont gagné, c’est d’être à chaque instant238 tourmentés par la crainte de mourir de faim, malheur dont étoient du moins exempts leurs prédécesseurs dan» ce dernier rang de l’humanité.” (Ibidem p. 464)

321. "Il est libre, dites vous. Eh ! voilà son malheur. Il ne tient à personne: mais aussi personne ne tient à lui. Quand on en a besoin, on le loue au meilleur marché que l’on peut. La faible solde qu’on lui promet égale à peine le prix de sa subsistance pour la journée qu’il fournit en échange. On lui donne des surveillans pour l’obliger à remplir promptement sa tâche; on le presse; on l’aiguillonne de peur qu'une paresse industrieuse et excusable ne lui fasse cacher la moitié de sa vigueur; on craint que l’espoir de rester plus long-tems occupé au même ouvrage n’arréte ses bras et n’émousse ses outils. L’économie sordide qui le suit des yeux avec inquiétude l’accable de reproches au moindre relâche qu’il paraît se donner, et s’il prend un instant de repos, elle prétend qu’il la volé. A-til fini, on le renvoie comme on l’a pris, avec la plus froide indifférence, et sans s’embarasser si les vingt ou trente sois qu’il vient de gagner par une journée pénible suffiront à sa subsistance, en cas qu’il ne trouve pas à travailler le jour d’après.” (Ibidem pp. 466-467) 322. “Il est libre! C’est précisément de quoi je le plains. On l’en ménage beaucoup moins dans les travaux dans lesquels239 on l’applique. On en est plus hardi a prodiguer sa vie. L’esclave étoit précieux à son maltre en raison de l’argent qu’il lui avoit coûté. Mais le manouvrier ne coflte rien au riche volupteux que l’occupe. Du tems de la servitude, le sang des hommes avoit quelque prix. Ils valoient du moins la somme qu’on les vendoit au marché. Depuis qu’on ne les vend plus ils n’ont réellement aucune valeur intrinsèque. Dans una armée on estime bien moins un pionnier qu’un cheval de caisson, parce que le cheval est fort cher et qu’on a le pionnier pour rien. La suppression de l’esclavage a fait passer ces calculs de la guerre dans la vie commune; et depuis cette époque ü n’y a point de bourgeois à son aise qui ne suppute en ce gente comme le font les héros.” (Ibidem p. 467) 322. "Les journaliers naissent, croissent et s’élèvent pour le Service de l’opulence sans lui causer le moindre frais, comme le gibier qu’elle

238 En el manuscrito: "moment”. 239 En el manuscrito: "auxquels”.

massacre sur ses domaines. Il semble qu’elle ait réellement le secret dont se vantoit sans raison le malheureux Pompée. En frappant du pied la terre, elle en fait sortir des légions d’hommes laborieux qui se disputent l’honneur d’être à ses ordres: en disparoît-il quelqu’un parmi cette foule de mercenaires qui élèvent ses bâtiments, ou alignent ses jardins, la place qu’il a laissée vacante est un point invisible qui est sur le champ recouvert sans que penonne s’en mêle. On perd sans regret une goutte de l’eau d’une grande rivière, parce qu’il en survient sans cesse de nouveaux flots. Il en est de même des manouvriers; la facilité de les remplacer nourrit l’insensibilité du riche à leur égard.” (Ibidem p. 468) 322. “Ceux-ci, dit-on, n’ont point de maître... pur abus du mot. Qu’est-ce à dire ? Ils n’ont point de maltre: ils en ont un et le plus terrible, le plus impérieux des maîtres, c’est le besoin. Celui-là les asservit à la plus cruelle dépendance. Ils ne sont pas aux ordres d’un homme en particulier, mais à ceux de tous en général. Ce n’est point d’un seul tyran qu’ils ont à flatter les caprices, et à rechercher la bienveillance, ce qui borneroit la servitude, et la rendroit supportable. C’est de quiconque a de l’argent qu’üs deviennent les valets, ce qui donne à lenr esclavage une étendue et une rigueur infinie. S’ils ne se trouvent pas bien d’un maltre, dit-on, ils ont au moins la consolation de le lui dire, et le pouvoir d’en changer: les esclaves n’ont ni l’un ni l’autre. Ils sont donc plus malheureux. Quel sophisme ! songez-donc que le nombre de ceux qui font travailler est tris petit et que cèlui des travailleurs au contraire est immense.” (Ibidem pp. 470471) 323. “A quoi se réduit pour eux cette liberté apparente dont vous les avez investis ? Ils ne subsistent que du loyer de leurs bras. Il faut donc trouver à qui les louer ou mourir de faim. Est-ce là être libre ?” (Ibidem p. 472) 323. "...ce qu’il y a de plus terrible, c’est que la modicité même de cette paie est encore une raison pour la diminuer. Plus le journalier est pressé par le besoin, plus il se vend à bon marché. Plus sa nécessité est urgente, moins son travail est fructueux. Les despotes momentanés qu’il conjure en pleurant d’accepter ses services, ne rougissent pas de lui tâter, pour ainsi dire, le pouls, afin de s’assurer de ce qu’il lui reste encore de forces; c’est sur le degré de sa défaillance qu’ils règlent la rétribution qu’ils offrent. Plus ils le sentent prés de périr d'inanition, plus ils retranchent

de ce qui peut l’en préserver; et les barbares qu’ils sont lui donnent bien moins de quoi prolonger la vie que de quoi retarder la mort.” (Ibidem pp. 482483)

323. “...indépendance... est un des plus funestes fléaux qu’ait produits le raffinement des tems modernes. Il augmente l’opulence du riche, et l’indigence du pauvre. L’un épargne tout ce que l’autre depense. Ce n’est pas sur son superflu que celui-ci est forcé d’économiser c’est sur son nécessaire.” (Ibidem p. 483) 323. “...si l’on trouve aujourd’hui tant de facilités à entretenir ces prodigieuses armées qui se joignent au luxe pour achever d’exterminer la race humaine, on rien est redevable qu’A la suppression de l’esclavage... Ce n’est que depuis qu’il n’y a plus d’esclaves que la débauche et la mendicité forment des héros à cinq sois par jour.” (Ibidem pp. 484485) 323. “C’est celle que je trouve cent fois préférable, à toute autre façon d’être, pour les hommes réduits à gagner leur vie par un travail journalier.” (Ibidem p. 496) 323. "Leurs chaînes, tissues de la même matière, ne sont que diversement coloriées. Ici elles sont noires, et semblent massives: là elles ont une apparence moins triste, et paraissent plus évidées: pesez-les cependant avec impartialité, vous n’y trouverez aucune différence; les unes et les autres sont également fabriquées par la nécessité. Elles ont précisément le même poids, ou plutôt s’il y a quelques grains de plus d’un cété, c’est de celui qui annonce à l’exterieur plus de légèreté.” (Ibidem p. 510) 323. “Ne voyez-vous pas que l’obéissance, l’anéantissement, puisqu’il faut le dire, de cette nombreuse partie du troupeau fait l’opulence des bergers ?... Croyez-moi, pour son intérêt, pour le vôtre, et même pour le leur, laissez-les dans la persuasion où elles sont, que ce roquet qui les aboie, a plus de forcé à lui seul, qu’elles toutes ensemble. Laissez-les fuir stupidement au simple aspect de son ombre. Tout le monde y gagne. Vous en avez plus de facilité à les rassembler, pour vous approprier leurs toisons. Elles sont plus aisément garanties d’être dévorées par les loups. Ce n’est, il est vrai, que pour être mangées par les hommes. Mais enfin, c’est JA leur sort du moment qu’elles sont entrées dans une étable. Avant que de parler de les y soustraire, commencez par renverser l’étable, c’est-A-dire la société.” (Ibidem pp. 512-513) 327. “Arts of public use, as fortification, making of engines, and other Instruments of war; because they confer to defence, and victory, are

power; and though the true mother of them, be Science, namely the mathematics; yet, because they are brought into the light, by the hand of the artificer, they be esteemed, the midwife passing with the vulgar for the mother, as his issue.” (Thomas Hobbes “Leviathan...”. In: The English Works of Thomas Hobbes..., now first collected and edited by... Molesworth, vol. III, London 1839, p. 75) 327. "The value, or worth of a man, is as of all other things, his price; that is to say, so much as would be given for the use of his power...” (Ibidem p. 76) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. I, Berlin 1955, p. 178.] 327. “...a man’» labour also, is a commodity exchangeable for benefit, as well as any other thing..." (Ibidem p. 233) 327. "It is not enough, for a man to labour for the maintenance of his life; but also to fight, if need be, for the securing of his labour. They must either do as the Jews did after their return from captivity, in re-edifying the temple, build with one hand, and hold the sword in the other; or else they must hire others to fight for them.” (Ibidem p. 333) 328. “...for as much as there be more Males than Fernales in England... it were good for the Ministers to return to their Coelibat; or that none should be Ministers, whilst, they were240 married... And then our unmarried Parson migth live as well with half, as now with the whole of bis Benefice.” (William Petty “A Treatise of Taxes, and Contributions...”, London 1667, pp. 7-8)

328. “...a large proportion of these abo migth be retrenched, who properly and originally earn nothing from the Publick, being only a kind of Gamesters, that play with one another for the labours of the Poor; yielding of themselves no Fruit at all, otherwise than as Veins and Arteries, to distribute forth and back the blood and nutritive juyces of the Body Politick, namely, the product of Husbandry and Manufacture.” (Ibidem p. 10) 328. “...if the numerous Offices and Fees relating to the Government, Law, and Church; and if the number of Divines, Lawyers, Physicians, Merchants, and Retailers were also lessened, all which do receive great wages for little work donc to the Publick, with how much greater case would common expences be defrayed ?” (Ibidem p. 11)

240 En el manuscrito: "are”.

328. “...who (hall pay these men ? I answer, every body... I think’t is plain, they ought neither to be starved, nor hanged, nor given away..." (Ibidem p. 12) 328. “...in case there be no overplus...; ’t is fit to retrench a little from the delicacy of others feeding in quantity or quality...” (Ibidem pp. 12-13) 328. "...without expense of Foreign Commodities; [...]241 keep their minds to discipline and obedience, and their bodies to a patience of more profitable labours when need shall require it.” (Ibidem p. 13) 329. “...these Employments be [...]. The making or Bridges and Cawseys. The working in Mines...”242 (Ibidem pp. 11-12) 329. "Fewness of people, is real poverty; and a Nation wherein are eight Millions of people, are more than twice as rich as the same scope of Land wherein are but four...” (Ibidem p. 16) 329. “...Religion best flourisheth when the Priests are most mortified, as... the Law... best flourisheth when Lawyers have least to do.” (Ibidem p. 57) 329. "... not to breed more Church-men than the Benefices as they now stand shared out will receive...” (Ibidem p. 57) 329. “...it will not be safe to breed up 24000 Ministers...” (Ibidem p. 57) 329. "...which they cannot do more easily, than by perswading the people, that the twelve thousand Incumbents do poyson or starve their Souls, and misguide them in their way to Heaven...” (Ibidem p. 57) 329. “But before we talk too much of Rents, we should endeavour to explain the mysterious nature of them, with reference as well to Money, the Rent of which we call Usury; as to that of Lands and Houses...” (Ibidem p. 23) 329. "If a man can bring to London an ounce of Silver out of the Earth in Perú, in the same time that he can produce a Bushel of Com, then one is the natural price of the other; now if by reason of new and more easie Mines a man can get two ounces of Silver as easily as formerly he did one, then Com will be as cheap at ten shillings the Bushel, as it was before at five shillings caeteris paribus.” (Ibidem p. 31) (Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. I, Berlín 1955, p. 98.] 329. “...let the production of a Bushel of [...] Com be supposed of equal labour to that of producing an ounce of Silver.” (Ibidem p. 66)

241 En el manuscrito, en lugar de [...]: “to”. 242 En el manuscrito: "Am besten sie zum Bauen von Straßen, Brücken, Bergwerken etc. zu verwenden.”

330. “...real and not an imaginary way of computing the prices of Commodities...” (Ibidem p. 66) 330. "...the Law... should allow the Labourer but just wherewithal to live; for if you allow double, then he works but half so much as he could have done, and otherwise would; which is a loss to the Publick of the fruit of so much labour.” (Ibidem p. 64) 330. “...natural dearness and cheapness depends upon the few or more hands requisite to necessaries of Nature: As Com is cheaper where one man produces Comfor ten, then where he can do the like but for six; and withal, according as the Climate disposes men to a necessity of spending more or less." (Ibidem p. 67)

331. "Suppose a man could with his own hands plant a certain scope of Land with Corn, that is, could Digg, or Plough; Harrow, Weed, Reap, Cany home, Thresh, and Winnow so much as the Husbandry of this Land requires; and had withal Seed wherewith to sow the same. I say, that when this man hath subducted his seed out of the proceed of his Harvest, and also what himself hath both eaten and given to others ür exchange for Clothes, and other Natural necessaries; that the Remainder of Com, is the natural and true Rent of the Land for that year; and the medium of seven years, or rather of so many years as makes up the Cycle, within which Dearth and Plenties make their revolution, doth give the ordinary Rent of the Land in Com.” (Ibidem pp. 23-24) 331. "But a further, though collateral question may be, how much English money this Com or Rent is worth; I answer, so much as the money which another single man can save within the same time, over and above his expense, if he employed himself wholly to produce and make it; viz. Let another man go travel into a Countrey where is Silver there Dig it. Refine it, bring it to the same place where the other man planted his Com; Coyn it, etc., the same person, all the while of his working for Silver, gathering also food for his necessary livelihood, and procuring himself covering, etc. I say, the Silver of the one must be esteemed of equal value with the Com of the other: the One being perhaps twenty Ounces and the other twenty Bushels. From whence it follows that the price of a Bushel of this Com to be an Ounce of Silver.” (Ibidem p. 24) 331. "And forasmuch as possible there may be more Art and Hazard in

working about the Silver, then about the243 Com, yet all comes to the same pass; for let a hundred men work ten years upon Cora, and the same number of men the same time, upon Silver; I say, that the neat proceed of the Silver is the price of the whole neat proceed of the Com, and like parts of the one, the price of like parts of the other.” (Ibidem p. 24) 331. “Wherefore we would be glad to find the natural value of the Fee-simple of Land, though but no better than we have done that of the usus fructus abovementioned... Having found the Rent or value of the usus fructus per annum, the question is, how many years purchase (as we usually say) is the Fee-simple naturally worth ? If we say an infinite number, then an acre of Land would be equal in value to a thousand acres of the same Land; which is absurd, an infinity of Unites being equal to an infinity of Thousands: wherefore we must pitch upon some limited number, and that I apprehend [...] the number of years, which I conceive one man of fifty years old, another of twenty eight, and another of seven years old, all being alive together may be thought to live; that is to say, of a Grandfather, Father and Child; few men having reason to take cate of more remote Posterity... Wherefore I pitch the number of years purchase, that any Land is naturally worth, to be the ordinary extent of three such persons their lives. Now in England we esteem three lives equal to one and twenty years, and consequently the value of Land, to be about the same number of years purchase.” (Ibidem pp. 25-26) 333. "As for Usury, the least that can be, is the Rent of so much Land as the Money lent will buy, where the Security is undoubted...” (Ibidem p. 28) 333. "...as great need of Money heightens Exchange, so doth great need of Corn raise the price of that likewise, and consequently of the Rent of the Land that bears Com, and lastly of the Land itself; as for example, if the Cora which feedeth London, or an Army, be brought forty miles together,244 then the Com growing within a mile of London, or the quarters of such Army, shall have added unto its naturel price, so much as the charge of bringing it thirty nine miles doth amount unto... Hence it comes to pass, that Lands intrinsically alike near populous places, such as where the Perimeter of the Area that feeds them is great, will not only yield more Rent for these Reasons, but also more years

243 En el manuscrito, en lugar de “then about the": "than upon”. 244 En el manuscrito: “thither”.

purchase than in remote places..." (Ibidem p. 29)

334. “...the goodness or badness, or the value of Land depends upon the greater or lesser share of the product given for it in proportion to the simple labour bestowed to raise the said Product.” (Ibidem p. 67) 334. “...if there be 1000 men in a Territory, and if 100 of these can raise necessary food and rayment for the whole 1000; if 200 more make as much Commodities, as other Nations will give either their Commodities or Money for, and if 400 more be imployed in the Ornaments, pleasure, and magnificence of the whole ? if there be 200 Governours, Divines, Lawyers, Physicians, Merchants, and Retailers, making in all 900, the question is..." (Ibidem p. 12) 334. “This, 1 say to be the Foundation of equalizing and balancing of values; yet in the superstructures and practices hereupon, I confess there is much variety and intricacy..." (Ibidem p. 25) [Traducción alemana basada en Friedrich Engels, “Herm Eugen Dührings Umwalzung der Wissenschaft (‘Anti-Dühring’)”, Berlín 1956, p. 284.) 334. “...natural Par between Land and Labour..(Ibidem p. 25) [Traducción alemana basada en Friedrich Engels, “Herrn Eugen Dührings Umwalzung der Wissenschaft (‘Anti-Dühring’)”, Berlín 1956, pp. 284285.] 334. “Our Silver and Gold we call by several names, as in England by Pounds, Shillings, and Pence; all which may be called and understood by either of the three. But that wich I would say upon this matter is, that all things ought to be valued by two natural Denominations, which is Land and Labour; that is, we ought to say, a Ship or Garment is worth such a measure of Land, with such another measure of Labour; forasmuch as both Ships and Garments were the Creatures of Lands and mens Labours thereupon: This being true, we should be glad to find out a natural Par between Land and Labour, so as we might express the value by either of them alone, as well of better than by both, and reduce one into tíre other, as easily and certainly, as we reduce Pence into Pounds.” (Ibidem p. 25) 335. “...natural values of the Fee-simple of Land..." (Ibidem p. 25) 335. “...of the vanity and fruitlesness of making Civil Positive Laws against the Laws of Nature, I have spoken elsewhere...” (Ibidem p. 29) [Traducción alemana basada en Friedrich Engels, “Herm Eugen Dührings Umwalzung der Wissenschaft (‘Anti-Dühring')”, Berlín 1956,

S. 289.] 335. "...if the said Shires by greater labour than now is used, (as by Digging instead of Ploughing, Setting instead of Sowing, picking of choice Seed instead of taking it promiscuously, steeping it instead of using it wholly unprepared, and manuring the ground with Salt instead of rotten Straw, etc.) could be fertilized, then will the Rent be as much more advanced, as the excess of increase exceeds that of the labour." (Ibidem p. 32) 335. "...if you allow double, then he works but half so much..." (Ibidem p. 64) 335. “...which is a loss to the Publick...” (Ibidem p. 64) 336. “...this brings me to the most important Consideration in Political Oeconomies, viz. how to make a Par and Equation between Lands and Labour, so as to express the Value of any thing by either alone." (William Petty “The Political Anatomy of Ireland... To which is added “Verbum sapienti’...", London 1691, pp. 63-64) 336. “...the days food of an adult Man, at a Médium, and not the days labour, is the common measure of Value, and seems to be as regular and constant as the value of fine Silver... Wherefore I valued an Irish Cabbin at the number of days food, which the Maker spent in building of it." (Ibidem p. 65) 336. “That some Men will eat more than others, is not material, since by a days food we understand 1/100 part [...] of all Sorts and Sizes wfll eat, so as to Live, Labour, and Generate. (Ibidem p. 64) 336. "...what we cali the Wealth, Stock, or Provision of the Nation, being the effect of the former or past labour, should not be conceived to differ from efficiencies in being..." (William Petty "Verbum sapienti". In: William Petty “The Political Anatomy of Ireland...”, London 1691, p. 9) 336. “We said, That half the People by a very gentle labour, might much enrich the Kingdom... upon what shall they employ themselves. To which I answer in general, Upon producing Food and Necessaries for the whole People of the Land, by few hands; whether by labouring harder, or by the introducing the Compendium, and Facilitations of Art, which is equivalent to what men vainly hoped from Polygamy. For as much as he that can do the Work of five men by one, effects the same as the begetting four adult Workmen.” (Ibidem p. 22)

336. "... cheapest food [...] will be when Food also is raised, by fewer hands than elsewhere.” (Ibidem p. 23) 339. “...either freely giveth, or for labour selleth to mankind.” (Thomas

Hobbes “Leviathan…”. In: The English Works of Thomas Hobbes..., now first collected and edited by... Molesworth, vol. III, London 1839, p. 232) 339. “Though the earth, and all inferior creatures, be common to all men, yet every man has a property in his own person: this nobody has any rigth to but himself. The labour of his body, and the work of his hands, we may say, are properly his. Whatsoever then he removes out of the State that nature hath provided, and left it in, he hath mixed his labour with, and joined to it something that is his own, and thereby makes it his property.” (John Locke “Of Civil Government”, in: “Two Treatises of Government” [1690]. In: The Works of John Locke, in four volumes, vol. II, London 1768, p. 229) 339. “His labour -hath taken it out of the hands of nature, where it was common, and belonged equally to all her children, and hath thereby appropriated it to himself.” (Ibidem p. 230) 339. “The same law of nature, that does by this means give us property, doe» also bound that property too... As much as any one can make use of to any advantage of life before it spoils, so much he may by his labour fix a property in: whatever is beyond this, is more than his share, and belongs to others.” (Ibidem p. 230) 339. “But the chief matter of property being now not the fruits of the earth... but the earth itself... As much land as a man tilla, plants, improves, cultivates, and can use the product of, so much is his property. He by his labour does, as it were, enclose it from the common.” (Ibidem p. 230) 340. “...subduing or cultivating the earth, and having dominion, we see are joined together. The one gave title to the other.” (Ibidem p. 231) 340. “The measure of property nature has well set by the extent of men’s labour, and the conveniences of life: no man’s labour could subdue, or appropriate all; nor could his enjoyment consume more than a small part; so that it was impossible for any man, this way, to intrench upon the right of another, or acquire to himself a property, to the prejudice of his neighbour... This measure did confine every man’s possession to a very moderate proportion, and such as he might appropriate to himself, without injury to any body, in the first ages of the world... And the same measure may be allowed stül without prejudice to any body, as full as the world seems..." (Ibidem pp. 231-232)

340. “...it is labour indeed that put245 the difference of value on every thing... of the products of the earth useful to the life of man... ninety-nine hundredths are wholly to be put on the account of labour.” (Ibidem p. 234) 340. “… it is labour then which put246 the greatest part of the value upon land...” (Ibidem p. 235) 340. “...though the things of nature are given in common, yet man, by being master of himself, and proprietor of his own person, and the actions or labour of it, had still in himself the great foundation of property...” (Ibidem p. 235) 340. “...he migth heap as much of these durable things as he pleased; the exceeding of the bounds of his just property not lying in the largeness of his possession, but the perishing of any thing uselessly in it. And thus came in the use of money, some lasting thing that men might247 keep without spoiling, and that by mutual consent men would take in exchange for the truly useful, but perishable supports of life.” (Ibidem p. 236) 341. "This partage of things in an inequality of private possessions, men have made practicable out of the bounds of society, and without compact; orúy by putting a value on gold and silver, and tacitly agreeing in the use of money...” (Ibidem p. 237)

342. Jet us next see how it comes to be of the same Nature with Land, by yielding a certain yearly Income, which we call Use or Interest. For Land produces naturally something new and profitable, and of value to Mankmd; but money is a barren Thing, and produces nothing, but by Compact, transfers that Profit, that was the Reward of one Man’s Labour, into another Man’s Pocket. That wich occasions this, is the unequal Distribution of Money; which Inequality has the same Effect too upon Land, that it has upon Money... For as the unequal Distribution of Land, (you having more than you can, or will manure, and another less) brings you a Tenant for your Land; and the same unequal Distribution of Money... brings me a Tenant for my Money: So my Money is apt in Trade, by the Industry of the Borrower, to produce more than 6 per Cent, to the Borrower, as well as your Land, by the

245 En el manuscrito: “puts". 246 En el manuscrito: “which migth men”. 247 En el manuscrito: “which”.

Labour of the Tenant, is apt to produce more Fruits, than his Rent comes to...” (John Locke "Some Considerations of the Consequences of the Lowering of Interest..." [1691]. In: The Works of John Locke. Folio edition. Vol. Il [London] 1740, p. 19; [citado según]: Joseph Massie “An Essay on the Goveming Causes or the Natural Rate of Interest...,” London 1750, pp. 10-11) 341. “...transfers that Profit, thatse was the Reward of One Man’s Labour, into another Man’s Pocket.” (John Locke “Some Consideration of the Consequences of the Lowering of Interest...” [1691]. In: The Works of John Locke. Folio edition. Vol. Il [London] 1740, p. 19; [citado según]: Joseph Massie “An Essay on the Goveming Causes of the Natura] Rate of Interest...,” London 1750, p. 10) 343. “...as the Landed Man letts his Land, so these [...] lett their Stock; this latter is call’d Interest, but is only Rent for Stock, as the other is for Land. And in several Languages, hiring of Money, and Lands, are Terms of common use; and it is so also in some Countries in England. Thus to be a Landlord, or a Stocklord is the same thing; the Landlord hath the advantage only in this: That his Tenant cannot carry away the Land, as the Tenant of the other may the Stock; and therefore Land ought to yield less profit than Stock; which is let out at the greater hazard.” ([Sir Dudley North] “Discourses upon Trade...,’’ London 343. “...Stock for Trade [...] who248 either have not the skill, or care not for the trouble of managing it in Trade.” (Ibidem p. 4) 343. “...if there be more Lenders than Borrowers, Interest will... fall;... it is not low Interest makes Trade, but Trade increasing, the Stock of the Nation males Interest low.” (Ibidem p. 4) 343. “...Gold and Silver, and, out of them, Money are nothing but the Weights and Measures, by which Traffick is more conveniently carried on, than could be done without them: and also a proper Fund for a surplusage of Stock to be deposited in.” (Ibidem p. 16) 344. “Money being... the Common Measure of Buying and SeHing, every body who hath any thing to sell, and cannot procure Chapmen for it, is presently apt to think, that want of Money in the Kingdom, or Country is the cause why his Goods do not go off; and so, want of Money, is the common Cry; which is a great mistake......what do these People want, who cry out for Money ? I will begin

248 En el manuscrito: "and”.

with the Beggar... it is not Money, but Bread, and other Necessaries for life that he wants... the Farmer complains, for the want of Money... he thinks that were more Money in the Country, he should have a Price for his Goods. Then it seems Money is not his want, but a Price for his Com, and Cattel, which he would sell, but cannot... why he cannot get a price ?... 1. Either there is too much Com and Cattel in the Country, so that most who come to Market have need of selling, as he hath, and few of buying; Or 2. There wants the usual vent abroad, by Transportation, as in time of War, when Trade is unsafe, or not permitted; Or, 3. The Consumption fails, as when men by reason of Poverty, do not spend so much in their Houses es formerly they did; wherefore it is not the increase of specifick Money, which would at all advance the Farmers Goods, but the removal of any of these three Causes, which do truly keep down the Market. The Merchant and Shop-keeper want Money in the same manner, that is, they want a Vent for the Goods they deal in, by reason that the Markets fail...” (Ibidem pp. 11-12) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. I, Berlín 1955, p. 126]

344. “No Man is richer for having his Estate all in Money, Plate, etc. lying by him, but on the contrary, he si for that reason the poorer. That man is richest, whose Estate in a growing condition, either in Land at Farm, Money at Interest, or Goods in Trade...” (Ibidem p. 11) 344. “Money neither increaseth, nor is useful, but when ifs parted with, and u Money is unprofitable to a private Person bu as he disposeth of it, for something more valuable, so what Money is more than of absolute necessity for a home Trade, is dead Stock to a Kingdom or Nation and brings no profit to that Country it’s kept in.” (John Bellers "Essays about the Poor, Manufactures, Trade, Plantations, and Immorality...London 1699, p. 13) 344. “...altho’ every one desires to have it, yet none, or very few care for keeping it, but they are forthwith contriving to dispose it; knowing that from all the Money that lies dead, no benefit is to be expected, but it is a certain loss.” ([Sir Dudley North] “Discourses upon Trade...,” London 1691, p. 21) 345. “A Nation in the World, as to Trade, is in all respects like a City in a Kingdom, or Family in a City.” (Ibidem p. 14) 345. “In this course of Trade, Gold and Silver are in no sort different from

other Commodities, but are taken from them who have Plenty, and carried to them who want, or desire them...” (Ibidem p. 13) 345. “...if never so much be brought from abroad, or never so much coyned at home, all that is more than what the Commerce of the Nation requires, is but Bullion, and will be treated as such; and coyned Money, like wrought Píate at Second hand, shall sell but for the Intrinsick.” (Ibidem pp. 17-18) 345. “...the Moneys imployed at Interest in this Nation, are not near the Tenth part, disposed to Trading People, wherewith to manage their Trades; but are for the most part lent for the supplying of Luxury, and to support the Expense of Persona, who though great Owners of Lands, yet spend faster than Lands bring in; and being loath to sell, choose rather to mortgage their Estate!, (Ibidem pp. 6-7) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. III, Berlín 1956, pp. 660-661.] 346. “Whether it were not wrong to suppose land itself to be wealth ? And whether the industry of the people is not first to be considered, as that which constitutes wealth, which makes even land and silver to be wealth, neither of which would have any value, but as means and motives to industry ?” (George Berkeley “The Querist...”, London 1750 [según: “The Works of George Berkeley... In three volumes. Vol. III, London 1820, p. 152]) 347. “Every thing in the world is purchased by labour... (David Hume Of Commerce.” In: Essays and Treatises on several Subjects, vol. I, London 1764, p. 289) “...profits arising from commerce...”. (David Hume “Of Interest.’ In: Essays and Treatises on several Subjects, vol. I, London 1764, p. 329) 347. “...the greater or less stock of labour and commodities must have a great influence; since we really and in effect borrow these, when we tale money upon interest.” (Ibidem p. 337) 347. “No man will accept of low profits. where he can have high interest; and no man will accept of low interest, where he can have high profits." (Ibidem p. 335) 347. « … of the small advance of commerce and industry, not of the scarcity of gold and silver.” (Ibidem p. 329)

347. “In a State, therefore, where there is nothing but a landed interest... the bonowers must be numerous, and interest high.” (Ibidem p. 330) 348. “...knows no such pleasure as that of seeing the daily encrease of his

fortune.” (Ibidem p. 333) 348. “And this is the reason why trade encreases frugality, and why, among merchants, there is the same overplus of misers above prodigals, as, among the possessors of land, there is the contrary." (Ibidem p. 333) 348. “...lawyers and physicians beget no industry; and it is even at the expense others they acquire their riches; so that they are sure to diminish the possessions of some of their fellow-citizens, as fast as they encrease their own.” (Ibidem pp. 333-334) 348. “Thus an encrease of commerce [...] raises a great number of lenders, and by that means produces lowuess of interest.” (Ibidem p. 334) 348. “...low interest and low profits of merchandize are two events, that mutually forward each other, and are both originally derived from that extensive commerce, which produces opulent merchants, and renders the monied interest considerable. Where merchants posses great stocks, whether represented by few or many pieces of metal, it must frequently happen, that, when they either become tired of business, or leave heirs unwilling or unfit to engage in commerce, a great proportion249 of these riches naturally seeks an annual and secure revenue. The plenty diminishes the price, and makes the lenders accept of a low interest. This consideration obliges many to keep their stock in trade, and rather be content with low profits than dispose of their money at an under value. On the other hand, when commerce has become250 extensive, and employs251 large stocks, there must arise rivalships among the merchants, which diminish the profits of trade, at the same time that they encrease the trade itself. The low profits of merchandize induce the merchants to accept more willingly of a low interest, when they leave off business, and begin to indulge themselves in ease and indolence. It is needless, therefore, to enquire which of these circumstances, to wit,252 low interest or low profits, is the cause, and which the effect, They both arise from an extensive commerce, and mutually forward each other... An extensive commerce, by producing large stocks, diminishes both interest and profits; and is always assisted, in its diminution of the one, by the proportional sinking of the other. I may add, that, as low profits

249 En el manuscrito: “deal”. 250 En el manuscrito sigue la palabra: “very”. 251 En el manuscrito sigue la palabra: “very”. 252 En el manuscrito: "viz."

arise from the encrease of commerce and industry, they serve in their turn to its farther encrease,253 by rendering the commodities cheaper, encouraging the consumption, and heightening the industry. And thus... interest is the254 barometer of the State, and its lowness is a sign almost infallible of the flourishing of a people.” (Ibidem pp. 334-336) 349. “It appeals from these several Extracts, that Mr. Locke attributes the Government of the natura] Rate of Interest to the Proportion which the Quantity of Money in a Country bears to the Debts of its Inhabitants one amongst another, and to the Trade of it; and that Sir William Petty makes it depend on the Quantity of Money alone; so they only differ in regard to Debts... (Joseph Massie “An Essay on the Governing Causes of the Natural Rate of Interest.. London 1750, pp. 14-15) 349. “... instead of employing their Money themselves, [...] let it out to other People for them to make Profit of, reserving for the Owners a Proportion of the Profits so255 made: But when the Riches of a Country are dispersed into so many Hands, and so equally divided, as not to leave many People enough to maintain two Families, by employing it in Trade, there can be little borrowing; for 20000 l.256 when it belong to one Man, may be lent, because the Interest of it will keep a Family, but if it belongs to ten Men, it cannot be lent, because the Interest[...] will not keep ten Families.” (Ibidem pp. 23-24)

349. “All Reasoning about natural Interest from the Rate which the Government pays for Money, is, and unavoidably must be fallacious; Experience has shown us, they neither have agreed, nor preserved a Correspondence with each other; and Reason tells tu they never can; for the one has its Foundation in Profit and the other in Necessity; the former of which has Bounds, but the latter none: The Gentleman who borrows Money to improve his Land, and the Merchant or Tradesman who borrow to carry on Trade, have Limits beyond, which they will not go; if they can get 10 per Cent, by Money, they may give 5 per Cent, for it; but they will not give 10; whereas he who borrows through Necessity, has nothing else to determine by, and this admits of no Rule at all...” (Ibidem pp. 31-32)

253 En el manuscrito: “to the farther increase of commerce”. 254 En el manuscrito sigue la palabra: “true”. 255 En el manuscrito: “to be”. 256 En el manuscrito: “2000 £”.

349. “...the Equitableness of taking Interest, dependa not upon a Man’s making or not making Profit by what he borrows, but upon its being capable of producing Profit if rightly employed... if that which Men pay as Interest for what they borrow, be a Part of the Profits it is capable of producing, this Interest must always be govera’d by those Profits.” (Ibidem p. 49) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. III, Berlín 1956, pp. 385-386 y 392.] 349. “...what Proportion of these Profits do of Right belong to the Borrower, and what to the Lender; and this there is no other Method of determining, then by the Opinion of Borrowers and Lenders in general; for Rigth and Wrong in this Respect, are only what common Consent makes...(Ibidem p. 49) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. III, Berlín 195o, p. 396.] 349. “This Rule of dividing Profits is not however to be apply’d particularly to every Lender and Borrower, but to Lenders and Borrowers in general... remarkably great and small Gains are the Rewards of Skill, and the Want of Understanding, which Lenders have nothing at all to do with; for as they will not suffer by the one, they ought not to benefit by the other. What has been said of particular Men in the same Business is applicable to particular Sorts Business...” (Ibidem p. 50) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. III, Berlín 1956, p. 399.] 350. “The natural Rate of Interest is govemed by the Profits of Trade to Particulars.” (Ibidem p. 51) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. III, Berlín 1956, p. 393.] 350. “...get257 double the Profits they now make.” (Ibidem p. 51) 350. “...one general Answer will do for the whole, which is, that the Profits of Trade in these several Countries differ from the Profits of Trade here, and so much as to produce all those different Rates of Interest.” (Ibidem p. 51) 350. “...a Decrease of Trade,258 or to People in Trade lowering the Prices of their Commodities upon each other... through Necessity to get some Trade, or through Avarice to get most...” (Ibidem pp. 52-53) 350. “...the Profits of Trade in general, are governed by the Proportion which the Number of Traders bears to the Quantity of Trade.”259 (Ibidem p.

257 En el manuscrito: “got”. 258 En el manuscrito: “by a decrease of foreign trade”. 259 En el manuscrito: “Commerce”.

55) 350. “...in Holland where the Number of People employ’d in Trade, bears the greatest Proportion to the whole number of Inhabitants... Interest is [...] lowest [...] in Turkey, where the Disproportion is still greater, Interest is higher...”260 (Ibidem pp. 55-56) 350. “...what governs the Proportion between Trade and Traders...” (Ibidem p. 57) 350. "...Motive261 to Trade...”. “[I.] Natural necessity. [II.] Liberty. [III. The Preservation of Men’s private Rigths. [IV.] Publick Safety.” (Ibidem pp. 57-58) 350. “...there are no two Countries which furnish an equal Number of the Necessaries of Life in equal Plenty, and with the same Quantity of Labour; [...] Men’s Wants increase or diminish with the Severity or Temperateness of the Climate they live in; [...] consequently, the Proportion of Trade which the Inhabitants of different Countries are obliged to carry on through Necessity, cannot be the same, ñor is it practicable to ascertain the Degree of Variation further than by the Degrees of Heat and Cold; from whence one may make this general Conclusion, that the Quantity of Labour required for [the Maintenance of] a certain Number of People is greatest in cold Climates, and least in hot ones; for in the former, Men not only want more Cloaths, but the Earth more cultivating, than in the latter...” (Ibidem p. 59) [Traducción alemana basada en K. Mane, El capital, t. I, Berlín 1955, p. 540.]

350. “...one kind of Necessity which is peculiar to Holland... arises from the Country being over-peopled; which, with the great Labour required to fence and drain their262 Land, makes their Necessity to trade greater than it is in any other Part of the habitable World.” (Ibidem p. 60) 354. “...tout achat est vente, et [...] toute vente est achat.” (François Quesnay “Dialogues sur le commerce et sur les travaux des artisans". In: Physiocrates... par M. Eugène Daire. Première partie, París 1846, p. 170) 354. “Acheter c’est vendre, et vendre c’est acheter.” (Dupont de Nemours “Maximes du docteur Quesnay...” In: Physiocrates... par M. Eugène Daire. Première partie, París 1846, p. 392)

260 En el manuscrito: “...am größten, interest am höchsten”. 261 En el manuscrito: “motives”. 262 En el manuscrito: "the”.

354. “...le prix précède toujours les achats et les ventes. Si la concurrence des vendeurs et d’acheteurs n’y apporte pas de changement, il existe tel qu’il es par d’autres causes indépendantes du commerce.” (François Quesnay “Dialogues sur le commerce et sur les travaux des artisans”. In: Physiocrates... par M. Eugène Daire. Première partie, París 1846, p. 148) 354. “...il est toujours ó présumer qu’il est profitable à tous deux; car de part et d’autre ils se procurent la jouissance de richesses qu’ils ne peuvent obtenir que par l’échange. Mais toujours n’y a-t-il qu’échange de richesses d’une valeur pour d’autres richesses de valeur égale, et par conséquent point d’augmentation réelle de richesses.” (Ibidem p. 197) 354. “L’augmentation des capitaux est donc le principal moyen d’accroître le travail, et le plus grand intérêt de la société.” (Dupont de Nemours “Maximes du docteur Quesnay...” In: Physiocrates... par M. Eugène Daire. Première partie, París 1846, p. 391) 355. “...ils ont risqué beaucoup pour gagner beaucoup ? Mais ils ont risqué des hommes, et des denrées ou de l’argent. Pour les hommes [...] s’ils les ont exposés à un péril évident, pour gagner, ils ont fait une trèsvillaine action. Pour les denrées, si c’est un mérite d’en produire, [...] ce ne doit pas être un mérite de les risquer pour le profit d’un seul homme.” ([du Buat-Nançay] “Éléments de la politique...” t. II, Londres 1773, p. 297) 356. “...very systematically, though not correctly, illustrated...” (“The Essential Principles of the Wealth of Nations...”, London 1797, p. 4) 356. “The expence laid out in employing and maintaining them does no more than continue the existence of its own value, and is therefore unproductive. The wealth of society can never in the smallest degree be augmented by artificers, manufactures, or merchants, otherwise than by their saving and accumulating part of what is intended for their daily subsistance; consequently it is by privation or parsimony alone, that they can add any thing to the general stock. Cultivators, on the contrary, may live up to the whole of their income, and yet at the same time [...] enrich the State; for their industry affords a surplus produce called rent.” (Ibidem p. 6) 356. “...a class of men whose labour (thongh it produce something) produces no more than what was bestowed, in order to effect that labour, may with the greatest propriety be called an unproductive class.” (Ibidem p.

10) 357. “The augmentation of revenue is not, but indirectly, the object of the Economists... Their object is the production and reproduction of [...] revenue..." (Ibidem p. 18)

357. "...when the question is about the production of revenue, it is altogether illogical to substitute for that the transder of [...] revenue, which all commercial dealings are [...] resolvable into.” (Ibidem p. 22) 357. “What does the word commerce imply but commutatio mercium... sometimes more beneficia] to the one than the other; but still what the one gains the other loses, and their traffic really produces no increase.” (Ibidem p. 23) 357. “Should a Jew sell a crown-piece for ten shillings, or à Queen Anne’s farthing for a guinea, he would augment bis own income, no doubt, but he would not thereby augment the quantity of the precious metals; and the nature of the traffic would be the same, whether bis virtuoso customer resided in the same Street with himself, or in France, or in China.” (Ibidem p. 23) 357. “...no man, as a manufacturer, however he may gain himself, adds any thing to the national revenue, if his commodity is sold and consumed at home; for the buyer precisely loses... what the manufactures gains... There is an interchange between the seller and the buyer, but no increase." (Ibidem p. 26) 357. “To supply the want of a surplus... the master employer takes a profit of 50 per cent upon what he expends in wages, or sixpence in the shilling on each manufacturer’s pay;... and if the manufacturer is sold abroad... would be the national profit...” (Ibidem p. 27) 358. "...manufactures are [...] a necessary class... productive class.” (Ibidem p, 35) 358. “...occasion a commutation or transfer of the revenue previously provided by the cultivator, by giving a permanency to that revenue under a new form.” (Ibidem p. 38) 358. “...for every civil society must be fed, [...] clothed, defended and instructed.” (Ibidem p. 51) 358. “...deemed Receivers of land rents, as mere Receivers of rents, a productive class in society... they have in some degree compensated for their error by intimating that the Church and Ring are to be served out of those rents. Dr. Smith... suffering it [...] to pervade the whole of his

own263 enquiry, directs his refutation to the sound part of the Economical System.” (Ibidem p. 8) 358. “The proprietors of land as mere receivers of land rents are not an essential class of society... By separating the rents of lands from the constitutional purpose of the defence of the State, the receivers of those rents instead of being an essential class, tender themselves one of the most unessential and burdensome classes in society.” (Ibidem p. 51) 359. “...that a manufacturer only enriches himself by being a seller, and that when he ceases to be a seller, his profits are immediately at a stand, because they are not natural profits, but artificial. The cultivator... may exist, and thrive, and multiply, without selling any thing...” (Ibidem pp. 38-39) 359. “...this264 augmentation of the nominal value of the produce... nor are sellen [...] enriched265... since what they gain as sellers, they precisely expend in quality of buyers.” (Ibidem p. 66) [Traducción alemana basada en K. Marx, El capital, t. I, Berlín 1955, p. 168.] 359. “While a field admitting cultivation can be found for every idler, let no idler be without a field. Houses of industry are good things; but fields of industry are much better. (Ibidem p. 47) 361. “...that what we call Evil in this World, Mora! as well as Natural, is the grand Principie that makes us Sociable Creatures, the solid Basis, the Life and Support of all Trades and Employments without exception [...] there we must look for the true origin of all Arts and Sciences; and [...] the moment, Evil ceases, the Society must be spoil’d if not totally dissolv’d”.266 (Bernard de Mandeville "The Fable of the Bees...” [según la segunda edición: Londres 1723, p. 428]) 376. "Both the theory relative to capital, and the practice of stopping labour at that point where it can produce, in addition to the subsistence of the labourer, a profit for267 the capitalist, seem opposed to the natural laws which regúlate production.” (Thomas Hodgskin "Popular Political Economy...", London 1827, p. 238) 378. “...dans les petites entreprises... l'entrepreneur est souvent son propre ouvrier.” (Henri Storch "Cours d’économie politique..t. I, St-Petersburg

263 En el manuscrito: "this". 264 En el manuscrito: "the”. 265 En el manuscrito: “sellers not enriched". 266 En el manuscrito: “destroyed”. 267 En el manuscrito: "to”.

1815, p. 242 [según la edición de París 1823, p. 200])

Autores y obras que se citan

Arnd, KarI “Die naturgemäße Volkswirthschaft, gegenüber dem Monopoliengeiste und dem Communismus, mit einem Rückblicke aut die emschlagende Literatur”, [“La economía política conforme a naturaleza, frente al espíritu de los monopolios y el comunismo, con una ojeada retrospectiva sobre la bibliografía de la materia”]. Hanau, 1845, 40. Barton, John “Observations on the Circumstances which influence the Condition of the Labouring Classes of Society” (“Observaciones sobre las circunstancias que influyen en la condición de las clases trabajadoras de la sociedad”]. Londres, 1817, 139. [Bastiat, Frédéric et Pierre-Joseph Proudhon] "Gratuité du crédit. Discussion entre M. Fr. Bastiat et M. Proudhon” (“Gratuidad del crédito. Discusión entre el Sr. Fr. Bastiat y el Sr. Proudhon”]. París, 1850, 301. Baudeau, Tabbí [Nicolás] “Explication du Tableau économique, à Madame de ***, par Tauteur des Éphémérides”, 1776. [“Explicación del Tableau économique a la seflora de *** por el autor de las Efemérides"]. En Physiocrates... por M. Eugéne Daire. Segunda parte, París, 1846, 308 y 353. Bellers, John “Essays about the Poor, Manufactures, Trade, Plantations, and Immorality, and of the Excellency and Divinity of Inward Light demonstrated from the Attributes of God, and the Nature of Mans Soul, as well as from the Testimony of the Holy Scriptures”. ["Ensayos sobre el pobre, las manufacturas, las plantaciones y la inmoralidad y acerca de la excelencia y la divinidad de la luz interior, explicada por los atributos divinos y la naturaleza del alma humana, así como por el testimonio de las Sagradas Escrituras”]. Londres, 1699, 344-345. Berkley (Berkeley), George “The Querist, containing several. Queries proposed to the Consideraron of the Public” [“El cuestionador, conteniendo diversas preguntas propuestas a la consideración del público”]. (La primera edición apareció en Dublín de 1735 a 1737.) 346. Blanqui, (Jéro«ne-]AdoIphe “Histoire de l’économie politique en Europe depuis les anciens jusqu’á nos jours, suivíe d’une bíbliographíe raisonnée des principaux ouvrages d’économie politique” [“Historia de la economía

política en Europa desde los antiguos hasta nuestros días, seguida de una bibliografía razonada de las principales obras de economía política”]. Bruselas, 1839, 53-54, 56, 157. [Buat-Nançy, Louis-Gabriel, córate du] “Éléments de la politique, ou Recherche desvráis principes de l’économie sociale.” Tomes I-IV. [“Elementos de la política o investigación de los verdaderos principios de la economía social”]. Tomos I-IV. Londres, 1773, 355. Buchanan, David "Observations on the Subjects treated of III Dr. Smith’s Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations” [“Observaciones sobre los temas tratados en la Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones por el Dr. Smith”]. Edimburgo, 1814, 266. Canard, Nicolas-François "Principes d’économie politique” (“Principios de economía política”]. París, 1801, 185. [Cantillon, Richard de] "Essai sur la nature du commerce en général. Traduit de l’anglais” ("Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general. Traducido del inglés”]. Londres, 1755, 65. Chalraers, Thomas "On Political Economy, III Connexion with the Moral State and Moral Prospecta of Society.” Second edition (“Sobre la economía política, en relación con el estado moral y las perspectivas morales de la sociedad”]. Segunda edición. Dublín y Londres, 1832, 262-263. "Considerations on the East India Trade” [“Consideraciones sobre el comercio de las Indias orientales”. V. North, "Consideraciones...”], 454n 116. Daire [Louis-Franfois-] Eugéne “Introduction sur la doctrine des physiocrates" ("Introducción a la doctrina de los fisiócratas”]. En Physiocrates... por M. Eugéne Daire. Primera parte. París, 1846, 45. [D’Avenant, Charles] "Discourses on the Publick Revenues, and on the Trade of England. In two Parts. Viz. I. Of the Use of Política! Arithmetick, III all Considerations about the Revenues and Trade. II. On Credit, and the Means and Methods by which it may be restored. III. On the Management of the King’s Revenues. IV. Whither to Farm the Revenues, may not, III this Juncture, be most for the Publick Service? V. On the Publick Debts and Engagements. By the Author of The Essay on Ways and Means” (“Discursos sobre los ingresos públicos y sobre el comercio de Inglaterra. En dos partes. I. Sobre el uso de la aritmética política y, en general, consideraciones sobre los ingresos y el comercio. II. Sobre el crédito y los medios y métodos por los cuales puede restaurarse. III. Sobre el manejo de los ingresos del Rey. IV. Si el arrendar los ingresos no sería, en la actual

coyuntura, lo mejor para el servicio público. V. Sobre las deudas y obligaciones del Estado. Por el autor de los Ensayos sobre los caminos y los medios’’]. Londres, 1698, 162-163. (D’Avenant, Charles] “An Essay upon the Probable Methods of Making a People Gainers III the Ballance of Trade. Treating of these Heads, viz. Of the People of England. Of the Land of England, and its Products. Of our Payments to the Publick, and III what manner the Ballance of Trade may be thereby affected. That a Country cannot increase III Wealt and Power but by private Men doing their Duty to the Publick, and but by a steady Course of Honestry and Wisdom, III such are trusted with the Administration of Affairs. By the Author of The Essay on Ways and Means” [“Un ensayo sobre los métodos probables para hacer de un pueblo ganador «en la balanza comercial. Estudios sobre estos temas, o sea: Sobre el pueblo inglés. Sobre el país de Inglaterra y sus productos. De nuestros pagos al público y de qué modo la balanza comercial puede resultar afectada por ellos. Que la riqueza y la fuerza de un país sólo pueden incrementarse por medio de los particulares que cumplan con su deber hacia el público y mediante la administración de los asuntos del Estado”]. Londres, 1699, 161-162. “An Essay on the East India Trade” (“Un ensayo sobre el comercio de las Indias orientales”. En Charles D’Avenant, "Discursos sobre los ingresos públicos y sobre el comercio de Inglaterra...”]. Parte II. Londres, 1698, 162. Destutt de Tracy, [Antoine-Louis Claude,] le comte "Élémens d’Idéologie, IV-e et parties. Traité de la volonté et de ses effets” (“Elementos de ideología. Partes IV y V. Tratado de la voluntad y de sus efectos”]. París, 1826. (La primera edición apareció en 1815; en 1823 se publicó la parte IV, en París, bajo el título de Traité d’économie politique (“Tratado de economía política”].), 246-249, 254-258. Dupont de Nemours [, Pierre-Samuel] "Máximes du docteur Quesnay, ou Résumé de ses principes d’économie sociale” [“Máximas del Dr. Quesnay, o resumen de sus principios de economía social”]. En Physiocrates... por M. Eugéne Daire. Primera parte. París, 1846, 354. Dupont de Nemours [J’ierr&Samuel] "De TOrigine et des progrés d’une Science nouvelle” ("Del origen y el progreso de una ciencia nueva’’], 1767. En Physiocrates... por M. Eugéne Daire. Primera parte. París, 1846, 354. "The Essential Principies of the Wealth of Nations, illustrated, III Opposition to some False Doctrines of Dr. Adam Smith, and others” [“Los

principios esenciales de la Riqueza de las Naciones, ilustrados, en oposición a algunas falsas doctrinas del Dr. Adam Smith y otros’’]. Londres, 1797. Sobre los autores de este libro v. nota 137, 456. Ferrier, François-Louis-Augurte “Du Gouvernement considéré dans ses rapports avec le commerce” ["Del Gobierno, considerado en sus relaciones con el comercio”]. París, 1805, 229-230. Ganilh, Charles “Des Systémes d’économie politique, de la valeur comparative de leurs doctrines, et de celle qui parait la plus favorable aux progrés de la richesse.” Seconde édition. Tome I et II. ("De los sistemas de economía política, del valor comparativo de sus doctrinas y de la que parece más favorable al progreso de la riqueza”]. Segunda edición, tomos I y II. La primera edición apareció en París, en 1809, 185-193, 196, 201, 203-204, 209-210. Ganith, Charles “La Théorie de l’économie politique. “Tome I et II. ("La teoría de la economía política”, tomos I y II]. París, 1815, 194. [Garnier, Germain] “Abrégé élémentaire des príncipes de l’économie politique” [“Resumen elemental de los principios de economía política”]. París, 1796, 184. Garnier, Germain "Notes du traducteur” [“Notas del traductor”]. In: Adam Smith “Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations. Traduction nouvelle, avec des notes et observations; par Germain Garnier.” Tome cinquiéme. [En Adam Smith, "Investigaciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones”. Nueva traducción, con notas y observaciones; por Germain Garnier], Tomo quinto. París, 1802, 55. Henriade [“Henriada”]. V. Voltaire. 451 II 81. Hobbes, Thomas "Leviathan: or the Matter, Fonn, and Power of a Commonwealth, Ecclesiastical and Civil” [“Leviathan, o la materia, forma y fuerza de una comunidad eclesiástica y civil”] (1651). En las Obras inglesas de Thomas Hobbes, de Malmesbury, ahora reunidas por primera vez y editadas por Sir William Molesworth, barón. Londres, 1839, 327, 339. Hodgskin, Thomas “Popular Political Economy. Four Lectures delivered at the London Mechanic’s Institution” [“Economía política popular. Cuatro conferencias pronunciadas en la Escuela Mecánica de Londres”]. Londres, 1827, 79, 376-377. Homero “Iliada”. [Explicada por J. U. Faese, tomos 1-2, Leipzig, 1851-1852. Traducción de J. H. VOM], Stuttgart, 1848 (y otras ediciones), 262.

Hume, David “Of Commerce” (1752). [“Sobre el comercio”]. En “Ensayos y tratados sobre diversos temas”. En dos vols. Vol. I, en que se contienen ensayos morales, políticos y literarios. Nueva edición. Londres, 1764, 347. Hume, David “Of Interest” (1752). ["Sobre el interés”]. En “Ensayos y tratados sobre diversos temas”. En dos vols. Vol. I, en que se contienen ensayos morales, políticos y literarios. Nueva edición. Londres, 1764, 347-350. "Iliada". V. Homero. "An Inquiry into those Principies, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus, from which it is concluded, that Taxation and the Maintenance of improductive Consuméis can be conducive to the Progress of Wealth” [“Investigación sobre los principios relacionados con la naturaleza de la demanda y la necesidad del consumo, últimamente defendidos por Mr. Malthus y de los que se concluye que los impuestos y el mantenimiento de consumidores improductivos podrían fomentar el incremento de la riqueza”]. Londres, 1821, 52. Jones, Richard "An Essay on the Distribution of Wealth, and on the Sources of Taxation”. [“Un ensayo sobre la distribución de la riqueza y sobre las fuentes de los impuestos”]. Londres, 1831, 41. King, Gregory "Natural and political Observations and Conclusions upon the State and the Condition of England’’ [“Observaciones y conclusiones naturales y políticas acerca del estado y la situación de Inglaterra”], 1696, 161. Lauderdale, [James Maitland,] the EearI of “An Inquiry into the Nature and Origin of Public Wealth, and into the Means and Causes of its Increase”. [“Una investigación sobre la naturaleza y el origen de la riqueza pública y sobre los medios y causas de su incremento”]. Edimburgo y Londres, 1804, 242. Lauderdale, [James Maitland,] Je cornte de "Recherches sur la nature et Torigine de la richesse publique, et sur Ies moyens et les causes qui concourent a son accroissement. Traduit de Tangíais.par E. Lagentie de Lavaisse”. ["Investigaciones sobre la naturaleza y el origen de la riqueza pública y sobre los medios y las causas que contribuyen a su incremento”]. Traducido del inglés por E. Lagentie de Lavaisse. París, 1808, 83, 242-243. [Linguel, Simon-Nicolas-Henri] “Théorie des loix civiles, ou Principes fondamentaux de la société.” Tome premier et second. ("Teoría de las leyes civiles, o principios fundamentales de la sociedad”]. Tomos primero y

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Manufactures, Commerce, Fishery, Artizaos, Seamen, Soldiers, Publick Revenues, Interest, Taxes, Superlucration, Registries, Banks; Valuation of Men, Increasing of Seamen, of Militia’s, Harbours, Situation, Shippin, Power at Sea, etc. As the same relates to evety Countrey III general, but more particularly on the Territories of His Majesty of Great Britain, and his Neighbours of Holland, Zealand, and France”. [“Un ensayo acerca de la multiplicación de la humanidad’’. En W. Petty, "Diferentes ensayos sobre política aritmética, los títulos de los cuales rezan en las siguientes páginas. Aritmética política, o un discurso referente a la extensión y el valor de países, pueblos, edificios; agricultura, manufacturas, comercio, pesca, artesanos, marineros, soldados, ingresos públicos, interés, impuestos, superganancias, registros bancos; evaluación de los hombres, aumento de los marineros, de milicianos, puertos, situación, embarque, potencia en el mar, etc. Lo anterior se refiere a cada país en general, pero más especialmente a los territorios de Su Majestad de la Gran Bretaña y sus vecinos de Holanda, Zelandia y Francia’’]. Londres, 1699, 336. Petty, William “The Political Anatomy of Ireland. With the Establishment for that Kingdom when the late Duke of Ormond was Lord Lieutenant. Taken from the Records. To which is added Verbum sapienti; or an Account of the Wealth and Expenses of England, and the Method of raising, Taxes III the most Equal manner. Shewing also, That the Nation can bear the Charge of Four Millions per Annum, when Uie occasions of the Government require it”.,"La anatomía política de Irlanda. Instituciones de este reino cuando era su Lord Teniente el difunto Duque de Ormond. Tomado de los Registros. A lo que se añade el Verbum sapienti o un informe sobre la riqueza y los gastos de Inglaterra y el método de elevar los impuestos del modo más equitativo. Mostrando asimismo que la nación puede soportar la carga de cuatro millones por año, si las circunstancias del gobierno lo exigen”]. Londres, 1691, 336-338. Petty, William "Political Arithmetick”. ("Aritmética política”], (1676). En: William Petty, “Several Essay...” En W. Petty, “Diversos ensayos”, 157, 163-164. Petty, William "Quantulumeunque concerning Money, 1682. To the Lord Marquess of Halyfax”. [Un tratado sobre el dinero]. Londres, 1695, 337338. [Petty, William] "A Treatise of Taxes, and Contributions. Shewing the Nature and Measures of Crown-Lands, Asseaments, Customs, Poll-Moneys,

Lotteries, Benevolence, Penalties, Monopolios, Offices, Tythes, Raising of Coins, Harth-Money, Excise etc. With several interperst Discourses and Digressions concerning Warrs, The Church, Universities, Rcnts and Purchases, Usury and Exchange, Banks and Lombarda, Registries for Conveyances, Beggars, Ensurance, Exportation of Money, Wool, Free Ports Coins, Housing, Liberty of Conscience etc. The same being frequently applied to the State and Affairs of Irelapd, and is now thought seasonable for the present Affairs of England”. ["Un tratado de impuestos y contribuciones, en el que se muestran la naturaleza y las medidas de los países de la Corona, de los impuestos directos, aduanas, poll-moneys, loterías; beneficencia, penas, monopolios, servicios, diezmos, incremento de monedas lana, acosa, etc. Con distintas reflexiones mezcladas sobre la guerra, la Iglesia, las universidades, ingresos y gastos, interés y cambio, bancos y crédito, registros de transmisiones, mendigos, libertad de conciencia, etc. Los mismas, frecuentemente aplicados al estado y asuntos de Irlanda y que es ahora considerado como oportuno para los asuntos actuales de Inglaterra”]. Londres, 1662, 163-164, 338. Idem, Londres, 1667, 328-336. Idem, Londres, 1679, 164-165. Petty, William “Verbum sapienty..." ("La palabra de un sabio”]. En William Petty "The Political Anatomy of Ireland..." ["La anatomía política de Irlanda”], 1672, 336. “Physiocrates. Quesnay, Dupont de Nemours, Mercier de la Riviére, l’abbé Baudeau, Le Tresne. Avec une introduction sur la doctrine des Physiocrates, des commentaires et des notices historiques, par M. Eugéne Daire." Premiére et derrxiéme patrie. [“Fisiócratas. Quesnay, Dupont de Nemours, Mercier de la Riviére, el abate Baudeau, Le Tresne. Con una introducción sobre la doctrina de los fisiócratas. Comentarios y noticias históricas por el Sr. Eugéne Daire. Primera y segunda partes”]. París 1846 V. Baudeau “Explication du Tableau économique...’’; Daire "introduction sur la doctrine des physiocrates”; Dupont de Nemours “Máximes du docteur Quesnay.Dupont de Nemours “De l’Origine..Quesnay "Analyse du Tableau économique”; Quesnay "Dialogues...”-, Quesnay “Máximes...”, 210. "Physiocratie, ou Constitution naturelle du gouvernement le plus avantageux au gente humain. RecueO [d’ceuvres de Quesnay] publié par Du Pont”. ["Fisiocracia, o constitución natural del gobierno más ventajoso para el

género humano”. Colección de obras de Quesnay], publicada por el Dr. Du Pont. Leyde y París, 1767, 210. Proudhon, Piene-Joseph "Systéme des contradictions économiques, of Philosophie de la misére.” Deux volumes. ["Sistema de las contradicciones económicas”, o la "Filosofía de la miseria”!. Dos volúmenes, París, 1846; 56. Proudhon, Piene-Josepii eiene [Bastiat, Frédéric et Pierre-Joseph Proudhon], Quesnay, Franjéis “Analyse du Tableau économique” [Analyse des Tableau économique] (1766). In: Physiocrates... par M. Eugéne Daire. Premiére patrie. [Análisis del Tableau économique’], 1766. En Physiocrates... por el Sr. Eugéne Daire. Primera parte. París, 1846, 45, 352 II 125. Quesnay Franfois “Dialogues sur le commerce et sur les travaux des arrisaos (1766)”; "Du Commerce. Premier dialogue entre M. H. et M. N”; "Sur les travaux des artisans. Second dialogue”. ["Diálogos sobre el comercio y sobre los trabajos de los artesanos”, 1766; “Del comercio”, primer diálogo entre M. H. y M. B.; "Sobre los trabajos de los artesanos”, segundo diálogo], 1766. En Physiocrates... por el Sr. Eugéne Daire. Primera parte. París, 1846, 354. Quesnay, Franfois “Máximes générales du gouvernement économique d’un royanme agricole”. [“Máximas generales del gobierno económico de un país agrícola”]. En Physiocrates... por el Sr. Eugéne [taire. Primera parte. París, 1846, 56. Ramsay, Georg "An Essay on the Distríbution of Wealth”. ("Un ensayo sobre la distribución de la riqueza’’]. Edimburgo, 1836, 97. “Return to an Address of the Honourable The House of Commons, dated 24 April 1861. Ordered, by The House of Commons, to be printed, 11 February 1862”. ["Respuesta a un mensaje de la Honorable Cámara de los Comunes”, fecha 24 de abril de 1861. Impresa por orden de la Cámara de los Comunes el 11 de febrero de 1862], 183 II I. Ricardo, David “On the Principies of Political Economy, and Taxation.” 2nd editrón”. j"Sobre los principios de economía política y tributación”]. Segunda ed. Londres, Idem. [Tercera edición]. Londres, 1821, 160-161, 206-207. Ricanio, David "Des Principes de léconomie politique, et de l’impót. Traduit de Tangíais par F. S. Constancio. D. M. etc.; avec des notes explicativo et critiques, par M. Jean-Baptiste Say.” Tome premier et second. ["De los principios de economía política y los impuestos”. Trad. del inglés por F. S.

Constancio, D. M., etc.; con notas explicativas y críticas por M. JeanBaptiste Say], Tomos primero y segundo, 201-202, 203, 204, 206 II 76. Rossi, P[eHegrino Litigo Edonarde] “Coun d’économie politique. Année 18361837 (Contenant les deux volumes de l’édition des París)”. [“Curso de economía política”]. Año 1836-1837 en que se contienen los dos volúmenes de la edición de París), 269-275. Say, Jean-Baptiste “Traité d’économie politique, ou simple Exposition de la maniére dont se forment, se distribuent, et se consomment les richesses.” Tome premier et second. [“Tratado de economía política, o simple exposición del modo como se forman, se distribuyen y se consumen las riquezas”]. Tomos primero y segundo, Idem. [Tercera edición. Tomos primero y segundo], 244. Schmalz [Theodor Antón Heinrich] “Economie politique, Ouvrage traduit de 1’aHomand par Henri Jouffroy.” Tome I et II. [“Economía política”, obra traducida del alemán por H. Jouffroyl. Tomos I y II, 58-59, 184-185. Senior, N[assau]-W[íHiamj “Principes fondamentaux de Téconomie politique, tirés de lejons édites et médites de Mr. N.-W. Sénior, professeur émérite d’économie politique a l’université d’Oxford, par le o-te Jean Arrivabene”. [“Principios fundamentales de economía política”, tomados de lecciones editadas e inéditas del Sr. No. W. Sénior, profesor emérito de economía política, en la universidad de Oxford, por el conde Jean Arrivabene, 264, 265, 266, 268-269. Shakespeare, WJIiam "Richard III.” [Edición alemana de las Obras, en la traducción de Schlegel y Tieck. Tomo III, segunda y tercera partes], 360. Sismondí, J[ean]-C[haries]-L[éonard] Súnonde de “Nouveaux principes d’économie politique, ou De la richesse dans ses rapports avec la population.” Seconde édition. Tome premier et second. ["Nuevos principios de economía política, o de la riqueza, en sus relaciones con la población”]. Segunda ed„ tomos primero y segundo, París 1819, 160. Smith, Adam "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations.” Two vols. [“Una investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”]. Dos volúmenes. Londres 1776, 36, 52, 78, 87, 182. Smith, Adam "An Inquiry into the Natura and Causes of the Wealth of Nations. With a Life of the Author, and introductory Discourse, Notes and supplemental Dissertations. By J. R. McCulloch.” In four volumes. ["Una investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”. Con una vida del autor y discurso introductorio, notas y disertaciones

complementarias por J. R. McCulloch]. En cuatro vols. Edimburgo, 1828, 61-62, 74-75, 140, 143, 145, 277, 279-280. Smith Adam “Recherches sur la natura et les causes de la richesse des nations. Traduction nouvelle, avec des notes et observations; par Germain Garnier.” Tomos I-IV. [“Investigaciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones”. Nueva traducción, con notas y observaciones por Germain Garnier], Tomos I-IV, Parts 1802, 61, 63, 65, 66-70, 72, 73, 75, 80-85, 88, 89, 90-93, 113 II 45, 145-147, 151-152, 153, 154, 157, 230, 232, 233, 235242, 243, 244, 258, 279, 318. Sófocles, “Edipo”, 360. Spence, Wüliam “Britain independent of Commerce; or Proofs deduced from an Investigation into the trae Causes of the Wealth of Nations, thatonr Riches, Prosperity and Power are derived from Sources inherent III ourselvcs, and would not be affected even though our Commerce were annihilated”. [“Bretaña, independiente del comercio, o pruebas deducidas de una investigación sobre las verdaderas causas de la riqueza de las naciones, de que nuestra riqueza, prosperidad y poder se derivan de frentes inherentes a nosotros mismos y no resultarían afectadas aunque quedase aniquilado nuestro comercio”]. Londres, 1807, 356. Steuart, Sir James “An Inquiry into the Principies of Political Economy: Being an Essay on the Science of Domestic Policy III Frce Nations. In which are porticularly considered, Population, Agricultura, Trade, Industry, Money, Coin, Interest, Circulation, Banks, Excharrge, Public credit, and Taxes.” In two volumes. [“Una investigación de los principios de la economía política, que es un ensayo sobre la ciencia de la política interior en las naciones libres. En que se estudian especialmente población, agricultura, comercio, industria, moneda, dinero acuñado, interés, circulación, bancos, cambio, crédito público e impuestos”]. En dos volúmenes. Londres, 1767,7,8,9. Steuart, Sir James “An Inquiry into the Principies of Political Economy: Being an Essay on the Science of Domestic Policy III Frce Nations...” En The Works, political, metaphisical, and chronological, of the late Sir James Steuart, of Coltness, Now first collected by General Sir James Steuart, Bart, his son, from bis father’s corrected copies, to which are subjoined ancedotes of the Author. In six volumes. ["Una investigación en los principios de la economía política, que es un ensayo sobra la ciencia de la política interior de las naciones libres...” Obras políticas, metafísicas y cronológicas del difunto sir James Steuart, de Coltness, barón. Reunidas por primera vez

por el general sir James Steuart, barón, su hijo, sobre copias corregidas por su padre, a las que se añaden anécdotas del autor]. En seis volúmenes. Londres, 1805, 7, 8, 9. Storch, Haui "Considerations sur la natura du revena national” (tome V du "Cours d'économie politique...") [“Consideraciones sobre la naturaleza del ingreso nacional"], tomo V del “Cuno de economía política”. París, 1824, 69-70. Storch, Henri "Coun d’économie politique, ou Exposition des principes qui détenninent Sn. Petersburgo, 1815, 69-70. Storch, Henri “Cours d'économie politique, ou Exposition des principes qui déterminent la prospérité des nations. Avec des notes explicativas et critiques par J.-B. Say.” Tomes I-IV. [“Curso de economía política”, o “Exposición de ios principios que determinan la prosperidad de las naciones”. Con notas explicativas y críticas por J.-B. Say], tomos I-IV. París, 1823, 261-264. Turgot [,Anne-Robert-Jacques] “Reflexions sur la formation et la distribution des richesses”. [“Reflexiones sobre la formación y distribución de las riquezas”]. En Obras de Turgot Nueva edición, por Eugéne Darte. Tomo primero. París, 1844, 36, 46, 50-51, 53, 56. Verri, Pietro “Meditazioni sulla Economía Política” (1771). In: Scrittori Classici Italiani di Economía Política. Parte moderna. Tomo XV. ["Meditaciones sobre la economía política"]. En "Escritores clásicos italianos de economía política”. Parte moderna, tomo XV. Milán, 1804, 51, 59-60. Voltaire, Franjois-Marie-Arouet de “La Henriade”. ["La Henriada”, París 1823 (y en otras ediciones). ] ed. Grand, poéme épique.] “La Liga o Enrique el Grande”, Ginebra 1723, 262 II 81.

ÍNDICE BIOGRAFICO

Ana (Estuario), (1665-1714). 357 Anderson, James (1739-1808). Economista escocés. Estudió en Edimburgo y se dedicó a la agricultura. En sus propiedades rurales aplicó los avances científicos de la época. Anticipó la teoría ricardiana de la renta. Autor de Essays relating to agriculture and rural affairs, Recreations in agricultura y Observations of slavery. Man se ocupa de él en la parte que trata de la historia del descubrimiento de la llamada ‘ley de Ricardo”. 356 Aristóteles (384-322 a.n.e.). 265 Arad, Karl (1788-1877). Economista alemán, librecambista. 40 Arribavene, Jean (Giovani) (1787-1881). Político italiano expatriado. Participó en el Congreso económico de Bruselas en 1847. Amigo de Senior y asiduo estudioso de los economistas franceses. Traductor al francés de la obra de Senior, Príncipes fondamentaux de féconomie politique. 264 Babbage, Charles (1792-1871). Matemático, mecánico y economista vulgar inglés. Constructor de la primera máquina de cálculo. En su obra On the economy of machinery and manufactures, propone el sistema truck, que consiste en pagar los salarios en especie, generalmente a precio superior y en calidad inferior a los normales. Marx lo menciona, precisamente, a propósito del fraude comercial. 361 Barton, John (fines del siglo XVIII-principios del XIX). Economista inglés. Marx se ocupa de él con relación a sus ideas de la demanda de trabajo, de que los distintos elementos orgánicos integrantes del capital no crecen al mismo ritmo que la acumulación y el desarrollo de las fuerzas productivas, lo cual indicaría que la parte in vertida en salarios va disminuyendo proporcionalmente con respecto a la parte que Barton llama capital fijo. Asimismo, le señala su error al concebir tal diferenciación sólo en la forma en que se presenta en el proceso circulatorio. Autor de Observations on the circumstances which influence the condition of the Labouring Classes of society. 32, 139

Bastiat, Frédéric (1801-1850). Economista vulgar francés, librecambista y enemigo declarado de las teorías de Proudhon en su obra Gratuità du Crédit. Su obra principal es Harmonies économiques, donde sienta la tesis que trata de establecer la armonía entre los intereses del trabajo y el capital. Tanto Marx como Engels combatieron duramente sus teorías. 301, 374,

Baudeau, Nicolas (1730-1792). Político, economista y eclesiástico francés. Impugnador en un principio de las teorías fisiocráticas de Quesnay y Turgot; a causa de una polémica con Le Tresne acepta la escuela fisiocrática y la defiende desde su publicación, Ephémérides du dtoyen. Trabajó con esta revista en sus sucesivas etapas al lado de Mirabeau, Dupont de Nemours y otros. Se convirtió en el primer defensor de Turgot al ser nombrado este ministro. Las principales obras y colecciones que publicó fueron Première introduction a la philosophie économique, Collection des principaux économistes, de Guilleaumin (Phisiocrates, parte II) y Dictionaire du Commerce. 308, 356 Bauer, Stephan (1865). Economista suizo de tendencia burguesa. 14 Béardé de l’Abbaye (1704-1771). Economista y agrónomo francés. Partidario de la teoría de que los campesinos cultivadores de la tierra fueran sus mismos propietarios. Entre sus obras están Essais d’agricolture y Recheiches sur les moyens de suptimet les impóts. 359 Bellers, John (1654-1725). Economista inglés. 344 Berkeley, George (1685-1753). Obispo y filósofo irlandés, fundador del idealismo subjetivo. En el terreno económico, crítico del mercantilismo. Marx se refiere a él también en El Capital. 22, 346 Besrnstein, Eduard (1850-1932). Socialdemócrata alemán. Redactor-jefe del Sozial-Demokrat, durante el tiempo en que los socialistas alemanes estaban en la clandestinidad política. Al morir Engels, del que fue amigo y corresponsal, sentó las bases teóricas del revisionismo. 13 Blanqui, Jetóme Adolphe (1798-1854). Economista francés, hermano del revolucionario Louis August Blanqui. Estudió filología y economía política antes de suceder a J. B. Say, su maestro, en la Escuela de Artes y Oficios. Realizó viajes de estudio a Córcega y Argelia y más tarde a Inglaterra, Italia, España, Austria, Servia y Oriente. En el norte de Francia estudió la situación de la clase obrera. Tuvo aproximaciones

Anderson, James (1739-1808). Economista escocés. Estudió en Edimburgo y se dedicó a la agricultura. En sus propiedades rurales aplicó los avances científicos de la época. Anticipó la teoría ricardiana de la renta. Autor de Essays relating to agriculture and rural affairs, Recreations in agricultura y Observations of slavery. Marx se ocupa de él en la parte que trata de la historia del descubrimiento de la llamada ‘ley de Ricardo”. 356 Aristóteles (384-322 ajr.e.). 265 Arad, Karl (1788-1877). Economista alemán, librecambista. 40 Arribavene, Jesui (Giovani) (1787-1881). Político italiano expatriado. Participó en el Congreso económico de Bruselas en 1847. Amigo de Sénior y asiduo estudioso de los economistas franceses. Traductor al francés de la obra de Sénior, Principes fondamentaux de l’économie politique. 264 Babbage, Charles (1792-1871). Matemático, mecánico y economista vulgar inglés. Constructor de la primera máquina de cálculo. En su obra On the economy of machinery and manufactures, propone el sistema truck, que consiste en pagar los salarios en especie, generalmente a precio superior y en calidad inferior a los normales. Marx lo menciona, precisamente, a propósito del fraude comercial. 361 Barton, John (fines del siglo XVIII-principios del XIX). Economista inglés. Marx se ocupa de él con relación a sus ideas de la demanda de trabajo, de que los distintos elementos orgánicos integrantes del capital no crecen al mismo ritmo que la acumulación y el desarrollo de las fuerzas productivas, lo cual indicaría que la parte invertida en salarios va disminuyendo proporcionalmente con respecto a la parte que Barton llama capital fijo. Asimismo, le seríala su error al concebir tal diferenciación sólo en la forma en que se presenta en el proceso circulatorio. Autor de Observations on the circumstances which ínfluence the condition oi the Labouring Classes of society. 32, 139 Bastiat, Frederic (1801-1850). Economista vulgar francés, librecambista y enemigo declarado de las teorías de Proudhon en su obra Gratuité du Crédit. Su obra principal es Harmonies économiques, donde sienta la tesis que trata de establecer la armonía entre los intereses del trabajo y d capital. Tanto Marx como Engels combatieron duramente sus teorías. 301, 374,

Baudeau, Nicolás (1730-1792). Político, economista y eclesiástico francés. Impugnador en un principio de las teorías fisiocráticas de Quesnay y Turgot; a causa de una polémica con Le Trosne acepta la escuela fisiocrática

y la defiende desde su publicación, Ephémérides du citoyen. Trabajó con esta revista en sus sucesivas etapas al lado de Mirabeau, Dupont de Nemours y otros. Se convirtió en el primer defensor de Turgot al ser nombrado éste ministro. Las principales obras y colecciones que publicó fueron Premiare introduction a la philosophie économique, Collection des principaux éccmomistes, de Guilleaumin (Phisiocrates, parte II) y Dictionaire du Commerce. 308, 356 Bauer, Stephan (1865). Economista suizo de tendencia burguesa. 14 Béardé de l’Abbaye (1704-1771). Economista y agrónomo francés. Partidario de la teoría de que los campesinos cultivadores de la tierra fueran sus mismos propietarios. Entre sus obras están Essais d’agriculture y Recherches sur les moyens de suprimer les impóts. 359 Bellen, John (1654-1725). Economista inglés. 344 Berleley, George (1685-1753). Obispo y filósofo irlandés, fundador del idealismo subjetivo. En el terreno económico, crítico de) mercantilismo. Marx se refiere a él también en El Capital. 22, 346 Berastein, Eduard (1850-1932). Socialdemócrata alemán. Redactor-jefe del Sozial-Demokrat, durante el tiempo en que los socialistas alemanes estaban en la clandestinidad política. Al morir Engels, del que fue amigo y corresponsal, sentó las bases teóricas de revisionismo. 13 Blanqui, Jeróme Adolphe (1798-1854). Economista francés, hermano del revolucionario Louis August Blanqui. Estudió filología y economía política antes de suceder a J. B. Say, su maestro, en la Escuela de Artes y Oficios. Realizó viajes de estudio a Córcega y Argelia y más tarde a Inglaterra, Italia, España, Austria, Servia y Oriente. En el norte de Francia estudió la situación de la dase obrera. Tuvo aproximaciones a la escuela socialista inglesa. Fue un economista vulgar de cierto mérito. Autor de Précis élémentaire d’économie politique, Résumé de l’histoire du commerce et de l’industrie, Histoire de l’Économie politique y otras obras más. 53, 56, 157 Boisguillebert, Pierre Le Pesant (1646-1714). Economista francés. Se aplicó fundamentalmente al estudio de la agricultura y el comercio. Contemporáneo del mercantilismo, se opuso a él combatiendo el proteccionismo económico así como el concepto de que la única riqueza es el dinero metálico. Se le tiene como uno de los precursores de la fisiocracia. Autor de Le Détail de la France y Le Factum de la France, obras que lo hacen el promotor de la economía política en Francia. 43 Bray, John Francis (1809-1895). Economista vulgar inglés, partidario de Robert

Owen, carlista y uno de los teóricos del principio del ‘‘dinero-trabajo". Marx se ocupa de él en un apartado especial denominado “reacción contra los economistas”. También lo menciona y lo cita por extenso en Miseria de la filosofía, considerándolo como el antecesor directo de Phoudhon en muchas de sus ideas. 18, 19, 20, 31, 32, 299 Brissot de Warville, Jacques Pierre (1754-1793). Político francés. Uno de los dirigentes girondinas, opositor de Robespierre. Murió en la guillotina. 319 Brougham, Henry Peter (1778-1868). Jurista y estadista inglés. Librecambista y partidario de los wighs. Luchó en favor y luego en contra de la esclavitud. También fue colaborador de la influyente publicación de los wighs, Edinburgh Review. 160, 210 Buat-Nançy, Louis Gabriel, conde de (1731-1787). Historiador y diplomático francés. Embajador ante la Dieta germánica. Retirado a la vida privada, escribió Éléments de la politique ou Recherches sur Ies vrais principes de Féconomie social 355 Buchanan, David (1779-1848). Economista vulgar inglés, “gran adversario de los fisiócratas” (Marx). 41, 266 Canard, Nicolás François (1750-1833). Periodista, matemático y economista francés. Publicó Príncipes d’économie politique y Mémoire sur les causes qui produisent la stagnation et le décroissement du commerce en France.

Cantillon, Richard (1680-1734). Economista y comerciante inglés. Fundó en París una casa de banca. Tomó parte muy activa en las especulaciones de Law reuniendo de este modo una gran fortuna. Su libro más notable sobre economía política es Essai sur la natura du commerce en général, obra en la que anticipa las principales teorías de la economía clásica. Es también precursor de los fisiócratas. 65 Carey, Henry Charles (1793-1879). Economista vulgar norteamericano, adversario de la teoría de la renta de Ricardo, teórico de la “armonía de intereses” entre las clases, primero librecambista y después proteccionista, citado y criticado por Marx en El Capital. Autor, entre otras obras, de Essay on the rate of wages, The slave trade, domestic and fatetan y Principies of Social Science. 159, 383 Carlos II (Estuardo) (1630-1685). 342 Cazenove, John. 65 César, Cayo Julio (100-44 a.n.e.). 265 Colbert, Jean Baptiste (1619-1683). Estadista v economista francés. Desde joven

dedicado al comercio. Después de haberle confiado su fortuna, que acrecentó Colbert con hábiles rapiñas al Estado, el cardenal Mazarino le encarga la inspección de la Hacienda pública recomendándolo a Luis XIV. Nombrado más tarde intendente de Hacienda, Colbert fue acumulando la mayoría de los cargos en los distintos ministerios llegando a hacerse en ellos el hombre principal. Sus medidas económicas, siempre proteccionistas, se conocen como la política del “colbertismo”. A pesar de que sus apologistas dijeron que usó moderadamente su propia política, se dedicó a prohibir la importación de manufacturas y la exportación de materias primas y acudió constantemente a la concesión de monopolios. Dejó numerosos documentos, proyectos de leyes y cartas. 51, 57 Constancio, Francisco Solano (1772-1846). Médico, escritor y político portugués. Es­tudió y se doctoró en Edimburgo Partidario de Napoleón durante la invasión francesa a España y Portugal. Desempeñó cargos diplomáticos. Traductor de obras de medicina e historia. También tradujo al francés las obras de Godwin, Malthus y Ricardo. 201 Culpeper, Sá Thamas (1578-1662). Economista inglés. Presenta al Parlamento un proyecto de ley contra la usura que reducía el interés legal del 10 al 8 por 100, el cual es publicado en 1621 con el título de Tract agaiast the high rate of usurie. Al mismo tiempo que la baja de interés, estudia en particular la oposición entre éste y el capital industrial. 342 Custodi, Pierio (1771-1842). Economista y escritor italiano, de los principales en Italia después del período de la economía clásica. Continuador de la Storia di Milano, de Pietri Veni. Publicó la gran colección titulada Scrittori classici italiani di economía politice (1803-1816), en 49 volúmenes. Es autor de unos Elanenti di Economía política. 51, 59 Chalmers, Thomas (1780-1847). Teólogo y economista vulgar escocés, fundador de la iglesia presbiteriana en Escocia. Fanático partidario de Malthus. Sus principales doctrinas económicas se centraban en el pauperismo, cuya solución creía encontrar en la ayuda voluntaria de las clases ricas. Autor de una abundante bibliografía teológica y económica. Destacan sus obras Inquiry in to the extent and stabiíity of national resources, Commercial Discourses, Treatise on political economy y otras. 276, 277 Cherzulíez, Antoine Elisée (1797-1869). Político y economista vulgar suizo, discípulo de Sismondi. Juez y profesor de derecho público y de economía política en Ginebra, donde también fundó y dirigió varios periódicos. En París, sin la protección que pretendía de Guizot. dirigió dos periódicos

cargando contra los socialistas y en particular contra Proudhon. Profesó el utilitarismo siguiendo estrictamente a Bentham. Autor de Riche ou pauvre, Le Socialismo, c’est la barbarie y Etudes sur les causes de la misére tant múrale que phisique. Marx señala de él su intento por distinguir el capital constante y variable. Refuta su falsa idea de que el capital productivo tiende tajantemente a disminuir Asimismo examina su tratamiento acerca de la tasa de ganancia. A pesar de que buena parte de sus análisis se centran en el proceso productivo, a inicio de Marx, Cherbuliez no logra superar la mera apariencia de la circulación mercantil. 18, 25, 32 Chernichevski, Nikolai Gavrilovich (1828-1889). Célebre científico y periodista ruso, demócrata revolucionario y socialista. Condenado durante varios años a trabajos forzados en Siberia a causa de sus ideas revolucionarias, es considerado uno de los primeros teóricos de la Revolución rusa. Marx y él compartieron un mutuo interés en sus respectivas obras. 26 Child, Sir Josiah (1630-1699). Comerciante y economista inglés; mercantilista. Accionista de la Compañía de las Indias y más tarde su gobernador. En un principio militó en el partido wigh pero al tomar el mando de la Compañía se pasa al partido tory. Aborda d problema del pauperismo, al que trata de encontrarle solución sustituyendo los distritos por parroquias y enviando a las colonias a los menesterosos. Abogó por la reducción del interés y por la protección del comercio local. Entre sus escritos destaca su obra Brief observations conccrnmg trade and intoest of money. 342 Dañe, Louis François Eugéne (1798-1847). Editor de Phisiocrates, parte I, París 1846, y autor del estudio allí contenido, Intróductíon sur la doctrine des phisiocrates. Esta obra fue utilizada por Marx. 45, 46, 354 D’Avenant, Charles (1656-1714). Político y escritor inglés. Miembro dd Parlamento durante Jacobo II y Guillermo III. Inspector general de Aduanas, publicó numerosos folletos sobre la organización de los ministerios, la política colonia] y diversos asuntos económicos. Autor de An Essay upon the probable methods of making the people gainers in the balance of trade. Más tarde sus obras fueron reunidas bajo el título de The political and commercial works of Charles Davenant. 16, 161-162 Destutt de Tracy, Antonine Loáis Claude (1754-1836). Filósofo y escritor francés. Corond de infantería al estallar la Revolución de 1789. Se opone a que d Estado adopte cualquier religión. Amigo íntimo de Cabanis, Condorcet y Daunon. A la caída de Robespierre, interviene en la dirección oficial de la instrucción y se convierte en el jefe de los que más tarde

Napoleón llamará ideólogos. Desde temprano comienza a interesarse por d estudio de las bases del conocimiento, tema en el que se centran sus obras. Su influencia más visible es Condillac y el sensualismo inglés. Autor de Eléments d’idéologie y Traité de la volunté et de ses effets. 166, 246, 248, 250-258, 260, 299, 316 Dupont (Du Pont) de Nemours, Pierre Samuel (1739-1817). Economista y político francés. Estudió en un principio medicina pero al publicar en 1763 su Richesse de FEtat trabó relaciones con Mirabeau, Condorcet, Quesnay y Turgot, principalmente, quienes lo atrajeron a la escuela de los Economistas y que Dupont bautizó con el nombre de Fisiocracia. Bajo esta misma tendencia escribió el Journal de l’agriculture..., en el cual Dupont publicaba las memoires enviadas por sus colegas. Las más célebres da estas memorias son las de Quesnay, reunidas y publicadas por Dupont en Phisiociatie ou constitution naturelle... Se convirtió, pues en un ágil difusor de los teóricos de la fisiocracia. Disentía de la mayoría de dios en algunos de sus puntos específicos pero defendía siempre los principios generales. Autor de De l'exportation et de Fimportation des grains y de Du commerce de la Compaignie des Indes... 354 Engels, Federico (1820-1895). 7, 12, 13, 14 Epicuro (341-270 a.nx.). 58 Ferrier, François Louis Auguste (1777-1861). Político y economista vulgar francés. Aunque Marx lo menciona como subdirector de Aduanas, su cargo llegó a ser de director general de Aduanas del Imperio. Publicó entre otras obras Essai sur les port flanes y Du gotrvernernent considéré dans ses rapports avec le commerce. 210, 229230, 243, 276 Forcade, Eugéne (1820-1869). Escritor y periodista francés. Fundó en Marsella d Sémaphore, un periódico de larga vida, y en París la Revue Nouveile, el Messager de l’Assemblée y el Semaine financière además de incursionar en varios otros periódicos. Publicó obras históricas, tales como Études hístoriques e Histoire des causes de la guerre d’Orient. 101 Ganilh, Charles (1758-1836). Economista vulgar francés. Fue diputado en la Cámara de 1815 a 1824. Es de los primeros en afirmar que la estadística es la base más sólida de la economía, y de día se sirve para coincidir con la teoría malthusiana de la población. Marx critica en él su apego al mercantilismo al considerar que "la riqueza nace exclusivamente del comercio” y que equivale pura y simplemente al dinero. Consideró a las teorías de Ganilh como meras tautologías cuando éste incurre en d análisis

de la mercancía, del valor de cambio, del valor de uso, etc. Autor, principalmente, de Des systémes (féconomie politique, Théorie de Féconomie politique cfaprés les faits y Dictionnaire analytique (féconomie politique. 142, 185-189, 191, 192, 194, 196, 199, 201 203, 204, 206, 209, 210, 243, 274, 276 Garnier, Germain, conde de (1754-1821). Político y economista vulgar francés. Desempeñó cargos en la magistratura durante el reinado de Luis XVI, fue prefecto del Sena y senador. Enemigo del Imperio y partidario de la Restauración. Marx critica a Garnier sus tendencias fisiocráticas e incluso sus regresiones con respecto a esta corriente; señala en él su falsa idea de que d capital se repone meramente con el ingreso del consumidor, su negación de que el trabajo productivo se pague con el ingreso del capitalista y que no tome en cuenta que los salarios e ingresos dependen de la proporción en que la ganancia se convierta en capital y no inmediatamente en ingreso capitalista. Sus teorías descansan sobre la confusión de las clases productiva e improductiva. Además de ser d traductor de Smith al francés, es autor de Abrégé élementaire des principes de Féconomie politique. 19, 54-55, 113, 160, 165-169, 180-185, 243, 244, 245, 260, 261, 262, 274, 276,

Godwin, William (1756-1836). Político y pedagogo inglés, escritor romántico y economista. Escribió libros para escudas de primera enseñanza. Se opuso, con su Treatise of population al Essay of population, de Malthus. En general, sus posiciones están emparentadas con el “socialismo ricardiano”. En su Inquiry conceming polítical justice, analiza extensamente las corrientes anarquistas y su papel histórico moderno, por lo que suele considerarse de uno de sus primeros teóricos. Combate duramente las teorías de la división del trabajo en Smith v Ricardo y condena abiertamente la propiedad privada. Autor también de Mandevilte y de una History of the Common Wealth. 319 Hobbes, Thomas (1588-1679). Filósofo materialista inglés, sistematizador del materialismo de Bacon. Su extensa bibliografía comprende desde traducciones de poemas latinos hasta tratados de la vida social, pasando por estudios metafísicos, lógicos, naturales y científicos. Su obra más conocida y leída, Leviathan. Marx entendía sus postulados sociales y científicos como las expresiones más claras del materialismo empirista y mecanicista. 22, 66, 327 Hodgskin, Thomas (1778-1869). Periodista y socialista inglés, continuador de

las teoras ricardianas. En sus críticas contra él, Marx acostumbra asociarlo a Gray, Bray y Rodbertus como los típicos vulgarizadores de la teoría del valor-trabajo. En sus manuscritos de las Teorías sobre la plusvalía lo examina precisamente al lado de Rodbertus en la misma línea de “la reacción proletaria, basada en Ricardo”. Autor de Labour defended against the claims of capital..., y de Popular polítical economy. Marx se detiene a examinar las ideas centrales de dichas obras. A través de este análisis pasa revista a su concepto de capital circulante a fin de resumir las ideas principales de Ricardo, Smith y Ravenstone acerca del capital constante y variable y capital fijo y circulante, englobando esta problemática en la relación específicamente capitalista entre trabajo vivo y trabajo pretérito. Igualmente hace con su teoría de la tasa de ganancia y el salario. 25, 32, 79 Hume, David (1711-1776). Filósofo y economista inglés. Su pensamiento es de esencia ceintificista. La intención más general de su método es oponer los resultados positivos de todas las ciencias a fin de estudiar las posibilidades y medios del pensamiento humano. En materia económica, sus teorías son asimilables al mercantilismo de la época. Su preocupación primordial se dirige hacia el comercio, el interés del dinero y las leyes de su circulación y volumen. La “segunda parte” de los Essays a que hace referencia Marx es la obra Political discourses, aparecida en 1752 como continuación de los Essays moral, political and literary, publicado en 1741. Marx también se refiere a Hume en El Capital y en la Contribución a la crítica de la economía política. 16, 347-351 Huxley, Julián (1887-). 27 Jones, Richard (1790-1855). Economista vulgar inglés. Profesor del Real Colegio de Londres. Uno de los primeros críticos de Ricardo aunque acepta parcialmente su teoría de la renta. Su obra más conocida es An Essay on the distribution of wealth... Marx se ocupa de Jones a fin de revisar el modo como él y otros economistas intentan distinguir entre capital constante y capital variable. En otra parte lo trata a propósito de su teoría de la renta de la tierra, contenida en su obra citada. En ésta, dice Marx, aparece estudiada toda 1a evolución histórica de la renta, desde la prestación personal hasta su forma capitalista moderna. Ello le permite a Marx, asimismo, apuntar sus propias ideas al respecto. Analiza también en otras obras de Jones, sobre todo el problema del "fondo de trabajo”. De dicho examen, comenta Marx que Jones es el primer economista que desarrolla la distinción señalada por Smith en tre el trabajo pagado por el capital y el

que se sostiene directamente de la renta. 18, 19, 25, 32, 41 Jouffroy, Henri. 59, 185 Kautsky, Carlos (1854-1938). Político y teórico nacido en Praga. Fundador del periódico socialdemócrata Die Neue Zeit. Es asimismo activo dirigente de la socialdemocracia alemana y europea. Corresponsal de Engels, éste le encargó la preparación de los manuscritos de las Teorías sobre Ja plusvalía. 7, 15, 16, 17, 18 Keynes, John Maynard, lord (1883-1946). Economista inglés. Profesor del Real Colegio de Cambridge y director del Economic Journal. Autor de A Tract on monetary reform y Money and foreign exchange. 27 King, Gregory (1650-1710). Estadístico, grabador y genealogista inglés. 161 Rock, Charles Paul de (1794-1871). Escritor romántico y dramaturgo francés,

Lagentie de Lavaïse, E. Traduce la obra de Lauderdale An Inquiry into the nature and origin of public wealth... 83 Lauderdale, James Maitland, conde de (1759-1839). Político y economista vulgar francés. Criticó de Smith su distinción entre trabajo productivo e improductivo, su modo de desarrollar la plusvalía y su concepción del "capital y la renta de la tierra como fuentes independientes del valor de cambio” (Marx). Para Marx, Lauderdale representa la apología de las clases dominantes al considerarlas como el tipo más importante de trabajo productivo. También critica su teoría de la ganancia, cuya fuente, según Lauderdale, brota de que el capital "suple al trabajo. También se refiere a él, asimismo, en Miseria de Ja filosofía. 83, 84, 160, 210, 242-243, 274, 276 Law John (1671-1729). Financiero y economista escocés. Es creador y aplicados de un sistema financiero que lleva su nombre. Este sistema de Law descansaba sobre dos puntos esenciales: 1) el Banco, cuya función básica es la emisión del papel-moneda con el criterio de la oferta y la demanda mercadles y 2) la Compañía, cuya misión sería sostener, valiéndose para ello del agio, el crédito del propio Banco, pues, a juicio del sistema, el valor de la moneda emitida se valora directamente con el volumen de operaciones comerciales. Este sistema constituye el nacimiento en Francia, donde fue aplicado, de las transacciones especulativas. 51, 56 Lenin, Vladimir Ilich (1870-1924). 13, 15 Lessing, Gotthold Ephraim (1729-1781). 262 Le Tresne, Guilleaume François (1728-1780). Magistrado y economista francés. Contribuyó en algunas reformas económicas antes de la Revolución de

1789. Fue colaborador de Ephémérides du citoyen, de Baudeau, y otras publicaciones más. Escribió un gran número de folletos políticos y su Essai analytique sur le commerce et sur l’impôt. 353 Linguet, Simón Nicolás Henri (1736-1794). Abogado y escritor francés. Murió en la guillotina. Su oposición a la burguesía libera] es de carácter reaccionario. La atención que pone Marx en él tiene la finalidad de resaltar, aun desde el punto de vista retrógrado feudal, los elementos más críticos de la producción capitalista así como de la economía política burguesa, particularmente la situación desfavorable de la clase obrera y su oposición frente a la burguesía. Marx lo menciona y lo cita asimismo en El Capital. Además de su Théorie des Jois civiles es autor de unas conocidas Memoires de la Bastille. 22, 31, 282, 319-324 List, Friedrich (1789-1846). Economista alemán. Su sistema económico se fundamenta en la teoría de Fichte de un mercado cerrado y en la creación de un mercado nacional que en Alemania, pese a ser la aspiración de la clase burguesa, estaba aún por formarse. La nación decía List, es el único elemento de intermediación entre el individuo y la humanidad. 230 Locke, John (1632-1704). Filósofo inglés; padre del sensualismo. Autor de una abundante bibliografía sobre fisiología humana, derecho civil, religión, teoría de la ciencia, etc. Libera] y teórico de la tolerancia. Su obra capital es Essay on human understanding. Marx se refiere a su obra Some considerations on the consequences of the lowering of interest and raising the valué of money, mencionándola tan sólo como Lowering of Interest; igualmente, cita su trabajo Two treatise of government indicándolo simplemente como Of Government. Marx señala en él y North los primeros intentos, basados en las teorías de Petty, de explicar el interés así como las causas del alza y la baja del volumen de dinero. 16, 22, 83, 279, 338, 339341, 342, 343, 347, 356 Lutero, Martín (1483-1546). 33 MaJthus, Thomas Robert (1766-1834). Economista vulgar y eclesiástico inglés, conocido fundamentalmente por su teoría de la población contenida en su obra An essay on the principie of population. Típico representante de los intereses de la aristocracia terrateniente, incluida la iglesia oficial. Se ocupa Marx de él muy en extenso al examinar su concepto del valor, en el que incluye la ganancia, mostrando con ello sus discrepancias e incluso sus retrocesos con respecto a Ricardo y Smith. De este modo, confunde el valor de la mercancía con su empleo en forma de capital. Para Malthus, la

ganancia no brota del consumo del obrero ni del consumo capitalista sino del consumo de las clases improductivas; de ahí tu idea de que éstas sean tan necesarias como la clase productiva, incluso en 1a reproducción de la riqueza material. Asimismo, Marx somete a critico sus ideas respecto del capital variable, la acumulación y, con especial severidad, su teoría de la necesidad creciente del consumo improductivo y, por tanto, de las crisis de superproducción. 17, 24, 32, 64, 79, 139, 141, 159, 194, 259, 328, 384 Mandeville, Bernard de (1670-1733). Escritor y pensador holandés muy celebrado y reconocido entre los enciclopedistas franceses del siglo XVIII. La alegoría de Mondeville que sale a colación con la referencia de Marx es la siguiente: las abejas viven en una sociedad, parecida a la humana, en que dominan las pasiones y los victos; no obstante, gozan de las ventajas materiales que la abundancia proporciona. Pero sus individuos piden a Júpiter el reino del bien y la virtud. El dios lo concede. Las pasiones y vicios cumplen con su función pero la población disminuye, desaparecen muchas industrias y la sociedad llega a su ruina. Las abejas que se salvan se retiran al hueco de un viejo árbol, reducidas a la tranquila pero triste situación de la vida virtuosa. 361 Marx, Carlos (1818-1883). 7-8, 9-28 Massie, Joseph (1784). Estadista y economista vulgar inglés. Autor de An essay of the governing Causes of the natural rate af interest. Marx se refiere a él cuando apunta su idea de que el interés forma parte de la ganancia. 16, 343, 347-351 McCuüoch (MacCulIoch), John Ramsay (1789-1864). Economista vulgar inglés. Discípulo y editor de Ricardo. Profesor de economía en la Universidad de Londres. A juicio del propio Marx, un “gran impostor”. Autor entre otras obras de Principia of political economy y Dictionary of commace and cornmercial navigation. En él examina Marx principalmente la preocupación que la economía vulgar apologética siente respecto de la tendencia descendente de la tasa de ganancia. 24, 32, 162, 277, 280 Missner, Otto (1819-1902). Editor de Hamburgo que se encargó de la edición del primer tomo de El Capital. 13 Mendelssohn, Moses (1729-1786). Filósofo alemán. Adversario del ateísmo y partidario de la religión natural. Su intento más significativo consistió en conciliar el judaísmo y el cristianismo. 264 Mercier de la Riviére, Paul Piare (1720-1794). Economista y administrador francés, intendente de la Martinica. Promonárquico. En materia científica

y económica es un providencialista. Autor de L’Ordre naturel et esentiél des societés politiquea y de Lettres sur les Economista. 54, 57 Meyer, Siegfred (1840-1872). Socialista alemán, emigrado a Norteamérica, miembro de la I Internacional y uno de los fundadores de la Asociación General de los Trabajadores alemanes en Nueva York. 12 Mill, James (1773-1836). Historiador, filósofo y economista vulgar inglés. Colaborador y director de varias revistas, fue también funcionario de la Compañía de las Indias. Continuador de Hume y sobre todo de Bentham. Su intento más genera] fue aplicar a las ciencias morales y al estudio particular de las relaciones económicas el método de las ciencias naturales. Su obra más importante es Elements of political economy. A pesar de reconocerle el mérito de ser el prima sistematizador de la doctrina de Ricardo, Marx no ve en él más que al dogmático que trata de presentar las contradicciones reales de la producción capitalista como meras contradicciones aparenta y que pretende hacer aparecer la teoría de Ricardo como la forma teórica absoluta de este régimen de producción. Respecto de la teoría ricardiana del valor no hace más que vulgarizarla. Y con relación al salario, incurre en una regresión vulgar al querer resolver el problema con el criterio exclusivo de la oferta y la demanda. 24, 32 Mill, John Stuart (1806-1873). Filósofo y economista vulgar inglés, hijo de Jama Mili. Una de sus principela influencias durante toda su vida a el utilitarismo de Bentham. También debe señalarse su acatamiento a las ideas de Comte y su conocimiento directo de las sectas sansimonianas en París. Sus principales obras económicas son Principia of political economy y Essay on some unsettled questions of political economy. Marx examina su teoría de la ganancia, la cual, dice, confunde a ésta con la plusvalía. Con ate motivo, Marx examina de acuerdo a sus propios razonamientos y los supuestos que ha resumido sobre todo de Ricardo y Smith, la distinción entre ambas. De igual modo, señala su inconsecuencia al dividir el capital constante en salarios y ganancia, "con lo cual suprime la dificultad que el capital constante plantea” (Marx); y, por tanto, la distinción misma de plusvalía y ganancia. A partir de ate punto, Marx plantea la relación estrecha entre la ganancia y las alteraciones del capital constante, por un lado, y por otro, la relación entre plusvalía y apita] constante aclarando de este modo una serie de aspectos esenciales de la relación entre el trabajo vivo del obrero frente al trabajo pretérito de los medios e instrumentos de producción que funcionan como capital constante. 19, 26, 32, 165

Milton, John (1608-1674). 372 Mirabeau, Víctor Riqueti, marqués de (1715-1789). Economista francés. Fisiócrata. Sus primeros ensayos se basan muy directamente en las teorías económicas de Cantillón, en particular sobre el problema de la renta de la tierra. En general, sus doctrinas adquirieron gran prestigio entre la nobleza y las clase dirigentes de Europa. Su obra más conocida, y que le valió el sobrenombre, a L’Ami da hommes, ou traitè de la population. También escribió una continuación de la obra, formada por varios ensayos. 39, 42, 57, 317 Moisés (siglo V). Moisés de Egipto. 264 Molesworth, Sir William (1810-1855). Político y escritor inglés, partidario de la aplicación del self government a las Colonias. Fue también funcionario de las obras públicas del reino. Dejó una famosa edición, que a la utilizada por Marx, de las obras de Hobba (Londres, 1839-1845), en la que gastó una fortuna. 327 Montesquieu, Charles Louis de Secondat, barón de la Bride (1689-1755). Escritor e historiador francés. Combinando el estudio de las ciencias, la literatura y la historia, y al considerar las leyes del desarrollo social como "relaciona necesarias que derivan de la naturaleza de las cosas”, intentó plasmar en sus principales escritos un tratamiento general que sirviera de base objetiva a la ciencia social. En economía política a uno de los fundadora de la teoría cuantitativa de la moneda. Autor de Lettres persones, De l’ésprit des lois y Considerations sur la causa de la grandeur da Romains et de leur décadence. 278, 319 Müllner, Amadeus Gottfried Adolf (1774-1829). Poeta dramático, escritor y crítico alemán. Compuso gran número de dramas para un teatro de aficionados, pero su verdadera fama proviene de la publicación de sus tragedias. Estas tragedias ejercieron durante algún tiempo gran influencia en el teatro alemán. Sus obras se reunieron y editaron en 1828 con el título de Dramatische Wale. 360 Necia, Jacqua (1732-1804). Financiero y estadista francés, de origen alemán, ministro de Hacienda de Luis XVI en vísperas de la Revolución de 1789. Su destitución tuvo lugar un año después. Desde Suiza publicó severas críticas al gobierno constitucional en Sur Fadministration de M. N. par luimême. Sus Réflexions présentées à la nation françáis le valieron la confiscación de sus bienes. La importancia que Marx señala en Necia como economista a su ida de que la riqueza de las clase no trabajadoras se derivan

del plustrabajo, y en el progreso teórico que ello significa frente a la fisiocracia, que la derivaba del trabajo específicamente agrícola. Nicolás I (1796-1855). 261 North, Sir Dudley (1641-1691). Economista y político inglés. Se dedicó al comercio en Constantinopla logrando reunir una gran fortuna. Fue comisario general de Aduanas en Londres y más tarde trabajó en la Tesorería del reino. Después de ser miembro del Parlamento, se le confió la administración de todos los bienes de la Corona. Su importancia en la economía política se relaciona con sus Discourses upon trade principally directed to the causa of the interest. Es para Marx, junto con Loche y Petty, d iniciador de la economía política en Inglaterra. Llama su atención por d tratamiento que hace del capital comercial y el interés. De lo segundo, dice Marx, tiene un concento acertado púa entiende por "stock” "no el dinero simplemente, sino d capital’’; y de lo primero señala: "Magistral capacidad’, dentro del campo tratado”. Este tipo de juicios de Marx, dirigidos a los iniciadores, distaban mucho de Jos que le merecían los vulgarizadores de la economía política. 16, 22, 338, 342-345 Paley, William (1743-1805). Filósofo y teólogo inglés. Estudió y enseñó filosofía en Cambridge. Desciende directamente de Loche y Hume y a uno de los eslabona que engarzan esta tradición con el utilitarismo de Bentham y J. St. Mili. Defendió los derechos de la población colonial basándose en la capacidad educativa de la religión. La obra que Marx menciona como Moral Philosophy es Sermones: The principles of moral and polítical pilosophy.

Paoletti, Fadinando (1717-1801). Economista y agricultor italiano, párroco de San Donnino, en las cercanías de Florencia. Partidario de los fisiócratas, publicó dos obras notables, una Pensieri sopea l’agricultura y la otra I Veri mezzi divender felici la societá, que es a la que se refiere Marx. En ambas defendía las ideas del librecambismo en lo que respecta principalmente a los granos pero, no obstante, apoyaba los impuestos sobre los artículos de lujo y el estímulo a la exportación de artículos que no fuesen de primera necesidad. También fustigó en sus escritos al economista Bandini, quien se proclamaba contra los depósitos públicos de alimentos. 51 Petty, William (1625-1687). Médico y economista inglés. De joven, se dedicó en Inglaterra a los inventos mecánicos, Fue médico del ejército de Irlanda y más tarde Cromwell le encargó el reparto de las tierras confiscadas a los irlandeses. Durante Carlos II, se le nombró inspector general de Irlanda.

Es uno de los fundadores de la Royal Society y presidente de la Phiíosophical Society. Es, junto con North y Loche, el principal de los fundadores de la economía política en Inglaterra y precursor en muchos aspectos del propio Adam Smith. Marx ve en él a un severo y agudo crítico de las clases improductivas. Sus mayores méritos, según Marx, son la determinación del precio natural de las mercancías, incluyendo el trabajo, como su propio valor, lo que abre desde ya el camino para la determinación de la plusvalía. Más aún, la insistencia de Petty en el tiempo de trabajo y el valor de éste (salario) con respecto al plusproducto es el gran logro que aplaude Marx en su sistema económico. La característica de este intento de Petty es que la renta engloba la ganancia, es decir que todo el plusproducto adopta la forma de renta de la tierra. Así también, su teoría de la renta diferencial le merece los mejores elogios de Marx cuando éste, conclusivamente, comenta en una parte de sus manuscritos: “Por tanto, Petty expone mejor que Adam Smith la renta diferencial”. Sus obras citadas son: Política Arithmetic, A treatise of faxes and contributions y The political anatomy of Ireland. 16, 22, 157, 161, 163-164, 280, 328-337, 338, 342, 343, 347, 349 Pompeyo, Cneo (106-48 a.n.e.). 322 Prevost, Guíileaume (1799-1883). Consejero de Estado suizo, traductor de las obras de MacCulloch al francés y economista vulgar. Le señala Marx su interés, compartido con todos los economistas apologéticos, por la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y su falsa explicación de que se debe al descenso de la plusvalía y el alza del valor del trabajo. Es un vulgarizador de la teoría ricardiana que, “indudablemente”, comenta Marx, no ha sabido comprender. Proudhon, Joseph Pane (1809-1865). Escritor socialista y periodista, francés. Su escrito ¿Qué es la propiedad? lo muestra de inmediato como un teórico crítico y sobre todo muy polémico. Aun reconociendo sus méritos, Marx realiza en casi todos sus libros y manuscritos una severa crítica de sus doctrinas económicas, particularmente su teoría del bono-trabajo y del Banco obrero. Además de una copiosa bibliografía sobre temas económicos, políticos, filosóficos y sociales, Proudhon es autor de una vasta e interesante correspondencia. En sus manuscritos de las Teorías sobre la plusvalía, Marx apunta, entre otras cosas, la polémica entre Proudhon y Bastiat acerca del interés, donde señala los enredos de aquél con las ideas "filosófico-germanas”. También se refiere Marx a él en La

Sagrada Familia, Contribución a la crítica de la economía política, El Capital y, especialmente y por extenso, en Miseria de la filosofía. 56, 101, 255, 299, 301 Quesnay, Franjéis (1694-1774). Médico y economista francés. Protegido de Luis XV. Amigo y corresponsal de Adam Smith. En 1757 publica en la Enciclopedia dos artículos: Fisiocracia y Economía política. En el primero trata más extensamente de su sistema. Éste se basaba fundamentalmente en su teoría del produit net. Este producto neto es el plusproducto agrícola, ya deducidos con respecto al producto bruto, los gastos de cultivo, la renovación del capital, la ganancia del agricultor y la simiente a cultivar, el cual es visto por Quesnay y sus seguidores como la verdadera riqueza de la sociedad. Las tres clases establecidas en este sistema son la productiva (arrendatarios), la propietaria (terratenientes) y la improductiva (industriales). La oposición principal de este sistema se enfoca hacia el mercantilismo en muchas de sus partes. Marx señala que Quesnay, al igual que Turgot, preconizan la producción capitalista en la agricultura al confundir ambas. Con todo, el mérito genial que Marx reconoce en Quesnay y en su sistema es su teoría de la reproducción a pesar de que ésta implique la confusión evidente entre la reproducción agrícola natural de la sociedad y la reproducción social capitalista en su conjunto. La primera edición del Analyse du tableau economique data de 1758. Dupont de Nemours realizó al mismo tiempo otra edición de la misma obra. Quesnay es además autor de Máximes générales du gouvernement économique, que completaba al Analyse, y otros numerosos estudios económicos e históricos. 16, 42, 45, 56, 57, 210, 285, 289, 302, 304, 307, 308, 310, 317, 318, 352-354 Ramsay, Sir George Barth (1800-1871). Economista vulgar y escritor inglés. Su punto de partida son fundamentalmente las teorías económicas de Smith, Ricardo y J. St. Mili. El aspecto más característico de su doctrina es su rechazo a la teoría de la elevación general del valor de las mercancías consumidas por la fuerza de trabajo que acompaña a la teoría ricardiana del salario. Es partidario de la teoría maltusiana de la población. Marx somete a una detenida crítica sus ideas acerca del capital fijo y la ganancia junto con las de Ricardo, y muestra también cómo desarrolla sus teoría, lasada en Ricardo". Revenstone es examinado por Marx con base en el análisis An essay on the distribution of wealth, A dísquisition on the govemment y unos Political discourses. 18, 25, 32, 93, 94-97

Ravenstone, Piercy (1830-). Economista vulgar y político inglés. Marx sitúa su análisis al lado del de Hodgskin en la línea que Marx llama “la reacción proletaria, basada en Ricardo”. Ravenstone es examinado por Marx con base en el análisis que aquél realiza acerca de la determinación de la plusvalía relativa. Señala en él su idea de que la productividad del trabajo crea con su desarrollo el capital y la propiedad, elementos que a su vez traen como consecuencia la industria improductiva y que, por tanto, admite prácticamente la necesidad histórica del capital por más que su punto de partida sea precisamente su oposición al mismo. 25 Ricardo, David, (1772-1823). Economista inglés. Desde joven fue agente de la Bolsa de Londres y más tarde banquero de la misma. Su punto de partida es la obra de Smith, Wealth of Nations, así como los principales problemas económicos de su tiempo, que tan de cerca le tocaban. Con relación a Smith, su valor original reside básicamente en hacer extender el análisis económico, en aquél circunscrito a la producción, hacia la distribución y el cambio, de modo tal que logró desarrollar con sus propias características, un sistema económico global que venía a sustituir al de Smith, por tanto tiempo considerado como el más coherente y aceptable. Su obra capital es On the principies of the political economy and taxation, pero gran parte de sus observaciones más importantes se encuentran desarrolladas en sus Cartas y Discursos. Marx somete a crítica todo el conjunto de sus principales teorías, todas ellas modelo y base del ricardianismo en Inglaterra y Francia, en el período de la economía vulgar. Se ocupa de él a fin de obtener una idea general y detallada de su sistema; examina su teoría de la ganancia, englobando con ello el estudio de su teoría del valor, la tasa de ganancia, los costos de producción, la plusvalía, la relación de ésta con la ganancia, etc., recogiendo con ello las principales ideas de la economía anterior respecto de estos problemas. Al mismo tiempo, una parte especial está dedicada al estudio de su teoría de la renta. Todo ello en su conjunto constituye parte importante y esencial de las Teorías sobre la plusvalía. La crítica más general de Marx es la de que Ricardo, al igual que otros autores, se limita a explicarse las condiciones de la producción capitalista, presentándolas como formas absolutas de la producción, y aparentemente revistiendo formas no contradictorias. De modo que “lo que Ricardo pretende... es descartar todas las contradicciones, eliminar todos los fenómenos disonantes al parecer de su concepción”. Y al referirse a su teoría del valor: “a la par que ven” (Ricardo y demás economistas

burgueses) “en el trabajo la fuente exclusiva del valor de cambio y la raíz activa del valor de uso, todos estos economistas, especialmente Ricardo..., consideran el capital como el factor regulador de la producción y el trabajo como trabajo asalariado, realizado forzosamente por gente pobre... Estos economistas erigen en la forma general y única, en una verdad natural, esta forma determinada, específica, histórica, del trabajo social propia de la sociedad capitalista, considerando estas condiciones, no históricamente, sino absolutamente necesarias, naturales v lógicas del trabajo social”. 17, 18, 23, 24, 31, 32, 44, 52, 63, 64, 72, 79, 80, 82, 87. 88, 94, 95, 136, 159, 160, 186, 194, 201, 203, 204, 205, 206, 207, 208, 209, 355, 383 Rodbertus, Johann Karl (1805-1875). Economista vulgar alemán. Defensor de la unidad alemana y de la independencia de la Asamblea durante la revolución de 1848, Es el típico representante alemán del "socialismo ricardiano” basado en la teoría del valor-trabajo. El argumento de su teoría socialista, basado en el principio del valor-trabajo, se entrelaza con una periodización personal de modo que, en un primer período histórico, el trabajador no se pertenece a sí mismo, sino a otro; el segundo se basa en la propiedad inmueble y el capital, por lo que se da término a la propiedad sobre los individuos, y en el tercero la tierra y el capital son propiedad de la sociedad. Fue Rodbertus un nacionalista burgués con tendencias promonárquicas, contrario a la agitación democrática de las clases trabajadoras. Autor de Die Forderungen der arbeitenden Klasen, Zur Erkeuntnis unserer staatswirtschaftlichen Zustande y otras obras más. Marx lo menciona y cita en Miseria de la filosofía, y en las Teorías sobre la plusvalía lo examina a propósito de su teoría de la renta, destacándola como acertada en cuanto a su consideración de la renta absoluta. 23, 31 Roederer, Fierre Louis, conde de (1754-1835). Político, escritor y economista francés. Diputado del Tercer Estado antes de 1789. Miembro del Club de los Jacobinos en 1791. En 1792 se mostró favorable a Luis XVI frente a la agitación popular. Ministro de Hacienda de Napoleón Bonaparte. Como economista, se ocupó principalmente de la organización financiera. Fundó la publicación Journal FEconomíe Publique, de Morale et de Politique. Sustentaba teóricamente un punto intermedio entre los fisiócratas y Adam Smith. 58 Roscher, Wilhelm Georg Friedrich (1817-1894). Economista alemán. Estudió y enseñó en Cotinga. Típico representante del método histórico de economía nacional. Autor de una amplia bibliografía. 17, 360

Rossi, Pellegrino Luigi Edoardo, conde de (1787-1848). Político y jurisconsulto italiano. Estudió y enseñó derecho en la Universidad de Bolonia. Partidario dd rey Joaquín Murat para liberar a Italia, con el triunfo del Imperio austríaco tiene que retirarse a Francia y más tarde a Ginebra. Fundador de Armales de législation et ifícomíe politique y autor de Traité de droit pénal y Cours d’économie politique. Más tarde enseñó economía política en Francia. 160 210, 269-274 Say, Jean Baptiste (1767-1832). Economista francés. Al estallar la Revolución pasó a París, donde Mirabeau le encargó la redacción del Coturier de Provence. En 1792 era secretario de] ministro de Hacienda, Claviére. Fue opositor de Bonaparte. Fue profesor de economía industrial en la Escuela de Artes y Oficios y más tarde profesor de economía política del Colegio de Francia. Say fue el primer vulgarizados, en su país, de las doctrinas de Adam Smith. Autor, entre otras obras, de Traité d’économie politique, Catéchisme d’économie politique y Cours Comptet d’économie politique practique. Marx le critica su idea de que la sociedad obtiene tan sólo un producto bruto y no un producto neto y de que los valores producidos al cabo de un año sean consumidos totalmente. De igual modo somete a critica su idea de que la totalidad del valor del producto se transforma puramente en ingreso. También situó su posición entre Smith y Gamier en cuanto a la teoría dd trabajo productivo y el trabajo improductivo, 93-94, 135. 160, 201, 202, 203, 204, 209, 214, 244-246, 261, 374 Schuls, Friedrich von (1759-1805). 360 Schmalz, Theodor Antón Heinrich (1760-1831). Jurisconsulto y economista alemán. Profesor en Gotinga, Köenisgberg y Berlín. Divulgador de la filosofía kantiana, que asimismo él trató de aplicar en sus estudios jurídicos, contenidos en su obra Derecho de la naturaleza. Más tarde abandona su tibio liberalismo y se inclina hacia el despotismo monárquico. Autor también de un Manual de Economía política, donde se declara partidario de la fisiocracia. 58, 184 Schott, Siegmund (1818). Periodista y demócrata alemán. Amigo y corresponsal de Marx y Engels. 13 Senior, Nassau-William (1790-1864). Economista inglés. Profesor de economía en la Universidad de Oxford. Se especializó en los estudios sobre Oriente. Autor de varios folletos e informes sobre problemas industriales, impuestos, etc. Sus principales intentos se centraron en afinar, infructuosamente, una terminología económica precisa. Autor de Lectures

on Polítical Economy, Outline of Polítical Economy y su citada obra Principes fondamentaux de l’économie politique. Le señala Marx su aceptación de la distinción de Smith entre consumo productivo y consumo improductivo. 160, 210, 264, 265, 267-269, 356 Shakespeare, William (1564-16)6). 360 Sismondi, Jean Charla Léonard Simonde de (1773-1842). Historiador y economista suizo. Desde joven dedicado al comercio de Lyon. Hizo viajes a Inglaterra e Italia y más tarde volvió a Suiza. Con la publicación de sus primeras obras se ganó la admiración de ciertos románticos franceses y alemanes. El contacto con la miseria del proletariado británico le impulsó a escribir varias de sus obras económicas. Marx se refiere en sus Teorías sobre la plusvalía a ciertas huellas simondianas en Cherbuliez. Autor de Tablean de l’agriculture toscane, De la Richesse commerciale y Nouveaux principes d’économie politique. 160, 260, 384 Smith, Adam (1723-1790). Economista y moralista inglés. Después de la fisiocracia y de los iniciadores de la economía política inglesa, Petty y North, su doctrina es la más importante e influyente en mucho tiempo. Su punto de entrada al estudio de la economía política fue una ascendente formación enciclopédica del pensamiento filosófico de su época; sus campos de estudio, entonces muy diversos, él mismo los dividía en cuatro partes: 1) teología natural, 2) ética, 3) un tratado de cada moral y sus relaciones con el concepto de justicia y 4) las relaciones políticas fundadas en la utilidad y ampliación de la riqueza y el poder de] Estado. Desde entonces data su relación amistosa con Hume, habiendo publicado algunos artículos en la Edinburgh Review. En 1759 publicó su Theory of moral sentiments. En su paso por París trabó relación con Quesnay, Turgot, Necker y otros. A su regreso a Inglaterra y andando el tiempo trabajó en su Inquiry into the nature and causes of the wealth, publicada en 1776 y que de inmediato y por mucho tiempo, obtuvo una enorme influencia en la formación de la ciencia económica burguesa, cuando menos decisivamente hasta Ricardo. El sistema de Smith se fundamenta esencialmente en el principio moral de las relaciones entre los hombres y la naturaleza y en su expresión en los actos buenos y eficaces, no sólo individual sino universalmente; y precisamente, la forma económica de su manifestación real es el trabajo, elemento que es siempre para él la sustancia y medida de todo valor económico. Los pilares que amplifican sus teorías en el terreno económico son 1) el análisis del trabajo como

fuente principal del incremento de toda riqueza, 2) examen de Ja distinción entre el fondo de consumo y el fondo de trabajo que adopta la forma de capital (desarrolla aquí muchas más distinciones económicas: ahorro, producto bruto y neto, moneda, etc.), 3) examen del desarrollo histórico de la industria hasta convertirse en industria capitalista y 4) crítica a] sistema mercantilista. Con el análisis del sistema de Adam Smith, Marx trata de resaltar las contradicciones implícitas en las categorías económicas fundamentales, sobre todo en lo concerniente a sus distintas determinaciones del valor. A propósito de su teoría de la conversión del valor de las mercancías en ingresos, Marx desarrolla extensamente el problema de la reproducción de] capital global de Ja sociedad. También se ocupa de él al tratar su teoría del trabajo productivo y el trabajo improductivo y se sirve de ella para analizar las teorías vulgares afines al tema: Ricardo, Sismondi, Garnier, J. St. Mili, Ganilh, Lauderdale, etc., incluyendo asimismo unos breves antecedentes históricos de las figuras de Petty y D’Avenant. La teoría smithiana de la renta es analizada por Marx junto con la de Ricardo, anteponiéndola históricamente. 16, 18, 19, 21, 22, 23, 31, 36, 37, 41, 52, 53, 61-92, 93, 94, 96, 113, 136, 137, 138, 140, 141, 144-148, 151-158, 160, 163, 165-168, 170, 180-184, 186, 191, 192, 194, 204, 205, 207, 228, 230, 231-235, 237, 238, 240, 241-242, 244, 247, 258, 261, 263, 264, 265, 266, 268, 269, 270, 272, 273, 277, 279, 280-281, 318, 334, 355, 356, 383 Sófocles (495-405 a.n.e.). 360 Spence, Thomas (1750-1814). Socialista utópico inglés; “enemigo mortal de! Private Property in Land” (Marx). 356 Spence, William (1783-1860). Economista y entomólogo inglés; “uno de los más fanáticos defensores del landed interest” (Marx). 356 Steuart (Stewart), Sir James (1712-1780). Economista inglés. Mercantilista. Autor de An inquiry into the principia of polítical economy being an essay on the Science of domestic policy in free nations. Steuart es, al decir de Marx, “la expresión raciona] del sistema monetario y mercantil”. Se ocupa de él a propósito de su idea de la ganancia, la cual es simplemente la diferencia del precio sobre el valor de las mercancías, sin que dicha diferencia represente creación de nuevo valor. 19, 31, 34-36, 42, 70 Steuart, Sir James (1744-1839). Conocido también por el nombre de Denham. Hijo del anterior. General inglés. 34 Stirling, Patrick James (1809-1891). Economista vulgar inglés, En The philosophy

of trade esboza una teoría de los precios y examina las posibles causas que determinan el “valor relativo del trigo, el trabajo y la moneda”. Su principal obra es The australian and califomian gold discoveries, en la que se ocupa de estudiar el empleo y la influencia de las minas americanas, desde su descubrimiento hasta la época moderna, sobre los precios de las mercancías europeas. Acerca de su teoría de la ganancia, dice Marx que para él nace del hecho de que el capitalista compra el trabajo por menos de lo que vale y lo vende, en forma de mercancía, por más de su precio, teoría que es, en síntesis, la forma transfigurada del profit upon expropiation, que le señala Marx a Steuart. 24, 32 Storch, Heinrich Friedrich von (1766-1835). Economista alemán, crítico del mercantilismo. Marx trata de él a propósito de los intentos suyos y de Ramsey por distinguir el capital constante y la necesidad de su reproducción anual lo señala como la figura vulgar más importante en la polémica de Smith entre trabajo productivo y trabajo improductivo. Asimismo, realiza importantes indicaciones, al repasar sus ideas, sobre la producción espiritual y la producción material. 93, 94, 158, 160, 210, 261264, 268-269, 274, 276 Tocqueville, Alexis Charles Henri Maurice Clérel de (1805-1859). Escritor y político francés. Fue juez en el Tribunal de Versalles y más tarde viajó por los Estados Unidos, a fin de estudiar el sistema penitenciario de ese país. Tiempo después publicó su obra más conocida, La démocratie en Amerique. Diputado en la Asamblea Constituyente y en la Legislativa entre 1848 y 1849. Ministro de relaciones exteriores en el gabinete OdilónBarrot-Dufaure. 210, 243 Tooke, Thomas (1774-1858). Economista inglés, nacido en San Petersburgo; hijo de un conocido historiador rusófilo. Desde Londres, se dedicó al comercio entre Inglaterra y Rusia. Organizador de almacenes y líneas ferroviarias, y consejero de una compañía de seguros. Partidario del librecambio. Autor de A history of prices and of the state of the paper circulation from 1798 to 1837, Considerations on tire State of the currency y An inquiry into the currency principies, the conexion of the currency with price. A propósito de él, critica Marx la falsa tesis de Adam Smith de que el cambio entre unos productores privados y otros es igual al que media entre éstos y los consumidores, así como de las aplicaciones prácticas que de dicha tesis hace Tooke en cuanto a su estudio de la circulación monetaria. 113, 228

Torrens, Robert (1760-1864). Economista inglés, nacido en Irlanda. Coronel del ejército, destinado a Australia; fue un impulsor de la colonización inglesa en este territorio. Autor de An essay on the production of wealth, Letters on commercial policy y Traits on finance and trade, entre otras obras. Marx lo sitúa en las Teorías sobre plusvalía en la parte que dedica a la "disolución de la escuela ricardiana". En él señala Marx su negativa a aplicar la teoría del valor-trabajo a la economía capitalista, dado el supuesto, igual que Smith, de que el valor de las mercancías se determina por el valor del capital, es decir por la masa de trabajo acumulado en el capital. 24, 32 Turgot, Anne Robert Jacques, barón de L’aulne (1727-1781). Estadista y economista francés. Sus primeros trabajos son Théorie de la terre y Lettres á l’abbé de Cicé sur le papier monnaie. También se dedicó a la filosofía y escribió unos trabajos sobre Berkeley y Maupertuis. Turgot aplicó desde el primer momento las doctrinas fisiocráticas. Además de colaborar con diversos artículos para la Enciclopedia, escribió Reflexions sur la formation et la distribution des richesses, Valeurs et monnaies y otras. Sus obras fueron publicadas por Dupont de Nemours en 9 volúmenes y Eugéne Daire publicó extractos de ellas. Marx ve en Turgot a un profundizados de las teorías fisiocráticas en el que los elementos de su análisis van siendo cada vez más claramente las relaciones capitalistas mismas. 36, 39, 45-46, 49, 50, 53, 56-58, 318 Uee, Andrew (1778-1857). Químico y médico inglés. Ejerció la medicina y más tarde enseñó física y química. Se ocupó también de la astronomía y fundó un observatorio en Glasgow. Sobre todos estos temas escribió una muy amplia bibliografía. Vanderlint, Jacob (1740). Economista inglés. 356, 359 Verri, Pietro (1728-1797). Escritor y economista italiano. Consejero del gobierno en Milán, miembro del Consejo Supremo de Economía y vicepresidente del Tribunal de Cuentas. Fundador del periódico II Caffi Autor de Elementi del Commercio, Moditazioni sulla Economía política, Storía di Milán y otras obras. 51, 59-60 Vogt, William. Teórico norteamericano del neomaltusianismo. 27 Wakefield, Edward Gibbon (1796-1862). Político y economista angloaustraliano. Teórico del colonialismo. Fue miembro del Parlamento en Australia. Vivió también en Canadá y Nueva Zelanda. Autor de Facts relating to the punishement of death in the metrópolis y A view of the art of colonization. Marx le señala en ocasión de su idea de que la ganancia no se explicaría al

pagarse el valor del trabajo. 24, 32, 383 Young, Arthur (1741-1820). Agrónomo y economista inglés. Dueño de una propiedad rústica en Suffolk, se dedicó a mejorar científicamente los métodos de cultivo. En 1793, viendo su éxito, Pit lo nombró secretario del departamento de Agricultura. Autor de A corase of experimental agriculture. Annáls of agricultura y Farmet’s Calendar. Señala Marx su idea de que el producto neto es la finalidad de toda producción. También lo menciona El Capital, llamándolo “fanático de la plusvalía”, 355, 359

Equivalencias EQUIVALENCIAS DE LAS PRINCIPALES UNIDADES DE PESO, MEDIDA Y MONEDA CITADAS EN EL TEXTO Tonelada (ton, t.) [ingl.] 1.016,048kg. Libra (pound, Ib.) = 16 onzas 453,6 g. Onza (ounce, oz) 28,34 g.

Milla (mile) [ingl.] 1.609,31 m. Pie (foot) = 12 pulgadas 40,48 cm. Pulgada (inch) 2,54 cm. Vara (Elle) [alemana] 2/3 m.

Acre = 4.840 yardas cuadrada 4.046.7 m.2 Rood = ¼ acre 1.1011,7 m.2 Pie cuadrado 0,929 m.2

Quarter = 8 bushels 290.625 1. Bushel = 8 galones 36.328 1. Galón 4.541 l. Setier [antigua medida francesa de cereales] 156,16 1. Modio [antigua medida romana de cereales 8,75 1.

Caballo de fuerza (H. P.) inglés: la fuerza necesaria para levantar 33.000 libras de peso por minuto a la altura de 1 pie ingl., o 1 libra de peso a 33.000 pies. Caballo de fuerza métrico: la fuerza necesaria para levantar 75 kg. por segundo a la altura de 1 metro, ó 1 kg. a la altura de 75 metros.

Libra esterlina (pound sterling, £.) = 20 chelines 2,25 Dls. Chelín (shilling, sh.) = 12peniques 0,112 Dls. Penique (penny, pence, d.) 0,0093 Dls. Gulda holandesa 0,1272 Dls. Guinea [antigua moneda inglesa de oro (1662-1816) = 21 chel.]

Florín (fiorino) [moneda florentina de oro, desde 1252, con un valor de 3,5 g. oro fino].

Gulden [reproducción alemana del florín, desde 1325; más tarde, desde la Ordenanza monetaria de Essling, 1524, circularon gúldenes de plata con un contenido de plata fina de 27.405 g.].

As [antigua moneda de cobre]; valor aproximado 0,0025 Dls. Marco bancario [moneda aritmética hamburguesa, empleada de 1770 a 1873 en las operaciones comerciales

Equivalencias al por mayor; unidad imaginaria de valor de 8 1/3 g. de plata fina, dividida en 16 schillings, de 12 pfennings cada uno].

7 Nota del traductor 9 Prólogo.

Primera Parte 31 Índice del manuscrito Teorías sobre la plusvalía 34 I. Sir James Steuart 34 Diferencia entre “profit upon alienation” y el incremento positivo de la riqueza 37 II. fisiócratas 37 1. La investigación sobre el origen de la plusvalía se desplaza de la esfera de la circulación a la esfera de la producción directa. La renta de la tierra es concebida como la única forma de la plusvalía 42 2. Contradicciones en el sistema de los fisiócratas: envoltura feudal y contenido burgués; dualidad en la exposición del sistema 45 3. Las tres clases de la sociedad, según Quesnay. Desarrollo de la teoría fisiocrática en Turgot: elementos de un análisis más profundo de las relaciones capitalistas 51 4. Confusión del valor con la materia (Paoletti) 52 5. Elementos de la teoría fisiocrática en Adam Smith 56 6. Los fisiócratas, partidarios de la gran agricultura sobre bases capitalistas 57 7. Contradicciones en las ideas políticas de los fisiócratas. Los fisiócratas y la Revolución francesa 58 8. Vulgarización de la teoría fisiocrática por el reacciona 59 9. Temprana crítica de la superstición fisiocrática con respecto a la agricultura (Verri)

61 III. Adam Smith 51 1. Dos distintas determinaciones del valor, en Smith: determinación del valor por la cantidad de trabajo invertido que se contiene en una mercancía y su determinación por la cantidad de trabajo vivo que a cambio de esta mercancía puede comprarse 68 2. Concepción general de la plusvalía en A[dam] Smith. La ganancia, la renta de la tierra y el interés son concebidos como deducciones del producto del trabajo del obrero 76 3. Según Adam Smith, el concepto de la plusvalía se extiende a todas las esferas del trabajo social 77 4. Incomprensión por Adam Smith de los efectos específicos de la ley del valor en el cambio entre capital y trabajo asalariado

79 5. Identificación de plusvalía y ganancia, en Adam Smith. El elemento vulgar, en la teoría smithiana 83 6. Falsa concepción de Adam Smith acerca de la ganancia, la renta de la tierra y el salario, como fuentes de valor. 85 7. Smith profesa una concepción dual acerca de la relación entre el valor y el ingreso. La concepción smithiana del “precio natural” como suma de salario, ganancia y renta implica un cercle vicieux 88 8. Error de Smith, al descomponer todo el valor del pro ducto social en ingresos. Contradicciones en sus ideas acerca del ingreso bruto y el ingreso neto 93 9. Say, vulgarizador de la teoría de Adam Smith. Identifica el producto bruto de la sociedad con el ingreso social. Intentos de distinción de Storch y Ramsay. 96 10. Investigación sobre cómo es posible que la ganancia y el salario anuales puedan reponer las mercancías anuales en que consiste, además de la ganancia y el salario, el capital constante a) Imposibilidad de reponer el capital constante de los productores de medios de consumo mediante el cambio entre pro ductores, 96; b) Imposibilidad de reponer todo el capital constante de la sociedad mediante el cambio entre los productores de medios de consumo y los productores de medios de producción, 113; c) Cambio de capital por capital entre los productores de medios de producción. Producto anual del trabajo y producto adicional durante un año, 125 136 11 Adiciones: confusión de Smith en cuanto al problema de la medida de los valores. Carácter general de las contradicciones de A. Smith

137 IV. Teorías sobre el trabajo productivo y el trabajo improductivo 137 1. Trabajo productivo, en el sentido de la producción capitalista: el trabajo que produce plusvalía 138 2. Ideas de los fisiócratas y mercantilistas acerca del trabajo productivo 140 3. Dualidad en la concepción del trabajo productivo por Adam Smith. Primera explicación: concepción del trabajo productivo como trabajo que se cambia por capital 145 4. La segunda explicación de A. Smith: concepción del trabajo productivo como trabajo que se realiza en la mercancía 157 5. Vulgarización de la economía política burguesa en cuanto a la determinación del trabajo productivo. 160 6. Los partidarios de las ideas de Smith sobre el trabajo productivo. Algunos datos sobre la historia del tema. a) Los partidarios de la primera concepción: Ricardo, Sismondi, 160; b) Intentos anteriores de distinguir entre trabajo productivo y ¿abajo improductivo (D’Avenant, Petty), 161; c) John Stuart Mili, partidario de la segunda concepción de Smith acerca del trabajo productivo, 165

165 7. Germain Gamier [vulgarización de la teoría de Smith y de los fisiócratas] a) Confusión del trabajo que se cambia por capital y el trabajo que se cambia por un ingreso. Falsa concepción acerca de la reposición de todo el capital por el ingreso de los consumidores, 166; b) Reposición del capital constante mediante el cambio de capital por trabajo, 170; c) Premisas vulgares de la polémica de Gamier contra Smith. Reincidencia de Gamier en las ideas fisiocráticas. La concepción del consumo de los trabajadores improductivos como fuente de la producción, un paso atrás con respecto a los fisiócratas,

185 8. Chíarles] Ganilh [concepción mercantilista del cambio y el valor de cambio. Inclusión de todo el trabajo retribuido en el concepto del trabajo productivo] 194 9. Ganilh y Ricardo acerca del ingreso neto. Ganilh, partidario del descenso de la población productiva; Ricardo, partidario de la acumulación del capital y del crecimiento de las fuerzas productivas 210 10. Cambio de ingreso y capital. Reposición de todo el volumen del producto anual: a) cambio de ingreso por ingreso; b) cambio de ingreso por capital; c) cambio de capital por capital 229 11. Ferrier [carácter proteccionista de la polémica de Ferrier contra la teoría de Smith sobre el trabajo productivo y la acumulación del capital. Confusión de Smith en el problema de la acumulación. El elemento vulgar en la concepción de Smith sobre los “trabajadores productivos” ] 242 12. Earl of Lauderdale [concepción apologética de las clases dominantes, como representantes de los tipos más importantes de trabajo productivo] 244 13. Concepción de Say sobre los “productos inmateriales”. Justificación de un incremento incontenible del trabajo improductivo 246 14. Conde Destutt de Tracy [concepción vulgar acerca del origen de la ganancia. Los “capitalistas industriales” son proclamados como los únicos trabajadores productivos] 258 15. Caracterización general de la polémica contra la distinción smithiana entre trabajo productivo y trabajo improductivo. Concepción apologética del consumo como acicate necesario de la producción 261 16. Henri Storch [una manera ahistórica de abordar el problema del intercambio entre producción material y producción espiritual. Concepción acerca del “trabajo inmaterial” llevada a cabo por la clase dominante 264 17. Nassau Seenior [proclamación de todas las funciones útiles a la burguesía como funciones progresivas. Servilismo ante la burguesía y Estado burgués] 269 18. P[ellegrino Rossi] [indiferencia ante la forma social de los fenómenos económicos. Concepción vulgar del “ahorro de trabajo” mediante trabajadores improductivos]. 276 19. Apología del afán de derroche de los ricos por el maltusiano Chalmers. 277 20. Observaciones finales sobre Adam Smith y sus ideas acerca del trabajo

productivo e improductivo

282 V. Necker 282 Intento de presentar el antagonismo entre las clases bajo el capitalismo, como el antagonismo entre la riqueza y la pobreza

285 VI. El Tableau Économique, según Quesnay (digresión) 285 1. Tentativa de Quesnay de exponer el proceso de reproducción y circulación del capital global 285 2. Circulación entre arrendatarios y terratenientes. Reflujo del dinero a los arrendatarios, lo que no expresa re producción alguna 290 3. Sobre la circulación monetaria entre capitalista y obrero a) Frase absurda acerca del salario como adelanto del capitalista a los obreros. Concepción burguesa de la ganancia como prima al riesgo, 290; b) Mercancías que el obrero compra al capitalista. Reflujo del dinero que no expresa reproducción al guna, 297 304 4. Circulación entre arrendatario y manufacturero, según el Tableau Économique

308 5. Circulación de mercancías y circulación de dinero en el Tableau Économique. Diferentes casos en que el dinero refluye al punto de partida 317 6. Importancia del Tableau Économique en la historia de la economía política

319 VII. Temprana critica de la concepción liberal-burguesa sobre la “libertad” del trabajador

Apéndices 327 1. Hobbes acerca del trabajo, del valor y del papel económico de la ciencia 328 2. Rasgos históricos: Petty. Actitud negativa ante los oficios improductivos. Gérmenes de la teoría del valor-trabajo. Intento de explicar a base de la teoría del valor el salario, la renta de la tierra, el precio de la tierra y el interés 338 3. Petty, sir Dudley Noith, Locke 339 4. Locke. La renta y el interés, tratados desde el punto de vista de la teoría burguesa del derecho natural... 342 5. North. El dinero, como capital. El desarrollo del comercio, causa del descenso del tipo de interés 346 6. Berkeley, sobre la laboriosidad industrial como fuente de la riqueza 347 7. Hume y Massie a) El interés, en Massie y en Hume, 347; b) Hume. La baja de la ganancia y del interés dependen del aumento del comercio y la industria, 347; c) Massie. Los intereses, como parte de la ganancia. Explicación del nivel de los intereses a base de la tasa de ganancia, 348; d) Final, 351

352 8. Complemento al capítulo sobre los fisiócratas

a) Observación complementaria sobre el Tableau Économique. Falsas premisas de que parte Quesnay, 352; b) Retorno parcial de algunos fisiócratas a las ideas mercantilistas. Postulado de la libertad de competencia, en los fisiócratas, 353; c) Formulación originaria de la imposibilidad de incrementar el valor en el intercambio, 354 355 9. Ensalzamiento de la aristocracia terrateniente, en Buat, epígono de los fisiócratas 356 10. Polémica contra la aristocracia terrateniente desde el punto de vista de los fisiócratas (autor anónimo inglés) 360 11. Concepción apologética de la productividad de todos los oficios 362 12. La productividad del capital. Trabajo productivo e improductivo a) La productividad del capital, expresión capitalista de la fuerza productiva del trabajo social, 362; b) El trabajo pro ductivo, en el sistema de la producción capitalista, 365; c) Dos aspectos esencialmente distintos en el cambio entre capital y trabajo, 368; d) Valor de uso específico del trabajo productivo para el capital, 371; e) Trabajo improductivo, trabajo que presta servicios. La compra de servicios, bajo las condiciones del capitalismo. Concepción vulgar de la relación entre capital y trabajo como cambio de servicios, 372; f) El trabajo de los artesanos y campesinos, en la sociedad capitalista, 377; g) Observación complementaria sobre el trabajo productivo, como trabajo realizado en riqueza material, 379; h) Manifestaciones del capitalismo en el campo de la producción inmaterial, 380; i) El problema del trabajo productivo, desde el punto de vista del proceso de la producción material, en su conjunto, 381; k) la industria del transporte, como rama de la producción material. El trabajo productivo, en la industria del transporte, 382 383 13. Proyectos de plan para los tomos I y III del Capital. a) Plan para la Primera Parte o Sección I del Capital, 383; b) Plan de la Tercera Parte o Sección III del Capital, 383; c) Plan del Segundo capítulo de la Parte III del Capital, 384

387 Textos originales de las citas en lenguas extranjeras 445 Notas 458 Índice bibliográfico 466 índice biográfico

480 Equivalencias de las principales unidades de peso, medidas y monedas citadas en el texto.

La edición de las Obras Fundamentales de Marx y Engels, uno de los empeños editoriales más importantes del Fondo de Cultura Económica, intenta recoger la parte medular del pensamiento de dos de los personajes históricos que mayor peso han tenido y siguen teniendo en el des arrollo de las sociedades contemporáneas. Testimonio no solo intelectual sino también de una praxis y de lo esencial de las preocupaciones jurídicas, sociales y filosóficas de los autores, esta colección reúne, asimismo, sus reflexiones en torno al devenir de la historia, las sociedades y sus instituciones.

Colección dirigida por WENCESLAO ROCES

FONDO DE CULTURA ECONOMICA

CARLOS MARX

TEORIAS SOBRE LA PLUSVALIA II Tomo IV de El Capital

Traducción de Wenceslao Roces CARLOS MARX

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA MÉXICO Primera edición en alemán, 1959 Primera edición en español, 1980

Título original: Theorien Über den Mehrwent (Vierter Band des “Kapital’) © 1959, Dietz Verlag, Berlín D. R. © 1980, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Av. de la Universidad, 975; México 12, D. F. ISBN 968-16-0439-3 (tomo II) ISBN 968-16-0318-4 (edición completa) Impreso en México

## [CAPÍTULO VIII] EL SEÑOR RODBERTUS. NUEVA TEORÍA DE LA RENTA DE LA TIERRA

(Digresión) 1

### [1. La plusvalía, en la agricultura. Bajo las condiciones del capitalismo, la agricultura se desarrolla más lentamente que la industria]

1 Después de terminar el extenso capítulo titulado "Teorías sobre el trabajo productivo y el trabajo improductivo" y de redactar los otros tres capítulos que son, por su carácter, complementos a la sección dedicada a los fisiócratas (a Necker, el “Tableau économique” de Quesnay y Linguet), parece que Mane, conforme al plan que se había trazado, habría debido pasar a la sección sobre Ricardo. Sin embargo, no lo hizo así, sino que, después del capítulo sobre Linguet, comenzó a redactar el capítulo dedicado a Bray. Todo parece indicar que procedió así porque en el capítulo sobre Linguet se había referido a los “dos o tres autores socialistas”, de “los que me propongo” —según sus palabras— “hablar en este resumen panorámico" (v. Teorías sobre la plusvalía, t. 1, p. 319). A esto responde el que, en el plan de índice que al dorso de una página del cuaderno X, epígrafe al capítulo “f”) (epígrafe que viene inmediatamente después del epígrafe al capítulo ”e) Linguet", tachase el nombre de “Ricardo”, que figuraba en el texto original, y lo sustituyera por el de “Bray”. Más adelante, Marx decidió incluir el análisis de las ideas de Bray en el capítulo titulado “reacción contra los economistas” (v. L I, prólogo, p. 20). Cuando comenzó a escribir el capítulo sobre Bray, Marx se proponía iniciar la sección sobre “Ricardo” con el capítulo siguiente, el capítulo “g)”. Pero también aquí tachó Marx, en el epígrafe, el nombre de “Ricardo”. Y surgió como capítulo “g)’’ la "Digresión” titulada "El señor Rodbertus. Nuevas teorías de la renta de la tierra”. Marx comenzó a trabajar en el capítulo sobre Rodbertus en junio de 1862. En carta de 2 de junio de este año, le decía Ferdinand Lassalle: También deberás... enviarme... a comienzos de octubre los libros que te he entregado (Rodbertus, Roscher, etc.)” (Aus dem literarischen Nachlass von Karl Marx, Friedrich Engels und Ferdinand Lassalle, ed. por Franz Mehring, tomo IV, Stuttgart 1902, p. 355.) Fue esto, probablemente, lo que movió a Marx a emprender inmediatamente el trabajo para el capítulo sobre Rodbertus. Aunque había también, evidentemente, serios motivos intrínsecos que abonaban la necesidad de acometer especialmente el capítulo sobre dicho autor, sometiendo a un análisis crítico, ante todo, la teoría rodbertiana de la renta de la tierra. Las cartas de Marx (v. Marx-Engels, Briefe über "Das Kapital”, Berlín 1954) demuestran claramente que ya para aquel entonces veía Marx con absoluta claridad qué era lo que fallaba en la teoría de la renta de Ricardo. Una de las grandes fallas de ella era, para Marx, la ausencia del concepto de la renta absoluta. En su tercera "Carta social a von Kirchmann” intentaba Rodbertus desarrollar este concepto, ausente en Ricardo. Antes de abordar su investigación específica sobre la teoría ricardiana de la renta, Marx, en la "Digresión” sobre Rodbertus, como la llama, critica a fondo este intento del autor alemán.

//X-445/ El señor Rodbertus. Dritter Brief an von Kirchmann von Rodbertus. Widerlegung der Ricardoschen Lehre von der Grundrente und Begründung einer neuen Rententheorie, Berlín 1851/.

Una observación previa. Suponiendo que el salario necesario equivalga a 10 horas, el modo más sencillo de poner esto en claro [es como sigue]. Si el salario de 10 horas permite al jornalero agrícola (equiparando, por tanto, a 10 horas la suma de dinero) comprar todos los medios de vida necesarios, productos agrícolas, productos industriales, etc., éste será el salario medio para el unskilled labour. * Se trata aquí, por tanto, del valor de su producto diario que a él le corresponde. Este valor existe primeramente bajo la forma de la mercancía producida por él y, por tanto, [en] una determinada cantidad de esta mercancía, a cambio de la cual, después de deducir lo que él mismo consuma de esta mercancía (suponiendo que [la consuma]), puede procurarse los medios de vida necesarios. Por consiguiente, en la estimación de su “ingreso” necesario, manufactura, agricultura, etc., no entra aquí solamente el valor de uso que él mismo produce. Pero esto va ya implícito en el concepto de la mercancía. Lo que él produce es una mercancía, y no simplemente un producto. Huelga, pues, seguir hablando de esto. * Trabajo no calificado. El señor Rodbertus comienza investigando qué aspecto presentan las cosas en un país en que no se han disociado la propiedad de la tierra y la del capital, para llegar al importante resultado de que la renta (entendiendo por tal, como él, toda la plusvalía) equivale simplemente al trabajo no retribuido o a la cantidad de productos en que se manifiesta. Hay que observar, ante todo, que el señor Rodbertus sólo concibe el incremento de la plusvalía relativa, o sea el incremento de la plusvalía nacido de la creciente productividad del trabajo, y no él incremento de la plusvalía que nace de la prolongación de la misma jornada de trabajo. Toda plusvalía absoluta es, naturalmente, vista por uno de los lados, plusvalía relativa. El trabajo tiene que ser lo suficientemente productivo para que el trabajador no necesite dedicar todo su tiempo a sustentar su vida. La diferencia comienza a partir de este momento.

Por lo demás, si en los primeros tiempos el trabajo era poco productivo, las necesidades eran, entonces (que es el caso del esclavo), extraordinariamente simples y los mismos señores vivían casi tan mal como

los siervos. Es muy pequeña la productividad relativa del trabajo que se necesita para que surja un individuo que se aproveche de la ganancia; un parásito. Y si allí donde el trabajo es todavía muy improductivo, donde no se emplean máquinas ni se aplica la división del trabajo, etc., encontramos altas tasas de ganancia, ello se debe simplemente a que, como parcialmente ocurre en la industria, las necesidades del obrero son absolutamente reducidas y se le obliga, además, a vivir por debajo de este bajísimo nivel, o a que, en parte, la improductividad del trabajo equivale a la pequeña proporción [existente] entre el capital fijo y la parte del capital que se invierte en el salario, o, lo que es lo mismo, [a la] gran proporción [que media] entre la parte del capital invertida en trabajo y el capital total, o bien, por último, a que se alarga de un modo extraordinario el tiempo de trabajo. Esto último es lo que ocurre en países (como Austria, etc.) en que existe ya el modo de producción capitalista, pero en que dichos países se ven obligados a competir con otros mucho más desarrollados. En este caso, el salario puede ser exiguo, en parte, porque las necesidades del trabajador hayan alcanzado poco desarrollo y, en parte, porque los productos agrícolas sean más baratos o, lo que viene a ser lo mismo para el capitalista, porque tengan un bajo valor monetario. En estas condiciones, la cantidad de producto que, en 10 horas por ejemplo, hay que deducir como necesario para el salario del trabajador, es pequeña. Pero, si trabaja 17 horas en vez de 12, será posible reponerlo. Pero, en general, no debemos imaginarnos que por el hecho de que, en un país dado, el valor relativo del trabajo descienda en proporción a la productividad del trabajo, sea el salario alto en proporción inversa a la productividad de aquel. Lo que ocurre es precisamente lo contrario. Cuanto más productivo es un país con respecto a otro, en el mercado mundial, más altos son en él los salarios, comparados con los de otros países. En Inglaterra es más elevado que en el continente, no sólo el salario nominal, sino [también] el salario real. El obrero come [allí] más carne y satisface más necesidades. No puede decirse lo mismo, en cambio, del trabajador agrícola, pues esto sólo vale para él que trabaja en la manufactura. Pero [el salario] no es más alto en proporción a la productividad de los obreros ingleses. La posibilidad de la renta del suelo en general —y, por tanto, la forma moderna de la propiedad de la tierra—, la mera existencia de ella, podría ya darse, prescindiendo de la diferencia de la renta del suelo con arreglo a la fertilidad de las tierras, por el hecho de que el salario medio de los trabajadores agrícolas es inferior al de los obreros de las manufacturas. Como

aquí el capitalista, por tradición (ya que el viejo arrendatario se hace capitalista antes de que él capitalista se vuelva arrendatario) se desprende de antemano de una parte de su ganancia a favor del terrateniente, se resarce de ello haciendo descender el salario por debajo de su nivel. Al desertar los trabajadores del campo, los salarios tenían que elevarse, y se elevaron. Pero, apenas se manifiesta esta presión, se introduce la maquinaria, etc., y vuelve a darse la superpoblación (relativa) en el campo. (Vide * Inglaterra.) Puede incrementarse la productividad sin necesidad de prolongar el tiempo de trabajo ni de desarrollar la productividad de éste, haciendo que el salario descienda por debajo de su nivel tradicional. Que es lo que ocurre, en efecto, donde quiera que la agricultura se explota capitalistamente, ya sea introduciendo máquinas o transformando las tierras en pastizales para ovejas. Se daría, así, por tanto, la posibilidad de la renta de la tierra, desde el momento en que, de hecho, el salario del trabajador agrícola no es igual al salario medio. Y esta posibilidad de la renta de la tierra nada tendría que ver con el precio del producto, el cual es igual a su valor. * Véase.

Ricardo conoce también el segundo incremento de la renta de la tierra, al elevarse ésta a una cantidad mayor de producto al mismo precio, pero no la tiene en cuenta, ya que mide la renta de la tierra por quarter, y no por acre. Ricardo no diría que la renta de la tierra aumenta (y de este modo puede la renta de la tierra aumentar al bajar el precio) porque 20 qrs. [a] 2 chelines son más que 10 [qrs. a] 2 [chel.] o 10 qrs. [a] 3 chel. Por lo demás, como quiera que se explique la renta de la tierra, [siempre] queda en pie la importante diferencia con respecto a la industria de que aquí se logra una plusvalía, un surplus value, abaratando la producción y allí encareciéndola. Si el precio medio de una libra de hilaza es de 2 chel. y puedo producirlo por 1 chel., tendré que venderlo, para abrirme mercado, a 1 1/2 chel. o, cuando mucho, a 2 chel. Incluso será absolutamente necesario que lo haga así, ya que, al abaratarse la producción, se producirá también en mayor escala. El mercado se abarrotará, por tanto, relativamente más pronto que antes. Necesitaré vender más que con anterioridad. Para poder obtener la hilaza a 1 chel., tendré que producir, digamos, 10.000 libras en vez de 8.000, como antes. Cuando vendía solamente 8.000 [libras], el déchet ** de la maquinaria elevaba el precio de cada libra en un quinto = 20 por 100. Tenía, por tanto, que vender a menos de 2 chel, para poder vender 10.000 libras. Calculando siempre, además, una ganancia extra de 6 peniques, es decir, del

50 por 100 sobre el valor de mi producto = 1 chel., que incluye ya la ganancia usual. En todo caso, tengo que forzar así el precio de mercado, resultado de lo cual es que el consumidor adquiere el producto más barato. Pero, en la agricultura, vendo a 2 chel., siempre y cuando que sea suficiente mi tierra más fértil y no necesite recurrir a la menos fértil. ** Desgaste. Como es natural, el chiste terminaría si aumentara la tierra más fértil o la fertilidad [de la] tierra pobre, permitiéndome así hacer frente a la demanda. Lejos de negar esto, Ricardo lo señala expresamente. Concediendo, por tanto, que no sea la misma renta de la tierra, sino solamente la diferencia entre unas rentas y otras, lo que se explique a base de la variable fertilidad del suelo, siempre quedará en pie la ley de que, mientras en la industria, por término medio, la ganancia extra proviene del abaratamiento del producto, en la agricultura la magnitud relativa de la renta nace, no sólo del encarecimiento relativo (de la elevación por encima de su valor del precio del producto obtenido en la tierra más fértil), sino de la venta del producto barato al costo del que resulta más caro. Pero esto, como ya he puesto de relieve (Proudhon)2 [responde] simplemente [al la ley de la competencia, la cual no nace precisamente de la “tierra’’, sino de la misma “producción capitalista”.

Hay otro punto en el que Ricardo tiene también razón; lo que ocurre es que, a la manera de los economistas, convierte un fenómeno histórico en una ley eterna. El fenómeno histórico [a que nos referimos] es el desarrollo relativamente rápido de la manufactura (que es la rama industrial propiamente burguesa) en contraste con la agricultura. La productividad de esta ha aumentado, es cierto, pero no en proporción a la de la industria. La diferencia es, probablemente, de 2 a 10. Es decir, que la agricultura es, relativamente, más improductiva, aunque su productividad positiva haya aumentado. Lo cual sólo viene a demostrar el desarrollo extraordinariamente queer * de la producción burguesa y las contradicciones inherentes a ella, pero no invalida la exactitud de la tesis de que la agricultura es relativamente más improductiva [que la industria], lo que hace que el valor del producto agrícola, en comparación con el industrial se eleve y, con él, la renta de la tierra. El hecho de que el trabajo agrícola se muestre relativamente más improductivo que el trabajo industrial, dentro del grado de desarrollo de la producción

2 Marx se refiere aquí a su obra polémica contra Proudhon, Misère de la philosophie (§ 4 del capítulo segundo, “La propiedad de la tierra o la renta”).

capitalista, indica solamente una cosa, y es que tampoco la productividad de la agricultura se ha desarrollado en la misma medida ni al mismo ritmo. * Extravagante. Supongamos que la proporción entre la industria A y la industria B sea de 1: 1 y que, originariamente, la agricultura [fuese] más productiva, ya que actuaba en ella una máquina montada por la misma naturaleza [y] no cooperaban simplemente las fuerzas naturales. De ahí que en los tiempos antiguos [y] en la Edad Media los productos agrícolas fuesen relativamente más baratos que los productos industriales, cosa que se desprende ya del hecho (véase Wade)3 de la proporción existente entre una y otra en cuanto al salario medio. Digamos que 1º: 1° indica, al mismo tiempo, la fecundidad de ambas [industrias]. Pues bien, si la industria A se eleva a 10°, [es decir,] si su fecundidad se decuplica, mientras que la de la industria B se triplica solamente, es decir, sube a 3º, la proporción entre ambas industrias, que antes era de 1: 1, será ahora de 10: 3, o sea de 1: 3/10. La fertilidad de la industria B habrá descendido, relativamente, en 7/10, a pesar de haber aumentado, en términos absolutos, al triple [de antes]. Para los efectos de la renta más alta, [es] lo mismo —con relación a la industria— que si aumentara por el hecho de que la tierra peor sea ahora 7/10 menos fértil.

Ahora bien, de ello no se sigue, ni mucho menos, como entiende Ricardo, que la tasa de gana rada haya descendido por haber subido el salario como consecuencia del encarecimiento relativo de los productos agrícolas, ya que el salario medio no depende del valor relativo, sino del valor absoluto de los productos que lo forman. Pero sí se sigue de aquí, ciertamente, que la tasa de ganancia (es decir, propiamente hablando, la tasa de plusvalía) no ha aumentado en la misma proporción que la productividad de la industria manufacturera, y ello se debe, evidentemente, a la baja relativa de la fertilidad de la agricultura (y no de la tierra). Esto es absolutamente cierto. La reducción del tiempo de trabajo necesario resulta ser [aquí] pequeña, comparada con el progreso de la industria. Así lo revela el hecho de que países como Rusia, etc., puedan batir a Inglaterra, en lo que a los productos agrícolas se refiere. Y, para estos efectos, nada pesa en la balanza el menor valor del dinero en países más ricos (es decir, el menor costo relativo de producción del dinero en estos países). En efecto, lo que se trata de saber es, precisamente, por qué ello no

3 Referencia al libro de John Wade, History of the Middle and Working Classes. publicado en Londres en 1833.

afecta a los productos industriales, en su competencia con los países más pobres, y sí afecta a sus productos agrícolas. (Esto no prueba, por lo demás, que los países pobres produzcan más barato, que su trabajo agrícola sea más productivo. Incluso en los Estados Unidos, como demuestran las pruebas estadísticas recientes, aunque haya aumentado el volumen de trigo a un precio dado, ello no se debe a que sea mayor el rendimiento por acre, sino a que cultiva un número mayor de acres. No» se puede afirmar que la tierra sea más productiva porque mucha tierra, cultivada en masa, superficialmente, rinda con el mismo trabajo ron producto absolutamente mayor que extensiones de tierra mucho memores en un país más adelantado.) El que se proceda a cultivar tierra más improductiva no demuestra necesariamente que se haya vuelto más improductiva la agricultura. Por el contrario, puede demostrar que se ha vuelto más productiva, que la tierra menos fértil no [sólo] se cultiva porque los precios de los productos agrícolas hayan subido lo suficiente para reponer la inversión de capital, sino también, a la inversa, porque los medios de producción se hayan desarrollado en la medida necesaria, porque la tierra [antes] improductiva se haya vuelto [ahora] productiva, pudiendo arrojar [, así,] no sólo la ganancia usual, sino también la renta [correspondiente]. Lo que resulta fértil en un [nivel dado de] desarrollo, deja de serlo en otro más bajo. En la agricultura, la prolongación absoluta del tiempo de trabajo —y, por tanto, el incremento de la plusvalía absoluta— sólo puede darse en pequeña medida. En ella, no cabe trabajar [por la nochel a la luz del gas, etc. Cierto es que, en el verano y en la primavera, hay la posibilidad de madrugar. Pero esto se contrarresta con la corta duración de los días en invierno, en que sólo cabe llevar a cabo un volumen de trabajo relativamente pequeño. En este sentido, es, pues, mayor la plusvalía absoluta en la industria, allí donde la jornada normal de trabajo no se halla obligatoriamente limitada por la ley.

Una segunda razón del volumen menor de plusvalía que se logra en la agricultura es el largo periodo durante el cual permanece [aquí] el producto en proceso de producción sin invertirse en él trabajo. Exceptuando algunas ramas agrícolas, ganadería, cría de ganado lanar, etc., en las que se ve absolutamente desplazada la población, la proporción entre el volumen de mano de obra humana y el capital constante empleado es, aquí —incluso en la gran agricultura más desarrollada—, considerablemente mayor todavía que en la industria, por lo menos en las ramas industriales predominantes. De ahí que, por este lado, pueda la tasa de ganancia ser más alta [en la agricultura]

que en la industria, aun cuando, por las razones indicadas, el volumen de la plusvalía sea relativamente menor de lo que sería en la industria, si se empleara el mismo número de hombres, circunstancia esta última que se ve, a su vez, contrarrestada por el descenso del salario por debajo de su nivel medio. Pero si en la agricultura (y aquí no hacemos más que apuntar lo que precede) se dan razones, cualesquiera que ellas sean, para devar la tasa de ganancia (no temporalmente, sino por término medio y en comparación con la industria), la mera existencia del terrateniente implica el que esta ganancia extra —en vez de ser absorbida por la compensación de la tasa general de la ganancia— se consolide y vaya a parar a manos del propietario de la tierra.

### [2. La tasa de ganancia y su relación con la tasa de plusvalía. El valor de la materia prima agrícola, elemento del capital constante en la agricultura]

Formulado en términos generales, el problema que en Rodbertus se plantea es éste: capital constante

capital variable Maquinaria — materia prima

Fuerza de trabajo

Los dos elementos del capital constante equivalen, en general, a los medios de trabajo y al objeto de éste. Este último no necesita ser mercancía, producto del trabajo. Puede también no existir como elemento del capital, aunque existe siempre como elemento del proceso de trabajo. La tierra es el material primario del agricultor, la mina la del productor de carbón, el agua la del pescador y el bosque mismo la del cazador.4 Y la forma más completa del capital se da cuando aquellos tres dementes del proceso de trabajo existen también como tres elementos del capital, es decir, cuando los tres son

4 Marx entiende aquí por “material primario" un objeto de trabajo que no ha experimentado cambio alguno mediante un trabajo anterior, sino que ha sido suministrado por la naturaleza. En todos los demás casos, emplea este término, en su manuscrito de 1861-63, como lo hubo de formular en el tomo I de El capital, capítulo V, en el sentido de un objeto de trabajo “que es ya por sí mismo producto del trabajo" (V. El Capital, t. I ap. V "Material primario es el objeto de trabajo solamente cuando ha pasado ya por un cambio mediante el trabajo”, (ibid, ap. V, 1). El que la acepción que aquí se da a este término difiera de su significado preciso se debe a que Marx, en su crítica de Rodbertus adopta, a veces, la terminología de éste.

mercancías, elementos de uso que poseen un valor de cambio y representan productos del trabajo. En este caso, los tres elementos entran en el proceso de valorización, aunque la maquinaria no lo hace en la misma extensión en que entra en el proceso de trabajo, sino solamente en la medida en que es consumida por aquél.

El problema que se plantea es éste: ¿puede la desaparición de uno de estos tres elementos incrementar la tasa de ganancia (no la de plusvalía) en la proporción en que desaparece? En términos generales, responde a ello la fórmula misma: La tasa de ganancia equivale a la proporción entre la plusvalía y d total del capital desembolsado. Toda la investigación parte del supuesto de que se mantiene invariable la tasa de plusvalía, o sea la división del valor del producto entre el capitalista y el obrero asalariado. Tasa de plusvalía = p; tasa de ganancia = p v c + v Y, como p’, la tasa de plusvalía, es un factor dado, es también un factor dado v y p v se presupone como una magnitud constante. Por tanto, p c + v sólo puede cambiar de magnitud cuando cambia la suma c + v, y puesto que v es un factor dado, dicha suma sólo puede aumentar o disminuir si c disminuye o aumenta. Bien entendido que p c + v Aumenta o disminuye, no en la proporción de c: v, sino en la proporción en que c se comporta con respecto a la suma c + v. Si c = 0, tendríamos que p = p c + v v

O, lo que es lo mismo, la tasa de ganancia [sería], en este caso, igual a la tasa de plusvalía, lo que representa su expresión más alta posible, ya que ningún tipo de cálculo podría hacer cambiar de magnitud [los factores] p y v. Si v = 100 y p = 50, tendríamos que

p = 50/100 = ½ = 50 por 100 v Si añadiéramos luego un capital constante de 100, la tasa de ganancia equivaldría a 50/100 + 100 = 50/200 = ¼ = 25 por 100. La tasa de ganancia descendería [,por tanto,] a la mitad. Si se añadieran 150 c a los 100 v, la tasa de ganancia equivaldría a 50/150 + 100 = 50/250 = 1/5 = 20 por 100. En el primer caso, el capital total = v, igual al capital variable, razón por la cual la tasa de ganancia igual a la tasa de plusvalía. En el segundo caso, el capital total = 2 ✕ v, y por consiguiente, la tasa de ganancia = solamente la mitad de la tasa de plusvalía. En el tercer caso, el capital total = 2 ½ ✕ 100 = 2 ½ ✕ v = 5/2 ✕ v. [, aquí,] v sólo representa 2/5 del capital total. La plusvalía equivalente [, ahora,] a la mitad de v, a la mitad de 100 y sólo representa, por tanto, la mitad de 2/5 del capital total = 2/10 de éste. 250/10 = 25 y 2/10 de 250 = 50. Ahora bien, 2/10 = 20 por 100. Esto es, por tanto, lo que de antemano podemos afirmar. Si se mantienen invariables v y p v es de todo punto indiferente cómo se forme la magnitud de c. Y si c presenta una determinada magnitud, por ejemplo = 100, tanto da que se desdoble [,digamos,] en 50 de materia prima y 50 de maquinaria o en 90 de maquinaria o en cero materia prima y 100 de maquinaria, o a la inversa, pues lo que determina la tasa de ganancia es la proporción de p c + v siendo de todo punto indiferente [,para estos efectos,] cómo se comporten con respecto a la totalidad de c, en cuanto partes del valor, los elementos de producción de que se compone c.

En la producción de carbón, por ejemplo, podemos considerar = 0 la materia prima (descontando el carbón que sirve, a su vez, de matière instrumentale * y partir del supuesto de que todo el capital constante está formado por maquinaria (edificios, incluyendo los instrumentos de trabajo). Y, a la inversa, en el caso del sastre, podemos equiparar a 0 la maquinaria (siempre y cuando que las grandes sastrerías no empleen todavía máquinas de coser y se abonen, además, incluso el edificio, como en parte sucede todavía hoy en Londres, haciendo que su personal trabaje como outdoor labourers. ** Es esto algo nuevo, en que vuelve a manifestarse la segunda división del trabajo bajo la

forma de la primera,5 y todo el capital constante se reduce aquí a materia prima. Si el productor de carbón invierte 1.000 en maquinaria y 1.000 en trabajo asalariado y el sastre idem, 1.000 en materia prima y 1.000 en salarios, la tasa de ganancia, a base de la misma tasa de ganancia, será igual en ambos casos. Suponiendo que la plusvalía fuese del 20 por 100, la tasa de ganancia sería, en ambos casos, del 10 por 100, o sea 200/2.000= 2/20 = 1/10 = 10 por 100. Por tanto, para que la proporción entre las partes integrantes de c, materia prima y maquinaria, influya sobre la tasa de ganancia, tendrá que darse uno de estos dos casos: 1) que el cambio operado en esta proporción modifique la magnitud absoluta de c, o 2) que la magnitud absoluta de v se vea modificada por esta proporción entre las partes integrantes de c. Tendrán, pues, que darse cambios orgánicos en la producción misma, para no caer en la tesis [puramente] tautológica de que, al disminuir determinada parte de c, [necesariamente] aumenta la otra parte de la suma total. * Materia auxiliar. ** Trabajadores a domicilio. [Supongamos que] en el real bill *** de un english farmer † los wages = 1 690 £, manure †† = 686, seed ††† = 150 y grains for cows# = 100. Así, pues, para “materias primas” 936 £, más de la mitad de los salarios. (Véase F. W. Newman, “Lectures on Political Economy”, Londres 1861, p. 166.) *** Balance real, † Arrendatario inglés, †† Abonos, ttt Simiente. # Forraje para el ganado.

“En Frandes” (el Flan des belga), "se importan para estas tierras abono y heno de Holanda” (con destino a los cultivos de lino, etc. A cambio de ello, se exporta lino, linseed,# etc.)...“Las barreduras de las ciudades de Holanda son un objeto comercial, vendido a Bélgica [y cotizado], generalmente a alto precio... Como a unas veinte millas de Amberes, aguas arriba del Escalda, podemos ver los recipientes para el abono traído de Holanda. Una sociedad capitalista se encarga de transportarlo en barcas holandesas”, etc. (Banfield)6 # Linaza.

Así, pues, hasta el abono, la basura corriente, se ha convertido en un artículo comercial, y no digamos la harina de huesos, el guano, la potasa, etc., cambios en la producción que hacen que el elemento de ésta sea estimado en

5 En el cuaderno IV de su manuscrito de 1861-63 (pp. 149ss.) llama Marx “primera división del trabajo” a la división del trabajo que se opera dentro de la sociedad entre productores de mercancías independientes los unos de los otros y "segunda división del trabajo” a la que se da dentro de una empresa capitalista, especialmente dentro del taller de una manufactura (v. El Capital, t. I, ap. XII, partes 3 y 4). 6 Estas citas están tomadas del libro de Thomas Charles Banfield, The Organisation of Industry...” (pp. 40 y 42), publicado en Londres en 1848.

dinero. Tampoco aquí se trata de una diferencia puramente formal entre el modo de producción capitalista y los modos anteriores. El mismo comercio de simientes adquiere mayor importancia a medida que se va teniendo conciencia de la importancia del cambio de simientes. Sería, por tanto, ridículo decir, con respecto a la agricultura propiamente dicha, que no forma parte de ella ninguna clase de materias primas —y materias primas, además, con el carácter de mercancías—, ya sea que ella misma las reproduzca o las traiga de fuera, comprándolas como mercancías. Sería tan ridículo como decir que para el productor de máquinas no forma parte de su capital, como elemento de valor de él, la máquina que él mismo emplea. El campesino alemán que, año tras año, produzca por sí mismo sus elementos de producción, simientes, abonos, etc., y consuma personalmente, en unión de su familia, una parte de su trigo no desembolsará en dinero (para su producción) más que lo necesario para unos cuantos aperos agrícolas y para [el pago de] salarios. Supongamos que el valor total de sus desembolsos sean 100 [la mitad de los cuales tiene que hacer efectiva en dinero]. Consume la mitad [del producto] en especie ([incluyendo en ella los] costos de producción). La otra mitad la vende y obtiene [por ella], digamos, 100. Calculando sobre un capital de 50, [esto] representa el 100 por 100 [de ganancia]. Suponiendo que la tercera parte de los 50 se invierta en renta y otra tercera parte en impuestos (33 1/3 en total), le quedarán 16 2/3, o sea, sobre 50, el 33 1/3 por 100. Pero, en realidad, sólo le quedará el 16 2/3 por 100 [de los 100 que ha desembolsado]. Lo que ocurre es, sencillamente, que el campesino ha calculado mal y se ha estafado a sí mismo. Estos errores de cálculo no se dan cuando se trata de un arrendatario capitalista. En el contrato de aparcería (en [la provincia de] Berry, por ejemplo), dice Mathieu de Dombalse, “Annales agricoles”, etc., 4ª entrega, París 1828,

“el terrateniente entrega la tierra, los edificios y, generalmente, la totalidad o una parte del ganado y los aperos necesarios para el cultivo; el arrendatario, por su parte, pone exclusiva o casi exclusivamente el trabajo. Los productos de la tierra se dividen por partes iguales” (l. c., p. 30). “Los medieros son, por regla general, gentes hundidas en la miseria” (l. c., p. 302). "Si el aparcero, mediante un desembolso de 1.000 francos, logra un incremento del producto bruto por 1 500 francos” (es decir, 500 francos de ganancia bruta), tiene que repartirla a medias con el terrateniente, entregando a éste 750, con lo que pierde 250 francos de su desembolso (l. c., p. 304). “En el anterior sistema de cultivos, los desembolsos o costos de la producción se deducían casi exclusivamente en especie de los

productos mismos, para el consumo del ganado, del campesino y de su familia, sin necesidad de desembolsar casi ningún dinero contante. Solamente esta circunstancia podía dar pie a la creencia de que la totalidad de la cosecha no consumida durante la producción se repartía entre el terrateniente y el arrendatario; ahora bien, este mecanismo sólo es aplicable al tipo de agricultura de que hablamos, que es el más misero de todos; tan pronto como se desea introducir en la agricultura cualquier mejora, se ve que es necesario, para ello, recurrir a ciertos anticipos cuyo importe hay que deducir del producto bruto, si se lo quiere aplicar a la producción del año siguiente. Por tanto, todo lo que sea división se convierte en un obstáculo insuperable para cualquier mejora” (l. c., p. 307).

### [3. Valor del precio de costo,7 en la agricultura. La renta absoluta]

### [a) Compensación de la tasa de ganancia, en la industria]

El señor Rodbertus parece concebir, en general, la regulación de la ganancia normal o ganancia media por medio de la competencia de tal modo que ésta reduce las mercancías a sus valores reales, es decir, que regula las proporciones de sus precios de manera que las cantidades correlativas de tiempo de trabajo realizadas en las diferentes mercancías se expresen en dinero o en la medida del valor que rija. Lo cual no ge opera, naturalmente, de modo que el precio de una mercancía sea nunca, en cualquier momento dado, o tenga por qué ser igual a su valor. [Según Rodbertus, las cosas ocurren del modo siguiente:] Por ejemplo, el precio de la mercancía A excede de su valor, consolidándose en este grado de elevación o incluso subiendo constantemente, durante cierto tiempo. Ello hace que la ganancia de A rebase la ganancia media, al apropiarse, no sólo su propio tiempo de trabajo “no retribuido”, sino también una parte del tiempo de trabajo no retribuido “producido” por otros capitalistas. Para que ello pueda ser así, tiene que complementarse con el descenso de la ganancia en una u otra esfera de producción, manteniéndose igual el precio en dinero de las demás mercancías. Si la mercancía entra en el consumo de los trabajadores como medio general

7 Sobre el término “Precio de costo", véase nota 35 al final del tomo I de "Teorías sobre la plusvalía”, pp. 447 s.

de vida, la tasa de ganancia descenderá en todas las otras ramas; si forma parte del capital constante, hará bajar la tasa de ganancia en aquellas ramas en que figura como elemento de este capital.

El último caso posible sería el de que la mercancía no entrase como elemento en ningún capital constante ni figurara como medio de vida necesario de los trabajadores (pues las mercancías que el trabajador puede o no comprar, a su albedrío, son consumidas por él como consumidor en general y no como trabajador), sino como artículo de consumo, como objeto de consumo individual, en términos generales. Si la mercancía entrara como artículo de consumo en el del mismo capitalista industrial, la elevación de su precio no afectaría para nada a la suma de la plusvalía o a la tasa de ésta. Y si el capitalista decidiera mantener su viejo standard de consumo, la parte de la ganancia (plusvalía) que destina al consumo individual aumentaría en proporción a la destinada a la reproducción industrial. Por consiguiente, ésta descendería. De este modo, en un determinado lapso de tiempo (determinado también, consiguientemente, por la reproducción), bajaría el volumen de la ganancia en B, C, etc., como consecuencia del alza del precio en A o al aumentar en A la ganancia por encima de la tasa media. Y si el artículo A se destinara exclusivamente al consumo de capitalistas no industriales, éstos consumirían —en comparación con la etapa anterior— más de la mercancía A que de las mercancías B, C, etc.; su precio bajaría y, en este caso, el alza del precio de A o la elevación de la ganancia de A por encima de la tasa media provocaría un descenso de la ganancia por debajo de la tasa media en B, C, etc., por el hecho de que (a diferencia de los casos anteriores, en que los precios en dinero de B, C, etc., se mantenían invariables) los precios en dinero de B, C, etc., habrían bajado. Capitales de [las ramas] B, C, etc., en que la tasa de ganancia desciende por debajo de su nivel, emigrarían de su propia esfera de producción a la esfera de producción de A; y esto ocurriría, principalmente, con una parte del nuevo capital constantemente lanzado al mercado y que, naturalmente, se abalanzaría de preferencia a la esfera A, por ser la más beneficiosa. Como consecuencia de ello, el precio del artículo A descendería al cabo de algún tiempo por debajo de su valor y seguiría bajando todavía más durante un tiempo más o menos largo, hasta que se manifieste el movimiento contrario. En las esferas B, C, etc., se produciría el fenómeno contrario, en parte como consecuencia del descenso de la oferta de los artículos B, C, etc., al emigrar el capital, a consecuencia, por tanto, en parte, de los cambios orgánicos operados en estas mismas esferas, y en parte por

efecto de los cambios producidos en A y que, ahora, influyen en sentido contrario sobre B, C, etc. Cabe —dicho sea de pasada—, la posibilidad de que, al producirse el movimiento que acabamos de describir, los precios de dinero de B, C, etc., (suponiendo que el valor del dinero permanezca constante) no vuelvan ya a recobrar su antiguo nivel, aunque los precios en dinero de B, C, etc., rebasen la tasa general de ganancia. Las mejoras, los inventos y las economías importantes no se introducen precisamente en los tiempos en que los precios exceden de su nivel medio, sino en aquellos en que descienden por debajo de éste, y en que, por tanto, la ganancia es inferior a su tasa usual. Por tanto, durante el periodo de la baja de los precios de B, C, etc., puede disminuir su valor real o descender al mínimo del tiempo de trabajo necesario para la producción de estas mercancías. En este caso, la mercancía sólo vuelve a obtener su viejo precio en dinero siempre y cuando que el alza de su precio por encima de su valor equivalga al margen, a la diferencia entre el precio que expresa su nuevo valor y el que expresaba su valor anterior, más elevado. En este caso, el precio de la mercancía habrá cambiado de valor, de costo de producción, mediante la influencia [ejercida] sobre la demanda.

Pero el resultado del movimiento más arriba indicado [será el siguiente]: Calculando el promedio de las alzas y bajas del precio de la mercancía por encima o por debajo de su valor o el periodo en que las abas y las bajas se compensan —periodos que constantemente se repiten—, [vemos que] el precio medio8 es igual al valor y, por tanto, la ganancia media de una determinada esfera igual a la tasa general de ganancia, ya que, si bien en esta esfera, al subir o bajar los precios —y también al aumentar o disminuir el costo de producción, manteniéndose el precio igual—, al aumentar o disminuir la ganancia por encima o por debajo de su tasa anterior, [vemos que] la mercancía, si nos fijamos en el promedio del periodo, se vende por su valor y que, por consiguiente, la ganancia obtenida equivale a la tasa general de ganancia. Tal es la idea de A. Smith y más aún la de Ricardo, ya que éste se atiene más firmemente al concepto real del valor. De ellos la toma también el señor Rodbertus. Sin embargo, esta idea es falsa. ¿Qué es lo que determina la competencia entre los capitales? El precio medio de las mercancías durante uno de los periodos de la compensación hace

8 Sobre el término "precio medio", véase nota 35 al final del tomo I de “Teorías sobre la plusvalía”, pp. 447 s,

que estos precios den al productor de mercancías la misma tasa de ganancia, por ejemplo el 10 por 100, en cada esfera de producción. ¿Y qué significa esto, además? Que el precio de cada mercancía le cuesta [al comprador] un diez por ciento más que el costo de producción desembolsado por el capitalista para producirlo. Lo que, expresado en términos generales, significa simplemente que capitales de igual magnitud suministran ganancias iguales, que el precio de cada mercancía excede en una décima parte el del capital desembolsado para producirla, consumido o representado por ella. Ahora bien, es totalmente falso que los capitales produzcan la misma plusvalía en las diferentes esferas, en proporción a su magnitud <prescindiendo, para estos efectos, de que un capitalista haga a sus obreros trabajar mas tiempo y suponiendo que la jornada de trabajo absoluta es la misma en todas las esferas. En parte, la diferencia en cuanto a las jornadas de trabajo absolutas en los distintos días se halla compensada por la intensidad del trabajo, etc., y, en parte, esas diferencias representan ganancias extras puramente arbitrarias, excepciones, etc.>, aun cuando se da por supuesto que la jornada de trabajo absoluta se halla equiparada en todas las esferas, es decir, aunque se presuponga la tasa de plusvalía como algo dado. A magnitud igual de los capitales —bajo la premisa de que se parte—, el volumen de plusvalía producida por ellos varía, en primer lugar, según la proporción [existente] entre las partes orgánicas [que lo forman], es decir, entre el capital constante y el variable; en segundo lugar, según el tiempo de rotación, en cuanto éste se halla determinado por la proporción entre el capital fijo y el circulante y, a su vez, [por] los distintos periodos de reproducción de las diferentes clases de capital fijo y, en tercer lugar, por la proporción que medie entre la duración del período de producción propiamente dicho y la duración del periodo de trabajo mismo,9 lo que supone también una diferencia esencial en cuanto a la proporción entre el periodo de producción y el periodo de circulación.

A su vez, la misma primera proporción señalada, la proporción entre el capital constante y el variable, puede responder a muy diferentes causas y [puede] ser, por ejemplo, puramente formal, de tal modo que las materias

9 Los conceptos "periodo de producción" (que, además del tiempo de trabajo, abarca también el tiempo durante el cual el objeto del trabajo se halla expuesto a la influencia de procesos puramente naturales), “periodo de trabajo" o "tiempo de producción” y "tiempo de trabajo" han sido desarrollados detalladamente por Marx en El capital, tomo II, libro III, cap. XIII: "El tiempo de producción". Sobre la diferencia entre tiempo de producción y tiempo de trabajo cu la agricultura, v. también la obra Grundrisse, pp. [561] [565J.

primas elaboradas en una esfera [de producción] resulten país caras que las elaboradas en otra, o bien puede ello obedecer al diferente [grado de] productividad del trabajo, etc. Así, pues, la tasa de ganancia sería totalmente distinta en las diferentes esferas [de producción], aunque las mercancías se vendieran por sus valores o los precios medios fuesen iguales a éstos, oscilando, digamos, entre 50, 40, 30, 20, 10, etc. Por ejemplo, la masa global de las mercancías de la esfera A durante un año tendría un valor igual al del capital desembolsado en ella más el trabajo no retribuido correspondiente. Y lo mismo en las esferas B y C. Pero, como es distinto el volumen de trabajo no retribuido contenido en A, B y C, mayor por ejemplo en A que en B y en ésta, a su vez, mayor que en C, las mercancías de A suministrarían tal vez a sus productores 3 M (= plusvalía), las de B = 2 M y las de C = M. Y, puesto que la tasa de ganancia se determina por la proporción entre la plusvalía y el capital desembolsado, que, según el supuesto de que se parte, es igual en A, B, C, etc., tendríamos que, llamando C al capital desembolsado, las distintas tasas de ganancia serían 3M; 2M y M C C C Por consiguiente, la competencia entre los capitales sólo puede nivelar las tasas de ganancia haciendo, por ejemplo, que, en el caso citado, las tasas de ganancia sean las tres, en las esferas A, B y C = 2M C [Es decir, que] A vendería su mercancía 1 M más barata y C 1 M más cara que su valor. [En otras palabras,] el precio medio sería, en A, inferior y en C superior al valor de las mercancías correspondientes. Como revela el supuesto B, puede darse, ciertamente, el caso de que Coincidan el precio medio y el valor de una mercancía. Tal es lo que ocurre cuando la plusvalía producida en la misma esfera B es igual a la ganancia media y, por tanto, las distintas partes del capital, en esta esfera, se comportan entre sí como se comportarían si nos representásemos la suma global de los capitales [que forman] el capital de las clases capitalistas como una magnitud sobre la que se calculara la plusvalía total, haciendo caso omiso de la esfera en que el capital global la engendra. Dentro de este capital global se compensan los tiempos de rotación, etc.; se calcula, por ejemplo, que este capital en su totalidad ha descrito su rotación en un año, etc. No cabe duda de que, calculando así, cada fragmento de este capital global percibiría una

parte alícuota de la plusvalía total, con arreglo a la proporción en que participara de ella. Y puesto que, como capital suelto tendría [,así,] que considerarse como shareholder * de dicho capital global, podríamos afirmar, primero, que la tasa de ganancia sería la misma para él que para cualquier otro, [ya que] capitales de la misma magnitud suministran una tasa de ganancia igual y, segundo, simple deducción de lo primero, que el volumen de la ganancia depende del volumen del capital, del número de shares in that general capital which are owned by the capitalista. ** De ahí que la competencia entre los capitales trate de considerar cada capital [de por sí] como un fragmento del capital global, regulando a tono con ello su participación en la plusvalía y, por tanto, en la ganancia. Y, plus ou moins, *** la competencia logra esto, mediante sus compensaciones. (No tenemos para qué entrar aquí en las causas por virtud de las cuales tropieza con especiales obstáculos [para ello] en las diferentes esferas.) Ahora bien, hablando en castellano, esto sólo quiere decir una cosa, y es que los capitalistas tienden a repartirse entre dios (tendencia en que consiste [precisamente] la competencia) la cantidad de trabajo no retribuido que estrujan a la clase obrera —o los productos de esta cantidad de trabajo—, no en la proporción en que un capital específico produce directamente plustrabajo, sino, primero, en aquella en que este capital específico representa una parte alícuota del capital global y, segundo, en la proporción en que el capital global produce plustrabajo. Los capitalistas se reparten el botín del trabajo ajeno apropiado como hermanos-enemigos, de tal modo que, por término medio, el uno se apropia la misma cantidad de trabajo no retribuido que el otro.10 * Copartícipe. ** Partes que en este capital general corresponden al capitalista. *** Más o menos.

Este [movimiento de] compensación lleva a cabo la competencia mediante la regulación de los precios medios. Pero, estos mismos precios medios [hacen que] la mercancía [se venda] por encima o por debajo de su valor, sin que arroje una tasa de ganancia mayor que cualquiera otra mercancía. De ahí que resulte falso afirmar que la competencia entre los capitales hace surgir una tasa general de ganancia al compensar los precios de las mercancías para

10 Esta caracterización de los capitalistas como competidores hostiles y, al mismo tiempo, como “hermanos” aparece fundamentada por Marx en el libro II de El Capital. Investigando la compensación de las tasas de ganancia, en la que “rada capitalista individual, al igual que la colectividad de todos los capitalistas de cada esfera especial de producción participa de la explotación de la clase obrera en su totalidad por el capital total y en el grado de esta explotación", dice: ‘Tenemos, pues, aquí la prueba matemáticamente exacta de por qué los capitalistas, aunque en la competencia se enfrenten los unos a los otros como enemigos, forman una verdadera francmasonería frente al conjunto de la clase obrera” (El capital, t. III, ap. XIII).

equipararlos a sus valores. Por el contrario, hace surgir [esa tasa general de ganancia] al convertir los valores de las mercancías en precios medios, en los que una parte de la plusvalía se transfiere de una mercancía a otra, etc. El valor de una mercancía equivale a la cantidad de trabajo pagado y no retribuido que en ella se contiene. [Por su parte], el precio medio de la mercancía equivale a la cantidad de trabajo pagado (materializado o vivo) contenido en ella más una tasa media de trabajo no retribuido, la cual no depende de que se contenga o no en la mercancía misma en esta misma proporción, de que no se contenga o se contenga en mayor o menor medida en el valor de la mercancía.

### (b) Formulación del problema de la renta de la tierra]

Cabe la posibilidad —pero ello no forma parte del tema de este Libro y lo dejaré para una investigación posterior— de que ciertas esferas de producción operen en condiciones que se opongan a la reducción de sus valores a precios medios en el sentido expuesto más arriba y que [,por tinto,] no permitan que se haga valer la competencia. Si esto ocurriera, por ejemplo, en la renta agraria o [en la] renta de las minas ([pues] hay rentas que sólo pueden explicarse, absolutamente, a base de un monopolio, por ejemplo, la renta del agua en la Lombardía [y en ciertas] partes del Asia, y también la renta urbana, cuando se trata de renta del dueño del suelo), se desprendería de aquí que, mientras que el producto de todos los capitales industriales se eleva o desciende hasta el [nivel del] precio medio, el de la agricultura equivaldría a su valor, superior al precio medio. Pero, ¿y si existiesen aquí obstáculos por virtud de los cuales hubiera de apropiarse, como propiedad de esta esfera de producción mayor cantidad de plusvalía que la producida en ella, [mayor de la] que correspondería a las leyes de la competencia como proporcional a la parte alícuota del capital invertida en esta rama industrial? Si capitales industriales que, no temporalmente, sino con arreglo a la naturaleza de sus esferas de producción y en relación con otras, producen 10, 20 o 30 por 100 más plusvalía que capitales industriales de la misma magnitud en otras esferas de producción; si esos capitales industriales, digo, fuesen capaces, en contra de la competencia, de hacer frente a esta plusvalía extra y de impedir que entrara en los cálculos generales (en la distribución) que determinan la general rate of profit, * en este caso, se bifurcarían en las

esferas de producción de estos capitales dos perceptores, the one who would get the general rate of profit, and the other who would get the surplus exclusively inherent to this sphere. ** Cada capitalista podría pagar, ceder el excedente a esta persona privilegiada para invertir aquí su capital, reteniendo para sí mismo the general rate of profit, like every other capitalist, and dependent upon the same chances. *** Si así sucediera en la agricultura, etc., el desdoblamiento de la plusvalía en ganancia y renta no indicaría, ni mucho menos, que el trabajo es aquí, de por sí, más “productivo” ([en el sentido de la producción] of surplus value † que en la manufactura; es decir, [no podría] atribuirse a la tierra una virtud milagrosa, lo que, por lo demás, resultaría ya de por sí ridículo, ya que valor es igual a trabajo y, por consiguiente, plusvalía [o sea plusvalor] no puede ser igual a tierra (aunque la plusvalía relativa pueda emanar de la fertilidad natural de la tierra, pero sin que de aquí pueda derivarse en ningún caso un precio más alto de la producción agrícola). Antes bien al contrario. Y tampoco sería necesario recurrir a la teoría ricardiana que, enlazada de por sí con la basura maltusiana, acarrea repugnantes consecuencias y que, especialmente, aunque no sea teóricamente incompatible con mi teoría de la plusvalía relativa, la priva prácticamente, desde luego, de gran parte de su significación. * Tasa general de ganancia. * Uno de los cuales obtendría la tasa general de ganancia, mientras que el otro se quedaría con el excedente inherente exclusivamente a esta esfera. * La tasa general de ganancia, como cualquier otro capitalista y sujeto a las mismas probabilidades, † De plusvalía.

El chiste de [la doctrina de] Ricardo está en que la renta de la tierra (consiguientemente, por ejemplo, en la agricultura) no puede ser, allí donde —como él presupone— la agricultura es explotada capitalistamente, donde existe [un] farmer, más que un excedente sobre la ganancia general. El que 10 que percibe el terrateniente sea realmente igual a esta renta en sentido económico-burgués no interesa [aquí] para nada. Puede tratarse simplemente de una deducción del salario (vide * Irlanda) o consistir también, en parte, en una reducción de la ganancia del arrendatario por debajo del nivel medio de la ganancia. Todas estas posibilidades son absolutamente indiferentes. La renta sólo constituye una forma específica, característica, de la plusvalía, dentro del sistema burgués, en cuanto representa un excedente sobre la ganancia (general). * Véase. Pero, ¿cómo es posible esto? La mercancía trigo, al igual que cualquier otra se vende [según Ricardo] por su valor, es decir, se cambia por otras mercancías en proporción al tiempo de trabajo contenido en día. <Tal es la

primera premisa falsa que, artificialmente, viene a entorpecer el problema. Las mercancías sólo excepcionalmente se cambian por sus valores. Sus precios medios se determinan de otro modo. Vide supra.> El arrendatario que cultiva trigo obtiene la misma ganancia que los demás capitalistas. Ello demuestra que, al igual que los demás, se apropia el tiempo de trabajo no retribuido a sus trabajadores. ¿De dónde proviene, entonces, la renta? Ésta tiene que representar necesariamente tiempo de trabajo. ¿Por qué, en la agricultura, tiene que desdoblarse el plustrabajo en ganancia y renta, mientras que en la industria equivale [a la] ganancia? ¿Y cómo puede suceder así, en términos generales, si la ganancia, en la agricultura, es igual a la ganancia en cualquier otra esfera de producción? También aquí [resultan] dañinas las falsas ideas de Ricardo acerca de la ganancia y de la identificación directa de ella con la plusvalía. [Sólo sirven] para entorpecerle el problema. Ricardo resuelve la dificultad al suponerla en principio no existente <que es, en realidad, el único modo de resolver en principio una dificultad. Pero esto sólo puede hacerse de uno de dos modos. O bien demostrando que la contradicción contra el principio es una [mera] apariencia, que se deriva del desarrollo mismo de la cosa. O bien, como hace Ricardo, negando la existencia de la dificultad en un punto y considerando luego éste como el punto de partida, arrancando del cual es posible explicar su existencia en otro punto>.

Ricardo da por supuesto un punto en que el capital <ya se represente éste como [capital] que no paga renta o arrendamiento en particular o como parte de la tierra cedida a otro, pero que no paga renta, es decir, en general, de un capital invertido en la tierra y que no paga renta alguna > del arrendatario, al igual que cualquier otro, sólo paga una ganancia. Es éste, incluso, el punto de partida, que puede expresarse también así: originariamente, el capital del arrendatario paga solamente una ganancia < aunque esta forma históricamente falsa no es esencial y > aparece, en otras “leyes”, compartida por todos los economistas burgueses >, pero no renta de la tierra. No se distingue en nada de cualquier otro capital industrial. La renta se introduce solamente porque, al aumentar la demanda de trigo, y a diferencia de otras ramas industriales, se hace necesario recurrir a tierras “menos” fértiles. Con la subida de los [precios de los] víveres, el arrendatario (que se supone ser el arrendatario originario) sale perjudicado, al igual que cualquier otro capitalista industrial, al tener que pagar más a sus trabajadores. Pero [,en cambio,] sale ganando con el alza del precio de su mercancía en más de lo que vale, en primer lugar porque ello hace que aumenten en su valor relativo, en

comparación con la suya propia, otras mercancías que forman parte de su valor constante y, en segundo lugar, porque obtiene su plusvalía en mercancías más caras. Por tanto, la ganancia de este arrendatario se eleva por encima de la tasa de ganancia media, la cual, sin embargo, ha descendido. Hence * otro capitalista pase a [cultivar] la tierra de peor calidad núm. II, la que puede suministrar [producto] al precio de I o tal vez incluso más barato. Sea de ello lo que quiera, volvemos a encontrarnos ahora en II con la relación normal, según la cual la plusvalía se traduce simplemente en ganancia; pero queda explicada la renta en lo que se refiere a I, en el sentido de que existe un doble precio de producción, el precio de producción de II, [que] es, al mismo tiempo, el precio de mercado de I. Exactamente lo mismo que en la mercancía fabril producida en condiciones más beneficiosas se obtiene una ganancia extra temporal. Cierto es que el precio del trigo, que, además de una ganancia, arroja una renta, está formado solamente por trabajo materializado, es igual a su valor, pero no igual al valor que en él mismo se contiene, sino igual al valor de II. No pueden darse dos precios de mercado [paralelos]. Mientras que Ricardo introduce en escena al arrendatario II por el hecho de descender la tasa de ganancia, Stirling lo explica porque el salario ha bajado, y no subido, a consecuencia del precio del trigo. Esta baja del salario permite a II cultivar [una tierra] núm. II a base de la vieja tasa de ganancia, a pesar de ser menos fértil >. Una vez obtenida así la existencia de la renta de la tierra, todo lo demás se deriva fácilmente. La diferencia de la renta de la tierra en relación con [el distinto grado de] fertilidad etc., tiene, naturalmente, un fundamento. Pero ello no implica el que deba pasarse a tierras cada vez más estériles. * De ahí que. Tal es, pues, la teoría de Ricardo. Y como, al subir el precio del trigo y suministrar a I una ganancia extra, no sigue suministrando a II ni siquiera la misma tasa de ganancia que antes, sino otra menor, es evidente que el producto núm. II encierra mayor valor que el producto núm. I o que en él tiene que contenerse necesariamente mayor tiempo de trabajo, mayor cantidad de trabajo, para poder fabricar el mismo producto, por ejemplo un quarter de trigo. Y el aumento de la renta se hallará en proporción a esta creciente falta de fertilidad de la tierra o al incremento de la cantidad de trabajo que se necesita para obtener un quarter de trigo, por ejemplo. Como es natural, Ricardo no hablaría del “alza" de la renta si se tratara solamente del aumento del número de quarters por los que se paga renta, sino en el caso de que ello hiciese subir un quarter, supongamos, de 30 chel. a 60. Cierto es

que a veces olvida que la magnitud absoluta de la renta puede aumentar aun bajando la tasa de la renta, lo mismo que el amount absoluto of profit * puede aumentar with a decreasing rate of profit. ** * Importe absoluto de la ganancia. ** A una tasa de ganancia decreciente.

Otros (Carey for instance) *** tratan de obviar la dificultad negándola al disolverla en otra dificultad distinta. La renta de la tierra [,dicen,] es simplemente el interés [que corresponde al] capital previamente incorporado a ella.11 Es, por tanto, a su vez, solamente una forma de la ganancia. Lo que se hace, aquí, por consiguiente, es negar la existencia de la renta de la tierra, lo que equivale, de hecho, a descartarla. *** Por ejemplo, Otros, por ejemplo Buchanan, la consideran como una mera consecuencia del monopolio. Véase también Hopkins.12 Para éste, la renta de la tierra es, meramente, un surcharge † sobre el valor. † Recargo, Para el señor Opdyke, cosa característica en un yanqui, la propiedad territorial o la renta de la tierra es “el reflejo legalizado del valor del capital".13 a a Si para Opdyke la propiedad territorial es "él reflejo legalizado del valor del capital”, “el capital" es “the legalized reflexión to others people labour”. El reflejo legalizado del trabajo de otros. En Ricardo la investigación [se ve] entorpecida por los dos falsos supuestos [de que parte] <cierto que Ricardo no es el inventor de la teoría de la renta. Ya habían publicado [lo mismo] antes que él West y Malthus. Pero la source †† es Anderson. Ahora bien, lo que distingue a Ricardo (aunque tampoco esto deja de tener un contexto acertado en West) es la correlación de la renta con su teoría del valor. Malthus, como revela su polémica posterior con Ricardo acerca de la renta, no había llegado a entender él mismo la teoría de Anderson por él adoptada >. Si partimos del principio acertado de que el valor de las mercancías se determina por el tiempo de trabajo necesario para su producción (y de que, en general, el valor no es otra cosa que el tiempo de trabajo socialmente realizado), de ello se sigue que el precio medio de las mercancías depende del tiempo de trabajo que se necesita para producirlas.

11 Sobre la concepción vulgar de Carey, quien declaraba que la renta de la tierra era “simplemente el interés del capital sepultado en la tierra” se manifiesta Marx, sin mencionar a aquel autor, en la p. 523 de su manuscrito (v. supra, p. 144 y en El capital, tomo III ap. XXXVII y ap. XXXIX. 12 De la concepción del precio de monopolio de los productos agrícolas expuesta por Buchanan habla Marx en su manuscrito (pp. 523 y 644. V. supra pp. 144 y 355-357). En las pp. 508 a 510 de su manuscrito (v. supra, pp. 118-122). hace Marx un análisis de las ideas de Hopkins sobre la renta de la tierra. 13 V. George Opdyke, “A Treatise on Political Economy", Nueva York, 1951, p. 60.

Conclusión que sería correcta sí se hubiera probado que precio medio es igual a valor. Ahora bien, yo he demostrado que, precisamente porque el valor de la mercancía se determina por el tiempo de trabajo, el precio medio de las mercancías (exceptuando un solo caso, aquel en que la tasa de ganancia que llamaríamos individual, en una esfera específica de producción, es decir, la ganancia determinada por la plusvalía engendrada en esta misma esfera de producción, en que esta tasa de ganancia individual [es] igual a la tasa de ganancia media del capital total), no puede ser nunca igual a su valor, aunque esta determinación del precio medio se derive exclusivamente del valor basado en la determinación por el tiempo de trabajo. †† Fuente.

De donde se sigue d’abord * que también [aquellas] mercancías cuyo precio medio (if ** prescindimos del valor del capital constante) se descompone solamente en salario y ganancia, uno y otra a su tasa normal, como salario medio y ganancia media, pueden venderse por encima o por debajo de su valor. Por tanto, así como el hecho de que la plusvalía de una mercancía se exprese solamente bajo la rúbrica del precio normal no prueba que la mercancía se venda por lo que vale, tampoco la circunstancia de que la mercancía arroje, además de la ganancia, una renta del suelo demuestra que la mercancía se venda por encima de su valor inmanente. Si la tasa de ganancia media o tasa general de ganancia del capital que una mercancía realiza puede ser inferior a su propia tasa de ganancia, determinada por su plusvalía real, de ello se sigue que, cuando mercancías [procedentes] de una esfera de producción especial arrojan, además de esta tasa media de ganancia, una segunda cantidad de plusvalía, que ostenta un nombre aparte, por ejemplo el de renta de la tierra, la ganancia y la renta de la tierra, la suma de ambas, no tiene por qué ser mayor que la plusvalía contenida en la misma mercancía. Por el hecho de que la ganancia pueda ser menor que la plusvalía inherente a la mercancía o a la cantidad de trabajo no retribuido contenida en ella, no es necesario que la ganancia más la plusvalía [sumadas] excedan de la renta inmanente de la mercancía. * Primeramente. ** Si. Restaría explicar, ciertamente, el fenómeno de por qué esto se da en una esfera especial de producción, a diferencia de otras. Pero el problema quedaría, así, allanado. Esta mercancía se distingue de las demás por lo siguiente: en una parte de estas otras mercancías, el precio medio es superior a su valor inmanente, pero solamente para poder elevar su tasa de ganancia a tasa

general; en otra parte de las otras mercancías el precio medio es inferior a su valor inmanente, pero solamente en la medida necesaria para poder rebajar su tasa de ganancia [al nivel de] la tasa general; por último, en una tercera parte de estas mercancías el precio medio es igual a su valor inmanente, pero ello [se debe] solamente a que, al venderse por su valor inmanente, arrojan la tasa general de ganancia. La mercancía que arroja la renta de la tierra se distingue de estos tres casos. El precio a que se vende es, bajo cualesquiera circunstancias, un precio tal, que arroja más de la ganancia media, determinada por la tasa general de ganancia del capital. Ahora, cabe preguntarse cuál de estos tres casos o cuántos de los tres pueden darse. ¿Se realiza en su precio toda la plusvalía contenida en ella? En este caso, quedaría excluido el caso 3 [, el de] las mercancías cuya plusvalía total se realiza en su precio medio, ya que, de este modo, sólo arrojan la ganancia usual. Por tanto, este caso no entra en consideración. Y tampoco, bajo este supuesto, el primer caso, el de que la plusvalía realizada en el precio de la mercancía se halle por encima de su valor inmanente. En efecto, se da precisamente por supuesto que, en su precio, “se realiza la plusvalía contenida en ella”. Por tanto, el caso [es] análogo al caso 2 de las mercancías cuya plusvalía inmanente es superior a la de la realizada en su precio medio. Al igual que en estas mercancías, la ganancia constituye [una] forma de esta plusvalía —equiparable mediante la rebaja a la tasa general de ganancia—, [que] aquí [es] la ganancia del capital invertido. Sin embargo, el excedente de la plusvalía inherente a la mercancía sobre esta ganancia se realiza también, a diferencia de la mercancía 2, en estas mercancías excepcionales, aunque va a parar a [manos de] otro poseedor que el del capital, [a manos del poseedor] de la tierra, del agente natural, de la mina, etc.

¿O su precio se eleva hasta el punto de arrojar más de la ganancia media? Tal es, por ejemplo, el caso de los precios de monopolio propiamente dichos. Este supuesto —en toda esfera de producción en que el capital y el trabajo pueden emplearse freely * y en que la producción, por lo que se refiere al volumen del capital empleado, obedece a las leyes generales— no sólo sería una petitio principii, ** sino que se halla en contradicción directa con los fundamentos de la ciencia y de la producción capitalista, de que la ciencia no es sino la expresión teórica. En efecto, semejante supuesto da por sentado lo que precisamente se trata de demostrar, a saber: que, en una esfera especial de producción, el precio de la mercancía tiene que arrojar más de la tasa general de ganancia, más de la tasa de ganancia media y que, para ello, tiene

que venderse por encima de su valor. Presupone, por tanto, que los productos agrícolas se hallan exentos de las leyes generales del valor de la mercancía y de la producción capitalista. Y se da esto por supuesto, precisamente, porque la aparición especial de la renta al lado de la ganancia suscita prima facie *** esta apariencia. * Libremente. ** Petición de principio, error lógico, consistente en argumentar a base de cosas no demostradas. *** A primera vista. Queda, pues, solamente una posibilidad: admitir que en esta esfera especial de producción se dan circunstancias especiales, influencias por medio de las cuales en los precios de las mercancías se realiza [la totalidad de] su ganancia inmanente, y no, como en [el caso] 2 de las otras mercancías, solamente aquella parte de la plusvalía que corresponde a la tasa general de ganancia, en vez de que sus precios medios desciendan por debajo de su plusvalía lo bastante para no arrojar más que la tasa de ganancia media o para que su ganancia media no sea mayor que en las demás esferas de producción del capital. Con ello, se ha simplificado considerablemente el problema. Ya no se trata de explicar cómo puede ocurrir que el precio de una mercancía arroje, además de la ganancia, una renta y, por tanto, infrinja aparentemente la ley de los valores y que, al elevarse su precio por encima de su plusvalía inmanente, arroje más de la tasa general de ganancia, para un capital de una magnitud dada, sino que (se trata de saber] más bien cómo puede ocurrir que esta mercancía, al nivelarse todas ellas a base de los precios medios, no tenga que ceder a otras una parte tan grande de íu plusvalía inmanente, que éstas puedan arrojar además de la ganancia media, una parte de su propia plusvalía que representa un excedente sobre la ganancia media, lo que hace posible que un farmer, invirtiendo capital en esta esfera de producción, venda su mercancía a precios tales, que, además de rendirle la ganancia media, le permitan, al mismo tiempo, ceder a una tercera persona, al terrateniente, el excedente realizado de la plusvalía que la mercancía arroja por encima de dicha ganancia. Bajo esta forma, ya la mera formulación del problema lleva consigo su propia solución.

### [c La propiedad privada sobre la tierra, condición necesaria para la existencia de la renta absoluta. Desdoblamiento de la plusvalía agrícola en ganancia y renta]

La propiedad privada de determinadas personas sobre la tierra, las minas, las aguas, etc., es, sencillamente, lo que permite a estas personas captar, retener y embolsarse el excedente de la plusvalía sobre la ganancia (sobre la ganancia media o la tasa de ganancia determinada por la tasa de ganancia general), impidiendo que dicho excedente sea absorbido por el proceso general en que la tasa general de ganancia se forma. Una parte de esta plusvalía es captada incluso en todos aquellos negocios industriales en que se abona una renta por el área ocupada (por el edificio que ocupa la fábrica, la casa en que se trabaja, etc.), ya que las fábricas nunca se levantan donde la tierra es absolutamente libre, sino en zonas ya más o menos pobladas y concurridas. Si las mercancías obtenidas en las tierras peor cultivadas perteneciesen a la categoría 3, cuyo precio medio es igual a su valor, es decir, que realizan íntegra su plusvalía inmanente en su precio, ya que solamente así pueden arrojar el precio usual, esta tierra no pagaría renta alguna y la propiedad sobre ella sería puramente nominal. Si, en este caso, se pagarse un canon de arrendamiento, ello sólo demostraría una cosa, que, como en parte ocurre en Inglaterra (véase Newman),14 ciertos pequeños capitalistas se contentarían con lograr una ganancia inferior a la media. Y lo mismo sucede en todos aquellos casos en que la tasa de la renta es superior a la diferencia entre la plusvalía inmanente de la mercancía y la ganancia media. Existen, incluso, tierras cuyo cultivo apenas alcanza para cubrir el salario del trabajador, pues aunque dedique a sí mismo su jornada de trabajo entera, su tiempo de trabajo rebasa el tiempo de trabajo socialmente necesario. Y es tan improductiva —en relación con la productividad imperante en esta rama de trabajo—, que, aun suponiendo que el trabajador dedique 12 horas a su propio sustento, a duras penas consigue [reunir] la misma cantidad de producto que otro en 8, en condiciones de trabajo más favorables. Es la misma situación en que se encuentra [,por ejemplo,] el tejedor manual obligado a competir con el power-loom. El producto de este tejedor mecánico es ciertamente, igual a 12 horas de trabajo,

14 Se refiere el libro de Francis Williain Newman, "Lectures on Political Economy”. Londres, 1851. En la p. 155 de este libro leemos: "... looking to the majority of those farmers who are not indigent and who must certainly be called Capitalists, we must judge that the love of a country life makes them (on a permanent average) satisfied with less gain than migth have been expected in other business from the same capital” (...si nos fijamos en la mayoría de esos arrendatarios, que no son pobres y a los que sin duda alguna deberíamos llamar capitalistas, tenemos que pensar que el amor a la vida del campo los lleva (en un promedio de casos estables) a contenerse con una ganancia menor de la que en otros negocios podrían esperar del mismo capital”).

pero equivale solamente a 8 o menos de trabajo socialmente necesario, razón por la cual su producto sólo [tendría] el valor de estas 8 horas de trabajo necesario. [Pues bien], si, en estas condiciones, el cottier * paga renta [por la casa que habita] ésta representará simplemente una deducción de su salario necesario, y no una plusvalía, y menos aún un excedente sobre la ganancia media. * El que trabaja en su casa.

Supongamos que en un país como los Estados Unidos el número de arrendatarios competidores sea tan reducido y la apropiación de la tierra tan [puramente] formal, que cualquiera, sin necesidad de pedir permiso al anterior propietario cultivador o arrendatario, encuentre sitio para invertir su capital en la tierra y en el cultivo de ésta. En estas circunstancias, cabrá durante largo tiempo la posibilidad —exceptuando aquellas tierras cuya situación en zonas muy pobladas confiera [a su poseedor] un monopolio-— de que no se realice en el precio de su producto la plusvalía que el arrendatario produzca por encima de la ganancia media, sino que, al igual que la plusvalía de todas las mercancías que, al realizarse en su precio, arroje para él una ganancia extra y eleve su nivel de ganancia sobre la tasa general de ésta, se vea obligado a distribuirla entre sus hermanos capitalistas. En este caso, la tasa general de ganancia aumentaría, pues el trigo, etc., lo mismo que otras mercancías manufacturadas, se vendería por debajo de su valor. Y esta venta a menos del valor no constituiría una excepción, sino que, por el contrario, impediría que el trigo representara una excepción con respecto a otros artículos de la misma categoría. Supongamos, en segundo lugar, que en un país las tierras sean todas de la misma calidad, pero de tal modo que, caso de realizarse en su precio la plusvalía íntegra de la mercancía, arroje a favor del capital la ganancia usual. En este caso, la tierra no pagaría renta alguna. Y esta supresión de la renta de la tierra no afectaría en lo más mínimo a la tasa general de ganancia, elevándola o reduciéndola, como no la afecta tampoco el hecho de que otros productos no agrícolas figuren en la misma categoría. Si estas mercancías se encuentran en ella es porque su plusvalía inmanente equivale a la tasa media de ganancia, razón por la cual no pueden alterar el nivel de ésta, al que, por el contrario, se acomodan y el que no influyen para nada, aunque sí son influidas por él. Supongamos, en tercer lugar que sólo haya en este país una clase de tierras cuya escasa fertilidad hace que el capital invertido en ellas resulte tan

improductivo, que sus productos se incluyen entre las mercancías cuya plusvalía [es] inferior a la ganancia media. Como es natural, en estos casos, para elevar la plusvalía (teniendo en cuenta que el salario aumenta siempre como consecuencia de la improductividad de la agricultura), no hay otro camino que el de alargar el tiempo absoluto de trabajo [y el aumentar] las materias primas, hierro, etc., que no son producto de la agricultura o que, como el algodón, la seda, etc. son artículos importados o producto de tierras más fértiles. El precio de la mercancía [agrícola] incluiría, en este caso, una plusvalía más alta que la inmanente a ella, para poder alcanzar el precio usual. Y ello haría que bajara la tasa general de ganancia, a pesar de no existir renta alguna. O supongamos, en el caso 2, que la tierra sea muy improductiva. La Plusvalía de este producto agrícola revelaría entonces, al nivelarse con la ganancia media, que ésta era, en general, baja, ya que, en la agricultura, de las 12 horas de la jornada de trabajo, se necesitarían [, supongamos,] 11 solamente para cubrir el salario, quedando [así] la plusvalía reducida a 1 hora solamente, cuando mucho.

//456 Los diferentes casos [aducidos] ilustran lo siguiente: En el primer caso, la supresión o ausencia de la renta de la tierra va unida a o aparece entrelazada con una tasa de ganancia más alta, comparada con otros países en que la renta de la tierra se ha desarrollado. En el segundo caso, la supresión o la ausencia de la renta de la tierra, no afecta para nada a la tasa de ganancia. En el tercer caso, comparado con otros países en que la renta de la tierra existe, [vemos que] ello lleva aparejada una tasa general de ganancia baja, relativamente baja y es exponente de esto. De todo lo cual se desprende, por tanto, que el desarrollo de una renta especial de la tierra no tiene, de por sí, absolutamente nada que ver con la productividad del trabajo agrícola, puesto que el hecho de que esta renta desaparezca o no exista puede ir unido a una tasa de ganancia ascendente, estacionaria o descendente. El problema que aquí se plantea no está en saber por qué en la agricultura, etc., se capta el excedente de la plusvalía sobre la ganancia media, sino, al revés, el explicar por qué razón tendría que suceder aquí lo contrario. La plusvalía no es otra cosa que trabajo no retribuido: la ganancia media o ganancia normal es, sencillamente, el trabajo no retribuido which each capital of a given value magnitude, is supposed to realise; * cuando decimos que la tasa media es del 10 por 100, queremos simplemente decir que a un capital

de 100 le corresponden 10 de trabajo no retribuido; [en otras palabras,] que un trabajo materializado igual a 100 dispone de trabajo no retribuido por el importe de una décima de su propia cuantía. Por consiguiente, el remanente de la plusvalía sobre la ganancia media significa que en una mercancía (en su precio o en la parte de él consistente en plusvalía) se contiene una cantidad de trabajo no retribuido mayor que la cantidad de trabajo no pagado que representa la ganancia media) o sea aquella que en el precio medio de las mercancías constituye el excedente de su precio sobre el de su costo de producción. El costo de producción es, en cada mercancía, la suma del capital desembolsado, y el excedente sobre este costo de producción representa el trabajo no retribuido de que el capital desembolsado tiene derecho a disponer; [se trata,] por tanto, de la proporción de este excedente del precio sobre el precio del costo de producción, de la tasa en que un capital de magnitud dada, empleado en la producción de mercancías, puede disponer de trabajo no retribuido, siendo indiferente el [hecho de] que el trabajo no retribuido contenido en la mercancía de la rama especial de producción de que se trate equivalga o no a dicha tasa. * Que se supone realizar todo capital de una magnitud de valor dada.

¿Qué es, pues, lo que obliga al capitalista, por ejemplo, a vender su mercancía a un precio medio —y la formación de este precio medio es algo que se le impone y que no responde, ni mucho menos, a su libre decisión, ya que él preferiría [,por supuesto,] vender la mercancía por encima de su valor—, precio que sólo le rinde la ganancia media y le permite realizar menos trabajo no retribuido que el que de hecho se contiene en su mercancía? Es la coacción de los otros capitalistas, ejercida mediante la competencia. En efecto, cada capital de la misma magnitud podría lanzarse a la rama de producción A, si la proporción entre el trabajo no retribuido y el trabajo desembolsado fuese [,en esta rama,] por ejemplo 100 £ más alta que en las esferas de producción B, C, etc., cuyos productos satisfacen, en su valor de uso, sin embargo, una necesidad social, ni más ni menos que la mercancía de la esfera de producción A. Por consiguiente, si hay esferas de producción en que ciertas condiciones naturales de producción, por ejemplo la tierra labrantía, la veta carbonífera, la mina de hierro, el salto de agua, etc., sin las que no podría funcionar el proceso de producción, sin las que no podrían producirse la mercancía correspondiente a esta esfera, se encuentran en otras manos que las de los propietarios o poseedores del trabajo materializado, de los capitalistas, esta

segunda clase de propietarios de las condiciones de producción dice: Si quieres que te permita usar esta condición de producción, tendrás que [contentarte con] obtener tu ganancia media [con] apropiarte [solamente] la cantidad normal de trabajo no retribuido. Ahora bien, tu producción arroja un excedente de plusvalía, de trabajo no retribuido, que sobrepasa la tasa de ganancia. Y este excedente no lo englobarás tú, como vosotros, los capitalistas soléis hacer, en una cuenta común, sino que me lo apropio yo, porque me pertenece a mí. Y no tienes por qué quejarte del trato, ya que tu capital te deja en esta esfera de producción el mismo beneficio que en cualquier otra y se trata, además, de una esfera de producción muy rentable. Tu capital arroja aquí, además del 10 por 100 de trabajo no retribuido que forma la ganancia media, un 20 por 100 de trabajo no retribuido excedente. Este [excedente] tienes que pagármelo a mí y, para poder hacerlo, añades al precio de la mercancía el 20 por 100 de trabajo no retribuido, procurando no embrollar estas cuentas con las de los otros capitalistas. Así como tu propiedad sobre una de las condiciones de trabajo, el capital, el trabajo materializado, te permite apropiarte [quitándosela a los trabajadores] una determinada cantidad de trabajo no retribuido, mi propiedad sobre otra de las condiciones de producción, la tierra, etc., te permite a tí y a toda la clase capitalista captar la parte de trabajo no retribuido que excede de tu ganancia media. Vuestra ley postula que, en circunstancias normales, a capitales iguales se apropien cantidades iguales de trabajo no retribuido, y mediante la competencia podéis los capitalistas coaccionaros los unos a los otros a que eso se cumpla. Well! * Lo que yo hago es aplicarte a tí la ley. Se trata de que tú no te apropies del trabajo no retribuido de tus obreros más de lo que, con el mismo capital, podrías apropiarte en cualquier otra esfera de producción. Pero esta ley nada tiene que ver con el excedente de trabajo no retribuido que tú “produces” por encima de la tasa normal. ¿Quién puede impedirme a mí apropiarme este “excedente”? ¿Por qué se me ya a obligar a que, como es práctica entre vosotros, lo ponga en top ** común del capital, para que cada cual obtenga una parte alícuota de él, en consonancia con la share *** que le corresponde en el capital global? Yo no soy un capitalista. La condición de producción cuyo uso te cedo no es trabajo materializado, sino un don de la naturaleza. ¿O acaso podéis fabricar la tierra, el agua, las minas o los yacimientos de carbón? Quod non.† A mí no se me puede aplicar, por tanto, el medio de coacción que se te aplica a ti para obligarte a vomitar una parte del plustrabajo que te has embolsado. ¡Venga, pues, esa parte! Tus hermanos capitalistas pueden

hacerte la competencia a tí, pero no a mí. Y si me pagas a mí menos ganancia extra que la diferencia entre el tiempo excedente [de trabajo] obtenido por ti y la tasa de plustrabajo que te corresponde conforme a la rule †† del capital, tus hermanos se avendrán a ello y te obligarán, mediante la competencia, a pagarme fairly to the full amount I am empowered to squeeze from you. ††† * Bien. ** Olla. *** Parte. † En modo alguno, †† Regla, ††† Honestamente, hasta el importe total que estoy autorizado para estrujarte a tí.

Habría que desarrollar [aquí]: 1) la transición de la propiedad feudal sobre la tierra a [otras formas de] la renta de la tierra de tipo comercial, reguladas por la producción capitalista y, de otra parte, la transición de esta propiedad territorial del feudalismo a la propiedad territorial campesina libre; 2) cómo nace la renta de la tierra en países como los United States, en que el suelo no es, originariamente, apropiado por nadie y en que, por lo menos formalmente, impera de antemano el modo de producción burgués; 3) las formas asiáticas de la propiedad de la tierra que todavía existen. Pero todo esto no tiene su lugar aquí. Por tanto, según esta teoría, la propiedad privada sobre [ciertos] objetos de la naturaleza como la tierra, el agua, las minas, etc., la propiedad sobre estas condiciones de la producción, [que son] condiciones naturales, no es una fuente de la que mane el valor, ya que éste equivale siempre al tiempo de trabajo materializado, ni es tampoco la fuente de la que mana una plusvalía extra, es decir, un excedente del trabajo no retribuido sobre el trabajo no retribuido contenido en la ganancia. Pero esta propiedad sí es una fuente de ingreso. Es un título, un medio que permite al propietario de las condiciones de producción, en la esfera de producción en que entra como condición de producción el objeto de su propiedad, apropiarse la parte del trabajo no retribuido estrujado por los capitalistas que, de otro modo, ingresaría en la caja del capital como excedente sobre la ganancia usual. Dicha propiedad constituye un medio para evitar ese proceso que se opera en las demás esferas de producción capitalista y [poder] retener en sí misma la plusvalía engendrada en esta esfera de producción especial, haciendo que se divida, aquí, entre el capitalista y el terrateniente. Esto hace de la propiedad sobre la tierra una asignación sobre el trabajo no retribuido, sobre el trabajo gratis, como la que representa el capital. Y así como en el capital el trabajo materializado del obrero se erige en un poder sobre él, así también en la propiedad de la tierra se hace valer la circunstancia que permite al propietario despojar al capitalista de una parte del trabajo no retribuido, convirtiendo

[así] la propiedad de la tierra en fuente de valor.

Esto explica la moderna renta de la tierra, su existencia. La diferente magnitud de la renta de la tierra, partiendo de la misma inversión de capital, sólo puede explicarse por la diferente fertilidad de las tierras. La diferente magnitud de éstas, cuando su fertilidad es igual, no tiene más explicación que la diferente magnitud de la inversión de capital. En el primer caso, la renta de la tierra aumenta al aumentar su tasa en relación con el capital invertido (y en relación también con la extensión de la tierra). En el segundo caso se eleva cuando, a una tasa igual o incluso con tasas diversas de por sí (caso de que la segunda dosis de capital no acuse la misma productividad), aumenta su volumen. No es necesario, con arreglo a esta teoría, que la tierra peor no arroje renta alguna o siga anejándola. Ni es tampoco necesario, en modo alguno, que descienda la fertilidad de la agricultura, aunque la diferencia de productividad, si no se la elimina artificialmente (como puede ocurrir) sea mucho mayor que en iguales esferas de producción industrial. Cuando se habla de mayor o menor fertilidad, se trata [siempre] del mismo producto. Cómo se comporten entre sí los diferentes productos, es, [ya] otro problema. La renta de la tierra calculada sobre la tierra misma constituye el total de la renta, el amount of rent. * Éste puede aumentar sin que la tasa de la renta aumente. Puede ocurrir que, permaneciendo invariable el valor del dinero, aumente el valor relativo de los productos agrícolas, no porque la agricultura se vuelva menos productiva, sino a pesar de elevarse su productividad, pero no en la misma proporción que la [de la] industria. En cambio, el aumento de los precios monetarios de los productos agrícolas, si el valor del dinero permanece igual, sólo puede explicarse a base de la subida de su valor, es decir, cuando desciende la productividad de la agricultura (si no se da una momentánea pressure of demand upon supply, ** como en las otras mercancías). * Cuantía o volumen de la renta. ** Presión de la demanda sobre la oferta. En la industria algodonera [vemos que] la materia prima ha ido bajando constantemente de precio, al desarrollarse la industria misma, y otro tanto ocurre con el hierro, el carbón, etc. El aumento de la renta, aquí, sólo es posible, no porque se eleve su tasa, sino porque se invierte más capital. Ricardo entiende que las fuerzas naturales, como el viento, la luz, la electricidad, el vapor, el agua, son gratis, pero no así la tierra, por su limitación. Lo que [,según esto,] quiere decir que ya por este solo hecho, la

agricultura es menos productiva que otras industrias. La producción sería mucho más productiva si fuese posible disponer de la tierra, common unappropiated * en cualquier cantidad apetecible, como los demás elementos y fuerzas naturales. * No apropiada, de un modo general.

 D’abord ** si la tierra se hallase de un modo tan elemental a libre disposición de cualquiera, faltaría un fundamental elemento para la formación de capital. No podría, entonces enajenarse ni apropiarse una de las condiciones más esenciales de la producción —fuera del hombre y de su trabajo—, ni podría, por tanto, enfrentarse al trabajador como propiedad ajena, convirtiéndolo así en trabajador asalariado. Desaparecería, con ello, la productividad del trabajo en sentido ricardiano, es decir, en sentido capitalista, que es la “producción” de trabajo ajeno no retribuido. Y ello pondría fin, en absoluto, a la producción capitalista. ** En primer lugar. Es cierto que las fuerzas naturales mencionadas por Ricardo pueden, en parte, obtenerse gratis y no le cuestan nada al capitalista. El carbón le cuesta, pero el vapor no le cuesta nada, siempre y cuando que obtenga gratis el agua. Tomemos, pues, como ejemplo el vapor. Las cualidades del vapor existen siempre. Y su utilidad industrial es un nuevo descubrimiento científico que el capitalista se apropia. Gracias a ella, ha aumentado la productividad del trabajo y, consiguientemente, la plusvalía relativa. Ha aumentado, por tanto, gracias al vapor, la cantidad de trabajo no retribuido que de una jornada de trabajo se apropia el capitalista. Por consiguiente, a diferencia entre la productividad del vapor y [la] de la tierra [está] solamente en que la una aporta trabajo no retribuido [al capitalista] la otra al terrateniente, [quien] no se la arrebata al trabajador, sino al capitalista. De ahí que éste se entusiasme tanto con la “supresión de propiedad” sobre este elemento. Lo único que hay de cierto en el asunto es lo siguiente. Presupuesto el modo capitalista de producción, [tenemos que] el capitalista no es solamente un funcionario imprescindible, sino el funcionario dominante en la producción. En cambio, en este modo de producción, el terrateniente sale sobrando. Lo único que aquí se necesita es que la tierra no sea common propriety, *** que se enfrente a la clase obrera como una condición de producción que no le pertenece a ella, finalidad que se logra plenamente cuando la tierra se convierte en propiedad del Estado y es éste, por tanto, quien percibe la renta del suelo. El terrateniente, funcionario tan importante

de la producción en el mundo antiguo y en el mundo medieval, es, en el mundo industrial, a useless superfetation. † De ahí que el burgués radical (besides with an eye to the suppression of all other taxes ††) avance teóricamente hasta la negación de la propiedad privada sobre el suelo, que desearía, bajo la forma de propiedad del Estado, ver convertida en common property de la clase burguesa, del capital. Sin embargo, en la práctica [de las cosas], se echa para atrás, ya que el ataque contra una forma de propiedad — una forma de propiedad sobre las condiciones del trabajo— resultaría peligroso para la otra forma. Además, [hay que tener en cuenta que] el mismo burgués se ha territorializado. *** Propiedad común, † Una excrecencia inútil, †† Sin perder de vista, además, la supresión de todos los otros impuestos.

### [4. Insostenibilidad de la teoría de Rodbertus sobre la carencia de valor de la materia prima, en la agricultura]

Pasemos ahora al señor Rodbertus. Según Rodbertus, en la agricultura no hace falta cargar en cuenta ninguna clase de materia prima, porque el campesino alemán, nos asegura Rodbertus, no se carga a sí mismo, como gasto, la simiente, el forraje, etc., lo que quiere decir que sus cuentas son falsas. En Inglaterra, donde el farmer viene echando bien las cuentas desde hace más de ciento cincuenta años, no debería existir, según esto, ninguna renta de la tierra. Es decir, que la conclusión no debiera ser la que Rodbertus saca, la de que el arrendatario paga una renta porque su tasa de ganancia es más alta que en la manufactura, sino porque, por echar mal las cuentas, se contenta con una tasa de ganancia más baja. El Dr. Quesnay, hijo de un arrendatario y bastante [familiarizado] con el sistema francés de arrendamiento, no habría comprendido esto. [En su Tableau économique], Quesnay calcula entre los “avances”, entre los avances annualles * para mil millones, las “materias primas” que el arrendatario necesita, aunque las reproduzca en especie. * Anticipos anuales. En una parte de las manufacturas no se emplea apenas capital fijo o maquinaria y en otra parte [de ellas] —en toda la industria del transporte, la industria que produce desplazamiento de lugar [a base de] vagones, ferrocarriles, barcos— no intervienen materias primas, sino solamente

instrumentos de producción. [Pues bien,] ¿arrojan estas ramas industriales una renta de la tierra, además de la ganancia? ¿En qué se distingue esta rama industrial, digamos, de la industria minera? En ambas, [vemos que] sólo intervienen maquinaria y matière instrumentale, es decir, carbón para los barcos a vapor y las locomotoras y las minas, forraje para los caballos, etc. ¿Por qué va a tener que calcularse la tasa de ganancia en un caso bajo una forma distinta que en otro? [Supongamos que] los avances que el campesino hace en especie para la producción equivalgan a la quinta parte del capital total desembolsado por él, a los que habría que añadir, en este caso, cuatro quintas partes en adelantos para compra de maquinaria y salarios, y que esta inversión fuese de 150 quarters. Si el campesino, en estas condiciones obtuviera el 10 por 100 de ganancia, ésta equivaldría a 15 qrs., lo que quiere decir que el producto bruto sería de 165 qrs. Descontando la quinta parte = 30 qrs., y calculando los 15 qrs. solamente sobre 120, obtendría una ganancia del 12 ½ [por 100].

O podríamos también decir lo siguiente. El valor de su producto o su producto [es] = 165 qrs (= 330 £). Pone en cuenta [sus] avances [de] 120 qrs. ([=] 240 £.) A ello [corresponde] el 10 por 100 = 12 qrs. ([=] 24 £). Pero su producto bruto [es] = 165 qrs., de los cuales, descontando 132 qrs., quedan 33. Pero, de ellos hay que deducir 30 qrs. en especie. Quedaría, pues, una ganancia extra de 3 qrs. (= 6 £.) Su ganancia total equivaldría a 15 qrs. (= 30 £) en vez de 12 ([=] a 24 £). Podría, pues, pagar 3 qrs. o 6 £ e imaginarse que ha obtenido el 10 por 100 de ganancia, como cualquier otro capitalista. Pero este 10 por 100 sólo existe en su imaginación. In * no habría hecho avances de 120 qrs., sino de 150, el 10 por 100 de los cuales serían 15 qrs. o 30 £. In fact. habría obtenido 3 qrs., demasiado poco, la cuarta parte de los 12 qrs. obtenidos por él, o sea la quinta parte de la ganancia total que habría debido lograr, y ello por no haber calculado como avances la quinta parte de ellos. Por eso, tan pronto como aprendiera a echar cuentas a la manera capitalista, dejaría [,según esto] de pagar la renta del suelo, que equivaldría solamente a la diferencia entre su tasa de ganancia y la tasa de ganancia usual. * En realidad. En otras palabras, el producto del trabajo no retribuido que se contiene en 165 qrs. equivale a 15 qrs. = 30 £ = 30 semanas de trabajo. Pues bien, si estas 30 semanas de trabajo o estos 15 qrs. se imputarán a los avances totales de 150 qrs., representarían solamente el 10 por 100; pero, calculados sobre los

120 qrs., representan más, ya que el 10 por 100 de 120 qrs. serían 12 qrs. Y 15 qrs. no representan el 10 por 100 de 120 qrs., sino el 121/2 por 100. Dicho de otro modo, en vista de que el campesino, aun habiendo desembolsado parte de sus avances, no hace sus cálculos como capitalista, imputaría el plustrabajo abonado por él a una parte reducida de sus adelantos y se lo representaría, así, como una tasa de ganancia más alta que en las otras ramas industria, les, como si se tratara de una renta, que, en realidad, no tiene más basa que un error de cálculo. El chiste de la cosa terminaría desde el momento en que el campesino supiera que, para evaluar sus adelantos en dinero y considerarlos, por tanto, como mercancía, para nada necesita convertirlos antes en dinero efectivo, es decir, haberlos vendido. A no ser por este error de cálculo (que pueden cometer multitud de campesinos alemanes, pero que jamás cometerá un farmer capitalista), la renta de Rodbertus no tendría posibilidad de existir. [Esta renta] sólo puede darse allí donde entran en la producción materias primas, pero no en los casos en que no entran. Sólo puede darse allí donde las materias primas entran [en la producción], pero no en los cálculos. Es imposible, en cambio, allí donde no entran [en la producción], aunque el señor Rodbertus pretenda derivar esto, no de un error de cálculo, sino de la ausencia de una partida efectiva en los adelantos. Tomemos la industria minera o la pesquería. En ellas no entran materias primas más que como matières instrumentales, lo que podríamos dejar de lado, ya que el empleo de maquinaria equivale siempre (con contadas excepciones) al consumo de matières instrumentales, presuponiendo los medios de vida de la máquina. Supongamos que la tasa general de ganancia sea del 10 por 100. Se invierten 100 £ en maquinaria y en salarios. ¿Por qué la ganancia sobre 100 va a representar más de 10, por el hecho de que no se inviertan, digamos, 100 en materias primas, maquinaria y salarios? ¿O [porque] se inviertan 100 en salarios y materias primas? Suponiendo que hubiera que establecer alguna diferencia, ésta sólo podría provenir de que, en los distintos casos, se presenta de distinto modo la proporción entre los valores del capital constante y el capital variable. Esta diferente proporción se traduciría en una plusvalía diferente, aunque la tasa de plusvalía se considerara constante. Y la proporción entre diferentes plusvalías y capitales de magnitud igual arrojaría, naturalmente, ganancias desiguales. Pero, por otra parte, la tasa general de ganancia no significa otra cosa que la nivelación de estas desigualdades, la abstracción de las partes orgánicas del capital y la

reducción de la plusvalía [a una fórmula] en que capitales de la misma magnitud arrojan ganancias iguales.

El [hecho de] que el volumen de plusvalía depende de la magnitud del capital empleado no rige, en modo alguno —con arreglo a las leyes generales de la plusvalía— para capitales [invertidos] en diferentes ramas de producción, sino para diferentes capitales [invertidos] en la misma esfera de producción, en que se den por supuestas las mismas proporciones en cuanto a las partes orgánicas del capital. Si digo, por ejemplo, que, en el ramo de hilados, supongamos, el volumen de la plusvalía corresponde a la magnitud de los capitales invertidos (lo que tampoco es cierto, a menos que se añada: partiendo del supuesto de que la productividad es constante), sólo afirmo, en realidad, que, presuponiendo la tasa de explotación de los hilanderos, la suma de la explotación dependerá del número de hilanderos explotados. En cambio, si digo que el volumen de la ganancia es independiente en las distintas ramas de producción y corresponde a la magnitud de los capitales invertidos, ello significa que la tasa de ganancia es la misma para todo capital de magnitud dada y que, por tanto, el volumen de la ganancia sólo puede cambiar cuando cambia la magnitud de este capital, lo que, expresado de otro modo, quiere decir, a su vez, que la tasa de ganancia es independiente de la proporción orgánica entre las partes del capital en una esfera especial de producción; que es, en términos generales, independiente de la magnitud de la plusvalía, tal como se realiza en estas esferas de producción especiales. La producción minera hubo de ser incluida, desde el primer momento, en la industria, y no en la agricultura. ¿Por qué razón? Porque ningún producto de la minería vuelve a entrar como elemento de producción en especie, no entra en el capital constante de la explotación minera tal como sale de la mina. (Y otro tanto ocurre en la pesca y en la caza, donde la inversión, en grado todavía más alto, se reduce a medios de trabajo y salario o al trabajo mismo.) / Es decir, para expresarlo en otras palabras: porque todo elemento de producción de la mina, aunque su materia prima haya salido de la mina misma, no sólo cambia previamente de forma, sino que se convierte en mercancía, necesita ser comprado, para poder entrar de nuevo como elemento en la producción minera. La única excepción a esta regla es el carbón. Pero éste sólo aparece como medio de producción en una fase de desarrollo posterior, allí donde el explotador de la mina es ya un capitalista hecho y derecho,.que lleva su contabilidad a la italiana, en la que no sólo se carga a sí mismo sus avances, no sólo figura él mismo como deudor de su propia caja,

sino que aparece la propia caja como deudora de sí misma. Es, por tanto, precisamente aquí, donde en realidad no entra en los gastos ninguna clase de materia prima, donde de antemano tiene que predominar la contabilidad capitalista, siendo imposible, por consiguiente, que se incurra en el engaño del campesino.

Fijémonos ahora en la manufactura misma y, concretamente, en la parte en que todos los elementos del proceso de trabajo intervienen también como elementos del proceso de valorización [y en que,] por tanto, todos los elementos de la producción figuran también en la producción de nuevas mercancías como desembolsos, como valores de usos dotados de un valor, como mercancías. Existe aquí una diferencia esencial entre el manufacturar que produce el primer producto a medio fabricar y el segundo y cuantos vienen después en la serie, cuyas materias primas no figuran solamente como mercancías, sino que son ya mercancías elevadas a la segunda potencia, es decir, que han recibido ya de la primera mercancía, del producto bruto, una forma distinta de su forma natural, forma que ha recorrido ya una segunda fase del proceso de producción. Por ejemplo, el hilandero. Su materia prima es el algodón, producto en bruto ([que] es ya mercancía), pero el producto en bruto como mercancía. En cambio, la materia prima del tejedor es el productohilaza del hilandero; el del estampador o el tintorero [es] la tela, el producto del tejedor; y todos estos productos, que en una fase ulterior del proceso, figuran de nuevo como materia prima, [son] al mismo tiempo mercancías.15 /460//. Volvemos a encontramos aquí, evidentemente, con el problema que nos ha salido al paso ya dos veces, una en John St[uart] Mill16 y otra al ocupamos en términos generales de las relaciones entre el capital constante y el ingreso.17 La recurrencia del problema indica que el asunto tiene todavía su intríngulis.

15 Sigue aquí, en el manuscrito, un pasaje en que Marx pone el ejemplo de un cultivador de algodón, un hilandero y un tejedor. De la ganancia que cada uno de ellos obtiene por separado pasa Marx a tratar de le magnitud de la ganancia en el supuesto de que el tejedor sea al mismo tiempo hilandero y cultivador de algodón, Pero Marx no estaba satisfecho con lo que había escrito y lo tachó sin llegar a terminar el razonamiento, ofreciendo luego en el texto esta formulación condensada de su pensamiento que aquí figura. 16 Marx se refiere a su extensa digresión sobre John Stuart Mili, que figura en los cuadernos VII y VIII (pp. 319-345) de su manuscrito de 1861-63). Guiándonos por el Índice establecido por Marx y por la referencia que se contiene en el cuaderno VII del manuscrito (p. 319), incluimos la sección sobre John Stuart Mili en la parte III de las "Teorías sobre la plusvalía”, en el capítulo sobre la disolución de la escuela ricardiana. 17 "Teorías sobre la plusvalía", parte I, pp. 126-127 y 200 y al apartado "[10] Cambio de ingreso por capital”, del capítulo "Teorías sobre el trabajo productivo y el trabajo improductivo”, pp. 2)0-229.

En rigor, este problema pertenece al capítulo III, que trata de la ganancia.18 Pero es mejor abordarlo aquí. Así, por ejemplo: 4.000 libras de algodón = 100 £; 4.000 libras de hilaza = 200 £; 4.000 yardas de percal = 400 £. Partiendo de estas premisas, 1 libra de algodón = 6 peniques, 1 libra de hilaza = 1 chelín; 1 yarda de percal = 2 chelines. Suponiendo que la tasa de ganancia sea del 10 por 100, tendremos que, [en]

A, en 100 £ la inversión será = 90 10/11 y la ganancia = 9 1/11; B, en 200 £ la inversión será = 181 9/11 y la ganancia = 18 2/11; C, en 400 £ la inversión será = 363 7/11 y la ganancia = 36 4/11; A = * [producto del] campesino (I), B = hilaza [producto del] hilandero (II), C = tela [producto del] tejedor (III). * Algodón.

A base de esta premisa, tanto da que los 9010/u del mismo A incluyan o no una ganancia. No la incluyen si son capital constante que se repone a sí mismo. Y tampoco, en cuanto a B, importa que en las 100 £ [del valor del producto] se contenga o no una ganancia, y lo mismo en cuanto a C con respecto a B. La proporción de B [del] cotton-grower ** o I, [del] H (hilandero) o II y [de] T (tejedor) o III se representa así: ** Plantador de algodón.

I) Inversión = 90 10/11 Ganancia =9 1/11 Total = 100 II) Inversión = 100 (I) + 81 9/11 Ganancia = 18 2/11 Total = 200 III) Inversión = 200 (II) + 163 7/11 Ganancia = 36 4/11 Total = 400

Total general = 700.

Ganancia = 9 1/11 + 18 2/11 + 36 4/11 = 63 7/11. Capital adelantado en las tres ramas: 90 10/11, + 181 9/11 + 363 7/11 = 636 4/11. Excedente de 700 sobre 363 4/11 = 63 7/11. Pero, 63 7/11: 636 4/11 como 10: 100. Si seguimos analizando esta basura, obtenemos el siguiente resultado:

18 Marx se refiere aquí a la tercera parte de su investigación sobre "El capital, en general”, que luego se convertiría en el torno III de El capital. V. nota 12 en parte I de “Teorías sobre la plusvalía”, p. 446.

I) Inversión = 90 10/11 Ganancia 9 1/11 Total = 100 II) Inversión = 100 (I) + 81 9/11 Ganancia 10 + 8 2/11 Total = 200 III) Inversión = 200 (II) + 163 7/11 Ganancia 20 + 16 4/11 Total = 400

I tiene que devolver una ganancia, porque se parte del supuesto de que su capital constante = 90 w/n no incluye ganancia alguna, sino que representa simplemente capital constante. En la inversión de II entra como capital constante el producto total de I. La parte [del] capital constante = 100 repone a I 9 1/11 de ganancia. En la inversión de III entra el producto total [de] II = 200, que repone, por tanto, la ganancia de 18 2/11. Lo cual no impide, sin embargo, que la ganancia de I no exceda ni en un centavo a la de II y III, ya que el capital que necesita reponer decrece en la misma proporción y la ganancia es [la] proporción con respecto a la magnitud del capital, cualquiera que la composición [orgánica] de éste sea. Supongamos ahora que III lo produzca todo por sí mismo. En este caso, la cosa parece cambiar, ya que sus inversiones se presentan, ahora, así: 90 10/11 en la producción del cotton; 181 9/11 en la producción de la hilaza y 363 7/11 en la producción de la tela. Compra [los productos de] las tres ramas de producción, razón por la cual necesita tener siempre su determinado capital constante comprometido en las tres. Supongamos que esta suma equivalga, en total, a 90 10/11 + 181 9/11 + 363 7/11 = 636 4/11. El 10 por 100 de esto son exactamente 63 7/11, como más arriba, con la diferencia de que, aquí, uno se lo embolsa todo, mientras que, antes, los 63 7/11 se distribuían entre I, II y III.

 Ahora bien, ¿de dónde proviene esta falsa apariencia? Pero, antes, otra observación. Si de los 400, en que 36 4/11 representan la ganancia del tejedor, deducimos esta ganancia, tenemos 400 — 36 4/11 = 363 7/11, que son su inversión. De esta inversión, se han pagado 200 por hilaza, de la que 18 2/11 constituyen la ganancia del hilandero. Si deducimos estos 18 2/11 de la inversión de 363 7/11quedan 345 5/11. Pero en los 200 que se le han repuesto al hilandero se incluyen, además, 9 1/11 de ganancia para el cotton-grower. Si los descontamos de los 345 5/11, tenemos 336 4/11. Y descontando estos 336 4/11 de los 400 — del valor total de la tela—, se ve que queda aquí una ganancia de 63 7/11. Ahora bien, una ganancia de 63 7/11 sobre 336 4/11 = 18 34/37 por 100. Antes, estos 63 7/11 se calculaban sobre 636 4/11 y representaban [,por tanto,] el 10 por 100. Ello quiere decir que el excedente del valor total de 700 sobre 636 4/11 eran 63 7/11.

Por consiguiente, según este cálculo, se obtendrían por cada 100 del mismo capital 18 34/37, mientras que, según el cálculo anterior, se obtenían solamente 10. ¿Cómo explicarse esto? Supongamos que I, II y III son la misma persona, pero que no emplea simultáneamente tres capitales, uno en cultivar algodón, otro en [producir] hilaza y otro en [fabricar] tela, sino que deja de cultivar para comenzar inmediatamente a hilar y, después de haber hilado, se pone enseguida a tejer. Las cuentas, entonces, saldrían así: 90 10/11£ se invierten en cultivar algodón. Se obtienen así 4.000 libras de cotton. Para poder hilarlas, se necesita una nueva inversión de 81 9/11 £ en maquinaria, matière instrumentale y salarios. Con ello se obtienen las 4.000 libras de hilaza. Por último, se las teje [y convierte] en 4.000 yardas [de tela], lo que representa una nueva inversión de 163 7/11£. Sumando todas las inversiones [de este individuo), vemos que el capital por él desembolsado es de 90 10/11+ 81 9/11 + 163 7/11 £, o sean [en total] 336 4/11 £. El 10 por 100 de esta suma serían 33 7/11, pues 336 4/11: 33 7/11 como 100: 10. Ahora bien, 336 4/11 + 33 7/11 = 370 £ lo que quiere decir que, en vez de vender las 400 yardas [de tela] en 400 £, las vende en 370 [o sean] 30 £ menos, un 7 ½ por 100 más baratas que antes. De ahí que, si el valor fuese indeed * de 400, podría vender [la tela] con la ganancia usual del 10 por 100 y pagar, además, una renta de 30 £, pues su tasa de ganancia sería [ahora] de 63 7/11en vez de 37 7/11por 336 4/11 de desembolso, es decir, el 18 34/37 por 100, como se preveía antes. Y tal parece ser in fact el modo como calcula la renta de la tierra el señor Rodbertus. *** En realidad.

¿En qué está, pues, la fallacy? * Al aparecer unidas la rama de hilados y la de tejidos, parece [según Rodbertus] que deben arrojar una renta de la tierra tanto una como otra, al igual que cuando la hilandería aparece fundida con la agricultura o ésta se explota por sí misma. * Falacia. Aquí se trata, evidentemente, de dos cuestiones distintas. En primer lugar, aquí las 63 7/11 se imputan solamente a un capital de 336 4/11 £, siendo así que deben imputarse a los tres capitales, con un valor total de 636 4/11£. Y, en segundo lugar, en [los cálculos sobre] el último capital de III, le sumamos una inversión de 336 4/11 £ en vez de 363 7/11. Estos dos puntos deben examinarse por separado.

Primero. Al sumarse III, II y I en una sola persona, que hila el producto total de su cosecha de algodón, [esta persona] no emplea en absoluto parte alguna de su cosecha para reponer su producto agrícola. No dedica una parte de su capital, al cultivo de algodón —en las inversiones destinadas a cultivo de algodón, simiente, salarios, maquinaria— y otra parte a la hilandería, sino que, primeramente, invierte una parte de su capital en el cultivo algodonero, luego esta misma parte más otra en hilar el algodón [y], por último, las dos partes íntegras existentes [ahora] en hilaza y [, además,] otra tercera parte en la actividad textil. Y una vez producida la tela, las 4.000 yardas ¿cómo va a reponer sus elementos? Mientras tejía, no podía hilar, ni tenía tampoco materia prima para ello, y, mientras hilaba, no podía cultivar algodón. Lo que significa que sus elementos de producción no pueden reponerse. Para salir del atolladero, podemos decir: el individuo [de que se trata] vende las 4.000 yardas [de tela] y luego “compra” con las 400 £ hilaza y los elementos del algodón. ¿Qué quiere decir esto? Que, en realidad, suponemos, [la existencia de] tres capitales simultáneamente empleados y comprometidos y desembolsados en la producción. Para [poder] comprar hilaza, ésta tiene que existir y, si queremos comprar algodón, es necesario que éste exista, y para que uno y otra existan y se pueda, por tanto, reponer la hilaza tejida y el algodón hilado, hace falta que, paralelamente con el capital comprometido en la rama textil, haya capitales que se conviertan simultaneously * ” en algodón y en hilaza, mientras la hilaza se convierte en tela. ** Simultáneamente. Es necesario, pues, que existan simultáneamente tres capitales, ya se unifiquen en III las tres ramas de producción o se repartan entre tres productores [distintos]. Con el mismo capital con que se dedica a la actividad textil, III no puede dedicarse a hilar y a cultivar algodón, si quiere producir en la misma escala. Cada uno de estos capitales se halla comprometido y el [hecho de] que puedan reponerse mutuamente nada tiene que ver con el problema. Los capitales de repuesto son el capital constante que hay que invertir y que debe actuar al mismo tiempo en las tres ramas. Si en los 400 se contiene una ganancia de 63 7/11, ello se debe, simplemente, a que III, además de sus propios 36 4/11 de ganancia, se apunta asimismo la ganancia que [tiene que] pagar a II y a I y que, según el supuesto de que partimos, se realiza también en su mercancía. Pero esta ganancia no la obtiene en sus 363 7/11 £, sino que el campesino la logra sobre sus 90 10/11 £ extra y el hilandero sobre sus 181

9/11. Y aunque [aquél] perciba la totalidad, tampoco la percibirá sobre las 363 7/11 £, que necesita meter en la actividad textil, sino sobre este capital [y] los otros dos, los invertidos en la hilandería y el cultivo algodonero.

Segundo. Si en III calculamos 336 4/11 de inversión en vez de 363 7/11, se debe a lo siguiente: Calculamos para el cultivo de algodón solamente 90 10/11en vez de 100. Pero [, en realidad,] necesita todo su producto, que equivale a 100, y no a 90 10/11, [pues] se contiene en él la ganancia de 9 1/11. [De otro modo,] emplearía un capital de 90 10/11, que no le reportaría ninguna ganancia. No ganaría nada cultivando algodón. Se limitaría a recuperar su inversión de 90 10/11. Y tampoco le reportaría ganancia alguna la hilandería, ya que el producto, en su totalidad, no haría más que reponer lo invertido. En este caso, sus inversiones se reducirían, en efecto, a 90 10/11 + 81 9/11 + 163 7/11 = 336 4/11. Éste sería, así, su capital desembolsado. El 10 por 100 de ello serían 33 7/11 £. Y el valor del producto = 370. Este valor no aumentaría ni en un ochavo, ya que, según la premisa de que se parte, las dos porciones I y II no han rendido ninguna ganancia. Según esto, III habría hecho mucho mejor en mantenerse alejado de I y II y en seguir apegado a los viejos métodos de producción. En efecto, en vez de los 63 7/11 que, de otro modo, habrían podido comerse I, II y III, ahora III se come, él sólo, 33 7/11 £, mientras que antes, en que sus cofrades participaban en el festín, podía comerse 36 4/11. Sería, en verdad, un deplorable aguafiestas. Se habría limitado a ahorrarle a II una inversión de 9 1/11 £, al no obtener en I ninguna ganancia y se ahorraría en III una inversión de 18 2/11, a cambio de no lograr en II ganancia alguna. Las 90 10/11£ del cultivo algodonero y las 81 9/11 + 90 10/11de la hilandería se habrían limitado a reponerse. Solamente el tercer capital, el invertido en el ramo textil, 90 10/11 + 81 9/11 + 163 7/11 habría aportado una ganancia del 10 por 100. Ello significaría, por tanto, que 100 [£], arrojan el 10 por 100 de ganancia en el ramo textil, pero ni un ochavo en la hilandería y en el cultivo de algodón. Lo cual sería, desde luego, muy agradable para III, siempre y cuando que I y II fuesen personas aparte, pero no, en cambio, si él, para poder apropiarse él mismo ese mismo trocito de ganancia ahorrado, decidiese unir en su digna persona los tres negocios. Por consiguiente, el ahorro de desembolso con vistas a [obtener una] ganancia (o de la parte de un capital constante que representa ganancia para otro) nacía del hecho de que I y II no contenían ganancia alguna y de que no elaboraban ninguna ganancia, sino que se consideraban simplemente como trabajadores asalariados, se

limitaban a reponerse sus costos de producción, es decir, la inversión [hecha] en capital constante y en salarios. Pero, en este caso [pues] si I y II no se decidieran a trabajar para III, la ganancia figuraría en su cuenta — se trabajaría menos, como es natural, y, para III sería exactamente lo mismo que si el salario que él tiene que pagar se invirtiera solamente en salarios o en salarios y ganancia. Es decir, para él, resultaría indiferente, siempre y cuando que compre y pague el producto, la mercancía.

Tanto da que el capital constante se reponga, en todo o en parte, en especie, o sea por los productores de la mercancía para los que tiene ese carácter. D’abord * todo el capital constante tiene que reponerse finaliter ** en especie, las máquinas con máquinas, la materia prima con materia prima y la matière instrumentale con matière instrumentale. En la agricultura, el capital constante puede entrar también como mercancía, es decir, obtenerse directamente mediante compra-venta. Tiene que reponerse, naturalmente, cuando en su reproducción entren materias orgánicas, con productos de la misma esfera de producción. Pero no es necesario que lo repongan [precisamente] los mismos productores individuales, dentro de la esfera de producción de que se trata. Cuanto más se desarrolla la agricultura, más tienden todos sus elementos a convertirse en mercancías, no sólo formalmente, sino de un modo real, lo que quiere decir que vienen de fuera, que son productos de otros productores, simientes, abonos, ganado, sustancias animales, etc. En la industria, [vemos que] la constante entrada y salida del hierro en las fábricas de maquinaria y de las máquinas en las minas de hierro es algo tan constante como la trayectoria del granero a la tierra y de la tierra al granero del farmer. Son, en la agricultura, los productos los que directamente se reponen. El hierro no puede reponer a una máquina. Pero el hierro que tenga el mismo valor que la máquina repone en unos [casos] a la máquina y en otros al hierro, siempre y cuando que su máquina sea ella misma, en cuanto valor, repuesta por el metal. * En primer lugar. ** En última instancia. No se advierte ninguna diferencia en cuanto a la tasa de ganancia por el hecho de que el campesino calcula los 90 10/11 que invierte en las 100 £ de productos como si invirtiera 20 £ en simiente, etc., y 50 10/11 en salarios. Sobre lo que reclama la ganancia del 10 por 100 es sobre la suma total. Las 20 £ del producto que equivalen para él a la simiente no incluyen ganancia alguna. No obstante lo cual son 20 £, ni más ni menos que las 20 £ invertidas en maquinaria y que encierran una ganancia del 10 por 100, aunque sólo sea de

un modo formal. En efecto, las 20 £ de maquinaria pueden no representar ni un centavo de ganancia, al igual que las 20 de la simiente. Por ejemplo, si estas 20 £ se limitan a reponer ciertas partes integrantes del capital constante del constructor de máquinas extraidas por él de la agricultura for instance. *** Por ejemplo. Del mismo modo que no es cierto que toda la maquinaria entre en la agricultura como capital constante, sería falso afirmar que toda materia prima se incorpora a la manufactura. Gran parte de ella permanece en la agricultura y sólo es reproducción de capital constante.

Otra parte pasa directamente al ingreso en forma de medios de vida y, a veces, no recorre ningún “proceso manufacturero”, como ocurre con la fruta, el pescado, el ganado, etc. Sería, pues, equivocado cargar en cuenta a la industria toda la materia prima “fabricada” por la agricultura. Naturalmente, en las ramas de la manufactura en que la materia prima figura como un adelanto al lado de los salarios y la maquinaria, el capital desembolsado es necesariamente mayor que en las ramas de la agricultura que suministran esta materia prima. Y asimismo habrá que suponer, cuando estas ramas de la manufactura tienen su propia tasa de ganancia (distinta de la tasa general), que la tasa de ganancia es aquí más baja que en la agricultura y que ello se debe, concretamente, a que emplean menos trabajo. Lo que quiere decir que a mayor capital constante y menor capital variable, con la misma tasa de plusvalía, corresponde una tasa de ganancia más baja. Pero esto vale también para determinadas ramas de la manufactura con respecto a otras y para determinadas ramas de la agricultura (en sentido económico) comparadas con otras. Y es precisamente en la agricultura propiamente dicha donde puede darse este caso, pues si es cierto que ésta suministra materia prima a la industria, en ella se distinguen como inversiones, en sí mismas, la materia prima, la maquinaria y el salario, pero sin que la industria le pague, ni mucho menos, la materia prima, la parte del capital constante que repone por sí misma, y no mediante el cambio con productos industriales.

### [5. Falsas premisas de que parte la teoría de la renta de Rodbertus]

 [Hagamos,] pues, un breve resumen de Rodbertus. Primero, describe la situación tal como él se la imagina, en la que el

terrateniente (self supporting) * [es] al mismo tiempo el capitalista y el esclavista. Luego, viene la separación. La parte del “producto del trabajo” de que se despoja al trabajador —“una renta natural”— se divide “en renta de la tierra y ganancia del capital” ([Rodbertus, Sociale Briefe an von Kirchmann. Carta tercera..., Berlín 1851] pp. 81 s.). (El señor Hopkins —véase el Cuaderno19— lo explica de un modo todavía más simple y más brutal.) El señor Rodbertus hace que, luego, el “producto bruto” y el “producto fabricado” (p. 89) se dividan entre terrateniente y capitalista: petitio principanUn capitalista fabrica productos brutos y otros productos fabricados. El dueño de la tierra no fabrica nada, no es tampoco “poseedor de productos brutos”. Así es como se lo imagina un “poseedor de tierras alemán”, como el señor Rodbertus. En Inglaterra, la producción capitalista arrancó simultáneamente de la manufactura y la agricultura. * Bastándose a sí mismo. ** Error lógico, consistente en partir como fundamento de lo que se trata de demostrar.

El modo como se forma el “coeficiente de ganancia del capital” (la tasa de ganancia) lo argumenta el señor Rodbertus diciendo simplemente que ahora tenemos en el dinero una “pauta” de la ganancia, para “expresar la proporción entre la ganancia y el capital” (p. 94), que nos suministra “una norma para nivelar las ganancias capitalistas" (p. 94). [No tiene] ni la menor idea de cómo esta igualdad de las ganancias se halla en contradicción con la igualdad entre la ganancia y el trabajo no retribuido en cada rama de producción y de cómo, por tanto, tiene necesariamente que mediar una divergencia entre los valores de las mercancías y los precios medios. Y esta tasa de ganancia se impone también como normal en la agricultura, ya que “el rendimiento patrimonial no puede calcularse más que como capital” (p. 95), y “se aplica” en la fabricación de la “inmensa mayoría del capital nacional” (p. 85). Ni una palabra de que, con la producción capitalista, se revoluciona la misma agricultura, no sólo formalmente, sino en lo material, quedando el terrateniente degradado a[l papel de] simple receptáculo y dejando de ser un funcionario de la producción. Según Rodbertus,

19 Marx se refiere aquí a su cuaderno XII de los extractos sobre economía política. En el forro del cuaderno aparece escrito, con letra de Marx: "Londres 1851, julio”. El pasaje de la obra de Tilomas Hopkins “Economic Enquiries relative to the Laws which regulate Rent, Profit, Wages, and the Value of Money” (Londres, 1822), que Marx tiene presente aquí y que más tarde copió en la cubierta del cuaderno XIII de su manuscrito de 186163 (p. 669b) figura en la p. 14 del cuaderno XII. En la presente edición, esta página se reproduce entre los “Apéndices” finales (p. 544).

“en la fabricación” sigue figurando “en el capital, como material, el valor de todos los productos de la agricultura, cosa que no ocurre en la producción bruta” (p. 95).

Todo lo cual es falso. Después de esto, Rodbertus se pregunta si, además de la ganancia industrial, sigue formando parte de la ganancia del capital “una parte de renta” para el producto bruto y “por qué razones” (p. 96). [Él] parte del supuesto

“de que el producto bruto, al igual que el producto fabricado, se cambia por el trabajo de costo, de que el valor del producto bruto sólo puede ser igual al trabajo que ha costado” (p. 96).

Y es cierto que Ricardo supone también esto, como dice Rodbertus. Pero es falso, por lo menos prima facie * ya que las mercancías no se cambian por sus valores, sino a base de los precios de producción, distintos de ellos, lo que, además, se deriva de la determinación del valor de las mercancías por el “tiempo de trabajo”, por esta ley aparentemente contradictoria. Si el producto bruto encerrara, además de la ganancia media, una renta de la tierra distinta de ella, esto sólo podría explicarse si el producto bruto no se vendiera por el precio medio y habría que razonar precisamente el por qué [de esto], Pero, veamos cómo opera Rodbertus. * A primera vista.

“Hemos supuesto que la renta” (la plusvalía, el tiempo de trabajo no retribuido) “se distribuye en proporción al valor del producto bruto v del producto fabricado y que este valor se determina por el trabajo de costo” (tiempo de trabajo) (pp. 96s.).

Lo primero que hay que examinar es el primer supuesto. Ello equivale, dicho en otras palabras, a [sostener] que las plusvalías contenidas en las mercancías se comportan [entre sí] como sus valores o, en otros términos, [que] el trabajo no retribuido que en una mercancía se contiene se comporta [con respecto al contenido en otra] como las cantidades del trabajo en general contenido en ellas. [Es decir,] si las cantidades de trabajo contenidas en las mercancías A y B se comportan en la relación de 3: 1, se comportará [también] como 3: 1 el trabajo no retribuido o la plusvalía [respectivos]. Nada más falso. Partiendo del tiempo de trabajo necesario como de un factor dado,

por ejemplo =10 horas, puede una mercancía ser el producto de 30 obreros y la otra de 10. Si los 30 obreros trabajan solamente 12 horas, la plusvalía por ellos creada [representaría] 60 horas = 5 jornadas (5 ✕ 12) y si los otros trabajan [, en cambio,] 16 horas diarias, crearán una plusvalía = 60 horas. Según esto, el valor de la mercancía A sería = 30 ✕ 12 = 120 ✕ 3 = 360 [horas de trabajo] = 30 jornadas de trabajo < [suponiendo que] 12 horas = 1 jornada de trabajo> y el valor de la mercancía B = 160 horas de trabajo = 13 1/3 jornadas. Los valores de las mercancías A y B [se comportarían] como 360: 160 = 36: 16 = 9: 4 = 3: 1 1/3 En cambio la proporción entre las plusvalías contenidas en las mercancías [respectivas] sería la de 60: 60 = 1: 1. Es decir, serían iguales [entre sí], a pesar de que los valores [respectivos] se comportarían [en la proporción de] 3: 1 1/3 Lo que quiere decir que las plusvalías de las mercancías no [se comportan] como sus valores, d’abord, * cuando difiere la plusvalía absoluta, la prolongación del tiempo de trabajo sobre el trabajo necesario y, por tanto, la tasa de plusvalía. * En primer lugar. En segundo lugar, suponiendo que la tasa de plusvalía sea la misma, la plusvalía, [aun] prescindiendo de otras circunstancias relacionadas con la circulación y el proceso de reproducción, no depende de la cantidad relativa de trabajo que se contiene en dos mercancías, sino de la proporción entre la parte del capital invertida en salarios y la invertida en capital constante, materia prima y maquinaria, proporción que puede variar totalmente en mercancías del mismo valor, ya se trate de “productos agrícolas” o de “productos fabricados”, lo que no tiene por lo menos prima facie, absolutamente nada que ver con el asunto. Es, por tanto, falso el primer supuesto de que parte el señor Rodbertus, a saber: que, si los valores de las mercancías se determinan por el tiempo de trabajo, de ello se sigue que las cantidades de trabajo contenidas en las distintas mercancías —o sus plusvalías [respectivas]— se hallan en razón directa a los valores. Y, por consiguiente, es asimismo falso que

“la renta se distribuya en proporción al valor del producto bruto y del producto fabricado”, si “este valor se determina por el trabajo de costo” (pp. 96 s.). “Con lo que, naturalmente, queda dicho también que la magnitud de estas partes de la renta se determina, no por la magnitud del capital sobre el que se calcula la ganancia, sino por el trabajo directo, sea el trabajo agrícola o el de fabricación, + aquel trabajo que hay que incluir en el cálculo, ocasionado por el

desgaste de las máquinas y herramientas” (p. 97).

También falso. La magnitud de la plusvalía (y ésta es, aquí, la parte de la renta, ya que la renta se concibe como lo general, a diferencia de la ganancia y la renta del suelo) depende solamente del trabajo directo, y no del déchet * del capital fijo, del valor de las materias primas ni de ninguna otra parte del capital constante. * Desgaste. Es cierto que este déchet determina la proporción en que es necesario reproducir el capital fijo (cuya producción depende, al mismo tiempo de la nueva formación, de la acumulación del capital). Pero el plustrabajo que en la producción del capital fijo se engendra no afecta a la esfera de producción en que entra este capital fijo en cuanto tal, como tampoco le afecta el plustrabajo que figura en la producción de la materia prima. Lejos de ello, de todas [las esferas de producción,] la agricultura, la fabricación de maquinaria y la manufactura, puede afirmarse por igual que, en ellas, la plusvalía se determina exclusivamente por el volumen del trabajo empleado, partiendo como algo dado de la tasa de plusvalía y del volumen del trabajo empleado. El señor Rodbertus trata de “meter de contrabando” el déchet, para poder sacar a hurtadillas la “materia prima”.

En cambio, opina el señor Rodbertus, “la parte del capital consistente en el valor del material” no puede nunca influir en la magnitud de las partes de la renta, ya que, “por ejemplo, el trabajo de costo del producto especial, ya se trate de hilado o de tela, no puede ser codeterminado por el trabajo de costo que hay que imputar a la lana, como producto bruto” (p. 97).

El tiempo de trabajo necesario para hilar o tejer depende del tiempo de trabajo, es decir, del valor de la máquina, tanto o, mejor dicho, tan poco como del tiempo de trabajo que la materia prima cuesta. Ambos [elementos], la máquina y la materia prima, entran en el proceso de trabajo, pero ninguno de los dos [figura] en el proceso de valorización.

"En cambio, el valor del producto bruto o el valor del material forma parte también, como inversión de capital, del patrimonio-capital sobre el que el poseedor tiene que calcular la parte de renta que corresponde como ganancia al producto fabricado. Pero, en el capital agrícola-no existe esta parte del capital. La agricultura no necesita, como material, del producto de una producción anterior, sino que la producción comienza en ella, y la parte de patrimonio análoga al material sería, en

la agricultura, la tierra misma, y ésta se supone que no ha costado nada” (pp. 97s.).

Así ve las cosas el campesino alemán. En la agricultura (exceptuando las minas, la pesca y la caza, pero ni siquiera la ganadería), son la simiente, el forraje, el ganado, los abonos minerales, etc., el material con que se fabrica, y este material es producto del trabajo. Y, a medida que se desarrolla la agricultura industrial, se desarrollan [también] estas “inversiones”. Toda reproducción —a menos que se hable simplemente de captación o apropiación— es reproducción y requiere, por tanto, “como material, el producto de una producción anterior” a ella y vende los suyos propios. Estas inversiones figuran formalmente como mercancías —convertidas en mercancías mediante el dinero aritmético—, una vez que el farmer depende de la venta de su producto [una vez que] se han fijado los precios de los distintos productos agrícolas (el heno, por ejemplo), ya que también en la agricultura rige la división de las esferas de producción. De modo muy extraño tendría que funcionar la cabeza del campesino que calculara como ingreso el quarter de trigo que vende y [registrara] como “inversión” el que confía a la tierra [como simiente]. Por lo demás, el señor Rodbertus tendría que hacer “arrancar” de algún punto, por ejemplo, la “producción” de lino o seda, sin [presuponer] los “productos de otra producción anterior”. Es [todo ello] un puro dislate.

Como lo es también, por consiguiente, toda la conclusión ulterior de Rodbertus:

“Por tanto, aunque la agricultura tiene de común con la fabricación los dos capitales que influyen en la determinación de la magnitud de las partes de la renta, no así la que no contribuye a ellas, pero sobre la que se calcula también como ganancia la parte de la tierra determinada por aquellas partes del capital, [pues] ésta figura exclusivamente en el capital de fabricación. Por tanto, si, partiendo asimismo del supuesto de que tanto el valor del producto bruto como el del producto fabricado se atiene al trabajo de costo y puesto que la renta se distribuye entre los poseedores del producto bruto y el producto fabricado en proporción a este valor; si, por consiguiente, también las partes de la renta que corresponden a la producción bruta y a la fabricación guardan proporción con las cantidades de trabajo que el respectivo producto ha costado, los capitales empleados en la agricultura y en la fabricación y entre los que las partes de la renta se distribuyen como ganancia —en la fabricación íntegramente y en la agricultura con arreglo al coeficiente de ganancia allí resultante—, no se reparten en la misma proporción

que aquellas cantidades de trabajo y las partes de la renta por ellas determinadas. A magnitud igual de las partes de la renta que corresponden al producto bruto y al producto fabricado, el capital de fabricación será mayor que el capital agrícola en cuanto a todo el valor del material contenido en él, y, como este valor del material, aunque acreciente el capital de fabricación sobre el que se calcula, como ganancia, la parte correspondiente de la renta, no acrecienta esta ganancia misma, contribuye, además, al mismo tiempo a rebajar él coeficiente de ganancia del capital que sirve también de norma en la agricultura, y de la parte de la renta que corresponde a la agricultura tiene que quedar también, necesariamente, una parte que no se vea absorbida por el cálculo de la ganancia con arreglo a este coeficiente".

Primera premisa falsa: si el producto industrial y el producto agrícola se cambian con arreglo a sus valores (es decir, en proporción al tiempo de trabajo necesario para producirlos), dejan a sus poseedores plusvalías o cantidades de trabajo no retribuido iguales. Las plusvalías no se comportan como los valores.

Segunda premisa falsa: puesto que Rodbertus da ya por supuesta la tasa de ganancia (que él llama coeficiente de ganancia del capital), resulta falsa la premisa de que las ganancias se cambian en proporción a sus valores. Una premisa excluye a la otra. Para que [pueda] existir una tasa de ganancia (general), es necesario que los valores de las mercancías se hayan modificado ya para formar precios medios o se hallen en el flujo constante de esta modificación. A base de esta tasa general se nivelan las tasas de ganancia especiales que en cada esfera de producción se forman por la proporción entre la plusvalía y el capital desembolsado. Así, pues, ¿por qué no ocurre así en la agricultura? En eso está, precisamente, la question. Pero Rodbertus ni siquiera la plantea acertadamente, primero porque da por supuesta la existencia de una tasa de ganancia general y, segundo, presupone que las tasas de ganancia especiales (y también, por tanto, sus diferencias) no se han nivelado y que, por consiguiente, las mercancías se venden por sus valores. Tercera premisa falsa: en la agricultura no figura el valor de la materia prima. Los adelantos, que aquí son la simiente, etc., forman más bien parte integrante del capital constante y como tales son calculados por el farmer. A medida que la agricultura se convierte en una rama industrial más —a medida que la producción capitalista planta sus cuarteles en el campo—,, a medida que la agricultura produce para el mercado, produce mercancías, artículos destinados a la venta, y no produce el propio consumo, calcula sus inversiones y considera cada partida de ellas como mercancía, ya se la compre

a sí misma (es decir, a la producción) o se la compre a un tercero. A medida que se convierten en mercancías los productos, lo hacen también los elementos de la producción, toda vez que éstos son, exactamente, los mismos productos. Así, pues, como el trigo, el heno, el ganado, las simientes de todas clases, etc., son vendidos como mercancías y lo esencial de ellos es [precisamente] esta venta, y no la subsistencia upon them * entran también en la producción como mercancías y el farmer tendría que ser a real blockhead ** para no utilizar el dinero como dinero aritmético. Sin embargo, esto no es d’abord *** más que el lado formal del cálculo. Pero, a medida que esto [ocurre], se desarrolla también [la circunstancia de] que el farmer compra sus inversiones, simiente, ganado ajeno, abonos, sustancias minerales, etc., al paso que vende sus ingresos y de que, por tanto, para el farmer individual, estos adelantos intervienen también formalmente como adelantos, puesto que son mercancías compradas. (Mercancías lo son siempre para él, parte integrante de su capital. Y las incluye en sus cuentas, de por sí, al venderlas como productor, cuando las reintegra en especie a la producción). Lo que ocurre en la proporción en que se desarrolla la agricultura, en que el producto final va adquiriendo un carácter cada vez más fabril y se acomoda a la producción capitalista. * A costa de ellos. ** Un verdadero imbécil. *** En primer lugar.

Es falso, por tanto, que entre aquí en la industria una parte del capital que no entraría en la agricultura. Así, pues, si, según la (falsa) premisa de Rodbertus, las “partes de la renta” (es decir, las participaciones en la plusvalía) que arrojan el pro. ducto agrícola y el producto industrial son factores dados, proporcionales a los valores del producto agrícola y el producto industrial; si, dicho en otras palabras, un producto agrícola y un producto industrial de igual valor proporcionan a sus poseedores una plusvalía igual, es decir, contienen cantidades iguales de trabajo no retribuido, esta proporción no se altera por [el hecho de] que entre en la industria (destinado a la materia prima) un capital que no entra en la agricultura, lo que hace que, por ejemplo, debiera calcularse, en la industria, la misma plusvalía sobre un capital acrecentado por esta parte integrante, lo que se traduciría, por tanto, en una tasa de ganancia más baja, pues la misma partida de capital figuraría en la agricultura. Lo único que, por tanto, restaría por saber es si en la misma proporción. Pero, aquí, caemos en diferencias puramente cuantitativas, y lo que el señor Rodbertus postula es una diferencia "cualitativa’. Las mismas diferencias cuantitativas se distinguen en las diversas

esferas industriales de producción. Y se nivelan a base de la tasa general de ganancia. ¿Por qué no [han de nivelarse] entre la industria y la agricultura (if there are such differences?). * Puesto que el señor Rodbertus hace que la agricultura participe en la tasa general de ganancia, ¿por qué no hace que participe [también] en su formación? Con ello podría, naturalmente, dar el asunto por concluido. * Suponiendo que tales diferencias existan. Cuarta premisa falsa: es una premisa falsa y arbitraria la [que sienta] Rodbertus, al decir que el déchet de la maquinaria, etc., parte del capital constante, entra en el capital variable, es decir, en la parte del capital que crea la plusvalía y determina, especialmente, la tasa de plusvalía y [, en cambio,] no entra [en él] la materia prima. Este error de cálculo se comete para llegar de antemano al resultado apetecido. Quinta premisa falsa: ya que el señor Rodbertus se empeña en distinguir entre agricultura e industria, [es evidente que] corresponde totalmente a la industria el elemento del capital consistente en maquinaria, herramientas, capital fijo, etc. Ese elemento del capital, cuando entra en un capital como elemento, entra solamente en el capital constante y no puede incrementar ni en un ápice la plusvalía. Y, por otra parte, es, en cuanto producto de la industria, resultado de una determinada esfera de producción. Por tanto, su precio o la parte del valor que representa dentro del capital total de la sociedad, encierra, al mismo tiempo, una determinada cantidad de plusvalía (exactamente lo mismo que ocurre con la materia prima). Y es cierto que entra en el producto agrícola, pero proviene de la industria. Si el señor Rodbertus calcula la materia prima, en la industria, como elemento del capital venido de fuera, tiene que calcular también como elemento del capital venido [de fuera,] de la industria, las máquinas, las herramientas, los recipientes, los edificios, etc. Y decir que en la industria sólo entran los salarios y materias primas (ya que el capital fijo, cuando no es materia prima, es producto de la industria, su propio producto), mientras que en la agricultura sólo entran los salarios y la maquinaria, etc., el capital fijo, pues las materias primas, cuando no forman parte de las herramientas, etc., son producto de la agricultura. Y, entonces, habría que investigar cómo se presentan las cuentas, en la industria, al desaparecer una de las partidas.

Sexto. Es totalmente exacto que en la industria minera, la pesca, la caza, la maderería (cuando se trate de forestación natural), etc., en una palabra, en la industria extractiva (producción extractiva en bruto, que no entraña

reproducción alguna en especie) no entra ninguna materia prima, excepto para las matières instrumentales. Lo cual no rige con la agricultura. Pero, no es menos [exacto] que lo mismo ocurre en una parte muy importante de la industria, en la industria del transporte, donde las inversiones recaen solamente sobre materias primas, matières instrumentales y salarios. Por último, es evidente que en otras ramas industriales, relativamente hablando, sólo entran materias y salarios, pero ninguna clase de maquinaria, capital fijo, etc., como ocurre en el ramo de sastrería, etc. En todos estos casos, la magnitud de la ganancia, es decir, la proporción entre la plusvalía y el capital desembolsado, no dependería de si el capital desembolsado —después de deducir la parte del capital variable o invertida en salarios— consistente en maquinaria o en materia prima, o en ambas [a la vez], sino de su magnitud en proporción a la parte del capital invertida en salarios. Esto haría que existieran (prescindiendo de las modificaciones provocadas por la circulación) en las distintas esferas de producción diferentes tasas de ganancia, cuya nivelación forma precisamente la tasa general de ganancia. Lo que el señor Rodbertus intuye es la diferencia [que existe] entre la plusvalía y sus formas especiales, principalmente la ganancia. Pero no da en el blanco, porque se propone de antemano explicar un determinado fenómeno (la renta de la tierra), y no descubrir la ley general. En todas las ramas de producción se da la reproducción; pero esta reproducción industrial sólo coincide con la natural en la agricultura; no así en la industria extractiva. A ello se debe el que, en esta última, el producto < excepto bajo la forma de matière instrumentales no vuelva a figurar en su propia reproducción bajo su forma natural. Lo que distingue a la agricultura, ganadería, etc., de las otras industrias no es, en primer lugar, el que un producto se convierta en medio de producción, ya que esto ocurre con todos los productos industriales que no poseen la forma definitiva de medios de vida individuales y que también, en cuanto tales, se convierten en medios de producción del productor, que se reproducen mediante su consumo o mediante su fuerza de trabajo; en segundo lugar, no es el que entren en la producción como mercancías y, por tanto, como partes integrantes del capital, [sino que] entran en la producción como han salido de ella; salen de ella como mercancías y como mercancías vuelven a entrar; la mercancía es, a un tiempo, premisa y resultado de la producción capitalista;

en tercer lugar, sólo [queda en pie], por tanto, el que entran como medios de producción en el proceso productivo cuyos productos son. Y esto ocurre también con la maquinaria. Las máquinas construyen máquinas. El carbón ayuda a extraer de la mina carbón, transporta carbón, etc. En la agricultura, esto se manifiesta como un proceso natural dirigido por el hombre, aunque también lo haga él “un poquito”; en las otras industrias es, directamente, un resultado industrial.

Pero, cuando el señor Rodbertus, basándose en esto, cree que los productos agrícolas no entran en la reproducción como “mercancías”, por razón de la forma peculiar bajo la que (tecnológicamente) entran en ella como “valores de uso”, se equivoca de medio a medio, dejándose llevar, evidentemente, por el recuerdo [de los tiempos] en que la agricultura no era todavía un trade * en que sólo era mercancía el excedente de su producto sobre el consumo del productor y en que tampoco a él le parecían mercancías estos productos, cuando entraban en la producción. Se trata de una fundamental incomprensión en cuanto a la aplicación del modo de producción capitalista a la industria. Para [este modo de producción], es producto todo lo que tiene un valor —lo que, por tanto, es mercancía en sí— y como mercancía [figura] también en sus cálculos. * Negocio.

### [6. De cómo Rodbertus no comprende la relación entre el precio medio y el valor, en la industria y la agricultura]

Suponiendo que, por ejemplo, en la industria minera, el capital constante, formado solamente por maquinaria sea = 500 £ y el invertido en salarios = también a 500 £, la ganancia, a base de una plusvalía del 40 por 100, es decir, de 200 £, equivaldría al 20 por 100. Tendríamos, pues:

capital constante maquinaria capital variable plusvalía

Si en las ramas manufactureras (o también en las agrícolas), en que entra materia prima, se invirtiera el mismo capital variable y, además, el empleo de ella (es decir, la ocupación de determinado número de obreros) requiriera

maquinaria etc., por 500 £, intervendría en realidad, como tercer elemento, el valor del material, digamos 500 £. Por tanto, en este caso:

capital constante

maquinaria

materia prima capital variable plusvalía

= 1.000

Ahora bien, estas 200 habría que calcularlas, aquí, sobre 1 500, lo que sólo representaría el 13% por 100. Y este mismo ejemplo sería acertado si el primer caso constituyera un ejemplo de la industria del transporte. Y la tasa de ganancia permanecería igual si, por el contrario, la proporción, en el segundo caso fuese entre 100 de maquinaria y 400 de materia prima. Así, pues, lo que el señor Rodbertus se imagina es que, si en la agricultura se invierten 100 en salarios y 100 en maquinaria, en la industria se invierten 100 en maquinaria, 100 en salarios y x en materia prima. El esquema sería el siguiente:

I. Agricultura capital constante maquinaria capital variable plusvalía tasa de ganancia

II. Industria capital constante capital variable plusvalía tasa de ganancia materia prima maquinaria

x [= x + 100+

200 + x

y, por tanto, en todo caso, menos de ¼. De ahí la renta de la tierra en I. En primer lugar, esta diferencia entre la agricultura y la manufactura es [puramente] imaginaria, inexistente y, por consiguiente, sin every bearing for that form of land rent which determines all others. * * No influye para nada en esta forma de renta de la tierra que determina a todas las demás. En segundo lugar, el señor Rodbertus podría encontrar esta diferencia entre las tasas de ganancia in any two peculiar branches of industry, ** una diferencia que depende de la proporción entre la magnitud del capital

constante y la del capital variable, proporción que, a su vez, puede hallarse o no determinada por la incorporación de la materia prima. En las ramas industriales en las que figura materia prima y, al mismo tiempo, maquinaria es muy importante, naturalmente, como más arriba indicaba yo, el valor de la materia prima y, por tanto, la magnitud relativa que representa dentro del capital total. ** En cualesquiera dos ramas especiales de la industria.

“Cabe la posibilidad de que también en la agricultura sea absorbida por el cálculo de la ganancia del capital toda la parte de la renta que corresponde al producto bruto, pero sólo cuando el valor del producto bruto sea inferior al trabajo de costo, ya que, en ese caso, será posible que esta parte de la renta se reduzca tanto, que, de ese modo, se cree entre él y el capital agrícola, a pesar de no contenerse allí ningún valor del material, una proporción igual a la que media entre la parte de la renta que corresponde al producto agrícola y la del producto fabricado, aunque en ésta se contiene el valor del material; solamente así es posible, por tanto, que tampoco en la agricultura reste ninguna renta, aparte de la ganancia del capital. Pero, por cuanto que, en el intercambio real, sirve de regla la gravitación en consonancia con la ley según la cual el valor es igual al trabajo de costo, es también una regla la renta de la tierra y no puede considerarse el estado de cosas originario, como hace Ricardo, sino una anomalía el que no se dé una renta de la tierra, sino solamente la ganancia del capital" (p. 100).

Por tanto, la idea [es la misma], para seguir con el ejemplo anterior; sin embargo, para que la cosa sea tangible, supongamos que la materia prima equivalga a 100 £.

I. Agricultura

capital constante maquinaria Capital variable Plusvalía Valor Precio Ganancia

233 1/3 33 1/3 =16 2/3 %

II. Industria

capital constante Capital variable Plusvalía Valor Precio Ganancia Materia Prima Maquinaria

50 =16 2/3 %

La tasa de ganancia se nivelaría, aquí, en la agricultura y en la industria y, por tanto, no restaría nada para renta, ya que el producto agrícola se vende 16 2/3 £ por debajo de su valor. Si el propio ejemplo tuviese de exacto lo que tiene de falso en cuanto a la agricultura, el hecho de que el valor del producto bruto es ‘‘inferior al costo de trabajo” se hallaría en perfecta consonancia con la ley de los precios medios. Y de lo que se trata es más bien de explicar por qué, en parte, no ocurre así en la agricultura y por qué aquí la plusvalía total (o, por lo menos, una cantidad mayor que en otras ramas industriales, un excedente sobre la tasa de ganancia media) se deja en el precio del producto de esta rama especial de producción, en vez de absorberla en los cálculos de la formación de la general rate of profit * Por donde se ve que Rodbertus no sabe lo que es tasa de ganancia (general) y lo que es precio medio. * Tasa general de ganancia. Para poner en claro esta ley, cosa mucho más importante que Rodbertus, pondremos cinco ejemplos. Suponemos que la tasa de plusvalía es en todos la misma. Resultaría totalmente innecesario comparar mercancías con un valor de magnitud igual: se trata, simplemente, de compararlas en cuanto a su valor. Para simplificar la cosa, se comparan aquí mercancías de valor igual.

Capital constante Capital variable Salarios Plusvalía Tasa De PlusValía Ganancia Tasa De Ganancia Valor del pro ducto

Maquinaria Mat. prima I

50 p. 100

10 p. 100 1 100 II

50 p. 100

20 p. 100

III

50 p. 100

30 p. 100 1 300 IV

no hay

50 p. 100

15 p. 100 1 150 V no hay

50 p. 100

25 p. 100 1 250

Tenemos aquí, en las categorías I, II, III, IV y V (cinco esferas distintas de producción) mercancías cuyos valores respectivos son de 1 100, 1 200, 1 300, 1 150 y 1 250 £. Éstos serían los precios en dinero a que se cambiarían estas mercancías si se cambiaran por sus valores. En todas ellas el capital desembolsado de la misma magnitud = 1.000 £. Si estas mercancías se cambiaran por sus valores, la tasa de ganancia, en I, sería solamente del 10 por 100, en II el doble, del 20 por 100, en III del 30 por 100, en IV del 15 por 100 y en V del 25 por 100. Y, tomando estas tasas especiales de ganancia, su

suma es = 10 por 100 + 20 por 100 + 30 por 100 + 15 por 100 + 25 por 100 = 100 por 100. Considerando el total del capital desembolsado en las cinco esferas de producción, [tenemos que] una porción de él (I) arroja el 10 por 100, otra (II) el 20 por 100, etcétera. La media que arroja el capital en su conjunto es igual a la medía que arrojan las cinco porciones. A saber:

100 (suma total de las tasas de ganancia) 5 (número de las distintas tasas de ganancia),

es decir, el 20 por 100.

Pero, en realidad, encontramos que las 5.000 de capital invertido en las cinco esferas arrojan una ganancia = 100 + 200 + 300 + 150 + 250 = 1.000. Por tanto, 1.000 sobre 5.000 = 1/5 = 20 por 100. Y, asimismo, si calculamos el valor del producto global, [vemos que] es = 6.000 y el excedente sobre las 5.000 del capital desembolsado 1.000 = 20 por 100, en relación con él capital desembolsado = 1/6 o al 16 2/3 por 100 de todo el producto. (Lo que es, a su vez, un cálculo distinto.) Pero, para que, en realidad, cada uno de los capitales invertidos I, II, III, etc. —o, lo que es lo mismo, capitales de la misma magnitud o capitales [considerados] solamente en relación a su magnitud, es decir, solamente en la proporción en que son partes del capital total desembolsado, participen en la plusvalía correspondiente al capital total, sólo puede tocar a cada uno de ellos el 20 por 100 de ganancia; pero es necesario que no les toque menos. Ahora bien, para que esto sea posible, es necesario que los productos de las diferentes esferas se vendan, unas veces, por encima de su valor y, otras, más o menos por debajo de él. O [, dicho de otro modo,] la plusvalía total tiene que distribuirse entre ellos, no en la proporción en que se obtiene en las esferas especiales de producción, sino en proporción a la magnitud de los capitales invertidos. Todos ellos deberán vender su producto por 1 200 £, de tal modo que el excedente del valor del producto sobre el capital desembolsado sea igual a 1: 5 de éste, igual al 20 por 100. Mediante esta distribución: Vemos aquí que solamente en un caso (II) es el precio medio igual al valor de la mercancía, porque da la casualidad de que la plusvalía es aquí igual a la

ganancia media normal de 200. En los demás casos, se toma de una [esfera] para transferirla a otra una parte mayor o menor de la plusvalía. Si el señor Rodbertus tenía algo que enseñar era por qué en la agricultura no puede ocurrir esto, por qué, en ella, la mercancía tiene que venderse por su valor y no por el precio medio. Lo que la competencia hace es nivelar las ganancias, es decir, reducir los valores de las mercancías a precios medios. Así como cada capitalista, según dice el señor Malthus, espera que cada una de las partes de su capital le rinda la misma ganancia —lo que, en otras palabras, significa simplemente que considera cada una de las partes del capital (independientemente de su función orgánica) como fuente independiente de ganancia—, ve también en su capital, frente a la clase capitalista, la fuente de una ganancia igual que la que arroja cualquier otro capital de la misma magnitud; lo que equivale a decir que todo capital [invertido] en una esfera especial de producción se considera simplemente como parte del capital total invertido en la producción total y reclama la share * que le corresponde en la plusvalía total, en la totalidad del trabajo no retribuido o de los productos del trabajo, en proporción a su magnitud, a la acción que posee, en la proporción que [puede exigir] una parte alícuota del capital total. Esta apariencia confirma al capitalista —a quien, en la competencia, t,odo se le representa cabalmente al revés—, y no sólo a él, sino a algunos de sus más devotos fariseos y escribas, [en la creencia de] que el capital es una fuente de ingreso independiente del trabajo, ya que, en efecto, la ganancia del capital en cada esfera especial de producción no se determina solamente, ni mucho menos, por la cantidad de trabajo no retribuido que él mismo “produce" y mete en la olla de la masa de ganancia, de la que los distintos capitalistas extraen sus cuotas, en proporción a las shares que en el capital total poseen * Participación.

Valor del producto Plusvalía Precio medio [Proporción entre precio medio y valor] [Proporción Entre ganancias y plusvalía (en %) Ganancia calculada

Excedente del precio medio sobre el valor Excedente de la ganancia sobre la plusvalía

I 1.100

1.200

100%

Valor =

precio II 1.200

1.200

Descenso del precio medio por debajo del valor Descenso de la ganancia por debajo de la plusvalía

III 1.300

1.200

33 1/3 %

Exdedente del precio sobre el valor Excedente de la ganancia sobre la plusvalía

IV 1.150

1.200

33 1/3 %

V 1.250

1.200

25%

Descenso de la ganancia por debajo ee la plusvalía

20%

He ahí por qué [las manifestaciones de] Rodbertus son un [puro] dislate. Y habría que observar, además, de pasada, que, en algunas ramas de la agricultura —como [ocurre] en la ganadería independiente—, el capital variable, es decir, el invertido en salarios, es extraordinariamente pequeño, si lo comparamos con la parte constante del capital.

“El canon de arrendamiento es siempre, por su naturaleza, renta de la tierra” (p. 113).

Falso. El canon de arrendamiento se paga siempre al terrateniente; voila tout. ** Pero si es, como con tanta frecuencia ocurre en la práctica, en todo o en parte, una deducción de la ganancia normal o una deducción del salario normal <la plusvalía real, es decir, la ganancia más la renta, no es nunca una deducción del salario, sino la parte del producto del obrero que resta de este producto después de deducido el salario >, no constituye económicamente considerada, renta de la tierra, lo que se demuestra, además, prácticamente una vez que las condiciones de la competencia se encargan de restablecer el salario normal y la ganancia normal. ** Eso es todo

A base de los precios medios, a que la competencia tiende constantemente a reducir los valores de las mercancías, se efectúa constantemente — exceptuando [el caso] II de la tabla anterior— un recargo de valor sobre el producto de una rama de producción y una deducción de valor sobre el de las otras, con objeto de que [de ello] se desprenda la tasa general de ganancia. En las mercancías de aquellas esferas especiales de producción en las que la proporción entre el capital variable y la suma total del capital desembolsado <si consideramos la tasa de plustrabajo como un factor dado e igual > corresponde a la proporción media del capital social, el valor es igual al precio medio; [aquí,] no encontramos, por tanto, recargo ni deducción de valor. Pero, si, por circunstancias especiales que no son del caso aquí, y no de un modo transitorio, sino como promedio, en determinadas esferas de producción no sufre deducción alguna el valor de las mercancías (a pesar de hallarse por encima del precio medio), esta retención de la plusvalía total en una esfera especial de producción —aunque eleve el valor de la mercancía por encima del precio medio y logre, por ello, una tasa más elevada que la tasa de ganancia media— deberá considerarse como un privilegio de tales esferas de producción. Deberá tratarse aquí como algo peculiar a ellas, como una excepción y habrá que explicar, no que su precio medio ha descendido por debajo de su valor —puesto que esto [sería] un fenómeno general y una premisa necesaria de la nivelación—, sino por qué son precisamente ellas las que venden [sus productos] por su valor, rebasando el precio medio, a diferencia de [lo que ocurre con] las demás.

El precio medio de una mercancía equivale a su costo de producción (el capital invertido en ella en salarios, en materia prima, en maquinaria o en lo que sea) más la ganancia media. Por tanto, cuando, como [ocurre] en el caso anterior, la ganancia media es del 20 por 100 = 1/5, el precio medio será = = C (capital invertido) + G (tasa de ganancia media). C Si C + G C = al valor de esta mercancía y, por tanto, la plusvalía, P, creada en esta esfera de producción = G, el valor de la mercancía será igual a su precio medio. Si C + G C es menor que el valor de la mercancía y, por tanto, la plusvalía, P, creada en

esta esfera mayor que G, el valor de la mercancía se hará descender a su precio medio y una parte de su plusvalía se imputará al valor de otras mercancías. Por último, si C + G C es mayor que el valor de la mercancía y, por tanto, P menor G, el valor de la mercancía se hará subir hasta su precio medio, y la plusvalía obtenida en otras esferas de producción se imputará a ella. Finalmente, si encontramos mercancías que se venden por su valor, aunque éste sea mayor que C + G C, es decir, que su valor no se reduce, por lo menos, en la parte necesaria para nivelarlo con él a base de su precio normal de producción C + G C, tienen que mediar ciertas circunstancias que asignen a estas mercancías una situación excepcional. En tal caso, la ganancia realizada en estas esferas de producción será superior a la tasa general de ganancia. Y si el capitalista obtiene aquí la tasa general de ganancia, el terrateniente podrá percibir la sobreganancia bajo la forma de la renta de la tierra.

### [7) Errores de Rodbertus en cuanto a los factores que determinan la tasa de ganancia y la tasa de la renta de la tierra]

Lo que yo llamo tasa de ganancia y tasa de interés lo llama Rodbertus

"cuantía de la ganancia del capital o del interés" (p. 113) y depende de la proporción que guarda con el capital... En todas las naciones civilizadas se considera la suma de capital 100 como la unidad que da la pauta para la cuantía que se trata de calcular. Por tanto, cuanto más elevada sea la cifra proporcional que expresa la cuantía de la ganancia del capital o del interés que corresponde a 1Ó0, en otras palabras, cuanto “mayor porcentaje” arroje un capital, más altos

serán la ganancia y el interés” (pp. 113 s.). “La cuantía de la renta de la tierra y del canon de arrendamiento depende de la proporción en que se hallen con respecto a determinada finca” (p. 114).

Esto es falso. La tasa de la renta de la tierra debe calcularse, ante todo, sobre el capital, es decir, como el excedente del precio de una mercancía sobre el precio de su costo de producción y sobre la parte del precio que representa la ganancia. Aquí, Rodbertus calcula a base de acres o yugadas, haciendo desaparecer con ello la concatenación interna y fijándose solamente en la forma en que la cosa se manifiesta, porque esta forma le explica ciertos fenómenos. La renta que arroja un acre de tierra, es la suma de las rentas, the absoluto amount of rent. It may rise if the rate of rent remains the same or is even, lowered. * * La cuantía absoluta de la renta. Y puede aumentar aunque la tasa de la renta permanezca invariable e incluso aunque descienda.

“La cuantía del valor de la tierra depende de la capitalización de la renta de la tierra de una determinada finca. Cuanto mayor sea la suma del capital que arroje la capitalización de la renta del suelo de una finca de determinada extensión, tanto más elevado será el valor de la tierra” (p. 114).

La palabra “cuantía” es, aquí, una necedad. ¿Para qué, en efecto, expresa esta palabra una proporción? El que [la capitalización a base de un tipo de interés del] 10 por 100 arroje más que [a base del] 20, es indudable; pero la unidad de medida, aquí, es 100. Hablar de ‘¡cuantía del valor de la tierra?’ es emplear la misma frase vaga que cuando se habla de la elevación o el descenso de los precios de las mercancías, en general. El señor Rodbertus trata enseguida de investigar

“qué es lo que decide acerca de la cuantía de la ganancia del capital y de la renta de la tierra" (p. 115).

### [a) Primera tesis de Rodbertus]

Rodbertus investiga, ante todo, qué es lo que decide acerca de la "cuantía de la renta en general”, qué es, por tanto, lo que determina la tasa de plusvalía.

“1) Partiendo de un valor dado del producto de una cantidad de trabajo dada o, lo

que es lo mismo, de un producto nacional dado, la cuantía de la renta se halla, en general, en razón inversa de la cuantía del salario y en razón directa de la cuantía de la productividad del trabajo en general. Cuanto más bajo sea el salario, más elevada es la renta; y cuanto mayor sea la productividad del trabajo en general, más bajo será el salario y, en consecuencia, más elevada la renta" (pp. 115s.). La "cuantía” de la renta —la tasa de plusvalía—, dice Rodbertus, depende de "la magnitud de esta parte que queda sobrante para la renta” (p. 117), es decir, de la parte que queda después de deducir del producto total el salario, para lo cual “...no se toma en consideración aquella parte del valor del producto que se destina a reponer el capital" (p. 117).

Esto está bien (quiero decir el que al considerar así la plusvalía “no se tome en consideración” la parte constante del capital). Un punto de vista un tanto peregrino es el que expresa cuando dice que

"si el salario desciende, es decir, si pasa a representar una tasa menor del valor total del producto, disminuye todo el capital al que hay que imputar como ganancia la otra parte de la rentó’ (o sea la ganancia industrial). Ahora bien, es solamente la tasa de la proporción entre el valor que se convierte en ganancia del capital o renta de la tierra con respecto al capital o, en su caso, el área de la tierra sobre la que en Cuanto tal debe calcularse, lo que constituye la cuantía de aquélla. Si, por tanto, el salario deja libre un valor mayor para utilizarlo como renta, al capital reducido y al área de la tierra que sigue siendo la misma corresponderá un valor mayor en concepto de ganancia y renta de la tierra y la cifra proporcional correspondiente entre ambos será mayor, lo que quiere decir que ambos juntos o la renta en general se habrán elevado... presuponiendo siempre que el valor del producto permanezca invariable... Por tanto, por el hecho de que disminuya el salario que cuesta el trabajo, ello por sí solo no quiere decir que sea menor el trabajo que cuesta el producto (pp. 117s.).

Esto último está bien. Pero es falso que, al descender el capital variable, o sea el capital invertido en salarios, tiene que disminuir el capital constante; en otros términos, es falso que la tasa de ganancia < dejando totalmente a un lado, aquí, la relación con el área de la tierra, etc., que nada tiene que ver con esto> tenga que aumentar, porque se eleve la tasa de la plusvalía. El salario puede descender, por ejemplo, porque aumente la productividad del trabajo, y esta mayor productividad se expresa siempre en el hecho de que el mismo obrero elabora una cantidad mayor de materia prima en el mismo tiempo, lo que quiere decir que aumenta esta parte del capital constante, que aumentan la maquinaria y su valor. Lo que significa, por tanto, que la tasa de ganancia

puede descender cuando disminuya el salario. La tasa de ganancia depende de la magnitud de la plusvalía, y ésta no se determina solamente por la tasa de plusvalía, sino también por el número de obreros empleados. Rodbertus determina acertadamente el salario necesario cuando dice que es igual

“a la cuantía del sustento necesario, es decir a una cantidad real de producto determinada y aproximadamente igual para un determinado país” (p. 118).

7/475/ Ahora bien, Rodbertus expone de un modo embrollado y confuso, bastante desmañadamente, las tesis que Ricardo siente acerca de la relación inversa existente entre la ganancia y el salario. Y la confusión proviene, en parte, de que, en vez de tomar como medida el tiempo de trabajo, tome atolondradamente la “cuantía del valor” y la “magnitud de valor del producto”.

El mozalbete entiende por “cuantía de valor del producto” simplemente la relación entre el producto y el tiempo de trabajo. Si el mismo tiempo de trabajo suministra muchos productos, el valor del producto será bajo, es decir, será bajo el valor de cada producto por separado y, si ocurre a la inversa, sucederá lo contrario. Si la jornada de trabajo, supongamos, suministraba antes 100 libras de torzal y más tarde suministra 200 libras, tendremos que en el segundo caso el valor del torzal se reducirá a la mitad, en comparación con el primero. En el primer caso su valor sería de 1/100 de jornada de trabajo y en el segundo, el valor de una libra sería de 1/200 de jornada. Y, como el obrero percibe la misma cantidad de producto, ya sea el valor de éste alto o bajo, es decir ya contenga mayor o menor cantidad de trabajo, resulta que el salario y la ganancia se hallan en razón inversa y que el salario desciende a medida que la productividad del trabajo se aleja más o menos del producto total. He aquí de qué manera tan embrollada lo expresa él:

“...Si el salario, como sustento necesario, es una determinada cantidad real de producto, tiene que tener un valor grande si el valor del producto es alto y un valor menor si es bajo, y asimismo, por tanto, puesto que se considera sujeto a división el mismo valor del producto, si el valor del producto es alto absorberá una parte mayor y si es bajo una parte menor de dicho valor del producto y, finalmente, por consiguiente, dejará sobrante para la renta una tasa respectivamente grande o pequeña del valor del producto. Pero, si rige la regla de que el valor del producto es igual a la cantidad de trabajo que ha costado, tendremos que lo que decide acerca

de la cuantía del valor del producto es solamente la productividad del trabajo o la proporción entre la cantidad del producto y la cantidad de trabajo invertida para su producción... Si la misma cantidad de trabajo crea más productos o, en otros términos, si aumenta la productividad, la misma cantidad de producto llevará adherido menos trabajo; y, a la inversa, si la misma cantidad de trabajo crea menos producto o, dicho de otro modo, si la productividad disminuye, la misma cantidad de producto contendrá más trabajo. Ahora bien, es la cantidad de trabajo la que determina el valor del producto y el valor relativo de una determinada cantidad de producto determina la cantidad del valor del producto." Por tanto, “la renta en general... será tanto más elevada cuanto mayor sea la productividad del trabajo, en general" (pp. 119s).

Sin embargo, esto sólo es exacto cuando el producto a cuya producción se destina el obrero pertenece por tradición o por necesidad a la species * que entra en su consumo como medio de vida. En otro caso, la productividad de este trabajo no influirá para nada en la cuantía relativa del salario y de la ganancia ni en la magnitud de la plusvalía, en general. Le corresponderá al obrero, como salario, la misma parte de valor de todo el producto, el número o la cantidad del producto en que esta parte del valor se expresa, ya sea grande o pequeña. En este caso, ningún cambio en cuanto a la productividad del trabajo modificará para nada la división del valor del producto. * Al tipo.

### [b) Segunda tesis de Rodbertus]

“II) Partiendo de la cuantía de la renta en general en un valor de producto dado, la cuantía de la renta del suelo o, en su caso, de la ganancia del capital se halla en razón inversa tanto la una con respecto a la otra como ambas con respecto a la productividad o, en su caso, al trabajo de producción de la materia prima y al trabajo de fabricación. Cuanto más alta o baja sea la renta de la tierra, tanto más baja o alta será la ganancia del capital, y a la inversa; cuanto más alta o baja sea la productividad del trabajo de producción de la materia prima o del trabajo de fabricación, tanto más baja o alta será la renta de la tierra o la ganancia del capital y, a la inversa, tanto más alta o baja la ganancia del capital o la renta de la tierra (p. 116).

Primero (en [la tesis] I), teníamos la [ley] ricardiana según la cual salario y ganancia se hallan en razón inversa.

Ahora, [tenemos] la segunda [ley] ricardiana —envuelta o rather * embrollada de otro modo—, con arreglo a la cual se hallan en razón inversa la ganancia y la renta. * Por mejor decir. Es algo muy evidente que, si se divide entre el capitalista y el terrateniente una plusvalía dada, aumentará la parte destinada a uno de los dos a medida que disminuya la del otro, y viceversa. Pero el señor Rodbertus añade aquí algo of his ovn, ** que debemos examinar más de cerca. ** De su propia cosecha El señor Rodbertus empieza considerando como un descubrimiento suyo el que la plusvalía en general <“el valor del producto del trabajo que se divide como renta en general” >, es decir, la plusvalía total embolsada por los capitalistas, “consiste en el valor del producto bruto + el valor del producto fabricado" (p. 120). Ante todo, Rodbertus vuelve a repetirnos su “descubrimiento” de que en la agricultura no hay “valor material”. Lo hace, esta vez, con el siguiente flujo de palabras:

“La parte de la renta que corresponde al producto de la fabricación y que determina el tipo de ganancia del capital no se atribuye como ganancia solamente al capital realmente invertido en la elaboración de este producto, sino también a todo el valor del producto bruto que figura asimismo como valor material en el fondo de empresa del fabricante. Por el contrario, en la parte de la renta que corresponde al producto bruto sobre la que se calcula la ganancia para el capital empleado en la producción bruta con arreglo al tipo de ganancia dado en la fabricación" (¡sí, así como suena, tipo de ganancia dado!), destinándose el resto a renta de la tierra, no se da aquel valor material” (p. 121).

Repetimos: quod nom! *** *** Porque no.

Supongamos, cosa que el señor Rodbertus no ha probado ni puede probar, tal como procede, que existe una renta de la tierra; es decir, que le destina al terrateniente determinada parte de la plusvalía del producto bruto. Y supongamos, asimismo, que “la cuantía de la renta en general” (la tasa de plusvalía) “viene dada también por un valor del producto determinado” (p. 121). Lo que quiere decir, por ejemplo, que si en una mercancía de 100 £, la mitad, 50 £, supongamos, es trabajo no retribuido, constituye el fondo a costa del cual se cubren todas las partidas de la plusvalía, renta, ganancia, etc. En

este caso, es evidentísimo que uno de los shareholders * de las 50 £ obtendrá tanto más cuanto menos obtenga el otro, y viceversa, es decir, que la ganancia y la renta de la tierra se hallan en razón inversa. Pero, lo que importa saber es lo que determina la división entre ambos. * Copartícipes. En todo caso, es cierto que el ingreso del manufacturer ** (ya se trate de un agriculturist *** o de un fabricante) equivale a la plusvalía extraída por él de la venta de su producto de fabricación (que ha sustraído a los obreros de la rama de producción a que se dedica) y que la renta de la tierra (allí donde no proceda directamente del producto de fabricación, como ocurre en el caso del salto de agua vendido al industrial y como ocurre también con la renta por la construcción de casas, etc., que para el casero no representan, evidentemente, un producto bruto) proviene solamente de la sobreganancia (de la parte de la plusvalía que no entra en la tasa de ganancia general) contenida en los productos brutos y que el arrendatario paga al terrateniente. ** Manufacturero. *** Agricultor. Es absolutamente exacto que, al subir [o bajar] el valor del producto bruto en las ramas industriales que emplean materia prima, la tasa de ganancia aumentará o disminuirá, a la inversa, con el valor del producto bruto. Si el valor del algodón se duplica, partiendo del salario y de la tasa de plusvalía como factores dados, descenderá la tasa de ganancia, como he puesto ya de manifiesto en un ejemplo anterior.20 Pero otro tanto ocurre en la agricultura. Si la cosecha resulta estéril y hay que seguir produciendo al mismo nivel de producción partiendo aquí del supuesto de que las mercancías se venden por su valor), sería necesario restituir a la tierra una parte mayor del producto total o de su valor y, una vez deducido el salario, suponiendo que éste permaneciera igual, la plusvalía del arrendatario representaría una cantidad de producto menor y, por consiguiente, quedaría una cantidad de valor menor para repartir entre él y el terrateniente. Aunque cada producto tendría mayor valor que antes, sería menor, ahora, no sólo la parte alícuota del producto, sino la porción de valor restante. Otra cosa ocurre cuando el producto aumenta por encima de su valor a consecuencia de la demanda en la proporción necesaria para que una cantidad menor de producto tenga, ahora, un precio más alto que antes [tenía] una cantidad de producto igual. Sin embargo, esto es contrario a lo que se había convenido, a saber: que los

20 Marx se refiere al ejemplo expuesto en el cuaderno VIII de su manuscrito (pp. 335-336), en la extensa digresión sobre John Stuart Mills. Sobre esta digresión v. supra, nota 16.

productos se venden por su valor.

Supongamos, por el contrario, que la cosecha de algodón es el doble de fructífera y que la parte de ella que se restituye directamente a la tierra, por ejemplo en forma de abono y de simiente, cuesta menos que antes. En este caso, será mayor la parte de valor que quede para el cultivador del algodón, una vez deducido el salario. La tasa de ganancia aumentará aquí lo mismo que en la industria algodonera. No cabe duda de que esto es totalmente exacto. En una vara de percal, la parte de valor que forma el producto bruto sería ahora menor que antes y la que forma el valor de fabricación sería mayor. Supongamos que una vara de percal cueste 2 chelines, y que el valor del algodón contenido en ella sea de 1 chelín. Si el algodón baja (lo que sólo es posible partiendo del supuesto de que su valor equivalga a su precio, al resultar más productivo el cultivo) de 1 chelín a 6 peniques, el valor de la vara de percal será, ahora, de 18 pen. Habrá descendido [por tanto,] en una cuarta parte, en el 25 por 100. Pero, si el cultivador de algodón vendía antes 100 libras a razón de un chelín, ahora tendrá que vender 200 £ a 6 pen. El valor era, antes, de 100 chel.; ahora sigue siendo el mismo. Aunque el algodón representaba antes una parte mayor de valor del producto —y habiendo descendido al mismo tiempo la tasa de plusvalía en el mismo cultivo de algodón—, el algodonero sólo obtenía por sus 100 libras de algodón, a razón de 1 chelín la libra, 500 varas de percal, y ahora obtiene por sus 100 chel., [vendiéndose] la libra a 6 pen., 66 2/3 varas. Partiendo del supuesto de que las mercancías se venden por sus valores, es falso que el ingreso de los productores que participan en la producción del producto dependa necesariamente de las partes integrantes del valor que sus productos respectivos representan en el valor total del producto. Supongamos que el valor del producto total, en todas las mercancías manufacturadas, incluyendo la maquinaria, el valor total, sea, en una, de 300 £, en otra de 900 y en otra de 1.800. Si fuera cierto que la proporción en que el valor del producto total se divide entre el valor del producto bruto y el valor del producto fabricado determina la proporción en que la plusvalía —lo que Rodbertus llama la renta— se divide en ganancia y renta de la tierra, esto tendría que ser cierto también con respecto a los diversos productos de las diferentes ramas de producción en las que intervienen en diferentes proporciones materias primas y productos fabricados. Supongamos que del valor de 900 £ corresponden 300 £ al producto

fabricado y 600 £ al producto materia prima, y que 1 £ equivale a una jornada de trabajo; si, además, la fosa de plusvalía es un factor dado, por ejemplo 2 horas de cada 10 y la jornada normal de trabajo es de 12 horas, tendremos que las 300 £ [de producto fabricado] contienen 300 jornadas de trabajo y las 600 £ [de producto materia prima] el doble, o sea 2 ✕ 300. La suma de la plusvalía será, en un caso = 600 horas y en el otro = 1.200. Lo que significa simplemente que, dada la tasa de plusvalía, la magnitud de ésta depende del número de obreros o del número de obreros trabajando simultáneamente. Y como, además, se supone (no se demuestra) que una parte de la plusvalía que forma parte del valor del producto corresponde al terrateniente en concepto de renta de la tierra, de aquí se deduciría, además, que, en realidad, la magnitud de la renta de la tierra aumenta en la misma proporción que el valor del producto agrícola, comparativement * con el “producto fabricado”. * En comparación.

En el ejemplo anterior, el producto agrícola se comporta con respecto al producto fabricado en la proporción de 2: 1, o sea como 600: 300. Supongamos que [,en el segundo caso] se comporte como 600: 300. Y [en el tercero] como 300: 600. Como la renta depende de la plusvalía contenida en el producto agrícola, [es] evidente que, si ésta representa, en el primer caso, 1.200 horas y en el segundo solamente 600, la renta de la tierra, al representar una determinada parte de esta plusvalía, tiene que ser mayor en el primer caso que en el segundo. O que, cuanto mayor sea la parte de valor que el producto agrícola represente en el valor total del producto, tanto mayor será la parte de la plusvalía del producto total contenida en ella, ya que cada parte del valor del producto contiene una determinada porción de plusvalía: y cuanto mayor sea la participación de todo el producto en la plusvalía, tanto mayor será la renta de la tierra, puesto que una determinada parte proporcional de la plusvalía del producto agrícola toma cuerpo en la renta de la tierra. Suponiendo que la renta de la tierra [sea] = la décima parte de la plusvalía agrícola, será = 120 si el valor del producto agrícola de los 900 = 600, y solamente 260 si éste [es] = 300. Por tanto, según esto, la magnitud de la renta de la tierra cambia en consonancia con la magnitud del valor del producto agrícola y también, por tanto, con arreglo a la magnitud relativa del valor del producto agrícola en proporción al producto manufacturado. Pero nada absolutamente tendrían que ver con esto las "cuantías” de la renta de la tierra y de la ganancia, es decir, sus tasas. En el primer caso, valor del producto = 900, de los cuales 300 = producto manufacturado y 600 = producto

agrícola. De ello, 600 horas de plusvalía para el producto manufacturado y 1 200 para el producto agrícola. Total, 1.800 horas. De éstas corresponden a la renta de la tierra 120 y a la ganancia 1.680. En el segundo caso, valor del producto = 900. 600 = manufactura y 300 = agricultura. Por tanto, plusvalía 1.200 [horas] para la manufactura y 600 para la agricultura. Total, 1.800. De ellas corresponden 60 a la renta de la tierra y 120 a la ganancia para la manufactura y 540 para la agricultura. Total, 1.740. En el segundo caso, el producto manufacturado se eleva al doble del producto agrícola (en cuanto al valor), y en el primer caso a la inversa. En el segundo caso, renta de la tierra = 60, en el primero = 120. Simplemente se ha duplicado, en la misma proporción que el valor del producto agrícola. La magnitud de aquélla ha aumentado lo mismo que la de éste. Si observamos la plusvalía total, 1.800, vemos que la renta de la tierra representa, en el primer caso, V18 y en el segundo caso 1/30.

Si aquí, al aumentar la magnitud de la parte de valor que corresponde al producto agrícola, aumenta también la magnitud de la renta de la tierra y, con esta su magnitud, aumenta también su participación proporcional en el valor total —y por tanto, si la tasa en que la renta de la tierra participa de la plusvalía— aumenta en la misma proporción que aquella en que participa la ganancia— ello se debe solamente a que, aquí, Rodbertus parte del supuesto de que la renta de la tierra participa de la plusvalía del producto agrícola en una determinada proporción. Y eso es lo que tiene que suceder, en efecto, cuando se dé o se presuponga este hecho. Lo que no quiere decir que el hecho mismo se desprenda de toda esa monserga de Rodbertus acerca del “valor material", citada más arriba por mí, en p. 476, * a la cabeza de la página.

Producto manufacturado Producto agrícola

I 600 £ [7.200 horas] 300 £ [3.600 horas] 1.200 [horas] de plusvalía para la manufactura, 600 para la agricultura y 60 para renta. Total, 1.860 [horas; de ellas] 1.800 para ganancia. II 300 £ [3.600 horas] 600 £ [7.200 horas] 600 [horas] de plusvalía para la manufactura, 1.200 para la agricultura y 120 para renta. Total, 1.920 [horas; de ellas] 1.800 para ganancia.

La cuantía de la renta de la tierra no aumenta tampoco en proporción a [la plusvalía del] producto de que participa, pues esta [proporción] sigue siendo,

al igual que antes, de una décima parte; su magnitud aumenta al aumentar este producto y porque aumenta su magnitud, sin que haya aumentado su “cuantía”, aumenta su “cuantía”, comparada con la cantidad de la ganancia o con la participación de ésta en el valor de este producto total. Puesto que se presupone que arroja renta una parte mayor del valor del producto total, es mayor [ahora], naturalmente, la parte de la plusvalía que se convierte en renta. Esto no tiene absolutamente nada que ver con el “valor material”. Y resulta necio decir que “una renta mayor” se manifiesta al mismo tiempo en una renta “superior” “porque el área o la cantidad de yugadas sobre la que se calcula sigue siendo la misma, razón por la cual corresponde una suma de valor mayor sobre cada yugada” (p. 122). Es como medir la "cuantía” de la renta por una “pauta” con la que se tiende a rehuir la dificultad del problema mismo. * Corresponde, en esta ed., a la p. 62. Si hubiéramos formulado de otro modo el ejemplo anterior, puesto que no sabemos aún lo que es la renta, admitiendo para el producto agrícola la misma tasa de ganancia que para el producto manufacturado y cargando solamente una décima parte para renta, la cosa resultaría de otro modo y más clara, lo que necesariamente tiene que ser así, al dar por supuesto que la tasa de ganancia es la misma.

La renta de la tierra, en el caso II, es el doble que en el I, porque la parte del valor del producto de que es parásito, el producto agrícola, ha aumentado en proporción al producto industrial. El volumen de la ganancia sigue siendo el mismo en ambos casos = 1.800. En el primer cuso [representa ] el 1/31 y en el segunde el 1/31 de la plusvalía total. Si Rodbertus se empeñaba a todo trance en reivindicar exclusivamente el “valor material” de la industria, estaba obligado, ante todo, a cargar exclusivamente a la agricultura la parte del capital constante consistente en maquinaria, etc. Esta parte del capital entra en la agricultura como el producto que le suministra la industria, como “producto fabricado” que sirve de medio de producción para el “producto bruto”. Por lo que a la industria se refiere, la parte del valor de la maquinaria consistente en “materia prima” le ha sido ya cargada en la partida de "materia prima” o “valor material”, puesto que se trata aquí de una operación de compensación entre dos empresas. No es posible, pues, que figure por doble concepto. La otra parte de valor de la maquinaria empleada en la manufactura consiste en “trabajo fabril” añadido (pretérito y presente), que se descompone

en salarios y ganancia (en trabajo pagado y trabajo no retribuido). Por tanto, la parte del capital que aquí se adelanta (aparte del contenido en la materia prima de las máquinas) está formada solamente por salarios; por consiguiente, no sólo incrementa la magnitud del capital adelantado, sino que incrementa también el volumen de la plusvalía que hay que calcular sobre este capital adelantado, es decir, la ganancia. (Lo erróneo de este modo de calcular [está] siempre en que, por ejemplo, el déchet * de la maquinaria o de las herramientas, contenido en la maquinaria misma, en su valor, aunque en último análisis pueda reducirse a trabajo, ya sea al que se contiene en la materia prima, o ya se trate de la materia prima transformada en maquinaria, etc., este trabajo pretérito, no vuelve a entrar ya en la ganancia ni en el salario, sino que, en la medida en que no cambie el tiempo de trabajo necesario para su reproducción, sólo actúa ya como condición de producción producida, que, sea cual fuere su valor de uso en el proceso de trabajo, en el proceso de producción sólo figura como valor del capital constante. Esto es muy importante y ha sido expuesto ya por mí al investigar el cambio entre el capital constante y el ingreso.21 Pero habrá de desarrollarse, además, en la sección dedicada a la acumulación del capital). * Desgaste. En lo tocante, por el contrario, a la agricultura —es decir, a la mera producción de producto bruto o a la producción originaria—, esta parte del capital constante no puede en modo alguno, cuando se trate de la compensación entre las empresas “producción originaria y fabricación”, concebirse de otro modo que como partida que entra en el capital agrícola sin incrementar la plusvalía de ésta. Si el trabajo agrícola se torna más productivo como consecuencia del empleo de maquinaria, etc., resultará serlo tanto menos cuanto más alto sea el precio de estas máquinas, etc. Lo que incrementa la productividad del trabajo agrícola o de cualquier otro trabajo, es el valor de uso de la maquinaria, y no su valor. De otro modo, podría también decirse que la productividad del trabajo fabril se halla condicionada, sobre todo, por la existencia de la materia prima y por sus cualidades. Pero lo que constituye una condición de producción para la industria es, a su vez, el valor de uso de la materia prima, y no su valor. El valor [,aquí,] es más bien a * A la maquinaria se puede, pues, aplicar mutatis mutandis lo que el señor Rodbertus dice del “valor material’’ in respect to the industrial capital ** * Obstáculo. ** Con respecto al capital industrial.

21 V. Teorías sobre la plusvalía, Parte I: “[10] cambio de ingreso por capital”, pp. 210-229.

“Por ejemplo, el trabajo de costo del producto específico, que es trigo o algodón, no puede considerarse como codeterminado por el trabajo de costo que debe imputarse al arado o al gin" *** en cuanto máquina (como tampoco el trabajo de costo que haya que imputar a un canal de desagüe o a un edificio para establo). "En cambio, el valor de la máquina o de las máquinas forma parte del patrimoniocapital sobre que el poseedor tiene que calcular como ganancia la parte de la renta que corresponda al producto bruto” (Cf. Rodbertus, p. 97).22 *** Máquina despepitadora.

Dicho en otras palabras: La parte del valor que en trigo o en algodón representa el valor del desgaste del arado o del gin no es el resultado del trabajo de labranza o del trabajo de separar la cápsula del algodón de su simiente, sino el resultado del trabajo invertido para fabricar el arado o el gin. Y esta parte de valor entra en el producto agrícola sin ser producida en la agricultura. No hace más que pasar por sus manos, ya que se limita a reponer nuevos arados y nuevos gins, comprados al fabricante de maquinaria. Esta maquinaria empleada en la agricultura, las herramientas, los edificios y otros productos de la fabricación, están formados por dos partes: 1) las materias primas de estos productos fabricados [y 2) el trabajo añadido a ellas]. Es cierto que estas materias primas son un producto de la agricultura, pero una parte de su producto que no vuelve a entrar para nada en el salario ni en la ganancia. Si no existiera capitalista, el cultivador tampoco podría registrar como salario esta parte de su producto. De hecho, tendría que entregársela gratis al fabricante de maquinaria, para que éste le hiciese con ella una máquina y, además, se vería obligado a pagar el trabajo añadido a esta materia prima (incluyendo el salario más la ganancia). Y así sucede, en efecto. El fabricante de maquinaria compra la materia prima, pero en la compra de la máquina el agricultor tiene que volver a comprarle a él esta materia prima. Para el caso es, pues, lo mismo que si no se la hubiese vendido, sino que la hubiese prestado al fabricante de maquinaria para que éste le diera la forma de máquina. Por tanto, la parte de valor de la maquinaria empleada en la agricultura que se reduce a materia prima, aunque sea producto de la

22 Marx introduce en esta cita de Rodbertus las "variaciones necesarias”, basadas en el hecho, que Rodbertus no tiene en cuenta, de que el valor de las máquinas y de otros medios de producción entra en el producto de la agricultura por la misma fuerza de la necesidad que hace que el valor de las materias primas agrícolas entre en el producto de la industria. Más arriba (supra, pp. 45-46) reproduce Marx literalmente este pasaje de Rodbertus. Marx emplea el término de "valor maquinado” no sin cierta ironía, por analogía con el de "valor material”, empleado por Rodbertus. Todas las palabras procedentes de Marx se señalan en el texto.

agricultura y su parte de valor pertenezca a la producción, no pertenece al productor, y figura, por tanto, entre sus costos, al igual que la simiente. En cambio, la otra parte, la que representa el trabajo de fabricación de la maquinaria, es “producto fabricado”, que entra en la agricultura como medio de producción, exactamente lo mismo que la materia prima entra como medio de producción en la industria.

Así, pues, si bien es cierto que la empresa “producción en bruto” suministra a la empresa “industria” el valor material” que entra como partida en el patrimonio-capital del fabricante, no es menos cierto que la empresa “industria” suministra a la empresa “producción en bruto” el valor de la maquinaria que entra totalmente (incluyendo la parte formada por materias primas) en el patrimonio-capital del arrendatario, sin que esta “parte integrante del valor” le suministre plusvalía. Y a ello se debe el que en la high * como la llaman los ingleses, la tasa de ganancia parezca menor que en la agricultura menos desarrollada, a pesar de ser más elevada allí la tasa de plusvalía. * Alta agricultura Esto le da al señor Rodbertus, al mismo tiempo, un argumento palmario de cuán indiferente es, con respecto a la esencia de un adelanto de capital, el que la parte de valor del producto que se invierte en capital constante se reponga en especie y, por tanto, se calcule simplemente como mercancía — como valor en dinero—, o llegue realmente a enajenarse y pase por el proceso de la compra-venta. Si, por ejemplo, el hombre de la producción en bruto suministrase gratis al fabricante de maquinaria el hierro, el cobre, la madera, etc., contenido en sus máquinas, de tal modo que éste, al venderle la máquina, descontara de ella el trabajo añadido y el desgaste de su propia máquina, tendríamos que esta máquina le costaría al agricultor exactamente lo mismo que le cuesta ahora y que figuraría como capital constante, como capital adelantado en su producción, la misma parte de valor que ahora: exactamente de igual modo que da lo mismo que un campesino venda toda su cosecha y con la parte de valor de ella que representa la simiente (la materia prima) compre simiente a otro —tal vez para aprovecharse de un cambio útil en cuanto a la clase de simiente y evitar que ésta degenere por falta de cruzamiento— o que se limite a descontar directamente de su producto esta parte de valor, para incorporarlo a la tierra. Lo que ocurre es que el señor Rodbertus, para establecer sus cálculos, concibe de un modo falso la parte del capital constante formado por la

maquinaria. Un segundo punto de vista que es necesario tener en cuenta en [el caso II de] el señor Rodbertus es el siguiente. Rodbertus nos habla de los productos fabricados y agrícolas que forman el ingreso, lo que es algo completamente distinto que si se hablara de los productos fabricados y agrícolas que forman el producto anual global. En efecto, si, hablando de éste, sería exacto decir que, después de deducir toda la parte del capital agrícola formado por maquinaria, etc., y lo mismo después de deducir la parte del producto agrícola que a la producción agrícola se le restituye directamente, la división de la plusvalía entre el arrendatario y el manufacturero y también, por tanto, la división de la plusvalía correspondiente al arrendatario entre este mismo y el agricultor, debe determinarse en cuanto a su magnitud por la participación que a la fabricación y a la agricultura corresponde en el valor total del producto, resulta muy problemático, en cambio, afirmar que esto sea exacto con respecto a los productos que forman el fondo común del ingreso. El ingreso (descartando aquí la parte del capital que se convierte en nuevo capital) está formado por productos que entran en el consumo individual y lo que cabe preguntarse, aquí, es cuánto sacan de este pot * los capitalistas, arrendatarios y terratenientes. Esta parte alícuota ¿se halla determinada por la participación que a la fabricación y a la producción en bruto corresponden en el valor de los productos del ingreso? ¿O por las partes alícuotas en que el valor del producto total del ingreso se divide entre el trabajo agrícola y el trabajo de fabricación? * Puchero.

El volumen de producto que forma el ingreso excluye, como ya he señalado más arriba,23 todos los productos que entran en la producción como instrumentos de trabajo (maquinaria), matière instrumentale, productos semifacturados y materias primas de éstos y que representan una parte del producto anual del trabajo. No excluye solamente el capital constante de la producción en bruto, sino también el capital constante de los fabricantes de maquinaria y todo el capital constante de los arrendatarios y capitalistas, que aunque entre en el proceso de trabajo, no entra en el proceso de valorización. Y excluye, asimismo, no sólo el capital constante, sino también la parte de aquellos productos no consumibles que constituyen el ingreso de sus productores y se destinan a reponer el capital constante desgastado, entrando

23 Teorías sobre la plusvalía, Parte I, pp. 210-229.

así en el capital de los productores de los productos consumibles como renta. El volumen de productos en que se invierte el ingreso y que, en realidad, representan, por tanto, la parte de la riqueza que forma el ingreso, tanto en cuanto al valor de uso como en cuanto al valor de cambio, este volumen de productos, puede, como ya he dicho más arriba, concebirse de tal modo que sólo consiste en trabajo nuevamente añadido (durante el año) y que, por tanto, se convierta solamente en ingresos, es decir, en salarios y ganancia (ésta subdividida, a su vez, en ganancia, renta, impuestos, etc.), sin que ni una sola partícula de ella contenga ni valor del desgaste de la maquinaria que entra en la producción ni valor de los medios de trabajo. Por consiguiente, si nos fijamos en este ingreso (prescindiendo totalmente de las formas derivativas del ingreso, ya que éstas sólo indican una cosa, y es que el poseedor del ingreso cede a otro la parte alícuota que le corresponde en el citado volumen de productos, sea para [el pago de] servicios, etc., o para saldar deudas, etc.), es decir, este ingreso, y suponemos que el salario representa la tercera parte de él, la ganancia otra tercera parte y la renta de la tierra el tercio restante y que el producto tiene un valor de 90 £, veremos que cada uno de ellos puede extraer de aquel volumen la cantidad de producto equivalente a 30 £.

Como el volumen de productos que representa el ingreso está formado solamente por trabajo nuevamente añadido (añadido durante el año), parece muy sencillo que, si el trabajo agrícola entra en el volumen de productos en dos terceras partes de éste, afirmar que, equivaliendo el trabajo manufacturero a una tercera parte, la división entre manufactureros y agricultores, se efectuará en la misma proporción. [Es decir, que,] una tercera parte del valor corresponderá a los manufactureros y dos terceras parte a los agricultores, y que la magnitud proporcional de la plusvalía realizada en la manufactura y en la agricultura (presuponiendo en ambas la misma tasa de plusvalía), corresponderá a estas participaciones respectivas de la manufactura y la agricultura en el valor del producto total; pero la renta de la tierra aumentaría, a su vez, en la misma proporción en que [aumentara] el volumen de la ganancia del arrendatario, adherida a ella como un parásito. Y, sin embargo, esto es falso. En efecto, una parte del valor consistente en trabajo agrícola forma el ingreso de la parte de los fabricantes de capital fijo, etc., que repone en la agricultura la parte desgastada de él. Por consiguiente, la proporción de las partes del valor en los productos que forman el ingreso entre el' trabajo agrícola y el trabajo manufacturero no indica, por tanto, en modo alguno la proporción en que el valor de este volumen de productos o el volumen de

productos mismo se divide entre manufactureros y arrendatarios, ni tampoco la proporción en que la manufactura y la agricultura participan de la producción total. Rodbertus dice, además:

“Y, a su vez, es solamente la productividad del trabajo de la producción bruta o, en su caso, del trabajo de fabricación la que determina la cuantía proporcional del valor del producto bruto o, en su caso, del valor del producto fabricado o la medida en que ambos participan del valor total del producto. Por tanto, el valor del producto bruto será tanto más alto cuanto menor sea la productividad del trabajo de producción en bruto, y a la inversa. Y, del mismo modo, el valor del producto fabricado se elevará a medida que descienda la productividad de la fabricación, y viceversa. De aquí que, partiendo de una cuantía de la renta dada, puesto que un valor alto del producto bruto se traduce en una renta de la tierra alta y en una ganancia del capital baja, un valor elevado de fabricación produzca una ganancia del capital alta y una renta de la tierra baja, lo que quiere decir que la cuantía de la renta de la tierra y la de la ganancia del capital no sólo se hallan en razón inversa entre sí, sino también con respecto a la productividad de sus trabajos respectivos, del trabajo de producción en bruto y del trabajo de fabricación” (p. 123).

Si comparamos la productividad de dos esferas de producción distintas, vemos que esto sólo puede ocurrir de un modo relativo. Es decir, partimos de un punto cualquiera, en el que los valores del cáñamo y del lienzo, por ejemplo, es decir, las cantidades correlativas del tiempo de trabajo invertido en esos dos artículos, se comportan en la proporción de 1: 3. Al cambiar esta proporción, es conecto decir que ha cambiado la productividad de estos dos trabajos distintos. Pero es falso [, en cambio,] afirmar que porque el tiempo de trabajo necesario para producir una onza de oro sea = 3 y el que se requiera para la producción de una tonelada de hierro también = 3, la producción de oro sea “más improductiva” que la de hierro.

La proporción de valor entre dos mercancías revela que una de ellas cuesta más tiempo de trabajo que la de la otra, pero no por ello puede afirmarse que el uno sea “más productivo” que el otro. Esta afirmación sólo es exacta cuando el tiempo de trabajo se emplea en ambos casos para producir los mismos valores de uso. Si, por tanto, el valor del producto bruto [se comporta con respecto] al del producto manufacturado [en la razón] de 3: 1, ello no permite decir, en modo alguno, que el trabajo manufacturero [sea] tres veces más productivo que el

trabajo agrícola. Solamente si la proporción cambia y se convierte, digamos, en 4: 1, en 3: 2, en 2: 1, etc., podríamos afirmar que ha cambiado en ambas ramas la productividad relativa. Es decir, cuando aumente o disminuya.

### [c) Tercera tesis de Rodbertus]

III. “La cuantía de la ganancia del capital es determinada solamente por la cuantía del valor del producto en general y la del valor del producto bruto y la del valor del producto fabricado en particular, o por la proporción de la productividad del trabajó en general y, en particular, la del trabajo de la producción en bruto y la de la fabricación; y la cuantía de la renta de la tierra depende, además, de la magnitud del valor del producto o de la cantidad de trabajo o la fuma productiva que se invierta, en una proporción dada de productividad con respecto a la producción” (pp. 116s.).

En otras palabras: la tasa de ganancia depende exclusivamente de la tasa de plusvalía, la cual se determina únicamente por la productividad del trabajo; en cambio, la tasa de la renta del suelo depende también, partiendo de una productividad del trabajo dada, del volumen del trabajo empleado (del número de obreros). En esta afirmación se contienen casi tantas inexactitudes como palabras. En primer lugar, es falso que la tasa de ganancia se determine exclusivamente por la tasa de plusvalía, pero dejemos esto así. Es falso, primordialmente, que la tasa de plusvalía dependa solamente de la productividad del trabajo. Partiendo de una productividad del trabajo dada, la tasa de plusvalía varía con arreglo a la duración del tiempo de plustrabajo. Por tanto, la tasa de plusvalía no depende solamente de la productividad del trabajo, sino también de la cantidad de trabajo empleada, ya que la cantidad de trabajo no retribuido puede aumentar (manteniéndose la productividad invariable) sin necesidad de que aumente la cantidad de trabajo pagado, es decir, la parte del capital invertida en salarios. No puede darse plusvalía —ni absoluta ni relativa (aunque Rodbertus, siguiendo a Ricardo, sólo admite la segunda)— si el trabajo es, por lo menos, lo suficientemente productivo para que, aparte del que es necesario para su propia reproducción quede algún tiempo de plustrabajo libre para el obrero. Pero, aun dando esto por supuesto —y con un mínimo de productividad dado—, la tasa de plusvalía varía según la duración del tiempo de plustrabajo.

Es falso, por tanto, en primer lugar, que la tasa de ganancia se determine solamente por la productividad del trabajo explotado por el capital, porque así se determine la tasa de plusvalía o “la cuantía de la ganancia del capital”. Y, en segundo lugar se presupone como dada, la tasa de plusvalía, que cambia, partiendo de una productividad del trabajo dada, al cambiar la duración de la jornada de trabajo, o al cambiar la productividad del trabajo, a base de la jornada de trabajo normal. La plusvalía misma variará, además, según el número de obreros, a cada uno de los cuales se le estruja una determinada cantidad de plusvalía en cada jornada de trabajo, o según la magnitud del capital variable invertido en salarios. Y la tasa de ganancia depende de la proporción entre esta plusvalía [y] el capital variable más el capital constante. La magnitud de la plusvalía, partiendo de una tasa de plusvalía dada, depende, ciertamente, de la magnitud del capital variable, pero la cuantía de la ganancia, la tasa de ganancia, depende de la proporción entre esta plusvalía y el capital total desembolsado. Claro está que, en este caso, la tasa de ganancia se determinará, asimismo, por el precio de la materia prima (s’il y en a * en la rama industrial [de que se trate]) y por el valor de la maquinaria de cierta efficiency. ** * Si la hay. ** Eficiencia. Es radicalmente falso, por tanto, lo que Rodbertus dice de que

"en la misma proporción en que, al aumentar el valor del producto, aumenta la suma de la ganancia del capital, aumenta también la suma del valor del capital sobre el que hay que calcular la ganancia, sin que la anterior tasa de proporción entre la ganancia y el capital resulte alterada en lo más mínimo por aquel aumento de la ganancia del capital” (p. 125).

Esto sólo es cierto si quiere [significar] la tautología de que, a base de una tasa de ganancia dada <que es muy distinta de la tasa de plusvalía y de la plusvalía misma>, es indiferente la magnitud del capital empleado, precisamente porque la tasa de ganancia se supone constante. En cambio, de otro modo, la tasa de ganancia puede aumentar, aun siendo constante la productividad del trabajo, o puede disminuir, aun aumentando la productividad del trabajo, y aumentando, además, in every department. *** *** En cada esfera (de producción). Es, de nuevo, el mal chiste (pp. 125-126) que consiste en afirmar que con sólo aumentar la renta del suelo se aumenta la tasa de ella, porque se calcula en cada país como un “número de yugadas invariable” (p. 126). Al aumentar

el volumen de ganancia (a base de una tasa de ganancia dada), aumenta el volumen del capital de que se deriva; en cambio, al aumentar la renta de la tierra, sólo cambia [según Rodbertus] un factor, la renta misma, mientras que su pauta, “el número de yugadas”, permanece fijo e invariable.

7/482/ “De ahí que, por una razón que se manifiesta por doquier en el desarrollo de la economía política de la sociedad, la renta de la tierra pueda contribuir a incrementar el trabajo empleado en la producción o, en otras palabras a incrementar el crecimiento de la población, pero sin que ello necesite ir seguido de un aumento del valor del producto bruto, puesto que ese resultado lo acarrea ya la obtención de más producto de la tierra” (p. 127).

[En la] p. 128 hace Rodbertus el peregrino descubrimiento de que, aunque al descender el producto bruto por debajo de su valor normal y desaparecer totalmente, con ello, la renta de la tierra, sería imposible

“que la ganancia del capital llegara a representar nunca el 100 por ciento" (siempre y cuando que la mercancía se vendiera por su valor), “ya que esa ganancia, por muy alta que sea, tiene que representar siempre bastante menos” (p. 128).

And why? * * ¿Y por qué?

"Porque (la ganancia del capital) es simplemente el resultado de la proporción en que se divide el valor del producto. Por tanto, sólo puede representar una fracción de esta unidad” (pp. 127 s.).

Esto, señor Rodbertus, depende enteramente de la manera de calcular que usted aplica. Supongamos que el capital constante desembolsado sean 100, que los salarios abonados equivalgan a 50 y que el producto del trabajo sobre estos 50 sea de 150. La cuenta, en estas condiciones, saldría así:

Para que este caso se dé sólo se necesita que el obrero trabaje las tres Capital constante Capital variable Plusvalía Valor Costos de producción Ganancia Tanto por 100

cuartas partes de su jornada de trabajo para su master, ** es decir, se parte del supuesto de que basta con una cuarta parte de su tiempo de trabajo para su reproducción. Claro está que si el señor Rodbertus admite que el valor del producto total es = 300 y no lo considera en cuanto al excedente sobre los costos de producción, sino que se limita a decir que este producto se divide entre capitalista y obrero, la parte del capitalista sólo puede representar, en realidad, una parte de este producto, aunque la fracción llegue [,digamos,] al 999/1000. Pero esto es un cálculo falso o, por lo menos, un cálculo inútil desde casi todos los puntos de vista. Cuando alguien invierte 150 y obtiene 300, no se suele decir que ha ganado ¡el 50 por 100, imputando los 150 a 300, en vez de imputarlos a 150. ** Patrono.

Supongamos, en el ejemplo anterior, que el obrero ha trabajado 12 horas para sí mismo y 9 para el capitalista. Hagámosle ahora trabajar 15, las mismas 3 de antes para sí y las 12 restantes para el capitalista; partiendo de la misma relación de producción anterior, habría que añadir a la inversión 25 de capital constante (en realidad, menos, ya que la inversión en maquinaria no aumentaría en la misma proporción que la cantidad de trabajo). Tendríamos, pues:

Luego viene Rodbertus, una vez más, con el aumento de la “renta de la tierra hasta el infinito”, en primer lugar porque concibe como un incremento el simple aumento de su magnitud, es decir, habla también de su incremento cuando se abona la misma tasa de renta de la tierra por un volumen mayor de producto. Y, en segundo lugar, porque toma como unidad de medida “una yugada”. Dos cosas que nada tienen que ver la una con la otra. Tomar nota, brevemente, de los siguientes puntos, que no guardan ninguna relación con la finalidad que yo persigo: El “valor de la tierra’ es “la renta de la tierra capitalizada”. Por tanto, para los efectos de su expresión pecuniaria, lo que importa es la cuantía del tipo de interés vigente. Capitalizado al 4 por ciento, habría que multiplicar por 25 (ya que 4 por 100 = 1/25 de 100) y al 5 por ciento por 20 (5 por 100 = 1/20 de Capital constante Capital variable Plusvalía Valor Costos de producción Ganancia Tanto por

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100). Esto representaría una diferencia del 20 por 100 en el valor de la tierra (p. 131). Incluso como consecuencia de la baja del valor del dinero, subiría nominalmente la renta de la tierra y, por tanto, el valor de ella, puesto que no aumenta uniformemente el capital en su expresión dinero, como ocurre con el capital con la expresión excedente (en dinero) del interés, y lo mismo por lo que se refiere a la ganancia y al aumento uniforme del capital, expresado en dinero. El aumento de la renta de la tierra en dinero debería, por el contrario, repartirse “entre el número de yugadas de la finca, que permanece invariable” (p. 132). El señor Rodbertus resume como sigue su sabiduría, aplicada a Europa:

1) “...en las naciones europeas, la productividad del trabajo en general —la de los trabajos de producción en bruto y de fabricación— ha aumentado... como consecuencia de lo cual ha bajado la tasa del producto nacional invertido en salarios y se ha elevado la que resta para la renta...; por tanto, la renta en general ha subido” (pp. 138 s.). 2) "... La productividad de la fabricación ha aumentado en mayor proporción que la de la producción en bruto... De ahí que, hoy, por una cantidad igual de valor de producto nacional, la tasa de renta que corresponde al producto bruto sea mayor que la que corresponde al producto fabricado, razón por la cual ha subido la renta de la tierra y, en cambio, ha bajado la ganancia del, independientemente del alza de la renta en general" (p. 139).

Como se ve, el señor Rodbertus diferencia aquí, al igual que Ricardo, entre el alza de la renta de la tierra y la baja de la tasa de ganancia, el descenso de una equivale al alza de la otra y la subida de la segunda se explica por la relativa improductividad de la agricultura. Ricardo llega incluso a decir expresamente, en alguna parte, que no se trata de una improductividad absoluta, sino “relativa”. Pero, aunque hubiese dicho lo contrario, ello no radica en el principio que sustenta, ya que el autor original de la concepción ricardiana, Anderson, explica expresamente la capacidad absoluta de mejora de toda tierra. Si ha subido la “plusvalía” en general (ganancia y renta), no sólo puede bajar, sino que bajará la tasa de la renta total en proporción al capital constante, ya que habrá aumentado la productividad. Aunque hayan aumentado el número de obreros y empleados y la tasa a que son explotados, el capital invertido en salarios, aunque haya aumentado en términos absolutos, descenderá relativamente, porque el capital puesto en movimiento

como adelanto —producto del pasado— por estos obreros y que entra en la producción como premisa de ella constituye una parte sin cesar creciente del capital total. En cambio, descenderá, por tanto, la tasa de la ganancia más la renta de la tierra aunque haya aumentado, no solamente su suma (su magnitud absoluta), sino la tasa a que es explotado el trabajo. Lo cual no puede ver el señor Rodbertus, pues el capital constante es, según él, un invento de la industria, del que nada sabe la agricultura. Ahora bien, por lo que se refiere a la magnitud relativa de la ganancia y la renta de la tierra, no se deduce de ello, en modo alguno, que la agricultura sea relativamente menos productiva que la fabricación y que la tasa de ganancia descienda por esa razón. Si su proporción respecto a la renta de la tierra era, supongamos, de 2: 3 y ahora es de 1: 3, ello quiere decir que antes representaba dos terceras partes de la renta de la tierra y ahora representa solamente una tercera parte o que antes [la ganancia] era de dos quintos de la plusvalía total y ahora es solamente de un cuarto, o que antes equivalía a 8/20 y ahora equivale solamente a 5/20, es decir, que ha bajado en un 3/20, o sea en el 15 por 100. Supongamos que el valor de una libra de algodón fuese de 2 chel. y que baje a 1 chel. Y que si 100 obreros hilaban antes 100 libras de algodón en un día, hilen ahora 300. [Supongamos que] la inversión para 300 libras fuese antes de 600 chel. y que ahora sea solamente de 300; y, además, que la maquinaria sea, en ambos casos, de 1/10= 60 chel. Finalmente, que las 300 libras de algodón, [como] inversión para 300 obreros, costasen antes 300 chel. y que ahora, para 100 [obreros,] cuesten solamente 100 chel. Como la productividad de los obreros “ha aumentado” y debemos partir, aquí, del supuesto de que se les paga en su propio producto, supongamos que, antes, la plusvalía [era] = 20 por 100 del salario y ahora es = 40.

En el primer caso: materia prima 300, maquinaria 60, salarios 300, plusvalía 60, total 1 020 chel. En el segundo caso: materia prima 300, maquinaria 60, salarios 100, plusvalía. 40, total 500 chel. En el primer caso: los costos de producción 960, ganancia 60, tasa de ganancia 6 1/4. En el segundo caso: [los costos de producción] 460, ganancia 40, tasa de ganancia 8 16/23. Supongamos que la renta fuese un tercio de 1 £, es decir, en el primer caso

= 200 chel. = 10 £ en segundo caso =100 chel. = 5 £. La renta, aquí, habrá bajado porque la materia prima sale ahora el 50 por 100 más barata. Pero todo el producto habrá abaratado en un 50 por 100. El trabajo industrialmente añadido en el caso I [se comporta con respecto al valor de la materia prima] como 300: 600 = 6: 10 = 1: 1 2/3; en el caso II, como 140: 300 = 1: 2 1/7. El trabajo industrial [ha incrementado] su productividad en mayor proporción que el trabajo agrícola; sin embargo, en el primer caso la tasa de ganancia es más baja y la renta más alta que en el segundo. La renta representa en ambos casos un tercio de la materia prima. Supongamos ahora que el volumen de la plusvalía se duplique en el caso II, es decir, que se hilen 600 libras [de algodón] y que la proporción sea como sigue: II. 600 libras [de algodón] = 600 chel. de materia prima, 120 chel. de maquinaria, 200 chel. de salarios, 80 chel. de plusvalía. Total, 920 chel. de costos de producción, 80 chel. de ganancia. Tasa de ganancia = 8 16/23 por 100. La tasa de ganancia ha aumentado, comparada con I. La renta seguirá siendo igual. Las 600 libras de algodón costarán solamente 1.000, mientras que antes costaban 2 040. De la carestía relativa del producto agrícola no se deduce, en modo alguno, que arroje una renta [superior]. Si suponemos que una renta se adhiere como porcentaje a cada parte de valor del producto agrícola —como lo supone Rodbertus, ya que su supuesta demostración resulta necia—, de ello se sigue, evidentemente, que la renta aumenta al aumentar la carestía del agricultural produce * * Producto agrícola.

...Como consecuencia del aumento de la población, se ha incrementado también extraordinariamente la suma del valor del producto nacional..., razón por la cual percibimos, hoy, en la nación, mayores salarios, mayores ganancias, mayor renta de la tierra, y se perciben, además más rentas de la tierra, resultado que no podría darse con respecto a los salarios y las ganancias” (p. 139).

### [8. El verdadero meollo de la ley desvirtuada por Rodbertus]

Suprimamos todas las necedades del señor Rodbertus (sin hablar de las concepciones llenas de lagunas que más arriba he detallado, por ejemplo, la de que la tasa de plusvalía (“cuantía de la rentó’) sólo puede aumentar cuando

el trabajo sea más productivo, lo que significa pasar por alto la plusvalía absoluta, etc.),

a saber: la necedad de que en la agricultura propiamente dicha (capitalista) no entre en los adelantos ningún “valor material”; la segunda necedad, la de que no concibe la segunda parte del capital constante que entra en la agricultura y en la manufactura, la maquinaria, etc., como una “parte integrante del valor” que no brota, como no brota tampoco el “valor material”, del trabajo de la esfera de producción en que entra como maquinaria y sobre la que hay que calcular también la ganancia obtenida en toda esfera de producción, a pesar de que el valor de la maquinaria no añade ni un ápice a esta ganancia, como no lo añade tampoco el valor del material, a pesar de que ambos son medios de producción que, como tales, entran en el proceso de trabajo; la tercera necedad, de que no cargue cómo adelanto suyo toda la “parte integrante del valor” de la maquinaria, etc., que entra en la agricultura, como parte integrante de este valor que no es materia prima, no conciba esto como un “debe" de la agricultura con respecto a la industria, a cambio del cual la agricultura se ve obligada a entregar gratis una parte de la materia prima a la industria, una parte que, por tanto, no se incluye entre los adelantos de la industria, no se concibe como unidad; la cuarta necedad, consistente en creer que en todas las ramas industriales entra un “valor material”, aparte de la maquinaria y de sus matières instrumentales, cosa que no ocurre en toda la industria del transporte, como tampoco en la industria extractiva; la quinta necedad, la de no ver que en muchas ramas manufactureras (y tanto más en la medida en que suministran finished produce * para el consumo) entra, además del capital variable, indudablemente, “materia prima”, pero desaparece casi totalmente la otra parte integrante del capital constante o, por lo menos, se reduce al mínimo, es incomparablemente más pequeña que en la gran industria y en la agricultura; * Producto acabado. y la sexta necedad, la de que confunde los precios medios de las mercancías con sus valores. Pues bien, suprimidas todas estas necedades, a que se debe su explicación de la renta de la tierra a base de los falsos cálculos del arrendatario y de sus propios falsos cálculos, llegando a la conclusión de que la renta de la tierra tendría que desaparecer en la medida en que el arrendatario calculara

realmente las inversiones que hace, queda como meollo simplemente la siguiente afirmación: Si los productos brutos se venden por sus valores, su valor es superior a los precios medios de las otras mercancías o a su propio precio medio, es decir, mayor que los costos de producción más la ganancia media, o sea que deja una plusganancia, que constituye la renta de la tierra. Lo que quiere decir, además, que el capital variable (presuponiendo una tasa de plusvalía igual) es mayor en la producción en bruto que en el promedio de las esferas de producción pertenecientes a la industria (lo que no impide que en una parte de las ramas industriales el capital variable sea mayor que en la agricultura), comparado con el capital constante. O, en términos todavía más generales: la agricultura figura en la categoría de las esferas industriales de producción cuyo capital variable representa con respecto al capital constante una proporción más alta que en el promedio de las esferas industriales. Por tanto, su plusvalía, calculada sobre sus costos de producción, tiene que ser más alta que en las esferas industriales por término medio. Lo que, a su vez, quiere decir que su tasa especial de ganancia es superior a la tasa de ganancia media o a la tasa general de ganancia. O dicho de otro modo: la tasa especial de ganancia de cada esfera de producción, suponiendo que la tasa de ganancia sea igual y que la plusvalía constituya un factor dado, dependerá de la proporción entre el capital variable y el capital constante, en la esfera especial de producción de que se trate.

Se trataría, por tanto, de la ley desarrollada por mí en términos generales, pero aplicada a una determinada rama industrial. Había, entonces, que demostrar 1) que la agricultura figura entre las esferas especiales de producción en que los valores de las mercancías son superiores a sus precios medios y cuya ganancia, por tanto, siempre y cuando que ella misma pueda apropiársela y no se destine a la nivelación de la tasa de ganancia general, se halla por encima de la ganancia media y suministra a ésta, por tanto, una plusganancia. Este punto 1 parece ser seguro en lo que a la agricultura se refiere, ya que en ella sigue predominando relativamente el trabajo manual y es característico del modo de producción burgués el que en él la manufactura se desarrolla más rápidamente que la agricultura. Es ésta, por lo demás, una diferencia histórica, que puede llegar a desaparecer. Ello lleva implícito, al mismo tiempo, que> en su conjunto, los medios de producción que la industria suministra a la agricultura tienden a bajar de valor, al paso que las materias primas

suministradas por la agricultura a la industria suben de valor, en general, razón por la cual el capital constante, en gran parte de la manufactura, [tiene] un valor relativamente mayor que [en] la agricultura. Y esto no rige, en gran parte, probablemente, en lo que se refiere a la industria extractiva. 2) No es [exacto] lo que Rodbertus dice de que si el producto agrícola — en cuanto a la ley general— se vende por término medio a su valor, tiene necesariamente que dejar una plusganancia, a la que se da el nombre de renta de la tierra. Como si esto de vender al valor de la mercancía por encima de su precio medio fuese la ley general de la producción capitalista. Habría que demostrar, por el contrario, por qué en la producción en bruto — excepcionalmente y a diferencia con la clase de los productos industriales, cuyo valor es también superior a su precio medio— los valores no descienden al [nivel de] los precios medios y suministran, por ello, una plusvalía, llamada renta de la tierra. La explicación de esto está, sencillamente en la propiedad sobre la tierra. La nivelación entre capital y capital se efectúa solamente porque sólo un capital sobre otro tiene la fuerza necesaria para imponer las leyes inmanentes del capitalismo. En este sentido, tienen derecho a derivar del monopolio la renta de la tierra, lo mismo que el monopolio del capital es lo único que permite al capitalista estrujar al obrero plustrabajo, el monopolio de la propiedad de la tierra permite al terrateniente arrancar al capitalista la parte del plustrabajo que constituiría una plusganancia constante. Quienes derivan la renta de la tierra del monopolio se equivocan en creer que el monopolio permite al terrateniente forzar el precio de la mercancía por encima de su valor. Lo que hace, por el contrario, es mantener el valor de la mercancía por encima de su precio medio; no vender la mercancía por encima de su valor, sino por lo que vale.

Así modificada, la tesis responde a la verdad. Explica la existencia de la renta de la tierra, mientras que Ricardo sólo explica la existencia de diferentes rentas de la tierra y, en realidad, hace que la propiedad sobre la tierra carezca de efecto económico. Descarta, además, la que, por lo demás, no es en el mismo Ricardo más bien que una supraestructura arbitraria e innecesaria para su exposición, según la cual la industria agrícola va haciéndose progresivamente improductiva; [según la tesis establecida], más bien aumenta su productividad. Lo que ocurre es que, sobre la base de la burguesía, se vuelve relativamente más improductiva o desarrolla las fuerzas productivas más lentamente que la industria. Ricardo tiene razón cuando dice que él no deriva su “superplusvalía” de la mayor fertilidad, sino [,por el contrario,] de

la mayor infertilidad.

### [9. Renta diferencial y renta absoluta, en sus relaciones mutuas]

En cuanto a la diferencia entre las rentas de la tierra, se explica, a base de la misma inversión de capital y de tierras de la misma extensión, por la diferencia de fertilidad natural, especialmente y en primer lugar tratándose de los productos que suministran el pan, materia fundamental de alimentación y, en tierras de extensión igual y de igual fertilidad, por la diferente inversión de capital. La primera diferencia natural determina, no sólo la diferencia en cuanto a la magnitud, sino también en cuanto a la cuantía o a la tasa de la renta de la tierra, en comparación con el capital invertido; la segunda diferencia natural determina solamente una mayor renta del suelo en proporción a la magnitud del capital invertido. Y puede darse también una diferencia de resultado con inversiones sucesivas de capital en la misma tierra. La existencia de diferentes plusganancias o diferentes rentas de la tierra en terrenos de fertilidad diferente no distingue a la agricultura de la industria. Lo que las distingue es la plasmación de estas plusganancias, que aquí descansan sobre una base natural (aunque ésta puede llegar plus ou moins * a nivelarse), mientras que en la industria —a base de una ganancia promedio igual— tienden a desaparecer y sólo se manifiestan porque se recurre a máquinas y combinaciones de trabajo más productivas. Es siempre el último capital que llega, el más productivo, en la industria, el que suministra una plusganancia, haciendo descender los precios medios. En la agricultura, puede y con mucha frecuencia tiene necesariamente que ocurrir que [esto no se deba a] la elevación absoluta de fertilidad de las. mejores tierras, sino al aumento relativo de su fertilidad, al ponerse en cultivo tierras menos productivas. En la industria [,en cambio,] la fertilidad relativamente más alta, la plusganancia (que tiende a desaparecer) se debe siempre al aumento absoluto de la fecundidad, de la productividad del nuevo capital invertido, comparado con el anterior. Ningún capital puede arrojar una plusganancia en la industria (no hablamos aquí del incremento momentáneo de la demanda) porque se incorporen a una rama industrial nuevos capitales más improductivos. * Más o menos.

 Pero puede también ocurrir (lo que Ricardo reconoce) que en la

agricultura entren en juego, en la serie, tierras más fértiles —que sean por naturaleza o gracias al desarrollo de nuevos progresos de la técnica más fértiles que las anteriores tierras bajo las viejas [condiciones]—, que incluso quede fuera de explotación parte de las tierras anteriores (como ocurre con la industria minera y con los productos coloniales) o que se les destine a otro tipo de agricultura, que suministre otro producto. El hecho de que las diferencias entre las rentas del suelo (plusganancias) tiendan más o menos a plasmarse, las distingue de la industria. Pero el hecho de que la ganancia media de las condiciones de producción determine el afecto at mercado y, de este modo, eleve por encima de su precio e incluso por encima de su valor el precio del producto inferior I esta media, no se debe en modo alguno a la tierra {misma], sino a la competencia, a la producción capitalista; no se trata, por tanto, de una ley natural, sino de una ley social. Según esta teoría, no es necesario ni que se pague una renta de la tierra por la tierra peor ni que no se pague renta ninguna. Cabe también la posibilidad de que allí donde no se paga ninguna renta de la tierra, donde sólo se obtiene la ganancia usual o no se obtiene ni siquiera ésta, se pague [,a pesar de ello,] un canon de arrendamiento y el terrateniente obtenga, por tanto, una renta del suelo, aunque ésta no exista económicamente. Sólo se abona renta del suelo (plusganancia) por la tierra mejor (más fértil). La renta del suelo no existe aquí “en cuanto tal”. En tales casos, es también raro que la plusganancia existe asimismo plasmada como renta de la tierra, como tampoco la plusganancia en la industria (como ocurre en el Occidente de los Estados Unidos de Norteamérica).24 /486// Tal es lo que ocurre cuando, de una parte, no se apropia una gran masa of disposable land relatively * y, de otra parte, la fertilidad natural es lo suficientemente grande para que, a pesar del pequeño desarrollo de la producción capitalista —y, por tanto, de la gran proporción entre el capital variable y el capital constante—, los values ** de los productos agrícolas son iguales (y a veces inferiores) a sus precios medios. Si fuesen más altos, la competencia se encargaría de hacerlos bajar. Pero es una necedad decir, como dice por ejemplo Rodbertus, que el Estado, por ejemplo, hace que se pague un dólar o algo así por acre [,es decir), un precio bajo, casi un nominal price.

24 Sigue aquí en el manuscrito una breve interpolación sobre el capital como "the legalized reflexión to others labour” (“el reflejo legalizado del trabajo de otros”), que Marx pone entre corchetes, con la indicación de que deberá colocarse en otro lugar, porque, intercalada allí, rompe la ilación directa del texto. Este intercalado ha sido colocado por nosotros en la p. 24 en nota de pie de página.

Sería algo así como tratar de decir que el Estado obliga a pagar un “impuesto industrial” por la explotación de cualquier rama de industria. En este caso, rige la ley ricardiana. La renta dé la tierra sólo existe —aunque, en la mayoría de los casos, no plasmada, sino fluctuante, como la plusganancia en la industria— con respecto a tierras relativamente fértiles. La tierra que no paga renta ninguna no es precisamente por su infertilidad, sino más bien a causa de su fertilidad. Y las de mejor clase pagan [renta] porque poseen una fertilidad superior a la media, por razón de su fertilidad relativamente más alta. * De tierra disponible, relativamente. ** Valores.

Pero podría darse también el mismo caso por razones inversas, es decir, porque la última tierra cultivada no pague renta ninguna, en tierras sobre las que existe propiedad territorial. En efecto, si el valor del trigo, por ejemplo, fuese tan bajo (sin que este valor bajo tuviera nada que ver con el pago de una renta de la tierra), que, en la última tierra cultivada, a consecuencia de su fertilidad relativamente baja, sólo equivaliera al precio medio ello querría decir, que aquí, invirtiendo el mismo trabajo que en la tierra que rinde una renta el número de quarters, por ejemplo (calculado sobre el capital invertido), sería tan bajo, que con el valor medio del pan producido sólo se alcanzaría a cubrir el precio medio del trigo, supongamos. Supongamos for instance * que la última tierra que proporciona renta (y la tierra que rinde la renta mínima representa la renta pura-, las otras son ya renta diferenciada) produzca, [con] una inversión de capital de 100 £ [un producto] equivalente a 120 £ o a 300 qrs. de trigo, calculando el qr. a 1/2 de £. En este caso, 3 qrs. = 1 £. Si calculamos 1 £ = el trabajo de una semana, 100 £ = el trabajo de 100 semanas y 120 £ = 120 semanas de trabajo, 1 qr. = 1/2, de semana = 2 días, y de estos 2 días o 24 horas (if the normal working day ** = 12 horas) 1/5 [de jornada] ó 4 4/5 horas de trabajo no retribuido = a la plusvalía contenida en un quarter. 1 qr. = 1/s de £, = a la plusvalía contenida en 1 qr. 1 qr. = 1/8 de £ = 6 2/3 chel., o sea = 6 6/9 chel. Por tanto, si el quarter [de trigo] se vende a su valor y la ganancia media es del 10 por 100, el precio medio de los 360 qrs. será = 110 £, y el precio medio del quarter = 6 6/9 chel. El valor será, por tanto, 10 £ mayor que el precio medio. Y, como el precio medio representará el 10 por 100, la renta será igual a la mitad de la plusvalía = 10 £ ó 5/9 chel. por cada quarter. Clases de tierra superiores, que produzcan con la misma inversión de 120 semanas de trabajo (de las cuales sólo 100 representen trabajo pagado, ya sea trabajo

materializado o trabajo vivo) una cantidad mayor de quarters, arrojarán, a base del precio de 6 6/9, chel. por qr., una renta más elevada. Pero la tierra cultivada peor arrojará una renta de 10 £ por cada 100 £ de capital o de 5/9 chel. por cada quarter de trigo. * Por ejemplo. ** Si la jornada normal de trabajo. † Precio nominal.

Supongamos ahora que se ponga en cultivó una nueva tierra que en 120 semanas de trabajo sólo rinda 330 qrs. Si el valor de 3 qrs. = 1 £, tendremos que 330 qrs. valen 110 £. Pero 1 qr. representaría ahora 2 días y 2 2/11 horas [de trabajo], y no 2 horas solamente, como antes. 1 qr., antes, = 6 6/9 chel. o 1 qr. = 6 chel. y 8 pen.; pero ahora, puesto que 1 £ = 6 días = 7 chel. y 3 pen. 1 1/11 tarth. [Es decir, que] el quarter tendría que venderse, ahora 7 pen. y 1 1/11 más caro para ser vendido a su valor, a base del cual arrojaría la renta de 5/9 chel. Por quarter. El valor del trigo producido en la mejor tierra es, aquí, inferior al valor del producido en la tierra peor, y si está tierra peor lo vende al precio del qr. de la tierra mejor que le sigue o que arroja renta, lo venderá a menos de su valor, pero a su precio medio, es decir, a un precio que le dejará una ganancia usual del 10 por 100. Lo que quiere decir que esa tierra podrá ser cultivada y dejará al capitalista la ganancia media normal. La peor tierra arrojará aquí una renta, además de la ganancia, en dos casos. Primero, si el valor del quarter de trigo es superior a 6 8/9 chel. (su precio podría ser de más de 6 6/9 chel., es decir, exceder de su valor, por efecto de la demanda, pero no nos detendremos a investigar esto; los 6 6/9 chel., el precio del quarter, que arrojaba una renta de 10 £ en la tierra peor anteriormente cultivada, era igual al valor del trigo cultivado en esta tierra, que producía una renta no diferenciada); por tanto, [si] la tierra peor anteriormente cultivada y todas las demás eran, para arrojar la misma renta, relativamente menos fértiles, lo que hacía que su valor fuese superior a su precio medio y al precio medio de las otras mercancías. Por consiguiente, el hecho de que la tierra peor nuevamente cultivada no arroje ninguna renta no se debe precisamente a su no fertilidad, sino a la fertilidad relativa de las otras tierras. La tierra cultivada peor de todas y que arroja una renta representa la nueva clase de tierra con la nueva inversión de capital frente a la renta en general que no [es] renta diferencial. Y, en ella, la renta no es mayor como consecuencia de la fertilidad de esta tierra productora de renta. Supongamos que existan todavía tres clases de tierras, además de la última que produce renta. La clase II (superior a la I, la última que produce renta) arroja un quinto más de renta, por ser una quinta parte más productiva que la

clase I; la clase III, otro quinto más, por ser más productiva en la misma proporción que la clase II, y lo mismo la clase IV con respecto a la III. Pues bien, como la renta de la clase I = 10 £ tendremos que la de la clase II = 10 + 1/5 = 12 £, la de la clase III = 12 + 1/5 = 14 2/5 £ y la de la clase IV = 14 2/5 + 1/5 = 17 7/25 £ 25

Si la fecundidad de IV fuese menor, tendríamos que la renta de III-I, inclusive, sería también mayor y la de IV absolutamente mayor también (Pero, ¿sería la misma la proporción?). Podría concebirse esto de dos modos. Si I fuese más fértil, la renta de II, III y IV sería relativamente menor. Por otra parte, I se comporta con respecto a II, II a III y III a IV como se comporta con respecto a I la clase de tierra nuevamente incorporada, que no rinde renta alguna. La nueva clase de tierra no arroja renta porque el valor del trigo de I no excede del precio medio de la nueva tierra. Sería superior a él si I resultara menos fértil. En este caso, también arrojaría renta la nueva tierra. Pero otro tanto ocurre también con I. Si II fuese menos fértil, I no arrojaría renta alguna o arrojaría una renta menor, y lo mismo ocurriría con II con respecto a III y con III en relación con IV. Y también, en última instancia, a la inversa: es la fertilidad absoluta de IV la que determina la renta de III. Si IV fuese todavía más fértil, las clases III, II y I arrojarían una renta menor o no arrojarían ninguna. La renta que arroja I, renta no diferencial,, se halla

25 En este párrafo, con el que Marx inicia la investigación sobre la dependencia de la suma de rentas (de la renta absoluta y la renta diferencial) con respecto a la fertilidad relativa de la tierra, parte del supuesto provisional de que la suma de la renta es directamente proporcional a la fertilidad de la berra (en el sentido de que si una clase cualquiera de tierra es una quinta parte más fértil que la otra, también la suma de las rentas de esta clase será superior en un quinto a la renta obtenida de la clase de tierra menos fértil). En el curso ulterior de la investigación, Marx ya no utiliza esta hipótesis y expone bajo una fórmula precisa la dependencia en que la suma de la renta se halla con respecto a la fertilidad de la tierra. Si, ateniéndonos a las explicaciones que siguen en el texto de Marx, sumamos las rentas para las clases de tierras II, III y IV, partiendo para ello del número de quarters que se calcula, corresponden a estas clases y que se venden en todas ellas al mismo precio de 1/3£ por qr., obtendremos para la clase II 34£, para III 62 4/5£ y para IV 97 9/25£. El cálculo se establece del siguiente modo: la clase II es 1/6 más fértil que la clase I, por lo cual rinde 360 + 72, es decir, 432 qrs., que se venden en 432/3£, es decir, a 144 £. De estas 144 £, 110 corresponden a los costos de producción más la ganancia media; quedan para la renta de la tierra (absoluta y diferencial) 34£. Y del mismo modo exactamente se establece el cálculo para las clases III y IV. En el cap. XII de esta parte III de "Teorías sobre la plusvalía” (“Cuadros sobre la renta diferencial y su explicación”) aplica Marx ampliamente el cálculo sobre la suma de la renta, pero este método se pone ya de manifiesto en el cap. VIII, que tenemos aquí a la vista. Así, en la p. 89, donde Marx repite los 17 7/25£ para la suma de la renta de la clase IV y 7 7/25 para la renta diferencial de esta clase, citadas en la p. 83 para la renta diferencial de esta clase, mostrando a la par con ello el camino certero para determinar la renta diferencial de la clase IV, a saber: 207 9/25£— 120 £ = 87 9/25£. Si a esta suma añadimos 10 £ de renta absoluta, obtenemos como renta total de la clase IV 97 9/25£, lo que corresponde plenamente a las conclusiones a que luego llega Marx.

determinada, consiguientemente, por la fertilidad de IV, lo mismo que el hecho de que la nueva tierra no produzca ninguna renta responde a la fertilidad de IV y el de que la circunstancia de que la nueva tierra no rinda renta alguna se explica por la fertilidad de la tierra I. Rige, pues, aquí la ley de Storch, según la cual es la renta de la tierra más fértil de todas la que determina la renta de la tierra peor, que rinde alguna renta y también, por tanto, la diferencia entre la tierra que arroja la renta no diferenciada y la que no arroja renta alguna.26 Por tanto, el hecho de que, aquí, la quinta clase de tierra nuevamente puesta en cultivo I' (a diferencia de I) no arroje renta, no se debe a su menor fertilidad, sino a su poca fertilidad relativa con respecto a I y, por tanto, a la relativa poca fertilidad de I con respecto a I'. [Segundo.] El valor de las clases de tierras I, II, III y IV, que arrojan rentas y [que] producen 6 chel. y 8 pen. el quarter (en vez de quarter, podríamos decir, en gracia a la mayor probabilidad, bushel) es igual al precio medio de I' e inferior a su propio valor. Pueden darse, sin embargo, muchas fases intermedias. Si I', con una inversión de capital de 100, arrojase any quantity of quarters between its real return of 330 bushels y el return * de I = 360 bushels, digamos 333, 340, 350 a 360 = x bushels, tendríamos que el valor del quarter = 6 chel. y 8 pen., superior al precio medio de I' (por bushel), y esta última tierra mencionada arrojaría una renta. En general, el que arroje la ganancia media se debe a la relativa poca fertilidad de I y a su propia relativa poca fertilidad. La última tierra cultivada I' podría arrojar una renta aunque el valor del bushel fuese superior a 6 chel. y 8 pen, es decir, si la fertilidad de I, II, III y IV siguiera siendo la misma, la fertilidad dada, siempre y cuando que aquélla resultara más fértil, rindiera más de 330 bushels y, por tanto, el valor de 6 chel. y 8 pen. por bushel fuese superior a su precio medio o, dicho en otras palabras, que su precio medio estuviese ahora por debajo del valor del trigo cultivado en I, II, III y IV. Si el valor es superior al precio medio, quedará una plusganancia por encima del precio medio y se dará, por tanto, la posibilidad de que exista renta. * Cierta cantidad de qr». entre su rendimiento real de 330 bushels y el rendimiento de.

Como vemos, en distintas esferas de producción —entre la industria la agricultura, por ejemplo— el hecho de que el valor sea superior al recio medio indica una menor fecundidad de la esfera de producción que ha de suministrar

26 Esta tesis la formula Storch en pp. 79-80 del tomo II de su obra "Cours d’économie politique”, San Petersburgo, 1815. A este parecer de Storch se refiere también Marx en el tomo III de El capital, cap. X, nota.

la plusganancia, el excess * del valor sobre el precio medio. En cambio, tratándose de la misma esfera de producción, la productividad del capital es mayor en comparación con otros capitales e la misma esfera de producción. En el ejemplo de más arriba, I suministra renta de la tierra, en general, porque la proporción entre el capital variable y el constante es mayor en la agricultura que en la industria, es decir, poique en aquélla hay que añadir más trabajo nuevo el trabajo materializado, y porque, como resultado de la propiedad sobre la tierra, este excedente del valor sobre el precio medio no se ve nivelado por la competencia entre los capitales. Pero [la clase] I sigue arrojando en general una renta de la tierra porque el valor de 6 chel. Y 8 pen. por bushel no es inferior a su precio medio, porque [esta clase de tierra] no es tan poco fértil que su propio valor no sea superior a 6 chel. y 8 pen. por bushel, y lo que determina su precio no es su propio valor, sino el valor del trigo cultivado en II, III, IV o exactamente en II. Ahora bien, el que este precio de mercado sea meramente igual a su propio precio medio o superior a él, el que su valor sea superior a su precio medio, dependerá de su propia productividad. * Excedente. De ahí que sea también falsa la concepción de Rodbertus de que tiene necesariamente que arrojar una renta de la tierra todo capital que, invertido en la agricultura, rinda la ganancia media. Es ésta una consecuencia falsa derivada de la base falsa de que parte. Rodbertus razona así: El capital [invertido] en la agricultura arroja, por ejemplo, 10 £. Pero estas 10 £, como aquí, a diferencia de la industria, no entra materia prima, se calculan sobre una suma menor. Representan, por tanto, más del 10 por 100. Pero el chiste está precisamente en que lo que eleva el valor de los productos agrícolas por encima del precio medio (el suyo mismo y el de otras mercancías) no es el hecho de que no haya materia prima (que, por otra parte, sí hay en la agricultura propiamente dicha, y sería de todo punto indiferente que no la hubiera, si la maquinaria etc., fuese, en proporción, mayor), sino la mayor proporción entre el capital variable y el constante, comparada con la que existe, no en especiales esferas de producción industrial, sino por término medio en la industria. Es esta diferencia general la que por su magnitud determina la magnitud y la existencia de la renta de la tierra en I, de la tierra absoluta, y no la diferencial, y, por tanto, de la renta de la tierra mínima. Pero el precio del trigo en I', en la tierra nuevamente cultivada, que no arroja renta alguna, no se determina por el valor de su propio producto, sino por el valor de I, es decir, por el precio medio de mercado del trigo cultivado en I, II, III y IV.

El privilegio de que goza el producto agrícola (como consecuencia de la propiedad privada) de no venderse a su precio medio, sino a su valor, cuando éste es superior al precio medio, no rige, sin embargo, ni mucho menos, para los productos obtenidos en diversas clases de tierras los unos con respecto a los otros ni para los productos obtenidos a diferentes precios dentro de la misma esfera de producción. Con respecto a los productos industriales, sólo pretenden venderse por su valores. Con respecto a los otros productos de la misma esfera [de producción], se determinan por el precio de mercado y dependerá de la fertilidad de [las tierras de la clase] I el que el valor —que aquí es igual al precio de mercado medio— sea alto o bajo, es decir, de que sea alta o baja la fertilidad de [la clase de tierras]. I', el que [los productos] vendidos a este valor participen poco, mucho o absolutamente nada de la diferencia general entre el valor y el precio medio del trigo. Pero el señor Rodbertus, como en general no distingue entre valores y precios medios y considera como la ley general de todas las mercancías, y no como un privilegio de los productos agrícolas, el que se vendan por sus valores, tiene que creer, naturalmente, que también el producto de la tierra peor debe venderse por su valor individual. Pero este privilegio se pierde, según él, en la competencia con productos de la misma clase. Ahora bien, sería posible que el precio medio de I' fuese más alto que el valor de I, [o sean] 6 chel. y 8 pen. el bushel. Para que, en general, pueda ponerse en cultivo la tierra I', puede darse por supuesto (aunque esto no sea totalmente exacto) que tiene que crecer la demanda. Es decir, que el precio del trigo de I tiene que subir, y además sostenidamente, por encima de su valor. En este caso [.suponemos,] se pasará a cultivar la tierra I'. Si, vendido al precio de 6 chel. y 8 pen. puede obtener la ganancia media, aunque su valor sea superior a 6 chel. y 8 pen. y satisfaga la demanda, el precio se reducirá a 6 chel. y 8 pen., ya que la demanda vuelve a corresponder ahora a la oferta y, por tanto, [los productos del I pueden volver a venderse a 6 chel. y 8 pen. y lo mismo [los de] II, III y IV; y, por consiguiente, asimismo los de I'. En cambio, si el precio medio de I' fuese de 7 chel., y 8 pen., de tal modo que sólo a este precio (muy inferior a su valor individual) pudiera arrojar la ganancia usual, tendría, caso de que no pudiera satisfacerse de otro modo la demanda, que fijarse el valor del bushel en 7 chel. y 8 pen., y el precio de demanda de I excedería, en este caso, de su valor. El de II, III y IV se halla ya por encima de su valor individual. Y subiría todavía más. Pero, si hubiera que presuponer importación de trigo, que bajo ninguna clase de circunstancias toleraría

aquella fijación [de precios], podrían, no obstante cultivarse [las tierras de] I', de no encontrarse arrendatarios que se contentasen con menos de la ganancia media. Esto ocurre constantemente, tanto en la agricultura como en la industria. E, incluso en este caso, lo mismo que si [las tierras de] I' arrojara la ganancia media, podría pagarse renta de la tierra, pero ésta representaría [,ahora,] un descuento sobre la ganancia del arrendatario. Y si tampoco esto fuese factible, podría el terrateniente arrendar la tierra a cottiers, * para quienes lo importante, como para el hand-loom-weaver ** es, fundamentalmente, sacar su jornal, dejando al dueño de la tierra el excedente, sea grande o pequeño, bajo la forma de renta de la fierra. Este excedente podría ser," a su vez, como en el caso del hand-loom-weaver, un descuento, no sólo del producto del trabajo, sino del salario. En todos estos casos, cabría la posibilidad de una renta de la tierra. En un caso, ésta representaría un descuento sobre la ganancia del capitalista. En el otro, el terrateniente se apropiaría el plustrabajo del obrero, que de otro modo se habría apropiado aquél. En este caso, viviría sobre el salario del obrero, que es lo que suelen hacer los capitalistas. Pero la producción capitalista en gran escala sólo es posible allí donde la última tierra cultivada arroja, por lo menos, la ganancia media y, por tanto, el valor de I suministra a I', cuando menos, el precio medio. * Casetos. ** Tejedor manual.

Como se ve, la distinción entre valor y precio medio resuelve sorprendentemente el problema y demuestra que tienen razón tanto Ricardo como sus adversarios.27 //XI-490/ Si la única tierra cultivada fuese I, la tierra que arroja la renta de la tierra absoluta, ésta vendería el bushel de trigo por su valor, a razón de 6 chel. y 8 pen. o 6 6/9 chel., sin rebajarlo al precio medio de 6 1/9 chel. ó 6 chel. y 1 1/2 pen. Si aumentara la demanda, si toda la tierra del país fuese de la misma clase y la tierra en cultivo se decuplicara, tendríamos que, como I produce 10 £ de renta por cada 100 £, la renta aumentaría a 100 £, aunque existiera una sola clase de tierra. Pero no aumentaría en cuanto a la tasa o la cuantía, ni con respecto al capital desembolsado ni con respecto a la tierra cultivada. [Lo que ocurre es que] se cultivarían diez veces más acres [de tierra] y se desembolsaría un capital diez veces mayor. Se trataría, pues, simplemente, de un aumento del volumen, de la masa de las rentas, y no de la cuantía de éstas. La tasa de

27 En la nota aludida en la nota anterior, Marx escribe que ambos autores, Ricardo y Storch, "tienen razón y no la tienen y que ambos dejan también a un lado el caso intermedio”.

renta no disminuiría, pues el valor y el precio de los productos agrícolas seguirían siendo los mismos. Como es natural, un capital diez veces mayor puede rendir una renta diez veces más grande. Y si, por otra parte, se invirtiera un capital diez veces mayor en la misma área de tierra, con el mismo resultado, seguiría siendo la misma le tasa de la renta, comparada con el capital invertido; aumentaría [el volumen de la renta] en proporción a la misma superficie de tierra, pero la tasa de ganancia no cambiaría en lo más mínimo. Pero, supongamos que el cultivo de I resulte más fructífero, no porque cambie la tierra, sino porque se invierta más capital constante y menos capital variable, porque [se destine] más capital a máquinas, caballos, abonos minerales, etc., y menos a salarios; [en estas condiciones,] el valor del trigo se acercaría a su precio medio y al precio medio de los productos industriales, pues habría disminuido al excedente [anterior] sobre la proporción entre el capital variable y el constante. En este caso, la renta disminuiría y la tasa de ganancia se mantendría invariable. Si el modo de producción cambiara de modo que la proporción [,en la agricultura,] entre el capital variable y el constante, se nivelara con la proporción media existente en la industria, desaparecería el excedente del valor sobre el producto medio del trigo y, con él, la renta, la plusganancia. [La tierra] I ya no pagaría renta y la propiedad sobre la tierra se convertiría en [puramente] nominal (siempre y cuando que el modo de producción, al modificarse, no fuera acompañado por una incorporación adicional de capital a la tierra, de tal modo que el propietario, al expirar el arriendo, obtuviera intereses de un capital que él no ha desembolsado, lo que constituye otro de los medios principales de que el arrendatario dispone para enriquecerse y en tomo a lo cual gira el tenantryright * en Irlanda). Si, además de [las tierras] I, existieran las [tierras] II, III y IV y en todas ellas se introdujera este nuevo modo de producción, arrojarían, no obstante, rentas a consecuencia de su mayor fertilidad que [las de] I y en el grado en que fueran más fértiles. En este caso, [las tierras de] I dejarían de arrojar renta y las rentas de II, III y IV decrecerían en la medida en que la proporción general de la productividad en la agricultura se nivelase con la de la industria. La renta de II, III y IV correspondería [.entonces,] a la ley ricardiana; sería simplemente igual y sólo existiría también como plusganancia de la tierra más fértil sobre la menos fértil, al igual que [existen] las plusganancias semejantes [a éstas] en la industria, con la diferencia de que aquí carecen de una base natural para fijarse. * Derecho de arrendamiento.

La ley ricardiana seguiría rigiendo aunque no existiera la propiedad sobre la tierra. Con la abolición de la propiedad territorial y el mantenimiento de la propiedad capitalista, ésta se beneficiaría de la plusganancia emanada de la diferencia de fertilidad [entre unas y otras tierras]. Si el Estado confiscara la propiedad sobre la tierra, manteniéndose en pie la producción capitalista, se pagarían al Estado las rentas de II, III y IV, pero la renta misma seguiría rigiendo. Si la propiedad territorial pasara a ser propiedad del pueblo, desaparecería en general la base de la producción capitalista; sobre la que descansa la sustantivación de las condiciones de trabajo frente al trabajador. Un problema que habrá que examinar más adelante, a propósito de la renta de la tierra: ¿cómo puede aumentar la renta de la tierra, en cuanto valor y en cuanto al volumen, con el cultivo más intensivo, aunque la tasa de la renta disminuya en relación con el capital desembolsado? Esto sólo es posible, evidentemente, porque aumenta el volumen del capital desembolsado. Si la renta de la tierra representa 1/5 y se convierte en 1/10, tendremos que 20 ✕ 1/5 = 4 y 50 ✕ 1/10 = 5. A esto se reduce todo el efecto. Pero si el cultivo intensivo representara la misma proporción de producción que en el promedio dé la industria, en vez de acercarse simplemente a ella, desaparecería la renta en las tierras menos fértiles y se reduciría meramente a la diferencia en cuanto a la tierra, para las más fructíferas. Desaparecería la renta absoluta. Supongamos ahora que, como consecuencia de un aumento de la demanda, se pasara de [las tierras] I a [tierras] II. I paga la renta absoluta; II pagaría [,entonces,] una renta diferencial, pero el precio del trigo (para I valor, para II plusvalía) seguiría siendo el mismo. Y tampoco [resaltaría] afectada la tasa de ganancia. Y así seguirían las cosas hasta [las tierras] IV. Es decir, que la renta aumenta también en lo tocante a la cuantía, a la tasa, si calculamos como un todo el capital invertido en [las tierras] I, II, III y IV. Pero la tasa media de ganancia de II, III y IV seguiría siendo la misma de I, la que [,a su vez], es igual a la de la industria, a la tasa general de ganancia. Por tanto, al ascender a tierras más fértiles, puede aumentar la renta in amount and rate * aunque la tasa de ganancia permanezca invariable y el precio del trigo constante. El aumento de la renta en cuantía y amount se debería al aumento de la productividad del capital [invertido] en II, III y IV, y no a su disminución en I. Con la diferencia de que no ocurriría como necesariamente ocurre en la industria al aumentar la productividad: que hace que aumente la ganancia y que bajen los precios de las mercancías y los salarios.

Pero si se produjera el proceso inverso, que se pasara de IV a III, II y I, el

precio aumentaría hasta llegar a 6 chel. y 8 pen., con el que sigue arrojando en I una renta de 10 £ por cada 100 £. En efecto, la renta del trigo, en IV,.[representa] 17 7/25 £ por cada 100 £, pero de ellas 7 7/25 son excedentes de su precio sobre el valor de I. I arrojaba por cada 100 £ (con una renta de 10 £ y un valor de 6 chel. y 8 pen. el bushel) 300 bushels. II, 432 bushels-, III, 518 2/5 bushels, y IV, 622 2/25 bushels. Pero, el precio del trigo de 6 chel. y 8 pen. en IV le arrojaba una plusrenta del 7 7/25 por 100. IV vende 3 bushels por 1 £ ó 622 2/25 bushels por 207 9/25 £. Pero su valor es solamente de 120 £, como en I; lo que excede de esto es remanente de su precio sobre su valor. IV vendería el bushel por lo que vale o rather ** vendería el bushel, suponiendo que lo vendiera, por 3 chel. 10 8/27 pen., y, a base de este precio, obtendría 10 £ de renta por cada 100. Ahora bien, al pasar de IV a III, de III a II y de II a I, va aumentando el precio del bushel (y con él la renta) hasta llegar, por último, a 6 chel. y 8 pen. en I, en que este precio representa ahora la misma renta del sudo que antes representaba en IV. Al aumentar el precio, bajaría la tasa de la renta, en parte a medida que aumentaban de valor los víveres y las materias primas. De IV podría pasarse a III, del siguiente modo. Como consecuencia de la demanda, el precio de IV aumenta por encima de su valor y, por tanto, no sólo arroja renta, sino un excedente sobre ésta. Como consecuencia de ello, se pasa a cultivar [la tierra] III, que, con este precio, no debiera arrojar renta alguna, a base de la ganancia media usual Si, a consecuencia del aumento del precio de IV, no baja la tasa de ganancia, sino el salario, III arrojará la ganancia media. Pero, como consecuencia de la oferta de III, los salarios recobrarán su nivel normal; [en este caso,] descenderá la tasa de ganancia en III, etc. * En cuantía y tasa. ** Más bien. Por tanto, en este movimiento decreciente, disminuirá la tasa de ganancia bajo las premisas de que se parte de que III no puede arrojar renta alguna con el precio de IV y de que [la tierra] III sólo se puede cultivar con la anterior tasa de ganancia, ya que el salario ha descendido momentáneamente por debajo de su nivel.

Bajo estas premisas vuelve a ser [posible] la ley ricardiana. Pero innecesaria, incluso aunque se parte de su concepción. Solamente es posible bajo ciertas coyunturas. En realidad, los movimientos se cruzan. Queda expuesta, con esto, la teoría de la renta. Para el señor Rodbertus, la teoría de la renta radica en la naturaleza eterna, por lo menos en la de la producción capitalista, por razón de su "valor material’’. Para nosotros, radica en una diferencia histórica en cuanto a los

elementos orgánicos del capital, diferencia que en parte puede ser nivelada, más aún, que está llamada a desaparecer totalmente a medida que se desarrolle la agricultura. Quedará en pie, ciertamente, la diferencia que nace simplemente de la que se refiere a la fertilidad natural de la tierra, aunque llegue a desaparecer la renta absoluta. Pero —aun prescindiendo totalmente de la posible nivelación de las circunstancias naturales—, esta renta diferencial se halla relacionada con la regulación del precio de mercado y, por tanto, desaparecerá con el precio y con la producción capitalista. Sólo quedará, pires, en pie el hecho de que el trabajo social cultiva tierras de diferente fertilidad, lo que hace que, a pesar de la diferencia en cuanto al trabajo empleado, éste pueda resultar más productivo, como quiera que ello se exprese numéricamente. Sin embargo, el volumen de trabajo que requiera la tierra peor no haría, ahora, que, como ocurriría con el régimen burgués, también la tierra mejor tuviera que ser pagada con más trabajo. Lejos de ello, el trabajo que se ahorrara en IV se destinaría a mejorar [las tierras] III, el ahorrado en éstas a mejorar las [tierras] II y, finalmente, el trabajo ahorrado en II a la mejora de I; o, lo que es lo mismo, que todo el capital que [ahora] devoran los terratenientes se destinaría a nivelar el trabajo agrícola y serviría para reducir, en términos generales, el trabajo invertido en la agricultura. {Como hemos visto más arriba,28 Adam Smith comienza, acertadamente, concibiendo el valor y la relación entre ganancia, salario, etc., como partes integrantes de este valor, pero luego procede a la inversa y presupone y trata de determinar los precios como independientes del salario, la ganancia y la renta de la tierra, para componer luego a base de estos elementos el precio de la mercancía. Esta inversión tiene un sentido: primero, concibe la cosa con arreglo a su concatenación interna y luego, bajo la forma inversa, tal y como se manifiesta en la competencia. Estas dos concepciones se entrecruzan en él candorosamente, sin que se dé cuenta de la contradicción. Ricardo, por el contrario, hace conscientemente abstracción de la. forma de la competencia, del modo de manifestarse ésta, para concebir las leyes en cuanto tales. De una parte, hay que reprocharle el que no vaya lo bastante allá y no sea lo bastante completo en la abstracción, el que, por ejemplo, cuando concibe el valor de la mercancía, se deje llevar también, entre otras cosas, enseguida, por la atención prestada a toda suerte de relaciones concretas y, de otra parte, el que sólo vea en la forma de manifestarse, directamente, inmediatamente, la confirmación o la expresión de las leyes generales, sin

28 V. "Teorías sobre la plusvalía, parte I, pp. 61-76 y 65-87.

entrar a desarrollarlas. Con respecto a lo primero, su abstracción es demasiado incompleta y, en relación con lo segundo, es una abstracción formal, falsa en sí y de por sí.}

### [10. Tasa de renta y tasa de ganancia. Relación entre la productividad de la agricultura y de la industria, en las diferentes fases del desarrollo histórico]

Volvamos ahora brevemente sobre lo que aún resta de Rodbertus.

"El aumento del salario o, respectivamente, la ganancia del capital y la renta de la tierra nacido del aumento del valor del producto nacional no pueden elevar ni el salario ni la ganancia del capital de la nación, ya que el salario acrecentado se divide entre más obreros y la ganancia del capital acrecentada debe repartirse entre un capital que ha aumentado en la misma proporción, y la renta del suelo, en cambio, sí tiene que aumentar realmente, ya que ésta corresponde siempre a una finca que se mantiene igual. Y esto permite explicar satisfactoriamente la gran elevación del valor del suelo, el cual no es otra cosa que la renta del suelo capitalizada al tipo de interés usual, sin necesidad de recurrir para ello a una creciente improductividad del trabajo agrícola, lo que se halla en flagrante contradicción con la idea de la perfectibilidad de la sociedad humana y con todas las realidades agrícolas y estadísticas” (pp. 160 s.).

D’abord * debe afirmarse que Ricardo en ninguna parte trata de explicar la “gran elevación del valor del suelo". Esto no es para él ningún problema. Dice más adelante (véase más abajo, a propósito de Ricardo) haber leído en este autor que, manteniéndose invariable el valor del trigo o del agricultural produce —a base de una tasa de renta dada—-, la renta puede aumentar. Tampoco este aumento es ningún problema para él. El aumento del volumen de las rentas, permaneciendo invariable la tasa de la renta, no es un problema para él. El problema, para él, es el aumento de la tasa de la renta, es decir, el aumento de la renta en proporción al agricultural capital *** desembolsado; también, por tanto, el aumento, no del valor del volumen del producto agrícola, sino del valor, por ejemplo, de un quarter de trigo, de la misma cantidad de producto agrícola, con lo que aumenta el excedente de su valor sobre el precio medio y, por tanto, el excedente de la renta sobre la tasa de

ganancia. El señor Rodbertus da de lado, aquí, al problema de Ricardo (esto, sin hablar de su falso “valor material”). * Primeramente. ** Producto agrícola. *** Capital agrícola. Claro está que la tasa de la renta puede también aumentar en relación al capital desembolsado, es decir, que puede aumentar también el valor relativo del producto agrícola considerado en relación con el producto industrial, aunque la agricultura tiende constantemente a ser más fructífera. Lo cual puede ocurrir por dos razones:

En primer lugar, tomemos el ejemplo de más arriba, en que se pasa de I a II, III y IV, es decir, a tierras cada vez más fértiles (pero sin que esta oferta sea lo suficientemente grande para poner fuera de cultivo [las tierras de] I o reducir de tal modo la diferencia entre el valor y el precio medio, que IV, III y II suministren rentas más bajas y I no arroje renta alguna). Si la renta en I es de 10, en II de 20, en III de 30 y en IV de 40 y en las cuatro clases [de tierras] se invierte un total de 100 £, tendremos que la renta en I representa 1/10 o el 10 por 100 del capital desembolsado, en II 2/10 ò el 20 por 100, en III 3/10 o el 30 por 100 y en IV 4/10 o el 40 por 100. En total, 100 £ sobre 400 de capital desembolsado, lo que da una tasa media de renta de 100/4 = 25 por 100. Considerando el capital invertido en la agricultura, tenemos que la renta representa, aquí, el 25 por 100. Si sólo se hubiera seguido cultivando la tierra I (la menos fértil de todas), la renta representaría 40 sobre 400, o sea el 10 por 100, al igual que antes, y no habría subido al 15 por 100. Pero, en el primer caso (a base de 330 bushels por cada 100 £ en I) sólo se producirían 1.320 bushels al precio de 6 chel. y 8 pen. por bushel); en el segundo caso, se producen 1.771 11/25 bushels al mismo precio. En ambos casos se ha desembolsado el mismo capital. Pero, el aumento en la cuantía de la renta es, aquí, solamente aparente. En efecto, si calculamos la inversión de capitel en relación con el producto, [tenemos que] en I se necesitarían 100 para producir 330 bushels y 400 para producir 1.320. Ahora, en cambio, sólo se necesitan 100 + 90 + 80 + 70, o sean 340 £,29 para producir los mismos 1 320 bushels. 90 £ producen en II

29 Marx no establece aquí un cálculo exacto. Como ilustración general de la tesis de que la producción de un producto cuya extensión es cuatro veces mayor que el producto de la clase I, si la producción e» simultánea en las cuatro clases, representará menos costos que si sólo se produce en la clase I, basta con que las cifras que expresan los costos en cada una de estas cuatro clases por separado sigan una línea descendente. Para simplificar la cosa, Marx da los números redondos 100, 90, 80 y 70. En un cálculo exacto, las cifras serían distintas. Así, por ejemplo, si se calcula en 330 bushels la cantidad del producto de la clase 1 y en la clase II, en la que la fertilidad es una quinta parte mayor, en 396 bushels, con

tanto como 100 en I, 80 en III tanto como 90 en II y 70 en IV tanto como 80 en III. La tasa de la renta de la tierra [ha] aumentado en II, III y IV, comparada con I. Considerando la sociedad en su conjunto, se invertiría un capital de 340 en vez de 400, es decir, el 85 por 100 [que antes]. Sólo que los 1.320 bushels se distribuirían [ahora] de otro modo que en el primer caso. El arrendatario tendría que tributar por 90 tanto como antes por 100, por 80 tanto corno antes por 90 y por 70 tanto como antes por 80. Pero las inversiones de capital de 90, 80 y 70 le rendirían exactamente tanto producto como antes 100. Ahora tributa más, no porque tenga que invertir un capital mayor para suministrar el mismo producto, sino porque invierte menos capital, pero no porque su capital resulte menos fructífero, sino, por el contrario, porque es más fructífero, pero lo sigue vendiendo al igual que antes al precio de I, como si siguiera necesitando el mismo capital que antes para obtener la misma cantidad de producto. [En segundo lugar.] Aparte de este aumento de la renta de la tierra, coincidente con el aumento desigual de la tasa de plusganancia en las distintas ramas industriales, aunque no se fije, cabe, además, un segundo caso en que la tasa de la renta puede aumentar aun permaneciendo invariable el valor del producto, es decir, sin que el trabajo sea menos productivo. Esto puede ocurrir [de dos modos]. O cuando la productividad de la agricultura siga siendo la misma que antes, pero aumente la productividad de la industria y este aumento se manifieste en el descenso de la tasa de ganancia; es decir, cuando disminuya la proporción entre el capital Variable y el constante. O cuando la productividad aumente también en la agricultura, pero no en la misma proporción que en la industria, sino en proporción menor. Si la productividad en la agricultura aumenta en la proporción de 1: 2 y en la industria en la de 1: 4 será, relativamente, lo mismo que si en la agricultura se mantuviera igual a 1, duplicándose en la industria. En este caso, el capital variable disminuiría con respecto al capital constante dos veces más rápidamente en la industria que en la agricultura.

La tasa de ganancia de la industria descendería en ambos casos y, al descender la tasa de ganancia, aumentaría la tasa de la renta de la tierra. En los otros casos, la tasa de ganancia no desciende en términos absolutos (permanece más bien constante), pero desciende en relación con la renta de

unos costos de 100 £, la producción de los 330 bushels en la tierra II saldrán en 100 ✕ 330/396 = 83 1/3£.

la tierra, no porque ella misma disminuya, sino porque aumenta la renta de la tierra, la tasa de ésta con respecto al capital desembolsado. Ricardo no distingue entre estos casos. Exceptuando dichos casos —(si, por tanto, la tasa de ganancia, aunque constante, desciende relativamente por razón de las rentas diferenciales del capital invertido en las clases de tierra más fértiles o si la proporción general entre el capital constante y el variable varía al aumentar la productividad de la industria y, por tanto, se eleva el remanente del valor de la agricultura sobre su precio medio)— la tasa de la tente de la tierra sólo podrá aumentar si disminuye la renta de ganancia sin que se haga más productiva la industria. Y esto sólo es posible si aumentan —de valor— los salarios.o las materias primas, a consecuencia de la menor productividad de la agricultura. En este caso, el descenso de la tasa de ganancia y el aumento de la cuantía de la tente de la tierra serán resultado de la misma causa [,es decir,] de la menor productividad de la agricultura, del capital invertido en ella. Así se representa la cosa Ricardo. Y ello tiene necesariamente que manifestarse, si el valor del dinero se mantiene invariable, en el alza de los precios de los productos brutos. Si el alza es relativa, como más arriba se consideraba, ningún cambio en cuanto al precio del dinero podrá elevar en términos absolutos los precios en dinero de los productos agrícolas con respecto a los de los productos industriales. Si el dinero bajara el 50 por 100, tendríamos que 1 quarter, que antes valía 3 £, valdría ahora 6 £, y 1 libra de hilo de algodón, que valía 1 chelín, pasaría a valer 2 chel. Por consiguiente, a base de los cambios monetarios no podrá explicarse nunca el alza absoluta de los precios en dinero de los productos agrícolas, en comparación con los productos industriales. En conjunto, hay que suponer que bajo el modo de producción menos desarrollado, precapitalista, la agricultura es más productiva que la industria, ya que en ella la naturaleza trabaja como máquina y organismo, mientras que en la industria las fuerzas naturales se ven suplantadas casi en su totalidad por la mano de obra humana (como ocurre en la industria artesanal, etc.); en el periodo impetuoso de la producción capitalista, la productividad de la industria se desarrolla rápidamente con respecto a la agricultura, aunque su desarrollo presupone el que en la agricultura se ha introducido ya una variación considerable entre el capital constante y el capital variable, es decir, qué ha sido desalojada de la agricultura una cantidad considerable de hombres. Más tarde, avanza la productividad en ambas, aunque a un ritmo distinto. Pero, al llegar la industria a determinada altura, la desproporción

tiende necesariamente a disminuir; es decir, la agricultura va aumentando relativamente en productividad con respecto a la industria. Para ello se requiere: 1) que los rudimentarios arrendatarios sean sustituidos por business-men * por farming-capitalists, ** que el agricultor se convierta en un mero trabajador asalariado, que se imponga la agricultura en gran escala, basada, por tanto, en capitales concentrados; y, 2) sobre todo, el desarrollo de la base verdaderamente científica de la gran industria, [o sea] de la mecánica, desarrollo consumado ya, hasta cierto punto, en el siglo XVIII. Solamente en el siglo XIX, especialmente en las últimas décadas, han llegado a desarrollarse las ciencias que sirven directamente, en alto grado, de bases específicas tanto para la agricultura como para la industria: la química, la geología y la fisiología. * Hombres de negocios. ** Arrendatarios capitalistas.

Resulta absurdo hablar de la mayor o menor productividad de dos distintas ramas industriales a base de la mera comparación entre los precios de sus mercancías. Si la libra de algodón era en 1800 = 2 chel. y la hilaza = 4 y en 1830 el valor del algodón = 2 chel. o 18 pen. y la hilaza = 3 chel. o 1 chel. y 8 pen., sí podría compararse [el grado] de productividad en ambas ramas. Pero, sólo tomando como punto de partida la tasa de 1800. En cambio, por el hecho de que la libra de algodón sea = 2 chel. y la de hilaza = 3, [es decir,] porque el trabajo productivo del algodón sea un 50 por 100 mayor que el [trabajo nuevamente añadido] de hilarlo, sería una tontería decir que el trabajo del segundo es menos productivo que el del primero simplemente porque resulte más barato hacer el lienzo que el cuadro del pintor realizado sobre él. La único exacto sería lo siguiente, si [aquí] se mantiene también el sentido capitalista de lo productivo, [es decir,] productivo de plusvalía [y], al mismo tiempo, [se toman en consideración] los volúmenes relativos del producto: Si, por término medio, para ocupar a 100 obreros en la industria algodonera, [se invierten] 100 £ y, con arreglo a las condiciones de producción, se necesitan 500 £ en materias primas y maquinaria, etc. <a base de los valores dados de éstas>; [y si], por otra parte, para ocupar a 100 trabajadores = 100 £ en el cultivo de trigo son necesarias 150 £ de materias y maquinaria, tendríamos que el capital variable representaría en I, 2/6 de las 600 £ del capital total y 1/5 de capital constante; en II, de las 250 £ del capital total el capital variable serían 2/5 y el capital constante Vs Por tanto, cada 100 £ invertidas en I sólo pueden contener 16 2/3 £ de capital variable y tienen que

contener necesariamente 83 1/2 de capital constante; en cambio, en II, 40 £ de capital variable y 60 £ de capital constante. En I, el capital variable representa 1/6 o el 16 2/3 por 100 y en II el 40 por 100. Las historias de precios de que disponemos rio pueden ser más pobres. Y tendrán que seguirlo siendo hasta que la teoría les haga ver cómo deben investigar. Si pudiera partirse de una tasa de plusvalía dada, por ejemplo = 20 por 100, la plusvalía sería, en I, = 3 1/2 £ (por tanto, una ganancia del 3 1/3 por 100). En II, en cambio, = 8 £ (lo que da una ganancia del 8 por 100). El trabajo no sería en I tan productivo como en II, [precisamente] por ser más productivo (es decir, produciría menos surplus value * por producir más produce **). Es evidente, dicho sea de pasada, que en la industria algodonera, por ejemplo, la proporción de 1: 1/6 sólo podría darse, tal vez, si se invirtiera [en ella] capital constante por 10.000 £ (ello dependerá de la maquinaria, etc.) y, por consiguiente, 2.000 en salarios, es decir, un capital total de 12.000. Si se invirtieran solamente 6.000 y 1.000 en salarios, la maquinaria resultaría menos productiva, etc. No podría en modo alguno llegar a 100. Por otra parte, cabe la posibilidad de que, si se invierten 23.000 £, se logrará una eficiencia tal de la maquinaria y una economía tal en otros aspectos, que tal vez [las] 19.166 2/3 £ no corresponderían íntegramente al capital constante, sino que se necesitaría más materia prima y que el mismo volumen de trabajo requeriría menor maquinaria, etc. (valor), lo que permitiría ahorrar las últimas 1.000 £. En estas condiciones, aumenta pues, la proporción del capital variable con respecto al capital constante, pero solamente porque ha aumentado el capital absoluto. Lo que constituye un check *** contra el descenso de la tasa de ganancia. Dos capitales de 12.000 producirán la misma cantidad de mercancía que uno de 23.000, pero, en primer lugar, las mercancías resultarían más caras, puesto que requieren una inversión 1.000 £ mayor y, en segundo lugar, la tasa de ganancia sería menor, ya que en el capital de 23.000 el capital variable sería superior a 1/6 del capital total y, por tanto, mayor que en la suma de los dos capitales de 12.000. /494// * Plusvalía. ** Producto. *** Obstáculo. (Cuando, de una parte, con el desarrollo de la industria, se hace más efectiva y se abarata la maquinaria y desciende, a consecuencia de ello, esta parte del capital constante de la agricultura; cuando la maquinaria sólo se emplea en la misma cantidad que antes, pero esta cantidad aumenta con mayor rapidez que el abaratamiento de la maquinaria, por hallarse este elemento todavía débilmente desarrollado en la agricultura, por otra parte, al aumentar la productividad de la agricultura, baja el precio de la materia prima

—véase el algodón—, lo que hace que no aumente en la misma proporción en que aumenta la materia prima como parte integrante del proceso de trabajo y en que aumenta también como elemento del proceso de valorización.)30

Ya Petty nos dice que los terratenientes temían, en su tiempo, las mejoras de la agricultura, que hacían descender (en cuanto a la cuantía) los precios de los productos agrícolas y las rentas de la tierra; y que temían también al incremento de la tierra y al cultivo de tierras hasta entonces yermas, que equivalía al aumento de la tierra [misma]. (En Holanda, este aumento de la tierra (del suelo) tenía, además, un sentido directo). He aquí lo que dice Petty:

"Los terratenientes refunfuñan contra las labores de desecado de pantanos, el cercado de tierras comunes y las plantaciones de trébol y pipirigallo, que son otros tantos caminos hacia el abaratamiento de los víveres’’ ("Political Arithmetick, Londres 1699, p. 230). ("La renta de toda Inglaterra, Gales y las tierras bajas de Escocia asciende a unos 9 millones (de £) por año”) (l. c., p. 231).

Petty combate esta actitud [de los terratenientes] y D’Avenant desarrolla la idea de cómo la cuantía de la renta puede descender, aumentando en cambio el volumen de las rentas. Y dice:

"Las rentas pueden descender en ciertos lugares y en ciertos condados, sin que por ello deje de mejorar continuamente el suelo de la nación” (quiere decir el valor de la tierra), “por ejemplo si se roturan los parques y los bosques y las tierras comunes son apropiadas y cercadas, si se desecan los pantanos y se mejoran mediante la industria y el cultivo muchas partes” (del suelo), "con lo cual tiene que bajar con seguridad el valor de la tierra que, hallándose ya totalmente mejorada, no es susceptible de una mejora mayor. De este modo, desciende el ingreso en rentas de los particulares, pero, al mismo tiempo, gracias a estas mejoras, se eleva la renta general del reino” (D’Avenant, “Discourses on the Publick Revenue¿’, etc., Parte II, Londres 1698, pp. 26 s.). "De 1666 a 1688 bajaron las rentas privadas, pero el aumento del volumen general de rentas de! reino fue proporcionalmente mayor durante este periodo en comparación con los años, precedentes, ya que las

30 En el manuscrito, este párrafo puesto por Marx entre paréntesis aparece en dos párrafos más abajo en la misma p. 494 (aquí, pp. 94-96), intercalado en una pequeña digresión histórica sobre las ideas de Petty y D'Avenant acerca de la variabilidad de la magnitud de la renta de la tierra (v. Parte I, pp. 328-337). Por su contenido, el párrafo puesto entre paréntesis se enlaza con las anteriores consideraciones de Marx acerca de la relación entre la producción agrícola y la producción industrial.

mejoras de la tierra han sido mayores y más generalizadas entre estos dos periodos que con anterioridad” (l. c., p. 28).

Vemos, pues, cómo también aquí el autor inglés entiende siempre por cuantía de la renta la renta en relación con el capital, pero nunca en relación con toda la tierra del reino (o con el acre en general, como el señor Rodbertus).

## [CAPÍTULO IX] OBSERVACIONES EN TORNO A LA HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO DE LA LLAMADA LEY RICARDIANA. [OBSERVACIONES COMPLEMENTARIAS SOBRE RODBERTUS] (Digresión)

### [1. Descubrimiento de la renta diferencial por Anderson. Su plagiario, Malthus, tergiversa en interés de los terratenientes las ideas de Anderson]

Anderson era, en la práctica, un arrendatario de tierras. Su primera obra, en la que trata incidentalmente de la naturaleza de la renta, vio la luz en 1777,1 en un tiempo en que sir James Steuart seguía siendo para mucha gente el economista dominante, pero en que, al mismo tiempo, comenzaba a atraer ya la atención la “Wealth of Nations", [la obra de A. Smith], que había aparecido un año antes.2 En cambio, no podía despertar gran interés la obra del arrendatario escocés, escrita al calor de una polémica de orden práctico y que no trataba ex professo de la renta, sino que hablaba de pasada de la naturaleza de ella. Anderson, en esta obra, sólo se ocupaba de la renta accidentalmente, y no ex professo. Y esta teoría se desliza también incidentalmente en uno o dos de los ensayos de la colección reunida y editada por él bajo el título de “Essays. Relating to Agricultura! and rural Affairs, 3 vols., Edimburgo 17751796. Y lo mismo en las “Recreations in Agnculture, Natural History, Arts, etc.”, Londres (consúltese en el British Museum),3 estudios todos ellos destinados directamente a farmers y agriculturists. * Otra cosa [sería] si Anderson se hubiese percatado de la importancia de su descubrimiento y lo

1 Marx se refiere a la obra de Anderson “An Enquiry into the Nature of the Corns Laws, with a View to the new Corn Bill proponed for Scotland", Edimburgo, 1777. 2 Se trata de la obra de Adam Smith, "An inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations”, publicada en Londres en 1776, en dos volúmenes. 3 El British Museum ("Musco Británico”), musco nacional, fundado en Londres en 1753. Es importantísima su biblioteca, una de las más grandes del mundo. En ella trabajó asiduamente Marx.

hubiese ofrecido al público como algo aparte bajo el título de Inquiry into the Nature of Rent ** o hubiese tenido siquiera remotamente el talento para comerciar con sus ideas que su compatriota McCulloch poseía para traficar con ideas ajenas. Las reproducciones de su teoría en 1815 fueron inmediatamente presentadas como investigaciones teóricas independientes en torno a la naturaleza de la renta, como lo revelan por sí solos los títulos de las obras respectivas de West y Malthus: * Arrendatarios y agricultores. ** Investigación sobre la naturaleza de la renta. Malthus, [An] Inquiry into the Nature and Progress of Rent”. West, Essay on the Application of Capital to Land". Malthus se aprovechó, además, de la teoría de la renta de Anderson para dar por vez primera una fundamentación a la par económico-política y real (histórico-natural) a su ley de la población, ya que su anterior necedad, copiada de otros autores, sobre la progresión geométrica y aritmética no pasaba de ser una quimérica hipótesis. Mr. Malthus at once “improved" the occasion * y Ricardo, por su parte, como él mismo dice en el prólogo,4 convirtió esta doctrina en uno de los más importantes eslabones de su sistema de conjunto de la economía política y le infundió —prescindiendo totalmente de su importancia práctica— una importancia teórica totalmente nueva. * Aprovechó inmediatamente la ocasión.

Es evidente que Ricardo no conocía a Anderson, pues en el prólogo a su libro de economía política, menciona como los descubridores a West y a Malthus. A juzgar por el modo original como expone la ley, el propio West debía de tener de Anderson el mismo desconocimiento que Tooke de Steuart. Pero no podemos decir lo mismo del señor Malthus, Un cotejo minucioso de su obra revela que conocía a Anderson _y lo utilizó. Y es que Malthus era un plagiario profesional. Basta comparar la primera edición de su libro sobre la population ** 5 con la obra del reverendo Townsend más arriba citada por mí6 para convencerse de que no fue utilizada por él para pensar por cuenta propia, sino copiada y parafraseada como un plagiario servil, a pesar de que no la menciona para nada y silencia su existencia.

4 Se trata del prólogo a la primera edición de la obra de Ricardo, publicada en Londres en 1817, con el título de “On the Principles of Politial Economy and Taxation”. 5 Se trata del libro de Malthus "An Essoy on the principle of Population”, publicado en Londres como obra anónima en 1798. 6 Marx se refiere aquí a la obra de Joseph Townsend, publicada en Londres en 1786 como obra anónima con el título de “A Dissertation on the Poor Laws...", que cita en el cuaderno III de su manuscrito, en la sección sobre "La plusvalía absoluta”. Las tres citas que allí figuran fueron incorporadas por Marx también al "Capital", tomo I, cap. XXIII, p. 5a).

** Población. El modo como Malthus utiliza a Anderson es muy característico. Anderson preconizaba primas de exportación para el trigo y aranceles protectores contra la importación de este cereal, pero no, ni mucho menos, en interés de los terratenientes, sino porque creía que este tipo de legislación “moderaba el precio medio del trigo” y aseguraba un desarrollo más uniforme de las fuerzas productivas en la agricultura. Malthus tomó de Anderson esta aplicación utilitaria [de su idea] porque, como auténtico miembro de la iglesia anglicana, era un sicofante profesional de la aristocracia terrateniente, cuyas rentas, sinecuras, despilfarres, crueldades, etc., justificaba económicamente. Malthus sólo defendía los intereses de la burguesía industrial en aquello en que se identificaban con los dé los terratenientes y los de la aristocracia, en cuanto atentaban unos y otros contra la masa del pueblo, contra el proletariado; pero cuando unos y otros se escindían y se enfrentaban, se ponía del lado de la aristocracia en contra de la burguesía. De ahí que defendiera a los “trabajadores improductivos”, el exceso de consumo, etcétera. Anderson, por el contrario, explicaba la diferencia entre las tierras que anejaban una renta y las que no arrojaban renta alguna o las que rendían rentas desiguales por la relativa falta de fertilidad de las que no aportaban ninguna renta o arrojaban una renta menor, comparadas con aquellas que rendían una renta o pagaban una renta mayor. Pero hacía constar expresamente que este grado de relativa fertilidad de diferentes clases de tierra y también, por tanto, la falta de fertilidad relativa de las clases de tierras peores, comparadas con las mejores, no tenía absolutamente nada que ver con la fertilidad absoluta de la agricultura. Hacía resaltar, por el contrario, no sólo que la fertilidad absoluta de todas las clases de tierra puede aumentar constantemente, a medida que aumenta la población, sino que, yendo todavía más allá, afirmaba que era posible llegar a nivelar de un modo progresivo la desigualdad existente en cuanto a la fertilidad de las distintas clases de tierra.

Decía que el grado de desarrollo a que había llegado la agricultura en Inglaterra no tenía ni la más remota idea de su posible desarrollo futuro. Afirmaba que, a consecuencia de ello, podía ocurrir que en un país los precios del trigo fuesen altos y las rentas bajas y que en otro país sucediese lo contrario, lo que, según él, obedecía al principio sostenido por él, ya que la diferencia entre las tierras más fértiles o menos fértiles no obedecía en ningún caso a la fertilidad absoluta de la tierra, sino solamente a una diferencia de grado que se manifestaba en la fertilidad de las distintas clases de tierra, sin

que en ninguna fuese la fertilidad media la que determinara la cuantía y la existencia de las rentas. De donde llegaba a la conclusión de que la fertilidad absoluta de la agricultura no tenía absolutamente nada que ver con la renta. De ahí que, más tarde, se declarara, según veremos, enemigo resuelto de la teoría malthusiana de la población, sin llegar a sospechar siquiera que su propia teoría de la renta pudiera llegar a servir de base para justificar semejante monstruosidad. La subida de los precios del trigo en la Inglaterra de los años 1750-1801, en comparación con la del periodo de 1700-1750 no se la explicaba Anderson, en modo alguno, por el cultivo de tierras progresivamente menos fértiles, sino por la influencia que la legislación ejercía sobre la agricultura, en ambos periodos. ¿Y qué hizo, en vista de ello, Malthus? Abandonando su quimera (también plagiada) de la progresión geométrica y aritmética, sin perjuicio de retenerla como "frase”, convirtió la teoría de Anderson en confirmación de su teoría de la población. Hizo suya la aplicación práctica de la teoría en aquello en que encerraba un interés para los terratenientes, hecho que sólo demostraba una cosa, y era que, al igual que el propio Anderson, ignoraba las conexiones entre esta teoría y el sistema de la economía burguesa; y, sin tomar en cuenta para nada las pruebas en contrario del descubridor de la teoría, la volvía en contra del proletariado. Dejó que fuese Ricardo quien se encargara de poner de manifiesto el progreso teórico y práctico que podía extraerse de esta teoría, teóricamente en cuanto a la determinación del valor de la mercancía etc., y para llegar a comprender la naturaleza de la propiedad de la tierra, y prácticamente en contra de la necesidad de la propiedad privada sobre el suelo sobre la base de la propiedad burguesa, y, más concretamente, en contra de todas las medidas de Estado, tales como las corn-laws * encaminadas a acrecentar la propiedad territorial. El único corolario práctico que él sacó fue la defensa de los aranceles protectores que los terratenientes reclamaban en 1815, servicio de sicofante prestado por él a la aristocracia, justificación de la miseria de los productotes de la riqueza y una nueva apología de los explotadores del trabajo. En este respecto, un servicio de sicofante tributado a los capitalistas industriales. * Leyes sobre el trigo. Lo que caracteriza a Malthus es la vileza fundamental de sus intenciones, vileza que sólo puede permitirse un cura que ve en la miseria humana un castigo del pecado original y que afirma y necesita la existencia de "un valle de lágrimas terrenal * ’, pero que, al mismo tiempo, sin perder de vista sus prebendas personales e invocando el dogma de la gracia divina, encuentra

perfectamente lícito “endulzar” la residencia de las clases dominantes en ese valle de lágrimas. Y la “vileza” de estos designios se revela también en el plano científico. En primer lugar, por su plagiarismo descarado y ejercido con métodos artesanales. Y, en segundo lugar, por las consecuencias llenas de consideraciones y nada imparciales que saca de sus premisas científicas.

### [2. Postulado del desarrollo de las fuerzas productivas, como principio fundamental de Ricardo en la apreciación de los fenómenos económicos. Defensa par Malthus de los elementos más reaccionarios de las clases dominantes. Darwin refuta de hecho la teoría malthusiana de la población]

Ricardo, y con razón para su tiempo, considera el modo de producción capitalista como el más ventajoso para la producción en general, [es decir,] como el más ventajoso para la creación de riqueza. Preconiza la producción por la producción misma, y tiene razón [al pensar así]. Y quienes, como algunos adversarios sentimentales de Ricardo, afirman que la producción no constituye un fin en sí, olvidan que la producción en gracia a la producción misma no significa otra cosa que el desarrollo de las fuerzas productivas humanas, es decir, el desarrollo de la riqueza ele la naturaleza humana como fin en sí. Contraponer, como hace Sismondi, el bien de los individuos a este fin equivale a afirmar que debe contenerse el desarrollo del género humano para asegurar el bien individual, que, por ejemplo, no debe librarse guerra alguna, en la que, desde luego, están condenados a perecer algunos individuos. (Sismondi sólo tiene razón en contra de los economistas que tratan de atenuar o de negar esta contradicción.) No se comprende que este desarrollo de las capacidades del género humano, aunque por el momento se logre a expensas de la mayoría de los individuos e incluso de clases enteras de hombres, acaba a la postre rompiendo este antagonismo y coincide con el desarrollo del individuo y que, por tanto, el desarrollo superior de la individualidad sólo puede lograrse a costa de un proceso histórico en que los individuos sean sacrificados; esto, independientemente de la esterilidad de tales edificantes consideraciones, ya que lo ventajoso para el género, lo mismo en el reino humano que en el animal y en el vegetal, se impone siempre a

costa de sacrificar las ventajas de los individuos, ya que las ventajas genéricas coinciden con las ventajas de determinados individuos, que poseen, al mismo tiempo, la fuerza necesaria para imponerse. Por tanto, la falta de consideraciones de Ricardo no sólo era científicamente honesta, sino que era, además, científicamente obligada, desde su punto de vista. De ahí que sea indiferente para él el que el desarrollo de las fuerzas productivas extermine al terrateniente o al obrero. Y si el progreso desprecia también al capital, no por ello deja de considerarlo como apetecible. No tiene ninguna importancia, según él, el que el desarrollo de la productividad del trabajo deprecie en la mitad el capital fijo existente, [pues] la productividad del trabajo humano se habrá duplicado, con ello. Estamos, pues, ante un caso de honradez científica. Y si la concepción de Ricardo, vista en general, redunda en interés de la burguesía industrial, esto se debe, sencillamente a que y en cuanto que este interés coincide con el de la producción o el del desarrollo productivo del trabajo humano. Y cuando se halla en contradicción con él, tampoco guarda ninguna consideración a la burguesía como no lo guarda tampoco al proletariado o a la aristocracia.

¡En cambio, Malthus! Este miserable sólo saca de las premisas científicamente dadas (y que ha hurtado a otros) aquellas conclusiones que resultan “gratas” (beneficiosas) para la aristocracia en contra de la burguesía y para ambas en contra del proletariado. No le preocupa [,por tanto, la producción por la producción, sino solamente en la medida en que contribuye a mantener en pie o a acrecentar lo existente, en que así conviene al provecho de las clases dominantes. Ya su primera obra,7 uno de los ejemplos literarios más notables del éxito de un plagio de otras obras originales, perseguía la finalidad práctica de demostrar como utópicas desde el punto de vista económico las tendencias de perfectibilidad de la revolución francesa y de sus adeptos en Inglaterra en interés del gobierno inglés existente y de la aristocracia terrateniente. Es decir, se trataba de un panfleto panegírico en favor de la situación imperante y en contra del desarrollo histórico; [era,] además, una justificación de la guerra contra la Francia revolucionaria. Sus obras de 1815 sobre los aranceles protectores y la renta de la tierra8 trataban, en parte, dé corroborar la anterior apología de la miseria de los

7 Véase supra, nota 35. 8 Se trata de dos folletos de Malthus, publicados en Londres en 1815: “The Grounds of an Opinion on the Policy of Restricting the Importation of Foreign Corn...” y “An Inquiry into the Nature and Progress of Rent...”.

productores, pero especialmente de la reaccionaria propiedad territorial contra el capital “ilustrado”, “liberal” y "progresivo” y, muy en especial, abrigaban el propósito de justificar el repliegue de la legislación inglesa en interés de la aristocracia y en contra de la burguesía industrial. Por último, sus “Principles of Political Economy" en contra de Ricardo se proponían esencialmente como finalidad reducir los postulados absolutos del “capital industrial” y de las leyes al amparo de las cuales se desarrolla su productividad a los “límites ventajosos y deseables” para los intereses existentes de la aristocracia de la tierra, de la “Established Church” * (de que Malthus era miembro), de los pensionistas del gobierno y de los devoradores de impuestos. Pues bien, para mí, quien no cultiva la ciencia por la ciencia misma (por muy erróneamente que pueda hacerlo), sino por motivos exteriores a ella y tratando de acomodarla a intereses que le son extraños y que nada tienen que ver con ella, merece el calificativo de “vil”. * Iglesia de Estado. Ricardo no incurre en vileza cuando equipara los proletarios a la maquinaria, a las bestias de carga o a las mercancías, porque (desde su punto de vista) el que sean eso en la producción burguesa, fomenta la ‘’producción”. Esto es estoico, objetivo, científico. Mientras pueda hacerlo sin pecar contra su ciencia, Ricardo es siempre un filántropo, como lo era también en la práctica.

En cambio, el cura Malthus convierte a los trabajadores en bestias de carga en gracia a la producción, y los condena a la muerte por hambre y al celibato. Allí donde las mismas exigencias de la producción menoscaban la "renta” del terrateniente o el diezmo de la Established Church o el interés del “devorador de impuestos" o incluso la parte que la burguesía industrial cuyo interés entorpece el progreso tiene que sacrificar a la parte de la burguesía que representa el progreso de la producción —es decir, donde quiera que se hace valer cualquier interés de la aristocracia contra la burguesía o de la burguesía conservadora y estancada contra la burguesía progresiva—, en todos estos casos, el “cura” Malthus no sacrifica los intereses particulares a la producción, sino que trata de sacrificar las exigencias de la producción a los intereses particulares de las clases o fracciones de clases dominantes. Y, para conseguirlo, falsea sus conclusiones científicas. En eso consiste su vileza científica, ése es su pecado contra la ciencia, aparte de su descarado plagiarismo, llevado a cabo artesanalmente. Las conclusiones científicas a que llega Malthus están "llenas de consideraciones” hacia las clases dominantes

en general y en particular hacia los elementos reaccionarios de estas clases; es decir, falsea la ciencia al servicio de estos intereses. Es implacable, en cambio, cuando se trata de las clases sojuzgadas. Y no sólo es implacable, sino que se jacta, además, de serlo, se complace cínicamente en ello y exagera las consecuencias, siempre y cuando que éstas vayan dirigidas contra los miserables, excediendo incluso la medida que desde su punto de vista podría estar científicamente justificada.a a Por ejemplo, Ricardo (véase más arriba), cuando su teoría le lleva a la consecuencia de que la subida del salario por encima de su mínimo no eleva el valor de las mercancías, lo dice sin andarse con rodeos. Pero Malthus trata de mantener los salarios down [bajos,], para que el burgués se beneficie con ello. El odio de la clase obrera inglesa contra Malthus —el "mountebankparson”, * como agriamente lo llama Cobbett (que es el más grande escritor político de la Inglaterra de este siglo, aunque le falte la cultura de un profesor de la universidad de Leipzig9 y sea enemigo declarado de los "learned languages” **)— se halla, pues, plenamente justificado, y el pueblo percibe en este caso, con certero instinto, que no se trata de un homme de Science, *** sino de un abogado venal al servicio de sus enemigos, de un sicofante descarado de las clases dominantes. * Cura predicador de feria. ** Letras cultas. *** Hombre de ciencia El descubridor de una idea tiene derecho a exagerarla honradamente, pero el plagiario que la exagera convierte siempre esta exageración en un negocio”. La obra de Malthus "On Population” —la primera edición— no contiene ni una sola palabra científica nueva, es simplemente un impertinente sermón de fraile capuchino, una versión a lo Abraham a Santa Clara de los argumentos tomados de Townsend, Steuart, Wallace, Herbert y otros. Y como, en realidad, sólo trata de imponer mediante la forma popular, lo que logra, por el contrario, es atraerse con razón el odio popular.

El único mérito de Malthus frente a los miserables predicadores armonicistas de la economía burguesa está precisamente en destacar con. mucha fuerza las desarmonías, que él, desde luego, no descubre en un solo caso, pero que procura retener, describir y dar a conocer en todos y cada uno de los casos con el cinismo complaciente digno de un cura.

 Charles Darwin, On the Origin of Species by Means of natural Selection, or the preservation of Favoured Races in the Struggle for Life (5º

9 Marx alude aquí al economista vulgar Roscher, profesor de la Universidad de Leipzig.

Millar), Londres 1860, dice, en la Introducción:

“En la Sección siguiente, trataremos de la lucha por la existencia entre los seres orgánicos del mundo entero, lucha que responde directamente a su multiplicación geométrica. Es la teoría de Malthus, aplicada a todo el reino animal y vegetal”.

Darwin, en su excelente obra, no se daba cuenta de que, al descubrir la progresión “geométrica" en el reino animal y vegetal, echaba por tierra la teoría malthusiana. La teoría de Malthus se basa precisamente en el hecho de contraponer la progresión geométrica del hombre, establecida por Wallase, a la quimérica progresión "aritmética’ de los animales y las plantas. En la obra de Darwin, ai tratar por ejemplo de la extinción de las especies, encontramos también en detalle (prescindiendo de su principio fundamental) la refutación de la teoría malthusiana en el plano de la historia natural. Y, en la medida en que se basa en la teoría de la renta de Anderson, la teoría de Malthus había sido refutada ya por el propio Anderson.10 /499//

### [3. Cómo falsea Roscher la historia de las ideas sobre la renta de la tierra. Ejemplos de la imparcialidad científica de Ricardo. La renta por la inversión de capital en la tierra y la renta por el desgaste de otros elementos de la naturaleza. Doble acción de la competencia]

 La primera obra de Anderson en que éste desarrolla incidentalmente la renta de la tierra era otra obra polémica práctica, no [precisamente] sobre la renta, sino sobre la protección, [arancelaria]. Vio la luz en 1777 y ya su solo título indica, en primer lugar, que se propone una finalidad práctica y, en segundo lugar, que se refiere a un acto directo de la legislación en que se contraponen los intereses de los manufacturen y los terratenientes: “An Inquiry into the Notare of the Corn Laws, with a view to the new Corn Bill proposed for Scottland, Edimburgo 1777.

10 Sigue aquí, en el manuscrito, un breve intercalado en el que Marx contrapone a la de Malthus la concepción de Ricardo acerca de] nivel del salario. Este intercalado figura en la p. 102, como nota de pie de página,

Se trataba (al parecer) de implantar en Escocia, en 1777, la ley inglesa de 1773 (véase acerca de esto el catálogo de McCulloch,11 cf. en el British Museum).

“La ley de 1773”, dice Anderson, “partía de la intención manifestada de rebajar el precio del trigo al servicio de nuestros manufactureros, para estimular la importación y establecer a nuestro propio pueblo sobre un precio más bajo” ("A adm Investigation of the Circumstances that have led to the Present Scarcity of Grain in Britain”, Londres 1801, p. 50).

La obra de Anderson era, pues, una obra de polémica en pro de los intereses de los agricultores (protección [arancelaria]) (e inclusive de los terratenientes) y en contra de los intereses de los manufactureros. Y fue publicada "avowedly” * por su autor con fines polémicos, tomando partido. La teoría de la renta se desliza aquí por debajo de la superficie y también en sus escritos posteriores, constantemente relacionados en mayor o menor medida con esta lucha de intereses, vemos que [dicha teoría] se reitera incidentalmente dos o tres veces, pero nunca con la pretensión de exponer un tema científico ni siquiera de tratar un problema inde. pendiente. A la luz de esto, podemos juzgar la razón que asiste en la siguiente observación a Wilhelm Thukydides Roscher,12 quien, evidentemente, no conocía las obras de Anderson: * Ostensiblemente.

“Es notable cómo una teoría que se mantuvo casi desapercibida hasta 1777 pudo, de 1815 en adelante, ser defendida y compartida con tanto denuedo, porque afectaba a la pugna entre el monied y el landed interest ** que entre tanto había adquirido gran tensión” (“Die Grundlagen der National ókonomie”, 3ª ed., 1858, pp. 297».)

** Interés monetario e interés rural. En esta frase se contienen casi tantas falsedades como palabras. En primer

11 Marx se refiere a la obra de John Ramsay McCulloch, “The Literature of Political Economy", publicada en Londres en 1845. 12 Se pone como mote a Roscher el nombre del historiador griego Tucídides teniendo en cuenta que "el señor profesor Roscher”, como le llama en el cuaderno XV de su manuscrito (p. 922) “se ha anunciado modestamente como el tucídides de la economía política”. En el prólogo a los “Grundlagen der Nationalükonomie", de este autor, se contiene una pretenciosa referencia a Tucídides. El nombre de “Tucídides Roscher" tiene un marcado carácter irónico: como Marx pone de manifiesto en este capítulo IX y en otra serie de pasajes, Roscher tergiversa lerdamente tanto la historia de las relaciones de la economía como la historia de la teoría económica.

lugar, Anderson no formuló su opinión como una “teoría”, a la manera como lo hacían West, Malthus y Ricardo. En segundo lugar, no pasó “case’, sino "totalmente” desapercibida. En tercer lugar, esta opinión se deslizó primeramente bajo un escrito que, profesionalmente, solo giraba en tomo a la pugna —ya muy enconada desde 1777— entre manufactureros y terratenientes, que solamente “Afectaba” a esta lucha entre intereses de orden práctico, pero sin "afectar” para nada a la teoría general de la economía política. En cuarto lugar, esta teoría era sustentada en 1815 por uno de sus reproductores, Malthus, en interés de las corn-laws, exactamente lo mismo que lo había hecho Anderson. La misma teoría fue enderezada por su descubridor y [por] Malthus en pro y por Ricardo en contra de la propiedad territorial. Lo más que podría decirse, por tanto, es que, entre quienes la sostienen, unos defienden el interés de los terratenientes, mientras que otros, [por el contrario,] combaten este mismo interés, pero no podría afirmarse que esta teoría fuese combatida en 1815 por los defensores de la propiedad sobre la tierra (pues Malthus la defendió antes que Ricardo) ni que salieran en su defensa quienes atacaban a la propiedad territorial (ya que Ricardo no tenía por qué “defender” esta teoría en contra de Malthus, puesto que lo consideraba como uno de sus descubridores y como su propio precursor). Lo único que podía hacer era combatir las conclusiones prácticas malthusiqnas que se sacaban de ella. Y, en quinto lugar, la contradicción, tocada por Wilhelm Thukydides Roscher, entre el “monied’ y el “landed interest” no tenía, hasta este momento, absolutamente riada que ver con la teoría de la renta de Anderson ni con su reproducción, defensa o refutación. Por “monied * como Wilhelm Thukydides podría ver en John St[uart] Mill (“Essoys on some Unsettled Questions of Political Econorny", Londres 1844, pp. 109 s.), entienden los ingleses: 1) los prestamistas de dinero; 2) y estas gentes que se dedican a prestar dinero viven, en general, de los intereses o son prestamistas monetarios de profesión, como los banqueros, los corredores de letras de cambio, etc. Y el mismo Mill observa que todas estas gentes se hallan, como "monied class”, en contraposición, por lo menos, en divergencia con la "producing class” ** (por la que Mill entiende los "capitalistas industriales, besides the workingmen ***). Así, pues, Wilhelm Thukydides no tenía más remedio que darse cuenta de que el interés de la “producing class” y el de los manufacturers, el de los industrial capitalists, y el de la monied class eran cosas muy distintas y de que estas clases son [,en realidad,] clases muy diferentes. Y Wilhelm Thukydides no podía por menos de darse cuenta,

además, de que la lucha entre los industrial capitalists y los terratenientes no era [precisamente una ludia] entre el "monied interest” y el "landed interest”. Si Wilhelm Thukydides conocía la historia de la legislación de 1815 sobre el trigo y la lucha sostenida en tomo a ella, tenía que saber ya a través de Cobbett que los borough-mangers † (landed interest) y los loanmongers †† (monied interest) marchaban de acuerdo en contra del industrial interest. Pero Cobbett es “tosco”. Y por la historia de 1815 a 1847, Wilhelm Thukydides tenía que saber, además, que el monied interest en su mayor parte y, en parte, incluso el commercial interest (por ejemplo, en Liverpool), cuando se trataba de luchar en pro de las leyes cerealistas, figuraba entre los aliados del landed interest contra el manufacturing interest. /500// * Clase de los capitalistas monetarios. ** Clase productora. “ * Aparte de los obreros. † Quienes compran y venden los votos de un distrito electoral (borough). †† Prestamistas de dineto, (A lo sumo, el señor Roscher habría podido sorprenderse de que la misma "teoría” se invocara en 1777 a favor y en 1815 en contra del ‘Tanded interest”, y [de que] solamente entonces llamara la atención.13 /502// Si me propusiera ilustrar con el mismo detalle todas las falsificaciones históricas semejantes a ésta que Wilhelm Thukydides comete en sus notas literarias, necesitaría escribir una obra entera tan voluminosa como sus Fundamentos, y no cabe duda de que semejante obra no sería worth the paper it was written upon. ††† Pero de qué modo tan dañino podía influir la ignorante erudición de un Wilhelm Thukydides en investigadores de otros campos lo vemos por el señor A[dolf]] Bastian, quien en su obra titulada “El hombre en la historia", 1860, tomo I, p. 374, nota, aduce la tesis de Wilhelm Thukydides citada más arriba como prueba de una afirmación “psicológica”. De Bastian, por lo demás, no puede decirse aquello de “materiam superabat * Por el contrario, el “opus”, en este caso no acierta a desenvolverse con la materia prima de que está formada. Además, en las pocas ciencias que yo “conozco”, he encontrado que el señor Bastian, conocedor de “todas” las ciencias, se encomienda con harta frecuencia a autoridades del tipo de Wilhelm Thukydides, lo que [, además,] es inevitable cuando se trata de “eruditos universales”. ††† No valdría ni lo que costara el papel en que se escribiera. * Los materiales eran superados por la obra (Ovidio).

 Espero que no se me reprochará mi “dureza” contra Wilhelm

13 Marx se refiere a la obra de Edward West, "Essay on the Application of Capital to Land...” publicada en Londres en 1815 como obra anónima y al libro de Ricardo, publicado en Londres en el mismo año con el título de “An Essay on The Influence of a low Price of Corn on the Profits of Stock...".

Thukydides, si se tiene en cuenta la "dureza” con que él trata a la ciencia misma. Creo que tengo, por lo menos, el mismo derecho a señalar la "falta total de verdad” que él se arroga para hablar de las “verdades a medias” de Ricardo. Además, Wilhelm Thukydides no es “honrado", ni mucho menos, con su estudio del catálogo. Quien no es "respetable” a su manera de ver no existe tampoco históricamente para él; por ejemplo, Rodbertus no existe para él como teórico de la renta de la tierra, porque es “comunista”. Además, también, en lo que se refiere a los “respetables writers” ** es Wilhelm Thukydides bastante inexacto. Por ejemplo, para MacCulloch, Bailey existe e incluso hace época. En cambio, para Wilhelm Thukydides ni siquiera existe. Para fomentar y popularizar la ciencia de la economía política en Alemania haría falta que hombres como Rodbertus fundaran una revista abierta a todos los investigadores (no a los pedantes, maestros de escuela y vulgarizadores) y que tuviera como principal finalidad poner de manifiesto la ignorancia de los eruditos de profesión tanto en cuanto a la ciencia misma como en cuanto a su historia. /502// ** Autores respetables.

 Nada más lejos del ánimo de Anderson que investigar en torno a las relaciones entre su teoría de la renta y él sistema de la economía política, lo que no tiene nada de extraño, si tenemos en cuenta que su primera obra vio la luz un año después que la “Wealth of Nations” de A[dam] Smith, es decir, por los días en que comenzaba apenas a consolidarse el “sistema de la economía política”, pues el “Sistema” de Steuart se había publicado también pocos años antes. Pero, los materiales de que disponía Anderson, en lo tocante al tema especial por él tratado eran indiscutiblemente más amplios que los de Ricardo. Así como, en su teoría del dinero, reproducción de la de Hume, Ricardo sólo tenía ante la vista, especialmente, los acontecimientos de 1797-1809, en la teoría de la renta, reproducción de la de Anderson, no conocía más que los fenómenos económicos de la elevación de los precios del trigo, en los años 1800 a 1815.

Para la caracterización de Ricardo, son importantes, palmarias, las siguientes afirmaciones:

"Juzgo muy lamentable que, para favorecer a cualquier clase particular, se entorpezca el incremento de la riqueza y la población del país” (Ricardo,."An Essay on the Influence of a low Price of Corn on the Profits of Stock", etc., Londres 1815,

2ª ed., p. 49).

La importación libre de trigo, hace que "se abandone la tierra" (l. c, p. 46). Por tanto, la propiedad territorial se sacrifica al desarrollo de la producción. Pero, con la misma importación libre de trigo:

“No puede negarse que se perdía algo de capital-, pero, el poseer o el retener capital, ¿es el fin o el medio? No cabe duda de que es el medio. Lo que apetecemos es una plétora de mercancías” (riqueza en general). “Y si pudiera demostrarse que, sacrificando una parte de nuestro capital, podríamos acrecentar la producción anual de aquellas cosas que sirven para nuestro disfrute y nuestra dicha, no deberíamos refunfuñar por la pérdida de una parte de nuestro capital’ (“On Protection to Agricultura", 4ª ed., Londres 1822, p. 60).

“Nuestro capital" llama Ricardo al capital que no nos pertenece ni a nosotros ni a él, sino que los capitalistas invierten en la tierra. Pero nosotros quiere decir la mayoría de la nación. El incremento de “nuestra" riqueza es el incremento de la riqueza social, que en cuanto tal constituye el fin, indiferentemente de quiénes sean los que participen en esta riqueza.

"Para un individuo con un capital de 20.000 £, cuyas ganancias ascienden a 2.000 £ al año sería indiferente que su capital ocupara a cien o a mil obreros o que las mercancías producidas se vendieran en 10.000 £ o en 20.000, siempre y cuando que sus ganancias no bajaran en ningún caso de 2.000. Pues bien, ¿no es el mismo el interés real de una nación? Siempre y cuando que su ingreso neto real, que sus rentas y ganancias sigan siendo las mismas, no tiene la menor importancia el que la nación esté formada por diez o por doce millones de habitantes” (Principles of Political Economy, 3ª ed., p. 416).

El proletariado se ve sacrificado aquí a la riqueza. En la medida en que es indiferente para la existencia de la riqueza, ésta es indiferente a la existencia del proletariado. La simple masa —masa de hombres— is worth nothing. * He aquí, ilustrada por tres ejemplos, la impartiality ** científica de Ricardo. * No vale nada. ** Imparcialidad.

{La tierra. (Naturaleza) etc., es el elemento en que se invierte el capital empleado en la agricultura. La renta de la tierra equivale, por tanto, aquí, al remanente del valor del producto del trabajo creado en este elemento sobre

su precio medio. En cambio, si un elemento (o materia) natural de propiedad privada de un individuo entra en otra producción, pero sin ser la base (física) de ella, puede ocurrir que la renta de la tierra, si obedece simplemente a la entrada de este elemento natural, no consiste en el remanente del valor de este producto sobre el precio medio, sino solamente en el excedente de los precios medios generales de este producto sobre su propio precio medio. Por ejemplo, un salto de agua puede servir a un manufacturar para suplir su steam-engine * y ahorrarle el gasto de carbón. La posesión de este salto de agua le permitiría vender constantemente la hilaza, por ejemplo, a más del precio medio, obteniendo una plusganancia. Esta plusganancia beneficiaría como renta al propietario de la tierra én que se halla el salto de agua, y el señor Hopkins, en su libro sobre la “Renta”, hace notar que en Lancashire los saltos de agua, no sólo arrojan una renta, sino, además, según el grado de su fuerza natural, una renta diferencial.14 Aquí, la renta no es sino el excedente del precio medio de mercado sobre su precio medio individual.} /502// * Máquina de vapor.

 -{En la competencia, hay que distinguir una doble tendencia hacia la nivelación. Los capitales [invertidos] dentro de la misma esfera de producción nivelan al mismo precio de mercado los precios de las mercancías producidas dentro de esta esfera. El precio medio de mercado tendría que ser igual al valor de la mercancía si no [mediara] la nivelación entre las diferentes esferas de producción. Entre estas diferentes esferas, la competencia [se encarga] de nivelar los valores a base de los precios medios, siempre y cuando que la.acción de unos capitales sobre otros no se vea interferida, alterada, por un tercer elemento, la propiedad sobre la tierra, etc.)

### [4. Errores y tergiversación de Rodbertus en cuanto al problema de la relación entre el valor y la plusvalía]

Rodbertus se equivoca de medio a medio cuando piensa que por el solo hecho de ser más cara que otra y de realizar, por tanto, más tiempo de trabajo, una mercancía tiene necesariamente que encerrar también más tiempo de

14 Marx alude aquí al libro de Thomas Hopkins “Economy Enquiries relative to the Laws which regulate Rent, Profit, Wages, and the Value of Money”, publicado en Londres en 1822. El pasaje tomado de este libro aparece citado por Marx más abajo (véase p. 121-122).

trabajo no retribuido, más tiempo de plustrabajo, partiendo de la misma tasa de plusvalía o de la misma explotación de los obreros en las diferentes esferas. Si el mismo trabajo, aplicado a una tierra menos fértil rinde 1 quarter y en una tierra más fértil 3 qrs. (uniformemente, lo mismo en los años buenos que en los malos), si el mismo trabajó, en un terreno muy aurífero, permite obtener 1 onza de oro y en otro menos aurífero o ya más esquilmado, sólo rinde 1/2 de onza; si el mismo tiempo de trabajo que produce 1 libra de lana permite hilar 3 libras, tenemos d’abord ** que los valores de 1 qr. y 3 qr., de 1 onza y 1/3 de onza, de 1 libra de lana y 3 libras de lana hilada (descontando el valor de la lana contenida en ellas) son de la misma magnitud. Contienen el mismo tiempo de trabajo, ergo, *** según la premisa de que se parte, él mismo tiempo de plustrabajo. Es cierto que la cantidad de plustrabajo contenida en 1 qr. es mayor, pero en cambio se trata solamente de 1 qr., mientras que en el otro caso se trata de 3qrs. o de 1 libra de lana y en el otro caso de 3 libras de hilaza (menos el valor de la materia pringa). Por tanto, los volúmenes [del plustrabajo] son iguales. Pero también [es] igual la magnitud proporcional de la plusvalía, comparando entre sí una determinada mercancía con otra también determinada. En 1 qr. o 1 libra de lana se contiene, según el supuesto de que se parte, tanto trabajo como en los 3 qrs. o en las 3 libras de hilaza. De ahí que el capital invertido en salarios sea exactamente tanto mayor cuanto la plusvalía. En 1 libra de lana se contiene tres veces más trabajo que en 1 libra de hilaza. Y si la plusvalía es tres veces mayor representará un capital tres veces mayor invertido en salarios. Por consiguiente, la proporción seguirá siendo la misma. ** Primeramente. *** Por tanto.

Rodbertus, aquí, calcula de un modo totalmente falso o coteja muy falsamente el capital invertido en salarios con la cantidad mayor o menor de mercancías en que se realiza este salario., Pero esto es un cálculo totalmente falso cuando, como él da por supuesto, se trata de un salario dado o se parte de una tasa de plusvalía dada. La misma cantidad de trabajo, por ejemplo 12 horas, puede materializarse en x o 3 x mercancía. En un caso, 1 x mercancía contendrá tanto trabajo y plustrabajo como en el otro caso 3 x; pero en ningún caso se invertirá más que 1 jornada de trabajo y en ningún caso será la tasa de plusvalía mayor, por ejemplo, de 1/5. En el primer caso, 1/5 de x será a x lo mismo que en el segundo caso 1/5 de x a 3 x, y si designamos cada una de las tres x como x’, x’’ y x’’’, tendremos que en cada una de ellas, en x’ en x’’ y en x’’’, 4/5 representarán trabajo pagado y 1/5 trabajo no retribuido. Y es de

todo punto exacto, por el contrario, que, si en las condiciones menos productivas, se supone que se produce tanta mercancía como en las más productivas, se contendrá en la mercancía más trabajo y, por ende, más plustrabajo. Pero, en este caso, tendrá que invertirse, asimismo, un capital relativamente mayor. Para producir 3 x, sería necesario invertir (en salarios) un capital tres veces mayor que para producir 1 x. Ahora bien, es exacto que la manufactura no puede elaborar más materia prima que la que le suministra la agricultura, no puede, por ejemplo, hilar más libras de lana que las que se producen. Si, por tanto, se triplica la productividad de la industria textil de la lana, será necesario, suponiendo que las condiciones de producción de la lana sigan siendo las mismas, invertir tres veces más tiempo que antes y aplicar a la producción de lana el triple de capital, mientras que la industria textil seguirá necesitando el mismo tiempo de trabajo para hilar el triple de lana [ahora producido]. Pero la tasa seguiría siendo la misma. El mismo trabajo de hilandería seguiría teniendo el mismo valor que antes y contendría la misma plusvalía. El trabajo productor de la lana arrojaría [ahora] una plusvalía tres veces mayor, pero, a cambio de ello, se triplicaría también el trabajo contenido en ella o el capital invertido en salarios. Y, por tanto, no podría decirse, por esta razón, que la tasa de plusvalía, en la hilandería, es más baja que en la producción de lana. Podría únicamente afirmarse que el capital invertido en salarios es en una tres veces mayor que en la otra (puesto que se parte, aquí, del supuesto de que los cambios operados en la industria del hilado y en la producción de lana no responden a ningún cambio operado en su capital constante).

Aquí, hay que distinguir. El mismo trabajo más capital constante arroja menos producto en seasons * más desfavorables que en otras más favorables, en tierras más fértiles que en otras menos fértiles, en minas más ricas en mineral que en otras más pobres. El primer producto saldrá, por tanto, más caro, contendrá más trabajo o más plustrabajo que el mismo número de productos [en el otro caso]; en cambio, en el otro caso el número de los productos es mayor. Además, la proporción entre el trabajo pagado y el no retribuido no resulta afectada en cada producto de una de las dos categorías, pues si cada producto contiene menos trabajo no retribuido, en la misma proporción contendrá, según el supuesto de que se parte, menos trabajo pagado. En efecto, no se supone que medie aquí cambio alguno en cuanto a las proporciones de los elementos orgánicos del capital entre, el capital variable y el capital constante. Se supone que la misma suma de capital

variable y constante, en las diferentes condiciones, arroja distintas cantidades mayores o menores de producto. * Estaciones del año. El señor Rodbertus parece confundir constantemente esto y deducir como algo evidente por sí mismo que el simple encarecimiento del producto conduce a un aumento de la plusvalía. Desde luego, esto es falso, en lo que se refiere a la tasa [de la plusvalía], y en cuanto a la suma [de ella] desde luego, según el supuesto de que se parte, sólo es exacto cuando se invierte más capital en un caso que en otro, es decir, cuando se produce del producto más caro tanto como antes del más barato o cuando la multiplicación del producto barato presupone (como en el ejemplo de más arriba, en la hilandería) la correspondiente multiplicación del más caro.

### [5. La negación por Ricardo de la renta absoluta, consecuencia de sus errores en la teoría del valor]

 Aunque lo olvide algunas veces, Ricardo sabe que la renta y también, por tanto, el valor de la tierra puede aumentar aunque la renta se mantenga invariable e incluso disminuya y que, por consiguiente, puede también descender la fertilidad de la agricultura. Y esto lo sabe, desde luego, Andersop y lo sabían ya Petty y Davenant. No es éste el problema. Ricardo hace caso omiso del problema de la renta absoluta, que niega en teoría, ya que parte de la falsa premisa de que, si el valor de las mercancías se determina por el tiempo de trabajo, los precios medios de las mercancías deberán ser iguales a sus valores (razón por la cual saca también la falsa conclusión de que la competencia de clases de tierra más fértiles tiene necesariamente que poner hiera de cultivo a las menos fértiles, aunque éstas rindieran [antes] una renta). Si los valores y los precios medios de las mercancías fuesen idénticos, la renta absoluta de la tierra —es decir, la renta de la peor tierra cultivada o de la cultivada originariamente— sería imposible en ambos casos. ¿Qué es el precio medio de. la mercancía? El capital total (constante y variable) invertido en su producción más el tiempo de trabajo contenido en la ganancia media, por ejemplo el 10 por 100. Así, pues, si un capital [invertido] en un elemento, simplemente por tratarse de un elemento especial de la naturaleza, por ejemplo la tierra, produjera un valor más alto que el precio medio, el valor de esta mercancía sería superior a su valor y este

valor excedente estaría en contradicción con el concepto del valor, que consiste en ser igual a una determinada cantidad de tiempo de trabajo. Un elemento natural, algo heterogéneo del tiempo social de trabajo, crearía valor. Y esto no puede ser. Por tanto, un capital simplemente invertido en la tierra no puede arrojar renta alguna. La tierra peor es la tierra por antonomasia. Si la tierra mejor rinde renta, ello sólo demuestra una cosa, y es que en la agricultura se fija la diferencia entre el trabajo individualmente necesario y el socialmente necesario, porque en ella se da una base natural, mientras que en la industria [esa diferencia] desaparece constantemente.

No debe existir ninguna clase de renta absoluta de la tierra, sino solamente la renta de la tierra diferencial. Admitir la renta absoluta sería tanto como reconocer que esta misma cantidad de trabajo (materializado, invertido en capital constante y comprada con fuerza de trabajo crea distintos valores, según el elemento [en que el trabajo se invierta o según el material que elabore. Y si se reconoce esta diversidad de valor —aunque en las diferentes esferas de producción se materialice en el producto el mismo tiempo de trabajo—, ello equivaldrá a reconocer que no es el tiempo de trabajo el que determina el valor, sino que es algo heterogéneo. Esta diferencia en cuanto a las magnitudes de valor anularía1 el concepto del valor, significaría que su sustancia no es el tiempo social de trabajo y que, por tanto, su diferencia es meramente cuantitativa y que esta diferencia cuantitativa equivale solamente a la diferencia en cuanto a las cantidades de tiempo de trabajo social empleado. Para mantener el valor;—no sólo la determinación de la magnitud del valor por la diferente magnitud del tiempo de trabajo, sino de la sustancia del valor por el trabajo social— se requiere, por tanto, negar la renta de la tierra absoluta. Y esta negación de la renta de la tierra absoluta puede expresarse de dos modos. Primero. La tierra peor no debe rendir renta alguna. En cuanto a las clases de tierra mejores, la renta se explica por el precio de mercado, el cual es el mismo para los productos obtenidos en las tierras más favorables que para los provenientes de las menos fértiles. Pero la tierra peor es la tierra pura y simple. Ésta no se diferencia en sí. Se diferencia solamente en cuanto esfera especial de capital de la inversión del capital en la industria. Y sin arrojar una renta, ello se deberá al hecho de que la misma cantidad de trabajo se traduce en diferentes valores cuando se invierte en diferentes esferas de producción y que, por tanto, no es la cantidad de trabajo misma la que determina el valor y

que los productos que contienen cantidad de trabajo iguales no son iguales entre sí.

 [Segundo.] O bien puede ocurrir que la tierra originariamente cultivada no deba rendir renta alguna. En efecto, ¿qué es la tierra originariamente cultivada? La tierra que se cultiva "originariamente” no es mejor ni peor. Es, pura y simplemente, tierra. No tierra diferenciada. Originariamente, la inversión de capital en la agricultura sólo se diferencia de la inversión de capital en la industria por las esferas en que estos capitales se invierten. Y, como cantidades iguales de trabajo se traducen én valores iguales, no existe absolutamente ninguna razón para que el capital invertido en la tierra arroje, además de la ganancia, una renta, como no sea porque la misma cantidad de trabajo empleada en esta esfera produzca un valor mayor, de tal modo que el excedente de este valor sobre el producido en la manufactura produzca plusganancia = renta. Pero ello equivaldría a decir que la tierra en cuanto tal crea valor, es decir, anular el concepto mismo del valor. Por consiguiente, la tierra originariamente cultivada no puede arrojar originariamente renta alguna, sin echar por tierra toda la teoría del valor. Esto guarda relación (aunque no necesariamente, como cree Anderson) con la idea de que los hombres, originariamente, de un modo natural, no se dedicaron a cultivar las tierras peores, sino las mejores. Es decir, que la tierra que originariamente no rinde renta alguna pasa a rendirla más tarde, cuando el hombre se ve obligado a recurrir a tierras peores y que, de este modo, en el descenso al Averno, tierras cada vez peores, a medida que avanzan la civilización y la población, la renta tiene que irse elevando hasta el nivel de las tierras originariamente más fértiles cultivadas y luego gradatim * a las que las siguen, mientras que las tierras peores de todas, que representan siempre la tierra pura y simple —la esfera especial de inversión de capital— no arroja nunca renta. Todo lo cual tiene un sentido más o menos lógico. * Gradualmente. Si sabemos, en cambio, que precios medios y valores no son idénticos, sino que el precio medio de una mercancía puede ser igual, mayor o menor que su valor, desaparece con ello el problema mismo y, con él, por tanto, las hipótesis encaminadas a su solución. Y sólo queda en pie el problema de saber por qué, en la agricultura, el valor de la mercancía o, en todo caso, su precio no excede de su valor, sino de su precio medio. Lo cual no tiene ya nada que ver con el fundamento de la teoría, con la determinación del valor en cuanto tal. Ricardo no ignora, ciertamente, que los “valores relativos” de las

mercancías sufren modificaciones según la diferente proporción de capital fijo y de capital invertido en salarios <lo cual no entraña, sin embargo, una contraposición; capital fijo y capital circulante son antítesis y el capital circulante no incluye solamente salarios, sino [también] materias primas y materias instrumentales. Por ejemplo, en la industria minera y en la pesquería tendría que mediar la misma proporción entre el capital invertido en salarios y el capital fijo que en la [industria de] sastrería existe entre el capital invertido en salarios y el invertido en materia prima>. Pero sabe, al mismo tiempo, que estos valores relativos se nivelan por medio de la competencia. Más aún, sólo pone de manifiesto la diferencia-para que estas diferentes inversiones de capital arrojen la misma ganancia media. Es decir, que estos valores relativos de que él habla son solamente los precios medios. No se le ocurre siquiera pensar que el valor y el precio medio difieran. Arriba solamente a su identidad; Pero, como esta identidad no existe cuando media una proporción distinta entre los elementos orgánicos del capital, la admite como un hecho inexplicado y que obedece a la competencia. No se plantea, tampoco, por tanto, el problema de por qué los valores de los productos agrícolas no se nivelan a base de los precios medios. Admite más bien que lo hacen y plantea el problema desde este punto de vista.

Resulta absolutamente incomprensible por qué gentes del tipo de Wilhelm Thukydides se entusiasman con la teoría ricardiana de la renta. Desde su punto de vista, las “verdades a medias” de Ricardo, como despectivamente las llama Wilhelm Thukydides, pierden todo su valor. Para Ricardo, el problema sólo existe porque el valor es determinado por el tiempo de trabajo. Pero aquellas gentes no opinan lo mismo. Según Roscher, la naturaleza en cuanto tal tiene un valor. Véase más adelante.15 Lo que equivale a decir que ignora absolutamente qué es valor. Nada le impide, por tanto, hacer entrar originariamente en los costos de producción el valor de la tierra y hacer que se forme [así] la renta, es decir, explicar la renta partiendo del valor de la tierra, o sea de la renta misma. Para ellos, la frase de "costos de producción” no significa nada. Así lo vemos

15 En el texto posterior de las "Teorías sobre la plusvalía”, Marx ya no vuelve sobre el análisis de estas ideas de Roscher. Sin embargo, en la parte III de esta obra, en el capítulo sobre la "Disolución de la escuela ricardiana”, critica detalladamente las ideas vulgares de McCulloch, análogas a las de Roscher y que, al igual que éstas, se hallaban fuertemente influidas por la concepción apologética de los "servicios productivos”, concepción que había puesto de relieve Jean-Baptiste Say y de la que Marx habla en el apartado siguiente. En el tomo I del "Capital”, toca de pasada Marx la idea de Roscher acerca de la naturaleza como una de las fuentes del valor, en el cap. VI. Véase también tomo III de El capital, cap. L.

en Say. El valor de la mercancía se determina por los costos de producción, capital, tierra, trabajo. Pero estos costos se hallan determinados [, a su vez,] por la oferta y la demanda. Es decir que no existe determinación alguna. Si la tierra presta “servicios productivos”, ¿por qué el precio de estos “servicios”, no ha de determinarse por la oferta y la. demanda, lo mismo que los servicios que presta el trabajo o el capital? Y, como los “servicios de la tierra” se hallan en posesión de ciertos vendedores, ¿por qué su artículo no ha de tener un prix courant * y, por tanto, por qué la renta de la tierra no ha de poder existir como elemento del precio? * Precio de mercado. Como vemos, Wilhelm Thukydides no tiene razón alguna para “enojarse” con tan buena intención con la teoría de Ricardo.

### [6. Tesis ricardiana sobre el constante aumento de los precios del trigo. Cuadro de los precios medios del trigo durante los años 1641-1859]

Prescindiendo, pues, de la renta de la tierra absoluta, queda en pie en Ricardo el siguiente problema. La población y, por consiguiente, la demanda de productos agrícolas aumentan. Ello hace que suban los precios, lo mismo que, en condiciones análogas, sucede en la industria. Sin embargo, en la industria el alza de precios termina tan pronto como la demanda, al surtir efectos, provoca un incremento en la oferta de las mercancías. El valor del producto baja ahora al nivel anterior e incluso por debajo de él. En cambio, en la agricultura este producto adicional no se lanza al mercado al mismo precio ni a un precio inferior. Cuesta más y provoca el alza constante de los precios de mercado y, por consiguiente, el aumento de la renta.;Cómo explicarse esto si no es por el hecho de que se recurre a clases de tierra cada vez menos fértiles para obtener el mismo producto, [es decir, por el hecho de que] la agricultura se vuelve cada vez más estéril. ¿Por qué, aparte de la influencia de la depreciación, de 1797 a 1815 los productos agrícolas aumentaron, en Inglaterra, con el rápido incremento de la población? El hecho de que volvieran a bajar más tarde no demuestra nada. Ni demuestra nada [tampoco] el hecho de que se bloquease la importación de

trigo extranjero. Exactamente a la inversa. Fue esto precisamente lo que creó las verdaderas condiciones para que la ley de la renta de la tierra se manifestara en toda su pureza. Era, cabalmente, la imposibilidad de importar trigo lo que obligaba al país a recurrir a tierras constantemente menos fértiles. Lo cual no puede explicarse por el aumento absoluto de la renta, ya que no subía solamente la cuantía de la renta, sino la tasa de ésta. Aumentaba el precio del quarter de trigo, etc. Y no puede explicarse [tampoco] por la depreciación, la cual podría tal vez explicar por qué, con un gran desarrollo de la productividad en la industria, los productos industriales bajan de precio y aumentan con ello, relativamente, los productos agrícolas. No explicaría por qué, aparte de esta alza relativa, los precios de los productos agrícolas siguen bajando en términos absolutos. Y tampoco es posible explicar esto como consecuencia del descenso de la tasa de ganancia. Ésta no explicaría nunca un cambio de los precios, sino solamente un cambio en cuanto al reparto del valor o del precio entre el dueño de la tierra, el manufacturer y el obrero. Por lo que se refiere a la depreciación, supongamos que 1 £ equivalga ahora a 2 £. Un quarter de trigo que antes valía 2 £ vale ahora 4 £. Si el producto industrial descendiera a 1/10, tendríamos que los 20 chel. de antes se reducirían ahora a 2 chel. Pero estos 2 chel. Equivaldrían actualmente a 4 chel. La depreciación tendría, pues, algo que ver en el asunto, y también las malas cosechas. Pero, aun prescindiendo de todo esto, podemos suponer que se hayan cultivado tierras menos fértiles, con respecto al estado en que entonces se hallaba la agricultura (en cuánto al trigo). La misma tierra, más tarde,' [resultaría] más fértil, al bajar —en cuanto a la tasa— las rentas diferenciales, como lo revela el mejor barómetro, los precios de trigo.

Los precios más altos [descienden en los años] 1800 y 1801 y 1811 y 1812; [además,] los primeros años de malas cosechas y los segundos [años] marcan el punto más alto de la depreciación. Asimismo son años de depreciación 1817 y 1818. Pero, si dejamos a un lado estos años, se mantiene en pie, probablemente (como más tarde se comprobará) el precio medio. Al cotejar los precios del trigo, etc., con los diferentes periodos anuales, es asimismo importante comparar los volúmenes producidos a tanto o cuanto por quarter, ya que es así precisamente como podemos comprobar en qué medida la producción adicional de trigo influye sobre el precio. I Average wheat prices *

* Precios medio» del trigo.

Yearly average price ** 1641-1649 60 chel. 5 2/3 pen. 1650-1659 45 chel. 8 9/10 pen. 1660-1669 44 chel. 9pen. 1670-1679 44 chel. 8 9/10 pen. 1680-1689 35 chel. 7 8/10 pen. 1690-1699 50 chel. 0 4/10 pen. ** Precio medio anual.

Precio máximo Precio mínimo 1641-1649 [75 chel. 6 pen. (1645)] [42 chel. 8 pen. 1646)] 1650-1659 68 chel. 1 pen. (1650) 23 chel. 1 pen. 1651) 1660-1669 65 chel. 9 pen. (1662) 32 chel. 0 pen. 1666 y 1667) 1670-1679 61 chel. 0 pen. (1674) 33 chel. 0 pen. (1676) 1680-1689 41 chel. 5 pen. (1681) 22 chel. 4 pen. (1687) 1690-1699 63 chel. 1 pen. (1695) 30 chel. 2 pen. (1691)

Si contamos desde 1650 hasta 1699, vemos que el precio medio (anual) durante estos 50 años fue de 44 chel. 2 VB pen. Durante el periodo (9 años) de 1641 a 1649, el highest yearly average price *** fue de 75 chel. y 6 pen. para el año revolucionario de 1645 y luego el de 71 chel. y 1 pen. para 1649 y el de 65 chel. y 5 pen. para 1647, y el precio más bajo el de 42 chel. y 8 pen. para 1646. *** El más alto precio medio anual,

II

Yearly average price * 1700-1709 35 chel.0 1/10 pen. 1710-1719 43 chel.6 7/10 pen. 1720-1729 37 chel.3 7/10 pen. 1730-1739 31 chel.5 5/10 pen. 1740-1749 31 chel.7 9/10 pen. * Precio medio anual. Los highest and lowest prices ** en cada periodo decenal 1700-1709 69 chel. 9 pen. (1709) 25 chel. 4 pen. (1707) 1710-1719 69 chel. 4 pen. (1710) 31 chel. 1 pen. (1719) 1720-1729 48 chel. 5 pen. (1728) 30 chel. 10 pen. (1732) 1730-1739 58 chel. 2 pen. (1735) 23 chel. 8 pen. (1732) 1740-1749 45 chel. 1 pen. (1740) 22 chel. 1 pen. (1743 y 1744 * Más altos y más bajos precios. Promedio (anual) en los 50 años, de 1700 a 1749: 35 chel. y 9 29/50 pen.

III

Yearly average price 1750-1759 36 chel. 4 5/10 pen. 1760-1769 40 chel. 4 9/10 pen. 1770-1779 45 chel. 3 2/10 pen. 1780-1789 46 chel. 9 2/10 pen. 1790-1799 57 chel. 6 6/10 pen.

Los highest and lowest prices en cada periodo decenal 1750-1759 53 chel. 4 pen. (1757) 28 chel. 10 pen. (1750 1760-1769 53 chel. 9 pen. (1768) 26 chel. 9 pen. (1761) 1770-1779 52 chel. 8 pen. (1774) 33 chel. 8 pen. (1779 1780-1789 52 chel. 8 pen. (1783) 35 chel. 8 pen. (1780 1790-1799 78 chel. 7 pen. (1796) 43 chel. 0 pen. (1792

Average anual en los 50 años, de 1750 a 1799: 45 chel. y 3 13/50 pen.

IV

Yearly average price 1800-1809 84 chel. 8 5/10 pen. 1810-1819 91 chel. 4 8/10 pen. 1820-1829 58 chel. 9 7/10 pen. 1830-1839 56 chel. 8 5/10 Pen. 1840-1849 55 chel. 11 4/10 pen. 1850-1859 53 chel. 4 7/10 pen.

Los highest and lowest average prices en cada periodo decenal 1800-1809 119 chel. 6 pen. (1801) 113 chel. 10 pen. (1800) 58 chel. 10 pen. (1803) 1810-1819 126 chel. 6 pen. (1812) 109 chel. 9 pen. (1813) 106 chel. 5 pen. (1810) 65 chel. 7 pen.(1815) 74 chel. 4 pen.(1814) 74 chel. 6 pen.(1819) 1820-1829 68 chel. 6 pen. (1825) 44 chel. 7 pen. (1822) 1830-1839 66 chel. 4 pen. (1831) 39 chel. 4 pen. (1835) 1840-1849 69 chel. 5 pen. (1847) 44 chel. 6 pen. (1849) 1850-1859 74 chel. 9 pen. (1855) 40 chel. 4 pen. (1850) Yearly average, en los 50 años, de 1800 a 1849: 69 chel. y 6 9/50 pen. Yearly average, en los 60 años, de 1800 a 1859: 66 chel. y 14/15

Por tanto, yearly averages: 1641-1649 60 chel. 5 2/3 pen. 1650-1699 44 chel. 2 1/5 pen. 1700-1749 35 chel. 9 28/50 pen. 1750-1799 45 chel. 3 13/150 pen. 1800-1849 69 chel. 6 9/50 pen. 1850-1859 53 chel. 4 7/10 pen.

El mismo West dice:

“Mejorando la agricultura, pueden obtenerse en tierras de segunda y tercera calidad productos con costos tan bajos como bajo el sistema anterior en tierras de primera calidad” (Sir Edw[ard] West, “Price of Corn and Wages of Labour”, Londres 1826, p. 98.)

### [7. Conjetura de Hopkins acerca de la diferencia entre la renta absoluta y la renta diferencial; explicación de la renta de la tierra por la propiedad privada sobre el suelo]

Hopkins concibe acertadamente la diferencia entre la renta absoluta y la renta diferencial:

“El principio de la competencia hace que sean imposibles dos tasas de ganancia en el mismo país, y esto determina las rentas relativas, pero no el promedio general de la renta’ (Th[omas] Hopkins, “On Rent of Land, and its Influence on Subsistence and Population", Londres 1828, p. 30).

 Hopkins establece la siguiente diferencia entre el trabajo productivo y el trabajo improductivo o entre el trabajo primario y secundario, como él lo Dama:

“Si todos los obreros trabajaran para el mismo fin o con la misma meta que [, digamos,] el tallista de diamantes o el cantante de ópera, tendríamos que, en poco tiempo, no existiría la riqueza necesaria para sostenerlos, ya que nada de la riqueza producida se convertiría, entonces, en capital. Si se ocupase en esto un número considerable [de trabajadores], los salarios serían bajos, pues sólo podría

emplearse como capital una parte relativamente pequeña de lo que se produjera. Pero si sólo se dedicaran a estas ocupaciones algunos de los trabajadores y casi todos fueran, evidentemente, labradores, zapateros, tejedores, etc., se produciría mucho capital y los salarios podrían ser relativamente altos” (l. c., pp. 84 s.). “Y al tallista de diamantes y al cantante de ópera habría que equiparar todos los que trabajan para los dueños de tierras o rentistas y que reciben una parte de su ingreso como salario, en realidad todos aquellos cuyo trabajo se limita exclusivamente a producir las cosas que deleitan a los rentistas y terratenientes y a cuantos se resarcen por su trabajo con una parte de la renta del terrateniente o del ingreso del rentista. Son todos ellos trabajadores productivos, pero todos sus trabajos tienen como finalidad convertir la riqueza existente en forma de rentas e ingresos anuales en otra forma que dé mayor satisfacción al dueño de la tierra y al rentista, razón por la cual son productores secundarios. Todos los demás trabajadores son productores primarios" (l. c., p. 85).

El diamante y el canto, ambos trabajo realizado, pueden —como todas las mercancías— convertirse en dinero y, como dinero, en capital. Pero esta conversión del dinero en capital puede interpretarse de dos mo. dos. Todas las mercancías pueden convertirse en dinero y, como tal dinero, en capital, ya que su valor de uso y su forma natural específica se traduce en su forma dinero. Son trabajos materializados bajo su forma social, bajo la cual pueden cambiarse por cualquier trabajo real y convertirse, por tanto, en cualquier forma de trabajo real. Ahora bien, el que, por el contrario, las mercancías que son producto del trabajo pueden volver a entrar en cuanto tales [como] elemento en el capital productivo dependerá de que la naturaleza de sus valores de uso les permita volver a entrar en el proceso de producción, ya sea como condiciones objetivas del trabajo (instrumento y material), ya sea como condi ción del trabajo subjetiva (medios de vida para el trabajador) (y, por tanto, [como] elementos del capital constante o del variable).

"En Irlanda, según cálculos moderados y con arreglo al censo de 1821, el producto neto total que va a parar a manos de los terratenientes, del Estado y de los beneficios de diezmos, [asciende a] 20 3/4 millones de £ y, en cambio el total de los salarios suma solamente 14.114.000 £” (l. c., p. 94). En Italia, “los labradores pagan, en general, en concepto de renta al terrateniente la mitad y aún más de la mitad del producto, calculando a base de una moderada aptitud agrícola y de una escasa reposición del capital fijo. La mayor parte de la población está formada por productores secundarios y propietarios de tierras y los productores primarios son, en general, una clase pobre y humillada” (l. c., pp. 101 s.).

“Otro tanto ocurría en Francia bajo Luis XIV [XV y XVI], Según Young, 140.905.304 £ en rentas, diezmos e impuestos. La población de Francia, en aquel tiempo, [era de] 26 363 074. Suponiendo, que es mucho, que 6 millones de la población trabajaran, cada familia habría tenido que entregar todos los años, directa o indirectamente, un promedio de hada 23 £ de la riqueza neta a los terratenientes, a la Iglesia y al Estado”. Según los datos de Young, y aún calculándolo todo, corresponderían a cada familia de trabajadores, anualmente, 24 £ y 10 chel. de producto, de las que 23 se destinarían a otros, quedando para el propio sustento familiar solamente 19 £ y 10 chel.” (l. c., pp. 102-104).

Dependencia de la población con respecto al capital.

“El error del señor Malthus y de quienes le siguen estriba en suponer que, al reducirse la población trabajadora, ello no traerá como consecuencia una reducción concomitante del capital (l. c., p. 118). "El señor Malthus se olvida de que la demanda [de trabajadores] se halla limitada por los medios de que se dispone para pagar salario^’ y de que “estos medios no surgen espontáneamente, sino que tienen que ser creados siempre previamente por el trabajo” (l. c., p. 122).

Tal es la concepción acertada de la acumulación del capital. Pero los medios pueden aumentar, es decir [puede aumentar] la cantidad de surplus produce * o de surplus labour ** sin que el volumen de trabajo aumente en la misma proporción. * Plusproducto. ** Plustrabajo.

“Es curiosa esta fuerte tendencia a presentar la riqueza excedente como ventajosa para la clase obrera, puesto que le ofrece posibilidades de trabajo. Pero, aun cuando sea así, no es, evidentemente, porque sea excedente, porque tenga esta capacidad, sino porque es riqueza que ha sido creada por el trabajo, al paso que una cantidad de trabajo adicional es presentada como dañina para los trabajadores, a pesar de que este trabajo produce tres veces más de lo que consume” (l. c., p. 126). “Si, empleando una maquinaria mejor, pudiera elevarse a 250 o 300 el producto originario de 200, destinando solamente 140 a la riqueza excedente o a la ganancia, es evidente que [,en estas condiciones,] quedarían como fondo para los salarios de los productores anteriores 110 o 160 en vez de 60 [, como antes] (l.c., p. 128).

“La situación de los trabajadores ha empeorado, bien porque haya disminuido su productividad, bien porque se les despoje de lo que producen” (l. c., p. 134). “No, dice el señor Malthus, ‘lo pesado de tu carga no tiene absolutamente nada que ver con tu miseria, sino que se debe simplemente al hedió de que tienen que

soportarla demasiados hombres'" (l. c., 134). “El principio general según el cual el costo de producción determina el valor de cambio de, todas las mercancías no rige con las materias primas; pero el derecho de sus poseedores al producto hace que la renta entre en el valor” (Th[omas] Hopkins, Economical Enquiries relativa to the Laws which regulate Rent, Profit, Wages and the Value of Money, Londres 1822, p. 11). “La renta o un precio por el uso brota de un modo perfectamente natural de la propiedad o de la implantación del derecho del propietario (l. c., p. 13). “Todo puede arrojar una renta, siempre y cuando que reúna las siguientes cualidades: en primer lugar, ser relativamente raro; en segundo lugar, tener la virtud de mantener al trabajo en la gran obra de la producción" (l. c., p. 14). No se puede, naturalmente, admitir el caso de que “la tierra, en comparación con el trabajo y el cubital invertido en ella” <abundance or scarcity of land * son, naturalmente, relativas y se refieren a la disposable quantity of labour and capital>, ** sea tan abundante que no pueda exigirse renta por su rareza” (l. c., página 21). * Abundancia o escasez de tierra. ** Cantidad disponible de trabajo y capital. “En algunos países, el terrateniente puede estrujar el cincuenta por ciento y en otros ni siquiera el diez. En las regiones fértiles del Oriente, el hombre puede vivir de la tercera parte de su trabajo invertido en la tierra; en cambio, en ciertas partes de Suiza y Noruega una renta del diez por ciento dejaría las tierras despobladas... No vemos más límite natural a la renta que pueda percibirse que la capacidad de pago limitada de quienes tengan que pagarla” (l. c., p. 31). y allí “donde existan trenas de peor calidad, la competencia que estas tierras peores hacen a las mejores (l. c., pp. 33 s.). “En Inglaterra, [hay] muchas tierras comunales cuya fertilidad natural no desmerece de la que poseía gran parte de la tierra ahora cultivada antes de ponerse en cultivo; y, sin embargo, los gastos que supone el cultivar estas tierras comunales son tan grandes, que el dinero invertido en ellas no puede redituar a la tasa habitual y no deja nada como renta por la fertilidad natural del suelo, a pesar de todas las ventajas del empleo directo de trabajo, apoyado por capital diestramente empleado y por mercancías manufacturadas producidas a bajo costo; además, [existencia de] buenos caminos en las inmediaciones, etc. Los actuales terratenientes pueden considerarse como los poseedores de todo el trabajo acumulado que se ha ido invirtiendo a lo largo de los siglos para poner a la tierra en sus condiciones de productividad actuales" (l. c., p. 35).

Es ésta una circunstancia muy importante en la renta de la tierra, sobre todo cuando la población crece tapidamente en grandes proporciones, como ocurrió en el periodo de 1780 a 1815 como consecuencia de los progresos de la industria, haciendo que entrara repentinamente en cultivo gran parte de las

tierras hasta entonces no cultivadas. Las tierras nuevamente cultivadas pueden ser tan fértiles e incluso más que las anteriores, antes de que en ellas se acumulara el cultivo de siglos. Lo que se exige de las nuevas tierras —si no han de venderse a precio más elevado— es que su fertilidad sea igual, en primer lugar, a la fertilidad natural de las cultivadas y, en segundo lugar, a su fertilidad artificial debida al cultivo, pero convertida, ahora, en fertilidad natural. Por tanto, las tierras nuevamente cultivadas deberán ser mucho más fértiles que las anteriores antes de su cultivo.

Pero, se dirá: La fertilidad de la tierra cultivada proviene, en primer lugar, de su fertilidad natural. Dependerá también, por tanto, de la calidad natural de la tierra nuevamente cultivada el que posea o no esta fertilidad proporcionada por la naturaleza y que se debe pagar, fertilidad que en ninguno de los dos casos cuesta nada. La otra parte de la fertilidad de la tierra cultivada es producto artificial, debido al cultivo, a la inversión de capital. Pero esta parte de la productividad supone costos de producción, que se pagan en los intereses del capital fijo incorporado a la tierra. Esta parte de la renta del suelo representa simplemente los intereses del capital fijo conjugado con la tierra. Entra, por tanto, en el costo de producción del producto de la vieja tierra cultivada. Sólo se trata, por consiguiente, de invertir en la nueva tierra cultivada el mismo capital, que se encargará también de mantener esta segunda parte de la fertilidad; lo mismo que en la primera, entran en el precio del producto los intereses del capital empleado para crear esta fertilidad. No hay, pues [, según esto,] razón alguna para que la nueva tierra —sin necesidad de ser más fructífera— no pueda ser cultivada sin que aumente el valor dél producto. Si la fertilidad natural es la misma, la diferencia consistirá solamente en la inversión de capital, v los intereses por este capital pasan uniformemente en ambos casos a formar parte del costo de producción. Sin embargo, este razonamiento es falso. Una parte del costo de la roturación etc., no es cubierta por cuanto que, como observa ya Ricardo, la fertilidad así lograda se halla, parcialmente, unida a la calidad natural de la tierra ([esto es, por tanto, lo que] ocurre con los costos del desbroce, la desecación, la planeación, la transformación química de la tierra por medio de prolongados procesos químicos, etc.). Por consiguiente, la tierra nuevamente cultivada —para poder venderse al mismo precio que la tierra cultivada con anterioridad, inmediatamente antes de ella— deberá ser lo suficientemente fértil para que este precio cubra la parte de los costos de roturación que entran

en su propio costo de producción, pero que han dejado de formar parte del costo de la tierra anteriormente cultivada y que aquí aparece unida a la fertilidad natural del suelo.

“Un salto de agua bien situado puede servir de ejemplo de una renta abonada por un don natural del carácter más exclusivo imaginable y susceptible de ser apropiado. Esto es muy fácil de comprender en los distritos manufactureros en que se pagan rentas considerables por pequeños saltos de agua, sobre todo cuando la apetencia es grande. Como la fuerza generada por estas corrientes de agua equivale a la que pueden producir fuertes máquinas de vapor, resulta tan ventajoso utilizarlas, aunque se paguen por ello elevadas rentas, como la instalación y el funcionamiento de estas máquinas. Hay que tener en cuenta, además, que algunos saltos de agua son grandes y otros pequeños. La cercanía de ellas a la manufactura constituye también una ventaja, que da pie para una renta más alta. En los condados de York y Lancaster, la diferencia entre las rentas pagadas por los saltos más pequeños y los mayores es, probablemente, mayor de la que media entre las rentas por cincuenta de los acres más fértiles y otros cincuenta de los menos fértiles, cultivados conjuntamente” (l. c., pp. 37 s.).

### [8. Costos de roturación. Periodos de alza y periodos de baja en los precios del trigo]

Si comparamos los average prices * y deducimos, en primer lugar, lo que corresponde a la depreciación (1809-1813) y, en segundo lugar, los años especialmente malos, como los de 1800 y 1801, [descubrimos como] un elemento muy importante la cantidad de nuevas tierras que se cultiva at a given moment or during a given period. ** El alza del precio en las tierras cultivadas revela, aquí, el aumento de la población y, por tanto, el excedente del precio v, de otra parte, el mismo incremento de la demanda trae consigo la cultivation of fresh soil. *** Y si este volumen aumenta mucho relativamente, el precio en alza y el precio más alto en un periodo anterior revelan simplemente que una parte mayor de costos de roturación entran en la additional quantity of food created. † Si el precio no hubiese aumentado, no se habría producido la creation. †† Los efectos de la misma baja de precio pueden manifestarse también más tarde, puesto que en el precio del recently created food an element of cost of production or price enters, that has long become extinct in the older applications of capital to land, or in the older

portions of the soil cultivated. The difference would be even greater if, consequent upon the increased productivity of labour, the cost of appropriating soil to cultivation, had not greatly fallen, as compared to the costs of cultivation in former, bygone periods. * Precios medios. ** En un momento dado o durante un periodo dado. *** Cultivo de tierras nuevas, † Cantidad adicional de alimentos producidos, †† Producción. The transformation of new land, whether more or equally or less fertile than old land, into such a state (and this State is given by the general rate of adaptation to culture prevailing on the existing land under cultivation) as to enable it for application of capital and labour —under the same conditions under which capital and labour is employed on the average quantity of cultivated soil— this adaptation must be paid for by the costs of converting waste land into cultivated land. This difference of cost must be borne by the newly cultivated land. If it not-enters into the price of its produce, there are only two cases possible, under which such a result can be realised. Either the produce of the newly cultivated land is not sold at its real value. Its price stands below its value, as is in fact the case with most of the land bearing no rent, because its price is not constituted by its own value, but by the value of the produce derived from more fertile soils. Or the newly cultivated land must be so fertile, that, if it was sold at its immanent, own value, according, to the quantity of labour realised in it, it would be sold at a less price than the price of produce grown on the formerly cultivated soil.

If the difference between its inherent value and the market price settled by the value of the cultivated soil is such, that it amounted for instance to. 5 p.c. and if on the other hand the interest, entering into its costs of production on the part of the capital employed to bring it up to the level of productive ability, common to the old soils, amounted also to 5 p.c., then the newly cultivated land would grow produce, able to pay at the old market price the usual wages, profits and rents. If the interest of the capital employed amounted to 4 p.c. only while its degree of fertility exceeded 4 pe., as compared to the older soils, the market price, after the deduction of the 4 pe. interest for the capital employed to bring the new land into a “cultivable” state would leave a surplus, or it might be sold at a lower price than the market price settled by the value of the most fruitful soil. Rents consequently would generally be lowered, together with the market price of the produce. Absolute rent is the excess of value over the average price of raw produce. Differential rent is the excess of the market price of the produce grown on

favoured soils over the value of their own produce. If, therefore, the price of raw produce rises or remains constant in periods in which a relatively large part of the additional food, required by the increase of population, is produced on soil which from a state of wastenees has been converted into a state of cultivation, this constaney or rice of prices does not prove that the fertility of the land has decreased, but only that it has not increased to such a degree as to counteract the fresh element of productionformed by the interest of capital applied with a view to bringing the uncultivated land to a level of the common conditions of production, nuder which the old soils —in a given state of development— are cultivated. * * La traducción de estos párrafos redactados por Marx en inglés es la siguiente: "Del alimento recientemente producido entra un elemento de costo de producción o de precio que de largo tiempo atrás se ha extinguido ya en las anteriores aplicaciones de capital a la tierra o en las anteriores partes de la tierra cultivada. Y la diferencia sería aún mayor si, al aumentar la productividad del trabajo, no hubieran descendido considerablemente los costos de adaptación de la tierra al cultivo, en comparación con los costos de cultivo en periodos anteriores, ya superados. El transformar nuevas tierras, ya sea su fertilidad mayor, igual o menor que la de las anteriores, en ese estado (que viene determinado por el grado general de adaptación al cultivo que prevalece en las tierras ya cultivadas), que las hace aptas para la inversión de capital y trabajo —en las mismas condiciones en que se invierten capital y trabajo en la superficie media de la tierra cultivada—, esta adaptación hay que pagarla mediante los costos necesarios para convertir la tierra yerma en tierra cultivada. Esta diferencia de costos tiene que pesar sobre las tierras incorporadas al cultivo. Sólo pueden darse dos casos en que dichos costos no entren en el precio de su producto. O bien el producto de la nueva tierra cultivada no se paga con arreglo a su valor real. Su precio será, entonces, inferior a su valor, que es lo que ocurre, en efecto, con la mayor parte de la tierra que no arroja renta alguna, ya que su precio no se determina por su propio valor, sino por el valor del producto de tierras más fértiles. O bien la nueva tierra cultivada necesita ser tan fértil que, si su producto se pagara a su valor propio, inmanente, en consonancia con el trabajo materializado en él, obtendría un precio menor que el producto de la tierra anteriormente cultivada. Si la diferencia entre su valor inherente y el predo de mercado, determinado por el valor de la tierra cultivada es tan grande, que representa por ejemplo el 5 por dentó y si, de otra parte, los intereses que entran en sus costos de producción por parte del capital que se invierte para elevarla al mismo nivel de productividad de la tierra anterior representaran también el 5 por ciento, la tierra nuevamente cultivada arrojaría un producto que, a base del viejo predo de mercado, permitirla pagar los salarios, ganancias y rentas habituales. Si los intereses del capital invertido fueran solamente del 4 por dentó y el grado de su fertilidad rebasara en el 4 por ciento la de las tierras anteriores, el precio de mercado, después de deducir el 4 por dentó de intereses del capital invertido, para poner a la nueva tierra en condiciones de "cultivabilidad", dejaría un remanente o el producto podría venderse por debajo del predo de mercado determinado por el valor del producto de la tierra más fértil. De ahí tienden, en general, a descender las rentas a la vez que el predo de mercado del producto. Renta absoluta es el excedente del valor sobre el precio medio del producto bruto. Renta diferencial, el excedente del precio de mercado del producto de las tierras favorecidas sobre el valor de su propio producto. Si, por tanto, el precio del producto bruto se eleva o permanece constante en periodos en que una parte relativamente grande de los víveres adicionales que la creciente producción necesita se produce en tierras que se han transformado de tierras yermas en tierras cultivadas, esta constancia o esta alza de los precios no prueba que la fertilidad de la tierra haya disminuido, sino solamente que no ha aumentado en la proporción necesaria para compensar el nuevo elemento de los costos de producción representado por los intereses del capital invertido para elevar la tierra no cultivada al nivel de las condiciones usuales de producción en que se cultivaban las tierras anteriores, en un grado de desarrollo dado.

El mismo precio constante o ascendente —cuando la cantidad relativa de la tierra nuevamente cultivada difiere en los diferentes periodos— no prueba, por tanto, que la nueva tierra sea menos fértil o suministre menos producto, sino solamente que entra en el valor de sus productos un elemento de costo which has become extinct in the older cultivated soils, * y este nuevo elemento de costo permanece, aunque, bajo las nuevas condiciones de producción, hayan descendido mucho los costos de roturación, comparados con los que eran necesarios para bring la tierra anterior from its original, natural state of fertility to its present state. ** Sería, pues, necesario comprobar la proporción relativa de los enclosures *** en los diferentes periodos. * Que ha desapareado en las tierras anteriormente cultivadas. ** Llevar la tierra anterior de su estado originario, natural, de fertilidad a su estado actual. *** Cercado Por lo demás la lista anterior (págs. 507 s.) † revela que, considerados los decenial periods, †† el periodo de 1641-1649 es más alto que cualquier otro periodo decenal hasta 1860, exceptuando los de 1800-1809 y 1810-1819. † Corresponden a págs. 115 ss. de esta edición. †† Periodos decenales. Si nos fijamos en los periodos de cincuenta años, [vemos que] el de 16501699 es más elevado que el de 1700-1749, y el de 1750-1799 más alto que el de 1700-1749 y más bajo que el de 1800-1849 (o 1859). El descenso de los precios es regular en el periodo de 1810-1859, mientras que en el periodo de 1750-1799, aun siendo más bajo el precio medio de los cincuenta años, [se observa] un movimiento ascendente; [es] tan regularmente ascendente como el [periodo] de 1810-1859.

In fact, * comparado con el periodo de 1641-1649, observamos en conjunto un descenso constante de los decennial average prices, ** hasta que este descenso llega a su punto culminante (el punto más bajo) en los dos últimos periodos decenales de la primera mitad del siglo XVIII. * En realidad. ** Precios medios decenales. Desde mediados del siglo XVIII, se manifiesta un ascenso, cuyo punto de partida es un precio (36 chel. 4 5/10 pen. 1750-1759), [que es] más bajo que el precio medio durante los cincuenta años de la segunda mitad del siglo XVII y [que], aproximadamente a tono con ello, [es] algo más alto que el precio medio del periodo de cincuenta años de 1700-1749 (35 chel. 9 29/50 pen.) de la primera mitad del siglo XVIII. Este movimiento ascendente se mantiene progresivamente durante los dos periodos decenales de 1800-1809 y 18101819, para alcanzar su acme *** en el segundo. A partir de ahí vuelve a producirse un movimiento descendente regular. Si tomamos el promedio del

periodo ascendente de 1750-1819, [vemos que] su precio medio (algo más de 57 chel. por quarter) es igual al punto de partida del periodo descendente a partir de 1820 (a saber, un poco más de 58 chel. para el periodo decenal de 1820-1829); exactamente igual que el punto de partida para la segunda mitad del siglo XVIII [es igual] al precio medio de su primera mitad. *** Punto culminante, Cualquier ejemplo aritmético revela hasta qué punto pueden afectar al precio medio diversas circunstancias específicas, [tales como] las malas cosechas, la depreciación del dinero, etc. Por ejemplo, 30 + 20 + 5 + 5 + 5 = 65, Promedio = 13, aunque las tres últimas cifras [sean] siempre 5. En cambio, 12 + 11+ 10 + 9 + 8 [= 50]. Promedio = 10, aunque, suprimiendo en el primer ejemplo los 30 y 20 excepcionales, el promedio de any three years † sería mayor en el segundo. † Cada tres años. Si deducimos los costos diferenciales en cuanto a los capitales sucesivamente invertidos para la roturación que entran en un determinado periodo como un item into cost, †† [vemos que] los precios de 1820-1859 son tal vez más bajos que any ††† anteriores. Y es esto, probablemente, lo que en parte tienen presente los chapuceros que explican la renta como emanada de los intereses por el capital fijo invertido en la tierra. †† Una partida en los costos. ††† Todos los anteriores.

### [9. Anderson contra Malthus. Tesis de Anderson sobre la creciente productividad de la agricultura y su influencia sobre la renta diferencial]

En [su obra] “A calm investigation of the Circumstances that have led to the Present Scarcity of Grain in Britain”, Londres 1801, dice Anderson: “De 1700 a 1750, baja constante de los precios de 2 £ 18 chel. 1 pen. a 1 £ 12 chel. 6 pen. por quarter de trigo; de 1750 a 1800, alza constante de 1 £ 12 chel. 6 pen. a 5 £ 10 chel. por quarter de trigo" (p. 11).

No contemplaba, pues, como West, Malthus y Ricardo, el fenómeno unilateral de una escala ascendente de los precios del trigo (de 1750 a 1813), sino que se fijaba en el fenómeno a lo largo de todo un siglo, del cual los primeros cincuenta años acusan una escala descendente continua y los segundos una escala ascendente constante. Y Anderson hace notar expresamente:

"La población [experimentó] un crecimiento tanto durante la primera como en la segunda mitad del siglo XVIII” (l. c., p. 12).

Este autor es un decidido adversario de la teoría de la población16 y afirma expresamente la creciente y perenne capacidad de mejoramiento de la tierra.

“La tierra puede mejorarte continuamente por medio de elementos químicos y del cultivo" (l. c., p. 38).17 "Mediante un sabio sistema de cultivo, la productividad de la tierra puede aumentar de año en año durante un periodo de tiempo ilimitado, hasta alcanzar por último una altura de la que tal vez no podamos, por el momento, formamos una idea” (l. c., pp. 35 s.). “Lo que podemos afirmar con seguridad es que la población actual, comparada con la que este islote podría alimentar, es tan insignificante, que se halla muy por debajo de cualquier grado de reflexión seria" (l. c., p. 37). "Allí donde la población crece debe incrementarse también, por tanto, el producto de la tierra, si no se permite que cualquier influencia moral trastorne la economía de la naturaleza’ (l. c., p. 41). La "teoría de la población” constituye "el más peligroso de los prejuicios" (l. c., p. 54). Y trata de demostrar históricamente que la "productividad de la agricultura” aumenta al crecer la población y disminuye cuando ésta decrece” (l. c., pp. 55, 56, 60, 61 ss.).

Partiendo de una concepción verdadera de la renta, lo primero era, naturalmente [comprender] que ésta no proviene de la tierra [misma], sino del producto de la agricultura y, por tanto, del trabajo, del precio del producto del trabajo, por ejemplo del trigo. Del valor del producto agrícola, del trabajo aplicado a la tierra, y no del suelo [mismo], cosa que Anderson pone de manifiesto certeramente.

"Lo que determina el precio del producto de la tierra no es la renta de ésta, sino el precio del producto, aunque el precio de este producto adquiera su máxima elevación, frecuentemente, en los países en que la renta de la tierra es la más baja”.

16 Se trata de la teoría de la población de Malthus. 17 Cita tomada de la traducción francesa del libro del italiano Camilo Tarello da Lonato publicado en Venecia con el título de "Ricordo d’Agricultura”. De este libro se han localizado doce ediciones: Venecia, 1567, 1609, 1704 y 1722; Mantua, 1577, 1585, 1622, 1735; Treviso, 1601, 1731; Bérgamo, 1736; Milán, 1816. Anderson se refiere a la primera edición publicada en Mantua y toma la cita de la traducción francesa de esta obra, editada por la Société économique de Berna.

<La renta no tiene, pues, nada que ver con la productividad absoluta de la agriculturas

"Esto parece paradójico y merece una explicación. En todos los países existen diferentes clases de tierra, que difieren considerablemente entre sí en cuanto a productividad. Supongamos que puedan clasificarse en diversas clases, que designaremos con las letras A, B, C, D, E, F, etc. La clase A incluye las tierras de mayor fertilidad y las otras letras expresan las diferentes clases de tierras cuya fertilidad va descendiendo gradualmente a medida que se alejan de la primera. Ahora bien, como los costos de cultivo de la tierra menos fértil son iguales o mayores que los de la más fértil, de ello se desprende necesariamente que, si una cantidad igual de trigo, cualquiera que sea la tierra en que se coseche, obtiene el mismo precio, la ganancia obtenida por el cultivo de la tierra más fértil tiene que ser mucho mayor que la del de otras”.

<o sea, el excess of price over the expenses or the price of the capital advanced.> * * Excedente del precio sobre los gastos o sobre el precio del capital desembolsado.

"y como ésta” (es decir, la ganancia) “disminuye a medida que decrece la fertilidad, se llega necesariamente, por último, a un momento en que los costos del cultivo de algunas de las clases de tierra peores equivalga al valor de todo el producto” (pp. 45-48).

La última tierra no rinde renta alguna, (Esto es una cita de McCulloch, "The Literature of Political Economy”, Londres 1845. Cit. Mc[Culloch], [tomado aquí de "An Enquiry into the Nature of Corns Laws” o de “Recreations in Agricultura. Natural History, Arts, etc.", Londres 17991802). Comprobar esto en el Museo. ** ** Se refiere a la biblioteca del Museo Británico, de Londres. Lo que Anderson llama aquí el “valor de todo el producto" no es, evidentemente, en su idea, otra cosa que el precio de mercado a que se vende el producto, ya se coseche en la tierra mejor o en la peor. Este "precio" (value') deja, en las tierras más fértiles, un excess *** mayor o menor sobre los expenses. † En el último producto, ninguno. En éste, el precio medio —es decir, el precio integrado por los costos de producción más la ganancia media— coincide con el precio de mercado del producto y no arroja, por tanto, ninguna plusganancia, la única que puede constituir la renta. En Anderson, la

renta equivale al excedente del precio de mercado del producto sobre su precio medio. (Por el momento, la teoría del valor no le inquieta para nada a Anderson). Si, por tanto, como consecuencia de la poca fertilidad de la tierra, el precio medio del producto de esta tierra coincide con el precio de mercado del producto, dicho excedente desaparecerá; es decir, no habrá ningún fond for the formation of rent. †† Anderson no dice que la última tierra cultivada no pueda rendir renta. Dice solamente que, si “happens" ††† que los expenses (los costos de producción más la ganancia media) son tan elevados, que desaparezca la diferencia entre el precio de mercado del producto y su precio medio, desaparece también la renta y que así tiene que llegar a suceder cuando se descienda cada vez más en la escala. Y manifiesta expresamente que un determinado precio de mercado igual para cantidades iguales de productos creados bajo condiciones de producción unas más favorables y otras menos [constituye] la premisa para esta formación de la renta. La plusganancia o el excedente de la ganancia [obtenida] en las clases de tierras mejores por encima de [la obtenida en] las tierras peores es —dice— algo necesario, “cuando un volumen igual de trigo, cualquiera que sea la tierra de que provenga, obtiene un precio igual”. Es decir, cuando se parte del supuesto de un precio de mercado general. *** Excedente,† Costos. †† Fondo para la formación de renta. ††† Se da el caso.

 Anderson no supone en modo alguno, como podría creerse a base del pasaje anterior, que los diferentes degrees of fertility * sean simplemente producto de la naturaleza. Lejos de ello, [dice:] * Grados de fertilidad.

“la infinita diversidad de las tierras” proviene, en parte, del hecho de que "estas tierras son transformadas de su estado originario en otro completamente destino por el tipo de cultivo a que antes eran sometidas, por el abono”, etc. (“An Inquiry into the Causes", etc., Edimburgo 1779, p. 5.).

Por una parte, los progresos de la productividad del general labour ** hacen más fácil la roturación de las tierras; pero, por otra parte, el cultivo se encarga de acentuar la diferencia entre los soils, *** ya que la tierra A, cultivada, y la tierra B, no cultivada, pueden haber tenido la misma fertility † original, si de la fertility de A deducimos la porción de fertility que esta tierra tiene ahora, ciertamente, de un modo natural, pero que antes le era infundida artificialmente. Por tanto, el cultivo mismo se encarga de incrementar la diversity of natural fertility between cultivated and waste lands. ††

** Trabajo general. *** Tierras, † Fertilidad, †† Diferencia de fertilidad natural entre tierras cultivadas y tierras yermas. Anderson manifiesta expresamente que la tierra en cuyo producto coinciden el precio medio y el precio de mercado no puede producir renta alguna:

"Cuando existen dos tierras cuyo producto es aproximadamente el indicado más arriba, es decir, cuando una produce 12 bushels, cubriendo los costos, y el otro 20, no se requiere ningún desembolso directo para su mejora; por ejemplo, el arrendatario pagada por la segunda tierra incluso una renta superior a 6 bushels y, en cambio, [no pagará] ninguna por la otra. Si bastara exactamente con 12 bushels para cubrir los costos del cultivo, no podría pagarse renta alguna por la tierra cultivada que produjera solamente 12 bushetls” (“Essays. Relating to Agriculture and Rural Affairs’’, Edimburgo-Londres 1775-1796, vol. III, pp. 107-109).

E, inmediatamente después, dice:

"No puede esperarse, sin embargo, que, si el producto mayor es determinado directamente por su propia inversión de capital y por el empleo de trabajo, pueda pagar aproximadamente la misma parte de él como renta; pero, después de haber pasado el país por cierto tiempo de este grado de fertilidad permanente, el arrendatario se mostrará dispuesto a pagar una renta de la cuantía indicada, aun cuando la tierra, originariamente, debiera también esta fertilidad a su propia laboriosidad" (t. o., pp. 109 ss.).

Supongamos, por tanto, que el producto de la mejor tierra cultivada sea por ejemplo, de 20 bushels por acre, de los cuales 12 bushels, según el supuesto de que se parte, cubren los expenses (los advances más la ganancia media). Siendo así, [esta tierra] podría pagar una renta de 8 bushels. A base de 5 chel. por bushel, tendríamos que 8 bushels o 1 quarter = 40 chel. o 2 £, y 20 bushels = 5 £ (2 1/2 quarters). De estas 5 £ corresponden a los expenses 12 bushels o 60 chel. = 3 £. Rendiría, pues, una renta de 2 £ u 8 bushels. De las 3 £ de expenses, con una tasa de ganancia del 10 por 100, la inversión será = 54 por 100 y la ganancia = 5 5/11 chel. (54 6/11: 5 5/11 = 100: 10). Suponiendo que el arrendatario que introduce en una tierra no cultivada tan fértil originariamente como la que produce 20 bushels mejoras de todas clases to bring it into such a state of cultivation as appropriate to the general state of agriculture. * Esto le costará además de la inversión de 54 6/11 chel; o, incluyendo en los expenses la ganancia, además de tos 60 chel. un desembolso de 36 4/11; ni con ello, el 10 por ciento quedaría reducido al 3 7/11 por ciento y

solamente en diez años, vendiendo constantemente 20 bushels a 5 chel., podría el arrendatario pagar una renta, después de haber reproducido su capital. A partir de entonces, la fertilidad de la tierra, artificialmente creada, se consideraría originaria y correspondería al terrateniente. * Para ponerla en un estado de cultivo a tono con el estado general de la agricultura. Aunque la tierra nuevamente cultivada sea tan fértil como originaria, mente lo era la tierra cultivada de mejor clase, ahora coinciden el precio de mercado y el precio medio de su producto, porque entra en ellos una partida de costos que se ha extinguido en las mejores tierras, en las que coinciden fo a certain extent ** la fertilidad natural y la alcanzada artificialmente. Pero en la tierra nuevamente cultivada la fertilidad artificial, lograda mediante inversión de capital, es todavía completamente distinta de la fertilidad natural de la tierra. La tierra nuevamente cultivada, a pesar de tener la misma fertilidad originaria que la mejor tierra cultivada, no podría, por tanto, pagar renta alguna. Sin embargo, al cabo de diez años no sólo puede ganar renta, sino incluso una renta tan alta como la mejor clase de tierra anteriormente cultivada. Por consiguiente, Anderson incluye aquí ambos fenómenos: ** Hasta cierto punto. 1) aquel en que la renta diferencial del terrateniente es, en parte, resultado de la fertility que artificialmente le ha dado el arrendatario; 2) el de que esta fertility artificial se manifiesta al cabo de cierto lapse of time *** como productividad original de la tierra, ya que, aunque la tierra misma se haya transformado, el proceso que ha hecho posible esta transformación ha desaparecido ya, no es ya visible. *** Lapso de tiempo, // 515/ Si [, por ejemplo,] yo instalara hoy un cotton-mill † por cien mil libras, dispondría de un more efficient mill †† que un predecesor que lo hubiera construido diez años antes. No pagaría la diferencia entre la productividad en cuanto a la fabricación de las máquinas, la construcción, etc., hoy y hace diez años; por el contrario. † Hilandería de algodón, ††Una hilandería más eficiente.

Esta diferencia me pone en condiciones de pagar menos por un mili de la misma efficiency * o de pagar solamente lo mismo por otro de la misma efficiency. En la agricultura ocurre de otro modo. La diferencia entre original fertilities of soils is magnified for that part of the so-called natural fertility of the soil which, in fact, has been once produced by men, but has now become incorporated to the soil and is no longer to be distinguished from its original fertility ** Para elevar a esta fertilidad superior a tierras no cultivadas de la

misma fertilidad originaria, se requieren, como consecuencia del desarrollo de la productividad del general labour, *** no los mismos costos que se habrían necesitado to bring the original fertility of the cultivated soil to its now apparently original fertility, but still, more or less expense is required to bring that equalization about. † El precio medio del nuevo producto es más elevado que el anterior, la diferencia entre el precio de mercado y el precio medio es menor y puede llegar a desaparecer totalmente. Supongamos que, en el caso anterior, la tierra nuevamente cultivada sea tan fértil que, con un additional expense of 40 sh †† (incluyendo la ganancia), suministre 28 hushels en vez de 20. En este caso, el arrendatario podría abonar una renta de 8 bushels o 2 £. Pero, ¿por qué? Porque la tierra nuevamente cultivada produce 8 bushels más que la anterior, lo que hace que, a pesar de haberse elevado el precio medio con el mismo precio de mercado, acuse el mismo excess of price. ††† Su fertilidad no habría costado ningún extra expense,# habría sido el doble de alta que la de la [tierra] anterior. [Pero], con [este] expense, es exactamente igual. * Eficiencia. ** Fertilidades originarias de tierras se ve aumentada en aquella parte de la llamada fertilidad natural del suelo que, en realidad, fue en su día producida por los hombres, pero que ahora se ha incorporado a la tierra y que ya no es posible distinguir de su fertilidad originaria. *** Trabajo general, † Para elevar la fertilidad originaria de la tierra cultivada hasta su fertilidad ahora aparentemente originaria, pero se requieren desembolsos más o menos grandes para alcanzar este nivel, †† Desembolso adicional de 40 chel. †††Excedente de precio. # Desembolso extra.

### [10. Insostenibilidad de la crítica de Rodbertus contra la teoría de la renta de Ricardo. Rodbertus no comprende las características de la agricultura capitalista]

Volvamos ahora a Rodbertus, definitivamente y por última vez:

La teoría de la renta de Rodbertus "explica,...partiendo de una división del producto del trabajo que necesariamente se da a base de dos premisas: suficiente productividad del trabajo y propiedad sobre la tierra y el capital, todos los fenómenos del salario y de la renta, etc. Explica que solamente la suficiente productividad del trabajo crea la posibilidad económica de tal división, ya que es esta productividad la que da al valor del producto el contenido real necesario para que puedan vivir también de él otras personas que no trabajan y explica que

solamente la propiedad sobre la tierra y sobre el capital crea la realidad jurídica de tal división, por cuanto que obliga al trabajador a repartir su producto con el terrateniente y el poseedor de capital que no trabajan, incluso en una proporción en que precisamente ellos, los trabajadores, sólo reciben lo estrictamente necesario para poder vivir” (Rodbertus, (“Sociale Briefe an von Kirchmann. Dritter Brief...", Berlín 1831, pp. 156 s.).

Adam Smith presenta la cosa de dos modos. [Primera concepción:] División del producto del trabajo, considerando éste como algo dado y tratándose, en realidad, de la participación en el valor de uso. Esta concepción la profesa también el señor Rodbertus. La encontramos también en Ricardo, en quien es todavía más reprochable, por cuanto que éste no se limita a formularla fraseológicamente, sino que trata de tomar en serio la determinación del valor por el tiempo de trabajo. Esta concepción se acomoda plus ou moins, mutatis mutandis * a todos los modos de producción en que los trabajadores y los poseedores de las condiciones objetivas del trabajo forman clases distintas. La segunda concepción de Smith es, en cambio, característica del modo de producción capitalista. Es ésta, por tanto, la única fórmula teórica fecunda. El aquí en efecto, donde A. Smith concibe la ganancia y la renta derivadas del plustrabajo que el trabajador añade al objeto de trabajo después de cubrir la parte de éste con que reproduce su propio salario. Es este el único punto de vista certero, en el que la producción se basa sola y únicamente en el valor de cambio. Ello entraña un proceso de desarrollo, mientras que la primera concepción presupone el tiempo de trabajo como constante. En Ricardo, la concepción unilateral parte, entre otras cosas, de que trata de demostrar, en términos generales, que las distintas categorías o relaciones económicas no contradicen a la teoría del valor, en vez de desarrollarlas, por el contrario, en unión de sus aparentes contradicciones, partiendo de esta base o de exponer el desarrollo de esta base misma. “Usted ** sabe que todos los economistas, comenzando ya por A[dam] Smith, descomponen el valor del producto en salario, renta de la tierra y ganancia del capital y que, por tanto, la idea de hacer descansar los ingresos de las diferentes clases y también, especialmente, las partes de la renta en una división del producto no es nueva” (Certainly not! ***). “Sin embargo, los economistas se extravían inmediatamente. Todos ellos —sin exceptuar siquiera a la escuela de Ricardo— cometen ante todo el error de no

concebir el producto total, el bien terminado, todo él producto nacional, como la unidad de la que participan trabajadores, terratenientes y capitalistas, sino que conciben la división del producto bruto como una división especial entre tres copartícipes y, a su vez, la distribución del producto fabricado como otra división especial en la que sólo participan dos partes. Es decir, que estos sistemas ven meramente el producto bruto y el producto fabricado, cada uno de por sí, como un bien de ingreso especial” (p. 162). * Más o menos, con las variantes del caso. * Se dirige a von Kirchman. *** Evidentemente que no.

En primer lugar, es cierto que Adam Smith ha inducido a todos los economistas posteriores, incluyendo a Ricardo y al señor Rodbertus, a “extraviarse” por el hecho de que él descompone “el valor total del producto en salario, renta de la tierra y ganancia del capital” [p. 162), olvidándose así del capital constante, que forma también parte del valor. Y la ausencia de esta distinción hacía cabalmente, como mi argumentación demuestra, que resultara imposible cualquier exposición científica.18 Los fisiócratas llegaban todavía más allá en esta misma dirección. Sus “avances primtives et annuelles” * se conciben indistintamente como una parte del valor del producto anual o del producto anual mismo, que no se descompone ni para la nación ni para el individuo, a su vez, en salario, ganancia o renta. En los fisiócratas, los apiculturists ** reponen a los estériles, en materias primas, sus avances (el convertir estas materias primas en máquinas incumbe, en efecto, a los mismos stériles), mientras que, por su parte, los agriculturists se reponen a sí mismos, con su producto, una parte de sus avances (simientes, ganado de cría y de engorda, abonos, etc.) y, en parte, reciben de los stériles, a cambio de las materias primas, maquinaria, etcétera. * Adelantos primitivos y anuales. ** Agricultores. El señor Rodbertus se equivoca, además, al identificar la división del valor y la división del producto. El “bien de ingreso" nada tiene que ver directamente con esta división del valor del producto. Que las partes del valor que corresponden, por ejemplo, a los productores del torzal, que se representan en determinadas cantidades ere oro y se realizan en productos de todas clases, agrícolas o manufactureros, lo saben los economistas tan bien como Rodbertus. Esto se da por supuesto, puesto que producen mercancías, y no productos destinados al consumo directo de os mismos productores. Como el valor que se trata de repetir, es decir, la parte integrante del valor que se descompone en ingresos, dentro de cada esfera específica de producción, se

18 Véase “Teorías sobre la plusvalía", parte I, pp. 88-96.

crea independientemente de los otros —aunque los presupone, en virtud de la división del trabajo—, Rodbertus cae en el retroceso y en la confusión cuando, en vez de considerar puramente esta creación de valor, la embrolla de antemano al preguntarse qué participación aseguran estas partes integrantes del valor a sus poseedores en el producto nacional total existente. Para él, la división del valor del producto se convierte inmediatamente en división de los valores de uso. Y, al atribuir por debajo de cuerda esta confusión a los otros economistas, necesita recurrir al conectivo de considerar los productos fabricados y brutos en bloque, punto de vista que no entra en la creación del valor y resulta, por tanto, falso cuando se trata de explicar esa creación. Del valor del producto fabricado, cuando se descompone en ingresos y el fabricante no paga renta del suelo ni por el solar en que se levantan los edificios ni por los saltos de agua, etc., sólo participan el capitalista y el trabajador asalariado. El valor del producto agrícola lo comparten, por lo menos, tres. Esto lo reconoce también el señor Rodbertus. El modo como explica el fenómeno no altera en nada este hecho. Pero, si los otros economistas, especialmente Ricardo, parten de la división entre dos, entre el capitalista y el trabajador asalariado, y sólo introducen posteriormente al terrateniente, como una superfetation * especial, se acomodan totalmente, con ello, al punto de vista de la producción capitalista. Trabajo materializado y trabajo vivo son los dos factores en cuya contraposición se basa la producción capitalista. Capitalista y trabajador asalariado constituyen los únicos funcionarios y factores de la producción cuyas relaciones y cuya contraposición emanan de la esencia del modo de producción capitalista.

Solamente en segunda instancia se ponen de manifiesto las circunstancias bajo las cuales el capitalista tiene que compartir con terceras personas que no trabajan una parte del plustrabajo, la surplus value ** captada por él. Es también un hecho de la producción el que, exceptuando la parte del valor del producto que se paga como salario y después de deducir la parte del valor equivalente al capital constante, toda la plusvalía pase directamente de manos del obrero a manos del capitalista. Este es, frente al obrero, el poseedor directo de toda la plusvalía, qué luego raparte con el capitalista que presta el dinero, con el terrateniente, etc. Como ha observado James Mill, la producción podría seguir adelante sin tropiezo aunque el terrateniente desapareciera, sustituido por el Estado. El terrateniente privado no es, en la producción capitalista, un agente necesario de la producción, aunque ésta requiere que la propiedad de la tierra pertenezca a alguien, no precisamente al trabajador; sino, por

ejemplo, al Estado. Esta reducción de las clases directamente interesadas en la producción y también, por consiguiente, de los copartícipes directos en el valor producido y en los productos en que este valor se realiza, a capitalistas y trabajadores asalariados, dejando a un lado al terrateniente (que sólo se incorpora post festum, *** como consecuencia de las relaciones de propiedad sobre fuerzas naturales que no brotan del modo de producción capitalista, sino que éste hereda del pasado), muy lejos de constituir un error de Ricardo etc., hace de ella la expresión teórica adecuada del modo de producción capitalista, expresa la differentia specifica de ésta. El señor Rodbertus sigue todavía demasiado aferrado a su modo de ser de viejo terrateniente prusiano, para poder comprender esto. Por lo demás, ello sólo resulta comprensible y se impone por sí mismo a partir del momento en que el capitalista se apodera de la agricultura y se erige en todas partes, como ocurre casi siempre en Inglaterra, en el dirigente de la agricultura exactamente lo mismo que de la industria, excluyendo al terrateniente de cualquier intervención directa en el proceso de producción. Por tanto, lo que el señor Rodbertus considera, hablando de esto, como un “extravío” es, sencillamente, el camino certero que él no ha comprendido, ya que se halla encadenado por ideas que corresponden al modo de producción precapitalista. * Excrecencia. ** Plusvalía. *** Posteriormente.

“Tampoco él” (Ricardo) “divide el producto acabado entre los copartícipes, sino que, al igual que les otros economistas, considera el producto agrícola y el producto fabricado, cada uno de por sí, como un producto especialmente sujeto a división” (l. c., p. 167).

No el producto, señor Rodbertus, sino el valor del producto, y muy exactamente. Su producto “acabado” y la división de éste no tienen absolutamente nada que ver con esta división del valor.

“La propiedad del capital es, para él” (para Ricardo) “algo dado y, además, anterior a la propiedad de la tierra... Por eso no comienza por las razones, sino por el hecho de la división del producto, y toda su teoría se limita a las causas que determinan y modifican la proporción en que se divide. Para él, la división del producto en salario y ganancia del capital solamente constituye la división originaria y también, originariamente, la única” (l. c., p. 167).

Otra vez cae usted en la incomprensión, señor Rodbertus. Desde el punto de vista de la producción capitalista, es cierto que la propiedad del capital

aparece como lo “originario”, ya que se trata del tipo de propiedad en que se basa la producción capitalista y que aparece en ella como factor y funcionario, lo que no puede decirse de la propiedad territorial. Esta aparece como algo derivado, ya que en realidad la propiedad territorial moderna no es otra cosa que la feudal, transformada en ella por la acción del capital y, por tanto, derivada bajo su forma de {impiedad territorial moderna. Es un resultado de la producción capitaista. El que Ricardo considere la cosa tal y como es y se manifiesta en la sociedad moderna como lo históricamente originario (al paso que usted, en vez de atenerse a la forma moderna, no acierta a desprenderse de las reminiscencias del terrateniente) constituye una ilusión en que los economistas burgueses incurren con respecto a todas las leyes económicas burguesas, que consideran como "leyes naturales” y en las que ven, por tanto, un "prius’' histórico. //5I8/ Pero el señor Rodbertus pudo darse ya cuenta desde las primeras palabras de su prólogo de que Ricardo, allí donde no se trata del valor del producto, sino del producto mismo, hace que se distribuya todo el producto “acabado”:

"El producto de la tierra, todo lo que se obtiene de su superficie mediante el empleo combinado de trabajo, maquinaria y capital, se distribuye entre tres clases de la sociedad, a saber: el propietario de la tierra, el propietario del patrimonio o del capital necesario para explotarla y los trabajadores cuya laboriosidad la cultiva” (“Principles of Political Economy”, prefacio, 3ª ed., Londres 1821).

Y, a renglón seguido, dice:

“Pero, en diferentes etapas de la sociedad, difieren esencialmente las participaciones en el producto total de la tierra que corresponden a cada una de estas tres clases bajo los nombres de renta, ganancia y salario” (l. c.).

Aquí, se trata de la distribución del “whole produce", * no del producto fabricado o del producto bruto. Pero estas participaciones en el “whole produce” se hallan exclusivamente determinadas cuando este “whole produce” se presupone como algo dado por las participaciones que, dentro de cada esfera de producción, corresponden a cada uno de los shareholders ** en el “valor” de su propio producto. Este “valor” es convertible y expresable en una certain aliquot part of the “whole produce". *** Aquí, Ricardo sólo se

equivoca, según A. Smith, al olvidar que “the whole produce” no aparece divided in rent, profit, and wages, † sino that part of it, will be alloted" in the shape of capital to one or some of these three classes. †† * Producto total. ** Copartícipes. *** Cierta parte alícuota del “producto total”, † Dividido en renta, ganancia y salario. †† Una parte de él “será adjudicada” bajo la forma de capital o una o varias de estas tres clases,

“Podrían tratar de afirmar que, así como, originariamente, la ley de la igualdad de la ganancia del capital habría debido expresar los precios del producto bruto haciendo desaparecer la renta de la tierra para luego, a consecuencia de un alza de los precios, presentarla de nuevo como nacida de la diferencia de rendimiento entre las tierras más fértiles y menos fértiles, también hoy las ventajas de la percepción de una renta de la tierra además de la ganancia usual del capital indujesen al capitalista a invertir capitales en nuevas roturaciones y mejoras hasta que el abarrotamiento de los mercados provocado por ello hiciese descender los precios para que, en las inversiones de capital menos beneficiosas desapareciera la obtención de una renta de la tierra. En otras palabras, ello equivaldría a afirmar que la ley de igualdad de las ganancias del capital viene a anular para el producto bruto la otra ley, según la cual el valor de los productos se rige por el trabajo de costo, siendo así que precisamente Ricardo, en el capítulo primero de su obra se apoya en aquello para demostrar esto” (Rodbertus, l. c., p. 174).

En efecto, señor Rodbertus. La ley de la “igualdad de las ganancias del capital" no anula la ley según la cual el “valor" de los productos se rige por el “trabajo de costo”. Pero sí anula la premisa de Ricardo de que el precio medio de los productos equivale a su “valor”. Pero, a su vez, no es el “valor” del producto bruto el que desciende a su precio medio, sino a la inversa. El “producto bruto" se caracteriza —como consecuencia de la propiedad privada— por el privilegio de que su valor no desciende hasta el precio medio. Si su valor descendiera, en efecto, hasta el nivel del precio medio de las mercancías, cosa que sería posible a pesar del “valor material” de éstas, desaparecería la renta de la tierra. Las clases de tierra que hoy possibly ††† no rinden renta alguna no lo hacen porque el precio de mercado de los productos brutos es, en ellas, igual a su propio precio medio y porque estas tierras pierden —como resultado de la competencia de las clases de tierra más fértiles— el privilegio de vender su producto a su “valor”. ††† Posiblemente.

“¿Puede ser cierto que, antes de que se pasara en general a la agricultura, existían ya capitalistas que obtenían ganancias e invertían sus capitales con arreglo a la ley

de la igualdad de éstas? (How very sillyl *)... Reconozco que si, hoy, se emprendiera desde países civilizados una expedición a un país nuevo y todavía sin cultivar, en que los expedicionarios más ricos pudieran valerse de las reservas y los instrumentos de un cultivo anterior —de capital— y los más pobres no tuvieran otra perspectiva que ponerse al servicio de aquéllos para percibir un elevado salario, los capitalistas considerarían como ganancia suya lo que excediera del salario pagado a los trabajadores, ya que llevarían consigo de su país natal cosas y conceptos existentes de largo tiempo atrás” (l. c., pp. 174-175). * ¡Qué necedad!

Ahí lo tiene usted, señor Rodbertus. Toda la concepción ricardiana encaja solamente partiendo de la premisa del modo capitalista de producción como dominante. Y, en cuanto al fondo del problema, es indiferente cómo exprese él esta premisa o el que incurra, al hacerlo, en un hysteron proteron. ** Es necesario establecer la premisa, y no, como usted lo hace, introducir una economía campesina que no acierta a llevar una contabilidad capitalista y que, por ello, no incluye la simiente, etc., entre el capital adelantado. No es precisamente Ricardo, sino Rodbertus, quien incurre aquí en un "dislate", al dar por supuesta la existencia de capitales y trabajadores “antes del cultivo de la tierra” (l. c., p. 176). ** Inversión del orden o de la serie, convirtiendo la consecuencia en premisa, o viceversa.

"Según la concepción de Ricardo..., el cultivo de la tierra sólo puede comenzar... cuando en la sociedad haya nacido el capital y la ganancia del capital sea conocida y abonada” (l. c., p. 178).

¡Qué necedad! Cuando un capitalista se interpone como arrendatario entre el agricultor y el terrateniente —bien porque el antiguo tenant *** se desenmascare como capitalist-farmer † o bien porque un industrial invierta su capital en la agricultura, en vez de invertirlo en la manufactura—, lo que comienza, ¡por favor!, no es "el cultivo de la tierra", sino el cultivo de la tierra “por la vía capitalista”, que difiere de las formas de cultivo anteriores tanto en cuanto a la forma como en cuanto al contenido. *** Llevador de la tierra, † Arrendatario capitalista,

“En todo país [vemos que] la mayor parte de la tierra se convierte en propiedad mucho antes de ser cultivada; y, sobre todo, mucho antes de que exista en la industria una tasa de ganancia del capital” (l. c., p. 179).

Para poder comprender la concepción de Ricardo en cuanto a este

problema, Rodbertus tendría que ser inglés en vez de ser un terrateniente de la Pomerania y entender la enclosure of commons and waste land. †† El señor Rodbertus cita a América, donde el Estado empieza por †† Cercados de tierras comunales y de tierras yermas.

“vender tierras por parcelas a los cultivadores, a precio bajo, es verdad, pero que representa ya, en todo caso, una renta de la tierra” (l. c., pp. 179 s.).

Ni mucho menos. Este precio no constituye en modo alguno una renta de la tierra, de la misma manera que un impuesto general sobre la industria no constituiría una renta industrial o que un ingreso cualquiera constituye una “renta”.

“Pero puedo asegurar que la causa del aumento contenida sub b * <se refiere al incremento de la población o al aumento de la cantidad de trabajo empleado > “implica la renta de la tierra con anterioridad a la ganancia del capital. De ahí que ésta no pueda nunca aumentar porque, como resultado del incremento del valor del producto nacional, a base de la misma productividad, pero aumentando la capacidad productiva (mediante el incremento de la población), se derrama mayor ganancia de capital en la nación, pues esta ganancia del capital acrecentada corresponde siempre a un capital incrementado en la misma proporción, razón por la cual la tasa de ganancia sigue siendo igual” (l. c., pp. 184 s.). * En el punto b.

Esto es falso. La cantidad de plustrabajo no retribuido aumenta, por ejemplo, cuando se trabajan 3, 4 o 5 horas de más en vez de 2. Pero, con el volumen de este plustrabajo no retribuido no aumenta el volumen del capital desembolsado, d’abord ** porque este nuevo excedente de plustrabajo no es pagado y no determina, por tanto, una inversión de ca. pital; y, en segundo lugar, porque la inversión de capital en cuanto al capital fijo no aumenta en la misma proporción en que aumenta aquí su empleo. No te necesitan [, supongamos,] más husos, etc. Es cierto que te desgastarán más rápidamente, pero no en la misma proporción en que te usen más. Por tanto, a igual productividad, aumentará aquí la ganancia, porque no sólo aumenta la plusvalía, sino también la tasa de ésta, Pero, en la agricultura, esto no es factible, por razón de las condiciones naturales. Y, por otra parte, la productividad cambia fácilmente al aumentar el capital desembolsado. Prescindiendo de la división del trabajo y la maquinaria, la economía de las condiciones de producción hace que, aunque se invierta un capital

absolutamente grande, este capital no sea tan grande, relativamente. Podría, pues, aumentar la tasa de ganancia aunque la plusvalía (y no sólo la tasa de ésta) se mantuviera invariable. ** En primer lugar. Es positivamente falso y responde a las ideas de un terrateniente de la Pomerania lo que Rodbertus dice a continuación:

"Es posible que en el transcurso de estos treinta años” (de 1800 a 1830) “mediante parcelaciones o incluso por la roturación, hayan surgido varias propiedades y que la renta de la tierra incrementada se reparta, por tanto, entre varios propietarios, pero no se reparte en 1830 entre más yugadas que en 1800; estas nuevas fincas desglosadas o nuevamente cultivadas quedaban incluidas, antes, con su número total de yugadas, en las viejas fincas, razón por la cual la renta de la tierra menor de 1800 se repartía entre ellas, entonces, lo mismo [que ahora] y ayudaba a determinar la cuantía de la renta de la tierra en Inglaterra lo mismo que en 1830 la renta mayor” (l. C., p. 186).

¡Oh, buen pomeranio! ¿Por qué te empeñas siempre en transferir despectivamente las condiciones de tu Pomerania a Inglaterra? Los ingleses no calculan de tal modo, que, si (suponiendo que así fuera el caso) de 1800 a 1830 se "cercaran” de tres a cuatro millones de acres,19 la renta se distribuyera también antes de 1830, en 1800 entre estos cuatro millones de acres. Los considerarían más bien como vaste land or commons, * que no arrojaban renta alguna ni pertenecían a nadie. * Tierras yermas o comunales. Cuando Rodbertus, como Carey (pero de distinto modo) trata de hacer ver a Ricardo que, por razones físicas y de otro tipo, la tierra “más fructífera de todas” no es, generalmente, la que primero se cultiva, esto nada tiene que ver con Ricardo. La tierra “más fértil de todas” es siempre “la más fértil de todas” en las condiciones de producción dadas. Gran parte de las objeciones que Rodbertus le hace a Ricardo responden al hecho de que confunde simplistamente las condiciones de producciones “inglesas” con las “pomeranias”. Ricardo da por supuesta la producción capitalista, que, entre otras cosas, allí donde se ha implantado, como en Inglaterra, trae consigo la separación entre el farming-capitdlist ** y el terrateniente. Rodbertus [,en cambio,] toma como base relaciones que son de

19 En el tomo I del “Capital”, capítulo XXIV, p. 3, escribe Marx que entre 1801 y 1831 le fueron arrebatados a la población rural inglesa 3 511 770 acres de tierras comunales “y regalados parlamentariamente a los terratenientes por los terratenientes”.

por sí ajenas al modo de producción capitalista y que éste viene a superar, levantándose sobre ellas. Por ejemplo, lo que el señor Rodbertus dice acerca de la situación de los centros económicos en los complejos de la economía se ajusta perfectamente a la Pomerania, pero no a Inglaterra, donde el modo capitalista de producción ha ido adquiriendo una prepotencia cada vez mayor desde el último tercio del siglo XVI, asimilándose todas las condiciones y, en diferentes periodos, echando por tierra las premisas históricas, arrasando con aldeas, edificios y hombres, para conseguir la inversión más productiva posible del capital. ** Arrendatario capitalista. Y no menos falso es lo que Rodbertus dice acerca de la “inversión del capital”:

‘‘Ricardo limita la renta de la tierra a lo que se le abona al terrateniente por el disfrute de las fuerzas originarias, naturales e indestructibles del suelo. Trata con ello de deducir de la renta de la tierra todo lo que, en las fincas ya cultivadas, puede abonársele en cuenta al capital. Es evidente, sin embargo, que en el rendimiento de una finca nunca podrá atribuir al capital más que el total de los intereses usuales en el país. De otro modo, tendría que aceptar la existencia de dos tasas de ganancia distintas en el desarrollo económico de un país, una tasa agrícola, que arrojaría mayor ganancia que la vigente en la fabricación y otra para éste, pero tal hipótesis echaría por tierra su sistema, basado principalmente en la igualdad de las tasas de ganancia” (l. c., pp. 215 s.).

Es, una vez más, la manera de ver las cosas del terrateniente pomeranio, que toma prestado capital para mejorar su finca y que, por tanto, por razones teóricas y prácticas, se resiste a pagar al prestamista más que los intereses usuales en él país. Es el arrendatario, el farming-capitalist, que toma prestado capital para mejorar la tierra. De este capital, exactamente lo mismo que del que invierte directamente en la producción, no exige el interés usual en el país, sino la ganancia usual en él. No es que se le preste al terrateniente un capital por el que tenga que pagar los intereses “usuales en el país”. Él mismo se encarga de tomar capital prestado o emplea su propio capital sobrante, con objeto de sacarle la ganancia industrial “usual en el país”, por lo menos el doble de los intereses usuales en él.

Por lo demás, Ricardo sabe lo que ya sabía Anderson y lo dice into the bargain * expresamente, a saber: que la productividad de la tierra infundida a ésta por el capital coincide más tarde con su productividad

“natural” y hace, por tanto, que suba la renta. Rodbertus, en cambio, no sabe nada de esto y, por consiguiente, habla sin saber lo que dice: * Además. La moderna propiedad territorial ha sido definida por mí con toda justeza:

"La renta, tal y como Ricardo la entiende, es la propiedad sobre la tierra bajo su forma burguesa; es decir, la propiedad feudal sometida a las condiciones de la producción burguesa” ("Misère de la philosophie", París 1847, p. 156).

Y observaba también yo, acertadamente:

‘‘Ricardo, que da por supuesta la producción burguesa como necesaria para la determinación de la renta, aplica, no obstante, la idea de la renta de la tierra a la propiedad territorial de todos los tiempos y todos los países. Es el error de todos los economistas, que consideran eternas las relaciones de la propiedad burguesa” (l. c, p. 160).

Y asimismo he hecho constar con arreglo a la verdad que las “terres capitaux” ** pueden incrementarse, como los demás capitales: ** Capitales-tierras.

“Los capitales en tierras pueden aumentar, lo mismo que los otros medios de producción. No se añade nada a la materia, para expresarnos en los mismos términos del señor Proudhon, pero se incrementan las fincas que sirven de medio de producción. Basta con hacer en las fincas ya convertidas en medios de producción nuevas inversiones de capital para que el capital-tierra aumente, sin necesidad de agregar nada a la materia tierra, es decir, a la extensión de ésta” (l. c., p. 165).

Y sigue siendo exacta la distinción que yo establecía entonces entre manufactura y agricultura:

“En primer lugar, no se puede, como en la industria manufacturera, aumentar a voluntad los instrumentos de producción de igual productividad. A medida que crece la población, se pasa a cultivar tierras de peor calidad o a invertir en las mismas tierras nuevos capitales, relativamente menos productivos que los anteriormente invertidos en ellas” (l. c., p. 157).

Rodbertus dice:

“Pero debo referirme todavía a otra circunstancia que, evidentemente de un modo más lento, pero de un modo mucho más general también, convierte las máquinas agrícolas de peores en mejores.20 Se trata del cultivo continuado de una misma finca siguiendo exclusivamente un sistema racional, sin que a ello se añada ni la menor inversión extraordinaria de capital” ([Sociale Briefe an von Kirchmann..."], p. 222).

Esto ya lo había visto Anderson. El cultivo mejora la tierra.

“Tendrían que demostrar que la población trabajadora dedicada a la agricultura ha aumentado con el transcurso del tiempo en mayor proporción que la producción de víveres o aunque sólo sea la parte restante de la población de un país. Solamente así podría ponerse de manifiesto irrefutablemente que, al aumentar la producción agrícola, tiene también que dedicarse a ella, progresivamente, más trabajo. Pero es cabalmente aquí donde las estadísticas revelan lo contrario” (l. c, p. 274). “Sí, incluso encontrará usted que predomina casi [en general] la regla de que, al aumentar la densidad de población de un país, en menor proporción se ocupan las gentes de la agricultura... El mismo fenómeno se manifiesta cuando aumenta la población del mismo país: la parte que no se ocupa de la agricultura aumenta casi por doquier en proporción mayor” (l. c., p. 275).

Pero, en parte, porque se convierte más tierra de labranza en pastos para ovejas y ganado. Y, en parte, porque el trabajo se hace más productivo en la producción en gran escala, en la agricultura en grande. Pero también, circunstancia que el señor Rodbertus no tiene en cuenta para nada, porque gran parte de la población no agrícola colabora en la agricultura [que] suministra el capital constante —el cual aumenta al progresar el cultivo—, con abonos minerales, simientes traídas del extranjero y maquinaria de todas clases. Según el señor Rodbertus (l. c., p. 78),

“el agricultor” (en la Pomerania) “no ve hoy como capital el forraje para el ganado de tiro cultivado en su propia finca". “El capital en sí o en sentido económico es producto empleado para nueva producción... Pero, en relación con la ganancia especial que debe arrojar o en el sentido del empresario actual, para ser capital tiene que manifestarse como

20 Rodbertus entiende aquí por “máquinas agrícolas" las clases de tierra que se diferencian en cuanto a su fertilidad. Este símil de las máquinas para referirse a las clases de tierras de diferente fertilidad lo tomó Rodbertus de Malthus.

inversión" (l. c., p. 77).

Sólo que este concepto de “inversión” no requiere, como entiende Rodbertus, que sea comprado como mercancía. Si una parte del producto, en vez de venderse como mercancía, entra de nuevo en la producción, entra en ella como mercancía. Es estimado primeramente como “dinero", cosa que se sabe con tanta mayor precisión cuanto que todas estas “inversiones”, también en la agricultura, existen al mismo tiempo en el mercado como “mercancías”: ganado, forraje, abonos, trigo empleado como simiente, simientes de todas clases. Pero, al parecer, en la “Pomerania", no se incluye esto entre las “inversiones”.

"El valor de los resultados específicos de estos diferentes trabajos” (artículos manufacturados y productos brutos) “no es todavía el ingreso mismo que corresponde a su propietario, sino simplemente la pauta para su liquidación. Este ingreso respectivo mismo es parte del ingreso social, producido exclusivamente por el trabajo mutuo de agricultura y fabricación, cuyas partes, por tanto, reproducen solamente mediante esta cooperación" (l. c., p. 36).

¿Y qué me dice a mí esto? La realización de este valor no puede ser otra cosa que su realización en valor de uso. Y de esto no se trata para nada [aquí]. Además, ya en el salario necesario va implícito la cantidad de valor del producto agrícola y del producto industrial que se contiene en los medios de vida necesarios para el sustento del trabajador.

Done with. * * Con esto, hemos terminado.

## [CAPÍTULO X] TEORÍA DE RICARDO Y ADAM SMITH SOBRE EL PRECIO DE COSTO (Refutación)

### [A. TEORIA DE RICARDO SOBRE EL PRECIO DE COSTO]

### [1. Derrumbamiento de la teoría de los fisiócratas y trayectoria posterior de las ideas sobre la renta de la tierra]

LA TESIS de Anderson (en parte, contenida también en Adam Smith) de que “no es la renta percibida por la tierra la que determina el precio de sus productos, sino [,por el contrario,] el precio de estos productos el que determina la renta de la tierra” * venía a echar por tierra la teoría fisiocrática. Se convertía, con ello, en fuente de la renta el precio del producto agrícola, y no este producto [mismo] ni la tierra. Se derrumbaba con ello la concepción de que la renta era el offspring ** de la productividad excepcional de la agricultura, resultado, a su vez, de la especial fertilidad de la tierra. En efecto, si la misma cantidad de trabajo se invierte en un elemento especialmente fértil, resultando por ello excepcionalmente productivo, la consecuencia de esto sólo puede ser una: que ese trabajo se traduzca en un volumen relativamente grande de productos y que, por tanto, el precio de cada uno de estos productos resulte relativamente bajo, y no que se llegue al resultado inverso de que el precio de su producto sea más elevado que el de los otros productos en que se realiza la misma cantidad de trabajo y en que, por tanto, su precio, a diferencia del de las otras mercancías, arroja, además de la ganancia y el salario, una renta. (En su manera de concebir la renta, Adam Smith retoma, en parte, a las ideas fisiocráticas, después de haberlas refutado, o por lo menos negado, anteriormente, con su concepción ordinaria de la renta como parte del plustrabajo.) * V. supra, p. 126. ** Resultado. Buchanan resume esta superación del punto de vista fisiocrático:

“La idea de que la agricultura suministra un producto y, por Consiguiente, una renta porque la naturaleza se entrelaza con la laboriosidad humana en el proceso del cultivo de la tierra, es una pura quimera. La renta no proviene del producto, sino del precio a que se vende el producto, precio que éste obtiene, no porque la naturaleza colabore en la producción, sino por ser el precio que el consumo adapta a la oferta.”

Eliminada esta concepción de los fisiócratas —cuya plena justificación in its deeper sense * residía en el hecho de considerar la renta como el único surplus, ** viendo en los capitalistas y trabajadores en conjunto los asalariados del terrateniente—, sólo quedaba margen para las siguientes concepciones: * En su sentido más profundo. ** Excedente. [En primer lugar,] la concepción de que la renta nace del precio de monopolio de la agricultura y el precio de monopolio responde al hecho de que los terratenientes monopolizan la tierra. Según esta concepción, el precio del producto agrícola es constantemente superior a su valor. Se opera una surcharge of price *** y la ley que rige los valores de las mercancías se ve quebrantada por el monopolio de la propiedad territorial. * Recargo de precio, La renta nace del precio de monopolio de los productos agrícolas, porque la oferta se halla constantemente por debajo del nivel de la demanda o la demanda rebasa constantemente el nivel de la oferta. Ahora bien, mor qué la oferta no se eleva al nivel de la demanda? ¿Por qué una oferta adicional no se encarga de compensar esta desproporción, con lo que, según esta teoría, quedaría abolida toda renta? Para explicar esto, Malthus recurre, de una parte, a la ficción de que los productos agrícolas se crean directamente consumidores (de donde surgirá más tarda tu polémica con Ricardo) y, de otra parte, a la teoría de Anderson, porque la additional supply † representa más trabajo y la agricultura se vuelve menos fecunda. Por tanto, en la medida en que este punto de vista no descansa sobre una mera ficción, coincide con la teoría ricardiana. También aquí [vemos que] el precio es superior al valor, surcharge. †† † Oferta adicional. †† Recargo. [En segundo lugar,] La teoría ricardiana: no existe una renta de la tierra absoluta, sino solamente una renta diferencial. También aquí [vemos que] el precio de los productos agrícolas que arrojan una renta es superior a su valor individual y, en la medida en que la renta existe, existe mediante el excedente del precio de los productos agrícolas sobre su valor. Solamente que aquí este excedente del precio sobre el valor no contradice a la teoría general del valor

(aunque el hecho permanezca en pie), porque, dentro de cada esfera de producción, el valor de las mercancías que a ella corresponden no se determina por el valor individual de la mercancía, sino por su valor, que es el que tiene bajo las condiciones generales de producción de la esfera de que se trata. También aquí representa el precio de los productos que arrojan renta un precio de monopolio, pero un monopolio como el que se da en todas las esferas de la industria y sólo se plasma en ésta, adoptando, por tanto, la forma de renta, distinta de la plusganancia. También aquí [nos encontramos con] el excedente de la demanda sobre la oferta o, lo que es lo mismo, con que la demanda adicional no puede satisfacerse mediante una oferta adicional a los precios que la oferta originaria tenía antes de que sus precios aumentaran al exceder la demanda sobre la oferta. También aquí nace la renta la renta diferencial por el excedente del precio sobre el valor, [mediante el alza de los precios en las tierras mejores por encima de su valor, lo que provoca la oferta adicional.

[En tercer lugar,] La renta es simplemente el interés del capital invertido en la tierra. Esta concepción coincide con la de Ricardo en que niega la renta absoluta. La renta diferencial tiene necesariamente que admitirla desde el momento en que fincas en que se han invertido capitales iguales arrojan rentas de diferente magnitud. En realidad, este modo de ver responde a la concepción ricardiana de que ciertas tierras no arrojan renta alguna y de que donde existe una renta propiamente dicha, es una renta diferencial. Sólo que esto no puede explicar en modo alguno la renta en las tierras en las que no se invierte ningún capital ni las rentas de saltos de agua, minas, etc. Sólo se trata, en realidad, de un intento hecho desde el punto de vista capitalista para salvar la renta en contra de Ricardo, en nombre del interés. Finalmente [,en cuarto lugar,] Ricardo entiende que, en tierras que no arrojan renta alguna, el precio del producto es igual a su valor, porque equivale al precio medio, es decir, a lo desembolsado más la ganan, cia media. Parte, pues, del supuesto falso de que el valor de la mercancía es igual al precio medio de ésta. Si este falso supuesto se desecha, será posible la renta absoluta, ya que el valor de los productos agrícolas, al igual que el de una gran categoría de toda otra clase de mercancías, es superior a su precio medio, aunque la existencia de la propiedad territorial no permite nivelarlo al precio medio, como ocurre en estas otras mercancías. De ahí que, como la teoría del monopolio, esta concepción admita que la propiedad sobre la tierra en cuanto tal tiene algo que ver con la renta; admite, con Ricardo, la renta diferencial y

entiende, finalmente, que la renta absoluta no infringe para nada la ley del valor.

### [2. La determinación del valor por el tiempo de trabajo, base de la teoría ricardiana. Modo de investigación de Ricardo, su justificación y necesidad en el desarrollo de la ciencia económica, y sus fallas]

Ricardo parte de la determinación of the relativo values (o exchangeable values) of commodities by “the quantity of labour” * (Al final, podremos repasar los diferentes sentidos en que Ricardo emplea la palabra value. ** En esto se basa la crítica de Bailey y [a ello responden], al mismo tiempo, las fallas de Ricardo.) El carácter de este “labour” *** no es investigado a fondo. Si dos mercancías son equivalentes o lo son en determinada proporción o, lo que es lo mismo, si contienen cantidades desiguales de "trabajo”, es evidente que, a pesar de ello, serán iguales en cuanto a la sustancia, en cuanto valores de cambio. Su sustancia es el trabajo. Esto es lo que constituye su “valor”. Su magnitud difiere según la mayor o menor cantidad de esta sustancia que contengan. Ahora bien, Ricardo no entra a investigar la forma, el carácter de este trabajo, la especial determinación del trabajo como creador de valor de cambio o como algo que se plasma en valores de cambio. Esto hace que no comprenda la conexión de este trabajo con el dinero, la necesidad de que se manifieste como dinero. No comprende, por tanto, en absoluto, la concatenación entre la determinación del valor de cambio de la mercancía por el tiempo de trabajo y la necesidad de las mercancías de avanzar hasta la creación del dinero. De ahí su falsa teoría monetaria. Para él, sólo se trata, momentáneamente, de la magnitud de valor. Es decir, de que las magnitudes de valor de las mercancías se comporten entre sí como las cantidades de trabajo requeridas para su producción. Tal es el punto de partida de Ricardo. Y dice expresamente que fue Adam Smith quien le puso en este camino (cap. I, secc. 1). * De los valores relativos (o valores de cambio) de las mercancías por “la cantidad de trabajo”. ** Valor. *** Trabajo.

El método de Ricardo puede, por tanto, expresarse así: parte de la

determinación de la magnitud de valor de la mercancía por el tiempo de trabajo y pasa luego a investigar si las demás relaciones y categorías económicas contradicen a esta determinación o hasta qué punto la modifican. A primera vista se comprende tanto la justificación histórica de este modo de proceder, su necesidad científica en la historia de la economía, como también su insuficiencia científica, insuficiencia que no te manifiesta tan sólo (formalmente) en el modo como se expone, lino también en que conduce a resultados erróneos, puesto que salta eslabones intermedios y trata de demostrar directamente la congruencia de las categorías económicas entre sí. Desde el punto de vista histórico, este modo de investigación era legítimo y necesario. Con Adam Smith, la economía política se había desarrollado hasta alcanzar cierta totalidad; el terreno que abarca era, en cierto modo, un terreno acotado, hasta el punto de que Say pudo condensarla sistemáticamente, de un modo superficial, en su libro didáctico. Entre A. Smith y Ricardo apreciamos solamente diferencias en cuanto a las investigaciones de detalle sobre trabajo productivo e improductivo, moneda, teoría de la población, propiedad territorial e impuestos. Smith, por su parte, se mueve con gran simplismo en una continua contradicción. De una parte, indaga la concatenación interior entre las categorías económicas o la trabazón oculta del sistema económico burgués. De otra parte, coloca al lado de esto la concatenación que aparentemente se da en los fenómenos de la competencia y que se ofrece a la vista del observador no científico, y a los ojos del observador prácticamente interesado y obsesionado por el proceso de la producción burguesa. Estos modos de concebir —uno de los cuales penetra en la concatenación interna, en la fisiología del sistema burgués, por así decirlo, mientras que el otro se limita a describir, catalogar, relatar y colocar bajo determinaciones conceptuales esquemáticas lo que al exterior se manifiesta en el proceso de la vida— no discurren en A. Smith paralelamente y sin relación alguna entre sí, sino que se entrecruzan y se contradicen continuamente. En él, esto se halla justificado (si exceptuamos algunas investigaciones de detalle, [como las que versan] sobre el dinero), puesto que se proponía, en realidad, dos cosas.

De una parte, trataba de penetrar en la fisiología interna de la sociedad burguesa y, de otra parte, pretendía, en parte, describir por primera vez las formas de vida en que se manifiesta exteriormente, exponer su concatenación externa y, en parte, encontrar la nomenclatura y los conceptos intelectivos adecuados a estas manifestaciones, tratando así de reproducirlas en parte, por vez primera, en el lenguaje y en el proceso discursivo. Lo uno le interesaba

tanto como lo otro, y como las dos tareas proceden independientemente la una de la otra, ello conduce a dos modos totalmente contradictorios de representarse las cosas, uno de los cuales expresa de una manera más o menos exacta la concatenación interna, mientras que el otro responde, con la misma razón y sin trabazón interna alguna —y sin ninguna clase de conexión con el otro modo de concebir— a la concatenación tal como se manifiesta. Ahora bien, los sucesores de A. Smith, cuando no representan la reacción contra él de modos de concebir anteriores y ya superados, pueden seguir adelante libremente en sus investigaciones de detalle y en sus consideraciones y ver en A. Smith su base, bien porque se apoyen en la parte esotérica de su obra, bien porque, como casi siempre hacen, mezclen y confundan la una y la otra. Pero Ricardo se interpone, por último, y grita a la ciencia: ¡Alto ahí! El fundamento, el punto de partida de la fisiología del sistema burgués —de la comprensión de su trabazón orgánica interna y de su proceso de vida— es la determinación del valor por el tiempo de trabajo. De esto parte Ricardo, obligando ahora a la ciencia a dejar a un lado su pacotilla anterior y a rendir cuentas acerca de [cómo y] hasta qué punto las restantes categorías desarrolladas, expuestas por ella —las relaciones de producción e intercambio— corresponden a este fundamento, a este punto de partida o se hallan en contradicción con él, hasta qué punto, para decirlo en términos generales, la ciencia que se limita a reproducir las formas de manifestarse el proceso corresponde al fundamento sobre el que descansa la concatenación interna, la fisiología real de la sociedad burguesa o que forma su punto de partida y cómo se comporta, en general, ante esta contradicción entre el movimiento aparente y el movimiento real del sistema. Tal es, en efecto, la gran importancia histórica de Ricardo para la ciencia, razón por la cual el superficial Say, a quien Ricardo le había minado el terreno, da rienda suelta a su ira en la frase de que “se ha empujado a la ciencia al vacío, bajo el pretexto de ampliarla’.1 Y con este mérito científico se halla estrechamente relacionado el hecho de que Ricardo pone de manifiesto y proclama la contraposición económica entre las clases —tal como se la revela la concatenación interna—, con lo que capta en su raíz, en la economía, la lucha histórica y el movimiento de desarrollo. De ahí que Carey (véase la cita más adelante) lo denuncie como el padre del comunismo.

“El sistema de Ricardo es un sistema de discordia..., tiende a engendrar la

1 Véase Jean-Baptiste Say, “Traité d’économie politique”, 5a. ed., t. I, París 1826, pp. LXXXIII-LXXXIV (o también 6a. ed., París. 1841, p. 41).

hostilidad entre clases y naciones... Su libro es el verdadero manual del demagogo que aspira a tomar el poder por medio del reparto de tierras, la guerra y el saqueo” (H. [C.] Carey, "The Past, the Present, and the Future", Filadelfia 1848, pp. 74s.).

Por consiguiente, si, de una parte, se revela así la justificación científica y el gran valor histórico del modo ricardiano de investigación, se ponen de manifiesto con ello, de otra parte, las fallas científicas de su modo de proceder, fallas que iremos viendo más en detalle en nuestra exposición posterior. De ahí también la arquitectónica extraordinariamente curiosa y necesariamente falsa de su obra. Esta consta (en su tercera edición) de 32 capítulos. 14 de dios tratan de los impuestos, es decir, contienen solamente la aplicación de los principios teóricos.2 El capítulo veinte [titulado] “Valor y riqueza: sus características diferenciales’’ es, simplemente, Una investigación en torno a la diferencia entre el valor de uso y el valor de cambio, es decir, un complemento al capítulo primero, "Sobre el valar". El capítulo veinticuatro, “La teoría de Adam Smith sobre la renta de la tierra”, al igual que el veintiocho, “Sobre el valor comparativo del Oro, el trigo y el trabajo”, etc. y el treinta y dos, “Las ideas del señor Malthus acerca de la renta” son simples complementos y, en parte, una defensa de la teoría ricardiana de la renta del suelo, es decir, simplemente un apéndice a los capítulos II y III, que tratan de la renta. El capítulo treinta, "Cómo influyen la oferta y la demanda sobre los precios” viene a complementar el capítulo cuarto, “Sobre el precio natural y el precio de mercado”. Un segundo apéndice a este capítulo es el diecinueve, (titulado) "Sobre los cambios repentinos en los canales del comercio". El capítulo treinta y uno, “Sobre la maquinaria" no pasa de sor un apéndice a los capítulos quinto y sexto, “Sobre el salario” y “Sobre la ganancia". El capítulo séptimo, “Sobre el comercio exterior”, y el vigésimo quinto, “Sobre el comercio colonial” se limitan a aplicar —como los capítulos sobre los impuestos— los principios expuestos anteriormente. Él capítulo veintiuno, “Efectos de la acumulación sobre la ganancia y el interés” es un apéndice a los capítulos que tratan de la renta de la tierra, la ganancia y el salario. El capítulo veintiséis, “Sobre el ingreso bruto y el ingreso neto” sirve de complemento a los capítulos sobre el salario, la ganancia y la renta. Finalmente, el capítulo

2 Marx añadía a los doce capítulos (VIII-XVIII y XXIX) del libro de Ricardo que se ocupa de los impuestos en el sentido estricto de la palabra, los capítulos XXII y XXIII ("Primas de exportación y prohibiciones de importación” y “Sobre las primas de producción”), en los que se tratan también problemas de tributación. Según la teoría de Ricardo, las primas se pagan a base de un fondo formado con estos o los otros impuestos de la población.

veintisiete, "Sobre los medios de circulación y los bancos'’ aparece perfectamente aislado dentro de la obra y [es] simplemente un desarrollo y, en parte, una modificación de las ideas contenidas en sus escritos anteriores sobre el dinero. Por tanto, la teoría ricardiana se contiene exclusivamente en los seis primeros capítulos de la obra. Y cuando hablo de la defectuosa arquitectónica del libro me refiero [precisamente] a esta parte. La otra parte se reduce (exceptuando el capítulo sobre el dinero) a aplicaciones, ilustraciones y adiciones que, como corresponde a la naturaleza del asunto, aparecen mezcladas y revueltas, sin pretensión arquitectónica alguna. Ahora bien, la defectuosa arquitectónica de la parte teórica (de los seis primeros capítulos) no es algo casual, sino que responde a las mismas investigaciones de Ricardo y al objetivo que con ellas persigue. Aquí es donde se expresa la insuficiencia científica de la manera ricardiana de investigar.

El cap. I versa "Sobre el valor”. Se divide, a su vez, en siete apartados. Las investigaciones del primer apartado giran precisamente en torno a esta pregunta: ¿Contradice el salario a la determinación de los valores de las mercancías por el tiempo de trabajo contenido en ellas? En el apartado tercero se pone de manifiesto que la incorporación al valor de la mercancía de lo que yo llamo capital constante no contradice a la determinación del valor y que el alza o la baja del salario no afecta tampoco a los valores de las mercancías. En el apartado cuarto se ve hasta qué punto el empleo de maquinaria y de otro capital fijo y duradero, en la medida en que entra en el capital total en diferente proporción, en las diferentes esferas de producción, altera la determinación de los exchangeable values * por el tiempo de trabajo. En el apartado quinto, investiga el autor en qué medida el alza o la baja de los wages ** modifica la determinación de los valores por el tiempo de trabajo, cuando en las diferentes esferas de producción se aplican capitales de durabilidad y tiempo de rotación desiguales. Como se ve, en este primer capítulo no se razona solamente a base de mercancías, sino también de salario, capital, ganancia e incluso tasa general de ganancia, como más adelante veremos, refiriéndose a las diferentes formas de capital tal como brotan del proceso circulatorio y asimismo a la diferencia entre “natural and market price”, *** a la que Ricardo atribuye, incluso, un papel decisivo en los siguientes capítulos, II y III: “Sobre la renta” y “Sobre la renta de las minas”. El capítulo segundo, “Sobre la renta” —el tercero, “Sobre la renta de las minas”, se limita a complementar el anterior— comienza, muy acertadamente, de acuerdo con

su tipo de investigación, por esta pregunta: ¿Contradicen la propiedad territorial y la renta de la tierra a la determinación de los valores de las mercancías por el tiempo de trabajo?” * Valores de cambio. ** Salarios. *** Precio natural y de mercado.

“Resta todavía”, comienza diciendo el capítulo segundo "Sobre la renta", “entrar a considerar si la apropiación de la tierra y el consiguiente nacimiento de la renta provocan alguna variación en cuanto al valor relativo de las mercancías, independientemente de la cantidad de trabajo necesario para la producción” (“Principles of Political Economy", 3ª ed., Londres 1821, p. 53).

Y, para llevar a cabo esta investigación, no se limita a tratar “en passant" † de las relaciones entre el “Market price" y el “real price” (monetary expression of value), †† sino que presupone la producción capitalista en su conjunto y toda su concepción acerca de las relaciones entre salario y ganancia. El capítulo cuarto "Sobre el precio natura] y el precio de mercado”, el quinto “Sobre el salario” y el sexto “Sobre la ganancia”, por tanto, no sólo se presuponen, sino que aparecen perfectamente [, además,] desarrollados en los dos primeros capítulos “Sobre el valor” y “Sobre la renta” y en el capítulo III, como apéndice al cap. II. Los tres capítulos posteriores se limitan, de vez en cuando, cuando aportan teóricamente algo nuevo, a llenar lagunas y a suplir determinaciones más precisas, las cuales, en la mayoría de los casos, habrían debido propiamente tener cabida en los caps. I y II. † De pasada. †† Expresión monetaria del valor.

Toda la obra ricardiana se contiene, por consiguiente, en los dos primeros capítulos. En ellos, las relaciones desarrolladas de producción burguesa y también, por tanto, las categorías desarrolladas de la economía política se confrontan con su principio de la determinación del valor y rinden cuentas acerca del modo en que se hallan directamente en consonancia con las aparentes divergencias en cuanto a la relación de valor de las mercancías. En esos capítulos se contiene toda su crítica de la economía política anterior a él, la ruptura categórica con la constante contradicción de Adam Smith en el modo esotérico y exotérico de enfocar las cosas y aportan al mismo tiempo, mediante esta crítica, resultados totalmente nuevos y sorprendentes. Eso explica el alto goce teórico que estos dos primeros capítulos nos suministran, puesto que contienen en apretada síntesis la crítica de los autores anteriores, que discurrían y se extraviaban con tal extensión y exponen todo el sistema burgués de la economía como sometido a un principio obtenido mediante US

quintaesencia que se obtiene concentrando la dispersión y la multiformidad de los fenómenos. Pero esta satisfacción teórica que because of their originality, * de la unidad de su concepción fundamental, la simpleness ** la fuerza de concentración, la profundidad, la novedad y la comprehensiveness *** nos proporcionan los dos primeros capítulos se pierde necesariamente en el transcurso de la obra. También aquí nos sentimos, a trechos, cautivados por la originalidad de algunos planteamientos. Pero, en su conjunto, la obra nos causa decepción y hastío. De allí en adelante, la obra no es ya un desarrollo ulterior. Cuando no nos ofrece una aplicación monótona y formal de los mismos principios a diferente material aportado desde fuera o una reiteración polémica de los dichos principios [reiterados], se limita a repetirse o a llenar lagunas, extrayendo a lo sumo, en las últimas partes, de vez en cuando, alguna que otra llamativa conclusión. * A causa de su originalidad. ** Sencillez. *** Concisión. Ahora bien, en la crítica ricardiana debemos nosotros distinguir lo que él mismo no distingue. [En primer lugar,] su teoría de la plusvalía, que, naturalmente, existe en él, aunque no diferencie la plusvalía de sus formas específicas, la ganancia, la renta y el interés. Y, en segundo lugar, su teoría de la ganancia. Comenzaremos por la segunda, aunque no corresponda a este apartado, sino al apéndice histórico, al apartado III.3

### [3. Confusión ricardiana en el problema del valor “absoluto” y el valor relativo”. Su incomprensión de las formas del valor]

Ante todo, algunas observaciones acerca de cómo Ricardo mezcla y confunde las determinaciones del "valor”. En esto se basa la polémica de Bailey en contra de él. Pero [esta polémica] es importante también para nosotros.

Primeramente, Ricardo llama al valor “valor de cambio" y lo determina, con Adam Smith, como “el poder de obtener otros bienes" ([“On the principles...”] p. 1). Tal es el valor de cambio, en su primera manifestación. Pero, después pasa a la determinación real del valor:

“Es —dice— la cantidad relativa de mercancías producida por el trabajo lo que

3 Véase nota 12 en Parte I de “Teorías sobre la plusvalía”, p. 446.

determina su valor relativo actual o pretérito” (l. c., p. 9).

“Valor relativo” significa aquí, sencillamente, el value exchangeable * determinado por el tiempo de trabajo. Pero el relative value puede significar también algo distinto, a saber: cuando expresamos el valor de uso de una mercancía en el valor de uso de otra, por ejemplo el valor de cambio del azúcar en el valor de uso café. * Valor de cambio.

"Dos mercancías varían en el valor relativo, y deseamos saber en cuál de ellas se ha operado la variación".

Which variation? * Más adelante, Ricardo llama también a este “relative value” “comparative value" (pp. 448 ss.). Queremos saber en qué mercancía se ha operado “la variación”. Es decir, la variación del “valor” de lo que más arriba ha llamado “relative value”. Por ejemplo, 1 libra de azúcar = 2 libras de café. Más tarde, 1 libra de azúcar = 4 libras de café. La “variación” que deseamos conocer es si ha cambiado el “tiempo de trabajo necesario" para el azúcar o para el café, si el azúcar cuesta ahora dos veces más tiempo de trabajo que antes o el café dos veces menos y cuál de estas “variaciones” ha determinado en la proporción del cambio esta variación en cuanto al tiempo de trabajo necesario de su respectiva producción. Este “relative o comparative value” ** del azúcar y el café —la proporción en que se intercambian— es, pues, algo distinto del relative value en el primer sentido de la palabra. En el primer sentido, el relative value del azúcar se determina por el volumen de azúcar que puede producirse en determinado tiempo de trabajo. En el segundo caso, el relative value del azúcar [y el café], expresa la proporción en que [estas dos mercancías] se intercambian, y los cambios introducidos en esta proporción pueden ser la resultante de un cambio sobrevenido en el “relative value" del café o del azúcar, en el primero de los dos sentidos. La proporción en que ambas mercancías se intercambian puede seguir siendo la misma, aunque hayan cambiado sus “relative values” en el primer sentido. 1 libra de azúcar puede seguir equivaliendo, lo mismo que antes, a 2 libras de café, aunque se haya elevado al doble o reducido a la mitad el tiempo de trabajo necesario para producir el café y el azúcar. Las variaciones en su comparative value sólo se expresarán cuando el valor de cambio del azúcar se exprese en café y viceversa, cuando sus variaciones se expresen en su relative value en el primero de los dos sentidos, es decir, cuando hayan cambiado

desigualmente los valores determinados por la cantidad de trabajo, como comparative changes. *** Los cambios absolutos, cuando no alteren la proporción anterior, es decir, cuando sean iguales entre sí y procedan en la misma dirección, no introducen variación alguna en los valores comparativos y tampoco en los precios en dinero de estas mercancías, ya que el valor del dinero, al cambiar, habrá cambiado por igual para ambas. Así, pues, ya expresemos los valores de dos mercancías en sus propios valores de uso mutuos o los expresemos mediante su precio en dinero, representando ambas mercancías en el valor de uso de otra, estos relative o comparative values o precios seguirán siendo los mismos y los cambios operados en ellos se distinguirán de sus relative values en el primer sentido por cuanto que expresan solamente los cambios en cuanto (1 tiempo de trabajo necesario para su propia producción, es decir, en cuanto al tiempo de trabajo realizado en las mismas mercancías. Así, pues, este último relative value se manifiesta como “absolute value", **** comparado con los relative values en el segundo sentido, en el sentido de la real representación del valor de cambio de una mercancía en el valor de uso de otra o en el dinero. De ahí que Ricardo emplee también el término de “absolute value" para designar el “relative value” en al primero de los dos sentidos. * ¿Qué variación?, ** Valor relativo o comparativo, *** Cambios comparativos. **** Valor absoluto.

Si, en el ejemplo anterior, 1 libra de azúcar sigue costando el mismo tiempo da trabajo que antes, su “relative value” en el primer sentido no habrá variado, Pero si el café cuesta [, supongamos,] dos veces menos trabajo, habrá cambiado el value del azúcar expresado en café, al variar el “relative value” del café en el primero de los dos sentidos. Los relative value» del azúcar y el café se revelan, pues, distintos de sus “absoluta values”, y esta diferencia se manifiesta también por el hecho de que el comparative value del azúcar, por ejemplo, no ha variado, si se lo compara con mercancías cuyos valores absolutos siguen siendo los mismos.

“La investigación sobre la que deseo llamar la atención del lector se refiere al efecto que ejercen las variaciones operadas en el valor relativo de las mercancías, y no en su valor absoluto” (l. c., p. 15).

Este “absolute” value es lo que Ricardo llama también, otras veces, “real value” * o value, pura y simplemente (por ejemplo, en p. 16). * Valor real. Véase toda la polémica de Bailey contra Ricardo en

“A Critical Dissertation on the Nature, Measure and Causes of Value; chiefly in reference to the Writings of Mr. Ricardo and its Followers. By the Author of Essays on the Formation and Publication of Opinions", Londres 1825 (Véase también, del mismo autor, "A Letter to a Political Economist; occasioned by an article in the Westminster Review”, etc., Londres 1826). [La polémica de Bailey] gira, en parte, en torno a estos diferentes momentos en la determinación del concepto del valor que no aparecen desarrollados en Ricardo, sino que se manifiestan simplemente de hecho y embrollados y en los que Bailey encuentra solamente “contradicciones”. En segundo lugar, [Bailey es] contrario al “absolute value” o “real value”, a diferencia del comparative value (o relative value, en el segundo sentido).

“En vez”, dice Bailey en la primera de las dos obras citadas, “de concebir el valor como una relación entre dos cosas, lo consideran” (Ricardo and his followers) * “como un resultado positivo producido por una determinada cantidad de trabajo” (p. 30). * Quienes le siguen.

Consideran “el valor como algo inmanente y absoluto” (l. c., p. 8). Este último reproche responde a la defectuosa exposición de Ricardo, ya que éste no se preocupa para nada de investigar el valor en cuanto a la forma —la forma determinada que asume el trabajo en cuanto sustancia del valor), sino solamente de las magnitudes de valor, de las cantidades de este trabajo general-abstracto, y bajo esta forma social, que hacen nacer la diferencia en cuanto a las magnitudes de valor de las mercancías. De otro modo, Bailey se habría dado cuenta de que la relatividad del concepto de valor no queda superada, ni mucho menos, por el hecho de que todas las mercancías, en cuanto valores de cambio, son solamente expresiones relativas del tiempo de trabajo social y de que su relatividad no estriba solamente, ni mucho menos, en la proporción en que se intercambian, sino en la relación que todas ellas guardan con este trabajo social, como sustancia suya. Como más adelante veremos, lo que, por el contrario, debe reprochársele a Ricardo es que olvida con harta frecuencia este “real” o “absolute value”, para fijarse solamente en los “relative” o “comparative values”. Por tanto:

### [4. Exposición ricardiana de la ganancia, la tasa de ganancia, los precios medios, etc.]

### (a) Ricardo confunde el capital constante con el capital fijo y el capital variable con el circulante. Falso planteamiento del problema acerca de las variaciones de los valores relativos y de sus factores]

En el apartado III del capítulo primero, argumenta Ricardo que, cuando decimos que el valor de la mercancía se determina por el tiempo de trabajo, esto se refiere tanto al trabajo aplicado directamente a la mercancía en el último proceso de trabajo como [asimismo] al tiempo de trabajo contenido en las materias primas y los instrumentos de trabajo necesarios para producirla. No sólo, por tanto, al tiempo de trabajo que se contiene en el trabajo nuevamente añadido, retribuido con el salario, comprado, sino también al tiempo de trabajo contenido en la parte de la mercancía que yo llamo capital constante. La falla se manifiesta ya en el epígrafe que figura a la cabeza de este apartado III del capítulo I y que reza así:

“No es sólo el trabajo directamente aplicado a las mercancías el que determina su valor, sino también el trabajo empleado en las herramientas, los instrumentos y los edificios en que este trabajo se apoya” ([On the Principles..., página 16).

Se omite aquí la materia prima, y el trabajo que en ella se contiene difiere tanto como el aplicado a los medios de trabajo del “trabajo directamente aplicado a las mercancías” como al contenido en “las herramientas, los instrumentos y los edificios”. Pero Ricardo tiene ya en mente el siguiente apartado. En éste, da por supuesto que los medios de trabajo empleados entran en partes de valor iguales en la producción de las diferentes mercancías. En el apartado siguiente, se indaga la diferencia debida al hecho de que el capital fijo entre [en las mercancías] en diferentes proporciones. Y Ricardo no llega, partiendo de aquí, al concepto del capital constante, una parte del cual está representado por capital fijo y otra, las materias primas y las matières instrumentales, por capital circulante, exactamente del mismo modo que el capital circulante no incluye solamente el capital variable, sino también las materias primas, etc., y todos los medios de vida que en general entran en el consumo 4 (no solamente en el consumo del obrero).

4 Entre “los medios de vida que entran en el consumo en general” entiende Marx aquí, de una parte, los medios individuales de consumo de los trabajadores y, de otra parte, las materias auxiliares, que son medios

La proporción en que una mercancía entra en el capital constante no afecta para nada a los valores de las mercancías, a las cantidades relativas de trabajo que en ellas se contienen, pero sí afecta directamente a las diferentes cantidades de plusvalía o de plustrabajo contenidas en las mercancías que encierran el mismo tiempo de trabajo. Por tanto, esta diferente proporción determina diferentes precios medios de las mercancías. Con respecto a los apartados IV y V del cap. I, debe observarse, en primer lugar, que, en vez de la importantísima diferencia en cuanto a proporción en que el capital constante y el capital variable integran el mismo volumen de capital en las diferentes esferas de producción y que afecta a la producción directa de plusvalía, Ricardo trata exclusivamente de las diferencias en cuanto a la forma del capital y a las diferentes proporciones en que el mismo capital asume esta diferente forma, [con] diferencias formales como las que brotan del proceso circulatorio del capital, es decir, capital fijo y circulante, capital más o menos fijo (es decir, capital fijo más o menos duradero) y diferente ritmo de rotación o de vueltas del capital. La manera como Ricardo desarrolla su investigación es, concretamente, como sigue. Parte del supuesto de una tasa general de ganancia o de una ganancia media de la misma magnitud para distintas inversiones de capital de igual magnitud o para diferentes esferas de producción en que se invierten capitales de magnitud igual; o, lo que es lo mismo, [parte de] la ganancia en relación con la magnitud de los capitales invertidos en distintas esferas de producción. En vez de presuponer esta tasa general de ganancia, Ricardo habría debido más bien investigar hasta qué punto su existencia corresponde en general a la determinación de los valores por el tiempo de trabajo, y entonces habría visto que, en vez de corresponder a ella, la contradice prima facie * y que, por tanto, su existencia debe razonarse a través de una serie de eslabones intermedios, desarrollo muy diferente del hecho de subsumirla sencillamente bajo la ley de los valores. De este modo, se habría formado, en general, una concepción muy diferente acerca de la naturaleza de la ganancia y no la habría identificado directamente con la plusvalía. * A primera vista.

Una vez sentada esta premisa, Ricardo se pregunta cómo el alza o la baja de los salarios influirá sobre los “relative values” cuando se combinan en distinta proporción el capital fijo y el circulante. O, mejor dicho, se imagina

industriales de consumo para las máquinas (por ejemplo, el carbón, el aceite lubricante, etcétera).

tratar el problema de este modo. En realidad, lo enfoca de un modo distinto. He aquí cómo lo trata: se pregunta cómo el alza o la baja del salario influye en capitales con distinto tiempo de rotación y que las diferentes formas de capital se contienen en diversas proporciones influye sobre sus respectivas ganancias. Y llega, naturalmente, a la conclusión de que, según la mayor o menor cantidad de capital fijo, que intervenga, etc., el alza o la baja de los salarios tiene que influir de un modo muy distinto sobre los capitales, según que una parte mayor o menor de ellos consista en capital variable, o sea en capital directamente invertido en salarios. Así, pues, para nivelar de nuevo las ganancias en las diferentes esferas de producción o, dicho en otras pala, bras, para restablecer la tasa general de ganancia, es necesario que los precios de las mercancías —a diferencia de sus valores— se regulen de distinto modo. Por tanto, concluye Ricardo, estas diferencias influyen en los “relative values”, con el alza o la baja de los salarios. Pero habría debido decir lo contrario: aunque estas diferencias no afectan para nada a los values de por sí, provocan, por el diferente modo como afectan a las ganancias en las diversas esferas, precios diferentes de los mismos values o —diríamos nosotros— precios de costo no directamente determinados por los valores de las mercancías, sino por el capital en ellas invertido más la ganancia media. Habría debido, pues, decir: estos precios de costo medios difieren de los valores de las mercancías. En vez de lo cual concluye que son idénticos y, partiendo de esta premisa falsa, procede a estudiar la renta de la tierra. Y Ricardo se equivoca también cuando supone que, sólo a través de los tres casos que investiga, se arriba a las variaciones en los “relative values”, independientemente del tiempo de trabajo contenido en ellos; es decir, in fact, ** a la diferencia entre los precios de costo y los valores de las mercancías. Diferencia que Ricardo da por supuesta cuando presupone una tasa general de ganancia, presuponiendo, por tanto, que, a pesar de las diferentes proporciones que se dan en cuanto a la composición orgánica de los capitales, éstos arrojan siempre una ganancia proporcional a su magnitud, mientras que la plusvalía que rinden se halla determinada en términos absolutos por la cantidad de tiempo de trabajo no retribuido que absorben y que ésta, partiendo de un salario dado, depende totalmente del volumen de la parte del capital invertido en salarios, pero no de la magnitud absoluta del capital ** En realidad.

Lo que en realidad investiga Ricardo es esto: partiendo del supuesto de que los precios de costo son algo distinto de los valores de las mercancías —

supuesto que se establece desde el momento en que se admite una tasa general de ganancia—, ¿cómo estos precios de costo (que ahora, para variar, se llaman “relative values”) se modifican, a su vez, mutuamente, proporcionalmente, mediante el alza o la baja del salario y con arreglo a las diferentes proporciones en la composición orgánica del capital? Ahondando más a fondo en el problema, Ricardo habría podido darse cuenta de que el mero hecho de que exista una tasa general de ganancia —siendo diferente la composición orgánica del capital, como en el proceso directo de producción revelan las diferencias que existen entre el capital variable y el constante y como se pone de manifiesto más adelante y se acentúa aún más mediante las diferencias nacidas del proceso de la circulación— se halla condicionado por los precios de costo distintos de los valores, aun cuando se suponga que el salario permanece constante, es decir, que se trata de una diferencia y una nueva determinación de forma totalmente independiente del alza o la baja del salario. Y se habría dado cuenta también de que para la teoría en su conjunto es incomparablemente más importante y decisiva esta diferencia que sus consideraciones acerca de la variación de los precios de costo de las mercancías determinadas por él alza o la baja del salario. El resultado con que Ricardo se contenta, y a ello responde [precisamente] todo el carácter de su investigación, es el siguiente: las variaciones en los precios de costo (o de los “relative values”, como él dice) de las mercancías —siempre y cuando que se manifiesten ante una diferencia en la composición orgánica de los capitales invertidos en diferentes esferas, ante los cambios, alzas o bajas de los salarios—, aunque se den y sean tenidos en cuenta en los cálculos, no atenían contra la ley ni contradicen a la ley según la cual los “relative values” de las mercancías se determinan por el tiempo de trabajo, ya que todas las otras variaciones en el precio de costo de las mercancías que no sean puramente transitorias sólo son explicables a base de un cambio en el tiempo de trabajo necesario para su respectiva producción. Debemos considerar, en cambio, como un gran mérito [suyo] el que Ricardo relacione las diferencias entre capital fijo y circulante con el diferente tiempo de rotación del capital y derive todas estas diferencias del diverso tiempo de circulación, es decir, in fact * del diverso tiempo de circulación o reproducción del capital. * En realidad. Examinaremos en primer lugar, estas distinciones, tal como él las expone primeramente en el apartado IV (cap. I), para fijarnos luego en la manera en que hace que actúen o determinen variaciones en cuanto a los “relative

values”. 1) “En cualquier estado de la sociedad, pueden los instrumentos, herramientas, edificios y máquinas empleados en las diversas industrias tener diferente grado de durabilidad y requerir diferentes cantidades de trabajo para su producción”.

Por lo que se refiere a las “diferentes cantidades de trabajo para su producción”, ello puede implicar —y tal parece ser aquí el único punto de vista de Ricardo— que los menos duraderos requieren, en parte para su repair * y en parte para su reproducción más trabajo (trabajo directo que se repite) o también que la maquinaria, etc., del mismo degree of durability ** puede ser más o menos cara, producto de más o menos trabajo. Este último punto de vista, que es importante en cuanto a la proporción entre el capital variable y el constante, no tiene nada que ver con la consideración de Ricardo, razón por la cual no lo adopta nunca como punto de vista independiente. * Reparación. ** Ciado de durabilidad.

//53O/ 2) “También pueden combinarse de modo distinto las proporciones en que se invierte el capital destinado a mantener a los trabajadores” (d capital variable) “y el capital empleado en instrumentos, maquinaria y edificios” (capital fijo). Tenemos, pues, una “diferencia en cuanto al grado de durabilidad del capital fijo y este cambio en cuanto a las proporciones en que pueden combinarse ambos tipos de capital'' (l. c., p. 25).

En seguida se ve por qué no le interesa la parte del capital constante que se invierte en materias primas. Esta parte figura por si misma en el capital circulante. Un alza de salarios no significa que se desembolse más en la parte del capital consistente en maquinaria y que no necesita reponerse, porque permanece, sino en la parte formada por la materia pruna, ya que ésta tiene que completarse constantemente, pero se reproduce también de un modo constante.

“El alimento y el vestido que los trabajadores consumen, los edificios en que trabajan, los instrumentos de que se valen para trabajar, son todos de naturaleza perecedera. Pero existe una enorme diferencia en cuanto al tiempo durante el cual funcionan estos diferentes capitales... Según que el capital perezca rápidamente y necesite reproducirse a menudo o se consuma con lentitud, lo clasificamos como capital circulante o capital fijo” (l. c., p. 26).

Como se ve, la diferencia entre el fixed y el circulating capital *** se reduce a la diferencia en cuanto al tiempo de reproducción (entroncado con el tiempo de circulación). *** Capital fijo y circulante.

3) “Hay que observar, además, que el capital circulante puede circular en periodos de tiempo muy desiguales o refluir a quien lo emplea. El trigo que un arrendatario compra para sembrar a es capital fijo, si se lo compara con el que compra un panadero para convertirlo en pan. El primero lo deposita en la tierra y solo refluye a él al cabo de un año, mientras que el segundo hace que se muela el grano y vende el pan a sus clientes, lo que le permite recuperar su capital al cabo de una semana, para repetir la misma operación o iniciar con él otra nueva” (l. c., pp. 26 s.). a El señor Rodbertus supone, aquí, que en Inglaterra "se compra” la simiente.

Pero, ¿de dónde nace esta diferencia en cuanto a los tiempos de circulación de diferentes capitales circulantes? Del hecho de que el mismo capital, en un caso, permanece durante más tiempo en la esfera propiamente dicha de la producción, sin que por ello se alargue simultáneamente el proceso de trabajo. Es lo que ocurre con el vino depositado en la bodega para añejarlo, con ciertos procesos químicos en las ramas de curtidos, tintorería, etcétera.

“Puede ocurrir, por tanto, que dos industrias empleen la misma cantidad de capital, pero repartida en muy distinta proporción con respecto a la parte fija y a la parte circulante” (l. c., p. 27).

4) Puede, además, darse el caso de que dos manufactureros empleen la misma cantidad de capital fijo y capital circulante, pero empleando capitales fijos de diferente duración” (y, por tanto, con diferente periodo de reproducción). “Uno de ellos puede emplear máquinas de vapor por valor de 10.000 £ y el otro, barcos con el mismo valor” (pp. 27 s.).

"Diferentes grados de durabilidad de los... capitales o, lo que es lo mismo..., del tiempo que tiene que transcurrir para que una parte de las mercancías llegue al mercado" (l. o., p. 30). “Huelga decir que lis mercancías en cuya producción se ha invertido el mismo tiempo de trabajo se distinguirán en cuanto al valor de cambio si no se llevan al mercado en el mismo tiempo." (I. o., p. 34).

[Tenemos, pues,] 1) Diferencia en cuanto a la proporción entre capital fijo

y circulante. 2) Diferencia en cuanto a la rotación del capital circulante como consecuencia de la interrupción del proceso de trabajo, mientras prosigue el proceso de producción. 3) Diferencia en cuanto a la durability del fixed capital. * Diferencia en cuanto a la proporción en que una mercancía permanece, en general, sujeta al proceso de trabajo sin interrupción del tiempo de trabajo ni diferencia entre el tiempo de trabajo y el de producción)5 antes de poder entrar en el proceso de circulación. Este último caso lo plantea Ricardo así: * Duración del capital fijo.

“Supongamos que durante un año pongamos a trabajar en la producción de una mercancía a veinte hombres con un gasto de 1.000 £, que al final del año vuelvo a emplear durante otro año a otros veinte hombres con un nuevo desembolso de 1.000 £, para elaborar o perfeccionar la misma mercancía y que al cabo de los dos años la llevo al mercado. Si la ganancia es del 10 por 100, mi mercancía tendrá que ser vendida en 2.310 £, ya que he empleado durante un año un capital de 1.000 £ y al año siguiente un capital de 2 100. [Supongamos ahora que] otra persona emplea exactamente la misma cantidad de trabajo, pero exclusivamente durante el primer año; [es decir], que pone a trabajar a cuarenta hombres con un desembolso de 2.000 £ y que, al final del primer año, vende su mercancía ganando el 10 por 100, o sea en 2.200£. Tenemos aquí, por tanto, dos mercancías en las que se ha invertido exactamente la misma cantidad de trabajo y una de las cuales se vende en 2.310 £ y la otra en 2 200” (l. c., p. 34).

 Ahora bien, ¿cómo esta difference —ya afecte al degree of durability of fixed capital, or the time of revolution of circulating capital, or a variety in the proportions in which the two sorts of capital may be combined * o, por último, the different time, in which the commodities, upon which the same quantity of labour is bestowed ** provoca una variación con respecto a los relativa values of these commodities? *** Ricardo dice d’abord † que porque * Al grado de durabilidad del capital fijo, al tiempo de rotación del capital circulante o a una variante en la proporción en que pueden combinarse las dos clases de capital. ** El diferente tiempo en cuanto a mercancías en que se ha invertido la misma cantidad de trabajo. *** Valores relativos de estas mercancías, † Ante todo,

"esta diferencia... y este cambio en cuanto a estas proporciones, etc., además de la mayor o menor cantidad de trabajo necesario para producir las mercancías, pueden provocar otra causa de las variaciones en cuanto a su valor relativo, y esta causa es el alza o la baja del valor del trabajo" (l. c., pp. 25 s.).

5 Sobre los conceptos “tiempo de producción" y “tiempo de trabajo”, véase supra, nota 9.

¿Y cómo se demuestra esto?

“Un alza de los salarios no puede por menos de afectar de un modo desigual a las mercancías producidas en tan diferentes circunstancias” (p. 27),

es decir, cuando, al emplear en different trades †† capitales de la misma magnitud, uno de ellos consista principalmente en capital fijo y en parte menos considerable en capital “invertido en mantener el trabajo”, mientras que otro capital esté formado exactamente del modo contrario. †† Diferentes ramas industriales. En primer lugar, es una tontería decir que las “commodities" ††† se ven afectadas. A lo que él se refiere es a sus values. ¿Y en qué medida resultan éstos afectados por dichas circunstancias? Not at all.# Lo que en ambos casos resulta afectada es la ganancia. ††† Mercancías. # En modo alguno. El que, por ejemplo, sólo invierte 1/5 de su capital en capital variable, suponiendo que el salario y la tasa de plustrabajo sean los mismos, sólo puede alcanzar [una plusvalía] de 4, a base de una tasa de plusvalía del 20 por 100: en cambio, quien invierta 4/5 en capital variable podrá obtener una plusvalía del 16 por 100. En el primer caso, el capital destinado a salarios [será] = 100/5 = 20, y 1/5 de 20 = 4. Y en el segundo caso, el capital invertido en salarios [será] = 4/5 ✕ 100 = 80. Y 1/5 de 80, o sea el 20 por 100, = 16. [Es decir, que], en el primer caso, la ganancia será = 4 y, en el segundo caso, = 16. La ganancia media sería, en ambos casos, 16 + 4, o

= 10 por 100.

Tal es, realmente, el caso a que Ricardo se refiere. Por tanto, si ambos [productores,] —que es lo que Ricardo supone— vendiesen [sus mercancías] al precio de costo, cada uno de ellos vendería la suya a 110. Supongamos ahora que el salario aumentara, por ejemplo, en el 20 por 100 de su cuantía anterior. Que antes 1 hombre costara 1 £ y ahora cueste 1 £ y 4 chelines, o sean 14 chelines. El primero tendría que seguir invirtiendo, como antes, 80 £ en capital constante (puesto que Ricardo, aquí, hace caso omiso de la materia prima, también nosotros podemos prescindir de ella) y por los 20 obreros ocupados por él, además de las 20 £ [de antes] 80 chel., o sean 4 £ más. Por tanto, su capital ascendería, ahora, a 104 £. Y, como los obreros suministrarían una plusvalía menor, en vez de mayor, las 110 £ [invertidas]

sólo le arrojarían 6£ de ganancia. 6£ sobre 104= 5 10/13 por 100. En cambio, el otro productor, que ocupa a 80 obreros, tendría que pagar 320 chel., o sean 16 £, más. Tendría que invertir, por tanto, 116 £. Por consiguiente, vendiendo a 110, registraría, en vez de una ganancia, una pérdida de 6 £. Y este caso solamente se da porque la ganancia media se ha encargado ya de modificar la proporción entre el trabajo por él invertido y la plusvalía por él mismo producida.

De ahí que, en vez de pararse a investigar el fenómeno importante, el de las variaciones que deben mediar para que uno [de los productora], el que de 100 £ invierte 80 en salarios, no obtenga una ganancia cuatro veces mayor que el otro, que sólo destina a eso 20 £ de las 100, Ricardo se entretenga en el problema accesorio, el de cómo ocurre que, una vez compensada esa gran diferencia —es decir, partiendo de una tasa de ganancia dada, any alteration of that rate of * producida y,... mediante el alza de salarios, alteraría mucho más a quien emplea a muchos obreros con 100 £ que a quien emplea a pocos con la misma cantidad y que, por tanto —siendo la misma la tasa de ganancia—, los precios de las mercancías de uno aumenten necesariamente y las del otro tengan que bajar, para que la tasa de ganancia siga siendo la misma o los precios de costo se mantengan iguales. * Cualquier alteración de esta tasa de ganancia. La primera ilustración que Ricardo nos ofrece no tiene absolutamente nada que ver con la “elevación del valor del trabajo", aunque al principio nos anunciara que de esta “causa” tenía que provenir toda la variación operada en cuanto a “the relative values”. ** La ilustración a que nos referimos es la siguiente: ** Los valores relativos.

“Si suponemos que cada una de dos personas ocupe a cien hombres durante un año en construir dos máquinas y que otra destine el mismo número de brazos a cultivar trigo, al final del año, cada una de estas dos máquinas tendrá el mismo valor que el trigo [recolectado], ya que habrán sido producidas por la misma cantidad de trabajo. Supongamos ahora que el poseedor de una de las máquinas la emplee, al año siguiente, para fabricar pafio con ayuda de cien hombres y el poseedor de la otra para producir, por medio de otros cien hombres, mercancías de algodón, mientras el agricultor sigue destinando cien hombres, como anteriormente, a cultivar trigo. Al segundo año, todos ellos habrán empleado la misma cantidad de trabajo”,

es decir, habrá invertido el mismo capital en salarios, pero en modo alguno

employ the same quantity of labour, *** ** Emplear la misma cantidad de trabajo.

“pero, en su conjunto, las mercancías y las máquinas del fabricante de paños y del manufacturero de algodón serán el resultado del trabajo de doscientos hombres empleados durante un año o más bien del trabajo de cien hombres en dos años, mientras que el trigo es producido por el trabajo anual de cien hombres. Por tanto, si el trigo tiene un valor de 500 £, la máquina y el pafio del fabricante textil, sumarán un valor de 1.000 £ y la máquina y las mercancías de algodón del manufacturero algodonero deberían tener, igualmente, el doble de valor que el trigo. Pero, tendrán más del doble de valor porque durante el primer año se suma al capital del fabricante de paño y del manufacturero de algodón la ganancia sobre sus capitales, mientras que la del agricultor ha sido gastada y disfrutada. Por consiguiente, como consecuencia del diverso grado de durabilidad de sus capitales o, lo que es lo mismo, como consecuencia del tiempo que tiene que transcurrir hasta que una parte de las mercancías sea llevada al mercado, el valor de éstas no se hallará exactamente en proporción a las cantidades de trabajo empleadas en ellas-, no guardará con respecto a ellas la proporción de 2: 1, sino algo más, para resarcirse del mayor espacio de tiempo que tiene que transcurrir hasta que pueda llevarse al mercado la más valiosa de las mercancías. Supongamos que se pagaran por el trabajo de cada obrero 50 £ al año o se emplee un capital de 5.000 £ con una ganancia del 10 por 100: al final del primer año, el valor de cada una de las máquinas sería, al igual que el del trigo, 5.500 £. En el segundo año, los manufactureros y los agricultores volverían a invertir 5.000 £ cada uno en el sustento de los obreros y, en virtud de ello, volverían a vender sus mercancías en 5.500 £; pero los productores que necesitan emplear maquinaria, para mantenerse al mismo nivel que el agricultor, no necesitarían solamente 5.500 £ para sostener los mismos capitales de 5.000 £ invertidos en trabajo, sino, además, una suma adicional de 550 £ como ganancia por las 5.500 £ que han invertido en máquinas, razón por la cual” (es decir, porque se parte del supuesto, como necesidad y como ley, la misma tasa anual de ganancia del 10 por 100) “necesitarían vender sus mercancías en 6.050 £”.

<Por consiguiente, como consecuencia de la ganancia media —de la tasa general de ganancia, que Ricardo presupone—, surgen los precios medios o precios de costo, distintos de los valores de las mercancías >.

“Por tanto, los capitalistas invierten aquí exactamente la misma cantidad de trabajo anual para producir sus mercancías, pese a lo cual los bienes por ellos producidos difieren de valor como consecuencia de las distintas cantidades de capital fijo o trabajo acumulado que cada uno de ellos emplea.”

<Not on account of that, but on account of both those ragamuffins having the fixed idea that both of them must draw the same spoil from “the support they have given to labour”; or that, whatever the respective values of their commodities, those commodities must be sold at average prices, giving each of them the same rate of profit>. * * No por esta razón, sino porque ambos truhanes tienen la idea fija de que deben obtener el mismo botín por "el apoyo que han dado al trabajo” o de que, cualesquiera que sean los valores de sus respectivas mercancías, estas mercancías deben venderse a precios medios, que proporcionan a cada uno la misma tasa de ganancia

"El paño y el algodón tienen el mismo valor, porque son producto de cantidades iguales de trabajo y de cantidades iguales de capital fijo. Pero el trigo no tiene el mismo valor” <debiera decir cost-price * > "que estas mercancías porque se ha producido bajo circunstancias distintas, en lo que al capital fijo se refiere” (l. c., pp. 29-31). * Precio de costo.

Esta illustration ** altamente clumsy *** para una cosa tan sencilla resulta tan embrollada por no decir, sencillamente, que puesto que capitales de la misma magnitud, cualquiera que sea la proporción entre sus partes orgánicas o su tiempo de circulación, arrojan ganancias iguales, lo que es imposible si las mercancías se venden por sus valores, etc., existen precios de costo de las mercancías distintos de estos valores. Y que esto, además, va implícito en el concepto de una tasa general de ganancia. ** Explicación. *** Sofisticada, [Pero] tratemos de reducir esta complicada explicación a sus verdaderas proporciones, muy poco complicadas. Comencemos para ello desde atrás y señalemos de antemano, simultaneously for a clearer understanding, that Ricardo “suposses” † que al agricultor y al individuo algodonero la materia prima no les cuesta nada, que, además, el agricultor no invierte capital alguno en instrumentos de trabajo y que, por último, en el producto del truhán del algodón no entra como déchet †† ninguna parte de su capital fijo. Todos estos supuestos carecen, naturalmente, de base, pero en nada perjudican de por sí a la illustration. † Para lograr, al mismo tiempo, una concepción más clara, que Ricardo "supone”, †† Desgaste. Dando todo esto por supuesto, el ejemplo de Ricardo, comenzando por atrás, es éste: el agricultor invierte en salarios 5.000 £; el bribón algodonero Invierte en salarios 5.000 £ y 5.500 en maquinaria. El primero invierte, por tanto, 5.000£ y el segundo 10.500 £, es decir [un popo más que] el doble que

el primero. Por consiguiente, si ambos tuvieran que obtener el 10 por 100 de ganancia, el agricultor debería vender su mercancía en 5.500 y el truhán del algodón en 6.050 (puesto que se supone que ninguna parte de los 550 invertidos en maquinaría forma parte del valor del producto como déchet). Es absolutamente imposible comprender qué trata Ricardo de explicar con esto, como no sea el que el precio de costo de la mercancía, en la medida en que se halla determinado por el valor de los desembolsos contenidos en ella más la correspondiente tasa de ganancia anual, difiere del valor de la mercancía y que esta diferencia responde al hecho de que las mercancías se venden a precios que arrojen la misma tasa de ganancia sobre el capital desembolsado; en una palabra, que esta diferencia entre cost-prices y values es algo idéntico a la tasa general de ganancia. Incluso la diferencia entre capital fijo y capital circulante que aquí establece es, en este ejemplo, una pura patraña. En efecto, si, por ejemplo, las 5.500 £ más que invierte el algodonero correspondieran a materias primas y el agricultor, por su parte, no necesitara simiente, etc., el resultado sería exactamente el mismo. Y el ejemplo no demuestra tampoco, como dice Ricardo, que

"los bienes producidos por ellos” (por el cotton-manufacturer y el farmer * "difieran de valor como consecuencia de las distintas cantidades de capital fijo o trabajo acumulado que cada uno de ellos emplea” (l. c., p. 31). * El manufacturero del algodón y el agricultor.

En efecto, según el supuesto de que él parte, el cotton-manufacturer invierte en capital fijo 5.500 £ y el agricultor nada; uno de ellos invierte [en esto] y el otro no. No puede, pues, decirse, en modo alguno, que inviertan “in different quantities”, como no podría afirmarse que consumieran carne "in different quantities” uno que come carne y otro que ni la prueba. En cambio, es exacto —aunque ello se deslice falsamente por medio de un “or” ** — que emplean "trabajo acumulado”, es decir, trabajo materializado, “in different quantities”, uno por 10.500 £ y el otro solamente por 5.000. Ahora bien, el que empleen distintas cantidades de trabajo acumulado” significa sencillamente que invierten “different quantities of capital” en sus respectivos trades y que el volumen de la ganancia es proporcional a esta diferencia de magnitud de los capitales empleados, ya que se presupone la misma tasa de ganancia y, por último, que esta diferencia en cuanto al volumen de la ganancia suministrada con arreglo a la magnitud de los capitales se traduce en los respectivos cost-prices de las mercancías. Pero, ¿por qué la clumsiness

† de la explicación ricardiana? ** "O”. *** Ramas industriales, † El embrollo,

“Los capitalistas emplean, por tanto, aquí para producir sus mercancías, exactamente la misma cantidad anual de trabajo, a pesar de lo cual los bienes por ellos producidos difieren de valor” (l. c., pp. 30 s.).

Es decir, no invierten the same quantity of labour —immediated and accumulated labour, taken together ††—, pero sí invierten la misma cantidad de trabajo variable, aplicado a[l pago de] salarios, la misma cantidad de trabajo vivo. Y, puesto que el dinero sólo se cambia por accumulated labour, ††† por mercancías existentes en forma de máquinas, etc., con arreglo a la ley de las mercancías, y como la plusvalía sólo nace de la apropiación no retribuida de una parte del trabajo vivo empleado es evidente (ya que se parte del supuesto de que en la mercancía no entra ninguna parte de la maquinaria como déchet) que ambos sólo podrán obtener la misma ganancia siempre y cuando que sean idénticas la plusvalía y la ganancia. El cotton-manufacturer O tendría que vender su mercancía en 5.500 £, lo mismo que el farmer, O O a pesar de haber invertido más del doble de capital. Y, aun suponiendo que toda la maquinaria entrara en la mercancía, sólo podría vender su mercancía en 11.000 £, obteniendo por tanto el 5 por 100 de ganancia, mientras que el farmer obtendría el 10. Ahora bien, con estas ganancias desiguales, farmer y manufacturer venderían las mercancías a sus valores, a base del supuesto de que el 10 por 100 que el farmer obtiene represente realmente el trabajo no retribuido contenido en su mercancía. †† Tomando en conjunto el trabajo directo y el trabajo acumulado. ††† Trabajo acumulado. O Manufactura de algodón. O O Arrendatario de la Tierra.

Por consiguiente, si venden sus mercancías al mismo precio, se dará necesariamente uno de dos casos: O bien el manufacturer recarga arbitrariamente el 5 por 100 sobre sus mercancías, en cuyo caso las mercancías del manufacturer y del farmer, en conjunto, se venden por encima de su valor. O bien la plusvalía real obtenida por el farmer es del 15 por 100, digamos. Y ambos recargarán su mercancía con un promedio del 10 por 100. En este caso, aunque el cost-price de las respectivas mercancías sea, en todo caso, superior o inferior a su valor, [tendremos que] la suma de las mercancías se venderá por su valor y la nivelación de las ganancias se determinará por sí misma mediante la suma de la plusvalía contenida en ellas. En la tesis de Ricardo citada más arriba, si se la modifica adecuadamente, se contiene la

solución certera [,a saber,] que [según] la proporción entre el capital variable y el constante, cuando sea igual la magnitud del capital invertido, mercancías con valores desiguales tienen necesariamente que engendrar diferente ganancia y que, por tanto, la nivelación de estas ganancias determina precio de costo diferentes de los valores de las mercancías. En este caso, tenemos, pues, que “los capitalistas emplean exactamente la misma cantidad de trabajo” (immediate, living) * “anual para producir sus mercancías, pese a lo cual IN M tÚl por ellos producidos difieren de valor” (es decir, have costprices diferente from their values **) “como consecuencia de las diferentes cantidades... de trabajo acumulado empleadas por cada uno de ellos”, Sin embargo, esta intuición no se trasluce en Ricardo [,éste] se limita a explicar Toa embrollos y la evidente falsedad de su illustration, que. huta aquí, nada tenía que ver con las “diferentes cantidades de capital fijo empleado”. * Directo, vivo. * Tienen precios de costo diferentes de sus valores. [Pero,] remontémonos más atrás en el análisis. [Supongamos que] el manufacturer construye durante el primer año una máquina con [el trabajo de] cien hombres y que, durante el mismo tiempo, el farmer produce trigo también con cien hombres. En el segundo año, el manufacturer, empleando la máquina, hace con ella cotton, *** valiéndose para ello de otros cien hombres. El farmer, en cambio, vuelve a emplear cien hombres en cultivar trigo. Supongamos, dice Ricardo, que el valor del trigo sea de 500 £ anuales. Supongamos [asimismo] que el trabajo no retribuido que en él se contiene sea el 25 por 100 [del retribuido], es decir [sobre] 400 = 100. [En estas condiciones,] también la máquina, al final del primer año, tendría un valor de 500 £, de ellas 400 £ = trabajo pagado y 100 £ = valor del trabajo no retribuido. Demos por supuesto que, al final del segundo año, se haya agotado toda la máquina, entrando en el valor del cotton. Esto es, en realidad, lo que Ricardo supone, ya que, al final del segundo año, compara con “el valor del trigo”, no sólo el value of the cotton goods, but † “el valor de las mercancías de algodón y el de la máquina”. *** Tejido del algodón, † El valor de las mercancías de algodón, sino.

Well. * El value de los cottons, ** al final del segundo año, será necesariamente = 1.000 £, 500 del valor de la maquinaria y 500 del valor del trabajo añadido. En cambio, el value del trigo = 500, o sea el valor de los salarios = 400 y el del trabajo no retribuido = 100. En este caso, no se contiene, hasta aquí, nada que contradiga a la ley del valor. El cottonmanufacturer obtiene el 25 por 100 de ganancia, exactamente igual que el

corn-manufacturer- *** pero la mercancía del primero = 1.000 y la del segundo = 500, porque en aquélla se contiene el trabajo de 200 hombres y en ésta solamente el trabajo de 100 cada año, y además, los 100 de ganancia (plusvalía) que el cotton-manufacturer ha obtenido con la máquina durante el primer año —al absorber en ella sin pagarlo 1/5 del tiempo de trabajo de los obreros que la han construido— sólo los realiza en el segundo año, al hacerlos efectivos en el valor de los cottons, incluido el valor de la máquina. Pero es ahora cuando se ve el chiste del asunto. El cotton-manufacturer vende en más de 1.000 £, es decir, en un valor más alto que el que su máquina encierra, mientras que el farmer vende, según el supuesto de que se parte, en 500, o sea en el valor del trigo. Por tanto, si el cambio se efectuara solamente entre estas dos personas, comprando el rrumufacturer trigo al farmer y el farmer cotton al manufacturer, la cosa sería lo mismo que si el farmer vendiera la mercancía por debajo de su valor, obteniendo menos del 25 por 100 [de ganancia] y el manufacturar [vendiera] los cottons por encima de él. Dejemos a un lado los dos capitalistas, que Ricardo añade aquí a mayor abundancia (el cloth-man † y el cotton-man ††) y modifiquemos su tesis como si sólo se tratara del cotton-man. Para [los efectos de] la illustration hasta donde ahora hemos llegado, sale sobrando el double emploi. ††† Por tanto. * Bien. ** Artículos de algodón. *** Cultivador del trigo, † Pañero, †† Algodonero. ††† Doble empleo.

“Pero” (los cottons) “tendrán más del doble de valor que el trigo ya que la ganancia sobre el capital... del manufacturero algodonero para el primer año se ha sumado a su capital, mientras que la de! agricultor ha sido desembolsada y disfrutada”.

(Esta última frase, que trata de embellecer las cosas desde el punto de vista burgués, no tiene aquí el menor sentido teórico. Las consideraciones de orden moral nada tienen que ver con el asunto).

"Por tanto, como consecuencia del distinto grado de durabilidad de sus capitales o, lo que es lo mismo, como consecuencia del tiempo que ha de transcurrir hasta que se lleva al mercado una partida de mercancías, el valor de éstas no guarda una estricta proporción con la cantidad de trabajo empleado en ellas; no guardará con respecto a ella la proporción de 2: 1, sino que representará algo más para resarcirse del periodo mayor de tiempo que ha de transcurrir hasta que es llevada al mercado la más valiosa de las mercancías" (l. c., página 30).

Si el manufacturer vendiese su mercancía por lo que vale, la vendería en 1.000 £, el doble que el trigo, ya que se contiene en ella el doble de trabajo

que en éste. 500 £ de accumulated labour en la maquinaria (de él 100 £ como trabajo no retribuido) y 500 £ en el trabajo del cotton, también con 100 £ de trabajo no pagado. Pero el manufacturer calcula así: el primer año he invertido 400 para crear, mediante la explotación de los obreros, una máquina con un valor de 500 £. He obtenido, por tanto, una ganancia del 25 por 100. El segundo año he invertido 900 £, o sean 500 en la máquina indicada y otras 400 en trabajo. Para volver a obtener el 25 por 100, tendría que vender los cottons en 1 125, es decir, 125 £ por encima de su valor. Y estas 125 £ no representan trabajo contenido en los cottons, ni trabajo acumulado durante el primer año, ni trabajo añadido en el segundo. La suma total de trabajo contenida en ellos equivale solamente a 1.000 £. Supongamos, por otra parte, que se efectúe un cambio entre ambos o que la mitad de los capitalistas ocupe la posición de los cotton-manufacturers y la otra mitad la posición del farmer. ¿De dónde le serán pagadas a Cita mitad las 125 £? ¿De qué fondo? Es evidente que sólo de la segunda mitad. Pero, tiendo así, no cabe duda de que esta segunda mitad no obtendría entonces una ganancia del 25 por 100. Por tanto, la primera mitad estafaría a la segunda con el pretexto de una tasa general de ganancia, siendo así que, en realidad, la ganancia del manufacturer M U 21 por 100 y la del farmer inferior a esta tasa. Es decir, que la cosa ocurriría de otro modo. Supongamos, para que el ejemplo resulte más exacto y más ilustrativo, que el farmer invierta 900 £ en el segundo año. De este modo y I pase del 25 por 100 de ganancia, obtendrá en el primer año 100 £ de las 400 invertíais y en el segundo año 225, lo que da un total de 325 £. En cambio, el manufacturer obtendrá en el primer año el 25 por 100 de las 400 £ y en el segundo año solamente 100 sobre 900 (ya que las 500 £ de maquinaria no arrojan plusvalía alguna, sino solamente las 400 [invertidas] en salarios), [es decir,] solamente el 11 11/9 por 100. O bien, si hacemos que el farmer vuelva a invertir 4001 £, en el primer año obtendrá el 25 por 100 como en el segundo, o sean, en total, 200 £ sobre las 800 invertidas durante dos años. En cambio, el manufacturer [obtendrá] en el primer año el 25 por 100 y en el segundo el 11 11/9, o sean 200 £ sobre una inversión de 1 300 en dos años = 15 5/3 [por 100], Lo que quiere decir que, en la nivelación, el manufacturer tendría que recargar el 20 5/26, y lo mismo el Farmer.6 O que ésta sería la ganancia media. Lo que daría,

6 La ganancia media sólo representa el 20 5/20, por 100 cuando sean iguales los capitales invertidos por el manufacturero y el arrendatario. Pero, cuando se tome en consideración la diferencia en cuanto a la magnitud de los diferentes capitales: 800 £ para el arrendatario y 1 300 £ para el manufacturero (en total 2.100 £).

para la mercancía del farmer más de 500 £ y para la del manufacturer más de 1.000. En todo caso, el manufacturer invierte aquí, durante el primer año, 400 £ y durante el segundo 900, mientras que el farmer sólo invierte 400 £ cada año. Si en vez de [producir] cotton, el manufacturer hubiera construido una casa ([es decir,] si fuera constructor de obras), [tendríamos que,] al final del primer año, se contendrían 500 £ en la casa aún no terminada y debería invertir 400 £ más en trabajo, para terminarla. [En cambio,] el farmer, cuyo capital refluye en un año, puede volver a capitalizar una parte de las 100 £ de ganancia, por ejemplo 50, invertirlas nuevamente en trabajo, lo que en el supposed case * no puede hacer el manufacturer. Para que la tasa de ganancia pueda ser la misma en ambos casos, hace falta que la mercancía del uno se venda por encima y la del otro por debajo de su valor. Y, puesto que la competencia tiende a nivelar los valores a base de los precios de costo, se obtiene este resultado. * Caso supuesto.

Pero no es cierto lo que Ricardo dice: no se produce aquí a variation in the relativa values ** “como consecuencia del diferente grado de durabilidad de los capitales” o “como consecuencia del tiempo que debe transcurrir hasta que sea llevada al mercado una partida de mercancías”. Es más bien el supuesto de una tasa general de ganancia la que, a pesar de los diferentes values, condicionados por el proceso de circulación, la que provoca distintos precios de costo, iguales [entre sí] y determinados solamente mediante el tiempo de trabajo. ** Una variación en los valores relativos. La illustration de Ricardo se desdobla en dos ejemplos. En el segundo, no interviene para nada la durability of capital o el carácter de éste en cuanto capital fijo. Se trata solamente de capitales de diferente magnitud, pero que invierten en salarios el mismo volumen de capital, el mismo capital variable y en los que las ganancias deberán ser las mismas, aunque difieran las plusvalías y los valores. En el primer ejemplo, no interviene tampoco la durability. Se trata [, aquí,] de un proceso de trabajo más largo, de una permanencia más larga de la mercancía en la esfera de producción, antes de que pueda entrar en circulación, hasta que esté terminada. En este caso, también según él [Ricardo] invierte el manufacturer en el segundo año un capital mayor que el

tendremos que, en la ganancia total de ambos (= 400), la ganancia media 400 ✕ 100/2 100 = 19 1/11 por 100.

farmer, a pesar de emplear en ambos años el mismo capital variable. Pero el farmer, por ser más corta la permanencia de su mercancía en el proceso de trabajo, por transformarse antes en dinero, invierte en el segundo año más capital variable. Además, una parte de la ganancia consumida como ingreso es consumible para el farmer al final del primer año y para el manufacturer solamente al final del segundo. Por consiguiente, éste necesitará desembolsar capital extra para su sustento, adelantarse [a sí mismo] este capital. Por lo demás, aquí depende totalmente de la medida en que vuelvan a capitalizar sus ganancias los capitales que refluyen durante un año y, por tanto, de la magnitud real de las ganancias obtenidas, el que [en] el caso II [se dé] el resarcimiento [necesario] para que las ganancias puedan ser niveladas. Aquí, los capitales no producen de nuevo valores y, por consiguiente, ganancias en proporción a su magnitud. Para que ocurra así, deberán existir cost-prices *** diferentes de los values. *** Precios de costo. Ricardo ofrece una tercera illustration, pero ésta, a su vez, coincide exactamente con el primer ejemplo de la primera ilustración, sin contener una sola palabra nueva.

Supongamos que, durante un año, ocupo en producir una mercancía a veinte hombres con un gasto de 1.000 £; al final del año, vuelvo a emplear a veinte hombres durante un año, gastando en ello otras 1.000 £, para producir o refinar la misma mercancía, y al cabo de los dos años a pongo en el mercado. Si la ganancia es del 10 por 100, mi mercancía deberá venderse en 2.310 £, puesto que he invertido durante un año un capital de 1.000 £ y durante otro año un capital de 2.100 £. Supongamos ahora que otra persona emplea exactamente la misma cantidad de trabajo, pero exclusivamente durante el primer año; ocupa, supongamos, a cuarenta hombres y vende su mercancía al final del primer año con una ganancia del 10 por 100, o sea en 2.200£. Tenemos, pues, aquí dos mercancías en las que se ha invertido exactamente la misma cantidad de trabajo y una de las cuales se vende en 2.310 £ y la otra en 2.200. Este caso parece distinguirse del anterior, pero en realidad es el mismo. Is not only the same ‘in fact’, but “in appearance” too, * con la sola diferencia de que en un caso la commodity ** se Dama “máquina” y en el otro simplemente commodity. En el primer ejemplo, el manufacturer invierte en el primer año 400 y en el segundo 900 y en el segundo [ejemplo] 1.000 en el primero y 2 100 en el segundo, [mientras que] el farmer invierte 400 en el

primero y 400 en el segundo. Ahora, el segundo individuo invierte en el primer año 2.000 y en el segundo no invierte nada. En esto estriba toda la diferencia. Pero el fábula docet *** estriba en ambos casos en que uno invierte en el segundo año el producto total del primero (incluyendo la plusvalía) más una suma adicional. * No es el mismo caso solamente "en realidad”, sino también "al parecer”. ** Mercancía. *** Moraleja de la fábula. La clumsiness † de estos ejemplos revela que Ricardo lucha contra una dificultad de que él mismo no se da clara cuenta y, mucho menos aún, líen a superar. La clumsiness está en lo siguiente: el primer ejemplo de la primera illustration trata de presentar la durability of the capital; pero no hace nothing of the sort; †† Ricardo había hecho esto imposible al no incluir en la mercancía parte alguna del capital fijo como dichet, ††† omitiendo con ello precisamente el aspecto en que se manifiesta la modalidad peculiar de circulación del capital fijo. Lo que demuestra es simplemente que, como consecuencia de la más prolongada duración en el tiempo del proceso de trabajo se emplea un capital mayor que allí donde el proceso de trabajo es más corto. El tercer ejemplo se propone ilustrar algo distinto de esto, pero ilustra realmente lo mismo. Sin embargo, el segundo ejemplo de la primera illustration trataba de demostrar las diferencias que intervienen como consecuencia de las diferentes proporciones de capital fijo. Y, en vez de ello, pone de manifiesto solamente la diferencia entre dos capitales de distinta magnitud, aunque ambos empleen en salarios la misma parte de capital. ¡Y [nos presenta], además, un manufacturer que produce sin algodón y sin hilaza y un agricultor que lo hace sin simiente ni aperos! La total insostenibilidad e incluso el absurdo de esta illustration se desprenden, como no podía ser por menos, de la falta interior de claridad. † El embrollo, †† Nada que se le parezca. ††† Desgaste.

### [b) Ricardo confunde los precios de costo con el valor. Contradicciones a que ello conduce, en su teoría del valor. Su incomprensión del proceso de compensación de las tasas de ganancia y de la conversión de los valores en precios de costo]

Por último, expresa [así] la conclusión práctica que saca de todas estas illustrations:

“La diferencia en cuanto al valor proviene, en ambos casos, del hecho de que las ganancias se acumulan como capital y es solamente una justa compensación" (¡como si aquí se tratara de justice!) “por el tiempo durante el cual son retenidas las ganancias" (l. c., p. 35).

¿Qué significa esto si no [que] durante determinado tiempo de circulación, por ejemplo un año, un capital debe arrojar el 10 por 100, cualquiera que su tiempo específico de circulación sea y sin tener en cuenta para nada las diferentes plusvalías que deban producirse en different trades * y [que] capitales de la misma magnitud deben producir en proporción a su composición orgánica? * Distintas ramas industriales. La conclusión a que debiera llegar Ricardo es la siguiente: [En primer lugar] capitales de la misma magnitud producen mercancías de valores desiguales y arrojan, por tanto, plusvalías o ganancias desiguales, ya que el valor se determina por el tiempo de trabajo, y el volumen de tiempo de trabajo que un capital realiza no depende de su magnitud absoluta, sino de la magnitud del capital variable, del capital invertido en salarios. Y, en segundo lugar, incluso suponiendo que capitales de la misma magnitud deban producir valores iguales (aunque la desigualdad [que se da] en la esfera de producción coincida casi siempre con la que se da] en la esfera de la circulación), diferirá según el proceso de circulación el espacio de tiempo durante el cual se apropien y conviertan en dinero cantidades iguales de trabajo no retribuido. Esto se traduce, por tanto, en una segunda diferencia en cuanto a los valores, plusvalías y ganancias que deben arrojar en un determinado espacio de tiempo capitales de diferente magnitud en different trades. Por consiguiente, para que las ganancias sean iguales, por ejemplo como porcentaje sobre el capital durante un año, de modo que capitales de la misma magnitud rindan ganancias iguales en el mismo periodo de tiempo, es necesario que los precios de las mercancías difieran de sus valores. Sumados estos precios de costo de todas las mercancías, la suma será igual a su valor. Y la ganancia total será, asimismo, igual a la plusvalía total que estos capitales arrojen, por ejemplo, durante un año. La ganancia media y también, por tanto, los precios de costo serían puramente imaginarios y carentes de fundamento si no partiéramos, como base, de la determinación de valor. La nivelación de las plusvalías en different trades no modifica en lo más mínimo la magnitud absoluta de esta plusvalía total, sino solamente su distribución entre los

different trades. Pero la determinación de la plusvalía misma obedece solamente a la determinación del valor por el tiempo de trabajo. Sin ella, la ganancia media sería la media de nada, pura fancy. * Lo mismo podría ser del 10 que del 1.000 por 100. * Fantasía.

Todas las illustrations de Ricardo le sirven solamente para deslizar por debajo de cuerda la premisa de una tasa general de ganancia. Esto se lleva a cabo en el capítulo primero “Sobre el valor”, alegando que en el capítulo quinto se estudiarán los salarios y en el sexto la ganancia. Ricardo no ve claramente cómo de la mera determinación del “valor" de las mercancías surgen su plusvalía, la ganancia e incluso una tasa general de ganancia. Lo único que en realidad pone de manifiesto con su citada illustration es que los precios de las mercancías, en cuanto determinados por la tasa general de ganancia, difieren totalmente de los valores de las mercancías. Y a esta diferencia quiere referirse cuando presupone la tasa de ganancia como una ley. Como se ve, si se le reprochara incurrir en una abstracción excesiva, el reproche fundado sería cabalmente el contrario: falta de capacidad de abstracción, incapacidad de perder de vista las ganancias en virtud de los valores de las mercancías, hecho que la competencia se encarga de poner de manifiesto ante él. Como Ricardo reconoce que, en vez de derivar directamente la diferencia entre los precios de costo y los valores, son influencias independientes del tiempo de trabajo las que determinan por sí mismas los “valores”, habría sido éste, para él, el lugar indicado para retener el concepto del “value absoluta?’ o “real” o del “value” puro y simple, anulando en parte su propia ley, adversarios suyos como Malthus se basan en esto para atacar toda su teoría, ya que Malthus observa, con razón, que la diferencia entre las partes orgánicas del capital y los tiempos de rotación de los capitales en distintos trades ** se desarrollan a la par con los progresos de la producción, lo que nos llevaría al punto de vista smithiano de que la determinación del valor por el tiempo de trabajo no sirve ya para los países “civilizados”, (v. también Torrens). Por otra parte, para poder acomodar estos fenómenos al principio fundamental, sus discípulos (v. [James] Mill y el deplorable Peter MacCulloch)7 recurren a los más lamentables ardides escolásticos. ** Ramas comerciales.

7 Acerca de las ideas de Torrens, James Mili y McCulloch, véanse los apartados correspondientes en la parte III de las "Teorías sobre la plusvalía".

Sin detenerse en este resultado a que se llega partiendo de su propia illustration —el de que, prescindiendo totalmente del alza o la taja del salario, presuponiendo un salario constante, los precios de costo de las mercancías tienen necesariamente que diferir de sus valores, si aquéllos se determinan por el mismo percentage of profit—, *** Ricardo trata en esta sección [de su obra] de la influencia que el alza o la baja del salario ejerce sobre los precios de costo en que se han nivelado ya los valores. *** Porcentaje de ganancia.

La gracia del asunto es, en sí, extraordinariamente simple. El arrendatario invierte 5.000 £ al 10 por 100; su mercancía = 5.500 £. Si la ganancia baja el 1 por 100, de 10 a 9, porque suba el salario, porque el alza del salario cause esta reducción, seguirá vendiendo [su mercancía], lo mismo que antes, en 5.500. Pero de estos 5.500 no le pertenecerán [ahora] 500, sino solamente 454 14/109 El capital del manufacturer está formado por 5.500 £ para maquinaria y 500 £ para labour * Los últimos 5.000 seguirán traduciéndose, al igual que antes, en 5 500, con la diferencia de que ahora no invertirá [en labour] 5.000 £ [como antes], sino 5.045 95/109, sacando de ello una ganancia de 454 14/109, como el farmes. ** En cambio, sobre el capital fijo de 5.500 no podrá ya calcular [como antes] el 10 por 100 o 550 £, sino solamente el 9 por 100, o sean 495 £. Por tanto, venderá su mercancía en 5995 £ en vez de 6 050, por lo cual, a consecuencia del alza del salario, el precio en dinero de la mercancía del farmer se mantendrá estacionario, pero el del manufacturer descenderá, lo que quiere decir que subirá el valor de la mercancía del farmer, comparado con el de la del manufacturer. Todo el chiste estará en que, si el manufacturer vende su mercancía al mismo valor que antes, obtendrá una ganancia superior a la media, ya que el alza del salario sólo afecta directamente a la parte del capital invertida en ellos. En este ejemplo, la ganancia media se establece como el 10 por 100. Y se suponen precios de costo diferentes de los valores de las mercancías. El problema está en saber cómo influye sobre éstos el alza o la baja de la ganancia, según la diferente proporción en que se repartan el capital fijo y el circulante. Esta illustration nada tiene que ver con el problema esencial, [que es el] de la transformación de los valores en precios de costo (en Ricardo, pp. Bis.). Es bonita porque Ricardo pone de manifiesto aquí, en general, que el alza del salario, que, siendo la misma la composición de los capitales, sólo provocaría la reducción de la ganancia, sin afectar a los valores de las mercancías —contra lo que vulgarmente se cree—, en caso de capitales de composición desigual produce solamente una baja en el precio de

algunas mercancías, en vez de provocar la subida de precio de todas, con arreglo a la concepción vulgar. Aquí [se da] la baja de los precios de las mercancías como consecuencia de una baja de la tasa de ganancia o, lo que es lo mismo, de un alza del salario. Una gran parte del precio de costo de la mercancía, en el caso del manufacturer, obedece a la ganancia media, que él calcula sobre el capital fijo. Por tanto, al disminuir o aumentar esta ganancia como consecuencia del alza o la baja del salario, descenderá o aumentará a tono con ello el precio de estas mercancías (as to the part of the price resulting from the profit calculated upon the fixed capital ***). Y lo mismo podemos decir de los “capitales circulantes que refluyen en periodos más largos, y viceversa” (McCulloch, [“The Principles of Political Economy...”, Edimburgo 1825, p. 300]). Si los capitalistas que emplean menos capital variable siguieran imputando al precio de la mercancía su capital fijo a base de la misma tasa de ganancia, su tasa de ganancia aumentaría, y aumentaría en la proporción en que emplearan más capital fijo con respecto a aquellos en cuyo capital entrara una parte mayor de capital variable. Con lo cual se nivelaría la competencia. * Trabajo. ** Arrendatario de la tierra. *** En cuanto a la parte del precio que corresponde a la ganancia calculada sobre el capital fijo.

“Ricardo”, dice Peter Mac, “fue el primero en investigar los efectos de la fluctuación de los salarios sobre el valor de las mercancías, cuando no tienen la misma duración los capitales invertidos en producirlas”. “Ricardo no solamente ha demostrado que es imposible elevar el precio de todas las mercancías para [lograr] una elevación de los salarios, sino que, en muchos casos, el alza de los salarios conduce necesariamente a una baja de los precios y una baja de los precios a un alza de los salarios” (l. c., pp. 298 s.).

Ricardo demuestra su historia, en primer lugar, dando por supuestos precios de costo regulados por una tasa general de ganancia. En segundo lugar: “No puede darse un alza general del valor sin un descenso de las ganancias" ([David Ricardo, “On the Principles of Political Economy, and Taxation", 3ª ed., Londres 1821], p. 31). Por tanto, ya en el cap. I, “Sobre el valor”, se dan por supuestas las leyes que habrán de deducirse en los caps. V y VI, “Sobre el salario” y "[Sobre la] ganancia". Dicho sea de pasada, Ricardo establece la deducción totalmente falsa de que, “porque pueda darse un alza del valor del trabajo sin una baja de precios, there can be no rise of profits without a fall in the value of labour. * La primera ley se refiere a la plusvalía. Pero, como la ganancia es

la proporción entre la plusvalía y el capital total desembolsado, puede ocurrir que, siendo igual el value of labour, ** aumente la ganancia, si disminuye él valor del capital constante. Ricardo confunde la plusvalía y la ganancia. De ahí las falsas leyes [que formula] sobre la ganancia y la tasa de ganancia. [He aquí] la fabula docet *** general de la última illustration: * No puede haber un alza de ganancias sin un descenso en el valor del trabajo. ** Valor del trabajo. *** Moraleja.

“Como consecuencia del alza o la baja del “trabajo” (o, lo que es lo mismo, del alza o la baja de la tasa de ganancia), “el grado en que cambiara el valor relativo de las mercancías dependería de la proporción entre el capital fijo y el capital total empleado. Las mercancías que se elaboran con maquinaria muy valiosa o en edificios muy costosos o que requieren mucho tiempo para ser llevadas al mercado verían bajar su valor relativo, al paso que las elaboradas principalmente por obra del trabajo o que pueden llevarse al mercado rápidamente aumentarían ese valor” (l. c., p. 32).

Ricardo vuelve constantemente sobre lo único que realmente le interesa, en su investigación. Estas variations en los cost-prices of commodities resulting from a vise or fall in wages * son insignificantes, comparadas con las que, en los mismos cost-prices obedecen a las variations in the values of commodities ** <Ricardo is far from expressing this truth in these adequate terms *** > que responden a the quantity of labour employed in their production. † (Habría debido añadir que los mismos cost-prices resultan inexplicables sin los values, as determined by the time of labour ††). Tal es el auténtico desarrollo de su investigación. En realidad, es evidente que, a pesar de la transformación de los valores de las mercancías en precios de costo y dando éstos por supuestos, un change ††† de ellos {y estos precios de costo deben distinguirse de los precios de mercado; son los precios de mercado medios de las mercancías en los different trades. El mismo precio de mercado implica ya una media por cuanto que, como mercancías de la misma esfera, se halla determinado por los precios de las mercancías producidas en las condiciones medias, average,ode producción de esta esfera. Y en modo alguno en las condiciones peores, como Ricardo supone con respecto a la renta, pues la demanda media depende de un determinado precio, incluso en el trigo. De otro modo, bajaría la demanda. Las [que se hallan] por debajo (below) de las medias, y no en los que producen en las condiciones medias, tienen, por tanto, frecuentemente, que vender su mercancía, no sólo a menos de su valor, sino a menos de su precio de costo}, siempre y cuando que no obedezca a un alza

o baja permanente —a permanent alteration in the rate of profit,oo que sólo puede mantenerse a lo largo de muchos años— responderá única y exclusivamente a un change en sus values, el cual sólo podrá obedecer al tiempo de trabajo necesario para su producción. ° Variaciones de los precios de costo, como resultado del alza o la baja de los salarios. ** Variaciones en los valores de las mercancías. *** Ricardo dista mucho de expresar esta verdad en estos términos adecuados, † La cantidad de trabajo empleada en su producción, †† Valores, en cuanto determinados por e] tiempo de trabajo, ††† Cambio. o Promedio. oo Una alteración permanente en la tasa de ganancia.

“Sin embargo, el lector debe tener en cuenta que esta causa de la variación de las mercancías" (debiera decir de los cost-prices o, según él, de los relativa values of commodities) ooo "es relativamente débil en cuanto a sus efectos... No ocurre lo mismo con la otra gran causa de las variaciones del valor de las mercancías, o sea con el aumento o la disminución de la cantidad de trabajo necesaria para producirlas... Un cambio de notable cuantía en la tasa duradera de la ganancia es el resultado de causas que sólo se hacen sensibles a lo largo de los años; en cambio, las alteraciones en cuanto a la cantidad del trabajo necesarias para producir las mercancías se manifiestan diariamente. Cualquier mejora de la maquinaria, de las herramientas, de los edificios o de la obtención de la materia prima ahorra trabajo y nos permite producir más fácilmente la mercancía cuya producción ha mejorado, y ello hace que cambie su valor. Así, pues, si sería falso, cuando se aprecian las causas a que responden las variaciones en el valor de las mercancías, hacer caso omiso de las que responden al alza o la baja del trabajo, no menos falso sería atribuirles una gran importancia” (l. c., pp. 32 s.). ooo Valores relativos de las mercancías.

Razón por la cual prescindirá totalmente de ellas. Todo el apartado IV del cap. I, “Sobre el valor”, es tan extraordinariamente confuso, que, aunque Ricardo anuncia en la introducción a él que se propone estudiar las variaciones que el alza o la baja del salario producen, sobre los values como consecuencia de la diferente composición del capital, lo que hace, en realidad, es ilustrar esto de pasada y, por el contrario, llena la parte principal de este apartado IV con illustrations en las que se pone de manifiesto que, sin atender para nada al alza o la baja del salario —con un salario que él mismo presupone constante—, la hipótesis de una tasa general de ganancia en los values tiene necesariamente que determinar cost-prices distintos de los values de las mercancías y, a su vez, independientes por sí mismos de la difference of fixed and circulating capital * Pero vuelve a olvidarse de esto al final del apartado. * Diferencia entre capital fijo y circulante.Y anuncia la investigación del apartado IV con las siguientes palabras:

"Esta diferencia en cuanto al grado de durabilidad del capital fijo y este cambio de las proporciones en que pueden combinarse ambas clases de capital provocan, aparte de la mayor o menor cantidad de trabajo necesario para producir las mercancías, otra causa de variaciones en cuanto a su valor respectivo, y esta causa es el alza o la baja del valor del trabajo" (l. c., pp. 25s.).

En realidad pone de manifiesto d’abord ** por medio de sus illustrations que el la tasa general de ganancia la que, a través de las different combinations de las sorts of capital *** (capital variable y constante, etc.) ejerce esta influencia encaminada a diferenciar los prices de las commodities de sus values y que, por tanto, the causes of those variations † no es el value of labour, †† que se supone constante. Y luego —pero ya en segunda instancia— supone en los values, como consecuencia de la tasa general de ganancia, costprices ya diferenciados e investiga cómo influyen en ellos las variations in the value of labor. ††† No entra a investigar, pasa totalmente por alto lo que constituye el número 1, la causa principal, y cierra este apartado con las siguientes palabras: ** Primeramente. * " Clases de capital. * † La causa de estas variaciones, †† Valor del trabajo, †††Variaciones en el valor del trabajo.

“...Hemos puesto de manifiesto, en este apartado, que si no media cualquier variación en cuanto a la cantidad de trabajo, el alza de su valor determina simplemente una baja en el valor de cambio de aquellas mercancías en cuya producción se ha empleado capital fijo, y cuanto mayor sea la suma de capital fijo, mayor será la baja” (l. c., p. 35).

Y en la siguiente sección V (cap. I) sigue razonando en este mismo sentido, es decir, se limita a investigar cómo los cost-prices de las mercancías pueden variar por a variation in the value of labour, or wages,o siempre y cuando que la proportion of fixed and circulating capital oo no difiera para two equal capitals in two different * sino cuando there is * "desigual durabilidad del capital fijo", o sea cuando éste "refluye a diferente ritmo a manos de quien lo emplea". Ya no se trasluce aquí aquella certera intuición que en el apartado IV encontrábamos acerca de la diferencia entre cost-prices y values. [Ricardo] se limita a tratar [aquí] una cuestión puramente secundaria acerca de la variación en cuanto a los mismos cost-prices. Por tanto, este apartado apenas ofrece interés teórico más que por las diferencias de forma entre los capitales nacidos del proceso de circulación y que el autor toca [aquí] incidentalmente.

o Variaciones en el valor del trabajo o en los salarios. oo Proporción entre el capital fijo y el circulante. * Dos capitales iguales en dos empleos distintos. ** Hay.

“A medida que el capital fijo es meno» duradero, va acercándose al carácter del capital circulante. Se consume en menos tiempo y su valor necesita reproducirse para mantener el capital del manufacturero" (l. c., p. 36).

Por tanto, también la less durability *** y en general la diferencia entre fixed y circulating capital † se atribuye a la diferencia en cuanto al tiempo de reproducción. Y no cabe duda de que es esta [una] determinación decisiva. Pero no es, ni mucho menos, la única. El capital fijo entra totalmente en el proceso de trabajo y sólo sucesiva y fragmentariamente en el proceso de valorización. Es esta otra diferencia fundamental en su forma de circulación. Además, el capital fijo sólo entra en el proceso de circulación, y sólo puede entrar en el proceso de valorización sucesiva y fragmentariamente. [Es] esta otra diferencia importante en cuanto a la forma de circulación. Además, el capital fijo entra —y debe necesariamente entrar— en el proceso de circulación, solamente en cuanto a su valor de cambio, mientras por su valor de uso desaparece en el proceso de trabajo y no abandona nunca; ambas diferencias en la forma de circulación afectan también al tiempo de circulación, pero no son idénticas a los degrees †† y differences que se dan en él. *** Menor durabilidad, † Capital fijo y circulante, †† Grados y diferencias

[Un] capital menos duradero requiere un trabajo más constante “para mantenerlo en su estado originario de capacidad de rendimiento; sin embargo, el trabajo así empleado puede considerarse como invertido realmente en la mercancía producida, en la que deberá contenerse un valor correspondiente a este trabajo” (pp. 36 s.). "Sí el desgaste de la máquina para mantenerla en condiciones de rendimiento, necesitara, supongamos, el trabajo de cincuenta hombres al año, exigiría por mis mercancías un precio adicional igual al que obtendría otro manufacturero que ocupara a cincuenta hombres en producir otra mercancía sin emplear máquina alguna. Pero un alza en los salarios no afectaría del mismo modo a las mercancías producidas con maquinaria de rápido desgaste que a las que se producen con máquinas de desgaste más lento. En la producción de unas se transferiría ininterrumpidamente gran parte del trabajo a las mercancías producidas”,

<pero, preocupado con su general rate of profits * no ve, con ello, además, que, relativ a great deal of surplus labour would be continually transfered to

the commodity ** >, * Tasa general de ganancia. ** Proporcionalmente, se transferiría continuamente a las mercancías una gran cantidad de plustrabajo.

“y en las de las otras se transferiría mucho menos”.

<De donde muy poco surplus labour y mucho menos value, if the commodities exchange according to their values *** >. *** Valor, si las mercancías se cambian en consonancia con sus valores,

“Toda alza de los salarios o, lo que tanto vale, toda baja de las ganancias reduciría, por tanto, relativamente el valor relativo de las mercancías que se producen con un capital de naturaleza más duradera y aumentaría proporcionalmente el valor relativo de las producidas con capital más perecedero. Y el descenso de los salarios produciría el resultado exactamente contrario” (l. c., pp. 37 s.).

Dicho en otras palabras: el manufacturar que emplea capital fijo de less durability † emplea proporcionalmente menos capital fijo y más capital en salario» que quien usa capital de greater durability. †† El caso coincide, por tanto, con el anterior, lo mismo que la variation of wages ††† Influye sobre capitales de loa cuales uno emplea, relativamente, proporcionalmente, más capital fijo que otro. There is nothing new.o † Menos durabilidad, †† Mayor durabilidad. †††1 Variación de salarios. o No hay nada nuevo. Podemos prescindir de lo que, aparte de esto, dice Ricardo, [en] pp. 38-40, acerca de la machinery, hasta que lleguemos al cap. XXXI “Sobre la maquinaria". El curioso que Ricardo, al final, roce con la palabra casi lo justo, para alelarse luego de ello y volver, después de los acercamientos de que enseguida hablaremos, una vez más a la idea en él dominante de la influencia de una alteration in the value of labour sobre los cost-prices oo y poner fin definitivamente a la investigación con esta consideración accidental. oo Alteración en cuanto al valor del trabajo sobre los precios de costo. El pasaje en que se roza [la cuestión] es el siguiente:

"De ahí que nos encontremos con que, en las fases anteriores de la sociedad, antes de que se empleara mucha maquinaria o capital duradero, las mercancías producidas con capitales iguales fuesen aproximadamente del mismo valor y sólo aumentaran o disminuyeran relativamente como consecuencia del mayor o menor trabajo necesario para su producción”,

<esta frase complementaria no es acertada, pues no se refiere ya al value, sino a las commodities, y no tiene el menor sentido, a menos que se trate de sus prices, pues el que los values bajen en relación con el tiempo de trabajo quiere decir que los values fall or rise as they fall or rise. * * Los valores disminuyen o aumentan cuando ellos [es decir, los precios] disminuyen o aumentan.

"Pero, después de la introducción de estos instrumentos costosos y duraderos, tendrán valores muy desiguales las mercancías producidas mediante el empleo de capitales iguales; y, aunque tengan necesariamente que subir o bajar relativamente las unas con respecto a las otras según que se emplee más o menos trabajo en su producción, se hallan sometidas a otra variación, aunque poco importante, como consecuencia del alza o la baja de los salarios y las ganancias. Puesto que mercancías que se venden en 5.000 £ pueden producirse con un capital de cuantía igual al empleado para producir otras mercancías vendidas en 10.000 £, las ganancias obtenidas en su producción serán las mismas; pero estas ganancias serían desiguales si los precios de los bienes no variaran con el alza o la baja de las tasas de ganancia." (l. c., pp. 40 s.).

Lo que en realidad viene a decir aquí Ricardo es esto: Capitales de igual magnitud producen mercancías de valores iguales cuando sea la misma la composición orgánica de aquéllos, [es decir,] cuando inviertan partes iguales en salarios y en condiciones de trabajo. En sus mercancías se materializarán [,en este caso,] las mismas cantidades de trabajo y, por tanto, los mismos valores <haciendo caso omiso de la diferencia nacida del proceso de circulación>. En cambio, capitales de igual magnitud producen mercancías of very unequal value ** cuando su composición orgánica sea diferente, es decir, cuando la parte existente como capital fijo difiera considerablemente de la invertida en salarios. En primer lugar, solamente una parte del capital fijo entra en la mercancía como parte integrante del valor, lo que hace, por tanto, que difieran considerablemente las magnitudes de valor según que en la producción de la mercancía se emplee mucho o poco capital fijo. En segundo lugar, la parte invertida en salarios —calculada como porcentaje de un volumen igual de capital— es mucho menor, y también, por tanto, el trabajo total materializado en la mercancía, y asimismo, por consiguiente, el plustrabajo que constituye la plusvalía <a base de una jornada de trabajo de la misma duración >. Por tanto, para que estos capitales de igual magnitud cuyas mercancías tienen valores desiguales y en que los valores desiguales encierran desiguales plusvalías y, por ende, desiguales ganancias,

arrojen ganancias iguales por razón de su magnitud igual, es necesario que los prices of goods (as determinad by the general rate of profit on a given outlay *** difieran considerablemente de los values of the godos. † Lo que no quiere decir que los values hayan cambiado de naturaleza, sino que los prices difieren de los values. Y es tanto más sorprendente que Ricardo no llegara a esta conclusión cuanto que comprende, sin embargo, que incluso los cost-prices, determinados por [la] general rate of profits †† [cambian], siempre y cuando [que] un cambio en cuanto a la rate of profit (o a la rate of wages * tenga que hacer cambiar estos precios de costo para que la rate of profit se mantenga igual en los diferentes trades. ** Y, por consiguiente, el establishment of a general rate if profit tendría que nacer cambiar mucho más los unequal values, *** toda vez que esta tasa general de ganancia no es otra cosa que la nivelación de las different rotes of surplus value † con que se producen diferentes mercancías por equal capitals. †† ** De muy desigual valor. *** Precios de los bienes (en cuanto determinados por la tasa general de ganancia sobre una inversión dada), † Valores de los bienes. †† Tasa general de ganancia. * Tasa de salarios. ** Ramas industriales. * Valores desiguales, † Diferentes tasas de plusvalía, †† Capitales iguales, ††† Variaciones en cuanto al valor del trabajo sobre el precio de costo del oro.

Y después de haber establecido así, de hecho, si no [ciertamente] desarrollado y comprendido, la diferencia entre el cosí y el value, los costprices y los values de las mercancías, Ricardo termina con la siguiente afirmación:

"El señor Malthus parece creer que es una parte de mi doctrina el que el costo y el valor de una cosa son lo mismo. Lo cual es cierto si entiende por costo el ‘costo de producción’, incluyendo la ganancia” (l. c., p. 46, nota). (Es decir, las inversiones más la ganancia, determinada por la general tase of profit).

Y, partiendo de esta errónea confusión de cost-prices y values, que él mismo se encarga de refutar, pasa a la consideración de la renta. He aquí lo que dice Ricardo en la sección VI, cap. 1, refiriéndose I la influencia de las variations in the value of labour upon the costpriee of gofd.Hl

"¿Podríamos considerar el oro como una mercancía producida a base de una proporción entra las dos clases de capital que más se acerque a la proporción media empleada, en la producción de la mayor parte de las mercancías? ¿Y no podrían estas proporciones distar casi igual de los dos extremos, de aquel en que se emplea poco capital fijo y de aquel en que se emplea poco trabajo, constituyendo un justo medio entre ambos?” (l. c., p. 44).

Pero esto se refiere más bien a las mercancías en cuya composición entran en average o las diferentes partes orgánicas y. en que, además, su tiempo de circulación y' de reproducción es el tiempo medio. En estas [mercancías] coinciden cost-price y value, pues en ellas coincide la ganancia media con su plusvalía real, pero esto sólo ocurre en ellas. Tan defectuosos se muestran los apartados IV y V del cap. I en la manera de considerar la influencia de las variaciones en cuanto al value of labour on the “relative values” oo como algo secundario (teóricamente) con respecto a la transformación de los values en cost-prices mediante la average rate of profits,ooo tan importantes son las consecuencias que de ello extrae Ricardo, echando por tierra uno de los principales errores que vienen arrastrándose desde Adam Smith, el de que la elevación del salario, en vez de hacer bajar la ganancia, eleva los prices of commodities.* Es cierto que esto va ya implícito en el mero concepto de los values y no sufre modificación alguna al convertirse en cost-prices, ya que esta transformación, en general, sólo afecta a la distribución de la plusvalía obtenida por el capital total entre los diferentes trades o los different capitals en different spheres of production. ** Pero era importante que Ricardo pusiera de relieve el asunto y manifestara incluso lo contrario. De ahí que diga con razón * [en] el apartado VI, cap. I: o Promedio. oo Valor del trabajo en los "valores relativos”. ooo Tasa media de ganancia. * Precios de las mercancías. ** Diferentes capitales en diferentes esferas de producción.

“Antes de pasar adelante, tal vez sea oportuno indicar que Adam Smith y todos los autores que le siguen, sin excepción alguna —en lo que yo conozco— han afirmado que un alza en el precio del trabajo acarrearía, al mismo tiempo, una elevación de los precios de todas las mercancías.”

<Lo que corresponde a la segunda explicación del value en Adam Smith, según la cual equivale a la quantity of labour a commodity can purchase *** >. *** La cantidad trabajo que una mercancía puede comprar,

“Confío en haber podido demostrar que no existe ninguna razón para suponer eso y que sólo aumentarían de precio las mercancías en las que se invierta menos capital fijo que la media en que se calcula el precio" (el relativa value † se muestra aquí igual a la expression del value in money ††) “y que todas aquellas mercancías en las que se invierte más bajarán incondicionalmente de precio al aumentar los salarios. Y, a la inversa, al aumentar los salarios, sólo bajarían de precio las

mercancías en que se empleara una parte menor de capital fijo que la media en que se calcula el precio, y aumentaría incondicionalmente el precio de todas aquellas cuya parte fuese mayor” (l. c., p. 45). † Valor relativo, †† Expresión del valor en dinero.

Esto, en lo que se refiere a los precios en dinero, parece falso. Si el oro sube o baja de value por whatever cause, ††† lo mismo sucederá con todas las mercancías estimadas en oro. Y, al representar así [el oro] un medio relativamente inmutable a pesar de su mutabilidad, no es posible en absoluto comprender cómo cualquier combinación relativa que se dé en él entre capital fijo y capital circulante, comparada con las mercancías, puede provocar una diferencia. Pero aquí [reside] el falso supuesto de Ricardo de que el dinero, en cuanto sirve de medio de circulación, puede cambiarse como una mercancía por otras. Las mercancías se estiman en él, antes de que circule. Supongamos que el medio sea wheat o en vez de oro. Si, por ejemplo, como consecuencia de un alza del salario, subiera relativamente el precio de producción del wheat como mercancía en que entra más del capital variable average en vez del constante, todas las mercancías se estimarían en trigo de un “valor relativo” más alto. Las mercancías en las que entrara más capital fijo se expresarían en menos trigo que antes, no porque descendiera su precio específico con respecto al trigo, sino porque descendería en general. Una mercancía que expresara exactamente la misma cantidad de trabajo en contraposición al trabajo acumulado como trigo expresaría su alza al expresarse en más trigo con respecto a otra mercancía cuyo precio en relación con el trigo hubiese descendido. Si las mismas causas que hacen elevarse el precio del trigo hacen que suba, por ejemplo, el precio de los vestidos, éstos no se expresarán [ahora] en más trigo que antes, pero se expresarán en menos aquellas [mercancías] cuyo precio haya descendido con respecto al trigo, por ejemplo los cottons * Cottons y vestidos expresarían las diferencias de sus precios en trigo como en su medio. ††† Cualesquier causas,o Trigo. * Tejidos de algodón.

Pero lo que Ricardo quiere decir es otra cosa. Quiere decir que, como consecuencia del alza del salario, el trigo subiría con respecto a los cottons, pero no con respecto a los vestidos. Por tanto, éstos seguirían cambiándose por el trigo al precio anterior, pero los cottons [se cambiarían] por él al {nuevo] precio, más elevado. Considerado de por sí, resulta completamente absurdo el supuesto de que las variaciones en cuanto al precio del salario en Inglaterra, por ejemplo, alterarían el precio de costo del oro en California,

donde no han subido los salarios. No existe bajo tal forma directa entre diversos países esta nivelación de los valores por el tiempo de trabajo y, menos aún, la de los precios de costo mediante una tala general de ganancia. Pero, supongamos incluso [que se trata] del trigo, un producto interior. Supongamos que el quarter de trigo haya subido de 40 a 50 chelines, es decir, el 25 por 100. Si los vestidos han subido también el 25 por 100, [tendremos que] seguirán valiendo, como antes, 1 quarter de trigo. Si el cotton baja el 25 por 100, la misma cantidad de algodón que antes valía 1 quarter valdrá ahora solamente 6 bushell de trigo. Y esta expresión en trigo representará exactamente la proporción entre los precios del algodón y de los vestidos, ya que se mide por el mismo patrón, [es decir, por] 1 quarter de trigo. Por lo demás, la concepción [misma] es absurda. [Lo que ocurre es que] no existe el precio de la mercancía que sirva de medida de valores y, por tanto, de dinero, ya que, de otro modo, aparte de la mercancía que sirve de dinero, tendría que existir otra mercancía que hiciera funciones de dinero, una doble measure of values. ** El valor relativo del dinero se expresa en los innumerables precios de todas las mercancías, pues en cada uno de estos precios, en que el valor de cambio de la mercancía se expresa en dinero, se expresa el valor de cambio del dinero en el valor de uso de la mercancía. No puede hablarse, por tanto, de un alza o una baja del precio del dinero. Puedo decir que el precio del dinero en trigo o en vestidos se mantiene invariable [y que] su precio en algodón ha aumentado, lo que vale tanto como decir que el precio en dinero del algodón ha experimentado un alza. Pero no puedo decir que el precio del dinero haya subido o bajado. Ahora bien, Ricardo entiende, en realidad que el precio del dinero en algodón, por ejemplo, ha subido o que el precio del algodón en dinero ha bajado, puesto que el dinero ha subido de valor relativo con respecto al algodón y, en cambio, ha mantenido su valor en relación con los vestidos o el trigo. Es decir, que ambos se miden por una medida desigual. ** Medida de valores.

Este apartado VI, “Sobre una medida invariable de valor” trata de la “medida de los valores”, pero sin que diga nada importante. No [se] comprende, ni siquiera se plantea en cuanto problema, la conexión entre el valor, su medida inmanente por el tiempo de trabajo y la necesidad de una medida externa de los valores de las mercancías. Ya las primeras palabras revelan la superficialidad:

“Cuando cambian los valores relativos de las mercancías, sería deseable disponer de los medios para averiguar cuáles de ellas han bajado de valor real y cuales han subido, y esto sólo podría lograrse comparándolas sucesivamente con cualquier medida de valor invariable, que no estuviese sujeta por sí misma a las oscilaciones a que se hallan expuestas otras mercancías” (l. c., pp. 41 s.). Pero “no existe ninguna mercancía que no esté expuesta a las mismas variaciones..., es decir, ninguna que no se vea obligada a requerir más o menos trabajo para su producción" (l. c., p. 42).

Pero, aunque tal mercancía existiera, se vería entorpecida por la rise or fall of wages * por las different combinations of fixed and circulating capital, fixed capital of the same durability, the lenght of time before it can be brought to market, ** etc. para * El alza o la baja de salarios. ** Diferentes combinaciones de capital fijo y circulante, capital fijo de la misma durabilidad, duración del tiempo antes de poder llevarla al mercado, etcétera.

"ser una medida perfecta de valor mediante la cual pudiéramos establecer con entera precisión las variaciones experimentadas por todas las demás cosas...” "Sería una medida de valor perfecta para todas las cosas que se produjeran exactamente en las mismas circunstancias que ella, pero para ninguna otra” (l. c., p. 43).

Es decir, que, si estas “other things” *** variasen, podríamos decir (si no aumentara o disminuyera el valor del dinero) que la variación se deriva del alza o la baja “de sus valores”, [del] tiempo de trabajo necesario para su producción. Con respecto a las otras things, no podríamos saber si las “variations" de sus precios en dinero obedecen a otras razones, etc. Más adelante (en una revisión posterior de la teoría monetaria) [volveremos a referimos] a esto, que no promete nada bueno. *** Otras cosas,

profits and rents, † de que hablaremos más adelante, este apartado no contiene otra cosa que la doctrina según la cual, si el dinero baja o sube de valor, la correspondiente alza o baja del salario, etc., no hace cambiar para nada las proporciones, sino solamente su monetary expression. † Si la misma mercancía se expresa en el doble de libras esterlinas [que antes], lo mismo ocurrirá con la parte de ella que se traduzca en profit, wages o rent. Pero las proporciones entre estos tres [términos] distintos y los real values ††† que representan seguirán siendo las mismas. Y lo mismo [ocurrirá] si la ganancia

[representa] el doble de libras que antes: las 100 £ se traducirán ahora en 200, lo que significa que la proporción entre ganancia y capital, la tasa de ganancia, seguirá siendo la misma. El cambio [operado] en la expresión monetaria afectará por igual a la ganancia y el capital, y lo mismo al profit, los wages y la rent. También para éstos regirá lo mismo, siempre y cuando que no se calculen por acre, sino a base del capital desembolsado en la agricultura, etc. En una palabra, en este caso, la variación no se dará en las commodities, etcétera. † Salarios, ganancias y rentas "relativas”, †† Expresión monetaria. ††† Valores reales.

"Es cierto que un alza de los salarios debida a esta causa irá constantemente acompañada de un alza en los precios de las mercancías, pero en tales casos, nos encontraremos con que el trabajo y todas las mercancías no han variado en sus proporciones mutuas y con que la variación se ha limitado al dinero” (l. c., p. 47).

### [5] Precios medios o de costo y precios de mercado

### [a) Observaciones preliminares: Valor individual y valor de mercado. Valor de mercado y precio de mercado]

 En su desarrollo de la renta diferencial, Ricardo dice en el cap, II, "Sobre la renta', lo siguiente:

"El valor de cambio de todas las mercancías, ya sean elaboradas artesanalmente o el producto do mines o de la tierra, se determina siempre, no por la cantidad menor de trabajo necesaria para producirlas en las condiciones más favorables y de las que gozan exclusivamente quienes disponen de especiales facilidades de producción, sino por la cantidad mayor de trabajo que pata producirlas requieren quienes no disponen de tales facilidades, quienes continúan produciéndolas en las condiciones más desfavorables, entendiendo por tales aquellas en que es necesario proseguir la producción, teniendo en cuenta la cantidad de productos que se exige” (l. c., pp. 60 s.).

La última afirmación no es del todo exacta. La “cantidad de productos que se exige” no es una magnitud fija. [Resultaría exacto afirmar:] A certain quantity of produce required within certain limits of price. * Si el precio rebasa

estos límites, desciende la “quantity required” ** a1 descender la demanda. La anterior afirmación puede, en términos generales, expresarse como sigue: el valor de la mercancía —producto de una esfera especial de Í(reducción— se determina por el trabajo necesario para producir el volumen total, la suma íntegra de las mercancías correspondientes a esta esfera de producción, y no por el tiempo de trabajo específico necesario para cada capitalista o employer *** individual, dentro de la esfera de producción de que se trata. Las condiciones generales de producción y la productividad general del trabajo, en esta esfera especial de producción, por ejemplo en la cottonmanufacture * son las condiciones de producción medias y la productividad media de esta esfera, digamos de la cotton-manufacture. Por ejemplo, la cantidad de trabajo que determina [el valor de] una vara de tela de algodón no es la cantidad de trabajo contenido en ella, el que el manufacturar has had expended upon it, ** sino la cantidad media que a todos los cottonmanufacturers que acuden al mercado les cuesta to produce one yard of cotton-goods. *** Ahora bien, las condiciones especiales en que producen, por ejemplo, los diferentes capitalistas en la cotton-manufacture, se dividen, necesariamente, en tres clases. Unos producen en las condiciones medias, es decir, que las condiciones individuales de producción que les son propias coinciden con las condiciones generales de producción de la esfera correspondiente. La proporción media es, para ellos, la proporción real. Lo productividad de su trabajo tiene el nivel medio. El valor individual de sus mercancías coincide con su valor general. Si, por ejemplo, venden la vara de algodón a 2 chelines —al valor medio—, la venden al valor que representan en especie las varas [de algodón] por ellos producidas. Otra clase produce en condiciones mejores que las medias. El valor individual de sus mercancías es inferior al valor general. Al venderlas por este valor general, las venden por encima de su valor individual. Por último, la tercera clase produce por debajo de las condiciones de producción medias. * Determinada cantidad de productos exigida dentro de ciertos límites de precio. ** "Cantidad exigida.” *** Patrono. * Fabricante de tejidos de algodón. ** Que el fabricante ha invertido en ella. *** Producir una yarda de artículos de algodón,

Así, pues, “la cantidad de productos que se exige” en esta esfera especial de producción no es una magnitud rija. Si el valor de las mercancías sobrepasa ciertos límites del valor medio, [tendremos que] “la cantidad de productos que se exige” desciende o que esta quantity sólo es required at a given price — or at least within certain limits of Price. † Cabe, pues, asimismo, la

posibilidad de que la última clase [de fabricantes] tenga que vender a menos del valor individual de sus mercancías, del mismo modo qué la clase mejor situada vende siempre por encima de su valor individual. El valor medio que en definitiva se establezca dependerá, en efecto, de la proporción numérica o la relación proporcional de magnitud de las [diversas] clases.8 Si la clase intermedia predomina con gran fuerza numérica, será ella la que establezca [ese valor]. Si esta clase es numéricamente débil y predomina con gran fuerza numérica la clase que produce por debajo de las condiciones medias, ésta establecerá the general value of the produce of that sphere, †† aunque, si esto ocurre, no puede afirmarse y sea, incluso, muy poco probable que el capitalista individual [de que se trate] figure precisamente en la tercera clase, la colocada en las peores condiciones y que es la que da la pauta, aquí. (Véase Corbet)9 † Esta cantidad sólo es demandada a un precio dado o, por lo menos, dentro de ciertos límites de precio, †† El valor general del producto en esa esfera, Mais laissons ça à part. †† †††Pero dejemos esto a un lado.

El resultado general es éste: el valor general que tienen los productos de esta clase es el mismo para todos, cualquiera que sea el modo cómo se comporte con respecto al valor individual de cada mercancía específica. Dicho valor común es el valor de mercado de estas mercancías, el valor bajo el que aparecen en el mercado. Expresado en dinero, este valor de mercado es el precio de mercado, así como el valor expresado en dinero es siempre el precio. El precio real de mercado es unas veces superior y otras inferior al valor de mercado y sólo casualmente coincide con él. Pero, en ciertos periodos, las oscilaciones se nivelan y puede decirse que el promedio de los precios de mercado reales es el precio de mercado que representa el valor de mercado. Si, en cuanto a la magnitud, cuantitativamente, el precio real de mercado corresponde o no, en un momento dado, a este valor de mercado, su función cualitativa es, desde luego, común con aquella según la cual todas las mercancías de la misma esfera de producción que se hallan en el mercado (siempre y cuando, naturalmente, que su calidad sea la misma) tienen el mismo precio o representan, de hecho, el valor general de las mercancías de

8 Marx entiende aquí por "proporción numérica o relación proporcional de magnitud” de los diferentes grupos de empresarios la cantidad de productos que cada uno de estos grupos lleva al mercado. 9 Marx se remite aquí al libro de Thomas Corbet "An Inquiry into the Causes and Modes of the Wealth of Individuales....” publicado en Londres en 1841, en el que Corbet afirma que en la industria los precios son regulados por las mercancías producidas en las mejores condiciones y que, en su opinión, constituyen precisamente la masa predominante de todas las mercancías de la clase de que se trata (véase pp. 42-44 de) libro de Corbet).

esta esfera. Los discípulos de Ricardo interpretan, pues, la afirmación que más arriba hace Ricardo para explicar la teoría de la renta en el sentido da que no pueden existir al mismo tiempo y en el mismo mercado dos precios de mercado distintos o que, a un tiempo mismo, los productos de la misma clase existentes en el mercado no pueden tener el mismo precio o el mismo valor de mercado, puesto que aquí podemos abstraer, nos del carácter fortuito de este precio. La competencia, ya sea de los capitalistas entre sí, ya de los compradores de la mercancía entre sí o con aquéllos, hace, por tanto, que el valor de cada mercancía en una rama especial de producción se halle determinado por el volumen total del tiempo de trabajo social, que el volumen total de las mercancías de esfera social específica de producción requiere, y no por los valores individuales de cada mercancía de por sí o por el tiempo de trabajo que cada mercancía ha costado a sus especiales productores y vendedores. Pero de aquí se desprende por sí mismo que, sean cualesquiera las circunstancias, los capitalistas pertenecientes a la primera clase, cuyas condiciones de producción resultan más beneficiosas que las condiciones de producción medias, obtienen una ganancia extra, es decir, que su ganancia supera la tasa de ganancia media de esta esfera [de producción]. Por consiguiente, la competencia no determina el valor de mercado o el precio de mercado mediante la nivelación de las ganancias dentro de una esfera especial de producción. (Esta distinción no hace al caso para la indagación de que nos ocupamos, ya que las diferencias en cuanto a las condiciones de producción —hence the different rates of profits * para los distintos capitalistas— siguen siendo las mismas dentro de la misma esfera [de producción], cualquiera que sea la relación entre el market price ** y el market value * Y a la inversa: si la competencia nivela, aquí los diferentes valores individuales a base del mismo e igual valor de mercado indistinto, ello se debe a que la diferencia [que se da] entre las ganancias individuales deja margen a las ganancias de los distintos capitalistas y a sus diferencias con respecto a la tasa media de ganancia de la esfera [de producción de que se trata]. E incluso crea ésta al establecer el mismo valor de mercado para mercancías producidas en condiciones de producción más o menos ventajosas, es decir, con una productividad del trabajo desigual y que, por consiguiente, representan cantidades de trabajo de magnitud desigual. La mercancía producida en condiciones más favorables contiene menos tiempo de trabajo que la que se produce en condiciones

menos favorables, pero se vende al mismo precio, tiene el mismo valor que si en ella se materializara el mismo tiempo de trabajo. * De donde las diferentes tasas de ganancia, ** Precio de mercado. *** Valor de mercado.

### [b) Ricardo confunde el proceso de la formación del valor de mercado con el de la formación de los precios de costo]

Ahora bien, para establecer su teoría de la renta, Ricardo necesita de dos tesis, que no sólo no expresan el mismo resultado, sino que expresan [cabalmente] el resultado opuesto de la competencia. La primera es que los productos de la misma esfera [de producción] se venden al mismo valor de mercado y que, por tanto, la competencia impone diferentes tasas de ganancia, divergencias con respecto a la tasa general de ganancia. La primera ley rige para los distintos capitales independientes invertidos en la misma esfera de producción. La segunda, para los capitales que se invierten en esferas de producción distintas. Mediante la primera acción, la competencia crea el valor de mercado, es decir, el mismo valor para mercancías de la misma rama de producción, aunque este valor idéntico puede engendrar ganancias diferentes y, por tanto, el mismo valor a pesar o más bien por medio de diferentes tasas de ganancia. Mediante la segunda acción (que, por lo demás, podría llevarse también a cabo de otro modo; se trata de la competencia de capitalistas en las diferentes esferas [de producción], que se encarga de transferir el capital de unas a otras, mientras que la otra competencia, en cuanto no se refiere a los compradores, actúa entre los capitalistas de la misma esfera [de producción]) es la competencia la que crea el precio de costo, es decir, la misma tasa de ganancia en las diferentes esferas de producción, aunque esta tasa idéntica de ganancia contradice a la desigualdad de los valores y, por consiguiente, sólo puede ser impuesta por medio de precios distintos de los valores. Y como Ricardo, para su teoría de la renta de la tierra, necesita de ambas cosas, del valor o precio igual con tasa de ganancia desigual y de tasa de ganancia igual con valores desiguales, resulta sumamente curioso que no se aperciba de esta doble determinación y que, incluso en la parte en que trata ex profeso del precio de mercado, en el cap. IV, “Sobre el precio natural y el precio de mercado", no hable para nada del precio de mercado o del valor de mercado, tal como lo toma de base en el pasaje más arriba citado, para explicar la renta diferencial, la ganancia extra, cristalizada en renta. Aquí, se

trata más bien meramente de la reducción de los precios, en las diferentes esferas de producción, a precios de costo o precios medios y, por tanto, de los valores de mercado de las diferentes esferas de producción en su relación mutua, y no de la constitución del valor de mercado en cada esfera especial, sin cuya constitución los valores de mercado en general no pueden existir.

Los valores de mercado de cada esfera en particular (si el precio de mercado es el que corresponde al “natural price”, * es decir, [si] representa simplemente el valor en dinero) suministrarían muy distintas tasas de ganancia, ya que capitales de igual magnitud emplean en las diferentes esferas [de producción] (aun haciendo totalmente caso omiso de las diferencias resultantes de sus diversos procesos de circulación) capital constante y variable en proporciones muy distintas y suministran, por consiguiente plusvalías y, en consecuencia, ganancias muy desiguales. Por tanto, la nivelación de los diferentes valores de mercado, para que rindan la misma tasa de ganancia en las distintas esferas [de producción] sólo puede lograrse mediante la transformación de los valores de mercado en precios de costo, diferentes de los valores reales. a * Precio natural. a Cabe la posibilidad de que la tasa de plusvalía (por ejemplo, como resultado de la desigual duración del tiempo de trabajo) no se nivele en las diferentes esferas de producción. [Por otra parte,] esto no es necesario, ya que las plusvalías se nivelan por sí mismas. Por lo que se refiere a la competencia dentro de la misma esfera de producción, el valor de la mercancía dentro de esta esfera se determina por el tiempo de trabajo que como promedio se requiere en ella, y así se establece el valor de mercado. En lo tocante a la competencia entre las diferentes esferas [de producción] mediante la nivelación de los diferentes valora de mercado [a base] de precios de mercado, que representan los precios de costo, distintos de los valores de mercado reales. Por tanto, en este segundo caso, la competencia no tiende en modo alguno a asimilar los precios de las mercancías a sus valores, sino, por el contrario, a reducir sus valores a precios de costo distintos de ellos, a superar las diferencias entre sus valores y los precios de costo. Este último movimiento y solamente él es el que Ricado considera en el

precios de las mercancías —mediante la competencia— a sus valores, la reducción del market price ** (precio distinto del valor) al natural price (al valor expresado en dinero). Sin embargo, este blunder *** tiene su origen en el cometido en el cap. I, “Sobre el valor", al identificar cost-price y value, cosa

que, a su vez, proviene del hecho de que, en un punto en que tenía que desarrollar [todavía] el “value”, es decir, en que solamente tenía ante sí la “mercancía”, saca a relucir, de sopetón, la tasa general de ganancia y todas las premisas nacidas de las relaciones capitalistas de producción [ya] desarrolladas. ** Precio de mercado. *** Error.

Además, el curso seguido por Ricardo en el cap. IV es, por esta razón, completamente superficial. Parte [en él] de las “variaciones accidentales y transitorias del precio” (l. c., p. 80) de las mercancías, al cambiar las relaciones de la oferta y la demanda.

"Al aumentar o disminuir el precio, las ganancias se elevan por encima de su nivel general o descienden por debajo de él, y el capital se siente estimulado a entrar en la rama especial de la inversión de capital en que se manifiesta la variación o incitado a abandonarla.”

Aquí se da ya por supuesto el general level of profit * entre las diferentes esferas de producción, between “the particular emplcyments”. ** Pero [esto] sólo aebía considerarse después de haberse establecido el general level of price *** en el mismo employment † y el general level of profit entre los different employments. Ricardo se habría dado cuenta, entonces, de que esta última operación presupone ya las idas y venidas del capital o una partition — determinada por la competencia— of the whole social capital between its different spheres of employment †† Una vez que se da por supuesto que, en las diferentes esferas, los valores de mercado o precios de mercado medios se han reducido a los precios de costo <y esto solamente ocurre en aquellas esferas en que no se interpone la propiedad privada; allí donde [ésta] se interfiere, la competencia dentro de la misma esfera [de producción] puede constituir el precio en valor y el valor en el precio de mercado, pero no hacer descender éste al precio de costo >, se harán cada vez más constantes las divergencias del precio de mercado con respecto al precio de costo. El alza o la baja del primero con respecto al segundo en las esferas [de producción] especiales, es lo que determinará nuevos desplazamientos y una nueva distribución del capital de la sociedad. El primer desplazamiento se opera para establecer los precios de costo diferentes de los valores; el segundo, para nivelar con los precios de costo los precios de mercado reales, cuando éstos se elevan por encima de ellos o descienden por debajo. El primero es la

transformación de los valores en precios de costo. El segundo, la rotación de los precios de mercado reales y fortuitos de las diferentes esferas [de producción] en torno al precio de costo, el cual se manifiesta ahora como el natural price, a pesar de ser distinto del valor y resultado solamente de la social action. ††† Este segundo movimiento superficial es el único que toma en cuenta Ricardo, confundiéndolo a veces, inconscientemente, con el otro. Es, naturalmente, “the same principle" O el que determina uno y otro, a saber, el principio de que * Nivel general de ganancia. ** Las inversiones especiales. *** Nivel general de precios. † La misma inversión, †Del capital total de la sociedad entre sus diferentes esferas de inversión, ††† Acción de la sociedad. O El mismo principio.

“cada cual es libre de invertir su capital donde le plazca... [y] buscará, naturalmente, aquella inversión que le sea más beneficiosa. No se contentará, naturalmente, con una ganancia del diez por ciento si, colocándolo de otro modo, puede obtener un beneficio del quince por ciento. Esta incansable aspiración de cuantos utilizan capital a abandonar un negocio menos beneficioso por otro que lo sea más tiende considerablemente a nivelar las tasas de ganancia de todos o a fijarlas en proporciones tales que, a modo de ver de los interesados, ello compensa de cualquier ventaja que uno tenga o parezca tener con respecto a otro” (l. c., p. 81).

Todo esto, Adam Smith. He aquí lo que dice el propio Ricardo:

“Ningún autor ha demostrado más satisfactoria y certeramente que el Dr. Smith la tendencia del capital a retraerse de aquellos negocios en que los bienes producidos no cubren con su precio los desembolsos totales, incluyendo la ganancia usual” (es decir, los precios de costo), necesarios para producirlos y llevarlos al mercado” (l. c., p. 342, nota).

El mérito de Ricardo, cuyo error proviene, en términos generales, en que aquí no muestra una actitud crítica ante A. Smith, consiste en que determina con mayor precisión esta migration of capital from one sphere to other * o, más exactamente, el modo de operar correspondiente. Pero esto se debe, sencillamente, a que, en su tiempo, el crédito se hallaba más desarrollado que en los días de [Adam] Smith. Ricardo dice: * Desplazamiento del capitel de una esfera [de producción] a otra.

“Tal vez resulte muy difícil seguir los pasos a través de los cuales se efectúa este cambio. Probablemente se deba al hecho de que un fabricante no cambia

totalmente su empleo, sino que se limita a reducir la cantidad de capital en él invertido. Hay en todos los países ricos cierto número de personas que forman lo que se llama la clase de los capitalistas monetarios; a estas personas no ejercen ninguna industria, sino que viven de los intereses de su dinero, empleado en negocios cambiarios o en préstamos hechos a la parte más industriosa de la comunidad. También los banqueros destinan un gran capital a los mismos fines. El capital así invertido forma un capital circulante de considerable cuantía y se emplea, en proporciones más o menos grandes, en todas las diferentes actividades de un país. Tal vez no haya un solo fabricante que limite sus negocios al ámbito de sus propias disponibilidades; tiene siempre a su disposición una parte de este capital flotante, a la que recurre en mayor o menor medida, según que la demanda de sus mercancías aumente o disminuya. Cuando aumenta la demanda de sedas y disminuye la de paños, el fabricante de éstos no emigra con su capital a la industria sedera, sino que se limita a despedir a algunos de sus trabajadores y deja de tomar dinero prestado de los banqueros y capitalistas monetarios. Por su parte, el fabricante de tejidos de seda procede al contrario. Toma más dinero a préstamo, con lo que este capital se desplaza de un negocio a otro, sin que, para ello, sea necesario que un fabricante abandone sus actividades habituales. Si observamos y consideramos los mercados de una gran ciudad, tal y como son regularmente abastecidos en la cantidad necesaria tanto por mercancías nacionales como extranjeras, bajo todas las contingencias de una demanda cambiante, siguiendo los caprichos de la moda o como resultado de los cambios demográficos, sin que, las más de las veces, ello acarree las consecuencias de una plétora excesiva provocada por una oferta demasiado grande ni un enorme aumento de los precios, causado por la desproporción entre la oferta y la demanda, debemos reconocer que el principio según el cual se asigna a cada industria el capital exactamente en la cantidad que necesita es más eficiente de lo que generalmente se cree” (l. c., pp. 81 a.). a Aqui habría podido comprobar una vez más lo que los ingleses llaman “monied class” [clase monetaria], término empleado en este lugar como totalmente contrapuesto a la “parte industria] de la comunidad”.10

Por tanto, el crédito, con el que el capital es puesto a disposición de toda la clase capitalista, cualquiera que sea su esfera [de producción], no en proporción a la propiedad de capital de los capitalistas de esta esfera, sino [en

10 V. supra, cap. IX, pp. 105-106. Se refiere Marx a Roscher.

proporción] a sus necesidades de producción —mientras que en la competencia cada capital se manifiesta como independiente frente a los demás—, es a la vez resultado y condición de la producción capitalista, lo cual nos permite pasar muy bien de la competencia entre capitales al capital como crédito.

### [c) Las dos distintas determinaciones del "precio natural", en Ricardo. Cómo los precios de costo cambian con arreglo a los cambios en cuanto a la productividad del trabajo]

En la introducción al capítulo IV, dice Ricardo que entiende por natural price el value de las mercancías, es decir, el price determinado por su tiempo de trabajo relativo y por market price las accidental and temporary deviations * de este natural price = value.. Pero, a todo lo largo del capítulo —e incluso [lo dice] en palabras expresas— entiende por natural price algo totalmente distinto, a saber: el precio de costo, diferente del value. Por tanto, en vez de exponer cómo la competencia convierte los values en cost-prices, es decir, cómo provoca deviations from the values, ** expone, siguiendo a Adam Smith, cómo la competencia reduce los market-prices en los different trades *** a cost-prices. * Desviaciones accidentales y transitorias. ** Desviaciones con respecto a los valores. *** Diferentes ramas industriales. Así, en la introducción al cap. IV leemos:

"Cuando consideramos el trabajo como fundamento del valor de las mercancías y decimos que la cantidad relativa de trabajo es lo que se toma como medida para determinar las respectivas cantidades de bienes que deben entregarse a cambio de ella, no debe entenderse, por esto, que neguemos las desviaciones accidentales y transitorias del precio efectivo o precio del mercado de las mercancías con respecto a su precio originario y natural' (l. c., p. 80).

Por tanto, aquí natural price equivale a value y market price no es otra cosa que la deviation del actual price con respecto al value. Por el contrario:

“Supongamos que todas las mercancías tuvieran su precio natural y que, por tanto, las ganancias del capital mostraran en todos los negocios la misma tasa o sólo se

distinguieran unas de otras en aquello en que, según la apreciación de los interesados, disfrutan o carecen de alguna ventaja real o imaginaria” (l. c., p. 83).

Como se ve, aquí natural price equivale a cost-price, es decir, al precio en que la proporción entre la ganancia y los advances * hechos en las mercancías [es] la misma, aunque valores iguales de mercancías suministrados por capitales en diferentes trades, encierran plusvalías muy desiguales y ganancias desiguales, por consiguiente. Así, el precio, para que pueda aportar la misma ganancia, tiene necesariamente que diferir del value de la mercancía. De otro modo, capitales de igual magnitud suministrarían mercancías con magnitudes de valor muy distintas. Según la mayor o menor cantidad de capital fijo que entrara en la mercancía. Pero, de esto [hablaremos] al tratar de la circulación de los capitales. * Adelantos. De ahí que Ricardo entienda por nivelación de la competencia solamente la rotation de los actual prices o actual market prices ** en torno a los costprices o al natural price se distinguen del value, la nivelación del market price in different trades to general cost-prices, *** es decir, precisamente con respecto a prices, que difieren de los real values in the difftrtnt trades: † ** Rotación de los precios actuales o precios actuales de mercado. *** Precio de mercado en las diferentes ramas industriales a los precios de costo generales. † Valores reales en las diferentes ramas industriales

"He ahí por qué todo capitalista tiende a desplazar sus capitales de una inversión menos provechosa a otra más rentable, que evite que el precio de mercado de las mercancías se mantenga durante largo tiempo muy por encima o Sor debajo de su precio natural. Esta competencia regula el valor de cambio de las mercancías” <y también los different real values>" de modo que, después de cubrir los salarios del trabajo necesario para la producción y los demás gastos correspondientes al capital invertido, para que éste conserve su capacidad de rendimiento inicial, el valor restante o el excedente, en cada industria, se halle en proporción al valor del capital empleado” (l. c., p. 84).

Es exactly †† el caso. La competencia adjusts the prices in the different trades ††† de tal modo que “el valor restante o el excedente", [es decir,] la ganancia, corresponda al value of the capital employed,o pero no el real valueoo de la mercancía, no al real overplus of value which it contains after the deduction of expenses. To bring this adjustment about the price of one commodity must be raised above, and the other be depresed below their respective real values.ooo Aquello en torno a lo cual obliga la competencia a

que giren los precios en los different trades no es el valor de las mercancías, sino su precio de costo. Y Ricardo prosigue: †† Exactamente. ††† Ajusta los precios en las diferentes ramas industriales. o Valor del capital empleado. oo Valor real. ooo Excedente real del valor que encierra una vez deducidos los gastos. Y para lograr este ajuste, el precio de una mercancía tiene que elevarse por encima y el de otra hacerse descender por debajo de sus respectivos valores reales.

“En el capítulo séptimo de la Riqueza de las Naciones se trata de excelente manera cuanto con este problema se relaciona” (l. c., p. 84).

In * Es la fe exenta de crítica que Ricardo pone en la tradición smithiana la que aquí lo induce por el camino falso. * En efecto. Ricardo pone fin al capítulo, como de ordinario, diciendo que “dejará fuera de consideración” en sus ulteriores investigaciones las accidental deviations del market price con respecto al cost-price (l. c., p. 85), pero pasa por alto que no tiene en cuenta para nada las constant deviations del market price, en cuanto corresponden al cost-price, con respecto al real value de las mercancías, suplantando el value por el cost-price. El cap. XXX [trata] “De la influencia de la oferta y la demanda sobre los precios’’. Ricardo sostiene aquí que el precio permanente se determina por el costprice, y no por la supply or demand: ** por tanto, el precio permanente sólo es determinado por el valor de las mercancías en la medida en que este valor determina el cost-price. Suponiendo que los precios de las mercancías se hallen ajustados de tal modo, que todos arrojen un 10 por ciento de ganancia, todo change *** constante en ellos obedecerá a un change en sus values, en el tiempo de trabajo necesario para producirlas. Y como este value sigue determinando la general rate of profit, † los cambios operados en ella seguirán determinando las variations en los cost-prices, aunque con ello no se suprima, naturalmente, la diferencia entre estos cost-prices y los values. Lo único que se suprime es que la diferencia entre el value y el actual price no debe ser mayor que la [que media] entre cost-prices y values, determinada por la tasa general de ganancia. Con los changas in the values of commodities †† varían sus cost-prices. Y se forma un “nuevo precio natural” (l. c., p. 460). Por ejemplo, el trabajador puede producir veinte sombreros en el mismo tiempo en que antes producía diez, y si [antes] el salario constituía la mitad del desembolso de cada sombrero, [tendremos que: el desembolso, el cost of

production ††† por los veinte sombreros, en lo que al salario se refiere, habrá descendido a la mitad. En efecto, seguirá pagándose [ahora] para producir veinte sombreros el mismo salario que antes se abonaba para producir diez. Por tanto, en cada sombrero solo se contendrá [ahora] la mitad de los desembolsos en salario. Si el fabricante de sombreros vendiera éstos al mismo precio [de antes], los vendería por encima de su precio de costo. Y si [antes] la ganancia era del 10 por ciento, ahora sería (suponiendo que el desembolso [hecho] para fabricar determinada cantidad de sombreros fuese, originariamente, de 50 para materias primas, etc., y de 50 para trabajo) del 46 2/a por 100 Ahora, será de 50 para materias primas etc., y de 25 en salarios. Si la mercancía se vende al precio anterior, la ganancia será [ahora] = 35/75 o de 46 2/3 por 100. Por tanto, el nuevo natural price, al bajar el value, descenderá de tal modo, que el precio sólo arrojará una ganancia del 10 por 100. La baja en cuanto al valor o al tiempo de trabajo necesario para la producción de la mercancía se revela en el hecho de que se invierte menos tiempo de trabajo en [producir] la misma cantidad de mercancía y, por tanto, menos tiempo de trabajo retribuido, menos salario y en que idem desciende el desembolso, el salario pagado (cuantitativamente, pues ello no supone baja alguna de la tasa del salario) proporcionalmente a la producción de cada mercancía en particular. Esto, si el change afecta al valor de la misma fabricación de sombreros. Si afectara al material o al instrumento de trabajo, se manifestaría asimismo, en estas esferas, como una diminution of expense of wages for the production of a certain given quantity of produce * pero para el hatmanufacturer ** se manifestaría como si su capital constante le hubiera costado [ahora] menos. Los cost-prices o “natural prices” (que nada tienen que ver con la “naturaleza”) pueden descender a la mitad como consecuencia de un cambio —que aquí es un descenso— in the value of commodities. *** ** La oferta o la demanda. *** Cambio, † Tasa general de ganancia, †† Cambios en los valores de las mercancías, ††† Costo de producción. * Disminución del desembolso por salarios para la producción de una determinada cantidad de mercancías dada. ** Fabricante de sombreros. *** Valor de las mercancías,

[En primer lugar,] por el hecho de que baje el salario invertido en la producción of a given quantity of commodities † porque haya bajado el volumen total del absoluta amount of labour expended en esta quantity, † † [tanto] el paid labour como el unpaid labour. ††† † Una cantidad dada de mercancías, †† El volumen total del monto absoluto del trabajo gastado en esta cantidad, ††† Tanto el trabajo pagado como el trabajo no retribuido. Volumen de trabajo. En segundo luar, cuando, como consecuencia del aumento o la

disminución de la productividad del trabajo (pues ambas cosas pueden ocurrir, una de ellas si disminuye el capital variable en proporción al constante y le otra si sube el salario, como resultado del encarecimiento do los medios de vida), cambie la proporción entre la plusvalía y el valor de la mercancía o el valor del trabajo contenido en ella y, por tanto, aumente o disminuya la tasa de ganancia, se distribuye de distinto modo el amount of labour.O O Trabajo y plustrabajo. Esto último sólo podría hacer variar los precios de producción o los precios de costo en la medida en que influyan en ello las variations in the value of labour. En el primer caso, el value of labour seguirá siendo el mismo. Pero, en el segundo caso no cambiarán los values de las mercancías, sino solamente la distribución entre el labour y el surplus labour. Sin embargo, [también] en este caso se daría un cambio en cuanto a la productividad y, por tanto, en cuanto al value de cada mercancía. El mismo capital produciría en un caso más y en otro menos mercancías que antes. El volumen de mercancías en que tomara cuerpo tendría el mismo valor, pero cada mercancía [representaría] un valor distinto. En efecto no es el valor del salario el que determina el valor de las mercancías, sino que el valor de las mercancías (que entran en el consumo del obrero) determina el valor del salario.

Una vez dados los precios de costo de las mercancías en los different trades, * éstos aumentan o disminuyen relativamente los unos con respecto a los otros, al cambiar los values de las mercancías. Si la productividad del trabajo aumenta, disminuye el tiempo de trabajo necesario E producir una determinada mercancía y baja, por tanto, su valor, bien porque este change of productivity ** se dé en el trabajo últimamente empleado o en su capital constante, tendrá que bajar también, proporcionalmente, el cost-price de esta mercancía. El volumen absoluto del trabajo invertido en ella disminuirá y también, por tanto, el volumen del paid labour *** que en ella se encierra, el volumen del salario gastado en ella, aunque la tasa del salario siga siendo la misma. Si la mercancía siguiera vendiéndose a su anterior precio de costo, arrojaría una ganancia superior a la general rate of profit † ya que antes esta ganancia equivalía al 10 por 100 de desembolsos más elevados. Ahora, representaría, por tanto, más del 10 por 100 sobre los desembolsos reducidos. Y a la inversa, si la productividad del trabajo descendiera, aumentarían los real values †† de las mercancías. Partiendo de una tasa de ganancia dada —o, lo que es lo mismo, de precios de costo dados—, su aumento o disminución relativos dependerán del alza o la baja, de la variación de los real values de las

mercancías. Como consecuencia de ello, se darán new cost-prices ††† o, como dice Ricardo, siguiendo a Smith, "nuevos precios naturales”, en vez de los anteriores. * Diferentes ramas industriales. ** Cambio de productividad. *** Trabajo pagado. † Tasa general de ganancia, †† Valores reales. ††† Nuevos precios de costo. En el cap. XXX últimamente citado, Ricardo identifica también, en cuanto al nombre, el natural price, o sea el precio de costo, con el natural value,o es decir, con el valor determinado por el tiempo de trabajo. oValor natural. ‘‘Su precio” (of monopolised commodities) oo oo De mercancías monopolizadas. §§ Embrollo.

“no guarda necesariamente relación alguna con su valor natural-, pero los precios de las mercancías sujetos a competencia... dependen... en última instancia... de los... costos de su producción" (l. c., p. 465).

Como se ve, aquí los cost-prices o natural prices se identifican directamente con el "natura value", es decir, con el value. Esta confusión explica por qué gran número de individuos post Ricardum ooo como el propio Say, han podido establecer “the cost of production" § como el regulador último de los precios, sin tener ni la más remota idea de la determinación del valor por el precio de trabajo e incluso negando directamente esta determinación y poniendo de relieve la otra. ooo Después de Ricardo. § El costode producción.. Todo este blunder §§ de Ricardo y la falsa exposición de la renta de la tierra etc., que ello trae consigo, así como las falsas leyes acerca de la tasa de ganancia, etc., provienen del hecho de que Ricardo no distingue la plusvalía de la ganancia y en que, al igual que los demás economistas, opera toscamente y sin claridad de conceptos con las [puras] determinaciones formales. De qué manera Ricardo se deja captar por Adam Smith se verá [por lo que expondremos] a continuación. /549//

//XII-636/ (Sobre lo anterior, aún habría que señalar que Ricardo no conoce más diferencia entre value y natural price que la de que el segundo es la monetary expression * del value y por tanto, puede variar como consecuencia de un cambio en el valor de los precious metáis, ** sin que [por ello] cambie el value. Sin embargo, este cambio afecta solamente a la estimación, a la expression del value in money. *** Así, dice, por ejemplo: * Expresión monetaria. ** Metales preciosos. *** Expresión del valor en dinero,,

El foreign trade † † Comercio exterior

"sólo puede regularse cambiando el precio natural, y no el valor natural a que se producen las mercancías en aquellos países, lo que obedece a los cambios operados en la distribución de los metales preciosos” (l. c., p. 409) /XII-636/

### [B. TEORIA DE SMITH SOBRE EL PRECIO DE COSTO]

### [I. Falsos supuestos de la teoría del precio de costo, en Smith. Inconsecuencia de Ricardo, al mantener la identificación smithiana de valor y precio de costo]

//XI-549/ Lo primero que hay que hacer notar en Adam Smith es que también según él

“existen siempre mercancías... cuyo precio se reduce solamente a dos partes: el salario y la ganancia del capital” [“ Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations”, París 1802], t. I, l.1 cap. VI, p. 103).

Por tanto, podemos dejar totalmente a un lado, aquí, esta diferencia con respecto a Ricardo. Después de haber expuesto que el valeur échangeable †† se reduce a la cantidad de trabajo, que el valor contenido en el valeur échangeable, después de deducir las materias primas etc., se reduce a la parte de trabajo que se le paga al obrero y a la parte que no se le paga, la segunda de las cuales se traduce en la ganancia y la renta (y la ganancia, a su vez, posiblemente, a ganancia e interés), Smith, dando un viraje repentino, en vez de reducir el valeur échangeable a salario, ganancia y renta, hace de éstos, por el contrario, los factores determinantes del valeur éechangeable, hace que ellos, como valeurs échangeables independientes, creen el valeur échangeable del producto, presenta el valeur échangeable de la mercancía como la suma de los valeur échangeables de salaire, profit y rente,ttt que se determinan independientemente de aquél. En vez de que el valeur tenga su fuente [propia], se convierten aquellos [elementos] en la fuente del valeur. †† Valor de cambio. ††† Salario, ganancia y renta.

"Salario, ganancia y renta de la tierra son las tres fuentes primarias de todo ingreso y de todo valor de cambio" (t. I, 1.1 cap. IV, p. 105).

[Pero,] después de haber expuesto la concatenación interna, vuelve a sentirse dominado de pronto por la intuición del fenómeno, por la concatenación de la cosa tal y como se la revela la competencia, en la que todo se manifiesta invertido, puesto de cabeza. Y, desde este punto de vista invertido, Smith desarrolla la diferencia entre el "prix natural des marchandises" * y su "prix de marché”. ** Ricardo toma esto de él, pero olvidando que el “prix natural” de Adam Smith no es, según las premisas de que éste parte, [otra cosa que] el precio de costo resultante de la competencia y que, en el propio A. Smith, este precio de costo sólo es idéntico al "value” de la mercancía por cuanto que Smith deja a un lado su concepción más profunda, para detenerse en la falsa concepción, sugerida por la apariencia superficial de que el valeur échangeable de las mercancías es el resultado de la suma de wages, profit y rent, *** determinados independientemente. Ricardo, combate a fondo esta concepción y, sin embargo, acepta la confusión o identificación basada en ella del valeur échangeable y el cost-price o natural price, en que incurre A. Smith. Esta confusión [está] justificada en Smith, ya que toda su investigación acerca del prix naturel parte de su segunda falsa concepción del value. Pero, en R[icardo] resulta totalmente injustificada, puesto que no acepta nunca esta falsa concepción de Smith, sino que la combate ex professo como una inconsecuencia. No obstante, Smith logra volver a captarlo con su prix naturel Después de haber presentado el valor de la mercancía como integrado por los valores, salario, ganancia y renta, determinados independientemente de él y como algo sustantivo, A. Smith se pregunta: ¿cómo se determinan estos valores elementales? Y, al llegar aquí, Smith parte del fenómeno tal y como aparece ante nosotros en [el plano de] la competencia. * Precio natural de las mercancías. ** Precio de mercado. *** Salario, ganancia y renta.

mercado”.

"Hay en toda sociedad o en toda comarca una tasa media o un promedio para los salarios, las ganancias y las rentas” (l. c., t. I, p. 110). “Podemos llamar a esta tasa media la tasa natural del salario, la ganancia y la renta para el tiempo y el lugar en que esta tasa rige con carácter general” (l. c., pp. 110 s.). "Cuando el precio de una mercancía es lo suficientemente grande para cubrir la renta, el salario y la ganancia

con arreglo a su tasa natural, decimos que la mercancía se vende a su precio natural" (l. c., p. 111).

Este precio natural es, pues, el precio de costo de la mercancía, y el precio de costo coincide con el valor de la mercancía, puesto que se da por supuesto que el valor de ésta es la suma de los valores salario, ganancia y renta.

“La mercancía se vende, entonces exactamente por lo que vale” (es decir, la mercancía, se vende entonces por su valor) o “por lo que realmente le cuesta a quien la lleva al mercado” (al valor o precio de costo que tiene para esta persona), “pues si bien, en el lenguaje usual, cuando se habla del costo originario de una mercancía, no se incluye en ella la ganancia de quien negocia con esta venta, no cabe duda de que éste saldría perdiendo en la operación si vendiera la mercancía a un precio que no le dejara la ganancia usual en su comarca, ya que habría podido obtener esta ganancia dando otro empleo a su capital" l. c., p. 111).

Aquí tenemos toda la historia del nacimiento del prix naturel, expuesta además con el lenguaje y la lógica con ella congruentes, ya que el valeur de la mercancía aparece integrado, aquí, por los precios del salario, la ganancia y la renta y el verdadero valor de ésta se forma, a su vez, cuando descansan sobre su tasa natural, [lo que explica] claramente que el valeur de la mercancía es idéntico a su precio de costo y éste al prix naturel de la mercancía. La tasa de la ganancia, al igual que la del salario, se presupone como algo dado. Como lo son también en lo que a la formación del precio de costo se refiere. Se presuponen a él. Se manifiestan, pues, como algo dado, para el capitalista individual. Cómo, dónde y por qué, ion cosas que a él no le afectan para nada. Adam Smith se sitúa aquí en el punto de vista del capitalista individual, del agente de la producción capitalista, que fija el costo de su mercancía. Tanto para salarios, etc., la tasa general de ganancia representa tanto. * así se le aparece a este capitalista la operación mediante la cual se fija el precio at corto de la mercancía o, como más adelante se le manifiesta, el valor de la mercancía, pues sabe también que el precio de mercado es, unas veces, superior y otras veces inferior a este precio de costo, el cual, por tanto, se le representa como el precio ideal de la mercancía, su precio absoluto, en torno al cual fluctúan sus precios, en una palabra, como su valor, si es que, en general, tiene tiempo para pararse a pensar en estas cosas. Y el propio Adam Smith, al engolfarse en la competencia, razona y sinrazona también con la lógica propia y peculiar del capitalista que se mueve, captado, en esta esfera.

Objeta: en la vida usual, no se entiende por costo la ganancia obtenida por el vendedor (y que representa, necesariamente, un excedente sobre sus expenses **). ¿Por qué, entonces, vas a incluir tú la ganancia en el precio de costo? Y Smith responde a esta pregunta, coincidiendo con el capitalista, tan profundo en sus pensamientos, a quien se le plantea: * Por consiguiente. ** Desembolsos. El precio de costo tiene que incluir la ganancia, pues si sólo obtuviera una ganancia del 9 por ciento, en vez del 10 por ciento, resultaría estafado.11 Esta ingenuidad con que, de una parte, A. Smith habla interpretando los sentimientos del agente de la producción capitalista, presentando las cosas, en voz alta y claramente, tal y como ante éste se le revelan y como él las piensa y las ve en la práctica y como aparentemente suceden, a la vez que, por otra parte, pone de manifiesto, a veces, las profundas concatenaciones, es lo que da gran encanto a su libro.

Y vemos también aquí por qué Smith —a pesar de los grandes escrúpulos interiores que le acometen acerca de este punto— reduce el valor de la mercancía solamente a renta, ganancia y salario, haciendo caso omiso del capital constante, aunque, naturalmente, se da cuenta de que éste existe, y lo reconoce, en todo capitalista “individual”. De otro modo, diría que el valor de la mercancía está formado por el salario, la ganancia, la renta y la parte del valor de la mercancía que no consiste en renta, salario ni ganancia. Lo que haría necesario determinar el valor independientemente del salario, la ganancia y la renta. Si, aparte de lo invertido en el salario medio, etc., el precio de la mercancía suministra la ganancia media y —caso de que haya que pagar renta— la renta media, [decimos que] se vende a su precio natural o precio de costo, y este precio de costo equivale a su valor, puesto que su valor no es otra cosa que la suma de los valores naturales del salario, la ganancia y la renta. Por lo demás, una vez engolfado en la competencia, Smith presupone la tasa de ganancia, etc., como algo dado y expone acertadamente el prix naturel o precio de costo, diferenciándolo del precio de mercado.

“El precio natural, o sea el valor total de la renta, la ganancia y el salario que hay que pagar por ella” (por la mercancía), “para poder llevarla al mercado” (l. c., p. 112).

11 Se parte del supuesto de que la tasa de ganancia media es del 10 por 100.

Este precio de costo de la mercancía es algo diferente de su prix actuel * o prix de marché ** (l. c., p. 112). Este último depende de la oferta y la demanda. * Precio actual. ** Precio de mercado. [La suma de] los costos de producción de la mercancía o el precio de costo de la mercancía consiste precisamente en “el valor total de renta, salario y ganancia que cuesta poner esta mercancía en el mercado" (l. c., p. 113). Si la oferta y la demanda se ajustan, el prix de marché equivale a] prix naturel.

"Si la cantidad que se lleva al mercado basta exactamente para cubrir la demanda efectiva, pero no más que ella, el precio de mercado... coincidirá en un todo, naturalmente, con el precio natural' (l. c., p. 114). "El precio natural es, por tanto, el punto central en torno al cual gravitan continuamente los precios de todas las mercancías. Diferentes circunstancias accidentales pueden, a veces, hacer que estos precios se eleven durante algún tiempo por encima del precio natural y otras veces sean inferiores a él” (l. c., p. 116).

Por donde A. Smith llega a la conclusión de que, en su conjunto,

“la suma total de laboriosidad industrial que al cabo de un año se despliega pata poner una mercancía en el mercado” corresponderá a las necesidades de la sociedad o a “la demanda efectiva” (l. c, p. 117).

Lo que Ricardo llama apportionnement * del capital general entre los different trades ** se revela aquí, de una forma todavía más ingenua, como necesario en la industria para producir “una determinada mercancía”. La nivelación de precios entre los vendedores de la misma mercancía a base del precio de mercado y la nivelación de los precios de mercado de las diferentes mercancías a base del precio de costo aparecen aquí entremezcladas de un modo todavía más abigarrado. * Distribución. ** Diferentes ramas industriales. las mercancías, A. Smith se refiere aquí de una manera muy incidental a la influence de la variation in the real value of commodities *** sobre el prix naturel o los precios de costo. *** Influencia de las variaciones sobre el valor real de En la agricultura, principalmente,

"el mismo volumen de laboriosidad producirá en diferentes años cantidades muy distintas de mercancías, mientras que en otras ramas industriales obtendrá la misma o casi la misma cantidad. El mismo número de trabajadores, ocupados en

la agricultura, producirá cantidades muy distintas de trigo, vino, aceite, lúpulo, etc., en diferentes años. En cambio, el mismo número de hilanderos y tejedores elaborará la misma o casi la misma cantidad de lienzo cada año... En el otro tipo de actividades” (no las no agrícolas), “en que el producto de cantidades iguales de trabajo es siempre el mismo o casi el mismo” (mientras no cambien las condiciones de producción, bien entendido), “puede adaptarse mejor a la demanda afectiva" (l. c., 117s..).

Como N va, A. Smith K da cuenta de que un simple change en la productivity † de "cantidades iguales de trabajo”, que afecte, por tanto, a loa valoree reales de las mercancías, hace cambiar los cost-prices. Pero, vuelve a trivializar esto, reduciéndolo a la proporción de supply and demand. †† Pero la cosa, tal como él la expone, es falsa con arreglo a su propio razonamiento. En efecto, si, en la agricultura, por efecto de los truenos o los malos años, “cantidades iguales de trabajo” suministran distintos volúmenes [de] productos, ello equivale a argumentar que, en una fábrica, etc., “cantidades iguales de trabajo” pueden producir yolúmenes muy diferentes de productos como resultado de la maquinaria, la división del trabajo, etc. No es, por tanto, ésta la diferencia que existe entre la agricultura y las demás ramas industriales. [La diferencia está en] el hecho de que, en un caso, “la fuerza productiva” se emplea “en un grado determinado de antemano”, mientras que en el otro depende de accidentes naturales. Pero el resultado es [en ambos casos] el mismo, a saber: que el valor de las mercancías o la quantity of labour ††† que tiene que be expanded on a given commodity o [y que varía] según [el grado de] productividad del trabajo hace que varíe el precio de costo. † Cambio en la productividad, †† Oferta y demanda. ††† Cantidad de trabajo. o Estar invertida en una mercancía dada. A continuación, [expone] también A. Smith cómo la migration of capitals oo de una industria a la otra establece el precio de costo en las diferentes industrias. Esto, sin embargo, no está tan claro en él como en Ricardo, pues si el precio de la mercancía desciende por debajo de su natural price * ello se debe, según su argumentación, a que uno de los elementos de este precio es inferior a su natural tax ** o a su tasa. No es, por tanto, mediante la sustracción de capitales solamente o por efecto de la migration of capitals, sino porque se desplazan de una rama [industrial] a otra el labour, el capital o la tierra. En lo cual su concepción, aun siendo más consecuente que la de Ricardo, es [, sin embargo,] falsa. oo Emigración de capitales. * Precio natural. ** Tasa natural.

“Cualquiera que sea la parte de este precio’’ (natural) “que se pague por debajo de su tasa natural, las personas cuyos intereses se ven afectados por ello resentirán inmediatamente la pérdida y, sin esperar a más, retirarán de la rama industrial de que se trate la cantidad de tierra, de trabajo o de capital necesaria para que la cantidad de mercancías en cuestión llevadas al mercado sea en seguida simplemente la que baste para cubrir la demanda efectiva. Con lo que su precio de mercado volverá a ajustarse muy pronto al precio natural; por lo menos, así ocurrirá allí donde reine plena libertad” (l. c., p. 125).

Ésta [es una] diferencia esencial en el modo como Smith y Ricardo [cada cual por su parte,] conciben la nivelación a base del prix naturel. La [concepción] de Smith se basa en su falsa premisa de que los tres elementos determinan, independientemente [el uno del otro] el valor de la mercancía, en tanto que la de Ricardo descansa sobre el supuesto exacto de que [es] la tasa media de ganancia (considerando el salario como dado) lo único que establece los precios de costo.

### [b) Teoría de A. Smith sobre la "tasa natura?’ del salario, la ganancia y la renta]

“El precio natural cambia con la tasa natural de cada una de sus partes integrantes, salario, ganancia y renta” (l. c., p. 127).

Y en los caps. VIII, IX, X y XI del libro I, Smith trata de determinar la "tasa natural” de estas “parties constituantes”, *** salario, renta y ganancia. *** "partes constituyentes”.

En la introducción al capítulo sobre el salario, A. Smith —abandonando el punto de vista de la competencia— empieza por argumentar la verdadera naturaleza de la plusvalía y [considera] la ganancia y la renta como meras formas de ella. Con respecto al salario, adopta un punto de vista para determinar la "tasa natural”, a saber: el del valor de la capacidad de trabajo misma, el del salario necesario.

“El hombre está obligado a vivir de su trabajo, y su salario debe alcanzar, por lo menos, para asegurar su existencia. En la mayoría de los casos, debe incluso

exceder un poco de esto, ya que de otro modo no estaría en condiciones de criar hijos y la raza de los trabajadores se extinguiría con la primera generación” (l. c., p. 136).

Pero esto vuelve a perder su sentido, ya que Smith no se pregunta cómo se determina el valor de los medios de vida necesarios, es decir, de la mercancía en general. Y, al llegar aquí, habiéndose desviado de su concepción fundamental, A. Smith se ve obligado a decir que el precio del salario se determina por el precio de los medios de vida y ésta [, a su vez,] por el precio del trabajo. Partiendo del supuesto de que el valor del salario se halla ya fijado, se pone a describir exactamente sus fluctuaciones, tal como se ponen de manifiesto en la competencia, y las circunstancias que las causan. [Pero] esto pertenece a la parte exotérica [de la obra] y no nos interesa para nada, aquí. < [Trata,] entre otras cosas, del accroissement * [de la] acumulación del capital, pero no nos dice qué es lo que lo determina, puesto que este accroissement sólo puede producirse rápidamente [en cualquiera de dos casos:] si la tasa del salario es relativamente baja y la productividad del trabajo grande (en cuyo caso el alza de los salarios sólo podrá ser una consecuencia de la baja cuantía permanente de éstos) o si, siendo baja la tasa da la acumulación, es grande la productividad del trabajo. En el primer caso y desde su punto de vista, debería deducir la tasa del salario de la tasa da la ganancia (es decir, de la tasa del salario); en el segundo caso, del grose amount of profit, ** pero esto haría necesarias nuevas investigaciones sobre el valor de la mercancía>. * Incremento. ** Aumento bruto de la ganancia. Smith trata de razonar el valor de la mercancía, derivándolo de un constitutionnal element. *** Y, a su vez, razona la cuantía del salario, diciendo que *** Elemento integrante,

"los salarios... no responden a las fluctuaciones de los precios de los medios de vida" (l. c., p. 149) y que “los salarios varían más de unos lugares a otros que los precios de los medios de vida” (l. c., p. 150).

Lo único que en este capítulo guarda alguna relación con el problema [de que se trata] es la determinación del mínimo del salario o, lo que es lo mismo, el valor de la capacidad de trabajo. Smith vuelve a enlazarse instintivamente aquí con su profunda concepción, pero para abandonarla de nuevo, razón por la cual ni siquiera aquella determinación anterior [significa] nada. En efecto,

¿por medio de qué [pretende] determinar el valor de los medios de vida necesarios, es decir, de la mercancía, en general? En parte, por el natural price of labour. † ¿Y cómo se determina éste? Por el value of necessaries, or commodities in general. †† Lamentable atolladero. Por lo demás, no encontramos en este capítulo ni una sola palabra acerca de la cosa, acerca del natural Price of labour, sino simplemente indagaciones en torno al alza de los wages, * acerca del level ** de la “tasa natural", en la proporción en que el capital se acumula rápidamente, en que es progresiva la acumulación del capital. El autor pasa a investigar, así, las diferentes situaciones sociales en que esto ocurre y, por último, se da de bofetones con la determinación del valor de la mercancía por el salario y el salario por el valor de los necessaries, *** al demostrar que en Inglaterra no es éste el caso. Y de pasada —puesto <jue el salario se determina por los necessaries, que lo son, no sólo para vivir, sino [también] para reproducir la población— [nos encontramos con] un fragmento de la teoría demográfica de Malthus. † Precio natural del trabajo. †† Valor de los medios de vida necesarios o de las mercancías en general. * Salarios. ** Nivel. *** Medios de vida necesarios.

En efecto, después de haber tratado de demostrar que, en el siglo XVIII, los salarios experimentaron un alza, sobre todo en Inglaterra, plantea A. Smith el problema de si esto [debe] considerarse “como una ventaja o como un perjuicio para la sociedad" (l. c., p. 159). Y, con este motivo, retorna a su concepción más profunda, según la cual la ganancia y la renta no son más que partes del producto del obrero. Los trabajadores, dice,

“forman, en primer lugar, con mucho, la mayor parte de la sociedad. No es posible, por tanto, que nadie pueda considerar como un perjuicio para la totalidad lo que beneficia la suerte de la mayoría de ella. Cabe asegurar que una sociedad no puede sentirse dichosa y en vías de prosperar si la inmensa mayoría de sus miembros vive en la miseria. Aparte de esto, la mera equidad exige que quienes proporcionen alimento, vestido y techo a todo el cuerpo de la nación obtengan del producto de su propio trabajo, por lo menos, la parte suficiente para que ellos mismos puedan comer, vestir y alojarse debidamente” (l. c., pp. 159 s.).

Y, con este motivo, vuelve sobre la teoría de la población.

"Aunque no cabe duda de que la pobreza hace a la gente retraerse del matrimonio, no siempre representa un impedimento para casarse, y hasta se diría que fomenta la procreación... Entre las mujeres de situación humilde no se da casi nunca la

esterilidad que parece abundar entre las de las clases altas... Ahora bien, si la pobreza no impide la procreación, sí representa un gran obstáculo para criar los hijos. La delicada planta brota, pero no tarda en marchitarse y morir, en una tierra tan fría y un clima tan inclemente... Todas las especies animales se multiplican naturalmente en razón a los medios de subsistencia de que disponen, sin que ninguna pueda extenderse más allá de éstos. Pero, en las sociedades civilizadas y entre las clases bajas de la población, solamente la penuria de medios de subsistencia puede poner límites a la multiplicación de la especie humana... De ahí que la demanda de hombres regule la producción de seres humanos de un modo tan necesario como ocurre con cualquier otra mercancía, acelera la producción cuando ésta es demasiado lenta y la contiene cuando es demasiado rápida” (l. c., pp. 160-163 passim).

La relación entre el salario mínimo y los diferentes estados sociales es la siguiente:

“Los salarios que se les abonan a los jornaleros y servidores de todas clases tienen que ser suficientes para que, vistos en conjunto, permitan perpetuar su especie, como lo requiera la demanda creciente, decreciente o estable de la sociedad” (l. c., p. 164) (La société, c'est-à-dire, le capital.) * * La sociedad, es decir, el capital.

Pone de manifiesto aquí que el esclavo resulta “más caro” que el trabajador libre, porque éste vela él mismo por su “déchet”, ** mientras que aquél [tiene que ser vigilado] “por un indolente señor o un negligente capataz” (l. c., p. 164). El “fondo” para “reparar” el déchet es “economizado” por el trabajador libre; en el esclavo, es dilapidado o mal administrado. ** Desgaste.

"El fondo destinado a reponer o compensar el desgaste, por llamarlo así, ocasionado por la edad y el trabajo del esclavo es administrado, generalmente, por un señor indolente o un negligente capataz. En cambio, el fondo destinado al mismo fin, en el caso del trabajador libre, se encarga él mismo de administrarlo de un modo económico. En la administración del primero se impone, como es natural, el desorden usual en los negocios de los ricos, mientras que en la administración del segundo se imponen la rigurosa austeridad y la tacañería del pobre" (I. o., p. 164).

La determinación del salarlo mínimo o prix natural du travail *** lleva consigo el que éste sea más bajo tratándose del trabajador libre asalariado que

del esclavo. Así se entiende implícitamente en A. Smith. *** O precio natural del trabajo.

"El trabajo que rinden los trabajadores libres sale, en última instancia, más barato que el de los esclavos” (l. c., p. 165). “Si es cierto que la amplia remuneración del trabajo es una consecuencia del incremento de la riqueza, es también, a su vez, causa del aumento de la población. Lamentarse de esta amplia remuneración equivale a quejarse de lo que es, a un tiempo, consecuencia y causa de la más grande prosperidad general” (l. c., p. 165).

Y Smith sigue abogando en pro de los salarios altos:

No sólo “incitan a la procreación”, sino que, espolean además la laboriosidad de la gente pobre. Es precisamente el salario el que sirve de acicate a la laboriosidad, la que, al igual que las demás cualidades del hombre, crece a medida que se la estimula. La abundancia de alimento fortalece el vigor físico del trabajador y la optimista esperanza de mejorar de situación... le espolea a poner en acción sus fuerzas hasta el máximo. De ahí que los trabajadores sean más activos, más incansables y más rápidos cuando perciben salarios altos” (l. c., página 166).

Pero los salarios altos incitan, además, a los obreros a trabajar en exceso, arruinando precozmente sus energías.

‘‘Los trabajadores que perciben un salario alto tienden muy fácilmente a trabajar en exceso y arruinan en pocos años su salud y su vigor” (l. c., pp. 166 s.). “Si los patronos obedecieran siempre por igual a los mandatos de la razón y de la humanidad, deberían, muchas veces, moderar el esfuerzo de sus trabajadores, en vez de espolearlo” (l. c., p. 168).

Y sigue alegando en contra de quienes piensan que “el mayor bienestar apoltrona a los trabajadores” (l. c., p. 169). Pasa luego a investigar si es cierta la afirmación de que, en las mejores estaciones del año, el trabajador es más indolente que en las malas y cuál es, en general, la relación que existe entre el salario y el prix des denrées. * Y aquí advertimos de nuevo la inconsecuencia. * Productos alimenticios.

“El precio monetario del trabajo se rige necesariamente por dos factores: la demanda de trabajo y el precio de las cosas necesarias para el sustento y para la vida...; es la cantidad de dinero que se necesita para adquirir esta cantidad

determinada de cosas lo que rige, el precio monetario del trabajo” (l. c., p. 218).

[Más adelante, sigue investigando] por qué —por razón de la oferta y la demanda—, los salarios suben en los años de buenas cosechas y bajan en los de cosechas malas (l. c., pp. 176ss.). [Pero] las causas se contrarrestan [mutuamente] en unos y otros años.

“La penuria de un año de carestía, al disminuir la demanda de trabajo, tiende a hacer que el precio de éste baje. Y, por el contrario, la abundancia de un año de baratura, aumentando dicha demanda, tiende a elevar el precio del trabajo, a la vez que la baratura de los víveres tiende a hacerlo bajar. En las fluctuaciones usuales del precio de los víveres, estas dos causas contrapuestas parecen contrarrestarase entre sí; y a ello se debe, probablemente, el que los salarios percibidos por el trabajo sean en todas partes mucho más estables y más constantes que el precio de los víveres” (l. c., p. 177).

Por último y al cabo de todas estas idas y venidas, vuelve a enfrentar al salario, como fuente del valor de las mercancías, su concepción más profunda y originaria, la de que el valor de las mercancías se determina por la cantidad de trabajo; y si, en los años buenos o por el incremento del capital, el trabajador obtiene más mercancías, también produce muchas más o cada mercancía [producida] contiene una cantidad de trabajo menor. Puede, pues, producir una cantidad mayor de mercancías con un valor menor de éstas, razones por la cual —tal es la conclusión implícita— la ganancia puede aumentar aunque aumente el salario absoluto.

“El aumento experimentado por los salarios hace necesariamente que aumente el precio de muchas mercancías, al elevar esta parte del precio que se traduce en salarios y, en la misma medida, tiende a hacer que disminuya el consumo tanto interior como exterior de estas mercancías. Sin embargo, la misma causa que hace que aumenten los salarios, el incremento de los capitales, tiende a acrecentar sus capacidades productivas y a permitir que una cantidad menor de trabajo rinda una cantidad mayor de productos” [Se logra esto mediante] la división del trabajo, el empleo de maquinaria, los inventos, etc. "Hay, por tanto, infinidad de mercancías que, como consecuencia de todos estos medios de perfeccionamiento de la industria, acaban produciéndose con un trabajo a tal punto inferior al que antes costaban, que el aumento del precio de este trabajo resulta más que compensado por la reducción de la cantidad de trabajo” (l. c., pp. 177 s.).

El trabajo es mejor retribuido, pero cada mercancía contiene menos trabajo y, por tanto, hay que pagar menos por ella, por donde su falsa teoría de que el trabajo, como elemento constitutivo del valor, determina el valor de la mercancía, queda abolida o más bien paralizada, compensada por su teoría acertada, según la cual el valor [de la mercancía] se determina por la cantidad de trabajo contenida en día.. Cap. IX: De la ganancia del capital. Se trata de determinar aquí, por tanto, el natural tax * del segundo de los elementos que determinan y constituyen el natural price ** o el valor de las mercancías. Lo que A. Smith dice acerca del descenso de la tasa de ganancia (l. c., pp. 179, 189, 190, 193, 196, 197, etc.) lo veremos más adelante. Aquí, A. Smith cae en una gran perplejidad. Dice que ya la determinación del “taux moyen” *** del salario tiende a que el “salario usual” (l. c., p. 179) sea la tasa efectiva del salario. “Pero, la ganancia del capital, mucha» veces, no llega ni siquiera a esto” (l. c., p. 179). Aparte de la tuerte o la desgracia del entrepreneur † “esta ganancia... depende de cualquier variación en los precios de las mercancías” (l. c., p. 180), mientras que de lo que nosotros tratamos es, sin embargo, de determinar el natural prix †† de estas marchandises ††† por medio de la natural tax of profit, o como uno de los elementos constitutivos del “valor”. Lo cual resulta ya difícil en one single trade for a simple capitalist.o * Tasa natural. ** Precio natural. *** Tasa media, † Patrono, †† Precio natural. ††† Mercancías. o Tasa natural de ganancia. o En una industria concreta y para un industrial concreto.

“Y más difícil sería aún determinar la ganancia media de todas las diferentes industrias estableadas en un gran reino” (l. c., p. 180).

Pero de las “ganancias medias de los capitales” sí podemos formarnos una idea "por la cuantía del interés del dinero”:

“Podemos establecer como una máxima que donde quiera que puedan obtenerse muchas ganancias por medio del dinero se pagará, generalmente, mucho para tener la posibilidad de servirse de él y que, por lo general, se pagará menos cuando se puedan obtener menores ganancias por este medio” (l. c., pp. 180 s.).

A. Smith no dice que la tasa de interés determine la ganancia. Dice expresamente todo lo contrario. Pero acerca de la tasa de interés en las diferentes épocas poseemos anales de que carecemos en lo tocante a la tasa

de ganancia. Las tasas de interés son, por tanto, síntomas por medio de los cuales es posible apreciar el estado aproximado de la tasa de ganancia. Pero el problema no está en comparar el nivel de las tasas de ganancia dadas, sino en determinar la natural tax de la tasa de ganancia.

A. Smith se evade hacia una investigación secundaria acerca del estado del tipo de interés en las distintas épocas, lo que no afecta para nada al problema por él planteado. Se detiene a considerar muy por encima diversas épocas en Inglaterra, las compara luego con las de Escocia, Francia y Holanda y llega a la conclusión de que, exceptuando las colonias americanas,

"los salarios altos y las ganancias altas son, naturalmente, cosas que rara vez se presentan juntas, si exceptuamos el caso especial de una nueva colonia” (l. c., página 187).

Y aquí, A. Smith trata aproximadamente de explicar, como Ricardo, pero mejor to a certain point * [el fenómeno] de las altas ganancias: * Hasta cierto punto.

"Una nueva colonia tiene necesariamente, durante algún tiempo, más que la mayoría de otros países, que disponen de un volumen de capitales inferior a la proporción que puede implicar la extensión de su territorio y de una población más reducida de la que corresponda a la proporción adecuada a la extensión de su capital. Los colonos disponen de más tierras que de capital para dedicarlo al cultivo; ello hace que los capitales de que disponen los dediquen exclusivamente al cultivo de las tierras más fértiles y mejor situadas, las más cercanas a las costas marinas y las situadas a lo largo de los ríos navegables. Estas tierras, además, se compran con frecuencia a un precio inferior al valor de su producto natural”. (Es decir, en realidad no cuestan nada.) “El capital invertido en la compra y el mejoramiento de estas tierras debe rendir grandes ganancias y proporcionar por consiguiente los medios para abonar un elevado interés. Su rápida acumulación en una inversión tan ventajosa permite al plantador emplear un número mayor de brazos en el cultivo a mayor ritmo del que una plantación nueva es posible encontrar, lo que hace que el trabajo que se encuentra sea mejor pagado. A medida que la colonia crece, descienden las ganancias de capital. Una vez que se han agotado las tierras más fértiles y las mejor situadas, ofrece peores perspectivas de ganancias el cultivo de las de calidad inferior o peor emplazadas y, por consiguiente, brindan un interés más bajo para el capital invertido en ellas. De ahí que la tasa de interés.... haya descendido considerablemente en la mayoría de nuestras colonias, a lo largo del siglo actual” (l. c., pp. 187-189).

Es ésta, aunque razonada de otro modo, una de las bases sobre que descansa la explicación ricardiana del descenso de la ganancia. En su conjunto, A. Smith todo lo explica aquí por la competencia de los capitales, cuyo accroissement ** hace que baje la ganancia y cuya reducción impulsa el crecimiento de ésta, lo que, a su vez, hace que, a la inversa, aumente o disminuya el salario. ** Incremento.

 “Si sobreviene una reducción del volumen de capital de una sociedad O del fondo destinado a proveer a una industria, acaneando la baja de salarios, ello provoca paralelamente un alza de las ganancias y, como consecuencia, de la tasa de interés. Habiendo descendido las tasas del salario, los propietarios de los capitales de que sigue disponiendo la sociedad pueden vender sus mercancías a mejores precios que antes y, como hay menos capitales que antes invertidos en abastecer el mercado, ello les permite vender más caro” (l. c., pp. 191 s.)

[Smith] habla enseguida de las tasas más altas y más bajas que sea posible.

La “tasa más alta” es “la que en la mayor parte de las mercancías absorbe la totalidad de lo que debería destinarse a la renta de la tierra, respetando solamente lo necesario para asalariar el trabajo destinado a elaborar la mercancía y llevarla al mercado a base de la tasa más baja a que pueda pagarse el trabajo, es decir, de la mera subsistencia del obrero” (l. c., pp. 197 ss.) “La tasa más baja de la ganancia usual del capital tiene que exceder siempre en algo lo que se necesita para compensar las pérdidas accidentales a que puede verse expuesta toda inversión de capital. Solamente este excedente constituye realmente la ganancia o el beneficio neto” (l. c., p. 196).

Lo que in fact * hace Smith es caracterizar él mismo lo que dice «cerca de la "natural tax of profit" ** * En realidad. ** “Tasa natural de ganancia”.

"En la Gran Bretaña, se eleva al doble del interés lo que los comerciantes llaman una financia prudente, moderada, razonable, expresiones todas que, a mi modo de ver, no significan otra cosa que la ganancia corriente y usual" (l. a., p. 198).

En realidad, Smith no llama a esta “ganancia corriente y usual” una ganancia “moderada” ni “prudente”, sino que le da el nombre de "natural tax of profit, aunque no nos dice para nada en qué consiste esto o cómo se

determine, si bien por medio de esta “natural tax of profit” debe determinarse el “natural price” de la commodity. *** *** Precio natural de la mercancía,

“En países que se enriquecen rápidamente, la baja tasa de ganancia puede compensar el alto precio de los salarios en muchas mercancías y poner a estos países en condiciones de vender tan barato como sus vecinos que se han enriquecido más lentamente y en los que los salarios son más bajos” (l. c., p. 199).

Las bajas ganancias y los salarios altos no se presentan aquí como interdependientes, sino que unas y otras obedecen a la misma causa, al quick growth or accumulation of capital. † Unas y otras entran en el precio, son partes constitutivas de éste. Por tanto, si las unas suben mientras las otras bajan, el precio se mantendrá invariable, etcétera. † Rápido incremento o acumulación del capital, Aquí, Smith concibe el proceso simplemente como surcharge, †† pues al final del capítulo dice: †† Sobrecarga.

"En realidad las ganancias altas tienden mucho más que los salarios altos a hacer que suba el precio del producto” (l. c., p. 199). Por ejemplo, si aumentan dos deniers (pence) * diariamente los salarios en todos los obreros que trabajan en las fabriques des toiles, ** la "pieza de tela” aumentará en tantas veces 2 pen. como obreros haya, "multiplicados por el número de días durante los cuales trabajen así. En cada uno de los diferentes grados de mano de obra por los que tenga que pasar la mercancía, esta parte del precio que se traduce en salarios se elevará solamente en la proporción aritmética de esta alza de salarios. Pero si las ganancias de los diferentes patronos que hacen trabajar a estos obreros aumentaran en el 5 por ciento, esta parte del precio de la mercancía que se traduce en salarios se elevaría, en todos y cada uno de los grados de la mano de obra, en razón progresiva a esta alza de las tasas de ganancia... El alza de salarios opera mediante la elevación del precio de una mercancía, como en la acumulación de una deuda opera el interés simple. El alza de las ganancias opera como el interés compuesto” (l. c., pp. 200 s.) * Centavos, peniques, ** Fábrica de tejidos.

Al final de este capítulo, Smith nos dice también de dónde toma toda su concepción de que el precio de la mercancía —o su valor— se forma por los valores de los salaries y los profits *** [la toma, en efecto] de los amis du commerce. † los creyentes prácticos en la competencia.

*** Salarios y ganancias, † Amigos del comercio (expresión empleada por Fourier).

“Nuestros comerciantes y fabricantes se quejan mucho de los perjuicios que causan los salarios altos en cuanto que encarecen sus mercancías, disminuyendo por tanto las ventas en el interior y en el extranjero; pero no hablan de los perjuicios de las ganancias altas; guardan silencio //5S7/ acerca de las malas consecuencias que acarrean sus propias utilidades; sólo se quejan de las que obtienen otros” (l. c., p. 201).

El cap. X [trata] “de los salarios y las ganancias en las distintas maneras de emplearse el trabajo y los capitales". [Pero] esto afecta solamente al detalle y [corresponde,] por tanto, [al] capítulo sobre la competencia y es, a su manera, excelente. Totalmente exotérico.

{Trabajo productivo e improductivo:

"La lotería de la jurisprudencia dista mucho de ser una lotería perfectamente igualitaria, y la profesión de jurista, como la mayor parte de las otras profesiones liberales y honorables se halla, evidentemente, muy mal recompensada, desde el punto de vista monetario” (l. c., pp. 216s.)

Y lo mismo dice de los soldados:

“Su paga está por debajo de la de cualquier peón y, sin embargo, en el servicio activo, tienen que realizar esfuerzos mucho mayores” (l. c., p. 223).

Y, hablando de los hombres que sirven en la marina:

"Aunque este oficio exige más conocimientos y destreza que el de cualquier artesano y aunque la vida de un marinero es una cadena ininterrumpida de trabajos y peligros..., sus salarios no son más altos que los que gana un simple peón en el puerto, según la tasa que rige para estos servicios” (l. c., p. 224).

E, irónicamente:

"Sin duda que no sería conveniente comparar a un sacerdote o un capellán con un artesano que trabaja a jornal. Sin embargo y sin atentar contra el decoro, podemos considerar los honorarios pagados a un cura o un capellán como de la misma naturaleza que el salario de este artesano” (l. c., p. 224).

De los “literatos" dice categóricamente que son underpaid * en razón a su gran número y recuerda que, antes de inventarse la imprimerie, ** “estudiante y mendigo" eran sinónimos (t. I, cap. X, pp. 276-277), y parece que, en cierto sentido, aplica esto, incluso, a las gens-de-lettres *** }. * Se les paga poco. ** Imprenta. *** Literatos, Este capítulo está lleno de agudas observaciones e importantes consideraciones.

“En la misma sociedad o comarca, encontraremos que la tasa media de las ganancias usuales en las diferentes inversiones de los capitales se acerca bastante más al mismo nivel que la de los ulanos en dinero pagados por las diversas clases de trabajo” (I. o., p. 228). "Es la extensión del mercado la que, brindando empleo a mayores capitales, disminuye la tasa aparente; pero es ella también la que, obligando a la gente a abastecerse a mayores distancias, aumenta los primeros costos. Aquella disminución, do una parte y, de otra, este aumento parecen, en muchos casos, contrarrestarse, más o menos” (l. c., p. 232). "En las pequeñas ciudades y en las aldeas, dada la pequeña extensión del mercado, la industria sólo puede acrecentarse a medida que aumenta el capital; y así, en estos lugares, por muy alta que sea, en el caso particular, la tasa de ganancia de una persona, el volumen o el total de estas ganancias no puede nunca llegar a ser muy elevado, ni tampoco, por consiguiente, el monto de su acumulación anual. Por el contrario, en las grandes ciudades, es posible extender el comercio a medida que aumenta el capital, y el crédito del hombre ahorrativo y que sabe negociar aumenta más aprisa todavía que su capital. Y, en la proporción en que aumentan uno y otro se extiende la esfera de sus operaciones...” (l. c., p. 233).

A. Smith advierte muy acertadamente, refiriéndose a los falsos resúmenes estadísticos sobre el salario, etc., que estos salarios por ejemplo en los siglos XVI y XVII, sólo eran, por ejemplo, salarios para los cottiers † [percibidos] durante el tiempo en que lo trabajaban en sus cottages †† o para sus maltres (quienes les daban [una] casa, "un pequeño huerto de legumbres, la cantidad de terreno de pastos necesario para sostener una vaca y tal vez un ocre o dos de tierra mala", y un salario muy bajo, cuando trabajaban para ellos). † Trabajadores a domicilio. †† Chozas.

Estos trabajadores consagraban “el sobrante de su tiempo a quien quería emplearlos y trabajaban por salarios más bajos que los otros” (l. c., p. 241). “Sin embargo, diversos autores que han estudiado los precios del trabajo y de los

víveres en tiempos anteriores y se complacen en presentarlos, unos y otros, prodigiosamente bajos, consideran esta retribución accidental como el salario total de estos trabajadores” (l. c., p. 242).

Y observa, en términos en general acertados:

“Esta nivelación de la suma total de las ventajas y desventajas de los diversos empleos del trabajo y de los capitales sólo puede darse en aquellas actividades que constituyen la única o la principal ocupación de quienes las desempeñan” (l. c., página 240).

Por lo demás, esto ya había sido muy bien expuesto por Steuart, especialmente en lo relacionado con los agricultura! Wages * allí donde el time es precious. ** 12 En lo que se refiere a la acumulación del capital urbano durante la Edad Media, Smith observa muy acertadamente en este capítulo que se debía, principalmente, a la explotation del country *** (tanto por el commerce †como por los métiers). †† (A esto vinieron a sumarse los usureros. Y también, ya [en aquel entonces,] la haute finance; ††† en suma, los traficantes en dinero). * Salarios agrícolas. ” El tiempo es precioso. *** Explotación del campo, † Comercio. †† Oficios, ††† Alta finanza.

“Es cierto que cada clase, por medio de sus reglamentos, se veía obligada en cuanto a las mercancías que debía comprar en la ciudad a los comerciantes y artesanos de las otras clases, a comprarles algunas cosas más caras de lo que sin esto habría podido hacer; pero, a cambio de ello, estaba también en condiciones de venderles más caras las suyas, en la misma proporción, de modo que, hasta aquí, como suele decirse, allá se iba lo uno con lo otro, y en las transacciones que las diferentes clases hacían en la ciudad las unas con las otras ninguna salía perdiendo con estas reglamentaciones. Pero, en las que hacían con el campo todas encontraban por igual grandes beneficios, y en este último tipo de negocios consiste todo el tráfico que sostiene y enriquece a las ciudades. No hay ninguna ciudad que no extraiga del campo todo su sustento y todas las materias primas para su industria. Y todas pagan estos objetos, principalmente, de dos maneras: la primera consiste en devolver al campo, elaboradas y manufacturadas, una parte de estas materias

12 Marx se refiere al libro de James Steuart “An Inquiry into the Principies of Political Economy”, publicado cu Dublín en 1770, vol. I, en el que trata del proceso de separación entre la ciudad y el campo, acompañado por la transformación de la agricultura en una rama de negocios aparte, de la intensificación del trabajo en la agricultura y de la expropiación de la población campesina.

primas, en cuyo caso su precio es aumentado con los salarios de los obreros y el importe de las ganancias de sus patronos o de quienes directamente los emplean; la segunda, en enviar al campo, el producto tanto en bruto como manufacturado bien de otros países, bien de los lugares más alejados del propio país que la ciudad importa, en cuyo caso el precio originario de estas mercancías se ve también acrecentado por los salarios de los carreteros y marineros y la ganancia de los comerciantes para quienes aquéllos trabajan. Lo que se gana en la primera de estas dos ramas del comercio constituye todo el beneficio que la ciudad obtiene con sus productos manufacturados. Lo que se gana en la segunda representa la ganancia total que a la ciudad le reporta su comercio interior y su comercio exterior. La totalidad de lo que se gana en ambas ramas consiste en los salarios de los trabajadores y en las ganancias de quienes los emplean. De este modo, todas las reglamentaciones encaminadas a hacer que estos salarios y estas ganancias aumenten por encima de lo que naturalmente debieran ser tienden a poner a la ciudad en condiciones de comprar, con una cantidad menor de su trabajo, el producto de una cantidad mayor del trabajo del campo."

{Como vemos, A. Smith vuelve aquí a la acertada determinación del valor. Esto último, [en] l. c., t. I, 1.1, cap. X, p. 259. Determinación del valor por la quantité du trovad. * Como ejemplo de ello podemos aducir su exposición de la plusvalía. Si los precios de las mercancías que se intercambian entre la ciudad y el campo representan quantités égales du trovad, ** lo mismo sucede con las mercancías [mismas]. No es posible, por tanto, que el salario y la ganancia por ambas partes determinen estos valores, sino que es el reparto entre estos valores el que determina el salario y la ganancia. De ahí que Smith aprecie también que la ciudad, cuando intercambia una menor quantité du trovad por otra mayor del campo, obtiene con respecto a éste una plusganancia y un plussalario. Lo cual no sucedería si la ciudad no vendiera al campo sus mercancías por encima de su valor, pues en este caso los “profits et salaires" *** “no resultarían más elevados de lo que de otro modo serían”. Si, por tanto, la ganancia y el salario son ce qu’ils doivent être naturellement, † en vez de determinar el valor de las mercancías, se hallan determinados por él. De este modo, la ganancia y el salario sólo pueden nacer del reparto del valor dado de la mercancía, que es la premisa de ellos, pero este valor no puede interponerse sino que de él se derivan las ganancias y los salarios.} * Cantidad de trabajo. ** Cantidades iguales de trabajo. *** Ganancias y salarios, † Lo que deben naturalmente ser.

Ganancias y salarios "proporcionan a los comerciantes y a los artesanos de la

ciudad una ventaja sobre los propietarios, arrendatarios y trabajadores del campo y rompen aquella igualdad natural que, sin ello, existiría en el comercio entre una y otro. La totalidad del producto anual del trabajo de la sociedad se divide anualmente entre estos dos diferentes sectores del pueblo. La eficacia de estas reglamentaciones consiste en procurar a los habitantes de las ciudades una parte mayor del producto de la que sin esto les correspondería, reservando otra menor para quienes viven en el campo. El precio que las ciudades pagan por los víveres y materias primas que anualmente importan son todos los objetos manufacturados y demás mercancías que año con año exportan. Cuanto más caras se venden estas mercancías, más baratas se compran las otras. La industria de las ciudades resulta, con ello, favorecida y la del campo perjudicada” (l. c., pp. 259 s.).

Por tanto, si, según expone A. Smith, las mercancías urbanas y las rurales se vendieran en proporción a la quantité de trovad †† que recíprocamente se contiene en ellas, se venderían por sus valores y la ganancia y el salario, por ambas partes, no podrían, consiguientemente, determinar estos valores, sino que [, a la inversa,] serían determinados por ellos. La compensación de las ganancias —distintas, por virtud de la diferente composición orgánica de los capitales— para nada nos interesa aquí, ya que, en vez de introducir una diferencia en las ganancias, lo que hace es nivelarla. †† Cantidad de trabajo.

//5S9/ “Los moradores de una ciudad, reunidos todos en el mismo lugar, pueden fácilmente comerciar los unos con los otros y entenderse. Hasta los más insignificantes artesanos empujados a las ciudades se ven, por tanto, obligados a organizarse gremialmente en uno u otro sitio" (p. 261). “Los pobladores del campo, dispersos en lugares muy distantes entre sí, no pueden entenderse fácilmente los unos con los otros. No sólo no se han agremiado nunca, sino que jamás ha reinado entre ellos un espíritu gremial. Nunca se ha creído necesario implantar un periodo de aprendizaje en la agricultura, que es la gran rama de producción del campo” (l. c., p. 262).

A este propósito entra A. Smith en los perjuicios de la “división del trabajo”. El campesino [, dice,] se mueve por una trama más inteligente que los obreros de las manufacturas, sujetos a la división del trabajo.

“La división de las faenas, que cambian al cambiar las estacones del año, y con arreglo a un sinnúmero de contingencias, requieren una inteligencia y un cuidado mucho mayores que la de los trabajos que se repiten siempre del mismo modo o, por lo menos, de un modo muy parecido” (l. c., p. 263).

La división del trabajo desarrolla la productividad social del trabajo o la productividad del trabajo social, pero a expensas de la capacidad general de producción del obrero. De ahí que aquel incremento de la producción social se le enfrente, no como una productividad potenciada de su trabajo, sino como la potencia del capital que lo domina. Si el trabajador urbano [se halla] más desarrollado que el rural, ello se debe solamente a que su tipo de trabajo le hace vivir en sociedad, mientras que el del otro [el trabajador rural] lo lleva a vivir directamente en contacto con la naturaleza.

“La superioridad que en toda Europa han adquirido las actividades lucrativas urbanas sobre las rurales no se debe solamente a los gremios y sus reglamentaciones. Dimanan también de otras instituciones: en el mismo sentido actúan los tributos sobre todos los artículos fabricados en el extranjero y sobre todas las mercancías importadas por los comerciantes” (l. c., p. 262). ¿tas “instituciones las protegen” (a las villes *) “contra la competencia del extranjero” (l. c.) * Ciudades..

En esta operación no se trata ya de la burguesía urbana, sino de la burguesía que legisla como el corps de nation, ** como el tercer estado de las asambleas del reino o como la Cámara baja, en escala nacional. ** Cuerpo de la nación

Lo específico de la burguesía urbana —en contra del campo— son los impuestos de consumos y otros tributos que se pagan a las puertas [de la ciudad] y, en general, los impuestos indirectos, que tienen un origen urbano (véase Hüllmann),13 a diferencia de los directos, cuyo origen es rural. Cabría pensar que los impuestos de consumos, por ejemplo, se los impone a sí misma, indirectamente, la ciudad. El campesino los adelanta, pero se reembolsa de ellos, sumándolos al precio del producto. Pero en la Edad Media no era así. La demanda de sus productos —cuando éstos se convertían en mercancías y en dinero— guardaba relación con la ciudad y, la mayoría de las veces, se limitaba coactivamente a la órbita urbana, lo que hacía que el campesino no tuviera la posibilidad de elevar el precio de sus productos hasta incluir el importe total de los impuestos de la ciudad.

13 Referencia a la obra de Karl Dictrich Hüllmann, "Städtewesen des Mittelalters” 4 partes, Bonn 18261829.

“Parece que, antiguamente, en la Gran Bretaña, la industria urbana tenía una mayor superioridad sobre la industria rural que hoy. En la actualidad, los salarios del campo se asimilan más a los de las fábricas y las ganancias de los capitales invertidos en la agricultura se acercan más a las de los que se dedican al comercio y a las manufacturas de lo que, al parecer, ocurría en el siglo pasado o a comienzos del actual. En este cambio podemos ver la consecuencia necesaria. aunque muy tardía, del impulso forzado que se ha dado a la industria da las ciudades. El capital acumulado en ella va haciéndose, con el tiempo, tan considerable, que no puede seguirse invirtiendo con los mismos beneficios en este tipo do industria específica de las ciudades: esta industria, al igual que cualquier otra, tiene sus límites, y el Incremento de los capitales, al acentuar la competencia, no puede por menos de limitar la ganancia. El descenso de la ganancia en las ciudades obliga a los capitales a refluir al campo, creando aquí nuevas demandas de trabajo agrícola y provocando, como consecuencia de ello, los salarios del trabajo en el campo; de este modo, los capitales se extienden, por así decirlo, a lo largo del planeta y, gracias a su empleo para la agricultura, van a parar en parte al campo a expensas del cual se habían acumulado en un principio en la ciudad" (l. c., pp. 266 s.).

En el cap. XI, l.I trata A. Smith de determinar la natural tax of rent * del tercer elemento que constituye el valor de la mercancía. Reservamos esto [para más adelante], cuando volvamos a Ricardo. * Tasa natural de la renta. De lo anterior podemos deducir claramente lo siguiente. Cuando A. Smith identifica el natural price o cost-price de la mercancía con su value, lo hace después de haber abandonado su acertada concepción acerca del valor, trocándola por lo que las manifestaciones de la competencia le hacen ver. En la competencia es el cost-price y no el value lo que aparece como lo determinante de los market prices, ** como el precio inmanente, por así decirlo, como el valor de las mercancías. Pero este precio de costo aparece reproducido en él mediante la tasa media dada del salario, la ganancia y la renta. De ahí que Smith trate de retener ésta como algo sustantivo e independientemente del valor de la mercancía y más bien como un elemento del natural price. En cambio, Ricardo, cuya mira principal es refutar esta aberración de A. Smith, acepta, sin embargo, lo que en éste es un resultado necesario, pero que para él debiera ser imposible: la identidad of values and cost-prices. ** Precios de mercado

## [CAPÍTULO XI] LA TEORIA RICARDIANA DE LA RENTA

### [1. Condiciones históricas del desarrollo de la teoría de la renta, en Anderson y en Ricardo]

Lo FUNDAMENTAL ha sido ya dicho al hablar de Rodbertus. Aquí, solamente algunos gleanings. * Ante todo, hay que observar, desde el punto de vista histórico, [lo siguiente]: Ricardo tiene ante sí, sobre todo, el periodo que casi le tocó vivir, [el período de 1770] a 1815, en que tos precios del trigo tendieron constantemente al alza. Anderson [,en cambio,] el siglo XVIII, al final del cual escribió y en el que se observó, desde comienzos de siglo hasta mediados [de él] la baja y desde mediados hasta fines [del siglo] el alza. De aní que en Anderson [no encontremos] ni la menor relación de la ley por él descubierta con la descendente productivity of agricuture ** o el encarecimiento normal <en Anderson, antinatural> del producto. En Ricardo, bien. Anderson entendía que la derogación de las leyes cerealistas (que por aquel entonces [eran] primas de exportación) había provocado el alza de los precios en la segunda mitad del sido XVIII. Ricardo sabía que la implantación de las leyes cerealistas (1815) se proponía la baja de los precios y to a certain degree *** tendría que detenerle. En este último [autor] hay que destacar, por tanto, que la ley de la renta de la tierra, confiada a sí misma —dentro de un determinado territorio— tenía necesariamente que provocar el paso a tierras menos fértiles y, por consiguiente, el encarecimiento de los productos agrícolas, el aumento de la renta a costa de la industria y dé la masa de la población. Y Ricardo tenía razón en esto, práctica e históricamente. Anderson [entendía], por el contrario, que las leyes sobre el trigo (también él era partidario del duty on imports †) tenía necesariamente que fomentar el desarrollo simultáneo de la agricultura dentro de un determinado territorio, que la garantía de este desarrollo simultáneo para los agricultores respondía a una necesidad en cuanto a la agricultura y que, por consiguiente, este desarrollo progresivo por sí mismo, mediante la ley de la renta de la tierra por él descubierta, tendría

que provocar necesariamente un incremento de la productividad agrícola y, con ello, la baja de los average prices on agricultural produce. †† * Ojeadas. ** Productividad de la agricultura. *** Hasta cierto punto, † Aranceles de importación, †† Precios medios de los productos agrícolas. Pero ambos [autores] parten de la concepción, que en el continente parece tan peregrina, de que 1) no existe propiedad territorial como traba para la inversión ilimitada de capital en la tierra; 2) de que se pasa de las tierras mejores a las peores (en Ricardo, esto es absoluto, dejando a un lado las interrupciones [causadas] por la reacción de la ciencia y de la industria; en Anderson, la tierra peor vuelve a convertirse en mejor, [en él esto es] relativo); 3) de que existe siempre capital, [el] volumen correspondiente de capital, para ser invertido en la agricultura.

En cuanto a 1) y 2), a las gentes del continente puede parecerles muy extraño que, en un país en que, según su modo de ver, se ha mantenido más tenazmente la propiedad feudal sobre la tierra, los economistas, tanto Anderson como Ricardo, partan de la idea de que la propiedad territorial no existe. Esto se explica en primer lugar, por las características de la law of endosares * que no guarda ni la menor analogía con los repartos continentales de las tierras del común; * Ley sobre los cercados de tierras comunales. en segundo lugar, porque en ninguna [otra] parte del mundo, [vemos que] la producción capitalista, desde Enrique VII, haya echado por tierra tan implacablemente las relaciones tradicionales de la agricultura y haya sabido someter a ella de un modo tan adecuado sus condiciones. Inglaterra es, en este respecto, el país más revolucionario del mundo. Todas las relaciones históricamente tradicionales, no sólo el emplazamiento de las aldeas, sino las aldeas mismas, no sólo los lugares de la agricultural population, ** sino la población agrícola misma, no sólo los centros originarios de cultivo, sino el cultivo mismo, fueron barridos sin la menor consideración, allí donde estorbaban a las condiciones de la producción capitalista en el campo o no correspondían a ellas. El alemán, por ejemplo, encuentra las condiciones económicas determinadas por las relaciones tradicionales de las Marcas, por el emplazamiento de los centros económicos, por las aglomeraciones ya establecidas de la población. El inglés [, por su parte,] se encuentra con que las condiciones históricas de la agricultura han sido ya creadas progresivamente por el capital desde finales del siglo xv. En ningún país continental encontramos la expresión técnica del "clearing of estates”, ***

usual en el Reino Unido. Ahora bien, ¿qué significa este “clearing of estates"? Que, sin prestar la menor atención a la población asentada, a la que se arroja sin miramientos, [sin hacer el menor caso] de las aldeas existentes, a las que se barre de allí, o de los edificios levantados, que se derruyen, de los tipos de agricultura, que se transforman de golpe y porrazo, convirtiendo por ejemplo las tierras de labranza en pastizales, se rechazan todas aquéllas condiciones de producción tradicionales y sólo se aceptan las que, habiendo sido creadas históricamente, pueden adaptarse, en las condiciones dadas, a la explotación más ventajosa del capital. So far † [puede decirse que] no existe, por tanto, propiedad de la tierra; ésta deja que el capital —el arrendatario— obre libremente, pues lo único que le interesa es el ingreso en dinero. Un terrateniente pomeranio, con sus tradicionales Marcas que delimitan las tierras, sus centros y sus organismos corporativos rurales, se llevaría, sin duda, las manos a la cabeza ante la concepción "antihistórica” que Ricardo nos ofrece acerca del desarrollo de las relaciones agrícolas. Con lo cual sólo demostraría una cosa, y es que confunde ingenuamente las condiciones vigentes en la Pomerania y las propias de Inglaterra. Pero no podemos decir que Ricardo, quien parte aquí de las realidades inglesas, sea tan limitado como el terrateniente pomeranio, que piensa dentro de los [estrechos] horizontes' de su país. Las condiciones inglesas son las únicas en que ha podido desarrollarse adecuadamente la moderna propiedad de la tierra, es decir, la propiedad de la tierra modificada por la producción capitalista. La condición inglesa es, en este punto —para el modo de producción moderno, que es el capitalista— la clásica. La [concepción] pomerania, en cambio, enjuicia una relación [ya] desarrollada tomando como modelo una forma históricamente más baja y aún no adecuada. ** Población agrícola. *** Limpieza de fincas, † En este sentido.

Más aún, la mayoría de los [economistas] continentales que enjuician a Ricardo parten, incluso, de relaciones en que no se da para nada el modo capitalista de producción, ni adecuado ni inadecuado. Lo mismo que si el maestro de un gremio se empeñara en aplicar con pelos y señales a su régimen gremial las leyes de A. Smith, que presuponen la libre competencia. La premisa del paso de tierras mejores a tierras peores —relativa en cuanto al estado en que se halle en cada caso el estado de desarrollo da la productividad del trabajo, y no absoluta, como en Ricardo— sólo pudo surgir en un país como Inglaterra, donde, dentro de un territorio relativamente tan pequeño, el capital actúa tan implacablemente y desde hace siglos, tratando

de someterse y hacer adecuadas [para él] todas las relaciones tradicionales de la agricultura. Por consiguiente, solamente [allí] donde la producción capitalista, en la agricultura, no data de ayer y lucha contra una vieja tradición, como [ocurre] en el continente. Otra circunstancia (que se daba] entre los ingleses era la concepción procedente de sus colonias. Hemos visto [más arriba * ] que ya en A. Smith —con referencia directa a las colonias— se encuentra el fundamento de toda la concepción ricardiana. En estas colonias —y muy especialmente en aquellas que producen simplemente artículos comerciales, tabaco, algodón, azúcar, etc., pero no víveres, en el sentido usual de la palabra—, en las que de antemano los colonos no buscaban el sustento, sino establecer negocios, lo que decidía, naturalmente, partiendo de la situación, la fertilidad y, partiendo de ésta [era,] la situación de las tierras. No procedían como los germanos que se establecieron en Alemania para asentarse, sino como gentes que, impulsadas por los móviles de la producción burguesa, querían producir mercancías desde el punto de vista del capitalismo y que ya de antemano pensaban no tanto en el producto como en la venta de él. El hecho de que Ricardo y otros autores ingleses transfirieran esto de las colonias —a las que habían ido gentes que eran ya por sí mismos un producto del modo de producción capitalista— a la marcha de la historia universal [y] consideraran el modo capitalista de producción como el prius ** de la agricultura en general, como [en efecto] lo era para sus colonos, se explica por qué veían en ellos, [contemplándolos] tal y como los veían, sin luchar contra las relaciones tradicionales, es decir, sin empañar su imagen, la misma primacía de la producción capitalista en la agricultura que en su propio país saltaba a sus ojos en todos los conceptos. * V. supra, p. 204. ** Premisa.

Es fácil, por tanto, comprender que un profesor o un terrateniente alemán —procedente de un país que se distingue de todos los demás por una carencia total de colonias— encuentre “falsa” esta manera de ver. Por último, la premisa del flujo constante del capital de una rama industrial a otra, que es, para Ricardo, una premisa fundamental; es, sencillamente, la premisa de la dominación de una producción capitalista desarrollada. Premisa que no se da allí donde no se ha establecido esta dominación. Un terrateniente pomeranio, por ejemplo, encontrará sorprendente el que ni Ricardo ni cualquier otro autor inglés admita ni remotamente la posibilidad de que la agricultura pueda adolecer de penuria de capital. Los ingleses pueden quejarse, tal vez, de falta

de tierras en relación con el capital, pero jamáis * [se quejará] de falta de capital en relación con la tierra. Lo primero es lo que invocan Wakefield, Chalmers, etc., para explicar la baja de la tasa de ganancia. Lo segundo no se da en ningún autor inglés, pues [en Inglaterra], según observa Corbet como algo evidente por sí mismo, capital is always redundant in all trade ** Si, en cambio, pensamos en las condiciones de Alemania, en las dificultades [con que allí tropieza] el terrateniente para encontrar quien le preste dinero —ya que, la mayor parte de las veces es él mismo, y no una clase capitalista aparte de él, quien se dedica a la agricultura—, se comprende cómo el señor Rodbertus, por ejemplo, puede admirarse de “la ficción ricardiana de que la provisión de capital se ajusta al deseo de su inversión” ([Cartas sociales a von Kirchmann. Carta tercera, Berlín 1851], p. 211). Lo que el inglés echa de menos es el “field of action”, *** la base de inversión para la provisión de capital existente. Pero, en Inglaterra, no existe “apetencia de capital” para cualquier inversión con respecto a la única clase llamada a invertir capital, [que es] la clase capitalista. * Jamás. ** Existe plétora de capital en todas las ramas industriales. *** Campo de acción. Estas “apetencias de capital” son pomeranias. Lo que los autores ingleses objetaban a Ricardo no era el que no existiera en la cantidad apetecida capital [disponible] para una inversión especial, sino el que el reflujo del capital proveniente de la agricultura tropezase con obstáculos técnicos específicos, etcétera. Por tanto, esta clase de reparos críticos continentales [hechos] a Ricardo sólo revelan [una cosa, que es] la etapa más profunda de las condiciones de producción de que parten aquellos “sabios”.

### [2. Conexión de la teoría ricardiana de la renta con su explicación de los precios de costo]

Pero, vayamos ahora al asunto. Ante todo, para enfocar el problema en toda su pureza, debemos dejar totalmente a un lado la renta diferencial, que es la única que para Ricardo existe. Por renta diferencial entiendo yo la diferencia de magnitud de la renta, la mayor o menor [cantidad de] renta nacida de la diferencia entre las [distintas] clases de tierra. (Partiendo de una fertilidad dada, la renta diferencial, sólo puede obedecer a la diferente magnitud del capital invertido. Y este caso no existe para [lo que se refiere a] nuestro problema, no lo afecta.)

Esta renta diferencial corresponde, sencillamente, a las ganancias extra que, a base de un precio de mercado o, más exactamente, de un valor de mercado dado, obtiene en cualquier rama industrial, por ejemplo en el cotton spining, * aquel capitalista cuyas condiciones de producción son más ventajosas que las condiciones medias [vigentes] en esta determinada rama, ya que el valor de la mercancía de una determinada esfera de producción no se determina por la cantidad de trabajo que ha costado tal o cual mercancía, sino por el que cuesta la mercancía producida en las condiciones medias de la esfera de que se trata. En este punto, la industria y la agricultura sólo se distinguen en que en aquélla las ganancias extra son embolsadas por el capitalista, mientras que en ésta van a parar al terrateniente. [En esto, y,J además, en que en la primera fluyen, no adquieren consistencia y son adquiridas y gastadas de nuevo enseguida por el fabricante, mientras que en la agricultura se plasman por razón de la base natural permanente (o, por lo menos, mantenida durante largo tiempo) que encuentra en lea diferencias entre las tierras. Debemos hacer, por tanto, caso omiso de esta renta diferencial, pero no sin observar que dicha renta puede darse tanto cuando se pasa de tierras mejores a otras peores como cuando el tránsito es [, a la inversa,] de tierras peores a otras mejores. Lo único que en ambos casos se da por supuesto es que la tierra nuevamente abierta al cultivo sea necesaria y, además, suficiente para satisfacer la additional demand. ** Si la tierra mejor que se pone en cultivo alcanzase a cubrir más que esta demanda adicional, una parte de la tierra peor o toda ella, según el volumen de dicha demanda, sería puesta fuera de cultivo, por lo menos, fuera de cultivo con respecto al producto que sirve de base a la renta agrícola; es decir, en Inglaterra [por ejemplo,] el trigo y en la India el arroz. Así, pues, la renta diferencial no presupone un empeoramiento progresivo de la agricultura, sino que puede responder, asimismo, a un mejoramiento progresivo de ella. Incluso cuando se trate de descender a clases de tierra peores, puede ocurrir, en primer lugar, que este descenso se deba a un mejoramiento de su productividad, ya que sólo una mayor productividad al precio que la demanda consiente permite cultivar tierras peores. Y, en segundo lugar, aunque las tierras peores puedan mejorarse, siempre persistirán las diferencias, siquiera éstas se vean más o menos niveladas, de tal modo que, en fin de cuentas, se dé solamente un descenso relativo, comparativo, de la productividad, aumentando, en cambio, la productividad absoluta. Tal es, incluso, la premisa de [que parte] Anderson, el primer autor [que formula] la ley ricardiana. * Hilandería de algodón. ** Demanda adicional.

Además, in the second instance, * aquí sólo debemos tener presente la renta agrícola propiamente dicha, es decir, la renta de la tierra que suministra los principales medios de vida vegetales. Ya A. Smith pone en claro que las rentas de las tierras que suministran otros productos, tales como la ganadería, etc., son determinadas por aquella renta y son, por tanto, rentas derivadas, determinadas por la ley de la renta, y no rentas que la determinan, razón por la cual, consideradas de por sí, no pueden suministrar dato alguno para comprender la ley de la renta en sus condiciones puras y originarias. [No se contiene en ellas] nada original. * En segundo término. This settled, ** el problema de reduce a lo siguiente: ¿existe una renta absoluta? ¿Es decir, una renta nacida del hecho de que el capital se invierta en la agricultura en vez de invertirse en la industria y que no guarde relación alguna con la renta diferencial, o sea con las ganancias extra obtenidas por el capital que se invierte en las tierras mejores? ** Una vez establecido esto. Está claro que Ricardo niega acertadamente esta pregunta, habiendo partido del falso supuesto de la identidad entre valores y precios medios de las mercancías. De ser así, resultaría tautológico [afirmar] que el precio constante de los productos agrícolas, además de la ganancia media, suministra una renta extra, un excedente constante sobre esta ganancia media, que el precio de los productos agrícolas es superior a su precio de costo, ya que este precio de costo equivale a lo que se ha desembolsado más la ganancia media and nothing else. *** Es decir, que, si los precios de los productos agrícolas estuviesen por encima de sus precios de costo, si necesariamente arrojaran una ganancia extra, serían superiores a su valor. No quedaría, pues, otro camino que admitir que estos productos se elevan constantemente por encima de lo que valen o [dicho en otros términos,] que el valor es, en general, algo totalmente distinto de] concepto teórico que necesariamente nos formamos de él. [Es decir, que] la misma cantidad de trabajo [directo y acumulado], y teniendo en cuenta todas las compensaciones que se operan entre los distintos capitales en virtud de las diferencias que entre ellos establece el proceso de circulación, crearía en la agricultura un valor más alto que en la industria. Lo que equivaldría a suponer que el valor de la mercancía no se determina por la cantidad de trabajo contenido en ella. Con lo cual no se echaría por tierra todo el fundamento de la economía. Ergo, concluye acertadamente Ricardo, no absolute rents. † Sólo existe la

posibilidad de una renta diferencial: es decir, que el valor del producto agrícola obtenido en la tierra peor equivale al precio de costo del producto, que es, lo mismo que en cualquier otra mercancía, [igual a] su valor. El capital invertido en la tierra peor es capital que sólo se distingue del que se invierte en la industria por el tipo de inversión, como una clase de inversión especial. Se manifiesta aquí, por tanto, la validez general de la ley de los valores. La renta diferencial —que es la única renta, la que se percibe en las tierras mejores— no es otra cosa que la ganancia extra que, como consecuencia de ser idéntica la plusvalía en todas las esferas de producción, arrojan los capitales invertidos en condiciones superiores a las medias y que en la agricultura se plasma sencillamente por la base natural sobre la que ésta descansa y que, además, por tener esta base natural su representante, que es el terrateniente, no se la embolsa el capitalista, sino el dueño de la tierra. *** Y nada más. † No hay renta absoluta.

Con la premisa ricardiana de que el precio de costo es igual al valor se viene por tierra todo el razonamiento. Desaparece el interés teórico que mueve a Ricardo a negar la renta absoluta de la tierra. Si el valor de la mercancía se distingue de su precio de costo y las mercancías se dividen necesariamente en tres categorías, en una de las cuales el precio de costo, es igual a su valor, mientras que el valor de otra es inferior a su precio de costo y el valor de la tercera superior a él, el hecho de que el precio del producto agrícola arroje una renta de la tierra sólo demostrará una cosa, y es que los productos agrícolas pertenecen a la clase de mercancía cuyo valor es superior a su precio de costo. En cuyo caso el único problema que quedaría por resolver sería éste: por qué, a diferencia de las otras mercancías, cuyo valor es también superior al precio de costo, el valor de los productos agrícolas no se reduce al precio de costo por la competencia entre los capitales. La respuesta va ya implícita en la pregunta misma. Porque, según la misma premisa de que se parte, esto sólo ocurre allí donde la competencia entre los capitales puede operar esta compensación, lo que, a su vez, sólo puede suceder siempre y cuando que todas las condiciones de producción hayan sido crearais por el capital mismo o se hallen, por lo menos, por igual —elementalmente—, a su disposición. Cosa que no ocurre con la tierra, ya que existe la propiedad territorial y la producción capitalista inicia su carrera partiendo de la premisa de [un régimen de] propiedad sobre la tierra que no nace de aquélla, sino que se da como un supuesto previo. El mero hecho de la existencia de la propiedad territorial da ya, por tanto, una respuesta a la pregunta. Todo lo que puede hacer el capital

es someter la agricultura a las condiciones de la producción capitalista. Pero no puede privar a la propiedad sobre la tierra de la retención de la parte del producto agrícola que el capital sólo podría apropiarse, no por su propia iniciativa, sino a condición de que no existiera propiedad territorial. Partiendo del supuesto de ésta, no hay más remedio que dejar al terrateniente el excedente del valor sobre el precio de costo. Ahora bien, esta diferencia misma obedece a una diferencia en cuanto a la composición orgánica del capital. Todas las mercancías cuyo valor, según esta composición orgánica, es superior al precio de costo revelan con ello que son relativamente menos productivas que aquellas cuyo valor es igual a dicho precio de costo. Y, más aún, a las que tienen un valor inferior a éste, ya que requieren una cantidad mayor de trabajo directo en comparación con el trabajo pretérito contenido en el capital constante, [requieren] más trabajo para poner en actividad un determinado capital. Esta diferencia [es] de carácter histórico y puede, por tanto, llegar a desaparecer. Esta misma conclusión, que pone de manifiesto la posibilidad de que exista la renta absoluta de la tierra, hace ver también su realidad, su existencia meramente como un hecho histórico inherente a cierto grado de desarrollo de la agricultura y que puede dejar de existir en otro superior.

Ricardo explica la renta diferencial a base de un descenso absoluto de la productividad de la agricultura, que él no da por supuesto y que ni siquiera presupone Anderson. Niega, en cambio, la renta de la tierra absoluta, ya que siente la premisa de que la composición orgánica del capital es la misma en la industria y en la agricultura, lo que equivale a negar el bajo desarrollo de la productividad del trabajo en la agricultura, comparado al de la industria, como algo meramente histórico. Cae, por tanto, en un doble error histórico: de una parte, el de equiparar de un modo absoluto la productividad del trabajo en la agricultura y en la industria, negando con ello una diferencia puramente histórica en cuanto a su erado de desarrollo dado y, de otra parte, el de admitir un descenso absoluto de la productividad de la agricultura, convirtiéndola en una ley de su desarrollo. Hace lo uno para equiparar al valor el precio de costo en la tierra peor, y lo otro para explicar las diferencias entre los precios de costo en las mejores clases de tierra y su valor. Todo el * proviene de la confusión del precio de costo y el valor. * Embrollo. Con esto queda eliminada, por tanto, la teoría ricardiana. Acerca de lo demás [véase] lo que decimos más arriba a propósito de Rodbertus.

### [3. Insuficiencia de la teoría ricardiana de la renta]

Ya he indicado ** que Ricardo abre este chapter diciendo que hay que indagar “si la apropiación de la tierra y la consiguiente creación de la renta” [("On the Principles...’’, Londres 1821], p. 53) se interfieren con la determinación del valor por el tiempo de trapajo. Y, más adelante [dice]: ** Supra, p. 148.

“Adam Smith... no puede estar en lo cierto cuando supone que la ley originaria que regula el valor de cambio de las mercancías, o sea la cantidad relativa de trabajo que ha sido necesario para producirlas puede variar en principio por la apropiación de la tierra y el pago de la renta’ (l., c., p. 67).

Es en esta conexión directa y consciente que Ricardo establece entre la teoría de la renta y la determinación del value donde reside [precisamente] su mérito teórico. Por lo demás, este capítulo II, “Sobre la renta”, es rather *** peor que la exposición de West. Hay en él mucho de queeres, petitio principa y unfair dealing †con el problema. En la renta agrícola propiamente dicha, que Ricardo presenta aquí con razón como la renta χατ΄ έξοχήν †† la renta es lo que se paga por el permiso de invertir capital, de producir capitalistamente en él elemento tierra. La tierra es, aquí, el elemento de la producción. A diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en la renta [pagada] por levantar edificios [o por los] saltos de agua, etc. Las fuerzas naturales por las que aquí se paga entran en la producción como condición, ya sea como fuerza productiva, ya como sine qua non, pero no constituyen el elemento de esta misma esfera determinada de producción. Y asimismo en la renta que se paga por las minas, los yacimientos de carbón, etc., la tierra es el depósito de los valores de uso arrancados a sus bowéls. * Aquí se paga por la tierra, no porque sea el elemento en el que debe producirse, como ocurre en la agricultura, ni porque entre en la producción como una de sus condiciones, como ocurre con los saltos de agua o con los solares para construir, sino porque contiene los valores de uso depositados en ella y de que hay que apoderarse mediante la laboriosidad. *** Más bien, † Cuestionable, petición de principio y modo poco conecto de abordar el problema, †† Por excelencia.

La definición de Ricardo:

“Renta es la parte del producto de la tierra que se paga al terrateniente a cambio de utilizar las fuerzas originarias e indestructibles contenidas en el suelo”

no es satisfactoria. En primer lugar, el suelo no encierra “fuerzas indestructibles”. (Poner una nota acerca de esto al final de este capítulo). En segundo lugar, no contiene tampoco “original" powers, ** por cuanto que la tierra no es de por sí nada “originario”, sino el producto de un proceso de la historia natural. Pero, passons ça. *** Por “original’’ powers del suelo debemos entender, aquí, los que encierra independientemente de la laboriosidad del hombre, aunque, por otra parte, la laboriosidad humana hace que determinados powers se conviertan en original powers suyos, ni más ni menos que los que le ha otorgado la naturaleza. Y también es exacto, en esta definición, lo de que la renta se paga por el “use" de cosas naturales, independientemente del hecho de que esta utilización se refiera a los “original powers" del suelo, a la fuerza de gravedad de un salto de agua, al solar empleado para construir o al empleo de los tesoros contenidos en el agua o [enterrados] en las entrañas de la tierra. * Extrañas. ** Fuerzas originairas. *** Hagamos caso omiso de esto. A diferencia de la renta agrícola propiamente dicha, Adam Smith (dice Ricardo) hablando de la renta que se paga por la madera de los bosques silvestres y de la rent of coal mines and of stone quarries. † El modo como Ricardo descarta esto es rather strange. †† † Renta de las minas de carbón y de las canteras, †† Más bien extraño, Comienza diciendo que no debe confundirse con la rent of land the interest and profit of capital ††† (l. c., p. 53), es decir, del ††† Renta de la tierra, el interés y ganancia del capital.

"capital empleado para mejorar la calidad del suelo o levantar los edificios necesarios para mantener y conservar el producto” (l. c., p. 54).

Y de aquí [pasa] inmediatamente a los casos de más arriba [citados] por Adam Smith. En relación con el bosque silvestre, [dice]

“¿Acaso no es evidente que la persona que paga lo que él" (es decir, A. Smith) "llama renta la paga en atención a la mercancía valiosa que se encontraba en el suelo, para resarcirse con una ganancia, mediante la venta de la madera útil?" (l. c., p. 54).

Y lo mismo [ocurre] con las stone-quarries * y las coal-mines. **

* Canteras. ** Minas de carbón

“La compensación que se abona por la mina o la cantera se paga por el valor del carbón o de la piedra que de ellas pueden extraerse y no guarda relación alguna con las fuerzas originarias e indestructibles del suelo. Es ésta una distinción de gran importancia en una investigación sobre la renta y la ganancia, ya que se ha demostrado que las leyes que rigen el desarrollo de la renta se distinguen considerablemente de las vigentes para el desarrollo de la ganancia y rara vez actúan en la misma dirección” (l. c., pp. 54 s.).

Es ésta una muy strange logic. *** Hay que distinguir entre la renta que se le paga al owner † de la tierra por la utilización de las “fuerzas originarias e indestructibles “del suelo" y el interés y la ganancia que éste percibe por el capital invertido en ameliorations †† de la tierra, etc. La compensación” que se abona al propietario de bosques silvestres por el derecho a derribar madera o al poseedor de las canteras o las minas por el derecho a extraer piedra o carbón no constituye renta, ya que no se paga por la “utilización de las fuerzas originarias e indestructibles del suelo”. Very well! Pero, en su razonamiento, Ricardo procede como si dicha compensación fuese lo mismo que la ganancia y el interés abonados por la inversión de capital para introducir mejoras en la tierra. Lo cual es muy falso. ¿Acaso el poseedor de un “bosque silvestre" ha invertido en él algún “capital” para que dé “madera” o el poseedor de una mina de carbón o una cantera ha invertido en ellas un “capital” para que produzcan hulla o piedra? ¿A qué responde, entonces, la dicha “compensación”? No es, en modo alguno, como Ricardo pretende deslizar, una ganancia o un interés del capital. Es, por tanto, renta y nothing else, ††† aunque no sea renta en el sentido en que Ricardo define este término. Lo cual quiere decir que la definición que él da de la renta excluye formas en que se paga una “compensación’’ simplemente por objetos naturales que no entrañan la realización de ningún trabajo humano, la cual se le paga al propietario de estos objetos naturales por el simple hecho de ser "propietario”. Y sólo porque lo es, porque es terrateniente, existen esta tierra, este bosque, este estanque de peces, este salto de agua, este solar para construir, etc. Pero, dice Ricardo, quien paga a cambio del derecho de remover madera en el bosque silvestre paga “en atención a una mercancía valiosa que se encontraba en el suelo, para resarcirse realmente con una ganancia mediante la venta de la madera útil’ ¡Alto ahí! *** Lógica rara. † Propietario, †† Mejoras, ††† No otra cosa. El hecho de que Ricardo llame aquí una “mercancía valiosa” a la madera

que “se levanta sobre el sudo", en el bosque silvestre, significa simplemente que [esta madera] es, δυνάµει, un valor de uso. Valor de uso que aquí se expresa en la palabra “valuable”. * Pero no es una “commodity" Para ser esto, necesita ser, al mismo tiempo, un valor de cambio, es decir, the realization of a certain quantity of labour expended upan it. *** Sólo se convierte en commodity cuando se extrae del bosque silvestre, se derriba, se remueve, se transporta, se convierte de wood † en timber. †† ¿O acaso es una commodity por el mero hecho de ser vendida? De ser así, también la tierra laborable sería una commodity simplemente por el hecho de venderse. * Valioso. ** Mercancía. *** la realización de cierta cantidad de trabajo empleada en ello. † Madera silvestre. †† Madera cortada.

En este caso, deberíamos, pues, decir que rent es el price paid to the owner of natural forces or mere productions of nature for the rigth of using those forces or appropiating (by labour) those productions. ††† Y ésta es, en efecto, la forma bajo la que, originariamente se manifiesta toda renta. Pero, así planteada la cosa, queda todavía por resolver precisamente el problema de cómo pueden tener price o las cosas que no tienen value oo y de cómo puede esto compaginarse con la teoría general of values.ooo La pregunta de con qué originalidad paga alguien “a compensation" for the rigth of removing wood from the land upon which it stands § no guarda relación alguna con el problema real [que aquí se plantea]. El problema [planteado] consiste en saber con cargo a qué fondo se paga [esa compensación]. Ricardo nos dice que “mediante la venta de la madera útil". Es decir, mediante el precio del timber. §§ Precio que necesita ser lo suficientemente alto para que la persona en cuestión pueda, como dice Ricardo, “resarcirse con una ganancia. Por tanto, ahora sabemos dónde nos encontramos. El precio de la madera tiene que equivaler en todos los casos a la suma de dinero representing the quantity of labour necessary to fall the timber, to remove it, to transport it to bring it to the market. §§§ Ahora bien, la ganancia con que esta persona “repays" himsel x constituye un recargo sobre este valor, [es decir,] precisamente sobre el value of Exchange xx que le ha dado a la madera el labour expended upon it? a Si Ricardo dijera esto, caería en la más tosca representación, por debajo de su propia doctrina. No. La ganancia es, suponiendo que la persona [de que se trata] sea un capitalista, la parte del trabajo invertida por él en producir la “madera” y que no ha pagado, y esta persona habría obtenido, digamos, la misma ganancia, si hubiese invertido la misma mass of labour aa [, por ejemplo,] en el cotton-spinning.aaa (Suponiendo que no se trate de un

capitalista, la ganancia equivaldrá a la cantidad de su trabajo que exceda de su salario y que, caso de ser empleado por un capitalista, representaría la ganancia de éste, pero que aquí constituye su propia ganancia, ya que el sujeto en cuestión será [aquí] su propio trabajador asalariado y su propio capitalista en una sola persona.) ††† Renta es el precio que se paga al propietario de fuerzas naturales por el derecho a usar estas fuerzas o apropiarse (mediante el trabajo) estos productos. o Predo.oo Valor.ooo De los valores, § Una compensación por el derecho a sacar madera de la tierra sobre la que se levanta. $$ De las maderas cortadas. §§§ Que representa la cantidad de trabajo necesaria para derribar y remover la madera cortada, transportarla y llevarla al mercado. x Se resarce. xx Valor de cambio. a El trabajo empleado en ella. aa Volumen de trabajo. aaa Hilandería de algodón.

Nos encontramos, sin embargo, con la ugly word * de que este maderero “se resarce realmente con una ganancia”. Lo cual da a toda esta transacción un cariz muy vulgar y corresponde a la tosca representación que este capitalista que extrae madera se forma él mismo acerca de la fuente de su ganancia. Primeramente, le paga al propietario del bosque silvestre por el valor de uso madera, que no posee, sin embargo, “valor” (value in exchange) ** alguno y que, mientras “stands upan the land” *** no posee siquiera valor de uso. Le paga, supongamos, 5 £ por tonelada. Y luego vende al público la misma madera (descontando los demás costos) a razón de 6£, lo que quiere decir que se reembolsa las 5£ con una ganancia del 20 por ciento. “Se resarce realmente con una ganancia”. Si el dueño del bosque sólo le hubiera exigido una “compensation” de 2 £ (40 chel.), el maderero habría vendido [la madera] a 2 £ y 8 chd., y no a 6£ Y como carga siempre la misma tasa de ganancia, el precio de la madera será alto o bajo sean que sea alta o baja la renta. La renta entrará en el precio como parte integrante de él, pero en modo alguno como su resultado. Y el que la “renta” o la “compensación” se le pague al owner † de la tierra por usar el “power” †† o por “usar” los “natural productions" †††de ella no influye absolutamente para nada en la relación económica, no hace cambiar en lo más mínimo [el hecho de] que se pague por “a natural thing” (power of produce of the earth upan which no previous human labour has been spent.x) Con lo que Ricardo, en la segunda página de su capítulo “Sobre la rentd’, para esquivar una dificultad, echa por tierra toda su teoría. Parece que Adam Smith era, en este punto, mucho más meticuloso. * Fea expresión. ** Valor de cambio. *** Se levanta sobre la tierra, † Propietario, †† Fuerza. ††† Productos naturales. x Una cosa natural (fuerza o producto de la tierra) en la que no se ha invertido trabajo previo alguno El mismo caso con las stone-quarries y las coaLmines.xx xx Canteras y minas.

“La compensación que se paga por una mina o una cantera es pagada por el valor del carbón o de la piedra que pueden extraerse de ellas y nada tiene que ver con las fuerzas originarias e indestructibles de la tierra" (l. c., pp. 54 s.).

No. Pero sí existe una muy importante connection with the “original and destructible productions of soil".xxx La palabra “value" es, aquí, una expresión tan ugly o como la de “resarcirse con una ganancia”, empleada más arriba. xxx Conexión con los productos originarios y destructibles de la tierra. o Fea. Ricardo nunca emplea la palabra value para hablar de la utility oo o usefulness ooo o del “value in use”. ¿Pretende, pues, sostener que la “compensación” se le paga al owner de las quarries y las coal-mines por el “value" que coal y stone tienen antes de ser removed from the quarry and the mine in their original State? * ooUtilidad. ooo Utilizabilidad. * Extraídos de la cantera y la mina, en su estado originario.

Si fuera así, Ricardo destruiría toda su teoría del valor. ¿O value significa aquí, como debiera ser, el posible valor de uso y, por tanto, la perspectiva del valor de cambio del carbón y la piedra? En este caso, ello sólo significará una cosa, y es que al owner se le paga una renta por el permiso [concedido] para utilizar la “original composition of the soil" ** con vistas a la producción de carbón y piedra. Y no se ve absolutamente ninguna razón para no poder llamar a esto “renta”, exactamente lo mismo que cuando se da permiso para utilizar las “powers" *** de la tierra con el fin de producir trigo. De otro modo, nos exponemos a caer en la abolición de toda la teoría de la renta, como hemos visto al referirnos a la madera. Si nos situamos en la teoría certera, el problema no ofrece dificultad alguna. El trabajo o el capital invertido en “producir <no en reproducid madera, carbón o piedra ([trabajo] que, en realidad no crea estos productos naturales, pero los arranca a su integración elemental [con] la tierra y los “produce” en cuanto madera, carbón o piedra útiles) forma parte, evidentemente, de las esferas de producción en que la parte del capital empleada en salarios es mayor que la invertida en capital constante [y en que] el trabajo directo [es] mayor que el trabajo “pretérito”, cuyo resultado sirve como medio de producción. Por tanto, si la mercancía se vende aquí por su valor, este valor será superior a su precio de costo, es decir, al déchet †de las herramientas más el salario y la ganancia media. Por consiguiente, el excedente puede pagársele en concepto de renta al owner of forest, quarry o coal-mine. †† ** Composición originaria del suelo. *** Fuerzas, † Desgaste, †† Propietario de bosque, cantera o mina de carbón,

Pero, ¿para qué estas clumsy manoeuvres ††† de Ricardo, el falso empleo de [la palabra] value, etc.? Por qué este clinging o a explicar la renta diciendo que se paga por utilizar “las fuerzas originarias e indestructibles de la tierra"? La respuesta [a esta pregunta] tal vez la encontremos más adelante. Pretende, en todo caso, distinguir, especificar la renta agraria propiamente dicha y, al mismo tiempo, abrir ya paso a la renta diferencial cuando hace que por estas fuerzas elementales sólo se pague en la medida en que desarrollan different degree of power.oo ††† Burdas maniobras. o Inclinación. oo Diferente grado de fuerza.

## [CAPÍTULO XII] CUADROS SOBRE LA RENTA DIFERENCIAL, Y SU EXPLICACION

### [1. Cambios en cuanto al volumen y la tasa de la renta]

A lo anteriormente dicho hay que añadir lo siguiente. Supongamos que se descubran minas de carbón o canteras de mayor rendimiento o mejor situadas, que, con la misma cantidad de trabajo, suministren un producto mayor que las anteriores, un producto lo suficientemente grande para satisfacer toda la demanda. En este caso, al bajar el valor, bajaría el precio del carbón, la piedra y la madera y ello traería como consecuencia el cierre de las viejas minas de carbón y las viejas canteras, [ya que] éstas dejarían de arrojar ganancia, salario y renta. No obstante, las nuevas arrojarían una renta, al igual que antes las viejas, aunque menor (en cuanto a la tasa). En efecto, cualquier aumento en la productividad del trabajo hace que disminuya el capital invertido [en] salarios proporcionalmente al capital constante, aquí invertido en herramientas. ¿Es esto exacto? ¿Y lo es también aquí, el que el change * en cuanto a la productivity of labour ** obedece, no a un cambio en cuanto al mismo modo de producción, sino a la capacidad natural de rendimiento de la mina de carbón o de la cantera o a sus emplazamientos? Lo único que cabe decir [es] que la misma cantidad de capital suministra, aquí, más toneladas de carbón o de piedra y que, por tanto, en cada tonelada se contiene menos trabajo, pero en todas ellas juntas lo mismo o incluso más, siempre y cuando que las nuevas minas o canteras, además de la vieja demanda supplied by the old mines and guaníes *** puedan satisfacer una additional demand, † y una demanda adicional que sea, además, mayor que la diferencia entre la fertility de las old y las new mines y quarries. †† Pero dio no modificaría la composición orgánica del capital empleado. Cierto que el precio de una tonelada, de cada tonelada, encerraría menos renta, pero simplemente por [el hecho de que] se contendría en ella menos trabajo y, por tanto, menos salarios y menos ganancia. Pero esto no afectaría para nada a la proporción entre la tasa de renta y la ganancia. Por consiguiente, lo único que podemos decir es

[lo siguiente],: * Cambio. ** Productividad del trabajo. *** Cubierta por las viejas minas y canteras. † Demanda adicional, †† Capacidad de rendimiento de las viejas y las nuevas minas y canteras. Si la demanda se mantiene invariable y, por tanto, es necesario producir la misma cantidad de carbón y de tierra que antes, se invertirá ahora menos capital que antes en las nuevas minas y quarries de mayor rendimiento, para producir el mismo volumen de mercancías. Disminuirá con ello el valor total de éstas y también, por tanto, el total amount of rent y profit * y los salarios y el capital constante invertidos. Pero las proporciones entre la renta y la ganancia no cambiarán, como tampoco las que median entre la ganancia y los salarios o entre la ganancia y el capital invertido, toda vez que no se manifestará ningún cambio orgánico en el capital empleado. Cambiará solamente la magnitud, pero no la composición del capital invertido, lo que quiere decir que tampoco habrá cambiado el modo de producción.

Si hay additional demand que satisfacer, pero esta additional demand [es] igual a la diferencia entre la capacidad de rendimiento de las nuevas y las viejas minas y canteras, seguirá empleándose capital de la misma magnitud que antes. Cada tonelada bajará de valor. Pero el volumen total de toneladas seguirá teniendo el mismo valor de antes. Calculando por tonelada, con el valor contenido en ella disminuirá también la magnitud de las partes de valor que se traducen en ganancia y renta. Pero, como el capital seguirá [siendo] de igual magnitud y con él el valor total de su producto y no se operará tampoco ningún cambio orgánico en cuanto a su composición, [tendremos que] el absoluta amount of rent and profit ** se mantendrá invariable. Si la additional demand es tan grande que no puede ser cubierta, a bate de la misma inversión de capital, mediante la diferencia de la capacidad da rendimiento entre las new y las old mines y quarries, deberá aplicarse a las nuevas minas additional capital. En este caso —y siempre y cuando que, con el growth *** de todo el capital invertido, no se opere un cambio en cuanto a la división del trabajo y al empleo de maquinaria, de que, por tanto, no medie cambio alguno en la composición orgánica del capital—, aumentará el amount of rent y profit, ya que el valor del producto total habrá aumentado [, por ej.] el valor del total de tonelaaas de algodón, aunque haya disminuido el valor de cada tonelada y, por tanto, la parte de su valor que se traduce en renta y ganancia. * Monto total de la renta y la ganancia. ** Monto absoluto de la renta y la ganancia. *** Crecimiento, En ninguno de estos casos se opera ningún cambio en cuanto a la tasa de la renta, por no haber mediado change alguno en la organic composition † del

capital invertido (cualquiera que sea su cambio de magnitud). Por el contrario, si el change se debiera a este cambio [en la composición orgánica], [por ej.] como consecuencia de la reducción del capital invertido en salarios contra el empleado en maquinaria, etc. —de tal modo que cambiara el mismo modo de producción—, la tasa de la renta disminuiría, al disminuir la diferencia entre el valor de la mercancía y el precio de costo. En los tres casos más arriba considerados no disminuye esta diferencia. En efecto, al disminuir el valor baja asimismo el precio de costo de cada mercancía, ya que has been expended upon it menos trabajo, less paid and unpaid labor. †† † Composición orgánica, †† Ha sido invertido en él menos trabajo, menos trabajo pagado y no retribuido

Por consiguiente, según esto, si la mayor productividad del trabajo —o el menor valor de una certain measure of the commodities produced * — proviene solamente de un change en la productivity de los natural ele. ments, ** de la diferencia en cuanto al natural degree of fertility of soils, mines, quarries, *** etc., el amount of rent †podrá bajar, ya que, en las nuevas condiciones, a less quantity of labour is employed; †† puede mantenerse constante con una additional demand y puede aumentar cuando la additional demand sea mayor que la diferencia de productividad entre los natural agencies ††† antes empleados y los empleados ahora. Pero la tasa de la renta sólo podría aumentar con un change in the organic composition of the capital employed o * Determinada cantidad de las mercancías producidas. ** Cambio en la productividad de los elementos naturales. *** Grado natura] de rendimiento de tierras, minas, canteras, etc. † Monto de la renta, †† Se emplea menor cantidad de trabajo, †††Agentes naturales. o Cambio en la composición orgánica del capital empleado. No es necesario, por tanto, que el amount of rent disminuya cuando se abandonen; el soil, quarry, coal-mine,oo» etc. peores. Puede incluso ocurrir que la tasa de la renta no disminuya nunca, cuando se abandonen [las anteriormente explotadas] simplemente a consecuencia del menor rendimiento natural. o Tierra, mina, cantera, etcétera. Ricardo tergiversa la verdad de que, en este caso, el amount of rent puede disminuir ante un determinado State of demand ooo —es decir, que depende de que la magnitud del capital empleado disminuya, permanezca invariable o aumente— al formular algo fundamentalmente falso como [es el sostener] que la rate of rent x tiene necesariamente que descender, lo que, según el supuesto de que se parte es imposible, puesto que se supone que no se opera ningún change in the organic composition of capital xx y, por tanto, ningún

cambio que afecte a la proporción entre el valor y el cost-price,xxx la única proporción que determina la rate of rent. OOO Estado de la demanda. x Tasa de la renta. xx Cambio en la composición orgánica del capital. xxx Precio de costo.

### [2. Diferentes combinaciones de la renta diferencial y la renta absoluta. Cuadros A, B, C, D y E]

Ahora bien, ¿qué ocurre en este caso con las differential rents? * Supongamos que se explotaran tres clases de coal-mines, ** I, II y III, de las cuales I arroje la renta absoluta, II, el doble de esta renta y III el doble de renta que II, o sea el cuádruple de I. En este caso, I rendirá la renta absoluta R, II 2 R y III 4 R. Si, en estas condiciones, se pone en explotación IV, con mayor rendimiento que I, II y III, de tal amplitud, que pueda invertirse en ella un capital de igual magnitud que I, tendremos que —the former state of demand remaining constant *** — en IV se invierte el mismo capital que antes en I. Ello haría que (I se clausurase. Y una parte del capital invertido en II tendría que ser withdrawn.x IV bastaría para sustituir a la [mina] I y una parte) de la II, pero III y IV no alcanzarían para supply the whole demand, without part of II continuing to be worked. * Queremos suponer, para fines de ilustración, que IV, con el mismo capital invertido en I, sea capaz de cubrir toda la demanda de I y la mitad de la de II. Por tanto, si se invirtiera en II la mitad del capital que antes, el capital anterior en III y él nuevo [capital] en IV, so the whole market would be supplied. ** * Rentas diferenciales. ** Minas de carbón, *** Permaneciendo constante el nivel anterior de la demanda. x Retirado. * Cubrir toda la demanda sin seguir explotando una parte de II. ** Se vería abastecido todo el mercado.

 What then were the changes that had taken place, or how would the changes accomplished affect the general rental, the rents of I, II, III and IV? *** La absolute rent, derivada de IV, would in amount and rate, be absolutely the same as that formerly derived from I; in fact the absolute rent, in amount and rate, would also before have been the same on I, II and III, always supposing that the same amount of capital was employed in those different classes. The value of the produce of IV would be exactly identical to that formerly employed an I, because it was the produce of a capital of the same magnitude and of a capital of the same organic composition. Hence the difference between value and cost-price must be the same; hence the rate of

rent. Besides, the amount must be the tome, because —at a given rate of rent— capitals of the same magnitude would have been employed. But, since the value of the coal is not determined by the value of the coal derived from IV, it would bear a surplus rent, of an overplus over its absolute rent; a rent derived, not from any difference between value and cost-price, but of the difference between the market value and the individual value of the produce Nr. IV. † *** ¿Cómo influirían, entonces, los cambios que se operaran o cómo los cambios producidos afectarían al conjunto de las rentas, a las rentas de I, II, III y IV? † La renta absoluta obtenida en IV seria, en cuanto a monto y tasa, absolutamente la misma que la anteriormente obtenida en I; en realidad, la renta absoluta, en cuanto a monto y tasa, habría sido antes la misma en I, II y III, siempre suponiendo que en estas diferentes clases se invirtiere la misma cantidad de capital. El valor del producto de IV sería exactamente idéntico al empleado anteriormente en I, ya que sería el producto de un capital de la misma magnitud y de un capital de la misma composición orgánica. De ahí que la diferencia entre el valor y el precio de costo debe ser la misma; y de ahí la tasa de la renta. Además, el monto tiene que ser el mismo, puesto que — con una tasa de renta dada— se emplearían capitales de igual magnitud. Pero, como el valor del carbón no se determina por el valor del carbón obtenido en IV, éste arrojaría una renta extra o un excedente sobre su renta absoluta, renta derivada, no de una diferencia entre el valor y el precio de costo, sino de la diferencia entre el precio de mercado y el valor individual del producto núm. IV. Cuando decimos que la renta absoluta o la diferencia entre valor y precio de costo [es] la misma en I, II, III y IV, siempre y cuando que sea la misma la magnitud del capital en ellas invertido y el mismo, por tanto, el amount of rent with a given rate of rent †† ello debe entenderse del siguiente modo: †† El monto de la renta, con una tasa de renta dada. El valor (individual) del carbón de I es más alto que el de II y el de II [, a su vez,] más alto que el de III, ya que en una tonelada de carbón de I se contiene más trabajo que en otra II, y en ésta más que en una tonelada de III. Pero, como la organic composition * del capital es la misma en los tres casos, este change no afecta a la renta absoluta individual que arrojan I, II y III. En efecto, si el valor de la tonelada de I es mayor, también lo es su precio de costo; es mayor solamente en la proporción en que se emplea mayor capital de la misma composición orgánica con respecto a la producción de una tonelada en I que en II y de una tonelada en II que en III. Por tanto, esta diferencia entre sus valores equivale exactamente a la que media entre sus precios de costo, es decir, entre el capital relativo expended to produce one ton of coal on I, II and III. ** Por consiguiente, la diferencia entre las magnitudes de valor entre las tres clases no afecta a la diferencia entre el valor y el precio de costo en las diferentes clases. Al aumentar el valor, aumenta en la misma proporción el precio de costo, ya que el valor sólo aumenta en la proporción en que se emplea más capital o labour, lo que quiere decir que la proporción entre el valor y el precio de costo es la misma [y la misma

también], por tanto, la renta absoluta. * Composición orgánica. ** Empleado en producir una tonelada de carbón, en I, II y III. Pero, veamos ahora qué ocurre con la renta diferencial. En primer lugar, [tenemos que] en la producción total de carbón en II, III y IV se invierte ahora menos capital. En efecto, el capital [invertido] en IV es tan grande como era el [invertido] en I. Pero, además, la mitad del capital [antes] empleado en II es withdrawn. *** Por tanto, el amount of rent † de II queda, en todo caso, reducido a la mitad. En cuanto a la inversión de capital solamente se ha operado un cambio en II, ya que en IV se invierte [ahora] tanto capital como antes en I. Y hemos dado por supuesto, además, que en I, II y III se invertían capitales de la misma magnitud, por ejemplo 100 en cada una, o sean 300 en total, y ahora, por tanto, en II, III y IV solamente 250, [es decir,] que se ha withdrawn from the production of coal †† una sexta parte del capital. *** Retirado. † Monto de la renta, †† Se ha retirado de la producción de carbón. Pero, además, ha bajado el valor de mercado del carbón. Veíamos que [, antes, rendía] I R, II 2 R y III 4 R. Si suponemos que el producto de 100 en I = 120, de los que R=10 y 10 = ganancia, [tenemos que] el valor de mercado de II serán 130 (10 ganancia y 20 renta) y, el de III 150 (10 ganancia y 40 renta). Si el producto de I era = 60 toneladas (la tonelada = 2 £), el de II [será] = 65 tons. y el de III = 75 tons., y la producción total = 60 + 65 + 75 tons. X = 200 tons. Ahora bien, como 100 en IV producen tanto como el producto total de I y la mitad de II, [tenemos que] 60 + 32 1/2 tons. = 92 1/2 tons. que, a base del precio de mercado anterior, habrían costado 185 £ y habrían arrojado, por tanto, una renta de 75 £, puesto que la ganancia es = 10; por tanto, como la renta absoluta = 10 £, 7 1/2 R. II, III y IV siguen produciendo el mismo número de toneladas que antes, 200, pues 32 1/2 + 75 + 92 1/2 = 200 toneladas.

Pero, ¿qué ocurre ahora con el valor de mercado y las differential rents? Para contestar a esta pregunta, tenemos que ver cuál es el monto de la absoluta individual rent * de II. Supongamos que la diferencia absoluta entre el valor y el precio de costo, en esta esfera de producción, sea = 10 £ = a la renta tributada por la mina peor, a pesar de que no es necesario que ocurra así, a menos que I determine absolutamente por su valor el precio de mercado. Si así ocurriera, en efecto, la renta en I (si el coal de I se vendiera por su valor) representaría el excedente de valor en esta esfera de producción sobre su propio cost-price y el general cost-price of commodities. ** Por consiguiente, II vende sus productos por su valor al vender el número de toneladas (las 65 tons.) en 120 £, es decir, a razón de 1 11/13 la

tonelada. Y si se vende, en vez de eso, a razón de 2 £, ello se debe simplemente al excedente del precio de mercado determinado por I por encima de su valor individual, y no al excedente de su valor, sino al de su valor de mercado por encima de su precio de costo. * Renta absoluta individual. ** Precio de costo y precio general de costo de las mercancías. Además, según el supuesto de que partimos, II vende, en vez de 65, solamente 32 1/2 tons., ya que, en vez de un capital de 100, invierte en la mina solamente un capital de 50. Por tanto, ahora, II vende 32 1/2 tons. en 60 £. 10 £ sobre 50 £ [de capital desembolsado] representan el 20 por 100. De las 50 £ 5 representan ganancia y 5 £ renta. Tenemos, pues, para II: Valor del producto, de la tonelada = 1 11/13 £. Número de toneladas = 32 Va; valor total del producto = 60 £; renta = 5 £. La renta ha descendido de 20 a 5. Si el amount of capital * empleado siguiera siendo el mismo, habría descendido solamente a 10. En cuanto a la tasa, sólo ha bajado, por tanto, a la mitad. O, lo que es lo mismo, ha bajado en toda la diferencia que resulta entre el valor de mercado determinado en I sobre su propio valor y, por tanto, sobre la diferencia entre su propio valor y el precio de costo. Su renta diferencial era = 10; su renta es, ahora, = 10 = su renta absoluta. Por tanto, en II, al reducirse el valor de mercado al valor (del carbón de II), ha desaparecido la renta diferencial y, por consiguiente, la rate of rent † incrementada, duplicada por esta renta diferencial. Se reduce, así, de 20 a 10. Pero, además, de 10 a 5, ya que, con esta tasa de renta dada, desciende a la mitad el capital invertido en II. *** Monto del capital, † Tasa de renta. Ahora bien, como el valor de mercado se determina por el valor de II, por 1 11/13 £ Ia tonelada, el valor de mercado de las 75 tons. Que produce III será, ahora, de 138 6/13 £, de ellas una renta = 28 6/13 £. Antes, la renta = 40 £. Habrá bajado, por tanto, en 11 7/13. Su diferencia con respecto a la renta absoluta ascendió a 30. Ahora, es solamente de 18 6/13 (pues 18 11/13 + 10 = 28 6/13) £. Como el capital invertido en III se mantiene igual, [tenemos que] este caso se debe exclusivamente a la baja en la tasa de la renta diferencial, es decir, a la baja del excedente del precio de mercado de III sobre su valor individual. Antes, todo el amount * de la renta en III era igual al excedente del valor de mercado más alto sobre el precio de producción; ahora, equivale solamente al excedente del valor de mercado más bajo sobre el precio de

costo;1 la diferencia se aproxima, por tanto, a la renta absoluta de III. III produce, con 100 de capital, 75 tons., cuyo valor = 120 £; por tanto, 1 tonelada = 1 «/s £. En vez de esto, el precio de mercado anterior, III vendía a 2 £, es decir, 2/5 £ más caro por tonelada. Lo que, en 75 tons., equivalía a 2/5 multiplicado por 75 = 30 £, que era, en realidad, la renta diferencial de la renta III, ya que su renta era = 40 (10 de renta absoluta y 30 de renta diferencial). Ahora, vende la tonelada, al nuevo valor de mercado, solamente en 1 11/13 £. ¿Cuánto, pues por encima de su valor? 3/5 = 39/65 y 11/13 = 55/65 — 1 39/65 = 16/65]. Por consiguiente, vende la tonelada un 16/65 más cara. Esto representa 18 6/13 en 75 tons., que representa exactamente la renta diferencial, la cual es siempre, por tanto, igual al número de toneladas multiplicado por el excedente del valor de mercado de la tonelada sobre su valor [individual]. Lo que ahora hay que descontar es la baja de la renta en 11 7/13. El excedente del valor de mercado sobre el valor de III ha bajado de 2/5 £ por tonelada (cuando se vendía a 2 £) a 16/65 por tonelada (a 1 11/13 £) y por tanto, de 2/5 = 26/65 a 16/57, [en un] 10/65. Lo que, en las 75 tons., hace 650/65 = 150/12 = 11 7/12, que es exactly el amount ** en que ha bajado la renta en III. * Monto. ** Exactamente, el monto.

 Las 92 1/2 tons. de IV cuestan, a razón de 1 11/13 £ [por tonelada], 170 10/13 £. Aquí, la renta equivale a 60 10/12 y la renta diferencial a 50 10/13. Si las 62 1/2 tons. se vendieran a su valor (= 120 £), una tonelada costaría 1 11/37 £. En vez de esto, se vende a 1 11/13. Y 1 11/13 = 1 407/481 y 1 11/37 = 1 143/481. Esto representa un excedente de 1 264/481 del precio de mercado de IV sobre su valor. Lo que, para 92 1/2 tons. equivale exactamente a 50 10/13 £, la renta diferencial de IV. Resumiendo ahora los dos casos en [los cuadros] A y B, [tenemos:] Estos dos cuadros dan pie a muy importantes consideraciones. Vemos, en primer lugar, que la renta absoluta sube o baja, en cuanto al monto, en proporción al capital invertido en la agricultura,2 [a] los volúmenes de capital invertidos en I, II y III. La tasa de esta renta absoluta —puesto que es totalmente independiente de la diferencia en cuanto a las clases de tierra y obedece más bien a la diferencia [existente] entre el valor y el precio de costo,

1 Marx trata más adelante (p. 263-265), detalladamente, de la tesis según la cual el volumen total de la renta (sumadas la renta absoluta y la diferencial) es igual a la diferencia entre el valor de mercado y el precio de costo. 2 Los ejemplos anteriores no se refieren a la agricultura, sino a la explotación de minas de hulla de diferente productividad. Pero todo lo que se dice acerca de estas minas es también aplicable, en la agricultura, a tierras de diferente fertilidad.

diferencia que, a su vez, se determina por la composición orgánica del agricultural capital, *** por el modo de producción, y no por la tierra [misma]— nada tiene que ver con la magnitud del capital invertido. Ahora bien, en IIB la cuantía de la renta absoluta desciende de 10 a 5 porque el capital ha disminuido de 100 a 50, porque se ha sustraído [a la tierra] la mitad del capital. * Capital agrícola

A Clase Capital £ Renta absoluta £ Número de toneladas Valor de mercancía por tonelada £ Valor individual £ Valor total £ Renta Diferencial £ I

II

1 11/13

III

1 3/5

Total

Total de toneladas = 200. Renta absoluta total = 30 Total renta diferencial = 40. Renta total = 70.

B Clase Capital £ Renta absoluta £ Número de toneladas Valor de mercancía Por tonelada £ Valor individual £ Valor total £ Renta Diferencial £ I

32 ½ 1 11/13 1 11/13

II

1 11/13 1 3/5 138 6/13 18 6/13 III

92 ½ 1 11/13 1 11/37 170 10/13 50 10/13 Total

369 3/12 69 3/13 Capital total = 250. Renta absoluta = 25. Renta diferencial = 69 3/13. Renta total = 94 3/13. El valor de las 200 toneladas ha descedido de 400 a 369 3/13.

Pero, antes de entrar en ulteriores consideraciones sobre los dos cuadros [anteriores], queremos establecer nuevos cuadros. Hemos visto que en B el valor de mercado ha descendido a 1 11/13 por tonelada. Sin embargo, con este valor no desaparecerá totalmente del mercado I A ni II B se verá en el caso de emplear solamente la mitad del capital anterior. Como en I, con un valor total de la mercancía = 120, la renta es = 10 ó = 1/12 del valor total, ello es [también] aplicable al valor de cada tonelada, equivalente a 2 £. Ahora bien, 2/12 £ = 1/6 £, o sean 3 1/8 chelines (3 1/8 chel. ✕ 60 = 10 £). El precio de costo de la tonelada de I es, por tanto, = 2 £ — 3 1/8 chel. = 1 £ y 16 2/3 chel. El [nuevo] valor de mercado es de 1 11/13 £ ó 1 £ y 16 12/13 chel. Y 1 £ y 16 2/3 chel. = 1 £ y 16 chel. y 8 pen. o a 1 £ y 16 26/39 chel. En cambio, 1 £ y 16 12/13

chel. = 1 £ y 16 36/39 chel., o sean 10/39 chel. más. Ésta sería la renta por tonelada con el nuevo precio de mercado, que arrojaría, para 60 toneladas, una renta total de 15 5/13 chel. Por tanto, no calcula el 1 por ciento de renta sobre 100 de capital. Para que I A no arrojara renta alguna, el valor de mercado tendría que descender hasta su precio de costo, o sea a 1 £ y 16 2/3 chel. ó 1 5/6 £ (ó 1 10/12 £). En este caso, desaparecería la renta en I A. No obstante, podría [esta clase] seguir explotándose, al igual que antes, con el 10 por ciento de ganancia. Y esto sólo cambiaría si siguiera descendiendo el valor de mercado por debajo [del precio de costo] 1 5/6 £. Por lo que se refiere ahora a II B, en el cuadro II se supone que se ha retirado la mitad del capital. Pero, como el valor de mercado de 1 11/13 £ sigue arrojando una renta del 10 por ciento, la arroja tanto por 50 como por 100. Y si se supone que se retira la mitad del capital, ello se debe solamente a que, en estas condiciones, II B sigue aportando todavía una renta absoluta del 10 por ciento. En efecto, si II B siguiera produciendo 65 toneladas en vez de 32 1/2, el mercado se vería sobrecargado y el valor de mercado de IV, que domina el mercado, bajaría de tal modo, que habría que reducir la inversión de capital en II B, para que siguiera arrojando la renta absoluta. Es claro, sin embargo, que, si el capital total [de] 100 arroja una renta del 9 por ciento, el importe total será mayor que si se percibe el 10 por ciento sobre 50 [de capital]. Por consiguiente, si para atender la demanda del mercado se necesitan en II solamente 50 de capital, la renta tendría que rebajarse a 5 £. Pero, en realidad, descendería todavía más, si se supone que las 32 1/2 toneladas no pueden encontrar ya constantemente salida y quedan, por tanto, eliminadas del mercado. El valor de mercado [, en estas condiciones,] descendería tanto, que no sólo desaparecería la renta en II B, sino que resultaría también afectada la ganancia. A esto seguiría la retirada del capital, para reducir la oferta hasta alcanzar el punto adecuado de 50, después de lo cual se restablecería el valor de mercado a base de 1 11/13 £, volviendo a arrojar, con ello, la renta absoluta correspondiente a II B, pero solamente con respecto a la mitad del capital anteriormente invertido allí. Y también en este caso partiría la acción de IV y III [por ser éstas las clases] que dominan el mercado.

C Clase Capital £ Renta absoluta £ Número de toneladas Valor de mercancía por tonelada £ Valor individual £ Valor total £ Renta £ Renta Diferencial £ I

10/13

1 11/13

110 10/13 10/13 — 9 3/13

II

1 11/13 1 11/13

II

1 11/13 1 3/5 138 6/13

+ 18 6/13 IV

92 ½ 1 11/13 1 11/37 170 10/13

+ 50 10/13 Total

30 10/13 292 ½

60 3/13

D Clase Capital £ Renta absoluta £ Número de toneladas Valor de mercancía por tonelada £ Valor individual £ Valor total £ Renta Diferencial £ I

1 5/6 1 5/6

O (—) II

9 1/6 1 5/6 [1 9/13]

119 1/6 — (latet2) II

1 5/6 [1 7/15]

137 ½ + 17 ½ IV

1 5/6 [1 7/37] 92 ½ 169 7/12 + 49 7/12 Total

29 1/6

292 ½ 536 ¼ 67 1/12

E Clase Capital £ Renta absoluta £ Número de toneladas Valor de mercancía por tonelada £ Valor individual £ Valor total £ Renta Diferencial £ II

3 3/4 1 3/4 1 9/13

113 1/6 — (cact3) II

1 3/4 [1 7/15]

131 ½ + 11 ¼ IV

1 3/4 [1 7/37] 92 ½ 161 7/12 + 41 7/8 Total

23 3/4

292 ½ 406 ¼ + 53 1/8

Pero con ello, no se dice en modo alguno, que, si el mercado, a base de 1 11/18 £ la tonelada, sólo absorbiera 200 tons., no pudiera absorber 32 ½ tons. más, si baja el valor de mercado, es decir, si, mediante la presión de las 32 ½ tons. baja [en su conjunto] el valor de mercado de 232 ½. El precio de costo en II B es 1 9/13 £ ó 1 £ 13 11/39 chd. Pero el valor de mercado es 1 11/13 ó 1 £ y 12/13 chel. Si el valor de mercado descendiera de tal modo que I A no arrojara ya renta, [es decir, si bajara] hasta el precio de costo de I A, o [sea] a 1 £ y 16 2/3 chel. o a 1 5/6 £ ó 1 10/12 £, aumentaría considerablemente la demanda, con lo que II B tendría que emplear todo su capital, y I A podría seguir siendo explotada, ya que rendiría la ganancia normal. El mercado contaría, en vez de 32 ½, con 92 ½ tons. más, tendría que absorber 292 ½ en vez de 200, es decir, [casi de] la mitad más. Un aumento bastante considerable, como se ve. De ahí que, para que el aumento sea moderado, deba el valor de mercado bajar tanto, que I A sea desalojada del mercado. Es decir, que el precio de mercado tendrá que descender por debajo del precio de costo de I A, o sea por debajo de 1 10/12 £, digamos a 1 9/13 £ o a 1 £ y 15 chel. Con lo que seguiría siendo todavía considerablemente más alto que el precio de costo de II B.

Añadiremos, pues, a los cuadros A y B otros tres cuadros, C, D y E. En el cuadro C suponemos que aumenta la demanda, que todas las clases de A y B siguen produciendo, pero al valor de mercado de B, en el que I A sigue rindiendo renta. En D suponemos que [la producción] es lo suficientemente grande para que I A no arroje ya renta alguna, pero siga dejando la ganancia usual. Y en E, que el precio baja lo necesario para expulsarla del mercado, pero que, al mismo tiempo, su baja provoca la absorción de las 32 ½ tons. excedentes de II B. El caso que se da por supuesto en A y B es posible. Es posible que I A, al reducirse la renta de 10 £ a apenas 16 chel., retire su tierra de esta explotación y la arriende para otra esfera de explotación en que pueda arrojar una renta más alta. Pero, en este caso, II B se vería obligada por el proceso que más arriba describíamos a retirar la mitad de su capital, a menos que el mercado se ampliara, al establecerse un nuevo valor de mercado. Agruparemos, pues, los cuadros A, B, C, D y E, pero tal y como enseguida habría podido hacerse. Capital, valor total, producto total, valor de mercado por tonelada, valor individual, valor diferencial;3 precio de costo,

3 Como más adelante (pp. 240-243) explica, Marx llama valor diferencial a la diferencia entre el valor de mercado y el valor individual. Marx determina el valor diferencial según la unidad de medida del producto y la renta diferencial, en cambio, en cuanto al producto total obtenido dentro de la clase de que se trata. Si el valor de macado de la unidad de medida del producto es mayor que su valor individual, la diferencia será una magnitud positiva; en cambio, cuando el valor de mercado sea menor que el valor individual, la diferencia representará una magnitud negativa. Por eso en la página 574 de su manuscrito, Marx emplea, para sus cálculos, los signos + y — (véase el intercalado entre las pp. 238-239). En los cuadros C, D y E de la página 572 del manuscrito (p. 235 de la presente edición), Marx coloca los signos + y — delante de las cifras que expresan en libras esterlinas la magnitud de la renta diferencial. Por ejemplo, en el cuadro C, en la columna “Renta diferencial”, encontramos la magnitud negativa "—9 9/15£”. Esto significa que, en el caso de que se trata, la fertilidad de la clase I es tan baja, que la tierra de esta clase, a base del valor de macado vigente, no sólo no arroja una renta diferencial, sino que incluso la renta absoluta es, aquí, notablemente inferior a su magnitud normal. En el caso IC la renta absoluta en su totalidad representa solamente 10/13£, lo que significa que es 9 8/13£ más baja que su magnitud normal, que en el caso de que se trata se eleva a 10 £. En los cálculos de la página 574 del manuscrito Marx expresa el mismo fenómeno de la renta diferencial negativa con ayuda del valor diferencial negativo y, en estos casos, pone en la columna "Renta diferencial” simplemente la cifra "0”, que aquí indica la ausencia total de una renta diferencial positiva (la renta diferencial negativa se expresa mediante la correspondiente reducción de la renta absoluta, tal como se refleja en la columna de la "Renta absoluta"). La transferencia de las magnitudes negativas a la columna del "calor diferencial” evita la incomodidad con que nos encontramos en el cuadro C de la p. 572, del manuscrito (véase aquí la p. 235 de la presente edición), en que era necesario adicionar la renta diferencial de las diferentes clases: en la suma entraban solamente las rentas diferenciales positivas marcadas con el signo +, mientras que la magnitud negativa "—9 3/18,£", al sumar las rentas diferenciales, se consideraba simplemente como 0, para evitar un doble cálculo. De ahí que Marx, para calcular las rentas diferenciales negativas, intercalara una rúbrica especial: “Valor diferencial, por toneladas", en la que incluye también los valores diferenciales negativos.

renta absoluta, renta absoluta en toneladas, renta diferencial, renta diferencial en toneladas, renta total. Por último, los totales de todas las clases, en cada cuadro.4 Explicación del cuadro (p. 574 [del manuscrito]). Partimos del supuesto de que se desembolsa un capital de 100 (constante y variable) y de que el trabajo que [este capital] pone en acción suministre un plustrabajo (trabajo no retribuido) equivalente a un quinto del capital total desembolsado, o [sea] una plusvalía = 100/5. Así, pues, cuando el capital desembolsado = 100 £, el valor del producto total debiera ser = 120 £. Además, y suponiendo que la ganancia media sea = 10 por ciento, el precio de costo del producto total, [que] en el ejemplo anterior [es] el carbón, serán 110 £. Las 100 £ de capital, partiendo de una tasa dada de plusvalía o trabajo excedente, se convierten en un valor de 120 £, cualquiera que sea el grado de rendimiento mayor o menor de las minas explotadas. En una palabra, la diferente productividad del trabajo —lo mismo si la diferencia responde a las diversas condiciones naturales del trabajo que si obedece a las distintas condiciones sociales en que éste se opera o a la diferencia en cuanto a las condiciones tecnológicas— no altera para nada el [hecho de] que el valor de las mercancías [es] igual a la cantidad de trabajo materializado en ellas.

Por tanto, cuando decimos que el valor del producto creado por el capital 100 es = 120, lo que con ello queremos decir es, sencillamente, que en el producto se contiene el tiempo de trabajo materializado en el capital 100 más una sexta parte de tiempo de trabajo no retribuido que el capitalista se apropia. El valor total del producto es = 120 £, lo mismo si el capital de 100 produce en una clase de minas 60 toneladas [de carbón] y en otra 65, 75 o 921 A. Pero, es evidente que el valor de cada parte alícuota [del producto], ya se mida, como aquí, por toneladas o por quarters, varas, etc., difiere totalmente según la productividad [del trabajo]. Pan no salimos de nuestro cuadro (aunque lo mismo podría aplicarse a cualquier otro volumen de mercancías, como resultado de la producción capitalista), [diremos que] el valor de 1 tonelada es = 2 £ cuando el producto total del capital sea = 60

4 Inmediatamente después de estas palabras, en la página 573 de su manuscrito, agrupa Marx los resultados de los cuadros A, B, C y D, recogiendo todas las rúbricas aquí enumeradas. En la siguiente página del manuscrito (p. 574) se recogen una vez más, ordenadamente, todos los datos de los cuadros A, B, C y D, añadiéndose los datos correspondientes del cuadro E. Resultado de ello es una recapitulación unitaria que en esta edición figura entre las pp. 236-240. La recapitulación de los mismos datos esbozada por Marx en la página 573 del manuscrito para los cuadros A, B, C y D fue luego recogida totalmente por Marx, en sus cálculos, razón por la cual no la reproducimos aquí.

tons. y que, por tanto, 60 tons. valen 120 £ o representan un tiempo de trabajo igual al materializado en 120 £. Si el producto total fuera = 65 tons., el valor de cada tonelada seria 1 £ y 16 12/13 chel. ó = 1 11/13 £; si fuese = 75 tons., el valor de cada tonelada equivaldría a 1 11/37 £ o a 1 £ y 12 chel.; por último, Si fuera = 92 ½ toneladas, el valor de la tonelada equivaldría a 1 11/37 £ o a 1 £ y 5 35/37 chel. Como el volumen total de las mercancías o toneladas producidas por el capital 100 tiene siempre el mismo valor, es [siempre] = 120 £, puesto que representa siempre la misma cantidad total de trabajo, precisamente por ello, el valor de cada tonelada [del producto] difiere según que el mismo valor se materialice en 60 toneladas o en 65, 75 o 92 ½ es decir, al variar la productividad del trabajo. Es precisamente esta diferencia en cuanto a la productividad del trabajo la que hace que la misma cantidad de trabajo se traduzca, unas veces, en un menor volumen total de mercancías y otras en otro mayor y que, por tanto, cada parte alícuota de este volumen total encierre unas veces más y otras veces menos del expended absoluto amount of labour * y tenga, por consiguiente, según los casos, un valor mayor o menor. Y este diferente valor de cada tonelada, según que el capital de 100 £ se invierta en minas más productivas o menos productivas, es decir, con arreglo a la diferente productividad del trabajo, es lo que en el cuadro figura como el valor individual de cada tonelada. * Cantidad absoluta de trabajo empleado.

Nada, por tanto, más falso que la creencia de que, cuando el valor de cada mercancía baje al aumentar la productividad del trabajo, aumente por ello el valor total de las mercancías producidas por un determinado capital —por ejemplo, 100—, al incrementarse el volumen de mercancías en que se materializa. En efecto, si el valor de cada mercancía baja, ello se debe solamente a que el valor total —la cantidad total de expended labour * — se materializa en una cantidad mayor de valores de uso, de productos, lo que quiere decir que a cada producto corresponde [ahora] una parte alícuota menor del valor total o del expended labour, parte que disminuye cabalmente en la medida en que cada producto absorbe una cantidad menor de trabajo o representa una participación menor en el valor total. * Trabajo empleado. Originariamente, concebíamos cada mercancía como resultado y producto directo de una determinada cantidad de trabajo. Ahora, al representamos la mercancía como producto de la producción capitalista, cambian formalmente los términos del problema: el volumen producido de valores de uso pasa a

representar una cantidad del tiempo de trabajo que equivale al tiempo de trabajo contenido en el capital (constante y variable) consumido para producirlos más el tiempo de trabajo no retribuido apropiado por el capitalista. Si el tiempo de trabajo que se contiene en el capital, expresado en dinero, equivale a 100 £ y estas 100 £ de capital representan 40 £ de capital invertido en salarios y el tiempo de trabajo excedente asciende al 50 por ciento sobre el capital variable, tendremos que] el valor del volumen total de mercancías producidas sor el capital 100 es = 120 £. Para que las mercancías puedan circular, es necesario que su valor de cambio, como hemos visto en la primera parte de esta obra,5 se convierta previamente en precio o, lo que es lo mismo, se exprese en dinero. Por tanto, antes de que el capitalista lance las mercancías al mercado —a menos que el producto total represente una cosa única e indivisible, por ejemplo una casa, en que se materialice todo el capital, [que] sea [una] única mercancía cuyo precio, según el supuesto de que partimos, equivalga a 120 £, al valor total expresado en dinero— es necesario calcular el precio de cada mercancía. Entendiendo aquí por precio la monetary expression of value. ** ** Expresión monetaria del valor. Ahora bien, con arreglo a la distinta productividad del trabajo, el valor total de 120 £ se distribuirá entre una cantidad mayor o menor de productos y, por tanto, el valor de cada producto será —proporcionalmente— igual a una parte alícuota mayor o menor de 120 £. La operación [es] muy simple. Si el producto total equivale, por ejemplo, a 60 tons. de carbón, [tendremos que] 60 tons. = 120 £ y 1 ton. = 120/60 £ = 2 £; si el producto son 65 tons., el valor de cada ton. será = 120/65 £ = 11 11/13 £ ó 1 £ y 16 12/13 chel. (= 1 £ 16 chel. y 11 1/13 pen.); si el producto = 75 tons., el valor de cada tonelada equivaldrá a 120/75 =1 £ y 12 chel.; si [es] = 92 ½ tons., equivaldrá a 1 11/18 £= 1 £ y 35/37 chel. El valor (precio) de cada mercancía [es], por tanto, igual al valor total del producto dividido entre el número total de productos, tomando como [unidad de] medida la que corresponda a su valor de uso, toneladas, quarters, varas, etcétera.

Por consiguiente, si el precio de cada mercancía es igual al valor total del volumen total de mercancías producido por el capital 100, dividido entre el número total de mercancías, [tendremos que] el valor total equivale al precio de cada mercancía multiplicado por la cifra total de mercancías producidas, o

5 V. Marx, "Contribución a la crítica de la economía política”. Cuaderno I, Berlín, 1951.

sea el precio de una determinada medida de la mercancía [de que se trata], multiplicado por la cifra total del volumen de mercancías, así medidas. Además, el valor total consiste en el valor del capital desembolsado en la producción más la plusvalía, o sea el tiempo de trabajo contenido en los salarios, añadiéndole el tiempo de trabajo excedente o tiempo de trabajo no retribuido que se contiene en el capital invertido. Por tanto, cada parte alícuota del volumen de mercancías contiene plusvalía en la misma proporción en que encierra valor. Según que las 120 £ se distribuyan entre 60, 65, 75 o 92 ½ tons., así se distribuirán [también] entre ellas las 20 £ de plusvalía. Si el número de toneladas = 60 y, por tanto, el valor de cada tonelada 2 120/60, o sea = 2 £ ó = 40 chel., la sexta parte de estos 40 chel. ó 2 £ representarán la parte correspondiente a la plusvalía por cada tonelada = 6 2/3; la proporción de la plusvalía en una tonelada que cuesta 2 £ es la misma que en las 60 tons. que cuestan 120 £. La plusvalía [en proporción] al valor os retenida en el precio de cada mercancía al igual que en el valor del volumen de mercancías en su totalidad. La plusvalía total por tonelada es, en el caso anterior, =30/60 = 2/6= 1/3 de 20 = 1/6 de 40, al igual que más arriba. De ahí que la plusvalía de una tonelada multiplicada por 60 equivalga a la plusvalía total producida por el capital. Si la parte del valor que corresponde a cada producto —la parte alícuota del valor total— es menor por razón del mayor número de productos, es decir, en atención a la mayor productividad del trabajo, lo será también la parte de la plusvalía correspondiente, la parte alícuota de la plusvalía total adherida a ella. Pero esto no afecta a la proporción entre la plusvalía, el valor de nueva creación, y el valor adelantado y simplemente reproducido. Claro está que hemos visto6 que, si bien la productividad del trabajo no afecta al valor total del producto, pero puede incrementar la plusvalía si el producto no entra en el consumo del trabajador, el salario normal o, lo que es lo mismo, el valor de la capacidad de trabajo se reduce cuando baja el precio de cada mercancía o, lo que es lo mismo, de una cantidad de mercancías dada. En la medida en que una mayor productividad del trabajo crea la plusvalía relativa, no hace que aumente el valor total del producto, pero sí la parte de él que representa plusvalía, es decir, trabajo no retribuido. Por tanto, si, al aumentar la productividad del trabajo, corresponde una cantidad menor de valor a cada producto —al incrementarse el volumen total de mercancías en que se materializa el valor— baja el precio del producto suelto, ello no será obstáculo para que, en las condiciones indicadas, aumenta la parte del producto que

6 V. “Teorías sobre la plusvalía”, parte I, pp. 164-167.

representa plusvalía y, por tanto, la proporción de la plusvalía con respecto al valor reproducido <claro está que, aquí, siempre primeramente con relación al capital variable, cuando no se hable todavía de ganancia>.

Pero este caso sólo se da cuando la plusvalía aumenta dentro del valor total del producto, al aumentar la productividad del trabajo. Y la misma razón, al incremento de la productividad del trabajo, que hace que la misma cantidad de trabajo se traduzca en un volumen mayor de productos, y que, como consecuencia de ello, disminuya el valor de la fuerza de trabajo, hace que aumente, como consecuencia de ello, el valor del producto total, hinc * el trabajo excedente o no retribuido contenido en cada mercancía. Aunque, por tanto, desciende el precio de cada mercancía, aunque descienda la cantidad total de trabajo contenido en ella y, consiguientemente, su valor, aumentará la parte proporcional de este valor formada por la plusvalía o [lo que es lo mismo,] en la menor cantidad total de trabajo contenida en cada mercancía se contendrá una cantidad mayor de trabajo no retribuido que antes, en que el trabajo era menos productivo y en que, por consiguiente, el precio de cada mercancía más alto y, por tanto, mayor la cantidad total de trabajo contenida en cada mercancía. Aunque, en este caso, una tonelada contenga menos trabajo y salga, por ello, más barata, contiene más trabajo excedente y arroja, por consiguiente, mayor plusvalía. * Por tanto. Como la competencia hace que todo se presente de un modo falso, invertido, el capitalista individual se imagina 1) que reduce su ganancia sobre cada mercancía mediante la rebaja de su precio y obtiene una ganancia mayor por razón del mayor volumen (aquí se confunde, además, al mayor volumen de ganancia que se deriva del aumento del capital invertido, incluso con una tasa de ganancia más baja); 2) que es él quien establece el precio de cada mercancía y determina mediante la multiplicación el valor total del producto, siendo así que el proceso originario es el de la división y que la multiplicación sólo tiene una base en segunda instancia, partiendo de la premisa de esta división. El economista vulgar no hace, en realidad, otra cosa que traducir a un lenguaje aparentemente más teórico las queer notions ** del capitalista obsesionado por la competencia y tratar de construir la certidumbre de estas ideas. ** Peregrinas ideas. [Pero,] volvamos ahora a nuestro cuadro. El valor total del producto creado con un capital de 100 o [el valor] del

volumen de mercancías [producidas] es = 120 £; el volumen de mercancías puede ser mayor o menor, según el diferente grado de productividad del trabajo. El precio de costo de este producto total, cualquiera que sea su magnitud, [es] igual a 110 £, siempre y cuando que, como suponemos, la ganancia media sea del 10 por ciento. El excedente de valor del producto total, cualquiera que sea su magnitud = 10 £, la doceava parte del producto total o la décima parte del capital adelantado. Este excedente del valor sobre el precio de costo del producto —estas 10 £— constituyen la renta. Ésta es, manifiestamente, independiente por entero de la diferente productividad del trabajo como consecuencia de los diferentes degrees de la natural fertility * de las minas o clases de tierras, en una palabra del natural element en que haya sido empleado el capital de 100 for those different degrees in the productivity of the labour employed, arising from the different degrees of fertility in the natural agent ** no impiden que el producto total alcance el valor de 120 £ y el precio de costo de 110, es decir, un excedente de valor de 10 £ sobre el precio de costo. Todo lo que la competencia de capitales puede lograr es que el precio de costo de las mercancías que un capitalista pueda alcanzar con 100 £ en la producción de carbón, en esta esfera especial de producción, sea = 110 £. No puede lograr, sin embargo, que venda el producto a 110 £ a pesar de que vale 120 £, presión que opera en el resto de la industria. [Y esto es así] porque [aquí] se interpone el terrateniente, quien retiene las 10 £ [restantes]. De ahí que yo llame a esta renta la renta absoluta. Renta que, por tanto, permanece invariable en el cuadro, aunque cambie la fertility de las coal-mines *** y, por tanto, la productividad del trabajo. Pero no se traduce en el mismo número de toneladas al cambiar el degree de fertility de las coal-mines † y, por tanto, el grado de productivity of labour.†† En efecto, con arrezo al diferente grado de productividad del trabajo, [tenemos que] la cantidad de trabajo contenida en 10 £ se traducirá en una cantidad mayor o menor de valores de uso, en más o menos toneladas. Y en el análisis ulterior del cuadro se pondrá de manifiesto si esta renta absoluta, al variar el degree of fertility so paga siempre en su totalidad o [solamente] en parte. * Grados de rendimiento natural. ** Porque estos diferentes grados de productividad del trabajo empleado, debidos al diverso grado de fertilidad del agente natural *** Capacidad de rendimiento de las minas de carbón, † Grado de productividad de las minas de carbón. †† Productividad del trabajo

Pero, en el mercado se encuentra, además, carbón producido en minas de diferente [grado de] rendimiento y que designamos, comenzando con el grado de rendimiento más bajo, como I, II, III y IV. Así, por ejemplo, la primera clase, en que el capital de 100 £ arroja [un producto de] 60 [tons.], la segunda

65 tons., etc. Un capital de la misma magnitud, 100 £, con la misma composición orgánica y dentro de la misma esfera de producción, tiene aquí diferente productividad, ya que el grado de productividad del trabajo difiere según el grado de productividad de la mina o de la clase de tierra, en una palabra, del natural agent.††† Ahora bien, la competencia se encarga de establecer un precio de mercado para estos productos, que tienen diferentes valores individuales. [Pero] este valor de mercado no puede ser nunca mayor que el valor individual del producto de la clase menos productiva. Si fuese más elevado, ello sólo revelaría que el precio de mercado supera al valor de mercado. Pero el valor de mercado tiene necesariamente que representar el valor real. Ahora bien, cabe la posibilidad de que, considerados los productos de las diferentes clases [cada una de por sí], su valor sea superior o inferior al valor de mercado. Si es superior, la diferencia entre el valor de mercado y el precio de costo será menor que la diferencia entre su precio de costo y su valor individual. Y como la renta absoluta equivale a la diferencia entre su valor individual y su precio de costo, el valor de mercado, así planteado el caso, no podrá arrojar la renta absoluta total. Si descendiera hasta su precio de costo, no arrojaría renta alguna. No podría anejar renta, ya que ésta no es otra cosa que la diferencia entre el valor y el precio de costo, diferencia que [, en este caso,] individualmente, desaparecería como consecuencia del valor de mercado. En este caso, la diferencia entre el valor de mercado y su valor individual sería [una diferencia] negativa. Es decir, el valor de mercado diferiría de su valor individual en una magnitud negativa. La diferencia entre el valor de mercado y el valor individual es lo que yo llamo, en términos generales, renta diferencial. Las mercancías que figuran en el caso señalado las distingo, para marcar la renta diferencial con el signo [negativo]. †††Agente natural.

Si, por el contrario, el valor individual de los productos de una clase de minas (o de una clase de tierras) es inferior al valor de mercado, [tendremos que] el valor de mercado es superior a su valor individual. El valor vigente en su esfera de producción o valor de mercado arroja, pues, un excedente sobre su valor individual. Si, por ejemplo, el valor de mercado de la tonelada es = 2 £, la renta diferencial de la tonelada [de carbón], cuyo valor individual xx = 1 £ y 12 chel., equivaldrá a 8 chel. Y, como el capital de 100 £ produce 75 tons. en esta clase, en que el valor individual de la tonelada = 1 £ y 12 chel., [tendremos que] el valor diferencial total para estas 75 tons. = 8 chel. ✕ 75 = 30 £. Este excedente del valor de mercado para el producto total de esta

clase sobre el valor individual de su producto, [excedente] debido a la productividad relativamente mayor de la tierra o de la mina, constituye la renta diferencial, ya que el precio de costo sigue siendo el mismo para este] capital. Esta renta diferencial será mayor o menor según [que sea] mayor o menor el excedente del valor de mercado sobre el valor individual, excedente que, a su vez, puede aumentar o disminuir con arreglo a la productividad relativamente mayor o menor de la clase de mina o de tierra de que se extraiga este producto, comparada con la clase menos productiva, cuyo producto determina el valor de mercado. Hay que observar, por último, que el precio de costo individual de los productos difiere según las distintas clases. Por ejemplo, en la clase en que 100 £ de capital producen 75 toneladas, teniendo en cuenta que el valor total es de 120 £ y el precio de costo = 110 £, el precio de costo de cada mercancía equivaldría a 1 £ y 9 1/3 chel.; si el valor de mercado fuese igual al valor individual en esta clase, es decir, = 1 £ y 12 chel., las 75 toneladas, vendidas en 120 £, arrojarían una renta de 10 £ y 110 £ representarían su precio de costo. Pero el precio de costo individual de cada tonelada varía, naturalmente, según el número de toneladas producidas por el capital de 100 o según el valor individual de cada producto [de por sí], en las diferentes clases. Si, por ejemplo, el capital 100 produce 60 tons., el valor de cada tonelada será = 2 £ y su precio de costo = 1 £ y 16 2/3 chel. 55 tons. serían = 110 £ ó = al precio de costo del producto total. En cambio, si el capital de 100 produjera 75 tons., el valor de la tonelada [sería, = 1 £ 12 chel., su precio de costo = 1 £ y 9 1/3 chel. y, dentro del producto total, 68 3/4 tons. costarían 110 £ o repondrían el precio de costo.

Los cinco cuadros revelan que la renta absoluta equivale siempre al excedente del valor de la mercancía sobre su propio precio de costo, mientras que la renta diferencial es igual al excedente del valor de mercado sobre su valor individual y la renta total, s’il y en a * (aparte de la renta absoluta) igual al excedente del valor de mercado sobre el valor individual más el excedente del valor individual sobre el precio de costo ó = al excedente del valor de mercado sobre el precio de costo individual. * Si es que la hay. Como aquí sólo se trata de desarrollar la ley general de la renta como ilustración de mi teoría sobre los valores y los precios de costo, reservando la exposición detallada de la renta de la tierra para más adelante, cuando

se trate ex professo de la propiedad territorial, he prescindido aquí de todas las circunstancias que complican el problema, a saber: la influencia del emplazamiento de las minas o clases de tierras; el distinto degree ** de productividad de las diferentes dosis de capital invertido en la misma mina o en la misma clase de tierra; la proporción entre las distintas rentas en relación con las diferentes variedades de la misma rama de producción, por ejemplo las diferentes ramas de la agricultura: la proporción entre las rentas derivadas de las distintas ramas da producción susceptibles de transformarse las unas en las otras, como [ocurre], por ejemplo, cuando dejan de cultivarse algunas tierras para dedicarlas a la construcción de casas, etc. Todo esto será tratado en otro lugar. ** Grado.

### [3. Análisis de los cuadros]

Pasemos ahora a estudiar los cuadros [expuestos más arriba]. Estos cuadros revelan la gran diversidad de combinaciones a que da margen la ley general; en cambio, Ricardo, por desconocer la idea general de la renta, concibe también unilateralmente la esencia de la renta diferencial, lo que le lleva al intento de reducir a one single case, *** mediante violentas abstracciones, la gran diversidad de los fenómenos. Los cuadros mismos no tratan de mostrar la totalidad de las combinaciones, sino solamente de poner de manifiesto las más importantes, concretamente en relación con el fin específico que nosotros perseguimos. *** Un solo caso.

### [a)] Sobre el cuadro I [Proporción entre el valor individual, en las distintas clases, y el valor de mercado]

En el cuadro A, el valor de mercado de la tonelada de carbón se determina por el valor individual de la tonelada del carbón de la clase I, las minas de menor rendimiento, y en que, por tanto, la productividad del trabajo es la más baja [de todas] y, por consiguiente, el volumen del producto, que arroja la inversión de capital de 100 £ el más pequeño, o que hace que el precio de cada producto (el precio, determinado por su valor) [sea] el más elevado.

Se parte del supuesto de que el mercado absorbe 200 toneladas [de carbón], ni plus, ni moins. * * Ni más ni menos. El valor de mercado no puede ser superior al valor de la tonelada en I, es decir, de la mercancía producida en las condiciones de producción más desfavorables. El hecho de que II y III vendan la tonelada [de carbón] por encima de su valor individual se explica porque sus condiciones de producción son más favorables que las de otras mercancías producidas dentro de la misma esfera (trade) y, por consiguiente, no es contrario a la ley del valor. En cambio, si el valor de mercado fuese superior al valor de la tonelada en I, ello sólo podría explicarse porque el producto de I se vendiera por encinta de su valor sin ninguna consideración al valor de mercado. La diferencia entre el valor de mercado y el valor no se da nunca porque los productos se vendan absolutamente por encima de su valor, sino porque el valor que tiene el producto de toda una esfera puede diferir del valor del producto individual, es decir, porque el tiempo de trabajo necesario para suministrar el producto total —que aquí es de 200 tons.— puede diferir del tiempo de trabajo que produce una parte de las toneladas, que aquí [son] las de II y III; en una palabra, porque el producto total suministrado es producto de trabajos de diferentes degrees of productivity. ** La diferencia entre el valor de mercado y el valor individual de un producto sólo puede referirse, por tanto, a los diferentes degrees of productivity con que determinadas cantidades de trabajo producen diferentes porciones del producto total. No puede nunca guardar relación con [el hecho del que el valor se determine independientemente de la cantidad de trabajo que en general se aplique en esta esfera [de producción]. Si el valor de mercado de la tonelada [de carbón] fuese superior a 2 £, ello sólo sería posible porque I, independientemente de sus relaciones con II y III, vendiera su producto, en general, en más de lo que vale. En este caso y a consecuencia del State of the market, of demand and supply, *** el precio de mercado sería superior al valor de mercado. Pero, el valor de mercado, del que aquí se trata —y que suponemos igual al precio de mercado— no puede ser superior a sí mismo. ** Grados de productividad. *** Estado del mercado, de la oferta y la demanda. El valor de mercado es, aquí, igual al valor de I, que además suministra tres décimas partes de todo el producto que se encuentra en el mercado, puesto que II y III sólo suministran el producto suficiente para cubrir toda la demanda y la additional demand † debe satisfacerse, además de la que suple. No hay, pues, razón alguna para que II y III vendan por debajo de 2 £, puesto que el

producto todo se vende a este precio. Y no pueden vender a más de 2 £, ya que I vende a 2 £ la tonelada. † Demanda adicional.

Esta ley según la cual el valor de mercado no puede producirse por encima del valor individual del producto creado en las peores condiciones de producción, pero satisface una parte de la oferta necesaria, es tergiversada por Ricardo en el sentido de que el valor de mercado no puede ser inferior al valor de aquel producto y, por tanto, tiene que hallarse siempre necesariamente determinado por él. Más adelante veremos cuán falso es esto. Como en I el valor de mercado de la tonelada [de carbón] y su valor individual coinciden, la renta que aquí se obtiene representa el excedente absoluto del valor sobre su precio de costo, la renta absoluta = 10 £. II arroja una renta diferencial de 10 £ y III de 30 £, porque el valor de mercado determinado por I suministra en II un excedente de 10 £ y en III de 30 £ sobre su valor individual y, por tanto, sobre la renta absoluta de 10 £, que constituye el excedente del valor individual sobre el precio de costo. II arroja, por consiguiente, una renta total de 20 y III de 40 £, puesto que el valor de mercado suministra un excedente de 20 y, respectivamente, de 40 sobre su precio de costo. Supongamos que se progresa de I, [la mina] menos productiva de todas, hasta la mina II, que produce más, y de ésta a la III, aún más productiva. Pero II y III, aun siendo más productivas que I, cubren solamente las siete décimas partes de la total demand, * por lo cual, como ya hemos explicado, su producto no puede venderse a 2 £, a pesar de que su valor es tan sólo de 1 £ 16 12/13 chel. y 1 £ 12 chel., respectivamente. Es evidente que, si se suministra la cantidad determinada que la demanda requiere y se opera una gradación en la productivity of labour ** destinada a satisfacerlas diferentes porciones de esta demanda —según que se proceda en una dirección o en la otra, en ambos casos ascenderá el valor de mercado de las clases más productivas por encima de su valor individual; en un caso, porque encontrará el valor de mercado determinado ya por la clase menos productiva y la additional suply *** a que tendrá que hacer frente no será lo suficientemente grande para dar pie a modificar el valor de mercado determinado por la clase I; y, en el otro, porque el valor de mercado originariamente determinante de él, el determinado por la clase III o la II, es determinado [ahora] por la clase I, que cubre la additional supply impuesta por el mercado y sólo puede hacerlo a [base de] un valor más alto, que ahora determina el valor de mercado.

* Demanda total. ** Productividad del trabajo. *** Oferta adicional.

### [b) Relación de la teoría ricardiana de la renta con la concepción de la decreciente productividad de la agricultura. Variaciones de la tasa de la renta absoluta y su relación con los cambios de la tasa de ganancia]

En el caso a que nos estamos refiriendo, por ejemplo, Ricardo diría: Se parte de la clase III. La additional supply es cubierta, primeramente, por la clase II; finalmente, la última additional supply —la que el mercado requiere— por la I, y, como ésta sólo puede cubrir la additional supply de 60 tons. a 120 £, a razón de 2 £ por tonelada, pero lo que se requiere es esta supply, el valor de mercado por tonelada, que originariamente era de 1 £ y 12 chel. y más tarde de 1 £ y 16 12/13 chel., se eleva ahora a 2 £. Pero igualmente exacto sería afirmar, a la inversa, que, si partimos de I, [clase] que satisface la demanda de 60 tons. a 2 £ [cada una] y luego la additional supply es cubierta por II, ésta venderá al valor de mercado de 2 £, aunque el individual value * de su producto es solamente de 1 £ y 16 12/13 chel., ya que las 125 tons. sólo podrán suministrarse, al igual que antes, si I suministra sus 60 tons. al valor de 2 £ la tonelada. Y asimismo si se hace necesaria una nueva additional supply de 75 tons. y III suministra 75 tons. solamente, cubre tan sólo la additional demand ** y, por consiguiente, sigue habiendo necesidad de suministrar las 60 tons. de I a 2 £. Si I satisficiera toda la demanda de 200 tons., [éstas] se venderían en 400 £. Y así es [, en efecto,] porque ahora II y III no venden ya al precio que pueda permitirles cubrir la demanda adicional de 140 tons. //XII-581/, sino al precio a que podría satisfacerla I, la cual sólo suministra tres décimas partes del producto. El volumen del producto requerido = 200 tons., se vende aquí a [razón de] 2 £ la tonelada, porque tres décimas partes de él pueden suministrarse solamente a 2 £ la tonelada, ya se pase de III a I a través de II o de I a II y a III, para suministrar las additional portions of the demand. *** * Valor individual. ** Demanda adicional. *** Porciones adicionales de la demanda. Ricardo dice: Si se parte de III y II, su valor de mercado tendrá necesariamente que subir hasta el valor de I (a base de su precio de costo), ya que las tres décimas partes que suministra II son necesarias para [cubrir]

la demanda y, por tanto, aquí sólo se trata del volumen de producto requerido, y no del valor individual de porciones especiales de él. Pero asimismo resulta exacto [afirmar] que, si se parte de I, y II y III se limitan a cubrir la additional supply, seguirán siendo necesarias, al igual que antes, las tres décimas partes de I; así, pues, si el valor de mercado se determina en la descending line, † se determina también, y por las mismas razones, en la ascending line. †† Por consiguiente, el cuadro A nos revela la falsedad de la concepción de Ricardo, según la cual la renta diferencial condiciona el paso de las minas o tierras más productivas a las menos productivas, la productividad decreciente del trabajo. [Lejos de ello,] es perfectamente compatible con la marcha inversa [de las cosas], es decir, con la productividad creciente del trabajo. El que ocurra lo uno o lo otro nada tiene que ver con la esencia ni la existencia de la renta diferencial, sino que es [simplemente] un problema histórico. En la realidad, se cruzarán la ascending y la descending line y la additional demand se verá, unas veces, cubierta por el paso a tierras, minas o natural agents ††† más productivos y, otras, por otros menos productivos. Ahvays supposed * que la supply sea cubierta por el natural agent de una nueva y diferente clase —ya sea más o menos productiva— solamente en lo que corresponde a la additional demand, es decir, que no se opere cambio alguno en cuanto a la proporción entre la oferta y la demanda y que, por tanto, esto no provoque un cambio en cuanto al valor de mercado, y no cuando la oferta pueda cubrirse a un costo menor, sino tenga que ser cubierta a un costo mayor. † Línea descendente. †† Línea ascendente, ††† Agentes naturales. * Siempre suponiendo.

Por consiguiente, el cuadro A nos revela de antemano la falsedad de esta premisa fundamental de que parte Ricardo y que, como pone de manifiesto Anderson, no era necesaria ni aun a base de una concepción falsa de la renta absoluta. Si se pasa de III a II y de II a I —es decir, en descending line, with a recourse to natural agents a gradually decreasing fertility ** —, tendremos que, primeramente, III, en que se ha invertido un capital de 100, vende sus mercancías por lo que valen, por 120 £. Esto representa 1 £ y 12 chel. por tonelada, ya que la producción es [aquí] de 75 tons. Caso de que se presente una additional demand de 76 tons., II, con un capital de 100 solamente, venderá, como más arriba, su producto a su valor de 120 £, o sea a razón de 2 £ la tonelada. En este proceso, III arrojaría una unta diferencial de 18 6/13 £ a partir del momento de aparecer en el mercado II, mientras que antes solo arrojaba la renta absoluta de 10 £. II [, a su vez,) arrojaría una renta diferencial

de 10 £ tan pronto entran en juego I, y [entonces] la renta diferencial de III ascendería a 30 £,. ** Línea descendente, recurriendo a un agente natural de productividad gradualmente decreciente. Si Ricardo, bajando de III a I, se encuentra con que en I ya no existe renta, ello se debe a que partía [del supuesto] de que en III no se daba renta absoluta. Cierto es que existe una diferencia entre la ascending y la descending line. Cuando se progresa de I a III, de tal modo que II y III cubran la additional supply, el valor de mercado sigue siendo igual al valor individual de I = 2 £. Y si, como aquí se supone, la ganancia media = 10 por ciento, puede afirmarse que en su cálculo ha entrado el precio del carbón ([o] el precio del trigo, pues siempre podemos poner un quarter de trigo, etc., en vez de una tonelada de carbón), ya que el carbón entra como medio de vida en el consumo de los trabajadores y es [, al mismo tiempo,] una importante matière instrumentale, que forma parte del capital constante. Podemos, pues, admitir igualmente que la tasa de ganancia sería más alta, y más elevada, por tanto, la plusvalía y, por consiguiente, superior también al 10 por ciento la tasa de ganancia, si I [fuese] más productiva o el valor de la tonelada de carbón [resultara] inferior a 2 £. Y esto es lo que ocurriría si se partiera de III. El valor [de mercado] de la tonelada de carbón, Sería [entonces] de 1 £ y 12 chel. solamente; al pasar a II subiría a 1 £ y 16 12/13 chel. y, por último, al pasar a I, a 2 £. Podemos, pues, sostener que —suponiendo que las demás circunstancias—, la duración del trabajo excedente, las otras condiciones de producción, etc., se mantengan constantes y unchanged * la tasa de ganancia sería más elevada (y la tasa de plusvalía, puesto que resultarla más barato un elemento del salario; y el volumen de la plusvalía y, por consiguiente, la tasa de ganancia, [serían] también más altas ya por el solo hecho de ser más elevada la tasa de la plusvalía; pero, además —así modificada la plusvalía—, la tasa de ganancia [sería] más alta, por ser más bajo un elemento de costo del capital constante) cuando sólo se trabajaba [la clase] III, descendería en II y, por último, bajaría en I al 10 por ciento, como su lowest level. ** En este caso, habría que suponer que, por ejemplo (sin preocuparse de los datos), la tasa de ganancia =12 por ciento, cuando sólo se trabajaba [la clase] III; que luego bajaría al 11 por ciento al entrar en acción II, para [fijarse] definitivamente en el 10 por ciento, al ser explotada I. En este caso, la renta absoluta, en III, sería = 8 £, puesto que el precio de costo =112; subiría a 9 £ tan pronto entrara en acción [la clase] II, al ser el precio de costo, ahora, = 11 y el precio de costo = 111, y se elevaría, por último, a 10 £, al bajar a 110 £ el precio de costo. Por tanto, aquí mediaría [, como vemos,] un change en la tasa de la renta absoluta misma y, además,

en razón inversa al operado en la tasa de ganancia. La tasa de renta habría aumentado progresivamente, porque habría descendido progresivamente la tasa de ganancia. Y ésta [habría] bajado al aumentar la productividad del trabajo en la mina, en la agricultura, etc., con el consiguiente encarecimiento de los medios de vida y matières instrumentales. * Invariables. ** Nivel más bajo de todos.

### [c) ] Consideraciones acerca de la influencia de un cambio en el valor de los medios de vida y las materias primas (y, consiguientemente, en el valor de la maquinaria) sobre la composición orgánica del capital

[Vemos que] la tasa de la renta desciende, aquí, porque ha bajado la tasa de ganancia. Ahora bien, ¿el descenso de ésta se debe a que haya cambiado la constitución orgánica del capital? Si la constitución media del capital era 80 c + 20 v, ¿se mantiene esta composición? Se da por supuesto que la jomada normal de trabajo sigue siendo la misma, [ya que], de otro modo, podría contrarrestarse la influencia del encarecimiento de los medios de vida. Hay que distinguir aquí dos cosas. La primera es el encarecimiento de los medios de vida, que trae como consecuencia la disminución del trabajo excedente y de la plusvalía. La segunda, el encarecimiento del capital constante, al subir de valor un elemento de este capital, una mattére instrumentale como el carbón u otro elemento del capital constante, el trigo, la simiente o también [porque, al encarecerse el trigo pueda subir el precio de costo de otro raw produce (material). *** Por último, si se trata de productos como el hierro, e cobre, etc., subirán las materias primas de ciertas ramas industriales y la materia prima de la maquinaria (incluyendo recipientes) de toda la industria. *** Producto bruto o materia prima.

Por un lado, se supone que no se opera cambio alguno en cuanto a la constitución orgánica del capital; es decir, en cuanto al modo de producción que reduzca o aumente el volumen de trabajo vivo que debe emplearse, [considerado] en proporción al volumen del capital constante invertido. Se requiere él mismo número de trabajadores que antes (los limits of the normal working day remaining the same *) para elaborar el mismo volumen de materia prima con el mismo volumen de maquinaria, etc. o, allí donde no exista materia prima alguna, para poner en movimiento el mismo volumen de

máquinas, herramientas, etc. Pero, además de este primer punto de vista, que debe ser tenido en cuenta en cuanto a la composición orgánica del capital, hay otro, que es el del cambio de valor de los elementos del capital, aunque, como valores de uso, sigan empleándose en las mismas porciones [que antes]. Y aquí, a la vez, hay que distinguir: * Permaneciendo invariables los límites de la jornada normal de trabajo. El cambio de valor afecta por igual a ambos elementos, al variable y al constante. Pero, en la práctica jamás puede ocurrir así. El aumento [de precio] de ciertos productos agrícolas, tales como el trigo, etc., encarece los salarios (los necesarios) y las materias primas (la simiente, por ejemplo). II encarecimiento del carbón eleva [el nivel de] los salarios necesarios y de las matières instrumentales, en la mayoría de las industrias. Sin embargo, en el primer caso, el alza de los salarios afecta a todas las ramas industriales y la de las materias primas solamente a algunas. Con respecto al carbón, la proporción en que [este producto] entra en el salario es menor que el que entra en la producción. Así, pues, en lo que se refiere al general capital ** es muy difícil que el cambio de valor del carbón y el trigo pueda afectar por igual a ambos elementos. Pero, supongamos que así sea. ** Capital total. Supongamos que el producto del capital 80 c + 20 v es = 120. En el general capital, el valor del producto y el precio de costo de éste coinciden. Esta diferencia queda compensada, en cuanto al general capital. El alza de valor de un artículo como el carbón, del que suponemos que entra por igual, proporcionalmente, en ambas partes integrantes del capital experimenta — digamos— un alza de costo del diez por ciento para ambos elementos. Ello quiere decir que con 80 c sólo podrá comprarse [ahora] la cantidad de mercancía que [antes] se compraba [digamos] con 70 c y que con 20 c sólo puede pagarse [ahora] el número de trabajadores que [antes] se pagaba [supongamos] con 18 v. O sea, que, para mantener la producción a la escala anterior, ahora habría que invertir [, digamos,] 90 c y 22 v. El valor del producto seguirá siendo de 120, pero [aquí] la inversión será de 112 (90 de capital constante y 22 de capital] variable). Por tanto, la ganancia [será] = 8, lo que representa, sobre 112, el 1/14 = 7 1/7 por ciento. Por tanto, el valor del producto del capital invertido, = 100, será, ahora, = 107 1/7.

Ahora bien. ¿En qué proporción entran en este nuevo capital c y v ? La proporción era, antes, de 20: 80 = 1: 4; ahora, es de 22: 90 [o] de 11: 45. 1/4 = 45/180; 11/45 = 44/180. Es decir, que el capital variable ha disminuido en 1/180

 en relación con el [capital] constante. Por consiguiente, para [poder] establecer, según el supuesto [de que se parte] que el encarecimiento del carbón etc., afecta proporcionalmente por igual a ambas partes del capital necesitamos admitir 88 c + 22 v. En efecto, el valor del producto [es] = 120; descontando como inversión 88 + 22 = 110. Quedan 10 de ganancia. 22: 88 = 20: 80. La proporción entre c y v seguiría siendo la misma que en el capital anterior, es decir, la de 1: 4. Pero 10 de ganancia sobre 110 = 1/11 = 9 1/11 por ciento. Por consiguiente, para poder seguir produciendo en la misma escala, será necesario invertir 110 de capital donde [antes] se invertían 100, y [el] valor del producto [seguirá siendo] = 120.7 Pero, para un capital de 100, tendríamos la composición [orgánica] de 80 c + 20 v, con un valor del producto de 109 1/11. Si, en el caso anterior, el valor de 80 c se mantuviera constante y sólo variara el [valor] de v, con 22 v en vez de 20 v, [tendríamos que] la proporción anterior era de 20: 80 o 10: 40 y la de ahora 22: 80 u 11: 40. De haberse efectuado este cambio, [el capital sería de] 80 c + 22 v [y el] valor del producto 120; por tanto, inversión 102 y ganancia 18, o sea el 17 33/51 por ciento. [Ahora bien] 22: 18 es como 21 29/51: 17 33/51. Suponiendo que se necesite invertir 22 v en salarios para mover un capital constante con un valor de 80, [se necesitarán] 21 29/51 para mover un capital constante con un valor de 78 22/51. Con arreglo a esta proporción, de 100 de capital sólo podrían destinarse 78 22/51 a inversión en maquinaria y materias primas y 21 29/51 se invertirían en salarios, mientras que antes se destinaban 80 a materias primas, etc., y 20 a salarios. El valor del producto [es], ahora, = 117 33/51. Y la composición [orgánica] del capital: 78 22/51, c + 21 29/51 v. Ahora bien, 21 29/51 + 17 33/51 = 39 11/51. Todo el trabajo añadido era, en la composición anterior, = 40; ahora es = 39 11/51 o sea un 40/51 menor, [pero] no porque el capital

7 En el ejemplo puesto por Marx, el producto cuya producción depende de la propiedad sobre la tierra entra por igual, proporcionalmente, en las dos partes integrantes del capital desembolsado. Marx supone que, independientemente del incremento del capital constante (88 c en vez de 80 c, por encarecimiento de las materias primas) y del capital variable (22 v en vez de 20 v, al encontrarse los medios de consumo de los trabajadores), el valor del producto sigue siendo 120, al igual que antes. Lo cual sólo puede explicarse porque la plusvalía apropiada por los capitalistas desciende de 20 a 10. Y esta reducción de la plusvalía se halla condicionada por el hecho de haber aumentado en 10 unidades la renta diferencial en un sector de tierras más productivo, combinada con el paso a la explotación de tierras de menor rendimiento. Esto hace que el nuevo valor creado = 40 lo mismo que antes (puesto que el modo de producción no ha variado) muestre la siguiente redistribución: 10 unidades constituyen ahora la plusvalía asignada al capitalista, 20 unidades corresponden al capital variable y 10 unidades sirven para el incremento de la renta diferencial, resultado del aumento del valor del capital constante en 8 unidades y del que experimenta el valor del capital variable en 2 unidades. A continuación, en las pp. 684-686 (pp. 419-423 de la presente edición), examina Marx un paso semejante.

constante haya cambiado de valor, sino porque [ahora] hay que mover menos capital constante; es decir, que el capital 100 puede poner en movimiento un poco menos de trabajo que antes, aunque [este trabajo] resulte más caro. Por consiguiente, si un cambio [operado] en un elemento de costo, [que] aquí [es] un encarecimiento, modifica solamente el salario (necesario), ocurrirá lo siguiente. En primer lugar, descenderá la tasa de la plusvalía; y, en segundo lugar, con respecto a un capital dado, podrá emplearse menos capital constante, menos materia prima y maquinaria. El volumen absoluto de esta parte del capital descenderá en proporción al capital variable, lo que, si las demás circunstancias no cambian, determinará siempre, necesariamente, un alza de la tasa de ganancia (suponiendo que el valor del capital constante se mantenga igual). Su volumen disminuirá, aunque su valor siga siendo el mismo. Pero disminuirán la tasa de plusvalía y la plusvalía misma, ya que, descendiendo la tasa, no aumenta el número de trabajadores empleados. La tasa de plusvalía —de trabajo excedente— desciende más que la tasa de la proporción entre el capital variable y el constante. En efecto, para poner en movimiento el mismo volumen de capital constante y, por tanto, la misma cantidad absoluta de trabajo, es necesario seguir empleando el mismo número de obreros. [Lo que ocurre es que ahora] en esta cantidad absoluta de trabajo entra más trabajo necesario y menos plustrabajo. Por tanto, deberá pagarse más cara la misma cantidad de trabajo. Por consiguiente, el mismo capital — 100, por ejemplo— puede destinar ahora menos a capital constante, puesto que necesita invertir más en capital variable para poner en movimiento un capital constante menor. El descenso de a tasa de plusvalía no va unido aquí a un incremento de la cantidad absoluta de trabajo empleado por determinado capital o con el aumento del número de obreros ocupados por él. De ahí que, en este caso, no pueda aumentar la plusvalía misma, aunque la tasa de plusvalía descienda.

Por tanto, si la composición orgánica del capital sigue siendo la misma, en cuanto, materialmente, consideramos como valores de uso las partes que lo integran; si, por consiguiente, el cambio [operado] en esta composición no se debe a un change que afecte al modo de producción dentro de esta esfera, sino solamente a un alza de valor de la capacidad de trabajo y, por ende, a una elevación del salario necesario, equivalente al descenso del plustrabajo o a la tasa de plusvalía, que, en este caso, no puedo verse paralizado total o parcialmente por el aumento del número de trabajadores que emplea un capital de magnitud dada —de 100, por ejemplo—, la baja de la tasa de

ganancia obedecerá, simplemente, a la baja de la plusvalía misma. Y a esta misma causa se deberá, entonces, el cambio [operado] en la composición orgánica del capital, el cual —si el modo de producción permanece invariable y no varía tampoco la proporción entre los volúmenes de trabajo directo y accumulated labour * empleados— sólo puede provenir del hecho de que haya cambiado el valor (el valor proporcional) de los volúmenes que se empleen. El mismo capital emplea, menos trabajo directo en la misma proporción en que se emplea menos capital constante, pero paga más caro este trabajo reducido. De ahí que sólo pueda emplear menos capital constante, ya que el menor trabajo que este menor capital constante pone en movimiento absorbe una cantidad mayor del capital total. Por ejemplo, para poner en movimiento 78 de capital constante tiene que invertir 22 en capital variable, mientras que antes bastaba con 20 v para poner en movimiento 80 c. * Trabajo acumulado. Así ocurrirá, pues, si el encarecimiento del producto sujeto a la propiedad sobre la tierra afecta meramente al salario. En cambio, al apartarse este producto, se dará el resultado inverso. Pero, admitamos el caso que suponíamos más arriba, el de que el encarecimiento del producto agrícola afecte por igual, proporcionalmente, al capital constante y al variable. Es decir, que, según el supuesto de que se parte, no se opere ningún cambio en la composición orgánica del capital. En primer lugar, ningún cambio en cuanto al modo de producción, [que] la misma cantidad absoluta de immediate labour * ponga en movimiento la misma cantidad de accumulated labour que antes. Las proporciones de volumen siguen siendo las mismas. Y, en segundo lugar, ningún cambio en cuanto a la proporción de valor entre el accumulated y el immediate labour. Al aumentar o disminuir el valor del uno, aumentará o disminuirá también el del otro en la misma propoción a su magnitud relativa, lo que quiere decir que se mantendrá invariable. Antes, [teníamos que] 80c+20v, valor del producto = 100. Ahora, [tenemos que] 88 c + 22 v, valor del producto = 120. Esto arroja 10 sobre 110, o sea el * /« por ciento y, por tanto, para 80 c + 20 v [el] valor de 109 1/11. * Trabajo directo. Antes, teníamos: Capital constante Variable Plusvalía Tasa de ganancia Tasa de plusvalía

20 por

100 por 100

Ahora, tenemos: Capital constante Variable Plusvalía Tasa de ganancia Tasa de plusvalía

9 1/11 9 1/11 por 100 45 5/11 por 100

80 v representa aquí menos materia prima, etc., y 20 v, en la misma proporción, menos trabajo absoluto. La materia prima, etc., es [.ahora,] más cara, por lo cual la cantidad de la materia prima, etc., comprada por 80 es menor [que antes,] y requiere, por tanto, si el modo de producción sigue siendo el mismo, menos immediate labour. Pero este immediate labour menor cuesta tanto como antes el immediate labour mayor, pues ha encarecido precisamente en la misma proporción que la materia prima, etc. Por consiguiente, si la plusvalía siguiera siendo la misma, la tasa de ganancia descendería en la [misma] proporción en que encareciera la materia prima, etc., al cambiar la proporción de valor entre el capital variable y el capital constante. Pero la tasa de plusvalía no seguirá siendo la misma [que antes], sino que habrá cambiado en la misma proporción en que aumente el valor del capital variable. Pongamos [otro] ejemplo. [Supongamos que] el valor de la libra de algodón haya aumentado de 1 chelín a 2. Con 80 £ (reduciendo a cero la maquinaria, etc.) podían comprarse antes 1.600 libras. Ahora [, en cambio,] sólo pueden comprarse 800 libras [de algodón]. Para [poder] hilar 1.600 libras [de algodón] se necesitaba, antes, [invertir] 20 £ en salarios, digamos = 20 obra ros. Para hilar 800 libras, [bastaba con] 10, puesto que el modo de producción no ha variado. Los 10 [obreros! costaban antes 10 £ y ahora cuestan 20, al igual que las 800 libras [de algodón] costaban antes 40 £ y ahora cuestan 80. Suponiendo que la tasa de ganancia fuera, antes, el 20 por ciento, tendremos [el siguiente cuadro]:

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia Producto Precio de la libra de hilaza I 80 £ = 1600 libras algodón 20 £ = 20 obreros 20 £ 100 por

20 p. 100 1.600 Libras hilaza 1 ch. y 6 pen. I I 80 £= 800 libras algodón 20 £ = 10 obreros 10 £ 50 por 100 10 p. 100

libras hilaza 2 ch. y 9 pen.

Es decir, si la plusvalía creada por 20 obreros es = 20, la creada por 10 será

= 10; pero para producirla, habrá que seguir pagando 20 £ [como antes,] mientras que, con arreglo a la proporción anterior, sólo había que pagar 10. El valor del producto, de la libra de hilaza tiene, desde luego, que aumentar aquí, ya que encierra más trabajo, accumulated labour (|n el algodón que entra en ella) e immediate labour. Si sólo hubiese subido el algodón, permaneciendo invariables los salarios, [tendríamos que], al igual que antes, bastaría con 10 obreros para [hilar] 800 libras [de algodón]. Y estos 10 obreros seguirían costando solamente 10 £. Es decir, que la plusvalía de 10 seguirá representando, al igual que antes, el 10 por ciento. Para hilar 800 libras de algodón se necesitan 10 obreros con una inversión de capital de 10 [£]. Por tanto, inversión total de capital = 90. Es decir que, según el supuesto de que se parte, [la proporción es de] 1 obrero por cada 80 libras [de algodón]. O sea 10 [obreros] para 800 libras [de algodón] y 20 para 1.600. ¿Cuántas libras podría, según esto, hilar todo el capital de 100? Podría comprarse algodón por 88 8/9 £ e invertirse 11 1/9 en salarios. He aquí la proporción:

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia Producto Precio de la libra de hilaza III 88 8/9 £ = 888 8/9 £ = 11 1/9 £ 11 1/9 obreros 11 1/9 £

por 100 11 1/9 por 100 888 8/9 Libras de hilaza 2 chel. Y 6 pen.

En este caso, en que no hay cambio de valor en el capital variable, en que, por tanto, la tasa de plusvalía sigue siendo la misma, [tendríamos]: En I, la proporción del capital variable es de 20: 80 = 1: 4. En III, es de 11/9: 88 8/9 = 1: 8, lo que quiere decir que ha descendido a la mitad, puesto que el valor del capital constante se ha duplicado. El mismo número de obreros hila el mismo volumen de algodón, pero ahora, con 100 £ es posible emplear a 11 Ve obreros, mientras que las 88 8/9 £ restantes sólo pueden comprar 888 8/9 libras de algodón en vez de 1.600 libras [como en I]. La tasa de plusvalía sigue siendo la misma. Sin embargo, como consecuencia del change [operado] en el value del capital constante, no es posible seguir empleando el mismo número de obreros con un capital de 100; la proporción entre el capital variable y el constante ha variado. Y, como consecuencia de ello, baja el volumen de plusvalía y, por tanto, la ganancia, ya que esta

plusvalía sigue calculándose sobre la misma inversión de capital [que antes]. En el primer caso, el capital variable representaba ¼ del capital constante (20: 80) y 1/5 del capital total (= 20). Ahora, [representa] solamente 1/8 del capital constante (11 1/9: 88 8/9) y 1/9 (11 1/9) de 100; del capital total. Ahora bien, el 100 por ciento de 100/5 ó 20 = 20, y el 100 por ciento de 100/9 o de 11 1/9 son solamente 11 1/9. Aquí, si el salario se mantiene igual, [es decir,] si se mantiene igual al valor del capital constante, baja su magnitud absoluta, puesto que ha aumentado el valor del capital constante. Desciende, por tanto, el porcentaje, del capital variable y, con ello, la plusvalía misma, su magnitud absoluta y, por consiguiente, la tasa de ganancia. Un change in the value del capital constante, si se mantiene igual el valor del capital variable y no cambia el modo de producción, manteniéndose iguales, por tanto, las proporciones entre los volúmenes de trabajo, materia prima y maquinaria empleados, produce en la composición del capital la misma variación que si el valor del capital constante siguiera siendo el mismo, pero se emplease un volumen mayor del capital que no se convierte en valor (y, por tanto, una mayor suma de valor del mismo) en proporción al capital invertido en trabajo. Y ello trae como consecuencia necesaria el descenso de la ganancia. (Y, a la inversa, si disminuye el valor del capital constante.) Por el contrario, un change in the value del capital variable (aquí, un alza) hace que aumente la proporción del capital variable con respecto al constante y también, por consiguiente, el porcentaje del capital variable o la parte proporcional que éste representa dentro del capital total. Sin embargo, aquí la tasa de ganancia desciende, en vez de aumentar, puesto que el modo de producción no ha variado. Se empleará el mismo volumen de trabajo vivo que antes para convertir en producto el mismo volumen de materia prima, maquinaria, etc. Lo mismo que en el caso anterior, con el mismo capital, 100, sólo podrá ponerse en movimiento [, ahora,] un volumen total menor de immediate and accumulated labour: pero la cantidad menor de trabajo cuesta [, ahora,] más. El salario necesario ha aumentado. Una parte mayor [que antes] de esta cantidad menor de trabajo repone trabajo necesario y, por tanto, una cantidad menor representa trabajo excedente. La tasa de plusvalía ha aumentado en proporción al capital constante y también, por tanto, en proporción al capital total, aunque haya disminuido el volumen de trabajo empleado, en proporción al volumen del capital constante. Desciende, por tanto, la plusvalía y, con ella, la tasa de ganancia. Antes, la tasa de ganancia bajaba porque, manteniéndose invariable la tasa de plusvalía, disminuía el

capital variable en proporción al constante y, por consiguiente, al capital total, o disminuía la plusvalía porque, manteniéndose igual la tasa, se había reducido el número de obreros, había disminuido su multiplicador. Ahora, la tasa de ganancia baja porque el capital variable aumenta en proporción al capital constante y también, por tanto, en proporción al capital total; pero este aumento del capital variable va acompañado por una baja de volumen del trabajo empleado (del trabajo empleado por el mismo capital); o la plusvalía ha bajado porque su tasa decreciente va unida a la baja del número de obreros empleados. El trabajo pagado ha aumentado en proporción al capital constante, pero ha disminuido la cantidad total de trabajo empleado.

Como se ve, estas variaciones en cuanto al valor repercuten siempre sobre la plusvalía misma, cuyo absoluta amount * disminuye en ambos casos, al descender uno de sus dos factores o los dos [a la vez]; una vez, porque disminuye el número de obreros manteniéndose igual la tasa de plusvalía, y la otra porque desciende la tasa y [,al mismo tiempo,] el número de obreros empleados [a razón del] porcentaje del capital. Y así, llegamos, por último al caso II, en que el change en cuanto al value de un producto agrícola afecta proporcionalmente por igual a las dos partes del capital y, por tanto, este change of value no va acompañado por un change en cuanto a la organic composition of capital. En este caso, [el precio de] la libra de hilaza (v. p. 253) sube de 1 chel. y 6 pen. a 2 chel. y 9 pen., por ser el producto de mayor tiempo de trabajo que antes. Contiene, es cierto, tanto immediate labour (aunque una parte mayor [de él] pagado y una parte menor no retribuido) como antes, pero más accumulated labour. El change in the value of cotton ** de 1 a 2 chel. supone en el valor de la libra 2 chel. en vez de 1. Sin embargo, el ejemplo II de la pág. 253 no es [del todo] exacto, pues tendríamos:

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia Producto Precio de la libra de hilaza I 80£= 1.600 libras algodón 20£ =

obreros 20 £ 100 por

20 p. 100 1.600 libras algodón 1 ch.y 6 pen.

El trabajo de 20 obreros se expresa en 40 £. De ellas, aquí, la mitad [representa] trabajo no retribuido y, por tanto, 20 plusvalía. Con arreglo a esta proporción, 10 obreros producirán [un valor de] 20 £, de las cuales 10

[serán] salarios y 10 plusvalía. Si, por tanto, el valor de la capacidad de trabajo aumentara en la misma proporción que el de la materia prima, es decir, al doble, sería de 20 £ para 10 obreros, como antes era de 20 £ para 20 obreros. En este caso, no quedaría ningún plustrabajo excedente, pues el valor que suministran en dinero los 10 obreros [es] = 20 £, cuando el que suministran 20 [sea] = 40 £. [Pero] esto es imposible. En ese caso, la base de la producción capitalista habría desaparecido. Pero, como el cambio de valor en el capital constante y el variable tiene que ser igual (proporcional), debemos establecer el caso de un modo distinto. Supongamos, por tanto, que el valor del algodón aumente en un tercio, que con 80 £ se compren 1.200 libras de cotton en vez de 1.600, como antes. Antes, 1 £ = 20 libras [de algodón] o 1 libra [de algodón] = 1/20 de £ = 1 chelín. Ahora, 1 £ = 15 libras [de algodón] ó 1 libra [de algodón] = 1/15 £ = 1/3 de £ y 6 2/3 chel, o 1 £ 6 chel. y 8 pen., lo que [suma], para 15 hombres 20 £ (15 £ + 15/3 chel.). Y, como 20 hombres producen un valor de 40 £, 15 hombres producirán un valor de 30. De este valor, [tenemos que] 20 equivalen [ahora] a su salario y 10 [representan] plusvalía o trabajo no retribuido. Tenemos, por tanto:

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia Producto Precio de la libra de hilaza IV 80£= 1.200 libras algodón 20£ = 15 obreros 10 £ 50 por 100 10 p. 100

libras de hilaza 1 ch.y 10 pen.

En este 1 chel. y 10 pen. [se contienen] 1 chel. y 4 pen. para algodón y 6 pen. para trabajo. El producto se encarece porque el cotton ha encarecido en un tercio. Pero el producto no ha encarecido en una tercera parte. Antes, en I, era = 18 pen.; de haber encarecido en un tercio, seria, ahora, = 18 + 6 pen. = 24 pen., pero [tenemos que] es = 22 pen. Antes, entraban en 1.600 libras de hilaza 40 £ de trabajo y, por tanto, en 1 libra 1/10 £ ó 20/40 chel. ó 1/2 chel. = 6 pen. de trabajo. Ahora, en 1.200 libras [de hilaza] [entran] 30 £ de trabajo, o sea, en 1 libra [de hilaza] 1/40 de £ ó 20/40 chel., es decir, 1/2 chel. = 6 pen. aunque el trabajo se ha encarecido en la misma medida que la materia prima, la cantidad de trabajo inmediata que entra en 1 libra de hilaza sigue siendo la misma, aunque

de esta cantidad [una parte] mayor es ahora trabajo pagado y [una parte] menor trabajo no retribuido.

Por tanto, este charge en el value de los wages * no altera en nada el valor de la libra de hilaza, del producto. Lo mismo que antes, siguen figurando aquí solamente 6 peniques para trabajo, mientras que para cotton entran, ahora, 1 chel. y 4 pen, en vez de 1 chelín, como antes. De este modo, si la mercancía se vende por su valor, [tenemos que] el change [operado] en el value de los wages no puede determinar un change en cuanto al precio del producto. Pero, antes, de los 6 pen. 3 [representaban] salario y 3 plusvalía. Ahora [,en cambio,] de los 6 pen. 4 [representan] salario y 2 plusvalía. En efecto, 3 pen. de salario por 1 libra de hilaza dan, para 1.600 libras de hilaza 3 ✕ 1.600 pen. = 20 £ y 4 pen. la libra por libra [suman] para 1 200 libras 4 x 1 200 = 20 £. Y 3 pen. sobre 15 pen. (1 chelín de cotton más 3 pen. de salario) arrojan en el primer caso de ganancia = 20 por ciento. En cambio, 2 sobre 20 pen. (16 pen. cotton y 4 salario) dan 1/10, o sea el 10 por 100. * Valor de los salarios. Si, en el ejemplo anterior, el precio del cotton siguiera siendo el mismo, [tendremos que] 1 obrero hila, puesto que el modo de producción no cambia en ninguno de los ejemplos, 80 libras [de algodón] y la libra ligue tiendo * 1 chelín. Ahora, el capital se divide así:

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia Producto Precio de la libra de hilaza 73 1/3 £ = 1.466 2/3 lbs. de algodón 26 2/3 £ = (20 hombres) 13 1/3 £ 50 por 100 13 1/3 por 100 1.466 2/3 libres

1 6/11 chel.

Este cálculo resulta imposible, pues si un obrero hila 80 libras [de algodón], 20 [obreros] hilarán 100, y no 1.466 2/3, puesto que se supone que el modo de producción no ha cambiado. El diferente pago del obrero no puede hacer cambiar este hecho. El ejemplo debe formularse, pues, de otro modo.

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia Producto Precio de la libra de hilaza I 75 £= 1.500 25 £ = 12 ½ 50 por 100 12 ½ 1.500 1 ch. y

I libras algodón (18 3/4 obreros) £ por 100 lbs de hilaza 6 pen.

De estos 6 pen., 4 [representan] salario y 2 ganancia. 2 sobre 16 = 1/8 = 12 ½ por ciento. Por último, si el valor del capital variable fuese como antes, [es decir,] 1 obrero = 1 £, y el valor del capital constante variara, de tal modo que 1 libra de cotton, en vez de 1 chel., costara 1 chel. y 4 pen., o sean 16 pen., tendríamos:

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia Producto Precio de la libra de hilaza III 84 4/19 £ = 126 3/19 lbs. cotton 15 15/19 £ (=15 15/19 obreros) 15 15/19 £

100 por

15 15/19 por 100 1.263 3/19 [hilaza] 1 chel. y 10 pen.

 La ganancia [sería] = 3 pen. Lo que, sobre 19, representa exactamente el 15 15/19 por 100. Agrupemos ahora los 4 casos, comenzando por I, en que no se ha operado aún ningún change en cuanto al valor (véase la pág. siguiente). El precio del producto varía en III y IV, porque ha variado el valor del capital constante. En cambio, el change of value en el capital, variable no provoca ningún cambio de precio, porque la cantidad absoluta de immediate labour no ha cambiado y se limita a distribuirse de distinto modo en necessary labour * y surplus labour. ** Ahora bien, ¿qué sucede en el caso IV, en que el change in value afecta por igual, proporcionalmente, al capital constante y variable y ambos aumentan en una tercera parte? Si aumentara solamente el salario (II), la ganancia descendería del 20 al 12 ½ por 100, es decir, en el 7 ½ por 100. Si aumentara solamente el capital constante (III), la ganancia descendería del 20 al 15 15/19 por 100, o sea en el 4 4/19 por 100. [Pero,] como ambos aumentan por igual, la ganancia desciende del 20 al 10 por 100, es decir, en un 10 por 100. ¿Por qué no en 7 ’ ½ + 4 4/19 por 100, o en 11 27/38, que es la suma de las diferencias entre II y III? Hay que dar cuentas de este 1 27/38; según esto, la ganancia habría debido descender (IV) a 8 11/38 en vez de a 10. El volumen de ganancia se determina por el amount *** de la surplus value † y ésta, presupuesta la tasa del surplus labour,

por el número de obreros. En I [tenemos] 20 obreros y la mitad de su tiempo de trabajo unpaid. En II, solamente una tercera parte del trabajo total, es unpaid labour †† y, por tanto, la tasa de plusvalía disminuye; además, se emplea 1 1/4 obreros menos y, por consiguiente, disminuye también el número o el trabajo total. En III, la tasa de plusvalía vuelve a ser la misma que en I, one half of the working doy unpaid, ††† pero el número de obreros disminuye al elevarse el valor del capital constante de 20 a 15 115/19, o sea en el 4 4/19. En IV, el número de obreros (una vez que la tasa de plusvalía ha vuelto a descender tanto como en II, o sea en una tercera parte del working day *) disminuye de 20 a 15. Comparado con I, el número de obreros en IV disminuye en 5, comparado con II en 3 3/4 y comparado con III en 15/19; pero no disminuye, comparado con I, en 1 1/4 + 4 1/19, es decir, en 5 35/76. De otro modo, el número de obreros empleados en IV sería = 14 41/76. * Trabajo necesario. ** Plustrabajo. *** Importe, † Plusvalía, †† Trabajo no retribuido. ††† La mitad de la jornada de trabajo no retribuida. * Jornada de trabajo.

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de Plusvalía Tasa de ganancia Producto Precio de la libra de hilaza Ganancia I 80 £ = 1.600 lbs. cotton 20 £ = 20 obreros 20 £ 100 por

20 por

1.600 lbs. hilaza 1 ch. y 6 pen. 3 chel. II 75 £= 1.500 lbs. cotton 25 £ = 18 3/4 obreros 12 ½ £ 50 por 100 12 ½ por

1.500 lbs. hilaza 1 ch. y 6 pen. 2 chel. III 88 8/9 £ = 888 8/9 £ = lbs. cotton 15 15/19 £ = 15 15/19 obreros 15 15/19 £

100 por

15 15/19 por 100 1.263 3/19 libras 1 chel. y 10 pen. 3 pen. IV 80£= 1.200 lbs. cotton 20 £ = 15 obreros 10 £ 50 por

10 por

1.200 lbs hilaza 1 ch.y 10 pen. 2 pn.

Tenemos, pues, que las variaciones en cuanto al valor de las mercancías que entran en el capital constante o variable —siempre y cuando que el modo de producción no varíe o la composición material del capital se mantenga invariable (es decir, que siga siendo igual la proporción entre el immediate y el accumulated labour empleado)— no provocan ningún cambio en cuanto a la organic composition of the capital aunque si afectan proporcionalmente por igual al capital constante y al variable, como en IV (en que, por ejemplo, el capital encarece al igual que el trigo que los obreros consumen). Aquí, la tasa de ganancia desciende (al subir el valor del capital constante y del variable), en primer lugar, porque la tasa de la plusvalía disminuye por haberse elevado el salario y, en segundo lugar, porque disminuye el número de obreros. La variación de valor —cuando afecta solamente al capital constante o al

variable— opera como un change en cuanto a la organic composition del capital y produce un cambio correspondiente en cuanto a la proporción de valor de las partes integrantes del capital, aunque el modo de producción siga siendo el mismo. Si sólo resulta afectado el capital variable, éste aumentará en proporción al capital constante y al capital total, pero no disminuirá solamente la tasa de plusvalía, sino también el número de obreros empleados. Se empleará, por tanto, asimismo, menos capital constante (cuyo valor [permanece] invariable) Si el cambio de valor afecta solamente al capital constante, el capital variable disminuirá en proporción al capital constante y al capital total. Aunque la tasa de plusvalía siga siendo la misma, disminuirá su amount, pues se habrá reducido el número de obreros (III). Por último, cabe la posibilidad de que el cambio de valor afecte a ambos, al capital constante y al variable, pero en proporción desigual. Este caso puede resumirse bajo los anteriores. Por ejemplo, el capital constante y el variable podrían resultar afectados de tal modo, que el primero aumentara de valor en el 10 por 100 y el segundo en el 5 por 100. Tan pronto como ambos aumentaran en el 5 por 100, uno de ellos sería 5 + 5 y el otro 5, presentándose el caso IV. Y si el capital constante aumentara, además, en el 5 por 100, [se daría] el caso III. En los casos anteriores, presuponemos solamente un aumento de valor. En caso de baja, el resultado es el inverso. Por ejemplo, partiendo de IV hacia I, tendríamos el caso en que el resultado influiría proporcionalmente por igual en ambas partes [del capital]. En cuanto a la sesión de la simple baja [de una de las partes], habría que modificar los casos] II y III. /589//

 Todavía una observación acerca de lo dicho más arriba acerca de cómo influye la variación del value sobre la organic composition of capital: en capitales [invertidos] en diferentes ramas de producción, aun siendo igual por lo demás su composición orgánica, puede ocurrir que el mayor valor de la maquinaria empleada o del material provoque diferencial. Por ejemplo, si el cotton, silk, linen and wool * tuviesen exactamente la misma composición material, la simple diferencia en cuanto al valor del material empleado podría originar esa variación. /600//

### [d) Cambios de la renta total en virtud de los cambios del valor de mercado]

 Volviendo sobre el cuadro A, nos encontramos, pues, con que el supuesto —el que la ganancia del 10 por 100 provenga del descenso (cuando la tasa de ganancia, partiendo de III, sea más alta y en II más baja que en III, pero siempre más elevada que en I, en que [es] del 10 por 100)— puede ser cierto, como ocurre, en efecto, cuando la descending line *** es real, pero que este supuesto no se deriva en modo alguno necesariamente de la gradación de las rentas, de la mera existencia de rentas diferenciales, sino que ésta, en la acending line, *** presupone más bien la constante invariabilidad de la tasa de ganancia. * Algodón, seda, lino y lana. ** Línea descendente. **** Línea ascendente. Cuadro B. En éste, como ya explicábamos más arriba, la competencia del III y IV obliga al [cultivador de II] a retirar la mitad de su capital. (V. p 234.) En la decending line, la cosa se presentaría a la inversa, de tal modo que sólo requeriría una additional supply of 32 1/2 tons henos † en II solamente habría que invertir un capital de 50. † Oferta adicional de 32 ½ toneladas por tanto. Pero lo más interesante del cuadro II es lo siguiente. Antes, el capital invertido eran 300 £; ahora, solamente 250 £, es decir, una sexta parte menos. Pero el volumen del producto sigue siendo el mismo: 200 toneladas. Lo que quiere decir que la productividad del trabajo ha aumentado y que ha disminuido a valor de cada mercancía. Y, asimismo, el valor total de las mercancías, de 400 £ a 359 3/13 £. El valor de mercado de la tonelada, comparado con A, ha descendido de 2 £ a 1 £ 16 12/13 chel., ya que el nuevo valor de mercado se determina por el valor individual de II, el del [valor individual] más alto de I, como antes. A pesar de todas estas circunstancias —disminución del capital invertido, baja del valor total del producto, permaneciendo igual el volumen de la producción, descenso del valor de mercado, explotación de clases [de tierra] más fértiles—, la renta de B, comparada con la de A, ha experimentado un alza absoluta de 24 3/13 £ (94 3/13 contra 70). Si nos fijamos en la medida en que cada clase participa en el incremento de la renta total, vemos que en la clase II la renta absoluta sigue siendo lo mismo en cuanto a la tasa, ya que 5 sobre 50 = 10 por 100; sin embargo, su amount ha bajado a la mitad, de 100 a 50. En vez de ua incremento del total de rentas, la clase II B registra una disminución en 5 £. Además, en II B ha desaparecido totalmente la renta diferencial, puesto que el valor de mercado es igual, ahora, al valor individual de II, lo que representa una segunda rebaja de 10 £. Por tanto, en total, un descenso de la renta de la

clase II equivalente a 15 £.

El importe de la renta absoluta es el mismo en III; pero, al bajar el valor de mercado, baja también su valor diferencial; hence the differential rent, * que ha bajado de 30 £ a 18 6/13 £, lo que representa un descenso de 11 7/13. Si sumamos, pues, II y III, la renta ha bajado en 26 7/13. Por tanto, hay que rendir cuentas por un alza, no de 24 3/13, como a primera vista parecería, sino de 50 10/13. Pero, además, si comparamos B con A, vemos que la renta absoluta de I A ha desaparecido con la clase I misma, lo que representa otra baja de 10 £. Summa summarum, ** hay que rendir, pues, cuentas de 60 10/13 £. Y éste es el importe de las rentas de la nueva clase IV B. El alza del total de rentas de B sólo puede explicarse, por tanto, partiendo de la renta de IV B. La renta absoluta de IV B es, como la de todas las otras clases, = 10£. Pero la renta diferencial de 50 10/13 proviene de que la renta diferencial de IV asciende a 10 470/481 chel. por tonelada y debe multiplicarse por el número de toneladas, o sea por 92 1/2. La fertilidad de II y III sigue siendo la misma; la clase menos fértil [de todas] se ha eliminado, a pesar de lo cual el importe total de las rentas aumenta, porque la renta diferencial de IV es, por sí sola, gracias a su fertilidad relativamente grande, mayor de lo que era toda la renta diferencial de A. La renta diferencial no depende de la fertilidad absoluta de las clases cultivadas, pues 1/2 II, III y IV [B son] más fértiles que I, II y III [A], a pesar de lo cual la renta diferencial para 1/2, de II, III y IV [B] es mayor de lo que era para I, II y III [A], ya que la mayor parte del producto suministrado —92 ½ toneladas— proviene de una clase en que la renta diferencial es mayor que en I, II y III A. Dado el valor diferencial para una clase, el absolute amount *** de su renta diferencial depende, naturalmente, del volumen de su producto. Pero este volumen mismo va ya incluido en el cálculo y la formación del valor diferencial. Como IV, con 100 £ produce 92 1/2 toneladas ni plus ni moins, † su valor diferencial en B, donde la plusvalía = 1 £ 16 12/13 chel. por tonelada, equivale a 10 chel. etc. la tonelada. * De ahí la renta diferencial. ** Teniéndolo todo en cuenta. *** Importe absoluto. † Ni más ni menos. El importe total de rentas en A asciende a 70 por 300 de capital = 37 3/5 por 100. Cuadro C. Aquí, se supone que, al sumarse [a la producción] la clase IV y pasar la clase II a determinar el valor de mercado, la demanda no sigue siendo la misma que en el cuadro B, sino que aumenta al disminuir el precio, lo que hace que todo el volumen de 92 1/2 toneladas aportado por IV sea absorbido por el mercado. A razón de 2 £ por tonelada, sólo se absorberían 200

toneladas; a razón de 1 11/13 £ crece la demanda hasta 292 1/2. Es falso suponer que el límite del mercado, a neón de 1 11/13 la tonelada, tenga que seguir siendo necesariamente el mismo que a razón de 2 £ la fondada. Lejos de ello, el mercado se amplía to a certain extent * al bajar el precio, incluso con respecto a los medios generales de vida, tales como el trigo.

El éste el único punto que, por el momento, queremos destacar en el cuadro C. Cuadro D. Se parte del supuesto de que las 292 1/2 tons. sólo son absorbidas por el mercado si el valor de mercado baja a 1 5/6 £, que es el precio de costo de la tonelada para la clase I y que, por tanto, no arroja renta alguna, sino que rinde solamente la ganancia normal del 10 por 100. Es el caso que Ricardo considera normal y en el que, por tanto, hay que detenerse. Aquí se establece de prima d’ábord, ** como en los cuadros anteriores, la ascending line; más adelante, examinaremos el mismo proceso en la detoending fine. Si II, III y IV sólo suministraran una additional suply *** da 140, es decir, una oferta adicional que el mercado absorbería a 2 £ la tonelada, al valor de mercado seguiría determinándose por I. * Hasta cierto punto. ** De primera intención. *** Oferta suplementaria. Pero no sucede así. En el mercado se encuentra un overplus † de 92 ½ tons, producido por la clase IV. Si le tratara [realmente] de una superproducción que considera en términos absolutos de las necesidades del mercado, tendríamos que I quedaría totalmente expulsada del mercado y que II tendría que withdraw †† la mitad de sus capital, como en B, suponemos, sin embargo, que, si el valor de mercado sigue bajando, el mercado podrá absorber las 92 1/2 tons. ¿Cómo se desarrollará ahora el proceso? IV, III y la mitad de II dominarán absolutamente el mercado. Es decir, que si el mercado sólo pudiera absorber absolutamente 200 tons. I quedaría desplazada del mercado. † Excedente. †† Retirar Pero, establezcamos ante todo los elementos de hecho. En el mercado se encuentran 292 1/2 tons., mientras que anteriormente sólo había 200. II, para encontrar cabida, tendría que vender a su valor individual, a razón de 1 11/13 £, desplazando del mercado a I, cuyo valor individual = 2 £. Pero como, a base de este precio de mercado, no queda margen para las 292 1/2 £, IV y III presionarán sobre II, hasta que el precio del mercado descienda a 1 5/6 £, a base de cuyo precio las clases IV, III, II y I encontrarán cabida para su producto en el mercado, el cual, a base de este precio de mercado absorberá todo el producto. Esta baja del precio hará que la oferta se nivele con la demanda.

Tan pronto como la additional suppfy rebase los límites del mercado —a base del precio de mercado anterior—, cada una de las clases tratará, naturalmente, de imponer en el mercado su propio producto, eliminando el de las demás clases. Sólo podrá lograrlo bajando los precios hasta un punto en que todos puedan encontrar cabida [en el mercado]. Y si esta baja del precio es tan grande, que las clases I, II, etc., tengan que vender por debajo del costo de producción,8 se verán obligadas, naturalmente a retirar [de la producción su capital]. Pero si resulta que la baja no es lo suficientemente grande para hacer que el producto se acomode al mercado, [tendremos que] el capital total puede seguir funcionando con este nuevo valor de mercado en esta esfera de producción.

Pero es evidente, asimismo, que, en estas circunstancias, no serían las tierras peores I y II, sino las mejores, III y IV, las que determinarían el valor de mercado y también, por tanto, que es la renta de las mejores clases de tierra la que determina la de las tierras peores, como lo ha comprendido acertadamente Storch, para este caso. IV vende al precio en que todo su producto puede imponerse en el mercado, contrarrestando la presión de las otras clases. Este precio es de 1 5/6 £. Si vendiese más alto, se restringirían los límites del mercado y comenzaría de nuevo el proceso de la mutua eliminación. [La afirmación de] que es I la que determina el valor de mercado [es exacta] solamente partiendo del supuesto de que la additional supply de II, etc., sea solamente la additional supply que el mercado absorbe dentro de los límites del valor de mercado I. Si resultara ser mayor, I se mantendría totalmente pasiva y se limitaría a provocar, por el espacio que ocupa, la reacción de II, III y IV hasta que el precio se contrajera de tal modo, que el mercado resultara lo suficientemente amplio para todo el producto. Ahora bien, nos encontramos con que, con este valor de mercado determinado in fact por IV, [ésta] arroja, además de la renta absoluta, una renta diferencial de 40 7/12 £ y III, además de la renta absoluta, una renta diferencial de 17 1/2 £, mientras que II no arroja renta diferencial alguna y, además, paga solamente una parte de la renta absoluta, 9 1/6 £ en vez de 10, sin cubrir, por tanto, el importe total de esta renta. ¿Por qué? Es cierto que el nuevo valor de mercado de 1 5/6 £ es superior a su precio de costo, pero inferior a su valor individual. Si fuese igual a éste,

8 Aquí y a veces también más adelante, Marx emplea el término “costo de producción” en el sentido del costo de producción más la ganancia media, es decir, en el sentido del precio de costo. Una acepción análoga a ésta la encontramos también en algunos pasajes del tomo III del “Capital".

arrojaría la renta absoluta de 10 £, que equivale a la diferencia entre el valor individual y el precio de costo pero, como es inferior a él —la renta que actualmente paga [es] igual a la diferencia entre el valor de mercado' y el precio de costo y esta diferencia [es, a su vez] menor que la que media entre su valor individual y su precio de costo—, paga solamente una parte de la renta absoluta, 9 1/6 en vez de 10 £. <La renta actual equivale a la diferencia entre el valor individual y el precio de costo.> La renta absoluta equivale a la diferencia entre el valor individual y el precio de costo. La renta diferencial equivale a la diferencia entre el valor de mercado y el valor individual. La renta actual o renta total equivale a la renta absoluta más la renta diferencial o, dicho en otros términos, al excedente del valor de mercado sobre el valor individual sumado al excedente de éste sobre el precio de costo o equivale [dicho en otras palabras] a la diferencia entre el valor de mercado y el precio de costo. Si el valor de mercado es mayor que el valor individual, la renta diferencial equivaldrá al excedente del valor de mercado sobre el valor individual pero la renta total es [siempre] igual a esta renta diferencial más la renta absoluta.

Si el valor de mercado es menor que el valor individual, pero mayor que el precio de costo, la renta diferencial representará una magnitud negativa y la renta total será, por tanto, igual a la renta absoluta más esta renta diferencial negativa, es decir, al excedente del valor individual sobre la plusvalía. Si el valor de mercado es igual al precio de costo, la renta equivaldrá a cero. Para reducir todo esto a ecuaciones, llamaremos a la renta absoluta RA, a la renta diferencial RD, a la renta total RT, al valor de mercado VM, al valor individual VI y al precio de costo PC. Obtendremos así las siguientes ecuaciones:

 1. RA= VI = PC = + y. 2. RD = VM = VI = x. 3. RT = RA + RD = VM -VI + VI - PC = y + x =VM - PV.

If * VM > que VI, [tenemos que] MV – VI = + x. Hence:** RD positiva y RT = y + x. Y VM – PC = y + x. O VM – y – x = PC o VM = y + x + PC. If VM = VI, [tenenos que] RD =0, x = because *** VM – VI = 0, Hence RT = RA – RD = RA + 0 – VM – VI + VI – PC = 0 + VI – PC =VI – PC; = VM – PC = yx + y.

If VM = PC. [tenemos que] RC o VM – PC = 0 * Si. ** Por tanto. *** Porque. Bajo las circunstancias establecidas, I no arroja renta alguna. ¿Por qué no? Porque la renta absoluta = a la diferencia entre el valor individual y el precio de costo. Ahora bien, la renta individual equivale a la diferencia entre el valor de mercado y el valor individual. Y el valor de mercado es, aquí, igual al precio de costo de I. El valor individual de I = 2 £ la tonelada y el valor de mercado = 1 5/6 £. La renta diferencial de I, [será,] por tanto, = 1 5/6 £ — 2 £, es decir, = — 1/6 £. Pero la renta absoluta de I = 2 £ — I 5/6 £, es decir, igual a la diferencia entre su valor individual y su precio de costo, = + 1/6 £. Como, por tanto, la renta actual de I [es] igual a la renta absoluta (+ 1/6 £) y a la renta diferencial (— 1/6 £), [tenemos que] es igual a + 1/6 £ — 1/6 £ = 0. No arroja, pues, ni renta diferencial ni renta absoluta, sino solamente el precio de costo. El valor de su producto = 2 £ y se vende en 1 5/6 £, es decir, en 1/12 por debajo de su valor = 8 1/3 por ciento menos de lo que vale. I no puede venderse más alto, porque no determina el mercado, sino que IV, III y II están en contra. Sólo puede suministrar una additional supply al precio de 1 5/6 £. Este hecho, el que I no arroje renta alguna [se debe] a que el valor de mercado es igual a su precio de costo.

Pero este hecho es la consecuencia, Primero, de la relativa infertilidad de I. Lo que tiene que suministrar son 60 additional tons. * Supongamos que, en vez de 60 toneladas por 100 £, I suministra 64 por 100, una tonelada menos que la clase II. En este caso, bastaría con invertir en I 93 3/4 £ Para que suministrar 60 toneladas. El valor individual de 1 tonelada en I sería, entonces, 1 £ 17 1/2 chel. y su precio de costo 1 £ 14 3/8 chel. Y, como el valor de mercado = 1 '/6 £ = 1 £16 2/3 chel., la diferencia entre el precio de costo y el valor de mercado resultaría = 2 7/24 chel. Lo que representaría, en 60 tons., una renta de 6 £ y 17 1/2 chel. * Toneladas adicionales a 1 5/6 £. Por tanto, si todas las circunstancias siguieran siendo las mismas y la capacidad de rendimiento aumentara en 1/5 (puesto que 60/15 = 4) sobre su nivel actual, contribuiría a pagar, además, una parte de la renta absoluta, ya que quedaría una diferencia entre el valor de mercado y su precio de costo, aunque fuese [una diferencia] menor que entre su valor individual y su precio de costo. Por consiguiente, aquí [tendríamos que] hasta la tierra peor seguiría arrojando una renta, a condición de ser más fértil que en la actualidad. Si I pasara a ser absolutamente más fértil, II, III y IV serían relativamente más

fértiles, en comparación con aquélla. La diferencia entre su [valor] y los valores individuales de éstas sería menor. Así pues, el hecho de que no arroje renta alguna se debe tanto a la circunstancia de que [la clase I] no sea absolutamente más fértil como a la de que II, III y IV no son más fértiles relativamente. Segundo, dada la fertilidad de I, 60 tons. [se obtendrían] por 100 £. Si II, III, IV, pero especialmente IV, que entra en el mercado como nuevo competidor, fuesen menos fértiles, no sólo con relación a I, sino en términos absolutos, I podría arrojar una renta, aunque sólo consistiera en una fracción de la renta absoluta. En efecto, como el mercado absorbe 292 1/2 tons. a razón de 1 5/6 £, sólo [aceptaría] un número de toneladas menor, por ejemplo 280, a un valor de mercado más alto que 1 5/6 £. Y todo precio de mercado superior a 1 5/6 £, es decir, al costo de producción de I, significa que este costo de producción arroja para I una renta igual al valor de mercado menos el precio de costo de I. Por consiguiente, también podría decirse que I no arroja renta a causa de la fertilidad absoluta de IV, ya que, mientras las únicas competidoras en el mercado eran II y III si arrojaba una renta —si bien una renta menor— y seguiría arrojándola a pesar de la aparición de IV, a pesar de la additional supply, si IV produjera, con 100 £ de inversión de capital, 80 tons. en vez de 92 ½. Tercero. Partimos del supuesto de que la renta absoluta para 100 £ de inversión de capital es = 10 £ = 10 por 100 del capital o 1/11 del precio de costo y que, por tanto, el valor de 100 de capital en la agricultura = 120 £, de las cuales 10 £ [representan] ganancia.

No debemos creer, sin embargo, que cuando [decimos que] se invierte en la agricultura un capital de 100 £ y que 1 jornada de trabajo = 1 £, [que ello signifique que] se inviertan 100 jornadas de trabajo. En términos generales, cuando se invierte, en cualquier rama de producción que se haga, un capital de 100 £ = 100 jornadas de trabajo, [el nuevo valor creado no es nunca = 100 jomadas de trabajo]. Suponiendo que 1 £ oro sea = 1 jomada de trabajo de 12 horas y que ésta sea la jornada de trabajo normal, habrá que preguntarse, en primer lugar, cuál es la tasa de explotación del trabajo. Es decir, cuántas horas de las 12 trabaja el obrero para sí mismo, para reproducir (como equivalente) su salario y cuántas trabaja gratis para el capitalista. Es decir, [cuánto es] el tiempo de trabajo que el capitalista vende sin haberlo pagado y que constituye, por tanto, la fuente de la plusvalía, del incremento del capital. Si la tasa [de

explotación] es del 50 por 100, el obrero trabajará 8 horas para sí y 4 [se las entregará] gratis al capitalista. El producto [será] = 12 horas = 1 £ (puesto que 12 horas de tiempo de trabajo encierran, según el supuesto de que se parte) 1 £ oro). De estas 12 horas = 1 £, 8 reponen al capitalista el salario y 4 representan su plusvalía. Por consiguiente, a un salario de 13 1/3 chel. [corresponderá] una plusvalía de 6 2/3 chel. o por 1 £ de inversión = 10 chel., o sean 50 £ de cada 100. En este caso, el valor de la mercancía producida con un capital de 100 £ sería = 150 £. La ganancia del capitalista consiste siempre en la venta del trabajo no retribuido que se contiene en el producto. De la venta de esto que no se ha pagado nace la ganancia normal. La segunda pregunta [a que hay que contestar] es la siguiente: ¿Cuál es la composición orgánica del capital? La parte de valor del capital consiste en maquinaria y materias primas etc., se limita a reproducirse en el producto, es decir, reaparece, se mantiene invariable. El capitalista tiene que pagar por lo que vale esta parte integrante del capital, que, por tanto, entra en el producto como un valor dado, que se presupone. Es solamente el trabajo empleado por él el que paga parcialmente, a pesar de que pasa en su totalidad a formar parte del valor del producto y es comprado íntegramente por él. Partiendo de la tasa de explotación más araba indicada la magnitud de la plusvalía obtenida por un capital de la misma cuantía dependerá, por tanto, de su composición orgánica. Si el capital a= 80 c + 20 v, el valor del producto será = 110 y la ganancia = 10 (aunque el trabajo sea en un 50 por 100 no retribuido). Si el capital b = 40 c + 60 v, el valor del producto será = 130 y la ganancia 3 = 30, a pesar de que, al igual que más arriba, sólo contenga el 50 por 100 de trabajo no retribuido. Si el capital c = 60 c + 40 v, el valor del producto [será] = 120 y la ganancia = 120 por 100, a pesar, repetimos, de que encierra un 50 por 100 de trabajo no retribuido. Tenemos, pues, para los tres capitales, que suman en conjunto 300, [una] ganancia de 10 + 30 + 20 = 60, lo que representa un promedio del 20 por 100. Y esta ganancia media es la que obtiene cada uno de los capitales, si la mercancía producida por él se vende en 120 £. El capital a: 80 c + 20 v vende [su mercancía] en 10 £ más de lo que vale, el capital b: 40 c + 60 v [la] vende en 10 £ menos de su valor y el capital c: 60 c + 40 v [la] vende por su valor. Tomando las mercancías en su conjunto, se venden por su valor: 120 + 120 + 120 = 360 £. En realidad, a + b + c = 110 + 130 + 120 = 360 £. Pero los precios de las diferentes mercancías son, en parte, inferiores, en parte superiores y en parte iguales a su valor, para que cada uno de ellos arroje una ganancia del 20 por 100. Los

precios de las mercancías así modificados constituyen sus precios de costo, que la competencia se encarga de establecer constantemente como centros de gravitación de los precios de mercado.

Ahora bien, en las 100 £ invertidas en la agricultura, si suponemos una constitución [orgánica] de 60 c + 40 v (lo que tal vez represente tanto bajo [el factor] v) el valor será = 120. Esto equivaldría al precio de costo de la industria. Pero, supongamos, en el caso anterior, que el precio medio para 100 de capital sea = 110 £. Diríamos entonces que, vendiéndose a su valor, el valor del producto agrícola sería superior en 10 £ a su precio de costo. Arrojaría, pues, una renta del 10 por 100, que es lo que suponemos como lo normal en la producción capitalista, es decir que, como consecuencia de la propiedad sobre la tierra, el producto agrícola, a diferencia de los demás, se venda no por su precio de costo, sino por su valor. La composición del capital total es de 80 c + 20 v, cuando la ganancia media = 10 por 100. Suponemos que el capital agrícola = 60 c + 40 v, es decir, que en su composición se invierte más en salarios —immediate labour— que en la suma total del capital invertido en jas otras ramas industriales. Ello enuncia un desarrollo relativamente más bajo de la productividad del trabajo en esta rama. Es cierto que [en] algunas variantes de la agricultura, por ejemplo en la ganadería, la composición puede ser de 90 c + 10 v, es decir, la proporción v: c relativamente más baja que en el capital industria] en su conjunto. Pero no es esta rama la que determina la renta, sino la agricultura propiamente dicha y, en particular, la parte de ella que produce los principales medios de vida, trigo, etc. En las otras ramas, la renta no se determina por la composición del capital que en ellas se invierte, sino por la del capital que se emplea en la producción de los medios de vida fundamentales. La mera existencia de la producción capitalista presupone la alimentación vegetal en vez de la animal, como el elemento más importante de los medios de vida. La proporción entre las rentas en las diferentes ramas is a secondary question que no nos interesa aquí y que, por tanto, no entramos a considerar. Por consiguiente, para que la renta absoluta sea = 10 por 100, se parte del supuesto de que de la composición media general del not agricultura! capital es = 80 c + 20 v y la del agricultural capital = 60 v + 40 v. Pues bien, nos preguntamos si, en el caso que se da por supuesto en D, en que la clase I no paga renta alguna, influiría el [hecho de] que el capital agrícola tuviera otra composición [orgánica], por ejemplo 50 c + 50 v ó 70 c + 30 v. En el primer caso, el valor del producto sería = 125 £, en el segundo

= 115 £. En el primer caso, la diferencia nacida de la different composition from the not agricultural capital * sería = 15 £ y en el segundo = 5. En otras palabras, la diferencia entre el valor del producto agrícola y su precio de costo sería, en un caso, el 50 por 100 más alta que en el supuesto [de que se parte] y en el otro el 50 por 100 más baja. * Diferente composición del capital no agrícola.

En el primer caso, valor de 100 £ = 125 £, [tendríamos que] en el cuadro A el valor de la tonelada, para I, [sería] = 2 1/12 £. Y éste sería el valor de mercado para A, ya que es la clase I la que aquí determina el valor de mercado. En cambio, el precio de costo para I A seguiría siendo, lo mismo que antes 1 5/6 £. Y, puesto que, según el supuesto [de que se parte], las 292 1/2 tons. sólo pueden venderse a razón de 1 5/6 £, esto no representaría ninguna diferencia, lo mismo que si el agricultural capital [fuese] = 70 c + 30 v o la diferencia entre el valor del agricultural produce * y su precio de costo [fuese] solamente = 5 £, la mitad que en el supuesto [de que partimos]. Por consiguiente, si admitimos como constante el precio de costo y, por ende, la composición media del not agricultural capital = 80 c + 20 v, no representaría diferencia alguna para este caso [D] el que fuese más alto o más bajo, aunque la diferencia en cuanto al caso A sí sería importante y constituiría una diferencia del 50 por 100 en la renta absoluta. * Productto agrícola. Pera supongamos, a la inversa, que la composición del agricultural capital siga siendo de 60 c + 40 v y que la del not agricultural capital varíe. Que tea, en vez de 80 c + 20 v, 70 c + 30 v ó 90 c + 10 v. En el primer caso, la ganancia media [sería] = a 15 o al 50 por 100 más alta que en el supposed case; ** en el segundo [sería] = 5 £ o al 50 por 100 más baja. En él primer caso, la renta absoluta [sería] = 5 £. Es decir, que no habría aquí ninguna diferencia con respecto a I D. En el segundo caso, la renta absoluta [sería] = 15 £. Y tampoco esto representaría ninguna diferencia con respecto al caso I D. Por tanto, para este caso, sería todo indiferente, por muy importante que [ello] pudiera ser para los cuadros A, B, C y E, es decir, para la determinación de la renta absoluta y de la renta diferencial en todos los casos, siempre que la nueva clase —ya se trate de ascending o descending line suministre solamente [lo que corresponda a] la necessary additional demand al anterior precio de mercado. ** Caso supuesto. La siguiente pregunta [que cabe hacer] es la siguiente: ¿Es este caso D prácticamente posible? Y, antes incluso de esto, es, como

entiende Ricardo, el caso normal? El normale case sólo puede ser éste: O, si el agricultural capital [es] = 80 c + 20 v, [es decir] = a la composición media del not agricultural capital, de tal modo que el valor del producto agrícola = al precio de costo del producto no agrícola. Esto, por el momento, es estadísticamente falso. Sin embargo, el supuesto de esta improductividad relativamente mayor de la agricultura [es], en todo caso, más ajustada a la realidad que el supuesto ricardiano de un aumento progresivo absoluto de su improductividad.

 Ricardo entiende, en el cap. I, “Sobre el valor", que en las minas de oro y plata prevalece la composición media del capital (si bien aquí sólo se habla de capital fijo y capital circulante; “corrijamos”, sin embargo, esto). Partiendo de tal supuesto, en estas minas no podría nunca existir más que una renta diferencial, y no una renta absoluta. Pero este supuesto descansa, a su vez, sobre otro, y es el de que la additional supply suministrada por las minas de mayor capacidad de rendimiento es siempre mayor que la additional supply requerida con el anterior valor de mercado. Pero no hay absolutamente ninguna razón para que no ocurra lo contrario. Ya la mera existencia de la renta diferencial demuestra que es posible una additional supply sin necesidad de que varíe el valor de mercado establecido. En efecto, IV, III o II no arrojarían una renta diferencial si no vendieran al valor de mercado de I, como quiera que éste se determine, es decir, a un valor determinado independientemente de la magnitud absoluta de su supply. O el caso D tendría que ser siempre el caso normal si las [proporciones] en él supuestas fuesen siempre las normales; es decir, si I, por la competencia de IV, III y II, especialmente de IV, se viese siempre obligada a vender su producto, en toda la cuantía de la renta absoluta, al precio de costo por debajo de su valor. La mera existencia de la renta diferencial en IV, III y II demuestra que venden a un valor de mercado superior a su valor individual. Y si Ricardo entiende que esto no ocurre así en I, ello se debe solamente a que da por supuesta la imposibilidad de la renta absoluta y esto, a su vez, a que presupone la identidad de valor y precio de costo. Tomemos [ahora] el caso C, en que las 292 1/2 tons. encuentran salida al precio de mercado de 1 £ y 16 12/13 chel. Y partamos, como Ricardo, de IV. Mientras sólo sean necesarias 92 1/2 tons. IV venderá la tonelada a 1 £ y 5 35/37 chel., es decir, la mercancía producida con 100 £ de capital a su valor de 120 £, lo que da una renta absoluta de 10 £. ¿Para qué va IV a vender su mercancía por debajo de su valor, por su precio de costo? Mientras esté él solo, no podrán

competir con él III, II ni I. El simple precio de costo de III es superior al valor que arroja a IV una renta de 10 £, y en mayor medida aún el precio de costo de II y I. De ahí que III etc., no podrían competir si vendieran estas toneladas incluso al simple precio de costo. Supongamos que existe solamente una clase de trenas —la mejor o la peor, la IV o la I, la III o la II, pues tanto da para los efectos de la teoría— y supongamos [, además,] que exista de un modo elemental, es decir, relativamente elemental en proporción al volumen del capital y el trabajo dados disponibles y que pueden ser absorbidos por esta rama de producción, lo que significa que no representaría límite alguno, sino un field of action * relativamente ilimitado para el volumen de trabajo y capital existente; supongamos, por tanto, que no exista renta diferencial alguna, al no cultivarse tierras de diferente natural fertility, ** sin lo que la renta diferencial no puede existir (o, si existe, tiende a desaparecer); y supongamos, asimismo, que no existe ninguna propiedad sobre la tierra: [en estas condiciones,] es evidente que no existirá ninguna renta absoluta y que, por consiguiente, puesto que suponemos que no existe [tampoco] renta diferencial, no habrá renta alguna. * Campo de acción. ** Fertilidad natural.

Esto es [simplemente] una tautología, ya que la existencia de la renta absoluta de la tierra no sólo presupone, sino que es la propiedad sobre la tierra presupuesta, es decir, la propiedad sobre la tierra condicionada y modificada por la producción capitalista. Esta tautología no decide en nada en cuanto al problema, ya que nosotros explicamos la formación de la renta absoluta de la tierra por la resistencia que la propiedad territorial opone, en la agricultura, a la nivelación capitalista de los valores de las mercancías para convertirlos en los precios medios. Si suprimimos esta acción de la propiedad territorial — esta resistencia, la resistencia específica con que la competencia de los capitales choca en este field of action—, suprimimos, naturalmente, la premisa de la que hay que partir para que la renta sobre la tierra exista. Por lo demás, la premisa se contradice: de una parte, se desarrolla la producción capitalista (como lo ve muy bien el señor Wakefield en su teoría de la colonización9 —y, de otra parte, [tenemos] la inexistencia de la propiedad sobre la tierra. ¿De dónde van a salir, en este caso, los trabajadores asalariados? Algo semejante [a esto] ocurre en las colonias, aunque [en ellas] exista

9 Sobre la teoría de la colonización de Wakefield, v. “El capital”, tomo I, cap. XXV.

legalmente la propiedad territorial, cuando el gobierno entrega [tierras] gratis, qua era originariamente el caso en la colonización inglesa, e incluso aunque el gobierno! implanto de hecho la propiedad sobre la tierra, el vender las tierras baratas, como en los Estados Unidos, a 1 dollar or something of the sort per acre. * * A 1 dólar o algo así él acre. Aquí, hay que distinguir dos cosas. Primero. Que se trate de verdaderas colonias, como en los Estados Unidos, Australia, etc. En este caso, la gran mayoría de los colonos agrícolas, aunque hayan traído de la metrópoli una cantidad mayor o menor de capital, no forman una clase capitalista ni su producción es tampoco capitalista. Se trata more or less de self-working peasants, ** para quienes lo fundamental es, ante todo, producir su propio sustento, sus means of subsistence *** y para quienes, por tanto, la parte principal de su producto no es mercando, pues no se destina al trade. † El excedente de su producto después de cubrir su propio consumo lo venden, lo cambian por mercancías manufacturadas de importación, etc. Otra parte de los colonos, la menor, [la asentada] junto al mar, a los ríos navegables, etc., crea ciudades comerciales. Tampoco en este caso puede hablarse de producción capitalista. Y si poco a poco va formándose ésta, al pasar a ser decisivas para el self-working y el self-owning farmer †† la venta de sus productos y la ganancia obtenida por este medio, mientras la tierra se mantenga en [este estado] de plenitud elemental con respecto al capital y el trabajo y siga siendo, prácticamente, un illimited field of action * seguirá en pie la forma inicial de la colonización, razón por la cual no se atienen nunca a las necesidades del mercado, a un valor de mercado dado. ** Más o menos, de campesinos que trabajan para sí mismos. *** Medios de vida, † Comercio, †† Agricultor que trabaja para sí mismo y que posee su propia tierra. * Campo de acción ilimitado.

Todo lo que los colonos de la primera clase producen por encima de su consumo directo lo lanzan al mercado y lo venden a cualquier precio, con tal de que les quede algo después de cubrir los salarios. Son y seguirán siendo durante mucho tiempo competidores de los farmers, los que producen ya [en plan] más o menos capitalista, y mantienen, por tanto, el precio de mercado del producto agrícola constantemente por debajo de su valor. El farmer, quien, por tanto, cultiva tierra de la peor calidad, se da por contento si, al vender la tierra [que cultiva], obtiene la ganancia media [,es decir,] si logra reponer el capital invertido, cosa que no ocurre en la gran mayoría de los casos. Concurren, pues, aquí dos circunstancias esenciales: [en primer lugar,] aún no impera en la agricultura la producción capitalista; en segundo lugar,

aunque [rija] legalmente, la propiedad sobre la tierra, de hecho, sólo existe esporádicamente, pues lo que existe en realidad es la posesión de la tierra. O bien, aunque legalmente exista la propiedad territorial, [ésta] no es todavía capaz —por razón de la proporción elemental entre la tierra y el trabajo y el capital— de oponer resistencia al capital, de convertir la agricultura en un field of action que ofrezca una resistencia específica a la inversión de capital, a diferencia de la not agricultural industrie. ** ** Actividad no agrícola. En la segunda clase de colonias —plantations *** — [que son] de antemano especulaciones comerciales productoras para el mercado, encontramos la producción capitalista, aunque solamente de un modo formal, ya que [aquí] la esclavitud de los negros excluye al trabajo asalariado, es decir, al fundamento de la producción capitalista. Se trata, sin embargo, de capitalistas que hacen sus negocios con esclavos negros. El modo de producción introducido por ellos no nace de la esclavitud, sino que se injerta en ella. En este caso, capitalista y terrateniente son una sola persona. Y la existencia elemental de la tierra frente al capital y [al] trabajo no opone resistencia alguna a la inversión de capital ni, por tanto, a la competencia entre capitales. Ni se desarrolla tampoco aquí una clase de arrendatarios de la tierra distinta de los terratenientes. Mientras esta relación dure, nada impide el que el precio de costo sea el regulador del precio de mercado. *** Plantaciones, Estas premisas no tienen todas ellas nada que ver con aquellas bajo las cuales existe una renta de la tierra absoluta y que son: de una parte, la producción capitalista desarrollada y, de otra parte, la propiedad sobre la tierra, no sólo legalmente vigente, sino ofreciendo una resistencia de hecho, defendiendo su field of action † contra el capital, al que sólo permite intervenir en ciertas y determinadas condiciones. † Campo de acción. Si se dan estas circunstancias, aunque sólo se cultive [la clase de tierra] IV, la III, la II o la I, existirá una renta de la tierra absoluta. El capital sólo puede encontrar nuevo campo [de acción] en la única clase [de tierra] existente siempre y cuando que pague la renta de la tierra, es decir, que venda el producto agrícola por su valor y solamente bajo estas circunstancias puede hablarse de un cotejo y una diferencia entre el capital invertido en la agricultura (es decir, en un elemento natural en cuanto tal, en la producción primaria) y el que se invierte en la not agricultural industry.

La cuestión siguiente es ésta:

Si partimos de I, es evidente que II, III y IV, cuando suministren solamente la additional supply * al anterior valor de mercado, vendan al valor de mercado determinado por I, arrojarán, además de la renta absoluta, la renta diferencial correspondiente a su fertilidad relativa. En cambio, si partimos de IV, parecen posibles algunas objeciones. * Oferta adicional. Hemos visto, en efecto, que II obtiene la renta absoluta cuando vende [el producto] por su valor, 1 £ o 1 £ y 12/ie chel. En el cuadro D, el precio de costo de III, la clase que viene a continuación (en la descending line) es superior al valor de IV, que arroja una renta de 10 £. No cabe, pues, hablar aquí de una competencia o underselling, ** aun cuando III vendiera al precio de costo. Pero si IV no cubre la demanda, si se requieren más de 92 1/2 tons... subirá su precio. Ya en el caso anterior hubo de subir en 3 43/111 chel. antes de que III pudiese aparecer como competidor o su precio de costo. ¿Aparecerá así?, cabe preguntarse. Planteemos en seguida este caso en otros términos. No es necesario que la demanda aumente en 75 tons. para que el precio de IV suba a 1 £ y 12 chel. y aumente el valor individual de III, por lo menos en el producto agrícola predominante, en que una insuficiencia de la oferta provoca un alza del precio mucho mayor de lo que corresponde al déficit aritmético de la demanda. Pero si IV ascendiese a 1 £ y 12 chel., III, con este precio de mercado, que sería igual a su valor individual, pagaría la renta absoluta y IV [arrojaría] una renta diferencial. En términos generales, si se manifiesta una additional demand, III podrá vender por su valor individual, ya que entonces prevalecerá el valor de mercado y no habría absolutamente ninguna razón para que el terrateniente renunciara a la renta. ** Venta a menos precio. Pero, supongamos que el precio de mercado de IV suba ahora a 1 £ y 9 1/3 chel., precio de costo de III. Para que el caso sea todavía más tajante: que el precio de costo sea, ahora, solamente de 1 £ y 5 chel., es decir, solamente 1 8/37, chel. más alto que el precio de costo de IV. Tiene que ser necesariamente más alto, ya que su fertilidad resulta inferior a la de IV. Ahora bien, ¿puede III entrar en explotación y competir con IV, que vende [su producto] por encima del precio de costo de III, o sea a 1 £ y 5 35/37 chel.? Una de dos: o existe additional demand, o no. En caso afirmativo, el precio de mercado de IV aumentará por encima de su valor, por encima de 1 £ y 5 35/37 chel. Y, en este caso, III tendría que vender, en cualquier circunstancias, por encima de su precio de costo, aunque no a la

cuantía total de su renta absoluta.

O bien no se da demanda adicional. En este caso, caben dos posibilidades. La competencia de III sólo podría presentarse si el cultivador de III [fuese] al mismo tiempo su propio terrateniente, si a él, personalmente, la propiedad de la tierra no le interpusiera ningún obstáculo, ninguna resistencia, por tenerla en su poder, no en cuanto capitalista, sino en cuanto terrateniente. Su competencia obligaría a IV a vender [su producto] por debajo del precio anterior de 1 £ y 5 35/37 chel. e incluso por menos de 1 £ y 5 chel. Con ello, quedaría fuera del mercado III. Le bastaría [para ello] con hacer bajar el precio a su propio costo de producción, más bajo que el de III. Pero, ¿qué ocurriría si el mercado se ampliara, como consecuencia de la reducción de precio provocada por III? El mercado podría ampliarse de tal modo que IV pudiera seguir vendiendo sus 92 ½ tons. a pesar de haberse añadido las 75, o no en la misma medida, lo que dejaría sobrante una parte del producto de IV y III..En este caso, IV rebajaría [el precio] durante el tiempo en que domine el mercado, hasta reducir a sus límites el capital en III, es decir, [hasta que] sólo se invirtiera aquí exactamente la cantidad de capital que alcance exactamente para absorber todo el producto de IV. Pero, a razón de 1 £ 5 chel. podría venderse la totalidad del producto, y puesto que III vende una parte de este producto a dicho precio, IV no podría disponer de ella. Pero este caso sería el único posible en que una superproducción momentánea no surgiera de una additional demand, sino que conduciría a una ampliación del mercado. Y este caso sólo puede darse cuando en III se identifican capitalista y terrateniente y, por tanto, cuando, a su vez, se parte del supuesto de que la propiedad de la tierra no existe como una potencia frente al capital, porque el capitalista es, al mismo tiempo, terrateniente y sacrifica el terrateniente al capitalista. Pero, si la propiedad de la tierra en cuanto tal se enfrenta en III al capital, no existe razón alguna para que el terrateniente ponga sus acres en cultivo sin percibir una renta por ello y para que, por consiguiente, se desprenda de ellos antes de que el precio de IV aumente, al menos, por encima del precio de costo de III. Suponiendo que el aumento sea pequeño, en todo país de producción capitalista [la tierra] III permanecerá sustraída como field of action al capital, a menos que pueda arrojar una renta bajo cualquier otra forma. Pero nunca se pondrá en cultivo antes de que arroje una renta, antes de que el precio de IV sea superior al precio de costo de III, antes de que IV, por tanto, arroje, además de la anterior, una renta diferencial. Con la ulterior subida de la demanda, el precio de III ascendería a su valor, ya que el precio

de costo de II es superior al valor individual de III. Y [la tierra II] entraría en cultivo tan pronto como el precio de III subiese por encima de 1 £ y 13 11/13 chel., es decir, [tan pronto como] arrojara cualquier renta para II.

Ahora bien, en D se da por supuesto que I no arroja renta alguna. Pero también [,entre otras cosas,] porque se supone que I es ya tierra cultivada, que, por el change provocado por la incorporación de IV al precio de mercado, se ve obligada a vender a su precio de costo, por debajo de su valor. Si seguimos simplemente así, explotando allí donde el mismo propietario [es] el cultivador, es decir, donde, en este caso individual, desaparece el terrateniente frente al capital, o cuando el formar es un pequeño capitalista que se contenta con menos del 10 por 100 o un trabajador que trata de obtener un poco más que su salario O simplemente éste y paga su trabajo excedente = 10 o 9 libras o aún menos al terrateniente, y no al capitalista. Es cierto que, en estos dos últimos casos, se paga farmage * pero, hablando en términos económicos, no se paga renta, y nosotros nos referimos al segundo. En uno de los casos, el farmer [es] un simple labourer, ** y en el otro algo intermedio entre labourer y capitalista. * Canon de arrendamiento. ** Trabajador. No hay nada más absurdo que afirmar que al terrateniente le es más difícil sustraer su tierra al mercado que al capitalista retirar su capital de una rama de producción. La mejor prueba de ello [la tenemos en] la gran cantidad de tierra fértil que permanece sin cultivar en los países más desarrollados de Europa, como Inglaterra, donde la tierra se sustrae a la agricultura para entregarla a los ferrocarriles o a la construcción urbana o reservarla para estos fines, o es destinada por sus dueños a terrenos da tiro o cotos de casa, como ocurre en la alta Escocia. Excelente prueba [da ello es] la estéril lucha que los trabajadores ingleses libran por apoderarse de las tierras yermas, Bien entendido que, en todos los casos en que la renta absoluta, como ocurre en II D, desdande por debajo de su cuantía porque, como es aquí el caso, la plusvalía es inferior al valor individual de la clase o, como sucede en II B, una parte del capital, por efecto de la competencia, must be withdrawn from the worse one *** o porque desaparece totalmente la renta, como en I D, se presupone: *** Tiene que ser retirada de la peor, 1) que, allí donde desaparece totalmente la renta, terrateniente y capitalista [son] una y la misma persona y que, por tanto, cesa aquí, individual y excepcionalmente, la resistencia que el terrateniente opone al capital y la

limitation of the fidd of action to the latter by the former. † Es el mismo caso de las colonias, sólo que en el terreno individual, desaparece la premisa de la propiedad sobre la tierra; † Limitación del campo de acción del segundo por el primero. 2) que la competencia de las tierras mejora crea una superproducción —y también la competencia de las tierras peores en la descending line— y amplía violentamente el mercado, creando una additional demand mediante el brusco descenso de los precios. Y es precisamente y en términos absolutos el caso que Ricardo no prevé, ya que éste razona siempre partiendo del supuesto; 3) que II, en I B, C y D no pagan renta absoluta alguna o no pagan la cuantía total de ésta, por la competencia de las tierras mejora a vender su producto a menos de su valor. Ricardo sostiene, por el contrario, que lo venden por su valor y que es siempre la tierra peor la que determina el valor de mercado, aunque en el caso I D, que él concibe como el normal, ocurre precisamente lo contrario. Además, su razonamiento [parte] siempre de la premisa de la descending line of production.

Si la composición media del not agricultural capital = 80 c + 20 v y la tasa de plusvalía = 50 por ciento, [tendremos que], si la composición del agricultural capital = 90 c + 10 v, es decir, más alta que la del industrial capital, lo que resultaría históricamente falso para la producción capitalista, no habrá renta absoluta de la tierra; y si [es] = 80 c + 20 v, caso que hasta ahora no se ha dado, no habrá renta absoluta; si [es] más baja, por ejemplo 60 c + 40 v, [habrá] renta absoluta de la tierra. Dando por supuesta la teoría y atendiendo a la proporción entre las distintas clases en su relación con el mercado, es decir, la proporción en que una u otra domina el mercado, se darán [los siguientes casos]: A. La última clase paga renta absoluta. Determina el valor de mercado, ya que todas las clases se limitan a suministrar la necessary supply * a este valor de mercado. * Oferta necesaria. B. La última clase determina el valor de mercado; arroja renta absoluta, la tasa total de ella, pero no toda la cuantía anterior, ya que la competencia de III y IV la obligan a withdraw part of the capital from the production. ** ** Retirar de la producción parte del capital C. La supply excedente suministrada por las clases I, II, III y IV al precio de mercado anterior imponen su baja, pero esto —regulado por las clases más altas— amplía el mercado. I paga solamente una parte de la renta absoluta y

II la renta absoluta solamente. D. La misma dominación del valor de mercado por las clases mejores o las peores mediante la oversupply *** suprime totalmente la renta en I y la reduce en II por debajo de su absolute amount; † por último, en *** Oferta excesiva. † Cuantía absoluta. E. Las clases mejores, al bajar el valor de mercado por debajo desprecio de costo, desalojan del mercado a I. Ahora, II regula el valor de mercado, ya que a este nuevo valor de mercado, sólo se satisfará la supply necesaria por las tres clases juntas. Y, ahora, volvamos a Ricardo.

Huelga decir, ya que se comprende por sí mismo, que cuando hablamos de la composición del agricultural capital, no entra en ella el valor o precio de la tierra. Éste no [es] otra cosa que la renta capitalista de la tierra.

## [CAPÍTULO XIII] TEORÍA RICARDIANA DE LA RENTA (Final)



### [1. Premisa ricardiana de la inexistencia de la renta del suelo. Paso a nuevas tierras, según su situación y fertilidad]

Volvamos a Ricardo, cap. II, “Sobre la renta”:

Comienza aplicando la “teoría de la colonización", ya conocida de A. Smith. * Aquí, se trata simplemente de resumir brevemente la concatenación lógica: * V. supra, pp. 204 y 216.

“En la primera colonización de un país en que abunda la tierra rica y fértil y en que Mita con cultivar solamente una parte muy pequeña de ella para el sustento de la población, parte que puede ser cultivada con el capital de que la población dispone, la renta no existirá, ya que nadie se prestará a pagar por el disfrute de la tierra allí donde todavía hay una abundante cantidad de ella sin apropiar y, que, por consiguiente” (puesto que not appropiated, ** de lo que Ricardo se olvida más adelante), "está a disposición de cualquiera que desee cultivarla" (["On the Ptinciples...”], p. 55). ** No apropiada.

< Aquí la da por supuesta, como se ve, la inexistencia de la propiedad sobre la tierra. Y aunque esta manera de presentar las cosas es aproximadamente acertada en lo que se refiere a los settlings of modern peoples *** no cuadra, en primer lugar, con la producción capitalista ya desarrollada y [es] igualmente falsa si se la quiere presentar como la marcha histórica seguida por la old Europe. † *** Asentamientos de pueblos modernos. † Vieja Europa.

‘‘Con arreglo a los principios generales de la oferta y la demanda, no podría percibirse renta alguna por esta clase de tierra, en virtud de la misma razón por la que no hay que pagar nada por utilizar el aire y el agua o cualquiera Otro don natural que exista en cantidades ilimitadas... El empleo de estos recursos naturales no

requiere pago alguno, ya que dichos recursos son inagotables y todo el mundo los tiene a su disposición... Pues bien, si toda la tierra poseyera las mismas características, si existiera en cantidades ilimitadas y dotada de la misma calidad, no se podría exigir nada por su uso” (puesto que no podría convertirse en propiedad privada), “salvo que su situación brindara ventajas especiales" (y se hallase —debiera añadir— at the disposal of a proprietor). †† “Por consiguiente, si hay que pagar una renta por utilizarla, ello se debe exclusivamente a que la tierra no existe en cantidades ilimitadas ni es de uniforme calidad y porque, al aumentar la población, se ponen en cultivo tierras de peor calidad o menos favorablemente situadas. Cuando, como consecuencia del progreso de la sociedad, se ponen en cultivo tierras de segundo grado de fertilidad, surge inmediatamente una renta en la tierra de primera calidad, y la cuantía de esta renta dependerá de la diferencia de calidad entre estas dos clases de tierra” (l. c., pp. 56 s.). †† A disposición de un propietario.

Aquí tenemos que detenernos. El sentido lógico es el siguiente: Si existe —y tal es la premisa de que parte Ricardo “en la primera colonización de un país" (teoría colonial de A. Smith)— tierra rica y fértil con respecto a la actual population y [al] capital, en condiciones elementales y prácticamente “illimited” y, además, una “cantidad abundante’’ de esta tierra “no ha sido aún apropiada", “se halla a disposición de cualquiera que desee cultivaría’, en este caso, no se pagará, naturalmente, renta alguna por el uso de la tierra. Si la tierra, no sólo relativamente al capital y a la población, sino de hecho, fuese un illimited element (ilimitado, como el aire y el agua), si [existiera] “en cantidades ilimitadas’’, es evidente que su apropiación por unos no excluiría la apropiación por otros. No podría existir una property in the soil * privado (ni público o del Estado). En este caso —si toda la tierra fuese of the same quality ** —, no podría abonarse renta alguna por ella. A lo sumo, [se abonaría] al possessor of land *** que “tuviera ventajas especiales, debido a su situación”. * Propiedad de la tierra. ** De la misma calidad. *** Poseedor de tierra. Por consiguiente, si, en las condiciones que Ricardo da por supuestas —a saber, que la tierra “no haya sido apropiada” y que, por tanto, el uncultivated land † "se halla, por tanto, a disposición de cualquiera que desee cultivarlo”—, la tierra arroja una renta, ello sólo puede deberse al hecho de que “la tierra no existe en cantidades ilimitadas y no es toda ella de la misma calidad”, es decir, al hecho de que existan diferentes clases de tierra y de que la misma clase de tierra sea "limitada”. Hemos dicho que, bajo la premisa de que parte Ricardo, sólo puede haber una renta diferencial. Pero, en vez de limitarse a ésta, he jumps at once to the conclusión †† de que —haciendo caso omiso de

su premisa de la inexistencia de la propiedad sobre la tierra— absolut rent is never paid for the use of land †††—, sino solamente la renta diferencial. † Tierra no cultivada, †† Salta de golpe a la conclusión. ††† Nunca se paga renta absoluta por el uso de la tierra. El chiste [de la cosa] está, pues, en que si existe elementalmente la tierra con respecto al capital, el capital se mueve en la agricultura del mismo modo que en cualquiera otra rama industrial. No existe, entonces, propiedad sobre la tierra, ni existe renta. Pueden existir, a lo sumo, al igual que en la industria, ganancias extra, siempre y cuando que una parte de la tierra sea más fértil que la otra. [Sólo que, aquí, estas ganancias extra] se plasmarán como renta diferencial, por razón de la base natural que encuentran en los different degrees of fertility of the soil.o o Diferentes grados de fertilidad de la tierra.

Por el contrario, si la tierra se halla 1) limitada y 2) apropiada, si el capital se encuentra como premisa con la propiedad sobre la tierra —que es lo que ocurre [,en efecto allí donde se desarrolla la producción capitalista, y donde no encontramos este supuesto, como en la vieja Europa, ella misma se lo crea, como en los Estados Unidos:—, [tenemos que] la tierra no es de antemano un field of action elemental para el capital. Hence * [que no haya] más renta de la tierra que la renta diferencial. Pero también el paso de una clase de tierra a otra, ya sea ascending: I, II, III, IV, o descending: IV, III, II, I se presente de otro modo que como se presenta bajo la premisa ricardiana. Pues, lo mismo que en I, la inversión del capital tropieza con la resistencia de la propiedad sobre la tierra en II, III y IV, al igual si se procede, a la inversa, de IV a III, etc. No basta, en el paso de IV a III, etc., con que el precio de IV suba lo bastante para que el capital pueda invertirse en III con la ganancia media. Tiene que subir en la proporción necesaria para que III pueda arrojar una renta. Y si se pasa de I a II, etc., de suyo se comprende perfectamente que el precio que arroja una renta en I tendrá que pagar en II, no sólo esta renta, sino, además una renta diferencial. Con su premisa de la inexistencia de la propiedad sobre la tierra, Ricardo, como es natural, no elimina el hecho de la ley establecida por la existencia de la propiedad de la tierra y que viene dada con ella. * Por tanto. Y, después de haber puesto de manifiesto cómo bajo el supuesto de que él parte, puede nacer una renta diferencial, Ricardo prosigue:

“Si entran «n cultivo tierral de tercera calidad, surge inmediatamente una renta en la tierra de la retunda, renta determinada por la diferencia en cuanto a sus

capacidades respectivas de producción. Simultáneamente, aumentará la renta en la tierra de primera calidad, ya que ésta tendrá que ser siempre superior por la diferencia entre el producto que cada una de estas tierras suministra con una cantidad dada de capital y trabajo a la renta de la tierra de segunda calidad. Con cada nuevo aumento de la población que obligue a un país a recurrir a tierra de peor calidad'

(lo que no quiere decir, ni mucho menos, that every step in the progress of population will oblige a country to have recourse to land of worse quality) ** ** Que todo paso en el aumento de la población obligue a un país a recurrir a tierra de peor calidad.

“para estar en condiciones de cubrir sus necesidades de sustento, aumentará la renta de toda tierra fértil” (l. c., p. 57).

Esto all right. *** *** Está muy bien. Y Ricardo pasa enseguida a un ejemplo. Pero este ejemplo, aun sin referirnos a lo que más adelante se observará, presupone la descending line. Pero esto no pasa de ser una premisa. He aquí lo que había dicho, para hacer pasar la cosa:

"En la primera colonización de un país en que abunda la tierra rica y fértil... aún no apropiada” (l. c., p. 55).

Pero el caso [sería] el mismo si there was * con respecto a los colonos, “en abundance of poor and steril soil —not yet appropriated".** Lo que se presupone para que no se pague renta alguna no es la richess o fertility of the soil, sino el que la tierra sea illimited, unappropriated y uniform in quality, whatever migth be that quality in respect to the degree of its fertility.*** De aquí que Ricardo formule él mismo su premisa del siguiente modo: * Si existiera. ** Una abundancia de tierra pobre y estéril aún no apropiada. *** Uniforme en calidad, cualquiera que esta calidad sea con respecto a su grado de fertilidad.

“Si toda la tierra poseyera las mismas cualidades, si existiera en cantidades ilimitadas y fuese de la misma calidad, no podría reclamarse nada por su uso” (l. c. p. 56).

No dice ni puede decir if it “vere rich and fértil”, † ya que esta condición no tiene absolutamente nada que ver con la ley [de que se trata]. Si la tierra, instead of rich and fertile, tóese poor and sterile †† cada colono tendría que

cultivar a greater proportion of the whole land, ††† con lo que, incluso a base de unappropriated land,o se acercaría rápidamente, con el crecimiento de la población, al punto en que cesaría la abundancia práctica de tierra, su ilimitación de hecho, in proportion to population and capital.oo † Si fuese rica y fértil. †† En vez de rica y fértil, fuese pobre y estéril. ††† Una mayor proporción de toda la tierra. oTierra inapropiada. oo En proporción a la población y al capital. Ahora bien, no cabe duda de que es seguro de que los colonos buscarían, no las tierras menos fecundas, sino las más fértiles. Y, concretamente, las más fértiles para los medios de cultivo de que dispongan. Pero no constituye esto el único límite [puesto] a su selección. Lo decisivo para ellos es, ante todo, la situation, el que [la tierra] se halle junto al mar, a los grandes ríos, etc. Las tierras del Oeste de los Estados Unidos podían ser todo lo fértiles que se quisiera, pero los settlers ooo se asentaban, naturalmente, en la Nueva Inglaterra, en Pensilvania, en North Carolina, Virginia, etc., es decir, en la costa Norte del Atlántico. Buscaban las tierras más fértiles, pero sólo las tierras más fértiles enclavadas en esta área. Lo que no les impedía cultivar más tarde las tierras más fértiles del Oeste, una vez que el crecimiento de la población, la formación de capital, el desarrollo de los medios de comunicación y la creación de ciudades les hicieron asequibles las tierras más fértiles de esta área lejana. Lo cual no demuestra, evidentemente, que se pase del área más fértil a la menos fértil, sino simplemente que, dentro de la misma área —presupuesta la misma situación—, las tierras más fértiles entran en cultivo, naturalmente, antes que las menos fértiles. ooo Colonos. Pero Ricardo, después de corregir acertadamente lo de la “abundancia de tierra rica y fértil”, convirtiéndolo en land of the x “mismas cualidades y en cantidades ilimitadas de la misma calidad”, llega al ejemplo y jumps xx de aquí hacia atrás, a la primera falsa premisa: x Tierra de. xx Salta.

"La tierra más fértil y mejor situada es la que primeramente se cultiva” (l. c., p. 60).

Se da cuenta de la endeblez y falsedad [de su primera formulación] y ello le mueve a añadir a lo de “la tierra más fértil” la nueva condición: “y mejor situada”, que no figuraba al principio. “The most fertile land within the most favourable situation" es lo que, evidentemente, debiera decir, y el absurdo no puede llegar hasta el extremo de que el área del país que resulte hallarse most favorably situated * para los new carnets, ** para mantenerlos en contacto con

la metrópoli y the old folks at home *** y el mundo exterior resulte ser “the most fertile repon" † en todo el país no explorado todavía ni explorable por los colonos. * Más favorablemente situada. ** Recién llegados. Las gentes viejas dentro del país, † El área más fértil, Y asimismo se desliza por debajo de cuerda la hipótesis de la descending line. Lo único que podría decirse es lo siguiente: en el área primeramente cultivada, por ser la most favourably situated, no se paga renta alguna hasta que, dentro de esta área, se pasa de la tierra más fértil a la menos fértil. Ahora bien, si se pasa a una segunda área más fértil de lo que era la primera, [tendremos que] ésta, según el supuesto de que se parte, está worse situated. †† Cabe, pues, la posibilidad de que the greater fertility of the soil is more than counterbalanced by the greater disadvantage of the situation, ††† y en este caso seguir arrojando una renta la tierra del área I. Y como la “situación” es una circunstancia que cambia históricamente con el desarrollo económico v tiene que mejorar constantemente con las nuevas vías de comunicación, con la creación de nuevas ciudades, el crecimiento de la población, etc., es evidente que el producto creado en el área II se llevará al mercado by and by a un precio que haga de nuevo descender la renta en el área I (por el mismo producto) y que [esta tierra] irá destacándose poco a poco como the more fertile soil o a medida que vaya desapareciendo la disadvantage of situation.oo †† Peor situada, ††† La mayor fertilidad de la tierra se halla más que contrarrestada por la mayor desventaja de la situación. o La tierra más fértil. oo Desventaja de la situación. Es evidente, por tanto, que allí donde el propio Ricardo expone acertadamente y en términos generales la condición para que surja la renta diferencial: “toda tierra... de las mismas cualidades... en cantidades ilimitadas... y de la misma calidad”, no incluye [en ella] la circunstancia del paso de la tierra más fértil a la menos fértil, que esto es también históricamente falso en cuanto al settlement ooo de los Estados Unidos, que él tiene presente con A. Smith, razón por la cual es fundada la contraposición de Carey, en este punto de ooo Colonización. que él mismo vuelve a dar la vuelta a la cosa al añadir la “situación”: “se cultivará primeramente la tierra más fértil y mejor situada”, de que Ricardo demuestra su arbitraria premisa mediante un ejemplo, en el que da por supuesto lo que se trata de demostrar, a saber: el paso de la tierra mejor a la gradualmente peor, y que, finalmente, <claro está que ya with an eye to the explanation of the

tendency in the general rate of profit to fall> * se da esto por supuesto, ya que de otro modo no podría explicarse la renta diferencial, aunque ésta [es] totalmente independiente del hecho de que se pase de I a II, III y IV o de IV a III, II y I. * Con la vista puesta en la explicación de la tendencia decreciente de la tasa general de ganancia.

### [2. Afirmación ricardiana de que la renta no puede influir en él precio del trigo. La renta absoluta, como causa de la elevación de los precios del trigo]

En el ejemplo figuran las tres clases de tierra, núms. 1, 2 y 3, que con la misma inversión de capital suministran “a net produce’’ of 100, 90 u 80 qrs. of corn, ** [La tierra] núm. 1 empieza a cultivarse “en un nuevo país en que hay abundancia de tierras fértiles en proporción a la población y en que, por tanto, sólo es necesario cultivar esta clase de tierras” (l. c., p. 57). En este caso, “todo el producto neto” corresponde al “cultivator” y "constituye la ganancia por el capital adelantado por él” (l. c., p. 57). También aquí resulta disparatado <no hablamos de plantations> que este “net produce" se considere inmediatamente como profit of stock, *** a pesar de que aquí no se presupone una producción capitalista. Pero, cabe la posibilidad de que el colono, procedente de “the old country", † lo considere así. Cuando la población crece en la proporción suficiente para pasar a cultivar las tierras núm. 2, la núm. 1 arrojará una renta de 10 qrs. Dándose por supuesto aquí, naturalmente, que la quantity of núm. 2 y núm. 3 se hallen “inapropiadas" y sigan siendo prácticamente "ilimitadas” in proportion to population and capital. De otro modo, la cosa resultaría distinta. Por tanto, bajo este supuesto [la tierra] núm. 1 arrojaría una renta de 10 qrs.: ** Un producto neto de 100, 90 u 80 quarters de trigo. *** Ganancia del capital, † Del viejo país, “Porque o deben existir dos tasas de ganancia del capital agrícola o deben deducirse para cualquiera otra finalidad, del rendimiento obtenido en [la tierra] núm. 1 diez quarters o el valor de diez quarters. Ya cultive la tierra núm. 1 su propietario u otra persona, estos diez quarters formarán siempre una renta, pues el cultivador de [la tierra] núm. 2 obtendría con su capital el mismo resultado si cultivara la núm. 1 y pagara diez quarters como renta o siguiera cultivando la núm. 2 sin pagar renta alguna” (l. c., p. 58). In fact there would be two rates of profit in agricultural capital, †† es decir,

[la trena] núm. 1 arroja una ganancia extra (que, en este caso, puede consolidarse como renta) de 10 qrs. Pero el mismo Ricardo dice, dos páginas más adelante, que dentro de la misma esfera de producción on capital of the same description, hence on agricultural capital * no sólo son posibles inevitables, no ya dos, sino muchas very different rates of profit: ** †† De hecho, habría dos tasas de ganancia en el capital agrícola. * En un capital del mismo tipo y, por tanto, en el capital agrícola. ** Muy diferentes tasas de ganancia.

"La tierra más fértil y más favorablemente situada se cultivará en primer lugar y el valor de cambio de su producto se determinará, al igual que el valor de cambio de las demás mercancías, por la cantidad total de trabajo que bajo diversas formas se necesita, desde la primera hasta la última, para producirlo y llevarlo al mercado. Si se pone en cultivo una tierra de calidad inferior, el valor de cambio de la materia prima aumentará, porque se necesitará más trabajo para producirla. El valor de cambio de todas las mercancías, ya sean manufacturadas, extraídas de las minas u obtenidas de la tierra se determina siempre, no por la menor cantidad de trabajo necesaria para producirlas en las condiciones más favorables, y de las que sólo disfrutan exclusivamente quienes poseen facilidades especiales de producción, sino por la cantidad mayor de trabajo que, para producirlas, tienen necesariamente que emplear quienes no gozan de tales facilidades, quienes continúan produciéndolas en las condiciones más desfavorables, entendiendo por tales, aquellas en que se necesita seguir produciendo para obtener la cantidad de producto necesaria” <al precio anterior> (l. c., pp. 60 s.).

Por tanto, en cada industria especial no [hay] solamente two, *** sino many rates of profit, that is to soy, deviations of the general rate of profit. † *** Dos. † Muchas tasas de ganancia, es decir, desviaciones de la tasa de ganancia general, No tenemos para qué entrar aquí en la ulterior ilustración del ejemplo (pp. 58».), en que se trata del efecto [que producen] diferentes dosis de capital on the same land. †† [Citaremos] solamente estas dos frases: †† En la misma tierra.

1)... “Renta es siempre la diferencia entre el producto que se obtiene mediante el empleo de dos cantidades iguales de capital y trabajo” (l. c., p. 59).

Es decir, que existe solamente la renta diferencial (partiendo del supuesto de que no rige la propiedad sobre la tierra). Pues

2) "no puede haber dos tasas de ganancia” (l. c., p. 59). “Es cierto que en la mejor tierra seguiría obteniéndose el mismo rendimiento con

el mismo trabajo que antes, pero su valor aumentaría, al disminuir los rendimientos de quienes emplean nuevo trabajo y nuevo capital en tierras menos fértiles. Por tanto, aunque en ningún caso se pierden las ventajas de una tierra más fértil sobre otra que lo sea menos, sino que simplemente se transfieren del cultivador o del consumidor al terrateniente, tenemos, sin embargo, que, como en las tierras inferiores se requiere más trabajo y como solamente con estas tierras podemos cubrir nuestra demanda acrecentada de materias primas, el valor relativo de aquel producto se mantendrá constantemente por encima de su nivel anterior y podrá, consiguientemente, cambiarse por más sombreros, trajes o zapatos, etc., para cuya producción no se necesita una cantidad de trabajo adicional.

Así, pues, la razón por la cual el producto primario aumenta de valor relativo es que se emplea más trabajo en obtener la última cantidad obtenida, y no en el hecho de que se pague una renta al terrateniente. El valor del trigo se determina por la cantidad de trabajo empleada para producirlo en la calidad de tierra o con la cantidad de capital por la que no se paga renta. No es que el trigo resulte caro porque se pague una renta, sino que se paga una renta por venderse el trigo caro: y con razón se afirma que el precio del trigo no descendería aunque los terratenientes renunciaran a todas sus rentas. Con ello, sólo se conseguiría que algunos arrendatarios viviesen como unos caballeros, pero sin reducir en lo más mínimo la cantidad de trabajo que se necesita para obtener productos primarios en las tierras menos adecuadas para el cultivo” (l. c., páginas 62 ss.).

Después de lo que anteriormente he dicho, no necesito ya argumentar que es falso afirmar que "el valor del trigo se determina por la cantidad de trabajo empleada para producirlo en una tierra que, por su calidad, no arroja renta”. He demostrado ya que [la posibilidad] de que esta clase de tierra arroje una renta o de que no arroje renta alguna, de que arroje la totalidad de la renta absoluta o [solamente] una parte de ella, o de que arroje, además de la renta absoluta, una renta diferencial (en la ascending line), depende, en parte, de la line of direction, * de si [ésta] es ascendant o descending, [de que] depende, en todo caso, de la proporción de la composition of agricultural capital as compared with the composition of not agricultural capital ** y de que, una vez presupuesta la renta absoluta, como resultado de la diferencia entre esta composition, los casos anteriores dependerán de la situación del mercado, pero que el caso de Ricardo, especialmente, sólo puede darse bajo dos circunstancias (aunque incluso entonces se pague farmage, althougji no rent can be paid: *** when landed property does not exist, either in law or in fact † o si la mejor tierra suministra una additional supply †† que sólo can find its place within the market ††† cuando descienda el valor de mercado.

* Línea de dirección. ** Composición del capital agrícola, comparada con la del no agrícola. *** Canon de arrendamiento, aunque no se pague renta, † Si no existe propiedad sobre la tierra, de derecho o de hecho, †† Oferta adicional, ††† Puede encontrar su lugar en el mercado. Pero, en el pasaje anterior, se contienen, además, varias otras cosas falsas o unilaterales. El raw produce O puede, aparte de la causa más arriba señalada, rise in comparative value,OO lo que aquí no significa otra cosa que el valor de mercado, si hasta ahora se vendía por debajo de su valor y tal vez a menos de su precio de costo, como siempre ocurre in a certain State of society,OOO en que la producción del raw produce tiende, fundamentalmente, a cubrir el sustento del cultivator (y también cuando, como en la Edad Media, los productos urbanos se aseguraban precios de monopolio); y, en segundo lugar, cuando no se vende todavía a su valor, a diferencia ele las otras mercancías que se venden a su precio de costo. O Producto primario. OO Subir de valor relativo. OOO En cierto estado de la sociedad.

Por último, es exacto en cuanto a la renta diferencial lo que se dice de que es indiferente para el precio del trigo el que el terrateniente foregoes it * y el farmer pockets it. ** Falso [en cambio] en cuanto a la renta absoluta. Falso que aquí la landed property *** no enhances the price of the raw produce. † Esto ocurre por otra razón, y es que la intervention de la landed property causes that the raw produce is sold at its value which exceeds its cost-price. †† Suponiendo, como más arriba, que el promedio del not agricultural capital [es] = 80 c + 20 v y la plusvalía = 50 por 100, [tendremos que] la tasa de ganancia será = 10 y el valor del producto = 110. En cambio, si el agricultural capital = 60 c + 40 v, el valor [será] = 120. Y a este valor se venderá el raw produce. Si legalmente no existe la propiedad sobre la tierra o no existe de hecho, como en las colonias, por la relativo abundance of land. ††† se venderá a 115. En efecto, la ganancia total (para los 200) del primer capital y del segundo [será] = 30 y, por tanto, la ganancia media =15. El not agricultural produce O se vendería a 115, y no a 110; y el agricultural produce a 115 en vez de a 120. Es decir, que el agricultural produce descendería con respecto al not agricultural produce, en la doceava parte de su valor relativo; y para los dos capitales —o para el capital total—, agricultural as well as industrial,OO la ganancia media aumentarla en el 50 por 100, de 10 a 15 /605//. * Renuncie a ella. ** El arrendatario se la embolse. *** Propiedad sobre la tierra, † No eleva el precio del producto primario. †† Intervención de la propiedad sobre la tierra hace que el producto primario se venda a su valor, que excede de su precio de costo, ††† Abundancia relativa de tierra. O Producto no agrícola. OO Tanto el agrícola como el industrial. Dice Ricardo, refiriéndose a cómo concibe él la renta:

"La considero siempre como el resultado de un monopolio parcial, que en realidad no regula nunca el precio”,

(es decir, que no actúa nunca como un monopoly, ni es nunca tampoco un resultado del monopolio. En él, sólo podría ser resultado del monopoly el que se embolsara la renta el owner OOO de la mejor clase de tierra en vez del arrendatario), OOO Propietario.

"sino que es una consecuencia de él. Si los terratenientes renunciaran a todas sus rentas, opino no resultarían más baratas las mercancías producidas en la tierra, ya que habrá siempre una parte de estas mercancías producidas en la tierra mejor por la que no se abonaría, ni podría abonarse renta alguna, porque el plusproducto bastaría para cubrir la ganancia del capital’ (l. c., pp. 332 s).

Surplus produce x quiere decir, aquí, el excess xx sobre el producto absorbido por el salario. La afirmación de Ricardo sólo está en lo cierto, siempre suponiendo que certain land never pays rent, xxx si esta tierra o rather § su producto regula el valor de mercado. En cambio, si su producto no arroja renta alguna, porque el valor de mercado es regulado por la tierra más fértil, este hecho no probará nada. x Plusproducto. xx Excedente. xxx Cierta tierra nunca paga renta. § Más bien.

En realidad, si la renta diferencial fuese “relinquished by landlords” * ello favorecería a los arrendatarios. En cambio, la renuncia a la renta absoluta haría descender el precio de los productos agrícolas y el de los productos industriales hasta un límite en que la ganancia media aumentaría a través de este proceso. /636// * Abandonada por los terratenientes.

//6O5/ “El alza de la renta es siempre consecuencia de la creciente riqueza de la tierra y de la dificultad de conseguir alimentos para su población en aumento" (l. c., pp. 65 s.). Lo último es falso.

“Donde más rápidamente crece la riqueza es en aquellos países en que es más fértil la tierra disponible; en que menores trabas hay a las importaciones, en que la producción puede incrementarse mediante mejoras agrarias y en que, como consecuencia de ello, aumenta más lentamente la renta" (t c, pp. 66 s.).

El absolute amount of rent ** puede también aumentar cuando la tasa de renta se mantenga invariable y sólo aumente, como consecuencia del growth of population, el capital invertido en la agricultura; puede aumentar si I no paga renta alguna y II sólo paga una parte de la renta absoluta, pero la renta diferencial ha aumentado mucho como consecuencia de su fertilidad relativa, etc. (véase Cuadro). *** ** Cuantía absoluta de la renta. *** Véase el cuadro de referencia, supra, entre las pp. 296 y 297.

### [3. Concepción del “precio natural” del producto agrícola en A. Smith y en Ricardo]

“Si el elevado precio del trigo fuera el efecto y no la causa de la renta, ello influiría proporcionalmente en el precio, según que la renta fuese alta o baja, y la renta formaría parte integrante del precio. Sin embargo, el regulador del precio del trigo es el que se produce con la mayor cantidad de trabajo, y la renta no forma ni puede formar en lo más mínimo parte integrante de su precio... En la producción de muchas mercancías entra materia prima, pero el valor de esta materia prima, al igual que el del trigo, se determina por la productividad de la parte del capital últimamente invertido en la tierra y que no paga renta alguna, razón por la cual la renta no forma parte integrante del precio de las mercancías” (l. c, p. 67).

Hay aquí mucha confusión, porque se entremezcla el “natural price” (que es del que se habla) con el value. Ricardo toma esta confusión de A. Smith. [Sin embargo,] en éste la confusión tiene, relativamente, su razón de ser, porque y en la medida en que Smith abandona su propia y acertada explicación del value. Ni la renta ni la ganancia ni el salario constituyen a component part of the value of a commodity. † Por el contrario. El value of a commodity being given, the different parts into which that value may be divided, belong either to the category of accumulate labour (constant capital) or wages or profit or rent. * En cambio, con referencia al natural price o al precio de costo, Smith puede hablar de sus component parts ** como supuestos dados. Solamente al confundir el natural price con el value, transfiere éste al value de la commodity. *** † Parte integrante del valor de una mercancía. * Una vez dado el valor de una mercancía, las dieferentes partes en que puede dividirse este valor entran o bien en la categoría del trabajo acumulado (capital constante) o en la del salario, la ganancia o la renta. ** Partes integrantes. *** Valor de la mercancía,

Prescindiendo del precio de la materia prima y de la maquinaria (en una palabra, del capital constante) que el capitalista de cada rama especial de producción le parece que viene dado desde fuera, que entra en su producción con un determinado precio, son dos cosas las que tiene que hacer para fijar el precio de su mercancía: sumar el precio del salario, y también éste se le aparece (within certain limits †) como algo dado. En lo que se refiere al natural price de la mercancía, no se trata del precio de mercado, sino del precio medio de mercado durante un largo periodo o del centro en torno al cual gravita el precio de mercado. Por tanto, el precio del salario viene dado, en conjunto, por el value de la fuerza de trabajo. Y la tasa de ganancia —la natural tax of profit ††— viene dada por el valor de la totalidad de las mercancías, creadas por la totalidad de los capitales invertidos en la not agricultural industry. En efecto, es el excedente de este valor sobre el valor del capital constante contenido en la mercancía más el valor del salario. La plusvalía total creada por aquel capital total forma el absoluta amount of profit. ††† La proporción entra este absoluta amount y tha whole capital advanced determines tha general rata of profit.o De ahí, por tanto, que esta general rato of profit se le aparezca como algo dado desde fuera, no sólo al capitalista individual, sino al capital en cada esfera especial de producción. Por consiguiente, al precio de los advances in raw material,oo etc. 1/6061 contenidos en el producto y al natural price of wages,ooo tiene que sumar también el general profit, say of 10 p. c. to form thus —as it must appear to him— by way of addition of component parts, or by composition, the natural price of a commodity.x Si se paga el natural price o [se paga] más o menos dependerá en cada caso del nivel del precio de mercado. En el precio de costo, a diferencia del value, entran solamente el salario y la ganancia; la renta, solamente en la medida en que ya ha entrado en el price de los advances xx de las materias primas, maquinaria, etc. Es decir, no en cuanto renta para el capitalista, al que, en general, el precio del raw produce, machinery,xxx en una palabra, el capital constante, se le presupone ya como un todo. † Dentro de ciertos límites, †† Tasa natural de ganancia, ††† Cuantía absoluta de ganancia. o Cuantía absoluta y el capital total adelantado determina la tasa general de ganancia. oo Adelantos en materias primas. ooo Precio natural del salario. x Ganancia general, digamos del 10 por 100 para formar así —tal como tiene que aparecer ante él— mediante la suma de las partes integrantes, el precio natural de una mercancía. xx Precio de los adelantos. xxx Materia prima, maquinaria.

La renta no entra como component part en el precio de costo. Si, en determinadas circunstancias, el producto agrícola es vendido a su precio de costo, no existe renta alguna. En este caso, la propiedad sobre la tierra no

existe económicamente para el capital, a saber: no cuando el producto de la clase de tierra que vende al precio de costo regule el valor de mercado del producto de la misma. (Otra cosa ocurre [en] I, Cuadro D.) O bien la renta (absoluta) existe. En este caso, el producto agrícola se vende por encima de su precio de costo. Se vende por su valor, que es superior a su precio de costo. Pero en el valor de mercado del producto entra la renta o, mejor dicho, forma parte de ella. Sin embargo, el arrendatario no la considera como algo dado, como hace el industrial con la ganancia. Viene dada por el excedente del valor del producto agrícola sobre su precio de costo. Pero el arrendatario hace sus cálculos exactamente igual que el capitalista: en primer lugar, los advances * en segundo lugar el salario, en tercer lugar la ganancia media y por último la renta, que se le aparece también como algo dado. Esto es, para él, el natural price of wheat, ** por ejemplo. El que se la pague dependerá del state of the market *** en cada caso. * Desembolsos. “ Precio natural del trigo. *** Situación del mercado, Si tenemos presente debidamente la diferencia entre el precio de costo y el value, vemos que la renta no puede entrar nunca en el precio de costo como constituent part † y que sólo podemos hablar de constituent parts en cuanto al precio de costo a diferencia del value de una commodity (La renta diferencial, al igual que la ganancia extra no entra nunca en el cost-price, †† ya que representa siempre o bien el excess of the market cost-price 1 over individual cost-price, or excess of the market value over individual vdue. †††) † Parte integrante, †† Precio de costo, ††† Excedente del precio de costo del mercado sobre el precio de costo individual, o el excedente del valor de mercado sobre el valor individual. Por tanto, Ricardo tiene, en el fondo, razón cuando afirma, en contra de A. Smith, que la renta no entra nunca en el precio de costo. Pero se equivoca, a su vez, porque esto no lo demuestra diferenciando entre cost-price y value, sino identificándolos lo mismo que A. Smith, pues ni la renta, ni la ganancia ni el salario forman constituent parts of value, although value is dissolvable into wages and profits and rent,o y en las tres partes con la misma razón, cuando existan las tres. El razonamiento de Ricardo es éste: la renta forma no constituent part of the natural price of agricultural produce oo porque el precio del producto de la tierra peor es igual al precio de costo de este producto, igual al valor de este producto, [que es el que] determina el valor de mercado del producto agrícola. Por tanto, la renta no forma [constituent] part of the value;ooo porque no forma [constituent] part of the natural price,x y éste es

1 Por "the market cost-price” (precio de costo de mercado) entiende Marx el precio general de costo que regula los precios de mercado de las mercancías en una esfera de producción determinada. Cfr. pp. 106-108.

igual al value. Pero también esto es falso. El precio del producto obtenido en la tierra peor es igual a su precio de costo, bien porque este producto se venda por debajo de su valor y, por tanto, no como dice Ricardo, porque se venda a su valor, bien porque el producto agrícola figure al tipo de mercancías, a la clase [de mercancías] en las que, excepcionalmente, son idénticos el value y el precio de costo. Esto es lo que ocurre cuando la plusvalía que se obtiene en una rama especial de producción con un capital dado, por ejemplo 100, resulta ser, casualmente, la plusvalía que corresponde al cálculo medio en cuanto a la misma parte alícuota del capital total (100, por ejemplo). En esto reside, pues, la confusión de Ricardo. o Partes integrantes del valor, aunque el valor pueda desintegrarse en salario, ganancia y renta. oo No forma parte integrante del precio natural del producto agrícola. ooo Parte integrante del valor. * Parte integrante del precio natural.

As to * A. Smith-. en cuanto identifica cost-price y value, no tiene razón en decir, partiendo de esta premisa falsa, que tanto la renta como la ganancia y el salario formen “constituent parts of the natural price’’. Incurre más bien en una inconsecuencia al afirmar, más adelante, en la aplicación [de su tesis], que la renta no entra del mismo modo en el natural price que en los wages y las profits. Incurre en esta inconsecuencia porque la observación y el análisis acertado le llevan una vez más a reconocer que, en la determinación del natural price of not agricultural produce and market value of agricultural produce ** media una diferencia. Pero a esto nos referiremos más adelante, cuando tratemos de la teoría de la renta de A. Smith. * En cuanto a. ** Precio natural del producto no agrícola y el valor de mercado del producto agrícola.

### [4. Ideas de Ricardo acerca de las mejoras agrícolas. Su incomprensión acerca de las consecuencias económicas de los cambios operados en la composición orgánica del capital agrícola]

 “Hemos visto que con cada parte del capital adicional que necesariamente tiene que aplicarse a una tierra de menor rendimiento aumentaría la renta”.

(Pero no every portion of additional capital yields a less productive return. ***) * No toda parte del capital adiciona! arroja un rendimiento menos productivo,

“De los mismos principios se deduce que cualesquiera circunstancias de la sociedad que hagan innecesario invertir en la tierra la misma cantidad de capital y que, por tanto, harían más productiva la parte de la cantidad de capital últimamente invertida determinarían la baja de la renta” (l. c., p. 68).

Es decir, [descenso de la] renta absoluta, no necesariamente [de la] renta diferencial (véase Cuadro B). Tales circunstancias pueden ser “reducción del capital de una tierra’’, seguido de una disminución de la población. Pero también un más alto desarrollo de los productiva powers of agricultural labor. † † Capacidad de producción del trabajo agrícola.

"Sin embargo, los mismos resultados pueden obtenerse si crecen la riqueza y la población de un país y este crecimiento lleva aparejadas mejoras tan importantes en la agricultura, que con ello disminuye al mismo tiempo la necesidad de cultivar tierras peores o de invertir la misma cantidad de capital en el cultivo de tierras más productivas” (l. c., pp. 68 s.).

(Curiosamente, Ricardo compara aquí los improvements as shall have the effect of improving the quality of poorer lands and converting these into richer ones, * punto de vista que prevalece en Anderson.) * Mejoras que den como resultado el mejoramiento de la calidad de tierras más pobres y el convertir éstas en más ricas. Muy falsa es la tesis de Ricardo [de que]

“con la misma población que no aumenta, no puede existir la demanda de una cantidad adicional de trigo” (l. c., p. 69).

Por tanto, prescindiendo totalmente [del hecho] de que with a fall in the price of com an additional demand for other raw produce, green vegetables, meal etc. will spring up ** y de que con el trigo pueda fabricarse aguardiente, etc., Ricardo da por supuesto aquí que toda la popula, tion consumes as much com it likes. This is false. *** ** Con la baja del precio del trigo, aumentará la demanda adicional de otras materias primas, legumbres, carne, etc. *** La población consume todo el trigo que desea. Esto es falso, {“Nuestro enorme incremento del consumo en los años 1848, 1849 y 1850 revela que antes estábamos infraalimentados y que los precios se mantenían altos por virtud de la insuficiente oferta” (F. W. Newman, Lecturas on Political Economy, Londres 1851, p. 158).

Y el mismo Newman dice."El argumento de Ricardo” de que that rent cannot enhance price † “se basa en el supuesto de que el poder de exigir una renta no implica en ningún caso de la vida real la posibilidad de reducir la oferta. Pero, ¿por qué no? Hay grandes extensiones que podrían ponerse inmediatamente en cultivo si no se exigiera una renta por ello, pero que se dejan artificialmente sin cultivar, bien porque los dueños de la tierra puedan arrendarla ventajosamente como terrenos de caza o porque prefieren un campo románticamente silvestre a la pequeña renta nominal que percibirían por permitir cultivarla” (l. c., p. 159)} † Esta renta no puede elevar el precio. //Es/ falso en términos generales que si el terrateniente withdraws †† la tierra from the production of com, he may not get a rent by converting it into pasture or building grounds or as in some countries of High Scotland, into artificial woods for hunting purposes. ††† †† Sustrae, ††† A la producción de trigo, no puede obtener una renta, convirtiéndola en pastizal, en terrenos para construir o, como en algunos lugares de la Alta Escocia, en bosques artificiales para fines cinegéticos. Ricardo distingue dos clases de improvements in agricultura. O Una de estas clases O Mejoras agrícolas.

"...aumenta la productividad de la tierra..., como una secuencia de fertilidad más racional o una mejor selección de fertilizantes. Estas mejoras nos permiten perfectamente obtener un rendimiento extra de una superficie menor de tierra” ([“On the Principles...”], p. 70).

En este caso, la riqueza, según Ricardo, tiene necesariamente que disminuir.

“Si, por ejemplo, las cantidades sucesivas de capital obtienen 100, 90, 80 y 70, [tendremos que,] con el empleo de estas cuatro cantidades de capital, mi nata asciende a 60 o la diferencia entre

70 y 100 = 30 70 y 90 = 20 70 y 80 = 10

mientras que el rendimiento representaría [340]

y, mientras emplea estas cantidades, la renta seguirá siendo la misma, aunque el rendimiento de cada clase [de tierras] aumente en la misma medida”. (Si experimentase un unequal augmentation * la renta podría aumentar, a pesar de la creciente fertilidad.) * Un aumento desigual. “Si, en vez de 100, 90, 80 y 70, el rendimiento se elevara a 125, 115, 105 y 95, la renta seguiría siendo de 60, o la diferencia entre 91 y 121 = 30 91 y 111 = 20 91 y 101 = 10

mientras que el rendimiento aumentaría a 440

Pero, caso de que aumentara así el rendimiento sin un aumento de la oferta, no existiría ya razón para invertir en la tierra tanto capital; una parte de él se retiraría y, consiguientemente, la última cantidad de capital sería de 105 en vez de 95 y la renta descendería a 30 o la diferencia entre

105 y 125 = 20 105 y 115 = 10

mientras que el rendimiento seguiría satisfaciendo las necesidades de la población, pues ascendería a 345 quarters.

Prescindiendo de que la demanda puede aumentar sin que crezca la población, al descender el precio (el propio Ricardo admite que ha aumentado en 5 qrs.), [vemos que] pasa constantemente a soils decreasing fertility, ** ya que aumenta de año en año la población, es decir, la parte de la población que consume trigo, y esta parte aumenta más rápidamente que la población [por término medio], puesto que el pan constituye para la mayor parte de ella un alimento fundamental. No es necesario, por tanto, que no haya aumentado la demanda con la productivity of capital * y que, por consiguiente baje la renta. Y puede elevarse cuando el improvement ** haya afectado desigualmente al degree of fertility. ** Tierras de fertilidad decreciente.

De otro modo, sería seguro (cuadros B y E) que el aumento de fertility no sólo —manteniéndose inalterable la demanda— podría descartar del mercado a la tierra peor, sino que incluso una parte del capital [invertido] en la mejor tierra (cuadro B) podría forzar to withdraw from the production of corn. ***

En este caso, la renta cerealista disminuirá cuando la augmentation of produce equal † en las diferentes clases de tierra. * Productividad del capital. ** Mejora. *** Retirarse de la producción de trigo. † El aumento del producto sea igual, Ricardo pasa ahora al segundo aspecto de los agricultural improvements. †† †† Mejoras agrícolas.

“Pero hay mejoras que pueden hacer que el valor relativo de la tierra descienda sin disminuir la renta de la tierra, aunque la renta de la tierra en dinero pueda reducirse. Esta clase de mejoras no aumentan la productividad del suelo, pero nos permiten obtener su producto con menos trabajo. Tienden más a la formación del capital invertido en la tierra que al cultivo de la tierra misma. Tales son las mejoras de los aperos agrícolas, el arado, la trilladora, etc., el ahorro en el empleo de caballos para las faenas agrícolas y un mejor conocimiento de las artes de la veterinaria. Esto permitirá invertir en la tierra menos capital, que vale decir menos trabajo; pero, si ha de obtenerse el mismo rendimiento, no podrá cultivarse menos tierra. Sin embargo, si las mejoras de este tipo influyen o no en la renta cerealista, ello dependerá del problema de que se mantenga invariable o disminuya la diferencia entre el rendimiento obtenido mediante el empleo de las diferentes cantidades de capital.”

<[Pero] esto hubiera podido decirlo también Ricardo con respecto a la natural fertility of soils. ††† Si al pasar a ella aumenta, mantiene igual o hace que aumente la renta diferencial ello dependerá de que la diferente del producto del capital invertido, en estos different more fertile soils, be increased, stationary, or diminished.O> ††† Fertilidad natural de la tierra. O Diferentes tierras más fértiles aumente, se mantenga estacionario o disminuya.

“Si se invierten en la tierra cuatro cantidades de capital, 50, 60 70 y 80, cada una de las cuales rinde el mismo resultado, y si bastara introducir cualquier mejora en la formación de dichos capitales, retirando 5 de cada uno de ellos, y dejándolos reducidos, por tanto, a 45, 55, 65 y 75, respectivamente, no se produciría cambio alguno en cuanto a la renta del trigo. Pero si las mejoras fuesen de tal naturaleza que me permitieran ahorrarme totalmente la cantidad de capital invertida menos productivamente, la renta del trigo descendería inmediatamente, ya que se reduciría la diferencia entre el capital más productivo y el más improductivo, diferencia que es precisamente la que forma la renta” (l. c., pp. 73 s.).

Esto es exacto en lo tocante a la renta diferencial, la única que existe

para Ricardo. Ricardo ni siquiera toca, en cambio, el problema real. Para resolver éste, no se trata de que descienda el valor de cada quarter, ni tampoco de saber si es necesario seguir cultivando la misma cantidad de tierra, la cantidad de las mismas clases de tierra que antes, sino de si, al abaratarse el capital constante —que, según el supuesto de que se parte, cuesta les labour * — ello trae consigo la disminución, el aumento o el mantenimiento estacionario de la cantidad de immediate labour in agriculture employed. ** En otros términos, si se ha operado o no un cambio orgánico en el capital. * Menos trabajo. ** Trabajo directo empleado en laagricultura. Supongamos que tomamos como ejemplo el cuadro A (página 574, cuaderno XI), *** poniendo en vez de toneladas quarters of wheat. † *** Véase el intercalado entre las pp. 296 y 297. † Quarten de trigo, Suponiendo aquí que la composición del not agricultural capital †† = 80 c + 20 v y la del agricultural capital ††† = 60 c + 40 v, la tasa de plusvalía será en ambos casos = 50 por 100. Hence the rent on the latter capital, or the excess of its value over its cost-price o = 10 £. Tendríamos, por tanto; (véase la página siguiente). †† Capital no agrícola, ††† Capital agrícola. o De ahí que la renta sobre el último capital o el excedente de su valor sobre su precio de costo. Ahora bien, para investigar el problema en sus términos puros, debemos suponer que la magnitud del capital invertido en I, II y III se ve afectada por igual en las tres clases por el abaratamiento del capital constante (100), ya que las consecuencias desigualas afectan solamente a la renta diferencial y nada tiene que ver con el problema. Supongamos, pues, que, gracias a los improvement»,oo el mismo volumen de capital que antes costaba 100 £ sólo cuesta ahora 90, es decir, que se reduzca en la décima parte o en un 10 por 100. Se plantea, pues, el problema de saber cómo anotan los improvements a la composición del agricultural capital. oo Mejoras. Si se mantiene invariable la proporción entre el capital invertido en salarios [y el capital constante], tendremos que, si 100 = 60 c + 40 v, 90 = 54 c + 36 v, y en este caso el valor de los 60 qrs. en la tierra I equivaldrá a 108 £. Pero, si el abaratamiento fuese tal que el mismo capital constante que antes costaba 60 costara ahora solamente 54 y el v (o sea el capital invertido en salarios) sólo 32 2/5 en vez de 36 (habiendo bajado también en 1/10), [tendríamos que], en este caso, se invertirían 86 2/5 en vez de 100.—La composición de este capital sería de 54 c + 32 2/5 v. Y, calculando a base de 100, la composición sería de 62 ½ c+ 37 ½ v. En estas condiciones, el valor de los 60 qrs. en I

equivaldría a 102 3/5 £. Supongamos, por último, que, aun disminuyendo el valor del capital constante, el capital invertido en salarios siga siendo absolutamente el mismo y que, por tanto, haya aumentado en proporción al capital constante de tal modo que el capital invertido 90 [sea] 50 c + 40 v y, a base de 100, = 55 5/9 c + 44 4/9 v.

Clase de capital £ Qrs. trigo Valor total £ Valor de mercado por qr. £ Valor individual por ar. I

2 £ = 40 chel. II

1 11/13 £ = 1 £ 16 12/13 chel. II

1 3/5 £ = 1 £ 12 chel. Total

Valor Diferencial por qr. Precio de costo por qr. Renta absolut a Renta Diferencial Renta absoluta en qrs. Renta Diferencial en grs. I

1 5/6 £ = 1 £ 16 2/3 chel.

II 2/13 £ = 3 1/13 chel. 1 9/13 £ = 1 £ 13 11/16 chel.

II 3/5 £ = 8 chel. 1 7/15 £ = 1 £ 9 ½ chel.

Total rentas Total rentas

£ Qrs. I

II

III

Vemos ahora qué sucede en estos tres casos con la renta en trigo y la renta en dinero. En el caso B, la proporción entre c y v se mantiene invariable, aunque disminuya el valor de ambos. En C disminuye el valor de c, pero más aún, proporcionalmente, el de v. En D disminuye el valor de c, pero no el de v. Restablezcamos, ante todo, el cuadro originario de la página anterior [y comparémoslo enseguida con los nuevos cuadros B, C y D, que ilustran los casos más arriba expuestos de los cambios de valor de los elementos orgánicos del capital agrícola]. * * Vienen enseguida los cuadros reproducidos en el intercalado. Algunas columnas de los cuadros C y

D fueron dejadas en blanco por Marr. La Redacción se ha encargado de suplir las cifras que faltan y los epígrafes de la columna final.

Capital Renta absoluta por 100 Renta absoluta £ A) 60 c + 40 v

B) 54 c + 36 v (60 c + 40 v)

C) 54 c + 32 2/5 v (62 ½ c + 37 ½ v) 8 3/4 22 17/25 D) 50 c + 40 v (55 5/9 c + 44 4/9 v) 12 2/9

Renta diferencial £ Renta absoluta Qrs. Renta diferencial Qrs. Total rentas £ Total rentas Qrs. A)

B)

C) 34 1/5 13 5/19

56 22/25 33 5/19 D) 36 2/3

69 2/3

 He aquí lo que nos muestran los cuadros adjuntos: Originariamente, en A la proporción 60 c + 40 v; el capital invertido en. cada clase [=] 100. La renta en dinero 70 £, en trigo 35 qrs. En B el capital constante [se] abarata, empleándose 90 £ en cada clase, pero en la misma proporción [se] abarata el capital variable, manteniéndose igual la proporción. La renta en dinero baja aquí y la renta en trigo se mantiene invariable; permanece [también] invariable [la] renta absoluta.2 La renta en dinero disminuye, al disminuir el capital invertido; la renta en trigo se mantiene igual, ya que a menos dinero [corresponde] más trigo, en la proporción anterior. En C, abaratamiento del capital constante; pero disminuye aún más el v, lo que hace que [se] encarezca relativamente el capital constante. La renta absoluta disminuye. Bajan la renta en trigo y la renta en dinero. La renta en dinero, porque el capital en general ha disminuido considerablemente, y la renta en trigo porque ha descendido la renta absoluta, al paso que las diferencias entre ellas se mantienen iguales, lo que quiere decir que ambas descienden por igual.

Pero en D se da el caso totalmente inverso. Sólo desciende el capital constante, mientras que el capital variable permanece igual. Éste era el

2 En la última columna de los cuadros que figuran en la p. 294 y en el texto de la p. 295, Marx entiende por "renta absoluta” la tasa de esta renta.

supuesto de Ricardo. En este caso, al bajar el capital, baja de un modo insignificante la renta en dinero, en términos absolutos solamente en una tercera parte, aunque aumenta considerablemente en relación con el capital invertido. En cambio, aumenta de un modo absoluto la renta en trigo. ¿Por qué? Porque la renta absoluta ha aumentado del 10 al 12 2/9 por 100, al aumentar v en relación con c. Por tanto,

Ricardo continúa:

“Todo lo que reduzca la desigualdad del producto obtenido por la inversión sucesiva de determinadas cantidades de capital en la misma tierra o en otra nueva tiende a hacer bajar la renta; y todo lo que aumente esta desigualdad determina necesariamente el resultado opuesto, tiene la tendencia a hacerla subir" (l. c., p. 74.)

La inequality can be increased, while capital is withdrawn and while sterility decreases, or even while the less fertile land is thrown out of market * {(Terrateniente y capitalista, “Morning Star” de 15 julio 1862 [investiga] en un leader ** a quién incumbe (voluntaria o forzosamente) el deber de support *** a los distressed workmen † (como consecuencia de la cotton famine †† y la civil war ††† en los Estados Unidos), en los cotton manufacture districts of Lancashire,o y dice: * La desigualdad puede aumentar al retirarse el capital y al disminuir la fertilidad, o incluso cuando se retiran del mercado las tierras menos fértiles. ** Editorial. *** Socorrer. † Obreros damnificados, †† Escasez de algodón, ††† Guerra civil. o Distritos manufactureros algodoneros de Lancashire.

“Estas gentes tienen un derecho legal a ser socorridos con ayuda de las fortunas que han contribuido más que nadie a crear con su laboriosidad... Se dice que los hombres que se han enriquecido con la industria algodonera se hallan especialmente obligados a intervenir, prestando una generosa ayuda. Y no cabe duda de que así es... Los comerciantes y manufactureros han obrado a tono con esto... Pero, ¿son éstas las únicas clases que se han lucrado con la industria del algodón? Seguramente que no. Los propietarios de tierras de Lancashire y North Cheshire han participado enormemente en la riqueza así creada. Y estos propietarios se han beneficiado considerablemente con la participación en esta riqueza sin mover ni un dedo ni contribuir siquiera con la imaginación a la industria que la ha creado... El propietario de una hilandería ha contribuido con su capital, su experiencia y su incansable actividad a la creación de esta gran industria, que ahora se tambalea bajo tan nidos golpes. El obrero hilandero aporta su habilidad, su tiempo y su trabajo físico; pero, ¿qué han aportado los

terratenientes de Lancashire? Nada, literalmente nada, lo que no es obstáculo para que obtengan de ello beneficios más jugosos que cualquiera de las otras dos clases... No cabe duda de que es enorme el incremento de los ingresos anuales de estos grandes terratenientes, proveniente de esta sola causa y probablemente asciende hasta el triple”.

El capitalista es el explotador directo del obrero, el directo, no sólo el apropiador, sino también el creador del surplus labour. Y, como quiera que éste (para el industrial capitalista) sólo puede realizarse en el proceso de producción y mediante él, el capitalista es, a la vez, funcionario de esta producción, su director. El terrateniente, en cambio, posee con la propiedad sobre la tierra (para la renta absoluta) y en la" diferencia natural entre las distintas clases de tierra (renta diferencial) un título que le permite embolsarse una parte de este surplus labour o del surplus value sin haber contribuido en nada a la dirección ni a la creación. De ahí que, en casos de conflicto, el capitalista considere al terrateniente como una mera superfetación, como una excrecencia sibarítica o un brote parasitario de la producción capitalista, una especie de pulgón que se le mete en la piel.}

Aquí, repite:

“...esta renta” (of mines) * “es, al igual que la renta de la tierra, efecto y no causa del alto valor de sus productos” [David Ricardo, On the Principles...”], página 76. * De las minas.

En lo que se refiere a la renta absoluta no es ni efecto ni causa of the "high value", ** sino effect of the excess of value over cost-price. That this excees is paid for the produce of the mine, or the land, and thus absolute rent becomes formed, is the effect, not of that excess, because it existe for a whole clase of trades, where it is not entered into the price of the produce of those particular trades, but it is the effect of landed property. ** Del alto valor. In regard to differential rent it may be said be said, that it is the effect of “high value”; so far as by “high value” is understood the excess of the market value of the produce over its real or individual value, for the relatively fertile classes of land or mine. That Ricardo unterstands by the “exchangeable value’' regulating the produce of the poorest land or mine, nothing but cost-price, by cost-price

nothing but the advances plus the ordinary profit, and that he falsely identifies this cost-price with real value, will be also seen from the following passage: *** *** Efecto del excedente del valor sobre el precio de costo. El que este excedente sea pagado por el producto de la mina o de la tierra, formándose así la renta absoluta, no es efecto de este excedente, ya que se da en toda una clase de actividades, donde no entra en el precio del producto de estas actividades específicas, sino que es el efecto de la propiedad sobre la tierra. Con respecto a la renta diferencial, puede decirse que es efecto del “alto valor”, entendiendo por “alto valor” el excedente del valor de mercado del producto sobre su valor real o individual, en cuanto a las clases relativamente más fértiles de tierras o de minas. Por los pasajes siguientes veremos también que Ricardo entiende por el “valor de cambio” que regula el producto de la tierra o la mina más pobre simplemente el precio de costo y por precio de costo simplemente lo adelantado más la ganancia usual y que identifica equivocadamente este precio de costo con el valor real.

“El metal extraído de la mina más pobre que se halla en explotación debe tener, por lo menos, un valor de cambio que, no sólo alcance para suministrar en su totalidad el vestido, el alimento y los demás artículos indispensables consumidos por quienes explotan la mina y llevan el producto al mercado, sino además para arrojar la ganancia usual y general para quienes adelantan el capital necesario para la explotación de la empresa. El rendimiento del capital invertido en la mina más pobre, que no arroja renta alguna, determinará la renta de todas las demás, de mayor rendimiento. De esta mina se supone que arroja la ganancia del capital usual. Todo lo que las otras minas producen por encima de esto es necesariamente abonado a sus poseedores en concepto de renta” (l. c., pp. 76s.).

De nuevo, pues, en palabras escuetas: la renta es el excess of the price (exchangeable * aquí, significa lo mismo) of the agricultural produce over its cost-price, that is over the value of capital advanced plus the usual (average) profits of stock. ** Si, por tanto, el valor del producto agrícola es más elevado que su cost-price, *** puede abonar renta sin tener en cuenta para nada la diferencia de la tierra the poorest land and the poorest mine † pueden pay the same absolute rent as the richest. †† [Pero] si su valor no excediera de su precio de costo, la renta sólo podría responder al excess of the market value over the real value of the produce derived from relatively more fertile soils, etcétera.! †† * Excedente del precio (valor de cambio). ** Del producto agrícola sobre su precio de costo, es decir, sobre el valor del capital adelantado más la ganancia usual (media) del capital. *** Precio de costo, † La tierra y la mina más pobres, †† Abonar la misma renta absoluta que las más ricas, ††† Excedente del valor de mercado sobre el valor real del producto derivado de las tierras relativamente más fértiles.

"Si cantidades iguales de trabajo, con cantidades iguales de capital fijo, invertidas siempre en la misma mina que no rinde renta alguna, pudieran extraer las mismas

cantidades de oro..., es probable que esta cantidad (of gold) creciera con la demanda, pero su valor permanecería inalterable'’ (l. c., p. 79).

Y lo que decimos del oro y las minas es también aplicable al trigo y a la tierra. Por tanto, si siguen cultivándose y explotándose las mismas clases de tierra y rindiendo el mismo producto por la misma aportación de trabajo, el valor de una libra de oro o de un quarter de trigo seguirá siendo el mismo, aunque su cantidad aumente al crecer la demanda. Por tanto, aumentaría también su renta (el amount,o no la rate of rent)oo sin ningún change in the price of produce.ooo Se emplearía más capital, although with constantly uniform productivity x Es ésta una de las grandes causas a que obedece el aumento del absolute amount xx de la renta, quite apart from any rise in the price of produce, and, therefore, without any proportional change in the rents paid by produce oj different soils and mines.xxx o Cuantía. oo Tasa de renta. ooo Cambio en el precio del producto. x Aunque con una productividad uniformemente creciente. xx Cuantía absoluta. xxx Completamente aparte de cualquier alza en el precio del producto y, por tanto, sin ningún cambio proporcional en las rentas pagadas por productos de diferentes tierras y minas.

### [5. Crítica de Ricardo a las ideas de Smith sobre la renta]

Este capítulo [es] muy importante para [apreciar] la diferencia [que media] entre Ricardo y A. Smith. [Sin embargo,] el examen más a fondo de ella lo reservamos (en cuanto a A. Smith) para después que hayamos considerado ex professo la teoría de Smith según Ricardo. Ricardo comienza citando un pasaje de A. Smith en el que determina exactamente cuándo el price of agricultural produce * arroja una renta y cuándo no. Pero él mismo cree, a continuación, que some parís of the produce of land, ** tales como food, *** arrojan siempre necesariamente una renta. * Precio del producto agrícola. ** Algunas partes del producto de la tierra. *** Los víveres, Con este motivo dice Ricardo, cosa que él considera importante:

“...Creo que, hasta ahora, en todos los países, desde los más primitivos hasta los más civilizados, existen tierras de tal calidad que no pueden suministrar un rendimiento cuyo valor alcance para más que para reponer el capital invertido en ellas, además de la ganancia usual y ordinaria en ese país. Todos sabemos que así ocurre en América y, sin embargo, nadie afirma que los principios que «terminan

la renta difieran en esos países de los que rigen en Europa1’ (l. c,. pp. 389 s.)

En realidad, estos principles "difieren” muy esencialmente. Allí donde no existe —legalmente o de hecho— ninguna propiedad sobre la tierra no puede existir tampoco ninguna renta absoluta. Y ésta, v no la renta diferencial, es la expresión adecuada de la propiedad sobre la tierra. Decir que los mismos principios rigen la renta de la tierra allí donde la propiedad sobre la tierra existe y donde no existe la propiedad territonal vale tanto como afirmar que la figura económica de la propiedad sobre la tierra es independiente del hecho de que exista o no exista la propiedad territorial. ¿Cómo debemos entender, además, eso de que “existen tierras de tal candad que no pueden suministrar un rendimiento cuyo valor alcance y sobre para reponer el capital... más la ganancia usual”? Si la misma cantidad de trabajo produce 4 qrs., el producto no será más vdluable † que si produce dos, aunque el value de cada quarter sea, en un caso, doble que en el otro. Por tanto, el que produzca o no renta no depende en absoluto de la magnitud de este “value” del producto en cuanto tal. Sólo puede arrojar una renta cuando su valor [sea] más alto que su precio de costo, el cual se halla regulado por el precio de costo de todos los otros productos o, dicho en otras palabras, por la cantidad de trabajo no retribuido que, como promedio, se apropia un capital en cualquier rama de actividades. Ahora bien, el que su valor [sea] más alto que su precio de costo no depende para nada de su magnitud absoluta, sino de la composición [orgánica] del capital empleado en ella, comparado con la average composition * del capital employed in notagricultural industry. ** † De más valor. * Composición media. ** Capital empleado en la industria no agrícola.

“Pero, aun cuando fuese exacto que Inglaterra se hallase tan avanzada en el cultivo de la tierra, que no existiera hoy en el país tierra alguna que no arrojara renta, no por ello dejaría de ser menos exacto que antes sí tenía que haber estas tierras y que para nada influye en este problema el que existan o no. En efecto, tanto da que en la Gran Bretaña se invierta en la tierra capital que se limita a reponer el capital inicial con la ganancia usual, ya se emplee en tierras viejas o en tierras nuevas. Si un arrendatario concierta un contrato de arrendamiento por siete años o por catorce, puede proponerse invertir en ello un capital de 10.000 £, sabiendo que, a base de los precios vigentes del trigo y las materias primas, podrá reponer la parte del capital inicial que desea invertir, pagar su renta y obtener la tasa de ganancia usual. Y no invertirá 11.000 £ si no puede emplear las últimas 1.000 de un modo tan productivo que le dejen la ganancia habitual. En sus cálculos, ya trate de aplicarlos o no, se limita a indagar si el precio del producto primario obtenido

basta para sus desembolsos y la ganancia, pues sabe que no tendrá que pagar una renta adicional. Y su renta no se verá aumentada aun después que haya expirado su contrato, ya que si su terrateniente se empeñara en exigirle una renta por haber sido empleadas estas 1.000 £ adicionales, las retiraría, teniendo en cuenta que su empleo, según la premisa de que él parte, sólo le proporcionaría la ganancia habitual que podría obtener de su capital, empleado de cualquier otro modo. No se halla, por tanto, en condiciones de pagar una renta por ello, a menos que el precio del producto obtenido siga subiendo o, lo que es lo mismo, baje la ganancia usual y general” (l. c., pp. 390 s.)

Ricardo reconoce aquí que también la peor tierra puede arrojar una renta. ¿Cómo explica esto? Una segunda dosis de capital —empleada en la tierra peor— para la additional supply become necessary in consequence of an additional demand *** sólo rinde el cost-price † cuando se eleva el precio del trigo. Es decir, que la primera dosis arrojaría ahora un excedente sobre este cost-price = rent. Lo que quiere decir que existe el hecho de que, antes de que se emplee la segunda dosis, la primera dosis en la tierra peor arroja una renta porque el valor del mercado es superior al precio de costo. Lo que cabe preguntar, por tanto, es si para ello el valor de mercado tiene que ser superior al valor del producto peor o si lo que ocurre no es más bien que su valor es superior a su precio de costo y el rise of price †† se limita a permitir que se venda por más de lo que vale. *** Oferta adicional, que se hace necesaria en virtud de la demanda adicional, † Precio de costo, †† Alza de precio. Además, ¿por qué el precio necesita ser tan elevado, que equivalga a los advances plus average profit? ††† Por razón de la competencia de capitales en los different trades,O de la transferencia del capital de un trade al otro. O, lo que es lo mismo, por la acción del capital sobre el capital. Ahora bien, por medio de qué acción puede el capital obligar a la propiedad de la tierra a hacer descender el precio del producto hasta el precio de costo? Withdrawal of capital from agriculture * no puede surtir este efecto, si no va acompañado por el fall of the demand for agricultural produce. ** Surtiría [, por el contrario,] el efecto opuesto, el de elevar el valor de mercado del agricultural produce por encima de su valor. Transfer of new capital *** a la tierra no puede tampoco [dar ese resultado]. En efecto, la competencia de los capitales entre sí es precisamente lo que permite al terrateniente exigir de un determinado capitalista que se contente con un “average profit” y le pague a él el overplus † del value over the price affording this profit. ††

††† Desembolsos más la ganancia media. O Diferentes ramas industriales. * Retirar capital de la agricultura. ** Baja de la demanda de productos agrícolas. *** Trasladar nuevo capital, † Excedente, †† Valor sobre el precio que arroja esta ganancia,

Pero, cabría preguntar: si la propiedad sobre la tierra confiere este poder, el de que el producto se venda a su valor por encima de su precio de costo, ¿por qué no confiere asimismo el poder de venderlo en más de lo que vale, al precio de monopolio que se quiera? En una pequeña isla en la que no se importara trigo del extranjero, no cabe duda de que el trigo, food,††† podría venderse, como cualquier otro producto, a un precio de monopolio, es decir, a un precio limitado solamente por el nivel de la demanda, concretamente la demanda solvente, y esta demanda solvente varía mucho en cuanto a magnitud y extensión, según el nivel de los precios del producto sobre el que verse la oferta. ††† Alimento. Dejando a un lado esta excepción —que no se da para nada en los países europeos, en la misma Inglaterra se sustrae artificiosamente a la apicultura y, en general, al mercado— gran parte de la tierra fértil, para elevar [así] el precio de la restante —la propiedad sobre la tierra sólo puede afectar a la acción de los capitales, a su competencia— en la medida en que la competencia entre los capitales modifique la determinación de los valores de las mercancías. La conversión de los valores en precios de costo [es] simplemente consecuencia y resultado del desarrollo de la producción capitalista. Lo determinante (para el promedio [de los casos]) es que las mercancías se vendan por lo que valen. La divergencia de esta [regla] es impedida en la agricultura por la propiedad sobre la tierra. Si un cultivador arrienda tierra por siete o catorce años —dice Ricardo— calcula que, con una inversión de capital de 1.000 £ por ejemplo, el valor del trigo (el valor medio de mercado) le permitirá reponer los avances más la ganancia media más la renta contraída. Por tanto, desde el momento en que “arrienda tierra”, lo determinante es, para él, el valor medio de mercado, el cual es] = al valor del producto; ganancia y renta [son, para él,] simplemente partes en que se divide este valor, pero que él no retiene. El valor de mercado dado es, para el capitalista, lo que el valor presupuesto del producto es para la teoría y la concatenación interna de la producción. Y ahora [viene] la conclusión que Ricardo saca de esto. Cuando el arrendatario agrega [a su capital] 1000£ se preocupa solamente de ver si, a base del precio de mercado dado, le rendirán la ganancia usual. Por lo que Ricardo parece entender que el precio de costo es lo determinante y [que] en este precio de costo, como

elemento regulador, entra ciertamente la ganancia, pero no la renta.

En primer lugar, tampoco la ganancia entra [aquí] como constitutive * El arrendatario [de la tierra], según el supuesto de que se parte, considera como determinante el market price y se preocupa de que, partiendo de este precio de mercado dado, las 1.000 £ le dejen la ganancia usual. Por tanto, esta ganancia no es la causa, sino el effect of that price. ** Pero —sigue pensando Ricardo—, la inversión de las mismas 1.000 £ responde al cálculo de que el precio arroje o no la ganancia. La ganancia es, por tanto, lo determinante de la inversión de 1.000 £, del precio de producción. * Parte integrante. ** Efecto de este precio. Además, si el capitalista creyera que las 1.000 £ no rendirían la usual profit, *** no las invertiría. No se daría la producción del additional food. † Si esa producción fuese necesaria para [cubrir] la additional demand. †† la demanda tendría que hacer subir el precio, es decir, el precio de mercado, hasta que arrojara la ganancia. Por tanto, la ganancia —a diferencia de la renta— entra como constitutive element, no porque cree el valor del producto, sino porque no crea el producto mismo si su precio no es lo suficientemente alto para cubrir, además de los avances, la usual rate of profit. ††† En cambio, no es necesario, en este caso, que [el precio] suba tanto como para poder cubrir la renta. Hence there exists an essential difference between rent and profit,O y en cierto sentido puede decirse que la ganancia es a constitutive element of price,OO mientras que la renta no lo es. (Y esto es también, evidentemente, algo que A. Smith tiene presente implícitamente.) *** Ganancia usual adicional, † Alimento adicional, †† Demanda adicional, ††† La tasa usual de ganancia. O Existe, pues, una diferencia esencial entre la renta y la ganancia. OO Una parte integrante del precio. Para este caso, la cosa es exacta. But why? OOO OOO Pero ¿por qué? Porque, en este caso, la propiedad sobre la tierra no puede, como tal propiedad sobre la tierra, enfrentarse al capital, es decir, no se da precisamente la combinación bajo la cual, según el supuesto de que se parte, se forma la renta absoluta. El additional com x producido con la segunda dosis de 1.000 £, producido a base de un valor de mercado que se mantenga igual, es decir, con una demanda adicional que sólo se da bajo el supuesto de que el precio siga siendo el mismo, deberá venderse por debajo de su valor, a su precio de costo. Por tanto, este additional produce xx de las 1.000 £ se encuentra bajo las mismas circumstances xxx que si se pusiera en cultivo nueva

tierra de calidad peor, que no determina el valor de mercado, sino que sólo puede suministrar su additional supply § a condición de que la suministre al valor de mercado anterior, es decir, a un precio que se determina independientemente de esta nueva producción. Bajo estas circunstancias, dependerá totalmente de la fertilidad relativa de este additional soil * el que arroje o no una renta, precisamente porque no determina el valor de mercado. Y exactamente lo mismo [ocurre] con las 1.000 £ adicionales [invertidas] en la tierra anterior. Precisamente por ello deduce [de aquí] Ricardo, invirtiendo las cosas, que la tierra adicional o la dosis de capital adicional determina el valor de mercado, porque el precio de su producto, a base de un valor de mercado que se determina independientemente de ellos, no arroja renta alguna, sino solamente la ganancia, no cubre su valor, sino solamente el precio de costo. Quelle contradictio in adjecto! ** x Trigo adicional. xx Producto adicional. xxx Circunstancias. § Oferta adicional. * Tierra adicional. ** ¡Qué contradicción en sí misma!

Pero el producto se produce aquí sin arrojar renta. Certainly! *** En la tierra arrendada por quien la cultiva, la propiedad sobre la tierra no existe para él, para el capitalista, como elemento independiente que opone resistencia durante el tiempo en que, por virtud del contrato de arrendamiento, es de hecho el mismo propietario [de la tierra arrendada]. Por tanto, el capital se mueve ahora libremente en este elemento, y a él le basta con el precio de costo del producto. También de expirar el contrato de arrendamiento el arrendatario, como es natural, seguirá regulando la renta según que la inversión de capital sobre la tierra rinda producto que pueda venderse a su valor y que, por tanto, arroje una renta. No toma en cuenta la inversión de capital que, a base de un valor de mercado, no deje un excedente sobre el precio de costo, del mismo modo que el capital no se pagaría o contraería renta tratándose de tierras cuya fertilidad relativa sólo lograra que el precio de mercado cubriera su precio de costo. *** Ciertamente, La cosa, en la práctica, no discurre de un modo totalmente ricardiano. Si el arrendatario posee spare capital † o lo adquiere en el curso de una lease †† de 14 años durante los primeros de ellos, en estas condiciones, no reclamará la ganancia usual. Sólo lo hará cuando tome prestado capital adicional. ¿Qué es lo que puede hacer, en efecto, con el spare capital? ¿Arrendar nueva tierra? La producción agrícola permite el empleo intensivo del capital en grado muy superior que el cultivo extensivo de la tierra con mayor capital. O también, suponiendo que no haya en la immediate vicinity ††† de la tierra anterior

ninguna otra arrendable, el arrendatario preferiría desdoblar su superintendence O entre dos farms,OO como [en la industria] lo hace el capitalista que tiene que vigilar seis fábricas [al mismo tiempo]. ¿U optar acaso por colocar el dinero a réditos en una banca [bajo la forma] de títulos del Estado, acciones de ferrocarriles, etc.? En este caso, renunciaría, at least OOO a la mitad o a una tercera parte de la ganancia usual. Podrá, por tanto, invertirlo como capital adicional en la farm anterior, incluso bajo la tasa del average profit,x es decir, digamos, al 10 por 100, pues, suponiendo que su ganancia sea 12, seguirá obteniendo el 100 por 100, siempre y cuando que el tipo de interés sea del 5 por 100. Siempre será una especulación lucrativa para él el invertir las 1.000 £ adicionales en la farm anterior. † Capital restante, †† Arrendamiento, ††† Inmediata vecindad. O Vigilancia, alta dirección. OO Explotaciones agrícolas. OOO Por lo menos. x Ganancia media.

Es, por tanto, totalmente falso el que Ricardo identifique esta inversión de additional capital con la application of additional capital to new soils * En el primer caso, el producto no necesita tampoco rendir la ganancia usual, ni siquiera en la producción capitalista. Basta con que arroje, por encima de la usual rate of interest, ** lo suficiente para que it is worth while the trouble and the risk of the farmer to prefer the industrial employment of his spare capital to the “monied” employment of that capital. *** * Aplicación de capital adicional a nuevas tierras. ** Tasa usual de interés. * “ Para que al arrendatario le valga la pena y corra el riesgo de preferir la inversión industrial de su capital restante a la inversión "monetaria” de este capital, Pero es completamente absurdo, como hemos visto, que Ricardo extraiga de este modo de ver la siguiente conclusión:

“Si el comprensivo espíritu de A. Smith hubiese tomado en cuenta este hecho, no habría afirmado que la renta constituye una de las partes integrantes del precio del producto primario, ya que el precio se regula siempre por el rendimiento de esta parte del capital últimamente invertida y por la que no se paga renta alguna” (l. c., p. 391).

Su ejemplo demuestra precisamente lo contrario, [a saber,] that the aplication to latid of this last portion of capital has been regulated by a market price, independent of that application, existing before it took place, and, therefore allowing no rent, but only profit. † Es absolutamente exacta [la afirmación de] que la ganancia es el único regulador de la producción capitalista. Y exacto [también,] por tanto, que no existiría ninguna renta absoluta si la producción estuviera regulada únicamente por el capital. La

renta absoluta surge precisamente allí donde las condiciones de la producción permiten al terrateniente poner límites a la exclusive regulation of production by capital. †† † Que la inversión en la tierra de esta última parte del capital ha sido regulada por un precio de mercado independiente de dicha inversión, que existía antes de que ésta se efectuara y que, por tanto, no permite renta alguna, sino solamente ganancia, †† Regulación exclusiva de la producción por el capital, En segundo lugar, Ricardo (pp. 391 ss.) reprocha a A. Smith el que [éste] desarrolle a propósito de las coal-mines ††† el principio acertado de la renta, y llega incluso a decir: ††† Minas de carbón.

“Todo el principio de la renta se expone aquí de un modo maravilloso y perspicaz, pero cada una de estas palabras es aplicable tanto a la tierra como a las minas, a pesar de lo cual afirma que, 'tratándose de la propiedad territorial, se comporta de otro modo con respecto a la superficie de la tierra’, etc.” (l. c., p. 392).

A. Smith se da cuenta de que, en certain circumstances O el terrateniente tiene la fuerza necesaria para oponer al capital una resistencia efectiva, para hacer valer la propiedad sobre la tierra, exigiendo por tanto la renta absoluta, y que, en otras circunstancias, puede no tenerla; pero sabe que es sobre todo la producción de foods * la que crea la ley de la renta, mientras que la renta in other applications of capital to land ** se determina por la renta agrícola. O En ciertas circunstancias. * Alimentos. ** En otras aplicaciones del capital a la tierra.

"La proporción tanto de su producto como de su renta *** se halla”, dice A. Smith, "en relación con su fertilidad absoluta, y no con su fertilidad relativa (I. c, p. 392). *** Se refiere a la renta de las fincas.

En su respuesta a esto, Ricardo se acerca lo más posible al principio real de la renta. He aquí lo que dice:

"Pero supongamos que ninguna tierra arroje una renta-, en este caso, el importe de la renta de la tierra peor se hallaría en proporción al excedente del valor del producto sobre la inversión de capital y la ganancia usual obtenida por tete; y el mismo principio regiría la renta de la tierra de mejor calidad o de situación algo más favorable, razón por la cual la renta de esta tierra sobrepasaría la de las tierras menos valiosas, por razón de sus mayores ventajas. Otro tanto podría afirmarse de las tierras de tercera categoría, y así sucesivamente, hasta llegar a las mejores de todas. De ahí que no pueda asegurarse que sea la fertilidad relativa de la tierra la que determina la parte del producto que debe pagarse en concepto de renta territorial con la misma certeza con que cabe asegurar que el rendimiento relativo

de una mina determina la parte de su producto que hay que pagar a título de renta minera” (l. c., pp. 392 s.).

Ricardo expresa aquí el principio exacto de la renta. “Si la tierra de peor calidad arroja una renta, si, por consiguiente, se paga una renta independientemente de la different natural fertility of the soils —absolute rent † —esta renta tiene que equivaler necesariamente al excedente del valor del producto sobre la inversión de capital y la ganancia usual obtenida por éste”, that is to say like the excess of the value of the produce above its costprice. †† [Aunque] Ricardo da por supuesto que este excedente no puede existir porque acepta erróneamente, en contraposición con su propio principio, el dogma smithiano de que el value equivale al cost-price of the produce. † Diferente fertilidad natural de las tierras: renta absoluta, †† Es decir, como el excedente del valor del producto sobre su precio de costo, Por lo demás, Ricardo vuelve a equivocarse, una vez más. La renta diferencial se hallaría, naturalmente, determinada por la “natural fertility” ††† ††† Fertilidad natural. En cambio, Smith estaría sin duda en lo cierto [al afirmar] que la renta real que rinde la tierra de peor calidad podría depender de la absolute fertility o de los otros soils oo y de la relativo fertility ooo de la tierra peor y de la relativo fertility de las otras clases de tierra. oFertilidad absoluta. oo Tierras. ooo Fertilidad relativa.

El “actual amount of rent x que rinda la tierra de peor calidad dependerá, naturalmente, no como entiende Ricardo, del excess of value of its own produce over its cost-price * sino del excess of the market value over its costprice ** que es algo muy distinto. Si él mismo determina el market price, tendremos que el market value equivale a su real value, hence, the excess of its market value over its cost-price like the excess of its own individual, its real value over its cost-price. *** Pero no sucederá así si el precio de mercado se determina, independientemente de él, por las otras clases de tierra. Ricardo parte del supuesto de la descending line. † Da por supuesto que la peor tierra es cultivada en último lugar y sólo se cultiva (en el caso que se presupone) si la additional demand has necessitated an additional supply at the value of the produce derived from the worst and last cultivated soil. †† En este caso, es el valor de la peor tierra el que regula el valor de mercado. En la ascending line, ††† sólo ocurre así (incluso según él) cuando la additional supply de la mejor

clase equivalga solamente a la additional demand de la clase mejor al valor de mercado anterior. Si la additional supply es mayor, Ricardo entiende siempre que la tierra anterior debe retirarse del cultivo, cuando sólo ocurre una cosa, y es que arrojará una renta más baja que anteriormente (o no rendirá renta alguna). Y en la descending line [ocurrirá] lo mismo. Si la additional supply es tal que sólo puede ser cubierta a base del anterior precio de mercado, dependerá de la medida en que este precio de mercado se eleve sobre el costprice del producto de la nueva tierra de peor calidad el que la tierra peor arroje o no una renta y [, en su caso,] el monto de ésta. La renta se hallará determinada en ambos casos por la fertilidad absoluta, y no [por] la fertilidad relativa. Dependerá de la fertilidad absoluta de la nueva tierra el que y la medida en que el market value del produce de las tierras mejores se eleve por encima de su propio real, individual value.O x El monto efectivo de la renta. * Excedente del valor de su propio producto sobre su precio de costo. ** Excedente del valor de mercado sobre el precio de costo. *** Valor real y, por tanto, el excedente de su valor de mercado sobre su precio de costo igual al excedente de su propio valor individual, real, sobre su precio de costo, † Línea descendente, †† Demanda adicional ha requerido una oferta adicional al valor del producto procedente de la peor y última tierra cultivada. ††† Línea ascendente. O Valor real, individual. A. Smith distingue aquí, acertadamente, entre la tierra y las minas, ya que, tratándose de éstas, da por supuesto que nunca se pasa a clases peores, sino a clases mejores, que suministran siempre más la additional supply. Y la renta de la tierra peor dependerá, entonces, de su absolute fertility.

“Después de haber declarado A. Smith que existen algunas minas que sólo pueden ser explotadas por los propietarios, porque sólo rinden lo suficiente para cubrir los costos de la explotación con la ganancia usual correspondiente al capital invertido, cabría suponer que estaría dispuesto a reconocer que son precisamente estas minas las que determinan el precio de los productos de todas. Si las viejas minas no alcanzan a suministrar las cantidades de carbón requeridas, el precio del carbón aumentará y seguirá subiendo hasta que el propietario de una mina nueva y peor descubra que puede, mediante su explotación, obtener la ganancia capitalista usual... Lo que quiere decir que es siempre la mina de menor rendimiento la que determina el precio del carbón. Pero A. Smith opina de otro modo: según él, la mina carbonífera que más rinde determina también el precio del carbón extraído de las demás minas de la vecindad. Tanto el propietario como el empresario de la explotación se dan cuenta de que pueden obtener, el uno, una renta más alta y el otro una ganancia mayor si venden a precio más bajo que todos sus vecinos. Ello obligará enseguida a éstos a vender al mismo precio aunque no se encuentren en tan buenas condiciones para hacerlo y aunque con ello vean reducidas y a veces, incluso, suprimidas su renta y su ganancia. Algunas empresas tendrán que cenar

y otras no arrojarán renta alguna y sólo podrán ser explotadas por el propietario’. Cuando descienda la demanda de carbón //617 a/ o la cantidad aumente gracias a nuevos procedimientos, el precio bajará y algunas minas deberán ser abandonadas. Pero, en todo caso, el precio deberá alcanzar para cubrir los desembolsos y la ganancia de la mina que se explota sin que sobre ella gravite una renta. La mina menos rentable es, por consiguiente, la que determina el precio. Y, en efecto, el propio A. Smith corrobora esto en otro pasaje, en el que dice: ‘El precio más bajo a que pueda venderse el carbón durante un tiempo sostenido es, al igual que en las demás mercancías, el precio que alcanza precisamente para reponer el capital que debe emplearse para llevarlo al mercado más la ganancia usual. Tratándose de una mina de carbón por la que el propietario del suelo no puede obtener renta alguna y que él mismo tiene que explotar o dejarla ociosa, el precio del carbón deberá corresponder, sobre poco más o menos, a este precio'" (l. c., pp. 393-395).

Yerra A. Smith cuando dice que es la combinación específica del mercado bajo la que la mina de mayor rendimiento (o la tierra más fértil) domina el mercado la que pone la impronta de la combinación general. Pero, dando este caso por supuesto, razona acertadamente (en general) y Ricardo de un modo falso. Presupone que, como resultado del state of demand * y de la relativa superior fertility, la mina mejor sólo podrá hacer valer su producto en el mercado siempre y cuando que desplace a los competidores vendiendo a más bajo precio, que su producto [se cotice] por debajo del valor de mercado anterior. Con lo cual descenderá también el precio para las minas peores. El precio de mercado baja. Y esta baja hace descender la renta en todos los casos en las minas peores y [hasta] puede hacer que desaparezca totalmente, ya que la renta equivale al excess of market value over cost-price of the produce, whether that market value be like the individual value of the produce of a certain class, of mines, or not ** La ganancia, cosa que Smith no advierte, sólo puede reducirse caso de que withdrawal of capital and diminution of the amount of production becomed necessary. *** Si el precio de mercado desciende, regulado como se halle under the given circumstances, by the produce of the best mines, so low, as to afford no excess above cost-price for the produce of the worst mines † en estas condiciones, sólo podrá explotarla el mismo propietario. A base de este precio de mercado, ningún capitalista le pagará renta. El derecho de propiedad sobre la tierra no le confiere, en este caso, derecho alguno sobre el capital, pero rompe para él la resistencia que opone a los otros capitalistas, la application of capital upon land o Para él, la propiedad sobre la tierra no existe, ya que él mismo es el terrateniente. Puede, por tanto, aplicar su capital a la mina como a every other trade,oo es decir,

siempre y cuando que el precio de mercado del producto con que se encuentra [ya] predeterminado [y que] no se determina [ahora] le arroje el aver age profit,oo alcance su precio de costo. * Estado de la demanda. ** Excedente del valor de marcado sobre su precio de costo del producto, si el valor de mercado es igual al valor individual del producto de cierta clase de minas, o no. *** Sea necesario retirar capital y disminuir la cuantía de la producción. † Bajo las circunstancias dadas, por el producto de las mejores minas, sea tan bajo que no permita ningún excedente sobre él precio de costo para el producto de las minas peores. o Inversión de capital en la tierra. oo A cualquier otra actividad. ooo Ganancia media.

De donde Ricardo llega a la conclusión de que A. Smith se contradice. Del hecho de que el anterior precio de mercado determina hasta qué punto pueden sus propietarios abrir personalmente nuevas minas, es decir, explotarlas precisamente allí donde desaparece la propiedad sobre la tierra, puesto que, a base del precio de mercado anterior, rinden a su explotador el precio de costo, deduce Ricardo que este precio de costo determina el precio de mercado. Pero, reduce de nuevo a la descending line y hace que las minas de menor rendimiento sólo sean explotadas cuando el precio de mercado del producto sea superior al valor del producto de las mejores minas, cuando en realidad lo único que se necesita es que el precio de mercado sea superior al precio de costo o, incluso, se limite a cubrirlo, tratándose de las minas peores, explotadas directamente por sus propietarios. Por lo demás, cuando admite que “si la cantidad” (of coal †) “aumente al introducirse nuevos métodos de trabajo, el precio bajará y algunas minas tendrán que ser abandonadas", ello sólo dependerá del degree of the fall of price †† y del State of demand. ††† Si, ante esta baja of prices o puede el mercado absorber todo el producto, las minas peores seguirán arrojando una renta si el fall of market price oo sigue dejando un margen de excess of market value over the cost-price of the more sterile mines,ooo y [estas minas serán] explotadas por sus propietarios si el market value only covers, is adequate to, this cost-price x Pero en ambos casos [es] absurdo decir que el cost-price de la mina peor regulates the market price. Cierto que el cost-price of the worst mine regulates the proportion of the price of its produce to the regulating market price, and decides therefore the question whether or not it can be worked. xx Pero el que la tierra o la mina de un determinado degree of fertilityxxx pueda ser explotada a base de un determinado precio de mercado no tiene, evidentemente, nada que ver, no es idéntico con el hecho de que el cost-price del producto de estas minas regule el precio de mercado. Si, a base de un precio de mercado más alto, se necesitara o fuera admisible una additional supply * tendríamos que la tierra peor regularía el valor de mercado y, en este caso, arrojaría también una renta

absoluta. Tal es precisamente el caso, aunque A. Smith parte del supuesto contrario. † De carbón. †† Grado de la baja de precio, ††† Estado de la demanda. o De precios. oo Baja del precio de mercado, ooo Excedente del valor de mercado sobre el precio de costo de las minas más estériles. x Si el valor de mercado que sólo cubre es adecuado a este precio de costo. xx Precio de costo de la mina peor regula la proporción del precio de su producto con respecto al precio de mercado regulador, y decide, por tanto, el problema de si puede o no ser explotada.xxx Grado de fertilidad. * Oferta adicional.

En tercer lugar, Ricardo le reprocha a A. Smith el que éste crea (pp. 395 s.) que la cheapness of raw produce, ** por ejemplo la sustituclon del trigo por patatas, lo que haría descender los salarios y disminuiría el cost of production, adjudicaría al terrateniente a larger share as well as a larger quantity. *** Ricardo dice, por el contrario: ** Baratura del producto bruto. *** Una parte mayor así como una cantidad mayor,

"...la renta no absorbería parte alguna de esta porción adicional, sino que la totalidad correspondería, normalmente, a la ganancia... Mientras se cultiva tierra de la misma calidad y no se manifieste ningún cambio en cuanto a su fertilidad relativa o en cuanto a su relativa distribución, la renta se mantendrá siempre en la misma proporción con respecto al producto bruto" (l. c., p. 396).

Esto [es] positively false. Rent would fall in share, and, therefore, relativaly, in quantity. † Al introducirse la patata como medio de vida fundamental [esto] depreciaría el valor de la fuerza de trabajo, acortaría al tiempo de trabajo necesario, alargaría el tiempo de plustrabajo, y con ello la tasa de la plusvalía, henos, †† si las demás circunstancias permanecieran invariables, cambiaría la composición del capital, disminuiría en valor la parte variable con respecto a la constante, aunque el volumen del capital vivo empleado siguiera siendo el mismo. Aumentaría, por consiguiente, la tasa de ganancia. En este caso, [se produciría] un descenso de la renta absoluta y, proporcionalmente, de la renta diferencial. (Véase página 610, cuadro C). ††† Esta causa actuaría por igual sobre el agricultural y el not agricultura! Capital.o Aumentaría la tasa de ganancia y descendería, por tanto, la renta. † Positivamente falso. La renta disminuiría en cuanto a la porción y, relativamente, en cuanto a la cantidad, †† Por tanto. ††† Véase el cuadro intercalado en pp. 296 y 297.o Capital no agrícola.

en los países ricos y en los pobres”.

“El error del Dr. Smith, a través de toda su obra, radica en suponer que el valor del trigo es constante; que el valor de las demás mercancías puede aumentar, pero

nunca el del trigo. Según él, el trigo tiene siempre el mismo valor, porque alimenta siempre al mismo número de personas. Del mismo modo, podría decirse que el paño tiene siempre el mismo valor, porque de él puede salir siempre el mismo número de chaquetas. ¿Qué puede tener que ver el valor con la capacidad de alimentar o de vestir?” (l. c., pp. 449 s.). “... El Dr. Smith, que ha mantenido tan hábilmente la doctrina del precio natural de las mercancías, como el que en última instancia determina su precio de mercado...” (l. c., p. 454). "...Estimado en trigo, el oro puede tener un valor muy diferente en dos países. He tratado de demostrar que en los países ricos es bajo y en los países pobres alto; Adam Smith opina de otro modo; cree que el valor del oro, estimado en trigo, es más alto en los países ricos” (l. c., p. 454).

“La renta es creación del valor, pero no creación de la riqueza”3 (I. c, p. 485). “Cuando el señor Malthus habla del elevado precio del trigo, no se refiere, evidentemente, al precio por quarter o por bushel, sino más bien al excedente en que se vende la totalidad del producto sobre su costo de producción, incluyendo en este término de ‘costo de producción’ tanto las ganancias como los salarios. Ciento cincuenta quarters de trigo a 3 £ y 10 chel. el quarter suministrarían al dueño de la tierra una renta mayor que cien quarters a 4 £, suponiendo que el costo de producción fuese el mismo en ambos casos” (l. c., p. 487). “Cualquiera que sea la clase de la tierra, la elevación de la renta dependerá del alto precio del producto; y, partiendo del precio alto como de algo dado, la renta será necesariamente alta en proporción a la abundancia, y no a la escasez” (l. c., p. 492). “Puesto que la renta es consecuencia del alto precio del trigo, la baja de la renta se deberá al bajo precio. El trigo extranjero no puede nunca competir con el trigo interior que arroje una renta. La baja del precio afecta irremisiblemente al propietario de la tierra hasta que toda su renta es absorbida si el precio baja todavía más, no llegará siquiera a arrojar la ganancia usual para el capital; en este caso, el capital abandonará la tierra, buscando otra inversión, y entonces y solamente entonces, y no antes, se importará el trigo que en ella se cultivaba. La pérdida de

3 Ricardo llama a la renta “una creación de valor” en el sentido de que permite al terrateniente disponer del incremento de valor de todo el producto social, que brota, según Ricardo, por la creciente dificultad de producir tal o cual parte del trigo En el cap. XXXII de su obra, Ricardo critica la opinión de Malthus sobre la renta como “a clear garrí and a new creation of richcs” (una pura ganancia y una nueva creación de riqueza) y sienta la tesis de que la renta, en su conjunto, no añade nada a la riqueza de la sociedad, sino que solamente “transfer a portion of the value of the comand commodities from their former possessors to the landlords” (se limita a transferir una parte del valor del trigo de sus anteriores poseedores a los terratenientes" (v. David Ricardo, “On the Principies...” Londres, 1821, pp. 484 s.).

renta traerá consigo una pérdida de valor, de valor estimado en dinero, pero una ganancia en riqueza. Aumentará la cantidad de producto bruto y de otros productos; gracias a la mayor facilidad con que pueden producirse, bajarán de valor, aunque aumenten en cantidad” (l. c., p. 519).

## [CAPÍTULO XIV] LA TEORÍA DE LA RENTA DE ADAM SMITH

### [1. Contradicciones de Smith en su modo de plantear el problema de la renta]

 No entraremos aquí en la interesante exposición de Smith de cómo la renta del más importante medio de vida vegetal domina a todas las demás strictfy agricultural rents * (ganadería, madera, plantas comerciales), porque los modos de producción pueden convertirse mutuamente los unos en los otros. Exceptuando el arroz, allí donde [es] the principal vegetable means of subsistence, ** ya que los arrozales no son convertibles en praderas, tierras de trigo, etc., y viceversa. * Rentas estrictamente agrícolas. ** El principal medio vegetal de sustento. Smith define [en el cap. 11, libro 1] la renta, acertadamente, como “el precio que se paga por el disfrute de la tierna” ([“Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations...”, París 1802], t. I, p, 299), entendiendo por terre toda fuerza natural en cuanto tal y, por tanto, también el agua, etc. [Manifestándose] en contra de la peregrina idea de Rodbertus,1 Smith enumera ya en la introducción los renglones del agricultural capital: *** *** Capital agrícola,

"El capital que costea la simiente” (materia prima), “que paga el trabajo y compra y mantiene el ganado y las demás herramientas de la agricultura" (l. c.)

¿En qué consiste, pues, este prix payé pour l’usage de la terre? † † Precio pagado por el uso de la tierra.

El terrateniente trata de reservarse para sí como renta de la tierra “todo aquello que en el producto excede en el producto o en su precio... sobre esta parte, por muy grande que sea este excedente” (qui paie le capital avancé ††) (“y, además, la ganancia usual”) (l. c., p. 300). †† Que cubre el capital desembolsado.

1 Marx se refiere a la tesis de Rodbertus de que el valor de las materias primas no entra en los costos de producción de los productos agrícolas. V. cap. VIII, apart. 4, pp. 34-43.

“Este excedente puede considerarse siempre como la renta natural de la tierra” (l. c., p. 300).

Smith rehúsa confundir la renta con los intereses del capital invertido en la tierra.

“El terrateniente exige una renta incluso por tierras no cultivadas” (l. c., pp. 300 s.).

E incluso esta segunda forma de renta, ††† añade, presenta la característica de que los intereses del capital para mejoras son los intereses de un capital invertido, no por el propriétaire,O sino por el farmer.OO ††† Es decir, la de la tierra mejorada. O Propietario. OOArrendatario.

“Él” (le propriétaire) "reclama a veces una renta por lo que resulta totalmente inadecuado para ser mejorado por la mano del hombre" (l. c., p. 301).

Smith hace mucho hincapié en que es la propriété, el propriétaire, quien, como tal propriétaire “exige la rente”. Y, así considerada, como simple emanación de la propriété, la renta es un precio de monopolio, [concepción] absolutamente acertada, ya que es la intervención de la propriété y sólo ella lo que hace que el producto pague más del precio de costo, se venda por su valor. La renta de la tierra, como el precio que se paga por el disfrute de la tierra es, naturalmente, "un precio de monopolio” (l. c., p. 302). Es, en efecto, un precio impuesto solamente por el monopolio de la propriété y que, por ello, se distingue en cuanto precio de monopolio del prix de los industrial producís. El precio de costo desde el punto de vista del capital —y es el capital el que domina la producción— exige solamente que el producto, además de los adelantos, cubra el average profit. * En este caso, puede "llevarse al mercado" el producto, ya se trate de un produit de la terre o de [un producto] de otra clase. * Ganancia media.

“Si el precio usual es más que suficiente, el excedente se adjudicará, naturalmente, a la renta de la tierra. Si es solamente suficiente y no pasa de ahí aunque la mercancía pueda ser llevada al mercado no puede pagar renta alguna al terrateniente. Y el que el precio sea estrictamente suficiente o sea más que eso

depende de la demanda” (l. c., p. 303).

El problema está en saber por qué la renta entra en el precio de otro modo que el salario y la ganancia. Originariamente y con razón, Smith descomponía el valeur en salaires, profits y rentes ** (dejando a un lado el capital constante). Pero, enseguida se deja inducir por el camino contrario, el de identificar el valeur y el prix natural (el precio medio o precio de costo de las mercancías, determinado por la competencia), integrando el segundo por la suma de salarie, profit y rente. ** Valor en salario, ganancia y renta.

“Estas tres partes integrantes parecen constituir directamente o en última instancia el precio total” (l. c., cap. VI, p. 101). “Sin embargo, en las sociedades más desarrolladas hay siempre algunas mercancías, aunque pocas, cuyo precio se descompone solamente en dos partes, el salario y la ganancia del capital, y en un número de ellas todavía más reducido, el precio consiste exclusivamente en el salario. En el precio del pescado de mar, por ejemplo, una parte paga el trabajo de los pescadores y otra la ganancia del capital invertido en la pesquería. Rara vez forma la renta parte de este precio... En algunos lugares de Escocia, la gente de escasos recursos se dedica a recolectar en la costa marítima esas piedrecillas de colores que se conocen usualmente por el nombre de guijas escocesas. El precio que el tallista paga por ellas es solamente el salario de su trabajo, sin que participen para nada de él la renta ni la ganancia. Pero el precio total de toda mercancía se reduce siempre, en última instancia, a una u otra de estas tres partes o a todas ellas” (l. c.).

En estos pasajes, se mezcla y confunde el résoudre de la valeur en salaires etc., y la composition du prix par le salario * etc., (y todavía en este cap. VI se trata, en general, “de las partes integrantes del precio de la mercancía’. Hasta llegar al cap. VII, que trata del prix naturel y el prix de marché **). * Reducir el valor al salario, etc., o la integración del precio por el salario. ** Precio natural y predo de mercado. [En] el rol. I [los] caps. I, II, III, versan sobre la "división du travail” y el

des marchandises. † de cómo el valor se convierte en el precio', el cap. VI “De las partes integrantes del precio de la mercancía”; el cap. VII del prix naturel y el prix de marché. Enseguida, el cap. VIII de los salaires, el cap. IX del profit des capitaux †† el cap. X de los salaires y profits dans les divers emplois du travail at des capitaux ††† y por último, el cap. XI de la renta de la terre. *** Dinero, † Precio real y precio nominal de las mercancías. †† Ganancia de los capitales, ††† Salario

y ganancia en los diversos empleos de las mercancías, Pero sobre lo que aquí queremos llamar la atención [es que,] según los pasajes que acabamos de citar, hay mercancías cuyo precio consiste solamente en el salario, otras cuyo precio consta solamente de salario y precio y, finalmente, otras cuyo precio está formado por el salario, el precio y la ganancia. Por tanto,

“el precio total de toda mercancía... se reduce siempre a una u otra de estas tres partes o a todas ellas".

Según esto, no habría, por tanto, razón alguna para decir que la renta entra en el prix de otro modo que la ganancia y el salario, sino que la renta y la ganancia entran [en él] de manera distinta que el salario puesto que éste entra siempre y aquéllas no siempre entran. ¿De dónde [nace,] pues, la diferencia? Smith habría debido, además, indagar si es posible que las pocas mercancías en las que solamente entra el salario se venden por su valor o si aquellas pauvres gens †††† que recolectan los cailloux d’Écosse o no son más bien los asalariados de los lipidaires,oo quienes sólo les pagan por la mercancía el salario usual, es decir, que sólo les pagan por una jomada entera de trabajo que al parecer les pertenece lo que percibe el trabajador en los otros trades,ooo en que una parte de su jornada de trabajo forma la ganancia, que no le pertenece a él, sino que pertenece al capitalista. Smith habría debido afirmar esto o bien afirmar, de otra parte, que, en este caso, [lo que ocurre es que] la ganancia no se manifiesta como [algo] aparte del salario. De aquí lo que dice: †††† Pobres gentes. o Guijas de Escocia. oo Tallistas. ooo Actividades.

"Si estas tres clases distintas de ingresos se asignan a distintas personas son fáciles de distinguir, pero, cuando se asignan a la misma persona, se confunden con frecuencia, por lo menos en el lenguaje cotidiano” (l. c., cap. VI, p. 106).

Sin embargo, en cuanto a la forma, la cosa aparece en él así: Sí un trabajador independiente (como aquellas pauvres gens en Écosse) se limita a invertir trabajo (sin necesitar capital), solamente su trabajo y los elementos, el precio se reduce simplemente al salario. Si aplica también un pequeño capital, obtiene el salario y la ganancia en una sola persona. Y si, por último, emplea su trabajo, su capital y su propiedad sobre la tierra, reúne en sí los caracteres de propriétaire de fermier et d'ouvrier. * * Caracteres de propietario, arrendatario y obrero. {Todo el absurdo de A. Smith se pone de manifiesto en uno de los párrafos

finales del cap. VI, I, 1:

"Como en un país civilizado hay muy pocas mercancías cuyo valor de cambio provenga todo él exclusivamente del trabajo" (aquí, se identifican trovad y salaire) “y como la renta de la tierra y la ganancia contribuyen muchísimo al valor de cambio de la mayoría de ellas, el producto anual del trabajo de este país” <es decir que marchandises ** es, aquí, sinónimo de produit du travail, *** aunque toute la valeur de ce produit ne procède du travail seulement †> "tiene que bastar siempre para comprar y mandar sobre una cantidad de trabajo mucho mayor de la que necesita invertirse para crear, terminar y llevar al mercado este producto" (l. c., pp. 108 s.). ** Mercancías. *** Producto del trabajo, † Todo el valor de este producto no proceda solamente del trabajo,

El produit du travail †† no [significa] lo mismo que el valeur de ce produit. ††† Más bien (así habría que entenderlo) este valeur surchargé par l’addition du profit et de la rente o De ahí que el produit du travail pueda mandar sobre más trabajo, comprar más trabajo, es decir pagar en trabajo un valor mayor que el que el trabajo entraña. La aserción sería conecta si dijera así: †† Producto del trabajo, ††† Valor de este producto. o Valor incrementado por la suma del trabajo y la renta. Smith dice:

“Como en un país civilizado hay muy pocas mercancías cuyo valor de cambio provenga todo él exclusivamente del trabajo y como la renta de la tierra y la ganancia contribuyen muchísimo al valor de cambio de la mayoría de ellas, el producto anual del trabajo de este país tiene que bastar siempre para comprar y mandar sobre una cantidad de trabajo mucho mayor de la que necesita invertirse para crecer, terminar y llevar al mercado este producto.

Debiera decir, según él mismo:

“Comme dans un pays civilisé il n’y a que très-peu de marchandises dont toute la valeur échangeable se résout en salaires seulement, et que, dans la trèsmajeure partie d’entr’elles, une forte portion de cette valeur se résout en rente et profits, il en résulte que le produit annuel du travail de ce pays suffira toujours pour acheter et commander una quantité de travail beaucoup plus grande que celle qu’il a fallu payer” (y también, por tanto, employer) "pour faire croître ce produit, le préparer et l'amener au marché”. *

* Como en un país civilizado hay muy pocas mercancías cuyo valor de cambio se traduzca todo exclusivamente en salarios, y como en la pan mayoría de ellas una pan parte de este valor se traduce en renta y ganancia, de ello se deduce que el producto anual del trabajo de este país alcanzará siempre para comprar y disponer de una cantidad de trabajo mucho mayor de la que se ha necesitado pagar (y también, por tanto, emplear) para incrementar este producto, prepararlo y llevarlo al mercado”.

(A. Smith reincide aquí, una vez más, en su segunda idea del valor, acerca de la cual se dice, en el mismo capítulo:

"No debe perderse de vista que el valor real de todas las diferentes partes integrantes del precio se rige por la cantidad de trabajo que cada cual pueda comprar de ella o sobre la que pueda mandar. El trabajo” (así entendido) "mide el valor no solamente de aquella parte del precio que se traduce en trabajo" (debiera decir en salaires), “sino también de la que se traduce en renta y en ganancia" (l.1,

(En el capítulo VI predomina todavía lo de résoudre de la valeur en salaires, profit et rentes. ** Al llegar al cap. VII el prix naturel y el prix de marché *** son desplazados por la composition du prix par ces éléments constitutifs.) † ** Traducirse el valor en salario, precio y ganancia. *** Precio natural y precio de mercado. † Integración del predo por estos elementos constitutivos, Por tanto, el valeur échangeable del produit annuel du travail †† no está formado solamente por el salario del travail empleado para crear este producto, sino también por la ganancia y la renta. Ahora bien, lo que se compra o aquello da que se dispone es ese trabajo, simplemente con la parte del valor que se traduce en salarios. Es posible, por tanto, poner en movimiento un volumen de trabajo mucho mayor, [que es lo que ocurre], en efecto, cuando una parte de la ganancia y de la renta se emplea para comprar trabajo o disponer de él, es decir, se convierte en salarios. Lo que ocurre es, por tanto, lo siguiente: la valeur échangeable du produit annuel du travail se résout en travail payé (salaires) et travail non payé (profit et rente). ††† Por consiguiente, si una parte de la parte del valeur, qui se résout en travail non payé o se convierte en salario, se podrá acheter une plus grande quantité de travail oo que si se destina a nueva compra de trabajo solamente la parte de este valeur consistente en salario.} †† Valor de cambio del producto anual del trabajo. ††† El valor de cambio del producto global del trabajo se traduce en trabajo pagado (salarios) y trabajo no pagado (ganancia y renta). o Del valor que se traduce en trabajo no pagado. oo Comprar una cantidad mayor de trabajo. Volvamos, por tanto, atrás.

“Un trabajador independiente que dispone de un pequeño capital, suficiente para

comprar materiales y vivir durante el tiempo necesario para llevar su producto al mercado ganará tanto el salario del jornalero que trabaja para un maestro como la ganancia que el maestro obtiene de su trabajo. No obstante, se da el nombre de ganancia a todo lo que este trabajador obtiene, mezclando y confundiendo aquí el salario con la ganancia. El hortelano que cultiva personalmente su huerta reúne en su persona los tres distintos caracteres del propietario de la tierra, el arrendatario y el obrero. Por tanto, su producto debió rendirle la renta del primero, la ganancia del segundo y el salario del tercero. Sin embargo, las tres cosas juntas suelen englobarse como el rendimiento de su trabajo. Por tanto, la renta y la ganancia se mezclan y confunden aquí con el salario” (l.1, cap. VI, p. 109).

Estamos, en realidad, ante una confusión. ¿No es el tout * “el rendimiento de su trabajo”? ¿Y no es, por el contrario, con la transferencia de las relaciones de la producción capitalista en la que, al divorciar al trabajo de sus condiciones objetivas, enfrentándose también el ouvrier, capitalista y propriétaire, se contraponen como trois différents caracteres a este jardinier, ** cuando el fruit de son travail or rather the value of that produce is regarded, part of it as wages, in payment of his labour, part of it as rent, as the portion falling due to the land or rather the proprietor of the land? *** Dentro de la producción capitalista, [es] enteramente correcto en cuanto a las relaciones de trabajo, en que estos elementos no se hallan separados (de hecho), presuponerlos como separados y considerar así a este jardinier como su propio journalier † y su propio propriétaire †† en una sola persona. Pero, no cabe duda de que aquí se trasluce ya en Smith la idea vulgar de que el salaire proviene del trabajo, y la ganancia y la renta —independientemente del trabajo del ouvrier— del capital y la tierra como fuentes aparte, no como apropiación de trabajo ajeno, sino de la riqueza misma. De este modo absurdo se entremezclan en Smith las más profundas concepciones con las ideas más descabelladas, a la manera como la conciencia común se forma haciendo caso omiso de los fenómenos de la competencia. * Todo. ** Hortelano. *** ¿Fruto de su trabajo o más bien de este producto es considerado como parte de su salario, en pago de su trabajo, como parte de él en cuanto renta y como la porción debida correspondiente a la tierra o. mejor dicho, al propietario de ésta? † Jornalero, †† Propietario. Después de reducir el valeur a salaires, profits y rentes, procede a la inversa, independientemente del valeur, integra el valeur independientemente del salaire, el profit y la rent determinados. Y, habiendo olvidado así el origen de la ganancia y la renta que él mismo había desarrollado acertadamente, puede afirmar:

"Salario, ganancia y renta de la tierra son las tres fuentes originarias de todo ingreso así como también de todo valor de cambio" (1.1, cap. VI, p. 105).

Con arreglo a su propia argumentación, habría debido decir:

"La valeur d’une marchandise procède exclusivement du travail (de la quantité du travail) fixé dans cette marchandise. Cette valeur se résout en salaire, profit et rente. Salaire, profit et rente sont les formes primitives, dans lesquelles l'ouvrier, le capitaliste et le propriétaire participen à la valeur crée par le travail de V ouvrier. Dans ce sens ils sont les trois sources primitives de tout revenu, quoique aucune de ces soi —disant sources entre dans la constitution de la valeur." * * El valor de una mercancía proviene exclusivamente del trabajo (de la cantidad de trabajo) plasmado en esta mercancía. Este valor se reduce a salario, ganancia y renta. Salario, ganancia y renta son las formas primitivas en que el obrero, el capitalista y el propietario participan en el valor creado por el trabajo del obrero. En este sentido, son las tres fuentes primitivas de todo ingreso, aunque ninguna de estas llamadas fuentes entre en la constitución del valor”.

Por los pasajes citados se ve cómo Smith, en el cap. VI sobre las ‘‘partes constituyentes del precio de la mercancía'' llega al resultado de resondre ** el precio a salaire, cuando sólo entre en la producción trabajo (immediate), a salaires y profit, cuando, en vez del independent workman, *** sea employe †† un journalier †† por un capitalista (y [haya], por tanto, capital) y, por último, a salaires, profit y rent, cuando entre en la producción tierra, además de capital y trabajo, pero dándose por supuesto que [se trata] de terre appropriée, es decir, que, además del ouvrier y el capitaliste interviene también el propriétaire (aunque Smith observe que cabe la posibilidad de que se reúnan en una sola persona tres o dos de estos caracteres). ** Reducir. *** Trabajador independiente, † Empleado, †† Jornalero. Ahora bien, en el cap. VII sobre el prix naturel y el prix de marché se expone la renta exactamente del mismo modo (cuando la tierra entra en la producción) como partie constituante del prix naturel, al igual que el salario y la ganancia. Así lo demuestran los siguientes pasajes

(l. I, cap. VII)

“Puesto que el precio de una mercancía no es ni más alto ni más bajo que lo que necesita ser para pagar con arreglo a sus tasas naturales la renta de la tierra, el salario y la ganancia del capital empleado para producirla, terminarla y llevarla al mercado, esta mercancía es vendida por un precio que podemos llamar su precio natural. La mercancía se vende, entonces, exactamente por lo que vale" (p. 111).

(Donde se comprueba, al mismo tiempo, la identidad entre el prix naturel y el valeur de la marchandise). “El precio de mercado de cada mercancía en particular se determina por la proporción entre la cantidad de esta mercancía que efectivamente existe en el mercado y la demanda de quienes están dispuestos a pagar el precio natural de la mercancía o el valor total de la renta, de la ganancia y del salario que es necesario pagar para llevarla al mercado" (l. c., p. 112). "Cuando la cantidad de una mercancía llevada al mercado es inferior a la demanda efectiva, no todos los que están dispuestos a pagar el valor total de la renta, el salario y la ganancia que cuesta pueden proveer al mercado con la cantidad necesaria de esta mercancía... El precio de mercado se elevará más o menos por encima del precio natural, según que la llama de esta competencia se vea más o menos fuertemente atizada por la magnitud de la escasez o de la riqueza y por el capricho de los competidores" (l. c., p. 113). "Cuando la cantidad llevada al mercado excede de la demanda efectiva, no puede ser vendida a quienes están dispuestos a pagar el valor total de la renta, el salario y la ganancia que ha costado llevarla allí... El precio de mercado descenderá entonces más o menos por debajo del precio natural, según que la magnitud del excedente estimule más o menos la competencia entre los vendedores o haga que sea más o menos importante para ellos deshacerse inmediatamente de la mercancía” (l. c., p. 114). "Si la cantidad aportada al mercado es estrictamente la que corresponde a la demanda efectiva, el precio de mercado equivaldrá exactamente... al precio natural... La competencia entre los diversos vendedores los obliga a aceptar este precio, pero no a conformarse con otro más bajo" (l. c., pp. 114s.).

 Según Smith, el propriétaire [will] withdraw his land or transfer it from the production of one commodity (as wheat) to that of another (as pasture f. i.) if, in consequence of the State of the market, his rent sinks below, or rises above, its natural tax. * * Dejará su tierra sin cultivar o cambiará la producción de una mercancía (digamos, trigo) por la de otra (por ej. pastos) si, a consecuencia de la situación del mercado, su renta cae por debajo o se eleva por encima de su tasa natural.

“Si esta cantidad" (amenée au marché **) “excede en cualquier momento de la demanda efectiva, una de las partes integrantes de su precio tendrá que pagarse por debajo de su precio natural. Y si es la renta, los terratenientes se verán inmediatamente impulsados por su propio interés a emplear de otro modo una parte de su tierra' (l. c., p. 115). ** Aportada al mercado “Si, por el contrario, la cantidad aportada al mercado queda en algún momento

por debajo de la demanda efectiva, alguna de las partes integrantes de su precio excederá necesariamente de su tasa natural. Y si es la renta, los terratenientes se verán, naturalmente, impulsados por su propio interés a dedicar más tierra a la producción de esta mercancía” (l. c., p. 116). “Las fluctuaciones accidentales y pasajeras del precio de mercado de una mercancía recaen, principalmente, sobre las partes de su precio que corresponden al salario y la ganancia. La parte correspondiente a la renta resulta menos afectada por ellas" (l. c., pp. 118 s.). “El precio de monopolio es, en todo caso, el más alto que pueda lograrse. El precio natural o el que se da donde existe libre competencia es, por el contrario, el más bajo que pueda obtenerse, no ciertamente en cualesquiera circunstancias, pero sí durante un periodo de tiempo considerable" (l. c., p. 124). "Aunque el precio de mercado de una mercancía pueda sostenerse largo tiempo por encima de su precio natural, rara vez se sostendrá mucho tiempo por debajo de él. Cualquiera que sea la parte de su precio que se pague por debajo de su tasa natural, las personas cuyos intereses se vean afectados, no tardarán en darse cuenta del daño que ello les causa e inmediatamente retirarán la cantidad de tierra, de trabajo o de capital que sea necesaria para que la cantidad de esta mercancía aportada al mercado sólo baste enseguida para cubrir la demanda efectiva. De este modo, su precio de mercado no tardará en elevarse al nivel de su precio natural. Así ocurrirá, por lo menos, donde reine una total libertad" (l. c., p. 125).

Después de expresarse así en el cap. VII, resulta difícil comprender cómo A. Smith, [en el] cap. XI, 1.1, "Sobre la renta de la tierra”, puede justificar el que la renta no siempre entra en el precio, allí donde una terre appropriée * entra en la producción; cómo puede distinguir el modo como la renta entre en el precio del modo como entran en él la ganancia y el salario, después que [en el] cap. VI y en el VII ha considerado la renta como partie constituante del prix naturel, exactamente lo mismo que los profits y los saleares. * Tierra de propiedad privada.

Hemos visto que allí la renta se determina como el excedente que queda del precio del producto, después de cubrir los avances del capitalista (arrendatario) más el average profit ** ** Ganancia media. En este cap. XI, invierte totalmente su posición. [Ahora,] la renta ya no entra en el prix naturel. O, mejor dicho, A. Smith recurre a un prix ordinaire, *** que normalmente difiere del prix naturel, aunque en el cap. VII se nos había dicho que el prix ordinaire no podía mantenerse durante mucho tiempo por debajo del prix naturel y no podía hacer durante largo tiempo que

cualquier parte integrante del prix naturel fuera inferior a su natural tax † y, mucho menos aún, no [llegara a] cubrirle, como ahora se afirma de la renta. Y Smith no nos dice tampoco si el producto se vende por debajo de su valor cuando no paga renta alguna, o si se vende por encima de él cuando la paga. *** Precio usual o habitual. † Tasa natural, Antes, el prix naturel de la marchandise era

“el valor total da la renta, la ganancia y el salario que debe pagarse para llevarla al mercado (l. c., p. 112).

Ahora, se dice lo siguiente:

"Habitualmente, sólo pueden llevarse al mercado aquellas partes del producto de la tierra cuyo precio usual basta para reponer el capital que las lleva allí y las ganancias usuales de este capital" (l. c., pp. 302 s.).

Por tanto, el prix ordinaire no es el prix naturel y no necesita ser pagado el prix naturel para llevar al mercado estas mercancías. / /624/ Antes, se nos dijo que si el prix ordinaire (que allí se llamaba el prix de marché) no alcanzaba a cubrir la renta total (“el valor total de la renta”, etc.), se retiraba del cultivo la cantidad de tierra necesaria, hasta que el prix de marché se elevara al nivel del prix naturel y cubriera toda la renta. Ahora, por el contrario:

"Si el precio habitual ya no alcanza” (para remplaces le capital et payer les profits ordinaires de ce capital), †† "el excedente corresponderá, naturalmente, a la renta de la tierra. "Si alcanza exactamente para ello, aunque la mercancía sea llevada al mercado, no arrojará renta alguna. Y el que el precio sea o no más que suficiente dependerá de la demanda” (l. I, cap. XI, p. 303). ††Para reponer el capital y cubrir las ganancias usuales de este capital.

De parte integrante del prix naturel, la renta se convierte de pronto en un excedente sobre el prix suffisant, ††† cuya existencia o inexistencia depende del State of demand. * Ahora bien, el prix suffisant es el precio que se requiere para que la mercancía sea llevada al mercado y, por tanto para que sea producida: se, por consiguiente, el precio de producción de la mercancía. Pues el precio que se requiere para la supply ** de la mercancía, para que ésta exista, para que aparezca como tal mercancía en el mercado, is of course *** su precio de producción o precio de costo. Tal [es la conditio] sine qua non para su

existencia. Y, a su vez, la demanda en algunos productos agrícolas, debe ser siempre de tal naturaleza, que su prix ordinaire arroje un excedente sobre el precio de producción, es decir, una renta. En otras [mercancías,] puede o no ocurrir lo mismo. ††† Precio suficiente. * Estado de !a demanda. ** Oferta. *** Es, evidentemente

“Hay ciertos productos agrícolas cuya demanda debe ser siempre tal, que alcancen un precio más alto que el que baste para llevarlos al mercado y otros cuya demanda puede ser lo bastante alta para que alcancen un precio más que suficiente o no ser lo bastante alta para ello. Los primeros anejarán siempre una renta para el propietario de la tierra. Los segundos pueden arrojarla o no, según las circunstancias” (l. c., p. 303).

Tenemos, por tanto, en vez del prix naturel, el prix suffisant. Y, a su vez, el prix ordinaire difiere del prix suffisant. El prix ordinaire es superior al prix suffisant cuando incluye la renta. Y es igual a él cuando la excluye. El hecho de excluir la renta es, incluso, una característica del prix suffisant. El prix ordinaire es inferior al prix suffisant cuando beyond the replacement of capital † no cubre el average profit. †† Por tanto, el prix suffisant es, en realidad, el precio de producción de la mercancía o el precio de costo, tal como Ricardo lo abstrae de Adam Smith y tal como, en efecto, se presenta desde el punto de vista de la producción capitalista, es decir, el precio que, además de los avances du capitaliste paye les profits ordinaires. ††† [es] el precio medio, que resulta de la competencia de los capitalistas en los different employments of capital.o Esta abstracción [a que llega partiendo] de la competencia es la que lleva a Smith a oponer a su prix naturel el prix suffisant, aunque su modo de presentar el prix naturel, a la larga, e invirtiendo los términos, sólo considera suffisant el precio ordinaire cuando [éste] cubre las partes integrantes del prix naturel [,o sean] la renta, el salario y la ganancia. Y, puesto que el capitalista dirige la producción de mercancías, el prix suffisant es [aquel] que es suffisant para la producción capitalista desde el punto de vasta del capital, y este sufficient price oo para el capital does not inelude rent, but does, in the contrary, exelude it.ooo. † Además de la reposición del capital, †† Ganancia media, ††† Adelantos del capitalista, cubre la ganancia usual. o Diferentes empleos de capital. oo Precio suficiente. ooo No incluye la renta, sino que, por el contrario, la excluye. Pero, de otra parte, este sufficient price no es sufficient en algunos productos agrícolas. En éstos, el ordinary price debe ser lo suficientemente alto para arrojar un excedente sobre el sufficient price, una renta para el

propietario de la tierra. En otros, depende ello de las circunstancias. La contradicción de que el sufficient price no sea sufficient, [es decir, no sea] el precio suficiente para llevar el producto al mercado, no inquieta a Smith.

Pero —aunque sin volver ni por un momento la vista a los caps. V, VI y VII [de su obra]—, sí confiesa (no como una contradicción, sino como un nuevo descubrimiento con el que de pronto se encuentra) que, con el sufficient price se viene a tierra toda su teoría del natural price.

"Debe observarse" (tal es la forma extraordinariamente simplista con que Smith pasa de una afirmación a otra contraria a ella), "pues, que la renta entra en la integración del precio de las mercancías de otro modo que el salario y la ganancia. Las tasas altas o bajas del salario o la ganancia son la causa de los precios altos o bajos de las mercancías; la tasa alta o baja de la renta es la consecuencia del precio. El precio de una mercancía es alto o bajo porque hay que pagar, para llevarla al mercado, un salario y una ganancia altos o bajos. Pero, por ser su precio alto o bajo, porque aporte mucho o poco más o no aporte nada más que lo suficiente para cubrir aquel salario o aquella ganancia es por lo que esta mercancía arroja una renta alta, una renta baja o no arroja renta alguna” (l. c., pp. 303 s.).

En primer lugar, la frase final. Es decir, que el prix suffisant, el precio de costo, qui ne paye que salaires et profits * excluye la renta. Si el producto cubre mucho más que el prix suffisant, paga una renta alta. Si cubre algo más, paga una renta baja. Si sólo cubre exactamente el prix suffisant, no paga renta alguna. No paga ninguna renta si el prix du produit 99 real coincide con su prix suffisant. La renta es siempre un excedente sobre el prix suffisant. El prix suffisant excluye, por su naturaleza misma, la renta. Tal es la teoría de Ricardo. Éste acepta la idea del prix suffisant, del precio de costo de Adam Smith: elude la inconsecuencia de éste, que consiste en distinguir el prix suffisant del prix naturel y lleva adelante consecuentemente [esta idea], Smith, después de incurrir en todas estas inconsecuencias, es lo bastante inconsecuente para exigir con respecto a algunos productos agrícolas un prix plus fort que su prix suffisant. *** Pero esta misma inconsecuencia es, a su vez, resultado de una “observation” acertada. * Que no paga más que el salario y la ganancia. ** Precio del producto. *** Precio más alto que su precio suficiente, Lo que resulta verdaderamente asombroso por su simplismo es la introducción al pasaje [citado]. En el cap. VII había explicado que la renta, la ganancia y el salario entran por igual en la composition del prix naturel,

después de haber invertido antes la disolution of value by the natural price of rent, profits and wages. † Ahora, dice que la renta entra en the composition of the brice of commodities †† de otro modo que la ganancia y el salario. ¿Y cómo entra de otro modo into that composition? ††† Sencillamente, no entrando en ella para nada. Nos encontramos aquí por vez primera con la verdadera explicación del sufficient price. El precio de las mercancías es caro o barato, alto o bajo según que sean altos o bajos el salario y la ganancia, sus natural taxes. * La mercancía no es llevada al mercado, no es producida, si no cubre aquellos salarios y ganancias altos o bajos. [Estos salarios y ganancias] constituyen el precio de producción de la mercancía, su precio de costo: son, por tanto, en realidad, los elementos integrantes de su valor o de su precio. Por el contrario, la renta no entra en el precio de costo, en el precio de producción. No es parte integrante del exchangeable value de las mercancías. La renta sólo se paga cuando el ordinary price *** de la mercancía es más alto que su sufficient price. El salario y la ganancia, como partes integrantes del precio son causas de éste; la renta, por el contrario, es solamente efecto, resultado de él. No entra, por tanto, en su integración, como un elemento [más], al igual que la ganancia y el salario. A. Smith no parece percibir ni en lo más mínimo que su teoría del natural price se ha venido a tierra. ¿Qué era, en efecto, el natural price? El centro en torno al cual gravita el precio de mercado: el sufficient price al cual no debe ser inferior el [precio del] producto, para que pour un longtemps o pueda llevarse al mercado, pueda producirse. † Desintegración del valor por el precio natural de la renta, la ganancia y el salario. †† La integración del precio de las mercancías, ††† ¿En esta integración? * Tasas naturales. ** Valor de cambio. *** Precio usual. o Durante largo tiempo,

La renta [es] ahora, por tanto, el excedente sobre el natural price, [mientras que] antes [era] parte integrante del natural price; ahora efecto y antes causa del price. Y no se halla en contradicción con esto el que afirme que, con respecto a ciertos productos agrícolas, son las circumstances del mercado las que disponen que su ordinary price sea siempre necesariamente superior a su sufficient price o [dicho en otras palabras] que la propiedad sobre la tierra tiene el poder de elevar el precio sobre el degree †† que sería sufficient para el capitalista, si no se encuentra con una counteracting influence. ††† †† Grado. ††† Influencia que la contrarresta. Y después de haber echado por tierra, así, en el cap. XI [lo expuesto en] los caps. V, VI y Vil prosigue, tranquilamente [diciendo que] se dispone

ahora 1) a considerar el produit de la terre o que arroja siempre una renta; 2) los produits de la terre que a veces la arrojan y otras veces no; y, por último, 3) las variations que se presentan en diferentes periodos de desarrollo de la sociedad en cuanto al valor relativo de estas dos clases de productos en sus relaciones mutuas v. en parte, en su relación con las mercancías manufacturadas. o Producto de la tierra.

### [2. Tesis de A. Smith sobre el carácter especial de la demanda de productos agrícolas. Elemento fisiocrático en la teoría de la renta de A. Smith]

"Parte primera. Del producto de la tierra que paga siempre una renta”. Comienza por la teoría de la población. Los medios de sustento crean siempre de por sí demanda. Al multiplicarse los medios de sustento, se multiplican también los seres humanos, los consumidores de subsistencias. La oferta de estas mercancías engendra, por tanto, su demanda.

"Como los hombres, al igual que los demás seres vivos, se multiplican, naturalmente, en proporción a los medios de sustento de que disponen, habrá siempre una demanda mayor o menor de alimentos. Los medios de sustento pueden comprar siempre o disponer de una cantidad mayor o menor de trabajo, y siempre se encontrará alguien dispuesto a hacer algo por obtenerlos” (l. I, cap. XI, p. 305). "Pero” <why? * > "la tierra produce casi siempre más medios de sustento que los que se necesitan para sostener todo el trabajo necesario para llevar al mercado estos víveres, aunque este trabajo se retribuya con la mayor liberalidad posible. Además, el excedente de estos alimentos es siempre más que suficiente para reponer con una ganancia el capital que pone este trabajo en movimiento. Siempre quedará, pues, algo para pagar una renta al terrateniente” (I. c, pp. 305».). * ¿Por qué?

Esto suena muy a fisiocrático y no ofrece ni la prueba ni la explicación de por qué el "prix" de esta marchandise particuliére ** arroja un excedente sobre el "prix suffisant", es decir, una renta. ** Precio de esta mercancía especial. Pone enseguida el ejemplo del páturage y de las pátures incultos. *** Y

viene luego la tesis sobre la renta diferencial: *** Pastos y pastizales silvestres.

“La renta varía con arreglo a la fertilidad de la tierra, cualquiera que su producto tea, y con arreglo a su situación, sea cualquiera su fertilidad” (l. c., página 306).

Aquí, la renta y la ganancia se presentan como mero excedente del producto, una vez deducida la parte de éste que en especie alimenta al trabajador. (Se trata propiamente de la concepción fisiocrática, que se basa in fact † en [la idea de] que, en estado agrícola, el hombre vive casi exclusivamente de lo que produce la tierra y la industria, la manufactura, constituye un trabajo agrícola accesorio, exercé sur le produit local de la nature. †† † De hecho, †† Ejercido sobre el producto local de la naturaleza,

"Es necesario que este último producto ††† pueda sostener una cantidad mayor de trabajo y, como consecuencia de ello, deberá disminuir proporcionalmente el excedente del que salen tanto la ganancia del arrendatario como la renta del terrateniente" (l. c., p. 307). ††† Es decir, del producto de la tierra más alejada del mercado.

Por esta razón, tiene el cultivo de cereales que arrojar una ganancia mayor que la pâture.

"Un campo de trigo de fertilidad media produce una cantidad mucho mayor de medios de sustento para el hombre que la mejor pradera de igual extensión".

(No se trata aquí, por tanto, de precio, sino de la masa absoluta total de nourriture pour l’homme). * * Alimento para el hombre.

“Aunque su cultivo requiera mucho más trabajo, es mayor aún, en cambio, el excedente que queda después de reponer la simiente y los costos de sostenimiento de todo el trabajo".

(Aunque el trigo cueste más trabajo, el excedente de materia nutritiva que un campo de trigo deja después de pagar el trabajo es considerablemente mayor que el de una pradera para que paste el ganado. Y tiene mayor valor, no porque el trigo cueste más trabajo, sino porque el excedente de trigo contiene más materia alimenticia).

“Si suponemos, por tanto, que una libra de carne de res no vale nunca más que una libra de pan, este mayor excedente" (puesto que de la misma extensión de tierra se obtienen más libras de pan que de carne) "tendrá en todas partes un valor superior" <ya que se da por supuesto que una libra de pan equivale (por su valor) a una libra de carne y que, después de alimentar a los trabajadores, quedan más libras de pan que de carne en la misma extensión de tierra> "y formará un fondo mayor para la ganancia del arrendatario y la renta del terrateniente” (l. c., pp. 308 s.).

Después de sustituir el prix naturel por el prix suffisant y de explicar la renta como el excedente sobre el prix suffisant, A. Smith se olvida de que está tratando del prix y deriva la renta de la proporción de nourriture ** que la agricultura suministra, en relación con la que el agrícola *** tiene que consumir. ** Alimento. *** Agricultor, In point of fact, † prescindiendo de esta explicación fisiocrática, A. Smith presupone que el prix del producto agrícola, que suministra la alimentación principal, cubre, además de la ganancia, una renta. Y, partiendo de esta base, sigue operando. Al desarrollarse los cultivos, las praderas naturales resultan insuficientes para la ganadería, para [atender a] la demanda de la carne de res. Se hace necesario aplicar a estos fines tierras cultivadas. Por tanto, el precio de la carne tiene necesariamente que elevarse de tal modo que cubra no sólo el trabajo empleado en la ganadería, sino también † En realidad.

"la renta y la ganancia que de esta tierra habrían podido obtener, respectivamente, el terrateniente y el arrendatario, si se la hubiera cultivado como tierra labrantía. El ganado criado en las turberas más silvestres se venderá, según su peso y calidad, en el mismo mercado y al mismo precio que el que se cría en las praderas mejor cultivadas. De ello se aprovecharán los propietarios de aquellas turberas, quienes subirán la renta de sus terrenos en proporción a los precios del ganado".

(Aquí, A. Smith deriva acertadamente la renta diferencial del excedente del valor de mercado sobre el valor individual. Pero, en este caso, el valor de mercado no se eleva por el paso de tierras mejores a otras peores, sino por el paso de unas tierras menos fértiles a otras más fértiles.)

"...de este modo, al ir mejorando progresivamente la tierra, la renta y la ganancia obtenidos en terrenos de pastos no cultivados se determinan hasta cierto punto por la renta y la ganancia de las tierras cultivadas y éstas, a su vez, por la renta y la ganancia que se obtienen en las tierras labrantías" (pp. 310 s.). “Pero allí donde no existe esta ventaja local..., son, naturalmente, la renta y la ganancia obtenidas del trigo o de cualquier otro producto vegetal que constituye el alimento principal del pueblo las que tienen que regular la renta y la ganancia que arrojará una tierra adecuada para estos cultivos y convertida en pastizal. “Cabe esperar que el empleo de praderas artificiales, el cultivo de remolacha, zanahoria, col, etc., y de todos los otros medios a que se recurre para que un trozo de tierra de la misma extensión pueda alimentar a un número mayor de cabezas de ganado que una pradera natural haga descender algo el precio más elevado que en un país de agricultura altamente desarrollada tiene la carne, naturalmente, con respecto al pan. Y parece que, en realidad, así sucede” (l. c., p. 315).

Después de haber expuesto así la relación entre la renta en la ganadería y la renta agrícola, A. Smith continúa:

“La mayor parte de la tierra cultivada, en todos los grandes países, se destina a la producción de alimento para el hombre o para el ganado. La renta y la ganancia obtenidas en estas tierras regulan las que rinden las demás tierras cultivadas. Si cualquier producto rindiera menos, la tierra no tardaría en dedicarse u trigo o a pastos y si rindiera más, una parte de las tierras trigueras o de los pastizales se destinaría sin tardanza a cultivar este otro producto” (l. c., p. 318).

Pasa a hablar luego de la viticultura, la huerta, el * etc. * Huerto de hortalizas y legumbres.

"Las rentas y ganancias de esta producción, que o bien requiere un adelanto originario mayor para preparar la tierra o bien un desembolso más alto para su Cultivo anual, suelen superar considerablemente las que se obtienen con el trigo y las praderas; pero cuando estas rentas y ganancias sólo alcanzan para cubrir los anticipos y desembolsos extraordinarios, son determinadas en realidad por las extraídas de estos otros productos habituales” (pp. 323 s.).

Y se refiere enseguida al cultivo del azúcar en las colonias y al tabaco.

"De este modo, la renta de la mayor parte de las otras tierras cultivadas se determina por las que se destinan al cultivo de medios de sustento para el hombre”

(p. 331). “En Europa es el trigo el principal producto agrícola que sirve de alimento para el hombre. De ahí que, prescindiendo de algunas situaciones especiales, sea la renta de las tierras cerealistas la que en Europa determina la renta de todas las tierras dedicadas a otros cultivos” (l. c., pp. 331 s.).

Después de esto, vuelve de nuevo sobre la teoría fisiocrática aderezada por él, según la cual la nourriture * se crea por sí misma consumidores. Y sí, en vez del cultivo cerealista, surgiese otro que, con el mismo cultivo en la ierre la plus commune, ** suministra un volumen mucho mayor de medios de sustento, * Alimento. ** Tierra más común.

“la renta del terrateniente o el excedente en medios de sustento que le queda después de reponer, con la ganancia usual, el trabajo y el capital del arrendatario, sería considerablemente más elevada. Cualquiera que sea la tasa usual en que se mantenga el trabajo en este país, este mayor excedente podría siempre sostener un volumen superior de él y, consiguientemente, poner al terrateniente en condiciones de comprar una cantidad mayor de trabajo y disponer de ella" (l. c., p. 332).

Y pone como ejemplo [de esto] el arroz.

“En la Carolina, al igual que en otras colonias británicas..., los plantadores son, al mismo tiempo, en general, arrendatarios y terratenientes, lo que hace que allí coincidan la renta y la ganancia..." (l. c., p. 333).

 Sin embargo, los arrozales

“no se prestarían para los cultivos cerealistas, para pastos, para viticultura ni, en general, para cualquier otro producto vegetal útil para el hombre; y, a su vez, las tierras adecuadas para estos diferentes cultivos no se prestan para las siembras de arroz. De ahí que ni siquiera en los arrozales la renta de «tos pueda determinar la de las otras tierras cultivadas que no podrán dedicarse nunca al cultivo del arroz" (l. c., p. 334).

Segundo ejemplo (criticado más arriba por Ricardo), *** el cultivo de la patata. Después de haber sido el alimento principal, en vez del trigo, *** V. supra, p. 309.

“... la misma cantidad de tierra cultivada alimentaría a un número mucho mayor

de hombres y, como los trabajadores viven generalmente de patatas, quedaría, después de reponer el capital y de pagar todo el trabajo requerido por el cultivo de la tierra, un excedente mayor. Una parte mayor de este excedente correspondería entonces al propietario de la tierra. La población aumentaría y las rentas se elevarían a un nivel mucho más alto que el actual” (l. c., p. 335).

Y la premiére section † del cap. XI termina con otras dos o tres glosas sobre el pain de farine, d’avoine †† y las pommes de terre ††† † Sección Primera, †† Pan de harina, de avena. ††† Patatas. o Principal producto vegetal. Como vemos, esta sección primera, que trata del producto agrícola sujeto siempre al pago de una renta, puede resumirse así: partiendo del supuesto de la renta del principal végétal,o A. Smith argumenta cómo esta renta regula la de la ganadería, la viticultura, la horticultura, etc. Aquí, no se nos dice nada acerca de la naturaleza de la renta misma, fuera de la afirmación general de que, presuponiendo una vez más la renta, son su fertility y su situation las que determinan el degré * de ella. Pero esto sólo se refiere a la diferencia entre [unas y otras] rentas, a la diferencia de magnitud de éstas. Ahora bien, ¿por qué el producto paga siempre una renta? ¿Por qué su ordinary price es siempre más alto que su sufficient price? A. Smith prescinde aquí del precio y reincide en la fisiocracia. Queda en pie, sin embargo, el que la demanda, aquí, es siempre tan alta porque el producto mismo se encarga de crear los demandeurs, ** sus propios consumidores. [Pero,] aun dando esto por supuesto, no se ve por qué la demand tiene que exceder de la supply *** y, por consiguiente, por qué el precio debe necesariamente tender a sobrepasar el sufficient price. Vuelve a levantar cabeza calladamente, aquí, la reminiscencia del natural price, que incluye la renta conjuntamente con la ganancia y el salario y que se paga cuando se corresponden la supply y la demand. * Grado. ** Demandantes. *** Oferta

"Si la cantidad aportada al mercado alcanza exactamente a cubrir la demanda efectiva, el precio de mercado corresponderá cabalmente, como es lógico... al precio natural (l. c., p. 114).

Es característico, sin embargo, que Smith lo diga así, en esta sección. En la introducción al cap. XI, había dicho, en efecto, que la renta no entra como parte integrante del prix. La contradicción era sorprendente.

### [3. Cómo explica A. Smith la relación entre la oferta y la demanda en las distintas clases de productos de la tierra. Conclusiones de Smith en cuanto a la teoría de la renta]

“Sección segunda; Del producto agrícola que unas veces arroja una renta y otras no."

Es en esta sección donde realmente trata el autor de la naturaleza general de la renta.

“El alimento humano parece ser el único producto agrícola que arroja siempre y necesariamente una renta para el terrateniente. (No se nos dice por qué “toujourds” et "nécessairement".) "Las otras clases de productos pueden arrojar una renta algunas veces y otras no” (l. c., p. 337). “Después del alimento, las dos más importantes necesidades del hombre son el vestido y la vivienda” (l. c., p. 338). La tierra "en su «fado originario y silvestre”, suministra materiales para vestir y dar techo a más personas "de las que puede alimentar". Y, como consecuencia de esta "superabundancia de tales materiales” en proporción al número de personas que la tierra puede alimentar, es decir, proporcionalmente a la población, estos matériaux † poseen un "precio” bajo o no poseen ninguno. Gran parte de estos “matieres" †† se desecha como inútil "y el precio de aquellas que se utilizan se considera simplemente como equivalente del trabajo y los gastos necesarios para utilizarlas". Ahora bien, este prix no suministra “renta alguna al terrateniente”. Por el contrario, cuando la tierra se halla cultivada, el número de personas “que está en condiciones de alimentar", es decir, la población, es mayor que el volumen de aquellos materiales que suministra, por lo menos “de la clase que estas personas necesitan y están dispuestas a pagar". Se produce una relativa "disette” * de estas matiéres, "lo que necesariamente eleva su valor". “Frecuentemente, la demanda excede de lo que se puede conseguir.” Se paga por ellas más de lo que representan “los gastos de transporte hasta el mercado y, por tanto, su precio puede siempre arrojar una renta para el terrateniente” (l. c., pp. 338 s.). † Materiales, †† Materias. * Escasez

 Por tanto, la renta se explica, aquí, a base del superávit de la demand sobre la supply que puede suministrarse al prix suffisant.

Los primeros materiales para el vestido [fueron] las pieles “de los animales más grandes”. En los pueblos cazadores y pastores, cuyo principal alimento es animal,

“todos, al proveerse de alimento, consiguen al mismo tiempo más materiales para vestirse de los que pueden usar”. Sin commerce étranger ** la mayor parte [de ellos] se desecharían como inútiles. El commerce étranger anula, con su demand, este excess of matières estableciendo un precio "más alto de lo que cuesta enviar [estas materias] a sus compradores. Por tanto, este precio suministra una renta al propietario de la tierra...". La lana inglesa, gradas al mercado de Flandes, ha aumentado “así en algo la renta de la tierra que la produce” (l. c., pp. 339 s.).. ** Comercio exterior.

El comercio exterior, aquí, eleva el precio de un producto accesorio agricultural *** en la medida en que tierra que lo produce puede arrojar some rent. † *** Agrícola. † Alguna renta,

“Los materiales de construcción no siempre pueden ser transportados a tan grandes distancias como los materiales para los vestidos y no se convierten tan fácilmente en objeto del comercio exterior. Cuando sobreabundan en el país que los produce, se da con frecuencia el caso, incluso en el estado actual del comercio mundial, de que no tengan ningún valor para el propietario de la tierra”. Así, por ejemplo, las canteras pueden arrojar una renta en las cercanías de Londres, pero no en muchos endroits d’Ecosse et Wales. †† Lo mismo ocurre con la madera de construcción. Produce renta “en países densamente poblados y bien cultivados”, [pero] se pudre “en muchas regiones de Norteamérica”. El propriétaire would be glad to get rid of it. ††† “Si los materiales de construcción abundan tanto, la parte de ellos que se utiliza no tendrá más valor que el trabajo y los gastos que requiere su utilización. Y no aportarán renta alguna al propietario de la tierra, quien por lo general autorizará a usarlos a quien lo desee. Sin embargo, a veces puede rendir una renta, si encuentra demanda en naciones más ricas” (l. c., pp. 340 s.). †† Lugares de Escocia y Gales, ††† El propietario se daría por muy contento de deshacerse de ella. La densidad de población de los países no crece en proporción al "número de personas a quienes sus productos suministran vestidos y techo, sino en proporción al número de hombres a quienes sus productos pueden alimentar. Cuando los alimentos no escasean es fácil encontrar el vestido y la vivienda necesarios. Pero puede ocurrir que éstos existan y que resulte difícil encontrar alimento. Incluso en algunas partes del reino británico puede una persona, con el trabajo de una jomada, comprar lo que se llama una casa”. En los peuples sauvages et barbares * basta con la centésima parte del trabajo de un año para procurarse el vestido y la vivienda necesarios. Las 99 centésimas restantes las destinan, por lo general, a adquirir el alimento indispensable. “Pero cuando, como resultado del cultivo y de las mejoras de la tierra, el trabajo de una familia puede suministrar alimento para dos, basta con que trabaje la mitad de la sociedad para proveer de alimento a

todos”. En este caso, la otra mitad [de la población] puede [dedicarse a] satisfacer las otras besoins y fantaisies ** de los hombres. Los objects principaux de estas besoins y fantaisies son le vétement, le logement, le mobilier de la maison et ce qu'on appelle le train ou l’équipage *** La necesidad de alimento es limitada. [En cambio,] aquellas necesidades [son] ilimitadas. Y los poseedores del excedente de alimentos "están siempre dispuestos a intercambiarlo”. "Los pobres, para obtener alimento”, se ocupan en satisfacer estas “fantasías” de los ricos y, además, compiten entre ellos. El número de ouvriers † aumenta con la quantité de la nourriture. ††es decir, en relación con los avances de la agricultura. Su "besogne” ††† permite "una amplia división del trabajo”; por tanto, la cantidad de materias primas que elaboran aumenta todavía más aprisa que su número. “Surge así una demanda de todas las clases de materiales que la inventiva del hombre es capaz de emplear para utilidad o adorno, para construir, vestirse, amueblar o equipar la casa, una demanda de fósiles y minerales que se descubren en la entraña de la tierra, de metales preciosos y gemas. * Pueblos salvajes y bárbaros. ** Necesidades y fantasías. *** Vestido, habitación, mobiliario de la casa y lo que se llama tren o equipo, † Trabajadores, †† Cantidad de alimento. ††† Ocupaciones. Por tanto, la renta no nace solamente del alimento, sino que, cuando otro producto de la tierra suministra más tarde una renta, esta adición del valor se debe al incremento de la fuerza productiva adquirida por el trabajo en la producción de medios de sustento mediante el cultivo y las mejoras de la tierra" (l. c., pp. M 2445).

Lo que aquí dice A. Smith constituye la base natural exacta de la fisiocracia, según la cual toda creación de plusvalía (incluyendo la renta) tiene su fundamento en la productividad relativa de la agricultura. La primera forma real de la plusvalía es el surplus of agricultural produce o (medios de sustento) y la primera forma real del plustrabajo [está en que] uno logre producir los medios de sustento para dos. Lo cual, por lo demás, nada tiene que ver con el desarrollo de esta forma específica de la surplus value,oo de la renta, la cual presupone la producción capitalista. o Excedente agrícola. oo Plusvalía. Smith continúa:

“Las otras partes del producto de la tierra” (aparte de los alimentos) “que más tarde suministran una renta no siempre la suministran. La demanda de ellas, incluso en los países mejor cultivados, no siempre [es] lo suficientemente grande "para alcanzar un precio que sea lo suficientemente elevado para pagar el trabajo que ha requerido el llevarlas al mercado y el capital empleado con este fin, además de la ganancia usual. El que la demanda alcance o no para ello dependerá de las diversas circunstancias" (l. c., p. 345).

Volvamos a encontrarnos, pues, con que la renta nace [del hecho] de que la demanda es mayor que la oferta al prix suffisant, el cual no incluye la renta, sino solamente el salario y la ganancia. ¿Qué otra cosa, si no, significa el que la supply al prix suffisant sea tan grande que la propriété no pueda oponer resistencia a la nivelación de los capitales y el trabajo? ¿El que, por tanto, aunque exista legalmente la propriété, no existe de hecho o no puede actuar, de hecho, como tal? Lo falso en A. Smith es el no ver que, cuando la propriété vende [los productos] por encima del prix suffisant, los vende por su valor. Lo que hay de bueno en él contra Ricardo es que ve que depende de las circunstancias el que la propriété pueda o no hacerse valer en el terreno económico. Esta parte de su argumentación debe, por tanto, seguirse paso a paso. Comienza por las minas de carbón, pasa luego a la madera para volver enseguida a las minas de hulla, etc. Dejemos, pues, que comience por la madera.

“El precio de la madera cambia con arreglo al estado de la agricultura, por las mismas razones que el prix du bétail * En la infancia de la agricultura, predominaban los bosques, lo que representaba una nuisance ** para el propriétaire, quien regalaba de buena gana la madera a quien la cortara. Al desarrollarse la agricultura, [se extendió la] clearance of forests, *** en parte al propagarse el cultivo de las tierras y en parte gracias a los rebaños de ganado, que se comían las raíces de los árboles y devoraban los arbustos. Y aunque estos animales no se criaban en las mismas proporciones que el trigo, que es totalmente un fruto del trabajo humano, no cabe duda de que su multiplicación se ve favorecida por los cuidados y la protección del hombre”. La rareza de la madera que así se produce hace que suba su precio. Puede, por tanto, arrojar una renta tan alta, que las tierras labrantías (o aptas para la agricultura) se conviertan en bosques. Así ocurre en la Gran Bretaña. [Pero,] a la larga, la renta de la madera no puede ser nunca superior a la de la térre en blé ou en prairies. † Pero puede alcanzar su nivel (l. c., pp. 347-349). * Precio del ganado. ** Perjuicio. Talado de árboles, † Tierra de trigo o de prado,

Por tanto, in fact, †† la renta de los bosques es idéntica a la de las prairies. ††† Entra, pues, dentro de esta misma categoría, aunque la madera no sirve de nourriture.o La categoría económica no se rige por el valor de uso del producto, sino por [el hecho de] que pueda o no transformarse en tierra de labranza o viceversa. †† En realidad, ††† Praderas. o Alimento.

Minas de carbón. La mayor o menor productividad de una mina, dice Smith con razón, depende de que la misma cantidad de trabajo, empleada en diversas minas, extraiga [una] cantidad mayor o menor de mineral. La improductividad puede contrarrestar la favorable situación [de la mina], hasta el punto de no poder ser explotada en modo alguno. Y, de otra parte, la situación desfavorable puede contrarrestar la productividad, haciendo que [una] mina así no sea explotable a pesar de su rendimiento natural. Tal es, en efecto, lo que ocurre allí donde no haya ni bonnes routes ni navigation oo (l. c., pp. 346 s.). oo Ni buenos caminos ni navegación.

Hay minas cuyo producto basta para cubrir solamente el prix suffisant. Por tanto, estas minas, rinden la ganancia para el entrepreneur * pero no arrojan renta de la tierra. Esto quiere decir que sólo puede explotarlas el propriétaire, quien obtiene [con su explotación] “la ganancia usual sobre el capital empleado”. En Escocia existen muchas minas de éstas, que no podrían explotarse de otro modo. * Empresario.

“El propietario de la tierra no permitiría que otro la explotase sin exigirle una renta, y nadie se halla en condiciones de pagársela" (l. c., p. 346).

Smith caracteriza exactamente aquí cuando no se paga renta alguna, estando la tierra appropriée. Esto ocurre cuando propriétaire y entrepreneur coinciden en una sola persona. Ya antes nos había dicho que este caso se da en las colonias. Un arrendatario no puede cultivar aquí la tierra, porque no puede pagar renta. Pero el propietario sí puede hacerlo, obteniendo una ganancia, aunque no obtenga una renta. Es lo que sucede, por ejemplo, en las colonias de la América occidental, donde hay siempre nueva tierra apropiable. La tierra en cuanto tal no ofrece aquí resistencia alguna y la competencia entre los propriétaires que trabajan la tierra por sí mismos es, en realidad, competencia entre trabajadores o capitalistas. Otra cosa es lo que ocurre con las minas de carbón o las minas en general. en el supposed case. ** El valor de mercado, determinado por las minas que satisfacen la demanda a este valor arroja para las minas menos productivas o peor situadas una renta pequeña o nula, pero sí cubre el precio de costo. Estas minas sólo pueden ser cultivadas, aquí, por aquellas personas para quienes no existe la résistence de la propriété ni la exclusión que lleva consigo, ya que son capitalistas y propriétaires en una

sola persona, [lo cual ocurre] solamente en los casos en que la propriété desaparece, de hecho, como elemento independiente frente al capital. Este caso se distingue del de las colonias en que allí el propriétaire no puede prohibir a nadie la explotación de nuevas tierras. Aquí, [en cambio] sí puede hacerlo. Sólo se autoriza a sí mismo para explotar la mina. Y esto no le permite percibir renta, sino que le capacita para invertir en la mina su capital con una ganancia, con exclusión de otras personas. ** En el caso supuesto. Lo que Smith dice acerca de la regulación de la renta por la mina más fructífera ya lo he explicado yo a propósito de Ricardo y de su polémica. *** Sólo hay que destacar aquí la [siguiente] afirmación: *** V. supra, pp. 304-309.

"El precio más bajo" (antes, el sufficient price) "a que puede venderse el carbón durante determinado tiempo es. como en las demás mercancías, el precio estrictamente suficiente para reponer, con su ganancia habitual, el capital que se requiere para llevarlo al mercado" (l. c., p. 350).

Como se ve, el prix suffisant sustituye aquí al prix naturel. Ricardo identifica con razón a uno y otro. Ricardo afirma

que la renta de las minas de carbón [es] mucho menor que en los productos agrícolas: una tercera parte aquí, y allí una quinta parte, es une rente tres forte * y un décimo la rente ordinaire. ** Las minas metalúrgicas, según él, no dependen tanto de la situación, puesto que [sus productos] pueden transportarse más fácilmente al mercado y el mercado mundial se halla más abierto para los metales. De ahí que su valor depende más de su productividad que de su situación, mientras que en las minas de carbón ocurre lo contrario. Los productos de las minas metalúrgicas más alejadas (entre sí) compiten unas con otras. “Por tanto, el precio de los metales viles y más aún el de los metales preciosos de las minas más productivas tiene necesariamente que influir sobre los precios de todas las demás minas del mundo” (l. c., pp. 531 s.). * Renta muy elevada. ** Renta usual. De ahí que el precio de cualquier metal de toda mina se determine hasta cierto punto por el precio que obtiene en la mina más productiva explotada en el mundo en aquel momento. Como consecuencia de lo cual puede este precio, en la mayor parte de las minas, arrojar menos que los costos de la explotación y rara vez dejará al terrateniente una renta muy elevada. Según esto, la renta, en la mayoría de las minas, constituye solamente una pequeña parte del precio de los metales

preciosos. El trabajo y la ganancia representan la mayor parte de ambos” (l. c., pp. 353 s.).

Smith expone aquí muy acertadamente el case del Cuadro C. Con motivo de los metales preciosos, repite Smith la explicación del prix suffisant, que, al tratar de la renta, sustituye al prix natural. No necesita hacerlo así cuando se refiere a la industria no agrícola, ya que aquí coinciden, según su explicación originaria, el prix suffisant y el prix natural, o sea el prix que cubre los avances du capital *** más the average profit. † *** Adelantos del capital, † Ganancia media.

“El precio más bajo a que pueden venderse los metales preciosos durante determinado tiempo... se rige por los mismos principios que determinan el más bajo precio usual de las demás mercancías. Se determina por el capital que debe emplearse para llevarlos de la mina hasta el mercado, es decir, por la cantidad de medios de sustento, vestido y vivienda que para ello se consumen habitualmente. El precio, como mínimo, deberá ser suficiente para reponer este capital con la ganancia usual” (l. c., p. 359).

Y, refiriéndose a las piedras preciosas, dice:

"La demanda de piedras preciosas es provocada exclusivamente por su belleza. No tienen otro empleo que el de servir al ornato y la ventaja de su belleza se ve, además, extraordinariamente realzada por la rareza y lo que cuesta el obtenerlas. De ahí que, en la mayoría de los casos, su elevado precio se halle constituido, en su totalidad, por el salario y la ganancia. La renta interviene sólo en una parte muy pequeña y a veces no interviene para nada, y solamente las minas de mayor rendimiento arrojan una renta más elevada” (l. c., p. 361).

Sólo puede darse aquí la renta diferencial.

“Como tanto el precio de los metales preciosos como el de las piedras preciosas se halla determinado por su precio en las minas de mayor rendimiento, la renta que una de estas minas puede dejarle a su propietario no es proporcional a la productividad absoluta de la mina, sino a su productividad relativa, o sea, a su superioridad sobre las minas de la misma clase. Si se descubrieran nuevas minas tan superiores a las del Potosí como éstas lo son con respecto a las de Europa, el valor de la plata descendería tanto, que ni siquiera la explotación de las minas del Potosí resultaría rentable" (l. c., p. 362).

Los productos de las minas de metales y piedras preciosos menos productivas no arrojan renta alguna, ya que es siempre la mina más productiva la que determina el valor de mercado y siempre se descubren nuevas minas más productivas en línea siempre ascending. Son vendidas, pues, por debajo de su valor, simplemente a su precio de costo".

"Un producto cuyo valor nace principalmente de su rareza se ve necesariamente depreciado por su abundancia” (l. c., p. 363).

Después de lo cual, A. Smith recae en lo relativamente falso.

“Otra cosa ocurre con las fincas situadas en la superficie de la tierra. Tanto el valor de sus productos como el de sus rentas es proporcional a su productividad absoluta, y no relativa. La tierra que produce cierta cantidad de alimentos o materiales para el vestido o la vivienda puede siempre alimentar, vestir y brindar techo a determinado número de personas; y cualquiera que sea la participación del propietario de la tierra en este producto" (pero el problema está precisamente en saber wheter he takes any share of the produce, and in what proportion), * "esta participación representará siempre la correspondiente cantidad del trabajo de estas personas y de las mercancías que pueden producir, poner a su disposición” (l. c., pp. 363 s.). * Si participa en algo del producto y en qué proporción. "El valor de la tierra menos productiva no disminuye por su vecindad con respecto a la más fértil. Lejos de ello, esto lo hará aumentar. El gran número de personas a quienes una tierra fértil alimenta crea para muchos de los productos de la tierra menos productiva un mercado que jamás habría encontrado entre aquellas a quienes ésta sólo puede alimentar.”

(Pero [esto ocurrirá] solamente cuando no producen el mismo producto que las terres stériles, solamente cuando el producto de éstas no le haga la competencia al de las terres plus fértiles ** En este caso sí tendrá razón A. Smith, lo cual tiene, ciertamente, su importancia con respecto a cómo the total amount of rent from different sorts of natural production may increase in consequence of the fertility of the soils which yield food). *** ** Tierras más fértiles. *** El importe total de la renta extraída de diferentes clases de producción natural puede aumentar como consecuencia de la fertilidad de las tierras que producen alimentos.

“Todo lo que incrementa la fertilidad de la tierra en medios de sustento no sólo eleva el valor de la tierra beneficiada con la mejora” <también puede reducir este valor e incluso suprimirlo>, "sino que contribuye también a inctementar el valor

de muchas otras tierras, al crear nueva demanda para los productos de éstas” y también rather des demandes pour des nouveaux produits". *

Lo que A. Smith no explica en todos estos [pasajes] es la renta absoluta, cuya existencia da por supuesta con respecto a la tierra que produce alimentos. Tiene razón cuando observa que [esta renta] no necesita existir con respecto a otras tierras, minas por ejemplo, porque existe siempre, relativamente, en so illimited quantity ** (en proporción a la demanda), que la propriété no puede oponer aquí ninguna résistance al capital, [ya que,] económicamente, no existe, aunque [exista] de un modo legal. * Más bien demanda para nuevos productos. ** Cantidad tan ¡limitada. *** Alquiler de casas, (Véase p. 641, acerca de la house rent *** 2 /632//).

 Véase p. 632. A. Smith acerca de la house rent:

"Cualquiera que sea la parte del alquiler total que exceda de lo que basta para cubrir esta ganancia moderada (to the builder) † “se suma, naturalmente a la renta de la tierra; y allí donde el propietario del solar y el del edificio sean dos personas distintas, se le pagará, en la mayoría de los casos, en su totalidad, al primero. En las casas rurales, situadas a gran distancia de una gran ciudad y donde abundan las tierras, la renta de la tierra es casi insignificante o no rinde más de lo que rendiría el solar, dedicado a la agricultura” (l. V, cap. II). † Para el constructor.

En la ground rent of houses, †† por lo que se refiere a la renta diferencial, la situation es un factor casi tan decisivo como la fertility (y la situation) en la agricultural rent. ††† †† Renta de la tierra urabana. †††Renta agrícola A. Smith, dada su predilección [que comparte] con los fisiócratas por la agriculture y los terratenientes hace suya su idea de que son objects of taxation muy recomendables. Dice lo que sigue:

"Tanto la renta del suelo como la renta de la tierra usual son una clase de ingreso que el propietario percibe en muchos casos sin el menor esfuerzo o fatiga de su parte. Y aunque el Estado le prive de una parte de este ingreso para hacer frente a los gastos públicos, no lesiona con ello ninguna clase de

2 Estas palabras puestas entre paréntesis fueron añadidas más tarde por Marx, después de haber redactado en la p. 641 de su manuscrito la parte referente a las ideas de Smith y Ricardo.

actividad productiva. Un impuesto de este tipo no merma en lo más mínimo el producto anual de la tierra y del trabajo de la sociedad, la riqueza y los ingresos reales de la gran mayoría del pueblo. Las rentas del suelo y la renta usual de la tierra son, por tanto, tal vez, los tipos de ingreso que mejor se prestan para [sujetarlos a] un impuesto especial" (l. c., l. V, cap. II).3

En cambio, Ricardo (p. 230)4 aduce reparos bastante pacatos en contra de esto.

### [4. Análisis de A. Smith sobre los cambios de los precios de los productos agrícolas]

//6S2/ “Sección tercera. Sobre los cambios en cuanto a la proporción

entre los valores respectivos de la clase de productos que siempre arroja una renta y la clase de productos que a veces arrojan renta y otras no".

"En un país que es fértil por naturaleza pero cuya tierra se halla en su inmensa mayoría sin cultivar, puede ocurrir que el ganarlo, las aves y la caza de todas clases tengan muy poca capacidad de compra o de mando, ya que pueden adquirirse con una cantidad muy pequeña de trabajo" (vol. 11, p. 25).

De qué curiosa manera confunde A. Smith la mesure * del valeur por la quantité du travail ** con el prix naturel o la quantité du travail qu'une marchandise peut commander *** se deduce tanto de la cita anterioi como, sobre todo, de la siguiente, que nos indica, además, cómo se ve llevado a elevar, a veces, el blé a mesure de la valeur. † * Medida. ** Cantidad de trabajo. *** Cantidad de trabajo de que una mercancía puede disponer, † Trigo a medida de valor.

“En cualquier fase de la sociedad, en cualquier grado de su civilización, el trigo es siempre un producto del trabajo humano. Ahora bien, el producto medio de

3 Las dos citas de A. Smith que figuran en este apartado no son tomadas por Marx de la traducción francesa de Garnier, sino de las pp. 227 y 229 ss. de la tercera edición del libro de Ricardo "On the principles.” (Londres. 1821). 4 Marx se refiere a las ideas expuestas por Ricardo en la p. 230 de la tercera edición de su libro “On the Principies...” (Londres, 1821).

cualquier tipo de actividad se acomoda más o menos exactamente al consumo medio, la oferta media se adapta a la demanda media. A esto hay que añadir que, en las diferentes fases de mejora de una tierra, la producción de cantidades iguales de trigo en la misma tierra y con el mismo clima requiere por término medio, aproximadamente, la misma cantidad de trabajo, lo que viene a significar, aproximadamente, el precio de la misma cantidad de trabajo para producir más rápidamente cantidades iguales de trigo en la misma tierra y con el mismo clima, ya que el incremento constante de la productividad del trabajo, al irse perfeccionando el cultivo de la tierra, se ve más o menos compensado por el alza constante del precio del ganado, [que es] el instrumento más importante de la agricultura. A la vista de todas estas razones, podemos estar, por tanto, convencidos de que, en cualquier fase de la sociedad, en cualquier grado de civilización, cantidades iguales de trigo representan cantidades iguales de trabajo o son equivalentes a éstas más que cantidades iguales de cualquier otro producto primario. De ahí que el trigo sea..., en las diferentes etapas de la riqueza y el cultivo de la tierra de la sociedad, una medida de valor mucho más exacta que cualquier otra mercancía o tipo de mercancías... Ya esto hay que añadir que el tugo o cualquier otro alimento vegetal preferido del pueblo constituye en todo país civilizado el alimento principal del trabajador... De ahí que el precio del trabajo en dinero dependa mucho más del precio medio del trigo, alimento del trabajador, que del precio de la carne de res o de cualquiera otra parte de los productos primarios de la tierra. A ello se debe el que el valor del oro y la plata, la cantidad real de trabajo que con ellos se puede comprar o de que se puede disponer dependa mucho más de la cantidad de trigo que permiten comprar o de los que permiten disponer que de la cantidad de carne de res o de cualquier otro producto primario de que se pueda disponer mediante ellos" (l. c., pp. 26-28).

Al cotejar el valor del oro y el de la plata, A. Smith expone una vez su idea del sufficient price y advierte expresamente que excluye de esto la renta de la tierra:

“Podemos llamar a una mercancía cara o barata no sólo con arreglo a la altura o bajo nivel absolutos de su precio usual, sino también según que este precio se halle más o menos por encima del precio más bajo a que es posible llevarla al mercado durante largo tiempo. Este precio, el más bajo de todos, es el que basta exactamente para reponer con una ganancia moderada el capital que ha habido que invertir para ello. Es el precio que no arroja nada para el terrateniente, del que no forma parte integrante la renta y que reduce todo él a salario y ganancia” (vol. II, p. 81). “El precio de los diamantes y de otras piedras preciosas puede tal vez acercarse incluso más que el precio del oro al precio más bajo a que es posible llevarlas al

mercado" (vol. II, p. 83).

Hay (vol. II, p. 89) tres clases de productos primarios: la primera, los que pueden multiplicarse casi o en absoluto independientemente de la industria del hombre; la segunda, la de los que pueden aumentar en proporción a la demanda, y la tercera, la de aquellos sobre cuyo aumento la industria del hombre “sólo ejerce una acción limitada o insegura”. Primera clase: el pescado, las aves raras, algunas clases de gibier, * casi todos los oiseaux sauvages, ** especialmente las aves de passage *** etc. La demanda de estas cosas aumenta considerablemente con la riqueza y el lujo.

“Como la cantidad de estas mercancías se mantiene igual o casi igual, al paso que aumenta constantemente la competencia entre los compradores, su precio puede alcanzar proporciones extraordinarias..." (vol. II, p. 91). Segunda clase: "Figuran en ella los vegetales y animales útiles que la naturaleza cría en las tierras no cultivadas con tal abundancia, que no tienen ningún valor o solamente un valor muy escaso, tazón por la cual, a medida que progresa la cultura, tienen que ceder el sitio a otros productos más provechosos. La cantidad de estas cosas tiende constantemente a disminuir durante un largo periodo de cultivo progresivo de la tierra, mientras que simultáneamente aumenta la demanda de ellos. Esto hace que vaya aumentando también su valor real, la cantidad real de trabajo que estos productos pueden comprar o de la que pueden disponer, hasta que su valor llega a ser tan alto, que su producción se hace tan remuneradora como la de cualquier otro producto que la actividad del hombre es capaz de hacer brotar en la tierra más fértil y mejor cultivada. Y, al llegar a este punto, su valor ya no puede seguir subiendo. En efecto, si subiera todavía más, pronto necesitaría emplearse más tierra y más trabajo en incrementar su cantidad” (vol. II, pp. 94 s.). Es lo que ocurre, por ejemplo, con el bétail. † * Caza. ** Pájaros salvajes. *** De paso. † Ganado. “De las muchas y diferentes cosas que figuran en esta segunda clase de productos primarios, tal vez sea el ganado aquella cuyo precio alcanza primeramente este nivel, al desarrollarse la agricultura” (pp. 96s.). “Y así como el ganado se halla entre las primeras que alcanzan este precio” <sc. which makes it worth while cultivating soil in order to feed them> †† “una de las últimas es tal vez la caza. Por exageradamente alto que pueda parecemos el precio que la caza alcanza en la Gran Bretaña, no alcanza ni con mucho para cubrir los costos de sostenimiento de un coto de caza, cosa que sabe cualquiera que tenga cierta experiencia en estas materias” (vol. II, p. 104). †† Es decir, que hace que sea remunerador cultivar tierra para cebarlo.

“Así, en cualquier granja pueden cebarse las aves de corral con los desechos de

los graneros y los establos. Y como se las alimenta con lo que de otro modo se perdería, se las cría para no desperdiciar nada; y como al granjero no le cuestan casi nada, le trac cuenta, por muy baratas que las venda”. En la medida en que la oferta de estas aves es suficiente su carne es tan barata como la de res. [Pero,] con la riqueza, aumenta la demanda y ello hace que el precio de la volaille * [se eleve] por encima del de la carne de res, hasta que “llega a ser tan remunerador dedicar [una parte de] la tierra especialmente a alimentar estas aves” (vol. II, pp. 105 s.). Así [ocurre] en Francia, etcétera. * Ave de corral. Los cerdos, al igual que la voladle "se criaban, al principio, para aprovechar los desperdicios". [Este animal] vive de los desechos. [Pero] su precio acaba haciéndose lo suficientemente beneficioso, hasta que se crea la necesidad de cultivar especialmente [una parte de] la tierra para alimentarlos (vol. II, pp. 108 s.).

Leche, laiterie ** (vol. II, pp. 110 ss.) (manteca, queso, ibídem). El alza gradual del precio de estos productos primarios sólo demuestra, según A. Smith, que van convirtiéndose poco a poco en productos de la industria humana, de simples productos naturales que antes eran casi siempre. Y esta transformación de productos naturales en productos industriales es, a su vez, el resultado del desarrollo de la cultura, la cual se encarga de ir reduciendo cada vez más el margen de las spontaneous productions *** de la naturaleza. De otro lado, gran parte de aquellos productos, en las condiciones de producción poco desarrolladas, se vendían por debajo de su valor. Comienzan a venderse por lo que valen (hence the rise in prices)† tan pronto como de productos accesorios se convierten en productos específicos de una rama cualquiera de la agricultura. ** Productos lácteos. *** Productos espontáneos. † De ahí el alza de los precios.

“Es evidente que en ningún país puede mejorarse y cultivarse la tierra de un modo más perfecto que al llegar el momento en que el precio de cada producto que la industria humana puede extraerle alcanza el nivel suficiente para cubrir los costos de una mejora y un cultivo completos. Y, para que esto sea posible, hace falta que el precio de cada producto llegue a ser lo suficientemente alto para pagar, primero, la renta de una buena tierra cerealista, como ésta, que determina la de la mayor parte del resto de la tierra cultivada y, segundo, el trabajo y los gastos del arrendatario, usuales en las buenas tierras de trigo o, dicho en otras palabras, el capital invertido en ello, con la ganancia habitual. Esta alza del precio de cada producto en particular debe, evidentemente preceder a las mejoras y el cultivo de la tierra destinada a producirlos. Estas diferentes clases de productos

primarios no sólo valen entonces una cantidad mayor de dinero, sino también una cantidad mayor de trabajo y de medios de sustento. Y, puesto que el llevarlos al mercado cuesta una cantidad mayor de trabajo y de alimentos, representan también, una vez allí, una cantidad mayor o equivalen a ella” (vol. II, pp. 113-115).

Volvemos a ver aquí cómo A. Smith sólo sabe emplear el valeur, as determinated by the quantity of labour it can buy * confundiéndolo con el value as determined by the quantity of labour required for their production ** * Valor, determinado por la cantidad de trabajo que puede comprar. ** Valor, en cuanto determinado por la cantidad de trabajo exigido para su producción. *** Prodocto en bruto, Tercera clase; ésta incluye el produit brut ***

"sobre cuyo aumento el trabajo del hombre sólo ejerce un acción limitada o insegura” (vol. II, pp. 113-115).

La lana y las pieles se hallan limitad par le nombre du gros et menu bétail qu’on entretient. † Pero los primeros accessoires †† encuentran ya gran mercado, cuando el ganado aún no lo tiene. La carne de res se halla limitada casi siempre al mercado interior. La laine et les peaux crudes, ††† incluso en los commencements informes,o encuentran en la mayoría de los casos comercios extranjeros. Son fácilmente transportables y suministran matières para muchos artículos manufacturados. Esto explica por qué los países industrialmente más avanzados pueden servirles de mercado, cuando aún no existen industrias interiores. † Limitadas por la cantidad del ganado mayor y menor que se cría, †† Productos accesorios, ††† La lana y las pieles crudas. o Comienzos informes (de la cultura).

"En los países mal cultivados y, por consiguiente, poco poblados, el precio de la lana y las pieles es siempre más alto, en proporción al ganado en pie, que en los países donde se han desarrollado más la riqueza y la población, y en que hay, por tanto, mayor demanda de carne de matadero.” Y lo mismo podemos decir del “suif'.oo Al progresar la industria y la población, el alza de precios del ganado recae más sobre su corpsooo que en la laine et peau.x En efecto, al desarrollarse la industria y la población del país, se extiende el mercado para la carne, mientras que el de los productos accesorios ya había rebasado anteriormente las fronteras del país. Pero, sin el desarrollo de la industria interior, también se extiende algo el mercado para la lana, etc. (vol. II, pp. 115-119). oo Sebo. ooo Carne. x Lana y pieles. Pescado (vol. II, pp. 129 s.). Al crecer la demanda de pescado, su supply reclama más trabajo. "Es necesario, entonces, en general, salir a pescar a mayores distancias, construir barcos mayores y emplear aparejos más costosos de todas

clases”. Y también el mercado “tiene que proveerse ahora en mayores proporciones de un trabajo mayor del necesario para abastecerse en el primer caso”. "De ahí que el precio real de esta mercancía aumente necesariamente a medida que progresan las mejoras” (vol. II, p. 130).

Como vemos, A. Smith determina aquí el prix réel mediante la quantité du travail nécessaire pour la production de la denrée.xx xx Cantidad de trabajo necesaria para producir la mercancía. Según él, con el transcurso de la civilización, tiene necesariamente que descender el prix réel de los vegetales (ble),xxx etcétera. xxx Trigo

"Si, al extenderse las mejoras y el cultivo, sube necesariamente el precio de todas las clases de alimentos carnívoros en proporción al precio del trigo, esto hace bajar, a mi parecer, también necesariamente, el precio de todas las clases de alimentos vegetales. Hace subir el precio del alimento carnívoro porque gran parte de la tierra que lo produce es adecuada para la producción de cereales, razón por la cual debe producir una renta y tina ganancia para el propietario y el arrendatario, respectivamente, de la renta triguera. Y hace bajar el precio del alimento vegetal porque, al aumentar la fertilidad de la tierra, aumenta también su cantidad. Además, las mejoras introducidas en la agricultura introducen muchas especies de alimento vegetal que requieren menos tierra y no exigen más trabajo que el trigo, razón por la cual pueden venderse a precio más bajo que éste. Entre ellas figuran las patatas y el maíz... For otra parte, muchas especies de alimento vegetal, cuando la agricultura no ha salido aún de su estado primitivo, se cultivan en el huerto de la casa solamente con la azada, pero, al desarrollarse la agricultura, su cultivo se extiende al campo abierto por medio del arado, como ocurre con el nabo y la remolacha, la zanahoria, la col, etc." (vol. II, pp. 145 s.).

A. Smith ve que los precios de las mercancías manufacturadas han descendido generalmente donde quiera que

"el precio real de los materiales primarios no ha subido o sólo ha subido en pequeña proporción” (p. 149).

Por otra parte, afirma que el prix réel du travail * y, por tanto, el mismo ha subido con el advancement ** de la producción. Por consiguiente, según él, los precios de las mercancías no suben necesariamente a consecuencia del alza del salario o del precio del trabajo, a pesar de que el «alario [forma] "une partie constituante du prix natural *** y even † del "prix suffisant" o del "prix le plus

bas auquel les marchandises puissent être portées au marché”. †† ¿Cómo lo explica, entonces? ¿Por la baja de las ganancias? No (aunque admite el descenso de la tasa general de ganancia a medida que avanza la civilización). ¿O [por la baja] de la renta? Tampoco. He aquí lo que dice: * Precio real del trabajo. ** Progreso. * Parte integrante del precio natural, para producir la mercancía. *** Trigo. † Incluso. †† El precio más bajo a que podían llevarse al mercado las mercancías.

"Al introducirse mejores máquinas, una mayor pericia y una división y distribución del trabajo más adecuadas —todo ello como consecuencia natural de) progreso del país—, se necesita una cantidad mucho menor de trabajo para producir cada unidad elaborada; y aunque, como resultado del estado floreciente de la sociedad, el precio real del trabajo tenga que elevarse muy considerablemente, la gran reducción de la cantidad de trabajo que cada unidad requiere hace que, generalmente, se compense con creces la mayor alza que pueda darse en los precios" (vol. II, p. 148).

Por tanto, el valor de las mercancías baja al bajar la cantidad de trabajo necesaria para producirlas, y baja a pesar de aumentar el prix réel du travail. Si aquí se entiende por prix réel du travail el valor [del trabajo], la ganancia tendrá necesariamente que descender, con el descenso de su valor. Si, por el contrario, se entiende por ello la suma de medios de sustento entregada al trabajador, la tesis de A. Smith será exacta, incluso cuando la ganancia baja.

Cómo A. Smith, cuando en realidad razona, llega a una definición exacta del valeur lo demuestra también la investigación que hace al final del capítulo sobre el porqué los draps de laine * eran más caros en el siglo XVI, etcétera. * Paños de lana.

“Costaba una cantidad mucho mayor de trabajo llevar la mercancía al mercado; y, una vez allí, podía, por tanto, necesariamente, comprar u obtener a cambio el precio de una cantidad mucho mayor de trabajo o disponer de él” (vol. II, p. 156).

El error, aquí, se halla implícito solamente en la palabra prix.

### [5. Ideas de A. Smith sobre el movimiento de la renta y su estimación de los intereses de las diferentes clases sociales]

Conclusión du chapitre. ** A. Smith cierra su chapitre sobre la renta con la

observation de que

"toda mejora en el estado de la sociedad tiende, directa o indirectamente, a hacer que se eleve la renta real de la tierra". El desarrollo de las mejoras de la tierra y del cultivo tiende directamente a elevarla. La participación del terrateniente en el producto aumenta necesariamente cuando aumenta éste" (vol. II, pp. 157 s.). El hausse *** “se produce en el precio real de estas clases de productos primarios cuyo encarecimiento es, ante todo, resultado de las mejoras y del cultivo y luego causa de sus progresos ulteriores”, por ejemplo el hausse en el prix du bétail † eleva, en primer lugar, la valeur réelle de la part du propriétaire. †† pero también la proportion de celte part,††† pues “después de la subida de su precio real, el producto no requiere más trabajo para producirse que antes. De ahí que siga bastando con una parte del producto para reponer el capital que da ocupación a este trabajo más la ganancia usual. La parte restante del producto, que corresponde al terrateniente, tiene, por tanto, que aumentar en proporción a la totalidad” (vol. II, pp. 158s.). ** Conclusión del capítulo. *** Alza. † Precio del ganado, †† Valor real de la parte del propietario. ††† Proporción de esta parte.

Es exactamente el modo como Ricardo explica el alza de la proporción de la renta, al encarecerse el trigo en las tierras más fértiles. Sólo que este encarecimiento no se atribuye a la amélioration,o lo que hace que Ricardo llegue a una conclusión contraria a la de A. Smith. o Mejora. Además, dice Smith, el propriétaire sale beneficiado con cualquier desarrollo de la productividad del trabajo en la manufactura.

“Cuanto reduzca el precio real de esta primera clase de productos elevará el precio real de la segunda”. * Además, la población aumenta con toute augmentaban dans la richesse réelle de la société y, con la población aumenta la demanda de agricultural produce ** y, consiguientemente, el capital employed in agriculture, *** "y con el producto se eleva la renta". A la inversa, influyen en la baja de la renta y, por tanto, en el descenso de la riqueza real todas las circonstances opposées † que impiden el accroisement †† de la riqueza general (vol. II, pp. 159s.). * Se refiere a la de los productos agrícolas. * Producto agrícola. *** Capital empleado en la agricultura, † Circunstancias opuestas, †† Incremento,

De donde A. Smith deduce que el interés de los terratenientes (propriétaires) se halla siempre en consonancia con el “interés general de la sociedad”. Y otro tanto puede decirse de los trabajadores (vol. II, pp. 161s.).

A. Smith es, sin embargo, tan honrado que señala la diferencia:

"Es posible que la clase de los terratenientes salga ganando más que ellos” (los ouvriers) ††† con la prosperidad de la sociedad; pero ninguna clase sufre tan cruelmente cuando la sociedad decae como los trabajadores” (p. 162). ††† Trabajadores.

El interés de los capitalistas (manufacturiers y marchands)o no coincide, en cambio, con el o Manufactureros y comerciantes.

"interés general de la sociedad" (vol. II, p. 163). "El interés particular de quienes regentean cualquier rama del comercio o la manufactura se diferencia siempre del interés general y es, incluso, opuesto al de la sociedad” (vol. II, pp. 164 s.) "...una clase de personas cuyos intereses no coinciden nunca exactamente con el interés de la sociedad v que, en general, está interesada a engañar e incluso a oprimir a la generalidad y que, en efecto la ha engañado y oprimido realmente en muchas ocasiones” (vol. II, p. 165)5 /636//.

5 Sigue en el manuscrito un apartado en el que se analiza lo que Ricardo dice acerca de sus propias concepciones de la renta. Esta parte, que aparece separada por una raya del texto que la precede, es un complemento a los capítulos en que Marx estudia la teoría ricardiana de la renta. Por su contenido, pertenece al cap. XIII, donde la hemos incluido (pp. 285-286). A este apartado sigue en el manuscrito un complemento entre paréntesis al análisis de la teoría ricardiana de los precios de costo, que Marx incluye en el cap. X, donde la situamos también nosotros, por esta razón (véase pp. 142-192).

## [CAPÍTULO XV] TEORÍA RICARDIANA DE LA PLUSVALÍA

### [A. La conexión de las ideas de Ricardo sobre la plusvalía con sus opiniones acerca de la ganancia y la renta]

### [1. Ricardo confunde las leyes de la plusvalía con las leyes de la ganancia]

 Ricardo no estudia nunca la plusvalía [como algo] aparte y separado de sus formas especiales, la ganancia (interés) y la renta. De ahí que sus consideraciones sobre la composición orgánica del capital, de tan profunda importancia, se limiten a las diferencias señaladas por A. Smith (en rigor, tomadas de los fisiócratas) en cuanto a la composición orgánica tal como brotan del proceso de circulación (capital fijo y capital circulante), mientras que no toca ni parece conocer en parte alguna las diferencias de la composición orgánica dentro del proceso de producción propiamente dicho. De ahí que confunda el valor y el precio de costo, [de ahí] su falsa teoría de la renta, las falsas leyes acerca de las causas del alza y la baja de la tasa de ganancia, etc. Ganancia y plusvalía sólo son idénticas cuando el capital desembolsado es idéntico al capital directamente invertido en salarios. (La renta no entra aquí en consideración, ya que la plusvalía es apropiada primeramente por el capital, [independientemente de] las porciones [de ella] que haya de entregar más tarde a sus copartners. * Además, el mismo Ricardo expone la renta como una parte diferenciada, desglosada de la ganancia). En sus consideraciones sobre la ganancia y el salario, Ricardo hace también caso omiso de la parte constante del capital, que no se invierte en salarios. Ricardo enfoca el problema como si todo el capital se invirtiera directamente en salarios. En este sentido, se fija, por tanto, en la plusvalía, y no en la ganancia, lo que permite hablar de una teoría de la plusvalía en él. Pero, por otra parte, cree hablar de la ganancia en cuanto tal y por doquier se deslizan en él puntos de vista que parten del supuesto de la ganancia, y no del de la plusvalía. Allí donde expone acertadamente las leyes de la plusvalía, las falsea al presentarlas directamente

como leyes de la ganancia. Y, por otra parte, pretende exponer las leyes de la ganancia directamente, sin los nexos intermedios, como leyes de la plusvalía. * Copartícipes. Al hablar de su teoría de la plusvalía, nos referimos, por tanto, a su teoría de la ganancia, en cuanto confunde ésta con la plusvalía, es decir, en cuanto sólo considera la ganancia con relación al capital variable, a la parte del capital invertida en salarios. Lo que dice de la ganancia a diferencia de la plusvalía lo examinaremos más adelante.

Es algo tan apegado a la naturaleza de la cosa el que la plusvalía sólo puede considerarse en relación con el capital variable, con el capital directamente invertido en salarios —y sin el conocimiento de la plusvalía no es posible [formular] ninguna teoría de la ganancia—, que Ricardo trata todo el capital como capital variable y hace caso omiso del capital constante, aunque a veces se lo menciona incidentalmente bajo la forma de los advances * * Capital adelantado.

 Ricardo habla (cap. XXVI), “Sobre el ingreso bruto y el ingreso neto" de

"ramas industriales en que las ganancias son proporcionales al capital, y no a la cantidad de trabajo empleado" ([On the Principles... 3a ed.], p. 418).

¿Qué significa toda su teoría del average profit ** (en la que se basa su teoría de la renta) sino que las ganancias son proporcionales al capital, y no a la cantidad de trabajo empleado”? Si fueran “proporcionales a la cantidad de trabajo empleado’’, capitales iguales arrojarían ganancias muy desiguales, ya que las ganancias equivaldrían a la plusvalía obtenida en su propio trade *** la cual no depende de la magnitud del capital en general, sino [de] la magnitud del capital variable, igual a la quantity of labour cmployea. †Duda Li tasa de plusvalía, el emount †† de la plusvalía con respecto a determinado capital dependerá siempre, no de la magnitud absoluta del capital, sino de la quantity of labour employed. De otra parte, dada la average rate of profit, ††† el amount of profito dependerá siempre, necesariamente, del amount of capital employed,O y no de la quantity of labour employed. Ricardo habla expresamente de trades como “ Ganancia media. * Negocio. † Cantidad de trabajo empleado. †† Importe, ††† Tasa media de ganancia.

"el negocio de transportes, el comercio exterior hacia lejanos países y ramas

industriales que requieren maquinaria costosa” (l. c., p. 418).

Es decir, habla de trades que requieren relativamente mucho capital constante y relativamente poco capital variable. Se trata, al mismo tiempo, de trades en las que, en relación con otras, el total amount ooo del capital adelantado es grande o que sólo pueden explotarse con grandes capitales. Dada la tasa de ganancia, el amount of profit dependerá siempre de la magnitud de los capitales adelantados. Y esto se refiere a trades en que se emplean grandes capitales y mucho capital constante (ambas cosas van siempre juntas), y en modo alguno a trades en que se emplean capitales pequeños, sino que es siempre un corolario de la tesis de que capitales iguales en magnitud arrojan ganancias de magnitud igual y, por tanto, capitales mayores [arrojan] mayores ganancias que los menores, [Pero] esto nada tiene que ver con la “cantidad de trabajo empleado". Y el que la tasa de ganancia sea grande o pequeña depende, en realidad, de la total quantity of labour employed by the capital of the whole class of capitalists, and from the proportional quantity of unpaid labour employed; and, lastly, from the proportion between the capital employed in labour, and the capital merely reproduced as a condition of production * o Importe de la ganancia. oo Importe del capital empleado. ooo Importe total. * Cantidad de trabajo empleado por el capital de la clase capitalista entera, de la parte proporcional de trabajo empleado no pagado, y, por último, de la proporción entre c) capital empleado en trabajo y el capital meramente reproducido como condición de la producción.

El propio Ricardo polemiza contra el punto de vista de A. Smith,

"de que las grandes ganancias que los comerciantes obtienen a veces en el foreign traite ** liarían subir la tasa general de ganancia dentro del país” (l. c., cap. VII, "Sobre el comercio exterior", p. 132). ** Comercio exterior.

Dice:

"Afirman que la igualdad de ganancias se debe al alza de ganancias general, y yo opino que las ganancias de la industria favorecida descenderán rápidamente hasta el nivel general” (l. c., pp. 132 s.).

Hasta qué punto es acertada su opinión de que los exceptional profils *** (cuando no obedecen al alza del precio de mercado sobre el valor), a pesar de la nivelación, no elevan la general rate of profit, † así como su punto de vista

de que el foreign trade y la expansión del mercado no pueden elevar la tasa de ganancia, lo veremos más adelante. Pero, aun concediendo lo acertado de su idea y en general la “igualdad” de la tasa de ganancia”, ¿cómo puede distinguir entre trades en que “las ganancias son proporcionales al capital" y others where they are “proporcionales a la cantidad de trabajo empleado?” *** Ganancias excepcionales, † Tasa general de ganancia, En el cap. XXVI “Sobre el ingreso bruto y el ingreso neto", más arriba citado, dice Ricardo:

"Concedo que, debido a la naturaleza de la renta, un capital dado que se emplee en la agricultura pone en movimiento en cada tierra, exceptuada la última puesta en cultivo, una cantidad mayor de trabajo que un capital igual invertido en la manufactura y en el comercio” (l. c., p. 419).

Toda la frase carece de sentido. En primer lugar, según Ricardo, se emplea en el land last cultivated a greater quantity of labour †† que en todas las demás. ¿Cómo, entonces, va un capital dado a poner en acción en todas las demás tierras aparte del land last cultivated, más trabajo que en las manufactures y el trade? [Decir] que el producto de las mejores tierras tiene un valor de mercado más alto que el valor individual, condicionado por la quantity of labour employed by the capital that cultivales them * ¿no es lo mismo que afirmar que this capital ** pone en acción una cantidad mayor de trabajo que un capital igual invertido en la manufactura y en el comercio”? En cambio, sí habría podido tener razón Ricardo si hubiese afirmado que, prescindiendo de la diferencia en cuanto a la fertilidad de las tierras, la renta proviene, en términos generales, [del hecho] de que el capital agrícola, en comparación con la parte constante deí capital, pone en acción una cantidad mayor de trabajo que el capital medio en la not agricultural industry. *** †† La última tierra cultivada una cantidad de trabajo mayor. * Cantidad de trabajo, empleado por el capital que las cultiva. ** Este capital. *** Industria no agrícola,

 Ricardo pasa por alto que, partiendo de una plusvalía dada, hay causas que pueden elevar o hacer bajar la ganancia y, en términos generales, influir en ella. Puesto que confunde la plusvalía con la ganancia, trata de demostrar, consecuente con ello, que el alza o la baja de la tasa de ganancia sólo se halla condicionada por las causas que elevan o hacen descender la tasa de plusvalía. No se da cuenta, además —prescindiendo de las circunstancias que, dado el amount of surplus value, † influyen en la tasa de ganancia, aunque no en el amount of profit ††— de que la tasa de ganancia depende del

amount ††† de la plusvalía y en modo alguno de la tasa de plusvalía. El amount de la plusvalía depende de la composición orgánica del capital, partiendo de una tasa dada de la plusvalía, del plustrabajo, es decir, del número de trabajadores que ocupe un capital of given value,o por ejemplo de 100 £. Depende de la tasa de plusvalía, partiendo de una composición orgánica del capital dada. Se halla, pues, determinado por ambos factores: el número de trabajadores empleados conjuntamente y la tasa del plustrabajo. El amount of surplus value aumentará si aumenta el capital, cualquiera que sea su composición orgánica y siempre y cuando que ésta permanezca constante. Pero esto no altera para nada el [hecho de] que siga siendo el mismo para un capital of given value, digamos por ejemplo de 100. Suponiendo que fuese de 10, representaría [una plusvalía] de 100 por 1.000 £, sin que ello altere en nada la proporción. † Importe de la plusvalía, †† Importe de la ganancia, ††† Importe. <Ricardo:

"No puede haber en el mismo negocio dos tasas de ganancia; por eso, cuando el valor de) producto guarda diferentes proporciones con el capital, lo que tiene que diferir es la renta, y no la ganancia” (l. c., pp. 212 s.).

Esto sólo se refiere a la tasa normal de ganancia “en el mismo negocio”. De otro modo, [se hallaría] en directa contradicción con el pasaje citado antes:

"El valor de cambio de todas las mercancías, ya se elaboren artesanalmente o sean producto de minas o fruto de la tierra, se determina siempre, no por la menor cantidad de trabajo que baste para producirlas en las condiciones más favorables y que favorecen exclusivamente a quienes disponen de facilidades de producción especiales, sino por la cantidad mayor de trabajo necesaria para su producción por parte de aquellos que no disponen de tales facilidades, de quienes siguen produciéndolas en las condiciones más desfavorables, entendiendo por tales aquellas en que se necesita seguir produciendo, a la vista de la cantidad de productos requerid” (l. c., cap. II "Sobre la renta”, pp. 60s.)>. o De un valor dado.

En el cap. XII, "Impuesto sobre la tierra”, dice Ricardo a propósito de Say, y por ello puede verse cómo el [autor] inglés tiene siempre nítidamente presente la diferencia económica, mientras que el continental la olvida a cada paso:

"El señor Say da por supuesto que ‘un terrateniente incrementa su ingreso anual en 5.000 francos gradas a su tenacidad, economía y pericia'; pero un terrateniente no tiene la menor posibilidad de aplicar a su tierra su tenacidad, economía y pericia, a menos que la trabaje él mismo, en cuyo caso considerará las mejoras como capitalista y arrendatario, y no como terrateniente. No es concebible” <y, por tanto, también con la skill * [ocurre lo mismo] que es plus ou moins ** una frase [lo de] "que pueda, por su parte, incrementar el rendimiento de su finca gradas a una pericia especial sin elevar previamente la cantidad de su capital" (l. c., p. 209). * Pericia. ** Más o menos.

En el cap. XIII, "Impuestos sobre el oro” (importante para la teoría monetaria de Ricardo), hace éste algunas adiciones o precisiones sobre el market price *** y el natural price † [Estas precisiones] son en el sentido de que la nivelación entre ambos se lleva a cabo más rápidamente o a plazo más corto según que el peculiar trade †† permita una elevación rápida o lenta de la supply, ††† lo que equivale, a su vez, al más rápido o más lento transfer or withdrawal o del capital to or from the trade in question.oo A propósito de sus consideraciones sobre la renta del suelo, muchos (Sismondi, etc.) han reprochado a Ricardo el que pase por alto las dificultades del withdrawal of capital para el arrendatario que emplea mucho capital fijo, etc. (La historia de Inglaterra desde 1815 hasta 1830 demuestra esto en alto grado). Por muy acertada que sea esta objeción no afecta para nada a la teoría, la deja totalmente intacta, pues aquí sólo sigue tratándose de una realización plus ou moins rápida o lenta de la ley económica. Muy otra cosa ocurre, en cambio, con la objeción inversa, la de la application of new capital to new soils.ooo Ricardo entiende que ésta puede llevarse a cabo sin intervención del terrateniente, que el capital opera aquí en un elemento en que sus movimientos no tropiezan con resistencia alguna. Y esto es fundamentalmente falso. Para probar este supuesto, el de que así ocurre allí donde la producción capitalista y la propiedad sobre la tierra se han desarrollado, Ricardo parte siempre de casos en que la propiedad territorial no existe de hecho o legalmente y no ha llegado a desarrollarse aún, por lo menos en la tierra misma, la producción capitalista. *** Precio de mercado, † Precio natural, †† Rama peculiar del comercio o la industria. ††† Oferta. o Transferencia o retirada. oo A o de la rama comercial en cuestión. oo Aplicación de nuevo capital a nuevas tierras. Ahora bien, los pasajes a que acabamos de referimos son los siguientes:

"El alza de los precios de las mercancías como consecuencia de los impuestos o de la dificultad de la producción acabará, a la postre, imponiéndose en todos los casos; pero la duración del intervalo antes de que el precio de mercado se adapte al precio natural dependerá de la naturaleza de la mercancía y de la facilidad con que pueda reducirse la cantidad de ésta. Si la cantidad de la mercancía gravada con los impuestos no disminuye, si el capital, digamos, del arrendatario [de la tierra] o del fabricante de sombreros no es distraído a otro negocio, nada significaría el que sus ganancias descendieran por debajo del nivel normal a consecuencia de un impuesto. Si no hubiera de aumentar la demanda de sus mercancías, no estaría en condiciones de elevar hasta el nivel de su precio natural el precio de mercado del trigo y de los sombreros. Sus amenazas de cerrar sus negocios y encauzar sus capitales hacia ramas más favorecidas se quedarían en letra muerta, no podrían realizarse, razón por la cual el precio no aumentaría como resultado de una menor producción. Sin embargo, toda clase de mercancías pueden disminuir en cantidad y el capital puede retirarse de industrias poco rentables para transferirse a otras más beneficiosas, aunque con distintos grados de rapidez. Según que la oferta de una determinada mercancía pueda reducirse más fácilmente sin detrimento para el productor, su precio se elevará más rápidamente, una vez que la dificultad de su producción haya aumentado a consecuencia de los impuestos o por cualquiera otra causa” (l. c., pp. 214 s.). "La coincidencia entre el precio de mercado y el precio natural de toda mercancía dependerá en todo tiempo de la facilidad con que pueda aumentar o disminuir la oferta. Este resultado puede, en ciertas circunstancias, no alcanzarse rápidamente cuando se trate de oro, casas y trabajo y de algunas otras cosas. Pero no ocurre lo mismo con aquellas mercancías que se consumen y reproducen año tras año, tales como los sombreros, los zapatos, el trigo y el paño. Estas mercancías pueden reducirse [en cantidad] cuando ello sea necesario, sin que tenga que pasar mucho tiempo antes de que la oferta se reduzca proporcionalmente a la demanda acrecentada de su producción” (l. c., pp. 220 s.).

### [2. Diferentes casos de variación de la tasa de ganancia]

En el mismo cap. XIII "Impuestos sobre el oro” dice Ricardo:

"La renta no es una creación, sino solamente una transferencia de riqueza" (l. c., p. 221). Is profit a creation of wealth, or is it not rather a transfer of the surplus

labour, from the workman to the capitalist? As to wages too, they are, in fact, no creation of wealth. But they are no transfer. They are the appropriation of part of the produce of the labour to those who produced it. * * ¿Es la ganancia una creación, o es más bien una transferencia del plustrabajo del trabajador al capitalista? Tampoco los salarios son. en realidad, una creación de riqueza. Pero no son una transferencia. Son la apropiación de una parte del producto del trabajo a quienes lo han producido. En el mismo capítulo dice Ricardo:

“Un impuesto sobre el producto primario de la superficie de la tierra... recaerá sobre el consumidor y no afectará en modo alguno a la renta, a menos que se reduzca el salario mediante la disminución del fondo destinado a sostener el trabajo, decrezca la población y disminuya la demanda de trigo’’ (l. c., p. 221).

Aquí, no nos interesa para nada el que Ricardo tenga razón cuando dice que “un impuesto sobre el producto primario de la superficie de la tierra” no recae sobre el terrateniente ni sobre el arrendatario, sino sobre el consummer. Pero yo afirmo que, si tiene razón semejante tax * puede elevar la renta, mientras que él opina que no la afecta, a menos que, mediante el encarecimiento de los medios de sustento, etc., disminuyan el capital, la población y la demanda de trigo, etc. Ricardo se imagina, en efecto, que un encarecimiento del raw produce ** sólo afecta a la tasa de ganancia en la medida en que encarece los medios de vida del trabajador. Y, en este sentido, sí es verdad que un encarecimiento del raw produce sólo así puede afectar a la tasa de plusvalía y, por tanto, a la plusvalía misma y, a través de ella, a la tasa de ganancia. Pero, partiendo de una plusvalía dada, el encarecimiento del “producto primario de la superficie de la tierra” elevaría el valor del capital constante en proporción al variable, aumentaría la proporción del capital constante con respecto al capital variable y, por consiguiente, haría descender la tasa de plusvalía, elevando con ello la renta. Ricardo parte de la idea de que, en la medida en que el encarecimiento o abaratamiento del producto primario no afecte al salario, no afectará tampoco a la ganancia, pues —así razona él <exceptuando un pasaje sobre el que volveremos más adelante>—, la tasa de plusvalía sigue siendo la misma aunque] el valor del capital adelantado suba o baje. Si el capital adelantado aumenta de valor, aumentará también el valor del producto y lo mismo la parte de éste que constituye el plusproducto, o sea la ganancia. Y a la inversa cuando desciende el valor del capital adelantado. Pero esto sólo es exacto cuando, a consecuencia del encarecimiento de las materias primas, de los impuestos, etc., el capital variable y el constante varían de valor en la misma proporción. En este caso,

la tasa seguirá siendo la misma porque no change in the organic composition of capital has taken place. *** E incluso entonces deberá presuponerse, como ocurre cuando se trata de temporary changes † que el salario se mantiene invariable, ya suban o bajen los salarios (y, por tanto, se mantenga igual, aunque el raw produce pueda subir o bajar partiendo de un valor dado y permanente). * Impuesto. ** Producto primario. *** No se ha producido cambio alguno en la composición orgánica del capital, † Cambios temporales. Pueden darse los siguientes casos: En primer lugar, las dos diferencias fundamentales: A) El change en cuanto al modo de producción hace cambiar la proporción entre los volúmenes del capital constante y del capital variable que se emplean. La tasa de plusvalía sigue siendo aquí la misma, presuponiendo el salario como constante (en cuanto al valor) <es decir, en cuanto al tiempo de trabajo (que representa)>. Pero la plusvalía misma se ve afectada cuando cambia el número de trabajadores empleados por el mismo capital, es decir, el capital variable. Si desciende relativamente el capital variable por el cambio del modo de producción, aumentará la plusvalía y, por tanto, la tasa de ganancia. Y al contrario, si se produce el cambio inverso.

Aquí, se da siempre por supuesto que el valor pro tanto, * por ejemplo por 100, del capital constante y variable se mantiene invariable. * Por determinada cantidad. No es posible, aquí, que el cambio en cuanto al modo de producción afecte por igual al capital constante y al variable; es decir que, por ejemplo, el capital constante y el variable —sin que cambie su valor— tengan que aumentar o disminuir por igual. En efecto, la necesidad del alza o la baja coincide siempre, aquí, con el cambio de productividad del trabajo. Es la diferencia, y no la repercusión por igual, la que provoca un cambio en cuanto al modo de producción; lo que nada tiene que ver con [el hecho de] que, presupuesta la organic composition del capital, haya de emplearse un capital grande o pequeño. B) El modo de producción se mantiene invariable. Cambia la proporción entre el capital constante y el variable, sin que varíen sus volúmenes relativos (de tal modo que cada uno de ellos sigue representando la misma aliquot part ** del capital total) por el cambio de valor de las mercancías que entran en el capital constante o en el variable. ** Parte alícuota. Caben aquí [diversas posibilidades]:

[1] Que el valor del capital constante siga siendo el mismo y el del capital variable aumente o disminuya. Esto afectaría siempre a la tasa de plusvalía y, como consecuencia de ello, a la tasa de ganancia. [2] Que el valor del capital variable siga siendo el mismo, mientras el del capital constante sube o baja. Esto haría bajar la tasa de ganancia, en el primer caso, y en el segundo caso la haría subir. [3] Si ambas descienden simultáneamente, pero en proporción desigual, ocurrirá siempre que la una aumenta o disminuye con respecto a la otra. [4] Que el valor del capital constante y el del capital variable se vean afectados por igual, ya sea porque ambos suban o ambos bajen. Si ambos suben, descenderá la tasa de ganancia, pero no porque el capital constante aumente, sino porque aumenta el variable descendiendo por tanto la plusvalía (al aumentar solamente su valor, a pesar de que sigue poniendo en acción al mismo número de trabajadores que antes o tal vez [, incluso,] a un número menor [de ellos]. Si ambos bajan, aumentará la tasa de ganancia, pero no porque descienda el capital constante, sino porque desciende el variable (en cuanto al valor), aumentando, por tanto, la plusvalía. C) Change en cuanto al modo de producción y change en cuanto a los elementos que forman el capital constante o el capital variable. Un cambio puede contrarrestar aquí al otro, [como ocurre] si, por ejemplo, aumenta el volumen del capital constante al paso que su valor baja o permanece invariable (o desciende también pro tanto, por 100) o disminuye su volumen, pero su valor aumenta en la misma proporción (y, por consiguiente, aumenta pro tanto). En este caso, incluso no se produciría cambio alguno en la composición orgánica. La tasa de ganancia se mantendría invariable. Pero, exceptuando el capital agrícola, no puede darse nunca el caso de que de su volumen descienda con respecto al capital variable, al paso que aumenta su valor.

Este efecto contrarrestador no puede darse para [el] capital variable (si el salario real no cambia). Por tanto, exceptuando este único caso, sólo cabe la posibilidad de que el valor y el volumen del capital constante disminuyan o aumenten relativamente al mismo tiempo en proporción al capital variable, con lo que, por tanto, aumentará o disminuirá en términos absolutos su valor con respecto al capital variable. Este caso [ha sido] ya considerado. El que ambos [capitales] disminuyan o aumenten, pero en proporción desigual se reduce siempre, según el supuesto de que se parte, al [hecho de] que el valor

del capital constante aumenta o disminuye, en relación con el variable. Y esto incluye también el otro caso. En efecto, si aumenta su volumen disminuirá relativamente el del capital variable, y a la inversa. Y lo mismo [ocurre] con el valor.

### [3. Cambios antitéticos en cuanto al valor del capital constante y el variable y cómo influyen en la tasa de ganancia]

 A propósito de 640 C hay que observar, además: Sería posible que el salario aumentara, pero el capital constante disminuyera de valor, aunque no de volumen. Pero si el alza y la baja se correspondieran así en ambos extremos, podría la tasa de ganancia mantenerse inalterable. Por ejemplo, si el capital constante = 60 £, el salario = 40 y la tasa de plusvalía = 50 por 100, el producto [sería] = 120. Y la tasa de ganancia = 20 por 100. El capital constante, aun manteniéndose invariable su volumen, descendería a 40 y el salario ascendería a 60 y la plusvalía bajaría del 50 al 33 1/3 por 100, con lo que el producto sería = 120 y la tasa de ganancia = 0. Pero, esto es falso. Según el supuesto de que se parte, el valor total de la cantidad de trabajo empleada = 60 £. Por tanto, si el salario aumentara a 60, la plusvalía y, por consiguiente, la tasa de ganancia se reducirían a 0. Pero, aunque no aumentara tanto, su alza provocaría una baja de la plusvalía. Si los salarios aumentaran a 50, la plusvalía sería de 10 £, si aumentara a 45 de 15 £, etc. Por consiguiente, bajo cualesquier circunstancias, la plusvalía y la tasa de ganancia disminuirían en la misma medida. En efecto, aquí medimos el capital total que se mantiene invariable. En un capital de la misma magnitud ([refiriéndonos al] capital total), la tasa de ganancia tiene, incondicionalmente, que aumentar o disminuir, no con la tasa de plusvalía, pero sí con el importe absoluto de la plusvalía. Pero, si, en el ejemplo de más arriba, el lino bajara tanto que el volumen hilado por el mismo número de trabajadores pudiera comprarse con 40 £, tendríamos:

Capital constante Capital variable Plusvalía Valor del producto Capital adelantado Tasa de ganancia

11 1/9 p.c.

La tasa de ganancia descendería todavía a menos del 20 por 100. En cambio si:

Capital constante Capital variable Plusvalía Valor del producto Capital adelantado Tasa de ganancia

12 1/2 p.c.

Si fuera:

Capital constante Capital variable Plusvalía Valor del producto Capital adelantado Tasa de ganancia

14 2/7 p.c.

Bajo el supuesto [de que se parte], la baja de valor del capital constante contrarresta siempre solamente en parte el alza de valor del capital variable. Bajo este supuesto, nunca podría contrarrestarlo totalmente, ya que, para que la tasa de ganancia fuese = 20, tendría que ser 102 la quinta parte del capital total adelantado. Y esto, en el caso de que el capital variable = 50 sólo sería posible si el capital constante [fuese] = 0. Supongamos, por el contrario, que el capital variable aumentara solamente a 45; en este caso, la plusvalía [sería] = 15. Y supongamos que el capital constante descienda 30; en este caso:

Capital constante Capital variable Plusvalía Valor del producto Capital adelantado Tasa de ganancia

20 p. c

Por tanto, en este caso, los dos movimientos se contrarrestan totalmente. Supongamos, además [que]

Capital constante Capital variable Plusvalía Valor del producto Capital adelantado Tasa de ganancia

23 1/3 p.c.

Por tanto, en este caso, aun suponiendo que baje la plusvalía, la tasa de ganancia podría aumentar por razón del cambio incomparablemente mayor en cuanto al valor del capital constante. Con el mismo capital [de] 100 podrían emplearse más trabajadores, a pesar del aumento de los salarios y de la baja

en la tasa de la plusvalía. A pesar del descenso de la tasa de plusvalía, aumentarían la plusvalía misma y, con ella, la ganancia, al crecer el número de trabajadores. En efecto, la anterior proporción de 20 c + 45 v nos da, con una inversión de capital de 100, la siguiente proporción:

Capital constante Capital variable Plusvalía Valor del producto Capital adelantado Tasa de ganancia 30 10/13 69 3/13 23 1/13 123 1/13

23 1/13 p.c.

La proporción entre la tasa de plusvalía y el número de trabajadores es aquí muy importante. Ricardo jamás la tiene en cuenta. 

 Es evidente que lo que aquí hemos considerado como variación en cuanto a la composición orgánica de un capital puede hacerse valer igualmente como diferencia en cuanto a la composición orgánica entre diferentes capitales, entre capitales en different trades. * * Diferentes ramas de la industria o el comercio. Primero: En vez de la variación en cuanto a la composición orgánica de un capital, diferencia en cuanto a la composición orgánica de diferentes capitales. Segundo: Alteración de la composición orgánica por el cambio de valor en las dos partes de un capital, y asimismo diferencia en el valor de la materia prima empleada y de la maquinaria para diferentes capitales. Esto no rige para el capital variable, ya que se parte del supuesto de un salario igual en los different trades. La diferencia de value of different days of labour in different trades ** nada tiene que ver con la cosa. Si el trabajo de un orfebre es más caro que el de un labourer *** el plustiempo [de trabajo] del orfebre será, en la misma proporción, más caro que el del segundo.1 /641/ / ** De valor de diversas jomadas de trabajo en diferentes ramas. *** Simple trabajador.

### [4. Confusión de los precios de costo con el valor en la teoría ricardiana de la ganancia]

 En el cap. XV “Impuestos sobre ganancias” dice Ricardo:

1 Sigue en el manuscrito (p. 641) un apartado relacionado con las ideas de Adam Smith sobre la vivienda. Este apartado ha sido incluido en el cap. XIV (v. p. 334),

“Los impuestos sobre aquellas mercancías a las que generalmente se da el nombre de objetos de lujo recaen solamente sobre quienes las emplean... Pero los impuestos sobre las cosas necesarias para la vida no afectan a los consumidores de estas cosas en proporción a la cantidad que de ellas consumen, sino, con frecuencia, en una proporción mucho mayor”. Por ejemplo a tax on corn. * "Este impuesto hace cambiar la tasa de ganancia del capital. Todo lo que eleva los salarios hace descender la tasa de ganancia, por cuya razón todo impuesto sobre las mercancías consumidas por los trabajadores tiende a hacer descender la tasa de ganancia” (l. c., p. 231). * Impuesto sobre el trigo.

Taxes on consummers ** son, al mismo tiempo, taxes on producers, *** siempre y cuando que el objeto del tax no entre solamente en el consumo individual, sino también en el consumo industrial o exclusivamente en éste. Pero esto no rige solamente con los necessaries consumed by the capitalist. † Cada una de estas taxes reduce la tasa de ganancia, puesto que eleva el valor del capital constante en proporción al capital variable. Por ejemplo, una tax que se impusiera sobre el lino o sobre la lana. El lino aumenta de precio. Por tanto, el hilandero, con un capital de 100, no podrá seguir invirtiendo en lino la misma cantidad [que antes]. Y, como el modo de producción sigue siendo el mismo, necesitará la misma cantidad de trabajo para hilar la misma cantidad de lino. Pero el lino tiene [ahora] proporcionalmente mayor valor que antes, en relación con el capital invertido en salarios. Descenderá, por tanto, la tasa de ganancia. El alza de precio del linen-yarn †† en nada le beneficia. El nivel absoluto de este precio es de todo punto indiferente para él. Se trata solamente del excedente del precio sobre el precio de los advances.††† Si tratara de aumentar el producto total no sólo en el precio del lino, sino de tal modo que la misma cantidad de lino le rindiera [ahora] la misma ganancia que antes, la demanda, que ya ha bajado como consecuencia del alza de la materia prima, bajaría todavía más como resultado del alza artificial [provocada] por la subida de la ganancia. A pesar de que se parte como de algo dado de la tasa de ganancia on an average,o este recargo no es posible, en tales casos2 /642//. ** Impuestos sobre consumidores. *** Impuestos sobre productores, † Artículos necesarios consumidos por el capitalista, †† Hebra de lino. ††† Adelantos. o Sobre un promedio. [En el] cap. XV, “Impuestos sobre ganancias", dice Ricardo:

2 En el manuscrito (pp. 642-643) se adjunta aquí un apartado que trata de los cambios contradictorios en cuanto al valor del capital constante y el variable. Este apartado, que es un complemento a las pp. 640 s. del manuscrito se reproduce aquí en las pp. 350-352.

"En una parte anterior de esta obra hemos examinado los efectos que sobre los precios de 1as mercancías ejerce la división del capital en fijo y circulante o, mejor dicho, en capital duradero y perecedero. Hemos puesto de manifiesto que dos manufactureros pueden emplear exactamente el mismo volumen de capital y extraer de él exactamente el mismo volumen de ganancia, pero que tendrán que vender las mercancías en sumas de dinero muy distintas, según que los capitales por ellos empleados se consuman y reproduzcan rápida o lentamente. Uno podría vender sus mercancías en 4.000 £, el otro en 10.000 £ y ambos podrían emplear un capital de 10.000 £ y obtener una ganancia de 20 por 100, o sean 2.000 £. El capital de uno podría consistir, por ejemplo, en 2.000 £ de capital circulante, que debe reproducirse, y 8.000 £ de capital fijo, invertido en edificios y maquinaria; el del otro podría consistir, por el contrario, en 8.000 £ de capital circulante y solamente 2.000 de capital fijo, invertido en maquinaria y edificios. Pues bien, si cada una de estas dos personas tuviera que pagar impuestos a razón del 10 por 100 de sus ingresos, es decir, 200 £, uno de ellos, para que su negocio arrojara la tasa general de ganancia, tendría que elevar el precio de sus mercancías de 10.000 £ a 10.200 y el otro se vería, asimismo, obligado a elevar el precio de sus mercancías de 4.000 £ a 4 200. Antes del impuesto, las mercancías vendidas por uno de estos dos manufactureros valdrían 2 ½ veces más que las del otro; después del impuesto, tendrían un valor 2,42 veces mayor: uno de los artículos subiría el dos por ciento, el otro el cinco por ciento; y, como consecuencia de ello, un impuesto sobre la renta, siempre y cuando que el valor del dinero se mantuviera inalterable, modificaría los precios relativos y el valor de las mercancías” (l. c, pp. 234».).

En este último “y” —“precios y valor”— es donde radica el error. Este change of prices * sólo demuestra una cosa —exactamente lo mismo que en el caso de la diferente división del capital en fijo y circulante—, y es que con ello se restablece la general rate of profit ** y que los precios determinados, regulados por ella o precios de costo difieren mucho de los valores de las mercancías. Punto de vista importantísimo que jamás existe para Ricardo. * Cambio de precios. ** Tasa general de ganancia.

En el mismo capítulo, dice:

“Si hubiera un país sin impuestos y el dinero bajara de valor, su plétora produciría efectos semejantes en todos los mercados” <donde [se maneja] la ridícula idea de que a fall in the value of money ought to be accompanied by üs abundance in every market *** >. Si la carne subiera en un veinte por ciento, subiría también

en el veinte por ciento el pan, la cerveza, los zapatos, el trabajo y todas las demás mercancías. Y necesariamente tendría que ocurrir así para que cada rama industrial lograra la misma tasa de ganancia. Peto esto deja de ser verdad a partir del momento en que se grava con un impuesto cualquiera de estas mercancías. Si, en este caso, todas tuvieran que subir en proporción a la baja del valor del dinero, las ganancias resultarían ser desiguales. En las mercancías sujetas a impuesto las ganancias se elevarían sobre el nivel general y el capital emigraría de un negocio a otro, hasta que el equilibrio entre las ganancias se restableciera, lo que sólo podría ocurrir después que cambiaran los precios relativos" (l. c., p. 237). *** Baja de valor del dinero debiera ir acompañada por la abundancia de éste en todos los mercados

Lo que quiere decir que el equilibrium of profits † se consigue cuando los relative values, los real values of commodities alterated and so adapted to each other that they corresponded, not to their real value, but to the yielding of the average profit. * † Equilibrio de ganancias. * Los valores relativos, los valores reales de las mercancías son alterados y tan adaptados los unos a los otros, que corresponden, no a su valor real, sino a la ganancia media que deben rendir.

### [5. Tasa general de ganancia y tasa de la renta absoluta, en sus relaciones mutuas. Cómo la baja de salarios influye sobre los precios de costo]

En el cap. XVII, "Impuestos sobre otras mercancías que el producto primario”, dice Ricardo:

"El señor Buchanan entiende que el trigo y los productos primarios no tienen un precio de monopolio porque no arrojan una renta: según él, todas las mercancías que arrojan una renta deben tener un precio de monopolio, de donde deduce que todos los impuestos sobre los productos primarios gravan sobre el terrateniente, y no sobre el consumidor. ‘Puesto que el precio del trigo’, dice, ‘que aporta siempre una renta, está influido en modo alguno por sus gastos de producción, estos gastos tiene que pagarlos la renta, y, si aumentan o disminuyen, ello trae como consecuencia, por tanto, no un precio más alto o más bajo, sino una renta superior o inferior. En este sentido, todos los impuestos que gravan los mozos de labranza, los caballos o los aperos son, en realidad, impuestos prediales; el gravamen recae sobre el arrendatario, durante toda la vigencia del contrato de arriendo, y sobre el terrateniente, cuando sea necesario renovar el contrato. Del mismo modo, todos

estos aperos de labranza perfeccionados que ahorran gastos al arrendatario, como las máquinas trilladoras y segadoras, y cuanto la facilite el acceso al mercado, los buenos caminos, los canales y puentes, aunque disminuyan los costos originarios del trigo, no reducen, sin embargo, su precio de mercado. Por consiguiente, todo lo que pueda ahorrarse con estas mejoras no corresponde al terrateniente como parte de su renta’. “Es evidente” (dice Ricardo) "que, si concediéramos al señor Buchanan la base sobre que descansa su argumentación, a saber, que el precio del trigo aporta siempre una renta, tendríamos que aceptar también como evidentes todas las consecuencias que él establece” (l. c, pp. 292».).

This is by no means evident. ** Aquello en que Buchanan basa su argumentación no es that all corn yields a rent, sino that all corn which yields a rent is sold at a monopoly Price *** y que el monopoly price, en el sentido en que lo explica A. Smith y en que [lo] entiende también Ricardo, es "el precio más alto a que los consumidores están dispuestos a comprar la mercancía”.3 ** Esto no es evidente, en modo alguno. *** Que todo el trigo arroja una renta, sino que todo el trigo que arroja una renta deba venderse a precio de monopolio Pero esto es falso. Corn, which yields a rent † (prescindiendo de la renta diferencial) no se vende at a monopoly price †† en el sentido de Buchanan. Sólo es vendido a precio de monopolio siempre y cuando que se venda a su valor, por encima de su precio de costo. Su precio se determina por la quantity of labour realizad in it, ††† y no por los expenses of its production * y la renta es el excedente del value sobre el precio de costo, que éste determina; [es] tanto mayor cuanto más bajo es el precio de costo en relación con el value, y tanto menor cuanto más elevado sea, en relación con el value, el precio de costo. Todos los improvements ** hacen descender el valor del trigo, puesto que [reducen] la cantidad de trabajo necesario para su producción. El que hagan bajar la renta dependerá de diversas circunstancias. Si el trigo se abarata y con ello se abarata el salario, la tasa de plusvalía se elevará. Disminuirán, además, los gastos del farmer en simiente, forraje para el ganado, etc. Con lo cual se elevará la tasa de ganancia en todos los otros not agricultural trades *** y también, por tanto, en la agricultura. En las not agricultural trades seguirán siendo los mismos los volúmenes relativos de immediate y accumulated labour; o el número de trabajadores [seguirá siendo] el mismo

3 Esta definición del precio de monopolio la da Ricardo en el capítulo XVII de su libro "On the Principies..." (3a. ed„ Londres. 1821, pp. 289 s.). Marx cita más arriba (véase p. 328) la definición de Smith al respecto.

(en proporción al capital constante), pero el valor del capital variable descenderá y aumentará, con ello, la plusvalía y, por tanto, la tasa de ganancia. Y, como consecuencia de ello, se elevará también en el agricultural trade.ooEl trigo se hará más barato, pero su precio de costo aumentará. Disminuirá, por tanto, la diferencia entre su valor y su precio de costo. † El trigo que arroja una renta. †† A precio de monopolio, ††† Cantidad de trabajo materializada en él. * Sus costos de producción. ** Mejoras., *** Ramas no agrícolas. o Trabajo directo y acumulado, oo Rama agrícola.

Con arreglo al supuesto de que partíamos, la proporción, para el not agricultural capital promedio era = 80 c + 20 v, la plusvalía = 50 por 100 y, por tanto, la plusvalía = 10 y la tasa de ganancia = 10 por 100. Por consiguiente, el valor del producto del capital promedio = 110. Si suponemos ahora que, al abaratarse el precio del trigo, el salario descienda en la cuarta parte, tendremos que el mismo número de trabajadores ocupado con un capital constante de 80 £, es decir, con el mismo volumen de materia prima y de maquinaria, sólo costará [ahora] 15 £. Y el mismo volumen de mercancías tendría un valor de 80c+15v+15p, puesto que la cantidad de trabajo que ejecutan = 110, tanto antes como después. Pero el capital invertido sería solamente de 95 y [la tasa de ganancia] de 15 sobre 95 = 15 15/19 por 100. Pero si se invirtiera el mismo volumen de capital o sobre un capital de 100, la proporción sería la de 84 4/19c + 15 15/19v. La ganancia [sería], entonces = 15 15/19. Y el valor del producto = 115 ’15/19 £. Pero, según el supuesto [de que se parte], el agricultural capital es = 60 c + 40 v y el valor de su producto = 10. La renta = 10, mientras que el precio de costo [sea] = 110. Ahora [,en cambio,] sería solamente = 4 4/19, pues 115 15/19 + 4 4/19 = 120 £. Vemos aquí [que] el capital promedio de 100 £ ha producido mercancías al precio de costo de 115 15/19, en vez de 110 [como] antes. ¿Cambiaría con ello el valor medio de la mercancía? Su valor seguiría siendo el mismo, ya que se requiere el mismo volumen de trabajo para convertir en producto la misma cantidad de materia prima y maquinaria. Pero el mismo capital de 100 pondría en acción más trabajo y convertiría en producto, ahora, en vez de 80, como antes, 84 4/19 de capital constante. De ahí el aumento de la ganancia y del valor total del volumen de mercancías producido por 100 £. El valor de cada mercancía [sigue siendo] el mismo, pero con un capital de 100 se producirán más mercancías al mismo valor. Ahora bien, ¿qué pasaría con el precio de costo, en los distintos trades?

Supongamos que el not agricultural capital consista en los siguientes capitales:

Precio del producto Diferencia entre el valor y el precio de costo I. 80 c + 20 v Para vender al mismo precio de costo 110 (valor = 110)

II. 60 c + 40 v 110 (valor = 120) — 10 III. 85 c + 15 v 110 (valor = 107 1/2) + 2 1/2 IV. 95 c + 5 v 110 (valor = 102 1/2) + 7 1/2 es decir, el capital promedio = 80 c + 20 v

En II, la diferencia = — 10, en III y en IV = +10. Para todo el capital de 400 = 0 — 10 + 10 = 0. Si el producto del capital de 400 se vende en 440, las mercancías por él producidas se venderán por su valor. Y esto representa el 10 por 100. Pero [en] II las mercancías se venden 10 £ por debajo de su valor, [en] III a 2 1/2 por encima de su valor y [en] IV a 7 1/2 sobre su valor. Solamente I vendería a su valor, vendiendo a su precio de costo = 100 capital + 10 ganancia. Ahora bien, ¿cuál sería la proporción resultante, al descender el salario en una cuarta parte? En [el] capital I: en vez de 80 c + 20 v, ahora, 84 4/19 + 15 15/19 v, ganancia 15 15/19, valor del producto 115 15/19. En [el] capital II: [ahora] solamente 30 invertidos en salarios, ya que ¼ de 40 = 10 y 40 — 10 = 30. El producto = 60 c + 30 v y la plusvalía = 30. (Pues el valor del trabajo empleado = 60 £) [30 de plusvalía] sobre un capital de 90 = 33 1/3 por 100. Para [un capital de] 100, la proporción = 66 2/3 c + 33 1/3 v, y el valor = 133 1/3. Tasa de ganancia = 33 1/3. En [el] capital III: [ahora] solamente 11 1/4 [invertido] en salarios, pues 1/4 de 15 = 3 3/4 y 15 — 3 3/4 = 11 ¼. El producto sería = 85 c + 11 1/4 v y la plusvalía = 11 1/4. (Valor del trabajo empleado = 22 1/2)/11 1/4 sobre un capital de 96 1/4. Lo cual es = 11 53/77 por 100. Para 100, la proporción = 88 24/77 c + 11 53/77 v. Tasa de ganancia = 11 53/77 y producto =111 53/77. En [el] capital IV: [ahora] solamente 3 3/4 invertido en salarios, pues 3/4 de 5 = 1 1/4 y 5 — 1 1/4 = 3 ¾. El producto 95 c + 3 ¾ v y la plusvalía = 3 3/4 (pues el valor del trabajo total = 7 ½), /3 3/4/ sobre un capital de 98 3/4. Lo que equivale al 3 63/79 por 100. Para 100, la proporción = 96 16/79 c + 3 63/79 v. Tasa de ganancia = 3 63/79. Valor = 103 63/79.

Tendríamos, pues: (véase cuadro de la página siguiente). Esto da un 16 por 100. Más exactamente, algo más de 16 1/7 por 100. Las cuentas no salen redondas, pues omitimos o no tomamos en consideración una fracción en cuanto a la ganancia media, lo que hace que la diferencia negativa, en II, resulte demasiado alta y [la positiva], en I, III, IV, excesivamente baja. Vemos, sin embargo, que, por una parte, la venta de II por debajo de su valor y de III y principalmente de IV por encima de su valor debería ser bastante más alta. Claro está que el recargo o el déficit no sería tan grande para cada producto en particular como aquí aparece, ya que en las cuatro categorías se ha invertido en el producto más trabajo y, por tanto, más capital constante (materias primas y maquinaria), lo que quiere decir que el recargo o el déficit se reparte entre un volumen mayor de mercancías. A pesar de lo cual será siempre importante. Se pone, pues, de manifiesto que la baja de los salarios representa un alza del precio de costo en I, III y IV, que en IV llega a ser muy importante. Es la misma ley que Ricardo desarrolla en cuanto a la diferencia entre el capital circulante y el capital fijo, pero sin llegar a demostrar ni poder demostrar en modo alguno que ello sea compatible con la ley del valor y que el valor del producto se mantenga invariable para el capital en su totalidad. Los cálculos y la nivelación resultarían mucho más complicados si tomáramos en consideración, además, las diferencias en cuanto a la composición orgánica del capital derivadas del proceso de circulación. En efecto, en nuestros cálculos, suponemos que todo el capital constante desembolsado entra en el producto y que sólo contiene, por tanto, el déchet * del capital fijo, durante el año, por ejemplo (ya que se trata de calcular la ganancia de un año). De otro modo, los valores de los volúmenes del producto se revelarían muy distintos, mientras que aquí sólo varían con el capital variable. En segundo lugar, [surgirían] diferencias mayores en cuanto al volumen de la plusvalía originada en proporción al capital desembolsado, a base de una tasa igual de plusvalía, pero con distinto tiempo de rotación. Prescindiendo de la diferencia del capital variable, los volúmenes de la plusvalía se comportarían entre sí como los volúmenes de los diferentes valores originados por el mismo capital. La tasa de ganancia desciende aún más allí donde una parte relativamente mayor del capital está formada por capital constante y se eleva más cuando lo está por capital circulante, llegando a su punto más alto allí donde el capital variable es relativamente alto con respecto al constante, en el que, al mismo tiempo, la parte fija es

relativamente [pequeña]. Si la proporción entre el capital circulante y el capital fijo, dentro del capital constante, fuese igual en los distintos capitales, sólo decidiría la diferencia entre el capital constante y el variable. Y si la proporción entre el capital variable y el constante fuese la misma, [decidiría] solamente la diferencia entre el capital fijo y el capital circulante, solamente la diferencia [que se da] dentro del capital constante mismo. * Desgaste.

Tasa de ganancia

Precio del producto Diferencia Entre precio de costo y valor I. 84 4/19 c + 15 15/19 v 15 15/19 Para vender al mismo precio de costo 116 (valor = 115 15/19) + 4/19 II. 66 2/3 c + 33 1¡/8 v

116 (valor = 133 1/3) — 17 ½ III. 88 24/77 c + 11 53/77 v

116 (valor = 111 53/77) + 4 24/77 IV. 96 16/79 c + 3 63/79 v

116 (valor = 103 63/79) + 1215/79

Total 400 64 (omitiendo una fracción)

La tasa de ganancia del arrendatario, como hemos visto, aumentaría en cualesquiera circunstancias, si la tasa general de ganancia del not agricultural capital se elevara como consecuencia del abaratamiento del trigo. El problema estaría en saber si su tasa de ganancia se elevaría directamente, problema que dependería, al parecer, de la naturaleza de los improvements. * Si éstos fuesen de tal naturaleza, que el capital invertido en salarios descendiera considerablemente con respecto al empleado en maquinaria, etc., no sería necesario que su tasa de ganancia aumentara directamente. Si se tratara, por ejemplo, de mejoras tales, que hicieran necesario [emplear] una cuarta parte menos de obreros, la cantidad invertida en salarios se reduciría [, digamos,] de 40 £ a 30. Por tanto, el capital será [, ahora,] de 60 c + 30 v, lo que representaría un 66 2/3 + 33 1/3 = 100. Y, como el trabajo pagado con 40 es = 20, el pagado con 30 será =15. Y el pagado con 33 1/3 = 16 2/3. Con lo que la composición orgánica [de este capital] se aproximará a la del not agricultural capital. Lo que quiere decir, que, en el ejemplo anterior con la reducción simultánea de una cuarta parte de los salarios, descendería incluso por debajo de ella.4 En este caso, quedaría eliminada la renta absoluta.

4 Marx pone aquí como ejemplo una de las tendencias en que puede manifestarse e! proceso de acercamiento de la composición orgánica del capital agrícola a la del capital industrial. Toma como punto de partida el siguiente: 60c + 40v para el capital agrícola, y 80c + 20v para el capital no agrícola. Marx parte del supuesto de que, al elevarse la productividad del capital agrícola, disminuye en la cuarta

* Mejoras. Después del citado pasaje sobre Buchanan, Ricardo sigue diciendo:

“Espero haber puesto suficientemente en claro que, mientras un país no llegue a cultivarse en todas sus partes y en el más alto grado, se invertirá siempre en la tierra una parte del capital, la cual no arrojará renta alguna y” (I) “que esta parte del capital cuyo rendimiento, al igual que en la manufactura, se divide en ganancia y salarios es la que determina el precio del trigo. Como el precio del trigo que no arroja renta se ve influido por los costos de su producción, estos costos no pueden ser cubiertos por la renta. Por consiguiente, al elevarse estos costos y como consecuencia de ello, se elevará el precio y no descenderá la renta" (l. c., p. 293).

Como la renta absoluta equivale al excedente del producto agrícola sobre su precio de producción, es exúdente que cuanto haga bajar la cantidad total del trabajo requerido para la production of corn ** etc., reducirá la renta, al reducir el valor y, por tanto, el excedente de éste sobre el precio de producción. Allí donde el precio de producción consiste en expenses * pagadas, su descenso es idéntico a la baja de valor y va de la mano con ella. Pero, cuando el precio de producción (o las expenses) es igual al capital advanced † más el average profit. †† ocurrirá exactamente a la inversa. El valor de mercado del producto descenderá, pero la parte de él equivalente al precio

parte el número de trabajadores ocupados en la agricultura. Cambia, pues, la composición orgánica del capital agrícola: el producto, que antes exigía el desembolso de un capital de 100 unidades (60c-f-40v), sólo requiere ahora la inversión de un capital de 90 unidades (60c 4- 30v), lo que, calculando a base de 100 unidades, da 66 2/3 + 33 1/3. De este modo, la composición orgánica del capital agrícola se acerca a la del capital industrial. Marx supone, además, que al mismo tiempo que disminuye el número de trabajadores agrícolas, baja también en la cuarta parte su salario, al abaratarse el trigo. En este caso, hay que suponer, asimismo, incondicionalmente. que también en la industria bajan los salarios en la misma proporción. Sin embargo, la baja de salarios se manifestará en el capital agrícola, cuya composición orgánica es más baja, en un grado más alto que en el capital no agrícola. Y esto conducirá a acortar todavía más la diferencia entre la composición orgánica del capital agrícola y la del capital industrial. El capital agrícola de 66 2/3c + 33 1/3v se convertirá, con la baja de salarios del 25 por 100, en un capital de 66 2/3c + 25v, lo que, calculando a base de 100 unidades, da 72 3/11c + 27 3/11v. El capital no agrícola de 80c + 20v se convertirá, con la baja de salarios en el 25 por 100, en un capital de 80c + 15v, lo que, calculando a base de 100 unidades, da 84 4/19c + 15 15/19v. Si el número de trabajadores agrícolas sigue disminuyendo y los salarios siguen balando, la composición orgánica del capital agrícola se acercará todavía más a la del capital no agrícola. Marx, al examinar este caso hipotético para explicar la influencia que ejerce sobre la composición orgánica del capital agrícola el aumento de la productividad del trabajo en la agricultura, hace caso omiso, aquí, del incremento más rápido de la productividad del trabajo que simultáneamente se opera en la industria y que se traduce en una mayor elevación de la composición orgánica del capital industrial. Sobre la proporción entre la composición orgánica del capital en la industria y en la agricultura (v. supra, pp. 9-12, 77-80, 92-94 y 218-225).

de producción aumentará, si la tasa general de ganancia se eleva, al descender el valor de mercado del trigo y como consecuencia de ello. ** Producción de trigo. *** Gastos, † Capital adelantado, †† Ganancia media.

Es decir, que la renta desciende porque suben las expenses en este sentido, y así lo entiende, por lo demás, Ricardo cuando habla del cost of production. * Las mejoras de la agricultura que determinan un aumento del capital constante con respecto al capital variable pueden hacer descender considerablemente la renta, aunque la cantidad total de trabajo empleado sólo descienda en tan pequeña proporción o de un modo tan débil, que [ello] no influya para nada en los salarios ([ni] directamente sobre la plusvalía). Si [,por ejemplo], como consecuencia de estas mejoras, el capital varía de 60 c + 40 v a 66 2/3 c + 33 1/3 v (v. gr. por virtud de una subida de los salarios originada por la emigración, la guerra, el descubrimiento de nuevos mercados, la prosperity in the not agricultural industry ** [o también por la] competencia del trigo extranjero, los arrendatarios podrán sentirse inclinados a buscar los medios para emplear más capital constante y menos capital variable; y las mismas circunstancias podrían seguir influyendo después de las mejoras, haciendo que, a pesar de éstas, no descendieran los salarios), como resultado de lo cual el valor del agricultural produce *** descendería [, digamos,] de 120 a 116 2/3, es decir, en el 3 1/3 [por 100]. La tasa de ganancia seguiría siendo, lo mismo que antes, del 10 por 100. La renta bajaría de 10 a 6 2/3 y, además, esta baja se produciría sin ningún descenso en los salarios. * Costo de producción. ** Prosperidad en la industria no agrícola. *** Producto agrícola. La renta absoluta puede descender porque aumente la tasa general de ganancia, como consecuencia de nuevos progresos industriales. Y la tasa de ganancia puede descender, aumentando la renta, porque aumente el valor del agricultural produce y, con ello, la diferencia entre su valor y su precio de costo. (Y, al mismo tiempo, desciende la tasa de ganancia al subir los salarios.) La renta absoluta puede decrecer porque disminuya el valor del agricultural produce y suba la tasa general de ganancia. Y puede [también] bajar porque baje el valor del agricultural produce al producirse una conmoción en la composición orgánica del capital, sin [necesidad de] que suba la tasa de ganancia. Y puede llegar a desaparecer totalmente tan pronto como el valor del agricultural produce sea igual al precio de costo, es decir, cuando el agricultural capital tenga la misma composición [orgánica] que el not agricultural average capital. † † Capital no agrícola medio. Por tanto, la tesis de Ricardo sería correcta si se expresara así: cuando el

valor del producto agrícola es igual al precio de costo, no existe renta absoluta alguna. Pero es falsa tal y cómo él la expone: no existe renta absoluta, porque el valor y el precio de costo son, en términos generales, idénticos, así en la agricultura como en la industria.a La agricultura representaría más bien una clase industrial excepcional si en ella se identificaran el valor y el precio de costo. a (Que Ricardo identifica conscientemente value y cost of production [lo indica el siguiente pasaje]: “El señor Malthus parece creer que es parte de mi doctrina el que los costos y el valor de una cosa son lo mismo. Lo cual es conecto, si por costos se entienden los costos de producción, incluyendo la ganancia” (l. c., p. 46, nota).

Cuando reconoce que incluso no existe ninguna tierra que no arroje renta, Ricardo cree hacer mucho apoyándose en [el hecho de] que existen, por lo menos, dosis de capital employed to land * que no abonan renta alguna. [Ahora bien,] un fact * es tan indiferente para la teoría como el otro. El verdadero problema está en si los productos de estas tierras o de estos capitales regulan el valor de mercado. O si deben más bien vender sus productos por debajo de su valor, porque su additional supply *** sólo puede venderse por su valor de mercado regulado al margen de ellos, y no por encima de él. Tratándose de dosis de capital, la cosa es sencilla, ya que aquí no existe, en cuanto al arrendatario, landed propriety † para las additional doses, †† y el arrendatario, en cuanto capitalista, sólo tiene que atender al precio de costo, e incluso cuando posea el additional capital, considerará más beneficioso invertirlo en la tierra aunque sea por debajo del average profit ††† que darlo a préstamo, limitándose así a percibir el interés sin ninguna ganancia. Por lo que se refiere a las tierras, estos soilso que no arrojan renta son parte integrante de complejos de fincas que sí pagan renta y de los que no pueden separarse, juntamente con las cuales se arriendan, aunque no puedan arrendarse a un capitalist-farmar, aisladas de ellas (pero sí a un cottieroo y también a un small capitalist.ooo Para estos retazos no existe tampoco una landed propriety, con respecto al farmer. O bien el proprietor tiene que cultivarlos él mismo. Un farmer no puede pagar por ellos una renta y el terrateniente ni los arrienda por nada, a menos que quiera, de este modo, roturar sus tierras sin costo alguno. * Empleado en la tierra. ** Hecho. *** Oferta adicional. † Propiedad territorial, †† Dosis adicionales, †††Ganancia media. o Tierras. oo Peón. ooo Pequeño capitalista. La cosa cambiaría cuando, en una tierra, la composition del agricultural capital fuese igual a la del not agricultural, lo que supone un alto [grado] de desarrollo de la agricultura o un bajo [grado] de desarrollo de la industria. En

este caso, el valor del agricultural produce será igual a su precio de costo y sólo podrá pagarse la renta diferencial. Las tierras que no pueden suministrar renta diferencial, sino solamente la agricultural rent, no podrán, en este caso, dejar renta alguna, ya que si el arrendatario vende [su producto] por su valor sólo verá cubierto su precio de costo. Por tanto, él no paga renta de ninguna clase. El mismo proprietor tendrá, entonces, que cultivarlas o registrar bajo el nombre de fermage x una parte de la ganancia o incluso del salario de la persona que cultiva la tierra. El que este caso se dé en un país no impide que en otro ocurra el caso contrario. Pero allí donde la industria —y, por tanto, la producción capitalista— se halla poco desarrollada no existe el farmer capitalista, ya que éste presupone la producción capitalista en el campo. Aquí se dan entonces otra clase de relaciones totalmente distintas de la organización económica bajo la cual la propiedad territorial sólo existe económicamente bajo la forma de la renta de la tierra. x Arriendo.

Ricardo dice en el mismo cap. XVII:

"Los productos primarios no tienen un precio de monopolio, pues el precio de mercado de la cebada y el trigo se halla tan determinado por sus costos de producción como el precio de mercado del paño y el lienzo. La única diferencia está en que una parte del capital invertido en la agricultura determina el precio del cereal, a saber: la parte que no paga renta; en cambio, en la producción de mercancías manufacturadas, todas las partes del capital se invierten con el mismo resultado-, y, como ninguna paga renta, todas las partes contribuyen del mismo modo a regular el precio" (l. c., pp. 290 s.).

Esta afirmación de que every portion of capital is employed with the same results * y que ninguna [de ellas] paga renta (que aquí se llama ganancia extra) no sólo es falsa, sino que, como hemos visto más arriba, aparece refutada por el mismo Ricardo.5 * Cada porción del capital se invierte con los mismos resultados. Pasemos ahora a exponer la teoría ricardiana de la plusvalía.

### [B. El problema de la plusvalía, en Ricardo]

5 Al numerar las páginas de su manuscrito, Marx omitió el número 649.

### 1. Cantidad de trabajo y valor de cambio

[El problema del cambio de trabajo por capital resulta insoluble, tal como lo plantea Ricardo]

Ricardo comienza inmediatamente el cap. I “Sobre el valor” por la sección I, que lleva este epígrafe:

"El valor de una mercancía o la cantidad de cualquier otra mercancía por la que se cambie depende de la cantidad de trabajo relativa necesaria para producirla, y no de la mayor o menor retribución que se pague por este trabajo” (l. c.).

Siguiendo la manera que se manifiesta en toda su investigación, Ricardo comienza aquí su libro diciendo que la determinación del valor de las mercancías por el tiempo de trabajo no se contradice con el salario o con la diferente remuneración [pagada] por este tiempo de trabajo o esta cantidad de trabajo. Se manifiesta desde el primer momento en contra de la confusión de A. Smith entre la determinación del valor de las mercancías por la proportional quantity of labour required for their production and the value of labour ** (o la compensation of labour) *** ** Cantidad proporcional de trabajo necesaria para su producción y el valor del trabajo. *** Remuneración del trabajo. Es evidente que la cantidad proporcional de trabajo contenida en dos mercancías A y B no resulta afectada en lo más mínimo por el hecho de que los obreros que producen esas mercancías obtengan una remuneración más o menos grande por el producto de su trabajo. El valor de A y B se determina por la cantidad de trabajo que su producción cuesta, y no por lo que el trabajo les haya costado a los owners * de A y B. Cantidad de trabajo y valor del trabajo son dos cosas distintas. La cantidad de trabajo que se contiene respectivamente en A y en B nada tiene que ver con cuánto hayan pagado los poseedores de A y B ni tampoco con cuánto trabajo ejecutado por ellos mismos se contenga en estas mercancías. A y B no se cambian en proporción al trabajo pagado que en ellas se contiene, sino en proporción a la cantidad total de trabajo contenida en ellas, tanto el pagado como el no retribuido. * Propietarios.

“Adam Smith, quien había definido con tanta precisión la fuente originaria del valor de cambio y que, por esta razón, estaba obligado a atenerse

consecuentemente a [la concepción de] que todas las cosas son más o menos valiosas según el mayor o menor tiempo de trabajo que se haya empleado en producirlas, establece ahora otra pauta de valor y nos dice que las cosas son más o menos valiosas según que se cambien por más o menos de esta medida de valor..., como si se tratara de dos expresiones equivalentes y como si una persona, al duplicarse el rendimiento de su trabajo, pudiendo producir así doble cantidad de una mercancía, tuviera que obtener necesariamente a cambio de ella el doble de la cantidad anterior” (es decir, de su labour). “Si la cosa fuera realmente así, si la remuneración del obrero se hallara siempre en proporción a lo que produce, la cantidad de trabajo empleado para producir una mercancía y la cantidad de trabajo que esta mercancía puede comprar serían iguales y cada una de ellas podría medir exactamente las variaciones de la otra; pero no son iguales...”(l. c., P5).

A. Smith no afirma nunca que se trata de “dos expresiones equivalentes”. Lo que dice es lo contrario: que, puesto que, en la producción capitalista, el salario del obrero no es ya igual a su producto, es decir, por ser dos cosas distintas la cantidad de trabajo que una mercancía cuesta y la cantidad de mercancía que con este trabajo puede comprar el obrero, precisamente por esta razón, deja la cantidad relativa de trabajo contenida en las mercancías de ser lo que determina su valor y éste se halla más bien determinado por el value of labour ** por la cantidad de trabajo que yo pueda comprar con determinado volumen de mercancías, de la que con ella pueda disponer. De ahí que la medida de los valores sea value of labour, en vez de la relativa quantity of labour. *** Ricardo contesta acertadamente a Adam Smith que la cantidad relativa de trabajo contenida en dos mercancías no se ve afectada para nada por [el hecho de] que el obrero percibe tanto o cuanto de esta cantidad, de cómo sea retribuido este trabajo; y que, por tanto, si la relativa quantity of labour era la medida de los valores de las mercancías antes de la aparición del salario (distinto del valor del producto mismo), no hay absolutamente ninguna razón para que no siga siéndolo después que el salario aparece. Contesta acertadamente que A. Smith puede emplear ambas expresiones en tanto que éstas sean equivalentes, pero que esto no es ninguna razón para emplear la expresión falsa en vez de la verdadera, cuando han dejado de ser equivalentes. ** Valor del trabajo. ” * Cantidad relativa de trabajo.

Pero, con esto, [Ricardo] no ha resuelto en modo alguno el problema que constituye la razón interior de la refutación de A. Smith. Value of labour y quantity of labour siguen siendo “expresiones equivalentes” siempre y cuando

que se trate de trabajo materializado. Pero dejan de serlo en el intercambio de trabajo materializado por trabajo vivo. Dos mercancías se intercambian en proporción al trabajo contenido en ellas. Se cambian entre sí cantidades iguales de trabajo materializado. El tiempo de trabajo es su standard measure, * pero son precisamente “más o menos valiosas según que se intercambien más o menos en proporción a ese patrón de medida”. Si en la mercancía A se contiene una jornada de trabajo, se cambiará por cualquier cantidad de mercancías en que se contenga también una jornada de trabajo y será “más o menos valiosa” en la medida en que se cambie por más o menos trabajo materializado en otras mercancías, ya que esta proporción de intercambio expresa la cantidad relativa de trabajo que contiene y es idéntica a ella. * Patrón de medida. Ahora bien, el trabajo asalariado es una mercancía. Y es incluso la base sobre que descansa la producción de los productos como mercancías. No rige con él la ley de los valores. No gobierna, por tanto, la producción capitalista en términos generales. Hay aquí, pues, una contradicción. Éste es, para A. Smith, uno de los problemas. El segundo, que más adelante encontraremos desarrollado en Malthus, [es el de] la valorización de una mercancía (como capital) no es proporcional al trabajo que encierra, en que contiene trabajo, sino en que puede disponer de trabajo ajeno, en que manda sobre más trabajo ajeno del que en ella se contiene. Y esto [es] in fact un segundo motivo secreto para afirmar [que], con la aparición de la producción capitalista, el valor de las mercancías no se determina por el trabajo que éstas contienen, sino por el trabajo vivo de que disponen, es decir, por el valor del trabajo. Ricardo se limita a contestar que así sucede en la producción capitalista. No sólo no resuelve el problema, [sino que] ni siquiera lo percibe en A. Smith. A él, con arreglo a toda la estructura de su investigación, le basta con poner de manifiesto que el valor cambiante del trabajo —en una palabra, el salario— no anula la determinación del valor de las mercancías diferentes del trabajo mismo por la cantidad relativa de trabajo contenida en ellas. "No son iguales", [dice,] refiriéndose a la cantidad de trabajo que se emplea en producir una mercancía y a la cantidad de trabajo que puede comprarse con ella. Se contenta con registrar este hecho. Pero, ¿en qué se distingue la mercancía trabajo de otras mercancías? La una es trabajo vivo, las otras trabajo materializado. Por tanto, solamente dos formas distintas del trabajo. Y si la diferencia es puramente formal, ¿por qué rige para una una ley que no vale para la otra? Ricardo no contesta a esto; ni siquiera se formula la pregunta.

De nada sirve el que diga:

"No es el valor del trabajo... [algo] variable, puesto que no sólo se ve incluido, con todas las demás cosas” (debiera decir commodities), ** por la proporción entre la oferta y la demanda, que cambia siempre al cambiar la situación de la comunidad, sino también por los cambios operados en los precios de los medios de sustento y de otros artículos de primera necesidad en que el salario se invierte" [l. c., p. 7). ** Mercancías.

Según el propio Ricardo, nada demuestra que el price of labour * varía, al igual que el de otras mercancías, con la demand and supply, ** cuando se trate del value of travail, del mismo modo que las variaciones de precio no cambian con la supply y la demand en cuanto al value of other commodities. *** Pero el que los “wages of labour”, † lo que no es más que otro modo de expresar el value of labour, se vean afectados por ‘las variaciones en cuanto al precio de los medios de sustento y de otros artículos de primera necesidad en que los salarios se invierten no demuestra tampoco por qué el value of labour se determina (o parece [determinarse]) de distinto modo que el value de otras commodities. Pues también éstas se ven afectadas por el varying price of other commodities which enter in their production, against which they are exchanged. †† Y la expenditure of the wages of labour upon food and necessaries ††† no significa otra cosa que el exchange del value of labour against food and necessaries. o El problema estriba precisamente en saber por qué se cambian el labour y las mercancías, por las que se cambian, y no con arreglo a la ley de los valores, con arreglo a las cantidades relativas de trabajo. * Precio del trabajo. “La demanda y la oferta. *** Valor de otras mercancias. † Salarios. †† Precio variable de otras mercancías, que entran en su producción, con respecto a aquellas por las que se cambian,††† La inversión de los salarios en alimentos y artículos de primera necesidad. o Cambio del valor del trabajo por alimentos y artículos de primera necesidad. Planteado así el problema, [es] de por sí insoluble, presuponiendo la ley de los valores, y es insoluble porque se contrapone el labour como tal a la mercancía, una determinada cantidad de trabajo directo en cuanto tal a una determinada cantidad de trabajo materializado. Esta falla de la argumentación de Ricardo habrá de conducir, como veremos más adelante, a la disolución de la escuela de Ricardo y a absurdas hipótesis. Wakefield dice con razón:

“Si consideramos el trabajo como una mercancía y el capital, producto del trabajo, como otra, una cantidad dada de trabajo, si los valores de estas dos mercancías se

regulasen por cantidades iguales de trabajo, intercambiarían siempre una cantidad dada de trabajo por la correspondiente cantidad de capital, engendrada por la misma cantidad de trabajo: el trabajo pretérito se cambiaría siempre por la misma cantidad de trabajo presente. Pero el valor del trabajo en relación con otras mercancías, no se determinará, por lo menos en la medida en que el salario constituye una parte del producto, por cantidades iguales de trabajo, sino por la proporción entre la oferta y la demanda” (E. G. Wakefield, nota a p. 230, t. I de su ed. de A. Smith, "Wealth of Nations", Londres, 1836).

Éste es también uno de los caballos de batalla de Bailey; más adelante habremos de verlo. Y también [de] Say, quien se alegra mucho de que aquí, por una vez, sean la supply y demand el factor decisivo.

I. Registrar, además, en cap. I, sect. 3, la siguiente rúbrica:

“No sólo el trabajo aplicado directamente a las mercancías afecta a su valor, sino también el trabajo empleado en las herramientas y los edificios que ayuden a aquél" [David Ricardo, "On the Principles...", Londres, 1821, p. 16.]

Es decir, que el valor de una mercancía se determina conjuntamente por la cantidad de trabajo materializado [pretérito] y por la cantidad de trabajo vivo (presente) que se requieren para su producción. [Dicho] en otras palabras: Las cantidades de trabajo no se ven en absoluto afectadas por la diferencia formal de si el trabajo es materializado o vivo, pretérito o presente (directo). Y si esta diferencia es indiferente en cuanto a la determinación de valor de las mercancías, ¿por qué adquiere una importancia tan decisiva cuando se cambia trabajo pretérito (capital) por trabajo vivo? ¿Por qué [dicha diferencia] va a anular aquí la ley del valor, ya que la diferencia en cuanto tal, como se ha revelado en [el estudio de] la mercancía, no influye para nada en la determinación del valor? Ricardo no contesta a esta pregunta y ni siquiera se la formula.

### 2. Valor de la capacidad de trabajo. Value of labour [Ricardo confunde el trabajo y la fuerza de trabajo. Concepción del "precio natural del trabajo"]

Para determinar la plusvalía, Ricardo se ve obligado, como los fisiócratas,

Adam Smith, etc., a determinar ante todo el valor de la capacidad de trabajo o, como él dice, siguiendo a Adam Smith y a sus predecesores, el value of labour. Ahora bien, ¿cómo se determina el valor o natural price * del trabajo? Según Ricardo, naturalmente, el natural price no es otra cosa que la monetary expression of value. ** * Precio natural. ** Expresión en dinero del valor.

“El trabajo, al igual que las demás cosas que se compran y se venden y que pueden aumentar o disminuir en cuanto a la cantidad" (es decir, al igual que todas las demás mercancías) “tiene su precio natural y su precio de mercado. El precio natural del trabajo es el precio necesario para mantener a los trabajadores, unos con otros, en condiciones de existir y de perpetuar su especie sin aumentar o disminuir" (Debiera decir with that rate of increase, required by the averages progrese of production). *** "La capacidad del trabajador de alimentarse y alimentar a su familia, que se necesita pata mantener en pie el número de trabajadores... depende del precio de los medios de sustento, de los artículos de primera necesidad y de los artículos convenientes necesarios para el mantenimiento del obrero y de su familia. Si sube el precio de los medios de sustento y artículos de primera necesidad, subirá también el precio natural del trabajo; si el precio de aquéllos baja, bajará también éste” (Le., p. 86). *** Con la tasa de aumento necesaria [para hacer frente al] progreso medio de la producción.368 “No debe suponerse que el precio natural del trabajo, aunque se mida en medios de sustento y artículos de primera necesidad, pueda fijarse en términos absolutos y sea constante. Varía, en el mismo país, según las distintas épocas y se distingue muy esencialmente entre unos países y otros. Depende, en esencia, de los hábitos y costumbres del pueblo” (l. c., p. 91).

Por tanto, el value of labour se determina por los medios de vida tradicionalmente necesarios en una sociedad dada para el mantenimiento y reproducción de los trabajadores. Pero, ¿por qué? ¿Con arreglo a qué ley se determina así el value of labour? Ricardo no tiene, en realidad, más respuesta [a esta pregunta] que la de que la ley de la supply and demand * reduce el precio medio del trabajo a los medios de vida necesarios (física o socialmente necesarios en una determinada sociedad) para su sostenimiento. Ricardo, como malignamente observa Say (v. la traducción de Constancio) determina aquí el valor [convirtiéndolo] en una de las bases de todo el sistema, por la oferta y

la demanda.6 * La oferta y la demanda. En vez de trabajo, habría debido hablar de capacidad de trabajo. Con ello, se habría presentado, además, al capital como las condiciones objetivas de trabajo que se enfrentan al obrero, convertidas en una potencia independiente. Y el capital se habría revelado inmediatamente como una determinada relación social. Mientras que, para Ricardo, sólo se distingue del “immediate labour” ** como "accumulated labour”. *** Y es algo puramente material, un simple elemento del proceso de trabajo, de donde nunca podría argumentarse cómo nace la relación de trabajo y capital, de wages† profits. †† ** Trabajo directo. * “ Trabajo acumulado. † Salario, †† Ganancia.

“Capital es aquella parte de la riqueza de un país que se invierte en la producción y está formada por los medios de sustento, vestidos, herramientas, materias primas, maquinaria, etc., necesarios para dar efectividad al trabajo” (l. c., p. 89). "Menos capital, lo que significa lo mismo que menos trabajo” (l. c., p. 73). “Trabajo y capital, es decir, trabajo acumulado” (l. c., p. 499).

Bailey se da cuenta, acertadamente, del salto que aquí da Ricardo:

“Ricardo esquiva bastante ingeniosamente una dificultad que a primera vista parece oponerse a su teoría, a saber, que el valor depende de la cantidad de trabajo invertido en la producción, lo que es un absurdo manifiesto. De ahí que Ricardo, con un hábil quiebro, supedite el valor del trabajo a la cantidad de trabajo necesaria para la producción del salario; o, para decirlo con sus propias palabras, que afirme que el valor del trabajo debe estimarse atendiendo a la cantidad de trabajo que hace falta para producir el salario, entendiendo por ello la cantidad de trabajo que se necesita para producir el dinero o las mercancías que hay que entregarle al obrero. Exactamente lo mismo podríamos decir que el valor del paño no se estima por la cantidad de trabajo necesaria para producirlo, sino por la cantidad de trabajo necesaria para producir la plata que se cambia por el paño" (“A Critical Dissertation on the Nature, Measures and Causes of Value”, etc., Londres, 1825, pp. 50 s.).

Esta objeción es, literalmente, fundada. Ricardo distingue entre nominal y real wages * Nominal wages son el salario expresado en dinero, los money wages. **

6 Marx se refiere a las notas puestas por Jean-Baptiste Say a la traducción al francés hecha por Constancio del libro de David Ricardo “On the Principies...”

* Salario nominal y salario real. ** Salario en dinero. Nominal wages son "el número de libras esterlinas que anualmente se pagan al obrero”, y real wages "el número de jomadas de trabajo necesario para obtener esas libras” (Ricardo, l. c., p. 152). Como los wages equivalen a los necessaries del labourer *** y el valor de dichos wages (de los real wages] equivale al valor de estos necessaries, es evidente que también el valor de estos necessaries = real wages equivale al trabajo de que puede disponer. Al cambiar el valor de los necessaires, cambia el valor de los real wages. Supongamos que los necessaires del obrero se reduzcan a pan y que la cantidad necesaria de alimento sea de 1 qr. de trigo al mes. En estas condiciones, el valor de su salario será igual al valor de 1 qr. de trigo; y, aunque el valor del quarter de trigo suba o baje (según el mayor o menor trabajo que el quarter de trigo encierre) equivaldrá siempre al valor de un mes de trabajo. *** Artículos de primera necesidad del obrero Y aquí reside la razón oculta de por qué Adam Smith dice que, a partir del momento en que se interpone el capital y, consiguientemente, el trabajo asalariado, lo que regula su valor no es la quantity of labour bestowed upon the produce, but the quantity of labour it can command, † pero, mientras se pague el natural price of labour, †† la cantidad de trabajo de la que dispone un quarter de trigo seguirá siendo la misma. Tiene, por tanto, un valor relativo permanente, comparado con el trigo. Es lo que explica también que en Smith value of labour y value of corn ††† sean (en cuanto al food o véase Djeacon] Hume7) standard measures of value, because a certain quantity of com so long as the natural price of labour is paid, commands a certain quantity of labour, whatever be the quantity of labour bestowed upon one quarter of corn.oo La misma cantidad de trabajo dispone siempre del mismo valor de uso o rather ooo el mismo valor de uso dispone siempre de la misma cantidad de trabajo., † Cantidad de trabajo invertida en el producto, sino la cantidad de trabajo de que éste puede disponer, †† Precio natural del trabajo. ††† Valor del trabajo y valor del trigo. o Alimento. oo Patrones de medida del valor, puesto que determinada cantidad de trigo, mientras se mantenga el precio natural del trabajo, dispone de determinada cantidad de trabajo, cualquiera que sea la cantidad de trabajo invertida en un quarter de trigo. ooo Más bien. Así determina el propio Ricardo el value of labour, its natural price.x

7 Marx se refiere al folleto de James Dcacon Hume “Thoughts on the Com Laws...” (Londres, 1815). Hume, quien se ocupa de la tesis de Adam Smith de que "the price of labour is governed by the price of corn” (el precio del trabajo se halla determinado por el precio del trigo) (p. 59), dice aquí que Adam Smith, "in speaking of com must be understood to be speaking of food, because the value of all agricultural produce... has a natural tendency to equalize itself” (al hablar del trigo debe entenderse que se habla de alimentos, ya que el valor de todos los productos agrícolas manifiesta la tendencia natural a nivelarse) (ibid.).

Ricardo dice: el quarter de trigo tiene un valor muy distinto, aunque disponga siempre de la misma cantidad de trabajo o ésta disponga de él. Sí, dice A. Smith: como quiera que cambie el valor del quarter de trigo determinado por el tiempo de trabajo, el obrero, para comprenderlo, tendrá que pagar (sacrificar) siempre la misma cantidad de trabajo. x Valor del trabajo, su precio natural.

Cambia, pues, el valor del trigo pero no cambia el valor del trabajo, ya que un mes de trabajo equivale siempre a un quarter de trigo. Y también el valor del trigo varía solamente si nos fijamos en el trabajo que se necesita para producirlo. En cambio, si atendemos a la cantidad de trabajo por la que se cambia, que es puesta en movimiento por ella, [vemos que] su valor no varía. De ahí que the standard measure of value * sea precisamente la quantity of labour, against which a quarter of corn is exchanged. ** Pero los valores de las otras mercancías se comportan hacia el trabajo tal y como se comportan hacia el trigo. Una cantidad dada de trigo dispone de a given quantity of labour. A given quantity of every other commodity commands a certain quantity of corn. Henee every other commodity — or rather the value of every other commoditie is expressed by the quantity of labour it commands, since is expressed by the quantity of corn it commands, and the latter is expressed by the quantity of labour it commands. *** * El patrón de medida del valor. ** Cantidad de trabajo por la que se cambia un quarter de trigo. *** Una cantidad dada de cualquier mercancía dispone de determinada cantidad de trigo. De ahí que cualquier otra mercancía o, más bien el valor de cualquier otra mercancía, se exprese mediante la cantidad de trabajo de que dispone, ya que se expresa por la cantidad de trigo de que dispone, y, a su vea, ésta se expresa mediante la cantidad de trigo y ésta mediante la cantidad de trabajo de que dispone. Ahora bien, ¿cómo se determina la relación de valor entre las otras mercancías y el trigo (los necessaries)? Por la quantity of labour they command † Y la quantity of labour they command, cómo se determina? Mediante la quantity of com that labour commands †† A. Smith cae aquí, irremisiblemente, en un círculo vicioso. (Aunque, by the way ††† allí donde realmente argumenta, no aplica nunca esta measure of value.o † Cantidad de trabajo de que disponen. †† Cantidad de trigo de que el trabajo dispone. ††† De pasada. o Medida del valor. Además, confunde aquí, cosa que con frecuencia hace también Ricardo, el trabajo, del que él y Ricardo dicen que es “la base del valor de las mercancías”, mientras que “la cantidad relativa de trabajo necesaria para su producción” es “la medida” que “determina las correspondientes cantidades de mercancías que se entregan a cambio por las demás” (Ricardo, l. c., p. 80); confunde [.decimos,] esta medida inmanente del valor con la medida externa, el dinero,

que presupone ya la determinación del valor. Adam Smith yerra al extraer del [hecho de] que una determinada cantidad de trabajo sea exchangeable oo por determinada cantidad de valores de uso la conclusión de que está determinada cantidad de trabajo sea la medida del valor, tenga siempre el mismo valor, mientras que la misma cantidad de valores de uso puede representar valores de cambio muy diferentes. Pero el error de Ricardo es doble, ya que, en primer lugar, no acierta a comprender el problema, lo que origina el error de A. Smith; y, en segundo lugar, él mismo, sin referirse para nada a la ley de los valores de las mercancías y recurriendo al law of supply and demand, * determina el valor del trabajo, no por la cantidad de trabajo bestowed upon the forcc of labour, but upon the wages alloted to the labourer “ y, por tanto, in fact, *** dice [que] el valor del trabajo se determina por el valor del dinero que se paga por él. ¿Y por qué se halla éste [, a su vez,] determinado? ¿Qué es lo que determina el volumen de dinero que se paga por él? La cantidad de valores de uso de que una determinada cantidad de trabajo dispone o de la que dispone él, con lo que recae literalmente en la inconsecuencia que censura en Adam Smith. oo Cambiable. * Ley de la oferta y la demanda. ** Invertida en la fuerza de trabajo, sino en el salario pagado al trabajador. *** De hecho,

Al mismo tiempo, como hemos visto, esto no le impide comprender la diferencia especifica entre mercancía y capital, entre el intercambio de una mercancía por otra y de una mercancía por capital, con arreglo a la ley del cambio de mercancías. El ejemplo de más arriba era: 1 qr. de trigo = 1 mes de trabajo, supongamos a 30 jomadas de trabajo (a base de una jomada de trabajo de 12 horas). En este caso, el valor de 1 qr. de trigo [será] menor que 30 jomadas de trabajo. If † 1 qr. de trigo es el producto de 30 jornadas de trabajo, el valor del trabajo será igual a su producto. Por tanto, no existirá plusvalía alguna y, en consecuencia, ninguna ganancia. No habrá capital. Por consiguiente, el valor de 1 qr. de trigo será siempre menor que 30 jomadas de trabajo, si [es] el salario de 30 jomadas de trabajo. El valor dependerá de la medida en que sea menor. Por ejemplo, 1 qr. de trigo = 25 jomadas de trabajo. En este caso, la plusvalía = 5 jomadas = 1/6 del tiempo de trabajo total. Si 1 qr. (8 bushels) = 25 jornadas de trabajo, 30 jomadas de trabajo = 1 qr. 1 3/5 de bushel. Por tanto, el valor de las 30 jomadas de trabajo (es decir, el salario) será siempre menor que el valor del producto en que se contengan las 30 jomadas. Es decir, que el valor del salario no [se halla] determinado por el

 trabajo de que dispone, por el que se cambia, sino por el trabajo contenido en él. En cambio, el valor de las 30 jornadas de trabajo está determinado siempre por 1 qr. de trigo, cualquiera que éste sea.

### 3. La plusvalía [Ricardo no entra a analizar el origen de la plusvalía. Su concepción de la jomada de trabajo como una magnitud fija]

Aparte de la confusión entre labour y capacidad de trabajo, Ricardo determina acertadamente los average wages †† o el value of labour. [Éste] no se determina, en efecto —nos dice—, ni por el dinero ni por los medios de vida que el obrero obtiene, sino por el tiempo de trabajo que cuesta producirlo, por la cantidad de trabajo materializado en los medios de vida del obrero. Es a esto a lo que llama real wages ††† (Véase más adelante.) † Si. †† Salario medio, ††† Salario real.

Por lo demás, esta determinación se deriva necesariamente en él. Puesto que el value of labour es determinado por el value de los medios de vida necesarios en que este value ts to be expended * y el value of necessaries like that of all other commodities, is determinated by the quantity of labour bestowed upon them, ** de aquí se desprende por si mismo que el value of labour, like the value of necessaries, like the quantity of labour bestowed upon these necessaries. *** * Debe gastarse. ** El valor de los atícelos de primera necesidad, al igual que el de otras mercancías, se determina por la cantidad de trabajo invertido en ellos. *** El valor de trabajo es igual al valor de los artículos de primera necesidad, igual a la cantidad de trabajo invertida en estos articules de primera necesidad, Aunque esta fórmula sea exacta (prescindiendo de la contraposición directa de labour y capital), no es, sin embargo, suficiente. El obrero individual, para reponer su salario, reproduce —si tenemos en cuenta, por tanto, la continuidad de este proceso—; produce, aunque no sea directamente, los productos de que vive <aunque cree productos que no entren para nada en su consumo e incluso cuando produzca necessaries, † produce, mediante la división del trabajo, solamente a single part of necessaries, f. i. corn and gives it only one form †† (por ejemplo, la de corn, not of bread) †††>, pero produce [una] mercancía del valor de sus medios de vida, o produce el valor de sus medios de vida. Lo que quiere decir, por tanto, [que] si consideramos

su consumo diario medio, el tiempo de trabajo contenido en los necessaries diarios constituye una parte de su jomada de trabajo. Trabaja una parte del día para reproducir el valor de sus necessaires; la mercancía producida durante esta parte de su jornada de trabajo tiene el mismo valor o es igual a la cantidad de tiempo de trabajo que la que se contiene en sus necessaires diarios. Del valor de estos necessaires (es decir, de la productividad social del trabajo, y no de la productividad de la rama específica en que el obrero trabaje) depende el que la parte de su jornada de trabajo destinada a reproducir o producir el valor, o sea el equivalente de sus medios de vida, sea más o menos grande. † Artículos de primera necesidad. †† Una parte especial de los artículos de primera necesidad, por ej. del trigo, y le atribuye solamente una forma, ††† De trigo, no de pan.

Ricardo parte, naturalmente, del supuesto de que el tiempo de trabajo contenido en los necessaries diarios equivalen al tiempo de trabajo que durante la jornada debe trabajar el obrero para reproducir el valor de estos necessaries. Pero, con ello, se ve metido en una dificultad y embrolla la comprensión clara de la relación, ya que no expone como algo determinado, directamente, una parte de la jomada de trabajo del obrero en cuanto reproducción del valor de su propia capacidad de trabajo. Esto da pie a una doble confusión. El origen de la plusvalía no aparece claro, razón por la cual quienes después de él reprochan a Ricardo no [haber] comprendido, no haber argumentado la naturaleza de la plusvalía. De ahí, en parte, los intentos escolásticos de estos otros autores para explicarla. Y, al no concebirse claramente el origen y la naturaleza de la plusvalía, el plustrabajo más el trabajo necesario, en suma la jomada total de trabajo, se considera como una magnitud fija; se pasan por alto las diferencias en cuanto a la magnitud de la plusvalía; no se comprende [la tendencia a] la productividad del capital, la presión hacia el plustrabajo, como [algo] absoluto, así como su tendencia inmanente a acortar el tiempo de trabajo necesario, lo que equivale a no razonar la legitimidad histórica del capital. En cambio, Adam Smith había expuesto ya la fórmula acertada. Tan importante como encontrar el value en el labour era el reducir la surplus value * a surplus labour ** y hacerlo, además, en términos expresos. * Plusvalía. ** Plustrabajo. Ricardo parte del hecho dado de la producción capitalista. El valor del trabajo [es] menor que el valor del producto que engendra. El valor del producto es, por ende, mayor que el valor del trabajo que lo ha producido o que el valor del salario. El excedente del valor del producto sobre el valor del salario equivale a [la] plusvalía. (Ricardo dice erróneamente ganancia, pues

identifica aquí, como antes hemos señalado, la ganancia con la plusvalía y se refiere, en realidad, a ésta). En él, es un hecho que el valor del producto excede del valor del salario. Pero no se ve claro [en él] cómo nace este hecho. La jornada total de trabajo es mayor que la parte de la jomada que se requiere para producir el salario. [El] por qué [de esto] no se manifiesta. De ahí que se presente la magnitud de la jornada total de trabajo, erróneamente, como [algo] fijo, de donde se desprenden directamente falsas consecuencias. El aumento o la disminución de la plusvalía sólo puede explicarse, según eso, por la creciente o decreciente productividad del trabajo social de la que salen los necesaries. Es decir, que sólo se comprende la plusvalía relativa. Es evidente que. si el obrero necesitara [trabajar] toda la jornada pata producir sus propios medios de vida (es decir, [una] mercancía igual al valor de sus propios medios de vida), no podría existir ninguna plusvalía ni existirían, por tanto, producción capitalista ni trabajo asalariado. Para que éste exista, hace falta que la productividad del trabajo social se haya desarrollado lo bastante para que quede algún excedente de la jomada total de trabajo sobre el tiempo de trabajo necesario para la reproducción del salario, un plustrabajo de la magnitud que sea. Pero, asimismo es evidente que, si, partiendo de un tiempo de trabajo dado (magnitud de la jomada de trabajo), la productividad del trabajo [puede diferir mucho, también], por su parte, dada la productividad del tiempo de trabajo, puede diferir la magnitud de la jomada de trabajo. Y también es evidente que, si debemos presuponer cierto desarrollo de la productividad del trabajo, para que pueda existir plustrabajo, la simple posibilidad de este plustrabajo (y, por tanto, la existencia de aquel mínimo necesario de la productividad del trabajo) no equivale todavía a su realidad. Para ello, hace falta, en primer lugar, que el obrero se vea obligado a trabajar por encima de aquella magnitud, y esta coacción [es] la [que] impone el capital. Esto no lo encontramos en Ricardo, ni tampoco, por consiguiente, la correspondiente lucha por la determinación de la jornada de trabajo normal.

A un bajo nivel de desarrollo de la productividad social del trabajo, en que, por tanto, el plustrabajo [es] relativamente pequeño, la clase de quienes viven del trabajo ajeno será siempre pequeña en relación con el número de los que trabajan. Puede aumentar considerablemente (en razón proporcional) a medida que va desarrollándose la productividad y, por tanto, la plusvalía relativa. Se sobreentiende, además, que el valor del trabajo puede variar mucho en diferentes épocas, dentro del mismo país, y en diferentes países, dentro de la

misma época. La patria de la producción capitalista son, sin embargo, las zonas templadas. Puede ocurrir que la productividad social del trabajo se halle muy poco desarrollada y que, sin embargo, la compensen, precisamente en la producción de artículos de primera necesidad, de una parte, la fertilidad de los agentes naturales (y la de la tierra) y, de otra parte, la sobriedad de sus habitantes (gracias al clima, etc.), cosas ambas que ocurren, por ejemplo, en la India. En condiciones primitivas, puede ocurrir que el salario mínimo sea muy pequeño (cuantitativamente, en valores de uso), por no haberse desarrollado todavía las necesidades sociales y que, sin embargo, cueste mucho trabajo. Pero, incluso aunque el trabajo necesario para producirlo fuese solamente de una magnitud media, la plusvalía creada, aunque se hallara en una proporción mayor con el salario (tiempo de trabajo necesario) y se diera, por tanto, una tasa elevada de plusvalía, expresada en valores de uso, sería tan pobre (proporcionalmente [hablando]) como lo es el salario mismo. Supongamos que el tiempo de trabajo necesario sea = 10, el plustrabajo = 2 y la jomada total de trabajo = 12 horas. Si el tiempo de trabajo necesario fuese = 12, el plustrabajo = 2 2/5 y la jornada total [de trabajo] = 14 2/5 horas, los valores producidos variarían mucho. En el primer caso = 12 horas, en el segundo = 148/g horas. Y lo mismo las magnitudes absolutas de la plusvalía. En un caso = 2 horas, en el otro = 2 2/5 horas. Y, sin embargo, la tasa de plusvalía de plustrabajo seguiría siendo la misma, puesto que 2: 10 = 2 2/5 = 12. Si el capital variable invertido fuese mayor en el segundo caso, lo sería también la plusvalía o el plustrabajo que se apropiara. Si, en este caso, el plustrabajo aumentara en 3/5 horas en vez de 2/5, llegando, por tanto, a 3 horas y la jomada de trabajo total equivaliera a 15 horas, aumentaría la tasa de plusvalía a pesar de haber aumentado el tiempo de trabajo necesario o el salario mínimo, puesto que 2: 10 = 2/5, Pero 3: 12 = 1/4. Y ambas cosas podrían ocurrir si, al encarecerse el trigo, etc., el mínimo del salario aumentara de 10 horas a 12. Incluso en este caso, podría, pues, ocurrir que la tasa de plusvalía no sólo permaneciera igual, sino que aumentaran el amount * y la tasa de la plusvalía. Pero, supongamos que el salario necesario siga siendo = 10, el plustrabajo = 2 y que todas las demás condiciones se mantengan iguales (es decir, que no se tome aquí en consideración la reducción de los costos de producción para el capital constante). Pues bien, si el obrero trabaja ahora 2 2/5 horas más, de las que él mismo se apropia 2 horas, 2/5 [significarán] plustrabajo. En este caso, el salario y la plusvalía aumentarán al mismo tiempo, pero el primero

representará más que el salario necesario o el tiempo de trabajo necesario. * Monto.

Si tomamos una magnitud dada y la dividimos en dos partes, es evidente que una de ellas sólo podrá aumentar en la medida en que la otra disminuya, y viceversa. No ocurre así, sin embargo, cuando se trate de magnitudes crecientes (fluxiones). Pues bien, la jornada de trabajo es una de estas magnitudes crecientes (mientras no se logre mediante la lucha una jomada de trabajo normal). En esta clase de magnitudes ambas partes pueden variar, de un modo regular o irregular. El aumento de la una no se halla condicionado por la disminución de la otra, y viceversa. Y éste es también el único caso en que el salario y la plusvalía pueden aumentar conjuntamente y también, posiblemente, por igual con respecto al valor de cambio. En lo que al valor de cambio se refiere, esto se comprende por sí mismo; este valor puede aumentar, aunque disminuya, por ejemplo, el valor del labour. De 1797 a 1815, en que en Inglaterra aumentó considerablemente el precio del trigo y [también] el salario nominal, subió considerablemente el número de horas de trabajo diarias en las principales industrias, que se encontraban, además, en una fase de desarrollo incontenible, y ello contuvo, a mi modo de ver, la baja de la tasa de ganancia (por haber contenido la de la tasa de plusvalía). Ahora bien, en este caso, se prolonga, siempre la jomada normal de trabajo y, consiguientemente, se acorta el periodo normal de vida del trabajador y, por tanto, la duración normal de su capacidad de trabajo. Así ocurre siempre y cuando que esta prolongación sea constante. Si es solamente temporal, para compensar el encarecimiento temporal del salario, es posible que (exceptuamos a los niños y las mujeres) no acarree más consecuencia que la de impedir la baja de la tasa de ganancia en aquellos negocios en que se dé, por la naturaleza de la cosa, la posibilidad de prolongar el tiempo de trabajo. (Así ocurre, por lo menos, en la agricultura.) Ricardo para nada tiene esto en cuenta, ya que no entra a investigar ni el origen de la plusvalía ni la plusvalía absoluta, considerando, por tanto, la jomada de trabajo como una magnitud dada. De ahí que, para este caso, sea falsa su ley según la cual la plusvalía y el salario (él dice erróneamente la ganancia y el salario) sólo pueden subir o bajar en razón inversa —en lo que al valor de cambio se refiere—. Tomemos [dos casos], en uno de los cuales el tiempo de trabajo necesario siga siendo el mismo y lo mismo el plustrabajo. Digamos, 10 + 2; tiempo de trabajo — 12 horas, plusvalía = 2 horas; tasa de plusvalía = 1/5.

[En el segundo caso,] suponemos que el tiempo de trabajo necesario no varía, pero que el plustrabajo aumenta de 2 horas a 4. Por tanto, 10 + 4 = 14 horas de tiempo de trabajo; plusvalía = 4 horas; tasa de plusvalía = 4: 10 = 4/10 = 2/5. El tiempo de trabajo necesario es el mismo en ambos casos: pero la plusvalía es en un caso el doble que en el otro y la jornada de trabajo [representa] en el segundo caso la sexta parte del primero. Asimismo diferirían mucho los valores producidos con arreglo a las cantidades de trabajo, aunque el salario siguiera siendo el mismo; en el primer caso = 12 horas, en el segundo = 12 + 12/6 = 14. Es falso, por tanto, que, suponiendo que siga siendo el mismo el salario (en cuanto al valor, [en cuanto] al tiempo de trabajo necesario) la plusvalía contenida en las dos mercancías se comporte como las cantidades de trabajo [respectivamente] contenidas en ellas. Esto solamente será exacto cuando la jomada normal de trabajo se mantenga inalterable.

Supongamos, además, que, al aumentar la productividad del trabajo, descienda de 10 horas a 9 el salario necesario (aunque se mantenga constante en lo que respecta a los valores de uso expended) * y que descienda asimismo el tiempo de plustrabajo de 2 horas a 1 4/5 (”/5). En este caso, 10: 9 = 2: 1 4/5. Por consiguiente, el tiempo de plustrabajo descendería en la misma proporción que el [tiempo] necesario. La tasa de plusvalía [sería] la misma en ambos casos, pues 2 = l0/5 y 1 4/5 = 9/5. 1 4/5: 9 = 2: 10. La cantidad de valores de uso que podrían comprarse con la plusvalía se supone que sería la misma. (Sin embargo, esto sólo sería aplicable a los valores de uso que [son] necessaries). La jornada de trabajo descendería de 12 horas a 10 4/5. El volumen de valores que [son] necessaries.) La jornada de trabajo descendería de 12 horas a 10 4/5. El volumen de valores producidos en el segundo caso es menor que en el primero. Y, a pesar de estas cantidades desiguales de trabajo, la tasa de plusvalía sería en ambos casos la misma. * Gastados. En lo tocante a la plusvalía, hemos distinguido: plusvalía y tasa de plusvalía. Considerada con respecto a una jornada de trabajo, la plusvalía equivale al número absoluto de horas que representa, 2, 3, etc. La tasa equivale a la proporción entre este número de horas y el de las que forman el [tiempo de] trabajo necesario. [Ya] esta distinción es muy importante, puesto que indica la diferente duración de la jornada de trabajo. Si la plusvalía [es] = 2, será = y será = 1/5, si el tiempo de trabajo necesario = 12. En un caso la

jornada de trabajo [será] = 12 horas, en el otro = 14. En el primer caso, la tasa de plusvalía será mayor, aunque el obrero trabaje menos número de horas durante la jornada [de trabajo]. En el segundo caso, la tasa de plusvalía [es] menor y el valor de la fuerza de trabajo más elevado, a pesar de que el obrero trabaja mayor número de horas durante la jomada. Esto indica cómo, permaneciendo igual la plusvalía (pero con una jomada de trabajo desigual), la tasa de plusvalía puede diferir. En el caso de más arriba, 10: 2 y 9: 1 4/5, veíamos cómo, manteniéndose igual la tasa de plusvalía (pero con una jornada de trabajo desigual), la plusvalía misma podía variar (en un caso 2 y en el otro 1 4/5).

Más arriba (cap. II), he puesto de manifiesto que [a base de una] jornada de trabajo (dada su longitud), y lo mismo el tiempo de trabajo necesario, dada por tanto la tasa de plusvalía, el volumen de plusvalía depende del número de obreros que trabajan simultáneamente para el mismo capital.8 Esto es una afirmación tautológica. En efecto, si la jomada de trabajo me suministra 2 horas de plustrabajo, 12 jornadas de trabajo me dejarán 24 [horas] de plustrabajo o 2 jomadas de plustrabajo. Sin embargo, esta afirmación es muy importante para la determinación de la ganancia, que equivale a la proporción entre la plusvalía y el capital desembolsado y depende, por tanto, de la magnitud absoluta de la plusvalía. Y esto es importante, porque capitales de igual magnitud, pero de diferente composición orgánica emplean diferente número de obreros y tienen, por tanto, que producir una plusvalía desigual y, por ende, una ganancia desigual. La ganancia puede aumentar ante una tasa decreciente de ganancia, puede disminuir ante una tasa de ganancia ascendente y puede mantenerse igual cuando el alza y la baja de la tasa de plusvalía se vean compensadas por un movimiento inverso en cuanto al número de obreros empleados. Vemos aquí de antemano cuán sumamente falso [es] identificar las leyes sobre el alza y la baja de la plusvalía con las que rigen el alza y la baja de la ganancia. Si nos fijamos solamente en la simple ley de la plusvalía, parece tautológico [afirmar] que, dada la tasa de plusvalía (y dada la jomada de trabajo), el absolute amount * de la plusvalía depende del volumen del capital empleado. En efecto, el crecimiento de este volumen de capital y el aumento del número de obreros simultáneamente empleados son, según el supuesto de que se parte, idénticos a este hecho o

8 Marx se remite aquí al apartado del cuaderno III de su manuscrito de 1861-1863 que comienza en la p. 95b y que lleva por título “Plusvalía absoluta”. El pasaje a que Marx se refiere figura en el subapartado "Jornadas de trabajo simultáneas”, pp. 102-104 de este manuscrito.

simplemente expresiones [distintas] de él. Y la importancia de la ley se comprende cuando se entra a considerar la ganancia, en que el volumen del capital total invertido y el volumen del número de obreros empleados difieren mucho en capitales de igual magnitud. * Importe absoluto. Ricardo parte de mercancías de un valor dado, es decir, de mercancías que representan una cantidad dada de trabajo. Y, para este punto de partida, parecen coincidir siempre la plusvalía absoluta y la plusvalía relativa. (Esto explica, en todo caso, la unilateralidad de su modo de proceder y coincide con todo su método de investigación, [que es] partir del valor de las mercancías como determinado por el tiempo de trabajo contenido en ellas y pasar luego a investigar en qué medida se ve esto afectado por el salario, la ganancia, etc.) Sin embargo, se trata de una apariencia falsa, ya que aquí no se trata de la mercancía, sino de la producción capitalista, de las mercancías en cuanto productos del capital. Supongamos que un capital emplee a un determinado volumen de obreros, por ejemplo 20 y que los salarios equivalgan a 20 £. Para simplificar el caso, digamos que el capital fijo es = 0, es decir, dejémosle de lado en nuestros cálculos. Supongamos que estos 20 obreros hilen 80 £ de hilaza de algodón, trabajando 12 horas diarias. Si la libra de algodón cuesta 1 chelín, 20 Ibs. costarán 1 £ y 80 £ equivaldrán a 1.600 Ibs. de algodón. Si 20 obreros hilan 1.600 Ibs. [de algodón] en 12 horas, en 1 hora hilarán 1600/12 Ibs. = 133 1/3 Ibs. Si, por tanto, el tiempo de trabajo necesario = 10 horas, el tiempo de plustrabajo será = 2, que equivaldrán a 266 2/3 de hilaza. El valor de las 1.600 Ibs. [de algodón] sería = 104 £. En efecto, si 10 jornadas de trabajo = 20 £, 1 hora de trabajo = 2 £ y 2 horas de trabajo = 4 £ y, por consiguiente, 12 [horas de trabajo] = 24 £. (80 £ [de materia prima]) + 24 £= 104 £.)

Pero, suponiendo que los obreros rindieran 4 horas de plustrabajo, su producto sería = 8 £ (me refiero a la plusvalía por ellos engendrada, [pues] su producto es in fact = 28 £).9 El producto total = 121 1/3 £.10 Y estas 121

9 Marx se refiere al nuevo valor creado por los veinte trabajadores: en una hora de trabajo, estos veinte obreros crearán un valor de 2£ y en una jomada de trabajo de 14 horas un valor de 28 £. El producto de 28£ de los 20 obreros está formado por 10 horas de trabaja necesario = 20£ y 4 horas de plustrabajo = 8£. 10 El valor del producto total contiene el valor transferido al producto (c) y el nuevo valor creado (v + p). Y, como en el caso de que se trata Marx hace caso omiso del capital fijo, el valor transferido consiste, aquí, en el valor de la materia prima. En el ejemplo puesto a consideración, el valor de la materia prima es = 93 ½ £ (en una hora se elaboran y convierten en hilaza 133 1/5 libras de algodón; en 14 horas, 1866 2/3, libras; 1 libras de algodón cuesta 1 chelín). Sumado al valor de nueva creación (28£, da un total de 121 1/3 £.)

1/3 £ = 1.866 2/3 libras de hilaza. Como las condiciones de producción seguirían siendo las mismas, 1 libra de hilaza conservaría el mismo valor; contendría la misma cantidad de tiempo de trabajo. Y también permanecería constante, según el supuesto de que se parte el salario necesario (su valor, el tiempo de trabajo contenido en él). Lo mismo si estas 1.866 2/3 Ibs. de hilaza se producen bajo las primeras condiciones o bajo las segundas, es decir con 2 o con 4 horas de plustrabajo, en ambos casos tendrán el mismo valor. Es decir, para las 266 2/3 Ibs. de algodón que se hilan de más, 13 1/3 £. Lo que, [calculando] a base de las 80 £ para las 1.600 Ibs. [de algodón] da 93 1/3 £, y en ambos casos 4 horas de trabajo más de los 20 hombres = 8 £. Por tanto, en total para el trabajo, 28 £, o sean 121 1/3. £. El salario será el mismo, tanto en uno como en otro caso. La libra de hilaza costará en ambos casos 1 3/10 chel. Y, como el valor de la libra de algodón = 1 chel., quedarían para el trabajo agregado en 1 libra de hilaza, en ambos casos, 3/10 chel. = 3 3/8 peniques (ó 18/5 pen.). Sin embargo, la proporción entre el valor y la plusvalía, en cada libra de hilaza, diferiría mucho en las circunstancias que presuponemos. En el primer caso, en que el trabajo necesario = 20 £ y la plusvalía = 4 £ o el primero = 10 y la segunda = 2 horas, el plustrabajo se comporta con respecto al trabajo necesario como 2: 10 = 2/10 = 1/5 (y, del mismo modo, 4£: 20 £ = 4/20 = 1/5). En los 3 3/5 pen. de la libra de hilaza entra, en este caso, por tanto, 1/5 de trabajo no retribuido = 18/25 pen. ó 72/25 farthings = 2 22/25 farthings. En cambio, en el segundo caso el trabajo necesario [es de] 20 £ (10 horas de trabajo) y al plustrabajo de 8£ (4 horas de trabajo). El plustrabajo se comportaría hacia el trabajo necesario como 8: 20 = 8/20 = 4/10 = 2/5. Es decir, que en los 3 3/5 pen. de la libra de hilaza entran 2/5 de todo el trabajo no retribuido y, por tanto, 5 19/25 farthings o 1 pen. 1 19/25 fart. La plusvalía [que entra] en la libra de hilaza /659//, aunque tenga el mismo valor en ambos casos y en ambos casos se pague el mismo salario, es en uno de ellos el doble que en el otro. En cada mercancía en particular debe prevalecer, naturalmente, como parte alícuota del producto, la misma proporción entre el valor del trabajo y la plusvalía que en el producto total. En uno de los casos, el capital desembolsado = 93 1/2 £ para algodón y ¿cuánto para salarios? Los salarios, aquí, para 1.600 libras [de algodón] = 20 £ y, por tanto, para 266 2/3 Ibs. más = 3 l/3 £. Asi, pues, 23 1/5 £. Y el desembolso total = [al] capital de 93 1/3 £ + 23 1/3 £ = 116 2/3 £. El producto = 121 1/3 £. (El excedente de inversión en capital [variable] por 3 1/2 £ daría

solamente 13 1/2 chel. [= 2/3 £] de plusvalía. 20 £: 4 £ = 3 1/3 £: 2/3 £).

En el otro caso, por el contrario, la inversión de capital [sería] solamente de 93 1/s £ + 20 £ = 113 '/3 £ y a las 4 £ de plusvalía vendrían a sumarse [otras] 4 £. En ambos casos se producen los mismos volúmenes de libras de hilaza, con el mismo valor; es decir, que ambos representan las mismas cantidades totales de trabajo, pero estas cantidades iguales de trabajo son puestas en movimiento por capitales de magnitud desigual, aunque los salarios sean los mismos: en cambio, las jomadas de trabajo son de duración desigual y, por tanto, difieren las cantidades de trabajo no retribuido. El mismo salario se reparte aquí entre una cantidad de mercancías mayor, no porque el trabajo sea un caso más productivo que en el otro, sino porque el volumen total de plustrabajo no pagado que en uno de los casos se pone en movimiento [es] mayor que en el otro. Con la misma cantidad de trabajo pagado se producen, por tanto, en un caso, más libras de hilaza que en el otro, aunque en ambos casos se produzcan las mismas cantidades de hilaza, que representan cantidades iguales de trabajo total (pagado y no retribuido). Si, en cambio, hubiese aumentado en el segundo caso la productividad del trabajo, el valor de la libra de hilaza habría descendido bajo cualesquiera circunstancias (cualquiera que fuese la proporción entre la plusvalía y el capital variable). En tal caso, resultaría, por tanto, falso decir que —por ser el valor de la libra de hilaza un valor dado = 1 chelín 3 3/5 pen. y un valor dado también el del trabajo añadido = 3 3/5 pen. y el mismo, según el supuesto de que se parte, el salario, es decir, el tiempo de trabajo necesario— tenga que ser la misma la plusvalía y que dos capitales, en circunstancias por lo demás iguales, producirían la hilaza con la misma ganancia. Esto sería cierto si se tratara de una libra de hilaza, pero aquí se bata de un capital que ha producido 1 866 2/3 libras de hilaza. Y para saber lo que debe ganar en una libra (es decir, propiamente hablando, la plusvalía), tenemos que saber cuál es la duración de la jomada de trabajo o qué cantidad de trabajo no retribuido pone en movimiento (a base de una productividad dada). Y esto no podemos verlo en una sola mercancía [de por sí]. Por consiguiente, en Ricardo sólo encontramos la argumentación de lo que yo llamo la plusvalía relativa. Ricardo (como vemos también en Smith y en los que lo anteceden) parte [de la premisa] de que la magnitud de la jornada de trabajo es [una magnitud] dada. (A lo sumo, Smith [apunta] diferencias en cuanto a la magnitud de la jomada de trabajo en diferentes ramas, que se

compensan o contrarrestan mediante la intensidad relativamente mayor, la dificultad o la repugnancia del trabajo, etc.) Partiendo de este supuesto, desarrolla acertadamente, en conjunto, la plusvalía relativa. Antes de señalar los puntos fundamentales de esto, queremos dar todavía algunas citas sobre la concepción de Ricardo.

“El trabajo de un millón de hombres en la industria manufacturera producirá siempre el mismo valor, pero no producirá siempre la misma riqueza” (l. c., p. 320).

Esto quiere decir que el producto de su trabajo diario será siempre el producto de un millón de jornadas de trabajo, encerrará el mismo tiempo de trabajo, lo que es falso o solamente será * cierto siempre y cuando que se establezca de una manera general la misma jornada normal de trabajo, tomando en consideración las different difficulties etc. of different branches of labour. * * Diferentes dificultades, etc., de las diferentes ramas de trabajo. Pero, incluso entonces seguirá siendo falsa la afirmación, bajo la forma general en que aquí se enuncia. Supongamos que la jornada normal de trabajo sea de 12 horas. Y que el producto anual de un hombre, [calculado] en dinero, equivalga a 50 £ y que el valor del dinero permanezca inalterable. En este caso, el producto de 1 millón de hombres será siempre de 50 millones de £ al año. Supongamos que el trabajo necesario sea de 6 horas, lo que, para el capital invertido en este millón de hombres equivale anualmente a 25 millones de £. Y que la plusvalía es también de 25 millones de £. El producto serían siempre 50 millones, ya obtuvieran los obreros 25, 30 o 40 millones. Sólo que en el primer caso la plusvalía sería = 25 millones, en el segundo = 20 millones y en el tercero = 10 millones. Ricardo tendría razón si el capital empleado consistiera exclusivamente en capital variable, es decir, solamente en el capital invertido en los salarios de este millón de hombres. Sólo tiene razón, por tanto, en un caso, [a saber,] cuando el capital total es igual al capital variable: premisa que él sienta, al igual que A. Smith, cuando habla del capital de toda la sociedad y que en la producción capitalista no se da en un solo trade ** y, mucho menos aún, en el trade de toda la sociedad. ** Rama industrial o industria. La parte del capital constante que entra en el proceso de trabajo sin entrar en el proceso de valorización no pasa al producto (el valor del producto) y no interesa, por tanto, aquí, en que se trata del valor del producto anual, por muy

importante que la consideración de esta parte del capital constante pueda ser para la determinación de la tasa general de ganancia. Otra cosa ocurre con la parte del capital constante que sí entra en el producto anual. Hemos visto que una parte de esta parte del capital constante o de lo que aparece como capital constante en una esfera de producción aparece como producto directo del trabajo dentro de otra esfera, durante el mismo periodo de producción de un año y que, por tanto, una gran parte del capital anualmente desembolsado, que desde el punto de vista del capitalista individual o de la rama especial de producción [de que se trata] aparece como capital constante funciona como capital variable desde el punto de vista de la sociedad y de la clase capitalista. Esta parte va, por consiguiente, implícita en los 50 millones, en la parte de esta suma que constituye capital variable o se invierte en salarios.

No ocurre así, sin embargo, con la parte del capital constante que se consume para reponer el capital constante gastado en la manufactura y en la agricultura, con la parte consumida del capital constante invertido en las ramas de producción que producen capital constante, materias primas bajo su forma primaria, capital fijo y matières instrumentales. El valor de estas partes reaparece, es reproducido en el producto. Y de su magnitud existente (presuponiendo que la productividad del trabajo no cambie: pero, aunque pueda cambiar tiene [siempre] una magnitud determinada) depende por entero en qué proporciones entre en el valor del producto total. (Por término medio, descartando algunas excepciones en la agricultura, es cierto que también el volumen de los productos, es decir, de la riqueza creada por 1 millón de hombres, que Ricardo distingue del value, dependerá de la magnitud de este capital que la producción presupone.) Esta parte de valor del producto no existiría sin el nuevo trabajo del millón de hombres [que lo ejecutan]. Y, por otra parte, el trabajo del millón de hombres no aportaría el mismo volumen de productos sin este capital constante, que existe independientemente de su trabajo anual. Entra en el proceso de trabajo como condición de la producción, pero no se trabaja ni una hora más para reproducir esta parte, en cuanto al valor. Como valor, no es, por tanto, el resultado del trabajo anual, aunque su valor no habría podido reproducirse sin este trabajo. Suponiendo que la parte del capital constante que entra en el producto sea = 25 millones, el valor del producto del millón de hombres sería = 75 millones; y si [aquél] fuese = 10, éste equivaldría a 60 millones, etc. Y, como la proporción del capital constante con respecto al variable aumenta en el curso del desarrollo capitalista, el valor del producto anual del millón [de

hombres] mostrará la tendencia a aumentar constantemente en la proporción en que aumente el trabajo pretérito que interviene como factor en su producción anual. Lo que ya por sí solo indica que Ricardo no acierta a comprender ni la esencia de la acumulación ni la naturaleza de la ganancia. A medida que aumenta la proporción del capital constante con respecto al variable, aumenta también la productividad del trabajo, [aumentan] las fuerzas productivas producidas con las que el trabajo social actúa. Y, como consecuencia de esta misma productividad creciente del trabajo, no cabe duda de que una parte del capital constante existente se deprecia continuamente, ya que su valor no se rige por el tiempo de trabajo que originariamente ha costado, sino por el tiempo de trabajo con el que puede reproducirse, el cual decrece continuamente a medida que aumenta la productividad del trabajo. Por tanto, aunque su valor no aumenta en razón a su volumen, aumenta, sin embargo, puesto que su volumen crece más aprisa de lo que desciende su valor. Pero sobre las ideas de Ricardo acerca de la acumulación volveremos más adelante. Lo que está claro, aquí, es que, presuponiendo como dada la jornada de trabajo, el valor del producto del trabajo anual de un millón [de hombres] diferirá considerablemente a tono con la diferencia del volumen del capital constante que entra en el producto y que, a pesar de la creciente productividad del trabajo, será mayor allí donde el capital constante representa una parte grande del capital total que en los estados sociales en que constituye una parte relativamente pequeña de él. Por consiguiente, al progresar la productividad del * social, progreso que lleva aparejado el aumento del capital constante, tendremos que una parte relativa cada vez mayor del producto anual del trabajo corresponderá en cuanto tal al capital y que, con ello, la propiedad del capital (aparte del ingreso) aumenta constantemente y la proporción de la parte de valor creada por el obrero individual e incluso por la clase obrera va descendiendo cada vez más con respecto al producto de su trabajo pretérito que se les enfrenta como capital. Se acentúan, así, constantemente la enajenación y la antítesis entre la fuerza de trabajo y las condiciones objetivas de éste, sustantivadas en el capital. (Prescindiendo del capital variable, de la parte del producto del trabajo anual que se requiere para la reproducción de la clase obrera; pero incluso estos mismos medios de sustento se le enfrentan [a la clase obrera] como capital.)

La idea de Ricardo de que la jornada de trabajo es [algo] dado, delimitado, una cantidad fija, aparece expresada también por él en otros pasajes, por

ejemplo [cuando dice]:

"the wages of labour and the profit of stock * " “tienen siempre, tomados en conjunto, el mismo valor" (l. c., p, 499, cap. XXXII, "Las ideas del señor Malthus sobre la renta’’). * Salario y ganancia del capital.

lo que, dicho en otras palabras, sólo puede significar una cosa: que el tiempo de trabajo (diario) cuyo producto se divide entre los wages of labour y los profits of stock es siempre el mismo, es constante.

"Salario y ganancia, tomados en conjunto, tendrán el mismo valor" (l. c., p. 491, nota).

No es necesario repetir que por ganancia hay que entender siempre, aquí, surplus value. ** ** Plusvalía.

"Salario y ganancia, tomados en conjunto, mantendrán siempre el mismo valor” (l. c., pp. 490 8.). “El salario debe medirse por su valor real, es decir, por la cantidad de trabajo y de capital empleada en su producción, y no por su valor nominal, ya sea en ropas, sombreros, dinero o trigo" (l. c., cap. I, "Sobre el valor", p. 50).

El valor de los medios de vida que el obrero obtiene (que compra con su salario), trigo, ropas, etc., se determina por el tiempo total de trabajo que se requiere para producirlos, tanto la cantidad de trabajo directo como la de trabajo materializado necessary for their production. o Pero Ricardo embrolla la cosa, al no emplear la expresión pura, al no decir "their real value” † es decir, that quantity of their working doy required to reproduce the value of their own necessaries, the equivalent of the necessaries paid of them, or exchanged for their labour”. * Los real wages ** se determinan por el average time *** que el obrero tiene que trabajar diariamente para producir o reproducir su propio salario. o Necesario pata su producción. † Su valor real. * La cantidad de su jornada de trabajo que se requiere para reproducir el valor de sus propios artículos de primera necesidad pagados con o cambiados por su trabajo. ** Salario real. *** Tiempo medio,

"El obrero sólo percibe un precio realmente alto por su trabajo cuando su salario es el producto de una parte grande del trabajo” (l. c., p. 322).

### 4. Plusvalía relativa. [El análisis del salario relativo, mérito científico de Ricardo]

Es ésta in fact † la única forma de plusvalía que Ricardo desarrolla bajo el nombre de ganancia. [Su idea es la siguiente:] La cantidad de trabajo que se requiere para su producción y se contiene en ella determina el valor de la mercancía, que es, por tanto, algo dado, una determinada magnitud. Esta magnitud se divide entre el asalariado y el capitalista. (Ricardo, al igual que Smith, no tiene en cuenta, aquí, el capital constante.) Es evidente que la parte de uno solo puede aumentar o disminuir en la proporción en que disminuye o aumenta la parte del otro. Y, como el valor de las mercancías se debe al trabajo de los obreros, lo que en todo caso sirve de premisa es este trabajo mismo, el cual resultaría imposible si el trabajador no pudiera vivir y mantenerse, es decir, si no percibiera el salario necesario (el mínimo del salario, salario = valor de la fuerza de trabajo). Por consiguiente, salario y plusvalía —estas dos categorías en que se divide el valor de la mercancía o el producto mismo— no sólo se hallan, pues, en razón inversa entre sí, sino que el prius, lo determinante, es el movimiento de los salarios. El alza o la baja de éstos provoca el movimiento inverso en lo tocante a la ganancia (plusvalía). El salario no aumenta o disminuye porque baje o suba la ganancia (plusvalía), sino al contrario: la plusvalía (ganancia) sube o baja porque disminuye o aumenta el salario. El plusproducto (debiera decir plusvalía) que queda después de cubrirle a la clase obrera la parte que se le asigna de su propia producción anual constituye la sustancia de que vive la clase capitalista. Puesto que el valor de las mercancías se determina por la cantidad de trabajo contenido en ellas y el salario y la plusvalía (ganancia) no son otra cosa que [las] partes, [las] proporciones en que dos clases de productores se reparten entre sí el valor de las mercancías, es evidente que, aunque el alza o la baja del salario determine la tasa de la plusvalía (ganancia), [esto] no afecta al valor de la mercancía o price (as monetary expression of the value of a commodity ††). La proporción en que una totalidad se divida entre dos shareholders †††no hace que la totalidad aumente o disminuya. Constituye, pues, un falso prejuicio el que el alza de los salarios eleve los precios de las mercancías; lo único que hace es reducir la ganancia (plusvalía). Incluso las

excepciones que Ricardo cita, en que el alza de los salarios hace descender los valores de cambio de algunas mercancías y elevar los de otras, son falsos, siempre y cuando que se trate de valores, y sólo son aplicables a los precios de costo. † En realidad, †† Precio (en cuanto expresión monetaria del valor de una mercancía), ††† Copartícipes.

 Ahora bien, puesto que la tasa de la plusvalía (ganancia) se halla determinada por el nivel relativo del salario, ¿cómo se determina éste? Si hacemos caso omiso de la competencia [vemos que se determina] por el precio de los medios de vida necesarios. Y éste depende, a su vez, de la productividad del trabajo, la cual es tanto más alta cuanto más fértil es la tierra (y, al decir esto, Ricardo parte del supuesto de la producción capitalista). Todo “improvement" * reduce el precio de las mercancías, [de los] medios de vida. Por tanto, el salario o value of labor ** aumenta o disminuye en razón inversa al desarrollo de la productividad del trabajo, en la medida en que éste produzca necessaries que entran en la average consumtion *** de la clase obrera. La tasa de plusvalía (ganancia) baja o sube, por tanto, en razón directa al desarrollo de la productividad del trabajo, porque este desarrollo hace que el salario aumente o disminuya. * Toda mejora. ** Valor del trabajo. *** Consumo medio. La tasa de ganancia (plusvalía) no puede descender sin que aumente el salario ni puede subir sin que el salario descienda. El valor del salario se estima, no por la cantidad de medios de vida que el obrero perciba, sino por la cantidad de trabajo que estos medios de vida cuestan (in fact, por la proporción [que representa] la jomada de trabajo que él mismo se apropia), por la parte proporcional que el obrero obtiene del producto total o rather † del valor total de este producto. Es posible que, estimado en valores de uso (cantidad de mercancía o dinero), su salario aumente (con creciente productividad) y, en cambio, disminuya en cuanto al valor, o viceversa. Uno de los grandes méritos de Ricardo está en haber considerado y fijado como categoría el salario relativo o proporcional. Hasta entonces, el salario se consideraba siempre de un modo simple, viéndose en el obrero una bestia. Pero aquí se le considera en sus relaciones sociales. La posición de unas clases con respecto a otras se halla determinada más por los proportionate wages †† que por el absoluta amount of wages. ††† * † Más bien, †† Salario proporcional. ††† Importe absoluto de] salario. Las afirmaciones que acabamos de hacer aparecen documentadas por las [siguientes] citas de Ricardo:

"El valor del venado, el rendimiento de la jornada de trabajo del cazador, sería exactamente igual al valor del pescado, al rendimiento de la jomada de trabajo del pescador. El valor relativo del pescado y de la caza se determinaría íntegramente por la cantidad de trabajo realizado en uno y otra, cualquiera que sea la cantidad del producto o por muy altos o muy bajos que puedan ser los salarios o las ganancias. Si... el pescador... ocupa a diez hombres cuyo trabajo anual cueste 100 £ y si con el trabajo de estas hombres obtiene 20 salmones en un día, y... el cazador... ocupa asimismo a diez hombres, cuyo trabajo anual le cuesta 100 £ y que en un día cazan para él diez venados, el valor natural de un venado será de dos salmones, ya sea pequeña o grande la participación que en el producto total corresponda a quienes lo han obtenido. La participación abonada en salarios tiene la mayor importancia para en cuanto al problema de la ganancia, ya que es de por sí evidente que las ganancias son altas o bajas en proporción a [la medida en] que los salarios sean bajos o altos. Pero esto no puede afectar en lo más mínimo al valor relativo del pescado y la caza, ya que los salarios serán, al mismo tiempo, altos o bajos en ambas ocupaciones" (l. c., cap. I, “Sobre el valor'’, pp. 20 s.).

Como vemos, Ricardo deriva todo el valor de la mercancía del labour de los men employed * Lo que se reparte entre ellos y el capital es su propio trabajo o el producto de éste o el valor de este producto. * Hombres empleados.

"Ningún cambio en cuanto a los salarios puede provocar un cambio en cuanto a los valores relativos de estas mercancías, pues, suponiendo que subieran, ello no requeriría una cantidad de trabajo mayor en ninguna de estas ocupaciones, sino que se pagaría a un precio más alto... Los salarios podrían aumentar en un 20 por 100 y, como consecuencia de ello, bajar las ganancias en mayor o menor grado, sin que ello acarreara ni el más leve cambio en el valor relativo de estas mercancías" (l. c., p. 23). “No puede producirse un alza en el valor del trabajo sin un descenso de la ganancia. Si el trigo tiene que repartirse entre el arrendatario y el trabajador, cuanto mayor sea la participación asignada al primero, tanto menor será la que quede para el segundo. Y lo mismo ocurrirá cuando el paño o el tejido de algodón deba repartirse entre el obrero y su patrono; cuanto mayor sea la participación que corresponda al primero, tanto menor será la que quede para el segundo” (l. c., p. 31). “Adam Smith y todos los autores que le siguen, sin excepción alguna, que yo sepa, afirman que un alza del precio del trabajo acarrearía irremisiblemente una subida de precio de todas las mercancías. Confío en haber logrado demostrar que no hay razón alguna para pensar así” (l. c., p. 45). “Un alza de los salarios por el hecho de que se remunere mejor al obrero o de

que resulte difícil procurarse las cosas necesarias para la vida en que se invierten los salarios no da como resultado, salvo en algunos casos, la subida de los precios, sino en medida considerable, la reducción de las ganancias.” Otra cosa ocurre cuando el rise of wages ** proviene de una “alteración del valor del dinero”. “En un caso <en el segundo>, no se destina una parte mayor del trabajo anual del país a sostener a los trabajadores; en el otro caso, sí” (l. c., p. 48) ** Alza de salarios. "Si aumenta el precio de los medios de sustento y de las cosas necesarias para la vida, subirá con ello el precio natural del trabajo; si su precio baja, el precio natural del trabajo descenderá” (l. c., p. 86). “El excedente de productos que quede después de satisfacer las necesidades de la población existente tiene que hallarse necesariamente en proporción a la facilidad de la producción, es decir, al número menor de personas que se ocupen de la producción” (l. c., p. 93).

“Ni el arrendatario que cultive esa extensión de tierras que regula el precio ni el manufacturero que elabora las mercancías manufacturadas sacrifica una parte del producto para [pagar] la renta. El valor total de sus mercancías se divide en dos partes solamente: una de ellas constituye la ganancia del capital, la otra el salario" (l. c., p. 107). “Suponiendo que suba el precio de la seda, del terciopelo, de los muebles y de cualesquiera otras mercancías que no encuentran demanda entre los obreros, por la necesidad de invertir en ellas más trabajo, ¿no afectaría esto a las ganancias? Ciertamente que no, pues las ganancias sólo pueden verse afectadas por el alza de los salarios: la seda y el terciopelo no son artículos de consumo para los obreros, y por esta razón no pueden hacer que aumenten los salarios” (l. c., p. 118). “Si el trabajo de diez hombres en una tierra de determinada calidad produce 180 quarters de trigo y su valor es de 4 £ pro quarter, o sean 720 £....”(l. c., p. 110)... "la misma suma de 720 £ tendrá que distribuirse entre salarios y ganancias... Ya suban o bajen los salarios o las ganancias, ambos tendrán que salir de la suma de 720 £. De una parte, las ganancias no podrán nunca subir hasta el punto de absorber tanto de las 720 £, que no quede bastante para abastecer a los obreros de las cosas absolutamente necesarias para vivir, y, de otra fiarte, los salarios no pueden nunca elevarse hasta el extremo de que no quede libre] ninguna parte de esta suma para las ganancias”... (I. c.» p. 113). “Las ganancias dependen de los salarios altos o bajos, los salarios de los precios de las cosas necesarias para la vida y los precios de las cosas necesarias para vivir, fundamentalmente, del precio de los medios de sustento, ya que todos los otros artículos necesarios, casi sin excepción, pueden incrementarse” (l. c., p. 119). “Aunque se produzca un valor mayor” (al empeorar la tierra), “es consumida por los productores" <Ricardo identifica aquí labourers y producers> "una parte mayor de lo que resta de este valor, después de pagar la renta, y esto y solamente

esto es lo que determina la ganancia” (l. c., p. 127). "La cualidad esencial de una mejora consiste en reducir la cantidad de trabajo que antes se necesitaba para producir una mercancía, y esta reducción no puede operarse sin una baja de su precio o valor relativo" (l. c., p. 70). “Si reducimos el costo de producción de los sombreros, el precio de éstos descenderá a la postre a su nuevo precio natural, aunque la demanda se duplique, triplique o cuatriplique. Si disminuye el costo del sustento de vida de los hombres, al reducirse el precio natural del sustento y el vestido que sostienen la vida, los salarios acabarán bajando, aunque disminuya muy considerablemente la demanda de obreros” (l. c., p. 460). “A medida que se invierta menos en salarios se destinará más a ganancias, y viceversa" (l. C., p. 500). “Uno de los objetivos de esta obra era demostrar que todo descenso en el valor real de las cosas necesarias para la vida hará bajar los salarios y subir las ganancias del capital; en otras palabras, de que una pequeña parte del valor anual dado se le abona a la clase obrera y una parte mayor a aquellos cuyos fondos sostienen a esta clase,"

<Este pasaje, en el que penetra totalmente en la vida de todos los días, es el único en el que, aunque sin sospecharlo, proclama la rwture of capital. * Éste no es accumulated labour employed by the labouring class, by the labourer themselves, but it is “funds”, "accumulated labour", "employing this class”, employing present, irnmediate labour. ** > * Naturaleza del capital. ** Trabajo acumulado empleado por la clase obrera, por los trabajadores mismos, sino que es su fondo, trabajo acumulado, que emplea este trabajo, que emplea trabajo presente, diverso.

"Supongamos que el valor de las mercancías que se producen en determinada manufactura asciende a 1.000 £ y que se divide entre el patrono y sus obreros” <de nuevo nos encontramos aquí con la naturaleza del capital: el capitalista es el master y los obreros son his labourers a razón de 800 £ para los obreros y 200 £ para el patrono; si el valor de estas mercancías descendiera a 900 £ y, por haber bajado los precios de los artículos de primera necesidad, se ahorrarán 100 £ en salarios, ello no mermaría en nada el ingreso bruto del patrono” (l. c.. "Si, al perfeccionarse la maquinaria, fuera posible producir los zapatos y vestidos para el obrero con la cuarta parte del trabajo que ahora se requieren, su precio probablemente descenderá en el 75 por 100; pero ello no quiere decir que el obrero podría, en lo sucesivo, usar cuatro chaquetas o cuatro pares de zapatos en vez de uno; lo más probable es que la competencia y el incentivo del aumento de la población se encargarán de adaptar su salario en poco tiempo al nuevo valor de las cosas necesarias para la vida. Si estas mejoras se hicieran extensivas a todos

los objetos destinado al consumo del obrero, probablemente le veríamos, al cabo de unos cuantos años, en el mejor de los casos, solamente en una situación un poco más desahogada, a pesar de que el valor de cambio de estas mercancías, comparado con el de cualesquiera otras, habría experimentado entre tanto una reducción muy considerable y habría pasado a ser el producto de una cantidad de trabajo mucho menor” (ibidem, p. 8). "Cuando los salarios suben es siempre a costa de la ganancia y, al bajar, la ganancia siempre se eleva” (l. c., p. 491, nota). "En esta obra, me he propuesto hacer ver cómo la tasa de ganancia sólo puede elevarse mediante el descenso de los salarios y cómo una baja duradera de los salarios es siempre una resultante de la baja de precios de los artículos de primera necesidad en que los salarios se invierten. Si, por consiguiente, mediante la expansión del comercio exterior o del perfeccionamiento de la maquinaria, fuese posible ofrecer en el mercado los alimentos y artículos de primera necesidad a un precio más bajo, las ganancias aumentarían. Si. en vez de cultivar nosotros mismos nuestro trigo y elaborar las prendas de vestir y otros artículos necesarios para la rada de los obreros, descubriéramos un nuevo mercado que pudiera suministramos estas mercancías a precios más bajos, subirían los salarios y bajarían las ganancias. Pero si las mercancías que pueden obtenerse más baratas por medio de la extensión del comercio exterior o del perfeccionamiento de la maquinaria se destinan exclusivamente al consumo de los ricos, la tasa de ganancia no experimentará cambio alguno. La tasa de salarios no se vería afectada porque el vino, el terciopelo, la seda y otras mercancías de lujo se abaratarán en un 50 por 100 y, por consiguiente, se mantendrían también invariables las ganancias.” “Aunque el comercio exterior sea extraordinariamente beneficioso para un país, puesto que multiplica la cantidad y variedad de objetos en que pueden invertirse los ingresos y porque por la abundancia y la baratura de las mercancías incita al ahorro” (and why not incentives lo spendig ** ? "y a la accumulación de capital, no tiende, sin embargo, a elevar las ganancias del capital, a menos que las mercancías importadas figuren entre aquellas en que se invierten los salarios.” ** ¿Por qué no incentivos para gastar? “Lo que liemos dicho acerca del comercio exterior es también aplicable, del mismo modo, al comercio interior. La tasa de ganancia no se eleva nunca"

<acaba de decir precisamente lo contrario; lo que, evidentemente, quiere decir es que never unless by the improvements mentioned the value of labour is diminished * * Nunca a menos que se reduzca el valor de! trabajo, mediante las mejoras citadas.

“mediante una mejor distribución del trabajo, el invento de máquinas, la construcción de caminos y canales o cualesquiera otros medios destinados a acortar el trabajo en la manufactura o el transporte de mercancías. Todo esto son

causas que influyen en el precio y nunca dejan de favorecer en alto grado al consumidor, ya que le permiten, dando el mismo trabajo en intercambio, obtener una cantidad mayor de las mercancías beneficiadas con la mejora; pero para nada influyen en la ganancia. Por otra parte, toda reducción de los salarios aumenta las ganancias, pero no afecta para nada a los precios de las mercancías. Lo uno es beneficioso para todas las clases, ya que todas ellas son consumidoras”

<pero, ¿cómo advantageous to the labouring class, ** puesto que Ricardo parte del supuesto de que estas mercancías, cuando forman parte del consumo del salario, lo reducen y, si no lo reducen por medio de su abaratamiento, no forman parte de él?>; ** Beneficioso para la clase obrera y lo otro sólo beneficia a quienes producen la ventaja; éstos ganan más, pero todos los precios se mantienen iguales.”

<¿Cómo tampoco esto puede ser así, puesto que Ricardo presupone la diminution in the wages of labour, which raises profits *** se da necesariamente porque ha bajado el precio de los necessaries, lo que quiere decir que en modo alguno "se mantienen iguales todos los precios”?> *** La baja de los salarios, que eleva la ganancia

"En el primer caso, seguirán obteniendo lo mismo que antes, pero todas las cosas” (también esto es falso; lo que debiera decir es: every thing, necessaries excluded †) "en que inviertan sus ganancias habrán disminuido en valor de cambio" (l. c., pp. 137 s.). † Toda cosa, excluyendo las de primera necesidad,

Como se ve, este pasaje aparece redactado de un modo muy incorrecto. Pero, aun prescindiendo de este [aspecto] formal, todo esto sólo será cierto, si en vez de rate of profit, †† leemos “rate of surplus value”, ††† como en toda esta investigación sobre la plusvalía relativa. Incluso tratándose de mercancías de lujo pueden aquellos improvements o elevar la tasa general de ganancia, ya que la tasa de ganancia, en estas esferas, como la de cualesquiera otras, contribuye a la compensación de todas las tasas de ganancia especiales para formar la tasa de ganancia media. Y si, en estos casos, bajo la acción de las influencias citadas, desciende el valor del capital constante en proporción al variable o se acorta la duración de las rotaciones (si media, por tanto, un cambio en el proceso de circulación), la tasa de ganancia se eleva. Además, la influencia del foreign * [es] concebida [.aquí,] de una manera completamente

unilateral. Lo esencial de la producción capitalista es el desarrollo del producto como mercancía, que va esencialmente aparejado a la expansión del mercado, a la creación del mercado mundial y, por tanto, al foreign trade. †† Tasa de ganancia. ††† Tasa de plusvalía. o Mejoras.

Dejando esto a un lado, Ricardo tiene razón, por tanto, al afirmar que todos los improvements, ya se logren por medio de la división del trabajo, del perfeccionamiento de la maquinaria, de las mejoras en los medios de transporte o del comercio exterior, en una palabra, todos los medios que acorten el tiempo de trabajo necesario en la manufactura o en el transporte de las mercancías elevan la plusvalía (hence ** la ganancia) y enriquecen, con ello, a la clase capitalista, porque y en cuanto que estos “improvements” deprecióte the value of labour. *** * Comercio exterior. ** De aquí. * ” Estas mejoras deprecian el valor del trabajo, Sólo nos resta, en esta sección, citar un par de pasajes en los que Ricardo desarrolla la natura of proportionate wages. † † Naturaleza del salario proporcional.

"Si tengo que alquilar a un obrero por una semana y, en vez de pagarle diez chelines, le pago ocho, sin que haya mediado cambio alguno en cuanto al valor del dinero, lo probable es que el obrero pueda adquirir con sus ocho chelines más alimentos y artículos de primera necesidad que antes con diez. Pero esto no se debe a un alza del valor real de su salario, como explican A. Smith y, últimamente, el señor Malthus, sino a que ha descendido el valor de las cosas, de cosas perfectamente determinadas, en las que el obrero invierte su salario; y, sin embargo, se me reprocha que, cuando llamo a esto una baja del valor real del salario, empleo un lenguaje nuevo y desusado, inconciliable con los verdaderos principios de la ciencia” (l. c., pp. 11 s.). "La tasa de ganancia, renta y salario no podemos deducirla certeramente de la cantidad absoluta de productos que corresponde a cada clase, sino de la cantidad de trabajo que se necesita para crear estos productos. El producto total puede duplicarse mejorando la maquinaria y la agricultura; pero, si se duplican también el salario, la renta y la ganancia, las tres seguirán guardando entre sí la misma proporción que antes y de ninguna de las tres podrá decirse que haya experimentado un cambio relativo. Pero si el salario no participa plenamente de este aumento, si, en vez de duplicarse, sólo aumenta cu la mitad..., me parecería correcto afirmar... que el salario ha bajado, al mismo tiempo que la ganancia ha subido; en efecto, si poseyéramos una pauta invariable para medir el valor de este producto, veríamos que a la clase de los obreros le correspondería [ahora] un valor menor y a la clase de los capitalistas un valor mayor que antes” (l. c., p. 49). “Y esto no dejará de ser una baja real porque” el salario "le suministre [ahora]

una cantidad mayor de mercancías más baratas que su salario anterior” (Le., p. 51).

Quincey puntualiza algunas de las tesis desarrolladas con Ricardo en contraposición a los otros economistas.

En los economistas anteriores a Ricardo “obteníamos, ante la pregunta de qué es lo que determina el valor de todas las mercancías, la respuesta de que este valor se determina, fundamentalmente, por el salario. Y cuando se preguntaba: ¿qué es lo que determina el salario?, se señalaba que el salario se rige por el valor de las mercancías en que se invierte; por tanto, la respuesta era, en el fondo, que el salario se determina por el valor de ¡as mercancías” ("Dialogues of Three Templars on Political Economy, chiefly in relation to the Principles of Mr. Ricardo, London Magazine, 1824, vol. IX, p. 560).

 En los mismos "Dialogues' se dice, acerca de la ley de la measure of value by the quantity of labour y by the value of labour: * * Medida de valor por la cantidad de trabajo y por el valor del trabajo.

“Ambas fórmulas distan tanto de ser solamente dos expresiones distintas de la misma ley, que el mejor camino para expresar negativamente la ley del señor Ricardo (a saber, la de que el valor de A es el valor de B como la cantidad de trabajo que produce uno a la del que produce el otro) seria decir que el valor de A no es el valor de B como el valor del trabajo que produce aquél es al valor del que produce éste” (l. c., p. 348).

(Si la composición orgánica del capital fuese la misma en A que en B, podría realmente decirse que se comportan entre sí como los values of the producing labour. ** Pues el accumulated labour *** en ambos se comportaría como en ellos se comportara [también] el immediate labour. † Pero las cantidades de trabajo retribuido se comportarían en ambos como las cantidades totales del immediate labour invertido [respectivamente] en ellos. Supongamos que la composición [orgánica] sea de 80 c + 20 v y la tasa de plusvalía = 50 por 100. Si un capital fuese = 500 y el otro = 300, el producto sería, en un caso, = 550 y en el otro = 330. Y, en este caso, se comportarían como 5 ✕ 20 = 100 (salario) con respecto a 3 ✕ 20 = 60; [es decir,] como 100: 60 como 10: 6 ó 5: 3. [Y se comportarían así:] 550: 330 = 55: 33, o como 55/11: 53/11 (5 ✕ 11: 55 y 3 ✕ 11 = 33); es decir, como 5: 3. Pero, incluso entonces habríamos establecido solamente su proporción, pero no sus valores reales, ya que a la

proporción 5: 3 pueden corresponder valores muy distintos. ** Valores del trabajo productor. *** Trabajo acumulado, † Trabajo directo.

"Suponiendo que el precio sean diez chelines, el salario y la ganancia juntos no podrían sumar más de diez chelines. Pero, ¿acaso no son, por el contrario, el salario y la ganancia juntos los que determinan el precio? No; ésta es la doctrina vieja y ya superada" (Th. de Quincey, "The Logic of Political Economy”, Edimburgo y Londres 1844, p. 204). “La nueva economía ha demostrado que todo precio se determina por la cantidad relativa del trabajo que produce y solamente por ella. Y, una vez que dicho precio se fija, determina ipso facto el fondo del que salen tanto el salario como la ganancia de sus respectivas participaciones” (l. c., p. 204). "Cualquier cambio que pueda alterar la proporción existente entre el salario y la ganancia tiene que partir del salario” (l. c., p. 205).

Lo nuevo de la doctrina ele Ricardo está en que plantea el problema de si esta doctrina da de lado actually * a la ley of actual value. ** * Realmente. ** Del valor real.

## [Capítulo XVI] TEORÍA RICARDIANA DE LA GANANCIA



### [1. Casos particulares en Ricardo. Plusvalía y ganancia deben distinguirse.]

Ya hemos puesto detalladamente de manifiesto que las leyes de la plusvalía —o, mejor dicho, de la tasa de plusvalía— (presuponiendo la jornada de trabajo como dada) no coinciden con o son aplicables a las leyes de la ganancia tan directa y simplemente como Ricardo lo presenta; que Ricardo identifica falsamente plusvalía y ganancia; que éstas sólo son idénticas cuando todo el capital consiste en capital variable o se invierte directamente en salarios; que, por tanto, lo que Ricardo presenta bajo el nombre de “ganancia” es simplemente la plusvalía. Solamente en este caso podemos también reducir el producto total sencillamente a salario y plusvalía. Ricardo comparte evidentemente la idea de Smith de que el valor total del producto anual se traduce en ingresos. Esto explica también que confunda el valor con el precio de costo. Huelga decir aquí que la tasa de ganancia no se rige directamente por las mismas leyes que la tasa de plusvalía. En primer lugar, hemos visto que la tasa de ganancia puede elevarse o descender como resultado del descenso o la elevación de la renta, independientemente de any changa in the value of labour. * * Cualquier cambio en el valor del trabajo. En segundo lugar, el absolute amount of profit ** es igual al absoluta amount of surplus value. *** Pero éste no se determina solamente por la tasa de plusvalía, sino también por el número de obreros empleados. Por tanto, el mismo amount of profit puede lograrse cuando la tasa de plusvalía descienda, si aumenta el número de obreros, y viceversa, etc. ** Importe absoluto de la ganancia. *** Importe absoluto de la plusvalía, En tercer lugar, la tasa de ganancia, a base de una tasa de plusvalía dada, depende de la organic composition of capital. † † Composición orgánica del capital, En cuarto lugar, la tasa de ganancia, a base de una plusvalía dada (lo que

presupone también como dada la organic composition of capital en porcentaje), depende de la proporción de valor de las diferentes partes del capital, que pueden resultar afectadas de diverso modo por la economy of power †† etc., en la aplicación de las condiciones de producción, por las variations of value, ††† que pueden afectar a una parte del capital sin que las otras [,en cambio,] resulten afectadas. †† Aborro de energía, ††† Variaciones de valor. Finalmente, habría que tener asimismo en cuenta las diferencias en cuanto a la composition del capital derivadas del proceso de circulación.

 En el propio Ricardo se deslizan algunas reflexiones que habrían debido llevarle a la distinción entre plusvalía y ganancia. El hecho de que no la establezca parece hacerla caer, a trechos, como ya apuntábamos de pasada en el análisis del cap. I “Sobre el valor", en la idea vulgar de que la ganancia [es] simplemente un recargo sobre el valor de la mercancía, como cuando habla de la determinación de la ganancia del capital en que predomina el capital fijo, etc. De ahí la gran necedad [en que incurren] quienes le siguen. Necesariamente tiene que deslizarse la concepción vulgar cuando la afirmación —prácticamente acertada— de que, por término medio, capitales de igual magnitud rinden ganancias iguales o de que la ganancia depende de la magnitud del capital empleado no se entrelaza por una serie de eslabones intermedios con la ley general sobre los valores, etc.; en una palabra, cuando se identifican ganancia y plusvalía, lo que sólo puede hacerse con respecto al capital total. De ahí que no encontremos tampoco en Ricardo vía ni asidero para la determinación de una tasa general de ganancia. Ricardo se da cuenta de que la tasa de ganancia no resulta afectada por las variations of the value of commodities * que influyen por igual sobre todas las partes del capital, como, por ejemplo, una variation in the value of money. ** De donde habría podido deducir, por tanto, que resulta afectada por aquellas variations in the value of commodities que no influyen por igual en todas las partes del capital; que, por consiguiente, pueden darse variations en cuanto a la tasa de ganancia permaneciendo inalterable el value of labour e incluso en sentido contrario que las variations in the value of labour. Y habría debido, sobre todo, fijarse en que, aquí, no calcula el surplus produce *** o, lo que para él es lo mismo, el surplus value † o, lo que es a su vez lo mismo, el surplus labour, †† cuando lo considera sub specie ††† de la ganancia, en proporción al capital variable solamente, sino en proporción a todo el capital desembolsado.

* Variaciones de valor de las mercancías. ** Variación en cuanto al valor del dinero. *** Plusproducto. † Plusvalía, †† Plustrabajo. ††† Desde el punto de vista. Dice, refiriéndose a un change o en cuanto al value of money: oo o Cambio. oo Valor del dinero.

“La variación en cuanto al valor del dinero, por muy grande que ella sea, no acarrea ninguna diferencia con respecto a la tasa de ganancia. Supongamos, en efecto, que las mercancías del manufacturero suban de 1.000 £ a 2.000 £, o sea en el 100 por 100. Si su capital, sobre el que las variaciones del dinero influyen del mismo modo que sobre el valor del producto, si su maquinaria, sus edificios y sus stocks de mercancías suben también el 100 por 100, su tasa de ganancia se mantendrá invariable. Si, con un capital de valor dado, ahorrando trabajo, puede duplicar la cantidad del producto y éste baja a la mitad del precio anterior, se mantendrá en la misma proporción que antes con respecto al capital que lo produce y, por tanto, la tasa de ganancia seguirá siendo la misma. Si, en el mismo tiempo en que produce la cantidad del producto duplicada mediante el empleo del mismo capital el valor del dinero desciende a la mitad por cualquier causa fortuita, el producto se venderá por el doble de su valor monetario anterior; pero el capital empleado en la producción tendrá asimismo el doble de su valor monetario anterior, razón por la cual también en este caso el valor del producto mantendrá la misma proporción que antes con respecto al valor del capital" (l. c., pp. 51 «.).

Si Ricardo entiende aquí por produce el surplus produce, está en lo cierto, pues la tasa de ganancia

surplus produce (value) capital

Así, si el surplus produce = 10 y el capital = 100, la tasa de ganancia [será] = 10/100 = 1/10 = 10 por 100. Pero si se refiere al producto total, no se expresa exactamente. En este caso, entiende evidentemente por proporción del value of the produce to the value of capital * simplemente el excedente del valor de la mercancía sobre el valor del capital desembolsado. En todo caso, se ve que Ricardo no identifica aquí la ganancia con la plusvalía ni la tasa de ganancia con la tasa de plusvalía [la cual es] * Valor del producto con respecto a] valor del capital.

= surplus value o surplus value value of labour capital variable

Ricardo dice (cap. XXXII):

"Se supone que el producto primario a base del que se producen las mercancías ha bajado de precio, por lo cual bajarán también de precio estas mercancías. No cabe duda de que bajarán, pero su baja no irá acompañada para el productor por ninguna reducción del ingreso en dinero. Si vende sus mercancías por menos dinero, ello se debe solamente a que ha bajado de valor una parte de los materiales con que se producen. Si el fabricante de paños vende éstos en 900 £ en vez de 1.000, su ingreso no se reducirá porque la lana de que se produce el paño baje de valor en 100 £” (l. c., p. 518).

(El punto que en rigor trata Ricardo aquí, los resultados en un caso práctico, no nos interesan para nada. No cabe duda de que una repentina depreciación de la lana afectaría (en su detrimento) al money income ** de los clothiers *** que tuviesen en almacén un gran stock in trade † de paño terminado, hecho en un período en que la lana era más cara, para venderlo después de su depreciación.) ** Ingreso en dinero. *** Pañeros. † Reserva comercial, Si, como Ricardo presupone aquí, los clothiers ponen en movimiento el mismo volumen de trabajo que antes <[pues] podrían poner en movimiento mucho más, puesto que una parte del capital que ha quedado libre y que antes se invertía simplemente en materia prima puede invertirse ahora en materia prima más trabajo>, es evidente que su “money income’’, absolutamente considerado, “no se reducirá”, pero su tasa de ganancia será mayor que antes, pues el mismo 10 por 100, digamos, que antes, es decir, 100 £ tendría que calcularse ahora sobre 900 £, y no sobre 1.000. En el primer caso la tasa de ganancia es del 10 por 100. En el segundo = 1/9 = 11 1/9 por 100. Y, como Ricardo da por supuesto expresamente que ha bajado [de precio] el raw produce of which commodities are made, †† subirá la general rate of profit, ††† y no solamente la rate of profit en un trade.o Y resulta tanto más curioso que Ricardo no se dé cuenta de esto cuanto que toma en consideración el caso inverso. †† Producto primario de que se hacen las mercancías. ††† Tasa general de ganancia. o En una rama.

En efecto, en el cap. VI "Sobre la ganancia" trata Ricardo el caso en que, como consecuencia del encarecimiento de los necessaries, * como consecuencia del cultivo de tierras peores y, consiguientemente, del alza de la renta diferencial, suban primeramente el salario y después todo el raw produce ” de la surface of the earth. ** ([Lo que no es] en modo alguno un

presupuesto necesario. Puede ocurrir que bajen [de precio] el algodón, la seda e incluso la lana y el lino, a pesar de subir el precio del trigo.) * Artículos de primera necesidad. * Producto primario. *** Superficie de la tierra, Ricardo dice, en primer lugar, que la plusvalía (él la llama ganancia) del arrendatario [de la tierra] bajará porque el valor del producto de los diez hombres a quienes emplea sigue siendo = 720 £ y de este fondo de 720 tiene que invertir más en salarios. Y prosigue:

“Pero la tasa de ganancia seguirá bajando, porque el capital del arrendatario... está formado en una medida considerable por productos primarios, tales como el grano y los almiares, el trigo y la cebada trillados, los caballos y las vacas, todos los cuales subirían de precio al mismo tiempo que los productos. Su ganancia absoluta bajaría de 480 £ a 445 £ y 15 chel.; pero si, por la razón que acabamos de exponer, su capital ascendiera de 3.000 £ a 3.200, su tasa de ganancia, a base de un precio del trigo de 5 £ y 2 chel. y 10 pen., descendería por debajo del 14 por 100. Si un manufacturero hubiera invertido también 3.000 £ en su negocio, se vería obligado, para proseguirlo, a elevar su capital como consecuencia del alza de los salarios. Si sus mercancías se vendían antes en 720 £, no podrían seguirse vendiendo en adelante al mismo precio. Pero los salarios, que antes ascendían a 240 £ con un precio del trigo de 5 £ y 2 chel. y 10 pen., se elevarían [ahora] a 274 £ y 5 chel. En el primer caso, tendría un remanente de 480 £ como ganancia de las 300 £; en el segundo caso, solamente una ganancia de 445 £ y 15 chel. sobre un capital mayor y, por tanto, su ganancia se hallaría en consonancia con la tasa modificada del arrendatario” (l. c., pp. 116 s.).

Como vemos, Ricardo distingue aquí entre absoluta profits (= surplus value) y rate of profits y pone de manifiesto asimismo que, al variar el valor en el capital desembolsado, la tasa de ganancia baja más de lo que bajan las absolute profits (surplus value) como consecuencia del rise in the value of labor. † La rate of profits también habría bajado aquí si el value of labour se hubiera mantenido invariable, ya que habría tenido que calcularse sobre un capital mayor la misma ganancia absoluta. El caso inverso de un alza de la tasa de ganancia (distinto del alza de la surplus value o del absolute profit) se daría, pues, en el primer caso citado por él, en que baja el valor del raw produce. Lo que pone de manifiesto, por tanto, que el alza y la baja de la tasa de ganancia pueden hallarse determinadas, además, por otras causas que el alza y la baja de los absolute profits y el alza y la baja de sus tasas, calculadas a base del capital invertido en salarios. †Alza del valor del trabajo.

En el pasaje que acabamos de citar, Ricardo prosigue así:

“No subirían las joyas ni las mercancías de hierro, plata o cobre, ya que en su composición no entra ninguno de los productos primarios de la superficie de la tierra” (l. c., p. 117).

No subirían los precios de estas mercancías, pero la tasa de ganancia, en estos trades, sí subiría por encima de las de otros. En efecto, en éstas correspondería (al subir los salarios) una plusvalía menor a un capital desembolsado que ha subido de valor por una razón doble: de una parte, porque ha aumentado la inversión en salarios y, de otra, porque ha crecido lo invertido en materia prima. En el segundo caso, corresponde una plusvalía menor a un capital desembolsado que sólo ha aumentado en su parte variable, por razón del alza de los salarios. En estos pasajes, el misino Ricardo echa por tierra toda su teoría de la ganancia, basada en la falsa identificación de la tasa de plusvalía con la tasa de ganancia.

"En todo caso, descenderán, con el alza del precio del producto primario, cuando vaya acompañado de una elevación de los salarios, tanto las ganancias agrícolas como las ganancias en las manufacturas" (l. c., pp. 113 s.).

De lo que el propio Ricardo dice se desprende que, incluso aunque no [vaya] accompanied by a risa of wages * la tasa of profits would be lowered by an enhancement of that part of the advanced capital, consisting of raw produce. ** * Acompañada de un alza de salarios. ** Tasa de ganancia bajaría por una elevación de la parte del capital desembolsado consistente en producto primario.

"Suponiendo que suba el precio de la seda, del terciopelo, de los muebles y de cualesquiera otras mercancías que no encuentren demanda entre los obreros, por la necesidad de invertir en ellas más trabajo, ¿no afectará esto a las ganancias? Ciertamente que no, pues las ganancias sólo pueden verse afectadas por el alza de los salarios. La seda y el terciopelo no son artículos de consumo para los obreros, y por esta razón no pueden hacer que aumenten los salarios (t. c., p. 118).

Certainly; the rate of profits in those peculiar trades would fall, although the value of labour —wages— remained the same. *** La materia prima de los fabricantes de seda, de los fabricantes de pianos, los fabricantes de

muebles, etc., se encarecería y, por consiguiente, bajaría la proporción de la misma plusvalía con respecto al capital desembolsado y hence † la rate of profit. Y la tasa general de ganancia la forma el average †† de las tasas especiales de ganancia en todas las branches of business. ††† O bien aquellos fabricantes, para seguir obteniendo la ganancia media, al igual que antes, tendrían que elevar el precio de sus mercancías. Esta alza nominal de precios no afecta directamente a la tasa de ganancia, sino a la expenditure of profit.o *** Ciertamente, la tasa de ganancia en aquellas ramas peculiares bajaría, aunque el valor del trabajo —los salarios— siguiera siendo el mismo, † Por tanto, †† Promedio, ††† Ramas de negocios. o Gasto de la ganancia.

Ricardo vuelve una vez más sobre el caso más arriba tratado, en que la plusvalía (absoluto profit) baja porque sube el precio de los necessaries (y, por tanto, la renta de la tierra).

"Debo observar nuevamente que la tasa de ganancia bajaría mucho más rápidamente de lo que yo lie supuesto en mis cálculos. En efecto, con un valor del producto como el que yo suponía en las circunstancias establecidas, habría aumentado considerablemente el valor del capital perteneciente al arrendatario, ya que éste se halla necesariamente formado por muchas mercancías que habrían subido de valor. Antes de que el trigo pudiera subir de 4 £ a 12 £, es probable que su capital habría duplicado su valor de cambio y pasaría a valer 6.000 £ en vez de 3.000 £. Si la ganancia de su capital originario fuesen 180 £ o el seis por 100, la tasa de ganancia no sería en realidad más alta que el tres por 100, pues 6.000 £ al tres por 100 son 180 £ y solamente bajo esta condición podría un nuevo arrendatario con 6.000 £ en el bolsillo entrar en el negocio de arrendar la tierra. Muchas ramas industriales se beneficiarían en mayor o menor medida por la misma causa. El cervecero, el destilador, el fabricante de paños y el manufacturero de lienzo se resarcirían en parte de la reducción de sus ganancias con el alza de valor de sus capitales en materias primas y mercancías acabadas. En cambio, el manufacturero dedicado a producir joyas, artículos de metal o muchas otras mercancías y cuyo capital consiste enteramente en dinero se vería expuesto a [tener que soportar] toda la baja de la tasa de ganancia sin obtener ninguna compensación" (l. c., pp. 123 s.).

Lo importante es, aquí, solamente lo que Ricardo pasa por alto, a saber, que echa por tierra su identificación de ganancia y plusvalía y que, independientemente del value of labour, * la tasa de ganancia puede verse afectada por una variation in the value of constant capital. ** Por lo demás, sus ejemplos solamente en parte son acertados. La ganancia que el

arrendatario, el clothier, *** etc., obtendrían con el alza del precio de su stock of commodities † existente y que se halla en el mercado cesaría, naturalmente, una vez que se hubieran desecho de estas mercancías. Y tampoco el alza de valor de su capital representaría ya para ellos una ganancia después de haber consumido este capital, teniendo que reproducirlo. Todos ellos se encontrarían entonces en la situación del nuevo arrendatario a que se refiere el propio Ricardo, obligado a adelantar un capital de 6.000 £ para obtener una ganancia del tres por 100. En cambio, //XIII-670/ el jeweller, inanufacturer of hardware, money dealer, †† etc., aunque al principio no [obtuvieran] ninguna compensación por su pérdida, realizarían una tasa de ganancia superior al 3 por 100, ya que sólo subiría de valor su capital invertido en salarios, pero no su capital constante. * Valor del trabajo. ** Cambio de valor del capital constante. *** Pañero, † Stock de mercancías, †† Joyero, fabricante de mercancías metálicas, tratante en dinero. En esta compensación de la ganancia decreciente mediante el alza del valor del capital, que Ricardo menciona, es importante, además, [hacer notar] aquí que, para el capitalista —y, en general, en lo tocante a la división del producto del trabajo anual— no se trata solamente de la distribución del producto entre los diferentes shareholders * del ingreso, sino también de la división de este producto en capital e ingreso. * Copartícipes.

### [2] Formación de la tasa general de ganancia (average profits **) o “general rate of profits” *** (“usual profits” †) ** Ganancia media. *** Tasa general de ganancia, † Ganancia usual.

### [a)La tasa media de ganancia dada de antemano, como punto de partida de la teoría ricardiana de la ganancia]

Ricardo dista mucho de ser, aquí, teóricamente claro.

“Ya he observado que el precio de mercado de una mercancía puede exceder de su precio natural o necesario, ya que cabe la posibilidad de que se produzca en menor cantidad de la que requiere la nueva demanda. Pero esto será solamente un resultado transitorio. Como es natural, las altas ganancias que obtendrían los capitales lanzados a la producción de esta mercancía atraerían capital a esta rama industrial y, tan pronto como se reuniera el fondo requerido y aumentara en la medida necesaria la cantidad de mercancías, su precio bajaría y la ganancia de esta

rama industrial se pondría en consonancia con el nivel general. La baja de la tasa general de ganancia no es incompatible con un alza parcial de la ganancia en determinadas ramas. Es la desigualdad de las ganancias lo que desplaza al capital de unas ramas a otras. Ahora bien, mientras que las ganancias generales descienden y, como consecuencia del alza de los salarios y de la creciente dificultad de abastecer a una población cada vez mayor de los artículos necesarios para la vida, esta población va descendiendo poco a poco a un nivel cada vez más bajo, puede ocurrir que las ganancias del arrendatario [de la tierra] se eleven durante un breve periodo de tiempo por encima de su nivel anterior. Y puede asimismo ocurrir que, durante cierto tiempo, una determinada rama del comercio exterior o del comercio colonial reciba un impulso extraordinario’’ (l. c., pp. 118 s.). “Debe recordarse que los precios oscilan siempre en el mercado, lo que se debe, en primer lugar, a la relación entre la oferta y la demanda. Aunque puede suministrarse paño a 40 chel. la yarda, con la ganancia usual del capital, puede ocurrir que, con los cambios generales de la moda, [el precio] se eleve a 60 u 80 chel... Los fabricantes de paño obtendrán durante algún tiempo ganancias extraordinarias y el capital afluirá necesariamente a esta rama de la manufactura, hasta que la oferta y la demanda recobren su verdadero equilibrio y el precio del paño baje de nuevo a 40 chel., [que es] su precio natural o necesario. Del mismo modo, puede el trigo, al aumentar la demanda, cotizarse tan alto, que el arrendatario [de la tierra] obtenga más de la ganancia general. Suponiendo que existan tierras fértiles en abundancia, el precio del trigo descenderá a su nivel anterior, una vez que se haya invertido en producirlo la cantidad de capital adecuada, y la ganancia volverá [entonces] a su nivel de antes. Pero, si no existen bastantes tierras fértiles, si, para producir esta cantidad adicional se necesita más de la cantidad usual de capital y trabajo, el [precio del] trigo no volverá a descender al nivel anterior. Su precio natural se elevará y el arrendatario se verá obligado, en vez de obtener durante largo tiempo ganancias mayores, a contentarse con una tasa más baja, como insoslayable consecuencia de un alza de los salarios provocada por la subida de precios de los artículos de primera necesidad" (l. c., pp. 119 s.).

Dada la jomada de trabajo (o si in the working days in different trades * existen solamente las differences compensated by the peculiarities of different labour **), de tal modo que los salarios sean los mismos on an average, *** será dada también la tasa general de plusvalía, es decir, of surplus value. † Tal es lo que tiene en mente Ricardo, quien confunde esta general rate of surplus value †† con la general rate of profits. ††† Ya he dicho que, con la misma general rate of surplus value, son necesariamente muy distintas las tasas de ganancia en different trades, cuando las mercancías se venden a sus respectivos valores. La tasa general de ganancia nace cuando la plusvalía total producida se calcula a base del capital total de la sociedad ([de la] clase de los

capitalistas); cada capital en cada especial trade se representa, así, como parte alícuota de un capital total con la misma composición orgánica, tanto por lo que se refiere al capital constante y variable como [en lo que toca] al capital fijo y circulante. Como tal parte alícuota, percibe, en proporción a su magnitud, el dividendo [que le corresponde] a cargo de la suma de la pluvalía engendrada por el capital. La plusvalía o porción de plusvalía así repartida, que corresponde a un fragmento de capital de magnitud dada, por ejemplo 100, durante un periodo de tiempo dado, digamos un año, forma el average profit o [la] general rate of profit, que entra en el costo de producción of every trade.oo Si la porción [correspondiente a 100] es = 15, la usual profit ooo será = 15 por 100 y el precio de costo =115. Puede ser menor cuando, por ejemplo, solamente entre como déchet § en el proceso de valorización una parte del capital desembolsado. Pero será siempre igual al capital consumido +15, [que es] el average profit sobre el capital adelantado. Si en un caso entraran 100 en el producto y en otro caso 50, el precio de costo sería, en un caso, = 100 +15=115yenel otro caso = 50 + 15 = 65; ambos capitales habrían vendido, en este caso, sus mercancías al mismo precio de costo, es decir a un precio que arrojaría en ambos la misma rate of profit. Es evidente que la representación, realización y fijación de la tasa general de ganancia exige la conversión de los valores en precios de costo distintos de ellos. Ricardo presupone, a la inversa, la identidad del valor y el precio de costo, puesto que confunde la tasa de ganancia y la tasa de plusvalía. No tiene, por tanto, ni la más leve sospecha del general change §§ que se opera en los precios de las mercancías al establecerse una general rate of profit antes de que pueda hablarse de ella. Establece esta rate of profit como un prius, el cual, por tanto, en él, entra incluso en la determinación del valor (V. cap. I "Sobre el valor"). Y, presuponiendo la general rate of profit, se limita a considerar las modificaciones excepcionales que en los precios impone el mantenimiento de esta general vate, la persistencia de esta general rate of profit. No tiene ni el menor barrunto de que, antes, ha tenido que operarse una conversión de los values en cost-prices, para que pueda crearse la general rate of profits; que, por tanto, sobre la base de una general rate of profits, no opera directamente con los values of commodities. * En las jomadas de trabajo de diferentes ramas. ** Diferencias compensadas por las características de diferente trabajo. *** Por término medio, † De plusvalía, †† Tasa genera] de plusvalía, ††† Tasa general de ganancia. o Ganancia medía. oo Cualquier rama. ooo Ganancia usual. § Desgaste. §§ Cambio general.

También en el pasaje anterior [encontramos] solamente la concepción de A. Smith, pero incluso ésta unilateralmente, ya que Ricardo se aferra al

prejuicio de su general rate of surplus value * En él, la tasa de ganancia sólo excede sobre el level ** en los trades especiales, porque el market price *** se eleva sobre el natural price † como resultado de la relación entre la oferta y la demanda, de la subproducción o la superproducción en un determinado trade. La competencia, la afluencia de nuevo capital a un trade o la sustracción de capital anterior de otro trade. se encarga luego de nivelar entre sí el market price y el natural price y de reducir al general level †† la ganancia del trade especial. El real level of profits ††† se presupone aquí como constante y dado y sólo se trata de reducirlo a él en los especiales trades en que se eleva por encima o cae por debajo de él, como resultado de la supply and demand. En Ricardo, incluso se da siempre por supuesto que las mercancías cuyos precios arrojan más del average profit se hallan por encima y las que arrojan menos por debajo de su valor. Y el level se establece cuando la competencia adecúa su precio de mercado a su valor. * Tasa general de plusvalía. ** Nivel. *** Precio de mercado, † Precio natural, †† Nivel general, ††† Nivel real de ganancias. Según Ricardo, el level mismo sólo puede subir o bajar según que el salario aumente o disminuya (de un modo relativamente permanente), es decir, [según que suba o baje] la tasa de plusvalía relativa, lo que ocurre sin que los precios se alteren. (Aunque Ricardo mismo admite aquí una alteración muy importante de los precios in different trades, según su composición en capital circulante y fijo.) Pero, incluso cuando se establece una general rate of profits y [se establecen,] por tanto, precios de costo, puede ocurrir que la rate of profits aumente en trades especiales, porque aquí se trabaje durante más tiempo y [, por esta razón,] aumente la rate of absolute surplus value.o Que la competencia entre los obreros no puede compensar esto lo demuestra la injerencia del Estado. Sin que el market price se eleve aquí por encima del natural price, la tasa de ganancia se elevará, en estos trades especiales. Claro está que la competencia entre los capitales puede, a la larga, hacer y hará que esta plusganancia no corresponda enteramente a los capitalistas de estos trades especiales. Se verán obligados a vender sus mercancías por debajo de sus “natural prices” o los otros trades elevarán algo sus precios (y, en todo caso, aunque no los eleven de hecho, lo que puede verse contrarrestado por el descenso del valor de estas mercancías, por lo menos no descenderán tanto como lo exigiría el desarrollo de la productividad del trabajo en sus propios trades). Aumentará el general level y los precios de costo se modificarán.

o Tasa de plusvalía absoluta.

Además, si surge un nuevo trade en que se emplee una cantidad incomparable de trabajo vivo en relación con el trabajo acumulado, en el que, por tanto, la composición del capital se halle muy por debajo de la average composition, * que determina el average profit, las relaciones de la supply y demand en el nuevo trade pueden permitirle vender por encima de su precio de costo, acercándose más a su valor real. Y la competencia sólo podrá compensar esto mediante la elevación del general level, ya que el capital [, aquí,] realiza, pone en movimiento una cantidad mayor de plustrabajo no retribuido. Las relaciones de la oferta y la demanda no logran en el primer caso, como Ricardo supone, que la mercancía se venda por encima de su valor, sino solamente que se venda aproximadamente a su valor, por encima de su precio de costo. Por tanto, la compensación no puede lograr que la mercancía se reduzca a su level anterior, sino que se establezca un nuevo level. * Composición [orgánica] media.

### [b)Errores de Ricardo ante el problema de la influencia del comercio exterior colonial y, en general, del comercio exterior sobre la tasa de ganancia]

Y asimismo el colonial trade ** por ejemplo, en el que, como consecuencia de la esclavitud y la fertilidad de la naturaleza, el value of labour *** es más bajo que en el viejo country †(o también por razón del no desarrollo legal o de hecho de la propiedad sobre la tierra). Si los capitales de la metrópoli son libremente transferable to this new trade, †† no cabe duda de que harán bajar el específico surplus value en este trade, pero elevarán el general level of profit (como muy acertadamente observa Adam Smith). ** Comercio colonial. *** Valor del trabajo, † País, †† Transferibles al nuevo comercio, Ricardo sale siempre del paso, aquí, con esta frase: Sin embargo, en los viejos trades la cantidad de trabajo sigue siendo la misma e igualmente el salario. Pero la general rate of profit se determina por la proporción entre el trabajo pagado y el trabajo no retribuido y el capital desembolsado, no en tal o cual trade, sino en todos los trades a los que el capital may be freely transferred. ††† Puede ocurrir que la proporción siga siendo la misma en el noventa por ciento de los casos, pero si varía en el diez por ciento [de ellos], cambiará necesariamente la general rate of profit en la totalidad [de los casos]. Cuantas veces aumente el volumen del trabajo no retribuido puesto en

movimiento por un capital de magnitud dada, la competencia sólo podrá lograr que capitales de una magnitud dada arrojen dividendos iguales, participen por igual de este plustrabajo incrementado, pero no que, a pesar de haber aumentado el plustrabajo, en proporción al capital desembolsado, los dividendos de cada capital por separado sean reducidos a la anterior participación en el plustrabajo. Y si Ricardo acepta esto, no tiene absolutamente ninguna razón para refutar la opinión de A. Smith de que solamente la creciente competencia entre los capitales, como consecuencia de su acumulación, haga bajar la tasa de ganancia. Pues él mismo supone, aquí, que la tasa de ganancia desciende simplemente por la competencia, a pesar de aumentar la rate of surplus value. * Claro está que esto se halla relacionado con su segundo supuesto falso de que la rate of profits (dejando a un lado el descenso o la elevación de los salarios) no puede nunca aumentar o disminuir sino como resultado de las divergencias temporales entre el market price y el natural price. ¿Y qué es el natural price? El precio = advances ** + average profit. *** Lo cual nos lleva de nuevo a la premisa de que el average profit nunca puede aumentar o disminuir más que cuando [aumenta o disminuye] el relativo surplus value. ††† Puede ser libremente transferido. * Tasa de plusvalía. ** Adelantos. *** Ganancia media, Es falso, por tanto, lo que Ricardo dice, por oposición a Smith:

“Ninguna transferencia de una rama del comercio exterior a otra o del comercio interior al comercio exterior puede, a mi juicio, seguir influyendo en la tasa de ganancia” (l. c., p. 413).

Y asimismo se equivoca cuando entiende que la rate of profits no afecta a los precios de costo, puesto que no afecta a los values. Es falsa la creencia de Ricardo de que in consequence of a favoured foreign trade,† el general level †† debe siempre establecerse necesariamente mediante la reducción a su anterior level, y no mediante su elevación. † Como consecuencia de un comercio exterior favorecido, †† Nivel general.

“Pretenden que la igualdad de las ganancias se logrará mediante el alza general de las ganancias, pero yo opino que las ganancias de la rama favorecida descenderán rápidamente al nivel general'’ (l. c., pp. 132 s.).

Llevado de toda su falsa concepción de la tasa de ganancia, Ricardo tergiversa totalmente la influencia del foreign trade ††† cuando éste no hace bajar directamente el food o de los labourers.oo No comprende cuán enorme es

la importancia que para Inglaterra tiene, por ejemplo, la obtención de materias primas más baratas para [abastecer a] la industria y que, en este caso, como ya he dicho más arriba, aunque los precios suban, la tasa de ganancia aumenta, mientras que, en el caso contrario, al subir los precios, la tasa de ganancia puede descender, aun cuando en ambos casos se mantengan invariables los salarios. ††† Comercio exterior. o Alimento. oo Trabajadores.

Por tanto, la tasa of profit no desciende como consecuencia de la expansión del mercado” (l. c., p. 136).

La rate of profit no depende del precio de una determinada mercancía por separado, sino del volumen de plustrabajo que puede realizarse con un capital dado. También en otros aspectos [vemos que] Ricardo no comprende la importancia del market.ooo porque no comprende la esencia del dinero. ooo Mercado.

(A lo anterior hay que notar, además, lo siguiente: Ricardo comete todos estos blunders * porque se empeña en imponer su identidad de la tasa de plusvalía y la tasa de ganancia recurriendo a violentas abstracciones que se hallan en contradicción con las relaciones reales. En vez de ver, por el contrario, que Ricardo no entra con la amplitud suficiente en las abstracciones adecuadas, que le empuja a las falsas abstracciones.)1

### [3] Ley del descenso de la tasa de ganancia

### [a) Falsas premisas de la ley ricardiana del descenso de la tasa de ganancia]

Es éste uno de los puntos más importantes en el sistema ricardiano. La tasa de ganancia tiende a bajar. ¿Por qué? Adam Smith dice: como consecuencia de la creciente acumulación y de la creciente competencia entre

1 Marx quiere referirse aquí a críticos de Ricardo como Jean-Baptiste Say, quien, por ejemplo, en la Introducción a la quinta edición de su libro “Traité d’économie politique...” (París, 1826) reprocha a Ricardo "de raisonner quelquefois sur des principes abstraits auxquels il donne trop de géneralité" (razonar, a veces, a base de principios abstractos a los que atribuye excesiva generalidad), lo que le lleva a conclusiones que no corresponden a la verdadera realidad. (Véase la edición citada, p. LXXI o 6a. ed., París 1841, pp. 40 ss.).

los capitales que ello lleva aparejado. Ricardo replica: la competencia puede nivelar las ganancias (ya hemos visto más arriba que no es consecuente con esto) en los different trades; ** pero no puede hacer bajar la tasa de ganancia. Esto sólo sería posible si, como consecuencia de la acumulación del capital, los capitales se incrementaran más rápidamente que la población hasta el punto de que la demanda de trabajo fuese constantemente mayor que su supply *** y, por consiguiente, aumentaran constantemente, de un modo nominal, real y en cuanto al valor de uso —en el valor y en el valor de uso—. Pero no es éste el caso. Ricardo no es ningún optimista que cree en semejantes fábulas. * Desatinos. ** Diferentes ramas industriales o comerciales. *** Oferta. Como para él tasa de ganancia y tasa de plusvalía —de la plusvalía relativa, ya que presupone como estacionaria la jornada de trabajo— son idénticas, puede explicar la baja permanente de la ganancia o la tendencia decreciente de ésta por las misinos razones que condicionan una baja permanente o una tendencia decreciente de la tasa de plusvalía, es decir, de la parte de la jornada durante la cual el obrero no trabaja para sí, sino para el capitalista. Pero, ¿cuáles son estas condiciones? Presuponiendo como dada la jornada de trabajo, la parte de ella en que el obrero trabaja gratis para el capitalista sólo puede decrecer, reducirse, cuando aumente la parte de la jornada durante la cual trabaja para sí. Y esto sólo es posible cuando aumenta el valor de los necessaries, de los medios de vida, en que se invierte su salario. Ahora bien, el valor de las mercancías manufacturadas baja constantemente a medida que se desarrolla la productividad del trabajo. Así, pues, la cosa sólo puede explicarse por el hecho de que los medios de vida —food †— aumentan constantemente de valor. Y esto La su vez,] por el hecho de que el rendimiento de la agricultura es cada vez menor. La misma premisa que, según la explicación que Ricardo da de la renta del suelo, explica su existencia y su crecimiento. Por tanto, el continuo descenso de la ganancia se halla relacionado con el aumento constante de la tasa de la renta de la tierra. † Alimento.

[Pero,] como ya he demostrado, la concepción que Ricardo tiene de la renta de la tierra es falsa. Y con ella se viene también a tierra el fundamento de su explicación acerca del fall in the rate of profits. * Pero, en segundo lugar, esta [explicación] se basa en la falsa premisa de que rate of surplus value y rate of profit ** son idénticas. Y de que, por tanto, la baja de la rate of profit puede explicarse por la baja de la rate of surplus value, que, en realidad, sólo es

explicable a la manera ricardiana. Queda con ello descartada su teoría. La tasa de ganancia desciende —aunque la rate of surplus value permanezca invariable o aumente— porque el capital variable disminuye al desarrollarse la productividad del trabajo, en relación con el capital constante. Por tanto, desciende, no porque el trabajo se haga más improductivo, sino porque se hace más productivo. No porque el obrero sea menos explotado, sino porque es más explotado, sea porque aumente el absoluta surplus time *** o porque, cuando el Estado lo impida, la producción capitalista lleva implícito el que el relative value of labor † baje, aumentando con ello, por tanto, el relative surplus time. †† * Baja de la tasa de ganancia. ** Tasa de plusvalía y tasa de ganancia. *** Plustiempo absoluto. † Valor relativo del trabajo, †† Plustiempo relativo. La teoría ricardiana se basa en dos premisas falsas: 1) la falsa premisa de que la existencia y el crecimiento de la renta de la tierra se hallan condicionadas por la fertilidad decreciente de la agricultura; 2) por la falsa premisa de que la tasa de ganancia [es] igual a la tasa de plusvalía relativa [y] solamente puede aumentar o disminuir en razón inversa a las bajas o alzas del salario. Procederé ahora, ante todo, a agrupar los pasajes en que Ricardo desarrolla la concepción que acabamos de exponer.

### [b) Análisis de la tesis de Ricardo de que la renta creciente va absorbiendo poco a poco la tasa de ganancia]

Pero, antes, algunas consideraciones acerca del modo como la concepción de Ricardo presupone, según su manera de pensar, el que la renta va absorbiendo poco a poco la tasa de ganancia. Vamos a valernos del cuadro de la p. 574, ††† pero con las modificaciones necesarias. ††† Vid. supra, cuadro C del capítulo XII. En aquellos cuadros se supone que el capital empleado = 60 c + 40 v, la plusvalía = 50 por 100 y, por tanto, el valor del producto, cualquiera que sea la productividad del trabajo, = 120 £. De ellas 10 £ serían ganancia y 10 £ renta absoluta. Supongamos que las 40 £ se destinen a 20 hombres (de trabajo semanal, por ejemplo) (o supongamos más bien, atendiendo a la tasa de ganancia, de trabajo anual, aunque esto aquí sea de todo punto indiferente). Según el cuadro A, en que la tierra I determina el valor de mercado, el número de toneladas = 60, por tanto 60 tons. = 120 £, 1 ton. = 120/60 = 2 £. El salario

40 £, por tanto = 20 tons. o quarters de trigo. [Es] éste, por tanto, el salario necesario para el número de trabajadores empleados por el capital de 100. Ahora bien, si fuese necesario pasar a una clase de tierras peores, en que se necesitara un capital de 110 (60 de capital constante y los 20 trabajadores puestos en acción por él), para producir 48 tons. [de trigo], (Es decir, 60 de capital constante y 50 de capital variable.) En este caso, la plusvalía [sería] = 10 £. Y el precio de la tonelada [de trigo] = 2 1/2 £. Si pasáramos a un tipo de tierras todavía peores, en que [se necesitaran] 120 £ = 40 tons., el precio de la tonelada [sería] = 120/40 = 3 £. Aquí desaparecería, en la peor clase de tierras, toda plusvalía. Lo que los 20 hombres produjesen [sería] siempre = al valor de 60 £ (3 £ = una jornada de trabajo de la duración que se quiera). Por consiguiente, toda plusvalía desaparece cuando el salario sube de 40 a 60. Partiendo siempre del supuesto de que un quarter [de trigo] constituye el salario necesario for one man. * * Para un hombre.

Supongamos que en estos dos casos deba invertirse solamente un capital de 100. O, lo que es lo mismo, cualquiera que sea el capital que se invierte, ¿cuál es la proporción con respecto a 100? En efecto, en vez de calcular que el capital desembolsado es de 110, de 120 cuando sigan empleándose el mismo número de obreros y el mismo capital constante que antes, calculemos cuánto se aplicaría por 100 de capital constante y volumen de trabajadores, a base de la misma proporción orgánica. (Para mantener en pie el cotejo de 100 con las otras clases.) La fórmula es 110: 60 = 100: 54 6/11 y 110: 50: 45 5/11. 20 hombres ponen en movimiento 100 de capital constante; así, pues, /cuántos (hombres] 54 6/11? La cosa se plantea así: 60 £ es el valor obtenido sobre el número de trabajadores empleado (digamos 20). Se obtienen así, con el número de [trabajadores] empleado 20 qrs. o tons. = 40 £, suponiendo la ton. o el qr. = 2 £. Si el valor de la tonelada sube a 3 £ desaparecerá la plusvalía. Si sube a 2 1/2 £, desaparecerá la mitad de la plusvalía que formaba la renta absoluta. En uno de los casos, con un capital desembolsado de 100 £ (50 c y 50 v), el producto = 100 £ = 33 1/3 tons. [de trigo] (3 ✕ 33 1/3 = 100). Y, como la tierra no ha empeorado y no se ha operado cambio alguno en cuanto al capital, [tenemos que] el capital constante de 50 será puesto en movimiento, proporcionalmente, por la misma cantidad [de trabajo] que antes el de 60. Por tanto, si este último [era movido] por 20 hombres (que obtenían 40 £, mientras el valor de 1 ton. = 2 £), ahora [lo será] por 16 2/3 hombres, que

obtendrán 50 £, a partir del momento en que el valor de la tonelada haya subido a 3 £. 1 hombre seguirá percibiendo, al igual que antes, 1 ton. o 1 qr. [de trigo] = 3 £, ya que 16 2/3 ✕ 3 = 50. Si el valor creado por 16 2/3 hombres = 50, el creado por 20 hombres [será] = 60 £. La premisa [de que se parte] seguirá siendo, pues, igual que antes, que el trabajo de una jornada de los 20 hombres = 60 £.

Fijémonos ahora en el segundo caso. Con un capital desembolsado de 100, el producto = 109 1/11 £ = 43 7/11 tons. (2 ½ ✕ 43 7/11 = 109 1/11). El capital constante = 54 6/11 y el capital variable = 45 5/11 ¿Cuántos hombres representan las 45 5/11 £? 18 2/11 hombres. En efecto, si el valor del trabajo de una jornada de 20 hombres = 60 £, el de 18 2/11 hombres [será] = 54 6/11 y, por tanto, el valor del producto = 109 1⁄11 £. Como se ve, en ambos casos tenemos que el mismo capital moviliza a menos hombres, que cuestan más. Trabajan el mismo tiempo, pero [aportan] menos tiempo de plustrabajo o no aportan ninguno, puesto que con el mismo tiempo crean menos producto (producto formado por necesaries, * lo que quiere decir [que ha aumentado] aunque sigan trabajando el mismo tiempo, [puesto que] ha aumentado el tiempo de trabajo empleado por ellos para producir 1 ton. o 1 qr. [de trigo]. * Artículos de primera necesidad, En sus cálculos, Ricardo parte siempre del supuesto de que el capital moviliza más trabajo y de que, por tanto, debe invertirse un capital mayor, digamos 120 o 110 en vez de 100. Pero] esto sólo es así siempre y cuando que se trate de producir la misma cantidad, en el caso anterior, por ejemplo, 60 tons. en vez de las 40 tons. del caso I, con una inversión de 110. Con una inversión de 100 se producirían, por tanto, en el primer caso 33 1/3 tons. y en el segundo 43 7/11, tons. Ricardo descarta así el punto de vista acertado, el cual no consiste en [suponer] que deban emplearse más trabajadores para obtener el mismo producto, sino que una cantidad dada de trabajo arroja un producto menor, de la cual, a su vez una parte mayor forma los salarios. Procedamos ahora a comparar [entre sí] los dos cuadros, primero el cuadro A de la p. 574 ** y el cuadro que puede formarse a base de los datos que acabamos de establecer. ** Vid. supra, capitulo XII. Si ahora presentáramos este cuadro a la inversa, con arreglo a la descending line de Ricardo, es decir, partiendo de III y suponiendo, al mismo tiempo, que la primera tierra más fértil cultivada no arroja renta, tendríamos en primer lugar el capital de 100 en III, [el] valor producido de 120, o sean 60 de capital constante y 60 de nuevo trabajo añadido.

Habría que suponer asimismo, con Ricardo, que la tasa de ganancia era más alta que la indicada en A, ya que, al bajar la tonelada de carbón (el quarter de trigo), los 20 hombres obtendrían 20 tons. = 40 £ mientras la tonelada siguiera siendo = 2 £. Pero, como ahora es = 1 9/15 £ ó 1 £ y 12 chel., los 20 hombres obtendrán solamente 32 £ (= 20 tons.) El capital desembolsado para el mismo número de trabajadores ascendería a 60 c y 32 v =92 £, cuyo valor sería = 120, puesto que el valor del trabajo rendido por los 20 hombres seguiría siendo = 60 £. A base de esta proporción, un capital con valor de 100 tendría que ser creado por 130 10/23, puesto que 92: 120 = 100: 130 10/23 (ó 23: 30 = 100: 130 10/23). Y, más exactamente, este capital de 100 tendría la siguiente composición [orgánica]: 65 5/23 c y 34 18/23 v. Por tanto, el capital sería de 65 5/23 c + 34 18/23 v. Por tanto, el capital sería de 65 5/23 c + 34 18/23 v; valor del producto = 130 10/23. El número de trabajadores sería de 21 17/23. La tasa de plusvalía sería del 87 1/2 por 100.

VT VM VI VD PC VA RD RA [Clase] Capital Toneladas Valor total Valor de mercado Valor individual Valor diferencial Precio de costo Valor absoluto Renta Diferncial Renta absoluta Tons.

£ £ £ £ £ £ £

1 5/6

II

1 11/13 2/13 1 9/13

III

1 3/5 2/5 1 7/13

RD

[Clase] [Renta DifernCial] Tons. Total de ventas Total de rentas Composición orgánica del capital Tasa de plusval ía por

Número de obreros Salario Salario Tons. Tasa de Ganancia por 100

60 c + 40 v

II

60 c + 40 v

III

60 c + 40 v

Tendríamos por tanto:

VT VM VI VD [Clase] Capital Núm. tons. [Valor total] [Valor de mercado por ton.] [Valor Individual] por ton. [Valor diferencial]

£ £ £ £ III

81 12/23 130 10/23 1 3/5 1 3/5

Renta Ganancia Tasa de Ganancia por 100 Composición del capital Tasa de plusvalía por 100 Número de trabajadores £ £

30 10/23 30 10/23 65 5/23 c + 34 18/23 [v] 87 ½ 21 17/23

Expresado en toneladas, el salario [sería] = 21 17/23 tons, y la ganancia 19 1/46 tons. Supongamos ahora, siempre según la premisa ricardiana, que, al aumentar la población, el precio de mercado se eleva tan rápidamente, que deba procederse a cultivar la clase II, donde el valor de la tonelada = 1 11/13 £. Aquí, no puede [aceptarse] en modo alguno que, como Ricardo pretende, los 21 17/23 trabajadores produzcan siempre el mismo valor, o sean 65 5/23 £ (sumando salario y plusvalía). En efecto, el número de trabajadores que III puede emplear, y por tanto explotar, va reduciéndose, según el supuesto de que él mismo parte y, con él, por tanto, [se reduce] también la tasa total de plusvalía. Además, la composición [orgánica] del capital agrícola sigue siendo la misma. Para poner en movimiento 60 c se necesitarán siempre 20 trabajadores (a base de una jornada de trabajo dada). Y como estos 20 trabajadores obtienen 20 tons. de trabajo y la tonelada = 1 11/13 £, 20 trabajadores cuestan 20 (1 + 11/13) £ = 20 £ = 20 £+ 16 12/13 £ = 36 12/13 £. Por tanto, el valor que estos 20 trabajadores producen, cualquiera que sea la productividad de su trabajo, [será] = 60, es decir, el capital adelantado = 96 12/13 y el valor =120 y, por consiguiente, la ganancia = 23 1/18 £. La ganancia del capital de 100 será, por consiguiente, de 23 17/21 y la composición [orgánica] de 61 19/21 c + 38 2/21 v. [Serán] empleados 20 40/63 trabajadores.

El valor total = 123 17/21 y, puesto que el valor individual de la tonelada, en la clase III, = 1 3/5 £, [tendremos que] el producto asciende a ¿cuántas toneladas? A 77 8/21 tons. La tasa de plusvalía es del 62 ½ por 100. Pero, III vende la tonelada a 1 11/13 £. Esto representa un valor diferencial de 4 12/13 chel. ó 16/65 £ por ton., lo que representa, en 77 8/21 tons., 77 8/21 ✕ 16/65 = 19 1/21 £. En vez de vender el producto en 123 17/21, III vende a 123 17/21 + 19 1/21 = 142 6/7 £. Las 19 l/21 £ constituyen la renta. Tendríamos, pues, en III:

[VTR] [VTM] VM VI [Clase] Capital Toneladas Valor total real Valor total de mercado [Valor de mercado por ton. [Valor individual, por ton.]

£ £ £ £

III

77 8/21 123 17/21 142 6/7 1 11/13 1 3/5

VD

Valor diferencial [por ton.] Renta Renta en tons. Tasa de Ganancia por 100 Composición del capital Tasa de Plusvalía por 100 Número de obreros

[+16/65 £ =] + 4 12/13 chel. 19 1/21 10 20/63 23 17/21 61 19/21 c + 38 2/21 v 62 1/2 20 40/63

El salario, en tons., [es] = 20 40/63 tons. Y la ganancia = 12 113/126 tons. Si pasamos ahora a la clase II, [vemos que] aquí no se da renta alguna. Plusvalía y valor individual son iguales entre sí. El número de tons. que II produce es = 67 4/63 tons. En II tenemos, por tanto:

VI VM VI [Clase] Capital Toneladas [Valor total] [Valor de mercado por ton.] [Valor Individual por ton.]

£ £ £ II

67 4/63 123 17/21 1 11/13 1 11/13

VD

Valor diferencial [por ton.] Renta Tasa de ganancia por 100 Composición del capital Tasa de Plusvalía por 100 Número de obreros £ £

23 17/21 61 19/21 c + 38 2/21 v 62 1/2 20 40/63

Salario, en tons., = 20 40/63 y ganancia = 12 113/126 tons. 2. Tenemos, por tanto, para el segundo caso, en que aparece la clase II y surge la renta: Pasemos ahora al tercer caso y demos por supuesto, con Ricardo, que debe y puede ser explotada la peor mina I, por haber subido a 2 £ el valor de mercado. Como para un capital constante de 60 se necesitan 20 obreros y éstos cuentan ahora 40 £, tendremos una composición [orgánica] del capital como la del cuadro A de la p. 574 * = 60 c + 40 v, y el valor producido por estos 20 obreros seguirá siendo = 60 y, por tanto, el valor total = 120 del

producto creado por el capital de 100, cualquiera que sea su productividad. Tasa de ganancia, aquí, = 20, tasa de plusvalía = 50 por 100. En tons., la ganancia = 10 tons. Habremos de ver ahora cómo III y II varían en virtud de este cambio [operado] en el valor de mercado y de la entrada de I, que determina la tasa de ganancia. * Vid. supra, cap. XII. III, aunque cultive la tierra más fértil, con 100 £ sólo puede emplear a 20 trabajadores, quienes le cuestan 40 £, puesto que para un capital constante de 60 se requieren 20 hombres. Desciende, por tanto, a 20 el número de los trabajadores a quienes empleaba un capital de 100. Y el total real es ahora = 120. Pero, como el valor individual de la tonelada producida por III [es] = 19/15 £ ¿cuántas toneladas produce [ahora]? 75 tons., puesto que 120 dividido entre 24/15 (1 9/15 £) = 75. El número de tons. producidas por él disminuye, porque con el mismo capital puede [, ahora,] emplear menos trabajo, y no más (como Ricardo dice siempre erróneamente), puesto que se fija siempre solamente en cuánto trabajo se necesita para crear el mismo producto, y no, que es lo único importante, en cuánto trabajo vivo puede emplearse con la nueva composición [orgánica] del capital. Pero estas 75 toneladas las venderá en 150 £ (en vez de 120 £, que son su valor), con lo cual la renta subirá, en la clase III, a 30 £. En cuanto a II, el valor del producto, lo mismo que arriba, [es,] aquí, = 120, etc. Pero, como el valor individual de la tonelada = 1 11/13, produce [, ahora,] 65 toneladas (puesto que 120 dividido entre 24/13 (1 11/13) = 65. En suma, volvemos a encontramos aquí con el cuadro A de la p. 574. * Pero, como aquí necesitamos nuevas rúbricas para nuestro propósito, modificaremos de nuevo el cuadro anterior, incorporando a I y elevando la plusvalía a 2 £.

VTR VTM VM VI VD [Clase] Capital Tons. Valor total real Valor total de mercado Valor de mercado por ton. Valor individual, por ton. Valor diferencial, por ton.

£ £ £ £ £ III

77 8/21 123 17/21 142 6/7 1 11/13 1 3/5 [+16/25 £ =] + 4 12/13 chel. II

67 4/63 123 17/21 123 17/21 1 11/13 1 11/13

Composición del capital Número de obreros Tasa de plusvalía por 100 Tasa de ganancia por 100 Salario en tons. Ganancias en tons. Renta Renta en tons.

61 19/21 c + 38 2/21 v 20 40/63 62 1/2 23 17/21 20 40/63 12 113/126 19 1/21 10 20/63

61 19/21 c + 38 2/21 v 20 40/63 62 1/2 23 17/21 20 40/63 12 113/126

Clase Capital Tons. Valor total real Valor de mercado total Valor de mercado por ton. Valor individual por ton. Valor diferencial por ton.

£ £ £ £ £ III

1 3/5 [2/6 £ = + 8 chel. I

1 11/13 [2/13 £ = ] 2 1/13 chel. I

Composición del capital Número de obreros Tasa de plusvalía por 100 Tasa de Ganancia por 100 Salario en tons. Ganancia en tons. Renta Renta en tons.

60 c + 40 v

60 c + 40 v

60 c + 40 v

3) [Tercer caso:] En resumen, este caso III coincide con el cuadro A, p. 574 * (prescindiendo de la renta absoluta, que aquí se manifiesta como parte de la ganancia) y aparece solamente invertido. * Cap. XII. Pasemos ahora a los nuevos casos supuestos. Ante todo, la clase que suministra todavía una ganancia, la llamada Ib. Con un capital de 100, arroja solamente 43 7/11 tons. El valor de la ton. ha subido a 2 ’/2 £. La composición [orgánica] del capital = 54 6/11 c + 45 5/11 v. El valor del producto = 109 1/11 £. 45 5/11 £ pagan 18 2/11 hombres. Y, puesto que el valor de la jornada diaria de trabajo de 20 hombres = 60 £, la de 18 2/11 = 54 6/11. De ahí que el valor del producto [sea] = 109 1/11. La tasa de ganancia = 9 1/11 £ = 3 7/11 tons. La tasa de plusvalía = 20 por 100. Como la composición orgánica del capital es la misma en III, en II y en I, la misma que en Ib, y debe pagar el mismo salario, sólo podrá también emplear 18 2/11 hombres con 100 £, los cuales producen un valor total de 54 6/11 y [dejan,] por tanto, como en Ib, [una] plusvalía del 20 por 100 y una tasa de ganancia del 9/11 por 100. El valor total del producto, aquí como en Ib, = 109 1/11 £. Pero, como el valor individual de la tonelada en III = 1 3/5 £, [tenemos que] produce (o es = 109 1/11 £) 109 1/11 £ divididas entre 1 3/5, o sean 24/15 = 68

2/11 tons. Además, la diferencia entre el valor individual de la tonelada y el valor de mercado es de 2 1/2 £ — 1 3/5 £. Por tanto, 2 £ y 10 chel. — 1 £ y 12 chel. = 18 chel. Lo que, [calculando] sobre 68 2/11 tons. es = 18 (68 + 2/11) chel. = 1.227 3/11 chel. = 61 £ y 7 3/11 chel. En vez de vender en 109 1/11, III vende en 170 £ y 9 5/11 chel. Y este excedente equivale a la renta de III. Esta renta, expresada en tons., es = 24 6/11 tons. Como el valor individual de la tonelada, en II, [es] = 1 11/13 £, produce 109 1/11 dividido entre 1 1/13, lo que equivale a 59 1/11 tons. Ahora bien, la diferencia entre el valor de mercado de la tonelada y su precio individual es, en II, de 2 1/2 £ — 1 11/13 £. Esto equivale a 17/26 £. Y representa, en 59 1/11 tons., 38 7/11 £. Esto es la renta. El valor de mercado total = 147 8/11 £. La renta, expresada en tons., = 15 8/11 tons. Finalmente, puesto que el valor individual de la tonelada, en I, = 2 £, [tenemos que] 109 1/11 £ = 54 6/11 tons. La diferencia entre el valor individual y el valor de mercado = 2 1/2 £ — 2 £ = 10 chel. Lo que, sobre 54 6/11 tons. da (59 + 6/11 10 chel. = 590 chel. + 60/11 chel. = 27 £ + 5 5/11 chel.). Por tanto, el valor de mercado total = 136£, y 7 3/11 chel. Y el valor de la renta expresado en tons. = 10 10/11 tons. Si agrupamos los elementos tal como se presentan en el caso 4, tenemos: 4. [Cuarto caso:]

VTR VMT VM VI VD [Clase] Capital Tons. Valor total real Valor de mercado total Valor de mercado por ton. Valor individua l por ton. Valor diferencial por ton.

£ £ £ £ £ III

68 2/11 109 1/11 [170 5/11 £ =] 170 £ 9/11 chel. 2 ½ 2 1/2 1 3/5 1 11/13 [9/10 £ =] 18 chel. [17/26 £ =] II

59 1/11 109 1/11 147 8/11 £ [= 147 £ 14 6/11 chel.]

2 1/2

13 1/13 chel. [1/2 £ =] 10 chel. I

54 6/11 109 1/11 [136 £ 4/11 £ =]

Ib

43 7/11 109 1/11 109 1/11 £ [= 109 £ 1 9/11 chel.] 2 1/2 2 1/2

Composición del capital Número de obreros [Tasa de] plusvalía por 100 Tasa de Ganancia por 100 Salario en tons. Ganancia en tons. Renta Renta en tons.

54 6/11 c + 45 5/11 v 18 2/11

9 1/11 18 2/11 3 7/11 [61 4/11 £ =] 61 £ 7 3/11 chel. 24 6/11 54 6/11 c + 45 5/11 v 18 2/11

9 1/11 18 2/11 3 7/11 [38 7/11 £ =] 38 £ 12 8/11 chel. 15 5/11

54 6/11 c + 45 5/11 v 18 2/11

9 1/11 18 2/11 3 7/11 [27 3/11 £ =] 27 £ 5 5/11 chel. 10 10/11 54 6/11 c + 45 5/11 v 18 2/11

9 1/11 18 2/11 3 7/11

Pongamos, finalmente, el último caso, en que, según Ricardo desaparece toda la ganancia. El valor del producto se eleva aquí a 3 £, lo que quiere decir que, empleando 20 hombres, su salario será = 60 £ = al valor por ellos producido.

Composición [orgánica] del capital = 50 c + 50 v. Luego se emplean 16 2/3 hombres. Si el producto creado por 20 [era] = 60, el creado por 16 2/3 [será] = 50 £. Es decir, que el salario absorbe todo el producto. Cada trabajador sigue percibiendo una tonelada, igual que antes. El valor del producto = 100 y el número de tons. así producidas = 33 1/3 la mitad de las cuales se limita a reponer el valor del capital constante y la otra mitad el del capital variable. Como, en III, el valor individual de la tonelada = 1 3/5 ó 24/15 £, ¿cuántas tons. produce? 100 dividido entre 24/15, es decir, 65 1/2 tons., cuyo valor es = 100. Ahora bien, la diferencia entre el valor individual y el valor de mercado = 3 £ — 1 3/5 £, o sea 1 2/5 £. Lo que, en 62 1/2 tons. equivale a 27 1/2 £. Por tanto, el valor de mercado total del producto = 187 1/2. Y, en tons., la renta = 29 1/6 tons. En II, el valor individual de la tonelada = 1 11/13 £. Por tanto, el valor diferencial = 3 £ — 1 11/12 £ = 1 2/13 £. Y, como el valor individual de la tonelada, aquí, = 1 11/12 £ ó 24/13 £, [tenemos que] el capital de 100 = (100 dividido entre 24/13 produce = 54 1/6 tons. [Calculando] sobre este número de tons. aquella diferencia equivale a 62 £ y 10 chel. Y el valor de mercado del producto [es] = 162 £ y 10 chel. La renta, expresada en tons., es de 20 5/6.

VTR VMT VM VI VD [Clase] Capital Tons. [Valor total real] [Valor de mercado total] [Valor de mercado por ton.] [Valor individua l por ton.] [Valor diferencial por ton.]

£ £ £ £ £ III

62 1/2

187 1/2

1 3/5 1 2/5 II

54 1/6

162 1/2

1 11/13 1 2/13 I

Ib

2 1/2 1/2 Ia

33 1/3

Composición del capital Número de [Tasa de] plusvalía Tasa de Ganancia Salario en tons. Renta Renta en tons.

obreros por 100 por 100

50 c + 50 v 16 2/3

16 2/3 87 1/2 29 1/6 50 c + 50 v 16 2/3

16 2/3 62 1/2 20 5/6 50 c + 50 v 16 2/3

16 2/3

16 2/3 50 c + 50 v 16 2/3

16 2/3

6 2/3 50 c + 50 v 16 2/3

16 2/3

En I, el valor individual de la ton. = 2 £. Por tanto, valor diferencial = 3 — 2 = 1 £. Como el valor individual de la tonelada, aquí, = 2 £, [tenemos que] con un capital de 100 £ [se producen] 50 tons. Esto representa 50 £ de diferencia. Valor de mercado del producto = 150 £ y renta, en tons., = 16 2/3. Y pasamos ahora a Ib, que hasta ahora no arrojaba renta alguna. Aquí, el valor individual = 2 1/2 £. Por tanto, valor diferencial = 3 — 2 1/2 £ = 1/2 £ ó 10 chel. Y, como el valor individual de la tonelada, aquí, = 2 1/2 ó 5/2 £, [tenemos que] 100 £ producen 40 tons. En ellas, el valor diferencial = 20 £, lo que hace que el valor diferencial total = 120 £. Y, en tons., la renta = 6 2/3. Pasamos a presentar ahora el caso 5, en el que, según Ricardo, desaparece la ganancia. 5 [Caso quinto:]

Presento a continuación, agrupados en cuadros, los cinco casos conjuntamente.

### [c) Conversión de una parte de la ganancia y de una parte del capital en renta. La magnitud de la renta varía con arreglo a la cantidad de trabajo invertido en la agricultura]

 Si en la página anterior nos detenemos a considerar, ante todo, el cuadro E, en la última clase la veremos la cosa muy clara. El salario absorbe aquí todo el producto y el valor total del trabajo. No existe plusvalía alguna ni, por tanto, ganancia ni renta. El valor del producto equivale al valor del capital desembolsado, lo que hace que los trabajadores, que aquí poseen su propio capital, puedan reproducir constantemente su salario y las condiciones de su trabajo, pero no más. En esta última clase, no puede decirse que la renta absorba la ganancia. No existe renta ni ganancia alguna, puesto que no existe plusvalía. El salario absorbe la plusvalía y, por tanto, la ganancia. En las otras cuatro clases la cosa no es, prima facie * clara, ni mucho menos.

Si no existe plusvalía, ¿cómo puede existir renta? Además, en las clases de tierra Ib, II y III no ha variado, en modo alguno, la productividad del trabajo. La inexistencia de plusvalía necesariamente tiene que ser, pues, mera apariencia. * A primera vista. Nos encontramos, además, con otro fenómeno inexplicable también prima facie. La renta en toneladas o en trigo representa en III 29 1/6 tons. o qrs., mientras que en el cuadro A, en el que sólo se cultiva la tierra III, no existe renta alguna y, además, se empleaban 21 17/23 hombres, al paso que ahora [se emplean] solamente 16 2/a hombres y la ganancia (que absorbe toda la plusvalía) sólo asciende a 19 1/46 tons.

La misma contradicción se manifiesta en II, donde la renta, en el Cuadro E, es = 20 5/6 tons. o qrs., mientras que en cuadro B la ganancia, que absorbía la plusvalía total (al paso que se empleaban 20 40/63 hombres, en vez de 16 2/3 [empleados] ahora) se elevaba solamente a 12 113/126 tons. o qrs. Y asimismo en I, donde la renta, en el cuadro E = 16 2/3 tons. o qrs., mientras que en el cuadro C la ganancia de I, que absorbía la plusvalía total, era = 10 tons. solamente (al paso que se empleaban 20 hombres, en vez de 16 2/3 ahora). Por último, en Ib, donde la renta, en el cuadro E, es = 6 2/3 tons. o qrs., mientras que la ganancia de Ib, en el cuadro D, donde la ganancia absorbía la plusvalía total, era = 3 7/11 tons. o qrs. (con 182/u hombres empleados, en vez de 16 2/3 ahora). Ahora bien, es evidente que, al elevarse el valor de mercado por encima del valor individual de los productos de III, II, I y Ib, aunque se altere la distribución del producto, beneficiando a otra clase de shareholders, * no puede en modo alguno incrementar el producto en que toma cuerpo la plusvalía sobre el trabajo. Puesto que la productividad de las clases de tierra sigue siendo la misma e igualmente la del capital, ¿cómo pueden ser [las clases] III a Ib más fértiles en tons. o en qrs, por el hecho de que aparezca en el mercado la clase de tierras o minas la, de menor rendimiento? * Copartícipes. El misterio so aclara del siguiente modo. Si LI jornada de trabajo de 20 hombres = 60 £, 16 2/3 hombres producirán 50 £. Y, puesto que en la clase de tierra III el tiempo de trabajo contenido en 1 3/5 o en 3/5 £ toma cuerpo en 1 ton. o 1 qr., 50 £ tomarán cuerpo en 31 1/4 tons. o qrs. 16 2/3 tons. o qrs. se invertirán en salarios y quedarán, por tanto,

14 7/12 tons. para plusvalía. Además, como el valor de mercado de la tonelada ha aumentado de 1 3/5 ó 3/5 £ a 3£, basta con 16 1/2 tons. o qrs. del producto de 62 2/3 tons. o qrs. para reponer el valor del capital constante. Por el contrario, mientras la ton. o el qr. producido en III determinaba por sí mismo el valor de mercado y éste era, por tanto, = su valor individual, para reponer un capital constante de 50 £ se requieren 31 1/4 tons. o qrs. De las 31 tons. o qrs., parte alícuota del producto, que eran necesarias para reponer el capital cuando el valor de la ton. = 1 3/5, ahora sólo se necesitan [para esto] 16 2/3. Quedan, pues, disponibles y corresponden a la renta 31 1/4 — 16 2/3 tons. o qrs. Es decir, 14 7/12 tons. o qrs. Si ahora calculamos la plusvalía creada por 16 2/3 obreros con un capital constante de 50 £, en III, en tons. o qrs., de 14 7/12 tons. o qrs. y la parte del producto de 14 7/12 tons. o qrs. que, ahora, en vez de reponer el capital constante, se manifiesta bajo la forma de surplus produce, ** [vemos que] el surplus produce total asciende a 28 14/12 tons. o qrs. = 29 2/12 = 29 1/6 qrs. o tons. Que es, exactamente, la renta en tons. o en trigo de III en el cuadro E. Y del mismo modo se resuelve la aparente contradicción en la magnitud de la renta en tons. o en trigo de las clases II, I y Ib, en el cuadro E. ** Plusproducto.

Se pone, pues, de manifiesto que la renta diferencial, que surge en las mejores clases de tierra en virtud de la diferencia entre el valor de mercado y el valor individual de los productos obtenidos en ellas, bajo su forma real, como renta en productos, plusproducto o renta en tons. o en trigo, en el ejemplo anterior, se compone de dos elementos y sufre dos mutaciones. [En primer lugar,] el plusproducto en que toma cuerpo el plustrabajo de los obreros que representa plusvalía, se convierte de la forma ganancia en la forma renta y corresponde, por tanto, al terrateniente, y no al capitalista. Y en segundo lugar, una parte del producto, que antes, mientras el producto de la clase de tierra o de mina mejor se vendía por su valor, se necesitaba para reponer el valor del capital constante, ahora en que cada parte alícuota del producto posee un valor de mercado más alto, queda libre y se manifiesta, por tanto, bajo la forma de surplus produce, razón por la cual corresponde al dueño de la tierra, y no al capitalista. Conversión del surplus produce en renta, y no en ganancia, y conversión en surplus produce, y por consiguiente en renta, de una parte alícuota del producto que antes se destinaba a reponer el valor del capital constante: estos

dos procesos constituyen la renta en productos, en cuanto renta diferencial. Ricardo y cuantos le siguen pasan por alto el segundo de estos casos, en que una parte del producto se convierte en renta, en vez de convertirse en capital. Sólo ven la conversión del surplus produce en renta, pero no la conversión en surplus produce de una parte del producto que antes se asignaba al capital (no a la ganancia). El valor nominal del surplus produce o de la renta diferencial se determina (según el supuesto [de que se parte]) por el valor del producto obtenido en la tierra o la mina peor. Pero este valor de mercado se limita a dar pie para otra distribución del producto, y no lo crea. Los mismos dos elementos [se dan] en todo surplusprofit * y, por tanto, cuando, por ejemplo, en virtud de nueva maquinaria, etc., un producto producido más barato se vende a un valor de mercado más alto que su valor. Una parte del plustrabajo de los obreros aparece [así] como plusproducto (plusganancia), y no como ganancia. Y una parte del volumen de productos que, si las mercancías fabricadas se vendieran por lo que valen, se necesitaría para reponer al capitalista su capital constante, queda ahora libre, no tiene nada que reponer, se convierte en plusproducto y pasa, por tanto, a incrementar la ganancia. /684// * Plusganancia.

 {Por lo demás, cuando hablamos de la ley del descenso de la tasa de ganancia en el curso de desarrollo de la producción capitalista, entendemos aquí por ganancia el volumen total de la plusvalía de que en primer término se adueña el capital industrial y que luego tiene que repartir con el capitalista que le presta el dinero (interés) y con el dueño de la tierra (renta). Por tanto, aquí tasa de ganancia [es] = plusvalía Capital desembolsado La tasa de plusvalía, así entendida, puede descender, aunque, por ejemplo, la ganancia industrial aumente en proporción con el interés o a la inversa, o aunque la renta aumente en proporción con la ganancia industrial, o viceversa. Llamando a la ganancia G, a la ganancia industrial G', al interés I y a la renta R, [tenemos que] G = G' + I + R. Y es evidente que, cualquiera que sea la magnitud de G, pueden aumentar o disminuir entre sí G’, I y R, independientemente de la magnitud de G o de su alza o baja. El aumento mutuo de G', I y R es, simplemente, la diferente distribución de G entre

diversas personas. El examen ulterior de estas circunstancias que conducen a la distribución de G, pero que no son idénticas al alza o la baja de G, no corresponde a este lugar, sino al estudio de la competencia entre los capitales. Pero si R pudiera elevarse hasta un nivel a que no alcanzase G y se distribuyera solamente entre G' e I, esto, como hemos visto ya, no pasaría de ser una mera apariencia y provendría [del hecho de] que una parte del producto, al elevarse su valor, en vez de reconvertirse en capital constante, queda libre y se convierte en renta} /688//.

 En toda esta exposición, se parte del supuesto de que el producto encarecido (en cuanto al valor de mercado) no entra naturaliter * en la composición del capital constante, sino solamente en el salario, en el capital variable. Si ocurriera lo primero, Ricardo dice que con ello descendería todavía más la tasa de ganancia y aumentaría la renta. Esto tendría que investigarse. * De un modo natural. Hasta aquí, hemos dado por supuesto que el valor del producto debe reponer el valor del capital constante, es decir, en el caso establecido más arriba, las 50 £. Por tanto, cuando 1 ton. o 1 qr. cuesta 3 £, no se necesitan, naturalmente, para reponer este valor, tantas tons. o qrs. como si la ton. o el qr. sólo costara 1 9/15 £, etc. Ahora bien, supongamos que el carbón, el trigo o cualquier otro producto de la tierra obtenido por el agricultural capital entre directamente, naturaliter, en la formación del capital constante. Por ejemplo, en la mitad [de él]. En este caso, es evidente que, cualquiera que sea el precio del carbón o del trigo, un determinado número de obreros pone en movimiento un capital constante de determinada magnitud (puesto que la composición del agricultural capital, según el supuesto de que se parte, permanece invariable en cuanto a las proporciones de valor de trabajo acumulado y trabajo vivo), que requiere siempre, para su reposición, una determinada parte alícuota del producto total [existente] en especie. Si, por ejemplo, la mitad del capital constante está formada por otras mercancías y la mitad [restante] por carbón o trigo, un capital constante de 50 se compondrá de 25 £ de otras mercancías y 25 £ (ó 15 5/8 qrs. o tons.) [de carbón o trigo], mientras el valor de la tonelada [es = 8/5 £ ó 1 3/5 £]. Y, cualesquiera que sean los cambios [que se den] en el valor de mercado de la tonelada o el quarter, 16 2/3 hombres necesitarán [siempre] un valor constante de 25 £ + 15 5/8 qrs. o tons., ya que la naturaleza del capital constante se mantiene invariable y lo mismo la proporción del número de obreros necesario para ponerlo en acción.

Ahora bien, si, como en el cuadro E, el valor de la ton. o el qr. sube a 3 £, el capital constante correspondiente a 16 2/3 hombres sería = 25 £ + 3(15 + 5/8) £ = 25 £ + 45 £ + £ = 71 7/8 £. Y, como los 16 2/3 hombres cuestan 50 £, requerirían una inversión en capital total de 71 7/8 £ + 50 £ = 121 7/8 £. Con arreglo a las proporciones mundiales y a base de la misma composición orgánica, cambiaría el agricultural capital. Tendríamos 71 7/8 c + 50 v (para 16 2/3, obreros). Para 100, la composición [orgánica] sería de 58 38/29 c + 41 1/39 v. Algo más de 13 2/3 obreros. (A saber, sin el quebrado Puesto que 16 2/3 obreros movilizan 15 5/8 qrs. o tons. de capital constante, 13 79/117 obreros [movilizarían] 12 32/29 tons. o qrs. = 38 6/12 £. Y el resto del capital constante = 20 estaría formado por otras mercancías. En cualquier caso habría siempre que descontar del producto 12 32/39 tons. o qrs. para reponer la parte del capital constante en el que entran en especie. Puesto que el valor que los 20 obreros producen [es] = 60 £, el que produzcan 13 79/117 [obreros, será] = 41 1/39. Pero los salarios ascenderían, asimismo, en el cuadro E, a 41 1/39. No habría, por tanto, plusvalía. La cifra total de tons. sería de [51 11/132 de ellas son] 12 32/39 tons., nuevamente reproducidas; además, 13 79/117 para los obreros. Para el resto del capital constante a [razón de] 3£ la ton., 6 98/117. Por tanto, en total, 33 1/3. Quedarían para la renta 17 37/39. Para abreviar la cosa, supongamos el caso más favorable para Ricardo, el caso extremo, es decir, aquel en que el capital constante estuviera formado, lo mismo que el variable, íntegramente por el agricultural produce * cuyo valor se eleva a 3 £ el qr., o la ton. por virtud del hecho de que la clase la domine el mercado. * Producto agrícola. La composición tecnológica del capital sigue siendo la misma, es decir, se mantiene constante para un número dado de obreros, la proporción entre el trabajo vivo o número de obreros representados por el capital variable (puesto que la jomada de trabajo se supone constante) y el volumen de medios de trabajo que se requieren y que ahora, según nuestro supuesto, está formado por tons. de carbón y qrs. de trigo.

2 El total de toneladas 51 11/35 se obtiene a base del siguiente cálculo: si 16 2/3 trabajadores, en la clase III del cuadro E (entre las pp. 416 y 417 de la presente edición) producen 62 1/2 tons, 13 70/117 trabajadores, a base de la misma productividad del trabajo, producirán 13 70/117 ✕ 62 1/ 2 = 51 11/35 toneladas 16 2/3

Puesto que, a base de la composición originaria del capital 60 c + 40 v, asignando a la ton. un precio de 2 £, 40 v representaban 20 obreros o 20 qrs. o tons., 60 c representarán 30 tons.; y, puesto que estos 20 obreros, en III, producen 75 tons., 131/3 obreros (y 40 v = 13 1/3 tons. u obreros, si la tonelada = 3£) producirán 50 tons. y ponen en movimiento un capital constante de 60/3 = 20 tons. o qrs.

Además, puesto que 20 obreros producen un valor de 60 £, 13 1/3 [obreros] producirán 40 £. Puesto que el capitalista tiene que pagar 60 £ por las 20 tons. y 40 [£] por los 13 1/3 obreros, pero éstos sólo producen un valor de 40 £, el valor del producto será = 100 £. Plusvalía y ganancia = 0. Pero, puesto que la productividad de III se mantiene invariable, 13 1/3 hombres producirán, como queda dicho, 50 tons. o qrs. Pero la inversión en especie en tons. o qrs. asciende solamente a 20 para el capital constante ya 13 1/3 para salarios y, por tanto [,en total,] a 33 1/3 tons. Por consiguiente, las 50 tons. dejan un surplus produce de 16 2/3, que forma la renta. 3 Pero, ¿qué representan los 16 2/3? Puesto que el valor del producto = 100 y el producto mismo = 50 tons., el valor de la tonelada aquí producida equivaldría in fact * a 2 £ = 100/50. Y, mientras el producto en especie sea mayor de lo que se necesita para reponer en especie el capital, el valor individual de la tonelada será siempre, tomando esta pauta, menor que su valor de mercado. * En realidad. El arrendatario deberá pagar 60 £ para reponer las 20 tons., y, calculando las 20 tons. a [razón de] 3 £, puesto que éste es el valor de mercado de la tonelada y la tonelada se vende a este precio. Y asimismo tendrá que pagar 40 £ por los 13 1/3 obreros o tons. o qrs. que paga a los obreros. Pero éstos sólo reciben, asi, 13 1/3 tons. Pero, en realidad, si consideramos la clase III, [vemos que] las 20 tons. sólo cuestan 40 £ y las 13 1/3 solamente 26 2/3. Los 13 1/3 obreros producen, sin embargo, un valor de 40 £ y, por tanto, una plusvalía de 13 1/3 £. Lo que, a base de 2 £ la tonelada, representa 6 4/6 ó 6 2/3 tons. Y, puesto que las 20 tons., en III, sólo cuestan 40 £, quedará un excedente de 20 £ = 10 tons. Por tanto, las 16 2/3 tons. de renta = 6 2/3 tons. para plusvalía, que se convierten en renta, y 10 tons., de capital, convertido en renta. Pero, por el hecho de que la plusvalía ha hecho subir la ton. a 3 £, le cuestan las 20 tons.

al arrendatario 60 £ y las 13 1/3, 40 £, mientras que las 16 2/3 tons., como excedente del valor de mercado sobre el valor de su producto, aparecen como renta = 50 £. En la clase II, ¿cuántas tons. suministran 13 1/3 hombres? 20 hombres suministran aquí 65 [tons.] y, por tanto, 13 1/3 [hombres] 43 1/3 tons. El valor del producto es, al igual que más arriba, = 100. Pero de las 43 1/3 tons. se necesitan 33 1/3 para reponer el capital. Quedan como plusganancia o renta 43 1/3 — 33 1/3 = 10 tons. Pero esta renta de 10 tons. se explica como sigue: el valor del producto, en II, son 100, el producto 431/3 [tons.]; por tanto, el valor de la ton. = 100 ÷ 43 1/3 = 2 4/13 £. Por consiguiente, los 13 1/3 obreros cuestan 30 10/13 £, quedando para plusvalía 9 3/13. Además, las 20 tons. cuestan 46 2/13 de capital constante, y de las 60 que se pagan por ello restan 13 11/13. Sumando [a ellas] la plusvalía, dan 23 1/13 £, lo que coincide hasta el último centavo.

Es al llegar a la clase I cuando, en realidad, se necesitan 33 1/2 tons. o qrs., o sea el producto total, para reponer el capital constante y los salarios, [por lo que] no hay, en realidad, ni plusvalía, ni plusproducto, ni ganancia, ni renta. Mientras no ocurra esto, mientras el producto sea mayor [de lo necesario] para reponer el capital en especie, se operará la conversión de la ganancia (surplus value) y capital en renta. Lo último, cuando quede libre una parte del producto que o deba reponer el capital, cuando el valor sea bajo, o [en esa medida] corresponda a la renta una parte del producto que se habría convertido en capital y plusvalía. Pero, al mismo tiempo, se ve que el encarecimiento del capital constante, cuando sea consecuencia del encarecimiento del agricultural produce, reduce extraordinariamente la renta, por ejemplo la renta de III y II [en el cuadro E] de 50 tons. = 150 £, con la plusvalía de 3 £, baja a 26 2/3 tons., es decir, casi a la mitad. Baja necesaria, ya que aquí se reduce por una doble razón el número de obreros empleado con el mismo capital de 100: de una parte, porque suben los salarios y, por tanto, el valor del capital variable, y, en segundo lugar, porque suben de valor los medios de producción, el capital constante. De por sí, el alza de los salarios exige que pueda invertirse en trabajo y, por tanto, proporcionalmente menos en capital constante (manteniéndose igual el valor de las mercancías que entran en este capital) del capital constante de 100, de tal manera que 100 £ representen together * menos trabajo acumulado y menos trabajo vivo. Pero el encarecimiento de las mercancías que entran en el capital constante hace, además, que se mantenga

lo mismo la proporción tecnológica entre el trabajo acumulado y el trabajo vivo, que por el mismo dinero pueda emplearse menos trabajo acumulado y, consiguientemente, por esta razón, menos trabajo vivo. Pero, como, a igual productividad del trabajo y con una composición tecnológica dada del capital, el producto total depende de la cantidad de trabajo empleado y ésta se reduce, se reducirá también la renta. * En su totalidad. Esto empieza a manifestarse tan pronto como desaparece la ganancia. Mientras ésta existe, puede aumentar la renta, a pesar del descenso absoluto del producto en todas las clases, como revela el cuadro 681. ** Es evidente, en términos generales, que, a partir del momento en que existe solamente la renta, la baja del producto y hence *** la del surplus produce, puede recaer sobre la renta misma. Y este resultado se presentaría ya de antemano si el valor del capital constante se encareciera con el del capital variable. ** V. supra, intercalado entre las pp. 416 y 417. *** Por tanto. Pero, aparte de esto, el cuadro de la pág. 681 pone de manifiesto que el aumento de la renta diferencial, cuando la fertilidad de la agricultura disminuye, va, también en las mejores clases de tierra, acompañado por el volumen decreciente del producto total en proporción al capital desembolsado de determinada magnitud, de 100. por ejemplo. Ricardo no tiene el menor barrunto de esto. La tasa de ganancia desciende porque el mismo capital, por ejemplo 100, pone en movimiento menos trabajo y paga el mismo trabajo menos caro, razón por la cual acumula cada vez menos plusvalía. Y el producto real, a base de una productividad dada, depende, al igual que la plusvalía, del número de obreros ocupados por el capital. Ricardo no se percata de esto. Como tampoco del modo como se forma la renta, no sólo mediante la conversión de la plusvalía en renta, sino [también] del capital en surplus value. Naturalmente que esta conversión de capital en surplus value sólo es aparente. Si la plusvalía se determinara por el valor del producto en III, etc., cada una de las partículas del surplus produce constituiría surplus value o plustrabajo. Además, Ricardo sólo tiene presente siempre que, para obtener el mismo volumen de producto, debe emplearse más trabajo, pero no, que es lo decisivo en cuanto a la determinación tanto de la tasa de ganancia como del volumen del producto obtenido, el que con el mismo capital se emplea una cantidad de trabajo vivo continuamente decreciente, del que una cantidad cada vez mayor representa necessary labour * y una cantidad cada vez menor surplus labour ** * Trabajo necesario. ** Plustrabajo.

All this considerad, *** debe decirse que, incluso concibiendo la renta como simple renta diferencial, Ricardo no representa el más leve progreso con respecto a sus antecesores. El mérito más importante que aquí hay que reconocerle es el que señala Quincey: el haber formulado científicamente el problema. En cuanto a la solución, Ricardo acepta la tradición. *** Teniendo en cuenta todo esto. Dice, en efecto, Quincey:

"Lo une de nuevo aporta Ricardo a la doctrina de la renta de la tierra es el reducirla al problema de si realmente elimina la ley del valor” (Th[omas] de Quincey, "The Logic of Political Economy”, Edimburgo y Londres 1844, página 158).

En la misma obra, p. 163, dice además Quincey:

“Renta... es la parte del producto de la tierra (o de otro factor de la producción) que se le paga al terrateniente por utilizar las diversas fuerzas que encierra y que se miden en comparación con los factores análogos que operan en el mismo mercado".

Y más adelante, en p. 176:

Objeciones en contra de Ric[ardo], Los propietarios de [la tierra] núm. 1 no la cederán gratuitamente. Pero durante el período <período mitológico> en que sólo se cultiva [la tierra] núm. 1. “no puede formarse ninguna clase especial de poseedores y arrendatarios distinta de la clase de dueños de tierras". /688//.

Por tanto, según Quincey, esta ley de la “propiedad de la tierra” no llega a ser una ley de la “propiedad sobre la tierra” mientras la propiedad sobre la tierra en sentido moderno no existe.

Y pasamos ahora a las citas de Ricardo.

### [d) Ilustración histórica del alza de la tasa de ganancia simultáneamente con el alza de precios de los productos agrícolas. Posibilidad de que aumente la productividad del trabajo en la agricultura]

(Pero, antes, la siguiente observación acerca de la renta diferencial: En la realidad la ascending y la descending line se turnan entre sí, se entrelazan y se cruzan. Pero no queremos decir, en modo alguno, que, si en determinados períodos breves (como en el de 1797 a 1813) la descending line predomina poderosamente, necesariamente tenga que descender por ello la tasa de ganancia (es decir, en la medida en que ésta se halle determinada por la tasa de plusvalía). Opino más bien que, durante aquel período, se elevó excepcionalmente en Inglaterra la tasa de ganancia, a pesar de haber aumentado fuertemente los precios del trigo y generally * los de los productos agrícolas. No conozco ningún estadístico inglés que no comparta el parecer de que la tasa de ganancia experimentó un alza durante aquel periodo. Algunos economistas, como Chalmers, Blake y otros, han formulado sus propias teorías basadas en este hecho. Pero, antes, debo observar todavía que constituye un intento necio el empeñarse en explicar por la depreciación del dinero la subida de los precios del trigo durante el citado período. Esta opinión no puede compartirla nadie que haya estudiado la historia de los precios del trigo durante este período. Además, el alza de los precios comienza mucho antes y alcanza un alto nivel cuando aún no se ha manifestado depreciación monetaria alguna. Cuando ésta se presenta, basta, sencillamente, con deducirla. Pues bien, si nos preguntamos por qué ha subido la tasa de ganancia a pesar del aumento de los precios del trigo podemos explicarlo por las siguientes circunstancias: prolongación de la jornada de trabajo, [como] consecuencia directa de la introducción de nueva maquinaria; abaratamiento de los artículos fabriles y coloniales destinados al consumo de los trabajadores; descenso de los salarios (a pesar de la subida del salario nominal) por debajo de su nivel medio tradicional Checho que ha sido reconocido en lo tocante a aquel periodo: J. P. Stirling, "The Philosophy of Trade”, etc., Edimburgo 1846, quien, aun aceptando en su conjunto la teoría fundamental de Ricardo, trata, sin embargo, de demostrar que el resultado directo de un encarecimiento permanente del trigo (es decir, no provocado por factores estacionales) es siempre la baja del salario medio>, por último, como, por virtud de los empréstitos y los gastos del Estado, la demanda de capitales aumentó todavía más aceleradamente que su oferta, alza del precio nominal de las mercancías, con lo cual los rentistas de la tierra y other fixed income men ** vieron, a su vez, reducida por los fabricantes una parte de la parte del producto pagada en forma de renta. Por tanto, semejante operación

no se da aquí, en que consideramos las relaciones sobre la tierra y en que, por tanto, tenemos ante nosotros solamente tres clases: landlords, capitalists y workmen *** En cambio, desempeña un papel importante —bajo las correspondientes condiciones, en la práctica, como ha demostrado Blake) /688// * En general. ** Otras personas con ingresos fijos. *** Terratenientes, capitalistas y trabajadores.

 {Mr. Hallett, de Brighton, exigía durante la exhibition ** 3 "pedigree nursery wheat”. *** “Mr. Hallett hace notar que las espigas de trigo, al igual que los caballos de raza, deben ser cuidadosamente seleccionadas, en vez de cultivarlas al buen tuntún, sin tener en cuenta la teoría de la selección natural. como si se tratara de nabos y verduras, que es lo que suele hacerse. Y, para ilustrar lo que incluso con el trigo puede lograr una buena selección, se aducen algunos ejemplos interesantes. En 1857, plantó Mr. Hallett [los granos de] una espiga de trigo rojo de primera calidad, que medía exactamente 4 3/8 pulgadas de largo y contenía 47 granos. Del producto de esta pequeña selección volvió a seleccionar en 1858 la espiga más hermosa de todas, de 6 1/2 pulgadas y 79 granos. Y el mismo procedimiento volvió a repetir en 1859 con la mejor descendencia, esta vez con [una espiga de] 7 3/4 pulgadas y 91 granos. El año siguiente, 1860, fue un año malo para la agricultura, y el trigo se negó a crecer y mejorar; pero, al año siguiente, en 1861, la mejor espiga medía 8 3/4 pulgadas y contenía no menos de 123 granos en un solo tallo. De este modo, durante cinco años, el trigo había crecido hasta alcanzar casi el doble de su magnitud y triple rendimiento en granos. Y estos resultados se lograron mediante el sistema que el señor Hallett llama “sistema natural" de selección del trigo; es decir, plantando los granos a una distancia de unas 9 pulgadas uno de otro en todas las direcciones, de modo que cada uno tuviera el espacio necesario para desarrollarse plenamente... Según afirma, la cosecha de trigo de Inglaterra podría duplicarse mediante el cultivo de simiente seleccionada a base del ‘sistema natural’. Según sus datos, ha obtenido por término medio plantas con 23 espigas de unos 36 granos, cada uno de los granos sembrados a su debido tiempo, cada uno en un pie cuadrado de superficie. El producto por acre ascendía, según estos datos, exactamente a 1.001.880 espigas de trigo, mientras que, según el procedimiento habitual y con una inversión de veinte veces más simiente, la cosecha había sido de

3 Se trata de la Exposición universal de Londres, inaugurada el 1? de mayo de 1862, en la que se exhibieron modelos de productos agrícolas e industriales, obras de arte y las realizaciones de las más recientes conquistas de la ciencia.

934.120 espigas tan sólo, es decir, 76.700 espigas menos...’’} ** Exposición. *** Simiente de trigo seleccionada.

### [e) Cómo explica Ricardo el descenso de la tasa de ganancia y su relación con la teoría de la renta]

[Ricardo demuestra del siguiente modo el descenso de la tasa de ganancia:]

“Con el desarrollo de la sociedad, el precio natural tiende siempre a subir, ya que una de las mercancías más importantes que determinan su precio propende a encarecerse en virtud de la dificultad cada vez mayor de producirla Sin embargo, como las mejoras logradas en la agricultura y el descubrimiento de nuevos mercados de los que pueden importarse medios de vida que contrarrestan durante algún tiempo la tendencia al alza de precios de los artículos necesarios para el sustento y pueden incluso hacer que su precio natural baje, las mismas causas acarrearán el efecto correspondiente sobre el precio natural del trabajo.

”El precio natural de todas las mercancías, exceptuando los productos primarios y el trabajo, muestra, si la riqueza aumenta y la población crece, la tendencia a bajar; pues, aunque las mercancías, de una parte, aumenten de valor real por el alza del precio natural de la materia prima de que se elaboran, esto se ve compensado con creces, de otra parte, por el perfeccionamiento de la maquinaria, por la mejor división y distribución del trabajo y por los más elevados conocimientos de los productores en el campo de la ciencia y de la pericia. [David Ricardo, "On the Principles...’’, Londres 1821], pp. 86 s. Con el aumento de la población, suben constantemente de precio estas cosas necesarias para la vida, ya que se necesita más trabajo para su producción... De ahí que la remuneración en dinero del trabajo, en vez de bajar, suba; pero no tanto como para poner al trabajador en condiciones de comprar tantas cosas agradables o necesarias para la vida como antes de que estas mercancías subieran de precio... Por tanto, aunque el trabajador, en realidad, estuviera peor pagado, esta elevación de su salario reduciría necesariamente la ganancia de los manufactureros, ya que sus mercancías no se venderían a mayor precio y, sin embargo, sus costos de producción aumentarían...

"Parece, según esto, que la misma causa que eleva la renta aumentará, por tanto, la dificultad de producir una cantidad adicional de medios de sustento con la misma cantidad proporcional de trabajo; por cuya razón, si el valor del dinero

se mantiene inalterable, tanto la renta como el salario tienden a subir a medida que aumenta la riqueza y crece la población. "Pero, entre el alza de la renta y el alza del salario media una diferencia esencial. El alza del valor monetario de la renta lles-a aparejada un aumento de la participación en el producto; no aumenta solamente la renta en dinero, sino también la renta en trigo del terrateniente... La suerte del trabajador es menos afortunada, pues si bien obtendrá más dinero, su salario en trigo descenderá, y no solamente mermará su poder de disponer de trigo, sino que empeorará su situación general, ya que le resultará más difícil mantener la tasa de mercado del salario por encima de su tasa natural” (l. c., pp. 96-98). "Suponiendo que el trigo y las mercancías manufacturadas pudieran venderse siempre al mismo precio, la ganancia sería alta o baja en razón al nivel alto o bajo del salario. Pero, suponiendo que el trigo suba de precio porque se necesita más trabajo para producirlo, esta causa no elevará el precio de las mercancías manufacturadas cuya producción no requiera una cantidad de trabajo adicional... Y si, lo que ocurriría con certeza absoluta, el salario se elevara con la elevación [del precio] del trigo, sus ganancias * tendrían necesariamente que descender” (l. c., p. 108). * Es decir, las del manufacturero. Cabría, sin embargo, preguntarse, "¿el arrendatario, por lo menos, no mantendría la misma tasa de ganancia, aunque tuviera que desembolsar una suma mayor en salarios? Evidentemente, no, ya que, al igual que el manufacturero, no se limitará a pagar un salario más alto a todos los trabajadores a quienes emplea, sino que se verá obligado, además, o a pagar una renta o a emplear un número adicional de trabajadores para obtener el mismo producto; y el alza de precio del producto primario se mantendrá simplemente en razón a aquella renta o aquel número adicional de trabajadores, y no le resarcirá de la elevación del salario” (l. c, p. 108).

"Hemos puesto de manifiesto que, en tempranas etapas de la sociedad, tanto la participación del propietario de la tierra como la del trabajador en el producto de los productos agrícolas no puede por menos de ser pequeña y que va aumentando a medida que crecen la riqueza y la dificultad de obtener medios de sustento” (l. c., p. 109).

Es la peregrina fantasía burguesa de “las tempranas etapas de la sociedad”. En estas early stages, * el labourer ** o es esclavo o self sustaining peasant, *** etc. En el primer caso, pertenece a la par con la tierra al propietario de ésta, en el segundo [caso] es su propio terrateniente. En ninguno de los dos se interpone un capitalista entre el dueño de la tierra y el labourer. Lo que es solamente el resultado final de la producción capitalista —la sujeción a ella

de la agricultura y, como consecuencia de ello, la transformación de los slaves † o peasants †† en wages-labourers ††† y la interposición del capitalista entre el terrateniente y el labourer— se le antoja a Ricardo un fenómeno inherente a una de "las tempranas etapas de la sociedad”. * Tempranas etapas. ** Trabajador. *** Campesino que vive por sus propios medios. † Esclavos, †† Campesinos, ††† Trabajadores asalariados.

“La tendencia natural de la ganancia es, por tanto, a bajar, ya que, con el progreso de la sociedad y de la riqueza, se hace necesario sacrificar cada vez más trabajo para obtener la cantidad necesaria y adicional de medios de sustento. Afortunadamente, esta tendencia, esta gravitación de la ganancia se ve contrarrestada de vez en cuando mediante el perfeccionamiento de la maquinaria relacionada con la producción de las cosas necesarias para la vida y los descubrimientos llevados a cabo por la ciencia agronómica, que nos permiten renunciar a una parte del trabajo anteriormente requerido, con la consiguiente baja de precio de los artículos de primera necesidad para el trabajador” (l. c., pp. 120 s.).

En el siguiente pasaje, nos dice Ricardo, con palabras escuetas, que la rate of profit o es, para él, la rate of surplus value.oo o Tasa de ganancia. oo Tasa de plusvalía.

"Aunque se produzca un valor mayor, es consumida por los productores una parte mayor de lo que resta de este valor después de cubrir la renta, y esto y solamente esto es lo que determina la ganancia" ( l. c., p. 127).

Lo que vale tanto como decir, dejando a un lado la renta, la tasa de ganancia equivale al excedente del valor de la mercancía sobre el valor del trabajo retribuido durante su producción o de la parte de su valor que los producers ooo consumen. Ricardo parte del supuesto de que el produced value § es producido por ellos. Por eso explica aquí la plusvalía como la parte del valor por ellos producido y que producen para el capitalista.a ooo Productores. § Valor producido. a Sobre el nacimiento de la plusvalía: “El capital en forma de dinero... no engendra ganancias: sí produciría un ingreso bajo la forma de materiales, maquinaria y medios de sustento por los que se cambie” (l. c., p. 267). "El capital del capitalista en dinero no puede llegar a ser nunca productivo; no es, en realidad, capital. Si se decidiera a vender sus títulos de valor y a emplear productivamente el capital obtenido a cambio de ellos, sólo podría hacerlo rescatando el capital del comprador de sus valores de su empleo productivo” (l. c., p. 289, nota)

Pero, si identifica la rate of surplus value con la rate of profit y al mismo

tiempo supone, como lo hace, que la jornada de trabajo tiene una magnitud dada—, la tendencia a la baja de la rate of profit sólo podrá explicarse a base de las causas que hacen bajar la rate of surplus value. Ahora bien, a base de una jornada de trabajo de magnitud dada—, esto último sólo puede ocurrir cuando el value de los necessaries * sube permanently. ** Y esto sucede solamente cuando la agricultura decae continuamente, es decir, si se acepta la teoría ricardiana de la renta de la tierra. Como Ricardo identifica la rate of surplus value y la rate of profit y la primera sólo puede calcularse en relación con el capital variable, [con el capital] invertido en salarios, Ricardo entiende, al igual que Adam Smith, que el valor total del producto —deducida la renta— se distribuye en wages y profit *** entre workmen † y capitalists. Sigue diciendo, por ejemplo, después del pasaje citado más arriba: * Artículos de primera necesidad. ** Permanentemente. *** Salarios y ganancias, † Trabajadores.

“Si entran en cultivo tierras pobres y se invierten más capital y trabajo en la tierra anterior con menor rendimiento, los resultados de esto serán necesariamente duraderos. Se asignará a los trabajadores una porción mayor de la parte del producto que resta para distribuirla entre ellos y los propietarios del capital, después de haber cubierto la renta" (l. c., pp. 127 S.).

Y, a continuación:

"Cada trabajador podrá obtener y probablemente obtendrá una cantidad absoluta menor; pero, como se emplearán más trabajadores en proporción al producto total retenido por el arrendatario, el salario absorberá el valor de una parte mayor del producto total y, por consiguiente, se destinará a la ganancia el valor de una parte menor” (l. c., p. 128).

Y, unas páginas antes:

“La cantidad del producto agrario que resta después de pagar al terrateniente y al trabajador, pertenece necesariamente al arrendatario y constituye la ganancia de su capital” (l. c., p. 110).

Al final de la sección (cap. VI) "Sobre la ganancia" dice Ricardo que su argumentación sobre la fall of profits †† seguirá siendo acertada aun cuando —aunque ello sea falso— se dé por supuesto que los precios de las mercancías suben al subir los money wages ††† de los labourers. †† Baja de ganancias, ††† Salarios en dinero.

“En el capítulo sobre el salario, hemos tratado de demostrar que el precio en dinero de las mercancías no se elevaría por el alza de los salarios... Pero si otra cosa ocurriera, si los precios de las mercancías aumentaran persistentemente en virtud del aumento de los salarios, no por ello dejaría de ser cierta la afirmación de que los salarios altos afectan irremisiblemente al patrono, privándole de una parte de su ganancia real. Supongamos por ejemplo que el fabricante de sombreros, el fabricante de medias y el de zapatos pagaran cada uno de ellos 10 £ más en salarios por la fabricación de determinada cantidad de sus respectivas mercancías y que el precio de los sombreros, las medias y los zapatos subieran en la suma necesaria para reembolsar a) fabricante dichas 10 £; su situación, en este caso, no sería mejor que si no se hubiese producido esa subida de precio. Si el fabricante de medias vendiera sus medias en 110 £ en vez de 100, el importe en dinero de su ganancia sería exactamente el mismo que antes; pero como, en cambio por esta misma suma, obtendría la décima parte menos de sombreros, zapatos y otras mercancías y con lo ahorrado antes por él" (es decir, con el mismo capital) "podría dar empleo a menos trabajadores a base de los salarios más altos y comprar menos materia prima a base de los precios más elevados, no se hallaría en mejor situación que si su ganancia en dinero hubiese disminuido realmente de cantidad y todas las cosas conservaran su precio anterior” (L c, p. 129).

Ricardo, quien en todos sus razonamientos se limita a destacar que, al empeorar la tierra, es necesario pagar a más trabajadores para obtener el mismo producto, señala por fin, aquí, lo decisivo en cuanto a la tasa de ganancia, [a saber,] que con el mismo amount of capital fewer labourers are employed at increased wages. * De otro modo, su tesis no sería del todo exacta. Si el precio de los hats ** etc., se eleva en el 10 por 100, |sc elevará] también para el capitalista; pero el dueño de la tierra distraería, a su vez, más para su renta. Ésta se elevaría, por ejemplo, de 10 £ a 20. Pero con las 20 £ obtendría, proporcionalmente, menos sombreros, etc., que con las 10. * Importe de capital, se emplean menos trabajadores con salarios más altos. ** Sombreros. Ricardo dice, muy acertadamente:

"Cuando la sociedad progresa, el rendimiento neto de la tierra disminuye siempre en proporción a su rendimiento bruto” (l. c., p. 196).

Entiende, con ello, que la renta aumenta in an improving State of society. *** La razón real de ello está en que in an improving State of society el capital variable desciende en proporción al capital constante. /691// *** Al progresar la sociedad.

 El propio Ricardo reconoce que, con el progreso de la producción, aumenta el capital constante en proporción al variable, pero solamente en la forma de que el capital fijo aumenta en proporción al circulante.

“En países ricos y poderosos, donde se invierten grandes capitales en maquinaria, se sentirá, cuando el comercio cambia de nimbo, mayor penuria que en otros países, donde existe una cantidad relativamente menor de capital fijo y otra mucho mayor de capital circulante. No resulta tan difícil extraer un capital circulante como otro fijo del negocio en que se invierte. Muchas veces, se hace imposible emplear en otra la maquinaria que se ha instalado en una manufactura; en cambio, el vestido, la comida y la vivienda de quienes trabajan en un negocio pueden destinarse a los trabajadores ocupados en otro"

(es decir, que por capital variable se entiende aquí solamente el capital variable, el invertido en salarios),

"o el mismo trabajador puede obtener, aunque cambie de ocupación, la misma comida, ropa y vivienda. Es éste, naturalmente, un mal al que toda nación rica tiene que avenirse y sería tan absurdo quejarse de esto como el que un comerciante rico se lamentara de que su barco se halla expuesto a los peligros del mal, mientras que la choza de su pobre vecino está exenta de ellos" ¡Le, p. 31).

El mismo Ricardo aduce una causa del alza de la renta que nada tiene que ver con el rise in the price of agricultural produce; * * Aumento en los precios de los productos agrícolas.

‘'Cualquiera que sea el capital incorporado a la tierra, pertenecerá necesariamente, al expirar el arriendo, al propietario de la tierra, y no al arrendatario. No importa cuál sea la retribución que por el nuevo arriendo de la tierra obtenga por este capital el propietario de ella, se manifestará siempre bajo forma de renta; pero dejará de pagarse renta cuando, con un capital dado, sea posible importar del exterior más trigo del que dentro del país se puede cosechar en la tierra de que se trata" (l. c., p. 315, nota).

Y acerca del mismo tema, dice Ricardo:

“En una parte anterior de esta obra, me he referido a la diferencia que media entre la renta propiamente dicha y la remuneración que bajo este nombre se le paga al dueño de la tierra por los beneficios que la inversión de capital de éste presta al arrendatario. Pero tal vez no haya acentuado lo bastante la diferencia que se

derivaría de las diferentes clases en que este capital puede dividirse. Una parte de este capital, una vez invertida en mejorar la calidad de una finca, queda inseparablemente unida a la tierra y contribuye a incrementar su productividad, razón por la cual la remuneración que se abona por el uso de la tierra tiene enteramente el carácter de renta y se rige por las leyes de ésta. Ya se hagan a expensas del propietario de la tierra o del arrendatario, las mejoras nunca se llevarán a cabo, desde luego, a menos que se dé una marcada probabilidad de que el rendimiento equivale, por lo menos, a la ganancia que podría lograrse mediante la explotación de otro capital de la misma magnitud; pero, una vez que se haya obtenido, el rendimiento alcanzado revestirá enteramente, después, el carácter de renta y se hallará sujeto a todas las variaciones de ésta. En cambio, algunos de estos desembolsos sólo se incorporan a la tierra por tiempo limitado y no incrementan su productividad; cuando se inviertan en edificios o en estas mejoras perecederas, deberán renovarse constantemente, en virtud de lo cual no procurarán al dueño de la tierra un incremento duradero de su renta real” (l. c., p. 306, nota).

Ricardo dice:

"La ganancia depende, en todos los países y todos los tiempos, de la cantidad de trabajo necesaria para proveer de los medios de sustento que necesitan los trabajadores empleados en la tierra o por el capital que no arroja renta alguna” (I. c, p. 128).

Según esto, es la ganancia obtenida por el arrendatario en la tierra —en la tierra peor, que, según Ricardo, no arroja renta alguna— la que regula el general rate of profit. * El razonamiento es el siguiente: El producto de la tierra peor se vende por su valor y no paga renta alguna. Esto nos permite ver, por tanto, exactamente, qué plusvalía le queda, después de deducir la parte de valor del producto que representa un simple equivalente para el trabajador. Y esta plusvalía es la ganancia. Para lo cual se parte de la premisa de que precio de costo y valor son idénticos, de que el producto, vendiéndose a su precio de costo, se vende por su valor. La cosa es falsa, desde el punto de vista histórico y desde el teórico. Ya he dicho que allí donde existen la producción capitalista y la propiedad privada, la tierra o la mina de la peor clase no puede pagar renta alguna[ ya que se vende por debajo de su valor [individual], al venderse al valor de mercado del trigo (que no se regula por aquél). ¿Qué es, entonces, lo que regula este precio de costo? La tasa de ganancia del not agricultural capital, ** en cuya

determinación no entra, naturalmente, el precio del trigo, del mismo modo que éste dista también mucho de determinarlo por sí solo. La afirmación de Ricardo sólo es valedera allí donde values *** y cost-prices † son idénticos. y tampoco históricamente —allí donde la producción capitalista se manifiesta más tardíamente tanto en la agricultura como en la manufactura— se determina el capital agrícola por el capital industrial, sino a la inversa. Lo único exacto es que en esta tierra, que paga una ganancia, pero no una renta, que vende su producto al precio de costo, se manifiesta, se hace tangible el average rate of profits, †† pero no, ni mucho menos, que los average profits ††† sean regulados de este modo, lo que es algo muy distinto. * La tasa general de ganancia. ** Capital no agrícola. *** Valores, † Precios de costo, †† Tasa media de ganancia, ††† Ganancia medias. La tasa de ganancia puede bajar sin que suban la tasa de interés y la renta real.

"De lo que hemos expuesto acerca de la ganancia del capital se desprende que ninguna acumulación de capital hace descender duraderamente la ganancia,o si no se da alguna causa permanente para el alza del salario... Si los artículos de primera necesidad para el trabajador pudieran adquirirse siempre con la misma facilidad, no sería posible una alteración duradera de la tasa de ganancia o [en la] del salario (debiera decir in the rate of surplus value and the value of labour §), “cualquiera que fuese el grado en que se acumulara el capital. Sin embargo, Adam Smith atribuye la baja de la ganancia totalmente a la acumulación del capital y a la consiguiente competencia, sin referirse nunca a la creciente dificultad que supone el obtener medios de sustento para el número adicional de trabajadores empleados por el capital adicional” (l. c., pp. 318 s.). § De la tasa de plusvalía y del valor del trabajo. o Ricardo entiende aquí por ganancia lo que el capitalista toma de la plusvalía; en modo alguno la plusvalía, y tan falso como [es decir] que la plusvalía puede bajar mediante la acumulación, Po es] afirmar que [puede bajar de este modo] la ganancia.

Todo lo cual sería exacto si su profit fuese igual a plusvalía. Por tanto, Adam Smith dice que, con la acumulación del capital bajará la rate of profit en virtud de la creciente competencia entre los capitalistas; Ricardo dice que en virtud de la creciente deterioration of agriculture * ([del] encarecimiento de los necessaries **). Ya hemos refutado su opinión, que sólo sería fundada si rate of surplus value y rate of profit fuesen idénticas y, por tanto, [la] rate of profit no pudiera bajar salvo cuando se eleva la rate of wages *** (suponiendo que la jornada de trabajo siga siendo la misma). La

opinión de Smith se basa en que para él el value (en su falsa significación, refutada por él mismo) está integrado por wages, profits y rents. La acumulación del capital obliga, según él, a que bajen los arbitrary profits, † que no responden a ninguna medida inmanente, mediante la rebaja de los precios de las mercancías, sobre los que, según esta manera de concebir, aquéllas son simples recargos nominales. * Deterioro de la agricultura. ** Artículos de primera necesidad. *** Tasa del salario. † Ganancias arbitrarias, Desde el punto de vista teórico, Ricardo tiene, naturalmente, razón contra A. Smith [al decir] que la acumulación de los capitales no hace variar la determinación de valor de las mercancías; pero Ricardo está muy en lo falso cuando trata de refutar a Adam Smith diciendo que no puede existir superproducción en un país. Ricardo niega la plétora de capital, que, según él, ha pasado a ser axioma permanente en la economía inglesa. En primer lugar, pasa por alto que en la realidad, en la que no se enfrentan solamente el capitalista y el workman, †† sino el capitalista, el workman, el landlord, el moneyed interest, los fixed incomes ††† del Esfado, etc., la baja de los precios de las mercancías, que afecta a ambos, capitalistas industriales y workmen, favorece a las otras clases. †† Trabajador, ††† Ingresos fijos. En segundo lugar, [olvida] que la producción capitalista no produce, ni mucho menos, en una situación a su antojo, sino que, cuanto más se desarrolla, más se ve obligada a producir en una escala que nada tiene que ver con la immediate demand, § sino que depende de la constante expansión del mercado mundial. Ricardo recurre a la absurda premisa de Say según la cual el capitalista no produce por la ganancia, por la plusvalía, sino que produce directamente en gracia al consumo, al valor de uso —a su propio consumo—. Pierde de vista que la mercancía necesita convertirse en dinero. La demanda de los trabajadores no basta, ya que la ganancia proviene directamente de[l hecho de] que la demanda de éstos es menor que el valor de su producto y aumenta a medida que disminuye relativamente esta demanda. Y tampoco basta la demanda de los capitalistas entre sí. La superproducción no provoca una baja permanente de la ganancia, pero es permanentemente periódica. Sigue a su superproducción, etc. La superproducción responde precisamente a[l hecho de] que la masa del pueblo no puede nunca consumir más que la average quantity of necessaries * lo que quiere decir que su consumo no aumenta en consonancia con la productividad del trabajo. Pero toda esta sección tiene su lugar en la competencia de los capitales. Todo lo que Ricardo

dice acerca de esto no vale ni un comino. (Esto [figura] en el cap. XXI “Cómo influye la acumulación sobre la ganancia y el interés.") § Demanda inmediata.

“Hay solamente un caso, que es temporal, en que la acumulación del capital, con precios bajos de los medios de vida, puede ir aparejada a una baja de las ganancias, y este caso se da cuando el fondo destinado a mantener a los trabajadores aumenta considerablemente más aprisa que la población; en estas condiciones, los salarios serán altos y las ganancias bajas” (l. c., p. 343).

Ricardo observa irónicamente en contra de Say [en el mismo capitulo], refiriéndose a la relación entre ganancias e intereses:

"El señor Say reconoce que el tipo de interés depende de la tasa de ganancia; pero de aquí no se deduce que la tasa de ganancia depende del tipo de interés. Lo uno « la causa y lo otro el efecto, sin que en modo alguno haya la posibilidad de que uno y otro cambien de sitio" (l. c., p. 353, nota).

Sin embargo, las mismas causas que hacen bajar la ganancia pueden hacer que se eleve el interés, y viceversa.4 [En el capítulo "Sobre el comercio colonial” escribe Ricardo:]

"El señor Say reconoce que el costo de producción sirve de base al precio, a pesar de lo cual afirma en diversas partes de su libro que el precio se determina por la relación entre la oferta y la demanda” (l. c., p. 411).

Precisamente partiendo de aquí habría debido comprender Ricardo que el cosí of production ** puede ser muy distinto de la quantity of labour employed for the production of a commodity. *** En vez de lo cual prosigue: * Cantidad media de artículos de primera necesidad, ** Costo de producción. *** Cantidad de trabajo invertida en producir una mercancía.

"El verdadero y definitivo regulador del valor relativo de dos mercancías es el costo

4 Marx repite en la p. 736 de su manuscrito la observación de Ricardo aquí citada acerca de las opiniones de Say en torno a las relaciones entre la ganancia y el interés, pero poniéndola entre corchetes como no concordante con lo que se dice en aquella página y oponiendo a las palabras finales de Ricardo: “...it is impossible for any circumstances to make them change places” (bajo ninguna clase de circunstancias sería posible que cambiaran de lugar entre sí) la siguiente réplica: "Esto último es positivamente falso ‘under certain circumstances' " (bajo ciertas circunstancias). En “El capital", tomo III, cap. XXIII, al estudiar la ganancia del empresario, Marx pone de manifiesto la posibilidad de que, en las fases de los ciclos capitalistas, se manifiesten en movimientos contrapuestos entre sí de la tasa de ganancia y del tipo de interés.

de producción” (l. c., p. 411). “¿Y acaso Adam Smith no coincide con esta manera de ver” <that prices are regulated neither by wages nor profits †> "cuando dice que 'el precio de las mercancías o el valor del oro y la plata, comparado con las mercancías, depende de la relación entre la cantidad de trabajo necesaria para llevar al mercado determinada cantidad de oro y plata y la que se requiere para llevar a él cierta cantidad de otra clase de mercancías’? En esta cantidad no influye el hecho de que los salarios sean altos o bajos. ¿Cómo, pues, pueden los precios subir en Virtud de las ganancias altas?” (l. c., pp. 413 s.). † De que los precios no se regulan por los salarios ni por las ganancias.

Adam Smith, en este pasaje, entiende por prices simplemente la monetary expression of the value of commodities. * El que éstas y el oro y la plata por los que se cambian se determinen por las relativa quantities of labour required for producing those two sorts of commodities <commodities on the one side, gold and silver on the other ** > no se halla para nada en contradicción con [el hecho de] que los precios reales de las mercancías, es decir, sus cost-prices “puedan subir en virtud de las ganancias altas”. Claro está que no, como Smith entiende, todos de una vez. Pero, en virtud de los high profits *** se verá una parte del volumen de las mercancías más elevado por encima de su valor que si los average profits fuesen low. † mientras que otra [parte] descended menos por debajo de su valor.5 * Expresión en dinero del valor de las mercancías. ** Cantidades relativas de trabajo requerido para la producción de esas dos clases de mercancías <mercancías por un lado, oro y plata por el otro>. *** Ganancias altas, † Ganancias medias fuesen bajas.

5 Marx vuelve aquí al problema, estudiando en la pp. 672 del manuscrito (pp. 400-403 de la presente edición), de la influencia que las ganancias extraídas del comercio colonial y del comercio exterior en general ejercen sobre la tasa de ganancia media y, a tono con ello, sobre los precios de costo, más altos en las colonias que en la metrópoli. Como dice Marx, Smith mantiene ante este problema posiciones más acertadas que Ricardo. V. también “El capital”, tomo III, cap. XIX, punto V: "El comercio exterior".

## [CAPÍTULO XVII] TEORÍA DE LA ACUMULACIÓN DE RICARDO. CRÍTICA DE ELLA

(Desarrollo de las crisis, partiendo de la forma fundamental del capital)

### [1. Error de A. Smith y Ricardo de no tomar en consideración el capital constante. Reproducción de las diversas partes del capital constante]

Reuniremos ante todo los pasajes de Ricardo muy dispersos a lo largo de toda su obra.

“...todos los productos de un país son consumidos; pero existe la mayor diferencia que pueda imaginarse según que los consuman quienes reproducen otro valor o quienes no lo reproducen. Si afirmamos que se ahorra ingreso y se suma al capital, entendemos que la parte del ingreso de la que decimos que se suma al capital es consumida por trabajadores productivos, y no improductivos". (Es la misma diferencia que [encontramos] en Adam Smith). “No cabe error mayor que suponer que el capital se incrementa por el no-consumo. Si el precio del trabajo se elevara tanto, que no fuera posible emplear trabajo a pesar del incremento del capital, yo diría que tal incremento se vuelve improductivo" (l. c., p. 16), nota).

Por tanto, aquí sólo [se pregunta] si [es] consumad o no por trabajadores Lo mismo que A. Smith, etc. Pero se trata, al mismo tiempo, de la industrial consumption * de las mercancías que constituyen capital constante, [de si] son consumidas como herramientas o material de trabajo o de tal modo que se conviertan en herramientas o material de trabajo mediante este consumo. [Es] desde luego falsa, es decir, unilateral, la concepción de que la accumulation of capital ** equivale a la conversión of revenue into wages *** a la accumulation of variable capital. † Todo el problema de la acumulación se plantea, así, de un modo falso.

Es necesario, ante todo, ver claro acerca de la reproducción del capital constante. Aquí nos referimos a la reproducción anual o al año como medida de tiempo del proceso de reproducción. * Consumo industrial. ** Acumulación del capital. *** Conversión de ingreso en salarios. † Acumulación del capital variable. Gran parte del capital constante —el capital fijo— entra en el proceso anual de trabajo sin entrar en el proceso anual de valorización. No se consume. No necesita, por tanto, reproducirse. Se conserva —y con su valor de uso [se conserva] también su valor de cambio— por el hecho de que entra sencillamente en el proceso de producción y permanece en contacto con el trabajo vivo. Cuanto mayor sea en un país esta parte del capital durante el año en curso mayor será, proporcionalmente, la reproducción meramente formal (la conservación) de ella al año siguiente, siempre y cuando que el proceso de producción sólo se renueve en la misma escala, se mantenga en flujo ininterrumpidamente. Las reparaciones y otras cosas parecidas necesarias para conservar el capital fijo son incluidas por nosotros entre sus costos de trabajo originarios. Esto no tiene nada que ver con la conservación, en el sentido más arriba señalado.

La segunda parte del capital constante es consumida año tras año en la producción de las mercancías y debe, por tanto, reproducirse. Tal es el caso de toda la parte del capital fijo que entra anualmente en el proceso de valorización y de toda la parte del capital constante que consiste en capital circulante, materias primas y matières instrumentales. Ahora bien, por lo que se refiere a esta segunda parte del capital constante, hay que distinguir: Gran parte de lo que en una esfera de producción se manifiesta como capital constante —como medios de trabajo y material de trabajo— es, al mismo tiempo, producto de una esfera de producción paralela. Por ejemplo, la hilaza forma parte del capital constante del tejedor y es el producto del hilandero, que tal vez el día anterior se hallaba [en proceso] de gestación. Cuando decimos al mismo tiempo queremos significar [con ello] dentro del mismo año. Las mismas mercancías, en diferentes fases, recorren durante el mismo año diferentes esferas de producción. Salen de una como producto y entran en otra como mercancía que forma parte del capital constante. Y como capital constante son consumidas todas ellas durante el año, ya sea que entre solamente su valor en la mercancía, como [ocurre] con el capital fijo, o que entre también en ella su valor de uso, como en el capital circulante. Mientras

que la mercancía producida en una esfera de producción entra en la otra esfera de producción para ser consumida aquí como capital constante, al lado de esta sucesión de esferas de producción en las que entra la misma mercancía se producen simultáneamente, unos junto a otros, sus diferentes elementos o las diferentes fases de ella. Durante el mismo año, es consumida constantemente en una esfera como capital constante y en la otra, paralelamente, producida como mercancía. Las mismas mercancías que así se consumen como capital constante a lo largo del año son también producidas continuamente durante el mismo año. La máquina se desgasta en la esfera A. Y, al mismo tiempo, es producida en la esfera B. El capital constante consumido durante el año en las esferas de producción que producen medios de vida es producido simultáneamente en otras esferas de producción, lo que hace que durante el año o al final de él se reponga en especie. Ambas cosas, tanto los medios de vida como esta parte del capital constante, son producto del nuevo trabajo movilizado durante el año. Hemos visto más arriba1 cómo la parte de valor del producto de las esferas de producción en que se producen los medios de rada, la parte del valor que repone el capital constante de estas esferas de producción, forma el ingreso para los productores de este capital constante.

Ahora bien, existe, además, una parte del constante consumido durante el año que no entra como parte integrante en las esferas de producción que producen medios de vida (mercancías consumibles). Tampoco puede, por tanto, reponerse en estas esferas. Nos referimos a la parte del capital constante —de las herramientas de trabajo, [de las] materias primas y matières instrumentales que es consumida industrialmente en formación y producción del capital constante, de la maquinaria, las materias primas y las matières instrumentales. Esta parte, como hemos visto,2 se repone en especie, bien directamente a base del producto de estas mismas esferas de producción (como [ocurre] con la simiente, el ganado y en parte con el carbón), bien mediante intercambio de una parte de los productos de las diferentes esferas de producción que crean capital constante. En este caso, se intercambia capital por capital. Mediante la existencia y el consumo de esta parte del capital constante no sólo se incrementa el volumen del producto sino también el valor del producto

1 V. "Teorías sobre la plusvalía”, parte I, pp. 113-125 y 215-222. 2 “Teorías sobre la plusvalía”, parte I, pp. 125-136, 170-180 y 221-229.

anual. La parte de valor del producto anual igual al valor de esta parte del capital constante consumido readquiere en especie o retira del producto anual la parte de éste destinada a reponer el capital constante consumido. Por ejemplo, la parte de la sementera representada por la simiente determina la parte de valor de la cosecha (y, por tanto, la cantidad de trigo) que debe restituirse a la producción como capital constante de la tierra. Sin el trabajo agregado durante el año, esta parte no se reproduciría, pero, en realidad, es producto del trabajo del año anterior o del trabajo pretérito y —siempre y cuando que no cambie la productividad del trabajo— se trata del valor que añade al producto anual, del resultado, no del trabajo de este año, sino del anterior. Cuanto mayor sea en un país el capital constante proporcionalmente empleado mayor será también esta parte del capital constante consumido en la producción de este capital y que no sólo se expresa en un volumen mayor de productos, sino que eleva, además, el valor de dicho volumen. Por tanto, este valor no es solamente el resultado del trabajo anual en curso, sino asimismo el del trabajo pretérito, del año anterior, aunque sin el immediate annual labor * no reaparecería, como tampoco el annual labour. Este incremento es una forma de la acumulación del capital, y es esencial comprenderla. Pero nada más lejos de esta comprensión que la [siguiente] afirmación de Ricardo:

"El trabajo de un millón de hombres en las mismas manufacturas producirá siempre un valor igual, pero no siempre producirá una riqueza igual” (l. e, p. 320).

Este million of men * —presuponiendo dada la jornada de trabajo— no sólo producirá, con arreglo a la productividad del trabajo, volúmenes de mercancías muy diferentes, sino que el valor de estas mercancías será también muy diverso, según que se produzcan con mucho o poco capital constante y se les incorpore, por tanto, una cantidad grande o pequeña del valor proveniente del trabajo pretérito, del año anterior. * Millón de hombres.

### [2. Valor del capital constante y valor del producto]

Al tratar aquí de la reproducción del capital constante, darnos siempre por supuesto —para simplificar la cosa— que la productividad del trabajo y, por

consiguiente, el modo de producción se mantienen invariables. Lo que hay que reponer como capital constante —en una escala de producción dada— es una determinada cantidad en especie. Y si la productividad sigue siendo la misma, se mantendrá también constante el valor de esta cantidad. Si se producen cambios en cuanto a la productividad del trabajo por virtud de los cuales la misma cantidad puede reproducirse de nuevo más cara o más barata, con más o menos trabajo, también se operarán cambios en cuanto al valor del capital constante, que afectarán al surplus produce, * después de deducir dicho capital. * Plusproducto. Supongamos, por ejemplo, que para la sementera se requieran 20 quarters [de trigo] a [razón de] 3 £ = 60 £. Si el quarter se reproduce con una tercera parte de trabajo menos, el quarter sólo costará 2 £, Del producto habrá que seguir deduciendo, al igual que antes, 20 qrs., pero la parte de valor del producto total que [ahora] representan sólo serán 40 £. Por tanto, para reponer el mismo capital constante se necesitarán una parte de valor y una parte en especie menores [que antes], aunque haya que seguir restituyendo a la tierra, como simiente, 20 qrs.3 Si el capital constante anualmente consumido fuese en una nación de 10 millones y en otra de 1 millón solamente y el trabajo anual de 1 millón de hombres equivaliera a 100 millones de £, tendríamos que el valor del producto era, en la primera nación, de 110 millones y en la otra de 101 solamente. Y, en estas condiciones, sería, no ya posible, sino seguro que cada mercancía saldría en la nación I más barata que en la nación II, ya que ésta produciría con el mismo trabajo un volumen mucho menor de mercancías, mucho menor que la diferencia entre 10 y 1. Es cierto que en la nación I, comparada con la II, entra una parte mayor de valor del producto para reponer el capital y también, por tanto, una parte mayor del producto total. Pero éste es a su vez mayor. En mercancías fabriles, es sabido que un millón [de obreros], en Inglaterra, no sólo arroja un producto mayor, sino un producto de valor muy superior que por ejemplo en Rusia, aunque cada una de las mercancías resulte mucho más barata. Sin embargo, en la agricultura no parece que exista la misma

3 Este ejemplo se basa en el supuesto de que, al crecer la productividad del trabajo, con 20 quarters de trigo invertidos como simiente, se obtiene una cosecha la mitad mayor que antes. Si antes la cosecha era, digamos, de 100 qrs, ahora será, invirtiendo la misma cantidad de trabajo, de 150 qrs. Y estos 150 qrs. costarán lo mismo que antes 100, es decir, 300£. Antes, la simiente (tanto en cuanto a la cantidad de quarters como en cuanto al valor) representaban el 20 por 100; ahora, representan solamente el 13 1/2 por 100.

proporción entre las naciones capitalistamente desarrolladas y las no desarrolladas. El producto de la nación atrasada [es] más barato que el de la capitalistamente desarrollada. En cuanto al precio en dinero. Y, sin embargo, el producto de una nación desarrollada es, al parecer, producto de mucho menos trabajo (al cabo del año) que el de una nación atrasada.

En Inglaterra, por ejemplo, se ocupa menos de la tercera parte [de los trabajadores] en la agricultura, [mientras que] en Rusia trabajan en la tierra cuatro quintos; allí 5/11, aquí 12/15. Estas cifras no deben tomarse al pie de la letra. En Inglaterra por ejemplo, una masa de hombres [que trabajan] en la not agricultural industry * se ocupan en la construcción de maquinaria, del comercio, del transporte, etc., de la producción y el abastecimiento de elementos para la agricultural production, ** que en Rusia no se dedican a esto. De ahí que la proporción de las personas dedicadas a la agricultura no pueda determinarse directamente según la immediately upon agricultura employed individuáis. *** En países de producción capitalista, participan indirectamente en la producción agrícola muchos que en los países no desarrollados son absorbidos directamente por ella. La diferencia parece, pues, mayor de lo que [en realidad] es. Y esta diferencia es muy importante para la civilización del país en su conjunto, incluso aunque, por el momento, se traduzca sólo en [el hecho de] que no tome parte directamente en la agricultura una parte de las personas que se IM upan de ella y vivan conectadas con la población industrial y arrancadas al idiotismo de la vida rural. * Industria no agrícola. ** Producción agrícola. *** Individuos que trabajan directamente en la agricultura Por tanto, esto d’abord el part. † Y hay que prescindir, además, de que la mayoría de los pueblos agrícolas se ven obligados a vender su producto por debajo de su valor, mientras que en los países de producción capitalista desarrollada el producto agrícola se vende por lo que vale. † Ante todo, aparte, En el valor del producto del english agriculturist, †† en todo caso, entra una parte de valor del capital constante, que no entra en el valor del producto del russian agriculturist. ††† Supongamos que esta parte del valor equivalga al trabajo diario de 10 hombres. Y que un obrero inglés ponga en movimiento este capital constante. Yo me refiero a la parte del capital constante del producto agrícola que no se repone con nuevo trabajo, como ocurre por ejemplo con los aperos agrícolas. Si para obtener el mismo producto que un inglés produce por medio del capital constante se necesitan cinco trabajadores rusos y el capital constante empleado por el ruso es = 1, el producto inglés

será = 10 + 1 = 11 jornadas de trabajo y el del ruso 5 + 1= 6. Y si la fertilidad de la tierra rusa supera a la de la tierra inglesa [en la proporción necesaria] para que, sin necesidad de emplear capital constante o con un capital constante diez veces menor, produzca tanto trigo como el inglés con un [capital constante] diez veces mayor, los valores de las mismas cantidades de trigo inglés y ruso se hallarán en la proporción de 11: 6. Si el quarter de trigo ruso se vende a 2 £, el del trigo inglés se vendería a 3 2/3 £, ya que 2: 3 2/3 = 6: 11. Por tanto, el precio en dinero y el valor del trigo inglés serán mucho más altos que los del [trigo] ruso, a pesar de lo cual el inglés se produciría con menos trabajo, ya que el trabajo pretérito, que reaparece tanto en el volumen como en el valor del producto, no cuesta adición alguna de nuevo trabajo adicional. Y así sucederá siempre, cuando el inglés emplee menos immediate labour que el ruso, pero el mayor capital constante que emplea —y que no le cuesta nada, a pesar de que ha costado y debe pagarse— no eleve la productividad del trabajo en el grado necesario para compensar con ello la fertilidad natural de la tierra rusa. Por tanto, los precios en dinero del agricultural produce pueden ser más altos en los países de producción capitalista que en los países no desarrollados, aunque en realidad [el producto] cueste menos trabajo. Encenará más immediate and past labour, * pero este past labour no costará [aquí] nada. El producto saldría más barato si no mediara la diferencia en cuanto a la fertilidad natural. Y con ello se explicarían también los precios más altos del salario en dinero. †† Agricultor inglés, ††† Agricultor ruso. * Trabajo directo y pretérito.

Hasta aquí, sólo hemos hablado de la reproducción del capital existente. El obrero repone su salario con un surplus produce o surplus value, que forma la ganancia (incluyendo la renta) del capitalista. El obrero repone la parte del producto anual que le sirve nuevamente de salario. El capitalista consume su ganancia durante el año, pero el obrero crea una parte del producto que puede ser nuevamente consumida como ganancia. La parte del capital constante que se consume en la producción de medios de vida es respuesta por el capital constante producido durante el año por nuevo trabajo. Los productores de esta nueva parte del capital constante realizan sus ingresos (ganancia y salario) en la parte de los medios de vida equivalente al valor del capital constante consumida en su producción. Por último, el capital constante producido en la producción de este capital, en la producción de maquinaria, materias primas y matières instrumentales es repuesto en especie o se repone, mediante el intercambio de capital, a base del producto total de las diversas

esferas de producción que producen el capital constante.

### [3. Condiciones necesarias para la acumulación del capital. Amortización del capital fijo y papel que desempeña en el proceso de la acumulación]

Ahora bien, ¿qué función desempeña, en relación con el incremento del capital, con su acumulación, como algo distinto de la reproducción, la conversión del ingreso en capital? Para simplificar la cuestión, [se] presupone que la productividad del trabajo se mantiene invariable, que no se opera ningún cambio en cuanto al modo de producción, que, por tanto, se requiere la misma cantidad de trabajo para producir la misma cantidad de mercancía y, por consiguiente, el incremento del capital cuesta el mismo trabajo que la producción de un capital del mismo amount ** durante el año anterior. ** Monto.

Una parte de la plusvalía tiene que convertirse en capital en vez de ser consumida como ingreso. Tiene que convertirse, en parte, en capital constante y, en parte, en capital variable. Y la proporción en que se divida en estas dos partes distintas del capital dependerá de la composición orgánica del capital que se presuponga, ya que el modo de producción permanece invariable y asimismo el valor proporcional de ambas partes [del capital]. Cuanto más se desarrolle la producción, mayor será la parte de la plusvalía que se convierta en capital constante con respecto a la parte de la plusvalía que se convierta en capital variable. Por consiguiente, ante todo debe convertirse en capital variable una parte de la plusvalía (y del surplus produce en medios de vida que a él corresponde): dicho de otro modo, debe comprarse con ella nuevo trabajo. Lo cual sólo es posible si aumenta el número de obreros o se prolonga el tiempo durante el cual trabajan. Esto último cuando, por ejemplo, una parte de la población obrera sólo trabajaba media jomada o dos tercios [de ella] o cuando se alarga durante períodos más o menos largos y también mediante la prolongación absoluta de trabajo, pero que entonces deberá ser pagada. No debe considerarse esto, sin embargo, como medio constante de la acumulación. La población obrera puede crecer, [como ocurre] cuando trabajadores antes

improductivos se convierten en productivos o son incorporados al proceso de producción partes de la población que antes no trabajaban, mujeres, niños y paupers. * Este último punto lo dejaremos a un lado. Finalmente, mediante el crecimiento absoluto de la población obrera, al crecer la población genera). Para que la acumulación llegue a ser un proceso continuo y progresivo, es condición este crecimiento absoluto de la población (aunque disminuya relativamente, con respecto al capital acumulado). El incremento de la población, en cuanto base de la acumulación, aparece como un proceso constante. Pero esto presupone un salario medio que permita, no sólo la reproducción de la población obrera, sino su crecimiento absoluto. De los casos repentinos se cuida la producción capitalista por el simple hecho de que una parte de la población obrera trabaja más de lo debido y lleva, por tanto, in petto, ** en todo o en parte, a la otra parte como ejército de reserva. * Pobres. ** Implícita. Sin embargo, ¿qué pasa con la otra parte de la plusvalía que debe convertirse en capital constante? Para simplificar la cuestión, hacemos caso omiso del comercio exterior y nos fijamos [solamente] en una nación aislada. Pongamos un ejemplo. Supongamos que la plusvalía engendrada por un tejedor de lienzo sea = 10.000 £, de las cuales aspira a convertirse en capital one half, *** es decir, 5.000 £. Digamos que con arreglo a la composición orgánica del ramo textil mecánico, debe invertirse en salarios la quinta parte. Hacemos caso omiso aquí de la rotación del capital, según la cual tal vez le baste con una suma para cinco semanas, después de haber vendido y recobrado así de la circulación del capital [otra suma] para salarios. Supongamos que deba mantenerse en reserva, en poder de su banker †100 £ para salarios (para 20 hombres), gastándolas poco a poco en salarios, a lo largo del año. En estas condiciones, deberán convertirse en capital constante 4.000£. [El tejedor] tiene que comprar, en primer lugar, la hilaza que los 20 hombres puedan tejer durante el año. (Haciendo siempre caso omiso de la rotación de la parte circulante del capital.) Además, [tendrá que] aumentar los telares de su fábrica y tal vez también introducir una nueva máquina de vapor o agrandar la antigua, etc. Tendrá que convertir sus 4.000 £ en hilaza, telares, carbón, etc., es decir, comprarlos. Para que pueda comprarlos, tienen que existir. Y, como presuponemos que la reproducción del viejo capital se lleva a cabo bajo las viejas condiciones, [tendremos que] el hilandero ha invertido su capital para suministrar la cantidad de hilaza requerida por los tejedores durante el año anterior. ¿Cómo podrá, pues, satisfacer la additional demand by an additional supply of yarn? *

*** La mitad, † Banquero. * La demanda adicional con una oferta adicional de hilaza.

Y lo mismo ocurre con los fabricantes de maquinaria que suministran los telares, etc. Producen simplemente los nuevos telares suficientes para cubrir el consumo que por término medio se da en la rama textil. Pero el tejedor, ávido de acumulación, encarga hilaza por 3.000 £, telares por 1.000 £, carbón (puesto que otro tanto acontece con el productor de carbón), etc. O, en realidad, entrega al hilandero 3.000 £, al constructor de máquinas y al proveedor de carbón, etc. 100 £, para que éstos le conviertan esta suma en hilaza, telares y carbón. Por tanto, tendrá que aguardar hasta que este proceso transcurra antes de poder comenzar con su acumulación, con su producción de nuevo lienzo. Tal es la interrupción número 1. Pero el hilandero se encuentra ahora con las 3.000 £ en la misma situación que el tejedor con las 4.000, con la diferencia de que deduce enseguida su ganancia. Puede encontrar un número adicional de spinners, ** pero necesita [para ello] materia prima, carbón, etc. Y el fabricante de maquinaria que debe suministrar los nuevos telares, husos, etc.; [necesita], además, los additional labourers, *** el hierro, etc. Pero el que en peor situación se encuentra es el cultivador del lino, quien sólo podrá entregar la additional quantity of flax † al año siguiente. ** Hilanderos. *** Trabajadores adicionales, † Cantidad adiciona] de lino, Por tanto, para que el tejedor, sin largas ni interrupciones pueda convertir cada año en capital constante una parte de su ganancia —y la acumulación sea [,de este modo,] un proceso ininterrumpido— necesita encontrar en el mercado una additional quantity of yarn. †† Tanto a él como el hilandero, el proveedor de carbón, etc., les basta con emplear a más obreros, siempre y cuando que encuentren en el mercado lino, husos y máquinas. †† Cantidad adicional de hilaza, Una parte del capital constante que se calcula anualmente como gastado y que entra como déchet †††en el valor del producto no se gasta, en realidad. Tomemos por ejemplo una máquina que dure doce años y cueste 12.000 £: el average déchet,o calculando todos los años, será de 1.000 £. Lo que quiere decir que, al final de los doce años, puesto que anualmente entran en el producto 1.000 £, se habrá reproducido el valor de 12.000 £ y podrá comprarse por este precio una nueva máquina de la misma clase. Los arreglos y reparaciones que se hagan necesarios durante los doce años los incluimos entre los costos de producción de la máquina y nada tienen que ver con nuestro problema. Pero lo cierto es que la realidad difiere de este cálculo medio. Es posible que al segundo año la máquina funcione mejor que en el

primero. Lo que no es obstáculo para que ya no sea útil al cabo de los doce años. Ocurre lo que con una bestia, a la que se le dan doce años de vida on average, * lo que no quiere decir que tenga que morir una décima parte cada año, aunque al expirar los diez años tenga que ser sustituida por otra. ††† Desgaste. o Desgaste medio. * Por término medio.

Como es natural, en el transcurso del mismo año, determinado número de máquinas, etc., entra siempre en esta fase en que tienen que ser sustituidas realmente por otras nuevas. Por tanto, cada año tiene que ser siempre repuesta en especie por otra nueva determinada cantidad de maquinaria, etc. Y a esto corresponde la yearly average production of machinery, ** etc. El valor para pagarla está dispuesto, ready *** gracias al [importe de] las mercancías, con arreglo a su periodo de reproducción (el de las máquinas). Pero queda en pie el hecho de que una gran parte del valor del producto anual, del valor que se paga anualmente por este concepto, aun siendo necesario para reponer, a los doce años por ejemplo, la vieja maquinaria, no se necesita realmente para reponer en especie la duodécima parte cada año, lo que, de hecho, sería impracticable. Este fondo puede ser utilizado, en parte, para comCrar con él salarios o materia prima antes de que sea vendida o pagada la mercancía constantemente lanzada a la circulación, pero que no retorna inmediatamente de ella. Pero esto no puede suceder durante todo el año, ya que las mercancías que describen su rotación anualmente realizan su valor en su integridad y tienen, por tanto, que pagar, que realizar tanto los salarios contenidos en ellas como la materia prima, la maquinaria desgastada y el surplus value. Por consiguiente, allí donde se emplee mucho capital constante y también, por ende, mucho capital fijo, existe en esta parte de valor del producto que repone el déchet del capital fijo un fondo de acumulación que quien lo emplea destina a la inversión de nuevo capital fijo (o también circulante), sin que para esta parte de la acumulación se lleve a cabo deducción alguna del surplus value. (Véase MacCulloch.)4 Este fondo de acumulación no se halla en las fases de la producción ni en las naciones en que no existe un gran capital fijo. Es éste un punto importante. Se trata de un fondo para efectuar constantemente mejoras, ampliaciones, etcétera.

4 Las palabras "Véase McCuIIoch", puestas entre paréntesis, fueron añadidas más tarde a lápiz por Marx. En su carta a Engels de 24 agosto 1867, refiriéndose a otra de 20 agosto 1862, en la que habla por primera vez del empleo del fondo de amortización con fines de acumulación, dice que más tarde encontró en McCulloch algunas referencias acerca de esto. Se refería, al decir esto, ai libro de McCulloch "The Principles of Political Economy..." (pp. 181 s. de la edición de Edimburgo, 1825). Marx vuelve sobre este problema en la parte III de sus "Teorías sobre la plusvalía", pp. 777 y 781 del manuscrito.

** Producción anual media de maquinaria. *** Listo.

### [4. La combinación entre las ramas de producción en el proceso de la acumulación. Conversión directa de una parte de la plusvalía en capital constante, característica de la acumulación en la agricultura y en la construcción de maquinaria]

Pero la conclusión a que aquí queremos llegar es la siguiente. Si el capital total invertido en la construcción de maquinaria fuera lo suficientemente grande para reponer el déchet anual de la maquinaria, produciría muchas más máquinas de las que anualmente se necesitan, ya que, en parte, el déchet, sólo existe idealiter y en la realidad no necesita reponerse en especie hasta pasado cierto número de años. Por tanto, el capital así empleado suministra un volumen de maquinaria que existe [disponible] para las nuevas inversiones de capital y que se anticipa a ellas. Supongamos, por ejemplo, que el constructor de maquinaria comience su fábrica durante el año actual y que suministre durante el año maquinaria por [valor] de 12.000 £. [Según esto,] sólo tendría que producir por [valor de] 1.000 £ durante los once años siguientes, si se tratara de simple reproducción, e incluso esta producción anual no se consumiría anualmente. Y menos aún si empleara todo su capital. Para que esto se mantuviera en marcha y se limitara a reproducirse ininterrumpidamente año tras año sería necesario una nueva ampliación ininterrumpida de la fabricación en que estas máquinas se necesitan. (Y más todavía si él mismo acumulara.) Por tanto, aquí, sería necesaria una acumulación constante en las demás esferas de producción, aun cuando en esta esfera de producción el capital en ella invertido se limitara a reproducirse. Y esta acumulación constante encuentra también, por ello, constantemente, uno de sus elementos disponibles en el mercado. Aquí, en una esfera de producción, [tenemos] una reserva constante de mercancías para la acumulación [y] un nuevo consumo industrial adicional para otras esferas, aun cuando en ésta se reproduzca simplemente el capital existente. Con las 5.000 £ de ganancia o plusvalía que se convierten en capital, por ejemplo el del tejedor, caben dos casos, siempre suponiendo que encuentre

en el mercado el trabajo que necesita comprar con 100 de estas 5.000 £ para convertirlas, con arreglo a las condiciones de su esfera de producción. Esta parte de la plusvalía capitalizada se convierte en capital variable y es invertida en wages. * Pero, para poder aplicar este trabajo, necesita hilaza, additional machinery ** <a menos que se prolongue la jornada de trabajo; en este caso, la maquinaria sólo se desgasta más rápidamente, su tiempo de reproducción se acorta, pero, al mismo tiempo, se produce más surplus value; y si [es cierto que] el valor de la maquinaria tiene que distribuirse en menos tiempo entre las mercancías producidas, [a cambio de ello] se producen incomparablemente más mercancías, lo que hace que, a pesar de ser más rápido el desgaste, entre el valor o precio de cada mercancía una parte menor del valor de la maquinaria. * Salarios. ** Maquinaria adicional.

En este caso, no se invertirá en la maquinaria misma capital directamente nuevo. Lo único que ocurrirá es que el valor de la mercancía tiene que reponerse algo más rápidamente. Pero las matières instrumentales requieren, en este caso, the advance of additional capital> * y additional matières instrumentales. [Pueden ocurrir dos cosas.] O que el tejedor encuentre en el mercado éstas, sus condiciones de producción, en cuyo caso la compra de estas mercancías sólo se distinguirá de las de otra en que compra mercancías para el consumo industrial, y no para el consumo individual. O que no las encuentre en el mercado, y en este caso tendrá que encargarlas (como ocurre por ejemplo con las máquinas de nueva construcción), lo mismo que tiene que encargar los artículos de consumo privado cuando no los encuentra en el mercado. Si las materias primas (el lino) tuvieran que producirse por encargo <como el índigo, el yute, etc., por los ryots ** hindús por orden y mediante anticipo de los comerciantes ingleses>, sería imposible la acumulación del tejedor de lienzo, en su negocio, durante este año. Supongamos, por otra parte, que el hilandero invierta las 5.000 £ en capital y que el tejedor no las acumule; en este caso, el tejido resultará invendible, aunque todas las condiciones de producción se encontrarán en el mercado, y las 5.000 £ se convertirían en realidad en hilaza, pero no en capital. * El adelanto de capital adicional. ** Campesinos. (El crédito, en el que no habremos de detenernos aquí, permite que el capital acumulado no se invierta precisamente en la esfera en que se ha engendrado, sino allí donde tiene mayores posibilidades de valorizarse. Sin embargo, todo capitalista prefiere invertir su acumulación, a ser posible, en

su propio trade. *** Si lo invierte en otra, se convertirá en moneyed capitalist † y, en vez de ganancia, obtendrá solamente interés, teniendo que someterse a la especulación. Pero aquí hablamos de la average accumulation †† y sólo a título de ejemplo de la invertida en una rama especial.) *** Rama, † Capitalista monetario. †† Acumulación media, Por otra parte, si el cultivador de lino ampliara su producción, es decir, acumulara, y el hilandero, el tejedor y el constructor de maquinaria no, se encontraría con lino sobrante almacenado y probablemente produciría menos al año siguiente. <Provisionalmente, prescindimos totalmente aquí del consumo individual, para referimos solamente a la conexión de los productores entre sí. Si esta [conexión] existe, formarán, en primer lugar, mutuamente, un mercado para los capitales, reemplazándose los unos a los otros; los trabajadores nuevamente ocupados o mejor ocupados formarán el mercado para una parte de los medios de vida; y, como al año siguiente crecerá el mercado, podrán los capitalistas consumir la parte incrementada del ingreso y formarán, por tanto, to a certain extent ††† mercado los unos para los otros. Con lo cual podrá siempre quedar invendible una gran parte del producto del año.> ††† Hasta cierto punto.

El problema debe, ahora, formularse así: Presupuesta la acumulación general, es decir, suponiendo que en todos los trades se acumule más o menos capital, lo que es, en realidad, condición de la producción capitalista y asimismo el impulso de los capitalistas en cuanto tales, como es impulso del atesorador acumular dinero (lo que es, además, necesario para que la producción capitalista vaya adelante), ¿cuáles son las condiciones de esta acumulación general, en qué se traduce ésta? O, puesto que el tejedor de lienzo representa aquí, para nosotros, al capitalista en genera], ¿cuáles son las condiciones para que éste pueda, sin que nada lo estorbe, retroinvertir las 5.000 £ de plusvalía en capital y proseguir ininterrumpidamente, año tras año, el proceso de la acumulación? Acumular las 5.000 £ significa, sencillamente, convertir este dinero, esta suma de valor, en capital. Por tanto, las condiciones de la acumulación son exactamente las mismas que para su producción originaria o su reproducción. Ahora bien, estas condiciones eran que con una parte del dinero se comprara trabajo y con la otra mercancías (materias primas y maquinaria, etc.) susceptibles de ser industrialmente consumidas por aquel trabajo.

<Algunas mercancías, como por ejemplo la maquinaria, las materias primas, los artículos semifabricados, etc., sólo pueden ser consumidas industrialmente. Otras, como las casas, los caballos, el trigo, el maíz (de que se extraen aguardiente, almidón, etc.), etc., pueden consumirse [de los dos modos], industrial e individualmente.> Para poder comprar estas mercancías hace falta que se las encuentre en el mercado como tales mercancías, en la fase intermedia entre la producción acabada y el consumo aún no iniciado, en manos de los vendedores, en la fase de la circulación, o que sean adquiribles upan notice * (elaborables, como en la construcción de nuevas fábricas, etc.). Y lo eran —y de este supuesto se partía— en la producción y reproducción del capital, por razón de la división del trabajo en escala social (distribution of labour and capital between the different trades, **) por razón de la producción y reproducción que se operan simultánea y paralelamente en toda la superficie. Tal era la condición del mercado, de la producción y reproducción del capital. Cuanto mayor es el capital y más desarrollada [se halla] la productividad del trabajo y, en general, la escala de la producción capitalista, mayor es también el volumen de mercancías que se encuentra en la fase de transición de la producción al consumo [individual o industrial], de mercancías [que se hallan] en circulación, en el mercado, y mayor [también] la seguridad con que cuenta todo capital específico de encontrarse en el mercado, disponibles, las condiciones de reproducción [que necesita]. Tanto más cuanto que es acorde con la naturaleza de la producción capitalista el que cada capital específico: 1) opere en una escala que no se halla condicionada por la demanda individual (encargos, etc., necesidades privadas), sino por la tendencia a realizar, con un capital dado, la mayor cantidad posible de trabajo y, por tanto, de plustrabajo; 2) que cada capital de por sí trata de ocupar en el mercado el mayor sitio posible y de desplazar, de eliminar a sus copartícipes: competencia entre capitales.

<Cuanto más se desarrollan los medios de comunicación, más pueden reducirse las reservas [almacenadas] para el mercado. * Por encargo. ** Distribución de trabajo y capital entre las diferentes ramas.

"Allí donde la producción y el consumo son relativamente grandes ocurrirá, naturalmente, que, en un momento dado, se encuentra en el mercado, en la fase intermedia entre el productor y el consumidor, un excedente relativamente grande de mercancías, y la rapidez con que se venden las cosas aumenta de tal modo, que contrarresta las consecuencias de otro modo inevitables de una creciente producción ("An Inquiry into the Principles, respecting the Nature of Demand and

the Necessity of Consumption by Mr. Malthus", etc., Londres, 1821, pp. 6s.).>

Por consiguiente, la acumulación de nuevo capital sólo puede proceder bajo las mismas condiciones que la reproducción del capital ya existente. <No hay para qué entrar aquí en el caso de que se acumule más capital del que encuentra cabida en la producción, por ejemplo en forma de dinero ocioso en poder de los banqueros. De ahí los empréstitos al extranjero, etc., en una palabra, la especulación en inversiones. Y tampoco nos fijamos en el caso en que resulta imposible vender el volumen de las mercancías producidas, crisis, etc. Esto corresponde a la sección sobre la competencia. Aquí, sólo tenemos por qué investigar las formas del capital en las diferentes fases de su proceso, dando siempre por supuesto que las mercancías se venden por su valor.> El tejedor puede retroconvertir en capital las 5.000 £ de plusvalía, si encuentra ready * en el mercado o puede conseguir, encargándolas, aparte del trabajo, las 1.000 £ de hilaza; para ello debe, por tanto, crearse un surplus produce ** de las mercancías que entran en su capital constante, principalmente de las que requieren un periodo de producción más largo y no pueden aumentar rápidamente ni siquiera dentro del año, como por ejemplo la materia prima, el lino. * Dispuesto. ** Plusproducto. < Entra en juego aquí —aunque se trata solamente de una forma de mediación y no tiene, por tanto, cabida aquí, sino en el estudio de la competencia entre los capitales— el capital del comerciante, que tiene ready *** en sus almacenes reservas para el creciente consumo, individual o industrial.> *** Dispuesto, Así como la producción y reproducción del capital existente en una esfera presupone la producción y reproducción paralelas en otras esferas, así también la acumulación o formación de additional capital in one trade † [presupone] la formación simultánea o paralela of additional production in the other trades. †† Tiene, por tanto, que aumentar simultáneamente la escala de la producción en todas las esferas que suministran capital constante (con arreglo a la average ††† participación determinada por la demanda que cada esfera específica tiene en el incremento general de la producción), y suministran capital constante todas las esferas que no elaboran finished produce * para el consumo individual. Lo más importante de todo, en esto, es el aumento de la maquinaria (herramientas), de la materia prima y las matières instrumentales, ya que todas las demás industrias, ya suministren

artículos semifabricados o artículos terminados, en que aquéllas entren, se limitan, si se dan estas condiciones, a poner en movimiento más trabajo. † Capital adicional en un negocio. †† Producción adicional en los otros negocios, ††† Media. * Productos terminados.

Así, pues, para que sea [posible] la acumulación, parece necesitarse en todas las esferas una plusproducción constante. Esto debe precisarse un poco más. [Viene] luego el segundo problema esencial: La [parte de la] plusvalía, aquí la parte de la ganancia (incluyendo la renta; si el terrateniente quiere acumular, convertir la renta en capital, es siempre el capitalista industrial quien percibe la plusvalía, aunque el obrero convierta en capital una parte de sus ingresos) que se retroconvierte en capital está formada simplemente por nuevo trabajo agregado durante el año anterior. De lo que se trata es de saber si este nuevo capital se invierte íntegramente en salarios, se limita a cambiarse [todo él] por nuevo trabajo. [Argumento] a favor: Todo valor emana originariamente del trabajo. Todo capital constante es, por su origen, producto del trabajo, ni más ni menos que el capital variable. Y aquí parece que asistimos de nuevo al nacimiento directo del capital a base del trabajo. [Argumento] en contra: ¿Acaso la formación adicional de capital puede proceder en condiciones peores que la reproducción del capital anterior? ¿Va a retrotraerse a una fase inferior del modo de producción? Asi tendría que ocurrir [, en efecto,] si el nuevo valor se invirtiera solamente en immediate labour, ** que, por tanto, sin capital fijo, etc., tuviera que producirlo por sí solo, exactamente lo mismo que, en su origen, el trabajo tuvo que crear por sí solo el capital constante. Lo cual es un puro nonsense. *** Pero éste es el supuesto de [que parte] Ricardo, etc. Precisar más esto. ** Trabajo directo. *** Dislate. Pero la primera pregunta es la siguiente: ¿Puede una parte de la plusvalía convertirse en capital por el hecho de que el capitalista, en vez de venderla o, mejor dicho, [vender] el surplus produce en que toma cuerpo, la emplee directamente como capital? La respuesta afirmativa a esta pregunta implicaría ya que la suma total de la plusvalía que se trata de convertir en capital no se convierte en capital variable o no se convierte en salarios. Esto se ve claramente de antemano con respecto a la parte del agricultural produce consistente en trigo o en ganado. Una porción del trigo, parte de la cosecha, que representa el surplus produce o el surplus value del arrendatario

(y lo mismo una parte del ganado), en vez de ser vendida, puede servir inmediatamente como elemento de producción, como simiente o ganado de carga. Y otro tanto ocurre con una parte de los abonos producidos en la tierra misma y que, al mismo tiempo, circulan en el comercio como mercancías, es decir, que pueden venderse. Esta parte, que le corresponde como surplus value, como ganancia, puede el arrendatario convertirla directamente en elemento de la producción dentro de su propia esfera de producción y, por tanto, directamente en capital. Esta parte no se invierte en * no se convierte en capital variable. Se sustrae al consumo individual, sin consumirse productivamente en el sentido de A. Smith y Ricardo. Se consume industrialmente, pero como materia prima, no como medio de vida, ni por trabajadores productivos ni por trabajadores improductivos. El trigo, en cambio, no sirve solamente de medio de vida para trabajadores productivos, etc., sino también de matière instrumentale para el ganado, de materia prima para aguardiente, almidón, etc. Por su parte, el ganado Íde ceba o de tiro) no sólo sirve de medio de vida, sino que suministra [, además,] materias primas para una serie de industrias, pieles, cueros, grasas, huesos, cuernos, etc., y fuerza motriz para la misma agricultura y para la industria del transporte. * Salarios.

En todas las industrias en las que el periodo de reproducción dura más de un año, como [ocurre] con gran parte del ganado, la madera, etc., pero que, al mismo tiempo, tienen que reproducirse constantemente, es decir, que requieren el empleo de determinadas cantidades de trabajo, [vemos que] la acumulación y la reproducción coinciden, en el sentido en que el trabajo nuevo agregado, no solamente el pagado, sino también el no retribuido, necesita acumularse en especie hasta que el producto es susceptible de ser vendido. (No se trata aquí de la acumulación de la ganancia añadida año tras año [al capital] con arreglo a la tasa general de ganancia —esto no es una acumulación real, sino solamente una manera de calcular—, sino de la acumulación del trabajo total que se repite durante varios años y en que, por tanto, se acumula en especie y vuelve a convertirse inmediatamente en capital, no sólo el trabajo pagado, sino también el no retribuido. En cambio, la acumulación de la ganancia, en tales casos, es independiente de la cantidad del trabajo nuevo agregado.) Y lo mismo acontece con las plantas comerciales (ya suministren materia prima o matières instrumentales'). Su simiente, la parte de ellas que puede emplearse de nuevo como abono, etc., representa una parte del producto total.

Si pudieran venderse, ello no alteraría para nada el [hecho de] que, tan pronto volvieran a entrar como elemento de la producción, pasara [éste] a formar parte del producto total y, como tal, parte del capital constante para la nueva producción. Con lo cual hemos liquidado ya algo fundamental: las materias primas y los medios de vida (food ** cuando se trata de agricultural produce propiamente dicho. Por tanto, la acumulación coincide directamente, aquí, con la reproducción en mayor escala, por lo cual una parte del surplus produce [entra] directamente en su propia esfera de producción, vuelve a servir de medio de producción sin cambiarse por salario o por otras mercancías. ** Alimento.

Otra cosa fundamental es la maquinaria. No la máquina que produce mercancías, sino la que produce máquinas, el capital constante de la maquinaria productora de máquinas. Partiendo de ella como de algo dado, sólo se necesita trabajo para suministrar la materia prima de la industria extractiva, el hierro, etc., con destino a máquinas y recipientes. Y, con ellas, las máquinas destinadas a la elaboración de las mismas materias primas. La dificultad con que aquí se tropieza es la de no caer en un círculo vicioso de presuposiciones. A saber, para producir más maquinaria se necesita más material (hierro, etc., carbón, etc.) y para producirlo hace falta más maquinaria. Y los términos del problema no cambian ya supongamos que sean de la misma clase o no los industriales constructores de maquinaria y los fabricantes de máquinas (con las máquinas constructoras de maquinaria). Es evidente. Una parte del surplus produce toma cuerpo en máquinas constructoras de máquinas (o, por lo menos, depende de los fabricantes de maquinaria el que así sea). Éstas no necesitan venderse, sino que pueden reincorporarse a la nueva producción en especie, como capital constante. [Tenemos,] pues, aquí, una segunda categoría del surplus produce que entra en la nueva producción (acumulación) directamente (o por mediación del cambio en la misma esfera de producción) sin necesidad de pasar a través del proceso de una anterior transformación en capital variable. El problema de si una parte del surplus value puede convertirse directamente en capital constante se reduce ante todo al problema de si una parte del surplus produce —en que toma cuerpo el surplus value— puede volver a entrar directamente como elemento de la producción en su propia esfera de producción sin [necesidad de] ser previamente enajenado. La ley general es [la siguiente]:

Cuando una parte del producto y también, por tanto, del surplus produce (es decir, del valor de uso en que toma cuerpo el surplus value) puede volver a entrar como elemento de producción en la esfera de producción de la que ha salido directamente (o mediante cambio con otros especialistas que en la misma esfera de producción acumulan de modo similar), reincorporándose como elemento de la reproducción, de tal manera que acumulación y reproducción coincidan aquí directamente en una escala superior. Tienen que coincidir siempre necesariamente, pero no de este modo directo. Esto vale también para una parte de las matières instrumentales. Por ejemplo, para el carbón producido durante el año. Una parte del surplus produce puede emplearse para volver a producir carbón y, por tanto, puede ser utilizado por su productor directamente, sin mediación alguna, como capital constante para producir en mayor escala. En los distritos industriales hay constructores de maquinaria que instalan fábricas enteras para los fabricantes. Supongamos que la décima parte [de ello] sea surplus produce o trabajo no retribuido. Y los términos del problema no cambian para nada, evidentemente, ya tome cuerpo esta décima parte del surplus produce en edificios fabriles construidos para terceras personas y vendidos a ellas o en un edificio fabril que el productor construya para sí mismo. Aquí, se trata solamente de la clase de valor de uso en que toma cuerpo el plustrabajo, de si puede o no volver a entrar como elemento de producción en la esfera de producción del capitalista a quien el surplus produce pertenece. [Lo que constituye] un nuevo ejemplo de lo importante que es la determinación del valor de uso para las determinaciones económicas de forma.

Hemos visto, en segundo lugar, que allí donde la producción capitalista se ha desarrollado y, con ella, la productividad del trabajo y asimismo el capital constante y también, por consiguiente, la parte de él formada por capital fijo, la simple reproducción del capital fijo en todas las esferas y, paralelamente [con ella] la reproducción del capital existente forma un fondo de acumulación, es decir, maquinaria, capital constante, para la producción en escala ampliada. En tercer lugar, queda en pie la pregunta: ¿puede una parte del surplus ptuduce retroreconvertirse en capital (capital constante) a través del cambio (mediado) entre el productor, por ejemplo [el productor] de maquinaria, de herramientas de trabajo, etc., y el de materias primas, hierro, carbón, madera, etc., compra de maquinaria o herramientas al constructor de maquinaria y

éste [compra] metal, madera, carbón, etc., al productor originario, reponen su capital constante o forman [otro] nuevo mediante el cambio de las partes integrantes respectivas. La cuestión, aquí, está en saber hasta qué punto ocurre esto con el surplus produce.

### [5. Conversión de la plusvalía capitalizada en capital constante y variable]

Hemos visto más arriba5 que, en la reproducción simple del capital presupuesto, la parte del capital constante gastada en la reproducción del capital constante se repone o bien directamente en especie o bien mediante el cambio entre los productores del capital constante, cambio de capital por capital, y no de ingreso por ingreso ni de ingreso por capital. Además, el capital constante que es usado o industrialmente consumido en la producción de artículos consumibles —artículos que entran en el consumo individual— se repone mediante nuevos productos de la misma clase, resultado del nuevo trabajo añadido y que, por tanto, se traducen en ingresos (salario y ganancia). Según esto, la parte del volumen tie los productos, en las esferas que producen artículos consumibles y que es igual a la parte de valor de los mismos que repone su valor constante representa el ingreso de los productores del capital constante, mientras que, a la inversa, la parte del volumen de los productos, en las esferas que producen capital constante representa el nuevo trabajo añadido y, por tanto, el ingreso de los productores de este capital constante, el capital constante (capital de reposición) para los productores de los medios de vida. Lo cual supone, por tanto, que los productores del capital constante cambian su surplus produce (es decir, aquí, el excedente de su producto sobre la parte de él que equivale a su capital constante) por medios de vida, consumen individualmente su valor. Sin embargo, este surplus produce

1) es igual [al] salario (o al fondo reproducido para el salario), y esta parte debe (por parte del capitalista) destinarse a la inversión en wages * y, por consiguiente, al consumo individual (y, presupuesto el mínimo del salario, el trabajador podrá también realizar los wages así obtenidos solamente en

5 V. "Teorías sobre la plusvalía", parte I, pp. 125-136 y 170-180.

medios de vida); * Salarios. 2) igual a la ganancia del capitalista (incluyendo la renta). Esta parte puede, si es lo suficientemente grande, consumirse individualmente en parte y en parte [consumirse] industrialmente. En el segundo caso, se efectúa un cambio de sus productos entre los productores de capital constante, pero no será ya un cambio de la parte del producto que representa su capital constante que debe reponerse mutuamente, sino parte del surplus produce, [del] ingreso (trabajo nuevo añadido) que se convierte directamente en capital constante, lo que hará que aumente el volumen del capital constante y se amplíe la escala de la reproducción. Por consiguiente, también en este caso [vemos que] una parte del surplus produce existente, del trabajo nuevo añadido durante el año, se convierte directamente en capital constante, sin haberse convertido previamente en capital variable. Por tanto, volvemos a encontrarnos aquí con que el consumo industrial del surplus produce —o la acumulación— no es, en modo alguno, idéntico en la inversión de todo el surplus produce en wages [pagados] a trabajadores productivos. Cabe pensar en lo siguiente: el fabricante de maquinaria vende [una parte de] su mercancía al productor de tejidos, por ejemplo. Éste le paga en dinero. Con este dinero compra hierro, carbón, etc., en vez de [comprar] medios de vida. Sin embargo, si nos fijamos en el proceso en su conjunto, es evidente que los productores de medios de vida no pueden comprar maquinaria alguna de repuesto ni ninguna clase de materias primas de repuesto si los productores del repuesto [en] capital constante no les compran [a ellos] sus medios de vida y, por tanto, si esta circulación no es, esencialmente, un cambio entre medios de vida y capital constante. Como es natural, la simple coincidencia de los actos de compra y venta puede provocar trastornos y complicaciones muy esenciales en este proceso de compensación. Cuando un país no puede suministrar por sí mismo el volumen de la maquinaria que la acumulación del capital le permite, lo compra en el extranjero. Y asimismo cuando no puede suministrar él mismo el volumen necesario de medios de vida (para wages) y de materias primas. En este caso, tan pronto se interpone el comercio internacional. es claro como la luz del sol que una parte del surplus produce del país —en aquello en que se destina a la acumulación— no se invierte en salarios, sino [que se convierte] directamente en capital constante. Pero, entonces, permanece en pie la creencia de que el dinero así desembolsado se ha invertido íntegramente, allá

en el extranjero, en salarios. Hemos visto que no es ni puede ser así, ni siquiera haciendo caso omiso del comercio exterior.

La proporción en que el surplus produce se divida entre capital variable y constante dependerá de la composición media del capital y, cuanto más desarrollada [se halle] la producción capitalista, menor será, relativamente, la parte directamente invertida en salarios. La creencia de que el surplus produce, por ser meramente producto del trabajo nuevo añadido durante el año, se convierte también meramente en capital variable, se invierte solamente en salarios, responde sencillamente a la falsa concepción de que, por ser el producto simplemente resultado o materialización del trabajo, su valor se traduce simplemente en ingresos —salario, ganancia y renta— [, es decir, responde] a esta falsa concepción de A. Smith y Ricardo. Una gran parte del capital constante, a saber, el capital fijo, puede estar formado por capital que entre directamente en el proceso de producción para la creación de medios de vida, materias primas, etc., o bien para abreviar el proceso de circulación, tal como los ferrocarriles, los lamino», la construcción de buques, telégrafos, etc., bien para el depósito y almacenamiento de mercancías, por ejemplo los muelles, almacene». etc., o bien para incrementar la fertilidad [de la tierra] al cabo de un largo proceso de reproducción, como los trabajos de nivelación, los canales de desagüe, etc. Según que se emplee en estas clases de capital fijo una parte mayor o menor del surplus produce, diferirán mucho las consecuencias directas e inmediatas [que de ello se deriven] en cuanto a la reproducción de los medios de vida, etc.

### [6. El problema de las crisis [observaciones preliminares). Destrucción del capital por las crisis]

Presupuesta la superproducción de capital constante —es decir, mayor producción de la que necesita para reponer el capital anterior y también, por tanto, para producir la anterior cantidad de medios de vida—, no plantea mayor dificultad la superproducción o acumulación en las esferas que elaboran maquinaria, materias primas, etc. Suponiendo que exista el plustrabajo necesario se encontrarán en el mercado todos los medios [requeridos] para la formación de nuevo capital, para la conversión en nuevo capital de su dinero excedente.

Pero todo el proceso de la acumulación se traduce, ante todo, en superproducción, que responde, de una parte, al crecimiento natural de la población y que, de otra parte, constituye una base inmanente para los fenómenos que se manifiestan en las crisis. La medida de esta superproducción es el capital mismo, la escala existente de las condiciones c producción y el desmedido afán de enriquecimiento [y] capitalización de los capitalistas, y [no,] en modo alguno el consumo, roto de antemano, puesto que la mayor parte de la población, la población trabajadora, sólo puede ampliar su consumo dentro de limites muy estrechos, mientras que, por otra parte, en la misma medida que el capitalismo se desarrolla decrece relativamente la demanda de trabajo, aunque aumente en términos absolutos. A lo que hay que añadir que las compensaciones [son] todas fortuitas y, aunque la proporción en el empleo de capitales se nivele en las esferas específicas mediante un proceso constante, la constancia de este proceso mismo presupone, a su vez, la desproporción constante, que [el mismo proceso] tiene que compensar constantemente y, con frecuencia, de un modo violento.

Aquí, sólo tenemos por qué considerar las formas que el capital recorre en sus diferentes desarrollos progresivos. No se desarrollan, por tanto, las relaciones reales dentro de las cuales se opera el proceso real de producción. Se da siempre por supuesto que la mercancía se vende por su valor. No se estudia la competencia entre los capitales, ni el crédito, ni la constitución real de la sociedad, que no se halla formada meramente, ni mucho menos, por las clases de obreros y capitalistas industriales y en la que, por tanto, consumidores y productores no son idénticos, [sino que] la primera categoría (cuyos ingresos son, en parte, secundarios, derivados de la ganancia y el salario, y no primitivos) de consumidores es mucho más amplia que la segunda y [también,] por tanto, el modo como gasta sus ingresos y el radio de acción de la segunda provoca modificaciones muy grandes en el presupuesto doméstico y, especialmente, en el proceso de circulación y reproducción. Sin embargo, como ya hemos visto al estudiar el dinero,6 [,que,] tanto en cuanto [constituye] en general una forma distinta de la forma natural de la mercancía como en cuanto a su forma como medio de pago, entraña la posibilidad de crisis, a este mismo resultado se llega con tanta mayor razón

6 Se alude a la obra "Contribución a la crítica de la economía política”, cuaderno I, Berlín, 1951, pp. 98-99, 150-151 y 156-157.

cuando se estudia la naturaleza general del capital, sin necesidad de desarrollar las relaciones ulteriores, que constituyen todas [ellas] presuposiciones del proceso de producción real. La concepción del simplista Say adoptada por Ricardo ([ya que] procede propiamente de [James] Mill) (sobre ella volveremos cuando tratemos de esta deplorable figura), según la cual no es posible [que se dé] superproducción alguna o, por lo menos, ningún general glut of the market, * se basa en la tesis de que se cambian productos por productos o, como Mill lo había [dicho], en el “equilibrio metafísico entre vendedores y compradores’',7 [lo que] luego se desarrollaba como la demanda automática determinada por la producción o la identidad de demand y offert. La misma tesis [que encontramos] también bajo la forma predilecta de Ricardo de que any ampunt of capital ** puede ser employed productively *** en cada país. * Supersaturación general del mercado. ** Cualquier monto de capital. *** Empleado productivamente.

"El señor Say”, dice Ricardo [en] cap. XXI ("Efectos de la acumulación sobre la ganancia y el interés") “ha... puesto satisfactoriamente en claro que no existe ningún volumen de capital que no pueda emplearse en un país, ya que la demanda sólo se halla limitada por la producción. Nadie produce sino con el propósito de consumir o de vender y sólo vende con la intención de comprar cualquier otra mercancía que encierra para él una utilidad directa o pueda servirle para la futura producción. Al producir, se convierte, por tanto, necesariamente, o en consumidor de sus propios bienes o en comprador y consumidor de las mercancías de cualquier otro. No es posible suponer que ignore durante largo tiempo cuáles son las mercancías que puede producir más ventajosamente para alcanzar el propósito que persigue, que es la posesión de otros bienes, razón por la cual no es probable que produzca continuamente" (aquí no se trata, naturalmente, de la vida eterna) "una mercancía para la cual no hay demanda” ([David Ricardo, “On the Principles...”, Londres, 1821], pp. 339 s.).

Ricardo, que trata siempre de ser consecuente, se da cuenta de que la autoridad [en que se apoya], Say, le juega aquí una mala pasada. Y, en nota al

7 Marx se refiere a las consideraciones de James Mili sobre el equilibrio constante y necesario entre la producción y el consumo, entre la oferta y la demanda, entre la suma de las ventas y la suma de las compras, que figuran en el apartado 3 del capítulo IV de su libro "Elements of Polítical Economy”, pp. 186-195 de la edición de Londres, 1821. Marx examina más detalladamente estas ideas de James Mili (que este autor expresara por primera vez en su folleto "Commerce Defended...”, publicado en Londres en 1808) en el apartado "Las metamorfosis de la mercancía” de su obra "Contribución a la crítica de la economía política", cuaderno I, Berlín, p. 99.

citado pasaje, observa:

“¿Es lo que sigue perfectamente conciliable con el propósito de Say? 'Cuanto más abunden los capitales disponibles en proporción al grado de su empleo, más descenderá el tipo de interés en los préstamos de capital’ (Say, [Traité d'économie politique..París 1814], vol. II, p. 108). Si en un país puede emplearse capital de cualquier magnitud que ella sea, ¿cómo es posible afirmar que abunda en proporción al grado de su empleo?” (l. c., p. 340, nota).

Por el momento, aquí sólo [diremos]: en la reproducción, exactamente lo mismo que en la accumulation of capital, no se trata solamente de reponer en la misma escala o en una escala ampliada (en la acumulación) el mismo volumen de valores de uso que forman el capital, sino el valor del capital desembolsado con la tasa de ganancia (plusvalía) usual. Si, por tanto, en virtud de alguna circunstancia o combinación de circunstancias, los precios de mercado de las mercancías (de todas o de la mayoría de ellas, pues da lo mismo) descienden muy por debajo de sus precios de costo, [tendremos que], de una parte, se contraerá lo más posible la reproducción del capital. Y se paralizará más aún la acumulación. El surplus value acumulado en forma de dinero (oro o billetes) sólo se convertiría en capital con pérdida. Por tanto, permanecerá ocioso como tesoro en poder de los bancos o [tal vez] también bajo la forma de dinero crediticio, lo que en nada altera los términos del problema. Y el mismo estancamiento se produciría, por causas inversas, si no se dictan los supuestos reales de la reproducción (como cuando se encarece el trigo o no se ha acumulado bastante capital constante en especie). Se da un estancamiento en la reproducción y, por consiguiente, en el flujo de la circulación. La compra y la venta se inmovilizan la una frente a la otra y el capital inactivo aparece bajo la forma de dinero ocioso. Y el mismo fenómeno (que en la mayor parte de los casos precede a las crisis) puede darse cuando la producción de pluscapital se lleva a cabo muy aceleradamente y su retroconversión en capital productivo acrecienta la demanda de todos los elementos de él de tal modo, que la producción real no guarda el paso [con ella], razón por la cual se elevan los precios de todas las mercancías que entran en la formación de este capital. En este caso, el tipo de interés desciende tanto como pueda aumentar la ganancia, y esta baja del tipo de interés conduce, en tales casos, a las más arriesgadas empresas especulativas. El estancamiento de la reproducción lleva [a la] baja de los salarios y al descenso del volumen de trabajo empleado. Y esto, a su vez, repercute sobre los precios y provoca

una nueva baja de éstos.

Jamás debe olvidarse que en la producción capitalista no se trata directamente del valor de uso, sino del valor de cambio y, especialmente, del incremento de la plusvalía. Tal es el móvil propulsor de la producción capitalista, y no deja de ser una concepción peregrina la de que, para descartar con argumentos las contradicciones de la producción capitalista, debe hacerse caso omiso de la base sobre que ésta descansa, para convertirla en una producción que tiende al consumo directo de los productores. Además, como el proceso de circulación del capital no tiene una vida efímera, sino que, por el contrario, ha de pasar un largo periodo antes de que el capital pueda retornar a sí mismo y este periodo coincide con aquel en que los precios de mercado se nivelan a base de los precios de costo; como durante este periodo se efectúan grandes cambios y conmociones en el mercado; como se dan grandes cambios en la productividad del trabajo y, por consiguiente, también en el valor real de las mercancías, es evidente que desde el punto de partida —el del capital que se presupone— hasta su retomo al cabo de uno de estos periodos tienen que producirse grandes catástrofes y acumularse y desarrollarse elementos de crisis, que no es posible descartar en modo alguno con la desdichada frase de que los productos se cambian por productos. El cotejo del valor durante un periodo con el valor de las mismas mercancías en otro periodo posterior, que el señor Bailey reputa una fantasía escolástica, constituye más bien el fundamental principio del proceso de circulación del capital. Cuando se habla de la destrucción del capital por las crisis, hay que distinguir dos cosas. Cuando el proceso de reproducción se estanca y el proceso de trabajo se restringe y, a trechos, se paraliza totalmente, se destruye el capital real. La maquinaria que no se emplea no es capital. El trabajo que no se explota es tanto [como] producción perdida. Las materias primas que yacen ociosas no son capital. Los edificios que permanecen sin usar (al igual que la maquinaria recién construida) o que quedan inacabados, las mercancías que se pudren en los almacenes, todo ello es destrucción de capital. Todo ello se limita al estancamiento del proceso de reproducción y al hecho de que las condiciones de producción existentes no actúan, no entran en acción realmente como condiciones de producción. Su valor de uso y su valor de cambio se van, así, al diablo.

Pero, en segundo lugar, destrucción de capital por las crisis significa depreciación de volúmenes de valor, que les impide volver a renovar más tarde en la misma escala su proceso de reproducción como capital. Es la baja ruinosa de los precios de las mercancías. No se destruyen con ello los valores de uso. Lo que pierde uno lo gana el otro. [Los] volúmenes de valor que actúan como capitales se ven impedidos de renovarse en las mismas manos como capital. Los anteriores capitalistas dan en quiebra. Si el valor de sus mercancías, cuya venta reproducía su capital, era = 12.000 £, de las que 2.000 [, supongamos], representaban ganancia y descienden [ahora] a 6.000 £, este capitalista no podrá pagar las obligaciones por él contraídas ni, aun suponiendo que no tuviese ninguna, mantener con las 6.000 £ el negocio en la misma escala, ya que los precios de las mercancías vuelven a elevarse a sus precios de costo. Esto quiere decir que se ha destruido un capital de 6.000 £, aunque al comprador de estas mercancías, puesto que las ha adquirido por la mitad de su precio de costo, le pueda ir muy bien e incluso pueda beneficiarse, cuando los negocios se reanimen. Gran parte del capital nominal de la sociedad, es decir, del valor de cambio del capital existente, ha quedado destruido para siempre, aunque precisamente esta destrucción, toda vez que no afecta al valor de uso, pueda fomentar la nueva reproducción. Es éste, al mismo tiempo, un periodo en que el monied interest * se enriquece a costa del industrial interest. ** Ahora bien, por lo que se refiere a la baja del capital meramente ficticio, papeles del Estado, acciones, etc. —siempre y citando que no empuje a la bancarrota del Estado o de la sociedad anónima, siempre y cuando que ello no impida en términos generales la reproducción, en la medida en que socave el crédito de los capitalistas industriales poseedores de estos valores— se trata simplemente de la transferencia de riqueza de unas manos a otras y, en su conjunto, repercutirá favorablemente sobre la reproducción, ya que los advenedizos en cuyas manos caen estas acciones y estos valores son, por lo general, más emprendedores que quienes anteriormente los poseían. * Interés monetario. ** Interés industrial.

### [7. Negación absurda de la superproducción de mercancías al mismo tiempo que se reconoce la superabundancia de capital]

Ricardo es siempre, cuando él mismo tiene conciencia de ello, consecuente. Por eso, en él, la tesis de que no puede haber superproducción (de mercancías) es idéntica a la de que no puede darse plétora o superabundancia de capital.a a Aquí, hay que distinguir. Cuando A. Smith explica la baja de la tasa de ganancia por la superabundance of capital, accumulation of capital, se trata de un efecto permanente, y esto es falso. En cambio, [hay] transitoriamente superabundance of capital. Superproducción, crisis, es algo distinto. Crisis permanente no existe.

"En un país no puede acumularse ningún volumen de capital que no sea posible emplear productivamente, mientras los salarios, como consecuencia del alza de precios de los artículos de primera necesidad no sean tan altos y, como consecuencia de ello, dejen un margen tan pequeño para la ganancia del capital, que el acicate de la acumulación ya no funcione” ([David Ricardo, “On the Principles. Londres 1821], p. 540). "De donde se sigue... que la demanda es ilimitada, que no hay límites al empleo de capital, mientras éste arroje una ganancia, y que, por muy abundante que pueda ser el capital, la baja de la ganancia no puede tener más explicación satisfactoria que el alza de los salarios y que, además, podríamos añadir, la única causa satisfactoria y estable del alza de los salarios radica en la creciente dificultad con que se tropiece para obtener los medios de vida y los artículos de primera necesidad para un número cada vez mayor de trabajadores” (l. c., pp. 347s.).

¿Qué habría dicho, entonces, Ricardo de la estupidez de sus sucesores que niegan la superproducción bajo una forma (como general glut of commodities in the market * y, en cambio, bajo la otra forma, como surproduction of capital, plethora of capital, superabundance of capital, ** no sólo la reconocen, sino que la convierten en un punto esencial de sus doctrinas? * Supcrsaturación general de mercancías en el mercado. ** Superproducción de capital, plétora de capital, superabundancia de capital. Ningún economista responsable del periodo postricardiano niega la plétora de capital. Lejos de ello, todos explican las crisis partiendo de esto (cuando no recurren a historias de crédito). Por tanto, todos reconocen la superproducción bajo una forma y la niegan bajo la otra. Se trata, pues, sencillamente, de ver cómo se comportan entre sí las dos formas de la superproducción, la forma en que [estos autores] la niegan y la forma en que la aseguran. El propio Ricardo, no sabía, en rigor, nada de las crisis, de las crisis generales, [de las crisis] del mercado mundial, nacidas del proceso mismo de producción. Podía explicarse la crisis de 1800 a 1815 a base del

encarecimiento del trigo como consecuencia de las malas cosechas, la depreciación del papel-moneda, la depreciación de las mercancías coloniales, etc., ya que, en virtud del bloqueo continental, el mercado se había contraído violentamente, por causas políticas, y no por causas económicas. También pudo explicarse la crisis de 1815 en parte por una mala cosecha, por la penuria de trigo, y en parte por la baja de los precios de este cereal, ya que habían dejado de operar por el paso de la güeña a la paz y de los consiguientes “súbitos cambios operados en los canales del comercio”, las causas que según su propia teoría, tenían que impulsar al alza los precios del trigo durante la guerra y del bloqueo de Inglaterra por el continente. (Véase, en sus “Principles?’, cap. XIX: “Sobre los súbitos cambios operados en los canales del comercio”.) Los fenómenos históricos posteriores, especialmente la periodicidad casi regular de las crisis del mercado mundial ya no permitían a los sucesores de Ricardo negar los hechos o interpretarlos como hechos [puramente] fortuitos. En vez de ello inventaron —prescindiendo de los que todo lo explican a base del crédito, para salir diciendo después que ellos mismos tienen que dar por supuesta la superabundance of capital— la bonita distinción entre plethora of capital y overproduction.* En contra de la segunda mantenían en pie las frases y buenas razones de Ricardo y A. Smith, a la par que trataban de deducir de la primera los fenómenos por lo demás para ellos inexplicables. Por ejemplo, Wilson explica algunas crisis por la plétora de capital fijo y otras por la plétora de capital circulante. La plétora de capital mismo es sostenida por los mejores economistas (como Fullarton) y a tal punto se ha convertido ya en un prejuicio arraigado, que la frase figura incluso como algo evidente por sí mismo hasta en el compendio del erudito señor Roscher.

Cabe, pues, preguntarse, ¿qué es plethora of capital y en qué se distingue de la overproduction? (Es de justicia, ciertamente, consignar que otros economistas, como Ure, Corbet, etc., consideran que la overproduction constituye la situación regular de la gran industria, en lo que al interior de los países se refiere y que, por tanto, sólo acanea crisis under certain circumstances, ** en las que se contrae también el mercado exterior.) Según los mismos economistas, capital es igual a dinero o mercancías. Por tanto, superproducción de capital igual a superproducción de dinero o de mercancías. Y, sin embargo, estos dos fenómenos —se nos dice— nada tienen que ver el uno con el otro. Ni siquiera la superproducción de dinero, ya que

éste es para ellos [una] mercancía, razón por la cual todo el fenómeno se reduce a la superproducción de mercancías, que [dichos autores] reconocen bajo un nombre y niegan bajo el otro. Y si, además, se dice que el capital supcrproducido o circulante es el capital fijo, la razón de ello está en que las mercancías, aquí, no son tomadas en consideración bajo este concepto simple, sino en su concepto de capital. Con lo cual se reconoce a su vez, por otra parte, que en la producción capitalista y en sus fenómenos —f.i. overproduction ** — no se trata de la relación simple en que el producto se manifiesta como mercancía, sino de las determinaciones sociales de ella, en las que es algo más y además algo distinto que mercancía. * Superproducción. ** Bajo ciertas circunstancias. *** Por ejemplo, superproducción. En términos generales, siempre y cuando que la frase de plethora of capital en vez de superproducción sea algo más que una frase retórica a que se recurre o una ausencia de ideas carentes de toda conciencia que reconoce como existente y necesario al mismo fenómeno en la medida en que se dice a, pero se la niega tan pronto se menciona b; si, en realidad, por tanto, sólo se manifiestan escrúpulos y reparos acerca de la designación del fenómeno, pero no acerca del fenómeno mismo ni se trata tampoco de rehuir la dificultad de explicarlo recurriendo al ardid de negarlo bajo una forma (con un nombre) en que va en contra de sus prejuicios, para reconocerlo solamente en la otra forma en que no significa nada; prescindiendo de todas estas facetas, el paso de la frase “superproducción de mercancías” a la de “plethora of capital” representa, en realidad, un progreso. ¿En qué consiste éste? En que [, aquí,] los productores no se enfrentan simplemente como poseedores de mercancías, sino como capitalistas.

### [8. Negación de la superproducción general, en Ricardo. Posibilidad de una crisis inherente a las contradicciones internas de la mercancía y el dinero]

[Citaremos] algunos otros pasajes de Ricardo:

“Podríamos dar en pensar... que Adam Smith llega a la conclusión de que nos encontramos, hasta cierto punto, en la situación obligada" (que es, en efecto, lo que ocurre) "de producir un excedente de trigo y de mercancías de lana y de metal y de que el capital que las produce no podría encontrar otro empleo. Sin embargo,

siempre hay una opción en cuanto al modo como debe emplearse un capital, razón por la cual nunca puede haber durante mucho tiempo un excedente de cualquier mercancía, ya que, caso de existir, descendería siempre por debajo de su predo natural y el capital derivaría hacia un empleo más beneficioso” (l. c., pp. 341 s., nota). "Los productos se venden siempre por productos o servicios; el dinero es solamente el medio para efectuar el cambio".

(Lo que vale decir que el dinero es simple medio de circulación y el valor de cambio mismo solamente la forma transitoria en que se cambian unos productos por otros, lo que es falso.)

“Puede producirse en exceso de una determinada mercancía y cabe que la plétora de ella en el mercado no permita que se cubra el capital invertido en producirla; pero esto no puede ocurrir con todas las mercancías" (l. c., pp. 341 s.). “El que esta producción acrecentada y la consiguiente demanda que origina haga o no bajar las ganancias depende únicamente del alza de los salarios, y, a su vez, el alza de los salarios, salvo períodos de tiempo limitados, depende de la facilidad con que se cuente para producir medios de sustento y artículos de primera necesidad para el trabajador” (l. c., p. 343). "Cuando los comerciantes invierten su capital en el comercio exterior o en negocios de transporte, lo hacen siempre por su libre voluntad, y nunca bajo una coacción; y lo hacen porque en esos negocios las ganancias son algo más elevadas que en el comercio interior” (l. c., p. 344).

Por lo que se refiere a las crisis, todos los autores que estudian el movimiento real de los precios y todos los prácticos que escriben en un momento dado de crisis dan de lado a las zarandajas seudoteóricas y se contentan con [decir] que en la teoría abstracta —a saber, la imposibilidad de gluts of market * — puede ser verdad, pero que en la práctica es falso. La reiteración regular de las crisis ha hecho, en realidad, que esas pamplinas de Say y otros degeneren en una fraseología que solamente en times of prosperity is used, but is thrown to the wind in times of crisis. ** * Supersaturaciones del mercado. ** Se emplea en tiempos de prosperidad, pero se manda a paseo en tiempos de crisis.

 En las crisis del mercado mundial estallan las contradicciones y los antagonismos de la producción burguesa. Pues bien, en vez de entrar a investigar en qué consisten los elementos contradictorios que estallan en la catástrofe, los apologistas se contentan con negar la catástrofe misma y

empecinarse, ante su periodicidad regida por leyes, en que la producción jamás se vería expuesta a crisis si se atuviera a sus libros de escuela. La apologética, al proceder así, insiste en falsear las relaciones económicas más simples y, especialmente, en hacer hincapié en la unidad frente a la contradicción. Si, por ejemplo, la compra y la venta —o el movimiento de metamorfosis de la mercancía— representa la unidad de dos procesos o más bien el curso de un proceso a través de dos fases contrapuestas y, por tanto, esencialmente, la unidad de ambas fases, es asimismo y no menos esencialmente, la separación de estas fases y la sustantivación de la una con respecto a la otra. Ahora bien, como están conectadas entre sí, esta sustantivación de dos momentos que se integran sólo puede manifestarse violentamente, como [un] proceso destructor. Es precisamente en la crisis donde se pone de manifiesto su unidad, la unidad de lo diferente, la sustantividad que revisten dos momentos coherentes entre sí y que se complementan es violentamente destruida. La crisis manifiesta, por tanto, la unidad de los momentos sustantivados el uno con respecto al otro. Sin esta unidad interna de los [momentos] aparentemente indiferentes entre sí no existiría ninguna crisis. Pero no, dice el economista apologético. No puede producirse ninguna crisis, porque existe la unidad. Lo que, a su vez, sólo significa una cosa, y es que la unidad de los contrarios excluye la contradicción. Para demostrar que la producción capitalista no puede conducir a crisis generales, se niegan todas las condiciones y determinaciones de forma, todos los principios y diferencias específicos, [se niega], en una palabra, la producción capitalista misma y se demuestra, en realidad, que si el modo capitalista de producción, en vez de ser una forma específicamente desarrollada y peculiar de producción social, fuese un modo de producción que tuviese los inicios más toscos, no existirían los antagonismos y contradicciones que lo caracterizan y, por tanto, no podrían tampoco estallar en [forma de] crisis.

“Los productos", dice Ricardo, según Say, "se venden siempre por productos o servicios; el dinero es solamente el medio para efectuar el cambio”.

En primer lugar, la mercancía, dentro de la que se da el antagonismo entre valor de cambio y valor de uso, se ve convertida aquí en mero producto (valor de uso) y, con ello, el cambio de mercancías se convierte en mero trueque de

productos, de simples valores de uso. No sólo no se ve más allá de la producción capitalista, sino que ni siquiera se remonta la mirada más atrás de la mera producción de mercancías, y el más complicado fenómeno de la producción capitalista —la crisis del mercado mundial— se niega y descarta al negar y descartar la condición primordial de la producción capitalista, a saber: que el producto tiene que ser mercancía y representarse, por tanto, como dinero y recorrer el proceso de la metamorfosis. En vez de hablar de trabajo asalariado, se habla de “services”, * palabra que da, a su vez, de lado a la determinabilidad específica del trabajo asalariado y su uso. El cual no es otro que el de incrementar el valor de las mercancías por las que se cambia, el de engendrar plusvalía, dando de lado con ello a la relación específica mediante la cual el dinero y la mercancía se convierten en capital. “Service” es el trabajo concebido meramente como valor de uso (algo secundario en la producción capitalista), exactamente lo mismo que la palabra “producto” ahoga la esencia de la mercancía y de la contradicción inherente a ella. Y también el dinero se concibe así, consecuentemente, como mero mediador en el cambio de productos, y no como forma esencial y necesaria de existencia de la mercancía, que se manifiesta necesariamente como valor de cambio, [como] trabajo social general. Al escamotear la esencia del valor de cambio mediante la transformación de la mercancía en mero valor de uso, puede escamotearse también, con la misma facilidad o, mejor dicho, debe escamotearse, el dinero en cuanto forma esencial y sustantiva en el proceso de la metamorfosis con respecto a la forma originaria de la mercancía. * Servicios.

Como se ve, las crisis tratan de descartarse aquí a fuerza de argumentos, olvidando o negando las premisas primordiales de la producción capitalista, la existencia del producto como mercancía, el desdoblamiento de ésta en mercancía y dinero, los factores que ello entraña del desdoblamiento en el cambio de mercancías y, por último, la relación entre el dinero o la mercancía y el trabajo asalariado. Y no son mejores, por lo demás, los economistas (como J[ohn] Stfuart] Mill, por ejemplo) que tratan de explicar las crisis partiendo de estas simples posibilidades de crisis que van implícitas en la metamorfosis de la mercancía, como ocurre con el desdoblamiento de [la] compra y [la] venta. Estos planteamientos, que explican la posibilidad de la crisis, distan mucho de explicar su realidad, no explican por qué las fases del proceso entran en un conflicto de [tal naturaleza], que sólo puede hacer valer su unidad interna por

medio de una crisis, de un proceso de violencia. Este desdoblamiento se manifiesta en la crisis y es la forma elemental de ésta. Explicar la crisis a base de esta forma elemental [en que se manifiesta] equivale a explicarla exponiendo su existencia bajo su forma más abstracta; es decir, equivale a explicar la crisis por medio de la crisis.

“Nadie", dice Ricardo, “produce sino con el propósito de consumir o de vender y nadie vende sino con la intención de comprar cualquier otra mercancía que encierre para él una utilidad directa o que pueda servirle para la futura producción. Al producir, se convertirá, por tanto, necesariamente, en consumidor de sus propios bienes" (goods) “o en comprador y consumidor de las mercancías de cualquier otro. No es posible suponer que ignore durante largo tiempo cuáles son las mercancías que puede producir más ventajosamente para alcanzar el propósito que persigue, que es la posesión de otros bienes, razón por la cual no es probable que produzca continuamente" (continually) “una mercancía para la cual no hay demanda” [l. c., pp. 339 s.].

Esto no pasa de ser una chachara infantil buena para Say, pero indigna de Ricardo. En primer lugar, ningún capitalista produce para consumir su producto. Cuando hablamos de producción capitalista, la verdad es la contraria: “Nadie produce con el propósito de consumir su producto”, aun cuando algunas partes de éste se destinan a un nuevo consumo industrial. Pero aquí se habla de consumo privado. Antes, se olvidaba que el producto es mercancía. Ahora, se olvida incluso la división social del trabajo. Es cierto que allí donde los hombres producen para ellos mismos no existen realmente crisis, pero tampoco existe producción capitalista. En ninguna parte hemos leído que los antiguos, con su producción esclavista, llegaran nunca a saber lo que es una crisis, aunque también en la antigüedad dieran en quiebra algunos productores. La primera parte de la alternativa [en el pasaje citado] es absurda. Y también [lo es] la segunda. Quien produce no puede optar entre vender o no vender. Tiene necesariamente que vender. Y lo que ocurre en las crisis es precisamente que no puede vender o sólo pude hacerlo a menos del precio de costo e incluso con una pérdida positiva. ¿De qué le sirve a él ni nos sirve tampoco a nosotros el que haya producido para vender? Se trata precisamente de saber qué es lo que se interpone ante estas buenas intenciones. Además,

“Nadie vende sino con la intendón de comprar cualquier otra mercancía que enderra para él una utilidad directa o que pueda servirle para la futura produedón".

¡Qué exposición tan placentera de las relaciones burguesas! Ricardo se olvida incluso de que alguien puede tener que vender para pagar y que estas ventas obligadas desempeñan un papel importantísimo en las crisis. El propósito inmediato que guia al capitalista cuando vende es volver a convertir su mercancía o, mejor dicho, su capital-mercancías, en capital-dinero, realizando con ello la ganancia obtenida. Y la pauta que rige en este proceso no es, ni mucho menos el consumo —el ingreso—, como lo es, evidentemente, para quien vende simplemente mercancías para convertirlas en medios de vida. Pero no es ésta la producción capitalista, en la que el ingreso se manifiesta como resultado, pero no como la finalidad determinante. Todo el que vende lo hace, ante todo, para vender, es decir, para convertir la mercancía en dinero. Es posible que durante la crisis se sienta muy contento el hombre de haber vendido, sin pensar por el momento en comprar. Sin embargo, para que el valor realizado funcione de nuevo como capital, tiene que volver a recorrer el proceso de la reproducción y, por consiguiente, cambiarse de nuevo por trabajo y mercancías. Y la crisis constituye precisamente el escollo en que el proceso de reproducción se entorpece y se interrumpe. Entorpecimiento que no vale explicar diciendo que no se da en los tiempos en que no hay crisis. No cabe la menor duda de que nadie “produce continuamente una mercancía para la cual no hay demanda’’ (l. c., p. 340), pero nadie habla tampoco de una hipótesis tan absurda [como ésta]. Además, no tiene absolutamente nada que ver con el asunto [de que se trata]. Y no es cierto que la finalidad de la producción capitalista sea “la posesión de otros bienes’’, sino la apropiación of value, of money, of abstract yvealth *

También Ricardo se basa aquí en la tesis de James Mill más arriba criticada por mí acerca del “equilibrio metafísico de las compras y las ventas”, equilibrio que ve solamente la unidad, pero no el desdoblamiento de los procesos de compra y venta. Y de ahí proviene también la afirmación de Ricardo (a tono con James Mill):

"Puede producirse en exceso determinada mercancía y cabe que la plétora de ella en el mercado no permita que se cubra el capital invertido en producirla; pero esto no puede ocurrir con todas las mercancías..(l. c., pp. 341 S.).

El dinero no es solamente “el medio para efectuar el cambio” (l. c., p. 341), sino que es, al mismo tiempo, the médium by which the exchangc of produce with produce becomes dissolved into two acts, independent of each other, and distant from each other, in time and space ** Pero esta falsa concepción del dinero en Ricardo se basa en que éste se rija solamente en la determinación cuantitativa del valor de cambio, o sea, en [el hecho de] que equivale a determinadas cantidades de tiempo de trabajo, pero pierde de vista la determinación cualitativa, según la cual el trabajo individual sólo puede manifestarse como trabajo general abstracto, social, mediante su enajenación (alienation). a * De valor, de dinero, de riqueza abstracta. ** El medio por el cual el cambio de un producto por otro se desdobla en dos actos, independientes y distintos el uno del otro, en el tiempo y en el espacio. a (El que Ricardo [considera] el dinero simplemente como medio de circulación es lo mismo [que hace cuando considera] el valor de cambio simplemente como forma transitoria, como algo meramente formal en la producción burguesa y capitalista, razón por la cual no ve en ésta un modo de producción específicamente determinado, sino la producción por antonomasia.) /718// Es un pobre subterfugio decir que sólo puede “haber plétora en el mercado” de determinada clase de mercancías, pero no de todas y que por tanto, la superproducción sólo puede ser parcial. En primer lugar, cuando nos limitamos a considerar la naturaleza de la mercancía, nada se opone a que haya en el mercado plétora de todas las mercancías y de que, por tanto, todas bajen de precio. Aquí sólo se trata, en efecto, del momento de la crisis. Todas las mercancías, en efecto, exceptuando el dinero [pueden existir en exceso]. Que la mercancía necesite representarse como dinero quiere decir, sencillamente, que esa necesidad existe para todas las mercancías. Y del mismo modo que para una determinada mercancía existe la dificultad de llevar a cabo esta metamorfosis, puede existir para todas. La naturaleza general de la metamorfosis de las mercancías —que implica el desdoblamiento de la compra y la venta ni más ni menos que su unidad, lejos de excluir la posibilidad de un general glut, entraña la posibilidad de él.

Al fondo del razonamiento de Ricardo y de otros [autores] parecidos [a él] encontramos no sólo la relación entre [la] compra y [la] venta, sino también entre la oferta y la demanda, en la que habremos de detenernos cuando estudiemos la competencia entre los capitales. Como dice Mill, si la compra es venta, etc., la demanda es oferta y la oferta demanda, pero del mismo modo se desdoblan y pueden sustantivarse la una con respecto a la otra. La demanda de todas las mercancías puede, en un momento dado, exceder de la demanda

de todas las mercancías, si la demanda de la mercancía general, [que es] el dinero, el valor de cambio, excede de la demanda de todas las mercancías especiales o si el momento de representar todas las mercancías en dinero, de realizar su valor de cambio, prevalece sobre el momento de retroconvertir la mercancía en valor de uso. Si la relación entre la oferta y la demanda se concibe de un modo más desarrollado y más concreto, ello se debe a la producción y al consumo. Aquí, habría que volver a retener la unidad de estos dos momentos, que es de por sí y se impone de un modo violento precisamente en la crisis, frente al desdoblamiento y el antagonismo, que asimismo existen y que, además, son característicos de la producción burguesa. Por lo que se refiere al contraste entre la superproducción parcial y la universal, cuando de lo que se trata es, en efecto, solamente de afirmar la primera para sustraerse a la segunda, debe observarse lo siguiente: Primero: La crisis va casi siempre precedida de una inflación general de precios en todos los artículos correspondientes a la producción capitalista. Todos ellos, por consiguiente, toman parte en el consiguiente crash * y siguen produciéndose todos a los antiguos precios, overburding the market.** Él mercado puede absorber una masa de mercancías a precios en baja, inferiores a sus precios de costo, que no habría podido absorber a sus precios de mercado anteriores. El exceso de mercancías es siempre relativo; se entiende exceso a ciertos precios. Los precios a que son absorbidas, así. las mercancías [resultan] ruinosos para el productor o el comerciante. * Desplome. ** Sobrecargando el mercado. Segundo: Para que una crisis sea general (y también, por tanto, la superproducción) basta con que se extienda a los artículos comerciales más importantes.

### [9. Falsa concepción de Ricardo acerca de las relaciones entre producción y consumo bajo las condiciones del capitalismo]

Veamos más en detalle cómo Ricardo trata de descartar a fuerza de argumentos a general glut of the market: *** *** Una sobresaturación general del mercado.

"Puede producirse un exceso de determinada mercancía y cabe que la plétora de ella en el mercado no permita que se cubra el capital invertido en producirla; pero esto no puede ocurrir con todas las mercancías. La demanda de trigo se halla limitada por los molineros llamados a consumirlo, la de calzado y ropa por las personas que deben usarlos; pero si una comunidad o parte de ella puede disponer de la cantidad de trigo o de calzado y ropa que está en condiciones de consumir o desea consumir, no podemos decir lo mismo de cualquier mercancía creada por la naturaleza o por la actividad industrial. Hay quienes consumirían más vino si pudieran conseguirlo. Y hay quienes disponen de bastante vino, pero desearían aumentar la cantidad de sus muebles o mejorar su calidad. A otros les gustaría hermosear sus fincas o agrandar sus casas. El deseo de lograr todo esto o parte de ello alienta en todos los corazones; lo único que para ello hace falta son los medios, y sólo hay un camino para conseguirlos: incrementar la producción" (l. c., pp. 341 s.).

¿Cabe razonamiento más pueril? La cosa es así. Es posible que de una mercancía se produzca más de lo que se pueda consumir. Pero esto no puede ocurrir con todas las mercancías al mismo tiempo. [¿Por qué?] Porque las necesidades que las mercancías satisfacen no conocen límites y no es posible satisfacerlas todas a un tiempo. Por el contrario. La satisfacción de una necesidad hace que otra se halle latente. Lo único que hace falta son los medios para satisfacer estas necesidades, medios que sólo es posible procurarse incrementando la producción. No existe, pues, la posibilidad de una superproducción general. ¿A qué viene todo esto? En momentos de superproducción, una gran parte de la nación (especialmente, la clase obrera) se halla menos abastecida que nunca de trigo, calzado, etc., y no digamos de vino y furniture* Si para que tuviera que presentarse la superproducción fuese necesario que todos los miembros de la nación vieran satisfechas, por lo menos, sus necesidades más apremiantes, jamás habría llegado a producirse en toda la historia de la sociedad burguesa, no ya una superproducción general, pero ni siquiera parcial. [Cuando decimos], por ejemplo, que the market is glutted by shoes or calicóes or wines or colonial produce ** ¿quiére esto decir que no hay acaso cuatro sextas partes de la nación que tengan más que cubiertas sus necesidades en cuanto a calzado, calicóes, etc.? ¿Tiene la superproducción algo que ver, en general, con las necesidades absolutas? Sólo tiene que ver con las necesidades solventes. No se trata de superproducción absoluta, de superproducción en y de por sí, en relación con las necesidades absolutas o la apetencia de poseer mercancías. En este sentido no existe superproducción

parcial n: general. [Por esta razón,] no hay entre ellas ninguna contradicción. * Muebles. “ El mercado está sobresaturado de zapatos o telas de algodón o vino o productos coloniales.

Pero, dirá Ricardo, when there is a lot of people, who want shoes anc calicóes, why do they not procure themselves the means of obtaining then by producing someihing wherewith to buy shoes and calicoes? *** ¿Acaso no sería más sencillo decir: ¿por qué no producen calzado y calicoes? Y, lo que resulta todavía más peregrino en la superproducción es [que] los verdaderos productores de las very commodities which glut the market * —los obreros— stand in want of them. ** No podemos decir aquí que deban producir las cosas para obtenerlas, ya que las han producido y, sin embargo, no las tienen. Ni puede decirse tampoco que la mercancía de que se trata gluts the market *** porque nadie la necesite. Cuando, por tanto, ni siquiera la superproducción parcial puede explicarse porque las mercancías which gluts the market sobresaturan la necesidad de ellas, no es posible descartar con una explicación la superproducción universal diciendo que existen necesidades, necesidades insatisfechas, para las mercancías que se encuentran en el mercado. *** Si hay gentes que necesitan zapatos y telas de algodón, ¿por qué no se procuran ellos mismos los medios de obtenerlos, produciendo algo con lo que puedan comprar los zapatos o las telas? * Mismas mercancías que sobre saturan el mercado. ** Las necesitan. *** Supersatura el mercado. Detengámonos en el ejemplo del tejedor de telas de algodón. Mientras la reproducción seguía adelante ininterrumpidamente —y también, por tanto, la fase de esta reproducción en la que el producto existente como mercancía y susceptible de ser vendida como tal, la tela, se retroconvertía en su valor en dinero—, también los obreros que producen la tela consumían una parte de ella y, al ampliarse la reproducción —es decir, la acumulación—, su consumo iba haciéndose progresivo y se ocupaban también más obreros en la producción de las telas, que eran, al mismo tiempo, en parte, sus consumidores.

### [10. La posibilidad de la crisis se convierte en realidad. La crisis, como manifestación de todas las contradicciones de la economía burguesa]

Antes de avanzar un solo paso, [diremos] lo siguiente: [Mediante] el desdoblamiento del proceso de producción (directo) y del proceso de circulación, vuelve a desarrollarse y se desarrolla más la posibilidad

de la crisis, que se había manifestado con motivo de la simple metamorfosis de la mercancía. Tan pronto como [esos dos procesos] dejan de entrelazarse fluidamente y el uno se sustantiva con respecto al otro, surge la crisis. En primer lugar, la mercancía, que existe realmente como valor de uso e idealmente, en el precio, como valor de cambio, necesita convertirse en dinero. M — D. Una vez resuelta esta dificultad, la venta, la compra, D — M, no tropieza ya con dificultad alguna, puesto que el dinero es susceptible de cambiarse directamente por todo. Hay que dar por supuesto el valor de uso de la mercancía, la utilidad del trabajo contenido en ella, pues de otro modo no sería tal mercancía. Asimismo debe darse por supuesto que el valor individual de la mercancía equivale a su valor social, es decir, que el tiempo de trabajo en ella materializado es igual al tiempo de trabajo socialmente necesario para producir esta mercancía. Por tanto, la posibilidad de la crisis, en la medida en que se manifiesta bajo la forma simple de la metamorfosis surge solamente de[l hecho de] que las diferencias de forma —las fases— que recorre en su movimiento son, en primer lugar, formas y fases que necesariamente se complementan y que, en segundo lugar, a pesar de esta necesaria concatenación interna, pueden disociarse la una de la otra en el tiempo y en el espacio y [son] partes independientes del proceso, separables y separadas entre sí. [La posibilidad de la crisis] se da por tanto, exclusivamente, en la disociación de la venta y la compra. Es solamente en la forma de la mercancía donde la mercancía tiene que hacer frente aquí a la dificultad. Ésta desaparece tan pronto como reviste la forma dinero. Y el problema se presenta también en la disociación de la venta y la compra. Sí la mercancía no se retirara de la circulación bajo la forma dinero o pudiera aplazar su retroconversión en mercancía —como [ocurre] en la operación directa de trueque—, si la compra y la venta coincidieran, desaparecería, bajo los supuestos establecidos, la posibilidad de la crisis. Se supone, en efecto, que la mercancía es valor de uso para otros poseedores de ella. Bajo la forma del trueque directo, la mercancía solamente deja de ser cambiable cuando no posee valor de uso o cuando, de la otra parte, no se presentan otros valores de uso susceptibles de cambiarse por ella. Pero solamente bajo ambas condiciones: cuando o bien por una de las partes se produce [algo] inútil o bien por la otra parte no hay nada útil que intercambiar como equivalente por el primer valor de uso. Pero en ninguno de los dos casos se opera nunca un cambio. Ahora bien, cuando se opera un cambio, no se disociarán los momentos que lo forman. El comprador será vendedor y el vendedor

comprador. Desaparecerá, por tanto, el momento critico, que brota de la forma del cambio —en aquello que es circulación—, y cuando decimos que la forma simple de la metamorfosis lleva consigo la posibilidad de la crisis, sólo decimos que esta forma misma entraña la posibilidad del desgarramiento y de la disociación de momentos que esencialmente se complementan.

Pero esto se refiere también al contenido. En el comercio de trueque directo, el grueso de la producción se orienta, por parte del productor, hacia la satisfacción de sus propias necesidades o, cuando la división del trabajo se halla [ya] algo más desarrollada, hacia la satisfacción de las necesidades de sus coproductores, conocidas por él. Lo que queda para cambiarse como mercancía es el sobrante, y el que este sobrante se cambie o no no es esencial. [En cambio,] en la producción de mercancías, la transformación del producto en dinero, la venta, es conditio sine qua non. * La producción directa para [la satisfacción de] las propias necesidades desaparece. Al cesar las ventas, se presenta la crisis. La dificultad [con que se tropieza] para convertir la mercancía —producto específico del trabajo individual— en dinero, en su término contrario, [en] trabajo abstracto general, social, radica en que el dinero no se manifiesta como producto específico del trabajo individual y en que, por tanto, el que ha vendido y, por consiguiente, posee la mercancía bajo la forma dinero, no está obligado a volver a vender inmediatamente, a volver a transformar inmediatamente el dinero en [un] producto específico del trabajo individual. En el comercio de trueque no se da esta contradicción. Aquí, nadie puede ser vendedor sin ser [al mismo tiempo] comprador, ni comprador sin ser [simultáneamente] vendedor. La dificultad del vendedor —bajo el supuesto de que su mercancía tenga valor de uso— dimana simplemente de la facilidad que tiene el comprador para dar largas a la retroconversión del dinero en mercancía. La dificultad [que ofrece el] convertir la mercancía en dinero, el vender, se debe sencillamente a que la mercancía debe invertirse inmediatamente en dinero, pero no así el dinero en mercancía, lo que hace que se disocien la venta y la compra. Hemos dicho que esta forma implica la posibilidad de la crisis, es decir, la posibilidad de que momentos que se complementan, que son inseparables, se disocian y que ello obligue a enlazarlos por la fuerza, a imponer su asociación por medio de una presión que se hace a su mutua sustantividad. Y [, en efecto,] la crisis no es otra cosa que la imposición violenta de la unidad a fases del proceso de producción que se han independizado la una con respecto a la otra. * Condición indispensable.

La posibilidad general, abstracta, de la crisis es, sencillamente, la forma más abstracta de crisis, [una crisis] sin contenido, sin móvil intrínseco. Compra y venta pueden disociarse. Son, pues, crisis en potencia, y su coincidencia representa siempre un momento crítico para la mercancía. Pero pueden también entrelazarse fluidamente. Permanece, pues, en pie [la afirmación de] que la forma más abstracta de la crisis (y, por tanto, la posibilidad formal de ella) es la metamorfosis de la mercancía misma, en la que se contiene solamente como momento desarrollado la contradicción de valor de cambio y valor de uso y, más desarrollada, de dinero y mercancía, que se halla implícita en la unidad de ésta. Ahora bien, lo que convierte en crisis esta posibilidad de ella no se contiene en esta forma misma; se contiene solamente en [el hecho de] que se da la forma para una crisis. Y esto es lo importante cuando se considera la economía burguesa. Las crisis del mercado mundial deben concebirse como la concatenación real y la compensación por la fuerza de todas las contradicciones de la economía burguesa. Por tanto, los momentos sueltos que se concatenan en estas crisis tienen que manifestarse y desarrollarse en toda esfera de la economía burguesa y, cuanto más penetramos en ellos, tienen que desarrollarse, de una parte, nuevas determinaciones de esta pugna y, de otra ponerse de manifiesto las formas más abstractas de ella como reiteradas y contenidas en las más concretas. Podemos, pues, decir que la crisis, bajo su primera forma, es la metamorfosis de la mercancía misma, la disociación de [la] compra y [la] venta. La crisis, bajo su segunda forma, es la función del dinero como medio de pago, en la que el dinero figura en dos momentos distintos separados en el tiempo, en dos funciones distintas. Estas dos formas son todavía perfectamente abstractas, aunque la segunda es más concreta que la primera.

Por tanto, en primer lugar, cuando se considera el proceso de reproducción del capital (que coincide con su circulación), hay que demostrar que aquellas formas de [que hablamos] más arriba se repiten simplemente o, mejor dicho, es aquí donde cobran un contenido, un fundamento sobre el cual pueden manifestarse. Fijémonos en el movimiento que recorre el capital a partir del momento en que abandona como mercancía el proceso de producción para volver a surgir de él como mercancía. Si hacemos caso omiso aquí de todas las demás

determinaciones intrínsecas, [vemos que] el capital-mercancías total y cada una de las mercancías que lo forman tiene que recorrer el proceso M — D — M, la metamorfosis de la mercancía. La posibilidad general de la crisis que va implícita en esta forma —la disociación de [la] compra y [la] venta— se contiene, por tanto, en el movimiento del capital, en cuanto es también mercancía y solamente mercancía. De la concatenación de las metamorfosis de las mercancías unas con otras se desprende, además, que una mercancía se convierte en dinero porque la otra se retroconvierte de la forma dinero en la forma mercancía. Por tanto, la disociación de [la] compra y [la] venta se manifiesta aquí, más desarrollada, de tal modo, que a la conversión de un capital de la forma mercancía en la forma dinero tiene necesariamente que corresponder la retroconversión del otro capital de la forma dinero en la forma mercancía, a la primera metamorfosis de un capital tiene necesariamente que corresponder la segunda del otro, un capital tiene que abandonar el proceso de producción y el otro retornar a él. Este entrelazamiento y concatenación de los procesos de reproducción o circulación de diferentes capitales es necesario, de una parte, por la división del trabajo y es, de otra parte, contingente, con lo que se amplía ya la determinación intrínseca de la crisis. Pero, en segundo lugar, por lo que se refiere a la posibilidad de la crisis nacida del dinero como medio de pago, [vemos que] ya en el capital se da un fundamento mucho más real para que esta posibilidad se realice. Por ejemplo, el tejedor tiene que cubrir todo el capital constante cuyos elementos han sido suministrados por el hilandero, el cultivador del lino, el fabricante de maquinaria, el productor de hierro y madera, el extractor de carbón, etc. En la medida en que éstos producen el capital constante que sólo entra en la producción de capital constante sin incorporarse a la mercancía final, al tejido, se reponen mediante cambio de capital sus condiciones de producción. Supongamos ahora que el tejedor venda el tejido por 1.000 £ al comerciante, pero por medio de una letra, de tal modo que el dinero figura como medio de pago. Y que el vendedor, a su vez, endose la letra al banquero, ya sea para pagar con ello una deuda o para que se la descuente. El cultivador del lino ha vendido [el lino] al hilandero a cambio de una letra, el hilandero al tejedor, igualmente el fabricante de maquinaria al tejedor, y lo mismo el productor de hierro y de madera al fabricante de maquinaria y el productor de carbón al hilandero, al tejedor, al fabricante de maquinaria y al productor de hierro y de madera. Además, los hombres del hierro, del carbón, de la madera y del lino se han pagado entre sí con letras. Si el comerciante no paga,

[tendremos que] el tejedor no podrá reembolsar su letra al banquero.

El cultivador de lino ha girado sobre el hilandero y el fabricante de maquinaria sobre el hilandero y el tejedor. El hilandero no puede pagar porque no puede pagar el tejedor, ninguno de ellos paga al fabricante de maquinaria, ni éste al productor de hierro, madera y carbón. Y, a su vez, todos éstos, que no realizan el valor de sus mercancías, no pueden reponer la parte que repone el capital constante. Surge así una crisis general. Lo cual no es otra cosa que la posibilidad de la crisis que se daba [ya] en el dinero como medio de pago; pero aquí, en la producción capitalista, nos encontramos ya con una concatenación de créditos y obligaciones mutuos, de compras y ventas, en que la posibilidad puede convertirse en realidad. Bajo cualesquiera circunstancias, si la compra y la venta no se inmovilizan la una con respecto a la otra y no necesitan, por tanto, que se las entrelace a la fuerza; y, de otra parte, si el dinero funciona como medio de pago de tal modo que los créditos se salden y, por tanto, no se desarrolla la contradicción que de por sí va implícita en el dinero como medio de pago; [si], por tanto, estas dos formas abstractas de la crisis no se manifiestan realiter * en cuanto tales, no existirá crisis. No puede existir crisis sin que [la] compra y [la] venta se desglosen y entren en contradicción, sin que, por tanto, la crisis se manifieste, al mismo tiempo, bajo la forma simple, [que es] la contradicción entre [la] compra y [la] venta, la contradicción [implícita] en el dinero como medio de pago. Pero éstas son también simples formas, posibilidades generales de crisis y, por tanto, también formas, formas abstractas, de la crisis real. La existencia de la crisis se manifiesta en ellas como en sus formas más simples y, en este sentido, con su contenido más simple, por cuanto que esta forma misma es su más simple contenido. Pero no es aún un contenido fundamentado. La circulación monetaria simple e incluso la circulación del dinero como medio de pago —y ambas se presentan mucho antes de que aparezca la producción capitalista, sin que se den crisis— pueden darse y se dan realmente sin crisis. Y no es posible comprender a base de estas formas solamente por qué estas formas manifiestan su lado crítico, por qué la contradicción potencialmente contenida en ellas se manifiesta como tal en la realidad. * De un modo real. Se comprende, pues, a la luz de esto, la enorme simpleza de los economistas que, cuando ya no pueden descartar con argumentos el fenómeno de la superproducción y de las crisis, se contentan con [decir] que

bajo aquellas formas se da la posibilidad de que surjan crisis y que, por tanto, es algo contingente el que no estallen, lo que quiere decir que su estallido no pasa de ser una mera contingencia.

Las contradicciones que se desarrollan en la circulación de mercancías y más aún en la circulación monetaria —y, con ellas, la posibilidad de la crisis— se reproducen por sí mismas en el capital, ya que, en realidad, solamente a base del capital pueden desarrollarse la circulación de mercancías y la circulación monetaria. Ahora bien, solamente se trata de seguir el desarrollo ulterior de la crisis potencial [puesto que] la crisis real sólo puede exponerse a base del movimiento real de la producción capitalista, de la competencia y el crédito en la medida en que nace de las determinaciones de forma del capital, que en cuanto tal capital le son peculiares y no se contienen en su mera existencia en cuanto mercancía y dinero. El simple proceso de producción (directo) del capital no puede de por sí añadir nada nuevo, aquí. Para que en general exista, hay que presuponer sus condiciones. De ahí que en la sección primera sobre el capital —el proceso directo de producción— no se agregue ningún elemento nuevo de crisis. De por sí, se contiene [ya] en él, puesto que el proceso de producción es apropiación y, por tanto, producción de plusvalía. Pero esto no puede manifestarse en el mismo proceso de producción, ya que en él no se trata de la realización del valor simplemente reproducido, sino de la plusvalía. La cosa sólo puede ponerse de manifiesto en el proceso de circulación, que es de por sí, al mismo tiempo, proceso de reproducción. Hay que observar aquí, además, que debemos exponer el proceso de circulación o el proceso de reproducción antes de haber expuesto el capital completo —capital y ganancia—, puesto que tenemos que exponer, no sólo cómo produce el capital, sino cómo es producido. Y el movimiento real tiene por punto de partida el capital existente; el movimiento real quiere decir el que [se opera] a base de la producción capitalista [ya] desarrollada, que arranca de sí misma y se presupone a sí misma. El proceso de reproducción y los conatos de crisis ya desarrollados en él sólo pueden, por tanto, exponerse de un modo incompleto bajo este epígrafe y necesitarán complementarse en el capítulo [titulado] “Capital y ganancia’’.8

8 Marx se refiere a la parte de sus investigaciones que posteriormente, ampliándose, se convertiría en el tomo III de “El Capital”. V. nota 12 de "Teorías sobre la plusvalía’', parte I, p. 446.

El proceso total de circulación o el proceso total de reproducción del capital constituye la unidad de su fase de producción y de su fase de circulación, un proceso que recorre ambos procesos como sus fases. En ello va implícita una posibilidad más desarrollada o forma abstracta de la crisis. Por eso los economistas que niegan la crisis se aferran a la unidad de estas dos fases. Si aparecieran disociadas sin entremezclarse en unidad, no sería posible, en efecto, restablecer su unidad por la fuerza, no podría darse la crisis. Si formasen una unidad, sin desglosarse, no sería posible desglosarlos por la fuerza, lo que, a su vez, es la crisis. [Ésta] es el restablecimiento por la fuerza de la unidad entre [momentos] sustantivados y la sustantivación por la fuerza de momentos que esencialmente forman una unidad. /716//

### [11. Sobre las formas de la crisis]

 Página 716. Por tanto, 1) La posibilidad general de las crisis [viene] dada en el proceso mismo de la metamorfosis del capital y, además, de un doble modo, en la medida en que el dinero funciona como medio de circulación: desdoblamiento de [¿a] compra y [fu] venta. En la medida en que funciona como medio de pago, donde actúa en dos momentos distintos, como medida de valores y como realización del valor. Estos dos momentos se disocian. Si en el intervalo ha cambiado el valor, si en el momento de venderse la mercancía no vale lo que es su valor, en el momento en que el dinero funciona como medida de valores y, por tanto, [como medida] de las mutuas obligaciones, no será posible saldar la obligación con el importe de la venta de la mercancía ni podrán saldarse, por tanto, toda la serie de transacciones que retroactivamente dependen de ésta. Y si la mercancía no puede venderse en un determinado plazo, aunque su valor no haya cambiado, no podrá el dinero funcionar como medio de pago, ya que debe funcionar [para ello] en plazos determinados, establecidos de antemano. Pero, como la misma suma de dinero funciona aquí para una serie de transacciones y obligaciones mutuas, se manifestará [un estado de] insolvencia, no sólo en un punto, sino en muchos y, por tanto, [la] crisis. Tales son las posibilidades formales de la crisis. La primera es posible sin la segunda; es decir, crisis sin crédito, sin que el dinero funcione como medio de paco. Pero la segunda no puede darse sin la primera, es decir, la compra y

la venta se disocian. Pero, en el segundo caso, la crisis no [se da] solamente porque la mercancía resulte invendible, sino porque no puede venderse en determinado plazo, y la crisis, aquí, no nace y deriva su carácter solamente de la invendibilidad de la mercancía, sino [de] la irrealización de toda una serie de pagos basados en la venta de esta determinada mercancía dentro de un determinado plazo. Es ésta la forma propiamente dicha de las crisis monetarias. Si, por tanto, estalla una crisis porque [la] compra y [la] venta se disocien, [esta crisis] se desarrolla como crisis monetaria tan pronto como el dinero se desarrolla como medio de pago, y en esta segunda forma de las crisis, se comprende por sí misma a partir del momento en que se da la primera. Cuando se investiga por qué la posibilidad general de la crisis se convierte en realidad, cuando se investigan las condiciones de la crisis, resulta, pues, totalmente superfluo preocuparse de la forma de las crisis que surgen del desarrollo del dinero como medio de pago. Precisamente por eso gustan los economistas de dar preferencia a esta forma evidente por sí misma como causa de las crisis. (En la medida en que el desarrollo del dinero como medio de pago coincide con el desarrollo del crédito y del overcredit * hay que desarrollar, naturalmente, las causas de este último, lo que no tiene su cabida aquí.) * Sobrecrédito.

2) Cuando las crisis surgen de los cambios de precios y las revoluciones en los precios, sin que coincidan con las alteraciones de valor de las mercancías, no es posible desarrollarlas, naturalmente, en el examen del capital en general, donde se supone que a los valores de las mercancías [corresponden] precios idénticos. 3) La posibilidad general de las crisis es la metamorfosis formal del capital mismo, la disociación en el tiempo y en el espacio de [la] compra y [la] venta. Pero esto no es nunca la causa de la crisis. No es, en efecto, otra cosa que la forma más general de la crisis y, por tanto, la crisis misma en su expresión más general. No se puede decir, sin embargo, que la forma abstracta de la crisis sea la causa de ella. Cuando preguntamos por su causa, tratamos precisamente de saber por qué su forma abstracta, la forma de su posibilidad, se convierte de posibilidad en realidad. 4) Las condiciones generales de las crisis, cuando son independientes de las oscilaciones de los precios (ya se hallen éstas o no relacionadas con el crédito) —[considerándolas] como algo aparte de las oscilaciones del valor—

deben desarrollarse a base de las condiciones generales de la producción capitalista /770a//. ([La] crisis puede surgir: 1) en la retroconversión en capital productivo; 2) por las variaciones de valor en los elementos del capital productivo, principalmente de las materias primas, por ejemplo cuando disminuye el volumen de la cosecha de algodón. Esto hace que suba su valor. Aquí nada tenemos que ver todavía con precios, sino [con] valores). /716// Primer momento. Retroconversión del dinero en capital. Se presupone una determinada fase de la producción o reproducción. El capital fijo puede, aquí, considerarse como dado, permanente y no incorporado al proceso de valorización. Puesto que la reproducción de las materias primas no depende solamente del trabajo invertido en ella, sino de su productividad, relacionada con condiciones naturales, puede descender el volumen mismo //XIV-771a/ y el volumen del producto de la misma cantidad de trabajo (por las bad seasons *). Sube, por tanto, el valor de la materia prima, desciende su volumen o se ve desajustada la proporción en que el dinero tenía que retroconvertirse en las distintas partes integrantes del capital para continuar la producción en la escala anterior. Debe invertirse más en materias primas, queda menos para trabajo y no es posible absorber el mismo volumen de obreros que antes. En primer lugar, no [se puede] físicamente, porque [hay] escasez de materia prima. En segundo lugar, porque hay que invertir en materia prima una parte mayor del valor del producto y, por consiguiente, puede invertirse menos en capital variable. La reproducción no puede repetirse en la misma escala. Una parte del capital fijo se queda parada y parte de los obreros son lanzados a la calle. Baja la tasa de ganancia, al subir el valor del capital constante con respecto al variable y emplearse menos capital de éste. Los tributos fijos —interés, renta— anticipados sobre una tasa de ganancia y explotación del trabajo que no varían, siguen siendo los mismos y, en parte, no pueden pagarse. Por tanto, crisis. Crisis de trabajo y crisis de capital. * Malas estaciones del año.

Se trata, por tanto [, aquí,] de un trastorno del proceso de reproducción por la elevación de valor de una parte del capital constante que debe reponerse [a base] del valor del producto. Y se opera, además, aunque la tasa de ganancia disminuya, [un] encarecimiento del producto. Si este producto entra como medio de producción en otras esferas de producción, su encarecimiento provocará aquí el mismo desajuste en la reproducción. Si entra como medio

de vida en el consumo general, entrará al mismo tiempo en el de los obreros, o no entrará. En el primer caso, coincidirá en cuanto a los efectos con el desajuste en el capital variable, de que hablaremos más adelante. Pero, cuando entre en el consumo general, puede con ello (si desciende el correspondiente consumo) reducir la demanda de otros productos, impidiendo con ello su retroconversión en dinero en la extensión correspondiente a su valor, con lo que se verá trastornado el otro lado de su reproducción, no la retroconversión del dinero en capital productivo, sino la retroconversión de la mercancía en dinero. En todo caso, disminuye en esta rama el volumen de la ganancia y el volumen del salario y, con ello, una parte de los returns * necesarios para la venta de mercancías de otras ramas de producción. * Ingresos. Pero esta inadequacy ** de la materia prima puede presentarse también sin influencia de las estaciones o de la productividad natural del trabajo que suministra la materia prima. En efecto, si, en esta rama, se invierte en maquinaria, etc., una parte excesiva de la plusvalía, del pluscapital, resultara insuficiente para la nueva, aunque el material baste para la anterior escala de producción. Esto será, por tanto, el resultado de una conversión desproporcionada del surplus capital en sus diferentes elementos. Se trata de un caso de superproducción de capital fijo, que provoca exactamente los mismos fenómenos que en el primer caso. (Véase página final.) /XIV-771a//. ** Inadecuación. //XIV-861a/ [...] *** *** Comenzando por esta p. 861a, la esquina superior izquierda del manuscrito aparece rota. De las primeras nueve líneas del texto, por esta razón, sólo se han conservado los finales de seis líneas, que no permiten restablecer el texto en su totalidad, pero dan pie para conjeturar que Marx hablaba aquí de las crisis nacidas "de [la] revolución en el valor del capital variable”. El ‘‘encarecimiento de los medios de vida necesarios” provocado v. gr. por una mala cosecha, acarrea el alza de los costos para los obreros "movilizados por el capital variable”. "Al mismo tiempo, esta alza” hace que descienda la demanda "de todas las otras mercancías que no entran en el consumo” de los obreros. De ahí que sea imposible "venderlas por su valor; la primera fase de su reproducción". la conversión de la mercancía en dinero, se ve trastornada. Consiguientemente, el encarecimiento de los medios de vida conduce a la "crisis en otras ramas” de la producción. En las dos últimas líneas de la parte estropeada de la página se contiene la idea, en que se resume toda esta reflexión, de que pueden surgir crisis como resultado del encarecimiento de las materias primas, "ya entren estas materias primas como material en el [capital] constante” o entren "como medios de vida” en el consumo de los obreros.

O se basan * en la superproducción de capital fijo y, consiguientemente, en la correspondiente infraproducción del circulante. * Es decir, las crisis. Puesto que el capital fijo, como el circulante, está formado por mercancías,

nada más ridículo que el que los mismos economistas que niegan la superproducción de mercancías reconozcan la superproducción de capital fijo. 1) Crisis nacidas de perturbaciones en la primera fase de la reproducción; por tanto, trastornos en la conversión de las mercancías en dinero o trastornos en la venta [de mercancías]. En las crisis de la primera clase [nacidas del encarecimiento de las materias primas], la crisis surge de los trastornos que se presentan en la retrocompra de los elementos del capital productivo. /XIV-861a//

### [12. Contradicciones entre la producción y el consumo bajo las condiciones del capitalismo. La superproducción de los artículos de consumo más importantes tiende a convertirse en superproducción general]

//XIII-716/ Antes de entrar ahora en las nuevas formas de la crisis, queremos referimos aquí nuevamente a Ricardo y al ejemplo de más arriba. /716// Mientras el tejedor reproduce y acumula, también sus obreros compran una parte de su producto, invierten una parte de su salario en telas de algodón. El hecho de que él produzca facilita a éstos los medios para comprar una parte de su producto y, por tanto, en parte, los medios para [poder] vender. El obrero sólo puede comprar, incorporarse a la demanda, con respecto a las mercancías que entran en el consumo individual, ya que él mismo no valoriza su trabajo ni posee tampoco, personalmente, las condiciones para su realización, los medios de trabajo y el material para trabajar. Lo que elimina ya a la mayor parte de los productores (a los trabajadores mismos, allí donde la producción ha adquirido su desarrollo capitalista) como consumidores, como compradores. [Los trabajadores] no compran materias primas ni medios de trabajo; compran solamente medios de vida (mercancías que entran directamente en el consumo individual). Nada, por tanto, más ridículo que el hablar de identidad de productores y consumidores, ya que en una cantidad extraordinariamente grande de trades —todos aquellos que no suministran directamente artículos de consumo— la inmensa mayoría de quienes intervienen en la producción se hallan absolutamente marginados de la compra de lo producido por ellos mismos.

No son consumidores directos ni compradores de esta gran parte de sus propios productos, aunque pagan una parte del valor de ellos en los artículos de consumo por ellos comprados. Por donde también aquí se manifiesta la ambigüedad de la palabra consumidor y cuán falso es identificarla con la palabra comprador. Desde el punto de vista industrial, son precisamente los trabajadores quienes consumen y utilizan en el proceso de trabajo la maquinaria y las materias primas. Pero no las utilizan para sí mismos. Ni son, por tanto, compradores de ellas. Para ellos, no son valores de uso, no son mercancías, sino las condiciones objetivas de un proceso en el que los propios trabajadores constituyen las condiciones subjetivas.

 Cabe afirmar, sin embargo, que sus employer * se los representan como compradores de medios y material de trabajo. Pero se los representan en condiciones distintas a como se representarían a sí mismos. [Se los representan], en efecto, en el mercado. El trabajador ofrece [en venta] un volumen de mercancías que representan plusvalía, trabajo no retribuido. Ellos [los employers] tratan de vender solamente un volumen de mercancías que reproducen el valor desembolsado en la producción, el valor de los medios de trabajo, del material de trabajo y del salario. [El employer] necesita, pues, un mercado más extenso que el trabajador. Y, además, depende de él mismo, y no de éstos, el que encuentre condiciones de mercado lo bastante favorables para iniciar la reproducción. * Patronos. [Los trabajadores] son, por tanto, productores sin ser consumidores —aun suponiendo que el proceso de reproducción no se altere— para todos aquellos artículos destinados al consumo industrial, y no al consumo individual. Pero nada más absurdo, para descartar las crisis, que la afirmación de que, en la producción capitalistta, consumidores (compradores) y productores (vendedores) son idénticos. Cada cual va por su lado. Solamente cuando el proceso de reproducción sigue su curso puede afirmarse esta identidad con respecto a uno de 3.000 productores, o sea con respecto al capitalista. Y asimismo es falso, a la inversa, que los consumidores sean productores. El terrateniente (la renta de la tierra) no produce y, sin embargo, consume y lo mismo acontece con todo el monied interest. ** ** Intereses monetarios. Las frases apologéticas [a que se recurre] para descartar las crisis tienen su importancia por cuanto que prueban siempre lo contrario de lo que se proponen probar. Para descartar las crisis, afirman la [existencia de una]

unidad allí donde solamente existe antagonismo y contradicción. Tienen, por tanto, su importancia por cuanto que puede decirse: demuestran que, si en realidad no existieran las contradicciones que ellos tratan de descartar imaginativamente, no existirían tampoco las crisis. Pero, en realidad, las crisis existen porque existen aquellas contradicciones. Cada una de las razones que alegan en contra de las crisis es una contradicción descartada por la fantasía y, por tanto, una contradicción real, es decir, un fundamento de la crisis. El empeño en descartar imaginativamente las contradicciones constituye, al mismo tiempo, el reconocimiento de las contradicciones existentes en la realidad y que, según los buenos y piadosos deseos, no debieran existir. Lo que en realidad producen los trabajadores es plusvalía. Mientras la produzcan, tendrán [algo] que consumir. Tan pronto como dejen [de producirla] termina su consumo, al terminar su producción. Pero no son. ni mucho menos, sujetos de consumo porque produzcan un equivalente de lo que consumen. Lejos de ello, tan pronto como producen solamente este equivalente, su consumo termina, no tienen equivalente que consumir. Una de dos: o dejan de trabajar o trabajan a tiempo reducido, en cuyo caso, su salario descenderá. En el segundo caso —cuando la fase de la producción sigue siendo la misma— *, no consumen equivalente alguno de lo que producen. Y no carecen de estos medios precisamente porque no produzcan bastante, sino porque sólo pueden apropiarse una parte excesivamente pequeña de lo que producen.

Así, pues, cuando la relación se reduce sencillamente a la que media entre consumidores y productores, se olvida que los trabajadores asalariados que producen y el capitalista productor son dos clases completamente distintas de productores, sin hablar de los consumidores que no producen absolutamente nada. Una vez más nos encontramos con que se trata de negar la contradicción, descartándola, haciendo caso omiso para ello de la contradicción existente en la realidad del proceso de producción. La mera relación entre trabajador asalariado y capitalista implica: 1) el que la gran mayoría de los productores (trabajadores) no consumidores (no compradores) de una parte grandísima de su producto, a saber, de los medios y el material de trabajo; 2) el que la gran mayoría de los productores, los trabajadores, solamente puedan consumir un equivalente de su producto siempre y cuando que produzcan más de este equivalente, [que produzcan] surplus value * o surplus produce. ** Necesitan ser siempre superproductores, producir por encima de

sus necesidades, para poder ser, dentro de los límites de sus necesidades, consumidores o compradores.9 * Plusvalía. ** Plusproducto. Por tanto, la [pretendida] unidad de producción y consumo se revela, desde luego, como falsa prima facie, *** tratándose de esta clase de productores. *** A primera vista. Cuando Ricardo dice que el único límite que encuentra la demanda es la producción misma y que ésta se halla limitada por el capital, esto sólo quiere decir, en realidad, si dejamos a un lado las falsas premisas, que la producción capitalista encuentra su medida solamente en el capital, pero incluyendo también en el capital la capacidad de trabajo incorporada a él (comprada por él) como una de las condiciones de trabajo [con las que necesita contar]. Cabe, en efecto, preguntarse si el capital en cuanto tal es también el límite con que tropieza el consumo. Lo es, desde luego, en un sentido negativo, ya que no puede consumirse más de lo que se produce. Pero el problema [está en saber] si lo [es] también en sentido positivo, [es decir], si —tomando como base la producción capitalista— se puede y se debe consumir tanto como se produce. Si lo analizamos certeramente, la afirmación de Ricardo dice cabalmente lo contrario de lo que se propone decir, a saber: que no se produce con vistas a los límites del consumo existentes, sino que la producción sólo se halla limitada por el mismo capital. Y no cabe duda de que esto es característico del modo de producción capitalista.

Por tanto, según el supuesto de que se parte, el mercado se halla sobresaturado, por ejemplo, de cottons (telas de algodón), lo que hace que éstas sean, en parte, invendibles, totalmente invendibles, o que sólo puedan venderse muy por debajo de su precio. (Diremos, por el momento, valor, ya que, al considerar la circulación o el proceso de reproducción, sólo tenemos que ver con el valor y aún no con el precio de costo, y menos aún con el precio de mercado.) Por lo demás, a la vista de todas nuestras consideraciones, por sí mismo se comprende que no debe negarse que en algunas esferas se sobreproduce, razón por la cual es posible producir demasiado poco en otras; por tanto, pueden surgir crisis parciales de una disproportionate produc* (ahora bien, la

9 Sigue aquí, en el manuscrito, un breve intercalado entre paréntesis acerca de las ideas de Ricardo sobre el dinero y el valor de cambio. En él se indica que tendrá cabida en otro lugar, puesto que, aquí, viene a trastornar la ilación del argumento. Ésta es la razón de que reproduzcamos este intercalado como nota de pie de página en la p. 464.

proportionate production es siempre resultado de una disproportionate production a base de la competencia) y una forma general de esta disproportionate production puede ser la superproducción de capital fijo y, de otra parte, la superproducción de capital circulante.a Así como para las mercancías es condición que se vendan por su valor, que [es] solamente la cantidad de trabajo socialmente necesario contenido en ellas, así también para toda una esfera de producción del capital [es necesario] que del tiempo total de trabajo de la sociedad se dedique a esta esfera especial solamente la parte necesaria, solamente el tiempo de trabajo que se requiere para satisfacer la necesidad social (la demanda). Si [se emplea más], aunque cada mercancía sólo contenga el tiempo de trabajo necesario, la suma [de ellas] encerrará más del tiempo de trabajo socialmente necesario, exactamente lo mismo que, aunque cada mercancía de por sí tenga valor de uso, la suma de ellas, bajo los supuestos de que se arranca, pierde una parte de su valor de uso. * Producción desproporcionada. a (Cuando se inventaron las máquinas de hilar, esto trajo consigo la superproducción de hilaza con relación a las tejedurías. [Pero] la desproporción se superó tan pronto como en la industria textil se introdujeron los mechanic looms. /720// Sin embargo, aquí no hablamos de la crisis en aquello en que tienen como base la disproportionate production, es decir, la desproporción en cuanto a la distribución del trabajo social entre las diferentes esferas de producción. De ello podrá hablarse cuando se trate de la competencia de capitales. Ya se ha dicho [a este propósito] ** que el alza o la baja del valor de mercado en virtud de esta disproportion trae como consecuencia transfer y withdrawal of capital from one trade to other, emigration of capital from one trade to other. *** Sin embargo, ya esta misma compensación implica el que presupone precisamente lo contrario de ella y puede, por tanto, entrañar una crisis, de que la crisis misma puede ser una forma de la compensación. Y esta clase de crisis la reconoce Ricardo, etcétera. ** V. supra, cap. X, apartado 5, inciso b. *** Transferencia y retirada de capital de una rama a otra, emigración de capital de una a otra rama. Al tratar del proceso de producción, hemos visto que toda la tendencia de la producción capitalista [está en] acaparar la mayor cantidad posible de plustrabajo y, por tanto, materializar con un capital dado el mayor tiempo posible de trabajo directo, ya sea alargando el tiempo de trabajo, ya acortando el tiempo de trabajo necesario, mediante el desarrollo de la productividad del trabajo, el empleo de la cooperación, la división del trabajo, la maquinaria, etc.; en una palabra, produciendo en gran escala, es decir, produciendo en masa. Así, pues, la naturaleza [misma] de la producción capitalista significa producción sin tener en cuenta [para nada] los límites del mercado.

En la reproducción, se da por supuesto, ante todo, que el modo de producción se mantiene invariable, como lo sigue siendo durante largo tiempo, aunque la producción se amplíe. Aquí aumenta el volumen de mercancías producidas porque se emplea más capital, no porque [éste] se emplee más productivamente. Pero el simple aumento cuantitativo del capital implica al mismo tiempo que aumenta su productividad. Si su aumento cuantitativo es resultado del desarrollo de la productividad, ésta a su vez se desarrolla a base del supuesto de un fundamento capitalista más extenso, ampliado. Se opera aquí una relación de interdependencia. La reproducción sobre una base más amplia, la acumulación, que al principio sólo era la ampliación cuantitativa de la producción —con mayor capital, [pero] en las mismas condiciones de producción—, manifiesta al llegar a cierto punto, un cambio cualitativo, un mayor rendimiento de las condiciones en que se lleva a cabo la reproducción. Y esto trae como consecuencia el aumento del volumen de productos, no sólo en proporción simple [y es así] como crece el capital en la reproducción ampliada, en la acumulación. Volvamos, por tanto, a nuestro ejemplo del calicó. La paralización del mercado glutted with calicoes * trastorna la reproducción del tejedor. El trastorno afecta en primer lugar a sus obreros. Éstos son [ahora] en menor proporción consumidores de su mercancía —de los cottons. ** — o dejan de consumirla totalmente, y lo mismo con respecto a otras mercancías que entraban en su consumo. No es que no tengan necesidad de cottons, pero no pueden comprarlos, porque carecen de los medios necesarios para ello; carecen de ellos porque no pueden seguir produciendo, y no pueden seguir produciendo porque han producido demasiado, porque too rnany cottons glut the market. *** De nada les aprovecha el consejo de Ricardo: “to increase their production” o “to produce something else”. † Pasan a formar parte de la superpoblación momentánea, de la surplusproduction of labourers, †† en este caso cotton producers, ††† porque [hay] surplus production of cottons upon the market.o * Sobresaturado de calicós. ** Tejidos de algodón. *** Exceso de tejidos de algodón sobresatura el mercado, † Incrementar su producción o producir algo distinto, †† Superproducción de trabajadores, ††† Productores de tejidos de algodón. o Superproducción de tejidos de algodón en el mercado.

Pero, además de los obreros ocupados directamente por el capital invertido en la industria textil del algodón, el estancamiento en la reproducción del cotton afecta a muchos otros productores, hilanderos, cottondealers (o cotton cultivators), mechanics (producers of spindles and looms, etc.), iron, coal

producers * etc. Todos ellos se ven también trastornados en su reproducción, ya que la reproducción de los cottons condiciona su propia reproducción. Y esto ocurriría aunque [estas otras personas] no hubieran superproducido en sus propias esferas, es decir, aunque no hubieran excedido [en su producción] la medida condicionada y justificada por la industria del algodón [cuando ésta se hallaba] a flote. Todas estas industrias tienen de común el que no invierten sus ingresos (salario y ganancia, salvo que ésta se consuma como ingreso, no se acumula), no consumen en su propio producto, sino en el producto de las esferas que producen artículos de consumo, entre otros telas de algodón. Esto hace que desciendan el consumo y la demanda de estas telas, precisamente porque hay demasiadas en el mercado. Pero también los de todas las otras mercancías en las que, como artículos de consumo, invierten sus ingresos estos productores directos de tejidos de algodón. Sus medios para comprar calicó y otros artículos de consumo se restringen, se contraen, porque hay demasiado calicó en el mercado. Y esto afecta también a las otras mercancías (artículos de consumo). Ahora, existe superproducción relativa de ellas, porque escasean los medios para comprarlas y [baja], por tanto, la demanda de ellas. Aunque en estas esferas no haya superproducción, también en ellas se manifiesta. * Tratantes de algodón o cultivadores de algodón, mecánicos, productores de busos y telares, productores de hierro y carbón. Y si la superproducción no se da solamente en las telas de algodón, sino también en las de lino, seda y lana, resulta fácil comprender que la superproducción en estos artículos, no muy numerosos, pero fundamentales, provoca una superproducción más o menos general (relativa) en todo el mercado. De una parte, exceso de todas las condiciones de reproducción y exceso de todas las clases de mercancías no vendidas en el mercado. De otra parte, capitalistas en bancarrota y masas obreras carentes de todo, en la miseria. Sin embargo, este argumento cuts two ways ** Si resulta fácil comprender cómo la superproducción en unos cuantos artículos de consumo fundamentales acarrea necesariamente una superproducción más o menos general —ello no quiere decir, ni mucho menos, que se comprenda cómo puede desatarse la superproducción en estos artículos. En efecto, el fenómeno de la superproducción general se deriva de la [situación] de dependencia en que se hallan no sólo los trabajadores directamente ocupados en estas industrias, sino también los de todas las ramas industriales que constituyen fases anteriores de su producto, que producen su capital constante en

diferentes etapas. Para estas últimas, la superproducción es el efecto. Pero, ¿de dónde surge en las primeras? Las últimas go on *** mientras siguen su curso las primeras, y con este seguir su curso parece asegurado un crecimiento general del ingreso y, con ello, [un crecimiento general] también de su propio consumo10. ** Es de doble sentido. *** Siguen adelante.

### [13. Discordancia entre la ampliación de la producción y la ampliación del mercado. La concepción ricardiana de que es ilimitada la posibilidad de crecimiento del consumo y de la ampliación del mercado interior]

 Si se contestara que la producción sin cesar creciente <que se amplía año tras año por dos razones; en primer lugar, porque aumenta constantemente el capital invertido en la producción; y, en segundo lugar, porque se emplea de un modo cada vez más productivo; durante la reproducción y la acumulación, se acumulan constantemente pequeñas mejoras que a la postre acaban por cambiar toda la escala de la producción. Se produce una acumulación de mejoras, un desarrollo acumulativo de la productividad> necesita de un mercado constantemente ampliado y que la producción se amplía más aceleradamente que el mercado, no se haría más que formular en otras palabras el fenómeno que se trata de explicar, en vez de [presentarlo] en su forma abstracta, en su [forma] real. El mercado se amplía más lentamente que la producción o en el ciclo que el capital recorre durante su reproducción —un ciclo en el que no se limita a reproducirse, sino que [se reproduce] en escala ampliada, [en que] no describe un círculo, sino una espiral—; llega un momento en que el mercado resulta demasiado estrecho para la producción. Esto ocurre al final del ciclo. Pero esto sólo quiere decir [que] el mercado se halla glutted.* La superproducción se hace manifiesta. Si la ampliación del mercado hubiera corrido pareja con la de la producción,

10 En el manuscrito, viene a continuación un breve intercalado entre paréntesis que versa sobre el ejemplo de una crisis parcial: la superproducción de hilaza debida a la introducción de la máquina de hilar. Estas líneas figuran aquí como nota de pie de página, en la p. 479.

there would be no glut of markets, no overproduction.** * Sobresaturado. ** No habría sobresaturación de mercado, no habría superproducción. Sin embargo, con el simple reconocimiento de que el mercado debe ampliarse con la producción se habría reconocido también, por otra parte, la posibilidad de una superproducción, ya que el mercado se halla geográficamente delimitado al exterior, el mercado interior aparece delimitado frente a un mercado que es interior y exterior y este último, a su vez, frente al mercado mundial, el cual, aunque pueda volver a delimitarse en todo momento, es de por sí susceptible de ampliación. Si, por tanto, se concede que el mercado debe ampliarse, que no debe desatarse una superproducción, hay que conceder asimismo que la superproducción puede desatarse, pues, como el mercado y la producción [son] dos [campos] indiferentes el uno con respecto al otro, cabe la posibilidad de que la ampliación de uno [de ellos] no se compagine con la del otro, de que los límites del mercado no se extiendan con la rapidez suficiente para la producción o de que nuevos mercados —nuevas expansiones del mercado— puedan verse rápidamente arrollados por la producción, de tal modo que el mercado ampliado siga constituyendo una restricción al igual que antes el más estrecho. De ahí que Ricardo, consecuentemente, niegue la necesidad de que el mercado se amplíe al ampliarse la producción y crecer el capital. Todo el capital existente en un país puede emplearse también ventajosamente en él. Polemiza, por tanto, en contra de Adam Smith, quien, de una parte, había expuesto su opinión (la de Ricardo), manifestándose en contra de ella con su acostumbrado instinto racional. Smith no llegó a conocer aún el fenómeno de la superproducción, las crisis nacidas de la superproducción. Conocía únicamente las simples crisis crediticias y monetarias, que el sistema crediticio y bancario lleva por sí mismo aparejadas. En realidad, Smith ve en la acumulación del capital el aumento incondicional de la riqueza general y del bienestar de la nación. Y, de otra parte, concibe el mero desarrollo del mercado interior hacia el mercado exterior, colonial y mundial como prueba de una superproducción por decirlo así relativa (existente de por sí) en el mercado interior. Vale la pena citar aquí la polémica de Ricardo en contra de él:

"Cuando los comerciantes invierten su capital en el comercio exterior o en el negocio del transporte, lo hacen siempre por su Ubre voluntad, y nunca bajo presión; lo hacen porque sus ganancias son, en aquellas ramas, un poco mayores

que en el comercio interior. ”Adam Smith hace notar con razón que la apetencia de alimento en cualquier ser humano se halla limitada por la cantidad restringida de asimilación del estómago del hombre'."

<Adam Smith yerra considerablemente aquí, al excluir de la agricultura los artículos de lujo>

"pero la apetencia de cosas agradables y bellas en la vivienda, de vestidos, muebles y menaje doméstico no parece encontrar ninguna clase de límites o restricciones". “Por tanto, la naturaleza (sigue diciendo Ricardo) se encarga "de poner límites infranqueables a la magnitud del capital que puede invertirse en la agricultura, en un momento dado."

<¿Es probablemente por eso por lo que hay pueblos que exportan el agricultural produce? ¡(Como si, a pesar de la naturaleza, no se pudiera invertir en la agricultura todo el capital posible para producir, en Inglaterra por ejemplo, melones, higos, uvas, etc., flores, etc., aves y caza, etc. (Véase, por ejemplo, el capital que los romanos metieron solamente en el fomento artificial de la pesca)! ¡Y como si las materias primas para la industria no se produjeran por medio de agricultural capital !>

‘‘Pero no ha puesto límite alguno’’ ([corno si la naturaleza tuviera algo que ver con esto!) "a la magnitud del capital que puede emplearse para producir ‘las cosas agradables y bellas’ de la vida. El lograr estas cosas agradables en la mayor abundancia posible es la meta que se persigue, y sólo y exclusivamente porque esto se consigue mejor mediante el comercio exterior o el negocio del transporte, al que la gente se dedica, en vez de producir en el país las mercancías deseadas o el modo de oponerlas. Pero si, por circunstancias especiales, nos vemos en la imposibilidad de invertir capital en el comercio exterior o en el negocio del transporte, lo emplearíamos, aunque con menor beneficio, dentro del país. Y, puesto que no hay límites para la apetencia de ‘cosas agradables y bellas en la vivienda, de vestidos, muebles y menaje doméstico’, tampoco puede haber límites para el capital invertido en producirlas, fuera de aquellos con que tropieza nuestra capacidad de mantener a los trabajadores llamados a producirlas.

"Sin embargo, Adam Smith habla del negocio de transporte como si no se eligiera libremente, sino bajo presión, como si el capital permaneciera ocioso caso de no invertirse así, como si en la industria interior resultara superfluo. a menos que se invirtiera en cantidades limitadas. Dice: 'Si el capital básico de un país ha

crecido tanto, que no puede invertirse totalmente para satisfacer el consumo y mantener el trabajo productivo del país de que se trata'" <estas palabras del pasaje citado aparecen subrayadas por el mismo Ricardo>, “ ‘el excedente se derramará necesariamente sobre el negocio del transporte y se destinará a resolver el mismo problema en otros países’... Pero, ¿no podría esta parte del trabajo productivo de la Gran Bretaña emplearse en producir cualquiera otra clase de mercancías que se destinaran a comprar algo que encuentra mayor demanda dentro del país? Y, suponiendo que ello no fuera posible, ¿no podríamos destinar este trabajo productivo, aunque fuese con menor beneficio, a producir dentro del país estas mercancías apetecidas o, por lo menos, otras que las sustituyeran? Suponiendo que necesitáramos terciopelo, ¿no deberíamos tratar de producirlo o, caso de no lograrlo, elaborar paño o cualquier otra cosa que consideráramos más apetecible? "Fabricamos mercancías y compramos con ellas bienes en el extranjero, porque obtenemos así una cantidad mayor” <¡la diferencia cualitativa no existe!> “de la que podríamos conseguir dentro del país. Si se nos quitara este comercio, inmediatamente fabricaríamos por nosotros mismos. Pero este propósito de Adam Smith se halla en contradicción con todas sus doctrinas generales acerca de este tema. 'Si' ” <cita Ricardo de Smith> “ ‘un país extranjero puede abastecemos de una mercancía más barata de lo que nosotros mismos estamos en condiciones de producirla, vale más comprarla con una parte del producto de nuestra propia actividad industrial, empleando ésta de un modo que nos procure algunas ventajas. La actividad industrial general del país, puesto que se halla siempre en proporción al capital que emplea'" <en proporción muy variable> (es Ricardo quien subraya la última frase citada), “no resultará mermada con esto, sino que de ella exclusivamente dependerá el encontrar el camino que le resulte más ventajoso’. ”Y de nuevo. 'De ahí que quienes disponen de más medios de sustento de los que personalmente pueden consumir estén siempre dispuestos a cambiar el excedente o, lo que tanto da, el precio obtenido por disfrutes de otra clase. Lo que queda después de satisfacer la apetencia limitada se invierte en satisfacer aquellas apetencias que no han podido aplacarse y que parecen ser infinitas. El pobre se afana, con tal de conseguir alimento, en satisfacer estos caprichos del rico y, llevados de ese afán, se sobrepujan unos a otros en cuanto a la baratura y la excelencia de su trabajo. El número de obreros crece al crecer la cantidad de medios de sustento y al irse mejorando y cultivando progresivamente la tierra y, como el carácter de sus actividades permite una amplia división del trabajo, la multitud de materiales que pueden elaborar aumenta en una proporción mucho mayor que el número de los trabajadores. De ahí la demanda de toda suerte de materiales que la inventiva humana es capaz de emplear para ser usados, para decorar los edificios, para el vestido, el mobiliario o el menaje de la casa, la demanda de fósiles y materiales sepultados en la entraña de la tierra, de metales y piedras preciosas'.

”De estas condiciones se deduce, por tanto, que no hay límites para la demanda ni existen limitaciones para el empleo de capital, siempre y cuando que éste arroje una ganancia, y que, por muy abundante que pueda ser el capital, no hay más razón satisfactoria para la baja de la ganancia que el alza de los salarios y que, además, podríamos añadir, la única causa satisfactoria y permanente para el alza de los salarios radica en la creciente dificultad con que se tropieza para abastecer de medios de vida y artículos de primera necesidad al creciente número de trabajadores" (l. c., pp. 344-348).

### [14. La contradicción entre el incontenible desarrollo de las fuerzas productivas y el carácter limitado del consumo, como base de la superproducción. La teoría sobre la imposibilidad de una superproducción general es una teoría apologética]

La palabra overproduction * induce a error. Mientras no se hayan satisfecho las necesidades más apremiantes de gran parte de la sociedad o, por lo menos, sus necesidades inmediatas, no puede hablarse en absoluto, naturalmente, de una superproducción de productos, en el sentido de que el volumen de productos sea superfluo en relación con las necesidades que están llamados a satisfacer. Hay que decir, por el contrario, que, a base de la producción capitalista, en este sentido, existe constantemente subproducción. El límite de la producción es la ganancia del capitalista y no [son], en modo alguno, las necesidades de los productores. Pero una cosa es la superproducción de productos y otra muy distinta la superproducción de mercancías. Y cuando Ricardo piensa que la forma de mercancía es indiferente en cuanto al producto y, además, que la circulación de mercancías sólo se distingue formalmente del trueque, que el valor de cambio sólo es, aquí, la forma transitoria del intercambio de materias y que el dinero, por tanto, es un medio de circulación meramente formal, ello se debe, en realidad, a su creencia de que el modo burgués de producción es el modo de producción absoluto y también, por consiguiente, el modo de producción sin determinación específica precisa y lo determinado en él, por tanto, algo puramente formal. Por eso no puede reconocer tampoco que el modo burgués de producción entraña un límite para el libre desarrollo de las fuerzas productivas, límite que se pone de manifiesto

en las crisis y, entre otras cosas, en la superproducción, [que es] el fenómeno fundamental de las crisis. * Superproducción. Ricardo ve en los pasajes de Adam Smith por él citados, aprobados y, por tanto, reproducidos, que los desmedidos “desires" ** de toda clase de valores de uso se satisfacen siempre a base de una situación en que la masa de los productores vive más o menos limitada al “food" *** y los “necessaires",† a lo [estrictamente] necesario y que, por tanto, esta gran masa de los productores se halla más o menos marginada del consumo de la riqueza, en todo aquello que se sale del círculo de los artículos de primera necesidad. ** Apetencias. *** Alimento, † Artículos de primera necesidad.

Y no cabe duda de que así ocurría, y en más alto grado todavía, en la producción antigua, orientada hacia la esclavitud. Pero los antiguos ni siquiera pensaban en convertir el surplus produce en capital. Por lo menos, solamente en grado mínimo. (Las grandes proporciones del atesoramiento propiamente dicho entre ellos indican la gran cantidad de surplus produce que quedaba totalmente ocioso.) Gran parte del surplus produce se dedicaba, entonces, a gastos improductivos para obras de arte, obras religiosas y travaux publics * Y menos aún se destinaba su producción a desencadenar y desplegar las fuerzas productivas materiales, a la división del trabajo, la maquinaria, la aplicación de las fuerzas naturales y la ciencia a la producción privada. En realidad, no llegaron nunca a remontar, a grandes rasgos, el trabajo artesanal. De ahí que la riqueza creada por ellos para el consumo privado fuese relativamente pequeña y si parece grande es porque se concentraba en pocas manos, que, por lo demás, no sabían qué hacer con ella. Si, por esto, no existía entre los antiguos superproducción, si existía superconsumo por parte de los ricos, que en los últimos tiempos de Roma y de Grecia se trueca en insensato despilfarro. Los pocos pueblos comerciales [que encontramos] entre ellos vivían en parte a costa de estas naciones esencialmente pobres. Lo que forma la base de la superproducción moderna es, de una parte, el desarrollo incondicional de las fuerzas productivas y, por tanto, la producción en masa, gracias a la masa de los productores encerrados en el círculo de los artículos de primera necesidad, y, de otra parte, los límites que opone la ganancia de los capitalistas. * Obras públicas. Todas las dificultades que Ricardo etc., opone en contra de la superproducción se basan en que considera la producción burguesa como un modo de producción en el que o bien no media diferencia alguna entre [la]

compra y [la] venta —como si se tratara del trueque directo— o bien se trata de una producción social, en el que la sociedad distribuye sus medios de producción y sus fuerzas productivas como si obrara con arreglo a un plan, en el grado y medida en que es necesario para la satisfacción de las diferentes necesidades, de tal modo que a cada esfera de producción corresponda la parte alícuota del capital social requerida para hacer frente a las necesidades planteadas. Es ésta una ficción que responde a la incapacidad para captar la forma específica de la producción burguesa, concibiéndola pura y simplemente como la producción por antonomasia. Ni más ni menos que el creyente de determinada religión ve en ésta la religión pura y simple, junto a la cual todas las demás son falsas religiones. Cabría preguntarse más bien, a la inversa: ¿cómo es posible que, tomando como base la producción capitalista, en que cada cual trabaja para sí y el trabajo específico es, al mismo tiempo, su reverso, trabajo general abstracto, y se representa necesariamente bajo esta forma de trabajo social, se establezcan la nivelación y la cohesión indispensables entre las diversas esferas de producción, la medida y la proporción entre ellas, más que mediante la constante superación de una desarmonía constante? Y así se reconoce [.además,] cuando se habla de las compensaciones de la competencia, las cuales presuponen que existe algo qué compensar y que, por tanto, la armonía es siempre el resultado de un movimiento de superación de la desarmonía existente.

De ahí que Ricardo reconozca también el glut * con respecto a determinadas mercancías. Solamente considera imposible a simultaneous, general glut of the market. ** No niega, por tanto, la posibilidad de superproducción con respecto a cualquier esfera de producción específica. La imposibilidad de la superproducción [general] y, por tanto, de un general glut of the market (expresión que debe tomarse siempre cum grano salis, *** ya que en momentos de superproducción general la superproducción en algunas de las esferas es solamente resultado, consecuencia de la superproducción en cuanto a los artículos comerciales más importantes; [se trata] siempre de una superproducción puramente relativa, debida a que existe superproducción en otras esferas) se refiere, según él, a la simultaneidad de estos fenómenos en todas las esferas de producción. * Sobresaturación, ** Una sobresaturación general simultánea del mercado. *** Con ciertas reservas. La apologética se encarga de invertir todo esto. La superproducción en los artículos comerciales más importantes, los únicos en que puede manifestarse

la superproducción activa —se trata, en general, de aquellos artículos que sólo pueden producirse en masa y fabrilmente (también en la agricultura), porque existe superproducción en los artículos en que se muestra una superproducción relativa o pasiva. Según esto, la superproducción sólo existe porque la superproducción no es universal. La relatividad de la superproducción —el [hecho de] que la superproducción real en algunas esferas provoque la de otras— se manifiesta así: no existe superproducción universal, ya que, si fuese universal la superproducción, todas las esferas de producción conservarían la misma proporción entre sí; por tanto, superproducción universal equivaldría a producción proporcionada, lo que excluye la superproducción. Y se dice que esto va en contra de la superproducción universal. En efecto, según esto, una superproducción universal en el sentido absoluto [de la palabra] no sería tal superproducción, sino simplemente el desarrollo usual de la productividad en todas las esferas de producción, lo que quiere decir que no puede existir [, según esto,] la verdadera superproducción, que no es, desde luego, esta superproducción inexistente, que se supera a sí misma. A pesar de que sólo existe porque no es esto. Si analizamos de cerca estos míseros sofismas, llegamos al siguiente resultado. Si se da, por ejemplo, superproducción en cuanto al hierro, las telas de algodón, de lino, de seda y de lana, etc., no puede decirse, por ejemplo, que se produzca poco carbón y que a esto se deba la superproducción de aquellos artículos.

En efecto, aquella superproducción de hierro, etc., implica una superproducción de telas, ni más ni menos que la superproducción de telas [implica] la de hilaza. <Podría darse una superproducción de hilaza con respecto a la tela, de hierro con respecto a la maquinaria, etc. Se trataría siempre [, en este caso,] de superproducción relativa de capital constante.> No es posible, por tanto, hablar de subproducción de los artículos cuya superproducción es algo implícito, ya que entran en los artículos como elemento, materia prima, matière instrumentale, o como medios de producción (la “mercancía específica de la que se produce demasiado, de la que puede haber en el mercado una plétora tal, que no cubra el capital invertido en ella” *), cuya superproducción positiva constituye precisamente el fact to be explained. ** Se trata más bien de otros artículos pertenecientes directamente a esferas de producción [que], según el supuesto de que se parte, ni pueden ser incluidas entre los artículos comerciales más importantes

overproduced ni corresponden [tampoco] a aquellas esferas en las que, por suministrar productos intermedios para las otras, la producción se ha desarrollado, por lo menos, tanto como en las fases finales del producto, a pesar de que nada se opone a que ellas mismas sigan desarrollándose y se dé, por tanto, una superproducción dentro de la otra. Por ejemplo, aunque se haya producido el carbón suficiente para mantener en marcha todas las industrias en que el carbón es una condición de producción necesaria y en que, por tanto, la superproducción de carbón va incluida en la superproducción de hierro, hilaza, etc. (a pesar de que el carbón sólo se ha producido proporcionadamente con respecto a la producción de hierro e hilaza), cabe también la posibilidad de que se produzca más carbón de lo que exija, incluso, la superproducción de hierro, hilaza, etc. Y esto no sólo es posible, sino muy probable. En efecto, la producción de carbón e hilaza y de cualquiera otra esfera de producción que, como condición o fase previa, suministre solamente un producto que debe acabarse en otra esfera, no se orienta hacia la demanda directa, hacia la producción o reproducción directa, sino hacia el grado, medida o proporción en que aquélla go on extending. *** Y es self-evident. † Por consiguiente, no se producirá lo bastante, se subproducirá en cuanto a otros artículos, por ejemplo pianos, piedras preciosas, etc. <Claro está que también se dan superproducciones en las que la superproducción de artículos no fundamentales no es la consecuencia, sino que, por el contrario, la subproducción es causa de la superproducción, como [ocurre] por ejemplo en los casos de malas cosechas de trigo. algodón, etc.> * V. supra, pp. 460, 464 y 465., donde aparece citada esta frase de Ricardo. ** El hecho que se intenta explicar. *** Sigue su curso, extendiéndose, † Evidente por sí mismo. Cuán absurda es esta frase se ve claramente, sobre todo, cuando se le da un cariz internacional, como hacen Say y otros, siguiendo sus huellas. Cuando se dice, por ejemplo, que no hay superproducción en Inglaterra, sino subproducción en Italia. Que si Italia 1) dispusiera de suficiente capital para reponer el capital inglés exportado a Italia en forma de mercancías y 2) invirtiera este capital de tal modo que produjera los artículos especiales que el capital inglés necesita, en parte para él mismo y en parte para reponer la reserva que fluye hacia él, no se daría superproducción. Por tanto, no se daría el hecho de la superproducción real existente en Inglaterra en relación con la producción real de Italia—, sino solamente el hecho de la imaginaria subproducción de Italia, [subproducción] imaginaria, puesto que presupone en Italia un capital y un desarrollo de las fuerzas productivas que no se dan [en ese país] y porque, en segundo lugar, parte del mismo supuesto

utópico de que este capital que en Italia no existe se emplea precisamente del modo necesario para que la English supply y la Italian demand * para que la producción inglesa y la italiana se complementen, lo que, en otras palabras, significa sencillamente que no habría superproducción si la oferta y la demanda se equilibraran, si el capital se repartiera entre todas las esferas de producción de un modo tan proporcional que la producción de un artículo implicara el consumo de otro, es decir, su propio consumo. [Es decir,] la superproducción no existiría si no existiese. Pero, como la producción capitalista no se deja llevar de las riendas más que en ciertas esferas y en determinadas condiciones, no sería posible concebir una producción capitalista que se desarrollara por igual y simultáneamente en todas las esferas. Y como la superproducción se da en términos absolutos en estas esferas, se da también, relativamente, en las esferas en las que no se sobreproduce. * La oferta inglesa y la demanda italiana.

Por consiguiente, el pretender explicar, así, la superproducción de una parte por la subproducción de la otra equivale, sencillamente, a decir que no habría superproducción si la producción fuese proporcional. Es decir, si se equilibraran la oferta y la demanda. Es decir, si todas las esferas encontraran las mismas posibilidades [por parte] de la producción capitalista y de su ampliación —división del trabajo, maquinaria, exportación a mercados lejanos etc., producción en masa—, si todos los países que comercian los unos con los otros contaran con igual capacidad de producción (y, además, con producción distinta y complementaria). Por tanto, hay superproducción porque todas estas buenas intenciones se frustran. O, en términos todavía más abstractos: no habría superproducción en uno de los lados si la superproducción se diera por igual en todos. Pero el capital no es lo bastante grande para poder sobreproducir de un modo tan universal, y a ello se debe la superproducción. Veamos más de cerca esta fantasía: Se concede que se dé superproducción en cada trade especial. La única circunstancia que podría impedir simultáneamente la superproducción en todas [las ramas] sería, según se reconoce, que se cambiara una mercancía por otra, es decir, recourse to the supposed ** condiciones of barter. *** Pero este subterfugio se ve bloqueado precisamente por el hecho de que el trade † no es barter, †† razón por la cual el vendedor de una mercancía no es necesariamente at the same time the buyer of another. ††† Por tanto, todo

este subterfugio consiste en hacer caso omiso del dinero y en olvidarse de que aquí no se trata de cambio de productos, sino de circulación de mercancías, en la que es esencial la discordancia entre [la] compra y [la] venta. ** Recurrir a las supuestas. *** Del trueque. † Comercio, †† Trueque, ††† AI mismo tiempo, el comprador de otra.

<La circulación del capital implica la posibilidad de trastornos. Por ejemplo, en la retroconversión del dinero en sus condiciones de producción no se trata solamente de volver a convertir el dinero en los mismos valores de uso (es decir, en la misma clase de ellos), sino que, para que el proceso de reproducción se repita, [es] esencial que estos valores de uso puedan obtenerse de nuevo por su valor anterior (y tanto mejor, naturalmente, a un valor más bajo). Sin embargo, la parte muy importante de estos elementos de la reproducción consistentes en materias primas puede subir [de valor] por dos razones: en primer lugar, si los instrumentos de producción se multiplicaran en proporción más acelerada que aquella en que pueden obtenerse las materias primas for the giren time * Y, en segundo lugar, en virtud del carácter variable de las seasons. ** De ahí que el clima, como acertadamente observa Tooke, desempeñe tan importante papel en la industria moderna. (Y lo mismo podemos decir en cuanto al salario para los medios de vida.) Por consiguiente, la retroconversión del dinero en mercancía puede tropezar con dificultades y crear posibilidades de crisis, exactamente lo mismo que la conversión de la mercancía en dinero. Cuando se considera la circulación simple, y no la circulación del capital, no se dan estas dificultades.> (Hay, además, un sinnúmero de factores, condiciones y posibilidades de crisis que sólo pueden ser tenidas en cuenta cuando se consideran las relaciones concretas, principalmente la competencia de capitales y del crédito.) * Para un tiempo determinado. ** Estaciones del año. Se niega la superproducción de mercancías, pero se reconoce, en cambio, la superproducción de capital. Ahora bien, el capital mismo está formado por mercancías y, cuando consiste en dinero, necesita retroconvertirse d’une maniére ou d’une autre *** en mercancías, para poder funcionar como capital. ¿Qué significa, pues, superproducción de capital? Superproducción de los volúmenes de mercancías destinadas a crear plusvalía (o, fijándonos en el contenido material, superproducción de mercancías destinadas a la reproducción); o, lo que es lo mismo, reproducción es una escala demasiado alta, lo que vale tanto como decir reproducción pura y simple.

*** De un modo o de otro, En términos más precisos, esto quiere decir, sencillamente, que se produce demasiado para los fines del enriquecimiento o que se destina una parte excesivamente grande del producto, no a consumirse como ingreso, sino a producir más dinero (a ser acumulado), no a cubrir las necesidades privadas de su poseedor, sino a suministrarle la riqueza social abstracta, dinero y mayor poder sobre el trabajo ajeno, a crear capital o a acrecentar este poder. Esto es lo que se dice, de una parte (Ricardo lo niega). Y, de otra, ¿cómo se explica la superproducción de mercancías [diciendo] que la producción is not diversified enough, † que no se producen en la abundancia necesaria, en masa, determinados objetos de consumo? [Es] evidente que no puede tratarse aquí del consumo industrial, pues el fabricante que sobreproduce telas hace aumentar con ello, necesariamente, su demanda de hilaza, maquinaria, trabajo, etc. Se trata, por tanto, del consumo privado. Se han producido demasiadas telas, pero tal vez pocas naranjas. Antes, se negaba el dinero, para presentar [como inexistente] el divorcio entre [la] compra y [la] venta. Ahora, se niega el capital, para convertir a los capitalistas en personas que se limitan a afectuar la simple operación M — D — M y que producen para el consumo individual, y no como capitalistas, con la finalidad de enriquecerse, de retroconvertir una parte de la plusvalía en capital. Pero la frase de que existe demasiado capital sólo significa que se consume y que, en las condiciones dadas, se consume y sólo puede consumirse poco (Sismondi).11 ¿Por qué, entonces, el productor de lienzo pide al productor de trigo que éste consuma más lienzo o éste le pide a aquél que consuma más trigo? ¿Por qué el mismo productor de lienzo no realiza en lienzo y el agricultor en trigo una parte mayor de su ingreso (de su plusvalía)? En cada uno de estos casos deberá reconocerse que se opone a ello su necesidad de capitalización (haciendo caso omiso del límite [que a ello oponen] las necesidades). En todos considerados en conjunto no [ocurre así]. † No es bastante diversificada.

11 Sismondi explicaba la crisis como "la disproportion croissante entre la production et la consommation" (la creciente desproporción entre la producción y el consumo”) (“Nouveaux príncipes d'économie politique ou de la richesse dans ses rapports avec la population”. 2a. ed., tomo I, París, 1827, p. 371; 3a. ed, París, 1951, p. 279). En su libro "La miseria de la filosofía...”, dice Marx que, según la teoría de Sismondi, "el ingreso se reduce a medida que aumenta la producción”. Marx vuelve sobre las ideas de Sismondi acerca de la crisis y su análisis en la parte III de las Teorías sobre la plusvalía, donde destaca tanto los elementos valiosos que se contienen en la concepción de Sismondi como las fallas fundamentales de que adolece. (V. especialmente p. 775 del manuscrito).

(Aquí, hacemos totalmente caso omiso del elemento de las crisis, que responde a[l hecho de] que las mercancías se reproducen más baratas de lo que se producen. Hence * depreciación de las mercancías que se hallan en el mercado.) * De ahí. Todas las contradicciones de la producción burguesa estallan colectivamente en las crisis generales del mercado mundial, y en las crisis especiales (especiales por su contenido y extensión) sólo de un modo disperso, aislado, unilateral. La superproducción tiene como condición, especialmente, la ley general de producción del capital, [que consiste en] producir a tono con las fuerzas productivas (es decir, de la posibilidad de explotar el mayor volumen posible de trabajo con un volumen dado de capital) sin preocuparse de los límites establecidos por el mercado o por las necesidades solventes, y [llevar a cabo] esto mediante la ampliación constante de la reproducción y la acumulación, es decir, mediante la constante retroconversión del ingreso en capital, mientras que, de otra parte, la masa de los productores sigue ateniéndose necesariamente a la medida average ** de las necesidades y a la base de la producción capitalista. ** Media.

### [15. Ideas de Ricardo acerca de las diferentes clases de acumulación del capital y de las consecuencias económicas de la acumulación]

En el cap. VIII, “Sobre los impuestos”, dice Ricardo:

‘‘Si la producción anual de un país representa más que su consumo anual, se dice que su capital aumenta. Si su consumo anual no se ve, por lo menos, repuesto por su producción anual, se dice que su capital disminuye. Así, pues, el capital puede aumentar mediante el aumento de la producción o mediante la reducción del consumo improductivo’’ (l. c., pp. 162 s.).

Por “consumo improductivo” entiende Ricardo aquí, como dice en la nota al pasaje citado (nota a p. 163) el consumo [llevado a cabo] por trabajadores improductivos, es decir, “por aquellos que no reproducen otro valor”. Por aumento de la producción anual se entiende, por tanto, el aumento del

consumo industrial durante el año. Este consumo industrial puede aumentar mediante el increase * directo de dicho consumo, manteniéndose igual o incluso aumentando el consumo no industrial, o mediante la reducción de éste. * Aumento.

“Cuando decimos'', leemos en la citada nota, "que se ahorra y se suma al capital el ingreso, queremos decir que la parte del ingreso de la que se dice que se suma al capital es consumida por trabajadores productivos, y no por [trabajadores] improductivos”.

Hemos puesto de manifiesto [más arriba] ** que la conversión del ingreso en capital no es, en modo alguno, sinónimo de la conversión del ingreso en capital variable o de su inversión en salarios. Esto es, sin embargo, lo que Ricardo entiende. He aquí lo que dice, en la misma nota: ** V. supra, apartados 1 a 5 (páginas 435 a 453).

“Si el precio del trabajo se elevara tanto, que, a pesar del incremento del capital, no pudiera emplearse más trabajo, yo diría que este incremento de capital se consume improductivamente”.

No es, por tanto, el consumo del ingreso por trabajadores improductivos lo que hace que sea “productivo” este consumo, sino el consumo por trabajadores que producen una plusvalía. Según esto, el capital sólo aumenta porque puede disponer de más trabajo.

"Hay dos caminos por los cuales puede acumularse el capital; puede ahorrarse en virtud de un ingreso mayor o bien como consecuencia de un consumo menor. Si mis ganancias aumentan de 1.000 £ a 1 200 £ y mis gastos siguen siendo los mismos, acumularé durante el año 200 £ más que antes. Y lo mismo sucederá si ahorro 200 £ en mis gastos, mientras mis ganancias siguen siendo las mismas; mi capital aumentará en 200 £ anuales” (l. c., p. 135). “Si, mediante la introducción de maquinaria, bajara de valor en el veinte por ciento el total de mercancías en que se invierte el ingreso, tendría que arreglármelas para ahorrar con el mismo resultado que si mis ingresos hubieran aumentado en el veinte por ciento; pero, en un caso la tasa de ganancia se mantiene estacionaria y en el otro caso aumenta en el veinte por ciento. Si logro ahorrar el veinte por ciento de mis gastos mediante la importación de mercancías extranjeras más baratas, el resultado será exactamente el mismo que si las máquinas

redujeran sus costos de producción, pero las ganancias no aumentarían” (l. c., p. 136).

(Es decir, not be raised, if the cheaper goods entered neither into the variable, nor the constant capital). * * No se elevará si las mercancías más baratas no entran ni en el capital variable ni en el capital constante. Por tanto, permaneciendo igual el gasto del ingreso, [se produce] acumulación en virtud del aumento de la tasa de ganancia <pero la acumulación no depende solamente del nivel, sino del volumen de la ganancia>, si la tasa de ganancia se mantiene igual, [habrá] acumulación como consecuencia de la disminución de la expenditure, ** pero aquí Ricardo da por supuesto que esto se produce como consecuencia del abaratamiento [logrado] mediante la maquinaria o los foreign trades *** “de las mercancías en las que se gasta el ingreso”. ** Gasto. *** Comercio exterior.

"La riqueza” (por la que Ricardo entiende los valores de uso) "de un país puede incrementarse por dos caminos: mediante el empleo de una parte mayor del ingreso para mantener el trabajo productivo, con lo que no sólo aumenta la cantidad, sino también el valor del volumen de mercancías, o cuando, sin emplear un volumen de trabajo adicional, se hace que la misma cantidad de trabajo sea más productiva, lo que incrementará la abundancia, pero no el valor de las mercancías. “En el primer caso, el país no sólo se enriquecerá, sino que aumentará también el valor de su riqueza. El país se enriquecerá mediante el ahorro, reduciendo lo que gasta en artículos de lujo y disfrute y empleando estos ahorros en la reproducción. "En el segundo caso, no se logrará necesariamente una reducción de los gastos destinados al lujo o el disfrute o una reducción de la cantidad de trabajo empleado productivamente, pero con el mismo trabajo se producirá más; crecerá la riqueza, pero no el valor. Entre estos dos modos de incrementar la riqueza debe darse preferencia al segundo, puesto que alcanza el mismo resultado sin aquellos sacrificios y privaciones que irremisiblemente lleva aparejados el primero. Capital es la parte de la riqueza de un país que se emplea para la producción futura y que puede incrementarse del mismo modo que la riqueza. Un capital adicional resultará tan eficaz para la producción de futura riqueza, lo mismo si se obtiene mediante progresos en la pericia o en la maquinaria que si se logra empleando reproductivamente más ingreso. En efecto, la riqueza depende siempre de la cantidad de mercancías producidas, sin atender para nada a la facilidad con que se produzcan las herramientas utilizadas en la producción. Determinada cantidad de

paño y de alimentos mantendrá al mismo número de personas y proporcionará, también, por tanto, la misma cantidad de trabajo, ya sea producto del trabajo de 100 hombres o del de 200; pero, si en su producción han trabajado 200 hombres, su valor será el doble" (l. c., pp. 327».).

La primera tesis de Ricardo era: La acumulación aumenta, si permanece igual la expenditure, cuando aumente la tasa de ganancia

o, si la tasa de ganancia permanece igual, cuando se reduzca la expenditure (en cuanto al valor), porque se abaratan las mercancías en las que se consume el ingreso. Ahora, sienta una contratesis. La acumulación aumenta [y] el capital se acumula en cuanto al volumen y al valor cuando se sustrae al consumo individual para destinarlo al consumo industrial una parte mayor del ingreso, [cuando] se pone en movimiento más trabajo productivo con la parte del ingreso así ahorrada. En este caso, la acumulación from parsimony * * Proviene del ahorro. O la expenditure sigue siendo la misma y no se emplea tampoco más trabajo productivo, pero el mismo trabajo produce más, su productividad aumenta. Los elementos que forman el capital productivo, materias primas, maquinaria, etc. <antes eran las mercancías upon which revenue is expended; ** ahora son las mercancías employed as instrumente in production *** > se producen, con el mismo trabajo, más en masa, mejores y más baratos. En este caso, la acumulación no depende ni de que aumente la tasa de ganancia ni de que, en virtud de la parsimony, se convierta en capital una parte mayor del ingreso, ni de que se gaste improductivamente una parte menor del ingreso al abaratarse las mercancías en que se invierte éste. Depende, aquí, de que el trabajo se hace más productivo en las esferas de producción que suministran los elementos del capital mismo y, por tanto, se abaratan las mercancías que entran en el proceso de producción como materias primas, instrumentos, etcétera. ** En las que se gastaba el ingreso. *** Empleadas como instrumento en la producción. Si la productividad del capital aumenta mediante la plusproducción de capital fijo en relación con el capital variable, no aumentará solamente el volumen, sino también el valor de la reproducción, ya que una parte del valor del capital rijo entrará en la reproducción anual. Esto puede efectuarse simultáneamente con el crecimiento de la población y el aumento del número

de obreros ocupados, aunque descienda relativamente, en proporción al capital constante que pone en movimiento. Crece, así, no sólo la wealth, sino también el value, y se moviliza un volumen mayor de trabajo vivo, a pesar de que el trabajo es [, ahora,] más productivo y de que el volumen del trabajo ha disminuido en relación con el volumen de mercancías producidas. Finalmente, manteniéndose igual la productividad del trabajo, el capital variable y el constante pueden aumentar simultáneamente con el incremento natural anual de la población. También en este caso se acumula el capital en cuanto al volumen y en cuanto al valor. Ricardo no toma en consideración ninguno de estos últimos puntos. En el mismo capítulo, dice Ricardo:

"El trabajo de un millón de hombres en las industrias manufactureras producirá siempre el mismo valor, pero no siempre la misma riqueza”.

(Esto es muy falso. El valor del producto del million of men * no depende solamente de su trabajo, sino del valor del capital con que trabajan; por consiguiente, variará mucho según el volumen de las fuerzas productivas producidas con que trabajen.) * Millón de hombres.

"Mediante el invento de máquinas, los progresos de la pericia, una mejor división del trabajo o el descubrimiento de nuevos mercados en que pueda lograrse un cambio más favorable, puede un millón de hombres, en una fase de la sociedad, producir el doble o el triple de la suma de riqueza en ‘artículos de primera necesidad, comodidades y goces’ de lo que podían producir en otra etapa, pero no por ello añadirán nada al valor”

(claro está que incorporando en medida mucho mayor su trabajo pretérito a la nueva reproducción),

"pues todas las cosas aumentan o disminuyen de valor en proporción a la facilidad o dificultad que se encuentra para producirlas o, dicho en otras palabras, en proporción a la cantidad de trabajo invertida en su producción.”

(Puede abaratarse cada mercancía en particular, pero la suma total del volumen de mercancías acrecentado subirá de valor.)

"Supongamos que el trabajo de determinado número de hombres produzca, con

un capital dado, 1.000 pares de medias y que, con los inventos de la maquinaria, el mismo número de hombres pueda llegar a producir 2.000 pares o seguir produciendo 1.000 pares de medias y, además, 500 sombreros. El valor de los 2.000 pares de medias o de los 1.000 pares de medias y los 500 sombreras no será, entonces, ni mayor ni menor que el de los 1.000 pares de medias antes de introducirse la maquinaria, pues seguirán siendo el producto de la misma cantidad de trabajo.”

(Notabene, siempre y cuando que la machinery newly introduced ** no cueste nada). ** Maquinaria recién introducida.

"Pero el valor del volumen total de las mercancías disminuirá, no obstante, ya que, aunque el valor de la cantidad incrementada de productos sea, como consecuencia de la mejor, exactamente el mismo de lo que sería el valor de la cantidad menor si la mejora no se hubiera efectuado, se manifestará también una influencia sobre la parte aún no consumida de la mercancía producida antes de introducirse la mejora. El valor de estas mercancías disminuirá por cuanto que todas ellas, pieza por pieza tienen necesariamente que descender hasta el nivel de aquellas que se han producido con todas las ventajas de la mejora, y la sociedad, a pesar de haber aumentado la cantidad de mercancías, de haber aumentado su riqueza y sus medios de disfrute, dispondrá de una menor cantidad de valor. A medida que vamos acrecentando constantemente la facilidad de la producción, reducimos también constantemente el valor de algunas de las mercancías producidas con anterioridad, aunque por este medio no incrementamos solamente la riqueza nacional, sino también la futura productividad” (l. c., pp. 320-322).

Ricardo habla aquí de la depreciación que ejerce el progresivo desarrollo de la productividad sobre las mercancías producidas en condiciones más desfavorables, lo mismo si se encuentran todavía en el mercado que si actúan como capital en el proceso de producción. Pero de esto no se sigue, en modo alguno, que “el valor del volumen total de las mercancías disminuirá, aunque se reduzca el valor de una parte de este volumen. Este resultado se dará solamente 1) cuando el valor de la maquinaria y las mercancías añadidas por virtud de los improvements * sea menor que la depreciación de las mercancías de la misma clase existentes con anterioridad, y 2) cuando no se tome en consideración que, al desarrollarse las fuerzas productivas, aumentarán también constantemente las esferas of production, con la cual se abren también bases de inversión que antes no existían. La producción no sólo se abarata en el transcurso del desarrollo, sino que, además, se diversifica.

* Mejoras.

"Con respecto a la tercera objeción contra los impuestos sobre el producto primario, a saber, que los crecientes salarios y las ganancias descendentes representan un obstáculo para la acumulación y producen efectos semejantes a los de la pobreza natural de la tierra, he intentado ya poner de manifiesto en otra parte de esta obra que se pueden obtener ahorros tanto en los gastos como en la producción lo mismo mediante la disminución de valor de la mercancía que con el aumento de la tasa de ganancia. Si elevo mis ganancias de 1.000 £ a 1.200, manteniéndose los precios iguales, aumentará mi capacidad para incrementar mi capital mediante el ahorro; pero no aumentará tanto como sucedería si mis ganancias siguieran siendo las mismas que antes y las mercancías bajaran tanto de precio que con 800 £ pudiera obtener tanto como antes podía comprar con 1.000” (l. c., pp. 183 s.).

Todo el valor del producto (o, mejor dicho, de la parte del producto que se distribuye entre el capitalista y el obrero) puede depreciarse sin que baje el net income, ** en cuanto a su volumen de valor. (Puede incluso aumentar, en cuanto a la proporción.) Esto [figura] en ** Ingreso neto.

"Todo el argumento del señor Malthus descansa, sin embargo, sobre una base muy insegura; se supone que, por haber disminuido el ingreso bruto del país tiene que disminuir también, en la misma proporción, el ingreso neto. Uno de los propósitos que esta obra persigue es demostrar que toda baja del valor real de los artículos de primera necesidad acarrea la baja de los salarios y hace que desciendan las ganancias del capital; en otros términos, que se destinará a la clase obrera una parte menor de todo valor anual dado, pagándose una parte mayor a aquellos que con sus fondos sostienen 3 esta clase. Supongamos que el valor de las mercancías producidas en una determinada manufactura asciende a 1.000 £ y que esta suma se distribuya entre el patrono y sus obreros en la proporción de 800 £ para aquél y 2 00 £ para éstos; si el valor de estas mercancías bajara a 900 £ y, como consecuencia de la baja de precios de los artículos de primera necesidad, se ahorraran 100 £ de salarios, esto no menoscabaría en nada el ingreso neto del patrono, razón por la cual éste podría, después de la baja de precios, pagar con la misma facilidad que antes una cantidad igual de impuestos” (l. c., pp. 511«.).

"A pesar de que los salarios tienden a acomodarse a su tasa natural, puede su tasa de mercado, en una sociedad progresiva, mantenerse constantemente por encima de ella durante un período de tiempo indeterminado, pues apenas se responde al estímulo que un capital incrementado da a una nueva demanda de trabajo, puede un nuevo aumento del capital producir el mismo resultado, lo que explica que la demanda de trabajo, cuando el incremento del capital sea gradual y constante, sirva de acicate permanente al aumento de la población” (l. c, p. 88).

Desde el punto de vista capitalista, todo esto aparece invertido. El volumen de la población obrera y el grado de productividad del trabajo determinan tanto la productividad del trabajo y la reproducción del capital como la población. Y aquí parece, a la inversa, que [es] el capital [el que] determina la [magnitud de] la población.

"La acumulación del capital provoca, naturalmente, una creciente competencia entre quienes contratan trabajo y, consiguientemente, un aumento de su precio" (l. c., p. 178).

Esto dependerá de la proporción en que la accumulation of capital haga que aumenten sus diferentes partes integrantes. Puede ocurrir que el capital acumule y que [sin embargo,] la demanda de trabajo descienda en términos absolutos o relativos. Como, según la teoría ricardiana de la renta, [la] tasa de ganancia tiende a bajar con la acumulación del capital, porque suben de valor los necessaries o la agricultura se hace menos fértil, la acumulación muestra la tendencia al estancamiento y sobre la producción burguesa ondea como una fatalidad la ley del descenso de la tasa de ganancia, ya que la agricultura se hace más improductiva a medida que la industria se desarrolla. En cambio, Adam Smith ve con agrado el descenso de la tasa de ganancia. Dice que Holanda es el modelo para él. [Este país] obliga a la mayoría de los capitalistas, exceptuando los más poderosos de todos, a emplear industrialmente sus capitales, en vez de vivir de los intereses, con lo que acicatea la producción. Entre los discípulos de Ricardo, toma formas tragicómicas el tenor ante aquella funesta tendencia. Reuniremos aquí los pasajes de Ricardo que se refieren a este tema.

“La acumulación del capital o de los recursos para emplear trabajo se desarrolla

más o menos rápidamente en las diferentes etapas de la sociedad y depende siempre, necesariamente, de la productividad del trabajo. Donde mayor es la productividad del trabajo es, en general, allí donde abunda la tierra fértil; en estos períodos, la acumulación suele avanzar tan rápidamente, que no es posible movilizar trabajadores con tanta rapidez como capital” (l. c., p. 92). “Se ha calculado que, en circunstancias favorables, la población podría duplicarse en veinticinco años; pero, bajo las mismas condiciones favorables, es posible que el capital total de un país alcance a duplicarse en un período más corto. En el primer caso, los salarios tenderían a bajar durante todo el período, pues la demanda de trabajo aumentaría más rápidamente todavía que la oferta. En nuevos centros de colonización, donde se introducen la pericia y los conocimientos en materia de cultura, el capital tiende probablemente a crecer más rápidamente que la densidad de población; y, si la escasez de trabajadores no se viera contrarrestada por [gentes procedentes] de países más poblados, esta tendencia impulsaría considerablemente al alza el precio del trabajo. A medida que aumenta la población de estos países y entran en cultivo tierras de peor calidad, se acentúa la tendencia al incremento del capital. En efecto, el excedente de productos que queda después de cubrir las necesidades de la población existente tiene que hallarse necesariamente en proporción a la facilidad de la producción, es decir, al número reducido de personas ocupadas en la producción. Por tanto, aunque es probable que, en las circunstancias más favorables, la productividad será todavía mayor que la fuerza propulsora del aumento de la población, las cosas no seguirán así por mucho tiempo, pues, siendo la tierra cuantitativamente limitada y de diferente calidad, todo aumento del capital invertido en ella hará descender la tasa de rendimiento, pero la fuerza propulsora del aumento de la población sigue siendo la mismd' (l. c., pp. 92 s.).

(La última afirmación es una invención propia de un cura. The power of population decreases con el power of production.) * * La fuerza propulsora del aumento de la población desciende, al descender la productividad. Aquí hay que señalar, en primer lugar, que Ricardo reconoce que “La acumulación del capital... depende necesariamente, en todos los casos, de la productividad del trabajo”, lo que quiere decir que el prius ** es el labour *** y no el capital. ** Lo primero. *** Trabajo, † Países viejamente poblados, Además, según Ricardo, habría que entender que en countries old settled, † industrialmente desarrollados, se ocupa de la agricultura un número mayor de personas que en las colonias, cuando la realidad es la contraria. Inglaterra, por ejemplo, en proporción al mismo producto, emplea menos agricultural produce than any other country, new

or old. †† Cierto que interviene indirectamente en la agricultural production una gran parte de la población no agrícola. Pero ni siquiera esto guarda, ni mucho menos, proporción con [la medida] en que la población directamente agrícola es mayor en los países menos desarrollados. Supongamos que, incluso en Inglaterra, sea más caro el trigo y mayores los costos de producción. Se emplea más capital. En la agricultural production entra más trabajo pretérito [.aunque entre] menos trabajo vivo. Pero la reproducción de este capital cuesta, en virtud de la base de producción ya existente, menos trabajo, aunque su valor se reponga en el producto. †† Producto agrícola que cualquier otro país, nuevo o viejo.

Algunas observaciones preliminares. Como hemos visto, la plusvalía no depende solamente de su tasa, sino del número de trabajadores simultáneamente empleados y, por tanto, de la magnitud del capital variable. Por su parte, la acumulación no se halla determinada —directamente— por la tasa de la plusvalía, sino por la proporción entre la plusvalía y el total amount of the capital advanced * es decir, por la tasa de ganancia, y aún menos por la tasa de ganancia que por el gross amount of profit ** que, como veíamos, se identifica, en cuanto al capital total de la sociedad, con el gross amount of surplus value, *** pero que, en los diferentes capitales, may varíate very much from the amount of surplus value produced by them. † Si consideramos la acumulación del capital en bloc, †† [vemos que] la ganancia es = la plusvalía y la tasa de ganancia = Plusvalía capital o, mejor dicho, a la plusvalía calculada en porcentaje del capital capital. * Importe total del capital desembolsado. ** Importe bruto de ganancia. *** Importe bruto de plusvalía, † Puede variar muchísimo del monto de la plusvalía producida por ellos, †† En bloque, Partiendo de la tasa de ganancia (en porcentaje) como de algo dado, el gross amount of profit depende de la magnitud del capital desembolsado y también, por tanto, la acumulación, en la medida en que ésta se halla determinada por la ganancia. Dada la suma del capital, el gross amount of profit dependerá del nivel de la tasa de ganancia. Por consiguiente, un pequeño capital con una tasa de ganancia elevada puede rendir una gross profit †††mayor que un capital mayor con una tasa de ganancia baja. ††† Ganancia bruta.

Si el multiplicador del capital y el divisor de la tasa de ganancia son iguales, es decir, si la magnitud del capital aumenta en la misma proporción en que disminuye la tasa de ganancia, la suma de la ganancia bruta se mantendrá invariable. 100 al 10 por 100 = 10 y 2 ✕ 100 al 10/2 o el 5 por 100 = también a 10. Lo que quiere también decir, expresado en otras palabras: si la tasa de ganancia desciende en la misma proporción en que se acumula (en que crece) el capital, la ganancia bruta se mantiene invariable. Si la tasa de ganancia desciende con mayor rapidez que aumenta el capital, la suma de la ganancia bruta bajará. 500 al 10 por 100 dan una ganancia bruta de 50. Pero el séxtuplo, 6 ✕ 500, o sean 3.000, al 10/10 por 100 o al 1 por 100 = 30 solamente. Por último, si el capital aumenta más rápidamente de lo que baja la ganancia, la ganancia bruta subirá, aunque la tasa de ganancia descienda. Así, 100 al 10 por 100 de ganancia = ganancia bruta de 10. Pero 300 (3 ✕ 100) al 4 por 100 (base, por tanto, de una tasa de ganancia que haya bajado el 2 1/2 por 100) = ganancia bruta de 12.

Supongamos:

Capital Tasa de ganancia por 100 Ganancia bruta

100 ✕ 2 = 200 10/2 ó 5 10 100 ✕ 3 = 300 10/2 ó 5 10 100 ✕ 1 1/2 = 150

7 1/2

2 ✕ 100 = 200

= 4

2 1/2 2 ½ ✕ 100 = 250

3 ✕ 100 = 300

15.000

3.000

10.000

Y, ahora, [pasemos] a las tesis de Ricardo.

"La tendencia natural de la ganancia es, por tanto, a bajar, ya que, a medida que progresan la sociedad y la riqueza, la cantidad adicional de alimentos se obtiene mediante el sacrificio de más y más trabajo. Afortunadamente, esta tendencia, esta gravitación de la ganancia, se ve contrarrestada a intervalos que se repiten por las mejoras de la maquinaria necesariamente relacionada con la reproducción de los artículos de primera necesidad y con los descubrimientos de la ciencia agronómica, que nos permiten renunciar a una parte de la cantidad de trabajo antes necesaria y, por tanto, reducir el precio de las cosas indispensable para la vida del trabajador. Sin embargo, el alza del precio de los artículos de primera necesidad y del salario es limitada, ya que tan pronto como el salario... [fuese] igual a 720£, al ingreso total del arrendatario [de la tierra], la acumulación llegaría necesariamente a su término, pues ningún capital arrojaría entonces una ganancia ni podría exigirse un trabajo adicional, como consecuencia de lo cual la población alcanzaría su punto culminante. En realidad, ya mucho antes de llegar a este momento se encargaría la bajísima tasa de ganancia de contener toda acumulación y casi todo el producto de la tierra pertenecerá, después de pagar a los trabajadores, al terrateniente y al beneficiario de los diezmos y los impuestos” (l. c., pp. 120 s.).

Tal es, en la concepción de Ricardo, el “crepúsculo de los choses”, el Juicio final.

"... Mucho tiempo antes de que el estado de precios se estabilice, dejará de tener razón de ser la acumulación, pues nadie acumula como no sea con el propósito de hacer productiva su acumulación..., razón por la cual jamás podría llegar a darse este estado de los precios. El arrendatario [de la tierra] y el manufacturero no podría vivir sin ganancia, como [no podría vivir] sin salario el obrero. Su impulso de acumulación se aminorará a medida que disminuya la ganancia y cesará totalmente cuando su ganancia sea tan baja que no les ofrezca un resarcimiento adecuado para su esfuerzo y para el riesgo al que necesariamente se exponen al emplear productivamente su capital" (l. c., p. 123). “Debo observar una vez más que la tasa de ganancia descendería mucho más rápidamente..., ya que, a base del valor del producto, tal como yo lo doy por supuesto bajo las circunstancias de que se parte, se elevaría considerablemente el valor del capital perteneciente a) arrendatario, puesto que está formado necesariamente por muchas de las mercancías que habrán subido de valor. Antes de que el trigo pudiera subir de 4 £ a 12 £, probablemente habría doblado el valor de cambio de su capital y pasaría a valer 5.000 £, en vez de 3.000 £. Si la ganancia

de su capital originario representaba 180 £ o el seis por ciento, la tasa de su ganancia, en aquel entonces, no sería, en realidad, superior al tres por ciento, ya que 6.000 £ al tres por ciento dan 180 £, y solamente en estas circunstancias podría un nuevo arrendatario provisto de 6.000 £ asumir el contrato de arriendo" (l. c., p. 124). “Habría que esperar también a que, por mucho que descendiera la tasa de ganancia del capital en virtud de la acumulación en la agricultura y por mucho que disminuyera la subida del salario, la suma total de la ganancia subiera, a pesar de todo. Suponiendo, pues, al operarse una acumulación reiterada de 100.000 £, la tasa de ganancia descendiera de 20 a 19, a 18 y a 17 por 100, deberíamos esperar que la suma total de la ganancia obtenida por los sucesivos propietarios de capital fuese constantemente progresiva; que fuese, por consiguiente, mayor con un capital de 200.000 £ que en un capital de 100.000 £, mayor todavía cuando el capital se elevara a 300.000 £, etc.; es decir, que aumentara con todos y cada uno de los incrementos del capital, aunque la tasa de ganancia descendiera. Sin embargo, esta progresión sólo es acertada con respecto a determinado periodo', así, por ejemplo, el 19 por 100 de 200.000 £ es más que el 20 por 100 de 100.000, y, a su vez, el 18 por 100 de 300.000 £ más que el 19 por 100 de 200.000. Pero, una vez que la acumulación del capital ha alcanzado una elevada suma y la ganancia ha bajado, va reduciéndose toda ulterior acumulación de la ganancia total. Suponiendo que la acumulación se eleve a 1.000.000 £ y que la ganancia sea del 7 por 100, la suma total de las ganancias será de 70.000 £. Pues bien, si se pasa a un millón 100.000 £ y la tasa de ganancia desciende al seis por ciento, los propietarios del capital obtendrán 66.000 £, o sean 4.000 £ menos, a pesar de haberse elevado de 1.000.000 £ a 1 100.000 el total de capital.

"Sin embargo, mientras el capital siga arrojando una ganancia, no es posible que se produzca acumulación alguna del capital sin que determine, no sólo un incremento del producto, sino también un incremento del valor. Si se invierten 100.000 £ de capital adicional, ninguna parte del capital anterior pasará a ser menos productiva. El producto de la tierra y el del país tendrán que aumentar, y su valor no sólo se incrementará con el valor del volumen adicionado a la cantidad de productos anterior, sino también con el nuevo valor que conferirá el producto total del país la creciente dificultad [con que se tropieza] para producir la última parte. No obstante, si la acumulación del capital es lo suficientemente grande [para ello], se distribuirá, a pesar de este incremento de valor, de tal modo, que afluya a la ganancia un valor menor que antes, aumentando en cambio la parte asignada a la renta y al salario” (l. c., pp. 124-126). "Aunque se produzca un valor superior, será consumida por los productores una parte mayor de lo que resta de este valor después de cubrir la renta, y solamente este valor es lo que determina la ganancia. Mientras la tierra suministre abundantes rendimientos, podrán subir temporalmente los salarios y los

productores podrán consumir más que su participación habitual. Pero el estímulo que esto dará al aumento de la población hará que los trabajadores retornen rápidamente a su consumo usual. Pero, si se ponen en cultivo tierras peores o si se invierten en las tierras anteriores más capital y más trabajo con un rendimiento inferior, los resultados no podrán por menos de ser duraderos” (l. c., p. 127). "Los resultados de la acumulación diferirán entonces en los diversos países y dependerán fundamentalmente de la fertilidad de la tierra. Por muy extenso que pueda ser el país en que la tierra es de calidad inferior y se prohíba la importación de medios de vida, las más modestas acumulaciones de capital irán siempre acompañadas por grandes reducciones de la tasa de ganancia y una rápida subida de la renta. En cambio, un país pequeño, pero fértil, sobre todo cuando admita de buen grado la importación de víveres, podrá acumular un gran capital sin que por ello aumente considerablemente la tasa de ganancia” (l. c., pp. 128 s.). También los impuestos (cap. XII, “Impuestos territoriales") [pueden traer como consecuencia] "el que no quede plusproducto suficiente para estimular los esfuerzos de quienes suelen aumentar el capital del Estado por medio de sus ahorros” (l. c., p. 206). "Hay solamente un caso” <cap. XXI, "Efectos de la acumulación sobre la ganancia y el interés"^, “además temporal, en que la acumulación del capital, con un nivel bajo de precios de los víveres, puede ir unido a una baja de la ganancia, y este caso se da cuando el fondo destinado a mantener el trabajo crece más rápidamente que la población; en este caso, los salarios serán altos y las ganancias bajas. Si todo el mundo renunciara al uso de objetos de lujo y se preocupara solamente de acumular, sería posible producir multitud de cosas necesarias para la vida que no se encontraran con un consumo inmediato. Podría [entonces], sin duda alguna, producirse una plétora general de estas mercancías limitadas en cuanto al número, lo que determinaría que no se produjera ni una demanda de una cantidad adicional de estas mercancías ni una ganancia por el empleo de más capital. Si la gente dejara de consumir, dejaría de producir" (l. c., p. 343).

Hasta aquí, Ricardo, en lo tocante a la acumulación y a la ley de la tasa de ganancia.

## [CAPÍTULO XVIII] MISCELANEA RICARDIANA. FINAL DE RICARDO (John Barton)

### [A.] Ingreso bruto y neto

Ingreso neto, por oposición a ingreso bruto (equivalente al producto total o al valor del producto total) es la forma bajo la que originariamente concebían la plusvalía los fisiócratas. La única forma de esta era, para ellos, la renta de la tierra, ya que consideraban la ganancia industrial simplemente como una variante del salario; con ellos coinciden los [autores] posteriores, que confunden la ganancia con los wages of superintendence of labour * * Remuneración por la vigilancia sobre el trabajo. Net revenue ** es, por tanto, la parte del excedente del producto (o de su valor) sobre aquella que repone el capital desembolsado, tanto el constante como el variable. [Esta parte] está formada simplemente por la ganancia y la renta, la segunda de las cuales no es, a su vez, más que una parte desglosada de la ganancia, que corresponde a una parte aparte de los capitalistas. ** Ingreso neto. La finalidad directa de la producción capitalista no es la producción de mercancías, sino la producción de plusvalía o de ganancia (bajo su forma desarrollada), no el producto, sino el surplus produce. *** Desde este punto de vista, el trabajo mismo sólo se considera productivo cuando crea ganancia o surplus produce para el capital. Y cuando el trabajador no lo crea, su trabajo es improductivo Por consiguiente, el volumen del trabajo productivo empleado sólo tiene interés para el capital en la medida en que por medio de él —o en proporción a él— crece el volumen del plustrabajo. Solamente en esta medida es necesario lo que llamamos tiempo de trabajo necesario. Y si no alcanza este resultado, es superfino y debe suprimirse. *** Plusproducto. La finalidad constante de la producción capitalista es la de producir con el mínimo de capital desembolsado un máximo de plusvalía o de surplus produce y, cuando este resultado no puede lograrse sobrecargando de trabajo a los obreros, la tendencia del capital es la de crear un capital dado con el menor gasto posible —economy of power and expense †—; tal es, [por tanto,]

la tendencia económica del capital, que enseña a la humanidad a administrar bien sus fuerzas y a alcanzar el fin productivo con la menor inversión posible de medios. † Economía de fuerzas y de gasto. Los trabajadores mismos aparecen en esta manera de concebir como lo que [realmente] son en la producción capitalista: meros medios de producción, no fines en sí ni el fin de la producción.

El net income * no se determina por el valor del producto total, sino por el excedente del valor de este producto sobre el valor del capital desembolsado o por la magnitud del surplus produce ** en relación con el producto total. Si este excedente aumenta, aunque disminuya el valor * Ingreso neto. ** Plusproducto. e incluso, con el valor, la cantidad total del producto, la producción capitalista habrá alcanzado su finalidad. Ricardo ha expuesto esta tendencia de un modo consecuente e implacable. De ahí lo mucho que braman contra él los filisteos filantrópicos. Al considerar el net income, Ricardo vuelve a incurrir en el error de descomponer el producto total en ingresos, wages, profits y rent, *** haciendo caso omiso del capital constante que se trata de reponer. Pero, prescindiremos aquí de esto. *** Salario, ganancia y renta.

"Es importante distinguir nítidamente entre ingreso bruto e ingreso neto, ya que todos los impuestos tienen que ser cubiertos por el ingreso neto de la sociedad. Supongamos que todas las mercancías de un país, todo el trigo, los productos primarios, mercancías manufacturadas, etc., que puedan llevarse al mercado durante un año tengan un valor de 20 millones, que para producir este valor se necesite el trabajo de determinado número de personas y que los artículos de primera necesidad para la vida de estos trabajadores represente un valor de 10 millones. Yo diría, entonces que el ingreso bruto de esta sociedad era de 20 millones y su ingreso neto de 10 millones. De este supuesto no se desprende que los trabajadores deban percibir solamente 10 millones por su trabajo; pueden percibir 12, 14 ó 15 millones, en cuyo caso obtendrían 2, 4 ó 5 millones del ingreso neto. El resto se distribuiría entre terratenientes y capitalistas; sin embargo, el ingreso neto total no excedería de 10 millones. Supongamos que esta sociedad pagara 2 millones de impuestos; en este caso, su ingreso neto quedaría reducido a 8 millones” (l. C., pp. 512 s.).

[Y en el cap. XXVI dice Ricardo:]

“¿Qué ventaja reportaría para un país el empleo de una gran cantidad de trabajo productivo si, sumadas su renta neta y sus ganancias, fuesen las mismas empleando esta cantidad de trabajo u otra menor? El producto total de la tierra y del trabajo de cualquier país se divide en tres partes: una de ellas se destina al salario, otra a la ganancia y otra a la renta.”

<Esto es falso, pues se olvida la parte which is devoted to replace the capital (wages excluded) employed in production. †> † Destinada a reponer el capital (con exclusión de los salarios) empleado en la producción.

“Solamente de estas dos últimas partes pueden hacerse deducciones para los impuestos o para ahorros. La primera, forma siempre, cuando es moderada, los costos necesarios de producción."

(El propio Ricardo observa a propósito de esta observación, en nota a p. 416:

‘Tal vez la expresión sea excesivamente fuerte, ya que, en general, al trabajador se le asigna bajo el nombre de salario más de los costos de producción absolutamente necesarios. En este caso, el trabajador obtiene una parte del producto neto del país, que podrá ahorrar o gastar o contribuir con él a la defensa del país.”) "Para un individuo con un capital de 20.000 £ cuyas ganancias asciendan a 2.000 £ anuales sería de todo punto indiferente que su capital empleara a cien o a mil trabajadores o que las mercancías producidas se vendiesen en 10.000 o en 20.000 £, siempre y cuando que sus ganancias no bajaran de 2.000 £. ¿Acaso no ocurre lo mismo con el interés real de una nación? Siempre y cuando que su ingreso neto real, que su renta y sus ganancias sigan siendo las mismas, no tiene la menor importancia el que la nación cuente con diez o con doce millones de habitantes. Su capacidad para sostener flotas y ejércitos y toda suerte de trabajo improductivo tiene que hallarse necesariamente en proporción a su ingreso neto, y no a su ingreso bruto. Si cinco millones de personas pudieran producir el alimento y el vestido que diez millones de personas necesitan, el alimento y el vestido para cinco millones serían el ingreso neto. ¿Saldría el país beneficiado en algo si para producir este mismo ingreso neto se necesitaran siete millones de personas, es decir, si fuese necesario emplear a siete millones de personas para alimentar y vestir a diez millones? Si así ocurriera, seguirían siendo ingreso neto el alimento y el vestido para cinco millones de personas. Y el empleo de un número mayor de personas no nos permitiría aumentar en un solo hombre el contingente de nuestro ejército y nuestra marina ni añadir una sola guinea más a los

impuestos” (l. c., pp. 416».).

Para penetrar todavía más a fondo en la opinión de Ricardo, hay que agregar [a los anteriores] los pasajes siguientes:

“Un precio del trigo relativamente bajo ofrece siempre la ventaja de que la distribución del producto real es más apropiada para incrementar el fondo destinado a mantener el trabajo, porque, bajo el nombre de ganancia se asignará una mayor participación a la clase productiva y, bajo el nombre de renta, una participación menor a la clase improductiva’ (l. c., p. 317).

Productive class,* aquí, significa simplemente [la clase de los] industrial capitalists.** * Clase productiva. ** Capitalistas industriales.

“La renta es creación de valor..., pero no de riqueza. Si el precio del trigo, por razón de la dificultad de producir una parte de él, sube de 4 a 5 £ el quarter, 1 millón de quarters pasará a valer 5 millones de £ en vez de cuatro..., la sociedad en su conjunto poseerá un valor superior y, en este sentido [podemos decir que] la renta es una creación de valor. Sin embargo, este valor es puramente nominal, por cuanto que no añade nada a la riqueza, es decir, a las cosas necesarias para la vida, a las comodidades y los goces de la sociedad. Seguiríamos teniendo exactamente la misma cantidad de mercancías y el mismo millón de quarters de trigo que antes; pero, como efecto de la baja del quarter de trigo de 5 £ a 4, se transferiría de sus antiguos poseedores a los terratenientes una parte del valor del trigo y de las mercancías. La renta, es, por tanto, creación de valor, pero no de riqueza; no añade nada a los recursos de un país” (l. c., pp. 485 s.).

 Supongamos que, por la importación de trigo extranjero, el precio del trigo baja de tal modo, que la renta descienda en un millón. Ricardo dice que los money incomes de los capitalistas aumentarán con ello, y prosigue así:

“Podría afirmarse, sin embargo, que no ha aumentado el ingreso del capitalista; que se pagaría a los trabajadores, en salarios más altos, el millón deducido de la renta del terrateniente. Aunque sea así, mejorará la situación de la sociedad y ésta podrá hacer frente con mayor facilidad que antes a las mismas cargas en dinero; lo que sólo demuestra una cosa, aún más deseable, que la que sale más beneficiada con la nueva distribución es la situación de otra clase, que es, con mucho, la más importante de la sociedad. Todo lo que perciban por encima de los 9 millones

constituirá una parte del ingreso neto del país y no podrá desembolsarse sin incrementar sus ingresos, su dicha o su poder. Podemos, pues, distribuir como queramos el ingreso neto. Concedamos a una clase algo más y a otra algo menos: no por ello lo mermaremos; con el mismo trabajo se producirá un volumen mayor de mercancías, aunque se reduzca el importe del valor monetario bruto de estas mercancías; el ingreso monetario neto del país, el fondo del que se pagan los impuestos y los disfrutes se prestará mucho mejor que antes a mantener a la población que haya en el país, a asegurar sus goces y sus artículos de lujo y a soportar una carga de impuestos dada" (l. c., pp. 515 s.).

### [B] Maquinaria

[Ricardo y Barton sobre cómo influyen las máquinas en la situación de la clase obrera]

[1. Ideas de Ricardo]

[a) Conjetura originaria de Ricardo sobre el desplazamiento de una parte de los obreros por las máquinas]

“Supongamos. una máquina que pueda instalarse en cualquier rama industrial específica para realizar el trabajo de cien hombres al año y a la que se calcula una vida de un año. Supongamos asimismo que esta máquina cuesta 5.000 £ y que el salario anual de 100 hombres asciende a 5.000 £; en estas condiciones, es evidente que al manufacturero le dará lo mismo comprar la máquina o emplear a dicho número de obreros. Pero, si suponemos que el trabajo sube [de valor] y que el salario de 100 hombres pasa a costar ahora 5.500 £, el manufacturero ya no vacilará, pues es indudable que le interesa comprar la máquina y hacerla trabajar por 5.000 £.

Ahora bien, ¿no subirá también de precio la máquina y pasará a costar 5.500 £, al subir el [valor del] trabajo? Subiría de predo si no se empleara capital en construirla ni arrojara ganancia alguna para su constructor. Si la máquina fuera, por ejemplo, el producto de cien hombres que trabajaran durante un año con un salario de 50 £ cada uno y el predo de la máquina ascendiera, por tanto, a 5.000 £,

pasaría a costar 5.500 £, al subir los salarios de 50 a 55 £; pero no puede ser éste el caso; en su construcción trabajan menos de 100 obreros, ya que de otro modo no podría venderse por 5.000 £, de las cuales hay que pagar la ganancia del capital para el que aquéllos trabajan. Supongamos, por tanto, que sólo trabajan [para hacer la máquina] 85 hombres, a razón de 50 £ cada uno, lo que da un total de 4 250 £ al año, y que las 750 £ que arroja la venta de la máquina sobre el importe de los salarios pagados a los obreros constituyen la ganancia del capital de su constructor. Si los salarios subieran el diez por dentó, se vería obligado a emplear un capital adicional de 425 £, lo que quiere decir que, en vez de 4 250 £ invertiría en salarios 4 675, obteniendo simplemente una ganancia de 325 £, aunque siguiera vendiendo la máquina en 5.000 £. Pero, exactamente lo mismo les ocurriría a todos los manufactureros y capitalistas; el alza de salarios los afectaría a todos. Por tanto, si el constructor de la máquina tuviera que elevar el precio de ésta como consecuencia de la subida de los salarios, afluiría a la construcción de esta clase de máquinas una cantidad extraordinaria de capital, hasta que su precio arrojara solamente la tasa de ganancia general. Vemos, pues, que las máquinas no subirían de predo por virtud de un alza general de los salarios. Sin embargo, el manufacturero que, ante un alza general de precios, pudiera recurrir a una máquina, siempre y cuando que ésta no elevara los costos de producción de su mercancía, obtendría ventajas especiales si pudiera seguir exigiendo el mismo predo por sus mercancías; se vería obligado, sin embargo, como hemos visto, a rebajar el precio de sus mercancías o el capital afluiría a su industria hasta que sus ganancias descendieran al nivel general. En esto reside, pues, el beneficio que las máquinas aportan a la generalidad. Estos agentes mudos son siempre el producto de mucho menos trabajo que el que desplazan, aunque tengan el mismo valor en dinero" (l. c., pp. 38-40).

Este punto es totalmente exacto. Y [es], al mismo tiempo, [una] respuesta a quienes creen que los obreros desplazados por las máquinas encuentran cabida en la fabricación de la misma maquinaria, idea por lo demás propia de una época en que los talleres mecánicos se basaban todavía íntegramente en la división del trabajo y todavía no existían máquinas destinadas a producir otras máquinas. Si suponemos que el salario anual de un man * son 50 £, [tenemos que] el de 100 hombres [serán] 5.000 £. Si estos 100 hombres son sustituidos por una máquina que cuesta también 5.000 £, esta máquina será necesariamente producto del trabajo de menos de 100 hombres, ya que contendrá, además del trabajo pagado, trabajo no retribuido, el que represente precisamente la ganancia del constructor de maquinaria. Si fuese el producto de 100 hombres, sólo contendría trabajo pagado. Si la tasa de ganancia fuese del 10 por 100, de

las 500 £ 4 545 £ aproximadamente representarían el capital desembolsado y unas 455 £ la ganancia. A razón de 50 £, 4.545 representaría solamente 90 9/10 hombres. * Hombre.

 Pero el capital de 4.545 [£] no representa, ni mucho menos, capital variable solamente (capital directamente invertido en salarios). Representa también el déchet * del capital fijo y las materias primas empleadas. La máquina que cuesta 5.000 £ y que suple a 100 hombres, con un salario [total] de 5.000 £ representa, por tanto, el producto de mucho menos que 90 hombres. Además, esta máquina sólo podrá emplearse eficientemente si es el producto <o, por lo menos, la parte de él, la que anualmente entra con intereses en el producto, o sea en su valor> de muchos menos hombres (anuales) que los que viene a sustituir. * Desgaste. Toda subida de los salarios incrementa el capital variable que es necesario desembolsar, aunque el valor del producto (puesto que el número de obreros puestos en movimiento por el capital variable sigue siendo el mismo) permanezca igual, en cuanto que este valor equivale al capital variable más la plusvalía.

[b) Ricardo acerca de la influencia de las mejoras introducidas en la producción sobre el valor de las mercancías. Tesis falsa acerca de la liberación del fondo de salarios para los obreros desplazados]

Los natural agents add ** nada al value of commodities; *** por el contrario, [lo merman]. Y precisamente por ello add † a la plusvalía, que interesa solamente a los capitalistas. ** Agentes naturales no añaden. *** Valor de las mercancías, † Añaden,

“Por oposición a lo que opina Adam Smith, el señor Say habla en el capítulo cuarto del valor que a las mercancías infunden las fuerzas naturales, tales como el sol, el aire, la presión atmosférica, etc., que a veces suplen el trabajo del hombre y a veces le ayudan en la producción. Pero, aunque estas fuerzas naturales aumenten considerablemente el valor de uso, nunca añaden a una mercancía el valor de cambio de que habla el señor Say. Cuando, con ayuda de maquinaria o del

conocimiento de las ciencias de la naturaleza, se obliga a las fuerzas naturales a realizar el trabajo que antes desempeñaban los hombres, desciende en consonancia con ello el valor de cambio de este trabajo” (l. c., pp. 335 s.).

La máquina cuesta [trabajo]. Los natural agents en cuanto tales no cuestan nada. No pueden, pues, añadir al producto ningún valor, sino que, por el contrario, reducen el valor que aquél tiene, en la medida en que suplen [el] capital o [el] trabajo, immediate or accumulated labor.†† En la medida en que la natural philosophy,††† sin aid of machineryo o simplemente con la misma máquina que antes (o tal vez aún más barato, como con la caldera de vapor, en muchos procesos químicos, etc.), enseña a suplir el trabajo del hombre mediante natural agents, no le cuesta nada al capitalista (ni tampoco a la sociedad) y abarata en términos absolutos las mercancías. †† Trabajo directo o acumulado. ††† Ciencia de la naturaleza. o Ayuda de maquinaria. Después del pasaje anterior, Ricardo prosigue:

"Si diez hombres hacen girar un molino de trigo y se descubre que con ayuda del agua o del viento es posible ahorrar el trabajo de estos diez hombres, [tendremos que] la harina, producto en parte del trabajo efectuado por el molino, baja de valor inmediatamente en proporción a la cantidad de trabajo ahorrado, y la sociedad se enriquecerá con las mercancías que pueda producir el trabajo de aquellos diez hombres, puesto que en modo alguno disminuirá el fondo destinado a mantenerlos'' (l. c., p. 336).

La sociedad saldría, en primer término, enriquecida en el precio reducido del trigo. O consumiría más harina o spend the money formerly destined for the flour upan some other commodity, either existing, or called into Ufe, because a new fund for consumption had become free * De esta parte de la revenue, formerly spent in flour and now, consequent upon the diminished price of flour, become free for any other application, it may be said that it was "destined” ** —por toda la economía de la sociedad— for a certain thing, and that it is now freed from that “destiny”. *** Es lo mismo que si se hubiera acumulado nuevo capital. De este modo, el empleo de maquinaria y natural agents libera capital y permite que sean satisfechas necesidades antes “latentes”. * O gastaría el dinero anteriormente destinado a la harina en cualquier otra mercancía, bien existente, bien creada, al liberarse un nuevo fondo para el consumo. ** Del ingreso que anteriormente se gastaba en harina y que ahora, como consecuencia de la baja de precio de la harina, queda litare para cualquier otro empleo, puede decirse que estaba “destinada”. *** A cierta cosa y que se ve ahora libre de este "destino”, En cambio, es falso hablar de “fondos destinados a mantener” a the ten men thrown

out of employment by the new discovery.† En efecto el primer fondo que el discovery †† viene a ahorrar o a crear es la parte del ingreso que la sociedad pagaba antes por el molino y que ahora se ahorra, al bajar el precio de la harina. El segundo "fondo” que se abona es el que el molinero tenía que pagar antes por los ten men now displacedla y, en realidad, este “fondo", como observa Ricardo, is in no way impaired o por el discovery y el deplacement oo de los ten men. Ahora bien, este “fondo” no tiene absolutamente ninguna natural connexusooo con los ten men. Estos podían haberse vuelto paupers, morpaupers, morirse de hambre, etc. Lo único que puede asegurarse es que los ten men de la new generation § que tendrían que relevar a los otros ten men para mover el molino tendrían que ser absorbidos por otro employment, § con lo que crecería la población relativa (independientemente del average increase of population, § ya que ahora el molino se moverá [de otro modo] y los diez hombres que antes tenían que moverlo are employed in producing some other commodityx Así, pues, el invento de máquinas y el employment of natural agentsxx libera capital y hombres (obreros) y crea, con el capital dejado en libertad, manos libres (free hands, como dice Steuart), ya sea porque se creen nuevas esferas de producción o se amplíen y funcionen en mayor escala las anteriores. † A los diez hombres desplazados de su empleo por el nuevo descubrimiento, †† Descubrimiento. ††† Los diez hombres ahora desplazados, o No se ve en modo alguno menoscabado. oo Descubrimiento y desplazamiento. ooo Conexión natural. § Nueva generación §§ Empleo. §§§ Aumento medio de población, x Se emplean en producir cualquier otra mercancía. xx Empleo de agentes naturales.

El molinero con el capital ahora libre, construirá nuevos molinos o se dedicará a prestar su capital, si no puede invertirlo personalmente, como capitalista. Pero, desde luego, no existirá ningún fondo “destinado” a los ten men desplazados. Volvemos sobre este absurdo supuesto, a saber, si la introducción de maquinaria (o de natural agents) no reduce (como sucede, en parte, en la agricultura, cuando los caballos sustituyen al hombre o [la tierra se dedica] a la ganadería en vez del cultivo de cereales) puede disminuir el volumen de medios de vida invertidos en salarios y el fondo que así queda libre tiene que invertirse necesariamente como capital variable (como si no existiera la posibilidad de exportar víveres o éstos no pudieran dedicarse a trabajadores improductivos o los salarios no pudieran aumentar en ciertas esferas, etc.) o destinarse, incluso, a los displaced labourers. * La maquinaria crea siempre una superpoblación relativa, un ejército de reserva de trabajadores, lo que acrecienta considerablemente el poder del capital. * Trabajadores desplazados. En la nota a la p. 335, dice Ricardo en contra de Say:

“...Adam Smith, quien define la riqueza como la plétora de las cosas necesarias para la vida, de los goces y comodidades de los hombres, probablemente habría

reconocido que las máquinas y fuerzas naturales pueden incrementar muy considerablemente la riqueza de un país; pero jamás habría accedido a reconocer que añadan algo al valor de esta riqueza” (l. c., p. 335, nota).

Los natural agents, add, indeed nothing to value, ** a menos que se encuentren con circunstancias que den pie para la creation of rent *** Pero las máquinas añaden siempre al valor existente su propio valor y, siempre y cuando que su existencia 1) permita, facilite la conversión ulterior del capital circulante en capital fijo, incrementan no sólo la riqueza, sino también el valor añadido por el trabajo pretérito al producto del trabajo anual; 2) al hacer posible el crecimiento absoluto de la población y con él el volumen del trabajo anual, incrementan de este segundo modo, el valor del trabajo durante el año. /736// ** Los agentes naturales no añaden, en verdad, nada al valor. *** Creación de renta,

[c) Imparcialidad y veracidad científica de Ricardo, quien revisa sus ideas en torno a los problemas de la maquinaria. Diferentes premisas falsas que se mantienen en pie en Ricardo y en su nuevo planteamiento del problema]

 Cap. XXXI, "Sobre la maquinaria'. Este capítulo, que Ricardo ha añadido a su third edition † atestigua su bonne foi, †† que le distingue tan esencialmente de los economistas vulgares. † Tercera edición, †† Buena fe.

"Me siento obligado a exponer mis ideas acerca de estos problemas” <es decir, [acerca] “de cómo influye la maquinaria en los intereses de las diferentes clases de la sociedad”> "tanto más cuanto que [esas ideas, en reflexiones posteriores, han experimentado un cambio esencial; y aunque no tengo la conciencia de haber escrito en algún tiempo algo sobre el problema de la maquinaria que me vea obligado a retirar, si he apoyado de otro modo <como parlamentario>1 "doctrinas

1 Lo más probable es que Ricardo se refiera al discurso pronunciado por él en la Cámara de los Comunes el 16 de diciembre de 1819 acerca de la propuesta de William De Crespigny de crear una comisión especial encargada de estudiar el plan presentado por Robert Owen para acabar con la desocupación obrera y mejorar la situación de las clases bajas. En este discurso, dice Ricardo que no podría negarse en general que "machinery did not lessen the demand for labor” (que la maquinaria no reduce la demanda de trabajo). (Véase The Works and Correspondente of David Ricardo, ed. por Picro Sraffa, vol. V, Cambridge, 1952, p. 30).

que hoy considero erróneas. De ahí que me sienta obligado a someter a examen mis actuales ideas, acompañadas de mis razones en pro de esta nueva posición" (l. c., p. 466). "Desde que por vez primera me he interesado por los problemas de la economía política, he opinado que este empleo de la maquinaria en cualquier rama de producción con el fin de ahorrar trabajo representaba un beneficio general, acompañado solamente de aquellos perjuicios que en la mayoría de los casos lleva acarreada la transferencia de capital y trabajo de un tipo de inversión a otro".

<Este inconvenience [es] bastante grande para los obreros, cuando, se trata, como en la moderna producción, de algo perpetuo.>

"A mí me parecía que los propietarios de tierras cuyas rentas en dinero seguían siendo las mismas salen aventajados al rebajarse los precios de algunas mercancías en que invierten sus tartas, rebaja de precio que incondicionalmente traen consigo el empleo de maquinaria y me parecía que también el capitalista saldría, a la postre, igualmente beneficiado con ello. Quien inventara máquinas o por primera vez. las empleara provechosamente gozaría de una ventaja adicional ya que obtendría durante algún tiempo grandes ganancias. Pero, a medida que fuera generalizándose el uso de la maquinaria, descendería el precio de la mercancía producida en virtud de la competencia sobre sus costos de producción, con lo que el capitalista seguiría obteniendo la misma ventaja general que antes sólo obtenía en cuanto consumidor en la medida en que podía, con el mismo ingreso en dinero, disponer de un volumen mayor de disfrutes y comodidades. Y también la clase de los trabajadores, entendía yo, saldría igualmente beneficiada con el empleo de la máquina, pues ello le permitiría comprar más mercancías con el mismo salario en dinero; y yo entiendo que no se produciría ninguna baja de salario, ya que el capitalista dispondría de los medios para exigir y emplear la misma cantidad de trabajo que antes, aunque pudiera verse obligado a destinarla a la producción de una mercancía nueva o, por lo menos, distinta. Sí, mediante la introducción de maquinaria perfeccionada, empleando la misma cantidad de trabajo, pudiera cuadruplicarse el número de medias producidas y la demanda de medias sólo se duplicará, necesariamente quedarían despedidos algunos obreros en esta industria; sin embargo, como seguiría existiendo el mismo capital que les da empleo y como sus poseedores están interesados en emplearlo productivamente, me parecía que se emplearía en la producción de otra mercancía útil para la sociedad cuya demanda no podría descender... Y, como me inclinaba a creer que la demanda de trabajo seguiría siendo la misma que antes y el salario no podría ser inferior, me parecía que la clase obrera participaría al igual que las demás clases de las ventajas del abaratamiento general de las mercancías obtenidas gracias al empleo de maquinaria.

Tales eran mis ideas, que sigo profesando, sin la menor alteración en lo que se refiere a los terratenientes y capitalistas; estoy convencido, sin embargo, de que la sustitución del trabajo del hombre por la maquinaria perjudica frecuentemente a la clase obrera” (l. c., pp. 446-468).

Ricardo parte, ante todo, de la falsa premisa de que la maquinaria se introduce siempre en aquellas esferas de producción en que rige ya el modo de producción capitalista. Sin embargo, el telar mecánico vino originariamente a suplir al tejedor manual, la jenny desplazó al hilandero a mano, las máquinas segadoras, trilladoras y sembradoras sustituyeron tal vez al self-labouring peasant * etc. En estos casos, no es desplazado solamente el trabajador, sino que, además, su instrumento de producción deja de ser capital (en el sentido ricardiano [de la palabra]). Esta depreciación total o parcial del capital anterior se da también tan pronto como la maquinaria revoluciona la vieja manufactura, basada en la división del trabajo. En estos casos, resulta necio decir que “el viejo capital” sigue ejerciendo the same demand on labour ** que antes. * Campesino que trabaja por sus propios medios.** La misma demanda de trabajo. El “capital” empleado por el hand-loom-weaver, *** el hand-spinner † etc., has ceased being “in being”. †† *** Tejedor con telar a mano, † Hilandero a mano. †† Ha dejado de existir. Pero supongamos, para simplificar la investigación, que la maquinaria se introduzca solamente <no hablamos aquí, naturalmente, del empleo de maquinaria en new trades †††> en esferas en que [impere] ya la producción capitalista (manufactura) o también en los talleres ya mecanizados, elevándose su automatismo o introduciéndose maquinaria perfeccionada que permita prescindir de una parte del trabajo empleado en ellos o utilizar el mismo número de obreros que antes, pero de modo que suministren un producto mayor. Este último es, of course o el caso más favorable. ††† Nueras ramas, o Por supuesto. Hay que distinguir entre dos cosas, para reducir la confusión: 1) los fondos del capitalista que emplea maquinaria y despide a obreros; 2) los fondos de la sociedad, de los consumidores de las mercancías [producidas por] estos capitalistas. ad. 1. Por lo que se refiere al capitalista que introduce la maquinaria, resulta falso y absurdo decir que puede invertir en salarios el mismo volumen de capital que antes. (Y, aun suponiendo que tome [dinero] prestado, la cosa es igualmente falsa, no para él, sino para la sociedad.) Invierte en maquinaria y en otro capital fijo una parte de su capital, otra parte en matières

instrumentales que antes no necesitaba y una gran parte en materias primas, si partimos del supuesto de que, con un número menor de obreros produce más mercancías y necesita, por tanto, más materias primas. La proporción entre el capital variable, es decir, invertido en salarios, y el capital constante, ha disminuido en su rama de negocios. Y esta proporción reducida se mantendrá (más aún, el descenso del capital variable en relación con el constante aumentará en virtud de la productividad del trabajo consiguiente a la acumulación), aunque su negocio se extienda tanto en la nueva escala de producción, que pueda volver a ocupar a todos los obreros despedidos e incluso a ocupar a menor número de ellos que antes. <La demanda de trabajo aumentará en su negocio con la acumulación de su capital, pero en mucho menor grado que aquel en que su capital se acumula, y su capital ya no será en absoluto la misma fuente de demanda de trabajo que antes. Pero el resultado inmediato será que una parte de los obreros es lanzada a la calle.>

Pero, se dirá que, indirectamente, seguirá siendo la misma la demanda de obreros, pues aumentará la demanda de obreros para la construcción de maquinaria. Pero el propio Ricardo se ha encargado de demostrar que la maquinaria no absorbe nunca tanto trabajo como el que desplaza. Cabe la posibilidad de que las horas de trabajo se alarguen en los talleres mecánicos for some time * y que, por el momento, no puede ocuparse en ellos ni un hombre más. La materia prima —por ejemplo, el algodón— puede tener que venir de Norteamérica y China, y a los obreros ingleses expulsados del trabajo les tiene bastante sin cuidado el que aumente o no la demanda de niggers ** o coolies.*** Pero, aun suponiendo que la materia prima se dé dentro del país, se ocuparán en la agricultura más mujeres y niños, más caballos, etc., y tal vez se producirá más de este producto y menos de aquél, etc. Pero no [habrá] más demanda para los obreros despedidos, ya que también aquí, en la agricultura, se dará el mismo proceso que engendra una constante superpoblación relativa. * Por algún tiempo. ** Negros. *** Culis, No es prima facie † probable que la introducción de maquinaria deje libre capital por parte del fabricante, en la primera inversión. Lo que hace es, simplemente, dar a su capital una inversión distinta, cuyo resultado inmediato será, según el supuesto mismo de que se parte, el despido de obreros y la conversión de una parte del capital variable en capital constante. † A primera vista, ad 2. Por parte del público liberado, en primer término, el ingreso en virtud

del abaratamiento de la mercancía producida por la máquina; el capital — directamente— sólo en la medida en que el artículo fabricado entre en el capital constante como elemento de producción. <Si entra en el consumo average †† del obrero, ello traería como consecuencia, según el propio Ricardo, una reducción de los real wages †††2 también en las otras ramas industriales.> Una parte del ingreso que queda libre se consumirá en el mismo artículo, ya sea que su abaratamiento le abra acceso a nuevas clases de consumidores (en cuyo caso, por lo demás, el ingreso que queda libre no será expended on the article),o ya que los anteriores consumidores consumen más de los artículos abaratados, por ejemplo cuatro pares de medias en vez de uno. Una parte del ingreso que queda así libre puede servir para extender el trade en que se ha introducido la maquinaria o también para crear un nuevo trade, en el que a different commodity is produced oo o para extender un trade existente con anterioridad. Cualquiera que sea el destino que se dé al ingreso que así queda libre y se retroconvierte en capital, apenas bastará, por el momento, para absorber la parte del incremento de la población que afluye nuevamente cada año a aquel trade y que, ahora, ve provisionalmente cerrado su acceso al trade anterior. Pero cabe también la posibilidad de que una parte del ingreso que ha quedado libre se cambie por productos del exterior o sea consumida por trabajadores improductivos. Sin embargo, no se da absolutamente ninguna conexión necesaria entre el ingreso que ha quedado libre y los obreros que quedan libres de ingresos. †† Consumo medio. ††† Salario real. o Gastado en este artículo. oo Se produzca una mercancía diferente.

Sin embargo, la absurda concepción fundamental que sirve de base a Ricardo es la siguiente: El capital del fabricante que introduce maquinaria no es set free. * Se le da simplemente otro destino, en el cual no se convierte, como antes, en salarios para los discharged workingtnen. ** Es convertido, en ¡parte, en [capital] variable y, en parte, en [capital] constante. Si incluso quedara libre una parte de él, se vería absorbida por esferas en las que no podrían trabajar los discharged labourers y que constituyen los supremos asilos para los remplaçants. *** * Puesto en libertad. ** Trabajadores despedidos. *** Sustitutos. Pero el ingreso que queda libre —siempre y cuando que esta liberación no se vea contrarrestada por el mayor consumo del artículo abaratado o no se

2 Sobre el concepto de “real wages” (salario real), según Ricardo, v. pp. 398, 401, 413-414 y 435-436.

cambie por medios de vida del exterior— sólo da, mediante la ampliación de los viejos trades o la apertura de otros nuevos el necesario vent (if it does sol) † para la parte del incremento anual de población que afluye y que, por el momento, encuentra cerrado el viejo trade, en que se ha introducido maquinaria. † Válvula de seguridad (si así lo hace), Pero lo absurdo, que en Ricardo sirve de base por debajo de cuerda, es lo siguiente: Los medios de vida que antes consumían los obreros despedidos siguen existiendo, sin embargo, y se encuentran, sin embargo, lo mismo que antes, en el mercado. Y se encuentran asimismo en el mercado sus brazos. Por tanto, de una parte, medios de vida (y, por consiguiente, medios de pago) para los trabajadores, δυνάµει †† capital variable, y, de la otra, trabajadores desocupados. Existe, por tanto, el fondo para ponerlos en movimiento. Y, consiguientemente, encontrarán empleo. †† Potencialmente. ¿Es posible que un economista como Ricardo sea capaz de proferir charlatanescamente esta espeluznante nonsense? ††† ††† Disparate. Según esto, en la sociedad burguesa jamás podría pasar hambre un solo hombre capaz de trabajar y deseoso de hacerlo, cuando hay en el mercado, en la sociedad, los medios de vida necesarios para pagarle for any occupation whatever.o Estos medios de vida, por el momento, no se enfrentan al trabajador, en modo alguno, como capital. o Por cualquier trabajo. Supongamos que 100.000 obreros se vean de pronto lanzados a la calle por la maquinaria. De momento, no cabe la menor duda de que los productos agrícolas que se hallan en el mercado, que por término medio alcanzan para el año y que antes eran consumidos por estos trabajadores, seguirán encontrándose en el mercado, al igual que antes. Pero, ¿cuál sería la consecuencia si no encontraran demanda y no fueran exportables? Como la oferta habría aumentado relativamente a la demanda, su precio bajaría y, como consecuencia de esta baja de precio, aumentaría su consumo, aunque los 100.000 obreros pasaran hambre. No es necesario que el precio baje de golpe y porrazo. Tal vez se importarán menos medios de vida de éstos o se exportarán más.

Ricardo se representa una especie de aventura [cuando dice] que, si por ejemplo fueran despedidos del trabajo diez hombres, todo el mecanismo de la

sociedad burguesa está constituido tan nicely,* que los medios de vida de ellos —y que ahora quedan libres— absolut d’une façon ou d’une autre ** tendrían que ser consumidos por otros diez hombres idénticos [a aquellos] o que no encontrarían consumidor, como si no existiera una multitud de personas que trabajan solamente a medias o que no trabajan en absoluto y que reptan a todas horas en la superficie de la sociedad. Y como si el capital existente en medios de vida fuera una magnitud fija. * Delicadamente. ** Absolutamente, de una forma u otra. Si el precio de mercado del trigo descendiera en virtud del descenso de la demanda, se reducirla el capital existente en trigo (el capital-dinero) y podría, en cuanto no fuera exportable, cambiarse por una parte menor de la mondy revenue *** de la sociedad. ¡Y no digamos en artículos fabricados! Durante los muchos años en que los hand-loom-weavert werc gradually starving † aumentaron enormemente la producción y exKrtación de tejidos ingleses de algodón. Conjuntamente con ello (1838-1841) aumentaron los precios de las provisions. Y los tejedores no tenían ni un harapo que ponerse ni provisions enough to keep soul and life together. †† La producción constante y artificial de una superpoblación solamente absorbida en tiempos de febril prosperity es una de las condiciones de producción necesarias para la moderna industria. Y nada se opone tampoco a que, simultáneamente, una parte del capitaldinero se quede ocioso, sin encontrar empleo, mientras que los medios de vida bajan de precio en virtud de la superproducción relativa, y que, al mismo timpo, los workingmen displaced ††† por la maquinaria are being starved.o *** Ingreso monetario. † Tqedores manuales se morían poco a poco de miseria, †† Víveres bastantes para mantener el alma en el cuerpo, ††† Trabajadores desplazados. o Se vean en la miseria. Cierto es que in the long run oo —aunque esto favorece más a los remplazante de los displaced men ooo que a estos mismos— tanto el trabajo que ha quedado Ubre como la parte que queda libre del ingreso o el capital find its vent in a new trade § o expansión del anterior. Se crean constantemente nuevas ramificaciones de ramas de trabajo más o menos improductivas, en las que se gastan directamente los ingresos. Y [viene] luego la formación de capital fijo (ferrocarriles, etc.) y labour of superintendence §§ a que abre las puertas, la fabricación de [artículos de] lujo, el comercio exterior, que va diferenciando más y más los ingresos en que se gasta la renta. oo A la larga. ooo Sustitutos de los hombres desplazados. § Encuentra su válvula de escape en una nueva rama. §§ Trabajo de vigilancia.

Desde su absurdo punto de vista, Ricardo supone, por tanto, que la introducción de maquinaria sólo perjudica a los obreros cuando reduce el

gross produce * (y, por tanto, el gross revenue **), caso que, indudablemente, puede darse en la gran agricultura, [al] introducirse caballos, que consumirán trigo en vez de los hombres, al convertirse el cultivo de cereales en cría de ovejas, etc.; pero es sumamente absurdo [querer hacer extensivo este caso] a la industria propiamente dicha, que en modo alguno limita el mercado para su gross produce al mercado interior. (Por lo demás, si una parte de los obreros pasa hambre, podrá otra parte alimentarse mejor y vestirse mejor, y lo mismo los trabajadores improductivos y las capas intermedias entre los trabajadores y el capitalista.) * Producto bruto. ** Ingreso bruto. Es falso en y de por sí que el incremento (o la cantidad) de los artículos que entran en el ingreso constituyan de por sí un fondo para los trabajadores o formen un capital para ellos. Una parte de estos artículos es consumida por trabajadores improductivos o no trabajadores y otra puede convertirse de la forma en que sirve como salarios —de su forma bruta—, mediante el comercio exterior, en una forma en que entre en el ingreso de los ricos o sirva como elemento de producción del capital constante. Y, por último, otra parte será consumida por los mismos trabajadores despedidos en la working house, *** en la prisión, como limosnas, como dinero robado o como salario por la prostitución de sus hijas. *** Casa de trabajo, Más adelante, trataré de resumir brevemente los pasajes en que Ricardo expone este absurdo. Le dio pie para ello, como él mismo dice, la obra de Barton, en la que habremos de entrar, por tanto, después de hacer aquellas citas. Por sí mismo se comprende que, para emplear anualmente a determinado número de trabajadores, es necesario producir al cabo del año un determinado volumen de food y necessaries. † En la gran agricultura, ganadería, etc., cabe la posibilidad de que aumente el net income †† (ganancia y renta), al paso que disminuye el gross income, el volumen de los necessaries destinados al sustento de los trabajadores. Pero no es esto el problema de que aquí se trata. El volumen de los artículos que entran en el consumo puede aumentar, o —para emplear la expresión ricardiana— [puede aumentar] el volumen de los artículos que entran en el gross revenue sin que por ello aumente la parte de este volumen que se convierta en capital variable. Puede incluso disminuir. En este caso, será devorado un ingreso mayor por los capitalistas, los terratenientes y sus retainers, ††† las clases improductivas, el Estado, las clases intermedias (comerciantes), etcétera.

† Alimento de primera necesidad. †† Ingreso neto. ††† Su servidumbre. En el trasfondo de Ricardo (y Barton) está lo siguiente: Aquél parte originariamente de la premisa de que toda acumulación de capital equivale al incremento del capital variable y, por tanto, aumenta directamente la demanda de trabajo, en la misma proporción en que se acumula el capital. Pero esto es falso, puesto que con la acumulación del capital se produce un cambio en cuanto a su composición orgánica y en él el capital constante aumenta en progresión más rápida que el variable. Sin embargo, esto no impide que el ingreso aumente constantemente, en cuanto al valor y a la cantidad. Y precisamente por esto no se invierte en salarios, en la misma proporción, una parte mayor del producto total. Las clases y subclases que no viven directamente del trabajo se multiplican, viven mejor que antes, y asimismo se multiplica el número de los trabajadores improductivos.

Prescindiremos del ingreso del capitalista que convierte en maquinaria una parte de su capital variable (y también, por tanto, en todas las esferas de producción en que las materias primas son un elemento del proceso de materialización, [que invierte] más en materias primas en proporción al trabajo empleado), ya que esto, por el momento, nada tiene que ver con el problema. Su capital realmente absorbido por el proceso de producción, al igual que su ingreso, existe ante todo bajo la forma de los productos o más bien de las mercancías que él mismo produce, por ejemplo en la hilaza, si se trata de un hilandero. Una parte de estas mercancías (o del dinero por el que las vende) la convierte en maquinaria, matitres instrumentales y materias primas (después de la introducción de las máquinas), en vez de desembolsarla, como antes, en salarios pagados a los obreros, es decir, indirectamente, en medios de vida para los trabajadores. Con algunas excepciones en la agricultura, producirá más de esta mercancía que antes, aunque sus obreros despedidos hayan dejado de ser consumidores, es decir, demanders * para sus propios artículos, como antes lo eran. Ahora, existen más de estas mercancías en el mercado, aunque hayan dejado de existir para los trabajadores thrown on the Sstreet, ** o [por lo menos,] hayan dejado de existir en la misma proporción que antes. Así, pues, por lo que se refiere, en primer lugar, a su propio producto, aun cuando éste entre en el consumo del trabajador, su acrecentamiento no está, ni mucho menos, en contradicción con el hecho de que una parte de él haya dejado de existir como capital, para los obreros. Gran parte de él (del producto total) tiene que reponer ahora, en cambio, la parte del capital constante que se traduce en maquinaria, matières

instrumentales y materias primas o necesita ser cambiado por una cantidad mayor que antes de estos ingredientes de la reproducción. Si se hallase en contradicción el aumento de las mercancías por virtud de la maquinaria y la reducción de la demanda anterior por las mercancías producto de esta maquinaria (es decir, por la demanda del trabajo desplazado), no podría in most cases *** introducirse maquinaria alguna. Por consiguiente, no existe, por el momento, en modo alguno, una determinada proporción o una conexión necesaria entre el volumen de mercancías producidas y la parte de estas mercancías que se retroconvierte en salario, siempre y cuando que consideremos el capital mismo, una parte del cual se retroconvierte en maquinaria, en vez de hacerlo en salarios. * Compradores. ** Arrojados a la calle. *** En la mayoría de los casos.

Por lo demás, en cuanto a la sociedad, vemos que en ella se opera la reposición o más bien la extensión de los límites de su ingreso, primeramente en los artículos abaratados por la maquinaria. Este ingreso puede be * al igual que antes, como tal ingreso y, tan pronto como una parte mayor de él se convierte en capital, se presenta también el incremento de la población, fuera de la población artificialmente provocada, para absorber una parte del ingreso que se convierte en capital variable. Así, pues, prima facie, sólo queda esto: la producción de todos los otros artículos, especialmente también en aquellas esferas que producen los artículos destinados al consumo de los obreros, continuará en la misma escala de antes, a pesar del discharging ** de los cien hombres, etc. y, con toda seguridad, en el momento de su despido. Así, aun cuando los obreros despedidos representaran una demanda para estos artículos, la demanda descendería, aunque la oferta siguiera siendo la misma. Y si esta baja no es cubierta, se operará un descenso de precios (o bien, en vez de bajar los precios, quedará en el mercado un residuo mayor para el año siguiente). Si el artículo [de que se trata] no fuese al mismo tiempo artículo de exportación y siguiera manteniéndose la baja de la demanda, se contraería la reproducción, pero no (necesariamente), ni mucho menos, el capital invertido en esta esfera. Tal vez se producirían más carne o más plantas comerciales o comestibles de lujo, menos trigo o más cebada para caballos, etc., o menos fustian jackets *** y más chaquetas ordinarias, etc. Pero no sería absolutamente necesario que se presentara ninguna de estas consecuencias si, por ejemplo, al abaretarse los cottons,† los trabajadores en activo se vieran obligados a gastar más en alimentos. Puede ocurrir que se produzca el mismo volumen de mercancías

—incluso de aquellas que entran en el consumo del obrero y que se conviertan más en capital variable, en salarios, aunque representen un capital menor, una parte menor del capital total. ** Despido. *** Chaquetas de terciopelo, † Tejidos de algodón. Y la cosa no es tampoco que quede una parte de este capital libre para los productores de estos artículos. En el peor de los casos, habrá descendido la demanda de sus mercancías y, por tanto, al descender los precios de ellas, encontrará obstáculos la reproducción de su capital. Esto haría que descendiera momentáneamente su propio ingreso, como siempre que baja el precio de las mercancías. Pero no se puede decir que cualquier parte de sus mercancías se enfrente como capital a los obreros despedidos y que “quede libre” ahora, en unión de éstos. Lo que se enfrentaba a éstos como capital era una parte de las mercancías que ahora se producen por medio de maquinaria, parte que afluía a ellos como dinero y que ellos cambiaban por otras mercancías (medios de vida) y ante los que no se comportaban como capital, sino que se enfrentaban como mercancías a su dinero. Estamos, pues, ante una relación completamente diferente. El arrendatario, etc., cuyas mercancías compraban aquéllos con sus salarios no se enfrentaba a ellos como capitalista ni los empleaba como trabajadores. Han dejado simplemente de ser compradores para él, lo que, posiblemente —if not counterbalanced by other circumstances * provoque una depreciación momentánea de su capital, pero no deja libre ningún capital para los trabajadores despedidos. El capital antes empleado “todavía existe”, pero ya no bajo la forma [anterior] en la que se traducía en salarios (o sólo se traduce [ahora] bajo una forma indirecta o más reducida). * A menos que se viese contrarrestado por otras circunstancias.

De otro modo, todo aquel que, por cualquier razón de mala suerte, dejase de tener dinero, dejaría en libertad un capital jor his own employment. ** ** Para su propio empleo.,

[d) Ricardo señala acertadamente algunas consecuencias de la introducción de maquinaria para la clase obrera. En la explicación del problema por Ricardo nos encontramos con ideas apologéticas]

Ricardo entiende por gross revenue *** la parte del producto que repone el

salario y la plusvalía (ganancia y renta) y por net revenue † el surplus produce, que equivale al surplus value. Olvida aquí, como en toda su economía, que una parte del gross produce tiene que reponer el valor de la maquinaria y de la materia prima, en una palabra, del capital constante. *** Ingreso bruto. † Ingreso neto, El pasaje de Ricardo que a continuación citamos es interesante, en parte por algunas observaciones que en él se deslizan y en parte porque, mutatis mutandis. †† tiene importancia para la great agricultura, ††† principalmente para la cría de ovejas, [lo que hace], por tanto, que vuelva a destacarse aquí, el límite con que tropieza la producción capitalista. [Vemos que], no sólo es su finalidad determinante la producción para los productores (workmen o), sino que su finalidad exclusiva es el net revenue (ganancia y renta) aunque se logre a costa de la masa de la producción, a costa del volumen de mercancías producidas. †† Cambiando lo que haya que cambiar, ††† Gran agricultura, o Trabajadores, oo Superabundancia

“Mi error nacía de suponer que cualquier aumento del ingreso neto de una sociedad hacía que aumentara también su ingreso bruto; hoy, tengo todas las razones para estar convencido de que uno de los fondos, del que obtienen sus ingresos los terratenientes y capitalistas, puede aumentar, mientras que el otro, del que salen los ingresos de la clase obrera, puede disminuir, de donde se sigue, si no estoy equivocado, que la misma causa que puede hacer que se incremente el ingreso neto del país, puede crear al mismo tiempo un exceso de población y empeorar la situación del trabajador” (l. c., p. 469).

Lo primero que hay que observar es que Ricardo reconoce aquí que causas que pueden fomentar la riqueza de los capitalistas y terratenientes “pueden... crear un fomento de la población”, lo que hace que la redundancy oo de la population u overpopulation ooo se presente aquí como resultado del mismo proceso de enriquecimiento y del desarrollo de la productividad que lo condiciona. ooo Sobrepoblación.

Por lo que se refiere al fondo de que los capitalistas y terratenientes extraen sus ingresos y a los fondos de los que, por otra parte, sacan los suyos los trabajadores, [tenemos que] este fondo común es, ante todo, el producto total. Gran parte de los productos que entran en el consumo de los capitalistas y terratenientes no forma parte del consumo de los trabajadores. Pero, por otra parte, casi [todos], en realidad plus ou moins * todos los productos que

entran en el consumo de los trabajadores forman parte del [consumo] de los terratenientes y capitalistas y sus retainers, ** hangers-on, *** incluyendo los perros y los gatos. No es de creer que existan dos fondos fijos de naturaleza distinta. Lo importante es qué partes alícuotas extraiga de este fondo común cada una de las [dos] partes. El fin de la producción capitalista [se encamina] a acrecentar lo más posible el surplus produce o el surplus value con un volumen dado de wealth.† Esta finalidad se logra haciendo que el capital constante aumente proporcionalmente más aprisa que el variable o que con el capital variable menor posible se ponga en movimiento el mayor capital constante que sea posible. Por tanto, en un sentido mucho más general que como aquí lo concibe Ricardo, la misma causa produce el aumento del fondo del que capitalistas y terratenientes extraen su ingreso, reduciendo el fondo del que extraen el suyo los trabajadores. * Más o menos. ** Servidumbre. *** Parásitos, † Riqueza. De donde no se deduce que el fondo de que los trabajadores extraen su ingreso disminuya en términos absolutos, sino solamente en términos relativos, en proporción al resultado total de su producción. Y es esto lo único importante en cuanto a la determinación de la parte alícuota que [los trabajadores] se apropian de la riqueza creada por ellos.

"Supongamos que un capitalista invierta un capital por valor de 20.000 £ y desempeñe al mismo tiempo las actividades de un arrendatario [de tierra] y de un manufacturero dedicado a producir artículos de primera necesidad. Supongamos, asimismo, que de su capital destine 7.000 £ a capital fijo, "es decir, invertido en edificios, herramientas, etc., y los 13.000 restantes a capital circulante para mantener trabajo. Supongamos también que la ganancia [obtenida por él] sea del 10 por 100, en virtud de lo cual el capital de este capitalista se vea reducido cada año a su nivel originario de rentabilidad y arroje una ganancia de 2.000 £. "El capitalista inicia sus operaciones cada año y posee así alimentos y artículos de primera necesidad por un valor de 13.000 £, todos los cuales vende en el transcurso del año a sus propios trabajadores por la indicada suma de dinero y que durante el mismo periodo de tiempo les pague la misma cantidad de dinero en concepto de salario. AI final del año, los trabajadores le ponen en posesión de alimentos y artículos de primera necesidad por valor de 15.000 £, de las que el mismo capitalista consume 2.000 o dispone de esta cantidad en comodidades o en divertirse”.

<La naturaleza de la plusvalía se expresa aquí de un modo muy tangible. pp. 469 s.>

“En lo que a estos productos se refiere, el producto bruto anual representa 15.000 £ y el producto neto 2.000 £. Pues bien, supongamos que al siguiente año el capitalista ocupe a la mitad de sus trabajadores en construir una máquina y a la otra mitad, como de ordinario, en producir víveres y artículos de primera necesidad. Durante este año pagaría, como de ordinario, la suma de 13.000 £ en salarios y vendería a sus trabajadores medios de vida y artículos de primera necesidad por el mismo importe. Pero, ¿cómo ocurrirán las cosas al año siguiente? "Mientras la máquina se halla en construcción, se producirá solamente la mitad de la cantidad de víveres y artículos de primera necesidad, que tendrán solamente la mitad de valor de la cantidad antes producida. La máquina valdrá 7.500 £ y los víveres y artículos de primera necesidad otras 7 500, lo que quiere decir que el capital de este capitalista será tan grande como antes, ya que tendrá, además de estos dos valores, su capital fijo por valor de 7.000 £, lo que da un total de 20.000 £ de capital y 2.000 £ de ganancia. Deducida esta última suma para sus gastos personales, sólo contaría para proseguir sus operaciones con un capital circulante de 5.500 £, lo que quiere decir que los recursos de que dispondría para mantener el trabajo so habrían reducido en la proporción de 13.000 a 5.500 £, razón por la cual quedaría sobrante todo el trabajo que antes se cubría con 7.500 £."

{Pero lo mismo ocurriría si, utilizando la máquina que ha costado 7.500 £, se produjera una cantidad de productos de la misma magnitud con un capital variable de 13.000 £, lo mismo que antes. Suponiendo que el déchet o de la máquina sea = 1/10 durante un año = 750 £, el valor del producto — anteriormente, 15.000 £— sería ahora de 8.250 £. (Omitiendo el déchet del capital fijo originario de 7.000 £, a cuya reposición no se refiere para nada Ricardo.) De estas 8.250 £ 2.000 £ serán ganancia, como lo eran antes de 15.000. Si el arrendatario, personalmente, consume food and necessaries como ingreso, habrá salido ganando. También habrá salido ganando en la medida en que ello le permita reducir el salario de los trabajadores por él empleados, y una parte de su capital variable quedará libre. Esta parte es la que to a certain degree oo puede ocupar nuevo trabajo, pero solamente porque ha bajado el salario real de los trabajadores retenidos. Esto permitiría, pues, volver a dar ocupación —a costa de los despedidos— a una parte menor de los desalojados. Sin embargo, el hecho de que el producto sería exactamente tan grande como antes no serviría de nada a los trabajadores despedidos. Y, si los salarios siguieran siendo los mismos, no quedaría libre tampoco ninguna parte del capital variable. El valor del producto —8.250 £— no aumenta por el hecho de que represente tantos necessaries y food como antes 15.000 £. El arrendatario necesitará vender por valor de 8.250 £, en parte para cubrir el

déchet de la maquinaria y en parte para reponer su capital variable. Y si este abaratamiento del food y los necessaires no responde en general a la baja de los salarios o al abaratamiento de los ingredients entering into the reproduction of the constant capital * no se habría hecho otra cosa que aumentar el ingreso de la sociedad en la medida en que it is expended on food and necessaries. ** Una parte de los trabajadores improductivos y productivos etc., viviría [ahora] mejor. Voilá tout. *** (Podría también ahorrar, pero esto sería siempre action in the future †.) Los trabajadores despedidos seguirían lanzados a la calle, aunque existiría, ni más ni menos que antes, la posibilidad física de emplearlos. Y se emplearía también el mismo capital que antes en la reproducción. Pero una parte del producto (cuyo valor ha descendido) que antes existía como capital existe ahora como ingreso. o Desgaste. ** Hasta cierto punto. oo Los elementos que entran en la reproducción del capital constante. ** Se gasta en alimentos y artículos de primera necesidad. *** Eso es todo,

"Claro está que el número más reducido de trabajadores que el capitalista puede ocupar necesita producir, con ayuda de la máquina y descontando sus gastos de reparación, un valor de 7.500 £ y tiene que reponer el capital circulante, con una ganancia de 2.000 £ sobre el capital total. Pero, una vez logrado esto, y si el ingreso neto no disminuye, ¿qué importancia tiene para el capitalista el que su ingreso bruto tenga un valor de 300 £, de 10.000 o de 15.000?”

<Esto es absolutamente exacto. El gross income le tiene sin cuidado al capitalista. Lo único que a él le interesa es el net income.>

"Por tanto, en este caso, el producto bruto bajará de un valor de 15.000 £ a 7.500 £, a pesar de que el producto neto no desciende de valor y de que su capacidad para comprar mercancías ha aumentado considerablemente; y, puesto que la capacidad de mantener a una población y de emplear trabajo depende siempre del producto bruto de la nación, y no de su producto neto,’’

<De aquí la predilección de Adam Smith por el gross produce, que Ricardo combate. Véase cap. XXVI, "Sobre el ingreso bruto y neto”, que comienza con las siguientes palabras de Ricardo:

“Adam Smith exagera constantemente las ventajas que a un país le reporta un gran ingreso bruto, en comparación con un gran ingreso neto” (l. c., p. 415).> "se producirá necesariamente una reducción en la demanda de trabajo, la producción quedará sobrante y las clases trabajadoras caerán en la pobreza y en la miseria.”

<Por tanto, labour becomes redundante, †† porque la demand for labour diminishes, and that demand diminishes in consequence of the development in the productive powers of labour.††† Esta última afirmación [la encontramos] en Ricardo, p. 471.> † Acción para el futuro, †† El trabajo existe en exceso, ††† Baja la demanda de trabajo y esta demanda baja en virtud del desarrollo de la productividad del trabajo.

"Sin embargo, como la capacidad para hacer ahorros del ingreso y agregarlos al capital depende de la posibilidad del ingreso neto de satisfacer las necesidades del capitalista, la baja de precios de las mercancías por virtud de la introducción de la maquinaria traerá consigo necesariamente el que, si las necesidades permanecen iguales” <but his wants enlarge * >, '[el capitalista] contará con mayores medios para convertir el ingreso en capital'.” * Pero aumentan las necesidades del capitalista.

<Es así y solamente así como una parte del capital —no en cuanto a su valor, sino en cuanto a los valores de uso, en cuanto a los elementos materiales que lo forman— se convierte en ingreso, es transferred to revenue ** para transfer into capital, *** más adelante, una parte del ingreso. Por ejemplo, una parte del producto, mientras las 13.000 £ se invierten en capital variable, se destinan, por importe de 7.500 £ al consumo de los trabajadores empleados por el arrendatario [de la tierra], y esta parte del producto forma parte de su capital. Al introducirse la maquinaria, se produce, por ejemplo, según el supuesto de que partimos, la misma cantidad de productos que antes, pero su valor [, ahora,] es solamente de 8.250 £ en vez de 15.000 £, como antes. Y este producto abaratado se destina en una parte mayor bien al ingreso del arrendatario, bien al ingreso de los compradores de food y necessaires. Éstos consumen ahora, como ingreso, una parte del producto que antes, consumían también, ciertamente, los labourers [ahora,] (despedidos). O del arrendatario, pero que el capital consumía industrialmente. Y este aumento del ingreso — nacido del hecho de que [ahora] se consume como ingreso una parte del producto que antes se consumía como capital— se forma nuevamente capital y es retroconvertido en capital.> * Transferido al ingreso. *** Trasferirlo al capital,

Pero, cualquier incremento del capital hará que emplee a más trabajadores",

<sin embargo, esto no [se halla] en proporción al increase † del capital, to

the whole extent of that increase. Perhaps he would buy more horses, or guano, or new implements ††> † Incremento, †† En toda la extensión de este incremento. Tal ver compraría más caballos, guano o nuevas herramientas.

"razón por la cual volvería a emplearse más tarde una parte de los trabajadores primeramente desplazados; y si, en virtud del empleo de maquinaria, la producción incrementada aumentara tanto que produjera, en forma de producto neto, una cantidad tan grande de medios de sustento y artículos de primera necesidad como antes bajo la forma de producto bruto, existiría la misma posibilidad de ocupar toda la población y no se daría necesariamente <aunque sí posible y probablemente> una población sobrante" (l. c., pp. 469-472).

Como vemos, Ricardo dice en las últimas líneas lo que más arriba había dicho yo. Para que el ingreso se convierta por este camino en capital, se convierte antes el capital en ingreso. O, según Ricardo lo expresa: primero se incrementa el net produce a costa del gross produce, para que luego una parte del net produce se retroconvierta en gross produce. Produce is * Net o gross,** da lo mismo (aunque esta contraposición puede también implicar el que el excedente sobre las inversiones y, por tanto, el net produce, aumente, no obstante disminuir el volumen total del producto y, por consiguiente, el gross produce). El producto es lo uno o lo otro, según la determinada forma que asuma en el proceso de producción. * El producto es producto. ** Neto o bruto.

"Todo lo que yo me propongo hacer ver es que la invención y el empleo de maquinaria pueden ir acompañados de una reducción del producto bruto; y, cuando así ocurra, resultará perjudicial para la clase obrera, ya que una parte de ella perderá su trabajo y la población resultará excesiva en comparación con el fondo que ha de sostenerla” (l. c., p. 472).

Pero the same may and in most instances will be the case, even if the gross produce remains the same or enlarges; only that part of it formerly acting as variable capital, is now being consumed as revenue. *** *** Pero lo mismo puede ocurrir y ocurrirá también en la mayoría de los casos, incluso aunque el producto bruto siga siendo el mismo o aumente; solamente la parte de él que antes funcionaba como capital variable es ahora consumido como ingreso, No hay para que entrar aquí en el absurdo ejemplo que Ricardo pone a continuación (pp. 472-474) del clothier † que reduce su producción como consecuencia de la introducción de maquinaria.

† Pañero,

“Si estas ideas son exactas, de ello se sigue: 1) que el invento y el eficiente empleo de maquinaria conduce siempre a un incremento del producto neto del país, aunque, al cabo de un tiempo intermedio insignificante el valor de aquel producto neto pueda no aumentar ni aumente.”

It will allways increase that value whenever it diminishes the value of labour.†† †† Incrementará siempre ese valor cuando haya disminuido el valor del trabajo.

2) Que el aumento del producto neto de un país es compatible con una reducción del producto bruto y que los motivos que llevan al empleo de maquinaria alcanzan siempre para asegurar su empleo cuando hace aumentar el producto neto, aunque pueda y con frecuencia deba reducir tanto la cantidad como el valor del producto bruto; 3) que la opinión sostenida por la clase obrera de que el empleo de maquinaria suele ser perjudicial para sus intereses no descansa sobre un prejuicio y un error, sino que concuerda con los certeros principios de la economía política; 4) que la situación de la clase obrera mejorará cuando, al perfeccionarse los medios de producción en virtud del empleo de maquinaria, el producto neto de un país se incremente en tan alto grado que no se reduzca el producto bruto (refiriéndome siempre a la cantidad, y no al valor de las mercancías). Saldrán ganando con ello el terrateniente y el capitalista, pero no mediante el incremento de la renta y la ganancia, sino merced a los beneficios que la inversión de esta misma renta y esta misma ganancia traerán consigo para las mercancías cuyo valor ha bajado considerablemente”,

<esta tesis se halla en contradicción con toda la doctrina de Ricardo, según la cual el abaratamiento de los necessaires y, por tanto of wages, raises * mientras que la maquinaria, al permitir extraer más de la misma tierra con menos trabajo, necesariamente lower rent ** >, * De los salarios, aumenta la ganancia. ** Reduce la renta.

"al paso que mejorará también considerablemente la situación de la clase obrera; en primer lugar, como consecuencia de la creciente demanda de criados"

<hermoso resultado de la maquinaria éste de convertir en criados a gran parte de la clase obrera masculina y femenina>;

", en segundo lugar, en virtud del incentivo de hacer ahorros a base del ahorro que permite un producto neto tan abundante, y, en tercer lugar, merced al bajo precio de todos los artículos de consumo en que se invierten los salarios" and in consequence of which their wages will be reduced *** (l. c., pp. 474s.). *** Y como consecuencia de lo cual bajarán sus salarios,

Toda la concepción apologética burguesa de la maquinaria no niega: 1) Que la maquinaria, unas veces aquí, otras veces allí, pero de un modo constante, maltes a part of the bopulation redundant, † arroja a la calle a una parte de la población trabajadora. Crea superpoblación (y, por tanto, reducción del salario en algunas esferas, unas veces aquí y otras allí), no porque la población aumente más rápidamente que los medios de vida, sino porque el rápido aumento de los medios de vida como consecuencia de la maquinaria permite introducir más máquinas y, por tanto, reducir la demanda directa de trabajo, no porque disminuya el fondo social, sino porque, al reducirse éste, disminuye relativamente la parte de él which is spent in wages. †† † Hace que una parte de la población resulte excesiva. †† Que se gasta en salarios, 2) Y esta apologética niega menos aún la servidumbre de los mismos obreros mecánicos y la miseria de los obreros manuales o artesanales por ellos desplazados. Lo que ella —y partly ††† con razón— assures o es [en primer lugar] que, como consecuencia de la maquinaria (y, en general, al desarrollarse la productividad del trabajo, el net revenue (profit y rent)oo aumentan de manera que el burgués necesita menos menial servants ooo que antes; si antes tenía que invertir en productive labour § una parte mayor de su producto, ahora puede invertir más en trabajo improductivo, [lo que hace que] aumenten los criados y otros trabajadores pertenecientes a la clase improductiva. Esta transformación progresiva de una parte de los obreros en criados es [, por cierto,] una brillante perspectiva. Y asimismo es consolador para ellos el que, al crecer el net produce, se abran más esferas para el trabajo improductivo, que pueden consumir de su producto y cuyos intereses se hallan plus ou moins * en cuanto a su explotación, con los de las clases directamente explotadoras. †††Parcialmente. o Asegura. oo Ingreso neto (ganancia y renta). ooo Servidores domésticos. § Trabajo productivo. * Más o menos.

En segundo lugar, que, en virtud del acicate que se da a la acumulación, sobre la nueva base —en que se necesita menos trabajo vivo, en comparación

con el pretérito—, también los trabajadores despedidos, pauperizados o, por lo menos, la parte del incremento de la población que los reemplaza, son absorbidos por la ampliación de los negocios en las mismas industrias maquinizadas, en trades indirectos que esas industrias] hacen necesarios o en new fields of employment opened by the new capital, and satisfying new wants.** Tal es la segunda brillante perspectiva a que tiene que hacer frente la labouring class *** todas las “temporary inconveniences", throwing out of labour, displacement of labour and capital, † pero sin que, a pesar de ello, llegue a su fin el trabajo asalariado, sino que éste se reproduce en escala cada vez mayor, creciendo en términos absolutos, aunque disminuya en términos relativos, en proporción al capital global cada vez mayor que lo emplea. En tercer lugar, que el consumo se refina en virtud de la maquinaria. El abaratamiento de las necesidades de vida inmediatas permite ampliar el círculo de los productos de lujo. Y esto hace que los trabajadores tengan ante sí una tercera y brillante perspectiva: to win their necessaires, the same amount of them, the same number of labourers will enable the higher clases to extend, refine, and verify the circle of their enjoyments, and thus to widen the economical, social, and political gulf separating them from their betters. Fine prospects, these, and very desirable results, for the labourer, of the development of the productiva powers of his labour. †† ** Nuevos campos de trabajo abiertos por el nuevo capital y que satisfacen nuevas necesidades. *** Clase obrera,† “Inconvenientes temporales”, trabajo arrojado a la calle, desplazamiento de trabajo y de capital, †† Para ganar lo que necesitan para vivir, la misma suma de ellos, el mismo número de obreros permitirá a las clases más altas extender, refinar y diversificar el círculo de sus goces, ensanchando asi el abismo económico, social y político que los separa de los que están por encima de ellos. Brillantes perspectivas, estas, resultados muy halagüeños para el trabajador, que se desprenden del desarrollo de la productividad de su trabajo. Ricardo pone luego de manifiesto que las clases trabajadoras se hallan interesadas

"en que se desglose del ingreso todo lo que sea posible de los gastos destinados a artículos de lujo y para el mantenimiento de criados” (l. c., p. 476). Pues cuando [compro] muebles o sostengo mental servants,††† reconozco con ello [capacidad de] demanda hasta una determinada cuantía y pongo en movimiento, en un caso, aproximadamente el mismo productiva labour o que en el otro; pero en el último caso I add oo [una nueva demanda] “a la demanda ya existente de trabajadores, y este incremento sólo se produce porque he elegido este tipo de inversión de ingreso” (l. c., p. 476). ††† Servidores domésticos. o Trabajo productivo. oo Añado.

Y lo mismo ocurre con el mantenimiento de grandes fleets and armies. ooo ooo Flotas y ejércitos.

“Ya gasté” (the revenue} “de uno o de otro modo, se empleará la misma cantidad de trabajo en la producción, pues el alimento y el vestido del soldado y del marinero exigirán para producirlos la misma inversión de trabajo que la producción de mercancías de lujo, pero en caso de guerra existiría una demanda adicional de hombres como soldados y marineros; y una guerra sostenida con los ingresos y no con el capital de un país favorece, por ello, el aumento de la población” (l. c., p. 477). “Hay, además, otro caso que lleva aparejada la posibilidad de que aumente el ingreso neto de un país e incluso su ingreso bruto y que, al mismo tiempo, trae consigo la reducción de la demanda de trabajo, y este caso se da cuando el trabajo de los hombres es suplido por el de los caballos. Si en la finca que llevo en arriendo ocupo a cien hombres y me percato de que los alimentos que actualmente gasto en sostener a cincuenta hombres podría dedicarlos al sostenimiento de caballos, obteniendo con ello, después de descontar los intereses del capital que requeriría la compra de estas bestias, un mayor rendimiento de productos primarios, me resultaría ventajoso sustituir los hombres por caballos, y procedería de ese modo; pero eso no iría en interés de los hombres en cuestión, y si el ingreso que con ello obtengo no es tan considerable que me ponga en condiciones de emplear tanto a los hombres como a los caballos, es evidente que quedará sobrante una parte de la población y que la situación del trabajador empeorará con respecto a la generalidad. No podría, indudablemente, trabajar en la agricultura bajo ninguna clase de circunstancias” (why not? if the field of agricultura wat enlarged? *); "sin embargo, si el producto agrario aumentara mediante la sustitución de los hombres por caballos, podría encontrar trabajo en la manufactura o como criado" (l. c., pp, 477».). * ¿Por qué no, si es posible ampliar el campo de la agricultura?

Hay dos tendencias que se entrecruzan constantemente; [en primer lugar] emplear la menor cantidad posible de trabajo para producir la misma cantidad o una cantidad mayor de mercancías, el mismo net produce, surplus value, net revenue;** en segundo lugar, emplear el mayor número posible de trabajadores (aunque los menos posibles en proporción a la cantidad de mercancías por ellos producidas), ya que, al aumentar el volumen de trabajo empleado —en una fase de productividad dada—, aumenta el volumen de surplus value y de surplus produce. Una de las tendencias arroja a los trabajadores a la calle y hace a la population redundant,*** la otra los

reabsorbe y amplía en términos absolutos la wages-slavery, † haciendo que el trabajador fluctúe siempre en su suerte, sin sobreponerse jamás a ella. De ahí que el desarrollo de la productividad de su propio trabajo sea siempre vista con hostilidad por el trabajador, y con razón; y que, por otra parte, el capitalista la considere como un elemento que hay que mantener constantemente alejado de la producción. Tales son las contradicciones entre las que en este capítulo se debate Ricardo. Lo que se olvida de destacar [es] el constante aumento de las clases medias, [situadas] entre los workmen, †† de una parte, y de otra el capitalista y el terrateniente, que [se hallan] en el centro y se extienden cada vez más, directamente fed ††† en gran parte por el ingreso, que gravitan como una carga sobre la base working * y que viene a aumentar la seguridad social y el poder de los upper ten thousands. ** ** Producto neto, plusvalía, ingreso neto.*** Población excesiva, † Esclavitud asalariada, †† Trabajadores. †††Alimentados. * Trabajadora. ** Los diez mil de arriba.

Los burgueses presentan la eternización de la wagesslavery mediante el empleo de la maquinaria como la "apología” de ella.

"También más arriba he hecho notar que el incremento del ingreso neto, medido en mercancías, que es siempre resultado de la maquinaria perfeccionada, trae consigo nuevos ahorros y acumulaciones. Hay que advertir que estos ahorros se obtienen anualmente y tienen necesariamente que crear pronto un fondo mucho mayor que la pérdida sufrida por el ingreso bruto mediante el invento de la máquina, de tal modo que la demanda de trabajo será tan grande como antes y la situación del pueblo se verá en lo sucesivo mejorada por los mayores ahorros que también en adelante permitirá hacer el incremento del ingreso neto” (l. c., p. 480).

Primero se pierde gross revenue y se gana net revenue. Luego, una parte del increased net revenue *** se convierte de nuevo en capital y, por tanto, en gross revenue. Esto obliga al obrero a incrementar constantemente el poder del capital para, después de very serious disturbances † obtener el permiso de repetir el mismo proceso en escala mayor. *** Ingreso neto incrementado, † Muy graves trastornos,

"Todo aumento del capital y la población hace que los medios de sustento aumenten de precio de un modo general, ya que resulta cada vez más difícil producirlos” (l. c., pp. 478 s.).

E, inmediatamente después, prosigue:

“Un alza en los [precios de los] medios de vida acarreará un alza del salario y toda alza de los salarios tenderá a destinar el capital ahorrado en una proporción mayor que antes al empleo de maquinaria. Maquinaria y trabajo mantienen entre sí un duelo constante y, frecuentemente, la primera no puede emplearse hasta que sube el trabajo’’ (j. c., p. 479).

La máquina es, así, un medio contra el rise of labor †† †† Alza del trabajo (es decir, del salario).

"Para ilustrar el principio, doy por supuesto que la máquina perfeccionada se ha inventado de pronto y es empleada intensivamente; pero, en realidad, estos inventos se llevan a cabo poco a poco y sus resultados consisten más bien en determinar el empleo de capital ahorrado y acumulado que en desviar al capital de su empleo anterior" (l. c., p. 478).

The truth is, that it is not so much the displaced labour as rather the new supply of labour —the part of the growing population which was to replace it—, which, by the new accumulations, gets for itself new fields of employment opened. * * La verdad es que no es tanto el trabajo desplazado como más bien la nueva oferta de trabajo —la parte de la población llamada a reemplazarlo— la que, con las nuevas acumulaciones, logre que se le abran nuevos campos de empleo.

“En Norteamérica y en muchos otros países en que resulta fácil encontrar medios de vida para el hombre no es tan grande, ni mucho menos, la tentación de emplear maquinaria” <en ninguna parte se emplean las máquinas tan en masa y, por así decirlo, para uso doméstico como en los Estados Unidos> “como en Inglaterra, donde los medios de vida son caros y cuesta mucho trabajo producirlos.”

{Hasta qué punto el empleo de maquinaria no depende del price of food ** —aunque sí puede depender del relativo want of loboar, *** como en Norteamérica, donde existen enormes zonas de territorio con una densidad relativamente pequeña de población— lo demuestran precisamente los Estados Unidos, que emplean relativamente mucha más maquinaria que Inglaterra y donde there is allways a redundant population.† Así, en el "Standard" de 19 de septiembre de 1862, en un artículo sobre la Exhibition,3

3 Se trata del artículo titulado "America in the Exhibition", publicado sin el nombre del autor en las pp. 5-6 del Standard de 19 septiembre 1862. V, sobre la Exposición universal de Londres, supra, nota 93.

leemos [lo siguiente]: ** Precio de los alimentos. *** Escasez de fuerza de trabajo, † Hay siempre una población excesiva,

“El hombre es un animal que fabrica máquinas... Esta definición es perfecta, si consideramos al norteamericano como al representante del hombre... Uno de los fundamentas sobro que descansa el sistema de un norteamericano es no hacer con las manos nada que pueda hace: por medio de una máquina. Desde mecer la cuna hasta construir un ataúd, desde ordeñar una vaca hasta talar un bosque, desde coser un botón hasta elegir a un Presidente, para casi todo dispone de una máquina. Ha inventado una máquina para no tener que esforzarse en masticar, a la hora de comer... La extraordinaria escasez de mano de obra y, como consecuencia de ello, su alto valor” <despite the low value of food. †† “unido ella a la innata inventiva del norteamericano, han servido de acicate a este afán de inventar... En término general, las máquinas producidas en los Estados Unidos tienen menos valor que las inglesas... Son, casi siempre, más bien un recurso para ahorrar trabajo que inventos para realizar lo que hasta ahora era irrealizable” <¿Y los barcos de vapor?>... [En la Exposición], “en la parte de los Estados Unidos, se exhibe la máquina despepitadora de algodón de Emery. Muchos años después de la introducción del algodón en Norteamérica, su cultivo era muy reducido, no sólo por lo limitado de la demanda, sino también por lo difícil que resultaba limpiar el algodón mediante operaciones manuales, que apenas lo hacían rentable. Pero cuando Eli Whitney inventó la máquina despepitadora inmediatamente se extendieron los campos algodoneros y todavía hoy siguen extendiéndose en progresión aritmética. No es exagerado decir que fue Whitney quien creó la industria algodonera. Su máquina despepitadora de algodón sigue vigente todavía en la actualidad con innovaciones más o menos útiles e importantes y, hasta la introducción de las mejoras y los complementos posteriores, la despepitadora originaria de Whitney era, por lo menos, tan buena como la mayoría de sus aparentes competidoras. †† A pesar del bajo valor del alimento.

Pero no cabe duda de que, en la actualidad, la despepitadora de Whitney, que le sirve de base, se ha visto totalmente desplazada por la máquina que hoy lleva el nombre del señor Emery, de Albany, en el Estado de Nueva York. Ésta es tan simple como aquélla, pero más eficiente. No sólo limpia mejor el algodón, sino que el algodón sale de la máquina convertido en grandes ramas que pueden empacarse inmediatamente, por medio de la prensa... En las granjas norteamericanas no hay más que máquinas: una máquina para ordeñar... un mecanismo de correas de transmisión..., una máquina para preparar e hilar cáñamo, que lo devana directamente de las balas con una sola operación... Una máquina para hacer bolsas de papel.

que corta las hojas de papel, las encola, las dobla y fabrica 300 bolsas por minuto... La máquina lavadora de Hawes, que por medio de dos cilindros de caucho extrae el agua de la ropa y la devuelve casi seca, ahorrando tiempo y sin estropear las telas... Máquinas para encuadernar libros..., Máquinas para hacer zapatos. Es bien sabido que en este país existen desde hace ya mucho tiempo máquinas para despellejar el cuero, pero hay también máquinas para coser las suelas, otras para cortarlas con arreglo a una plantilla y otras para hacer los tacones... Una máquina para picar piedra, tan fuerte e ingeniosa, que no cabe duda de que pronto se aplicará por doquier, en el arreglo de las calles y en las canteras... Un sistema de señales de marina, inventado, por el señor W. H. Ward, de Auburn, Nueva York... Las máquinas recolectoras y segadoras son un invento norteamericano, que goza en Inglaterra de una predilección cada vez mayor." [La máquina de] M'Cormick es “la mejor de todas... La bomba de fuerza de Hansbrow, premiada con la medalla de California, sigue siendo lo mejor de toda la Exposición, por su sencillez y su capacidad de rendimiento. Arroja, con la misma energía, más agua que ninguna otra bomba del mundo... Máquinas de coser...”} “La misma causa que hace subir el precio del trabajo no hace subir el valor de las máquinas, y a ello se debe el que, al aumentar el capital, se convierta en maquinaria una parte cada vez mayor de él. La demanda de trabajo sigue aumentando siempre al aumentar el capital, pero no en proporción al aumento de éste; la proporción tiende necesariamente a decrecer'’ ([Ricardo, “Principles", 3ª ed., 1821], p. 479.

En el último pasaje [citado] enuncia Ricardo, acertadamente, la ley del incremento del capital, aunque sus considerante * sean muy unilaterales. Pone sobre esto una nota de la que se desprende que sigue en este punto a Barton, de cuya obra trataremos enseguida brevemente. Pero, antes, una observación. Ricardo dice antes, hablando de si el ingreso is expended ** en mental servants o luxurious: *** * Argumentos. ** Se gasta., *** En servidores domésticos o artículos de lujo

"El ingreso neto y el ingreso bruto serían los mismos en ambos casos; sin embargo, el primero se realizaría en diferentes mercancías" (l. c., p. 476).

Por donde el gross produce puede ser también el mismo en cuanto al valor, pero "realizarse”, muy sensiblemente para los workmen † "en diferentes

mercancías", según que tenga que reponer más capital variable o constante.

† Trabajadores.

[2. Ideas de Barton]

(a) Tesis de Barton sobre el descenso relativo de la demanda de trabajo en el proceso de acumulación del capital. Ni Barton ni Ricardo comprenden la trabazón interna entre este fenómeno y la dominación del capital sobre el trabajo]

La obra de Barton se titula así: John Barton, "Observations on the Circumstances which influence the Condition of the Labouring Classes of Society", Londres 1817. Agruparemos ante todo las pocas tesis teóricas que encontramos en Barton.

“La demanda de trabajo depende del incremento del capital circulante, y no del capital fijo. Si fuera cierto que la proporción entre estas dos clases de capital es la misma en todos los tiempos y en todos los países, de ello se seguiría, en efecto, que el número de obreros en activo es proporcional a la riqueza del Estado. Pero no es verosímil que sea así. Al desarrollarse las ciencias naturales y extenderse la civilización, el capital fijo representa una parte cada vez mayor con respecto al circulante. La suma de capital fijo que se necesita para producir una pieza de muselina inglesa es, por lo menos, cien veces y probablemente hasta mil veces mayor que para fabricar una pieza similar de muselina india. Y la parte de capital circulante cien o mil veces menor. Fácilmente puede uno imaginarse que, en ciertas circunstancias, todos los ahorros anuales obtenidos por un pueblo laborioso podrían incorporarse al capital fijo; pero, en este caso, no influirían para nada en el aumento de la demanda de trabajo” (l. c., pp. 16».).

<En nota a p. 480, observaba Ricardo, a propósito de este pasaje:

"A mí me parece que no es fácil imaginarse que un aumento de capital no halla de ir acompañado, bajo cualesquiera circunstancias, de una creciente demanda de trabajo. Podría decirse, a lo sumo, que la demanda [de trabajo] se halla en razón decreciente. Entiendo que el señor Barton, en la obra citada, expone una opinión acertada acerca de algunos de los efectos del incremento del capital fijo en cuanto

a la situación de las clases trabajadoras. Su Essay contiene muchas valiosas informaciones.>

Acerca del citado pasaje de Barton hay que añadir lo siguiente:

"El capital fijo, una vez formado, deja de influir sobre la demanda de trabajo" (lo que no es verdad, ya que sólo hace necesaria la reproducción, aunque a intervalos y poco a poco), "pero mientras se forma da ocupación a tantos brazos como ocuparía la misma suma de capital o de ingreso circulante” (l. c., p. 56).

Y:

"La demanda de trabajo depende absolutamente del volumen total de ingreso y de capital circulante'’ (l. c., pp. 34«.).

Barton tiene, indiscutiblemente, un mérito muy grande. Adam Smith cree que la demand of labor * aumenta directamente en la proporción en que se acumula el capital. Malthus deriva la superpoblación del hecho de que el capital no se acumula (no se reproduce en escala creciente) tan rápidamente como la población. Barton destaca, ante todo, que las diferentes partes orgánicas integrantes del capital no aumentan simultáneamente con la acumulación y el desarrollo de las fuerzas productivas, sino que, más bien, en este proceso de aumento, la parte del capital que se traduce en salarios desciende proporcionalmente con respecto a la parte (él lo llama capital fijo) que, en proporción a su magnitud, altera sólo de un modo insignificante la demanda de trabajo. De ahí que formule ante todo la importante tesis de que “el número de obreros en activo” no “es proporcional a la riqueza del Estado” y que esto es así más bien en un país industrialmente no desarrollado que un país desarrollado industrialmente. * Demanda de trabajo. Ricardo, en la tercera edición de sus “Principles", cap. XXXI, “Sobre la maquinaria" —después que en sus ediciones anteriores, había seguido en este punto las huellas de A. Smith— recoge la corrección de Barton y. además, con la misma fórmula unilateral que éste emplea. El único punto en que va más allá —y esto es importante— es que él, no se limita a afirmar, como Barton, que la demanda de trabajo no aumenta proporcionalmente con el desarrollo de la maquinaria, sino que [sostiene] que la máquina misma “hace a los hombres superfinos” y, por tanto, crea superpoblación. Lo que ocurre es que

limita este efecto, erróneamente, al caso que sólo se da en la agricultura y que él transfiere también a la industria en que el net produce aumenta a costa del gross produce. Pero, in nuce ** con esto se echaba por tierra toda la absurda teoría de la población, y sobre todo la frase del economista vulgar según la cual los trabajadores deben esforzarse en keep their multiplicaban below the standard of the accumulation of capital.*** De la exposición de Barton y de Ricardo se desprende, por el contrario, que semejante keeping down of the labouring population, diminishing the supply of labour, and, consequently, raising its price, would only accelerate the application of machinery, the conversión of circulating into fixed capital, and, hence, make the population artifically “redundant”; that redundaney existing, generally, not in regará to the quantity of subsistence, but the means of employment; the actual demand for labour. † ** En el fondo. *** Mantener su multiplicación por debajo del nivel de la acumulación del capital, † Mantener por debajo la población trabajadora, reduciendo la demanda de trabajo y, consiguientemente, elevando el precio de éste, sólo serviría para acelerar el empleo de maquinaria, la conversión del capital circulante en capital fijo y, por tanto, para hacer que la población sea artificialmente "excesiva”; exceso [de población] que, por lo general, no existe con respecto a la cantidad de medios de subsistencia, sino de medios de empleo, a la demanda real de trabajo. El error o la falla de Barton reside en que sólo concibe la diferenciación o composición orgánica del capital bajo la forma en que se presenta en el proceso de circulación —como capital fijo y circulante—, distinción que ya habían descubierto los fisiócratas, que luego desarrolló Adam Smith y que, después de él, pasó a ser un prejuicio de los economistas; prejuicio, en el sentido de que sólo ven en la composición orgánica del capital esta distinción, que la tradición les ha transmitido. Esta distinción, que brota del proceso de circulación, ejerce una influencia importante sobre la reproducción de la riqueza en general y también, por tanto, sobre la parte de ella que crea los labouring funds * Pero esto no es aquí lo decisivo. Como capital fijo, la maquinaria, los edificios, el ganado de cría, etc., no se distinguen directamente del capital circulante por cualquier relación que guarden con el trabajo, sino solamente por el modo como circulan y se reproducen. * Fondos del trabajo.

La relación directa entre las diferentes partes integrantes del capital y el trabajo vivo nada tienen que ver con los fenómenos del proceso de circulación, no nace de aquí, sino del proceso directo de producción, y es la relación entre el capital constante y el variable, distinción que se basa solamente en su relación con el trabajo vivo. Así, Barton dice, por ejemplo, [que] la demand for labour no depende del

capital fijo, sino del capital circulante. Pero una parte del capital circulante, las materias primas y las matières instrumentales, no se cambia por trabajo vivo, como tampoco se cambia [por él] la maquinaria, etc. En todas las ramas industriales en que las materias primas entran como elemento del proceso de valorización, forman —si nos fijamos solamente en la parte del capital fijo que pasa a formar parte de la mercancía— la parte más importante de la porción del capital que no se invierte en salarios. Otra parte del capital circulante, o sea del capital-mercancías, consiste en artículos de consumo que entran en el ingreso de la clase no productiva (es decir, de la clase obrera). Por consiguiente, el incremento de estas dos partes del capital circulante no influye en la demanda de trabajo más [de lo que influye] el del capital fijo. A lo que hay que añadir que la parte del capital circulante que se traduce en materias primas y matières instrumentales aumenta en la misma y aún en mayor proporción que la parte de él que se destina a maquinaria, etc. Ramsay ha construido sobre la teoría de Barton, desarrollándola. La mejora, pero sin salirse de su concepción. Reduce la distinción, en realidad, al capital constante y el capital variable, pero sigue llamando al capital constante capital fijo, a pesar de que incluye en él las materias primas, etc., y al capital variable capital circulante, sin perjuicio de excluir de él todo el capital circulante que no se invierte directamente en salarios. [Pero] de esto hablaremos más adelante, cuando tratemos de Ramsay. Ello indica, sin embargo, la necesidad de avanzar interiormente. Una vez que se ha comprendido la distinción entre el capital constante y el capital variable, nacida puramente del proceso directo de producción, de la relación entre las diferentes partes integrantes del capital y el trabajo vivo, se ve también que nada tiene que ver de por sí con el volumen absoluto de los artículos de consumo producidos, aunque sí [tiene] mucho [que ver] con el modo como se realizan. This way, however,

veces mayor de los precios, es evidente que el incremento del capital sólo puede actuar lentamente sobre el aumento de la demanda efectiva de trabajo, a menos que la preceda un incremento tal de la población, que mantenga muy baja la tasa

del salario" (l. c., p. 28).

Barton formula aquí diferentes tesis: Primero. No es el alza del salario la que de por sí hace aumentar la población obrera, pero sí puede la baja del salario hacer que ésta crezca muy fácil y rápidamente. Prueba: [en la] primera mitad del siglo XVIII, alza gradual de los salarios y lento movimiento de la población; en cambio, en la segunda mitad del mismo siglo, gran baja del salario real y rápido incremento de la labouring population. Causa: lo que entorpece los mariages * no es la insufficient rate of wages,** sino the difficulty of finding employment.*** * Matrimonios. ** Tasa insuficiente del salario. Segundo. Pero la facility of finding employment † se halla en razón inversa a la tasa del salario. En efecto, en razón inversa a la alza o la baja del salario se convierte el capital en fijo o circulante, es decir, en [capital] que emplea trabajo y capital que does not employ it. †† Si el salario es bajo, la demanda de trabajo es grande, ya que entonces será beneficioso para el employer ††† emplear mucho trabajo y podrá emplear más con el mismo capital circulante. Si el salario es alto, el manufactures empleará al menor número posible de obreros y procurará hacerlo todo por medio de máquinas. *** Dificultad de encontrar empleo. † Facilidad de encontrar empleo. †† Que no lo emplea, ††† Patrono. Tercero. La acumulación del capital por sí sola no hará más que elevar lentamente la demanda de trabajo, ya que toda alza de esta demanda hará que suba rápidamente el trabajo, if rare o y que baje la ganancia en un grado diez veces mayor que la subida [de aquél]. La acumulación sólo puede actuar rápidamente sobre la demanda de trabajo si, antes de la acumulación, se ha producido un gran aumento de la población trabajadora, si, por tanto, los salarios se hallan a una tasa muy baja e incluso un alza de ésta no los saca de su bajo nivel, porque la demanda absorbe más brazos desocupados de lo que compite en torno a los que trabajan a pleno rendimiento. o Si escasea. Todo esto es, cum grano salis,oo exacto en cuanto a la producción capitalista plenamente desarrollada. Pero no explica su desarrollo mismo. oo No tomándolo al pie de la letra. De ahí que la demostración histórica de Barton contradiga lo que trata de demostrar. En la primera mitad del siglo XVIII los salarios ascendían gradualmente, la población crecía de un modo lento y [no existía] maquinaria; además [se empleaba] poco capital fijo de otra clase en proporción a la segunda mitad [del siglo].

Por el contrario, en la segunda mitad del siglo XVIII los salarios acusaban una baja constante, la población crecía pasmosamente, y [también,] la maquinaria. Pero era precisamente la maquinaria la que, de una parte, creaba una superpoblación, haciendo con ello que descendieran los salarios, mientras que, de otra parte, por virtud del rápido desarrollo del mercado mundial, la reabsorbía, provocaba su exceso y volvía a reabsorberlo, al paso que, por otro lado, se aceleró extraordinariamente la acumulación del capital y creció, en cuanto al volumen, el capital variable, aunque en términos relativos, tanto con respecto al valor total del producto como en relación con el volumen de obreros, disminuyera. En cambio, en la primera mitad del siglo XVIII no existía aún la gran industria, sino la manufactura basada en la división del trabajo. La parte integrante fundamental del capital era el capital variable, invertido en salarios. La productividad del trabajo se desarrollaba lentamente, si la comparamos con la de la segunda mitad. Con la acumulación del capital se elevaba casi proporcionalmente la demanda de trabajo y, por tanto, los salarios. Inglaterra era todavía [en aquel tiempo] una nación esencialmente agrícola y seguía manteniendo (e incluso desarrollando) una extensísima home-manufactura * (de hilados y tejidos) manejada por la población agrícola. No podía surgir todavía un proletariado que se limitara a pulular, como tampoco podía haber millonarios industriales. En la primera mitad del siglo XVIII dominaba relativamente el capital variable; en la segunda [mitad], el capital fijo; ahora bien, éste requiere una gran masa de material humano. Su implantación en gran escala must be preceded hy an increase of population.** Toda la marcha de las cosas contradice la exposición de Barton, en la medida en que se pone de manifiesto que se dio aquí, en general, un change *** en cuanto al modo de producción; las leyes que corresponden a la gran industria no son idénticas a las que corresponden a la manufactura. Ésta no es más que una fase de transición hacia aquélla. * Manufactura casera. ** Debe ir precedido de un incremento de la población. *** Cambio, Es interesante, sin embargo, [citar] aquí algunos de los argumentos históricos de Barton, en parte en relación con el movimiento de los salarios y, en parte, en razón a los precios del trigo, comparando la primera mitad del siglo XVIII en Inglaterra con la segunda.

“El cuadro siguiente pone de manifiesto'’ ("los wages † subieron desde mediados del siglo XVII hasta mediados del XVIII, pues el precio del trigo bajó durante este tiempo en no menos del 35 por 100”) “la proporción entre los salarios de los obreros agrícolas y los precios del trigo durante los últimos 70 años.”

† Salarios

Periodo Salario semanal Precio del trigo por quarter Salario en pintas de trigo 1742-1752 6 chel. 0 pen. 30 chel. 0 pen.

1761-1770

1780-1790

1795-1799

1800-1808

60” (l. c., pp. 25 s.).

“Por un cuadro que figura en las leyes sobre el cercado de tierras que se votaban en cada una de las sesiones desde la revolución y que se contiene en el informe de los Lores sobre las leyes de pobres" (1816?) "se ve que en los 66 años desde 1688 hasta 1754 estaban en pro 123 leyes, y en los 69 * años desde 1754 hasta 1813 [se manifestaban] en contra 3.315. El progreso del cultivo de la tierra que, aproximadamente, veinticinco veces más rápido durante el último periodo que durante el anterior. Pero en los primeros 66 años se cultivó constantemente más y más trigo para la exportación, mientras que en la mayor parte de los últimos 69 ** años se consumió todo lo que antes se exportaba y, al mismo tiempo, se importaba para nuestro propio consumo una cantidad que iba en aumento y que llegó a ser muy considerable... El crecimiento de la población durante el primer periodo, comparado con el último, es, pues, todavía más lento de lo que el progreso del cultivo de la tierra parece indicar” (l. c., pp. lis.). * Así lo dice Barton, aunque de 1754 a 1813 sólo median, en realidad, 59 años. ** Año 1688. "En 1688, la población de Inglaterra y Gales, según Gregory King, quien la calcula a base del número de casas, [ascendía a] 5 1/2 millones. En 1780, según Malthus, la población [era de] 7.700.000. Lo que quiere decir que había experimentado en 92 años un aumento de [aproximadamente] 2.200.000; en los 30 años siguientes aumentó en más de 2.700.000. Pero lo probable es que el primer aumento se produjera, en su mayor parte, en los años 1750 a 1780” (l. c., p. 13).

Barton calcula, a base de buenas fuentes, que

"en 1750, el número de habitantes [ascendía a] 5.946.000, lo que representa, desde la revolución, un aumento de 446.000, o [sean] 7.200 al año” (l. c., p. 14). “Según el cálculo más bajo, el progreso de la población siguió siendo, en los últimos años, diez veces más rápido que un siglo antes. Pero resulta imposible creer que la acumulación del capital fuese diez veces mayor” (l. c., p. 14).

El problema no está en saber qué cantidad de medios de vida se produce anualmente, sino cuán grande es la parte de trabajo vivo que anualmente entra en la producción del capital fijo y el circulante. Con arreglo a esto se determina la magnitud del capital variable en proporción al constante. Barton se explica el remarkable increase *** de la población durante los últimos 50 a 60 años en casi toda Europa a base de la increased productiveness † de las minas de América, ya que [, según él,] esta plétora de metales preciosos elevó los precios de las mercancías en grado más alto que los salarios, haciendo, por tanto, in fact †† descender éstos. Así aumentó [, dice,] la tasa de ganancia (l. c., pp. 29-35). /XIII-752//. *** Notable aumento, † Incrementada productivamente, †† En realidad.

### [1. TEMPRANA FORMULACIÓN DE LA TESIS SOBRE LA CONCORDANCIA CONSTANTE ENTRE LA OFERTA Y LA DEMANDA EN LA AGRICULTURA. Rodbertus y los prácticos entre los economistas del siglo XVIII]

//XII-580b/ La teoría "incidental” de Smith de que com produces its own * etc.,** más tarde repetida por Malthus pretenciosamente en su teoría de la renta y que, en parte, [sirve de] base a su teoría de la población, aparece expresada muy tajantemente en los siguientes términos: * El trigo produce su propia demanda. ** V. supra, pp. 322-323 s.

“El trigo puede o no escasear en proporción a su consumo. Si existen más bocas existirá más trigo, porque habrá más brazos para cultivar la tierra; y si existe más trigo, habrá más bocas, ya que la abundancia multiplica la población" ([John Arbuthnot] "An Inquiry into the Connection between the present Price of Provisions, and the. Sin of Farms, etc. By a Farmer, Londres 1773, p. 125).

Por donde

"el cultivo de la tierra no podrá nunca ser excesivo” (l. c., p. 62).

La fantasía de Rodbertus de que la simiente, etc., no entra como partida del capital [en las cuentas del arrendatario] *** [se ve refutada] por centenares de obras, algunas de las cuales fueron escritas por los mismos arrendatarios en el siglo XVIII (sobre todo a partir de los sesentas). En cambio, sería exacto afirmar, a la inversa, que, para el arrendatario, la renta entra como una partida. Él † la incluye entre los costos de producción (y forma parte de sus costos de producción),

*** V. supra, pp. 34-43, cap. VIII, apartado 4.† Es decir, Arbutbnot, el autor del folleto anónimo,

"Si... el precio del trigo es casi tan elevado como debiera ser, lo que sólo puede determinarse por la proporción entre el valor de la tierra y el valor del dinero” (l. c., p. 132).

Como, a partir del momento en que el capital se adueña de la agricultura, tal como se lo representa el farming-capitalist. †† incluso la renta es un tributo de la ganancia y toda la surplus value ††† es concebida essentially o como profit:oo †† Agricultor capitalista, ††† Plusvalía. o Esencialmente. oo Ganancia.

“El viejo método [consistía en] calcular la ganancia del arrendatario con arreglo a las tres rentas" (sistema de aparcería). “En la infancia de la agricultura, prevalecía una concienzuda e igualitaria división de la propiedad, como la que todavía hoy se practica en [algunas] partes poco cultas del mundo... [en la que] uno pone la tierra y el capital y el otro la experiencia y el trabajo; pero, en tierras buenas y bien cultivadas, la renta no plantea hoy grandes preocupaciones; es la suma que una persona puede invertir como capital y que puede consistir en la inversión anual de su trabajo y sobre la que tiene que calcular los intereses de su dinero o su ingreso” (l. c., p. 34) /XII 580b//.

### [2. NATHANIEL FORSTER ACERCA DE LA HOSTILIDAD ENTRE TERRATENIENTES E INDUSTRIALES]

//XIIl-670a/ “Los terratenientes y los industriales se enfrentan siempre como enemigos y se envidian unos a otros sus ganancias” ([Nathaniel Forster] "An Enquiry into the Causes of the Present High Price of Provisions”, etc. Londres 1767, p. 22, nota) /XIII-670a//.

### [3. OPINIÓN DE HOPKINS ACERCA DE LAS RELACIONES ENTRE LA RENTA Y LA GANANCIA]

//XIII-669b/ En Hopkins (comprobar la cita *) [se explica] simplista, mente la rent of land ** como la forma originaria del surplus value, y la ganancia como derivada de ella. * V. infra, nota 19. ** Renta de la tierra. El pasaje dice [así]:

“Mientras... los productores eran tanto agricultores como manufactureros, el propietario de la tierra percibía en concepto de renta de la tierra un valor de 10 £. Supongamos que esta renta se pague por mitades en productos agrícolas y en mercancías manufacturadas. Esto podría seguirse haciendo después de la separación de los productores en las dos clases de los agricultores y los manufactureros. Sin embargo, en la práctica se encontró que era más lógico que el cultivador de la tierra pagara la renta, gravando con ello su producto y cambiándolo por el producto del trabajo del manufacturero, de modo que el pago se adjudicara por partes iguales a ambas clases y el salario y la ganancia se mantuvieran por igual en cada esfera” (Th[omas| Hopkins, [‘‘Económica!] Enquires relative to the Laws which regulate Rent, Profit”, etc., Londres 1822, p. 26) /XIII-669b//.

### [4. CAREY, MALTHUS Y JAMES DEACON HUME SOBRE LAS MEJORAS EN LA AGRICULTURA]

//XI-490a/ "Se habrá observado que consideramos siempre al propietario y al arrendatario como una y la misma persona... Tal es lo que ocurre en los Estados Unidos" (H. C. Carey, The Past, the Present, and the Future, Filadelfia 1848, p. 97). "El hombre pasa siempre de una tierra mala a otra mejor y luego, retrocediendo en su camino, regresa a la tierra originariamente mala y da la vuelta con el arado a la marga o la cal y así sucesivamente, en una sucesión ininterrumpida... y a cada paso que da en esta dirección su máquina * (pp. 128 s.). "El capital puede invertirse con más provecho en la agricultura que en las máquinas, pues éstas son siempre de la misma fuerza, mientras que aquélla tiene una fuerza mayor” (l. c.). "La ganancia de una máquina de vapor" (que convierte la lana en paño, etc.) “es el salario, deduciendo la pérdida por el desgaste de la máquina. El trabajo aplicado al cultivo de la tierra produce salarios a los que hay que añadir la ganancia [obtenida] por la mejora de la máquina” (l. C.). De ahí que “un pedazo de tierra que arroje 100 £ al año" “se venda” más caro que una steam-engine ** que produzca al año otro tanto (p. 130). "El comprador de la tierra sabe que le pagará los salarios e

intereses y que, además, su valor aumentará con el uso. El comprador de la otra sabe que cobrará [también] salarios e intereses, pero que su valor disminuirá con el uso. Uno compra una máquina que mejora con el uso..., otro compra otra que mediante el uso se desgasta... Una es una máquina en la que pueden invertirse capital y trabajo con un rendimiento cada vez mayor, mientras que en la otra no pueden hacerse tales inversiones” (p. 31). * Se refiere a la tierra, que gana con el cultivo y las mejoras. ** Máquina de vapor. de la ganancia agrícola.

Incluso las mejoras en la agricultura, que van reduciendo los costos de producción y acaban acarreando una baja de los precios, pero, ante todo — mientras los precios aún no hayan descendido— [provocan] temporary rise of agricultural proift, *** no dejan casi nunca *** Alza temporal

"de acrecentar la renta, a la postre. El capital incrementado que se ha invertido ante la oportunidad de obtener temporalmente altas ganancias, rara vez o nunca puede sustraerse a la tierra, una vez que ha expirado el contrato de arriendo vigente; y, al renovarse este contrato, el dueño de la tierra experimenta la ventaja de ello, mediante el aumento de su rentó’ ([T. R.] Malthus, "Inquiry into The Nature and Progrese of Rent, etc., Londres, 1815 [p. 26].

"Si hasta que han llegado a imponerse, recientemente, los altos precios de la tierra, ésta sólo rendía, en general, una pequeña renta, principalmente por la necesidad reconocida de las frecuentes roturaciones, ha sido necesario volver a reducir [el importe de] las rentas, para hacer posible [así] el retomo a este mismo sistema” (J. D. Hume, Thoughts on the Corn-Law, etc., Londres, 1815, p. 72) /XI-490a//.

### [5. HODGSKIN Y ANDERSON ACERCA DEL INCREMENTO DE PRODUCTIVIDAD DEL TRABAJO AGRICOLA]

//XIII-670a/ ‘‘Una superficie de tierra decreciente basta para proveer a los hombres de medios de sustento, a medida que aumenta la población” ("The Natural and Artificial Right of Property contrasted", etc., by [Thomos] Hodgskin (anónimo), Londres, 1832, p. 69.

Y lo mismo Anderson, * /XIII-670a//. * V. ap. IX, apartado 9, pp. 125-130.

### [6. REDUCCIÓN DE LA TASA DE GANANCIA]

//XllI-670a/ La ganancia de un capital mayor, que opera con más capital constante (maquinaria, materias primas) es menor, repartida entre el capital total, en que el trabajo vivo empleado representa una proporción menor con respecto al capital total que la ganancia menor sobre el trabajo vivo que representa una mayor proporción con respecto al capital total menor. El descenso del capital variable y el aumento relativo del [capital] constante, aunque ambas partes aumenten, es simplemente una manera distinta de expresar la productividad incrementada del trabajo. /XIII-670a//.

BIBLIOGRÁFICO, ÍNDICE BIOGRÁFICO E ÍNDICE GENERAL

EXTRANJERAS

Página 15. "In Flanders” (belga) "dung and bay are in these parts imported from Holland” (für den Fiachsbau etc. Degegen fübren sie aus Flacha, linseed, etc.) El “refuse in Dutch towns is a matter of trade, and is regulary sold at high prices to Belgium. At about 20 miles from Antwerp, up the Schelde, the reservoirs may be seen fot the manure that is brought from Holland. The trade is managed by a company of capitalists, on Dutch boats" etc. (Banfield[5].*) * Los números volados entre corchetes remiten a las notas al final del volumen, 15. "Le propriétaire fournit le domaine, les bâtiments, et ordinairement tout ou partie du bétail et des instrumens nécessaires à l’exploitation; le colon, de son côté, apporte son travail, et rien ou presque rien de plus; les produits de la terre se partagent par moitié.” (Mathieu de Dombasle, “Annales agricoles” etc. Paris 1828, 4te livraison, p. 301.) "Les colons partiaires sont généralement des hommes plongés dans la misére” (p. 302). Cuando el métayer obtiene "un accroissement de produit brut de 1 500 frs., au moyen d’une avance de 1.000 frs.” (por tanto, 500 frs. de ganancia bruta), “debe dividir por mitad con el propietario, obtiene por tanto 750 y pierde así 250 de sus adelantos." (p. 304.) “Dans l'ancien système de culture, la dépense ou les frais de production sont pris presque entiercement sur les produits euxmêmes en nature, par la consommation des bestiaux, du cultivateur et de sa famille; il ne se fait presque aucune dépense en écus. Solamente esta circunstancia a pu donner lieu de croire que le propriétaire et le colon pouvaient partager entre eux tout le produit des récoltes qui n’est pas consommé dans l'exploitation; pero este proceso sólo es aplicable a este tipo de agricultura, es decir la agricultura miserable pero, tan pronto como se quiera aplicar una mejora a la agricultura, se advierte que esto sólo es posible por medio de quelques avances dont il faut réserver le montant sur le produit brut, pour l'appliquer à la production de l’année suivante, en sorte que tout partage du produit brut, entre le propriétaire et le

colon, forme un obstacle insurmontable à toute amélioration.” (l. c., p. 307.) 96. "Wider das Austrocknen von Sümpfen, improving von woods, inclosing von commons, sowing of St. Foyne and Clovergtass, wird gemurrt von den landlords, as the way to depress the price of victuals.” ([Pctty] "Polit. Arith.", Londres, 1699, p. 230.) 96. “Renten mögen fallen in some places, and some counties, und doch der Grund und Boden der Natrón” (er meint den Bodenwert [se refiere al valor de la tierra]) "improve all the while z. B. wenn parks are disparked und Walder und commons are talen in, and enclosed; when Fen-Lands are drained, und wenn viele Teile” (de la Tierra), "durch Industrie und manuring1 verbessert werden, it must certainly depretiate that ground which has been improved to the full before und keiner weitren Verbeßrung fahig ist. So sinkt das Renteinkommen der Privaten, aber die general rent des kingdom hebt sich durch solche improvements gleichzeitig” (p. 26. 27). "1666-1688 fielden die private rents, aber das Rise in the kingdomes general rental was in proportion größer während dieser Zeit als in den vorhergehenden Jahren, weil the improvements upon land wete greater and more universal, between those two periods, than at any time before” (p. 28, D’Avcnant, “Discourses on the Publick Revenues etc.”, Part II, Londres, 1698.) 104. “Das Gesetz von 1773”........................ ‘'g¡ng von der avowed intention aus, den Kompreis für unsere manufacturen tu emiedrigen, um durch encouragement of Foreign importation unser ergenes Volk at a cheaper rate zu setzen.” (p. 50, [Anderson] “A calm Investigation of the circumstances that have led to the present scarcity of grain in Britain”, Londres, 1801.) 107. "I shall greatly regret that considerations for any particular class, are allowed to check the progres of the wealth and population of the country." (p. 49, Ricardo, “An Essay on the Influence of a low Price of Cora on the Profits of Stock, etc.”, Londres, 1815, 2nd. ed.) 107. “That some capital would be lost cannot be disputed, but is the possession ot preservation of capital the end, or the means? The means, undoubtedly. What we want is an abundance of commodities”,... “and if it could be proved that by the sacrifice of a part of our capital we should augment the annual produce” (la producción anual) “of those objects which contribute to our enjoyment and happiness, we ought not to repine at the loss of a part of our capital”, (p. 60, “On protection to Agriculture", 4th. ed., Londres, 1822.) 107. “To an individual with a capital of 20.000 £, whose profits were 2.000 £ per annum, it would be a matter quite indifferent whether his capital would employ a hundred or a thousand men, whether the commodity produced, sold for 10.000 £, or for 20.000 £, provided, in all cases, his profits were not diminished below 2.000 £. Is not the real interest of the nation similar? Provided its net real income, its rent

1 En el manuscrito.

and profits be the same, it is of no importance whether the nation consists of 10 or of 12 millions of inhabitants.” (p. 416, “Principles of Political Economy”, 3d. ed.) 117. “In an improved State of agriculture produce may be raised on the second or third quality of land at as litle cost as it could under the old System upon the first quality.” (Sir Edw. West, “Price of Corn and Wages of Labour”, Londres, 1826, p. 98. 118. “Das principle of competition macht 2 retes of profit unmöglich in demselben Land; aber das bestimmt die relative renta, aber nicht den general average of rent." (p. 30, Th. Hopk[ins], “On Rent of Land, and its Influence on Subsistence and Population”, Londres, 1828.) 118. “If all labourers were employed for the same end. or object, as the diamond cutter and the opera singer, in a short time there would be no wealth to subsist them, because none of the wealth produced would then become capital If a considerable proportion were so employed, wages would be low; because, but a comparatively small part of what was produced would be used as capital; but if only a few of the labourers were so employed, and, of course, nearly all were ploughmen, shoemakers, weavers etc., then much capital would be produced, and wages could be proportionally high.” (l. c., p. 84, 85.) "With the diamond cutter and the singer, must be classed all those who labour for the landlords, or annuitants, and who receive a part of their income as wages: all in fact, whose labours terminate merely in producing those things which gratify landlords and annuitants, and who receive in return for their labours a part of the rent of the landlord, or of the income of the annuitant. These are all productive labourers, but all their labours are for the purpose of converting the wealth which exists, in the shape of rents and annuities, into some other form, that shall, in that other form. more gratify the landlord and annuitant, and therefore they are secondary producers. All other labourers are primary producers." (l. c., p. 85.) 119. "In Irland nach mäßiger Berechnung und dem Zensus von 1821 das whole net produce, das an den landlord geth, government and tithe-owners 20 3/4 Millionen £, die whole wages aber nur 14.114.000 £.” (Hopkins, l. c., p. 94.) 119. "Die cultivators” in Italy "zahlen im allgameinen ½ und eben mehr als ½ des produce als Rent an den landlord bei moderate skill in agriculture und a scanty supply of fixed capital. Der großte Teil der population besteht aus secondary producers und landlords und generally the primary producers are a poor and degraded class.” (p. 101, 102.) 119. “Derselbe case in Frankreich unter Louis XIV. [XV. und XVI.] Nach Young 140.905.304 £ in rent, tithes und taxes. Dabei Ackerbau miserabel. Die Population Frankreichs damals 26 369 074. Wenn selbst 6 millions of labouring population, was zu large, hatte jede family zu liefern gehabt, jährlich, direkt oder indirekt, an average von about 23 £ of net wealth to the landlords, the church, and the

government. Nach Youngs Angaben, noch allerlei in Anschlag gebracht, kommt auf die Arbeíterfamilie jährlich 42 £ 10 chel. Produkt, 23 davon paid away to others, und 19 £ 10 chel. remained to subsist itself," (l. c., p. 102-104.) 119. “The error of Mr. Malthus and his followers is to be found in the assumption, that a reduction of the labouring population would not be followed by a correspondent reduction of capitall" (1, c, p. 118.) "Herr Malthus vergißt, daß die demand limited by the means of paying wages und” daß “diese means do not arise spontaneously, but are always previously created by labour.” (l. c., p. 122.) 119. "Sonderbar diese strong inclination to represent net wealth as beneficial to the labouring class, because it gives employment though it is evidently not on account of being net, that it has that power, but because it is wealth, that which has been brought into existence by labour: while simultaneously, an additional quantity of labour is represented as injurious to the labouring classes, though that labour produces 3 ✕ as much as it consumes” (l. c., p. 126.) 119. "If by the use of superior machinery, the whole primary produce could be raised from 200 to 250 of 300, while net wealth and profit took only 140, klar, that there would remain as a fund for the wages of the primary producers 110 or 160 instead of 60." (l. c., p. 128.) 120. 'The condition of labourers is rendered bad either by crippling their productive power, or by taking from them that they have produced.” (t c„ p. 129.) 120. "No says Mr. Malthus, 'the weight of your burthen has nothing whatever to do with your distress; that arises solely there being too many persons carrying it'." (l. C., p. 134.) 120. "In the general principle, that cost of production regulates the exchangeable value of all commodities, original materials are not included; but the claim which the owners of these have upon produce, causes rent to enter into value." (p. 11. Th. Hopkins. "Economical Enquiries relative to the Laws which regulate Rent, Profit, Wages, and the Value of Money”, Londres, 1822.) 120. “Rent, or o charge for use. arises naturally out of ownership, or the establisliment of a right of properly.” (l. c., p, 13.) 120. ‘‘Anything may yield a rent if it ís possessed of the following qualities: First, it must exist in a degree of scarcity; secondly, it must have the power to aid labour in the great work of production” (l. c., p. 14.) 120. “...where land so plentiful, compared with the labour and stock to be employed upon it", "...that no charge for rent could be made, because it was not scarce.” (l. c., p. 21.) 120. “In einigen Ländern kann der Lord 50 % ausquetschen, in andren nicht 10. In den fruchtbaren Gegenden des Ostens man can subsist upon 1/3 des produce of his labour employed upon the land; but in parts of Switzerland and Norway, an exaction of 10 % migth depopulate the country... we see no natural bounds to the rent that may be exacted, but in the limited abilities of the payers” (p. 31)... "when

inferior soils exist, the competition of those inferior soils against the superior.” (p. 33, 34.) 120. "In England viel common land, the natural fertility of which is equal to what a large part of the land now cultivated was, prior to its being taken into cultivation; and yet the expense of bringing such common lands into cultivation is so great, as to cause them not to yield the ordinary interest for the money expended in improving them, leaving nothing as rent for the natural fertility of the soil: and this with all the advantages of an immediate application of labour, aided by stock skilfully applied, and furnished with manufactures cheaply produced; außerdem good roads in der Nachbarschaft etc.... The present land proprietors may be considered the owners of all the accumulated labour which has for ages been expended, in bringing the country to its present productive state.” (l. c. p. 35.) 121. “A stream, favourably situated, furnishes an instance of a rent being paid for an appropriated gift of nature, of as exclusive a kind as any that can be named. This is well understood in manufacturing districts, where considerable rents are paid for small streams of water, particularly if the fall is considerable. The power obtained from such streams being equal to that afforded by large steam-engines, it is as advantageous to use them, though subject to the payment of a heavy rent, as it is to expend large sums in the erection and working of steam-engines. Of streams, too, there are some larger, some smaller. Contiguity to the seat of manufacture is abo an advantage which commands a higher rent. In the counties of York and Lancaster there is probably a much greater difference between the rents paid for the smallest and the largest streams of water, than there is between the rents paid for 50 of the least and 50 of the most fertile acres that are in common cultivation." (Hopkins, l. c., p. 37, 38.) 126. “Unter einem judicious System of management, kann die Produktivität des Bodens be made to augment, from year to year, for a succession of time to which no limit can be assigned, till at last it may be made to attain a degree of productiveness, of which we cannot, perhaps, at this time conceive an idea.” ([Anderson, “A calm Investigation...”,] p. 35, 36.) 126. '‘Dies kann mit Sicherheit gesagt werden, daß die present population so unbedeutend ist, verglichen mit der, die dies Eiland unterhalten kann, daß sie weit below any degree of serious consideration." (p. 37.) 126. "Wherever population increases the produce of the country must be augmented along with it, unless some moral influence is permitied to derange the economy of nature.” (p. 41.) 127. "It is not the rent of the land that determines the price of its produce, but it is the price of that produce which determines the rent of the land, although the price of that produce is often highest in those countries where the rent of land is lowest."... "This seems to be a paradox that deserves to be explained. In every country there is a variety of soils, differing considerably from one another in point of

fertility. These we shall at present suppose arranged into different classes, which we shall denote by the letters A, B, C, D, E, F, etc., the class A comprehending the soils of the greatest fertility, and the other letters expressing different classes of soil, gradually decreasing in fertility as you recede from the first. Now, as the expense of cultivating the least fertile soil is as great or greater than that of the most fertile field, it necessarily follows, that if an equal quantity of corn, the produce of each field, can be sold at the same price, the profit on cultivating the most fertile soil must be much greater than that of cultivating the others”;... “and as this continues to decrease”... “as the sterility increases, it must at length happen that the expense of cultivating some of the inferior classes will equal the value of the whole produce.” ((Anderson, "An enquiry into the nature of com laws...”, Edimburgo, 1777.] p. 45-48.) 128. “...infinite diversity of soils" en parte debido a que "soils may be so much altered from their original State by the modes of culture they have been formerly subjected to, by the manures”, etc. (p. 5 [Anderson] “An Inquiry into the Causes, etc.”, Edimburgo, 1779.) 128. "Where there are two fields, the produce of which is nearly as above stated, nämlich das eine 12 bushels remunerating the expense, das andere 20, without requering any immediate outlay for their improvement, the farmer would pay even more rent than 6 bushels f. i. for the latter, während keine für das andre. Wenn 12 bushels just sufficient for the expense of cultivating, no rent whatever can be afforded for cultivated land that yields only 12 bushels.” (p. 107-109, vol. III, [Anderson] "Essays relating to agriculture and rural affairs”. Edimburgo-Londres, 1775-1796.) 128. “Yet it cannot be expected that, if the superior produce has been immediately occasioned by Iris own outlay of capital, and exertions of industry, he can pay nearly the same proportion of it as rent: but after the land has been for some time in a permanent State of fertility to that degree, though it even originally derived that fertilly from his own industry, he will be content to pay such a proportion of rent as is here stated.” (l. c., p. 109, 110.) 134. “The produce of the earth all that is derived from ib surface by the United application of labour, machinery, and capital, is divided among three classes of the community; namely, the proprietor of the land, the owner of the stock or capital necessary for its cultivation, and the labourers by whose industry it is cultivated.” ([Ricardo] "Princ. of Pol. Ec.", Preface, 3d. ed. Londres, 1821.) 134. “But in different stages of society, the proportions of the whole produce of the earth which will be allotted to each of these classes, under the names of rent, profit and wages, will be essentially different." (l. c.) 139. "La rente, dans le sens de Ricardo, est la propriété foncière à Tétat bourgeois: c’est4-dire la propriété féodale qui a subí les conditions de la production bourgeoise” ([Marx,] p. 156, "Misire de la Phil.” París, 1847.) 139. "Ricardo, aprés avoir supposé la production bourgeoise comme nécessaire pour

déterminer la rente, l’applique néanmoins à la propriété foncière de toutes les époques et de tous les pays. Ce sont là les errements de tous les économistes, qui représentent les rapports de la production bourgeoise comme des catégories éternelles.” (l. c., p. 160.) 139. "Les terres capitaux peuvent étre augmentées tout aussi bien que tous les autres instruments de production. On n'y ajoute rien à la matière, pour parler le langage de M. Proudhon, mais on multiplie les terres qui servent d'instrument de production. Rien qu’á appliquer à des terres déjà transformées en moyen de production de secondes mises de capital, on augmente la terre capital sans rien ajouter à la terre matière, c'est-à-dire à l'étendue de la terre.” (l. c. p. 165.) 139. "En premier lieu, on ne peut pas, comme dans l'industrie manufacturière, multiplier à volonté les instruments de production du même degré de productivité, c'est-ádire les terrains du même degré de fécondité. Puis, à mesure que la population d’accroit, on en vient à exploiter des terrains d’une qualité inférieure, ou à faire sur le même terrain de nouvelles mises de capital proportionnellement moins productives que les premières." (l. c., p. 157.) 142. "It is not the rent of the land that determines the price of its produce, but it is the price of that produce which determines the rent of the land” (Anderson, "An enquiry into the nature of corn laws...", Edimburgo, 1777, p. 45.] 142. "The notion of agriculture yielding a produce, and a rent in consequence, because nature concurs with human Industry in the process of cultivation, is a mere fancy. It is not from the produce, but from the price at which the produce is sold, that the rent is derived; and this price is got not because nature assists in the production, but because it is the price which suits the consumption to the price which suits the consumption to the supply." [Buchanan in Smith, "An inquiry into the nature and causes of the wealth of nation”, vol, II, Edimburgo, 1814, p. 55, nota.] 146. "Mr. Ricardo's System is one of discords... its whole tends to the production of hostility among classes and nations... His book is the true manual of the demagogue, who seeks power by means of agrarianism, war, and plunder.” (p. 74, 75 H. [C.] Carey, "The Past, the Present, and the Future”, Philadelphia 1848.) 148. "It remains”... “however to be considered, whether the appropriation of land, and the consequent creation of rent, will occasion any variation in the relative value of commodities, independently of the quantity of labour necessary to production.” (p. 53, [Ricardo] ‘Princ. of Pol. Ec.”. 3d. edit., Londres, 1821.) 150. “It is the comparative quantity of commodities which labour will produce, that produces * their present or past relative value.” (l. c., p. 9.) 150. "Two commodities vary in relative value, and we wish to know in which the variation has taken place." (p. 9.) 151. "The inquiry to. which 1 wish to draw the reader's attention, relates to the effect of the variations in the relative value of commodities, and not in their absolute

value.” (p. 15.) 152. “Instead of regarding"... "value as a relation between two objects, they” (Ricardo and his followers) "consider it as a positive result produced by2 a definite quantity of labour.” ([Bailey, "A critical dissertation...”,] p. 30.) 152. "...value, as something intrinsic and absolute." (l. c., p. 8.) 153. "Not only the labour applied immediately to commodities affects their value, but the labour also which is bestowed on the implements, tools, and buildings. with which such labour is assisted." ([Ricardo, ‘‘On the principles of political economy...”, Londres, 1821], p. 16.) 155. ‘‘In every State of society, the tools, implements, buildings, and machinery employed in different trades may be of various degrees of durability, and may require different portions of labour to produce them.” (l. c., p. 25.) 156. "The proportions, too, in which the capital that is to support labour” (el capital variable) "and the capital that is invested in tools, machinery, and buildings” (capital fijo) “may be variously combined.” Tenemos pues una “difference in the degree of durability of fixed capital, and this variety in the proportions in which the two sorts of capital may be combined”. (p. 25.) 156. “The food and clothing consumed by the labourer, the buildings in which he works, the implements with which his labour is assisted, are all of a perishable nature. There is however a vast difference in the time for which these different capitals will endure... According as capital is rapidly perishable, and requires to be frequently reproduced. or is of slow consumption, it is classed under the heads of circulating, or of fixed capital." (p. 26.) 156. "It is also to be observed that the circulating capital may circulate, or be returned to its employer, in very unequal times. The wheat bought by a farmer to sow is comparatively a fixed capital to the wheat purchased by a baker to make into loaves. One leaves it in the ground, and can obtain no return for a year; the other can get it ground into flour, sell it as bread to his customers, and have his capital free to renew the same, or commence any other employment in a week." (p. 26, 27.) 157. “Two trades then may employ the same amount of capital; but it may be very differently divided with respect to the portion which is fixed, and that which is circulating.” (p. 27.) 157. “Again two manufacturers may employ the same amount of fixed, and the same amount of circulating capital; but the durability of their fixed capitals" (...) "may be very unequal. One may have steam-engines of the value of 10.000 £, the other, ships of the same value.” (p. 27, 28.) 157. "Different degrees of durability of... capitals, or, which is the same thing... of the time which must elapse before one set of commodities can be brought to market.”

2 En Ricardo: determines

(p. 30.) 157. "It is hardly necessary to say, that commodities which have the same quantity of labour bestowed upon their production, will differ in exchangeable value, if they cannot be brought to market in the same time." (p. 34.) 157. “Suppose 1 employ twenty men at an expense of 1.000 £ for a year in the production of a commodity, and at the end of the year I employ twenty men again for another year, at a further expense of 1.000 £ in finishing or perfecting the same commodity, and that I bring it to market at the end of two years, if profit be 10 p. c., my commodity must sell for 2 310 £; for I have employed 1.000 £ capital for one year, and 2 100 £ capital for one year more. Another man employs precisely the same quantity of labour. but he employs it all in the first year; he employs forty men at an expense of 2.000 £, and at the end of the first year he sells it with 10 p. c. profit, or for 2 200 £. Here then are two commodities having precisely the same quantity of labour bestowed on them, one of which sells for 2 310 £ the other for 2 200E” (p. 34.) 158. “...this difference... and variety in the proportions etc. introduce another cause, besides the greater or less quantity of labour necessary to produce commodities, for the variations in their relative value - this cause is the rise or fall in the value of labour." (p. 25, 26.) 158. "A rise in the wages of labour cannot fail to affect unequally, commodities produced under such different circumstances." (p. 27.) 159. "Suppose two men employ one hundred men each for a year in the construction of two machines, and another man employs the same number of men in cultivating com, each of the machines at the end of the year will be of the same value as the com, for they will each be produced by the same quantity of labour. Suppose one of the owners of one of the machines to employ it, with the assistance of one hundred men, the following year in making cloth, and the owner of the other machine to employ his also, with the assistance likewise of one hundred men, in making cotton goods, while the farmer continues to employ one hundred men as before in the cultivation of com, During the second year they will all have employed the same quantity of labour".... “but the goods and machine together | of the clothier, and also of the cotton manufacturer, will be the result of the labour of two hundred men, employed for a year; or, rather, of the labour of one hundred men for two years; whereas the corn will be produced by the labour of one hundred men for one year, consequently if the corn be of the value of 500 £ the machine and cloth of the clothier together, ought to be of the value of 1.000 £ and the machine and cotton goods of the cotton manufacturer, ought to be also of twice the value of the corn. But they will be of more than twice the value of the com, for the profit, on the clothier’s and cotton manufacturer’s capital for the first year has been added to their capitals, while that of the farmer has been expended and enjoyed. On account then of the different degrees of durability of their capitals,

or, which is the same thing, on account of the time which must elapse before one set of commodities can be brought to market. they will be valuable, not exactly in proportion to the quantity of labour bestowed on them, they will not be as two to one, but something more, to compensate for the greater length of time which must elapse before the most valuable can be brought to market. Suppose that for the labour of each workman 50 £ per annum were paid, or that 5.000 £ capital were employed and profits were 10 per cent., the value of each of the machines as well as of the com, at the end of the first year, would be 5.500 £. The second year the manufacturers and farmers will again employ 5.000 £ each in the support of labour, and will therefore again sell their goods for 5.500 £; but the men using the machines, to be on a per with the farmer, must not only obtain 5.500 £, for the equal capitals of 5.000 £, employed on labour, but they must obtain a further sum of 550 £; for the profit on 5.500 £ which they have invested in machinery, and consequently" (...) "their goods must sell for 6.050 £”... "Here then are capitalists employing precisely the same quantity of labour annually on the production of their commodities, and yet the goods they produce differ in value on account of the different quantities of fixed capital, or accumulated labour, employed by each respectively.”... “The cloth and cotton goods are of the same value, because they are the produce of equal quantities of labour, and equal quantities of fixed capital; but com is not of the same value”... “as these commodities, because it is produced, as far as regards fixed capital, under different circumstances." (p. 29-31.) 162. "...the goods they” (the cotton-manufacturer and the farmer) "produce differ in value on account of the different quantities of fixed capital, or accumulated labour, employed by each respectively." (p. 31.) 162. “Here then are two capitalists employing precisely the same quantity of labour annually in the production of their commodities, and yet the goods they produce differ in value." (p. 30, 31.) 162. “Here then are capitalists employing precisely the same quantity of” (immediate, living) "labour annually on the production of their commodities, and yet the goods they produce differ in value" (i. e. have cost-prices different from their values) "on account of the different quantities of... accumulated labour, employed by each respectively.” [p. 30, 31.] 164. “But they" (the cottons) "will be of more than twice the value of the corn, for the profit... on the cotton manufactures capital for the first year has been added to his capital, while that of the farmer has been expanded and enjoyed." (...) "On account then of the different degrees of durability of their capitals, or, which is the same thing, on account of the time which must elapse before one set of commodities can be brought to market, they will be valuable, not exactly in proportion to the quantity of labour bestowed on them, they will not be as two to one, but something more, to compensate for the greater length of time which must elapse before the most valuable can be brought to market," (p. 30.)

166. "Suppose I employ twenty men at an expense of 1.000 £ for a year in the production of a commodity, and at the end of the year I employ twenty men again for another year, at a further expense of 1.000 £ in finishing or perfecting the same commodity, and that I bring it to market at the end of two years, if profits be 10 p. c., my commodity must sell for 2 310 £; for I have employed 1.000 £ capital for one year, and 2 100 £ capital for one year more. Another man employs precisely the same quantity of labour, but he employs it all in the first year; he employs forty men at an expense of 2.000£, and at the end of the first year he sells it with 10 p. c. profit, or for 2 200 £. Here then are two commodities having precisely the same quantity of labour bestowed on them, one of which sells for 2.310 £ the other for 2 200£. This case appears to differ from the last, but is, in fact, the same.” (p. 34, 35.) 168. “The difference in value arises in both cases from the profits being accumulated as capital, and is only a just compensation” (...) “for the time that the profits were withheld." (p. 35.) 171. "Ricardo hat nicht nur gezeigt, daß es unmaglich ist für cinen rise of wages den Preis aller Waren zu beben, sondem daß in vicien Fallen ein rise of wages notwendig führt zu einem fall of prices und ein fall of wages zu einem rise of prices.” (p. 299, McCulloch, “The Principles of Political Economy”, Londres, 1825.) 171. “There can be no rise in the value of labour without a fall of profits.” ([Ricardo, “On the principles of political economy, and taxation”, third edition, Londres, 1821,1 p. 31.) 171. “The degree of alteration in the relative value of goods, on account of a rise or fall of labour” (...), “would depend on the proportion which the fixed capital bore to the whole capital employed. All commodities which are produced by very valuable machine^, or in very valuable buildings, or which require a great length of time before they can be brought to market, would fall in relative value, while all those which were chiefly produced by labour, or which would be speedily brought to market would rise in relative value.” (p. 32.) 172. “The reader, however, should remark, that this cause of the variation of commodities” (...) “is comparatively slight in its effects... Not so with the other great cause of the variation in the value of commodities, namely, the increase or diminution in the quantity of labour necessary to produce them... An alteration in the permanent rate of profits, to any great amount, is the effect of causes which do not operate but in the course of years; whereas alterations in the quantity of labour necessary to produce commodities, are of daily occurrence. Every improvement in machinery, in tools, in buildings, in raising the raw material, saves labour, and enables us to produce the commodity to which the improvement is applied with more facility, and consequently its value alters. In estimating, then, the causes of the variations in the value of commodities, although it would be wrong wholly to omit the consideration of the effect produced by a rise or fall of

labour, it would be equally incorrect to attach much importance to it” (p. 32, 33.) 173. “This difference in the degree of durability of fixed capital, and this variety in the proportion in which the two sorts of capital may be combined, introduce another cause, besides the greater or less quantity of labour necessary to produce commodities, for the variations in their relative value this cause is the rise or fall in the value of labour." (p. 25, 26.) 173. "...it being shown in this section that without any variation in the quantity of labour, the rise of its value merely will occasion a fall in the exchangeable value of those goods, in the production of which fixed capital is employed; the larger the amount of fixed capital, the greater will be the fall.” (p. 35.) 174 "In proportion as fixed capital is less durable, it approaches to the nature of circulating capital. It will be consumed and its value reproduced in a shorter time, in order to preserve the capital of the manufacturer.” (p, 36.) 174. "...to keep it in its original State of efficiency; but the labour so bestowed may be considered as really expended on the commodity manufactured, which must bear a value in proportion to such labour." (p. 36, 37.) “If the wear and tear of the machine were great, if the quantity of labour requisite to keep in an efficient State were that of fifty men annually, I should require an additional price for my goods, equal to that which would be obtained by any other manufacturer who employed fifty men in the production of other goods, and who used no machinery at all. But a rise in the wages of labour would not equally affect commodities produced with machinery quickly consumed, and commodities produced with machinery slowly consumed. In the production of the one, a great deal of labour would be continually transferred to the commodity produced”... "in the other very little would be so transferred."... “Every rise of wages, therefore, or, which is the same thing, | every fall of profits, would lower the relative value of those commodities which were produced with a capital of a durable nature, and would proportionally elevate those which were produced with capital more perishable. A fall of wages would have precisely the contrary effect." (p. 37, 38.) 176. “It will be seen, then, that in the early stages of society, before much machinery or durable capital is used, the commodities produced by equal capitals will be nearly or equal value, and will rise or fall only relatively to each other on account of more or less labour being required for their production”... “but after the introduction of these expensive and durable Instruments, the commodities produced by the employment of equal capitals will be of very unequal value; and although they will still be liable to rise or fall relatively to each other, as more or less labour becomes necessary to their production, they will be subject to another, though a minor variation, also, from the rise or fall of wages and profits. Since goods which sell for 5.000£ may be the produce of a capital equal in amount to that from which are produced other goods which sell for 10.000 £ the profits on their manufacture will be the same; but those profits would be unequal, if the prices of the goods did not

vary with a rise or fall in the rate of profits.” (p. 40, 41. 177. "Mr. Malthus appears to think that it is a part of my doctrine, that the cost and value of a thing should be the same; it is, if he means by cost, 'cost of production’ including profits." (p. 46, nota.) 177 "May not gold be considered as a commodity produced with such proportions of the two kinds of capital as approach nearest to the average quantity employed in the production of most commodities? May not these proportions be so nearly equally distant from the two extremes, the one where little fixed capital is used, the other where little labour is employed, as to form a just means between them?” 178. "Before I quit this subject, it may be proper to observe, that Adam Smith, and all the writers who have followed him, have, without one exception that I know of, maintained that a rise in the price of labour would be uniformly followed by a rise in the price of all commodities.”... “I hope I have succeeded in showing, that there are no grounds for such an opinion, and that only those commodities would rise which had less fixed capital employed upon them than the medium in which price was estimated” “and that all those which had more, would precisely3 fall in price when wages rose. On the contrary, if wages fall, those commodities only would fall, which had a less proportion of fixed capital employed on them, than the medium in which price was estimated; all those which had more, would positively rise in price.” (p. 45.) 180. "When commodities varied in relative value, it would be desirable to have the means of ascertaining which of them fell and which rose in real value, and this could be effected only by comparing them one after another with some invariable standard measure, which should itself be subject to none of the fluctuations to which other commodities are exposed." (p. 41, 42.) 180. "…there is no commodity which is not itself exposed to the same variations... that is, there is none which is not subject to require more or less labour for its production.” (p. 42. 180. "...to be a perfect measure of value, by which we could accurately ascertain the variations in all other things.” (p. 43.) "It would be a perfect measure of value for all things produced under the same circumstances precisely as itself, but for no others.” (I. c.) 181. “A rise of wages from this cause will, indeed, be invariably accompanied by a rise in the price of commodities; but in such cases, it will be found that labour and all commodities have not varied in regard to each other, and that the variation has been confined to money.” (p. 47.) 181. "The exchangeable value of all commodities, whether they be manufactured, or the produce of the mines, or the produce of land, is always regulated, not by the less quantity of labour that will suffice for their production under circumstances highly

3 En Ricardo: positively.

favorable, and exclusively enjoyed by those who have peculiar facilities of production; but by the greater quantity of labour necessarily bestowed on their production by those who have no such facilities; by those who continue to produce them under the most unfavorable circumstances; meaning by the most unfavorable circumstances, the most unfavorable under which the quantity of produce required, renders it necessary to carry on the production.” (p. 60, 61.) 186. "With the rise or fall of price, profits are elevated above, or depressed below their general level, and capital is either encouraged to enter into, or is warned to depart from the particular employment in which the variation has taken place." (p. 80.) 186. “...every man free to employ his capital where he pleases... will naturally seek for it that employment which is most advantageous; he will naturally be dissatisfied with a profit of 10 per cent, if by removing his capital he can obtain a profit of 15 per cent. This restless desire on the part of all the employers of stock, to quit a less profitable for a more advantageous business, has a strong tendency to equalize the rate of profits of all, or to fix them in such proportions, as may in the estimation of the parties, compensate for any advantage which one may have, or may appear to have over the other.” (p. 81.) 186. "Their price” (of monopolised commodities) “has no necessary connexion with their natural value: but the price * of commodities, which are subject to competition,... will ultimately depend... on... cort of their production." (p. 465.) 187. "No writer has more satisfactorily and ably shown than Dr. Smith, the tendency of capital to move from employments in which the goods produced do not repay by their price the whole expenses, including the ordinary profits" (...), "of producing and bringing them to market." (p. 342, nota.) 187. “It is perhaps very difficult to trace the steps by which this change is affected: it is probably affected, by a manufacturer not absolutely changing his employment. but only lessening the quantity of capital he has in that employment. In all rich countries, there is a number of men forming what is called the monied class; these men are engaged in no trade, but live on the interest of their money, which is employed in discounting bills, or in loans to the more industrious part of the community, The bankers too employ a large capital on the same objects. The capital so employed forms a circulating capital of a large amount, and is employed, in larger or smaller proportions, by all the different trades of a country. There is perhaps no manufacturer, however rich, who limits his business to the extent that4 his own funds alone will allow: he has always tome portion of this floating capital, increasing or diminishing according to the activity of the demand for his commodities. When the demand for silks increases, and that for doth diminishes, the clothier does not remove with his capital to the silk trade, but he dismisses some of his workmen, he discontinues his demand for the loan from bankers and

4 En el manuscrito: of.

monied men; while the case of the silk manufacturer is the reverse: he borrows more, and thus capital is transferred from one employment to another, without the necessity of a manufacturer discontinuing his usual occupation. When we look to the markets of a large town, and observe how regularly they are supplied both with home and foreign commodities, in the quantity in which they are required, under all the circumstances of varying demand. arising from the caprice of taste, or a change in the amount of population, without often producing either the effects of a glut from a too abundant supply, or an enormously high price from the supply being unequal to the demand, we must confess that the principle which apportions capital to each trade in the precise amount that it is required, is more active than is generally supposed.” (p. 81,82.) 188. "In making labour the foundation of the value of commodities, and the comparative quantity of labour which is necessary to their production, the rule which determines the respective quantities of goods which shall be given in exchange for each other, we must not be supposed to deny the accidental and temporary deviations of the actual or market price of commodities from this, their primary and natural price." (p. 80.) 188. “Let us suppose that all commodities are at their natural price, and consequently that the profits of capital in all employments are exactly at the same rate, or differ only so much as, in the estimation of the parties, is equivalent to any real or fancied advantage which they possess or forego.” (p. 83.) 189. "It is then the desire, which every capitalist has, of diverting his funds from a less to a more profitable employment, that prevents the market price of commodities from5 continuing for any length of time either much above, or much below their natural6 price. It is this competition which so adjusts the changeable value”... “of commodities, that after paying the wages for the labour necessary to their production, and all other expenses required to put the capital employed in its original State of efficiency, the remaining value or everplus will in each trade [bel in proportion to the value of the capital employed.” (p. 84.) 190. "In the 7th chop. of the Wealth of Nations, all that concerns this question is most ably treated.” (p. 84.) 193. "It” (foreign trade) "can only be regulated by altering the natural price, not the natural value, at which commodities can be produced in those countries, and that is effected by altering the distribution of the precious metals.” (l. c., p. 409.) 193. "...il y a toujours quelque marchandises... dont le prix se résout en deux parties seulement; les salaires du travail et les profits des fonds" ([Smith, "Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations”, París, 1802,] l. I, ch. VI, v. I., p. 103.)

5 En el manuscrito: of. 6 En el manuscrito: market.

194. “La marchandise est | alors vendue précisément ce qu’elle vaut” (...) "on” (...) “ce qu’elle coûte réellement à la personne qui la porte au marché" (…) “car quoique, dans le langage ordinaire, quand on parle de ce qu'une marchandise coûte en première main, on n’y comprenne pas le profit de la personne qui fait métier de la vendre, cependant si celle-ci la vendait à un prix qui ne lui rendit pas son profit au taux ordinaire du canton, il est évident qu’elle perdrait à ce métier, puisqu'elle aurait pu faire ce profit en employant son capital d’une autre maniéré.” (p. 111.) 196. "Le prix naturel ou la valeur entière des rente, profit et salaire qu’ü faut payer pour qu’elle” (la marchandise) “vienne au marché." (l. c., p. 112.) 196. "Quand la quantité amenée au marché suffit tout juste pour remplir la demande effective, et rien de plus, le prix de marché se trouve naturellement être précisément... le même que le prix naturel.” (t. I, l. c., p. 114.) "Le prix naturel est donc pour ainsi dire le point central vers lequel gravitent continuellement les prix de toutes les marchandises. Différentes circonstances accidentelles peuvent quelquefois les tenir un certain tems élevés au dessus, et quelquefois les forcer à descendre un peu au dessous de ce prix.” (t. I, l. c., p. 1166.) 196. “...somme totale d'industrie employée annuellement à l'effet de faire venir au marché une marchandise” correspondería a las necesidades de la sociedad o a la "demande effective”. (p. 117.) 197. “...la même quantité d’industrie produira, en différentes années, des quantités fort différentes de marchandises, pendant que, dans d’autres emplois, elle produira la même ou très-approchant la même quantité. Le même nombre d'ouvriers employés à la culture produirá, en différentes années, des quantités fort différentes de blé, de vin, d’huile, de houblon, etc. Mais le même nombre de fileurs et de tisserands produira chaque année la même ou très-approchant la même quantité de toile ou de drap... Dans l’autre” (der nicht agricultural) "espèce ¿'industrie, le produit de quantités égales de travail étant toujours le même ou très-approchant le mimes" (es decir, mientras las condiciones de producción sigan siendo las mismas), “il peut s'assortit plus exactement à la demande effective.” (p. 117, 118.) 198. “Quelle que soit la partie de ce prix” (naturel) “qui soit payée au-dessous du taux naturel, les personnes qui y ont intérêt sentiront bientôt le dommage qu'elles éprouvent, et aussitôt elles retireront, ou tant de terre, ou tant de travail, ou tant de capitaux de ce gente d’emploi, que la quantité de cette marchandise qui sera amenée au marché ne sera bientôt plus que suffisant pour répondre à la demande effective. Ainsi son prix de marché remontera bientôt au prix naturel, au moins sera-ce le cas partout où règne une entière liberté." (l. c., p. 125.) 198. “Le prix naturel varie lui-même avec le taux naturel de ses parties constituantes, le salaire, le profit et la rente." (l. c., p. 127.) 198. "II faut de toute nécessité qu’un homme vive de son travail, et que son salaire suffise au moins à sa subsistance; il faut même quelque chose de plus dans la plupart des circonstances, autrement à lui serait impossible d’élever una famille, et alors la

race de ces ouvriers ne pourrait pas durer au-delà de la première génération." (l. c., p. 136.) 199. "les salaires du travail... ne suivent pas les fluctuations du prix des denrées” (p. 149) und daß "les salaires varient plus que le prix des denrées d’un lieu à l’autre". (l. c., p. 150.) 200. "Quoique, sans aucun doute, la pauvreté décourage la mariage, cependant elle ne l’empêche pas toujours; elle parait même être favorable à la génération... La stérilité, qui est si fréquente chez les femmes du grand monde, est extrêmement rare parmi celles d'une condition inférieure... Mais si la pauvreté n’empêche pas d’engendrer des enfants, elle est un très-grand obstacle à ce qu'on puisse les élever. Le tendre rejeton est produit, mais c'est dans un sol si froid, et dans un climat si rigoureux que bientôt il se dessèche et périt... Naturellement toutes les espèces animales multiplient à proportion de leurs moyens de subsistance, et aucune espèce ne peut jamais multiplier au-delà. Mais dans les sociétés civilisées, ce n’est que parmi les classes inférieures de peuple que la disette de subsistance peut mettre des bornes à la propagation ultérieure de l'espèce humaine… C’est... la demande d'hommes qui règle nécessairement la production des homme, comme fait la demande à l'égard de toute autre marchandise; elle hâte la production quand celle-ci marche trop lentement, et l’arrête quand elle va trop vite. " (l. c., p. 160-163 passim.) 201. "Les salaires qu'on paie à des gens de journée et domestiques de toute espèce, doivent être tels que ceux-ci puissent, l'un dans l’autre, continuer à maintenir leur population, suivant que peut le requérir l’état croissant ou décroissant, ou bien stationnaire de la demande qu’en fait la société.” (l. c., p. 164.) 201. "Le fonds destiné à réparer, pour ainsi dire, le déchet résultant du tems et du Service dans la personne de l’esclave, est ordinairement sous l’administration d'un maitre peu attentif ou d’un inspecteur négligent. Celui qui est destiné au même emploi, à l'égard du serviteur libre, est économisé par les mains mimes du serviteur libre. Dans l’administration du premier s'introduisent naturellement les désordres qui règnent en général dans les affaires du riche; la frugalité sévère et l’attention parcimonieuse du pauvre s'établissent aussi naturellement dans l’administration du second." (p. 164.) 201. “L'ouvrage fait par de mains libres, revient à la fin à meilleur compte que celui qui est fait par des esclaves.” (p. 165.) "Ainsi, si la récompense libérale du travail est l’effet de l’accroissement de la richesse nationale, elle devient aussi la cause de l'accroissement de la population. Se plaindre de la libéralité de cette récompense, | c’est se plaindre de ce qui est à la fois l'effet et la cause de la plus grande prospérité publique." (p. 165.) 201. "Encourage non seulement la population”, sino que ‘Augmente aussi l’industrie du commun du peuple. Ce sont les salaires du travail qui sont l'encouragement de l’industrie, et celle-ci, comme toute autre qualité de l’homme, se perfectionne à

proportion de l’encouragement qu’elle reçoit. Une subsistance abondante augmente la forcé corporelle de l'ouvrier; et la douce espérance d’améliorer sa condition... l’excite à tirer de ses forces tout le parti possible. Aussi verrons-nous toujours les ouvriers plus actifs, plus diligents, plus expéditifs là où les salaires sont hauts, que là où ils sont bas." (l. c., p. 166.) 202. “Les ouvriers qui sont largement payés à la pièce, sont très-sujets à se forcer d’ouvrage, et à ruiner leur santé et leur tempérament en peu d'années.” (166, 167.) 'Si les maitres écoutaient toujours ce que leur dictent à la fois la raison et l’humanité, ils auraient lieu souvent de modérer plutôt que d’exciter l’application au travail, dans une grande partie de leurs ouvriers.” (p. 168.) 202, “...plus d'aisance puisse cendre les ouvriers paresseux”. (p. 169.) 202. "Le prix pécuniaire du travail est nécessairement réglé par deux circonstances, la demande de travail et le prix des choses propres aux besoins et aisances de la vie... c'est ce qu'il faut d’argent pour acheter cette quantité déterminée de choses" (propres aux besoins et aux aisances de la vie), "qui règle le prix pécuniaire du travail.’’ (l. c, p. 175.) 202. "La disette d'une année de cherté, en diminuant la demande de travail, tend à en faire baisser le prix, comme la cherté des vivres tend à le hausser. Au contraire, l’abondance d’une année de bon marché, en augmentant cette demande, tend à élever le prix du travail, comme le bon marché des vivres tend à le faire baisser. Dans les variantions ordinaires du prix des vivres, ces deux causes opposée» semblant se contrebalancer l’une l'autre; ce qui probablement est en partie la raison pourquoi les salaires du travail sont partout beaucoup plus fixes et plus constant» que le prix da vivra.” (p. 177.) 202. "L'augmentation qui survient dans les salaires du travail, augmente nécessairement le prix de beaucoup de marchandises en haussant cette partie du prix qui se résout en salaires, et elle tend d'autant à diminuer la consommation tant intérieure qu'extérieure de ces marchandises. Cependant la même cause qui fait hausser les salaires du travail, l'accroissement des capitaux, tend à augmenta ses facultés productives, et tend à mettre une plus petite quantité de travail en état de produire une plus grande quantité el ouvrage.... II y a donc une infinité de marchandises qui, en conséquence de tous ces moyens de perfectionner l’industrie, viennent à être produites avec un travail tellement inférieur à celui qu'elles coûtaient auparavant, que l’augmentation dans le prix de ce travail se trouve plus que compensée par la diminution dans la quantité de travail.” (p. 177, 178.) 203. “Il serait encore plus difficile de déterminer le profit moyen de tous les différents commerces établis dans un grand royaume.” (p. 180.) 203. ‘On peut établir pour maxime que partout où on pourra faite beaucoup de profit» par le moyen de l’argent, on donnera communément beaucoup pour avoir la faculté de s’en servir, et qu'on donnera en général moins quand il n'y aura que peu de profits à faite par son moyen.” (p. 180. 181.)

204. "...de forts salaires et de hauts profits sont naturellement da choses qui vont rarement ensemble, si ce n’est dans le cas particulier d’une colonie nouvelle.” (p. 187.) 204. "Une colonie nouvelle doit nécessairement, pendant quelques tems, plus que la majeure partie da antres pays, avoir la masse de ses capitaux au dessous de la proportion que peut comporter l’étendue de son territoire, et avoir sa population au dessous de la proportion que peut comporter l’étendue de son capital. La colons ont plus de terres qu'ils n'ont de capitaux à consacrer à la culture; ainsi, cc qu'ils ont de capitaux. ils l’appliquent seulement à la culture da terra la plus fertiles et les plus favorablement situées, celles qui sont près da côtes de la mer ou le long da riviera navigable. Ca terres aussi s'achètent très-souvent au dessous même de la valeur de leur produit naturel.” (...) "Le capital employé à l’achat et à l'amélioration des ces terres doit rendre un très-gros profit. et par conséquent fournir de quoi payer un très-gros intérêt. Son accumulation rapide dans un emploi profitable met le planteur dans le cas d’augmenter le nombre des bras qu’il occupe, beaucoup plus vite qu’un établissement récent ne lui permet d'en trouver; aussi ceux qu’il peut se procures sont-ils très-libéralement payés. A mesure que la colonie augmente, les profits des capitaux baissent. Quand les terres les plus fertiles et les mieux situées se trouvent toutes occupées, la culture de celles qui sont inférieures, tant pour le sol que pour la situation, offre de moindres profits à faire, et par conséquent un intérêt plus faible pour le capital qu’on y aura employé. C’est pour cela que le taux de l’intérêt... a considérablement baissé dans la plupart de nos colonies, pendant le cours de ce siècle." (p. 187-189.) 204.“Une diminution survenue dans la masse des capitaux d’une société, ou dans le fonds destiné é alimenter l’industrie, en amenant la baisse des salaires, amène pareillement une hausse dans les profits, et par conséquent dans le taux de l’intérêt. Les salaires du travail étant baissés, les propriétaires de ce qui reste de capitaux dans la société, peuvent établir leurs marchandises à meilleur compte qu’auparavant; et comme il y a moins de capitaux employés à fournir le marché qu’il n’y en avait auparavant, ils peuvent vendre plus cher.” (p. 191, 192.) 205. La “tasa más alta” es la “qui, dans la plus grande partie des marchandises, emporte la totalité de ce qui devrait aller à la rente de la terre, et laisse seulement ce qui est nécessaire pour salarier le travail de préparer la marchandise et de la conduire au marché, au taux le plus bas auquel le travail puisse jamais être payé, c’est-á-dire, la simple subsistance de l’ouvrier.” (p. 197, 198.) 205. “Le taux le plus bas des profits ordinaires des capitaux doit toujours étre quelque chose au-delà de ce qu’il faut pour compenser les pertes accidentelles auxquelles est exposé chaque emploi de capital. Il n’y a que ce surplus qui constitue vraiment le profit ou le bénéfice net.” (p. 196.) 205. “Dans la Grande-Bretagne, on porte au double de l’intérêt ce que les commerçants appellent un profit honnéte, modéré, raisonnable; toutes expressions qui, à mon

avis, ne signifient autre chose qu’un profit commun et d’usage.” (p. 198.) 205. “Dans les pays qui vont en s'enrichissant avec rapidité, le faible taux des profits peut compenser le haut prix des salaires du travail dans le prix de beaucoup de marchandises, et mettre ces pays à portée de vendre à aussi bon marché que leurs voisins, qui s’enrichiront moins vite, et chez lesquels les salaires seront plus bas.” (p. 199.) 206. “Dans le fait, de hauts profits tendent, beaucoup plus que de hauts salaires. à faite monter le prix de l’ouvrage.” (p. 199.) Por ej., si el salario de todos los trabajadores ocupados en las fábricas de telas suben 2 denarios (peniques) al dia, esto sólo haría subir la “pieza de tela en 2 pen., cuando el trabajador se ocupara “en multipliant le nombre des ouvriers par le nombre des journées pendant lesquelles ils auraient été ainsi employés. Dans chacun des différents degrés de main-d’œuvre que subirait la marchandise, cette partie de son prix, qui se résout en salaires, hausserait seulement dans la proportion arithmétique de cette hausse des salaires. Mais si les profits de tous les différents maitres qui mettent cas ouvriers à l'ouvrage venaient à monter de 5 pour cent, cette partie du prix de la marchandise qui se résout en profits, s’élèverait dans chacun des différents degrés de la main-d’œuvre, en raison progressive de cette hausse du taux des profits... La hausse des salaires opère en haussant le prix d’une marchandise, comme opéré l’intérêt simple dans l’accumulation d’une dette. La hausse des profits opéré comme l’intérêt composé.” (p. 200, 201.) 206. “Nos marchands et nos maitres manufacturiers se plaignent beaucoup des mauvais effets des hauts salaires, en ce que ces hauts salaires renchérissent leurs marchandises, et par-là en diminuet le débit, tant dans l’intérieur que chez l’étranger: ils ne parlent pas des mauvais effets ces hauts profits; ils gardent le silence | sur les conséquences fâcheuses de leurs propres gains; ils ne se plaignent que de celles du gain des autres.” (p. 201.) 206. “La loterie du droit est donc bien loin d’être une loterie parfaitement égaie, et cet état, comme la plupart des autres professions libérales et honorables, est évidemment très-mal récompensé, sous 1c rapport du gain pécuniaire.” (t. I, l. I, ch. X, p. 216, 217.) 206. “Leur paye est au dessous du salaire des simples manœuvres, et quand ils sont en activité, de Service leun fatigues sont beaucoup plus grandes que celles de ces derniers.” (t. I, l. I, ch. X, p. 223.) 207. "Quoique leur métier exige bien plus de savoir et de dextérité que presque tout autre métier d’artisan, et quoique toute la vie d’un matelot soit une scène continuelle de travaux et de dangers... leurs salaires ne sont pas plus forts que ceux que gagne un simple manœuvre dans le port qui règle le taux de ccs salaires.” (t. I, l. I, ch. X, p. 224.) 207. “San doute il ne serait pas convenable de comparer un curé ou un chapelain, à un artisan à la journée. On peut bien pourtant, sans choquer la décence, considérer

l'honoraire d’un curé ou d’un chapelain comme étant de la même nature que les salaires de cet artisan.” (t. I, l. I, ch, X, p. 271.) 207. "Dans une même société ou canton, le taux moyen des profits ordinaires dans les différents emplois des capitaux se trouvera bien plus proche du même niveau, que celui des salaires pécuniaires des diverses espèces de travail.” (l. c., p. 228.) 207. "C’est rétendue du marché qui, offrant de l‘emploi à de plus gros capitaux, diminue le profit apparent; mais aussi c’est elle qui, obligeant de se fournir à de plus grandes distances, augmente le premier coût. Cette diminution d’une Ket cette augmentation de l’autre, semblent, en beaucoup de cas, se contrebalancer à peu prés." (I. a, p. 232.) 207. “Dans les petites villes et les villages, au moyen du peu d'étendue du marché, lo commerce ne peut pos s'agrandir à mesure que grossit le capital: aussi dans ces endroits-là, quoique le taux des profits d’une personne en particulier puisse être très-haut, cependant la masse ou la somme totale de ces profits ne peut jamais être tris-forte, ni par conséquent le montant de son accumulation annuelle. Au contraire, dans de grandes villes, on peut étendre son commerce à mesure que le capital augmente, et le crédit d’un homme qui est économe et qui fait bien ses affaires, augmente encore bien plus vite que son capital. A proportion de l’augmentation de l’un et de l’autre, il agrandit la sphère des ses opérations.” (l. c., p. 233.) 208. “...petit jardin potager, autant d’herbe qu’il en faut pour nourrir une vache, et peutêtre un acre ou deux de mauvaise terre labourable”... [p. 241.) 208. "...le superflu de leur tems ó quiconque les voulait employer, et-qu'ils travaillaient pour de moindres salaires que les autres ouvriers.” (p. 241.) “Cependant plusieurs écrivains qui ont recueilli les prix du travail et des denrées dans les tems anciens, et qui se sont pie à les représenter tous deux prodigieusement bas, ont regardé cette rétribution accidentelle comme forment tout le salaire de ces ouvriers.” (p. 242.) 208. "cette égalité dans la somme totale des avantages et désavantages des divers emplois de travail et de capitaux ne peut avoir lieu que dans les emplois qui sont la seule ou la principale occupation de ceux qui les exercent.” (p. 240.) 208. “Chaque classe” (dentro de las ciudades gremiales) “il est vrai, au moyen de ses réglâmes, se trouvait obliguéc, pour les marchandises qu’il lui fallait prendre dans la villes chez les marchands et artisans des autres classes, de les acheter quelque chose de plus cher qu’elle n'aurait [fait] sans cela; mais en revanche elle se trouvait aussi à même de vendre les siennes plus cher, dans la même proportion, de maniéré que jusque-là cela devait, comme on dit, aller l’un pour l’autre; et dans les affaires que les classes différentes faisaient entr’elles dans la ville, aucune d’elles ne perdait à ces réglamens. Mais dans les affaires qu'elles faisaient avec la campagne, toutes également trouvaient de gros bénéfices; et c’est dans ce dernier genre d’affaires que consiste tout le trafic qui soutient et qui enrichit les villes.

Chaque ville tire de la campagne toute sa subsistance et tous les matériaux de son industrie. Elle paie ces deux objets principalement de deux manières; la première, en renvoyant à la campagne une partie de ces matériaux travaillés et manufacturés, dans lequel cas le prix en est augmenté du montant des salaires des ouvriers, et du montant da profits de leurs maîtres ou de ceux qui les ermploient immédiatement; la seconde, en envoyant à la campagne le produit tant brut que manufacturé, soit des autres pays, soit des endroits les plus éloignés du même pays, qui s’importe dans la ville, dans lequel cas aussi le prix originaire de ca marchandises s’accroit des salaires des voituriers ou matelots, et du profit des marchands qui les emploient. Ce qui est gagné dans la première de ces deux branches de commerce, compose tout le bénéfice que la ville retire de ses manufactures. Ce qui est gagné dans la seconde, compose tout le bénéfice que luí rapportent son commerce intérieur et son commerce étranger. La totalité de ce qui est gagné dans l’une et dans l’autre branche, consiste en salaires d’ouvriers et profits de ceux qui les emploient. Ainsi] sous règlements qui tendent a faire monter ces salaires et ces profits au dessus de ce qu’ils devraient être naturellement, tendent à mettre la ville en état d’acheter, avec une moindre quantité de son travail, le produit d'une plus grande quantité du travail de la campagne.” [p. 258, 259.] 209. “lis donnent aux marchands et artisans de la ville un avantage sur les propriétaires, fermiers et ouvriers de la campagne, et ils rompent cette égalité naturelle, qui sans cela aurait lieu dans le commerce qui s'établit entre l'une et l’autre. La totalité du produit annuel du travail de la société se divise annuellement entre ces deux différentes sections du peuple. L’effet de ces règlements” [urbanos] “est de donner aux habitans des villes une part plus forte que celle qui leur échoirait sans cela dans le produit et d’en donner une moindre aux habitans des campagnes. Le prix que paient les villes pour les den ries et matières qui y sont annuellement importées, ce sont tous les objets de manufactures et autres marchandises qui en sont annuellement exportées. Plus ces dernières sont vendues cher, plus les autres sont achetées bon marché. L'industrie des villes en devient plus avantageuse, et celle des campagnes vient à l’être moins.” (p. 258-260.) 210. “Les habitans d'une ville étant rassemblés dans un même lieu, peuvent aisément communiquer et se concerter ensemble. En conséquence les métiers les plus minces qui se soient établis dans les villes, ont été érigés en Corporation, dans un lieu ou dans un autre...” (p. 261.) “Les habitans de la campagne, qui vivent dispersés et éloignés l’un et l’autre, ne peuvent pas facilement se concerter entr’eux. Non-seulement ils n’ont jamais été réunis en corps de métier, mais l’esprit de Corporation n'a jamais régné parmi eux. On n’a jamais pensé qu’un apprentissage fût nécessaire pour l’agriculture, qui est la grande industrie de la campagne.” (p. 262) 210. “Il faut bien plus de jugement et de prudence pour diriger des opérations qui doivent

varier à chaque changement de saison, ainsi que dans une infinité d’autres circonstances, que pour des travaux qui sont toujours les mêmes ou à peu près les mimes." (p. 263.) 210. “Ce n’est pas seulement aux corporations et à leurs règlements qu’il faut attribuer la supériorité que l’industrie des villes a usurpée dans toute l’Europe sur celle des campagnes, il y a encore d’autres règlements qui la maintiennent: les forts droits dont sont chargés tous ouvrages de manufacture étrangère et toutes marchandises importées par les marchands étrangers, tendent tous au même but.” (p. 265.) Estos “règlements les garantissent” (a las ciudades) “de la concurrence des étrangers”. (p. 265.) 211. “II parait qu’anciennement dans la Grande-Bretagne, l’industrie des villes avait sur celle des campagnes plus de supériorité qu’á présent: aujourd’hui les salaires du travail de la campagne se rapprochent davantage de ceux du travail des manufactures, et les profits des capitaux employés à la culture,7 de ceux des capitana employés au commerce et aux manufactures, qu'ils ne s’en rapprochaient, à ce qu’il semble, dans le dernier” (XVII) “siècle ou dans le commencement de celuici” (XVIII). “Ce changement peut être regardé comme la conséquence nécessaire, quoique très-tardive, de l’encouragement forcé donné à l’industrie des villes. Le capital qui s'y accumule, devient, avec le tems, si considérable, qu’il ne peut plus y être employé avec le même profit à cette espèce d’industrie qui est particulière aux villes: cette industrie a ses limites comme toute autre, et l’'accroissement des capitaux. en augmentant [la concurrence], doit nécessairement réduire les profits. La baisse des profits dans la ville forcé les capitaux à refluer dans les campagnes où ils vont créer de nouvelles demandes de travail de culture, et font hausser par conséquent les salaires de ce dernier travail; alors ces capitaux se répandent, pour ainsi dire, sur la surface de la Terre, et par l’emploi qu'on en fait en culture, ils sont en partie rendus à la campagne, aux dépens de laquelle, en grande partie, ils s’étaient originairement aceumulés dans les villes." (p. 266, 267.) 220. "Adam Smith... cannot be correct in supposing that the original rule which regulated the exchangeable value of commodities, namely, the comparative quantity of labour by which they were produced, can be at all altered by the appropriation of land and the payment of rent.” ([Ricardo, "On the principles of political economy. Londres, 1821.] p. 67.) 221. “Rent is that portion of the produce of the earth which is paid to the landlord for the use of the original and indestructible powers of the soil." (p. 53.) 221. “...capital employed in ameliorating the quantity of the land, and in erecting such buildings as were necessary to secure and preserve the produce.” (p. 54.) 222. “Is it not, however, evident, that the person who paid what he” (Smith) "calls rent,

7 En el manuscrito: manufacture.

paid it in consideration of the valuable commodity which was then standing on the land, and that he actually repaid himself with a profit, by the sale of the timber?" (p. 54.) 222. "The compensation for the | mine or quarry, is paid for the value of the coal or stone which can be removed from them, and has no connection with the original and indestructible power of the land. This is a distinction of great importance, in an enquiry concerning rent and profits; for it is found, that the laws which regulate the progress of rent, are widely different from those which regulate the progress of profits, and seldom operate in the same direction.” (p. 54, 55.) 224. "The compensation given for the mine or quarry, is paid for the value of the coal or stone which can be removed from them, and has no connection with the original and indestructible powers of the soil.” (p. 54, 55.) 277. “On the first settling of a country, in which there is an abundance of rich and fertile land, a very small proportion of which is required to be cultivated for the support of the actual population, or indeed con be cultivated with the capital which the population can command, there will be no rent; for no one would pay for the use of land, when there was an abundant quantity not yet appropriated, and, therefore" (...), "at the disposal of whosoever might choose to cultivate it.” (p. 55.) 277. "On the common principles of supply and demand, no rent could be paid fot such land, for the reason stated why nothing is given for the use of air and water, or for any other of the gifts of nature which exist in boundless quantity... no charge is made for the use of these | natural aids, because they are inexhaustible, and at every man’s disposal... If all land had the same properties, if it were unlimited in quantity, and uniform in quality, no charge could be made for its use” (...), "unless where it possessed peculiar advantages of situation” (...), “It is only, then, because land is not unlimited in quantity and uniform in quality, and because in the progress of population, land of an inferior quality, or less advantageously situated, is called into cultivation, that rent is ever paid for the use of it. When in the progress of society, land of the second degree of fertility is taken into cultivation, rent immediately commences on that of the first quality, and the amount of that rent will depend on the difference in the quality of these two portions of land.” (p. 56, 57.) 279. “When land of the third quality is taken into cultivation, rent immediately commences on the second, and it is regulated as before, by the difference in their productive powers. At the same time, the rent of the first quality will rise, for that must always be above the rent of the second, by the difference between the produce which they yield with a given quantity of capital and labour. With every step in the progress of population, which shall obligue a country to have recourse to land of a worse quality" (...) “to enable it to mise its supply | of food, rent, on all the more fertile land, will rise." (p. 57.) 279. “On the first settling of a country, in which there is an abundance of rich and fertile

soil not yet appropriated.” (p. 55.) 280. “If all land had the same properties, if it were unlimited in quantity, and uniform in quality, no charge could be made for its use.” (p. 56.) 281. “The most fertile, and most favorably situated, land with be first cultivated.” (p. 60.) 282. “for either there must be two rates of profit on agricultural capital, or ten quarters, or the value of ten quarters must be withdrawn from the produce of No. 1, for some other purpose. Whether the proprietor of the land, or any other person, cultivated Nº 1, these ten quarters would equally constitute rent; for the cultivator of Nº 2 would get the same result with his capital, whether he cultivated No. 1, paying 10 quarters for rent, or continued to cultivate Nº 2, paying no rent.” (p. 58.) 283. 'The most fertile, and most favorably situated, land will be first cultivated, and the exchangeable value of its produce will be adjusted in the same manner as the exchangeable value of all other commodities, by the total quantity of labour necessary in various forms, from first to last, to produce it, and bring it to market. When land of an inferior quality is taken into cultivation, the exchangeable value of raw produce will rise, because more labour is required to produce it. The exchangeable value of all commodities, whether they be manufactured, or the produce of the mines, or the produce of land, is always regulated, not by the less quantity of labour that will suffice for their production under circumstances highly favorable, and exclusively enjoyed by those who have peculiar facilities of production; but by the greater quantity of labour necessarily bestowed on their production by those who have no such facilities; by those who continue to produce them under the most unfavorable circumstances; meaning by the most unfavorable circumstances, the most unfavorable under which the quantity of produce required"..., “renders it necessary to carry on the production." (p. 60, 61.) 283. “Rent is always the difference between the produce obtained by the employment of two | equal quantities of capital and labour." (p. 59.) 283. "there cannot be two rates of profit.” (p. 59.) 283. “It is true, that on the best land, the same produce would still be obtained with the same labour as before, but its value would be enhanced in consequence of the diminished returns obtained by those who employed fresh labour and stock on the less fertile land. Notwithstanding, then, that the advantages of fertile over inferior lands are in no case lost, but only transferred from the cultivator, or consumer, to the landlord, yet, since more labour is required on the inferior lands, and since it is from such land only that we are enabled to furnish ourselves with the additional supply of raw produce, the comparative value of that produce will continue permanently above its former level, and make it exchange for more hats, cloth, shoes, etc. in the production of which no such additional quantity of labour is required.” (p. 62, 63.)

"The reason then, why raw produce rises in comparative value, is because more labour is employed in the production of the last portion obtained, and not because a rent is paid to the landlord. The value of corn is regulated by the quantity of labour bestowed on its production on that quality of land, or with that portion of capital, which pays no rent. Cora is not high because a rent is paid, but a rent is paid because corn is high; and it has been justly observed, that no reduction would take place in the price of corn, although landlords should forego the whole of their rent. Such a measure would only enable some farmers to live like gentlemen, but would not diminish the quantity of labour necessary to raise raw produce on the least productive land in cultivation.” (p. 63.) 285. “I always consider it as the result of a partial monopoly, never, really regulating price” (...), "but rather as the effect of it. If all rent were relinquished by landlords, I am [of] opinion, that the commodities produced on the land would be no cheaper, because there is always a portion of the same commodities produced on land, for which no rent is or can be paid, as the surplus produce is only sufficient to pay the profits of stock." (Ric[ardo), "Princ." 1. c, p. 332, 333.) 286. "The rise of rent is always the effect of the increasing wealth of the country, and of the difficulty of providing food (or its augmented population." (p. 65, 66.) 286, "Wealth increases most rapidly in those countries where the disposable land8 is most fertile. where importation is least restricted, and where through agricultural improvements, productions can be multiplied without any increase in the proportional quantity of labour, and where consequently the progress of rent is slow." (p. 66, 67.) 286. "If the high price of corn were the effect, and not the cause of rent, price would be proportionally influenced as rents were high or low, and rent would be a component part of price. But that corn which is produced by the gratest quantity of labour is the regulator of the price of corn; and rent does not and cannot enter in the least degree as a component part of its price... Raw material entera into the composition of most commodities, but the value of that raw material, as well as corn, is regulated by the productiveness of the portion of capital last employed on the land, and paying no rent; and therefore, rent is not a component part of the price of commodities." (p. 67.) 289. "We have seen, that with every portion of additional capital which it becomes to employ on the land with a less productive return, rent would rise.” (...) "It follows from the same principles, that any circumstances in the society which should make it unnecessary to employ the same amount of capital on the land, and which should therefore make the portion last employed more productive, would lower rent." (p. 68.) 289. “The same effects may however be produced, when the wealth and population of a

8 En el manuscrito: capital.

country are increased, if that increase is accompanied by such marked improvements in agriculture, as shall have the same effect of diminishing the necessity of cultivating the poorer lands, or of expending the same amount of capital on the cultivation of the more fertile portions." (p. 68, 69.) 290. “With the same population, and no more, there can be no demand for any additional quantity of corn." (p. 69.) 290. “Our enormous increase of consumption in 1848. 49, 50, shows that we were previously underfed, and that prices were forced up by the deficiency of supply.” (p. 158, F. W. Newman, "Lectures on Pol. Ec.", Londres, 1851.) 290. "The Ricardo argument”, that rent cannot enhance price, “turns on the assumption that the power of demanding rent can in no case of real life diminish supply. But why not? There are very considerable tracts which would immediately have been cultivated if no rent could have been demanded for them, but which were artificially kept vacant, either because landlords could let them advantageously as shooting ground, of prefer the romantic wilderness to a petty and nominal rent which alone they could get by allowing them to be cultivated.” (p. 159.) 290. "...increased the productive powers of the land... such as the more skillful rotation of crops, or the better choice of manure, These improvements absolutely enable us to obtain the same produce from a smaller quantity of land." ([Ricardo, "On the principle * of political economy, and taxation”, Londres, 1821,] p. 70.) 291. "If, for example, the successive portions of capital yielded 100, 90, 80, 70; whilst I employed these four portions, my rent would be 60, or the difference between

70 and 100 = 30 70 and 90 = 20 70 and 80 = 10

whilst the produce would be [40]

and while I employed these portions, the rent would remain the same, although the produce of each should have an equal augmentation." (...) “If. instead of 100, 90, 80, 70, the produce should be increased to 125, 115, 105, and 95, the rent would still be 60, or the difference between

95 and 125 = 30 95 and 125 = 20 95 and 125 = 10

whilst the produce would be ncreased to [440]

440”

But with such an increase of produce, without an increase of demand, there could

be no motive for employing so much capital on the land; one portion would be withdrawn, and consequently the last portion of capital would yield 105 instead of 95, and rent would fall to 30, or the difference between

105 and 125 = 20 105 and 115 = 10

(P 71, 72.) 60 whilst the produce will be still adequate to the wants of the population, for it would be 345 qrs.

345”

292. “But there are improvements which may lower the relative value of produce without lowering the corn rent, though they will lower the money rent of land. Such improvements do not increase the productive powers of the land; but they enable us to obtain its produce with less labour. They are rather directed to the formation of the capital applied to the land, than to the cultivation of the land itself. Improvements in agricultural implements, such as the plough and the thrashing machine, economy in the use. of horses employed in husbandry, and a better knowledge of the veterinary art, are of this nature. Less capital, which is the same thing as less labour, will be employed on the land; but to obtain the same produce, less land cannot be cultivated, whether improvements of this kind, however, affect corn rent, must depend on the question, whether the difference between the produce obtained by the employment of different portions of capital be increased, stationary, or diminished." [p. 73.] 292. “If four portions of capital, 50, 60, 70, 80, be employed on the land, giving each the same results, and any improvement in the formation of such capital should enable me to withdraw 5 from each, so that they should be 45, 55, 65 and 75, no alteration would take place in the corn rent; but if the improvements would be such as to enable me to make the whole saving on that portion of capital, which is least productively employed, com rent would immediately fall, because the difference between the capital most productive, and the capital ||609[ last productive, would be diminished; and it is this difference which constitutes rent." (p. 73, 74.) 296, “Whatever diminishes the inequality in the produce obtained from successive portions of capital employed on the same or on new land, tends to lower rent; and whatever increases that inequality, necessarily produces an opposite effect, and tends to raise it." (p. 74.) 296. ‘‘These people have a legal right to maintenance out of the property they have mostly created by their industry... It is said that the men who have made fortunes by the cotton industry are those upon whom it is especially incumbent to come forward with a generous relief. No doubt it is so … the mercantile and manufacturing sections have donc so... But are these the only class which has made money by the cotton manufacture? Assuredly not. The landed proprietors of Lancashire and North Cheshire have enormously participated in the wealth thus

produced. And it is the peculiar advantage of these proprietors to have participated in the wealth without lending a hand or a thought to the industry that created it... The mill-owner has given bis capital, his skill, and his unwinking vigilance to the | creation of this great industry, now staggering under so heavy a blow; the mill-hand has given his skill, his time, and his bodily labour; but what have the landed proprietors of Lancashire given? Nothing at all literally nothing; and yet they have made from it more substantial gains than either of the other classes... it is certain that the increase of the yearly income of these Great landlords, attributable to this single cause, in something enormous, probably not less than threefold.” [“The Morning Star”, 15 juli 1862.] 297. “this rent” (of mines), "as well as the rent of land, is the effect, and never the cause of the high value of their produce.” ([Ricardo, “On the Principia of political economy...", Londres, 1821,] p. 76.) 298. “The metal produced from the poorest mine that is worked, must at least have an exchangeable value, not only sufficient to procure all the clothes, food, and other necessaries consumed by those employed in working it, and bringing the produce to market, but also to afford the common and ordinary profits to him who advances the stock necessary to cany on the undertaking. The return for capital from the poorest mine paying no rent, would regulate the rent of all the other more productive mina. This mine is supposed to yield the usual profits of stock. All that the other mines produce more than this, will necessarily be paid to the owners for rent." (p. 76, 77.) 298. "If equal quantities of labour, with equal quantities of fixed capital, could at all times obtain, from that mine which paid no rent, equal quantities of gold … the quantity" (of gold) “would enlarge with the demand, but its value would be Invariable.'’ (p. 79.) 299 “I believe that as yet in every country, from the rudest to the most refined, there is land of such a quality that it cannot yield a produce more than sufficiently valuable to replace the stock employed upon it. together with the profits ordinary and usual in that country. In America we all know that is the case, and yet no one maintains that the principles which regulate rent, are different in that country and in Europe.” (p. 389, 390.) 300. “But if it were true that England had so far advanced in cultivation, that at this time there were no lands remaining which did not afford a rent, it would be equally true, that there formerly must have been such lands; and that whether there be or not, is of no importance to this question, for it is the same thing if there be any capital employed in Great Britain on land which yields only the return of stock with its ordinary profits, whether it be employed on old or on new land. If a farmer agrees for land on a lease of 7 or 14 years, he may propose to employ on it a capital of 10.000 £, knowing that at the existing price of grain and raw produce, he can replace that part of his stock which he is obliged to expend, pay his rent, and

obtain the general rate of profit. He will not employ 11.000 £, unless that last 1.000 £, can be employed so productively as to afford him the usual profits of stock. In bis calculation, whether he shall employ it or not, he considers only whether the price of raw produce is sufficient to replace his expense and profits. for he knows, that he shall have no additional rent to pay. Even at the expiration of his lease his rent will not be raised; for if his landlord should require rent, because this additional I.000 £, was employed, he would withdraw it; since, by employing it, he gets, by the supposition, only the ordinary and usual profit] which he may obtain by any other employment of stock; and, therefore, he cannot afford to pay rent for it, unless the price of raw produce should further rise, or, which is the same thing, unless the usual and general rate of profits should fall." (p. 390, 391.) 304. “If the comprehensive mind of A. Smith had been directed to this fact, he would not have maintained that rent forms one of the components parts of the price of raw produce; for price is everywhere regulated by the return [obtained] of this last portion of capital, for which no rent whatever is paid." (p. 39.) 304. “The whole principle of rent is here admirably and perspicuously explains, but every word is as applicable to land as it is to mines; yet he affirms that “it is otherwise in estates above ground etc.' ” (p. 392.) 305. “The proportion, both of their produce and of their rent, is m proportion’' (dice A. Smith) “to their absolute, and not to their relative fertility.” (p. 392.) 305. "But, suppose that there were no ¡and which did not afford a rent; then, the amount of rent on the worst land would be in proportion to the excess of the value of the produce above the expenditure of capital and the ordinary profits of stock; the same principle would govern the rent of land of a somewhat better quality, or more favourably situated, and therefore, the rent of this land would exceed the rent of that inferior to it, by the superior advantages which it possessed; the same might be said of that of the third quality, and so on to the very best, Is it not, then, as certain, that it is the relative fertility of the land, which determines the portion of the produce, which shall be paid for the rent of land, as it is that the relative fertility of mines, determines the portion of their produce, which shall be paid for the rent of mines?” (p. 392, 393.) 306. "After A. Smith has declared that there are some mines which can only be worked by the owners, as they will afford only sufficient to defray the expense of working, together with the ordinary profits of the capital employed, we should expect that he would admit that it was these particular mines which regulated the price of the produce from all mines. If the old mines are insufficient to supply the quantity of coal required, the price of coal will rise, and will continue rising till the owner of a new and inferior mine finds that he can obtain the usual profits of stock by working the mine... It appears, then, that it is always the least fertile mine which regulates the price for coal. A. Smith, however, is of a different opinion; he

observes that the most fertile coal mine, too, regulates the price of coals at all the other mines in its neighborhood. Both the proprietor and the undertaker of the work find, the one, that he can get a greater rent, the other that he can get a greater profit, by somewhat underselling all their neighbours. Their neighbours are soon obliged to sell at the same price, though they cannot so well afford it, and though it always diminishes, and sometimes takes away altogether, both their rent and their profit. Some Works are abandoned altogether; other can afford no rent. and can be wrought only by the proprietor. If the demand for coal should ||617a| be diminished, or if by new processes the quantity should be increased, the price would fall, and some mines would be abandoned; but in every case, the price must be sufficient to pay the expenses and profit of that mine which is worked without being charged with rent. It is, therefore, the least fertile mine which regulates price. Indeed, it is so stated in another place by A. Smith himself, for he says: ‘The lowest price at which coals can be sold for any considerable time is like that of all other commodities, the price which is barely sufficient to replace, together with its ordinary profits, them stock which must be employed in bringing the to market. At a coal mine for which the land-lord con get no rent, but which he must either work himself, or let it alone all together, the price of coals must generally be nearly about this price.”’ (p. 393-395.) 309. “...no part of that additional proportion would go to rent, but the whole in invariably to profits... while lands of the same quality were cultivated, and there was no alteration in their relative fertility or advantages, rent would always bear the same proportion to the gross produce.” (p. 396.) 309. “Dr. Smith’s error, throughout his whole work, lies in supposing that the value of com is constant; that though the value of all other things may, the value of com never can be raised. Com, according to him, is always of the same value because it will always feed the same number of people. In the same manner, it might be said, that cloth is always of the same value, because it will always make the same number of coats. What can value have to do with the power of feeding and clothing?" (p, 449, 450.) 309, “...Dr. Smith... has so ably supported the doctrine of the natural price of commodities ultimately regulating their market price.” (p. 451.) 309. "... estimated in com, gold may be of very different value in two countries. I have endeavoured to show that it will be low in rich countries, and high in poor countries; A. Smith is of a different opinion: he thinks that the value of gold, estimated in com, is highest in rich countries.” (p. 454.) 310.“Rent is a creation of value... but not a creation ot wealth.” (p. 485.) 310. "In speaking of the high price of com, Mr. Malthus evidently does not mean the price per quarter or per bushel, but rather the exccss of price for which the whole produce will sell, above the cost of its production, including always úr the term ‘cost of its production', profits as well as wages. Onc hundred and fifty qra. of corn

at 3£ 10 chel., per qr„ would yield a larger rent to the landlord than 100 qr. at 4E, provided the costs of production were in both cases the same.” (p. 487.) “Whatever the nature of the land may be, high rent must depend on the high price of the produce; but, given the high price, rent must be high in proportion to abundance and not to scarcity.” (p. 492.) 310. "As rent is the effect of the high price of com, the loss of rent is the effect of a low price. Foreign com never entera into competition with such home corn as affords a rent; the fall of price invariably affects the landlord till the whole of his rent is absorbed; if it fall still more, the price will not even afford the common profits of stock; capital will then quit the land for some other employment, and the corn, which was before grown upon it, will then, and not till then, be imported. From the loss of rent, there will be a loss of value, of estimated money value, but there will be a gain of wealth. The amount of the raw produce and other productions together will be increased; from the greater facility with which they ore produced, they will, though augmented in quantity, be diminished in value.” (p. 519.) 311. "le capital qui fournit la semence" (Rohstoff) "paie le travail, achète et entretient les bestiaux et autres instruments de labourage.” ([Smith, "Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations.” « t. I, Paris, 1802,] p. 299.) 311. "Tout ce qui reste du produit ou de son prix au-delà de cette portion” {qui paie le capital avancé « et en outre les profits ordinaires”}, "quel que puisse être ce reste, le propriétaire tâche de se le réserver comme rente de sa terre.” (l. c., p. 300.) 311. "Ce surplus peut toujours être regardé comme la rente naturelle de la terre.” (p. 300.) 311. "Le propriétaire exige une rente même pour la terre non améliorée." (p. 300, 301.) 312. "II" (le propriétaire) "exige quelquefois une rente pour ce qui est tout-4-fait incapable d’être amélioré par la main des hommes." (p. 301.) 312. “La rente de la terre, considérée comme le prix payé pour l’usage de la terre, est donc naturellement un prix de monopole.” (p. 302.) 312. "Si le prix ordinaire est plus que suffisant, le surplus en ira naturellement à la rente de la terre. S’il n’est juste que suffisant, la marchandise pourra bien être portée au marché, mais elle ne peut fournir à payer une rente au propriétaire. Le prix sera-til ou ne sera-t-il pas plus que suffisant? C’est ce qui dépend de la demande.” (L I, p. 302, 303.) 312. "Ces trois parties semblent constituer immédiatement ou en définitif la totalité du prix.” (t. I, l. I, ch. VI, p. 101.) 312. "Néanmoins dans les sociétés les plus avancées, il a toujours quelques marchandises mais en petit nombre, dont le prix se résout en deux parties seulement; les salaires du travail et les profits des fonds, et d'autres en beaucoup plus petit nombre encore, dont le prix consiste uniquement en salaires de travail. Dans le prix du poison de mer, par exemple, une partie paie le travail des pécheurs, et l’autre les profits du capital placé dans la pêcherie. II est rare que la rente fasse partie de

[ ce prix... Dans quelques endroits de l’Écosse, il y a de pauvres gens qui font métier de chercher le long des bords de la mer ces petites pierres tachetées, connues vulgairement sous le nom de cailloux d’Écosse. Le prix que leur paie le lapidaire est en entier le salaire de leur travail; il n’y entre ni rente ni profit. Mais h totalité du prix de chaque marchandise doit toujours. en dernière analyse, se résoudre en quelqu'une de ces parties ou en toutes trois." (t. I, l. I, ch. VI, p. 103, 104.) 313. “...la totalité da prix de chaque marchandise doit toujours... se résoudre en quelqu’une de ese parties ou en toutes trois.” 313. "Quand ces trois différentes sortes de revenus appartiennent à différentes personnes, il est aisé de les distinguer; mais quand ils appartiennent à la même personne, on les confond quelquefois l’un avec l’autre, au moins dans le langage ordinaire." (t. 1, l. I, ch. VI, p. 106.) 314. “Comme dans un pays civilisé il n’y a que très-peu de marchandises dont toute la valeur échangeable procède du travail seulement”, [aquí, trabajo y salario se identifican] "et que, dans la très-majeure partie d’entr’elles, la rente et le profit contribuent pour de fortes portions, il en résulte que le produit annuel du travail de ce pays” [es decir que marchandises es, aquí, produit du travail, aunque tout la valeur de ce produit ne procède du travail seulement] “suffira toujours pour acheta et commanda une quantité de travail beaucoup plus grande que celle qu’íl a fallu employer pour faire croître ce produit, le préparer et l’amener au marché." (l. c., p. 108, 109.) 315.“Comme dans un pays civilisé il n’y a que très-peu de marchandises dont toute la valeur échangeable procède du travail seulement, et que, dans la très-majeure partie d’entr’elles, la rente et le profit y contribuent pour de fortes portions, il en résulte que le produit annuel du travail de ce pays suffira toujours pour acheter et commander une quantité de travail beaucoup plus grande que celle qu’il a fallu employer pour faire croitre ce produit, le préparer et l’amena au marché.” 315. "II faut observa que la valeur réelle de toutes les différentes parties constituantes du prix se mesure para la quantité de travail que chacune d’elles peut acheter ou commander. Le travail’' (así entendido) “mesure la valeur, non-seulement de cette partic du prix qui se résout en travail” [debe decir: en salarios], “mais encore de celle qui se résout en rente, et de celle qui se résout en profit." (t. 1, l. I, ch. VI, p. 100.) 315. "Un ouvrier indépendant qui a un petit capital suffisant pour acheter des matières et pour subsister jusqu’à ce qu’il puisse porter son ouvrage au marché, gagnera a la fois, et les salaires du journalier qui travaille sous un maître, et le profit que ferait le maitre sur l’ouvrage de celui-ci. Cependant la totalité de ce que gagne cet ouvrier se nomine profit, et les salaires sont encore ici confondus dans le profit. Un jardinier qui cultive de ses mains son propre jardin, réunit à la fois dans sa personne les trois différens caractères de propriétaire, de fermier et d’ouvrier.

Ainsi le produit de son jardin doit lui payer la rente du premier, le profit du second et le salaire du troisième. Néanmoins le tout est regardé communément comme le fruit de son travail. Ici la rente et le profit se confondent dans le salaire.” (t. I, l. I, ch. VI, p. 105.) 316. “Salaire, profit et rente sont les trois sources primitives de tout revenu, aussi bien que de toute valeur échangeable." (t. I, l. I, ch. VI, p. 105.) 317. “Lorsque le prix d’une marchandise n’est ni plus ni moins que ce qu’il faut pour payer suivant leurs taux naturels, et la rente de la terre et les salaires du travail, et les profits du capital employé à la produire, la préparer et la conduire au marché, alors cette marchandise est vendue ce qu’on peut appeler son prix naturel. La marchandise est alors vendue précisément ce qu’elle vaut." (I, p. 111.) 317. “Le prix de marché de chaque marchandise particulière est déterminé par la proportion entre la quantité de cette marchandise existante actuellement au marché, et les demandes de ceux qui sont disposés à en payer le prix naturel ou la valeur entière des rents, profit et salaire qu’il faut payer pour qu’elle vienne au marché.” (p. 112.) 317. “Quand la quantité d’une marchandise quelconque, a menée au marché, se trouve au dessous de la demande effective, tous ceux qui sont disposés à payer la valeur entière des rente, salaires et profits qu’il en coûte pour amener cette marchandise au marché, ne peuvent se fournir de la quantité qu’il leur faut... le prix de marché s’élèvera plus ou moins au dessus du prix naturel, suivant que la grandeur du déficit, ou suivant que la richesse on la fantaisie des concurrens viendra il animer plus ou moins la chaleur de cette concurrence." (p. 113.) 317. "Quand la quantité amenée au marché excède de la demande effective, elle ne peut être toute vendue à ceux qui consentent à payer la valeur entière des rentes, salaires et profits qu’il en a coûté pour l’y amener... Le prix de marché tombera alors plus ou moins au dessous du prix naturel, selon que la quantité de l’excédent augmentera plus ou moins la concurrente des vendeurs, ou suivant qu’il leur importera plus ou moins de se défaire sur-le-champ de la marchandise.” (I, p. 114.) 318, “Quand la quantité amenée au marché suffit tout juste pour remplir la demande effective, le prix de marché se trouve naturellement être précisément... le même que le prix naturel... La concurrence des différens vendeurs les oblige à accepter ce prix, mais celle ne les oblige pas à accepter moins.” (I, p. 114, 115.) 317. "Si cette quantité” (amenée au marché) “excéde pendant quelque tems la demande effective, il faut que quel-qu’une des parties constituantes de son prix soit payée au dessous de son prix naturel. Si c’est la rente, l’intérêt des propriétaires les portera sur-le-champ à retira une partie de leur terre de cet emploi." (I, p. 115.) 318. "Si au contraire la quantité amenée au marché restait, pendant quelque tems, au dessous de la demande effective, quelquesuns des parties constituantes de son prix hausseraient nécessairement au dessus de leur taux nature. Si c’est la rente, l’intérêt de tous les autres propriétaires les portera naturellement à disposer une

plus grande quantité de terre à la production de cette marchandise.” (I, p. 116.) 318. “Les fluctuations accidentelles et momentanées qui surviennent dans le prix de marché d’une denrée, tombent principalement sur ces parties de son prix, qui se résolvent en salaires et en profits. La partie qui se résout en rente en est moins affectée.” (p. 118, 119.) 318 "Le prix de monopole est, à tous la momens, le plus haut qu’il soit possible de retirer. Le prix naturel ou le prix résultant de la libre concurrence est au contraire le plus bas qu’on puisse accepter, non pas á la vérité à tous les momens, mais pour un tem un peu considérable de suite.” (I, p. 124.) 318. "Quoique le prix de marché d’une marchandise particulière puisse continues longtems à rester au dessus du prix naturel, il est difficile qu’il puisse continuer long-tems à rester au dessous. Quelle que soit la partie de ce prix qui soit payée au dessous du taux naturel, les personnes qui y ont intérêt sentiront bientôt le dommage qu’elles éprouvent, et aussitôt elles retireront, on tant de terre, ou tant de travail, ou tant de capitaux de ce genre d’emploi, que la quantité de cette marchandise qui sera amenée au marché ne sera bientôt plus que suffisante pour répondre à la demande effective. Ainsi son prix de marché remontera bientôt au prix naturel, au moins sera-ce le cas partout où règne une entière liberté." (I. p. 125.) 319. “...la valeur entiére des rente, profit et salaire qu’il faut payer pour qu’elle vienne au marché.” (I, p. 112.) 319. "On ne peut porter ordinairement au marché que ces parties seulement du produit de la terre dont le prix ordinaire est suffisant pour remplacer le capital qu’il faut employer pour les y porter, et les profits ordinaires de ce capital." (p. 302, 303.) 319. "Si le prix ordinaire est plus que suffisant” (para remplacer le capital et payer les profits ordinaires de ce capital), "le surplus en ira naturellement à la rente de la terre. S’il n’est juste que suffisant, la marchandise pourra bien être portée au marché, mais elle ne peut fournir à payer une rente au propriétaire. Le prix sera-t-il ou ne sera-t-il pas plus que suffisant? C’est ce qui dépend de la demande.” (ch. XI. 1. 1.) (I, p. 302, 303.) 320. “II y a quelques parties du produit de la terre dont la demande doit toujours être telle, qu’elles rapporteront un prix plus fort que ce qui est suffisant pour la faire venir au marché, et il y en a d’autres dont il se peut que la demande soit telle, qu’elles rapportent ce prix plus fort que le prix suffisant, et dont il se peut aussi qu’elle soit telle, qu’elles ne le rapportent pas. Les premières doivent toujours fournir de quoi payer une rente au propriétaire; les derniers peuvent quelquefois fournir de quoi en payer une et quelquefois ne le pas fournir, suivant la différence des circonstances.” (l. c., 1, p. 303.) 321. "Il faut donc observer” (...) "que la rente entre dans la composition du prix des marchandises, d’une autre maniére que n’y entrent les salaires et les profits... Le taux haut ou bas des salaires ou des profits est la cause du haut ou bas prix des

| marchandises: le taux haut ou bas de la rente est l’effet du prix; le prix d’une marchandise particuliére est haut ou bas, parce qu'il faut, pour la faire venir au marché, payer des salaires et des profits hauts ou bas; mais c’est parce que son prix est haut ou bas, c’est parce qu'il est ou beaucoup plus, ou guère plus, ou point du tout plus que ce qui est suffisant pour payer ces salaires et ces profits, que cette marchandise fournit de quoi payer une forte rente ou une faible rente, ou ne fournit pas de quoi en payer une.” (I, p. 303, 304.) 322. "Première section. Du produit quí fournit toujours de quoi payer une rente.” [l. c., p. 305.] 323, “Les hommes, comme toutes les autres espèces animales, se multipliant naturellement en proportion des moyens de leur subsistance, il y a toujours plus ou moins demande de nourriture. Toujours la nourriture pourra acheter ou commander une quantité plus ou moins grande de travail, et toujours il se trouvera quelqu’un disposé à faire quelque chose pour la gagner.” (l. I, ch. XI.) (I, p. 305.) 323. “Or” [why?], ‘la terre, dans presque toutes les situations possibles, produit plus de nourriture que ce qu'il faut pour faire subsister tout le travail qui concourt à mettre cette nourriture au marché, et même la faire subsister de la manière la plus libérale qui ait jamais eu lieu pour ce genre de travail. Le surplus de cette nourriture est aussi toujours plus que suffisant pour remplacer avec profit le capital qui fait mouvoir ce travail. Ainsi, il reste toujours quelque chose pour donner une rente au propriétaire.” (l. c, I, p. 305, 306.) 323. "La rente varíe selon la fertilité de la tene, quel que soit son produit, et selon sa situation, quelle que soit sa fertilité.’’ (p. 306.) 323. "II faut donc que ce dernier produit fasse subsister une plus grande quantité de travail; et par conséquent que le surplus, dont le profit du fermier et la rente du propriétaire sont tirés tout les deux, en soit d'autant diminué.” (I, p. 307.) 323. "Une pièce de blé, d’une fertilité médiocre, produit une beaucoup plus grande quantité de nourriture pour l’homme, que la meilleure prairie d’une pareille étendue.” "Quoique sa culture exige plus de travail, cependant le surplus qui reste après le remplacement de la semence et la subsistance de tout ce travail, est encore beaucoup plus considérable.” [...] “Ainsi, en supposant qu’une livre de viande de boucherie ne valût jamais plus qu’une livre de pain, cet excédent” (...) "plus fort” [...] "serait partout d’une plus grande valeur” [...] “et formerait un fonds plus abondant, tant pour le profit du fermier; que pour la rente du propriétaire.” (p. 308, 309.) 324. "...les profits et la rente que cette mise en labour aurait pu rapporter au fermier et au propriétaire. Quand les bestiaux sont venus au même marché, ceux qui ont été nourris au milieu des friches les plus incultes, sont, à proportion du poids et de la qualité, vendus au même prix que ceux qui ont été élevés sur la terre la mieux cultivée. Les propriétaires de ces friches en profitent, et ils haussent la rente de leurs terres en proportion du prix du bétail qu'elles nourrissent” (...). C’est ainsi

que, dans le progrès de l’amélioration des terres, les rentes et profits des pâtures incultes viennent à se régler en quelque sorte sur les rentes et profits de celles qui sont cultivées, et celles-ci, à leur tour, sur les rentes et profits des terres à blé.” (I, p. 310, 311.) 325. "Partout où il n’y a pas d’avantage local...., la rente et le profit que donne le blé ou tout autre végétal qui sert à la nourriture générale du peuple, doivent naturellement régler la rente et le profit que donnera une terre propre à cette production, et qui sera mise en nature de pré.” (p. 315.) “L’usage des prairies artificielles, des turneps, carotes, choux, etc. et tous les autres expédiens dont on s’est avisé pour qu’une même quantité de terre pût nourrir un plus grand nombre de bestiaux que ne faisait la pâture naturelle, ont dû contribuier, à ce qu’il semble, à diminuer un peu cette supériorité que le prix de la viande a naturellement sur celui du pain, dans un pays bien cultivé.” (l. c.) "Aussi paraissent-ils avoir produit cet effet etc.” (I. c.) 325. "Dans tous les grands pays, la majeure partie des terres cultivées est employée à produire, ou de la nourriture pour les hommes, ou de la nourriture pour les bestiaux. La rente et le profit de ces terres règlent les rentes et profits de toutes les autres terres cultivés. Si quelque produit particulier fournissait moins, la terre en serait bientôt remise en blé ou en nature de pré; et s’il y en avait quelqu'un qui fournit plus, on consacrerait bientôt à ce genre de produit quelque partie des terres qui sont en blé ou en nature de prés.” (I, p. 318.) 325. “Les rentes et profits de ces productions qui exigent ou de plus fortes avances primitives pour y approprier la terre, ou une plus grande dépense pour leur culture annuelle, quoique souvent fort supérieurs aux rentes et profits des blés et de l'herbe des prés, cependant, dans tous les cas où ils ne font que compenses les avances ou dépenses extraordinaires, sont en effet réglés par les rentes et profits de ces deux espèces ordinaires de récoltes." (I, p. 323, 324.) 325. "C’est ainsi que la rente des terres cultivées pour produire la nourriture des hommes, règle la rente de la plupart des autres terres cultivées." (I, p. 331.) “En Europe, c’est le blé qui est la principale production de la terre servant immédiatement à la nourriture de l’homme. Ainsi, excepté quelques circonstances particulières, la rente des terres à blé règle en Europe celle de toutes les autres terres cultivées.” (l. c., p. 331. 332.) 326. "...alors la rente du propriétaire ou l’excédent de nourriture qui lui resterait après le paiement du travail et le remboursement du capital et des profits ordinaires du fermier, serait nécessairement beaucoup plus considérable. Quel que pût être, dans ce pays-là, le taux de la subsistance ordinaire du travail, ce plus grand excédent de nourriture en ferait toujours subsister davantage, et par conséquent mettrait le propriétaire en état d’en acheter ou d’en commander une plus grande quantité. (I, p. 332.) 326. ‘En Caroline... les planteurs sont généralement, comme dans les autres colonies

anglaises, fermies et propriétaires à la fois, et où par conséquent la rente se confond dans le profit'' (I, p. 333.) 326. "propre su blé, ni au pâturage, ni à la vigne, ni dans le fait à aucune autre production végétale bien utile aux hommes; et toutes les terres propres à ces diverses cultures ne le sont nullement à celle du riz.” (p. 334) "Ainsi, même dans les pays à riz, la rente des terres qui le produisent, ne peut pas régler la rentes des autres terres cultivées qu’il est impossible de mettre dans cette nature de rapport.” (I, p. 334.) 326. "...il en résulterait que la même quantité de tara cultivées ferait subsister une bien plus grande quantité de monde, et que ceux qui travailleraient étant généralement nourris de pommes de terre, il se trouverait un excédent bien plus considérable, après le remplacement du capital et la subsistance de tout le travail employé à la culture. II appartiendrait aussi au propriétaire une plus grande portion dans cet excédent. La population augmenterait, et les rentes s'élèveraient beaucoup au dessus de ce qu’elles sont aujourd'hui.” (I, p. 335.) 327. "Quand la quantité amenée au marché suffit tout juste pour remplir la demande effective, le prix de marché se trouve naturellement être précisément... le même que le prix naturel." (I, p. 114.) 327. "Seconde section. Du produit qui fournit quelquefois de quoi payer une rente, et quelquefois ne le fournit pas." [1. c., p. 337.] 327. "La nourriture de l’homme parait être le seul des produits de la terre qui fournisse toujours, et nécessairement de quoi payer une rente quelconque au propriétaire.” [Porqué “siempre” y "necesariamente" no se indica]. "Les autres genres de produits peuvent quelquefois en rapporter une. et quelquefois ne le peuvent pas, selon les circonstances.” (L c„ I, p. 337.) 327. “Les deux plus grands besoins de l'homme, après la nourriture, sont le vêtement et le logement." (l. c., p. 338.) 327 «... dans son état primitif et inculte”... "qu’elle n'en peut nourrir"... 'surabondance de ces matériaux”... "et le prix de celles dont on fait usage est regardé comme équivalent seulement au travail et à la dépense de les mettre en état de servir... quelle serait dans le cas de nourrir...”... "tels que ces personnes voudraient les avoir et consentiraient à les payer” “disette” … « ce qui augmente nécessairement leur valeur" "Il y a souvent demande pour plus qu’on n’en peut avoir."... ‘la dépense de les transportes au marché; ainsi leur prix peut toujours fournir quelque chose pour faire une rente au propriétaire de la terre." (1, p. 338, 339.) 328. "...des plus gros animaux"... “chaque homme, en pourvoyant à sa nourriture, se pourvoit en même tems de matières de vêtement pour plus qu’il n’en pourra porter"... "au-delà de ce que coûte la dépense de les envoyer vendre. Ce prix fournit donc quelque rente au propriétaire de la terre-'... "un peu la rente du pays qui la produisait”. (I, p. 339, 340.) 38. “Les matières de logement ne peuvent pas toujours se transportes à une aussi grande distance que celles de vêtement, et ne deviennent pas no plus aussi promptement

un objet de commerce étranger. Lorsqu'elles sont surabondantes dans le pays qui les produit, il arrive fréquemment, même dans l’état actuel du commerce du monde, qu’elles ne sont d’aucune valeur pour le propriétaire de la terre."... “dans un pays bien peuplé et bien cultivé..." "dans plusieurs endroits de l’Amérique septentrionale”... “Quand il y a une telle surabondance dans les matières de logement, la partie dont on fait usage n'a d'autre valeur que le travail et la dépense qu’on a mis à la rendre propre au Service. Elle ne rapporte aucune rente au propriétaire, qui en général en abandonne l'usage à quiconque prend seulement la peine de le lui demander. Cependant il peut quelquefois être dans le cas d’en retirer une rente, s’il y a demande de la part de nations plus riches.’’ (I, p. 340, 341.) 328. "... (El número) que leur produit peut vêtir et loger, mais en raison de celui que ce produit peut nourrir. Quand la nourriture ne manque pas, il est aisé de trouver les choses nécessaires pour se vêtir et se loger; mais on peut avoir celles-ci sous sa main, et éprouver souvent de grandes difficultés à se procurer la nourriture. Dans quelques endroits, même du royaume d'Angleterre, le travail d’un seul homme dans une seule journée, peut bâtir ce qu’on y appelle une maison.”... "Mais quand, au moyen de la culture et de l’amélioration de la terre,9 le travail d’une seule famille peut fournir à la nourriture de deux, alors le travail d'une moitié de la société suffit pour nourrir le tout.”... “cherchent toujours à en échanger le surplus. Les pauvres, pour obtenir de la nourriture”... “besogne"... “une extrême subdivision de travail”... “De la naît la demande de toute espèce de matières que puisse mettre en œuvre l’invention des hommes, soit pour l’utilité, soit pour la décoration des bâtiments, de la parure, de l’équipage ou du mobilier: de là la demande, de fossiles et de minéraux renfermés dans les entrailles de la terre: de là la demande, de fossiles et de minéraux renfermés dans les entrailles de la terre: de là la demande de métaux précieux et de pierres précieuses.” [Por tanto, la renta no sólo toma su origen de la nourriture, sino que suministra otro producto de la tierra, que más tarde es la renta y de este modo debe esta] addition de valeur à l’accroissement de puissance qu’a acquis le travail pour produire de la nourriture, au moyen de la culture et de l’amélioration de la terre. » (I, p. 342-345.) 329. « … pour que le prix qu’elles rendent soit au-delà de ce qu’exigent le paiement du travail fait por les amena au marché et le remplacement du capital employé | pour le même objet avec ses profits ordinaires. La demande sera ou ne sera pas assez forte pour cela, d’après différentes circonstances.” (I, p. 345.) " 330. Quoique ces animaux ne multiplient pas dans la même proportion que le blé, qui est entièrement le fruit de l'industrie humaine, cependant la propagation de leur espèce est favorisée par les soins et la protection de l'homme.” [p. 347.] "Le propriétaire n’en permettrait pas l’exploitation à d'autres sans exiger une rente, et personne ne trouverait moyen de lui en payer une.” (I, p. 346.)]

9 En el manuscrito: rente.

331. "Le prix el plus bas” (antes el sufficient price) “auquel le charbon de terre puisse se vendre, pendant un certain tems, est comme celui de toutes les autres marchandises, le prix qui est simplement suffisant pour replacer, avec ses profits ordinaires, le capital employé à faire venir au marché." (I, p. 350.) 332. “Ainsi le prix des métaux même grossiers, et plus encore celui des métaux précieux, aux mines les plus fécondes qui existent, influe nécessairement sur le prix de ces métaux à toute autre mine du monde.” (I, p. 351, 352.) 332. “Ainsi le prix de chaque métal à chaque mine étant réglé en quelque sorte par le prix qu’à ce métal à la mine la plus féconde qui soit pour le moment exploitée dans le Monde, il en résulte qu’il la plus grande partie des mines, ce prix ne doit guíre faire plus que payer la dépense de l’exploitation, et qu’il peut rarement fournir une bien forte tente au propriétaire. Aussi à la plupart des mines, la rente ne composet-elle qu’une petite part dans le prix du métal, et une bien plus petite encore s’il s'agit de métaux précieux. Le travail et le profit forment la majeure partie de ce prix." (I, p. 353, 354.) 332. "Le plus bas prix auquel on puisse, pendant un certain tems, vendre les métaux précieux... se règle sur les mêmes principes qui déterminent le plus bas prix ordinaire de toute autre marchandise. Ce qui le détermine, c'est le capital qu’il faut communément employer pour les faite venir de la mine au marché, c’est-à-dire, la quantité de nourriture, vêtement et logement qu’il faut communément consommer pour cela. II faut que le prix soit tout au moins suffisant pour remplacer ce capital avec les profits ordinaires.” (I, p. 359.) 332. "La demande de pierres précieuses vient entièrement de leur beauté. Elles ne servent à rien qu’à l’ornment, et le mérite de leur beauté est extrêmement rehaussé par leur rareté ou par la difficulté et la dépense de les extraire de la mine. En conséquence, c'est de salaires et de profits qu’est composée le plus souvent la presque totalité de leur haut prix. La rente n'y entre que pour une très-faible partie, très-souvent elle n’y entre pour rien, et il n'y a que les mines les plus fécondes qui puissent suffire à en payer une un peu considérable.” (I, p. 361.) 333. “Le prix des métaux précieux et des pierres précieuses étant réglé pour le monde entier, par le prix qu'ils ont à la mine la plus féconde, il s’ensuit que la rente que peut rapporter au propriétaire une mine des un ou des autres, est en proportion, non de la fécondité absolue de la mine, mais de ce qu’on peut appeler sa fécondité relative, c'est-à-dire, de sa supériorité sur les autres mines du même genre. Si on découvrait de nouvelles mines qui fussent aussi supérieures à celles du Potosi, que celles-ci se sont trouvées être supérieures aux mines de l'Europe, la valeur de l’argent pourrait par-là se dégrader au point que les mines, même du Potosi, ne vaudraient pas la peine de les exploiter.” (I, p. 362.) 333. "L'abondance dégrade nécessairement la valeur d’un produit, qui ne tire sa principale valeur que de sa rareté." (I, p. 363.) 333. "Il en est autrement des biens qui existent à la surface de la terre. La valeur, tant de

leur produit que de leur rente, est en proportion de leur fertilité absolue et non de leur fertilité relative. La terre qui produit une certaine quantité de nourriture ou de matériaux de vêtement et de logement, peut toujours nourrir, vêtir et loger un certain nombre de personnes; et quelle que soit la proportion dans laquelle le propriétaire prendra part dans ce produit" (pero el problema está precisamente en saber whethes he tales any share of the produce, and in what proportion), "cette part | mettra toujours à son commandement une quantité proportionnée du travail de ces personnes, et des commodités que ce travail peut lui procurer." (I, p. 363, 364.) 333."La valeur des terres les plus stériles n’éprouve aucune diminution par le voisinage des terres plus fertiles. Au contraire, clic y gagne en général une augmentation. Le grand nombre de personnes que les terres fertiles font subsister, procurent à maintes parties du produit des terres stériles un marché qu’elles n’auraient jamais trouvé parmi les personnes que leur propre produit eût pu faire subsister." (...) “Tout ce qui tend à rendre la terre plus fertile en subsistances, augmente nonseulement la valeur des terres sur lesquelles se fait l’amélioration” [...] "mais encore contribue à augmentes parcellement la valeur de plusieurs autres terres, en faisant naître de nouvelles demandes de leur produit."... (I, p. 364.) 334. “Whatever part of the whole rent of a house is over and above what is sufficient for affording this reasonable profit” (to the builder), “naturally goes to the ground rent; and where the owner of the ground, and the owner of the building, are two different persons, it is in most cases completely paid to the former. In country houses, at a distance from any great town, where there is plentiful choice of ground, the ground rent is scarcely any thing, or no more than what the space upon which the house stands, would pay employed in agriculture." (b. V, ch. II.)[80] 334. “Both ground rents, and the ordinary rent of land are a species of revenue, which the owner in many cases enjoys, without any care of attention of his own. Though a part of this revenue should be taken from him, in order to defray the expenses of the State, no discouragement will thereby be given to any sort of industry. The annual produce of the land and labour of the society, the real wealth and revenue of the great body of the people, might be the same after such a tax as before. Ground rents, and the ordinary rent of land are, therefore, perhaps, the species of revenue, which can best bear to have a peculiar tax imposed upon them.” (b. V, ch. „.)[64] 334. "Troisième section. Des variations dans la proportion entre les valeurs respectives de l’espèce de produit qui fournit toujours une rente, et l’espèce de produit qui quelquefois en rapporte” etc. [l. c., t. II, p. 1.) 335. "Dans un pays naturellement fertile, mais dont la très-majeure partie est tout-à-fait inculte, comme le bétail, la volaille, le gibier de toute espèce, peuvent s'acquérir au moyen d'une très-petite quantité de travail, il s'ensuit qu'ils ne peuvent en acheter ou [en| commander qu’une très-petite quantité." (II, p. 25.)

335. “Quel que soit l’état de la société, quel que soit son degré de civilisation, le blé est toujours une production de l’industrie de l'homme: or, le produit moyen de toute espèce d’industrie s'assortit toujours avec plus ou moins de précisons à la consommation moyenne, la quantité moyenne de l’approvisionnement à la quantité moyenne de la demande; d’ailleurs dans les différens degrés d'amélioration d’un pays, il faudra toujours, l'une portant l’autre, des quantités de travail à peu près égales, ou, ce qui revient au même, le prix de quantités à peu près égales, pour faite croitre des quantités égales de blé dans un même sol et un même climat; l'augmentation continuelle qui a lieu dans les forces productives du travail, à mesure que la culture va en perfectionnant, étant plus ou moins contrebalancée par l’accroissement continuel du prix des bestiaux, qui sont les principaux instruments de l’agriculture. Nous devons donc, d'après ceci, être bien certains qu’en tout état possible de la société, dans tout degré de civilisation, des quantités égales de blé seront une représentation ou un équivalent plus juste de quantités égales de travail, que ne le seraient des quantités égales de toute autre partie du produit brut de la terre. En conséquence le blé... est, dans tous les différens degrés de richesse et d’amélioration de la société, une mesure de valeur plus exacte que toute autre marchandise ou que toute autre classe de marchandises... En outre, le blé ou tout autre végétal faisant la nourriture ordinaire et favorite du peuple, constitue, dans tout pays civilisé, la principale partie de la subsistance de l’ouvrier... Ainsi le prix du travail en argent dépend beaucoup plus du prix moyen du blé, qui est la subsistance de l’ouvrier, que de celui de la viande ou de toute autre partie du produit brut de la terre; par conséquent, la valeur réelle de l’or et de l’argent, la quantité rélle de travail qu'ils peuvent acheter ou commander, dépend beaucoup plus de la quantité de blé qu'ils peuvent acheter ou représenter, que de celle de viande ou de toute autre espèce de produit brut dont ils pourraient disposer.” (I, p. 26-28.) 336. "On peut dire d’une marchandise, qu’elle est chère ou à bon marché, non-seulement en raison de ce que son prix habituel fait une grosse ou une petite somme, mais aussi en raison de ce que ce prix habituel se trouve plus ou moins au dessus du prix le plus, bas, auquel il soit possible de la mettre au marché pendant un certain tems de suite. Ce prix le plus bas est celui qui remplace purement, avec un profit modique, le capital qu'il faut employer pour mettre cette marchandise au marché. Ce prix est celui qui ne fournit rien pour le propriétaire de la terre, celui dont la rente ne fait pas une partie constituante, et qui se résout tout entier en salaires et en profits." (II, p. 81.) 336. “Le prix des diamants et les autres pierres précieuses est peut-être encore plus pris que le prix de l’or, du prix le plus bas auquel il soit possible de les mettre au marché." (II. p. 83.) 336. "La quantité de ces marchandises restant la même ou à peu près la même, tandis que la concurrence des acheteurs va toujours croissant, leur prix peut monter à

tous les degrés possibles d’excés.” (II, p. 91.) 336. "Elle consiste dans ces plantes et ces animaux utiles que la nature produit dans les pays incultes, avec tant de profusion, qu'ils n’ont que peu ou point de valeur, et qui, à mesure que la culture s'étend, sont forcés par elle de céder le terrain à quelque produit plus profitable. Pendant une longue période dans le cours des progrès de l’amélioration, la quantité des produits de cette classe va toujours en diminuant, tandis qu’en même tems la demande qu'on en fait va toujours en augmentant. Ainsi leur valeur réelle, la quantité réelle de travail qu’ils peuvent acheter ou commander, s’élève par degrés jusqu’à ce qu'enfin elle monte assez haut pour en faire un produit aussi avantageux que toute autre production venue à l’aide de l’industrie humaine, sur les terres les plus fertiles et les mieux cultivées. Quand elle est montée jusque-U, elle ne peut plus guère aller plus haut; autrement, pour augmenter la quantité du produit, on y consacrerait bientôt plus de terre et plus d’industrie.” (II, p. 94, 95.) 336 "De tous les différens articles qui composent cette seconde classe de produit brut, le bétail est peut-être celui dont le prix s’élève le premier à cette hauteur, dans le cours des progrès de l’amélioration.” (II, p. 96, 97.) “Si le bétail est une des premières parties qui atteigne ce prix" [se, which makes it worth while cultivating soil in order to leed them), “le gibier est peut-être une des dernières. Queb qu’exorbitant que puisse paraître le prix de la venaison en Angleterre, il s'en faut encore qu’il puisée compenser la dépens d’un pare de bêtes fauves, comme le savent Iris-bien tous ceux qui se sont occupés de la conservation de ce gente do gibier,” (II. p. 104.) 337. "Dans toutes les fermes, les rebuts de la grange et de l'étable peuvent entretenir un certain nombre de volailles. Comme elles sont nourries de ce qui serait perdu sans cela, on les a seulement pour faire profit de tout; et comme elles ne coûtent presque rien au fermier, il peut trouver encore son compte à les vendre pour trêspeu de chose."... "Il y ait profit à cultiver la terre exprès pour en nourrir.” (II, p. 105, 106.) 337.... "on a, dans ¡'origine, pour faire profit de tout.” (II, p. 108, 109.) 337. "II est évident que les terres d'un pays ne peuvent jamais parvenir à un état d’amélioration et de culture complète avant que le prix de chaque produit que l'industrie humaine se propose d’y faire croitre, ne soit d'abord monte assez haut pour payer la dépense d'une amélioration et d’une culture complète. Pour que les choses en soient là, il faut que le prix de chaque produit particulier suffise à payer d'abord la rente d’une bonne terre à blé, qui est celle qui règle la rente de la plupart des autres terres cultivées, et à payer en second lieu le travail et la dépense du fermier, aussi bien qu’ils se paient communément sur une bonne terre à blé, ou bien, en autres termes, à lui rendre avec les profits ordinaires, le capital qu’il y emploie. Cette hausse dans le prix de chaque produit particulier doit évidemment | précéder l'amélioration et la culture de la terre destinée à faire naitre ce

produit... [Estas] différentes sortes de produit brut sont venues à valoir, non une plus grande somme d’argent, mais une plus grande quantité de travail et de subsistances qu'auparavant. Comme il en coûte une plus grande dose de travail et de subsistances pour les faire venir au marché, par cela même elles en représentent ou en valent une plus grande quantité quand elles y sont venues.» (II, p. 113-115.) 338. … “sur la multiplication duquel l’industrie humaine n’a qu'un pouvoir limité ou incertain." (II, p. 115.) 338. “Dans les pays mal cultivés, et qui par conséquent ne sont que très-faiblement peuplés, le prix de la laine et de la peau est toujours beaucoup plus grand, relativement à celui de la bête entière, que dans les pays qui, étant plus avancés en richesse et en population, ont une plus grande demande de viande de boucherie.” (II, p. 117.) 338 “Il faut alors, en général, aller cherches le poisson à de plus grandes distances; il faut employer de plus grands bâtiments et mettre en œuvre des machines plus dispendieuses en tout genre, "ne poune guère être alors approvisionné à moins d'un travail”... "travail qu’il fallait pour l’approvisionner dans le premier état.” "Ainsi le prix réel de cette denrée doit augmenta naturellement dans les progrès que fait l’amélioration… » (II, p. 130.) 339. ‘‘Si l’extension de l’amélioration et de la culture élève nécessairement le prix de chaque espèce de nourriture animale, relativement au prix de blé, d'un autre côte elle fait aussi nécessairement baisser celui de toute espèce, je crois, de nourriture végétale. Elle élève le prix de la nourriture animale, parce qu’une grande partie de la terre qui produit cette nourriture, étant rendue propre à la production du blé, doit rapporter au propriétaire et au fermier la rente et le profit d’une terre à blé. Elle fait baisser le prix de la nourriture végétale, parce qu'en ajoutant à la fertilité de la terre, elle accroit l’abondance de cette sorte de nourriture. Les améliorations dans la culture introduisent aussi plusieurs espèces de nourriture vegétale, qui, exigeant moins de tare que le blé, et pas plus de travail, viennenl au marché a beaucoup meilleur compte que le blé. Telles sont les pommes de terre et le mais... D'ailleurs, il y a beaucoup d'espíces d’alimens du genre végétale, qui dans l'état grossier de agriculture, sont confines dans le Jardin potager, et ne croissent, qu’i l’aide de la bêche, mais qui, lorsqu'elle s'est perfectionnée, viennent à se semer en plein champ, et à croitre à l’aide de la charrue; tels sont les turneps, les carottes, les choux, etc.” (II, p. 145, 146.) (l. I. cb. XI.) 339. “...le prix réel des matières premières ne hausse point ou ne hausse pas extrêment”. (l. C., II, p. 149.) 339."De meilleures machines, une | plus grande dextérité et une division et distribution de travail mieux entendues, toutes choses qui sont les effets naturels de l'avancement du pays, sont cause que, pour exétuer une pièce quelconque, il ne faut qu'une bien moindre quantité de travail; et quoique, par suite de l’état florissant de la société, le prix réel du travail doive s'élever considérablement,

cependant la grande diminution dans la quantité du travail que chaque chose exige, fait bien plus en général que compensa quelque hausse que ce soit qui puisse survenir dans le prix de ce travail.” (II, p. 148.) 340. "Il en coûtait une bien plus grande quantité de travail pour mettre la marchandise au marché; ainsi, quand elle y était venue, il fallait bien qu’elle achetât ou qu’elle obtînt en échange le prix d’une plus grande quantité de travail.” (II, p. 156.) 340.“L’extension de l’amélioration des terres et de la culture y tend el une manière directe. La part du propriétaire dans le produit augmente nécessairement à mesure que le produit augmente.” (II, p. 158.)... “survient dans le prix réel de ces sortes de produits bruts, dont le renchérissement est d’abord l'effet de l’amélioration et de la culture, et devient ensuite la cause de leurs progrès ultérieurs”... “Ce produit, après avoir buasse dans son prix réel, n’exige pas plus de travail, pour être recueilli, qu’il rien exigeait auparavant. Par conséquent il faudra une moindre portion au’auparavant de ce produit, pour suffire à remplacer le capital qui fait mouvoir ce travail, ensemble les profits ordinaires de ce capital. La portion restante du produit, qui est la part du propriétaire, sera donc plus grande, relativement au tout, qu’elle ne l'était auparavant.” (II, p. 158, 159.) 341. "Tout ce qui réduit le prix réel de ce premier genre de produit, élève le prix réel du second.” (II, p. 159.)... "et la rente grossit avec le produit.”... (l. c., p. 160.) 341. “La classe des propriétaires peut gagna peut-être plus que celle-ci (des ouvriers) "á la prospérité de la société; mais aucune ne souffre aussi cruellement de son déclin, que la classe des ouvriers.” (l. c., p. 162.) 341. "...intérêt générale de la société." (l. c., p. 163.) "Intérêt particulier de ceux qui exercent une branche particulière de commerce ou de manufacture, est toujours, A quelques égards, différent et même contraire à celui du public.” (II, p. 164, 165.)... "une classe de gens dont l’intérêt ne surait | jamais être exactement le même que l’intérêt de la société, qui ont en général intérêt à trompa le public et même à le surcharger, et qui en conséquence ont déjà fèt l’un et l'autre en beaucoup d’occasions.” (II, p. 165.) 343. “...trades where profits are in proportion to the capital, and not in proportion to the quantity of labour employed.” ([Ricardo, "On the principles of political economy. Londres, 1821,] p. 418.) 343. “...carrying trade, the distant foreign trade, and trades where expensive machinery is required”. (l. c., p. 418.) 344. “… that the great profits which are sometimes made by particular merchants in foreign trade, will elevate the general rate of profits in the country”. (l. c., ch. VII "On Foreign trade”, p. 132.) 344. “They contend, that the equality of profits will be brought about by the general rise of profits; and I am of opinion, that the profits of the favored trade will speedily

subside to the general level.” (p. 132, 133.) 344. “I admit, that from the nature of rent, a given capital employed in agriculture, on any but the land last cultivated, puts in motion a greater quantity of labour than an equal capital employed in manufactures and trade.” (l. c., p. 419.) 345. “There cannot be two rates of profit in the same employment, and therefore when the value of the produce is in different proportions to capital, it is the rent which will differ, and not the profit." (ch. XII, "Land Tax”, p. 212, 213.) 345. “The exchangeable value of all commodities, whether they be manufactured, or the produce of the mines, or the produce of land, is always regulated, not by the less quantity of labour that will suffice for their production under circumstances highly favorable, and exclusively enjoyed by those who have peculiar facilities of production; but by the greater quantity of labour necessarily bestowed on the production by those who have no much facilities; by those who continue to produce them under the most unfavorable circumstances; meaning by the most unfavorable circumstances, the most unfavorable under which the quantity of produce required, renders it necessary to carry on the production.” (ch. II, "On Rent". p. 60, 61.) 346. "M. Say supposes, ‘A landlord by his assiduity, economy and skill. to increase his animal revenue by 5.000 francs’; but a landlord has no means of employing his assiduity, economy and skill on bis land, unless he farms it himself; and then it is in quality of capitalist and farmer that he makes the improvement, and not in quality of landlord. It is not conceivable”... “that he could so augment the produce of his farm by any peculiar skill on his part, without first increasing the quantity of capital employed upon It." (l. c., p. 209.) 347. "The rise in the price of commodities, in consequence of taxation or of difficulty of production, will in all cases ultimately ensue; but the duration of the interval, before the market price will conform to the natural price, must depend on the nature of the commodity, and on the facility with which it can be reduced in quantity. If the quantity of the commodity taxed could not be diminished, if the capital of the farmer or [of] the hatter for instance, could not be withdrawn to other employments, it would be of no consequence that their profits were reduced below the general level by means of a tax; unless the demand for their commodities should increase, they would never be able to elevate the market price of com and of hats up to their increased natural price. Their threats to leave their employments, and remove their capitals to more favored trades, would be treated as an idle menace which could not be carried into effect; and consequently, the price would not be raised by diminished production. Commodities, however, of all descriptions can be reduced in quantity, and capital can be removed from trades which are less profitable to those which are more so, but with different degrees of

10 En el manuscrito: submit.

rapidity. In proportion as the supply of a particular commodity can be more easily reduced, without inconvenience to the producer, the price of it will more quickly rise after the difficulty of its production has been increased by taxation, or by any other means." (p. 214, 215.) 347. “The agreement of the market and natural price of all commodities, depends at all times on the facility with which the supply can be increased or diminished. In the case of gold, houses. and labour, as well as many other things, this effect cannot. under some circumstances, be speedily produced. But it is different with those commodities which are consumed and reproduced from year to year, such as hats, shoes, corn, and cloth; they may be reduced, if necessary, and the interval cannot be long before the supply is contracted in proportion to the increased charge of producing them.” (J. c, p. 220, 221.) 347. "Rent being not a creation, but merely a transfer of wealth.” (I c„ p. 221.) 348. “A tax on raw produce from the surface of the earth, will... fall on the consumer, and will in no way affect rent; unless by diminishing the funds fot the maintenance of labour, it lowers wages, reduces the population, and diminishes the demand of corn.’’ (p. 221.) 353. "Tares on those commodities, which are generally denominated luxuries, fall on those only who make use of them... But taxes on necessaries do not affect the consumers of necessaries, in proportion to the quantity that may be consumed by them, but often in a much higher proportion,” P. ej. a tax on corn. “It alters the rate of profits of stock. Whatever raises the wages of labour, lowers the profits of stock; therefore every tax on any commodity consumed be the labourer, has a tendency to lower the rate of profits." (p. 231.) 353. "In a former part of this work, we discussed the effects of the division of capital into fixed and circulating, or rather into durable and perishable capital, on the prices of commodities. We showed that two manufactures might employ precisely the same amount of capital, and might derive from it precisely the same amount of profits, but that they would sell their commodities tor every different sums of money, according as the capitals they employed were rapidly, or slowly, consumed and reproduced. The one might sell his goods for 4000 £, the other for 10.000 £, and they might both employ 10.000 £ of capital, and obtain 20 p. c. profit, or 2.000 £. The capital of one might consist, f. i., of 2.000 £ circulating capital, to be reproduced, and 8000 £ fixed, in buildings and machinery; the capital of the other, on the contrary, might consist of 8.000 £ of circulating, and of only 2.000 fixed capital in machinery and buildings. Now, if each of these persons were to be taxed ten per cent, on his income, or 200 £ the one, to make his business yield him the general rate of profit, must raise his goods from 10.000 £ to 10 200 £; the other would also be obliged to raise the price of his goods from 4.000 £ to 4.200 £. Before the tax, the goods sold by one of these manufacturen were 2 1/2 times more valuable than the goods of the other; after the tax they will be 2,42 times more

valuable: the one kind will have risen two per cent.; the other five per cent.: consequently a tax upon income, whilst money continued unaltered in value, would alter the relative prices and value of commodities.” (p. 234, 235.) 354. "If a country were not taxed, and money should fall in value, its abudance in every market” (donde [se maneja] la ridícula idea de que) a fall in the value of money ought to be accompanied: by its abundance in every market | "would produce similar effects in catch. If meat rose 20 per cent, bread, beer, shoes, labour, and every commodity, would also rise 20 per cent; it is necessary they should do so, to secure to each trade the same rate of profits. But this is no longer true when any of these commodities is taxed; if, in that case, they should all rise in proportion to the fall in the value of money, profits would be rendered unequal; in the case of the commodities taxed, profits would be raised above the general level, and capital would be removed from one employment to another, till an equilibrium of profits was restored, which could only be, after the relative prices were altered.” (p. 237.) 355. “Mr. Buchanan considers corn and raw produce as at a monopoly price, because they yield a rent: all commodities which yield a rent, he supposes must be at a monopoly price; and thence he infers, that all taxes on raw produce would fall on the landlord, and not on the consumer. The price of corn', he says, ‘which always affords a rent, being in no respect influenced be the expenses of its production, those expenses must be paid out of the rent; and when they rise of all. therefore, the consequence is not a higher or lower price. but a higher or lower rent. In this view, all taxes on farm servants, horses, or the implements of agriculture, are in reality land-taxes: the burden falling on the farmer during the currency of his lease, and on the landlord, when the lease comes to be renewed. In like manner all those improved implements of husbandry which save expense to the farmer, such as machines for threshing and reaping, whatever gives him easier access to the market, such as good roads, canals and bridges, though they lessee the original cost of corn, do not lessen its market price. Whatever is saved by those improvements, therefore, belongs to the landlord as part of his rent.’ It is evident” (dice Ric.) “that if we yield to Mr. Buchanan the basis on which his argument is built, namely, that the price of corn always yields a rent, all the consequences which he contend for would follow of course." (p. 292, 293.) 360. "I hope I have made it sufficiently clear, that until a country is cultivated in every part, and up to the highest degree, there is always a portion of capital employed on the land which yields no rent, and” (I) "that it is this portion of capital, the result of which, as in manufactures, is divided between profits and wages that regulates the price of corn. The price of corn, then, which does not afford a rent, being influence by the expenses of its production, those expenses cannot be paid out of rent. The consequence therefore of those expenses increasing, is a higher

price, and not a lower rent.” (l. c., p. 293.) 361. "Mr. Malthus appears to think that it is a part of my doctrine, that the cost and value of a thing should be the same; it is, if he means by cost, ‘cost of production' including profits.” (l. c., p. 46.) 363. "Raw produce is not at a monopoly price, because the market price of barley and wheat is as much regulated by their cost of production, as the market price of cloth and linen. The only difference is this, that one portion of the capital employed in agriculture regulate» the price of corn, namely, that portion which pays no rent; whereas, in the production of manufactures commodities, every portion of capital is employed with the same results; and as no portion pays rent, every portion is equally a regulator of price.” (l. c., p. 290, 291.) 363. "The value of a commodity, or the quantity of any other commodity for which it will exchange, depends on the relative quantity of labour which is necessary for its production, and not on the greater or less compensation which is paid for that labour.’’ [J. c., p. 1.) 364. “A. Smith, who so accurately defined the original source of exchangeable value, and who was bound in consistence to maintain, that all things became more or less valuable in proportion as more or less labour was bestowed on their production, has himself erected another standard measure of value, and speaks of things more or less valuable, in proportion as they will exchange for more or less of this standard measure... as if these were two equivalent expressions, and as if because a man’s labour had become doubly efficient, and he could therefore produce twice the quantity of a commodity, he would necessarily receive twice the former quantity in exchange for it” (es decir, de su labour). "If this indeed were true, if the reward of the labourer were always in proportion to what be produced. the quantity of labour [bestowed on a commodity, and the quantity of labour] which that commodity would purchase, would be equal, and either might accurately measure the variations of other things; but they are not equal.” (p. 5.) 365. "Is not the value of labour... variable; being not only affected, as all other things” (debiera decir commodities) "are, by the proportion between the supply and demand, which uniformly varies with every change in the condition of the community, but also by the varying price of food and other necessaries, on which the wages of labour are expended?" (p. 7.) 366. "Treating labour as a commodity, and capital, the produce of labour, as another, then, if the value of these two commodities were regulated by equal quantities of labour, a given amount of labour would, under all circumstances, exchange for that quantity of capital which had been produced by the same amount of labour; antecedent labour would always exchange for the same amount of present labour. But the value of labour in relation to other commodities, in so far, at least, as wages depend upon share, is determined, not by equal quantities of labour, but by the proportion between supply and demand.” (E. G. Wakefield, Nota a la p. 230,

t. I de su ed. de A. Smith, "Wealth of Nations”, Londres, 1836.) 367. "Not only the labour applied immediately to commodities affects their value, but the labour also which is bestowed on the implements, tools, and buildings, with which such labour is assisted.” [Ricardo, "On the principles of political economy, Londres, 1821, p. 16.] 367. "Labour, like all other things which are purchased and sold, and which may be increased or diminished” (...), "has its natural and its market price. The natural price of labour is that price which is necessary to enable the labourers, one with another, to subsist and to perpetuate their race, without either increase or diminution." (...) “The power of the labourer to support himself, and the family which may be necessary to keep up the number of labourers... depends on the price of the food, necessaries, and conveniences required for the support of the labourer and his family. With a rise in the price of food and necessaries, the natural price of labour will rise; with the fall in their price, the natural price of labour will fall." (p. 86.) 368. "It is not to be understood that the natural price of labour, estimated even in food and necessaries, is absolutely fixed and constant. It varies at different times in the same country, and very materially differs in different countries. It essentially depends on the habits and customs of the people.” (p. 91.) 368. "Capital is that part of the wealth of a country which is employed in production, and consists of food, clothing, tools, raw materials, machinery, etc. necessary to give effect to labour.” (p. 89.) "Les capital, which is the same thing as less labour." (p. 73.) "Labour and capital that is, accumulated labour.” (l. c., p. 499.) 368. "Mr. Ricardo, ingeniously enough, avoids a difficulty. which, on a first view, threatens to encumber his doctrine, that value depends on the quantity of labour employed in production. If this principle is rigidly adhered to. it follows, that the value of labour depends on the quantity of labour employed in producing it which is evidently absurd. By a dexterous turn, therefore, Mr. Ricardo makes the value of labour depend on the quantity of labour required to produce wages, or, to give him the benefit of his own language, he maintains, that the value of labour is to be estimated by the quantity of labour required to produce wages, by which means, the quantity of labour required to produce the money or commodities given to the labourer. This is similar to saying, that the value of cloth is to be estimated, not by the quantity of labour bestowed upon its production, but by the quantity of labour bestowed on the production of the silver, for which the cloth is exchanged.” (p. 50, 51 [Bailey] “A Critícal Dissertation on the Nature, Measurcs, and Causes of Value etc.” Londres, 1825.) 369. "...the number of pounds that may be annually paid to the labourer”... "the number of day’s world, necessary to obtain those pounds.” (Ric[ardo] l. c., p. 152.) 379. “The labour of a million of men in manufactures, will always produce the same value but will not always produce the same riches.” (l. c., p. 320.)

382. "...they” (the wages of labour and the profit of stock) "are together always of the same value.” (l. c., p. 499 ch. XXXII “Mr. M [althus']s opinions on rent”). 382. “Wages and profits together will be of the same value.” (l. c., p. 491, nota.) 382. “Wages and profits taken together will continue always of the same value.” (p. 490, 491.) 382. “Wages are to be estimated by their real value, viz. by the quantity of labour and capital employed in producing them. and not by their nominal value either in coats, hats, money, or com." (l. c., ch. I. "On Value”, p. 50.) 383. “The labourer is only paid a really high price for his labour, when his wages will purchase the produce of a great deal of labour.” (l. c., p. 322.) 384. “The value of the deer, the produce of the hunter’s day's labour, would be exactly equal to the value of the fish, the produce of the fisherman’s day's labour. The comparative value of the fish and the game, would be entirely regulated by the quantity of labour realized in each, whatever might be the quantity of production, or however high or low general wages or profits might be. If... the fisherman... employed ten men, whose annual labour cost 100 £ and who in one day obtained by their labour twenty salmon: If... the hunter also employed ten men, whose annual labour cost 100 £ and who in one day procured him ten deer; then the natural price of a deer would be two salmon, whether the proportion of the whole produce bestowed on the men who obtained were large or small. The proportion which might be paid for wages, is of the utmost importance in the question of profits; for it must at once be seen, that profits would be high or low, exactly in proportion as wages were low or high; but it could not in the least affect the relative value of fish and game, as wages would be high or low at the same time in both occupations.” (ch. I, "On Value”, p. 20, 21.) 385. "No alteration in the wages of labour could produce any alteration in the relative value of these commodities; for suppose them to rise, no greater quantity of labour would be required in any of these occupations, but it would be paid for at a higher price... Wages might rise twenty per cent., and profits consequently fall in a greater or less proportion, without occasioning the least alteration in the relative value of these commodities.” (l. c., p. 23.) 385. "There can be no rise in the value of labour without a fall of profits. If the corn to be divided between the farmer and the labourer, the larger the proportion that is given to the latter, the less will remain for the former. So if cloth or cotton goods be divided between the workman and his employer, the larger the proportion given to the former, the les» remains for the latter." (l. C., p. 31.) 385. "A. Smith, and all the writers who have followed him, have, without one exception that I know of. maintained that a rise in the price of labour would be uniformly followed by a rise in the price of all commodities. I hope I have succeeded in showing, that there are no grounds for such an opinion.” (l. c., p. 45) 385. "A rise of wages, from the circumstance of the labourer being more liberally

rewarded, or from a difficulty of procuring the necessaries on which wages are expended, does not, except in some instances, produce the effect of raising price, but has a great effect in lowering profits.”.... "an alteration in the value of money”... “In the one"... "case, no greater proportion of the annual labour of the country is devoted to the support of labourers; in the other case, a larger portion is so devoted.” (l. c., p. 48.) 385. “With a rise in the price of food and necessaries, the natural price of labour will rise; with a fall in their price, the natural price of labour will fall.” (l. c., P86.) 385. “The surplus produce remaining, after satisfying the wants of the existing population, must necessarily be in proportion to the facility of production, viz. to the smaller number of persons employed in production.” (p. 93.) 386. "Neither the farmer who cultivates that quantity of land, which regulates price, nor t he manufacturer, who manufactures goods, sacrifice any portion of the produce for rent. The whole value of their commodities is divided into two portions only: one constitutes the profits of stock, the other the wages of labour." (l. c., p. 107.) 386. "Suppose the price of silks, velvets, furniture, and any other commodities, not required by the labourer, to rise in consequence of more labour being expended on them, would not that affect profits? Certainly not: for nothing can affect profits but a rise in wages; silks and velvets are not consumad by the labourer, and therefore cannot raise wages.” (l. c., p. 118.) 386. "If the labour of ten men will, on land of a certain quality, obtain 180 qrs. of wheat, and its value be 4 £ per qr„ or 720 £...” (p. 110.) “...in all cases, the same sum of 720 £ must be divided between wages and profits.... Whether wages or profits rise or fall, it is this sum of 720 £ from which they must both be provided. On the one hand, profits can never rise so high as to absorb so much of this 720 £ that enough will not be left to furnish the labourers with absolute necessaries; on the other hand, wages can never rise so high as to leave no portion of this sum for profits." (l. c., p. 113.) 386. “Profits depend on high or low wages, wages on the price of necessaries, and the price of necessaries chiefly on the price of food, because all other requisites may be increased almost without limit” (l c., p. 119.) 386. “Although a greater value is produced” [(con el empeoramiento de la tierra)], “a greater proportion of what remains of that value, after paying rent, is consumed by the producers" él identifica aquí labourers and producers, “and it is this, and this alone, which regulates profits.” (l. c., p. 127.) 386. “It is the essential quality of an improvement to diminish the quantity of labour before required to produce a commodity; and this diminution cannot take place without a fall of its price or relative value.” (l. c., p. 70.) 386. “Diminish the cost of production of hats, and their price will ultimately fall to their new natural price, although the demand should be doubled, trebled, or quadrupled. Diminish the cost of subsistence of men, by diminishing the natural

price of the food and clothing, by which life is sustained, and wages will ultimately fall, notwithstanding that the demand for labourers may | very greatly increase." (I c., p. 460.) 386. “In proportion as less is appropriated for wages, more will be appropriated for profits, and vice versa.” (l. c., p. 500.) 386. “It has been one of the objects of this work to show, that with every fall in the real value of necessaries; the wages of labour would fall, and that the profits of stock would rise in other words, that of any given annua] value a less portion would be paid to the labouring class, and a larger portion to those whose fundi employed this class." [l. c., p. 511, 512.] 387. “Suppose the value of the commodities produced in a particular manufacture to be 1.000 £, and to be divided between the roaster and his labourers” (...), “in the proportion of 800 £ to labourers, and 200 £ to the master; if the value of these commodities should fall to 900 £, and 100 £ be saved from the wages of labour, in consequence of the fall of necessaries, the net income of the masters would be in no degree impaired,” (p. 511, 512.) 387. “If the shoes and clothing of the labourer, could, by improvements in machinery, be produced by one fourth of the labour now necessary to their production, they would probably fall 75 per cent; but so far is it from being true, that the labourer would thereby be enabled permanently to consume four coats, or four pair of shoes, instead of one, that it is probable his wages would in no long time be adjusted by the effects of competition, and the stúnulus to population, to the new value of the necessaries on which they were expended. If these improvements extended to all the objects of the labourer’s consumption, and the stimulus to population, to the new value of the necessaries on which they were expended. If these improvements extended to all the objects of the labourer’s consumption, we should find him probably at the end of a very few years, in possession of only a small, if any, addition to his enjoyments, although the exchangeable value of those commodities, compared with any other commodity had sustained a very considerable reduction; and though they were the produce of a very considerably diminished quantity of labour." (l. c., p. 8.) 387. "When wages rise. it is always at the expense of profits, and when they fall, profits always rise.” (l. c., p. 491, nota.) 387. "It has been my endeavour to show throughout this work, that the rate of profits can never be increased but by a fall in wages, and that there can be no permanent fall of wages but in consequence of a fall of the necessaries on which wages are expended. If, therefore, by the extension of foreign trade or by improvements in machinery, the food and necessaries of the labourer can be brought to market, at a reduced price, profits will rise. If, instead of growing our own com. or manufacturing the clothing and other necessaries of the labourer, we discover a new market from which we can supply ourselves with these commodities at a

chaper price, wages will fall and profits rise; but if the commodities obtained at a cheaper rate, by the extension of foreign commerce, of by the improvement of machinery, be exclusively the commodities consumed by the rich, no alteration will take place in the rate of profits. The rate of wages would not be affected, although wine, velvets, silks, and other expensive commodities should fall 50 per cent., and consequently profits would continue unaltered. Foreign trade, then, though highly beneficial to a country, as it increases the amount and variety of the objects on which revenue may be expended, and affords, by the abundance and cheapness of commodities, incentives to saving” (...), “and to the accumulation of capital, has no tendency to raise the profits of stock, unless the commodities imported be of that description on which the wages of labour are expended. The remarks which have been made respecting foreign trade, apply equally to home trade. The rate of profits is never increased”... “by a better distribution of labour, by the invention of machinery, by the establishment of roads and canals, or by any means of abridging labour in the manufacture or in the conveyance of goods. These are causes which operate on price, and never fail to be highly beneficial to consumers; since they enable them, with the same labour, to obtain in exchange a greater quantity of the commodity to which the improvement is applied; but they have no effect whatever on profit. On the other hand, every | diminution in the wages of labour raises profits, but produces no effect on the price of commodities. One is advantageous to all classes, for all classes are consumers" (...), “the other is beneficial only to producers; they gain more, but everything remains at its former price" (... “everything remains at its former price."). “In the first case they get the same as before; but everything” (...), "on which their gains are expended, is diminished in exchangeable value.'' (p. B7, J38.) 389. "If I have to hire a labourer for a week, and instead of ten shillings 1 pay him eight, no variation having taken place in the value of money, the labourer can probably obtain mote food and necessaries, with his eight shillings, than he before obtaines for ten: but this is owing. not to a rise in the real value of his wages, as stated by A. Smith, and more recently by Mr. Malthus, but to a fall m the value of the things on which his wages are expended, things perfectly distinct; and yet for calling this a fall in the real value of wages, I am told that I adopt new and unusual language, not reconcilable with the true principles of the Science." (l. c., p. 11, 12.) 389. “It is not by the absolute quantity of produce obtained by either class, that we can correctly judge of the rate of profit, rent, and wages. but by the quantity of labour required to obtain that produce. By improvements in machinery and agriculture, the whole produce may be doubled; but it wages, rent, and profit be also doubled, these three will bear the same proportions to one another as before, and neither could be said to have relatively varied. But if wages partook not of the whole of this increase; if they, instead of being doubled. were only increased one-half... it

would, I apprehend, be correct for me to say, that wages had fallen while profits had risen; for if we had an invariable standard by which to measure the value of this produce, we should find that a less value had fallen to the class of labourers.... and a greater to the class of capitalists, than had been given before." (l. c., p. 49.) 389. "It will not the less be a real fall, because they” (the wages) “might furnish him with a greater quantity of cheap commodities than his former wages.” (l. c., p. 51.) 390. “...when it was asked what determined that value of all commodities: it was answered that this value was chiefly determined by wages. When again it was asked what determined wages? is was recollected that wages must be adjusted to the value of the commodities upon which they were spent; and the answer was in effect that wages were determined by the value of commodities." (p. 560, [Th. de Quincey] "Dialogues of Three Templara on Polit. Econ. chiefly in relation to the principles of Mr. Ricardo” | "London Magazine, volumen IX, 1824.) 390. "So far are the two formulae from presenting merely two different expressions of the same law, that the vcry best way of expressing negativcly Mr. Ricardo’s law (viz. A is to B in value as the quantities of the producing labor) would be to say, A is not to B in value as the values of the producing labor.” Pc., p. 318.] 390. [Cuando el precio es] 10 chel., dann wages und profits, taken as a whole, cannot exceed ten shillings. But do not the wages and profits as a whole, themselves, on the contrary, predetermine the price? No; that [is] the old superannuated doctrine.” (p. 201, Th. de Quíncey, “The Logic of Pol. Econ." Edimburgo [y Londres], 1811.) 390. "La Nueva Economía ha mostrado, that all price is governed by proportional quantity of the producing labour, and by that only. Being itself once settled, then, ipso facto, price settles the fund out of which both wages and profits must draw their separate dividends.” (l. c., p. 201.) “Any change that can disturb the existing relations between wages and profits, must originate in wages." (l. c., p. 205.) 393. "The variation in the value of money, however great, makes no difference in the rate of profits; for suppose the goods of the manufacturer to rise from 1.000 £ to 2.000 £, or 100 p. c., if his capital, on which the variations of money have as much effect as on the value of produce, if his machinery, buildings, and stock in trade rise also 100 per cent., his rate of profit will be the same... If, with a capital of a given value, he can, by economy in labour, double the quantity of produce, and it fall to half its former price, it will bear the same proportion to the capital that produced it which it did before, and consequently profits will still be at the same rate. If, at the same time that he doubles the quantity of produce by the employment of the same rate. If, at the same time that he doubles the quantity of produce by the employment of the same capital, the value of money is by any accident lowered one ’half, the produce will sell for twice the money [value] that it did before; but the capital employed to produce it will also be of twice its former money value; and therefore

in this case too, the value of the produce will bear the same proportion to the value of the capital as it did before" ([Ricardo, "On the principles of political economy...", Londres, 1821,] p. 51, 52.) 394. “The raw produce of which commodities are made, is supposed to have fallen in price, and, therefore, commodities will fall on that account. True, they will fall, but their fall will not be attended with any diminution in the money income of the producer. If he sell his commodity for less money, it is only because one of the materials from which it is made has fallen in value. If the clothier sell his cloth for 900 £ instead of 1.000 £, his income will not be less. if the wool from which it is made, has declined 100 £ in value.” (l. c., p. 518.) 395. “But the rate of profits will fall still more, because the capital of the farmer...consists in a great measure of raw produce, such as his corn and hay-dicks, his unthreashed wheat and barley, his horses and cows, which would all rise in price in consequence of the rise of produce. His absolute profits would fall from 480 £ to 445 £ 15 chel.; but if from the cause which I have just stated, his capital should rise from 3.000 £ to 3 200 £, the rate of his profits would, when corn was at 5£ 2 chel. 10 d. be under 14 per cent. If a manufactures had also employed 3.000 £ in bis business, he would be obliged in consequence of the rise of wages, to increase his capital, in order to be enabled to carry on the same business. If his commodities sold before for 720 £ they would continue to sell at the same price; but the wages of labour, which were before 240 £, would rise when corn was at 5£ 2 chel. 10 d„ to 274 £ 5 chel. In the first case he would have a balance of 480 £ as profit on 3.000 ¿ in the second he would have a profit only of 445 £. 15 chel., on an increased capital, and therefore his profits would conform to the altered rate of those of the farmer" (I c p. 116, 117.) 396. “Articles of jewellery, or iron, of plate, and of copper, would not rise, because none of the raw produce from the surface of the earth enters into their composition.” (l. c., p. 117.) 396. "In every case, agricultural, as well as manufacturing profits are lowered by a rise in the price of raw produce, if it be accompanied by a rise of wages.” (l. c., p. 113, 114.) 396. "Suppose the price of silks, velvets, furniture, and any other commodities, not required by the labourer, to rise in consequence of more labour being expended on them, would not that affect profits? Certainly not: for nothing can affect profits but a rise in wages; silks and velvets are not consumed by the labourer, and therefore cannot raise wages.” (I. C„ p. 118.) 397. “I must again observe, that the rate of profits would fall much more rapidly than I have estimated m my calculation: for the value of the produce being that I have stated it under the circumstances supposed, the value of the farmer’s stock would be greatly increased from its necessarily consisting of many of the commodities which had risen in value. Before corn could rise from 4 £ to 12 £, his capital would

probably be doubled in exchangeable value, and be worth 6.000 £ instead of 3.000 £. If then his profit were 180 £, or 6 per cent, on his original capital, profits would not at that time be really at a higher rate than 3 per cent.; for 6000£ at 3 per cent, gives 180 £; and on those terms only could a new farmer with 6.000 £ money in his pocket enter into the fanning business. Many trades would derive some advantage, more or less, from the same source. The brewer, the distiller, the clothier, the linen manufacturer, would be partly compensated for the diminution of their profits, by the rise in the value of their stock of raw and finished materials; but a manufacturer of hardware, of jewellery, and [of] many other commodities, as well as those whose capitals uniformly consisted of money, would be subject to the whole fall in the rate of profits, without any compensation whatever." (l. c., p. 123, 124.) 398, "1 have already remarked, that the market price of a commodity may exceed its natural or necessary price, as it may be produced in less abundance than the new demand for it requires. This, however, ú but a temporary effect. The high profits on capital employed in producing that commodity, will naturally attract capital to that trade; and as soon as the requisite funds are supplied, and the quantity of the commodity is duly increased, its price will fall, and the profits of the trade will conform to the general level. A fall in the general rate of profits is by no means incompatible with a partial rise of profit in particular employments. It is through the inequality of profits. that capital is moved from one employment to another. Whilst then general profits are falling, and gradually settling at a lower level in consequence of the rise of wages, and the increasing difficulty of supplying the increasing population with necessaries, the profits of the farmer may, for an interval of some little duration, be above the former level. An extraordinary stimulus may be also given for a certain time, to a particular branch of foreign and colonial trade.” (l. c., p. 118, 119.) 398. "It should be recollected that prices always vary in the market, and in the first instance, through the comparative State of demand and supply. Although cloth could be furnished at 40 chel. per yard, and give the usual profits of stock, makers of cloth will for a time have unusual profits, but capital will naturally flow to that manufacture, till the supply and demand are again at their fair level, when the price of cloth will again sink to 40 chel., its natural or necessary price. In the same manner, with every increased demand for corn, it may rise so high as to afford more than the general profits to the farmer. If there be plenty of fertile land, the price of corn will again fall to its former standard, after the requisite quantity of capital has been employed in producing it, and profits will be as before; but if there be not plenty of fertile land, if, to produce this additional quantity, more than the usual quantity of capital and labour be required, corn will not fall to its former level. Its natural price will be raised, and the farmer, instead of obtaining permanently larger profits, will find himself obliged to be satisfied with the

diminished rate which is the inevitable consequence of the rise of wages, produced by the rise of necessaries.” (l. c., p. 119, 120.) 402.“Any change from one foreign trade to another. or from home to foreign trade. cannot, in my opinion, affect the rate of profits." (l. c., p. 413.) 402. "They contend, that the equality of profits will be brought about by the general rise of profits; and I am of opinion, that the profits of the favoured trade will speedily subside to the general level." (l. c., p. 132, 133.) 402. “It is not, therefore, in consequence of the extension of the market that the rete of profit is raised.” (l. c., p. 136.) 423. “Rent is that portion of the produce from the soil (or from any agency of production) which is paid to the landlord for the use of its differential powers. as measured by comparison with those of similar agencies operating on the same market.” (l. c., [Thomas de Quincey, "The logic of political economy”, Edimburgo y Londres, 1844], p. 163.) 423. “...no separate class of occupants and tenants distinet from the class of owners | can have been formed.” (l. c., p. 176.) 425. "Mr. Hallett insists that ears of corn, like race-horses, must be carefully reared, instead of, as is done ordinarily, grown in higgledy-piggledy fashion, with no regard to the theory of natural selection. In illustration of what good education may do, even with wheat, some remarkable examples are given, In 1857, Mr. H[allett] planted an ear of the first quality of the red wheat, exactly 4 3/4 inches long, and containing 47 grains. From the produce of the small crops ensuing, he again selected, in 1858, the finest ear, 6 1/3 inches long, and with 79 grains; and this was repeated, in 1859, with the again best offspring, this time 7 3/4 inches long, and containing 91 grains. The next year, 1860, was a bad season for agricultural education, and the wheat refused to grow any bigger and better; but the year after, 1861, the best ear carne to be 8 3/4 inches long, with no less than 123 grains on the single stalk. Thus the wheat had increased. in five years, to very nearly double its size, and to a threefold amount of productiveness in number of grains. These results were obtained by what Mr. H[allett] calls the 'natural system’ of cultivating wheat; that is, the planting of single grains at such a distance about 9 inches from each other every way as to afford each sufficient space for full development... He asserts that the corn produce of England may be doubled by adopting ‘pedigree wheat’ and the 'natural System’ of cultivation. He States that from single grains, planted at the proper time, one only of each square foot of ground; he obtained plants consisting of 23 ears in the average. with about 36 grains in each ear. The produce of an acre at this rate was, accurately counted. 1.001.880 ears of wheat; while. when sown in the ordinary fashion, with an expenditure of more than 20 times the amount of seed, the crop amounted to only 934.120 ears of corn, or 67.760 ears less...” [Fuente no confirmada.] 425. “With the progress of society the natural price of labour has always a tendency to

rise, because one of the principal commodities by which its natural price is regulated, has a tendency to become dearer, from the greater difficulty to producing it. As, however, the improvements in agriculture, the discovery of new markets, whence provisions may be imported, may for a time counteract the tendency to a rise in the price of necessaries, and may even occasion their natural price to fall, so will the same causes produce the correspondent effects on the natural price of labour. The natural price of all commodities, excepting raw produce and labour, bas a tendency to fall, in the progress of wealth and population; for though, on one hand, they are enhanced in real value, from the rise in the natural price of the raw material of which they are made, this is more than counterbalanced by the improvements in machinery, by the better division and distribution of labour, and by the increasing skill, both in science and art, of the producers.” ([Ricardo, "On the principles of political economy, and taxation”, Londres, 1821] p. 86. 87.) 426. "As population increases, these necessaries will be constantly rising in price, because more labour will be necessary to produce them... Instead, therefore. of the money wages of labour falling, they would rise; but they would not rise sufficiently to enable the labourer to purchase as many comforts and necessaries as he did before the rise in the price of those commodities... Notwithstanding, then, that the labourer would be really worse paid, yet this increase in bis wages would necessarily diminish the profits of the manufacturer; for his goods would sell at no higher price, and yet the expence of producing them would be increased... It appears, then, that the same cause which mises rent the increasing difficulty of providing an additional quantity of food with the same proportional quantity of labour, will also raise wages; and therefore if money be of an unvarying value, both rent and wages will have a tendency to rise with the progress of wealth and population. (l. c., p. 96, 97.) But there is this essential difference between the rise of rent and the rise of wages. The rise in the money value of rent is accompanied by an | increased share of the produce; not only is the landlord’s money rent greater, but his corn rent also — The fact of the labourer will be less happy; he will receive more money wages, it is true, but his corn wages will be reduced; and not only his command of corn, but his general condition will be deteriorated, by his finding it more difficult to maintain the market rate of wages above their natural rate.” (L c„ p. 97, 98.) 426. "Suppose corn and manufactured goods always to sell at the same price, profits would be high or low in proportion as wages were low or high. But suppose corn to rise in price because more labour is necessary to produce it; that cause will not raise the price of manufactured goods in the production of which no additional quantity of labour is required... if, as is absolutely certain, wages should rise with the rise of rom, then their profits would necessarily fall.” (l. e., p. 108.) 426. "...whether the farmer at least would not have the same rate of profits, although he

should pay an additional sum (or wages? Certainly not: for he will not only have to nay, in common with the manufacturer, an increase of wages to each labourer he employs, but he will be obliged either to pay rent, or to employ an additional number of labourers to obtain the same produce; and the rise in the price of the raw produce will be proportioned only to that rent, or that additional number, and will not compensate him for the rise of wages.” (l. c., p. 108.) 427. "We have shown that in early stages of society, both the landlord’s and the labourer’ share of the value of the produce of the earth, would be but small; and that it would increase in proportion to the progress of wealth, and the difficulty of procuring food.” (l. c., p. 109.) 427. "The natural tendency of profits then is to fall; for, in the progress of society and wealth, the additional quantity of food required is obtained by the sacrifice of more and more labour. This tendency, this gravitation as it were of profits, is happily checked at repeated intervals by the improvements of machinery, connected with the production of necessaries as well as by discoveries in the science of a agriculture which enable us to relinquish a portion of labour before required, and therefore to lower the price of the prime necessary of the labourer.” (l. c., p. 120, 121.) 427. “Although a greater value is produced, a greater proportion of what remains of that value, after paying rent, is consumed by the producers, and it is this, and this alone, which regulates profits." (l. c, p. 127.) 427. "In the form of money... capital is productive of no profit; in the form of materials, machinery, and food, for which it might be exchanged, it would be productive of revenue" (I. e„ p. 267.) "The capital of the stockholder can | never be made productive it is, m fact. no capital. If he were to sell his stock, and employ the capital he obtained for it, productively, he could only do so by detaching the capital of the buyer of his stock from a productive employment.” (l. c., p. 289, nota.) 428. "When poor lands are taken into cultivation, or when more capital and labour are expended on the old land, with a less return of produce, the effect must be permanent. A greater proportion of that part of the produce which remains to be divided, after paying rent, between the owners of stock and the labourers, will be apportioned to the latter." (l. c., p. 127, 128.) 428. "Each man may, and probably will, have a less absolute quantity; but as more labourers are employed in proportion to the whole produce retained by the farmer, the value of a greater proportion of the whole produce will be absorbed by wages, and consequently the value of a smaller proportion will be devoted to profits.” (l. c., p. 128.) 428. “The remaining quantity of the produce of the land, after the landlord and labourer are paid, necessarily belongs to tire farmer, and constitutes the profits of his stock." (l. c., p. 110.) 428. “In the Chapter on Wages, we have endeavoured to show that the money price of

commodities would not be raised by a rise of wages... But if it were otherwise, if the prices of commodities were permanently raised by high wages, the proposition would not be less true, which asserts that high wages invariably affect the employers of labour, by depriving them of a portion of their real profits. Supposing the batter, the hosier, and the shoemaker each paid 10 £ more wages in the manufacture of a particular quantity of their commodities, and that the price of hats, stockings, and shoes, rose by a sum sufficient to repay the manufactures the 10 £; their situation would be no better than if no such rise took place. If the hosier sold bis stockings for 110 £, his profits would be precisely the same money amount as before; but as he would obtain in exchange for this equal sum, one tenth less of hats, shoes. and every other commodity; and as he could with his former amount of savings” (...) “employ fewer labourers at the increased wages, and purchase fewer raw materials at the increased prices, he would be in no better situation than if his money profits had been really diminished in amount, and every thing had remained at its former price," (l. c., p. 129.) 429. “In an improving State of society, the net produce of land is always diminishing in proportion to its gross produce.” (l. c., p. 198.) 429. “In rich and powerful countries, where large capitals are invested in machinery, more distress will be experienced from a revulsion in trade, than in poorer countries where there is proportionally a much smaller amount of fixed, and a much larger amount of circulating11 capital, and where consequently more work is done by the labour of men. It is not so difficult to withdraw a circulating as a fixed capital, from any employment in which it may be engaged. It is often impossible to divert the machinery which may have been erected for one manufacture, to the purposes of another; but the clothing, the food, and the lodging of the labourer in one employment may be devoted to the support of the labourer in another” (...); “or the same labourer may receive the same food, clothing and lodging, whilst his employment is changed. This, however, is an evil to which a rich nation must submit; and it would not be more reasonable to complain of it, than it would be in a rich merchant to lament that his ship was exposed to the dangers of the sea, while his poor neighbor’s cottage was safe from all such hazard.” (l. c., p. 311.) 430. "Whatever capital becomes fixed on the land, must necessarily be the landlord's, and not the tenants. at the expiration of the lease. Whatever compensation the landlord may receive for this capital, on re-letting his land, will appear in the form of rent; but no rent will be paid, if, with a given capital, more corn can be obtained from abroad, than can be grown on this land at home.” (l. c., p. 315, nota.) 430. “In a former part of this work, I have noticed the difference between rent, properly so called, and the remuneration paid to the landlord under that name, for the advantages which the expenditure of his capital has procured to this tenant; but I

11 En el manuscrito: circulated

did not perhaps sufficiently distinguish the difference which would arise from the different modes in which this capital might be applied. As a part of this capital, when once expended in the improvement of a farm, is inseparably amalgamated with the land, and tends to increase its productive powers, the remuneration paid to the landlord for its use is strictly of the nature of rent, and is subject to all the laws of rent. Whether the improvement be made at the expense of the landlord of the tenant, it will not be undertaken in the first instance, unles there is a strong probability that the return will at least be equal to the profit that can be made by the disposition of any other equal capital; but when once made, the return obtained will ever after be wholly of the nature of rent, and will be subject to all the variation of rent. Some of these expenses, however, only give advantages to the land for a limited period, and do not add permanently to its productive powers: being bestowed on buildings, and other perishable improvements, they require to be constantly renewed, and therefore do not obtain for the landlord any permanent addition to his real rent.” (l. c., p. 306, nota.) 430. “In all countries, and at all times, profits depend on the quantity of labour requisite to provide necessaries for the labourers, on that land or with that capital which yields no rent.” (l. c., p. 128.) 430. “From the account which has been given of the profits of stock, it will appear, that no accumulation of capital will permanently lower profits, unless there be some permanent cause for the rise of wages... If the necessaries of the workman could be constantly increased with the same facility, there could be no permanent alteration in the rate of profit or wages” ([debiera decir] in the rate of surplus value and the value of labour), “to whatever amount capital might be accumulated. Adam Smith, however, uniformly ascribes the fall of profits to the accumulation of capital, and to the competition which will result from it, without ever adverting to the increasing difficulty of providing food for the additional number of labourers which the additional capital will employ." (l. c., p. 338, 339.) 433. ''There is only one case, and that will be temporary, in which the accumulation of capital with a low price of food may be attended with a fall of profits; and that is, when the funds for the maintenance of labour increase much more rapidly than population; wage» will then be high, and profits low." (l. c., p. 343.) 433. “M. Say allows, that the rate of interest depends on the rate of profits; but it does not therefore follow, that the rate of profits, depends on the rate of interest. One is the cause, the other the effect, and it is impossible for any circumstances to make them change place." (l. c., p. 353, nota.) 433. "M. Say acknowledges that the cost of production is the foundation of price. and yet in various parts of hit book he maintains that price is regulated by the proportion which demand bears to supply.” (l. c., p. 411.) 433. "The real and ultimate regulator of the relative value of any two commodities, is the cost of their production." (I. c.)

433. “And does not A. Smith agree in this opinion" that prices are regulated neither by wages nor profits, “when he says, that ‘the prices of commodities, or the value of gold and silver as compared with commodities, depends upon the proportion between the quantity of labourer which is necessary in order to bring a certain quantity of gold and silver to market, and that which is necessary to bring thither a certain quantity of any other sort of goods?’ That quantity will not be affected, whether profits be high or low, or wages low or high. How then can prices be raised by high profits?" (l. c., p. 413. 414.) 435. “...all the productions of a country are consumed; but it makes the greatest difference imaginable whether they are consumed by those who reproduce, or by those who do not reproduce another value. When we say that revenue is saved, and added to capital, what we mean is, that the portion of revenue, so said to be added to capital, is consumed by productive instead of unproductive labourers." (...) “There can be no greater error than in supposing that capital is increased by nonconsumption. If the price of labour should rise so high, that notwithstanding the increase of capital, no more could be employed, I should say that such increase of capital would be still unproductively consumed." (p. 163, nota.) 437. “The labour of a million of men in manufactures, will always produce the same value, but will not always produce the same riches.” (l. c., p. 320.) 447. “There will, indeed, where production and consumption are comparatively great, naturally be, at any given moment, a comparatively great surplus in the intermediate State, in the market, on its way from having been produced to the hands of the consumer; unless indeed the quickness with which the things are sold off should have increased so as to counteract what would else have been the consequence of the increased production.” (p. 6, 7 "An inquiry into those Principles, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus, etc.", Londres, 1821.) 454. "M. Say" (...) "has... most satisfactorily shown, that there is no amount of capital which may not be employed in a country, because demand is only limited by production. No man produces, but with a view to consume or tell, and he never sells, but with an intention to purchase some other commodity, which may be immediately useful to him, or which may contribute to future production. By producing, then, he necessarily becomes either the consumer of his own goods, or the purchaser and consumer of the goods of some other person. It is not to be supposed that he should. for any length of time, be ill-informed of the commodities which he can most advantageously produce, to attain the object which he has in view, namely, the possession of other goods; and, therefore, it is not probable that he will continually’ (...) “produce a commodity for which there is no demand.” ([Ricardo, "On the principles...’’, Londres, 1821,] p. 339, 340.) 455. “Is the following quite consistent with M. Say’s principle? “The more disposable capitals are abundant in proportion to the extent of employment for them, the

more will the rate of interest on loans of capital fall.’ (Say, vol. II, p. 108.) If capital to any extent can be employed by a country, how can it be said to be abundant, compared with the extent of employment for it?” (l. c., p. 340, nota.) 457. ‘There cannot, then, be accumulated in a country any amount of capital which cannot be employed productively, until wages rise so high in consequence of the rise of necessaries, and so little consequently remains for the profits of stock, that the motive for accumulation ceases.” (l. c., p. 340.) “It follows. then... that there is no limit to demand no limit to the employment of capital while it yields any profit, and that however abundant capital may become, there is no other adequate reason for a fall of profit but a rise of wages, and further it may be added, that the only adequate and permanent cause for the rise of wages is the increasing difficulty of providing food and necessaries | for the increasing number of workmen.” (l. c., p. 347. 348.) 460. "One would be led to think... that Adam Smith concluded we were under some necessity” (...) "of producing a surplus of corn. woollen goods, and hardware. and that the capital which produced them could not be otherwise employed. It is, however, always a matter of choice in what way a capital shall be employed, and therefore there can never, for any length of time, be a surplus of any commodity: for if there were, it would fall below its natural price, and capital would be removed to some more profitable employment.’’ (p. 341, 342, nota.) 460. "Productions are always bought by productions, or by Services; money it only the medium by which the exchange is effected." (...) 'Too much of a particular commodity may be produced, of which there may be such a glut in the market, as not to repay the capital expended upon it; but this cannot be the case with all commodities.’’ (l. c., p. 341, 342.) 460. "Whether these increased productions. and the consequent demand which they occasion. shall or shall not lower profits, depends solely on the rise of wages; and the rise of wages, excepting, for a limited period, on the facility of producing the food and necessaries of the labourer.” (l. c., p. 343.) 460. "When merchants engage their capitals in foreign trade, or in the carrying hade, it is always from choice, and never from necessity: it is because in that hade their profits be somewhat greater than in the borne trade.” (p. 344.) 464. ‘Too much of a particular commodity may be produced. of which there may be such a glut in the market, as not to repay the capital expended on it; but this cannot be the case with respect to all commodities." (p. 341, 342.) 465. ‘Too much of a particular commodity may be produced, of which there may be such a glut in the market, as not to repay the capital expended on it; but this cannot be the case with respect to all commodities; the demand for corn is limited by the mouths which are to eat it, for shoes and coats by the persons who are to wear them; but though a community, or a part of a community. may have as much corn, and as many hats and shoes, as it is able or may wish to consume, the same cannot

be said of every commodity produced by nature or by art. Some would consume more wine, if they had the ability to procure it. Others having enough of wine, would wish to increase the quantity or improve the quality of their furniture. Others might wish to ornament their grounds, or to enlarge their houses. The wish to do all or some of these is implanted in every man’s breast; nothing is required but the means, and nothing can afford the means, but an increase of production." (l. c, p. 341, 342.) 483. “When merchants engage their capitals in foreign trade, or in the carrying trade. it is always from choice, and never from necessity: it is because in that trade their profits be somewhat greater than in the home trade. Adam Smith has justly observed ‘that the desire of food is limited in every man by the narrow capacity of the human stomach” [...], "but the desire of the conveniences and ornaments of building, dress, equipage, and household furniture, seems to have no limit or certain boundary.’ Nature then” (...) “has necessarily limited the amount of capital which can at any time be profitably engaged in agriculture” [...], "but she has placed no limits” (...) "to the amount of capital that may be employed in procuring ‘the conveniences and ornaments' of life. To procure these gratifications in the greatest abundance is the object in view, and it is only because foreign trade. or the carrying trade, will accomplish it better, that men engage in them in preference to manufacturing the commodities required, or a substitute for them, at home, If, however, from peculiar circumstances, we were precluded from engaging capital in foreign trade, or in the carrying trade, we should, though with less advantage, employ it at home; and while there is no limit to the desire of ‘conveniences, ornaments of building, dress. equipage, and | household furniture', there can be no limit to the capital that may be employed in procuring them, except that which bounds our power to maintain the workmen who are to produce them. Adam Smith, however, speaks of the carrying trade as one, not of choice, but of necessity; as if the capital engaged in it would be inert if not so employed, as if the capital in the home trade could overflow, if not confined to a limited amount. He says, ‘when the capital stock of any country is increased to such a degree, that it cannot be all employed in supplying the consumption. and supporting the productive labour of that particular country" [Ricardo mismo imprime esta parte de la cita subrayada], "the surplus part of it naturally disgorges itself into the carrying trade, and is employed in performing the same offices to other countries”... But could not this portion of the productive labour of Great Britain be employed in preparing some other sort of goods, with which something more in demand at home might be purchased? And if it could not, might we not employ this productive labour, though with less advantage, in making those goods in demand at home, or at least some substitute for them? If we wanted velvets, might we not attempt to make velvets; and if we could not succeed, might we not make more cloth, or some other object desirable to us?

We manufacture commodities, and with them buy goods abroad, because we can obtain a greater quantity" [...] "than we could make at home. Deprive us of this trade, and we immediately manufacture again for ourselves. But this opinion of Adam Smith is at variance with all his general doctrines on this subject. “If”. [...] “a foreign country can supply us with a commodity cheaper than we ourselves can make it, better buy it of them with some part of the produce of our own industry, employed in a way in which we have some advantage. The general industry of the country being always in proportion to the capital which employs it" [...] ([Ricardo cita subrayada esta parte de la cita]) “will not thereby be diminished, but only left to find out the way in which it can be employed with the greatest advantage." Again. ‘Those, therefore, who have the command of more food than they themselves can consume, are always willing to exchange the surplus, or that is the same thing, the price of it, for gratifications of another kind. What is over and above satisfying the limited desire, is given for the amusement of those desires which cannot be satisfied; but seem to be altogether endless. The poor, in order to obtain food, exert themselves to gratify those fancies of the rich; and to obtain it more certainly, they vie with one another in the cheapness and perfection of their work. The number of workmen increases with the increasing quantity of food. or with the growing improvement and cultivation of the lands; and as the nature of their business admits of the utmost subdivisions of labours, the quantity of materials which they can work up increases in a much greater proportion than their numbers. Hence arises a demand for every sort of material which human invention can employ, either usefully or ornamentally, in building. dress, equipage, or household furniture; for the fossils and minerals contained in the bowels of the earth, the precious metals, and the precious stones.’ It follows then from these admissions, that there is no limit to demand no limit to the employment of capital while it yields any profit, and that however abundant capital may become, there is no other adequate reason for a fall of profit but a rise of wages, and further it may be added, that the only adequate and permanent cause for the rise of wages is ¡he increasing difficulty of providing food and necessaries for the increasing number of workmen.” (l. c., p. 344-348.) 491. ‘‘When the annual productions of a country more than replace its annual consumption, it is said to increase its capital; when its annual consumption is not at least replaced by its annual production, it is said to diminish its capital. Capital may therefore be increased by an increased production, or by a diminished unproductive consumption.” (p. 162, 163.) 492. "When we say" (...) “that revenue is saved, and added to capital, what we mean is, that the portion of revenue, so said to be added to capital, is consumed by productive instead of unproductive labourers.” [l. c., p. 163, nota.] 492. “If the price of labour should rise so high, that notwithstanding the increase of

capital, no more could be employed, I should say that such increase of capital would be still unproductively consumed.” [1. c., p. 163, nota.] 492. "There are two ways in which capital may be accumulated: it may be saved either in consequence of increased revenue, or of diminished consumption. If my profits are raised from 1.000 £ to 1 200 £ while my expenditure continues the same, I accumulate annually 200 £ more than I did before. If I save 200 £ out of my expenditure, while my profits continue the same, the same effect will be produced; 200£ per annum will be added to my capital." (p. 135.) 492. "If, by the introduction of machinery, the generality of the commodities on which revenue was expended fell 20 per cent, in value, I should be enabled to save as effectually as if my revenue had been raised 20 per cent.; but in one case the rafe of profits is stationary, in the other it is raised 20 per cent. If, by the introduction of cheap foreign goods, I can save 20 per cent, from my expenditure, the effect will be precisely the same as if machinery had lowered the expense of their production, but profits would not be raised.” (p. 136.) 493. “The wealth” (...) “of a country may be increased in two ways: it may be increased by employing a greater portion of revenue in the maintenance of productive labour, which will not only add to the quantity, but to the value of the mass of commodities; or it may be increased, without employing any additional quantity of labour, by making the same quantity more productive, — which will add to the abundance, but not to the value of commodities. In the first case, a country would not only become rich, but the value of its riches would increase. It would become rich by parsimony; by diminishing its expenditure on objects of luxury and enjoyment; and employing those savings in reproduction. | In the second case, there will not necessarily be either any diminished expenditure on luxuries and enjoyments, or any increased quantity of productive labour employed, but with the same labour more would be produced; wealth would increase, but not value. Of these two modes of increasing wealth, the last must be preferred, since it produces the same effect without the privation and diminution of enjoyments, which can never fail to accompany the first mode. Capital is that part of the wealth of a country which is employed with a view to future production, and may be increased in the same manner as wealth. An additional capital will be equally efficacious in the production of future wealth, whether it be obtained from improvements in skill and machinery, or from using more revenue reproductively; for wealth always depends on the quantity of commodities produced, without any regard to the facility with which the instruments employed in production may have been procured. A certain quantity of clothes and provisions will maintain and employ the same number of men, and will therefore procure the same quantity of work to be done, whether they be produced by the labour of 100 or 200 men; but they will be of twice the value if

200 have been employed on their production.” (p. 327, 328.) 494. “The labour of a million of men in manufactures, will always produce the same value, but will not always produce the same riches.” (...) “By the invention of machinery, by improvements in skill, by a better division of labour, or by the discovery of new markets, where more advantageous exchanges may be made, a million of men may produce double, or treble the amount of riches, of 'necessaries, conveniences, and amusements’, in one State of society, that they could produce in another, but they will not on that account add any thing to value” (...); “for every thing rises or falls in value, in proportion to the facility on difficulty of producing it, or, in other words, in proportion to the quantity of labour employed on its production." (...) "Suppose with a given capital, the labour of a certain number of men produced 1.000 pair of stockings, and that by inventions in machinery, the same number of men can produce 2.000 pair. or that they can continue to produce 1.000 pair, and can besides produce 500 hats; then the value of the 2.000 pair of stockings, (or of the 1.000 pair of stockings,) and 500 hats, will be neither more nor less than that of the 1.000 pair of stockings before the introduction of machinery; for they will be the produce of the same quantity of labour.” (...) “But the value of the general mass of commodities will nevertheles be diminished; for, although the value of the increased quantity produced, in consequence of the improvement, will be the same exactly as the value would have been of the less quantity that would have been produced, had no improvement taken place, an effect is also produced on the portion of goods still unconsumed, which were manufactured previously to the improvement; the value of those goods will be reduced, inasmuch as they must fall to the level, quantity for quantity, of the goods produced under all the advantages of the improvement: and the society will, notwithstanding the increased quantity of commodities, notwithstanding its augmented riches, and its augmented means of enjoyment, have a less amount of value. By constantly increasing the facility of production, we constantly diminish the value of some of the commodities before produced. though by the same means we not only add to the national riches, but also to the power of future production." (p. 320-322.) 496. "With respect to the third objection against taxes on raw produce, namely, that the raising wages, and lowering profits, is a discouragement to accumulation, and acts in the same way os a natural poverty of soil; I have endeavored to show in another part of this work that savings may be as effectually made from expenditure as from production; from a reduction in the value of commodities, as from a rise in the rate of profits. By increasing my profits from 1.000 to 1.200 £, whilst prices continué the same, my power of increasing my capital by savings is increased, but it is not increased so much as it would be if my profits continued as before, whilst

commodities were so lowered in price, that 800 £ would produce12 me as much as 1.000 £ purchased before.” (p. 183, 184.) 496. "The whole argument, however, of Mr. Malthus, is built on an infirm basis: it supposes, because the gross income of the country is diminished, that, therefore, the net income must also be diminished, in the same proportion. It has been one of the objects of his work to show, that with every fall in the rea] value of necessaries, the wages of labour would fall, and that the profits of stock would rise in other words, that of any given annual value a less portion would be paid to the labouring class, and a larger portion to those whose funds employed this class. Suppose the value of the commodities produced in a particular manufacture to be 1.000 £, and to be divided between the master and his labourers, in the proportion of 800 £ to labourers, and 200 £ to the master; | if the value of these commodities should fall to 900 £, and 100 £ be saved from the wages of labour, the net income of the masters would be in no degree impaired, and, therefore, [he] could with just as much facility pay the same amount of tases, after, as before the reduction of price.” (p. 511, 512.) 497. "Notwithstanding the tendency of wages to conform to their natural rate, their market rate may, in an improving society, for an indefinite period, be constantly above it; for no sooner may the impulse, which an increased capital gives to a new demand for labour be obeyed, than another increase of capital may produce the same effect; and thus, if the increase of capital be gradual and constant, the demand for labour may give a continued stimulus to an increase of people.” (p. 88.) 497. “An accumulation of capital naturally produces an increased competition among the employers of labour, and a consequent rise in its price.” (p. 178.) 498. “In different stages of society, the accumulation of capital, or of the means of employing labour, is more or less rapid, and must in all cases depend on the productive powers of labour. The productive powers of labour are generally greatest when there is an abundance of fertile land: at such periods accumulation is often so rapid, that labourers cannot be supplied with the same rapidity as capital." (p. 92.) “It has been calculated, that under favourable circumstances population may be doubled in twenty-five years; but under the same favourable circumstances, the whole capital of a country might possibly be doubled in a shorter period. In that case, wages during the whole period would have a tendency to rise, because the demand for labour would increase still faster than the supply. In new settlements, where the arts and knowledge of countries fat advances in refinement are introduced, it is probable that capital has a tendency to increase faster than mankind: and if the deficiency of labourers were not supplied by more populous countries, this tendency would very much raise the price of labour. In

12 En Ricardo: procure.

proportion as these countries become populous, and land of a worse quality is taken into cultivation, the tendency to an increase of capital diminishes; for the surplus produce remaining, after satisfying the wants of the existing population, must necessarily be in proportion to the facility of production, viz. to the smaller number of persons employed in production. Although, then, it is probable, that under the most favourable circumstances, the power of production is still greater than that of population, it will not long continue so; for the land being limited in quantity, and differing in quality, with every increase portion of capital employed on it, there will be a decreased rate of production, whilst the power of population continues always the same.” (p. 92, 93.) 500. “The natural tendency of profits then is to fall; for, in the progress of society and wealth, the additional quantity of food required is obtained by the sacrifice of more and more labour. This tendency, this gravitation as it were of profits, is happily checked at repeated intervals by the improvements in machinery, connected with the production of necessaries, as well as by discoveries in the Science of agriculture which enable us to relinquish a portion of labour before required, and | therefore to lower the price of the prime necessary of the labourer. The rise in the price of necessaries and in the wages of labour is however limited: for as soon as wages should be equal... to 720 £, the whole receipts of the farmer, there must be an end of accumulation; for no capital can then yield any profit whatever, and no additional labour can be demanded, and consequently population will have reached its highest point. Long indeed before this period, the very low rate of profits will have arrested all accumulation, and almost the whole produce of the country, after paying the labourers, will be the property of the owners of land and the receivers of tithes and taxes.” (p. 120, 121.) 501. “Long before this State of prices was become permanent, there would be no motive for accumulation; for no one accumulates but with a view to make his accumulation productive, and consequently such a state of prices never could take place. The farmer and manufacturer can no more live without profit, than the labourer without wages. Their motive for accumulation will diminish with every diminution of profit, and will cease altogether when their profits are so low as not to afford them an adequate compensation for their trouble, and the risk which they must necessarily encounter in employing their capital productively.” (p. 123.) 501. "I must again observe, that the rate of profits would fall much more rapidly... for the value of the produce being what I have stated it under the circumstances supposed, the value of the farmer’s stock would be greatly increased from its necessarily consisting of many of the commodities which had risen in value. Before corn could rise from 4£ to 12£, his capital would probably be doubled in exchangeable value, and be worth 6.000 £ instead of 3.000 £. If then his profit were 180 £, or 6 per cent, on his original capital, profits would not at that time be really at a higher rate than 3 per cent.; for 6.000 £ at 3 per cent, gives 180 £; and

on those terms only could a new farmer with 6.000 £ money in his pocket enter into the farming business.” (p. 124.) 501. “We should also expect that, however, the rate of the profits of stock might diminish in consequence of the accumulation of capital on the land, and the rise of wages, yet that the aggregate amount of profits would increase. Thus supposing that, with repeated accumulations of 100.000 £, the rate of profit should fall from 20 to 19, to 18, to 17 per cent., a constantly diminishing rate, we should expect that the whole amount of profits received by those successive owners of capital would be always progressive; that it would be greater when the capital was 200.000 £, than when 100.000 £, still greater when 300.000 £; and so on, increasing though at a diminishing rate, with every increase of capital. This progression however is only true for a certain time: thus 19 per cent, on 200.000 £ is more than 20 on 100.000 £ again 18 per cent, on 300.000 £ is more than 19 per cent, on 200.000 £; but after capital has accumulated to a large amount, and profits have fallen, the further accumulation diminishes the aggregate of profits. Thus suppose the accumulation should be 1.000.000 £, and the profits 7 per cent, the whole amount of profits will be 70.000 £; now if an addition of 100.000 £ capital be made to the million, and profits should fall to 6 per cent, 66.000 £ or a diminution of 4.000 £ will be received by the owners of stock, although the whole amount of stock will be increased from 1.000.000 £ to 1 100.000 £. There can, however, be no accumulation of capital, so long as stock yields any profit at all, without its yielding not only an increase of produce, but an increase of value. By employing 100.000 £ additional capital, no part of the forma capital will be rendered less productive. The produce of the land and labour of the country must increase, and its value will be raised, not only by the value of the addition which is made to the forma quantity of productions, but by the new value which is given to the whole produce of the land, by the increased difficulty of producing that last portion of it. When the accumulation of capital, however, becomes very great, notwithstanding this increased value, it will be so distributed that a less value than before will be appropriated to profits, while that which is devoted to rent and wages will be increased.” (p. 124-126.) 502. “Although a greater value is produced, a greater proportion of what remains of that value, after paying rent, is consumed by the producers, and it is this, and this alone, which regulates profits. Whilst the land yields abundantly, wages may temporarily rise, and the producers may consume more than their accustomed proportion; but the stimulus which will thus be given to population, will speedily reduce the labourers of their usual consumption. But when poor lands are taken into cultivation, or when more capital and labour are expended on the old land, with a less return of produce, the effect must be permanent." (p. 127.) 502. ‘‘The effects then of accumulation will be different in different countries, and will depend chiefly on the fertility of the land. However extensive a country may be

where the land is of a poor quality, and where the importation of food is prohibited, the most moderate accumulations of capital will be attended with great reductions in the rate of profit, and a rapid rise in rent; and on the contrary a small but fertile country, particularly if it freely permits the importation of food, may accumulate a large stock of capital without any great diminution in the rate of profits, or any great increase in the rent of land.” (p. 128, 129.) 502. ",..sufficient surplus produce may not be left to stimulate the exertions of those who usually augment by their savings the capital of the State.” (p. 206.) 502. "There is only one case” [ch. XXI ‘‘Effects of accumulation on profits and interest”] "and that will be temporary, in which the accumulation of capital with a low price of food may be attended with a fall of profits; and that is, when the funds for the maintenance of labour increase much more rapidly than population; wages will then be high, and profits low. If every man were to forego the use of luxuries, and be intent only on accumulation, a quantity of necessaries might be produced, for which there could not be any immediate consumption. Of commodities so limited in number, there might undoubtedly be a universal glut, and consequently there might neither be demand for an additional quantity of such commodities, nor profits on the employment of more capital. If men ceased to consume, they would cease to produce.” (p. 343.) 504. "It is of importance to distinguish clearly between gross revenue and net revenue, for it is from the net revenue of a society that all taxes must be paid. Suppose that all the commodities in the country, all the com, raw produce, manufactured goods, etc. which could be brought to market in the course of the year, were of the value of 20 millions, and that in order to obtain this value, the labour of a certain number of men was necessary, and that the absolute necessaries of these labourers required an expenditure of 10 millions, I should say that the gross revenue of such society was 20 millions, and its net revenue 10 millions. It does not follow from this supposition, that the labourers should receive only 10 millions for their labour; they might receive 12, 14, or 15 millions, and in that case they would have 2, 4, or 5 millions of the net income. The rest would be divided between landlords and capitalists; but the whole net income would not exceed 10 millions. Suppose such a society paid 2 millions in taxes, its net income would be reduced to 8 millions.” (p. 512, 513.) 505. "What would be the advantage resulting to a country from a great quantity of productive labour, if, whether it employed that quantity or a smaller, its net rent and profits together would be the same. The whole produce of the land and labour of every country is divided into three portions: of these, one portion is devoted to wages, another to profits, and the other to rent.” (...) "It is from the two last portions only, that any deductions can be made for taxes, or for savings; the former, if moderate, constituting always the necessary expenses of production." ("...Perhaps this is expressed too strongly, as more is generally alloted to the

labourer under the name of wages, than the absolutely necessary expenses of production. In that case a part of the net produce of the country is received by the labourer, and may be saved or expended by him; or it may [be] enable him to contribute to the defence of the country.") "To an individual with a capital of 20.000 £, whose profits were 2.000 £ per annum, it would be a matter quite indifferent whether his capital would employ a hundred or a thousand men, whether the commodity produced, sold for 10.000 £ or for 20.000 £, provided, in all cases, his profits were not diminished below 2.000 £. Is not the real interest of the nations similar? Provided its net real income, its rent and profits be the same, it is of no importance whether the nation consist of ten or of 12 millions of inhabitants. Its power of supporting fleets and armies, and all species of unproductive labour, must be in proportion to its net, and not in proportion to its gross income. If five millions of men could produce as much food and clothing as was necessary for ten millions, food and clothing for five millions would be the net revenue. Would it be of any advantage to the country, that to produce this same net revenue, seven millions of men should be required, that is to say, that seven millions should be employed to produce food and clothing sufficient for 12 millions? The food and clothing of five millions would be still the net revenue. The employing a greater number of men would enable us neither to add a man to our army and navy, nor to contribute one guinea more in taxes.” (p. 416, 417.) 505. "There is this advantage always resulting from a relatively low price of com, that the division of the actual production is more likely to increase the fund for the maintenance of labour, inasmuch as more will be allotted, under the name of profit, to the productive class, and less under the name rent, to the inproductive class." (p. 317.) 505. "rent is a creation of value... but not a creation of wealth. If the price of com, from the difficulty of producing any portion of it, should rise from 4 £ to 5 £ per qr„ a million of qrs, will be of the value of 5.000.000 £ instead of 4.000.000 £,... the society altogether will be possessed of greater value, and in that sense rent is a creation of value. But this value in so farm nominal, that it adds nothing to the wealth, that is to say, the necessaries, conveniences, and enjoyments of the society. We should have precisely the same quantity, and no more of commodities, and the same million quarters of com as before; but the effect of its being rated at 5 £ per quarter, intead of 4 £, would be to transfer a portion of the value of the corn and commodities from their former possessors to the landlords. Rent then is a creation of value, but not a creation of wealth; it adds nothing to the resource» of a country." (p. 485, 486.) 506. "But it may be said, that the capitalist's income will not be increased; that the million deducted from the landlord's rent, will be paid in additional wages to labourers! Be it so;... the situation of the society will be improved, and they will be able to

bear the same money burthens with greater facility than before; it will only prove what is still more desirable, that the situation of another class, and by far the most important class in society, is the one which is chiefly benefited by the new distribution. All that they receive more than 9 millions, forma part of the net income of the country, and it cannot be expended without adding to its revenue. its happiness, or its power. Distribute then the net income as you please. Give a little more to one class, and a little less to another. yet you do not thereby diminish it; a greater amount of commodities will be still produced with the same labour, although the amount of the gross value of such commodities will be diminished; but the net money income of the country, that fund from which taxes are paid and enjoyments procured, would be much more adequate, than before, to maintain the actual population, to afford it enjoyments and luxuries, and to support any given amount of taxation." (p. 515, 516.) 506, “Suppose... a machine which could in any particular trade be employed to do the work of one hundred men for a year, and that it would last only for one year. Suppose too, the machine to cost 5.000 £ and the wages annually paid to one hundred men to be 5.000 £. it is evident that it would be a matter of indifference to the manufacturer whether he bought the machine or employed the men. But suppose labour to rise, and consequently the wages of one hundred men for a year to amount to 5.500 £, it is obvious that the manufacturer would now no longer hesitate, it would be for his interest to buy the machine and get his work done for 5.000 £. But will not the machine rise in price, will not that also be worth 5.500 £ in consequence of the rise of labour? It would rise in price if there were no stock employed on its construction, and no profits to be paid to the maker of it. If for example, the machine were the produce of the labour for one hundred men, working one year upon it with wages of 50 £ each, and its price were consequently 5.000 £; should those wages rise to 55 £, its price would be 5.500£, but this cannot be the case; less than one hundred men are employed or it could not be sold for 5.000 £, for out of the 5.000£ must be paid the profits of stock which employed the men. Suppose then that only eightyfive men were employed at an expense of 50 £ each, of 4.250£ per annum, and that the 750 £ which the sale of the machine would produce over and above the wages advances to the men, constituted the profits of the engineer’s stock. When wages rose 10 per cent, he would be obliged to employ an addition capital of 425 £ and would therefore employ 4.675£ instead of 4.250 £, on which capital he would only get a profit of 325 £ if he continued to sell this machine for 5.000 £; but this is precisely the case of all manufacturers and capitalist; the rise of wages affects them all. If therefore the maker of the machine should raise the price of it in consequence of a rise of wages, an unusual quantity of capital would be employed in the construction of such machines, till their price afforded only the common rate of profits. We see then that machines would not rise in price, in consequence of a rise of wages.

The manufacturer, however, who in a general rise of wages, can have recourse to a machine which shall not increase the charge of production on his commodity, would enjoy peculiar advantages if he could continue to charge the same price for his goods; but he, as we have already seen, would be obliged to lower the price of his commodities, or capital would flow to his trade till his profits had sunk to the general level. Thus then is the public benefited by machinery; these mute agents are always the produce of much less labour than that which they displace, even when they are of the same money value.” (p. 38-10.) 508. "In contradiction to the opinion of Adam Smith, M. Say, in the fourth chapter, speaks of the value which is given to commodities by natural agents, such as the sun, the air, the pressure of the atmosphere, etc., which are sometimes substituted for the labour of man, and sometimes concur with him in producing. But these natural agents, though they add greatly to value in use, never add exchangeable value, of which M. Say is speaking, to a commodity: as soon as by the aid of machinery, or by the knowledge of natural philosophy, you oblige natural agents to do the work which was before done by man, the exchangeable value of such work falls accordingly." (p. 335, 336.) 509. “If ten men turned a corn mill, and it be discovered that by the assistance of wind, or of water, the labour of these ten men may be spared, the flour which is the produce partly of the work performed by the mill, would immediately fall in value, in proportion to the quantity of labour saved; and the society would be richer by the commodities which the labour of the ten men could produce, the funds destined for their maintenance being in no degree impaired.” (p. 336.) 510. “though Adam Smith, who defined riche» to consist in the abundance of necessaries, convenience and enjoyments of human life. would have allowed that machines and natural agents might very greatly add to the riches of a country, he would not have allowed that they add any thing to the value of those riches.” (ibidem p. 335, nota.) 511. “It is more incumbent on me to declare my opinions on this question” [viz. “the influence of machinery on the interest of the different classes of society”], "because they have on further reflection, undergone a considerable change; and although I am not aware that I have ever published any thing respecting machinery' which it is necessary for me to retrac, yet I have in other ways” (...) “given my support to doctrines which I now think erroneous; it, therefore, becomes a duty in me to submit my present views to examination, with my reasons for entertaining them.” (p. 466.) 511. “Ever since I first turned my attention to questions of political economy, I have been of opinion, that such an application of machinery to any branch of production, as should have the effect of saving labour, was a general good, accompanied only with that portion of inconvenience which in most cases attends the removal of capital and labour from one employment to another.” (...) “It appeared to me, that provided the landlords had the same money rents, they would be benefited by the

reduction in the price of some of the commodities on which those rents were expended, and which reduction of price could not fail to be the consequence of the employment of machinery. The capitalist, I thought, was eventually benefited precisely in the same manner. He, indeed, who made the discovery of the machine, or who first applied it, would enjoy an additional advantage by making great profits for a time; but, in proportion as the machine carne into general use, the price of the commodity produced, would. from the effects of competition, sink to its cost of production, when the capitalist would get the same money profits as before, and he would only participate in the general advantage, | as a consumer, by being enabled, with the same money revenue, to command an additional quantity for comforts and enjoyments. The class of labourers also, I thought, was equally benefited by the use of machinery as they would have the means of buying more commodities with the same money wages, and I thought that no reduction of wages would take place, because the capitalist would have the power of demanding and employing the same quantity of labour as before, although he might be under the necessity of employing it in the production of a new, or at any rate of a different commodity. If, by improved machinery, with the employment of the same quantity of labour, the quantity of stockings could be quadrupled, and the demand for stockings were only doubled, some labourers would necessarily be discharged from the stocking trade; but as the capital which employed them was still in being, and as it was the interest of those who had it to employ it productively, it appeared to me that it would be employed on the production of some other commodities, useful to the society, for which there could not fail to be a demand... As, then, it appeared to me that there would be the same demand for labour as before, and that wages would not be lower, I thought that the labouring class would, equally with the other classes, participate in the advantage, from the general cheapness of commodities arising from the use of machinery. These were my opinions, and they continue unaltered, as far as regards the landlord and the capitalist; but I am convinced, that the substitution of machinery for human labour, is often very injurious to the class of labourers." (p. 466-468.) 519. “My mistake arose from the supposition, that whenever the net income of a society increased, its gross income would also increase; I now, however, see reason to be satisfied that the one fund, from which landlord and capitalist derive their revenue, may increase, while the other, that upon which the labouring class main/y depend, may diminish, and therefore it follows, if I am right, that the same cause which may increase the net revenue of the country, may at the same time tender the population redundant, and deteriorate the condition of the labourer.” (p. 469.) 520. “A capitalist we will suppose employs a capital of -the value of 20.000 £ and that he carries on the joint business of a farmer, and a manufacturer of necessaries. We will further suppose, that 7.000 £ of this capital is invested in fixced capital, viz. in buildings, implements, etc., and that the remaining 13.000 £ is employed as

circulating capital in the support of labour, Let us suppose, too, that profits are 10 p. c., and consequently that the capitalist's capital is every year put into its original State of efficiency, and yields a profit of 2.000 £. Each year the capitalist begins his operations. by having food and necessaries in his possession of the value of 13.000 £, all of which he sells in the course of the year to his own workmen for that sum of money, and, during the same period, he pays them the like amount of money for wages; at the end of the year they replace in his possession food and necessaries of the value of 15.000£, 2.000 £ of which he consumes himself, or disposes of as may best suit his pleasure and gratification." [...] “As far as these products are concerned, the gross produce for that year is 15.000 £, and the net produce 2.000 £. Suppose now, that the following year the capitalist employs half his men in constructing a machine, and the other half in producing food and necessaries as usual. During that year he would pay the sum of 13.000 £ in wages as usual, and would sell food and necessaries to the same amount to his workmen; but what would be the case the following year? While the machine was being made, only one-half of the usual quantity of food and necessaries would be obtained, and they would be only one-half the value of the quantity which was produced before. The machine would be worth 7.500 £ and the food and necessaries 7.500 £, and, therefore, the capital of the capitalist would be as great as before; for he would have besides these two values, his fixed capital worth 7.000 £, making in the whole 20.000 £ capital, and 2.000 £ profit. After deducting this latter sum for his own expenses, he would have a no greater circulating capital than 5.500 £ with which to carry on his subsequent operations; and, therefore, his means of employing labour, would be reduced in the proportion of 13.000£ to 5 500£, and, consequently, all the labour which was before employed by 7.500 £, would become redundant." (p. 469-471.) 522. "The reduced quantity of labour which the capitalist can employ, must, indeed, with the assistance of the machine, and after deductions for its repairs, produce a value equal to 7.500 £, it must replace the circulating capital with a profit of 2.000 £ on the whole capital; but if this be done, | if the net income be not diminished, of what importance is it to the capitalist, whether the gross income be of the value of 3.000£, of 10.000E, or of 15.000£?” (...) “In this case, then, although the net produce will not be diminished in value, although its power of purchasing commodities may be greatly increased, the gross produce will have fallen from a value of 15.000£ to a value of 7.500 £, and as the power of supporting a population, and employing labour, depends always on the gross produce of a nation, and not on its net produce.” [“...Adam Smith constantly magnifies the advantages which a country derives from a large gross rather than a large net income.” (p. 415.)] “there will necessarily be a diminution in the demand for labour, population will become redundant, and the situation of the labouring classes will be that of distress and poverty.” [... p.

471.] "As, however, the power of saving from revenue to add to capital, must depend on the efficiency of the net revenue, to satisfy the wants of the capitalist, it could not fail to follow from the reduction in the price of commodities consequent on the introduction of machinery, that with the same wants” [but his wants enlarge] "he would have increased means of saving, increased facility of transfering revenue into capital." [...] “But with every increase of capital he would employ more labourers” [...]; “and, therefore. a portion of the people thrown out of work in the first instance, would be subsequently employed; and if the increased production, in consequence of the employment of the machine, was so great as to afford, in the shape of net produce, as great a quantity of food and necessaries as existed before in the form of gross produce, there would be the same ability to employ the whole population, and, therefore, there would not necessarily be any redundancy of people.” (p. 469-472.) 524. “All I wish to prove, is, that the discovery and use of machinery may be attended with a diminution of gross produce; and whenever that is the case, it will be injurious to the labouring class, as some of their number will be thrown out of employment, and population will become redundant, compared with the funds which are to employ it." (p. 472.) 524. "If these views be correct, it follows, 1st. That the discovery, and useful application of machinery, always leads to the increase of the net produce of the country, although it may not, and will not, after an inconsiderable interval, increase the value of that net produce." (p. 474.) 524. "2dly. That the increase of the net produce of a country is compatible with a diminution of the gross produce, and that the motives for employing machinery are always sufficient to insure its employment, if it will increase the net produce, although it may, and frequently. must, diminish both the quantity of the gross produce, and its value.” (p. 474.) “3dly. That the opinion entertained by the labouring class, that the employment of machinery is frequently detrimental to their interests, is not founded on prejudice and error, but is conformable to the correct principles of political economy.” (p. 474.) "4thly. That if the improved means of production, in consequence of the use of machinery, should increase the net produce of a country in a degree so great as not to diminish the gross produce, (1 mean always quantity of commodities and not value,) then the situation of all classes will be improved. The landlord and capitalist will benefit, not by an increase of rent and profit, but by the advantages resulting from the expenditure of the same rent, and profits, on commodities, very considerably reduced in value” (...), “while the situation of the labouring classes will also be considerably improved; 1st, from the increased demand for menial servants" (...); “2dly, from the stimulus to savings from revenue, which such an abundant net produce will afford; and 3dly, from the low price of all articles of

consumption on which their wages will be expended’ *... (p. 474, 475.) 526. "...that as much of the revenue as possible should be diverted from expenditure on luxuries, to be expended on menial servants.” (p. 476.) 526. “...to the former demand for labourers, and this addition would take place only because I chose this mode of expending any revenue." (p. 475, 476.) 557. "Whether it” (the revenue) "was expended in the one way or in the other, there would be the same quantity of labour employed in production; for the food and clothing of the soldier and sailor would require the same amount of industry to produce it as the more luxurious commodities; but in the case of the war, there would be the additional demand for men as soldiers and sailors; and, consequently, a war which is supported out of the revenue, and not from the capital of a country, is favourable to the increase of population.” (p. 477.) 527. "There is one other case that should be noticed of the possibility of an increase in the amount of the net revenue of a country, and even of its gross revenue, with a diminution of demand for labour, and that is, when the labour of horses is substituted for that of man. If I employed one hundred men of my farm. and if I found that the food bestowed on fifty of those men, could be diverted to the support of horses, and afford me a greater return for raw produce, after allowing for the interest of the capital which the purchase of the horses would absorb, it would be advantageous to me to substitute the horses for the men, and I should accordingly do so; but this would not be for the interest of the men, and unless the income I obtained, was so much increased as to enable me to employ the men as well as the horses, it is evident that the population would become redundant, and the labourer’s condition would sink in the general scale. It is evident he could not, under any circumstances, be employed in agriculture” (why not? if the field of agriculture was enlarged?); “but if the produce of the land were increased by the substitution of horses for men, he might be employed in manufactures, or as a menial servant.” (p. 477, 478.) 528. “I have before observed, too, that the increase of net incomes, estimated in commodities, which is always the consequence of improved machinery, will lead to new savings and accumulations. These savings, it must be remembered, are annua), and must soon create a fund, much greater than the gross revenue, originally lost by the discovery of the machinery, when the demand for labour will be as great as before, and the situation of the people will be still further improved by the increased savings which the increased net revenue will still enable them to make.” (p. 480.) 528. “With every increase of capital and population, food will generally rise, on account of its being more difficult to produce." (p. 478, 479.) 528. “The consequence of a rise of food will be a rise of wages, and every rise of wages will have a tendency to determine the saved capital in a greater proportion than before to the employment of machinery. Machinery and labour are in constant

competition, and the former can frequently not be employed until labour rises." (p. 479.) 528. "To elucidate the principle, I have been supposing, that improved machinery is suddenly discovered, and extensively used; but the truth is, that these discoveries are gradual, and rather operate in determining the employment of the capital which is saved and accumulated, than in diverting capital from its actual employment.'' (p. 478.) 529. "In America and many other countries, where the food of man is easily provided, there is not nearly so great temptation to employ machinery” (...) “as in England, where food is high, and costs much labour for its production.” [p. 479.) 529. “ 'Man is a machine-making animal’... if we consider the American as a representative man, the definition is... perfect. It is one of the cardinal points of an American’s system to do nothing with his hands that he can do by a machine. From rocking a cradle to making a coffin, from milking a cow to clearing a forest, from sewing on a button to voting for President, almost, he has a machine for everything. He has invented a machine for saving the trouble of masticating food... The exceeding scarcity of labour and its consequent high value" [despite the low value of food], “as well as a certain innate, have stimulated this inventive spirit... The machines produced in America are, generally speaking, inferior in value to those made in England... they are rather, as a whole, makeshifts to save labour than inventions to accomplish former impossibilities.” (...)... “in the United States department of Exhibition is Emery’s cottongin. For many a year after the introduction of cotton to America the crop was very small; because not only was the demand rather limited, but the difficulty of cleaning the crop by manual labour rendered it anything but remunerative, When Eli Whitney, however, invented the saw | cotton-gin there was an immediate increase in the breadth planted, and that increase has up to the present time gone on almost in an arithmetical13 progression. In fact, it is not too much to say that Whitney made the cotton trade. With modifications more or less important and useful his gin has remained in use ever since; and until the invention of the present improvement and addition Whitney’s original gin was quite as good as the most of its would-be supplanters. By the present machine, which bears the name of Messrs. Emrey, of Albany, N. Y., we have no doubt that W[hitnes']s gin, on which it is based, will be quite supplanted. It is as simple and more efficacious; it delivers the cotton not only cleaner, but in sheets like wadding, and thus the layers as they leave the machine are at once fit for the cotton press and the bale. In American Court proper there is little else than machinery. The cow-milker... a belt-shifter... a hemp carding and spinning machine, which at one operation reels the cliver direct from the bale... A machine for the manufacture of paper-bags, which it cuts from the sheet, pastes,

13 En el manuscrito: a geometrical

folds, and perfects at the rate of 300 a minute... Hawes’s clothes-wringer, which by two indiarubber rollen presses from clothes the water, leaving them almost dry, saves time, but does not injure the texture... bookbinder ‘s machinery... machines for making shoes. It is well known that the uppers have been for a long time made up by machinery in this country, but here are machines for putting on the sole, others for cutting the sole to shape, and others again for trimming the heels... A stonebreaking machine is very powerful and ingenious, and no doubt will come extensively into use for ballastring roads and crushing ores... A system of marine signáis by Mr. W. H. Ward of Auburn, New York... Reaping and mowing machines are an American invention coming into very general favour in England. M ’Cormick’s the best... Hansbrow’s California Prize Medal Force-Pump, is in simplicity and efficiency the best in the Exhibition... it will throw more water with the same power than any pump in the world... Sewing machines..." (“The Standard”, 19. Septiembre, 1862.) 530. "The same cause that raises labour, does not raise the value of machines, and, therefore, with every augmentation of capital, a greater proportion of it is employed on machinery. The demand for labour will continue to increase with an increase of capital, but not in proportion to its increase; the ratio will necessarily be a diminishing ratio.” ([Ricardo, "On the principles of political economy..." Londres, 1821], p. 479.) 531. "In both cases the net revenue would be the same, and so would be the gross revenue, but the former would be realised in different commodities.” (p. 476.) 531. “The demand for labour depends on the increase of circulating, and not of fixed capital. Were it true that the proportion between these two sorts of capital is the same at all times, and in all countries, then, indeed, it follows that the number of labourers employed is in proportion to the wealth of the State. But such a position has not the semblance of probability. As arts are cultivated, and civilization is extended, fixed capital bears a larger and larger proportion to circulating capital. The amount of fixed capital employed in the production of a piece of British muslin is at least a hundred, probably a thousand times greater than that employed in the production of a similar piece of Indian muslin. And the | proportion of circulating capital employed is a hundred or a thousand times less. It is easy to conceive that, under certain circumstances, the whole of the annual savings of an industrious people might be added to fixed capital, in which case they would have no effect in increasing the demand for labour.” ([Barton, “Observations on the circumstances which influence the condition of the labouring classes of society”, Londres, 1817], p. 16, 17.) 531. “It is not easy, I think, to conceive that under any circumstances, an increase of capital should not be followed by an increased demand for labour; the most that can be said is, that the demand will be in a diminishing ratio. Mr. Barton, in the above publication, has, I think, taken a correct view of some of the effects of an

increasing amount of fixed capital on the condition of the labouring classes. His Essay contains much valuable information.” [Ricardo "On the principles of political economy...”, Londres, 1821, p. 480, nota.] 531. “Fixed capital when once formed, ceases to affect the demand for labour" (...), "but during its formation it gives employment to just as many hands as an equal amount would employ, either of circulating capital, or of revenue.” ([Barton, l. c.], p. 56.) 531. "The demand for labour absolutely depends on the joint amount of revenue and circulating capital.” (p. 34, 35.) 535. “Das Verhältnis, welches die wages of labour at any given time bear to whole produce of labour. bestimmt die appropriation of capital in one” (fixed) “or the other” (circulating) “way”. (p. 17.) 535. “Fälit der Arbeitslohn, während der Preis der Waren stationär bleibt, oder steigt der Warenpreis, während der Arbeitslohn derselbe bleiht, so wächst der profit des employer und he is induced to hite more hands. Steigen dagegen wages im Verhältnis zu Waren, so hält der manufactures so wenig hands als möglich und sucht alies durch Maschinerie zu machen.” (p. 17, 18.) 535. “We have good evidence that population advanced much more slowly under a gradual rise of wages während dem earlier part des letzten century, als während des latter part desselben century while the real price of labour fell rapidly.” (p. 25.) 535. "A rise of wages, of itself, then, never increases the labouring population; a fall of wages kann sie sehr schnell wachsen machen. Zum Beispiel der Engländer sinke in seinen Forderungen zum Irländer. So wird der Fabrikant mehr anwenden in proportion to the diminished expense of maintenance.” (1, c., p, 26.) 535. “it is the difficulty of finding employment, much more than the insufficiency of the rate of wages, which discourages marriage.” (p. 27.) 535. "It is admitted that every increase of wealth has the tendency to create a fresh demand for labour; aber da labour, [de todas las mercancías es el que requiere más largo tiempo para su producción]..., "so, of all commodities, it | is the most raised by a given increase of demand; und da jedes rise of wages a tenfold reduction of profits produces; [y, como toda subida de salarios...; tan claro como que el aumento del capital sólo puede operarse lentamente] in adding to the effectual demand for labour, unless preceded by such an increase of population as shall have the effect of keeping down the rate of wages.” (p. 28.) 537. ("El siguiente dato señala] (...) "what proportion the wages of husbandry have been to the price of corn während der letztcn 70 jahre.

Periods Weekly Pay Wheat per qr. Wages in prints of wheat 1742-1752 6 sh. 0 d. 30 sh. 0 d.

1761-1770 7 6 42 6

1780-1790 8 0 51 2

1795-1799 9 0 70 8

1800-1808 10 0 86 8 60”

profits equal in each department.” (p. 26, Th. Hopkins, "Enquires relative to the Laws which regulate Rent, Profit, etc.”, Londres, 1822.) 545. "It will be observed that we consider the owner and farmer always as one and the same person... Such it is in the United States." (p. 97, H. C. Carey, “The Past, The Present and the Futura”, Philadelphia, 1848.) 545. “Man is always going from a poor soil to better, and then returning on his foot-

538. ("De una tabla de la cifra de las leyes”] for the inclosing of land passed in cach session since the Revolution, gegeben in the Lord’s Report on the Poor Laws” (1816?), "sich man, daß in den 66 Jahren von 1688-1754 123 bills, in den 69 Jahren von 1754-1813 dagegen 3315. The progress of cultivation ungefähr 25 ✕ rascher während der letztren Periode als während der frühcren. Aber in den ersten 66 Jahren more and more con was grown continually for exportation; während in dern greater part der letzten 69 Jahre alies konsumiert, was friiher exporticrt, abet zugleich importiert an increasing und zuletzt a very large quantity, für unsre eigne Konsumtion — Das Wachstum der Bevolkenmg in der 1t Periode verglichen mit der letztren also noch langsamer, als der progress of cultivation migth appear to indicate.” (p. 11, 12.) 538. “..., 1750 die Zahl der Einwohner 5.946.000, making an increase seit der Revolution von 446.000, odor 7 200 per annum...” (p. 14.) 538. “Nach der lowest estimate, then dann der progress of population 10 ✕ rascher of late years as a century ago. Aber unmöglich zu glauben, daß die Akkumulation des Kapitals zehnmal größer.” (p. 14.) 541. "Corn is scarce or not scarce in proportion to the consumption of it. If there are more mouths, there will be more com, because there will be more hands to till the earth; and if there is more corn, there will be more mouths, because plenty will bring peop/e..." (p. 125 [John Arbuthnot] “An Inqniry into the Connection bctwecn the present Price of Provisions, and the Size of Farms etc. By a Faraier”, Londres, 1773.) 541. "...the culture of earth cannot be over-done.” (p. 62.) 541 "If the price of corn is nearly what it ougth to be, wich can only be determined bv

the proportion that the value of land bears to the value of money.” (l. c., p. 132.). 542. "The old method of calculating the profits of the farmer by the three rents” (Metairiesystem). "In the infancy of agriculture, it was a conscientious and equal partition of property; such as is now practised in the enlightened parts of the world... the one finds land and capital, the other knowledge and labour; but on a wellcultivated and good soil, the rent is now the least object: it is the sum which a man can sink in stock, and in the annual expense of his labour, on which he is to reckon the interest of his money, or income." (p. 34.) 543. "The landed and trading interests are eternally jarting, and jealous of each other’s advantages.” (p. 22, nota [Nathaniel Forster] “An Enquiry into the Causes of the Present High Price of Provisions etc.”, Londres, 1767.) 544. "When the...producers were both agriculturists and manufacturers, the landowner received, as rent of land, a value of 10 £ Suppose this rent to have been paid a/, in raw produce, and the other 1/2, in manufacturers; on the division of the producers into the two classes of agriculturists and manufacturers”... "In practice, however, it would be found more convenient for the cultivators of the produce of the labour of the manufacturers; so as to divide the payment into two equitable proportions between the two classes, and to leave wages and steps to the original poor one, and turning up the marl of the lime; and so on, in continued succession... and at each step in this course, he is making a better machine.” (p. 128, 129.) "Capital may be invested in agriculture with more advantage than in engines, because the last are only of equal, whereas the other is of superior, power.” (l. c.) “Der gain von einer steam-engine is the wages of labour” (die wool in cloth verwandelt etc.), "minus the loss by deterioration of the machine. Labour applied to fashioning the earth produces wages 4the gain by improvement of the machine.” (I. c.)... “a piece of land that yields 1.100 per annum...” (p. 130.) “The buyer of the first knows that it will pay him wages and interest + the increase of its value by use. The buyer of the other knows it will give him wages and interest, minus the diminution in its value by use. The one buys a machine that improves by use. The other, one that deteriorates with use... Tire one is a machine upon which new capital and labour may be expended with constantly increasing return; while upon the other no such expenditure can be made.” (p. 131.) 545. "... to increase rent ultimately. The increased capital, which is employed in consequence of the opportunity of making great temporary profits can seldom or ever be entirely removed from the land, at the expiration of the current leases; and, on the renewal of there leases, the landlords feels the benefit of it in the increase of his rents." (Malthus, "Inquiry into the Natura and Progress of Rent, etc.", Londres, 1815, [p. 26].) 545. "If. until the prevalence of the late high prices, arable land in general bore but little rent, chiefly by reason of the aekuowfedged necessity of frequent fat lows; the rents must be again reduced, to admit of a return of the same system.” (p. 72, J.

D. Hume, "Thoughts on the Corn-Laws, etc.”, Londres, 1815.) 546. “A diminishing surface suffices to supply man with food as population multiplies." (p. 69, "The Natural and Artificial Right of Property contrasted, etc.”, by Hodgskin (anonym), Londres, 1832.)

ÍNDICE BIBLIOGRAFICO

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Arithmetick, or a discourse concerning the extent and value of lands, people, buildings; husbandry, manufactures, commerce, fishery, artizans, seamen, soldiers, publick revenues, interest, taxes, superlucration, registries, banks; valuation of men, increasing of seamen, of militia’s, harbours, situation, shipping, power at sea, etc. As the same relates to every country in general, but more particularly to the territories of His Majesty of Great Britain, and his neighbours of Holland, Zealand, and France, Londres, 1699. 95-96. Quesnay, François: Analyse du Tableau Économique (1766). In: Physiocrates. Quesnay, Dupont de Nemours, Mercier de la Rivière, Baudeau, Le Tresne, avec une introd. sur la doctrine des physiocrates, des commentaires et des notices historiques par Eugène Daire. 1e partie. París, 1846. 34. [Quincey, Thomas de): Dialogues of three templars on political economy, chiefly in relation to the principles of Mr. Ricardo. In: The London Magazine. Vol. IX, abril, mayo, 1824. 390-391. — The logic of political economy. Edimburgo, Londres, 1844. 390, 423. Ricardo, David: An essay on the influence of a low price of corn on the profits of stock; shewing the inexpediency of restrictions on importation: with remarks on Mr. Malthus’ two last publications: An inquiry into the nature and progress of rent; and the grounds of an opinion on the policy of restricting the importation of foreign corn. 2a. ed. Londres, 1815. 107. — On protection to agriculture. 4ª. ed. Londres, 1822, 107. — On the principles of political economy, and taxation. 3a. ed. Londres, 1821. 98, 107, 134, 136, 148-188, 220-224, 270, 277-310, 334-335, 343-403, 425-434, 437, 455, 457-466, 483-485, 491-510, 519-531. — Des principes de l’économie politique et de l’impôt. Trad. de l’anglais par F. S. Constancio, avec des notes explicatives et critiques, par Jean-Baptiste Say. T. 1-2. París, 1819. 368. — Des principes de l’économie politique et de l’impôt. Trad. de l’anglais par F. S. Constancio, avec des notes explicatives et critiques par J.-B. Say. 2a. ed., revue, corrigée et augmentée d’une notice sur la vie et les écrits de Ricardo, publiée par sa famille. T. 1-2. París, 1835. 368. Rodbertus[-Jagetzow, Karl): Sociale Briefe an von Kirchmann. Dritter Brief: Widerlegung der Ricardo’schen Lehre von der Grundrente und Begründung einer neuen Rententheorie. Berlín, 1851. 7-48, 53, 57-62, 66, 68, 72-76, 77. 91, 130-131, 134-140, 216. Roscher, Wilhelm: Die Grundlagen der Nationalökonomie, Ein Hand-und

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Wade, John: History of the middle and working classes; with a popular exposition of the economical and political principles which have influenced the past and present condition of the industrious orders. Also an appendix of prices, rates of wages, population, poor rates, mortality, marriage, crimes, educations, occupations, and other statistical Information, illustrative of the former and present State of the agricultural, commercial, and manufacturing classes. Londres, 18?3. 10. [Wakefield, Edward Gibbon]: A commentary to Smith's wealth of nations s. Smith, A. An inquiry into the nature and causes of the wealth of nations. With a commentary, by the author of "England and America”, p. 366. [West, Edward]: Essay on the application of capital to land, with observations shewing the impolicy of any great restriction of the importation of com, and that the bounty of 1688 did not lower the price of it. By a fellow of University College, Oxford. Londres, 1815. 98. — Price of com and wages of labour, with observations upon Dr. Smith’s, Mr. Ricardo's, and Mr. Malthus’s doctrines upon those subjects; and an attempt at an exposition of the causes of the fluctuation of the price of corn during the last thirty years. Londres, 1826. 117.

Abraham a Santa Clara (seud.) (1644-1709). Predicador, moralista y escritor humorístico alemán nacido en Kreenheinstetten y fallecido en Viene. Su verdadero nombre era Juan Ulrico Megerle. Se hizo famoso en la ciudad de Viena debido en gran parte a sus sermones. 102. Anderson, James (1739-1808). Economista escocés. Estudió en Edimburgo y se dedicó a la agricultura. Aplicó, en sus propiedades rurales, los avances científicos de la época. Anticipó la teoría ricardiana de la renta. Autor de Essay relating to agricultura and rural affairs. Recreations in agricultura y Observations of slavery. Marx se ocupa de él en la parte que trata de la historia de la llamada “ley de Ricardo". 24, 76, 97-99, 103-104, 106, 125129, 139-140, 142-143, 213-214, 217, 220, 247, 546. Arbuthnot, John (siglo XVIII). Autor de un folleto anónimo publicado en 1773 que trata de la relación entre el precio de las subsistencias y el tamaño de las fincas, que es citado por Marx en estos manuscritos: An Inquiry into the Connection between the present Price of Provisions, and the Size of Farms. 541. Bailey, Samuel (1791-1870). Filósofo y economista vulgar inglés nacido en Sheffield. En filosofía representó el paso de la escuela escocesa a la escuela psicológica experimental de Herbert Spencer. También se logró distinguir momentáneamente en la política a propósito de algunos escritos. Pero es en la economía política donde desempeñó su actividad más importante. Es autor de A critical Disertation on the Nature, Measures and Causes of value y A Letter to a Political Economist, principalmente. La base de su teoría del valor, que es en esencia lo que tiene relevancia para Marx, consiste en su critica a Ricardo en cuanto que el valor relativo de las mercancías se determine por la cantidad de trabajo contenido en ellas y en cuanto a las confusiones propias a Ricardo respecto de las “distintas determinaciones del valor”. Ante este planteamiento ricardiano de las determinaciones del valor, dice Marx, Bailey no encuentra más que contradicciones además de que de inmediato se manifiesta en contra del valor absoluto de Ricardo. Pero a su vez señala Marx la unilateralidad que implica la solución de

Bailey: éste no se da cuenta que la relatividad del concepto del valor no queda superada “por el hecho de que todas las mercancías, en cuanto valores de cambio, son solamente expresiones relativas del tiempo de trabajo social y de que su relatividad no estriba solamente, ni mucho menos, en la proporción en que se intercambian, sino en la relación que todas ellas guardan con este trabajo social, como sustancia suya”. La crítica de Marx a esta solución de Bailey da forma igualmente a gran parte de los conceptos que sobre el valor desarrolla en el capítulo I de El Capital. 106, 144, 149, 151-152, 367-368, 456. Banfield, Thomas Charles (1795-1880). Economista vulgar inglés nacido en Londres. Desempeñó la cátedra de economía política en la Universidad de Cambridge de 1844 a 1855 y, desde 1846, la secretaria del consejo privado de la reina a propuesta de Robert Peel. Su principal obra económica es la citada por Marx aquí: The Organisation of Industry. editada en Londres. 15. Barton, John (fines del siglo XVIII-mediados del XIX). Economista vulgar inglés. Marx se ocupa de él con relación a sus ideas de la demanda de trabajo, de que los distintos elementos orgánicos integrantes del capital no crecen al mismo ritmo que la acumulación y el desarrollo de las fuerzas productivas, lo cual indicaría que la parte invertida en salarios va disminuyendo proporcionalmente con respecto a la parte que Barton llama capital fijo. Asimismo, le señala su error al concebir tal diferenciación sólo en la forma en que se presenta en el proceso circulatorio. Autor de Observations on the circumstances which influence the condition of the Labouring Classes of Society. 503, 506, 516, 530-538. Bastian, Adolf (1826-1905). Antropólogo alemán; incansable viajero. Nació en Brema y murió en la Isla Trinidad. Inicialmente estudió medicina en Berlín y Heidelberg. Sus largos e intrincados viajes, que regularmente le ocuparon muchos años de su vida, le llevaron a Australia, Nueva Zelanda. Perú, México, Estados Unidos. China, Java, Ceilán, Mesopotamia, Siria, Egipto, Palestina, etc. En sus permanencias en Berlín, donde tenía a su cargo una cátedra de etnografía en la Universidad, encontraba ocasión para ordenar y publicar sus abundantes materiales y observaciones. Su obra escrita es muy amplía, a propósito de la cual se expresa Marx. Sus publicaciones más notorias son Der Mensch in der Geschichte..., Die Volker der östlichen Asien y Ethnologische Forschungen. 106. Blake, William (finales del siglo XVIII-mediados del XIX). Escritor y economista

vulgar inglés; los principales temas que trató fueron el dinero y su circulación. Autor de Observations on the effects produced by the expenditure of government during the restriction of cash paymeuts. 424425. Buchanan, David (1779-1848). Economista vulgar inglés, "gran adversario de los fisiócratas” (Marx). 24, 142, 355, 360. Carey, Henry Charles (1793-1879). Economista vulgar norteamericano, adversario de la teoría de la renta de Ricardo, teórico de la "armonía de intereses” entre las clases, primero librecambista y después proteccionista, citado y criticado por Man en El Capital. Autor, entre otras obras, de Essay on the rate of wages, The sirve trade, domestic and foreign y Principies of Social Science, 24, 138, 146, 281, 545. Cobbet, William (1762-1835). Escritor y periodista inglés. En Filadelfia se dedicó al periodismo con el seudónimo de Peter Porcupine, fustigando tanto a los republicanos franceses como a los demócratas norteamericanos. Publicó y dirigió la revista The Porcupine. De vuelta en 1802 en Inglaterra fundó su famoso Weddy Political Register. Conservador en sus inicios, el Register fue gradualmente convirtiéndose en opositor al gobierno inglés llegando hasta un inusitado radicalismo. Por estos motivos se vio sometido Cobbet al pago de multas y a condenas de cárcel. Al publicar su Two Penny Tracte, emigró de nuevo a Estados Unidos donde se ocupó de la agricultura, enviando artículos para el Register. Volvió a Inglaterra y fue elegido diputado en el primer Parlamento reformado. De su trayectoria como periodista, dice Marx que "hizo época”. 102, 105. Constando, Francisco Solano (1772-1846). Médico, escritor y política portugués. Estudió y se doctoró en Edimburgo. Partidario de Napoleón durante la invasión francesa a España y Portugal. Desempeñó cargos diplomáticos. Traductor de obras de medicina e historia. También tradujo al francés las obras de Godwin, Malthus y Ricardo. 368. Corbet, Thomas (siglo XIX). Economista vulgar inglés, seguidor de las teorías económicas ricardianas. Autor de An Inquiry into the causes and modes of the wealth of individuals..., que es la obra a la que Marx se refiere. 182, 216, 459. Chalmers, Thomas (1780-1847). Teólogo y economista vulgar escocés, fundador de la iglesia presbiteriana en Escocia. Fanático partidario de Malthus. Sus principales doctrinas económicas se centraban en el pauperismo, cuya solución creía encontrar en la ayuda voluntaria de las clases ricas. Autor de

una abundante bibliografía teológica y económica. Se destacan sus obras On Political Economy, in Connection with the Moral State and Moral Prospects of Society, Inquiry into the extent and stability of national resources, Commercial Discourses y Treatise on political economy. 216, 424. Darwin, Charles Robert (1809-1882). Célebre naturalista inglés nacido en Shrewsbury. En un inicio estudió medicina en Edimburgo y más tarde en Cambridge; sin embargo, su verdadero interés iba paulatinamente centrándose en el estudio de la historia natural. Trabó amistad con el botánico Henslow, quien lo invitó a que formara parte como naturalista en el viaje que en el bergantín Beagle iba, a emprender el capitán Fitz-Roy para explorar las costas de Patagonia, Chile, Perú y algunas islas del Pacífico. Vuelto a Inglaterra en 1836 se puso a trabajar primero en Londres y luego en Cambridge sobre la preparación y publicación de los resultados de su viaje, mismos que le sirvieron para reunir datos esenciales para su teoría acerca del origen y evolución de las especies. De qué modo apreciaba Marx a Darwin puede verse en el siguiente pasaje de una carta dirigida a Engels: "En cuanto a Darwin, al que ha examinado de nuevo, me divierte cuando pretende aplicar igualmente a la flora y a la fauna, la teoría “de Malthus”, como si en el señor Malthus no residiera la astucia justamente en el hecho de que no es aplicada a las plantas y los animales, sino sólo a los hombres —con la progresión geométrica— en oposición a lo que sucede con las plantas y los animales. Es curioso ver cómo Darwin descubre en las bestias y en los vegetales su sociedad inglesa, con la división del trabajo, la concurrencia, la apertura de nuevos mercados, las ‘invenciones’ y la 'lucha por la vida’ de Malthus". Y en otra carta, dirigida a Lavrov, expresa lo siguiente: "De la doctrina darvinista acepto la teoría de la evolución pero no me quedo con el método demostrativo de Darwin (ludia por la vida, selección natural (...]) más que como una primera expresión, una expresión provisional, imperfecta, de un hecho que se acaba de descubrir. Hasta Darwin, son precisamente quienes no ven hoy por todas partes” [dentro de la sociedad] "más que la lucha por la vida (Vogt, Büchner, Moleschot, etc.) quienes afirman la existencia de la acción coordinada de la naturaleza orgánica [...] Si, por consiguiente, alguien que se considera a sí mismo como naturalista se permite resumir toda la riqueza, toda la variedad de la evolución histórica en una fórmula restringida y unilateral, la de 'la lucha por la vida’, fórmula que no puede admitirse ni siquiera en

el campo de la naturaleza sino cum grano salis, este procedimiento encierra ya su propia condenación”. 100, 103. D’Avenant (Davenant), Charles (1656-1714). Político y escritor inglés. Miembro del Parlamento durante Jacobo II y Guillermo III. Inspector general de Aduanas, publicó numerosos folletos sobre organización de los ministerios, la política colonial y diversos asuntos económicos. Autor de An Essay upon the probable methods of making the people gainers in the balance of trade. Más tarde sus obras fueron reunidas bajo el título de The political and commercial works of Charles Davenant. 96, 110. Dombalse, Christophe Joseph Alexandre Mathieu (1777-1843). Agrónomo francés. Con Bertier fundó en Roville una granja modelo y luego una fábrica de instrumentos agrícolas, muchos de los cuales logró mejorar. Introdujo en Francia la cría del carnero merino, el cultivo del lino en gran escala y el uso de máquinas agrícolas perfeccionadas. Fue correspondiente de la Academia de Ciencias de París. Autor de numerosas obras entre las que destacan Anuales agrícola de Roville, obra citada aquí por Marx y su Économie politique et agricole. 15. Emery, Charles Edward (1838). Inventor norteamericano nacido en Albany que mejoró la despepitadora de algodón de Eli Whitney (véase). 529-530. Enrique VII (1457-1509). 214. Forster, Nathaniel (1726-1790). Economista inglés. Fue rector de la Iglesia de Todos los Santos, en Colchester. Fue, además, capellán de la condesa de Northington y, más tarde, director del Colegio de Tolleshunt Knights, en Essex. Fuera de sus ocupaciones eclesiásticas se dedicó a los problemas de economía política publicando sobre el tema dos folletos conocidos: An enquiry into the causes of the present high price of provisions y Answer to Sir John Dalrymple's pamphlet upon the expropiación of wool. 543. Fullarton, John (1780-1849). Economista vulgar inglés. Desde 1802 hasta 1813 participó como cirujano en Bengala. Más tarde, habiendo formado parte de una empresa bancaria en Calcuta, logró adquirir una gran fortuna y se retiró. Colaboró regularmente en las columnas de Quartetly Review y en 1844 publicó su libro On the regulation of currencies..., que llamó notoriamente la atención de J. St. Mili y algunos otros, que coincidieron en señalarle una extraordinaria habilidad metódica. 549. Hallet, Frederic Francis (siglo XIX). Agrónomo inglés. Presentó en la Exposición Universal de Londres (1862) el "trigo seleccionado”, cultivado por él, de

mayor rendimiento que las variedades ordinarias. 425. Hansbrow (siglo XIX). Inventor norteamericano. Construyó en 1862 la "bomba de California”, en la cual las válvulas de charnela están ordenadas en una caja común. 530. Hawes (siglo XIX). Inventor norteamericano. Presentó en la Exposición Universal de Londres en 1862 una exprimidora construida por él. 530. Herbert, Claude Jacques (1700-1758). Economista francés. Uno de los predecesores de Malthus. 102. Hodgskin. Thomas (1787-1869). Periodista y socialista inglés, continuador de las teorías ricardianas. En sus críticas contra él, Marx acostumbra asociarlo a Gray, Bray y Ravenstone como los típicos vulgarizadores de la teoría del valor-trabajo. En sus manuscritos de las Teorías sobre la plusvalía lo examina precisamente al lado de Ravenstone en la misma línea de "la reacción proletaria, basada en Ricardo”. Autor de Labour defended against the claims of capital y Popular political economy. Marx se detiene a examinar las ideas centrales de dichas obras. A través de este análisis pasa revista a su concepto de capital circulante a fin de resumir las ideas principales de Ricardo, Smith y Ravenstone acerca del capital constante y variable y capital fijo y circulante, englobando estos planteamientos en la relación específicamente capitalista entre trabajo vivo y trabajo pretérito. Igualmente hace con su teoría de la tasa de ganancia y el salario. 546. Hopkins, Thomas (fines del siglo XVIII-mediados del XIX). Economista vulgar inglés. A juicio de Marx, Hopkins hace notar que los elementos naturales arrojan una renta; más aún, según su grado de fuerza, una renta diferencial. Por lo que ‘la renta no es sino el excedente del precio medio del mercado sobre su precio individual” (Marx). Asimismo, concibe acertadamente la diferencia entre la renta absoluta y la renta diferencial. Autor de On Rent of Land, and its Influence on Subsistence and Population... y Economical Enquiries relative to the Laws which regulate rent, profit, wages and the Value of money. 24, 108, 118, 120, 544. Hüllmann, Karl Dietrich (1765-1846). Historiador alemán. Dirigió una escuela de comercio en Brema y más tarde fue profesor de la de Artes y Oficios de Berlín. Comenzó sus cátedras de historia en la Universidad de Berlín y más tarde las prosiguió en la de Königsberg. Desde 1818 fue rector de la Universidad de Bonn, entonces recién fundada. Es autor de numerosas obras, entre las que destacamos Staedwesen des Mittelalters, que es la obra a que remite Marx, y Geschichte des Usprungs der Staende in Deutschland.

211. Hume, David (1711-1776). Filósofo y economista inglés. Su pensamiento es de esencia cientificista. La intención más general de su método es oponer los resultados positivos de todas las ciencias a fin de estudiar las posibilidades y medios del pensamiento humano. En materia económica, sus teorías son asimilables al mercantilismo de la época. Su preocupación primordial se dirige hacia el comercio, el interés del dinero y las leyes de su circulación y volumen. La “segunda parte” de los Essays a que hace referencia Marx en el volumen primero de sus Teorías sobre la plusvalía es la obra Political discourses, aparecida en 1752 como continuación de los Essay moral, political and literary, publicados en 1741. Marx también se refiere a Hume en El Capital y en la Contribución a la crítica de la economía política. 106. Hume, James Deacon (1774-1842). Economista vulgar inglés. Uno de los secretarios de la Board of Trade (Junta de comercio). Marx cita aquí su obra Thoughts on the Corn-Law. 369, 545. King, Gregory (1650-1710). Estadístico, grabador y genealogista inglés. 538. Kirchman, Julius Herman von (1802-1884). Filósofo alemán nacido en Schafstsaedt. Fue fiscal del Tribunal de Berlín y más tarde, hasta 1866, magistrado, cargo del que fue suspendido por exponer ideas avanzadas en torno a cuestiones sociales. Fue diputado de la Asamblea Nacional en 1848 en representación del distrito de Breslau. Fundó la Philosophische Bibliotek donde publicó una monografía sobre Bacon y las obras de Spinoza y Kant. Tradujo asimismo al alemán el Curso de filosofía positiva, de Comte. Su pensamiento filosófico oscilaba entre el materialismo mecánico y la crítica trascendental kantiana. 7, 43, 131, 140, 216. Luis XIV (1638-1715). 119. Luis XV (1710-1774). 119. Luis XVI (1754-1793). 119. Malthus, Thomas Robert (1766-1834). Economista vulgar y eclesiástico inglés, conocido fundamentalmente por su teoría de la población contenida en su obra An Essay on the principle of population. Típico representante de los intereses de la aristocracia terrateniente, incluida la iglesia oficial. Se ocupa Marx de él muy en extenso al examinar su concepto del valor, en el que incluye la ganancia, mostrando con ello sus discrepancias e incluso sus retrocesos con respecto a Ricardo y Smith. De este modo, confunde el valor de la mercancía con su empleo en forma de capital. Para Malthus, la ganancia no brota del consumo del obrero ni del consumo del capitalista

sino del consumo de las clases improductivas; de ahí su idea de que éstas sean tan necesarias como la clase productiva, incluso en la reproducción de la riqueza material. Asimismo, Marx somete a critica sus ideas respecto del capital variable, la acumulación y, con especial severidad, su teoría de la necesidad creciente del consumo improductivo y, por tanto, de las crisis de sobreproducción. 24, 35, 97-105, 119-120, 125-126, 143, 147, 169, 177, 200, 310, 365, 382, 389, 447, 496, 504, 532, 538. 541, 545. McCulloch (MacCulIoch), John Ramsay (1789-1864). Economista vulgar inglés. Discípulo y editor de Ricardo. Profesor de economía política en la Universidad de Londres. A juicio del propio Marx, "un gran impostor”. Autor, entre otras obras, de Principies of political economy y Dictionary of commerce and conunercial navigation. En él examina Marx principalmente la preocupación que la economía vulgar apologética siente respecto de la tendencia descendente de la tasa de ganancia. 97, 104, 106, 127, 169, 171, 443. M’Cormik (MacCartnik) Cyrus Hall (1809-1864). Inventor norteamericano de una segadora mejorada. 530. Mili, James (1773-1836). Historiador, filósofo y economista vulgar inglés. Colaborador y director de varias revistas, fue también funcionario de la Compañía de las Indias. Continuador de Hume y sobre todo de Bentham. Su intento más general fue aplicar a las ciencias morales y al estudio particular de las relaciones económicas el método de las ciencias naturales. Su obra más importante es Elements of political economy. A pesar de reconocerle el mérito de ser el primer sistematizador de la doctrina de Ricardo, Marx no ve en él más que al dogmático que trata de presentar las contradicciones reales de la producción capitalista como meras contradicciones aparentes y que pretende hacer aparecer la teoría de Ricardo como la forma teórica absoluta de este régimen de producción. Respecto de la teoría ricardiana del valor no hace más que vulgarizarla. Y con relación al salario incurre en una regresión vulgar al querer resolver el problema con el criterio exclusivo de la oferta y la demanda. 133, 169, 454, 464-465. Mill, John Stuart (1806-1873). Filósofo y economista vulgar inglés, hijo de James Mili. Una de sus principales influencias durante toda su vida es el utilitarismo de Bentham. También debe señalarse su acercamiento a las ideas de Comte y su conocimiento directo de las sectas sansimonianas en París. Sus principales obras económicas son Principies of political economy

y Essay on some unsettled questions of political economy. Marx examina su teoría de la ganancia, la cual, dice, confunde con la plusvalía. Con este motivo, Marx examina de acuerdo a sus propios razonamiento y los supuestos que ha resumido sobre todo de Ricardo y Smith, la distinción entre ambas. De igual modo, señala su inconsecuencia al dividir el capital constante en salarios y ganancia, "con lo cual suprime la dificultad que el capital constante plantea”; y, por tanto, la distinción misma de plusvalía y ganancia. A partir de este punto, Marx plantea la relación estrecha entre la ganancia y las alteraciones del capital constante, por un lado, y por otro, la relación entre plusvalía y capital constante aclarando de este modo una serie de aspectos esenciales de la relación entre el trabajo vivo del obrero frente al trabajo pretérito de los medios e instrumentos de producción que funcionan como capital constante. 37, 105, 462. Newman, Francis William (1797-1842). Escritor y economista vulgar inglés, nacido en Londres. Profesor en la Universidad de Oxford y más tarde en la de Londres. Es autor de una extensa bibliografía sobre temas literarios, históricos y económicos. Destacamos Lectures on Political Economy, que es a la que alude Marx. 14, 27, 290. Opdyke, George (1805-1880). Economista y banquero norteamericano. Republicano, alcalde de Nueva York, de 1862 a 1863. 24. Ovidio, Naso Publio (43 a.n.c.-17 d.n.e.). 106. Petty, Sir William (1623-1687). Médico y economista inglés. De joven, se dedicó en Inglaterra a los inventos mecánicos. Fue médico del ejército de Irlanda y más tarde Cromwell le encargó el reparto de las tierras confiscadas a los irlandeses. Durante Carlos II, se le nombró inspector general de Irlanda. Es uno de los fundadores de la Royal Society y presidente de la Philosophical Society. Es, junto con North y Locke, el principal de los fundadores de la economía política en Inglaterra y precursor en muchos aspectos del propio Adam Smith. Marx ve en él a un severo y agudo crítico de las clases improductivas. Sus mayores méritos, según Marx, son la determinación del precio natural de las mercancías, incluyendo el trabajo, como su propio valor, lo que abre desde ya el camino para la determinación de la plusvalía. Más aún, la insistencia de Petty en el tiempo de trabajo y el valor de éste (salario) con respecto al plusproducto es el gran logro que aplaude Marx en su sistema económico. La característica de este intento de Petty es que la renta engloba la ganancia, es decir que todo el plusproducto adopta la forma de la renta de la tierra. Así también, su teoría de la renta

diferencial le merece los mejores elogios de Marx cuando éste, conclusivamente, comenta en una parte de sus manuscritos: “Por tanto, Petty expone mejor que Adam Smith la renta diferencial". Sus obras citadas son: Political Arithmetick, A Treatise of taxes and contributions y The political anatomy of Ireland. 96, 110. Proudhon, Pierre Joseph (1809-1865). Escritor socialista y periodista francés. Su escrito ¿Qué es la propiedad? lo muestra de inmediato como un teórico crítico y sobre todo muy polémico. Aun reconociendo sus méritos, Marx realiza en casi todos sus libros y manuscritos una severa crítica de sus doctrinas económicas, particularmente su teoría del bono-trabajo y del Banco obrero. Además de una copiosa bibliografía sobre temas económicos, políticos, filosóficos y sociales, Proudhon es autor de una vasta e interesante correspondencia. En sus manuscritos Teorías sobre la plusvalía, Marx apunta, entre otras cosas, la polémica entre Proudhon y Bastiat acerca del interés, donde señala los enredos de aquél con las ideas "filosófico-germanas”. También se refiere Marx a él en La Sagrada Familia, Contribución a la crítica de la economía política, El Capital y, especialmente y por extenso, en Miseria de la filosofía. 10, 139. Quesnay, François (1694-1774). Médico y economista francés. Protegido de Luis XV. Amigo y corresponsal de Adam Smith. En 1757 publica en la Enciclopedia, dos artículos: Fisiocracia y Economía política. En el primero trata más extensamente de su sistema. Éste se basaba fundamentalmente en su teoría del Produit net. Este producto neto es el plusproducto agrícola, ya deducidos con respecto al producto bruto, los gastos de cultivo, la renovación del capital, la ganancia del agricultor y la simiente a cultivar, el cual es visto por Quesnay y sus seguidores como la verdadera riqueza de la sociedad. Las tres clases establecidas en este sistema son la productiva (arrendatarios), la propietaria (terratenientes) y la improductiva (industriales). La oposición principal de este sistema se enfoca hacia el mercantilismo en muchas de sus partes. Marx señala que Quesnay, al igual que Turgot, preconizan la producción capitalista en la agricultura al confundir ambas. Con todo, el mérito genial que Marx reconoce en Quesnay y en su sistema es su teoría de la reproducción, a pesar de que ésta implique la confusión evidente entre la reproducción agrícola natural de la sociedad y la reproducción social capitalista en su conjunto. La primera edición del Analyse du tableau économique data de 1758. Dupont de Nemours realizó al mismo tiempo otra edición de la misma obra.

Quesnay es además autor de Máximes générales du gouvernement économique, que completaba al Analyse, y otros numerosos estudios económicos e históricos. 34. Quincey, Thomas de (1785-1859). Escritor inglés de peculiar estilo imaginativo, más bien onírico. Amigo de Coleridge y Wordsworth. Colaboró en varias publicaciones, como Blackwood, Quarterly Review, London Magazine, Tait y otras, y a partir de 1819 fue redactor-jefe de la Westmoreland Gazette, un semanario de ciencia y literatura. Es en varias de estas publicaciones donde dio a conocer sus trabajos filosóficos. Su obra más conocida es Confessions of an english opium eater. Asimismo se ocupó de temas económicos, lo que dio por resultado su obra The logic of political economy, que cita Marx aquí. 390, 423. Ramsay, Sir George Barth (1800-1871). Economista vulgar y escritor inglés. Su punto de partida son fundamentalmente las teorías económicas de Smith, Ricardo y J. St. Mili. El aspecto más característico de su doctrina es su rechazo a la teoría de la elevación general del valor de las mercancías consumidas por la fuerza de trabajo que acompaña a la teoría ricardiana del salario. Es partidario de la teoría maltusiana de la población. Marx somete a una detenida crítica sus ideas acerca del capital fijo y la ganancia junto con las de Ricardo, y muestra también cómo desarrolla sus teorías del capital circulante, del valor, del interés y la ganancia industrial. Autor de An Essay on the distribution of wealth, A disquisition on the government y unos Political discourses. 533. Ricardo, David (1772-1823). Economista clásico inglés. Desde joven fue agente de la Bolsa de Londres y más tarde banquero de la misma. Su punto de partida es la obra de Smith, Wealth of Nations. así como los principales problemas económicos de su tiempo, que tan de cerca le tocaban. Con relación a Smith, su valor original reside básicamente en profundizar y extender el análisis estrictamente económico, en aquél circunscrito a la producción, hacia la distribución y el cambio, de tal modo que logró desarrollar con sus propias características, un sistema económico global que venía a sustituir al de Smith, por tanto tiempo considerado como el más coherente y aceptable. Su obra capital es On the principles of political economy and taxation, pero gran parte de sus observaciones más importantes se encuentran desarrolladas en sus Cartas y Discursos. Marx somete a crítica todo el conjunto de sus principales teorías, todas ellas modelo y base del ricardianismo en Inglaterra y Francia, en el periodo de

la economía vulgar. Se ocupa de él a fin de obtener una idea general y detallada de su sistema: examina su teoría de la ganancia, los costos de producción, la plusvalía, la relación de ésta con la ganancia, la acumulación, etc., recogiendo con ello las principales ideas de la economía anterior respecto de estos problemas. Al mismo tiempo, una parte especial está dedicada al estudio de su teoría de la renta. Todo ello en su conjunto constituye parte importante y esencial de las Teorías sobre la plusvalía. La crítica más general de Marx es la de que Ricardo, al igual que otros autores, se limita a explicarse las condiciones de la producción capitalista, presentándolas como formas absolutas de la producción, y aparentemente revistiendo formas no contradictorias. De modo que ‘9o que Ricardo pretende (...) es descartar todas las contradicciones, eliminar todos los fenómenos disonantes al parecer de su concepción”. Y al referirse a su teoría del valor: "a la par que ven" (Ricardo y demás economistas burgueses) “en el trabajo la fuente exclusiva del valor de cambio y la raíz activa del valor de uso, todos estos economistas, especialmente Ricardo (...) consideran el capital como el factor regulador de la producción y el trabajo como trabajo asalariado, realizado forzosamente por gente pobre (...] Estos economistas erigen en la forma general y única, en una verdad natural, esta forma determinada, especifica, histórica, del trabajo social propia de la sociedad capitalista, considerando estas condiciones, no históricamente, sino absolutamente necesarias, naturales y lógicas del trabajo social”. 9-11, 18, 22, 23, 24, 33. 44, 61, 76, 80-81, 87, 90, 91, 93, 98-107, 110, 112-113, 114, 126, 131-136, 138, 139, 142, 144-161, 163164, 166-179, 181, 183-190, 192-194, 197-198. 204, 211-212. 213-225, 228. 243, 245-247, 263, 269-270, 277-282. 284-286, 288. 289-293, 296297, 299-309, 320-321, 330-331, 334, 340, 342-348, 352. 353-355. 358, 360-373, 375, 377, 379-386, 388-391, 392-397, 399-404. 406, 408, 410, 415-416, 418-420, 422-433, 435, 437, 449. 453-455, 457-460, 462-466, 476, 478480, 482-487, 490-494, 497-498, 500-506, 508510, 512-516, 519520, 522-524, 526-527, 530-532, 534. Rodbertus, Johann Karl (1805-1875), Economista vulgar alemán. Defensor de la unidad alemana y de la independencia de la Asamblea durante la revolución de 1848. Es el típico representante alemán del “socialismo ricardiano” basado en la teoría del valor-trabajo. El argumento de su teoría socialista, basado en el principio del valor-trabajo, se entrelaza con una periodización personal de modo que, en un primer momento histórico, el trabajador no

se pertenece a sí mismo, sino a otro; el segundo se basa en la propiedad inmueble y el capital, por lo que se da término a la propiedad sobre los individuos; y en el tercero la tierra y el capital son propiedad de la "sociedad”. Fue Rodbertus un nacionalista burgués con tendencias protomonárquicas, contrario a la agitación democrática de las clases trabajadoras. Marx examina en él, en esta segunda parte de las Teorías sobre la plusvalía, detenidamente el problema de la renta de la tierra confrontando la teoría de Rodbertus al respecto con la de Ricardo a fin de destacar las peculiaridades históricas del desarrollo capitalista de la renta de la tierra en Inglaterra y el estancamiento feudal de la misma en Alemania. Rodbertus es autor de Die Forderungen der arbeitenden Klassen, Zur Erkenntnis unserer staatswirtschaftlichen Zustände y otras obras más. Marx lo menciona y cita también en Miseria de la filosofía. 7-9, 12, 16. 18, 34-35, 39-40, 43-44, 46-52, 54, 57, 59-64, 66-69, 71-77. 79, 82, 86. 90-91, 96. 97, 106, 108-110, 130-140, 213, 216, 220, 311, 541. Roscher Wilhelm Georg Friedrich (1817-1894). Economista vulgar alemán. Estudió y ensenó en Gotinga. Típico representante del método histórico de economía nacional Autor de una amplia bibliografía. 102 nota 39, 103-106, 113, 459. Say, Jean Baptiste (1767-1832). Economista francés. Al estallar la Revolución pasó a París, donde Mirabeau le encargó la redacción del Courrier de Provence. En 1792 era secretario del ministro de Hacienda, Clavière. Fue opositor de Bonaparte. Fue profesor de economía industrial en la Escuela de Artes y Oficios y más tarde profesor de economía política en el Colegio de Francia. Say fue el primer vulgarizador, en su país, de las doctrinas de Adam Smith. Autor, entre otras obras, de Traité d'économie politique, Catéchisme d’économie politique y Cours Complet d’économie politique practique. Marx le critica su idea de que la sociedad obtiene tan sólo un producto bruto y no un producto neto y de que los valores producidos al cabo de un año sean consumidos totalmente. De igual modo somete a crítica su idea de que la totalidad del valor del producto se transforma puramente en ingreso. También situó su posición entre Smith y Garnier en cuanto a la teoría del trabajo productivo y el trabajo improductivo. 113, 145-146, 192, 432-433, 454-455, 460-461, 436, 488, 508, 510. Sismondi, Jean Charles Léonard Simonde de (1773-1824). Historiador y economista suizo. Desde joven, dedicado al comercio de Lyon. Hizo viajes a Inglaterra e Italia y más tarde volvió a Suiza. Con la publicación de sus

primeras obras se ganó la admiración de ciertos románticos franceses y alemanes. El contacto con la miseria del proletariado británico le impulsó a escribir varias de sus obras económicas. Marx se refiere en sus Teorías sobre la plusvalía a ciertas huellas sismondianas en Cheibuliez. Autor de Tableau de l’agriculture toscane. De la Richesse commerciale y Nouveaux principes d’économie politique. 100, 346, 49). Smith, Adam (1723-1790). Economista clásico y moralista inglés. Después de la fisiocracia y de los iniciadores de la economía política inglesa, Petty y North, su doctrina es la más importante c influyente en mucho tiempo. Su punto de entrada al estudio de la economía política fue una ascendente formación enciclopédica del pensamiento filosófico de su época; sus campos de estudio, entonces muy diversos, él mismo los dividía en cuatro partes: 1) teología natural, 2) ética, 3) un tratado de cada moral y sus relaciones con el concepto de justicia y 4) las relaciones políticas fundadas en la utilidad y ampliación de la riqueza y el poder del Estado. Desde entonces data su relación amistosa con Hume, habiendo publicado algunos artículos en la Edinburgh Review. En 1757 publicó su Theory of moral sentiments. A su paso por París trabó relación con Quesnay, Turgot, Necker y otros. A su regreso a Inglaterra y andando el tiempo trabajó en su Inquiry into the nature and causes of the wealth, publicada en 1776 y que de inmediato y por mucho tiempo obtuvo una enorme influencia en la formación de la ciencia económica burguesa, cuando menos decisivamente hasta Ricardo. El sistema de Smith se fundamenta esencialmente en el principio moral de las relaciones entre los hombres y la naturaleza y en su expresión en los actos buenos y eficaces, no sólo individual sino universalmente; y precisamente, la forma económica de su manifestación real es el trabajo, elemento que es siempre para él la sustancia y medida de todo valor económico. Los pilares que amplifican sus teorías en el terreno económico son: 1) el análisis del trabajo como fuente principal del incremento de toda riqueza, 2) examen de la distinción entre el fondo de consumo y el fondo de trabajo que adopta la forma de capital (desarrolla aquí muchas más distinciones económicas: ahorro, producto bruto y neto, moneda, etc.), 3) examen del desarrollo histórico de la industria hasta convertirse en industria capitalista y 4) critica al sistema mercantilista. Con el análisis del sistema de Adam Smith, Marx trata de resaltar las contradicciones implícitas en las categorías económicas fundamentales, sobre todo en lo concerniente a sus distintas determinaciones del valor. A

propósito de su teoría de la conversión de las mercancías en ingresos, Marx desarrolla extensamente el problema de la reproducción del capital global de la sociedad. También se ocupa de él al tratar su teoría del trabajo productivo y el trabajo improductivo y se sirve de ella para analizar las teorías vulgares afines al tema: Ricardo, Sismondi, Garnier, J. St. Mill Ganilh, Lauderdale, etc., incluyendo asimismo unos breves antecedentes históricos en las figuras de Petty y D’Avenant. La teoria smithiana de la renta es analizada por Marx junto con la de Ricardo, anteponiéndola históricamente. En este segundo tomo, analiza asimismo su teoria sobre el precio de costo al lado de la del propio Ricardo. 18, 90, 97, 106, 131-132, 135, 142, 145-147, 149-150, 177-178, 187-188, 193-201, 203-212, 215, 218, 220-221, 222, 224, 277-278, 281, 286, 288-289, 299, 302, 304-309, 311-322, 324-327, 329-335, 337-342, 344, 355, 363-367, 369-370, 373, 379-380, 383, 385, 389, 392, 400-403. 431-434, 435, 449, 453, 457, 459460, 482-485, 497, 508, 510, 522, 532-533, 541. Steuart (Stewart), Sir James (1712-1780). Economista inglés. Mercantilista. Autor de An inquiry into the principles of political economy being an essay on the Science of domestic policy in free nations. Steuart es, al decir de Marx, "la expresión racional del sistema monetario y mercantil". Se ocupa de él a propósito de su idea de la ganancia, la cual es simplemente la diferencia del precio sobre el valor de las mercancías, sin que dicha diferencia represente creación de nuevo valor. 97, 98, 102, 106, 208, 509. Stirling, Patrick James (1809-1891). Economista vulgar inglés. En The philosophy of trade esboza una teoría de los precios y examina las posibles causas que determinan el "valor relativo del trigo, el trabajo y la moneda”. Su principal obra es The australian and californian gold discoveries, en la que se ocupa de estudiar el empleo y la influencia de las minas americanas, desde su descubrimiento hasta la época moderna, sobre los precios de las mercancías europeas. Acerca de su teoría de la ganancia, dice Marx que para él nace del hecho de que el capitalista compra el trabajo por menos de lo que vale y lo vende, en forma de mercancía, por más de su precio, teoría que es, en síntesis, la forma transfigurada del profit upon expropiation, que le señala Marx a Steuart. 23, 424. Storch, Heinrich Friedrich (1766-1835). Economista alemán, crítico del mercantilismo, Marx trata de él a propósito de los intentos suyos y de Ramsay por distinguir el capital constante y la necesidad de su reproducción anual. Lo señala como la figura vulgar más importante en la

polémica de Smith entre trabajo productivo y trabajo improductivo. Asimismo, realiza importantes indicaciones, al repasar sus ideas, sobre la producción espiritual y la producción material. 84, 87 nota 27, 264. Tarello de Lonato, Camilo (siglo XVI). Pasó toda su vida en Lonato, provincia de Brescia (véase nota 47). 126 nota 47. Tooke, Thomas (1774-1858). Economista inglés nacido en San Petersburgo; hijo de un conocido historiador rusófilo. Desde Londres, se dedicó al comercio entre Inglaterra y Rusia. Organizador de almacenes y líneas ferroviarias y consejero de una compañía de seguros. Partidario del libre cambio. Autor de A history of prices and of the State of the paper circulation from 1793 to 1837, Considerations on the State of the currency y An inquiry into the currency principles, the connexion of the currency with prices. A propósito de él critica Marx la falsa tesis de Adam Smith de que el cambio entre unos productores privados y otros es igual al que media entre éstos y los consumidores, así como de las aplicaciones prácticas que de dicha tesis hace Tooke en cuanto a su estudio de la circulación monetaria. 98, 490. Townsend, Joseph (1729-1816). Sacerdote y escritor inglés nacido y muerto en Clare. Fue practicante de ciencias físicas en la Universidad de Edimburgo y más tarde rector en Pewsey y capellán de los condes de Huntingdon. Se considera un precursor de las principales ideas de Malthus; de hecho, no es otro el juicio que expresa el propio Marx al llamar a Malthus "un plagiario" e indicar que la obra de Townsend le sirvió a aquél para parafrasearlo y copiarla. De las obras de Townsend destacamos a la que alude Marx, que fue publicada como folleto anónimo, A Dissertation on the Poor Laws y también Observations on various plans offered to the public for the relief of the poor. Ure, Andrew (1778-1857). Químico y médico inglés. Ejerció la medicina y más tarde enseñó física y química. Se ocupó también de la astronomía y fundó un observatorio en Glasgow. Sobre todos estos temas escribió una muy amplia bibliografía. 459. Wade, John (1788-1875). Periodista, historiador y economista vulgar inglés. Autor de una History of the middle and working classes. 10. Wakefield, Edward Cibbon (1796-1862). Político y economista angloaustraliano. Teórico del colonialismo. Fue miembro del Parlamento en Australia. Vivió también en Canadá y Nueva Zelanda. Autor de Facts relating to the punishment of death in the metropolis y de A view of the art of colonization. Marx le señala en ocasión de su idea de que la ganancia no

se explicaría al pagarse el valor del trabajo. 216, 271. 366. Wallace, Robert (1697-1771). Sacerdote inglés, autor de algunos folletos sobre problemas de la población. 102-103. Ward, W. H. (siglo XIX). Inventor norteamericano de un sistema de señales marítimas. 530. West, Sir Edward (1782-1828). Economista inglés, uno de los primeros teóricos de la renta de la tierra (véase nota 43). Ricardo lo consideraba, junto con Malthus, como el descubridor de la "teoría de la renta”. Autor de Essay on the Application of Capital to Land. 24, 97-98, 104, 126, 220. Whitney, Eli (1765-1825). Inventor norteamericano nacido en Westboro. Estudió en el Yale College. Logró fabricar una máquina que separaba la semilla del algodón de la fibra verde. Al no poder solucionar por sí solo las dificultades económicas, el gobierno de Carolina del Sur votó una suma de 50.000 dólares para que perfeccionase su invento, el cual vendría a revolucionar la industria algodonera. 529-530. Wilson, James (1805-1860). Político y economista vulgar inglés. 459. Young, Arthur (1741-1820). Agrónomo y economista inglés. Dueño de una propiedad rústica en Suffolk, se dedicó a mejorar científicamente los métodos de cultivo. En 1793, viendo su éxito, Pit lo nombró secretario del departamento de Agricultura. Autor de A course of experimental agriculture, Annals of agriculture y Farmer’s Calendar. Señala Marx su idea de que el producto neto es la finalidad de toda producción. También lo menciona en El Capital, llamándolo ‘‘fanático de la plusvalía”. 119.

ÍNDICE GENERAL

SECUNDA PARTE

7 VIII. El señor Rodbertus. Nueva teoría de la renta de la tierra (digresión).

7 1. La plusvalía, en la agricultura. Bajo las condiciones del capitalismo, la agricultura se desarrolla más lentamente que la industria.

12 2. La tasa de ganancia y su relación con la tasa de plusvalía. El valor de la materia prima agrícola, elemento del capital constante en la agricultura.

16 3. Valor del precio de costo, en la agricultura. La renta absoluta.

34 4. Insostenibilidad de la teoría de Rodbertus sobre la carencia de valor de la materia prima, en la agricultura 43 5. Falsas premisas de que parte la teoría de la renta de Rodbertus. 51 6. De cómo Rodbertus no comprende la relación entre el precio medio y el valor, en la industria y la agricultura 58 7. Errores de Rodbertus en cuanto a los factores que determinan la tasa de ganancia y la tasa de la renta de la tierra.

77 8. El verdadero meollo de la ley desvirtuada por Rodbertus 80 9. Renta diferencial y renta absoluta, en sus relaciones mutuas.

91 10. Tasa de renta y tasa de ganancia. Relación entre la productividad de la agricultura y de la industria, en las diferentes fases del desarrollo histórico...

97 IX. Observaciones en torno a la historia del descubrimiento de la llamada ley ricardiana. Observaciones complementarias sobre Rodbertus (digresión). 97 1. Descubrimiento de la renta diferencial por Anderson. Su plagiario, Malthus, tergiversa en interés de los terratenientes las ideas de Anderson.

100 2. Postulado del desarrollo de las fuerzas productivas, como principio fundamental de Ricardo en la apreciación de los fenómenos económicos. Defensa por Malthus de los elementos más reaccionarios de las clases dominantes. Darwin refuta de hecho la teoría malthusiana de la población.

103 3. Cómo falsea Roscher la historia de las ideas sobre la renta de la tierra. Ejemplos de la imparcialidad científica de Ricardo. La renta por la inversión de capital en la tierra y la renta por el desgaste de otros elementos de la naturaleza. Doble acción de la competencia 108 4. Errores y tergiversación de Rodbertus en cuanto al problema de la relación entre el valor y la plusvalía.. 110 5. La negación por Ricardo de la renta absoluta, consecuencia de sus errores en la teoría del valor...

114 6. Tesis ricardiana sobre el constante aumento de los precios del trigo. Cuadro de los precios medios del trigo durante los años 1641-1859

118 7. Conjetura de Hopkins acerca de la diferencia entre la renta absoluta y la renta diferencial; explicación de la renta de la tierra por la propiedad privada sobre el suelo.

122 8. Costos de roturación. Periodos de alza y periodos de baja en los precios del trigo.

125 9. Anderson contra Malthus. Tesis de Anderson sobre la creciente productividad de la agricultura y su influencia sobre la renta diferencial.

130 10. Insostenibilidad de la crítica de Rodbertus contra la teoría de la renta de Ricardo. Rodbertus no comprende las características de la agricultura capitalista

142 X. Teoría de Ricardo y Adam Smith sobre el precio de costo (refutación). 142 A. Teoría de Ricardo sobre el precio de costo

142 1. Derrumbamiento de la teoría de los fisiócratas y trayectoria posterior de las ideas acerca de la renta de la tierra.

144 2. La determinación del valor por el tiempo de trabajo, base de la teoría ricardiana. Modo de investigación de Ricardo, su justificación y necesidad en el desarrollo de la ciencia económica y sus fallas 149 3. Confusión ricardiana en el problema del valor “absoluto” y el valor "relativo”. Su incomprensión en las formas del valor. 152 4. Exposición ricardiana de la ganancia, la tasa de ganancia, los precios medios, etc. 181 5. Precios medios o de costo y precios de mercado.

193 B. Teoría de Smith sobre el precio de costo

193 1. Falsos supuestos de la teoría del precio de costo, en Smith. Inconsecuencia de Ricardo, al mantener la identificación smithiana de valor y precio de costo 213 XI. La teoría ricardiana de la renta. 213 1. Condiciones históricas del desarrollo de la teoría de la renta, en Anderson y en Ricardo.

216 2. Conexión de la teoría ricardiana de la renta con su explicación de los precios de costo.

220 3. Insuficiencia de la teoría ricardiana de la renta

226 XII. Cuadros sobre la renta diferencial, y su explicación

226 1. Cambios en cuanto al volumen y la tasa de la renta. 228 2. Diferentes combinaciones de la renta diferencial y la renta absoluta. Cuadros A, B, C, D y E

243 3. Análisis de los cuadros.

277 XIII. Teoría ricardiana de la renta (final). 277 1. Premisa ricardiana de la inexistencia de la renta del suelo. Paso a nuevas tierras, según su situación y fertilidad

282 2. Afirmación ricardiana de que la renta no puede influir en el precio del trigo. La renta absoluta, como causa de la elevación de los precios del trigo.

286 3. Concepción del “precio natural” del producto agrícola en A. Smith y en Ricardo.

289 4. Ideas de Ricardo acerca de las mejoras agrícolas. Su incomprensión acerca de las consecuencias económicas de los cambios operados en la composición orgánica del capital agrícola.

311 XIV. La teoría de la renta de Adam Smith. 311 1. Contradicciones de Smith en su modo de plantear el problema de la renta.

322 2. Tesis de A. Smith sobre el carácter especial de la demanda de productos agrícolas. Elemento fisiocrático en la teoría de la renta de A. Smith.

327 3. Cómo explica A. Smith la relación entre la oferta y la demanda en las distintas clases de productos de la tierra. Conclusiones de Smith en cuanto a la teoría de la renta 334 4. Análisis de A. Smith sobre los cambios de los precios de los productos agrícolas.

340 5. Ideas de A. Smith sobre el movimiento de la renta y su estimación de los intereses de las diferentes clases sociales.

342 XV. Teoría ricardiana de la plusvalía.

342 A. La conexión de las ideas de Ricardo sobre la plusvalía con sus opiniones acerca de la ganancia y la renta. 342 1. Ricardo confunde las leyes de la plusvalía con las leyes de la ganancia 347 2. Diferentes casos de variación de la tasa de ganancia 350 3. Cambios antitéticos en cuanto al valor del capital constante y el variable y cómo influyen en la tasa de ganancia. 353 4. Confusión de los precios de costo con el valor en la teoría ricardiana de la ganancia

355 5. Tasa general de ganancia y tasa de la renta absoluta, en sus relaciones mutuas. Cómo la baja de salarios influye sobre los precios de costo

363 B. El problema de la plusvalía, en Ricardo

363 1. Cantidad de trabajo y valor de cambio. El problema del cambio de trabajo por capital resulta insoluble, tal como lo plantea Ricardo.

367 2. Valor de la capacidad de trabajo. Value of labour. Ricardo confunde el trabajo

y la fuerza de trabajo. Concepción del "precio natural del trabajo”

371 3. La plusvalía. Ricardo no entra a analizar el origen de la plusvalía. Su concepción de la jornada de trabajo como una magnitud fija. 383 4. Plusvalía relativa. El análisis del salario relativo, mérito científico de Ricardo.

392 XVI. Teoría ricardiana de la ganancia.

392 1. Casos particulares en Ricardo. Plusvalía y ganancia deben distinguirse. 398 2. Formación de la tasa general de ganancia (average profits) o “general rate of profits” (“usual profits”). 403 3. Ley del descenso de la tasa de ganancia

435 XVII. Teoría de la acumulación de Ricardo. Crítica de ella. (Desarrollo de las crisis, partiendo de la forma fundamental del capital). 435 1. Error de Smith y Ricardo de no tomar en consideración el capital constante. Reproducción de las diversas partes del capital constante.

438 2. Valor del capital constante y valor del producto 440 3. Condiciones necesarias para la acumulación del capital. Amortización del capital fijo y papel que desempeña en el proceso de la acumulación. 444 4. La combinación entre las ramas de producción en el proceso de la acumulación. Conversión directa de una parte de la plusvalía en capital constante, característica de la acumulación en la agricultura y en la construcción de maquinaria. 451 5. Conversión de la plusvalía capitalizada en capital constante y variable. 453 6. El problema de las crisis (observaciones preliminares). Destrucción del capital por las crisis.

457 7. Negación absurda de la superproducción de mercancías al mismo tiempo que se reconoce la superabundancia de capital.

460 8. Negación de la superproducción general, en Ricardo. Posibilidad de una crisis inherente a las contradicciones internas de la mercancía y el dinero

465 9. Falsa concepción de Ricardo acerca de las relaciones entre producción y consumo bajo las condiciones del capitalismo.

467 10. La posibilidad de la crisis se convierte en realidad. La crisis, como manifestación de todas las contradicciones de la economía burguesa. 473 11. Sobre las formas de la crisis 476 12. Contradicciones entre la producción y el consumo bajo las condiciones del capitalismo. La superproducción de los artículos de consumo más importantes tiende a convertirse en superproducción general 482 13. Discordancia entre la ampliación de la producción y la ampliación del mercado. La concepción ricardiana de que es ilimitada la posibilidad de

crecimiento del consumo y de la ampliación del mercado interior 485 14. La contradicción entre el incontenible desarrollo de las fuerzas productivas y el carácter limitado del consumo, como base de la superproducción. La teoría sobre la imposibilidad de una superproducción general es una teoría apologética. 491 15. Ideas de Ricardo acerca de las diferentes clases de acumulación del capital y de las consecuencias económicas de la acumulación.

503 XVIII. Miscelánea ricardiana. Final de Ricardo (John Barton). 503 A. Ingreso bruto y neto. 506 B. Maquinaria. Ricardo y Barton sobre cómo influyen las máquinas en la situación de la clase obrera 506 1. Ideas de Ricardo.

531 2. Ideas de Barton.

APÉNDICES 541 1. Temprana formulación de la tesis sobre la concordancia constante entre la oferta y la demanda en la agricultura 543 2. Nathaniel Forster acerca de la hostilidad entre terratenientes e industriales.

544 3. Opinión de Hopkins acerca de las relaciones entre la renta y la ganancia. 545 4. Carey, Malthus y James Deacon Hume sobre las mejores en la agricultura.

546 5. Hodgskin y Anderson acerca del incremento de productividad del trabajo agrícola.

547 6. Reducción de la tasa de ganancia.

ÍNDICE GENERAL 551Textos originales de las citas en lenguas extranjeras 612 Notas 623 Índice bibliográfico 627 Índice biográfico

Teorías sobre la plusvalía II. Volumen 13 de las Obras Fundamentales de Marx y Engels se terminó de imprimir el día 30 de abril de 1980 en los talleres de Gráfica Panamericana, S. C. L. Parroquia 911, México 12, D. F. Se imprimieron 5.000 ejemplares y en su composición se emplearon tipos Electra de 11, 9:10, 8:9 y 7:8 puntos. La edición estuvo al cuidado de Antonio Graham Pontones y Alberto Cue García.

La edición de las Obras Fundamentales de Marx y Engels, uno de los empeños editoriales más importantes del Fondo de Cultura Económica, intenta recoger la parte medular del pensamiento de dos de los personajes históricos que mayor peso han tenido y siguen teniendo en el desarrollo de las sociedades contemporáneas. Testimonio no sólo intelectual sino también de una praxis y de lo esencial de las preocupaciones jurídicas, sociales y filosóficas de los autores, esta colección reúne, asimismo, sus reflexiones en torno al devenir de la historia, las sociedades y sus instituciones.

Colección dirigida por WENCESLAO ROCES FONDO DE CULTURA ECONOMICA

CARLOS MARX TEORIAS SOBRE LA PLUSVALIA III Tomo IV de El Capital

Traducción de Wenceslao Roces

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA MÉXICO

Primera edición en alemán, 1959 Primera edición en español, 1980 Título original: Theorien Über den Mehrwent (Vierter Band des “Kapital”) © 1959, Dietz Verlag, Berlín D. R. © 1980, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Av. de la Universidad, 975; México 12, D. F.

ISBN 968-16-0440-7 (tomo III) ISBN 968-16-0318-4 (edición completa) Impreso en México

## [CAPÍTULO XIX] THOMAS ROBERT MALTHUS

### [1. Malthus confunde las categorías mercancía y capital]

//XIII-753/ Las obras de Malthus que aquí interesan son: 1) “The Measure of Value Stated and Illustration", etc., Londres, 1823. 2) “Definitions in Political Economy", etc., Londres, 1827. (Debe consultarse también esta obra, ed. por John Cazenove, Londres, 1853, con “notes, and supplementary remarks” * de Cazenove.) 3) “Principles of Political Economy”, etc., 2ª ed., Londres, 1836. Consultar la (1ª [edición] 1820 o algo así). 4) Debe tenerse en cuenta [, además,] la siguiente obra de un maltusiano2 (es decir, maltusiano por oposición a los ricardianos): "Outlines of Political Economy”, etc., Londres, 1832. * Notas y observaciones suplementarias. En su obra (1814) “Observations on the Effects of the Corn Laws”, etc., todavía decía Malthus de Adam Smith:

“El Dr. Smith se vio, sin duda, inducido a este tipo de demostración por su costumbre de considerar el trabajo" (quiere decir el value of labour **) "como la pauta del valor y el trigo como la medida del trabajo... Hoy, se repite como una de las enseñanzas inconmovibles de la economía política el que ni el trabajo ni

1 Los trabajos de Malthus que Marx estudia en este capítulo son los que aquél escribió después de aparecer, en 1817, el libro de David Ricardo "On the Principles of Political Economy, and Taxation". A base de estos trabajos, Marx contrapone a la teoría del valor-trabajo y a las posiciones de Ricardo, encaminadas hacia el despliegue de las fuerzas productivas de la sociedad, una teoría personificada, entre otros, por Malthus, que se orientaba esencialmente hacia la justificación y la apología del régimen de explotación y hacia la defensa de los intereses de las clases dominantes y, específicamente, de las capas más retardatarias de estas clases, como por ejemplo, los grandes terratenientes y ciertas capas feudales que aún mantenían, como la Iglesia, un cierto poder político. Este capítulo sólo se refiere de pasada a Malthus, como autor de An Essay on the Principle of the Population. En el tomo II de las Teorías sobre la plusvalía (V. pp. 97-105 de esta edición) caracteriza Marx en términos generales la doctrina maltusiana sobre la población. 2 Más tarde se descubrió que el autor de esta obra anónima era John Cazenove.

cualquier otra mercancía puede suministrar una medida exacta del valor de cambio real, y así se desprende, en efecto, de la definición del valor de cambio” [pp. 11 s.]. ** Valor del trabajo.

Pero, en su obra [de] 1820, “Principles of Political Economy”, Malthus tomaba esta “pauta del valor” de Smith contra Ricardo que Smith, por su parte, no utiliza nunca, cuando realmente razona.3 El mismo Malthus, en la citada obra sobre [las] “Corn Laws” *** se atenía a la otra definición de Smith, a la determinación del valor por la quantity of capital (accumulated labour †) y labour (immediate) necessary for the production of an article. †† *** Leyes sobre el trigo, † Cantidad de capital (trabajo acumulado), †† Trabajo (directo) necesario para producir un artículo. No puede negarse que tanto los “Principles” de Malthus como las otras dos obras citadas, que se proponen desarrollar la primera en algunos puntos concretos, deben su origen, en gran parte, a la envidia suscitada por el éxito de Ricardo y al empeño por ponerse de nuevo a la cabeza, en el puesto que Malthus había logrado escalar antes de que viera la luz la obra de Ricardo.4 A esto hay que añadir que en la obra de Ricardo el desarrollo de la determinación del valor iba dirigido, siquiera fuera de un modo abstracto, contra los intereses de los terratenientes y sus retainers, * intereses que Malthus defendía más directamente todavía que los de la burguesía industrial. Sin que con ello pretendamos negar que Malthus abrigaba cierto interés por las especulaciones teóricas. Sin embargo, su oposición a Ricardo —y el tipo de esta oposición— sólo tenía su explicación en que Ricardo se había dejado embrollar por toda suerte de inconsecuencias. * Lacayos

Malthus basa su oposición, de una parte, en el nacimiento de la plusvalía,5 de una parte, y [, de otra] en el modo como Ricardo concibe la

3 En capítulos anteriores de su obra, critica Marx la concepción de Adam Smith acerca del valor del trabajo como patrón de medida del valor y demuestra que este punto de vista se halla en contradicción con otras ideas más profundas de Smith en torno al valor. V. Teorías sobre la plusvalía, tomo I, pp. 68-69 y 136, tomo II, pp. 367-371. 4 Se refiere a la primera edición de la obra fundamental de David Ricardo, “On the Principles of Political Economy and Taxation”, publicada en 1817. 5 En el tomo II de Teorías sobre la plusvalía, (pp. 363-367 y 371-373) pone de relieve Marx la falla de Ricardo, al no entrar en el análisis del nacimiento de la plusvalía y el problema, para él irresoluble, de cambio de trabajo por capital.

nivelación de los precios de costo6 en las diferentes esferas de inversión del capital como [una] modificación de la misma ley del valor y en su constante confusión de la ganancia y la plusvalía ([en la] identificación directa de ellas). Malthus no desembrolla estas contradicciones y quid-proquos, sino que los toma de Ricardo y [, luego,] basándose en esta confusión, echa por tierra la ley fundamental del valor de Ricardo y saca de ello conclusiones gratas para sus protectores. El verdadero mérito de las tres obras de Malthus está en que, mientras que Ricardo no desarrolla en realidad cómo el cambio de mercancías con arreglo a la ley del valor (al tiempo de trabajo contenido en ellas) engendra el cambio desigual entre [el] capital y [el] trabajo vivo, entre una determinada cantidad de trabajo acumulado y una determinada cantidad de immediate labour, dejando por tanto en la oscuridad el origen de la plusvalía (ya que, según él, el capital se cambia directamente por el trabajo, y no por la fuerza de trabajo), Malthus hace hincapié en el cambio desigual entre [el] capital y [el] trabajo asalariado. De esto se da cuenta en el prólogo a la obra más arriba citada, “Definitions”, etc., uno de los pocos partidarios de Malthus, posteriores a él, Cazenove, quien dice:

"Cambio de mercancías y distribución" (salario, renta, ganancia) “deben considerarse separados el uno de la otra... Las leyes de la distribución no dependen para nada de las que se refieren al cambio" (Prólogo, pp. VI s.).

Lo que significa, sencillamente, que la relación entre el trabajo y la ganancia, el cambio de capital y trabajo asalariado, de accumulated labour o immediate labour,** no coincide directamente con la law del interchange of commodities.*** ** Trabajo acumulado o trabajo directo.*** Ley de cambio de mercancías. Si nos fijamos en la valorización del dinero o la mercancía como capital —es decir, no en su valor, sino en su valorización capitalista—, es evidente que la plusvalía no es otra cosa que el excedente del trabajo (el trabajo no retribuido) de que el capital dispone, de que disponen [la] mercancía o el dinero, por encima de la cantidad de trabajo que en ellos mismos se contiene. [La mercancía o el dinero] compran además de la cantidad de trabajo contenida en ellos (equivalente a la suma de trabajo que se encierra en los medios de producción en ellos contenido más el trabajo directo

6 Véase sobre el término "precio de costo” nota 35 al tomo I de Teorías sobre la plusvalía.

agregado a ellos), un excedente de trabajo que no figura en ellos. Este excedente constituye la plusvalía, y de su magnitud depende la proporción en que [el dinero o la mercancía] se valorizan. Esta cantidad excedente de trabajo vivo por la que se cambian es la fuente de la ganancia. La ganancia (o, mejor dicho, la plusvalía) no nace del equivalente del trabajo materializado que se cambia por una cantidad igual de trabajo vivo, sino de la porción de trabajo vivo que en este cambio se apropia sin pagar por él un equivalente, [de la cantidad de] trabajo no retribuido que el capital se apropia en este seudocambio. Por consiguiente, si hacemos caso omiso de la mediación de este proceso —y Malthus está justificado al hacerlo así, puesto que en Ricardo se echa de menos esta mediación—, si nos fijamos solamente en el contenido y el resultado efectivos de este proceso, se llega a la conclusión de que la valorización, la ganancia, la conversión del dinero o la mercancía en capital no responden a[l hecho de] que las mercancías se cambien con arreglo a la ley del valor, es decir, en relación con el tiempo de trabajo proporcional que cuestan, sino más bien a la inversa de esto, que las mercancías o el dinero (trabajo materializado) se cambian por más trabajo vivo que el contenido, el invertido en ellos.

El único mérito de Malthus, en las obras más arriba citadas, es el haber puesto de relieve este punto, que en Ricardo resulta tanto más oscuro cuanto que él da siempre por supuesto el producto acabado que se reparte entre capitalista y obrero sin fijarse en el cambio, en el proceso de mediación que conduce a esta distribución. [Pero] este mérito se ve de nuevo anulado, puesto que Malthus confunde la valorización del dinero o la mercancía como capital y, por tanto, su valor en la función específica de capital, con el valor de la mercancía en cuanto tal; en su argumentación cae, por tanto, como veremos, en las vacuas ideas del sistema monetario —[en el] profit upon expropiation *7—, embrollándose en la confusión más lamentable. Por consiguiente, en vez de ir más allá de Ricardo, Malthus trata, en su argumentación, de retrotraer a la economía más atrás de él, e incluso más atrás de Smith y los fisiócratas. * Ganancia sobre la expropiación.

“En el mismo país y en la misma época, el valor de cambio de las mercancías,

7 "Profit upon expropiation” [“ganancia sobre la expropiación”] o "profit upon alienation" (“ganancia sobre la enajenación”]: términos empleados por James Steuart, que Marx cita y analiza en el tomo I de esta obra, pp. 34-36.

que se reduce exclusivamente a trabajo y ganancia, se mide exactamente por la cantidad de trabajo, que resulta del trabajo acumulado y directo realmente invertido en su producción más la cantidad variable de la ganancia sobre todos los desembolsos, medidos en trabajo. Lo que tiene que ser, necesariamente, la misma cantidad de trabajo de que puede disponer” ("The Measure of Value Stated and Illustrated", Londres 1823, pp. 15 s.). “El trabajo de que una mercancía puede disponer es una medida de su valor" (l. c., p. 61). "No he visto establecido en parte alguna” (antes de [la aparición de] su propia obra "The Measure of Value", etc.) “que la cantidad de trabajo usual de que una mercancía puede disponer tiene necesariamente que representar y medir la cantidad de trabajo invertida en su producción juntamente con la ganancia” ("Definitions in Political Economie", etc., Londres, 1827, p. 196).

El señor Malthus deliberadamente incluye la “ganancia” ya en la misma definición del valor, para que se derive directamente de ella, lo que no ocurre en Ricardo. De donde se deduce que se da cuenta de en qué estribaba la dificultad. Por lo demás, es de todo punto absurdo, en él, el que identifique el valor de la mercancía y su valorización. Cuando la mercancía o el dinero (en una palabra, trabajo materializado) se cambian cómo capital por trabajo vivo, se cambian siempre por una cantidad mayor de trabajo que el contenido en ellos mismos; y si comparamos, de una parte, la mercancía antes de este cambio y, de otra parte, el producto resultante de su cambio por el trabajo vivo, vemos que la mercancía se ha cambiado por su propio valor (equivalente) más un excedente sobre su propio valor, [que es] la plusvalía. Pero [es] absurdo decir, por esta razón, que el valor de la mercancía [es] igual a su valor más un excedente sobre él. Si, pues, la mercancía se cambia por otras mercancías y no como capital por trabajo vivo, se cambiará —siempre y cuando que se cambie por un equivalente— por la misma cantidad de trabajo materializado que en ella se contiene. Lo curioso sólo es, por tanto, que Malthus se empeñe en incluir directamente la ganancia y que sea claro para él que la mercancía dispone siempre de más trabajo del que en ella se contiene.

“Precisamente porque el trabajo del que usualmente dispone una mercancía mide el trabajo realmente invertido en ella con la adición de una ganancia está

justificado el que se considere el labour como medida del valor. Así, pues, si consideramos él valor habitual de una mercancía como determinado por las condiciones naturales y necesarias de su oferta [en el mercado], podemos estar seguros de que sólo el trabajo del que usualmente puede disponer es la medida de estas condiciones” (Definitions in Political Economy, Londres, 1827, p. 214). "Costo elemental de producción: expresión que equivale exactamente a las condiciones de la oferta [de la mercancía en el mercado]” (Definitions in Political Economy, ed. Cazenove, Londres 1853, p. 14). "Medida de las condiciones de la oferta [de la mercancía en el mercado]: la cantidad de trabajo por la que se cambia la mercancía, cuando ésta se encuentra en su estado natural y habitual” [l. c.,.] “La cantidad de trabajo de que una mercancía dispone representa exactamente la cantidad de trabajo invertida en su producción con la ganancia sobre los desembolsos, y representa y mide, por tanto, en realidad, aquellas condiciones naturales y necesarias de la oferta [de la mercancía en el mercado], los costos de producción elementales que determinan el valor” (l. c., p. 125). “La demanda de una mercancía, aunque no se halle en proporción a la cantidad de cualquiera otra que el comprador esté dispuesto y en condiciones de entregar a cambio de ella, guarda realmente proporción con la cantidad de trabajo que desea entregar por ella; y es así por la razón siguiente: la cantidad de trabajo de que habitualmente dispone una mercancía representa exactamente la demanda efectiva de ella, porque representa exactamente la cantüdad de trabajo y de ganancia que, sumados, son necesarios para la oferta [de la mercancía en el mercado], mientras que la cantidad efectiva de trabajo de que una mercancía puede disponer, cuando difiere de la cantidad usual de trabajo, representa el exceso o el defecto de demanda, derivados de causas temporales” (l. c, p. 135).

También en esto tiene razón Malthus. Las conditions of supply * es decir, de la producción o, mejor dicho, de la reproducción de la mercancía, sobre la base de la producción capitalista, son que ella o su valor (el dinero en que se convierte) se cambien, en su proceso de producción o de reproducción, por más trabajo del que en ella se contiene, ya que solamente se produce para realizar una ganancia. * Condiciones de la oferta. Por ejemplo, un fabricante de telas de algodón ha vendido su tela. La condición para la supply ** de nueva tela de algodón es que cambie el dinero —el valor de cambio de la tela—, en el proceso de reproducción de este artículo, por más dinero del contenido en ella o representado por el dinero, pues el fabricante de telas de algodón las produce como capitalista. Lo que

se propone producir no es precisamente tela de algodón, sino ganancia. La producción de telas de algodón es solamente un medio para producir ganancia. ¿Y qué se deduce de esto? [Que] en la tela de algodón producida se contiene más tiempo de trabajo, más trabajo que en la tela de algodón adelantada. Este plustiempo de trabajo, esta plusvalía, se manifiesta asimismo en surplus produce,*** en más tela de algodón que la que se cambia por trabajo. Por tanto, una parte del producto no repone la tela de algodón cambiada por trabajo, sino que constituye un surplus produce que pertenece al fabricante, o bien, si nos fijamos en el producto en su totalidad, cada vara de tela de algodón encierra una parte alícuota, o la encierra su valor, por la cual no se paga equivalente alguno [y], representa trabajo no retribuido. Por tanto, si el fabricante vende la vara de tela de algodón por lo que vale, es decir, si la cambia por dinero o mercancía que contengan la misma cantidad de tiempo de trabajo, realizará una suma de dinero o recibirá una suma de mercancías que no le cuestan nada. En efecto, no vende la tela de algodón por el tiempo de trabajo que él ha pagado, sino por el tiempo de trabajo que en ella se contiene, y una parte de este tiempo de trabajo no la ha pagado. Contiene, por ejemplo, un tiempo de trabajo = 12 chelines. Pero sólo ha pagado 8. Si la vende en 12, es decir, por su valor, gana, por consiguiente, 4 chelines. ** Oferta.*** Plusproducto.

### [2. La idea vulgar del “profit upon expropriation”, tal como Malthus la expone. Absurda concepción de la plusvalía, en Malthus]

Por lo que al comprador se refiere, éste paga, según el supuesto de que se parte, solamente el valor de la tela de algodón. Es decir, entrega [al vendedor] una suma de dinero en la que se contiene el mismo tiempo de trabajo que en la tela de algodón. Caben [aquí] tres casos. Que el comprador sea capitalista. El dinero (es decir, el valor de la mercancía) con el que paga contiene asimismo una parte de trabajo no retribuido.

Por tanto, si uno vende trabajo no pagado, el otro compra [también] con trabajo no retribuido. Cada uno de ellos realiza trabajo no pagado, uno como vendedor, otro como comprador. O que el comprador sea [un] independent praducer.* En este caso, recibirá equivalente por equivalente. Le tendrá sin cuidado el que el trabajo que el vendedor le vende en la mercancía sea pagado o no. Y cabe, finalmente, que sea [un] trabajador asalariado. También en este caso, y dando por supuesto que la mercancía se venda por su valor, obtendrá, como todo comprador, un equivalente en mercancía por su dinero. Recibirá tanto trabajo materializado en la mercancía como el que él entregue en dinero. Repondrá el trabajo contenido en él más el plustrabajo que entregue gratis. Pagará, pues, el dinero por encima de su valor, pagando también el equivalente del dinero, la tela de algodón, etc., en más de lo que vale. Por tanto, el costo para él, como purchaser ** será mayor de lo que es para el seller *** de cualquier mercancía, aunque reciba en la mercancía un equivalente por su dinero; pero en el dinero no ha recibido un equivalente por su trabajo, sino que ha dado en trabajo más del equivalente. El obrero es, pues, el único que paga todas las mercancías por encima de su valor, aunque las compre por lo que valen, porque ha comprado en más de su valor el equivalente general del trabajo, [que jes] el dinero. De la venta de la mercancía al obrero no se deriva, pues, ninguna ganancia. Éste no le paga más que cualquier otro comprador: el valor del trabajo. En realidad, el capitalista que le revende la mercancía producida por el obrero realiza con esta venta una ganancia, pero solamente aquella que realizaría con cualquier otro comprador. Su ganancia —con respecto a este obrero— no nace de que le venda la mercancía por encima de su valor, sino de que, en realidad, se la había comprado al obrero, antes, en el proceso de producción, por debajo de su valor. * Productor independiente.** Comprador.*** Vendedor. Ahora bien, el señor Malthus, al convertir la valorización de la mercancía como capital en su valor, convierte consecuentemente a todos los compradores en trabajadores asalariados, es decir, hace que todos ellos, en vez de cambiar mercancías, cambien trabajo directo con el capitalista y que todos ellos le reintegren más trabajo que el contenido en la mercancía, mientras que su ganancia proviene, a la inversa, de que venda todo el trabajo contenido en la mercancía, al paso que él sólo ha pagado una parte del trabajo que en la mercancía se encierra. Así, pues, mientras que en Ricardo la dificultad [emana] de que la ley del cambio de mercancías no explica directamente el cambio [que se efectúa] entre el capital y el trabajo

asalariado, sino que más bien parece contradecirlo, Malthus resuelve la dificultad convirtiendo la compra (el cambio) de mercancías en cambio entre capital y trabajo asalariado. Lo que Malthus no comprende es la diferencia entre la suma total del trabajo contenido en una mercancía y la suma de trabajo pagado que en ella se contiene. Y es precisamente esta diferencia la que constituye la fuente de la ganancia. Además, Malthus llega necesariamente a derivar la ganancia de[l hecho de] que el vendedor de la mercancía no sólo vende por encima de lo que le cuesta a él, sino (como lo hace todo capitalista) por encima de lo que cuesta; es decir, retoma a la concepción vulgar del profit upon expropriation, derivando la plusvalía de que el vendedor vende la mercancía en más de lo que vale (es decir, en más tiempo de trabajo del que en ella se contiene). Por consiguiente, aquello en que se beneficia como vendedor de una mercancía lo pierde como comprador de otra y no hay, en absoluto, manera alguna de comprender qué “ganancias” puedan obtenerse, en realidad, con semejante alza nominal de precios. Es decir, cómo puede la sociedad en masa enriquecerse, cómo puede crearse de este modo una plusvalía o un plusproducto real. Es todo un estúpido absurdo.

De un modo confuso, pero fundado en una certera intuición y en la conciencia de una dificultad no resuelta, Malthus, basándose en [algunas] tesis de Adam Smith —quien, como hemos visto, expresa ingenuamente todos los elementos contradictorios, lo que hace de él la fuente, el punto de partida de concepciones diametralmente opuestas— intenta establecer frente a Ricardo una nueva teoría y afirmarse en el "first rank”.* [Pues bien,] el paso de este intento a la vacua concepción vulgar se opera así: * Primer rango. Si nos fijamos en la valorización de la mercancía como capital —es decir, en el cambio de ella por trabajo productivo vivo—, [vemos que] la mercancía, aparte del tiempo de trabajo que en ella misma se contiene, del equivalente, de lo que el obrero reproduce, encierra además [el] plustiempo de trabajo, que constituye la fuente de la ganancia. Si transferimos ahora esta valorización de la mercancía a su valor, [resulta que] todo vendedor de [una] mercancía tiene necesariamente que comportarse como obrero con respecto a ella, es decir, dar a cambio de ella, además de la cantidad de trabajo que contiene, una cantidad adicional. [Pero] como, fuera de los obreros, los demás compradores no se comportan como obreros con respecto a la mercancía <aun allí donde el obrero actúa como simple

comprador de mercancías, perdura indirectamente, según hemos visto, la vieja diferencia originaria>, debemos dar por establecido que, aunque no entreguen directamente más trabajo que el contenido en la mercancía, sí entregan, que es lo mismo, un valor que encierra más trabajo. Mediante esta [cantidad de] “plustrabajo o, lo que es lo mismo, valor de más trabajo” se opera la transición. In fact,** el resultado es, por tanto, éste: el valor de una mercancía consiste en el valor que el comprador paga por ella, valor que es igual al equivalente (valor) de la mercancía más un excedente sobre este valor [o] plusvalía. [Es] por tanto, la concepción vulgar. La ganancia consiste en que una mercancía se venda más cara de lo que se ha comprado. El comprador la compra [pagando por ella] más trabajo o trabajo materializado de lo que le ha costado al vendedor. ** De hecho.

Y si el comprador es, a su vez, capitalista, vendedor de la mercancía, y su dinero —su medio de compra— representa solamente mercancía vendida, para el caso sería igual que si ambos se vendieran demasiado caras sus mercancías y se estafaran el uno al otro, y lo hicieran en la misma medida al realizar ambos simplemente la tasa general de ganancia. ¿De dónde van a salir, pues, los compradores que paguen al capitalista la quantity de trabajo igual al trabajo contenido en su mercancía más su ganancia? Supongamos, por ejemplo, que la mercancía le haya castado al vendedor 10 chel. y la venda en 12. Dispondrá, así, de trabajo, no por 10, sino por 12 chel. Pero el comprador vende, asimismo, su mercancía, que le ha costado 10 chel. por 12 chel. Cada uno de ellos pierde, así, como comprador, lo que ha ganado como vendedor. La única excepción [a esto] la forma la clase obrera. En efecto, como el precio del producto se eleva por encima de su [precio de] costo, [los obreros] sólo podrán volver a comprar una parte del producto, con lo que la otra parte de éste o el precio de esta otra parte será ganancia para d capitalista. Sin embargo, como la ganancia proviene precisamente de que los obreros sólo pueden volver a comprar [una] parte de su producto, [resultará que] el capitalista (la clase capitalista) no podrá realizar nunca su ganancia mediante la demanda de los obreros [solamente], cambiando por salarios todo el producto, sino más bien por otro camino: cambiando todo d salario por una parte solamente od producto. Por tanto, o hay otra demanda y hay otros compradores aparte de los obreros, o no hay ganancia. ¿Y de dónde salen estos [compradores]? Si ellos mismos son capitalistas, son vendedores, volveremos a encontramos con que la clase capitalista se estafa

a sí misma, al elevar nominalmente, los unos con respecto a los otros y viceversa, el precio de sus mercancías, con lo que cada cual ganará como vendedor lo que pierda como comprador. Hacen falta, por tanto, compradores que no sean vendedores, para que el capitalista pueda realizar su ganancia, “vender las mercancías por su valor”. De ahí la necesidad de los terratenientes, los pensionistas, los poseedores de sinecuras, los curas, etc., sin olvidar a sus menial servante * y retainers.** El señor Malthus no se para a explicar cómo estos “compradores” entran en posesión de los medios de compra [necesarios], cómo pueden comprar antes a los capitalistas una parte de su producto sin equivalente para volver a comprar [luego] con lo así adquirido menos que un equivalente. En todo caso, en esto se apoya para [fundamentar] su plea*** en favor del mayor incremento posible de las clases improductivas, para que los vendedores puedan encontrar mercado, demanda para su oferta. Y de ahí que, además, el panfletista de la población8 prodique como condicionante de la producción el constante subconsumo y la mayor apropiación posible del producto anual por los ociosos. A lo tpe se añade, como otro alegato —que viene a sumarse al que necesariamente brota de la teoría—, el de que el capital representa la tendencia hacia la riqueza abstracta, el impulso de la valorización, que, sin embargo, sólo puede realizarse mediante una clase de compradores que personifican la tendencia al gasto, al consumo y el despilfarro [que son] precisamente las clases improductivas, que compran sin ser vendedores. * Servidores domésticos.** Lacayos.*** Alegato.

### [3. Trifulcas entre los partidarios de Malthus y Ricardo, en los años veinte del siglo XIX. Rasgos comunes en su actitud ante la clase obrera]

Sobre esta base, en los años veinte (de 1820 a 1830, [que fue], en

8 Marx se refiere a la obra de Malthus, An Essay on the Principle of Population, cuya primera edición apareció, sin nombre del autor, en Londres, en 1798. Malthus afirma aquí que la miseria de las masas trabajadoras se debe a que la potencia de la población es infinitamente mayor que la potencia de la tierra para ofrecer medios de sustento a la humanidad. A menos que se ponga coto a su desarrollo, la población crece, según Malthus, en progresión geométrica, mientras que el incremento de los medios de subsistencia registra solamente una progresión aritmética.

general, la gran época metafísica de la English political economy * —se armó un jaleo entre maltusianos y ricardianos. Los segundos consideraban tan necesario como los maltusianos el que los obreros no sólo se apropiaran su producto, sino que cedieran una parte de él a los capitalistas para que ellos, los obreros, se sintieran acicateados a producir y se asegurara así el desarrollo de la riqueza. Pero se enfurecían ante la Opinión de los maltusianos de que los terratenientes, States and church sinecurists, and a whole lot of idle retainers, must first lay hold —without any equivalent— of a part of the capitalists produce** (exactamente lo mismo que éste hace con el obrero), para poder comprar a éste sus propias mercancías con ganancia para dios mismos. A pesar de que los ricardianos afirmaban lo mismo con respecto a los obreros. Para que crezca la acumulación, y con ella la demanda de trabajo, el obrero debe ceder gratis al capitalista la mayor parte posible de su propio producto, con el fin de que éste vuelva a convertir en capital la net reverme así incrementada. Del mismo modo [argumentaban] los maltusianos. Debía arrebatarse gratis a los capitalistas industriales, en concepto de renta, impuestos, etc., la mayor parte posible para que ellos pudieran volver a vender con una ganancia el resto de lo que les quedara a sus involuntarios shareholders.*** El obrero no debe apropiarse su producto, para que no deje de sentirse espoleado a trabajar, dicen los ricardianos, coincidiendo con los maltusianos. El capitalista industrial debe ceder una parte de su producto a las clases simplemente consumidoras — fruges consumere nati †— para que éstos puedan luego intercambiar Con á, en desventajosas condiciones, lo que le han cedido. De otro modo, el capitalista no sentiría ese acicate de producción que consiste precisamente en obtener grandes ganancias, en vender su mercancía muy por encima de su valor. Más adelante volveremos sobre esta cómica batalla. * Economía política inglesa.** Poseedores de sinecuras del Estado y la Iglesia y todo un tropel da ociosos lacayos puedan previamente apoderarse —sin equivalente de una parte del producto capitalista.*** Copartícipes. † Verso de Horacio.

### [4. Malthus interpreta unilateralmente la teoría del valor de Adam Smith. Cómo utiliza las falsas tesis de Smith en contra de Ricardo]

Ante todo, para demostrar que Malthus se atiene a la concepción totalmente vulgar:

“Por grande que sea el número de operaciones intermedias de cambio porque tengan que pasar las mercancías, ya las envíen sus productores a la China o las vendan allí donde las producen, el que obtengan o no un precio de mercado adecuado dependerá exclusivamente de que los productores puedan reponer sus capitales con la ganancia usual, de tal modo que estén en condiciones de llevar adelante con éxito su negocio. Ahora bien, ¿qué son sus capitales? Son, como dice Adam Smith, las herramientas con que se trabaja, los materiales que se elaboran y los medios para disponer de la cantidad necesaria de trabajo” [“Definitions”, etc., ed. Cazanove, Londres, 1853, p. 70].

(Y esto es, según él, all the labour worked up in the commodity * La ganancia es un excedente sobre el labour así expended** en la producción de la mercancía. Por tanto, in fact nominal surcharge over the cost of the commodity ***.) Y, para que no quede ni la menor duda acerca de su opinión, cita aprobatoriamente y como si fuera su propia opinión al coronel Torrens, “On the Production of Wealth", cap. VI, p. 349: * Todo el trabajo invertido en la mercancía.** Trabajo así empleado.*** De hecho, recargo nominal sobre el costo de la mercancía,

“La demanda efectiva consiste en la capacidad o la inclinación de los consumidores <la contraposición entre compradores y vendedores se convierte [aquí] en la de consumere y producers> a entregar por las mercancías, en cambio directo o indirecto, una cierta porción de los ingredientes del capital mayor de lo que cuesta producirlas” ("Definitions”, etc., ed. Cazanove, pp. 70 a.).

Y el propio señor Cazanove, editor, apologista y comentador de Malthus, “Definitions", etc. [dice]:

"La ganancia no depende de la proporción en que se cambien entre sí las mercancías",

<es decir, si se considerara solamente el cambio de mercancías entre capitalistas, dejando a un lado el cambio con [los] obreros que no tienen ninguna mercancía qué cambiar con los capitalistas fuera del labour, la teoría maltusiana aparecería como [algo] necio, como un simple reciproque surcharge, nominal surcharge of the prices of their commodities.† De ahí

que haya que pasar por alto el cambio de mercancías y que [deban] cambiar dinero quienes no producen mercancías>. † Recargo recíproco, recargo nominal del precio de sus mercancías.

“porque puede mediar la misma proporción cualquiera que sea el nivel de la ganancia, sino de la proporción con respecto al salario o que se necesita para cubrir los costos originarios y que se halla determinada en todos los casos por el grado en que el sacrificio que hace el comprador o el valor del trabajo que entrega para obtener una mercancía sobrepasa a lo invertido por el productor en llevarla al mercado” (l. c., p. 46).

Y, para llegar a tan hermosos resultados, Malthus tiene que hacer grandes aspavientos teóricos. D’abord * comprendiendo una de las facetas de Adam Smith, [aquella] según la cual el valor de la mercancía equivale a la quantity of labour which it commands, or by which it is comandad, or against which it exchanges,** es necesario descartar las objeciones puestas por el mismo Adam Smith y por sus seguidores, incluyendo al propio Malthus, de que el valor de una mercancía, de que el valor pueda ser medida de valor. * Ante todo.** Cantidad de trabajo de que dispone, o por la que se dispone de él o por la cual se cambia. La obra [titulada] ‘‘The Measure of Value Stated and Illustrated", Londres, 1823, es un verdadero modelo de insuficiencia intelectual, que, engañándose casuísticamente a sí misma, va chapoteando por entre su propia confusión interior y su manera torpe y desmañada de expresarse, dando al lector neutral e incompetente la impresión de que la dificultad [con que tropieza] para ver claridad en lo que es confusión no radica en la contradicción entre la confusión y la claridad, sino en la falta de comprensión del lector. Lo primero que tiene que hacer Malthus es borrar de nuevo el deslinde de Ricardo entre “value of labour" y “quantity of labour” 9 y reducir la yuxtaposición de A. Smith a lo que tiene de falso.

“Una determinada cantidad de trabajo debe tener necesariamente el mismo valor que el salario que dispone de ella o por el que efectivamente se cambia” ("The Measure of Value Stated and Illustrated', Londres, 1823, p. 5).

9 Acerca de los conceptos “valor del trabajo” y "cantidad de trabajo" en Ricardo, véase el tomo II de Teorías sobre la plusvalía, pp. 363-367.

La finalidad de esta frase no es otra que equiparar las expresiones quantity of labour y value of labour. De por sí, la [citada] frase es una mera tautología, un truismo absurdo. Como los wages o aquello por lo que “se cambia” a quantity of labour constituye el valor de esta cantidad de trabajo, resulta tautológico decir [que] el valor de una determinada cantidad de trabajo es igual al salario o al volumen de dinero o mercancías por las que este trabajo se cambia. Es como si [, planteado] en otros términos, se dijera [que] el valor de cambio de una determinada cantidad de trabajo es igual a su valor de cambio, alias called wages.*** De donde no se deduce en modo alguno <, aun prescindiendo del hecho de que lo que se cambia por el salario no es directamente el trabajo, sino la fuerza de trabajo, confusión que hace posible el absurdo> que una determinada cantidad de trabajo sea igual a la cantidad de trabajo invertido en los wages o en el dinero de las mercancías en que los wages se materializan. Si un obrero trabaja 12 horas y percibe como salario un producto de 6 horas, este producto de 6 horas constituirá el value (ya que los wages son the exchangeable commodity for † [12 horas de trabajo]) de 12 horas de trabajo. Por tanto, no se deduce de aquí que 6 horas de trabajo equivalgan a 12 horas o que el salario en que se materializan 6 horas de trabajo [sea] igual a la mercancía en que toman cuerpo 12 horas. No se sigue de aquí que el valor de los wages [sea] igual al valor del producto en que se materializa el trabajo. Se deduce únicamente que el value of labour (puesto que se mide por el value de la fuerza de trabajo, y no por el trabajo efectuado por ella), el value of a given quantity of labour * contiene menos trabajo que el que compra; que, por consiguiente, el valor de la mercancía en que se materializa el trabajo comprado difiere mucho del valor de las mercancías con que esta given quantity of labour fue purchased, or by which it was commanded.** *** Apodado salario, † Mercancía cambiable por. * Valor de una determinada cantidad de trabajo.** Ha sido comparada o de la que puede disponerse por medio de él.

El señor Malthus extrae la deducción inversa. Puesto que el valor de una determinada cantidad de trabajo es igual a su valor, de aquí se deduce, según él, que el valor en que esta cantidad de trabajo toma cuerpo [es] igual al valor de los wages. De donde se sigue, además, que el trabajo directo (es decir, después de descontar los medios de producción) absorbido por una mercancía, contenido en ella, no representa un valor mayor que el que por ella se ha pagado; que [esta mercancía] se limita a reproducir el value of

wages. De donde ya por sí mismo se desprende que la ganancia no puede explicarse si el valor de las mercancías se determina por el trabajo contenido en ellas, sino que debe explicarse más bien recurriendo a otra fuente, presuponiendo, en efecto, que el valor de una mercancía debe incluir la ganancia que realiza. En efecto, el trabajo invertido en ella está formado por 1) el trabajo que se contiene en la maquinaria, etcétera, desgastada y que, por tanto, reaparece en el valor del producto; 2) por el trabajo contenido en el raw produce *** utilizado. *** Producto primario, Estos dos elementos no incrementan, evidentemente, el trabajo contenido en la nueva mercancía antes de su producción por el hecho de ser elementos de producción de una nueva mercancía. Queda [todavía], por tanto, 3) el trabajo contenido en los wages que se ha cambiado por trabajo vivo. Ahora bien, este último, según Malthus, no es mayor que el trabajo materializado aganist which it is exchanged. † Hence, †† la mercancía no contiene una parte de trabajo no retribuido, sino solamente trabajo que repone un equivalente. Hence se deduce que, si el valor de la mercancía se determinara por el trabajo contenido en ella, no arrojaría ganancia alguna. Por consiguiente, si arroja una ganancia, ésta será un excedente de su precio sobre el trabajo contenido en ella. Por tanto, para ser vendida por su valor (que incluye la ganancia), necesita disponer de a quantity of labour like the quantity of labour worked up in itself plus a surplus of labour, representing the profits realised in the purchase of the commodity. ††† † Por la que se cambia, †† Por tanto. ††† Una cantidad de trabajo como la cantidad de trabajo invertido en ella misma más un excedente de trabajo que represente las ganancias realizadas en la compra de la mercancía.

### [5. Tesis de Smith sobre el valor inmutable del trabajo, en la interpretación de Malthus]

Más adelante, para que el labour, no la quantity del labour que se requiere para la producción, sino el labour como mercancía, se preste para medida de los valores, Malthus afirma que

“el valor del trabajo es constante” (“The Measure of Value", etc., p. 29, nota.)

<Esto no es nada original, sino una transcripción y un desarrollo de la tesis de Adam Smith, 1. I, cap. V [Recherches sur la nature et les causes de la richese des nations"], ed. Gamier, t. I [París, 1802], pp. 65 s.:

"Cantidades iguales de trabajo tienen que tener necesariamente, en todos los tiempos y en todos los lugares, un valor igual para el que trabaja. En su estado normal de salud, fuerza y actividad y con arreglo al grado habitual de capacidad o pericia que pueda poseer, el que trabaja debe dedicar siempre a ello la misma parte de su descanso, de su dicha y de su libertad. Cualquiera que sea la cantidad de mercancías que reciba como recompensa de su trabajo, el precio que pague será siempre el mismo. Este precio podrá adquirir una cantidad mayor o menor de estas mercancías, pero solamente porque cambia el valor de éstas, y no el valor del trabajo que las compra. En todos los tiempos y en todos los lugares es caro lo que resulta difícil de adquirir o lo que cuesta mucho trabajo producir y barato lo que puede obtenerse fácilmente o con poco trabajo. Por eso el trabajo, puesto que su valor nunca cambia, es la única pauta real y definitiva que en todo tiempo y en todo lugar ha servido para tasar y comparar el valor de todas las mercancías.”>

<Además, el descubrimiento de Malthus, del que. se siente tan orgulloso y cuya invención se atribuye, de que el valeur es igual a la quantité de trabajo contenido en la mercancía más una quantity of labour que representa la ganancia; [este descubrimiento] parece ser también, harto fácilmente, [el resultado de] una combinación de dos tesis de Adam Smith (pues en Malthus se descubre siempre el plagiario):

"El valor real de todas las diferentes partes integrantes del precio se mide por la cantidad de trabajo que cada una de estas partes puede comprar o de la que puede disponer. El trabajo no mide solamente el valor de la parte del precio que se traduce en trabajo, sino también el de 1a que se traduce en renta y el de la que se traduce en ganancia' (l. c., t. I, 1.1, cap. VI, p. 100).>

 Malthus dice, en este sentido:

"Si aumenta la demanda de trabajo, los salarios más altos de los obreros no dependerán del alza de valor del trabajo, sino de la baja de valor del producto por el que se cambia el trabajo. Y, cuando haya plétora de trabajo, los salarios ajos de los obreros provendrán de un alza de valor del producto, y no de una baja de

valor del trabajo” (“The Measure of Value”, etc., p. 35), cf. pp. 33-35).

Bailey se burla con mucho ingenio de la demostración maltusiana de que el value of labour es constante (de la demostración posterior de Malthus, no de la de Smith; [y], en general, de la tesis [acerca del] invariable value of labour * He aquí lo que dice Bailey: * Valor invariable del trabajo.

"Del mismo modo podría demostrarse que cualquier artículo, por ejemplo diez yardas de paño, tiene un valor invariable. En efecto, ya paguemos por las 10 yardas 5 £ o 10 £, no cabe duda de que la suma pagada equivaldrá siempre en cuanto al valor al paño por el que se pague o, dicho en otras palabras, mantendrá con respecto al paño una relación invariable. Ahora bien, lo que se paga por una cosa de valor invariable tiene que poseer, a su vez, un valor invariable, razón por la cual tienen que ser de valor invariable las 10 yardas de paño... Y resulta tan inútil decir que el valor del salario es invariable porque, aunque cambie de cantidad, dispone siempre de la misma cantidad de trabajo como llamar invariable en cuanto al valor a la suma que hay que pagar por un sombrero, porque, aunque unas veces sea alta y otras baja, compra siempre un sombrero” ([Bailey] “A Critical Dissertation on the Natura, Mensures and Causes of Value”, etc., Londres, 1825, pp. 145, 146, 147).

En la misma obra se mofa Bailey con mucha mordacidad de los cuadros estadísticos absurdos, aunque muy pretenciosos, con que Malthus “ilustra” su mensure of value.** ** Medida del valor. En sus “Definitions in Political Economy” (Londres, 1827), en que Malthus da full vent *** a su indignación contra los sarcasmos de Bailey, trata, entre otras cosas, de demostrar así el invariable value of labour: *** Rienda suelta,

“Un grupo numeroso de mercancías, como los productos primarios, aumentan a medida que progresa la sociedad, mientras que los productos elaborados bajan. No estaremos, pues, muy lejos de la verdad si decimos que el volumen medio de mercancías de que determinada cantidad de trabajo dispone en el mismo país no cambia esencialmente en el transcurso de varios siglos” ("Definitions”, etc., Londres, 1827, p. 206).

Y no menos bellamente que el “invariable value of labour” demuestra Malthus que el alza de los money-prices of wages † tiene necesariamente

que provocar el alza general de los precios monetarios de las mercancías. † Precios monetarios de los salarios,

“Cuando suban de un modo general los salarios en dinero del trabajo, descenderá proporcionalmente el valor del dinero; y tan pronto como el valor del dinero baja..., suben siempre los precios de las mercancías" (l. c., p. 34).

Si baja el value of money compared whith labour, †† hay que demostrar inmediatamente que sube el value of all commodities compared with money ††† o que el value of money, not estimated in labour, but in other commodities, has fallen.* Y Malthus lo demuestra [,en efecto,] al darlo por supuesto. †† El valor del dinero, comparado con el trabajo, ††† Valor de todas las mercancías, comparadas con el dinero. * Si ha bajado el valor del dinero, no estimado en trabajo, sino en otras mercancías.

### [6. Cómo explota Malthus las tesis ricardianas sobre la modificación de la ley del valor en su lucha contra la teoría del valor-trabajo]

La polémica contra la determinación ricardiana del valor la toma Malthus íntegramente de las tesis primeramente establecidas por el propio Ricardo acerca de las variaciones que en los exchangenble values of commodities, independent of the labour worked up in them, are produced by the different composition of capital as resulting from the process of circulation — different proportions of circulating and fixed capital, different degrees of durability in the fixed capitals employed, different returns of circulating capitals.** En una palabra, de la confusión ricardiana del precio de costo con el value, al concebir como modificaciones del mismo value las nivelaciones de los precios de costo, las cuales son independientes de la mass of labour employed in the particular spheres of production,*** echando por tierra, con ello, todo el principio. Malthus pone de relieve estas contradicciones puestas de manifiesto por Ricardo y descubiertas por él mismo en contra de la determinación del valor por el tiempo de trabajo, no para resolverlas, sino sencillamente para volver a ideas totalmente vacuas y presentar la formulación de estos fenómenos contradictorios entre sí, su traducción al lenguaje, como su solución. Es el mismo método que veremos seguido en la disolución de la escuela ricardiana, el de [James] Mill y MacCulloch, quienes

aseguran charlatanescamente que han puesto los fenómenos contradictorios directamente en consonancia con la ley general, recurriendo a definiciones y distinciones absurdamente escolásticas para tratar de descartar dichas contradicciones a fuerza de argumentos, con lo cual se echa por tierra, por lo demás, el mismo fundamento. ** Valores de cambio de las mercancías, independientemente del trabajo invertido en ellas, son producidas por la diferente composición del capital como resultado del proceso de circulación, de las diferentes proporciones de capital circulante y capital fijo, de los diferentes grados de durabilidad de los capitales fijos empleados, de los diferentes reembolsos del capital circulante.*** Del volumen de trabajo invertido en las esferas especiales de producción. He aquí las tesis en que Malthus vuelve en contra del propio Ricardo el material que éste le ha suministrado en contra de la ley del valor:

“Adam Smith ha dicho que el trigo necesita un año para madurar y que un buey necesita de cuatro a cinco años para poder ser sacrificado. Si, por tanto, comparamos entre sí dos cantidades de trigo y de carne con el mismo valor de cambio, no cabe duda de que una diferencia de tres o cuatro años adicionales del 15 por 100 sobre el capital empleado en la producción de la carne vendría, aparte de otras consideraciones, a compensar la cantidad mucho menor de trabajo. Podemos tener, así, dos mercancías con el mismo valor de cambio, aunque el trabajo acumulado y directo contenido en una de ellas sea un 40 o un 50 por 100 menor que el de la otra. Este caso se da diariamente en muchas mercancías importantes, dentro del país; y si la ganancia bajara del 15 al 8 por 100, descendería en más del 20 por 100 el valor de la carne de res, comparado con el del trigo” ("The Mensure of Value Stated’, etc., pp. 10 s.).

Ahora bien, como el capital está formado por mercancías y gran parte de las que entran en él o lo forman poseen un precio (es decir, son exchangeable value * en el sentido ordinario de la palabra), que no responde ni al accumulated ni al immediate labour,** sino a un recargo puramente nominal sobre el valor —siempre y cuando que nos fijemos solamente en esta mercancía especial—, caused by the addition of the average profits*** —dice Malthus: * Valor de cambio.** Ni al trabajo acumulado ni al trabajo directo.*** Causada por la adición de las ganancias medias.

“El trabajo no es el único elemento que entra en el capital” (“Definitions", etc., ed. Cazenove, p. 29). “¿Qué son los costos de producción?... La cantidad de trabajo que se invierte necesariamente en la producción de la mercancía y que se contiene en las herramientas y los materiales consumidos para producirla, sumándole una

cantidad adicional que corresponde a la ganancia usual sobre el desembolso, durante el tiempo correspondiente” (l. c., pp. 74 s.). “Y por la misma razón, se equivoca profundamente el señor Mill cuando llama al capital trabajo acumulado. Tal vez lo podríamos llamar trabajo acumulado más ganancia, pero evidentemente que no trabajo acumulado solamente, a menos que nos decidamos a llamar trabajo a la ganancia” (l. c., pp. 60s.). "Es sustancialmente falso decir que los valores de las mercancías se regulan o determinan por la cantidad de trabajo y de capital que se necesita para producirlas. Es esencialmente cierto afirmar que se regulan por la cantidad de trabajo y ganancia que son necesarios para su producción” (l. c., p. 129).

A lo que observa Cazenove, p. 130, nota:

“La expresión trabajo y ganancia se halla expuesta a la objeción de que no se trata de dos conceptos correlativos, puesto que el trabajo es un factor y la ganancia un resultado, el primero una causa y la segunda un efecto. Por esta razón, intercala aquí el señor Senior el término de ‘trabajo y abstinencia’... Aunque debe reconocerse, ciertamente, que no es la abstinencia, sino el empleo productivo del capital lo que constituye la fuente de la ganancia.” (En efecto, según el señor Senior, "quien convierte su ingreso en capital se abstiene de los goces que obtendría gastándolo”.)

Hermosa explicación. El valor de la mercancía consiste en el trabajo contenido en ella más la ganancia; en el trabajo contenido en ella y en el trabajo que en ella no se contiene, pero que hay que pagar por ella. Otra polémica de Malthus contra Ricardo:

“La afirmación” de Ricardo "de que el valor del salario sube en la misma proporción en que baja la ganancia, y viceversa, sólo responde a la verdad bajo el supuesto de que tengan siempre el mismo valor las mercancías en que se invierte la misma cantidad de trabajo, lo cual sólo es cierto en un caso de cada quinientos, y es lógico que sea así, ya que, al progresar la civilización y la cultura va disminuyendo cada vez más la cantidad de capital fijo empleado y se hacen más diferentes y desiguales los tiempos de rotación del capital circulante” ("Definitions”, etc., Londres 1827, pp. 31s.). (Esto mismo en pp. 63s. de la ed. de Cazenove, en que Malthus dice, literalmente: “La medida de valor de Ricardo falsea el estado natural de las cosas” puesto que este “estado de cosas” hace que, al progresar la

civilización y la cultura vaya disminuyendo cada vez más la cantidad de capital fijo empleado y se hagan cada vez más diferentes y desiguales los tiempos de rotación del capital circulante".) “El propio señor Ricardo reconoce excepciones importantes a su regla; pero, si examinamos los casos que pueden darse entre las excepciones, es decir, aquellos en que difieren de magnitud y tienen diferente duración las cantidades de capital fijo empleado y no son los mismos los tiempos de rotación del capital circulante, vemos que estos casos son tan numerosos, que debemos considerar la regla como excepción y la excepción como regla” (Definitions, etc., ed. Cazenove, p. 50).

### [7. Definición vulgar del valor por Malthus. Concepción de la ganancia como recargo sobre el precio. Su polémica contra la concepción ricardiana del salario relativo]

Malthus, en consonancia con lo anteriormente dicho, explica también el value * [como] * Valor.

“la estimación de una mercancía basada en lo que le cuesta al comprador o en el sacrificio que tiene que hacer para obtenerla y que se mide poj la cantidad de trabajo que tiene que entregar a cambio de ella o, lo que viene a ser lo mismo, por el trabajo de que ella dispone” (l. c., pp. 8 s.).

Y también Cazenove destaca como diferencia entre Malthus y Ricardo lo siguiente:

 "El señor Ricardo, coincidiendo con Adam Smith, considera el trabajo como la verdadera medida de los costos; pero la aplica solamente a los costos de producción; [aunque] es igualmente aplicable como medida de los costos para el comprador” (l. c., pp. 56 s.).

En otras palabras: el valor de una mercancía es igual a la suma de dinero que el comprador [de ella] debe pagar, y la mejor manera de tasar esta suma de dinero es el volumen del common labour ** que con ella pueda

comprarsea No se nos dice, naturalmente, qué es lo que determina esta suma de dinero. Se trata de la manera completamente corriente de ver que se tiene de este asunto en la common life.*** ** Trabajo corriente.*** Vida corriente. a Malthus presupone la existencia de la ganancia para luego medir su medida de valor por una pauta externa. No toca siquiera el problema de cómo nace y de su posibilidad interna.

Mera trivialidad, expresada de un modo altisonante. Sólo se quiere decir [con ello], en otras palabras: precio de costo y valor son idénticos, confusión que en A. Smith y más todavía en Ricardo contradice a su verdadera argumentación, pero que Malthus eleva a ley. [Se trata,] pues, de la idea que tiene del valor el filisteo captado por la competencia y que no conoce otra cosa que las manifestaciones de ésta. ¿Qué es, pues, lo que determina el precio de costo? Los advances * más la ganancia. ¿Y qué determina la ganancia? ¿De dónde sale el fondo para ella, de dónde sale el surplus produce ** y en qué se manifiesta éste? Si se tratara solamente de una elevación nominal del precio en dinero, nada sería más fácil que elevar el valor de las mercancías. ¿Y qué es lo que determina el valor de los advances? El valor del trabajo contenido en él, nos dice Malthus. Y a éste ¿qué lo determina? El valor de las mercancías en que se invierte el salario. ¿Y el valor de estas mercancías? El valor del trabajo más la ganancia. Y así indefinidamente, en un [continuo] círculo vicioso. Suponiendo que en realidad se le pague al obrero el valor de su trabajo, es decir, las mercancías (o la suma de dinero) en que su trabajo se realiza, de tal modo que, si obtiene un salario por 100 táleros, no añada tampoco al material primario etc., en una palabra, a los advances, valor por más de 100 táleros, la ganancia sólo podrá consistir en un recargo que el vendedor imponga sobre el valor real de la mercancía, al venderla. Es lo que hacen todos los vendedores. Por tanto, cuando los capitalistas cambian entre sí, ninguno de ellos realiza nada mediante este recargo, y menos aún se forma de este modo un fondo adicional del que puedan salir sus ingresos. Sólo aquellos capitalistas cuyas mercancías entren en el consumo de la clase obrera obtendrán una ganancia real y no puramente ilusoria, al revender a sus obreros, más caras, las mercancías que les han comprado a ellos. Las mercancías que han comprado a los obreros en 100 táleros se las revenden en 110. Es decir, que sólo les revenden el 10/11 del producto, reteniendo para sí 1/11. ¿Y qué quiere esto decir sino que de las 11 horas que por ejemplo trabajó el obrero sólo se le pagan 10, se le entrega solamente el producto de 10 horas, correspondiendo al capitalista, sin equivalente, 1 hora o el producto de ella? ¿Qué quiere esto

decir sino que —en lo que a la clase obrera se refiere— la ganancia se obtiene [haciendo que los obreros] trabajen una parte de su jornada gratis para el capitalista y que, por tanto, la cantidad de trabajo” does not come to the same thing as "value of labour"? Pero los otros capitalistas que no tuvieran este recurso sólo obtendrían una ganancia en su imaginación. * Desembolso».** Plusproducto.*** ¿No significa lo mismo que el “valor del trabajo’’? Hasta qué punto Malthus no ha comprendido las primeras tesis de Ricardo y cuán absolutamente desconoce que haya la posibilidad de una ganancia que no nazca de surcharge, † lo revelan palmariamente, entre otras, las siguientes líneas: † Recargo.

“Puede decirse que las primeras mercancías, cuando están elaboradas directamente y entran en uso pueden ser el resultado del simple trabajo y, por tanto, que su valor se halla determinado por la cantidad de trabajo; sin embargo, es de todo punto imposible que estas mercancías se empleen como capital en la producción de otras sin que el capitalista se vea privado por determinado tiempo del uso de' su capital desembolsado y contenga por ello una indemnización en forma de ganancia. En las etapas iniciales de la sociedad, en que estos desembolsos de trabajo son relativamente escasos, esta indemnización será relativamente alta e influirá considerablemente en el valor de estas mercancías, en virtud de la elevada tasa de ganancia. En las etapas más avanzadas, el valor del capital y las mercancías se verá fuertemente influido por la ganancia, ya que aquí aumenta considerablemente la cantidad del capital fijo empleado y, para gran parte del capital circulante desembolsado, es más largo el plazo que tiene que transcurrir para que el capitalista se reembolse de esta parte, con el producto de la venta. La tasa a que se intercambian las mercancías se ve esencialmente influida, en ambos casos, por el nivel variable de la ganancia”...10 (“Definitionts”, etc., ed. Cazenove, p. 60).

En la concepción del salario relativo reside uno de los mayores méritos de la concepción de Ricardo. Esto implica que el valor del salario (y también, por tanto, de la ganancia) depende en absoluto de la parte de la jornada de trabajo en que el obrero trabaje para sí mismo (para la producción o reproducción de su salario) en relación con la parte de su tiempo que pertenece al capitalista. Esto es económicamente importante y sólo se trata,

10 Cazenove formula esta determinación del valor basándose en las manifestaciones de Malthus y Adam Smith; de éste toma Malthus la determinación del valor de la mercancía por la cantidad de trabajo vivo comprada en cambio por ella.

in fact, de otra manera de expresar la verdadera teoría de la plusvalía.11 Es, además, algo importante en cuanto a la relación social entre ambas clases Malthus olfatea aquí algo que no marcha bien y expresa, por tanto, su veto:

"Ningún autor anterior a Ricardo que yo conozca ha empleado nunca el término salario o salario real en un sentido en que implique una relación."

(Ricardo habla del valor de los wages, que se manifiesta también, ciertamente, como la parte del producto que le corresponde.)12

"La ganancia envuelve, ciertamente, una relación; y la tasa de ganancia se ha considerado siempre con razón como un porcentaje del valor del capital desembolsado."

<Resulta muy difícil y ni él mismo sabría decirlo, [saber] lo que Malthus entiende por value of advances.* Para él, value de la mercancía = a los advances más la ganancia. Ahora bien, puesto que los advances, aparte del immediate labour,** están formados por cpmmodities, tenemos que el value de los advances es like advances in them plus profit.*** Por donde la ganancia = ganancia upon the advances plus profit.† Y así hasta el infinito.> * Valor del capital desembolsado.** Trabajo directo.*** Como lo desembolsado en ellos más la ganancia, † Sobre los desembolsos más la ganancia.

“Pero, en general, se medía el alza o la baja del salario, no con respecto a la proporción que pudiera guardar con el producto total adquirido por medio de cierta cantidad de trabajo, sino con arreglo a una cantidad mayor o menor de determinado producto que el obrero adquiere o con arreglo a la mayor o menor capacidad de este producto para disponer en cuanto a las necesidades y comodidades de la vida’’ ("Definitions", Londres, 1827, pp. 29 s.).

Siendo el valor de cambio —el incremento del valor de cambio—, como lo es en la producción capitalista, la finalidad directa, resulta im. portante saber cómo se mide. Y, como el valor del advanced capital se expresa en dinero (real o aritmético), tenemos que el grado de este incremento se mide por la magnitud monetaria del capital mismo y tomando como pauta un

11 V. acerca de la concepción ricardiana del “salario relativo", tomo II, pp. 383-391. 12 Sobre el concepto de "salario real" (real wages), según Ricardo, véase tomo II. pp. 368-369, 371, 382-383, 389-390, 403-404 y 512-514.

capital (una suma de dinero) de determinada magnitud, de 100.

“La ganancia del capital”, dice Malthus, "consiste en la diferencia entre el valor del capital desembolsado y el valor de la mercancía, cuando ésta es vendida o utilizada” ("Definitions”, etc., Londres, 1827, pp. 240 s.).

### [8. Las ideas de Malthus sobre el trabajo productivo y la acumulación no concuerdan con su teoría de la población]

[a)] Trabajo productivo e improductivo

"Ingreso es lo que se invierte para mantener directamente la vida y disfrutarla, y capital lo que se desembolsa para obtener una ganancia” (“Definitions", etc., Londres 1827, p. 86). A labourer and a menial servant are * “dos instrumentos empleados para fines totalmente distintos: uno de ellos para ayudar a adquirir riqueza, el otro para consumirla” (l. C., p. 94).13 * Un trabajador y un servidor doméstico son.

Es buena la siguiente explicación del productiva labourer** ** Trabajador productivo.

13 Esta cita de Malthus reproduce casi literalmente las consideraciones de A. Smith que Marx transcribe en el tomo I de Teorías sobre la plusvalía, p. 140: “Hay una clase de trabajo que eleva el valor del objeto sobre el cual se invierte, y otra que no se traduce en el mismo resultado. La primera, puesto que produce un valor, puede llamarse trabajo productivo, la segunda, en cambio, trabajo improductivo. Así, el trabajo de un obrero manufacturero añade, por regla general, al valor del material por él elaborado el valor de su propio sustento y la ganancia de su patrono. En cambio, el trabajo de un criado no añade valor alguno. Aunque el obrero manufacturero recibe por adelantado su salario del patrono, no le cuesta en realidad nada, ya que el valor de este salario le es reintegrado, generalmente, unido a una ganancia, por el valor acrecentado del objeto en que ha sido invertido su trabajo. El sustento de un criado, en cambio, no es nunca restituido. Una persona se enriquece cuando emplea a gran número de trabajadores manufactureros y se empobrece cuando tiene que sostener a un gran número de criados”. Marx, quien reproduce en el epígrafe a este capítulo los términos de ‘Trabajo productivo e improductivo”, característicos de Adam Smith, da a entender aquí que Malthus ha tomado esta concepción de dicho autor.

Productive labourer es el que directamente "acrecienta la riqueza de su señor'’ ("Principles of Political Economy” [2ª ed., Londres, 1836], p. 47, nota).

Con lo que hay que poner en relación el pasaje siguiente:

“El único consumo productivo en el verdadero sentido de la palabra es el consumo o destrucción de riqueza por el capitalista con el fin de la reproducción... El trabajador a quien el capitalista emplea consume sin duda la parte del salario que no ahorra como ingreso, con el fin de existir y disfrutar, y no como capital con fines de producción. Este trabajador es un consumidor productivo para la persona que lo emplea y para el Estado, pero no, estrictamente hablando, para él mismo” ("Definitions”, etc., ed. Cazenove, p. 30).

[b)] Acumulación

"Ningún economista de la época actual puede entender por ahorro simplemente el atesoramiento; y, prescindiendo de este procedimiento sumario e ineficaz, no podemos representamos ninguna otra acepción de esta palabra con respecto a la riqueza nacional fuera de aquel que responde al diferente empleo de lo ahorrado, basado en una diferencia real entre las distintas clases de trabajo sostenidas por ello”, "Principles of Political Economy" [2a ed.], pp. 33 s. "Acumulación de capital: empleo de una parte del ingreso como capital. EZ capital puede, por tanto, incrementarse sin un incremento del patrimonio contante o de la riqueza” ("Definitions", etc., ed. Cazenove, p. 11). "Serian perjudiciales para él las sabias costumbres con respecto al matrimonio, si se las llevara a ciertos extremos entre la clase obrera de un país que depende principalmente de la manufactura y el comercio” ("Principles of Political Economy" [2a ed.], p. 215).

He aquí al predicador de los cheks * contra la superpoblación: * Trabas.

"Es la carencia de las cosas necesarias para la vida la que principalmente empuja a las clases trabajadoras a producir el lujo; si este estímulo se eliminara o se atenuara en alto grado, de tal modo que las cosas necesarias para la vida pudieran adquirirse con muy poco trabajo, tenemos todas las razones para creer que no se dedicaría más tiempo, sino menos tiempo a producir objetos agradables” ("Principles of Political Economy" [2a ed.], pp. 334).

Pero lo más importante para el teórico de la superpoblación [es] el siguiente pasaje:

“Por la naturaleza misma de la población, no es posible llevar al mercado, en virtud de una demanda especial, un incremento de trabajadores hasta que hayan transcurrido 16 o 18 años, y la conversión del ingreso en capital mediante el ahorro puede efectuarse mucho más rápidamente. Un país se halla siempre expuesto a que su fondo de trabajo crezca con mayor rapidez que la población” (l. c., pp. 319 s.).

 Cazenove observa, con razón:

"Si se emplea capital para adelantar los salarios a los trabajadores, no añadirá nada al fondo para el mantenimiento de éstos, sino que consistirá exclusivamente en la utilización de determinada parte de este fondo ya existente para fines de producción” ("Definitions”, ed. Cazenove, p. 22, nota).

### [9] Capital constante y variable [según la concepción maltusiana]

“Trabajo acumulado” (en rigor, debiera decir materialised labour, trabajo materializado) "es el trabajo invertido en los materiales primarios y en las herramientas que se emplean para producir otras mercancías” ("Definitions”, etc., ed. Cazenove, p. 13).

“Cuando se habla del trabajo invertido en las mercancías, debiera designarse el trabajo invertido como trabajo acumulado para formar el capital que su producción requiere, a diferencia del trabajo directo, que emplea el último capitalista" (l. c., pp. 28 s.).

No cabe duda de que es esencialísimo hacer esta distinción. Sin embargo, en Malthus no conduce a nada. Hace un intento encaminado a reducir el surplus value o at least its rate * (que, por lo demás, él confunde siempre con profit y rate of profit) a la proporción con respecto al capital variable, a la parte del capital invertida en immediate labour. Pero es un intento pueril y no podía ser otra cosa, dada la idea que él se forma del value. Dice, en sus “Principles of Political Economy" [2ª ed.]: * La plusvalía o, por lo menos, su tasa.

Supongamos que el capital se invierta solamente en salarios. “Que se inviertan 100 £ en trabajo directo. Si el reembolso al final del año son 110, 120 o 130 £, es evidente que la ganancia se hallará determinada en cada caso por la proporción entre el valor del producto total y la parte de él que se necesita para pagar el trabajo acumulado. Si el valor del producto en el mercado es = 110, la proporción que se necesite para pagar a los obreros será = 10/11 del valor del producto y la ganancia representará el 10 por 100. Si el valor del producto es [=] 120, la proporción será = 10/12 y la ganancia ascenderá al 20 por 100; si 130, la proporción necesaria para cubrir el trabajo adelantado [será] = 10/13 y la ganancia del 30 por 100.” Pero supongamos ahora que “los desembolsos de los capitalistas no consistan solamente en trabajo. El capitalista espera que todas las partes del capital desembolsado le rindan la misma ganancia. Supongamos que la cuarta parte de los desembolsos [se inviertan] en trabajo (directo) y que las [otras] tres cuartas partes consistan en trabajo acumulado y en ganancia, con algunas adiciones, procedentes de rentas, impuestos y otros gastos. En este caso, es absolutamente exacto que la ganancia del capitalista varia con el valor variable de esta cuarta parte de su producto, comparada con la cantidad de trabajo empleado. Supongamos, por ejemplo, que un farmer invierta en el cultivo [de su finca] 2.000 £, de ellas 1.500 en simiente, mantenimiento de los caballos, amortización de su capital fijo, intereses sobre su capital fijo y circulante, rentas, diezmos, etc., y 500 en trabajo directo y que los ingresos sean, al final del año, 2.400 £. Sus ganancias, 400 sobre 2.000 = 20 por 100. Y es igualmente claro que, sí tomamos la cuarta parte del valor del producto, o sean 600 £, y la comparamos con la suma pagada en salarios para el trabajo directo, el resultado arrojará exactamente la misma tasa de ganancia" (pp. 267 s.).

Malthus cae aquí en el lord dundrearismo.14 De lo que trata (no se le pasa por las mientes que el surplus value, hence ** la ganancia, guarda determinada proporción con el capital variable, invertido en salarios) es de demostrar que ‘la ganancia se determina por la proporción entre el valor de la producción total y la parte de ella que se necesita para cubrir el trabajo invertido”. Al principio, opera acertadamente por cuanto que supone que todo el capital consiste en capital variable, en capital invertido en salarios. En este caso, la ganancia y el surplus value [son], en efecto, idénticos. ** Y, por tanto.

Pero también en este caso se limita a una muy silly reflection.* Si el capital invertido = 100 y la ganancia = 10 por 100, el valor del producto [será] = 110 y la ganancia representará 1/10 del capital desembolsado (hence, 10 por 100 sobre 1) y 1/11 del valor del producto total, en cuyo valor va incluido el suyo propio. Constituirá, por tanto, del valor del producto total y el capital adelantado representará 10/11 de él. Que el 10 por 100 de ganancia en relación con el valor del producto total pueda expresarse de tal modo que la parte de él que no consiste en ganancia sea = 10/11 del producto total o que un producto de 110, que incluye el 10 por 100 de ganancia contiene 10/11 de inversión, de la que esta ganancia se obtiene. Este brillante resultado matemático le complace tanto, que repite el mismo ejemplo aritmético con el 20 y el 30 por 100 de ganancia, etc. Pero, hasta ahora, no tenemos [ante nosotros] más que una tautología. La ganancia es [un] porcentaje del capital invertido; el valor del producto total incluye el valor de la ganancia, y el capital invertido /766// es el valor del producto total menos el valor de la ganancia. Por tanto, 110 — 10 = 100. Y 100 = 10/11 de 110. Pero, prosigamos. * Necia reflexión. Supongamos [ahora, un] capital que no esté formado solamente por capital variable, sino también por capital constante. “El capitalista espera que todas las partes del capital desembolsado le rindan la misma ganancia." Esto contradice, ciertamente, la afirmación que acaba de hacerse de que la ganancia (aunque debiera decir surplus value) se determina por la proporción con el capital invertido en salarios. Pero never mindl ** Malthus no es hombre para defraudar “las esperanzas” o las ideas "del capitalista”.

14 Dundrearismo: vanidad ostentosa. Lord Dundreary, personaje de una comedia inglesa de Tom Taylor titulada “Our American cousin”, estrenada en 1858, en Londres.

Pero, veamos ahora su tour de forcé.*** Supongamos un capital de 2.000 £, de ella tres cuartas partes = 1.500 £ de capital constante y una cuarta parte, o 500 £ de capital variable. La ganancia = 20 por 100. La ganancia será, pues, = 400 y el valor del producto = 2.000 + 400 = 2.400.15 Pero, ¿cuáles son las cuentas del señor Malthus? Supongamos que la cuarta parte del capital total = 600, la cuarta parte del capital invertido = 500 igual a la parte [del capital] invertida en salarios, y 100, la cuarta parte de la ganancia, = a la parte de la ganancia correspondiente a estos salarios. Con lo cual se pretende demostrar “que la ganancia del capitalista varía con el valor variable de esta cuarta parte de su producto, comparada con la cantidad de trabajo empleado”. [Pero] lo único que prueba es que una ganancia de porcentaje dado, por ejemplo del 20 por 100, sobre un capital dado, por ejemplo de 4.000 constituye una ganancia del 20 por 100 sobre cada parte alícuota de este capital, [lo que es] una tautología. Pero no prueba absolutamente nada en cuanto a una determinada proporción, susceptible de distinguirse especialmente, entre esta ganancia y la parte del capital invertida en salarios. Si tomo, en vez [1/4]de como hace el señor Malthus, 1/24 del producto total, es decir, 100 (de 2.400), estos 100 representarán el 20 por 100 de ganancia o será ganancia 1/6 de ellos. [Supongamos que] el capital sea 83 1/3 y la ganancia 16 2/3. Si los 83 1/3 equivalieran, digamos, a un caballo empleado en la producción, se habría demostrado a la manera maltusiana que el profit vary with the varying value * del caballo o la 28 4/5ava parte del producto total. “No importa.*** Alarde de fuerza. * La ganancia varia al variar el valor.

He aquí las misères** con que se descuelga Malthus cuando se mueve sobre sus propios pies y no plagia a Townsend, Anderson o a otro. Lo notable, objetivamente [hablando] (si prescindimos de lo característico de este hombre) [es] el barrunto de que el surplus value tiene que calcularse sobre la parte del capital invertida en salarios. ** Minucias. <Partiendo de una tasa de plusvalía dada, el gross profit,*** el volumen de la ganancia, depende siempre de la magnitud del capital desembolsado. Pero la acumulación se determina entonces por la parte de este volumen que

15 Siguen en el manuscrito estas tres frases: “Ahora bien, 600 -r 400 = 60 2/3 por 100. Valor del producto total = 1.000 y la parte de él invertida en salarios = 6/10. Pero, ¿cuáles son las cuentas del señor Malthus?” La última frase aparece enlazada con las dos que siguen; no se ve claro, en cambio, lo que Marx quiere decir con las dos anteriores.

se retroinvierte en capital. Ahora bien, esta parte, puesto que es igual al gross profit menos el ingreso consumido por el capitalista, no dependerá solamente del valor de este volumen, sino también de la baratura de las mercancías que con él pueda comprar el capitalista; en parte, de la baratura de las mercancías que entren en su consumo, en su ingreso, y en parte de la de aquellas que formen parte del capital constante. El salario se supone también aquí como ¿do, puesto que se supone como dada la tasa de ganancia.> *** La ganancia bruta.

### [10] La teoría malthusiana del valor. [Observaciones complementarias]

El valor del trabajo no debe cambiar nunca (tomado de Adam Smith), sino solamente el valor de la mercancía que por él recibo. Unas veces, el salario es de 2 chelines por un día de trabajo y otras veces de 1 chelín. En el primer caso, el capitalista paga por el mismo tiempo de trabajo el doble de chelines que en el segundo. Pero, en el segundo caso el obrero entrega por el mismo producto que en el primero el doble de trabajo, ya que entrega 1 jornada entera de trabajo por 1 chelín, mientras que en el primer caso entrega solamente media jornada. Pues bien, el señor Malthus cree que el capitalista entrega unas veces más y otras menos chelines por el mismo trabajo. No comprende que el obrero, en total consonancia [con esto], suministra más trabajo o menos por un producto dado.

“Para él” (para Malthus), “es una y la misma cosa obtener más producto por una cantidad de trabajo dada u obtener más trabajo por una cantidad dada de producto. Y, sin embargo, debiera entenderse que es cabalmente lo contrario", (“Observations on certain verbal disputes in Political Economy, particularly relating to value and to demand and supply", Londres, 1821, p. 52).

En la misma obra ("Observations on certain verbal disputes", etc., Londres, 1821) se observa muy acertadamente que el trabajo en cuanto medida de valor, en el sentido en que Malthus lo presenta aquí con arreglo a la concepción de Adam Smith, sería una medida de valor exactamente igual que cualquier otra mercancía y que no sería [una medida de valor] tan buena

como realmente lo es el dinero. Sólo se trataría de una medida de valor en el sentido en que es medida de valor el dinero. No es nunca, véase parte I, p. 45 de mi obra16 la medida de los valores (en el sentido del dinero) que hace conmensurables las mercancías.

“Es más bien, pura y simplemente, la conmensurabilidad de las mercancías en cuanto tiempo de trabajo materializado la que hace que el oro sea dinero.”

En cuanto valores, las mercancías son unidad, meras representaciones de la misma unidad, del trabajo social. La medida de valor (el dinero) las presupone como valores y se refiere meramente a la representación y magnitud de este valor. La medida de valor de las mercancías se refiere siempre a la conversión de valores en el precio, presupone ya el valor. La alluded place * dice así: * El pasaje aludido.

El señor Malthus dice: “ ‘En el mismo lugar y en la misma época, las diferentes cantidades de trabajo diario que pueden disponer de diversas mercancías se hallarán exactamente en proporción con sus relativos valores de cambio’, y viceversa.17 Si esto es cierto con respecto al trabajo, será igualmente cierto con respecto a cualquier otra cosa” (l. c., p. 49). “El dinero se comporta muy bien, en el mismo tiempo y en el mismo lugar, como una medida de valor... Pero” la afirmación de Malthus “no parece ser exacta en cuanto al trabajo. El trabajo no es ninguna medida, ni siquiera para el mismo tiempo y el mismo lugar. Tomemos una cantidad de trigo que, en determinado tiempo y en determinado lugar, equivalga a una cantidad dada de diamantes; ¿dispondrán el trigo y el diamante, pagados en dinero contante, de cantidades iguales de trabajo? Puede contestarse que no; pero el diamante puede comprar dinero que disponga de una cantidad de trabajo igual.... La pauta no sirve de nada, ya que no es posible aplicarla sin rectificarla mediante el empleo de la otra pauta que trataba de abolir. La única conclusión a que podemos llegar es que el trigo y el diamante disponen de cantidades iguales de trabajo porque tienen el mismo valor en dinero. Pero lo que se nos pedía era que concluyéramos que dos cosas tienen el mismo valor porque disponen de las mismas cantidades de trabajo” (l. c., pp. 49 s.).

16 V. C. Marx, Contribución a la crítica de la Economía política, cuad. I (Marx- Engels, Werke, † XIII, Berlín, 1961, pp. 51 s... 17 El autor de la obra anónima titulada "Observations on certain Verbal Disputes in Political Economy...", cita la primera edición del libro de Malthus, “Principles of Political Economy.,.”, publicada en Londres en 1820.

### [11.] Superproducción. "Consumidores improductivos”, etc. [Malthus defiende la tendencia al despilfarro de los consumidores improductivos como medio contra la superproducción]

De la teoría del valor de Malthus se deriva toda la doctrina acerca de la necesidad de un consumo improductivo cada vez mayor, que este maestro de la superpoblación (por falta de víveres) predica con tanto apremio. El valor de una mercancía [es] igual al valor del material vertido en ella, lo que para Malthus [es] igual al valor de los wages que en ella se contienen más un recargo de ganancia sobre estos desembolsos, a tono con la general rate of profits.* Este recargo nominal de precio constituye el profit y es una condición de la supply,** es decir, de la reproducción de la mercancía. Estos elementos constituyen el price for the purchaser *** a diferencia del price for the produce,† y el price of the purchaser es el valor real de las mercancías. Ahora bien, cabe preguntarse, ¿cómo ha de realizarse este precio? ¿Quién ha de pagarlo? ¿Y con cargo a qué fondo va a pagarse? * Tasa general de ganancia.** Oferta.*** Precio para el comprador, † Precio para el productor,

En Malthus hay que distinguir (lo que él se olvida de hacer). Una parte de los capitalistas produce mercancías que entran directamente en el consumo de los trabajadores; otra parte produce mercancías que sólo indirectamente entran en este consumo, en cuanto que entran, como capital necesario para materias primas y maquinaria [destinadas a la] producción de necessaries †† o mercancías que no entran para nada en el consumo de los trabajadores, sino solamente en el ingreso de quienes no trabajan. †† Artículos de primera necesidad. Fijémonos, pues, ante todo en los capitalistas que producen artículos destinados al consumo de los trabajadores. [Estos capitalistas] no sólo son compradores de trabajo, sino que, además,] venden su propio producto a los trabajadores. Si la cantidad de producto que el obrero agra vale 100 táleros, el capitalista le paga 100 táleros. Y éste es [, según Malthus,] el único valor que el trabajo comprado por él añade a la materia prima, etc. El

obrero recibe, por tanto, el valor de su trabajo y sólo entrega al capitalista in return ††† un equivalente por este valor. Pero, aunque el obrero reciba nominalmente el valor, sólo recibe, en realidad, un volumen menor de mercancías que el que ha producido. Recibe, a cambio, en realidad, solamente una parte de su trabajo materializado en el producto. Supongamos, en efecto, para simplificar la cosa, como el propio Malthus lo hace con frecuencia, que el capital sólo consiste en capital invertido en salarios. Si se le pagan al obrero 100 táleros para producir la mercancía —y estos 100 táleros son el valor del trabajo comprado y el único valor que éste añade al producto—, el capitalista, sin embargo, vende esta mercancía en 110 táleros y, con 100 táleros el obrero sólo puede volver a comprar 10/11 del producto; el capitalista se queda con 1/11, con 10 táleros de valor o con el volumen de surplus produce en que toma cuerpo este surplus value de 10 táleros. Si el capitalista vende en 120, el obrero sólo recibirá 10/11 y el capitalista [retendrá! 2/12 del producto y de su valor. Si vende en 130 (30 por 100), el obrero [recibirá] solamente 10/12 y el capitalista 3/12 de su producto. Si vende al 50 por 100, es decir, en 150, el obrero recibirá 2/3 y el capitalista 1/3 del producto. Cuanto más elevado sea el precio a que venda, tanto menor será la participación del obrero y tanto mayor su propia participación [la del capitalista] en el valor del producto y también, por tanto, en la cantidad de él. Tanto menos podrá el obrero, con el valor de su trabajo, retroadquirir del valor o del producto mismo. Y los términos del problema no cambian si, además de capital variable, se desembolsa también capital constante, [si], por ejemplo, además de los 100 táleros en salarios se invierten 100 en materias primas, etc. En este caso, si la tasa de ganancia es de 10, el capitalista venderá la mercancía en 220 en vez de 210 (o sean 100 de capital constante y 120 [como] producto del trabajo [directo]). ††† A cambio de ello.

<Los “Nouveaux Principes" etc. de Sismondi se publicaron por vez primera en 1819.> En la clase capitalista A, productora de artículos que entran directamente en el consumo de los obreros, de artículos de primera necesidad, tenemos, pues, un caso en que, por medio de su recargo nominal, del recargo normal de la ganancia sobre el precio de los advances, se crea en realidad un fondo de remanente para el capitalista; sin embargo, mientras por este rodeo sólo devuelve al obrero una parte de su producto, se apropia otra parte de él. Pero este resultado no se manifiesta de tal modo que venda el producto al

obrero a su valor recargado, sino de manera que es precisamente la elevación de valor del producto la que impide que el obrero se halle en condiciones de readquirir con sus propios wages todo el producto y sólo le permite comprar de nuevo una parte de él. Es fácil comprender, por tanto, que la demanda del trabajador no pueda nunca alcanzar para cubrir el excedente del purchase price * sobre el cost-price,** realizando por tanto la ganancia y el “valor” de la mercancía. Se trata más bien de un fondo de ganancia, ya que no es capaz de readquirir con sus wages todo su producto y, por consiguiente, su demanda no corresponde a su oferta. El capitalista A tiene, pues, en sus manos una determinada cantidad de mercancías de una mercancía determinada, en el caso de que se trata 20 táleros, que no necesita para reponer el capital y que en parte puede gastar como ingreso y en parte destinar a la acumulación. Natabene: la cantidad que de este fondo se halle en sus manos dependerá del recargo de valor que imponga sobre el costprice y que determina la proporción en que él y los trabajadores se comparten el producto total. * Precio de compra.** Precio de costo. Pasemos ahora a la clase capitalista B, que suministra las materias primas y la maquinaria, etc., eh una palabra el capital constante de la clase A. La clase B sólo puede vender a la clase A, ya que no puede revender su propio valor a los trabajadores, who have nothing to do with capital (raw material, machinery),*** etc., ni a los capitalistas que producen artículos de lujo (todo lo que no son artículos de primera necesidad no entran en el common use of the labouring class †) o a los capitalistas que producen el capital constante requerido para la producción de artículos de lujo. *** Quienes nada tienen que ver con el capital (materias primas, maquinaria, etc.), † Uso común de la clase obrera. Ahora bien, hemos visto que en el capital constante de A figuran 100 de capital constante. El fabricante de este capital constante, si la tasa de ganancia es del 10 por 100, lo habrá fabricado con un precio de costo de 90lo/u, pero lo venderá en 100 (90 10/11: 9 1/11 = 100: 10). Obtendrá, por tanto, de la clase A una ganancia por recargo. Y obtendrá, por tanto, de su producto de 220 sus 100 en vez de 90 10/11 solamente, con los que, supongamos, compra immediate labour.* B no obtiene su ganancia, en modo alguno, mediante sus trabajadores, cuyo producto por valor de 90 10/11 no puede revenderles en 100, ya que estos trabajadores no le compran para nada a él. Sin embargo, les interesa a ellos, como a los trabajadores de A. Por 90 10/11 obtienen una cantidad de mercancía que sólo tiene un valor

nominal de 90 10/11, ya que cada parte del producto de A se halla encarecida por igual o cada parte de su valor reparte una parte menor de producto en proporción al recargo de la ganancia. * Trabajo directo.

Pero estos recargos sólo pueden llegar hasta cierto punto, pues el obrero necesita contar con mercancía bastante para poder vivir y reproducir su capacidad de trabajo. Si el capitalista A recargara la mercancía en el 100 por 100 y vendiera en 400 la mercancía que le ha costado 200, el obrero sólo podría readquirir (si recibiera 100) la cuarta parte del producto. Y si para vivir necesitara la mitad del producto, el capitalista tendría que pagarle 200 (100 de capital constante y 200 de salarios.) Sería, pues, lo mismo que si hubiera vendido por 300, etc. B no constituye (directamente) su fondo de ganancia por medio de sus obreros, sino por la venta a A. Es el producto de A el que no sólo sirve para la realización de su ganancia, sino que forma su propio fondo de ganancia. Ahora bien, es evidente que no puede realizar mediante la venta a B la ganancia obtenida de los obreros y que B no ofrece tampoco demanda suficiente para su producto (para poder venderla por su valor), del mismo modo que no la ofrecen sus propios trabajadores. Lejos de ello, se produce aquí un retroceso. Cuanto más se eleva su recargo de ganancia, mayor es, con respecto a sus trabajadores, la parte del producto total que él se apropia y sustrae a B. En el mismo grado en que recarga A recarga también B. B sigue pagando a sus obreros, al igual que antes, 90 10/11 táleros, a pesar de que éstos reciben a cambio de ello menos mercancía. Pero si A recibe el 20 por 100 en vez del 10, toma igualmente el 20 por 100 en vez del 10 y vende en los 9 1/11 en vez de vender en 10. Con lo cual se incrementa esta parte del desembolso para A. A y B podrían incluso ser considerados, sin inconveniente alguno, como una sola clase. (B figura entre los costos de A y cuanto más tenga que pagar a B del producto total, menos quedará libre para él.) Del capital de 290 10/11 posee B 90 10/11 y A 200. Ambos desembolsan conjuntamente 290 10/11 y obtienen una ganancia de 29 1/11. B no puede readquirir de A más que por 100, en los que va incluida su ganancia de 9 1/11. Ambos conjuntamente tienen, como hemos dicho, un ingreso de 29 1/11.

Por lo que se refiere, ahora, a las clases C y D, C aquellos capitalistas que producen el capital constante necesario para la producción de los artículos

de lujo, y D aquellos que producen los artículos de lujo directamente, es de antemano evidente que la demanda directa para C parte sólo de D. D es el purchaser * de C. Y C sólo puede realizar ganancia vendiendo a D sus mercancías demasiado caras, con un recargo nominal sobre su precio de costo. D tiene que comprarle a C más de lo que necesita, para que reponga all the ingredients [del precio de costo] of its commodities.** D, por su parte, impone un recargo, en parte sobre los advances hechos por C y en parte sobre el capital directamente desembolsado por D en salarios. De la ganancia que C obtiene en D puede vender a D una parte de las mercancías, aunque no tiene por qué invertir totalmente su ganancia de este modo, pues también él necesita artículos de primera necesidad para sí mismo, y no sólo para los trabajadores, con los que intercambia el capital realizado con D. En primer lugar, la realización de la mercancía de C depende directamente de la sale *** de ella a D; y, en segundo lugar, una vez that sale effected,† la demanda que se deriva de la ganancia de C no puede realizar el valor de la mercancía vendida por D, como tampoco, la demanda de B a A. En efecto, la ganancia obtenida por C se ha obtenido en D y, aunque aquél la reinvierta en mercancías de D, en vez de hacerlo en otras, su demanda no podrá ser mayor que la ganancia obtenida en D. Tiene que ser siempre, necesariamente, mucho menor que el capital de C, que su demanda total, y no constituye nunca una fuente de ganancia para D (que, a lo sumo, engaña algo a C mediante el recargo sobre las mercancías que le revende), puesto que la ganancia obtenida por C sale directamente del bolsillo de D. * Comprador.** Los ingredientes del precio de costo de sus mercancías.*** Venta, † Una vez efectuada la venta, Es evidente, además, que, en la medida en que los capitalistas, ya sean los de la clase C o los de la clase D —dentro de cada clase— se vendan mutuamente sus mercancías, ninguno de ellos puede obtener así alguna ganancia o algún beneficio. Uno de ellos, M, vende a N mercancías por 110, que solo han costado 100, pero lo mismo hace N con M. Cada cual se encuentra, antes del cambio y después de él, en posesión de la misma cantidad de mercancías con un precio de costo de 100. Cada uno de ellos obtiene por 110 mercancías que le ha costado solamente 100. El recargo no permite al uno disponer de más mercancía del otro de la que él le entrega por encima de la suya. Y, en cuanto al valor, éste será el mismo que si ambos, M y N, en vez de cambiar sus mercancías, se dieran el gusto de bautizarlas con el nombre de 110 en vez de 100. Asimismo es claro que [, según Malthus,] el surplus value †† nominal en

D (pues C queda incluido en ello) no representa ningún surplus produce ††† real. Por el momento, a D le puede tener sin cuidado el que el obrero obtenga por 100 táleros, en virtud del recargo de A, menos artículos de primera necesidad. Él tendrá que seguir invirtiendo, lo mismo que antes, la suma de 100 para ocupar a determinado número de obreros. Paga a los obreros el valor -de su trabajo; y [éstos] no añaden nada al producto, sino que sólo le entregan, un equivalente. El superávit sobre este equivalente sólo puede obtenerlo con la venta a terceros, al vender a éstos la mercancía por encima de su precio de costo. †† Plusvalía, ††† Plusproducto.

En realidad, D [por ejemplo] un fabricante de espejos, obtiene en su producto tanto surplus value y surplus produce como el farmer. En efecto, el producto contiene trabajo no retribuido.(surplus value) y este trabajo no retribuido toma cuerpo en el producto exactamente lo mismo que el trabajo pagado. Se representa en el surplus produce. Una parte del espejo no le cuesta nada, a pesar de que tiene valor, pues se contiene en él trabajo, lo mismo que en la parte del espejo que repone al capital desembolsado. Este surplus value en el surplus produce existe [ya] antes de la venta del espejo y no es [creado] por la venta de él. En cambio, si el obrero, en el immediate labour * se hubiese limitado a suministrar un equivalente para el accumulated labour ** que ha obtenido en forma de wages *** no existiría ni el surplus produce ni el surplus value correspondiente a él. Sin embargo, en Malthus, donde el obrero sólo restituye un equivalente, las cosas se presentan de otro modo. * Trabajo directo. Trabajo acumulado.*** Salarios, Es evidente que la clase D (incluyendo la C) no puede formarse artificialmente un surplus fonds lo mismo que la clase A, revendiendo a sus trabajadores su mercancía más cara de lo que se la ha comprado, apropiándosela así después de reponer la parte desembolsada del capital total. En efecto, los obreros no son compradores para la mercancía de D. Ni puede tampoco su surplus fonds [nacer] de su venta o del cambio de mercancías entre sí. Por tanto, sólo podrá conseguirse mediante la venta de su producto a la clase A y B. Al vender en 110 la mercancía con un valor de 100, sólo podrán comprarse a A con 100 10/11 de su producto y retendrán para ellos 1/11, para consumirlo en sus propias mercancías o cambiarlo por mercancías de su propia clase D. Con todos los capitalistas que no producen directamente artículos de

primera necesidad y que, por tanto, no revenden a los obreros la más importante o una de las partes más importantes de sus mercancías, la cosa [según Malthus] se desarrolla así: Supongamos que su capital constante sea = 100. Si el capitalista, además, paga 100 en salarios, pagará a los obreros el valor de su trabajo. Los obreros añaden 100 al valor de 100, con lo que el valor total (cost-price) del producto será 200. Ahora bien, ¿de dónde proviene esta ganancia? El capitalista vende en 220 mercancía que vale 200, suponiendo que la average rate † sea el 10 por 100. Si realmente vende la mercancía en 220, no cabe duda de que bastarán 200 para reproducirla, 100 para lo desembolsado en materia prima, etc., 100 para salarios y 20 que él desembolsará para invertirlo como salario o acumularlo como capital. † Tasa media (de ganancia). Pero, ¿a quién vende la mercancía un 10 por 100 por encima de su “valor de producción”, que, según Malthus, difiere del “precio de venta” o del valor real, de tal modo que, en realidad, la ganancia equivale a la diferencia entre el valor de producción y el valor de venta, al valor de venta menos el valor de producción? Mediante el intercambio o la venta de estos capitalistas entre sí no pueden realizar ganancia alguna. Si A vende a B mercancía con un valor de 200 en 220, B le hace a él la misma trastada. El hecho de que las mercancías cambien de mano no hace que cambien ni su valor ni su cantidad. La cantidad de mercancía que antes se hallaba en manos de A se encuentra ahora en manos de B, y viceversa. Y la cosa no cambia en lo más mínimo porque lo que antes se llamaba 100 se llama ahora 110. El purchasing power either of A or of B * no se ha alterado en lo más mínimo.

Ahora bien, según el supuesto de que se parte, estos capitalistas no podrán vender sus mercancías a los obreros. Tendrán que venderlas, pues, a los capitalistas que producen artículos de primera necesidad. En efecto, mediante su cambio con los obreros, estos [capitalistas] han formado y tienen en sus manos, realmente, un surplus fonds. La formación de un surplus value nominal ha puesto en sus manos, realmente, un surplus produce. Y éste es el único surplus fonds que hasta ahora existe. El destinado a los otros capitalistas sólo surgirá cuando vendan sus mercancías por encima de su valor de producción a aquellos poseedores de un surplus fonds. Por lo que se refiere a los capitalistas que producen el capital constante necesario para la producción de artículos de primera necesidad, ya hemos

visto que el productor de estos artículos tiene que comprarles necesariamente a ellos. Estos parchases ** forman parte de sus costos de producción. Cuanto más altas sean sus ganancias, tanto mayores serán los advances *** sobre los que se impondrá la misma tasa de ganancia. Si este productor vende al 20 por 100 en vez del 10, también el productor de su capital constante cargará el 20 por 100 en vez del 10. Y exigirá en vez de 100 por 90 10/11 más bien los 1/11 o, en números redondos, 110, con lo que el valor del producto será ahora de 210, con un 20 por 100 = 42, lo que hará que el valor del producto total sea ahora = 252. De esto obtiene el obrero 100. El capitalista recibe ahora en concepto de ganancia más de 1/11 del producto total; antes, cuando vendía en 220, recibía solamente 1/11. El volumen del producto sigue siendo el mismo, pero la parte que queda disponible para el capitalista ha aumentado en valor y en cantidad. * El poder adquisitivo de A o el de B.** Compras.*** Capital desembolsado. Ahora bien, en cuanto a los otros capitalistas que no producen artículos de primera necesidad ni capital que entre en la producción de estos artículos, [sólo podrán †] obtener [una] ganancia por medio de la venta a las dos primeras clases de capitalistas. Si estos últimos perciben el 20 por 100, aquéllos no percibirán [menos]. † Aparece desgarrada la esquina inferior izquierda de esta página 770 del manuscrito en que figuraban las palabras iniciales de algunas líneas del texto. Hemos procurado restablecerlas con arreglo al sentido y figuran aquí entre corchetes.

Pero [el cambio de la] primera clase de capitalistas y el cambio entre las dos clases de capitalistas son muy diferentes. Los primeros [mediante el cambio] con los obreros forman un surplus fonds real de artículos de primera necesidad (un surplus produce) [que, como adición al] capital se halla en sus manos y a su disposición, lo que les permite, en parte, acumular a base de él y, en parte, [invertirlo como ingreso], ya sea en sus propios artículos de primera necesidad, ya sea en artículos de lujo. El surplus value [representa] //XIV-771/ aquí, en realidad, plustrabajo y plusproducto, aunque esto [, según Malthus,] se logra a través del clumsy * rodeo de un surcharge ** de los precios. Supongamos que el valor del producto de los obreros que producen necessaries sólo sea, realmente, igual a 100. Pero como el 10/11 de ellos alcanza para cubrir los salarios, bastará con que el capitalista invierta 90 10/11, sobre los que obtiene una ganancia de 9 1/11. Pero si, imaginándose quiméricamente que el valor del trabajo y la cantidad de trabajo son idénticos, paga 100 táleros a los obreros y les vende en 110, seguirá obteniendo 1/11 producto. El que, ahora, éstos valgan 10 táleros en

vez de 9 1/11 no representa ninguna ganancia para él, que ahora habrá desembolsado 100 de capital en vez de 90 10/11. * Torpe.** Recargo.*** Artículos de primera necesidad, En cuanto a las otras clases de capitalistas, no tendrán de su parte ningún surplus produce real, nada en que tome cuerpo el plustiempo de trabajo. Venderán el producto de un trabajo de 100 en 110 y este capital sólo se convertirá en capital más ingreso mediante un recargo de precio. But how stands the case now, as lord Dundreary would soy, between these two classes of capitalists? † † Pero, ¿cómo estarían ahora las cosas entre estas dos clases de capitalistas, como diría lord Dundreary? Los productores de artículos de primera necesidad venden plusproducto18 con un valor de 100 en 110 (porque pagan un salario de 100 en vez de 90 10/11). Pero son los únicos que tienen en sus manos un surplus produce. Si los otros les venden a ellos producto por valor de 100 también en 110, repondrán realmente su capital con [una] ganancia. ¿Por qué? Porque les basta con necessaires con un valor de 100 para pagar a sus obreros, reteniendo por tanto para sí 10. O, mejor dicho, porque obtienen en realidad necessaires por valor de 100 cuando les basta con 10/11 de ellos para pagar a sus obreros, ya que se encuentran entonces en el mismo caso que los capitalistas A y B. Éstos, en cambio, adquieren in return †† solamente un volumen del producto en que toma cuerpo un valor de 100. Y el hecho de que nominalmente cueste 110 no le beneficia ni en un ardite, ya que ni cuantitativamente, como valor de uso, representa un volumen mayor que el del tiempo de trabajo contenido en 100 táleros ni pueden reponer con ello, además de un capital de 100, otro de 10. Esto sólo sería posible en caso de reventa. †† A cambio. Aunque ambos se vendan mutuamente en 110 lo que vale 100, lo cierto es que solamente en manos de la segunda clase surte 100 los efectos de 110. La otra clase sólo obtiene, en realidad, un valor de 100 por otro de 110. Y sólo vende su surplus produce a un precio más alto porque vende por encima de su valor los artículos que entran en su ingreso. Sin embargo, en

18 Marx emplea aquí la palabra "plusproducto" en el sentido especial a que Marx se refiere expresamente en la p. 703 de su manuscrito t. I, p. 39 de esta edición: “...surplus produce significa aquí el excedente del producto sobre la parte de él que equivale a su capital constante..." Pero, como en todas estas consideraciones se da por supuesto que el capital constante = 0, "plusproducto” sólo puede significar, aquí, el producto del trabajo nuevo añadido.

realidad, también el surplus value realizado por la segunda clase se reduce a participar del surplus produce que realiza la primera clase, ya que no crea surplus produce alguno.

Ante este encarecimiento de los artículos de lujo, Malthus cae a su debido tiempo en la cuenta de que la finalidad directa de la producción capitalista es la acumulación, y no la expenditure.* Por tanto, la clase capitalista, A, como consecuencia de este trato desventajoso —en el que vuelve a perder una parte de los frutos arrancados a los obreros—, modera su demanda de artículos de lujo. Pero si lo hace así y acumula más, desciende la demanda solvente, el mercado para sus artículos de primera necesidad, mercado que no puede formarse en su integridad mediante la demanda de los obreros y de los productores del capital constante. Esto haría bajar el precio de los artículos de primera necesidad, cuando es solamente el alza de este precio, el recargo nominal de él, lo que permite a la clase capitalista A mermar el surplus produce de los obreros, y precisamente en proporción a ese recargo. Si el precio descendiera de 120 a 110, su surplus produce (y su surplus value) bajaría de 2/12 a 1/11. Y con ello descendería en proporción todavía mayor el mercado, la demanda para los productores de artículos de lujo. * El gasto. En el cambio con la segunda, la primera clase vende surplus produce real después de haber repuesto ya su capital. La segunda, en cambio, vende simplemente su capital para convertirlo, mediante este trato, de capital en capital más ingreso. De este modo, toda la producción (y, concretamente, su incremento) se mantiene en marcha mediante el encarecimiento de los artículos de primera necesidad, a los cuales correspondería, a su vez, un precio de los artículos de lujo que se hallaría en razón inversa al volumen real de productos de estos artículos. Y tampoco la clase II saldría ganando en este cambio, al vender en 110 lo que vale 100, ya que en realidad obtiene a cambio de ello otros 110 que no valen tampoco más que 100. Pero estos 100 (en artículos de primera necesidad) reponen el capital más la ganancia, mientras que aquellos 100 ostentan solamente el nombre de 110. Por tanto, la cosa se reduciría a que la clase I adquiriría artículos de lujo por valor de 100. Compra por 110 artículos de lujo que valen 100. Pero, para la otra [clase] los 110 tienen un valor de 110, puesto que con 100 pagan el trabajo (reponen su capital) y retienen, por tanto, 10 como excedente. Resulta difícil comprender cómo puede deducirse una ganancia por el hecho de que las partes que intervienen en el cambio se vendan la una

a la otra a la misma tasa de ganancia sus mercancías, engañándose mutuamente en la misma proporción. El único modo de evitar esta anomalía sería el que, además del cambio de una clase de capitalistas con sus obreros y el que efectúan las distintas clases de capitalistas entre sí, se agregara una tercera clase de compradores, un deus ex machina:** una clase que pagara sus mercancías a su valor nominal sin tener que vender, por su parte, otras mercancías, sin jugar ella la misma mala pasada; es decir, una clase que realizara la operación D — M, y no la D — M — D; [una clase] que comprara, no para reponer su capital con una ganancia, sino [simplemente] para consumir las mercancías; una clase que comprara sin vender. En este caso, los capitalistas no realizarían ganancia alguna mediante el cambio de sus mercancías entre ellos, sino [que la realizarían] 1) mediante el cambio con los obreros, revendiéndoles por el mismo dinero una parte del producto total por el que les han comprado el producto total a ellos (después de deducir el capital constante); 2) mediante la parte tanto de artículos de primera necesidad como de artículos de lujo vendidos a la tercera clase de compradores. Como éstos pagarían 110 por 100 sin volver a pagar 100 por 110, se realizaría en realidad, y no sólo nominalmente, una ganancia del 10 por 100. La ganancia se obtendría de doble modo: revendiendo a los obreros lo menos posible del producto total y vendiendo lo más posible [de él] a la tercera clase, que pagaría con dinero contante sin vender ella, comprando para consumir. ** Una solución milagrosa.

Ahora bien, compradores que no sean al mismo tiempo vendedores tienen que ser necesariamente consumidores que no sean al mismo tiempo productores, [es decir,] consumidores improductivos, y esta clase de consumidores improductivos es precisamente la que en Malthus resuelve el conflicto. Pero estos consumidores improductivos tienen que ser, al mismo tiempo, consumidores solventes, brindar una demanda real, y, además, las sumas de valor que posean y desembolsen anualmente tienen que bastar, no sólo para cubrir el valor de producción de las mercancías que compran y consumen, sino, además, el recargo de la ganancia, la plusvalía, la diferencia entre el valor de venta y el valor de producción. Esta clase representará en la sociedad el consumo en gracia al consumo mismo, como la clase capitalista representa en ella la producción por la producción misma; una [representa] la “pasión de gastar” y la otra la “pasión de acumular” (“Principles of Political Economy” [2ª ed.], p. 326). La tendencia a la acumulación se

mantiene despierta en la clase capitalista haciendo que sus ingresos sean constantemente mayores que sus gastos, y, [ya sabemos que] la ganancia es el acicate de la acumulación. Y, sin embargo y a pesar de este afán de acumulación, no se ven empujados a la superproducción o sólo muy a duras penas, puesto que los consumidores improductivos no sólo constituyen un canal de desagüe para los productos lanzados al mercado, sino que, por su parte, no lanzan al mercado ninguna clase de productos, a pesar de ser muchos, no ofrecen competencia a los capitalistas, sino que todos ellos representan una demanda sin oferta y, por consiguiente, tienden a nivelar el exceso de la oferta sobre la demanda por parte de los capitalistas. Ahora bien, ¿de dónde salen los medios anuales de pago de esta clase? Ahí están, en primer lugar, los terratenientes, que se apropian bajo el título de renta una gran parte del valor del producto anual y que gastan de nuevo el dinero así arrebatado a los capitalistas en el consumo de las mercancías producidas por éstos, viéndose engañados en la compra de ellas. Estos terratenientes, por su parte, no deben producir ni, en la mayoría de los casos, producen nada. Y, cuando invierten dinero en comprar trabajo, es esencial que no mantengan con ello a trabajadores productivos, sino a quienes les ayudan a comer su fortuna, a menial servants * que mantengan en alto el precio de los artículos de primera necesidad, comprándolos sin contribuir a su oferta ni incrementar la de cualesquiera otras mercancías. Pero estos rentistas terratenientes no bastan para crear “an adequate demand”.** Para ello, hay que recurrir a medios artificiales. Éstos consisten en fuertes impuestos, en un gran número de poseedores de sinecuras del Estado y la Iglesia, en grandes ejércitos, pensiones, diezmos para los curas, una importante deuda pública y, de vez en cuando, costosas güeñas. Tales son los “remedios” [que se nos proponen] (“Principles of Political Economy" [2ª ed.], pp. 408 ss.). * Servidores domésticos.** Una demanda adecuada.

Por tanto, la tercera clase que Malthus invoca como “panacea”, [la clase] que compra sin vender y consume sin producir, adquiere una parte importante del valor del producto anual sin pagarlo y enriquece a los productores [por el procedimiento de hacer] que éstos les cedan gratis el dinero necesario para comprar sus mercancías, para luego quedarse con este dinero al venderlas las mercancías en más de lo que valen o extraerles a cambio más valor en dinero del que les entregan en mercancías. Y este trato se repite año tras año.

### [12. Esencia social de la polémica de Malthus contra Ricardo. Malthus tergiversa las ideas de Sismondi sobre las contradicciones de la producción burguesa. Trasfondo apologético de la interpretación maltusiana de la tesis de la posibilidad de una superproducción general]

Las consecuencias de Malthus se derivan muy certeramente de su teoría fundamental del valor, pero, a su vez, esta teoría se prestaba maravillosamente para su fin, para la apología de la situación inglesa existente, landlordism, “state and church", pensioners, tax-gatherers, tenths, national debt, stock-jobers, beadles, parsons and menial servants (“national expenditure’’)*** que los ricardianos combaten como otras tantas inútiles y superannuated drawbacks † de la producción burguesa, [como otros tantos] nuisances.†† Ricardo defendía la producción burguesa quand même,††† en cuanto [representaba] el despliegue más incontenido posible de las fuerzas productivas sociales, sin preocuparse de la suerte de los exponentes de la producción, ya se tratara de capitalistas o de obreros. Se atenía al derecho histórico y [a la] necesidad de esta fase de desarrollo [de la sociedad]. Y aunque se echa de menos en él el sentido histórico del pasado, vive con gran fuerza en el dinamismo histórico de su tiempo. Malthus preconiza también el desarrollo más libre que sea posible de la producción capitalista en aquello en que [es] condición de este desarrollo la miseria de aquellos sobre los que principalmente se sustenta, de las clases trabajadoras, pero quiere que, al mismo tiempo, se acomode a las “necesidades de consumo” de la aristocracia y de sus filiales en la Iglesia y el Estado y que sirva, asimismo, de base material para las caducas pretensiones de los representantes de los intereses heredados del feudalismo y de la monarquía absoluta. Malthus quiere la producción burguesa en aquello en que no es revolucionaria, en que no es una etapa histórica de desarrollo, sino simplemente una base material más ancha y más cómoda para la “vieja” sociedad. *** Terratenientes, “Estado e Iglesia", pensionistas, perceptores de impuestos, diezmos, deuda pública, corredores de boba, alguaciles y servidores domésticos (“gasto nacional”),† Rémoras superadas,†† Cánceres. †††A pesar de todo.

Por tanto, de una parte, la clase obrera, por medio del principio de la población, es siempre redundante en proporción a los medios de vida, [existe] superpoblación originada por la subproducción; y [tenemos], asimismo, la clase capitalista, que, en virtud de este principio de la población, es siempre capaz de revender a los obreros su propio producto a precios tales, que sólo puedan adquirir la parte estrictamente necesaria para subsistir a duras penas, y [tenemos], además, una parte enorme de la sociedad, formada por parásitos y zánganos dilapidadores, unos señores y otros cristianos, que se apropian gratis un volumen considerable de la riqueza bajo el título de renta o bajo otros títulos políticos, arrebatándoselo a la clase capitalista, pero cuyas mercancías paga en más de lo que valen con el dinero de que los capitalistas han sido despojados: la clase capitalista, espoleada en la producción por el afán de acumular, y los [consumidores] improductivos, que personifican económicamente la sola apetencia del consumo, del despilfarro. Y éste [es], además, el único medio para sustraerse a la superproducción, que se da, asimismo, con una superpoblación relacionada con la producción. Y [se nos presenta] como el mejor remedio contra ambas el subconsumo de las clases marginadas de la producción. La desproporción entre la población obrera y la producción es abolida haciendo que una parte del producto sea engullido por los no productores, por los ociosos. La desproporción de la superproducción de los capitalistas [es abolida] mediante el superconsumo de la riqueza llamada a disfrutar. * Excesiva. Hemos visto cuán puerilmente endeble, cuán trivial y cuán vacío es Malthus allí donde, apoyándose en el lado flaco de Adam Smith trata de construir una antiteoría frente a la teoría que Ricardo erige sobre el lado fuerte de aquél. Es difícil que exista un pujo de fuerza de la impotencia más cómico que la obra de Malthus sobre el valor. Pero, tan pronto se enfrenta a las consecuencias prácticas y pisa de nuevo el terreno en que se afirma como una especie de Abraham a Santa Clara de la economía, lo vemos quite at his ease.** Pero también aquí asoma la oreja en él el plagiario innato. ¿Quién podría pensar que los “Principles of Political Economy" de Malthus fueron, pura y simplemente, la traducción maltusianizada de los “Noueveaux Principes dEconomie Politique” de Sismondi? Y, sin embargo, así es. La obra de Sismondi se publicó en 1819. Un año más tarde veía la luz del mundo la caricatura maltusiana de este libro. Volvía a encontrar, ahora en Sismondi, como antes en Townsend y en Anderson, un punto de apoyo teórico para

sus voluminosos panfletos económicos, sin perjuicio de apoyarse también, de pasada, en las nuevas teorías aprendidas en los “Principles” de Ricardo. ** Completamente a sus anchas.

 Cuando Malthus combatía en Ricardo la tendencia de la producción capitalista, la sociedad revolucionaria contra la vieja sociedad, sólo tomaba de Sismondi, con infalible instinto de cura, lo reaccionario en contra de la producción capitalista, en contra de la moderna sociedad burguesa. Elimino aquí a Sismondi de mi ojeada histórica, porque la crítica de sus ideas [no] tiene su cabida [aquí, sino] en una parte que me propongo escribir más tarde [sobre] el movimiento real del capital (la competencia y el crédito). Ya el epígrafe de uno de los capítulos de las “Principles of Political Economy” denota la adaptación maltusiana de las ideas de Sismondi:

“De la necesidad de asociar las fuerzas productivas con los medios de la distribución para asegurar un incremento constante de la riqueza” ([2ª ed.] p. 36).

[En este capítulo se dice:]

“Las fuerzas productivas por sí solas no garantizan la creación de un grado de riqueza adecuado. Parece que no basta con que estas fuerzas desplieguen su plena actividad: hace falta además una demanda eficiente y libre de todo lo que se produce. Y lo que más parece impulsar la consecución de esta meta es una distribución de los productos y una adaptación de ellos a las necesidades de Quienes han de consumirlos que acreciente constantemente el valor de cambio de todo el volumen” (“Principles of Political Economy” [2ª ed.], p. 361).

Y también muy sismondiano y en contra de Ricardo:

"La riqueza de un país depende, en parte, de la cantidad de productos que se obtienen con su trabajo y, en parte, de una adaptación de esta cantidad a las necesidades y al poder adquisitivo de la población existente calculada para conferirles valor. Podemos asegurar con toda certeza que la riqueza no se determina exclusivamente por uno de estos factores” (l. c., p. 301). “Pero tal vez lo que más estrechamente una a la riqueza y el valor sea la necesidad de éste de que aquélla se produzca" (l. c.,.,).

Esto va especialmente dirigido contra Ricardo, cap. XX, “Valor y riqueza, sus características diferenciales” [“On the Principles of Political Economy and Taxation”, 3ª ed., Londres, 1821, p. 320], Ricardo dice aquí, entre otras cosas:

"Así, pues, el valor se distingue esencialmente de la riqueza, porque el valor no depende de la abundancia, sino de la dificultad o la facilidad de la producción."

<Por lo demás, también el value puede aumentar con la “facility of production”.* Supongamos que un país de 1 million men** aumente a 6 millions. Digamos que 1 million trabaja 12 horas. Los 6 millones [, en cambio,] han desarrollado los productiva powers*** de tal modo, que cada uno [, ahora,] sólo necesita trabajar 6 horas para producir lo mismo. Esto quiere decir que la riqueza se ha sextuplicado y que el value se ha triplicado, según la propia concepción de Ricardo.> * Facilidad de producción.** 1 millón de hombres.*** Fuerzas productivas,

“La riqueza no depende del valor. Una persona es rica o pobre según la cantidad de artículos de primera necesidad y de artículos de lujo de que puede disponer... Hay que achacar a la confusión de los conceptos de valor y de riqueza el hecho de que se afirme que es posible incrementar la riqueza mediante la reducción de la cantidad de mercancías, es decir, tanto de las cosas necesarias para la vida como de las destinadas a hacer la vida humana cómoda y agradable. Si el valor fuese la medida de la riqueza, no podría negarse esto, ya que el valor de los mercancías aumenta con su escasez; pero... cuando la riqueza consiste en artículos de primera necesidad y de medios de disfrute, no puede incrementarse mediante la reducción de su cantidad” (l. c., pp. 323 s.).

Lo que aquí dice Ricardo es, en otras palabras, lo siguiente: la riqueza está formada solamente por valores de uso. Lo que él hace es convertir la producción burguesa en mera producción de valor de uso, lo que no deja de ser una peregrina concepción, tratándose de un modo de producción dominada por el valor de cambio. Para él, la forma específica de la riqueza burguesa es algo puramente formal, que no hace mella en su contenido. De ahí que niegue también las contradicciones de la producción burguesa, que estallan en las crisis. Y de ahí [también] su falsa concepción del dinero. Y a eso se debe, asimismo, que no tenga en cuenta para nada en el proceso de producción del capital, el proceso de circulación, en cuanto entraña la metamorfosis de las mercancías, la necesidad de la conversión del capital en

dinero. En todo caso, nadie ha razonado mejor que él y de un modo tan preciso que la producción burguesa no es producción de riqueza para los producers † (como reiteradamente llama él a los obreros) y que, por tanto, la producción de la riqueza burguesa [representa] algo totalmente distinto que la producción of “abundance”, of “necessaries and luxuries” for the men who produce them,†† como necesariamente tendría que ser si la producción solamente fuese un medio para la satisfacción de las necesidades de los productores, una producción dominada exclusivamente por el valor de uso. El mismo Ricardo dice, sin embargo: † Productores. †† De “abundancia” de artículos de primera necesidad y de lujo para los hombres que los producen.

“Si viviéramos en uno de los paralclogramos del señor Owen y pudiéramos disponer en común de todos nuestros productos, nadie podría padecer a consecuencia de la abundancia; pero mientras la sociedad siga estando organizada como lo está hoy, la abundancia de productos será funesta y la escasez de ellos beneficiosa” (“On Protection to Agricultura". 4ª ed., Londres 1822, p. 21).

 Ricardo concibe la producción burguesa y, más precisamente, la producción capitalista como la forma absoluta de la producción, en la que, por tanto, las relaciones de producción no pueden entrar nunca en contradicción con o imponer trabas a la finalidad de la producción misma, [que es] la abundancy * lo que implica tanto el volumen de los valores de uso como la variedad de ellos, que, a su vez, condiciona un pictórico desarrollo de los hombres en cuanto productores, un desarrollo omnifacético de sus capacidades productivas. Y cae aquí en una cómica contradicción. Cuando hablamos de value y riches,** debiéramos tener presente la sociedad en su conjunto. Pero, cuando hablamos de capital y labour, se entiende por sí mismo que la "gross revenue” sólo existe para crear la '“net revenue”. En realidad, lo que él admira en la producción burguesa es que sus formas determinadas dan margen —comparadas con las anteriores formas de producción— a un desarrollo incontenido de las fuerzas productivas. Y cuando dejan de hacerlo, se manifiestan las contradicciones dentro de las cuales lo hacen, niega las contradicciones o, mejor dicho, expresa en otra forma la contradicción misma, presentando la última Thule,*** la riqueza en cuanto tal —el volumen de los valores de uso— de por sí, sin preocuparse para nada de los productores.

Sismondi abriga la profunda convicción de que la producción capitalista se contradice, de que sus formas —sus relaciones de producción— espolean, de una parte, el incontenible desarrollo de las fuerzas productivas y de la riqueza; y de que, por otra parte, estas relaciones son condicionadas y de que sus contradicciones entre valor de uso y valor de cambio, entre mercancía y dinero, entre compra y venta, entre producción y consumo, entre capital y trabajo asalariado, etc., cobran dimensiones tanto mayores cuanto más se desarrolla la productividad. Se da cuenta, en efecto, de la contradicción fundamental: el desenfrenado desarrollo de la productividad y el incremento de la riqueza, que, al mismo tiempo, consiste, de una parte, en mercancías que deben ser convertidas en dinero y, de otra parte, tiene como fundamento la limitación de la masa de los productores a los artículos de primera necesidad. De ahí que las crisis no sean, para él, como para Ricardo, sucesos contingentes, sino explosiones esenciales de las contradicciones inmanentes en gran escala y en determinados periodos. Vacila, [sin embargo,] constantemente: ¿deben las fuerzas productivas ser refrenadas por el Estado para ponerlas en consonancia con las relaciones de producción, o deben [refrenarse] las relaciones de producción, para ponerlas en Consonancia con las fuerzas productivas? A este propósito, se refugia Con frecuencia en el pasado; se convierte en un laudator temporis acti † o trata de refrenar las contradicciones mediante otra regulación del ingreso en relación con el capital o de la distribución en relación con la producción, sin comprender que las relaciones de distribución no son más que las relaciones de producción sub alia specie.†† Condena categóricamente las contradicciones de la producción burguesa, pero no las comprende, razón por la cual no comprende tampoco el proceso de su disolución. Pero lo que en él constituye el fundamento es, en realidad, la intuición de que a las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad capitalista, de que a las condiciones materiales y especiales de la creación de la riqueza, tienen necesariamente que corresponder nuevas formas de apropiación de esta riqueza; de que las formas burguesas no son más que formas transitorias y contradictorias en las que la riqueza sólo asume siempre una existencia contradictoria y se manifiesta siempre por doquier como su antagonismo. Es siempre [una] riqueza que tiene como premisa la pobreza y sólo se desarrolla al desarrollarse ésta. * Abundancia.** Valor y riqueza.*** Suprema meta, † Panegirista del pasado (verso de Horacio), †† Bajo otra forma.

Hemos visto, pues, de qué modo tan hermoso se apropia Malthus de Sismondi. De un modo exagerado y bajo una forma todavía más detonante, encontramos la teoría de Malthus [expuesta] en Thomas Chalmers (profesor de “Divinity” *) “On Political Economy in Connection with the Moral State and Moral Prospects of Society”, 2ª ed., Londres 1832. En esta obra, no sólo resalta más, teóricamente, el elemento eclesiástico, sino que también en el terreno práctico, [vemos que] el member de la “established church" defiende “económicamente” sus “loaves and fishes”*** y toda la trabazón de las instituciones con las que esta church se halla inseparablemente unida. Las tesis de Malthus (a que más arriba hemos aludido) con referencia a los trabajadores son [las siguientes]-.

“El consumo y la demanda determinados por los obreros ocupados del trabajo productivo, no obedecen por sí solos a un motivo de acumulación y empleo de capital" (“Principles of Political Economy" [2ª ed.], p. 315). “Ningún agricultor se impondrá el esfuerzo de vigilar el trabajo de diez hombres adicionales simplemente porque su producto total se venderá luego en el mercado a un precio superior, cuyo incremento corresponderá exactamente a lo que ha pagado a los trabajadores adicionales. Será necesario que en la precedente proporción de la oferta y la demanda de la mercancía de que se trata o en su precio se interponga, antes de la demanda ocasionada por los nuevos trabajadores e independientemente de ella, algo que justifique el empleo de un número adicional de trabajadores en su producción” (l. c., p. 312). “La demanda provocada por el trabajador productivo mismo no puede ser nunca una demanda adecuada, puesto que no corresponde en su cuantía total a lo que produce. Si fuese así, no habría ganancia alguna, no existiría, por tanto, motivo para emplear el trabajo de estos trabajadores. La existencia de una ganancia de cualquier mercancía presupone precisamente una demanda al margen de la del trabajador que ha producido la mercancía de que se trata” (l. c., p. 405, nota). “Puesto que un considerable incremento del consumo de las clases trabajadoras tiene necesariamente que elevar de un modo notable los costos de producción, hará inevitablemente bajar la ganancia y, de este modo, debilitará o anulará el móvil de la acumulación” (l. c., p. 405). * Teología.** Miembro de la Iglesia del Estado.*** “Los panes y los peces”, o sea el bienestar terrenal. “Es la escasez de las cosas necesarias para la vida la que principalmente impulsa a las clases trabajadoras a producir el lujo; si se eliminara o atenuara considerablemente este estímulo, de tal modo que los artículos de primera necesidad pudieran adquirirse con muy poco trabajo, tenemos todas las razones para suponer que no se invertiría más, sino

menos tiempo en la producción de cosas agradables” (l. c., p. 334).

Malthus no tiene interés en encubrir las contradicciones de la producción burguesa; por el contrario, [está interesado] en hacerlas resaltar, de una parte para poner de relieve como necesaria la miseria de las clases trabajadoras (dentro de este modo de producción) y, de otra parte, para demostrar a los capitalistas de la necesidad [de un] clero de la Iglesia y del Estado bien cebado, para crear una adequate demand * con este fin. De ahí que ponga de relieve que para “el incremento constante de la riqueza” [l. c., p. 314], no bastan ni el crecimiento de la población ni la acumulación del capital (l. c., pp. 319 s.) ni la “fertilidad de la tierra” (p. 331) ni los “inventos que ahorran trabajo”, ni la expansión del “mercado exterior” (l. c., pp. 352, 359). * Demanda suficiente.

“Ambos, trabajadores y capital, pueden existir en exceso, en relación con la posibilidad de emplearlos ventajosamente” (l. c., p. 414 [nota]).

Por consiguiente, pone de relieve frente a los ricardianos la posibilidad de una superproducción general (por ej., l. c., p. 326). Sus principales pasajes, en este respecto, son los siguientes:

"La demanda es siempre determinada por el valor y la oferta por la cantidad" ("Principles of Political Economy [2ª ed.], p. 316 [nota]). "Las mercancías no se cambian solamente por mercancías, sino también por trabajo productivo y servicios personales y, con respecto a ellos, como con respecto al dinero, puede existir una plétora general” (l. c.,.). "La oferta debe ser siempre proporcionada a la cantidad y la demanda al valor” ("Definitions in Political Economy, ed. Cazenove, p. 65 [nota]). "Es evidente”, dice James Mill, “que todo lo que una persona ha producido y no desea dedicar a su propio consumo forma una reserva que puede entregar a cambio de otras mercancías. Su voluntad y sus medios para comprar, en otras palabras, su demanda, equivaldrán, por tanto, exactamente a la cuantía de lo que hoya producido y no se proponga consumir...” “No cabe duda” [replica a esto Malthus], “que sus medros para comprar otras mercancías no se hallan en proporción a la cantidad de su propia mercancía, la que ha producido y de la que desea desprenderse, sino en proporción a su valor de cambio, y si el valor de cambio de una mercancía no es proporcional a su cantidad, no puede ser cierto que ll demanda y la oferta de cada individuo son siempre iguales entre sí” (l. c.,

pp, 64».). "Si la demanda de cada individuo fuese igual a su oferta, en el sentido exacto de la expresión, ello demostraría que podría vender siempre su mercancía al Costo de producción, incluyendo la ganancia establecida; y, en este caso, sería Imposible incluso un abarrotamiento parcial del mercado. El argumento demuestra demasiado... La oferta debe ser siempre proporcional a la cantidad y la demanda al valor” (T. R. Malthus “Definitions in Political Economy”, Londres 1827, p. 48, nota).

Mill entiende aquí por demand his (del demander*) "medios para comprar. Pero estos medios para comprar otras mercancías no se hallan en proporción a la cantidad de su propia mercancía, de la que ha producido y de la que desea desprenderse, sino en proporción a su valor de cambio, y si el valor de cambio de una mercancía no se halla en proporción con su cantidad, no puede ser cierto que la demanda y la oferta de cada individuo son siempre iguales entre sí’’ (l. c., pp. 48 s.). * Sus medios (es decir, del sujeto de la demanda). “Es falso’’ lo que dice Torrens [cuando afirma] “ ‘que un incremento de la oferta es la única causa de una demanda eficiente incrementada'. Si así fuera, ¡cuán difícil resultaría para la humanidad reponerse cuando se encontrara con una reducción temporal de alimento y vestido! Pero cuando el alimento y el vestido disminuyen en cantidad aumentan de valor; el precio en dinero de la cantidad restante de alimento y vestido aumentará durante algún tiempo más de lo que disminuya en cantidad, mientras que el precio en dinero del trabajo seguirá siendo el mismo. Y disponemos, como consecuencia necesaria [de ello] de la posibilidad de poner en movimiento una cantidad mayor de trabajo productivo que antes” (l. c., pp. 59 s.). “Todas las mercancías de una nación pueden descender al mismo tiempo, comparadas con el dinero o el trabajo” (l. c., pp. 64 s.). “Cabe, por tanto, la posibilidad de que haya superabundancia en el mercado” (l. c.,.). “Sus precios pueden todos descender por debajo de sus costos de producción” (l. c.,.).

 Fuera de esto, lo único que hay que decir acerca de Malthus es lo relativo al proceso de circulación:

“Cuando calculamos el valor del capital fijo empleado como parte del capital desembolsado, debemos calcular, al final del año, el valor restante de este ca pital como una parte de los ingresos anuales... En realidad, su capital anualmente desembolsado” (el del capitalista) consiste solamente en su capital circulante y en el desgaste de su capital fijo, conjuntamente con sus intereses y con los de la parte de su capital circulante que forma el capital de que necesita para hacer sus

pagos anuales en el momento en que venzan” (“Principles of Political Economy [29 ed., Londres, 1835], p. 269).

El sinking fund,** es decir, el fund for wear ant tear of the fixed capital,*** digo yo es, a la vez, un fund for accumulation.† ** Fondo de amortización. *** Fondos para reponer los desgastes del capital fijo, † Fondo para acumulación.

### [13. Crítica de la concepción maltusiana de los “consumidores improductivos” por los ricardianos]

Añadiré aquí unos cuantos pasajes tomados de una obra ricardiana contra la teoría de Malthus. De los ataques contra Malthus, contra sus consumidores improductivos en general y sus terratenientes en particular, demostraré en otro lugar que son literalmente aplicables, desde el punto de vista obrero, contra los capitalistas. Esto se expondrá en el capítulo que llevará por título "Exposición apologética de las relaciones entre capital y trabajo asalariado”.19

[Un partidario anónimo de Ricardo escribe:]

"El señor Malthus y quienes piensan como él parten de que no se incrementa el empleo del capital cuando no puede asegurarse una tasa de ganancia igual a la anterior o mayor que ella, y que el simple incremento del capital de por sí no tiende a asegurar una tasa tal de ganancia, sino que actúa en sentido contrario, y buscan una fuente independiente de la producción misma y situada al margen de ella cuyo progresivo crecimiento puede mantenerse en consonancia con el crecimiento progresivo del capital y de la que pueden obtenerse constantes complementos adicionales de la tasa de ganancia exigible” ("An Inquiry into the Principles respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus, etc., Londres 1821, pp. 33 s.).

Éstos son, según Malthus, los "consumidores improductivos” (l. c., página 35).

19 El autor no llega a escribir el capítulo correspondiente a este enunciado.

"A veces, el señor Malthus habla como si existieran dos fondos distintos, el capital y el ingreso, la oferta y la demanda, la producción y el consumo, que deben cuidarse de mantenerse en consonancia entre sí y de no superarse el uno ll otro. Como si junto al volumen total de mercancías producidas pudiera exigirle que cayera del cielo otro destinado a comprarlas... El fondo de consumo que necesita sólo puede adquirirlo a costa de la producción” (l. c., pp. 49 s.). "Sui consideraciones” (las de Malthus) “nos dejan constantemente perplejos acerca de si debemos incrementar la producción o frenarla. Si a alguien le escasea la demanda, ¿el señor Malthus le aconsejará que pague a otra persona para que adquiera sus mercancías? Probablemente no” (l. c., p. 55). Certainly yes.* * Indudablemente que sí. "Con la venta de estos bienes, no aspiras a obtener una determinada suma de dinero; a nadie puede serle útil desprenderse gratuitamente de esta suma de dinero a favor de otra persona para que ésta se la devuelva después, comprando sus bienes. Lo mismo podrías quemar tus bienes, y te encontrarías en la misma situación” (l. c., p. 63).

Frente a Malthus, [tiene] razón. Pero el hecho de que se trate de dos fondos que forman uno idéntico—“el volumen total de la mercancía producida”— el fondo de producción y el fondo de consumo, el fondo para la oferta y el fondo para la demanda, el fondo del capital y el fondo del ingreso, no se deduce en modo alguno que sea indiferente cómo el fondo total se distribuya entre estas diferentes categorías. El autor anónimo no entiende lo que Malthus quiere decir cuando habla de la “demanda” de los obreros como “inadequate” ** para el capitalista. ** Insuficiente.

“En cuanto a la demanda por parte del trabajo significa [una de dos cosas:] o cambio de trabajo por bienes o.… cambio de productos actuales y acabados por un nuevo valor futuro y adicional..., que será la verdadera demanda, cuyo incremento es esencial para los productores” (l. c., p. 57).

Malthus no se refiere a la offer of labour * (lo que nuestro hombre llama demand from labour **), sino a la demanda de mercancía que los wages recibidos permiten al trabajador hacer; el dinero con que puede comparecer en el mercado de mercancías como comprador. Y de esta demanda dice Malthus con razón que it can never be adequate to the supply of the capitalists.*** Alias † podría el obrero, con sus wages, volver a comprar todo su producto.

* Oferta de trabajo.** Demanda de parte del trabajo.*** No puede ser nunca suficiente para atender a la oferta de loe capitalistas, † De otro modo. El mismo hombre dice:

"Una demanda incrementada por su parte” (por parte de los trabajadores) "significa la tendencia a quedarse ellos con menos y dejar una parte mayor a sus patronos; y si se dice que esto contribuye a abarrotar más el mercado, al reducir el consumo, lo único que a ello puedo contestar es que el abarrotamiento del mercado es sinónimo de altas ganancias” (l. c., p. 59).

Parece tratarse de un chiste, pero encierra, realmente, el secreto fundamental del glut.†† †† Supersaturación. Con referencia al “Essay on Rent" de Malthus,20 dice nuestro hombre:

"Cuando el señor Malthus publicó su Ensayo sobre la renta, parecía hacerlo, en parte, con el propósito de salir al paso de la consigna “[Fuera los terratenientes!”, que por aquel entonces “campeaba en letras rojas sobre las paredes”, levantándose en defensa de esta clase y demostrando que no eran iguales a los monopolistas. Demostraba que la renta no podía ser abolida, que su crecimiento era, en general, un fenómeno vinculado con el incremento de la riqueza y de la población; pero aquella consigna popular de “¡Fuera los terratenientes!” no significaba necesariamente que no debiera existir algo por el estilo de la renta, sino más bien que ésta, con arreglo al llamado “plan spencieriano”, debiera repartirse por igual entre toda la población. Pero, cuando [Malthus] comienza a defender a los terratenientes contra el odiado mote de monopolistas y contra la aseveración de Smith de que "gustan de cosechar sin haber sembrado”, parece estar luchando [simplemente] en torno a un nombre... Todos estos argumentos suyos tienen demasiado de alegatos de abogado" (l. c.,., páginas 108 s.).

### [14. Papel reaccionario de las obras de Malthus y su carácter plagiario. Apologética maltusiana de la existencia de clases “altas” y clases “bajas”]

20 Se refiere al folleto de Malthus publicado en Londres, en 1815, con el título de "An Inquiry into the Nature and Progress of Rent, and the Principles by which it ú regulated”.

El libro de Malthus “On Population" era un panfleto contra la revolución francesa y las ideas de reforma difundidas por aquel entonces en Inglaterra (Godwin y otros). Era una apología de la miseria de las clases trabajadoras, Teoría plagiada de Townsend, etc.

Su “Essay on Rent" era un panfleto en pro de los terratenientes contra el capital industrial, Teoría de Anderson. Sus “Principles of Political Economy” eran un panfleto [escrito] en interés de. los capitalistas contra los obreros y en favor de la aristocracia, la church, los tax-eaters, Jenkins," etc., en contra de los capitalistas. Teoría Adam Smith. Donde [encontramos] algo de su propia invención, [es] algo deplorable. En el desarrollo ulterior de su teoría [le sirve de] fundamento Sismondi. /XIV-778//. * Iglesia, devoradores de impuestos, los aduladores, etc.

//V1II-345/ [El Essai sur la Population, etc., de Malthus, 5ª ed., trad. de P. Prévost, Ginebra 1836, 3ª ed., t. IV, pp. 104 s. hace, con la “profunda filosofía” proverbial en él la siguiente observación contra cierto plan de regalar vacas a los cottagers ingleses:

“Se cree haber observado que los cottagers que poseen vacas son mucho más laboriosos y llevan una vida mucho más ordenada que los que no las tienen... La mayoría de quienes cuentan con vacas las han comprado con los frutos de i» trabajo. Sería, por tanto, más exacto decir que lo que les ha inculcado el gusto por el trabajo ha sido más bien el que les ha costado adquirir las vacas que no las vacas mismas.”

Lo exacto sería, pues, afirmar que a los advenedizos entre los burgueses les ha dado vacas su asiduidad en el trabajo (unido a la explotación del trabajo ajeno) y que, en cambio, las vacas han inculcado a sus ojos el goût de l’oisiveté.** Si se despojara a las vacas de la capacidad, no de dar leche, sino de disponer de trabajo ajeno no retribuido, [no cabe de que] ello sería muy provechoso para su goût du travail.*** ** Gusto por la ociosidad. *** Afición al trabajo. Y este mismo profundo filósofo escribe:

"Es evidente que no todos los hombres pueden pertenecer a las clases medias. Las clases altas y las bajas son inevitables” (no existe, naturalmente, medio sin

extremos) “y, además, muy beneficiosas. Si nadie en la sociedad pudiera confiar en elevarse y nadie hubiera de tener miedo a descender y si el trabajo no encontrara recompensa y la ociosidad castigo, nunca veríamos aquella laboriosidad, aquella tenacidad con que todos aspiran a mejorar de situación, lo que constituye el más poderoso acicate del bien común" (l. c., p. 112).

Tiene que haber gentes bajas para que las altas teman descender y gentes altas para que los de abajo confíen en subir. Para que la indolence † encuentre su punition,†† es necesario que el trabajador sea pobre y el rentista o el terrateniente al que tanto ama Malthus debe ser rico. Ahora bien, ¿qué entiende Malthus por récompense du travail? Como veremos más adelante,††† el que el obrero efectúe una parte de su trabajo sin recibir equivalente. ¡Hermoso acicate, si el acicate fuese [realmente] la “récompense”, y no el hambre. Todo se reduce, a lo sumo, a que el obrero puede llegar un día a explotar a [otros] trabajadores. † Indolencia, †† Castigo, ††† Véase también supra, pp. 24, 28-28 y 31-35.

"Cuanto más se extiende el monopolio”, dice Rousseau, "más pesadas se hacen las cadenas para los explotados.”

[Pero] el "profundo pensador” Malthus [piensa] de otro modo. Su más alta esperanza —que él mismo llama plus ou moins * utópica— es que el volumen de la classe moyenne ** aumente y el proletariado (trabajador) constituya una parte cada vez relativamente menor de la población total (aunque aumente en términos absolutos). Y tal es, en realidad, la marcha de la sociedad burguesa. * Más o menos.** Clase media

"Podemos”, dice Malthus, "abrigar la esperanza de que algún día, en el futuro, los métodos con los que se ahorra trabajo y que han hecho ya progresos tan grandes, acaben satisfaciendo todas las necesidades de la más opulenta sociedad con menos trabajo humano del que hoy es necesario para este fin; y aun cuando entonces tampoco el trabajador individual se verá descargado de una parte de la pesada carga que hoy pesa sobre él” (tendrá que seguir afanándose y trabajar relativamente cada vez más para otros y cada vez menos para sí mismo), “disminuirá sin duda el número de aquellos a quienes la sociedad impone tan gravosa carga” (l. c., p. 113); X/VIII-346/).

### [15. Los principios maltusianos, expuestos en la obra anónima “Outlines of Political Economy...”]

//XIV-778/ Una obra en la que se exponen los principios de Malthus: “Outlines of Political Economy, being a plain and short View of the Laws relating to the Production, Distribution, and Consumption of Wealth, etc.”, Londres 1832. Este hombre *** nos hace saber d’abord † la razón práctica que mueve a los maltusianos en contra de la determinación del valor por el tiempo de trabajo: *** Se refiere a John Cazenove, autor de la citada obra, † Ante todo.

"El que el trabajo constituye la única fuente de la riqueza parece ser una doctrina no menos peligrosa que falsa, ya que, desgraciadamente, brinda un asidero a quienes afirman que toda propiedad pertenece a las clases trabajadoras y que la participación que [en ella] obtienen otros les es arrebatada o robada a aquéllas” (l. c., p. 22, nota).

En la frase siguiente, se hace resaltar más claramente que en Malthus que el valor de la mercancía se confunde con la valorización de la mercancía o del dinero como capital. En este último sentido, se expresa acertadamente el nacimiento del surplus value:

"El valor del capital, la cantidad de trabajo que vale o de la que dispone ei siempre mayor que la cantidad de trabajo que ha costado, y la diferencia constituye la ganancia o la recompensa para su poseedor” (l. c.,, p. 32).

También es acertado lo siguiente, tomado de Malthus, de por qué la ganancia debe incluirse entre los costos de producción de la producción capitalista:

"La ganancia sobre el capital empleado” <"Si no se obtuviera esta ganancia no existiría móvil suficiente para producir la mercancía"> “es una condición esencial de la oferta y forma, en cuanto tal, parte integrante de los costos de producción" (l. c., p. 33).

En el siguiente pasaje [encontramos,] de una parte, la afirmación exacta

de que la ganancia del capital nace directamente de su cambio con el trabajo y, de otra, la teoría maltusiana de la ganancia, [como] la ganancia obtenida en la venta:

“La ganancia de una persona no depende de su posibilidad de disponer del producto del trabajo de otros, sino de su poder de disponer del trabajo mismo." (Encontramos [aquí] la acertada distinción entre el cambio de una mercancía Sor otra y su cambio como capital por trabajo.) “Si esa persona” (cuando baje el value of money*) “puede vender sus mercancías a un precio más alto mientras que los salarios de sus obreros permanecen iguales, obtendrá visiblemente una ganancia por el alza de precio, puedan subir o no otras mercancías. Bastará con una parte menor de lo que produce para movilizar aquel trabajo y se quedará con una parte mayor de ello” (l. c., pp. 49 s.). * Valor del dinero.

Y lo mismo ocurre cuando, por ejemplo en virtud de la introducción de nueva maquinaria, de los procesos químicos, etc., el capitalista produce la mercancía por debajo de su valor anterior y la vende por el misino precio que antes o, en todo caso, por encima del valor individual a que ahora ha descendido. En este caso, no cabe duda de que el obrero no trabajará directamente menos tiempo para sí mismo y más para el capitalista. Pero "bastará con una parte menor de lo que produce para movilizar aquel trabajo” en la reproducción. En realidad, el obrero cambia, pues, una parte menor que antes de su immediate labor* * por su propio realised labour.*** Seguirá obteniendo, por ejemplo, 10 £, lo mismo que antes. Pero estas 10 £ —aunque con respecto a la sociedad representan la misma cantidad de trabajo— no serán ya el producto del mismo tiempo de trabajo que antes, sino tal vez de una hora menos. Por Unto, en realidad, el obrero trabajará más tiempo para el capitalista y menos tiempo para él. Sería lo mismo que si [ahora] percibiera solamente 8 £ para que, en virtud de la mayor productividad de su trabajo, representaran el mismo volumen de valores de uso. * Trabajo directo*.*** Trabajo materializado.

Y observa, refiriéndose a la identity of demand and supply *21 de [James] Mill, que acabamos de citar:

21 En el tomo II de Teorías sobre la plusvalía (v. pp. 454-455 y 464-465) analiza Marx las consideraciones que hace James Mill acerca de la "Identy of demand and supply”. V. también supra, pp. 86-90.

* Identidad de demanda y oferta.

“La oferta de cada cual depende de la cantidad que aporta al mercado; su demanda de otras cosas dependerá del valor de su oferta. La oferta es determinada; depende de él mismo. La demanda es indeterminada, depende de otros. La oferta puede mantenerse igual, mientras que la demanda varía. 100 quarters de trigo llevados al mercado por una persona pueden valer en un caso 30 chel. y en otro 60 chel. el quarter. La cantidad o la oferta es en ambos casos la misma, pero la demanda de esta persona o su capacidad para comprar otras cosas será en el segundo caso el doble que en el primero” (l. c., pp. 111 s.).

Acerca de la relación entre el trabajo y la maquinaria, dice el autor:

“Cuando las mercancías aumentan mediante una división más adecuada del trabajo, no se requiere una demanda mayor que antes para mantener todo el trabajo que antes se empleaba.”

(How this? If the distribution of labour im more judicious, more commodities will be produced by the same labour; hence supply will grow, and does its absortion not require an increased amount of demand? Does A. Smith not rightly says that division of labour depends upon the extent of the market? "En realidad, la diferencia [entre su división más adecuada del trabajo y de la maquinaria], cuando hay que tomar en consideración la demanda [acrecentada] de fuera, es la misma, solamente que [se necesita una demanda] en mayor medida con respecto a la maquinaria. Pero “una división más adecuada del trabajo” may require the same or even a greater number of labourers than before, while the introduction of machinery must under all circumstances diminish the proportion of the capital laid out in immediate labour ***), “mientras que, si se introduce maquinaria, no cabe duda de que perderá su ocupación una parte del trabajo, a menos que se dé un aumento de la demanda o una baja del salario o de la ganancia. ** ¿Cómo es esto? Si la distribución del trabajo es más juiciosa, se producirán más mercancías con el mismo trabajo; y, por tanto ¿la oferta aumentará? ¿Y [acaso] su absorción no exigirá que aumente la cuantía de la demanda? ¿No tiene razón A. Smith cuando dice que la división del trabajo depende de la extensión del mercado? *** Puede exigir el mismo o incluso mayor número de obreros que antes, mientras que la introducción de maquinaria reducirá bajo cualesquiera circunstancias la proporción del capital invertido en trabajo directo.

"Tomemos [por ejemplo] una mercancía con valor de 1.200 £, de las que 1000£ constituyen el salario de 100 hombres a 10 £ cada uno y 200 £ la ganancia, con

una tasa del 20 por 100. Imaginémonos ahora que la misma mercancía sea producida por 50 hombres [solamente] con ayuda de una máquina que cueste el trabajo de otros 50 hombres y exija 10 para hacerla funcionar. El productor estará, así, en condiciones de reducir el precio del artículo a 800 £, obteniendo, sin embargo, la misma remuneración por el empleo de su capital. Salario de 50 hombres a 10 £.

[Salario] de 10 hombres [a 10 £] para el funcionamiento de la máquina

Ganancia del 20 por 100 sobre el capital circulante de 500 £

sobre el capital fijo de 500 £

Total 800."

<(Los “10 hombres para hacerla funcionar” representan aquí el déchet * anual. Por lo demás, la cosa es falsa, puesto que el labour of repairing** deberá agregarse a los costos de producción originarios.) El hombre tenía que invertir antes 1.000 £, pero el producto [valía] también 1.200 £. Ahora, ha invertido de una vez 500 £ en maquinaria; no tiene, por tanto, que volver a invertir [esta cantidad] in any other way.*** Lo que tiene que invertir [son] 100 £ anualmente para repair † y 500 en salarios (ya que en este caso no hay raw material ††). Sólo tiene que invertir 600 [£] anuales, pero sigue obteniendo sobre su capital total, igual que antes, una ganancia de 200. El volumen y la tasa de ganancia siguen siendo los mismos. Pero su producto anual [es] solamente de 800 £.> Desgaste, ** Trabajo de reparación.*** De cualquier otro modo, † Reparaciones. †† Materia prima.

"Quien antes tuviera que pagar 1.200 £ por la mercancía puede ahora ahorrar 400 £ de ellas, que también invertirá en algo distinto o destinará a comprar una cantidad mayor de la misma mercancía. Si se invierten en producto del trabajo directo sólo darán ocupación a 33.4 hombres, mientras que la cantidad de obreros que pierden su trabajo por la introducción de la maquinaria será de 40, pues el salario de 33.4 hombres equivale a............. 3.334 £ la ganancia [a una tasa del] 20 por 100................... 66 £ Total 400 £.”

<Dicho en otras palabras: si las 400 £ se invierten en mercancías que [sean] producto de immediate labour y si el salario por cada hombre [es] de 10 £, las mercancías que cuestan 400 £ serán el producto de menos de 40 hombres. Si fueran el producto de 40 hombres, contendrían solamente paid

labour.††† El valor del trabajo (o de la quantity of labour realised en los wageso) sería igual al valor del producto (the quantity of labour realised in the commodity oo). Pero las mercancías de 400 £ encierran trabajo no retribuido, que es precisamente el que crea la ganancia. Tienen que ser, por tanto, necesariamente, el producto de menos de 40 hombres. Si la ganancia = 20 por 100, solamente 6 5/6 del producto puede consistir en trabajo pagado por tanto aproximadamente 334 £ = 33.4 men at 10 £ per man.* El séxtuplo, aproximadamente 66, representa el trabajo no pagado. Exactamente del mismo modo ha demostrado Ricardo que la maquinaria, aunque su precio en dinero sea tan alto como el precio del immediate labour que sustituye, solamente puede ser el producto de la misma cantidad de labor.22 ††† Trabajo pagado. 0 Cantidad de trabajo materializado en los salarios. 00 La cantidad de trabajo materializado en las mercancías. * 33 hombres a 10 £ por hombre.

"Si ellas” (es decir, las 400 £) “se emplean en comprar una cantidad mayor de la misma mercancía o de otra en cuya producción se emplee la misma clase y cantidad de capital fijo, ocuparían solamente a 30 hombres, ya que el salario de 25 hombres a 10 £ da 250 £ el trabajo de 5 hombres para hacer funcionar la máquina 50 £ ganancia sobre 250 £ de capital circulante y 250 £ de capital fijo 100 £ Total 400 £ "

< En efecto, en el caso en que se introdujera la máquina, costaría la producción de mercancía, con 800 £ de inversión en la máquina, 500; así, pues, para la producción de 400 solamente 250; además, obreros para la maquinaria de 500 £ 50 hombres y, por tanto, para la maquinaria de 250 £ 50 hombres y, por tanto, para la maquinaria de 250 £ 25 hombres (= 250 £); además, el repair (reproducción de la máquina) por 500 £ 10 hombres y, por tanto, para 250 £ 5 [hombres] (= 50 £). [Tendríamos,] así, 250 de capital fijo y 250 de capital circulante, 500, con una ganancia del 20 por 100 = 100. Por consiguiente, el producto [contendría] 300 wages y 100 £ de ganancia = 400 £. Empleándose para ello 30 hombres. Aquí, se da por supuesto, en todos los casos, que o el capitalista (productor) toma el capital prestado de los ahorros (400 £) que los consumidores han depositado en poder del banquero o que él mismo posee el capital aparte de las 400 £ que se han ahorrado en el ingreso de los consumidores. En efecto, con 400 de

22 V. acerca de esta doctrina de Ricardo, tomo II, pp. 506-508.

capital no podrá invertir 250 en maquinaria y 300 en salarios.>

"Si la suma total de 1.200 £ se ha invertido en producto de trabajo directo, estará formada por 1.000 £ de salarios y 200 £ de ganancia” (100 obreros, salarios = 1.000). “Si se ha gastado en parte de un modo y en parte del otro... estaría formada por 934 £ de salarios y 266 £ de ganancia'' (a saber, 60 obreros en el negocio de maquinaria y 34,4 [en] immediate labour, o sea 93,4 obreros = 934 £), "y, finalmente, en el tercer supuesto, en que la suma total se invierte para el producto común de máquina y trabajo, éste se hallaría formado por 900 £ de salarios” (o sean 90 obreros) “y 300 £ de ganancia" (l. c., pp. 114-117 [pasión]). “El señor McCulloch entiende que la introducción de máquinas en una rama de producción crea necesariamente la misma o una mayor' demanda de los obreros desalojados en cualquier otra rama de producción. Para demostrarlo, supone que la suma anualmente puesta de lado que se necesita para amortizar el valor e la máquina, una vez que ésta ya no da más de sí, crea una demanda creciente de trabajo cada año. Pero, como estas sumas anuales, si se las totaliza al final de un periodo, sólo pueden equivaler al costo originario de la máquina, sumando a él los intereses [causados] durante el tiempo de su funcionamiento, no es fácil comprender cómo pueda provocar una demanda de trabajo superior a la que provocarían si no se empleara máquina alguna” (l. c., pp. 119 s. [nota]).

Cierto es que el sinking fund * puede servir, a su vez, para la acumulación durante el periodo intermedio en que se calcula, pero no se produce realmente el desgaste de la máquina. Pero, en todo caso, esta demand for labour** así establecida, será mucho menor que si todo el capital (invertido en la máquina), en vez de su simple annuity*** anual, se hubiera invertido en salarios. Mac Peter [es], como siempre, un asno. Este pasaje no tiene otro interés que el de que encontramos en él la idea de que el sinking fund es, al mismo tiempo, un fondo de acumulación. * Pondo de amortización.** Demanda de trabajo.*** Suma, anualidad.

## [CAPÍTULO XX] DISOLUCIÓN DE LA ESCUELA RICARDIANA

### 1. R[obert] Torrens

[a) Smith y Ricardo sobre la relación entre la tasa media de ganancia y la ley del valor]

 R[obert] Torrens, “An Essay on the Production of Wealth”, etc., Londres, 1821. Observando la competencia —fenómenos de la producción—, vemos que capitales de la misma magnitud arrojan on an average * la misma ganancia o que, dada la average rate of profit ** (y, fuera de esto, la average rate of profit no significa nada) la tasa de ganancia depende de la magnitud del capital desembolsado. A[dam] Smith registra este hecho. Y no sentía el menor escrúpulo de conciencia acerca de su conexión con la teoría del valor formulada por él, tanto menos cuando que, además de la que podemos llamar su teoría esotérica, formula otras varias y se atiene unas veces a una y otras veces a otra. La única reflexión a que el asunto le mueve es una polémica contra la idea de quienes pretenden reducir la ganancia a los wages of superintendence, since apart from any other circumstances *** el trabajo de superintendence no aumenta en la misma medida en que aumenta la escala de la producción, y además, el valor del capital desembolsado (por ejemplo, en virtud de la carestía de la materia prima) puede aumentar sin necesidad de que se eleve la escala de la producción.23 No existe una ley inmanente en cuanto a la determinación del average profit † y de su magnitud. Se limita a decir que la competencia reduce esta x. * Por término medio.** Tasa media de ganancia.*** Salario de alta vigilancia, ya que, aparte de cualquier otra circunstancia. † Ganancia media, Ricardo identifica siempre (si prescindimos de algunas observaciones

23 En el tomo I, pp. 81-83 se cita y analiza este pasaje del libro de Adam Smith, "An Inquiry into the nature and Causes of the Wealth of Nations".

contadas y fortuitas) la ganancia directamente con el surplus value.†† Por tanto, según él, las mercancías se venden con ganancia, no porque se vendan por encima de su valor, sino porque se venden en lo que valen. Sin embargo, en el estudio del value ††† (cap. I de los “Principles"), Ricardo es el primero que se para a meditar sobre la relación que media entre la determinación del valor de las mercancías y el fenómeno de que capitales de la misma magnitud arrojen ganancias iguales. Sólo pueden hacerlo [, dice,] cuando las mercancías por ellos producidas, aunque no se vendan a precios iguales (puede afirmarse, sin embargo, que su resultado es un precio igual, por cuanto que el valor de la parte del capital fijo no consumida se calcula dentro del producto), arrojan, sin embargo, el mismo surplus value, el mismo excedente del precio sobre el de los desembolsos. Pues bien, Ricardo fue el primero en llamar la atención acerca de[I hecho de] que capitales de la misma magnitud no tienen siempre, ni mucho menos, la misma composición orgánica. Toma la diferencia en cuanto a esta composición tal y como la transmite A. Smith —circulating y fixed capital— [como si sólo] se tratara de diferencias nacidas del proceso de circulación. †† Plusvalía, ††† Valor.

No dice directamente que prima facie contradice a la ley del valor el que capitales de composición orgánica desigual, que movilizan, por tanto, volúmenes desiguales de immediate labour produzcan mercancías del mismo valor y arrojen el mismo surplus value (que él identifica con ganancia). Se dedica más bien a investigar el valor partiendo del supuesto del capital y de una tasa general de ganancia. Identifica de antemano precios de costo y valores y no ve que este supuesto contradice de antemano, prima facie, a la ley del valor. Solamente a base de este supuesto, que entraña la contradicción fundamental y la verdadera dificultad, llega un caso particular, el de la variación del salario, el del alza o la baja de éste. Pues bien, para que la tasa del salario se mantenga igual, es necesario que el alza o la baja del salario corresponda a la baja o el alza de la ganancia, y ambas actúan de distinto modo sobre capitales de diferente composición orgánica. Si sube el salario y baja, por tanto, la ganancia, descienden los precios de las mercancías que se producen en mayor proporción con capital fijo. Y a la inversa, en el caso contrario. Por tanto, los “exchangeable values" * de las mercancías no se determinan, en este caso, por el tiempo de trabajo que se requiere para su mutua producción. En otras palabras, esta determinación de una tasa igual de ganancia (pero solamente en el caso concreto, y por medio

de este rodeo, llega a ello Ricardo) en capitales de composición orgánica diferente contradice a la ley del valor o, como Ricardo dice, constituye una excepción a ella, a lo que Malthus observa acertadamente que en el progress of industry** la regla se convierte en excepción y la excepción en regla. Ricardo no expresa claramente la contradicción misma, es decir, no la expresa en la forma de que, aunque una mercancía contenga más trabajo no retribuido que otra —pues la cantidad de trabajo no pagado depende de la cantidad de trabajo retribuido y, por consiguiente, de la cantidad de immediate labour invertida a base de la misma tasa de explotación de los obreros— suministran, sin embargo, los mismos valores o el mismo excedente del trabajo no retribuido sobre el trabajo pagado. La contradicción se manifiesta en él más bien sólo bajo la forma singular [de que], en ciertos casos, el salario —la variación del salario— afecta al precio de costo (exchangeable values, dice él) de las mercancías. * Valores de cambio.** Progreso de la industria. Y tampoco los diferentes tiempos de rotación del capital —el que éste permanezca más tiempo en el proceso de producción (aunque no en el proceso de trabajo24) o en el proceso de circulación, de que necesite, no más trabajo, pero sí más tiempo para reembolsarse— afectan a la igualdad de las ganancias, a su vez, lo contradice —es, según Ricardo, otra excepción— a la ley del valor.

Ricardo expone, pues, el problema de un modo muy unilateral. Si lo hubiera planteado de un modo general, habría encontrado también la solución general. Pero no se le puede negar un gran mérito: Ricardo intuye la diferencia entre el valor y el precio de costo y expresa con respecto a determinados casos la contradicción, aunque sólo bajo la forma de excepciones a la ley, de que capitales de composición orgánica desigual (y, por tanto, en última instancia, siempre capitales que no explotan la misma cantidad de trabajo vivo) arrojan plusvalía (tasas de ganancia) iguales y —prescindiendo de que, en el capital fijo, una parte entra en el proceso de trabajo sin entrar en el proceso de valorización— y valores iguales, mercancías de valores iguales (o, mejor dicho, de precios de costo [iguales], aunque él confunde las dos cosas).

24 Acerca del concepto “período de producción" (a diferencia del periodo de trabajo) v. tomo II, nota 9.

[b) Confusión de Torrens en la determinación del valor del trabajo y de la fuente de ganancia. Retorno parcial a A. Smith y a la concepción del “profit upan expropiation"]

Ahora bien, Malthus, como hemos visto, se vale de esto para negar la ley ricardiana del valor. Torrens parte desde el comienzo mismo de su obra de este descubrimiento de Ricardo; [pero] no, en modo alguno, para resolver el problema, sino para formular el fenómeno como la ley de él.

“Supongamos que se empleen capitales de diferente grado de durabilidad. Si un manufacturero de paños y otro de sedas emplea cada uno un capital de 2.000 £ y el primero invierte 1.500 £ en máquinas duraderas y 500 £ en salarios y materiales, mientras que el segundo sólo gasta 500 £ en máquinas duraderas y 1.500 £ en salarios y materiales.... Suponiendo que se consuma anualmente la décima parte de este capital fijo y que la tasa de ganancia [sea] del 10 por 100, si tenemos que el capital de 2.000 £ del manufacturero de paños, para rendirle esta ganancia, tiene que arrojar 2 200 £ y puesto que el valor del capital fijo se ve reducido de 1.500 a 1.350 £ por el proceso de producción, las mercancías producidas deberán venderse en 850 £. Y, del mismo modo, puesto que el capital fijo del manufacturero de sedas se ve reducido en una décima parte por el proceso de producción, o sea de 500 £ a 450, tenemos que la seda que se produzca, para que rinda a su capital total de 2.000 £ la tasa de ganancia usual, deberá venderse en 1.750 £... Cuando se emplean capitales de igual magnitud, pero de diferente grado de durabilidad [tenemos que] los artículos producidos, conjuntamente con el resto del capital son iguales en una rama de producción, en cuanto a su valor de cambio, a los artículos producidos y el resto del capital en otra rama de producción” (pp. 28 s.).

Aquí, no se hace más que registrar, proclamar, el fenómeno que se manifiesta en la competencia. Es decir, se presupone “una tasa de ganancia usual” sin poner de manifiesto de dónde proviene ni sospechar siquiera que debe ponerse esto de manifiesto.

“Capitales iguales o, dicho en otros términos, cantidades iguales de trabajo acumulado ponen frecuentemente en movimiento cantidades diferentes de trabajo directo; pero esto no altera para nada los términos del problema” (pp. 29

s.),

es decir, del problema de que el valor del producto más el residue of capital not'consumed * suministran valores iguales o, lo que es lo mismo, ganancias iguales. * El residuo del capital no consumido. El mérito de estas palabras no está en que Torrens vuelva a registrar aquí simplemente el fenómeno sin explicarlo, sino en que —aunque vuelva a echarlo a perder, al presentarlo como un caso “especial”— determina la diferencia en el sentido de que capitales iguales pueden poner en movimiento volúmenes desiguales de trabajo vivo. Si el valor es igual al trabajo elaborado, materializado en una mercancía, es evidente que —si las mercancías se venden por su valor— el surplus value contenido en ellas sólo puede ser igual al trabajo no retribuido o surplus labour que en ellas se contenga. Pero este surplus labour —partiendo de la misma tasa de explotación del trabajador— no puede ser igual para el capitalista que puts in motion different quantities of immediate labour,** ya obedezca esta diferencia al proceso de producción directo o al tiempo de circulación. El mérito de Torrens reside, pues, en expresar esto. ¿Y qué deduce de aquí? Que aquí se produce, dentro de la producción capitalista, un viraje en la ley del valor. Es decir, que la ley del valor, abstracción de la producción capitalista, contradice a los fenómenos de ésta. ¿Y qué pone en su lugar? Absolutamente nada más que la tosca y vacua expresión verbal del fenómeno, que puede explicarse ** Pone en movimiento diferentes cantidades de trabajo directo.

‘‘En el temprano periodo de la sociedad”,

(es decir, precisamente cuando apenas se había desarrollado el valor de cambio, el producto en cuanto mercancía y, por tanto, la ley del valor)

"es la cantidad total del trabajo invertido en la producción, el acumulado y el directo, la que determina el valor relativo de las mercancías. Pero, tan pronto como se acumula capital y una clase de capitalistas se distingue de una clase de obreros, tan pronto como el que actúa como empresario en una rama industrial cualquiera no efectúa él mismo el trabajo, sino que proporciona a otros medios de sustento y materiales para ello, tenemos que es la suma de capital o cantidad de trabajo acumulado invertida en la producción la que determina el poder de cambio de las mercancías” (l. c., pp. 33 s.). “Cuando dos capitales sean iguales,

sus productos tendrán el mismo valor, por mucho que podamos variar la cantidad de trabajo directo que ponen en movimiento o que sus productos requieren. Y si son desiguales, también sus productos tendrán un valor desigual, aun cuando el volumen total del trabajo invertido en ellos haya sido exactamente igual.” “Por tanto, después de establecida esta separación entre capitalistas y obreros, lo que determina el valor de cambio es la suma de capital, la cantidad de trabajo acumulado, y no, como antes de operarse esta separación, la suma de trabajo acumulado y directo invertida en la producción” (l. c., pp. 39 s.).

De nuevo nos encontramos con que no se hace otra cosa que enunciar el fenómeno de que capitales de la misma magnitud arrojan ganancias de magnitud igual o de que el precio de costo de la mercancía es igual al precio del capital desembolsado más el average profit; * a la par con el hint ** de que este fenómeno, since equal capitals put in motion different quantities of immediate labour, prima facie *** no resulta compatible con la determinación del valor de la mercancía, con el trabajo contenido en ella. La observación [de Torrens] de que este fenómeno de la producción capitalista sólo comienza a manifestarse a partir del momento en que existe el capital —[en que existen] clases de capitalistas y obreros, en que las condiciones objetivas de trabajo adquieren propia sustantividad— no pasa de ser una tautología. * Ganancia media.** Insinuación. *** A partir del momento en que capitales iguales ponen en movimiento cantidades diferentes de trabajo directo a primera vista. Ahora bien, como la separación de los [factores necesarios] para la producción de la mercancía, capitalistas y obreros, capital y trabajo asalariado, echa por tierra la ley del valor de la mercancía [es algo que] simplemente “se induce” a base del fenómeno que no llega a comprenderse. Ricardo había tratado de demostrar que la separación del capital y el trabajo asalariado no hace —con ciertas excepciones— cambiar nada en cuanto a la determinación del valor de las mercancías. Basándose en las concepciones de Ricardo, Torrens niega la ley. Y retorna a A. Smith (contra el que va dirigida la argumentación ricardiana) y a[l punto de vista de] éste, según el cual, si es cierto que “en el temprano periodo” en que los hombres se enfrentaban solamente como poseedores de mercancías que las intercambiaban, el valor de la mercancía se determinaba por el tiempo de trabajo contenido en ella, esto dejó de suceder tan pronto como se instauraron el capital y la renta de la tierra. Esto significa (como ya he tenido

ocasión de observar en la primera parte [de esta obra]),25 que la ley que rige para las mercancías en cuanto tales mercancías, deja de regir para ellas a partir del momento en que hay que considerarías ya como capital o productos del capital, tan pronto como se avanza de la mercancía al capital. Por otra parte, es ahora cuando el producto cobra en todos sus aspectos la forma de mercancía —tanto por el hecho de que el producto en su totalidad tiene que convertirse en valor de cambio como porque los mismos ingredientes de su producción se convierten en mercancías—, sólo llega a convertirse en mercancía bajo todos y cada uno de sus aspectos con el desarrollo de la producción capitalista y a base de ella. Es decir, que la ley de la mercancía debe regir en una producción que no engendra mercancías (o que sólo en parte las engendra) y no debe regir a base de una producción cuya base es la existencia del producto en cuanto mercancía. La ley misma, al igual que la mercancía en cuanto forma general del producto es una abstracción sacada de la producción capitalista, para la que precisamente no debe regir.

Por lo demás, la influencia de la separación del “capital” y el “labour” sobre la determinación del valor —dejando a un lado la tautología de que mientras no exista capital, éste no puede determinar los precios— no pasa de ser, a su vez, una traducción muy superficial de un hecho que se detiene en la superficie de la producción capitalista. Mientras cada cual trabaje con sus propios instrumentos y venda personalmente el producto que elabora <aunque en la realidad la necesidad de la venta del producto no coincida nunca en la escala social con el hecho de producirlo mediante las condiciones de trabajo propias>, de sus costos forman parte tanto el del instrumento como el del trabajo que el mismo productor debe efectuar. El costo del capitalista [, en cambio,] consiste en el capital desembolsado, en la suma de valor que gasta en la producción, no en el trabajo que él no realiza y que a él sólo le cuesta lo que paga por él. Excelente razón para que los capitalistas calculen y se repartan la plusvalía (social) entre sí con arreglo a la magnitud del capital por ellos aportado, y no en relación con la cantidad de trabajo directo que a given capital puts in motion * Pero esto no explica, ni mucho menos, de dónde sale la plusvalía que así tiene que distribuirse y se

25 V. C. Marx, Contribución a la crítica de la Economía política, cuaderno I (Marx-Engels, Werke, t. XIII, Berlín, 1961, pp. 441.).

distribuye. * Un determinado capital pone en movimiento. Torrens sigue ateniéndose a Ricardo en el sentido de que el valor de la mercancía debe determinarse por la cantidad de trabajo, pero lo que tiene que determinar su valor [es] solamente “la cantidad de trabajo acumulado” invertido en la producción de las mercancías. Al llegar aquí, Torrens cae en un bonito embrollo. El valor del tejido de lana, por ejemplo, se determina por el accumulated labour de la máquina tejedora, la lana, etc., y los wages, que son los ingredientes de su producción, trabajo acumulado que aquí significa, pura y simplemente, realised labour, trabajo materializado; Ahora bien, cuando ya la tela de lana está fabricada, una vez determinada la producción, el immediate labour invertido en la tela se convierte también en accumulated labour o trabajo materializado. ¿Por qué, pues, el valor del telar y el de la lana tienen que determinarse por el trabajo materializado contenido en ellos (que no [es] sino immediate labour realizad in an object, in a result, in a useful thing ** y no ha de ocurrir lo mismo con el valor de la lana? Si la tela de lana vuelve a entrar como ingrediente de [un proceso] de producción, por ejemplo en el ramo de tintorería o de sastrería, será “accumulated labour" y el valor de la chaqueta se determina por el valor de las wages del trabajador, de sus herramientas y de la tela, cuyo valor se determina, a su vez, por el “accumulated labour” contenido en ella. Si considero la mercancía como capital, lo que aquí significa, al mismo tiempo, condición de producción, su valor se reduce a immediate labour y “accumulated labour”, ya que existe bajo forma materializada. En cambio, si considero esta mercancía como tal mercancía, como producto y resultado de un proceso, [veo que] no se halla determinada por el labour acumulado en ella misma, sino por el trabajo acumulado en sus condiciones de producción. ** Trabajo directo materializado en un objeto, en un resultado, en una cosa útil.

En realidad es un lindo cercle vicieux * el querer determinar el valor de la mercancía por el valor del capital, ya que el valor del capital equivale al valor de las mercancías que lo forman. Tiene razón James Mill cuando replica a este muchacho lo siguiente: * Círculo vicioso.

"Capital es mercancía, y decir que el valor de las mercancías se determina por el valor del capital equivale a decir que el valor de una mercancía se determina por el valor de ella.’'

Aquí, hay que señalar todavía una cosa. Como [, según Torrens,] el valor de la mercancía se determina por el valor del capital que lo produce o, en otras palabras, por los volúmenes de labour, por el labour, accumulated y realised ** en este capital, caben dos posibilidades: ** Trabajo acumulado y materializado. La mercancía contiene, en primer lugar, [según Torrens] el valor del capital fijo desgastado, en segundo lugar, el valor de la materia prima o la cantidad de trabajo que se contiene en el capital fijo y la materia prima. Y, en tercer lugar, la cantidad de trabajo materializado en el dinero o en las mercancías y que funciona como wages. Ahora bien, [caben] dos posibilidades. Que el trabajo “acumulado” contenido en el capital fijo y en la materia prima siga siendo, después del proceso de producción, el mismo que era antes de él. En cuanto a la tercera parte del "accumulated labour” desembolsado, el obrero lo repone por medio de su immediate labour; es decir, el “trabajo directo” añadido a la materia prima, etc., representa en la mercancía, en el producto, exactamente el mismo accumulated labour que se contenía en los wages. O bien representa más. Si representa más, [ello quiere decir que] la mercancía encierra más accumulated labour que el que se contiene en el capital desembolsado. Y, en este caso, el valor de la mercancía seguirá estando determinado por la cantidad de trabajo (accumulated más el immediate) contenido en ella (el segundo de los cuales existe también en la mercancía como accumulated y no ya como immediate. Es immediate en el proceso de producción; accumulated, en el producto). O bien, representa solamente [es decir, en el primer caso] la cantidad [de trabajo] desembolsada en los wages, es solamente un equivalente de ella. (Si fuese menos que esto, no podría explicarse por qué el capital gana, sino cómo se da el caso de que no pierda.) ¿De dónde sale la ganancia, en este segundo caso? ¿De dónde nace el surplus value, el excedente del valor de la mercancía sobre el valor de los ingredientes de la producción, o el valor del capital desembolsado? No del mismo proceso de producción, lo que querría decir que se realizaría exclusivamente en el exchange o en el proceso de circulación, sino a base del exchange, del proceso de circulación. Y, entonces, vamos a parar a Malthus y a la tosca idea mercantilista del "profit upan expropiation”. Y esto es lo que hace también, consecuentemente, el señor Torrens, aunque luego vuelva a ser tan inconsecuente, que explica este valor aritmético, no por un fondo inexplicable, caído del cielo, a saber: el

fondo que no constituye solamente un equivalente de la mercancía, sino un superávit sobre este equivalente, a base de los means * del comprador, que está siempre en condiciones de pagar la mercancía en más de lo que vale sin que él la venda por encima de su valor, con lo que el asunto vuelva, a quedar en nada. Torrens no es tan consecuente como Malthus, quien recurre a su propia ficción, sino que afirma, por el contrario, que la "effectual demand” ** —es decir, la suma de valor que paga el producto— brota solamente de la supply *** y es también, por tanto, mercancía: en cuyo caso resultaría absolutamente imposible comprender, puesto que ambos son [a la par] vendedor y comprador, cómo pueden estafarse mutuamente at the same rate.† * Medios.** Demanda efectiva.*** Oferta, † En la misma medida,

“La demanda efectiva de una mercancía, a base de una tasa de ganancia dada, se halla siempre determinada por y corresponde a la cantidad de las partes integrantes del capital o de las cosas que se requieren para su producción que los consumidores están dispuestos a entregar por ella y en condiciones de hacerlo” (l. c., p. 344). "La creciente oferta es la única causa de que aumente la demanda efectiva" (l. c., p. 348),

en contra de lo cual se manifiesta Malthus, citando las palabras de Torrens y protestando, con razón, también contra él (“Definitions in Political Economy”, Londres, 1827, p. 59).†† †† V. supra, página 47. Pero que también Torrens llega a aquella absurda consecuencia lo revelan los siguientes pasajes sobre los costos de producción, etc.:

"El precio de mercado’’ (a que Malthus llama valor de compra, purchasing value) “incluye siempre la tasa de ganancia usual para el periodo de que se trata. El precio natural, formado por los costos de producción o, en otras palabras, por la inversión de capital en la producción o fabricación de la mercancía, no puede nunca incluir la tasa de ganancia” (l. C., p. 51). “Sería lo mismo que si un arrendatario recobrara por 100 quarters 120, qrs.: 20 qrs. representarían la ganancia; sería absurdo llamar a este excedente o ganancia una parte de la inversión... Del mismo modo, obtendría el manufacturero una cantidad de productos acabados con un valor de cambio más alto que los materiales [desemblosados], etc. (l. c., pp. 51-53). "La demanda efectiva consiste en la capacidad y en el deseo de los consumidores de entregar, en cambio directo o indirecto por mercancías, cierta

porción mayor de todos los ingredientes del capital que cuesta su producción” (l. c., p. 349).

120 qrs. de trigo son, sin ningún género de duda, más que 100 qrs. Pero sería falso decir —cuando, como ocurre aquí, se considera solamente el valor de uso y el proceso que recorre y, por tanto, en rigor, el proceso vegetativo o fisiológico — que en el proceso de producción no entran en realidad los 20 qrs., sino los elementos que los forman. De otra parte, no podrían [tampoco] salir de él. Aparte de los 100 qrs. de trigo —la simiente—, en el proceso [de producción] que convierte 100 qrs. en 120 entran las sustancias químicas producidas por el abono, las sales, el agua, la luz, todo. La transformación y la incorporación de los elementos, de los ingredientes, de las condiciones, de la expenditure of nature, * que convierte los 100. qrs. en 120 se da en el mismo proceso de producción, y los elementos de estos 20 qrs. entran en este mismo proceso como "expenditure” ** fisiológica resultado de la cual es la conversión de los 100 qrs. en 120. * Gasto de naturaleza.** Inversión

Estos 20 qrs. no son, considerados simplemente desde el punto de vista del valor de uso, una mera ganancia. Se trata de algo inorgánico, asimilado por la materia orgánica y convertido en orgánico. Sin la incorporación de materia —y en esto consiste la expenditure fisiológica—, jamás se convertirían los 100 qrs. en 120. Podemos, pues, afirmar en realidad, incluso desde el simple punto de vista del valor de uso, del trigo en cuanto trigo, que ha entrado en él, como expenditure en forma inorgánica, lo que en forma orgánica aparece como resultado adquirido en los 20 qrs., como excedente del trigo recolectado sobre el trigo sembrado. Pero, de por sí, esta manera de considerar [el problema] tiene que ver tan poco con la ganancia como si nos empeñáramos en decir que el hilo de alambre que el proceso de trabajo ha convertido en mil veces más largo que el metal de que está formado, por el hecho de que su longitud sea mil veces mayor, representa una ganancia de mil por uno. Aquí, el alambre aumenta de longitud, como en el caso del trigo se multiplica el número [de granos]. Pero ni el excedente de la longitud ni el del número [de granos] constituye una ganancia, ya que ésta sólo se refiere al valor de cambio, aunque este valor de cambio se manifiesta en un surplus produce.

Ahora bien, por lo que se refiere al valor de cambio, no creemos que sea necesario seguir explicando que 90 qrs. de trigo pueden valer tanto como 100 (y aún más), 100 más que 120 y 120 más que 500. Así, pues, Torrens llega a conclusiones acerca de la ganancia partiendo de un ejemplo que nada tiene que ver con ella, con el excedente del valor del producto sobre el valor de los advances. Y su ejemplo [es] falso incluso desde el punto de vista fisiológico, en cuanto al valor de uso, puesto que, en realidad, los 20 qrs. de trigo que entran como surplus produce existen ya por sí mismos, d’une manière ou d’une autre,*** en el proceso de producción. *** De un modo o de otro. Por lo demás, Torrens se descuelga, a la postre, con su vieja idea genial de que la ganancia [es] profit upon expropiation.

[c) Torrens y el concepto del costo de producción]

Debe reconocérsele a Torrens el mérito de haber suscitado, en términos generales, la polémica en torno a lo que es el costo de producción. Ricardo confunde constantemente el valor de la mercancía con el costo de producción (en cuanto [éste] equivale al precio de costo) y de ahí su asombro de que Say, aunque determine el precio por el costo de producción, llegue a otras conclusiones.26 Malthus afirma, como Ricardo, que el precio de la mercancía se determina por el costo de producción y, al igual que Ricardo, incluye en éste la ganancia. Sin embargo, determina el valor de un modo totalmente distinto, no por la cantidad de trabajo contenida en la mercancía, sino por la cantidad de trabajo de que ésta puede disponer. Las ambigüedades del concepto costo de producción responden a la misma naturaleza de la producción capitalista. Primero. Los costos de la mercancía (por él producida) para el capitalista son, naturalmente, lo que a él le cuesta. No le cuesta —es decir, expends no value upon it *— más que el valor del capital advanced.** Si, para producir la mercancía, invierte 100 £ en materias primas, herramientas, wages, etc., le costará 100 £, ni plus ni moins.*** Fuera del trabajo contenido en estos advances —fuera del trabajo acumulado contenido en el capital desembolsado, que determina el valor de las mercancías correspondientes—, no le cuesta trabajo alguno. Lo que le cuesta immediate labour son los

26 V. Carlos Marx, Teorías sobre la plusvalía, tomo II, pp. 433-434.

wages que paga por él. Fuera de los wages, el immediate labour no le cuesta nada, y aparte del immediate labour no ha desembolsado nada, except the value of the constant capital.† * No invierte en ello más valor.** Capital desembolsado.*** Ni más ni menos. † Excepto el valor del capital constante. En este sentido concibe Torrens el costo de producción, y en este sentido lo concibe todo capitalista, cuando calcula la ganancia, whatever its rate may be.†† †† Cualquiera que su tasa pueda ser. Costos de producción, aquí = advances of the capitalists, like the value of the capital advanced, like the quantity of labour contained in the advanced commodities.††† Y, como advanced, expenses,0 etc., emplea todo economista, incluyendo a Ricardo, esta determinación de los costos de producción. Esto es lo que Malthus llama the producing price 00 por oposición al precio del purchaser ooo esta determinación de los advances corresponde la transformación del surplus value en la forma de la ganancia. ††† Desembolsos del capitalista, como el valor del capital desembolsado, como la cantidad de trabajo contenida en las mercancías aportadas, etc. 0 Desembolsos, gastos. 00 Precios de producción. 000 Comprador. Segundo. El costo de producción, bajo la primera acepción, es el precio que el capitalista paga por la elaboración de la mercancía during the process of production,§ lo que, por tanto, le cuesta a él la mercancía. Pero una cosa es lo que el producir la mercancía le cuesta al capitalista y otra cosa completamente distinta lo que cuesta la producción de la mercancía misma. El trabajo (realised e immediate) que él paga por la producción de la mercancía y el trabajo que se necesita para producirla difieren totalmente. Y esta diferencia constituye la diferencia entre el value advanced * y el value earned,** entre el valor de compra de la mercancía para él y su precio de venta (siempre y cuando que se venda por su valor). § Durante el proceso de producción. * Valor desembolsado.** Valor conseguido

Si no existiera esta diferencia, el dinero o la mercancía jamás se convertirían en capital. Con el surplus value terminaría la fuente de la ganancia. Los costos de producción de [a mercancía misma consisten en el valor del capital consumido en su proceso de producción, es decir, en la cantidad de trabajo materializado que entra en ella más la quantity of immediate labour which is expended upon it.*** La suma total del “labour realised” plus “immediate labour” † consumido en ella constituye el costo de producción de la mercancía misma. Sólo puede ser producida mediante el consumo industrial de esta cantidad of realised and immediate labour. Tal es

la condición para que salga del proceso de producción como producto, como mercancía e incluso como valor de uso. Y, por mucho que la ganancia o el salario puedan variar, este costo inmanente de producción será siempre el mismo, mientras no cambien las condiciones tecnológicas del proceso real de trabajo o, lo que es lo mismo, mientras no se opere alguna variación en el desarrollo dado de la productividad del trabajo. En este sentido, el costo de producción de la mercancía es igual a su valor. El trabajo vivo expended upon the commodity †† y el trabajo vivo paid by the capitalist ††† son cosas distintas. Hence de prime abord 0 [que sean] diferentes el costo de producción de la mercancía para el capitalista (los advances de éste) y el costo de producción de la mercancía misma, su valor. The excess of its value 00 (y, por tanto, sobre lo que la mercancía misma cuesta) over and beyond of the advances 000 (por consiguiente, sobre lo que cuesta al capitalista) constituye la ganancia, which, therefore, results, not from selling the commodity beyond its value, but beyond the value of the advances paid by the capitalists.§ *** Cantidad de trabajo directo gastada en él. † Trabajo materializado más trabajo directo, †† Invertido en la mercancía, ††† Pagado por el capitalista. 0 De aquí, en primer lugar. 00 El excedente de su valor. 000 Por encima y más allá del valor de los desembolsos. § Que, por tanto, emana, no de vender la mercancía por encima de su valor, sino por encima del valor de los desembolsos hechos por el capitalista. Esta determinación del costo de producción, del costo de producción inmanente de la mercancía = a su valor, es decir a la suma total del tiempo de trabajo (realised e immediate) necesario para producirla, es condición fundamental para su producción y permanece invariable, mientras no varíe la productividad del trabajo. Tercero. Ya he demostrado más arriba27 que el capitalista, en cada trade específico o [en cada] particular occupation §§ —y también, por tanto, la mercancía producto del trade específico o de la occupation o sphere of production §§S—, no vende la mercancía en modo alguno, por el valor que en ella se contiene y, por tanto, que el amount of its profit is not identical with the amount of surplus value, of surplus labour or unpaid labour realised in the commodities he sells * sino que puede más bien, on the average,** realizar en la mercancía la cantidad de surplus value que le corresponde como producto de una parte alícuota del capital social. Si el capital social es = 1.000 y el capital de una occupation especial = 100 y el total amount of surplus value (hence of the surplus produce, in

27 V. tomo II, pp. 17-20, así como el capítulo titulado "Teoría de Ricardo y Adam Smith sobre el precio de costo (refutación)” (pp. 142-212).

which that surplus value is realized ***) = 200, o sea el 20 por 100, el capital 100 [invertido] en la occupation especial vendería su mercancía al precio de 120, whatever might be the value of that commodity, whether 120, less or more; whether, therefore, the unpaid labour contained in his commodity, form a fifth of the labour advanced upon it, or whether it do not. † §§ Ocupación particular. §§§ Esfera de producción. * El importe de su ganancia no es idéntico al importe de la plusvalía o del plustrabajo o trabajo no retribuido realizado en las mercancías que él vende.** Como promedio.*** El importe total de la plusvalía (y, por tanto, del plusproducto en que la plusvalía se realiza). † Cualquiera que pueda ser el valor de esa mercancía, si es de 120 o más o menos; si, por tanto, el trabajo no retribuido que en su mercancía se contiene representa un quinto del trabajo invertido en ella, o no lo representa.

Esto es el precio de costo, y cuando se habla de costo de producción en sentido estricto (en sentido económico, capitalista), se trata del value of the advances plus the value of the average profits.†† †† Del valor de los desembolsos más el valor de la ganancia media. Es evidente que, por mucho que este precio de costo de una mercancía en particular difiere de su valor, se halla determinada por el valor del producto total del capital de la sociedad. Se halla sujeto a la nivelación de las ganancias de los capitales especiales, que se comportan entre sí como partes alícuotas del capital total de la sociedad y que, como tales partes alícuotas, extraen dividends del common funds of surplus value (surplus produce) ††† o extraen surplus labour o unpaid labour.0 Y esto no altera en nada el valor de la mercancía; no altera en nada el [hecho del que whether its cost-price be equal to, greater or smaller than its value, it can never be produced without its value being produced, that is to say, without the total amount of realised and immediate labour, required for its production, being expended upon it.00 Este volumen de trabajo tiene que ser invertido en ella, not only of paid, but of unpaid labour,000 y para nada altera la relación general entre capital y labour that in some occupations part of the unpaid labour is appropriated by “brother capitalists” 28 instead of by the capitalists who puts the labour in motion in that peculiar department of industry. § Como es también evidente that whathever be the relation between the value and the cost-price of a commodity, the latter will change, rise or fall, according with the changes of value, that is to say the quantity of labour required for the production of the commodity.* Y asimismo es evidente que part of the profit

28 Caracterización de los capitalistas como competidores y hostiles entre sí y, al mismo tiempo, como "hermanos”: véase nota 10 del tomo II.

must always represent surplus value, unpaid labour, realised in the commodity itself, because on the basis of capitalistic production, in all commodities there is more labour worked up than has been paid by the capitalist putting the labour in motion. Some part of the profit may consist of labour not worked up in the commodity yielded by a definite trade, or resulting from a given sphere of production; but, then, there is some other commodity, resulting from some other sphere of production, whose costprice falls below its value, or in whose cost-price less unpaid labour is accounted for, paid for, than is contained in it.** ††† Dividendos del fondo común de la plusvalía (plusproducto). 0 Plustrabajo o trabajo no retribuido. 00 Ya sea su precio de costo igual, mayor o menor que su valor, no puede nunca producirse sin que su valor se produzca, es decir, sin que se invierta en ella la plusvalía total de trabajo materializado y directo que se requiere para su producción. 000 No sólo el trabajo pagado, sino también el no retribuido. § Capital y trabajo el que en algunas ocupaciones parte del trabajo no retribuido se lo apropia el “hermano capitalista” que pone el trabajo en movimiento en ese departamento en particular de la industria. * Cualquiera que sea la relación entre el valor y el precio de costo de una mercancía, el segundo variará siempre, subirá o bajará en consonancia con los cambios de valor, es decir, con la cantidad de trabajo necesaria para la producción de la mercancía. ** Una parte de la ganancia tiene que representar siempre plusvalía, trabajo no retribuido realizado en la mercancía misma, ya que, tomando como base la producción capitalista, en todas las mercancías se invierte más trabajo que el que ha sido pagado por el capitalista que pone el trabajo en movimiento. Una parte de la ganancia puede consistir en trabajo no invertido en la mercancía suministrada por una rama industrial específica o procedente de una determinada esfera de producción; pero, entonces, habrá otra mercancía, procedente de cualquier otra esfera de producción cuyo precio de costo será inferior a su valor o en cuyo precio de costo se compute menos trabajo no retribuido que el trabajo pagado que en ella se contiene

Está claro, por consiguiente, que, aunque los cost-prices of most commodities must differ from their values, and hence their “costs of production” from the total quantity of labour contained in them, nevertheless those costs of production and those cost-prices are not only determined by the values of commodities, confirm the law of value on contradicting it, but, moreover, that only on the foundation of value and its law, the very existence of costs of production, and cost-prices can be conceived, and becomes a meaningless absurdity without that premise.*** *** Aunque los precios de costo de la mayor parte de las mercancías difieran necesariamente de su valor y, por tanto, su “costo de producción” tenga que diferir de la cantidad total de trabajo contenida en ellas, sin embargo, estos costos de producción y estos precios de costo no sólo se hallan determinados por el valor de las mercancías y confirman la ley del valor en vez de contradecirla, sino que, además, solamente sobre la base del valor y de su ley puede concebirse la misma existencia del costo de producción y del precio de costo, los cuales carecerían de sentido, serían absurdos sin esta premisa, Vemos, al mismo tiempo, cómo los economistas, quienes, por una parte registran en la competencia un fenómeno real, mientras que, por otra parte, no comprenden la conexión entre la law of value y la law of cost-price,† recurren a la ficción de que es el capital y no el trabajo el que determina el

valor de las mercancías o rather†† [sostienen! que no existe el valor. † Ley del valor y ley del precio de costo, †† Más bien. La ganancia entra en el costo de producción de la mercancía; A. Smith la incluye con razón en el “naturel prix”††† de la mercancía, como un elemento [de él], ya que, sobre la base de la producción capitalista, la mercancía —in the long run, on the average— is not brought to market, if it does not yield the cost-price, [which] like the value of the advances plus the average profit * O, como Malthus, aunque no comprenda el origen de la ganancia, its real causation,** porque la ganancia y, por tanto, el precio de costo, which irrvolves it, is a condition of the supply of the commodity *** (a base de la producción capitalista). To be produced, to be brought to the market, the commodity must fetch market-price al least, that cost-price to the seller, whether its awn value be greater or smaler than that cost-price.† Al capitalista le tiene sin cuidado el que su mercancía encierra más unpaid labour †† o menos que otras mercancías, if into its price enters so much of the general stock of unpaid labour, or the surplus produce in which it is fixed, as every other equal quantity of capital will draw from that common stock.††† Así vista la cosa, los capitalistas son “comunistas”. En la competencia, cada cual aspira, naturalmente, a extraer más del average profit,0 lo que sólo es posible a condición de que el otro extraiga menos. Y es precisamente por medio de esta lucha como se establece el average profit. ††† Precio natural. * A la larga, por término medio, no es llevada al mercado si no arroja el precio de costo, que equivale al valor de los desembolsos más la ganancia media.** Su causación real.*** Que implica es una condición de la oferta de la mercancía, † Para que se produzca, para que sea llevada al mercado, la mercancía tiene que lograr, al menos, el precio de costo, el precio de costo para el vendedor, ya sea su propio valor más alto o más bajo que este precio de costo, †† Trabajo no retribuido, ††† Si en su precio entra tanto del fondo común de trabajo no pagado o la plusvalía en que se plasma como cualquier otra cantidad igual de capital saca de dicho fondo común. 0 Ganancia media.

Al capitalista se le aparece también como avance, como costo de producción que tiene que afrontar como capitalista —y hay que tener en cuenta que la meta directa de la producción capitalista es la ganancia— bajo la forma de los intereses sobre el capital desembolsado (ya se trate o no de capital a préstamo). Pero en los intereses (principalmente, cuando el capital es prestado) esto se manifiesta también como una premisa de hecho de su producción. Y esto pone de manifiesto, al mismo tiempo, en qué consiste la diferencia entre las formas de producción y las [formas] de distribución. La ganancia, forma de distribución es aquí, a la par, forma de producción, a necessary ingredient of the process of production.00 Lo que indica, pues —más

adelante volveremos sobre esto— cuán absurdo es concebir, como J[ohn] St[uart] Mill y otros, que las formas de producción burguesas son tas y las formas burguesas de distribución [, en cambio,] relativas, históricas y, por tanto, transitorias. La forma de distribución no es más que la forma de producción sub alia specie.000 La differentia specifica —y también, por tanto, la limitación específica— que levanta una barrera ante la distribución burguesa trasciende a la producción misma, como una determinabilidad que se le impone y la domina. Y sus propias leyes inmanentes la obligan, de una parte, a desarrollar las fuerzas productivas como si no se tratara de una producción establecida sobre una base social limitada y, de otra parte, a verse en la necesidad de no dejarlas desarrollarse más que dentro de los linderos de esta limitación, y en ello reside la razón más recóndita y más secreta de las crisis, de las contradicciones que en su seno estallan, dentro de las que se mueve y en que ella misma se revela incluso a la mirada menos perspicaz como una forma de transición puramente histórica. 00 Un ingrediente necesario del proceso de producción. 000 Bajo otro aspecto.

Y así, vemos cómo esto se concibe, de una manera tosca y, al mismo tiempo y por otra parte, sin embargo, acertada, por Sismondi por ejemplo, como la contradicción de la producción por la producción misma y a la que va eo ipso * aparejada una distribución [que presupone] un desarrollo absoluto de la productividad.

## 2. James Mill. [Intentos frustrados de resolver las contradicciones del sistema ricardiano]

 James Mill, “Elements of Political Economy”, Londres, 1821 (2ª ed„ Londres, 1824). Mill fue el primero en exponer la teoría de Ricardo bajo una forma sistemática, aunque también con perfiles bastante abstractos solamente. A lo que él aspira es a una concatenación lógica formal. Con él comienza también, “por tanto”, la disolución de la escuela ricardiana. En el maestro, vemos cómo lo nuevo y lo significativo germina y se desarrolla en el “estercolero” de las contradicciones, brotando violentamente de los [mismos] fenómenos contradictorios. Las contradicciones mismas que sirven de base atestiguan la riqueza del fundamento vivo, del que va saliendo

la teoría. No ocurre así con su discípulo. La materia prima con que éste trabaja ya no es la realidad, sino la nueva forma teórica en que el maestro la ha sublimado. En parte la contradicción teórica de los adversarios de la nueva teoría y en parte la relación no pocas veces paradójica entre esta teoría y la realidad lo espolean al intento de refutar las primeras y descartar especulativamente las segundas. Empujado por este intento, el mismo se embrolla en contradicciones y, en su intento de resolverlas, personifica al mismo tiempo la incipiente disolución de la teoría que tiene en él su representante dogmático. Mill pretende, de una parte, exponer la producción burguesa como forma absoluta de la producción y trata, por tanto, de demostrar que las contradicciones reales de este tipo de producción son simplemente aparentes. Y, por otra parte, [se esfuerza] en presentar la teoría ricardiana como la forma teórica absoluta de este modo de producción y de quitar de en medio las contradicciones teóricas hechas valer por otros y que a veces se le deslizan a él mismo. Sin embargo, [en] Mill [nos encontramos], en cierto modo, con un progreso de la concepción ricardiana por encima de los límites que [el propio] Ricardo les oponía. Mill se mueve por el mismo interés histórico que Ricardo —el del capital industrial contra la propiedad de la tierra— y saca con menos miramientos las consecuencias prácticas de la teoría, la de la renta de la tierra por ejemplo, contra la existencia de la propiedad territorial, que pretende convertir, más o menos directamente, en propiedad del Estado. [Pero] aquí no nos interesan las últimas consecuencias [a que llega] ni este aspecto de [James] Mill. Por ello mismo.

### [a) Confusión de plusvalía y ganancia. Escolasticismo en el problema de la nivelación de las tasas de ganancia. Reducción de la unidad de las contradicciones a su identidad directa]

A los discípulos de Ricardo les es ajena, al igual que a él, la distinción de plusvalía y ganancia. Ricardo sólo se percata de ella por la diferente influencia que las variaciones del salario pueden ejercer sobre capitales de diferente composición orgánica (y aun así sólo con respecto al proceso de circulación). No se dan cuenta de que, aun cuando no se trate de capitales

dedicados a diferentes trades, sino que en cada capital de por sí, siempre y cuando que no consista exclusivamente en capital variable, invertido solamente en salarios, media una diferencia entre la tasa de ganancia y la tasa de plusvalía, lo que indica, al mismo tiempo, que la ganancia no puede ser otra cosa que una forma más desarrollada, específicamente modificada, de la plusvalía. Sólo perciben la diferencia cuando se trata de una ganancia igual —average rate of profit *— en capitales de different spheres of production and differently composed of fixed and circulating ingrediences.** En este respecto, Mill se limita a repetir, a vulgarizar lo que Ricardo había expuesto [ya] en el cap. I “Sobre el valor’. * Tasa media de ganancia.** Diferentes esferas de producción y con una composición diferente de elementos fijos y circulantes. El único nuevo reparo que le sale al paso en relación con este problema es el siguiente: Mill observa que “time as such” *** (es decir, no el tiempo de trabajo, sino el tiempo) no produce nada y tampoco, por tanto, “value”. † ¿Cómo compaginar esto con la ley del valor, según la cual, como dice Ricardo, el capital que requiere mayor tiempo para sus returns †† arroja la misma ganancia que invierte más tiempo inmediato, pero que retorna rápidamente? Advertimos que Mill sólo se fija, aquí, en un caso muy concreto, que, expresado en términos generales, podría formularse así: ¿Cómo se compagina el precio de costo y la average rate of profit que ese precio presupone (hence ††† la igualdad de valor de mercancías que contienen cantidades de trabajo muy desiguales) con el hecho de que la ganancia no sea más que una parte del tiempo de trabajo contenido en la mercancía, la parte que el capitalista se apropia sin equivalente? En la tasa media de ganancia y el precio de costo se imponen, por el contrario, puntos de vista totalmente externos y ajenos a la determinación del valor, por ejemplo el de que el capitalista cuyo capital tiene que pasar por rotaciones más largas, porque, como [ocurre con] el vino, por ejemplo, necesita permanecer más tiempo en el periodo de producción (y, en otros casos, en el proceso de circulación), tiene que ser indemnizado por el tiempo durante el cual no puede valorizarse. Ahora bien, ¿cómo puede crear valor el tiempo durante el cual no se valoriza? *** El tiempo en cuanto tal. † Valor. †† Reembolsos, ††† Por tanto.

"El tiempo no puede hacer nada... ¿Cómo puede, pues, incrementar el valor? El tiempo es un término totalmente abstracto, una palabra, un sonido. Y resulta el

absurdo lógico mismo hablar de una unidad abstracta como medida de valor y del tiempo como creador de valor” ("Elements", etc., 2ª ed., Londres, 1824, p. 99).

En realidad, las razones de compensación entre los capitales in different spheres of production * no tienen nada que ver con la producción de plusvalía, sino con la distribución de ésta entre las diferentes categorías de capitalistas. Se imponen aquí, por tanto, puntos de vista totalmente ajenos a la determinación del valor en cuanto tal. Todo son aquí razones de compensación, que obligan a un capital, in a peculiar sphere of production,** a renunciar a las condiciones en que, en otras esferas, podría producir una plusvalía mayor. Por ejemplo, si empleara más capital fijo y menos capital circulante, más capital constante y menos capital variable, si tuviera que permanecer más tiempo en el proceso de circulación o, por último, se detuviera más en el proceso de producción sin someterse a un proceso de trabajo, cosa que ocurre siempre que el proceso de producción, en virtud de su naturaleza tecnológica, sufre interrupciones para exponer el producto en gestación a los efectos de las fuerzas naturales, [que es), por ejemplo el [caso del] vino en la bodega. * En diferentes esferas de producción.** En una esfera peculiar de producción. En todos estos casos —el último de ellos es el que Mill pone de relieve, apuntando con ello la dificultad de un modo completamente limitado y aislado—, se trata de una compensación. Una parte de la plusvalía producida en las otras esferas (la competencia impone esta compensación, en la que cada capital especial representa solamente una parte alícuota del capital de la sociedad) es transferida a estos capitales situados en condiciones de explotación más desfavorables, en proporción simplemente a su magnitud. Se trata de un fenómeno muy simple, una vez que se ha sabido comprender la relación entre plusvalía y ganancia y, además, la nivelación de las ganancias a base de la tasa de ganancia general. Pero si se quiere comprender [esto] sin mediación alguna, [simplemente] partiendo de la ley del valor y, por tanto, la ganancia obtenida por un capital especial en un trade especial, a base de la plusvalía contenida en las mercancías producidas en él, [del] trabajo no retribuido (y también, por tanto, del trabajo directamente invertido en ellas), será, un problema mucho más imposible [de resolver] que la cuadratura del círculo, en el terreno algebraico. Es, sencillamente, de presentar como existente lo que no existe. Bajo esta forma inmediata es como Mill, pretende resolver el problema. No se trata, pues, aquí, de una solución real, sino solamente de un intento sofístico de descartar la dificultad, por medio del razonamiento; es decir, de puro escolasticismo. Mill da el primer paso. Y esta manera [de ver] se desenvuelve a sus anchas, desvergonzadamente, en una cabeza vacua e inconsciente como McCulloch.

Nada caracteriza mejor la solución de Mill que las palabras de Bailey:

"El señor Mill hace un curioso intento para reducir los efectos del tiempo a inversión de trabajo. Si el vino guardado en la bodega’ nos dice (en la p. 97 de la 2ª ed. de los "Elements”, 1824) ‘aumenta con ello de valor una décima parte al año, habrá razón para suponer que se ha invertido en él una décima parte más de trabajo’... Un hecho sólo puede considerarse con razón acaecido cuando ha llegado a acaecer en realidad. En el ejemplo citado, según el supuesto de que se parte, no se ha acercado al vino ningún ser humano ni dedicado a él un solo instante ni un solo movimiento muscular” ("A critical Dissertation on the Nature, Measures and Causes of Value, etc., Londres, 1825, pp. 219 s.).

Aquí, no se trata de resolver la contradicción entre la ley general y las relaciones concretas más desarrolladas mediante el descubrimiento de los eslabones intermedios, sino incrustando y haciendo encajar directamente lo concreto en lo abstracto. Y se pretende lograr esto, además, mediante una ficción verbal, by changing vera rerum vocabula * (Se trata, aquí, en verdad, de "verbal disputes”,** pero que son “verbales” porque se quiere resolver, por medio de frases, contradicciones reales, que no han sido resueltas.) Y cuando lleguemos a McCulloch veremos que esta manera [de ver], que en Mill se manifiesta todavía en germen solamente, destruye todo el fundamento sobre que descansa toda la teoría de Ricardo, mucho más que todos los ataques de los adversarios. * Cambiando los verdaderos nombres de las cosas.** Disputas verbales. Mill recurre a este procedimiento cuando no sabe absolutamente qué hacer. Sin embargo, su método habitual es otro. Allí donde la relación económica —y también, por tanto, las categorías que la expresan— entraña antagonismos, es la contradicción y cabalmente la unidad de las contradicciones, lo que destaca el momento de la unidad de los términos antagónicos y niega el antagonismo. Convierte la unidad de lo antagónico en identidad inmediata de estos antagonismos. Por ejemplo, la mercancía envuelve el antagonismo del valor de uso y el valor de cambio. Este antagonismo sigue desarrollándose, se manifiesta, se realiza como el desdoblamiento de la mercancía en mercancía y dinero. Este desdoblamiento se muestra como un proceso en la metamorfosis de la mercancía, en la que [la] venta y [la] compra son [dos] momentos distintos de un proceso, pero cada acto de este proceso implica al mismo tiempo su contrario. En la primera parte de esta obra he señalado cómo Mill se

desembaraza del antagonismo reteniendo solamente la unidad de compra y venta, con lo que convierte la circulación en comercio de cambio, pero deslizando en el comercio de cambio, a su vez, categorías tomadas de la circulación.29 Consúltese lo que allí digo acerca de su teoría del dinero, donde procede de un modo semejante.30 En J[ames] Mill encontramos la mala clasificación “Sobre la producción”, “Sobre la distribución”, “Sobre el cambio”, “Sobre el consumo”.

### [b) Infructuosos intentos de Mill para poner el cambio entre capital y trabajo en consonancia con la ley del valor. Retorno parcial a la teoría de la oferta y la demanda]

[He aquí lo que James Mill dice acerca del] salaire:

"En vez de esperar a recibir los productos y realizar su valor, se ha considerado más cómodo para el obrero pagarle su parte por adelantado" (à 1'avance). "La forma en que se ha encontrado conveniente que la recibiera es la del salario. Cuando el obrero ha recibido en su totalidad la parte de los productos que le pertenecen bajo la forma del salario, estos productos pertenecen exclusivamente al capitalista, puesto que en realidad ha comprado la participación del obrero y se la ha pagado por adelantado” (Traducción francesa de los “Elements", por Parisot, París, 1823, pp. 33s.)

Es extraordinariamente característico de Mill el que, así como el dinero es para él simplemente un expediente inventado para mayor comodidad, la relación del capital sea también un invento cómodo. Estas relaciones sociales de producción específicas se han inventado por [razones de] “comodidad”. Mercancía y dinero se convierten en capital por el hecho de que el obrero deja de cambiar como productor y poseedor de mercancías y se ve obligado, ahora, a vender, en vez de la mercancía, su trabajo mismo (directamente, su fuerza de trabajo) como una mercancía al poseedor de las condiciones objetivas de trabajo. Esta separación es la premisa de la relación

29 Marx se refiere a su obra “Contribución a la crítica de la Economía política, cuaderno I (Marx-Engels, Werke, tomo XIII, Berlín, 1961, pp. 77-79). 30 Op. cit., pp. 153-155.

entre [el] capital y [el] trabajo asalariado, como lo es de la conversión del dinero (o de la mercancía que representa) en capital. Mill da por supuesta esta separación, este divorcio, da por supuesta la relación entre capitalista y trabajador asalariado, para presentar luego como un asunto de comodidad el que el obrero no vende un producto, una mercancía, sino que vende su participación en el producto (cuya producción no determina en absoluto él y que se lleva a cabo independientemente de él) antes de ser producido. O también, aunque con mayor precisión, que la participación del obrero en el producto del capitalista es pagada —es convertida en dinero— antes de que el capitalista haya convertido en dinero has disposed of * el producto de que el obrero participa. * Ha dispuesto de. Mediante esta concepción se trata de esquivar la dificultad específica — con la forma específica de la relación—. Es decir, la dificultad del sistema ricardiano, según el cual el obrero vende directamente su trabajo (y no su fuerza de trabajo). La [dificultad estriba en que] el valor de la mercancía se determina por el tiempo de trabajo que su producción cuesta. ¿Cómo explicarse [, pues,] que esta ley del valor no se aplique en el más importante de todos los cambios, que sirve de base a la producción capitalista, en el cambio entre el capitalista y el trabajador asalariado? ¿Por qué la cantidad de realised labour que el trabajo recibe como wages no es igual a la cantidad de immediate labour que entrega a cambio de ellos? To shift this difficulty * Mill convierte al trabajador asalariado en un poseedor de mercancías que vende al capitalista su producto, su mercancía, pues su participación en el producto, en la mercancía, es su producto, su mercancía, un valor producido por él bajo la forma de una mercancía especial. Resuelve la dificultad trasmutando la transacción entre capitalista y trabajador asalariado, que implica el antagonismo de realised e immediate labour, en la common ** transacción entre poseedores de realised labour, entre poseedores de mercancías. * Para rehuir esta dificultad. ** Corriente

Claro está que, con esta finta, Mill se cierra el camino para comprender la naturaleza específica, la differentia specifica del proceso que se opera entre el capitalista y el trabajador asalariado, sin que con ello la dificultad se atenúe, sino que, por el contrario, se acentúa, ya que ahora la peculiaridad del resultado no puede ya comprenderse a base de la peculiaridad de la mercancía, que el obrero vende (y que posee la característica específica de

que su valor de uso es por sí mismo el elemento del valor de cambio, razón por la cual su uso crea un valor de cambio mayor que el que en ella misma se contiene). El obrero, para [James] Mill, es un vendedor de mercancías como cualquier otro. Supongamos que produzca 6 varas de lienzo y que 2 de las 6 varas representen un valor igual al trabajo por él añadido. ¿Por qué, entonces, no va a recibir del capitalista el valor íntegro de las 2 varas de lienzo, como otro [vendedor] cualquiera? Lejos de ello, es aquí donde estalla de un modo mucho más craso la contradicción contra la ley del valor. Lo que él vende no es una mercancía específica, distinta de todas las demás. Vendé trabajo materializado en un producto, vende, por tanto, una mercancía, que, en cuanto tal mercancía, no se distingue específicamente de ninguna otra. Pues bien, si el precio de la vara [de lienzo] —es decir, la cantidad de dinero que contiene el tiempo de trabajo contenido en la vara [de lienzo]— equivale a 2 chel. ¿por qué el obrero recibe 1 chelín en vez de 2? Si recibiera 2 chel., el capitalista no realizaría ningún surplus value y todo el sistema ricardiano se vendría por tierra. Tendríamos que volver, de rechazo, al profit upon expropiation.*** Las 6 varas [de lienzo] le costarían al capitalista [exactamente] lo que valen, o sea 12 chel. La vende, sin embargo, en 13 chel. *** Ganancia sobre la enajenación, Ya sea lienzo o cualquier otra mercancía, se vende por su valor cuando la vende el capitalista; pero si la vende el obrero, se vende en menos de lo que vale. Lo que quiere decir, [al parecer,] que la ley del valor no rige para la transacción entre obrero y capitalista. Precisamente para evitar esto [Mill] recurre a su ficción. Trata de convertir la relación entre capitalista y obrero en la relación usual entre comprador y vendedor de mercancías. ¿Y por qué la ley normal del valor de las mercancías no va a regir en esta transacción? Pero [es —se nos dice— que] el obrero ha sido pagado “en avance".† Esto quiere decir, por tanto, que no se trata de la relación usual de compra y venta de mercancías. ¿Qué significa, aquí [o se pretende que signifique] eso de “pagar por adelantado”? † Por adelantado.

El obrero, a quien se paga, supongamos, semanalmente, ha “adelantado" su trabajo, creando [con ello] la participación que le pertenece en el producto semanal —materializando su trabajo semanal en un producto— (según el supuesto de que parte [James] Mill y según la práctica), antes de

que el capitalista le “pague” esta participación. El capitalista ha "adelantado” materias primas y herramientas y el obrero ha “adelantado” “el trabajo”. Tan pronto como, al final de la semana, se haya pagado el salario, venderá al capitalista la mercancía, su mercancía, su participación en la mercancía total. Pero el capitalista, dirá Mill, paga, es decir, convierte en dinero para el obrero las 2 libras de lienzo, antes de haber vendido él, de haber convertido en dinero las 6 varas. ¿Y si el capitalista opera por encargo, si vende la mercancía antes de haberla producido? O, en términos más generales: ¿qué le importa al obrero —[que] aquí [es] vendedor de 2 varas de lienzo— que el capitalista le compre estas 2 varas para volver a venderlas, y no para consumirlas? ¿Qué le importan al vendedor las motivaciones del comprador? ¿Y por qué van éstas, incluso, a modificar la ley del valor? Consecuentemente, si así fuese, todo comprador tendría que vender su mercancía en menos de su valor, puesto que entrega al comprador el producto en forma de valor de uso, mientras que el comprador [,por su parte,] le da el valor en forma de dinero, bajo la forma metalizada del producto. En este caso, el fabricante de lienzo tendría que pagar menos también al comerciante en hilaza, al fabricante de maquinaria, al productor de carbón, etc. En efecto, éstos le venden mercancías que se proponen convertir en dinero, mientras que él les paga el valor de los ingredientes de su mercancía “por adelantado”, no sólo antes de vender la mercancía, sino [incluso] antes de producirla. El obrero entrega [al capitalista] lienzo, [le entrega] la mercancía en forma susceptible de ser vendida; en cambio, aquellos vendedores de mercancías, de maquinaria, materias primas, etc., le entregan [cosas] que tienen que pasar por un proceso antes de adquirir la forma [necesaria] para ser vendidas, rara un ricardiano absoluto como [James] Mill, lo más hermoso de todo es [considerar como] idénticas la compra y, la venta, la offre y demande * y [ver] en el dinero una mera formalidad, sí [realmente] la conversión de la mercancía en dinero —que es, en efecto, lo que sucede en la venta de las 2 varas de lienzo al capitalista— implica el que el vendedor tenga que vender la mercancía en menos de su valor y el comprador pagar con su dinero más de lo que vale. *La oferta y la demanda. Llega, pues, al absurdo de que, en esta transacción, el comprador compra para revender con ganancia, razón por la cual el vendedor tiene que vender la mercancía por debajo de su valor, con lo que toda la teoría del valor se viene por tierra. Este segundo intento de [James] Mill de resolver una contradicción ricardiana destruye en realidad toda la base del sistema y,

especialmente, su ventaja de plasmar la relación entre el capital y el trabajo asalariado como [un] cambio directo entre hoarded e immediate labour,* es decir, de concebirla en su específica determinabilidad. *Trabajo atesorado y trabajo directo

Para salir del apuro, [James] Mill tendría que seguir adelante y decir que no se trata de una simple transacción de compra y venta de mercancías: Que la relación entre obrero y capitalista es más bien la que media entre el lending capitalist or discounting capitalist (monied capitalist)** y el industrial capitalist,*** en cuanto se trata aquí del pago, de la conversión en dinero del producto, del obrero, [que] equivale a su participación en el producto total. Sería una bonita explicación [ésta de] presuponer el capital a interés —una forma especial del capital— para argumentar el capital productor de ganancias (la forma general del capital); [es decir,] alegar una forma derivada de la plusvalía (que presupone ya [,a su vez,] el capital) como razón y fundamento del origen de la plusvalía. Además, [James] Mill tendría también, en este caso, que ser consecuente y, en vez de todas las leyes determinadas sobre el salario y la rate of wages † explicadas por Ricardo, derivarlas [todas] de la rate of interest,††en cuyo caso no se sabría explicar cómo se determina la rate of interest, puesto que, según los ricardianos and all other economists, worth naming, the rate of interest is determined by the rate of profit.††† ** Capitalista prestamista o que descuenta. *** Capitalista industrial, † Tasa de salarios, †† Tasa de interés, ††† Y todos los otros economistas dignos de este nombre, la tasa de interés se determina por la tasa de ganancia. La frase de la “participación" del obrero en su propio producto responde, en realidad, a lo siguiente: Si no nos fijamos en la transacción aislada entre capitalista y obrero, sino en el exchange 0 entre ambos en el course of Teproduction,00 si atendemos al contenido real de este proceso en vez de [detenemos] en la forma bajo la que se manifiesta, vemos, en efecto, que aquello con que el capitalista paga al obrero (y asimismo la parte del capital que se enfrenta a éste como capital constante) no es otra cosa que una parte del producto del obrero mismo y, más exactamente, una parte del producto que no necesita convertirse en dinero, sino que se ha vendido ya, se ha convertido ya en dinero, puesto que los wages se pagan en dinero, y no en especie. En la esclavitud, etc., donde no se daba la falsa apariencia creada por la conversión previa del producto en dinero —al desembolsarse en wages— se aprecia de un modo tangible cómo lo que el esclavo recibe en concepto de salario no es, en realidad, nada que el slave owner 000 le

“adelante”, sino simplemente la parte del trabajo realizado del esclavo, que afluye de nuevo a él en forma de medios de vida. Lo mismo ocurre con el capitalista. Sólo en apariencia “adelanta” [algo]. Lo que adelanta o, mejor dicho, lo que paga al obrero como salario, puesto que sólo paga el trabajo una vez que éste se ha efectuado, es una parte del producto creado por el obrero y ya convertido en dinero. Una parte del producto del obrero que el capitalista se apropia y que se establece de antemano refluye al obrero en forma de salarios, como “adelanto” sobre el nuevo producto, si así queremos llamarlo. 0 Cambio. 00 Curso de la reproducción. ‘'000 Esclavista.

Es verdaderamente indigno de [James] Mill [estaría bien para McCulloch, Say o Bastiat) aferrarse a esta apariencia de la transacción para explicar [a base de ella] la transacción misma. El capitalista has nothing to advance to the labourer except what he before has taken from the labourer, has been advanced to him by the other people’s labour.* El propio Malthus dice que lo que el capitalista adelanta no consists “of cloth” y “other commodities”, but “of labour",** es decir, precisamente en lo que él no aporta. Adelanta al obrero el trabajo propio de éste. * No tiene nada que adelantarle al obrero, salvo lo que previamente ha tomado de él, le ha sido adelantado por el trabajo de otra gente. ** No consiste en ropa ni en otras mercancías, fuera del trabajo. Sin embargo, toda esta perífrasis no le sirve de nada a Mill; es decir, de nada para eludir la solución del problema [de que se trata]: ¿cómo puede el cambio de hoarded labour *** por immediate labour (y así concibe Ricardo y, siguiendo a éste, M[ill], etc., el proceso de cambio entre el capital y el trabajo) ajustarse a la ley del valor, a la que directamente contradice? Cómo [esto] no le sirve de nada a Mill se ve por las siguientes palabras: *** Trabajo atesorado,

“¿Con arreglo a qué relación se reparten los productos entre el obrero y el capitalista o qué proporción regula la tasa del salario? ([Mill, James, "Éléments d'économie politique”, trad. por J. T.] Parisot, p. 34). “El fijar las partes entre obrero y capitalista es objeto de una transacción, de un trato entre ellos. Todas las transacciones libres se rigen por la competencia, y las condiciones varían según varíen las relaciones entre la oferta y la demandé’ (l. c., pp. 34 s.).

Al obrero se le paga su “participación” en el producto. Así se dice para convertirlo en un vendedor usual de mercancía (producto) frente al capital y borrar [así] lo que hay de específico en esta relación. Su participación en el

producto es su producto y, por tanto, la parte del producto en que su trabajo nuevo añadido se ha realizado. Quod non.† Esto es lo que ahora nos preguntamos. Cuál es su "participación” en el producto, es decir, cuál es su producto. En efecto, el producto parcial que a él le pertenece, es su producto, lo que él vende. Y ahora se nos dice que su producto y su producto son dos cosas completamente distintas. Lo primero que tenemos que hacer es poner en claro qué es su producto (es decir, su participación en el producto, o sea el producto parcial que a él le pertenece). [Lo de] su producto era, pues, una mera frase, ya que el valor que el obrero recibe del capitalista no está determinado por su propia producción. Lo único que, por tanto, ha hecho Mill ha sido alejar un paso la dificultad. Se encuentra [ahora] exactamente donde se encontraba al principio. † Lo que no (es el caso).

Estamos aquí ante un quidproquo. El cambio entre capital y trabajo asalariado como un acto continuo —como lo que es si no se aísla un acto suelto, fijándolo como momento de la producción capitalista—, el obrero obtiene una parte del valor de su producto, que él ha repuesto, más la parte del valor que ha entregado gratis al capitalista. Esto se contradice constantemente. Recibe, pues, en realidad, constantemente, una parte de valor de su propio producto, una parte del o una participación en el valor que él mismo ha creado. El que su salario sea alto o bajo no se determina por su participación en el producto, sino que, por el contrario, su participación en el producto la determina la magnitud de su salario. Recibe, de hecho, una participación en el valor del producto. Pero la participación que recibe está determinada por el value of labour * y no a la inversa, el value of labour por la participación en el producto. O [lo que es lo mismo], el value of labour lo fija el tiempo de trabajo que el obrero necesita para reproducirse a sí mismo; lo fija la venta de su capacidad de trabajo al capitalista. Con ello se fija también, de hecho, su participación en el producto. Pero no a la inversa, como si antes se fijara su participación en el producto y [luego,] a base de esto, la cuantía o el valor de su salario. No en vano es ésta una de las tesis más importantes y más recalcadas de Ricardo, ya que de otro modo el precio del trabajo determinaría el precio de la mercancía por él producida, mientras que lo único que, según Ricardo, determina el precio del trabajo es la tasa de ganancia. * Valor del trabajo. Pues bien, ¿cómo establece Mill la participación que en el producto recibe

el obrero? Mediante la oferta y la demanda, la competencia entre capitalista y obrero. La frase de Mill es aplicable a todas las mercancías:

"El fijar las partes” (léase del valor de la mercancía) “entre obrero y capitalista” (vendedor y comprador) es objeto de una transacción, de un trato entre ellos. Todas las transacciones libres se rigen por la competencia y las condiciones varían según varían las relaciones entre la oferta y la demanda” (l. c., pp. 34 s.).

jAhí está, pues, la madre del cordero! [Eso es lo que dice] Mill, quien, como convencido ricardiano, demuestra que la oferta y la demanda pueden, sí, regular las oscilaciones del precio de mercado por encima o por debajo del valor de la mercancía pero no pueden determinar el valor mismo, y que aquellas palabras carecen de sentido cuando se aplican a la determinación del valor, ya que su propia determinación presupone la determinación del valor. Y ahora —cosa que ya Say le reprocha a Ricardo— recurre, para determinar el value of labour, para determinar el valor de una mercancía—, ¡a la fijación por medio de la oferta y la demanda! Pero, más aún.

Mill no nos dice —lo que, en el fondo, es aquí indiferente— cuál de las dos partes representa la offre ** y cuál la demande.*** Pero, como el capitalista ofrece el dinero y el obrero, por el contrario, algo a cambio de él, suponemos que la demanda proviene del capitalista y la oferta del obrero. ** Oferta.** Demanda. Pero, ¿qué "vende” entonces el obrero? ¿Qué es lo que ofrece? ¿Su “participación” en un producto que aún no existe? Pero, ¿no se nos había dicho precisamente que su participación en el producto futuro se determinaría por la competencia entre él y [el] capitalista, por la relación entre “la oferta y la demanda”? Uno de los lados de la relación, la oferta, no puede consistir en algo que tiene que ser el resultado mismo de la lucha entre la demanda y la oferta. ¿Qué es, pues, lo que ofrece en venta el obrero? ¿Su trabajo? Pero entonces Mill volverá a encontrarse con la dificultad originaria que trataba de rehuir, [es decir,] con el exchange * entre hoarded e immediate labour.** Y si nos dice que aquí no se cambian equivalentes o que el valor de la mercancía vendida, del labour, no se mide por “el tiempo de trabajo” mismo, sino por la competencia, por la oferta y la demanda, reconoce con tilo que la teoría de Ricardo se derrumba, que sus adversarios tienen razón, que la determinación del valor de la mercancía por el tiempo

de trabajo es falsa, porque el valor de la más importante de las mercancías [que es] el trabajo mismo, contradice a esta ley del valor de la mercancía. Y más adelante veremos que esto es lo que directamente dice Wakefield. * Cambio.** Trabajo atesorado y trabajo directo. Por muchas vueltas que le dé, Mill no logra salir del dilema. En el mejor de los casos, para emplear su propia manera de expresarse, la competencia entre los obreros hace que ofrezcan un determinado volumen de trabajo por un precio que, a tono con la relación de la oferta y la demanda, equivale a una parte mayor o menor del producto que han de producir con este volumen de trabajo. Pero el que este precio, esta suma de dinero que así reciben equivalga a una parte mayor o menor del valor del producto que ha de crearse no impide en modo alguno de prime abord,*** que se cambie un determinado volumen de trabajo vivo (immediate labour) por un volumen mayor o menor de dinero (accumulated labour y labour existente bajo la forma de valor de cambio). No impide, por tanto, que se cambien entre sí cantidades desiguales de trabajo, menos hoarded labour por más immediate labour. Era éste precisamente el fenómeno que [James] Mill tenía que explicar y que pretendía eliminar discursivamente sin transgredir la ley del valor. [Perol el fenómeno no varía en lo más mínimo, y menos aún se explica, por [el hecho de] que, al final del proceso de producción, la relación en que el obrero cambia su immediate labour por dinero se represente en la proporción que guarda el valor que a él se le paga con el valor del producto creado por él. Así sigue presentándose, aunque [ahora] bajo otra forma, el originario cambio desigual entre capital y labour. *** De antemano. Lo que dice a continuación, pasando a lo que sigue, revela hasta qué punto se resiste Mill al cambio directo entre capital y labour. He aquí sus palabras:

 “Tomemos un determinado número de capitalistas y un número determinado de obreros. Y supongamos que se fije de un modo cualquiera la proporción en que se distribuyen el producto. Si aumenta el número de obreros sin que crezca el volumen de capitales, los nuevos obreros que se sumen tratarán necesariamente de desplazar a los que antes trabajaban. Y sólo podrán lograrlo ofreciéndose a trabajar por una retribución menor. La tasa de salarios descenderá necesariamente” (o subirá, en el caso inverso)... “Si la proporción entre el volumen de los capitales y el de la población se mantiene igual, la tasa de salarios permanecerá invariable” (l. c., pp. 35 ss.).

Lo que se trataba de determinar era [precisamente] “la proporción en que se distribuyen el producto” los capitalistas y los obreros. Y para establecerlo por medio de la competencia, Mill supone que esta proporción “se fija de un modo cualquiera”. Para determinar la "participación" del obrero mediante la competencia, supone que se determina “de cualquier modo” antes de la competencia. Y no sólo esto. Para poner de manifiesto cómo la competencia altera la distribución del producto determinada “de un modo cualquiera”, supone que los obreros “se ofrecen a trabajar por una retribución menor”, cuando su número aumente más rápidamente que el volumen de los capitales. Dice, pues, aquí, sin andarse con rodeos, que la oferta de los obreros es [una oferta] de “trabajo” y que ofrecen este trabajo a cambio de una “retribución”, es decir, [a cambio] de dinero, es decir, de una determinada suma de “hoarded labour'’.* Para eludir el cambio directo entre trabajo y capital, la venta de trabajo directa, recurre a la teoría de la “división del producto”. Y para explicar la proporción en que el producto se divide, presupone la venta directa del trabajo por dinero, de tal modo que este cambio originario entre capital y labour se expresa luego en la proporción de la [participación del obrero] en su producto, pero no de que su participación en el producto determine aquel cambio originario. Finalmente, cuando el número de obreros y el volumen de capitales se equilibran, la “tasa de salarios” se mantiene invariable. Pero, ¿cuál es la tasa de salarios cuando la demanda y la oferta se corresponden? Esto es lo que precisamente se trata de explicar. Y no se explica [diciendo] que esta tasa varía cuando se destruye aquel equilibrio entre la oferta y la demanda. Las explicaciones tautológicas de [James] Mill sólo demuestran una cosa: que se da cuenta de que en la teoría de Ricardo hay un escollo que sólo acierta a dominar saliéndose de esa teoría. * Trabajo atesorado. Contra Malthus, Torrens, etc. Contra la determinación del valor de las mercancías por el valor del capital, observa acertadamente Mill:

"Capital es igual a mercancías. Si, por tanto, el valor de las mercancías se determina por el valor del capital, se determinará por el valor de las mercancías; el valor de las mercancías se determinará [,pues,] por sí mismo” (“Elemento” [Of Political Economy], Londres, 1821, p. 74).31

<Mill no esfuma el antagonismo de capital y trabajo. Para que sea importante la clase social independiente del trabajo directo es necesario que la tasa de ganancia sea alta; y, además, el salario debe ser relativamente bajo. Solamente allí donde la clase obrera no es dueña de su tiempo y vive esclava de sus necesidades pueden las capacidades humanas (sociales) desarrollarse libremente en [aquellas] clases a las que la clase obrera sirve solamente de base. Ésta representa la falta de desarrollo, para que aquéllas puedan representar el desarrollo humano. Tal es, en realidad, la contradicción en que se desarrolla la sociedad burguesa y se ha desarrollado hasta ahora toda la sociedad como una ley necesaria, es decir, [una ley] que proclama lo existente como la razón absoluta.

"La perfectibilidad humana o capacidad de avanzar constantemente de una fase de la ciencia y de la dicha a otra más alta parece depender en gran parte de una clase de hombres que son dueños de su tiempo, es decir, lo suficientemente ricos para verse libres de toda clase de cuidados en cuanto a los medios para vivir en cierto estado de disfrute. Esta clase de hombres es la que cultiva y extiende el dominio de la ciencia, la que difunde las luces; sus hijos reciben mejor educación y se preparan para ejercer las funciones más importantes y más delicadas de la sociedad; son los llamados a ser legisladores, jueces, administradores, maestros e inventores en las artes, dirigentes de todas las tareas grandes y útiles mediante las cuales se afirma el dominio del género humano sobre las fuerzas naturales" (l. c., p. 65). “Es necesario que el interés de los capitales sea lo bastante poderoso para que una parte considerable de la sociedad esté en condiciones de disfrutar de las ventajas que procura el ocio” (/Mill, James, "Éléments d’économie”, trad. de J. T. Parisot, París, 1823, p. 67)>.

Añadamos a lo anterior. Como ricardiano, Mill distingue entre labour y capital simplemente como [dos] formas distintas del trabajo:

“Trabajo y capital —uno trabajo directo..., otro trabajo acumulado" (“Elementí' [of Political Economy] lª ed. inglesa, Londres, 1821, p. 75).

Y, en otro pasaje, dice:

“En relación con estas dos clases de trabajo hay que hacer notar que no siempre se pagan a la misma tasa” ([Mill, James, “Éléments d’économie politique”, trad. de J. T. Parisot, París, 1823], p. 100).

Aquí, [sí] entra en el fondo [del problema]. Puesto que lo que paga el trabajo directo es siempre hoarded labour, capital, cuando dice que no se pagan a la misma tasa quiere decir, sencillamente, que se cambia más immediate labour por menos hoarded labour y, además, “siempre”, ya que de otro modo el hoarded labour no se cambiaría como “capital” por el immediate labour, y no sólo no arrojaría ese poderoso interés que lili preconiza, sino que no arrojaría interés alguno. Aquí se reconoce, pues, que Mill, al igual que Ricardo, concibe el cambio de capital y trabajo como cambio directo de hoarded e immediate labour, que se cambian en proporciones desiguales y que en ellos se da al traste con la ley del valor, según la cual se intercambian cantidades iguales de trabajo.

### [c) Incomprensión por Mill del papel regulador de la ganancia industrial]

Mill destaca como una ley fundamental lo que Ricardo se limita en realidad a dar por supuesto para argumentar su teoría de la renta.32

"La tasa de ganancia en la agricultura regula el coeficiente de las otras tatas de ganancia” (["Elements of Political Economy’’], 2ª ed., Londres, 1824, página 78).

Lo que es fundamentalmente falso, toda vez que la producción capitalista ananca de la industria, y no de la agricultura y sólo gradualmente va conquistando ésta, lo que significa que sólo a medida que progresa la producción capitalista the agricultural profits become equalised to the industrial * y solamente en virtud de esta equalisation puede la primera [influir] en la segunda. En primer lugar, por tanto, es históricamente falso. Y, en segundo lugar, una vez que se establece dicha igualación —es decir, presuponiendo un estado de desarrollo de la agricultura— o, cuando ya el capital se ha extendido, con arreglo a la tasa de. ganancia, de la industria a la agricultura y viceversa, es igualmente falso que, a partir de ahora, ejerzan un papel regulador las agricultural profits en vez de operarse una acción mutua. Por lo demás, para argumentar la renta, Ricardo supone [que ocurre] lo contrario. El precio del trigo sube, y con ello bajan las ganancias, no en la

32 Teorías sobre la plusvalía, tomo II, pp. 430-431.

agricultura (mientras no se pongan en cultivo tierras peores o segundas y menos productivas dosis de capital) pues el alza del precio del trigo resarce al anendatario [de la tierra] por más de lo que le cuesta la subida de los salarios en virtud del alza del precio del trigo—, sino en la industria, donde no se opera semejante compensación o supercompensación. Baja con ello la tasa de ganancia industrial y hence puede el capital que arroja esta tasa baja de ganancia be employed ** en tierras peores. Lo cual no ocurriría con la anterior tasa de ganancia. Y solamente en virtud de esta repercusión de la baja de la ganancia industrial sobre la agrícola on the worse lands *** desciende generally la agricultural profit † y se pierde una parte de ella en the better soils ††por la ganancia en forma de renta. Tal es el modo como expone este proceso Ricardo, según el cual, por tanto, la ganancia industrial regula la ganancia agrícola. * La ganancia agrícola se iguala con la industrial.** Ser empleado.*** En las tierral peores. † Ganancia agrícola, †† Las tierras mejores. Si, pues, el agricultural profit volviera a subir como consecuencia de las mejoras en la agricultura, subiría también la [ganancia] industrial. Pero esto no descarta en modo alguno que, así como el descenso de la ganancia industrial, originariamente, condiciona el de la agricultural, un tiza de aquélla acarrea también una subida de ésta. [Lo que ocurrirá] siempre que la ganancia industrial aumente independientemente del precio del trigo y de otros artículos agrícolas de primera necesidad que entran en el salario de los trabajadores y, por tanto, en virtud de la baja de valor de las mercancías que forman el capital constante, etc. Si la ganancia industrial no regula la agrícola, no podría explicarse en absoluto la renta. The average rate of profit * viene dada en la industria por la nivelación de las ganancias de los captiales y la consiguiente conversión de los valores en precios de costo. Estos precios de costo —el valor del capital desembolsado más el average profit— constituyen la premisa que la agricultura toma de la industria, puesto que en la agricultura la propiedad territorial impide que se opere aquella nivelación. En estas condiciones, si el valor del agricultural produce es más alto de lo que sería el precio de costo determinado por el industrial average profit,** el excedente de este valor sobre el precio de costo constituye la renta absoluta. Pero, para que este excedente del valor sobre el precio de costo pueda medirse, tiene el precio de costo que representar el prius y, por tanto, ser impuesto a la agricultura por la industria. * Tara media de ganancia.** Ganancia industrial media

Debe tomarse nota del siguiente pasaje de [James] Mill:

‘‘Lo que se consume productivamente es siempre capital. Es ésta una nota especialmente característica del consumo productivo. Lo que se consume productivamente es capital y se convierte en capital por el consumo” ([Mill, James, "Éléments d’économie politique", trad. de] Parisot, pp. 241 s.).

### [d) ] Demanda, oferta, superproducción. [Concepción metafísica acerca de la identidad directa de la demanda y la oferta]

‘‘La demanda significa deseo de comprar y medios para hacerlo... El objeto equivalente” (medio de compra) “que una persona aporta es el instrumento de la demanda. El radio de acción de la demanda se mide por el valor de este objeto. Demanda y objeto equivalente son términos sinónimos... Su voluntad” (la voluntad de una persona) “de comprar y sus medios para hacerlo son también, por tanto, equivalentes, o sea que su demanda es exactamente igual a su producto total, siempre y cuando que no decida consumirlo personalmente” (l. c., pp. 252 s.).

Vemos aquí cómo se demuestra la identidad directa de oferta y de, manda (hence*** la imposibilidad de un general glut.†) La demanda consiste en el producto, y el radio de acción de esta demanda se mide por el valor de este producto. [Es] la misma “demostración" abstracta a que recurre Mill para hacer ver que [la] compra y [la] venta son idénticas y no se distinguen; las mismas frases tautológicas con que proclama que los precios dependen del volumen de dinero circulante; la misma manera [de que se vale] para probar que la oferta y la demanda tienen necesariamente que corresponderse [la una a la otra] (lo que no es más que la forma desarrollada [del equilibrio entre] compradores y vendedores). La lógica es siempre la misma. Si una relación entraña contradicciones, no es solamente, por consiguiente, contradicción, sino unidad de lo contradictorio. Es, por tanto, unidad sin contradicción. Tal es la lógica de Mill, con ayuda de la cual supera las “contradicciones". *** Y, por tanto, † Supersaturación general.

Partamos, ante todo, de la oferta. Lo que ofrezco es [una] mercancía, unidad de valor de uso y valor de cambio, por ejemplo, una determinada

cantidad de hierro = 3 £ (lo que equivale a determinada cantidad de tiempo de trabajo). Partimos del supuesto de que soy un fabricante de hierro. Ofrezco un valor de uso, hierro, y ofrezco un valor, a saber, el que se expresa en el precio del hierro, en las 3 £. Pero media la siguiente pequeña diferencia. Esta determinada cantidad de hierro ha sido realmente llevada por mí al mercado. En cambio, el valor del hierro existe solamente como su precio, que habrá de realizarse exclusivamente por el comprador del hierro, quien representa para mí la demanda de esta mercancía. La demanda del vendedor del hierro es la demanda del valor de cambio del hierro, el cual se contiene ciertamente en el hierro, pero aún no se ha realizado. Cabe la posibilidad de que el mismo valor de cambio tome cuerpo en muy diversas cantidades de hierro. La oferta de valor de uso y la oferta de valor a realizar no son, por tanto, en modo alguno idénticas, puesto que cantidades distintas de valor de uso pueden representar la misma cantidad de valor de cambio. El mismo valor de 3£ puede representarse en 1, 3 o 10 toneladas [de hierro]. La misma cantidad de hierro (valor de uso) y la cantidad de valor sobre que recae mi oferta no guardan, pues, relación alguna entre sí, puesto que la segunda cantidad puede seguir siendo la misma, por mucho que cambie la otra. Sea grande o pequeña la cantidad de hierro ofrecida por mí, lo que yo me propongo, según el supuesto [de que se parte], es realizar su valor, [que es] totalmente independiente de su existencia como valor de uso. El valor ofrecido (pero aún no realizado) y la cantidad de hierro ofrecida y [ya] realizada no guardan ninguna relación entre sí. No hay, pues, razón alguna para que la posibilidad de vender una mercancía por su valor guarde una relación cualquiera con el volumen de mercancía objeto de mi oferta. Para el comprador, mi mercancía existe, ante todo, en cuanto valor de uso. Él la compra en cuanto tal. Pero lo que él necesita es una determinada cantidad de hierro. Su necesidad de hierro tiene tan poco que ver con la cantidad de mercancía producida por mí como el valor de mi hierro, en sí mismo, con esta cantidad. Claro está que quien compra tiene en sus manos simplemente la forma transmutada de una mercancía, [el] dinero —la mercancía bajo la forma de valor de cambio— y sólo puede actuar como comprador porque él u otros antes de él han actuado previamente como vendedores cíe la mercancía, que ahora existe bajo forma monetaria. Pero esto no es, ni mucho menos, una razón para que él vuelva a convertir su dinero en mi mercancía o para que la

necesidad [que siente] de mi mercancía se determine por la cantidad en que yo la he producido. En cuanto demandeur de mi mercancía, o bien puede apetecer una cantidad menor de la que yo ofrezco, o bien toda la cantidad, pero por menos de su valor. Su demanda no tiene por qué corresponder a mi oferta, lo mismo que no son idénticas la cantidad que yo ofrezco y el valor a que la ofrezco.

Sin embargo, la investigación en tomo a la oferta y la demanda está toda ella fuera de lugar aquí. Cuando yo ofrezco hierro, no demando hierro, sino que demando dinero. Ofrezco un valor específico de uso y demando el valor de él. Mi oferta y mi demanda son, pues, tan distintas como [lo son] el valor de uso y el valor de cambio. Cuando ofrezco en el hierro mismo un valor, lo que demando es la realización de este valor. Mi oferta y [mi] demanda son, pues, tan diferentes [entre sí] como lo ideal y lo real. Además, la cantidad que yo ofrezco y su valor no guardan relación alguna entre sí. Y la demanda de la cantidad de uso de mi oferta no se rige por el valor que yo quiera realizar, sino por la cantidad que el comprador necesite, a determinado precio. [Veamos,] además, los siguientes pasajes:

"Es evidente que todo hombre contribuye al volumen general [de productos] que constituye la oferta con la totalidad de lo que ha producido y no quiere consumir. Ahora bien, cualquiera que sea la forma en que haya llegado a manos de una persona una parte del producto anual, si se propone no consumir nada de ello, es que quiere desprenderse de todo, razón por la cual esta totalidad pasa a aumentar la oferta. Si consume una parte, aspira a desprenderse del resto, y este resto se suma a la oferta" (l. c., p. 253).

Lo que, en otras palabras, significa, sencillamente, que todas las mercancías lanzadas al mercado constituyen la oferta.

“Así, pues, como la demanda de cualquier persona equivale a la parte del producto anual o, dicho de otro modo, a la parte de la riqueza de que quiere desprenderse”.

<Halte-làl * Su demanda consiste en el valor (siempre y cuando que [esté] realizado) de la porción de productos de que quiere desprenderse; aquello de que quiere desprenderse es una determinada cantidad de valor de uso; y lo que desea adquirir el valor de este valor de uso. Y ambas cosas son

anything but identical **>, * ¡Alto ahí! ** Lo que se quiera menos idénticas.

"y como la oferta de cada persona es exactamente la misma cosa”

<en modo alguno; su demanda no consiste en aquello de que se quiere desprender, es decir, en el producto, sino en la demanda del valor de este producto, y su oferta consiste, por el contrario, realiter * en este producto, mientras que su valor sólo idealiter ** es objeto de la oferta>, * Realmente.** Idealmente.

"tenemos que la oferta y la demanda de un individuo son necesariamente iguales” (l. c., pp. 253 s.)

<Es decir, que el valor de la mercancía por él ofrecida y el valor que por ella demanda son iguales; si vende la mercancía por lo que vale, son iguales el valor sobre el que versa la oferta (en forma de mercancía) y el valor obtenido (en forma de dinero). Pero del hecho de que quiera vender mercancía por lo que vale no se deduce que lo haga. La cantidad de mercancía es ofrecida por él, está en el mercado. ¿Es su valor lo que él busca? >

"Oferta y demanda tienen entre sí una curiosa relación. Toda mercancía presentada, ofrecida, puesta en venta es, al mismo tiempo, objeto de una demanda, y la mercancía sobre la que recae una demanda forma siempre, al mismo tiempo, parte del volumen general de productos sobre los que recae la oferta, la puesta en venta. Toda mercancía es siempre, al mismo tiempo, objeto de oferta y de demanda. Cuando se efectúa un cambio entre dos personas, una de ellas no se presenta a hacer solamente una oferta y la otra para formular exclusivamente una demanda; el objeto sobre el que recae su oferta es el que tiene que satisfacer, al mismo tiempo, su demanda, razón por la cual son totalmente iguales su demanda y su oferta. Ahora bien, si la oferta y la demanda de un individuo son siempre iguales, lo serán también las de todos los individuos de una nación, en masa. De ahí que, por muy alta que sea la cuantía del producto anual, no pueda nunca rebasar la de la oferta anual. La totalidad del producto anual se divide en un número de porciones equivalente al número de individuos entre quienes el producto se distribuye. La totalidad de 1a demanda [es] igual a la suma de las partes que sus poseedores no destinan al propio consumo, y la totalidad de las partes equivalen a la suma del producto anual” (l. c., pp. 254 s.).

Una vez que parte del supuesto de que la oferta y la demanda de coda individuo son iguales, sale sobrando todo el prolijo ingenio [de que hace gala] para demostrar que son iguales la oferta y la demanda de todos los individuos.

Cómo entendían a Mill los ricardianos de su tiempo se desprende, por ejemplo, del siguiente pasaje:

"He ahí, por lo menos, un caso <leemos, con referencia a la definición del valeur du travail *** en A. Smith> en que el precio (el precio del trabajo) se determina de un modo duradero por la proporción entre la oferta y la demanda" (“Discours sur féconomia politiqueé’, por McCulloch, trad. de Gme. Prévost, Ginebra 1825; en el apéndice de Prévost, “Réflexions sur le systéme de Ricardo", p. 187). *** Valor del trabajo.

McCulloch dice en el citado “Discours” que la finalidad de Mill [era]

"ofrecer una deducción lógica de los principios de la economía política” (l. c., p. 88). Mill “investiga casi todos los problemas que están a discusión. Sabe esclarecer y simplificar los problemas más difíciles y embrollados y establecer un orden natural en los diferentes principios de la ciencia” (l. c., p. 88).

Esto nos permite concluir que [cree en] una lógica que reduce simplistamente a un "ordre naturel" toda la estructura ilógica de Ricardo, anteriormente expuesta por nosotros.33

### [e] Prévost. [Son rechazadas algunas de las conclusiones de Ricardo y James Mill. Intentos de demostrar que es inevitable una reducción constante de la ganancia]

Por lo que se refiere al citado Prévost, cuyas “Réflexions", etc., se basan en la exposición que [James] Mill hace del sistema ricardiano, algunas de sus objeciones se fundan simplemente en las incomprensiones de un discípulo de Ricardo. Observemos, sin embargo lo siguiente, acerca de la renta:

33 Ibid., tomo, II, pp. 144-149.

"Cabe abrigar alguna duda acerca de la influencia de las tierras peores sobre la determinación de los precios, cuando se toma en consideración, como es debido, su extensión relativa” (Prévost, l. c., p. 177).

Prévost cita lo siguiente, tomado de Mill, que es también importante para mi razonamiento, puesto que Mill inventa aquí él mismo un ejemplo en que la renta diferencial nace por el hecho de que la new demand —la additional demand is supplied by a better, not by a worse soil,* es decir, la ascending line.** * La nueva demanda, la demanda adicional, es satisfecha por una tierra mejor, y no peor.** Línea ascendente.

"El señor Mill emplea esta comparación: ‘Supongamos que todas las tierras cultivadas de un determinado país sean de la misma calidad y arrojen las mismas ganancias sobre los capitales invertidos en ellas, con excepción de un solo acre, que rinde un producto seis veces mayor que los otros’ (Mill, “Éléments, etc.”, 2ª ed., p. 71 [versión ingl.]). Es evidente, como el señor Mill lo demuestra, que el arrendatario de este acre no podría elevar el ingreso que su arriendo le produce” (es decir, no podría obtener una ganancia más alta que los otros fermiers;*** la cosa aparece muy mal expresada,)34 “y que las cinco sextas partes del producto afluirían al dueño de la tierra”. *** Arrendatarios, < [Tenemos,] aquí, por tanto, [una] renta diferencial sin descenso de la tasa de ganancia ni elevación del precio del produit agrícole.† Cosa que tiene que ocurrir con mayor frecuencia a medida que la situación vaya mejorando necesariamente de un modo constante con el desarrollo industrial de un país, con [el progreso de] los medios de comunicación y con el incremento de la población, cualquiera que sea la fertilité nqturelle * y la situación (relativamente mejor) influye como [la mayor] fertilidad natural.> † Producto agrícola. *Fertilidad natural.

"Pero si a este perspicaz autor se le hubiera ocurrido establecer un supuesto igual para el caso contrario, habría tenido que reconocer que el resultado sería

34 Según la fe de erratas que acompaña al libro de McCulloch, "Dicours sur l’origine, les progris, les objets particuliers, et l’importante de léconomie politique" (trad. de G. Prévost), este pasaje debiera decir así: "le fermier de ce dernier acre ne poxurroit point éluder son fermage”, etc. ("el arrendatario de este último acre no podría eludir su arriendo”, etc.).

distinto. Supongamos que todas las tierras sean de la misma calidad, exceptuando un acre de tierra peor y que en este único acre la ganancia del capital represente [solamente] la sexta parte de la obtenida en cualquier otro. ¿Se cree acaso que la ganancia de varios millones de acres descenderá [por ello] a la sexta parte de la ganancia usual? Lo probable es que este único acre no ejerciera la menor influencia, ya que los diferentes productos (principalmente, el trigo), al acudir al mercado, no se verían afectados sensiblemente por la competencia de una cantidad tan mínima. Por eso decimos que la afirmación de los partidarios de Ricardo acerca de la influencia de la tierra peor debe modificarse, teniendo en cuenta la extensión relativa de las tierras de diferente fertilidad” (l. c., pp. 177 s.).

<En las notas de Say, a la traducción de Ricardo por Constancio, [encontramos] solamente una observación acertada acerca del commerce étranger.** 35 También puede obtenerse ganancia mediante la estafa, ganando uno lo que pierde otro. Dentro de un país, las pérdidas y Tas ganancias se compensan. Pero no [ocurre] lo mismo entre diferentes países. E incluso teniendo en cuenta la teoría de Ricardo —cosa que Say no dice— pueden cambiarse tres jornadas de trabajo de un país por una de otro. La ley del valor sufre aquí modificaciones esenciales. O las jornadas de trabajo de diferentes países pueden comportarse las unas con respecto a las otras tal como se comportan dentro de un país el skilled, composed labour *** y el unskilled simple.† En este caso, el país rico explotará al pobre, como lo ha expuesto también J[ohn] St[uart] Mill en su obra “Some Unsettled Questions”, etcétera.36

35 Marx se refiere a la nota de Say a la p. 187 del cap. VII ("Sobre el comercio exterior”) del libro de David Ricardo, trad. al francés por F. S. Constancio, "On the Principles of Political Economy, and Taxatoin”, en la que Say cita el ejemplo del azúcar importado de las Antillas, el cual salía en Francia más barato que el producido dentro del país. 36 En el capítulo I de su libro "Essays on some Unsettled Question of Political Economy” (Londres, 1844) examina John Stuart Mill “...the laws of interchanges between nations, and the distribution of the gains of commerce among the countries of the commercial world” (“las leyes del cambio entre los pueblos y el reparto de las ganancias del comercio entre los países del mundo comercial”) y en las pp. 2-3 observa: “We may often, by trading with foreigners, obtain their commodities at smaller expence of labour and capital than thcy cost to the foreigners themselves. The bargain is still advantageous to the foreigner, because the commodity which he receives in exchange, though it has cost us less, would have cost bim more” ("Al comerciar con extranjeros podemos con frecuencia obtener sus mercancías a un costo menor de trabajo y capital que el invertido por ellos. No obstante, el trato es ventajoso para el extranjero, ya que la mercancía que recibe a cambio, aunque haya costado menos, a él le habría costado más", de

** Comercio exterior.*** Trabajo complejo, † No calificado. †† V. supra, págs. 85 y 86.

Acerca de las relaciones entre la ganancia agrícola y la industrial, dice ’révost:]

"Reconocemos que, en general, la tasa de la ganancia agrícola determina la industrial. Pero, debemos observar, al mismo tiempo, que ésta reacciona también necesariamente sobre aquélla. Cuando el precio del trigo sube hasta llegar a cierto punto, los capitales industriales se desplazan a la agricultura y hacen necesariamente bajar las ganancias agrícolas” (l. c., p. 179).

La objeción es corrección, pero [aparece] formulada de un modo completamente limitado. Véase más arriba.†† Los ricardianos pretenden que la ganancia sólo puede bajar cuando aumentan los salarios, ya que los necessaires * aumentan de precio con [el crecimiento de] la población, lo que, a su vez, es consecuencia de la acumulación del capital, ya que ésta hace que se cultiven tierras peores. Pero el propio Ricardo reconoce que las ganancias pueden también bajar cuando los capitales aumenten más rápidamente que la población y, por tanto, la competencia de los capitales entre sí haga subir los salarios. Esto es lo de A. Smith. Prévost [, por su parte,] dice: * Artículo de primera necesidad.

"Si la creciente demanda de capitales eleva el precio de los obreros, es decir, el salario, ¿no se cree que, en estas condiciones, no hay ninguna razón para afirmar que la creciente oferta de estos mismos capitales no puede nunca hacer descender el precio de los capitales o, dicho de otro modo, la ganancia!" (l. c., p. 188).

Prévost indaga el falso fundamento ricardiano de que la baja de la ganancia sólo puede explicarse a base del descenso del surplus value y, por tanto, del surplus labour, lo que quiere decir que el valor aumentará [con] el encarecimiento de los necessaires consumidos por el trabajador y, por tanto, con [el] alza de] value of labour, although real retribution of the labourer, instead of being ascending, declines ** y, sobre esta base, trata de demostrar que no es necesario ningún continual descenso de la ganancia. ** Del valor del trabajo, aunque la remuneración real del trabajador, en vez de subir, baje.

haberla producido él mismo).

Dice, en primer lugar:

"El estado de prosperidad hace subir, primeramente, la ganancia”

(los profits agricoles,*** quiere decir; con el état prospére aumenta la población, hence † la demanda de agricultural produce, hence surplus profit del farmer††), *** Ganancias agrícolas, † Y, por tanto. †† De producto agrícola y, por consiguiente, de plusganancia del arrendatario.

“y además, mucho antes de que se pase a cultivar nuevas berras. No cabe duda de que esta extensión del cultivo de la tierra influye sobre la renta, la cual reduce la ganancia. Pero, aunque reducida directamente de este modo, la ganancia sigue manteniéndose tan alta como lo era antes del desarrollo... ¿Por qué se procede, en cualquier tiempo, a cultivar tierras de peor calidad? Se hace siempre en espera de una ganancia que alcance, por lo menos, la ganancia usual. ¿Y qué es lo que permite lograr esta tasa de ganancia en tales berras? El aumento de la población. Ésta presiona.... sobre el límite de los medios de sustento, provoca de este modo un alza en los precios de los víveres (principalmente, del trigo) y, de esta manera, suministra elevadas ganancias a los capitales invertidos en la agricultura. Los otros capitales afluyen, [, así,] a la tierra: pero como ésta es limitada en extensión, la competencia tiene sus límites y se llega a un punto en que mediante el cultivo de una tierra peor se logra siempre mayor ganancia que en el comercio o en la manufactura. Y si existen tierras malas en número suficiente, las ganancias agrícolas tendrán que regirse, a partir de ahora, por los capitales últimamente invertidos en las tierras. Si partimos de la tasa de ganancia vigente en el momento en que se inició la creciente prosperidad (de la división de ganancia en ganancia y renta), encontraremos que la ganancia no acusa tendencia alguna a bajar. Sube al crecer la población, hasta que la ganancia agrícola ha aumentado tanto, que puede verse notablemente reducida por los nuevos cultivos, [pero] sin que llegue nunca a descender por debajo de su tasa originaria o, más exactamente, por debajo de la tasa media, determinada por diversas circunstancias” (l. c., pp. 190-192).

Evidentemente, Prévost concibe erróneamente el punto de vista de Ricardo. Como consecuencia de la prospérité, aumenta la población, hence the price of agricultural produets, hence agricultural profits.* (Aunque no se ve la razón de por qué, si esta subida es constante, no pueden subir las rentas al expirar los plazos del arriendo y embolsarse en forma de renta estos agricultural surplus profits,** incluso antes de que entren en cultivo

las terres inferieures.***) Pero, la misma alza del agricultural produce que hace que suban los agricultural profits, provoca la subida de los salarios in all industries,† con lo cual hace que desciendan los industrial profits. †† Se forma así una new rate of profs.†††† en la industria. Y si ahora las tierras peores, con el precio de mercado vigente, sólo pueden cubrir esta lower rate of profit 0 pueden lanzarse los capitales sobre tierras peores. Se verán, pues, atraídas por las altas ganancias agrícolas y el elevado precio de mercado del blé.00 Y pueden también, ahora, como dice Prévost, antes de que haya inmigrado así el suficiente número de capitales, seguirse obteniendo todavía [en ellos] ganancias más altas que el industrial profit reducido. Pero, tan pronto como la additional supply es lo suficientemente alta, baja el precio del mercado, de tal modo que en las tierras peores sólo arrojan el ordinary industrial profit.000 Y el superávit que el producto deja en las tierras mejores se convierte en renta. Tal es la idea de Ricardo, cuyo fundamento acepta Prévost, a base del cual razona. El trigo [es,] pues, más caro, ahora, que antes del alza de la ganancia agrícola. Y el surplus profit que arroja al arrendatario se convierte en renta. Así, pues, por este camino desciende también la ganancia en las mejores tierras, en virtud del alza del producto agrícola y de la consiguiente lower rate of industrial profit.§ No se ve la razón de que, en este caso, si no se dan otras circunstancias que modifiquen [las cosas], las ganancias no hayan de descender por debajo de su “taux primitif”,§§Y pueden darse, naturalmente, otras circunstancias. [Pero,] bajo cualesquiera circunstancias, según el supuesto de que se parte, la ganancia agrícola, después del alza de los artículos de primera necesidad, será siempre más alta que la ganancia industrial. * Y, por tanto, el precio de los productos agrícolas y, en consecuencia, las ganancias agrícolas.** Plusganancia agrícola.*** Tierras de calidad inferior, † En todas las industrias, †† Ganancias industriales. ††† Nueva tasa de ganancia. 0 Tasa más baja de ganancia. 00 Trigo. 000 Ganancia industrial usual. § Tasa más baja de la ganancia industrial. §§ Tasa primitiva.

Ahora bien, si la parte de los artículos de primera necesidad de los obreros provenientes de la industria descendiera tanto, por efecto del desarrollo de la productividad, que el salario (aunque se pague su average value*) no suba lo necesario para subir a la par con la subida del producto agrícola a pesar de estas circunstancias paralizadoras; y si, además, este mismo desarrollo de la productividad hiciese descender de tal modo el precio de los productos suministrados por la industria extractiva y el de las materias primas agrícolas que no entran en los alimentos, no tendría por qué bajar la ganancia industrial (si bien este supuesto no es probable), aunque

estuviera por debajo de la ganancia agrícola. El descenso de ésta por el transfer of capital to agricultura ** y la formación de la renta se limitarían, entonces, a restablecer el anterior taux of profit.*** * Valor medio.** La transferencia del capital a la agricultura.*** Tasa de ganancia, [En segundo lugar,] Prévost intenta [razonarlo] de otro modo:

“Las tierras de peor calidad... sólo pasarán a ser cultivadas cuando arrojen una ganancia del mismo o más alto nivel que los capitales industriales. Frecuentemente, en estas circunstancias, el precio del trigo o de los otros productos agrícolas sigue siendo muy alto, a pesar de los nuevos cultivos. Y estos altos precios agobian a la población trabajadora, ya que el alza de los salarios no se ajusta exactamente al precio de aquellos objetos que los trabajadores asalariados necesitan. Constituyen, en mayor o menor grado, una carga para toda la población, puesto que casi todas las mercancías se ven afectadas por el alza de los salarios y del precio de las cosas necesarias para la vida. Este agobio general, combinado con el alza del coeficiente provocado por la cifra excesiva de la población, determina la disminución del número de trabajadores asalariados y, como consecuencia de ello, la subida de los salarios y la baja de la ganancia agrícola. Y, a partir de ahí, las cosas siguen desarrollándose en dirección inversa que antes. Los capitales se retiran de las tierras peores y afluyen de nuevo a la industria. Pero no tarda en manifestarse de nuevo el principio de la población. Una vez que ha cesado la miseria, aumenta el número de obreros, baja el salario y aumenta, por tanto, la ganancia. Y estas oscilaciones tienen necesariamente que sucederse las unas a las otras sin que la ganancia media experimente cambio alguno. La ganancia puede bajar o subir por otras causas o por esta misma causa; puede, alternativamente, variar en sentido contrario sin que el promedio del alza o la baja pueda atribuirse a la necesidad de abrir al cultivo nuevas tierras. La población es el regulador que establece el orden natural y mantiene la ganancia dentro de determinados límites” (l. c., pp. 194-196).

Aunque confuso, [esto] es acertado con arreglo al “principio de la población”. Sólo que no concuerda con el supuesto de que las ganancias agrícolas aumentan hasta que la population † se encargue de crear la additional supply correspondiente. Si esto trae consigo la elevación constante del precio del producto agrícola, no se sigue de aquí la baja de la población, sino el general lowering of the rate of profit, hence of accumulation †† y, por consiguiente, de la population. Según el punto de

vista de Ricardo-Malthus, ésta aumentaría más lentamente. Pero, lo que sirve de base a Prévost [es que] este proceso haría descender el salario por debajo de su average niveau; * con esta baja del salario y de la misére de los trabajadores, [va aparejada] la baja del precio del trigo y hence el alza de la ganancia. † Población, †† Baja general de la tasa de ganancia y, por tanto, de la acumulación. * Nivel medio.**

Pero esto último es una investigación que no tiene su lugar aquí, donde se supone [que se cubre siempre] el value of labour,** es decir, los medios de vida necesarios para la reproducción del trabajador. Valor del trabajo Esto [que dice] Prévost es importante porque pone de manifiesto que la concepción de Ricardo —conjuntamente con la de Malthus, adoptada por él—, aunque pueda explicar las fluctuaciones de la tasa de ganancia, no explica la baja (constante) de ella sin repercusión, ya que, al llegar a cierto nivel los precios del trigo y al descender hasta cierto punto los salarios por debajo de su nivel y reducirse a la fuerza la población, esto provoca también el alza de los precios del trigo y de los artículos de primera necesidad y, por ende, a su vez, el alza de la ganancia.

## 3. Obras polémicas

 El periodo que va de 1820 a 1830 es el periodo metafísicamente más importante en la historia de la economía políticamente inglesa. Se rompen teóricamente lanzas en pro y en contra de la teoría ricardiana [y surge] una serie de obras polémicas anónimas; las más importantes [serán] citadas aquí, aunque solamente en aquellos puntos que guardan relación con nuestro tema. Pero es, al mismo tiempo, característico de las obras a que nos referimos el que todas ellas giren solamente, en realidad, en tomo a la determinación del concepto del valor y de su relación con el capital.

### a) "Observations on certain Verbal Disputes..." [Esceptisismo en la economía política; suplantación de las disputas teóricas por disputas en torno a palabras]

"Observations on certain Verbal Disputes in Political Economy, particularly relating to value and to demand and supply”, Londres 1821. No carece de cierta agudeza. Es característico el título de “Verbal Disputes”.*** *** Disputas verbales, En parte, contra Smith [y] Malthus, pero también [contra] Ricardo. En rigor, el sense † de esta obra [es] que † Sentido.

“las discusiones... emanan exclusivamente de [1 hecho de] que las palabras son empleadas en distinto sentido por las personas [que las emplean], de que los disputantes, como los caballeros de la leyenda, contemplan el escudo desde diferentes puntos de vista” (pp. 59 s.).

Un escepticismo así anuncia siempre la disolución de una teoría, sirve de precursor a un eclecticismo vacuo e inconsciente, adaptado a las necesidades domésticas.

En primer lugar, con referencia a la teoría del valor de Ricardo:

“Resulta manifiestamente difícil pensar que el trabajo es lo que nosotros tenemos en mente, cuando hablamos del valor o del precio real, por oposición al precio nominal, pues con frecuencia queremos hablar del valor o del precio del trabajo mismo. Cuando por trabajo, como el precio real de una cosa, entendemos el trabajo que la produce, se añade una nueva dificultad, pues a veces queremos referimos al valor o al precio de la tierra, pero la tierra no es producida por el trabajo. Esta definición, por tanto, sólo puede aplicarse a mercancías" (l. c., p. 8).

Con referencia al trabajo, la objeción [dirigida] contra Ricardo es acertada en cuanto que él hace que el capital compra directamente trabajo, habla directamente del value of labour, cuando es la capacidad de trabajo, [en realidad,] el producto cuyo uso temporal se compra y se vende. En vez de resolver el problema, aquí no hace más que subrayarse que el problema no está resuelto. Y asimismo es totalmente acertado que “el valor o precio de la tierra", que no es producto del trabajo, parece contradecir directamente al concepto del valor o no puede derivarse directamente de él. Esta frase [es tanto menos] válida en contra de Ricardo cuanto que el autor no ataca la teoría de la renta de aquél, en la que Ricardo argumenta cómo el valor nominal de la tierra se

forma a base de la producción capitalista y no contradice a la determinación del valor. El valor de la tierra no es otra cosa que el precio que se paga por la renta de la trena capitalizada. Habría que dar aquí por supuestas [.consiguientemente,] argumentaciones de mucho mayor alcance de las que pueden derivarse prima facie de la simple consideración de la mercancía y de su valor; exactamente lo mismo que el capital ficticio,37 en el que actúa el juego de la Bolsa [y que] no es, en realidad, otra cosa que [la] venta y [la] compra de [un] cierto título sobre partes de los impuestos anuales [y] no puede desarrollarse partiendo del simple concepto del capital productivo. La segunda objeción, la de que Ricardo convierte el valor, algo relativo, en algo absoluto, sirve en otra obra polémica, publicada más tarde [la de Bailey], en punto de apoyo del ataque contra todo el sistema ricardiano. De ahí que, al referirnos a esta obra, hayamos de plantear también cosas que guardan relación con las "Observations”. En una observación [hecha] de pasada me encuentro con que el autor, sin percatarse de ello (pues trata más bien de hacer ver, como aparece en un corolario no subrayado, que la supply of labour * [opone] por sí misma un check ** a la tendencia del labour to sink to its natural price ***) con una certera expresión acerca de la fuente de la que nace el capital que paga el trabajo. * Oferta de trabajo.** Obstáculo.*** Del trabajo a descender hasta su precio natural.

"Si decimos, pues, con el señor Ricardo, que el trabajo tiende siempre a ajustarse a lo que él llama su predo natural, debemos recordar que el aumento efectuado en su oferta para llevar a cabo esta tendencia, es por sí mismo una causa de la fuerza contraria, que contrarresta la tendencia a imponerse!’ (l. c., pp. 72».).

Aquí se parte del average price of labour * es decir, del value of labour** no cabe posibilidad de argumentación; y tampoco si no se toma como punto de partida el value of commodities.*** Solamente así as posible comprender los fenómenos reales de la fluctuación de los precios. * Precio medio del trabajo.** Valor del trabajo.*** Valor de la mercancía.*

37 Por capital ficticio entiende aquí Marx el capital de la deuda pública reunido por el Estado (se refiere al Estado burgués o burgués-terrateniente) por medio de un empréstito, que "no se destina nunca a gastarse o invertirse como capital” y por el que tiene que pagar a sus acreedores intereses a costa de los impuestos cobrados a la población” (V. C, Marx, El capital, t. III, cap. XXIX).

 “No significa que él” (Ricardo) “haya afirmado que se intercambien dos partidas concretas de dos artículos distintos, como un sombrero y un par de zapatos [,por ejemplo,] cuando estas dos partidas concretas se producen con cantidades de trabajo iguales. Por 'mercancía! debemos entender aquí el ‘genero mercancía!, y no un determinado sombrero de por sí, un par de zapatos, etc. Para estos efectos, debe considerarse la totalidad del trabajo que produce todos los sombreros de Inglaterra como distribuida entre todos los sombreros [producidos]. Es esto, a mi modo de ver, lo que no se expresa primeramente y en las exposiciones generales de esta teoría” (l. c., pp. 53 s.). "Por ejemplo, Ricardo habla de ‘una parte del trabajo del ingeniero constructor de máquinas’, contenida por ejemplo en un par de medias. Sin embargo, la ‘totalidad del trabajo’ que ha producido cada par de medias incluye, si se trata del par concreto de que nosotros hablamos, en última instancia, todo el trabajo del constructor de maquinaria, y no sólo ‘una parte’, pues si es cierto que una máquina hace muchos pares [de medias], ninguno de estos pares habría podido llegar a hacerse sin la máquina en su totalidad” (l. c., p. 54).

Las últimas palabras responden a un malentendido. En el proceso de trabajo entra toda la máquina, pero solamente una parte de ella entra en el proceso de valorización. Por lo demás, la observación contiene algo de verdad. Partimos de la mercancía —de esta específica forma social del producto— como fundamento y premisa de la producción capitalista. Tomamos en la mano [algunos] productos concretos y analizamos las determinabilidades de forma que en ellos se contienen como mercancías, que ponen en ellos la impronta de mercancías. Antes de la producción capitalista —en anteriores modos de producción—, gran parte del producto no entra en circulación, no se lanza al mercado, no se produce como mercancía. Por otra parte, gran parte de los productos que entran en la producción no son entonces mercancías ni entran como mercancías en el proceso [de producción]. Los productos sólo se convierten en mercancías en determinados puntos, [este carácter] sólo recae sobre el excedente de la producción, etc., o solamente en algunas esferas de ella (productos manufacturados, etc.) Los productos no entran en toda su extensión en el proceso como artículos comerciales ni salen de él en su totalidad como tales. Y, sin embargo, el desarrollo del producto como mercancía, la circulación de mercancías y, por tanto, dentro de ciertos límites, la circulación de dinero y, consiguientemente, un comercio desarrollado hasta cierto punto, constituyen la premisa, el punto de partida para la creación del capital y para la producción capitalista. Y

como tal premisa consideramos a la mercancía cuando partimos de día como del elemento más simple de la producción capitalista. Pero, por otra parte, la mercancía es el producto, el resultado de la producción capitalista. Lo que aparece como su elemento se revela más tarde como su propio producto. Y solamente a base de él, se convierte en la forma general del producto, [que consiste] en ser mercancía. Y, cuanto más se desarrolla, tanto más entran en su producto, como ingredientes en su proceso, los productos bajo la forma de mercancías. La mercancía, tal y como sale de la producción capitalista, se distingue de la mercancía de la que la producción capitalista parte como elemento. [Ahora], ya no tenemos ante nosotros la mercancía concreta, al producto concreto. La mercancía concreta, el producto concreto, no aparece [ya] solamente de un modo real como producto, sino también como mercancía, como parte no sólo real, sino también de la producción total. Cada mercancía de por sí [aparece] como exponente de una determinada parte del capital y de la plusvalía creada por él.

El valor del capital desembolsado más el plustrabajo apropiado, por ejemplo el valor de 120 £ (suponiendo 100 de capital y un plustrabajo = 20 £) se contiene, en cuanto al valor, en el producto total, por ejemplo en 1.200 varas de percal. Cada vara = 120/1.200 £ = 1/10 £ = 2 chel. No es la mercancía concreta la que aparece como resultado del proceso [de producción], sino el volumen de mercancías en que se ha reproducido el valor del capital total más la plusvalía. El valor total producido dividido entre el número de productos determina el valor de cada producto y sólo como tal parte alícuota se convierte en mercancía. Ya no es el trabajo empleado en cada mercancía peculiar, que en la mayoría de los casos ya ni siquiera podría calcularse y que puede en una mercancía ser mayor que en otra, sino el trabajo total, una parte alícuota del cual, la media del valor total [dividido] entre el número de productos, determina el valor de cada uno de éstos y lo constituye en mercancía. Es necesario, pues, que, además, el volumen total de mercancías, cada uno de sus valores así determinado, sea vendido, para que el capital se reponga con una plusvalía. Si de las 1.200 varas [de percal] sólo se vendieran 800, no se repondría el capital, y menos aún se obtendría [una ganancial. Y la vara se vendería, además, por debajo de su valor, ya que éste se determina, no aisladamente, sino en cuanto parte alícuota del producto total.

— "Si llamáis a su trabajo una mercancía, no quiere decir que sea igual a

una mercancía que se produce primero con fines de cambio y luego se lleva al mercado, donde se cambia en la correspondiente proporción por otras mercancías que se hallan precisamente en el mercado; el trabajo se crea en el instante mismo en que se lleva al mercado, más aún, se lleva al mercado antes de crearse” (l. c., pp. 75 s.).

Lo que se lleva al mercado no es precisamente el labour * sino el labourer.** Lo que éste vende al capitalista, no es su trabajo, sino el temporary use of himself as a working power.*** Éste es el objeto directo del contrato concertado entre [el] capitalista y [el] obrero, la compra y la venta celebradas entre ellos. * Trabajo.** Trabajador.*** Uso temporal de sí mismo como fuerza de trabajo, Lo que llama trabajo por piezas, task-work † en vez de [trabajo] por tiempo, en que la capacidad de trabajo se pone a disposición [del comprador], es simplemente una manera distinta de determinar este tiempo. [Aquí] se mide en productos, considerando una cantidad de producto determinada como representación del tiempo de trabajo socialmente necesario. En muchas ramas industriales inglesas en las que rige el taskwork se paga por horas, pero surgen muchas veces litigios sobre sí tal o cual pieza está incluida o no en el trabajo de una “hora". † Trabajo a destajo o por tarea, Prescindiendo de las formas específicas, no sólo en el task-work, sino generally,†† aunque la fuerza de trabajo se venda en determinados terms††† antes de su uso, se paga por trabajo realizado, por días, semanas, etc. El dinero actúa aquí como medio de pago después de haber funcionado antes idealmente como medio de compra, ya que una cosa es el paso nominal de la mercancía al comprador y otra distinta el paso real. La venta de la mercancía —de la fuerza de trabajo—, de la cesión jurídica del valor de uso y su real enajenación no coinciden aquí en el tiempo. Por eso la realización del precio se efectúa con posterioridad a la venta de la mercancía (v. p. 122, primera parte de mi obra).38 Aquí se pone también de manifiesto que quien adelanta [al otro] no es el capitalista, sino el obrero; del mismo modo que en el alquiler de una vivienda no es el inquilino, sino el arrendador el que adelanta el valor de uso. Cierto que al obrero se le paga (o, por lo menos se le puede pagar, si ya la mercancía no ha sido encargada de antemano, etc.) antes de que la mercancía por él creada sea vendida. Pero su mercancía, su fuerza de

38 V. C. Marx, Contribución a la crítica de la economía política. Cuaderno I (Marx- Engels, Werke, t. XIII, Berlín, 1961, pp. 118-120).

trabajo, ya industrialmente consumida, ha pasado a manos del comprador, del capitalista, antes de que él, el obrero, reciba el pago. Y no se trata de [saber] qué se propone el comprador de la mercancía hacer con ella, si la compra para disfrutarla como valor de uso o para revenderla. Se trata de la transacción directa [que se efectúa] entre el primer comprador y el vendedor. †† En general, ††† Términos, condiciones. [Dice Ricardo en los "Principles":]

"En ciertas etapas de la sociedad, la acumulación del capital o de los medios para emplear trabajo es más o menos rápida y dependerá en todos los casos de la capacidad productiva del trabajo. Donde mayor es, en general, la capacidad productiva del trabajo es allí donde existe abundancia de tierra fértil” (David Ricardo [“The Principles of Political Economy...”], 3ª ed. [Londres] 1821, p. 92).

Esta tesis de Ricardo es comentada así:

"Si en esta primera afirmación la capacidad productiva del trabajo significa la pequeñez de la parte alícuota de cada producto que corresponde a quienes lo producen con el trabajo de sus manos, la afirmación es tautológica, ya que es con la parte alícuota restante del fondo con la que puede acumularse el capital, si así le place a su poseedor.”

(Lo que equivale a reconocer como evidente por sí mismo que, desde el punto de vista del capitalista, ‘‘la capacidad productiva del trabajo significa la pequeñez de la parte alícuota de cada producto que corresponde a quienes lo producen con el trabajo de sus manos”. Esta afirmación es muy bella.)

"Pero no ocurre así en la mayoría de los casos allí donde más fértil es la tierra.”

(Esto [es] silly.* Ricardo da por supuesta la producción capitalista. No se para a investigar si ésta se desarrolla más fácilmente con fertile or relatively unfertile land.** Allí donde existe, [se revela como] la más productiva de todas donde la tierra es más fértil.) Se manifiestan como productive powers del capital tanto las fuerzas productivas sociales como las fuerzas productivas naturales del trabajo. (El propio Ricardo, en el pasaje anterior identifica, lo que es exacto, las productive powers of labour *** con [el] labour productive of capital, productive of the wealth that commands labour, not of the wealth that belongs to labour.† Su expresión “el capital o

los medios para emplear trabajo" es, en realidad, la única en que capta la naturaleza real y efectiva del capital. Tan obsesionado se halla por el punto de vista del capitalismo, que para él esta adoración, este quidproquo, es la evidencia misma. Las condiciones objetivas del trabajo —creadas, además, por el trabajo mismo—, los raw materials and working Instruments are not means employed by labour as its means, but, on the contrary, they are the means of employing labour.†† No son empleados por el trabajo, sino que ellos emplean a éste. El trabajo es un mean ††† para estas cosas, para acumularlas como capital, y no el medio para procurar al obrero productos, wealth.0 * Necio.** Tierra fértil o relativamente poco fértil.*** Fuerzas productivas del trabajo, † Trabajo productor de capital, productor de la riqueza de que dispone el capital, no de la riqueza que pertenece al trabajo, †† Las materias primas y herramientas de trabajo no son medios empleados por el trabajo, sino que son, por el contrario, los medios de emplear trabajo. †††Medio. 0 Riqueza.

"Es lo que ocurre en Norteamérica, pero es un estado de cosas artificial”

(es decir, a capitalistic state of things 00). 00 Un estado de cosas capitalista.

"No ocurre así en México. Ni ocurre así en la Nueva Holanda. La capacidad productiva del trabajo es realmente mayor en otro sentido allí donde hay más tierra fértil [.entendiéndolo,] en efecto, como la capacidad del hombre, si así lo desea, de obtener mucho producto primario en proporción al trabajo total empleado por él. Es, en efecto, un don de la naturaleza el que los hombres puedan obtener más medios de sustento que la mínima cantidad con que pueden nutrir y mantener a la población existente,"

(Es la base [sobre que descansa] la doctrina de los fisiócratas. La base física del surplus value es este “don de la naturaleza”, que se manifiesta de un modo tangible en el trabajo agrícola, que originariamente satisface todas las necesidades. No [así] en el trabajo manufacturero, ya que aquí el producto tiene que ser vendido antes como mercancía. Los fisiócratas, los primeros en razonar la plusvalía, la conciben bajo su forma natural);

"Pero el ‘plusproducto’ (término empleado por el señor Ricardo, p. 93) significa en términos generales el excedente del precio total de una cosa sobre la parte que corresponde a los trabajadores que lo producen”

(este asno no ve que allí donde hay tierra fértil, la parte that goes to the

labourer of the price of the produce buys a sufficient quantity of necessaries, although that part be small, that part that goes to the capitalist is greatest *); * Si la parte del precio del producto que corresponde al trabajador compra, aunque sea pequeña, la cantidad suficiente de artículos de primera necesidad, la parte que corresponde al capitalista es la mayor de todas.

"característica determinada por el acuerdo entre los hombres, y que no ha establecido la naturaleza” (l. c., pp. 74 s.).

Si la parte final [de este pasaje] tiene algún sentido, es el de que el "surplus produce” en sentido capitalista es algo muy distinto de la productividad de la industria en cuanto tal. Ésta sólo le interesa al capitalista siempre y cuando que se realice para él como ganancia. En esto radica [precisamente] la limitación, la barrera de la producción capitalista.

“Si la demanda de un artículo rebasa a lo que es la demanda eficiente en relación con la situación de la oferta dada; si, por tanto, el precio ha subido, (caben tres posibilidades:] puede aumentarse la cuantía de la oferta a base de la inversión de la misma tasa de costos de producción que antes, y en este caso tendrán que seguir las cosas así hasta que el artículo se cambie por otros en la misma proporción; o, si no es posible superar la cuantía anterior de la demanda, el precio que se ha elevado no podrá volver a bajar, sino que, como dice Smith, la tierra, el capital o el trabajo empleados en la producción del articulo arrojarán una renta, una ganancia o un salario mayor (o las tres a la vez), bien, en tercer lugar, el alza que pueda producirse requerirá proporcionalmente más tierra o capital o trabajo o los tres conjuntamente que para la producción periódica" (¡palabra esta digna de tenerse en cuenta!) “del volumen sobre que antes versaba la oferta. En este caso, el alza no se producirá hasta que la demanda sea lo bastante grande, en primer lugar para cubrir el precio agrandado del alza y, en segundo lugar, para satisfacer el precio aumentado para el volumen anterior de la oferta. En efecto, la persona que produce la cantidad adicional no estará en condiciones de obtener por ella un precio alto mejor que quienes producen la cantidad anterior... En esta industria se dará entonces una plusganancia... Y la plusganancia caerá simplemente en manos de algunos productores especiales... o, si el producto adicional no puede distinguirse del resto, todos participarán del excedente... La gente tendrá que desembolsar algo para participar de una industria en la que puede obtenerse semejante plusganancia... Lo que así desembolsan es [una] renta’ (l. c., pp. 79-81).

Lo único que aquí hay que hacer notar es que en esta obra se concibe por

vez primera la renta como la forma general de las surplus profits.* * Plusganancias.

 “La ‘conversión del ingreso en capital’ es otra de esas fuentes de polémica que brotan de palabras. Unos quieren significar con ello que el capitalista invierte una parte de la ganancia obtenida con su capital en obtener un incremento de éste, en vez de emplearlo para su uso privado, como también habría podido hacerlo. Otros, que alguien invierte algo de su capital que antes no obtenía como ganancia de él, sino como renta, salario, remuneración, etc. (l. c., pp. 83».).

Esta última frase, “otra de esas fuentes de polémica que brotan de palabras”. “Unos quieren significar con ello... otros...”: he aquí la manera [de proceder] de este sabihondo.

### b) “An Inquiry into those Principles.,..” [Incomprensión de las contradicciones de la producción capitalista que provocan las crisis]

"An Inquiry into those Principles, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus, etc., Londres, 1821. Ricardiano. Bien en contra de Malthus. Revela la infinita limitación de estos individuos en que desemboca su clairvoyance ** cuando, en vez de la landed property,*** se refieren al capital. Nevertheless,† uno de los mejores escritores del citado decenio. ** Clarividencia.*** Propiedad de la berra, † Sin embargo.

“Cuando el capital empleado en la cuchillería aumenta de 100 a 101 y sólo puede producir más cuchillos en la misma proporción, sus productores, en general, sólo podrán disponer de otras cosas en una proporción creciente menor si suponemos que su producción no aumenta. Y este poder de disposición, y no el incremento de la cantidad de cuchillos, constituye la ganancia del empresario o el incremento de su riqueza. Pero, el resultado sería distinto si el mismo incremento de un tanto por ciento se llevara a cabo también simultáneamente en los capitales de todas las demás industrias y con el mismo resultado con respecto al producto, pues la proporción en que se cambia cada artículo por otro se mantendría invariable y una determinada parte de cada clase de mercancías conferiría el poder de disponer sobre otras tantas mercancías de las demás clases” (l. c., p. 9).

D’abord * si no se operase más incremento de la producción (y del capital dedicado a la producción) que en el cutlery trade,** como damos por supuesto, el return *** no representaría “una proporción menor", sino an absolute loss. There are then only three courses open to the cutlery-monger. Either he must exchange his increased produce as he would have done his less produce, and so his increased production would result in a positive loss. Or he must try to get new consumers; if amongst the old circle, this could be only done by withdrawing customers from another trade and shift loss upon other shoulders; or he must enlarge his market beyond his former limits, but neither the one nor the other operation depends on his good will, nor on the mere existence of an increased quantity of knives. Or, in the last instance, he must carry over his production to another year and diminish his new supply for that year, which, if his addition of capital did exist not only in additional wages, but in additional fixed capital, will equally result in a loss. * Ante todo.** Industria de cuchillería.*** Reembolso, Furthermore: If all other capitals have accumulated at the same rote, it does not follow at all that their production has increased at the same rote. But if is has, it does not follow that they want one percent more of cutlery, as their demand for cutlery is not at all connected, neither which the increase of their own produce, nor with their increased power of buying cutlery.† Y sigue simplemente esta tatuología: Si el increased capital adaptive to every peculiar trade proportionate to the rate in which the wants of society will increase the demand for every peculiar commodity, then the increase of one commodity secutes a market for the increased supply of other commodities.†† † En una pérdida absoluta. Al cuchillero no le quedan, pues, más que tres caminos. O bien tiene que cambiar su producto incrementado como habría hecho con su producto menor, y en este caso su producción incrementada se traducirla en una pérdida positiva. O bien tiene que tratar de encontrar nuevos consumidores; si se mantiene dentro del círculo anterior, sólo podrá lograr esto desalojando a algunos clientes de otras industrias y descargando [así] sus pérdidas sobre los hombros de éstas; y puede también ensanchar su mercado más allá de los límites anteriores, pero ni una ni otra operación dependerán de sus buenos deseos ni de la mera existencia de una cantidad acrecentada de cuchillos. O bien, finalmente, tendrá que transferir su excedente de producción al año siguiente y reducir su nueva oferta para este año, lo que conduce también a una pérdida, si su capital adicional está formado no sólo por nuevos salarios sumados a los anteriores, sino también por capital fijo adicional. Además, si todos los capitales se han acumulado a la misma tasa, no se sigue de aquí, ni mucho menos, que su producción aumente en una proporción igual. Pero, si la acumulación fuera de aquel modo, de ello no derivaría que necesitaran un tanto por ciento más de cuchillería, ya que su demanda de cuchillos no guarda la menor relación ni con el incremento de su propio producto ni con su capacidad incrementada de comprar cuchillos, †† Si el capital incrementado puede adaptarse a cualquier rama

peculiar proporcionalmente a la tasa en que las necesidades de la sociedad incrementen la demanda do cada mercancía peculiar, en este caso, el incremento de una de las mercancías asegurará un mercado a la oferta incrementada de otras mercancías. Aquí se da, pues, por supuesto 1) Producción capitalista, en que la producción of every peculiar trade and its increase is not regulated immediately, by the wants of society, and controlled by it, but by the powers of production disposed of by peculiar capitalist, independent of the wants of society.* 2) Se da por supuesto que, a pesar de ello, se produce tan proportionately ** como si el capital fuera directamente empleado por la sociedad in the different trades,*** en consonancia con sus necesidades. * De toda mercancía peculiar y su incremento no se regula directamente por las necesidades de la sociedad ni es controlada por ella, sino por las fuerzas de producción de que cada capitalista peculiar dispone, independientemente de las necesidades de la sociedad.** Proporcionalmente.*** En las diferentes ramas industriales,

Bajo este supuesto —contraditio in adjecto—,† si la producción capitalista fuese en absoluto producción socialista, no podría en efecto darse superproducción de ninguna clase. † Contradicción en sí misma, Por lo demás, en las diferentes ramas en que se opera la misma acumulación del capital (lo que es también una premisa inaceptable, el que el capital accumulated at an equal rate en different trades ††) el volumen del prometo que correspondería a este incremento del capital empleado 'diferiría mucho, toda vez que la productividad varía mucho en las different trades, como también el volumen de los valores de uso producidos en proporción al trabajo empleado. Por ambas partes se produce el mismo valor, pero la cantidad de mercancías en que toma cuerpo es muy distinta. ¿Por qué, pues, porque en el trade A el valor haya aumentado a razón del 1 por 100, mientras que el volumen de mercancías ha aumentado en el 20 por 100, van a encontrar éstas demanda en el mercado B, en que el valor ha aumentado también en el 1 por 100, pero el volumen de mercancías solamente en el 5 por 100? No es posible, en absoluto, comprenderlo. Se pasa por alto aquí la diferencia entre valor de uso y valor de cambio. †† El capital se acumula a la misma tasa en diferentes ramas industriales. El imponente descubrimiento de Say de que “las mercancías se compran solamente con mercancías”39 sólo significa una cosa, y es que el dinero constituye por sí mismo la forma trasmutada de la mercancía. Esto no demuestra para nada que, por el hecho de que yo sólo pueda comprar con

39 La crítica a esta teoría de J.-B. Say se contiene en el tomo II de Teorías sobre la plusvalía, pp. 461-462.

mercancías, tenga que comprar necesariamente con mis mercancías o que mi capacidad de compra sea proporcional a la cantidad de mercancías producidas por mí. El mismo valor puede tomar cuerpo en muy diversas cantidades. Pero el valor de uso —el consumo— no guarda relación con el valor, sino con la cantidad. No hay absolutamente razón alguna para pensar que tenga que comprar seis cuchillos porque [ahora] puedo obtenerlos tan baratos como antes uno solo. Aparte [del hecho] de que los obreros no venden mercancías, sino trabajo, multitud de personas compran con dinero, ya que no producen mercancías. [El] comprador y [el] vendedor de una mercancía no son idénticos. El terrateniente, [el] money capitalist,††† etc., reciben la mercancía de otros productores como dinero en mano. Son compradores sin ser vendedores de “mercancías”. [La] compra y [la] venta no se efectúan solamente entre capitalistas industriales, sino que [éstos] venden también a los trabajadores y, en segundo lugar, venden a los poseedores de ingresos que no son fabricantes de mercancías. Por último, sus compras y ventas como capitalistas difieren mucho de sus compras como revenuspen ders.* ††† Capitalista monetario. * Consumidores de ingresos.

“El señor Ricardo (p. 359, 2ª ed.) agrega, después de haber atado la doctrina de Smith acerca de la causa del descenso de la ganancia: ‘El señor Say ha puesto plenamente de manifiesto que no hay ninguna cantidad de capital que no pueda emplearse en un país, ya que la demanda sólo se halla limitada por la producción.’ ” (Estas palabras son muy sabias, Limited, ciertamente. Nothing can be demandad which cannot be produced upon demand, or which the demand finds not ready made in the market. Hence, because demand is limited by production, it does by no means follow that production is, or was, limited by demand, and can never overstep the demand, peculiarly the demand at the market price.** He aquí la agudeza de Say.) ** No se puede demandar nada que no pueda producirse en virtud de la demanda o que la demanda no encuentre ya disponible en el mercedo. Por tanto, el que la demanda se halla limitada por la producción no significa en modo alguno que la producción se halle o se hallara limitada por la demanda, que no pueda nunca exceder de ésta, principalmente de la demanda a precio de mercado.

"En un país, no puede acumularse ninguna cantidad de capital (p. 360) que no sea posible emplear productivamente" ("meaning, I presume,*** y el hombre incluso lo dice, with profit to the owner”†) siempre y cuando que, como consecuencia del alza de precios de los artículos de primera necesidad, los precios no suban tanto que la ganancia del capital se reduce hasta un punto en

que ya no haya aliciente para acumular” [l. c., pp. 18 s.]. *** Lo que presumo que significa, † Con ganancia para el propietario.

(Ricardo asimila aquí “productively” a “profitably”, cuando es precisamente el hecho de que en la producción capitalista sólo lo “profitably" es [verdaderamente] “productively”, lo que la diferencia de la producción absoluta y representa su limitación frente a ella. Para producir “productivamente” hay que producir de tal modo que la masa de los producers se vean excluidos de una parte de la demanda del produce; hay que producir en contraposición a una clase cuyo consumo no guarda proporción alguna con su producción —puesto que precisamente en el excedente de su producción sobre su consumo consiste la ganancia del capitalista. Y hay que producir, por otra parte, para clases que consumen sin producir. No se trata solamente de dar ni surplus produce una forma en que sea objeto de demanda para esta clase. El capitalista mismo, si quiere acumular, no debe, por otra parte, [ser] demandar para sus productos, cuando entren en el ingreso, en la [misma] proporción en que es su producer. De otro modo, no podría acumular. De ahí que Malthus coloque frente a él a clases cuya función no es acumular, sino gastar.

Y, mientras de una parte se dan por supuestas todas estas contradicciones, por la otra se da por supuesto que la producción se desarrolla totalmente sin fricciones, como si tales contradicciones no existieran. [La] compra y [la] venta se hallan separadas, la mercancía del dinero, el valor de uso del valor de cambio. Se supone, por el contrario, que no se da separación, sino valor de cambio. Consumo y producción se hallan separados; [hay] productores que no consumen y consumidores que no producen. Se supone que consumo y producción son idénticos. El capitalista produce directamente para incrementar su ganancia, en gracia al valor de cambio, y no al disfrute. Se supone que produce directamente y no con el fin del disfrute. [Si] se supone que las contradicciones existentes en la producción burguesa —que, ciertamente, se compensan, [en] un proceso de compensación, pero que se manifiesta al mismo tiempo como crisis, como ensamblaje a la fuerza de momentos que se desgarran, que existen indiferentes el uno con respecto al otro, pero que, sin embargo, forman una unidad— no existen, estas contradicciones pueden también naturalmente, no hacerse valer. En cada trade, el capitalista por separado produce in proportion to his capital * indiferente a las wants of society** e indiferente,

especialmente, a la competitive supply*** de los capitalistas del mismo trade. Se supone que produce como si lo hiciera respondiendo a las órdenes de la sociedad. Si no existiera comercio exterior, podrían producirse at home los luxuries, at whatever cost.† En este caso, con excepción de los necessaries,†† el trabajo sería en realidad muy improductivo. Hence ††† la acumulación del capital. De ahí que cada país pueda emplear todo el capital en él acumulado, puesto que, según el supuesto [de que se parte], sólo se acumularía en él poco capital.) * En proporción a su capital.** Necesidades de la sociedad.*** Oferta competitiva. † Dentro del país los artículos de lujo, al costo que fuese,†† Artículos de primera necesidad, ††† De ahí.

"La segunda tesis limita la primera (por no decir que la echa por tierra) cuando en la primera dice que ‘no puede emplearse’, entendiendo por ello emplearse ‘productivamente’ o, mejor dicho, ‘provechosamente’. Si entendiera simplemente ‘aplicarse’, la afirmación no tendría sentido, pues no creo que ni Adam Smith ni nadie discuta que pueda ‘emplearse’ si no existe la preocupación de que rinda alguna ganancia” (l. c., p. 19).

Lo que en realidad dice Ricardo es que todo capital de un país, at what rale accumulated, may be employed profitably; y, de otra parte, that the very fact of the accumulation of captial checks its “profitable" employment, because it must result in lessening profits, that is the rate of accumulation.0 0 Acumulado a la tasa que sea, puede ser empleado provechosamente... que el mismo hecho de la acumulación de capital entorpece su empleo "provechoso”, ya que tiene necesariamente que traducirse en la reducción de las ganancias, es decir, de la tasa de acumulación.

"Una demanda incrementada de su parte” (de parte de los labourers 00) significa la tendencia a tomar menos para ellos mismos y a dejar una participación mayor a sus patronos; y si se dice que esto, mediante la reducción del consumo, aumenta la supersaturación del mercado, lo único que puedo contestar es que la supersaturación del mercado es sinónimo de altas ganancias” (l. c., p. 59). 00 Trabajadores.

Tal es, en efecto, la base secreta sobre que descansa el glut.* * Supersaturación (del mercado).

"Durante la prosperidad” (como dice Mr. Say [en] "Traité d’économie politique”, 4ª ed., vol. I, p. 60) “los obreros en cuanto consumidores no aventajan en nada a las máquinas, a menos que el artículo que la máquina suministra más barato figure entre aquellos cuyo uso, al abaratarse, pueda hacerse asequible al uso de

los trabajadores. Desde este punto de vista, pueden ser una cosa importante para ellos las máquinas trilladoras o los molinos de viento; en cambio no mejoran considerablemente su situación una máquina chapeadora, un molde mecánico o una máquina para hacer encaje” (l. c., pp. 74 s.). “Cuando se desarrolla la división del trabajo, la pericia del obrero sólo es aplicable en la rama especial en que ha sido adiestrado; ellos mismos son una especie de máquinas. Hay, además, un largo periodo de inactividad, es decir, de trabajo perdido, de riqueza tronchada en su raíz. De ahí que no sirva absolutamente de nada repetir como un papagayo que las cosas tienden a encontrar su nivel. Debemos mirar en torno nuestro y ver que no pueden encontrarlo durante mucho tiempo y que, cuando lo encuentran, el nivel es más bajo que cuando el proceso se inició” (l. c., p. 72).

Este ricardiano, siguiendo las huellas de Ricardo, explica acertadamente las crisis from a sudden change in the channels of trade.** 40 Así sucedió en Inglaterra después de la guerra de 1815. Y así [han procedido] cada vez todos los economistas posteriores, reconociendo como única causa posible de las crisis aquello que era el motivo más tangible de la crisis, en cada caso. ** Como resultado de un cambio repentino en los canales del comercio También aduce como causa de la crisis [el] sistema de crédito (pp. 81 ss.). (Como si el mismo sistema de crédito no respondiera a la difficulty to employ capital “productively”, es decir, "profitably".***) Los ingleses, por ejemplo, tienen que prestar su propio capital without † con objeto de crearse un mercado. Con la superproducción, el sistema de crédito, etc., la producción capitalista trata de romper sus propias barreras y producir por encima de su medida. Siente, por una parte, este impulso. [Pero,] por otra parte, sólo soporta la producción en que el capital existente pueda encontrar empleo provechoso. Hence las crisis, que, al mismo tiempo, siempre la espolean y le permiten alcanzar con botas de siete leguas —en relación con el desarrollo de las fuerzas productivas— lo que dentro de su borne 11 sólo podría realizar muy lentamente..*** Dificultad de emplear capital "productivamente”, es decir, "provechosamente”, † Al exterior, †† Límites. A Say lo enjuician muy acertadamente. Intercalar en Say lo siguiente (v.

40 El cap. XIX del libro de David Ricardo "On the Principles of the Political Economy, and Taxation” lleva por título “Sobre los cambios repentinos en los canales del comercio", pero por comercio entiende aquí el autor no sólo las transacciones comerciales, sino también las actividades productivas de un país. V. Teorías sobre la plusvalía, tomo II, pp. 457-459.

p. 134, cuaderno VII):41

El obrero "está dispuesto a trabajar una parte de su tiempo para el capitalista o, lo que viene a ser lo mismo, a considerar como perteneciente a éste una parte de su producto total, una vez producido y cambiado. No tiene más remedio que hacerlo así, pues de otro modo el capitalista no le ofrecería estos medios auxiliares".

(Es decir, el capital. Muy bien dicho, es decir que comes to the same thing whether the capitalist owns the whole produce and pays part of it as wages to the labourer, or whether the lahourer leaves, makes over to the capitalist part of his [the labourer’s] produce.) * * Viene a ser lo mismo que el capitalista posea todo el producto y pague una parte de él al obrero como salario o que el obrero ceda, transfiera al capitalista una parte de su producto (del producto del obrero).

"Pero, puesto que el móvil del capitalista es la ganancia y que estas ventajas dependen siempre, hasta cierto punto, tanto de la voluntad de ahorrar como de la capacidad para ello, el capitalista se inclinará a ofrecer una cantidad adicional de estos medios auxiliares; y, como encontrará menos personas que necesiten esta cantidad adicional que las que necesitaban la cantidad originaria, tendrá que contentarse con recibir una parte menor de la ganancia; tiene que estar dispuesto a hacer (por así decirlo) un regalo (II) al obrero, a cederle una parte de la ganancia obtenida con sus medios auxiliares, pues de otro modo no obtendría la parte restante; de este modo, la ganancia se ve mermada por la competencia” (l. c., pp. 102 s.).

Esto está muy bien dicho. Si el capital, en virtud del desarrollo de la productividad del trabajo, se desarrolla tan aprisa que la demanda de trabajo hace que suban los salarios y el obrero trabaja less time** gratis para el capitalista y shares to some degreen in the benefits of his more productive labour, the capitalist makes him a “present”! *** ** Menos tiempo.*** Comparte hasta cierto punto los beneficios de su trabajo más productivo, el capitalista ¡le hace un regalo! El mismo autor hace ver en detalle que los salarios altos son un mal encouragement † para [los] obreros, aunque, con respecto a los

41 Marx se remite aquí a las citas recogidas en su cuaderno de extractos VII. En la p. 134 de este cuaderno figuran las tesis transcritas en febrero de 1858, de la obra anónima titulada "An Inquiy into those Principles”, etc., en que el autor desconocido critica y ridiculiza a Say. Los pasajes citados figuran en las pp. 110 y 112 de la obra, publicada en Londres en 1821.

terratenientes, low profit a discouragement of capitalists considers †† (v. p. 13, cuaderno XII.)42 † Estímulo,†† Considera las ganancias bajas como un desaliento.

"Adam Smith creía que la acumulación o el incremento del capital, en general, hacía descender la tasa de ganancia, con arreglo al mismo principio según el cual el crecimiento del capital en cada rama industrial particular hace que disminuya la ganancia en esta rama industrial. Ahora bien, semejante aumento de capital en una rama industrial particular significa más bien un incremento en proporción al incremento simultáneo del capital en otras ramas industriales” (l. c., p. 9).

Contra Say (cuaderno XII, p. 12).43

“Podemos decir que el mercado directo para el capital o el campo de acción del capital es el trabajo. El volumen de capital que, en una época dada, en determinado país o en el mundo, puede invertirse de tal modo, que no rinda menos de una ganancia determinada parece depender, principalmente, de la cantidad de trabajo a cuya ejecución se vea movida mediante el desembolso de aquel capital la cantidad de hombres que en aquel momento exista” (l. c., p. 20). "La ganancia no depende del precio, [sino que] depende del precio comparado con los gastos” (l. c., p. 28). "La afirmación del señor Say no demuestra en modo alguno que el capital abra un mercado para sí, sino solamente que el capital y el trabajo se abren mutuamente un mercado” (l. c., p. 111).

### c) Thomas de Quincey. [incapacidad para superar las fallas reales del punto de vista de Ricardo]

“Dialogues of three Templars on Political Economy, chiefly in relation to the Principles of Mr. Ricardo" (“London Magazine", vol. IX, 1824) (autor;

42 Referencia de Marx a su cuaderno de extractos XII, en cuya cubierta figura la inscripción "Londres, 1851, julio". En la p. 13 de este cuaderno se recogen extractos de las pp. 97, 99, 103 s„ 106-108 y 11 de la obra anónima “An Inquiry into those Principles", etc. En la p. 12 del mismo cuaderno figuran extractos tomados de las pp. 54 s., de la citada obra anónima, en que se habla de los terratenientes, cuyas rentas reducen la ganancia de los capitalistas. 43 En la cabeza de la p. 12 de su cuaderno de extractos XII figura una cita tomada por Marx de la obra anónima “An Inquiry into those Principles”, etc. (p. 15), en la que el autor hace una crítica de la opinión de Say según la cual la superproducción de Inglaterra tiene su causa en la subproducción de Italia. V. Teorías sobre la plusvalía, tomo II, pp. 487-489.

Thomas De Quincey). Intento de refutación de todos los ataques hechos a Ricardo. Que sabe de qué se trata lo indica la siguiente frase:

"Todas las dificultades de la economía política pueden reducirse a esto; ¿cuál es el fundamento del valor de cambio?” (l. c., p. 347).

Se pone en claro aquí, a veces con toda fuerza, la insuficiencia de la concepción ricardiana, aunque con una profundidad dialéctica más afectada que real. Las verdaderas dificultades, que no emanan de la determinación del value, sino de la insuficiente argumentación de Ricardo sobre esta base y de su empeño en adaptar violentamente y sin mediación alguna relaciones más concretas a la relación simple del valor, no aparecen en modo alguno resueltas, ni siquiera barruntadas. Sin embargo, la obra es característica del periodo en que se publicó. Se da uno cuenta de que, en aquel entonces, todavía se tomaban en serio la consecuencia y el pensamiento en materia de economía política. (Otra obra del mismo autor, publicada más tarde: “The Logic of Political Economy”, Edimburgo, 1845, [es] más floja.) Quincey subraya nítidamente la diferencia [que media] entre las ideas de Ricardo y las de los [autores] anteriores [a él] y no trata de atenuar [las cosas] mediante paráfrasis o de renunciar a lo que hay de específico en los problemas reduciéndolos a frases, como habrá de hacerse más tarde, abriendo las puertas de par en par a un cómodo eclecticismo carente de todo fundamento. Un punto de la doctrina ricardiana en que Quincey insiste especialmente y que debe mencionarse aquí, porque tiene [cierta] importancia en la polémica contra Ricardo de que enseguida hablaremos, es que el poder de disposición de una mercancía sobre otras mercancías (su poder adquisitivo; en realidad, su valor en cuanto se manifiesta como realizado en otra mercancía) es algo totalmente distinto de su valor real.

Es absolutamente falso concluir que “el valor real sea grande porque lo sea la cantidad de cosas que compra, o pequeño porque sea pequeña la cantidad de estas cosas... Si A duplica su valor, no por ello dispondrá del doble de la cantidad de B que antes. Puede ocurrir así y puede también ocurrir que disponga de quinientas veces más o de quinientas veces menos... Nadie negará que A, al publicar su propio valor, dispondrá de una cantidad

doble de todas las cosas cuyo valor se mantenga constante. Pero el problema está en saber si A, al duplicar su valor, puede disponer sin excepción alguna de una cantidad doble” (í. c., pp. 552-554, passim).

### d) Samuel Bailey

[α) Relativismo superficial del autor de las "Observations on certain Verbal Disputes...” y en Bailey, en la exposición de la categoría del valor. El problema de la equivalencia. Es rechazada la teoría del valor trabajo, como fundamento de la economía política]

“A Critical Dissertation on the Nature, Measures and Causes of Value; chiefly in Reference to the Writings of Mr. Ricardo and his Followers. By the Author of Essay on the Formation and Publication of Opinions” Samuel Bailey), Londres 1825. Es ésta la obra principal en contra de Ricardo. ([Va] dirigida también contra Malthus.) Trata de echar por tierra el fundamento de la doctrina, el value. Carece positivamente de todo valor, si exceptuamos la determinación de la "measure of value” * o rather** del dinero, en esta función. Consúltese también del mismo autor: A Letter to a Political Economist; occasioned by an Ardele in the Westminster Review on the Subject of Value, etc., Londres 1826. * Medida de valor.** Más bien. Como esta obra, según hemos hecho ya notar*** se enlaza en cuanto al fundamento con las "Observations on Certain Verbal Disputes in Political Economy”, tendremos que volver aquí sobre lo referente a ella. *** V. supra, p. 96. El autor de las "Observations” le reprocha a Ricardo el que convierta el value, de una cualidad relativa de las mercancías en sus relaciones entre sí, en algo absoluto. Lo que en este respecto debe reprocharse a Ricardo es simplemente que éste no distingue de un modo riguroso los diferentes momentos [que se aprecian] en el desarrollo del concepto del valor; el valor de cambio de la mercancía, tal como se representa, se manifiesta en el proceso de cambio de las mercancías, [y hay que distinguir] entre la existencia de la mercancía como valor de su existencia como cosa, como producto o valor de uso.. Dicen las "Observations”:

“Si aumenta el valor absoluto del trabajo que produce la mayor de las mercancías o todas, exceptuando una, ¿diríamos que el valor de esta una se mantiene invariable? ¿En qué sentido, puesto que, además, se cambiará por menos de cualquier otra mercancía? Si hay que afirmar que por aumento o disminución del valor debe entenderse el aumento o disminución de la cantidad de trabajo que produce la mercancía de que se trata, podría ser hasta cierto punto acertada la conclusión contra la que acabo de manifestarme. Pero decir, como dice el señor Ricardo, que las cantidades relativas de trabajo que producen las dos mercancías son la causa de la proporción en que éstas se cambian, es decir, la causa del valor de cambio de cada una, bien entendido que en relación con la otra, es algo muy distinto a sostener que el valor de cambio de cada una significa la cantidad de trabajo que la ha producido, sin relación alguna, entiéndase bien, con la otra o con la existencia de la otra” ("Observations”, etc., p. 13). “El señor Ricardo nos dice, en efecto, que ‘la investigación hacia la que trata de dirigir la atención del lector se refiere a los efectos de las variaciones en cuanto al valor relativo de las mercancías, y no a su valor de cambio que no sea relativo” (l. c., pp. 9s.). Su capítulo titulado ‘Valor y riqueza; sus características diferenciales’ "que el señor Ricardo se ha apartado de su empleo originario del término valor, para hacer de él algo absoluto, y no relativo, lo revela todavía más palpablemente. El problema que aquí se debate ha sido discutido también por otros y no pasa de ser puro verbalismo y carente de sentido” (l. c., pp. 15 s.).

Antes de entrar en el autor [de esta obra], [diremos] todavía algo acerca de Ricardo. En su chapter on * “Valor y riqueza” explica que la riqueza social no depende del valor de las mercancías producidas, aunque este punto sea decisivo para every individual ** Con tanta mayor razón habría debido comprender que una forma de producción orientada exclusivamente hacia el surplus value, es decir, hacia la pobreza relativa de la base de los productores no puede ser la forma absoluta de la producción de la riqueza, como él manifiesta constantemente. * Capítulo sobre.** Cada productor individual. Y, ahora, [pasemos] a las "Observations" de este “verbal” sabihondo. Si todas las mercancías, con excepción de una, aumentan de valor porque cuestan más tiempo de trabajo que antes, aquella cuyo tiempo de trabajo no haya experimentado ninguna variación se cambiará por [una cantidad] menor de todas las otras mercancías. Su valor de cambio, en cuanto realizado en otras mercancías, habrá disminuido; es decir, su valor de cambio expresado en los valores de uso de todas las otras mercancías.

“¿Debemos afirmar, sin embargo, que su valor de cambio se mantenga invariable?” Éste es solamente un planteamiento del problema de que aquí se trata, y no habla en pro de una respuesta ni afirmativa ni negativa. Y al mismo resultado llegaríamos si hubiera disminuido el tiempo de trabajo requerido para producir una mercancía, manteniéndose invariable el de todas las demás. Se cambiaría determinada cantidad de esta mercancía por una cantidad menor de todas las Otras. Estamos en ambos casos ante el mismo fenómeno, aunque por causas directamente opuestas. Si, por el contrario, se mantuviera invariable el tiempo de trabajo necesario para producir una de las mercancías, A, disminuyendo en cambio el de todas las demás, aquélla se cambiaría por una cantidad mayor de todas las otras. Y lo mismo ocurriría, por la razón contraria, si el tiempo de trabajo necesario para la producción de A aumentara, permaneciendo igual el de todas las demás. Por tanto, la mercancía A se cambia una vez por menor [cantidad] de las demás mercancías, y es así por dos razones contrapuestas. Y la otra vez se cambia por [mayor cantidad] de las otras mercancías, y también por dos razones contrapuestas. Pero, entiéndase bien, ambas veces se cambia, según el supuesto de que se parte, por su valor, es decir, por un equivalente. Tanto una como otra vez, realiza su valor en la cantidad de otros valores de uso por la que se cambia, por mucho que la cantidad de estos valores de uso pueda cambiar.

De donde se sigue, evidentemente, que la proporción 'cuantitativa en que las mercancías se cambian entre sí como valores de uso es, ciertamente, la expresión de su valor, su valor realizado, pero no [es] su valor mismo, puesto que la misma proporción de valor se representa en cantidades totalmente distintas de valores de uso. Su existencia como valor no se expresa en su propio valor de uso, en su existencia como valor de uso. Se manifiesta en su expresión en otros valores de uso, es decir, en la proporción en que estos otros valores de uso se cambian por ella. Si una onza de oro es igual a una tonelada de hierro y, por tanto, una pequeña cantidad de oro [se cambia] por una gran cantidad de hierro, ¿quiere esto decir que el valor de la onza de oro expresado en hierro sea mayor que el valor del hierro expresado en oro? El que las mercancías se cambien en proporción al trabajo contenido en ellas significa que son iguales, que son lo mismo, en cuanto representan la misma cantidad de trabajo. Significa, por tanto, al mismo tiempo, que cada mercancía, considerada de por sí, es [algo] distinto de su propio valor de uso, de su propia existencia en cuanto valor de uso.

El valor de la misma mercancía, sin cambiar, puede representarse en cantidades infinitamente distintas de valores de uso, según que se exprese en el valor de uso de esta o aquella mercancía. Y esto no altera el valor, aunque su representación varíe. Y, asimismo, todas las diferentes cantidades de distintos valores de uso en que cabe representar el valor de la mercancía A son equivalentes y se comportan entre sí, no sólo como valores, sino como valores de igual magnitud, de tal modo que cuando estas cantidades tan diferentes de valores de uso se sustituyan [una a la otra] el valor permanece tan invariable como si no se hubiese representado en valores de uso totalmente distintos. Cuando las mercancías se cambian en la proporción en que representan una cantidad de trabajo igual, su existencia como tiempo de trabajo materializado, su existencia como tiempo de trabajo corporeizado, es su unidad, su elemento idéntico. En cuanto tales, son [todas ellas] cualitativamente lo mismo y sólo se distinguen cuantitativamente, según la cantidad mayor o menor de lo mismo, del tiempo de trabajo que representen. Son valores en cuanto representación de este [algo] idéntico y valores de igual magnitud, equivalentes, siempre y cuando que representen una cantidad igual de tiempo de trabajo. Para poder compararlas como magnitudes, tienen que ser previamente magnitudes homónimas, cualitativamente idénticas.

Es en cuanto representaciones de esta unidad como estas distintas cosas son valores y se comportan entre sí como tales valores, lo que implica también la diferencia de sus magnitudes de valor, su medida de valor inmanente. Y solamente por esto puede el valor de una mercancía expresarse en valores de uso de otras mercancías como sus equivalentes. Por tanto, una mercancía determinada se distingue en cuanto valor, en cuanto existencia de esta unidad de sí misma en cuanto valor de uso, en cuanto cosa, prescindiendo totalmente de la expresión de su valor en otras mercancías. Como existencia del tiempo de trabajo, [esa mercancía] es valor puro y simple, [una] magnitud de valor determinada en cuanto existencia de un tiempo de trabajo cuantitativamente determinado. Es, pues, algo característico de nuestro sabihondo el que diga: If we mean that, we do not mean that and vice versa. Our “meaning” has nothing at all to do with the essential characters of the thing we consider. If we speak of the value in exchange of a thing, we mean in the first instance of course the relative quantities of every other commodities that can be exchanged with

the first commodity. But, on further consideration, we shall find that for the proportion, in which one thing exchanges with an infinitive mass of other things, which have nothing at all in common with it —and even if there are natural or other similarities between those things, they are not considered in the exchange— to be a fixed proportion all those heterogeneous various things must be considered as proportionate representations, expressions of the same common unity, an element quite different from their natural existence or appearances. We shall than furthermore find, that if our meaning has any sense, the value of a commodity is something by which it not only differs from or is related to other commodities, but is a quality by which it differs from its own existence as a thing, a value in uses.* * “Si entendemos que, no entendemos que, y viceversa. Nuestra manera de "entender” no tiene absolutamente nada que ver con los caracteres esenciales de la cosa de que tratamos. Cuando hablamos de) valor de cambio de una cosa, es cierto que entendemos por ello, ante todo, las cualidades relativas de cualesquiera otras mercancías que puedan cambiarse por aquélla. Pero, si nos fijamos mqor en el asunto, nos encontramos con lo siguiente. Si la proporción en que una cosa se cambia por una cantidad interminable de distintas cosas que no tienen absolutamente nada que ver con ella —y aunque entre ellas mediaran semejanzas naturales o de otra clase, no serían tenidas en cuenta en el cambio— tiene que ser una proporción fija, todas aquellas cosas heterogéneas deberán considerarse como representaciones, expresiones proporcionales de la misma unidad común, elemento totalmente distinto de su existencia o manifestación general. Y nos encontraremos entonces, además, con que si nuestro modo de entender tiene algún sentido, el valor de la mercancía es algo por lo que no sólo difiere de o se relaciona con otras mercancías, sino una cualidad mediante la que se distingue de su propia existencia como una cosa, como un valor de uso.

“El alza de valor del artículo A significa solamente valor, medido en los artículos B, C, etc., es decir, valor de cambio para los artículos B, C, etc.” (l. c., p. 16).

To estimate the value of A, a book for instance, in B, coals, and C, vine. A, B, C must be as value something different from their existences as books, coals or wine. To estimate a value of A in B, A must have a value independent of the estimation of that value in B, and both must be equal to a third thing, expressed in both of them* * Para medir el valor de A, de un libro por ejemplo, en B, carbón, y en C, vino, es necesario que A, B y C sean, en cuanto valor algo distinto de su existencia como libro, carbón o vino. Para medir el valor de A en B, es necesario que A tenga un valor independiente de la estimación de este valor en B y ambos deben ser iguales a una tercera cosa, expresada en los dos. Es absolutamente falso decir que, de este modo, el valor de la mercancía se convierte de algo relativo en algo absoluto. Al revés. En cuanto valor de uso, la mercancía aparece como algo sustantivo. Por el contrario, en cuanto

valor de cambio aparece como algo puesto,44 simplemente determinado por su relación con el tiempo de trabajo socialmente necesario, [que es algo] igual y simple. Hasta tal punto relativo, que, al cambiar el tiempo de trabajo que se requiere para su reproducción, cambia su valor, aunque no varíe el tiempo de trabajo que realmente se contiene en ella. En qué profundo fetichismo se hunde nuestro sabihondo y cómo convierte lo relativo en algo positivo, lo revela del modo más palmario la siguiente frase:

“Valor es [una] cualidad de las cosas, [la] riqueza de los hombres. El valor, en este sentido, no implica necesariamente cambio, riqueza” (l. c., p. 16).

Riches ** es aquí valores de uso. No cabe duda de que éstos son riches con respecto a los hombres, pero es gracias a su propia property,*** a sus propias cualidades, como una cosa es valor de uso y, por tanto, elemento de riqueza para los hombres. Si quitamos a un racimo de uvas las propiedades que hacen de ella un racimo de uvas, dejará de ser el valor de uso que en cuanto tal es para los hombres, dejará de ser, en cuanto tal, racimo de uvas, un elemento de la riqueza. Riches, como algo idéntico a valores de uso son properties of things that are made use of by men and which express a relation to their wants.† ¡Y se pretende, por el contrario, que el “value” sea la “cualidad de las cosasl ** Riqueza. *** Propia propiedad, † Propiedades de las cosas que los hombres utilizan y que expresan una relación con sus necesidades. Como valores, las mercancías son magnitudes sociales y, por tanto, algo absolutamente distinto de sus “properties as ‘things’".†† Como values, representan solamente relaciones entre los hombres en su productivo actiyity.††† Value “implies" 0 en realidad “ exchanges’’,00 y exchanges sin exchanges of things between men,000 exchanges que en nada absolutamente afectan a las cosas como tales. La cosa conserva las mismas “properties", ya se halle en manos de A o en manos de B. En realidad, el concepto de “value” supone “exchanges" de los productos. Allí donde el trabajo es común, las relaciones de los hombres no se manifiestan en su producción social como “values’’ of “things’’.* Exchanges of products as commodities is a certain method of exchanging labour, and of the dependence of the labour of each

44 Término de la filosofía hegeliana, que denota lo condicionado por oposición a lo incondicionado, lo elemental, lo primario; es decir, algo que no tiene su fundamento en sí mismo, sino en otra cosa.

upon the labour of the others, a certain mode of social labour or social production.** †† Propiedades como cosas. ††† Actividad productiva, 0 El valor implica, 00 Cambios. 000 Cambios de cosas entre hombres. * Valores de cosas. ** Los cambios de productos como mercancías son cierto método da cambiar trabajo y de dependencia del trabajo de cada uno con respecto al trabajo de otros, cierta manera de trabajo social o de producción social.

En la primera parte de mi obra45 he expuesto cómo el trabajo basado en el cambio privado se caracteriza porque [en él] el carácter social del trabajo se “representa” como "property” de las cosas; porque [en él] una relación social se manifiesta como una relación de las cosas entre sí (de los products, values in use, commodities ***). Esta apariencia es considerada por nuestro adorador de fetiches como algo real y cree, en verdad que el valor de cambio de las cosas se determina por sus properties as things y que es a natural propriety † de ellas. Pero, hasta ahora, ningún naturalista ha descubierto en sus investigaciones qué propiedades naturales son las que hacen que el rapé y las pinturas se cambien en una proporción determinada. *** Productos, valores de uso, mercancías. † Una propiedad natural. Este wiseacre †† convierte, pues, el valor en algo absoluto, en “una cualidad de las cosas”, en vez de ver en él algo solamente relativo, la relación entre las cosas y el trabajo social, de un trabajo social basado en el trabajo privado y en el que las cosas no se determinan como algo dotado de existencia propia, sino como meras expresiones de la producción social. †† Sabihondo, Pero el que el “value’’ no sea nada absoluto, no se conciba como una entity,††† es una cosa, y otra completamente distinta el que deban dar a su valor de cambio una expresión propia y sustantiva, distinta de su valor de uso o de su existencia como producto real y anterior a ella, es decir, que la circulación de mercancías necesita desarrollarse hasta llegar a la creación del dinero. Las mercancías dan a su valor de cambio esta expresión en dinero, primeramente en el precio, en el que todas ellas se presentan como materialización del mismo trabajo, como expresiones sólo cuantitativamente distintas de la misma sustancia. La sustantivación del valor de cambio de la mercancía en el dinero es, a su vez, producto del proceso [mismo] de cambio, del desarrollo de las contradicciones entre valor de uso y valor de cambio que en la mercancía le contienen y es la contradicción igualmente implícita en ella según la cual el trabajo determinado y específico, trabajo de

45 V. C. Marx, Contribución a la crítica de la Economía política (Marx-Engels, Werke, t. XIII, Berlín, 1961, pp. 21 s. y 34 s.).

un individuo privado, tiene necesariamente que expresar lo contrario a él, el trabajo igual, necesario y general y, bajo esta forma, el trabajo social. En la representación del dinero y la mercancía no va implícito solamente el que las diferentes magnitudes de valor de las mercancías se miden por la representación de sus valores en el valor de uso de una mercancía exclusiva, sino, al mismo tiempo, el que todas ellas se expresan bajo una forma en la que existen como corporeización del trabajo social y pueden, por tanto, cambiarse por cualquier otra mercancía, traducirse a su gusto en el valor de uso que les plazca. Por tanto, su manifestación como dinero —en el precio— aparece primeramente sólo de un modo ideal, [como] una representación que sólo se realizará mediante la venta real. El error de Ricardo es que sólo se ocupa de la magnitud de valor. De ahí que sólo dirija su mirada a la cantidad relativa de trabajo que representan las mercancías, que contienen como valores materializados. Pero el trabajo contenido en ellas debe representarse como trabajo social, como trabajo individual enajenado. En el precio, esta representación es ideal. Sólo se realiza con la venta. Esta conversión de los trabajos de los individuos privados contenidos en las mercancías en trabajos sociales iguales, representables por tanto en todos los valores de uso, trabajo susceptible de ser cambiado por todo, este lado cualitativo de la cosa, que se contiene en la representación del valor de cambio como dinero, no aparece desarrollado en Ricardo. Ricardo pasa por alto esta circunstancia: la necesidad de representar como trabajo social igual, es decir, como dinero, el trabajo contenido en ellas. ††† Entidad.

Por su parte, el desarrollo del capital presupone ya el pleno desarrollo del valor de cambio de la mercancía y, por tanto, su sustantivación en dinero. En el proceso de producción y circulación del capital se parte del valor como entidad sustantiva que se mantiene, incrementa y mide su incremento con respecto a su magnitud originaria en todas las changas * que sufren las mercancías en que se representa e, independientemente de que él mismo se represente en los más diversos valores de uso, hace cambiar las mercancías en que toma cuerpo. La relación entre el [valor] presupuesto a la producción y el valor de ella resultante —en cuanto valor presupuesto, el capital es capital por oposición a la ganancia— constituye lo trascendente y determinante de todo el proceso de producción capitalista. No es solamente la representación sustantiva del valor como en el dinero, sino valor que se

procesa, valor que se mantiene en un proceso en que los valores de uso recorren las más diferentes formas. Por consiguiente, en el capital la sustantivación del valor se manifiesta en una potencia mucho más elevada que en el dinero. * Variaciones. Puede juzgarse, a la vista de esto, la sabiduría de nuestro “verbal” wiseacre,** para quien la sustantivación del valor de cambio no pasa de ser una manera de decir, manner of talking, schodastic invention.*** ** Sabihondo "verbal”. *** Manera de hablar, invención escolástica.

"Valor o, en francés, valeur no sólo se emplea en términos absolutos, en vez de relativos, como una cualidad de las cosas, sino que es empleado por algunos incluso en el sentido de una mercancía mensurable. ‘Poseer un valor’, ‘transferir una parte del valor’” (un momento tan importante como éste en el capital fijo), “ ‘la suma o totalidad de los valores’, etc.: no sé lo que quiere decir todo esto” (l. c., p. 57).

El que el valor sustantivado cobre de nuevo expresión relativa en el dinero, porque el dinero es él mismo mercancía, hence a changeable value * en nada altera la cosa, sino que es una imperfección que se deriva de la naturaleza de la mercancía y de la necesaria representación de su valor de cambio, a diferencia de su valor de uso. Que our man does “not know” ** lo ha demostrado él mismo palmariamente. Y esto nos muestra el tipo de crítica que gusta de eliminar a fuerza de charlatanería, como producto de la reflexión o de la pugna entre definiciones, las dificultades que radican en las mismas determinaciones contradictorias de las cosas. * Por tanto, un valor de cambio.** Que nuestro hombre "no sabe”.

“ ‘El valor relativo de dos cosas' puede tener un doble significado: la proporción en que dos cosas se cambian o cambiarían entre sí o las Cantidades relativas de una tercera por la que se cambia o cambiaría cada una de ellas” (l. c., página 53).

D’abord,*** hermosa definición sería ésta. Si 3 libras de café exchange to doy or would exchange to morrow † por 1 libra de té, no se dice con ello, ni mucho menos, que have been exchanged for each other,†† que sean equivalentes. Según esto, una mercancía no podría nunca cambiarse más que por su valor, ya que su valor sería una cantidad cualquiera de otra mercancía por la que se cambiara fortuitamente. This, however, is not what people generally mean when they soy that 3 lbs. of coffee have been exchanged for

their equivalent in tea. They suppose that after, as before, the exchange a commodity of the same value is in the hand of either of the exchangers. The rate at which two commodities exchange does not determine their value, but their value determines the rate which their exchange’’.††† Si el valor no fuese sino la cantidad por la que fortuitamente se cambia la mercancía A, ¿cómo to express the value of A in the commodity B, C, etc.? Because then, as there is no immanent measure between the two, the value of A could not be expressed in B before it had been exchanged against B.0 *** En primer lugar, † Se cambian hoy o se cambiarían mañana. †† Hayan sido cambiadas la una por la otra. ††† No es esto, sin embargo, lo que la gente, generalmente entiende cuando dice que 3 libras de café se han cambiado por su equivalente en té. La gente supone que, antes y después de esto, se encuentra en manos de quienes han efectuado el cambio una mercancía del mismo valor. La proporción en que dos mercancías se cambian no determina su valor, sino que su valor está determinado por la proporción en que se cambian. 0 ¿Cómo expresar el valor de A en las mercancías B, C, etc.? Ya que, entonces puesto que no existe una medida inmanente entre las dos, el valor de A no podría expresarse en B antes de haberse cambiado por ésta.

Valor relativo significa, en primer lugar, magnitud de valor a diferencia de la cualidad valor en general. De aquí que ésta no sea tampoco nada absoluto. Y significa, en segundo lugar, [que] el valor de una mercancía se expresa en el valor de uso de otra. Esto es una expresión solamente relativa de su valor, es decir, in relation to the commodity in which it is expressed. The value of a pound of coffee is only relatively expressed in tea; to express it absolutely — even in a relative way, that h to say, not in regard to the time of labour, but to other commodities — It ought to be expressed in an infinite series of equations with all other commodities. This would be an absolute expression of its relative value; its absolute expression would be its expression in time of labour and by this absolute expression it would be expressed as something relative, but in the absolute relation, by which is is value”.* * En relación a la mercancía en que se expresa. Este valor de una libra de café se expresa sólo relativamente en té; para expresarlo absolutamente —precisamente de un modo relativo, es decir, no con respecto al tiempo de trabajo, sino a otras mercancías, habría que expresarlo en una serie infinita de ecuaciones con todas las otras mercancías. Esto sería una expresión absoluta de su valor relativo; su expresión absoluta sería su expresión en tiempo de trabajo y, mediante esta expresión absoluta, se expresaría como algo relativo, pero en la relación absoluta mediante la cual es valor.

Pero, vayamos ahora a Bailey. El único mérito positivo de su obra es que en ella se determina por vez primera exactamente la measure of values ** y, por tanto, en realidad, una de las funciones del dinero o el dinero bajo una determinabilidad de forma específica. Para medir los valores de las mercancías —para [encontrar] una medida externa de valores—, no es necesario que el valor de la mercancía en

que las otras se miden sea invariable. (Por el contrario, tiene que ser variable, como he demostrado en la primera parte,46 ya que la medida de valores es y necesariamente tiene que ser ella misma una mercancía, pues de otro modo no tendría una medida inmanente común con las otras mercancías.) Si se altera el valor del dinero, por ejemplo, se alterará por igual con respecto a todas las demás mercancías. Por tanto, sus valores relativos seguirán expresándose en él tan certeramente como si hubiera permanecido invariable. ** Medida de valores. Quedaba eliminado así el problema de encontrar una “medida inmutable de valores”. Sin embargo, este problema (el interés por comparar los valores de las mercancías en diferentes periodos históricos no es, en realidad, un interés económico en y de por sí, [sino] un interés de erudición) nacía él mismo de un malentendido y ocultaba otro mucho más profundo e importante. "Medida inmutable de valores” significa de prime abord *** una medida de valores que tiene ella misma un valor inmutable y, por tanto, puesto que el valor mismo es una determinación de la mercancía, una mercancía cuyo valor no cambia. Si por ejemplo el oro y la plata o el trigo fuesen mercancías así, o también el trabajo, podríamos, mediante una comparación con ellas, por su precio en oro, en plata o en trigo o su relación con el salario, medir exactamente la proporción en que otras mercancías se cambian por ellas, las variaciones de valor de estas otras mercancías. Así, pues, el problema tal y como se plantea da por supuesto de antemano que en la “medida de los valores” se trata meramente de una mercancía en la que todas las demás representan su valor, ya sea en la mercancía en la que realmente lo representan —el dinero, la mercancía que funcione como dinero— o una mercancía que fuese, por razón de su valor inmutable, el dinero con que cuenta el teórico. Se pone, pues, de manifiesto que, cualesquiera que sean las circunstancias, aquí sólo se trata de un dinero, que en cuanto medida de valores —teórica o práctica— no se halla sujeta ella misma a variaciones de valor. *** Ante todo.

Pero, para que las mercancías representen sustantivamente su valor de cambio en dinero, en una tercera mercancía, [en] la mercancía exclusiva, se dan ya por supuestos los valores de las mercancías. Se trata solamente de compararlas cuantitativamente. Se da ya por supuesta una unidad que con

46 Op. cit., pp. 50-53.

respecto a ella las equipara cualitativamente como valores, para que puedan representar de este modo sus valores y sus diferencias de valor. Si todas las mercancías expresan sus valores en oro, por ejemplo, éste será su expresión en oro, su precio-oro, su ecuación con el oro, ecuación que esclarecerá la relación de valor [que guardan] entre sí, que permitirá calcularla, ya que sólo se expresarán en cuanto diferentes cantidades de oro, y de esta manera se representarán las mercancías en sus precios como magnitudes homónimas y comparables. Pero, para [poder] representarlas así, es necesario que sean ya idénticas como valores. De otro modo, si no [supusiéramos como] valores, [como] representaciones de la misma unidad expresables la una en la otra, la mercancía y el oro o dos mercancías cualesquiera, el problema sería insoluble. A las mercancías se las supone ya como valores, como valores diferentes de sus valores de uso, antes de que pueda hablarse de la representación de este valor en una especial mercancía. Para que dos cantidades de diferentes valores de uso se equiparen [entre sí] como equivalentes se presupone ya que son iguales en un tercero, cualitativamente iguales, y sólo expresiones cualitativas distintas de este [algo] cualitativamente igual. Por tanto, el problema de [encontrar] una “pauta de valor inmutable” no era, en realidad, más que una manera falsa de expresar la búsqueda del concepto, de la naturaleza del valor mismo, cuya determinación no pueda ser, a su vez, un valor y hallarse, por tanto, sujeta a las variaciones de éste. Y esto era el tiempo de trabajo, el trabajo social, tal y como se manifiesta específicamente en la producción de mercancías. La cantidad de trabajo no tiene un valor, no es una mercancía, sino lo que convierte las mercancías en valores, su unidad, como manifestación e la cual son las mercancías cualitativamente iguales y sólo se distinguen cuantitativamente. Se [manifiestan] como expresión de determinadas cantidades de tiempo social de trabajo. Supongamos que el oro tenga un valor inmutable. Si, partiendo de aquí, los valores de todas las mercancías se expresaran en oro, podríamos medir en sus precios-oro las variaciones de valor de las mercancías. Pero, pura [poder] expresar en oro los valores de las mercancías, es necesario que las mercancías y el oro sean considerados idénticos. El valor inmutuble del oro y el valor variable de las demás mercancías no impedirían que [uno y otras] fuesen lo mismo en cuanto valor, [fuesen] la misma instancia. Lo primero

[que habría que hacer] sería estimar el valor de las mercancías en oro —es decir, representarse el oro y las mercancías como expresiones de la misma unidad, como equivalentes—, sin lo cual el valor inmutable del oro no nos haría avanzar ni un solo paso.

(Para que las mercancías se midan por la cantidad de trabajo Contenida en ellas —y la medida de la cantidad de trabajo es el tiempo—, es necesario reducir los diferentes trabajos contenidos en las mercancías a trabajo simple [e] igual, [a] trabajo medio, unskilled labour.* Solamente entonces es posible medir por el tiempo, por una medida igual, el tiempo de trabajo contenido en ellas. Tiene que ser [algo] cualitativamente igual, para que sus diferencias sean diferencias puramente cuantitativas, simples diferencias de magnitud. Sin embargo, esta reducción a trabajo medio simple no es la única determinabilidad de la cualidad de este trabajo en la que se disuelven como en unidad los valores de las mercancías. El que la cantidad del trabajo contenido en una mercancía es la cantidad socialmente necesaria para producirla —y el tiempo de trabajo, por tanto, el tiempo de trabajo necesario— es una determinación que sólo se refiere a la magnitud de valor. Pero el trabajo que constituye la unidad de la mercancía no es solamente trabajo medio simple [e] igual. El trabajo es trabajo del individuo privado, representado en un determinado producto. Sin embargo, en cuanto valor, el producto tiene que ser materialización del trabajo social y, como tal, directamente convertible de un valor de uso en cualquier otro. (El valor de uso determinado en que directamente se representa debe ser indiferente, de tal modo, que puede traducirse de una forma de valor de uso a la otra.) Por tanto, el trabajo privado debe representarse directamente como lo contrario a él, [como] trabajo social; este trabajo metamorfoseado es, como lo directamente contrario a él, trabajo general abstracto, que, por tanto, se representa también en un equivalente general. Solamente mediante su enajenación se representa realmente el trabajo individual como lo contrario de él, Pero la mercancía tiene que poseer esta expresión general antes de ser enajenada. Esta necesidad de que el trabajo individual se represente como trabajo general es la necesidad de la representación de la mercancía como dinero. Mientras este dinero sirve de medida y de expresión del valor de la mercancía en el precio, obtiene la mercancía esta representación. Solamente por medio de su conversión real en dinero, por medio de la venta, adquiere la mercancía esta su expresión adecuada en cuanto valor de cambio. La primera transmutación es un proceso meramente teórico, la segunda [es] el

proceso real. * Trabajo no calificado. Por eso, en cuanto a la existencia de la mercancía como dinero no sólo hay que destacar que las mercancías se dan en el dinero una determinada medida de sus magnitudes de valor —en cuanto expresan todo su valor en el valor de uso de la misma mercancía—, sino, además, que se representan todas como existencia del trabajo social, general abstracto; una forma en la que todas poseen la misma forma; todas aparecen como encarnación directa del trabajo social; y, en cuanto tal, todas ellas, como efecto de la existencia del trabajo social, son directamente cambiables —en proporción a su magnitud de valor— por todas las otras mercancías, mientras que en manos de aquel cuya mercancía se convierte en dinero no [son] la existencia del valor de cambio en un valor de uso específico, sino la existencia del valor de uso (como del oro, por ejemplo) en cuanto mero exponente del valor de cambio.

Una mercancía puede venderse por debajo o por encima de su valor. Esto sólo afecta a su magnitud de valor. Pero siempre, una vez vendida, convertida en dinero, su valor de cambio posee una existencia propia y sustantiva, separada de su valor de uso. [Ahora,] existe solamente como una cantidad determinada de tiempo de trabajo social, y como tal se afirma en cuanto que es directamente cambiable por cualquier otra mercancía que desee, por cualquier valor de uso que quiera (en la medida de su cantidad). Este punto no puede ser pasado por alto en el dinero, como tampoco la transmutación social por la que pasa el trabajo contenido en una mercancía, como su elemento de valor. Ahora bien, en el dinero —en esta absoluta échangeabilité * que posee la mercancía en cuanto dinero, en su absoluta eficacia como valeur déchange,** lo que nada tiene que ver con la magnitud de valor— no se acusa ninguna determinación cuantitativa, sino la determinación cualitativa de que, a través del proceso de la mercancía misma, se sustantiva su mismo valor de cambio y se representa realmente en forma libre junto a su valor de uso, como en su precio se ha sustantivado ya idealmente. * Cambiabilidad.** Valor de cambio. Lo que quiere decir, por tanto, que el “Verbal Observer”,*** al igual que Bailey, no ha sabido comprender nada acerca del valor y la esencia del dinero, cuando consideran la sustantivación del valor como una invención escolástica de los economistas. Y esta sustantivación se destaca todavía con

mayor fuerza en el capital, al que podríamos llamar, de una parte, valor que se procesa y también —puesto que el valor, sustantivamente, sólo existe en el dinero— dinero que se procesa, que recorre una serie de procesos en los que se mantiene, parte de sí mismo y retorna a sí, en cuantía acrecentada. Y huelga decir que la paradoja de la realidad se expresa también en paradojas verbales, que contradicen al common sense, † a what vulgarians mean and believe to talk of.†† Las contradicciones que brotan de que, sobre la base de la producción de mercancías, el trabajo privado se represente como trabajo social general, de que las relaciones entre personas se manifiesten como relaciones entre cosas, son contradicciones que radican en la cosa [misma], y no en las palabras que la expresan.} *** “Observador verbal”, juego de palabras con el título de la obra “Verbal Observations”. † Sentido común,†† A lo que el vulgo piensa y cree decir Ricardo parece con frecuencia hablar y a veces habla en realidad como si la quantity of labour ††† fuese la solución al falso y falsamente formulado problema de una “medida inmutable de los valores” a la manera como el trigo, el dinero, el salario, etc., han sido antes considerados como tales. Esta falsa apariencia proviene, en Ricardo, de que la determinación de la magnitud de valor es lo decisivo, para él. He ahí por qué no capta la forma específica bajo la que el trabajo es elemento del valor a saber, el que el trabajo individual tiene que manifestarse necesariamente como trabajo general abstracto y, bajo esta forma, como trabajo social. De ahí que no comprenda la concatenación de la formación del dinero con la esencia del valor y con la determinación de este valor por el tiempo de trabajo. ††† Cantidad de trabajo.

La obra de Bailey tiene algún mérito en cuanto que aclara la confusión entre la "measure of value” * tal como se representa en el dinero, como una mercancía junto a otras mercancías, y la medida y sustancia inmanente del valor, apuntando nuevas objeciones. Si él mismo se hubiera detenido a analizar el dinero como “measure of value”, y no sólo como medida cuantitativa, sino en cuanto transformación cualitativa de las mercancías, habría llegado a un análisis certero del valor. [Pero,] en vez de eso, se detiene en la consideración superficial de la “measure of value” externa — que presupone ya el value— y en la pura vacuidad. * “Medida de valor”. Sin embargo, encontramos en Ricardo pasajes sueltos en los que hace resaltar directamente que la cantidad de trabajo contenido en una mercancía sólo [es] la medida inmanente de sus magnitudes de valor, de las

diferencias de magnitud de sus valores por ser el trabajo aquello en que las mercancías son iguales, su unidad, su sustancia, el fundamento intemo de su valor. Sólo que se olvida de indagar bajo qué forma determinada es esto el trabajo.

“ Si hacemos del trabajo la base del valor de las mercancías y consideramos la cantidad relativa de trabajo necesaria para producirlas como la medida que determina las correspondientes cantidades de bienes que deben darse a cambio de cualquiera otra, no por ello debe creerse que neguemos las variaciones fortuitas y transitorias del precio real o precio de mercado de las mercancías con respecto a este su precio originario y natural” ([David Ricardo, "The Principles of Politicen Economy...”], 3ª ed., 1821, p. 80). “Medir..,, [dice Destutt de Tracy]... significa averiguar cuántas... unidades de la misma clase contienen” (las cosas medidas). “Un franco no es la medida de valor de cualquier cosa, sino solamente de una cantidad del mismo metal de que está hecho el franco, a menos que los francos y la cosa que se trata de medir pueden reducirse a otra medida común a una y otros. Lo que yo creo que es posible, puesto que son, una y otros, resultado del trabajo, y por eso” (porque el labour [es] su causa efficiens **) “es el trabajo la medida común mediante la cual es posible estimar tanto su valor real como su valor relativo" (pp. 333 s.). ** Causa eficiente.

Todas las mercancías pueden reducirse a labour como a su unidad. Lo que Ricardo no investiga es la forma específica en que se representa el labour como unidad de las mercancías. De ahí que no comprenda el dinero. De ahí que vea en la conversión de las mercancías en dinero algo meramente formal, que no cala profundamente en lo más recóndito de la producción capitalista. Pero, por lo menos, dice: Solamente porque el labour es la unidad de las mercancías, porque todas ellas son representación de la misma unidad, el labour, es éste su measure. Es su measure solamente porque [es] su sustancia en cuanto valores. No hay razón para distinguir entre el labour representado en valores de uso y [el labour] representado en valor de cambio. El labour como fundamento del valor no es el labour específico, de específica cualidad. En Ricardo, encontramos la confusión entre el labour que se representa en el valor de uso y el representado en el valor de cambio. Ciertamente que la segunda forma del labour es solamente la primera bajo una forma más abstracta.

En el citado pasaje, Ricardo entiende por real value * la mercancía como

representación de un determinado tiempo de trabajo. Y por relative value la expresión del tiempo de trabajo contenido en ella [expresado] en los valores de uso de otras mercancías. * Valor real. Pasemos ahora a Bailey. Bailey se atiene a la forma en que el valor de cambio de la mercancía se representa, aparece como mercancía. Se representa de un modo general cuando se expresa en el valor de uso de una tercera mercancía en que todas las otras mercancías expresan igualmente su valor, que sirve como dinero, es decir, en el precio en dinero de la mercancía. Se representa de un modo especial cuando representa el valor de cambio de cualquier mercancía en el valor de uso de otras mercancías cualesquiera, por ejemplo como el precio en trigo, el precio en lienzo, etc. En realidad, el valor de cambio de la mercancía sólo aparece, se representa siempre con respecto a otras mercancías, en la proporción cuantitativa en que se cambian. El tiempo general de trabajo no puede representar una determinada mercancía en cuanto tal o sólo puede representarla en su ecuación con la mercancíadinero, en su precio en dinero. Y, entonces, el valor de la mercancía A aparece siempre representado en determinadas cantidades del valor de uso D, de la mercancía que funciona como dinero. Tal es el fenómeno directo. Y a él se atiene Bailey. La forma más superficial en que se presenta el valor de cambio como la relación cuantitativa en que se cambian [las] mercancías es, según Bailey, su valor. Y no es lícito penetrar bajo la superficie [para calar] en el contenido. No se le ocurre siquiera hacerse la simple reflexión de que si x varas de lienzo = z libras de paja, esta igualdad entre dos cosas desiguales, la paja y el lienzo, las convierte en magnitudes iguales. Sin embargo, esta existencia de [algo] igual tiene necesariamente que ser distinta de su existencia en cuanto lienzo y paja. No se las equipara como lienzo y paja, sino como equivalentes. Uno de los dos términos de la ecuación tiene, por tanto, necesariamente, que expresar el mismo valor que el otro. Por consiguiente, el valor de la paja y el lienzo no puede ser ni lienzo ni paja, sino algo común y ambos y [,al mismo tiempo,] distinto de ellos en cuanto paja y lienzo. ¿Y qué es este [algo]? Bailey no contesta a esta pregunta. En vez de hacerlo, recorre todas las categorías de la economía para repetir una y otra vez la monótona letanía de que el valor es la relación de cambio entre mercancías, razón por la cual no puede ser nada diferente de esta relación.

“Si el valor de un objeto es su poder de compra, es necesario que exista algo que comprar. El valor no designa, por tanto, nada positivo o propio de la mercancía, sino simplemente la relación entre dos objetos que se comportan entre sí como mercancías cambiables" ([“Critical Dissertation...] pp. 4s.).

En esta frase se contiene, en realidad, toda su sabiduría. “Si el valor no es otra cosa que el poder de compra” (a very fine definition, since "purchasing” supposes not only value, but the representation of value as money” *) “designa” él, etc. Analicemos, sin embargo, la frase de Bailey, ¿esponjándola de todos los elementos absurdos que desliza en ella de contrabando. “Purchasing” significa “comprar”, significa convertir el dinero en mercancía. El dinero presupone ya el value y el desarrollo del value. Por tanto, lo primero que hay que descartar es el término “purchasing”. De otro modo, explicaremos el value por el value. Donde dice purchasing, debemos decir nosotros “exchanging against other objects". Lo de que “tiene que existir algo que comprar” es una observación perfectamente superfina. No habría, naturalmente, por qué hablar de value si el “object” fuese consumido como valor de uso por quien lo produce, si no fuese simplemente un medio para apropiarse de otros objetos, si no fuese [una] “mercancía”. * Definición muy hermosa, puesto que "comprar” no supone solamente el valor, sino la representación del valor como "dinero”. Se comienza hablando de [un] objeto. Luego, la relación entre dos objetos se convierte en la “relación entre dos objetos que se comportan entre sí como mercancías cambiables". Los objetos sólo mantenían entre sí la relación of exchange o de exchangeable objects to each other.** Esto hace de ellos "commodities”, lo que es something else than “objects”.*** En cambio, la “relation of exchangeable commodities" † o bien es un absurdo, puesto que “not exchangeable objects” nunca pueden ser commodities, o bien el señor Bailey se desmiente a sí mismo. Los objects shall not be exchanged in any proportion whatever,†† sino que deben ser exchanged como commodites,††† es decir, comportarse entre sí como exchangeable commodities, es decir, como objetos cada uno de los cuales tiene un valeur y que tienen que cambiarse el uno por el otro en la medida de su equivalencia. Con lo cual Bailey habría reconocido que la rate 0 en que se cambian y, por tanto, el power 00 de cada una de las mercancías de comprar la otra se determina por su valor, y no este valor por este power, que es simplemente una consecuencia [de aquél].

** De cambio o de objetos cambiables el uno con respecto al otro.*** Algo distinto que objetos, † Relación entre mercancías cambiables, †† Los objetos no deben cambiarse en una proporción cualquiera. ††† Cambiados como mercancías, 0 Proporción, 00 Poder, 000 Poder de cambio de un objeto Así, pues, si suprimimos de la frase todo lo [que hay en ella de] falso, de deslizado subrepticiamente o de absurdo, rezaría como sigue.

Pero, hagamos antes una pausa. Todavía tenemos que borrar otro contrabando y otro absurdo. Nos encontramos con dos expresiones. “Power” of exchanging of an object, etc. (puesto que el “purchasing” está injustificado y carece de sentido sin el concepto de dinero) y “Relación entre” un object [que] exchanges with others.* Si “power" ha de significar otra cosa que “relation", no debería decirse que “power of exchangin” es “merdente la relation", etc. Y si ha de significar lo mismo trastrueca el sentido expresar lo mismo con dos expresiones distintas que nada tienen de común entre sí. Relation of a thing to another is a relation of the two things and cannot be said to either. Power of a thing, on the contrary, is something intrinsic to the thing, although this its intrinsic quality may only manifest itself in its relation to other things. For instance power of attraction is a power of the thing itself, although that power is “latent” as long as there are no things to attract".** Aquí, se intenta presentar el "object” como algo que forma parte de él y, sin embargo, [al mismo tiempo,] simplemente como una mera “relation”. De ahí que se emplee primero la palabra power y luego la palabra relation. * Que se cambia por otros.** Relación de una cosa con otra es una relación entre 1oi dos cosas, y no puede predicarse de otra. Poder de una cosa, por el contrario, es algo intrínseco a esta cosa, aunque esta cualidad intrínseca suya sólo puede manifestarse en relación con otras cosas. Por ejemplo, la fuerza de atracción es el poder de la cosa misma, aunque este poder se halle “latente” mientras no haya cosas que atraer. Por tanto, en rigor, la cosa debiera expresarse así:

“If the value of an object is the relation in which it exchanges with other objects, value denotes, consequently” (es decir, in consequence of the “If’) “nothing, but merely the relation in which two objects stand to each other as exchangeable objects.*** *** Si el valor de un objeto es la proporción ’en que se cambia por otros objetos, el valor, consecuentemente (es decir, a consecuencia del “Si”) significa simplemente la relación en que dos objetos se hallan el uno con respecto al otro,

Esta tautología no será negada por nadie. De ella se sigue, por lo demás, que “value" of an object † no “significa nada”. Por ejemplo: 1 libra de café = 4 lbs. de algodón. ¿Y el valor de 4 lbs. de algodón? 1 libra de café. Y como el

valor de 1 libra de café son 4 lbs. de algodón y, por otra parte, el valor de 4 lbs. de algodón = 1 libra de café, es evidente que el valor de 1 libra de café = libra de café (ya que 4 lbs. de algodón equivalen a 1 libra de café), a = b, b = a. Hence †† a = a. De esta explicación se deduce, pues, que el valor de un valor de uso es igual a la cantidad del mismo valor de uso. Es decir, que el valor de 1 libra de café no es nada más que 1 libra de café. Si 1 libra de café = 4 lbs. de algodón, es evidente que 1 libra de café > que 3 lbs. de algodón y 1 libra de café < que 5 lbs. de algodón. El que 1 libra de café sea > que 3 lbs. de algodón y < que 5 lbs. de algodón expresa también una relación entre el café y el algodón, exactamente lo mismo que el que 1 libra de café = 4 lbs. de algodón. El [signo] = no es más expresivo de relación que el [signo] > o [el signo] >, sino que expresa una relación distinta. Ahora bien, ¿por qué precisamente la relación [marcada] con el signo de igualdad, con el [signo] =, expresa el valor del café en algodón y el del algodón en café? ¿O responde este signo de igualdad al hecho de que esas dos cantidades se cambien entre sí? ¿El [signo] = se limita a expresar el hecho del cambio? No puede negarse que, si el café se cambia en una ratio * cualquiera por algodón, se cambian el uno por el otro, y si el mero hecho del cambio confirma la relación entre las mercancías, el café se verá representado en el algodón ya se cambie por 2, 3, 4 o 5 lbs. de algodón. Pero ¿qué [significa] entonces la palabra relación? El café no entraña en sí absolutamente nada “intrínseco, positivo” que determine en qué proporción se cambia por algodón. No se trata de ninguna relación determinada por algo intrínseco al café y diferente del cambio real. ¿Para qué, pues, la palabra relación? ¿Qué es la relación? The quantity of cotton against which a quantity of coffee is exchanged.** No se puede hablar de una relación in which it exchanges,*** sino solamente de una relación in which it is or has been exchanged.† En efecto, si la relación se determinara antes del cambio, el cambio se hallaría determinado por la relación, y no la relación por el cambio. Debemos, pues, drop†† una relación que trascienda del café y del algodón, que sea [algo] aparte de ellos. † "Valor” de un objeto. †† Por tanto. * Proporción.** La cantidad de algodón por la que se cambia una cantidad de café. ***En que se cambia, † En que es o ha sido cambiado, †† Descartar, [Por donde la frase de Bailey más arriba citada tendría que adoptar la siguiente forma:]

“If the value of an object is the quantity of another object exchanged with it, value denotes, consequently, nothing, but merely the quantity of the other object

exchangeable with it”’.††† ††† “Si el valor de un objeto es la cantidad de otro objeto que se cambia por él, el valor significa, por tanto, consecuentemente, tan sólo la cantidad del otro objeto que por él se cambia".

En cuanto mercancía, una mercancía sólo puede expresar su valor en otra mercancía, ya que para ella, como tal mercancía, no existe el tiempo general de trabajo. [Ahora bien, Bailey] cree que, si el valor de una mercancía se expresa en otra mercancía, el valor de una mercancía no es nada fuera de esta ecuación con la otra mercancía. Sobre esta sabiduría ([que], tal y como él la concibe es una tautología, puesto que dice [en cuanto a la esencia]: si el valor de una mercancía no es nada más que su relación de cambio con otra mercancía, no es nada, fuera de esta relación) cabalga, Bailey, dando vueltas y más vueltas incansablemente y resultando, por ello mismo, tanto más cansado. De su profundidad filosófica es botón de muestra el siguiente pasaje:

"Del mismo modo que no podemos hablar de la distancia de un objeto sin tener a la vista al mismo tiempo otro objeto que guarde con aquel una relación de distancia, sólo podemos hablar del valor de una mercancía con respecto a otra mercancía con la que se compara. Una cosa no puede tener valor en sí sin referencia a otra cosa” (¿No es otra cosa el trabajo social, al que el valor de una mercancía se refiere?), “como una cosa en si no puede estar alejada sin referirla a otra cosa" (l. C., p. 5).

Si a thing is distant from another, the distance is in fact a relation between the one thing and the other; but at the same time the distance is something different from this relation between the two things. It is a dimension of the space, it is some length which may as well express the distance of two other things besides those compared. But this is not all. If we speak of the distance as a relation between two things, we suppose something “intrinsic”, some “property” of the things themselves, which enables them to be distant from each other. What is the distance between the syllable A and a table? The question would be nonsensical. In speaking of the distance of two things, we speak of their difference in space. Thus we suppose both of them to be contained in the space, to be points of the space. Thus we equalize them as being both existences of the space, and only after having them equalized sub specie spatii we distinguish them as different points of space. To belong to space is their unity.* a * Si una cosa dista de otra, la distancia es, en realidad, una relación entre una cosa y la otra; pero, al

mismo tiempo, la distancia es algo distinto de esta relación entre dos cosas. Es una dimensión del espacio, cierta longitud que puede igualmente expresar la distancia entre otras dos cosas, aparte de las que comparamos. Pero no es esto todo. Si hablamos de la distancia como una relación entre dos cosas, presuponemos algo “intrínseco", alguna "propiedad” de las cosas mismas, que les permite distar la una de la otra. ¿Qué distancia hay entre la letra A y una mesa? Esta pregunta carecería de sentido. Cuando hablamos de la distancia entre dos cosas, hablamos de su diferencia en el espacio. Presuponemos, pues, que ambas se contienen en el espacio, son puntos del espacio. Las equiparamos como cosas que existen ambas en el espacio, y sólo después de haberlas equiparado desde el punto de vista espacial, las distinguimos como puntos diferentes en el espacio. En pertenecer al espacio radica su unidad.** ¿Unidad de los objetos que se cambian entre sí? a//XV-887/ <Con respecto a los absurdos de Bailey hay que hacer notar, además, lo siguiente: Cuando dice que A es distant of B, no los compara, no los equipara, sino que los distingue espacialmente. No ocupan [los dos] el mismo espacio. Sin embargo, de ambos dice que son espaciales y se distinguen como pertenecientes al espacio. Por tanto, previamente los equipara, les confiere la misma unidad. Pero aquí se trata de equiparar.

esto no significa solamente que la superficie de

propiedad que le corresponde a él mismo, exactamente lo mismo que le corresponde el [ser] A ✕B

Como superficies, aquí son lo mismo y se equiparan, son equivalentes, aunque se diferencian en cuanto triángulo y paralelogramo. Para poder equiparar esta diferencia, cada uno do olios, independientemente del otro, tiene que expresar la misma unidad. Si la geometría s« limitara, como la economía del señor Bailey, a decir que la igualdad de significa que el triángulo se expresa en el paralelogramo y el paralelogramo se expresa on of triángulo, no iría muy le]os> /XV-887// Pero, ¿qué es esta unity de los objects exchanged against each other? ** Este exchange no es una relación que guarden entre sí como objetos naturales. Ni es tampoco una relación que, como cosas naturales, tengan con las necesidades humanas, ya que no es the degree of their utility that determines the quantities inwhich they exchange.* ¿Qué es, pues, su identidad, que les permite in a certain measure to be exchanged against each other? ** ¿Como qué do they become exchangeable? *** * El grado de su utilidad lo que determina las cantidades en que se cambian. ** Pueden cambiarse, en cierta medida, el uno por el otro.*** ¿Son cambiables? En realidad, Bailey no pasa de ser en todo esto un pedisequus † del man of the “Verbal Observations”,†† † Repetidor, †† Del hombre de las "Observaciones verbales”.

El value “no puede variar con respecto a uno de los objetos comparados sin variar con respecto al otro” (l. c., p. 5).

Lo que, a su vez, sólo significaría [que] la expresión del valor de una

mercancía en otra mercancía sólo puede variar en cuanto tal expresión. Y la expresión en cuanto tal no presupone una [sola] mercancía, sino dos. El señor Bailey cree que, al hablar de dos mercancías solamente —que se cambian entre sí— se ha encontrado ya la simple relatividad del valor en su sentido, sin más. ¡Qué asno! Como si, tratándose de mercancías que se cambian entre sí —de dos productos que se comportan entre sí como mercancías— no fuese igualmente necesario decir que se tratara de mil en qué son idénticos. Por lo demás, donde solamente existen dos productos el producto no llegaría a ser jamás mercancía ni, por tanto, llegaría a desarrollarse jamás el valor de cambio de la mercancía. No se daría la necesidad del trabajo [contenido] en el producto I de desarrollarse como trabajo social. Si todos los productos están obligados, en cuanto valores, a darse una forma de existencia diferente de la que tienen como valores de uso es porque no se producen como objeto directo de consumo para el productor, sino solamente como exponentes del valor, como una asignación, por así decirlo, que se libra sobre una determinada cantidad de todas las representaciones del trabajo social. Y este desarrollo del trabajo contenido en ellos como trabajo social, el desarrollo de su valor, [es] lo que condiciona la creación del dinero, la necesidad de las mercancías de representarse como dinero las unas con respecto a las otras —lo que significa sencillamente [como] formas propias y sustantivas de existencia del valor de cambio—, lo que sólo se puede lograr eliminando a una mercancía del lot †††para medir todos los valores de las demás en el valor de uso de esta mercancía excluida y, por tanto, convirtiendo directamente el trabajo contenido en esta mercancía exclusiva en trabajo general, social. ††† Montón, El señor Bailey, con su queer 0 mentalidad, apagada exclusivamente a la superficie de los fenómenos, llega a la conclusión contraria: el concepto del valor sólo se forma —y, por tanto, el valor se convierte de la relación meramente cuantitativa en que las mercancías se cambian entre sí en algo independiente de esta relación (lo que, según él, convierte el valor de la mercancía en algo absoluto, en una entity 00 escolástica que existe aparte de las mercancías)— porque, además de las mercancías, existe [el] dinero, lo que hace que estemos habituados [a considerar] los valores de las mercancías no en su mutua relación, sino como relación con un tercero, como una tercera relación distinta de la relación directa [entre ellas]. Según Bailey, no es la determinación del producto como valor lo que lleva a la creación del dinero y se expresa en el dinero, sino que es la existencia del

dinero la que empuja a la ficción del concepto de valor. Históricamente, nada hay que objetar contra el hecho de que la búsqueda del valor se apoye ante todo en la expresión fenoménica de las mercancías como valor, en el dinero y que, por tanto, la indagación de la determinación del valor se presente (falsamente) como la indagación de una mercancía de "valor inmutable” o de una mercancía como “medida inmutable de valores”. Y cuando el señor Bailey hace ver que el dinero cumple su fin en cuanto medida externa de valores —y representación del valor— cree haber eliminado el problema del concepto del valor —al que la mutabilidad de la magnitud de valor de las mercancías no afecta— y que en realidad ya no necesita dar al valor ningún significado. [Como si] el problema de la "medida inmutable de valores” desapareciera por sí mismo porque la representación del valor de una mercancía en dinero —en una tercera mercancía exclusiva— no descarta la variación de valor de esta tercera mercancía. Bailey devana a lo largo de cientos de páginas, con gran complacencia, esta vacua charlatanería. 0 Torcida. 00 Entidad.

Los siguientes pasajes, en los que repite [una y otra vez] lo mismo están, en parte, copiados por debajo de cuerda de las “Verbales”.

"[Supongamos que sólo haya] dos mercancías susceptibles de ser cambiadas con arreglo a la cantidad de ¿abajo. Si A...., algún tiempo más tarde, exigiera doble cantidad de trabajo por su producción, mientras que B sigue pidiendo la misma, A valdría [ahora] el doble que B... Pero, aunque seguiría produciéndose con la misma cantidad de trabajo, el valor no seguiría siendo el mismo, ya que sólo se cambiaría por la mitad de la cantidad de A, [que es], según el supuesto [de que se parte], la única mercancía con la que puede compararse” (l. c., p. 6). "Esta constante referencia a otras mercancías” (en vez de considerar el valor solamente como una relación entre dos mercancías) “o al dinero, cuando hablamos de la relación entre dos mercancías, hace que surja la concepción del valor como algo inmanente y absoluto” (l. c., p. 8). "Lo que yo afirmo es que —si todas las mercancías se produjeran exactamente en las mismas circunstancias, por ejemplo solamente mediante el trabajo— una mercancía que requiriera siempre la misma cantidad de trabajo, no permanecería invariable en cuanto a su valor” <es decir, invariable in the expression of its value in other commodities.* Tautología> “cuando todas las otras mercancías experimentaran una variación" (l. c., pp. 20 s.). * En la expresión de su valor en otras mercancías. “El valor no es nada inmanente y absoluto” (l. c., p. 23). "Es imposible determinar o expresar el valor de una mercancía más que

mediante una cantidad de otra mercancía cualquiera” (l. c., p. 26).

(As impossible as it is to “designate” o “express” a thought except by a quantity of syllables. Hence Bailey concludes that a thought is — syllables.*) * Tan imposible como “determinar” o "expresar” un pensamiento más que mediante una cantidad de sílabas. De donde Bailey concluye que un pensamiento son... silabas.

“En vez de ver en el valor una relación entre dos cosas, ellos” (Ricardo and his followers) ‘lo consideran como un resultado positivo, producido por una determinada cantidad de trabajo” (l. c., p. 30). "Como, según su teoría, los valores de A y B se comportan entre sí al igual que las cantidades de trabajo que las producen, parecen concluir que el valor de A por sí solo, sin referencia a ninguna otra cosa, es tan grande como la cantidad del trabajo que lo ha producido. Esta última afirmación no encierra, evidentemente, sentido alguno” (l. c., pp. 31 s.). Hablan del "valor como de un tipo de cualidad esencial e independiente” (l. c., página 35). “El valor de una mercancía es algo suyo” (l. c.,.).

Vemos [, pues,] por qué es tan importante para Bailey limitar el valor a dos mercancías, concenirlo como la relación entre dos mercancías. Pero he aqui que sobreviene una dificultad:

“Puesto que el valor de una mercancía manifiesta su relación dél cambio con cualquier otra”,

(¿qué tiene que hacer aquí la “relación en el cambio”? Why not its “exchange”? ** Pero, al mismo tiempo, en el cambio debe expresarse una relación determinada, y no en el mero hecho del exchange. Hence value like relation in exchange***), ** ¿Por qué no su “cambio”? *** Por donde, valor igual a una relación en el cambio,

“podemos llamarlo su valor en dinero, su valor en trigo, su valor en paño, según la mercancía con la que se compara, razón por la cual hay mil clases distintas de mercancías, tantas como mercancías existen, y todas ellas son igualmente reales e igualmente nominales" (l. c., p. -39).

Aquí lo tenemos. Value like price. There is no difference between them, y there is no “intrinsic" difference between money price and any other expression of price, althoug it is the money price, and not the cloth price etc.

which express the nominal value, the general value of the commodity.† † Valor igual precio. No hay entre ellos diferencia alguna. Y no hay ninguna diferencia "intrínseca” entre el precio en dinero y las otras expresiones del precio, aunque es el precio en dinero, y no el precio en paño, etc., el que expresa el valor nominal, el valor general de la mercancía,

Pero, aunque la mercancía tenga thousand different prices, as many kinds of value as there are commodities in existence —all these thousands always express the same value.†† ¿Qué mejor prueba de que todas estas different expressions are equivalents, * que no pueden reponerse solamente en cuanto a la expresión, sino también en cuanto al valor mismo? La misma relación de la mercancía de cuyo precio se trata, se expresa en mil diferentes “relations in exchange” con respecto a todas las diferentes mercancías y expresa siempre, sin embargo, la misma relación. Lo que quiere decir que esta relación que se mantiene igual a sí misma difiere de sus mil different expressions o que el value is different del price ” y que los prices are only expressions of value: money price its general expression, other prices a particular expression.*** Pero no es ni siquiera a una conclusión tan simple como ésta a la que llega Bailey. No es que Ricardo caiga aquí en una ficción; es Bailey quien cae en el fetichismo, pues aunque no considera el valor aisladamente (como la cualidad de la cosa singular) [aísla] la relación de las cosas entre sí, la que no es sino representación en las cosas, expresión objetivada de una relación entre personas, de una relación social, la relación entre los hombres en su mutua actividad productiva. †† Mil precios diferentes, tantos tipos de valor como mercancías existen todos estos miles de mercancías expresan siempre el mismo valor. * Diferentes expresiones son equivalentes.** El valor difiere del precio.*** Solamente expresiones de valor: el precio en dinero es su expresión general, otros precios [son] una expresión particular.

[ß) Embrollo en cuanto al problema del valor del trabajo y de la ganancia del capitalista. Bailey confunde la medida inmanente del valor con la expresión del valor de las mercancías o el valor-dinero]

[Acerca del valor del trabajo, dice Bailey:]

“Ricardo rehúye, por tanto, harto ingeniosamente, una dificultad que a primera vista parece oponerse a su teoría: la de que el valor depende de la cantidad de trabajo invertida en la producción. Si nos atenemos rigurosamente a este principio, se sigue de él que el valor del trabajo depende de la cantidad de trabajo que se ha invertido en producirlo, lo que es, manifiestamente, un absurdo. De

ahí que, con un hábil viraje, Ricardo haga depender el valor del trabajo de la cantidad de trabajo que se necesita para producir el salario o afirme, para decirlo con sus mismas palabras, que el valor del trabajo debe estimarse con arreglo a la cantidad de salario, entendiendo por tal la cantidad de trabajo necesaria para producir el dinero o las mercancías que se entregan al obrero. Exactamente lo mismo podría decirse que el valor del paño no se estima por la cantidad de trabajo que se invierte en producir la plata por la que se cambia el paño” (l. c., pp. 50 s.).

Esto es exacto en contra del error de Ricardo de cambiar el capital directamente por trabajo, y no por fuerza de trabajo. Es la misma objeción que bajo otra forma hemos hecho nosotros más arriba. † Solamente esto. En lo que a la fuerza de trabajo se refiere, de nada sirve el símil de Bailey. Lo que hay que comparar con la fuerza de trabajo viva no es cloth,†† sino un producto orgánico, [un] utton,††† por ejemplo. Aparte del trabajo que cuesta esperar el ganado y del que cuesta producir sus medios de vida, por el trabajo necesario para producirlo no se entiende [nunca] el trabajo que al ganado mismo le cuesta el acto del consumo, el acto de comer, beber, etc., en una palabra, de asimilarse aquellos productos o medios de vida. Exactamente lo mismo [ocurre con la fuerza de trabajo.] ¿En qué consiste el trabajo que cuesta producirla? Fuera del trabajo que cuesta su producción que cuesta formar la fuerza de trabajo, de la educación, del apprenticeship * —punto [este] que apenas hay para qué tomar en cuenta tratándose del unskilled labour **— su reproducción no cuesta trabajo alguno aparte del que cuesta la reproducción de los medios de vida consumidos por él [por el trabajador]. La asimilación de estos medios de vida no es un "trabajo’’. Del mismo modo que el trabajo que se contiene en el cloth, aparte del trabajo del tejedor, del trabajo representado por la lana, las materias colorantes, etc., no consiste además en la acción química o física de la lana misma, mediante la cual absorbe el colorante, etc., como el trabajador o el ganado absorbe los medios nutritivos. † V. supra, p. 96. †† Tela, ††† Camero.

Bailey trata de echar por tierra la ley ricardiana según la cual el valor del trabajo y la ganancia se hallan en razón inversa. Y trata de echarla por tierra, además, en aquello en que es cierta. En efecto, al igual que Ricardo, identifica el surplus value y la ganancia. No menciona la única excepción posible a esta ley, a saber, si la jornada de trabajo se prolonga y trabajador y capitalista equally share in that prolongation, but even then, since the value

of the working power mil be more quickly —in fewer years— consumed, the surplus value rises at the expense of the workman’s life, and his working power is depreciated as compared with the surplus value it yield to the capitalist.*** * Aprendizaje.** Trabajo no calificado.*** Comparten por igual [el producto de] esta prolongación, pero precisamente entonces, puesto que el valor de la fuerza de trabajo se consumirá más rápidamente — en pocos años—, aumenta la plusvalía a costa de la vida del obrero y su fuerza de trabajo se deprecia, comparada con la plusvalía que rinde al capitalista, Baileys reasoning is of the most superficial description † Parte de su concepto del valor. El valor de la mercancía es la expresión de su valor in a certain quantity of other values in use †† (de los valores de uso de otras mercancías). El valor del trabajo equivale, por tanto, a la cantidad de otras mercancías (valores de uso) por la que se cambia. <The real prohlem, how it is possible to express the value of exchange of A in the value in use of B ††† es algo de lo que no se percata en lo más mínimo.> Por tanto, mientras el obrero reciba la misma cantidad de mercancías, el value of labour 0 permanecerá inalterable, hecause, after as before, it is expressed in the same quantity of other useful things.0 La ganancia, por el contrario, expresa una relación con el capital o también una relación con el producto total. Pero la porción [correspondiente] al obrero puede seguir siendo la misma aunque aquella proporción de los capitalistas aumente, concretamente cuando aumente la productividad del trabajo. No se ve cómo de pronto podemos llegar en el capital a la proporción [de que se trata] ni en qué puede ésta beneficiar al capitalista, ya que el valor que él obtiene no se determina por la proporción, sino por su "expression in other commodities” * El chiste está, por tanto, en lo que ya exponía Malthus.** [El] salario equivale a a quantity of *** valores de uso. La ganancia, por el contrario (pero Bailey no tiene más remedio que evitar el decirlo) a a relation of value.† Si mido el salario atendiendo al valor de uso y la ganancia con arreglo al valor de cambio, es evidentísimo que entre uno y otro no existe ni una relación inversa ni relación de ninguna clase, because I should than compare incommensurable magnituds, thingg which have no common unity.†† † El razonamiento de Bailey es una descripción de lo más superficial. †† En una determinada cantidad de otros valores de uso. ††† El problema real de cómo es posible expresar el valor de cambio de A en el valor de uso de B. 0 Valor de trabajo. 00 Puesto que, lo mismo antes que después, se expresa en la misma cantidad de otras cosas útiles. * "Expresión en otras mercancías.” ** V. supra, p. 24-26. *** Una cantidad de. † Una relación de valor, †† Ya que, entonces, tendría que comparar magnitudes inconmensurables, cosas que no tienen una unidad común.

Pero lo que aquí dice Bailey del value of labour es aplicable, según su principio, al value of every other commodity. It is nothing else but a certain

quantity of their things exchanged against it.” ††† Si por 20 libras de hilaza obtengo 1 £, el valor de 1 £ seguirá siendo [.según eso,] el mismo y, se pagará, por tanto, siempre, aunque en un caso el trabajo que se necesita para producir 1 libra de hilaza sea el doble que en otro. Ni el más vulgar economista creerá que obtiene el mismo valor por 1 £ si recibe 1 quarter de trigo en tiempo de escasez y en tiempo de abundancia. Pero aquí termina el concepto del valor. Y permanece en pie el hecho inexplicado e inexplicable de que se cambia [una] cantidad de A por [una] cantidad de B in any proportion whatever. And whatever that proportion may be it is an equivalent.0 Incluso la expresión de Bailey, the value of A expressed in B loses thus every sense. If the value of A is expressed in B, it is supposed that the same value is expressed once in A, and the other time in B, so that, if in B expressed, the value of A remains the same as it was before. But with Bailey there is no value of A to be expressed in B, because neither A nor B have a value besides that expression. The value of A in B must be something quite different from the value of A in C, as different as B and C are. And it is not the same value, identical in both expressions, but it is two relations of A which have nothing in common with each other, and of which it would be nonsense to say that they are equivalent expressions.00 ††† Valor de cualquier otra mercancía. No se trata sino de una determinada cantidad de otras cosas cambiada port ello. 0 En una proporción cualquiera y cualquiera que sea la proporción, es su equivalente. 00 El valor de A expresado en B pierde todo sentido. Si el valor de A se expresa en B, se supone que el mismo valor se expresa una vez en A y otra vez en B, de tal modo que, expresado en B, el valor de A sigue siendo el mismo que era antes. Pero, según Bailey, no hay ningún valor de A que pueda expresarse en B, ya que ni A ni B tienen un valor, aparte de esta expresión. El valor de A en B debe ser algo totalmente distinto del valor de A en C, tan diferente como lo son B y C. Y no es el mismo valor, Idéntico en ambas expresiones, sino que se trata de dos relaciones de A, que nada tienen que ver la una con la otra y de las que sería absurdo decir que son expresiones equivalentes.

 “El alza o la baja del valor del trabajo entraña el aumento o la disminución de la cantidad de mercancías que se dan a cambio de él” (l. c., p. 62).

Nonsensel * [Desde el punto de vista de Bailey] there can be no rise or fall in the value of labour, nor of any other thing. I get to-day 3 Bs for one A, to-morrow 6 Bs and to aftermorrow 2 Bs. But [, según Bailey,] in all these cases the value of A is nothing but the quantity of B, for which it has exchanged. It was 3 Bs, it is now 6 Bs. How can its value be said to have risen or fallen? The A expressed in 3 Bs had another value as that expressed in 6 or 2 Bs. But then it is not the identical A which at the identical time has

been exchanged for 3 or 2 or 6 Bs. The identical A at the identical time has allways been expressed in the same quantity of B. It is only with regard to different times that it could be said the value of A had changed. But it is only with “contemporaneous" commodities that A can be exchanged, and it is only the fact (not even the mere possibility of exchange) of exchange with other commodities which constitutes [según Bailey] A to be a value. It is only the actual “relation in exchange” which constitutes its value; and the actual “relation in exchange" can of course only take place for the same A at the identical time.** Es decir, que Bailey considera absurdo comparar el valor de una mercancía en diferentes periodos. Con lo cual tendría que declarar también absurdo el rise or fall of value, —impossible, if there is no comparison between its value at one time and its value at another time *** y también, por tanto, “el alza o la baja del valor del trabajo". * ¡Absurdo! ** No puede haber alza o baja en el valor del trabajo ni de otra cosa cualquiera. Hoy obtengo 3 Bs por una A, mañana 6 Bs y pasado mañana 2. Pero [.según Bailey,] en todos estos casos el valor de A no es sino la cantidad de B, por la que se cambia. Este valor eran 3 Bs y ahora son 6 Bs. ¿Cómo podemos decir que su valor ha subido o bajado? La A expresada en 3 Bs tiene otro valor que la expresada en 6 o en 2 Bs. La misma A en el mismo tiempo se ha expresado siempre en la misma cantidad de B. Sólo con respecto a diferentes tiempos puede decirse que haya cambiado el valor de A. Pero sólo con respecto a mercancías “simultáneas” puede A cambiar, y es solamente el hecho (y no la mera posibilidad) de cambio por otras mercancías lo que [, según Bailey,] hace de A un valor. Solamente la "relación de cambio” real con> tituye su valor, y la "relación de cambio” real sólo puede establecerse, como es natural, para la misma A y en el mismo tiempo. *** El alza o baja de valor sería imposible si no mediara comparación entre su valor en un tiempo y su valor en otro,

"El trabajo es una cosa susceptible de cambiarse o que puede, en el cambio, disponer de otras cosas. Por el contrario, el término de ganancia sólo expresa una participación o una relación de mercancías, y no un artículo que puede cambiarse por otros. Cuando preguntamos si ha aumentado el salario, preguntamos si determinada cantidad de trabajo se cambia por una cantidad mayor de otras cosas que antes” (l. c., pp. 62 s.).

(Por tanto, cuando el trigo encarece baja el valor del trabajo, porque se recibe a cambio de él menos trigo; por otra parte, si simultáneamente abarata el cloth † el valor del trabajo aumenta, puesto que a cambio de él se obtiene más cloth. Es decir, que el valor del trabajo sube y baja al mismo tiempo, y las dos expresiones of its value —in corn and cloth— are not identical, not equivalente porque su valor aumentado can not be equal ** a su valor disminuido.) † La tela. * De su valor —en trigo y en tela— no son idénticas, no son equivalentes.** No puede ser igual.

"Pero cuando preguntamos si ha subido la ganancia. entendemos por ello. si la ganancia del capitalista representa una proporción más alta con respecto al capital invertido" (l. c., p. 63). “El valor del trabajo no depende exclusivamente de la participación que en el producto total se entrega a los obreros a cambio de su trabajo, sino también de la productividad de éste” (l. c., p. 64). “La afirmación de que la ganancia debe necesariamente descender cuando sube el salario sólo responde a la verdad si el alza de éste no se debe al incremento de las fuerzas productivas”. (í. c., p. 64). “Si esta productividad aumenta, es decir, si el mismo trabajo produce más mercancías en el mismo tiempo, el valor del trabajo puede aumentar sin que descienda la ganancia, más aún incluso aumentando ésta” (l. c., p. 66).

(Según esto, también de toda mercancía podría decirse que a rise in its value does not imply a fall in the value of the other commodity with wich it exchanges, nay, may even imply a rise in value on the other side. For instance,*** el mismo trabajo que producía 1 quarter de trigo debe producir [, ahora,] 3 qrs. Los 3 qrs. have cost 1 £ as the one quarter did before. If 2 qrs. be now exchanged against one pound, the value of money has risen, because it is expressed in 2 qrs. instead of one. Thus the purchaser of corn gets a greater value for his money. But the seller who sells for one pound, what has cost him only 2/3 gains 1/3. And thus the value of his corn has risen at the same time that the money price or corn has fallen.†) ***Un alza en su valor no implica una baja en el valor de la otra mercancía por la que se cambia y puede, incluso, implicar un alza en el valor de la otra parte. † Han costado 1 £, como antes 1 qr. Si 2 qrs. se cambian ahora por una £, el valor de dinero habrá subido, ya que se expresa en 2 qrs, en vez de uno. De este modo, el comprador de trigo obtiene un valor mayor por su dinero. Y el vendedor que vende por una £ lo que solamente le ha costado 2/3, sale ganando 1/3. Por donde el valor de su trigo ha aumentado al mismo tiempo que ha bajado el precio del trigo en dinero.

 “Cualquiera que sea el producto del trabajo de 6 hombres, 100, 200 ó 300 qrs. de trigo, mientras la participación del capitalista en el producto sea de la cuarta parte, esta cuarta parte, medida en trabajo, seguirá siendo la misma.”

(And so would the 3/4 of the produce, accruing to the labourer, if estimated in labour.††) †† Y lo mismo ocurrirá con los 3/4 del producto adjudicado a los trabajadores, si se estiman en trabajo,

"Si el producto ascendiera a 100 qrs., como 75 qrs. son entregados a los 6 hombres, los 25 asignados al capitalista dispondrían del trabajo de 2 hombres.”

(And that given to the labourers would command the labour of 6 men.†††) ††† Y los asignados a los trabajadores dispondrán del trabajo de 6 hombres.

“Si el producto ascendiera a 300 qrs., los 6 hombres obtendrían 225 qrs. y los 75 que serían adjudicados al capitalista seguirían disponiendo de 2 hombres, y nada más.”

(So would the 225 qrs. falling to the 6 men still command 6 men and no more.) (Why does the almighty Bailey then forbid Ricardo to estimate the portion of the men, as well as that of the capitalist, in labour, and compare their mutual value as expressed in labour? *) * De este modo, los 225 qrs. correspondientes a los 6 hombres dispondrían de 6 hombres, y nada más. ¿Por qué el omnipotente Bailey no prohíbe entonces a Ricardo estimar la porción de los trabajadores, al igual que la del capitalista, en trabajo, y com. parar, como estimados en trabajo, sus valores mutuos?

“Este aumento de la participación proporcional asignada al capitalista sería lo mismo que un aumento del valor de la ganancia medido en trabajo."

(How can he speak of the value of profits, and an increase in their value, if ** “la ganancia... no expresa... un artículo que pueda cambiarse por otros” (véase más arriba***) and, consequently, denote no "value"? And on the other hand, is a rise in the proportion which went to the capitalist possible without a fall in the proportion that goes to the labourer? † ** ¿Cómo puede hablar del valor de las ganancias y [de] un incremento en su valor, sí? *** V. supra, p. 34. † ¿Y, consiguientemente, no denota ningún "valor”? Y, por otra parte, ¿puede darse un alza en la proporción destinada al capitalista sin una baja en la proporción que corresponde al trabajador?

“o, dicho en otras palabras, un incremento del poder a disponer de trabajo” (l. c., p. 69).

(And is this increase in the power of the capitalist to appropriate foreigns labour not exactly identical with the decrease in the power of the labourer to appropriate his own labour? †† †† Y este incremento del poder del capitalista de apropiarse trabajo ajeno, ¿no es exactamente idéntico al incremento del poder del trabajador de apropiarse su propio trabajo?

“Contra la teoría del incremento simultáneo de la ganancia y del valor del trabajo

se objetará tal vez que la mercancía producida es la única fuente de la que pueden obtener su remuneración él capitalista y el obrero, razón por la cual necesariamente tiene que perder uno lo que gane el otro. La respuesta a esto es fácil. Lo que se afirma es una verdad innegable mientras el producto siga siendo el mismo; pero asimismo es innegable que, sí se dobla el producto, puede aumentar la cantidad que a cada uno corresponda, aunque disminuya la parte proporcional de uno y aumente la del otro” (l. c., p. 70).

(Esto es, en efecto, lo que dice Ricardo. La proportion of both cannot increase, and if the portion of both increases, it cannot increase in the same proportion, as otherwise portion and proportion would be identical. The proportion of the one cannot increase but by that of the other decreasing." Ahora bien, el que el señor Bailey llame a la portion of the labour "value" of “wages” ** y a la proportion value of "profits”, that the same commodity has 2 values for him, one in the hand of the labourer, and the other in the hand of the capitalist, is a nonsense of his own.***) * No puede aumentar la proporción de ambos, y si la porción de ambos aumenta no puede aumentar en la misma proporción, ya que, de otro modo, porción y proporción serian idénticas. La proporción de una no puede aumentar sino con la disminución de la otra. ** Porción del trabajo “valor del *salario”.*** Proporción, “valor de la ganancia”, de que la misma mercancía tenga, según él, dos valores, uno en manos del trabajador y el otro en manos del capitalista, es un absurdo de su propia cosecha.

“Lo que se afirma es una verdad innegable mientras el producto siga siendo el mismo; pero asimismo es innegable que, si se dobla el producto, puede aumentar la cantidad que a cada uno corresponde, aunque disminuya la parte proporcional de uno y aumente la del otro. Ahora bien, es el incremento de la parte del producto que corresponde al obrero lo que constituye un aumento del valor de su trabajo”

(because we here understand by value a certain quantity of articles). † † Ya que aquí entendemos por valor determinada cantidad de artículos,

“pero es un incremento de la proporción correspondiente al capitalista, lo que significa un aumento de la ganancia”

(because we here understand by value the same articles not estimated by their quantity, but by the labour worked up in them ††). †† Ya que aquí entendemos por valor los mismos artículos, no estimados por su cantidad, lino por el trabajo invertido en ellos,

"De donde"

es decir, de la absurda doble medida, una vez articles y otra vez the value of those same articles ††† ††† El valor de estos mismos artículos.

“se sigue claramente que no está excluida en modo alguno la hipótesis de un incremento simultáneo de ambos” (l. c., p. 70).

Esta absurda argumentación frente a Ricardo resulta totalmente inútil, ya que éste sólo afirma que el value de ambas shares 0 tiene necesariamente que rise y fall 00 en razón inversa. Todo se reduce, sencillamente, a que Bailey repite [que] value is the quantity of articles exchanged for an article.000 Pero, tratándose de la ganancia hubiera tenido que verse por fuerza perplejo, ya que aquí el valor del capital se compara con el valor del producto. También aquí recurre, por tanto a [1 expediente de] entender por valor el value of an article estimated in labour § (a la manera malthusiana). 0 Participaciones. 00 Aumentar y disminuir. 000 Valor es la cantidad de artículos cambiados por un artículo. § Valor de un artículo estimado en trabajo.

"El valor es una relación entre mercancías simultáneas, ya que solamente éstas pueden intercambiarse, y cuando comparamos el valor de una mercancía en un tiempo con su valor en otro tiempo, nos limitamos a comparar la relación que en estos diferentes tiempos guarda con respecto a otra mercancía” (l. c., p. 72).

No hay, pues, como [ya] se ha dicho, neither rise nor fall [of] value, * pues ésta está always comparing the value of a commodity at one time with its value at another.** Una mercancía no puede ser vendida ni por debajo ni [por encima] de su valor, pues su valor es aquello en que se vende. Value y prix courant *** son idénticos. Y, en realidad, tampoco puede hablarse de “contemporary" commodities,† de present values,)†† sino only de past ones. ††† ¿Cuál es el valor de 1 quarter of wheat? 0 [Es] la libra esterlina a que se ha vendido ayer. Pues su value is only what is got in exchange for it, and as long as it is not exchanged, its "relation to money" is only imaginary.00 Pero una vez que el exchange is past,000 tenemos, en vez de 1 qr., 1 £ y no podemos hablar ya de 1 qr. Bailey, al comparar los valores en distintos periodos, piensa simplemente en las investigaciones sobre el distinto valor de las mercancías, por ejemplo en el siglo XVIII y en el XVI. Allí donde la dificultad nace de que the same monetary expression of value —owing to

the vicissitudes in the value of money itself— denotes [in different times] different values.§ La dificultad estriba, aquí, en reducir [los] money prices a value.§§ ¡Qué asno! En el proceso de circulación o en el proceso de reproducción del capital ¿no es constante el comparing the value of one period to that of another an operation upon which production itself is based? §§§ * Ni alza ni baja del valor. ** Está siempre comparando el valor de una mercancía en un tiempo con su valor en otro.*** Valor y precio de mercado, † Mercancías "simultáneas”, †† Valores presentes. ††† Sino solamente de valores pasados,0 ¿1 qr. de trigo? 00 Su valor es solamente lo que se obtiene a cambio de él y, mientras no se cambia, su “relación con el dinero” es puramente imaginaria. 000 Que el cambio se ha efectuado. § La misma expresión monetaria del valor —debida a las vicisitudes en cuanto el valor del dinero mismo— denota [en diferentes tiempos] diferentes valores. §§ Los precios en dinero a valor. §§§ ¿La comparación del valor de un periodo con el de otro, operación en que se basa la producción misma? o Valor del trabajo. El señor Bailey no entiende en absoluto lo que significa determinar el valor de las mercancías por el tiempo de trabajo o por el value of labour.0 No entiende en absoluto esta diferencia.

“Entiéndase bien: no niego que los valores de las mercancías se comporten entre sí como las cantidades de trabajo que se necesitan para producirlas, o que los valores de las mercancías se comporten entre sí como los valores del trabajo. Afirmo simplemente que, si lo primero es cierto, no puede ser falso lo segundo” (l. c., p. 92).

Para Bailey, es idéntico determinar el valor de las mercancías por el valor de una mercancía (y [no cabe duda de que], al determinarse por el “value of labour”, se determinan por otra mercancía, [ya que] el value of labour presupone la mercancía-trabajo) o determinarlo por un tercero, que no es valor ni es por sí mismo mercancía, sino que convierte en mercancías la sustancia del valor y los productos. En el primer sentido, se trata de una medida de los valores de las mercancías; es decir, [se trata] in fact * del dinero, de una mercancía en la que las otras mercancías expresan su valor. [Pero,] para poder hacer esto, es necesario presuponer [ya] los valores de las mercancías. Tanto la mercancía que mide como la mercancía medida deben ser ya idénticas en un tercero. De otro modo, empezamos por postular, al contrario, esta identidad misma, que más tarde encuentra en el price, money price or other price, an expression.**

Bailey identifica la "medida inmutable de los valores” con la indagación de una medida de valores inmanentes, que no es otra que el concepto mismo

del valor. Mientras ambas cosas se confundan, casi diríamos que es un instinto de la razón indagar una “medida de valores inmutable”. Lo característico del valor es precisamente la mutabilidad. Lo “inmutable” expresa que la medida inmanente de los valores no es, por su parte, una mercancía [más], no puede ser valor, sino más bien algo que constituye el valor y es también, por tanto, la medida inmanente de su valor. Bailey pone de manifiesto que los valores de las mercancías pueden encontrar a monetary expression,*** que, dada la proporción de valor de las mercancías, todas las mercancías pueden expresar su valor en una mercancía, aunque el valor de ésta cambie. Pero, aun con ello, sigue siendo el mismo para las otras mercancías al mismo tiempo, ya que varía simultaneously † en relación con todas. De donde Bailey deduce que no es necesario [que se dé] ninguna proporción de valor entre las mercancías ni hay para qué indagarlo. Cree encontrarlo expresado en la monetary expression, razón por la cual se considera relevado del deber de “comprender” qué es lo que hace posible esta expresión, cómo se determina y qué expresa, en realidad. * En realidad.** Precio, precio monetario u otro precio, una expresión.*** Una expresión monetaria, Esto es aplicable, en general, tanto contra él como contra Malthus, el cual cree que estamos ante el mismo problema [y] nos movemos en el mismo campo, ya se erija en medida de valores la quantity of labour o el value of labour.†† En el segundo caso, se presuponen los valores cuya medida se indaga, [su] medida externa, [su] representación como valor. En el primer caso, se investiga la génesis y la naturaleza inmanente del valor mismo. En el segundo [caso], el desarrollo de la mercancía hacia el dinero o la forma que el valor de cambio cobra en el proceso de cambio de las mercancías. En el primero, el valor [mismo], independientemente de esta representación y que más bien se presupone a ella. Bailey comparte esto con los otros asnos: determinar el valor de la mercancía significa encontrar su expresión en dinero, an external measure of their values.††† Lo que ocurre es que, guiados por el instinto de la razón, dicen que esta medida debe tener un valor inmutable y, por tanto, hallarse de por sí, en realidad, fuera de la categoría del valor. Al paso que dice que no hay para qué seguir pensando, ya que en la práctica [misma] se encuentra la expresión de valor, la cual es y puede ser de valor variable, sin que ello vaya en detrimento de su función, † Simultáneamente, †† Cantidad de trabajo o valor del trabajo, ††† Una medida externa de sus valores.

Él mismo nos dice, ejemplificando, que 100 qrs. o 200 qrs. o 300 qrs. pueden ser el producto del trabajo de 6 hombres, es decir, de la misma

cantidad de trabajo, mientras que “value of labour” only means * para él, la parte alícuota que los 6 hombres reciben de los 100, 200 o 300 qrs. Esta [parte] puede [representar] 50, 60 o 70 qrs. por persona.47 La quantity of labour y el value of that same quantity of labour ““ son, por tanto, según él mismo, expressions muy distintas. ¿Y cómo podrían ser iguales, si el valor se expresa de un modo esencialmente distinto en la una o en la otra [expresiones empleadas] por él? Si el mismo trabajo que [antes] arrojaba 3 qrs. de trigo arroja ahora] Iqr. y el mismo trabajo que arrojaba antes 20 varas de cloth *** (ó 3 qrs. de trigo) sigue arrojando 20 varas de cloth, tendríamos que, medido por el tiempo de trabajo, 1 qr. de trigo equivaldría [ahora] a 20 varas de cloth o 20 varas de cloth = 1 qr. de trigo y 3 qrs. de trigo = 60 varas, en vez de 20. Es decir, que los valores del quarter de trigo y de la vara de lienzo habrían variado relatively.† Pero no habrían variado en modo alguno con arreglo al “value of labour'’, puesto que el quarter de trigo y las 20 varas de cloth siguen siendo, al igual que antes, los mismos valores de uso. Y es posible que 1 qr. de trigo no disponga de más trabajo que antes. * “Valor del trabajo” significa solamente.** La cantidad de trabajo y el valor de esta misma cantidad de trabajo.*** Lienzo, † Relativamente, Si tomamos una mercancía en particular, la afirmación de Bailey carece de todo sentido. Si el tiempo de trabajo necesario para producir una bota disminuye un diez por ciento, disminuirá el diez por ciento el valor de la bota, también comparado, expressed in all other commodities, when the labour required for their production has remained the same or has not decreased at the same rate.†† No obstante, puede el valor del trabajo —por ejemplo, el salario en el taller de zapatería al igual que en todas las demás industrias— permanecer igual; y puede, incluso, elevarse. En una bota en particular se contendrá menos trabajo y también, por consiguiente, menos trabajo pagado. Pero, cuando se labia del valor del trabajo, no se quiere decir que [por] una hora de trabajo se pague una cantidad de trabajo menor, se pague menos que [por] otra mayor. La afirmación de Bailey sólo podría tener sentido referido al producto global del capital. Supongamos que 200 botas sean el producto del mismo capital (y del mismo trabajo) que antes 100. En este caso, el valor de las 200 botas será el mismo que [antes] el de 100. Y podría decirse que las 200 botas se comportan hacia 1.000 varas de

47 Si, en vez de las cifras que arbitrariamente se dan en el texto (“50, 60 ó 70 grs. por persona”) se toman las que corresponden al ejemplo más arriba citado de Bailey (p. 830 del manuscrito, pp. 135s del presente tomo), obtendremos el resultado de ‘'12 W, 25 ó 37 36 grs. por persona".

lienzo (producto, digamos, de 200 £ de capital) como el valor del trabajo movilizado por los dos capitales [respectivos]. ¿En qué sentido? ¿En sentido en que esto podría también decirse de la proporción entre una bota en particular y una vara de lienzo? †† Expresado en todas las demás mercancías, cuando el trabajo requerido para producirlas siga siendo el mismo o no haya disminuido en la misma proporción.

El valor del trabajo es la parte del tiempo de trabajo contenido en una mercancía que el trabajador mismo se apropia; es la parte del producto en que se materializa el tiempo de trabajo que le pertenece a él. Si, por tanto, el valor total de una mercancía se desdobla en tiempo de trabajo pagado y tiempo de trabajo no retribuido —y si la proporción entre uno y otro es la misma, es decir, si en todas las mercancías constituye la plusvalía la misma proporción del valor total—, es evidente que, si las mercancías se comportan entre sí como las cantidades totales de trabajo contenidas en ellas, deberán comportarse también como partes alícuotas iguales de estas cantidades totales de trabajo y también, por tanto, como el tiempo de trabajo pagado, en una mercancía, con respecto al tiempo de trabajo pagado en la otra. M: M' = TT (tiempo de trabajo total [materializado en M]) con respecto a T’T’ (tiempo de trabajo total [materializado en M']).

TT = al tiempo de trabajo pagado en M', x

puesto que se supone que el tiempo de trabajo pagado representa, en ambas mercancías, la misma parte alícuota del tiempo de trabajo total:

M: M' = TT: T’T’;

TT: T’T’ = TT: T’T’ x x

... * M: M' = TT: T’T’ x x o [sea que] las mercancías se comportan [entre sí] como los tiempos de trabajo pagado que en ellas se contiene, es decir, como los values of labour contained in them.** * Este signo significa: Por tanto.** Valores de trabajo contenidos en ellas. Pero, entonces, el value of labour no se determina, como pretende Bailey,

sino [que se determina], a su vez, por el tiempo de trabajo [contenido en la mercancía]. Además, prescindiendo de la conversión de los valores en precios de producción —considerando meramente los valores—, los capitales consisten en diversas aliquot parts of variable and constant capitals. Hence, as far as values are considered, the surplus values are not equal, or the paid labour is not an equal aliquot part of the total labour advanced.*** *** Partes alícuotas de los capitales variable y constante. Por tanto, en aquello en que se consideran los valores, las plusvalías no son iguales o el trabajo pagado no es una Krte alícuota igual del trabajo total desembolsado, En general, los wages † —o values of labour††—serían aquí índices de los values of commodities,††† no en cuanto values, no en la medida en que los wages suben o bajan, sino en cuanto que la cantidad de trabajo pagado contenida en una mercancía y que se representa en wages fuera un índice de la cantidad total del trabajo contenido en las mercancías relativas. † Salarios, †† Valores del trabajo. ††† Valores de las mercancías.

En una palabra, todo el chiste está en que, si los valores de las mercancías se comportan entre sí como T: T’ ([como] las cantidades de trabajo contenidas en ellas), se comportarán también como T/x: T’/x las cantidades de tiempo de trabajo contenidas en ellas, si la proporción entre el tiempo de trabajo pagado y el no retribuido es el mismo en todas las mercancías, si, por tanto, el tiempo de trabajo pagado es siempre igual al tiempo total de trabajo, cualquiera que éste sea, dividido por x. Pero este “si” no corresponde a la realidad de las cosas. Suponiendo que los obreros rindan el mismo tiempo de plustrabajo en las diferentes industrias, diferirá, sin embargo, de distinto modo en las distintas industrias la proporción entre el trabajo pagado y el trabajo invertido, ya que difiere la proporción del immediate labour employed * con respecto al accumulated labour employed.** [Tomemos, por ejemplo, dos capitales] 50 v + 50 c y 10 v + 90 c. Y supongamos que el tiempo de trata jo no retribuido represente en ambos el 10 por 100. Según esto, en el primero se contendrían 105 y en el segundo 101. El tiempo de trabajo pagado será, en el primer caso, igual a la mitad de trabajo invertido y en el segundo caso igual a la décima parte. * Trabajo directo invertido.** Trabajo acumulado invertido. Bailey dice:

“Si las mercancías se comportan entre sí como las cantidades, tienen que comportase también como los valores del trabajo que las produce, ya que lo

contrario significaría que dos mercancías, A y B, podrían ser iguales en valor aun siendo en una mayor o menor que en la otra el valor del trabajo empleado; o que A y B podrían ser desiguales en valor aun siendo igual el trabajo invertido en cada una de ellas. Y esta diferencia en cuanto al valor de dos mercancías producidas por [un] trabajo de valor igual sería incompatible con la consabida igualdad de las ganancias, que el señor Ricardo reconoce, en consonancia con otros autores” (l. c., pp. 79 s.).

En la última frase, lo vemos andar a tientas, sin darse cuenta de ello, en torno a una acertada objeción en contra de Ricardo, quien identifica directamente la ganancia con la plusvalía y los valores con los precios de costo. La objeción, debidamente formulada, [es] ésta: si las mercancías se venden por sus valores, arrojarán ganancias desiguales, pues entonces la ganancia será igual a la plusvalía contenida en ellas. Lo cual es verdad. [Pero] no dice nada en contra de la teoría del valor, isno que [es] a blunder of *** Ricardo, al aplicar esta teoría. *** Un error de.

Pero cuán lejos está Bailey, en lo que antecede, de dar en el blanco se desprende de la siguiente frase:

Ricardo entiende, por el contrario, “que el trabajo puede subir o bajar de valor sin influir en el valor de la mercancía. Esta afirmación es, manifiestamente, muy distinta de la otra, y su exactitud depende, en efecto, de la falsedad de la otra o de la afirmación contraria" (l. c., p. 81).

El mismo necio ha dicho antes que el resultado del mismo trabajo pueden ser 100, 200 o 300 qrs. Éstos determinan la proporción entre el quarter y otras mercancías, por mucho que el valor del trabajo pueda variar, es decir, cualquiera que sea la cantidad que de los 100, 200 o 300 qrs. llegue al trabajador mismo. Este necio sería un poco consecuente si dijera [que] los values of labour pueden subir o bajar, a pesar de lo cual los values of commodities se comportan [entre sí] como los values of labour, ya que — según un supuesto falso— el alza o la baja of wages being general, and the value of wages being always the same proportionate part of the whole quantity of labour employed.* *Si el alza o la baja de salarios es general y el valor de los salarios es siempre la misma parte proporcional de la cantidad total de trabajo empleado.

[γ) Confusión del valor y el precio. Punto de vista subjetivista de Bailey]

[Bailey dice:]

“La capacidad de expresar el valor de las mercancías nada tiene que ver con la constancia de sus valores”.

<Indeed, not! but it has much to do with first finding the value, before expressing it; finding in what way the values in use, so different from each other, fall under the common category and denomination of values, so that the value of the one may be expressed in the other **>, ** Claro que no. Pero sí tiene mucho que ver con el encontrar el valor antes de expresarlo; con el encontrar de qué modo los valores de uso, tan diferentes unos de otros, entran en una categoría común y bajo la denominación de valores, de tal modo que el valor de uno pueda expresarse en otro.

"ni comparados entre sí ni comparados con el medio de cambio empleado. Y tampoco tiene nada que ver con esto la capacidad de comparar unas con otras estas expresiones de valor.”

<If the values of different commodities are expressed in the same third commodity, however variable its value may be, it is of course very easy to compare these expressions, already possessed of a common denomination.*** > *** Si los valores de diferentes mercancías se expresan en la misma tercera mercancía, por muy variable que pueda ser su valor, será, evidentemente, muy fácil comparar entre sí estas expresiones, que ya poseen un nombre común.

“El que A valga 4 B ó 6 B”

<the difficulty consists in equalising A with any portion of B; and this is only possible if there exists a common unity for A and B, or if A and B are different representations of the same unity. If all commodities are to be expressed in gold, money, the difficulty remains the same. There must be a common unity between the gold and each of the other commodities *>, * La dificultad está en equiparar a A con una porción de B, lo cual sólo es posible si existe una unidad común a A y B o si A y B son diferentes representaciones de la misma unidad. La dificultad seguirá siendo la misma aunque todas las mercancías se expresen en oro, en dinero. Tiene que haber una unidad común entre el oro y cada una de las otras mercancías.

y el que C valga 8 B o 12 B son circunstancias que no implican ninguna diferencia en la capacidad de expresar el valor de A y C en B y, desde luego, en la capacidad de comparar el valor de A y el de C, una vez expresado” (l. c., pp. 104 s.).

But how to express A in B or C? A, B, C must all be considered as something different from what they are as things, products, values in use, to express “them" in each other, or, what comes to the same thing, to treat them as equivalent expressions of the same unity. A = 4 B. Then the value of A is expressed in 4 B, and the value of 4 B in A, so that both sides express the same. They are equivalents. They are both equal expressions of value. It would be the same if they were unequal ones or A > 4 B, A < 4 B. In all these cases they are as far as they are values, only different or equal in quantity, but always quantities of the same quality. The difficulty is to find this quality.** ** Pero, ¿cómo expresar A en B o en C? A, B, C deben considerarse todas como algo diferente de lo que son en cuanto cosas, productos, valores de uso, para poder expresarlas “a ellas” en cada una de las otras o, lo que viene a ser lo mismo, para tratarlas como expresiones equivalentes de la misma unidad. A = B. Por tanto, el valor de A se expresará en 4 B y el valor de 4 B en A, de tal modo que ambos términos expresan lo mismo. Son equivalentes. Son ambos expresiones iguales de valor. Lo mismo sería si fueran valores desiguales o A > 4 B o A < 4 B. En todos estos casos, son solamente, en cuanto valores, diferentes o iguales en cantidad, pero siempre cantidades de la misma cualidad. La dificultad reside en encontrar esta cualidad.

“La condición necesaria para proceder es reducir a un común denominador las mercancías que se trata de medir”

<por ejemplo, para comparar △ con todos los demás polígonos, sólo se necesita convertir éstos en △, to express them in triangles. But to do this the △ and the polygon are in fact supposed as identities, different figurations of the same-space ***>, *** Expresarlos en triángulos. Pero, para hacer esto, se suponen en realidad como identidades, representaciones diferentes del mismo espacio.

“cosa que puede hacerse siempre con la misma facilidad; o, mejor dicho, lo que tenemos ya resuelto ante nosotros, puesto que lo que se registra son los precios de las mercancías o la proporción entre éstas en dinero” (l. c., p. 112). "Medir el valor es lo mismo que expresarlo” (l. c., p. 152).

Ahí lo tenemos. Los values se miden, se expresan en los prices. Podemos, pues, resignarnos [afirma Bailey] a no saber lo que es el valor.

Confunde el desarrollo de la medida de los valores hacia el dinero y, luego, el desarrollo del dinero como medida de precios con el descubrimiento del concepto del valor mismo en su desarrollo en cuanto medida inmanente de las mercancías en el exchange. Tiene razón en que este dinero no necesita ser una mercancía de valor inmutable; y de ello deduce que no es necesaria una determinación diferente del valor, independiente de la mercancía misma. Tan pronto como nos es dado el valor de las mercancías como la unidad común de ellas, coinciden la estimación de su valor relativo y la expresión de éste. Pero, no podemos llegar a la expresión mientras no hayamos llegado a una unidad diferente de la existencia directa de las mercancías. Incluso ateniéndonos a su ejemplo:* distancia entre A y B. To speak of their distance they are already supposed as being both points (or Unes) of space. Being commuted in points, and points of the same Une, their distance may be expressed in inches, or feet etc. The unity of the two commodities A and B is, at first view, their exchangeability. They are “exchangeable” objects. As “exchangeabld’ objects they are magnitudes of the same denomination. But this “their" existence as an “exchangeable" object must be different from their existence as values in use. What is it? ** * V. supra, p. 127. ** Para hablar de la distancia entre ellas, se presupone ya que ambas son puntos (o líneas) de] espacio. Una vez convertidas en puntos, y en puntos de la misma línea, su distancia puede expresarse en pulgadas, pies, etc. La unidad de las dos mercancías A y B reside, a primera vista, en la posibilidad de cambiarlas. Son objetos "cambiables”. Y, en cuanto objetos “cambiables”, son magnitudes de la misma denominación. Pero esta su existencia en cuanto objetos "cambiables” tiene necesariamente que diferir de su existencia en cuanto valores de uso. ¿Cuál es ésta? El dinero es ya por sí mismo representación del valor, de éste por supuesto. El dinero en cuanto pauta de los precios presupone ya, a su vez, la conversión (teórica) de la mercancía en dinero. Si se representan como precios en dinero los valores de todas las mercancías, podemos compararlos; en realidad ya están comparados. Ahora bien, para representar los valores como precios, es necesario que previamente se haya representado el valor de las mercancías como dinero. El dinero es simplemente la forma bajo la que el valor de las mercancías aparece en el proceso de circulación. Pero, ¿cómo puedo representar x algodón en y dinero? Esta pregunta se reduce a la de ¿cómo puedo, en general, representar una mercancía en otra o [representar] las mercancías como equivalentes? [A esta pregunta] sólo da respuesta el desarrollo del valor, independientemente de la representación de una mercancía en otra.

"Es falso... que pueda darse una relación de valor entre mercancías de diferentes periodos, lo que resulta imposible por la naturaleza misma de las cosas; y, si no es posible una relación, tampoco podrá ésta medirse” (l. c., p. 113).

Ya más arriba * nos hemos encontrado con la misma necedad. Ya a propósito del dinero como medio de pago se da la “relación de valor entre mercancías de diferentes periodos”. Todo el proceso de circulación es constantemente una comparación de values between commodities at different periods.** * V. supra, pp. 135-134. ** Valores entre mercancías de diferentes periodos.

“Si” (money) “no es un buen medio de comparación entre mercancías de diferentes periodos..., resulta incapaz para ejercer una función en un caso en que no tiene función alguna que ejercer” (l. c., p. 118).

Como medio de pago y atesoramiento, si tiene el dinero esta function io perform.*** *** Función que cumplir, Puramente transcrito del “Verbal Observer” y, en realidad, el secreto de todo este absurdo oozes out in the following phrase † que también a mí me convence de que Bailey ha utilizado como plagiario las “verbal observations"†† cuidadosamente mantenidas en secreto por él: † Se trasluce en la siguiente frase, †† “Observaciones verbales”,

 “La riqueza es un atributo del hombre, el valor un atributo de las mercancías. Un hombre o una comunidad son ricos; una perla o un diamante son valiosos” (l. c., p. 165).

A pearl or a diamond is valuable as a pearl or a diamond, that is by their qualities, as values in use for men, that is as — riches. But there is nothing in a pearl or a diamond by which a relation of exchange between them is given. ††† etc. ††† Una perla o un diamante son valiosos como perla o diamante, es decir, por sus cualidades, como valores de uso para los hombres, o sea como riqueza. Pero no hay en una perla o un diamante nada por lo que pueda establecerse entre ellos una relación de cambio. Bailey se convierte ahora en un filósofo profundo:

“Diferencia entre [el] trabajo como causa y medida y, en general, entre causa y medida del valor” (l. c., pp. 170 s.).

Es, en realidad, una diferencia muy importante [la que media] entre "measure” 0 (en el sentido de dinero) y “causa of value" 00 (y que Bailey pasa por alto). La “cause” of value convierte los valores de uso en value. La measure of value externa presupone ya la existencia del value. El oro, por ejemplo, sólo puede measure 000 el value of cotton § si el oro y el cotton poseen como value una unidad distinta de ambos. La “cause” of value es la sustancia del value y también, por tanto, su medida inmanente. 0 Medida. 00 Causa del valor. 000 Medir. § Valor del algodón.

“Todas las circunstancias... que directa o indirectamente influyen sobre la conciencia en el cambio de las mercancías pueden ser consideradas como causas del valor” (l. c., pp. 182».).

Lo que, en realidad, sólo significa que la causa del valor de una mercancía o de la equivalencia entre dos mercancías son las circunstancias que mueven al vendedor o al comprador y el vendedor [conjuntamente] a considerar algo como el valor o el equivalente de una mercancía. [Pero,] no avanzamos ni un paso en el conocimiento de las “circunstancias” que determinan el valor de una mercancía porque las califiquemos como circunstancias que influyen en la “mind” * de quienes intervienen en el cambio y que, como tales circunstancias, se dan también en la conciencia (o tal vez no y quizá también representadas a la inversa) de quienes cambian. * El espíritu. Las mismas circunstancias (independientes de la mind, aunque influyan en ella) que obligan a los productores a cambiar sus productos como mercancías —circunstancias que distinguen a una forma de producción social de otra— confieren a sus productos (también para su mind') un valor de cambio independiente de su valor de uso. Es posible que su “mind", su conciencia, no sepa en absoluto que para ella no exista, lo que en realidad determina el valor de sus mercancías o sus productos en cuanto valores. [Aparecen] puestos en relaciones que determinan su mind sin que ellos necesiten saberlo. Cualquiera puede necesitar dinero como tal dinero sin saber lo que el dinero es. Las categorías económicas se reflejan en la conciencia de un modo muy invertido. Bailey desliza esto en la conciencia, porque no sabe desenvolverse con la teoría. En vez de decir qué entiende él por “valor” (o "cause of value”), Bailey nos dice lo que comprador y vendedor se representan al efectuar el cambio. Pero, lo que en realidad sirve de base a esta frase pretendidamente filosófica es lo siguiente:

1) El prix courant ** lo determinan diversas circunstancias que se expresan en la relación de la oferta y la demanda y que, como tales, influence “the mind” of the operators on the market.*** ¡Hermoso descubrimiento, en verdad! * El espíritu. ** Precio de mercado. Influencian “el espíritu” de quienes operan en el mercado, 2) En la conversión de los valores de las mercancías en precios de costo entran en consideración “diversas circumstances" que influyen en la mind o se le representan como “razones compensatorias". Sin embargo, todas estas razones compensatorias sólo influyen en la mind del capitalista en cuanto capitalista, pero emanan de la naturaleza misma de la producción capitalista, y no de la concepción subjetiva de comprador y vendedor. En sus cabezas existen más bien como “verdades eternas” evidentes por sí mismas. Bailey, al igual que sus antecesores, catches at Ricardos, confusión de values y cost-prices, in order to prove that value is not determined by labour, because cost-prices are deviations from values.†† Lo cual es totalmente acertado en contra de la identificación ricardiana [de los valores con los precios de costo], [pero] no en contra de la cosa en sí. † Se aferra a la confusión ricardiana. †† Valores y precios de costo con el fin de demostrar que el valor no se determina por el trabajo, puesto que los precies de costo son desviaciones de los valores.

Para ello, Bailey cita, en primer lugar, lo que el propio Ricardo dice acerca del change in the relative values of commodities, in consequence of a vise in the value of labour * Y cita, además, la “influencia del tiempo’’ (diferencia en cuanto al tiempo de producción sin prolongación del tiempo de trabajo), el mismo caso que suscitaba ya escrúpulos en Mill.** [Pero] no descubre la verdadera contradicción general, the very existence of an average rate of profit, despite the different composition of capital, its different times of circulation,*** etc. Se limita a repetir las formas concretas en que la contradicción se manifiesta y hacia las que ya habían llamado la atención el mismo Ricardo y sus seguidores. También aquí se limita a repetir [lo dicho por otros]; no hace avanzar la crítica ni un paso. * Variación en cuanto a los valores relativos de las mercancías como consecuencia de un alza en el valor del trabajo.** V. supra, pp. 73-75.*** La existencia misma de una tasa medía de ganancia, a pesar de la diferente composición del capital, de sus diferentes tiempos de circulación, Pone de relieve, además, que los costos de producción son la causa fundamental of “value" y, por tanto, el elemento fundamental del valor. Hace ver, sin embargo, justamente, como ya [lo habían hecho autores posteriores a] Ricardo, que el mismo concepto de costos de producción es diverso. Él mismo se manifiesta, en última instancia, coincidiendo con

Torrens, en el sentido de que los valores se determinan por el capital desembolsado, lo que es exacto en lo que se refiere a los cost-prices, pero absurdo cuando esto no se desarrolla partiendo del valor mismo, sino que se quiere derivar el valor de las mercancías partiendo de una relación desarrollada ulteriormente, del valor del capital, en vez de proceder a la inversa. Su última objeción es la siguiente: los valores de las mercancías no pueden medirse por el tiempo de trabajo, si el tiempo de trabajo en un trade no es igual al tiempo de trabajo en otro, de tal modo que la misma mercancía en que se materializan, por ejemplo, 12 horas de trabajo de un ingeniero tiene el doble de valor que aquella en que toman cuerpo 12 horas [de trabajo] de un field labourer.† Lo que equivale a decir [que] una jornada de trabajo simple, por ejemplo, no es medida del valor si hay otras jornadas de trabajo que se comportan como composite days to the days of simple labour.†† Ricardo ha puesto de manifiesto que este hecho no impide medir las mercancías por el tiempo de trabajo si se parte como [de algo] dado de la relación entre simple y composite labour.††† Cierto es que no se detiene a exponer cómo se desarrolla y se determina esta relación. Esto corresponde al estudio del salario y, en última instancia, se reduce al diferente valor de la fuerza de trabajo misma, es decir, a su diferente costo de producción (determinado por el tiempo de trabajo). † Trabajador del campo, †† Jomadas complejas con respecto a las del trabajo simple, ††† Trabajo simple y complejo. He aquí los pasajes en que Bailey expresa lo que acabamos de resumir:

‘‘No se niega, en realidad, que los costos de producción son la circunstancia más importante que determina las cantidades en que se cambian artículos de esta clase” (en los que no [impera] un monopoly y [se da] un posible increase en caso de increase of industrie *); pero nuestros mejores economistas no concuerdan exactamente en lo que debe entenderse por costo de producción; unos entienden que es la cantidad de trabajo invertida en producir un artículo la que constituye su costo; otros que este nombre debe darse al capital invertido en ello” (l. c., p. 200). * Incremento de la industria. “Lo que el trabajador produce sin capital le cuesta su trabajo; lo que produce el capitalista le cuesta su capital” (t c., p. 201).

(Ésta es la razón determinante para Torrens. Al capitalista no le cuesta nada el trabajo que emplea, sino solamente el capital que invierte en

salarios.)

"El valor del volumen de mercancías se determina por el capital invertido en ellas” (l. c., p. 206).

Contra la determinación del valor de las mercancías simplemente por la quantity of labour contained in them:** ** Cantidad de trabajo contenido en ellas.

“Esto no puede ser cierto si encontramos algunos ejemplos del carácter siguiente: 1) Casos en los que, siendo dos mercancías producidas por la misma cantidad de trabajo, se venden, sin embargo, por distintas cantidades de dinero. 2) Cases en que dos mercancías que antes tenían el mismo valor poseen luego un valor designa!, sin que haya cambiado de ningún modo la cantidad de trabajo invertida en ellas” (l. c., p. 209). “No es suficiente respuesta” (al primer caso) “el decir, con el señor Ricardo, que ‘el mercado se encarga de determinar enseguida con una precisión suficiente para todos los fines prácticos la estimación dada a las diferentes calidades de trabajo’ o, con el señor Mill, que ‘en la estimación de cantidades iguales de trabajo se tienen en cuenta, naturalmente, los diversos grados de dificultad y de pericia'. Ejemplos de este tipo destruyen totalmente la vigencia general de la regla” (l. c., p. 210). “Sólo hay dos métodos posibles para comparar una cantidad de trabajo con otra; uno consiste en compararla con arreglo al tiempo invertido; otra, tomando en cuenta el resultado producido” (esto último en el task-work ***). ‘‘El primero es aplicable a todas clases de trabajo; el segundo sólo puede aplicarse cuando se compara el trabajo empleado en artículos similares. De ahí que, cuando, en la estimación de dos tipos distintos de trabajo, el tiempo determine la relación 48 entre las cantidades de trabajo, esta relación sea indeterminada e indeterminable” (l. c., p. 215). *** Trabajo a destajo. En relación con 2): "Tomemos dos mercancías de cualquier clase y de valor igual, A y B, una producida por capital fijo y la otra por trabajo sin empleo de maquinaria, y demos por supuesto que se opere un alza en el valor del trabajo sin [que intervenga] cambio alguno en el capital fijo o en la cantidad de trabajo. Según la propia explicación del señor Ricardo, cambiaría inmediatamente la proporción entre A y B, es decir, se harían desiguales en cuanto al valor” (l. c., pp. 215 s.). "A estos casos podemos nosotros agregar la influencia del tiempo sobre el

48 En la numeración de las páginas del manuscrito, Marx saltó el número 838.

valor. Si una mercancía requiere más tiempo que otra para su producción, su valor será más alto, aunque no exija más capital y trabajo. El señor Ricardo reconoce la influencia de esta causa. El señor Mill, por el contrario, la niega, etc." (l. c., p. 217).

Bailey afirma, por último, y esto es lo único nuevo que aporta, en esta línea:

“Entre las tres clases de mercancías” <también esto está tomado del hombre de las “Verbal Observations", me refiero a las tres clases> (es decir, en las que impera un monopolio absoluto o limitado, como en el trigo, o la plena competencia) "no media una separación absoluta. No sólo se truecan unas por otras indistintamente, sino que se confunden, también unas con otras en la producción. De ahí que una mercancía pueda deber una parte de su valor al monopolio y otra parte a aquellas causas que determinan el valor de los productos no monopolizados. Por ejemplo, puede un artículo producirse bajo la más libre de las competencias a base de materia prima que a quien la posee le es posible vender al séxtuplo de su costo real, por disfrutar de un monopolio perfecto” (l. c., p. 223). “En este caso, no cabe duda de que puede afirmarse con toda razón que el valor del artículo se determina por la cantidad de capital que el fabricante ha invertido para producirlo, pero que ninguna investigación permitiría reducir a cantidad de trabajo el valor del capital” (l. c., pp. 223 s.).

Esta observación es acertada. Aquí, no nos interesa para nada [el problema del] monopolio, pues sólo tratamos de dos cosas, el valor o el precio de costo. Es evidente que la conversión de los valores en precios de costo produce un doble efecto. Primero: la ganancia que viene a sumarse al capital desembolsado puede ser superior o inferior a la plusvalía contenida en la mercancía misma, es decir, representar más o menos trabajo no retribuido del que en ella misma se contiene. Esto se aplica a la parte variable del capital y a su reproducción en la mercancía. Pero, prescindiendo de esto, también el precio de costo del capital constante —o de las mercancías que entran como materias primas, matières instrumentales, instrumentos de trabajo y condiciones de trabajo— en el valor de la nueva mercancía producida pueden ser superiores o inferiores a su valor. Entra así en ellas una parte del precio que varía con respecto al valor y que es independiente de la cantidad de nuevo trabajo agregado o del trabajo mediante el cual estas condiciones de producción de precios de

producción dados se convierten en un nuevo producto. No cabe duda alguna de que en general lo que puede decirse de la diferencia entre el precio de costo y el valor de la mercancía en cuanto tal, es también, como resultado del proceso de producción, aplicable a la mercancía, cuando ésta entra como premisa en el proceso de producción, en cuanto ingrediente de él, bajo la forma de capital constante. El capital variable, cualquiera que sea su diferencia de valor y precio de costo, es repuesto por determinada cantidad de trabajo que forma una parte integrante del valor de la nueva mercancía, ya se exprese este valor en su precio como igual, superior o inferior. Por el contrario, la diferencia del precio de costo con respecto al valor se transfiere como elemento ya presupuesto al valor de la nueva mercancía, en la medida en que entre en su precio, independientemente de su propio proceso de producción.

La diferencia entre el precio de costo y el valor de la mercancía es introducida, así, de dos modos: por la diferencia entre el precio de costo y el valor de las mercancías que son premisas del proceso de producción de la nueva mercancía, y por la diferencia entre la plusvalía realmente añadida a las condiciones de producción y la ganancia que se calcula [sobre el capital desembolsado]. Sin embargo, toda mercancía que entra en una mercancía como capital constante es ella misma resultado, producto de otro proceso de producción. De este modo, la mercancía se manifiesta mutuamente como premisa para la producción de otras mercancías y como resultado de un proceso en que la existencia de otras mercancías es premisa para su propia producción. En la agricultura (ganadería), la misma mercancía aparece una vez como producto y otra vez como condición de la producción. [Pero] esta importante variación de los precios de costo con respecto a los valores —la cual condiciona la producción capitalista— no altera para nada el [hecho de] que los precios de costo se hallan siempre determinados por los valores.

## 4. McCulloch

### [a) Vulgarización y total disolución del sistema ricardiano bajo la apariencia de su consecuente aplicación. Cínica apología de la producción capitalista. Inescrupuloso eclecticismo]

 [McCulloch] vulgarizador de la economía ricardiana y, al mismo tiempo, la más deplorable imagen de su disolución. Vulgarizador no sólo de Ricardo, sino también de James Mill. Por lo demás, [es] en todo [un] economista vulgar; apologista de lo existente. Su única angustia, llevada hasta la comicidad, la tendencia decreciente de la ganancia; [se muestra] totalmente de acuerdo con la situación de los trabajadores y, en general, con todas las contradicciones de la economía burguesa, que gravitan sobre las espaldas de la clase obrera. En este punto, todo marcha a pedir de boca. Sabe incluso que

"la introducción de maquinaria en una rama industrial provoca necesariamente una demanda igual o más alta de los trabajadores desplazados en otras industrias” (["The Principles of Political Economy”, Edimburgo, 1825, pp. 181 s.]).

Aquí he deviates from * Ricardo, lo mismo que en sus obras posteriores se mostrará muy mealy-mouthed ** para con los terratenientes. Pero his whole tender anxiety for the poor capitalists, considering the tendency of the rate of profit to fall! *** * Se desvía de. ** Meloso. *** Toda su tierna ansiedad fes] para los pobres capitalistas, teniendo en cuenta la tendencia decreciente de la tasa de ganancia,

“El señor McCulloch no parece preocuparse por encontrar las diferencias características, como hacen otros representantes de una ciencia, sino solamente las semejanzas; dejándose guiar por este principio, se ve movido a confundir las cosas materiales y las inmateriales, el trabajo productivo y el improductivo, el capital y el ingreso, los medios de sustento del trabajador y el trabajador mismo, la producción y el consumo, el trabajo y la ganancia” (T. R. Malthus, "Definitions in Political Economy....”, Londres, 1827, pp. 69 s.). “El señor McCulloch, en sus “Principles of Political Economy", Londres 1825, distingue entre valor real y valor relativo o valor de cambio. ‘El primero’, dice en las páginas 211 y 225, ‘depende de la cantidad de trabajo que se ha invertido en su apropiación o producción y el segundo de la cantidad de trabajo o de cualquier otra mercancía porque se cambié; y estos dos valores, dice más adelante (p. 215) son idénticos en la situación usual de las cosas, es decir, cuando la oferta de las mercancías en el mercado corresponde exactamente a la demanda eficiente de ellas. Ahora bien, si son idénticas deberán serlo, asimismo, las dos cantidades de trabajo de que habla. Pero, en la página 221, nos dice que no son idénticas, ya que una incluye la ganancia y la otra la excluye” (“Outlines of Political

Economy", etc., Londres, 1832, p. 25).

En la p. 221 [nota] [de sus] “Principles of Political Economy” dice, en efecto, McCulloch:

“En realidad”, una mercancía "se cambiará siempre por más” <labour than that by which it has been producid,† y este excedente es el que constituye la ganancia”. † Trabajo del que se ha producido,

He aquí un brillante ejemplo del modo de proceder de este archiimpostor escocés. Las disputas de Malthus, Bailey y otros le obligan a distinguir entre real value y exchangeable o relative value, †† Pero lo hace —in principle ††† — tal y como encuentra la distinción en Ricardo. Real value, considerando la mercancía con relación al trabajo necesario para su producción; relative value, atendiendo a la proporción entre diferentes mercancías que pueden producirse en el mismo tiempo, que son, por tanto, equivalentes y de las que, por consiguiente, el valor de una puede expresarse en la cantidad de valor de uso de la otra que cuesta el mismo tiempo de trabajo. En este sentido ricardiano, el relative value de la mercancía es solamente otra manera de llamar a su real value y significa pura y simplemente que las mercancías se cambian en proporción al tiempo de trabajo contenido en ellas y que, por tanto, el tiempo de trabajo contenido en ambas es igual. Por consiguiente, si el valor de mercado de una mercancía es igual a su exchangeable value (como sucede cuando coinciden demand and supply *) la mercancía comprada contendrá tanto trabajo como la vendida. Se limitará a realizar su exchangeable value o se venderá solamente por su exchangeable value cuando, a cambio de ella, se recupere la misma cantidad de trabajo que en ella se ha entregado. †† Valor real y valor de cambio o valor relativo, ††† En principio. * Demanda y oferta.

Todo esto lo reafirma McCulloch limitándose a repetir [lo que otros han dicho]. Pero va demasiado allá, al no haber digerido la definición maltusiana of exchangeable value, la cantidad de trabajo asalariado de que una mercancía dispone. Declara, pues, que el relative value es “la cantidad de trabajo o de cualquier otra mercancía porque una mercancía se cambia”. Ricardo, cuando se refiere al relative value, habla siempre simplemente de commodities exclusive of labour, because in the exchange between

commodity and labour equal quantities are not exchanged” ** Ricardo, al hacer fundamental hincapié, ya al comienzo de su obra, en que la determinación del valor de la mercancía por el tiempo de trabajo contenido en ella se distingue toto coelo *** de la determinación de este valor por la cantidad de trabajo que la mercancía puede comprar, establece, de una parte, la diferencia entre la cantidad de trabajo que una mercancía encierra y la cantidad de trabajo de que puede disponer. Y, de otra parte, excluye del relative value of a commodity † el cambio de mercancía por trabajo, because, if a commodity exchanges with a commodity, equal quantities of labour are exchanged. If it exchanges with labour itself unequal quantities of labour are exchanged, and capitalistic production tests on the inequality of this exchange.†† Ricardo no explica cómo esta excepción se compagina con el concepto del valor. Y de ahí las disputas entre sus seguidores. Sin embargo, con certero instinto, señala la excepción ([que] no es, en realidad, tal excepción, aunque lo sea en su modo de concebir). Culloch va, pues, más allá que Ricardo; es, aparentemente, más consecuente que él. ** Las mercancías con exclusión del trabajo, ya que en el cambio de mercancía por trabajo no se cambia trabajo igual. *** Como del cielo a la tierra, † Valor relativo de una mercancía, †† Ya que, si una mercancía se cambia por otra mercancía, se cambian cantidades de trabajo iguales [pero] si se cambia por el trabajo mismo, se cambian cantidades desiguales, y la producción, capitalista se basa en la desigualdad de este cambio, En él, no hay ninguna fisura. Todo es de una pieza. Ya se cambie una mercancía por otra o se cambie por trabajo, la proporción de cambio es siempre por igual el relative value of a commodity.††† Y cuando las mercancías cambiadas se venden por lo que valen (es decir, cuando coinciden la oferta y la demanda), este relative value es siempre la expresión del real value. Es decir, se dan cantidades de trabajo iguales en los dos polos del cambio. Por tanto, “en la situación usual de las cosas”, una mercancía se cambia solamente por una cantidad de trabajo asalariado igual a la cantidad de trabajo contenida en ella. El obrero recibe, en los wages, tanto materialised labour 0 como el que restituye al capital, a cambio, en immediate labour.* Con ¿o que desaparece la fuente del surplus value ** y se echa por tierra toda la teoría de Ricardo. ††† Valor relativo de una mercancía. 0 Trabajo materializado. * Trabajo directo. ** Plusvalía.

Lo primero que hace, pues, el señor Culloch es derribarla, bajo la apariencia de aplicarla consecuentemente. ¿Y [qué hace] después? Después, recurre desvergonzadamente de Ricardo

a Malthus, según el cual el valor de una mercancía se determina por la cantidad de trabajo que esta mercancía compra y que tiene que ser siempre mayor que el que en ella se contiene. Sólo que en Malthus esto se manifiesta como lo que es, como una contraposición a Ricardo, mientras que el señor Culloch adopta esta contraposición después de haber adoptado la expresión ricardiana con una aparente consecuencia (es decir, con la consecuencia de una ausencia [total] de pensamiento) que anula el sentido de la teoría de Ricardo. Por tanto, Culloch no comprende [lo que constituye] el verdadero meollo de la teoría ricardiana —cómo se realiza la ganancia porque las mercancías se cambian por su valor— y da al traste con ello. Puesto que el exchangeable value —que, "en la situación usual del mercado”, equivale, según Culloch, al real value, pero “en realidad" es siempre mayor, ya que en este excedente se basa la ganancia (¡hermosa contraposición y hermoso razonamiento, basado en una “realidad”!)— es “la cantidad de trabajo o de cualquier otra mercancía” por la que la mercancía se cambia, lo que vale para el "labour" vale también para “cualquier otra mercancía”. Es decir, la mercancía no sólo se cambia por más immediate labour que el contenido en ella, sino [que se cambia] por más materia lised labour in the other commodities *** que el que en ella misma se contiene; lo que significa que la ganancia es “profit upan expropiation”, † con lo que hemos retornado a los mercantilistas. Es la conclusión a que llega Malthus. En cuanto a Culloch, se entiende por sí misma, pero con la pretensión de ser un desarrollo del sistema ricardiano. *** Trabajo materializado en las otras mercancías, † Ganancia sobre la enajenación, Y esta disolución total del sistema ricardiano en un [verdadero] galimatías, queriendo hacerse pasar pretenciosamente por la aplicación consecuente de él— es considerada por la chusma, principalmente por la continental mob †† (entre la que no falta, como es natural, el señor Roscher), como demasiado consecuente, como una consecuencia forzada del sistema de Ricardo, dando así crédito al señor Culloch, como si la manera ricardiana “de toser y carraspear”49 bajo la que [su imitador] disfraza su propia incapacidad para pensar y discurrir, representara el intento científico de desarrollar consecuentemente su sistema. †† Chusma continental. McCulloch es, pura y simplemente, un hombre que trata de hacer un

49 Alusión a las palabras de un soldado en el drama de Schiller "Wallenstein": “Tal como tose y como carraspea, así le he visto yo. Pero su genio, su espíritu, eso no se exhibe en la parada”.

buen negocio con la economía ricardiana, cosa que, en efecto, logra a la maravilla. Exactamente lo mismo que Soy ha hecho un buen negocio con Adam Smith, con la diferencia de que éste tiene, por lo menos, el mérito de poner cierto orden formal [en el pensamiento smithiano] y de que, de vez en cuando, aparte de sus incomprensiones, se permite también [algunos] escrúpulos teóricos. Como Culloch, para empezar, obtuvo una cátedra en Londres gracias a la economía de Ricardo, era un negocio para él manifestarse al principio como ricardiano y participar, además, en la lucha contra los terratenientes. [Pero,] tan pronto como se sintió seguro y hubo escalado una posición a expensas de Ricardo, su principal preocupación fue la de exponer la economía política, especialmente la ricardiana, dentro de los límites [trazados por] la mentalidad de los whigs, alejando de ella todas las conclusiones que pudieran desagradar a este partido. Sus últimas obras sobre el dinero, los impuestos, etc., no son más que alegatos en pro del gabinete whig en turno. Y esto le ha valido a nuestro hombre puestos bastante jugosos. Sus obras estadísticas son, simplemente, catchpennies.* La disolución y vulgarización de la teoría se manifiesta también aquí en este individuo, personalmente, como en “a vulgarian" ** de lo que más adelante diremos algo más, before we have done with that speculating Scotchman.*** * Maneras de sacar dinero. ** Un vulgarizados. *** Antes de que hayamos terminado con este especulador escocés,

En 1828 publicó MacCulloch una edición de la “Wealth of Nations" de [Adam] Smith, cuyo cuarto tomo recoge sus propias notes and dissertations,† en las que, en parte, reproduce como relleno del volumen [algunos] malos ensayos anteriormente publicados por él y que no tienen absolutamente nada que ver con el asunto, sobre “entail”,†† etc., y en parte recoge poco menos que verbotenus ††† sus lecciones sobre la historia de la economía política, "largely draws upon them",0 como él mismo dice, y en parte trata de asimilarse a su modo lo que entre tanto había aportado de nuevo tanto Mill como los adversarios de Ricardo. † Notas y disertaciones, †† Gravámenes hereditarios. ††† Por debajo de cuerda. En sus “Principles of Political Economy”,50 el señor McCulloch se limita a

50 Marx se refiere, sin duda alguna, a la segunda edición, publicada en 1830, del libro de J. R. McCulloch, “Principles of Political Economy”... pues la primera edición de esta obra, la que suele citar, había visto la luz en 1825, es decir, tres años antes de que apareciera la obra de Adam Smith, “Wealth of Nations”, editada por McCulloch.

copiar de sus “notes” y "dissertations”, que a su vez copiara ya él mismo de sus anteriores “ensayos dispersos”. Sólo que en los “Principles" la cosa se pone todavía un poco más fea, porque en [las] “notas” resulta menos grave cometer “inconsequences” que en una exposición supuestamente metódica. De ahí que [algunos de] sus pasajes <[hay que decir que] sus “Principles” contienen, además, cosas copiadas de Mill, ampliadas por las más absurdas ilustraciones y reprints 00 de ensayos sobre corn trade, etc.000 que tal vez había hecho aparecer verbotenus en diferentes publicaciones periódicas, bajo veinte títulos distintos y también, no pocas veces, en la misma revista, [aunque] at different periods §>, si bien en parte tomados literalmente de las “notas" etc., resulten tal vez un poco menos inconsecuentes en estas “notas” que en los “Principios”. 0 “Ha tomado largamente de ella’’. 00 Reimpresiones. 000 Cereales, comercio, etc. § En diferentes periodos. En el ya citado vol. IV de su edición de Adam Smith (Londres, 1828), dice Mac (y[más tarde] repetirá lo mismo en sus “Principles of Political Economy" aunque [aquí] sin entrar en las distinctions que todavía considerara oportunas en las “notas”):

“Es necesario distinguir entre el valor de cambio y el valor real o valor de costo de las mercancías o los productos. Por el primero o valor de cambio de una mercancía o de un producto debe entenderse la facultad o capacidad de cambiarse por otra mercancía o por trabajo; por el segundo o su valor real o valor de costo, la cantidad de trabajo que se requiere para producirla o apropiársela o, más exactamente, la cantidad que se requeriría para producir o apropiarse una mercancía similar en el momento de la indagación” (l. c., pp. 85 s. [Nota II]). "Una mercancía producida por una determinada cantidad de trabajo obtendrá a cambio, comprará, normalmente” <when the supply of comodities es equal to the effectual demanda, * otra mercancía producida por la misma cantidad de trabajo. Pero nunca obtendrá a cambio o comprará exactamente la misma cantidad de trabajo que la ha producido; sin embargo, aunque no logre esto, obtendrá a cambio o comprará siempre la misma cantidad de trabajo que cualquier otra mercancía que haya sido producida en las mismas circunstancias o por la misma cantidad de trabajo” (l. c., „ pp. 96 s.). "En realidad’ (frase que se repite literalmente en sus "Principles", ya que en [esto,] “en realidad”, in point of fact ** consiste toda su argumentación), la mercancía “se cambiará siempre por más” <quiere decir por more labour than that by which it was produced ***>; "y este excedente es el que constituye la ganancia. Ningún capital se sentiría movido por nada" (como si en el cambio de mercancías y en la indagación de su valor se tratara para nada de las "motivaciones” del comprador) “a cambiar el

producto de determinada cantidad de trabajo ya realizado por el producto de la misma cantidad de trabajo que debe realizarse. Esto sería prestar" (“to exchange" would be to "lend" † "sin obtener interés por lo prestado” (l. C, p. 96, [nota]). * Si la oferta de mercancías equivale a la demanda efectiva. ** Ateniéndonos a los hechos. *** Más trabajo del que la ha producido, † Cambiar sería prestar,

Comencemos por el final. Si el capitalista no recuperase más trabajo del que ha desembolsado en salarios, [lo que haría] sería "lend” without "profif’.†† Lo que hay que explicar es cómo puede obtenerse una ganancia si las mercancías (labour or other commodities) ††† se cambian por menos de su valor. Y la explicación está en que no podría darse ganancia alguna si se cambiaran equivalentes. Hay que partir, ante todo, del supuesto de que quienes “cambian” [son] capitalista y obrero. Y, para explicar la ganancia, debe suponerse, además, que “no” cambian, sino que el uno vende (y, por tanto, entrega una mercancía) y el otro presta, es decir, paga solamente después de haber recibido la mercancía. O, para explicar la ganancia, se dice que el capitalista no percibiría "interés alguno” si no obtuviera alguna ganancia. Lo cual es falso. La mercancía en que el capitalista paga los wages 0 y la mercancía que recibe a cambio como resultado del trabajo son valores de uso distintos. Por tanto, no recupera lo que ha adelantado, al igual que cuando cambia una mercancía por otra. †† Prestar sin "ganancia”, ††† Trabajo u otras mercancías. 0 Salarios.

Lo mismo da que compre una mercancía o que compre la [mercancía] específica trabajo, que le procura [luego] la otra mercancía. Recibe en el valor de uso que entrega [como en todo cambio de mercancías] otro valor de uso. Por el contrario, si nos fijamos solamente en el valor de la mercancía, no es ya una contradicción to exchange * “una determinada cantidad de trabajo ya realizado” against ** "la misma cantidad [de trabajo] que debe realizarse” (aunque el capitalista, in fact, sólo paga una vez que el labour is performed ***) nor to exchange a quantity of labour performed against the same quantity of labour performed. † Esto último es una absurda tautología. Y lo primero presupone el que “el trabajo que debe realizarse” is materialised in another value of use as the labour performed. †† Aquí media, por tanto, una diferencia y, por tanto, un motivo de cambio nacido de la misma relación, y en el primer caso no, puesto que sólo se cambia a por a, en tanto que el change gire en torno a la quantity of labour. ††† El señor

Mac recurre, por consiguiente, a la motivación. La motivación del capitalista es obtener a cambio mayor “quantity of labour” de la que entrega. [Por donde] la ganancia se explica [diciendo] que el capitalista tiene sus “motivos” para obtener una “ganancia”. Pero lo mismo podría decirse del comerciante, en toda compra de mercancías, que no se propone el consumo, sino la ganancia: He has no motive to exchange the same quantity of performed labour againts the same quantity of performed labour. His motive is to get more performed labuor in return than he gives away. Hence he must get more performed labour in the form of money or commodities than he gives away in the form of a commodity or of money. He must, therefore, buy cheaper than he sells, and sell dearer than he has bought.0 La ganancia upon alienation 00 es explicada así, no [por] el hecho [de] que se adecúe a la ley del valor, sino [por] que comprador y vendedor no tienen “motivo” alguno para comprar o vender con arreglo a la ley del valor. Tal es el primer "insigne” descubrimiento de Mac, muy hermoso dentro del sistema de Ricardo, quien trata [precisamente] de demostrar cómo la law of value 000 se impone despite the "motives" of seller and buyer. § * Cambiar. ** Por. ****Que el trabajo ha sido realizado, † Ni cambiar una cantidad de trabajo realizado por la misma cantidad de trabajo realizado, †† Se materializa en otro valor de uso que el trabajo realizado. ††† Cantidad de trabajo. 0 No tiene motivo para cambiar la misma cantidad de trabajo realizado por la misma cantidad de trabajo realizado. El motivo [que a él le impulsa] es obtener más trabajo realizado a cambio del que entrega. De ahí que deba obtener más trabajo realizado bajo la forma de dinero o mercancías del que entrega en forma de mercancía o dinero. Tiene, por tanto, que comprar más barato de lo que vende y vender más aro de lo que ha comprado. 00 Sobre la enajenación. 000 Ley del valor. § A despecho de los "motivos” de vendedor y comprador. En lo que antecede, la exposición de Mac en las “Notas” sólo se distingue de su exposición en los "Principios” por lo siguiente: En los “Principles?’, distingue entre "real value" y “relativa value’’§§ y dice que, "under ordinary circumstances",§§§ ambos se equiparan, pero que “en realidad” no debieran ser equivalentes, si ha de derivarse una ganancia. Sólo dice, por tanto, que el “fact" se halla en contradicción con el “principio”. §§ "Valor real” y "valor relativo”. §§§ Bajo circunstancias usuales.

En las “Notas”, distingue tres tipos de values: “real value”, “relative value" of a commodity in its exchange in other commodities, and relative value of a commodity exchanged with labour. El “relative value” of a commodity in its exchange with another commodity is its real value expressed in another commodity. Or in an “equivalent”.* Por el contrario, its relative value in exchange with labour is its real value expressed in another real value, that is greater than itself.** Es decir, que su valor es el cambio por un valor más

alto, por un no-equivalente. Si se cambiara por un equivalente en labour, no habría ganancia. El valor de una mercancía es its exchange with labour *** es un valor más alto. * “Valor real”, "valor relativo” de una mercancía en su cambio con otras mercancías, y valor relativo de una mercancía cambiada por trabajo. El “valor relativo” de una mercancía en su cambio por otra mercancía es su valor real expresado en otra mercancía. O en un equivalente.** Su valor relativo a cambio de trabajo es su valor real expresado en otro valor real, que es mayor que él mismo.*** Su cambio por trabajo, Problema: La determinación ricardiana del valor contradice al exchange of a commodity with labour.† † Cambio de una mercancía por trabajo, Solución de Mac: In the exchange of a commodity with labour the law of value does not exist, but its contrary.†† De otro modo, no podría explicarse la ganancia. Para él, [para un] ricardiano, la ganancia debía explicarse a base de la ley del valor. †† En el cambio de una mercancía por trabajo, no existe la ley del valor, sino lo contrario, Solución: La ley del valor (in this case)††† es la ganancia. “En realidad”, Mac no hace más que expresar lo que dicen los adversarios de la teoría ricardiana, [a saber,] que sí, en el cambio entre capital y labour, rigiera la ley del valor, no existiría ganancia. Ésta es la razón, dicen, de que sea falsa la ley del valor de Ricardo. Éste afirma que [la ley del valor] no rige para este caso, que debiera explicar a base de ella; que en este caso, “means” something else by “value”.0 ††† En este caso. 0 “Entiende” por “valor” algo diferente. Esto indica que no ha entendido nada de la ley ricardiana. De otro modo, tendría que decir que la ganancia, en el cambio de mercancías cambiadas en proporción al tiempo de trabajo, se explica por [el hecho de] que en las mercancías se contiene trabajo “no pagado”. Por tanto, [es] el cambio desigual de capital y trabajo [el que] explica el cambio de mercancías por su valor y la ganancia que en este cambio de mercancías se realiza. En vez de lo cual dice [que] mercancías en las que se contiene una cantidad igual de tiempo de trabajo disponen de la misma cantidad de surplus of 00 trabajo que en ellas no se contiene. Cree poder conciliar así las tesis de Ricardo con las de Malthus, introduciendo una identidad entre la determinación del valor de las mercancías por el tiempo de trabajo y su determinación por el command of labour.000 Pero, ¿qué significa el que mercancías que contienen la misma cantidad de tiempo de trabajo disponen de la misma cantidad de más trabajo que el trabajo contenido en ellas? Sencillamente que una mercancía en que se contiene determinado tiempo de trabajo dispone de

determinada cantidad de plustrabajo, [de más trabajo] que el contenido en ella. Y ya en la [misma] expresión de la fórmula malthusiana va explícito que esto no es solo aplicable a la mercancía A, en la que se contiene x tiempo de trabajo, sino también a la mercancía B, en la que se contenga x tiempo de trabajo. 00 Excedente de. 000 Poder de disponer de trabajo.

Por tanto, la solución de la contradicción [contenida] en Mac es la siguiente: si rigiera la ley ricardiana de los valores, sería imposible la ganancia, hence * el capital y la producción capitalista. Y esto es precisamente lo que afirman los adversarios de Ricardo. Y con esto les contesta y los refuta Mac. Al hacerlo, no se da cuenta de lo bonita que es una explicación del exchangeable value in [exchange with] labour ** en la que se nos dice que valor es el cambio por un no-valor. * Por tanto. ** Valor de cambio en el [cambio por] trabajo.

### [b) Tergiversación del concepto de trabajo al hacerlo extensivo a los procesos naturales. Identificación de valor de cambio y valor de uso]

 Una vez que el señor Mac ha echado por tierra, así, el fundamento de la economía ricardiana, va, sin embargo, todavía más allá y desintegra el fundamento de este fundamento. La primera dificultad, en el sistema ricardiano, estaba en el exchange of capital and labour — so as to be corresponding to the “law of value”.*** *** Cambio de capital y trabajo, de tal modo que corresponda a la “ley del valor”, La segunda dificultad estribaba en que capitales de la misma magnitud, cualquiera que sea su composición orgánica, arrojan ganancias iguales o la general rate of profit.† En realidad [es éste], inconscientemente, el problema de cómo se convierte los values en cost prices. † Tasa general de ganancia, La dificultad provenía también de que capitales de la misma magnitud y de composición desigual —whether unequal proportions of constant and variable capital, whether of fixed and circulated capital, whether of unequal times of circulation ††— no ponen en movimiento volúmenes iguales de trabajo directo y tampoco, por tanto, volúmenes iguales de trabajo no retribuido ni, por consiguiente, pueden apropiarse en el proceso de producción el mismo surplus value o el mismo surplus produce. Y tampoco,

por tanto, las mismas ganancias, si la ganancia no es otra cosa que el surplus value calculated in regard to the value of the whole capital advanced.††† Pero si el surplus value es algo distinto del trabajo (no retribuido), no será el trabajo, de un modo general, la “fundation and measure” of the value of commodities.0 †† Ya se trate de proporciones desiguales de capital constante y capital variable, de capital fijo y capital circulante o de tiempos desiguales de circulación, ††† La plusvalía, calculada en relación con el valor del capital total desembolsado. 0 El “fundamento y la medida” del valor de las mercancías. 00 Regla del valor

Las dificultades que aquí se planteán las había encontrado y consignado como excepciones a la rule of value 00 el propio Ricardo (aunque no bajo su forma general). Malthus echaba por tierra la regla, con estas excepciones, puesto que las excepciones confirman la regla. Torrens, polemizando también contra Ricardo, expresaba, por lo menos, el problema, en cuanto decía que capitales de la misma magnitud ponen en movimiento volúmenes desiguales de trabajo y, sin embargo, producen mercancías de “valores" iguales, lo que quiere decir que el valor no se determina por el trabajo. Y lo mismo Bailey, etc. Mill, por su parte, aceptaba como excepciones las que Ricardo consignaba como tales, sin que suscitasen en él escrúpulos más que bajo una sola forma. Solamente una causa de compensación de las ganancias de los capitalistas se hallaba, según él, en contradicción con la regla. El caso era éste: ciertas mercancías permanecen en el proceso de producción (por ejemplo, el vino en las bodegas) sin que se invierta dinero en ellas: un periodo durante el cual se hallan expuestas a la acción de ciertos procesos naturales. (Así, por ejemplo, en la agricultura y en la tenería, antes del empleo de ciertos agentes químicos nuevos, casos no señalados por Mill, el trabajo se interrumpe durante largos periodos). A pesar de lo cual este tiempo se calcula como fuente de ganancia. El tiempo durante el cual la mercancía no se halla sometida al trabajo [es considerada] como tiempo de trabajo. (Y lo mismo ocurre, en general, cuando se toma en cuenta un periodo de circulación largo). Mill “se engañaba a sí mismo”, por así decirlo, para salir del apuro, diciendo que podía considerarse el tiempo durante el cual el vino, por ejemplo, permanecía en las bodegas como tiempo durante el cual absorbía trabajo, aunque in point of fact y según el supuesto de que se partía, no fuese éste el caso. Fuera de esto, puede decirse que el “tiempo” crea ganancia y el tiempo en cuanto tal no es más que “ruido y humo”.51 En

51 Palabras del Fausto, de Goethe, Primera Parte. El pasaje correspondiente del libro de James

este galimatías de Mill se apoya Culloch o más bien lo reproducen en su habitual autosuficiencia de plagiario bajo una generalidad en la que se mueve a sus anchas el absurdo latente y se elimina felizmente el último resto del sistema ricardiano y, en general, todo pensamiento económico. Las dificultades más arriba mencionadas se resuelven todas, a su vez, vistas desde cerca, en la dificultad siguiente: La parte del capital que entra en el proceso de producción en forma de mercancías, como material o instrumentos, nunca añade al producto más valor del que tenía antes de la producción. En efecto, sólo tiene valor en cuanto es trabajo materializado, y el trabajo contenido en él in no way is altered * al entrar en el proceso de producción. Hasta tal punto es independiente del proceso de producción en el que entra y del trabajo socialmente determinado required for its own production,** que su propio valor cambia cuando para su reproducción se necesita mayor o menor tiempo de trabajo que el contenido en él. Por tanto, en cuanto valor, esta parte del capital entra en el proceso de producción sin modificación alguna y sale de él [también] inmutable. En la medida en que entra en él de un modo real y se modifica, se trata de un cambio que afecta a su valor de uso y que experimenta como tal valor de uso. Y todas las operaciones a que se ven sometidas las materias primas o que llevan a cabo los instrumentos de trabajo son meramente procesos por los que pasan aquellas determinadas materias primas, etc., y [aquellos] determinados instrumentos (husos, etc.), procesos de su valor de uso, que, en cuanto tales, nada tienen que ver con su valor de cambio. El valor de cambio se mantiene, en este change. Voilá tout.*** * No se altera, en modo alguno. ** Exigido para su producción. *** Cambio. Eso es todo.

Otra cosa [Ocurre] con la parte del capital que se cambia por fuerza de trabajo. El valor de uso de la fuerza de trabajo es trabajo, el elemento del que emana el valor de cambio. Y, puesto que el trabajo que la fuerza de trabajo suministra en el consumo industrial es mayor que el trabajo necesario para su propia reproducción, que aporta un equivalente para su salario, [tenemos que] el valor que el capitalista obtiene a cambio del obrero es mayor que el precio que por este trabajo es le paga. De donde se sigue que, suponiendo que la tasa de explotación del trabajo sea igual, de dos capitales de igual magnitud, aquel que moviliza menos trabajo, ya sea

Mill aparece citado por Marx en la p. 792 del manuscrito (p. 74 del presente volumen).

porque de antemano la parte variable de él represente una proporción menor con respecto al constante, ya porque [sea más largo] el tiempo de circulación o el tiempo de producción durante el cual no se cambia por trabajo, no entra en contacto con él, no absorbe trabajo, crea menor plusvalía y, en general, mercancía de menor valor. Y, en estas condiciones, ¿cómo pueden ser iguales los valores creados y hallarse las plusvalías en proporción al capital desembolsado? Ricardo no podía contestar a esto, porque la pregunta, así formulada, es absurda, ya que, en realidad, no se producen valores iguales ni plusvalías [iguales]. Pero Ricardo no conocía la génesis de la tasa general de ganancia y tampoco, por tanto, la conversión de los values en cost-prices específicamente distintos de ellos. [Por su parte] Mac descarta la dificultad recurriendo a la “evasiva” de Mill. Se sale del apuro dando de lado verbalmente, por medio de una frase, a la diferencia característica de la que nace [precisamente] la dificultad. La diferencia característica consiste en que el valor de uso de la fuerza de trabajo es trabajo y, por tanto, [algo] que crea valor de cambio. El valor de uso de las otras mercancías es valor de uso, a diferencia del valor de cambio, razón por la cual ningún change que este valor de uso experimente puede modificar su valor de cambio predestinado. Se sale del apuro llamando a los valores de uso de las mercancías valor de cambio y dando el nombre de trabajo a las operaciones por las que pasan como valores de uso, a los servicios que, como [tales] valores de uso prestan en la producción. A la manera como, en el lenguaje de la vida usual, se habla de bestias de trabajo, de máquinas de trabajo y se dice, también tal vez en el lenguaje poético que el hierro se trabaja cuando está al rojo o que el hierro trabaja cuando gime bajo los golpes del martillo. Y hasta grita. Y nada más fácil que demostrar que toda “operación” es trabajo, puesto que el trabajo es una operación. Del mismo modo podría demostrarse que todo cuerpo tiene sensaciones ya que todas las sensaciones son corpóreas.

"Puede definirse con razón como trabajo lo mismo si la ejecuta el hombre que si la efectúan los animales inferiores, la maquinaria o las fuerzas naturales, toda acción u operación que tienda a alcanzar un resultado apetecido” (l. c., p. 75 [Nota I]).

Y esto no se refiere, en modo alguno, a los instrumentos de trabajo [solamente]. Vale también, en esencia, para las materias primas. La lana pasa por a physical action or operation * cuando absorbe una materia

colorante. Y, en general, no podemos actuar sobre una cosa física, química, mecánicamente, etc., “alcanzar un resultado apetecido”, sin que reaccione la cosa misma. Por tanto, [esa cosa] no puede ser trabajada sin que ella misma reaccione. De ahí que todas las mercancías que entran en el proceso de producción aumenten de valor, no sólo al mantener su propio valor, sino [también] al crear de este modo un valor nuevo, por el hecho de que “trabajan” y no son meramente trabajo materializado. Con lo cual se descarta, naturalmente, toda dificultad. En realidad, esto no pasa de ser una perífrasis, en la que se rebautizan los “servicios productivos del capital”, los “servicios productivos de la tierra”, etc., de que habla Say, contra lo que Ricardo polemiza a cada paso y contra lo que Mac, mirabile dictu ** polemiza en la misma “nota" o “disertación” en la que se despacha, dándose gran importancia, con la invención copiada de Mill y embellecida por él. Frente a Say, lanza a diestro y siniestro sus reminiscencias de Ricardo y le viene al recuerdo que aquellos “servicios productivos” no son, en realidad, otra cosa que propiedades que las cosas, en cuanto valores de uso, manifiestan en el proceso de producción. Pero, naturalmente, todo cambia cuando impone a estos “servicios productivos” el nombre sacramental de “trabajo”. * Una acción u operación física. ** Maravillosa sentencia. Una vez que Mac ha logrado convertir a las mercancías en obreros, se sobreentiende que también estos obreros deben percibir su salario y que, además de su valor, del que poseen como “accumulated labour" *** se les tiene que pagar el salario por sus “operaciones” o “acciones”. Estos wages de las mercancías son embolsados [per] procura † por los capitalistas, son “salarios por trabajo acumulado", alias ganancia. Con lo que queda demostrado [, en opinión de McCulloch,] que de la determinación del valor por el tiempo de trabajo se deriva la ganancia igual de capitales iguales, lo mismo si ponen en movimiento mucho trabajo o poco. *** Trabajo acumulado, † Por poder. Lo más peregrino de todo es que, como ya se ha hecho notar, en el mismo momento en que Mac, partiendo de Mill, hace suyo a Say, lanza contra Say las frases de Ricardo. Nada revela mejor que el siguiente pasaje de Ricardo cómo copia literalmente a Say, sólo [que él], allí donde Say habla de action, llama a ésta action labour:

"El señor Say le acusa" (a Adam Smith) “del error de que ‘atribuye

exclusivamente al trabajo del hombre la capacidad de crear valor. Un análisis más minucioso nos indica que el valor de la acción se debe al trabajo o, mejor dicho, a la laboriosidad del hombre, unida a la acción de aquellas fuerzas que la naturaleza suministra y a la del capital. La ignorancia de este principio le impide establecer la verdadera teoría de la influencia de la maquinaria sobre la producción de la riqueza’.52 En contraposición a la manera de ver de Adam Smith, el señor Say habla... del valor que las fuerzas naturales confieren a las mercancías. Pero estas fuerzas naturales no añaden nunca a la mercancía, aunque eleven considerablemente su valor de uso, el valor de cambio de que habla el señor Say” (David Ricardo” [The] Principles [of Political Economy...]”, 3ª ed., Londres 1821, pp. 334-336). “Las máquinas y las fuerzas naturales pueden aumentar de un modo muy considerable la riqueza de un país..., pero no... añaden nada al valor de esta riqueza” (l. c., p. 335 [nota]).

Ricardo, como todos los economistas worth naming * [incluyendo también, por tanto] a Adam Smith (aunque éste, una vez, en un arranque de buen humor, llame al buey a productiva labourer,** 53 destaca el trabajo en cuanto actividad humana, más aún, en cuanto actividad humana socialmente determinada, como la única fuente del valor. Ricardo se distingue de los otros economistas precisamente por la consecuencia con que concibe el valor de las mercancías como meras “representations" del trabajo socialmente determinado. Para todos estos economistas, y para Ricardo más que para cualquier otro, el valor de cambio de las cosas, en cuanto mera expresión debe concebirse, más o menos claramente, en este sentido, como una forma específicamente social de la actividad productiva de los hombres, como algo tofo genere † distinto de las cosas y [de] sus uses †† en cuanto [tales] cosas, ya sea en el consumo industrial o en el no industrial. El valor, en realidad, es, para ellos, la relación, simplemente expresada en cosas, entre las actividades productivas de los hombres, entre los trabajos. Ricardo cita expresamente en contra de Say, como expresión de lo que él piensa, las [siguientes] palabras de Destutt de Tracy: * Dignos de ser citados.** Un trabajador productivo.*** Representaciones, † Genéricamente, en su totalidad, †† Usos.

"Puesto que podemos afirmar con plena seguridad que sólo nuestras capacidades físicas y espirituales constituyen nuestra riqueza originaria, el empleo de estas

52 5 V. Jean-Baptiste Say, “Traité d’économie politique”, etc., 2a. ed., tomo I, París, 1814, pp. LI-LII. 53 Teorías sobre la plusvalía, tomo I, p. 242.

capacidades" (de las capacidades humanas), “un cierto tipo de trabajo” (y, por tanto, el labour en cuanto realización de la capacidad del hombre) "es nuestro único tesoro originario; es siempre este empleo el que crea todas las cosas que llamamos riquezas... Y, además, es cierto que todas aquellas cosas sólo representan el trabajo que las ha creado, y si tienen un valor o incluso dos valores distintos, ello lo deben solamente al trabajo que las ha creado” (David Ricardo, l. c., p. 334).

Por tanto, las mercancías y las cosas en general sólo tienen un valor en cuanto representaciones del trabajo humano; no en cuanto ion cosas de por sí, sino en cuanto son encarnaciones del trabajo social.

¡Y hay quien se atreve a decir que el deplorable Mac lleva al extremo a Ricardo, él, que en sus intentos carentes de todo contenido trata de “utilizar” la teoría ricardiana, [compaginándola] eclécticamente con su antítesis, identifica su principio y el de toda la economía, [que es] el trabajo mismo, en cuanto actividad humana y actividad humana socialmente determinada, con la acción física, etc., que las mercancías pueden [ejercer] en cuanto valores de uso, en cuanto cosas! ¡Quién como él pierde el concepto mismo del trabajo! Envalentonado por la “evasiva” de Mill, plagia a Say, en tanto que polemiza contra él con las frases de Ricardo y [copia] precisamente las frases de Say que Ricardo, en el capítulo veinte, “Valor y riqueza”, combate como radicalmente antagónicas a sus [concepciones] y las de Adam Smith. (Roscher, naturalmente, repite que Mac [es] Ricardo llevado al extremo.54 Sólo que es todavía más necio que Say, quien no llama trabajo a la “acción” del fuego, la maquinaria, etc. Según Mac, sólo crean “valor” los valores de uso, las cosas que pueden ser monopolizadas [en cuanto creadoras de valor] ¡como si el viento, o el vapor, o el agua pudieran emplearse como fuerzas motrices sin poseer el molino de viento, la máquina de vapor o la rueda hidráulica! ¡Como si quienes poseen, monopolizan las cosas sin poseer las cuales no es posible emplear los natural agents * no monopolizaran también estos agentes naturales! Puedo disponer de todo el aire, el agua, etc., que quiera. Pero sólo dispondré de ellos en cuanto agentes productivos, si dispongo de las mercancías, de las cosas cuyo empleo me permite utilizarlos como tales agentes. Como vemos, pues, Mac está todavía por debajo de Say.

54 V. Wilhelm Roschcr, “Die Grundlagen der Nationalökonomie. Ein Hand und Lesebuch für Geschäftsmänner und Studierende", 3a. ed., Stuttgart y Augsburg, 1858, páginas 82 y 191.

* Agentes naturales. En esta vulgarización de Ricardo tenemos, por tanto, ante nosotros, la más total y vacua disolución de su teoría.

“Sin embargo, en cuanto que aquel resultado" (the result produced by the action or operation of any thing **) “se logra mediante el trabajo o la operación de fuerzas naturales que no pueden ser monopolizadas ni apropiadas por un número mayor o menor de individuos con exclusión de los demás, no posee ningún valor. ío que estas fuerzas hacen lo hacen gratis” (J. R. McCulloch [en Adam Smith, “An Inquiry into the Natura and Causes of the Wedlth of Nations”, vol. IV, Edimburgo, 1828], p. 75 [nota I]). ** El resultado producido por la acción u operación de una cosa

¡Como si what is done by cotton, wool, iron or machinery, were not also done “gratuitously"! *** La máquina cuesta, [pero] la operación de la máquina no se paga. Ningún valor de uso de cualquier mercancía cuesta algo, una vez pagado su valor de cambio. *** ¡Como si no se hiciera también "gratis” lo que hacen el algodón, la lana, el hierro o la maquinaria!

"Quien vende aceite no exige nada por sus propiedades naturales. Al estimar su costo, pone en cuenta el valor del trabajo invertido en su negocio, y ése es su valor” (H. C. Carey, "Principles of Political Economy”.... parte I, Filadelfia 1837, p. 47).

Ricardo acababa de destacar, precisamente en contra de Say, que la acción de la máquina, por ejemplo, no cuesta más de lo que cuestan el viento o el agua.

"Los servicios que nos prestan.... las fuerzas naturales y la maquinaria.... sólo nos son útiles porque aumentan el valor de uso; pero, puesto que trabajan gratuitamente…, la asistencia que nos proporcionan no añade nada al valor de cambio” (David Ricardo, [‘‘The Principles of Political Economy".... 3ª ed., Londres, 1821], pp. 336».).

Así, pues, Mac no ha entendido ni las más sencillas tesis de Ricardo. Pero piensa, astutamente: si el valor de uso del algodón, la maquinaria, etc., no cuesta nada, no se paga más que en su valor de cambio, ello no obsta para que este valor de uso sea vendido por quienes emplean el algodón, la maquinaria, etc. Venden lo que no les ha costado nada. La brutal vaciedad de este individuo puede verse en que, después

de haber adoptado el “principio” de Say, desarrolle con mucho énfasis, partiendo de él y copiando profusamente de Ricardo, la renta de la tierra. Puesto que la tierra es una "fuerza natural que no puede ser monopolizada ni apropiada por un número mayor o menor de individuos con exclusión de los demás”, su natural vegetative action or ‘‘labour’’, * su fuerza productiva, posee valor, y de este modo se explica la renta a base del productiva power ** de la tierra, como en los fisiócratas. Este ejemplo es categórico en cuanto a la manera como Mac vulgariza a Ricardo. Por una parte, copia los argumentos de Ricardo, que sólo tienen sentido a base de los supuestos de que éste parte y, de otro lado, acepta de otros (reservándose solamente, al hacerlo, la “nomenclatura” o leves variantes introducidas en ella) la negación directa de estos supuestos. Habría debido decir: “rent is the wages of land’’ pocketed by the landowner.*** * Su acción vegetativa natural o “trabajo”. ** Fuerza productiva. *** “Renta es el talarlo de la tierra” embolsado por el terrateniente,

“Si un capitalista invierte las mismas sumas en los salarios de los trabajadores, el mantenimiento de caballos o el alquiler de una máquina y los hombres, los caballos y la máquina pueden suministrar todos la misma cantidad de trabajo, el valor de éste será, evidentemente, el mismo”, cualquiera que lo ejecute” (l. c., p. 77 [nota I]).

Dicho en otras palabras: el valor del producto se rige por el valor del capital invertido. Es [precisamente] el problema que se trata de resolver. El planteamiento del problema es, para Mac, “obviously",† su solución. Pero, como la máquina, por ejemplo, ha ejecutado a greater piece of work que the men displaced by it, †† es todavía más “obviously" que loi productos de la máquina, en vez de bajar de valor, tienen que aumentar su valor, comparados con los men who ††† “ejecutan el mismo trabajo”. Puesto que la máquina suministra, digamos, 10.000 pieces of work * y el man ** una sola y cada piece tiene el mismo valor, [resulta que] el producto de la máquina es 10.000 veces mayor que el "of man".*** † Obviamente, †† Una cantidad mayor de trabajo que los hombres desplazados por ella, ††† Los hombres que. * Piezas de trabajo.** Hombre.*** Del hombre,

Por lo demás, en su intento de diferenciarse de Say, en cuanto que, [según él,] no [es] la acción de los natural agents, sino solamente la acción de los agentes monopolizados o producidos por el trabajo la que crea valor, a Mac le resulta imposible mantenerse a flote y reincide una vez más en la

fraseología ricardiana. Por ejemplo, el labour of wind produces the desired effect sobre [el] ship. † (Produces a change in it. ††) † El trabajo del viento produce el efecto apetecido sobre el barco, †† Produce un cambio en éste,

“Pero el valor de este cambio no se ve incrementado por la operación o el trabajo de las fuerzas naturales que en él participan ni depende de ello en grado alguno, sino que depende del volumen del capital o del producto del trabajo anterior que ha contribuido a producir este resultado, exactamente lo mismo que el costo de la molienda del trigo no depende de la acción del viento o del agua que mueve el molino, sino del volumen de capital que se gaste en esta operación” (l. c., p. 79 [nota I]).

Aquí, de pronto, la molienda sólo añade valor al trigo en la medida en que se haya "wasted’ in the act of grinding ††† capital, “producto de trabajo anterior”. Es decir, no por el hecho de que la piedra de molino “trabaje”, sino porque, al “gastarse” la piedra de molino, se gasta también el valor contenido en ella, el trabajo en ella materializado. ††† “Gastado” en el acto de la molienda. Después de estas bellas disquisiciones, Mac resume del siguiente modo la sabiduría, tomada de Mill y Say, que le permite poner el concepto del valor en consonancia con todos los fenómenos que lo contradicen:

“La palabra trabajo significa... en todas las discusiones sobre el valor... el trabajo directo del hombre o el trabajo del capital que el hombre ha producido, o ambas cosas” (l. c., p. 84 [nota a nota II]).

Así, pues, por labour debe entenderse el trabajo del hombre, además su accumulated labour y, por último, sus empleos útiles, es decir, las cualidades físicas, etc., del valor de uso que el objeto desarrolla en el consumo (industrial). Separado de estas cualidades, el valor de uso no es nada. El valor de uso se manifiesta solamente en el consumo. Por tanto, entendemos por valor de cambio de los productos del trabajo el valor de uso de estos productos, ya que este valor de uso consiste solamente en su acción o, como Mac la llama, en el "trabajo” consumido, ya sea este consumo industrial o no. Ahora bien, las clases de “operaciones”, “acciones” o “trabajos” de los valores de uso, exactamente lo mismo que las medidas naturales de ellas, son tan distintas como estos mismos valores de uso. ¿Cuál es, pues, la unidad, la medida de ellas, mediante la cual podemos compararlas? Esto lo da la palabra común “trabajo” que se desliza

subrepticiamente por debajo de estas manifestaciones completamente distintas de los valores de uso, después de haber reducido el trabajo mismo a la palabra “operación” o “acción”. Así termina, pues, con la identificación de valor de uso y valor de cambio, esta vulgarización de Ricardo, en la que vemos, por tanto, el último y más deplorable exponente de la disolución de la escuela [ricardiana] como tal escuela.

"Ganancia del capital es simplemente otro nombre que se da al salario por el trabajo acumulado” (Mac, "Principles”, etc., 1825, p. 291),

es decir, por el salario pagado a las mercancías a cambio de los servicios que, como valores de uso, prestan en la producción. Estos wages of accumulated labour * presentan, por lo demás, en el señor McCulloch una misteriosa proyección. Ya hemos dicho que —prescindiendo de sus plagios de Ricardo, Mill, Malthus y Say, que constituyen el verdadero fondo de sus obras—, él mismo na publicado y vendido su "accumulated labour” bajo diferentes títulos en constantes reprints,** siempre “largerly drawing’ upon what he had got paid before.*** Esta manera de obtener “wages of accumulated labour” había sido ya prolijamente explicada por él en 1826, en su propia obra, ¡y no digamos todo lo que en este drawing of wages for accumulated labour † siguió llevando a cabo MacCulloch desde 1826 hasta 1862! 55 (También esta mísera frase se la apropia Roscher como Tucídides.)56 * Solarios del trabajo acumulado. ** Reimpresiones. *** "Extrayendo ampliamente” do lo que ya le habían pagado antes, † Obtención de salarios por el trabajo acumulado. La [citada] obra se titula Mordecai Mullion, “Some Illustrations of Mr. McCulloch's Principles of Political Economy", Edimburgo, 1826.57 Se demuestra aquí cómo nuestro chevalier d’industrie †† logró hacerse un nombre. Las nueve décimas partes las copia de Adam Smith y Ricardo, etc., y la décima parte restante sale de su propio accumulated labour, “que repite una y otra vez de una manera completamente desvergonzada y condenable”. Mullion demuestra, por ejemplo, cómo MacCulloch, no sólo vende

55 La parte sobre McCulloch y todo el capítulo que lleva por título “Disolución de la escuela de Ricardo" fueron escritos por Marx en octubre de 1862, fecha estampada por él mismo en la cubierta de este cuaderno XIV del manuscrito. 56 Sobre Tucídides-Roscher, v. pp. 444-445 de este volumen p. 102 y 103-106 del tomo II. 57 El autor de este folleto era el publicista inglés John Wilson, quien utilizó diferentes seudónimos.

alternativamente los mismos artículos a la Edimburg Review,58 al “Scotsman" 59 y a la “Encyclopaedia Britannica”,60 como "Disertaciones” propias, como nuevos trabajos, sino cómo, por ejemplo, reimprime literalmente los mismos artículos en diferentes años de la “Edinburg Review", limitándose a introducir [en ellos] algunas transposiciones y bajo nuevas etiquetas. Refiriéndose a esto, dice Mullion de "este increíble zapatero remendón”, de este economista, “el más económico de todos”: †† Caballero de industria.

"Los artículos del señor McCulloch distan mucho de parecerse a los cuerpos celestes, pero hay algo en que se asemejan a estas excelsas luminarias: en que unos y otros reaparecen en determinados momentos” (1 c., p. 21).

Nada tiene, pues, de extraño el que creyera en “el salario del trabajo acumulado”.

La fama del señor Mac revela el poder de la comunidad de los caballeros de industria. Cómo McCulloch explota algunas tesis de Ricardo para darse importancia podemos verlo, entre otras cosas, en la "Edinburgh Review", marzo 1824, donde este amigo de los wages of accumulated labour ("Considerations on the accumulation of Capital" se titula este engendro) se queja en tono jeremíaco de la baja de la tasa de ganancia.

"El autor... expresa en los siguientes términos los temores que la baja de la ganancia le inspira: ‘La apariencia de prosperidad que Inglaterra sugiere es engañosa; el morbo de la pobreza ha contagiado secretamente a una multitud de ciudadanos y las murallas maestras del poder y la grandeza se han estremecido... Allí donde es bajo el tipo de interés, como ocurre en Inglaterra, es también baja la tasa de ganancia, y la prosperidad de la nación ha sobrepasado su punto culminante.’

58 ”The Edinburgh Revue, or Critical Journal", revista literaria y política cuatrimestral que se publicó de los años 1802 a 1829. En su última época (décadas del veinte y del treinta) servía de órgano a los whip. La mayoría de los trabajos sobre temas económicos publicados en sus páginas durante estos años tenían por autor a McCulloch. 59 “The Scotsman; of Edinburgh Political and Litetary Journal”, revista fundada en 1817 como órgano de los whigs. Hasta 1827 se publicaron en ella artículos de McCulloch sobre temas económicos. De 1818 a 1820, la revista fue dirigida por este economista. 60 La publicación de la Enciclopedia Británica se inició en 1768. La sede editorial, hasta fines del siglo XIX, era Edimburgo.

"Estas afirmaciones no pueden por menos de sorprender a quien conozca la brillante situación de Inglaterra” ([McCulloch, “Discours su l’économie", trad. por] Prévost, p. 197).

El señor Mac no necesitaba intranquilizarse porque [el] “land’’ gets better ‘wages" than "iron, bricks, etc." The cause must have been, that it “labours” harder * /XIV-850a//. * El país obtenga mejores "salarios” que “hierro, ladrillos, etc.” La causa [de ello] probablemente está en que "trabaje” más duramente.

//XV-925/ <A veces, también los cerdos ciegos pueden encontrar una bellota, que es lo que le sucede a McCulloch en lo siguiente: pero incluso aquí, cuando lo capta, cae en lo inconsecuente, puesto que no distingue la plusvalía de la ganancia. Y, en segundo lugar, incurre de nuevo en uno de sus plagios eclécticos y vacíos. Según sujetos como Torrens, etc., para los que el valor es determinado por el capital, y lo mismo Bailey, la ganancia [se halla] en proporción con el capital (desembolsado). No identifican la ganancia con la plusvalía, como Ricardo, pero [ello] solamente a que no necesitan explicar la ganancia sobre la base del valor porque, para ellos, la forma en que se manifiesta la plusvalía —la ganancia, como la proporción entre la plusvalía y el capital desembolsado— es la forma originaria y, en realidad, se limitan a traducir en palabras la forma tal y como se manifiesta. He aquí los pasajes de Mac en que éste 1) es ricardiano y 2) plagia —sin transición— a los enemigos de Ricardo:

La regla de Ricardo [según la cual “un alza de la ganancia no puede lograrse nunca más que mediante la baja de los salarios y la baja de la ganancia mediante el alza de éstos”] sólo es cierta “en aquellos casos en que se mantiene constante la productividad de la industrió' (McCulloch, "The Principles of Political Economy. Londres, 1825, p. 373). Es decir, de la industria que suministra el capital constante. "Las ganancias dependen de la proporción que guardan con el capital que las produce, y no de su proporción con los salarios. Si se halla desarrollada en general la productividad de la industria y se reparte el excedente así obtenido entre el capitalista y el obrero, la proporción entre ellos seguirá siendo la misma, aunque suba la tasa de ganancia en relación con el capital desembolsado” (l. c., „ pp. 373 s.).

Incluso en este caso, también puede decirse, como observa también Mac,

que los wages han bajado relativamente con respecto al producto, por haber subido las ganancias. (Pero, en este caso, el alza de las ganancias es causa de la baja de los salarios.) Sin embargo, esta manera de calcular se basa en la falsa manera de considerar los wages como parte del producto, y el señor J[ames] St[uart] Mill, como hemos visto más arriba, trata de generalizar la ley ricardiana por esta vía sofística61 /XV-925//.

## 5. Wakefield. [Algunas objeciones contra la teoría de Ricardo acerca del "valor del trabajo" y la renta de la tierra]

//XIV-850 a/ Los verdaderos méritos de Wakefield en cuanto a la concepción del capital han sido expuestos en la sección anterior acerca de la "Conversión de la plusvalía en capital".62 Aquí [recogeremos] solamente lo que se refiere directamente al “tópico”.* * Al tema.

"Si consideramos el trabajo como una mercancía y como otra el capital, producto del trabajo, tendríamos que, si los valores de estas mercancías se rigieran por cantidades iguales de trabajo, una cantidad de trabajo dada podría siempre

61 Marx se refiere a su extensa digresión sobre John Stuart Mill, contenida en los cuadernos VII y VIII (pp. 319-345). Ateniéndonos a los índices de materias consignados por él en las cubiertas de sus cuadernos y a una indicación suya (cuad. VII, p. 319), incluimos el comentario sobre John Stuart Mill en el tomo III de las Teorías sobre la plusvalía (pp. 171-211). V. también en nota 63 del tomo I. 62 Al comenzar a escribir sus Teorías sobre la plusvalía, a principios de 1862, Marx concebía este trabajo como la parte quinta y final de las investigaciones sobre el proceso de producción del capital, que debería seguir a la parte que trataba de la plusvalía absoluta y relativa combinadas (v. tomo I, nota 2). Sin embargo, en el curso de su trabajo consideró necesario intercalar entre la parte cuarta, sobre la plusvalía absoluta y la plusvalía relativa combinadas, y la parte quinta, dedicada a las “Teorías sobre la plusvalía", otras dos partes, una dedicada a la “Retroconversión de la plusvalía en capital" y otra al "Resultado del proceso de producción" (V. tomo I, p. 10, prólogo). Esto es lo que explica, asimismo, la referencia al capítulo titulado “Conversión de la plusvalía en capital” (todavía no escrito en octubre de 1862), en el que, entre otras cosas, habrían de esclarecerse algunas opiniones de Wakefield. Se trata, en primer término, de la tesis formulada por este autor en su libro “England and America”, Londres, 1833, vol. II p. 110: "Labour creates capital, before capital employs labour" ("El trabajo crea capital antes de que el capital emplee trabajo”), citada también por Marx en la nota 22 al cap. XX del tomo 1 de El capital (capítulo que lleva también por epígrafe "Conversión de la plusvalía en capital”).

cambiarse por una cantidad de capital producida por una cantidad igual de trabajo; el trabajo pretérito se cambiaría siempre por una cantidad igual de trabajo presente. Pero el valor del trabajo, en relación con otras mercancías, no se determina, por lo menos en la medida en que el salario depende de la participación, por cantidades de trabajo iguales, sino por la relación entre la oferta y la demanda” (Wakefield, edición de la Wealth of Nations de A. Smith, Londres, 1836, vol. I, pp. 230 s., Nota).

Por tanto, según Wakefield la ganancia sería inexplicable si se pagara el valor del trabajo. En el vol. II de su citada edición de Adam Smith, observa Wakefield:

"El plusproducto63 crea siempre renta: sin embargo, puede pagarse una renta que no consista en plusproducto" (l. c., p. 216). "Si”, como ocurre en Irlanda, "la masa del pueblo se ve reducida a alimentarse de patatas y a vivir en chozas miserables y vestirse de harapos y, para que lo la permita vivir así, tiene que entregar lo que produzca, aparte de las chozas, los harapos y las patatas, el propietario de la tierra sobre la cual vive obtendrá más en la misma proporción en que ellos se contenten con menos, aunque el rendimiento del capital y el trabajo se mantenga invariable. Lo que los miserables arrendatarios rindan se lo apropiará el terrateniente. Por donde el descenso del nivel de vida de los cultivadores de la tierra es otra de las causas del plusproducto... Cuando los salarios bajan, el efecto que ello produce sobre el plusproducto es el mismo que si descendiera el nivel de vida; el producto total sigue siendo el mismo, pero la parte excedente será mayor; los productores obtendrán menos y el terrateniente más” (l. c., pp. 220 s.).

En este caso, la ganancia se llama renta, lo mismo que se llama interés cuando el trabajador, como [ocurre] por ejemplo en la India, trabaja con lo que le adelanta el capitalista (aunque nominalmente sea independiente) y [tiene que] entregarle todo el surplus produce.

## 6. Stirling. [Explicación vulgar de la ganancia mediante la interrelación entre la oferta y la demanda]

63 Wakefield entiende por plusproducto la parte del producto “over and above what replaces capital with ordinary profit" (que excede y rebasa lo que repone al capital más la ganancia usual"). V. Wakefield, en sus comentarios al tomo II de la obra de A. Smith editada por él, “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations", pp. 215 y 217.

Stirling (Patrick James), "The Philosophy of Trade”, Edimburgo, 1846.

‘‘La cantidad de cualquier mercancía debe regularse de tal modo, que la oferta de esta mercancía guarde una proporción menor con la demanda de ella que la oferta de trabajo con respecto a la demanda de él. La diferencia entre el precio o el valor de la mercancía y el precio o el valor del trabajo invertido en ella constituye la ganancia y el excedente, que Ricardo no puede explicar con arreglo a su teoría” (l. c., pp. 72».).

 Y el mismo hombre nos dice:

"Si los valores de las mercancías se comportan en consonancia con sus costos de producción, podemos llamar a esto el nivel del valor” (p. 18).

Por consiguiente, si se hallaran en consonancia la demanda y la oferta de trabajo, el trabajo se vendería por su valor (como quiera que Stirling pueda entender este valor). Y si se hallan en consonancia la demanda y la oferta de la mercancía in which the labour is worked up * la mercancía se venderá a su costo de producción, de cualquier modo que Stirling entiende el value of labour. El precio de la mercancía será, entonces, igual al value of labour worked up in it.** Y el precio de la mercancía [se hallará] on a pair *** con su propio value. Hence the price of the commodity like the price of the labour worked up in it. Hence, there would be no profit or surplus. † Por tanto, Stirling explica de este modo la ganancia o el excedente: La oferta de trabajo, en proporción a la demanda de él, tiene que ser mayor que la demanda de la mercancía en que el labour is worked up †† en proporción a la demanda de la mercancía. Deben disponerse las cosas de tal modo, que la mercancía se venda más cara de lo que se pague el trabajo contenido en ella. * En que se invierte el trabajo. ** Valor del trabajo invertido en ella. *** A la par. † Por tanto, el precio de la mercancía es igual al precio del trabajo invertido en ella. Por consiguiente, no habría ganancia ni plusvalía, ft En que el trabajo se invierte.

A esto lo llama el señor Stirling explicar el fenómeno del excedente, cuando se trata, en realidad, solamente de una paráfrasis de lo que se trata de explicar. Bien mirada la cosa, sólo pueden darse tres casos: [1] Que el

precio del trabajo se halle on "the par of value”, * es decir, que la demanda y la oferta de trabajo correspondan al precio del trabajo, equivalgan a su valor. En este caso, deberá venderse la mercancía por encima de su valor o disponerse las cosas de tal modo, que su oferta sea inferior a su demanda. "Profit upan alienation" tout pur,** sólo que añadiendo la condición bajo la cual es posible. [2] Que la demanda de trabajo [se halle] por encima de su oferta y el precio [del trabajo] sea más alto que su valor. En este caso, el capitalista pagará al obrero más de lo que vale la mercancía y el comprador deberá pagar al capitalista un doble excedente, primeramente el que él d'abord *** ha pagado al obrero y, después, su ganancia. [3] Que el precio del trabajo [se halle] por debajo de su valor, que la oferta de trabajo sea superior a la demanda de trabajo. En este caso, el excedente nacerá [del hecho] de que el trabajo se paga por debajo de su valor y [en la mercancía] se vende por su valor o, al menos, por su precio. * A la par del valor. ** “Ganancia sobre la enajenación”, en toda su pureza. *** Ante todo, Sí descartamos todo nonsense,† vemos que, en Stirling, el excedente proviene de que el trabajo es comprado por el capitalista en menos de lo que vale y es vendido [luego] bajo la forma de mercancía por encima de su precio. † Absurdo. Los demás casos, si los despojamos de la forma ridícula según la cual el productor debe “disponer” las cosas de tal modo, que venda su mercancía en más de lo que vale o por encima de "the par of value”, no significan más que esto: que el precio de mercado de una mercancía es superior a su valor cuando la demanda de una mercancía excede de su oferta. Lo que, evidentemente, no es un nuevo descubrimiento y explica un tipo de “excedente” que jamás ha planteado la menor dificultad ni n Ricardo ni a nadie. /XIV-851//

## 7. John Stuart Mill. [Estériles tentativas de derivar directamente de la teoría del valor la tesis ricardiana de la proporcionalidad inversa entre la tasa de ganancia y la magnitud del salario]

### [a) Confusión de la tasa de plusvalía con la tasa de ganancia. Elementos de la concepción del “profit upon alienation”. Concepción confusa acerca de las “ganancias adelantadas” de los capitalistas]

//VII-319/ En la orilla más arriba citada,64 en la que se contienen en realidad todas las ideas originales del señor J[ohn] St[uart] Mill sobre political economy (a diferencia de su grueso compendio,65) leemos, en el Essay IV, “Sobre la ganancia y los intereses”:

"Los instrumentos y las materias primas, al igual que otras cosas, no costaban, originariamente, más que trabajo... El trabajo empleado en la fabricación de los instrumentos y las materias primas, añadido al que más tarde se emplea para elaborar las materias primas por medio de máquinas, arroja la suma total del trabajo invertido para producir la mercancía acabada... Por tanto, reponer capital sólo significa reponer el salario del trabajo empleado" ([John Stuart Mill, “Essay on some Unsettled Questions of Political Economy", Londres 1844], p. 94).

Esto es de por sí falso, ya que el employed labour * y los salarios pagados no son, en modo alguno, idénticos. Lejos de ello, el employed labour es igual a la suma de salario y ganancia. Reponer capital significa reponer el trabajo pagado (los wages) y el trabajo vendido, aunque no pagado por el capitalista (la ganancia). El señor Mill confunde aquí “employed labour’’ y that portion of the employed labour which is paid for by the capitalist that emptoys it.** Esta confusión no dice de por sí nada favorable en cuanto a su comprensión de la teoría ricardiana, que [Mill] pretende enseñar. * Trabajo empleado. ** Aquella parte del trabajo empleado que es pagada por el capitalista que lo emplea. Con referencia al capital constante, aún hay que observar de pasada que, si aquella parte de él se reduce a previous labour *** y, por tanto, podemos imaginarnos que representa en cualquier momento ganancia o salario o ambas cosas [al mismo tiempo], una vez que se ha formado, otra parte de ella, por ejemplo, la simiente etc., no podrá reducirse ya ni a ganancia ni a salario. *** Trabajo previo. Mill no distingue la plusvalía de la ganancia. Explica, por tanto, la tasa de

64 Se refiere a un opúsculo de John Stuart Mill, “Essays on some Unsettled Questions of Political Economy”, que Marx cita en el capítulo titulado “Teorías sobre e! trabajo productivo y el trabajo improductivo”. V. Teorías sobre la plusvalía, tomo I, página 165. 65 Se trata de la obra en dos tomos de John Stuart Mill, publicada en Londres en 1848 con el título de “Principles of Political Economy with some of their Applications to Social Philosophy".

ganancia (lo que es exacto con respecto a la plusvalía ya convertida en ganancia) como igual a la proporción entre el precio del producto y el precio de sus medios de producción (incluyendo el trabajo). (Véase pp. 82 s.) Y, al mismo tiempo, trata de derivar directamente de la ley ricardiana las leyes de la tasa de ganancia, mientras que Ricardo confunde plusvalía y ganancia y [ha demostrado] que “la ganancia depende del salario, que sube cuando sube el salario y baja cuando éste baja”. El propio señor Mill no ve muy claro acerca del problema mismo que trata de resolver. Trataremos, pues, de formular brevemente su problema antes de escuchar la respuesta que él le da. La tasa de ganancia es la proporción entre la plusvalía y la suma total del capital desembolsado (sumando el capital constante y el variable), mientras que la plusvalía es el excedente de la cantidad de trabajo que el obrero suministra sobre la cantidad de trabajo que se le adelanta en el salario; por tanto, la plusvalía se considera solamente en relación con el capital variable o invertido en salarios, y no con el capital total. La tasa de plusvalía y la tasa de ganancia son, por tanto, dos tasas distintas, aunque la ganancia misma sólo es plusvalía considerada sub certa specie * De la tasa de plusvalía sí puede afirmarse que “depende” exclusivamente “del salario, que sube cuando sube el salario y baja cuando éste baja”. (Esto sería falso con respecto a la plusvalía en bruto (gross), ya que ésta depende, al mismo tiempo, no sólo de la tasa en que es apropiado el plustrabajo de cada obrero, sino también, conjuntamente, de la cantidad (del número) de obreros simultáneamente explotados). La tasa de ganancia —por ser la proporción entre la plusvalía y el valor total del capital desembolsado— se ve, naturalmente, afectada y determinada por la baja o el alza de la plusvalía y, por tanto, por el rise or fall of wages;** pero, fuera de esta determinación, la tasa de ganancia encierra, además, [determinaciones] independientes de eso y que no pueden reducirse directamente a ello. * Desde determinado punto de vista. ** Alza o baja de los salarios.

El señor J[ohn] St[uart] Mill, quien, de una parte, [coincidiendo] con Ricardo, identifica directamente ganancia y plusvalía, mientras que, de otra parte, no concibe la tasa de ganancia (movido por un miramiento polémico [que le inspiran] los antirricardianos) en el sentido que le da Ricardo, sino en su sentido real, como proporción entre la plusvalía y el valor total del capital desembolsado (capital variable más capital constante), se esfuerza en demostrar que la tasa de ganancia se halla directamente determinada por la

ley que determina la plusvalía y que consiste simplemente en que cuanto menor sea la parte de su jornada de trabajo que el obrero mismo se apropia, mayor es la parte que corresponde al capitalista, y viceversa. Nos hacemos cargo de cómo se atormenta, siendo lo peor de todo que no ve claro cuál es el problema que realmente trata de resolver. Si él mismo hubiera formulado el problema en sus justos términos, no habría podido resolverlo falsamente, de este modo. Dice, pues:

"Aunque las herramientas, las materias primas y los edificios sean también producto del trabajo, la totalidad de su valor no puede reducirse, sin embargo, a los salarios de los obreros que los producen.” <Más arriba, decía que reponer el capital es reponer los salarios.> "Hay que incluir en el cálculo las ganancias que el capital obtiene sobre estos salarios. El capitalista que produce en último lugar no tiene que reponer solamente, con el producto, los salarios pagados por él mismo y por el fabricante de herramientas, sino también la ganancia de éste, adelantada por él mismo con su propio capital” (l. c., p. 98). “Las ganancias", por tanto, no integran simplemente el excedente después de reponer el desembolso; sino que entran ellas mismas en éste. El capital se invierte, en parte, en pagos o reembolsos de salarios y, en parte, en pagar las ganancias de otros capitalistas, cuya competencia *** “era necesaria para reunir los medios de producción” (l. c., pp. 98 s.). “Por tanto, un artículo puede ser el producto de la misma cantidad de trabajo que antes y, sin embargo, si puede ahorrarse” (economizarse) "una parte de la ganancia que el último productor tiene que cubrir, disminuirá el costo de producción del artículo. Sin embargo, podemos seguir afirmando que la tasa de ganancia varía en razón inversa a los costos de producción del salario” (l. c., pp. 102 s.). *** Palabra que aquí se emplea en el sentido de cooperación.

Aquí, partimos siempre, naturalmente, del supuesto de que el precio de una mercancía es igual a su valor. Y el propio señor Mill investiga el asunto sobre esta base. D’abord * [vemos que] en el modo de exponer que acabamos de citar las ganancias se parecen mucho a las profits upon alienation; pero passons outre.** Nada más falso que el que un artículo (si se vende por su valor) “es producto de la misma cantidad de trabajo que antes” y que, al mismo tiempo, “el costo de producción del artículo puede verse mermado” por una circunstancia cualquiera. <A menos que sea en el sentido a que yo me refiero, en el que distingo el costo [real] de producción del artículo del costo

de producción del capitalista, puesto que éste no paga una parte de dicho costo de producción.66 En este caso, es también exacto, en realidad que obtiene igualmente su ganancia del plustrabajo no retribuido de sus propios obreros, como puede también obtenerla si paga menos al capitalista que le suministra el capital constante, es decir, si no le paga una parte del plustrabajo. contenido en su mercancía y que este capitalista no ha pagado (y que precisamente por ello constituye su ganancia]. Lo cual se traduce siempre en [el hecho de] que paga la mercancía por debajo de su valor. Y la tasa de ganancia (o sea la proporción entre la plusvalía y el valor total del capital desembolsado) puede, asimismo, aumentar cuando la misma cantidad de capital desembolsado se abarate objetivamente (al aumentar la productividad del trabajo) en las esferas de producción que producen el capital constante, lo mismo que cuando se abarata subjetivamente para el comprador, si éste lo paga a menos de su valor. Para él, será siempre, por tanto, el resultado de una cantidad menor de trabajo.> * Ante todo. ** Ganancias sobre la enajenación; pero, dejemos esto estar. Lo que ante todo dice Mill es que el capital constante del capitalista que produce la mercancía final no se reduce solamente a salarios, sino que [se traduce] también en ganancias. Su razonamiento, a este propósito, es el siguiente: Si solamente se redujera a salarios, la ganancia sería, por tanto, el excedente del último capitalista después de haber repuesto todos los wages <y el último desembolso (pagado) del producto se reducía a salarios> en que consistiera la totalidad del capital desembolsado. El valor total del capital desembolsado sería [entonces] igual a los wages contenidos en el producto. La ganancia sería el excedente sobre esto. Y, como la tasa de ganancia es igual a la proporción entre este excedente y el valor total del capital desembolsado, es evidente que esta tasa subirá o bajará en

66 En el cuaderno II de su manuscrito de 1861-63, en el capítulo titulado "Conversión del dinero en capital” (p. 88 del manuscrito), Marx formula así esta distinción: "La cosa está en que los costos de producción, para el capitalista, sólo representan la suma de los valores por él adelantados; es decir, que el valor del producto es igual al valor del capital adelantado. Por otra parte, el costo real de producción del producto [es] igual a la suma del tiempo de trabajo contenida en él. Y la suma del tiempo de trabajo que en él se contiene [es] mayor que la suma del tiempo de trabajo desembolsado o pagado por el capitalista, y este excedente de valor del producto sobre el valor pagado o adelantado por él es precisamente lo que constituye la plusvalía.” Sobre este problema vuelve Marx en el cuaderno XIV de su manuscrito, en el apartado dedicado a Torrens (v. pp. 787-790 del manuscrito, pp. 66-72 de este volumen)

proporción al valor total de dicho capital, es decir, al valor de los salarios cuyo total constituye el capital desembolsado. <Esta objeción es absurda incluso en el caso de que se considere la proporción general entre ganancia y salario. El señor Mill habría debido colocar de un lado solamente la parte que se reduce a ganancias (siendo indiferente al último capitalista o a los anteriores, cofuncionarios de la producción) y de otro lado la que se reduce a salarios, y la suma de ganancia seguiría siendo, lo mismo que antes, igual al excedente sobre el valor de la suma de los salarios, y podría afirmarse directamente de la tasa de ganancia la “razón inversa” de [que habla] Ricardo. Es falso, sin embargo, que la totalidad del capital desembolsado se traduzca en ganancia y salario.> Pero el capital desembolsado no se reduce exclusivamente a salarios, sino que [se traduce] también en ganancias adelantadas. Así, pues, la ganancia no es solamente un excedente sobre los salarios adelantados, sino también sobre las ganancias adelantadas. Por tanto, la tasa de ganancia se halla determinada no sólo por el excedente sobre los salarios, sino también por el excedente del último capitalista sobre los salarios más las ganancias, la suma de los cuales forma, según el supuesto de que se parte, todo el capital desembolsado. Lo que quiere decir, evidentemente, que esta tasa no puede modificarse solamente por el alza o la baja de los salarios, sino también por el alza o la baja de las ganancias. Y si omitiéramos el cambio de la tasa en aquello en que depende del alza o la baja de los salarios, si partiéramos del supuesto, que puede darse x veces en la práctica, de que el valor de los salarios, es decir, su costo de producción, permanece constante, llegaríamos por el camino que Mill nos traza a la hermosa ley de que el alza y la baja de la tasa de ganancia depende del alza y la baja de la ganancia.

"Si puede ahorrarse una parte de la ganancia que el último productor tiene que cubrir, disminuirá el costo de producción del artículo.”

Esto es, en efecto, muy cierto. Si suponemos que ninguna parte de la ganancia de los productores anteriores es mero surcharge * —profit upon alienation.** como dice James Steuart— [resultará que] todo ahorro de una “parte de la ganancia” <siempre y cuando que no se logre porque el último productor engañe a sus antecesores, es decir, no pague a éstos íntegramente el valor contenido en su mercancía>, es un ahorro en cuanto a la cantidad de trabajo necesario para producir la mercancía. <Aquí, prescindimos de la ganancia pagada, v. g., por el tiempo durante el cual el capital permanece

ocioso durante el periodo de producción, etc.> Si, por ejemplo, [antes] se necesitaban dos días para llevar la materia prima, digamos el carbón, desde la mina hasta la fábrica y ahora basta con un día [solamente], se “economizará” un día de trabajo: pero esto vale tanto para la parte de ella que se traduce en salario como para la que se traduce en ganancia. * Sobrecargo. ** Ganancia sobre la enajenación. Una vez que el señor Mill se ha dado cuenta claramente de que la tasa [del] sur plus *** del último capitalista o la tasa de ganancia en general no depende solamente de la proporción directa entre wages y profits, sino de la proporción entre el ultimo profit o el profit de cada capital determinado y el valor total del capital desembolsado, [que es] igual a la suma del capital variable (invertido en salarios) más el capital constante; de que, dicho en otras palabras, la ganancia no se determina solamente por la proporción entre la ganancia y la parte del capital invertida en salarios, es decir, no se determina exclusivamente por los costos de producción o el valor del salario, continúa-así: *** Excedente.

“Sin embargo, podemos seguir afirmando que la tasa de ganancia varía en razón inversa a los costos de producción del salario.”

Lo cual es verdad, aun siendo falso. Y el ejemplo que pone enseguida puede considerarse como ilustración clásica de la manera de ejemplificar de los economistas, tanto más sorprendente cuanto que su autor ha escrito, al mismo tiempo, una ciencia de la lógica: 67

“Supongamos que 60 trabajadores agrícolas, por ejemplo, reciben en concepto de salario 60 qrs. de trigo, que, además consuman capital fijo y simiente por valor de 60 qrs. y que el producto de su operación es igual a 180 qrs. Suponiendo una ganancia del 50 por 100, la simiente y las herramientas tendrán que traducirse en el producto del trabajo de 40 hombres, ya que, sumados los salarios de estos 40 con la ganancia dan 60 qrs. Por tanto, si el producto consiste en 180 qrs., será el resultado de 100 hombres. Supongamos ahora que los trabajos sigan siendo los mismos, pero que desaparezca, gracias a cualquier invento, la asistencia de capital fijo y simiente.

67 Marx se refiere a la obra en dos tomos de John Stuart Mill titulada "A System of Logic, Ratiocinative and Inductive”, etc., publicada en Londres en 1843.

Un rendimiento de 180 qrs. no podía obtenerse antes sin una inversión de 120 y ahora [se obtiene] con una inversión no superior a 100. Los 180 qrs. [siguen siendo] el resultado de la misma cantidad de trabajo que antes, del trabajo de 100 hombres. Por tanto, 1 quarter de trigo sigue siendo el producto de 10/18 de trabajo de un hombre. En efecto, un quarter de trigo, que constituye la remuneración de un solo trabajador, es en realidad el producto del mismo trabajo que antes; pero, no obstante ello, su costo de producción se ha reducido; ahora, es el producto de 10/18 del trabajo de un hombre, y nada más, mientras que antes se requería para su producción esta cantidad de trabajo más un desembolso en forma de reintegración de la ganancia, lo que representaba V8 más. Si el costo de producción del salario siguiera siendo el mismo que antes, no habrían podido aumentar las ganancias. Cada trabajador habría recibido un quarter de trigo; pero un quarter de trigo en aquel momento era el resultado del mismo costo de producción que ahora 1 1/5 qrs. Por tanto, con el fin de que cada trabajador pueda obtener el mismo costo de producción, cada cual tiene que obtener 1 quarter de trigo más 1/5” (l. c., „ pp. 99-103). “Suponiendo, por tanto, que al trabajador se le pague en el mismo artículo que produce, es evidente que, si se consigue algún ahorro en el costo de producción de este artículo y el trabajador obtiene el mismo costo de producción que antes, recibirá necesariamente una cantidad incrementada en la misma proporción en que haya aumentado la fuerza productiva del capital. Pero, en este caso, la inversión del capital seguirá teniendo exactamente la misma proporción que antes con respecto a su rendimiento y la ganancia no aumentará. Por tantea las variaciones en cuanto a la tasa de ganancia y las que afectan al costo de producción de los salarios van de la mano y son inseparables. Es, por consiguiente, totalmente acertada la opinión de Ricardo cuando entiende por salarios bajos no solamente aquellos que son producto de una cantidad menor de trabajo, sino los salarios que se producen a un costo menor, sumando el trabajo y las ganancias anteriores” (l. c., p. 104).

Observemos en este bello ejemplo, d’abord * que el trigo, gracias a un invento, se produce sin simiente (sin materia prima) y sin capital fijo; sin materia prima y sin instrumento de trabajo, es decir, con agua, aire y tierra y simplemente mediante trabajo manual. Supuesto absurdo que equivale sencillamente a suponer que un producto se produce sin capital constante, decir, simplemente mediante trabajo añadido. En cuyo caso se demuestra, naturalmente, lo que se trataba de demostrar, a saber, que ganancia y plusvalía son idénticas y también, por tanto, que la tasa de ganancia sólo depende de la relación entre el plustrabajo y el trabajo necesario. La dificultad provenía, precisamente, [del hecho] de que tasa de

plusvalía y tasa de ganancia se distinguen por la proporción entre la plusvalía y la parte constante del capital, proporción a la que llamamos [cabalmente] tasa de ganancia. Por consiguiente, si suponemos que el capital constante es igual a 0, habremos descartado la dificultad planteada por la existencia del capital constante, simplemente haciendo caso omiso de éste. O resolveremos la dificultad [sencillamente] suponiendo que la dificultad no existe. Probatum est.** * Primeramente. ** Queda demostrado. Veamos ahora cómo el problema se plantea en sus justos términos, sin el ejemplo con que lo ilustra Mill: En el primer supuesto, tenemos:

Capital constante (fixed capital y seed) *** Capital variable (capital invertido en salarios) Capital total Ganancia 60 qrs. 60 qrs. (60 obreros) 180 qrs. 60 qrs. *** Capital fijo y simiente.

En este ejemplo, suponiendo que el trabajo añadido al capital constante es = 120 qrs. y, como un quarter [representa] el salario de un día de trabajo (o el trabajo de un año, equivalente a una jornada de trabajo de 365 días), [tenemos] que los 180 qrs. encierran solamente 60 jornadas de trabajo, de los que 30 reponen el salario de los trabajadores y 30 forman la ganancia. Suponemos, por tanto, en realidad, que una jornada de trabajo se realiza en 2 qrs., por lo cual los 60 trabajadores realizan sus 60 jornadas de trabajo en 120 qrs., de los cuales 60 constituyen su salario y 60 la ganancia. En otras palabras, que el trabajador trabaja la mitad de la jornada para sí, para reponer el salario, y la mitad [restante] para el capitalista, creando así el surplus value pura éste. La tasa de plusvalía es [,aquí,] por tanto, del 100 por 100, y no del 50 por 100. En cambio, la tasa de ganancia, puesto que el capital variable representa solamente la mitad de todo el capital desembolsado, no es de 60 qrs. con respecto a 60, del 100 por 100, sino de 60 con respecto a 120, es decir, solamente del 50 por 100. Si la parte constante del capital fuese = 0, el capital total desembolsado se reduciría a 60 qrs., exclusivamente al capital total desembolsado en salarios = 30 jornadas de trabajo: [con ello,] serían idénticas la ganancia y 3ª plusvalía y también, por tanto, sus tasas [respectivas]. La ganancia ascendería, entonces, al 100 y no al 50 por 100; 2 qrs. de trigo serían el producto de 1 y

20 qrs. el de 60 jornadas de trabajo, a pesar de que 1 qr. de trigo representaría solamente el salario de 1 jornada de trabajo y 60 qrs. solamente el de 60 días de trabajo. Dicho en otros términos, el trabajador percibiría solamente la mitad, el 50 por 100 de su producto, mientras que el capitalista recibiría el doble, el 100 por 100 de su inversión.

Ahora bien, ¿qué ocurriría con el capital constante de 60 qrs? Éstos seguirían siendo el producto de 30 días de trabajo y, suponiendo que, en este capital constante, los elementos de su producción se comportaran también de tal modo que la tercera parte de ellos consistiera en capital constante y dos terceras partes de trabajo nuevo agregado y que la plusvalía y la tasa de ganancia se mantuvieran iguales, el resultado sería el siguiente:

Capital constante Capital variable Producto total Ganancia 20 qrs. 20 qrs. (salario de 20 obreros) 180 qrs. 60 qrs.

La tasa de ganancia seguiría siendo del 50 por 100 y la tasa de plusvalía del 100 por 100. El producto total sena el producto de 30 jornadas de trabajo, de las cuales 10 (= 20 qrs.) representarían al igual que antes el trabajo preexistente (capital constante) y 20 el trabajo nuevo añadido de 20 trabajadores, cada uno de los cuales sólo percibe, sin embargo, como salario, la mitad de su producto. 2 qrs. seguirían siendo, lo mismo que antes, el producto del trabajo de un hombre, a pesar de que, en ambos casos, sería 1 qr. el salario del trabajo de un hombre y 1 qr. la ganancia del capitalista, el cual se apropiaría [,así,] la mitad del trabajo de aquél. Los 60 qrs. que obtiene como plusvalía el último capitalista que produce representarían una tasa de ganancia del 50 por 100, pues estos 60 qrs. de plusvalía se calcularían, no sólo sobre los 60 [invertidos] en salarios, sino también sobre los 60 qrs. desembolsados en seed y fixed capital, * lo que da un total de 120 qrs. * Simiente y capital fijo. Así, pues, cuando Mill calcula también el 50 por 100 para el capitalista que ha producido la simiente y el capital fijo, en total 60 qrs., y cuando, además, supone que el capital constante y el variable entran aquí en la misma proporción que en el productor de los 180 qrs., puede decir con razón que la ganancia = 20 qrs., el salario = 20 qrs. y el capital constante = 20 qrs. Y, como el salario = 1 qr., 60 qrs. contendrán 30 días de trabajo, lo

mismo que 120 contienen 60. Pero, ¿qué es lo que dice Mill?

“Suponiendo que la ganancia [sea] del 50 por 100, la simiente y las herramientas deberán consistir en el producto del trabajo de 40 hombres, ya que los salarios de estos 40 hombres, sumados a la ganancia, dan 60 qrs."

Para el primer capitalista, que empleaba a 60 trabajadores a cada uno de los cuales pagaba un salario de 1 qr. al día (desembolsando en salarios, por tanto, 60 qrs.) y además 60 qrs. en capital constante, los 60 días de trabajo se realizaban en 120 qrs. de los que los trabajadores, sin embargo, sólo recibían 60 como salario. Lo que quiere decir que el salario representa solamente la mitad del producto del trabajo de 60 hombres. Por tanto, los 60 qrs. de capital constante equivalen solamente al producto del trabajo de 30 hombres; si se tradujeran íntegramente en ganancia y salario, el salario sería de 30 qrs., es decir, que el salario equivaldría al trabajo de 15 hombres, y lo mismo la ganancia. Y si la ganancia asciende solamente al 50 por 100, se debe a que se supone que de las 30 jornadas que se contienen en los 60 qrs., 10 representan el trabajo preexistente (el capital constante) y solamente 10 se invierten en salarios. Por tanto, 10 días se contienen en capital constante y 20 en nuevas jornadas de trabajo añadidas, pero de éstas los obreros sólo trabajan 10 para sí y 10 para el capitalista. Sin embargo, el señor Mill afirma que estos 60 qrs. son el producto de 40 hombres, mientras que antes 120 eran el producto de 60. En este último caso, un quarter contiene media jornada de trabajo (aunque [sea] el salario de una jornada de trabajo entera); en el primer caso, 3/4 qr. [serían] = media jornada de trabajo y, sin embargo, la tercera parte del producto (los 60 qrs.) invertida en capital constante encerraría tanto valor y, por consiguiente, tanto tiempo de trabajo, como cualquiera otra tercera parte de él. Aunque el señor Mill quisiera que la totalidad del capital constante de 60 qrs. se tradujera en salario y ganancia, ello no alteraría en nada la cantidad de tiempo de trabajo que se contenía en ellos. Seguirían siendo 30 días de trabajo, lo mismo que antes; solamente que aquí coincidirían la plusvalía y la ganancia, puesto que no habría ningún capital constante que reponer. La ganancia representaría, por tanto, el 100 por 100, y no el 50 por 100, como antes. También antes representaba la plusvalía el 100 por 100, pero la ganancia sólo el 50 por 100, precisamente porque entraba en los cálculos el capital constante. El señor Mill realiza, pues, una doble falsa maniobra.

En los primeros 180 qrs. la dificultad consistía en que no coincidían la plusvalía y la ganancia, porque los 60 qrs. de plusvalía no debían calcularse solamente sobre 60 qrs. (la parte del producto total igual al salario), sino sobre 120 qrs., es decir, [sobre] el capital constante de 60 qrs. más el salario de 60 qrs. La plusvalía ascendía, por tanto, al 100 por 100 y la ganancia al 50 por 100 solamente. El señor Mill descarta esta dificultad con respecto a los 60 qrs. que forman el capital constante, al dar por supuesto que todo el producto se distribuye aquí entre capitalista y obrero, es decir, que en la formación del capital constante, de los 60 qrs. de simiente y herramientas no entra capital constante alguno. Lo que había que explicar en el capital I se supone descartado en el capital II, con lo que el problema queda eliminado. Pero, en segundo lugar, habiendo dado por supuesto que en el valor de 60 qrs. que forman el capital constante de I, entra solamente trabajo, y no trabajo preexistente, no capital constante; que, por consiguiente, coinciden la ganancia y la plusvalía y también, por tanto, las tasas de una y otra supone también, a la inversa, que entre ellas no media diferencia alguna y que, por tanto, la ganancia, al igual que sub I, es igual al 50 por 100 solamente. Si en sub I no consistiera en capital constante la tercera parte del producto, la ganancia sería igual a la plusvalía; el producto total consistía solamente en 120 qrs. = 60 jornadas de trabajo, de los cuales los trabajadores se apropiaban 30 (= 60 qrs.) y el capitalista 30 (= 60 qrs.). La tasa de ganancia era igual a la tasa de plusvalía, o sea del 100 por 100. Era igual al 50 por 100 porque los 60 qrs. de plusvalía no se calculaban sobre 60 qrs. (salarios), sino sobre 120 qrs. (salarios, simiente y capital fijo). Sub II supone Mill que no entra ningún capital constante. Y supone también que el salario es el mismo, igual al quarter. Y, sin embargo, supone que ganancia y plusvalía difieren, es decir, que la ganancia es sólo del 50 por 100, aunque la plusvalía ascienda al 100 por 100. En realidad, supone que los 60 qrs., la tercera parte del producto total, contienen más tiempo de trabajo que otra tercera parte del producto total, [que] estos 60 qrs. son el producto de 40 jornadas de trabajo, mientras que los otros 120 qrs. eran el producto de 60 solamente. Pero, en realidad, [aquí] peeps out the old delusion of profit upon alienation * que nada tiene que ver con el tiempo de trabajo contenido en el producto ni tampoco con la determinación ricardiana del valor. Mill supone, en efecto, que el salario que un hombre percibe por su jornada de trabajo es igual al producto de su jornada de trabajo o contiene tanto tiempo de trabajo

como el que ha trabajado. Si se pagan como salario 40 qrs. y la ganancia es igual a 20 qrs., los 40 qrs. encierran 40 jornadas de trabajo. El pago de las 40 jornadas de trabajo equivale al producto de las 40 jornadas de trabajo. Si a 60 qrs. corresponde el 50 por 100 o 20 qrs. de ganancia, ello indica que 40 qrs. equivalen al producto del trabajo de 40 hombres, puesto que se parte del supuesto de que 40 qrs. forman el salario y un hombre produce un quarter al día. 181 * Se trasluce el viejo error de la ganancia sobre la enajenación. ¿De dónde salen, entonces, los otros 20 qrs.? Los 40 hombres trabajan 40 jornadas, puesto que obtienen 40 qrs. Por tanto, 1 quarter es el producto de una jornada de trabajo. 40 jornadas de trabajo producen, por consiguiente, tan sólo 40 qrs., ni un bushel más. ¿De dónde salen, entonces, los 20 qrs. que forman la ganancia? Esto descansa sobre la vieja ilusión del profit upon alienation, de un recargo puramente nominal de precio del producto sobre su valor. Pero, aquí [esto] se revela totalmente absurdo e imposible, porque el valor no se representa en dinero, sino en una parte alícuota del producto mismo. Nada tan sencillo como imaginarse que, si 40 qrs. de trigo son el producto del trabajo de 40 obreros cada uno de los cuales ha obtenido como salario un quarter al día, es decir, que ha cobrado como salario su producto íntegro, y que, si un quarter de trigo, expresado en dinero, equivale a 3 £, lo que quiere decir que 40 qrs. = 120£, el capitalista vende estos 40 qrs. en 180 £, obteniendo asi 60 £, o sea el 50 por 100 de ganancia = 20 qrs. Pero esta manera de representarse [la cosa] se reduce por sí misma ad absurdum cuando [vemos que] de los 40 qrs. que producen 40 jornadas de trabajo y por los que paga 40, vende 60 qrs. En sus manos se encuentran solamente 40 qrs. y vende 60, 20 más de los que tiene para vender. Mill prueba, pues, en primera instancia la ley ricardiana, es decir, la falsa ley ricardiana que confunde la plusvalía y la ganancia, partiendo de los siguientes agradables supuestos: 1) que el capitalista que produce el capital constante no necesita él mismo, in his tum, no capital constant con lo cual, * escamotea, por tanto, toda la dificultad que el capital constante plantea; * A su vez, ningún capital constante. 2) que, aun cuando no [necesite] ningún capital constante, sigue existiendo, no obstante, a pesar de no existir capital constante alguno, la dificultad que este capital trae consigo; 3) que alguien que produce 40 qrs. de trigo puede vender 60, porque su producto total es vendido como capital constante a otro capitalista cuyo

capital constante = 60 qrs, y porque el capitalista núm. II obtiene sobre estos 60 qrs, una ganancia del 50 por 100. El último disparate se reduce a la creencia en el profit upon alienation, que en este caso nos parece tan absurda porque se pretende que lo que constituya la ganancia sea, no el valor nominal expresado en dinero, sino una parte del mismo producto vendido. Con lo cual el señor Mill, para justificar a Ricardo, echa por tierra su concepción fundamental, cayendo muy por debajo de Ricardo, Smith y los fisiócratas. Su primera justificación de la teoría de Ricardo consiste, pues, en que hace de prime abord ** caso omiso de ella; es decir, en que hace caso omiso del principio fundamental según el cual la ganancia es solamente una parte de la mercancía, a saber, la parte del tiempo de trabajo contenido en la mercancía que el capitalista vende conjuntamente con su producto, pero que no le paga al obrero. Según Mill, [el capitalista] paga al obrero su jornada de trabajo completa, a pesar de lo cual obtiene una ganancia. ** De antemano.

Veamos cómo sigue operando [Mill]. Hace que, por medio de un invento, desaparezca la necesidad de emplear simiente e instrumentos de trabajo para producir el trigo; es decir, nace desaparecer, como había hecho ya con el productor de los primeros 60 qrs. de simiente y capital fijo, la necesidad del capital constante para el último capitalista. En vista de lo cual, debería razonar así: El capitalista núm. I no tiene ahora que invertir 60 qrs. en simiente y capital fijo, puesto que ya hemos dicho que su capital constante es = 0. Sólo tiene que invertir, pues, 60 qrs. para el salario de 60 obreros, que trabajan 60 jornadas de trabajo. El producto de estas 60 jornadas de trabajo equivalen a 120 qrs. Los obreros reciben solamente 60 qrs. Por consiguiente, el capitalista obtiene 60 qrs. de ganancia, el 100 por 100. Su tasa de ganancia es exactamente igual a la tasa de plusvalía, es decir, exactamente igual [a la proporción] entre el tiempo de trabajo que los obreros han trabajado [para ellos mismos y la que han trabajado] no para sí, sino para él. Han trabajado 60 jornadas. Producen 120 qrs. y perciben como salario 60 qrs. Perciben, pues, como salario el producto de 30 jornadas de trabajo, aunque han trabajado 60. La cantidad de tiempo ae trabajo que cuesta 2 qrs. sigue equivaliendo a 1 día de trabajo. La jornada de trabajo que el capitalista paga es, lo mismo que antes, igual a 1 quarter, es decir, igual a la mitad de la jornada que se ha trabajado. El producto ha bajado en la tercera parte, de

180 qrs. a 120; y, sin embargo, la ganancia ha aumentado en el 50 por 100, de 50 a 100. ¿Por qué? De los 180 qrs., la tercera parte reponía solamente la inversión del capital constante, razón por la cual no entraba ni en la ganancia ni en el salario. Por otra parte, los 60 qrs. o las 30 jornadas de trabajo que los obreros producían o trabajaban para el capitalista, se calculaban, no sobre 60 qrs., invertidos en salarios o sobre las 30 jornadas de trabajo que trabajaban para sí mismos, sino sobre los 120 qrs. o 60 jornadas de trabajo invertidos en salarios, simiente y capital fijo. Por consiguiente, aunque de los 60 días trabajaran 30 para sí y 30 para el capitalista y aunque una inversión de capital en 60 qrs. para salarios arrojara a su favor 120, su tasa de ganancia no era el 100, sino solamente el 50 por 100, por calcularse de un modo distinto, en un caso sobre la base de 2 ✕ 60 y en el otro de 60. La plusvalía era la misma, pero la tasa de ganancia [es] diferente. Pero, ¿cómo lo aborda Mill? No supone que el capitalista [que, gracias a un invento, invierte 0 en capital constante], con 60 qrs., obtiene 120 (30 jornadas de trabajo de 60), sino que emplea a 100 hombres, que le suministran 180 qrs., siempre bajo el supuesto de que el salario por una jornada de trabajo = 1 quarter. El cálculo es, pues, el siguiente:

Capital invertido (solamente variable, gastado en salarios) Producto total Ganancia 100 qrs. (salario de 100 obreros) 180 qrs. 80 qrs.

Es decir, el capitalista obtiene una ganancia del 80 por 100. Ganancia es, aquí, = plusvalía. Por tanto, también la tasa de plusvalía = 80 por 100; antes era del 100 por 100, es decir, un 20 [por 100] más alta. Por tanto, aquí la tasa de ganancia se ha elevado en el 30 y la tasa real de plusvalía ha descendido en el 20 [por 100]. Si el capitalista sólo invirtiera en salarios 60 qrs., al igual que antes, el cálculo sería el siguiente:

100 qrs. arrojan 80 qrs. de plusvalía 10 „ „ 8 „ „ 60 „ „ 48 „ „

Antes, en cambio, 60 qrs. arrojaban 60 [qrs. de plusvalía] (es decir, [hay] una baja del 20 por 100). O, de otro modo, antes arrojaban

[Capital invertido] Producto total Plusvalía 60 qrs. 120 qrs. 60qrs. 10 qrs. 20 qrs. 10qrs. 100 qrs. 200 qrs. 100qrs.

Por tanto, la plusvalía ha bajado (en ambos [casos] hemos tenido que calcular sobre 100 qrs.) de 100 a 80, en el 20 por 100. (60: 48 = 100: 80; 60: 48=10: 8; 60: 48 = 5: 4; 4 X 60 = 240 y 48 x 5 = 240.)

Consideremos, además, el tiempo de trabajo o el valor del quarter. Antes, 2 qrs. = una jornada de trabajo o un quarter = media jornada de trabajo o 9/18 del trabajo de un hombre. Ahora, en cambio, 180 qrs. son el producto de 100 jornadas de trabajo; por tanto, un quarter [es] el producto de 100/180 = 10/18 de jornada de trabajo. O sea que el producto se ha encarecido en 1/18 de jornada de trabajo, es [ahora] menos productivo, ya que antes un hombre sólo necesitaba 9/18 de jornada de trabajo para producir un quarter y ahora necesita 10/180. La tasa de ganancia se ha elevado aunque la plusvalía haya descendido y haya bajado, consequently * la productividad del trabajo o el valor real, el cost of production of wages,** haya aumentado en 1/18 o en el 11 1/9 por 100. Los 180 qrs. eran antes el producto de 90 días de trabajo (1 qr. 90/180 = media jornada de trabajo, = 9/18 de jornada de trabajo). Supongamos que la jornada de trabajo sea = 12 horas, = 60 ✕ 12 minutos = 720'. La 18ava. parte de una jornada de trabajo, es decir, 720/18 = 40'. De estos 720 minutos el obrero entrega al capitalista, en el primer caso, 9/18 = la mitad de los 720', = 360. Lo que quiere decir que 60 obreros le entregan 360 ✕ 60. En el segundo caso el obrero entrega al capitalista, de estos 720 minutos, 8/18, es decir, solamente 320'. Pero el primer capitalista emplea a 60 obreros y gana, por tanto, 360 ✕ 60. El segundo emplea a 100 y su ganancia es, por consiguiente, de 100 ✕ 320 = 32.000'. El primero, 360 X 60 = 21.600'. Por tanto, el segundo gana más que el primero, porque 100 obreros a 320 minutos al día dan más que 60 a 360. Solamente, pues, porque emplea a 40 obreros más; pero sale ganando proporcionalmente menos por cada obrero. Obtiene una ganancia a pesar de haber descendido la tasa de plusvalía y, por tanto, la productividad del trabajo y haberse elevado, como consecuencia de ello, el costo de producción del salario real,

es decir, la cantidad de trabajo contenida en él. Pues bien, el señor Mill se propone demostrar cabalmente lo contrario. * Consiguientemente. ** Costo de producción de los salarios.

Supongamos que el capitalista núm I, que no ha hecho el “invento” para producir sin simiente y capital fijo, emplee también 100 jornadas de trabajo (como el capitalista núm. II), mientras en el cálculo anterior empleaba [solamente] 90. Deberá emplear, por tanto, 10 jornadas de trabajo más, de ellas 3 1/3 para su capital constante (simiente y capital fijo) y 3 1/3 para salarios. El producto de estas 10 jornadas de trabajo, en su anterior nivel de producción, = 20 qrs., de los que 6 2/3 qrs. se destinan a capital fijo y 12 4/3 son el producto de 6 2/3 jornadas de trabajo. De ellos, salarios 6 2/3 y plusvalía 6 2/3. El cálculo sería, pues, el siguiente:

Capital constante Salario Producto total Plusvalía Tasa de plusvalía 66 2/3 qrs. (33 1/8 jornadas De trabajo) 66 2/3 qrs. (salario por 66 2/3 jornadas de trabajo) 200 qrs. (100 jornadas de trabajo) 66 2/3 qrs. (33 1/3 jornadas de trabajo) 100 por 100

Sobre un producto total de 100 jornadas de trabajo obtendría una ganancia de 33 1/8 jornadas de trabajo. O sobre 200 qrs., 66 2/3. O, calculando en quarters su capital invertido, por 133 1/2 qrs. (producto de 66 2/3 jornadas de trabajo), obtendría una ganancia de 66 2/3, mientras que el capitalista II, por 100 qrs. de inversión, obtendría una ganancia de 80. Por tanto, la ganancia de II sería mayor que la de I. Pero, como I, con el mismo tiempo de trabajo, suministra 200 qrs., mientras que el otro obtiene [solamente] 180, [tenemos que] un quarter de II equivale a 10/18 u 8/9 de jornada de trabajo, es decir, contiene 1/18 más tiempo de trabajo y resulta, por tanto, más caro, con lo que I desplazaría a II. Éste tendría que abandonar su invento y atenerse, al igual que antes, a emplear simiente y capital fijo para producir trigo. La ganancia de I, sobre 120 qrs., sería de 60 qrs. o el 50 por 100 (lo mismo que 66 2/3 sobre 133 1/2). La ganancia de II sería, sobre 100 qrs., de 80 qrs. o el 80 por 100.

La ganancia de II: I = 80: 50 = 8: 5 = 1: 5/8. En cambio, la plusvalía de II: I = 80: 100 = 8: 10 = 1: 10/8 = 1: 1 2/8 =

1: 1 1/4. La tasa de ganancia de II es un 30 por 100 mayor que la de I. La plusvalía de II es un 20 por 100 menor que la de I. II emplea 66 2/3 por ciento más obreros, mientras que el otro sólo emplea en una jornada de trabajo 1/8 o 12 1/2 por 100 más trabajo. El señor Mill ha demostrado, por tanto, que el capitalista I, quien emplea en total 90 jornadas de trabajo de las que 1/s [se contiene] en capital constante (simiente y maquinaria, etc.), emplea a 60 obreros, a los que sólo les paga, sin embargo, 30 jornadas y que este capitalista produce el quarter de trigo en media jornada ó 9/18 de jornada; es decir, produce con las 90 jornadas de trabajo 180 qrs., de los que 60 qrs. cubren las 30 jornadas de trabajo que contienen el capital constante, 60 qrs. el salario para 60 jornadas de trabajo o el producto de 30 jornadas, y 60 qrs. [corresponden a] la plusvalía (o sea el producto de 30 jornadas de trabajo). La plusvalía de este capitalista I = 100 por 100. Su ganancia = 50, porque los 60 qrs. de plusvalía se calculan, no sobre 60 qrs., sobre la parte del capital invertida en salarios, sino sobre 120 qrs., es decir, el doble de capital (= capital variable más capital constante). Ha demostrado, además, que el capitalista II, que emplea 100 jornadas de trabajo, de las que no invierte nada en capital constante (gracias a su invención) suministra un producto de 180 qrs., lo que indica que el quarter = 10/18 de jornada, o sea 1/18 (40’) más caro que en el núm. I. Su trabajo se ha vuelto 1/18 más improductivo. Su salario, puesto que el obrero sigue percibiendo 1 qr. de salario al día, lo mismo que antes, ha subido 1/18 en cuanto a valor real, es decir, en cuanto al tiempo de trabajo necesario para su producción. Ahora bien, aunque el costo de producción de los salarios haya aumentado en 1/18 y su producto total sea inferior en proporción al tiempo de trabajo y su producto total haya disminuido proporcionalmente con respecto al tiempo de trabajo y la plusvalía por él producida no sea [ahora] más que del 80 por 100, mientras que en I era del 100, [tenemos que] su tasa de ganancia son 80 en vez de 50. ¿Por qué? Porque, aunque haya subido el costo de los salarios en II, se emplean aquí más obreros y porque en II la tasa de plusvalía es igual a la tasa de ganancia, ya que la plusvalía producida por este capitalista guarda relación solamente con el capital invertido en salarios y el capital constante es = 0. Pero Mill se proponía demostrar lo contrario, a saber, que el alza de la tasa de ganancia respondía a una reducción del costo de producción del salario, en consonancia con la ley

ricardiana. [Pero,] como hemos visto, esta alza se produce a pesar del aumento del costo de producción del salario; es decir, que la ley ricardiana resulta falsa cuando se identifican directamente ganancia y plusvalía y se entiende por tasa de ganancia la proporción entre la plusvalía o la ganancia bruta (que es igual a la plusvalía) y el valor total del capital desembolsado.

Y el señor Mill prosigue así:

"Un rendimiento de 180 qrs. no podía obtenerse antes sin una inversión de 120 qrs. y ahora se obtiene con una inversión no mayor de 100.”

El señor Mill olvida que en el primer caso la inversión de 120 qrs. equivale a una inversión de 60 jornadas de trabajo. Y que, en el segundo caso, la inversión de 100 qrs. equivale a una inversión de 55% jornadas (Por tanto, en el primer caso, un quarter = 9/18 de jornada; en el segundo, 10/18.)

"Los 180 qrs. [siguen siendo] el resultado de la [misma] cantidad de trabajo que antes, del trabajo de 100 hombres."

(Pardon! Los 180 qrs. [eran] antes resultado de 90 jornadas de trabajo y ahora [lo son] de 100.)

“Un quarter de trigo sigue siendo, por tanto, el producto de 10/18 del trabajo de un hombre."

(Pardon! Antes, era el producto de 10/18 del trabajo de un hombre.)

“pues un quarter de trigo, que es la remuneración de un solo obrero, es en realidad el producto del mismo trabajo que antes.”

(Pardon! En primer lugar, un quarter de trigo es ahora, “en realidad”, el producto de 10/18 de jornada, mientras que antes era el producto de 9/18, lo que quiere decir que cuesta 1/18 de jornada más trabajo y, en segundo lugar, la remuneración de un solo obrero, ya cueste el quarter 9/18 o 10/18 de su jornada, no debe confundirse nunca con el producto de su trabajo, sino que es siempre solamente una parte de este producto.)

“es ahora el producto de 10/18 del trabajo de un hombre, y nada más” (lo cual es exacto), “mientras que antes se exigía para su producción la conjunción de esta

cantidad de trabajo más una inversión bajo la forma de restitución de ganancia, lo que representa un quinto más.”

¡Alto ahí! Ante todo es falso, como repetidamente se ha dicho, que un quarter de trigo costara antes 10/18 de la jornada de trabajo; costaba solamente 9/18. Y aún es más falso (si pudiera haber en lo absolutamente falso una gradación) que a estos 9/18 de jornada de trabajo se añada, además, “la conjunción” de ‘Ha restitución de la ganancia, lo que representa un quinto más”. En 90 (sumando el capital constante y el variable) se producen 180 qrs. 180 qrs. = 90 jornadas de trabajo. Un quarter = 90/180 = 9/18, = media jornada de trabajo. No se da, pues, absolutamente ninguna “conjunción” a estos 9/18 de jornada de trabajo o media jornada, que cuesta un quarter en el caso núm. I.

Pero aquí se pone al descubierto la verdadera ilusión en tomo a la cual gira solapadamente todo este absurdo. Mill empieza haciendo a fool of himself, by supposing, that if 120 qrs. the produce of 60 days of labour, the produce of which was divided to equal parts between the 60 labourers and the capitalist, the 60 qrs. which represent the capital constant could be the produce of 40 days of labour. They could only be the produce of 30 days, in whatever proportion the capitalist and the labourers, producing these 60 qrs., might happen to share in them. Mais, passons outre.* Para poner perfectamente en claro el error, queremos suponer que no se traduce en ganancia un tercio de los 60 qrs. del capital constante, o sean 20 qrs., sino the whole amount of these 60 qrs.** Podemos partir de este supuesto con tanta mayor razón cuanto que no va en interés nuestro, sino en interés de Mill y simplifica el problema. Además, podemos atribuir al capitalista que produce el capital constante de 60 qrs. el invento de hacer trabajar gratis 30 jornadas de trabajo a los obreros que producen 60 qrs. o su valor, sin percibir salario alguno (como ocurre, en efecto, bajo la servidumbre) más bien que al capitalista de Mill, que, gracias a un invento, produce 180 qrs. de trigo sin simiente ni capital fijo. Supongamos, por tanto, que en los 60 qrs. se contenga solamente ganancia del capital II, productor del capital constante de I, en cuanto que el capital II tenía que vender el producto de 30 jornadas de trabajo sin haber pagado un solo farthing *** a los 30 obreros, cada uno de los cuales trabaja una jornada. Ahora bien, ¿sería exacto decir que estos 60 qrs., que se traducen en mera ganancia, entran en el costo de producción del salario del capitalista I y [se ponen] en “conjunción” con el

tiempo trabajado por estos obreros? * El tonto, al suponer que si 120 qrs. son el producto de 60 jornadas de trabajo, el producto del cual se divide en partes iguales entre los 60 trabajadores y el capitalista, los 60 qrs. que representan el capital constante pueden ser el producto de 40 jornadas de trabajo. Sólo pueden ser el producto de 30 jornadas, cualquiera que sea la proporción en que pueden repartírselos el capitalista y los obreros que producen estos 60 qrs. Pero, dejémoslo estar. ** El importe total de los 60 qrs. *** Centavo. No cabe duda de que el capitalista y los trabajadores núm. I no podrían producir, no ya 120 qrs., pero ni siquiera un quarter, sin los 60 qrs. que constituyen su capital constante y se traducen en mera ganancia. Necesitan contar con condiciones de producción, las cuales, además, tienen que ser pagadas. Y, para poder producir los 180 qrs. necesitaban los 60 qrs. De estos 180 qrs. 60 se destinan a reponer los [otros] 60. Sus 120 qrs., producto de sus 60 jornadas de trabajo, no resultan afectadas por ello en lo más mínimo. Si hubieran podido producir los 120 sin los 60, su producto, el producto de 60 jornadas de trabajo, seguiría siendo el mismo; pero el producto total sería menor, precisamente porque no se reproducirían los 60 quarters preexistentes. La tasa de ganancia del capitalista sería mayor, pues en sus costos de producción no entrarían el desembolso, los costos de las condiciones de producción que les permiten obtener una plusvalía de 60 qrs. La ganancia absoluta sería la misma = 60 qrs. Pero estos 60 qrs. sólo le habrían costado una inversión de 60. Ahora [,en cambio,] le cuestan 120. Esta inversión en capital constante entra, pues, en los costos de producción del capitalista, pero no en el costo de producción del salario.

Supongamos que, gracias a cualquier “invento”, puede el capitalista III, igualmente, sin pagar a sus obreros, producir 60 qrs. en 15 jornadas de trabajo [en vez de 30], por emplear mejores máquinas, etc. Este capitalista III desplazaría del mercado al capitalista II y se quedaría con la clientela del capitalista I. Por tanto, ahora, las inversiones del capitalista descenderían de 60 a 45 jornadas de trabajo. Los obreros seguirían necesitando, al igual que antes, 30 jornadas de trabajo para producir su salario. Para ellos, un quarter = media jornada de trabajo. Pero los 180 qrs. sólo costarían [ahora] al capitalista una inversión de 45 jornadas de trabajo, en vez de 60. Sin embargo, como resultaría absurdo suponer que el trigo bajo el nombre de simiente cuesta menos tiempo de trabajo que bajo el nombre de trigo pura y simplemente, no tenemos más remedio que partir del supuesto de que en los primeros 60 qrs. de trigo la simiente cuesta lo mismo que antes, pero que se necesita menos simiente o se ha abaratado la parte de valor contenida como capital fijo en los 60 qrs.

Atengámonos, por el momento, a lo que se desprende del análisis que hasta ahora hemos hecho del “ejemplo” de Mill. Hemos visto, 1) Suponiendo que los 120 qrs. se produjeran sin ningún capital constante y fueran, al igual que antes, el producto de 60 jornadas de trabajo, mientras que antes los 180 qrs., de ellos 60 de capital constante, equivalieran al producto de 90 jornadas de trabajo. En este caso, el capital de 60 qrs. invertido en salarios = 30 jornadas de trabajo, pero que dispondría de 60 jornadas, suministraría el mismo producto que antes, 120 qrs. Y también el valor de este producto permanecería invariable, a saber, 1 quarter = media jornada de trabajo. Cierto que antes el producto era = 180 qrs. en vez de = 120, como ahora; pero los 60 qrs. más representarán solamente el tiempo de trabajo contenido en el capital constante. Por tanto, el costo de producción de los wages se ha mantenido invariable y los wages mismos, tanto en cuanto al valor de uso como en cuanto al valor de cambio, siguen siendo los mismos, un quarter = media jornada de trabajo. Y también se mantendría invariable la plusvalía, a saber, 60 qrs. sobre 60 qrs. o media jornada de trabajo sobre media jornada de trabajo. Expresada en cuanto a la tasa, la plusvalía era en ambos casos = 100 por 100. No obstante esto, la plusvalía ascendía en el primer caso solamente al 50 por 100, mientras que ahora asciende al 100 por 100. Simplemente porque 60: 60 = 100 por 100 y 60: 120 = 50 por 100. Este incremento de la tasa de plusvalía [no proviene], aquí, de ningún cambio en cuanto al costo de producción de los wages, sino simplemente de [1 hecho de] que el capital constante = 0; aproximadamente lo mismo [ocurre] cuando el valor del capital constante se reduce y con ello, por tanto, el contravalor del capital desembolsado aumenta, por tanto, la proporción entre la plusvalía y el capital, y esta proporción es la tasa de ganancia.

En cuanto tasa de ganancia, la plusvalía no se calcula solamente sobre la parte del capital que realmente se incrementa y crea plusvalía, es decir, sobre la parte del capital invertida en salarios, sino también sobre el valor de las materias primas y la maquinaria cuyo valor se limita a reaparecer en él producto. Y, además, sobre el valor de toda la maquinaria, no solamente sobre la parte de ella que realmente entra en el proceso de valorización y cuyo déchet* debe, por tanto, reponerse, sino también sobre aquella parte que sólo entra en el proceso de trabajo. * Desgaste.

2) En el segundo ejemplo, se suponía que el capital I suministra 180 qrs. = 90 jornadas de trabajo, de tal modo que 60 qrs. (30 jornadas de trabajo) = capital constante, 60 qrs. (por 60 jornadas de trabajo, de las que se le pagan al trabajador 30) = capital variable, salario = 60 qrs. (30 jornadas de trabajo) y plusvalía = 60 qrs. (30 jornadas de trabajo). En cambio, el capital II suministra igualmente 180 qrs., pero equivalentes a 100 jornadas de trabajo, de las cuales 100 qrs. = salarios y 80 qrs. = plusvalía. Aquí, todo el capital desembolsado se invierte en salarios. El capital constante, aquí, = 0; el valor real del salario se ha elevado, aunque el valor de uso percibido por el obrero sigue siendo el mismo, = 1 quarter; pero 1 quarter, ahora, = 10/18 de jornada de trabajo, mientras que antes equivalía solamente a 9/18. La plusvalía ha descendido de 100 por 100 al 80 [por 100], es decir, en 1/5 = 20 por 100. La tasa de ganancia se ha elevado de 50 a 80, es decir, en 3/5 = 60 por 100. Por tanto, en este caso, el costo real de producción de los wages no sólo no permanece invariable, sino que [incluso] aumenta. El trabajo se hace más improductivo y desciende, por tanto, el plustrabajo. Y, sin embargo, se eleva la tasa de ganancia. ¿Por qué? En primer lugar, porque aquí no hay capital constante, razón por la cual la tasa de ganancia es igual a la tasa de plusvalía. En todos aquellos casos en que el capital no se invierte exclusivamente en salarios, lo que en la producción capitalista es punto menos que imposible, la tasa de ganancia tiene que ser necesariamente inferior a la tasa de plusvalía, y tiene que ser inferior a ella en la misma proporción en que el valor total del capital desembolsado es mayor que el valor de la parte del capital invertida en salarios. Y, en segundo lugar, Ha tasa de ganancia ha aumentado porque] II emplea, en proporción mucho mayor, más obreros que I, en una proporción mucho mayor que la diferencia entre la productividad de los obreros respectivamente empleados [por uno y otro capitales]. 3) En un aspecto, los casos citados en 1) y en 2) agotan la demostración de que las variaciones en cuanto a la tasa de ganancia son totalmente independientes del costo de producción de los wages. En efecto, en 1) se ha puesto de manifiesto que la tasa de ganancia puede aumentar aunque los costos de producción del trabajo permanezcan constantes. Y en 2) se ha visto que la tasa de ganancia del capital II, comparada con la del capital I, aumenta, aunque descienda la productividad del trabajo y, por tanto, se eleven los costos de producción de los wages. Se ha demostrado, por consiguiente, mediante el mismo //VIII-332/ caso que, si, a la inversa,

comparamos el capital I como el capital II, la tasa de ganancia desciende, aunque aumenta la tasa de plusvalía, aumenta la productividad del trabajo y bajan, por consiguiente, los costos de producción de los wages. [Calculados por quarter,] sólo representaban, en I, 9/18 de jornada de trabajo, mientras que en II [ascendían] a 10/18, lo que no impide que la tasa de ganancia sea en II el 60 por 100 más alta que en I. En todos estos casos, las variaciones en cuanto a la tasa de ganancia no sólo no se determinan por las variaciones en los costos de producción de los wages, sino que se dan en las mismas proporciones. Ahora bien, debe hacerse notar que de aquí no se deduce que un movimiento sea causa del otro (por ejemplo, que baje la ganancia porque desciendan los costos de producción de los wages o no aumente porque no aumenten éstos), sino simplemente que otras circunstancias vienen a contrarrestar los efectos opuestos. Pero, en todo caso, es falsa la ley ricardiana según la cual las variaciones en cuanto a la tasa de ganancia se manifiestan en dirección opuesta a las variaciones en cuanto al salario y la una sube porque el otro baja, y viceversa. Esta ley rige solamente para la tasa de plusvalía. Sin embargo, podemos considerar como una correlación necesaria ([aunque] no siempre), en este punto, el que la tasa de ganancia y el valor del salario aumenten y disminuyan, no en direcciones contrarias, sino en la misma dirección. Cuando el trabajo es más improductivo, se emplea más trabajo manual. Cuando el trabajo es más productivo, se emplea más capital constante. Por tanto, las mismas causas que aquí provocan un alza o una baja de la tasa de plusvalía acarrean necesariamente un descenso de la tasa de ganancia en dirección opuesta.

### [b) Aparente variación en cuanto a la tasa de ganancia cuando se combina la producción del capital constante con su elaboración en manos de un capitalista]

Planteemos ahora el caso tal y como en rigor la pensaba Mill, aunque no lo formulara certeramente. Esto explicará, al mismo tiempo, la verdadera significación de su talk * acerca de la ganancia adelantada del capitalista. * Chichera Tal como Mill presenta su ejemplo, no puede admitirse, a pesar de todos los "inventos” y posibles "conjunciones”, porque entraña una contradicción y un contrasentido absolutos [y] destruye los supuestos de que él mismo

parte. De 180 qrs. se pretende que 60 qrs. (seed y capital fijo) correspondan a 20 qrs. para ganancia y 40 qrs. para 40 jornadas de trabajo, con lo que, si desaparecen los 20 qrs. para ganancia, quedan, sin embargo, las 40 jornadas de trabajo, lo que, aceptando este supuesto, quiere decir, por tanto, que los obreros perciben el producto íntegro de su trabajo, razón por la cual no puede comprenderse en absoluto de dónde provienen los 20 qrs. de ganancia y su valor. Si se los concibe como simple sobrecargo nominal de precio, si no representan un tiempo de trabajo que el capitalista se apropie, su desaparición tiene que representar una ganancia como si en los 60 qrs. se calcularan 20 qrs. de salarios por obreros que no han trabajado. Además, los 60 qrs. sólo expresan, aquí, el valor del capital constante. Pero, se pretende que sean el producto de 60 jornadas de trabajo. Sin embargo, por jornada de trabajo hay que entender, aquí, trabajo medio igual. El supuesto es, por consiguiente, absurdo. Hay que suponer, pues, en primer lugar, que en los 180 qrs. sólo se contienen 90 y en los 60 qrs., igual al valor del capital constante, solamente 30 jornadas de trabajo. El supuesto de que puede desaparecer la ganancia = 20 qrs. o [=] 10 jornadas de trabajo es, asimismo, absurdo, pues, en este caso, habría que suponer que los 30 obreros empleados en la producción del capital constante, aunque no trabajen bajo un capitalista, son lo bastante complacientes para percibir solamente el salario que [representa] la mitad de su tiempo de trabajo y no incluir en su valor la mitad restante. En una palabra, que venden sus jornadas de trabajo al 50 por 100 menos de su valor. Supuesto que es también absurdo. Pero, supongamos que el capitalista I, en vez de comprar su capital constante al capitalista II, para luego elaborarlo, conjuga en su propia producción la producción del capital constante con su elaboración. Es decir, que se suministre a sí mismo simiente, aperos de labranza, etc. Y prescindimos, asimismo, del invento por medio del cual puede prescindirse de la simiente y el capital fijo. Por tanto, que invierta 20 qrs. (= 10 jornadas de trabajo) en capital constante (para la producción de su capital constante) y 10 qrs. (como salarios por 10 jornadas de trabajo, de las cuales los obreros trabajan gratis 5). El cálculo será, entonces, como sigue:

 Capital constante Capital variable para 80 obreros Plusvalía Producto total

20 qrs. 60 + 20 = 80 qrs. 60 + 20 = 80 qrs. 180 qrs.

(10 jornadas de trabajo) (Salario por 80 jor nadas de trabajo) (= 40 jornadas de trabajo) (= 40 jornadas de trabajo) (= 90 jornadas de trabajo)

El costo real de producción del salario permanece igual y también, por tanto, la productividad del trabajo. El producto total no varía, [es] = 180 qrs. y sigue teniendo el mismo valor de 180 qrs. La tasa de plusvalía sigue siendo la misma, 80 qrs. sobre 80 qrs. El amount * absoluto o la magnitud de la plusvalía se ha elevado de 60 qrs. a 80, es decir, en 20 qrs. El capital desembolsado ha bajado de 120 qrs. a 100. Antes, teníamos, sobre 120 qrs., 60, o sea una tasa de ganancia del 50 por 100. Ahora, tenemos 80 qrs. sobre 100 = tasa de ganancia del 80 por 100. El valor total del capital desembolsado ha descendido de 120 qrs. a 20 y la tasa de ganancia ha aumentado del 50 al 80 por 100. La ganancia misma, prescindiendo de la tasa, importa ahora 80 qrs., mientras que antes importaba 60, lo que quiere decir que ha bajado en 20 qrs. o sea tanto como la suma (no la tasa) de la plusvalía. * Importe.

No se ha operado, pues, aquí, ningún cambio, ninguna variación en cuanto al costo de producción de los real wages * El alza de la tasa de ganancia proviene, aquí * Salarios reales. primero, de que, si no la tasa de plusvalía, sí el absoluta amount ** de ésta se ha elevado de 60 qrs. a 80, o sea en la tercera parte; y ésta [(la tasa)] ha subido en una tercera parte o en el 33 Va por 100, ya que el capitalista, en vez de 60 como antes, emplea directamente, ahora, a 80 obreros, es decir, explota una tercera parte o el 33 Va por 100 más trabajo vivo y, a base de la misma tasa de plusvalía, emplea ahora a 80 obreros, en vez de 60, como antes. ** Importe absoluto. Segundo. Mientras que la magnitud absoluta de la plusvalía (es decir, el gross profit ***) ha aumentado en el 33 Va por 100, de 60 qrs. a 80, la tasa de ganancia se ha elevado del 50 al 80 por 100, en 30, es decir, en »/g (puesto que 1/5 de 50 = 10 y 3/5 = 30), o sea en el 60 por 100. Lo que quiere decir que el valor del capital invertido ha bajado de 120 a 100, a pesar de que el valor de la parte del capital invertida en salarios se ha elevado de 60 qrs. a 80 (de 30 a 40 jornadas de trabajo). Esta parte del capital ha subido en 10

jornadas de trabajo (=20 qrs.). En cambio, la parte constante del capital ha bajado de 60 qrs. a 20 (de 30 jornadas de trabajo a 10), en 20 jornadas de trabajo. Si, por tanto, descontamos las 10 jornadas de trabajo en que ha aumentado la parte del capital invertida en salarios, [tendremos que] la parte del capital invertida en salarios habrá disminuido en 10 jornadas de trabajo (= 20 qrs.). Antes, ascendía a 120 qrs. (= 60 jornadas de trabajo). Ahora, asciende solamente a 100 qrs. (= 50 jornadas de trabajo). Es decir, que habrá bajado en la sexta parte, o sea en el 16 2/3 por 100. *** Ganancia bruta, Por lo demás, toda esta variación en cuanto a la tasa de ganancia es sólo aparente y solamente un transfer † de un libro de cuentas a otro. El capitalista I obtiene, en vez de 60 qrs., 80 qrs. de ganancia, es decir, 20 [qrs.] más; y ésta es exactamente la ganancia que antes obtenía el productor del capital constante y que ahora ha perdido, porque el capitalista I, en vez de comprar su capital constante, la produce él mismo, es decir porque se embolsa él mismo, en vez de pagársela a éste la plusvalía de 20 qrs. (10 jornadas de trabajo) que aquel productor extraía de los 20 obreros por él ocupados. † Una transferencia.

Se obtenían y siguen obteniéndose, al igual que antes, 80 qrs. de ganancia sobre los 180, con la diferencia de que antes se repartían entre dos personas. La tasa de ganancia parece más alta porque el capitalista I consideraba antes los 60 qrs. como capital constante solamente, como para él lo eran y, por tanto, no percibía la ganancia obtenida por el productor del capital constante. La tasa de ganancia no ha cambiado, como no ha cambiado la plusvalía ni cualquiera otra condición de la producción, incluyendo la productividad del trabajo. Antes, el capital invertido por el productor [del capital constante] era = 40 qrs. (20 jornadas de trabajo), el invertido por el capitalista I [capital variable] = 60 qrs. (30 jornadas de trabajo), en total 100 qrs. (50 jornadas de trabajo) y la ganancia 20 qrs. para el primero y 60 qrs. para el segundo, o sean [en total] 80 qrs. (40 jornadas de trabajo). El producto total =90 jornadas de trabajo (180 qrs.), 80 de ganancia sobre 100 de valor invertido en salarios y capital constante. Para la sociedad, el ingreso derivado de la ganancia se mantiene igual, y lo mismo la proporción entre la plusvalía y los salarios. La diferencia proviene de [1 hecho de] que, si el capitalista actúa como comprador en el mercado de mercancías, es simplemente un poseedor de

mercancías; posee el valor de la mercancía, el tiempo de trabajo total contenido en ella, cualesquiera que sean las proporciones en que capitalista y obrero hayan participado o participen de los frutos de este tiempo de trabajo. En cambio, si el capitalista interviene como comprador en el mercado de trabajo, compra en realidad más trabajo del que paga. Si, por tanto, en vez de comprar sus materias primas y su maquinaria, las produce también él mismo, se apropia, a su vez, el plustrabajo que de otro modo tendría que pagar al vendedor de la materia prima y la maquinaria. Para el capitalista individual —no para la tasa de ganancia— hay, naturalmente, una diferencia entre [el hecho de] que obtenga él mismo una ganancia o se la pague a otro. (Al calcular la reducción de la tasa de ganancia mediante el incremento del capital constante, se considera siempre el promedio de la sociedad; es decir, el volumen total que la sociedad emplea como capital constante en un momento dado y la proporción entre este volumen y el del capital directamente invertido en salarios). Sin embargo, este punto de vista no mueve y rara vez puede mover por sí mismo al capitalista individual en combinaciones como las que se dan, por ejemplo, cuando el capitalista se dedica al mismo tiempo a hilar y tejer, a cocer sus tejas, etc. Lo que le mueve es el ahorro real [que se logra] en el costo de producción mediante el ahorro de tiempo en el transporte, el ahorro en [la construcción de] la casa, en fuerza motriz, etc., un mayor control sobre la calidad de las materias primas, etc. Si quisiera construir él mismo la máquina que necesita, si fabricara, como lo hace el pequeño productor, para sus propias necesidades o para las necesidades personales de algunos clientes, tendría que hacerlo en pequeña escala y la máquina le costaría más que si se la compra al fabricante de maquinaria, que trabaja para el mercado. O, si quisiera hilar y, al mismo tiempo tejer y construir máquinas, no para él mismo, sino para el mercado, necesitaría un capital mayor del que probablemente ha invertido más ventajosamente (división del trabajo) en su propio negocio. Y esto sólo puede ser un punto de vista desde el cual él mismo forma un mercado suficiente para sí mismo, con objeto de poder producir de por sí su capital constante en una escala más ventajosa. Para ello, es necesario que su propia demanda sea suficientemente grande. En este caso, incluso aunque su trabajo resulte menos productivo que el del verdadero productor del capital constante, se apropiará una parte del plustrabajo que en diferentes condiciones tendría que pagar a otro capitalista.

Como vemos, esto no tiene nada que ver con la tasa de ganancia. Sí, por tanto, como en el ejemplo de Mill, antes se empleaban 90 jornadas de trabajo y 80 obreros, no se ahorra nada en el costo de producción por el hecho de que el plustrabajo de 40 jornadas 9 = 80 qrs.) fuese embolsado antes por dos capitalistas y ahora [lo sea] por uno solo. Los 20 qrs. de ganancia (10 jornadas de trabajo) sólo desaparecen de un libro de contabilidad para ser asentados en otro. Por consiguiente, este ahorro de ganancias anteriores, si no va unido a un ahorro en cuanto al tiempo de trabajo y, por tanto, al mismo tiempo, con un ahorro de salarios, no pasa de ser una pura ilusión.68

### [c. Sobre la influencia de los cambios de valor del capital constante en la plusvalía, la ganancia y el salario]

 Cuarto. Pero queda todavía, ahora, el caso en que d valor del capital constante baja al incrementarse la productividad del trabajo y hay que investigar si, y hasta qué punto, en este caso, tiene que ver con el costo real de producción de los wages or value of labour * Se trata, por tanto, del problema de en qué medida un cambio real de valor del capital constante provoca al mismo tiempo una variación en cuanto a la proporción entre la ganancia y el salario. El valor del capital constante, su costo de producción, puede mantenerse constante y, sin embargo, entrar una parte mayor o menor de él en el producto. Y aun suponiendo que su valor [permanezca] constante, variará en la medida en que se desarrolle en gran escala la productividad del trabajo, la producción. Quedan, pues, descartadas de esta investigación, de prime d'abord ** las variaciones en cuanto al volumen proporcional del capital constante empleado, cuando el costo de producción de él se mantenga constante o incluso aumente, variaciones que hacen variar [, a su vez,] todas las tasas de ganancia. * Salario o valor del trabajo. ** De antemano. Quedan, además, descartadas del problema todas aquellas ramas de producción cuyos productos no entran ni directa ni indirectamente en el

68 Sobre el problema de la aparente variación de la tasa de ganancia cuando la producción del capital constante se combina con su elaboración en manos de un capitalista, vuelve Marx en el mismo manuscrito VIII en el que termina el apartado sobre John Stuart Mill (p. 368 del manuscrito; v. Teorías sobre la plusvalía, tomo I, pp. 200-201) y hacia la mitad del cuaderno X, en el capítulo sobre Rodbertus, pp. 461-464 (V. tomo II, pp. 37-43).

consumo del trabajador. Pero las variaciones en cuanto a la tasa real de ganancia (es decir, en cuanto a la proporción de la plusvalía que entra realmente en estas ramas de producción y el capital invertido) influyen en la tasa general de ganancia nacida de la nivelación de las ganancias lo mismo que las variaciones en cuanto a la tasa de ganancia de las ramas industriales cuyos productos entran directa o indirectamente en el consumo del trabajador.

El problema debe, asimismo, reducirse a lo siguiente: ¿cómo un cambio de capital en cuanto al capital constante puede repercutir sobre la plusvalía misma? En efecto, una vez presupuesta la' plusvalía, se presupone la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario y, por tanto, el valor del trabajo, es decir, su costo de producción. En estas circunstancias, un cambio cualquiera de valor en cuanto al capital constante no puede afectar para nada el valor del salario, como no afecta a la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario, aunque tiene necesariamente que afectar, bajo todas las circunstancias, al costo de la plusvalía para el capitalista y, en ciertas circunstancias, a saber, cuando el producto entre en el consumo del obrero, a la cantidad de valores de uso en que se traduce el salario, aunque no a su valor de cambio. Supongamos que el salario dado por ejemplo en una fábrica de algodón, equivalga a 10 horas de trabajo y el surplus value a 2 horas de trabajo y que, gracias a una cosecha favorable, descienda a la mitad el precio del algodón en bruto. La misma cantidad de algodón que antes le costaba al fabricante 100 £ sólo le cuesta ahora 50. La misma cantidad de algodón sigue absorbiendo igual cantidad de trabajo de los hilanderos y los tejedores que antes. Por tanto, con una inversión de 50 £ en algodón el capitalista puede, ahora, absorber la misma cantidad de plustrabajo que antes [absorbía] con una cantidad de 100 £, o [bien] si sigue invirtiendo en algodón 100 £, obtendrá ahora por el mismo precio que antes una cantidad de algodón que le permitirá absorber el doble de plustrabajo. La tasa de plusvalía, es decir, la proporción entre ésta y el salario, seguiría siendo la misma; pero en el segundo caso aumentaría el amount de la plusvalía, ya que con la misma cantidad de plustrabajo se aplicaría doble cantidad de trabajo [que antes]. La tasa de ganancia aumentaría en ambos casos, aunque no se operase variación alguna en cuanto al costo de producción del salario. Aumentaría, porque, en la tasa de ganancia, el surplus value se calcula sobre el costo de producción del capitalista, sobre el valor total del capital invertido por él y éste [,aquí,]

ha disminuido. Ahora, le cuesta menos que antes el producir el mismo surplus value. En el segundo caso, no subiría solamente la tasa de ganancia, sino [también] el amount de la ganancia, ya que subiría la plusvalía misma, como consecuencia de un empleo mayor de trabajo, sin que esto representara un costo mayor en materia prima. El alza en la tasa y el amount de la ganancia se operaría, también en este caso, sin variación alguna en cuanto al valor del trabajo.

Supongamos, por el contrario, que, en virtud de una mala cosecha, el valor del algodón suba al doble, es decir, que la misma cantidad que antes costaba 100 £ cueste ahora 200 £. En este caso, descenderá bajo todas las circunstancias la tasa de ganancia, pero en ciertas circunstancias puede bajar también el volumen o la absolut magnitud of profit * Si el capitalista sigue empleando el mismo volumen de obreros que antes y éstos trabajan el mismo tiempo —exactamente en las mismas condiciones anteriores—, su tasa de ganancia descenderá, aunque sigan siendo los mismos la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario y, por tanto, la tasa y el importe de la plusvalía. La tasa de ganancia descenderá porque el costo de producción de la plusvalía ha aumentado para el capitalista, es decir, éste tendrá que invertir 100 £ más en materia prima para apropiarse la misma cantidad de tiempo de trabajo ajeno que antes. Y si el capitalista se ve obligado a invertir ahora en algodón una parte del dinero que antes invertía en salarios, disminuirán la tasa y el amount de la plusvalía, este último porque ahora se empleará menos trabajo, aunque la tasa de plusvalía siga siendo la misma. Y lo mismo sucederá si, como consecuencia de la mala cosecha, no hubiera algodón bastante para absorber la misma cantidad de trabajo vivo que antes. El amount y la tasa de plusvalía descenderían en ambos casos, aunque el value of labour siguiera siendo el mismo y la misma, por tanto, la tasa de plusvalía o la cantidad de trabajo no retribuido que el capitalista obtiene en proporción a la del trabajo pagado por él en salarios. * Magnitud absoluta de la ganancia. Por consiguiente, si la tasa de plusvalía se mantiene igual y lo mismo, por tanto, el value of labour, un cambio en cuanto al valor del capital constante provocará un cambio de la tasa de ganancia y podrá ir acompañado de un cambio en cuanto al gross amount ** de la ganancia. ** Importe bruto. De otra parte, en lo que al obrero se refiere: Si baja de valor el algodón y, por tanto, el producto en que entra, seguirá

percibiendo, al igual que antes, un salario equivalente a 10 horas de trabajo. Pero la parte del algodón que él mismo consume la obtendrá [ahora] más barata [que antes], lo que le permitirá invertir de otro modo una parte de lo que antes invertía en algodón. Solamente en esta proporción aumentará la cantidad de medios de vida asequibles a él, [es decir,] en la proporción en que el precio del algodón le resulte más barato. En cuanto a lo demás, en efecto, no obtendrá ahora por una cantidad de algodón más que antes por una cantidad menor. En la misma proporción en que baja el algodón subirán las otras mercancías. En una palabra, una cantidad mayor de artículos de algodón no tendrá ahora mayor valor que antes una cantidad menor. Por tanto, en ese caso, el valor del salario seguirá siendo el mismo, pero representará una cantidad mayor de otras mercancías (valores de uso). Sin embargo, la tasa de ganancia aumentará, aunque la tasa de plusvalía no pueda aumentar, bajo el mismo supuesto. Y a la inversa en caso de encarecimiento del algodón. Si el obrero siguiera trabajando el mismo tiempo y percibiera, al igual que antes, un salario equivalente a 10 horas, el valor de su trabajo seguiría siendo el mismo, pero el valor de uso descendería, en la medida en que consumiera él mismo artículos de algodón. En este caso, el valor de uso del salario descendería, pero su valor y la tasa de ganancia se mantendrían iguales, aunque bajase la tasa de ganancia. Así, pues, si la plusvalía y el salario (real)12 bajan y suben siempre en razón contraria (exceptuando el caso en que el obrero participa de la prolongación absoluta de su tiempo de trabajo), la tasa de ganancia puede subir o bajar, en el primer caso aunque el valor del salario siga siendo el mismo y en el segundo caso aunque el valor del salario no varíe, pero descienda su valor de uso.

Un alza de la tasa de ganancia como consecuencia de una baja en cuanto al valor del capital constante no tiene, por tanto, nada que ver directamente con cualquier variación en el valor real del salario (del tiempo de trabajo contenido en él). Por consiguiente, si, como más arriba suponemos, el valor del algodón baja el 50 por 100, sería perfectamente falso decir o bien que el costo de producción de los wages ha bajado, o bien que, si a los obreros se les paga en artículos de algodón, siguen percibiendo el mismo valor que antes y, por tanto, una cantidad mayor de algodón (ya que, antes y ahora, 10 horas de trabajo equivalen, por ejemplo, a 10 chel., pero por 10 chel. puedo comprar [ahora] más artículos de algodón que antes, puesto que el valor de estos

artículos ha bajado), manteniéndose igual la tasa de ganancia. Se mantiene igual la tasa de plusvalía, pero la tasa de ganancia sube. El costo de producción del producto descenderá, ya que una parte integrante del producto —su materia prima cuesta [ahora] menos tiempo de trabajo que antes. Los costos de producción del salario seguirán siendo los mismos que antes, ya que el obrero sigue trabajando la misma cantidad de tiempo de trabajo para sí y la misma cantidad de tiempo de trabajo para el capitalista. (Pero el costo de producción del salario no depende del tiempo de trabajo que cuesten los medios de producción con que trabaja el obrero, sino del tiempo que él trabaja para reponer su salario.) Según el señor Mill, el costo de producción del salario de un trabajador es más caro porque elabora, por ejemplo, cobre en vez de hierro o lino en vez de algodón; o es más caro cuando cultiva simiente de lino en vez de cultivar simiente de algodón, o cuando trabaja con una máquina cara en vez de trabajar sin máquina alguna, sino simplemente con un instrumento manual. El costo de producción de ganancia descendería, al descender la totalidad, la suma total del capital desembolsado para producir la plusvalía. El costo de la plusvalía no es nunca mayor que el costo de la parte del capital invertida en salarios. El costo de la ganancia equivale, en cambio, al costo total del capital desembolsado para obtener esta plusvalía. Por tanto, no se determina solamente por el valor de la parte integrante del capital invertida en salarios y que crea la plusvalía, sino también por el valor de las partes integrantes del capital que se cambian por trabajo vivo, que puede ponerse en acción. El señor Mill confunde el costo de producción de la ganancia con el costo de producción de la plusvalía, confunde la plusvalía y la ganancia. De lo expuesto se desprende la importancia del abaratamiento o el encarecimiento de las materias primas para la industria que las elabora (sin hablar para nada del abaratamiento relativo de la maquinaria),a aun suponiendo que el precio de mercado sea igual al valor de la mercancía, es decir, que el precio de mercado de la mercancía descienda exactamente en la misma proporción que la materia prima contenida en ella. a Entiendo por abaratamiento relativo de la maquinaria e! que el valor absoluto de ésta aumente, pero no en proporción al volumen o a la mayor eficiencia de ella.

De ahí que el coronel Torrens observe con razón, refiriéndose a Inglaterra:

“Para un país en la situación de Inglaterra, la importancia de un mercado exterior no debe medirse por la cantidad de bienes terminados que obtiene, sino por la

cantidad de elementos de la reproducción que restituye” (R[obert] Torrens, A Letter to [the Rigth Honourable] Sir R[obert] Peel, etc. on the Condition of England, etc., 2ª ed., Londres, 1843, p. 275).

<En cambio, es mala la manera como Torrens demuestra esto. La consabida cháchara sobre supply and demand.* La cosa, en él, se reduce a que si el capital inglés que por ejemplo, fabrica el cotton aumenta más rápidamente que el capital which grows cotton, in the United States for instance,** sube el precio del algodón, para decir, a continuación: * La oferta y la demanda. ** Que cultiva algodón en los EE. UU, por ejemplo.

“El valor de los artículos fabricados de algodón descenderá en proporción al costo simple de su producción” ([l. c., p. 240]).

O sea que, mientras sube la materia prima gracias a la creciente demanda de Inglaterra, las cotton fabrics,*** encarecidas por los precios en alza de la materia prima, bajan de precio: y, en realidad, vemos ahora (primavera de 1862) que, por ejemplo la hilaza sale más cara que el algodón en broto y el tejido más caro que la hilaza. Sin embargo, Torrens da por supuesto que existe, aunque caro, algodón suficiente para el consumo industrial de Inglaterra. El precio del algodón sube por encima de su valor. Por tanto, si las cotton fabrics venden a su valor, ello sólo es posible porque, aunque el cotton grower † obtenga del producto total más surplus value del que le corresponde, participa en realidad de una parte de surplus value correspondiente al cotton manufacturar.†† El manufacturar no puede suplir esta parte mediante el alza del precio, ya que la demanda descendería si el precio subiera. Por el contrario. Como consecuencia de la baja de la demanda, su ganancia puede todavía descender más de lo que descendería a causa del surcharge ††† del cotton grower. *** Artículos fabricados de algodón, † Cultivador de algodón, †† Manufacturero algodonero. ††† Recargo. La demanda de materia prima (algodón, por ejemplo) es regulada cada año, no por la demanda efectiva, existente de momento, sino por la demanda media durante el año; es decir, no por la demanda de las fábricas en marcha, sino por la demanda, pero aumentada durante el año siguiente por el número de fábricas que la experiencia demuestra que se abrirán, es decir, por el incremento proporcional de fábricas durante el año o por la demanda extra que corresponderá a este incremento proporcional.

Y a la inversa. Si el precio del algodón etc., baja como consecuencia de una cosecha especialmente buena, este precio desciende en la mayoría de los casos por debajo de su valor y también, a su vez, por la ley de la oferta y la demanda. Por tanto, la tasa de ganancia y, eventualmente, como más arriba se ha puesto de manifiesto, el gross amount of profit * no se elevan solamente en la proporción en que se elevarían si el precio del algodón abaratado fuese igual a su valor, sino que se elevan porque el algodón acabado no se ha abaratado en toda la proporción en que el cotton grower ha vendido el algodón por debajo de su valor; es decir, porque el fabricante se ha embolsado una parte del surplus value que correspondía al cotton grower. Y esto no merma la demanda de su producto, ya que éste, a pesar de todo, baja de precio, porque el valor del algodón ha bajado. Pero no baja de precio en la misma proporción en que el precio del algodón ha descendido ahora por debajo de su valor. * Importe bruto de la ganancia. A esto hay que añadir que, en tiempos como éstos, la demanda aumenta porque los obreros se hallan plenamente ocupados y pagados, lo que hace que actúen también ellos mismos como consumidores de su propio producto. En casos en que la materia prima baja, no por efecto de una baja permanente y continua de sus costos medios de producción, sino como resultado de años especialmente buenos o malos ([razones] climáticas), el salario de los obreros no desciende, sino que, por el contrario, aumenta la demanda de ellos. Lo que ocurre es que esta demanda no actúa en la [misma] en que asciende. En caso de encarecimiento repentino del producto, son despedidos, de una parte, muchos obreros y, de otra parte, el fabricante trata también de mantenerse indemne haciendo que los salarios desciendan por debajo de sir nivel normal. Baja, pues, la demanda normal de obreros, lo que viene a aumentar todavía más el descenso ya general de la demanda y el efecto que esto produce sobre el precio de mercado.> Es esto fundamentalmente lo que induce a Mill a la creencia de que un cambio en cuanto al valor del capital constante modifica el valor del trabajo o el costo de producción de éste, de que, por ejemplo, una baja en cuanto al valor del capital constante desembolsado hace descender el valor del trabajo, su costo de producción y, por consiguiente, el salario: tal en su modo (ricardiano) de representarse la distribución del producto entre obrero y capitalista. La baja de valor de la materia prima, del algodón en bruto por ejemplo, hace descender el valor de la hilaza. Su costo de producción desciende; disminuye la cantidad de tiempo de trabajo contenido en ella. Si,

por ejemplo, una libra de hilado fuese el producto del trabajo de una jornada de doce horas de un hombre y el algodón contenido en esta libra de hilado bajara de valor, el valor de la libra de algodón bajaría exactamente en la misma proporción que el valor del algodón utilizado para hilar.

Supongamos, por ejemplo, que [el precio] de una libra del núm. 40 mulé yarn 2nd quality * fuese, el 22 de mayo de 1861, de 12 pen. (1 chelín) y que el 22 de mayo de 1858 hubiese sido de 11 pen. (en realidad, 11 16/8, ya que su precio no descendió tanto como el del algodón en bruto). Pero, en el primer caso, la libra del algodón en bruto de buena calidad había bajado 8 pen. (en realidad, 8 1/8) y en el segundo caso 7 pen. (en realidad, 7 3/a). Es decir, que el valor de la hilaza había bajado, aquí, exactamente lo mismo que el valor del algodón en bruto, que el valor de su materia prima. De donde Mill deduce que el trabajo sigue siendo el mismo que antes; que si, antes, era de 12 horas, el resultado del producto seguirá siendo el resultado de las mismas 12 horas. Pero, en el segundo caso, se añade menos trabajo preexistente que en el primero por valor de 1 pen. El trabajo es el mismo, pero el costo de producción del trabajo ha disminuido (concretamente, en 1 pen.). Ahora bien, la libra de hilado, en cuanto tal hilado, en cuanto valor de uso, sigue siendo el producto de doce horas de trabajo del hilandero, pero el valor de la libra de hilado no es ahora ni era [tampoco] antes el producto de 12 horas de trabajo del hilandero. En el primer caso, los dos tercios de 12 pen. = pen. [representaban] el valor del algodón, y no su producto: y, en el segundo caso, dos terceras partes de 11 pen. no eran su producto, ni eran, por tanto, 7 pen. En el primer caso se mantienen como producto de 12 horas de trabajo 4 pen. y en el segundo caso también 4. El trabajo añade solamente, en ambos casos, una tercera parte al valor del hilado. Es decir, que, en el primer caso, solamente 1/3 de una libra de hilado era el producto del hilandero (haciendo caso omiso de la máquina), y lo mismo en el segundo caso. Obrero y capitalista tienen qué repartirse solamente, lo mismo antes que después, 4 pen. = 1/3 de libra de hilado. Si el obrero compra hilado con los 4 pen., obtendrá en el segundo caso más hilado que en el primero, pero más hilado representará, ahora, exactamente el mismo valor que antes menos hilado. Pero la distribución de los 4 pen. entre el obrero y el capitalista seguirá siendo la misma. Si el tiempo durante el cual el obrero trabaja para producir o reproducir su salario es = 10 horas, su plustrabajo será = 2. Lo mismo que antes. Lo mismo que antes, percibe 5/6 de 4 ó 1/3 de libra de hilado, y el capitalista 1/6. No se ha operado, pues,

cambio alguno en la distribución del producto, del hilado. A pesar de lo cual la tasa de ganancia ha aumentado, porque ha descendido el valor de la materia prima y, por tanto, la proporción entre la plusvalía y el capital total desembolsado o el costo de producción del capitalista. * Hilado a máquina de segunda calidad. Si, para simplificar el ejemplo, hacemos caso omiso de las máquinas, los dos casos se presentarán así:

Caso I

Precio de una libra de hilado

Capital constante

Trabajo añadido 12 peniques

8 peniques

4 peniques

Caso I

Salario Inversión total del capitalista

Plusganancia Tasa de ganancia 13 1/3 farthing 11 peniques 1/3 farthing

2 2/3 farthing 5 15/17 por 100

Caso II

Precio de una libra de hilado

Capital constante

Trabajo añadido 11 peniques

7 peniques

4 peniques

Caso II

Salario Inversión total del capitalista

Plusganancia Tasa de ganancia 13 1/3 farthing 10 peniques 1/3 farthing

2 2/3 farthing 6 14/31 por 100

Como vemos, la tasa de ganancia ha aumentado, a pesar de que el tiempo de trabajo se mantiene igual y de que el valor de uso del trabajo, expresado en hilados, ha subido. Se limita a aumentar la tasa de ganancia, sin variación alguna en cuanto al tiempo de trabajo que el obrero se apropia, porque ha bajado el valor del algodón y, con ello, el valor total del costo de producción del capitalista. 2 2/3 f. sobre 11 pen. 1/3 f. de inversión es, naturalmente, menos que 2 2/3 f. sobre 10 pen. 1/3 f. de inversión. De lo hasta ahora expuesto se desprende la falsedad de las siguientes tesis con las que Mill saca las conclusiones de su ilustración:

"Si el costo de producción del salario siguiera siendo el mismo que antes, no habrían podido aumentar las ganancias. Cada obrero recibiría [entonces] un quarter de trigo; pero un quarter de trigo era, en aquel tiempo, el resultado del mismo costo de producción que ahora 1 1/5 qrs. Por tanto, con objeto de que cada obrero pueda recibir el mismo costo de producción, es necesario que cada cual reciba 1 qr. más 1/5” (l. c., p. 103). "Suponiendo, por tanto, que al obrero se le pague en el mismo artículo que produce, es evidente que, si se obtiene algún ahorro en cuanto al costo de producción de este artículo, y el obrero sigue recibiendo el mismo costo de producción que antes, tiene que obtener una cantidad incrementada, en la misma proporción en que haya aumentado la productividad del capital. Y si es así, [tendremos que] la inversión del capitalista representará exactamente la misma proporción que antes con respecto a su rendimiento, y la ganancia no aumentará” (lo cual es también falso). “Por consiguiente, las variaciones en cuanto a la tasa de ganancia y las que afectan al costo de producción de los salarios van de la mano, son inseparables. Tiene, pues, toda la razón Ricardo cuando entiende por salarios bajos, no sólo aquellos que son producto de una cantidad menor de trabajo, sino los que se producen a menor costo, sumando el trabajo y las ganancias anteriores” (l. c., p. 104).

Así, pues, según la ilustración de Mill, Ricardo está totalmente en lo cierto cuando entiende por low wages * (o por costo de producción del salario, en general), no sólo lo contrario [cabalmente] de lo que dice, sino un contrasentido total; a saber, cuando entiende por costo de producción del salario, no la parte de la jornada de trabajo del obrero durante la cual éste trabaja para reponer su salario, sino también el costo de producción de la materia prima elaborada por él y de la maquinaria por él utilizada, incluyendo, por tanto, el tiempo de trabajo durante el cual no ha trabajado ni para él mismo ni para el capitalista. * Salarios bajos.

Quinto. Viene ahora el problema propiamente dicho: ¿en qué medida puede el cambio de valor del capital constante influir en la plusvalía? Si decimos que el valor del salario medio diario equivale a 10 horas o, lo que es lo mismo, a la jornada total de trabajo, por ejemplo a 12 horas, se requerirán 10 horas para producir y reponer su salario y sólo lo que trabaje por encima de esto será tiempo de trabajo no retribuido, creará un valor que el capitalista obtendrá sin pagar por él; esto sólo quiere decir una cosa, y es que en la suma total de los medios de vida que el obrero consume

se contienen 10 horas de tiempo de trabajo. Estas 10 horas de trabajo se expresan en una determinada suma de dinero con la que compra estos medios de vida. Ahora bien, el valor de las mercancías se determina por el tiempo de trabajo contenido en ellas, dando lo mismo [para estos efectos] que este tiempo de trabajo se contenga en materia prima, en maquinaria desgastada o en trabajo nuevo añadido por el obrero mediante la maquinaria. Si, por tanto, se operase un cambio de valor constante (no simplemente transitorio) de la materia prima o de la maquinaria que entran en esta mercancía, una alteración de valor que obedezca a un cambio en cuanto a la productividad del trabajo que produce esta materia prima y esta maquinaria, en una palabra, el capital constante contenido en la mercancía, y si este cambio hiciera que se necesitase más o menos tiempo de trabajo para producir esa parte íntegramente de la mercancía, ésta saldría [ahora], como consecuencia de ello, más cara o más barata (a base de mantenerse la misma productividad del trabajo que convierte la materia prima en producto y que la magnitud de la jornada de trabajo no se altera). De este modo, aumentaría o disminuiría el costo de producción, es decir, el valor de la fuerza de trabajo; lo que quiere decir que, si antes trabajaba 2 horas de las 12 para sí mismo, ahora tendría que trabajar 11 o, en el caso contrario, solamente 9 para él. En el primer caso, descendería en la mitad, de 2 horas a 1, su trabajo para el capitalista, es decir, la plusvalía; en el segundo caso, aumentaría en el 50 por 100, de 2 horas a 3. En el segundo caso, aumentarían la tasa de ganancia y el gross profit del capitalista, la primera por el mero hecho de haber bajado el valor del capital constante y ambas cosas porque ha aumentado la tasa de plusvalía (y su absoluto amount).

Es ésta la única manera en que el cambio de valor del capital constante puede afectar al value of labour, al costo de producción del salario o a la distribución de la jornada de trabajo entre capitalista y obrero y también, por tanto, a la plusvalía. Sin embargo, esto sólo quiere decir una cosa: que para el capitalista que [se dedica,] por ejemplo, a la hilatura de algodón, el tiempo de trabajo necesario de sus obreros no se determina por la productividad del trabajo en la industria del hilado, sino [también] por la [que se da] en la producción del algodón, de la maquinaria, etc., al igual que por la productividad en todas las otras ramas industriales cuyos productos entran, aunque no sea como capital constante —ni como materia prima ni como maquinaria, etc.—

en su producto (un producto del que se supone que forma parte del consumo del obrero), en la hilaza, pero que sí forman parte del capital circulante invertido en salarios y también, por tanto, la productividad de la industria que crea los medios de sustento, etc. Lo que en una industria aparece como producto aparece en la otra como material o medio de trabajo; él capital constante de una industria consiste, por tanto, en producto de la otra, aparece en otra rama industrial, no como capital constante, sino como el resultado de la producción en esta rama industrial. Para el capitalista individual, la cosa aparece de un modo distinto según la productividad incrementada del trabajo (y también, por tanto, la baja en cuanto al valor de la fuerza de trabajo) ya se opere dentro de su propia rama industrial o dentro de aquellas [otras] que suministran el capital constante de su industria. [Pero] para la clase capitalista, para el conjunto del capital, es lo mismo. Por tanto, este caso <en que la baja (o a la inversa) en cuanto al valor del capital constante no se debe ap hecho de] que se trabaje en mayor escala en la industria que emplea este capital constante, sino a que ha cambiado el costo de producción del mismo capital constante> coincide con las leyes expuestas acerca de la plusvalía. Cuando hablamos en general de la ganancia y de la tasa de ganancia, presuponemos como dada la plusvalía. Han funcionado, por tanto, todas las influencias que determinan la plusvalía. Esto se da por supuesto.

Sexto. Podríamos exponer aquí, además, cómo la proporción entre el capital constante y el capital variable y, por tanto, la tasa de ganancia, es modificada mediante una forma especial de la plusvalía. Nos referimos a la prolongación del tiempo de trabajo después de haber cubierto los límites de la jornada de trabajo normal. De este modo se acorta el valor relativo del capital constante o también la parte proporcional del valor que entra en el valor total del producto. Pero, dejemos esto para el capítulo III,69 donde en general tiene su lugar [adecuado] la mayor parte de lo que dejamos [ya] expuesto aquí.

El señor Mill, apoyándose en su brillante ilustración, formula la tesis general (ricardiana) [en los términos siguientes];

69 Marx se refiere a la parte de su investigación que, más adelante, se convertiría en el tomo III de El capital. V. nota 12 del tomo I de Teorías sobre la plusvalía.

"La única expresión de esta ley de la ganancia... es la de que la ganancia depende del costo de producción del salario" (l. c., pp. 104 s.).

Pues bien, hay que decir exactamente lo contrario: [que] la tasa de la ganancia <y de esto habla Mill> sólo en un único caso depende exclusivamente del cost of production of wages * Y este caso se da cuando la tasa de la plusvalía y la tasa de la ganancia son idénticas. Lo que sólo puede ocurrir en el caso, punto menos que imposible en la producción capitalista, de que todo el capital desembolsado se invierta directamente en salarios, de que no entre en el producto capital constante alguno, como materia prima, maquinaria, edificios, etc., o de que la materia prima, etc., en la medida en que entre [en él] no sea, a su vez, producto del trabajo, no cueste nada. Solamente en este caso serán las variaciones en cuanto a la tasa de ganancia idénticas con las que afectan a la misma tasa de la plusvalía o, lo que es lo mismo, al costo de producción del salario. * Costo de producción del salario. Pero, en general (en lo que va incluido también el citado caso excepcional), la tasa de ganancia es igual a la proporción entre la plusvalía y el valor total del capital desembolsado. Llamando a la plusvalía P y al valor del capital desembolsado C, [tenemos que] la ganancia = = P: C o P C Esta proporción se halla determinada tanto por la magnitud de P <y en la determinación de P entran todas las circunstancias que determinan el costo de producción del salario> como por la magnitud de C. Ahora bien, C, el valor total del capital desembolsado, está formado por el capital constante, c, y el capital variable, v (invertido en salarios). Si, por tanto, la tasa de ganancia = P: v + c = P: C. Pero la misma P, la plusvalía, no se determina solamente por su propia tasa, es decir, [por] la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario o la distribución de la jornada de trabajo entre el capital y el trabajo, por su división entre trabajo pagado y no retribuido. El volumen de la plusvalía, es decir, la magnitud absoluta de ésta, se halla también determinada, igualmente, por el número de jornadas de trabajo que simultáneamente explota el capital. Y este volumen de trabajo empleado a base de una determinada tasa de trabajo no retribuido, depende, para un determinado capital, del tiempo durante el cual permanezca el

producto en el proceso de producción propiamente dicho sin requerir trabajo o el mismo tiempo de trabajo que antes ([como ocurre,] por ejemplo, [con] el vino antes de haber adquirido su grado de madurez [con] el trigo una vez sea dada la mies], [con] las pieles u otras materias expuestas durante cierto tiempo a la acción de las fuerzas químicas, etc.), y asimismo de lo que dure el tiempo de circulación de la mercancía, de la duración de la metamorfosis de la mercancía o del tiempo que transcurra entre su terminación como producto y su reproducción como mercancía. Qué número de jornadas de trabajo pueda emplearse simultáneamente <dando por supuesto el valor de los salarios y también, por tanto, la tasa de plusvalía> dependerá, en general, de la magnitud del capital invertido en salarios. Pero las circunstancias a que acabamos de referirnos modifican, en términos generales, el volumen de tiempo de trabajo vivo que un capital de cualquier magnitud puede emplear durante un determinado periodo, por ejemplo, al cabo de un año. Son circunstancias que determinan la cantidad absoluta del volumen de tiempo de trabajo que puede emplear un capital dado. Pero esto no altera en lo más mínimo el [hecho de] que la plusvalía se determina exclusivamente por su propia tasa, multiplicada por el número de jornadas que simultáneamente se emplean. Se trata simplemente de circunstancias que determinan este último factor, el número de jornadas de trabajo que se emplean.

La tasa de plusvalía es igual a la proporción entre el plustrabajo en una jornada de trabajo, es decir, igual a la plusvalía que produce una (ornada de trabajo sola. Por ejemplo, si la jornada de trabajo = 12 loras y el plustrabajo = 2 horas, estas 2 horas equivaldrán a 1/6 de 12 horas o más bien deberemos calcularlas a base del trabajo necesario (o del salario pagado por ellas, que es la misma cantidad de tiempo de trabajo en forma materializada), [por tanto,] 1/5 (1/5 de 10 horas = 2 horas) (1/5 = 20 por 100). Aquí, la magnitud de la plusvalía (correspondiente a una sola jornada de trabajo) se halla determinada en absoluto por la tasa. Ahora bien, si el capitalista emplea 100 jornadas de trabajo de éstas, la plusvalía equivaldrá a 200 horas de trabajo. La tasa sigue siendo la misma; 200 horas sobre 1.000 horas de trabajo necesario = 1/5 = al 20 por 100. Dada la tasa de plusvalía, su magnitud dependerá enteramente del número de obreros empleados y, por tanto, de la magnitud absoluta del capital invertido en salarios, del capital variable. Dado el número de obreros empleados, es decir, la magnitud del capital invertido en salarios, del capital variable, la magnitud de la plusvalía

dependerá absolutamente de su tasa, es decir, [de] la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario, del costo de producción de los salarios, del modo como la jornada de trabajo se divide entre el capitalista y el obrero. Si 100 obreros (trabajando las 12 horas) me suministran 200 horas de trabajo, la magnitud absoluta de la plusvalía será = 200 y la tasa = 1/5 de una jornada de trabajo [pagado], o sean 2 horas. Y la plusvalía = 2 horas multiplicadas por 100 [= 200], Si 50 obreros me suministran 200 horas de trabajo, la magnitud absoluta de la plusvalía será = 200 horas de trabajo; la tasa = 2/5 de una jornada de trabajo (pagado), = 4 horas. Y la plusvalía = 4 horas, multiplicada por 50, [será] = 200. Y como la magnitud absoluta de la plusvalía [es] = al producto de su tasa del número de jornadas de trabajo, el resultado será el mismo aunque los factores cambien en razón inversa.

La tasa de la plusvalía se expresa siempre mediante la proporción entre la plusvalía y el capital variable, pues el capital variable es = a la magnitud absoluta del tiempo de trabajo pagado; la plusvalía [es] = a la magnitud absoluta del tiempo de trabajo no retribuido. La proporción entre la plusvalía y el capital variable expresa siempre, por tanto, la proporción entre la parte no pagada de la jornada de trabajo y la parte retribuida. Por ejemplo, supongamos que, en el ejemplo anterior, el salario por 10 horas de trabajo sea = 1 tálero, a base del supuesto de que 1 tálero sea una cantidad de plata que contenga 10 horas de trabajo. Por tanto, 100 jornadas de trabajo se pagarán con 100 táleros. Pues bien, si la plusvalía [es] = 20 táleros, la tasa [será] del 20/100 = 1/5, = 20 por 100. O, lo que es lo mismo, por 10 horas de trabajo (= 1 tálero) el capitalista obtiene 2 y por 100 ✕ 10 horas de trabajo, o sean 1.000, obtendrá 200 horas de trabajo = 20 táleros. Por tanto, aunque la tasa de la plusvalía se determina exclusivamente por la proporción entre el tiempo de plustrabajo y el tiempo de trabajo necesario, dicho en otras palabras, por la parte alícuota de la jornada de trabajo que el obrero necesita para producir su salario, por el costo de producción de éste, la magnitud de la plusvalía se determina, además, por el número de jornadas de trabajo, por la cantidad absoluta de tiempo de trabajo que se emplea a base de esta tasa determinada de plusvalía, es decir, por la magnitud absoluta del capital invertido en salarios (partiendo de una tasa de plusvalía dada). Pero, como la ganancia expresa la proporción, no entre la tasa de plusvalía, sino entre la magnitud absoluta de la plusvalía y el valor total del capital desembolsado, [tenemos que] su tasa se halla, evidentemente, determinada, no sólo por la tasa, sino también por la

magnitud absoluta de la plusvalía, magnitud que depende de la proporción conjunta de la tasa y el número de jomadas de trabajo, por la magnitud del capital invertido en salarios y el costo de producción de éstos. Dada la tasa de plusvalía, su magnitud depende exclusivamente de la magnitud del capital desembolsado (invertido en salarios). Ahora bien, el salario medio es el mismo, es decir, se parte del supuesto de que el obrero percibe en todas las ramas industriales un salario de 10 horas, por ejemplo. (En aquellas ramas en que el salario es superior al salario medio, es, desde nuestro punto de vista y en cuanto al problema en sí, lo mismo que si el capitalista empleara a más obreros simples.) Suponiendo, por tanto, que el plustrabajo, es decir, la jornada total de trabajo normal, [sea] la misma (pues las diferencias se compensan, en parte, calculando que 1 hora de trabajo complejo equivale, por ejemplo, a 2 horas de trabajo simple), la magnitud de la plusvalía dependerá exclusivamente de la magnitud del capital desembolsado [en salarios].

De este modo, podríamos decir que los volúmenes de la plusvalía son, el uno con respecto al otro, como las magnitudes de los capitales desembolsados (en salarios). No podemos decir lo mismo de la ganancia, puesto que ésta [expresa] la proporción entre la plusvalía y el valor total desembolsado y en capitales de la misma magnitud, [ya que] pueden diferir y difieren mucho las partes integrantes de ellos que se invierten en salarios, [o sea] la proporción entre el capital variable y el capital total. Las magnitudes de la ganancia dependen aquí más bien de la proporción —en los diferentes capitales— entre el capital variable y el capital total, es decir de v c + v Si, por tanto, la tasa de plusvalía es dada y ésta se expresa siempre por p v, [por] la proporción entre la plusvalía y el capital variable, [tenemos que] la tasa de plusvalía se determina exclusivamente por la proporción entre el capital variable y el capital total. La tasa de ganancia se determina, por tanto, en primer lugar, por la tasa de plusvalía o la proporción entre el trabajo no retribuido y el trabajo pagado; y varía, sube o baja (siempre y cuando que esta acción no se vea contrarrestada por los momentos en los otros factores determinantes), al

variar la tasa de plusvalía. Y ésta [,a su vez,] sube o baja directamente con arreglo a la productividad del trabajo y en razón inversa al costo de producción del salario o a la cantidad de trabajo necesario, como el value of labour. En segundo lugar, la tasa de ganancia se determina por la proporción entre el capital variable y el capital total, por v c + v La magnitud absoluta de la plusvalía, dada la tasa de ésta, depende, en efecto, simplemente de la magnitud del capital variable, magnitud determinada, según el supuesto de que se parte, o que sólo expresa el número de jornadas de trabajo simultáneamente empleadas, la magnitud absoluta del tiempo de trabajo que se emplea., Y la magnitud de la ganancia depende [, a su vez,] de la proporción entre esta magnitud absoluta de la plusvalía, que viene dada en el capital variable, y el capital total, es decir, por la proporción entre el capital variable y el capital total, de v c + v Como la plusvalía, P, al calcular la tasa de ganancia, se presupone como dada y, por tanto, se presupone también como dado v, [resulta que] todas las variaciones [que se den] en v c + v provienen solamente de variaciones en c, es decir, en el capital constante. En efecto, dado v, la suma de c + v = C sólo puede cambiar si cambia c, y al cambiar esta suma cambia la proporción v o v c + v C Si v = 100, c, = 400, tendremos que v + c = 500 y v c + v = 100/500 = 1/5 = 20 por 100. Por tanto, si la tasa de plusvalía era = 5/10, = 1/2 del capital total, la ganancia [será] = 1/2 de 1/5 = 1/10 [del capital total], y, en efecto, 1/10 de 500 = 50 = 10 por 100. La proporción v c + v cambia con cualquier cambio de c, pero no, naturalmente, en la misma

magnitud aritmética. Supongamos [, por ejemplo,] que v y c sean ambos, originariamente, = 10, es decir, que el capital total esté formado por la mitad de capital variable y la mitad de capital constante; en este caso, v [será]

= 10/20 =1/2. c + v 10 + 10 Por consiguiente, si la tasa de plusvalía era = 1/2, será = 1/4 de C. O si la plusvalía = 50 por 100, en este caso, en el que el capital variable = C

la tasa de ganancia [será] = 25 por 100. Suponiendo ahora que el capital constante se duplique, que aumente de 10 a 20, [tendremos que]

v = 10/30 = 1/2 c + v (La tasa de plusvalía 1/2 de 10 sería ahora = 1/2 de 1/3 de C, es decir, = 1/6 de 30 = 5. Por donde la mitad de 10 = 5. 5 sobre 10 son el 50 por 100. 5 sobre 30 son el 16 2/3 por 100. 5 sobre 20 equivale, por el contrario, a 1/4 = 25 por 100.) El capital constante ha subido al doble, es decir, de 10 a 20; pero la suma de c + v ha aumentado solamente en la mitad, o sea de 20 a 30. El capital constante [ha aumentado] en el 100 por 100, la suma de c y v solamente en 50. La proporción v c + v originariamente = 10/20 ha descendido solamente a 10/30, es decir, de 1/2 a 1/3, o sea en 3/6 sobre 2/6 y [, por tanto,] solamente en 1/6, mientras que el capital constante se ha duplicado. Cómo se vea la relación v c + v afectada por el aumento o la disminución del capital constante dependerá, evidentemente, de la proporción en que c y v constituyan originariamente partes de todo el capital C (c + v). Ahora bien, el capital constante (es decir, su valor) puede, en primer lugar, aumentar (o disminuir) aunque los volúmenes de la materia prima, la maquinaria, etc., empleadas sigan siendo los mismos. En este caso, las variaciones en el capital constante no se hallan condicionadas, consiguientemente, por las condiciones de producción del proceso industrial en que entra como capital constante, sino que son independientes de él.

Pero, cualesquiera que sean las causas que provoquen este cambio de valor, influyen siempre, en cada caso, sobre la tasa de ganancia. En este caso, el mismo volumen de materias primas, maquinaria, etc., tendrá mayor o menor valor que antes porque requiere, para producirlo, más o menos tiempo de trabajo. Las variaciones se verán, entonces, condicionadas por las condiciones de producción de los procesos de los que brotan como productos, las partes integrantes del capital constante. Anteriormente, hemos investigado ya cómo influye esto sobre la tasa de ganancia.

Pero, aunque en la misma industria suba o baje de valor el capital constante, por ejemplo las materias primas, porque su propia producción haya encarecido, etc., es, en lo que a la tasa de ganancia se refiere, exactamente lo mismo que si en una rama industrial (incluso en la misma) se emplearan para esta mercancía materias primas más valiosas que para otra, manteniendo igual la inversión en trabajo asalariado. Cuando, manteniendo igual la inversión en trabajo asalariado, las materias primas elaboradas por un capital (por ejemplo el trigo) son más caras que las elaboradas por otro (por ejemplo, avena) (o plata y cobre, etc., o lana y algodón, etc.), la tasa de ganancia tiene necesariamente que hallarse, en ambos capitales, en razón contraria a la carestía de las materias primas. Si, por tanto, se obtiene, por término medio, la misma ganancia en ambas ramas industriales, ello se debe solamente a que la plusvalía se distribuye en común entre los capitalistas, no en proporción a la plusvalía que cada capital obtiene en su esfera especial de producción, sino en proporción a las magnitudes de los capitalistas que la emplean. Esto puede suceder de dos modos. A, que elabora el material más barato, vende su mercancía a su precio real y percibe también, por tanto, la plusvalía producida por él mismo. El precio de su mercancía equivale a su valor. B, que elabora el material más caro, vende su mercancía en más de su valor y carga en el precio [la ganancia que precisamente le aporta la mercancía], lo mismo que si hubiera elaborado material más barato. Y cuando A y B cambian sus mercancías, para A es lo mismo que si hubiera cargado en el precio de su mercancía menos plusvalía de la que realmente encierra. O como si ambos, A y B, cargasen de antemano una tasa de ganancia proporcional a la magnitud del capital invertido, es decir, como si se repartieran la plusvalía común en proporción a la magnitud de los capitales por ellos desembolsados. Y esto es [, en efecto,] lo que se llama la tasa general de ganancia.

Esta nivelación no se opera, naturalmente, cuando el capital constante de un determinado capital, como las materias primas, por ejemplo, disminuye o aumenta temporalmente bajo la influencia de las épocas del año, etc. Aunque no hay razón alguna para dudar que las ganancias extraordinarias obtenidas, v. gr., por los cotton spinners * en los años especialmente favorables hacen afluir a esta rama industrial un volumen de nuevos capitales que dan impulso a gran número de nuevas fábricas y de nueva maquinaria [para la industria] algodonera. Y si luego sobreviene un año malo en [materia de] algodón las pérdidas [originadas por la repentina elevación de los precios del algodón] resultan tanto mayores. * Hilanderos de algodón.

Pero, en segundo lugar, si el costo de producción de la maquinaria, las materias primas, etc., en una palabra, del capital constante, se mantiene igual, puede ocurrir que se necesite un volumen mayor de él y que, por tanto, aumente su valor, al igual que el volumen empleado crece en virtud de las nuevas condiciones de producción de los procesos en que aquellas partes integrantes entran como medios de producción. En este caso, al igual que en el [ejemplo] anterior, el aumento de valor del capital constante hace descender la tasa de ganancia; pero, de otra parte, estas variaciones [que se dan] en las condiciones de producción se encargan de demostrar por sí mismas que el trabajo se ha hecho más productivo y que, por tanto, se ha elevado la tasa de la plusvalía. En efecto, si d mismo trabajo vivo consume mayor cantidad de materia prima, ello se debe a que puede elaborarla en menos tiempo, y si se emplea más maquinaria, la explicación de ello está, sencillamente, en que el costo de la maquinaria es más bajo que el costo del trabajo al que sustituye. Por tanto, aquí la baja de la tasa de ganancia tiene que contrarrestar, más o menos, mediante un alza en la tasa de la plusvalía y también, por tanto, en la magnitud absoluta de la plusvalía [misma]. Por último, ambas causas del cambio de valor pueden combinarse en las más diferentes combinaciones. Por ejemplo, el valor medio del algodón en bruto baja, pero, al mismo tiempo, sube en un grado todavía mayor el valor del volumen elaborado durante determinado tiempo. El valor de la lana sube y [sube también] el valor del volumen de lana que se elabora en determinado tiempo. La maquinaria en masa ha encarecido en términos absolutos, pero en proporción a su efficiency, resulta más barata. Hasta ahora, se suponía que el capital variable se mantenía sin cambio. Pero el capital variable puede también disminuir, no sólo en términos

relativos, sino también en términos absolutos, en proporción a la magnitud del capital constante. En cuyo caso es lo mismo que si se mantuviera igual, siempre y cuando que el capital constante, por las causas expuestas, aumente en mayores proporciones o en la misma proporción. Si el capital constante se mantiene igual, cualquier alza o baja de él en relación con el capital variable sólo podrá explicarse a base de que el capital constante aumente o disminuya relativamente porque el capital variable baje o suba en términos absolutos. Si el capital variable permanece igual, todo aumento o toda disminución del capital constante sólo podrán explicarse a base de un incremento o de un descenso absolutos de este capital. Si se dan variaciones simultáneas en ambos, será, una vez deducida la variación igual en uno y otro, como si uno de ellos permaneciera igual y el otro aumentara o disminuyera. Pero una vez dada la tasa de ganancia, el volumen de la ganancia de penderá de la magnitud de los capitales empleados. Un capital grande con una tasa de ganancia baja suministra una ganancia superior que un capital pequeño con una tasa de ganancia elevada.

Hasta aquí, esta digresión. Por lo demás, en la obra de J[ohn] St[uart] Mill deben destacarse solamente las dos siguientes tesis:

“El capital no tiene, estrictamente hablando, ninguna fuerza productiva. La única fuerza productiva es la del trabajo, [la que], indudablemente, es ayudada por las herramientas y actúa sobre el material” (l. c., p. 90).

Strictly speaking * Mill confunde aquí el capital con los elementos materiales que lo forman. Pero la afirmación es buena para quienes hacen lo mismo y, sin embargo, afirman la fuerza productiva del capital. Claro está que tampoco en este caso es exacto lo que se dice más que en cuanto se trata of the production of value.** Por lo demás, también la naturaleza produce, en lo que se refiere simplemente a los valores de uso. * Estrictamente hablando. ** De la producción de valor.

‘‘La fuerza productiva del capital no es otra cosa que la cantidad de fuerza productiva real de que, por medio de su capital, puede disponer el capitalista” (l. c, p. 91).

Aquí, se concibe el capital, acertadamente, como una relación de producción. /VIII-345//.

//XIV-851/ En un cuaderno anterior70 he puesto de manifiesto en todo detalle los esfuerzos que Mill hace para derivar directamente de la teoría del valor la ley ricardiana de la tasa de ganancia (en razón inversa al salario), sin distinguir entre plusvalía y ganancia.

## [8. Conclusión]

Toda la exposición acerca de la escuela ricardiana pone de relieve la disolución de esta escuela en dos puntos: y 1) Cambio entre capital y trabajo, en consonancia con la ley del valor; 2) Formación de la tasa general de ganancia. Identificación de la plusvalía y la ganancia. Incomprensión de la relación entre values y cost-prices.

70 Se trata de las últimas trece páginas del cuaderno VII del manuscrito y de las primeras catorce páginas del cuaderno VIII (pp. 319-345 del manuscrito), que contienen una larga "digresión” sobre John Stuart Mill. Véase nota 61.

## [CAPÍTULO XXI] REACCIÓN CONTRA LOS ECONOMISTAS (A base de la teoría ricardiana)

 En el periodo ricardiano de la Economía Política nace al mismo tiempo el antagonismo de comunismo (Owen) y socialismo (Fourrier, S[ain]t Simón. Este último se halla todavía en his first beginnings *). Sin embargo, con arreglo a nuestro plan, sólo [tenemos] que ocuparnos aquí del antagonismo que brota por sí mismo de las premisas de la economía. * En sus primeros comienzos. En adelante, encontraremos en las obras citadas por nosotros que todas ellas parten en realidad de la forma ricardiana.

## 1. [El panfleto]

"The Source and Remedy of the National Difficulties”, etc.

### [a) Concepción de la ganancia, la renta y el interés como plustrabajo de los obreros. Interdependencia entre la acumulación del capital y el llamado "fondo de trabajo"]

“The Source and Remedy of the National Difficulties [deduced from Principles of Political Economy, in] a Letter to Lord John Russell”, Londres, 1821 (anónimo). Este panfleto casi ignorado (unas 40 páginas), [publicado] por los días en que “el increíble zapatero remendón”71 que es McCulloch empezaba a dar qué hablar, representa un progreso notable con respecto a Ricardo. En él se presenta directamente el surplus value o la “ganancia”, como la llama

71 “This most incredible cobler”, nombre que John Wilson daba a McCulloch, en su folleto “Some Illustrations of Mr. McCulloch Principles of Political Economy" (Edimburgo, 1826), publicado bajo el seudónimo de Mordecai Mullion.

Ricardo ([aunque] muchas veces la llama también “surplus produce” **) o el “interest”,*** como lo llama el autor del panfleto, como “surplus labour",† como el trabajo que el obrero efectúa gratis, el que efectúa después de haber cubierto la cantidad de trabajo con que repone el valor de su fuerza de trabajo o produce un equivalente para sus wages.†† Todo lo que tenía de importante reducir el value ††† a labour 0 lo era el [presentar] como surplus labour el surplus value que toma cuerpo en un surplus produce. En realidad, esto ya lo había hecho Adam Smith y constituye uno de los momentos fundamentales de la exposición de Ricardo. Pero sin que éste lo destaque y defina nunca bajo una forma absoluta. ** Plusproducto. *** Interés, † Plustrabajo. †† Su salario. ††† Valor, 0 Trabajo. Así como para Ricardo, etc., solamente el interés nos permite comprender las relaciones de la producción capitalista y hacerlas valer como las formas absolutas de la producción, el panfleto [a que nos referimos] y las demás publicaciones que entran en esta categoría se apoderan de los misterios de la producción capitalista puestos al desnudo para luchar contra esta.producción desde el punto de vista del proletariado industrial. [En el citado panfleto se dice:]

"Cualquiera que sea lo que pueda corresponder al capitalista” (desde el punto de vista del capital), "éste no puede nunca apropiarse más que el trabajo excedente del obrero, pues el obrero debe vivir” (l. c., p. 23).

Claro está que estas condiciones de vida, el mínimo que el obrero necesita para vivir y, por tanto, la cantidad de plustrabajo que se le puede estrujar, son relativas.

“Si el capital no pierde valor72 a medida que se incrementa su volumen, los capitalistas estrujarán a los obreros el producto de cada hora de trabajo que exceda de aquello de que el obrero puede vivir. Y, por muy repugnante y espantoso que ello pueda parecer, es posible que el capitalista se halle, a la postre, en condiciones de especular con los medios de vida cuya producción

72 Como se desprende de las explicaciones de Marx, un poco más adelante, el autor del folleto anónimo “The Source and Remcdy of the National Difficulties”, etc., entiende por “valor del capital" la cuantía de los "intereses del capital", es decir, la proporción entre la cantidad de plustrabajo que el poseedor del capital se apropia y la magnitud del capital empleado por él (el autor de este panfleto entiende por "interés del capital" lo que Marx llama plusvalía. Sin embargo, el anónimo confunde la tasa de plusvalía con la tasa de ganancia, pues pone el plustrabajo estrujado al obrero en relación directa con el capital total desembolsado).

cuesta menos trabajo y de acabar diciéndole al obrero: no debes comer pan, pues sale más barata la papilla de cebada; no debes comer carne, pues también es posible vivir de remolachas y patatas. Y a este punto hemos llegado” (l. c., pp. 23 s.). "Si es posible llevar al trabajador a una situación en que tenga que alimentarse de patatas en vez de comer pan, no cabe la menor duda que ello permitirá obtener mayor rendimiento de su trabajo; es decir, si, para vivir de pan tenía que retener para sí, con objeto de mantenerse y mantener a su familia, el trabajo del lunes y el martes, alimentándose a base de patatas le bastará con trabajar para sí la mitad del lunes; [de este modo,] la mitad restante del lunes y todo el martes quedarán libres para beneficio del Estado o para el capitalista” (l. c., p. 26).

La ganancia, etc., se reduce directamente, aquí, a la apropiación de tiempo de trabajo por el que el trabajador no obtiene equivalente alguno.

“Se reconoce que el interés pagado al capitalista, ya sea bajo la forma de renta. Interés del dinero o ganancia comercial, se paga a costa del trabajo de otros” (página 23).

Por tanto, la renta, el interés del dinero y la ganancia industrial no son más que diferentes formas del “interest of capital’, que, a su vez, se reduce al “plustrabajo del obrero”. Este surplus labour toma cuerpo en un surplus produce. El capitalista es el possessor * del surplus labour o del surplus produce. El surplus produce es el capital. * Poseedor.

“Suponiendo que no existiera plustrabajo, no existiría tampoco nada que pudiere acumularle como capital” (l. c., p. 4).

Y, a continuación, habla

del "poseedor del plusproducto o del capital” (L c.).

Y el autor manifiesta, en tono muy diferente del que adoptan los plañideros ricardianos:

"Consecuencia natural y necesaria de un capital que se incrementa es su valor descendente” (l. c., pp. 21».).

Y, refiriéndose a Ricardo:

"¿Por qué se esfuerza en demostramos que la acumulación del capital no hace descender la ganancia, puesto que la ganancia sólo baja cuando suben los salarios, cuando se pone de manifiesto que, si la población no crece en la misma proporción que el capital los salarios aumentan a consecuencia de la desproporción entre el capital y el trabajo y que, si la población crece, los salarios se elevan por la dificultad de procurarse medios de vida?” (l. c, p. 23. [Notal).

 Si el valor del capital —es decir, el interés del capital, es decir, el surplus labour de que dispone— no descendiera cuando se eleva el amount * del capital, se acumularía en progresión geométrica el interés del interés; y, como esto, calculado en dinero (véase Price) supone una acumulación (rote of accumulation**) imposible [tendríamos que], reducida a su verdadero elemento, el trabajo, absorbería no solamente el surplus labour, sino [también] el necessary labour*** como "perteneciente” al capital. (Sobre la fantasía de Price volveremos en la sección [titulada] Revenue and its sources.73) * Importe. ** Tasa de acumulación. *** Trabajo necesario

"Si fuese posible incrementar permanentemente el capital y mantener el valor de éste, lo que se manifestaría en el hecho de que el interés del dinero seguiría siendo el mismo, pronto los intereses que habría que pagar por el capital rebasarían el producto total del trabajo... El capital muestra la tendencia a incrementar el capital en progresión más que aritmética. Se reconoce que el interés pagado al capitalista ya sea bajo la forma de renta, de interés del dinero o de ganancia comercial, se paga a costa del trabajo de otros. Por tanto, en el curso de la acumulación del capital, el trabajo que se entrega por la utilización del capital tiene necesariamente que incrementarse, si el interés que se abona por el capital sigue siendo el mismo, hasta que los capitalistas acaben absorbiendo el trabajo de la totalidad de los trabajadores de la sociedad. Pero esto es imposible

73 Como indica su proyecto de plan esbozado en enero de 1863, Marx había previsto la sección “Revenue and its sources" (el ingreso, y sus fuentes) para que figurara como la tercera parte de El capital (v. Teorías sobre la plusvalía, tomo I, p. 384). Sin embargo, en la cubierta del cuaderno XIV del manuscrito, escrito en octubre de 1862, estas páginas figuran como “episodio" (es decir, digresión) adjunto al capítulo final de las Teorías (Véase tomo I, p. 33). En el cuaderno XV del manuscrito, escrito entre octubre y noviembre de 1862, encontramos un extenso capítulo sobre el problema de) ingreso y sus fuentes, en relación con la crítica de la economía vulgar. Pero no se dice nada aquí acerca de "la fantasía de Price”. En el cap. XXIV del tomo III de El capital hace Marx un análisis crítico de esta “fantasía".

que llegue a darse. Por mucho que pertenezca al capitalista, sólo puede apropiarse el trabajo excedente del obrero, ya que éste necesita vivir” (L c„ p. 23).

Lo que no ve claro es cómo el value of capital decreases.† Él mismo dice que, en Ricardo, cuando el salario aumenta, si el capital se acumula más aprisa de lo que aumenta la población; o que el valor del salario (sin su quantity) aumenta cuando la población crece más rápidamente de lo que se acumula el capital (o aun solamente cuando crece simultáneamente), mediante la creciente esterilidad de la agricultura. Pero, ¿cómo se explica esto? Lo último no lo admite [el autor de la obra anónima]; y los salarios, según él, van reduciéndose cada vez más al mínimo posible. Lo único posible, dice [es un descenso del "interés” del capital] de tal modo, que, aunque el obrero sea explotado en mayor o menor medida, disminuya relativamente la parte del capital que se cambia por trabajo vivo. † El valor del capital disminuye.

Es meritorio, en todo caso, el que se reduzca a su verdadero sentido, es decir, a su contrasentido, ese absurdo de la progresión geométrica del interés.a a //XV.862a/ Mediante la identidad del surplus value con el plustrabajo, se establece un límite cualitativo a la acumulación del capital: la jornada total de trabajo (el tiempo durante el cual la fuerza de trabajo puede mantenerse activa dentro de las 24 horas), el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en la etapa concreta de que se trata y la población, que limita el número de jornadas de trabajo que simultáneamente pueden explotarse. Por el contrario, si la plusganancia se concibe bajo la forma vacua del interés, es decir, como la proporción en que el capital se incrementa por medio de un místico sleight of hand [Juego de manos], el límite será puramente cuantitativo y no se comprenderá absolutamente por qué el capital no vuelve a incrementarse cada mañana con loa nuevos Intereses, engendrando así intereses de los intereses, en progresión Infinita. //XV-862a/. Hay, por lo demás, dos caminos por los que —según el panfletista—, con el incremento del surplus produce o del surplus labour, se impide que el capital se vea obligado a devolver al trabajador una parte cada vez mayor de lo que se le roba. El primero consiste en convertir el surplus produce en capital fijo, con lo que se impide que el labour fonds * —o la parte del producto consumida por el obrero— tenga que aumentar con la acumulación del capital. * Fondo del trabajo. El segundo es el comercio exterior, que permite al capitalista cambiar el surplus produce por artículos de lujo del extranjero y consumirlo así él mismo. De este modo, puede perfectamente aumentar la parte del producto que consiste él mismo en necessaires ** sin necesidad de refluir, bajo la

proporción que sea con respecto a su incremento, a los trabajadores en forma de salarios. ** Artículos de primera necesidad. Hay que hacer notar que el primer camino, que sólo da resultado periódicamente, para ver luego paralizada su acción (por lo menos, cuando el capital fijo consiste en maquinaria, etc., que entra a su vez en la producción de necessaires), condiciona la conversión del surplus produce en capital, mientras que el segundo condiciona el consumo de una parte cada vez mayor del surplus produce por los capitalistas, el consumo creciente de éstos y la no retroconversión del surplus produce en capital. Si el mismo surplus produce permanece bajo la forma en que directamente existe, tendrá necesariamente que cambiarse gran parte de él con los trabajadores, como capital variable. Y ello traerá como consecuencia el alma de los salarios y la baja de la plusvalía absoluta o relativa. Aquí reside el verdadero secreto de la necesidad maltusiana de que aumente el consumo de los “ricos”, para que la parte del producto que se cambia por trabajo se convierta en capital, tenga alto valor, rinda mayor ganancia, absorba mucho plustrabajo. Sólo que los consumidores de que él nos habla no son los capitalistas industriales, sino que [designa] para estas funciones a los terratenientes, los beneficiarios de sinecuras, etcétera, puesto que el impulso de la acumulación y el de la expenditure * unidos en una sola persona, podrían jugarse el uno al otro una mala pasada. * Gasto.

Aquí es también, por tanto, donde se manifiesta lo que hay de falso en las ideas de Barton, Ricardo, etc. El salario no se determina por la parte del volumen del producto total que puede consumirse como capital variable o convertirse en éste, sino por la parte de ese volumen que se convierte en capital variable. Una parte de él puede consumirse en especie por los retainers ** y otra consumirse como producto de lujo mediante el comercio exterior, etc. ** El séquito. Nuestro panfletista pasa por alto dos cosas: La introducción de maquinaria hace que se vea desalojada constantemente una masa de obreros, haciendo con ello redundant *** la población; el surplus produce encuentra, pues, nueva [fuerza de] trabajo por la que pueda cambiarse sin que aumente la población y sin que sea necesario prolongar el tiempo de trabajo absoluto. Antes, supongamos, se ocupaba a 500 obreros, ahora se ocupa a 300, que suministran relativamente más

plustrabajo. Los 200 [restantes] pueden ser ocupados por el surplus produce, a partir del momento en que ésta haya aumentado lo suficiente. Una parte del anterior capital [variable] se convierte en [capital] fijo y la otra ocupa a menos trabajadores, pero extrae de ellos, en proporción a su número, más plusvalía y también, sobre todo, más plusproducto. Los otros 200 son materia destinada a la capitalización de nuevo surplus produce. *** Excedente, //853 a/ La conversión de los necessaries en luxuries † por medio del comercio exterior, tal como el panfleto la concibe, es importante de por sí: † Artículos de lujo, 1) porque pone fin al contrasentido de que el salario depende del volumen de los necessaries producidos, como si estos necessaries necesitaran consumirse por los productores e incluso por el pueblo productor en masa bajo esta forma y necesitaran, por tanto, como dicen Barton y Ricardo, retroconvertirse en capital variable o en “capital circulante”. 2) porque a ello está destinada toda la forma de sociedad de las naciones atrasadas, por ejemplo, de los slave-holding States ††de Norteamérica (véase Cairnes,74 Polens, etc. —cosa que comprendía ya el viejo Büsch, aunque sin haberlo plagiado de Steuart), conectadas con un mercado mundial basado en la producción capitalista. Por muy grande que sea el surplus produce que extraigan de sus esclavos bajo una forma simple, como algodón o maíz, pueden mantenerse en este trabajo simple unvariated, * ya que el comercio exterior les permite [imprimir] a este producto simple la forma de valor de uso que se quiera. †† Estados esclavistas. * No diversificado.

La afirmación de que depende de la magnitud del “circulating capital” ** la parte del producto anual que must be expended *** como salarios iría a la par con la afirmación de que podrían construirse viviendas obreras en grandes masas, proporcionalmente al número de trabajadores, si se invirtiera en “construcciones” una gran parte del producto y que, por tanto, los obreros podrían tener viviendas buenas y baratas, ya que [, con ello,] la oferta de viviendas aumentaría más rápidamente que la demanda de ellas. ** Capital circulante. *** Tiene que gastarse,

74 Marx se refiere aquí al libro de John Elliot Caimes, “The Slave Power, its Character, Career, and Probable Designs”, etc., obra publicada en Londres por aquel entonces (1862) y que encontramos también citada en los tomos I y III de El capital.

Es exacto, por el contrario que, si el surplus produce es grande y una gran parte de él ha de emplearse como capital, la demanda de trabajo necesariamente tiene que aumentar (siempre y cuando que esta magnitud del mismo surplus produce no se haya obtenido ya por un camino que arroje a la calle a la masa de los trabajadores) y, por tanto, [con ella,] la parte del surplus produce que se cambia como salarios. No es, bajo cualesquiera circunstancias, la magnitud absoluta del surplus produce (cualquiera que sea la forma bajo la que exista, incluso la de necessaires) la que obliga a emplearlo como capital variable y la que, por tanto, hace subir los salarios, sino que es el afán de capitalización el que hace que gran parte del plusproducto se convierta en capital variable y que, por tanto, los salarios aumentarían con la acumulación del capital si la maquinaria no se encargara de hacer constantemente redundant † la población y si no se cambiara por capital una parte cada vez mayor del capital (especialmente apoyada, además, por el comercio exterior), y no por trabajo. La parte del plusproducto que se produce ya directamente bajo una forma en que sólo puede servir como capital y la parte de él que adquiere esta forma mediante cambio con el extranjero aumentan más rápidamente que aquella que tiene que ser cambiada por immediate labour.†† † Excedente, †† Trabajo directo, La frase de que el salario depende del existing capital ††† y de que, por tanto, la rápida acumulación del capital constituye el único medio para hacer que los salarios suban, se reduce a lo siguiente: ††† Capital existente. De una parte, a una tautología, si hacemos caso omiso de la forma bajo la cual las condiciones de trabajo son capital. De la productividad del trabajo efectuado por determinado número de obreros dependerá la rapidez con que este número puede aumentar sin que empeoren sus condiciones de vida. Cuanto más materias primas, instrumentos y medios de vida produzcan, de mayores recursos dispondrán no solamente para criar a sus hijos mientras éstos no puedan todavía trabajar, sino para llevar a cabo el trabajo de la nueva generación en desarrollo, identificando así el incremento de la población con el incremento de la producción, más aún to outdo,0 puesto que, al crecer la población crece [también] la pericia [del trabajador], aumenta la división del trabajo y la posibilidad de maquinaria, en una palabra, aumenta la productividad del trabajo. 0 Para superarlo.

Si el crecimiento de la población depende de la productividad del trabajo,

[no es menos cierto que, a su vez,] la productividad del trabajo depende del crecimiento de la población. Se trata de una interrelación. Y esto, expresado en términos capitalistas, significa que los medios de vida de la población obrera dependen de la productividad del capital, de que la mayor parte posible de su producto aparezca frente a ellos con el derecho a disponer de su trabajo. El mismo Ricardo expresa esto acertadamente —me refiero a la tautología— cuando hace depender los salarios de la productividad del capital y éstos [, a su vez,] de la productividad del trabajo. Decir que el trabajo depende del incremento del capital no significa, a su vez, otra cosa que, de una parte, la tautología de que el incremento de los medios de vida y medios de actividad de una población depende de la productividad de su propio trabajo y, en segundo lugar, hablando en términos capitalistas, de que ello depende de que su propio producto se le enfrente como propiedad ajena y, por tanto, su propia productividad como productividad de la cosa que la crea. El trabajador, viene a decirse prácticamente, tiene que apropiarse la menor parte posible de su producto para que la mayor parte posible de él se le enfrente como capital; tiene que ceder gratis al capitalista la mayor parte posible de él para que, de este modo, aumenten en la mayor medida posible los medios con que aquél puede arrebatarle gratis su trabajo. En este caso, puede suceder que, si el capitalista le hace trabajar gratis mucho [tiempo] le haga ahora trabajar un poco menos a cambio de lo que ha obtenido gratuitamente. Sin embargo, como este resultado impide precisamente lo que se trata de conseguir, la acumulación más rápida posible del capital, el trabajador tiene que vivir en circunstancias tales, que se vea de nuevo contrarrestada esta reducción de su trabajo gratis —ya se trate de una reducción relativa, mediante la maquinaria, o absoluta, mediante rápidas uniones matrimoniales— gracias al incremento de la población trabajadora. (Es lo mismo de que se ríen los ricardianos cuando los maltusianos lo predican entre terrateniente y capitalista.) Los trabajadores tienen que ceder gratis al capitalista la mayor parte posible de su trabajo para poder volver a comprar, en condiciones más favorables, con nuevo trabajo, una parte del producto que de este modo le han cedido. Y, como quiera que este lado favorable contrarresta al mismo tiempo la condición del lado favorable, no puede ser más que temporal y tiene que trocarse necesariamente en su mismo reverso. Lo que decimos de la conversión de los necessaries en luxuries por medio

del comercio exterior es aplicable a la producción de lujo en general, cuya multiplicación y expansión ilimitadas tienen por condición el comercio con el extranjero. Es cierto que los obreros ocupados en la producción de lujo producen capital para su employer, * pero su producto no puede volver a convertirse en especie en capital, ni en constante ni en variable. * Patrono.

Descontando la parte de los productos de lujo que son enviados al extranjero para cambiarse allí por necessaries que entran en todo o en parte en el capital variable, representan simplemente plustrabajo y [, además,] el mismo plustrabajo inmediatamente in that shape of surplus produce * en que son consumidos como ingresos por los ricos. No representan, en verdad, simple plustrabajo de los obreros que lo producen. Lejos de ello, éstos rinden por término medio el mismo plustrabajo que los obreros en las otras ramas industriales. Pero, si yo [, individualmente,] puedo considerar la tercera parte del producto en que se contiene la tercera parte de plustrabajo como incorporación de este plustrabajo y las dos terceras partes restantes como reproducción del capital desembolsado, el plustrabajo de los productores de los necessaries que forman los salarios para los productores de los luxuries puede ser representado como el trabajo necesario de la clase obrera en su conjunto. Su plustrabajo se representa 1) por la parte de los necessaires consumidos por los capitalistas y sus retainers;** por la totalidad de los luxuries. La cosa se manifiesta de otro modo en lo que se refiere al capitalista individual o a los different trades.*** Para él, una parte de los luxuries que produce representa simplemente un equivalente del capital desembolsado. * Bajo «quella forma de plusproducto. ** Su séquito. *** Diferentes ramas comerciales. Si se representa directamente en forma de luxuries una parte demasiado grande de plustrabajo, tendrá, evidentemente, que estancarse la acumulación y el degree of reproduction, † puesto que se reconvertirá en capital una parte menor. Si la parte que así se representa es excesivamente pequeña, la acumulación del capital seguirá un rito más rápido que [el incremento de] la población (es decir, de la parte del plusproducto que puede volver a servir en especie como capital) y la tasa de ganancia descenderá, a menos que exista un mercado exterior para [proveer] los necessaries. † Grado de reproducción,

### [b) Sobre el cambio de capital y renta en la reproducción simple y en la acumulación del capital]

En el cambio de capital e ingreso he considerado también como ingreso el salario y, en general, me he fijado solamente en la relación entre el capital constante y la renta.75 El hecho de que el ingreso de los obreros se manifieste al mismo tiempo como capital variable sólo tiene importancia en cuanto que, en la acumulación —nueva formación de capital—, el excedente del capitalista consistente en medios de vida fabricados por éste, puede cambiarse directamente por el excedente formado por materias primas e instrumentos del capitalista que produce capital constante. Aquí, se cambia una forma de ingreso por otra y [una vea] efectuado el cambio, el ingreso de A se convierte en el capital constante de B y el ingreso de B en el capital variable de A. Cuando se considera esta circulación, reproducción y manera de reponer los capitales, etc., entre sí, hay que prescindir d’abord †† del comercio exterior. †† Ante todo.

En segundo lugar, hay que distinguir entre los dos [siguientes] fenómenos: 1) reproducción en la escala dada; 2) reproducción en escala ampliada o acumulación; conversión de ingreso en capital. Ad * 1) * Sobre. He puesto de manifiesto [que] lo que los productores de medios de vida tienen que reponer es 1) su capital constante, y 2) su capital variable. La parte de valor de su producto que excede de estas dos partes constituye el surplus produce, material existence of surplus value, which in its turn is only the representative of surplus labour.** ** Plusproducto, existencia material de plusvalía, que, a su vez, es solamente la representación del plustrabajo. El capital variable —la parte de su producto que representa— forma los salarios, el ingreso del obrero. Esta parte existe ya aquí bajo la forma

75 Marx se remite aquí al apartado “Cambio de renta y capital”, que forma parte del capítulo "Teorías sobre el trabajo productivo y el trabajo improductivo” (véase Teorías sobre la plusvalía, tomo I, pp. 210-229).

natural, en la que vuelve a servir como capital variable. Con esta parte, el equivalente, lo que el obrero ha reproducido, se compra de nuevo su trabajo. Se trata, aquí, del cambio entre capital e immediate labour. El obrero adquiere esta parte en dinero, con el que vuelve a comprar su propio producto u otro de la misma categoría. Se trata del cambio entre los distintos elementos integrantes de las partes variables del capital, las unas frente a las otras, una vez que el obrero ha recibido, con el dinero, una asignación sobre la parte alícuota que le corresponde. Se trata del cambio de una parte del nuevo trabajo añadido por otra, dentro de la misma categoría (medios de vida). La parte del surplus produce (trabajo nuevo añadido) que consumen por sí mismos los capitalistas (productores de medios de vida) es consumida por ellos en especie o representa el cambio de una clase del surplus produce existente en forma consumible por otra. Un cambio de ingreso por ingreso, reducidos tanto uno como otro a trabajo nuevo añadido. En la transacción anterior, no puede hablarse, en rigor, de cambio de ingreso por capital. [Aquí,] se cambia capital (necessaries) por trabajo (fuerza de trabajo). No se cambia, pues, aquí ingreso por capital. Claro está que el obrero, tan pronto como recibe el salario, lo consume. Pero lo que cambia por capital no es su ingreso, sino su trabajo. La tercera parte [del producto de los productores de medios de vida, que constituye] el capital constante se cambia por una parte del producto de los productores que producen capital constante y, concretamente, por la parte que representa trabajo nuevo añadido. Esta parte consiste en el equivalente por los salarios (y, por tanto, [en] capital variable) y en el surplus produce, el surplus value, existente bajo una forma en que sólo puede consumirse industrialmente, no individualmente. Estamos, pues, de una parte, ante el cambio de capital variable de estos productores por una parte de los medios de vida que representan capital constante [de los productores de los medios de vida]. En realidad, se cambia una parte de su producto, que representa capital variable, pero que existe bajo la forma de capital constante, por una parte del producto de los fabricantes de medios de vida que representa capital constante, pero [que] existe bajo la forma de capital variable. Aquí se cambia trabajo nuevo añadido por capital constante.

De otro lado, la parte del producto que representa surplus produce, pero que existe en forma de capital constante, se cambia por una parte de los medios de vida que representa capital constante para sus productores. Aquí,

se cambia ingreso por capital. El ingreso de los capitalistas productores de capital constante se cambia por medios de vida y viene a reponer el capital constante de los capitalistas productores de medios de vida. Finalmente, la parte del producto de los capitalistas productores de capital constante y que representa, a su vez, capital constante, se repone a su vez en especie, en parte mediante cambio en especie (encubierto por medio del dinero) entre los productores de capital constante. Todo esto [si se] presupone que la fase de la reproducción equivale a la fase originaria de la producción. Si ahora nos preguntamos qué parte del producto anual total representa trabajo nuevo añadido, el cálculo es muy simple: A. Artículos consumibles [para el consumo individual. Éstos] se dividen en tres partes. [En primer lugar,] ingresos de los capitalistas = al surplus labour añadido durante el año. En segundo lugar, capital variable = al trabajo nuevo añadido, mediante el cual los obreros han reproducido sus salarios. Por último, en tercer lugar, materias primas, maquinaria, etc. Éste es el capital constante, la parte de valor del producto que sólo se conserva, no se produce. No [es,] por tanto, trabajo añadido durante el año. Llamando al capital constante [de esta categoría] c’, al capital variable v’ y al surplus produce, al ingreso, i', [tenemos que] esta categoría está formada por [c' y v' + i’ ]: c’ [es] valor puramente conservado, no trabajo nuevo añadido (éste representa una parte del producto); por el contrario, v’ + i', el trabajo añadido durante el año. El producto total [de la categoría A] (o su valor) Pa representa, por tanto, nuevo trabajo añadido, después de deducir c’. POÍ tanto, el producto de la categoría A: Pa — c’ = al trabajo nuevo añadido durante el año. B, Artículos para el consumo industrial. v’’ + i’’ representan también aquí nuevo trabajo añadido. En cambio, no c’’, el capital constante que funciona en esta esfera. Pero v’’ + i" = c’ por el que se cambian, c’ se convierte en capital variable e ingreso para B. Y, a su vez, v’’ e i" se convierten en el capital constante de A. El producto de la categoría [B, es decir,] Pb: Pb — c" = al trabajo nuevo añadido durante el año.

Pero Pb — c’’ = c’, pues el producto total de Pb, una vez deducido c", el capital constante empleado en esta categoría, se cambia por c’.

Después de cambiarse v’’ + i" por c’, la cosa puede representarse así: Pa consiste exclusivamente en trabajo nuevo añadido cuyo producto se distribuye en ganancias y salarios, en equivalent of necessary labour y equivalent of surplus labour * pues v" + i”, que ahora repone a c' es = al trabajo nuevo añadido. * Equivalente del trabajo necesario y equivalente del plustrabajo. Por tanto, el producto total de Pa, tanto su surplus produce como su capital variable y su capital constante consiste en productos del trabajo nuevo añadido durante el año. En cambio, Pb puede ser considerado de modo que no represente par. te alguna de trabajo nuevo añadido, sino simplemente el mantenimiento del [trabajo] anterior, puesto que su parte c" no representa ningún trabajo nuevo añadido. Y tampoco su parte c’, que ha cambiado por v" e i“ y que c' representaba capital constante desembolsado en A, y no trabajo nuevo añadido. Toda la parte del producto anual, que representa, como capital variable, el ingreso de los obreros y, como surplus produce, el fondo de consumo de los capitalistas, se reduce, por tanto, a nuevo trabajo añadido, mientras que toda la parte restante del producto que representa capital constante se reduce simplemente a trabajo anterior mantenido y repone solamente capital constante. Así, pues, todo lo que tiene de exacto decir que toda la parte del producto anual consumida como ingreso, salarios y ganancias (con las ramas de la ganancia, la renta, el interés, etc., y también los salarios de los trabajadores improductivos) es consumida y se reduce a trabajo nuevo añadido, lo tiene de falso afirmar que todo el producto anual se reduce a ingreso, salarios y ganancias, y por tanto a simples participaciones en el trabajo nuevo añadido. Se reduce [también, en parte,] a capital constante, que, en cuanto al valor, no representa trabajo nuevo añadido y que, en cuanto al uso, no entra ni en los salarios ni en las ganancias. Representa en sentido propiamente dicho accumulated labour ** (en cuanto a su valor) y, en lo que a su valor de uso se refiere, el uso de ese accumulated previous labour.*** **Trabajo acumulado. *** Trabajo anterior acumulado. Por otra parte, es igualmente exacto que el trabajo añadido durante el año no aparece representado totalmente por la parte del producto que se traduce

en wages y profits,† pues con estos wages y profits se compran Services,†† es decir, trabajo, que no entra en el producto [una parte] del cual representan los salarios y ganancias. Se trata de servicios, de trabajo, que se consumen al consumirse el producto y que no entran en su producción directa. † Salarios y ganancias, †† Servicios. Ad 2. No ocurre lo mismo con la acumulación, la conversión de la renta en capital, la reproducción en escala ampliada, cuando ésta no se deba simplemente al hecho de que se emplee más productivamente el anterior capital. El nuevo capital se halla totalmente formado, aquí, por trabajo nuevo añadido y, concretamente, por plustrabajo bajo la forma de ganancia, etc. Pero, si es cierto que todo el elemento de la nueva producción proviene, aquí, de trabajo nuevo añadido —parte del surplus labour de los labourers * es falso, en cambio, que, como dan por supuesto los economistas, al convertirse en capital, se traduzca meramente en capital variable o en salarios. Supongamos, por ejemplo, que se cambie una parte del plusproducto del arrendatario agrícola por una parte del plusproducto del fabricante de maquinaria. En este caso, cabe la posibilidad de que el segundo convierta el trigo en capital variable, de que ocupe, directa o indirectamente, a más trabajadores. El arrendatario, en cambio, ha convertido una parte de su plusproducto en capital constante, y es posible que, al operarse esta conversión, lejos de emplear a nuevos obreros, despida a algunos de los anteriores. Puede ocurrir que el arrendatario cultive [ahora] más tierra que antes. En este caso, una parte del trigo no se convertirá en salarios, sino en capital constante, etc. * Plustrabajo de los trabajadores.

Solamente a la luz de esta acumulación se pone de manifiesto que todo, tanto el ingreso y el capital variable como el capital constante, es trabajo ajeno apropiado. Y que tanto las condiciones de trabajo en que trabaja como el equivalente que por su trabajo recibe es trabajo del obrero que el capitalista obtiene sin equivalente. [Así ocurre] incluso en la acumulación originaria. Supongamos que he ahorrado 500 £ en salarios. En realidad, no sólo representan trabajo acumulado, sino, a diferencia del "trabajo acumulado” del capitalista, mi propio trabajo acumulado, [trabajo acumulado] por mí y para mí. Yo lo convierto en capital, compro materias primas, etc., y trabajadores.

Supongamos que la ganancia sea del 20 por 100, es decir, 100 £ al año. En cinco años (si no se sigue acumulando, sino que se consumen las 100 £), habré "devorado” mi capital en forma de "ingreso”. Al sexto año, mi capital de 500 £ representará, a su vez, trabajo ajeno acumulado sin equivalente. En cambio, si hubiese seguido acumulando de nuevo la mitad de la ganancia, el proceso [del consumo de mi capital originario] se habría desarrollado más lentamente, porque no llego a consumir tanto y [el de la apropiación de trabajo ajeno] más rápidamente.

Capital Ganancia Consumido Primer año

Segundo año

Tercer año

Cuarto año

Quinto año

Sexto año

Séptimo año

Octavo año

Al octavo año, mi capital casi se ha duplicado, a pesar de haber consumido más del capital originario. En el capital 972 no se contiene ya ni un centavo de trabajo retribuido o de trabajo por el que yo haya entregado un equivalente. Habré consumido bajo la forma de ingreso todo mi capital originario. He obtenido, por tanto, un equivalente a cambio de ello y lo he consumido. El nuevo capital consiste exclusivamente en trabajo ajeno apropiado. Cuando se considera la plusvalía en cuanto tal, es indiferente la forma natural del producto, hence * del plusproducto. [En cambio,] es importante al considerar el proceso real de reproducción, en parte para poder comprender las formas que adopta y, en parte, la influencia que la producción [de artículos] de lujo etc. [ejerce] sobre la reproducción. Un ejemplo más de cómo el valor de uso en cuanto tal cobra importancia económica. * Y, por tanto.

### [c) Los méritos del autor del panfleto y la confusión teórica de sus ideas. Importancia de los problemas por él planteados acerca del papel del comercio exterior en la sociedad capitalista y del "tiempo libre?’ como verdadera riqueza]

 Volvamos ahora a nuestro panfleto:

"Supongamos que todo el trabajo del país alcanza exactamente lo que se necesita para mantener a la población; en este caso, es evidente que no habrá plustrabajo ni, por tanto, nada qué pueda acumularse como capital. Si suponemos que todo el trabajo que el país produce en un año para mantener a su población durante dos años, una de dos: o tendrán que desperdiciarse los medios de consumo para un año o los habitantes tendrán que dejar de trabajar productivamente durante él. Ahora bien, los poseedores del plusproducto o del capital no dejarán a la población ociosa durante un año ni permitirán que el producto de un año se desperdicie; lo que harán será ocupar a cada cual en trabajos que no sean directa e inmediatamente productivos, por ejemplo en la construcción de máquinas, etc. Pero, al tercer año, podrá toda la población volver de nuevo al trabajo productivo y, al ponerse en marcha la maquinaria construida durante el año anterior, es evidente que [mediante la energía adicional de las máquinas,] la totalidad del producto será [ahora] mayor que en el primer año y que, consiguientemente, el plusproducto será igual a los medios de consumo de un año [más el producto de la maquinaria]. De donde se desprende con tanta mayor necesidad que este plusproducto estará condenado con tanta mayor razón a perecer o a ser empleado al igual que antes, y este empleo incrementará de nuevo la productividad de la sociedad, hasta que los hombres tengan que abandonar su trabajo productivo durante algún tiempo, si no quieren que el producto de su trabajo se desperdicie. Tal es la consecuencia tangible en el estado más simple de la sociedad” (l. c., pp. 4 s.). "La demanda de otros países se halla limitada, no sólo por nuestra capacidad para producir, sino también por la de ellos?’.

<Esto es una respuesta a Say [cuando dice] que no es que nosotros produzcamos demasiado, sino que los otros producen poco. Their power of produce is not necessarily equal to our powers to produce. >* * Su productividad no es necesariamente igual a la nuestra

"Hagamos lo que queramos, en una serie de años no podrá el mundo entero tomar de nosotros mucho más de lo que nosotros tomemos del mundo, por lo que todo nuestro comercio exterior, de que tanto se habla, no podría ni puede añadir un solo centavo a la riqueza de nuestro país. En efecto, por cada fardo de

seda, por cada caja de te o cada barrica de vino que se importe será necesario exportar algo del mismo valor. E incluso las ganancias que nuestros comerciantes obtienen en el comercio exterior son pagadas por los consumidores de los bienes que a cambio de ello se importan” (l. c., pp. 17 s.). "El comercio exterior es simplemente un comercio de trueque para las comodidades y los goces del capitalista. Éste no posee cien cuerpos y cien pies; no puede consumir [él mismo] en forma de paño y de medias todo el paño y todas las medias que se fabriquen; de ahí que [estas mercancías] se cambien por vino y seda. Pero estos vinos y estas telas de seda representan el plustrabajo de nuestra propia población exactamente lo mismo que aquel paño y aquellas medias, y por este medio se acentúa más allá de todos los límites el poder destructor del capitalista; gracias al comercio exterior, el capitalista logra engañar a la naturaleza, que opone miles de límites a sus deseos y exigencias; ahora, ya no hay límite alguno para su poder ni para sus apetencias" (l. c., p. 18).

Como se ve, [el panfletista] acepta la doctrina ricardiana sobre el foreign trade.** Lo único que a éste le interesa es la confirmación de su teoría del valor o poner de manifiesto que no se halla en contradicción con ella. Pero aquí debe subrayarse que no es solamente el national labour, sino el national surplus labour *** el que se manifiesta también en los resultados del comercio exterior. ** Comercio exterior. *** Plustrabajo nacional Si el surplus labour o el value se manifestara meramente en el surplus † nacional, el incremento del valor por el valor mismo y, por tanto, la exaction of surplus labour †† encontraría un límite en el horizonte restringido, en el estrecho círculo de los valores de uso en que toma cuerpo el valor del trabajo [nacional]. Y es solamente en el comercio exterior donde se desarrolla su verdadera naturaleza [la naturaleza del plusproducto] como valor, por cuanto que el trabajo contenido en él se desarrolla como [trabajo] social, que toma cuerpo en una serie ilimitada de diferentes valores de uso y que da en realidad un sentido a la riqueza abstracta. † Excedente, †† Estrujamiento del plustrabajo.

"Es la infinita variedad de las necesidades y de clases de mercancías” <y también, por tanto, la infinity variety of real labour, which produces those different kinds of commodities>††† que se necesitan para satisfacerlas lo único que hace la pasión por la riqueza sea inmensa e insaciable” <and hence the passion por appropriating other people’s labour.>0 Wakefield. [en] ed. de A. Smith, “Wealth of Nations"] Londres 1836, t. I, p. 64. Nota). ††† Infinita variedad de trabajo real que produce esas diferentes clases de mercancías. o y de ahí la

pasión por apropiarse del trabajo ajeno.

Ahora bien, es solamente el foreign trade, el desarrollo del mercado como mercado mundial, el que convierte el dinero en dinero mundial y desarrolla el trabajo abstracto hasta [convertirlo] en trabajo social. La riqueza abstracta, valor, dinero, hence el trabajo abstracto se desarrolla en la medida en que el trabajo concreto se desarrolla para convertirse en una totalidad de diferentes tipos de trabajo que abarca el mercado mundial. La producción capitalista se basa en el valor o en el desarrollo del trabajo contenido en el producto como [trabajo] social. Pero esto sólo [es posible] a base del foreign trade y del mercado mundial Esto es, por consiguiente, tanto premisa como resultado de la producción capitalista. El panfleto [de que nos ocupamos] no es un estudio teórico. [Es] una protesta contra las falsas razones a que los economistas atribuían la distress y las "national difficulties” * que entonces existían. De ahí que no pueda exigirse ni reclamarse que la concepción del surplus value como surplus labour lleve aparejada [en él] la crítica general de todo el sistema de las categorías económicas. El autor se mantiene más bien en el terreno ricardiano y expresa consecuentemente una consecuencia contenida en este sistema mismo, haciéndola valer en interés de la clase obrera contra el capital. * Y de ahí la pasión por apropiarse el trabajo de otros. Por lo demás, el autor no se sobrepone a las categorías económicas tal y como las encuentra. Exactamente lo mismo que en Ricardo la confusión de surplus value y ganancia lleva a desagradables consecuencias, a él le ocurre otro tanto al bautizar el surplus value como interest of capital.** ** Interés del capital. Es cierto que está por encima de Ricardo en que, en primer lugar, reduce todo el surplus value a surplus labour y, aunque llame a la plusvalía interest of capital, hace resaltar, al mismo tiempo, que por interest of capital entiende la forma general del surplus value a diferencia de sus formas particulares, la renta, el interés del dinero y la ganancia industrial.

“El interés pagado al capitalista, ya sea bajo la configuración” (debiera decir form, shape)...” (l. c., p. 23).

Distingue, pues, la forma general del surplus labour o surplus value de sus formas particulares, lo que no [hacen], por lo menos consciente y consecuentemente, Ricardo ni Adam Smith. Pero, a su vez, toma el nombre

de una de estas formas particulares, el de interest, como la forma general. Y con esto basta para hacerlo recaer en el slang *** de los economistas. *** La jerga, † Penuria y dificultades nacionales.

"El progreso del incremento del capital se traduciría, en una sociedad bien fundada, en la baja del interés del dinero o, lo que viene a ser lo mismo, en la reducción de la cantidad de trabajo ajeno entregado a cambio del empleo del capital” (l. c, p. 6).

Diríamos que esto es [una] frase a la manera de Carey. Pero, en [el autor a que nos referimos] no es the labourer who uses capital, but capital who uses labourer * Y, como por interest entiende el surplus labour in any form,** la cosa —el remedy of our "national difficulties” *** estriba en que se eleve el salario, ya que la reducción of interest significa reducción del surplus labour. Pero lo que quiere decir es que debe reducirse la apropiación de trabajo ajeno a cambio de capital o que el obrero debe apropiarse más de su propio trabajo y el capital menos. * Es el trabajador quien emplea capital, sino el capital el que emplea trabajadores. ** El plustrabajo bajo cualquier forma. *** Remedio a nuestras "dificultades nacionales”. Reducción de surplus labour puede significar [una de] dos cosas: que se trabaje menos después de cubrir el tiempo [de trabajo] necesario para reproducir la fuerza de trabajo, para crear un equivalente del salario, es decir, de tiempo de trabajo gratis para el capitalista, o que adopte la forma de surplus labour una parte menor de la cantidad total del trabajo; y, por tanto, que adopte la forma de surplus produce una parte menor del producto; es decir, que el obrero obtenga una parte mayor de su propio producto y afluya al capitalista una parte menor de él. El autor no ve él mismo claro acerca de esto, como se desprende también del siguiente pasaje, en que se contiene realmente la última palabra de su escrito:

"Una nación sólo es verdaderamente rica cuando [en ella] no se paga ningún interés por el capital, cuando se trabaja solamente seis horas en vez de doce. Riqueza es tiempo disponible, y no otra cosa” (l. c., p. 6).

Como aquí se entiende por interés la ganancia, la renta y los réditos del dinero, en una palabra todas las formas de la plusvalía, y como, según el mismo autor, el capital no es otra cosa que produce of labour, accumulated labora which is able to exact in exchange for each self not only an equal

quantity of labour, but surplus labour,† esto quiere decir, según él, que el capital no rinde ningún interés, que el capital no existe. El producto no se convierte en capital. No existe surplus produce ni surplus labour. Sólo entonces es una nación verdaderamente rica. † Producto del trabajo, trabajo acumulado susceptible de extraer a cambio para sí mismo, no sólo una cantidad igual de trabajo, sino plustrabajo. Pero esto puede significar [que] no existe produce, que no existe labour por encima del produce y del labour que se requieren para la reproducción del obrero. O que este mismo se apropia este excedente del producto o del trabajo. Pero que el autor no se limita a entender meramente esto lo indica el que resuma [la tasa] de que “no se paga ningún interés por el capital” en los siguientes términos: “Una nación sólo es verdaderamente rica cuando se trabaja solamente seis horas en vez de doce. Riqueza es tiempo disponible, y no otra cosa."

Lo que sólo puede significar lo siguiente. Si todos tuvieran que trabajar, desaparecería la antítesis entre quienes trabajan en exceso y los ociosos y tal sería, evidentemente la consecuencia de que el capital dejara de existir, de que el producto no diera ya derecho a apoderarse del surplus labour ajeno. Y si, además, tomamos en consideración el desarrollo de la productividad provocada por el capital, [vemos que] la sociedad puede producir la abundancia necesaria en seis horas más que actualmente en doce y, al mismo tiempo, todas las seis horas de "disposable time" * contendrán verdadera riqueza; tiempo que no es absorbido por trabajo directamente productivo, sino que [queda libre] para enjoyment,** para el ocio, dejando por tanto un margen para las actividades libres y el desarrollo [del hombre]. El tiempo es el espacio para que en él se desarrollen las faculties,*** etc. Sabido es que los mismos economistas justifican el slave-labour † de los wages-labourers †† diciendo que dejan ocio, tiempo libre para otras y, con ello, para la sociedad de los wages-labourers. * Tiempo disponible.** Disfrute.*** Facultades, † Trabajo esclavista, O puede significar también [lo siguiente:] Los obreros trabajan ahora seis horas por encima de lo que necesitan [trabajar] (ahora) para su propia reproducción. (Pero difícilmente puede ser ésta la concepción del autor, puesto que presenta lo que ahora necesitan como un mínimo inhumano.) Si cesa el capital, trabajarán solamente seis horas y los ociosos se verán obligados a trabajar otras tantas. La riqueza material descenderá así, para todos, al nivel de los trabajadores. Pero todos

dispondrán de disponsable time.††† de tiempo libre para su desarrollo. †† Trabajadores asalariados, ††† Tiempo disponible. Evidentemente, el autor no ve claro ante sí mismo. Nevertheless 0 queda siempre en pie la hermosa tesis de que 0 Sin embargo.

“una nación sólo es verdaderamente rica cuando se trabaja seis horas solamente en vez de doce. Riqueza es tiempo disponible, y no otra cosa”.

También Ricardo, en el capítulo [titulado] "Valor y riqueza, sus características diferenciales”, dice que la verdadera riqueza consiste en que el menor value posible cree la mayor cantidad posible de values in use,00 en que en el tiempo de trabajo más breve posible se cree la mayor abundance of material wealth.000 También aquí [aparece] el "disposable time" y el disfrute de lo creado por el tiempo de trabajo de otros como la verdadera wealth,§ pero, como todo en la producción capitalista, y por tanto en sus intérpretes, de una forma contradictoria. La contradicción entre riches §§ y value, en Ricardo, adopta, más tarde, la forma de que el produit net §§§ debe ser lo mayor posible en proporción al produit brut x lo que, a su vez, bajo esta forma contradictoria, significa que las clases de la sociedad cuyo tiempo sólo se ve absorbido parcialmente por la producción material o que para nada intervienen en ella, aunque perciban sus frutos, deben ser lo más numerosas posibles en proporción a las clases cuyo tiempo se ve totalmente absorbido por la producción material y cuyo consumo constituye, por tanto, simplemente una partida de los costos de producción, simplemente una condición para que ellos puedan ser bestias de trabajo. Es siempre el deseo de condenar a la menor parte posible de la sociedad a la esclavitud del trabajo, al trabajo forzado. Es lo más a que puede llegarse, desde el punto de vista del capitalismo. 00 Valores de uso. 000 Abundancia de riqueza material. § Riqueza. §§ Riqueza. §§§ Producto neto, x Producto bruto.

Esto es lo que el autor pone de relieve. Time of labour * aunque se supere el valor de cambio, es siempre la sustancia creadora de la riqueza y la medida del costo que su producción requiere. Pero free time, disposable time,** es la riqueza misma, en parte para disfrutar los productos y en parte para la free activity,*** que no viene impuesta, como el labour, por la coacción de una finalidad externa que es necesario alcanzar y cuyo cumplimiento es una necesidad natural o un deber social, como se quiera.

* Tiempo de trebejo.** Tiempo de trabajo, tiempo disponible.*** Actividad libre, Por sí mismo se comprende que el mismo time of labour, por el hecho de limitarse a una medida normal, no se realiza ya [, ahora,] para otro, sino para mí mismo, al superarse la contradicción social entre master and men,† etc., como trabajo realmente social y adquirir, por último, como base del disposable time, un carácter totalmente distinto, un carácter libre, y que el time of labour de un man que es al mismo tiempo el man of disposable time †† posee necesariamente una cualidad superior que la de la bestia de trabajo. † Señor y siervos.†† El hombre del trabajo disponible.

## 2. Ravenstone. [Concepción del capital como plusproducto de los trabajadores. Confusión entre la forma antagónica del desarrollo capitalista y su contenido. Actitud negativa que de ello se desprende hacia los frutos del desarrollo capitalista de las fuerzas productivas]

 Piercy Ravenstone, M. A., "Thoughts on the Funding System and its Effects", Londres, 1824. Una obra curiosísima. El autor del citado panfleto concibe el surplus value bajo su forma originaria, el surplus labour. De ahí que su punto de vista fundamental lea la prolongación del tiempo de trabajo. Es decir, concepción del surplus labour O value bajo su forma absoluta; prolongación por encima del tiempo de trabajo que se necesita para la reproducción del mismo trabajador; no reducción del necessary labour ††† mediante el desarrollo de la productividad del trabajo. ††† Trabajo necesario La reducción del necessary labour es [un] punto de vista fundamental en Ricardo, pero, como ello [ocurre] en la producción capitalista, en cuanto medio para prolongar el tiempo de trabajo que se apropia el capital. En cambio, el citado panfleto expone como fin último la reducción del tiempo de trabajo para el productor y la desaparición del trabajo para el possessor of surplus produce.*

* Poseedor del plusproducto.

Ravenstone parece presuponer la jornada de trabajo como algo dado. Se fija, por tanto, fundamentalmente —al igual que el panfleto anterior, lo que hace que la parte teórica aparezca solamente implícita— es el surplus value relativo o el surplus produce (que va a parar al capital) como consecuencia del desarrollo de la productividad del trabajo. Como en general desde este punto de vista, el surplus labour se concibe más bien bajo la forma del surplus produce, mientras que en el [panfleto] anterior el surplus produce se concebía preferentemente bajo la forma del surplus labour.

“Sostener que la riqueza y el poder de una nación dependen de su capital equivale a convertir la diligencia industrial en servidores de la riqueza, a poner a los hombres al servicio de la propiedad” (l. c., p. 7).

Lo característico, en el antagonismo provocado por la teoría ricardiana, a [base de] las premisas de que el mismo Ricardo parte, es lo siguiente: A medida que fue desarrollándose la economía política —desarrollo que, en lo que afecta a los principios fundamentales— cobra en Ricardo su expresión más tajante, presentaba el trabajo como el único elemento del valor y el único creador de los valores de uso, y el desarrollo de las fuerzas productivas como el único medio del incremento real de la riqueza; el mayor desarrollo posible de las fuerzas productivas como la base económica de la sociedad. Tal es, en realidad, la base de la producción capitalista. En efecto, la obra de Ricardo, al presentar la ley del valor como [una ley] que no se ve quebrantada ni por la propiedad sobre la tierra [ni por] la acumulación capitalista, etc., sólo se ocupa, en rigor, de eliminar todas las contradicciones o fenómenos que parecen contradecir a esta concepción. Pero, en la medida en que el trabajo se concibe como la única fuente del valor de cambio, y como la fuente activa del valor de uso, en esta misma medida es concebido el “capital” por los mismos economistas, principalmente por Ricardo (y más todavía, después de él, por Torrens, Malthus, Bailey, etc.), como el regulador de la producción, como la fuente de la riqueza y el fin de la producción, y el trabajo, por el contrario, como trabajo asalariado, cuyo exponente [e] instrumento real es necesariamente un pauper (a lo que hay que añadir, además, la teoría de la población de Malthus), obligado a atenerse a un salario mínimo, por debajo del cual tiene necesariamente que descender tan pronto como exista como usa masa “superflua” para el capital. En esta

contradicción, la economía política se limitaba a expresar la esencia de la producción capitalista o, si se quiere, el trabajo asalariado; el trabajo enajenado de sí mismo, que en la riqueza creada por él como una riqueza ajena, en su propia productividad como la productividad de su producto, en la riqueza por él creada como su propio empobrecimiento, crea el poder social que se enfrenta a él y se coloca sobre él como el poder de la sociedad. Pero, esta forma histórica determinada y específica del trabajo social, tal y como se manifiesta en la producción capitalista es proclamada por estos economistas como la forma general, eterna, [como una serie de] verdades naturales y estas relaciones de producción como las relaciones absolutamente [no históricamente] necesarias, naturales y racionales, del trabajo social. Totalmente encadenados al horizonte de la producción capitalista, consideran la forma antagónica en que aquí se manifiesta el trabajo social como algo tan necesario como este trabajo mismo, libre de dicha contradicción. Y al contraponer así en términos absolutos, de una parte, el trabajo (idéntico para ellos al trabajo asalariado) y, de otra parte, en términos igualmente absolutos, el capital presentando la riqueza de quien no trabaja y la pobreza del trabajador como la fuente única de la riqueza, se mueven constantemente en [un círculo de] contradicciones absolutas, sin tener ni la más leve noción de ello. (Sismondi hace época en la economía política, al barruntar esta contradicción.) "Labour or Capital: * en esta frase de Ricardo76 se manifiestan palmariamente la contradicción y el simplismo con que presenta [estos dos términos] como idénticos. * Trabajo o capital.

Pero, era evidente que —puesto que el mismo desarrollo real que daba a la economía burguesa esta expresión teóricamente implacable, a saber, la contradicción entre la creciente riqueza de la “nación”, en Inglaterra, y la creciente miseria de los trabajadores y puesto que, además, estas contradicciones presentaban, en la teoría de Ricardo, etc., una expresión teóricamente palmaria, aunque inconsciente—, era natural, que os //XV862/ espíritus que se ponían de parte del proletariado captasen la contradicción ya teóricamente puesta en claro para ellos. El trabajo es la única fuente del valor de cambio y el único creador activo del valor de uso. Eso decís. Pero, por otra parte, afirmáis que el capital lo es todo y el

76 Las correspondientes citas del libro de Ricardo aparecen transcritas y analizadas en el tomo II de Teorías sobre la plusvalía, pp. 161-162).

trabajador no es nada o [es] simplemente [un] costo de producción del capital. Os contradecís a vosotros mismos. El capital no es otra cosa que una estafa hecha al obrero. El trabajo lo es todo. Tal es, en realidad, la última palabra de todas las obras que mantienen el [punto de vista del] interés del proletariado desde las posiciones ricardianas [manteniéndose] en el terreno de su propia premisa. Y del mismo modo que Ricardo no comprende la identidad del capital y el trabajo dentro de su sistema, tampoco estos [otros autores] no comprenden la contradicción que representan, razón por la cual los más importantes de ellos, Hodgskin por ejemplo, aceptan ellos mismos como formas eternas todas las premisas económicas de la producción capitalista y sólo quieren suprimir el capital, [que es] la tase y, al mismo tiempo, la consecuencia necesaria.

El pensamiento fundamental de Ravenstone es el siguiente: El desarrollo de la productividad del trabajo crea capital o property,* es decir, un excedente para los “idlers” (para los haraganes), los que no trabajan y, además, el trabajo crea esta excrecencia parasitaria, que le chupa luego hasta el tuétano, en medida tanto mayor cuanto más desarrolla su productividad. Y la [realidad de la] cosa no cambia en lo más mínimo por el hecho de que el que no trabaja se apropie del título sobre este surplus produce o del poder de apropiarse el producto del trabajo ajeno porque se halle ya en posesión de la riqueza o porque sea dueño de la tierra, propietario de ella. Ambas cosas son capital, es decir, dominación sobre el producto del trabajo ajeno. Propiedad, property, significa, para Revenstone, solamente la apropiación de los productos del trabajo de otro, lo que solamente es posible si y en la medida en que se desarrolla la industria productiva. Y Ravenstone entiende por industria productiva la industria que produce artículos de primera necesidad. El desarrollo del capital o de la property trae como consecuencia la unproductive industry,** la industry of consumption.***77 Ravenstone, al igual que el autor del panfleto anterior, se manifiesta como un asceta. Y, al hacerlo, se halla, a su vez, cautivo de la idea de los economistas. Sin el capital, sin la property, se producirían en superabundancia los artículos de primera necesidad para el trabajador, pero no existiría una industria de lujo. O bien podríamos también decir que

77 Ravenstone entiende por industry of consumption (consumo industrial) la producción de artículos de lujo y la realización de toda clase de servicios en beneficio de los poseedores del capital o de la propiedad.

Ravenstone, al igual que el autor del panfleto anterior, comprende la necesidad histórica del capital o, por lo menos, la reconoce de hecho, en la medida en que, según el primero, produce plustrabajo por encima del trabajo necesario para el sustento estricto y, al mismo tiempo, crea maquinaria (en él, capital fijo) y provoca el comercio exterior, el mercado mundial, para utilizar en parte con vistas al incremento de la productividad el surplus produce extraído a los trabajadores y, en parte, para dar a este surplus produce las formas de valor de uso más variadas, que rebasan lo estrictamente necesario. Así, en Ravenstone, sin capital y property no se crearían ‘‘conveniencias”,† maquinaria ni artículos de lujo, ni se desarrollarían las ciencias naturales, ni habría una producción espiritual, nacida del ocio o del impulso de los ricos de obtener de quienes no trabajan un equivalente para su ‘‘surplus produce". * Propiedad. ** Industria improductiva. *** Industria de consumo, † Cosas agradables. Y el panfletario y Ravenstone no dicen esto como justificación del capital, sino haciendo de ello una razón para el ataque, ya que todo esto ocurre en contra de quienes trabajan, y no en favor de ellos. Sin embargo, reconocen con ello, en realidad, que ello es un resultado de la producción capitalista y que ésta constituye, así, una forma histórica del desarrollo social, aunque en contraposición a la parte de la población que constituye la base de todo este desarrollo. Comparten en esto —aunque desde el polo contrario— la limitación de horizontes de los economistas, consistente en confundir la forma antagónica de este desarrollo con su contenido. Unos pretenden eternizar la contradicción en gracia a sus frutos. Los otros se muestran decididos a sacrificar los frutos correspondientes a esta forma antagónica, con tal de verse libres de la contradicción. Esto es lo que diferencia esta contradicción de las doctrinas económicas de los Owen, etc., contemporáneos de ellos. Y también, por otra parte, de Sismondi, quien recurre a formas ya superadas de la contradicción para sobreponerse a ésta, bajo su forma aguda.

[Revenstone escribe:]

Son las “wants” * de los pobres las que “crean su riqueza” (la de los ricos)... “Si todos fuesen iguales, nadie trabajaría para otro. Habría plétora de cosas necesarias para vivir y nadie disfrutaría de una vida confortable” (l. c., p. 10). * Necesidades. “El trabajo que crea productos es el padre de la propiedad; el que fomenta el

consumo, hijo de él” (l. c., p. 12). "Lo que caracteriza la economía política como capital es el incremento de la propiedad, la mayor capacidad para mantener a los ociosos y al trabajo improductivo” (l. c., p. 13). “Puesto que el destino de la propiedad es el gastar y puesto que sin esto no tendría utilidad alguna para su poseedor, su existencia se halla muy íntimamente relacionada con la industria para el consumo” (l. c., p. 13). “Si el trabajo de cada hombre sólo bastara para suministrarle su propio alimento, no podría haber propiedad ni podría destinarse parte alguna del trabajo del pueblo a atender a las necesidades de la instrucción” (l. c., pp. 14 s.). “En todas las etapas de la sociedad, el número de quienes trabajan disminuye a medida que la técnica aumenta y mejora la productividad del hombre... La propiedad nace del mejoramiento de los medios de producción; con ello, sólo se persigue el fomentar el ocio. Mientras el trabajo de cada hombre sólo alcance a duras penas para su propio sustento, no habrá gentes ociosas, pues no podrá existir propiedad. En cambio, si el trabajo de un hombre puede sustentar a cinco, por cada hombre ocupado en producir habrá cuatro ociosos; solamente de este modo podrá consumirse el producto... La sociedad aspira a que el ocioso se sostenga a costa del laborioso, a convertir la abundancia en un poder” (l. c., p. 11).

<Con respecto a la renta (no del todo exactamente, ya que precisamente aquí habría sido necesario explicar por qué [la renta] va a parar a manos del terrateniente, y no a las del farmer o el capitalista industrial), dice, lo que vale en general para el surplus value, siempre y cuando que éste se desarrolle mediante el incremento de la productividad del trabajo:

"En los comienzos de la sociedad, cuando los hombres no contaban todavía con ningún punto de apoyo artificial para sus fuerzas de trabajo, la parte de sus ingresos que podían entregar como renta era excepcionalmente pequeña, pues la tierra no tenía un valor natural y debía al trabajo todo su producto. Pero todo incremento de la destreza en el cultivo hace aumentar la parte que puede destinarse al [pago de] una renta. Allí donde se necesita el trabajo de nueve[hombres] para mantener a diez, sólo puede entregarse como renta una décima parte del producto bruto. Cuando el trabajo de un hombre basta para mantener a cinco, podrán destinarse cuatro quintas partes a la renta o a las necesidades del Estado, que sólo pueden satisfacerse a costa del plusproducto del trabajo. Lo primero parece que era lo que sucedía en Inglaterra en tiempo de la Conquista; lo segundo es lo que sucede actualmente, en que solamente una quinta parte se ocupa de la agricultura” (l. c., pp. 45 s.).

"Hasta tal punto es cierto que la sociedad sólo dedica todo mejoramiento a incrementar el ocio” (l. c., p. 48).>

Nota. Se trata de una obra original. En realidad, su tema, como reza el título, es el moderno sistema de la deuda pública. Dice, entre otras cosas:

“Lo único importante que logró toda la guerra contra la Revolución francesa [y, más tarde, contra Napoleón] fue el convertir a unos cuantos judíos en gentlemen y a algunos necios en economistas” (l. c., pp. 66 s.). "Algo de bueno tiene el sistema de la deuda [pública], aunque arrebate a la vieja nobleza del país una gran parte de su propiedad para entregársela a los nuevos hidalgos * a la moda como recompensa por su habilidad en las artes del fraude y la ratería... Al fomentar el fraude y la bajeza y vestir la charlatanería y la arrogancia con el ropaje de la sabiduría, convirtiendo a todo un pueblo en una nación de especuladores en bolsa..., acabando con todos los prejuicios del rango y el nacimiento, para hacer del dinero el único título de dignidad entre los hombres..., echa por tierra la eternidad de la propiedad” (l. c., pp. 518.). * En español, en el original.

## 3. Hodgskin

“Labour defended againts the claims of capital; or the Unproductiveness of capital proved. By a Labourer”, Londres, 1825 (With reference to the Present Combinations amongst Journeymen.) Thomas Hodgskin, “Popular Political Economy. Four Lecturas delivered at the London Mechanics Institution", Londres, 1827. La primera obra anónima es también de Hodgskin. Así como los panfletos anteriormente citados y algunos otros semejantes se publicaron sin dejar rastro, estas [dos] obras, sobre todo la primera produjeron una gran sensación y siguen considerándose (cfr. John Lalor, “Money and Moráis", Londres, 1872) entre las publicaciones más importantes de la economía política inglesa. Analizaremos aquí, sucesivamente, las dos obras citadas.

### [a) Tesis de la improductividad del capital, como corolario obligado de la teoría de Ricardo]

“Labour defended’, etc. El autor se propone demostrar, como el título indica, la “unproductiveness of capital".** ** Improductividad del capital.

Ricardo no dice que el capital produzca valor. Se limita a añadir al producto su propio valor, el cual depende del tiempo de trabajo que se requiere para su reproducción. El capital sólo tiene valor en cuanto accumulated labour (o, mejor dicho realised labour *) y sólo este valor suyo es el que añade al producto en el que entra. Cierto es que peca de inconsecuencia al tratar de la tasa general de ganancia. Y es ésta precisamente la contradicción por la que le agarran sus adversarios. * Trabajo realizado. Por lo que se refiere a la productividad del capital con respecto al valor de uso, lo único que leemos en Smith, Ricardo, etc. y en los economistas en general es que los productos de anteriores trabajos útiles sirven de nuevo como instrumentos de producción, objetos de trabajo, instrumentos de trabajo y medios de vida del trabajador. Las condiciones objetivas de trabajo no aparecen ante nosotros, al igual que en estado bruto, como meras cosas naturales (como tales, no son nunca capital), sino como cosas naturales ya remodeladas por la actividad humana. Pero, en este sentido, la palabra capital es completamente superfina y no dice nada. El trigo no alimenta por ser capital, sino porque es trigo. El valor de uso de la lana se debe a que es lana, y no a que es capital. Y lo mismo ocurre con el funcionamiento de la máquina de vapor, que nada tiene que ver con el hecho de que exista como capital. Prestaría exactamente los mismos servicios si no fuera “capital” y perteneciera al obrero de la fábrica en vez de pertenecer al fabricante. En el proceso real de trabajo, todas estas cosas sirven por la relación que, como valores de uso, guardan con el trabajo que por medio de ellos se efectúa, no como valores de uso y, menos aún, en cuanto capital. Lo que hace que sean productivos o, mejor dicho, que se realice en ellos como en su materia la productividad del trabajo, es su cualidad de condiciones objetivas del trabajo real, y no existencia social en cuanto condiciones que se enfrentan independientemente al trabajador, como condiciones enajenadas, como el master ** materializado en el capitalista sobre el trabajo vivo. Se usan y se

consumen, aquí, en cuanto wealth,*** como exactamente dice Hopkins (no nuestro Hodgskin),78 y no en cuanto "net" wealth.† Claro está que en la cabeza del economista no cabe el que la forma social determinada de estas cosas frente al trabajo y su determinabilidad en cuanto momentos del proceso de trabajo no deben aparecer mezclados y confundidos como [aparecen] en la cabeza del capitalista. Sin embargo, en cuanto se ponen a analizar el proceso de trabajo, se ven obligados a mandar a paseo la palabra capital, para hablar de material de trabajo, medios de trabajo y medios de vida. Ahora bien, en esta determinabilidad del producto en cuanto materia], instrumento y medio de vida del trabajador, lo único que se manifiesta es su relación como condiciones objetivas con respecto al trabajo; el trabajo mismo se revela [aquí] como la actividad que las domina. No se manifiesta en ello absolutamente nada [de la relación] entre trabajo y capital, sino [solamente] de la relación entre la actividad humana encaminada a un fin y sus propios productos en el proceso de reproducción. No dejan de ser productos del trabajo ni simples objetos sobre los que aquél recae. Expresan simplemente la relación en que el trabajo se ha materializado y se apropia el mundo objetivo creado por él o, por lo menos, creado bajo esta forma; pero en modo alguno hablan nunca de otra dominación de estas cosas sobre el trabajo, salvo en cuanto la actividad debe adecuarse a su materia, otherwise, it would not be * actividad encaminada a un fin, trabajo. ** Dueño. *** Riqueza, † Riqueza neta. * [Pues] de otro modo, no sería.

Sólo puede hablarse de productividad del capital cuando se lo concibe como representación de una determinada relación social de producción. Y, así concebido, inmediatamente salta a la vista el carácter históricamente transitorio de esta relación, cuyo concepto general es incompatible con su perduración y que incluso crea los medios para su abolición. Pero los economistas no lo conciben como una relación así, porque no pueden reconocer su carácter relativo; más aún, ni [siquiera] lo comprenden lejos de ello, se limitan a expresar teóricamente las ideas de os prácticos cautivos de la producción capitalista, dominados por ella e interesados en ella. El mismo Hodgskin parte de su manera limitada de ver, en su polémica

78 El pasaje correspondiente del libro de Hopkins. "On Rent of Land, and its Influence on Subsistence and Population" (Londres, 1828, p. 126) aparece citado ñor Marx en el capítulo “Sobre la historia del descubrimiento de la llamada ley ricardiana” (véase Teorías sobre la plusvalía, tomo II, pp. 118-119).

[contra los economistas burgueses]. En cuanto que éstos conciben el capital como una relación de producción eterna, lo reducen a las relaciones generales entre el trabajo y sus condiciones materiales, comunes a todo modo de producción y en las que no se contiene nada del carácter específico del capital. En cuanto consideran al capital como creador de “valor”, los mejores de ellos, [principalmente] Ricardo, reconocen que el capital no crea ningún valor que previamente no se haya ocupado de mantener y mantenga constantemente el trabajo, ya que el valor contenido en un producto se determina por el tiempo de trabajo necesario para su reproducción, lo que vale tanto como decir por su relación como resultado del trabajo vivo, y no del trabajo pretérito. Y la productividad del trabajo, como pone de manifiesto Ricardo, revela su progreso precisamente mediante la continua depreciación del producto del trabajo pretérito. Por otra parte, los economistas confunden constantemente la forma específica determinada bajo la que estas cosas son capital con su cualidad en cuanto cosas y simples momentos de todo proceso de trabajo. No explican la mistificación que se contiene en el capital —en cuanto employer of labour.**—, sino que la expresan a cada paso de un modo inconsciente, como algo inseparable de su carácter material. ** Empresario de trabajo. 79 El primer panfleto [la obra anónima titulada “The Sources and Remedy...”], extrayendo la consecuencia certera [contenida] en Ricardo, reduce al surplus value a surplus labour. Lo hace así [en] contraposición a los adversarios y sucesores de Ricardo, quienes se aterran a su confusión de surplus value y profit.

El segundo panfleto [la obra de Ravenstone titulada “Thought on the Funding System...]" en contraposición a los mismos [autores] precisa el surplus value relativo, que depende del grado de desarrollo de la productividad del trabajo. Ricardo dice lo mismo, pero rehúye la conclusión que se saca en el núm. II [es decir, en Ravenstone, a saber, que] el incremento de la productividad del trabajo sólo acrecienta la riqueza ajena que lo domina, el capital. Por último, el tercer panfleto [la obra anónima de Hodgskin, que lleva por título “Labour defended”, etc.] desemboca en la consecuencia general de

79 Desde este pasaje del manuscrito hasta la página 871 del manuscrito interrumpe Marx la numeración correlativa; después de la p. 864 el texto salta a la p. 867 y siguen luego las pp. 868 a 870a, enseguida las pp. 865 y 866 y, por último, las pp. 870b, 871, 872 y siguientes.

la exposición ricardiana: la de que el capital es improductivo. En contra de esto están Torrens, Malthus, etc., en quienes la tesis de Ricardo [según la cual] el trabajo es el que crea valor —construyendo sobre uno de los lados de la exposición ricardiana— se trueca en la tesis contraria: la de que el creador de valor es el capital. Al mismo tiempo, polémica contra la [tesis que va] desde A. Smith hasta Mathus y que en el último, sobre todo, se plasma en dogma absoluto (al igual que en James Mill): [la tesis] de que el trabajo depende en absoluto del volumen de capital existente como de su condición de vida. El núm. I termina con la afirmación de que “la riqueza no es otra cosa que tiempo disponible”.

### [b) Polémica contra la definición ricardiana del capital como trabajo acumulado. Concepción del trabajo coexistente. Subestimación de la importancia del trabajo pretérito materializado. La riqueza existente, en relación con el movimiento de la producción]

Hodgskin entiende que el capital circulante no es otra cosa que la yuxtaposición de los diferentes trabajos sociales (coexisting labour *); la acumulación de las fuerzas productivas del trabajo social, lo que significa que la acumulación de la pericia y los conocimientos (scientific power) del trabajador es la acumulación fundamental y, al mismo tiempo, más importante que la que discurre paralelamente con ella y se limita a representarla: la de las condiciones objetivas de esta actividad acumulada, que existe objetivamente, que se reproduce y consume una y otra vez y sólo se acumula en cuanto al nombre: * Trabajo coexistente.

“Capital productivo y trabajo experto son una y la misma cosa.” "Capital y población trabajadora son perfectamente sinónimos.”

Es simplemente una manera distinta de expresar la [tesis de] Galiani:

“La verdadera riqueza... es el hombre" (Dalla Moneta, Custodi. Parte Moderna, t.

III, p. 229).

Todo el mundo objetivo, el “mundo de los bienes” se esfuma aquí como un mero momento que tiende simplemente a desaparecer, como una confirmación y recreación constantemente nueva de los hombres que producen en sociedad. Compárese ahora este “idealismo” con el tosco fetichismo material a que ese “increíble zapatero remendón”80 que es MacCulloch reduce la tesis ricardiana y en que se borra, no solamente la diferencia entre el hombre y el animal, sino incluso la diferencia entre el ser vivo y las cosas. Y, a la vista de esto, a ver si hay quien diga que la contraposición proletaria al sublime espiritualismo de la economía burguesa predica un burdo materialismo exclusivamente dirigido a las brutales necesidades. En lo que Hodgskin falla es en no distinguir, al investigar la productividad del capital, en qué medida se trata de la producción del valor de uso o de la del valor de cambio. Además —aunque esto tiene su razón de ser histórica—, toma el capital tal y como lo encuentra en los economistas. De una parte (en cuanto opera en el proceso real de trabajo), como las simples condiciones materiales del trabajo o que solamente interesan en cuanto elemento material del trabajo; y (en el proceso de valorización) simplemente [como] la cantidad del trabajo medida en el tiempo, es decir, como algo que en nada se distingue de esta cantidad de trabajo. De otra parte, aunque así sea en la realidad, en cuanto se manifiesta en el proceso de producción real, como [mero] nombre para rebautizar el trabajo mismo, como el poder que domina y condiciona el trabajo, como el fundamento de su productividad, en que se representa la riqueza ajena. Y todo esto sin mediación alguna. Así se encuentra él con la cosa. Y lo que él hace es contraponer el lado real del desarrollo económico y su galimatías burgués.

“Capital es una especie de palabra cabalística, como Iglesia, Estado o cualquier otro de esos términos generales inventados por quienes aspiran a desfalcar al resto de la humanidad, para esconder la mano desfalcadora" (“Labour

80 Marx se remite aquí a la sección sobre la acumulación originaria del capital, aún no escrita por aquel entonces (octubre de 1862) y que, según sus planes debía preceder a las Teorías sobre la plusvalía (véase tomo I, p. 383). En el manuscrito económico de 1857-1858 (Grundrisse der Kriti der politischen Ökonomie, Berlín, 1953, pp. 363-374) se contenían materiales para aquel estudio.

defended...", p. 17).

Luego, siguiendo la tradición de los economistas, distingue entre capital circulante y capital fijo, entendiendo por capital circulante, principalmente, la parte formada por los medios de vida para los trabajadores o que se emplean como tales.

“Se nos dice que la división del trabajo es imposible sin la acumulación previa del capital”. Pero “los resultados atribuidos a un stock de mercancías a que se da el nombre de capital circulante se logran por medio del trabajo coexistente” (l. c., „ pp. 8 8.).

Saliendo al paso de la brutal concepción de los economistas, [está] dentro del orden decir que el "circulating capital’’ no es más que el “nombre” que se da a un "stock of” peculiar “commodities".* Como los economistas no desarrollan la relación específica que toma cuerpo en la metamorfosis de las mercancías, es natural que sólo puedan concebir el capital “circulante” de un modo material. Todas las diferencias del capital nacidas del proceso de circulación —en realidad, su circulación misma— no son, realmente, otra cosa que metamorfosis de las mercancías (determinadas por su relación con el trabajo asalariado en cuanto capital), momentos del proceso de reproducción. * “Stock de mercancías” especiales.

División of labour * en uno de sus sentidos no es otra cosa que coexisting labour,*’ es decir, la coexistencia de diversos tipos de trabajo, que toman cuerpo en los diferentes kinds of produce or rather commodities.*** La división del trabajo en sentido capitalista, en cuanto análisis del trabajo especial que produce una determinada mercancía, es una suma de operaciones simples, distribuidas entre diversos obreros que cooperan entre sí y presupone la división del trabajo dentro de la sociedad, fuera de los talleres, como separation of occupation.† Y, por otra parte, la acrecienta. El producto puede producirse como mercancía de un modo tanto más eminente, su valor de cambio se hace tanto más independiente de su existencia directa en cuanto valor de uso o su producción es tanto más independiente de su consumo por los productores, de su existencia como valor de uso para éstos, cuanto más unilateral es [ese producto] y mayor la variedad de mercancías por las que puede cambiarse, cuanto mayor es la serie de valores de uso en que su valor de cambio se expresa, cuanto mayor

es el mercado que encuentra. Cuanto más ocurre esto, más puede el producto producirse como mercancía. Y también, por tanto, en mayor volumen. La indiferencia que su valor de uso tiene para el productor se expresa cuantitativamente en el volumen en que se produce, que no guarda relación alguna con las necesidades de consumo del productor, aun cuando éste sea al mismo tiempo consumidor de su producto. Ahora bien, uno de los métodos para esta producción en masa y, por tanto, para la producción del producto [como mercancía] es la división del trabajo dentro del taller. Lo que quiere decir que la división del trabajo en el seno del taller se basa en la división de las ocupaciones dentro de la sociedad. * División del trabajo. ** Trabajo coexistente. *** Diferentes tipos de producto o, mejor dicho, mercancías, † Separación de ocupaciones, La extensión del mercado tiene un doble sentido: en primer lugar, [se trata del] volumen de los consumidores, del número de éstos. Pero [se trata] también, en segundo lugar, de las occupations independientes unas de otras. Lo segundo no [sería] posible sin lo primero. Por ejemplo, cuando la hilandería y el arte textil se desglosan de la industria casera y la agricultura, todos los agricultores se convierten en mercado para los hilanderos y los tejedores. Y, a su vez, éstos [forman un mercado] entre sí, al desglosarse sus [respectivas] ocupaciones. Lo que sobre todo presupone la división del trabajo dentro de la sociedad es una independización de los trabajos entre sí que haga que sus productos se enfrenten tinos a otros como mercancías y se sometan al Exchange,†† pasen por la metamorfosis de las mercancías, tengan que comportarse como mercancías los unos con respecto a los otros. (A ello se debe el que las ciudades, en la Edad Media, prohibieran al campo el mayor número posible de profesiones. No sólo para eliminar la competencia, [que es] lo único que ve A. Smith, sino para procurarse un mercado.) Por otra parte, esto presupone una cierta densidad de población, para poder desarrollarse debidamente. Y esta densidad de población es, aún más, una premisa de la división del trabajo dentro del taller. Esta segunda división es, hasta cierto punto, un supuesto previo para el desarrollo de la primera y, a su vez, [ambas] se fomentan mutuamente. Y esto mismo ocurre al desglosar en ocupaciones independientes [entre sí] actividades que antes se hallaban unidas; al incrementar y diferenciar los trabajos preliminares indirectamente necesarios para ellas; al crear new wants y new modes of their satisfaction * mediante el incremento de producción y de la población y al dejar libres capital y trabajo. †† Cambio. * Nuevas necesidades y nuevos modos de satisfacerlas.

Por eso cuando Hodgskin dice que la “división of labour’’ es efecto, no of a stock of commodities, called circulating capital,** sino of “coexisting labour”, esta afirmación sería una tautología si entendiese aquí por división of labour la separation of trades.*** Ello sólo querría decir que la división of labour es la causa o el efecto de la división of labour. Por tanto, sólo puede querer decir [una cosa, y es] que la división of labour dentro del taller se halla condicionada por la separation of occupations, por la social división of labour † y que es in a certain sense, its effect.†† ** No de un stock de mercancías llamado capital circulante. *** División del trabajo la separación de ramas industriales. † División social del trabajo, †† En cierto sentido, su efecto, No es a “stock of commodities” ††† el que crea esta separation of occupations para que haya división of labour en el taller, sino que es esta separations of occupations (y división of labour) la que se manifiesta en el stock of commodities o más bien expresa en esto que un stock of products0 se convierte en un stock of commodities. <Pero en los economistas se manifiesta siempre, necesariamente, como property de la thing lo que es property,00 característica del modo de producción capitalista y, por tanto, del capital mismo, en cuanto expresa una determinada relación entre los productores y con respecto a su producto.> ††† Un stock de mercancías, 0 Un stock de productos. 00 Propiedad de la cosa, lo que es una cualidad. Pero cuando, [en] economic 000 [sentido] (véase Turgot, Smith, etc.) se habla de ''previous accumulation of capital” § como de una condición de la división del trabajo, se entiende por ello la previa concentración de un stock of commodities como capital en manos del comprador del trabajo, ya que el tipo de cooperación que caracteriza a la división del trabajo presupone la conglomeración de trabajadores y, por tanto, la acumulación de medios de vida para ellos, mientras trabajan, una productividad del trabajo acrecentada y, por consiguiente, un incremento de las materias primas, instrumentos y matières instrumentales, con que es necesario contar para que el trabajo se efectúe continuamente, puesto que requiere un gran volumen de todo ello, en una palabra, las condiciones objetivas de la producción en gran escala. 000 En sentido económico. § “Acumulación previa de capital”.

Aquí, acumulación de capital no puede significar incremento de medios de vida, materias primas e instrumentos de trabajo como condición de la división del trabajo, pues cuando por acumulación de capital se entiende esto tiene que ser consecuencia de la división del trabajo, y no premisa de ella. Y acumulación de capital tampoco puede significar aquí el que se deba

disponer en general de medios de vida para el obrero antes de que los nuevos [medios de vida] se reproduzcan o que tengan que ser productos de su trabajo las materias primas y los medios de trabajo de su nueva producción. En efecto, esto es la condición del trabajo en general y es tan cierto antes de que se desarrolle la división del trabajo como después de haberse desarrollado [ésta]. De una parte, considerada [la cosa] en cuanto al elemento material, acumulación significa sencillamente que la división del trabajo hace necesaria la concentración de determinados medios de vida y medios de trabajo que antes se hallaban dispersos y desperdigados, mientras el obrero, en las distintas trades * —que, bajo el supuesto de que se parte no podían ser muy numerosas—, tenía que ir ejecutando él mismo, una a una, las diferentes operaciones necesarias para elaborar uno o varios productos. No se presupone aquí un incremento absoluto, sino [una] concentración; más [elementos] acumulados en un punto y relativamente más [medios de trabajo] con respecto al número de obreros concentrados. [Se emplea] más lino para los obreros ocupados en la manufactura (proporcionalmente a su número) de lo que representaba el mismo lino en proporción al número total de campesinos y muchachas del campo, por ejemplo, que se dedicaban a hilar lino simultáneamente. Por tanto, conglomeración de obreros y concentración de materias primas, instrumentos y medios de vida. * Ramas industriales. De otra parte, partiendo del fundamento histórico de que arranca este proceso —a partir del cual se desarrolla la manufactura, el modo de producción industrial que se caracteriza por la división del trabajo—, esta concentración sólo puede efectuarse bajo una forma en que estos trabajadores se conglomeran como trabajadores asalariados, es decir, como trabajadores obligados a vender su fuerza de trabajo, ya que sus condiciones de trabajo se enfrentan a ellos independientemente como propiedad ajena, como un poder ajeno, lo que implica, asimismo, que estas condiciones de trabajo se enfrentan a ellos como capital, lo que se manifiesta también [bajo la forma de] que estos medios de vida y estos medios de trabajo o, lo que' tanto vale, el derecho a disponer de ellos por medio del dinero, se encuentran en manos de diferentes poseedores de dinero y de mercancías, que de este modo se convierten en capitalistas. La pérdida de las condiciones de trabajo para los trabajadores se manifiesta como su independización en cuanto capital o como el derecho a los capitalistas a disponer de ellas.

Por tanto, la acumulación originaria no es, como yo he expuesto, otra cosa que el divorcio de las condiciones de trabajo como potencias independientes frente al trabajo y a los trabajadores.80 [Ciertos] procesos históricos presentan este divorcio como una etapa del desarrollo social. Y, una vez que existe el capital, a base del mismo modo de producción capitalista se desarrolla el mantenimiento y la reproducción de este divorcio en escala cada vez mayor, hasta que se llega al retorno histórico. No es la posesión de dinero lo que hace que los capitalistas sean tales capitalistas. Para que el dinero se convierta en capital tienen que darse las premisas de la producción capitalista, cuyo primer fundamento histórico es aquel divorcio [a que nos referimos]. Dentro de la producción capitalista misma se da este divorcio y, por tanto, la existencia de las condiciones de trabajo en cuanto capital; [éste es] el fundamento de la producción misma, que continuamente se reproduce y amplía. La acumulación es, ahora, un proceso continuo, mediante la retroconversión de la ganancia o del surplus produce en capital, lo que hace que los productos incrementados del trabajo, que son al mismo tiempo sus condiciones objetivas, condiciones de la reproducción, se enfrenten constantemente [al trabajo] como capital, como una potencia enajenada del trabajo y se individualice en el capitalista. Lo que hace, además, que el acumular, es decir, el retroconvertir en condiciones de trabajo una parte del surplus produce, pase a ser una función específica del capitalista. De donde el necio del economista deduce que esta operación no se efectuaría ni se llevaría a cabo de este modo dual y específico. La reproducción en escala ampliada es, en su cabeza, inseparable de la forma capitalista de esta reproducción, de la acumulación. La acumulación representa simplemente como un proceso continuo lo que en la acumulación originaria aparece como un proceso histórico especial, como el proceso de nacimiento del capital y como tránsito de un modo de producción a otro. Los economistas, captados como se hallan por las representaciones dentro de las que se mueven los agentes del modo capitalista de producción, cometen dos quidproquos, que se condicionan mutuamente. De una parte, convierten el capital de una relación en una cosa; a stock of commodities (olvidando que las commodities mismas no son cosas), que en cuanto sirven de condiciones de producción para [un] nuevo trabajo se llaman capital y, en lo que se refiere al modo de su reproducción, capital

circulante. De otra parte, convierten las cosas en capital, es decir, consideran la relación social que se representa en ellas y a través de ellas como [una] cualidad inherente a las cosas en cuanto tales, a partir del momento en que entran en el proceso de trabajo o proceso tecnológico. [De una parte,] concentración de las materias primas y del derecho a disponer de los medios de vida en manos de quienes no trabajan como potencias que dominan el trabajo, como [una] condición provisional de la división del trabajo (más tarde, ésta no sólo incrementa la concentración, sino que, mediante su incremento de la productividad del trabajo, aumenta el volumen de la concentración); es decir, la acumulación provisional del capital como condición significa para ellos, por tanto, incremento o concentración (ellos no distinguen entre ambas cosas) de medios de vida y medios de trabajo.

De otra parte, estos medios de vida y medios de trabajo no funcionarían como condiciones objetivas de la producción si estas cosas no tuviesen la cualidad de ser capital, si el producto del trabajo, la condición del trabajo, no consumiese el trabajo mismo, si el trabajo pretérito no consumiera el trabajo vivo y si estas cosas no pertenecieran de por sí o per procura * al capitalista, y no al obrero. * Por poder. Como si la división del trabajo no fuese igualmente posible (aunque históricamente no pudiera presentarse así at first,** sino solamente como resultado de la producción capitalista) cuando sus condiciones pertenecieran a los productores asociados y se comportaran hacia ellas como lo que por naturaleza son, [como] sus propios productos y los elementos objetivos de su propia actividad. ** Al principio. Además, como, en la producción capitalista, el capital se apropia el surplus produce de los trabajadores, apropiándose con ello los productos del trabajo y éstos, bajo la forma del capital, se enfrentan ahora al trabajador, es evidente que la transformación del surplus produce en condiciones de trabajo sólo puede partir del capitalista y sólo [puede llevarse a cabo] bajo la forma en que éste convierte en medio de producción de nuevo trabajo sin equivalente el producto del trabajo que se ha apropiado sin equivalente [alguno]. De ahí que la ampliación de la reproducción se presente como la conversión de la ganancia en capital y como un ahorro del capitalista que, en

vez de comerse el surplus produce obtenido gratis, lo convierte nuevamente en medio de explotación del trabajo, cosa que sólo puede hacer al convertirlo de nuevo en capital productivo, lo que implica la conversión del surplus produce en medio e trabajo. De donde el economista deduce que el surplus produce no puede servir [como] elemento de nueva producción si no se convierte previamente de producto del obrero en propiedad de su patrono, para servir luego nuevamente como capital y repetir el viejo proceso de explotación. De donde los peores economistas llegan a la idea del hoarding, del atesoramiento. Y también los mejores, como Ricardo, transfieren del atesorador al capitalista la idea de la abstinencia. Los economistas no conciben el capital como una relación. No pueden hacerlo sin concebirlo al mismo tiempo como una forma de producción históricamente transitoria, relativa, y no absoluta. El mismo Hodgskin no profesa esta concepción. Allí donde justifica el capital, no justifica su justificación por los economistas o, más exactamente, la contradice. Hodgskin no tiene, pues, nada que ver con esto [que decimos]. Tal como se hallaban, pues, la cosas entre él y los economistas, el carácter dé su polémica parece, pues, obligado y muy simple. Lo que se propone, para decirlo en términos sencillos, es el valer el lado [de la cosa] que los economistas argumentan "científicamente” contra la idea fetichista que ellos, sans raison, * de un modo inconscientemente simplista, derivan de la manera de pensar capitalista. * Sin razón.

El empleo de los productos del trabajo pretérito, del trabajo en general, como material, instrumentos y medios de vida, es inevitable para que el obrero pueda utilizar sus productos en [una] nueva producción. Este determinado modo de consumir sus productos es productivo. Pero, ¿qué diablos tiene que ver este empleo suyo, este modo de consumir sus productos, con la dominación que sus productos ejercen sobre él mismo, con la existencia [de estos productos] como capital, con la concentración del derecho a disponer de sus materias primas y medios de vida //870 a/ en manos del capitalista individual, dando de lado a la propiedad del trabajador sobre lo que ha producido? ¿Qué tiene esto que ver con el hecho de que se vean obligados a entregar su producto gratis a un tercero para tener que volvérselo a comprar con su propio trabajo, teniendo además que entregarles a cambio más trabajo que el contenido en él y viéndose, así, obligados a crear nuevo surplus produce?

El trabajo pretérito se presenta aquí bajo dos formas. [De una parte,] como producto, [como] valor de uso. El proceso de producción exige que los trabajadores consuman una parte de este producto [como medios de vida] y otra parte como materias primas e instrumentos de trabajo. Esto se refiere al proceso tecnológico y pone de manifiesto simplemente cómo tienen que comportarse en el proceso industrial hacia los productos de su propio trabajo, hacia sus propios productos, para convertirlos en medios de producción. O bien [el trabajo pretérito se presenta como] el valor. Esto solamente revela que el valor de su nuevo producto no representa sólo su trabajo presente, sino también su trabajo pasado y que éste conserva el valor anterior en cuanto lo incrementa y por el hecho de incrementarlo. Las pretensiones del capitalista no tienen nada que ver con este pro. ceso en cuanto tal. Es cierto que, al apropiarse los productos del trabajo, del trabajo pretérito, adquiere con ello un medio para apropiarse nuevos productos y trabajo vivo. Es éste precisamente un procedimiento contra el cual se protesta. La concentración y acumulación que provisionalmente son necesarias para la “división del trabajo” no deben aparecer como acumulación del capital. Del hecho de que sean necesarias no se deduce que el capitalista tenga derecho a disponer de las condiciones creadas por el trabajo de ayer para el de mañana. Si la acumulación del capital ha de ser solamente accumulated labour, esto no implica en modo alguno que haya de ser la acumulación of other peoples labour.* * Del trabajo de otra gente. Sin embargo, H[odgskin] —extranamente, a primera vista— no sigue este sencillo camino. En su polémica contra la productividad ante todo del capital circulante, pero más aún del fijo, parece combatir o descartar la importancia del trabajo pretérito mismo o de su producto para la reproducción, en cuanto condición de nuevo trabajo y, por tanto, la importancia del trabajo pretérito, trabajo realizado en productos, en cuanto al trabajo como ένέργεια * presente. ¿Como explicar esto? * Actividad.

Los economistas identifican el trabajo pretérito con el capital, concibiendo aquí el trabajo pretérito tanto en el sentido del trabajo concreto, realizado en productos, como en el sentido de trabajo social, de tiempo de trabajo materializado; se comprende, por tanto, que ellos, como los píndaros del capital, reivindiquen los elementos objetivos de la producción y exageren

la importancia de ésta frente al elemento subjetivo, frente al trabajo vivo directo. Para ellos, el trabajo sólo es adecuado en cuanto se hace capital, se enfrenta a sí mismo, —en cuanto— el pasivo del trabajo se convierte en su activo. El producto pasa, por tanto, a ser determinante sobre el productor, el objeto se impone al sujeto, el trabajo realizado al trabajo que ha de realizarse, etc. En todas estas concepciones, el trabajo pretérito no sólo se manifiesta como un momento meramente objetivo del trabajo vivo y absorbido por él, sino a la inversa; no como un elemento de poder del trabajo vivo, sino como el poder sobre este trabajo. Para justificar, incluso tecnológicamente, la forma específicamente social, es decir, la forma capitalista, en que se enlazan la relación de trabajo y las condiciones de trabajo, de tal modo que no es el trabajador quien emplea las condiciones, sino éstas las que emplean al trabajador, los economistas asignan al momento objetivo del trabajo una falsa importancia con respecto al trabajo mismo. Esto explica por qué H[odgskin], por el contrario, insiste en que este momento objetivo —y, por tanto, toda la riqueza realizada— es extraordinariamente insignificante en comparación con el proceso vivo de la producción y en que, en realidad, sólo tiene valor en cuanto aspecto de ella, pero fiero no por sí mismo. Al juzgar así, subestima algo —pero esto natural, frente al fetichismo de los economistas—, subestima al valor que el pasado del trabajo tiene para su presente. Si en la producción capitalista —hence in its theoretical expression,** la economía política— el trabajo pretérito no fuera más que un pedestal creado por el trabajo mismo, etc., no podría existir semejante polémica. Ésta solamente se da porque, en la realidad de la producción capitalista lo mismo que en su teoría, el trabajo realizado se manifiesta como antítesis de sí mismo, del trabajo vivo. Exactamente lo mismo que en el proceso discursivo captado por la religión el producto del pensamiento no sólo reivindica sino que ejerce su dominación sobre el pensamiento mismo. /870 a// ** Es decir en su expresión teórica. La tesis:

"Los efecto» atribuidos a un stock de mercancías bajo el nombre de capital circulante K deben al trabajo coexistente" (l. c., p. 9)

significa, por tanto, ante todo que la coexistencia simultánea de trabajo vivo produce gran parte de los efectos que se atribuyen al producto del trabajo anterior unan the name of circulating capital***

*** Bajo el nombre de capital circulante.

Una parte del capital circulante está formada, v. gr., por el stock de medios de vida which the capital is said to have stored up, to support the laboured while working.* * Que el capitalista tiene que acumular para sostener a) obrero mientras trabaja. La formación de reservas no es, en general, algo característico de la producción capitalista, aunque se dé sobre todo en su producción y en el consumo, incluyendo el volumen de mercancías destinado al mercado, en el volumen que aparece en la esfera de la circulación. Aquí, sigue flotando una cierta reminiscencia de la acumulación del atesorador, del hoarding. Aquí, hay que dejar a un lado, ante todo, el fondo de consumo, puesto que se trata del capital y de la producción industrial. Lo que entra en la esfera del consumo individual, ya se consuma rápida o lentamente, ha dejado de ser capital. <Aunque pueda, en parte, retroconvertirse en capital, como las casas, los parques, los recipientes, etc.>

"¿Poseen todos los capitalistas de Europa, en este momento, medios de sustento y vestidos suficientes para aprovisionar durante una semana a sus obreros? Examinemos el problema, primeramente, en lo que se refiere a los medios de sustento. Una parte del alimento del pueblo consiste en pan, el cual se amasa siempre unas cuantas horas antes de consumirlo... El producto del panadero no puede almacenarse. La materia prima del pan, ya se trate de trigo o de harina, no puede almacenarse en ningún caso sin un trabajo constante. La convicción del obrero, del hilandero de algodón, de que obtendrá pan cuando lo apetezca, y la convicción de su patrono de que el dinero que le paga le pondrá en condiciones de procurarse pan nace simplemente del hecho de que existirá pan cuando el obrero lo desee” (l. c., p. 10). "Otro artículo que entra en la alimentación del obrero es la leche, y la leche se produce... dos veces al día. Cuando se dice que las vacas que la suministran existen ya, debe contestarse que ello requiere una constante atención y un trabajo constante y que su pasto aumenta diariamente durante la mayor parte del año. Los precios en que crece exigen la mano del hombre... Lo mismo ocurre con la carne. No puede conservarse durante mucho tiempo, pues comienza a descomponerse apenas se lleva al mercado” (l. c., p. 10). Incluso las ropas de vestir, a causa de la polilla "no pueden formar en general grandes stocks, en proporción al consumo general” (l. c, p. 11). "Mill dice con razón que lo que se produce anualmente se consume también durante el año’ lo que hace que, en realidad, no puedan formarse stocks de mercancías para poner a los hombres en condiciones de efectuar aquellas operaciones que duren más de un año. Quienes emprenden estas operaciones no

pueden, por tanto, confiarse a mercancías ya producidas, sino atenerse a que otras gentes trabajen y produzcan lo que ellos necesitan, hasta que lleguen a terminar sus propios productos. Si, por tanto, el trabajador accediera a la necesidad de una cierta acumulación de capital circulante para las operaciones necesarias dentro del año..., es evidente que, en todas las operaciones que duraran más de un año, el trabajador no podría apoyarse en el capital acumulado" (l. c., p. 12). "Si tomamos en consideración debidamente el número y la importancia de operaciones productoras de aquella riqueza que no se efectúan dentro del año y, de otra parte, los innumerables productos del trabajo diario necesarios para el sostenimiento del hombre y que se consumen con la misma rapidez con que se producen, comprenderemos que el resultado y la capacidad productiva de toda rama especial de trabajo dependen siempre más del trabajo productivo co­existente de otras personas que de cualquier acumulación del capital circulante” (l. c., p. 13).

"Lo que permite al capitalista mantener y, por tanto, emplear a otros obreros es su poder de disposición sobre el trabajo de un número de hombres, y no su posesión de un stock de mercancías" (l. c., p. 14). “Lo único que puede decirse que es susceptible de ser acumulado y preparado de antemano es la pericia del obrero" (l. c., p. 12). “Todos los efectos que ordinariamente se atribuyen a la acumulación del capital circulante provienen de la acumulación del trabajo experto, y esta importante operación es llevada a cabo, en cuanto a la gran masa de obreros, sin capital circulante alguno" (l. c., p. 13). “El número de obreros tiene que depender, en todo caso, de la cantidad de capital circulante o, como yo diría, más exactamente, de la cantidad del producto del trabajo coexistente que los obreros pueden consumir” (I. c. p. 20). "El capital circulante... se crea solamente para el consumo, mientras que el capital fijo... es producido, no para consumirse, sino para ayudar a los obreros a producir las cosas que se consumen (l. c., p. 19).

Por tanto y ante todo:

“El resultado y la productividad de cada rama especial de trabajo dependen siempre del trabajo productivo coexistente de otras personas tanto como de cualquier acumulación de capital circulante”, es decir de "mercancías ya creadas”. Estas “mercancías ya creadas” son lo opuesto a “los productos del trabajo coexistente”.

{Dentro de cada misma rama especial, la parte del capital que se traduce

en instrumentos y material de trabajo se presupone siempre como “mercancías ya creadas”. No es posible hilar algodón que no esté ya “creado”, poner en movimiento husos aún no fabricados o quemar carbón que aún no haya salido de la mina. Estos elementos aparecen siempre, por tanto, en el proceso [de producción] como formas de existencia de previous labour * De este modo depende existing labour on antecedent labour, no only on coexisting labour,** aunque este antecedent labour,*** ya sea en forma de medios de trabajo o de material de trabajo, permanezca simplemente en contacto con el trabajo vivo, como momento objetivo de éste y sea of any use (productiva use) † para él. Solamente en cuanto momento del consumo industrial, es decir del consumo mediante el trabajo. * Trabajo anterior. ** El trabajo actual depende del trabajo anterior, y no sólo del trabajo coexistente. *** Trabajo anterior, † De cualquier utilidad (utilidad productiva). Pero, al estudiar la circulación y el proceso de reproducción, hemos visto, al mismo tiempo, que la mercancía sólo puede reproducirse una vez terminada y convertida en dinero, ya que simultáneamente —mediante el coexisting labour— se han producido y reproducido todos sus elementos.81

En la producción asistimos a una doble marcha. Por ejemplo, el algodón pasa de una fase de producción a otra. Primeramente, se produce la materia prima, que pasa luego por una serie de manipulaciones hasta empacarla para su transporte o hacerla llegar a manos del hilandero, suponiendo que vaya a elaborarse en el mismo país. Pasa luego del hilandero al tejedor, del tejedor al blanqueador, al estampador, al finisher * y en seguida a diferentes ramas industriales que lo elaboran para diferentes usos, ropas de vestir, sábanas, etc. Por último, pasa de manos del último productor a manos del consumidor, al consumo individual, a menos que entre como medio de trabajo (no como material) en el consumo industrial. Pero ha adquirido su forma final como valor de uso, para ser consumido, ya sea industrial o individualmente. Lo que aquí sale como producto de una esfera de producción, entra en la otra como condición de producción, recomendó así las sucesivas fases, hasta llegar al último finish ** como valor de uso. El previous labour aparece constantemente aquí como condición del existing

81 De los momentos fundamentales del proceso de reproducción habla Marx en los capítulos anteriores, en relación con el análisis crítico’de las ideas de Adam Smith y David Ricardo. Principalmente, en pp. 101-105, del tomo I y 444-447 del tomo II de Teorías sobre la plusvalía, se habla de la necesidad de la producción simultánea y la reproducción de todos los elementos de tal o cual mercancía.

labour. * Aprestador del paño. ** Toque final. Pero simultáneamente, mientras el producto pasa así de una fase a otra, mientras recorre esta metamorfosis real, es producido en cada fase. Mientras el tejedor teje la hilaza, el hilandero hila simultáneamente el algodón, y nuevo algodón se encuentra en proceso de producción. Puesto que el proceso continuo de producción, renovado, es proceso de reproducción, se halla también igualmente condicionado por el coexisting labour, que produce simultáneamente las diferentes fases del producto, mientras pasa por sus metamorfosis, de una fase a otra. Algodón, hilaza y tela no sólo se producen sucesivamente y a base uno del otro, sino que se producen y reproducen simultáneamente, uno junto al otro. Lo que se manifiesta como efecto del antecedent labour cuando consideramos el proceso de producción de cada mercancía se manifiesta al mismo tiempo como resultado del coexisting labour, cuando nos fijamos en su proceso de reproducción, es decir en su proceso de producción visto en su flujo y en la extensión de sus condiciones, no solamente considerado como un acto aislado o en un espacio restringido. No se trata solamente de un ciclo a través de diferentes fases, sino de la producción paralela de la mercancía en todas sus fases especiales pertenecientes a la producción y que forman diferentes ramas de trabajo. Cuando es el mismo campesino el que cultiva el lino y luego lo hila y lo teje, asistimos a la sucesión pero no a la simultaneidad de estas operaciones, la cual presupone el modo de producción basado en la división del trabajo dentro de la sociedad. Considerado el proceso de producción de cada mercancía en cualquiera de sus fases, es evidente que el antecedent labour sólo adquiere sentido mediante el living labour *** que suministra a sus condiciones de producción. Pero, por otra parte, estas condiciones de producción, sin las que el living labour no podría realizarse, entran siempre en el proceso como un resultado ya obtenido del antecedent labour. El cooperating labour * de las ramas de trabajo contribuyentes se manifiesta siempre, por tanto, como un pasivo y es una premisa en cuanto tal. Este momento es hecho resaltar por los economistas. Por el contrario, en la reproducción y circulación, el trabajo socialmente mediador en que se apoya el proceso de la mercancía en cada esfera especial y que lo condiciona, se manifiesta en presente como coexisting contemporaneous labour.** La mercancía es producida simultáneamente bajo sus formas incipientes y bajo sus formas terminadas o sucesivas. Sin ello no podría, después de haber recorrido sus metamorfosis

reales, retroconvertirse de dinero en sus condiciones de vida //870 b/. De este modo, la mercancía sólo es producto del antecedent labour en la medida en que se manifiesta simultáneamente como producto del contemporaneous living labour. Toda la riqueza objetiva plasmada por la concepción capitalista aparece, así, solamente como un momento llamado a esfumarse en el flujo de la producción total, que incluye el proceso circulatorio.) *** Trabajo vivo. * Trabajo cooperativo. ** Trabajo coexistente contemporáneo.

### [c)] La llamada acumulación como un simple fenómeno de la circulación. (Reservas etc. Depósitos de circulación)

H[odgskin] considera el capital circulante solamente en uno de sus elementos. Pero una parte del capital circulante se convierte constantemente en capital fijo y matière instrumentóle y solamente la parte restante en objetos de consumo. Más aún, incluso la parte del capital circulante que se convierte finalmente en mercancías destinadas al consumo individual, reviste continuamente, aparte de la forma final bajo la que brota como producto acabado de la finishing phase *** en sus fases anteriores, simultáneamente, bajo sus formas incipientes, en las que todavía no puede ser consumido, [como] materia prima o artículo a medio fabricar, alejado en diferentes grados de la forma final del producto. *** Fase final, De lo que se trata en H[odgskin] es de [lo siguiente]: ¿Qué relación guarda el trabajo actual que el obrero suministra al capitalista con el trabajo contenido en sus objetos de consumo, contenido en los artículos en que se traducen los salarios y que son, por tanto, en realidad, los valores de uso que forman el capital variable? Se reconoce que el obrero no puede trabajar sin contar ya con aquellos artículos destinados al consumo. Por esta razón, dicen los economistas que el capital circulante —previous labour, commodities already created,† que el capitalista ha acumulado— es la condición del trabajo y también, entre otras cosas, de la división del trabajo. † Trabajo anterior, mercancías ya creadas. Suele decirse, cuando se habla de las condiciones de producción y especialmente del capital circulante en el sentido de H[odgskin], que el capitalista necesita acumular los medios de vida que ha de consumir el

obrero antes de que his new commodity is finished * y, por tanto, durante su trabajo, mientras la mercancía por él producida se halla in statu nascendi.** Lo que lleva implícita la idea de que el capitalista acumula como el atesorador o reúne una reserva de medios de vida, como las abejas [acumulan] la miel. * Su nueva mercancía se termine. ** En estado de nacimiento.

Sin embargo, esto sólo es un modus loquendi.*** *** Modo de hablar. En primer lugar no hablamos aquí de los shopkeepers † que ofrecen en venta víveres. Éstos necesitan, naturalmente, disponer siempre de un stock in trade †† completa. Sus almacenes, shops,††† etc., son simplemente los depósitos en que se distribuyen las mercancías, una vez que han entrado en circulación. Esta acumulación es simplemente el intervalo en que se halla la mercancía antes de pasar de la circulación al consumo. Es su existencia en el mercado como mercancía. En cuanto tal, sólo existe, propiamente, bajo esta forma. Y la cosa no cambia para nada porque, en vez de hallarse en manos del primer vendedor (del productor), se encuentre en manos del tercero o del cuarto o haya pasado, por último a manos del vendedor, quien la vende al consumidor propiamente dicho. Lo único que ocurre es que en los intervalos representa cambio de capital por capital (en rigor, de capital más ganancia, ya que el productor, en la mercancía, no vende solamente el capital, sino también la ganancia obtenida de él), mientras que en la operación final se cambia capital por ingreso (siempre y cuando, en efecto, que la mercancía, como aquí se da por supuesto, se destine a pasar no al consumo industrial sino al consumo individual). † Tenderos, †† Reserva de mercancías. ††† Tiendas. La mercancía, terminada como valor de uso, se halla en condiciones de ser vendida, se encuentra como mercancía en el mercado, en la fase de la circulación: se encuentran en esta fase como mercancías, cuando [tienen que] recorrer su primera metamorfosis, la transformación en dinero. Si a esto se le llama “acumulación”, acumular quiere decir simplemente "circular” o existencia de las mercancías como tales mercancías. Este tipo de "acumulación” vendría a ser, por tanto, exactamente lo contrario del atesoramiento, el cual trata de mantener perennemente a la mercancía en este estado susceptible de circulación y que sólo lo consigue sustrayéndola a la circulación en forma de dinero. Si la producción es diversificada y en masa, y también, por tanto, el consumo, tendremos que un gran volumen de las más diferentes mercancías se encuentra constantemente en este estado,

en este intervalo, en una palabra, en circulación o en el mercado. Desde el punto de vista cuantitativo, una gran acumulación sólo significa, pues, aquí, una gran producción y un gran consumo. El stop de las mercancías, su permanencia en este momento del proceso, su existencia en el mercado y no en el mill 0 o en una casa privada (como artículos de consumo) y en el shop, en la tienda del shopkeeper representa solamente un breve momento en su proceso de vida. 0 Fábrica.

La existencia fija e independiente de este “mundo de los bienes”, [de este] “mundo de las cosas”, es mera apariencia. Las mismas mercancías (en cuanto a la clase) se renuevan constantemente en el proceso de producción, se encuentran en el mercado y se hallan sujetas al consumo. Se hallan siempre, simultáneamente —no exactamente las mismas mercancías, sino las mercancías de la misma especie— en estas tres situaciones. Si el intervalo se alarga y las mercancías que abordan [como primera fase] las esferas de producción encuentran todavía el mercado ocupado por las anteriores, se producirá un embotellamiento, un stoppage, * el mercado se verá sobresaturado y las mercancías se depreciarán: superproducción. Por consiguiente, cuando el intervalo se independice con respecto a la circulación, y no se trate simplemente de que el flujo se detenga, cuando la existencia de las mercancías en la fase de la circulación se manifieste como una acumulación, no se tratará de un acto [voluntario y] libre del productor, de un fin o momento inmanente de vida de la producción, como el aflujo redoblado de la sangre a la cabeza que provoca una apoplejía no representa un momento inmanente en la circulación de la sangre. El capital en cuanto capital-mercancías (así se manifiesta en esta etapa de la circulación, en el mercado) no debe paralizarse, no debe hacer un alto en su movimiento. De otro modo, se ye perturbado el proceso de la reproducción. Se trastorna todo el mecanismo. Esta riqueza objetiva que aparece concentrada en diferentes puntos, es poco importante comparada con el constante flujo de la producción y del consumo. También es riqueza, por tanto, según A. Smith, la reproducción "anual'’. No viene, pues, de muy atrás. Tiene siempre fecha de ayer. Si, por otra parte, la reproducción se viera paralizada por algún estancamiento, se vaciarían los depósitos, etc.; sobrevendría [una] escasez y se pondría de manifiesto enseguida que la continuidad que parece tener la riqueza existente no es más que la continuidad de su reposición, de su reproducción, la materialización constante del trabajo social.

* Estancamiento. También en el shopkeeper encontramos [el ciclo] M — D — M. Si obtiene “ganancia”, es algo que aquí no nos interesa para nada. [El shopkeeper] vende la mercancía (en cuanto a la clase). La vende al consumidor y vuelve a comprarla al productor. La misma (clase de) mercancía se convierte aquí constantemente en dinero, y el dinero se retroconvierte constantemente en la misma mercancía. Y este movimiento representa solamente la reproducción constante, la producción y el consumo constante, ya que la reproducción incluye el consumo. (Para poder reproducirse, la mercancía tiene que venderse, entrar en el consumo.) Tiene que comportarse como valor de uso. (En efecto, lo que para el vendedor es M — D es para el comprador D — M, es decir, conversión del dinero en mercancía como valor de uso.) El proceso de reproducción, en cuanto unidad de circulación y producción, incluye el consumo, que es, a su vez, un momento de la circulación. El consumo es, a su vez, momento y condición del proceso de reproducción. En realidad, vista la cosa en su conjunto, el shopkeeper le paga al productor la mercancía con el mismo dinero con que se la compra el consumidor. Frente al consumidor, representa al consumidor y a éste frente al productor; es comprador y vendedor de la misma mercancía. El dinero, cuando compra con el mismo, es, en efecto, considerada la cosa de un modo puramente formal, la metamorfosis final de la mercancía del consumidor. Éste convierte su dinero en mercancía, como valor de uso. De este modo, el hecho de pasar a manos del shopkeeper representa el consumo de la mercancía o, formalmente considerado, el paso de la mercancía de la circulación al consumo. Y cuando [el shopkeeper] vuelve a comprarle al productor con este dinero, se trata de la primera metamorfosis de la mercancía del productor y significa el paso de la mercancía al intervalo durante el cual permanece en la circulación como mercancía. M — D — M, en cuanto conversión de la mercancía en el dinero del consumidor y retroconversión del dinero, ahora poseído por el shopkeeper, en la misma mercancía (en cuanto a la clase) no expresa otra cosa que el paso constante de la mercancía al consumo, ya que para ello es necesario que el lugar dejado vacante por la mercancía que entra en el consumo sea ocupado por aquella otra que sale del proceso de producción para entrar ahora en esta fase.

 La permanencia de la mercancía en la circulación y sustitución por la nueva mercancía depende, naturalmente, al mismo tiempo, del lapso

durante el cual las mercancías se hallen en el proceso de producción y, por tanto, del lapso de su proceso de reproducción y varía según las variaciones de éste. La reproducción del trigo, por ejemplo, requiere un año. El trigo que se siembra este otoño, por ejemplo en 1862 (siempre y cuando que no vuelva a emplearse como simiente), tiene que bastar para el consumo de todo el año entrante, hasta el otoño de 1863. Se lanza de una vez a la circulación (incluso se halla ya en circulación aunque permanezca en los graneros de los agricultores), donde es absorbido por los distintos canales de la circulación, almacenes, tratantes en trigo, molineros, etc. Estos canales son tanto canales de desagüe para la producción como canales de aprovisionamiento para el consumo. Mientras la mercancía se halla en ellos es mercancía y se encuentra, por tanto, en el mercado, en circulación. Sólo es sustraída a ella por el consumo anual pedazo a pedazo, gota a gota. La reposición, el torrente de mercancías llamadas a desplazar a aquéllas vendrá solamente al terminar el año. Por tanto, estos canales van vaciándose poco a poco, hasta que se llenan de nuevo con el chorro que viene a reponer al anterior. Si queda un excedente y la nueva cosecha es over an average * se produce un stoppage. El lugar que esta determinada mercancía debe ocupar en el mercado se hallará overcharged.** Para permitir que todas encuentren acomodo en él, las mercancías contraen sus precios de mercado, lo que restablece su flujo. Pero si su volumen como valores de uso resultara ser excesivamente grande, tendrán que adaptarse al lugar que deben ocupar mediante la contracción de sus precios. Y si el volumen fuera demasiado pequeño, se extenderían mediante la expansión de estos precios. * Superior a la media. ** Supersaturado.

Por otra parte, aquellas mercancías rápidamente perecederas como valores de uso permanecen solamente durante poco tiempo en los canales de la circulación. El tiempo durante el cual tienen que convertirse en dinero y reproducirse viene impuesto por la naturaleza de su valor de uso, que hace que la mercancía se estropee o deje de ser tal mercancía si no es consumida diaria o casi diariamente. En efecto, con su portador, el valor de uso, desaparece también el valor de cambio, a menos que la desaparación del valor de uso sea por sí misma un acto de producción. Por lo demás, es evidente que, aunque el volumen absoluto de las mercancías concentradas en los canales de la circulación aumenta a medida que se desarrolla la industria, ya que con ello aumentan la producción y el consumo, este mismo volumen disminuye, comparado con la producción y

el consumo totales durante el año. El paso de las mercancías de la circulación al consumo se acorta. Las razones de ello son las siguientes. El ritmo de la reproducción se acelera: 1) cuando la mercancía recorre rápidamente sus diferentes fases de producción y el proceso de producción se acorta en cada fase de la producción; esto se halla condicionado por el hecho de que disminuya el tiempo de trabajo necesario para la producción de la mercancía en cualquiera de sus formas; por tanto, al desarrollarse la división del trabajo, la maquinaria, el empleo de procesos químicos, etc. <Con el desarrollo de la química, se acelera artificialmente el paso de las mercancías de un estado complejo a otro, su combinación con otros cuerpos, como en los colorantes, su eliminación de materias, como en el blanqueado, en una palabra, tanto [los cambios de] forma de la misma materia (su estado complejo) como el cambio de materias que se trata de provocar, sin hablar de que, para la reproducción vegetativa y orgánica, pueden incorporarse a las plantas y los animales materias más baratas, es decir, materias que requieren poco tiempo de trabajo, etc.> 2) Recurriendo, en parte, a una combinación de diferentes ramas industriales o centros de producción que se crean para determinadas ramas de la industria [y, en parte, al] desarrollo de los medios de comunicación, pasa la mercancía rápidamente de una fase a otra o se abrevia el intervalo durante el cual tiene la mercancía que permanecer entre una y otra fase de producción, o se acorta el paso de una fase de producción a otra. 3) Todo este desarrollo —tanto la abreviación de las fases de producción como la del paso de una fase a otra— presupone la producción en gran escala, la producción en masa y, al mismo tiempo, la producción a base de abundante capital constante, principalmente fijo; por tanto, un flujo constante de la producción. Es decir, no en el sentido en que acabamos de considerar este flujo, mediante el entrelazamiento de las diferentes fases de producción, sino en el sentido de que no se produzcan en la producción pausas intencionales. Tal es lo que ocurre cuando se trabaja por encargo, como en la artesanía y como sigue sucediendo todavía hoy en la manufactura propiamente dicha (allí donde ésta no se halla ya remodelada por la gran industria). Aquí, [en la situación a que nos referimos,] se trabaja con arreglo a la escala que el capital permite. Este proceso no está pendiente de la demanda, sino que es función del capital. El capital sigue trabajando constantemente en la misma escala (prescindiendo de la acumulación o de la

ampliación), con un desarrollo y una ampliación constantes de la productividad. La producción, por tanto, no sólo es rápida, de tal modo que la mercancía alcanza pronto la forma que la hace apta para circulación, sino que es [.además,] constante. La producción, aquí, se manifiesta siempre como una reproducción constante y, además, en masa.

Por consiguiente, cuando las mercancías permanecen largo tiempo en los canales de la circulación —cuando se concentran aquí—, no tardan en sobresaturarlos por la rapidez con que las oleadas de productos se suceden las unas a las otras y por la gran masa de materia que se mueve constantemente en los canales. En este sentido dice, por ejemplo, Corbet que the market is alwavs overcharged *82 Pero, las mismas causas que provocan esta aceleración y esta aglomeración en masa de la reproducción acortan, al mismo tiempo, la necesidad de concentrar las mercancías en estos canales. En parte —en lo que al consumo industrial se refiere-; esto va ya implícito en el entrelazamiento de las fases de producción que tienen que recorrer la mercancía misma o sus ingredientes. Si el carbón se produce diariamente en masa y es llevado hasta las puertas del fabricante por el ferrocarril, el barco de vapor, etc., [el fabricante] no necesitará almacenar un gran stock ni disponer siquiera de una pequeña cantidad de combustible o, lo que significa lo mismo, si se interpone un shopkeeper, a éste le bastará con disponer de una pequeña reserva por encima de la cantidad que vende diariamente y se le repone. Lo mismo ocurre con la hilaza, el hierro, etc. Pero, prescindiendo del consumo industrial, en el que disminuyen de este modo las reservas de mercancías (es decir, las reservas de los ingredientes para fabricarlas), el shopkeeper cuenta también, en primer lugar, con la rapidez de las comunicaciones y, en segundo lugar, con la seguridad de que dispone de una renovación y una oferta rápidas y constantes. Por consiguiente, aunque su stock in trade ** pueda aumentar en cuanto al volumen, cada elemento de los que lo forman, permanece menos tiempo en sus canales, en este estado de transición. En proporción a todo el volumen de mercancías que vende, es decir, tanto a la magnitud de la producción como al consumo, es siempre pequeño el stock in trade que en cada momento se halla detenido, concentrado en su reserva. Otra cosa ocurre en

82 En la obra titulada "An Inquiry into the Causes and Modes of the Wealth of Individuáis”, Londres. 1841, expone Corbet, en pp. 115-117, sus ideas acerca de la saturación constante del mercado y de que la oferta sobrepasa siempre a la demanda.

las fases menos desarrolladas de la producción, en que la reproducción es lenta —lo que hace que se vean retenidas más mercancías en los canales de la circulación, en que son lentos también los medios de comunicación, las comunicaciones pesadas y la renovación del stock se ve, por tanto, interrumpida [a cada paso] y se producen largas pausas entre el momento en que se vacían los canales y aquel en que vuelven a llenarse o se renueva el stock in trade. Y algo análogo a esto ocurre con los productos cuya reproducción, en virtud de la naturaleza de su valor de uso, se efectúa solamente en periodos anuales o semestrales, es decir, a plazos más o menos largos. * El mercado está siempre sobresaturado. ** Reserva de mercancías.

<Cómo las comunicaciones actúan sobre el vaciado de los canales [lo revela], por ejemplo, el algodón. Como entre Liverpool y los Estados Unidos [navegan] constantemente barcos —una cosa es la rapidez de las comunicaciones y otra cosa distinta su constancia—, no es necesario embarcar todo el algodón de una vez. Va expidiéndose al mercado por etapas. (Y el productor tampoco quiere sobresaturar at once * el mercado.) En Liverpool, el algodón se apila en los muelles, que constituyen ya, ciertamente, un canal de circulación, pero no en una masa tal como si el barco sólo navegara hacia [las costas de] Norteamérica solamente una o dos veces al año, al cabo de seis meses. El Manchester man ** llena sus almacenes aproximadamente en proporción a su consumo directo, puesto que el telégrafo eléctrico y el ferrocarril le permiten embarcar en cualquier momento su mercancía en Liverpool con destino a Manchester.> * De una vez. ** El hombre de Manchester, es decir el que vende algodón y derivados de él Un llenado especial de los canales —cuando no se trate de un overcharge of the market,*** infinitamente más fácil en estas circunstancias que en las lentas condiciones patriarcales—, puramente especulativo, [se da] excepcionalmente in regard to a real o suspected fall or rise of prices.† Acerca de este descenso relativo de las reservas —es decir, de las mercancías que se hallan en circulación—, comparadas con el volumen de la producción y del consumo, véase Lalor, “Economist” 83 y Corbet (poner después de H[odgskin] la cita correspondiente). Sismondi ha visto en esto, erróneamente (comprobar también este autor) algo lamentable.84

83 "The Economist”, semanario de problemas económicos y políticos; órgano de la gran burguesía industrial. Se publica en Londres desde 1843. 84 En el tomo I de su obra "Études sur l’économie politique”, Bruselas, 1837, pp. 49 ss., habla

*** Abarrotamiento del mercado. † Con vistas a una baja de precios real o presunta, (De otra parte, claro está, constante expansión del mercado y, a medida que se reduce el intervalo de tiempo, puesto que la mercancía se encuentra en el mercado, aumenta la proyección espacial o se extiende el mercado en el espacio y es cada vez mayor el radio entre la periferia y el centro, la esfera de producción de la mercancía.) La rapidez de la circulación se halla relacionada con el hecho o no es más que una manera distinta de expresarlo, de que los consumidores tengan que [vivir] al día, de que cambien de vestido tan rápidamente como cambian de opiniones, de que no puedan llevar diez años seguidos la misma chaqueta. El consumo, incluso en aquellos artículos en que no lo impone así la naturaleza misma del valor de uso, se hace cada vez más contemporaneous †† con la producción [, tiende a coincidir con ella] y depende, por tanto, cada vez más, del present, coexisting labour.††† (Puesto que se trata, en realidad, de cambio de coexisting labour.) Y esto en la misma medida en que el trabajo pretérito va convirtiéndose en un factor cada vez más importante de la producción, aunque este pasado vaya haciéndose de fecha cada vez más cercana y [algo] puramente relativo.) †† Simultáneo. ††† Trabajo presente, coexistente.

(Hasta qué punto el mantenimiento de reservas se halla relacionado con las fallas de la producción [lo indica el siguiente ejemplo]. Mientras el ganado tenía que invernar muy penosamente, no había carne fresca en el invierno. Una vez que el ganado superó [esta situación] cesaron por sí mismas las reservas, que consistían en sustituir la carne fresca por embutidos o carnes ahumadas.) El producto sólo se convierte en mercancía cuando entra en circulación. La producción de los productos como mercancías, hence * la circulación, se amplía extraordinariamente con la producción capitalista, por las siguientes razones: * Por tanto. 1) La producción en masa, la cantidad, la masa [no guarda], poi tanto, cuantitativamente, relación alguna con las necesidades del productor [con respecto a su propio producto]; en realidad, es puro azar el que él mismo sea to some minim degree ** consumidor de lo que produce. Y cuando es consumidor en masa [de ello], se debe simplemente a que produce part of

Sismondi de que las reservas de mercancías disminuyen a medida que se desarrollan el comercio y los medios de transporte.

the ingrediente of his own capital.*** Lo contrario [de estol ocurría en la etapa anterior: sólo se convertía en mercancía el excedente del producto después de cubrir las propias necesidades, por lo menos en lo fundamental. ** En cierta mínima proporción. *** Parte de los ingredientes de su propio capital, 2) La unilateralidad cualitativa del producto [se halla] en razón inversa a la diversidad cada vez mayor de las necesidades. Esto trae consigo la mayor separación e independización de ramas de producción anteriormente unidas —es decir, el aumento de la división del trabajo en el seno, de la sociedad—, a lo que hay que añadir además, la creación de nuevas ramas de producción y la multiplicación de los kinds of commodities.† (Al final, después de Hodgskin, [consultar] también acerca de esto Wakefield. Esta variegation, differentiation of commodities†† es de dos clases: las diferentes fases del mismo producto, así como los trabajos intermedios con ello relacionados (y también, por tanto, los trabajos relativos a los ingredientes) se desdoblan en diferentes ramas de trabajo independientes unas de otras. O el mismo producto en diferentes fases se convierte en different kinds of commodities.††† Pero, en segundo lugar [con esto se halla relacionada la aparición de nuevos tipos de mercancías], al quedar libres trabajo y capital (o trabajo y surplus produce) y, por otra parte, se descubren nuevos empleos útiles del mismo valor de uso, bien porque, como consecuencia de los cambios [del] núm. 1, surjan nuevas necesidades (por ejemplo, la necesidad de medios de comunicación más rápidos y más completos) y, por tanto, nuevos modos de satisfacerlas, o bien porque se descubren nuevos empleos útiles del mismo valor de uso o nuevas materias o nuevos procedimientos (como, por ejemplo, la galvanoplastia) para abordar de otro modo las materias anteriores, etcétera. Todo lo cual se reduce a lo siguiente: One produce in its successive phases or conditions converted into different commodities. Creation of new products or new values in use as commodities* † Tipos de mercancías, †† Abigarramiento, diferenciación de mercancías. ††† Diferentes tipos de mercancías. * Un producto en sus fases o condiciones sucesivas se convierte en diferentes mercancías. Creación de nuevos productos, o nuevos valores de uso en cuanto mercancías.

3) Se convierte en trabajadores asalariados la mayoría de la población que antes consumía una masa de productos in naturalibus. 4) Los arrendatarios agrícolas se convierten en capitalistas industriales (y, por tanto, la renta en dinero y, en general se convierten en prestaciones en dinero todas las prestaciones naturales —impuestos, etc., renta de la tierra—. En general, explotación industrial de la tierra, con lo que tanto sus

condiciones de producción químicas como las mecánicas e incluso la simiente, etc., los abonos, etc., el ganado, etc., se someten al intercambio de materias y no quedan limitadas, como antes, a su propio montón de estiércol. 5) Movilización como mercancías de gran número de bienes antes “inalienables” y creación de formas de propiedad consistentes simplemente en papeles de circulación. De una parte, enajenación de la propiedad territorial. <La desposesión de las masas trae también consigo el que se comporten hacia sus viviendas como hacia mercancías.> [De otra parte,] acciones ferroviarias, en una palabra, toda clase de acciones.

### [d) Polémica de Hodgskin contra la concepción de la “acumulación” de medios de vida por los capitalistas para los obreros. Hodgskin no comprende las causas reales de la fetichización del capital]

 Volvamos ahora a Hodgskin. Por “acumulación” [de medios de vida] del capitalista para el obrero no puede entenderse, naturalmente, que las mercancías, al pasar de la producción al consumo, se encuentren en los canales de la circulación, en la circulación, en el mercado. Esto significaría que los productos entrarían en circulación y se convertirían en mercancías en gracia al obrero: y, en general, que la producción de los productos en cuanto mercancías era en favor suyo. El obrero comparte con cualquier otro [poseedor de mercancías la necesidad] de que la mercancía que vende —y que es, de hecho, aunque no formalmente, su trabajo— se convierta en dinero, para luego retroconvertir este dinero en mercancías destinadas a su consumo. Es claro como la luz del sol que [ninguna] división del trabajo (en cuanto basada en la producción de mercancías), que [ningún] trabajo asalariado puede existir, ni [puede existir,] en general, ninguna producción capitalista sin que se encuentren ya en el mercado como mercancías los medios de consumo o los medios de producción, que este tipo de producción no puede darse sin circulación de mercancías, [sin que] las mercancías entren en los canales de la circulación. En efecto, la mercancía sólo es el producto χατ΄εξοχήν * dentro de la circulación. El que el obrero se encuentre con sus medios de vida bajo la

forma de mercancías es tan necesario para él como para cualquier otro. * Propiamente dicho.

Por lo demás, el obrero no se enfrenta al shopkeeper como se enfrenta al capitalista, sino como el dinero a la mercancía, como el comprador al vendedor. No se manifiesta aquí la relación entre trabajo asalariado y capital, a menos que se trate de los propios obreros del shopkeeper. Pero, incluso éstos, cuando le compran a él, no lo hacen como tales obreros. Para esto, es necesario que el shopkeeper les compre a ellos. Dejemos, pues, estar, este agente de la circulación. Por lo que al capitalista industrial se refiere, sus fondos, su acumulación, están formados: [Primero], por su capital fijo: edificios, maquinaria, etc., que el obrero no consume o que, si lo consume, lo consume, mediante su trabajo, industrialmente para el capitalista y que representan para aquél, ciertamente, medios de trabajo, pero nunca medios de vida. Segundo, por sus materias primas y matières instrumentales, cuyo stock, como hemos visto, tiende a disminuir cuando no entra directamente en la producción. Tampoco éstos son medios de vida para el obrero. Esta ‘‘acumulación’’ del capitalista para el obrero significa simplemente que le hace el favor de sustraerle al obrero como propiedad sus condiciones de trabajo, para convertir estos medios de su trabajo (que no son, a su vez, más que el producto transformado de su trabajo) en medios de explotación del trabajo. En todo caso, el trabajador no vive de ellos mientras utiliza como medios de trabajo la máquina y la materia prima. Tercero, sus mercancías que se encuentran en la bodega, en el almacén, antes de entrar en circulación. Se trata de productos del trabajo, pero no de medios de vida, acumulados para mantener al trabajo durante la producción. Por consiguiente, la “acumulación’’ de medios de vida por parte del capitalista para el obrero sólo significa una cosa, y es que aquél debe poseer el dinero suficiente para pagar el salario, el dinero con que el trabajador saca de los canales de la circulación sus medios de consumo (y con que, considerada la clase en su conjunto, vuelve a comprar una parte de su propio producto). Pero este dinero no es otra cosa que la forma metamorfoseada de la mercancía que el obrero ha vendido y entregado. En este sentido, [puede decirse que] los medios de vida han sido “acumulados” para él, como lo han sido para su capitalista, quien también compra con dinero (forma metamorfoseada de la misma mercancía) los medios de consumo, etc. Este

dinero puede ser simplemente un signo de valor y no necesita, por tanto, en modo alguno, ser representante “of previous labour”,** sino que se limita a expresar, en manos de cualquiera, el precio realizado no de un trabajo pretérito (o de una mercancía anterior), sino del contemporaneous labour *** o mercancía que vende. Una existencia meramente formal.85 O bien la “acumulación” —puesto que también en los modos de producción anteriores el trabajador necesitaba comer y tenía que consumir durante la producción, independientemente del tiempo que su producto requiriera— significa que el trabajador tiene que convertir el producto de su trabajo, ante todo, en producto del capitalista, en capital, para que luego se le devuelva, en función de pago, una parte de él bajo forma de dinero. ** De trabajo anterior. *** Trabajo simultáneo.

 Ahora bien, lo que a Hodgskin le interesa en este proceso (en el [proceso] en cuanto tal [resulta], en realidad, muy indiferente el que lo que percibe el trabajador sea producto of contemporaneous or previous labour, * el que perciba el producto de un trabajo paralelo o su propio producto anterior) es lo siguiente: * De trabejo simultáneo o previo. Gran parte, la mayor parte de los productos diariamente consumidos por el obrero, los que tiene que consumir, esté terminado o no su propio producto, no son, en modo alguno, stored up labour of bygone time ** Son más bien to a great degree *** productos del trabajo producidos en el mismo día o en la misma semana en que el obrero produce su mercancía. Así [ocurre] con el pan, la carne, la cerveza, la leche, los periódicos, etc. Y habría podido añadir que son [.incluso,] en parte, productos de un trabajo futuro, ya que el obrero compra con los salarios reunidos durante seis meses [,por ejemplo,] una chaqueta que no llega a hacerse hasta el final de este semestre, etc. (Hemos visto ya que toda producción presupone la reproducción simultánea de los ingredientes y os productos bajo diferentes formas, como materias primas, artículos semifabricados, etc.). Durante el año, dice Hodgskin, es (a causa de la manera de reproducirse el trigo, de la producción vegetal de materias primas, etc.) necesario para el obrero to

85 El dinero es caracterizado aquí por Marx como “existencia meramente formal” en el sentido de que “el valor de uso de esta mercancía exclusiva, aunque real, en el proceso mismo se revela como una existencia meramente formal, que sólo se realiza al convertirse en valores de uso reales”(C. Marx, "Contribución a la crítica de la Economía política”. Cuaderno I, Marx-Engels. Werke, t. XIII, Berlín, 1961, p. 34).

same degree, relying on previous labour.† <No podría decirse esto, por ejemplo, con respecto a [una] casa. Cuando entre en la naturaleza del valor de uso el irse desgastando gradualmente, el no consumirse, sino usarse, no responde a un acto especial, inventado para el obrero, el que estos productos de [un] trabajo anterior se encuentren en el “mercado”. El obrero ha “morado” ya antes [en algún sitio], antes de que el capitalista “acumulara” para él infectos tugurios. (Véase sobre esto Laing.86) (Prescindiendo de esta masa inmensa de necesidades diarias que son decisivas, sobre todo, para el obrero y que sólo otras necesidades diarias pueden satisfacer, hemos visto que, en general, producción y consumo tienden a ser cada vez más simultáneos y que, por tanto, considerando la sociedad como un todo, el consumo de todos descansa cada vez más sobre su producción simultánea o, mejor dicho, sobre los productos de la producción simultánea). Pero, si las operaciones se extienden a lo largo de varios años, el obrero tendrá que “confiar” en su propia producción [y en] la simultánea y la futura de los obreros [productores] de otras mercancías. ** Trabajo acumulado de tiempo pretérito. *** Hasta cierto punto, † Hasta cierto punto, apoyarse en el trabajo anterior.

El obrero tiene siempre que encontrar los medios de vida como mercancías, en el mercado (los “servicios” que compra son eo ipso * creados en el momento mismo en que los compra) y, por tanto, relativamente, como produce of antecedent labour** es decir, de labour anterior a su existencia como producto, pero no, en modo alguno antecedent to his own labour with whose price he buys these produces.*** Pueden ser contemporaneous products y lo son, en la mayoría de los casos, para quien vive al día. * Por su propia virtud. ** Productos de trabajo anterior. *** Anterior a su propio trabajo, con el precio del cual compra estos productos, Take it, di in all,† tenemos que la “acumulación” de los medios de vida para el obrero por el capitalista significa [lo siguiente]: † Tomándolo todo en consideración. 1) que la producción de mercancías presupone el que los artículos de consumo que uno mismo no produce se encuentren como mercancías en el mercado o que las mercancías en general se produzcan como tales; 2) el que, en realidad, la mayor parte de las mercancías consumidas por

86 Samuel Laing (el joven), “National Distress; its Causes and Remedies", Londres, 1844, pp. 149-154. En la nota 115 al capítulo XXIII del tomo I de El capital, cita Marx unas palabras de este libro, en que se habla de las pavorosas condiciones de la vivienda obrera en las grandes ciudades capitalistas.

los obreros son, bajo su forma final, aquella en que se enfrentan a él como mercancías, productos de [un] trabajo simultáneo (y, por tanto, en modo alguno acumulados por capitalistas); 3) que, en la producción capitalista, los medios de trabajo y medios de vida creados por el mismo obrero, unos se enfrentan a él como capital constante y ortos como capital variable; que estas sus condiciones de producción aparecen como propiedad del capitalista y que la transferencia de estas condiciones de él al capitalista y el reflujo parcial del producto de ellas o del valor de su producto al obrero se llama “acumulación” de capital circulante para él. Estos medios de vida que el obrero tiene siempre que consumir antes de haber terminado su producto se convierten en “capital circulante” por el hecho de que, en vez de comprarlos o pagarlos directamente con el valor de su producto pasado o del futuro, tiene que aceptar del capitalista una orden de pago —dinero—; orden de pago cuyo título le da al capitalista su producto pasado, futuro presente. Hodgskin se preocupa, aquí, en poner de manifiesto que el obrero depende del coexisting labour de otros obreros frente a su dependencia del previous labour, 1) para eliminar la “fase” de la “acumulación”; 2) Porque el “present labour’ se enfrenta al capital, mientras que el “previous labour’’, por el contrario, es presentado siempre por los mismos economistas como capital eo ipso enajenado del trabajo, como una forma independiente y hostil a él. Sin embargo, es muy importante, en y de por sí, concebir siempre el contemporaneous labour en su significación frente al previous [labour]. Hodgskin llega, pues, al siguiente resultado: El capital o es meramente un nombre y un pretexto o no expresa una cosa; la relación social entre el trabajo de uno y el coexisting labour de otro y las consecuencias, los effects de esta relación son atribuidas a las cosas que forman el llamado capital circulante. En toda existencia de la mercancía como dinero, su realización de uso depende del contemporaneous labour. (Un año entero [de trabajo] es también contemporaneous [labour].) Solamente una parte menor de las mercancías que entran en el consumo directo es el producto de más de un año, y cuando lo són, como [ocurre con] el ganado, etc., requieren un trabajo renovado cada año. Todas las operaciones que requieren mayor tiem-. po de un año se basan en una producción anual prolongada.

“Lo que permite al capitalista mantener y, por tanto, emplear a otros obreros es el mando que ejerce sobre el trabajo de cierto número de personas, y no el hecho de poseer un stock de mercancías” (l. c., p. 14).

Sin embargo, el dinero da a quien lo posea el “mando” sobre el “labour of some men", * sobre el trabajo realizado en sus mercancías y sobre la reproducción de este trabajo, que vale tanto como decir sobre el trabajo mismo. * "trabajo de cierto número de personas’’. Lo que realmente se “acumula”, pero no como una masa muerta, sino como [algo] vivo, es la pericia del obrero, el grado de desarrollo del trabajo. <Claro está —cosa que Hodgskin no pone de manifiesto, porque, enfrentándose a la tosca concepción de los economistas, trata de hacer hincapié en el sujeto, y en lo subjetivo, por así decirlo, por oposición a la cosa que la fase de desarrollo de la productividad del trabajo de que en cada caso se parta no se da solamente como dote, como capacidad del trabajador, sino [que se da], al mismo tiempo, en los órganos objetivos que este trabajo se ha creado y renueva diariamente.> Es éste el verdadero prius, que sirve de punto de partida, y este prius es el resultado de una trayectoria de desarrollo. Acumulación es aquí asimilación, mantenimiento y transformación constantes, al mismo tiempo, de lo ya transmitido y realizado. En este sentido nos dice Darwin que la “acumulación” por la herencia es, en todo lo orgánico, en plantas y animales, principio motor de su conformación, lo que hace que los diferentes organismos se plasmen a sí mismos por “acumulación” y sean solamente “invenciones” de los sujetos vivos, que van acumulándose gradualmente. Pero, en la producción no es éste el único prius. En el animal y en la planta es la naturaleza exterior a ellos, tanto la naturaleza inorgánica como sus relaciones con otros animales y plantas. El hombre que produce en sociedad se encuentra también con una naturaleza ya modificada (y, especialmente, con algo natural en el órgano de su propia actividad) y con determinadas relaciones de los productores entre sí. Esta acumulación es, en parte, resultado del proceso histórico y, en parte, en cuanto al trabajador individual, transmission of skill.** Hodgskin dice que en esta acumulación no hay un capital circulante que ayude a la gran masa de los trabajadores. ** Transmisión de pericia. Hodgskin ha puesto de manifiesto que “the stock of commodities" ***

(medios de vida) preparado es siempre pequeño, si se lo compara con el consumo total y la producción. En cambio, el degree of skill * de la población con que nos encontramos es, en cada caso, la premisa de la producción total y, por tanto, la acumulación fundamental de la riqueza, el más importante resultado obtenido del antecedent labour, pero que existe en el mismo trabajo vivo. *** El stock de mercancías. * Grado de destreza.

 "Todos los resultados que suelen atribuirse a la acumulación del capital circulante se deben a la acumulación del trabajo experto, y esta importantísima operación se lleva a cabo, en lo que a la gran masa de trabajadores se refiere, sin capital circulante alguno” (l. c., p. 13).

La frase de los economistas de que el número de obreros (y, por tanto, el bienestar o la miseria de la población obrera existente) depende del volumen existente del capital circulante, lo comenta acertadamente Hodgskin del siguiente modo:

"El número de obreros tiene que depender siempre, necesariamente, de la cantidad de capital circulante O, como yo diría en términos más exactos, de la cantidad del producto del trabajo coexistente que los obreros tienen derecho a consumir” (l. c., p. 20).

Lo que se atribuye al circulating capital, a un stock of commodities, es el efecto del “coexisting labour'’. Hodgskin dice, pues, en otras palabras, [que] se atribuyen a la cosa, a los productos de este trabajo, los resultados de una determinada forma social del trabajo, que la relación se convierte mediante la fantasía en su forma material [de manifestarse]. Como hemos visto, ésta es una característica específica del trabajo basado en la producción de mercancías, en el valor de cambio y que este quidproquo se manifiesta (cosa que Hodgskin no ve), en la mercancía y en el dinero y, elevado a una mayor potencia, en el capital.87 Los resultados que las cosas producen como momentos objetivos del proceso de trabajo les son atribuidos en el capital, como si fueran atributos suyos, en su personificación, independientes del trabajo. Y dejarían de ser

87 Del fetichismo de la mercancía, del dinero y del capital habla Marx en su obra Contribución a la crítica de la economía política. Cuaderno 1, (Marx-Engels, Werke, t. XIII, pp. 21-24, 34s. y 130s.).

estos efectos si dejaran de comportarse frente al trabajo en esta forma enajenada. El capitalista en cuanto tal capitalista es simplemente la personificación del capital, una creación del trabajo enfrentada al trabajo y dotada de su propia voluntad y personalidad. Hodgskin concibe esto como un engaño puramente subjetivo, detrás del cual se esconden el fraude y el interés de las clases explotadoras. No se percata de que esta manera de representarse la cosa nace de la relación real misma, en que ésta no se presenta como expresión de aquélla, sino a la inversa. En este sentido dicen los socialistas ingleses: “Necesitamos el capital, pero no el capitalista”. [Sin darse cuenta de que,] al suprimir al capitalista, despojan a las condiciones de trabajo del carácter que hace de ellas capital.

<El Verbal Observar, Bailey, etc., observan que “value, valeur” expresan una cualidad inherente a las cosas. Originariamente, sólo expresan, en realidad, el valor de uso que las cosas tienen para el hombre, las cualidades que en las cosas pueden ser útiles o agradables para él. La naturaleza misma de la cosa indica que “value, valeur, valor” no pueden tener, etimológicamente, otro origen. El valor de uso expresa la relación natural entre las cosas y el hombre, en realidad la existencia de las cosas para el hombre. El valor de cambio es una acepción injertada más tarde a la palabra valor, al igual que la de valor de uso, con el desarrollo social que creó esta acepción [nueva]. Y significa la existencia social de las cosas.>

[El] sánscrito "Wer * [significa] couvrir, protéger y, por derivación, respecter, honoer y aimer, chérir.** De donde el adjetivo derivado Wertas, excellent, respectable; en gótico, wairths; en tudesco, wert; en anglo-sajón, weorth, wordh, wurth; en inglés, worth, worthy; en holandés, waard, waarding; en alemán werth; en lituano, wertas, respectable, précieux, cher, estimable. * De donde viene la palabra alemana Wert, valor. ** Acariciar. En sánscrito, wertis; en latín, virtus; en gótico, wairthi; en germánico, Werth" ([Chavée, “Essai d’étymologie philosophique...", Bruselas 1844, p. 176]).

El valor de una cosa es, en realidad, su propia virtus, mientras que su valor de cambio no tiene absolutamente nada que ver con sus cualidades peculiares.

En sánscrito, “Wal [significa] respaldar, afianzar; [en latín] vallo,*** voleo,† vallus,†† aquello que se protege o defiende, y valor la fuerza misma". De aquí valeur, value. “Compárese con Wal germanice,††† Walle, walte;0 inglés wall,00

wield" 88 (l. c., p. 70). *** Amurallar, defender. † Ser fuerte, †† Muralla, ††† En alemán. 0 Yo administro. 00 Muro, pared.

Hodgskin pasa a hablar ahora del capital fijo. Es la fuerza de producción producida y, al desarrollarse en la gran industria, el órgano que ha creado el trabajo social. Por lo que se refiere al capital fijo:

"Todas las herramientas y máquinas son producto del trabajo... Mientras no son más que el resultado del trabajo anterior, sin que los obreros los empleen con arreglo a un fin, no reponen el gasto que ha costado crearlos... La mayoría de ellos pierden de valor si permanecen mucho tiempo inactivos... El capital fijo no deriva su utilidad del trabajo pasado, sino del trabajo presente, y no aporta a su poseedor una ganancia porque se acumule, sino porque es un medio para poder mandar sobre trabajo?" (l. c., pp. 14 s.).

Se descubre aquí, por fin, acertadamente, la naturaleza del capital.

 "¿Qué consiguen las herramientas, una vez que se han construido? Nada. Lejos de ello, comienzan a enmohecerse y a echarse a perder si no se las emplea para trabajar... El que una herramienta pueda o no considerarse como captial productivo depende totalmente el que sea empleada o no por trabajadores productivos” (l. c., pp. 15s.). “Es fácil comprender por qué... el constructor de una calle o de un camino ha de obtener algo de la ganancia que sólo beneficia a quien lo utiliza. Pero yo no comprendo por qué todo el beneficio de su construcción se lo han de apropiar bajo el nombre de ganancia del capital una serie de personas que no construyen ni utilizan la calle o el camino” (l. c., p. 16). “La inmensa utilidad de la máquina de vapor no estriba en el hierro o la madera que en ella se acumulan, sino en el conocimiento práctico y vivo de las fuerzas naturales que pone a ciertos hombres en condiciones de construirla y a otros de utilizarla” (l. C., p. 17).

88 Este cotejo de palabras de diferentes lenguas indoeuropeas lo tomó Marx "de un etimólogo belga”, según comunica a Engels en carta de 16 de junio de 1864, aunque no estaba convencido, como hace notar en dicha carta, de que el cotejo apareciera suficientemente razonado. El etimólogo belga a quien se refiere era Honoré-Joseph Chavée, autor del libro “Essay d'étymologie philosophique”, etc. (Bruselas, 1844). La referencia a la palabra francesa “valeur” y a la palabra inglesa “valué", intercalada en la segunda cita tomada del libro de Chavée, procede del propio Marx. En el libro de Chavée. la palabra alemana "walle” (que figura en la segunda cita) aparece acompañada de la observación de que se trata de una forma anticuada, ya en desuso.

“No sería posible inventarlas” (las máquinas) “sin conocimientos ni construirlas sin la habilidad manual y la pericia necesarias, ni emplearlas productivamente sin la pericia y el trabajo. El saber, la pericia y el trabajo son los únicos factores que el capitalista puede invocar en apoyo de su pretensión de obtener una parte del producto” (l. c., p. 18). “Después de haber heredado" (el hombre) "el saber de varias generaciones y si vive concentrado en grandes masas, estará en condiciones de poder completar con sus capacidades espirituales el trabajo de la naturaleza” (l. c., p. 18). "La laboriosidad industrial productiva de un país se deriva, no de la cantidad, sino de la cualidad del capital fijo” (l. c., p. 19). “El capital fijo, como medio para alimentar y mantener a los hombres, depende totalmente, en cuanto a su eficiencia, de la pericia de los obreros, razón por la cual la laboriosidad productiva industrial de un país, en lo que al capital fijo se refiere, se halla siempre en relación al saber y a la pericia de la Población" (l. c., p. 20).

### [e)] Interés compuesto y consiguiente descenso de la ganancia

“Una mirada fugaz basta para convencer a cualquiera de que la ganancia simple no desciende, sino que aumenta con el progreso de la sociedad. Es decir, la misma cantidad de trabajo que en una época anterior producía 100 quarters de trigo o 100 máquinas de vapor producirá hoy algo más... Y, en realidad, vemos que, en este país, es mucho mayor que antes el número de personas que viven en la opulencia de la ganancia. Es evidente, sin embargo, que no hay trabajo, ni productividad, ni agudeza ni arte capaces de satisfacer las desmesuradas pretensiones de quienes perciben interés sobre el interés. Ahora bien, todo ahorro se hace sobre el ingreso del capitalista’ (y, por tanto, sobre el simple profit *), “lo que quiere decir que estas pretensiones son reales y permanentes y que la productividad del trabajo se niega, permanentemente también, a satisfacerlas. De ahí que se llegue, constantemente, a una especie de compensación”89 (l. c., p. 23).

89 La frase que en el folleto de Hopkins viene inmediatamente después del pasaje citado aplica lo que se entiende por "A sort of balance is... struck” (“se llegue a una especie de compensación”): “The capitalist permit the larers to have the means of subsistence, because they cannot do without labour, contenting themselves very generously with taking every particle of produce not necessary to this purpose” ("Loa capitalistas permiten que los trabajadores dispongan de los medios de sustento necesarios, ya que no pueden prescindir de su trabajo, y se contentan, muy generosamente, con quedarse con cada una de las partículas del producto que no

* Ganancia simple.

Supongamos, por ejemplo, que un capital de 100 al 10 por 100 arroje en 20 años, siempre y cuando que la ganancia se acumule constantemente, tal vez 673 o, digamos, puesto que no interesa aquí una diferencia de más o de menos, 700. Esto quiere decir que el capital, en 20 años, se habrá multiplicado por siete. Siguiendo la misma pauta, a base del interés simple, arrojaría en un año el 30 por 100 en vez del 10, [es decir,] una ganancia tres veces mayor y, cuando más avanzáramos en el número de años, calculando a base de un interés simple por año, [esto] haría que el tipo de interés o la tasa de ganancia aumentara en una proporción todavía mayor y, además, tanto más rápidamente cuanto más se incrementara el capital.

Pero, en realidad, la acumulación capitalista es, pura y simplemente, la retroconversión del interés en capital (ya que aquí, para el fin que perseguimos en este cálculo, identificamos el interés y la ganancia). [Se trata,] por tanto, del interés compuesto. El capital es, hoy, de 100, y produce el 10 por 100 de ganancia (o interés). Sumando [este interés] al capital, [dará] 110, que será ahora el capital. Por tanto, el interés correspondiente no será [ya] solamente de un capital de 100, sino de un capital de 110. Por tanto, el interés correspondiente no será [ya] de un capital de 100, sino de 100 C + 10 I. Es decir, interés compuesto. Por tanto, al final del segundo año (100 C + 10 I) + 10 I + 1 I = (100 C + 10 I) + 11 I = 121. Tal será, pues, el capital al iniciarse el tercer año. El tercer año (100 C + 10 I) + 11 I + 12 1/10 I. Lo que quiere decir que el capital, al final del tercer año, será de 133 1/10. Tenemos [,pues]:

Capital Interés Total Primer año

Segundo año 100 + 10 = 110 10 + 1' (La tilde ’ indica interés compuesto)

Tercer año 100 + 20 + 1 = 121 10 + 2' + 1/10' 133 1/10 Cuarto año 100 + 30 + 3 1/10 = 133 1/10 10 + 3 31/100' 146 41/100 Quinto año 100 + 40 + 6 41/100 = 146 41/100 10 + 4 641/1000' 161 51/100

son necesarios para dicho fin”); es decir, con asegurar el mínimo físico del salario.

En el segundo año entran en el capital 10 de interés (simple). En el tercer año entran en el capital 21 de interés. En el cuarto año entran en el capital 33 1/10 de interés. En el quinto año entran en el capital 46 41/100 de interés. En el sexto año [entran en el] capital 61 15/100 [de interés] En el séptimo año [entran en el] capital 77 1561/10000 [de interés]. En el octavo año [entran en el] capital 94 87171/100000 [de interés]. [En el noveno año entran en el capital 114 35881/1000000 de interés].

O sea que, al noveno año, más de la mitad del capital son ya intereses, y va aumentando así en progresión geométrica la parte del capital procedente del interés. Hemos visto que en veinte años el capital se ha multiplicado por siete, al paso que, incluso según los supuestos “más exagerados” de Malthus, la población sólo llegará a duplicarse en un plazo de veinticinco años. Pero, digamos que el capital] se duplica en veinte años y que lo mismo ocurre con la población obrera. [Ello supone que], un año con otro, el interés sería de 30 por 100, tres veces más de lo que es. Ahora bien, igualando la tasa de la explotación, [tendríamos que] la población duplicada sólo rendiría en veinte años (además, durante una gran parte de estos veinte años, apenas sería apta para el trabajo más que la mitad de ella, a pesar del trabajo infantil) el doble de trabajo que antes, lo que quiere decir que sólo aportaría el doble de plustrabajo, pero no tres veces más.

La tasa de ganancia (y también, por tanto, la tasa de interés) se determina: 1) Presuponiendo una tasa igual de explotación, por el número de obreros ocupados, por el volumen absoluto de los obreros en activo y, consiguientemente, por el incremento de la población. Aunque este volumen aumente, su proporción con respecto al volumen total del capital empleado disminuye al acumularse el capital y desarrollarse la industria (y [,con ello, disminuye,] por tanto, la tasa de la ganancia, si la tasa de la explotación se mantiene igual). Y tampoco la población aumenta en la misma progresión geométrica en que [aumenta] el cálculo del interés compuesto. El incremento de la población, cuando el desarrollo industrial llega a cierto nivel, explica d aumento del volumen de la plusvalía y de la ganancia, pero [también], al mismo tiempo, el descenso de la tasa de ganancia. 2) [Por] la magnitud absoluta de la jornada normal [de trabajo], es decir,

mediante el incremento de la tasa de plusvalía. Puede aumentar, por tanto, porque la jornada de trabajo se extienda más allá de la jornada normal. Sin embargo, esto tiene sus límites físicos y —by and by *— sus límites sociales. No cabe duda alguna de que, a medida que el obrero pone en movimiento más capital, el mismo capital dispone de más tiempo de trabajo absoluto. * Gradualmente. 3) Si la jornada normal [de trabajo] se mantiene igual, el surplus labour puede aumentar relativamente al acortarse el tiempo de trabajo necesario y abaratarse los medios de vida destinados al consumo del trabajador en proporción al desarrollo de la productividad del trabajo. Pero este mismo desarrollo de la productividad [del trabajo] hace que disminuya el capital variable en proporción al [capital] constante. Es físicamente imposible que el tiempo de plustrabajo, por ejemplo de dos hombres que sustituyan a veinte, llegue a ser igual a veinte como consecuencia de cualquier aumento del tiempo de [plus] trabajo absoluto o relativo. Si los veinte hombres sólo aportan dos horas de plustrabajo diario, aportarán [entre todos] 40 horas de plustrabajo y [no cabe duda de que] el tiempo total de vida de los dos hombres durante un día no puede exceder de 48 horas. El valor de la fuerza de trabajo no desciende en la misma proporción en que aumenta la productividad del trabajo o del capital. Este aumento de la productividad hará que aumente también, en todas las ramas que no produzcan, directa o indirectamente, artículos de primera necesidad, la proporción entre el capital constante y el variable, sin provocar alteración alguna en cuanto al value of labour * El desarrollo de la productividad no sigue el mismo ritmo [en todas las ramas]. Es propio de-la naturaleza de la población capitalista el que la industria se desarrolle más rápidamente que la agricultura. Esto no responde a la naturaleza de la tierra [precisamente], sino a[l hecho de] que ésta requiere otras relaciones sociales para ser realmente explotada con arreglo a su naturaleza. La producción capitalista sólo se lanza a la tierra después de haber agotado su fuerza y de haber asolado sus posibilidades naturales. A lo que hay que añadir que —en proporción a las otras mercancías—, en virtud de la propiedad sobre la tierra, los productos agrícolas se pagan más caros, porque se pagan por su valor, y no por su precio de costo. Y, sin embargo, constituyen la parte fundamental de os artículos de primera necesidad. Y [aún] hay que añadir [lo siguiente]: que, en virtud de la ley de la competencia, si resulta más caro explotar la décima parte de la tierra, las nueve décimas partes restantes se

ven también, “artificialmente” afectadas por esta esterilidad relativa. * Valor del trabajo.

Si, con la acumulación del capital, la tasa de ganancia se mantuviera igual, aquélla tendría, en realidad, que aumentar. El mismo obrero, mientras el capital obtiene un plustrabajo de diez, tendría [ahora], al acumularse el interés compuesto y aumentar, por tanto, el capital empleado, que suministrar tres, cuatro o cinco veces más, en la misma progresión del compound interest, which is nonsense.** ** Interés compuesto, lo que es absurdo. El volumen del capital que el obrero pone en movimiento y cuyo valor conserva y reproduce mediante su trabajo es [algo] totalmente distinto del valor que le añade y, por tanto, de la plusvalía. Suponiendo que el volumen del capital sea = 1000 y el trabajo agregado = 100, el capital reproducido será = 1100. Si el volumen es = 100 y el trabajo agregado = 20, el capital reproducido será =120. La tasa de ganancia, en el primer caso, será del 10 y en el segundo caso del 20 por 100. Sin embargo, de 100 será posible acumular más que de 20. Por donde el torrente del capital —o su “acumulación— <prescindiendo de su depreciación por el incremento de la productividad> crece en proporción al volumen que ya tenga, y no en proporción al nivel de la tasa de ganancia. Esto explica por qué la acumulación aumenta —en cuanto al volumen— a pesar de que la tasa de ganancia descienda, prescindiendo [del hecho] de que pueda acumularse, al aumentar la productividad, una parte mayor del ingreso, aunque éste disminuya, que con una tasa alta de ganancia y menor productividad. Puede darse una tasa de ganancia alta —siempre y cuando que se base en una tasa alta de plusvalía— cuando se trabaja una jornada muy larga, aunque el trabajo sea menos productivo. Ello es posible, porque las necesidades del obrero y, por tanto, el mínimo del salario, son muy pequeñas, aunque el trabajo sea improductivo. A la exigüidad del [salario] mínimo corresponderá la falta de energías del trabajador. En ambos casos, el capital acumula lentamente, a pesar de la tasa alta de ganancia. La población se mantiene estancada y el tiempo de trabajo que el producto cuesta es grande, aunque sea pequeño el salario pagado al trabajador.

 He explicado el descenso de la tasa de ganancia aunque la tasa de plusvalía se mantenga igual e incluso descienda por [el hecho de] que disminuye el capital variable en proporción al constante, es decir, [de que

baja] el present labour *90 el trabajo vivo, en proporción al past labour employed and reproduced.** Hodgskin y el autor [de la obra] "The Source and Remedy of the National Difficulties” lo explican por la imposibilidad de que el obrero pueda acomodarse a las exigencias del compound interest like accumulation of capital.*** * Trabajo presente. ** Trabajo pretérito empleado y reproducido. *** Interés compuesto, como acumulación del capital,

“No hay trabajo, productividad, ingenio ni arte capaces de satisfacer las arrolladoras pretensiones del interés compuesto. Pero todo ahorro sale del ingreso del capitalista” (es decir, de la simple ganancia), ‘lo que hace que, realmente, estas pretensiones se planteen de un modo permanente y que la productividad del trabajo se niegue no menos permanentemente a satisfacerlas. De ahí que se llegue continuamente a una especie de compensación” (l. c., p. 23).

En cuanto al sentido general, la cosa viene a ser lo mismo. Si digo que la tasa de ganancia baja con la acumulación porque el capital constante aumenta en proporción al capital variable, ello equivale a decir, prescindiendo de la determinada forma de las partes del capital, que el capital empleado aumenta en proporción al labour employed.† La ganancia no desciende porque sea menos explotado el trabajador, sino porque se emplea, en general, menos trabajo en proporción al capital empleado. † Trabajo empleado. Supongamos, por ejemplo, que la proporción entre el capital variable y el constante sea de 1: 1. De este modo, si el capital = 1.000, c será = 500 y v = 500. Si la tasa de plusvalía = 50 por 100, 50 por 100 sobre 500 = 50 ✕ 5 = 250. Por tanto, la tasa de ganancia sobre 1.000 arrojará una ganancia = =

, =

, =

, = 25 por 100.

Si el capital total es = 1000 y c = 750 y v = 250, [tendremos que] al 50 por 100 [tasa de plusvalía], arrojará 250 = 125. Pero

, = 12 ½ por 100 1.000

Pero, en el segundo caso, [es menor] el trabajo vivo empleado, comparado con el primer caso, si suponemos que el salario de un obrero = 25 £ al año; en el primer caso, [el salario] empleado [será] de 500 = 20 obreros; en el segundo caso, de 250 £ = 10 obreros. El mismo capital [de

90 Véase Teorías sobre la plusvalía, tomo II, pp. 403-404.

1.000 £] ocupa en un caso a 20 obreros y en el otro solamente a 10. En el primer caso, el volumen del capital es al número de jornadas de trabajo como 1.000: 20; en el segundo caso, como 1.000: 10.

A cada uno de los 20 obreros corresponden, en el primer caso, como capital empleado (constante y variable) 50 £ (ya que 20 ✕ 50 = 500 ✕ 2 = 1.000). En el segundo caso, por cada obrero 100 £ de capital empleado (pues 100 ✕ 10 = 1.000). Sin embargo, en ambos casos es el mismo el capital pro rata que se traduce en salarios para cada obrero. La fórmula que yo ofrezco aporta una nueva razón de por qué, con la acumulación, corresponden menos obreros por el mismo volumen de capital o, lo que es lo mismo, un volumen mayor de capital por el mismo trabajo. Tanto dará que digamos que, en un caso, corresponde un obrero por 50 de capital empleado y en el otro [caso] un obrero por 100 de capital, es decir, por 50 de capital solamente la mitad de obreros; que digamos, por tanto, que en un caso corresponde un obrero por 50 de capital y en el otro medio obrero por el mismo capital, o digamos que en un caso corresponden 50 de capital por cada obrero y en el otro [caso] 50 ✕ 2 de capital por cada trabajador. Pues bien, esta segunda fórmula es la empleada por Hodgskin, etc. Según ellos, acumulación significa, en general, interés compuesto; es decir, que corresponde más capital por el mismo obrero y que éste debe entregar una cantidad mayor de plustrabajo en proporción a la magnitud del capital que le corresponde. Como el capital a él correspondiente aumenta en la proporción del compound interest, * mientras que su tiempo de trabajo, por el contrario, tiene un límite muy determinado y tampoco, en términos relativos, las demandas de este interés compuesto pueden reducirse mediante ninguna “capacidad productiva”, ello hará que “se establezca constantemente una especie de compensación”. La “simple ganancia” permanece igual o más bien aumenta. (Esto es, en realidad, el surplus labour o el surplus value.) Ahora bien, es el interés compuesto el que, con la acumulación del capital, se oculta bajo la forma del interés simple. * Interés compuesto.. Asimismo es evidente que, si el interés compuesto equivale a la acumulación, esta formación de interés —dependiendo del límite absoluto de la acumulación— dependerá de la extensión, la intensidad, etc., del proceso acumulatorio; dependerá, por tanto, del modo de producción. Otherwise ** el interés compuesto consistirá, pura y simplemente, en la

apropiación de capital (propiedad) ajeno bajo la forma de interés, como en Roma y otras partes con la usura. ** De otro modo. La idea de Hodgskin es la siguiente. Originariamente, corresponden pro rata 50 £ de capital por cada obrero, supongamos, por las cuales suministra, por ejemplo, el 25 por 100 de ganancia. Más tarde, al transformarse en capital una parte del interés e irse repitiendo gradualmente este proceso, supongamos que correspondan 200 £ de capital por cada obrero. Si el interés anual del 50 por 100 siguiera capitalizándose en su integridad, este proceso se llevaría a cabo en menos de cuatro años. Así como el obrero, por [un capital de] 50 suministra [una ganancia de] 25, ahora deberá suministrar, por 200 de capital, 100 [de ganancia], o sea el cuádruple. Pero esto es imposible, porque, para ello, necesitaría trabajar cuatro veces más, o sea 48 horas al día, mientras que, originariamente trabajaba 12; lo que quiere decir que, al desarrollarse la productividad del trabajo, el value of labour necesitaría cuadruplicarse. Si la jornada de trabajo es de 12 horas y los salarios representan 25 £ [refiriéndose al salario anual] y el obrero suministra 25 £ de ganancia [al año], ello quiere decir que tendrá que trabajar para el capitalista el mismo tiempo que para sí mismo; es decir, 6 horas, la mitad de la jornada de trabajo. Para suministrar 100, tendría que trabajar, en 12 horas, 4x6 horas para el capitalista, lo que es absurdo. Suponiendo que la jornada de trabajo se alargue hasta 15 horas, es evidente que con 15 horas [de trabajo] no podrá suministrar 24 y menos aún 30, que serían las necesarias, puesto que necesitaría trabajar 24 horas para el capitalista y 6 para sí mismo. Trabajando la jornada entera para el capitalista, sólo podría suministrar 50 £, duplicar el interés, es decir [suministrar] 50 [de ganancial por 200 de capital, mientras que venía suministrando 25 £ por cada 50. En este último caso, la tasa de ganancia = 50 por 100. En el primer caso = 25 por 100. Pero esto es imposible, porque el trabajador necesita vivir. Por mucho que crezca la productividad [del trabajo], si el valor de 12 horas, como en el ejemplo anterior, es = 75, el de 24 horas será = 2 ✕ 75, = 150. Y como el obrero tiene que vivir, no podrá suministrar una ganancia de 150 y menos aún de 200. Su plustrabajo es siempre una parte de su jornada de trabajo, de donde no se sigue, en modo alguno, como pretende el señor Rodbertus, que la ganancia no puede ser nunca igual al 100 por 100. Es verdad que no puede ser nunca igual al 100 por 100 calculada sobre la jornada total de trabajo (puesto que va incluida en ella), pero sí al 100 por 100 en relación con la

parte retribuida de la jornada de trabajo. Por ejemplo, en el caso anterior, es del 50 por 100:

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia

100 por 10 50 por 100

Media jornada de trabajo representa, aquí, una ganancia igual a una tercera parte del total. Si el obrero entregara tres cuartas partes de la jornada [de trabajo], tendríamos:

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia

Capital total Por 100: = 37 ½ 12 ½

37 ½

300 por 100

100 por 100

Capital constante Capital variable Plusvalía Tasa de plusvalía Tasa de ganancia 66 2/3 [Capital total]

33 1/3

300 por 100

100 por 100

Si nos fijamos más de cerca en lo que puede haber detrás de esta concepción, a saber, que la ganancia desciende porque, al progresar la acumulación, no representa ganancia simple (porque, por tanto, no disminuye la tasa de explotación del trabajador, sino que, como dice Hodgskin, aumenta) sino compound profit * y el trabajo no puede ajustarse a las exigencias del compound interest. * Ganancia compuesta. Debe señalarse, ante todo, que, para que esto tenga un sentido, es necesario desarrollarlo. Concebido como producto de la acumulación (es decir, de la apropiación de plustrabajo) —y esta concepción es necesaria con referencia a la totalidad de la reproducción—, todo capital está integrado por ganancia. (Por interés, considerando esta palabra sinónima de ganancia, y no como interest.) Por consiguiente si la tasa de ganancia es = 100 por 100, este (“interés de interés” será ganancia de ganancia. Y no podría comprenderse que es lo que —económicamente— diferencia de algún modo al 100 por 100 del 11 x 110. Llegaríamos, pues, a la conclusión de que no

puede darse tampoco un "simple profit” o, por lo menos, de que también d simple profit debe desaparecer, puesto que, en realidad, es algo tan compuesto como el otro. Si concebimos la cosa más estrictamente, es decir solamente en relación con el capital a interés, tendríamos que el interés del interés absorbe la ganancia y más de la ganancia, y que el productor (sea o no capitalista) obligado a pagar al prestamista intereses compuestos, es como sí, además de la ganancia, tuviera que irle pagando, poco a poco, una parte de su capital. En primer lugar, hay que advertir, por tanto, que la concepción de Hodgskin sólo tiene sentido si se da por supuesto que el capital aumenta más rápidamente que la población, es decir, que la población obrera. (Incluso este último crecimiento es relativo. La naturaleza del capital lleva consigo el sobrecargar de trabajo a una parte de la población obrera y el pauperizar a otra.) Si la población crece uniformemente con el capital, no hay absolutamente ninguna razón para que el plustrabajo, que puedo obtener de x obreros con 100 £ no lo pueda extraer con 800 £ de 8 x obreros. Ocho veces 100 C no representa mayores exigencias para 8 veces x obreros que 100 C para x obreros. Es decir que, aquí, el fundamento de Hodgskin desaparece. (En realidad, las cosas ocurren de otro modo. Aunque la población aumente uniformemente con el capital, el desarrollo capitalista trae consigo el que una parte de la población resulte redundant * al desarrollarse el capital constante a costa del capital variable.) * Excedente.

<“Es muy esencial, en lo que al trabajo se refiere, el que se distribuyan” (las goods mercancías) ‘‘de tal modo que ello provoque una mayor oferta de trabajo o una oferta menor, el que se distribuyan de modo que represente una condición para el trabajo o una protección para los ociosos”. ("An Inquiry into those principles respecting the Natura of Demand", etc. Londres, 1821, p. 57). “La creciente oferta de trabajo es provocada por el creciente número de personas" (l. c., p. 58). "El no ser capaz de disponer de tanto trabajo como antes sólo tiene importancia cuando el trabajo no produce ya como antes. Si el trabajo se toma más productivo, la producción no se verá restringida aunque el volumen existente de mercancías disponga de menos trabajo que antes" (l. c., p. 60).

(Esto [va dirigido] contra Malthus. Truc, production would not be checked but the rate of profit would ** Cínicas palabras estas en las que “un volumen de mercancías dispone del trabajo*’; es el mismo cinismo que

encontramos en la explicación maltusiana del valor: *** el mando de la mercancía sobre el trabajo, [que] es muy buena y absolutamente característica de la naturaleza del capital. ** Es cierto que la producción no podría ser restringida, pero sí la tasa de ganancia. *** Ver supra. El mismo autor observa acertadamente, en contra de West:

"Dice el autor de ‘An Essay on the Application of Capital to Land' que se entrega más por el trabajo cuando el capital aumenta con la mayor rapidez posible, y que esto... ocurrirá allí donde la ganancia del capital sea más elevada. ‘Cuanto más elevada [sea] la ganancia del capital', añade, ‘más alto será el salario’... La falla consiste en que se omiten [aquí] dos palabras: ‘cuanto mayor haya sido la ganancia del capital más alto será el salario’... La ganancia elevada y el salario alto no se dan simultáneamente; no aparecen en la misma transacción; lo uno actúa sobre lo otro y lo reduce a su nivel. Del mismo modo podría argumentarse diciendo que ‘la oferta de una mercancía aumenta más rápidamente cuando más alto es el precio y que, por tanto, se condicionan mutuamente la alta demanda y los precios altos’. Se trata de una confusión de causa y efecto” (l. c., pp. 100 s.).>

Por tanto, la tesis de Hodgskin sólo tiene sentido cuando —mediante el proceso de la acumulación— es el mismo obrero quien pone en movimiento más capital, [o sea] cuando el capital aumenta pro rata del trabajo. Por ejemplo, cuando el capital era de 100 y por acumulación pasa a ser de 110 y el mismo obrero que [antes] arrojaba una plusvalía de 10 arroja [ahora] una plusvalía de 11, en proporción al crecimiento del capital, interés compuesto. Lo que quiere decir que no es sencillamente el mismo capital que antes ponía en movimiento, una vez reproducido, el que tiene que arrojar la misma ganancia (simple profit), sino que este capital ha aumentado con su plustrabajo, lo que le permite rendir [nuevo] plustrabajo, en primer lugar por el capital originario (o su valor) y además por su propio capital acumulado, es decir por el plustrabajo capitalizado. Y como este capital crece año tras año, tenemos que el mismo obrero deberá suministrar continuamente más trabajo.

Ahora bien, el que, en general, corresponda más capital al mismo obrero solamente es posible [del siguiente modo]: Primero, si la productividad del trabajo sigue siendo la misma, ello sólo es posible cuando el trabajador prolongue su tiempo de trabajo absoluto, por ejemplo, trabaje 15 horas en vez de 12, o cuando trabaje más intensivamente, efectuando en 12 horas de trabajo el trabajo de 15 horas; en

4 horas el trabajo de 5 o en 4/5 de horas el trabajo de 5/5. Como “el obrero” reproduce sus medios de vida en un determinado número de horas, resultará que el capitalista saldrá aquí ganando 3 horas, exactamente lo mismo que si aumentara la productividad del trabajo, cuando, en realidad, éste no ha aumentado su productividad. Si esta intensificación del trabajo fuese general, descendería necesariamente el valor de la mercancía con arreglo a la reducción del tiempo de trabajo. El grado de intensidad se convertiría en su grado medio, en su cualidad natural. Pero cuando esto sólo ocurre en determinadas esferas, se trata de trabajo compuesto, de trabajo simple potenciado. Menos de una hora de trabajo más intensivo rendirá entonces tanto como el más extensivo y aportará el mismo valor. Por ejemplo, en el caso anterior, 4/5 de hora [aportarán] tanto como 5/5 o sea una hora. Ambas cosas, la extensión del tiempo de trabajo y el incremento del trabajo mediante su mayor intensidad, llevadas a cabo ambas a fuerza de tupir los poros del trabajo, tienen sus límites físicos (a pesar de que los panaderos de Londres, por ejemplo, trabajan ordinariamente 17 horas, y a veces más), límites muy determinados, al llegar a los cuales termina el interés compuesto y el composite profit. Dentro de estos límites, podemos afirmar lo siguiente: Si el capitalista no paga nada por la extensión o intensificación del trabajo, aumentará su surplus value (y también la ganancia, suponiendo Sre no se dé cambio alguno en el value del capital constante, puesto que modo de producción sigue siendo el mismo) —(bajo la cláusula de que) su ganancia— ha aumentado más rápidamente que su capital. No pagará no necessary labour.* * Ningún trabajo necesario. Si paga por el plustrabajo en la misma proporción que antes, el surplus value aumentará en la [misma] proporción en que haya aumentado el capital. La ganancia se incrementará más rápidamente, puesto que se dará una rotación más rápida del capital fijo; al mismo tiempo, la maquinaria no se desgastará más rápidamente en la misma proporción en que se emplee de un modo más intensivo. Disminuirá la inversión de capital fiio, ya, que para 200 obreros que trabajen simultáneamente se necesitaran más máquinas, edificios, etc., que para 100 trabajando más tiempo. Harán falta, asimismo, menos overlookers,** etc. (El capitalista dispondrá de la posibilidad altamente agradable de extender o contraer su producción sin los trastornos de someterse a las condiciones del mercado. Además, aumentará su poder, por cuanto que a la parte del trabajo sobreocupado corresponderá un ejército

de reserva inactivo o semiinactivo, lo que aumentará la competencia entre los trabajadores.) ** Capataces.

Aunque en este caso no se altera la proporción puramente aritmética entre necessary labour y surplus labour, sino que éste es más bien el único caso en que ambos pueden aumentar uniformemente, la explotación del trabajo, nevertheless * ha crecido; tanto con la extensión de la jornada de trabajo como con su intensificación (condensación), si al mismo tiempo no se acorta (como ocurre mediante la ley sobre la ¡ornada de diez horas). El obrero ve mermada la duración de su fuerza de trabajo, agotada en una proporción mucho mayor que aquella en que aumenta su salario y se convierte mucho más en una simple máquina de trabajo. Pero, aun prescindiendo de esto último, si, a base de la jornada normal de trabajo, puede vivir, digamos, 20 años, y con la otra solamente 15, es evidente que en un caso venderá el valor de su fuerza de trabajo en 15 años y en el otro en 20. En un caso deberá reponerse en 15 años y en el otro en 20. * No obstante. Un valor de 100 que dure 20 años se repondrá pagando el 5 por 100 anual, ya que 5 ✕ 20 = 100. Un valor de 100 que dure 15 años se repondrá [en cambio] pagando anualmente 6 10/15 = 6 2/3 por 100. Pero el obrero sólo obtiene, en el caso dado de 3 horas de plustrabajo, lo que representa el valor diario de su fuerza de trabajo, calculado a base de 20 años. Suponiendo que rinda 8 horas de necessary labour y 4 de surplus labour, obtendrá [para sí] 2 terceras partes de cada hora, pues 12 ✕ 2 = 8.

A base de la misma medida de 3 horas de overtime ** 2 horas. Es decir 2 terceras partes de cada hora. Pero esto es solamente el valor de una hora de su fuerza de trabajo, suponiendo que dure 20 años. Si la vende en 15 años, aumenta su valor. ** Plustiempo. En la producción de la riqueza, sólo se da anticipación del futuro — anticipación real— en lo que se refiere al obrero y a la tierra. En ambos casos] es posible anticipar realmente el futuro y asolarlo intensificando prematuramente el esfuerzo hasta el agotamiento, rompiendo el equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe. Ambas cosas ocurren en la producción capitalista. Por lo que se refiere a la llamada anticipación, por ejemplo en la

deuda pública, observa con razón Ravenstone:

 “Al pretextar que aplazan los gastos del presente para el futuro; al afirmar que es posible gravar a los descendientes para satisfacer las necesidades de la generación actual, afirman el absurdo de que se puede consumir lo que aún no existe, de que es posible vivir de víveres cuya simiente aún no se ha sembrado" (Ravenstone, "Thoughs on the Funding System", Londres, 1824, p. 8). “Toda la sabiduría de nuestros estadistas se reduce a efectuar una gran transferencia de propiedad de una clase de persona a otra, creando un fondo enorme para recompensar las especulaciones y los fraudes” (l. c., p. 9).

Otra cosa ocurre con el obrero y con la tierra. Lo que aquí se gasta existe como δύναµις y la vida de esta δύναµις se ve acortada por el trabajo forzado de su ejercicio. Finalmente, cuando el capitalista se ve obligado a pagar más por el overtime que por el tiempo de trabajo normal, esto, según lo que más arriba hemos dicho, no representa en modo alguno una elevación del salario, sino solamente —y rara vez llega a tanto el pago extra— una compensación por el valor elevado del overtime. En realidad debería pagarse mejor cada hora de trabajo, y no solamente el overtime, cuando se trabaje overtime, pagando mejor el más rápido desgaste de la fuerza de trabajo. Por tanto under all circunstanees,* esto [representa] una mayor explotación del trabajo. Y, al mismo tiempo, en todo caso, el descenso de surplus value con la acumulación del capital y también el descenso de la tasa de ganancia, siempre y cuando que esto no se vea contrarrestado por el ahorro de capital constante. /887// * En todo caso. Es éste, por tanto, un caso en que la acumulación del capital —la aparición del composite profit— hace necesariamente disminuir la tasa de ganancia. Si [esta tasa], para un capital de 300 (primera dosis) era = 10 por 100 (por tanto, = 30) y para un complemento de 100 = 6, [tendremos que] para 400 es = 36. Lo que significa, en general, 9 por 100; es decir, que habrá bajado del 10 al 9 por 100. Pero, como hemos dicho, a partir de cierto punto en adelante, sobre esta base (permaneciendo igual la productividad del trabajo) la ganancia del capital adicional no sólo descendería, sino que cesaría y, por tanto, terminaría toda la acumulación basada en este composite profit. En este caso, la baja de la ganancia se combina con una explotación acrecentada del

trabajo, y el stoppage** de dicha ganancia al llegar a cierto punto, no porque el obrero o somebody else *** obtenga su producto integro, sino porque es físicamente imposible trabajar más allá de una determinada cantidad de tiempo de trabajo o acrecentar la intensidad del trabajo por encima de cierto grado. ** Cesación. *** Cualquier otro. Segundo, fuera de éste, el único caso en el que, manteniéndose igual el número de obreros, corresponde pro rata mayor capital por cada uno y, por tanto, puede invertirse mayor surplus capital, con explotación incrementada del mismo número [de obreros], es el del aumento de la productividad del trabajo, [el del] cambio del modo de producción. Esto condiciona un change en la proporción orgánica de capital constante y variable o, lo que es lo mismo, el aumento del capital en relación con el trabajo es idéntico, aquí, el aumento del capital constante en relación con el variable y, en general, con el volumen del trabajo vivo aplicado por él.

Por tanto, la concepción de Hodgskin se reduce aquí a la ley general desarrollada por mí. El surplus value, la explotación del obrero, aumenta, pero al mismo tiempo baja la tasa de ganancia, al bajar el capital variable con respecto al constante; porque el volumen del trabajo vivo en general desciende relativamente con respecto al capital que lo pone en movimiento. El capitalista se apropia bajo la rúbrica de capital una parte mayor del producto anual del trabajo y una parte menor bajo la rúbrica de ganancia. <De ahí la fantasía del cura Chalmers de que cuanto menor es el volumen de producto anual que los capitalistas gastan como capital, mayores ganancias se embolsan contando con la bendición de la “Established Church” * para comerse gran parte del plusproducto en vez de capitalizarlo.91 El maldito cura confunde la causa y el efecto. Por lo demás, el volumen del producto aumenta a medida que aumenta la magnitud del capital invertido, aunque disminuya la tasa. Además, crece la cantidad de valores de uso que esta proporción menor representa. Pero esto condiciona, al mismo tiempo, la centralización del capital, puesto que ahora las condiciones de producción exigen el empleo de capital en masa. Ello determina la absorción de los pequeños capitalistas por los grandes y la

91 Thomas Chalmers, "On Political Economy in Connexion with the Moral State and Moral Prospects of Society”, 2a. ed., 1832, pp. 88 ss.

“descapitalización” de los primeros. Estamos, una vez más, bajo otra forma, ante el divorcio de las condiciones de trabajo y el trabajo mismo (ya que entre los pequeños capitalistas abundan más que quienes trabajan para ellos mismos; el trabajo del capitalista se halla siempre en razón inversa a la magnitud de su capital, es decir, a la potencia en que es capitalista. Este proceso no tardaría en dar al traste con la producción capitalista si no interviniesen [ciertas] tendencias que contrarrestan [esta evolución] y que aquí no vamos a desarrollar —pues tienen su lugar en el capítulo sobre la competencia de capitales—, tendencias que, a su vez, ejercen una acción descentralizadora junto a la fuerza centrípeta); dicho divorcio crea el concepto de capital y de la acumulación originaria y se manifiesta luego como proceso constante en la acumulación del capital, para expresarse aquí, por último, como la centralización en pocas manos de los capitales ya existentes y la descapitalización de muchos.> * Iglesia anglicana. <El hecho de que la cantidad (proporcionalmente) descendente de trabajo no se complemente en la misma proporción por su mayor productividad o de que la proporción del plustrabajo con respecto al capital desembolsado aumente en la misma proporción en que disminuye proporcionalmente el volumen del trabajo empleado se debe, en parte, a que el desarrollo de la productividad del trabajo sólo en determinadas esferas del capital reduce el value of labour, el necessary labour; porque, incluso en estas esferas no se desarrolla uniformemente y se interfieren causes que lo contrarrestan, como, por ejemplo, el que los mismos obreros no puedan impedir la reducción del salario (en cuanto al valor), pero sin dejarse reducir hasta el mínimo, sino más bien imponiendo cuantitativamente cierta participación en los progresos de la riqueza general.

Pero, también este crecimiento del plustrabajo [es] relativo, [se mantiene] dentro de determinados límites. Si [ello] correspondiera a las exigencias del composite interest * el tiempo de trabajo necesario tendría que quedar reducido a cero, lo mismo que [el tiempo de plustrabajo] se extendía hasta el infinito en el [caso] más arriba considerado. * Interés compuesto El alza y la baja de la tasa de ganancia —en cuanto determinada por ti alza o la baja del salario en virtud de la relación de la oferta y la demanda [del trabajo] o del alza o la baja temporal de los artículos de primera necesidad, comparados con los artículos de lujo, como consecuencia de estos

cambios de la oferta y la demanda y de la consiguiente alza o baja del salario— tiene tan poco que ver con la ley general del alza o la baja de la tasa de los precios de mercado de las mercancías en general con su determinación del valor. Esto deberá examinarse en el capítulo que trata del movimiento real del salario. Cuando ]a proporción entre la oferta y la demanda es favorable a los trabajadores, cuando los salarios suben, es posible (aunque no en modo alguno necesario) que, con ello, aumenten temporalmente los precios de ciertos artículos de primera necesidad, principalmente de los víveres. Acerca de esto observa acertadamente el autor de la “Inquiry into those Principles”, etc.:

“En este caso, there will be ** un alza de la demanda de los artículos necesarios para la vida en proporción a los artículos superfluos, comparada con la que existiría si el capitalista ejerciera” (sumando sobre las mercancías) "para procurarse cosas destinadas a su propio consumo. En general, cambiarán por más cosas los artículos necesarios para la vida... Y, por lo menos, una parte de estos artículos necesarios para la vida serán alimentos” (l. c., p. 22). ** Se producirá.

Y luego, expone acertadamente la opinión de Ricardo:

“Por tanto, puede asegurarse, en todo caso, que el alza del precio del trigo no ha sido la causa fundamental de aquel alza del salario que ha hecho bajar la ganancia, sino que, por el contrario, el alza del salario ha sido, ante todo, la causa de la subida del precio del trigo; y la naturaleza de la tierra, que suministra siempre, proporcionalmente, un rendimiento menor para un cultivo acrecentado, ha hecho que una parte de esta subida de precios se convirtiera en permanente e impedido que, como consecuencia de la ley de la población, se produjera una reacción completa” (l. c., p. 23).

Hodgskin y el autor de “The Source and Remedy”, etc., al explicar la baja of profits por la imposibilidad del living labour to come to the demands of “compound interest" *** se-aproximan mucho más a la verdad, aunque no lo analicen de cerca, que Smith y Ricardo, quienes explican el fall of profits por el rise of wages; † uno, [por el alza] de los leal and nominal wages †† y otro [por el alza] de los nominal wages, with rather a decrease of real wages * Hodgskin y todos estos antagonistas proletarios hacen resaltar, con [bastante] sentido común, el hecho de que el número proporcional de quienes viven de la ganancia ha crecido, al desarrollarse el capital.

*** Del trabajo vivo de hacer frente a las exigencias del “interés compuesto”, † Baja de las ganancias por el alza de los salarios. †† De los salarios reales y nominales. * Salarios nominales, más bien con un descenso de los salarios reales.

### [f) Hodgskin, acerca del carácter social del trabajo y de la relación entre trabajo y capital]

He aquí ahora algunas de las conclusiones tomadas de la obra de Hodgskin, “Labour defended", etc.: Desarrollo del valor de cambio del producto, hence ** del trabajo contenido en la mercancía, como trabajo social: ** Y, por tanto.

“Casi cada producto de la destreza y la pericia es el resultado del trabajo común y combinado."

(Y esto, resultado de la producción capitalista.)

“Tanto dependen unos hombres de otros y hasta tal punto aumenta esta dependencia a medida que progresa la sociedad, que el trabajo de cualquier individuo aislado..., apenas encierra el más mínimo valor a menos que forme parte del gran trabajo social.”

<Citar esta frase, poniendo de relieve [a este propósito] que sólo a base del capital se extiende la producción de mercancías o la producción del producto en cuanto mercancía, captando la esencia del producto mismo.>

“... Dondequiera que se introduce la división del trabajo, se interpone el juicio de otras personas antes de que el obrero pueda realizar su adquisición y ya nada se puede considerar como el salario natural del trabajo de un individuo. Cada trabajador crea solamente una parte del todo, y como cualquier parte de por sí carece de valor o de utilidad, no hay nada que el trabajador pueda tomar y de la que pueda decir: ‘Esto es mi producto y deseo retenerlo para mí’. Entre el comienzo de la cooperación de varios trabajadores y la distribución de su producto entre las personas interesadas cuyos esfuerzas combinados lo han creado se interfiere necesariamente el juicio de las personas y se plantea el problema de saber qué parte de este producto común debe atribuirse a cada individuo de aquellos cuyo trabajo común lo ha creado” (l. c., p. 25).

“No creo que haya otro camino para resolver esto que el dejar que lo decida el juicio totalmente libre de los trabajadores” (l. c.,.). "Debo añadir qué es dudoso el que una clase de trabajo sea más valiosa que otra. Y no cabe duda de que ninguna es más necesaria que otra” (l. c., p. 26).

Hodgskin dice, por último hablando de la relación del capital:

“Son maestros [...] tanto los trabajadores como sus jornaleros. En esta función, su interés es exactamente el mismo que el de sus hombres. Pero aquellos son, además, capitalistas o agentes de los capitalistas y, en concepto de tales, su interés se contrapone decididamente al de sus trabajadores” (l. c., p. 27). “La amplia difusión de la cultura entre los trabajadores industriales de este país hace que disminuya diariamente el valor del trabajo y de la destreza de casi todos los maestros y empresarios y que aumente el número de gentes que poseen su pericia” (l. c., p. 30). “El capitalista es el intermediario opresor entre los distintos trabajadores.” Si se le descarta, "es evidente que el capital o el poder de emplear trabajo y el trabajo coexistente son una y la misma cosa. Y que son también lo mismo el capital productivo y el trabajo diestro. Por consiguiente, el capital y una población trabajadora son términos totalmente sinónimos. Dentro del sistema de la naturaleza, la boca forma una unidad con las manos y con la inteligencia” (I. c., P33).

Con la forma de la enajenación de unos momentos del trabajo social con respecto a otros, forma que toma cuerpo en el capital, desaparece el modo de producción capitalista. Tal es el resultado a que llega Hodgskin.

Acumulación originaria del capital. Implica la centralización de las condiciones de trabajo. Las condiciones de trabajo se hacen aquí independientes del trabajador y del trabajo mismo. El acto histórico de la acumulación originaria es el acto histórico de nacimiento del capital, el proceso histórico de divorcio que convierte las condiciones de trabajo en capital y el trabajo en trabajo asalariado. Se sienta con ello el fundamento de la producción capitalista. Acumulación del capital sobre la base del capital mismo, incluyendo también, por tanto, la relación entre el capital y el trabajo asalariado. Reproduce el divorcio y la independización de la riqueza material frente al trabajo en escala cada vez mayor. Concentración del capital. Acumulación de los grandes capitales mediante

el aniquilamiento de los pequeños. Atracción. Descapitalización de las combinaciones intermedias de capital y trabajo. Es ésta la última potencia y la forma final del proceso que convierte las condiciones de trabajo en capital, que luego reproduce el capital y los capitales en escala superior y que, por último, separa a los capitales formados en muchos puntos de la sociedad de sus poseedores y los centraliza en manos de grandes capitalistas. Bajo esta forma externa de antítesis y contradicción, la producción, aunque en forma enajenada, se convierte en producción social. El trabajo social y el proceso real de trabajo [se hacen] comunes a los instrumentos de producción. Los capitalistas pasan a ser funcionarios del proceso [de producción], que, al mismo tiempo, aceleran esta producción social y, con ella, el desarrollo de la productividad y se convierten en algo superfluo a medida que actúan por poder de la sociedad y pierden importancia en cuanto propietarios de esta riqueza social y titulares del mando sobre el trabajo social. Les ocurre como a los señores feudales, cuyos derechos fueron convirtiéndose en simples privilegios contrarios a su tiempo y a su fin a medida que sus servicios se hicieron inútiles, al nacer la sociedad burguesa, marchando con ello hacia su propia ruina. /XV-890//

### [g) Formulación de algunas tesis fundamentales de Hodgskin en su libro “Popular Political Economy’]

//XVIII-1084/ Th[omas] Hodgskin, "Popular Political Economy. Four Lectures delivered at the London Mechanic’s Institution ", Londres, 1827.

"Trabajo manual fácil no es otra cosa que pericia transmitida” (l. c., p. 48). "Como todos los beneficios derivados de la división del trabajo se concentran, naturalmente, en los trabajadores y pertenecen a ellos, si se les priva de estos beneficios y, al progresar la sociedad, sólo se enriquecen gracias a su pericia cada vez mayor quienes jamás trabajan, esto sólo puede provenir de una injusta apropiación, de la usurpación y el saqueo llevados a cabo por los enriquecidos y del sumiso acatamiento por parte de los empobrecidos" (l. c.,. pp. 108 s.). “No cabe duda de que los trabajadores se multiplican demasiado rápidamente, si esta multiplicación se compara con la demanda de sus servicios por los capitalistas” (l. c., p. 120). “El señor Malthus pone de manifiesto los resultados que el incremento del número de trabajadores ejerce sobre la reducción de la parte que cada individuo

obtiene del producto anual; la cantidad distribuida entre ellos de este producto constituye una magnitud precisa y determinada, que no se rige en modo alguno por lo que ellos producen anualmente” (l. c., p. 126). “El trabajo, medida exclusiva del valor”, pero “el trabajo, creador de toda riqueza, no es una mercancía” (l. c., p. 186 [Nota]).

Refiriéndose a la influencia del dinero sobre el incremento de la riqueza, Hodgskin observa acertadamente:

“Si alguien puede obtener por pequeñas cantidades de productos perecederos otros que no lo sean, no se sentirá inclinado a rechazar aquéllos. El empleo del dinero incrementa, así, la riqueza, impidiendo el despilfarro” (l. c., p. 197). “La ventaja principal del pequeño comercio está en que la cantidad en que mejor se producen las mercancías no es aquella en que mejor se distribuyen” (l. c., p. 146). “Tanto la teoría en lo tocante al capital como la práctica que consiste en poner un alto al trabajo allí donde, después de cubrir los gastos de sostenimiento del trabajador, puede producir una ganancia para el capitalista, parecen contradecir a las leyes naturales que rigen la producción” (l. c., p. 238).

Con respecto a la acumulación del capital, Hodgskin desarrolla aproximadamente las mismas ideas expuestas ya en su primera obra. Queremos, sin embargo, citar aquí los pasajes principales, para que el resumen sea más completo:

“Fijémonos, por ejemplo, en el capital fijo, [que constituye] la posición más favorable a favor de la idea de que el capital apoya la producción. Hay que distinguir tres clases de circunstancias en que la acumulación del capital difiera considerablemente:

1) Cuando es realizada y utilizada por las mismas personas. Es evidente [que] toda acumulación facilita su trabajo mediante la posesión de las herramientas que [el productor] hace y utiliza. El límite de esta clase de acumulación es la capacidad del trabajador para hacer y utilizar tales herramientas. 2) Cuando se hace y utiliza por diferentes personas que se reparten entre sí en una proporción justa el producto de su trabajo común. Un trabajador hace y el otro utiliza el capital; se distribuye [entre ambos] la mercancía en la misma proporción en que cada uno de ellos ha contribuido con su trabajo a producir... Sin embargo, creo expresar mejor este hecho, diciendo: Cuando una parte de la sociedad se dedica a producir herramientas mientras otra parte las utiliza, se

establece así una especie de división del trabajo que fomenta la productividad y contribuye a la riqueza general. Mientras el producto de estas dos clases de trabajadores se divida entre ellos, la acumulación y el incremento de las herramientas que así se producen y utilizan resultará tan ventajoso como si fuesen producidas y utilizadas por una sola persona”. “3) Cuando las posee una clase de personas que no las hacen ni utilizan... el capitalista es simplemente poseedor de las herramientas y, como tal, no es trabajador. No fomenta en modo alguno la producción”.

<es decir la producción is assisted by the instrument, but not by the tittle A holds to the instrument, not by the circunstance that the instrument is owned by the no-labourer>.* * Es fomentada por la herramienta, pero no por el título posesorio que A tiene sobre ella, no por el hecho de que la herramienta sea propiedad del no-trabajador.

El capitalista "adquiere la propiedad sobre el producto de un trabajador y la trasmite a otro, ya sea por un determinado tiempo, como en la mayoría de las clases del capital fijo, o bien para siempre, que es el caso del salario, cuando crea que pueda emplearlo en su propio beneficio o consumirlo. No permite nunca que el producto de un trabajador, una vez que ha entrado en su posesión, sea utilizado o consumido por otro como no sea en su beneficio. Utiliza o presta su propiedad para obtener una participación en el producto o en el ingreso natural de los trabajadores, y toda acumulación de esta propiedad en su mano representa simplemente una expansión de su poder sobre el producto del trabajo y frena el incremento de la riqueza nacional. Es lo que actualmente ocurre... Puesto que el capitalista, en cuanto propietario de todos los productos, no permite a los trabajadores producir o utilizar herramientas como no sea para beneficiarse él con ellas sobre aquello en que rebasan el mantenimiento del trabajador, es evidente que trazan al trabajo productivo límites más estrechos de los que la naturaleza impone. A medida que el capital se acumula en manos de un tercero, crece el volumen de la ganancia exigida por el capitalista, creándose así un obstáculo artificial a la producción y la población... En el estado actual de la sociedad, en que los trabajadores no son en caso alguno quienes poseen el capital, toda acumulación de éste incrementa el volumen de ganancia exigido por los capitalistas y elimina cualquier clase de trabajo que pudiera procurar una existencia agradable al trabajador... Si se reconoce que el trabajo produce todas las cosas, incluyendo el capital, resulta un contrasentido atribuir

productividad a las herramientas que el trabajo hace y utiliza...

El salario no facilita, como las herramientas, la producción. El trabajo, no el capital, paga todo salario” (l. c., p. 243-247). “La mayoría de los anticipos de los capitalistas consisten en promesas de pago... La inversión y el empleo del papel-moneda han venido a demostrar que el capital no es, en modo alguno, algo ahorrado. Mientras el capitalista, para realizar su riqueza o disponer del trabajo de otros, necesitaba mantener en su posesión una acumulación real de metales preciosos o mercancías, podía creerse que la acumulación del capital era el resultado de un ahorro efectivo, del cual dependía el progreso de la sociedad. Pero, al inventarse el papel-moneda y los títulos y valores en pergamino y desde el momento en que quien poseía simplemente uno de estos pedazos de papel podía percibir un ingreso anual en signos monetarios, que le permitía adquirir cuanto necesitara para su uso o consumo y, sin necesidad de deshacerse de todos los títulos, se encontraba al final del año más rico que al comienzo o tenía, al entrar en el año siguiente, derecho a poseer una cantidad mayor de semejantes títulos, lo que le daba la posibilidad de disponer de mayor cantidad de productos del trabajo, se hizo evidente que el capital no es nada ahorrado y que el capitalista individual no se enriquece mediante el ahorro real y material, sino haciendo algo que le pone en condiciones.,., de exigir más del producto del trabajo de otros... El empresario manufacturero dispone de moneda o papel para pagar los salarios. Estos salarios son entregados por sus trabajadores a cambio de los productos de otros, que no perciben un salario, ni en moneda ni en papel; y retoma al manufacturero, quien, a cambio de ellos, entrega el paño producido por sus propios obreros. Con ellos vuelve a pagar los salarios, y el dinero o el papel recorren de nuevo el ciclo anterior... A su posesión (es decir, a la del capitalista), “ya se utilice para el pago de salarios o consista en herramientas útiles, se atribuye todo el formidable adelanto del saber y la pericia, realizado en la maquinaria, de los frutos del trabajo... Los trabajos combinados del minero, del fundidor, del herrero, del mecánico, del fogonero y de innumerables hombres más, y no las máquinas inanimadas, son los autores de lo logrado por las máquinas de vapor... Según la terminología usual, la productividad lograda por esta pericia se atribuye a su producto visible, las herramientas, y sus meros poseedores, que ni las hacen ni las utilizan, se imaginan ser las personas más productivas” (l. c, páginas 248251).

Su polémica contra "el peligro de expulsar al capital del país", contra el interest of capital as necessary stimulus * para [el fomento de la] industry o

sobre la savings theory,** v IX, 47.92 Incluir [esto] en el capítulo sobre los economistas vulgares. * Interés del capital como estímulo necesario. ** Teoría del ahorro.

"Al crecer la población, se incrementan tanto la producción como el consumo. Es esto todo lo que debe entenderse bajo los términos de acumulación o incremento de la riqueza nacional” (l. c., p. 257). /XVIII-1086//

### [h) Hodgskin, sobre el poder del capital y sobre la revolución del derecho de propiedad]

//XIII-670 a/ [Hodgskin], "The Natural and Artificial Right of Property Contrasted", Londres, 1832.

"Actualmente, toda la riqueza de la sociedad pasa primeramente a manos del capitalista, e incluso la mayoría de la tierra es comprada por él; paga al terrateniente la renta, al obrero el salario, los impuestos al recaudador y tiene para sí gran parte del producto anual, que en realidad es la parte mayor y que se incrementa diariamente. El capitalista puede ser considerado ahora como el propietario de primera mano de toda la riqueza social, aunque ninguna ley le confiere el derecho a esta propiedad” (l. c., p. 98). “Este cambio de propiedad es provocado por la percepción de intereses sobre el capital, y no deja de ser bastante curioso el que los legisladores de toda Europa hayan tratado de impedir esto mediante leyes contra la usura” (l. c., p. 98, nota). “El poder del capitalista sobre toda la riqueza del país constituye una total revolución en el derecho de propiedad, y ¿por medio de qué ley o serie de leyes se ha logrado esto? (l. c., p. 99). /XIII-670 a//

## [4] Bray, como reacción contra los economistas

//X-441/ Bray (J. F. "Labour’s Wrongs and Labour’s Remedy, etc. Leeds, 1839.

92 Marx se remite aquí a su cuaderno de extractos IX, escrito en 1851. En la p. 47 de este cuaderno se extractan las pp. 252-256 del libro de Hodgskin, “Popular Political Economy”, etcétera.

Como la existencia del hombre se halla condicionada por el trabajo y éste requiere medios para trabajar, "el gran campo de toda actividad y la materia prima de toda riqueza —la tierra— tiene que ser propiedad común de todos sus habitantes” (l. c., p. 28). “La vida depende de la nutrición y la nutrición del trabajo. Esta dependencia es absoluta. Cuando, por tanto, un individuo rehúye trabajar, sólo puede hacerlo a condición de acrecentar el trabajo de la masa” (l. c., p. 31). "Todas las injusticias y todos los males cometidos o sufridos por los hombres tienen su causa en la usurpación del derecho a la tierra por parte de algunos individuos y clases, con exclusión de otros... Después de haber reivindicado para sí algunos hombres la propiedad sobre la tierra, el siguiente paso fue reivindicar la propiedad sobre los hombres mismos” (l. c., p. 34).

[Bray] indica que su finalidad consiste en

“combatir a los economistas en su propio terreno y con sus propias armas ([argumentando] por ejemplo que la miseria no tiene por qué ser la suerte reservada al trabajador en todo sistema social). "Antes de poder echar por tierra las conclusiones a que se llega por este procedimiento, los economistas deben refutar las verdades y principios establecidos en que se basan sus propios argumentos” (l. c., p. 41). “Según los mismos economistas, para la producción de la riqueza se necesitan: 1) trabajo, 2) acumulación de trabajo o capital anterior, y 3) cambio. ” Tales son, según ellos mismos, las condiciones generales de producción. "Se aplican a la sociedad en su conjunto y, por su misma naturaleza, no pueden sustraer a su operación ni los individuos ni las clases” (l. c., p. 42). “El precepto que ordena trabajar rige para todas las criaturas. El hombre es el único que puede transgredirlo y, por su propia naturaleza, esta transgresión se realiza siempre a costa de los demás” (l. c., p. 43).

“Si nos atenemos a la verdadera naturaleza del trabajo y del cambio, la estricta justicia exige” <al decir esto, se refiere a las determinaciones económicas sobre el valor de cambio de las mercancías> “no sólo que cuantos intervienen en el cambio se beneficien mutuamente", sino también que se beneficien por igual... Si rigiera un sistema de cambio justo, el valor de todas las mercancías se determinaría por su costo total de producción, y valores iguales se cambiarían siempre por valores iguales... Hasta ahora, los trabajadores vienen entregando al capitalista el trabajo de un año entero a cambio del valor de medio año de trabajo, y de aquí nace la desigualdad del poder y de la riqueza que hoy existe en tomo nuestro. Es una consecuencia inevitable de la desigualdad del cambio —del hecho de comprar a un precio y vender a otro— el que los capitalistas sigan

siendo capitalistas y los obreros sigan siendo obreros, el que los unos pertenezcan a la clase de los tiranos y los otros a la de los esclavos” (l. c., pp. 4849). “En el sistema actual, el cambio no sólo no es mutuamente beneficioso para ambas partes, como los economistas aseguran, sino que, en la mayoría de las transacciones entre capitalista y productor, no media cambio alguno." ¿Qué entregan el fabricante o el terrateniente por los servicios de los trabajadores? ¿Trabajo? No, pues el capitalista no trabaja. ¿Capital? No, pues su provisión de riqueza va constantemente en aumento... Por tanto, el capitalista no puede cambiar nada que a él le pertenezca. Toda esta transacción revela, por consiguiente, con toda claridad, que los capitalistas y terratenientes se limitan a entregar al trabajador, por su trabajo de una semana, una parte de la riqueza que han recibido de él, del trabajador, la semana anterior, lo que equivale exactamente a no entregarle nada a cambio de algo. La riqueza que el capitalista parece entregar a cambio del trabajador no ha sido creada ni por el trabajo ni por la riqueza del capitalista, sino que debe su origen al esfuerzo del trabajador, apropiado por aquél, día tras día, gracias a un sistema fraudulento de cambio desigual (l. c., p. 49). “Toda la transacción entre productor y capitalista es un fraude manifiesto, una pura farsa" (l. c., pp. 49 s.). “La ley que dice que 'debe acumularse’ sólo se cumple a medias y los beneficios de una clase especial redundan en daño todo el resto de la comunidad” (l. c., p. 50). “Bajo el sistema social vigente, la totalidad de la clase obrera, en lo que se refiere a los medios de trabajo, depende de los capitalistas o empresarios; y allí donde una clase, por su posición social, depende a tal punto de otra clase para obtener los medios de trabajar, depende igualmente de ella en cuanto a los medios de vivir; esta situación es tan contraria a las verdaderas intenciones de la sociedad, tan insultante para la razón que no puede paliarse ni defenderse en lo más mínimo. Esto confiere a un hombre poderes que ningún mortal debe ostentar” (l. c., p. 52). "Nuestra experiencia diaria nos enseña que, cuando cortamos una rebanada de pan de una hogaza, la rebanada no vuelve a brotar. La hogaza no es más que una acumulación de rebanadas, y cuanto más comemos de la hogaza, menos queda para seguir comiendo. Lo mismo 7/442/ ocurre con la hogaza del trabajador; pero la del capitalista no sigue la misma regla. Su hogaza, en vez de disminuir, va en aumento constante; corta y corta, y sigue creciendo. Si el cambio fuese igual, la riqueza de los actuales capitalistas iría pasando gradualmente de ellos a las clases trabajadoras; cada chelín que el rico gastara le empobrecería en un chelín" (l. c., pp. 54 s.).

Bray pone de manifiesto en el mismo pasaje que

“es absolutamente imposible que un capitalista pueda heredar 1.000 £ del trabajo realmente ahorrado de sus antepasados perteneciente a la masa trabajadora" (l. c., [p. 55]). De las teorías de los mismos economistas se deduce "que no puede existir cambio sin acumulación ni acumulación sin trabajo” (I. c.). “Bajo el sistema actual, en que cada trabajador entrega a un patrono seis días de trabajo, por lo menos, contra un equivalente [cuyo] valor sólo representa cuatro o cinco días de trabajo, lo que el segundo gana lo pierde necesariamente el primero” (l. c., p. 56). "De este modo, de cualquier manera que lo veamos [el nacimiento de la riqueza], ya sea como un regalo, como una acumulación individual, como cambio o como herencia, no cabe la menor duda de que hay algo que no está claro en los títulos posesorios del hombre rico, en lo que no brilla ni la luz de la justicia ni la equidad del valor... Toda esa riqueza proviene, por el contrario, de los huesos y los músculos de las clases trabajadoras a lo largo de edades sucesivas y ha sido reunido por ellos mediante el sistema fraudulento y esclavizador de los cambios desiguales” (l. c., pp. 56 s.). “Para que el trabajador, bajo el sistema actual, llegue a ser rico tiene que convertirse en capitalista o explotador del trabajo de otros, en vez de cambiar su propio trabajo; es decir, saquear a otros del mismo modo en que él era saqueado, mediante los cambios desiguales, lo que le permitirá obtener grandes ganancias de las pequeñas pérdidas de los otros” (l. c., p. 57). “Los economistas y los capitalistas han escrito y publicado muchos libros para inculcar a los trabajadores la engañosa enseñanza de que la ganancia del capitalista no representa la pérdida del productor. Se nos dice que el trabajo no puede dar un paso sin capital, que el capital es la pala del hombre que cava, que el capital es tan necesario para la producción como el trabajo mismo... Esta mutua dependencia entre el capital y el trabajo no tiene nada que ver con la posición relativa que ocupan el capitalista y el trabajador, ni demuestra que el primero tenga que ser sostenido por el segundo. Es el capital, no el capitalista, el necesario para las operaciones del productor y existe una diferencia tan grande entre uno y otro como entre el cargamento de un buque y los documentos de embarque" (l. c., p. 59). "Por la relación existente entre capital y trabajo es evidente que cuanto más capital o producto acumulado haya en un país, mayores serán las facilidades para la producción y menor trabajo [se necesitará] para la consecución de un” (determinado) “resultado apetecido. Así, el pueblo británico, con ayuda de su poderosa acumulación presente de capital, de sus edificios, máquinas, barcos, canales y ferrocarriles, puede producir en una semana más riqueza de artículos manufacturados que sus antepasados, hace mil años, podían producir en medio

siglo. No son nuestras capacidades físicas superiores, sino que es nuestro capital lo que nos permite lograr esto. En efecto, allí donde el capital ecasea la producción sólo avanza lenta y trabajosamente, y a la inversa, y esto pone en evidencia que lo que sale ganando el capital lo sale ganando también el trabajo, que todo progreso del primero tiende a atenuar las cargas del segundo y que, por tanto, cuanto representa una pérdida para el capital será también, necesariamente, una pérdida para el trabajo. Esta verdad, aunque observada de largo tiempo atrás por los economistas, no es expuesta por ellos, sin embargo, honradamente” (l. c., pp. 59 s.).

<En realidad, estos fulanos razonan así: Los productos acumulados —es decir, no consumidos— del trabajo facilitan y fructify labour.* De ahí que los frutos de ello deban beneficiar, no al trabajo mismo, sino a la acumulación. Por tanto, no debe ser la acumulación propiedad del trabajo, sino el trabajo propiedad de la acumulación, [es decir,] de sus propios productos. Por donde el trabajador no debe acumular para sí sino para otro y la acumulación enfrentarse a él como capital. * Fructifican el trabajo. Para ellos, el elemento material aparece tan entrelazado con su forma social de capital —con su carácter antagónico, como producto del trabajo dominante de éste, que son incapaces de enunciar una sola tesis sin contradecirse a sí mismos.>

“Identifican siempre el capital con una y el trabajo con otra clase de la sociedad, aunque estas dos potencias no aparezcan naturalmente unidas ni debieran estarlo tampoco artificialmente. Los economistas tratan siempre de supeditar el bienestar y la existencia misma del trabajador al mantenimiento del capitalista en el lujo y la sociedad. No quieren admitir que el trabajador coma una vez si no produce dos, una para sí mismo y otra para su patrono, el cual recibe su porción indirectamente mediante un cambio desigual” (l. c., p. 60). "Una vez que el trabajador ha producido una cosa, ésta ya no es suya, sino que pertenece al capitalista; ha pasado del uno al otro por la magia invisible del cambio desigual” (l. c., p. 61). “Bajo el sistema actual, capital y trabajo, pala y cavador, son dos potencias divorciadas y antagónicas” (l. c., p. 60). “Pero, incluso aunque toda la tierra, todas las casa y las máquinas pertenecieran a los capitalistas y no existiera clase obrera, los primeros no podrían sustraerse durante largo tiempo a la gran exigencia de que ‘exista el

trabajo*. Su riqueza sólo les permitiría optar entre morir o trabajar. No pueden comer la tierra o las casas, y la tierra no suministra sustento ni las máquinas prendas de vestir sin la intervención del trabajo humano. Cuando, por tanto, los capitalistas o propietarios dicen que deben apoyar a la clase obrera, lo que dicen en realidad, es que tanto los productores como la tierra y el agua les pertenecen a ellos, que los trabajadores han sido creados solamente para beneficio de los ricos” (l. c., p. 68). “El productor recibe a cambio de lo que entrega al capitalista, no el trabajo ni el producto del trabajo del capitalista, sino trabajo. Por medio del dinero, las clases trabajadoras no sólo se ven obligadas a efectuar el trabajo que les impone la conservación de la existencia natural, sino que se ven obligadas, además a cargar con el trabajo para las otras clases. Y tanto da que los productores reciban oro o plata u otras mercancías de una clase que no produce. Todo esto se reduce a que la clase obrera realice su propio trabajo para mantenerse y, al mismo tiempo, el trabajo de los capitalistas, para mantenerlos a éstos. Cualesquiera que sean las remuneraciones nominales que los productores perciban de los capitalistas, su remuneración real consiste en la transferencia del trabajo que el capitalista debiera realizar" (l. c., pp. 153 8.). “Supongamos que la población del Reino Unido sea de 25.000.000. Supongamos, asimismo, que su mantenimiento exija un promedio mínimo de 15 £ anuales por cabeza. Esto dará 375 millones de £ de valor anual para el mantenimiento de la población total del Reino Unido. Sin embargo, no producimos solamente subsistencias, pues nuestro trabajo produce también muchos artículos no consumibles. Incrementamos anualmente nuestro fondo de acumulación o capital al acrecentar el número de nuestras casas, como barcos, como herramientas, como máquinas, calles y caminos y otros medios para ayudar a la nueva producción,' aparte de las reparaciones de todo lo que se deteriora. De este modo, aunque nuestras subsistencias sólo representen un valor anual de 375 millones de £, el valor total de la riqueza creada por el pueblo durante el año no será inferior a 500 millones de £” (l. c., p. 81).

"Sólo podemos calcular como productores efectivos una cuarta parte de la población, o sean aproximadamente 6 millones de varones entre los 14 y los 50 años. Y puede afirmarse que de esta cifra apenas 5 millones están, en la situación actual, en condiciones de cooperar a la producción” (solamente 4 millones, dice más adelante, participan directamente en la producción material), "pues hay miles de trabajadores aptos obligados a permanecer ociosos, mientras que el trabajo que ellos debieran realizar es ejecutado por mujeres y niños; y en Irlanda cientos y miles de hombres se ven imposibilitados de encontrar ocupación. Es decir, que 5 millones de hombres, ayudados por unos cuantos millares de niños y mujeres, producen para 25 millones de habitantes” (l. c., pp. 81 s.). La cifra actual de obreros, si no contara con la ayuda de maquinaria, no podría

mantenerse a sí misma ni al número actual de ociosos y trabajadores improductivos. Se calcula que la maquinaria agrícola y manufacturera de todas clases que actualmente se emplea representa el trabajo de unos 100 millones de hombres activos... Esta maquinaria y su empleo, bajo el sistema vigente, ha creado los miles de ociosos y aprovechados que actualmente pesan sobre los trabajadores” (l. c., p. 82). "La actual constitución de la sociedad ha sido fecundada por la maquinaria y será destruida por ella... La maquinaria de por sí es buena, es indispensable, pero su empleo, el hecho de que pertenezca a los individuos y no a la nación, es malo” (l. c., pp. 82 8.). "De los cinco millones de hombres que intervienen en la producción, algunos trabajan solamente cinco horas diarias; otros, quince horas; si añadimos a esto la pérdida de tiempo que representa el ocio forzoso de una gran masa de gentes en las épocas de depresión de los negocios, llegaremos a la conclusión de que nuestra producción anual se crea y distribuye por menos de la quinta parte de la sociedad, trabajando un promedio de diez horas diarias” (l. c., p. 83). "Si calculamos que los no productores ricos de todas clases, con sus familias y su séquito, representan solamente dos millones de personas, tendremos que esta cifra por sí sola le cuesta a la clase obrera 30 millones de £, suponiendo que su sustento sea solamente, como el de los trabajadores, de 15 £... Ahora bien, como según los cálculos más moderados, el sustento de esas personas no inferior a 50 £ por cabeza, esto da un total de 100 millones de £ como costo anual de los zánganos de la sociedad, absolutamente improductivos” (l. c., pp. 83 s.). “A esto hay que añadir la suma doble y cuádruple que reciben las diferentes clases de pequeños propietarios, fabricantes y comerciantes en forma de ganancias e intereses. Según el cálculo más moderado, la parte de la riqueza obtenida por esta extensa porción de la sociedad se eleva a no menos de 140 millones de £ al año sobre el disfrute medio de lo que percibiría la misma cifra de trabajadores mejor pagados. Es decir que, con su gobierno, las dos clases de ociosos y usufructuarios de ganancias, las cuales representan tal vez la cuarta parte del total de la población, perciben 300 millones de £ al año, más de la mitad de toda la riqueza producida. Una pérdida media de más de 50 £ por cabeza para cada obrero del Reino... Sólo quedarían para repartir entre las tres cuartas partes restantes de la nación, por término medio, 11 £ por cabeza y por año. De los cálculos hechos en 1815 se deduce que el ingreso anual de la población total del Reino Unido ascendió aproximadamente a 430 millones de £, de los que la clase obrera obtuvo 99.742.547 £ y la clase alimentada por ganancias, rentas y pensiones 330.778.825 £. En aquellos mismos días, la propiedad total del país se acercaba, según los cálculos, a un valor de 3.000 millones de £” (l. c., pp. 84s.).

Cfr. la Lista de King,93 etc.

1844: Inglaterra. Población: Nobility and gentry * = 1.181.000. Tradesmen, farmers,** etc. = 4.221.000 (suma: 5.402.000. Labourers, paupen,*** etc. = 9.567.000. Bansfield (T. C.), ‘‘The Organization of Industry, 2ª ed. Londres, 1848.94 /X-444//

93 Marx se refiere al libro del primer estadístico inglés Gregory King, publicado en 1696 con el título de “Natural and political Observations and Conclusión; upon the State and the Condition of England”, en el que figura una lista titulada “Esquema de ingresos y gastos de diferentes familias inglesas, calculado para el año 1688”, lista que Charles d'Avenant incluye en su obra “An Essay upon the Probable Methods of Making a People Cainers in the Balance of Trade” (Londres, 1699). De este esquema habla Marx en la p. 161 del tomo I de Teorías sobre la plusvalía, 94 El apartado sobre Bray quedó incompleto. En realidad, Marx se limita a recopilar las manifestaciones mis importantes de Bray como “reacción contra los economistas”. En el $ 2 su obra Miseria de la filosofía (1847), bajo el título de "El valor constituido o sintético”, hace Marx un análisis crítico de la teoría utópica de Bray acerca de la "igualdad en el cambio” como medio para acabar con la injusticia social y política de que se hace víctima a la clase obrera. Sobre las ideas de Bray acerca de la esencia y la función del dinero, véase el borrador de Marx sobre “El salario", escrito en 1847 (Marx-Engels, Werke, t. VI, Berlín, 1959, p. 540) y Grundrisse der Kritik der politischen Okonomie, Berlín, 1953, pp. 55, 690 y 754, la carta de Marx a Engels de 2.IV.1858 y C. Marx, Contribución a la crítica de la Economía política, cuaderno I (Marx-Engels, Werke, t. XIII, p. 68).

## [CAPÍTULO XXII] RAMSAY

## [1. Intento de distinguir entre capital constante y variable. Concepción del capital como forma social no esencial]

//XVIII-1086/ Ramsay, George (of Trinity College"), “An Essay on the Distribution of Wealth", Edimburgo, 1836. Con Ramsay, retornamos a la línea de los economistas. <Para dar cabida al capital comercial, lo llama “el transporte de mercancías de un lugar a otro” (l. c., p. 19). Confunde el comercio con la carrying industry.*> * Industria del transporte. El principal mérito de Ramsay: Primero: El que distingue realmente entre capital constante y variable. Claro está que lo hace reteniendo en cuanto al nombre como las únicas las diferencias entre capital fijo y circulante derivadas del proceso de la circulación, pero explicando el capital fijo de tal forma, que incluye todos los elementos del capital constante. De ahí que entienda por capital fijo, no sólo la maquinaria y las herramientas, los edificios en que se trabaja o es stored ** el resultado del trabajo, el ganado de carga y de tiro, sino también todas las materias primas (artículos semifabricados, etc.), “la simiente del agricultor y las materias primas del manufacturero” (l. c., pp. 22 s.). [Son,] además, capital fijo, [para él,] “los abonos de todas clases, los vallados' necesarios para la agricultura y el material combustible que se consume en las manufacturas” (l. c., p. 23). ** Almacenado.

“El capital circulante está formado exclusivamente por medios de sustento y otros artículos de primera necesidad que se les adelantan a los obreros antes de que hayan terminado los productos de su trabajo” (l. c.,.).

Como se ve, sólo engloba en el “capital circulante” la parte del

capital que se traduce en salarios y el capital fijo la parte que se traduce en las condiciones objetivas: medios de trabajo y material de trabajo. La falla consiste, ciertamente, en identificar con la diferencia nacida del proceso de circulación esta división del capital que se deriva del proceso directo de la producción. Y ello es una consecuencia de atenerse a la tradición de los economistas. Por otra parte, Ramsay vuelve a confundir la parte integrante meramente material del capital fijo así definido con su existencia como “capital”. En el proceso real de trabajo, no entra el capital circulante (es decir, el capital variable), sino que lo que entra en él es lo que se compra con el capital circulante —lo que sustituye a éste—, el trabajo vivo. Y entra, además, en él el capital constante, es decir, el trabajo materializado en las condiciones objetivas de trabajo, el material de trabajo y los medios de trabajo. Ramsay dice, por ello:

“Solamente el capital fijo, y no el capital circulante, es fuente de la riqueza nacional, propiamente hablando” (l. c., p. 23). “Trabajo y capital fijo son los únicos elementos de los costos de producción” (l. c., p. 28).

Lo que realmente se gasta en producir una mercancía es materia prima, maquinaria, etc., y el trabajo vivo que pone eso en movimiento. El “circulating’ capital es [algo] superfino, extraneous to the process of production.* * Ajeno al proceso de producción.

“Suponiendo que a los obreros no se les pagara antes de terminar el producto, no habría oportunidad alguna para el capital circulante. La producción no disminuiría. Esto demuestra que el capital circulante no es una fuerza que participe directamente en la producción ni que sea esencial para ella, sino solamente un recurso que hace necesario la lamentable pobreza de la masa de la población’’ (l. c., p. 24). “Solamente el capital fijo constituye, desde el punto de vista nacional, un elemento de los costos de producción” (l. c., p. 26).

En otras palabras: El trabajo materializado en las condiciones de producción —material y medios de trabajo— a que llamamos “capital fijo” y el trabajo vivo o, más sucintamente, el trabajo realizado, materializado, y el trabajo vivo, son condiciones necesarias para la producción, elementos de la riqueza nacional. En cambio, [según Ramsay,] el que los medios de vida del

trabajador adopten, en general, la forma de “circulating capital" constituye, simplemente, un recurso a que obliga "la lamentable pobreza de la masa de la población”. Es una condición de la producción el trabajo, pero no el trabajo asalariado; tampoco lo es, por tanto, el que los medios de sustento del trabajo se enfrenten a él como "capital”, como "anticipo del capitalista". Lo que Ramsay no comprende es que, si los medios de vida no se enfrentan al trabajador como “capital” (como "capital circulante”, para decirlo como él), tampoco las condiciones objetivas del trabajo, se le puede enfrentar como "capital”, como lo que él llama “capital fijo”. Ramsay pretende seriamente, como los otros economistas lo hacen de palabra, reducir el capital “a una parte de la riqueza nacional empleada o que se destina a emplearse para fomentar la producción”; considera, por tanto, que el trabajo asalariado, y por tanto el capital —la forma social que mantienen los medios de reproducción a base del trabajo asalariado— como algo no esencial, debido solamente a la pobreza de la masa de la población. Hemos llegado, pues, con esto, al punto en que la misma economía política, a base de su análisis, declara que la forma capitalista, y por tanto el capital, no constituyen una condición absoluta, sino una condición meramente histórica, transitoria, de la producción. Sin embargo, Ramsay no entra demasiado a fondo en el análisis para poder extraer las conclusiones certeras de sus premisas, de la nueva determinación que asigna al capital en el proceso directo de la producción.

## [2. Ideas de Ramsay acerca de la plusvalía y el valor. Reducción de la plusvalía a la ganancia. Explicación no satisfactoria acerca del cambio de valor del capital constante y variable sobre la tasa y el volumen de la ganancia]

Bordea, ciertamente, la concepción certera de la ganancia.

“Un capital circulante empleará siempre más trabajo que el que anteriormente fue empleado en él mismo. En efecto, si no pudiera emplear más del que en él mismo se empleó, ¿qué beneficio podía el propietario derivar de su empleo en cuanto tal? (l. c., p. 49). “¿O se pretende asegurar que la cantidad da trabajo que

cualquier capital circulante puede emplear es simplemente igual al trabajo empleado en producirlo? Sería tanto como decir que el valor del capital empleado es igual al valor del producto” (l. c., p. 52).

Esto significa, por tanto, que el capitalista cambia menos trabajo materializado por más trabajo vivo y que este excedente de trabajo vivo no retribuido constituye el excedente de valor del producto sobre el valor del capital consumido en su producción o, dicho en otras palabras, el surplus value (ganancia, etc.). Si la cantidad de trabajo que el capitalista paga en el salario fuese igual a la que en el producto recobra del obrero, el valor del producto no sería mayor que el del capital y no existiría ganancia alguna. Aunque Ramsay se acerca aquí bastante al origen real de la plusvalía, se halla demasiado influido por la tradición de los economistas para no volver a embrollarse enseguida en caminos errados. En primer lugar, es equívoco el modo como explica este cambio entre el capital variable y el trabajo. Si [su explicación] fuese totalmente clara, no cabría ninguna otra incomprensión. He aquí lo que dice:

“Por ejemplo, "el capital circulante producido por el trabajo de 100 hombres pondrá en movimiento a 150. Al final del año, el producto será, por tanto, el resultado del trabajo de 150” (l. c., „ p. 50).

¿En qué circunstancias puede el producto de 100 hombres comprar 150? Si el salario que un obrero recibe por 12 horas de trabajo fuese igual al valor de 12 horas de trabajo, con el producto de éste sólo podría volver a comprarse una jornada de trabajo y con el producto de 100 jornadas de trabajo solamente [otras] 100. Pero si el valor del producto diario que el obrero suministra es igual a 12 horas de trabajo y el valor del salario diario que percibe igual a 8 horas, con el valor de su producto diario podrá pagar, volver a comprar 1 1/2 jornadas de trabajo o 1 1/2 hombres. Y con el producto de 100 jornadas de trabajo podrá comprar 100 (1 + 1/2 hombres o jornadas de trabajo) = 100 + 50 = 150 hombres. Por tanto, la condición para que el producto de 100 hombres pueda poner en movimiento a 150 es que cada uno de los 100 hombres y, en general, cada trabajador trabaje gratis para el capitalista la mitad del tiempo que trabaja para sí; es decir, que trabaje gratis la tercera parte de la jornada de trabajo. En Ramsay, esto no aparece claro. La equivocidad del sentido se manifiesta en la segunda frase [del pasaje citado]: Al final del año, el producto será, por tanto, el resultado del trabajo

de 150 hombres. Cierto que el producto será el result of the labour of * 150 hombres. Pero la equivocidad (y sin duda alguna la oscuridad, apoyándose plus ou moins ** en Maltnus) está en lo siguiente: parece como si la ganancia proviniera simplemente de[l hecho de] que ahora se emplean 150 hombres en vez de 100. Absolutamente como si el producto de los 150 proviniera de que, ahora, con el producto de los 150 [hombres] se pusiera en movimiento a 225 [con arreglo a la proporción] 100: 150 = 150: 225 [ó] 20: 30 = 30: 45 [ó] 4: 6 = 6: 9). * Resultado del trabajo de. ** Más o menos.

Pero el chiste no está en esto. El trabajo que suministraban los 100 hombres = x, significando por x su jornada de trabajo total. Y el salario que perciben = x. Por tanto, el valor de su producto = x, el valor de su salario = l/3 x y la plusvalía obtenida de ellos = 1/2 x. Si el producto total del trabajo de los 100 hombres se invierte de nuevo en salarios, podrá comprarse con ellos 150 hombres, cuyo producto será = 225 hombres. El tiempo de trabajo de los 100 hombres es el tiempo de trabajo de 100 hombres. Pero su trabajo retribuido es el producto del trabajo de 66 2/3 o solamente dos tercios del valor contenido en su producto. La equivocidad [proviene], por tanto, de que parece como si los 100 hombres o las 100 jornadas de trabajo (ya les asignemos la duración de un año o solamente de un día, da lo mismo) suministraran 150 jornadas de trabajo, un producto en el que se contuviera el valor de 150 jornadas, cuando en realidad el valor de 100 jornadas de trabajo basta para pagar 150. Si el capitalista sigue empleando a 100 hombres, lo mismo que antes, su ganancia seguirá siendo la misma. Seguirá, al igual que antes, pagando a los 100 hombres un producto igual al tiempo de trabajo de 66 2/3 y se meterá en la bolsa el resto. En cambio, si vuelve a invertir en salarios el producto total de los 100 hombres, acumulará y se apropiará un nuevo surplus labour de 50 jornadas de trabajo, en vez de 33 1/3, como antes. Que Ramsay no veía claro se revela inmediatamente cuando, en contra de la determinación del valor por el tiempo de trabajo, vuelve a aducir el fenómeno, por lo demás “inexplicable”, de que la tasa de ganancia es la misma para capitales que explotan volúmenes de trabajo diferentes.

“El empleo de capital fijo modifica considerablemente el principio según el cual el valor depende de la cantidad de trabajo. En efecto, algunas mercancías en que

todos invierten la misma cantidad de trabajo requieren, antes de estar listas parael consumo, muy diferentes periodos de tiempo. Y como, durante este lapso de tiempo, el capital no arroja rendimiento alguno, es necesario, para que el empleo de que se trata no resulte menos beneficioso que otros en que el producto queda antes listo para ser utilizado, que la mercancía, al ser llevada por último al mercado, suba socialmente de valor en la medida de la ganancia no lograda. Lo que indica que el capital puede determinar el valor independientemente del trabajo” (l. c., p. 43).

Lo que indica es más bien cómo el capital regula los average prices *95 independientemente del value of the peculiar product;** cómo las mercancías se cambian, no por su valor, sino de tal modo que un “empleo de capital no resulte menos beneficioso que otro”. Y Ramsay no deja tampoco de referirse al [ejemplo del] “vino de la bodega”,*** tan famoso desde J[ames] Mill, ya que en economía política es más poderosa que en cualquier otra ciencia la tradición carente de pensamiento. Y, por último, [la afirmación de] que “el capital es una fuente de valor independiente del trabajo” (l. c., p. 55), cuando en realidad debiera decir, a lo sumo, que the surplus value realizad by capital in a particular employment does not depend upon the quantity of labour, employed by that particular capital.† /1089// * Precios medios. ** Del valor del producto especial. *** V. supra, pp. 73 ss. † La plusvalía realizada por el capital en una rama especial no depende de la cantidad de trabajo empleado por este capital especifico, Esta falsa concepción de Ramsay es tanto más extraña cuanto que este autor comprende, de una parte, por así decirlo, la base natural de la plusvalía y, por otra parte, lo confirma en un caso en que se incrementa la distribution del surplus value †† —su compensación a base de la tasa general de ganancia—, y no el surplus value mismo. †† Distribución de la plusvalía, [En primer lugar, dice Ramsay:]

"La fuente de la ganancia es la ley del mundo material, según la cual la bondad de la naturaleza, cuando se ve apoyada y dirigida por el trabajo y la pericia del hombre, enriquece de tal modo el trabajo de la nación, que suministra un excedente de productos sobre lo que es absolutamente necesario para reponer en especie el capital fijo y perpetuar la especie de los trabajadores empleados” [l. c., p. 205].

95 Sobre el término “average price” (precio medio) véase nota 35 del tomo I de Teorías sobre la plusvalía.

<No deja de ser también un hermoso resultado de la producción capitalista esto de “perpetuar la especie de los trabajadores”. No sería posible, naturalmente, obtener excedente alguno si el trabajo sólo alcanzara para reproducir las condiciones de trabajo y mantener la vida del trabajador. Hence no profit and no capital.††† Pero que la naturaleza nada tiene que ver con esto, que la especie de los trabajadores se perpetúa a pesar de este excedente y que el excedente adopta la forma de la ganancia, lo que hace que, sobre esta base, se “perpetúa” también la especie de los capitalistas, lo reconoce el propio Ramsay, al declarar que el “circulating capital", es decir, para él el salario, el trabajo asalariado, no es condición esencial de la producción, sino que se debe exclusivamente a la “lamentable pobreza de la masa de la población”. Ramsay no saca la conclusión de que la producción capitalista “perpetúe” esta “lamentable pobreza”, aunque lo reconoce, a su vez, cuando dice que “perpetúa la especie de los trabajadores” and leaves them only as much as is necessary for that perpetuation * En el sentido a que más arriba nos referimos, podría decirse que el surplus value etc., se basa en una ley natural, en la productivity of human labour,** en su intercambio con la naturaleza. Pero el propio Ramsay habla de la prolongación absoluta del tiempo de trabajo como fuente del surplus value (p. 102), así como también de la productividad del trabajo incrementada por la industria.> ††† Por tanto, no habría ganancia ni capital. * Y solamente les deja lo necesario para esta perpetuación. ** Productividad del trabajo humano.

"Aunque el producto bruto supere muy poco lo incondicionalmente necesario para los fines anteriores, siempre será posible desglosar del volumen total un ingreso especial que, bajo el nombre de ganancia, pertenezca a otra clase de personas” (l. c., p. 205). “La mera existencia de empresarios capitalistas, como clase especial, depende de la productividad de la industria” (l. c., p. 206).

En segundo lugar, a propósito de la compensación de las tasas de ganancia por el alza de precios in some branches,*** como consecuencia de la subida de salarios, observa Ramsay: *** En algunas ramas,

El alza de precios, en algunas ramas industriales, al subir los salarios "no protege en modo alguno a los empresarios capitalistas contra la reducción de su ganancia; más aún, ni siquiera disminuiría su pérdida total, sino que solamente

serviría para repartirla por igual entre las diferentes capas que forman aquella clase" (l. c., p. 163).

Y si el capitalista cuyo vino es producto de 100 hombres (ejemplo de Ramsay), lo vende tan caro como otro cuya mercancía sea producto de 150 hombres, para que "el correspondiente empleo” [de capital] "no resulte menos beneficioso que el otro”, es evidente que con ello no aumenta el surplus value contenido en el vino y en la otra mercancía, sino que se limita a distribuirse por igual entre different orders of capitalists.† /1091// † Diferentes capas de capitalistas. Señala también las excepciones de Ricardo [a la determinación del valor por el tiempo de trabajo]. De ellas hablaremos en nuestro texto, cuando tratemos de la conversión del value en price of production.96 Aquí, solamente dos palabras. Una variación en la tasa de plusvalía — presuponiendo que la duración de la jornada de trabajo sea la misma en los diferentes trades (siempre y cuando que estos no se compensen por la intensidad del trabajo, el carácter desagradable de éste, etc.), presuponiendo asimismo como igual la tasa de la explotación—, sólo puede presentarse cuando el salario aumente o disminuya. 'Estas variaciones en cuanto a la tasa de plusvalía, equivalentes al alza o a la baja del salario, afectarían de diferente modo a los precios de producción de las mercancías, según la composición orgánica del capital. El capital en. que la parte variable es grande en proporción a la constante obtendría mayor plustrabajo al descender el salario y por efectos de un alza del salario se apropiaría menos plustrabajo que los capitales en que la parte constante es.mayor en proporción a la variable. Por consiguiente, el alza o la baja del salario influiría o alteraría la tasa general de ganancia de modo inverso en las tasas de Gancia de ambas ramas. Para lograr esto, tendrá que aumentar, por tanto, el precio de la primera clase de mercancías y bajar el de la segunda, cuando suban los salarios. (Cada clase de capital, sólo se ve, naturalmente afectada de un modo directo por las fluctuaciones del salario en la proporción en que emplea mayor o menos cantidad de trabajo vivo en proporción a la totalidad del capital desembolsado.) De modo inverso, descenderá el de la primera y

96 Marx se refiere al capítulo "Capital y ganancia”, que más tarde se desarrolló hasta convertirse en el tomo III de El capital. Acerca de las “excepciones" formuladas por Ricardo a la determinación del valor por el tiempo de trabajo, véase Teorías sobre la plusvalía, tomo II, pp. 152-181.

aumentará el de la segunda, cuando el salario disminuya.

En rigor, esto apenas tiene cabida en el estudio de la conversión originaria de valores en precios de producción y en la plasmación originaria de la tasa general de ganancia, ya que existe más bien el problema de saber cómo influiría sobre los precios de producción regulados por la tasa general de ganancias un alza o una baja general del salario. Y menos aún tiene este caso anything to do with the difference of fixing and circulating capital.* Un banquero o un comerciante emplean casi exclusivamente capital circulante y muy poco [capital] variable; es decir, invierten relativamente poco capital en trabajo vivo. Por el contrario, el propietario de una mina invierte infinitamente más capital fijo que un sastrecapitalista. Sería, sin embargo, muy discutible el que, proporcionalmente, invirtiera tanto trabajo vivo. Este blunder * ha pasado a toda la economía política posterior como un importante dogma —y, además, bajo una forma falsa— sencillamente porque Ricardo considera este caso especial, relativamente insignificante, como la única diferencia entre precio de producción y valor (o, como él dice, erróneamente, como excepción a la determinación del valor por el tiempo de trabajo) formulándolo bajo la forma de una diferencia entre capital fijo y circulante. (No habría que contraponer el propietario de la mina al sastre, sino al banquero y al comerciante.) * Nada que ver con la diferencia entre capital fijo y circulante. ** Desatino. [Ramsay dice:]

"El alza de los salarios se ve limitada por la productividad de la industria. En otras palabras..., un hombre no puede obtener nunca por trabajo de un día o de un año de lo que sea capaz de producir durante el mismo tiempo con ayuda de las demás fuentes de la riqueza... Lo que se le pague tiene necesariamente que ser menos que eso, ya que una parte del producto bruto se descuenta siempre para reponer, con una ganancia, el capital fijo” (que es, según Ramsay, el capital constante, materias primas y maquinaria) (l. c., p. 19).

Aquí se mezclan y confunden dos cosas distintas. La cantidad de “trabajo fijo” contenida en el producto diario no es el producto del trabajo diario del obrero, o esta parte del valor del producto, representada por una parte del producto en especie, no es el producto del trabajo diario. En cambio, la ganancia sí representa una deducción de este producto diario del trabajador o del valor de este producto diario. Si Ramsay no desentraña en toda su

pureza la naturaleza de la plusvalía y si, especialmente, se mantiene totalmente ofuscado por la vieja concepción acerca de las relaciones entre valor y precio de producción y de la conversión de la plusvalía en ganancia media, extrae, por el contrario, otra consecuencia acertada de su concepción del capital fijo y circulante. Pero antes [citaremos una frase suya sobre el “valor”]:

“El valor debe guardar relación, no sólo con el capital realmente consumido, sino también con el que permanece invariable, en una palabra, con el capital total empleado" (l. c., p. 74).

Esto quiere decir que la ganancia debe hallarse en proporción [a todo el capital empleado] y también, por tanto, el precio de producción, mientras que el valor, manifiestamente, no puede ser alterado por la parte del capital que no entra en el valor del producto. [De su concepción del capital fijo y circulante saca Ramsay la siguiente conclusión:] Al progresar la sociedad (es decir, la producción capitalista), aumenta la parte fija del capital a costa del capital circulante, que es el invertido en salarios. La demanda de trabajo disminuye, por tanto, proporcionalmente, con el incremento de la riqueza o la acumulación de capital. En la manufactura, los “males” que el desarrollo de la productividad provoca para el trabajador son temporales, pero constantemente renovados. En la agricultura, especialmente en la transformación de las tierras labrantías en pastos, estos "males” son constantes. Resultado general: al progresar la sociedad, es decir, con el desarrollo del capital, [que] aquí es la riqueza nacional, este desarrollo ejerce cada vez menor influencia sobre la situación del trabajador o, lo que es lo mismo, ésta se empeora relativamente en la misma proporción en que aumenta la riqueza general, es decir, en que se acumula el capital o,, lo que es lo mismo, en que crece la escala de la reproducción. Como se ve, hay un gran trecho entre estos resultados y la simplista concepción de Adam Smith o la concepción apologética de la economía vulgar. Hasta para Adam Smith, acumulación de capital era idéntica a demanda continua de trabajo, continual rise of wages * y, por tanto, fall of profits.** En un tiempo, crecía en realidad la demanda de trabajo, por lo menos en la misma proporción en que se acumulaba el capital, porque entonces predominaba todavía la manufactura y la gran industria se hallaba en pañales.

* Subida continua de salarios. ** Baja de ganancias.

[Ramsay dice:]

“La demanda de trabajo sólo depende” (directly, immediately)* "del volumen de capital circulante” (l. c., p. 87). (Esto es, en Ramsay, una tautología, puesto que, en él, capital circulante es igual a capital invertido en salarios.) “Al progresar la civilización, aumenta el capital fijo del país a costa del circulante” (l. c., p. 89). "La demanda de trabajo, por tanto, no aumenta, en general, como aumenta el capital, por lo menos no en la misma proporción” (l. c., p. 88). “Solamente cuando, a consecuencia de los nuevos inventos aumenta el capital circulante por encima de su importe anterior.” * Directa e inmediatamente.

<Aquí, vuelve a deslizarse la concepción falsa de que un increase ** de medios de vida en general es lo mismo que un increase en la parte de los medios de vida destinada a los obreros.> ** Aumento.

"Se manifiesta una mayor demanda de trabajo. La demanda aumenta entonces, pero no en proporción a la acumulación del capital general. En países cuya industria ha progresado mucho, aumenta siempre más el capital fijo en proporción al circulante. De ahí que todo aumento del capital nacional destinado a la reproducción tenga, en el transcurso del progreso social, una influencia cada vez menor sobre la situación de los trabajadores (l. c., pp. 90 s.). "Todo aumento del capital fijo se realiza a costa del circulante”, es decir, a costa de la demanda de trabajo (l. c., p. 91). "Es probable que el mal nacido de la inversión de máquinas para la población obrera que trabaja en las manufacturas tenga un carácter pasajero, pero amenaza con renovarse constantemente, puesto que los nuevos inventos conducen constantemente al ahorro del trabajo” [l. c., p. 91].

Y ocurre así por las siguientes razones. [Primero:] Los capitalistas que use the new machinery introduced *** obtiene ganancias extraordinarias, con lo que aumenta su capacidad para ahorrar e incrementar su capital. Una parte de él se convierte también en capital circulante. Segundo: el precio de la mercancía fabricada disminuye en proporción al diminished cost of production;† de este modo, ahorran los consumidores y aumenta la facilidad de la acumulación de capital, una parte del cual puede encontrar its way to the manufacturing in question.†† Tercero: la baja de precio de estos

productos hace que aumente la demanda de ellos. *** Usan la nueva maquinaria introducida. † Costo de producción reducido, †† Su camino hacia la industria manufacturera de que se trata.

"Por tanto, aunque la máquina pueda dejar sin trabajo a un número considerable de gente, lo probable es que, al cabo de un periodo de tiempo más largo o más corto, se les reponga en sus puestos e incluso se coloque un número todavía mayor de trabajadores” (l. c., pp. 92 ».), "En la agricultura, el caso es completamente distinto. La demanda de producto primario no aumenta tan rápidamente como la de artículos fabricados... Lo más fatal para la población campesina es la transformación de las tierras de labranza en pastos... Casi todos los fondos que antes se destinaban a hombres, se invierten ahora en ganado vacuno, ovejas y otros elementos del capital fijo” (l. c., p. 93)./1090//

 Ramsay observa, acertadamente:

“Tanto los salarios como las ganancias, en cuanto parte del producto acabado son, desde el punto de vista nacional, algo completamente distinto de su costo de producción" (l. c., p. 142). "El capital fijo..., independientemente de sus resultados..., es una pura pérdida... Solamente el trabajo, aparte de los salarios, de lo que por él se paga, es además un elemento del costo de producción. El trabajo constituye un sacrificio. Cuanto más trabajo se invierte en una rama, menos se invierte en otra. Por tanto, cuando se aplique a empresas estériles, la nación saldrá perjudicada con este derroche de su fuente más importante de riquezas... El pago del trabajo no constituye un elemento de los costos” (l. c., pp. 142 s.).

(Es muy exacto esto de presentar como elemento del valor el trabajo, y no el trabajo retribuido o el salario.) Ramsay describe acertadamente el proceso real de reproducción.

“¿Cómo establecer una comparación entre el producto y el capital invertido en él?... En lo que se refiere a toda una nación..., es evidente que en una u otra rama de producción deberán reproducirse todos los diferentes elementos del capital invertido, ya que, de otro modo, no podría seguirse efectuando como antes la producción del país. Las materias primas de las manufacturas, las herramientas empleadas en ellas y en la agricultura, la extensa maquinaria de las primeras, los edificios necesarios para la producción y el almacenamiento de los productos son todas, necesariamente, partes del producto total de un país, al igual que todos los desembolsos de sus empresarios capitalistas. Es posible, por tanto, comparar la

cantidad del primero con la de los segundos, imaginándose que todo artículo aparece, en cierto modo, al lado de otro semejante” (l. c., pp. 137-139). “Ahora bien, por lo que se refiere al capitalista individual”,

<Esto es una falsa abstracción. La nación no existe, o sólo existe en cuanto clase capitalista, y la clase en su totalidad opera exactamente igual que el capitalista individual. Las dos maneras de considerar sólo se distinguen en que una retiene y aísla el valor de uso, mientras que la otra se refiere al valor de cambio>,

"puesto que no repone en especie sus desembolsos, ya que debe obtener gran parte [de ellos] mediante el cambio, lo que requiere utilizar para este fin cierta parte del producto, todo empresario capitalista individual tiende a fijarse más en el valor de cambio del producto que en su cantidad” (l. c., pp. 145«.). “A medida que el valor de su producto sobrepase el valor del capital desembolsado, mayor será la ganancia. Lo calculará, por tanto, comparando valor con valor, y no cantidad con cantidad. Es ésta la primera diferencia que debe establecerse entre naciones e individuos, en la manera de calcular la ganancia.”

<También la nación, supposed it to be something else than the sum of capitalists * puede so far ** comparar valor con valor; puede calcular el tiempo total de trabajo que le ha costado para replace the used up part of its constant capital and all the parts of the product consumed individually, and the time of labour spent in producing a surplus destined to enlarge this scale of reproduction>*** * Suponiendo que sea otra cosa que la suma de los capitalistas.** En la misma medida. *** Reponer la parte consumida de su capital constante y toda la parte del producto individualmente consumido y el tiempo de trabajo invertido en producir un excedente destinado a ampliar la escala de la reproducción,

“Lo segundo es que, puesto que el empresario capitalista anticipa constantemente a los obreros el salario, en vez de pagarlo a base de la mercancía terminada, considera este anticipo, al igual que el capital fijo consumido, como una parte de sus gastos, aunque, considerado desde el punto de vista de la nación, no es un elemento de los costos.”

<En realidad, también esta diferencia desaparece en el proceso total de la reproducción. El capitalista always pays out of the finished commodity, that is to say, he pays out of the commodity finished by the labourer yesterday his wages to-morrow, or he gives him, in the form of wages, in point of fact, only an assignation of product to be finished in future or almost produced,

i. e. finally produced in the moment it is bought.† El advance †† desaparece como simple apariencia en la reproducción, es decir, en la continuity of the process of production †††> † Paga siempre a cargo de la mercancía terminada, es decir, paga a cargo de la mercancía terminada ayer por el trabajador sus salarios de mañana, o le entrega, en forma de salario, realmente, tan sólo una asignación sobre el producto que habrá de terminarse en el futuro o se halla casi producido, es decir, que se produce finalmente en el momento en que es comprado, †† Capital adelantado, ††† Continuidad del proceso de producción.

“Su tasa de ganancia dependerá, por tanto, del excedente del valor de su producto sobre el valor del capital, tanto el fijo como el circulante" (l. c., p. 146).

<Y lo mismo desde “el punto de vista nacional”. Su ganancia depende siempre de lo que él mismo pague por el producto, whither finished or not when he pays wages.0>Hay que reconocerle a Ramsay, en primer lugar, el mérito de que contradice la falsa, desde Adam Smith current notion, of the value of the whóle produce dissolving into revenues under different names;0 y, en segundo lugar, el de que determina la tasa de ganancia de dos modos, [de una parte] mediante la tasa del salario es decir la tasa de plusvalía y, en segundo lugar, mediante el valor del capital constante. Pero cae en el error contrario a Ricardo. Éste pretende equilibrar violentamente la tasa de plusvalía con la tasa de ganancia. Ramsay, por el contrario, establece una doble determinación de la tasa de ganancia: 1) mediante la tasa de plusvalía (hence the rate of wages)000 y 2) determina la proporción entre esta plusvalía y el capital total desembolsado y, por consiguiente, in fact * la determina por la proporción que el capital constante forma con respecto al capital total, [considerándolas], sin discriminar los conceptos, como dos circunstancias paralelas que determinan la tasa de ganancia. No se da cuenta de la transformación que se opera en la plusvalía antes de convertirse en ganancia. Así, pues, mientras que Ricardo, para sacar adelante la teoría del valor, trata, por tanto, de reducir violentamente la tasa de ganancia a la tasa de plusvalía, Ramsay reduce a la fuerza la plusvalía a la ganancia. Y más adelante veremos que es muy insuficiente y, en su caso, falsa la manera como describe la influencia del value del capital constante sobre la tasa de ganancia. 0 Terminado o no cuando pague el salario. 00 Noción usual de que el valor del producto total se reduce a ingresos bajo diferentes nombres. 000 De ahí la tasa de salarios. * De hecho.

[Ramsay dice:]

‘‘La ganancia tiene necesariamente que aumentar o disminuir a medida que

disminuye o aumenta la participación del producto bruto o de su valor necesario para reponer los adelantos necesarios... Por tanto, la tasa de ganancia depende de dos circunstancias: 1) de la participación del producto total que corresponde a los obreros; 2) de la parte que es necesario poner en reserva para reponer el capital fijo, ya sea en especie o mediante el cambio" (l. c., pp. 147 s.).

Por tanto, dicho en otras palabras, del excedente del value del producto sobre la sum of circulating and fixed capital, hence ** de la proporción que, en primer lugar, el capital circulante y, en segundo lugar, el capital fijo bear to the value of the whole produce.*** La cosa es sencilla si sabemos de dónde proviene este excedente. Pero, si sólo sabemos que la ganancia depende de la proporción entre el excedente y estos desembolsos, podemos formarnos las más falsas notions acerca del origin de este excedente, por ejemplo creer, como Ramsay, que se deriva, en parte, del capital fijo (constante). ** Sobre la suma del capital circulante y el capital fijo y, por tanto. *** Guarda con respecto al valor de todo el producto.

 "No cabe duda de que una mayor facilidad para crear las diferentes cosas que entran en la composición del capital fijo implica la tendencia a elevar la tasa de ganancia mediante la reducción de esta parte, exactamente lo mismo que ocurría en el caso anterior, mediante una reducción de los elementos del capital circulante destinado a mantener el trabajo’’ (l. c., p. 164).

Por ejemplo, en lo que se refiere al arrendatario agrícola:

Ya sea el rendimiento pequeño o grande, la cantidad necesaria para reponer bajo estas distintas formas el consumo no puede sufrir el menor cambio. Esta cantidad debe considerarse constante, mientras la producción siga desarrollándose en la misma escala. Por tanto, cuanto mayor sea el rendimiento total, menor tendrá que ser la parte del todo que el arrendatario debe mantener en reserva para los fines indicados” (l. c., p. 166). "Cuanto más fácilmente produzca el arrendatario los alimentos y las materias primas, tales como el lino, el cáñamo, la madera, etc., cuanto más fácilmente pueda reproducirlos, [tanto más] aumentará la ganancia. La ganancia del arrendatario [aumenta] cuando aumenta la cantidad de su producto cuyo valor total sigue siendo el mismo; pero necesitará una parte menor de esta suma total, y por tanto de su valor, para restablecer los diferentes elementos del capital fijo con los que pueda mantenerse el mismo arrendatario, mientras que el manufacturero. saldría ganando mediante la mayor capacidad adquisitiva” (í. c.,

pp. 166 s.).

Supongamos que la cosecha sea de 100 qrs. y la simiente = 20 qrs., es decir, = una quinta parte de la cosecha. Y supongamos [también] que al año siguiente se duplique la cosecha (invirtiendo el mismo trabajo); [es decir, que] ahora ascienda a 200 qrs. Si el nivel de producción sigue siendo el mismo que antes, la simiente seguirá representando 20 qrs., que ahora equivaldrían a la décima parte de la cosecha solamente. Tengamos en cuenta, sin embargo, que el valor de los 100 qrs. = al de los 200; es decir, que 1 qr. De la primera cosecha = 2 qrs., de la segunda. En el primer caso, el excedente sería de 80 qrs., en el segundo de 180. Y, como aquí no interesa el salario (puesto que se trata de la influencia que un cambio de valor del capital constante ejerce sobre la tasa de ganancia), supongamos que el salario no varía de valor. Por tanto, si 20 qrs., en el primer caso, 40 qrs. en el segundo. Supongamos, por último, que los demás ingredientes del capital constante que el arrendatario no reproduce en especie [sean] iguales al valor de 20 qrs. en el primer caso y [, por tanto,] a 40 qrs. en el segundo. El cálculo Sería, entonces, el siguiente: 1) Producto =100 qrs., simiente = 20 qrs. Resto del capital constante = 20 qrs., salario = 20 qrs., ganancia 40 qrs. 2) Producto = 200 qrs., simiente = 20 qrs. Resto del capital constante = 40 qrs., salario = 40 qrs., ganancia, 100 qrs. = 50 qrs. de 1. Quedarían, pues, 10 qrs. de ganancia extra. Por tanto, aquí, como consecuencia de un cambio de valor en el capital constante aumentaría no [solamente] la tasa de ganancia, sino [también] la ganancia misma. Aunque el salario sea el mismo en los casos 1) y 2), aumentaría la proporción entre la ganancia y el salario, es decir, la tasa de plusvalía. Pero eso no pasa de ser una mera apariencia. La ganancia sería, en el primer caso, de 80 qrs. = 40 qrs. de 1 y la proporción con respecto al salario se mantendría igual; en el segundo caso, [en] 2), [sería] de 20 qrs. = solamente 10 qrs. de 1, que se convertirían de capital constante en ingreso. Ahora bien, ¿es este cálculo exacto? Debemos suponer que el resultado [en] 2) corresponde a un otoño, el que sigue, aunque trabaje en las condiciones de 1). Para mayor claridad, queremos suponer que el quarter, en 1) = 2 £. Esto quiere decir que el arrendatario ha invertido, para el otoño que le suministra 200 qrs., 20 qrs. de simiente (= 40 £). 20 qrs. en resto de capital constante (= 40 £) y 20 qrs. en salarios (= 40 £). Total, 120 £,

siendo el producto = 200 qrs. Ahora bien, en el primer caso invirtió también solamente 120 £ (60 qrs.) y el producto [era] = 100 qrs. = 200 £. Queda una ganancia de 80 £ o 40 qrs. Como los 200 qrs. [en] 2) [son] el producto del mismo trabajo [que el de los 100 qrs. en el caso 1)], tenemos que sólo serán también = 140 qrs.97 Por tanto, el quarter [le costará al arrendatario] solamente 4/7 de £, y no 1 £. es decir, que el valor del quarter -habría bajado de 2 a 4/7, o sea en 1 3/7, pero no de 2 a 1, es decir, a la mitad, como se suponía más arriba en [el caso] 2, por oposición al [caso] 1.

Su producto total = 200 qrs., = 200 £. Pero de ellas, 120 £ reponen los 60 qrs. que ha desembolsado y cada una de los cuales le cuesta 2 £. Quedan, pues, 80 £ de ganancia = a los 140 qrs. restantes. ¿Por qué? El quarter es, ahora, = 1 £, pero los 60 qrs. invertidos en la producción costaron a 2 £. Le costaron tanto como 120 nuevos qrs. Por tanto, los 140 qrs. restantes = 80 £, lo que quiere decir que no tienen más valor que antes los 40 restantes. Es cierto que vende cada uno de los 200 qrs. a 1 £ (suponiendo que venda todo su producto). E ingresa, así, 200 £. Pero, de los 200 qrs., 60 le han costado 2 £ cada uno; esto quiere decir que los restantes sólo le rinden 4/7 de £. Ahora bien, si vuelve a invertir 20 qrs. [en simiente] (= 10 £ [calculando a base de 1/2 £ por qr.]), 40 qrs. de salario (= 20 £) y 40 qrs. de otro capital constante (= 20 £), o sea, en total, 100 qrs. en vez de 60 como antes, y obtiene 180 qrs.; estos 180 qrs, no tienen el mismo valor que antes tenían los 100 [calculando a razón de 1 £ por qr.]). Habrá empleado, ciertamente, el mismo trabajo vivo que antes y el valor del capital variable seguirá siendo, por tanto, el mismo que anterior[mente], y lo mismo el surplus produce. Pero habrá invertido menos trabajo materializado, puesto que los mismos 20 qrs. que antes = 20 £ ahora solamente = 10. El cálculo será, pues, el siguiente:

97 Así como en los cálculos originarios se suponía que, en el segundo caso, los costos de producción para los instrumentos de trabajo y la fuerza de trabajo se basaban ya en el valor dos veces menor de un quarter de trigo, gracias a la duplicación de la cosecha, Marx fija ahora su atención en el hecho de que esta baja de valor del quarter de trigo sólo se ha logrado en el otoño del segundo año y de que, hasta entonces, el valor del quarter era del doble. Así, pues, si en los cálculos primitivos el costo de producción se expresaba en el segundo caso por la suma 20 c 4- 40 c + 40 v = 100 qrs., ahora se revela que se expresaría en la misma suma que en el primer caso, o sea en la suma 20 c + 20 c + 20 v = 60 qrs. Y como la cosecha, en el segundo caso, = 200 qrs., restan, para l a ganancia, 140.

Capital constante Capital variable Plusvalía 1) 20 qrs. = 20 £ simiente 20 qrs. (20 £) 40 qrs. (40 £)

20 qrs. = 20 £ instrumentos de trabajo, etc.

2) 20 qrs. = 10 £ [simiente] 40 qrs. (20 £) 80 qrs. (40 £)

40 qrs. = 20 £ [instrumentos de trabajo, etc.]

Producto, en el primer caso, 100 qrs., 100 £. Producto, en el segundo caso, 180 qrs., 90 £. Sin embargo, la tasa de ganancia [sin tener en cuenta el descenso de valor del producto] habría aumentado, pues en el primer caso [tendríamos] 40 £ con una inversión de 60 y en el segundo caso 40 sobre una inversión de 50. En el primero, 66 2/a por 100 y en el segundo 80 por 100.

En todo caso, el alza de la tasa de ganancia no se debe a que el valor siga siendo el mismo, como Ramsay entiende. Como se ha reducido una parte del trabajo invertido, a saber, la invertida en capital constante (aquí, en simiente), el valor del producto baja si se mantiene el mismo, nivel de producción, lo mismo que baja el valor de 100 libras de hilaza al abaratarse el algodón contenido en ellas. Pero aumenta la proporción entre el capital variable y el constante (sin que suba el valor del capital variable). O disminuye la proporción entre la suma total del capital invertido y el excedente. Hence * aumento de la tasa de ganancia. * Por tanto. Si Ramsay tuviera razón en lo que dice, si el valor se mantuviera igual, aumentaría la ganancia, la suma de ganancia y, por tanto, su tasa. No podría hablarse de un aumento de la tasa simplemente. Pero el problema [de la influencia del cambio de valor del capital constante sobre la tasa de ganancia] no queda todavía resuelto para el caso especial [, si la parte del capital constante se repone en especie]. Este caso especial se manifiesta en la agricultura en los siguientes términos; En la cosecha figura una determinada cantidad de simiente al precio anterior del producto, y esta parte ha entrado en especie en la cosecha. Los gastos restantes se saldan mediante la venta del trigo a su precio anterior. Estos gastos anteriores hacen que el producto se duplique. Así, por ejemplo, en el caso de más arriba, con 20 qrs. de simiente (= 40 £) (y los gastos restantes = 40 qrs., = 80 £), en vez de 100 qrs. (=, por tanto, 200 £) como en la cosecha anterior (de los cuales 40 qrs. = 80 £ eran ganancia sobre una

inversión total de 60 qrs. = 120 £), se recolectarán ahora 200 qrs. La inversión es, en esta cosecha, absolutamente la misma que en la anterior, = 60 qrs., cuyo valor eran 120 £, pero, en vez de 40 qrs. de excedente, queda [ahora] un excedente de 140 qrs. [Calculado] en especie, el excedente na aumentado considerablemente. Pero, como el trabajo invertido es el mismo en ambos casos, [resulta que] los 200 qrs. no valen más que [valían] los 100. Es decir, [valen] 200 £. O sea que el quarter ha bajado de 2 £ a 1 £. Sin embargo, parecía como si, por ser el excedente = 140 £, el importe debiera ascender a 140 £, puesto que uno de los quarters vale exactamente lo mismo que el otro. Como más claramente se ve la cosa es si la consideramos prescindiendo d’abord “ * del proceso de reproducción y suponiendo que el arrendatario se retira del negocio y vende la totalidad de su producto. En este caso, tiene, en efecto, para cubrir sus gastos de 120 £ (para reembolsarse), que vender 120 qrs. Con ello, queda cubierto el capital desembolsado. Quedará, así, 80 qrs. de excedente, y no 140 y, como estos 80 qrs. = 80 £, [tendremos que] valen absolutamente tanto como el excedente en el primer caso. ** Primeramente. Sin embargo, la reproducción altera un tanto los términos del problema. [El arrendatario, en este caso] repone en especie, de su propio producto, los 20 qrs. de simiente. Sus otros gastos [expresados en quarters] aumentan en la misma proporción en que el quarter se deprecia (caso de que los salarios no bajen). Para reponer el resto del capital constante, [el arrendatario] necesitará ahora 40 qrs. en vez de los 20 de antes, y para reponer los salarios 40 en vez de 20. Necesitará invertir, en total, 100 qrs., cuando antes invertía 60; pero no tendrá que invertir los 120 que exigiría la depreciación del trigo, puesto que ahora repone los 20 qrs. [para simiente], que anteriormente valían 40 £, con 20 [qrs.] (ya que lo que importa es su valor de uso), que valen [solamente] 20 [£]. Lo que quiere decir, evidentemente, que ha ganado estos 20 qrs., que ahora equivalen a 20 £. Y su excedente no [será] = 80 £, sino = 100 £, no = 80 qrs., sino = 100 [qrs.]. (Expresados en quarters del valor anterior, no 40, sino 50.) Es éste un hecho incontrovertible, y si el precio de mercado no baja como consecuencia de la abundancia, podrá vender 20 qrs. más al nuevo valor y ganará 20 £.

En el proceso de la reproducción, habrá ganado estas 20 £ de excedente sobre la misma inversión, gracias a la mayor productividad del trabajo, sin necesidad de que aumente la tasa de plusvalía, de que el trabajador

suministre más plustrabajo que antes o reciba una parte menor de la parte reproducida del producto (que representa el trabajo vivo). Se da por supuesto, en efecto, que, en la reproducción, el trabajador obtiene 40 qrs., en vez de los 20 que percibía antes. Se trata, pues, de un fenómeno característico. No se da sin la reproducción, sino en relación con ella, y se da porque el arrendatario reinvierte en especie part of his avances.* [Es decir, que] aquí no aumenta solamente la tasa de ganancia, sino la ganancia [misma]. (Por lo que se refiere al mismo proceso de reproducción, puede seguir manteniéndolo en la escala anterior, en cuyo caso, si la cosecha sigue siendo favorable, bajará de precio el producto, ya que cuesta menos una parte del capital constante, no puede elevar su nivel de producción, sembrar más con la misma inversión [que antes], con lo cual subirán la ganancia y la tasa de ésta.) * Una parte de su capital adelantado. Fijémonos [ahora] en el fabricante. Supongamos que haya invertido 100 £ en hilaza; ganancia, 20 £. Por tanto, el producto = 120. El algodón, en esta inversión de 100£ = digamos, a 80 [£]. Ahora bien, si el algodón baja en la mitad, sólo necesitará invertir 40 [£] en algodón y 20 £ en el resto, o sean 60 £ (en vez de 100), y la ganancia seguirá siendo, al igual que antes, de 20 [£] y el producto total [será] = 80 £ (siempre y cuando que [el fabricante] no amplíe la escala de la producción). Se embolsará, por tanto, 40 £, que podrá gastar o invertir como capital adicional. En este caso, con arreglo a la nueva pauta, invertiría [adicionalmente] 26 2/3 [£] en algodón y 13 1/3 [£] en trabajo, etc. Y la ganancia [sería, entonces] de 13 1/2 £. El producto total, ahora, = 60 + 40 + 33 1/3 = 133 1/3 £. La cosa no está, pues, en que el arrendatario reponga su simiente en especie, pues el fabricante compra su algodón y no lo repone de su propio producto. Por consiguiente, el fenómeno consiste en esto: en liberar una parte de la parte del capital antes inmovilizada como capital constante o en convertir en ingreso una parte del capital. Si se invierte en el proceso de reproducción exactamente el mismo capital que antes, será lo mismo que si se empleara —en el nivel de producción anterior— capital adicional. Se trata, por tanto, de una especie de acumulación, nacida de la productividad incrementada de las ramas industriales que suministran los ingredientes productivos del capital. Sin embargo, este caso, en las materias primas, if due to the seasons, is counteracted by unfavourable seasons, in which the raw materials become appreciated * El capital que así queda libre in one season ** o en some seasons *** es, por tanto, en cierto modo, capital de

reserva para las otras. El manufacturar por ejemplo, cuyo [capital fijo] tiene un ciclo de rotación de 12 años, tiene que arreglárselas para poder seguir produciendo en la misma escala durante 12 años, por lo menos. Hay que calcular, por tanto, que los replacing prices † [de las materias primas] fluctúan y se compensan more or less †† durante una larga serie de años. * Si se debe a las estaciones favorables, se ve contrarrestado por otras estaciones desfavorables, en las que suben de precio las materias primas. ** En una estación favorable. ***En varias estaciones favorables, † Precios a reponer, †† Más o menos,

Y a la inversa que el abaratamiento de los ingredientes (aquí, dejamos a un lado el capital variable, aunque al bajar los salarios se emplea menos capital variable, en cuanto al valor y cuando los salarios suben más) influye en el alza de los salarios. Para poder seguir trabajando al nivel de producción anterior, se necesita una mayor inversión de capital. Por consiguiente, prescindiendo de la baja de la tasa de ganancia, spare capital must be employed, or a part of revenue must be converted into capital,††† sin actuar como additional capital. ††† Deberá emplearse capital de reserva o convertir en capital una parte del ingreso. En uno de los casos, [tendremos] accumulation, aunque el valor del capital desembolsado seguirá siendo el mismo (pero sus elementos materiales se incrementarán). La tasa de valorización aumenta y la ganancia absoluta se eleva, pues es lo mismo que si se agregara additional capital a la misma escala anterior. En el otro caso, accumulation so far as 0 el valor del capital desembolsado excede de la parte del valor de la producción total que funciona como capital. Pero los elementos materiales no han aumentado, aquí. La tasa de ganancia baja. (El volumen de la ganancia [baja] solamente si no se emplea al mismo número de trabajadores o se han elevado también sus salarios.) 0 En cuanto que. Debe hacerse notar aquel fenómeno de la conversión del capital en ingreso, porque sugiere la apariencia de un incremento del volumen de la ganancia independientemente del de la plusvalía (o, en el caso inverso, de una baja). Y ya hemos visto cómo, en ciertas circunstancias, par of rent 00 puede explicarse a base de este fenómeno.98 00 Una parte de la renta. Del modo mencionado (si no se emplean inmediatamente los 20 quarters excedentes para ampliar la escala de producción, es decir, si no se acumulan), queda libre un capital monetario = 20 £. Tenemos aquí un

98 Véase Teorías sobre la plusvalía, tomo II, pp. 419-423.

ejemplo de como, aunque la suma del valor-mercancías siga siendo la misma, es posible extraer de la reproducción capital monetario excedente. Convirtiendo en capital monetario una parte del capital que antes existía como capital fijo (constante).

Que el fenómeno a que más arriba nos hemos referido [conversión de una parte del capital en ingresos] no tiene nada que ver con la determinación de la tasa de ganancia se ve claramente cuando se piensa en un arrendatario (o manufacturero) who enters busines under the new conditions of production. Formerly he wanted a capital of 120 to enter the bussines, 40 £ buy 20 qrs. seeds, 40 £ for other ingredients of constant capital, and 40 £ to pay wages. And his profit was 80 £ * 80 sobre 120 = 8 sobre 12, = 2 sobre 3, = 66 2/3 por 100. * Que inicia el negocio bajo nuevas condiciones de producción. Antes, necesitaba un capital de 120 £ para comprar 20 qrs. de simientes, 40 £ para otros ingredientes del capital constante y 40 £ para pagar salarios. Y su ganancia era de 80 £. Ahora, he has to advance 20 £, to buy 20 qrs. of seeds, 40 £ as above, 40 £ for wages, so that is outly of capital like 100. And profit 80, gives 80 p. c. The amount of profit has remained the same, but its rate has increased ** en un 20 por 100. Como se ve, la baja de valor de la simiente (o del returning price ***) no tiene de por sí nada que ver con el incremento de la ganancia, sino que incluye solamente the increase of the rate of profit.† ** Tiene que adelantar 20 £ para comprar 20 qrs. de simiente, 40 £ como más arriba, 40 £ para salarios, lo que da un total de 100 como desembolso de capital. Y la ganancia 80. que representa el 80 por 100. El importe de la ganancia sigue siendo el mismo, pero su tasa ha aumentado. *** Precio a reponer, † El crecimiento de la tasa de ganancia. Por lo demás, el arrendatario agrícola, en un caso, y el manufacturero en otro no considerarán tampoco que su ganancia ha aumentado, sino que ha quedado libre una parte de su capital, antes comprometido en la producción. Sencillamente en razón al siguiente cálculo. Antes, el capital desembolsado en la producción = 120, ahora = 100, mientras que los 20 de capital libre, dinero susceptible de ser invertido de cualquier modo, se encuentran en el bolsillo del arrendatario. Pero su capital es, en ambos casos, only †† = a 120, lo que quiere decir que no ha aumentado. El desglosamiento de la sexta parte del capital de su forma enmarcada en el proceso de producción actúa, ciertamente, como additional capital. †† Solamente. Ramsay no profundiza este problema porque, en general, no destaca claramente las relaciones entre valor, plusvalía y ganancia.

Ramsay desarrolla acertadamente en qué medida la maquinaria, etc., influye en la ganancia y la tasa de ganancia as far as it affects variable capital.††† [Influye: en efecto, mediante la depreciación de la fuerza de trabajo, reduciendo el plustrabajo relativo y también, si nos fijamos en el proceso de reproducción en su conjunto mediante la smallest part of the gross return which goes to replace wages.0 ††† En cuanto afecta al capital variable. 0 La parte menor del rendimiento bruto que se destina a reponer los salarios.

“La productividad mayor o menor de la industria que sirve para producir mercancías que no entran en la composición del capital fijo sólo puede influir en la tasa de ganancia si modifica la parte del rendimiento bruto que sirve para mantener el trabajo” (l. c., p. 168). “Si el fabricante duplica su producto mediante el mejoramiento de la maquinaria, el valor de sus mercancías acabará descendiendo en la misma proporción en que aumente su cantidad.”

<Se da por supuesto que, en la realidad, incluido el déchet * de la maquinaria, la cantidad doble no cuesta más que antes la mitad. De otro modo baja el valor, but not in proportion fo its quantity. It may be doubled in quantity, while its value, the value of the single commodity, if that of the aggregate product has risen, may sink only, instead of from 2: 1, from 2: 1 1/4, etc.>** * Desgaste. ** Pero no en proporción a su cantidad. Puede doblar la cantidad, mientras que su valor, el valor de cada mercancía, si el del producto total ha subido, podrá solamente bajar, en1 vez de 2: 1, de 2: 1 1/4, etc.

"...El manufacturero sólo logra una ganancia siempre y cuando se pueda vestir más barato al obrero con lo que éste saldrá beneficiado en una parte menor del rendimiento total... El arrendatario agrícola” <en virtud del aumento de la productividad en la industria manufacturera> "obtiene una ganancia solamente cuando una parte de sus costos está formada por el vestido del obrero y puede, ahora, obtenerlo más barato; es decir, del mismo modo que el manufacturero” (l. c., pp. 168 s.).

El alza [o la baja] de valor de los ingredientes del capital constante influye en la tasa de' ganancia en cuanto afecta a la proporción entre la plusvalía y la totalidad del capital desembolsado. En cambio, la baja (o el alza) del salario, cuando afecta directamente a la tasa de plusvalía. Supongamos, por ejemplo, en el caso anterior, que el precio de la

simiente (poniendo por caso que el farmer sea un flax farmer *** = 40 £ (20 qrs.) siga siendo el mismo y que otro tanto ocurra con las 40 £ (20 qrs. para el resto del capital constante), pero que el salario —es decir, el salario para el mismo número de trabajadores— baje de 40 £ a 20 (de 20 qrs. a 10). En este caso, seguirá siendo la misma la suma del valor = al salario + la plusvalía. Como el número de trabajadores sigue siendo el mismo, su trabajo seguirá realizándose, al igual que antes, en un valor de 40 + 80 = 120 £. Pero de estas 120 £ [corresponderán] ahora a los trabajadores 20 y [quedarán] 100 para plusvalía. <Aquí, se da por supuesto, en efecto, que no se ha introducido mejora alguna que afecte al número de trabajadores empleados en esta rama.> *** Cultivador de lino. Supongamos ahora que el capital desembolsado sea de 100 en vez de 120, como en el caso en que el valor de la simiente descendía a la mitad. Pero la ganancia, ahora, = 100, es decir, = 100 por 100, mientras que en el otro caso, en que el capital desembolsado descendía también de 120 a 100, era = 80 por 100 y, al igual que en aquel caso, quedan libres 20, o sea, la sexta parte del capital. Pero en un caso la plusvalía seguía siendo la misma = 80 (por tanto, puesto que 40 para salarios, [su tasa] = 200 por 100). En el otro caso, aumenta a 100 (y, por tanto, puesto que 20 para salarios, [la tasa se eleva] al 500 por 100).

Aquí, no ha aumentado solamente la tasa de ganancia, sino también la ganancia misma, al aumentar la tasa de plusvalía y, por consiguiente, la plusvalía misma. Ello hace que este caso, cosa que Ramsay no advierte, se distinga del otro. Y así tiene que suceder siempre, cuando el incremento de la ganancia no se ve contrarrestado por un descenso concomitante de la tasa de ganancia en virtud del simultáneo change of value * del capital constante. Por ejemplo, en el caso anterior: capital desembolsado 120, ganancia 80. = 66 2/3 por 100. En nuestro caso, capital desembolsado = 100, ganancia 100, = 100 por 100. Ahora bien, si mediante un cambio en el precio del capital constante la inversión de 100 aumentara a 150, la ganancia aumentaría de 80 a 100, pero representaría una tasa de ganancia del 66 2/3 por 100 solamente. * Cambio de valor. [Ramsay dice, además:]

"Aquellas mercancías que no contribuyen al capital fijo ni al circulante no pueden alterar la ganancia mediante un cambio en su productividad. Estas mercancías

son los artículos de lujo de todas clases” (l. c., pp. 169 s.). “Los empresarios capitalistas salen ganando con el excedente, porque su ganancia puede disponer de una mayor cantidad para su producto privado; pero la tasa de esta ganancia no se ve influida ni por su excedente ni por su escasez” (l. c., p. 171).

En primer lugar, puede ocurrir que una parte de los artículos de lujo entre como ingrediente del capital constante, como ocurre por ejemplo con las uvas en el vino, con el oro en los artículos de lujo, con el diamante en el pulido de vidrios, etc. Pero Ramsay da por excluido este caso, al hablar de commodities ** que no enter in fixed capital.*** Sólo que, en este caso, es falsa la conclusión [de que] “estas mercancías son artículos de lujo de todas clases”. ** Mercancías. *** Entran en el capital fijo. Sin embargo, la productividad en la industria de lujo, sólo puede aumentar, al igual que en las demás ramas industriales, cuando los yacimientos naturales, minas, tierras, etc., de que se extraigan las materias primas para los artículos de lujo, arrojen mayor rendimiento o se descubran yacimientos más ricos de la misma clase, o bien mediante el empleo de la división del trabajo o, principalmente, por el empleo de maquinaria (mejores herramientas) y fuerzas naturales. <El perfeccionamiento y la diferenciación de las herramientas forman parte de la división del trabajo.> (No olvidar los procesos químicos.) Supongamos ahora que el tiempo de producción de los artículos de lujo se acorte por medio de maquinaria (o de procesos químicos); que se necesite menos trabajo para producirlos. Esto no puede influir para nada en el salario, en el valor de la fuerza de trabajo, puesto que estos artículos no entran en el consumo del trabajador (por lo menos, no entran nunca en la parte de su consumo que determina el valor de la fuerza de trabajo). <Puede influir en el precio de mercado del trabajador si ello hace que sea arrojado a la calle y se incremente así la oferta en el mercado de trabajo.> No influye, por tanto, en la tasa de plusvalía ni, consiguientemente, en la tasa de ganancia, en la medida en que ésta se halla determinada por aquélla. Sí puede influir, en cambio, en la tasa de ganancia si ello afecta al volumen de la plusvalía o a la proporción entre el capital variable y el capital constante o el capital total.

Si, por ejemplo, la maquinaria [en la producción de cualesquiera artículos de lujo] permite emplear [solamente] 10 obreros donde antes se empleaban

20, es evidente que ello no afectará para nada a la tasa de plusvalía. El abaratamiento de los artículos de lujo no abarata la vida del trabajador. Éste tendrá que seguir empleando el mismo tiempo de trabajo que antes para reproducir su fuerza de trabajo. <Por tanto, en la práctica el fabricante de artículos de lujo trata de mantener los salarios por debajo de su valor, de reducir al mínimo el salario, cosa que puede hacer gracias a la superpoblación relativa, determinada por la creciente productividad en otras ramas industriales. Por ejemplo, entre las costureras. O bien, también en estas ramas, procura alargar el tiempo de trabajo absoluto, durante el cual obtiene también, en realidad, plusvalía absoluta. En todo caso, la productividad [lograda] en la industria de lujo no reduce el valor de la fuerza de trabajo ni engendra plusvalía relativa ni puede crear nunca la forma de la plusvalía que se debe a la creciente productividad de la industria en cuanto tal.> Pero el volumen de la plusvalía se determina por dos causas: [primero,] por la tasa de la plusvalía, es decir, por el plustrabajo (absoluto o relativo) de cada obrero; segundo, por el número de obreros simultáneamente empleados. Así, pues, en la medida en que, al aumentar la productividad en la industria de lujo, disminuye el número de obreros ocupados por una determinada porción del capital, el volumen de plusvalía disminuye. Hence, all other circumstances remaining the same,* la tasa de ganancia. Y lo mismo ocurre cuando disminuye o permanece igual el número de obreros, pero aumenta el capital invertido en maquinaria y en materia prima; es decir, cuando se opera alguna disminución en cuanto a la proporción entre el capital variable y el capital total, que aquí [, según el supuesto de que se parte,] no se ve compensada o parcialmente contrarrestada por la baja del salario. Pero, como la tasa de ganancia de esta esfera entra en la compensación [para formar] la tasa general de ganancia, al igual que la de cualquier otra, [tenemos] que el incremento de la productividad en la industria de lujo traería consigo, aquí, el descenso de la tasa general de ganancia. * Y, por tanto, si las demás circunstancias siguen siendo las mismas Y a la inversa. El aumento de productividad en la industria de. lujo, pero no en ella misma, sino en las ramas [industriales] que suministran su capital constante, hará aumentar la tasa de ganancia en ella, <La plusvalía (es decir, su magnitud, su volumen, its total amount,**) se determina por la tasa de plusvalía multiplicada por el número de trabajadores empleados. Hay circunstancias que pueden influir en el mismo

sentido simultáneamente sobre los dos factores o en dirección contraria o solamente sobre uno de ellos. Prescindiendo de la prolongación absoluta de la jornada de trabajo, la industria de lujo sólo influye sobre el número cuando aumente su productividad. La consecuencia necesaria [de ello será,] por tanto, el descenso del volumen de la plusvalía y, por consiguiente, de la tasa de ganancia, aun cuando el capital constante no aumentara. Ahora bien, así, la disminución de la plusvalía se calcula a base de un capital total incrementado.> ** Su importe total.

Ramsay se acerca más que ningún otro a la concepción acertada de la tasa de ganancia. De ahí que en él se manifiesten también más claramente los shortcomings.* Señala todos los puntos, pero de un modo unilateral y, por tanto, falso. Ramsay resume del siguiente modo su concepción de la ganancia:

"La tasa de ganancia se determina también, en algunos casos, por las causas siguientes: 1) la productividad de la industria dedicada a producir artículos de primera necesidad para el trabajador, alimentos, vestidos, etc.; 2) La productividad de la industria destinada a producir cosas que entran en la composición del capital fijo; 3) la tasa del salario real <debiera decir aquí, la cantidad de artículos de primera necesidad, etc., que el obrero recibe whatever be the ** precio of the articles composing it.***> “Cualquier cambio [operado] en el primero y el tercero de estos casos influye sobre la ganancia, alterando la participación que en el producto común corresponde al obrero. Un cambio [operado] en el segundo caso influye sobre la ganancia, alterando la parte que se necesita para reponer directamente o mediante el cambio el capital fijo que se ha consumido en la producción, pues la ganancia es, esencialmente, un problema de participación proporcional” (l. c., p. 172). * Las insuficiencias.** Cualquiera que sea él. *** El precio de artículos que la integran, † De la plusvalía en capital.

Reprocha con razón a Ricardo (aunque su propia exposición es también defectuosa):

“Ricardo olvida que el producto total no sólo se divide entre el salario y la ganancia, sino que, además, una parte de él se necesita para reponer el capital fijo" (l. c., p. 174, nota).

<Ya en el primer tratamiento de la acumulación, es decir, de la

conversión del surplus value into capital † puede observarse que todo el surplus labour se representa como capital (constante y variable) y como surplus labour (ganancia, interés, renta). En esta conversión se muestra, en efecto, cómo el mismo surplus labour adopta la forma de capital y cómo el trabajo no retribuido del obrero se enfrenta a él como la totalidad de las condiciones objetivas de trabajo. Bajo esta forma, se enfrenta a él como propiedad ajena, lo que hace que el capital que se presupone a su trabajo aparezca como independiente de él. [Se manifiesta] como una magnitud de valor ya plasmada, cuyo valor se limita el obrero a incrementar. No es nunca [, según esto,] el producto de su trabajo pretérito (ni de ninguna clase de circunstancias externas independientes del proceso especial de trabajo en las que entra su trabajo pasado, que afectan a su valor, que lo incrementan), el que cuya reposición aparece como explotación, sino siempre, exclusivamente, el modo y la tasa como se explota su trabajo presente. Mientras el capitalista individual siga operando en la misma escala de producción (o [en otra] más extensa), la reposición del capital aparece como una operación que para nada afecta al obrero, puesto que él mismo, si las condiciones de trabajo le pertenecieran, tendría que reponerlas igualmente del producto bruto para continuar la reproducción en la escala o ampliarla (y también esto último es necesario, con el natural increase of population.*) Pero esto le afecta de tres maneras: 1) La perpetuación de las condiciones de trabajo como propiedad ajena a él, como capital, perpetúa su posición como trabajador asalariado y, por tanto, la suerte que le condena a entregar gratis a un tercero, constantemente, una parte de su tiempo de trabajo; 2) la expansión de estas condiciones de producción, alias acumulación del capital, hace crecer la masa y la extensión de las clases who live upon his surplus labour;** empeora his position relatively by augmenting the relativa wealth of capitalist and his copartners*** haciendo además que aumente su plustrabajo relativo, mediante la división del trabajo, etc., y reduciendo la parte del producto bruto que se traduce en salarios; finalmente, por cuanto que las condiciones de trabajo van cobrando una talla cada vez más gigantesca, se agigantan cada vez más como potencias sociales frente al trabajador individual. [Lo que hace que] desaparezca la posibilidad fortuita de adueñarse de ellas, como en la pequeña industria.> * Incremento natural de la población. ** Que viven del plustrabajo de él. *** Empeora relativamente su posición, al incrementar la riqueza relativa del capitalista y de sus copartícipes

### [3. Ramsay, sobre la división de la ganancia "bruta" en "ganancia neta” (interés) y “ganancia del empresario". Elementos apologéticos en sus ideas sobre el "trabajo de supervisión", sobre los "seguros que cubren el riesgo” y sobre la “ganancia extra”]

 Ramsay llama gross profit † a lo que yo llamo simplemente ganancia. Y divide el gross profit en net profit †† (interés) y profit of enterprise (ganancia del empresario, ganancia industrial).a † Ganancia bruta, †† Ganancia neta. a <¿Por qué el señor Senior, cuya [obra] “Outline” se publicó casi al mismo tiempo que el “Essay on the Distribution of Wealth” de Ramsay, en la que éste expone prolijamente su división del profit en "profit of enterprise” y “net profits of capital or interest” (cap. IV). pretende haber inventado esta división que se conocía ya en 1821 y 1822? Esto sólo puede explicarse [sabiendo] que Senior se halla, [como] mero apologista del orden existente y, por tanto, como economista vulgar, muy cerca de las simpatías del señor Roscher.99 /1130// Con respecto a la baja de la general rate of profit,††† Ramsay, al igual que Ricardo, polemiza contra Adam Smith. Dice, en contra de éste: ††† Tasa general de ganancia.

“Es cierto que la competencia entre los empresarios capitalistas puede nivelar, especialmente, la ganancia que rebasa el nivel” <Este levelling 0 no basta, en modo alguno, para explicar la formación de una general rate of profit>, "pero es falso que se haga descender este nivel usual' (l. c., pp. 179».). 0 Esta nivelación.

“Si hubiese la posibilidad de que el precio de toda mercancía, tanto las materias primas como las mercancías fabricadas, bajara en virtud de la competencia entre los productores, esto no afectaría para nada a la ganancia. Todo empresario capitalista vendería su producto por menos dinero, pero, a cambio de ello, todo

99 Marx se refiere aquí a la manera de concebir la división de la ganancia en ganancia del empresario e interés, que el economista vulgar Roscher expone en la p. 385 de su obra “Die Grundlagen der Nationalökonomie", etc., Stuttgart y Augsburg, 1858, para lo cual este autor se apoya en Nassau William Sénior, "An Outline of the Science of Political Economy”, Londres, 1836. Con su referencia, Marx quiere significar que la división de la ganancia en "ganancia del empresario” y "ganancia neta del capital” se conocía ya desde 1821 y 1822 y quería referirse, probablemente, a la división de la ganancia expuesta en pp. 52 s. de la obra anónima "An Inqtury into those Principles”, etc., Londres, 1821, y en pp. 43 s. del libro de Hopkins, "Economical Enquicies relative to the Laws which regulate Rent, Profit, Wage», and the Value of Money”, Londres, 1822.

artículo de sus inversiones, ya figurara en el capital fijo o en el circulante, le costaría proporcionalmente menos” (l. c., pp. 180s.).

Y contra Malthus:

“La idea de que las ganancias son pagadas por el consumidor es, sin duda alguna, totalmente absurda. ¿Quiénes son los consumidores? Tienen que ser necesariamente o terratenientes, o capitalistas, o maestros u obreros o personas que perciben un salario" (l. c., p. 183). “La única competencia que puede afectar a la tasa general de ganancia es la competencia entre los empresarios capitalistas y los obreros” (l. c., p. 206).

En esta última frase, se reduce a lo cierto la tesis de Ricardo. La tasa de ganancia puede bajar independientemente de la competition between capital and labour * pero la única competition ** que puede hacerla bajar es esta competencia. Pero Ramsay, por su parte, no aduce ninguna razón de por qué la tasa general de ganancia tiende a bajar. Lo único que dice —y es verdad— es que la tasa de interés puede bajar en un país con absoluta independencia de la rate of gross profits. [He aquí su explicación:] * Competencia entre capital y trabajo. ** Competencia.

"Aunque nosotros mismos partimos del supuesto de que nunca se tomaría prestado capital más que para invertirlo productivamente, cabe, sin embargo, la posibilidad de que el interés varíe sin que medie cambio alguno en cuanto a la tasa de la ganancia bruta. En efecto, a medida que un pueblo progresa en el desarrollo de la riqueza, surge y va creciendo más y más la clase de quienes, gracias a los trabajos” <a la exploitation y robbery ***> de sus antepasados, se encuentran en posesión de fondos de cuyos intereses pueden vivir. Muchos, incluso aquellos que en la juventud y en la edad madura participan activamente en los negocios, se retiran en la vejez a vivir tranquilamente de los intereses de las sumas que ellos mismos han acumulado. Ambas clases tienden a crecer a medida que va creciendo la riqueza del país, pues a quienes comienzan con un mediano capital les es más fácil convertirlo en un pingüe patrimonio que a quienes comienzan con poco. De ahí que en los países viejos y ricos, la parte del capital nacional que pertenece a quienes no quieren invertirlo represente una proporción mayor con respecto al capital productivo total de la sociedad que en los países nuevamente establecidos y pobres. En Inglaterra es muy numerosa la clase de los rentistas. Y, a medida que crece la clase de los rentistas crece también la de los prestamistas de capital, pues son una y la misma. Y esta causa por sí sola basta para explicar la tendencia a la baja del interés, en los países

viejos” (l. c., pp. 201 s.). *** Explotación y saqueo.

De la rate of net profit (interés) dice Ramsay que

"depende, en parte, de la tasa de la ganancia bruta y, en parte, de la proporción en que ésta se divide en interés y ganancia industrial. Esta proporción depende [,a su vez,] de la competencia entre los prestamistas y los prestatarios del capital. Esta competencia es influida, pero no exclusivamente determinada por la tasa de la ganancia bruta cuya realización cabe esperar. Y la competencia no se rige exclusivamente por esta causa, porque, de una parte, hay muchos que toman [dinero] a préstamo sin propósito alguno de emplearlo productivamente y porque, de otra parte, la producción entre todo el capital nacional que hay para prestar y la riqueza del país cambia independientemente de las variaciones en cuanto a la ganancia bruta (l. c., pp. 206 s.). “La ganancia del empresario depende de la ganancia neta del capital, y no ésta de aquélla” (l. c., p. 214).

 Aparte de la circunstancia más arriba mencionada, Ramsay sigue observando, con razón:

“El interés sólo [es] una pauta para la ganancia neta allí donde el alto nivel cultural hace que no se considere necesario asegurarse el reembolso. En Inglaterra, por ejemplo, no podemos concebir, actualmente, que se incluya una indemnización para el riesgo en los intereses de las sumas que se consideran como una inversión segura” (l. c., p. 199, nota).

Del industrial capitalist, al que llama el master-capitalist * dice Ramsay: * Empresario capitalista.

“El capitalista industrial es el distribuidor general de la riqueza; paga a los obreros los salarios, al capitalista el interés y al terrateniente la renta. De una parte están los empresarios y de la otra los obreros, capitalistas y terratenientes. Los intereses de estas dos grandes clases son diametralmente opuestos entre sí. Es el empresario quien alquila el trabajo, el capital y la renta y aspira, naturalmente, a emplearlo en las mejores condiciones posibles, mientras que los propietarios de estas fuentes de riqueza procuran darlas a un alquiler lo más alto que puedan” (l. c., pp. 218».).

Industrial profit. (Labour of Superintendence).** ** Trabajo de supervisión.

En conjunto, lo que Ramsay dice acerca del industrial profit (y también, en especial, acerca del labour of superintendence) es lo más razonable que encontramos en esta obra, a pesar de que una parte de su argumentación está tomada de Storch.100 La explotación del trabajo cuesta trabajo. Cuando el trabajo realizado por el industrial capitalist viene simplemente impuesto por la contradicción entre el capital y el trabajo, entra en los costos de sus overlookers *** (de los suboficiales de la industria) y se ha calculado ya en la categoría de los salarios, exactamente igual que los costos originados por el capataz de esclavos y su látigo se incluyen en los costos de producción del esclavista. Estos costos, lo mismo que la gran mayoría de los costos mercantiles, figuran entre los faux frais * de la producción capitalista. Allí donde se trata de la tasa general de ganancia, no hay para qué tomar tampoco en cuenta el trabajo que a los capitalistas imponen su propia competencia y su empeño en fastidiarse unos a otros; y tampoco la mayor o menor pericia con que el capitalista industrial, a diferencia de otro, extrae de sus obreros la mayor cantidad de plustrabajo a los menores costos posibles, realizando además en el proceso de circulación el plustrabajo así estrujado. Estos asuntos deben estudiarse al tratar de la competencia de capitales. Allí se tratará, en general, de la pugna entre éstos y de su esfuerzo para obtener the greatest possible amount of surplus labour ** y exclusivamente de la distribución de él entre los diferentes capitalistas privados, pero no de su origen ni de su general extent.*** *** Capataces. * Costos accesorios; es decir, "gastos improductivos, ya sea de trabajo vivo o de trabajo materializado”. (Marx.) ** El mayor importe posible de plustrabajo.*** Extensión general,

Sólo queda para el labour of superintendence la función general de organizar la división del trabajo y la cooperación entre ciertos individuos. Este trabajo se halla plenamente representado por los wages del general manager,† en las grandes empresas capitalistas. [Esta partida] se descuenta ya de la tasa general de ganancia. La mejor prueba práctica de ello nos la dan las fábricas cooperativas de los obreros en Inglaterra,101 puesto que éstas, a pesar de pagar elevados intereses, arrojan una ganancia superior a la media,

100 Marx se refiere aquí al libro de Storch, "Cours d’économie politique", etc., t. I, libro III, cap. XII, París 1823. 101 Sobre las fábricas cooperativas en Inglaterra, v. C. Marx, El capital, tomo III, Berlín, 1959, pp. 422 as y 481.

descontados, por supuesto, los wages del general manager, que, naturalmente, se determinan por el precio de mercado de esta clase de trabajo. Los capitalistas industriales, que desempeñan su propia gerencia general, se pagan a sí mismos los salarios correspondientes, percibiendo una tasa más elevada que la tasa de ganancia media. Si mañana se tomara al pie de la letra esta frase de los apologistas [de que la ganancia del empresario es el salario por el trabajo de supervisión] y de que la ganancia del industrial capitalist se reduce a los wages of menagement and direction.†† nos encontraríamos con que pasado mañana había terminado la producción capitalista, la apropiación de plustrabajo ajeno y la conversión de este plustrabajo en capital. † Gerente general, †† Salarios de gerencia y dirección. Pero si consideramos también esta [remuneración del] labour of superintendence como salarios escondidos en la general rate of profit, regirá aquí la ley desarrollada por Ramsay y otros según la cual, mientras que la ganancia (lo mismo que la industria que el gross profit [incluyendo el interés]) se halla en proporción a la magnitud del capital desembolsado, esta parte de ella se halla en razón inversa a la magnitud del capital, es baja y tiende a desaparecer en los capitales grandes y grande y absorbente en los pequeños, es decir, en los casos en que sólo nominalmente existe una producción capitalista. Si el pequeño capitalista, que realiza su trabajo casi [exclusivamente] él solo, parece percibir una tasa de ganancia elevadísima en proporción a su capital, está el hecho de que, en realidad, si no emplea algunos obreros cuyo plustrabajo se apropia, no percibe en absoluto ganancia alguna y sólo nominalmente produce como capitalista (sea industrial o mercantil). Se distingue del trabajador asalariado en que, en su capital nominal, es de hecho dueño y señor de sus propias condiciones de trabajo y no tiene, por tanto, ningún master por encima de él, razón por la cual se apropia todo su tiempo de trabajo, en vez de que se lo apropie un tercero. Lo que aquí se presenta como ganancia no es otra cosa que la diferencia sobre los common wages * que se manifiesta precisamente mediante esta apropiación del propio plustrabajo. Sin embargo, esta forma corresponde solamente a aquellas esferas de las que, realiter,** no se ha apropiado aún el modo de producción capitalista. [Dice Ramsay:]

"La ganancia del empresario puede dividirse en 1) el salario del empresario; 2) su riesgo; 3) su ganancia extra” (l. c., p. 226).

En cuanto al punto 2), no tiene absolutamente nada que hacer aquí. Corbet [y el mismo Ramsay) dicen102 que el insurance *** que cubre el riesgo se Emita a distribuir equitativamente o de un modo más general entre toda la clase las losses † de los capitalistas. De estas pérdidas equitativamente distribuidas hay que descontar las ganancias de las insurance componies †† de los capitales employed in the business of insurance ††† que se hacen cargo de esta distribución. Estas compañías obtienen una parte de la plusvalía, del mismo modo que los mercantile o monied capitalists,0 sin interesarse directamente en su producción. Se trata del reparto de la plusvalía entre los distintos grupos de capitalistas y de las deducciones que ello implica para cada capital. No tiene nada que ver ni con la naturaleza ni con la extensión del excedente. Como es natural, el trabajador no puede entregar más que su plustrabajo. No puede pagarle extra al capitalista por el hecho de que éste asegura la posesión de los frutos de este plustrabajo. A lo sumo, podría decirse que, incluso, aparte de la producción capitalista, los productores soportarían ciertos gastos y, por tanto, tendrían que invertir una parte del trabajo o de los productos en asegurar éstos, su riqueza o los elementos de ella contra siniestros, etc. En vez de asegurarse a sí mismo cada capitalista, obtiene [este resultado] más seguro y más barato confiando este asunto a una parte del capital. El insurance se paga con una parte de la plusvalía, cuya distribución entre los capitalistas y cuyo aseguramiento [contra accidentes] no tiene nada que ver con su origen y extensión. Quedan, pues, 1) el salary y 2) los surplus gains,00 como aquí llama Ramsay a la parte del surplus value que corresponde al capitalista industrial, las dos partes en que se divide la parte del surplus value que corresponde al capital (a diferencia de la propiedad sobre la tierra). * Salario usual. ** En realidad. *** Seguro, † Pérdidas, †† Compañías de seguros, ††† Empleados en el negocio de seguros. 0 Capitalistas mercantiles o monetarios. 00 Ganancias extra.

En cuanto al salary, de suyo se comprende d’abord que, con la producción capitalista, las funciones del capital como [potencia] dominante sobre el trabajo corresponden al capitalista, a un clerc * pagado por él. Con la producción capitalista, cesaría también esta función, en aquello en que no dependa del carácter del trabajo cooperativo, sino de la dominación de las

102 Thomas Corbet, “An Inquiry into the Causes and Modes of the Wealth of Individuals”. Londres, 1841, pp. 100-102.

condiciones de trabajo sobre el trabajo mismo. Sin embargo, Ramsay cancela él mismo esta parte integrante [de la ganancia del empresario] y la reduce en términos en que no [es] worth speaking of.** * Dependiente. ** No vale la pena hablar de ello.

“El salario del [empresario] es, sobre poco más o menos, el mismo que el esfuerzo [de supervisar] la empresa, ya sea ésta grande o pequeña’’ (l. c., pp. 227-229). “ Un obrero no dirá nunca que puede hacer tanto como dos, tres o más compañeros suyos. Pero un capitalista industrial o un arrendatario agrícola puede suplir a diez o más” (l. c., p. 225).

La tercera parte (de la ganancia del empresario) la constituyen los surplus gains,*** en que van incluidos los riesgos, simplemente posibles, una posible pérdida de las ganancias y del capital, pero que, de hecho, se manifiestan como insurance y, por tanto, también como la participación de determinados capitales, dentro de una esfera especial, en el general surplus value.† *** Ganancias extra, † En la plusvalía general,

"Estas ganancias extras”, dice Ramsay, "representan, en realidad, el ingreso que nace del poder de mandar sobre el empleo del capital, ya pertenezca éste a la persona misma [de que se trata] o sea tomado en préstamo de otros”, <es decir, el power of commanding other people’s labour>†† "La ganancia neta” (interés) “varía exactamente con la magnitud del capital; en cambio, la proporción entre la ganancia extra y el capital empleado aumenta a medida que aumenta el capital” (l. c., p. 230). †† El poder a disponer del trabajo de otros,

Lo que, en otras palabras, quiere decir, sencillamente, que los salaries of masters ††† se hallan en razón inversa a la magnitud del capital. Cuanto mayor sea la escala en que opera el capital, cuanto más capitalista sea el modo de producción, más se reducirá y tenderá a desaparecer la parte integrante de la ganancia industrial que puede traducirse en un salary y más claramente se destacará el carácter real de la ganancia industrial [como] una parte de los surplus gains, es decir, del surplus value, o sea del surplus labour no retribuido. ††† Los salarios de los empresarios. Toda la antítesis entre industrial profit e interest sólo tiene sentido [partiendo de] la antítesis entre rentista y capitalista industrial, pero no

tiene absolutamente nada que ver ni con la relación entre el obrero y el capital ni con la naturaleza de éste, con el origen de sus ganancias etcétera. De la renta no pagada en trigo dice Ramsay:

"De este modo, la renta pagada por una clase de productos se convierte en causa del alto valor de otros" (l. c., p. 279). "El ingreso", dice Ramsay en el capítulo final, "se distingue del producto bruto anual simplemente en que no se dan en él todas aquellas cosas que se necesitan para obtener el capital fijo" (es decir, en él, el capital constante, materias primas en todas sus fases, matières instrumentales y maquinaria, etc.) (Le., p. 471).

 Ramsay ha dicho ya * y repite en el último capítulo [de su obra] que * V. supra, p. 290.

"el capital circulante", es decir, el capital invertido en salarios, “no es un agente directo de la producción ni es, en general, esencial para ella” (l. c., p. 468).

No extrae, sin embargo, la evidente conclusión de que, con el trabajo asalariado y el capital invertido en salarios, se niega en términos generales la necesidad de la producción capitalista y, con ello, las condiciones de trabajo dejan de enfrentarse a los trabajadores como “capital" o, para emplear su terminología, como “capital fijo". Una parte de las condiciones de trabajo sólo se manifiesta como capital fijo porque la otra aparece como capital circulante. Pero, una vez que se da por supuesta como un hecho la producción capitalista, Ramsay explica como una forma necesaria del ingreso los wages y los gross profits of capital ** (incluyendo el industrial profit o, como él lo llama, el profit of enterprise*** (l. c., pp. 478, 475). ** Salarios y las ganancias brutas del capital. *** Ganancia de la empresa, Son éstas, naturalmente, las dos formas del ingreso que en realidad resumen con sencillez y generalidad la esencia de la producción capitalista y de las dos clases en que ésta descansa. En cambio, considera la renta y, por tanto, la propiedad sobre la tierra como una forma no esencial a la producción capitalista (l. c., p. 472), pero olvidando que es un producto necesario de este modo de producción. Y lo mismo podemos decir cuando declara que los “net profits of capital” o el interés son una forma no necesaria:

“Los rentisas no tendrían más que convertirse en capitalistas industriales. Esto

es indiferente, para la riqueza nacional... Es evidente que la ganancia bruta no necesita ser lo bastante alta para aportar un ingreso específico a quien la posee y a quien la emplea” (l. c., pp. 476 s.), olvidando una vez más, al decir esto, lo que él mismo ha dicho, [a saber], que con el desarrollo del capital, se crea necesariamente una clase de rentistas cada vez más numerosa”.† † V. supra. pp. 312. “Para que la producción se desarrolle..., tienen que darse ganancia bruta de! capital y empresa” (l. c., p. 475).

Naturalmente. Sin ganancia no hay capital y sin capital [no hay] producción capitalista.

Por tanto, el resultado a que llega Ramsay es, de una parte (aunque sólo lo diga bajo la forma restringida de que el “capital circulante” y los “salarios” [serían] superfluos si la masa del pueblo no fuese tan pobre, que necesita obtener por adelantado su participación en el producto antes de terminarlo) es que el modo capitalista de producción, basado en el trabajo asalariado, no es una forma necesaria, es decir, absoluta, de la producción social; y, de otra parte, que el interés, a diferencia de la ganancia industrial, lo mismo que la renta de la tierra (es decir, la forma de la propiedad territorial creada por la misma producción capitalista) son superfetations * no esenciales a ella y que podrían suprimirse. Caso de que este ideal burgués fuese realmente viable, la única consecuencia de ello sería que toda la plusvalía iría a parar directamente al capitalista industrial y la sociedad se vería reducida (económicamente) a la simple contraposición de capital y trabajo asalariado, simplificación que, ciertamente, aceleraría la disolución de este modo de producción. /1102// * Excrecencias.

 En el “Morning Star”103 del 1 de diciembre de 1862, se lamenta un fabricante:

"Si restamos del producto bruto los salarios, las rentas de la tierra, el interés del capital y los costos de las materias primas, así como las ganancias del agente, el comerciante o los tratantes, lo que resta [de todo ello] constituye el beneficio del manufacturero, del habitante de Lancashire, del propietario sobre el que pesa la carga de mantener a los trabajadores con tantos que participan en el reparto del

103 “The Morning Star", diario publicado en Londres de 1856 a 1869; órgano de los librecambistas Cobden y Brigth.

producto bruto".

<Si, dejando a un lado el valor, nos fijamos en el gross produce 00 en especie, es evidente que, después de reponer el capital constante y la parte del [capital] invertida en salarios, queda la parte del producto que representa el surplus value. Pero de esto hay que descontar la renta y los gains of agents, marchants or dealers, whether they apply capital of their own or not, [all of which] *** representan participaciones en la parte del gross produce, del surplus value. Hay también, por tanto, una deducción para el manufacturero. El mismo producto se divide, si ha tomado a préstamo capital, en ganancia industrial e interés.> ** Producto bruto. *** Las ganancias de los agentes, comerciantes o tratantes, ya empleen o no capitales propios [todos los cuales]. <Sobre la renta diferencial: [El] trabajo del que cultiva una tierra más fértil es más productivo que el del que cultiva otra menos fértil. Por tanto, si se le remunerara en especie, percibiría una parte menor del gross produce ” que el que trabaja una tierra menos fértil. O, lo que es lo mismo, su plustrabajo relativo, aunque trabajase el mismo número de horas al día, sería mayor que el del otro. Ahora bien, su salario es proporcionalmente más alto que el de éste. Y a ello se debe también el que no sea mayor la ganancia de quien lo emplea. La plusvalía que se encierra en el excedente de su producto, la mayor productividad relativa de su trabajo o su plustrabajo diferencial se lo embolsa el terrateniente.> /1102//

## [CAPÍTULO XXIII] CHERBULIEZ

 Cherbuliez, "Púche ou pauvre", etc., París, 1841 (reimpresión de la edición de Ginebra). (Existe el problema de si debemos incluir especialmente a este autor entre [los economistas], ya que la mayoría de [sus doctrinas] son sismondianas o de si deberemos recoger en forma de citas, cuando la ocasión se presente, lo que hay en él de acertado.104 /1102//

### [1. Investigación sobre dos partes del capital: la parte formada por maquinaria y materias primas y la parte consistente en el "fondo de víveres" destinado a los trabajadores]

 Capital, dice Cherbuliez, son "las materias primas, las herramientas y el fondo de víveres” (l. c., p. 16). "No existe diferencia alguna entre un capital y cualquier otra parte de la riqueza. Solamente el modo de aplicarla determina si una cosa es o no capital, si se la emplea en una operación productiva, como materia prima, herramienta o fondo de víveres” (p. 18).

Se trata, como se ve, de la manera habitual de reducir el capital a los elementos materiales que forman el proceso de trabajo, medios de trabajo y medios de vida. Y esto segundo, además, no es exacto, por cuanto que, si es cierto que los medios de vida son una premisa para los productores, con objeto de que éstos puedan vivir durante la producción, no entran en el proceso de trabajo, pues lo único que entra en él son el objeto sobre e que se

104 Marx se refiere aquí a su proyecto de plan para las Teorías sobre la plusvalía. En el plan de los últimos capítulos, escrito por Marx en la cubierta del cuaderno XIV del manuscrito figura el punto “n) Cherbuliez” (véase Teorías sobre la plusvalía, tomo I, p. 32) con sujeción al cual fue escrito el capítulo que aquí figura como el XXIII. Por lo que se refiere a Sismondi, Marx no se proponía estudiar sus ideas en las Teorías sobre la plusvalía, sino en otra parte de su investigación destinada a tratar "del movimiento real del capital (competencia y crédito)" (véase p. 774 del manuscrito, en p. 43 del presente volumen).

trabaja, los medios de trabajo y el trabajo mismo. También se bautizan aquí con el nombre de capital los momentos objetivos del proceso de trabajo — que son comunes a todas las formas de la producción —aunque el approvisionnement * (en el que va envuelto ya el salario) implique tácitamente la forma capitalista de estas condiciones de trabajo. * Fondo de víveres. Cherbuliez [supone], exactamente lo mismo que Ramsay, que el approvisionnement, lo que Ramsay llama circulating capital, [tiende al disminuir (por lo menos relativamente, [en relación] con la totalidad del capital, y [también] en términos absolutos, en cuanto que la maquinaria se encarga de desalojar constantemente a trabajadores). Pero tanto él como Ramsay parecen pensar que decrece necesariamente el volumen de medios de vida que puede destinarse a los artículos de primera necesidad empleados como capital productivo. Lo cual no es así, en modo alguno. Aquí, se confunde siempre la parte del gross product que repone el capital y es empleada como capital y la parte que representa surplus produce.** El approvisionnement tiende a disminuir porque se reproduce como capital constante en vez de [reproducirse como capital] variable una gran parte del capital, a saber, la parte del gross produce invertida como capital. Una parte cada vez mayor del plusproducto, formado por medios de vida, es consumido por trabajadores y no trabajadores improductivos o cambiado por artículos de lujo. Voilá tout [Eso es todo]. ** Plusproducto.

El hecho de que se convierta en capital variable una parte cada vez menor del capital total puede también, ciertamente, expresarse de otro modo. La parte del capital formada por capital variable es igual a la parte del producto total que el trabajador mismo se apropia, que produce para él mismo. Por tanto, cuanto menor sea esta parte, menor será también la parte alícuota del número total de trabajadores necesaria para reproducirla (lo mismo que con respecto al trabajador individual, que trabajará para sí mismo tanto menos tiempo de trabajo). El producto total de los trabajadores, lo mismo que el trabajo total, se divide en dos partes. Una, la que los trabajadores producen para ellos mismos, otra la que [producen] para el capitalista. Y lo mismo que puede dividirse en dos partes el tiempo del obrero individual, puede hacerse con el de toda la clase obrera [en su conjunto]. Si el plustrabajo equivale a media jornada [de trabajo], es lo mismo que si la mitad de la clase obrera se dedicara a producir para la subsistencia de la clase [en su

totalidad] y la otra mitad a producir materias primas, maquinaria y artículos fabricados para el capitalista, en parte como productor y en parte como consumidor. Lo ridículo [de la cosa está] en que Cherbuliez y Ramsay creen que la parte del gross produce susceptible de ser incrementado por los obreros y que puede entrar en especie en el consumo ha disminuido necesariamente o at all * Disminuye solamente la parte que se consume bajo esta forma y que, por tanto, es consumida como capital variable. En cambio, una parte tanto mayor es consumida por criados, soldados, etc., o exportada y cambiada por medios de vida más refinados. * De algún modo. Lo importante en Cherbuliez, lo mismo que en Ramsay, sólo es el que [ambos], en realidad, contraponen el capital variable y el constante y no parten de la división en capital fijo y circulante, que nace de la circulación. El propio Cherbuliez, en efecto, contrapone la parte del capital que se traduce en approvisionnement a la formada por matières brutes, matières instrumentales ** y por medios de trabajo, herramientas, máquinas. En cambio, aquellas dos partes integrantes del capital constante —matières brutes e instrumentales— corresponden, por la forma de circulación, al capital circulante. ** Materias primas e instrumentales. Lo importante en la variación de las partes integrantes del capital no [es el hecho de] que en la producción de materias primas y de maquinaria se ocupen, relativamente, más trabajadores que en la de medios de vida directos. Ésta sólo es división del trabajo. [Lo importante es] la proporción en que repone el producto del trabajo pretérito (es decir, el capital constante) y en que tiene que pagar trabajo vivo. Cuanto mayor sea la escala de la producción capitalista —y mayor, por tanto, el capital acumulado—, mayor participación tendrán en el valor del producto la maquinaria y la materia prima en que se traduzca el capital destinado a la producción de maquinaria y materias primas. Y, por consiguiente, mayor será la parte del producto que debe reintegrarse en especie a la producción o mediante el intercambio de partes de él por los productores del capital constante. Será tanto mayor la proporción de la parte del producto perteneciente a la producción y tanto menor, relativamente, la parte que represente el trabajo vivo, [el trabajo] nuevo añadido. Claro está que, expresada en mercancías, en valores de uso, aumentará esta parte, ya que aquel hecho es sinónimo a la productividad incrementada del trabajo. Pero en medida tanto mayor

disminuirá, relativamente, la parte de esta parte apropiada por el trabajador. Y el mismo proceso provocará una constante relativa redundance of working population.* * Exceso relativo de población trabajadora.

### [2. Sobre el descenso progresivo del volumen de trabajadores en proporción a la magnitud del capital constante]

 <Es un hecho incontrovertible que, a medida que se desarrolla la producción capitalista, aumenta la parte del capital que se invierte en maquinaria y materia prima y disminuye la que se invierte en salarios. Es éste el único problema a que dedican su atención Ramsay y Cherbuliez. Para nosotros, en cambio, lo fundamental [está en saber] si este hecho explica el descenso de la tasa de ganancia (que, por lo demás, no es, ni con mucho, tan alta como se dice). Y, además, no se trata aquí de la proporción cuantitativa, sino de la proporción de valor. Si un obrero puede hilar tanto algodón como 100, será necesario centuplicar la materia prima y, además, este proceso sólo podrá llevarse a cabo mediante la máquina de hilar, en la que 1 [obrero] puede manejar 100 husos. Pero si, al mismo tiempo, un obrero produce tanto algodón como antes 100 y una máquina de hilar [sustituye ahora] a lo que antes era solamente un huso, la proporción de valor seguirá siendo la misma; es decir, que el trabajo invertido en la hilatura, el algodón y la máquina de hilar seguirá siendo exactamente el mismo que antes se destinaba al trabajo, el algodón y el huso. Ahora bien, por lo que se refiere a la maquinaria, ésta no cuesta tanto como él trabajo al que desplaza, aunque la máquina de hilar sea mucho más costosa que los husos. El capitalista individual que posee una máquina de hilar necesita disponer de un capital mayor que el hilandero individual que emplea una rueda de hilar [solamente]. Pero, con relación al número de trabajadores empleados, la máquina de hilar es más barata que la rueda del hilandero. Si no fuera así, no desplazaría a ésta. El hilandero es sustituido por el capitalista. Pero el capital que el primero invertía en la rueda de hilar [es, ahora,] más grande, en relación con la magnitud del producto, que el

que el otro [, el capitalista,] invierte en la máquina de hilar.>

La creciente productividad del trabajo es (as far as connected with machinery *) idéntica al volumen decreciente de trabajadores relatively to the number and the extent of the machinary employed. Instead of a simple and chead instrument is placed a collection of those Instruments (aunque modified) und besides that collection the whole part of the machinery consisting of the moving and conducting parts; besides the materials used (like coal, etc.) to produce the moving agent (as steam).'"' Por último, los edificios. Si un obrero puede vigilar 1 800 husos en vez de mover una rueda de hilar, sería estúpido preguntarse por qué los 1 800 husos no salen tan baratos como esta herramienta. Lo que ocurre es, cabalmente, que la productividad es determinada, aquí, por el volumen del capital empleado como maquinaria. La proporción del déchet *** de la maquinaria afecta solamente a la mercancía; el obrero se enfrenta a toda la maquinaria, y el valor del capital invertido en trabajo [se enfrenta] también, del mismo modo, al valor invertido en maquinaria. * Cuando se halla relacionada con la maquinaria. ** En relación al número y la extensión de la maquinaria empleada. Un sencillo y barato instrumento es sustituido por un conjunto de instrumentos de éstos (aunque modificados) y a este conjunto se añade toda la parte de la maquinaria formada por las partes motrices y transmisoras del movimiento; y además los materiales (carbón, etc.) necesarios para generar la fuerza motriz (como el vapor). *** Desgaste, No cabe la menor duda de que la maquinaria se abarata por dos razones: [1)] El empleo de maquinaria en la producción de las materias primas de que se hacen las máquinas. [2)] El empleo de maquinaria para convertir en máquinas aquellos materiales. Primero: que también en estas dos ramas, comparadas con las herramientas de que necesitaba la industria manufacturera, el capital invertido en maquinaria supera en valor al invertido en salarios. Segundo: lo que se abarata es cada máquina de por sí y las partes que la componen, pero se desarrolla un sistema de maquinaria; las herramientas no son sustituidas ahora por [una] máquina suelta, sino por un sistema, y la herramienta que tal vez antes desempeñara el papel fundamental, por ejemplo la aguja (del calcetero o de la máquina correspondiente) deja el puesto, ahora, a miles de agujas [mecánicas]. Cada una de las máquinas que tiene ante sí el obrero es ya [de por sí] un enorme conjunto de las herramientas que antes manejaba el obrero sueltas, como [por ejemplo] 1 800 husos en vez de uno solo. Y contiene, además, elementos que la antigua [herramienta] no contenía. A pesar del abaratamiento de cada elemento, sube enormemente de precio the whole

bulk † [de la maquinaria], y [el incremento de] la productividad consiste [precisamente] en el constante desarrollo de este bulk. † Todo el conjunto, Además, un elemento en el abaratamiento de la maquinaria, aparte del de sus elementos, es el abaratamiento del emplazamiento de la fuerza motriz (por ejemplo, de la caldera de vapor) y de las máquinas conductoras. La economy of power.†† Y esto se logra precisamente a medida que él mismo motor impulsa a un sistema cada vez mayor. [El motor] se abarata relativamente (o sus costos no aumentan en la misma proporción que la magnitud del sistema a que se aplica; [en cuanto a él mismo,] encarece en mayor proporción, pero no en la misma en que ha crecido él) incluso cuando sus costos aumentan en términos absolutos, descienden relativamente. También esto es un nuevo elemento importante, prescindiendo por entero del precio de cada máquina, para aumentar el capital-máquinas al que se enfrenta el trabajo. Un elemento, la creciente velocidad de la maquinaria, acrecienta enormemente la productividad, pero no tiene de por sí nada que ver con el valor de la maquinaria misma. †† Ahorro de fuerza.

Es, por tanto, evidente por sí mismo o una afirmación tautológica el que a la creciente productividad del trabajo por medio de la maquinaria corresponde el valor progresivo de ésta en relación con el volumen del trabajo empleado (o, por tanto, al valor del trabajo, del capital variable). Todas las circunstancias que determinan el que el empleo de maquinaria abarate el precio de las mercancías se reducen, en primer lugar, a la reducción de la cantidad de trabajo absorbido en una sola mercancía; y, en segundo lugar, a la reducción del déchet de la maquinaria, cuyo valor entra en la mercancía [de que se trata]. Cuanto menos rápido sea el desgaste de la maquinaria, menos trabajo requerirá [ésta] para su reproducción. [Y esto] incrementatrá, por tanto, la cantidad y el valor del capital consistente en la maquinaria con respecto al invertido en trabajo. Sólo resta, pues, el problema de la materia prima. Es evidente que su cantidad tiene que aumentar en proporción a la productividad del trabajo; es decir, [que] el volumen de la materia prima [tiene que aumentar] en proporción al del trabajo. Y esta proporción es mayor de lo que parece. Supongamos, por ejemplo, que se consuman semanalmente 10.000 libras de algodón. Calculando [el] año = 50 semanas [daría] un total de 10.000 ✕ 50 = 500.000 libras. Supongamos que el trabajo [empleado] durante el año

[sea] = 5.000 £. Si la libra de algodón cuesta 6 pen., esto dará 250.000 che!, = 12 500 £. Supongamos que el capital describe cinco rotaciones al año. Se necesitarán, pues, una quinta parte al año, 1.000 £ de salarios. Es decir, más de la quinta parte del valor que se contiene en el algodón. No; esto no altera la proporción. Si el valor del algodón fuese, cada quinta parte del año, = 10.000 y el del trabajo = 1.000, representaría la décima parte. (Y asimismo sería la décima parte si consideráramos el producto en su totalidad, por una parte de 50.000 y por la otra 5.000.) <El valor de la mercancía quoad [en cuanto a la] maquinaria se determina por el déchet correspondiente; es decir, solamente por el valor de la maquinaria en cuanto él mismo entra en el proceso de valorización, es decir, en cuanto se consume en el proceso de trabajo. En cambio, la ganancia se determina (prescindiendo de la materia prima) por el valor de la maquinaria total que entra en el proceso de trabajo, independientemente de su consumo. Por tanto, la ganancia tiene necesariamente que bajar en la proporción en que disminuye el trabajo total con respecto a la parte del capital invertida en maquinaria. Y [si] no baja en la misma proporción [es] porque aumenta el plustrabajo.>

En cuanto a la materia prima, cabe preguntar; si, por ejemplo, se duplica la productividad de la hilandería, si un obrero hila [ahora] tanto como antes diez, ¿por qué un nigger * no puede producir tanto algodón como antes 10, permaneciendo, por tanto, igual, aquí, la proporción de valor? El hilandero consume en el mismo tiempo diez veces más materia prima, pero el nigger produce [también] diez veces más algodón en el mismo tiempo. Por tanto, la cantidad diez veces mayor de algodón costará lo mismo que antes la cantidad diez veces menor. De este modo, a pesar de haber aumentado la cantidad de la materia prima, su proporción de valor con respecto al capital variable, seguiría siendo la misma. Y, en realidad, si esta industria ha podido llegar a desarrollarse ha sido, en efecto, gracias al abaratamiento del algodón.a Cuanto más caro sea el material (por ejemplo, el oro y la plata), menos se emplearán la maquinaria y la división del trabajo en su preparación como mercancía de lujo. Porque el desembolso de capital para la materia prima es demasiado grande y la demanda de estos productos limitada, por razón de la carestía de la materia prima. * Negro. a <Si mañana se obtuviera el algodón diez veces más barato, pasado mañana la hilandería [funcionaría] todavía más rápidamente, etc.> /1105// A esto es muy fácil contestar que una parte de la materia prima, tal como

la lana, la seda o la piel, es producida por medio de procesos orgánicos animales; el algodón, el lino, etc., mediante procesos orgánicos vegetales, y la producción capitalista no ha logrado hasta ahora ni llegará a lograr nunca a disponer de estos procesos como dispone de los procesos puramente mecánicos o químico-inorgánicos. En parte, la materia prima encarece, como ocurre con las pieles, etc., y con otros elementos animales, por el solo hecho de que la absurda ley de la renta de la tierra hace que, al progresar la civilización, aumente el valor de estos productos. En cuanto al carbón y los metales (y a la madera), se abaratan muy considerablemente con el desarrollo de la producción; sin embargo, también esto se hará más difícil con el agotamiento de las minas, etc. <Si de la renta en trigo y de la renta de las minas puede decirse que no encarecen el valor del producto ([sino] solamente su valor de mercado), sino que son más bien una expresión de su valor (el excedente de su valor sobre el precio de producción), no cabe, en cambio, la menor duda de que la renta del ganado, el alquiler de las casas, etc., no es consecuencia, sino causa del valor creciente de estas cosas.> El abaratamiento de las materias primas e instrumentales, etc., checks but does not cancel the growing value of this part of capital. Paralysiert to the degree to which it work the fall of profit.** ** Entorpece, pero no anula el valor creciente de esta parte del capital. Lo paraliza hasta el punto en que determina la baja de la ganancia.

Con lo cual damos por liquidada esta basura. /1105// <A1 considerar la ganancia, se presupone como dada la plusvalía. Y se tienen en cuenta solamente las variaciones del capital constante en cuanto a su influencia sobre la tasa de ganancia. Se trata solamente de uno de los modos como la plusvalía actúa directamente sobre el capital constante, a saber, mediante el plustrabajo absoluto, la prolongación de la jornada de trabajo, que reduce la proporción de valor del capital constante. El relativa surplus labour * —en que la jornada de trabajo sigue siendo la misma (independientemente de su mayor intensificación)— acrecienta la proporción de valor de la ganancia con respecto al capital total, al elevar el plustrabajo mismo. El plustiempo de trabajo absoluto hace que disminuyan relativamente los costos del capital constante.> * Plustrabajo relativo.

### [3. Barrunto de Cherbuliez de que para la tasa de ganancia es decisiva la composición orgánica del capital. Su confusión ante este problema. Cherbuliez, sobre la “ley de la apropiación”, en el capitalismo]

 Volvamos ahora a Cherbuliez. Las fórmulas que él propone para la tasa de ganancia o bien son expresiones matemáticas de la ganancia bajo su versión usual y que no implican ley alguna, o bien son, además, positivamente falsas, aunque Cherbuliez tenga un barrunto de la cosa, [se] acerque a ella.

“La ganancia comercial105 se determina por el valor de los productos, comparado con los diferentes elementos del capital productivo” (l. c., p. 70).

<En realidad, la ganancia es la proporción entre la plusvalía del producto y el valor del capital total desembolsado, sin relación alguna con la diversidad de los elementos. Y la plusvalía misma se determina por la magnitud y la tasa de valorización del capital variable. Y la proporción entre esta plusvalía y el capital total se determina, a su vez, por la que media entre el capital variable y el constante, así como también por el cambio de valor del capital constante.>

"Los dos elementos fundamentales de esta determinación son, evidentemente, el precio de las materias primas y la cantidad del fondo de víveres necesario pan elaborarlas. El progreso económico de la sociedad influye en sentido inverso sobre estol dos elementos y tiende a encarecer las materias primas, al incrementar el valor de todos los productos de la industria extractiva,106 industrie que actúa sobre tierras de propiedad privada y que tiene una extensión limitada" (p. 70). En cambio se reduce el approvisionnement,** sobre lo que volveremos mis adelante. ** Fondo de víveres.

105 La “ganancia comerciar (profit mercantile) es, según Cherbuliez, la ganancia del capitalista individual, a diferencia de la ganancia de la sociedad en su conjunto. 106 Cherbuliez entiende por "industrias extractivas", no sólo las que se dedican a explotar los minerales, la madera, la caza y la pesca, sino también las ramas de la agricultura que producen materias primas.

“El total de productos menos el total del capital consumido para obtenerlo arroja el total de las ganancias obtenidas durante determinado periodo de tiempo. El total de los productos aumenta en proporción al capital empleado, y no [en proporción] a la parte consumida. La tasa de ganancia o su proporción con respecto al capital es, por consiguiente, un resultado de la combinación de otras dos proporciones: la que media entre el capital empleado y el capital consumido y la proporción entre el capital consumido y el producto" (l. c., p. 70).

Cherbuliez comienza diciendo, acertadamente, que la ganancia se determina por el valor del producto en proporción a “los diferentes elementos” del capital productivo. Pero, de pronto, se refugia en el producto mismo, en el volumen de productos. Ahora bien, el volumen de productos puede incrementarse sin necesidad de que aumente el valor de este volumen. Y, en segundo lugar, el volumen del producto sólo puede compararse con el volumen de los productos que forman el capital consumido y el no consumido, a lo sumo, tal y como lo hace Ramsay, cuando el producto nacional global se compara con sus ingredientes invertidos en especie.* Pero, tratándose del capital [que funciona] en determinada esfera, la forma del producto difiere de sus ingredientes (incluso en las ramas industriales, como la agricultura, etc.) en que una parte del producto en especie constituye un elemento de producción de este producto). ¿Por qué Cherbuliez recurre a este faux-fuyant? ** Porque, a pesar de barruntar que la composición orgánica del capital es decisiva para la tasa de ganancia, no utiliza en absoluto la antítesis entre el capital variable y las otras partes integrantes del capital, con objeto de argumentar la plusvalía, que no argumenta para nada, como no lo hace tampoco con el valor mismo. No pone de manifiesto de dónde proviene la plusvalía, y esto es lo que explica que recurra al plusproducto, es decir, al valor de uso. * V. supra, pp. 298-299. ** Evasiva. Aunque toda plusvalía tome cuerpo en un plusproducto, el plusproducto en y de por sí no es plusvalía. <Si un producto no encerrara plusvalía alguna, por ejemplo [si] el campesino poseyera su propia herramienta, si además fuera dueño de su tierra y sólo trabajara exactamente el tiempo que cualquier trabajador asalariado trabaja para reponer su salario, por ejemplo seis horas. Si la estación del año resultara más fructífera, trabajaría el doble. Pero el valor sería el mismo. There would be no surplusvalue,*** aunque [sí] plusproducto.> *** No habría plusvalía. Era ya falso en y de por si que el capital variable se manifestara en la

forma puramente “pasiva” y material del approvisionnement, es decir, del valor de uso que adquiere en manos del obrero. Si, por el contrario, se concibiera bajo la forma en que realmente se presenta, es decir, como dinero ([en cuanto] existencia del valor de cambio, es decir, [de una] determinada cantidad de tiempo de trabajo social en cuanto tal), se reduciría para el capitalista al trabajo que obtiene a cambio (y en este cambio de trabajo materializado por trabajo vivo se inyectaría movimiento al capital variable, y este aumentaría); en cuanto trabajo, pasa a ser elemento del capital productivo, no como approvisionnement. Esto lo es más bien el valor de uso, la existencia material del mismo, en la que se realiza como ingreso para el obrero. De este modo, en cuanto approvisionnement, el capital variable es un elemento totalmente “pasivo” al igual que las otras dos partes del capital que Cherbuliez llama “pasivo”.b b En la p. 59, Cherbuliez llama a las matières brutes y maquinaría, etc. “los dos elemento! pasivos del capital" por oposición al approvisionnement. /1110//

La misma torpeza de la concepción le impide argumentar la tasa de ganancia a base de la proporción entre este elemento activo y el pasivo y [desarrollar] el caso de dicha tasa dentro del progreso de la sociedad. La única conclusión a que en realidad llega es la de que el approvistonnement va disminuyendo a medida que se desarrolla la productividad y aumenta la población obrera, es decir, por la redundant population * y, por tanto, desciende por debajo de su valor. No argumenta nada sobre la base del cambio de valores —ni tampoco, por consiguiente, del pago de la fuerza de trabajo por su valor—, razón por la cual la ganancia [, en él,] se presenta de hecho (aunque no lo diga) como una deducción del salario, que puede, ciertamente, ir implícita, de vez en cuando, en la ganancia real, pero que no puede nunca fundamentar la categoría de la ganancia. * Población (obrante. Reduzcamos d’abord ** la primera afirmación a lo que exactamente expresa. ** Ante todo.

“El valor de la suma total de los productos menos el valor del total del capital consumido para conservarlo" (producción) “arroja el total de la ganancia [obtenida] durante determinado tiempo.”

Es ésta la primera forma (usual) en que se manifiesta la ganancia, [y en que ésta] se le revela a la conciencia capitalista. Alias:.*** [la ganancia es] el

excedente de valor del producto sobre el valor del capital consumido, en un periodo determinado. O el excedente de valor del producto sobre el precio de costo de éste. Incluso lo de “durante determinado tiempo” es, en Cherbuliez, un pegote, puesto que no expone el proceso de circulación del capital. Por tanto, la primera afirmación no tiene nada que ver con la common definition of profit,† [que es] la forma directa en que aparece. *** Dicho de otro modo, † Definición usual de la ganancia, Segunda afirmación.

"La suma total del producto aumenta en proporción al capital empleado, y no al capital consumido.”

De nuevo en otras palabras. Por tanto,

“el valor del total del producto aumenta en proporción al capital desembolsado" (whether consumad or not ††). †† Sea o no consumido.

Con esto, sólo se trata de deslizar la afirmación absolutamente no probada y falsa, en su versión directa (pues presupone ya la compensación a base de la tasa general de ganancia) de que la magnitud de la ganancia depende de la magnitud del capital invertido. Pero se pretende introducir un aparente nexo causal diciendo que “la suma total del producto aumenta en proporción al capital empleado, y no al capital consumido”.

Tomemos la afirmación en ambas versiones, tal y como se formula y como debiera formularse. Debiera decir, coherentemente, y con arreglo a la conclusión a la que tiene que servirle de término medio:

“El valor de la suma total del producto aumenta en proporción al capital empleado, y no al capital consumido.”

Aquí, se trata, evidentemente, de descartar la plusvalía, diciendo que el excedente del capital empleado sobre el capital consumido crea el excedente de valor del producto. Pero el capital no consumido (maquinaria, etc.) retiene el valor (pues no consumido quiere decir, precisamente, que no se ha consumido su valor): retiene al final del proceso de producción el mismo valor que tenía al comenzar este proceso. Si se ha operado un cambio de valor, éste solamente puede darse en la parte del capital que se ha

consumido y que ha entrado, por tanto, en el proceso de valorización. La cosa, en realidad, es también falsa en el proceso de valorización. La cosa, en realidad, es también falsa en el sentido de que, por ejemplo, un capital del que no se haya consumido la tercera parte y sí se hayan consumido en la producción dos terceras partes arroja incondicionalmente, a base de la misma tasa de explotación del trabajo (y prescindiendo de la compensación y de las tasas de ganancia), una ganancia más alta que el capital del que no se hayan consumido dos terceras partes, sino solamente una. No cabe duda de que el segundo capital contará con más maquinaria, etc., y otro capital constante, mientras que el primero tendrá menos elementos de estos y pondrá en movimiento más trabajo vivo y, por consiguiente, más plustrabajo. Pero si tomamos la interpretación que el mismo Cherbuliez da a su tesis, [vemos que] no le sirve de nada, porque el volumen de productos o el volumen de valores de uso en cuanto tales para nada decide, ni en lo que se refiere al valor ni en lo tocante a la plusvalía o a la ganancia. ¿Qué es, pues, lo que hay detrás? Una parte del capital constante, la formada por maquinaria, etc., entra en el proceso de trabajo sin entrar en el proceso de valorización, y ayuda a incrementar el volumen del producto sin añadir nada a su valor. (En efecto, en la medida en que le añade [valor] por medio de su dechet * forma ya él mismo parte del capital consumido y no del capital empleado, a diferencia de aquél.) * Desgaste. Pero esta parte no consumida del capital constante no crea de por sí un incremento de la masa de productos. Ayuda a crear un producto mayor en un tiempo de trabajo dado. Por consiguiente, si sólo se trabajara el mismo tiempo de trabajo que se contiene en el approvisionnement, el volumen de productos seguiría siendo el mismo. Se trata, por tanto, de un cambio operado en esta parte del capital consumido, y no del excedente del capital empleado sobre el consumido, que [cree] el excedente de producción (suponiendo que no se trate de ramas industriales en las que, como ocurre en la agricultura, el volumen del producto es o puede ser independiente del volumen del capital invertido, [en las que] la productividad del trabajo depende, en parte, de circunstancias naturales incontrolables).

Si, por el contrario, considera el capital constante, sea o no consumido, como independiente del tiempo de trabajo, independiente del cambio que en el proceso de valorización se opera con el capital variable, podría decir, con

la misma razón:

"La suma total de los productos” (por lo menos, en la industria manufacturera) “aumenta en la medida en que aumenta la parte del capital consumido formado por materias primas”.

En efecto, el incremento del producto [es] físicamente idéntico al incremento de esta parte del capital. Por otra parte, en la industria agrícola (e igualmente en la industria extractiva), cuando la tierra es más productiva, el volumen del producto, allí donde hay poco capital no consumido (es decir, capital constante) y relativamente mucho capital consumido (en salarios, por ejemplo), el volumen del producto puede ser mucho mayor que en los países desarrollados, donde la proporción entre el capital empleado y el no consumido es indefinidamente más alta. La segunda frase se reduce, por tanto, al intento de deslizar de contrabando la plusvalía (base necesaria de la ganancia). [Tercera frase de Cherbuliez:]

“La tasa de ganancia o su proporción con respecto al capital es, por tanto, el resultado de la combinación de otras dos proporciones: la proporción entre el capital empleado y el consumido y la proporción entre el capital consumido y el producto" (l. c., p. 70).

Ante todo, había que desarrollar la ganancia. Pero lo único que encontramos es una definición de ella, que se limita a explicar como se manifiesta, el hecho [de que] la ganancia es igual al excedente de valor del producto total sobre el precio de costo del producto o el valor del capital consumido, la vulgar definition of profit.* * Definición vulgar de la ganancia. Se trataba, ahora, de desarrollar la tasa de ganancia. Pero lo único que encontramos una vez más es la vulgar definition. La tasa de ganancia es igual a la proporción entre la ganancia y el capital total o, lo que es lo mismo, igual a la proporción entre el excedente de valor del producto sobre su precio de costo y el capital total desembolsado en la producción. La torcida concepción y el torpe empleo de la distinción aproximadamente acertada en cuanto a los elementos del capital, y el barrunto de que la ganancia y la tasa de ganancia coinciden exactamente con la proporción entre estos elementos sólo conduce, por tanto, a la repetición, en forma más doctrinaria de las

frases generalmente conocidas, con las que en realidad sólo se registra la existencia de la ganancia y de la tasa de ganancia, pero sin decirnos nada acerca de su esencia.

Y la cosa no mejora por el hecho de que Cherbuliez formule algebraicamente sus fórmulas doctrinarias:

"Digamos que el producto total de un determinado periodo es = P, el capital empleado = C, la ganancia = π, la proporción entre la ganancia y el capital (tasa de ganancia) = r, y el capital consumido = c. Tendremos que P — c = π, r = π; por tanto, C r = π. Por tanto, P — c = C r; por tanto r = P — c C C ” (p. 70 nota 1).

Lo que significa, pura y simplemente, que la tasa de ganancia es igual a la proporción entre ganancia y capital, y la ganancia igual al excedente dd valor del producto sobre su precio de costo. Lo que en general flota en la mente de Cherbuliez, con su capital consumido y no consumido, [es la] diferencia entre capital fijo y circulante, que debiera registrar en la diferencia de capital nacida del [mismo] proceso de producción, en vez de [querer] descubrirla en una diferencia creada por él mismo. La plusvalía es ya [algo] anterior a la circulación; y, por mucho que las diferencias nacidas de la circulación afecten a la tasa de ganancia, no tienen nada que ver con el origen de ésta.

“El capital productivo es un complejo formado por una parte consumible y una parte no consumible. A medida que aumentan la riqueza y la población, tiende a aumentar también la parte consumible, porque las industrias extractivas reclaman una parte cada vez más considerable del trabajo. De otro lado, el mismo progreso se encarga de incrementar el volumen del capital empleado en' una proporción mucho más rápida que la del capital consumido. Por consiguiente, aunque el volumen total del capital consumido tienda a incrementarse, el primer efecto resulta neutralizado, porque el volumen del producto aumenta en progresión todavía más rápida, y debe considerarse que la suma total de las ganancias aumenta en una proporción por lo menos tan grande como la suma total del capital empleado” (p. 71). "El volumen de las ganancias sigue en aumento, pero no la tasa, que representa la proporción entre este volumen y el capital empleado, r = P — c C

Es evidente que P — c, o sea la ganancia, puesto que P — c = puede aumentar aunque r disminuya, si C aumenta más rápidamente que P — c” (l. c., p. 71, nota).

Aquí se roza todavía la causa del descenso de la tasa de ganancia; pero, después de las anteriores desviaciones, sólo puede conducir a la confusión y a contradicciones que se destruyen las unas a las otras. Primero, aumento del volumen del capital consumido, aunque aumenta todavía más rápidamente el volumen de los productos (es decir, aquí, el excedente del valor de los productos sobre su precio de costo) puesto que aumenta en proporción al capital empleado, y este crece más rápidamente que el consumido. No se nos dice en parte alguna por qué el capital fijo aumenta más rápidamente que el volumen de las materias primas, por ejemplo. But never mind.* El volumen de ganancia aumenta en proporción al capital empleado, al capital total, a pesar de lo cual se quiere que descienda la tasa de ganancia, porque el capital total aumenta más rápidamente que el volumen de los productos o, mejor dicho, la tasa de la ganancia. * Pero no importa. Primero, el volumen de la ganancia aumenta en proporción por lo menos tan grande como ‘la suma total del capital empleado”, y luego, la tasa de ganancia baja porque la suma total del capital empleado aumenta más rápidamente que el volumen de la ganancia. Primero, P — c aumenta en la misma proporción, “por lo menos", que C, y luego P — c C porque C aumenta todavía más rápidamente que C — c, que, por lo menos, aumenta tanto como C. Si suprimimos toda esta confusión, queda en pie solamente la tautología de que P — c C Puede volver a bajar aunque P — c aumente, es decir, que la tasa de ganancia puede descender aunque la ganancia aumente, cuando en efecto desciende. Tasa [de ganancia] significa simplemente la proporción entre P — c y C, [y esta proporción disminuye] cuando el capital aumenta más rápidamente que el volumen de la ganancia. He aquí, pues, la sabiduría final: la tasa de ganancia puede descender, es decir, puede descender la proporción entre un volumen de ganancia creciente y el capital si éste aumenta más rápidamente que el volumen de

ganancia o si el volumen de ganancia, a pesar de su incremento absoluto, decrece relativamente a la proporción con el capital. Esto no es absolutamente nada más que otra manera de expresar la baja de la tasa de ganancia. Y jamás se ha dudado de la posibilidad de este fenómeno, ni siquiera de su misma existencia. De lo que se trataba era precisamente de explicar el fundamento de él, y Cherbuliez explica la baja de la tasa de ganancia, el descenso del volumen de la ganancia en proporción al capital total, a base del aumento del volumen de la ganancia en la proporción en que, por lo menos, el capital aumenta. Entrevé evidentemente, que el volumen del trabajo vivo empleado disminuye relativamente en proporción al trabajo pretérito, aunque aumente en términos absolutos, y de que, por tanto, la tasa de ganancia tiene necesariamente que descender. Pero, esta idea no se manifiesta [en él]. Cuanto más se acerca al umbral, mayor es la torpeza con que se expresa, cuando realmente no llega a cruzarlo, y [es tanto mayor] la ilusión de haberlo cruzado. En cambio, es muy acertado lo que dice acerca de la nivelación de la tasa general de ganancia.107 /1109//

 “Después de deducir la renta de la tierra, el resto es la suma de las ganancias, es decir, del excedente de los productos sobre el capital consumido, dividido entre los productores capitalistas en proporción al capital empleado por cada uno, mientras que la porción de los productos que corresponde al capital consumido y que está destinada a reponerlo, se distribuye en la proporción que realmente han consumido. Esta doble ley de la distribución se establece por efecto de la competencia, la cual tiende a equilibrar los beneficios obtenidos por todos los capitales empleados. Esta doble ley de la distribución asigna, en última instancia, a las diferentes clases de producciones sus respectivos valores y precios” (l. c, pp. 71 s.).

Esto está muy bien. Sólo son falsas las palabras finales [en que se dice] que es la formación de la tasa general de ganancia la que determina los valores y precios (debiera decir precios de producción) de las mercancías. La determinación del valor es más bien el prius * de la tasa de ganancia y de la formación de los precios de producción. ¿Cómo podría, en general, establecerse una distribución cualquiera de las “sumas de ganancias’’, es

107 Sigue, en el manuscrito, separado del texto por un paréntesis rectangular de trazo grueso, el plan para el segundo capítulo del tomo III de El capital, en que Marx se proponía investigar la formación de la tasa general de ganancia. Véase Teorías sobre la plusvalía, tomo I, p. 384.

decir, de la plusvalía, que, a su vez, es solamente una parte del valor total de las mercancías, [es decir cómo podría determinarse], por sí misma, esta “suma de las ganancias”, por tanto la plusvalía, por tanto los valores mismos de las mercancías? Esto sólo será exacto siempre y cuando que por los valores relativos de las mercancías se entiendan sus precios de producción. Toda la torpeza de Cherbuliez proviene, por tanto, de que no considera independientemente el origen y las leyes del valor y la plusvalía. * La premisa. Por lo demás concibe acertadamente, hasta cierto punto, las relaciones entre trabajo asalariado y capital:

"Las personas que no obtienen nada mediante devolution” (cesión legal, herencia, etc.) ni tienen nada que dar en cambio, sólo pueden adquirir lo necesario ofreciendo su trabajo al capitalista. Sólo pueden adquirir el derecho a las cosas que se les asignan como precio del trabajo, [perol no al producto de este trabajo ni al valor que ellos le añaden” (pp. 55 s.). “El proletario, al vender su trabajo por un determinado fondo de medios de vida, renuncia por entero a todo derecho a las otras partes del capital. La adjudicación de estos productos sigue siendo la misma de antes; no se modifica en modo alguno mediante el acuerdo mencionado. Los productos siguen perteneciendo exclusivamente al capitalista, quien suministra las materias primas y los medios de vida. Es ésta una consecuencia rigurosa de la ley de la apropiación, cuyo principio fundamental es, a su vez, la adjudicación exclusiva a cada trabajador de los productos de su trabajo" (p. 58).

Este principio fundamental aparece formulado así por Cherbuliez:

“El trabajador tiene derecho exclusivo al valor resultante de su trabajo” (p. 48).

Cherbuliez no comprende ni explica cómo la ley de las mercancías, según la cual éstas forman equivalentes y se cambian en proporción a su valor, es decir, al tiempo de trabajo contenido en ellas, se traduce en [la ley] de que la producción capitalista —y solamente a base de esta es esencial para el producto el producirse como mercancía— se basa en que una parte del ¿abajo es apropiada sin intercambio. Vislumbra solamente que se opera aquí un viraje. Esta ley fundamental es una pura ficción. Nace de la apariencia de la circulación de mercancías. Las mercancías se cambian en proporción a su valor, es decir, al trabajo contenido en ellas. Los individuos se enfrentan

solamente en cuanto poseedores de mercancías y, por tanto, sólo pueden adueñarse de la mercancía del otro desprendiéndose de la propia. Parece, por tanto, como si sólo intercambiaran su propio trabajo, puesto que el cambio de mercancías que contiene trabajo ajeno, en cuanto no se obtiene mediante intercambio de la propia mercancía, presupone entre los hombres otras relaciones que las de [simples] poseedores de mercancías, de compradores y vendedores. En la producción capitalista desaparece esta apariencia, que se manifiesta en su superficie. Lo que no desaparece es la ilusión de que los hombres, originariamente, sólo se enfrentaban en cuanto poseedores de mercancías y de que, por tanto, sólo eran propietarios en cuanto son trabajadores. “Originariamente” esto es, como hemos dicho, una ilusión nacida de la apariencia de la producción capitalista, ilusión que históricamente carece de base. En términos generales, el hombre (aislado o socialmente) se manifiesta siempre como propietario antes que como trabajador, aunque la propiedad sólo sea lo que toma de la naturaleza (o el que, como familia, tribu o comunidad, en parte de los medios de producción producidos en común). Y tan pronto termina el primer estadio animal, la propiedad [del hombre] sobre la naturaleza tiene siempre como intermediario su existencia como miembro de una comunidad, familia, tribu, etc., una relación con los demás hombres que condiciona su relación con la naturaleza. El “trabajador no propietario” como “principio fundamental” no es sino un promedio de la civilización, [nacido] en la escala histórica de la "producción capitalista”. Es una ley de la "expropiación”, y no de la “apropiación", por lo menos no de la apropiación pura y simple, como Cherbuliez se imagina, sino del tipo de apropiación que corresponde a un modo de producción determinado y específico /1110//. Cherbuliez dice:

“Los productos se apropian antes de convertirse en capital; esta transformación no se sustrae a aquella apropiación” (l. c., p. 54).

Pero esto no vale solamente para los productos, sino [también] para el trabajo. Las materias primas etc., y los medios de trabajo pertenecen al capitalista; son una forma metamorfoseada de su dinero. De otra parte, cuando compra una fuerza de trabajo —o el uso diario (por ejemplo, de doce horas) de una fuerza de trabajo— con una suma de dinero equivalente al producto de seis horas de trabajo, le pertenece el trabajo de las doce horas, [este trabajo] es apropiado por él antes de realizarse. Se transforma en

capital mediante el mismo proceso de producción. Pero esta transformación es un acto posterior a su apropiación. Los “productos” se convierten en capital, materialmente, cuando en el proceso del trabajo funcionan como condiciones de trabajo, condiciones de producción, objeto de trabajo y medios de trabajo; en cuanto a la forma, cuando no sólo su valor becomes to be perpetuated, * sino cuando se convierte en medios para absorber trabajo y plustrabajo cuando, de hecho, funcionan como absorbere of labour ** Por otra parte: la fuerza de trabajo apropiada antes del proceso [de trabajo] se convierte directamente en capital dentro del proceso, al convertirse en las condiciones de trabajo, y en surplus value [en cuanto que] su realización en el producto, a la vez que conserva el capital constante, repone el variable y añade plusvalía. /1112// * Se destina a perpetuarse. ** Estrujadores de trabajo.

### [4. Sobre la acumulación, como reproducción ampliada]

[Dice Cherbuliez:]

 “Toda acumulación de la riqueza suministra los medios para acelerar la futura acumulación” (l. c., p. 29).

(La concepción de Cherbuliez (tomada de Smith) de que toda acumulación se reduce a inversión en salarios sería falsa incluso aunque ninguna parte de la acumulación se invirtiera en especie, [como] cuando, por ejemplo, el arrendatario agrícola siembra más simiente, [cuando] el ganadero incrementa el pie de cría o de ceba, él maquinista posee una parte de la plusvalía en maquinaria constructora de máquinas y todos los productores que producen ingredientes de cualquier parte del capital no superproducen constantemente, calculando a base del hecho de la acumulación anual, es decir, de la ampliación de la escala general. Además, el campesino puede intercambiar una parte de su excedente de trigo con el ganadero que desee convertir ese trigo en capital variable, mientras el campesino convierte [mediante dicho intercambio] su trigo en [capital] constante. El campesino [cultivador] de lino vende una parte de su plusproducto al hilandero, quien lo convierte en capital constante; con el

mismo dinero puede el cultivador de lino comprar herramientas y el fabricante de herramientas comprar] hierro, etc., de modo que todos estos elementos se conviertan directamente en capital constante.

Pero, prescindiendo de esto. Supongamos que el fabricante de maquinaria will * convertir an additional capital of 1.000 £ ** en elementos de producción. Lo que hará, ciertamente, será convertir una parte de ello, digamos 200 £, en salarios. Pero con las 800 £ [restantes] comprará hierro, carbón, etc. Supongamos que este hierro, carbón, etc., tenga que producirse. Esto será posible si el productor del hierro o del carbón no cuentan ya con una reserva sobrante (acumulada) de sus mercancías y poseen, además, additional machinery *** ni pueden comprarla directamente (pues, en este caso, se operaría nuevamente cambio de capital constante por capital constante) cuando [puedan] seguir haciendo trabajar a su vieja maquinaria. En tal caso, ésta se repondrá más rápidamente, pero una parte de su valor entrará en el nuevo producto. Pero, prescindamos de esto. El productor de hierro necesitará, en todo caso, más carbón y, por tanto, tendrá que convertir, por lo menos, una parte de las 800 £ que le corresponden en capital constante. Y ambos, el productor de carbón y el de hierro, venden su carbón y su hierro, de tal modo que en ellos se contendrá plustrabajo no retribuido. Y, suponiendo que éste represente una cuarta parte, [tendremos que] de las 800 £, [hay] ya 200 £ que no se traducen en salarios, prescindiendo de la parte que corresponde al déchet de la vieja maquinaria. * Desea. ** Un capital adicional de 1.000 £. *** Maquinaria adicional. El excedente consiste siempre en la naturaleza del artículo producido por el capital específico, carbón, hierro, etc. Si los productores cuyos artículos entran mutuamente como ingredientes de la producción intercambian éstos, una parte del excedente se convertirá directamente en capital constante. Pero la parte que se cambia por productos producidos por los productores de medios de vida y cuyo capital constante repone creará el capital variable necesario. Los productores de estos medios de vida que ya no pueden entrar como elementos en su producción (como no sea en cuanto capital variable) obtienen capital constante adicional precisamente mediante el mismo proceso por el que los otros adquieren capital variable adicional. Lo que distingue a la reproducción —cuando ésta es acumulación— de la reproducción simple, es lo siguiente: Primero. Los elementos acumulados de la producción —tanto los de la parte variable como los de la constante— consisten en trabajo nuevo

añadido; no se traducen en ingresos, pero brotan de la ganancia; la ganancia o el plustrabajo se convierte en ellos, mientras que en la reproducción simple representa una parte del producto del trabajo pretérito (es decir, aquí, del que no se realiza durante el año en curso). Segundo. Ciertamente que, cuando el tiempo de trabajo se alarga en ciertas ramas o no se trabaja, por tanto, con instrumentos o máquinas adicionales, el nuevo producto paga, en parte, el más rápido déchet de los viejos [instrumentos o máquinas] y, por tanto, este consumo acelerado del viejo capital constante [es] también un momento de la acumulación.

Tercero. Mediante el capital-dinero adicional que se forma en el proceso de la reproducción [ampliada], en parte con la liberación de capital, en parte, con la conversión en dinero de una parte del producto y en parte, por el hecho de que el productor, simplemente con el dinero obtenido, hace que disminuya la demanda [de mercancías] para otros, por ejemplo para los vendedores de productos de lujo, no será absolutamente necesaria la reposición sistemática de los elementos, como en la reproducción simple. Con el excedente [de] dinero, todo producto podrá comprar o disponer de, aunque el productor a quien compra no invierta su ingreso en el producto del primero ni reponga su capital en él.) <Siempre que el capital adicional (variable o constante) no se complemente mutuamente, tiene que plasmarse, de una parte, como capital monetario, [aunque] sólo exista bajo la forma de créditos.>

### [5. Elementos de sismondismo, en Cherbuliez. Sobre la composición orgánica del capital. La disminución absoluta del capital variable en las esferas más desarrolladas de la producción capitalista. Alteración de la proporción de valor entre el capital, cuando permanece constante la composición orgánica del capital. La composición orgánica del capital y las diferentes proporciones entre capital fijo y circulante. Diferencias en cuanto a la rotación del capital y su influencia en la ganancia]

Por lo demás, las ideas de Cherbuliez son una curiosa amalgama de los antagonismos sismondianos y ricardianos. /1111// Es sismondiano lo siguiente:

“La hipótesis de una proporción inmutable entre los elementos variables del capital no se realiza en ninguna fase del progreso económico de la sociedad. Esta proporción es esencialmente variable, por dos razones: a) la división de] trabajo y b) la sustitución de la fuerza humana por los agentes naturales. Estas dos causas tienden a reducir la proporción entre el fondo de medios de vida y los otros dos elementos del capital” (l. c., pp. 61«.). "El incremento del capital productivo no lleva necesariamente consigo en este estado de cosas, un acrecentamiento del fondo de medios de vida destinado a formar el precio del trabajo; puede, por lo menos temporalmente, ir acompañado de una reducción absoluta de este elemento del capital y, consiguientemente, de una baja en el precio del trabajo” (p. 63).

<Esto es sismondiano. [Concebido] como influencia [de la disminución del fondo de medios de vida] sobre el nivel del salario, el único punto de vista de Cherbuliez. Y esto conduce enseguida a una indagación en que the value of labour is always supposed to be paid, and the fluctuations of the market price of labour beyond or below that point (the value) are not taken into consideration.>* * Se supone siempre que se paga el valor del trabajo y no se toman en consideración las fluctuaciones del precio de mercado del trabajo por encima o por debajo do este punto (el valor).

"El productor que quiera introducir en su industria una nueva división del trabajo o aprovecharse de una fuerza natural, no aguardará a que el capital se acumule lo suficientemente para emplear de este modo a todos los trabajadores que antes necesitara; en caso de división del trabajo, tal vez se contentará con cinco trabajadores donde antes necesitaba diez; en caso de empleo de una fuerza natural, es posible que emplee solamente una máquina y dos obreros. El fondo de medios de vida quedará, consiguientemente, reducido, en el primer caso a 1.500 y en el segundo a 600. Pero, como el número de trabajadores sigue siendo el mismo, la competencia entre ellos hará que el precio del trabajo descienda pronto por debajo de su tasa originaria” (pp. 63s.). "Es este uno de los más sorprendentes resultados de la ley de la apropiación. El incremento absoluto de

la riqueza, es decir, de los productos del trabajo, no acarrea aumento alguno proporcional y puede, incluso, provocar una reducción del fondo de medios de vida de los trabajadores, en la parte que les corresponde en toda clase de productos” (p. 64). “Las causas que determinan el precio del trabajo” <aquí, no se habla nunca más que del market price of labour >** "son la cantidad absoluta del capital productivo y la proporción entre los diferentes elementos del capital, dos hechos sociales en que no puede influir para nada la voluntad del trabajador” (p. 64). “Casi todas las probabilidades están en contra de él” (l. c.,.). ** Precio de mercado del trabajo.

La proporción entre los diferentes elementos del capital productivo se determina por dos razones: Primero. La composición orgánica del capital productivo, entendiendo por tal la composición tecnológica. Partiendo de una productividad del trabajo dada —que podemos suponer constante, mientras no se opere algún cambio—, la cantidad de materia prima y de medios de trabajo y, por tanto, la cantidad de capital constante, en cuanto a sus elementos materiales, se determina, en cada esfera de la producción, por lo que corresponde a una determinada cantidad de trabajo vivo (pagado o no pagado) y, por tanto, [a] los elementos materiales del capital variable. Si la proporción entre el trabajo materializado y el trabajo vivo es baja, será alta la proporción del producto que representa trabajo vivo, de cualquier modo que esta parte se distribuya entre el capitalista y el obrero. Y a la inversa en el caso contrario. A base de una tasa dada de explotación del trabajo, también el plustrabajo será alto en un caso y bajo en el otro. Los cambios responderán siempre, aquí, a la variación en cuanto al modo de producción que haga cambiar la proporción tecnológica entre ambas partes del capital. [Pero] incluso en este caso, cuando la magnitud de los capitales sea distinta, puede ser la misma o incluso mayor la cantidad absoluta de trabajo vivo empleado, para el capital que emplea más capital constante. Sin embargo, relativamente, tiene que ser necesariamente más pequeña. Calculada sobre capitales de la misma magnitud o sobre determinada parte alícuota del capital total, por ejemplo 100, tiene que ser necesariamente más pequeña, en términos absolutos y relativos. Todos los cambios [operados] como consecuencia del desarrollo (no de la disminución) de la productividad del trabajo reducen la parte del producto que representa trabajo vivo, [es decir,] reducen el capital variable. Podemos decir, si consideramos capitales [invertidos] en diferentes esferas de producción, [que estos

cambios] reducen en términos absolutos el capital variable en las esferas que se hallan en una fase de producción más alta, ya que se presupone que el salario es igual.

Esto, as to changes * nacidos de un cambio del modo de producción. * En cuanto a los cambios. Pero, segundo, presuponiendo como dada la composición orgánica de los capitales y la diferencia que responde a la que media en cuanto a su composición orgánica, la proporción de valor puede cambiar, aunque la composición tecnológica siga siendo la misma. Puede operarse un cambio en cuanto al valor del capital constante; b) un cambio en cuanto al valor del capital variable; un cambio en cuanto a los dos, en las mismas o diferentes proporciones. a) Si la composición orgánica se mantiene igual y se opera un cambio en cuanto al valor del capital constante, puede ocurrir que éste baje o suba. Si baja y se sigue empleando solamente la misma cantidad de trabajo vivo que antes, es decir, si se mantiene igual la escala o la fase de la producción, si por ejemplo siguen empleándose 100 hombres al igual que antes, se requerirá, en lo material, la misma cantidad de materia prima y de medios de trabajo. Pero el plustrabajo bears a greater proportion to the whole capital advanced.** La tasa de ganancia aumentará. Y, en el caso inverso, descenderá. En el primer caso, for the capitals already employed in that sphere (not those newly invested in it after the change of value in the elements of constant capital has taken place) the total sum of the capital employed diminishes or same portion of that capital is set free, although production continues to be carried on the same scale; or the capital so liberated is added to the production and then works, like an accumulation of capital. The scale of production is enlarged, and, proportionally, the absolute amount of surplus labour is increased.*** A base de un modo de producción dado, toda acumulación de capital, whatever be the rate of surplus value,† contribuye to the increase of its total amount.†† ** Representará una mayor proporción con respecto al capital total desembolsado. *** Para los capitales ya empleados en esta esfera (no para los nuevamente invertidos en ella después de haberse operado el cambio de valor en los elementos del capital constante), la suma total del capital empleado disminuye o queda libre una porción de capital, aunque la producción siga manteniéndose en la misma escala; o bien el capital así liberado se añade a la producción, en cuyo caso actúa como una acumulación de capital. La escala de la producción se amplia y aumenta proporcionalmente el importe absoluto del plustrabajo. † Cualquiera que sea la tasa de plusvalía, †† Al incremento de su importe total. Y a la inversa. Si aumenta el value of the elements of constant capital, so either the scale of production (hence the mass of the total capital advanced)

must increase, to employ the same quantity of labour (the same variable capital —unchanged in its value) as before; and then, although the absoluta amount of surplus value, and the rate of surplus value remains the same, its proportion to the whole capital advanced sinks, and hence, the rate of profit falls * O no se ampliará la escala de producción ni the total sum of capital advanced.** y, en este caso, tendrá que disminuir, en todo caso, el capital variable. * El valor de los elementes del capital constante, tiene necesariamente que incrementarse o la escala de h producción (y por tanto, el volumen del capital desembolsado) para emplear la misma cantidad de trabajo (el mismo capital variable, inmutable en su valor) que antes, y entonces, aunque el importe absoluto de la plusvalía y la tasa de ésta sigan siendo los mismos, bajará su proporción con respecto al capital total desembolsado y, por consiguiente, descenderá la tasa de ganancia. ** La suma total de capital desembotado.

Si se invierte la misma suma que antes en capital constante, esta misma suma representará una porción menor de sus elementos materiales y, puesto que la proporción tecnológica sigue siendo la misma, less labour is to be employed.*** The whole capital advanced is then diminished by the labour dismissed; the total value of the capital advanced is diminished, but of that diminished capital the constant capital bears (value considered) a greater proportion. The surplus value is diminished, absolutely, because less labour is employed; and the proportion of the remaining surplus value to the total capital advanced is diminished, because variable capital bears a less proportion to constant capital. *** Habrá que emplear menos trabajo, On the other hand, if the whole capital is employed as before —the less value of the variable capital (representing a less quantity of the whole of labour, living labour, employed) being absorbed by the greater value of the constant capital; the one being diminished in the same proportion as the other is augmentad then the absolute quantity of surplus value sinks, because less labour is employed, and at the same time, the proportion of this surplus value to the whole capital advanced falls. Thus the rate of profit sinks from two causes, the diminution in the amount of surplus labour, and, the decreasing proportion borne by that surplus labour to the total capital advanced.† † El capital total desembolsado se ve, entonces, disminuido por el trabajo desalojado; disminuye el valor total del capital desembotado, pero, dentro de este capital disminuido, el capital constante representa [ahora] (considerado el valor) una mayor proporción [que antes]. La plusvalía ha disminuido en términos absolutos, ya que se emplea menos trabajo; y disminuya la proporción entre la plusvalía restante y el capital total desembolsado, porque el capital variable representa (ahora) una proporción menos con respecto al capital constante. De otro lado, si todo el capital sigue empleándose como antes, el menor valor del capital variable

(que representa una cantidad menor del trabajo total, trabajo vivo, empleado) se verá absorbido por el mayor valor del capital constante; el uno disminuirá en la misma proporción en que aumenta el otro, en vista de lo cual disminuirá la cantidad absoluta da plusvalía, porque se empleará menos trabajo y, al mismo tiempo, descenderá la proporción entre cata plusvalía y el capital total desembolsado. Lo que quiera decir que la tasa de ganancia desciende por dos causas: la disminución del importe de! plustrabajo y la decreciente proporción que este plustrabajo representa en relación con el capital total desembolsado.

En el primer caso (el del sinking value of the elements of constant capital,* en que la tasa de ganancia aumenta bajo cualesquiera circunstancias, es necesario ampliar la escala de producción para que pueda aumentar la suma de ganancia. Supongamos que el capital sean 600, la mitad constante y la mitad variable. Si la parte constante descendiera a la mitad de su valor, la parte variable seguirían siendo 300, al igual que antes, pero la parte constante solamente 150. Supongamos [ahora] que el capital empleado sea solamente de 450 y que queden libres 150. Si estos 150 se añaden al capital (de los 150), se invertirán 100 en capital variable. Por tanto, aquí, se habrá ampliado la escala de producción y el volumen del trabajo empleado, si sigue empleándose en la producción el mismo capital que antes. * Valor decreciente de los elementos del capital constante. En el caso contrario, el del rising value of the elements of constant capital,** en que la tasa de ganancia desciende bajo cualesquiera circunstancias, si se quiere que la suma de la ganancia no disminuya y el volumen del trabajo empleado (y, por tanto, el volumen de la plusvalía) siga siendo el mismo, es necesario incrementar la fase de producción y, por consiguiente, el capital desembolsado. Si no se hace así, si sólo se desembolsa the old or less than the old capital advanced *** desciende no solamente la tasa, sino [también] el volumen de la plusvalía. ** Alza de valor de los elementos del capital constante. *** El anterior capital desembolsado o menos que él. En ambos casos, permanece invariable la tasa de plusvalía, que, por el contrario, cambia al cambiar la composición tecnológica del capital: aumenta si crece el capital constante (ya que, entonces, se hará más productivo el trabajo) y disminuye cuando éste baja (al hacerse el trabajo más improductivo). b) Si se opera un cambio en cuanto al valor del capital variable independientemente de la composición orgánica [del capital] ello sólo puede deberse a que bajan o suben de precio medios de vida que no se producen en esta esfera de producción y que entran en ella de fuera como mercancías. Aunque el valor del capital variable baja, seguirá representando la misma

cantidad de trabajo vivo que antes. Lo que ocurre es que esta misma cantidad cuesta [, ahora,] menos. Si, por tanto, la fase de producción sigue siendo la misma (puesto que el valor del capital constante, no se ha alterado), disminuye la parte del capital total que se adelanta para la compra de trabajo. Es necesario invertir menos capital para pagar al mismo número de trabajadores. Por consiguiente, en este caso, disminuye la suma del capital invertido, cuando la fase de producción del capital invertido permanezca igual. La tasa de ganancia sube, por dos razones. Ha subido la plusvalía; la proporción entre el trabajo vivo y el trabajo materializado sigue siendo la misma, pero [hay] una parte mayor de la plusvalía con relación a un capital total menor. En cambio, si la parte que queda libre se añade [al capital], estaremos ya ante un caso de acumulación. Si el valor del capital variable sube, habrá que invertir más capital total para emplear el mismo volumen de trabajadores que antes y también para invertir más capital total, puesto que el valor del capital constante se mantiene igual y el del capital variable ha aumentado. El volumen del trabajo sigue siendo el mismo, pero se reduce la cantidad de plustrabajo y [, además,] esta cantidad menor corresponde a un mayor capital. Esto, si la fase de producción sigue siendo la misma, mientras aumenta el valor del capital total. Si este valor no aumenta, será necesario hacer descender la fase de producción. El volumen del labour disminuye y una parte menor de este volumen reducido es surplus labour, que, too, bears a smaller proportion to the whole capital advances.* * Plustrabajo, que, además, representa una proporción menor con respecto al capital total desembolsado.

Lor orginic changes ** y los [cambios provocados por un change of value *** pueden, en ciertas circunstancias, ejercer el mismo efecto sobre la tasa de ganancia. Pero se distinguen por lo siguiente: si los segundos no se deben a simples fluctuations of market prices † es decir, a [causas] temporales, tienen que obedecer, necesariamente, a un organic changa en las esferas que suministran elementos del capital constante o del variable. ** Cambios orgánicos. *** Cambio de valor, † Fluctuaciones del precio de mercado. c) No entraremos aquí en los detalles de este caso. Cuando se trata de capitales de magnitud igual [invertidos] en distintas esferas de producción —o de la misma parte alícuota del capital social, por ejemplo de 100 cada una—, puede la composición orgánica ser la misma, pero variar la proporción de valor entre los elementos del capital constante y del variable, según el diferente valor del volumen de instrumentos y de

materias instrumentales empleado. Por ejemplo, cobre en vez de hierro, hierro en vez de plomo, lana en vez de algodón, etc. De otra parte, si la proporción de valor sigue siendo la misma, ¿puede ser diferente la composición orgánica? Manteniéndose igual la composición orgánica, tienen que ser tos mismos volúmenes relativos que, por cada 100, se combinan en el capital constante y en el variable. Y las mismas las proporciones cuantitativas. Cabe la posibilidad de que el valor del capital constante sea igual, aunque difieran los volúmenes de trabajo relativamente puestos en movimiento. Si la maquinaria o la materia prima resultan más caras (o a la inversa), puede, por ejemplo, necesitarse menos trabajo; pero, en este caso, será también relativamente menor, o a la inversa, el valor del capital variable. Tomemos A y B. Digamos que c' y v’ son las partes integrantes de A (en cuanto al valor) y c y v las de B (en cuanto al valor). Pues bien, si c': v’ = c: v, tendremos que c'v = v’c. Y también, por tanto, c' = v’ c v Ahora bien, cabe la posibilidad de que las proporciones de valor sean las mismas. Si en la otra esfera se produce más plustrabajo <por ejemplo, en la agricultura es imposible el trabajo nocturno, y en ella, aunque pueda sobrecargarse de trabajo al trabajador individual, la cantidad total de trabajo que puede emplearse, teniendo en cuenta la magnitud dada de la finca, etc., se ve limitada por el objeto que se trata de producir (el trigo), mientras que en la fábrica, dada la magnitud de ésta, el volumen de la fabricación depende del número de horas que se trabaja δυνάµει;* es decir, dependerá de la diferencia en cuanto al modo de producción el que en una esfera pueda lograrse más plustrabajo que en otra, a base de un nivel de producción dado>, tendremos que la proporción de valor entre el capital constante y el variable puede ser la misma, variando, sin embargo, el volumen relativo de trabajo con respecto al capital total. * Como posibilidad.

O bien, supongamos que el material sea más caro y que el trabajo [lo sea también] en la misma proporción (por pertenecer a una clase superior). En este caso, el [capitalista] A empleará a 5 obreros allí donde B [emplea] a 25, pero le costarán 100 £ al igual que las 25, porque el trabajo ha encarecido (y vale también más, por tanto, el tiempo de plustrabajo). Al mismo tiempo, los 5 [obreros], emplearán una materia prima de 100 £ y = 500 y los de D

una materia de 1.000 £ x de 500, porque el material ha encarecido y la productividad del trabajo se ha desarrollado menos en A. Aquí, la proporción de valor es de 100 £ v a 500 c en ambos casos, pero la composición orgánica difiere. La proporción de valor es la misma: el valor del capital constante es en A igual al de B y, en esta proporción, A invierte en salarios tanto capital como B. Pero el volumen de su producción es menor. Es cierto que A necesita absolutamente el mismo volumen de trabajo que B, pero relativamente más, porque su capital constante es más caro. Elabora menos materia prima, etc., en el mismo tiempo, pero este menos le cuesta tanto como el más de B. En este caso, la proporción de valor es la misma; la composición orgánica ha variado. En el otro caso, esto, a base de una proporción de valor igual, sólo es posible en el caso de que el plustrabajo sea diferente o difieran los valores de los distintos trabajos. La composición orgánica [del capital] puede concebirse así: [una] proporción diferente, en que la inversión de capital constante es necesaria en las diferentes esferas de producción para absorber el mismo volumen de trabajo. La combinación del mismo volumen de trabajo con el objeto del trabajo requiere o bien más materia prima y maquinaria en el primer caso que en el segundo, o simplemente una de las dos cosas. {Tratándose de proporciones muy diferentes de capital fijo y circulante, puede la proporción entre capital constante y variable ser la misma e igual, por tanto, la plusvalía, aunque tengan necesariamente que diferir los valores anualmente producidos. Supongamos que en la industria carbonífera, en la que no se emplea materia prima (aparte de las materias instrumentales), el capital fijo sea la mitad del capital total y el capital variable la otra mitad. Supongamos que en el ramo de sastrería el capital fijo sea = 0 (lo mismo que arriba, prescindiendo de las materias instrumentales), pero la materia prima = a la mitad y el capital variable igual también a la mitad. En estas condiciones, ambas [ramas] (a base de la misma explotación del trabajo) realizarán la misma plusvalía, puesto que emplean el mismo volumen de trabajo en relación con el capital, por 100. Pero, supongamos que el capital fijo, en la industria carbonífera, describa una rotación cada diez años y que no haya, en ninguno de los dos casos, diferencia en cuanto a la rotación del capital circulante. El valor producido por el sastre al final del año (suponiendo que el capital variable describa en ambos casos una rotación) será = 150, si la plusvalía = 50. En cambio, el valor producido al final del

primer año por el productor de carbón será = 105 (es decir, 5 para capital fijo, 50 para capital variable) y 50 para plustrabajo. El valor total de su producto más el capital fijo = 150, lo que quiere decir que el producto = 105 + 45 para el capital fijo restante, como en el sastre. La producción de magnitudes de valor diferentes no implica, por tanto, la producción de la misma plusvalía. * Como posibilidad.

En el segundo caso, el capital fijo del productor de carbón será = 45, el variable = 50 y el excedente = 50. Por tanto, el capital desembolsado = 95 y la ganancia = 50. La tasa de ganancia habrá subido, por haber bajado el valor del capital fijo a consecuencia del déchet, [que es] de una décima parte en el primer año. No cabe, pues, la menor duda de que en todos los capitales que emplean mucho capital fijo —con la misma fase de producción—, la tasa de ganancia aumenta necesariamente a medida que desciende, año tras año, el valor de la maquinaria del capital fijo, como consecuencia del déchet ya amortizado. Si el productor de carbón vende constantemente al mismo precio durante los diez años, necesariamente obtendrá en el segundo año una tasa de ganancia más alta que en el primero, y así sucesivamente. O habría que suponer que los trabajos de reparación, etc., se hallan en relación directa con el déchet, de tal modo que el total de las partes desembolsadas anualmente en las partidas de capital fijo se mantiene igual. Esta ganancia extra puede también nivelarse por el hecho de que, durante este tiempo —prescindiendo del déchet— desciende el valor del capital fijo, al tener que competir con maquinaria mejor y más nueva. Pero, por otra parte, esta tasa creciente de ganancia, que, naturalmente, nace del déchet, permite competir con maquinaria nueva y mejor, en la que haya que calcular el valor total. Por último, el productor de carbón [al final del segundo año] vende más barato, calculando así: 50 sobre 100 representa el 50 por 100 de ganancia; el 50 por 100 sobre 95 representa. 471/2; si vendiera el mismo volumen de producto [no en 105, sino] en 102 l/s, lo vendería más barato que aquel cuya maquinaria sólo se halla, por ejemplo, en el primer año de trabajo. Grandes inversiones de capital fijo presuponen la posesión de grandes capitales. Y, como estos grandes capitalistas dominan el mercado, parece como si, por la razón expuesta, trabajasen por una ganancia extra (renta). Esta renta nace, en la agricultura, del hecho de que se opera con tierra relativamente más fértil; pero aquí se trabaja con maquinaria relativamente más barata}.

<Gran número de historias que se atribuyen a las relaciones entre el capital fijo y el circulante se refieren [en realidad] a la diferencia entre el capital variable y el constante. En primer lugar, estas relaciones pueden ser las mismas que las que median entre el capital constante y el variable, aunque las del capital fijo y circulante son distintas y, en segundo lugar, en el capital constante y variable se trata de la división originaria del capital entre el trabajo vivo y el materializado, y no de la modificación de estas relaciones por el proceso de circulación o la influencia de este proceso en la reproducción. D’abord * es evidente que la diferencia entre capital fijo y circulante sólo puede afectar a la plusvalía (prescindiendo de las diferencias en cuanto al volumen del trabajo vivo empleado, que se refieren a las relaciones entre capital variable y constante) cuando afecten a la rotación del capital total. Hay que distinguir, por tanto, según como la rotación influya en la plusvalía. No cabe duda de que hay dos circunstancias íntimamente relacionadas con esto: 1) la plusvalía no puede calcularse tan rápidamente (con tanta frecuencia), retroconvertirse en capital; 2) el capital desembolsado tiene que aumentar, tanto para mantener en marcha el mismo volumen de obreros como [también] por razón de los largos anticipos que el capital tiene que hacerse a sí mismo [para] sus propios costos de consumo. Estas circunstancias son importantes para la ganancia. Pero aquí sólo hay que ver, ante todo, cómo influyen en la plusvalía. Y estas dos circunstancias [deben] mantenerse siempre separadas.> * Ante todo. <Todo lo que incrementa los adelantos sin incrementar proporcionalmente la plusvalía hace que la tasa de ganancia disminuya, eren if the surplus value remains the same;** todo lo que la modifique, a la inversa. Por consiguiente cuando un capital fijo grande en proporción al capital circulante —o una rotación diferente del capital— afecte a la magnitud de los adelantos, afectará a la tasa de ganancia even if not at all affecting the surplus value.***> ** Aunque la plusvalía siga siendo la misma. *** Aunque no afecte para nada a la plusvalía <La tasa de ganancia no es simplemente la plusvalía, calculada sobre el capital desembolsado, sino the mass of surplus value, realized whithin a given period,† es decir en un determinado periodo de la circulación. Por tanto, en aquello en que la diferencia entre capital fijo y circulante afecta a la mass of surplus value †† realizada por determinado capital within a given period, afecta a la tasa de ganancia. Se dan, aquí, dos circunstancias: la

diferencia en cuanto a la magnitud de los adelantos (relatively to the surplus value realized) and secondly the difference in the lenght of time for whith these advances have to be made before they are returned with a surplus.†††>, † El volumen de plusvalía realizado dentro de un periodo dado, †† Volumen de la plusvalía, ††† Relativamente a la plusvalía realizada) y en segundo lugar, la diferencia de periodo de tiempo para el cual hay que hacer estos adelantos antes de que sean recuperados con un excedente. {El tiempo de reproducción o, más exactamente, el número de reproducciones, en un periodo de tiempo determinado, se ve afectado, esencialmente, por dos circunstancias:

1) Prolongada permanencia del producto en la esfera de producción propiamente dicha. En primer lugar. Es posible que un producto requiera, para su producción, mayor tiempo que otro, ya sea un mayor espacio del año o un año entero o más de un año. (Esto último ocurre, por ejemplo, con los edificios, con la ganadería y con algunos productos de lujo). En este caso, el producto absorbe, según sea la composición del capital productivo, continuamente trabajo en capital constante y variable y a veces muchísimo trabajo (como en los productos de lujo y los edificios) en proporción al capital constante. Por tanto, a medida que su producción dura más y se va desarrollando también por igual al proceso de trabajo, absorbe constantemente trabajo y plustrabajo, por ejemplo, en el ganado o los edificios, principalmente los segundos, que requieren más de un año. El producto sólo puede circular, es decir, venderse, lanzarse al mercado, una vez que está terminado. El plustrabajo del primer año se materializa con el resto del trabajo en el producto no acabado del primer año. No es menor ni mayor que en otras ramas industriales en las que prevalece la misma proporción entre capital constante y variable. Pero el valor del producto no puede realizarte, en el sentido de que no puede convertirse en dinero, ni tampoco, por tanto, la plusvalía. Por consiguiente, ésta no puede acumularse como capital ni destinarse al consumo. El capital desembolsado, al igual que la plusvalía, sirven, por así decirlo, como premisas para seguir produciendo. Son jalones de la producción ulterior y d'une maniere ou d'une autre * entran como artículos semifabricados, como materia prima, en la producción del segundo año. * De un modo o de otro. Supongamos que el capital sea de 550, el trabajo = 100 y la plusvalía = 50, lo que hace que el capital desembolsado para la producción = 550 4500

desembolsados en el segundo año. La plusvalía sigue siendo = 50. De este modo, el valor del producto = 1.100 £. De ellas, 100 de plusvalía. En este caso, la plusvalía será la misma que si el capital reproducido en el primer año y en el segundo representará una inversión de 500 £. El capital variable es siempre de 100 y la plusvalía de 50, pero la tasa de ganancia varía. En el primer año es de 50/500, o sea el 10 por 100, pero en el segundo año se han desembolsado 550 + 500 = 1.050, la décima parte de las cuales = 105, así pues, calculando a base de la misma tasa de ganancia, tendremos que el valor del producto = en el primer año 550 y en el segundo año 550 + 500 + 55 + 50 = 1.155. El valor del producto, al final del segundo año, = 1.155. De otro modo, sería solamente = 1.100. La ganancia es aquí mayor que la plusvalía producida, ya que esta sólo representa 100. Si se incluyen en el cálculo los gastos de consumo que el capitalista tiene que adelantarse a sí mismo durante dos años, el capital desembolsado será todavía mayor con relación a la plusvalía. Claro está que, a cambio de ello, toda la plusvalía del primer año se convierte, al segundo, en capital. Además, es mayor el capital invertido en salarios, porque los 100 del final del primer año no se reproducen, mientras que al segundo año se desembolsan también 200 para el mismo trabajo, cuando, por lo demás, bastaría con los 100 reproducidos en el primer año.

Segundo. Una vez terminado el proceso de trabajo, el producto tiene que seguir en la esfera de producción para someterse a procesos naturales que no requieren trabajo alguno o un trabajo relativamente insignificante, como [ocurre] con el vino en la bodega. Sólo después de haber transcurrido este plazo es reproducible el capital. Aquí, es evidente, cualquiera que sea la proporción entre el capital variable y el constante, que ocurre como si se invirtiera más capital constante y menos variable. Es menor el plustrabajo, como el trabajo en general, que aquí se emplea durante un determinado periodo. Y si la tasa de ganancia es la misma, ello se debe a la compensación, y no a la plusvalía creada en esta esfera. Se hace necesario adelantar anteriormente más capital para mantener en pie el proceso de reproducción, la continuidad de la producción. Y también por esta razón, desciende la proporción de la plusvalía con respecto al capital desembolsado. Tercero. Interrupciones en el proceso de trabajo mientras el producto se encuentra en el proceso de producción, como en la agricultura, en procesos como la tenería, etc., en que los procesos químicos abren un intervalo antes de que el producto pueda pasar de una fase a la siguiente. Si, en estos casos,

el intervalo se acorta mediante descubrimientos químicos, aumentará la productividad del trabajo, se incrementará la plusvalía y se adelantará en el proceso un tiempo menor de trabajo materializado. En todos estos casos, la plusvalía será menor y mayor el capital desembolsado. 2) Lo mismo ocurre cuando los retornos de capital circulante duran más que el promedio por el alejamiento del mercado. También aquí es mayor el anticipo de capital, menor la plusvalía y [menor también] su proporción con respecto al capital adelantado.} <En este último caso, plasmado durante más largo tiempo en la esfera de circulación; en el otro en la esfera de la producción.> *(Supongamos que en una rama cualquiera de la industria del transporte el capital desembolsado = 1.000, el capital fijo = 500, que se desgasta en cinco años. Capital variable = 500, con cuatro rotaciones al año. En efecto, el valor anual del producto = 100 + 2.000 + 100, si la tasa [anual] de plusvalía = 20 por 100. En total = 2.200. Supongamos, de otra parte, en una rama de sastrería el capital constante circulante sea = 500 (el fijo = 0) y el capital variable = 500. Plusvalía = 100. El capital, aquí, describe cuatro rotaciones al año. En estas circunstancias, el valor del producto (anual) = 4 (500 + 500) + 100 = 4.100. La plusvalía es la misma en ambos casos. El segundo capital describe todo él cuatro rotaciones al año, o sea una vez al trimestre. El otro, alrededor de 600 al año [de ellos toma 500 cuatro veces], por tanto, al trimestre, 500 + 100/4= 525. Por tanto, 175 al mes; 350 en dos meses y 1.400 en ocho meses. El capital total necesitaría, para su rotación completa, 58/7 meses. En un año sólo rotarían 2 1/10 de él. Ahora bien, se dirá que el primero, para poder obtener una ganancia del 10 por 100 rota por valor de 1.000 trimestralmente menos que el segundo. Pero aquí no se trata de recargos. Uno [de estos] dos capitales obtiene más plusvalía sobre su capital consumido, pero no sobre su capital empleado. La diferencia nace aquí de la plusvalía y no del recargo de la ganancia. La diferencia aquí, reside en el valor, no en la plusvalía. En ambos, el capital variable de 500 describe cuatro rotaciones al año. Obtienen al año una plusvalía de 100; tasa anual de la plusvalía = 20 por 100. Pero ¿25 al trimestre y, por tanto, más ganancia? 25 sobre 500, cada trimestre, = 5 por 100 al trimestre, por consiguiente, 20 por 100 al año.

El primer [capitalista] logra una rotación al año de la mitad de su capital y de la otra mitad solamente la quinta parte. La mitad de cuatro veces son dos veces. Por consiguiente, su capital describe 2 1/10 rotaciones al año. El

otro, 4 rotaciones enteras. Pero esto no altera absolutamente nada la plusvalía. Si el segundo continúa ininterrumpidamente el proceso de reproducción, convertirá constantemente 500 en materias primas, etc., y sólo dispondrá de 500 para trabajo, mientras que el otro [dispondrá] de 500 para trabajo y poseerá los otros 500 permanentemente (es decir, durante cinco años) bajo una forma en la que no necesitarán retroconvertirse. Pero esto sólo rige cuando, a pesar de la diferencia entre el capital fijo y el circulante, sea igual [en ambos capitales] la proporción entre el variable y el constante. Si en ambos la mitad es [capital] constante y la mitad variable, [en uno] la mitad podrá consistir en capital fijo si el capital constante circulante es = 0 y [en el otro] la mitad estará formada por capital constante circulante si el [capital] fijo = 0. Ahora bien, aunque el capital constante circulante pueda ser = 0, como en la industria extractiva y en la industria del transporte, en las cuales, sin embargo, el material constante circulante está formado por materias instrumentales en vez de materias primas, el capital fijo (salvo el caso de los banqueros, etc.) no es nunca = 0. Sin embargo, los términos de esto son iguales si el capital constante mantiene en ambos casos la misma proporción Con respecto al variable, aunque en un caso contenga más capital fijo y menos capital constante circulante y en el otro caso [ocurra] a la inversa. Aquí sólo se manifiesta una diferencia en el proceso de reproducción de la mitad del capital y de la [mitad] del capital total. Uno necesita desembolsar las 500 £ para cinco años, antes de recuperarlas; el otro, para un trimestre o un año. Varía la capacidad de disposición sobre el capital. No difiere el adelanto, sino el tiempo para el que se adelante. Esta diferencia no nos interesa aquí para nada. Plusvalía y ganancia son aquí, cuando consideramos el capital total desembolsado, mismo: 100 £ en el primer año sobre mil desembolsadas. En el segundo año, la tasa superior de ganancia permanece más bien del lado del capital fijo, porque el capital variable se mantiene igual y el valor del [capital] fijo ha disminuido. El [capitalista] en el segundo año, desembolsa solamente 400 de capital fijo y 500 de [capital] variable y sigue obteniendo, al igual que antes, 100. Pero 100 sobre 900= 11 1/9 por ciento, mientras que el otro, si sigue reproduciendo, desembolsará, lo mismo que antes, 1.000 para obtener 100, = 10 por ciento.

Otra cosa [ocurre], naturalmente, cuando, con el capital fijo, el capital constante aumenta con respecto al variable o [cuando], en general, hay que

desembolsar más capital para movilizar la misma cantidad de trabajo. En el caso anterior, no se pregunta cuántas rotaciones describe el capital total o cuán grande es el desembolso, sino con qué frecuencia se recupera la parte que basta para movilizar el mismo volumen de trabajo productivo que en el otro caso para renovar el proceso de producción. Si en el caso anterior el capital fijo [no fuese de 500, sino] = 1.000, el [capital] circulante seguiría siendo [al igual que antes] solamente = 500, con lo que la cosa no cambiarla. Pero esto no se debería a que es [capital] fijo. Pues si el capital constante circulante, en el segundo caso (por la carestía del material, por ejemplo), costara 1.000 [en vez de 500], en el caso sería igual que el anterior. Como en los primeros casos [de los dos ejemplos], cuanto mayor sea el capital fijo mayor es la magnitud relativa del capital desembolsado en proporción al [capital] variable, se mezcla lo uno con lo otro. Por lo demás, toda la historia de la rotación está tomada originariamente, en rigor, del capital mercantil, donde se halla condicionada por otras leyes; donde, como ya he puesto de manifiesto,108 la tasa de ganancia se determina, en realidad, por el número medio de rotaciones, prescindiendo de la composición de este capital, el cual, por lo demás, es en lo fundamental, [capital] circulante. En efecto, en el capital mercantil la ganancia se determina por la general rate of profit.* } * Tasa general de ganancia. <El chiste está en lo siguiente. Supongamos que el capital fijo = X. Si sólo describe una rotación cada 15 años, o sea 1/15 en un año, sólo necesitará reponer 1/15. Nada solucionaría el hecho de que describiera 15 rotaciones al año. Seguiría ocupando el mismo volumen que antes. El producto no saldría encarecido por ello. Cierto que la capacidad de disposición sería menor y el riesgo de depreciación mayor que si se desembolsara el mismo volumen de capital en forma circulante. Pero esto no cambiaría en nada el excedente, aunque entre en los cálculos de la tasa de ganancia entre los señores capitalistas, ya que tendría que calcularse este riesgo en relación con el déchet. Supongamos, en lo que se refiere a la otra parte del capital, que la parte circulante del capital constante (matières brutes y matières instrumentales') = 25.000 para un año y los salarios = 5.000. En estas condiciones, si sólo

108 Marx se refiere aquí a su investigación del capital comercial, que figura en los cuadernos XV y XVII del manuscrito de 1861-1863, especialmente en las pp. 964 (cuad. XV) y 1030 cuad. XVII).

describiera una rotación al año, habría que desembolsar 30.000 £ durante todo el año y, si la plusvalía fuese = 100 por 100, = 5000, la ganancia, al final del año, sería = 5.000 sobre 30.000, = 16 2/3 por 100.

En cambio, [si se recuperara] cinco veces al año, sólo se necesitaría un desembolso de capital de 5.000. Pero esta plusvalía sería sobre un capital de 6.000, ya que nunca se desembolsaría más. La ganancia sería, pues, 5.000 sobre 6.000, o sean 5/6 partes, 5 veces otro tanto = 83 1/3 por 100. (Prescindiendo del capital fijo). Por tanto, una diferencia muy importante en cuanto a la tasa de ganancia, ya que, en realidad, con un capital de 1.000 se compra trabajo por 5.000 y materias primas, etc., por 25.000 con un capital de 5.000. Si los capitalistas se mantuvieran en esta diferente tasa de rotación, sólo podría adelantarse, en el primer caso, 6.000. O sea, mensualmente, sólo 500, de los que cinco sextas partes en capital constante y una en capital variable. Esta sexta parte = 83 1/3, de los que 100 por 100 plusvalía = 83 1/3, y [esto] daría al año (83 = 1/3) 12 = 12/3 (ó 4) + 996 = 1000. Pero 1.000 sobre 6000 = 16 2/3 por 100.>

### [6. Cherbuliez amalgama eclécticamente las concepciones antagónicas de Ricardo y Sismondi]

Ahora, volvamos a Cherbuliez. Sismondiano:

“El progreso económico de la sociedad, en cuanto se caracteriza por un incremento absoluto del capital productivo y por un cambio de proporción entre los diferentes elementos del capital, ofrece algunas ventajas para los trabajadores: 1) la mayor productividad del trabajo, principalmente mediante el empleo de maquinaria, trae consigo un incremento tan rápido del capital productivo, que, pese al cambio que se opera en la proporción del fondo de medios de vida con respecto a los restantes elementos del capital, este elemento experimenta, sin embargo, un incremento absoluto, que permite, no sólo emplear el mismo número de obreros que antes, sino un número adicional, por donde el resultado del progreso descontando algunas interrupciones, se resume para los obreros en un aumento del capital productivo y de la demanda de trabajo. 2) la mayor productividad del capital tiende a reducir considerablemente

el valor de una cantidad de productos haciéndolos, por tanto, asequibles al trabajador, el cual ve aumentado así su disfrute” (l. c., p. 65).

Por el contrario: 1) "Por poco sostenida y por parcial que sea la disminución temporal del fondo de medios de vida que forma el precio del trabajo, produce siempre efectos funestos. 2) Las circunstancias que determinan el progreso económico de una sociedad son, en gran parte, fortuitas, independientes de la voluntad de los capitalistas productores. Los efectos de estas causas no son permanentes, etc.” (p. 66). 3) “No es tanto el consumo absoluto del trabajador como su consumo relativo lo que hace que su situación sea afortunada o desventurada. ¿Qué le importa al trabajador el poder obtener algunos de los productos que antes resultaban inasequibles para las personas de su situación, si el número de productos inasequibles para él aumenta en proporción todavía mayor, si la distancia que le separa del capitalista ha aumentado, si su posición social ha descendido y empeorado? Si efectuamos el consumo estrictamente necesario para el mantenimiento de las fuerzas, el valor de nuestro disfrute es esencialmente relativo" (p. 67).

"Se olvida que el trabajador asalariado es un ser pensante, un hombre dotado de las mismas capacidades y de los mismos impulsos que el capitalista que trabaja” (p. 67). Cualesquiera que sean las ventajas que a los trabajadores asalariados pueda reportarles el rápido incremento de la riqueza social, no remediarán la causa de su miseria... permanecerán despojados de todo derecho al capital y, por consiguiente, obligados a vender su trabajo y a renunciar a toda pretensión a los productos de ese trabajo" (p. 68). ‘Tal es el principal error de la ley de la apropiación... el mal radica en esta carencia absoluta de un vínculo entre el trabajado asalariado y el capital que pone en marcha su industria” (p. 69).

Esta última frase [en que se habla] “de un vínculo" es auténticamente sismondiana y, además, absurda. Sobre el hombre normal, igual capitalista, etc., véase ibidem, pp. 74-76. Sobre la concentración de los capitales y la eliminación de los pequeños capitalistas (l. c., pp. 85-88).

"Si en el estado de cosas actual la ganancia real proviene del ahorro de los capitalistas, lo mismo podría provenir del de los asalariados” (l. c., p. 89).

Cherbuliez comparte [por otro lado]

1) la opinión de [James] Mill de que todos los impuestos deben gravitar sobre la renta de la tierra 109 (p. 128), pero, como es imposible “establecer un tipo de impuestos de tal modo que grave realmente la renta y sólo la afecte a ella”, ya que es difícil distinguir la ganancia de la renta e imposible cuando el mismo propietario sea cultivador, 2) Cherbuliez llega a la misma conclusión de Ricardo:

"¿Por qué no se da un paso más, aboliendo la propiedad privada sobre la tierra?” (p. 129). “Los terratenientes son haraganes que viven a costa de los demás, sin beneficiar en nada a la industria o a la prosperidad general de la sociedad”, (p. 129). “Lo que hace a la tierra productiva son los capitales invertidos en la agricultura. El terrateniente nada aporta a ellos. Sólo existe para embolsarse una renta que no forma parte de la ganancia de sus capitales y que no es ni el producto del trabajo ni el de las fuerzas productivas de la tierra, sino un resultado del precio que la competencia entre los consumidores impone a los productos de la agricultura”, etc. (p. 129). “Como la abolición de la propiedad privada sobre la tierra no haría cambiar para nada las causas que engendran la renta, ésta seguiría existiendo; pero se haría cargo de ella el Estado, al que pertenece toda la tierra y que se encargaría de arrendar toda la tierra cultivable a los particulares que poseyeran capitales suficientes para explotarla” (p. 130). [Esta renta de la tierra] sustituiría a todos los ingresos del Estado. "Por fin, la industria, emancipada, se vería libre de toda traba y cobraría un auge formidable” (p. 130).

Ahora bien, ¿cómo se compagina esta conclusión ricardiana con el buen deseo de Sismondi de “vincular” el capital y la producción capitalista? Como con la siguiente lamentación:

"El capital acabará haciéndose dueño y señor del mundo, si un cambio radical no se encarga de detener la marcha que el desarrollo de nuestra sociedad sigue bajo el imperio de la ley de la apropiación", (p. 152). "El capital destruirá por doquier las viejas diferencias sociales para suplantarlas por esta simple clasificación de los hombres en ricos y pobres, en ricos que disfrutan y gobiernan y pobres que

109 Se refiere a las doctrinas expuestas por James Mill en su obra "Elements of Political Economy” (la. ed, Londres, 1821, cap. 4, apart. 5: “Impuestos sobre la renta de la tierra”), en que Mill expone la conveniencia de costear todos los gastos del Estado a cargo de la renta total de la tierra en todos aquellos casos en que la tierra no sea todavía propiedad privada y a cargo del incremento de la renta, Cuando la tierra se haya convertido ya en propiedad privada y se registre un incremento de la renta con respecto a su nivel anterior.

trabajan y obedecen”, (p. 153). “La apropiación general de los bienes productivos y los productos había reducido en todo tiempo a la numerosa clase de los proletarios a un estado de sumisión e impotencia política, pero esta apropiación se combinaba antes con un sistema de leyes restrictivas que ponían trabas al desarrollo de la industria y a la acumulación de los capitales, que trazaban límites al crecimiento de la clase de los desheredados, que enmarcaban la libertad burguesa dentro de estrechas fronteras y que así, de diferentes modos, ponían coto a aquella clase. El capital ha roto hoy una parte de estas ataduras. De lo que se trata es de que las rompa todas" (pp. 155 s.). "La desmoralización de los proletarios es el segundo efecto de la distribución de las riquezas"110 (p. 156).

110 Cherbuliez señala como primer resultado "de la actual distribución de las riquezas” (de la distribution actuelle des richesses) la desigualdad entre pobres y ricos.

## [CAPÍTULO XXIV] RICHARD JONES

### 1. Reverendo Richard Jones, "An Essay on the Distribution of Wealth, and on the Sources of Taxation”, Londres, 1831. Parte I: la Renta. [Elementos de comprensión histórica de la renta de la tierra. Superioridad de Jones sobre Ricardo en cuanto a algunos problemas sueltos de la teoría de la renta de la tierra y sus errores en este campo]

Ya la primera obra on Rent * se caracteriza por aquello que les falta a todos los economistas ingleses, desde Sir James Steuart, el sentido en cuanto a la diferencia histórica de los modos de producción. (Esta acertada distinción entre las formas históricas a grandes rasgos no desvirtúan los importantes errores arqueológicos, filológicos e históricos que le han sido imputados a Jones. Véase, por ejemplo, “Edinburgh Review" vol. LIV, art. IV111) * Sobre la tierra. Jones encuentra en los economistas modernos a partir de Ricardo la renta determinada como una plusganancia, cuya determinación presupone que el arrendatario es un capitalista (que es un farming capitalist el que explota la tierra), el cual espera obtener un average profit ** por este empleo específico del capital, y que la agricultura misma se halla enmarcada dentro del modo de producción capitalista. En una palabra, la propiedad de la tierra sólo se concibe, aquí, bajo la forma metamorfoseada que le ha dado el capital como la relación dominante de producción de la sociedad, su manera burguesa moderna. Jones no comparte en lo más mínimo esta ilusión de que el capital lleva instaurado desde el comienzo del mundo. ** Ganancia media. Sus ideas acerca del origen de la renta figuran en las siguientes líneas:

111 Marx se refiere al comentario publicado en el núm. LIV de esta revista (agosto- septiembre de 1831) sobre el libro recientemente publicado de Richard Jones, "Aa Essay on the Distribution of Wealth”.

“La capacidad de la tierra de entregar incluso al trabajo más primitivo del hombre más de lo necesario para el sustento del cultivador permite a éste pagar un tributo, que es lo que da origen a la renta”, (p. 4). "La renta [tiene], pues, su origen en la apropiación de la tierra en tiempos en que la masa del pueblo se veía obligada a trabajarla bajo cualesquiera condiciones o a morir de hambre y en que su exiguo capital en herramientas, simiente, etc., al ser completamente insuficiente para asegurarle el sustento en otra actividad que no fuese la agricultura, la vinculaba a la tierra por una imperiosa necesidad” (p. 11).

Jones sigue [la trayectoria de] la renta a través de todas sus vicisitudes, desde su forma más tosca y primitiva, como el trabajo de prestaciones personales, hasta la moderna renta del arrendatario agrícola. Y encuentra por doquier que a una determinada forma del trabajo y a sus condiciones corresponde una determinada forma de la renta, es decir, de la propiedad sobre la tierra. Así, va considerando, una tras otra, las Labour Rents o Serf Rents * el Change of Labour Rents to Produce Rents,** las Metayers Rents,*** Ryot112 Rents, etc., trayectoria que no tenemos por qué seguir en detalle aquí. En todas las formas anteriores, es el terrateniente, y no el capitalista, el que aparece como apropiador directo del surplus labour ajeno. La renta (tal como por reminiscencia la conciben los fisiócratas) se manifiesta históricamente (todavía lo vemos así, en la mayor de las escalas, entre los pueblos asiáticos) como la forma general del surplus labour, del trabajo efectuado gratis. La apropiación de este plustrabajo no se realiza aquí, como en el capital, mediante el cambio, sino que tiene por base el sojuzgamiento de una parte de la sociedad por la otra. (De ahí también la esclavitud directa, la servidumbre de la gleba o la relación de dependencia política.) * Renta en trabajo o renta del siervo. ** El paso de la renta en trabajo a la renta en productos *** Renta del aparcero, Como aquí sólo nos interesa la propiedad sobre la tierra en cuanto que su concepción condiciona la del capital, pasamos por alto los razonamientos de Jones para llegar directamente al resultado, que diferencia muy

112 Ryot: campesino hindú. Jones empica este término para designar a los campesinos de la India y otros países asiáticos que pagan una renta en productos al soberano “as sole proprietor of the soil of his dominions" ("como único propietario de la berra en sus dominios”). V. Richard Jones, “An Essay on the Distribution of Wealth...”, Londres, 1831, pp. 109 ss.

ventajosamente a [este autor] de todos sus predecesores. Pero, antes, algunas incidental remarks.† † Observaciones incidentales. A propósito del trabajo de las prestaciones personales —y de las formas de la servidumbre de la gleba (o, en su caso de la esclavitud), que corresponden más o menos a aquél—, Jones destaca inconscientemente las dos formas en que se traduce toda plusvalía (todo plustrabajo). Y es característico, en general, que el trabajo de prestaciones personales en el sentido propio [de la palabra] revele del modo más claro y en su forma más brutal lo que hay de sustancial en el trabajo asalariado.

“La renta” (en las prestaciones personales) “sólo puede aumentarse, en estas circunstancias, [de dos modos:] o aplicando más diestra y eficientemente el trabajo del campesino siervo” <plustrabajo relativo>, "para lo cual es un obstáculo la incapacidad del terrateniente para fomentar la ciencia agrícola, o Incrementando la cantidad del trabajo que se impone, en cuyo caso, si las tierras de los terratenientes se cultivan mejor, resultarán tanto peor cultivadas las de los siervos de la gleba a los que se les sustrae el trabajo” (l. c., cap. II, [página 61]).

Lo que distingue a este libro de Jones sobre la renta del “syllabus” de que hablaremos [en el apartado siguiente] es esto: en su primera obra, Jones parte de las diferentes formas de la propiedad sobre la tierra como dadas; en la segunda [, en cambio,] habla de las distintas formas del trabajo a que corresponden. Jones pone también de manifiesto cómo a estas distintas relaciones de producción corresponden distintos grados en el desarrollo de la productividad social del trabajo.

El trabajo de las prestaciones personales (exactamente lo mismo que el trabajo del esclavo) tiene de común con el trabajo asalariado quoad * la renta, el que ésta se paga en trabajo, no en productos y, menos aún, en dinero. * En cuanto a.

En la "renta del aparcero”, "el adelanto de medios de explotación por el terrateniente y el que se confíe al verdadero trabajador la dirección del cultivo de la tierra indican la continua inexistencia de una clase capitalista situada entre [aquellas] dos clases” (p. 74). “Las rentas de los ryots son rentas en productos que paga al soberano, como su propietario, un trabajador la dirección del cultivo de la tierra indican la

continua inexistencia de una clase capitalista situada entre [aquellas] dos clases” “Las rentas de los ryots son rentas en productos que paga al soberano, como su propietario, un trabajador que extrae su propio salario de la tierra” (cap. I, [p. 109]). (Especialmente, en Asia). “Las rentas de los ryots se mezclan frecuentemente con rentas en trabajo y rentas de semiarriendo” (pp. 136ss.). [En este sistema,] el soberano[es] el gran terrateniente. “El florecimiento y la misma existencia de ciudades, en el Asia, responden plenamente a los gastos locales del gobierno" (p. 138).

Las rentas del cottier113 son todas aquellas que deben pagar contractualmente en dinero los colonos campesinos que sacan su sustento de la tierra” (p. 143) (Irlanda) “En la mayor parte de la superficie de la tierra, no existe la renta en dinero" ÍL c.].

"Todas estas formas” (las rentas del siervo, del ryot, del aparcero, del cottier, etc., en una palabra, las peasants rents ** "entorpecen el pleno desarrollo deja productividad de la tierra” [p. 157]. “La diferencia en cuanto a la productividad de la industria consiste, en primer lugar, en la cantidad de mecanismos de que dispone la industria para emplear el trabajo manual y, en segundo lugar, en la proporción en que las actividades puramente físicas se ven ayudadas por los resultados acumulados del trabajo anterior, es decir, por las diferentes cantidades de pericia, conocimientos y capital a que se recurre para la producción” [pp. 157 s.]. "Número reducido de las clases no agrícolas. Es innegable que el número relativo de personas a las que se puede sustentar sin que ellas mismas trabajen en la agricultura depende totalmente de la productividad de los agricultores” (cap. VI, pp. 159s.). “Cuando en Inglaterra se acabó el trabajo de los siervos, se encontraron en el campo los arrendatarios, quienes se hicieron cargo de la explotación de las fincas de los terratenientes. Éstos eran campesinos libres" (l. c., p. 166). ** Rentas del campesino.

Y llegamos, por último, al punto que decisivamente nos interesa aquí, a las farmers rents. Es aquí donde se manifiesta palmariamente la superioridad de Jones, al demostrar que lo que Ricardo, etc., concebía como forma eterna de la propiedad de la tierra es la forma burguesa de esta

113 Por cottier entiende Richard Jones los campesinos irlandeses privados de. tierra que arrendaban al terrateniente un pedazo de tierra labrantía a cambio de determinado pago en dinero.

propiedad, que aparece 1) cuando la propiedad territorial deja de ser la relación dominante en la producción y, por tanto, en la sociedad; 2) cuando la agricultura empieza a explotarse capitalistamente, lo que presupone el desarrollo de la gran industria (at least of manufacture *) en la industria urbana. Jones demuestra que la renta en sentido ricardiano sólo existe en una sociedad basada en el modo capitalista de producción. Al transformarse la renta de la tierra en plusganancia, termina también la influencia directa de la propiedad de la tierra sobre los salarios, lo que, en otras palabras, significa, pura y simplemente, que el terrateniente deja de ser el apropiador directo del plustrabajo, pasando a serlo el capitalista. La magnitud relativa de la renta afecta solamente [, ahora,] a la distribución de la plusvalía entre capitalist and proprietor, not the exaction of that surplus labour itself ** Este sentido se manifiesta objetivamente en Jones, sin que él lo diga expresamente. * Al menos, do la manufactura. ** Entre capitalista y propietario, y no a la exacción de este plustrabajo mismo.

Jones [representa] un gran progreso sobre Ricardo, tanto por su explicación histórica como por sus detalles económicos. Vamos a seguir su teoría paso a paso. En ella se deslizan, naturalmente, algunos errores. En los siguientes pasajes explica Jones acertadamente las condiciones históricas y económicas bajo las cuales [es] la renta de la tierra igual a la surplus profit *** o la expresión de la moderna propiedad sobre la tierra: *** Ganancia extra,

"La renta del arrendatario sólo puede existir allí donde las relaciones más importantes entre las diferentes clases de la sociedad nacen de la propiedad y la posesión sobre la tierra” (p. 185).

El modo de producción capitalista comienza en la manufactura y sólo más tarde se impone en la agricultura.

“Los primeros que se someten a la dirección de los capitalistas son los artesanos y los trabajadores manuales” (p. 187). “Este sistema trae como consecuencia directa la posibilidad de encauzar hacia otros empleos, a voluntad, el trabajo y el capital empleados en la agricultura.”

<Y es este power,† precisamente, la que permite hablar de una compiniución entre agricultural and industrial profits.††> † Esta posibilidad, †† Ganancias agrícolas o industriales.

“Mientras el feudatario era un campesino trabajador a quien la carencia de otros medios para obtener su sustento obligaba a sacarlo de la tierra, se veía condenado a ella por la necesidad; las escasas herramientas que tal vez poseía se hallaban también encadenadas a la tierra, al igual que su poseedor, puesto que no bastaban para procurar a éste otros medios de vida, a menos que se aplicaran al trabajo agrícola. Al surgir el empresario capitalista, se rompe esta dependencia de la tierra y cuando la ocupación de la clase trabajadora en el campo no permite obtener tanto como dedicándose a otras industrias, que en este estado de la sociedad abundan ya, se abandona la actividad del cultivo de la tierra. En este caso, la renta consiste, necesariamente, tan sólo en la ganancia extra" (l. c., p. 188). Termina así la influencia de la renta sobre el salario. “Tan pronto como el trabajador se ve vinculado a un capitalista, cesa su dependencia del terrateniente” (p. 189).

En rigor, como más adelante veremos, Jones no explica cómo nace el surplus profit o, mejor dicho, sólo lo explica a la manera ricardiana, es decir, by the difference in the degrees of natural fertility belonging to different soils.* * Por la diferencia en cuanto a los grados de fertilidad natural correspondiente a las diferentes tierras.

"Cuando las rentas consisten en ganancia extra, la renta de una tierra determinada puede aumentar por tres causas: 1) Por el incremento del producto, al acumularse en su cultivo mayores cantidades de capital; 2) por el empleo más eficiente del capital ya invertido; 3) si capital y producto siguen siendo los mismos, al disminuir la participación de las clases productoras en este producto y aumentar, a tono con ello, la participación del terrateniente. Estas causas pueden relacionarse entre sí mediante diferentes combinaciones” (p. 189).

Más adelante, veremos lo que ocurre con estas diferentes causas. Por el momento, todas ellas presuponen la existencia de la renta nacida del surplus profit; y, siendo así, no ofrece la menor duda de que la causa 1, a la que Ricardo sólo alude de pasada, es absolutamente cierta. Al aumentar el capital empleado en la agricultura, aumenta [también] el volumen de la renta, aunque no aumente el precio del trigo, etc., ni se opere, por lo demás, cambio alguno. Es evidente que, en este caso, aumenta también el precio de

la tierra, aunque no suban los precios del trigo ni se opere, en general, ningún cambio en ellos. Jones explica la renta en el worst soil '** como precio de monopolio. Por consiguiente, el origen real de la renta, en él, se limita a [estas dos causas]: o al precio de monopolio (como en Buchanan, Sismondi, Hopkin, etc.), cuando [se trate del renta absoluta (la que no nace de la diferencia de fertilidad de las [distintas] clases de tierra) o a la renta diferencial (ricardiana). ** Peor tierra. <Ad vocem *** renta absoluta: Tomemos una mina de oro. Supongamos que el capital empleado sea = 100 £, el average profit † = 10 £, renta = 10 £. Supongamos que el capital está formado por una mitad de capital constante (en este caso, maquinaria y materias instrumentales) y la mitad de capital variable. Las 50 £ de capital constante significan simplemente que contienen la misma cantidad de trabajo que se encierra en 50 £ de oro. La parte del producto = 50 £ repone, por tanto, este capital constante. Ahora bien, si el resto del producto = 70 £ y con las 50 £ de capital variable se emplea a 50 obreros, estos 50 obreros (a base de una jornada de trabajo de 12 horas) tienen necesariamente que expresarse en 70 £ oro, de las que 50 £ pagan los salarios y 20 £ realizan el trabajo no retribuido. El valor del producto de todos los capitales de igual composición será, entonces, = 120; el producto, en estas condiciones, = 50 c + 70, [los 70] = 50 jornadas de trabajo, = 50 v + 20 p. Un capital de 100 que empleara más capital constante y menor número de obreros arrojaría un producto de valor inferior. Sin embargo, todos los capitales industriales corrientes, aunque el valor de su producto, en las circunstancias indicadas, fuese = 120, sólo venderían a su precio de producción de 110. Pero esto es imposible en el caso de la mina de oro, aun prescindiendo del ownership of land.* ya que el valor se expresa en la forma natural del producto. Se produciría, por tanto, necesariamente, una renta de 10 £.> *** Sobre el término, † Ganancia media. * Derecho de propiedad de la tierra.

"El trigo puede venderse a un precio de monopolio (es decir, a un precio que no se limite a cubrir los costos y ganancias de quienes lo producen en las condiciones menos favorables) o a un precio que cubra solamente las ganancias usuales. Supuesto el primer caso y prescindiendo de toda diferencia en cuanto a la fertilidad de las tierras cultivadas, el producto incrementado puede ser man tenido mediante un capital incrementado (los precias siguen siendo los mismos)

y elevarse la renta en proporción al capital incrementado que se invierta.” ‘‘Por ejemplo, [supongamos que] la tasa de ganancia usual es del 10 por 100. Si el trigo producido con 100 £ puede venderse en 115, la renta será = 5 £. Si el capital se duplica por las mejoras hechas en la misma tierra y se duplica también el producto, 200 £ [de capital] darán un producto de 230 £ y la renta subirá a 10 £, es decir, se duplicará también” (p. 191).

<Esto vale tanto para la renta absoluta como para la renta diferencial.>

"En las pequeñas comunidades, el trigo puede venderse constantemente a precio de monopolio. También puede ocurrir esto en los grandes países, cuando la población crezca constantemente a mayor ritmo que el incremento de la agricultura. En cambio, el precio de monopolio del trigo es excepcional en países en que la tierra tiene un extensión considerable y una gran variedad. Cuando loa precios aumentan notablemente, se pone en cultivo más tierra o se invierte más capital en la tierra anterior, hasta que el precio apenas arroja más que la ganancia usual sobre las inversiones. Al llegar a este punto, se restringe la agricultura y, en estos países, el trigo se vende, usualmente, a un precio que alcanza exactamente para cubrir, con la tasa usual de ganancia, el capital invertido en las condiciones menos favorables, y la renta obtenida en las tierras mejores se mide entonces por el excedente de su producto sobre el obtenido con el mismo capital en la peor fierra cultivada” (pp. 191 s.). “Todo lo que te necesita para que la renta suba en la superficie total de un país cuyas tierras sean de desigual calidad es que las tierras mejores suministren algo más que las que son, decididamente, menos buenas, por el capital adicional invertido en ellas a medida que progresan los cultivos. En efecto, como es posible encontrar loa recursos necesarios para invertir, a la tasa media de ganancia, nuevo capital en aquellas tierras situadas entre los puntos extremos A y Z, aumentarán las rentas en todas las tierras que superan a aquella tierra especial” (p. 191).

“Si A, cultivada con 100, rinde anualmente 110, [de las que] 10 £ representan la ganancia usual y B, con 100 £, [rinde] 115 y C, con 100 £, 120, etc., hasta llegar a Z, tendremos que B paga una renta de 5 y C de 10. Pues bien, [supongamos que] cada una de estas tierras es cultivada con [un capital de] 200 £. Por tanto, A 220, B 230, C 240, etc.; por tanto, la renta será de 10 en i, de 20 en C, etc.” (p. 193).

“La acumulación general del capital invertido en los cultivos incrementa el producto de todas las clases de tierras casi en proporción a su calidad originaria y necesariamente tiene que hacer subir por sí misma las rentas,

independientemente de la reducción progresiva del rendimiento del trabajo y el capital empleados y, en realidad, con una independencia total de cualquier otra causa” (p. 195).

Esto es un mérito de Jones: empieza poniendo de relieve claramente que rent once supposed its growt will on the whole <always supposing no revolutions in the mode of production> result from the augmentation of agricultural capital, of capital employed to land.* * Que una vez supuesta la renta, el aumento de esta dependerá, en su conjunto, <siempre suponiendo que no surjan revoluciones en el modo de producción> del incremento del capital agrícola, del capital empleado en la tierra. This may be the case not only if price remain the same but even when they fall below their former range.** ** Esto puede suceder, no sólo si el precio se mantiene igual, sino incluso cuando desciende por debajo de su nivel anterior. Contra la [hipótesis] de una gradual diminution en la producción [de la agricultura] observa Jones:

“El rendimiento medio de trigo, en Inglaterra, no excedía en otro tiempo, de doce bushels por acre; actualmente asciende a cerca del doble” (p. 199). “Todo nuevo complemento de capital y trabajo que se añade a la tierra puede invertirse más económica y eficientemente que el anterior” (pp. 199».). “La renta se duplicará, triplicará, cuadruplicará, etc., cuando se duplique, triplique o cuadruplique el capital invertido en la tierra anterior, sin que disminuya el rendimiento ni experimente cambio alguno la fertilidad relativa de las tierras cultivadas” (p. 204).

Tal es, pues, el primer punto en que Jones aventaja a Ricardo. Rent once supposed, it may increase by the mere increase of the amount of capital employed to land, without any respect whatever to a change either in the relative fertility of the soils, or the returns of the succesive doses of capital employed, or any alteration whatever in the price of agricultural produce.*** *** Una vez supuesta la renta, ésta puede aumentar simplemente por el incremento del importe del capital invertido en la tierra, sin relación alguna con cualquier cambio ya sea en la fertilidad relativa de las tierras, del rendimiento de las dosis sucesivas de capital invertido o de cualquier cambio introducido en el precio del producto agrícola. El punto siguiente tratado por Jones es éste:

“Para el aumento, no es incondicionalmente necesario que se mantenga inmutable la proporción entre la fertilidad de las tierras” (p. 205).

<Jones no se da cuenta de que, a la inversa, un incremento de la disproportion, even when the whole agricultural capital is more productively employed, must and will increase the amount of the differential rent. A diminution, on the contrary, in the differences of the fertility of the various soils, must diminish the differential rent, i. e. rent flowing from those differences. Taking away the cause you take away the effect. Still rent (apart from absoluta rent) may increase, but only, then, in consequence of an increase of the agricultural capital employed.*> * De la desproporción, incluso cuando todo el capital agrícola se invierte más productivamente, tiene necesariamente que incrementar e incrementará el importe de la renta diferencial. Por el contrario, una disminución en cuanto a las diferencias de fertilidad entra las varias tierras, reducirá necesariamente la renta diferencial, es decir, la renta emanada de estas diferencias. Suprimida la causa, se suprime el efecto. Sin embargo, la renta (aparta do la renta absoluta) puede aumentar, pero solamente aumentará entonces, como consecuencia del incremento del capital agrícola invertido.

“Ricardo pasa por alto los efectos necesariamente desiguales del capital adicional en tierras de diferente fertilidad” (I. c.).

(Esto sólo significaría una cosa: that the employment of additional capital adds to the differences of relative fertility, and, in that way, to differential rent.** ** Que la Inversión do capital adicional hace qua aumente la diferencia de fertilidad relativa y, por ello, la renta diferencial. Si varios números que guardan entre sí una determinada proporción le multiplican por la misma cifra, su proporción seguirá siendo la misma que antes, pero la diferencia de magnitud entre los distintos productos aumentará a cada nuevo paso del proceso. Si multiplicamos por 2 o por 4 los números 10, 15, y 20, obteniendo 20, 30, 40, o 40, 60 u 80, las proporciones relativas entre estos números seguirán siendo las mismas: 80 y 60 son a 40 como 20 y 15 10, pero la diferencia de magnitud entre sus productos cambiará con cada operación. Si antes era de 5 a 10, luego será de 10 a 20 y, por último, de 20 a 40” (pp. 206 s.). Esta ley [indica] sencillamente lo que sigue:

1. 10, 15, 20. Diferencia 5 [y 10]. Suma de la diferencia 15 5 10 2. 20, 30, 40. Diferencia 10 [y 20]. Suma de la diferencia 30 10 20 3. 40, 60, 80. Diferencia 20 [y 40]. Suma de la diferencia 60 20 40

4. 80, 120, 160. [Diferencia 40 y 80. Suma de la diferencia 120.] [40] [80]

La diferencia entre los términos se duplica en 2 y se cuadruplica en 3. La turna de la diferencia se duplica en 2 y se cuadruplica en 3. Esta es, por tanto, la segunda ley. La primera ley (que Jones aplica solamente a la renta diferencial) era: el volumen de la renta aumenta con el volumen del capital invertido. Si para 100 = 5, para 200 [=] 10.

 Segunda ley: All other circumstances remaining the same, the proportion in the difference between the capitals employed on different soils remaining the same, the amount of that difference, and hence the amount of the aggregate rent or the sum of those differences increases, with the absolute quantity of that difference as resulting from the increase of the capitals employed.* * Si las demás circunstancias no varían, si la proporción de la diferencia entre los Sales invertidos en distintas tierras se mantiene igual, aumentará la magnitud de esta diferencia y, por tanto, la magnitud de la renta total o la suma de estas diferencias, al aumentar la cantidad absoluta de dicha diferencia, como resultado del incremento de los capitales invertidos. Por tanto, la segunda ley [significa que] el volumen de la renta diferencial aumenta en la misma proporción en que aumenta la diferencia del producto, siempre y cuando que la proporción en cuanto a la fertility se mantenga igual, pero como resultado del incremento uniforme del capital employed on the different soils.** ** Capital invertido en las diferentes tierras.

Además, "las diferencias relativas de los productos se reducen y las tierras se aproximan en cuanto a fertilidad cuando se invierten 100 en las clases de tierras A, B y C con un producto de 110, 115 y 120 y, posteriormente, 200 con rendimientos [.respectivamente], de 220, 228, y 235. No obstante, aumentan las diferencias de magnitud de sus productos de 5 y 10 a 8 y 15, razón por la cual aumentarán las rentas. Las mejoras que tienden a nivelar los grados de fertilidad de las tierras cultivadas pueden, por tanto, perfectamente, elevar las rentas, aunque no contribuyan a ello otras causas” (p. 208). “El cultivo de remolacha, la cría de ovejas y los nuevos capitales invertidos para fomentarlos, contribuyeron a fomentar la fertilidad de las tierras pobres más que la de las ricas. Sin embargo, [estas inversiones] incrementaban el producto absoluto de todas las tierras, haciendo subir, con ello, las rentas, al paso que reducían las diferencias de fertilidad entre las tierras cultivadas” (l. c.,.).

"Ricardo opina que las mejoras pueden hacer bajar la renta, pero, a este propósito, debe tenerse en cuenta la lentitud con que, realmente, las mejoras se descubren, se perfeccionan y se difunden” (p. 211).

<Esta última frase sólo tiene interés práctico, no afecta para nada al problema y significa, sencillamente, que estos improvements *** no son tan rápidos as to considerably augment supply in regxrd to demand and to thus reduce market prices.†> *** Estas mejoras. † Como para aumentar considerablemente la oferta en relación con la demanda, reduciendo así los precios de mercado, Originariamente, tenemos: a b c 1) 10, 15, 20. Capital employed in each class †† = 100. Producto = 110, 115, 120. Diferencia =5 + 10 = 15. On account ††† de las mejoras, se invierte el doble de capital, en vez de 100, 200 in each class * A, B, C; pero este capital actúa de un modo distinto en las different classes, lo que da productos = 220 (es decir el doble de A), 228 y 235. Por tanto: †† Capital invertido en cada clase. ††† Por razón. * En cada clase.

a b c 2) 20, 28, 35. Capital employed in each class ** = 200. Producto = 220, 228 y 235. Diferencia = 8 + 15 = 23. Pero la rate of difference reducida 5: 10 (es decir, [la proporción de la diferencia] b — a [con respecto a <a] sub 1) = 1/2 y 10: 10 = 1, mientras que 8: 20 solamente 8/20 = 2/5 y 15: 20 = 8/4. La tasa de la diferencia ha disminuido, pero su amount *** ha aumentado. Sin embargo, esto no constituye ninguna ley nueva, sino que revela solamente increase of rent † con el increase of capital employed †† como en la primera ley, aunque el increase ††† en a, b y c no es proporcional a su original difference of fertility.0 Si los precios bajaran como consecuencia de esta fertilidad incrementada (pero que [es] una fertilidad [relativamente] reducida para b y c, puesto que, de otro modo, su producto tendría que ser = 230 y 240), no sería en absoluto necesario que la renta aumentara, ni siquiera que se mantuviese estacionaria. ** Capital invertido en cada clase. *** importe, † Incremento de la renta. †† Incremento del capital invertido, ††† Incremento. 0 Diferencia original de fertilidad. Como sequel 00 de la segunda ley, [tenemos] la siguiente

application de la misma: Tercera ley: Si las "mejoras en cuanto a la eficiencia del capital invertido en la agricultura” increase the surplus profit realised on particular spots of land, they increase rent.000 00 Secuela. 000 Incrementan la ganancia extra obtenida en trozos de tierra especiales, incrementarán la renta. He aquí, [ahora,] los pasajes de Jones relativos a esto (together x con los anteriores): x Conjuntamente,

"Por tanto, la primera fuente del aumento de las rentas del arrendatario son ll progresiva acumulación y los efectos desiguales del capital sobre los diferentes grados de tierra” (p. 234).

<Sin embargo, esto sólo puede referirse a los improvements que relate dlrectly to the fertility of the soil, as for instance manieres, succesion of crope, etc.xx xx A las mejoras directamente relacionadas con la fertilidad de la tierra, como por ejemplo, los abonos, la sucesión de cosechas, etc.

"Las mejoras en cuanto a la efectividad del capital invertido en la agricultura elevan las rentas, al incrementar Id ganancia extra obtenida en tierras especiales. Determinan regularmente este aumento de la ganancia extra, siempre y cuando que no aumenten el volumen del producto de la tierra tan rápidamente que ello rebase el incremento de la demanda. Estas mejoras en cuanto a la eficiencia del capital invertido suelen darse con los progresos de la pericia agrícola y la acumulación de mayores volúmenes de capital auxiliar” (capital constante). “Un alza de la renta que obedezca a esta causa va seguida, generalmente, de una extensión de cultivo en tierras pequeñas, sin que ello lleve aparejada una reducción cualquiera de los rendimientos del capital agrícola en las peores de las tierras roturadas” (p. 244).

<Jones observa muy acertadamente que a fall of profits * no demuestra the decreasing efficiency of agricultural industry' ** (alias fall ***) en el precio del agricultural produce.† Pero explica muy insatisfactoriamente la posibilidad de esta baja. [Una de dos:] o puede cambiar el producto o its división between labourers and capitalists may change.†† Aquí, no se entrevé todavía la ley real de la baja de la tasa de ganancia. * Una baja de la ganancia. ** La eficiencia decreciente de la industria agrícola. *** Dicho de otro modo, la baja, † Producto agrícola, †† Puede variar su distribución entre trabajadores y capitalistas,

"La baja de la ganancia no es prueba de la decreciente productividad del trabajo agrícola” (p. 257). “La ganancia depende, en parte del volumen del producto del trabajo y, en parte, de la distribución de este producto entre los trabajadores y los capitalistas; y su volumen puede variar, por tanto, como consecuencia del cambio de uno de estos factores” (p. 260).

De ahí también la falsa ley que formula:

“Cuando, independientemente de los efectos de la tributación, se produzca, vistas las cosas en su conjunto, una baja manifiesta del ingreso de las clases productoras” (aquí no se dice lo que es el ingreso. Value in use o value in exchange of profit o rate †††), "cuando se produce una baja de la tasa de ganancia que no es compensada por la subida del salario, y viceversa” (tal es, en efecto, la ley de Ricardo), “puede deducirse de aquí que ha descendido la productividad del trabajo y del capital” (p. 273). ††† Valor de uso o valor de cambio, importe o tasa de la ganancia.

Jones comprende muy bien que la baja relativa [del valor] del agricultural produce as compared to industrial produce may take place in the progress of society althoug in point of fact, agriculture is progressing, absolutely.0 0 Del producto agrícola, comparado con el industrial, puede producirse, dentro del progreso de la sociedad, aunque en realidad experimente la agricultura un progreso absoluto

“Dentro del progreso de las naciones, suele ocurrir que la fuerza y la habilidad de la industria aumentan en mayor medida de lo que cabe esperar de la agricultura de un pueblo en ascenso. Es esta una verdad conocida e incontrovertible. De ahí que pueda esperarse un alza en el valor relativo de los productos de la tierra sin un descenso positivo en la productividad de la agricultura” (p. 265).

Pero esto no explica el alza positiva de los precios en dinero del raw produce,00 a menos que such a fall in the value of gold takes place, as is balanced and overbalanced in manufacture by the still greater fall in the commodities produced, while it is not so balanced in agriculture. This may nappen, even if no general fall in the value of gold (money) takes place, but when a peculiar nation f. i. buys more money by a day’s work as the competing nations do.* 00 Producto de la tierra. * Se produzca en el valor del oro una baja tal, compensada y sobrepasada en la manufactura por una baja todavía mayor de las mercancías producidas, baja que no se produzca en la agricultura. Y esto puede, incluso, suceder sin que se produzca una baja general del valor del oro (moneda), cuando, por ejemplo, una nación particular adquiere más dinero por una jornada de trabajo

que las naciones competidoras Jones explica por qué razones no cree que rija en Inglaterra la ley ricardiana, cuya posibilidad abstracta sin embargo, reconoce.

"Si la renta aumenta por la razón que aduce Ricardo, *por el empleo de una cantidad adicional de trabajo que da un rendimiento proporcionalmente menor1 y que, por tanto, suministra al terrateniente una parte del producto que se obtendría en una tierra mejor, necesariamente tendrá que aumentar la participación media en el producto total que el terrateniente se apropia en concepto de renta”. Y, en segundo lugar, "deberá consagrarse a la agricultura el trabajo de una parte mayor de la población” (pp. 280 s.).

(Esto último no es exacto. It is possible that greater portion of secondary labour is employed —more commodities procured by industry and commerce enter the agricultural process, without the gross produce being augmented proportionally, and without more immediate labour being employed. There may even be less employed.** ** Cabe la posibilidad de que se emplee una porción mayor de trabajo secundario, de que entren en el proceso agrícola más mercancías suministradas por la industria y el comercio sin que aumente proporcionalmente el producto bruto y sin que se emplee más trabajo directo. Puede [.incluso,] emplearse menos

"Ahora bien, la estadística inglesa nos revela tres hechos: una extensión del cultivo de tierras, acompañada por un alza del volumen total de rentas del país; una reducción de la parte del pueblo ocupada en la agricultura; un descenso de la participación del terrateniente en el producto” (p. 282).

(Lo último se explica exactamente lo mismo que el descenso de la tasa de ganancia: por el aumento de la parte del producto que repone el capital constante. Lo que no impide que aumenten el importe y el valor de la renta.)

“A. Smith dice que "a medida que progresan las mejoras disminuye la renta en proporción al producto del país, aunque aumente en proporción a su magnitud” 114 (p. 284).

Jones llama al capital constante “auxiliary capital”.*** *** Capital auxiliar.

114 Véase Adam Smith, “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, libro II, cap. III.

"De los diversos informes que en varias épocas se han hecho al Departamento de Agricultura se deduce que todo el capital invertido en la agricultura de Inglaterra guarda con el necesario para mantener a los trabajadores una proporción de 5: 1, lo que quiere decir que se necesita cuatro veces más capital auxiliar que el destinado a mantener el trabajo, el cual se invierte directamente en el cultivo de la tierra. En Francia, esta proporción es de 2: 1” (p. 223). “Si se invierte una determinada cantidad de trabajo adicional bajo la forma de resultados del trabajo pretérito, para fomentar el trabajo de los obreros realmente ocupados, un rendimiento anual menor hará que resulte aprovechable el empleo de ese capital y que sea, por tanto, más factible que si se invirtiera la misma cantidad de capital nuevo en mantener a trabajadores adicionales” (página 224). “Supongamos que se inviertan en la tierra, para mantener a 3 trabajadores, 100 £, que produzcan su propio salario y el 10 por 100 de ganancia, es decir, 110 £ y que se doble el capital invertido. Lo primero que se hará será emplear a otros tres trabajadores. El producto incrementado será necesariamente = 110 £, = al salario de los tres nuevos trabajadores más 10 £ de ganancia. Supongamos ahora que las 100 £ adicionales se empleen en forma de herramientas, abonos o cualesquiera otros resultados del trabajo pretérito, permaneciendo igual el número de trabajadores empleados. Y que este capital adiciona] dure, como promedio, cinco años. El rendimiento anual del capitalista será necesariamente del 10 por 100 de ganancia y, si calculamos 20 £ por el desgaste anual de su capital, se necesitará un rendimiento de 30 £ para hacer rentable el empleo duradero de las segundas 100£, en vez de 110 £, importe que se necesitaría si se invirtieran directamente en trabajo. Es evidente, por tanto, que la acumulación de capital auxiliar en la agricultura sigue siendo factible aunque el empleo del mismo volumen de capital deje de destinarse al sostenimiento de trabajo adicional y que la acumulación de este capital puede seguirse desarrollando hasta el infinito” (pp. 224 s.). “Por tanto, el incremento del capital auxiliar acrecienta, de una parte, el poder del hombre sobre las fuerzas del suelo en proporción a la cantidad de trabajo directa o indirectamente aplicado a la tierra y, de otra parte, reduce el rendimiento de trabajo que se requiere para que sea rentable el empleo progresivo de determinadas cantidades de nuevo capital” (p. 227). Supongamos, por ejemplo, un capital de 100 £ invertido en la agricultura simplemente para el pago de salarios, con el 10 por 100 de ganancia, de tal modo que el ingreso del arrendatario represente la décima parte del de los trabajadores. Si el capital se triplica, etc., el ingreso del arrendatario seguirá representando la misma proporción con respecto a la de los trabajadores. Pero, si el número de trabajadores sigue siendo el mismo y el volumen del capital se duplica, las

ganancias [representarán] 20 £ o una quinta parte del ingreso. Si el capital se cuadruplica, [representarán] 40 £ o dos quintas partes del ingreso de los trabajadores; si el capital se eleva a 500 £, la ganancia [representará] 50 £ o la mitad del ingreso de aquéllos. Y aumentarán a tono con ello la riqueza, la influencia y probablemente también, en cierta medida, el número de los capitalistas, dentro de la comunidad... El crecimiento del capital hace también necesario, por lo general, el empleo de algún trabajo directo adicional. Lo cual, sin embargo, no impedirá que aumente constantemente la cantidad proporcional de capital auxiliar” (pp. 231 s.).

En este pasaje es importante, ante todo, [la afirmación de] que, al aumentar el capital, aumenta el auxiliar? capital en proporción al capital variable, o éste disminuye relativamente en comparación con el capital constante.

El descenso de los annual returns * en proporción al capital desembolsado, cuando aumenta la parte del auxiliary capital formado por capital fijo o el giro de éste se extiende a lo largo de varios años —y cuyo valor sólo entra anualmente en el producto bajo la forma del déchet— [es un fenómeno que] se da siempre, y no solamente en la agricultura. Cierto es que, en la industria, las materias primas elaboradas durante el año aumentan más rápidamente todavía que la magnitud del capital fijo. Basta comparar, por ejemplo, la cantidad de algodón consumido semanalmente y también anualmente, por supuesto, por una mule-jenny ** con el que consume una rueda de hilar. Pero suponiendo que en [el ramo de] sastrería, por ejemplo, se elabore (en gran escala) el mismo valor en materia prima (aunque no el mismo volumen, pero [calculando] la materia prima más cara que en la hilandería), el return anual, en la sastrería, sería considerablemente mayor que en la hilandería, porque en esta última entra anualmente en el producto una parte mayor del capital (fijo) desembolsado. * Rendimientos anuales. ** Máquina de hilar. *** Rendimiento, El valor de los returns anuales, en la agricultura (donde lo que podemos considerar como materia prima, la simiente, no aumenta en la misma proporción que las otras partes del capital constante, es decir, el capital fijo), es, naturalmente, menor a medida que crece el capital, pero, en vez de aumentar el capital variable, aumenta solamente el constante. En efecto, el capital variable tiene que reponerse totalmente en d producto, [mientras que] d otro sólo se repone anualmente, a medida que anualmente se consume. Presuponiendo como dado el precio del trigo y suponiendo que

sea de 1/2 £ el quarter, harán falta 220 qrs. para reponer el capital variable de 100, con el 10 por 100 de ganancia, mientras que bastarían 60 qn. (= 30 £) para reponer 20 £ de déchet y 10 £ de ganancia. Es decir, que, un return absoluto menor (lo mismo aquí que en la industria, bajo circunstancias análogas) arroja la misma ganancia. Sin embargo, encontramos, aquí, en Jones, diferentes fallacies.† † Errores, D’abord,†† no puede decirse (bajo los supuestos de que se parte) que hayan aumentado los productiva powers of the soil.††† Han aumentado in respect to the labour employed directly, but not in regard to the general capital employed 0 Lo único que puede decirse es que se necesita menos gross produce 00 para seguir produciendo d mismo net produce,000 es decir, la misma ganancia [que antes]. †† Ante lodo. ††† Las fuerzas productivas de la trena. 0 Con respecto al trabajo directamente empleado, pero no con respecto al capital general invertido. 00 Producto bruto. 000 Producto neto, Además, el aumento del ingreso del arrendatario agrícola en proporción al ingreso de los labourers x en esta esfera particular, es importante en cuanto que, aquí, la parte del producto total which goes ío proflt, becomes increased and gpes on increasing relatively to that part which goes to the labourers.xx Con ello, aumenta y se extiende incondicionalmente the wealth and influence del farming capitalist as compared to his labourers * Pero Jones parece hacer sus cálculos así: 10 sobre 100 = 1/ 10, 20 £ sobre 120 (o sea 100 invertidas en trabajo y 20 de déchet) = 1/6, y las 20 £ = 1/5 de lo pagado a los trabajadores, etc. Pero, nada más falso que lo de que, generally speaking,** la tasa de ganancia puede aumentar, mientras disminuye el capital invertido en trabajo. [Ocurre] precisamente al revés. Se realiza, proporcionalmente, menos surplus value. Pero la tasa de ganancia baja. En lo que especialmente se refiere al arrendatario agrícola (lo mismo que con respecto a cualquier [otra] rama aislada), la tasa de ganancia puede seguir siendo la misma si con un capital de 200 emplea a tres que si emplea a seis trabajadores. x Trabajadores, xx Que se convierte en ganancia aumenta y sigue aumentando proporcionalmente a la parte que va a parar a los trabajadores. * La riqueza e influencia del capitalista agricultor, comparadas con [las de] sus trabajadores. ** Hablando en términos generales.

Para que la renta [sea] igual al surplus value, es decir, al excedente sobre el average profit *** se da por supuesto, no sólo que la agricultura se halla formalmente sometida a la producción capitalista, sino que se lleva a cabo la compensación de las tasas de ganancia en las diferentes esferas de

producción y, especialmente, entre la agricultura y la industria. De otro modo, la renta puede ser igual a su surplus wages † (lo que es también la ganancia). Puede, incluso, representar una part of profit.†† Y hasta una deduction from wages. ††† *** Ganancia media, † Excedente sobre los salarios, †† Parte de la ganancia, ††† Deducción del salario.

### 2. Richard Jones, “An Introductory Lecture on Political Economy, delivered at Rings College, Londres, 27 febrero 1833. To which is added a Syllabus of Course of Lectures on the Wages of Labour’, Londres, 1833. [Concepto ‘‘estructura económica de la nación” e intento de caracterizar con ayuda de él los distintos tipos de orden social. Confusión de Jones, en lo que se refiere al “Labour Fund"]

[En su obra “An Introductory Lecture..dice Jones:]

"La propiedad sobre la tierra, en una determinada época de desarrollo de un pueblo, se basa, casi sin excepción, o en el gobierno general o en las personas que se benefician con ella” (p. 14). ‘‘Entiendo por estructura económica de las naciones las relaciones entre las diferentes clases que, basadas en primer término en la institución de la propiedad territorial y la distribución de su producto excedente, se modifican y cambian más tarde (en medida mayor o menor) por la influencia de los capitalistas, en cuanto mediadores de la producción y del cambio de riqueza y de la ocupación de la población trabajadora” (pp. 21 s.115 /1130//

 Por “Labour Fund” [Fondo de trabajo] entiende Jones

115 Sigue un breve intercalado que forma parte del capítulo sobre Ramsay y que figura como nota de pie de página, en p. 311 del presente volumen.

"el volumen total de los ingresos consumidos por los trabajadores, cualquiera que sea la fuente de ellos” ([“Syllabus”], p. 44).

Esto es fundamental en Jones (el término de labor fund procede, probablemente, de Malthus:116 toda la estructura económica de la sociedad gira en torno a la forma del trabajo, es decir, a la forma en que el trabajador se apropia sus medios de vida o la parte de su producto upon which he lives.* Este Labour Fund presenta diferentes formas, y el capital es solamente una de ellas, una forma históricamente tardía. Solamente con R[ichard Jones] adquiere el pleno desarrollo de que es susceptible la distinción esencial de Adam Smith, [la] de que el trabajo sea pagado por el capital o directamente por el ingreso, lo que se convierte en la clave para comprender las diferentes estructuras económicas de la sociedad. Con esto, desaparece, al mismo tiempo, la absurda creencia de que, porque en el capital el ingreso del trabajador se manifiesta d’abord bajo la forma de algo apropiado alias ** ahorrado por el capitalista, esto sea algo más que una [pura] diferencia formal. * De la que vive. ** En otras palabras.

"Incluso entre las naciones europeas occidentales nos encontramos todavía con los efectos de una estructura social resultante del modo peculiar de distribuir el producto de la tierra y de su trabajo, como la implantada en el periodo anterior de existencia de las naciones dedicadas a la agricultura” (p. 16). (a saber, a class of agricultura! labourers,*** en segundo lugar de landlords,† en tercer lugar de menials, retainers and artisans †† que, directa o indirectamente, contribuyen a consumir el ingreso de los terratenientes). "Los cambios que influyen en esta estructura económica tienen su gran factor, su fuerza motriz, de la que emanan, en el capital, es decir, en la riqueza acumulada, que se emplea en obtener ganancia”... En todas las naciones desempeña la distribución especial de la riqueza a que aquí nos referimos un papel muy importante para el cambio de los nexos que mantienen unidas a las diferentes clases de la comunidad y para la determinación de su capacidad

116 Lo que Richard Jones llama Labor Fund (fondo del trabajo) es lo que Malthru designa "Funds for the maintenance of labour” (“fondo de mantenimiento del trabajo"), nombre que encontramos ya, repetidas veces, en la primera edición de su libro “Essay on the Principle of Population”, etc. (Londres, 1798, pp. 303, 305, 306, 307, 312, 313, etc.,). En la quinta edición de dicho libro (Londres, 1817) esta expresión aparece, sobre todo, en los caps. 5 y 6 del libro III. Malthus emplea este término en su obra "Principles of Política! Economy”, etcétera.

productiva”... En Asia y en una parte de Europa (antes, en Europa entera), las clases no agrícolas se hallan enteramente sostenidas por los ingresos de las otras clases, principalmente la de los terratenientes. Si deseas [valerte del] trabajo de un artesano, tienes que suministrarle el material; viene a tu casa, le das de comer y le pagas su salario. Al cabo de algún tiempo, se interpone [aquí] el capitalista, quien se cuida del material, adelanta al trabajador el salario, se convierte en su patrono y se hace [, así,] dueño del artículo producido, que cambia [, ahora,] por tu dinero... Surge, de este modo, una clase intermedia entre los propietarios de la tierra y una parte de aquellos que no son agricultores, y de esta dan Intermedia dependen éstos para encontrar ocupación y medios de sustento. Los nexos que antes unían a la comunidad se corroen y caen, y otros nexos, otros principios de cohesión vienen a entrelazar sus diferentes clases, surgen nuevos relaciones económicas... Aquí, en Inglaterra, no sólo se halla a sueldo de los capitalistas la gran masa de personas que no se dedican a la agricultura, lino que también son servidores suyos quienes cultivan la tierra con su trebejo" (l. c., pp. 16ss.). *** Una clase de trabajadores agrícolas, † Terratenientes, †† Criados, servidumbre y artesanos.

El “Syllabus of a Course of Lectures on the Wages of Labour” se distingue del libro “On Rent” del siguiente modo: En el segundo, se estudian las diferentes formas de la propiedad de la tierra, a las que corresponden diferentes social forms of labour.* En el primero, se parte de estas different forms of labour, viendo su offspring ** tanto en las diferentes formas de la propiedad de la tierra como en el capital. A la forma que las condiciones de trabajo revisten frente al trabajador —es decir, principalmente, a la tierra (la naturaleza, puesto que esta relación incluye todas las demás)— corresponde la determinación social de su trabajo. Pero, en realidad, es ésta la que encuentra en aquélla simplemente su expresión objetiva. * Formas sociales de trabajo. ** Resultado. Veremos, por tanto, que las diferentes formas del labour fund corresponden a los diferentes modos como el trabajador se comporta con respecto a sus propias condiciones de trabajo. El modo como se apropia su producto (o una parte de él) depende del modo como se comporte hacia sus condiciones de producción.

“El fondo de trabajo”, dice Jones, “puede dividirse en tres clases: Ingresos producidos por los trabajadores, que estos mismos consumen y que nunca pertenecen a otras personas.” <En este caso, cualquiera que sea la forma especial que adopten, el trabajador tiene que ser, de hecho, poseedor de sus instrumentos de producción.>

2) “Ingresos que pertenecen a clases distintas de los trabajadores y que estas clases gastan para mantener directamente al trabajo. 3) El capital propiamente dicho. Estas diferentes ramas del fondo de trabajo pueden observarse todas en nuestro propio país; pero, si residimos en el extranjero, vemos que las partes de este fondo que aquí aparecen menos extendidas son en otras partes las fuentes principales del sustento de la población y determinan el carácter y la posición de la mayoría del pueblo” (pp. 45 s.). ad 1) "Los salarios de los cultivadores que trabajan la tierra o de los campesinos poseedores. Estos cultivadores o campesinos que trabajan la tierra son poseedores hereditarios, propietarios, feudatarios. Estos últimos son siervos, semiarrendatarios, caseros. Los últimos, característicos de Irlanda. Con los ingresos de los agricultores campesinos de todas clases aparece frecuentemente mezclado algo parecido a la renta o la ganancia, pero deben considerarse como trabajadores asalariados cuando su sustento depende esencialmente de la remuneración de su trabajo manual." Por tanto, en lo que se refiere a los labouring peasants.*** *** Campesinos trabajadores. α) "Poseedores hereditarios que cultivan por sí mismos la tierra. Antigua Grecia. Asia moderna, especialmente la India.” β) “propietarios [campesinos]. Francia, Alemania, Estados Unidos, Australia, Palestina antigua.” γ) “caseros” (pp. 46-48).

Lo característico, aquí, es que el trabajador reproduce para sí mismo el labour fund. Éste no se convierte en capital. El trabajador se lo apropia directamente tal y como directamente lo produce, aunque su surplus labour es apropiado por él en todo o en parte o se lo apropian totalmente otras clases, según la forma específica en que se comporte hacia sus condiciones de producción. Jones cae totalmente en un prejuicio económico cuando llama a estos trabajadores wages labourers.* No se da en ellos nada de lo que caracteriza al trabajador asalariado. Es una peregrina creencia de los economistas burgueses eso de que, porque, bajo el capital, se convierta en salario la parte del producto que el trabajador no se apropia, tenga que ser necesariamente salario la parte del producto consumida por el mismo trabajador. * Trabajadores asalariados.

ad 2) “En Inglaterra se reducen a los criados, soldados, marineros y algunos artesanos, que trabajan por su cuenta y son pagados con los ingresos de quienes los emplean. Esta rama del fondo general de trabajo es la que, en gran parte del

mundo, sostiene a casi todos los trabajadores no agrícolas. En Inglaterra, predominaba antes este fondo. Warwick, el hacedor de reyes.117 La nobleza rural inglesa. Actualmente, predomina en el Oriente. Mecánicos, criados. Grandes cuerpos de tropas que sostener. Consecuencias de la concentración de este fondo en manos del soberano, en todas las partes de Asia. Nacimiento repentino de las ciudades; rápida decadencia; Samarkanda, Kandahar y otros” (pp. 48 s.).

Jones pasa por alto dos formas fundamentales: la comunidad asiática, con su unidad de agricultura e industria. Y, en segundo lugar, el régimen gremial urbano de la Edad Media, que, en parte, [se daba] también en el mundo antiguo.

ad 3) “El capital no debe confundirse nunca con el fondo general de trabajo del mundo, del que procede gran parte de los ingresos. Todas las ramas de los ingresos de una nación. contribuyen a la acumulación, mediante la que se forma el capital. Así lo hacen en diferente medida según los diversos países y las diversas etapas de la sociedad. Los que más contribuyen a ello son los salarios y las rentas” (p. 50).

El hecho de que el surplus labour se convierta en capital (en vez de cambiarse directamente por trabajo, como ingreso), hace que el capital aparezca como [algo] ahorrado del ingreso. Tal es el punto de vista fundamental de Jones. Y al progresar la sociedad, en efecto, la masa del capital proviene de los ingresos así acumulados. Sin embargo. en la producción capitalista, el mismo labour fund originario se manifiesta como un ahorro del capitalista. El mismo labour fund reproducido, en vez de seguir perteneciendo al trabajador como en 1), se revela como la propiedad del capitalista, ajena al trabajador. Este punto no aparece desarrollado por Jones. Lo que Jones dice en este "Course” acerca de la rate of profit ** y su influencia en la acumulación, es flojo: ** Tasa de ganancia.

"Si las demás circunstancias se mantienen iguales, la capacidad de una nación para ahorrar de sus ganancias varía con la tasa de ganancia; ésta es grande

117 En el “Text-Book of Lectores on the Política! Economy of Nations", etc. (Hertfrod, 1852, p. 71), Richard Jones dice lo siguiente: “...the Earl of Warwick alone fed daily, in his various castles, 40.000 men...” (“...Solamente el duque de Warwick alimentaba en sus varios castillos a 40 000 personas...”).

cuando las ganancias son altas y pequeña cuando ion bajas. Pero si la tasa de ganancia desciende, cambia todo lo demás. Las cantidades de capital empleado pueden aumentar en relación con el censo de población" (p. 50).

<Lo que Jones no comprende es que del “may” increase * se deduce que la rate of profit sinks because ** “las cantidades de capital empleado han aumentado en relación con el censo de población". Pero se acerca a la verdad.> * Pueden aumentar. ** La tasa de ganancia desciende porque.

“Pueden aumentar las ocasiones y facilidades para acumular... Una tasa baja de ganancia va generalmente acompañada, como en Inglaterra, por una rápida tasa de acumulación en proporción a las cifras de población..., y una tasa alta de ganancia por una tasa más lenta de acumulación, en proporción al censo de habitantes, como ocurre en Polonia, Rusia, la India, etc.” (pp. 50 s.).

Cuando la tasa de ganancia es alta (prescindiendo de los casos, como el de Norteamérica, en que, de una parte, existe producción capitalista, y de otra, Lower value of all agricultural produce),*** ello se debe, generally † a que el capital se halla principalmente formado por capital variable; es decir, a que predomina el trabajo directo. Tomemos un capital de 100, con la quinta parte de capital variable. Y supongamos que el surplus labour sea = una tercera parte de la jornada de trabajo. En este caso, la ganancia será = 10 por 100. Supongamos que cuatro quintas partes sean capital variable y el surplus labour = la sexta parte de la jornada de trabajo. En este caso, la ganancia = 16 por 100. *** Más bajo valor de todo el producto agrícola. † Generalmente.

“Es errónea la teoría de que, cuando la tasa de ganancia desciende al progresar la nación, tienen necesariamente que disminuir los medios de lograrse el sustento para una población creciente. Este error nace 1) de la falsa concepción según la cual la acumulación a base de ganancias tiene que ser necesariamente lenta allí donde la tasa de ganancia es baja y rápida cuando es alta; 2) a la falsa opinión de que la ganancia es la única fuente de la acumulación; 3) a la falsa creencia de que todos los trabajadores de la tierra viven solamente de acumulaciones y ahorros de ingresos, y nunca del ingreso mismo" (p. 51).

[Dice Jones:]

“En la estructura económica de las naciones se producen cambios cuando el capital asume la tarea de adelantar los salarios...” /1133//

 R[ichard] Jones resume acertadamente [su pensamiento] en el siguiente pasaje:

 “La cantidad de capital destinado al sostenimiento del trabajo puede variar independientemente de los cambios en cuanto al volumen total de capital” (esto es una afirmación importante) "...podemos observar, a veces, que grandes fluctuaciones en cuanto al margen de ocupación y, por tanto, una gran miseria, se dan con mayor frecuencia cuando el mismo capital es más abundante" (p. 52).118 /1133//

 El capital total puede seguir siendo el mismo y [producirse un] cambio (principalmente una baja) en el capital variable. El cambio en cuanto a la proporción entre las dos partes integrantes del capi(al no implica necesariamente cambios en cuanto a la magnitud del [capital] total. Por otra parte, el incremento del capital total puede ir aparejado, no solo ni descenso relativo, sino [también] al descenso absoluto del capital variable y va siempre acompañado por violentas fluctuaciones de dicho capital y, consiguientemente, por “fluctuaciones en cuanto al margen de la ocupación” /1157// [Jones sigue escribiendo, en el "Syllabus":]

 "Periodos de paso gradual de los obreros de depender de un fondo d depender de otro... Los agricultores trabajadores pasan a ser pagados por capitalistas... Las clases no agrícolas entran bajo la dependencia de capitalistas" (pp. 52 s.).

Lo que Jones llama aquí "transfer" * es lo que yo llamo “acumulación originaria”. Mera diferencia de forma. [Pero] también se contrapone la absurda concepción de los "savings”.** * Pasar a ser. ** Ahorro».

Esclavitud. “Los esclavos pueden dividirse en pastores, adscritos a la tierra, esclavos domésticos y esclavos de carácter mixto, intermedios entre los adscritos

118 Marx hace esta misma cita en la página final del cuaderno XVIII de su manuscrito (p. 1157), con las mismas observaciones que aquí figuran.

a la tierra y los domésticos... Encontramos esclavos como campesinos, como servidumbre de la casa o como artesanos, sostenidos por los ingresos de los ricos, como trabajadores sustentados por el capital".

Pero mientras impera la esclavitud, la relación capitalista sólo puede ler puramente esporádica, subordinada, y nunca dominante.

### 3. Richard Jones, "Text-book of Lectures on the Political Economy of Nations", Hertford 1852

### [a) Gérmenes de la comprensión histórica del modo de producción capitalista en relación con el fetichismo burgués en cuanto a la concepción del capital como “riqueza acumulada”. El problema del trabajo productivo e improductivo]

(En el "Text-book of Lectures on the Political Economy of Nations”, escribe Jones]

"La productividad del trabajo da los pueblos depende, en realidad, de dos causas: primero, de la fertilidad o no fertilidad de las fuentes originarias'’ (land and water ***)... de la riqueza, que la producen. Segundo, de la eficiencia del trabajo empleado por ellos, cuando utilizan estas fuentes o elaboran las mercancías obtenidas de ellas” (p. 4). *** Tierra y agua.

"La eficiencia del trabajo humano depende: 1) de la constancia con que se realice; 2) del saber y la pericia con que se aplique a los fines del productor; 3) de la fuerza mecánica en que se apoye” (p. 6). “La energía que el hombre trabajador despliega en la producción de la riqueza... puede reforzarse 1) poniendo a su servicio fuerzas motrices más poderosas que las suyas propias; 2) empleando una cantidad o clase de fuerza motriz, de la que dispone, de manera que ofrezca una ventaja mecánica mayor. Por ejemplo, una

locomotora de 40 caballos de fuerza produce diferente efecto en la vía férrea que en un camino” (p. 8). "El mejor de los arados realiza tanto y tan buen trabajo con dos caballos como el peor con cuatro” (p. 9). "La máquina de vapor no es simplemente una herramienta; suministra una fuerza motriz multiplicada, y no simplemente, los medios para el empleo mecánicamente más ventajoso de las fuerzas de que dispone ya el trabajador” (p. 10, nota).

Tal es, pues, según J[ones] la diferencia entre tool y machinery * La primera suministra al trabajador los medios para emplear con mayor ventaja mecánica las fuerzas que ya posee, mientras que la segunda le proporciona un incremento de fuerza motriz (?). * Herramientas y maquinaria.

El capital... está formado por la riqueza ahorrada del ingreso y destinada a la obtención de ganancias" (p. 16). "Las posibles fuentes del capital... son, evidentemente, los ingresos totales de todos los individuos que forman una comunidad, de cuyos ingresos es posible hacer ahorros. Las clases específicas del ingreso que más abundantemente alimentan el progreso del capital nacional varían en las diversas fases de su desarrollo y son, por consiguiente, totalmente distintas en las naciones que ocupan una posición diferente en este desarrollo” (L c.). "Por tanto, la ganancia dista mucho de ser la única fuente de la que se forma el capital o por la que se incrementa éste. Es, incluso, una fuente poco importante de la acumulación, comparada con los salarios y las rentas, en las fases anteriores de la sociedad" (p. 20). "Cuando se ha producido, en realidad, un considerable incremento de las fuerzas del trabajo nacional, adquieren las ganancias una importancia relativamente mayor, como fuentes de acumulación” (P21).

El capital, según esto, es una parte de la wealth ** en que consiste el ingreso, que no se invierte como tal ingreso, sino para producir ganancia. La ganancia es ya una forma de la plusvalía, que presupone específicamente el capital. Dando por supuesto el modo capitalista de producción —es decir, el capital— la explicación es acertada. Es decir, si se presupone lo que se trata de explicar. Pero J[ones] se refiere aquí a todo ingreso spent not as revenues, * sino con el fin de enriquecerse y, por tanto, productively.** ** Riqueza. * Gastado, no como ingreso. ** Productivamente.

Sin embargo, aquí hay que distinguir dos cosas:

Primero, en todas las etapas del desarrollo económico encontramos una cierta acumulación de riqueza, ampliación de la escala de producción, atesoramiento, etc. Mientras predominan los salarios y las rentas —es decir, lo anteriormente expuesto—, mientras la mayor parte del surplus labour y del surplus produce que el trabajador no se apropia corresponde al terrateniente (en Asia, al Estado) y, por otra parte, el trabajador mismo reproduce su labour fund, no sólo produce él mismo su Hilario, sino que se lo paga a sí mismo, colocándose la mayoría de las veces en la situación (casi siempre in that state of society ***) de apropiarse él mismo una parte at least —por lo menos de su surplus labour y de su surplus produce— en este estado de la sociedad, el salario y la renta son también las principales fuentes de acumulación (la ganancia 10 limita, aquí, a los comerciantes, etc.). Solamente a partir del momento en que la producción capitalista pasa a ser el modo imperante, en que no sólo existe esporádicamente, sino que se constituye en el modo dominante de producción de la sociedad; a partir del momento en que el capitalista, in fact, the whole surplus labour and surplus produce appropiates directly, in the firts instance, although he has to pay away portions of it to the holders, etc.,† a partir de este momento, se convierte la ganancia en la principal souüe of capital, of accumulation, of wealth taved from revenues, and used with a view to profit.†† Lo cual presupone, al mismo tiempo (ello va implícito en el predominio del modo de producción capitalista,) [que] “se ha producido en realidad, un considerable incremento de las fuerzas del trabajo nacional". *** En el estado de la sociedad. † De hecho, se apropia directamente, en primera instancia, el plustrabajo y el plusproducto total, aunque tenga que ceder partes de él al terrateniente, etc. †† En la principal fuente del capital, de la acumulación, de la riqueza ahorrada del ingreso y empleada con vistas a la ganancia, Por tanto, a los asnos que se imaginan que no puede haber acumulación sin la ganancia del capital o que justifican esta ganancia diciendo que el capitalista hace el sacrificio to save from his revenues for productive purposes ††† J[ones] les contesta que esta función “of accumulating”0 de este modo de producción específico (d modo capitalista) corresponde al capitalista, preferentemente; [pero] que, en modos de producción anteriores, los agentes fundamentales de este proceso eran el mismo trabajador y, en parte, el terrateniente y que la ganancia, allí, apenas ejercía ninguna función. ††† Para ahorrar de sus ingresos con fines productivos, 0 De acumular. La función [de acumular] pasa siempre, naturalmente, 1) a quien se embolia la plusvalía y 2) entre quienes se la embolsan, principalmente, ll que os, al mismo tiempo, agente de la producción. Por

tanto, si se dice que la ganancia está justificada porque el capitalista “saved” his capital from profit 00 y porque ejerce la función de acumular, se afirma simplemente que el modo de producción capitalista está justificado por el mero hecho de existir, lo mismo que lo que lo antecede y lo seguiría. Al afirmar que otra manera de acumular sería imposible, se olvida de que este modo determinado de acumular —trought the agency of the capitalist * corresponde a un periodo histórico y tendrá, asimismo, su final histórico correspondiente. 000 "Ahorra” su capital de la ganancia. * Mediante la acción del capitalista.

Segundo. Una vez que ha pasado a manos del capitalista por fas o por nefas la cantidad de accumulated wealth** suficiente para que pueda apropiarse de la producción, es posible —al cabo de cierto lapse of time— que el mayor volumen de capital existente be considered as merely originating from profit (revenues),*** es decir como plusvalía capitalizada. Un punto que Jones no destaca suficientemente, que en realidad sólo da tácitamente por implícito, es éste: para que el labouring producer † se pague a sí mismo su salario y su producto no empiece cobrando la “shape’’ of being “saved!’ from other people’s revenue, and then país back by them to the labourer,†† es necesario que el trabajador se halle en posesión (ya sea como propietario, tenant, hereditary occupier.††† etc.) de sus condiciones de producción. Para que su salario y, por tanto, el labour fund se enfrente a él como capital ajeno, tiene que haber perdido estas condiciones de producción, [tienen que] haber adoptado éstas the shape of foreign property,0 Solamente a partir del momento en que, con sus condiciones de producción, se le arrebata su labour fund, en que éste cobra independencia frente a él como capital, comienza el proceso ulterior, que no se limita a la mera reproducción de estas condiciones originarias, sino que [incluye] su desarrollo posterior, en que tanto las condiciones de producción como el labour fund se enfrentan al trabajador como “saved’’ from other people’s revenue, in order to be converted into capital.00 Con la posesión de sus condiciones de producción y, con ellas, de su labour fund, el trabajador pierde también la función de acumular y todo lo que añada a la riqueza se manifiesta bajo la shape of other people’s revenue, that must first be “saved" by those people, that is to say, not spent as revenue, to perform the functions of capital and labour fund para el labourer.000 ** Riqueza acumulada. *** Sea considerado como proveniente meramente de la ganancia (del ingreso), † Productor que trabaja, †† “Forma” de ser “ahorrado” del ingreso de otras personas para restituirse luego por ellas al trabajador, ††† Feudatario, ocupante hereditario. 0 La forma de propiedad

ajena. 00 “Ahorradas” del ingreso de otras personas con el fin de convertirse en capital. 000 Forma de ingreso de otras personas, es decir, no gastada como ingreso, con objeto de que cumpla las funciones de capital y fondo de trabajo para el trabajador. Como Jones presenta las cosas cuando las cosas todavía no se presentaban así, cuando [aún] existía unidad, habría tenido que exponer, naturalmente, este “divorcio" como el verdadero proceso de formación del capital. Pero, una vez que [el divorcio] existe, se inicia el proceso y éste continúa y se extiende, y el surplus labour del trabajador siguen enfrentándose a él como ingreso ajeno, gracias a cuyo “ahorro”, y solamente así, puede acumularse la riqueza y ampliarse la escala de la producción.

Retroconversión del ingreso en capital. Si el capital <es decir, el divorcio entre las condiciones de productor y el trabajador> es la fuente de la ganancia, <es decir, de[l hecho de] que el surplus labour aparezca como ingreso del capital, y no del trabajo,> la ganancia será la fuente del capital, de la nueva formación de capital, es decir, de que las condiciones de producción adicionales se enfrenten al trabajador como capítol, como medio para que ésta siga siendo trabajador y su plustrabajo pueda seguir siendo apropiado por otro. La unidad originaria entre el trabajador y las condiciones de trabajo <, dejando a un lado la esclavitud, en la que el trabajador forma parte él mismo de las condiciones de trabajo objetivas,> presenta dos formas fundamentales: la de la comunidad asiática (comunismo natural) y la pequeña agricultura familiar (con la que se halla relacionada la industria casera) in one or the other form".* Ambas son formas infantiles y poco adecuadas para que el trabajo se desarrolle como trabajo social y se desarrolle, con él, su productividad. De ahí la necesidad de este divorcio, de este desgarramiento, de alte antagonismo entre el trabajo y la propiedad (entendiendo por tal la propiedad sobre las condiciones de la producción). La forma extrema do este desgarramiento, en la que, al mismo tiempo, las productiva forces of social labour are most powerfully developed que las del capital. La unidad originaria sólo puede restablecerse sobre la base material así creada y por medio de las revoluciones por las que, en el proceso de esta creación, pasan la clase obrera y toda la sociedad. * Bajo una u otra forma. ** Las fuerzas productivas del trabajo social se hallan más poderosamente desarrolladas. Otro punto que Jones no destaca tampoco bastante es el siguiente: El ingreso que se cambia directamente, en cuanto tal, por el trabajo, cuando no se trata del ingreso del self-sustaining labourer *** que ocupa a un secondary workman,† es el ingreso del landholer,†† derivado, a su vez, de

la renta que el self-sustaining labourer le paga y que no consumen totalmente en especie él mismo y sus menials and retaniers,††† lino que con [una parte de] ella compra el producto o los servicios de HCOndary workmen, etc. Es decir, que esto presupone siempre la primen relación. *** Trabajador que se basta a sí mismo, † Segundo trabajador, †† Poseedor de la tierra. ††† Criados y servidumbre. <Exactamente lo mismo que una parte de la ganancia es clasificada como interés, even if the industrien capitalist employs his own capital only,0 porque esta forma cobra un modo de existencia independiente, even if a labourer owns his means of production, even withoout employing any other labourer, it is considerar as capital 000 y la parte de su propio trabajo que realiza au delà 000 de lo que constituye el salario usual, aparece ganancia, debida a su capital. Y esta parte se escinde luego in difftrent economical characters,x Como his own workman he gets his wages, and as capitalist, he gets his profits.* Esta observación corresponde al capítulo “Revenue and its sources”.**119 0 Aun cuando el capitalista industrial amplia su propio capital, exclusivamente. 00 Incluso aunque un trabajador posee sus propios medios de producción, sin emplear a ningún otro trabajador, es considerado como capital. 000 Más allá, x Diferentes caracteres económicos. * Como su propio trabajador, recibe su salario y como capitalista, su ganancia. ** “El ingreso y sus fuentes”.

“Por lo que se refiere a la influencia sobre las fuerzas productivas de la nación, existe una diferencia entre la riqueza que se ahorra y se invierte en salarios para obtener una ganancia y la riqueza que se gasta del ingreso para mantener al trabajo. Con referencia a esta distinción, empleo el término de capital para designar exclusivamente la parte de la riqueza que se ahorra del ingreso y se emplea para obtener ganancia” (pp. 36s.). “Podemos... entender bajo el concepto de capital toda la riqueza destinada al sostenimiento de trabajadores, haya pasado o no por un proceso previo de ahorro... Si queremos estudiar la situación de las clases trabajadoras y de aquellas que les pagan en las diferentes naciones y bajo diferentes condiciones, tendremos, pues, que distinguir entre el capital ahorrado y el capital que no ha pasado por un proceso de acumulación, en una palabra, entre el capital que es ingreso y el que no lo es” (p. 36). "En todas las naciones del viejo mundo, exceptuando Inglaterra y Holanda, [vemos que] el salario de los trabajadores agrícolas no brota de los fondos que se han ahorrado y acumulado a base de los ingresos, sino de los fondos producidos

119 Véase sobre el capítulo “El ingreso y sus fuentes” la nota 7 al tomo I de Teorías sobre la plusvalía.

por los mismos trabajadores y que no han formado nunca parte de otro fondo que el de la provisión destinado a su propio consumo directo’’ (p. 37).

Lo que distingue a Jones del resto de los economistas (exceptuando tal vez a Sismondi) es que subraya como lo esencial la determinación social de forma del capital y reduce a esta determinación de forma toda la diferencia entre el modo de producción capitalista y los demás. Se trata de que el trabajo se convierte directamente en capital y de que, por otra parte, este capital compra trabajo, no en razón a su valor de uso, sino para valorizarse a sí mismo, para crear plusvalía (un valor de cambio más alto), “para obtener ganancia”. Pero, al mismo tiempo, se revela aquí que el “saving of revenue”,*** para convertirlo en capital, y la “acumulación” sólo se distingue por la forma de los otros modos [de producción] en los que “la riqueza se destina al sostenimiento del trabajo”. Los agricultura) labourers † de Inglaterra y Holanda, que perciben salarios “advanced" †† por el capital, produce “their wages themselves"†††lo mismo que el French peasant or the self-sustaining Russian serf.0 Considerado el proceso de producción en su continuidad, el capitalista sólo adelanta al labourer noy, como “salario”, una parte del producto que el labourer ha “producido” ayer. La diferencia [entre el modo capitalista y otros modos de producción] no estriba, pues, en que en un caso the labourer does produce his own wages, and does not produces them in the other.00 La diferencia estriba en que su producto aparece [en un caso] como salario; el que, en un caso [, bajo las condiciones del modo capitalista de producción,] el producto del trabajador (la parte del producto de éste que crea el labour fund) 1) se manifiesta como ingreso ajeno, 2) pero no se gasta como ingreso, ni tampoco en trabajo en que se consuma directamente el ingreso, sino que 3) se enfrenta al trabajador como capital, el cual le restituye esta parte del producto a cambio, no sólo de su equivalente, sino a cambio de más trabajo que el materializado en el producto. De este modo, su producto aparece 1) como ingreso ajeno, 2) como "saved” from revenue in order to be employed in the purchase of labour with a view of profit * es decir, como capital, es el mismo del que se dice que el labour fund “ha pasado por un proceso previo de ahorro”, prevlously to be reconverted into the means of the labourer’s subsistance,** "existe bajo otra forma" (aquí, [se trata] expresamente, de un mero cambio de forma) “que la de una provisión para el consumo directo de los trabajadores”. Toda la diferencia radica en el

cambio de forma por el que pasa el labour fund producido por el trabajador antes de refluir a el bajo la forma del salario. Por tanto, en el caso de los selfsustaining peasants *** o de los artesanos independientes no cobra nunca la forma del "salario”. *** Ahorro de ingresos, † Trabajadores agrícolas. †† Adelantados. ††† Producen ellas mismos sus salarios. 0 El campesino francés o el siervo ruso que se basta a sí mismo. 00 El trabajador produce su propio salario, mientras que en el otro caso no lo produce. * "Ahorrado" del ingreso con el fin de emplearse en la compra de trabajo con vistas a (obtener) una ganancia, ** Antes de convertirse en los medios de sustento del trabajador. *** Campesinos que te basten a sí mismos,

 “Saving" y “accumulation”-as far as the labour fund in concerned-† son aquí, meros nombres para expresar los cambios de forma por los que pasa el producto del trabajador. El self-sustaining labourer se come su producto exactamente lo mismo que el wages-labourer †† o, mejor dicho, el segundo exactamente lo mismo que el primero. Lo que ocurre es que, en el segundo, su producto aparece como something saved or accumulated from others, the capitalist's revenue.††† La realidad es, por el contrario, que este proceso permite al capitalista to ‘save” nr "accumulate”, on his account, the labourefs surplus labour,0 razón por la cual también Jones subraya con tanta fuerza que, en el modo de producción no capitalista, la accumulation no proviene de la ganancia, lino del salario, es decir, de los ingresos del self-sustaining cultivator 00 o del artesano, que cambia directamente su trabajo por ingresos (cómo, de otro modo, habrían podido salir de estos últimos los middleclassmen 000 y de la renta del terrateniente. Pero, para que el labour fun pase por estos cambios es, asimismo, necesario que sus condiciones de producción se le enfrenten también como capital, cosa que no ocurre bajo las otras formas. El incremento de la riqueza no se manifiesta, en este último caso, como emanado del labourer, sino del saving de ganancia —retroconversión de plusvalía en capital—, exactamente lo mismo que el propio labour fund (antes de incrementarse con esta acumulación) lo enfronta como capital. † En lo que se refiere al fondo do trabajo, †† Trabajador asalariado. ††† Algo ahorrado o acumulado por otros, (como) ingreso del capitalista. 0 “Ahorrar" o "acumular" por su cuenta el plustrabajo de) trabajador. 00 Cultivador que se basta a sí mismo. 000 Hombres de la clase medio (de la burguesía). El "saving”, tomado al pie de la letra, sólo tiene sentido para el capitalista que capitaliza su ingreso en contraposición a quien lo consume, que lo gasta como ingreso, but has no sense whatever, as between capitalist and labourer.* * Pero no tiene sentido alguno en cuanto al capitalista con respecto al trabajador.

Dos hechos fundamentales de la producción capitalista:

[Primero.] La concentración de los medios de producción en pocas manos, con lo que dejen de manifestarse como propiedad directa de cada trabajador [para presentarse] como potencias de la producción social, aunque, por el momento, como propiedad de los capitalistas que no trabajan: éstos son sus trustees,** en la sociedad burguesa, y se lucran con todos los frutos de este apoderamiento. ** Apoderados. Segundo. Organización del trabajo mismo como trabajo social, mediante la cooperación, la división del trabajo y la combinación del trabajo con los resultados del poder social sobre las fuerzas naturales. Por ambos lados, [vemos que] la producción capitalista [representa la] abolición de la propiedad privada y el trabajo privado, aunque todavía bajo formas antagónicas. En Jones se trasluce plenamente el sentido de lo que en Adam Smith constituye la diferencia fundamental entre trabajo productivo e improductivo, [a saber,] que el primero se cambia directamente por capital y el segundo directamente por ingreso. Aquí, se pone de manifiesto que el primero de estos dos trabajos es el que caracteriza al modo de producción capitalista; el segundo, allí donde impera, corresponde a modos de producción anteriores y, donde discurre paralelamente, se halla (o debiera hallarse) limitado a [aquellas] esferas en que no se trata de producción directa de riqueza.

"Capital” es el instrumento que pone en acción todas las causas que potencian la eficiencia del trabajo humano y las fuerzas productivas de las naciones... Capital es el resultado acumulado del trabajo pretérito, que se emplea para lograr un determinado efecto en una determinada dirección de la producción de riqueza...”

(Y en nota, ibid., p. 35, dice [Jones]:

"Es conveniente y razonable considerar el acto de la producción no terminado mientras la mercancía producida no llegue a manos de la persona llamada a consumirla. Todo lo que se hace hasta entonces persigue este fin. El caballo y el cano del tendero que nos traen a la escuela el té desde Hertford son tan necesarios para que llegue a nosotros el té y podamos consumirlo como el trabajo del chino que ha recolectado y secado las hojas de esta hierba”.) “Pero... este capital no cumple en todas las comunidades todas las funciones que puede cumplir. En todo caso, sólo poco a poco va abordándolas, una tras otra; y es un hecho notable y altamente importante que una función especial,

cuyo cumplimiento es inexcusable para que ¡os fuerzas del capital progresen considerablemente en sus otras funciones es precisamente aquella que el capital no ha cumplido todavía en modo alguno con respecto a la mayoría de los trabajadores de la humanidad” (pp. 35 s.). “Me refiero” [al decir esto], al adelanto del salario...’’ (p. 36). "Todavía el salario no es adelantado por los capitalistas ni a la cuarta parte de los trabajadores de la tierra... Y este hecho es de un importancia incalculable, cuando se trata de comparar el progreso de las naciones” (l. c.). // 1138/ “El capital o el aprovisionamiento acumulado sólo asume muy tarde la función de adelantar al trabajador su salario, después de haber cubierto otras funciones muy variadas en la producción de riqueza.”

En la última frase (p. 79), se habla, en realidad, del capital como "relación”, no sólo como "accumulated stock" [Aprovisionamiento acumulado], sino como una relación de producción perfectamente determinada. El "stock" no puede “take up the function of advancing wages”.* Y Jones destaca que el capital, en su función fundamental —que es la que da su carácter distintivo a todo el proceso de la producción social, la que lo domina, provocando todo un nuevo desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social y revolucionando todas las relaciones sociales y políticas—, es la forma en que se enfrenta al trabajo asalariado, en que paga los salarios. Pone de relieve que, antes de que el capital se manifieste bajo esta forma decisiva, cumple otras funciones, se manifiesta bajo otras formas subalternas, históricamente anteriores, pero que su power in all its functions no llega a desarrollarse hasta que ic manifiesta como capital industrial. Por otra parte, en la lecture ** III, "Sobre el modo como el capital o los capitalistas” <aquí está la madre del cordero, en este or,*** pues solamente mediante esta personificación se convierte el accumulated stock en capital>, “va asumiendo gradualmente diferentes funciones en la producción de riqueza”, Jones no dice cuáles son las funciones anteriores [a que se refiere]. Sólo pueden ser, en realidad, las del capital mercantil o las de que funciona en el comercio de dinero. Pero, aunque Jones se aproxima mucho a la verdad y en cierto modo la expresa él mismo, de otra parte, se halla, como economista, tan atado por el fetichismo burgués, que nadie podría asegurar que no tenga presentes otras funciones diferentes a las que el "accumulated stock” pueda servir, en cuanto tal. La frase que dice * Sobre la función de adelantar el salario. ** Conferencia. *** O. † A la gente.

"El capital o el aprovisionamiento acumulado sólo asume muy tarde la función de adelantar al trabajador su salario, después de haber cubierto otras funciones muy variadas en la producción de riqueza...” (p. 79)

es, de una parte, la expresión más acabada de la contradicción [que media] entre la acertada concepción histórica del capital y, de otra parte, aparece ensombrecida por la limitación económica de horizontes según la cual el "stock” es, en cuanto tal, "capital”. Con ello, "the accumulated stock" aparece como una persona que "asume la función de adelantar el salario" to men.† La limitación económica [es la que explica] que Jones se vea obligado a analizar esto, análisis que se impone como necesario una vez que el modo de producción capitalista se concibe como un modo histórico determinado, y deja de verse en él una relación de producción natural y eterna.

Como se ve, Jones marca un gran adelanto con respecto a Ramsay. Éste considera accidental lo que es precisamente la función del capital, lo que convierte a éste en capital, que es el adelantar los salarios y que, según él, responde solamente a la pobreza de la gran masa y es indiferente al proceso de producción en cuanto tal. Bajo esta forma limitada, niega [, en rigor,] la necesidad del modo capitalista de producción. Jones, por el contrario <es curioso que los dos sean curas de la Established Church;*120 parece que los curas ingleses de la “church" tienen la mente más clara que los curas continentales>, pone de manifiesto que es precisamente esta función del capital lo que hace que sea capital y condiciona lo que el modo capitalista de producción tiene de característico. Hace ver cómo esta forma sólo se manifiesta cuando las fuerzas productivas adquieren cierto grado de desarrollo, creando así una base material totalmente nueva. Y ello hace que comprenda, asimismo, la “transitoriedad”, la necesidad puramente histórica, pasajera, de esta forma de un modo profundo, que difiere mucho de R[amsay]. No considera el capitalista, en modo alguno, como una relación eterna. * Iglesia anglicana.

“Cabe la posibilidad de que llegue a existir en el futuro un tipo de sociedad —y algunas partes del mundo podrían irse encaminando hacia él— en el que se

120 De los dos últimos economistas que aquí se citan, solamente Richard Jones pertenecía al estado eclesiástico.

identifiquen los trabajadores y los poseedores de bienes acumulados. Pero, en el progresar de las naciones..., no ha ocurrido hasta ahora así, y para poder seguir y comprender ese progreso, necesitamos observar cómo los trabajadores van saliendo, poco a poco, del poder de clientes que les pagan de sus ingresos para dedicarse a empresarios de los que reciben adelantos de capital, con cuyos rendimientos aspiran sus poseedores a obtener un ingreso específico. Podría esto no ser un estado de cosas tan deseable como aquel en que trabajador y capitalista son idénticos, pero debemos considerarlo como una fase en el proceso de desarrollo de la producción, que hasta ahora ha' caracterizado la historia de las naciones progresivas. A esta fase no han llegado aún los pueblos del Asia” (p. 73).

 Jones dice aquí, sin andarse con rodeos, “que sólo acepta" el capital y el modo de producción capitalista como una fase de transición en el desarrollo de la producción social, fase que representa un desarrollo extraordinario con respecto a todas las anteriores, en lo que se refiere al desarrollo de la productividad del trabajo social, pero en modo alguno como un resultado definitivo, sino que más bien implica la necesidad de su colapso, por su forma antagónica entre los “owners of accumulated wealth”** y los “actual labourers”*** ** Propietarios de la riqueza acumulada. *** Verdaderos trabajadores. Jones era profesor de Economía política en Haileybury, sucesor de Malthus. Vemos aquí cómo la verdadera ciencia de la economía política desemboca en la concepción de las relaciones de producción como relaciones puramente históricas, que conducen a otras más altas, en las que desaparecerá el antagonismo que aquéllas entrañan. Mediante su análisis, la economía política rompe las formas aparentemente independientes entre sí bajo las que se manifiesta la riqueza. Su análisis (ya incluso en Ricardo) conduce a resultados tales que 1) desaparece la forma material independiente de la riqueza y ésta se manifiesta simplemente como una afirmación de los hombres. Cuanto no es resultado de la actividad humana, trabajo, es naturaleza y, en cuanto tal, no constituye riqueza social. Se esfuma el fantasma del mundo de los bienes, que ahora se revela simplemente como materialización del trabajo humano, que tiende constantemente a desaparecer y le renueva constantemente. Toda riqueza materialmente plasmada os, simplemente, una materialización transitoria de este trabajo social, cristalización del proceso de producción, cuya medida es el tiempo, la medida del movimiento mismo. 2) Las múltiples formas en que se encauzan las diferentes partes

integrantes de la riqueza entre las diversas partes de la sociedad pierden lu aparente independencia. El interés es simplemente una parte de la ganancia, y la renta solamente plusganancia. Una y otra se funden, por tanto en la ganancia, que, a su vez se reduce a plusvalía, es decir, a trabajo no retribuido. Y el valor de la mercancía misma se traduce simplemente en tiempo de trabajo. La misma escuela ricardiana va tan lejos, que niega por inútil una de las formas de apropiación de esta plusvalía —la propiedad de la tierra (renta)—, cuando es apropiada por particulares. Niega al terrateniente como funcionario, en la producción capitalista. Con ello, el antagonismo se reduce al que media entre el capitalista y el trabajador asalariado. Ahora bien, la economía ricardiana considera esta relación como algo dado, como una ley natural, en que le basa el proceso mismo de producción. Sin embargo, los [economistas] posteriores no se detienen aquí, sino que sólo reconocen, Como Jones, la legitimidad histórica de esta relación. A partir del momento en que reconocemos como históricos el modo burgués de producción y los procesos de producción y distribución que a él corresponden, termina la quimera de considerarlo como un conjunto de leyes naturales de la producción y se abre la perspectiva de una nueva sociedad, de uno nueva formación económico-social a la que este modo de producción abre paso.121 /1139// Todavía nos quedan algunas cosas por examinar, en Jones: 1) Cómo precisamente el modo capitalista de producción —el advancing of wages by capital— * altera la forma y las fuerzas productivas. * Adelantos de salarios por el capital. 2) Sus ideas sobre la acumulación y la tasa de ganancia. Pero, antes, queremos tratar todavía un punto.

 "El capitalista era solamente un agente para hacer llegar a los trabajadores los beneficios del desembolso del ingreso de sus clientes, bajo una nueva forma y en nuevas relaciones” (p. 79).

Esto se refiere a los non-agricultural labourers,* que antes vivían directamente del ingreso de los land holders,** etc. En vez de cambiar directamente su trabajo (o su producto) por aquellos ingresos, el capitalista

121 Sigue en el manuscrito, separado del texto por paréntesis rectangulares, el proyecto de plan para la sección III de El capital, "Capital y ganancia”. V. Teorías sobre la plusvalía, tomo I, pp. 383-384.

cambia el producto del trabajo de aquellos —reunido y concentrado en su mano— por dichos ingresos, o bien éstos se convierten, se cambian por capital, formando los returns de éste. En vez de los returns directos por el trabajo, constituyen [ahora] returns directos por el capital which employs the labourers.† 122 /1140// * Trabajadores no agrícolas. ** Poseedores de la tierra. *** Rendimientos, † Que emplea a los trabajadores, Después de desarrollar el capital como relación de producción específica, cuyo rasgo esencial consiste en qué la accumulated wealth †† aparece como el advancer of wages ††† y el labour fund mismo como "riqueza ahorrada del ingreso e invertida para obtener ganancia”, Jones argumenta los changes peculiares a este modo de producción, en cuanto al desarrollo de las fuerzas productivas. Expone muy bien cómo, al cambiar los material powers of production,0 cambian las relations (economical)00 y, con ello, el estado social, moral y político de las naciones. †† Riqueza acumulada, ††† El que adelanta salarios. 0 Fuerzas materiales de producción. 00 Relaciones (económicas).

"A medida que cambian las fuerzas productivas de la comunidad, cambian también, necesariamente, sus usos y costumbres” (p. 48). “En el curso de su desatollo, las diferentes clases de una comunidad descubren que han establecido nuevas relaciones con otras clases, que mantienen nuevas posiciones, que se hallan rodeadas de nuevos peligros morales y sociales y sometidas a nuevas condiciones de prosperidad social y política” (l. c.,.).

Razona así la influencia de la forma capitalista de producción sobre el desarrollo de las fuerzas productivas. Pero, antes, [citaremos] algunos pasajes relacionados con lo que acabamos de exponer.

"Los grandes cambios políticos, sociales, morales e intelectuales van acompañados de cambios en la organización económica de la comunidad y en cuanto a las fuerzas y los medios, abundantes o pobres, con que pueden llevarse

122 Siguen en el manuscrito (pp. 1140-1144) el proyecto de plan de la primera parte o sección I de El capital, "El proceso de producción del capital" (v. Teorías sobre la plusvalía, tomo I, pp. 383-384) y extractos de periódicos, revistas y libros en torno al problema de la cuantía del tipo de interés, sobre la explotación de la clase obrera por los capitalistas y acerca de las relaciones mutuas entre el capital constante y el capital variable. Algunas de estas citas fueron recogidas por Marx en los tomos I y III de El capital. En los Apéndices al presente volumen, pp. 440-442, en que se habla de la concepción apologética de la economía vulgar acerca de la ganancia como el "salario” del capitalista, figura un breve extracto de la p. 1142 del manuscrito.

a cabo las tareas de la producción. Estos cambios ejercen necesariamente una poderosa influencia sobre los diferentes elementos políticos y sociales de la población en cuyo seno se operan aquellos cambios. Esta influencia se extiende al carácter intelectual, a los hábitos, usos y costumbres y a la dicha de las naciones” (p. 45). "Inglaterra es el único gran país que... ha dado el primer paso en el progreso hacia la perfección como un mecanismo productivo; el único país en que la población, tanto la agrícola como la no agrícola, se halla bajo la dirección de capitalistas y en que la eficacia de sus recursos y el carácter de las fundones especiales que sólo ellos pueden cumplir se hacen sentir de un modo extenso, no sólo en el enorme crecimiento de su riqueza, sino también en todas las relaciones y posiciones económicas de su población. "Ahora bien, debo decir con pena, pero sin la menor vacilación que Inglaterra no puede presentarse como un ejemplo venturoso de la carrera de un pueblo cuyas fuerzas productivas se desarrollan de este modo” (pp. 48 s.).

"El fondo general de trabajo se halla formado: 1) por los salarios, que producen los mismos trabajadores, 2) por los ingresos de otras clases, invertidos en sostener a trabajadores, 3) por capital o una parte de la riqueza ahorrada del ingreso, que se emplea en adelantar salarios con el fin de obtener ganancias. Llamaremos trabajadores no ajustados a los que se mantienen con la primera parte del fondo de trabajo. A los que forman la segunda parte, servidores pasados, y a los terceros, trabajadores ajustados" (asalariados). "La percepción de salarios en cualquiera de estas tres clases del fondo de trabajo determina la relación del trabajador con respecto a las otras clases de la sociedad y, a veces directamente y otras indirectamente, el grado de continuidad, pericia y fuerza con que se efectúan las tareas de la producción” (pp. 51 s.). “El primer grupo, el de los salarios producidos por sí mismos, abarca a más de la mitad, tal vez a más de las dos terceras partes de la población trabajadora del mundo. Estos trabajadores son en todas partes los campesinos que poseen y cultivan la tierra... El segundo grupo del fondo de trabajo, el del ingreso invertido en mantener trabajo, sostiene a la inmensa mayoría de los trabajadores productivos no agrícolas del Oriente. Tiene alguna importancia en el continente europeo. En Inglaterra, por el contrario, sólo incluye a unos cuantos artesanos, dedicados a trabajos ocasionales, vestigios de una capa muy extensa... El tercer grupo del fondo de trabajo, el capital, ocupa en Inglaterra a la gran mayoría de los trabajadores; en cambio, sólo incluye a un número muy reducido en el Asia, y en la Europa continental abarca simplemente a trabajadores no agrícolas, que probablemente no representarán, en total, la cuarta parte de la población productiva” (p. 52). "No hago una categoría especial del trabajo de los esclavos... Los derechos civiles de los trabajadores no influyen en su situación económica. Podemos

observar que tanto los esclavos como los hombres libres viven de cada una de las partes del fondo general” (p. 53).

Si es cierto que los “civil rights” de los Idbourers do not affect * a "su situación económica, their economical position however, does affect their civil rights.** El trabajo asalariado en escala nacional y, por Unto, el modo capitalista de producción, entre otros, sólo puede darse allí donde los obreros son personalmente libres. El trabajo asalariado se basa en la libertad personal del trabajador. * "Derechos civiles” de los trabajadores no afectan.** Su situación económica, en cambio sí afecta a sus derechos civiles. Jones reduce, acertadamente, a su meollo, trabajo capitalista y no capitalista, el trabajo productivo e improductivo de A. Smith, al puntualizar lo que Smith llama payment del labourer by capital o out of revenue.*** Jones, por el contrario, entiende por producitve y non productive labour,† evidentemente, el trabajo que entra en la producción of material [wealth]†† y el que no participa en ella. Como vemos aquí donde habla de los productive labourers who depend on revenue spended.††† Además: *** Pago del trabajador por el capital o a costa del ingreso. † Trabajo productivo y no productivo, †† De [riqueza] material. ††† Trabajadores productivos que dependen del ingreso invertido.

"La parte de la Comunidad que es improductiva, en el sentido de la riqueza material, puede ser útil o inútil” (p. 42). "Es razonable considerar inacabado el acto de la producción mientras la mercancía producida no llegue a manos de la persona que debe consumirla” (p. 35, nota).

La diferencia entre los labourers que viven del capital y [los que viven] del ingreso se refieren a la forma del trabajo. Se trata de la diferencia total entre el modo capitalista y el modo no capitalista de producción. En cambio, [al hablar] de trabajadores productivos e improductivos, en sentido estricto, [se refiere a] todo trabajo destinado a producir mercancías (producción que aquí abarca todos los actos por los que tiene que pasar la mercancía, desde el primer productor hasta el consumidor), cualquiera que este trabajo sea, trabajo manual o no ([y también el trabajo] científico) y aquel que no entra en este proceso, cuya meta y finalidad no es la producción de mercancías. Es necesario tener en cuenta esta distinción, y el hecho de que todos los demás tipos de actividad repercutan sobre la material production * y viceversa no afecta para nada, en absoluto, a la necesidad de esta distinción. * Producción material.

### [b) Jones, sobre la influencia de la producción capitalista en él desarrollo de las fuerzas productivas. Sobre las condiciones que hacen posible el empleo de capital fijo adicional]

 Pasamos ahora al desarrollo de las fuerzas productivas por el modo capitalista de producción. [Jones dice:]

"Tal vez sea éste el lugar indicado para señalar cómo este hecho" <of the wages being advanced by capital ** "influye en las fuerzas productivas de los trabajadores o en la continuidad, el saber y la fuerza con que se ejecuta el trabajo... El capitalista que paga a un trabajador puede fomentar la continuidad de su trabajo de una parte, haciendo posible esta continuidad. Además vigilándola e imponiéndola. Hay en el mundo muchas y extensas capas de trabajadores que recorren las calles en busca de clientes y cuyo salario depende de las necesidades ocasionales de quienes en aquel momento preciso requieran sus. servicios o necesiten de los objetos que aquellos producen. Los primeros misioneros se encontraron con este estado de cosas en China. ‘Los artesanos recorren allí las calles, desde el amanecer hasta la caída de la noche, buscando clientes. La mayoría de los trabajadores chinos trabaja a domicilio. ¿Necesitas vestidos? El sastre viene a tu casa por la mañana y se marcha por la noche. Y lo mismo ocurre con otros artesanos. Recorren sin cesar las calles, en busca de trabajo, lo mismo ocurre con el herrero, que carga su martillo y su fragua para las tareas usuales. También los barberos... recorren las calles con un sillón sobre los hombros y la bacía y un jarro para el agua caliente, en la mano’.123 Así ocurre, de un modo general, en el Oriente y, en parte, también en el Occidente. ** El de los salarios como adelantados por el capital. Estos trabajadores no pueden laborar durante mucho tiempo. Al igual que los cocheros de alquiler, tienen que moverse por las calles y permanecer ociosos, si no encuentran cliente. Cuando, al correr de los tiempos, cambia su situación económica y pasan a ser trabajadores para un capitalista que les adelanta un salario, ocurren dos cosas. Primero, pueden [ahora] trabajar ininterrumpidamente y, segundo, existe tras ellos un poder cuya función y cuyo interés estén en hacer que trabajen realmente todo el tiempo... El capitalista posee los recursos necesarios... para esperar al cliente... De este modo, se asegura una mayor continuidad en el trabajo de esta clase de gentes. Ahora,

123 Richard Jones cita aquí la revista mensual fisiocrática titulada "Ephémérides du Citoyen”, etc., de 1767, parte III, p. 56.

trabajan diariamente de la mañana a la noche y no interrumpen su trabajo esperando o buscando al cliente llamado a consumir los artículos por ellos producidos.

"La continuidad de su trabajo, que esto hace posible, se ve asegurada y acrecentada por la vigilancia del capitalista. Éste les ha adelantado su salario y obtiene el producto de su trabajo. Está interesado, por tanto, en que su trabajo se realice con interrupciones ni negligentemente, y tiene el privilegio de hacerlo. "Una vez que se consigue de este modo la continuidad del trabajo, este cambio por sí sólo influye considerablemente en su productividad... Ésta se duplica. Dos trabajadores que trabajan todo el año ininterrumpidamente, de la maltona a la noche, producirán probablemente más que cuatro que pasen de un trabajo a otro y pierdan mucho tiempo en andar a la caza de clientes, interrumpiendo y reanudando constantemente su trabajo” (pp. 37«).

[Con respecto a lo que aquí se dice, observa Jones-.]

Primero. El tránsito del trabajador que presta casual Services * [tales como] confeccionar una chaqueta o unos pantalones en la casa del terrateniente, etc., al trabajador que es ocupado por el capital, aparece ya muy bien expuesto en Turgot. * Servicios consolidados. Segundo. Esta continuity probablemente no distingue al trabajo capitalista de esta forma que Jones describe de la producción esclavista en general. Tercero, es falso llamar incremento de la productividad o del power ** del trabajo al incremento del trabajo, aunque se logre mediante su mayor duración o suprimiendo sus interrupciones. El aumento de la productividad sólo se da so far as the continuity augments the personal skill of the labourer.*** Por power entendemos la mayor fuerza productiva con que a given quantity of labour is employed, not any change in the quantity employed.† Esto corresponde más bien al encuadramiento formal del trabajo en el capital. Y sólo se desarrolla plenamente al desarrollarse el capital fijo. (A ello nos referiremos en seguida.) ** Fuera. *** Cuando la continuidad incrementa la destreza personal del trabajador. † Una cantidad dada de trabajo se emplea, y no cualquier cambio en evento a la cantidad empleada, [Jones] hace resaltar acertadamente que el capitalista considera el trabajo como propiedad suya y no quiere que se pierda nada de él. En el trabajo que depende directamente del ingreso sólo se trata del valor de uso del trabajo. Tiene mucha razón Jones cuando subraya que el sedantary ††

trabajo da los non-agricultural labouresrs ††† no es algo que brote naturalmente de la noche a la mañana, sino [que es,] a su vez, producto del desarrollo económico. Por oposición a la forma asiática y a la forma occidental (en otro tiempo y, en parte, todavía actualmente) [del trabajo] en el campo, el trabajo urbano de la Edad Media representa ya un gran avance y prepara el terreno al modo de producción capitalista [en cuanto a] la continuity und steadiness of labour.* †† Sedentario. ††† Trabajadores no agrícolas. * Continuidad y no interrupción del trabajo. <Acerca de esta continuity of labour:

'‘El capitalista lleva también algo así como una posibilidad del trabajo; representa un seguro contra la inseguridad de encontrar trabajo; de no existir él, esta incertidumbre impediría que ciertos trabajos se emprendieran. Por mediación suya, se limita a un número relativamente pequeño de personas el esfuerzo de buscar comprador y de acudir al mercado” (“An Inquiry into those Principles respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption”, Londres, 1821, p. 102.)

Y en la misma obra:

“Allí donde el capital es en gran medida capital fijo o se halla invertido en la tierra..., el industrial se ve mucho más obligado (que si hubiera invertido menos capital fijo) a emplear continuamente la misma cantidad de capital circulante, para no dejar de extraer una ganancia cualquiera de aquella parte que es capital fijo” (p. 73).

<Jones sigue diciendo:

“Acerca de las circunstancias relacionadas con el estado de dependencia en que se hallan en China los trabajadores con respecto a los ingresos de sus clientes probablemente obtenemos la más viva de las imágenes en la exposición china, que sus propietarios norteamericanos mantuvieron tanto tiempo abierta en Londres. Encontramos en ella gran número de figuras de artesanos, con sus hatillos de herramientas, errantes en busca de clientes y ociosos cuando no se presenta ninguno. Estas figuras revelan plásticamente la obligada ausencia, en su caso, de aquella continuidad en el trabajo que es uno de los tres grandes elementos de la productividad de éste. Pero atestiguan también, suficientemente, para cualquier observador informado, la carencia de capital fijo y maquinaria, elementos también, y no menos importantes, en el rendimiento de la producción” (Richard Jones, [‘Text-Book of Lectores...”, Hertford, 1852], p. 73).

“La misma imagen podemos encontrar en la India, en aquellas ciudades en que la presencia de los europeos no ha hecho cambiar todavía el panorama. Sin embargo, allí, los artesanos de las comarcas rurales reciben un trato distinto... Estos artesanos y otros elementos no agrícolas realmente necesarios en las aldeas son mantenidos por una parte de los ingresos comunes a todos los vecinos. De este fondo vivían en todo el país numerosos destacamentos de trabajadores que se transmitían su oficio de generación en generación y cuyas actividades industriales satisfacían los deseos y necesidades muy simples a que los propios campesinos no podían atender con sus manos. La situación y los derechos de estos artesanos rurales no tardaron en pasar a ser hereditarios, como todos los derechos, en el Oriente. El tropel de los artesanos encontraba clientes entre los otros habitantes de la aldea. Los vecinos de aquellas aldeas eran sedentarios y conservadores, y lo mismo ocurría con los artesanos... ‘Totalmente distinta era y sigue siendo la situación de los artesanos de las ciudades. Éstos obtenían sus salarios de un fondo que era, esencialmente, el mismo —-el excedente del ingreso de la tierra—, pero que variaba con destino a ellos en cuanto al modo de distribución y a los copartícipes de ésta, que perdían, así, su carácter sedentario estable, dando paso a frecuentes emigraciones, no pocas veces funestas... Estos artesanos no se hallan vinculados a una localidad por su supeditación a grandes volúmenes de capital fijo." (Por ejemplo, como en Europa cotton * y otras manufacturas "se hallan vinculadas a regiones abundantemente dotadas de fuerza hidráulica o combustible, productoras de vapor, o 0n que considerables volúmenes de riqueza se han convertido en edificios y maquinaria”, etc.)... “La situación varía cuando los trabajadores tienen que atenerse simplemente a recibir directamente una parte del ingreso de quienes consumen las mercancías producidas por los artesanos... Éstos no se hallan Vinculados a la proximidad de un capital fijo cualquiera. Y cuando sus clientes cambian de residencia durante largo tiempo o incluso por poco tiempo, los trabajadores no agrícolas tienen que seguirlos, si no quieren morir de hambre” (pp. 73 a.). * Algodón, “En Asia, la mayor parte de este fondo destinado a los artesanos es distribuida por el Estado y sus funcionarios. Y el centro principal de distribución era, necesariamente, la capital” (p. 75). “Desde Samarkanda, siguiendo hacia el Sur, hasta Beejapoor y Seringapatam, podemos seguir las ruinas de capitales desaparecidas, cuya población tuvo que abandonarlas súbitamente" (no por decadencia, como en otros países), “tan pronto como se crearon nuevos centros de distribución de los ingresos de la Corona, es decir, de la totalidad de los ingresos provenientes del excedente de la tierra” (p. 76).

Véase Dr. Bernier, quien compara las ciudades de la India con campamentos militares.124 Esto se basa también en la forma de la propiedad de la tierra, en el Asia. De la continuity pasamos ahora a la división of labour.** [Desarrollo del knowledge ***], empleo de maquinaria, etc. ** División del trabajo. *** De los conocimientos. [Jones escribe:]

“Pero, los resultados del cambio de quienes pagan el trabajo sobre la continuidad de este no se reducen, ni mucho menos, a lo que queda dicho. Es posible distribuir más las diferentes tareas de la producción. Si (el capitalista) ocupa a más de un trabajador puede dividir el trabajo entre quienes trabajen. Puede dejar que cada uno de ellos haga constantemente la parte del trabajo común” (quo se le asigna) "y que realiza mejor que otros... Si el capitalista es rico y sostiene a un número suficiente de trabajadores, puede subdividir, además, el trabajo en diferentes partes, siempre y cuando que sea susceptible de ello. La continuidad del trabajo será, entonces, completa... El capital irá perfeccionando poco o poco la continuidad del trabajo, al asumir la función de adelantar el islario. Incrementará con ello, al mismo tiempo, los conocimientos y la pericia con que debe efectuarse el trabajo para conseguir un determinado resultado.

“La clase capitalista, primero parcialmente y, más tarde, en su totalidad, se ve desembarazada, así, de la necesidad del trabajo manual. Se halla interesada en que llegue a ser lo mayor posible la productividad de los trabajadores por ella empleados. Su atención va casi exclusivamente dirigida a incrementar esta productividad. Se indaga celosamente sobre los mejores medios que pueden emplearse para fomentar la actividad industrial del hombre; se amplían los conocimientos, se extienden los campos de dicha actividad y se estimula la producción casi en cada una de sus ramas... “Pero se acrecienta, asimismo, la fuerza mecánica empleada. Se trata de no pagar trabajo, sino de ayudarlo, de lo que podemos llamar capital auxiliar."

<El autor se refiere, por tanto, a la parte del capital constante que no consiste en materias primas.>

"La masa de capital auxiliar de una nación puede, si se dan determinadas

124 Marx se refiere al libro titulado “Voyages... contenant la description des États du Grand Mogo?”, etc., del médico y viajero francés François Bernier. En carta a Engels de 2.VI.1853, cita amplios extractos de esta obra de Bernier, entre ellos el pasaje en que compara las ciudades indias con campamentos militares”.

condiciones, aumentar hasta el infinito, manteniéndose igual el número de trabajadores. Cada paso dado en esta dirección hace que aumente el tercer elemento de la eficiencia del trabajo humano, que es la fuerza mecánica... El volumen del capital auxiliar crece, así, en proporción a la población... ¿Qué condiciones deberán darse, pues, para que pueda aumentar el volumen del capital auxiliar empleado para ayudarlos” <a los capitalist’s workmen?*> * Trabajadores del capitalista. “Deben combinarse tres cosas: 1) los medios para economizar capital adicional; 2) el deseo de economizarlo; 3) los inventos que permitan intensificar la productividad del trabajo mediante el empleo de este capital auxiliar, e incrementarlo, además, en una medida tal, que, por encima de la riqueza antes producida, reproduzca el capital auxiliar adicional tan rápidamente como se consume, conteniendo además una ganancia. "Si se hubiera aportado ya el volumen total de capital auxiliar que es posible emplear ventajosamente, al nivel de conocimientos dados.,.., solamente el progreso de la ciencia permitirá encontrar los medios y los caminos para emplear más. Por lo demás, esta aplicación sólo será prácticamente viable cuando los medios descubiertos potencien la fuerza de trabajo lo bastante para que el capital adicional se reproduzca en el mismo tiempo en que es consumido. En otro caso, el capitalista perdería su riqueza... Pero, además de esto, la actividad acrecentada de los obreros deberán reproducir, además, una ganancia, ya que, de otro modo, el capitalista no tendría el menor interés en invertir su capital en la producción... Mientras puedan lograrse ambos fines mediante el empleo de nuevos volúmenes de capital auxiliar, no habrá límites fijos ni determinados para su empleo. Su incremento puede ir de la mano con el desarrollo de los conocimientos. Pero la ciencia nunca se detiene y, a medida que avanza hora tras hora en todas direcciones, pueden surgir hora tras hora nuevas herramientas y nuevas máquinas, nuevas fuerzas motrices, que pongan a la comunidad en condiciones de acrecentar ventajosamente el volumen de capital auxiliar en que se apoya su actividad industrial, agrandando con ello la diferencia que media entre la productividad de su trabajo y el de las naciones más pobres y menos diestras” (PP38-41).

 Ante todo, la observación de que las inventions o appliances o contrivances * tienen que ser tales, “que incrementen la productividad del trabajo en una proporción que haga que, por encima de la riqueza untes producida, produzcan, además, el capital auxiliar adicional tan rápidamente como se consume” o “que reproduzca el capital adicional en el mismo tiempo en que es consumido". Lo que, por tanto, quiere decir simplemente

que el déchet se repone á fur et mesure that it take place, or, that the additional capital is replaced in the average time during which it is consumad.** Una parte del valor del producto —o, lo que viene a ser lo mismo, una parte del producto— debe reponer el auxiliary capital consumido, y, además, a un ritmo en que, suponiendo que sea wholly consumad, it may be reproduced wholly or a new capital of the same kind may take the place of the capital gone by.*** Pero, ¿cuál es la condición para ello? Que la productividad del trabajo se vea tan Incrementada por el capital auxiliar adicional, que pueda deducirse una parte del producto para reponer, ya sea en especie o por medio del cambio, aquella parte integrante. * inventos, herramientas o dispositivos. ** Que el desgaste se repone a medida que se produce o que el capital adicional es durante el tiempo medio en que se consume, *** Totalmente consumido, puede reproducirte plenamente o que un nuevo capital de la misma case pueda sustituir al que ha desparecido. Si la productividad es tan grande, es decir, si [es tan grande] el incremento de los productos aportado por la misma jornada de trabajo, que U mercancía suelta resulta más barata que la obtenida en el proceso anterior, aunque la suma de mercancías, por su precio total, cubra el desgaste anual (por ejemplo) de la maquinaria y, por tanto, la parte alícuota al desgaste que a cada mercancía por separado corresponde o es [realmente] insignificante, se considerará reproducido el auxiliary capital. Si deducimos del producto total la parte que repone el déchet y, en segundo lugar, la que repone d valor de las materias primas, quedará una parte destinada a pagar el salario y otra que representa la ganancia y aporta, incluso, una plusvalía más alta que en d proceso anterior. Podría [también] incrementarse el producto sin que se cumpliera esta condición. Si, por ejemplo, se duplicara el número de libras de hilaza (en vea de centuplicarse, etc.) y descendiera a una décima la adición de una sexta parte para el déchet de la maquinaria, la materia prima hilada con maquinaria saldría más cara que la hilada con la rueca y el huso.125 Si se

125 Marx examina aquí la rentabilidad del empleo de un nuevo capital fijo. El capitalista sólo empleará capital fijo adicional cuando los gastos adicionales necesarios para reponer el desgaste se vean compensados por el abaratamiento del producto, al aumentar su cantidad. Los siguientes ejemplos ilustran lo que Marx quiere decir: Supongamos que, con hilanderos a mano se produzcan 10 libras de hilaza con un valor general de 10 £, de las que 8£ se invierten en materia prima y 2 en fuerza de trabajo. (Marx hace aquí caso omiso de la ganancia.) Esto quiere decir, por tanto, que el valor de 1 libra de hilaza, producida mediante el trabajo a mano, equivale a 1 £. Pues bien, supongamos ahora que la cantidad de hilaza producida, al introducirse las máquinas de hilar, se multiplica por 100 (que se produzcan 1.000 Ibs. en vez de 10), multiplicándose también por 100 el gasto de materia prima,

emplearan en la agricultura 100 £ de capital adicional en guano y hubiera que reponer este guano en un año y su valor fuera (con el método antiguo) de 1 qr. = 2 £, sería necesario producir 50 quarters adicionales solamente para reponer el déchet.126 Sin lo cual (aun prescindiendo de la ganancia) no podría emplearse. La observación de J[ones] de que el additional capital debe ser "reproducido" (naturalmente, con la venta del producto o en especie) “en el mismo tiempo en que se consume” significa simplemente que la mercancía debe reponer el déchet correspondiente. Para reiniciar la reproducción, deben reponerse todos los elementos de valor contenidos en la mercancía en el tiempo en que su reproducción debe comenzar de nuevo. En la agricultura, el tiempo de la reproducción lo imponen las relaciones naturales y el tiempo durante el cual ha de reponerse el déchel es también, aquí, algo dado ni plus ni moins * que el tiempo durante el cual deben reponerse los demás elementos de valor del trigo, por ejemplo. * Ni más ni menos.

Para que pueda comenzar el proceso de reproducción —es decir, para que pueda efectuarse la renovación del proceso de producción propiamente dicho—, tiene que operarse el proceso de circulación, es decir, tiene que venderse la mercancía (siempre que no se reponga a sí misma en especie,

pero en una proporción menor, por ejemplo en el 10 por 100, la inversión en fuerza de trabajo. En este caso, el valor de 100 Ibs. de hilaza será = 800 £ (invertidas en materia prima) + 20 £ (invertidas en fuerza de trabajo) + 164 £ (ya que el desgaste del capital fijo representa, según el supuesto de que parte Marx, la sexta parte del valor de la hilaza), es decir, en total, 984 £. En este caso, el precio de 1 libra de hilaza será de 9/10 de £, lo que quiere decir que esta hilaza resulta más barata que la producida a mano. O sea que el empleo de máquinas, en este caso, es rentable. En cambio, si la misma cantidad de hilaza sólo se multiplicara por 10 (100 Ibs. en vez de 10), el valor de la hilaza sería, ahora 80 £ (gastadas en materia prima) + 12 £ (suponiendo que la inversión en fuerza de trabajo se multiplicara por seis) + 10 2/» £ (equivalentes al desgaste del capital fijo, a base del supuesto de Marx, que ahora se reduce al 10 por 100 del valor de la hilaza). En este caso, el valor de 1 libra de hilaza excedería de 1 £. Ello quiere decir que —a pesar de la relativa reducción de los gastos por reposición de] capital fijo (de la sexta a la décima parte)—, la producción de hilaza por medio de máquinas resultaría, en este caso, más cara que la de la hilaza elaborada a mano. Por consiguiente, en estas condiciones, el empleo de máquinas no sería rentable para el capitalista. 126 En el tomo II de El capital, Marx señala que una parte de las materias destinadas a mejor» la tierra siguen actuando durante un periodo de tiempo más o menos largo “como medios de producción y adoptan, por tanto, la forma de capital fijo (v. C. Marx, El capital, t. II, Berlín, 1959, p. 153). En este sentido, habla también Marx en el texto a que esta nota se refiere de la reposición del guano incorporado a la tierra.

como la simiente) y convertirse de nuevo en elementos de producción el dinero obtenido por ella. Con respecto al trigo y otros productos agrícolas, [hay] determinadas épocas prescritas para esta reproducción por el ciclo de las estaciones del año y, por tanto, limites (extremos) positivos trazados a la duración del proceso circulatorio. Segundo. De la naturaleza de las mercancías como valores de uso se derivan, en general, estos límites positivos del proceso de circulación. Todas las mercancías perecen en determinado tiempo, aunque difiera la última Thule ** de su existencia. Si no son consumidas por el hombre (para la producción o el consumo individual), son consumidas por las fuerzas elementales de la naturaleza. Se deterioran y, al final, perecen. Cuando su valor de uso se acaba, se va al diablo su valor de cambio y su reproducción desaparece. Por tanto, los límites últimos de su tiempo de circulación se hallan determinados por los términos naturales de su tiempo de reproducción, los que les corresponden en cuanto valores de uso. ** Límite extremo. Tercero. Para que su proceso de producción sea continuo y, por consiguiente se mantenga constantemente en el proceso de producción una parte del capital y la otra se encuentre continuamente en el proceso de circulación, es necesario efectuar diferentes divisiones del capital, con arreglo a los límites naturales de los tiempos de reproducción o a los que tracen los distintos valores de uso o las que tracen las diversas esferas de acción del capital. Cuarto. Esto rige al mismo tiempo para todos los elementos de valor de la mercancía. Pero, en aquellas en que entra mucho capital fijo, hay que añadir a los límites trazados al tiempo de circulación por sus propios valores de uso, como [factor] determinante, el valor de uso del capital fijo. It wastes away in a certain time and, therefore, must be reproduced in a given period.*** Digamos, por ejemplo, que un barco [dura] diez años y una máquina de hilar doce. [Es decir, que] los fletes obtenidos durante los diez años o la hilaza vendida en los doce deben ser suficientes para comprar un nuevo barco o una nueva máquina de hilar, al transcurrir dicho periodo, reponiendo los que se inutilizan. Si el capital fijo se consume en medio año, es necesario que el producto retome de la circulación en un periodo de seis meses. *** Se inutiliza en un determinado tiempo y debe reproducirse, por tanto, en un tiempo dado.

Aparte de los plazos naturales de mortalidad de las mercancías en cuanto

valores de uso —plazos que varían mucho, según los valores de uso [de que se trate]—, aparte de las exigencias de continuidad de los procesos de producción, que, a su vez, trazan ciertos límites últimos al tiempo de circulación, según que las mercancías deban permanecer más o menos tiempo en la esfera de la producción y en la de la circulación, hay que añadir, por tanto, en tercer lugar, los diferentes plazos de mortalidad y, por consiguiente, las necesidades de la reproducción del auxiliery capital destinado a la producción de las mercancías. Como segunda condición, añade Jones la "ganancia” que debe “producir” el capital auxiliar, lo que es una conditio sine qua non * de toda producción capitalista, cualquiera que sea la determinación formal específica del capital empleado. No expone en parte alguna cómo se imagina, propiamente, la génesis de esta ganancia. Sin embargo, como la deriva. Solamente del “trabajo” y la ganancia que el capital auxiliar arroja se deriva exclusivamente de la potenciada efficiency of the labour of the workmen,** tiene que reducirse, necesariamente, a plustrabajo absoluto o relativo. Y consiste siempre, en términos generales, en que el Capitalista, después de deducir la parte del producto que repone en especie o mediante el cambio las partes integrantes del capital formadas Sor las materias primas y los medios de trabajo, dedique el resto del producto, en primer lugar, a pagar los salarios y, en segundo lugar, a apropiarse de una parte como surplus produce, plusproducto que vende o consume en especie. (Esto último, con las pequeñas excepciones de los Capitalistas que se dedican a producir directamente los medios de vida necesarios, no hay por qué tenerlo en cuenta, en la producción capitalista.) Y este plusproducto representa trabajo realizado del labourer, ni mil ni menos que las partes restantes del producto, pero trabajo no retribuido, producto del trabajo que el capitalista se apropia sin equivalente. * Condición inexcusable. ** Eficiencia del trabajo de los obreros Lo que la exposición de J[ones] aporta de nuevo es que el incremento del Capital auxiliar más allá de determinado grado depende de un increase of knowledge.*** Se necesita, según J[ones], 1) the means to sabe the additional capital; 2) the will to save it; 3) some inventions † mediante los cuales la productividad del trabajo puede aumentar en la medida necesaria para reproducir el capital adicional y obtener con ello una ganancia. *** Aumento de conocimientos, † 1) Los medios para ahorrar el capital adicional: 2) el deseo de ahorrarlo, 3) algunos inventos. [Pero] lo que, fundamentalmente, se necesita es que exista el surplus

blues, ya sea en forma natural o converted into money.†† †† Convertido» en dinero, En la producción algodonera, por ejemplo, los plantadores de los Estados Unidos lograron (como actualmente en la India) plantar grandes extensiones de tierra, pero no disponían de los medios necesarios para recolectar el algodón a su debido tiempo. Ello hacía que una parte del algodón se pudiera en la planta. A esto vino a poner fin el invento del cotton-gin.††† Una parte del algodón le convierte ahora en cotton-gin. Pero esta máquina no solo repone sus costos, sino que incrementa, además, el plusproducto. A los mismos efectos conducen los nuevos mercados, [que contribuyen,] por ejemplo, a la conversión de las pieles en dinero (y lo mismo las mejoras en los medios de transporte). ††† Máquina desmotadora.

Toda nueva máquina alimentada con carbón constituye un medio para convertir en capital la plusvalía existente en este combustible. La transformación de una parte de la plusvalía en auxiliary capital puede ser de dos clases: incremento del capital auxiliar y su reproducción en mayor escala. Descubrimiento de nuevos valores de uso o de nuevo empleo de valores de uso anteriores e inventos de nueva maquinaria o motive power * por medio de la cual sea posible crear nuevos tipos de auxiliary capital. Como es natural, la extensión de los conocimientos constituye, aquí, una de las condiciones para el incremento del capital auxiliar o, lo que es lo mismo, para la transformación del surplus produce o del dinero excedente en excedente de capital auxiliar (para lo que es importante el comercio exterior). Por ejemplo, la telegrafía constituye un campo totalmente nuevo para la inversión de auxiliary capital, al igual que los ferrocarriles, etc., la producción de gutapercha y toda la rubber-production ** en la India. * Fuerza motriz. ** Producción de caucho. Con la extensión de los conocimientos, es éste un punto importante. No es, pues, necesario que la acumulación ponga inmediatamente en acción un nuevo trabajo, sino que basta con que dé una dirección nueva al trabajo anterior. Por ejemplo, el mismo taller mecánico que antes fabricaba telares [a mano] puede dedicarse ahora a fabricar telares mecánicos; una parte de los tejedores se colocan ahora en este nuevo modo de producción y los demás son arrojados a la calle. Cuando una máquina repone trabajo, provoca en todo caso (en su producción) menos nuevo trabajo que el que repone. Tal vez se limite a dar

una orientación nueva al trabajo anterior. En todo caso, liberará trabajo, que, después de una serie de vicisitudes y tribulaciones, acabará derivando en otra dirección. Se suministra así material humano for a new sphere of production.*** Pero, en lo que a la liberación directa de capital se refiere, no es el capital que compra la máquina el que queda libre, because it is invested in it.† E incluso suponiendo que la máquina [sea] más barata que los salarios que repone, requerirá más materia prima, etc. Si los trabajadores desplazados costaban 500 £ y la nueva máquina cuesta 500, el capitalista necesitará invertir 500 £ al año, lo que, si la máquina dura, supongamos, diez años, hará que invierta, en realidad, 50 anuales. Lo que, en todo caso, se libera (después de descontar los trabajadores suplementarios dedicados a la construcción de la máquina y de sus materias primas auxiliares, como carbón, etc., es el capital que suministraba el ingreso para los obreros o por el que se cambiaban sus salarios. Este capital sigue existiendo, al igual que antes. Si los trabajadores son sustituidos simplemente como motive power †† sin necesidad de cambiar la maquinaria misma, [si,] por ejemplo, [la maquinaria es movida, ahora] por agua o por viento, cuando antes la movían los [mismos] trabajadores, quedaría libre un doble capital, el que antes se destinaba a pagar a éstos y aquel por el que cambiaban sus ingresos en dinero. Es éste un ejemplo aducido por Ricardo.127 *** Para una nueva esfera de producción. † Puesto que se invierte en ella. †† Fuerza motriz.

Pero siempre tendremos que una parte del producto que antes se convertía en salarios se reproduce ahora como auxiliary capital. Se destina a la producción de capital auxiliar gran parte de capital que antes se empleaba directamente en producir medios de vida. Y también esto va en contra del parecer de Adam Smith, según el cual la acumulación de capital es, al mismo tiempo, empleo de más capital productivo. Sólo puede ser —si dejamos a un lado, lo que más arriba considerábamos— un change in the application of labour * y withdrawal ** del trabajo de la producción directa de medios de vida a la producción de medios de producción, de ferrocarriles, puentes, maquinaria, cabales, etcétera. * Cambio en la aplicación del trabajo. * Desplazamiento. <Cuán importante es para la acumulación el volumen existente de medica de producción y la escala de producción vigente [lo indica la siguiente exposición]:

127 Véase Teorías sobre la plusvalía, tomo II, pp. 508-511.

"La asombrosa rapidez con que puede levantarse en Lancashire una gran fábrica algodonera, con instalaciones de hilandería y tejeduría se debe a la concentración de modelos de todas clases, comenzando por las gigantescas máquinas de vapor, ruedas hidráulicas y piezas de hierro hasta en la más pequeña parte una embobinado» o un telar, para que los ingenieros, constructores y mecánicos puedan elegir entre una gran selección. Durante el año pasado, el señor Fairbaim —aparte de los molinos y calderas de vapor construidos por él— inventó máquinas de vapor de 400 caballos de fuerza, solamente en uno de sus talleres mecánicos. En cuanto se ofrecen nuevos capitales para nuevas empresas, podemos estar seguros de que se descubren los medios de hacerlos rentables con tal rapidez, que brindarán una ganancia capaz de duplicar el valor de los capitales antes de que pueda entrar en explotación una fábrica semejante en Francia. Bélgica o Alemania" (Andrew Ure, "Philosophie des Manufacturen..." t. I. París. 1SM, PP. 61 a.).

 El desarrollo trae consigo un abaratamiento de la maquinaria, en parte relativo, en proporción a su fuerza, y en parte absoluto; y, a la par con esto, acumulación en masa de máquinas en un taller, de tal modo que su valor aumenta en relación con el trabajo vivo empleado, aunque baje el valor de las diferentes partes que la integran. La fuente motriz se abarata —es decir, la máquina que engendra la fuerza motriz— a medida que la maquinaria que transmite la energía y perfecciona la máquina de trabajo va reduciendo la fricción, etcétera.

"Las ventajas derivadas del empleo de herramientas automáticas no sólo han perfeccionado la producción y acelerado la producción del mecanismo de una fábrica, sino que, además han abaratado en una medida considerable sus precios y acelerado la movilidad. Actualmente, es posible comprar una excelente máquina embobinadora por 9 chelines y 6 peniques por huso y un selfaktor a razón de unos 8 chel. por huso, incluyendo los derechos de patente para el segundo. En una fábrica algodonera, los husos se mueven con una fricción tan pequeña, que un caballo de fuerza puede mover 500 husos en una máquina de hilar fina, 300 de un selfaktor y 180 en una máquina embobinadora; y esta fuerza induje todas las máquinas auxiliares y preparatorias, tales como la máquina de gasa, la que prepara el hilado, etc. Basta con una fuerza de tres caballos para poner en movimiento treinta grandes telares, con sus máquinas rastrilladoras” (pp. 62s.)>.

[Más adelante, dice Jones:]

"En la mayor parte del mundo, la gran mayoría de las clases trabajadoras no recibe siquiera su salario de los capitalistas. Lo producen ellos mismos o lo obtiene del ingreso de sus clientes. Aún no se ha dado el gran primer paso que asegure la continuidad de su trabajo. Sólo les ayudan los conocimientos y las fuerzas mecánicas que pueden hallarse en posesión de quienes se ganan el sustento con sus propias manos. La pericia y la ciencia de países más desarrollados, las gigantescas fuerzas motrices, las herramientas acumuladas y las máquinas que ponen aquellas fuerzas en movimiento: de todo esto carece el trabajo de una industria sostenida solamente por aquellos agentes" ([“Text-Book: of Lecturas on the Political Economy of Nations..."]. p. 43).

<En la misma Inglaterra:

"Tomemos la agricultura... La comprensión de lo que se necesita para una buena explotación del cultivo del campo es muy escasa y se halla muy poco difundida en el país. Sólo una parte muy pequeña de la población agrícola cuenta con el capital que sería necesario invertir en esta rama de la producción nacional... El trabajo en éstas” <great manufactures> “ocupa solamente a una pequeña parte de nuestras trabajadores no agrícolas. En los talleres a lo largo del campo y entre los artesanos que trabajan en sus pequeñas empresas con poca mano de obra, la división del trabajo es imperfecta y deja también mucho que desear, por tanto, la continuidad del trabajo... Si salimos de las grandes ciudades y salimos al campo, veremos que una gran parte de la producción nacional está muy atrasada en lo que se refiere a la continuidad, la pericia y la fuerza del trabajo" (p. 44).

Divorcio entre la ciencia y el trabajo [, al desarrollarse] la producción capitalista. Aplicación simultánea de la ciencia en cuanto tal a la producción material.

Refiriéndose a la renta de la tierra, observa Jones: La renta en sentido moderno, que depende totalmente de la ganancia, presupone

"la posibilidad de desplazar capital y trabajo de una rama de trabajo a otra..., la movilidad del capital y el trabajo y, en países en que el capital y el trabajo no tienen esa movilidad en la agricultura. no podemos esperar observar cualquiera de los resultados que entre nosotros nacen exclusivamente de aquella movilidad” (p. 59).

Esta "movilidad del capital y el trabajo" [es], en general, la premisa real para la formación de la tasa general de ganancia. Presupone la indiferencia ante un tipo de trabajo determinado. Se manifiesta aquí, en realidad (a costa de la clase obrera) una fricción entre el carácter unilateral que la división del trabajo y la maquinaria da a la fuerza de trabajo, por una parte, mientras que, por la otra, sólo se manifiesta frente al capital <que se distingue, así, de su forma no desarrollada en la futura industria> como la posibilidad viva de todo trabajo en general, a la que se encauza en esta o en la otra dirección según la ganancia que en tal o cual rama de producción sea posible obtener, lo que hace que los diferentes volúmenes de trabajo sean desplazables de una esfera a otra.

En el Asia, etc. "la masa de la población está formada por campesinos trabajadores. Sistemas defectuosamente desarrollados del cultivo de la tierra crean grandes intervalos de inactividad... El campesino produce sus propios alimentos... y crea también la mayoría de las otras cosas elementales para la vida que consume: sus vestidos, sus herramientas, su menaje doméstico e incluso sus edificios, pues entre ellos sólo se conoce una división muy rudimentaria de oficios. Los usos y costumbres de estas gentes no cambian. Pasan de padres a hijos y no hay nada que pueda modificarlos o alterarlos” (p. 97).

Lo contrario de lo que ocurre con la mobility of capital and labour * y las constantes revolutions ** del modo de producción y, por tanto, de las relaciones de producción, de las relaciones de intercambio y modo de vida que caracterizan la producción capitalista, gran mobility in the habits, modes of thinking etc., of people.*** * Movilidad del capital y el trabajo. ** Conmociones. *** Gran movilidad de los hábitos, modos de pensar, etc., de la gente. Comparemos [lo siguiente] con la frase citada [más arriba] acerca de los intervalos de inactividad” en el "sistema defectuosamente desarrollado del cultivo de la tierra”:

1) "Si se emplea en una finca una máquina de vapor, pasa a formar parte de un sistema que ocupa a la mayoría de los trabajadores en la agricultura y, desde luego, con una reducción del número de caballos" ("On the Forces used in Agriculture. Paper read by Mr. John C. Morton en la Society of Arts,128 7

128 “Society of Arts" (Sociedad de Artes v Oficios) es una sociedad filantrópica fundada en

diciembre 1859) y 2) “La principal causa del gran estado de dependencia de los agricultores es la diferencia en cuanto al tiempo necesaria para terminar los productos de la agricultura y la de las otras ramas del trabajo. Los agricultores no pueden llevar sus mercancías al mercado en menos de un año. Durante este periodo de tiempo, el zapatero, el sastre, el herrero, el constructor de canos y los demás productores a que necesitan recurrir tienen que abrirles crédito, para adquirir sus productos, que están listos en unos cuantos días o semanas. Por rezón de esta causa natural y del más rápido incremento de la riqueza en las otras ramas de trabajo, los terratenientes, que han monopolizado la tierra de todo el reino y que tienen, además, el monopolio de la legislación, no son, a pesar de ello, capaces de sustraerse y sustraer a sus servidores, los arrendatarios, a la suerte de ser las personas más dependientes de todo el país” (Hodgskin, "Popular Political Economy”, p. 147, nota).

El capitalista se distingue del capital en que necesita vivir y, por tanto, consumir todos los días y a todas horas como ingreso una parte de la plusvalía. Por tanto, cuanto más dure el tiempo de producción, hasta que pueda llevar sus mercancías al mercado, cuanto más dure el tiempo del return * del mercado de las mercancías vendidas, más tiempo tendrá que vivir de prestado durante el intervalo, que aquí no tenemos por qué considerar, o necesitará disponer de un stock of money ** tanto mayor, para consumirla como ingreso. [Es decir,] tendrá que adelantarse a sí mismo su propio ingreso. Su capital necesitará [, por ello,] ser tanto mayor. Necesitará mantener ocioso constantemente una parte de él, como fondo de consumo. * Reembolso.** Reserva de dinero. <Por consiguiente, vemos cómo la pequeña agricultura se combina con la industria casera; reservas para un año, etcétera.>

### [c) Jones, sobre acumulación y tasa de ganancia. Sobre la fuente de la plusvalía]

Llegamos ahora a la teoría de Jones sobre la acumulación. Hasta aquí, sólo [hemos puesto de manifiesto] lo propio, que la acumulación no debe salir, en modo alguno, de la ganancia; y, en segundo lugar, que la

Londres en el año de 1754. El estudio leído por Morton se publicó en d semanario de dicha sociedad, el “Journal of Society of Arts”, de 9 de diciembre de 1859.

accumulation of auxiliary capital depends upon the advance of konowledge.*** Jones limita esto al invento de nuevas mechanical appliances, motive forces.† etc. Pero [la afirmación] tiene carácter general. Por ejemplo, si el trigo se emplea como materia prima para [fabricar] aguardiente, [se abre con ello] una new source of accumulation, because the surplus produce may be converted into new forms, satisfies to new wants, and can enter as a productiva element into a new sphere of production.†† Y lo mismo cuando del trigo se extraiga almidón, etc. Se amplía, así, la esfera de cambio de estas determinadas mercancías y de todas, en general. Del mismo modo, cuando se utiliza el carbón para el alumbrado, etcétera. *** La acumulación de capital auxiliar depende de los progresos de la ciencia, † Artefactos mecánicos, fuerzas motrices, etc. †† Nueva fuente de acumulación, ya que el plusproducto puede convertirse en nuevas formas de satisfacer nuevas necesidades y entrar como un elemento productivo en una nueva esfera de producción, Naturalmente que el comercio exterior [es] también un great agent in the process of accumulation,††† por la variegation 0 de los valores de uso y el volumen de las mercancías. ††† Gran agente en el proceso de la acumulación. 0 Diversificación. Lo que ante todo dice Jones se refiere a la conexión entre la acumulación y la tasa de ganancia. (Acerca de la génesis de la segunda no ea claro, ni mucho menos):

"La capacidad de una nación para acumular capital a base de ganancias, no cambia del mismo modo que la tasa de ganancia... Por el contrario, la capacidad para acumular a base de la ganancia se mueve generalmente en razón Inversa a la tasa de ganancia; es decir, es grande cuando la tasa de ganancia es baja y pequeña cuando ésta es alta” ([“Text-Book of Lectores on the Political Economy of Nations..."], p. 21). Asi, Adam Smith dice: //ll 54/ “Si la parte del ingreso de los habitantes que proviene de las ganancias del capital, es siempre mucho mayor en los países ricos que en los pobres, esto se debe a que en aquéllos es mucho mayor el capital; en proporción al capital, las ganancias son allí, en general, mucho menores" ("Wealth of Nations", libro II, cap. III [ed. Edimburg, 1828, vol. II, página 1021). "En Inglaterra y en Holanda, la tasa de ganancia es más baja que en cualquier otra parte de Europa” ([“Text-Book of Lectores on the Political Economy of Nations...”], p. 21). "En tiempos en que su riqueza y su capital" (los de Inglaterra) “crecían más rápidamente, la tasa de ganancia bajaba gradualmente" (pp. 21 s.). "Los volúmenes relativos de la ganancia producida,.,. no dependen solamente de la tasa de ganancia..., sino de la tasa de ganancia en relación con las

cantidades relativas de capital invertido" (p. 22). "El incremento de la cantidad de capital de las naciones ricas... va generalmente acompañado por la baja de la tasa de ganancia o por el descenso de la proporción que el ingreso actual que se extrae del capital invertido guarda con su suma total" (I. c.). "Si se dice que, en circunstancias por lo demás iguales, la tasa de ganancia determina la capacidad de acumular ésta, puede contestarse a ello que este caso, aunque sea prácticamente posible, se da raras veces, que no hay para qué tenerlo en cuenta. Sabemos por nuestras observaciones que la baja de la tasa de ganancia acompaña generalmente al aumento de las diferencias entre los volúmenes de capital empleados por las diversas naciones y que, por tanto, no todas las cosas permanecen iguales cuando desciende la tasa de ganancia de las naciones ricas. Cuando se afirma que la ganancia puede descender tanto, que resulte totalmente imposible acumular a base de ella, debe contestarse a esto que sería ridículo ponerse a disputar en tomo a la excepción de semejante descenso, puesto que el capital, mucho antes de que la tasa de ganancia descendiera a tal punto, emigraría al extranjero para obtener allí una ganancia mayor y que la posibilidad da la exportación representará siempre un cierto límite por debajo del cual la ganancia no llegará nunca a bajar en un país, mientras existan otros en que la tasa de ganancia sea más alta" (pp. 22».). "Además de las fuentes originarias de acumulación, hay también fuentes derivadas, como por ejemplo, los poseedores de valores del Estado, funcionarios, etc." (p. 23).

All this is bel et bon * El totalmente exacto que las accumulated volumes ** no dependen solamente, en modo alguno, de la tasa de ganancia, sino de la tasa de ganancia multiplicada por el capital invertido; es decir, también de la magnitud del capital empleado. Si el capital invertido = C y la tasa de ganancia, por ejemplo, = t, la acumulación será = Ct, y es evidente que este producto aumentad si el factor C aumenta más rápidamente que el ritmo a que dsiminuya el factor t. Y esto es, en realidad, a fact dervied from observation *** Pero ello no nos dice nada acerca del fundamento, de la raison d’être † de este hecho Jones se acercaba mucho a la razón [de él] cuando observaba que el auxiliary capital aumenta constantemente relatively to the working population by which it is out into motion. †† * Todo esto es hermoso y está bien. ** Volúmenes acumulados. *** Un hecho tomado de la observación. † Razón de ser. †† Proporcionalmente a la población trabajadora que lo pone en movimiento,

En la medida en que la baja de la tasa de ganancia proviene de la razón

ricardiana, del rúe of rent,† la proporción entre el surplus value total y el capital invertido se mantiene igual. Aumenta solamente una parte de él —la renta— en detrimento de la otra parte, de la ganancia, lo que deja intacta la proporción de la plusvalía total, de la que la ganancia, el interés y la renta, son solamente categorías. Lo que en realidad hace Ricardo es, por tanto, negar el fenómeno mismo. † Alza de la renta, Por otra parte, el simple descenso del tipo de interés no prueba nada, lo mismo que su alza, aunque, ciertamente, sea siempre un índice de la tasa mínima, por debajo de la cual no desciende la ganancia. En efecto, ésta tiene que ser siempre más elevada que el average interest. †† †† Interés medio. Aparte del terror que infunde a los economistas la ley de la baja de la tasa de ganancia, la consecuencia más importante de ésta es que presupone siempre una concentración creciente de los capitales y, por consiguiente, la descapitalización de los pequeños capitalistas. Es éste, en general, el resultado de todas las leyes de la producción capitalista. Y, si despojamos a este hecho del carácter antagónico que le es inherente dentro de la producción capitalista ¿qué es lo que este hecho expresa, [lo que expresa] este progreso de la centralización? Pura y simplemente que la producción pierde su carácter privado para convertirse en un proceso social, y no de un modo formal [simplemente], sino de un modo real, como en todo cambio [vemos que] la producción es social [por el hecho de oue] los productores dependen en absoluto los unos de los otros y [por] la necesidad de representar su trabajo como un trabajo abstractamente social (dinero). Los medios de producción pasan a ser [medios de producción] comunes, que se determinan, por tanto, no por la propiedad del individuo, sino por su relación con la producción —como medios de producción sociales—, al igual que los trabajos se efectúan en escala social. Jones titula uno de sus capítulos “Causas que determinan la propensión a acumular". [Y cita, entre ellas:]

“1) Las diferencias de temperamento y predisposición del pueblo. 2) Las diferencias en cuanto a las proporciones en que los ingresos de la nación se reparten entre las diferentes clases de la población. 3) El diferente grado de aseguramiento del disfrute del capital ahorrado. 4) El diferente grado de facilidad para invertir de un modo rentable y seguro loa ahorros sucesivos.

5) Las diferencias en cuanto a la posibilidad de mejorar mediante el ahorro la situación de las diferentes capas de la población” (p. 24).

Estos cinco fundamentos se reducen todos ellos, en realidad, a que la acumulación depende del nivel que del modo de producción capitalista ha alcanzado en una determinada nación. D’abord, núm. 2. Allí donde se desarrolla la producción capitalista, la ganancia [es] la fuente principal de la acumulación; es decir, los capitalista tienen en sus manos la mayor parte del ingreso nacional e incluso [una] parte de los terratenientes procura capitalizar. Núm. 3. La seguridad (jurídico-policiaca) aumenta la proporción que los capitalistas toman en sus manos el régimen del Estado. Núm. 4. Al desarrollarse el capital, aumentan, de una parte, las esferas de producción. Y, de otra, la organización del crédito, para concentrar en manos de los money-lenders (banquiers) * hasta el último farthing.** * Prestamistas de dinero (banqueros). ** Centavo Núm. 5. En la producción capitalista, el bettering *** depende exclusivamente del dinero, y cada cual puede hacerse la ilusión de llegar a ser un Rothschild. *** Mejoramiento, Resta el núm. 1. No todos los pueblos están igualmente dotados para la producción capitalista. Algunos pueblos primitivos, por ejemplo los turcos, no tienen ni temperamento ni predisposición para ello, pero esto son excepciones. Al desarrollarse la producción capitalista, se crea un nivel medio de sociedad burguesa y, con él, el temperamento y la predisposición [necesarios] en los más diferentes pueblos. [Esto es] algo esencialmente cosmopolita, como el cristianismo. De ahí que el cristianismo lea también, específicamente, la religión del capital. En ambos vale solamente el hombre. En y de por sí, un hombre vale tanto o tan poco como otro. Para uno, lo importante es tener fe, para el otro tener crédito. Además, en un caso todo depende de la predestinación divina; en el otro, de haber heredado o no dinero.

Fuente de la plusvalía y de la primitive rent.† † Renta originaria.

“Cuando la toma de posesión de la tierra y se la cultiva, casi siempre rinde por el trabajo invertido en ella más de lo de lo necesario para llevar adelante el tipo de explotación ya implantado. Llamaremos producto excedente a lo que produce de

más. Esta es la fuente de lo renta originaria y a ellos se reduce el volumen de los ingresos que la tierra arroja de un modo estable a su propietario, a diferencia de quien la ocupa”

Estas primitive rents son la primera forma social en que se manifiesta la plusvalía, y a ello responde la concepción implícita a la fisiocracia.

Ambas plusvalías, la absoluta y la relativa, tienen de común el que presuponen un cierto grado de productividad del trabajo. Si la jornada total de trabajo (tiempo de trabajo disponible) de una persona (de cualquier persona) sólo bastara para alimentarse a sí mismo (y, a lo sumo, a su familia) no habría ni surplus labour, ni surplus value, ni surplus produce. Esta premisa, la de que exista cierto grado de productividad, se basa en la fertilidad natural de las natural sources of wealth * la tierra y el agua. Esta [fertilidad natural] varía según los diferentes países. Al principio, las necesidades [del hombre] eran muy simples y rudimentarias, razón por la cual el producto mínimo para el mantenimiento del productor es también muy exiguo. Y lo mismo, por consiguiente, el plusproducto. Por otra parte, en estas condiciones, es muy pequeño también el número de quienes viven del plusproducto, lo que hace que [no sea tampoco grande] el conjunto de pequeños plusproductos de un número relativamente grande de productores. * Fuentes naturales de la riqueza. La base de la plusvalía absoluta —es decir, la condición real de su existencia— es la fertilidad natural de la tierra, de la naturaleza; en cambio, la plusvalía relativa se basa en el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. Y, con esto, hemos terminado [ya] con Jones. /XVIII-1156//

## APÉNDICES

## REVENUE AND ITS SOURCES. * LA ECONOMÍA VULGAR

129 En el plan de los capítulos finales de las Teorías sobre la plusvalía que figura en la cubierta del cuaderno XIV viene, después del apartado “o) Richard Jones. (Final de esta parte 5)”, el "episodio" titulado “Revenue and its sources” (véase Teorías sobre la plusvalía, tomo I, p. 32). En el plan del cuaderno XV aparece el punto "La economía vulgar” (ibid.). Estos dos temas, "Revenue and its sources" y “La economía vulgar” ocupan una parte considerable del cuaderno XV del manuscrito, y ambos son tratados en estrecha relación. En este cuaderno, escrito por Marx en octubre- noviembre de 1862, intercala Marx, en la p. 891, el análisis de las ideas de Hodgskin para desarrollar el "episodio” sobre la “Revenue and its sources” y el comentario sobre la economía vulgar, que se aterra a la apariencia superficial de las formas fetichizadas del ingreso y de sus fuentes, construyendo sobre esta base su teoría apologética. En el transcurso de este» “episodio”, Marx pasa al análisis del capital a préstamo, estrechamente relacionado con la crítica de la economía vulgar y, más tarde, al análisis del capital comercial como una de las esferas de la economía capitalista en que la plusvalía no se crea, sino que simplemente se distribuye. De este modo, Marx va saliéndose poco a poco del marco de las Teorías sobre la plusvalía, como la parte histérico-crítica de su investigación. El estudio sobre el capital comercial llega hasta el final del cuaderno XV. El cuaderno siguiente, el XVI, comienza con el epígrafe “Tercer capítulo. Capital y ganancia”. El tema principal de este cuaderno es la investigación que en 1865 abordara ampliamente Marx, al redactar las acciones primera y segunda del tomo III de El capital, el de la conversión de la plusvalía en ganancia y de la tasa de ganancia en tasa de plusvalía, así como la conversión de la ganancia en ganancia media. Al final cuaderno XVI, Marx pasa, como él mismo dice, al problema más importante de esta sección, al análisis de las causas que provocan la baja de la tasa de ganancia, en consonancia con el desarrollo del modo de producción capitalista. Esta exposición, que Marx reelaborará más tarde para redactar la sección III del Libro III de El capital ("La ley de la baja decreciente de la tasa de ganancia”) llega a su final solamente al comienzo del cuaderno siguiente (XVII). En el cuaderno XVII, Marx, a partir de la p. 1029 del manuscrito, retorna al análisis del capital comercial, empalmando con el texto del cuaderno XV. Pero también aquí interrumpe la exposición sobre el tema del capital comercial, para dar entrada, aquí, al "episodio” titulado "Movimiento de reflujo del dinero, en la producción capitalista”. Esta digresión, bastante extensa, termina en el cuaderno XVIII (enero de 1863) con las siguientes palabras: "The further consideration of this point to be postoned” (Dejaremos para más adelante el seguir desarrollando este punto); después de lo cual, Marx vuelve de nuevo (en la p. 1075 del manuscrito) a la investigación del capital comercial, parándose aquí a considerar las ideas de los diferentes economistas acerca de este problema. Todas estas investigaciones sobre el capital comercial que

* El ingreso y sus fuentes.

### [1] Desarrollo del capital a interés, a base de la producción capitalista. [Fetichización de las relaciones del modo de producción capitalista. La más clara expresión de este fetichismo a interés es el capital. Los economistas vulgares y los socialistas vulgares, acerca del capital a interés]

//XVI-891/ La forma del ingreso y las fuentes de éste expresan las relaciones de la producción capitalista bajo su forma fetichizada. Su existencia, tal como se manifiesta en la superficie [de las cosas] aparece desconectada de las conexiones ocultas y de los eslabones intermedios que sirven de mediadores. La tierra se convierte, así, en fuente de la renta, el capital en fuente de la ganancia y el trabajo en fuente del salario. Y la forma invertida en que se manifiesta la inversión real se encuentra naturalmente reproducida en las ideas de los agentes de este modo de producción. Es un tipo de ficción sin fantasía, una religión de lo vulgar. Los economistas vulgares —muy distintos de los investigadores económicos por nosotros criticados— traducen en realidad las ideas, los motivos, etc., de los exponentes de la producción capitalista cautivos de ella y en los que sólo se refleja en su apariencia superficial. La traducen a su lenguaje doctrinal, pero desde el punto de vista de la clase dominante, del capitalista y, por tanto, no de un modo candoroso y objetivo, sino de un modo apologético. La limitada y pedantesca manera de expresar las ideas vulgares que necesariamente brotan en los exponentes de este modo de producción es muy diferente de la apetencia que economistas como los fisiócratas, Adam Smith o Ricardo sienten de captar la conexión interior [de las cosas].

se contienen en los cuadernos XV, XVII y XVIII del manuscrito fueron utilizadas en gran medida por Marx en 1865, al redactar la sección cuarta del tomo III de El capital. Después de poner fin a sus investigaciones sobre el capital comercial, vuelve de nuevo (en la p. 1084) a las "teorías sobre la plusvalía”, reanudando el apartado sobre Hodgskin, interrumpido en el cuaderno XV. De todo este extenso material que acabamos de enumerar (cuadernos XV-XVIII) del manuscrito de 1861-1863), hemos recogido en la presente edición de Teorías sobre la plusvalía, ateniéndonos al plan de Marx, como apéndice, solamente los apartados del cuaderno XV (pp. 891-950) del manuscrito: “Revenue and its sources. La economía vulgar". Con ello, termina la parte histórico-crítica de la investigación de Marx.

Y, sin embargo, de todas estas formas, el más perfecto de los fetiches es el capital a interés. Aquí reside el punto de partida originario del capital —el dinero— y la fórmula D — M — D’, reducida a sus dos extremos, D y D’. Dinero que alumbra más dinero. Es la fórmula general y originaria del capital, condensada en una síntesis carente de sentido. La tierra o la naturaleza como fuente de la renta, es decir, de la propiedad territorial, es ya bastante fetichista. Pero, mediante una agradable confusión del valor de uso y el valor de cambio, todavía le queda a la representación vulgar el recurso de la productividad de la naturaleza misma, que, por arte de taumaturgia, se personifica en el terrateniente. También es bastante peregrino el trabajo como fuente del salario, es decir, como una participación del trabajador en su producto, determinada por una forma social específica del trabajo, el trabajo como fuente de que el trabajador obtiene de su producto (materialmente considerado como capital), mediante su trabajo, el permiso de producir y posee en el trabajo la fuente a través de la cual una parte de su producto refluye a él como pago de este producto. Sin embargo, la manera habitual de ver se halla aquí tan en consonancia con la cosa misma, que, cuando confunde el trabajo con el trabajo asalariado y, por tanto, el producto del trabajo asalariado —el salario— con el producto del trabajo, al sano sentido común se le antoja, sin embargo, evidente que es el trabajo mismo el que crea su salario.

Del capital, considerado en el proceso de producción, se tiene siempre, más o menos, la idea de que es un instrumento para pescar trabajo ajeno. Puede considerarse esto 'justo” o “injusto", fundado o infundado, pero aquí se presupone y da por sobreentendida siempre la relación entre el capitalista y el trabajador. Tan pronto como el capital entra en el proceso de circulación y, lo que más llama la atención al observador usual, [se presenta] como capital comercial, como un tipo de capital al que se encomiendan solamente estas operaciones, la ganancia suscita una vaga idea de fraude general y [se considera], en especial, que el capitalista industrial es defraudado por el comerciante, como el capitalista industrial defrauda al obrero, el comerciante al consumidor y como los productores se defraudan los unos a los otros. En todo caso, la ganancia se explica, aquí, a base del cambio, es decir, partiendo de una relación social, y no de una cosa. En cambio, al llegar al capital a interés, [encontramos] ya el fetiche consumado. Es éste el capital perfecto, en cuanto unidad de proceso de

producción y proceso de circulación, [que,] por tanto, arroja determinada ganancia en un periodo de tiempo determinado. Bajo la forma del capital a interés, se mantiene en pie solamente esta determinación, sin la mediación del proceso de producción ni del proceso de circulación. En el capital y la ganancia vive todavía el recuerdo de su pasado, aunque muy oscurecido por la diferencia entre ganancia y plusvalía, la ganancia uniforme de todos los capitalistas —la tasa general de ganancia—, que hace del capital [una] cosa oscura y un misterio. Con el capital e interés se perfecciona este fetiche automático, el valor que se valoriza a sí mismo, el dinero que alumbra dinero, sin que bajo esta forma se trasluzcan las cicatrices de su origen. La relación social adquiere aquí su manifestación acabada, como la relación de una cosa (dinero, mercancía) consigo misma. No hay para qué entrar a indagar aquí, más a fondo, el interés y su relación con la ganancia, ni tampoco detenerse a investigar en qué proporción se divide la ganancia en ganancia industrial e interés. Lo que es evidente es que en el capital a interés el capital se presenta, llega a su punto culminante como fuente misteriosa del interés, que se sacrifica y se incrementa a sí mismo. Es, por tanto, bajo esta forma como el capital se representa, principalmente, [a la imaginación]. Es el capital por antonomasia.

Como, a base de la producción capitalista, una determinada suma de valor, representada en dinero o en mercancías —propiamente, en dinero, la forma metamorfoseada de la mercancía— otorga el poder de extraer gratis al trabajador una determinada cantidad de trabajo, de apropiarse un determinado surplus value, surplus labour o surplus produce, es evidente que el dinero mismo puede venderse como capital, como una mercancía sui generis o que el capital puede ser comprado en forma de mercancía o dinero. Puede venderse el capital como fuente de ganancia. Con dinero, etc., permite a otro apropiarse plusvalía. Es legítimo, pues, que yo me apropie una parte de ella. Del mismo modo que la tierra tiene valor porque me permite captar una parte de la plusvalía y, por tanto, con la [renta de] la tierra, no hago más que pagar esta plusvalía así captada, en el capital pago la plusvalía creada por él. Como, en el proceso capitalista de producción, el valor del capital se perpetúa, se reproduce, aparte de su plusvalía, está dentro del orden el que, si el dinero o la mercancía se vende como capital retome al cabo de determinado periodo al vendedor, que no lo ha enajenado

como la mercancía, [sino que] retiene la propiedad sobre él. Lo que quiere decir que el dinero o la mercancía no se venden en cuanto tales, sino en segunda potencia, como capital, como dinero que se incrementa o como valor-mercancía. Y no sólo se incrementa, sino que se conserva en el proceso total de la producción. Sigue siendo, pues, capital para el vendedor, retoma a él. La venta consiste en que un tercero, que lo emplea como capital productivo, tenga que pagarle al poseedor del capital determinada parte de la ganancia que ha obtenido solamente gracias a este capital. Éste se arrienda, al igual que la tierra, como una cosa creadora de valor, que se conserva con esta virtud creadora, que rinde constantemente y puede, por tanto, dar un rendimiento a su vendedor originario. Solamente mediante el rendimiento que aporta a éste es capital. De otro modo, aquél lo vendería como [una] mercancía o lo compraría con dinero. Pero, en todo caso, la forma, considerada de por sí (en realidad, el dinero se enajena periódicamente como medio de explotación del trabajo, de creación de plusvalía), está en que la cosa se manifiesta, aquí, como capital y el capital simplemente en cuanto cosa, lo que es un resultado del proceso capitalista de producción y circulación como una cualidad inherente a una cosa y [que] depende del poseedor del dinero, es decir, de la mercancía, bajo su forma constantemente cambiable, el que quiera gastarlo como dinero o alquilarlo como capital. Aquí, la relación entre el capital como la matriz consigo mismo como fruto y con su propio valor es lo que mide la ganancia que arroja, sin perderse en este proceso (como corresponde a la naturaleza del capital). Resulta, por tanto, evidente por qué la crítica superficial, partidaria de la mercancía y que combate el dinero, enderece aquí toda su sabiduría reformadora contra el capital a interés, sin tocar a la producción capitalista real y atacando solamente a [lo que es] uno de sus resultados. Esta polémica contra el capital e interés desde el punto de vista de la producción capitalista, [polémica] que hoy en día se presenta con ínfulas de “socialismo” se presenta, por lo demás, como una etapa del desarrollo mismo del capital, por ejemplo en el siglo XVII, en que el capitalista industrial comenzó a imponerse contra el usurero chapado a la antigua, que en aquel tiempo se enfrentaba todavía a él como una potencia superior.

 La total cosificación, inversión y el absurdo del capital como capital a interés —en el que, sin embargo, no hace más que manifestarse bajo su forma más tangible la naturaleza interior de la producción

capitalista, el absurdo de ésta— es el capital que rinde "compounded interest" * y que aparece como un Moloch reclamando el mundo entero como víctima sacrificada en sus altares, pero que, impulsado por una misteriosa fatalidad, no logra nunca satisfacer, sino que ve siempre contrarrestadas sus justas aspiraciones, nacidas de su propia naturaleza. * Interés compuesto. El movimiento característico del capital, tanto en el proceso de producción como en el de circulación, es el retorno del dinero o de la mercancía a su punto de partida, al capitalista. Esto expresa, de una parte, la metamorfosis real que convierte a la mercancía en sus condiciones de producción y a éstas de nuevo en la forma de la mercancía: reproducción. Y, de otra parte, la metamorfosis formal, en que la mercancía se convierte en dinero y el dinero nuevamente en mercancía. Por último, la multiplicación del valor, D — M — D’. El valor originario, pero que se incrementa con la ganancia, sigue en manos del mismo capitalista. Sólo cambian las formas en que lo tiene en su mano, como dinero, mercancía o bajo la forma del mismo proceso de producción. Este retorno del capital a su punto de partida cobra en el capital a interés una forma totalmente externa, desglosada del movimiento real cuya forma es. A no entrega su dinero en cuanto [tal] dinero, sino como capital. El dinero, aquí, no cambia para nada. No hace más que cambiar de mano. Sólo en su mano se convierte realmente en capital. Pero, para A, el retomo se efectúa del mismo modo que la enajenación. Vuelve a pasar de manos de B a manos de A. Éste presta el dinero, en vez de gastarlo. Todo cambio de lugar del dinero en el proceso real de la producción del capital expresa un momento de la reproducción, ya sea la conversión del dinero en trabajo, ya la de la mercancía terminada en dinero (final del acto de producción), ya la retroconversión del dinero en mercancía (renovación del proceso de producción, reiniciación de la reproducción). El cambio de lugar del dinero, cuando éste se presta como capital, es decir, [cuando] no se convierte en capital, sino que entra como capital en la circulación, no expresa otra cosa que la transferencia del mismo dinero de manos de uno a manos de otro. El título de propiedad permanece en manos del que presta [el dinero], pero la posesión pasa a manos del capitalista industrial. Pero, para aquél la conversión del dinero en capital comienza a partir del momento en que, en vez de gastarlo como dinero, lo invierte como capital, es decir, lo pone en manos del capitalista industrial. (Para él, sigue siendo capital, aunque no se lo preste al industrial, sino a un dilapidador o al

trabajador que no puede pagar su alquiler. [En esto se basa] todo el negocio de las casas de préstamo.) Cierto es que el otro lo convierte en capital, pero esto es [ya] una operación que sale del marco de la realizada entre prestamista y prestatario. En vez de la real conversión del dinero en capital, sólo se manifiesta aquí la forma de ella, carente de contenido. Como en la fuerza de trabajo, aquí es el valor de uso del dinero el que [tiene que] crear valor de cambio, un valor de cambio mayor del que en él se contiene. Se presta como valor que se valoriza, [como] mercancía, sólo que [como una] mercancía que se distingue precisamente mediante esta cualidad de la mercancía en cuanto tal y que, por tanto, posee también una forma peculiar de enajenación.

El punto de partida del capital es el poseedor de mercancías, el poseedor de dinero, en una palabra, el capitalista. Y, como en él coinciden el punto de partida y el punto de llegada, el capital retorna al capitalista. Pero, aquí, el capitalista existe dos veces: [es] el propietario del capital y el capitalista industrial, que convierte realmente el dinero en capital. De hecho, el capital fluye de él y retorna a él. Pero, sólo en cuanto poseedor. El capitalista existe de dos modos. Jurídicamente y económicamente. En cuanto propiedad, el dinero retoma, pues, al capitalista jurídico, al left hended Sam.* Ahora bien, el retorno del capital, que incluye la conservación de su valor, que implica que su valor se conserva y se perpetúa, es, sin duda, algo mediado para el capitalista núm. II, pero no para el capitalista núm. I. Por tanto, el retorno no se expresa, aquí, como consecuencia y resultado de una serie de procesos económicos, sino en virtud de una especial transacción jurídica entre comprador y vendedor, de que lo presta en vez de venderlo, es decir, sólo lo enajena temporalmente. Lo que en realidad se vende es valor de uso, que aquí consiste en emanar valor de cambio, en producir ganancia, más valor que el que en él mismo se contiene. En cuanto valor, no cambia mediante el uso. Pero, en cuanto dinero, se gasta y refluye como [tal] dinero. * Al desmañado Sam; es decir, al cofrade. La forma en que refluye depende del modo de reproducción del capital. Si se presta como dinero, retorna bajo la forma de capital circulante, [retoma] todo su valor más [la] plusvalía, que es aquí la parte de la plusvalía o de la ganancia que se traduce en interés; la suma de dinero prestada más la suma adicional que ha brotado de ella. Si se presta en forma de maquinaria, edificios, etc., en una palabra, bajo la

forma material en que pueda funcionar como capital fijo en el proceso de producción, redituará, en forma de capital fijo, como annuité ** es decir, por ejemplo, igual anualmente a la reposición del déchet, igual a la parte de valor de él que entra en circulación más la parte de la plusvalía que se calcula como ganancia (aquí, parte de la ganancia, interés) sobre el capital fijo (no en cuanto capital fijo, sino en cuanto capital de determinada magnitud, en general). ** Anualidad.

En la ganancia en cuanto tal, la plusvalía y, por consiguiente, su fuente real aparecen [ya] oscurecidas y mixtificadas: 1) porque, formalmente considerada, la ganancia es la plusvalía calculada sobre el capital total desembolsado, [lo que hace que] cada parte del capital, sea fijo o circulante, invertido en materias primas, en maquinaria o en trabajo, rinda una ganancia igual; 2) porque, como en un capital individual dado de 500, supongamos, cada quinta parte rinde, por ejemplo, el 10 por 100, si la plusvalía = 50, ahora [tenemos que], mediante la determinación de la tasa general de ganancia, cada capital de 500 o de 100, cualquiera que sea la esfera en que se invierta, cualquiera que sea en él la proporción entre el capital variable y el constante, la diferencia de su tiempo de rotación, etc., arroja en el mismo periodo la misma ganancia media, por ejemplo el 10 por 100, que cualquier otro capital de condiciones orgánicas totalmente distintas. Es decir, mientras que la ganancia de los diferentes capitales, aisladamente considerados, y la plusvalía creada por ellos en su propia esfera de producción, son magnitudes realmente distintas. Ciertamente que en 2) no se hace más que desarrollar lo que iba ya implícito en 1), Ahora bien, esta forma ya enajenada de la plusvalía distinta de su primera forma simple, en que todavía muestra la cicatriz del cordón umbilical de su nacimiento y que en manera alguna puede reconocerse a primera vista, es [precisamente] su existencia como ganancia, sobre la que descansa el interés. Presupone inmediatamente la ganancia —y ella misma es [, en realidad] una categoría específica de ella, una parte colocada bajo una rúbrica especial—, y no la plusvalía. Por tanto, en el interés la plusvalía es, a su vez, más irreconocible que en la ganancia, puesto que el interés sólo se refiere directamente a la plusvalía bajo la forma de la ganancia. El tiempo del rendimiento depende del proceso real de producción; en el

capital a interés, parece como si su reflujo en cuanto capital dependiera simplemente del convenio entre prestamista y prestatario. De tal modo que el rendimiento del capital, con referencia a esta transacción, no apareciera ya como determinado por el proceso de producción, sino que el capital no perdiera un solo instante la forma de dinero. Claro está que estas transacciones se hallan determinadas por los rendimientos reales. Pero esto no se manifiesta en la misma transacción. El interés, como [algo] aparte de la ganancia, representa solamente el valor de la mera propiedad sobre el capital, es decir, convierte de por sí la propiedad de dinero (suma de valor o mercancía, bajo cualquier forma) en propiedad de capital y, por tanto, la mercancía o el dinero de por sí en valor que se valoriza. Claro está que las condiciones del trabajo sólo son capital siempre y cuando que funcionen frente al trabajador como nopropiedad de éste y, por consiguiente, como propiedad ajena. Y sólo funcionan como tales en contraposición al trabajo. La existencia antagónica de estas condiciones frente al trabajo convierte a su propietario en capitalista y a estas condiciones poseídas por él en capital. Pero, en manos del moneyed capitalist * A no posee el capital, este carácter antagónico que lo convierte en capital [propiamente dicho] y que, por tanto, hace que la propiedad sobre el dinero sea propiedad sobre un capital. El moneyed capitalist A no se enfrenta para nada al trabajador, sino solamente a otro capitalista, B. Lo que le vende es, en realidad, el "uso” del dinero, los resultados que de él se deriven when converted into productiva capital.** Pero no es el uso, en realidad, lo que él vende directamente. Cuando vendo una mercancía, vendo un determinado valor de uso. Cuando compro dinero con una mercancía, compro el valor funcional de uso que el dinero tiene como la forma metamorfoseada de la mercancía. No vendo el valor de uso de la mercancía conjuntamente con su valor de cambio, ni compro el valor de uso específico del dinero conjuntamente con el dinero mismo. Pero, en cuanto dinero, el dinero —antes de que se transforme en funciones como el capital que es en manos del money-lender—*** no posee otro valor de uso que el que tiene como valor (oro, plata, su sustancia material) o como dinero, como forma transfigurada de la mercancía. En Realidad. lo que el money-lender vende al capitalista industrial, lo que se efectúa en esta transacción, es solamente esto: le vende la propiedad sobre el dinero por determinado tiempo. Enajena su título de propiedad por a certain term,† con lo que el capitalista industrial compra la propiedad por a certain term; simplemente la propiedad del

dinero o la mercancía —separada del proceso capitalista de producción— en cuanto capital. * Capitalista monetario. ** Cuando se conviertan en capital productivo. *** Prestamista de dinero, † Por un determinado plazo.

El hecho de que sólo funcione como capital después de su enajenación no hace cambiar para nada los términos de la cosa, como no hace cambiar para nada el valor de uso del algodón el hecho de que el valor de uso sólo funcione como tal valor de uso después de haberse enajenado al hilandero o que el valor de uso de la carne sólo se afirme en cuanto tal cuando pasa de la tienda del carnicero a la mesa del consumidor. Por tanto, el dinero que no vuelve a invertirse en el consumo o la mercancía que no sirve nuevamente para que su propietario lo consuma, convierten, por tanto, a su propietario en capitalista y son de por sí separados del proceso capitalista de producción y antes de convertirse en capital “productivo” o capital. Son, por tanto, valores que se valorizan a sí mismos, que se conservan e incrementan. Es una cualidad inmanente suya esta de crear valor, de arrojar interés, como es cualidad del peral el producir peras. Como tal cosa productora de interés, vende el money-lender su dinero al capitalista industrial. Y, como [este dinero] se conserva, es un valor que permanece, el capitalista industrial puede devolvérselo, una vez que expire el plazo convenido. Como crea anualmente determinada plusvalía, [determinado] interés, [como] se incrementa en realidad con nuevo valor dentro de cualquier plazo, [el prestatario] puede pagar al prestamista esta plusvalía anualmente o en el plazo convenido cualquiera que él sea. El dinero en cuanto capital arroja, en efecto, plusvalía diariamente, al igual que el trabajo asalariado. Mientras que el interés es simplemente una parte de la ganancia plasmada bajo un nombre especial, el interés se manifiesta aquí, como [creación peculiar] del capital en cuanto tal, independientemente del proceso de producción y que, por tanto, pertenece solamente a la propiedad sobre él, a la propiedad del dinero y de la mercancía, independientemente de las relaciones que imprimen a esta propiedad la impronta de propiedad capitalista, como lo contrapuesto al trabajo; [el interés se manifiesta, aquí] como una creación de plusvalía inherente simplemente a la propiedad sobre el capital y propia y peculiar de ella, mientras que la ganancia industrial, por el contrario, se manifiesta simplemente como una adición que el prestatario añade al capital mediante el empleo productivo de éste (o, para decirlo en los términos que también suelen emplearse, mediante su trabajo como capitalista; la función de

capitalista se equipara aquí al trabajo; más aún, se identifica con el trabajo asalariado, puesto que el capitalista industrial que realmente actúa en el proceso de producción se contrapone, en efecto, como agente activo de la producción, como trabajador, al prestamista ocioso e inactivo de dinero, el cual personifica la función de la propiedad, al margen del proceso de producción y fuera de él), es decir, adquiere la explotación de los trabajadores por medio del capital prestado.

Es, por tanto, el interés, y no la ganancia, lo que aparece, así, en cuanto tal, en cuanto la simple propiedad sobre el capital, como la creación de valor que del capital emana; es decir, como el ingreso creado por el capital e inherente [a él]. Bajo esta forma es, pues, como los economistas vulgares lo conciben también. En esta forma se esfuma toda mediación y se redondea y culmina la forma fetichista del capital, como la representación del capitalfetiche. Esta forma surge necesariamente cuando se desglosa la propiedad jurídica del capital de su propiedad económica y la apropiación de una parte de la ganancia afluye, bajo el nombre de interés, a un capital en sí o al propietario de [un] capital totalmente desglosado del proceso de producción. Para el economista vulgar, que pretende prestar el capital como fuente independiente de valor, de creación de valor, esta forma [representa], naturalmente, una [manera de] devorar que se ha descubierto, una forma en que la fuente de la ganancia es ya irreconocible y el resultado del proceso capitalista cobra existencia independiente, al margen de este proceso. En D — M — D’ aparece todavía [una] mediación. En D — D’ tenemos la forma carente de concepto del capital, la inversión y cosificación de la relación de producción elevada a su máxima potencia. A la tasa general de ganancia corresponde, naturalmente, una tasa general de interés o el tipo de interés general. No nos proponemos desarrollar aquí este punto, ya que el análisis del capital a interés no tiene su lugar [indicado] en esta sección general, sino en la sección que trata del crédito.130

130 Marx entiende aquí por "esta sección general” la del plan previsto por él entre 1858 y 1862 y que debía constar de tres partes (“El proceso de producción del capital”, "El proceso de circulación del capital” y "La unidad de ambos, o el capital y la ganancia”), a las que seguirían otras tres de un carácter-más especial: "La competencia de capitales", "El crédito” y "El capital por acciones” (v. Teorías sobre la plusvalía, tomo I, p. 10). Al irse desacollando el trabajo sobre El capital, Marx fue incluyendo en aquellas tres secciones, poco a poco, muchas cosas que, con arreglo al plan inicial, no estaban previstas para la sección titulada "El capital, en general'.

Es importante, en cambio, para desentrañar totalmente esta forma de manifestarse el capital, observar que la tasa general de ganancia no representa, ni mucho menos, un hecho tan sólido y tan tangible como la tasa o el tipo de interés.

Cierto es que el tipo de interés fluctúa constantemente. (En el mercado de dinero para el capitalista industrial, y únicamente a éste queremos referirnos) [constituye] hoy el 2, mañana [constituirá] el 3 y pasado mañana el 5 por 100. Pero es el 2, el 3 o el 5 por 100 para todos los prestatarios. Representa una proporción general de cualquier suma de dinero el arrojar 2, 3 ó 5 £ por cada 100, mientras que la misma suma de valor, en su función real de capital, [funcionando] en las diferentes esferas de producción, arroja ganancias reales muy distintas, a base de cuya desviación del nivel medio ideal, y siempre en largos periodos de circulación [se afirma] mediante un proceso de reacciones. Durante algunos años, la tasa de ganancia es más elevada en determinadas esferas y, durante los años siguientes, más baja. Sumando los años o [a través de] una serie de estas evoluciones, se obtendrá como promedio el average profit.* Es decir, que [ésta] no se manifiesta nunca como algo directamente dado, sino solamente como el resultado medio de [una serie de] oscilaciones contradictorias. No ocurre así con el tipo de interés. Éste es, en su generalidad, un hecho fijado cotidianamente, que al capitalista industrial le sirve, incluso, como premisa y partida de cálculo, en sus operaciones La tasa general de ganancia sólo existe, en realidad, como promedio ideal, en cuanto medio para calcular las ganancias reales, cuando se fija como algo dado, fijo y acabado, es solamente una abstracción; en realidad, representa simplemente una tendencia, en el movimiento de compensación de las diferentes tasas reales de ganancia, ya sea de un determinado capital en la misma esfera, ya de los diferentes capitales en las diferentes esferas de producción. * Ganancia media. ** Promedio, Lo que el prestamista [de dinero] exige del capitalista se calcula a base de la tasa general de ganancia (“average rote"), y no de lo que individualmente difiere de ella. El average “se convierte, aquí, en premisa. El tipo de interés mismo varía, pero [varía] para todos los prestatarios. Un determinado tipo de interés igual existe, en cambio, y no sólo como

Especialmente, muchos problemas referentes al crédito y al sistema crediticio encontraron acomodo en el tomo 111 de El capital, que se sale de los marcos de la sección “El capital, en general”.

promedio, sino de hecho (aunque con variaciones entre un mínimo v un máximo, según que el prestatario sea first rate *** o no, y las desviaciones [con respecto a él] se presentan más bien como excepciones, motivadas por diversas circunstancias. Los boletines meteorológicos no anuncian lo que los barómetros registrarán con tanta precisión como los boletines de la bolsa señalan el estado del tipo de interés, no para este o aquel capital, sino para el capital que se encuentra en el mercado de dinero, es decir, para el capital que se ofrece en préstamo. *** De primera clase. No es éste el lugar indicado para examinar a qué obedece esta mayor fijeza y uniformidad del tipo de interés para el capital prestable, a diferencia de y en contraposición a la forma menos tangible de la tasa general de ganancia. Esta explicación corresponde al capítulo sobre el crédito.

Pero, hay algo que está al alcance de la mano: las oscilaciones de la tasa de ganancia —dejando totalmente a un lado los beneficios especiales que cada capitalista puede obtener dentro de la misma esfera de producción— en una esfera de producción dada dependen del estado que en cada caso acusen los precios de mercado y de sus oscilaciones en torno a los precios de costo, La diferencia entre las tasas de ganancia en diversas esferas sólo puede establecerse comparando los precios de mercado de las diferentes esferas, es decir, de las diferentes mercancías, con los precios de costo de las mercancías de que se trate. El descenso de la tasa de ganancia por debajo del promedio ideal, en una determinada esfera, cuando se prolongue, basta para sustraer capital a esta esfera o eliminar de ella la afluencia de nuevo capital on the average scale * Pues lo que compensa la distribución del capital entre las diferentes esferas es más la afluencia de nuevo capital adicional que la distribución del [ya] invertido. En cambio, la ganancia extra que en determinadas esferas [puede obtenerse] sólo se hace patente mediante la comparación de los precios de mercado con los precios de costo. Tan pronto como, de un modo o de otro, se acusa una diferencia, se inicia la emigración o la inmigración de capitales de o a la esfera de que se trate. Aparte de que esto es un acto de compensación que requiere tiempo, la misma ganancia media de cada esfera especial se manifiesta solamente en la media de las tasas de ganancia obtenidas, por ejemplo, durante un ciclo de siete años, etc., según la naturaleza del capital. Las simples oscilaciones por debajo y por encima [del nivel], cuando no sobrepasen la medida media, cuando no revistan una forma extraordinaria, no son, por tanto, suficientes para

provocar la transferencia de capital, a lo que hay que añadir, además, las dificultades que a las transferencias opone el capital fijo. Las coyunturas momentáneas sólo en una medida limitada pueden surtir efectos, y se manifiestan más bien en la atracción o repulsión de capital adicional que en la redistribución del capital [ya] invertido en las diferentes esferas. * En la escala media. Como se ve, este conjunto [de cosas] constituye un movimiento muy complejo, en el que hay que tener en cuenta tanto los precios de mercado en cada esfera particular, los precios de costo comparativos de las diferentes mercancías, el estado de la oferta y la demanda dentro de cada esfera, como la competencia entre los capitalistas de las diversas esferas, y en el que, además, la mayor rapidez o lentitud de la nivelación dependen de la especial composición orgánica de los capitales ([según que] sea mayor, por ejemplo, el capital fijo o el circulante) y de la naturaleza especial de sus mercancías, según que su carácter en cuanto valores de uso permita más fácilmente sustraerlos más de prisa al mercado, disminuir o aumentar más fácilmente la oferta, con arreglo al nivel de los precios de mercado.

Por el contrario, en cuanto al capital-dinero, sólo se enfrentan —en el mercado de dinero— dos clases de compradores y vendedores, de demanda y oferta. De una parte, la clase capitalista prestamista, de otra la clase capitalista prestataria. La mercancía presenta la misma forma, [la del] dinero. Se disuelven aquí todas las formas especiales que el capital adopta, según la esfera especial de producción o de circulación en que se invierta. El capital, aquí, existe bajo la forma indistinta, igual a sí misma, del valor de cambio independiente que es el dinero. Termina aquí la competencia entre las diferentes esferas; todas ellas se confunden como dedicadas a prestar dinero, el capital se enfrenta a todas ellas bajo una forma que es todavía indiferente a todas las formas de su empleo. Aquí, se enfrenta realmente, en cuanto a la pujanza, en la demanda de capital como lo que el capital productivo es, solamente en el movimiento y en la competencia entre las diferentes esferas, como el capital [en sí] común de la clase. Por otra parte, el capital-dinero (el capital en el mercado de dinero) posee realmente la forma en que, como elemento común, indiferente a su empleo específico, se distribuye entre las diferentes esferas, entre la clase capitalista, con arreglo a las necesidades de producción de cada clase especial. A lo cual hay que añadir que, al desarrollarse la gran industria, tiende cada vez más, al aparecer en el mercado, a no verse representado por capitalistas

individuales, por el propietario de este o aquella parcela del capital que comparece en el mercado, sino que se concentra, se organiza y [se somete] al control del banquero representante del capital de un modo muy distinto que la producción real. Esto hace que, en lo que se refiere a la forma de la demanda, tenga que enfrentarse al empuje de una clase; pero, en cuanto a la oferta, se presenta como el capital prestable en masa, el capital prestable de la sociedad, concentrado en unos cuantos repositorios. Tales son algunas de las razones que hacen que la tasa general de ganancia aparezca como una imagen nebulosa que tiende a disiparse junto al tipo fijo de interés, el cual, aunque oscile en cuanto a su magnitud, oscila por igual para todos los prestatarios y se enfrenta, por tanto, a todos ellos como algo fijo y dado, lo mismo que el cambio de valor del dinero no impide que ¿te tenga un valor igual con respecto a todas las mercancías. Así como los precios de mercado de las mercancías oscilan diariamente, lo que no impide que se coticen día tras día, así también el tipo de interés, cotizado con la misma regularidad que el precio del dinero. El capital mismo se ofrece aquí [en venta] como una mercancía especial —el dinero—; la fijación de su precio es, por tanto, fijación del precio de mercado, al igual que en las demás mercancías; las tasas de interés se representan siempre como una tasa de interés general, tanto por tanto dinero, mientras que la tasa de ganancia puede variar dentro de la misma esfera, aun siendo iguales los precios de mercado de las mercancías (según las condiciones en que los diferentes capitales produzcan cada mercancía; pues la tasa especial de ganancia no depende del precio de mercado, sino de la diferencia entre éste y el precio de costo) y, dentro de las diferentes esferas, sólo se compensan a través de las constantes oscilaciones del proceso. En una palabra, solamente en el capital moneyed, en el capital-dinero ofrecido en préstamo, se convierte el capital en mercancía cuya cualidad de valorizarse a sí misma tiene un precio fijo, cotizable en el interés que arroja en cada caso.

Es, por tanto como capital a interés y, además, bajo su forma directa de capital-dinero a interés (pues las otras formas de capital a interés, que aquí no nos interesan, se derivan a su vez de ésta y se someten a ella), como el capital adquiere su forma pura de fetiche. En primer lugar, mediante su existencia constante como dinero, forma bajo la cual se disuelve toda determinabilidad y son invisibles sus elementos reales: sólo existe como mera existencia de un valor de cambio independiente, como valor sustantivo. En el proceso real del capital, la forma dinero tiende a

desaparecer. En el mercado de dinero, existe siempre bajo esta forma. En segundo lugar, la plusvalía engendrada por él, que [aquí] cobra nuevamente la forma de dinero, se manifiesta como algo perteneciente a él en cuanto tal y, por tanto, al mero propietario del capital-dinero, del capital, separado de su proceso. D — M — D’ se convierte, aquí, en D — D’, y —al ser su forma, aquí, la forma-dinero indiferenciada (el dinero es precisamente la forma en que se disuelve la diferencia entre los capitales productivos, consistente en las condiciones de existencia de estas mercancías, la forma especial de los mismos capitales productivos)—, la plusvalía que engendra, el dinero excedente que es o que se convierte, responde a una determinada tasa, se mide por el volumen de la misma suma de dinero. [Al] 5 por 100 de interés, 100 £ de capital son 105 £. [Mantenemos,] así, la forma puramente tangible del valor que se valoriza a sí mismo o del dinero que alumbra dinero. Y, al mismo tiempo, la pura forma carente de concepto. La forma inconcebible, mistificada. En el desarrollo del capital, partíamos de D — M — D’ era simplemente el resultado.131 Ahora, nos encontramos con D — D’ como sujeto. Como el crecimiento para el árbol, el alumbrar dinero (τόχος)* por el capital es algo inherente a éste, bajo esta su forma pura de [capital] dinero. La forma inconcebible que encontramos en la superficie y de la que, por tanto, arrancamos en el análisis, volvemos a encontrar como resultado del proceso en el que, poco a poco, la forma del capital va enajenándose y desconcentrándose cada vez más de su esencia interior. * Alumbrar, lo alumbrado; en sentido figurado, la ganancia del dinero prestado; interés, usura. Partíamos del dinero, como la forma metamorfoseada de la mercancía. El dinero como la forma transfigurada del capital es el resultado a que llegamos, exactamente lo mismo que hemos conocido la mercancía como premisa y como resultado del proceso de producción del capital. Bajo esta forma inmediatamente, que es la más peregrina y, al mismo tiempo, la más popular, el capital es, al mismo tiempo, la “forma fundamental” de los economistas vulgares y el punto de ataque más al alcance de una crítica superficial: lo primero, en parte, porque es aquí donde menos se revela la concatenación interna y donde el capital se manifiesta en una forma en la que aparece como fuente independiente de valor; y, en parte, porque, bajo esta forma, se esfuma y disuelve totalmente su carácter

131 Marx se refiere al cuaderno 1 de su manuscrito de 1861-1863, que comienza con el apartado “La conversión del dinero en capital”. El primer párrafo de este apartado comienza con el epígrafe "D — M — D. La forma más general del capital”.

antagónico, no acusa contraposición alguna frente al trabajo. Por otra parte, [el capital se halla expuesto a ser] atacado, porque es la forma en que se revela como más irracional, en que ofrece un blanco de ataque más vulnerable a los socialistas vulgares.

La polémica de los economistas burgueses del siglo XVII (Child, Culpeper, etc.) contra el interés como forma independiente de la plusvalía es solamente la lucha de la naciente burguesía industrial contra los usureros a la vieja usanza, que entonces monopolizaban el patrimonio monetario. El capital a interés era, entonces, la antediluvian form of capital,* que debía, ante todo, someterse al capital industrial y ocupar un lugar subalterno con respecto a él, reconociéndolo como lo que es, teórica y prácticamente, como la base de la producción capitalista. En este caso como en otros, la burguesía no tenía inconveniente en recurrir a la ayuda del Estado, cuando se trataba de poner a tono con las suyas propias las relaciones tradicionales con las que se encontraba. Es evidente que cualquier otra distribución de la ganancia entre las diferentes categorías de capitalistas y, por tanto, la elevación de la ganancia industrial mediante la reducción del tipo de interés, y viceversa, no afectaría para nada a la esencia de la producción capitalista. Por tanto, el socialismo dirigido contra el capital a interés como la “forma fundamental" del capital está metido hasta el cuello en el horizonte burgués. Cuando su polémica no es un ataque y una crítica oscuramente comprendidos y tergiversados contra el mismo capital —en que se identifica a éste con sus formas derivadas—, no es otra cosa que la tendencia, disfrazada de socialismo, hacia el desarrollo del crédito burgués y sólo expresa, por tanto, el retraso de las relaciones en los países en que semejante polémica se sostiene; es simplemente un síntoma teórico del desarrollo capitalista, aunque estas tendencias burguesas puedan adoptar formas muy espeluznantes, como la del "crédit gratuit",132 por ejemplo. Tal es el caso del sainsimonismo, con su glorificación de la banca (Credit mobilier,133 de que hablaremos más adelante).

132 Alusión a Proudhon, quien en su polémica contra Bastiat abogaba por la "gratuidad del crédito”. Marx critica esta idea de Proudhon en las pp. 935-937 del manuscrito (pp. 462-466 del presente volumen). 133 "Crédit mobilier": Société générale du Crédit mobilier, banco francés por acciones fundado en 1852 por los hermanos Péreire. Este banco mantenía estreñías relaciones con el gobierno de Napoleón III, bajo cuyo amparo se dedicaba a negocios de especulación. Dio en quiebra en 1867 y fue liquidado en 1871. En 1856 y 1857 Marx escribió algunos artículos sobre los negocios

* Forma antediluviana del capital.

### [2] El capital a interés y el capital comercial, en relación con el capital industrial. Formas anteriores. Formas derivadas

Como la forma comercial y el interés son anteriores a la de la producción capitalista, al capital industrial, que es la forma fundamental de la relación capitalista, tal y como impera en la sociedad burguesa —y de la que se desprenden como derivadas o secundarias todas las otras formas—, como la del capital a interés; secundarias, es decir, en cuanto capital en una función especial (perteneciente a su proceso de circulación), como [es el caso] del capital comercial, el capital industrial, en el proceso de su nacimiento, necesita ir sometiendo a él todas estas formas y convirtiéndolas en funciones derivadas o especiales de él mismo. Se encuentra con estas formas anteriores en el periodo de su formación y de su nacimiento. Se las encuentra como premisas [suyas], pero no como premisas sentadas por él mismo, como formas de su propio proceso de vida. A la manera como se encuentra originariamente con la mercancía, pero no como su propio producto, y con la circulación del dinero, pero como un factor de su propia reproducción. Allí donde la producción capitalista se ha desarrollado a lo ancho de sus formas y es el modo de producción dominante, el capital a interés se ve dominado por el capital industrial y el capital comercial es, sencillamente, una forma del mismo capital industrial derivada del proceso de circulación. Pero ambas formas tienen que renunciar a su independencia y someterse al capital industrial. Al capital a interés se le aplica la violencia (del Estado), mediante la reducción coactiva del tipo de interés, para impedir que siga dictando sus condiciones al capital industrial. Pero es ésta una forma que corresponde a las fases poco desarrolladas de la producción capitalista. La verdadera manera de que se vale el capital industrial para someter [al capital a interés] consiste en crear una forma propia y peculiar para él: el sistema de crédito. La reducción coactiva del tipo de interés es una forma que el capital

fraudulentos de este banco, que se publicaron en el periódico carlista "The People’s Paper" y en la “New-York Daily Tribune”. V. Marx-Engels, Werke, t. XII, Berlin, 1961, pp. 20-36, 202-209 y 289-292 y t. XIII, pp. 76 y 169.

industrial toma de los métodos de un modo de producción anterior y que desecha como inútil y contraproducente, tan pronto como el capital industrial se fortalece y se afirma en su terreno. El sistema de crédito es su propia creación y es, a su vez, una forma del mismo capital industrial, que comienza con la manufactura y se desarrolla luego con la gran industria. El sistema de crédito es, originariamente, una forma polémica contra la usura de los viejos tiempos (goldsmiths,* en Inglaterra, judíos, lombardos, etc.). Las obras del siglo XVII en que se desentrañan sus primeros secretos aparecen todas concebidas en esta forma polémica. * Aurífices. El capital comercial se ve sometido bajo diversas formas al capital industrial o, lo que es lo mismo, [se convierte], en función de él, [es] el capital industrial en una función específica. El comerciante, en vez de comprar mercancía, compra trabajo asalariado con el que produce mercancías, destinadas a venderse para el comercio. Pero, con ello, el capital comercial pierde la forma fija que [antes] tenía frente a la producción. He ahí por qué los gremios medievales eran combatidos por la manufactura y se circunscribía a los oficios dentro de estrechos límites. En la Edad Media, el comerciante (fuera de aquellos puntos esporádicos en que la manufactura se desarrolló, [como] en Italia, España, etc.) era simplemente refaccionador de las mercancías producidas por los gremios de las ciudades o por los campesinos.134

Esta transformación del comerciante en capitalista industrial es, al mismo tiempo, la transformación del capital comercial en una mera forma del [capital] industrial. El productor, por otra parte, se convierte en comerciante. Por ejemplo, el clothier * en vez de recibir su materia prima sucesivamente y poco a poco del comerciante y de trabajar para él, compra él mismo la materia prima hasta donde se lo permite su capital, etc. Las condiciones de producción entran en el proceso [de producción] como mercancías compradas por él mismo. Y, en vez de producir para un comerciante determinado o para determinados clientes, el clothier produce, ahora, para el mundo comercial. * Fabricante de paños.

134 En el tomo III de El capital, Marx señala que la definición del comerciante de la Edad Media simplemente como un "refaccionador” de las mercancías producidas por los gremios urbanos o los campesinos se debía al profesor Johann Heinrich Moritz Poppe, en su obra titulada Geschichte der Technologie", etc. (p. 70).

Bajo la primera forma, el comerciante domina la producción y el capital comercial manda sobre la industria comercial puesta en movimiento por él y sobre la industria casera de los campesinos. Las industrias son subalternas suyas. Bajo la segunda [forma], la producción pasa a ser [producción] capitalista. El productor es, a su vez, comerciante, el capital comercial se limita a ser el mediador del proceso de circulación, cumple una función determinada en el proceso de reproducción del capital. Se trata de dos formas [distintas]. El comerciante pasa a ser, en cuanto tal comerciante, productor, industrial. Y el industrial, el productor, se convierte en comerciante. Originariamente, el comercio es la premisa para la transformación de la producción feudal, [de la producción] casera de los campesinos y de la producción agrícola feudal en [producción] capitalista. [El comercio] desarrolla el producto hasta convertirlo en mercancía, en parte procurándole un mercado, en parte suministrándoles nuevos equivalentes-mercancías y, en parte, proporcionando a la producción nuevas materias primas y abriendo, con ello, nuevos modos de producción basados de antemano en el comercio, tanto en la producción para el mercado como en elementos de producción que provienen del mercado mundial. Tan pronto como la manufactura se ha fortalecido en cierta medida, y más aún la gran industria, crea por su parte el mercado, lo conquista y, en parte, se apodera por la fuerza de mercados, pero conquistándolos ella misma con sus mercancías. Por lo demás, el comercio es solamente un instrumento de la producción industrial, para la que el mercado ampliado sin cesar se convierte en condición de vida, al surgir la producción en masa cada vez mayor, a la que no ponen trabas las leyes vigentes del comercio (en la medida en que estas leyes se limitan u expresar la demanda existente), sino única y exclusivamente la magnitud del capital existente y la productividad cada vez más desarrollada de los trabajadores, que desborda continuamente el mercado y labora constantemente, por tanto, en pro de la ampliación y expansión de sus fronteras. El comercio es, de este modo, servidor del capital industrial y llena una de las funciones emanadas de sus condiciones de producción. Mediante el sistema colonial (simultáneamente con el sistema prohibitivo), del capital industrial, en sus primeros periodos de desarrollo, trata de asegurarse por la fuerza un mercado y mercados. El capitalista industrial tiene ante sí el mercado mundial; compara y tiene, por

tanto, que comparar a cada paso sus propios precios de costo, no sólo con el precio de mercado at home,* sino on the whole market of the world.** Y produce constantemente con vistas a él. Esta comparación, durante el periodo inicial, incumbe solamente a los comerciantes y asegura, así, al capital comercial el poder sobre el [capital] productivo. /901// * Dentro del país. ** En todo el mercado mundial.

 El interés sólo es, por tanto, una parte de la ganancia (que, a su vez, no es otra cosa que surplus value, trabajo no retribuido), que el capitalista industrial paga al propietario del capital ajeno con el que “trabaja’’, exclusivamente o en parte. Es la parte de la ganancia —del surplus value— que, plasmada como una categoría especial, se desglosa bajo el nombre propio de la ganancia total; bifurcación que no se refiere para nada a su origen, sino solamente al modo de ser a da o apropiada. En vez de que se la apropie el mismo capitalista industrial —a pesar de ser él la persona en cuyas manos se encuentra directamente la plusvalía total que [luego] se distribuye entre él y otras personas bajo los nombres de renta, ganancia industrial e interés—, dicho capitalista deduce una parte de la ganancia de su propio ingreso y se la paga al propietario del capital. Dada la tasa de plusvalía, el nivel relativo de la tasa de interés depende de la proporción en que la ganancia se distribuye en interés y ganancia industrial; y, dada la proporción en que esta división [se lleva a cabo], el nivel absoluto de la tasa de interés (es decir, la proporción entre el interés y el capital) depende de la tasa de ganancia. No entraremos a indagar aquí cómo se determina esta proporción en que se distribuye. Esto corresponde al estudio del movimiento real del capital, es decir, de los capitales, y aquí nos ocupamos solamente de las formas generales del capital. La formación del capital a interés, su bifurcación del capital industrial, es un producto necesario del desarrollo del capital industrial, del mismo modo capitalista de producción. El dinero (la suma de valor susceptible siempre de convertirse en condiciones de producción) o las condiciones de producción (mismas) en que en cualquier momento puede convertirse [el dinero], el cual no es otra cosa que la forma metamorfoseada de ellas, al emplearse como capital, dispone de una determinada cantidad de trabajo ajeno, de más trabajo que el contenido en él. No se limita a conservar su valor al cambiarse por trabajo, sino que lo incrementa, le añade plusvalía. El valor del dinero o de las mercancías, en cuanto capital, no se determina por el valor que tengan

como dinero o como mercancías, sino por la cantidad de plusvalía que "produzca’’ para su poseedor. JL1 producto del capital es [la] ganancia. A base de la producción capitalista, no hace más que cambiar el empleo del dinero el que se lo invierta como dinero o como capital. El dinero (mercancía), a base de la producción capitalista, es de por sí capital exactamente lo mismo que la fuerza de trabajo es de por sí, trabajo), pues 1) puede convertirse en las condiciones de producción y, tal y como es, es simplemente expresión abstracta de las mismas, su expresión como valor, y 2) los elementos objetivos de la riqueza poseen de por sí la cualidad de ser capital, porque su antítesis —el trabajo asalariado—, lo que hace de ellos capital, existe como base de la producción social.

También la renta es solamente el nombre que designa la parte de la plusvalía de la que tiene que desprenderse el capitalista industrial, exactamente lo mismo que el interés [designa] otra parte de la plusvalía, que aquél recibe, indudablemente (como la renta), para pagarla a un tercero. Pero la gran diferencia estriba en lo siguiente: con la propiedad sobre la tierra, el terrateniente impide al capital compensar los precios agrícolas a base de sus precios de costo. Le autoriza a hacerlo el monopolio de la propiedad territorial, que le hace posible embolsarse la diferencia entre el valor y el precio de costo. Por otra parte —cuando se trata de la renta diferencial— le permite percibir el excedente del valor de mercado sobre el valor individual del producto de determinada tierra, en vez de que esta diferencia, como ocurre en las otras ramas, vaya a parar como ganancia extra al bolsillo del capitalista que opera en condiciones más favorables que las medias, que satisfacen la demanda, determinan li gran masa de la producción y regulan, por tanto, el valor de mercado de cada esfera de producción especial. La propiedad sobre la tierra es un medio para embolsarse una parte de la plusvalía producida por el capital industrial. Y el capital dado en préstamo, por el contrario, el medio para que el capitalista [industrial] produzca por sí mismo toda la plusvalía, en la medida en que trabaja con capital prestado. El [hecho de] que el dinero (la mercancía) pueda prestar como capital significa, sencillamente, que es de por ll capital. La abolición de la, propiedad de la tierra en sentido ricardiano, es decir, su conversión en propiedad del Estado, para que la renta sea pagada a éste, y no al terrateniente, es un ideal, un anhelo del corazón, Sue brota de la entraña más íntima del capital. El capital no puede abolir la propiedad sobre la tierra.

Pero, convirtiéndola en una renta [abonada al Estado], se apropiaría de ella como clase para hacer frente a los gastos del Estado, se la apropiaría, por tanto, dando un rodeo, ya que no puede hacerlo directamente. En cambio, la abolición del interés y del capital a interés sería la abolición del mismo capital y de la misma producción capitalista. Mientras el dinero (la mercancía) pueda servir como capital, podrá venderse en cuanto tal. Está, pues, muy en consonancia con los utopistas pequeñoburgueses, que se muestran de acuerdo con la mercancía aunque repudien el dinero, el admitir el capital industrial, pero no el capital a interés [el admitir] la ganancia, pero no el interés. El capital a interés y el capital productor de ganancia no son dos capitales distintos, sino el mismo capital, que funciona como capital en su proceso y arroja una ganancia, repartida entre dos capitalistas distintos: uno, que se mantiene al margen del proceso y, como propietario, representa el capital en sí <ya que es condición esencial de éste el ser representado por un propietario privado, [pues] sin ello no sería capital en contraposición al trabajo asalariado,> y otro, que representa al capital en funcionamiento, al [capital] que se halle en proceso.

### [3. Disociación de partes aisladas de la plusvalía en forma de diferentes ingresos. Relación entre el interés y la ganancia industrial. Irracionalidad de las formas fetichizadas del ingreso]

La ulterior “fosilización” o sustantivación de la división de la ganancia se manifiesta en que la ganancia [de] cada capital —incluyendo, por tanto, la ganancia media, basada en la nivelación de los capitales entre sí— se divide o escinde en dos partes integrantes independientes entre sí o independientes la una de la otra: el interés y la ganancia industrial, que hoy se llama también, a veces, simplemente ganancia o es bautizada con el nuevo nombre de wages of labour of superintendence,* etc. Si la tasa de ganancia (ganancia media) = 15 por 100 y la tasa de interés (que siempre, como hemos visto, se fija bajo la forma general = 5 por 100 (cuya tasa general se cotiza siempre en el mercado de dinero como el “valor” o “precio” de éste), el capitalista — aunque sea propietario del capital y no haya tomado en préstamo ninguna

parte de él— considera [la cosa] en el sentido de que el 5 por 100 de este 15 por 100 representa el interés de su capital y solamente el 10 por 100 [queda para] la ganancia, que obtiene mediante el empleo productivo del capital. Este 5 por 100 de interés se lo debe en cuanto “capitalista industrial” a sí mismo como “propietario” del capital; corresponde a su capital en sí y, por tanto, [le corresponde] a él en cuanto propietario del capital en sí (que entraña, al mismo tiempo, el ser del capital para sí o el ser del capital en cuanto capitalista, en cuanto propiedad que excluye a otros de él), al capital abstraído del proceso de producción, a diferencia del capital en funcionamiento, del capital en proceso y del “capitalista industrial” como representante de este capital en funcionamiento o que “trabaja". El "interés” es el fruto del capital que no “trabaja”, que no funciona, y la ganancia el fruto del capital que “trabaja” o se halla en funcionamiento. Es [algo] análogo a [lo que ocurre con] el farming capitalist ** —cuando es al mismo tiempo terrateniente, propietario de la tierra que explota capitalistamente—: se apropia la parte de su ganancia que constituye la renta, esta ganancia extra, no como capitalista, sino como terrateniente, no como [fruto] del capital, sino de la propiedad de la tierra, es lo que hace que él, el terrateniente, se deba [a sí mismo] la “renta”. De este modo, el capital en una de sus determinaciones se enfrenta al mismo capital en otra determinación de una manera tan fija como la propiedad de la tierra y el capital, que en realidad se basan en dos títulos para apropiarse trabajo ajeno, basados en dos medios de producción esencialmente distintos. * Salario por el trabajo de supervisión. ** Capitalista que cultiva la tierra.

Si, de una parte, cinco partners * poseen una cotton mill * que representa 100.000 £ de capital y rinde el 10 por 100 de ganancia, o sean 10.000 £, cada uno de ellos obtendrá la quinta parte de esta ganancia = 2.000 £. Si, por otra parte, un solo capitalista invierte el mismo capital en una fábrica y obtiene la misma ganancia de 10.000 £, no hará IUS cálculos en el sentido de que percibe 2.000 £ como ganancia que le corresponde en cuanto socio y las 8.000 £ restantes como la ganancia de la compañía por los cuatro copartícipes inexistentes. Es decir, que la simple división de la ganancia en sí entre diferentes capitalistas que ostenten diferentes títulos jurídicos sobre el mismo capital y sean, bajo una u otra forma, copropietarios del mismo capital no justifica en modo alguno que a estas partes se les asignen diferentes categorías. ¿Por qué, entonces, esta fortuita división entre el prestatario y el prestamista de capital?

* Copartícipes. ** Fábrica de hilados de algodón Prima facie, se trata solamente de una división del capital cuando hay dos propietarios de éste, que poseen títulos de propiedad distintos, tino de los cuales es, a primera vista, jurídico, pero no económico. En y de por sí, es de todo punto indiferente el que un capitalista produzca con capital propio o con capital ajeno o en qué proporción [emplee] uno y otro. ¿Cómo explicarse, pues, que esta división de la ganancia en [ganancia] industrial e interés no se manifiesta como una división fortuita, provocada por el azar, según que el capitalista tenga que repartir realmente con otro, o no, según que maneje casualmente capital propio o [capital] ajeno, sino que, lejos de ello, aunque produzca exclusivamente con capital propio, se vea, en todo caso, escindido en mero propietario del capital [, de una parte,] y [, de la otra,] en productor con capital ajeno, [que el capital se escinda] en capital fuera del proceso de producción y capital dentro de él, en capital que arroja de por sí interés y capital que, por hallarse en proceso, arroja ganancia? [Se contiene aquí y] sirve de base un momento real. El dinero (como expresión de valor de la mercancía en general) se apropia en el proceso simplemente plusvalía —de cualquier modo que se le bautice y cualesquiera que sean las partes en que se la divida, porque se lo presupone ya como capital antes del proceso de producción. En el proceso, [el dinero] se conserva, se produce y reproduce como capital y en escala cada vez mayor. Pero, ya antes del proceso —siempre y cuando que se dé el modo capitalista de producción y se trabaje a base de él y dentro de las relaciones sociales que a él corresponden; es decir, que no se trate [de algo contrario,] del proceso de formación del capital— existe, en cuanto al carácter, como capital en sí, aunque sólo se realice y cobre, en general, realidad en el proceso mismo. Si no entrase en él como capital, tampoco saldría de él como capital, es decir, como dinero que rinde ganancia, como valor que se valoriza, que engendra plusvalía.

Ocurre como con el dinero. Esta moneda, por ejemplo, no es más que un trozo de metal. Lo que hace de él dinero es solamente la función [que cumple] en el proceso de circulación. Pero, una vez presupuesto el proceso de circulación de las mercancías, la moneda no sólo funciona como dinero, sino que se lo presupone como tal el proceso de circulación en cada caso singular, antes de haber entrado en él. El capital no es solamente [un] resultado, sino [una] premisa de la producción capitalista. El dinero y las mercancías son, por tanto, en sí, de un modo latente, capital, capital en

potencia; todas las mercancías, siempre y cuando que puedan convertirse en dinero y el dinero, a condición de que pueda convertirse en las mercancías que forman los elementos de) proceso de producción capitalista. ¿Qué es el capital, considerado, no como resultado, sino como premisa del proceso? ¿Qué lo convierte en capital, antes de que entre en el proceso, de tal modo que éste se limita a desarrollar su carácter inmanente? La determinación social en que figura ahí. El que al trabajo vivo se enfrenten el trabajo pretérito, a la actividad el producto, al nombre la cosa, al trabajo sus propias condiciones efectivas como sujetos extraños, independientes y atenidos a sí mismos, como personificaciones, en una palabra, como propiedad ajena y, bajo esta forma, como “employers" y "commandeurs" * del trabajo mismo, que se lo apropien, en vez de ser apropiados por él. El que el valor —ya exista como dinero o como mercancía— y, al desarrollarse, las condiciones de trabajo, se enfrenten al trabajador como propiedad ajena, como autopropietario, significa, sencillamente, que se enfrentan a él como la propiedad del no-trabajador o, por lo menos, que [éste] en cuanto capitalista, no se enfrenta a él como trabajador, sino como propietario del valor, etc., como el sujeto en que estas cosas poseen su propia voluntad, se pertenecen a sí mismas y se personifican como potencias independientes. El capital, como premisa de la producción, el capital, como [algo] que no sale del proceso de producción, sino que existe antes de entrar en él, [es] la antítesis en que el trabajo se halla frente a él como trabajo ajeno y en que él mismo [representa] la propiedad ajena al trabajo. Es esta determinación social antagónica la que se expresa en él y la que, separada del producto mismo, cobra expresión en la propiedad del capital en cuanto tal. * Patronos y Jefes. Ahora bien, este momento, desglosado del mismo proceso capitalista de producción del que es resultado y de cuyo constante resultado es constante premisa, se expresa en que el dinero [y] la mercancía son capital en sí, [capital] latente, en que pueden venderse como capital y de que, bajo esta forma, representan la mera propiedad del capital, al capitalista como mero propietario, independientemente de su función capitalista; en que, de por sí, permiten disponer de trabajo ajeno y [son] por tanto, un valor que valoriza y derecho a apropiarse el trabajo de otros. Se manifiesta también claramente aquí que esta relación constituye el título y el medio para apropiarse el trabajo ajeno, no cualquier trabajo o contravalor que pueda darse de parte del capitalista.

El interés aparece, por tanto, como la plusvalía debida al capital en cuanto capital, a la mera propiedad del capital, que emana del proceso de producción porque ha entrado ya en él como capital, que corresponde, por tanto, al capital en cuanto tal, independientemente del proceso de producción, aunque sea en el proceso de producción donde se hace valer, plusvalía que, por tanto, en cuanto capital, lleva ya latente en sí. Por el contrario, la ganancia industrial [aparece] como la parte de la plusvalía que al capitalista le corresponde, no como propietario del capital, sino como capital en activo. Y como, en este modo de producción, todo se presenta invertido, la última inversión se nos presenta, al cabo, en la relación entre el interés y la ganancia, de tal modo que la parte de la ganancia que se desdobla bajo una rúbrica especial [la del interés] se representa más bien como el producto que más genuinamente pertenece al capital, y la ganancia industrial como un añadido simplemente injertado en él. Como el moneyed capitalist * en realidad, sólo obtiene su parte de plusvalía como propietario del capital, manteniéndose personalmente al margen del proceso de producción; como el precio del capital —es decir, del simple título de propiedad sobre el capital— se cotiza en la tasa de ganancia del mercado de dinero, al igual que el precio de mercado de cualquier otra mercancía; como la participación que el capital en sí, la mera propiedad del capital asigna sobre la plusvalía es, por ello, una magnitud dada, mientras que la tasa de ganancia oscila, es a cada momento distinta en las distintas esferas y, dentro de cada esfera, difiere entre los diferentes capitalistas, según que éstos produzcan bajo condiciones diferentemente favorables o exploten capitalistamente el trabajo poniendo en ello diferente grado de perspicacia y energía, y, en parte, compren o venden, con diferente grado de suerte y de astucia, mercancías por debajo de cuerda (profit upon expropiation, alienation,*) les parece natural, sean o no propietarios del capital en proceso, que se les pague al interés como adeudado al capital en cuanto tal, a la propiedad sobre el capital; [que se le pague] al propietario del capital, ya lo sean ellos [mismos] o un tercero; en cambio, la ganancia industrial [debe pagarse] como producto de su trabajo. Se creen, en efecto, capitalistas en activo —agentes reales de la producción capitalista— frente a ellos mismos o a un tercero, [considerados] como mera existencia o existencia ociosa del capital y, por tanto, como trabajadores, para ellos, y para otros como propietarios. Y, puestos a ser trabajadores, son realmente [, según ellos,] trabajadores asalariados y, además, mejor tratados por razón de

la excelencia [de su trabajo], aunque también [, hay que reconocerlo,] por el hecho de que ellos mismos se asignen su salario. * Capitalista monetario. ** Ganancia «obre la expropiación o enajenación. Por tanto, mientras que el interés y el capital a interés expresan meramente el antagonismo de la riqueza objetiva frente al trabajo y, por consiguiente, su existencia como capital, en la representación [mental] esto se invierte, por cuanto que, en el fenómeno, prima facie, el moneyed capitalist no mantiene relación alguna con el trabajador asalariado, sino solamente con otros capitalistas, mientras que este otro capitalista, en vez de aparecer en contraposición al trabajo asalariado, se muestra él mismo como trabajador en contraposición a sí mismo o a otros [capitalistas], como la mera existencia, el mero propietario del capital. Á lo que hay que añadir que el capitalista individual tiene que prestar su dinero como capital o valorizarlo como capital él mismo. Y cuando percibe un interés de él, obtiene solamente el precio que obtendría aunque no “funcionase”, no “trabajase" como capitalista. Es evidente, por tanto, que lo que propiamente saca del proceso de producción, cuando esto es solamente el interés, se lo debe solamente al capital, pero no al proceso de producción ni a sí mismo, en cuanto representante del capital en activo.

De ahí lo que algunos economistas vulgares dicen, con peregrina frase: que si el capitalista industrial no obtuviera otra ganancia, además del interés, daría su capital a réditos y viviría como rentista. Es decir, que todos los capitalistas dejarían de producir, todo el capital dejaría de funcionar como capital y, sin embargo, podría vivir de sus intereses. Ya Turgot [decía], de un modo análogo, que si el capitalista no [percibiera] intereses, compraría tierra y viviría de sus rentas. Pero aquí el interés se deriva de la plusvalía, puesto que la renta de la tierra era para los fisiócratas la plusvalía real. [Sin embargo,] en aquella concepción vulgar, se invierten las cosas. Otra circunstancia hay que hacer notar [, aquí]. Para el capitalista industrial que toma dinero prestado, el interés forma parte de los costos, entendidos éstos en el sentido de que significan el valor desembolsado. Por ejemplo, el capital de 1.000 £ no entra como mercancía en su producción al valor de 1.000 £, sino como capital; por tanto, si el capital de 1.000 £ [se presta] a un interés del 10 por 100 anual, [entrará] en el producto anual como un valor de 1.100. Por tanto, aquí se destaca claramente que la suma de valor (y las mercancías en que toma cuerpo) no se convierte en capital solamente en el proceso de producción, sino que es ya premisa del proceso

de producción en cuanto capital y que, por consiguiente, lleva ya en la entraña la plusvalía que como mero capital le corresponde. Para el industrial que trabaja con capital prestado, el interés o el capital en cuanto capital — que sólo lo es cuando arroja una plusvalía (de tal modo que si como mercancía vale, por ejemplo, 1.000, como capital vale 1.100, es decir, 1.000 + 1.000, C + C)

x entra en sus costos. Si en el producto sólo se obtuviera el interés, no cabe duda de que éste sería el excedente sobre el valor del capital desembolsado en cuanto mera mercancía, pero no sobre el valor de la mercancía, considerada como capitalista; tiene que desprenderse de esta plusvalía; ésta forma parte de sus desembolsos, de los gastos que necesita para hacer producir la mercancía. Por lo que se refiere al industrial que trabaja con capital propio, éste tiene que pagarse a sí mismo el interés por el capital y considera este [interés] como desembolsado. En realidad, lo que ha desembolsado no es solamente un capital por valor de 1.000 £, por ejemplo, sino el valor de 1.000 £ como capital, y este valor son 1.050 £, si el interés = 5 por 100. Y esto no es tampoco, para él, una reflexión ociosa. En efecto, las 1.000 £, como capital, le aportarían 1.050 £, si las diese en préstamo, en vez de emplearlas productivamente. Por tanto, cuando se presta a sí mismo las 1.000 £ como capital, se presta 1.050 £. Il faut bien se rattraper sur quelqu’un et fusse-t-il sur lui même.* * No cabe duda: hay que resarcirse a costa de alguien, aunque sea de uno mismo,

El valor de 1.000 £ de mercancías que valen 1.000 £ es, como capital, = 1 050 £. Es decir, que el capital no es una mercancía simple, sino una mercancía potenciada; no una magnitud simple, sino una proporción de magnitudes. Es la relación entre la suma principal, como valor dado, y ella misma en cuanto [fuente de] plusvalía. El valor de C es C (1 +

por 1 año) a C + C x x no es posible comprender o desarrollar [el factor] x mediante las reglas de cálculo simples, tampoco es posible hacerlo con la mercancía potenciada, con el dinero potenciado. Exactamente lo mismo que, en el interés, una parte de la ganancia, de la plusvalía engendrada por el capital, aparece como desembolsada por el capitalista, así también en la producción agrícola otra parte, la renta de la

tierra. [Pero,] aquí se manifiesta de un modo menos sorprendentemente irracional, porque la renta, en este caso, aparece como el precio anual de la tierra, que entra así en la producción, como mercancía. Aunque [lo del] “precio de la tierra” implica mayor irracionalidad que el precio del capitel, no es en la forma misma. La tierra se manifiesta aquí como el valor de uso de una mercancía, y la renta de la tierra como su precio. (Lo irracional está en que tenga [un] precio la tierra, que no es producto del trabajo y puede, por tanto, expresarse en dinero y tenga, por consiguiente, valor, pudiendo, por tanto, ser considerado como trabajo social materializado.) En cuanto a la forma externa, es decir, como en toda mercancía, doble expresión, en cuanto valor de uso y en cuanto valor de cambio, y el valor de cambio se expresa, idealmente, como precio, como algo que absolutamente no es la mercancía en cuanto valor de uso. Por el contrario, en la expresión 1.000 £ = 1.050 £, o 50 £ = precio anual de 1.000 £, se refiere lo mismo a lo mismo, el valor de cambio al valor de cambio, y se pretende que el valor de cambio sea, como [algo] distinto de sí mismo, su propio precio, es decir, el valor de cambio mismo expresado en dinero. Dos formas de plusvalía —el interés y la rente, resultados de la producción capitalista— entran aquí en ella como premisas, como anticipos hechos por el mismo capitalista y que para él, por tanto, no representan absolutamente ninguna plusvalía, ningún excedente sobre el valor de los desembolsos hechos. En estes formas de la plusvalía, al mismo capitalista individual le parece que la producción de plusvalía figura entre los costos de producción de la producción capitalista, que la apropiación de trabajo ajeno, y del excedente sobre el valor de las mercancías consumidas en el proceso (ya entren éstas en el capital constante o en el variable) constituye una condición imperante en este modo de producción. Claro está que esto se manifiesta claramente en la medida en que la ganancia media constituye un elemento del precio de costo de la mercancía, hence a condition of supply, of the very creation of the commodity." Y, sin embargo, el capitalista industrial considera con razón que este excedente, esta parte de la plusvalía —aunque constituya por sí mismo un elemento de la producción— no figura de por sí entre sus desembolsos, como un remanente sobre sus costos, al igual que el interés y la renta. En momentos críticos, se enfrenta también a él la ganancia como una condición de la producción, como la contraction or stoppage of production,** como consecuencia de una baja del precio, que absorbe o restringe extraordinariamente la ganancia. Por eso es absurdo considerar,

como algunos hacen, que las diferentes formas de la plusvalía son simples formas de distribución. Son [, en realidad,] otras tantas formas de producción. /907// * Por tanto, una condición de la oferta de la misma creación de la mercancía. ** Restricción o interrupción de la producción.

 Podría pensarse que en la trinidad tierra-renta, capital-ganancia (interés), trabajo-salario, el último de los tres términos sigue siendo el más racional de todos. Indica, por lo menos, la fuente de que fluye el salario. Sin embargo, [esta] última forma es la más irracional y la base sobre que descansan las otras dos, la de que el trabajo asalariado en general presupone la tierra como propiedad territorial y el producto en cuanto capital. El trabajo sólo es trabajo asalariado cuando a él se enfrentan bajo esta forma sus condiciones. Y como trabajo asalariado, precisamente, se le considera en esta forma de trabajo-salario. En cuanto que el salario aparece aquí como el producto específico del trabajo, [como] el único producto de él (y, en efecto, es el único producto del trabajo, para el trabajador asalariado), las otras partes del valor —renta, ganancia (interés)— aparecen no menos necesariamente como emanadas de otras fuentes específicas; y exactamente lo mismo que la parte del valor del producto que se traduce en el salario [debe concebirse] como el producto específico del trabajo, deben las partes del valor que se traducen en renta y ganancia concebirse como resultados específicos de los agentes para quienes existen, a quienes van a parar y, por tanto, como offspring of the earth and of the capital, respectively.*** *** Fruto de la tierra y del capital, respectivamente.

### [4. Proceso de fosilización de las formas metamorfoseadas de la plusvalía, que van disociándose cada vez más de su esencia interna, la plusvalía. El capital a interés, fase extrema de este proceso. Concepción apologética de la ganancia industrial, como "el salario del capitalista"]

 Veamos cuál ha sido el camino recorrido por el capital antes de adoptar la forma del capital a interés.

La cosa es todavía sencilla cuando se trata del proceso directo de producción. La plusvalía no reviste aún ninguna forma especial, fuera de la de la plusvalía misma, la cual sólo se distingue del valor del producto, que es un equivalente del valor reproducido en él. Y así como el valor se reduce siempre a trabajo, la plusvalía se reduce a plustrabajo, a trabajo no retribuido. De ahí que el plusvalor sólo se mida por la parte del capital que cambia realmente de valor, [es decir,] el capital variable, [o sea] la parte del capital invertida en salarios. El capital constante se manifiesta solamente como la condición para que el capital variable pueda actuar. La cosa es muy simple: si con 100 [£]. se compra el trabajo de 10 [hombres] y éstos [rinden el trabajo de 20] (es decir, [producen] mercancías en que se contiene el trabajo de 20 hombres), el valor del producto será = 200 y la plusvalía de 100 £ equivaldrá al trabajo no retribuido de 10 [hombres]. Igual que si trabajaran 20 hombres, la mitad de la jornada para sí y la otra mitad para el capital. 20 medias jornadas = 10. Es lo mismo [,por tanto,] que si sólo se pagaran 10 hombres y los otros 10 trabajaran gratis para el capitalista. Aquí, en este estado embrionario, la relación es todavía bastante comprensible o, mejor dicho, no puede desconocerse. La dificultad, aquí, estriba simplemente en explicarse cómo esta apropiación de trabajo sin equivalente nace de la ley del cambio de mercancías, del hecho de que las mercancías se cambien en proporción al tiempo de trabajo contenido en ellas, de que no se halle en contradicción con esta ley. El proceso de circulación viene a empañar o desdibujar esta relación. Parece interferirse aquí un elemento ajeno al tiempo de trabajo, ya que, ahora, el volumen de la plusvalía se determina, al mismo tiempo, por el tiempo de circulación del capital. Por último, en la última etapa del capital, en que éste se presenta como un todo, [como] unidad del proceso de circulación y del proceso de producción, como expresión del proceso de reproducción —como una determinada suma de dinero producida en determinado plazo, en un sector de circulación determinado y con una determinada ganancia (plusvalía)— bajo esta forma [del capital] el proceso de producción y el proceso de circulación sólo existen ya como un recuerdo y como momentos que determinan por igual la plusvalía, con lo que se encubre la naturaleza simple de ésta. La plusvalía se manifiesta, ahora, como ganancia. Y 1) esta ganancia es referida a determinada etapa de circulación del capital, diferente del tiempo de trabajo. 2) La plusvalía se calcula con referencia, no a la parte del

capital de la que directamente brota, sino indistintamente a todo el capital. Con lo cual se oculta totalmente la fuente de ella. 3) Aunque, bajo esta primera forma de la ganancia, el volumen de ésta siga siendo cuantitativamente igual al volumen de la plusvalía creada por el capital especial [de que se trate], la tasa de ganancia se distingue de antemano de la tasa de plusvalía, ya que la tasa de plusvalía = P/v y la tasa de ganancia = P/c + v. 4) Presuponiendo como dada la tasa de plusvalía, la tasa de ganancia puede aumentar o disminuir, e incluso en sentido contrario al de la tasa de plusvalía.

Por donde la plusvalía presenta ya bajo la primera manifestación de la ganancia una forma que, no sólo permite reconocer directamente su identidad con la plusvalía, con el plustrabajo, sino que parece contradecirla directamente. Además, mediante la conversión de la ganancia en ganancia media, la formación de la tasa general de ganancia y, unida a ello, la mutación de los valores en precios de costo, la ganancia del capital particular se convierte, no sólo en cuanto a la expresión, como la diferencia de la tasa de ganancia con respecto a la tasa de plusvalía, sino en cuanto a la sustancia, que aquí significa en cuanto a la cantidad, en [algo] diferente de la plusvalía misma que el capital particular ha engendrado en su esfera especial de producción. Considerando el capital individual, pero también el capital total en una esfera particular, la ganancia no sólo parece, sino que es, ahora, de hecho, distinta de la plusvalía. Capitales de magnitud igual suministran ganancias iguales, o la ganancia es proporcional a la magnitud de los capitales. O bien la ganancia se determina por el valor del capital desembolsado. En todas estas expresiones, se borra completamente, no puede ya reconocerse, la proporción entre la ganancia y la composición orgánica del capital. En cambio, se manifiesta clara y directamente que capitales de la misma magnitud que ponen en movimiento cantidades muy distintas de trabajo y disponen, por tanto, de cantidades de plustrabajo muy distintas, arrojan ganancias iguales. Más aún, al convertirse los valores en precios de costo, parece haberse anulado la base misma, la determinación del valor de las mercancías por el tiempo de trabajo contenido en ellas. Y, bajo esta forma totalmente enajenada de la ganancia y en el mismo grado en que la forma de la ganancia oculta su meollo interno, el capital va adquiriendo una forma cada vez más material, va convirtiéndose cada vez más de una relación en una cosa, pero una cosa que lleva en su entraña, que

ha deglutido la relación social, una cosa que se comporta hacia sí misma con vida y sustantividad ficticias, una esencia sensible-suprasensible; y bajo esta forma de capital y ganancia se manifiesta en la superficie como una premisa ya acabada. Es la forma de su realidad o, mejor dicho, su forma real de existencia. Y es la forma bajo la que vive en la conciencia de sus exponentes, de los capitalistas, en que se refleja en sus ideas.

Esta forma fija y fosilizada (metamorfoseada) de la ganancia (y, por tanto, del capital, como creador de ella, pues el capital es el fundamento y la ganancia el resultado, el capital la causa y la ganancia el efecto, el capital la sustancia y la ganancia el accidente; el capital es, sencillamente, capital que engendra ganancia, valor que crea ganancia, valor -adicional) —y, por ende, del capital como su fundamento, del capital que se conserva en cuanto capital y se incrementa en la ganancia —se ve corroborada, además, en su exterioridad por [el hecho de] que el mismo proceso de nivelación del capital que infunde a la ganancia esta forma de ganancia media, desglosa de ella una parte bajo la forma independiente de la rent, como si naciera de otra fuente, [, que es] la tierra. Es cierto que la renta se presenta, originariamente como la parte de la ganancia que el arrendatario paga al terrateniente. Pero, como ni él, el arrendatario, se embolsa esta ganancia extra, ni el capital que la emplea se distingue de ningún modo de otro capital [cualquiera] en cuanto capital porque no debe la ganancia extra al capital en cuanto tal es por lo que la paga al terrateniente, aparece la tierra misma como la fuente de esta parte del valor de la mercancía (de su plusvalía) y como si el terrateniente se limitara a representar a la tierra en cuanto personalidades jurídicas. Si la renta se calcula sobre el capital desembolsado, [que mantiene] todavía un hilo, reminiscencia de su origen, como una parte disociada de la ganancia y, por tanto, de la plusvalía en general. (De otro modo [ocurre,] naturalmente, en el estado de la sociedad en que la propiedad sobre la tierra explota directamente al trabajo. Aquí, no se tropieza con ninguna dificultad para descubrir el origen de la surplus wealth * Pero la renta se paga por determinada cantidad de tierra; se capitaliza en el valor de la tierra; este valor sube o baja en consonancia con el alza o la baja de la renta; y la renta [,a su vez,] aumenta o disminuye en relación con una superficie de tierra que permanece igual (mientras que el capital que en ella opera es una magnitud cambiante); la diferencia entre las clases de tierra se acusa en la cuantía de la renta pagada por un número dado de pies cuadrados; el total de renta se

calcula a base de la superficie de tierra total, para [poder] determinar el total de rentas medias de un pie cuadrado, por ejemplo; la renta se manifiesta, como cualquier forma de ella creada por la producción capitalista, al mismo tiempo como una premisa dada, fija, existente en cada momento y que, por tanto, existe independientemente para el individuo. El arrendatario tiene que pagar [una] renta, calculada por cada unidad de medida de la tierra, según la clase de ésta. Y, si sube o baja, subirá o bajará [también] la renta que deba pagar por tantos o cuantos acres; por la tierra, independientemente del capital que invierta en ella; exactamente lo mismo que tiene que pagar [un] interés, independientemente de la ganancia que obtenga. * Riqueza excedente.

El cálculo de la renta a base del capital industrial constituye todavía una fórmula crítica de la economía política, en la que se retiene la conexión interna con la ganancia, [como] fundamento y base de aquélla. Pero, en realidad, esta conexión no se manifiesta, sino que la renta se mide aquí por la tierra real, con lo cual se corta de tajo toda mediación y se da cima a su forma enajenada e independiente. Sólo cobra forma independiente en esta enajenación, en este desglosamiento total de su mediación. [Tantos o cuantos] pies cuadrados de tierra arrojan tal [o cual] renta. En esta expresión, en la que una parte de la plusvalía —la renta— se representa en relación con un elemento especial de la naturaleza, independientemente del trabajo humano, no sólo se esfuma totalmente la naturaleza de la plusvalía, [al esfumarse la del valor mismo,] sino que la ganancia misma aparece ahora, como la renta de la tierra, como debida al capital, en cuanto un elemento de producción específico [materializado] en cosas. La tierra existe por naturaleza y arroja renta. El capital es [una suma] de productos, y estos productos aportan ganancia. El que un valor de uso que produce aporte ganancia y otro que no produce arroje renta son solamente dos formas distintas en que tas cosas crean valor, tan comprensible y tan incomprensible cabalmente la una como la otra. Es evidente que, tan pronto como la plusvalía [se divide] en diferentes [partes] especiales, se refiere a diferentes elementos de producción que sólo se distinguen entre sí en cuanto a la materia —tales como naturaleza, producto, trabajo—; que, tan pronto como reviste, en general, formas especiales, indiferentes entre sí e independientes las unas de las otras y reguladas por diferentes leyes, va haciéndose cada vez más difícil reconocer su unidad común —la plusvalía— y, por tanto, la naturaleza de esta unidad

común, que no se manifiesta en los fenómenos, sino que tiene que ser descubierta como un misterio recóndito. Y esta sustantivación de la forma de las diferentes partes especiales —y su enfrentamiento como formas independientes— culmina cuando cada una de estas partes se reduce como a su medida o a su fuente especial a un elemento específico o cuando se presenta cada parte de la plusvalía como efecto de una causa especial, como accidente de una especial sustancia. La ganancia [como nacida] del capital, la renta [como emanada] de la tierra y el salario [como resultado] del trabajo. Y estas relaciones y formas acabadas, que se manifiestan como premisas en la producción real, porque el modo de producción capitalista se mueve dentro de las formas creadas por ella misma y ésta, su resultado, en el proceso de producción como a premisas establecidas. En cuanto tales, [estas formas y relaciones] determinan prácticamente los actos y movimientos de los diferentes capitalistas, etc., aportan las motivaciones, tal y como éstas se reflejan en su conciencia. La economía vulgar se limita a expresar bajo forma de doctrinas las motivaciones y las ideas de esta conciencia captada por los fenómenos del modo de producción capitalista. Y cuanto más superficialmente se apega a la superficie y la refleja en un determinado orden, más se considera '‘conforme a la naturaleza” y alejada de toda elucubración abstracta.

 Más arriba, a propósito del proceso de circulación,* hay que observar, además, que las determinaciones emanadas del proceso de circulación se cristalizan en cuanto cualidades de determinadas clases de capital, fijo, circulante, etc., manifestándose así como cualidades dadas, que corresponden materialmente a determinadas mercancías. * V. supra, pp. 424-428. Cuando la ganancia aparece bajo la forma final en que la ganancia se manifiesta, en la producción capitalista, como algo dado, esfumándose y haciéndose irreconocibles las muchas metamorfosis y mediaciones por las que pasa, otro tanto ocurre con la naturaleza del capital; y cuando se fija todavía más esta forma por el hecho de que el mismo proceso que le da el último finish ** contrapone a ella como renta una parte de la ganancia y la convierte, por tanto, en una parte especial de la plusvalía, referido así totalmente al capital como un instrumento de producción materialmente específico, al igual que la renta a la tierra, esta forma, desglosada de su esencia interior por una serie de eslabones invisibles, reviste una forma todavía más enajenada o, mejor dicho, la forma de la enajenación absoluta

en el capital a interés como la forma simple del capital, la forma en que el capital sirve de premisa a su propio proceso de reproducción. ** Toque final. De una parte, se expresa aquí la forma absoluta del capital: D — D’. Valor que se valoriza. De otra parte, ha desaparecido el eslabón con que nos encontramos todavía en el puro capital comercial, M, D — M — D’. Se trata meramente de la relación de D consigo mismo y medido por sí mismo. El capital [, aquí,] se deja expresamente a un lado, se elimina, queda al margen del proceso, como la premisa de éste, del que es resultado y solamente en el cual y a través del cual es capital. {[Aquí ocurre], independientemente de que el interés pueda ser mera transferencia y no necesite expresar una plusvalía real, como si el dinero se prestara a un “dilapidador”, es decir, se prestara para el consumo. Pero este mismo caso puede darse también cuando se presta para pagar. En ambos casos se presta como dinero, y no como capital, pero para su poseedor se convierte en capital por el mero acto de prestarse. En el segundo caso, en el discount*** o loan of temporaneously not vendible commodities.† puede referirse al proceso de circulación del capital, [a] la necesaria transformación del capital-mercancías en capital-dinero. En cuanto que la aceleración de este proceso de conversión —como en el crédito, por lo que se refiere a la esencia general de éste— acelera la reproducción y, por tanto, la producción de plusvalía, el capital prestado es capital. En cambio, cuando sólo sirve para saldar deudas, sin acelerar el proceso de reproducción y tal vez haciéndolo imposible o estrechándolo, se trata de un simple medio de pago, [que] sólo es dinero para el prestatario y para el prestamista, en realidad, [un] capital independiente del proceso del capital. En este caso, el interés [es,] como el profit upan expropriation, un fact †† independiente en cuanto tal de la producción capitalista —de la producción de plusvalía—. Estas dos formas del dinero, como medio de compra para la mercancía, para consumirla, y como medio de pago para las deudas [consisten] en que el interés, exactamente lo mismo que el profit upan expropriation, [es] una forma de interés que, aunque se reproduzca en la producción capitalista, no depende de ella y corresponde a modos de producción anteriores. Pero radica en la naturaleza de la producción capitalista el que el dinero (o la mercancía) pueda ser capital al margen del proceso de producción, pueda venderse como capital y el que esto pueda ocurrir también bajo las formas anteriores, en que no se convierte en capital, sino que funciona solamente como dinero. *** Descuento (de efectos), † Préstamo de mercancías temporalmente no vendibles, †† Hecho.

La tercera forma anterior del capital a interés descansa en [el hecho de] que aún no existe la producción capitalista, sino que la ganancia se embolsa todavía bajo la forma del interés, en que el capitalista aparece todavía como simple usurero. Esto implica: 1) que el productor trabaje todavía por su cuenta, con sus [propios] medios de producción, el que éstos no trabajen todavía con él (aunque entre estos medios de producción figuren [también] esclavos, quienes, sin embargo, no constituyen aquí una categoría económica aparte, como [no la constituye] el ganado de trabajo o, a lo sumo, una diferencia [puramente] material: instrumentos mudos, sensibles y parlantes); 2) que los medios de producción sólo le pertenezcan nominalmente, es decir, que [el productor], Por cualesquiera causas fortuitas, sea incapaz de reproducirlos a base de la venta de sus mercancías. Estas formas del capital a interés [se dan,] por tanto, en todas las formas de sociedad en que existe la circulación de mercancías y circula el dinero, ya domine en ellas el trabajo esclavo, el trabajo servil o el trabajo libre. En la última forma mencionada, el productor paga su plustrabajo al capitalista bajo la forma de interés, el cual incluye, por tanto, la ganancia. [Tenemos] aquí la producción capitalista en su totalidad, sin sus ventajas, el desarrollo de las formas sociales del trabajo y de la productividad del trabajo que de ellas se deriva. Una forma predominante entre los pueblos campesinos, pero que necesitan vender una parte de sus medios de vida y de sus instrumentos de producción como mercancías y junto a los cuales existe ya, por tanto, aparte, [una] industria urbana y que, además, tienen que pagar impuestos, rentas en dinero, etc.) El capital a interés solamente se comporta como tal cuando el dinero prestado se convierte realmente en capital y produce un excedente, de que el interés es solamente una parte. Sin embargo, esto no suprime el que, independientemente de su proceso, broten de él, como cualidades [suyas]; el interés y el rendimiento de interés. Del mismo modo que el valor de uso del algodón suprime el que el algodón necesite ser hilado o utilizado de otro modo, para mantener sus cualidades útiles. De este modo, el capital sólo [acredita] su capacidad creadora de interés cuando entra en el proceso de producción. Tampoco la fuerza de trabajo acredita su capacidad creadora de valor cuando se ejerce, se realiza en el proceso, como trabajo. Lo que no excluye que, de por sí, potencialmente [,en cuanto tal fuerza de trabajo,] sea una actividad creadora de valor, sin necesidad de convertirse en ella mediante el proceso, puesto que se la presupone ya. Y como tal es vendida.

Y puede ocurrir que alguien la compre sin ponerla a trabajar (como hace, por ejemplo, un director teatral que compra a un actor, no para que actúe, sino para quitárselo a otro teatro que le hace la competencia). El hecho de que el que compra la fuerza de trabajo utilice [o no] la cualidad que [,a] comprarla,] paga, la cualidad de crear valor, no afecta para nada ni al vendedor ni a la mercancía vendida, lo mismo que si quien compra capital lo utiliza o no como [tal] capital, es decir, hace [o no] efectivamente en el proceso la cualidad a él inherente de crear valor. Lo que paga es, en ambos casos, la plusvalía que en sí, potencialmente, por la naturaleza misma de la mercancía comprada, se contiene, de una parte, en la fuerza de trabajo y, de otra, en.el capital, y la posibilidad de conservar su propio valor. De ahí que el capitalista que opera con capital propio considera una parte de la plusvalía como, interés, es decir, como una plusvalía que se desprende del proceso de producción porque el capital, independientemente de esto, lo ha metido en él.

La renta de la tierra y la relación tierra-renta puede manifestarse como una forma mucho más misteriosa en la [forma] interés, [la relación] capitalinterés. Sin embargo, en la forma de la -renta de la tierra lo ¡nacional no aparece formulado o plasmado de tal modo, que exprese una relación del mismo capital. Puesto que la tierra misma es productiva (de valor de uso) y [representa por sí misma] una fuerza productiva viva (de valor de uso o para la producción de valores de uso), cabe, superstitious,* confundir el valor de uso con el valor de cambio, la cosa con una forma específicamente social del trabajo contenido en el producto, en cuyo caso la irracionalidad encuentra su fundamento en ella misma, puesto que la renta como [algo] sui generis nada tiene que ver con el proceso capitalista en cuanto tal; o bien puede la economía “ilustrada”, al no relacionarse la renta ni con el trabajo, ni con el capital, negar que la renta sea forma alguna de la plusvalía y explicarla simplemente como una surcharge of price,** que el terrateniente puede [imponer] gracias a su monopolio de la posesión de la tierra. No ocurre así con el capital a interés. * Supersticiosamente.** Un recargo de precio. Aquí, no se trata de una relación ajena al capital, sino dé la relación del capital misma, de una relación o forma del capital que emana de la producción capitalista y es específica de ella, que expresa la esencia misma del capital y en la que éste se manifiesta como tal capital. La ganancia sigue guardando una relación con el capital en proceso, con el proceso en que la

plusvalía (ella misma) se engendra. En el capital a interés, la forma de la plusvalía no aparece, como en la ganancia, enajenada, de tal modo que no se trasluzca directamente su forma simple y, con ella, su sustancia y el fundamento de que nace; en el interés, por el contrario, esta forma enajenada se establece, existe y se expresa esta forma enajenada como lo esencial. Se fija y se sustantiva como algo antagónico frente a la naturaleza real de la plusvalía. En el capital a interés, la relación entre el capital y el trabajo se ha esfumado. En realidad, el interés presupone la ganancia, de la que no es más que una parte, y al trabajador asalariado le es, en realidad, indiferente cómo se divida la plusvalía entre el interés y la ganancia, entre diferentes categorías de capitalistas.

El interés se postula, expresamente, como offspring of capital * aparte, independientemente y al margen del mismo proceso capitalista. Le corresponde al capital en cuanto capital. Entra en el proceso de producción y sale, por tanto, de él. El capital está preñado del interés. No extrae el interés del proceso de producción, sino que lo hace entrar en él. El excedente de la ganancia sobre el interés, la cantidad de plusvalía que el capital debe al proceso de producción, engendra solamente como capital en funcionamiento, lo obtiene, por oposición al interés, como una creación de valor que corresponde al capital en sí, al capital para sí, al capital como [tal] capital. [Y adquiere una forma específica] como ganancia industrial (ganancia del empresario, industrial o comercial, según que se trate del proceso de producción o del proceso de circulación). Con lo que incluso la última forma de la plusvalía, que en cierto modo recuerda todavía su origen, no sólo se convierte en [una forma] enajenada, sino que aparece concebida en contraposición directa a ella, con lo que, en definitiva, se mistifica totalmente la naturaleza del capital y de la plusvalía, y de la producción capitalista, en general. * Fruto del capital La ganancia industrial, en contraposición al interés, presenta al capital en proceso por oposición al capital al margen de él, al capital en proceso por oposición al capital como propiedad y, por consiguiente, al capitalista en funcionamiento, en cuanto representante del capital laborioso, por oposición al capitalista como mera personificación del capital, simplemente como propietario de éste. Por donde el capitalista aparece como capitalista trabajador frente a sí mismo como capitalista; por tanto, dando un paso más allá, como trabajador frente a sí mismo como mero propietario. Por

consiguiente, en la medida en que queda en pie todavía una relación entre la plusvalía y el proceso [de producción], en la medida en que [esta relación se manifiesta], es precisamente bajo la forma en que the very notion of surplus value is negatived.** La ganancia industrial se reduce a trabajo, pero no a trabajo ajeno, no retribuido sino a trabajo asalariado, a salario para el capitalista, quien, de este modo, entra en la misma categoría del trabajador asalariado y [representa] solamente un tipo mejor pagado de trabajador asalariado, así como el salario es, en general, muy distinto. ** Se niega el concepto mismo de plusvalía.

En realidad, no es mediante la conversión del dinero en capital como aquél se cambia en las condiciones materiales de producción de la mercancía y como estas condiciones —el material de trabajo, los medios de trabajo y el trabajo [mismo]— entran en fermentación, actúan unos sobre otros, se combinan, entran en un proceso químico y hacen que la mercancía cristalice como un precipitado de este proceso. Esta forma abstracta del proceso de trabajo es más bien [algo] común a todos los modos de producción, cualquiera que sea su forma social o su determinación histórica. Este proceso sólo se convierte en proceso capitalista, el dinero sólo se convierte en capital cuando 1) [se da] producción de mercancías, [cuando] la producción del producto como mercancía es la forma general de la producción; 2) cuando la mercancía (el dinero) se cambia por la fuerza de trabajo (y, por tanto, de hecho, por el trabajo), como mercancía, y el trabajo es, por consiguiente, trabajo asalariado; 3) pero este caso sólo se da cuando las condiciones objetivas y, por tanto (si nos fijamos en el proceso de producción en su conjunto), cuando los mismos productos se contraponen al trabajo como potencias independientes, como su no-propiedad, como propiedad ajena; es decir, en cuanto a la forma, como capital. El trabajo como trabajo asalariado y las condiciones de trabajo como capital —es decir, la propiedad de los capitalistas, que son autopropietarios en el capitalista que los personifica y cuya propiedad se representa en ellos, como la de dios se representa en sí mismo, frente al trabajo— son expresión de la misma relación, sólo que vista desde distintos polos. Esta condición de la producción capitalista es su resultado constante. Es su premisa, como postulada por ella misma; se presupone a sí misma, es decir, se postula con sus propias condiciones, una vez que se ha desarrollado y funciona dentro de las relaciones congruentes con ella. Ahora bien, el proceso de producción capitalista no es tampoco simplemente proceso de producción; aquella

determinación social antagónica de sus elementos sólo se desarrolla y se realiza en el proceso mismo que la caracteriza en absoluto y que es precisamente el que hace de este modo de producción socialmente determinado el proceso de producción capitalista. Cuando se forma el capital —no un capital determinado, sino el capital en general—, su proceso de formación es el proceso de disolución, el proceso de desintegración del modo de producción social que lo ha precedido. [Se trata,] por tanto, de un proceso histórico, y de un proceso perteneciente a un periodo histórico determinado. Es éste el periodo de su génesis histórica. (Del mismo modo que la existencia del hombre es el resultado de un temprano proceso que [,en su tiempo,] recorrió la vida orgánica. Sólo al llegar a cierto punto se convierte en hombre. Pero, a partir del momento en que éste existe y considerado como premisa constante de la historia humana, es también, al mismo tiempo, producto y resultado constante de ella y sólo en cuanto su producto y resultado es su premisa.) AI llegar aquí, el trabajo tiene que desprenderse de las condiciones de trabajo bajo su forma anterior, de la identidad con ellas. Se convierte, así, en trabajo libre y, frente a él, su condición se convierte en capital. El proceso de la génesis del capital como capital o de su desarrollo anterior al proceso de producción capitalista y de su realización dentro de este proceso corresponden a dos periodos históricamente distintos. En el segundo, se le da por supuesto, se presupone su existencia como algo que se corrobora a sí mismo. En el primero, es el precipitado del proceso de disolución de otra forma de sociedad. Es producto de otra [forma], y no, como más tarde, el producto de su propia reproducción. La producción capitalista opera sobre el trabajo asalariado como su base ya existente, pero que, al mismo tiempo, es una base constantemente reproducida por ella. Opera también, por tanto, sobre la base del capital, en cuanto la forma de las condiciones de trabajo, como su premisa dada, pero una premisa que, al igual que el trabajo asalariado, es su postulado constante, su producto constante.

Sobre esta base, es el dinero, por ejemplo, en sí, capital, porque, las condiciones de producción tienen, de por sí, [la cualidad] de enfrentarse a la forma enajenada del trabajo y de dominarla. Y [,así,] el capital puede venderse también como mercancía dotada de esta cualidad, es decir, como capital, que es lo que sucede cuando el capital se presta a interés., Ahora bien, al fijarse [así] el momento de la determinación social específica y de la producción capitalista —determinación social específica

que se expresa jurídicamente en el capital como propiedad, en la propiedad del capital como una forma específica de propiedad—, manifestándose de este modo el interés como la parte de la plusvalía que el capital engendra cuando se le determina de este modo, como el proceso en general, es evidente que la otra parte de la plusvalía, el, excedente de la ganancia sobre el interés, la.ganancia industrial, tiene necesariamente que manifestarse como un valor que no proviene del capital en cuanto capital, sino del proceso de producción, aparte de su determinación social, que ha mantenido su modo de existencia específica en la fórmula capital-interés. Ahora bien, desglosado del capital, el proceso de producción no es otra cosa que proceso de trabajo. [De ahí que] el capitalista industrial, al desglosarse de sí [mismo] como capitalista, sea [un] industrial, a diferencia de él mismo como capitalista, propietario del capital —es decir, un simple funcionario en el proceso de trabajo, y no capital en funciones, sino funcionario, independientemente del capital; por tanto, un exponente específico del proceso de trabajo en general, un trabajador. Con lo cual se logra venturosa, mente convertir la ganancia industrial en salario e identificarla con el salario usual, del que sólo se distingue cuantitativamente y mediante la forma especial de pago, puesto que el capitalista se paga a sí mismo [su salario], en vez de recibirlo de otro. En este último desdoblamiento de la ganancia en interés y ganancia industrial, no sólo se esfuma la naturaleza de la plusvalía (y, por tanto, del capital), sino que se la presenta expresamente como algo totalmente distinto.

El interés expresa una parte de la plusvalía: simplemente una parte alícuota de la ganancia, clasificada bajo un nombre especial; la par te alícuota que corresponde al mero propietario del capital, que es captada por él. Pero esta división meramente cuantitativa se trueca en una división cualitativa, que infunde a cada una de las dos partes una forma transfigurada, en la que no parece pulsar ya vena alguna de su esencia originaria. Esto se manifiesta, ante todo, en [el hecho de] que el interés no se presenta como una división que nada tenga que ver con la producción [misma], que sólo se lleve a cabo ‘‘ocasionalmente", cuando el industrial opera con capital ajeno. Su ganancia se desdobla también en interés y ganancia industrial cuando opera con capital propio, con lo que la división puramente cuantitativa se trueca en división cualitativa, independiente de la circunstancia fortuita de que el industrial sea o no propietario de su capital, independientemente de

que esta división cualitativa se plasma como nacida de la naturaleza misma del capital y de la producción capitalista. No se trata solamente de dos partes alícuotas de la ganancia distribuidas entre personas distintas, sino en dos categorías especiales de ella, relacionadas de un modo distinto con el capital y, por tanto, con determinaciones distintas de éste. Y esta sustantivación, aparte de las razones más arriba expuestas, se afianza tanto más fácilmente cuanto que el capital a interés aparece como forma histórica antes que el capital industrial y sigue existiendo junto a él bajo su vieja forma, hasta que, en el curso de su desarrollo, lo absorbe bajo la producción capitalista como una forma especial de él. La división puramente cuantitativa se convierte, así, en un desdoblamiento cualitativo. Se desdobla el mismo capital. Éste se realiza en el interés en cuanto que es premisa de la producción capitalista y, por tanto, expresa la forma enajenada de las condiciones de trabajo, una relación específicamente social. Su carácter en cuanto capital se realiza en el interés. Por otra parte, en cuanto que funciona en el proceso, éste aparece desglosado de su carácter específicamente capitalista, de su determinación específicamente social, como mero proceso de trabajo en general. Por tanto, cuando el capitalista interviene en él, no lo hace como capitalista, ya que este carácter se descuenta en el interés, sino como funcionario del proceso de trabajo, como trabajador, y su salario se traduce en la ganancia industrial. Se trata de un tipo especial de trabajo —labour of direction * pero los modos de trabajo se distinguen unos de otros, en general, * Trabajo de dirección Por consiguiente, bajo estas dos formas de la plusvalía no sólo se esfuma totalmente, sino que se trueca en lo contrario, la naturaleza de ella, la esencia del capital y el carácter de la producción capitalista. Pero, al culminar, además, el carácter y la forma del capital, no tiene sentido alguno el presentarlo sin ninguna clase de mediación, como subjetivación de las cosas, la cosificación de los sujetos, la inversión de causa a efecto, el quid pro quo religioso, la forma pura del capital, D — D’. Y asimismo la fosilización de las relaciones, su presentación como relaciones entre hombres y cosas de determinado carácter social, desentrañado de muy distinto modo que en la simple mistificación de la mercancía y de la del dinero, ya más complicada. La transustanciación del fetichismo ha llegado a su punto final.

El interés en sí expresa, pues, precisamente la existencia de las

condiciones de trabajo en relación con la actividad del sujeto. Representa la propiedad del capital o la mera propiedad del capital como medio de apropiarse los productos del trabajo ajeno, como poder dominante sobre el trabajo de otros. Pero representa este carácter del capital como algo que le corresponde al margen del mismo proceso de producción y no, ni mucho menos, como el resultado de la determinación específica de este proceso de producción mismo. No representa esto por oposición al trabajo, sino, por el contrario, sin relación [alguna] con éste y como mera relación entre un capitalista y otro. Es decir, como una determinación de por sí ajena a la relación entre capital y trabajo e indiferente a ella. La división de la ganancia entre los capitalistas le es indiferente al trabajador, en cuanto tal. Por tanto, en el interés, forma de la ganancia en que el carácter antagónico del capital cobra especial expresión, en que este antagonismo se esfuma totalmente y en que se hace expresamente abstracción de él. En cuanto que, en general, aparte de la capacidad del dinero, de las mercancías, etc., para valorizar su propio valor, representa la plusvalía como [algo] que brota de ellas mismas, como su fruto natural y, por consiguiente, como mera expresión de la mistificación del capital en su forma —en cuanto que es, en términos generales, la relación social en cuanto tal—, [el interés] expresa simplemente una relación entre capitalistas y, en modo alguno, la relación entre capital y trabajo. Por otra parte, esta forma del interés infunde a la otra parte de la ganancia la forma cualitativa del interés industrial, del salario, [como remuneración] del trabajo del capitalista industrial, no en cuanto capitalista, sino en cuanto trabajador (industrial). Las funciones especiales que el capitalista en cuanto tal debe desempeñar en el proceso de trabajo y que le corresponde precisamente a él a diferencia del obrero se presentan como meras funciones del trabajo. Crea plusvalía, no porque trabaje en cuanto capitalista, sino porque también él, el capitalista, trabaja. Exactamente lo mismo que si un rey, que en cuanto tal tiene nominalmente el mando del ejército, se instituyera para mandarlo, no porque mande como propietario de la dignidad real, porque juegue a ser general en jefe, sino que se Je considera rey porque ejerce el mando, la función de general en jefe. Así, pues, si una parte de la plusvalía, con el interés, se desglosa totalmente del proceso de explotación, la otra parte —en la ganancia industrial— es presentada como su contrapartida directa, no como apropiación de trabajo ajeno, sino como creación de valor del propio trabajo. Esta parte de la plusvalía ya no es, pues,

tal plusvalía, sino lo contrario [de ella], equivalente del trabajo realizado. Puesto que el carácter enajenado del capital, su contraposición al trabajo, queda más allá del proceso de explotación, de la acción real de esta enajenación, se aleja todo el carácter antagónico de este mismo proceso. De ahí que la explicación real, aquello en que se realiza y se manifiesta de un modo real el carácter antagónico, aparezca precisamente como su reverso, como un tipo de trabajo materialmente especial, pero como [algo que] corresponde a la misma determinación social del trabajo —al trabajo asalariado—. A la misma categoría trabajo. El trabajo de explotar se identifica aquí con el trabajo explotado.

Esta transformación de una parte de la ganancia en ganancia industrial parte, como vemos, de la transformación de la otra parte en el interés. A la una corresponde la forma social del capital, el que él sea propietario; a la otra, la función económica del capital, su función en, el proceso de trabajo, pero liberado, abstraído de la forma social, de la forma antagónica bajo la que ejerce esta función. Cómo se trata de justificar esto recurriendo a fundamentos de erudición, lo veremos más de cerca en la exposición apologética de la ganancia como labour of superintendence * El capitalista se identifica aquí con su manager, como ya ha observado A. Smith.135 * Trabajo de supervisión. Claro está que entra aquí una parte del salario (cuando el manager no lo percibe). El capital aparece en el proceso de producción como director del trabajo, como jefe de él (coptain of industry)** y desempeña así, personalmente, un papel activo en el mismo proceso de trabajo. Pero, en cuanto que estas funciones emanan de la forma específica de la producción capitalista —y, por tanto, de la dominación del capital sobre el trabajo como su trabajo y, en consecuencia, sobre los trabajadores como instrumentos suyos, de la naturaleza [misma] del capital, el cual se manifiesta como la unidad social, el sujeto de la forma social del trabajo que frente a él se personifica como la potencia por encima del trabajo—, este trabajo unido a la explotación (y que puede también transferirse a un manager) [es] un trabajo que, indudablemente, entra en él valor del producto, que puede pagarse, al igual que el trabajo asalariado, exactamente lo mismo que en la esclavitud el trabajo del capataz de los esclavos, lo mismo que el del obrero

135 De este problema se ocupa A. Smith en el cap. VI del libro I de su obra "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations”.

mismo. Si el hombre sustantiva bajo una forma religiosa sus relaciones con su propia naturaleza, con la naturaleza exterior y con los demás hombres, necesitará del sacerdote y del trabajo de éste. Pero, al desaparecer la forma religiosa de la conciencia y sus relaciones, el trabajo del sacerdote dejará de entrar en el proceso social de producción. Con el sacerdote, cesará el trabajo sacerdotal, lo mismo que con el capitalista dejará de existir el trabajo que éste realiza qua *** capitalista o hace que otro realice por él. (Ilustrar por medio de citas el ejemplo de la esclavitud.)136 ** Capitán de industria. *** En cuanto. Por lo demás, esta apología [que consiste] en reducir la ganancia a salario como wages of labour of superintendence se vuelve en contra de los mismos apologistas. En efecto, los socialistas ingleses han contestado a esto, con razón: Well, en lo sucesivo os limitareis a percibir el salario de un gerente usual. Vuestra ganancia industrial se reducirá a los wages of superintendence o direction of labour, no sólo de nombre, sino de hecho.

<No entraremos [aquí,] naturalmente, en esta necedad y superficialidad, con sus contradicciones [correspondientes]. Por ejemplo, la ganancia industrial aumenta o disminuye en [razón] inversa ya sea al interés o a la renta de la tierra. Pero la superintendence of labour, la cantidad determinada de trabajo que realmente lleva a cabo el capitalista, no tiene nada que ver con esto, como no tiene tampoco nada que ver con la baja del salario. Este tipo de salario presenta, en efecto, la característica de que disminuye y aumenta en razón inversa al salario real (en cuanto que la tasa de ganancia se halla condicionada por la tasa de plusvalía; y, siempre y cuando que todas las condiciones de producción se mantengan invariables, se hallará exclusivamente condicionada por eso). Pero, semejantes "contradiccioncillas” no echan por tierra la identidad mantenida en la cabeza del vulgo apologético. El trabajo realizado por el capitalista sigue siendo absolutamente el mismo, ya obtenga poco o mucho salario, ya perciba el trabajador una remuneración alta o baja. Exactamente lo mismo que el salario pagado por una jornada de trabajo no cambia [en nada] la cantidad del trabajo mismo. Más aún. El obrero trabaja más intensivamente con mejor salario. En cambio, el trabajo del capitalista es determinado por la cantidad de trabajo que [tiene que] dirigir, y no por la remuneración que se

136 Las citas sobre los capataces de esclavos figuran en el cap. XXIII del tomo III de El capital, escrito dos o tres años más tarde.

asigne a esta cantidad. [El capitalista] no puede intensificar su trabajo, lo mismo que el obrero no puede trabajar mayor cantidad de algodón de la que encuentra en la fábrica.> Y dicen, además:* el cargo de director, el labour of superintendence, puede comprarse en el mercado y puede, relativamente, producirse, y por tanto comprarse, tan barato como cualquiera otra fuerza de trabajo. La misma producción capitalista se encarga de que el labour of direction circule por la calle perfectamente aparte de la propiedad sobre el capital, tanto sobre el propio como' sobre el ajeno. Es ya completamente inútil que este labour of direction sea ejercido por el capitalista. Existe en la realidad [como algo] aparte del capital, no sólo en la sham separation de industrial capitalist y moneyed capitalist,** sino de los gerentes industriales y de toda suerte de capitalistas. La mejor prueba de ello [la tenemos en] las fábricas cooperativas creadas por los mismos obreros. [Estas fábricas] demuestran que el capitalista, como funcionario de la producción, es tan superfluo para los obreros [,hoy,] como lo es la función terrateniente en la producción burguesa. En segundo lugar, cuando el trabajo del capitalista no emana del proceso [de producción] como [un proceso] capitalista; es decir, cuando cesa por sí mismo con el capital, cuando no es simplemente un nombre para designar la función de explotar trabajo ajeno; cuando emana de la forma misma, tan pronto como se despoja de la envoltura capitalista. Decir que este trabajo es necesario como trabajo capitalista, como función del capitalista, significa, pura y simplemente, que el [economista] vulgar no puede concebir la productividad social del trabajo desarrollada en el seno del capital ni el carácter social del trabajo al margen de esta forma capitalista, de la forma de la enajenación, el antagonismo y la contradicción entre sus momentos, no puede imaginárselos separados de su inversión y de su quid pro quo, et c’est justement ce que nous affirmons * /XV-919// * Se refiere a los socialistas. ** En la supuesta separación del capitalista industrial y el capitalista monetario. * Y esto es precisamente lo que nosotros afirmamos.

//XVIII-1142/ <La ganancia real del capitalista [es] en gran parte profit upon expropriation y el “trabajo individual” que el capitalista realiza encuentra amplio margen en este campo, en que no se trata de creation of surplus value, sino de la distribución en el campo mercantil del aggregate profit de la whole classe, of capitalists among its individual members.** Esto no nos interesa para nada aquí. En este campo se mueven precisamente

ciertas clases de ganancia, por ejemplo la que se basa en la especulación. Su estudio queda, pues, totalmente fuera de su campo, aquí. Denota la necedad zoológica de la economía vulgar el que —[tratando] principalmente de presentar la ganancia como “salario"— mezcle y confunda esto con la ganancia so far as it originales in the creation of surplus value.*** Véase, por ejemplo, [lo que dice] el digno Roscher. Es, pues, perfectamente natural que estos asnos mezclen y confundan las partidas de cálculo y las causas de compensación de los capitalistas en diferentes esferas de producción —al distribuir el aggregate profit de toda la clase capitalista— con los fundamentos [a que responde] la explotación de los obreros por los capitalistas, con las razones a que responde, por así decirlo, la ganancia en cuanto tal.> /XVIII-1142// ** De la ganancia total de la clase capitalista en su conjunto entre los individuos que la forman. *** En cuanto ésta se deriva de la creación de plusvalía.

### [5. Diferencia esencial entre la economía clásica y la economía vulgar. El interés y la renta, como elementos constituyentes del precio de mercado de la mercancía. Intento de los economistas vulgares de dar una apariencia racional a las formas irracionales del interés y la renta]

//XV-919/ En el capital a interés —en el desdoblamiento de la ganancia en interés y ganancia [industrial]— cobra, por tanto, el capital su forma más cosificada, su pura forma fetichista, y se presenta como habiéndose perdido totalmente a sí misma la naturaleza de la plusvalía. El capital —como cosa— se manifiesta aquí como fuente independiente de valor, como creador de valor del mismo modo que la tierra en la renta y el trabajo en el salario (en parte, salario propiamente dicho y, en parte, ganancia industrial). Es siempre, ciertamente, el precio de la mercancía el que tiene que pagar el salario, el interés y la renta, pero los paga porque la tierra, la renta y el capital y el interés y el salario que entran en él crean el salario; [porque] crean estas partes del valor que afluyen a sus respectivos propietarios o representantes, el terrateniente, el capitalista y el obrero (trabajador asalariado e industrial). Por tanto, desde este punto de vista, no hay para

esta teoría ninguna contradicción o, si la hay, se trata, al mismo tiempo, de un círculo vicioso del movimiento real el que, de una parte, el precio de las mercancías determine el salario, la renta y el interés, mientras que, de otra parte, el precio del interés, de la renta y del salario determina el precio de las mercancías.

Es cierto que el tipo de interés fluctúa, pero sólo como [fluctúa] el precio de mercado de cualquier otra mercancía, con arreglo a la relación de la oferta y la demanda. Esto no anula el interés, en cuanto [algo] inmanente al capital, lo mismo que las fluctuaciones de los precios de las mercancías no anulan los precios, como las determinaciones que les corresponden. De este modo, la tierra, el capital y el trabajo, de una parte, en cuanto fuentes de la renta, el interés v el salario y [considerando] ¿tos como los elementos constituyentes de los precios de las mercancías, como los elementos creadores del valor, y de otra parte, siempre y cuando que afluyan a los poseedores de cada uno de estos instrumentos de producción de valor, que vaya a parar a sus manos la parte del valor del producto por ellos creado, [aparecen] como fuentes de ingreso y las formas de la renta, el interés y el salario como formas de distribución. (Como más adelante veremos los [economistas] vulgares tienen a su favor, en contra de la economía crítica, la consecuencia de la necedad cuando, en realidad, conciben las formas de la distribución como formas de la producción sub alia specie * mientras que los economistas críticos las distinguen y no reconocen su identidad.) * Bajo otra forma. En el capital a interés el capital aparece como fuente independiente del valor o la plusvalía, que como dinero o como mercancía posee. Y es, además, esta fuente de por sí, bajo su forma de cosa. Claro está que, para poder realizar esta cualidad, necesita entrar en el proceso de producción; pero lo mismo les ocurre a la tierra y al trabajo. Es fácil, pues, comprender por qué la economía vulgar prefiere [la forma] tierra-renta, capital-interés y trabajo-salario a la que encontramos en A. Smith referida a los elementos del precio (rather ** a sus decomposita *** y en la que figura [la relación] capital-ganancia, a la manera como, en general, la relación capital figura, como tal, en todos los economistas clásicos. En la ganancia, se contiene todavía [cierta] referencia molesta al proceso y es todavía más o menos ostensible la verdadera naturaleza de la plusvalía y de la producción capitalista, a diferencia de su modo de manifestarse. La cosa cambia cuando se presenta el interés como el producto auténtico del capital,

con lo que desaparece totalmente y cae en la categoría del salario la otra parte de la plusvalía, que es la ganancia industrial. ** O más bien. *** Partes en que se descompone.

La economía clásica trata de reducir a unidad interior, mediante el análisis, las diferentes formas fijas de la riqueza, extrañas las unas a las otras, despojándolas de la forma en que se mantienen indiferentes entre sí. Pretende comprender la concatenación interna, a diferencia de la diversidad de las formas de manifestarse. De ahí que reduzca la renta a ganancia extra, con lo que aquélla deja de ser una forma especial, independiente, y es desglosada de su aparente fuente, la tierra. Y despoja, asimismo, al interés de su forma independiente, poniéndolo de manifiesto como una parte de la ganancia. Reduce, así, a una sola forma, la de la ganancia, todas las formas del ingreso y todas las figuras y títulos independientes bajo los que los no trabajadores participan del valor de la mercancía. Y, a su vez, esta forma [única] se reduce a la plusvalía, puesto que el valor total de la mercancía se reduce a trabajo, y la cantidad pagada del trabajo contenido en ella al salario, lo que quiere decir que el excedente sobre ello consiste en trabajo no retribuido, que se apropia gratuitamente bajo diversos títulos, pero que es [,en su conjunto,] plustrabajo arrancado por el capital. La economía clásica se contradice a veces, incidentalmente, en este análisis; trata, en muchas ocasiones, de llevar a cabo esta reducción directamente, sin [recurrir a] términos intermedios, poniendo de manifiesto la identidad de la fuente de que emanan las diferentes formas. Pero esto se desprende necesariamente del método analítico con que [estos economistas] //921 / se ven obligados a hacer la crítica y trazar sus conceptos. No están interesados en desarrollar genéticamente las diferentes formas, sino en reducirlas a unidad analíticamente puesto que parten de ellas como de premisas dadas. Ahora bien, el análisis [es] una premisa necesaria de la exposición genética, para llegar a comprender el proceso real de estructuración, en sus diferentes etapas. Por último, la economía clásica falla, revela sus defectos, al no enfocar la forma fundamental del capital, la producción encaminada a la apropiación de trabajo ajeno, como una forma histórica, sino [como] una forma natural de la producción social, enfoque que, sin embargo, su propio análisis la pone en camino de abandonar. Muy otra cosa ocurre con la economía vulgar, la cual se abre paso tan pronto como la economía [clásica] socava y hace vacilar sus propias premisas mediante su análisis, sentando con ello las bases para una reacción

contra la economía, bajo una forma más o menos económica, utópica, crítica y revolucionaria. En realidad, la evolución de la economía política y de la reacción que ella misma engendra [en contra suya] se halla en consonancia con el desarrollo real de los antagonismos sociales y las luchas de clases inherentes a la producción capitalista. [Por eso,] fue solamente a partir del momento en que la economía política hubo logrado cierto margen de desarrollo —es decir, después de Adam Smith— y contó ya con formas fijas, cuando se desgajó en ella, como una exposición aparte de la economía, el elemento en que la mera reproducción de los fenómenos se hace pasar por la representación de ellos, [es decir,] el elemento vulgar. Es así como [en] Say las ideas vulgares, que ya se percibían en Adam Smith, cristalizan como [un cuerpo] aparte. Con Ricardo y el desarrollo ulterior de la economía basado en él, adquiere el economista vulgar nuevo alimento (puesto que no produce por su cuenta nada nuevo), y cuanto más va acercándose la economía a su final, es decir, cuanto más ahonda y se desarrolla como un sistema de contradicciones, más independencia cobra frente a ella su elemento vulgar, más se enriquece éste con materia que elabora a su modo, hasta que, por último, encuentra su expresión más acabada como una compilación eruditosincrética, ecléctica y carente de todo carácter.

A medida que la economía tiende a ahondar, no sólo se plantea contradicciones, sino que se alza frente a ella su propia contradicción, al paso con el desarrollo de las contradicciones reales [que se contienen] en la vida económica de la sociedad. A medida que esto ocurre, la economía vulgar se torna conscientemente apologética y trata de eliminar forzadamente, con sus charlatanerías, los conceptos y las contradicciones correspondientes. De ahí que Say se revela todavía como un [economista] crítico e imparcial —porque encuentra todavía las contradicciones relativamente poco desarrolladas en A. Smith—, si lo comparamos, por ejemplo, con Bastiat, el armonicista y apologista profesional, a pesar de que en la economía ricardiana tenía ante sí, ya plenamente desarrollado, el antagonismo dentro de la economía, que [, por otra parte,] veía desarrollarse en el socialismo y en las luchas de su tiempo. A esto hay que añadir que la economía vulgar, en sus primeras etapas, no encontró todavía la materia perfectamente elaborada, lo que obligaba a colaborar más o menos en la solución de los problemas económicos desde el punto de vista de la economía, como [hace] por ejemplo Say, mientras que un Bastiat no hace otra cosa que plagiar y tratar de descartar a fuerza de razonamientos el lado

desagradable de la economía clásica. Pero Bastiat no representa todavía la etapa final. Se caracteriza todavía por una falta de erudición y un conocimiento completamente superficial de la ciencia, que trata de pintar de color de rosa, en interés de la clase dominante. La apologética es, todavía en él, apasionada y en eso consiste su verdadera labor, puesto que toma de otros el contenido de la economía, como mejor encaja en su propia pacotilla. La forma final es la forma profesoral, que aborda los problemas ''históricamente” y busca en todas partes “lo mejor", con prudente sabiduría, sin que importen tanto las contradicciones como la sistematización. Se mata el espíritu en todos los sistemas, embotándolos, y haciéndolos convivir pacíficamente unos junto a otros. El ardor de la apologética se ve templado aquí por la erudición que mira displicentemente desde lo alto las exageraciones de los pensadores economistas y sólo las deja flotar como curiosidades en medio de su mediocre papilla. Y como, al mismo tiempo, semejantes trabajos sólo comienzan a aparecer cuando ya la economía política como ciencia ha llegado a su momento final, tenemos aquí, al mismo tiempo, la tumba de esta ciencia. Y huelga decir que [estos autores] se elevan con la misma arrogancia por encima de las fantasías de los socialistas. Hasta el verdadero pensamiento de un Smith, de un Ricardo, etc. —y no solamente su elemento vulgar— aparece aquí vacío de todo pensamiento y convertido en vulgarización. Un maestro en este género es el señor profesor Roscher, quien modestamente se proclama el Tucídides de la economía política.137 Es posible que su identidad con Tucídides se basa en la idea que este profesor se forma de Tucídides, quien, según él, confunde constantemente la causa y el efecto. No cabe duda de que, bajo la forma del capital a interés se revela palmariamente que el capital se apropia sin trabajo los frutos del trabajo ajeno. En efecto, aparece aquí bajo una forma en que se manifiesta desglosado del proceso de producción como [tal] proceso. Y solamente bajo esta forma lo hace también sin trabajo, puesto que, en realidad, entra por sí mismo, sin trabajo, en el proceso de trabajo, como un elemento que crea por sí mismo valor, que es fuente de valor. Y si se apropia sin trabajo una parte del valor del producto, es que lo ha creado también sin trabajo, por sí mismo, ex proprio sinu.* * De su propio seno.

137 En el prólogo a su libro "Die Grundlagen der National-ökonomie”, etcétera.

Mientras que a los economistas clásicos, y por tanto críticos, la forma de la enajenación les estorba y tratan, por tanto, de eliminarla mediante el análisis, la economía vulgar, por el contrario,1 se encuentra como en su propia casa precisamente en la enajenación, en la que se enfrentan las diferentes participaciones en el valor. Lo que para el escolástico es pa trinidad de] Dios-Padre, Dios-Hijo y Dios-Espíritu Santo es para el economista vulgar [la trinidad] tierra-renta, capital-interés y trabajo-salario. Se trata, en efecto, de la forma bajo la que estas relaciones se entrelazan directamente en [el campo de] los fenómenos y, por consiguiente, aparecen también entrelazadas en las ideas y en la conciencia de los agentes de la producción capitalista, cautivos de ella. La economía vulgar se cree tanto más simple, más natural y más útil para la comunidad, más alejada de toda sutileza teórica, cuanto más se limita, en realidad, a traducir las ideas usuales a un lenguaje doctrinal. Por tanto, cuanto más enajenadamente concibe las formaciones de la producción capitalista, más se acerca al elemento de la representación usual, más navega en su elemento natural. Además, esto presta muy buenos servicios a la apologética. Por ejemplo, en [la trinidad] tierra-renta, capital-interés y trabajo-salario no se enfrentan como enajenadas las diferentes formas de la plusvalía y de la producción capitalista, sino como ajenas e indiferentes [entre sí], como formas simplemente distintas, entre las que no media ningún antagonismo. Los diferentes ingresos emanan de fuentes totalmente distintas [la una a la otra], la renta de la tierra, el interés del capital y el salario del trabajo. No hay entre ellas relación alguna hostil, puesto que no media conexión interna alguna. Y si, por consiguiente, cooperan Pas tres a la producción], ello quiere decir que [actúan armónicamente.] que son la expresión de la armonía, a la manera como por ejemplo el campesino, el buey, el arado y la tierra cooperan armónicamente, a pesar de la diferencia [que los separa,] en la agricultura, en el proceso real de trabajo. Si hay entre ellos algún antagonismo, éste nace simplemente de la competencia, [que se establece para saber] cuál de los agentes se apropiará una parte mayor del producto, del valor, que todos han contribuido a crear y, si a veces se van a las manos, con este motivo, ello es, en última instancia, el resultado final de esta competencia entre la tierra, el capital y el trabajo, ello no es, en fin de cuentas, más que el resultado final de esta competencia entre la tierra, el capital y el trabajo, acalorados en su ludia en torno al reparto del valor del producto, del que cada cual quiere obtener una parte mayor, lo que

hace que su misma competencia se manifieste, simplemente, como un acicate de su misma armonía. He aquí, por ejemplo, lo que dice el señor Arnd, criticando a Rau:

"El autor se deja también inducir por algunos de sus predecesores a agregar a los tres elementos de la riqueza nacional (el salario, la renta del capital y la renta de la tierra) un Cuarto elemento, que es la ganancia del empresario; con lo cual se viene por tierra el fundamento, tan cautelosamente erigido por A. Smith para el desarrollo ulterior de nuestra ciencia (I), razón por la cual tampoco cabe pensar que la obra que comentamos pueda contribuir a este desarrollo” (Karl Arnd, "Die naturgemasse Volkswirtschaft, gegenüber dem Monopoliengeist und dem Communismus, mit einem Rückblicke auf die einschlagen de Literatur", Hanau, 1845, p. 477).

Por “renta del capital” entiende el señor Arnd, en efecto, el interés (l. c., p. 123). Podría, pues, pensarse que A. Smith divide la riqueza nacional en interés del capital, renta de la tierra y salario, cuando, e» realidad, cabalmente al contrario, presenta expresamente la ganancia como la valorización del capital y señala expresa y reiteradamente que el interés no es más que una forma derivada de la ganancia, ya que emana, en general, de la plusvalía. Es así como el economista vulgar lee en sus fuentes exactamente lo contrario [de lo que dicen]. Donde Smith dice “ganancia”, Arnd lee "interés”. ¿Qué concepto se formará él del "interés” de A. Smith? Y el mismo “cauteloso” [autor] que trata de desarrollar "nuestra ciencia" hace el siguiente interesante descubrimiento:

"En el curso natural de la producción de bienes, solamente un fenómeno puede hallarse destinado a regular, hasta cierto punto, el tipo de interés —en países totalmente cultivados—; nos referimos a la proporción en que los volúmenes de madera de los bosques de Europa van creciendo mediante su reforestación anual, de un modo totalmente independiente de su valor de cambio" (¡qué cómico es, por parte de los árboles, esto de organizar su reforestación “de un modo totalmente independiente del valor de cambio”!) "en la proporción del 3 hasta el 4 por ciento”. Con lo que, por tanto <puesto que la reforestación es "independiente de su valor de cambio”, ¡por mucho que su valor de cambio pueda depender de su reforestación!>, "no cabe esperar que” (el tipo de interés) “descienda por debajo del nivel que actualmente alcanza en los países más ricos” (l. c., pp. 124».).

Esto merecería llamarse el “tipo de interés de la selva”, y su descubridor, en la citada obra, se ha destacado al servicio de “nuestra ciencia” como el filósofo del “impuesto sobre los penos”.138 (La ganancia (incluyendo la ganancia industrial) [es] proporcional a la magnitud del capital desembolsado; en cambio, el salario que el capitalista industrial percibe [se halla] en razón inversa a la magnitud del capital. [Es] importante en los pequeños capitales (porque, aquí, el capitalista es algo intermedio entre el explotador de trabajo ajeno y la vida del trabajo propio) y tiende a desaparecer en los capitales grandes, o [aparece] totalmente desglosado de éstos, como cuando [se emplea a] un manager. Una parte del labour of direction * brota simplemente del antagonismo entre el capital y el trabajo, del carácter antagónico de la producción capitalista, figura entre los faux frais de production ** originado por el proceso de circulación. Un director de orquesta no necesita para nada ser propietario de los instrumentos. Ni es función suya como [tal] director el especular sobre los gastos de subsistencia de los miembros de la orquesta, ni tiene absolutamente nada que ver con sus “salarios”. Es muy curioso que economistas como John Stuart Mill, que se aferra a la forma ‘interés”, “ganancia industrial” para convertir el "industrial profit” en wages for superintendence of labour *** reconozcan, con Smith, Ricardo y todos los economistas dignos de ser citados, que el average tipo de interés, el average rate of interest † se determina por la average rate of profit,†† la cual [según] Mill, se halla en razón inversa a la rafe of wages ††† y que no es, por tanto, otra cosa que trabajo no retribuido, plustrabajo. * Trabajo de dirección. ** Cortos secundarios de producción, exactamente igual que las nueve décimas partes del "trabajo". *** Salario por la supervisión del trabajo. † Tasa media de interés, †† Tasa media de ganancia, ††† Tasa de salarios, Que los wages of superintendence no entran nunca para nada [en el] average rafe of profit, lo demuestran mejor que nada dos hechos: 1) El que en las fábricas cooperativas, en que se paga al general manager 0 como en cualquiera otra fábrica y en que [éste] atiende a todo el labour of direction —los overlookers 00 son, por su parte, simples obreros—, la tasa de ganancia no es inferior, sino superior al average rate of profit; 2) el que allí donde las ganancias, en ramas de negocios especiales, no monopolizadas, como entre los pequeños shopkeepers,000 arrendatarios

138 A razonar los fundamentos jurídicos y la conveniencia de un impuesto sobre los perros dedicaba Arnd un párrafo especia] (el 5 88, p. 420) de su libro "Die natnrgernässe Volkswirtschaft", etcétera.

agrícolas, etc. se hallan constantemente por encima del average profit, los economistas explican esto, con razón, [diciendo] que estas personas se pagan sus propios salarios. Y cuando trabajan ellos solos, sus ganancias consisten 1) en los intereses de su pequeño capital; 2) en sus salarios; 3) en la parte de tiempo extra que su capital les permite trabajar para ellos mismos, en vez de trabajar para otros; la parte que no se expresa ya en el interés. Y, si cuenta con obreros, a ello hay que añadir el plustrabajo de éstos. 0 Gerente general. 00 Capataces. 000 Tenderos.

El digno Senior (Nassau), como es natural, convierte también el industrial profit en wages of superintendence. Pero se olvida de estas pamplinas cuando no se trata [ya] de frases doctrinarias, sino de las luchas prácticas entre obreros y fabricantes. Aquí, se manifiesta, por ejemplo, contrario a la limitación del tiempo de trabajo, porque, en 111/2 horas de trabajo, por ejemplo, los obreros sólo trabajan una hora para el capitalista y es el producto de esta hora [de trabajo] la que forma su ganancia (independientemente del interés, para el cual, según sus cálculos, trabajan también una hora.) Es decir, que, aquí, la ganancia industrial deja de ser, de pronto, igual al valor que el trabajo del capitalista agrega en el proceso de producción de la mercancía y pasa a ser igual al valor que le añade el tiempo de trabajo no retribuido de los obreros. Si la ganancia industrial fuese el producto del propio trabajo del capitalista, S[enior] no debería lamentarse de que los obreros trabajaran gratis solamente una hora en vez de dos, y menos aún debería decir que, trabajando 10 1/2 horas en vez de 11 no se obtiene ganancia alguna. [En este caso,] habría debido decir que, si los obreros trabajan solamente 10 1/2 horas en vez de 11 1/2 el capitalista, en vez de [percibir] wages of superintendence por 11 1/2 horas, sólo [los cobraría] por 10 1/2 horas, es decir, perdería los wages of superintendence correspondientes a una hora [de trabajo]. A lo que los obreros le contestarían si a ellos les bastan common wages * por 10 1/2 horas, al capitalista tienen que bastarle higher wages ** por [las mismas] 10 1/2 horas. * Salario» usuales. ** Salarios más altos. Es incomprensible que economistas como J[ohn] St[uart] Mill, que son ricardianos e incluso llegan a expresar la tesis de que la ganancia es simplemente igual al surplus value, al surplus labour bajo la forma de que la tasa de ganancia y el salario se hallan en razón inversa y de que la tasa del salario determina la tasa de ganancia (lo que, [expresado] bajo esta forma,

es falso), puedan, de pronto, convertir el industrial profit, no en el surplus labour del obrero, sino en el propio trabajo del capitalista, a menos que llamen labour *** a la función del explotador del trabajo ajeno, resultando entonces que, en efecto, los wages de este labour corresponden exactamente a la cantidad de trabajo ajeno apropiado o dependen directamente del grado de explotación, y no del degree of exertion that this explotation to the capitalist costs.† (Allí donde esta función de explotar el trabajo requiere realmente trabajo, en la producción capitalista, se expresa en el salario [pagado] a un general manager.††) Digo que es incomprensible que, después de haber reducido (como ricardianos) la ganancia a su elemento real, se dejen engañar por la contradicción entre el interest y el industrial profit, que no es más que una forma disfrazada de la ganancia y que, concebida a base de esta independencia, obedece solamente a la ignorancia de lo que es la esencia de la ganancia. Una parte de la ganancia sólo se manifiesta, en efecto, como ganancia industrial, que brota de la actividad [desplegada] en el proceso (en rigor, del proceso activo, que incluye al mismo tiempo la actividad del capitalista en funciones) y, por tanto, como algo debido al trabajo del capitalista, porque la otra parte, el interés parece [deberse] al capital como una cosa, cosa independiente y autocreadora, independientemente del proceso [de producción]. *** Trabajo, † Grado de esfuerzo que esta explotación le cuesta al capitalista,†† Gerente general.

Es decir, porque el capital y la plusvalía que de él brota bajo el nombre de interés se considera como un misterio. Esta concepción, nacida simplemente de las representaciones que proyecta la forma más externa del capital, [visto] en la superficie, es el reverso directo de la concepción de Ricardo y contradice altogether * a la concepción ricardiana del valor. En cuanto el capital es valor, su valor se determina por el trabajo contenido en él, antes de que entre en el proceso [de producción]. Cuando entra en este proceso como una cosa, entra en él como valor de uso y, en cuanto tal, whatever its use,** no puede crear nunca valor de cambio. Véase, pues, de qué modo tan peregrino entienden los ricardianos a su propio maestro. Frente al moneyed capitalist,*** el industrial capitalist † tiene, naturalmente, toda la razón al decir] que él, el capital en funcionamiento, exprime realmente plustrabajo y se echa a la propia bolsa una parte de este excedente. Frente al moneyed capitalist, el industrial capitalist es un trabajador, pero trabajador en cuanto capitalista, es decir, explotador de trabajo ajeno. Frente a los obreros, por el contrario, resulta un plea †† cómico [decir] que la explotación de su

trabajo le cuesta trabajo al capitalista y que, encima, deben pagarle por ser explotados; es decir, el argumento de los slavedrivers ††† para con los esclavos} * Completamente. ** Cualquiera que sea su uso. *** Capitalista monetario, † Capitalista industrial, †† Argumento, ††† Esclavistas. Cada una de las premisas del proceso social de producción es, al mismo tiempo, un resultado, y cada uno de sus resultados aparece, a la par, como premisa. Todas las relaciones de producción dentro de las cuales se mueve el proceso son, por consiguiente, tanto sus productos como sus condiciones. Bajo la forma final —cuanto más consideramos su forma en su manera real de presentarse— va afianzándose más y más, lo que hace que estas condiciones aparezcan como independientes del proceso y [como condiciones] que lo determinan, y las propias relaciones de quienes compiten en el proceso se presentan ante ellos como condiciones materiales, como cosas-potencias, como determinaciones de las cosas tanto más cuanto que, en el proceso capitalista, cada uno de los elementos, hasta el más simple, por ejemplo la mercancía, es ya una inversión y hace aparecer [lo que son] relaciones entre personas como cualidades de las cosas y como relaciones entre las personas y las cualidades sociales de estas cosas.

<Interés: “la remuneración" [que se paga] “por el empleo productivo de los ahorros; la ganancia, en el sentido propio de la palabra, es la remuneración por la actividad, por la supervisión" [que se ejerce] durante este empleo productivo" (“Westminster Review,139 enero 1826, pp. 107ss.).

El interés es aquí, por tanto, la remuneración por emplear el dinero, etc., como capital; nace, por consiguiente, del capital en cuanto tal, que es remunerado por su quality qua * capital. En cambio, la ganancia industrial corresponde a la función que el capital o el capitalista [ejerce] “durante este empleo productivo”, es decir, en el mismo proceso de producción.> /925// * Cualidad en cuanto. El interés es solamente una parte de la ganancia que el capitalista industrial en funcionamiento paga al propietario del capital. Como sólo puede apropiarse plustrabajo por medio de capital (dinero, mercancía), etc., paga una parte a quien le facilita estos medios. Y el segundo, que aspira a disfrutar del dinero en cuanto capital sin hacerlo funcionar como tal capital,

139 “The Westminster Review", revista trimestral de tendencia liberal, publicada en Londres de 1824 a 1914.

sólo puede hacerlo contentándose con una parte de la ganancia. Son, en realidad, copartners: ** uno es el propietario jurídico, el otro el propietario económico del capital, mientras lo emplea. Pero, como ganancia sólo emana del proceso de producción es resultado de éste y tiene que empezar por producirse, [tenemos que] el interés sólo es, realmente, el derecho a una parte del plustrabajo que hay que obtener, el título sobre el trabajo futuro, el derecho a una parte del valor de mercancías todavía inexistentes; es decir, solamente el resultado de un proceso de producción que habrá de efectuarse durante el periodo al término de cual vence [el interés]. ** Copartícipes El capital es comprado (es decir, prestado a interés) antes de ser pagado. El dinero funciona, aquí, como medio de pago, lo mismo que en la fuerza de trabajo, etc. De ahí que el precio del capital —el interés— forme parte de los desembolsos del industrial (de los desembolsos en sí mismos, cuando trabaja con capital propio), lo mismo que el precio del algodón que compra, por ejemplo, hoy y que sólo tiene que pagar, supongamos, al cabo de seis semanas. Las fluctuaciones del tipo de interés —del precio de mercado del dinero— no hacen cambiar para nada esto, como [no lo hacen cambiar] las oscilaciones en los precios de mercado de otras mercancías. Al contrario. El precio de mercado del dinero —éste es el nombre del capital a interés, como capital-dinero— se determina en el mercado de dinero, como el de cualquier otra mercancía, por la competencia de compradores y vendedores, por la oferta y la demanda. Esta lucha entre el moneyed y el industrial capitalists es solamente una lucha en torno al reparto de la ganancia, a la participación que corresponderá en el reparto a cada uno de estos sectores. La relación misma (la oferta y la demanda), al igual que cada uno de sus dos términos, es a su vez un resultado del proceso de producción o, para expresamos en palabras más usuales, [se determina] por el estado de los negocios en cada caso, por la situación en que en cada caso se hallen el proceso de reproducción y sus elementos. Pero, en cuanto a la forma y al modo de manifestarse, esta lucha determina el precio del capital (el interés), antes de que éste entre en la reproducción. Y lo determina, además, al margen del verdadero proceso de producción, mediante circunstancias independientes de él, y esta determinación del precio aparece más bien como una de las condiciones bajo las cuales debe operarse.

La lucha, por tanto, no parece solamente fijar el título de propiedad sobre

determinada parte de la ganancia futura, sino [obligar] a esta parte misma a manifestarse, no como resultado del proceso de producción, sino más bien [a] entrar en él como premisa, como precio del capital, exactamente lo mismo que entra en él, como premisa, el precio de la mercancía o el salario, aunque de hecho emane constantemente de él, en el proceso de reproducción. Cada uno de los elementos del precio de la mercancía, en cuanto se manifiesta como desembolso —en cuanto entra en el precio de producción como precio de la mercancía ya existente—, deja de representar, frente al capitalista industrial, por sí mismo, plusvalía, surplus value. Por tanto, la parte de la ganancia que entra en el proceso como precio del capital se incluye entre los costos desembolsados, ya no aparece, así, como excedente y se convierte de un producto del proceso en una de sus premisas dadas, en [una] condición de producción, que, como tal, bajo forma independiente, entra en el proceso y determina su resultado. (Si, por ejemplo, baja el tipo de interés y las relaciones del mercado imponen la reducción de las mercancías a sus precios de costo, el industrial podrá rebajar el precio de las mercancías sin disminuir la tasa de la ganancia industrial; más aún, podrá incluso rebajar el precio y obtener una ganancia industrial más alta, lo que, evidentemente, consideraría como una baja de la tasa de ganancia del gross profit * quien trabaja solamente con capital propio. Todo lo que se manifiesta como una condición de producción dada, el precio de las mercancías, el precio del salario, el del capital —los precios de mercado de estos elementos— repercute de un modo determinante, en cada caso, sobre el precio de mercado de la mercancía, y el precio de costo real de cada mercancía [por separado] sólo se impone dentro de las oscilaciones de los precios de mercado, es solamente la nivelación de estos precios de mercado consigo mismos, exactamente lo mismo que, en la nivelación de los precios de costo de todas las diferentes mercancías se imponen solamente los valores de éstas. De ahí el círculo vicioso del vulgo, ya se trate del teórico de la conciencia capitalista o del capitalista práctico: los precios de las mercancías determinan el salario, el interés, la ganancia y la renta y, a la inversa, los precios del trabajo, del interés, de la ganancia y de la renta determinan los precios de las mercancías, [son] meramente la expresión del movimiento circular en que las leyes generales se realizan contradictoriamente en el plano de[l movimiento real y en el de] los fenómenos.) * Ganancia bruta. Una parte de la plusvalía, el interés, se manifiesta, así, como precio de

mercado del capital que entra en el proceso y, por tanto, no como plusvalía, sino como condición de la producción. Lo que hace que esto —el que se distribuya la plusvalía entre dos clases de capitalistas, la que [permanece] al margen del proceso y la que [se mantiene] dentro de él— se representa de tal modo, que una parte de la plusvalía corresponde al capital que se halla fuera del proceso y la otra al que [funciona] dentro de él. La fijación previa de la división se representa como la independencia de una de las [dos] partes con respecto a la otra; como independencia de una parte del proceso mismo: y, en última instancia, como cualidad inmanente de una cosa, el dinero, la mercancía; pero, [considerando] esta cosa como capital, lo que, a su vez, no se manifiesta [tampoco] como expresión de una relación, sino de tal modo, que este dinero, [esta] mercancía, están tecnológicamente destinadas al proceso de trabajo; esta determinación es la que hace de ellos capital; así determinados, son los elementos simples del proceso de trabajo mismo, y, en cuanto tales, son, por tanto, capital.

No tiene absolutamente nada de misterioso el que el valor de la mercancía se reduzca, en parte, al valor de las mercancías que en ella se contienen y, en parte, al valor del trabajo; es decir, en parte a trabajo pagado y en parte a trabajo no retribuido, pero que no por ello deja de ser [trabajo] vendido, y que la parte de su valor que consiste en trabajo no pagado Les decir,] su plusvalía, se traduzca, a su vez, en interés, ganancia industrial y renta; es decir, que el acaparador y “productor” directo de esta plusvalía total tenga que ceder [dos] partes de ella, una al terrateniente y otra al propietario del capital, reteniendo para [él] solamente la tercera [parte], como ganancia industrial, bajo un nombre que difiere solamente del interés y la renta y que se diferencia de la misma plusvalía y la ganancia. El análisis de la plusvalía, es decir, de una parte del valor de las mercancías, bajo estas rúbricas y categorías especiales es muy comprensible y no contradice en modo alguno a la misma ley del valor. Pero toda la ley aparece mistificada bajo la forma independiente que cobran estas diferentes partes de la plusvalía, por las diferentes personas a quienes se asignan, por los diferentes elementos en que se hace descansar el título [que da derecho] a obtenerlas y, finalmente, por la independencia con que algunas de estas partes se enfrentan al proceso [de producción] como condiciones de él. De partes en que puede analizarse el proceso se convierte [, así,] en elementos independientes, de elementos en él constituidos en elementos constituyentes. Y lo son en cuanto al precio de mercado. Se convierten realmente en elementos constituyentes de él.

[Pero,] en ningún instante del proceso de producción se pone de manifiesto ni actúa como móvil consciente [y] determinante, la manera como esta aparente independencia, a su vez, es regulada como condición del proceso mediante [una] ley interna y cómo sólo aparentemente gozan de independencia [dichos elementos]. [Ocurre] exactamente a la inversa. La máxima firmeza que esta apariencia de [un] resultado puede [llegar a] adquirir aparece dada tan pronto como las partes de la plusvalía —en cuanto precios de las condiciones de producción— entran en el precio.

Y esto es lo que sucede con el interés y la renta. Figuran entre los desembolsos del capitalista industrial y del arrendatario agrícola. Aquí, no aparecen ya como expresión del plustrabajo no retribuido, sino como plustrabajo pagado y, por tanto, como plustrabajo por el que en el proceso de producción se ha entregado un equivalente, no ciertamente al obrero cuyo plusproducto es, sino a otras personas, a los propietarios del capital y de la tierra. [El interés y la renta son plustrabajo quoad * al obrero, pero son equivalentes quoad al capitalista y al terrateniente a quienes se les pagan. De ahí que no se manifiesten como plusvalía, y menos aún como plustrabajo, sino como precios de las mercancías “capital” y “tierra", pues sólo se les pagan al capitalista y al propietario de la tierra en cuanto poseedores de mercancías, en cuanto vendedores de estas mercancías. La parte del valor de la mercancía que se traduce en el interés se manifiesta, por tanto, como reproducción del precio pagado por el capital y la parte que se traduce en renta como reproducción del precio pagado por la tierra. Estos precios son, pues, partes constituyentes del precio total. [Pero,] el capitalista industrial no se los representa así; para él, constituyen realmente [una] parte de sus desembolsos, y si, de una parte, son determinadas por el precio de mercado de su mercancía —determinación de la mercancía que [se manifiesta] como el precio de mercado en que un proceso social o el resultado de este proceso aparece como la determinabilidad correspondiente a la mercancía y el up and down ** de este proceso, como su movimiento, como las oscilaciones del precio de las mercancías—, de otra parte, el precio de mercado se halla determinado por [estos factores], exactamente lo mismo que el precio de mercado del algodón determina el precio de mercado de la hilaza y que, de otra parte, el precio de mercado de la hilaza determina la demanda de algodón y, por tanto, el precio de mercado de esta fibra. * Con respecto. ** Los altibajos. Partes de la plusvalía, el interés y la renta, que entran en el proceso de

producción como precios de las mercancías —de la mercancía tierra y de la mercancía capital— existen solamente bajo una forma que no sólo encubre, sino que niega su origen real. La plusvalía, el trabajo no retribuido, es tan esencial en el proceso capitalista de producción como el trabajo pagado, pero esto se manifiesta aquí como si el trabajo tuviera que pagar diferentes elementos de la producción —tierra y capital— o como si entraran en el precio costos diferentes de las mercancías y el salario adelantados. De este modo, [lo que son] partes de la plusvalía, el interés y la renta se manifiestan aquí como costos, como desembolsos del capital explotador. El average profit *** entra como [factor] determinante en los precios de producción de las mercancías, lo que hace que el precio de mercado siga manifestándose aquí, no como resultado, sino como condición, no como una parte en que se traduce el valor de la mercancía, sino como la parte constituyente de su precio. Pero el average profit, como el mismo precio de producción, es más bien un factor ideal, que aparece al mismo tiempo como excedente sobre los desembolsos y [como] precio diferente del verdadero precio de costo. El que obtenga o no [la ganancia media], el que obtenga [una ganancia] mayor o menor de la que se manifiesta en el precio de mercado —es decir, en el resultado inmediato del proceso— determina la reproducción o rather * la escala de la reproducción; [y asimismo] el que haya que descontar una parte mayor o menor de los capitales existentes de esta o la otra esfera y en qué proporción afluyen a estas esferas especiales los capitales nuevamente acumulados o en qué grado, finalmente, estas esferas especiales comparecen como compradoras en el mercado de dinero. En el interés y [en] la renta, en cambio, las partes de la plusvalía, cada una de por sí, se manifiestan de una forma perfectamente plasmada, como premisa del precio individual de producción y se anticipan como desembolsos. *** La ganancia media. * Mejor dicho.

<Podemos llamar costo a lo que es desembolso y es pagado, por tanto, por el capitalista. La ganancia aparecerá, entonces, como excedente sobre este costo. Esto se refiere a los gastos de producción individuales. Y podemos llamar precios de costo a los precios determinados por los desembolsos. Podemos llamar precios de producción a los precios determinados por el average profit —es decir, el precio del capital desembolsado más la ganancia media—, ya que esta ganancia condiciona la reproducción, condición que

regula la supply ** y la distribución de los capitales entre las diversas esferas. Estos precios [son] precios de producción. ** Oferta. Finalmente, la cantidad real de trabajo (materializado y directo) que cuesta producir la mercancía es su valor. Constituye el costo real de producción para la mercancía misma. El precio que a él corresponde, simplemente, expresado en dinero. Bajo el nombre de “costo de producción” se entiende ora uno ora otro de los tres.> Si no se reprodujese plusvalía alguna, con la plusvalía cesaría, naturalmente la parte de ella llamada interés, así como la parte a que se da el nombre de renta y asimismo cesaría, con ello, el anticipo de esta plusvalía y dejaría de entrar como los precios de las mercancías en el costo de producción. El valor existente que entra en la producción no saldría entonces de ella como capital y no podría, por tanto, entrar tampoco como capital en el proceso de reproducción ni prestarse como capital. Por tanto, es la constante reproducción de las mismas relaciones —de las relaciones condicionantes de la producción capitalista— la que hace que aparezcan, no solamente como formas y resultados sociales de este proceso, sino, al mismo tiempo, como sus premisas constantes. Y sólo lo son en cuanto premisas producidas, constantemente puestas, creadas por ellas mismas. No se trata, por tanto, de una reproducción consciente, sino que sólo se manifiesta en la existencia constante de estas relaciones como premisas y como condiciones dominantes del proceso de producción. El análisis del valor de la mercancía, por ejemplo, revela presencia de sus partes constituyentes, que se enfrentan entre sí como independientes [las unas de las otras] y también, por tanto, como [partes] independientes con respecto a su unidad, la cual se manifiesta más bien como la combinación de ellas. El burgués ve que el producto se convierte constantemente en una condición de la producción. Pero no ve que las mismas relaciones de producción, las formas sociales bajo las que produce y que a él se le antojan relaciones dadas, relaciones naturales, son el producto constante —y solamente por ello la premisa constante— de este específico modo social de producción. No sólo se sustantivan las diferentes relaciones, los diferentes momentos, adoptando [un] modo de existencia ajeno y aparentemente independiente, sino que se presentan como cualidades directas de las cosas; cobran forma de cosas.

De este modo, los agentes de la producción capitalista viven en un mundo

encantado y lo que son sus propias relaciones se revelan ante ellos como cualidades de las cosas [mismas], como los elementos materiales de la producción. Pero las formas del capital sólo aparecen como los agentes reales y los exponentes directos de la producción bajo las últimas formas mediadas, formas que, al mismo tiempo, no sólo hacen la mediación invisible, sino que la convierten en lo directamente contrario a ella. El capital a interés se personifica en el moneyed capitalist, el capital industrial en el industrial capitalist y el capital que rinde una renta en el terrateniente. Y entran en competencia y en el proceso real de producción como tales formas fijas, personificadas en individualidades independientes que, a la vez, aparecen como simples representantes de cosas personificadas. La competencia presupone esta enajenación. [Dichas relaciones] son, para ella, las formas naturales, incorporadas a la historia natural, y, por su manera de manifestarse en la superficie, [la competencia misma] es simplemente el movimiento de este mundo invertido. Y, en la medida en que dentro de este movimiento se impone una conexión interna, ésta se revela como una ley misteriosa. La mejor prueba [de ello] la tenemos en la misma economía, ciencia que se ocupa en poner de manifiesto la concatenación oculta. Bajo esta forma, la más externa y la última de todas, aparece todo en competencia. El precio de mercado, por ejemplo, se manifiesta aquí como [el factor] dominante, al igual que el tipo de interés, la renta, el salario y la ganancia industrial [se manifiestan] como los elementos constituyentes del valor y el precio de la tierra y el precio del capital como partidas dadas, con las que se negocia. Ya hemos visto cómo A. Smith, que empieza reduciendo el valor al salario, la ganancia (interés) y la renta, invierte luego las cosas y presenta estos [elementos] como elementos independientes constituyentes del precio de la mercancía.140 En la primera versión expresa la conexión interna, en la segunda [expresa] el fenómeno. Deteniéndonos todavía más en la superficie de los fenómenos, podemos presentar como partes integrantes del precio de la mercancía, además de la tasa de ganancia media, el interés e incluso la renta (es decir, el precio de mercado). El interés, sólo de un modo muy indirecto, por cuanto que entra en el precio de costo. La renta —como precio de la tierra— puede no determinar directamente el precio del producto, pero determina el modo de

140 Teorías sobre la plusvalía, tomo I, pp. 83-87.

producción, el que se concentre mucho capital en poca tierra o se extienda poco capital en mucha tierra, el que se produzca tal o cual clase de producto, ganado o trigo, aquel cuyo precio de mercado mejor cubra el precio de la renta, ya que ésta debe pagarse antes de que expire el term * para el que ha sido contratada. * Plazo.

Por tanto, para que no constituya una deducción de la ganancia industrial, se convierten los pastizales en tierras labrantías, éstas en terrenos de pastos, etc. De este modo, [la renta] no determina el precio de mercado de cada producto directamente, sino de un modo indirecto, al distribuir las proporciones de las clases de productos de modo que la oferta y la demanda arrojen el mejor precio para el que tiene que pagar una renta. Y si la renta, así, no determina directamente el precio de mercado, el del trigo por ejemplo, determina directamente el precio de mercado del ganado, etc., en una palabra, de aquellas esferas en que la renta no se determina por el precio de mercado del propio producto, sino que el precio de mercado del producto determina la tasa de la renta que tiene que tributar la tierra. La carne, por ejemplo, tiene siempre un precio excesivamente alto en los países industrialmente desarrollados, es decir, un precio que supera con mucho no sólo su precio de producción, sino [incluso] su valor. [Por la razón de que] su precio no tiene que pagar solamente su costo de producción, sino [también] la renta que la tierra arrojaría si se dedicara al cultivo de cereales. De otro modo, la carne del ganado vacuno —en que la composición orgánica del capital se aproxima mucho más [a la composición orgánica del capital en la industria], si es que no predomina todavía más el capital constante sobre el variable— sólo arrojaría una renta absoluta muy baja, o [no arrojaría] ninguna. Ahora bien, la renta que paga y que entra directamente en su precio se determina por la renta absoluta más la renta diferencial que pagaría la tierra si se dedicara al cultivo. Y tampoco esta renta diferencial existe aquí, en la mayoría de los casos. La mejor prueba de ello [es] que la carne [procedente] de la misma tierra arroja una renta allí donde no [se obtiene] del trigo. Así, pues, si la ganancia no entra de un modo determinante en el precio de producción, [sí] puede afirmarse que entran en él el salario, el interés y to a certain degree ** la renta, y certainly entra de un modo determinante en el precio de producción. Naturalmente, que como, en general, el movimiento del interés se determina por la ganancia, de otra parte, a su vez, la renta del

trigo se determina, en parte, por la tasa de la ganancia y, en parte, por el valor de su producto y [por] la nivelación de los diferentes valores, en diversas tierras, a base de la plusvalía, mientras que la tasa de la ganancia se determina, en parte, por el salario y, en parte, por la productividad del trabajo en las esferas de la producción que producen capital constante —es decir, en última instancia, por el nivel de los salarios y la productividad del trabajo—, el salario se traduce en el equivalente de una parte de la mercancía (es decir, equivale a determinada parte del trabajo contenido en la mercancía, y la ganancia al trabajo no retribuido que en ella se contiene); por último, la productividad del trabajo sólo puede influir en el precio de las mercancías de dos maneras: sobre su valor, reduciéndolo, o sobre su plusvalía, aumentándola, [con lo que] todo el asunto se traduce, en definitiva, en el valor, determinado por el tiempo de trabajo. El precio de costo no es otra cosa que el valor de los capitales desembolsados más la plusvalía engendrada por ellos, distribuida entre las diferentes esferas, con arreglo a la parte alícuota del capital total que les corresponde. Por donde el precio de costo se reduce al valor, si consideramos, no cada esfera de por sí sino el capital en conjunto. Por otra parte, los precios de mercado, en cada esfera, se reducen constantemente al precio de costo mediante la competencia entre los capitales de las diversas esferas. La competencia entre los capitalistas de cada esfera en particular tiende a reducir el precio de mercado de la mercancía a su valor de mercado. Y la competencia entre los capitalistas de las diferentes esferas reduce los valores de mercado al precio de costo común. ** Hasta cierto punto. *** Con seguridad.

Ricardo [está] en contra de [la tesis de] A. Smith de que el valor se halla constituido de las partes de él que él mismo determina. Pero no de un modo consecuente. De otro modo, no se pondría a discutir con Smith si entran en el precio, como elementos constituyentes, la ganancia, el salario y la renta o, como él afirma, solamente la ganancia y el salario. [En el plano] analítico, sí entran, cuando son pagados. Habría debido decir más bien que el precio de toda mercancía puede reducirse a ganancia y salario, y el de algunas (e, indirectamente, el de muchísimas) a ganancia, renta y salario. Pero no sehalla constituida por ellas el precio de ninguna mercancía,, ya que [estos elementos] no son potencias independientes de determinada magnitud que actúen de propriis fontibus * integrando el valor de las mercancías, sino que, una vez dado el valor, éste puede descomponerse en

aquellas partes, en muy diferentes proporciones. No se trata de potencias dadas —ganancia, salario y renta— cuya suma o combinación determina la magnitud del valor, sino que es la misma magnitud de valor, una magnitud de valor dada, la que se descompone en salario, ganancia y renta, pudiendo distribuirse en estas tres categorías de muy distinto modo, según las diferentes circunstancias. * Por sus propias fuentes. Supongamos que el proceso de producción se repite constantemente en las mismas condiciones, es decir, que la reproducción se efectúe en las mismas condiciones que la producción, lo que presupone la misma productividad del trabajo o, por lo menos, que las variaciones en cuanto a la productividad no alteren las proporciones entre los agentes de la producción; que, por tanto, la distribución del valor de las mercancías entre los agentes de la producción siga siendo la misma, aunque los valores de las mercancías suban o bajen en virtud de los cambios operados en la productividad; en este caso, si bien no sería teóricamente exacto decir que las distintas partes del valor determinan el valor o el precio del todo, si sería práctico y acertado afirmar que lo constituyen, siempre y cuando que por constituirlo se entendiera integrar el todo mediante la suma de sus partes. El valor seguiría repartiéndose al igual que antes, constantemente, en el valor [del capital desembolsado] y la plusvalía; y el [nuevo] valor [creado] se traduciría igualmente en salario y ganancia, como la ganancia, a su vez en interés, ganancia industrial y renta. Podría, pues, afirmarse que P, el precio de la mercancía, se descompone en salario, ganancia (interés) y renta y, por otra parte, el salario, la ganancia (interés) y la renta constituyen el valor o, más exactamente, el precio.

[Pero] no existe tal uniformidad o igualdad de la reproducción: la producción no se repite en las mismas condiciones. Cambia la productividad y cambian las condiciones [de la producción]. Y las condiciones, a su vez, hacen que cambie la productividad. Ahora bien, las divergencias se manifiestan, en parte, en oscilaciones superficiales que se nivelan a corto plazo y, en parte, en una acumulación gradual de divergencias que o bien conducen a una crisis, a [una] reducción violenta y ostensible a las anteriores relaciones, o bien se reconocen e imponen como un cambio en las condiciones de una manera muy paulatina. La forma del interés y de la renta, en [los] que se anticipa la plusvalía, presupone que el carácter general de la reproducción sigue siendo el mismo.

Y así ocurre mientras la producción capitalista se mantiene en pie. Y se presupone también, en segundo lugar, como asimismo ocurre plus ou moins * el caso de que las relaciones determinadas de este modo de producción siguen siendo las mismas durante cierto tiempo. Es decir, que el proceso de producción se plasma como la condición fija de él, que, por tanto se da por supuesto como una cualidad fija de la» condiciones materiales de producción. Son las crisis las encargadas de poner fin a esta apariencia de sustantividad de los diferentes elementos en que constantemente se descompone el proceso de producción y que [el mismo proceso] recrea constantemente. * Más o menos. <Lo que el valor es para el verdadero economista es el precio de mercado para el capitalista práctico: en cada caso, el prius de todo el movimiento^ El capital a interés adquiere con el crédito la forma característica de la producción capitalista y adecuada a ella. El crédito es una forma creada por el mismo modo capitalista de producción. (La absorción del capital comercial [por el modo de producción capitalista] no requiere en realidad la creación de esta nueva [forma], puesto que las premisas elementales de la producción capitalista son y siguen siendo la mercancía y el dinero, la circulación de dinero y la de mercancías, que luego se convierten en las premisas absolutas del capital comercial, [que es], de una parte, por tanto, la forma general del capital y, de otra, en cuanto representa [un] capital en una función determinada, capital que funciona exclusivamente en el proceso de circulación, cuya forma no cambia en lo más mínimo por [el hecho de] que se halle determinado por el capital productivo.)

La nivelación de los valores a base de los precios de costo se lleva a cabo solamente porque cada capital funciona como parte alícuota del capital total de la clase y, por otra parte, el capital global de la clase se distribuye entre las diferentes esferas con arreglo a las necesidades de la producción. Esto se logra mediante el crédito. El crédito no sólo hace posible y facilita esta nivelación, sino que, además, una parte del capital —bajo la forma de capital moneyed * aparece, en realidad, como el material común sobre el que opera toda la clase. Éste es uno de los sentidos del crédito. El otro [consiste] en la tendencia constante del capital a abreviar las metamorfosis por la que tiene que pasar en el proceso de circulación: a anticipar su periodo de circulación, su conversión en dinero, etc., y a contrarrestar su propia limitación. Por último, la función de la acumulación, cuando ésta no consiste en convertir

[el ingreso] en capital, sino en ofrecer plusvalía en forma de capital, se asigna así, en parte, a una clase especial y, en parte, todas las acumulaciones de la sociedad se ponen, en este sentido, a disposición del capital y de los capitalistas industriales. Esta operación, que aisladamente se lleva a cabo en innumerables puntos de la sociedad, se concentra y reúne en ciertos receptáculos. El dinero [, que,] al estancarse la mercancía en la metamorfosis, se hallaba ocioso, se convierte así en capital. * Capital-dinero.

Tierra-renta [y,] capital-interés son expresiones ¡nacionales, cuando la renta se fija como precio de la tierra y el interés como precio del capital. Bajo la forma del capital a interés, del capital que rinde renta y del capital como fuente de ganancia [es] perceptible todavía el origen común [de estos diferentes ingresos], por cuanto que el capital implica en general apropiación de plustrabajo y, por tanto, estas diferentes formas expresan solamente que este plustrabajo engendrado por el capital se distribuye en el capital entre dos clases de capitalistas y, en lo que al capital agrícola se refiere, entre el capitalista y el terrateniente. La renta como precio (anual) de la tierra y el interés como precio del capital son [algo] tan irracional como √-3. Esta fórmula contradice al número en sus formas simples y elementales, lo mismo que aquélla [contradice] al capital bajo su forma simple de mercancía y dinero. Y son [también algo] irracional de un modo inverso. Tierra-renta, la renta como precio de la tierra, expresa la tierra como mercancía, como valor de uso dotado de valor, whose monetary expression like its price.** Ahora bien, un valor de uso que no es producto del trabajo no tiene ningún valor, es decir, no puede considerarse como materialización de cierta cantidad de trabajo social, como expresión social de cierta cantidad de trabajo. No lo es. Para que el valor de uso se manifieste como valor de cambio —[para que] sea mercancía—, debe ser el producto de [un] trabajo concreto. Solamente bajo esta premisa puede este trabajo concreto representarse, a su vez, como trabajo social, [como] valor. Tierra y precio son magnitudes inconmensurables entre sí y que, sin embargo, deben guardar alguna relación. Aquí, [nos encontramos con que] tiene precio una cosa que carece de valor. ** Cuya expresión monetaria equivale a su precio.

Por otra parte, el interés, como precio del capital, expresa la

irracionalidad inversa. Aquí, [vemos que] una mercancía tiene un valor doble, de una parte un valor y, de otra, un precio distinto de él, sin tener un valor de uso. En efecto, el capital no es, en primer término, otra cosa que una suma de dinero o una cantidad de mercancías igual a una suma de dinero determinada. Si la mercancía se presta como capital, no [es] sino la forma transfigurada de una suma de dinero. En efecto, lo que se presta como capital no son tantas [o cuantas] libras de algodón, sino tanto [o cuanto] dinero, cuyo valor existe en algodón. El precio del capital, por tanto, hace también referencia a él solamente en cuanto existencia de una suma de dinero, es decir, de una suma de valor, representada en dinero y, bajo esta forma, como valor de cambio. ¿Cómo una suma de valor puede tener un precio, fuera del que en su propia forma de dinero se expresa? El precio es, en efecto, el valor de la mercancía a diferencia de su valor de uso. El precio en cuanto diferencia de su valor, el precio como valor de una suma de dinero puesto que el precio se limita a expresar el valor en dinero es, por tanto, una contradictio in terminis.* * Contradicción en sí misma. De esta irracionalidad de la expresión —(la irracionalidad de la cosa misma proviene de que, en el interés, el capital como premisa es desglosado de su propio proceso, en el que se convierte en capital y, por tanto, en valor que se valoriza a sí mismo y de que, de otra parte, el capital que arroja una renta sólo es rentable como capital agrícola en una esfera especial [de producción] aparece bajo esta forma y, por tanto, es transferido al elemento que lo distingue del capital industrial)— tiene cierta sensación el [economista] vulgar, quien falsea ambas expresiones, para hacerlas racionales. Hace que el interés se pague por el capital en cuanto éste es valor de uso o habla, por tanto, de la utilidad que los productos o los medios de producción en cuanto tales tienen para la reproducción y que tiene el capital, materialmente, como elemento del proceso de trabajo. Pero su utilidad, su valor de uso, existe ya bajo su forma de mercancía, y sin ella no sería mercancía ni tendría valor alguno. En cuanto dinero, es la expresión del valor de las mercancías y susceptible de convertirse en ellas en proporción a su propio valor. Ahora bien, cuando convierto [el] dinero en una máquina, en algodón, etc., lo convierto en valores de uso del mismo valor. La conversión se refiere solamente a la forma valor. Su valor de uso como dinero [consiste] en poder convertirse en la forma de cualquier mercancía, pero en [una] mercancía del mismo valor. Mediante este cambio de forma, el valor de la mercancía no cambia, como no cambia tampoco el de

la mercancía al convertirse en dinero. El valor de uso de las mercancías en que puedo convertir el dinero no le asigna un precio distinto, aparte de su valor. Pero, si presupongo la conversión y digo que el precio se paga por el valor de uso de las mercancías, no se pagará el valor de uso de las mercancías, o sólo se pagará siempre y cuando que se pague su valor de cambio. Su valor de cambio no se altera en lo más mínimo por el modo en que se emplee el valor de uso de una mercancía, ya se la destine al consumo individual o al consumo industrial. Lo único que cambia es quien la compra, el capitalista industrial o el consumidor directo. La utilidad productiva de la mercancía puede, por tanto, rendir cuentas de que tiene, en general un valor de cambio, pues para poder pagar el trabajo contenido en ellas, las mercancías necesitan tener [un] valor de uso. De otro modo, no son mercancías; sólo lo son en cuanto unidades de valor de uso y valor de cambio. Pero este valor de cambio no puede en modo alguno rendir cuentas de que [las mercancías], como valor de cambio o como precio, tengan, además, un precio diferente de éste.

Véase, pues, cómo el [economista] vulgar trata de sobreponer aquí la dificultad, tratando de convertir el dinero o la mercancía, en aquello en que tienen una función específicamente distinta de ellos mismos en cuanto tal dinero o mercancía, en una simple mercancía, es decir, prescindiendo precisamente de la diferencia específica que se trata de explicar. No pretende decir que esto [sea,] un medio de explotación de plustrabajo y, por tanto, de mayor valor del contenido en él. Dice, en lugar de esto, que tiene más valor que su valor, porque es una mercancía usual, como otra cualquiera, es decir, [dotada de] valor de uso. Aquí, se identifica el capital con la mercancía, cuando de lo que se trata es precisamente de explicar cómo puede manifestarse como capital la mercancía. Tratándose de la tierra, el [economista] vulgar procede a la inversa, cuando no se limita a repetir lo que dicen los fisiócratas. Allí, convierte el capital en mercancía para explicar la diferencia entre mercancía y capital, para explicar cómo aquélla se convierte en éste. Aquí [,en cambio,] convierte la tierra en capital, porque la relación-capital de por sí cuadra mejor a su idea que el precio de la tierra. La renta puede concebirse como interés del capital. Por ejemplo, si la tierra es de 20 y el tipo de interés de 5, puede decirse que estos 20 representan el interés de un capital de 400. Y, en efecto, la tierra se venderá, en estas condiciones, por 400, lo que equivale, sencillamente, a vender la renta por 20 años. Y este pago por anticipado de la renta de veinte

años será, entonces, su precio. De este modo, la tierra se convierte en capital. Los 20 anuales son, sencillamente, el 5 por 100 de interés del capital que se paga por la tierra. Con lo cual la tierra-renta se convierte en capitalinterés, lo que a su vez transfigura la fantasía en la relación valor de usovalor de cambio.

Entre los [economistas] vulgares, los más analíticos se dan cuenta de que el precio de la tierra no es otra cosa que el nombre que se da a la capitalización de la renta; de que [es], en realidad, el precio de compra de la renta por una serie de años, con arreglo al tipo de interés vigente. Comprenden que la capitalización de la renta presupone [la existencia de] ésta, y de que, por el contrario, no es posible explicar la renta a base de su propia capitalización. De ahí que nieguen la renta, al explicarla como el interés del capital incorporado a la tierra, lo que no les impide reconocer que [también] rinde renta la tierra a la que no se ha incorporado capital alguno, ni íes impide tampoco mostrarse de acuerdo en que porciones desiguales de capital invertidas en tierras de desigual fertilidad pueden arrojar ganancias iguales. Y asimismo en que el capital incorporado a la tierra —siempre y cuando que en realidad has to account for the rent paid upon it *— tal vez abone un interés cinco veces mayor, es decir, una renta cinco veces mayor [la cantidad] que rinda en concepto de interés el mismo capital [invertido] en la industria bajo la forma de capital fijo. * Haya de explicar la renta pagada por ella. Como se ve, la dificultad se resuelve siempre, aquí, haciendo caso omiso de ella y deslizando por debajo de la diferencia específica que se trata de explicar una relación que expresa cabalmente lo contrario de esta diferencia y que, en todo caso, no la expresa. /932//

### [6. Cómo lucha contra el interés el socialismo vulgar (Proudhon). No se comprende la conexión interna que existe entre el interés y el sistema del trabajo asalariado]

 La polémica que Proudhon sostiene contra Bastiat acerca del interés es característica tanto del modo como los [economistas] vulgares defienden

las categorías de la economía política como de la manera como las ataca el socialismo superficial [aunque] la polémica de Proudhon apenas merece este nombre. Sobre esto volveremos en el capítulo sobre los [economistas] vulgares.141 Aquí, solamente algunas indicaciones preliminares. A Proudhon no tenía por qué sorprenderle como algo raro el movimiento de reflujo [del dinero], a poco que hubiera sabido acerca del movimiento del capital. Y tampoco la plusvalía del [dinero] que ha refluido. Esto es [precisamente] lo característico de la producción capitalista. <Pero en Proudhon, como veremos, la plusvalía es, simplemente, un recargo. Su crítica revela una pobreza de escolar y jamás demuestra poseer los rudimentos de la ciencia que pretende criticar. Por ejemplo, jamás ha llegado a entender [lo que] es el dinero, como forma necesaria de la mercancía. (Véase Primera parte.)142 Aquí, llega incluso a confundir el dinero con el capital, porque el capital susceptible de ser prestado aparece en forma de dinero, como capital-dinero.>

Lo que podía sorprenderle no era la plusvalía, por la que no se paga equivalente [alguno], pues la plusvalía —que sirve de base a la producción capitalista— es el valor que no tiene costo equivalente. Esto no es nada característico del capital a interés. Lo único característico —cuando nos fijarnos en la forma del movimiento—, el momento primordial, es precisamente lo contrario de aquello en que se fija Proudhon, a saber, que el prestamista se desprende del dinero sin recibir por él de prime ábord * un equivalente, lo que hace que el reembolso del capital con sus intereses, cuando se trata de la transacción entre prestamistas y prestatario, [no afecte para nada] a las metamorfosis por las que pasa el capital y que, cuando estas metamorfosis afectan simplemente a la forma económica, se manifiestan como una serie de cambios, la conversión de mercancía en dinero y del dinero en mercancía; [en cambio,] cuando son metamorfosis reales o proceso de producción, coinciden con el consumo industrial. El consumo constituye aquí, por sí mismo, un elemento de la transformación económica. * Desde el primer momento.

141 En el plan de la parte III de El capital, formulado en el verano de 1863, el capítulo XI llevaba por epígrafe “La economía vulgar" (v. Teoría sobre la plusvalía, t. I, p. 384). Este plan se estableció mes y medio o dos meses después de haber redactado la sección titulada "Revenue and its sources. La economía vulgar” y figura en el cuaderno XV del manuscrito de 1861-1863). 142 C. Marx, Contribución a la crítica de la economía política. Cuad. I, (Marx- Engels, Werke, t. XIII, pp. 41, 68 s,).

Ahora bien, lo que el dinero no hace en manos del prestamista, lo hace en manos del prestatario, quien lo emplea realmente como capital. Es en manos de éste donde despliega su movimiento real como capital. Retoma a él como dinero más la ganancia, dinero más 1/x dinero. El movimiento entre prestamista y prestatario expresa solamente el punto de partida y el punto de llegada del capital. Pasa como dinero de manos de A a manos de B. En manos de B se convierte en capital y como tal it is, after a certain revolution, returned with profit.** Este intermedio, el proceso real, que incluye tanto el proceso de circulación como el proceso de producción, no afecta para nada a la transacción entre prestatario y prestamista. Sólo comienza a partir del momento en que el dinero se ha realizado como capital. Es ahora cuando el dinero regresa a manos del prestamista, [incrementado] con un excedente, pero solamente una parte del que el prestatario ha obtenido. El equivalente recibido por éste constituye la ganancia industrial, la parte de la plusvalía con que él se queda y que sólo ha podido apropiarse gradas al dinero prestado. Pero nada de esto se pone de manifiesto en la transacción entre prestatario y prestamista. Esta transacción se limita a dos actos. Paso de manos de A a manos de B. Intermedio, durante el cual el dinero permanece en manos de B. Paso del dinero, con sus intereses, después del intermedio, de manos de B a manos de A. ** Al cabo de cierto tiempo, es reembolsado, con una ganancia. Si, por tanto, nos fijamos simplemente en la forma —en esta transacción entre A y B—, tenemos ante nosotros solamente la forma del capital sin su mediación: el dinero, que se ha entregado como la suma a y retorna al cabo de cierto periodo como la suma a + 1/x, sin que intervenga ninguna mediación, fuera del periodo de tiempo que transcurre entre la entrega de la suma a y su reflujo como suma a + 1/x.

Bajo esta forma incomprensible, que discurre, ciertamente, como un movimiento autónomo paralelo al movimiento real del capital, que lo abre y lo cierra, es como míster Proudhon considera la cosa, que, así, no puede tener, evidentemente, sentido alguno. Según él, la plusvalía desaparecería si cesara esta forma del préstamo y no hubiese más que compradores y vendedores. Lo único que [,en este caso,] desaparecería sería el reparto de plusvalía entre dos grupos de capitalistas. Sin embargo, este reparto puede volver a operarse y tiene necesariamente que operarse de nuevo tan pronto como la mercancía y el dinero se convierten en capital, lo que sólo puede

ocurrir a base del trabajo asalariado. Si la mercancía y el dinero no se convirtieran en capital y no pudieran, por tanto, asimismo, prestarse como capital in posse * no podrían enfrentarse al trabajo asalariado. Si tienen que enfrentarse a él como mercancía y dinero, sin que el mismo trabajo se convierta en mercancía, esto equivaldría, sencillamente, a volver a los modos de producción anteriores a la producción capitalista, en que el trabajo no era aúna mercancía y la gran masa de los trabajadores tenían la condición de siervos o de esclavos. A base del trabajo libre, ello sólo es posible cuando los trabajadores son dueños de sus condiciones de producción. Dentro de la producción capitalista, el trabajo libre sólo se desarrolla como trabajo social. El que sean dueños de las condiciones de producción significa, por tanto, que éstas pertenecen a los trabajadores socializados, quienes producen como tales y absorben entre ellos su producción, como producción socializada. Pero es propio de un escolar el pretender, como lo hace Proudhon, mantener el trabajo asalariado, que es la base de la producción capitalista, y al mismo tiempo sobreponerse a los "males” de ésta mediante la negación de lo que no es más que una forma derivada del capital. "Gratuité du Crédit. Discussion entre M. Fr. Bastiat et M. Proudhon", París, 1850. A Proudhon le parece que el prestar es malo, porque no es vender.

Prestar a interés "es la posibilidad de vender constantemente el mismo objeto, una y otra vez, obteniendo una y otra vez su precio, sin llegar a ceder nunca la propiedad del objeto vendido" (1 c., p. 9) (Première lettre de Chevé, redactor de la "Voix du Peuple")143

Lo que le induce a error es que el "objeto” (el dinero o la casa, por ejemplo) no cambia de dueño, como cuando se vende o se compra. Pero no ve que, al desprenderse del dinero, [el poseedor de éste] no recibe equivalente alguno, [mientras que] en el proceso real, por el contrario, bajo la forma del cambio y a base de él, no sólo recibe un equivalente, sino [, además,] un excedente no retribuido; cuando media el cambio, el échange des objects ** no efectúan un cambio de valores, [sino que] el mismo [de antes] sigue siendo "propriétaire” del mismo valor y no existe cambio allí donde existe plusvalía. Cuando los cambios de mercancía y dinero se

143 "La Voix du Peuple”, diario de tendencia proudonista que se publicó en París del 1 de octubre de 1849 al 14 de mayo de 1850.

reanudan, ya la plusvalía ha sido absorbida por la mercancía. Proudhon no comprende cómo la ganancia y también, por tanto, el interés emanan de la ley del cambio de valores. "Maison", “argent”, * etc., no deben, por tanto, cambiarse como "capital”, sino como “mercancía. al precio de costo” (l. c., pp. 43».). * En potencia. ** Cambio de objetos. * Casa, dinero.

"En efecto, el sombrerero que vende sus sombreros. recibe a cambio de ellos su valor, ni más ni menos. Pero al capitalista que presta. no sólo K le devuelve su capital íntegro, sino que recibe más que el capital, más de lo entregado por él en el cambio; recibe, además del capital, un interés" (I. O., p. 69).

Los chapeliers ** del señor Proudhon no parecen ser [verdaderos] capitalistas, sino simplemente unos zopencos, aprendices de artesano. ** Sombrereros.

“Puesto que el interés del capital viene a sumarse, en el comercio, el salario del obrero para formar el precio de la mercancía, es imposible que el obrero vuelva a comprar lo que él mismo ha producido. Vivir del propio trabajo es un principio que entraña una contradicción allí donde rige el interés” (l. c, p. 105).

En la lettre *** IX (pp. 144-152), el buen Proudhon confunde él dinero como medio de circulación con el dinero como capital, de donde deduce que el capital existente en Francia rinde el 160 por 100, o sean 1.600 millones de intereses anuales en [títulos de] la deuda pública, hipotecas, etc., por un capital de 1.000 millones, “total del numerario... circulante en Francia". Y más adelante: ** Carta

“Puesto que, mediante la acumulación de los intereses, el capital monetario, pasando de cambio en cambio, retorna siempre a su fuente, se deduce de aquí que 1a reinversión en préstamo, efectuada constantemente por la misma mano, reporta siempre un beneficio a la misma persona” (l. c., p. 154).

Por el hecho de que el capital se preste en forma de dinero, Proudhon cree que es el capital-argent,† es decir, el numeraire †† el que posee esta cualidad específica. [Según él,] debiera venderse todo, pero no prestarse. Dicho en otras palabras: del mismo modo que aceptaba la mercancía, pero no el que se convirtiera en dinero, aquí acepta la mercancía v el dinero, pero no que se desarrollen hasta convertirse en capital. Lo cual, si lo despojamos

de todas sus formas fantásticas, quiere decir simplemente que no debe pasarse de la pequeña producción campesina y artesanal a la gran industria. † Capital-dinero, †† Numerario.

"Puesto que el valor no es otra cosa que una relación y todos los productos se relacionan necesariamente entre sí, de ello se deduce que, desde el punto de vista social, los productos son siempre valores, y valores seguros. La diferencia entre el capital y el producto no existe para la sociedad. Es una diferencia puramente subjetiva, que sólo existe para los individuos” (l. c., p. 250).

¡Qué desgracia que esta fraseología filosófica alemana de lo "subjetivo” haga estragos en manos de un Proudhon! Las formas sociales burguesas son, para él, [formas] “subjetivas”. [En cambio,] la abstracción subjetiva, y además falsa, de que el valor de cambio de la mercancía por expresar una proporción entre mercancías, expresa una proporción cualquiera entre ellas, pero no un tercer [término] con el que las mercancías guardan [cierta] proporción, es un punto de vista social desde el cual no sólo se identifican la mercancía y el dinero, sino también mercancía, dinero y capital. Desde este “punto de vista social”, todos los gatos son pardos. Y, por último, [tenemos, además,] la plusvalía en forma de moral:

“Todo trabajo debe suministrar un excedente” (l. c., p. 200).

Y con este precepto moral queda, naturalmente, muy bellamente definida la plusvalía. /937//

### [7. Datos históricos sobre el problema del interés. Superioridad de Lutero sobre Proudhon, en su polémica contra el interés. Cómo cambian las ideas acerca del interés a la luz del desarrollo de las relaciones capitalistas]

 Lutero vivió en la época en que la sociedad burguesa de la Edad Media se desintegraba, para alumbrar los elementos de la sociedad moderna, proceso que se vio acelerado por el comercio mundial y los descubrimientos de oro. Como es natural, sólo conocía el capital bajo las dos [formas]

antediluvianas del capital a interés y del capital comercial. En su fase inicial, la producción capitalista, ya fortalecida, trataba de colocar el capital a interés bajo la férula del capital industrié —en Holanda, donde la producción capitalista comienza a florecer bajo la forma de la manufactura y el gran comercio, dicha subordinación se puso por primera vez en práctica de hecho, mientras que en la Inglaterra del siglo XVII se proclamó, en parte bajo formas muy ingenuas, como la primera condición de la producción capitalista—, pero, al pasar a la producción capitalista, el primer paso [que se dio] fue, por el contrario, el reconocimiento de la “usura”, de la forma del capital a interés chapada a la antigua, como una condición de producción, como una relación de producción necesaria. Al igual que, más tarde, cuando ya el capital industrial había sometido a su imperio el capital a interés (siglo XVIII, Bentham),144 reconoció su razón de ser, como carne de su carne. Lutero está por encima de Proudhon. No se deja engañar [como éste] por la diferencia entre prestar y comprar, [pues] en ambas [formas] reconoce por igual la usura. Lo más palmario en su polémica, por lo demás, es como blanco fundamental del ataque [el hecho de] que el interés vaya sumándose al capital. I. Libros sobre el tráfico comercial y la usura del año 1524 [“Sobre el tráfico comercial y la usura”, en] Parte VI de Obras de Lutero, Wittember, 1589.

([Estos libros] fueron escritos en vísperas de la guerra de los campesinos.) [Sobre] el tráfico comercial (capital comercial):

"Hoy en día, los mercaderes claman contra los nobles o bandoleros" (de ahí la razón de que los comerciantes se aliaran a los príncipes en contra de los campesinos y los caballeros), "porque se ven obligados a comerciar en medio de grandes peligros, exponiéndose a caer presos, a verse apaleados, secuestrados, despojados de sus bienes, etc. No cabe duda de que los mercaderes serian unos ver daderos santos, si soportasen todo esto por amor a la justicia... Pero la verdad es que en todas partes, incluso unos contra otros, entre ellos mismos, cometen tales granujadas, tales depredaciones y actos de bandidaje, contrarios a las doctrinas de Cristo, que tienen por muy merecido el que la divina providencia los condene a perder de nuevo, por unos medios o por otros, estas riquezas mal

144 Marx se refiere a la obra de Bentham titulada “Defense of Usury”, etc., publicada en Londres en 1787 (la. 2a y 3a. ediciones aparecieron, respectivamente, en 1790 y 1816.

habidas y el que se vean, a su vez, atropellados y defraudados... Los príncipes tienen el deber de reprimir debidamente este tráfico deshonesto y de tomar las medidas necesarias para que sus súbditos no se vean esquilmados de manera tan desvergonzada por los mercaderes. Pero los príncipes no proceden así; por eso el buen Dios se ve obligado a armar el brazo de los caballeros y los bandoleros, vengando sobre los mercaderes —por la mano del diablo— las tropelías que aquéllos cometen. Así fue como lanzó sobre el Egipto y el mundo entero legiones de demonios para castigar los desmanes de toda suerte de enemigas. Dios castiga a unos malvados por la mano de otros, pero se guarda mucho de decir cuál de los dos es el peor de los bandoleros, si el caballero o el mercader. No debemos olvidar que los mercaderes esquilman a sus víctimas un día tras otro, mientras que los caballeros sólo asaltan a unos cuantos individuos una o dos veces al cabo del año" (p. 296). “Recordemos las palabras de Isaías: 'tus príncipes son los cómplices de los ladrones’. Mandan ahorcar al ladrón que roba un florín o medio florín, pero sonríen y agasajan a los bandoleros que despojan a todo el mundo y campean por sus respetos, pues sigue rigiendo el proverbio de que los ladrones grandes cuelgan a los pequeños y las palabras del senador romano Catón cuando decía que mientras los ladrones de poca monta son encerrados en las prisiones y sometidos a tormento, los ladrones encumbrados se pasean luciendo oro y encajes. ¿Y qué dirá Dios algún día de todo esto? Hará lo que nos ha sido anunciado por el profeta Ezequiel: fundirá juntos, como el plomo y el cobre, a los príncipes y a los mercaderes, que tanto vale decir a los ladrones y a sus cómplices, como cuando se quema entera la ciudad corrompida; entonces, no habrá ni príncipes ni mercaderes, y mucho me temo que la hora no esté ya muy lejana” (p. 297).

[Sobre] la usura. El capital a interés:

"Me dicen que, ahora, en cada una de las ferias de Leipzig, se cobran 10 florines, es decir, el 30 por ciento;145 algunos añaden también a esto la feria de Neumburgo, donde dicen que cobran el 40 por ciento, y es posible, no lo sé, que todavía más. ¡Dios os maldiga! ¿A dónde diablos queréis llegar?... Quien hoy, en Leipzig, dispone de 100 florines cobra anualmente 40; es decir, devora a un campesino o a un burgués en un año. Si tiene 1.000 florines, se embolsa anualmente 400, es decir, arruina en un año a un

145 Se trata de un préstamo de 100 florines cuyos intereses eran pagaderos en tres plazos, en la feria de Leipzig. Tres ferias comerciales, se celebraban antiguamente en Leipzig en los días de Año nuevo, Pascua y San Miguel.

caballero o a un noble rico. Si dispone de 10.000, se queda anualmente con 4.000, lo que quiere decir que en un solo año acaba con un conde rico. Si llega a tener 100.000, como tienen los grandes mercaderes, puede quedarse con 40.000 al año, devorando así a un gran príncipe rico. Y si dispone, incluso, de un millón, entonces se quedará con 400.000 y podría arruinar en un año a un rico monarca. Y todo ello sin exponer nada, ni en su cuerpo ni en sus bienes, sin trabajar, permaneciendo sentado junto a la chimenea, tostando manzanas. De este modo, un bandolero, sentado en su silla, podría devorar al mundo entero en diez años” (pp. 312 ».).146

<II. “Sermón sobre el evangelio del hombre rico y del pobre Lázaro", etc., Wittemberg, 1555.

"No debemos juzgar a los ricos por su traza externa: se visten con piel de oveja, su cuerpo resplandece, parecen hermosos y ocultan muy bien al lobo que llevan dentro. El Evangelio no puede acusarle de haber cometido adulterio, homicidio, robo, ni cualquiera de esos pecados o pecadillos expuestos a la crítica del mundo o de la razón. Su vida es siempre, por fuera, tan edificante como la del fariseo que ayuna dos veces por semana y a quien no debe mezclarse con los demás".>

Lutero nos dice aquí cómo nace el capital usurario, [mediante] la ruina de los burgueses (pequeños burgueses y campesinos), caballeros, nobles y príncipes. Por una parte, afluyen a ellos el plustrabajo y, además, las condiciones de trabajo de los burgueses, campesinos, maestros de los gremios, en una palabra, del pequeño productor de mercancías que necesita dinero, por ejemplo para pagar [sus deudas] antes de poder convertir en dinero sus mercancías y que tiene que vender algunas de sus condiciones de trabajo, etc. De otra parte, los poseedores de las riquezas que se lo apropian; es decir, la riqueza que dilapida y disfruta. La usura consigue un doble [objetivo]: en primer lugar, amasar una fortuna propia en dinero y, en segundo lugar, apropiarse las condiciones de trabajo, es decir, arruinar a los poseedores de las condiciones de trabajo antiguas. Y esto hace de él un poderoso medio para crear las premisas de que necesita el capital industrial, un poderoso agente en el [proceso de] divorcio entre las condiciones de

146 Esta cita no está tomada de la obra de Lutero "Sobre el comercio y la usura”, sino de otro trabajo posterior, "A los párrocos, para que prediquen contra la usura” (1540), que Marx menciona más adelante, en el punto III.

producción y el productor. Exactamente lo mismo que el comerciante. Y ambos tienen de común la formación de un patrimonio en dinero independiente, es decir, [el] acumular en sus manos tanto una parte del plustrabajo anual como una [parte] de las condiciones de trabajo y [una parte] de la acumulación del trabajo anual, bajo la forma de exigencias de dinero. El dinero que realmente se halla en sus manos no es más que una pequeña parte del tesoro que va acumulándose año tras año y del capital circulante. El [hecho de] que formen un patrimonio en dinero significa que afluye a ellos una parte considerable de la producción anual y de los ingresos obtenidos durante el año, que, además, es pagadera, no en especie, sino bajo la forma transfigurada del dinero. Por tanto, cuando el dinero no circula activamente como currency * no se halla en movimiento, se acumula en sus manos y, en parte, se hallan también en sus manos los repositorios del dinero circulante y, más aún, los títulos sobre la producción, pero como títulos en dinero, sobre las mercancías transfiguradas bajo esta forma. El usurero [actúa] de una parte [como factor que] arruina a la riqueza y la propiedad feudales. Y, de otra parte, [como el factor que] arruina a la producción de los pequeños burgueses y los pequeños campesinos; en una palabra, a todas las formas bajo las que el productor aparece todavía como propietario de sus medios de producción. * Dinero contante.

En la producción capitalista, el trabajador es no-propietario de las condiciones de producción; [no es ni propietario] de la tierra que cultiva ni del instrumento con que trabaja. Y a esta enajenación de las condiciones de producción corresponde aquí un cambio real en cuanto al mismo modo de producción. El instrumento se convierte en máquina; el obrero trabaja en el taller, etc. El mismo modo de producción no permite ya esta dispersión de los instrumentos de producción que va unida a la pequeña propiedad, como tampoco la dispersión de los trabajadores mismos. En la producción capitalista, el usurero no puede divorciar a las condiciones de producción del trabajador, porque este divorcio se ha efectuado ya. La usura sólo centraliza la fortuna, especialmente bajo la forma de un patrimonio en dinero, allí donde los medios de producción se hallan desperdigados y donde, por tanto, el trabajador produce más o menos por su cuenta, como pequeño campesino, maestro gremial (pequeño comerciante), etc. Como campesino o artesano, este campesino puede ser o no siervo o puede este artesano ser un maestro gremial o no pertenecer al gremio como

oficial. No sólo se apropia, en este caso, la parte del surplus labour de que dispone el siervo o todo el surplus labour, de que dispone el campesino libre, etc., sino que se apropia, además, los instrumentos de producción de que sigue siendo propietario nominal el campesino, etc., y hacia los que aquél se comporta en la producción misma como dueño. Esta usura descansa sobre esta base, sobre este modo de producción, que ella no cambia, sino al que se adhiere como un parásito, llevándolo a la miseria. Lo esquilma, mata su nervio y hace que la reproducción se lleve a cabo en condiciones cada vez más espantosas. De ahí el odio del pueblo contra la usura, sobre todo bajo las condiciones de producción de la antigüedad, en que esta estructura de la producción era, al mismo tiempo, la base de las relaciones políticas, de la independencia del ciudadano. Este estado de cosas llega a su término a partir del momento en que el trabajador ya no posee ninguna clase de condiciones de producción. Y, con ello, llega también a su término el poder de la usura. Por otra parte, mientras impera la esclavitud o el plustrabajo es devorado por el señor feudal y sus retainers * para caer en las uñas del usurero, el modo de producción sigue siendo el mismo, aunque se vuelve más duro El slave holder ** o el señor feudal endeudado tiene que estrujar más, porque se ve más estrujado. O, a la postre, deja sitio al usurero, que es al mismo tiempo terrateniente, como el eques *** de la Roma antigua. El lugar del viejo explotador, cuya explotación era más o menos un medio de poder político, pasa a ser ocupado, ahora, por un coarse, money-hunting parvenu.† Pero el modo de producción mismo no cambia. * Su séquito. ** Esclavista. *** Caballero. † Tosco arribista ávido de dinero.

El usurero, en todos los modos de producción capitalista, sólo ejerce un papel políticamente revolucionario allí donde socava y arruina las formas de propiedad, que es la base firme sobre la que descansa, mejor dicho, sobre su reproducción constante, la agrupación política. [La usura influye] también en un sentido centralista, pero solamente sobre la base del viejo modo de producción, en que la sociedad, aparte de los esclavos, los siervos, etc., y sus nuevos señores, se disuelve en chusma. Bajo las formas asiáticas, la usura puede perdurar largamente sin provocar otra cosa que decadencia económica y corrupción política, pero sin una desintegración real. Solamente al llegar la época en que se dan las restantes condiciones para la producción capitalista —trabajo libre, mercado mundial, disolución de la vieja trabazón de la sociedad, desarrollo del trabajo hasta cierto nivel, desarrollo de las ciencias,

etc.— se manifiesta la usura como uno de los medios que contribuyen a plasmar el nuevo modo de producción; y, al mismo tiempo, [como la] ruina de los señores feudales, columnas del elemento antiburgués, y [la] ruina de la pequeña industria, de la agricultura, etc.; en una palabra, [como] medio de centralización de las condiciones de trabajo en cuanto capital. El [hecho de] que los usureros, comerciantes etc., posean el patrimonio monetario" significa, sencillamente, que el patrimonio de la nación consistente en mercancías y dinero se concentra en sus manos. La producción capitalista hubo de luchar originariamente contra la usura, mientras el usurero mismo no se convirtió en productor. Una vez establecida la producción capitalista, cesa la dominación de la usura sobre el plustrabajo, que iba unida a la subsistencia del viejo modo de producción. El capitalista industrial se embolsa directamente la plusvalía, como ganancia; en parte, se ha apoderado ya también de las condiciones de producción, y una parte de la acumulación es apropiada directamente por él. A partir de este momento, sobre todo tan pronto como se ha desarrollado el patrimonio industrial y comercial, el usurero, es decir, el prestamista a interés, pasa a ser una persona separada del capitalista industrial simplemente por la división del trabajo, pero sometida a él. III. "A los párrocos, para que prediquen contra la usura', etc., Wittemberg, 1540 (sin paginación). [Trata aquí] del comercio (comprar, vender) y del préstamo. (Lutero no se deja engañar, como Proudhon, por esta distinción formal.)

"Hace quince años, escribí contra la usura. Por aquel entonces, este mal se hallaba tan arraigado, que no me atrevía a confiar en que pudiera mejorar la situación. De entonces acá, se ha desarrollado de tal modo, que ya no se resigna a pasar por un vicio, un pecado o una infamia, sino que quiere ser ensalzado como si, siendo la esencia misma del honor y la virtud, prestase a todo el mundo, amorosamente, los servicios que la religión cristiana manda prestar al prójimo. ¿Dónde buscar un guía y un consejero cuando la infamia se hace pasar por honor y el vicio por virtud? Séneca se expresa en el lenguaje de la razón cuando dice Deest remedii locus, ubi, quae vitia fuerunt, mores fiunt.* Alemania se ha convertido en lo que estaba condenada a convertirse; la avaricia y la usura la han corrompido hasta el tuétano... * No hay ya remedio posible allí donde lo que se consideraba como un vicio se convierte en una costumbre

"Hablemos, ante todo, de la operación de prestar y tomar en préstamo. Prestar dinero para que se nos devuelva más o algo mejor constituye usura y es

un acto absolutamente condenable. Cuantos toman un 5, un 6 por ciento y aún más por el dinero prestado son usureros que se las arreglan para obtener este lucro, son adoradores y practicantes del culto de Mammón... Y otro tanto podemos decir de quienes prestan trigo, cebada y otros géneros: cuando exigen a cambio de ello más de lo que han prestado o de mejor calidad se hacen reos de usura, cometen un robo o una expoliación. Prestar significa ceder a otro nuestro dinero, nuestras cosas, nuestras herramientas para que las use el tiempo que necesite o que yo quiera dejárselos y me los devuelva a su debido tiempo, en el mismo estado en que se los presté. Así es como las personas honradas prestan a sus vecinos sus jarros, sus platos, sus ropas y también su dinero u otros valores, sin que, a cambio de ello, tenga por qué cobrar nada. "De este modo, convertimos también la compra en usura. Pero no podemos tratarlo todo a un tiempo. Lo primero es hablar de los préstamos usurarios, para poner remedio a esta usura (]después del Juicio final!). Cuando hayamos logrado esto, trataremos también de las ventas usurarias. "El caballero usurero dice: Queridos hermanos míos, tal como están las cosas, hago un gran favor al próximo al prestarle al 5, al 6 o al 10 por ciento, y él me lo agradece como un valioso servicio. Es él quien me insta y se ofrece por sí mismo, libremente y sin que nadie le obligue a ello, a pagarme 5, 6 o 10 florines por cada 100. ¿Por qué no voy a poder aceptar con la conciencia tranquila y sin pecar de usura la invitación que él mismo me hace?... "Dejémosle ensalzar, adornar y hermosear su conducta, sin preocuparnos de sus palabras y reafirmemos nuestra norma: no es lícito exigir cosas mejores ni mayor cantidad por lo que se presta. Quien no se ajusta a ella, incurre en usura; no hace un favor al prójimo, sino que le infiere un daño, lo mismo que el que roba o asalta. Cuando se cree hacer un bien o prestar un favor, no siempre es así. También los adúlteros, hombres y mujeres, se hacen mutuamente un favor y se procuran un placer. Cuando los caballeros ayudan a los asesinos e incendiarios y salteadores de caminos a realizar sus fechorías, les hacen también un gran favor. Y los papistas hacen un gran favor a los nuestros cuando, en vez de ahogarlos, quemarlos y matarlos a todos o mandarlos a pudrirse en la prisión, dejan vivos a algunos, limitándose a perseguirlos y despojarlos de todos sus bienes. Y el mismo diablo hace grandes, inmensos favores a quien le sirve, le ayuda con sus consejos y le convierte en un grande, rico y poderoso señor... En suma, el mundo está lleno de servicios y favores cotidianos, grandes y espléndidos... Los poetas nos hablan de un cíclope llamado Polifemo, que tuvo con Ulises la gentileza de prometerle que devoraría a todos sus compañeros antes de engullirlo a él. No cabe duda de que, al decirle esto, le prestaba un gran servicio y le hacía un gran favor.

"Servicios y favores de este jaez gusta de prodigarlos todo el mundo: nobles y villanos, campesinos y burgueses, todos compran y acaparan, encarecen la vida,

hacen subir el precio del pan, de la cebada y de todos los artículos necesarios, después de lo cual, con cara de inocentes, nos dicen que no hay más remedio que proveerse de lo indispensable, que ellos los ceden a otros por hacerles un favor y que nadie les obligaría a prestarlos si no tuviesen voluntad de hacerlo. Tal es, pues, la mafia con que se burla y engaña al buen Dios... Tal es el grado de santidad a que han llegado los hijos de los hombres... Por tanto, ya nadie puede pecar de usura, de avaricia ni de maldad; en el mundo ya no hay más que santos; todos se desviven en favorecer al prójimo y ninguno hace daño a nadie... "Pero si hacen un favor, se lo hacen a Satanás, aunque más de uno, sumido en la miseria, necesite que le hagan ese favor y tenga que agradecer como un favor y un servicio que le hacen al devorarlo vivo... "Te hacen y tienen que hacerte ese favor” <el de pagar dinero al usurero> con tal de obtener dinero",

<Como se ve, la usura se había extendido mucho en tiempo de Lutero y se hacía su apología, considerándolo como un "servicio" (SayBastiat.)147 [Nos encontramos ya en él con] la idea de la competencia o de la armonización: "todo el mundo ayuda al prójimo’’. En el mundo antiguo, en los mejores tiempos, se prohibía la usura (es decir, no se autorizaba ningún interés). Más tarde, [fue permitido] por la ley. Muy predominante. Teóricamente, siempre [estuvo vigente] (como en Aristóteles)148 la idea de que [el interés] es malo de por sí. En la Edad Media cristiana, [era] “pecado y estaba “canónicamente” prohibido. Época moderna. Luyero. [Se mantiene todavía viva] la versión católicopagana. Se extiende mucho (en parte, como consecuencia de la necesidad de dinero de los gobiernos [y, en parte, como resultado] del desarrollo del comercio y la manufactura [y de la] necesidad de convertir en dinero los productos). Pero se afirma ya su legitimidad burguesa. Holanda. Primera apología de la usura. También allí se moderniza, subordinándose al capital productivo o comercial. Inglaterra. Siglo XVII. No se polemiza ya contra la usura en sí, sino contra la magnitud del interés y su posición dominante con respecto al crédito. Tendencia a crear la forma crediticia. Determinaciones coactivas.

147 Teorías sobre la plusvalía, tomo I, pp. 374-375. 148 En el cap. IV del tomo I de El capital cita Marx la doctrina de Aristóteles sobre el interés como contrario a naturaleza ("De República”, libro I, cap. X).

Siglo XVIII. Bentham. La libertad de intereses es reconocida, como elemento de la producción capitalistas [He aquí algunos extractos más de la obra de Lutero “A los párrocos, para que prediquen contra la usura”.] El interés, como resarcimiento de daños.

[“Puede darse y se da a menudo el caso siguiente: Yo, Juan, te presto a tí. Baltatsar, la suma de 100 florines, comprometiéndote tú a devolvérmelos el día de San Miguel, pues de otro modo me arruinaría. Llega el día fijado, y no me devuelves los 100 florines prestados. En vista de ello, el juez me mete en la cárcel y me veo expuesto a toda clase de calamidades por no poder hacer frente a mis deudas. Heme, pues, aquí, enjuiciado, encarcelado y privado, para mi desgracia, de alimentos y de libertad. Ahí tienes la situación a que me condenas por tu demora; ése es el pago que me das a cambio del favor que te hice. ¿Qué puedo hacer, en estas condiciones en que me veo? Mis males vienen todos de tu tardanza y tu demora, y cuanto más tardas en pagarme y más te empecinas en tu pasividad, más aumentan los males y perjuicios que me infieres. ¿Quién va a pagar estos perjuicios que seguirán ensombreciendo mi hogar, ¡oh, ingrato amigo! hasta que llegue el día en que sobre mí se abata la ruina total?”] “Desde el punto de vista jurídico y secular (el aspecto teórico del asunto lo trataremos más adelante), es evidente que tú, Baltasar, deberás reembolsarme cuanto antes, además de mis 100 florines, todas las costas que he tenido que pagar al alguacil" <se refiere, al decir esto, a las costas judiciales que el prestamista ha tenido que pagar por no haber podido hacer efectivas a tiempo sus deudas>. "...Por eso es conforme a la equidad, a la razón y al derecho natural que me lo devuelvas todo, el capital y los daños que se me han irrogado... Este resarcimiento de los daños es lo que los libros de jurisprudencia llaman, en latín, interesse... "Pero, aún puede irrogárseme otro perjuicio, que es el siguiente. Si no me devuelves los 100 florines el día de San Miguel y se me presenta la oportunidad de comprar, precisamente en este momento, un huerto, una tierra, una casa u otra cosa cualquiera de la que pueda obtener grandes beneficios o que pueda servirnos de solaz a mí o a mis hijos, me veré obligado a renunciar a esta oportunidad y serás tú, con tu demora, quien me pone en la imposibilidad de llegar a realizar esta compra, con la que me causarás un trastorno y un quebranto. Si, en vez de prestarte los 100 florines me hubiese quedado con ellos, podría destinar la mitad a pagar al juez y la otra mitad a comprar el huerto. Pero, como te los he prestado, me causas dos perjuicios en vez de uno, pues no puedo pagar mis deudas ni comprar el huerto. Salgo, pues, perjudicado por partida doble, lo que se llama dúplex interese, damni emergentis et lucri cessantis...* * Doble interés, para resarcir el daño causado y el beneficio que he dejado de percibir.

"Sabedores de que Juan, que había prestado 100 florines, ha obtenido la reparación equitativa de los daños que se le habían irrogado, son muchos los que se dedican a seguir brutalmente su ejemplo, poniendo en la cuenta por cada 100 florines las dos clases de perjuicios, el de las costas por el dinero y el perjuicio de no haber podido comprar el huerto, como si estas dos clases de daños vinieran a sumarse realmente a los 100 florines que se adeudan. Dondequiera que aparecen 100 florines, se los considera como prestados y se ponen en la cuenta las dos clases de perjuicios, aunque no se hayan irrogado ninguno de los dos... "Por eso tú, que obligas a tu prójimo a indemnizar con su dinero un perjuicio ficticio” <imaginario>, “que no pueden probar ni valorar, eres un usurero. Los juristas llaman a este perjuicio non verum, sed phantasticum interesse.** Un daño que cualquiera puede ver en sus sueños... ** Un interés, no real, sino imaginario. ”No vale, pues, decir que pudieron haber ocurrido los daños, el de no poder pagar ni comprar. Por eso se dice: Ex contingente necessarium;*** de lo que no es se hace lo que tiene que ser necesariamente; se convierte lo incierto en una cosa vanamente segura. Una usura así acabaría devorando al mundo en unos cuantos años... *** Se convierte lo contingente en necesario. "Se dice que el prestamista sufre un infortunio casual, del que no es culpable y del que debe reponerse; pero en el comercio es al revés y completamente lo contrario, pues se trata de hacer daño al prójimo necesitado, se especula con ello, para lucrarse y enriquecerse, en medio de la pereza y la ociosidad, para medrar y engordar con el trabajo de otros y a su costa; mientras yo estoy sentado bien a gusto junto a la estufa, dejo que mis 100 florines trabajen para mí en la tierra, y solamente por el hecho de que es dinero prestado, lo tengo bien seguro en la bolsa, sin afanarme ni molestarme. ¿A quién no le gustaría esto? "Y lo que se dice del dinero prestado puede también aplicarse al trigo, el vino y otras cosas dadas en préstamo, pues también aquí pueden ocurrir los dos daños. Y aunque estos daños no lleguen a suceder en realidad, sino que puedan fortuitamente llegar a ocurrir, hay que indemnizarlos, ya sean verdaderos o imaginarios, etc. "La usura tiene que existir, pero ¡ay del usurero!... "También los paganos sabios y razonables han combatido acerbamente la usura. La Política de Aristóteles dice que la usura es contra naturaleza, porque toma siempre más de lo que da. Va contra lo que es la pauta y el rasero de todas las virtudes, que es lo igual en lo igual, la aequalitas arithmetica, * etc... * Igualdad aritmética. "Es un modo reprobable de vivir el de los que se quedan con lo que es de otros, lo hurtan o lo roban. A éstos se les llama, con perdón, ladrones y

asaltantes y se los manda a la horca; en cambio, el usurero es un ladrón y un asaltante honorable, a quien se sienta en una silla y por eso se Ies llama ladrones sentados... "Los paganos podían comprender solamente con la razón que un usurero es un cuádruple ladrón y asesino. En cambio, nosotros, los cristianos, los tenemos en tan alta estima, que los reverenciamos por amor de su dinero... Quien priva a otro de alimento, se lo esquilma y se lo roba, comete un homicidio, como el que hace a otro morir de hambre y lo arruina. Y esto es lo que hacen los usureros, tranquilamente sentados en sus sillas, cuando debieran estar colgados de la horca y ser devorados por tantos cuervos como florines han robado, si pudieran tener carne suficiente para alimentar a tantos cuervos... "Los bandidos y los usureros claman que hay que cumplir las escrituras y los compromisos sellados. A lo que los juristas dan pronta y satisfactoria respuesta. In malis promissis.** Los teólogos afirman que las escrituras y las cédulas selladas que algunos otorgan al diablo no tienen validez alguna, aunque se estampen con sangre. Pues lo contrario a Dios, a la ley y a la naturaleza no obliga a nadie. Por eso los príncipes que puedan hacerlo deben sentar bien la mano, desgarrar las escrituras y los sellos, sin miramiento alguno, etc. ** Promesa en el mal. "Después del diablo, no hay sobre la tierra peor enemigo del hombre que el avaro y el usurero, que pretende ser un dios por encima de todos los hombres. Los turcos, los guerreros y los tiranos son también hombres malvados, pero dejan vivir a la gente, confiesan su maldad y pueden e incluso deben, a veces, apiadarse de alguno. Pero el avaro y el usurero, si de él dependiera, dejaría al mundo entero morir de hambre, de sed, de penuria y de necesidad, para poder quedarse él con todo, para que todos lo consideraran y recibieran como a un dios y fueran eternamente siervos suyos. Esto es lo que hace que su corazón se ensanche y su sangre salte de alegría. Y, además, puede pasearse envuelto en pieles, luciendo cadenas de oro, anillos y ricos vestidos, ensalzándose a sí mismo como hombre devoto y de pro, más caritativo que el mismo Dios y mucho más amable que la Madre de Dios y todos los santos... "Mucho se ha escrito de las grandes hazañas de Hércules, que ha domeñado a tantos monstruos abominables y salvado a países y a hombres. Pero el usurero es un monstruo más pavoroso que la peor fiera, que todo lo asuela, peor todavía que un Caco, un Gerión o un Anteo. Y todavía se alaba y se hace pasar por hombre piadoso, que no quiere ver (caminando hacia atrás para meterse en su cueva)."

<Imagen magnífica del capitalista, que hace como si partiera de él lo que arrebata a otros en su cueva, pero dando a entender, al caminar hacia atrás que ha partido de él>

"hacia donde se encaminan los bueyes. Pero Hércules escuchará los bramidos de los bueyes y el clamor de los cautivos y se encargará de buscar a Caco, incluso entre las peñas y las rocas, rescatando a los bueyes. Este Caco es, en efecto, un desalmado, un usurero piadoso, que roba, asalta y lo devora todo. Y que pretende no haber hecho nada y a quien nadie puede acusar de nada, pues ha metido a los bueyes en su cueva, caminando para atrás, para que nadie encuentre su rastro, como si los hubiera hecho salir. También el usurero trata de engañar al mundo, haciéndole creer que es beneficioso y que da al mundo bueyes, cuando lo que hace es robarlos, quedándose con ellos... y comiéndoselos..,. "Por todo ello los usureros y avaros no son verdaderos hombres, ni sus pecados son tampoco humanos; son lobos malditos, peor que todos los tiranos, asesinos y bandoleros, tan malvados como el mismo demonio y, sin embargo, no son tratados como enemigos, sino que gozan de la paz y la protección común como amigos y buenos vecinos y, sin embargo, ningún asesino ni salteador de caminos roba ni asesina con más saña que ellos. Y si a los salteadores, asesinos y criminales se les manda a la rueda y se Ies decapita, con tanta mayor razón debiera descuartizarse a todos los usureros...”

[Todo esto es] extraordinariamente pintoresco y capta de un modo muy certero, de una parte, el carácter de la usura de los viejos tiempos y, de otra, el del capital en general, con el "interesse phantasticum", * el “resarcimiento de los daños naturalmente irrogados al dinero y la mercancía”, la fraseología general de la utilidad, la “piadosa" apariencia del usurero, que no es igual que “los demás" y que parece dar cuando toma y dejar salir cuando hace entrar, etc. * Interés imaginario.

“La gran ventaja que la posesión de oro y plata lleva aparejada, puesto que permite escoger el momento más favorable para comprar, fue haciendo surgir poco a poco el negocio de banquero... El banquero se distingue del viejo usurero en que presta al rico y rara vez o nunca al pobre. Presta, por tanto, con menos riesgo y puede hacerlo en condiciones más equitativas; por ambas razones, no es tan odiado por el pueblo como el usurero" (F[rancis] W[illiam] Newman, "Lecturas on Political Economy". Londres, 1851, p. 44.

La invohmtary alienation ** de la propiedad feudal sobre la tierra se desarrolla con la usura y el dinero. ** Enajenación involuntaria.

"La aparición del dinero, que compra todas las cosas y que favorece, por tanto, al acreedor que presta dinero al poseedor de la tierra, trae consigo la necesidad de una enajenación legal para el pago de lo que se ha prestado” (John Dalrymple, "An Essay tawards a General History of Feudal Property in Creat Britain..." 4ª ed., Londres, 1759, p. 124).

 "Según Thomas Culpeper (1641), Josiah Child (1670) y Paterson (1694), la riqueza depende de la misma reducción impuesta a la tasa de interés del oro o de la plata, aplicada en Inglaterra durante casi dos siglos” ([Charles] Ganilh "Des Systèmes (Téconomie politique.., 2ª ed., tomo I, París, 1821 pp. 58 s.).

Cuando Hume, por oposición a Locke, argumentaba la determinación del tipo de interés por medio de la tasa de ganancia, tenía ya en mente un desarrollo mucho mayor del capital, y más aún Bentham cuando, a fines del siglo XVIII, escribía su defensa del interés. Desde Enrique VIII hasta [la reina] Ana, reducción legal del tipo de interés.

"En la Edad Media, no regía en ningún país un tipo general de interés. Fueron los curas [los que primero prohibieron las operaciones de intereses] con todo rigor. Inseguridad de las medidas judiciales para garantizar los préstamos. Esto hacía que el tipo de interés se elevara, en muchos casos. La escasa circulación de dinero y la necesidad de efectuar en moneda contante la mayoría de los pagos en dinero [obligaban a tomar dinero prestado], puesto que aún no se habían desarrollado la letra de cambio y el cheque. [Reinaba], por tanto, una gran diversidad en cuanto a la manera de considerar los intereses y en cuanto al concepto de la usura. En tiempo de Carlomagno se consideraba usurario cobrar el 100 por 100. Los vecinos de Lindau, junto al lago de Constanza, en 1344, llegaron a cobrar el 216 2/3 por 100. El consejo municipal de la dudad de Zurich prescribía un interés legal del 43 1/3 por 100. En Italia había que pagar, a veces, el 40 por 100, aunque de los siglos XII a XIV la tasa usual no excedía del 20 por 100. Verona ordenaba como interés legal el 12 1/2 por 100. En su ordenanza, Federico II establecía el 10 por 100, pero solamente para los judíos. De los cristianos no quería hablar. En la Alemania renana, el 10 por 100 era ya la tasa normal en el siglo XIII (Hüllmann, Stddtewesen des Mittelalters, Segunda Parte, Bonn, 1826, pp. 55-57).

Los enormes intereses abonados en la Edad Media (cuando no se cobraban a la nobleza feudal, etc.) tenían como base, en la mayoría de las

ciudades, los altísimos profits upon alienotion * obtenidos por los comerciantes e industriales de la ciudad a costa del campo, al que esquilmaban. * Ganancia sobre la enajenación. En Roma, como en todo el mundo antiguo, dejando a un lado los centros urbanos especialmente desarrollados en materia industrial y comercial, como Atenas, etc., [el interés] era un medio de que se valían los grandes terratenientes para expropiar a los pequeños [campesinos], a los plebeyos y apoderarse, además, de sus personas.

Al principio, en Roma, la usura era libre. La ley de las XII Tablas (303, a. u. c.** “fijaba el interés del dinero en 1 por 100 al año” (Niebuhr dice 10). "La ley no tardó en ser transgredida. Duilio (398 a. u. c.) volvió a establecer el interés del I por 100, unciario faenode.*** El 408 se redujo a la mitad; en el 413 se decretó la prohibición total de los préstamos a interés por medio de un voto del pueblo, a iniciativa del tribuno Genucio. Y nada tiene de extraño que en una república en que se prohibían la industria y el comercio, tanto al por mayor como al pormenor, se prohibiera también el comercio de dinero" (Dureau de la Malle ["Économré politique des Ronuáuf”], t. II [París, 1840], pp. 259 ss.). "Esto duró trescientos años, hasta la caída de Cartago. Ahora, el doce por ciento. El seis por ciento era la tasa usual del interés anual" (l. c., p. 261). "Justiniano fijó el interés en el cuatro por ciento; usura quincunx * era, bajo Trajano, el interés legal: el cinco por ciento. Doce por ciento, el interés comercial vigente en Egipto en el año 146 a. C.” (l. c., pp. 262 s.). /944// ** Ab urbe condita = desde la fundación de la ciudad. *** Incremento de un doceavo (una onza). * Cinco onzas o cinco doceavas partes.

//950 a/ Acerca del interés dice Gilbart (J[ames] W[illiams], “The History and Principles of Banking’, Londres, 1834):

"Es un principio evidente de justicia natural el que una persona que toma dinero en préstamo con el propósito de obtener con él una ganancia entregue una parte de ésta a quien le presta el dinero. La gente obtiene ganancias, generalmente, por medio del comercio. Pero en la Edad Media la población se dedicaba solamente a la agricultura. En estas condiciones y bajo gobiernos de tipo feudal, hay poco intercambio y, por consiguiente, poca ganancia. Esto justifica las leyes medievales contra la usura. Además, en un país agrícola la gente rara vez necesita tomar dinero prestado, a menos que caiga en la penuria por cualquier calamidad" (p. 163). "Enrique VIII limitó el interés al 10 por 100, Jacobo I al 8, Carlos II al 6, la

reina Ana al 5 por 100” (í. c., pp. 164 s.). "En aquellos tiempos, los prestamistas eran monopolistas de hecho, aunque no legalmente, razón por la cual había que someterlos, como a otros monopolios, a ciertas restricciones” (l. c., p. 165). "En nuestro tiempo, la tasa de ganancia se encarga de regular la tasa de interés; entonces, la tasa de interés regulaba la tasa de ganancia. Cuando el prestamista de dinero imponía al comerciante una tasa de interés excesivamente alta, el comerciante veíase obligado a recargar una tasa mayor de ganancia sobre sus mercancías. Esto hacía que una gran suma de dinero saliera del bolsillo de los compradores para entrar en el del prestamista de dinero. Este precio adicional recargado a las mercancías hacía que el público se sintiera menos apto para comprar y menos inclinado a hacerlo" (p. 165).

Josiah Child... en el siglo XVII, en los “Traités sur le commerce et sur les avantages qui résultent de la réduction de l'intérêt de l’argént", Amsterdam y Berlín, 1754 (écrit 1669, traduit de l’anglais). También el "Traité contre l’usure”, por Thomas Culpeper, 1621, combate a Thomas Manley (a su tract ** Interest of Money mistaken),149 a quien llama el "Champion of the usurers?’. El punto de partida es, naturalmente, como el de todos los razonamientos de los economistas ingleses del siglo XVII, la riqueza de Holanda, wo low rate of interest.*** Según Child, esta tasa baja de interés es la base de la riqueza; a juicio de Manley simplemente el resultado [de ella]. ** Folleto. *** Donde [rige] una tasa baja de interés.

"Para saber si un país es pobre o rico, no hay más que preguntar cuál es en él el tipo de interés del dinero" (l. c., „ p. 74). “Como campeón de la taimada y temible banda de los usureros, endereza su principal batería contra el punto que he considerado el más débil de todos... Niega en redondo que el bajo tipo de interés” (de la richesse) “sea la causa de la riqueza y asegura que es solamente su efecto" (l. c., p. 120). “Si se reduce el interés, quienes reclaman la devolución de su dinero se verán obligados a comprar tierras” (cuyo precio se eleva con la quantité des acheteurs * “o a colocarlo en el comercio” (l. c., p. 133). * Cantidad de compradores. "Mientras el interés sea del 6 por 100, nadie se expondrá a correr riesgos en el comercio marítimo para obtener solamente el 8 o el 9 por 100, ganancia con la

149 Thomas Manley no fue el autor de la obra anónima “Interest of Money Mistaken”, etc., publicado en Londres en 1668, sino de otra, por lo demás de contenido muy semejante a aquella, que apareció en Londres en 1669 bajo el título de "Usury at 6 per cent, examined and Found unjustly charged by Sir Thos. Culpeper and J. C.". El autor de la primera obra no ha podido ser identificado.

que se sienten muy contentos los holandeses, que obtienen el dinero al 3 y al 4 por 100" (l. c., p. 134). “El bajo interés y el alto precio de las tierras obliga al comerciante a permanecer constantemente en el comercio" (í. c., p. 140). “La rebaja del interés lleva a una nación al ahorro” (l. c., p. 144). “Si es el comercio el que enriquece a un país y la rebaja del interés incrementa el comercio, no cabe duda de que la causa primaria y fundamental de la riqueza de una nación será la reducción del interés o la limitación de la usura. No resulta absurdo, ni mucho menos, decir que lo que en ciertas circunstancias //950 b/ a causa puede, al mismo tiempo y en otras circunstancias, ser efecto” (l. c., p. 155). "La gallina sale del huevo y el huevo sale de la gallina. La rebaja del interés puede, por tanto, determinar el incremento de la riqueza y, a su vez, ésta acarrear una reducción del interés mayor aún. Lo primero puede lograrse por medio de una ley” (l. c., p. 156). "Yo defiendo la industria y mi adversario defiende la ociosidad y la haraganería" (l. c., p. 179).

[Se presenta] aquí directamente como el campeón del capital industrial y comercial. /XV-950b//

BIBLIOGRÁFICO, ÍNDICE BIOGRÁFICO E ÍNDICE GENERAL

EXTRANJERAS

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7. "Adam Smith1 was evidently led into this train of argument, from his habit of considering labour as the standard measure of value, and corn as the measure of labour... And that2 neither labour nor any other commodity can be an accurate measure of real value in exchange, is now considered as one of the most incontrovertible doctrines of political economy; and indeed follows, from the very definition of value ín exchange.” (T. R. Malthus “Observations on the Effects of tire Cora Laws...", 3ª edición, Londres, 1814, pp. 11-12.) 7. "...standard measure of value...” (ibidem, p. 11) 8. [Marx expresa aquí en sus propias palabras una síntesis de los pensamientos desarrollados por Cazenove, formulada así: “Interchange of commodities and Distribution must be kept distinct from each other... the laws of distribution are not altogether dependent upon those relating to interchange.": T. R. Malthus "Definitions in Political Economy...” by John Cazenove, Londres, 1853, preface p. VI/VIII 9. “...in the same country, and at the same time, the exchangeable value of those commodities which can be resolved into labour and profits alone, would be accurately measured by the quantity of labour which

1 En el manuscrito, en vez de "Adam Smith": "Dr.". 2 En el Ms., en vez de “And that”: "That”.

would result from adding to the accumulated and immediate labour actually worked up in them the3 varying amount of the profits on all the advances estimated in labour. But this must necessarily be the same as the quantity of labour which they will command...” (T. R. Malthus “The Measure of Value stated and illustrated...”, Londres, 1823, pp. 15-16) 9. “...the labour which a commodity would command4 [...] a standard measure of value...” (ibidem, p. 61) 9. “...I bad nowhere seen it stated, that the ordinary quantity of labour which a commodity will command most represent and measure the quantity of labour worked up in it, with the addition of profits.” (T. R. Malthus "Definitions in Political Economy...”, Londres, 1827, p. 196) 10. "...it is precisely because the labour which a commodity will ordinarily command measure the labour actually worked up in it with the addition of profits, that it is justifiable to consider it as a measure of value. If then the ordinary value of a commodity be considered as determined by the natural and necessary conditions of its supply, it is certain that the labour which it will ordinarily command is alone the measure of these conditions.” (ibidem, p. 214) 10. “Elementary Costs of Production. An expression exactly equivalent to the condition of [...] supply.” (T. R. Malthus “Definitions in Political Economy..." by John Cazenove. Londres, 1853, p. 14) 10. “Measure of the Conditions of [...] Supply [...J. The quantity of labour for which the commodity will exchange, when it is in its natural and ordinary State.” (ibidem, p. 14) 10. "...the quantity of labour which a commodity commands represents exactly the quantity of labour worked up in it, with the profits upon the advances, and does therefore really represent and measure those natural and necessary conditions of the supply, those elementary costs of production which determine value..." (ibidem, p. 125) 10. "...the demand for a commodity, though not proportioned to the quantity of any other commodity which the purchaser is willing and able to give for it, is really proportioned to the quantity of labour which he will give for it; any fox this reason: the quantity of labour which a commodity will ordinarily command, represents exactly the

3 En el Ms„ "worked up in them + the”. 4 En el Ms., en vez de “would command": "can, command is”.

effectual demand for it; because it represents exactly that quantity of labour and profits United necessary to effect its supply; while the actual quantity of labour which a commodity will command when it differs from the ordinary quantity, represents the excess or defect of demand arising from temporary causes.” (ibidem, p. 135) 16. “Whatever may be the number of intermediate acts of barter which may take place in regard to commodities-whether the producers send them to China, or sell them in the place where they are produced: the question as to an adequate market for them, depends exclusively upon whether the producers can replace their capitals with ordinary profits, so as to enable them successfully to go on with their business. But what are their capitals? They are, as Adam Smith States, the tools to work with, the materials to work upon, and the means of commanding the necessary quantity of labour." (ibidem, p. 70) 16. “...effectual demand consists in the power and inclination, on the part of consumers, to give for commodities, either by immediate or circuitous barter. Some greater proportion of all ingredients of capital than their production costs.” (R. Torrens “An Essay on the Production of Wealth...”, Londres, 1821, p. 349; citado según T. R. Malthus “Definitions in Political Economy...” by John Cazenove, Londres, 1853, pp. 70-71) (traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, p. 169] 16. “Profit does not depend upon the proportion in which commodities are a changed with each other (seeing that the same proportion may be maintained under every variety of profit), but upon the proportion which goes to wages, or is required to cover the prime cost, and which is in all cases determined by the degree in which the sacrifice made by the purchaser (or the labour’s worth which he gives) in order to acquire a commodity, exceeds that made by the produces, in order to bring it to market." (T. R. Malthus “Definitions in Political Economy...” by John Cazenove, Londres, 1853, p. 46) 17. "...any given quantity of labour must be of the same value as the wages which command it, or for which it actually exchanges." (T. R. Malthus “The Measure of Value stated and illustrated...”, Londres, 1823, p. 5) 17. “...for which it [...] exchanges.” (ibidem, p. 5)

19. “...the constant value of labour5...” (ibidem, p. 29, nota) 19. “Des quantités égales de travail doivent nécessairement, dans tous les temps et dans tous les lieux, être d’une valeur égale pour celui qui travaille. Dans son état habituel de santé, de forcé et d'activité, et d’après le degré ordinaire d’habileté ou de dextérité qu’il peut avoir, ü faut toujours qu’il donne la mime portion de son repos, de sa liberté, de son bonheur. Quelle que soit la quantité de denrées qu’il reçoive en récompense de son travail, le prix qu’il paie est toujours le mime. Ce prix, á la vérité, peut acheter tantôt une plus grande, tantôt une plus petite quantité de ses denrées; mais c’est la valeur de celles-ci qui varié, et non celle du travail qui les achète. En tout temps et en tous lieux, ce qui est difficile á obtenir, ou ce qui coûte beaucoup de travail à acquérir, est cher; et ce qu’on peut se procures aisément ou avec peu de travail est à bon marché. Ainsi le travail, ne variant jamais dans sa valeur propre, est la seule mesure réelle et définitive qui puisse servir, dans tous les temps et dans tous les lieux, á apprécier et à comparer la valeur des toutes les marchandises.” (Adam Smith "Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations. Traduction nouvelle... par Germain Garnier”, t. I, Paris, 1802, p. 65-66) 19. "...le valeur réelle de toutes la différentes parties constituantes du prix se mesure par la quantité de travail que chacune d’elles peut acheta ou commanda. Le travail mesure la valeur, non-seulement de cette partie du prix qui se résout en travail, mais encore de celle qui se résout en rente, et de celle qui se résout en profit." (ibidem, p. 100) 19. "In the forma case of6 the demand for labour, it appeared that the greater earnings of the labourer were occasioned,7 not by a rise in the value of labour, but by a fall in the value of the produce for which the labour was exchanged. And in the [...] case of the abundance of labour [...] the small earnings of the labourer were occasioned by a rise in the value of the produce, and not by a fall in the value of [...] labour." (T. R. Malthus "The Measure of Value stated and illustrated...”, Londres, 1823, p. 35) 20. “In the same way any article might be proved to be of invariable value; for instance, 10 yards of cloth. For whether we gave £5 of £10 for the

5 En el Ms.: "the value of labour is constant”. 6 En el Ms., en va de “In the forma case of”: "Steigt”. 7 En el Ms., en va de "were occasioned”: “caused”.

10 yards, the sum given would always be equal in value to the cloth for which it was paid, or, in other words, of invariable value in relation to cloth. But that which is given for a thing of invariable value, must itself be invariable, whence the 10 yards of cloth must he of invariable value... it is just the same kind of futility to call wages invariable in value, because though variable in quantity they command the same portion of labour, as to call the sum given for a hat, of invariable value, because, although sometimes more and sometimes less, it always purchases the hat.” ([Samuel Bailey] “A critical Dissertation on the Nature, Measures, and Causa of Value...”, Londres, 1825, pp. 145, 146, 147) 20 “...there is one8 large class of commodities, such as raw products, which in the progress of society tends to rise9 as compared with labour, [...] such as10 manufactures article [...] fall; it may not be far from [...] truth to say, that the [...] average mass of commodities which a given quantity of labour will command in the same country, during the course of some centuries, may not very essentially vary.” (T. R. Malthus “Definitions in Political Economy…” Londres, 1827, p. 206) 20. “...if the money wages of labour universally rise, the value of money proportionably falls; and when the value of money falls... the prices of goods always rise." (ibidem, p. 34) 21. “It is observed by Adam Smith that com is an annual crop, butchers’ meat a crop which requires four or five years to grow; and consequently, if we compare two quantities of com and beef which are of equal exchangeable value, it is certain that a difference of three or four additional van profit at fifteen pa cent, upon the capital employed in the production of the beef would, exclusively of any other consideration make up in value for a much smaller quantity of labour, and thus we might have two commodities of the same exchangeable value, while the accumulated and immediate labour of the one was forty or fifty pa cent, less than that of the other. This is an event of daily occurrence in reference to a vast mass of the most important commodities in the country; and if profits were to fall from fifteen per cent, to eight per cent, the value of beef compared with corn would fall

8 En el Ms., en va de “Thae is one": “a”. 9 En el Ms„ en va de "tends to rise": "steigen”. 10 En el Ms., en va de "such as”: "während die”.

above twenty per cent.” (T. R. Malthus “The Measure of Value stated and illustrated...”, Londres, 1823, pp. 10-11) 22. "...labour is not the only element worked up in capital.” (T. R. Malthus “Definitions in Political Economy...” by John Cazenove, Londres, 1853, p. 29) 22. "...what are the costs of production?... the quantity of labour in kind required to be worked up in the commodity, and in the tools and materials consumed in its production with such an additional quantity as is equivalent to the ordinary profit upon the advance for the time that they have been advanced.” (ibidem, pp. 74-75) 22. "On the same grounds Mr. Mill is quite incorrect, in calling capital hoarded labour. It may, perhaps, be called hoarded labour and profits; but certainly not hoarded labour alone, unless we determine to call profits labour." (ibidem, páginas 60-61) 22. "To say the value of commodities are regulated or determined by the quantity of Labour and Capital necessary to produce them, is essentially false. To say. that they are regulated by the quantity of Labour and Profits necessary to them, is essentially true." (ibidem, p. 129) 22. "The expression Labour and Profits is liable to this objection, that the two are not correlative terms, labour being an agent and profits a result; the one a cause, the other a consequence. On this account Mr. Senior has substituted for it the expression Labour and Abstinence... It must be acknowledged, indeed, that it is not the abstinence, but the use of the capital productively, which is the cause of profits." (ibidem, p. 130, nota) 22. "He who converts his revenue into capital, abstains from the enjoyment which its expenditure would afford him." (ibidem, p. 130, nota) 22. "...proposition, that as the value of wages rises profits proportionably fall, cannot be true, except11 on the assumption that commodities, which have the same quantity of labour worked up in them, are always of the same value, an assumption which probably will not be found to be true12 in one case out of five hundred; and […] from that [...]

11 En el Ms., en vez de "cannot be true except”: "and vice versa nur wahr”. 12 En el Ms., en vez de "an assumption which probably will not be found to be true”: "und dies wahr".

necessary State of things, which,13 in the progress of civilisation and improvement, tends continually to increase the quantity of fixed capital employed, and to render more various and unequal the times of the returns of the circulating capital." (T. R. Malthus "Definitions in Political Economy..." Londres, 1827, pp. 31-32) 23. "...that14 natural [...] State of things..." (T. R. Malthus "Definitions in Political Economy..." by John Cazenove, Londres, 1853, p. 53) 23. “... in the progress of civilisation and improvement, tends continually to increase the quantity of fixed capital employed, and to render more various and unequal the times of the returns ot the circulating capital.” (ibidem, pp. 53-54) 23. "Mr. Ricardo [...] himself admits of considerable exceptions to his rule; but if we examine the classes which come under his exceptions, that is, where the quantities of fixed capital employed are different and of different degrees of duration, and where the periods ot the returns of the circulating capital employed are not the same, we shall find, that they are so numerous, that the rule may be considered as the exception, and the exceptions the rale.” (ibidem, p. 50) 23. "The estimation in which a commodity is held, founded upon its costs to the purchaser or the sacrifice which he must make in order to acquire it, which sacrifice is measured by the quantity of labour that he gives in exchange for it, or what comes to the same thing, by the labour which it will command." (ibidem, pp. 8-9) 23. "Mr. Ricardo has, with Adam Smith, adopted labour as the true standard of cost; but he was applied it to producing cost only... it is equally applicable as a measure of cost to the purchaser...” (ibiden, pp. 56-57) 25. "Allowing that the first commodities, if competed and brought into use immediately, might be the result of pure labour, and that their value would therefore be determined by the quantity of that labour; yet it is quite impossible that such commodities should be employed as capital to assist in the production of other commodities, without the capitalist being deprived of the use of his advances for a certain period, and requiring a remuneration in the shape of profits. In the early periods of society, on account of the comparative scarcity of these advances of

13 En el Ms, en vez de "and [...] from that [...] necessary State of things, which": "und zwar notwendig, weil”. 14 En el Ms.: "Die”.

labour, this remuneration would be high, and would affect the value of such commodities to a considerable degree, owing to the high rate of profits. In the more advanced stages of society, the value of capital and commodities is largely affected by profits, on account of the greatly increased quantity of fixed capital employed, and the greater length of time for which much of the circulating capital is advanced before the capitalist is repaid by the returns. In both cases, the rate at which commodities exchange with each other, is essentially affected by the varying amount of profits." (ibidem, p. 60) 25. "...No writer that I have met with, anterior to Mr. Ricardo, ever used the term wages, or real wages, as implying proportions. Profits, indeed, imply proportions; and the rate of profits had always justly been estimated by a per centage upon the value of the advances.” (T. R. Malthus "Definitions tn Political Economy…”, Londres, 1827, pp. 2930) 26. "But wages hat uniformly been considered as rising or falling, not according to any proportion which they might bear to the whole produce obtained by a certain quantity of labour, but by the greater or smaller quantity of any particular produce received by the labourer, or by the greater or smaller power which such produce would convey, of commanding the necessaries and conveniences of life.” (ibidem, p. 30) 26. "Profit of Stock15 [...] consist of the difference between the value of the capital advanced, and the value of the commodity when sold or used.” (ibidem, páginas 240-241) 26. “...revenue [...] is expended with a view to immediate support and enjoyment, and [...] capital [...] is expended with a view to profit.” (ibidem, p. 86) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital”, t. III, Berlín, 1959, p. 57]. 26. "...two instruments [...] used for purposes distinctly different, one to assist in obtaining wealth, the other to assist in consuming it.” (ibidem, p. 94) 26. “…increases16 his master’s wealth.” (T. R. Malthus “Principles on Political Economy…”, Londres, 1836, p. nota) 26. “The only productive consumption, properly so called, is the

15 En el Ms., en vez de "Profit of Stock”: "Profit of capital”. 16 En el Ms., en vez de "increases”: "directly augments".

consumption or17 destruction of wealth by capitalists with a view to reproduction... The workman whom the capitalist employs certainly consumes that part of his wages which he does not save, as revenue, with a view to subsistence and enjoyment; and not as capital, with a view to production. He ú a productive consumer to the person who employs him, and to the State, but not, strictly speaking to himself.” (T. R. Malthus “Definitions in Political Economy..." by John Cazenove, Londres, 1853, p. 30) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital", t. 1, Berlín, 1961, página 601]. 27. “No political economist of the present day can be saving mean mere hoarding; and beyond this contracted and inefficient proceeding, no use of the term in reference to the national wealth can well be imagined, but that which must arise from a different application of what is saved, founded upon a real distinction between the different kinds of labour maintained by it.” (T. R. Malthus “Principles of Poltical Economy...”, Londres, 1836, pp. 38-39) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital", t. I, Berlín, 1961, p. 618]. 27. "Accumulation of Capital. The employment of a portion of revenue as capital. Capital may therefore increase without an increase of stock or wealth." (T. R. Malthus "Definitions in Political Economy...” by John Cazenove, Londres, 1853, p. 11) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, página 607]. 27. "Prudential habits with regard to marriage carried to a considerable extent, among the labouring classes of a country mainly depending upon manufactures and commerce, might injure it.” (T. R. Malthus “Principles of Political Economy…”, Londres, 1836, p. 215) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital”, t. I, Berlín. 1961, p. 663]. 27. “It is the want of necessaries which mainly stimulates the labouring classes to produce luxuries; and were this stimulus removed or greatly weakened, so that the necessaries of life could be obtained with very little labour, instead of more time being devoted to the production of conveniences, there is every reason to think that less time would be so devoted.” (ibidem, p. 334) 27. "... from the nature of a population, and increase of labourers cannot be

17 En el Ms: "and”.

brought into the market, in consequence of a particular demand, till after the lapse of sixteen or eighteen years, and the conversion of revenue into capital by saving, may take place much more rapidly; a country is always liable to an increase in the quantity of the funds for the maintenance of labour faster than the increase of population." (ibidem, p. 319-320) [traducción alemana de Kart Marx. “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, p. 668], 27. “When capital is employed in advancing to the workman his wages, it adds nothing to the funds for the maintenance of labour, but simply consists in the application of a certain portion of [...] funds already in existance, to18 the purposes of production." (T. R. Malthus "Definitions in Political Economy...” by John Cazenove, Londres, 1853, p. 22, nota) 27. "Accumulated Labour. The19 labour worked up in the raw materials and tools applied to the production of other commodities." (ibidem, p. 13) 28. “...the labour20 worked up in the capital necessary to their production were21 designated by the tern accumulated labour, as contradistinguished from the immediate labour employed by the last capitalist.’’ (ibidem, pp. 28-29) 28. "[If]... hundred pounds [...] expended in immediate labour [...] the returns come in at the end of the year [...] £110, £120 or £130, it is evident that in each case the profit will be determined by the proportion of the value of the whole produce which it required to pay the labour employed. If the value of the produce in [...] market be £110, the proportion required to pay the labourers will be 10/11 of the value of the produce, and profits will be ten per cent. If the value of the produce be £ 120, the proportion required to pay the labour employed will be22 10/12 and profits will be twenty per cent. If [...] £ 130, the proportion required to pay the labour advanced will be 10/13, and profits will be thirty per cent.” (T. R. Malthus “Principles of Political Economy...", Londres, 1836, p. 267) 28. "...the advances of the capitalist do not consist of labour alone [...] the capitalist [...] expects an equal profit upon all the parts of the capital

18 En el Ms„ en vez de “to”: "for". 19 En el Ms.: "Accumulated labour = the”. 20 En el Ms.: "In speaking of the labour worked up in commodities, the labour”. 21 En el Ms, en vez de “were”: "should be =”. 22 En el Ms, en vez de "required to pay the labour employed will be”: “für labour”.

which he advances. Let us suppose that a certain potion of the value of his advances, one-fourth for instance, consists of the wages of immediate labour, and23 three-fourth consists of accumulated labour and profits, with any additions which may arise from rents, faxes, or24 other outgoings. [...] it will be25 strictly true that the profits of the capitalis will vary with the varying value of this one-fourth of the26 produce compared with the quantity of labour employed [...] a farmer27 employs in the cultivation [...] £ 2.000, £ 1.500 of which [...] in seed, keep or horses, wear and tear of his fixed capital, interest upon his fixed and circulating capitals, rents. tithes, taxes, etc., and £500 immediate labour, and [...] the returns [...]at the end of the year are worth28 £2.400 [...] the farmer’s profit will be £400, or twenty per cent.29 And it is equally obvious that if we took one-fourth of the value of the produce, namely £ 600, and compared it with the amount paid in the wages of immediate labour, the result would shew exactly the same rate of profits." (ibidem, pp. 267-268) 28. "...profits will be30 determinated by the proportion of the value of the whole produce which is required to pay the labour employed.” (ibidem, p. 267) 29. “...the capitalist [...] expects an equal profit upon all the parts of the capital, which he advances? (ibidem, p. 268) 29. “...that the profits of the capitalist will vary with the varying value of this one-fourth of the31 produce compared with the quantity of labour employed...” (ibidem, p. 268) 30. “...giving more produce for a given quantity of labour, or getting more labour for a given quantity of produce, are one and the same thing in

23 En el Ms, en vez de “Let us suppose that a certain portion of the value of his advances, one — fourth for instance, consists of the wages of immediate labour, and”: "Gesetzt 1/4 der advances für labour (immediate)". 24 En el Ms, en vez de "or”: "and”. 25 En el Ms, en vez de "it will be”: "Dann”. 26 En el Ms, en vez de "of the”: “seines”. 27 En el Ms.: "por ej. farmer”. 28 En el Ms, en vez de "are worth”: “seind”. 29 En el Ms, en vez de "the Fanner’s profit will be £ 400, or twenty per cent": "seine profits, 400 auf 2.000 = 20 por 100". 30 En el Ms., en vez de "will be”: "are”. 31 En el Ms., en vez de "of the": "seines”.

his ‘view’; instead of being, as one would have supposed, just the contrary.” (“Observations on certain Verbal Disputes in Political Economy—”, Londres, 1821, p. 52) 31. “ ‘In the same place, and at the same time, the different quantities of day-labour, which different commodities can command, will be exactly in proportion to their relative values in exchange', and vice versa. If this is true of labour, it is just as true of any thing else.” (ibidem, p. 49) 31. “Money does very well as a measure at the same time and place... But it seems not to be true of labour. Labour is not a measure even at the same time and place. Take a portion of corn, such as is at the same time and place said to be of equal value with a given diamond; will the corn and the diamond, paid ir» specie, command equal portions of labour? It may be said [—) No; but the diamond will buy money, which will command an equal portion of labour... the test is of no use, for it cannot be applied without being rectified by the application of the other test, which is professed o supersede. We can only infer, that the corn and the diamond will command equal quantities of labour, because they are of equal value, in money. But we were told to infer, that two things were of equal value, because they would command equal quantities of labour.” (ibidem, p. 49-50) 40. "...passion for expenditure...” (T. R. Malthus “Principles of Political Economy...”, Londres, 1836, p. 326) 40. "...passion for accumulation..." (ibidem, p. 326) 43. "Of Necessity of a Union of the Powers of Production with the Means of Distribution, in order to ensure a continued Increase of Wealth.” (ibidem, p. 361) 43. “...the powers of production [...] not alone [...] secure the creation of a proportionate degree of wealth. Something else seems to be necessary in order to call these power fully into action. This is an effectual and unchecked demand for all that is produced. And what appears to contribute most to the attainment of this object, is, such a distribution of produce, and such an adaption of this produce to the wants of those who are to consume it, as constantly to increase the exchangeable value to the whole mass.” (ibidem, p. 361) 43. "...the wealth of a country depends partly upon the quantity of produce obtained by its labour, and partly upon such an adaption of this

quantity to the wants and powers of the existing population as is calculated to give it value. Nothing can be more certain than that it is not determined by either of them alone.’ (ibidem, p. 201) 43. “But where wealth and value are perhaps the most nearly connected, is in the necessity of the latter to the production of the former.” (ibidem, p. 301) 43. “Value and Riches, their distinctive properties.” (David Ricardo "On the Principles of Political Economy, and Taxation”, third ed., Londres, 1821, p. 320) 43. "Value, then, essentially differs from riches, for value depends not on abundance, but on the difficulty or facility of production.” (ibidem, p. 320) 44. “...riches do not depend on value. A man is rich or poor, according to the abundance of necessaries and luxuries which he can command... It is through confounding the ideas of value and wealth, or riches that it has been asserted, that by diminishing the quantity of commodities, that is to say of the necessaries, conveniences, and enjoyments of human life, riches may be increased. If value were the measure of riches, this could not be denied, because by scarcity the value of commodities is raised; but... if riches consist in necessaries and enjoyments, then they cannot be increased by a diminution of quantity." (ibidem, páginas 323-324) 44. “If we lived in one of Mr. Owen’s parallelograms, and enjoyed all our productions in common, then no one could suffer in consequence of abundance, but as long as society is constituted as if now ís, abundance will often be injurious to producers, and scarcity beneficial to them.” (David Ricardo "On Protection to Agriculture” (fourth edition), Londres, 1822, p. 21) 46. "...the consumption and demand occasioned by the workmen employed in productive labour can never alone furnish a motive’ to the accumulation and employment of capital...” (T. R. Malthus “Principles of Political Economy..." Londres, 1836, p. 315) 46. “No fanner will take the trouble of superintending the labour of ten additional men merely because his whole produce will then sell in the market at an advanced price just equal to what he had paid his additional labourers. There must be something in the previous State of the demand and supply of the commodity in question, or in its price,

antecedent to and independent of the demand occasioned by the new labourers, in order to warrant the employment of an additional number of people in its production.” (ibidem, p. 312) 46. “The demand created by the productive labourers himself can never be an adequate demand, because it does not go to the full extent of what he produces. If it did, there would be no profit, consequently no motive to employ him. The very existence of a profit upon any commodity presupposes a demand exterior to that of the labour which has produced it." (ibidem, p. 405, nota) 46. "...as a great increase of consumption among the working classes must greatly increase the cost of production, it must lower profits, and diminish or destroy the motive to accumulate…” (ibidem, p. 405) 47. "It is the want of necessaries which mainly stimulates the labourings32 classes to produce luxuries; and were this stimulus removed or greatly weakened, so that the necessaries of life could be obtained with very little labour, instead of more time being devoted to the production of conveniences, there is every reason to think that less time would be so devoted.” (ibidem, p. 334) 47. “...continued increase33 of wealth...” (ibidem, p. 314) 47. “... fertility of [...] soil..." (ibidem, p. 331) 47. “...is invented, which, by saving labour34...” (ibidem, p. 352) 47. "... both labourers and capital may be redundant, compared with the means of employing them profitably.” (ibidem, p. 414, nota) 47. "...demand35 is always determined by value, and supply by quantity.” (ibidem, p. 316, nota) 47. Marx recoge aquí en sus propias palabras (principalmente, en alemán), el contenido de un capítulo del libro de T. R. Malthus, "Principles of Political Economy...”, Londres, 1836, p. 316. Algunas palabras aparecen en inglés y, concretamente, las siguientes: "for productive labour", “personal Services” y "glut".] 47. “...supply must always be proportioned to quantity. and demand to value.” (T. R. Malthus “Definitions in Political Economy..." by John Cazenove, Londres, 1853, p. 65, nota)

32 En el Ms., en vez de “labouring”: “working”. 33 En el Ms., en vez de "increase”: “progress". 34 En el Ms.: "inventions to save labour”. 35 En el Ms.: "The demand”.

47. “It is evident that whatever a man has produced, and does not wish to keep for his own consumption, is a stock which he may give in exchange for other commodities. His will, therefore, to purchase, and his means of purchasing, in other words, his demand, is [...] equal to the amount of what he has produced, and does not mean to consume’ It is quite obvious that his means of purchasing other commodities are not proportioned to the quantity of his own commodity which he has produced, and wishes to part with; but to its value in exchange; and unless the value of a commodity in exchange be proportioned to its quantity, it cannot be trae that the demand and supply of every individual are always equal to one another.” (ibidem, pp. 64-65) 47. "If the demand of every individual were equal to his supply, in the correct sense of the expression, it would be a proof that he could always sell his commodity for the costs of production, including fair profits; and then even a partíal glut would be impossible. The argument proves too much... supply must always be proportioned to quantity, and demand to value.” (T. R. Malthus “Definitions in Political Economy...", Londres, 1827, p. 48, nota) 48. “...means of purchasing. But... his36 means of purchasing other commodities are not proportioned to the quantity of his own commodity which he has produced, and wishes to part with; but to its value in exchange; and unless the value of a commodity in exchange be proportioned to its quantity, it cannot be true that the demand and supply of every individual are always equal to one another." (ibidem, pp. 48-49) 48. "It is still further from the truth,37 ‘that increased supply is the one and only cause of increased effectual demand’ [...] If it were, how difficult would it be for a society38 to recover itself, under a temporary diminution of food and clothing. But [...]39 food and clothing [...] diminished in quantity, will rise in value [...] the money-price of the remaining food and clothing will for a time rise in a greater degree than [in proportion to] the diminution of its quantity, while the money-price of labour may remain the same. The necessary

36 En el Ms., en vez de “his”: “these”. 37 En el Ms., en vez de “It is still further from the truth": "Falsch”. 38 En el Ms., en vez de "society”: “makind”. 39 En el Ms., en vez de la omisión: "wenn”.

consequence [...], the power of setting in motion a greater quantity of production industry than before.” (ibidem, pp. 59-60) 48. [Marx recoge aqui, con palabras propias (en alemán hasta la palabra “glut”) algunas frases de Malthus, tomadas de su obra "Definitions in Poltical Economy...”, Londres, 1827, pp. 64 ss.) 48. "...if we reckon the value of the fixed capital employed as a part of the advances, we must reckon the remaining value of such a capital at the end of the year as a part of the annual returns... in reality his annual advances consist only of his circulating capital, the wear and tear of his fixed capital with the interest of that part of his circulating capital which consists of the money employed in making his annual payments as they are called for.” (T. R. Malthus “Principles of Political Economy...”, Londres, 1836, p. 269) [traducción alemana de la primera frase, tomada de Kar) Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, página 221] 49. "Considering, that an increased employment of capital will not take place unless a rate of profits equal to the former rate, or greater than it, can be ensured, and considering, that the mere addition to capital does not of itself tend to ensure such a rate of profits, but the reserve, Mr. Malthus, and those who reason in the same manner as he does, proceed to look out for some source, independent of an extrinsic to production itself, whose progressive increase may keep pace with the progressive increase of capital, and from which continual additional supplies of the requisite rate of profits may be derived." ("An Inquiry into those Principles, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus...”, Londres, 1821, pp. 33-34) 49. "... unproductive consumers...” (ibidem, p. 35) 49. "Mr. Malthus sometimes talks as if there were two distinct funds, capital and revenue, supply and demand, production and consumption, which must take tare to keep pace with each other, and neither outrun the other. As if, besides the whole mass of commodities produced, there war required another mass, fallen from Heaven, I suppose, to purchase them with... The fund for consumption, such as he requires, can only be had at the expense of production." (ibidem, pp. 49-50) 49. "We are continually puzzled, in his speculations, between the object of increasing production and that of checking it. When a man is in want

of a demand, does Mr. Malthus recommend him to pay some other person to take off bis goods? Probably not.” (ibidem, p. 55) 49. "The object of selling your goods is to make a certain amount of money; it never can answer to part with that amount of money for nothing, to another person, that he may bring it back to you, and buy your goods with it: you might as well have just burnt your goods at once, and you would have been in the same situation.” (ibidem, p. 63) 49. “...the whole mass of commodities produced..." (ibidem, p. 50) 49. “...as to the demand from labour; that is, either the giving labour in exchange for goods, or... in exchange40 for present complete products, a future and accruing addition of value... This is the real demand that it is material to the producers to get increased..." (ibidem, p. 57) 50. “...the very meaning of an increased demand by them is, a disposition to take less themselves, and leave a larger share for their employers; and if it be41 said that this, by diminishing consumption, increases glut, I can only answer, that glut [...] is synonymous with high profits...” (ibidem, p. 59) 50. "When Mr. Malthus published his Essay on Rent, it seems to have been partly with a view to answer the cry of 'No Landlords’, which then ‘stood rubric on the walls’, to stand up in defense of that class, and to prove that they were not like monopolists. That rent cannot be abolished, that its increase is a natural concomitant, in general, of increasing wealth and numbers, he shewed; but neither did the vulgar cry of “No Landlords’ necessarily mean, that there ought to be no such thing as rent, but rather that it ought to be equally divided among the people, according to what was called ‘Spence’s plan’. But when he proceeds to vindicate landlords from the odious name of monopolists, from the observation of Smith, 'that they love to reap where they never sowed’, he seems to be fighting for a name... There is too much the air of an advocate in all these arguments of his." (ibidem, pp. 108-109) 51. “On a cru remarquer que les cottagers, qui ont des vaches, sont plus laborieux et mènent une vie plus régulière, que ceux quin’en out point... La plupart de ceux qui ont des vaches à présent les ont achetées du fruit de leur travail. II est done plus exact de dire que c’est leur travail qui leur a donné les vaches, qu’il ne l’est de dire, que ce sont les vaches

40 En el Ms., en vez de “or... in exchange”: “or... the giving, in exchange”. 41 En el Ms., en vez de “If it be”: “if it is”.

qui leur ont donné le goût du travail.” (T. R. Malthus “Essai sur le principe de population..." Traduit de l’anglais par P. Prévost, tome quatrième, París, 1836, pp. 104-105) 51. “...il est évident que tous les hommes ne peuvent pas former Ies classes moyennes. Les supérieurès et les inférieures sont inévitables, et de plus très-utiles. Si l’on était de la société l’espérance de s’élever et la crainte de déchoir: si le travail ne portoit pas avec lui sa récompense et l'indolence sa punition; on ne verrait nulle part cette activité, cette ardeur avec laquelle chacun travaille à améliorer son état et qui est le principal instrument de la prospérité publique.” (ibidem, p. 112) 52. “Plus monopole s’étend, plus la chaine est lourde pour les exploités. (Jean Jacques Rousseau [la fuente no ha podido ser identificada]) 52. “...on pourroit se livrer à l’espérance, qu’i quelque période future, les procédés par lesquels le travail est abrégé, et qui ont déjà fait un progrès si rapide, pourroient enfin fournir à tous les besoins de la société la plus opulente, avec moins de travail personnel, qu’il n’en faut de nos jours pour remplir le mime but: et si l’ouvrir alors n’était pas soulagé d’une partie de la pénible tâche à laquelle il est assujetti aujourd’hui; du moins le nombre de ceux, à qui la société impose un travail si rude, se trouverait diminué.” (T. R. Malthus “Essai sur le principe de population...” Traduit de l’anglais par P. Prévost, tome quatrième, París, 1836, p. 113) 52. “That labour is the sole source of wealth seems to be a doctrine as dangerous as it is false, as it unhappily affords a handle to those who would represent all property as belonging to the working classes. and the share which is received by others as a robbery or fraud upon them.” ([John Cazenove] "Outlines of Political Economy...”, Londres, 1832, p. 22, nota) 53. "The value of capital, the quantity of labour which it is worth or will command, is [...] always greater than that which it has cost, and the difference constitutes the profit or remuneration to its owner.” (ibidem, p. 32) 53. "...profit upon the capital employed, is an essential condition of the supply, and, as such, constitutes a competent part of the costs of production.” (ibidem, página 33) 53. "...unless this profit were obtained, there would be no adequate motive to produce the commodity...” (ibidem, p. 33)

53. "...a man’s profit does not depend upon his command of the produce of other men’s labour, but upon his command of labour itself. If he can sell his goods at a higher price, while his workmen’s wages remara unaltered, he is clearly benefited by the rise, whether other goods sise or not. A smaller proportion of what he produces is sufficient to put that labour into motion, and a larger proportion consequently rcmains for himself...” (ibidem, p. 49-50) [traducción alemana de KarI Marx, "Des Kapital”, t. I, Berlín, 1961, p. 333, nota 3a.) 53. “A smaller proportion of what he produces is sufficient to put that labour into motion...’’ (ibidem, p. 50) [traducción alemana de Kart Marx, "Das Kapital”, t. I, Berlín, 1861, p. 333, nota 3a.) 54. '‘The supply of catch man depends upon, the quantity which he brings to market: his demand for other things depends upon the value of his supply. The former is certain; it depends upon himself: the latter is uncertain; it depends upon others. The former may remain the same, whilst the latter may vary. A hundred quarters of corn, which a man brings to market, may at one time be worth thirty shillings, and at another time sixty shillings, the quarter. The quantity or supply is in both instances the same: but the man’s demand or power of purchasing other things it twice as great in the later as in the former case.” (ibidem, páginas 111-112) 54. “...when commodities are multiplied by a more judicious distribution of labour, no great amount of demand than before is required in order to maintain all the labour which was previously employed; whereas, when machinery is introduced, if there be not an increased amount of demand, or a fall in wages or profits, some of the labour will undoubtedly be thrown out of employment. [...] let the case be supposed of a commodity worth £ 1.200, of which £ 1.000 consists of the wages of 100 men, at £10 each, and £200 of profits, at the late of 20 per cent. Now, let it be imagined that the same commodity can be produced by the labour of 50 men, and a machine which has cost the labour of 50 more, and which requires the labour of 10 men to keep it in constant repair; the produce: will then be able to reduce the price of the article to £800, and still continue to obtain the same remuneration for the use of his capital, [...]

The wages of 50 men at £ 10, are £ 500 [...] of £ 10 to keep42 in repair £ 100 Profit 20 per cent, on circulating capital £500

[...] on fixed capital. 500

£ 800.” (ibidem, pp. 114-115)

55. “...ten men to keep it in [...] repair " (ibidem, p. 115) 55. “Those who used to pay £ 1.200 for the commodity will now have £400 to spare, which they can lay out either on something else, or in purchasing more of the same commodity. If it be laid out in the produce of immediate labour, it will give employment to no more then 33.4 men, whereas the number thrown out of employment by the introduction of the machine will have been 40, for -

The wages of 33.4 men at £ 10, are £ 334 Profits 20 per cent.

£ 400.” (ibidem, pp. 114-116)

56. "If it be laid out in the purchase of more of the same commodity, or of any other, where the same species and quantity of fixed capital were used, it would only 30 men, for –

The wages of 25 men at £ 10 each, are £ 250 [...] 5 men to keep in repair £ 50 Profit on £ 250 circulated and

250 fixed capital

£ 400.” (ibidem, pp. 116)

56. “When the total sum of £ 1.200 was spent on the produce of immediate labour, the division was £ 1.000 wages, £ 200 profits. When it was spent partly in the one way and partly in the other... the division was £ 934 wages, and £ 266 profits: and, as in the third supposition, when the whole sum was spent on the joint produce of the machine and labour, the division was £900 wages and £ 300 profits.” (ibidem, pp. 16-17) 56. “...he certainly cannot employ43 as much labour as he did before, without

42 En el Ms., en vez de "£ 10 to keep”: “10 men to keep it”. 43 En el Ms., en vez de "he certainly cannot employ": "The capitalist cannot, after the introduction, employ”.

accumulating further capital; but[...]the revenue which is saved by the consumers of the article after its price has fallen, will, by increasing their consumption of that or something else, create a demand for some though not for all the labour which has been displaced by the machine.” (ibidem, p. 119, nota) 56. "Mr. McCulloch [...] conceives that the introduction of machines into any employment necessarily occasions an equal or greater demand for the disengaged labourers in some other employment [...] In order to prove this, he supposes that the annuity necessary to replace the value of the machine by the time it is worn out, will every year occasion an increasing demand for labour. But as the successive annuities added together up to the end of the term, can only equal the original cost the machine, and the interest upon it during the time it is in operation, in what way it can ever create a demand for labour, beyond what it would have done had no machine been employed, it is not eassy to understand.” (ibidem, pp. 119-120, nota) 60. "If a woollen and a silk manufacturer were each to employ a capital of 2.000£; and if the former were to employ 1.500 £ in durable machines, and 500 £ in wages and materials; while the latter employed only 500 £ in durable machines, and 1.500 £ in wages and materials... Supposing that a tenth of these fixed capitals is annually consumed, and that the rate of profits is ten per cent, then as the results of the woollen manufacturer’s capital of 2.000 £ must, to give him this profit be 2.200 £, and as the value of his fixed capital has been reduced by the progress of production from 1.500 £ to 1.350 £, the goods produced must sell for 850 £. And, in like manner, as the fixed capital of the silk manufacturer is by the process of production reduced onetenth, or from 500 £ to 450 £ the silks produced must in order to yield him the customary rate of profit upon his whole capital of 2.000£, sell for 1.750 £...when capitals equal in amount, but of different degrees of durability, are employed, the articles produced, together with the residue of capital, in one occupation, will be equal in exchangeable value to the things produced, and the residue of capital, in another occupation.’’ (R. Torrens "An Essay on the Production of Wealth...”, Londres, 1821, pp. 28-29) [Marx reproduce la frase correspondiente a esta cita: "suponiendo que se emplee capital de different degrees of durability”, como síntesis del pensamiento desarrollado en sus propias

palabras por Torrens] 60. "...customary rate of profit. ” (ibidem, p. 29) 61. "…Equal capitals, or, in other words, equal quantities of accumulated labour, will often put in motion different quantities of immediate labour; but neither does this furnish any exception to our general principle44…” (ibidem. pp. 29-30) 61. "In that45 early period of society [...] the total quantity of labour, accumulated and immediate, expended on production, is that [...] which [...] determines the quantity of one commodity which shall be received for a given quantity of another.46 When stock has accumulated, when capitalists become a class distinct from labourers,47 [...] when the person who undertakes any branch of industry, does not perform his own work, but advances subsistence and materials to others, then it is the amount of capital, or the quantity of accumulated labour expended in production, [...] which determines the exchangeable power of commodities." (ibidem, pp. 33-34) 61. "As long as [...] two capitals [...] equal, [the law of competition, always tending to equalize the profits of stock, will keep] their products of equal [...] value, however we may vary the quantity of immediate labour which they put in motion, or which their products may require. [...] if we render these capitals unequal in amount,48 (the same law must tender] their products of unequal value, though the total quantity of labour expended upon each, should be precisely equal.” (ibidem, p. 39) 61. “...after the49 separation of capitalists and labour[ers], it is [...] the amount of capital, or50 quantity of accumulated labour, and not as before this separation. the sum of accumulated and immediate labour,

44 En el Ms., en vez de “but neither does this fumish any exception to our general principle": "esto, sin embargo, no cambia para nada la cosa”. 45 En el Ms., en vez de “that”: "the". 46 En el Ms., en vez de “the quantity of any commodity which shall be received for a given quantity of another”: "el valor relativo de las mercancías”. 47 En el Ms, en vez de “when stock was accumulated, when capitalists become a class distinct from labourers”: "Sobald aber stock accumulated und una clase de capitalistas se distingue de una clase de obreros”. 48 En el Ms, en vez de "...if we render these capital unequal in amount”: "Son desiguales”. 49 En el Ms, en vez de "after the”: "Por tanto, después de esto”, 50 En el Ms, en vez de "or”: "the”.

expended on production, which determines the exchangeable value...” (ibidem, pp. 39-40) 62. "In that51 early period...” (ibidem, p. 33) 63. "...the [...] quantity of accumulated labour...” (ibidem, p. 39) 64. "Capital is commodities. If the value of commodities, then, depends upon the value of capital, it depends upon the value of commodities...”52 (James Mill "Elements of Political Economy”, Londres, 1821, p. 74 (second ed. Londres, 1824, p. 94); (Marx cita aquí probablemente el libro de Samuel Bailey, "A Critica! Dissertation on the Nature, Measures and Causes of Value...”, Londres, 1825, página, 202] 65. "The effectual demand for any commodity is always determined, and under any given rate of profit, is constantly commensurate with the quantity of the ingredients of capital, or of the things required in its production, which consumers may be able and willing to offer in exchange for it.” (R. Torrens "An Essay on the Production of Wealth...”, Londres, 1821, p. 344) 65. "...increased supply is the one and only cause of increased effectual demand.” (ibidem, p. 348) 65. “Market price [...] always inelude the customary rate of profit for the time being [...] natural price, consisting of the cost of production, or, in other words, of the capital expended in raising or fabricating commodities, cannot include the rate of profit.” (ibidem. p. 51) 65. “The farmer [...] expends one hundred quarters of com in cultivating his fields, and obtain in return one hundred and twenty quarters. In this case, twenty quarters, being the excess of produce above expenditure, constitute tire farmer’s profit; but it would be absurd to call this excess, or profit, a part of the expenditure53... The master manufacture [...] obtains in return a quantity of finished work. This finished work must possess a higher exchangeable value than the materials54…” (ibidem, pp. 51-53)

51 En el Ms, en vez de “that”: “the”. 52 Marx traduce al alemán, en sus propias palabras, la segunda frase. 53 Marx funde estas dos frases en la siguiente: “Seria lo mismo que si un arrendatario recibiese a cambio de 100 qrs of corn, 120 qrs; en este caso, la ganancia serian 20 qrs; resultaría absurdo llamar a este excedente o a esta ganancia a part of the expenditure”. 54 En el Ms., en vez de esto, la siguiente frase: “Del mismo modo obtendría el manufacturero, a cambio, a quantity of finished work of a higher exchangeable value que los materials”.

65. “Effectual demand consist in the power and inclination, on the part of consumers, to give for commodities, either by immediate or circuitious barter, some greater portion of all the55 ingredients of capital than their production costa.” (ibidem, p. 349) [traducción alemana, en parte, de Kart Marx, “Das Kapital”, t. III, Berlín, 1959, p. 591. 73. “On Value.” (David Ricardo "On the Principles of Political Economy, and Taxation”, third ed., Londres, 1821, p. 1) 74. “...time does nothing.56 How then can it create value57? Time is a mere abstract term. It is a word, a sound. And it is the very same logical absurdity, to talk of an abstract unity measuring value, and of times creating it.” (James Mill “Elementa of Political Economy", second edition, Londres, 1824, p. 99) 75. “The author58 [...] has made a curious attempt to resolve the effects of time into expenditure of labour. ‘If’, says he, ‘the wine which is put in the cellar is increased in value one tenth be being kept a year, one tenth more of labour may be correctly considered as having been expended upon it.’... a fact can be correctly considered as having talen place only when it really has taken place. In the instance adduced, no human being, by the terms of the supposition, has approached the wine, or spent upon it a moment or a single motion of his muscles.” ([Samuel Bailey] “A critical Dissertation on the Nature, Measures, and Causes of Value...”, Londres, 1825, pp. 219-220) 75. “De la Production.” (James Mill “Éléments d’économie politique. Traduit de l’anglais par J. T. Parisot”, París, 1823, p. 7) 75. “De la Distribution.” (ibidem, p. 13) 75. "Des Exchanges.” (ibidem, p. 85) 75. “De la Consommation.” (ibidem, p. 237) 76. “Toutefois, au lieu d’attendre que les produits soient obtenus, et que la valeur en ait été réalisée, ce qui entraîne des délais et des incertitudes, on a trouvé qu’il était plus commode pour les ouvriers de recevoir leur part à l’avance. La forme sous laquelle on a trouvé plus convenable qu’ils la reçussent, est celle de salaires. Quand la part des produits qui revient á l'ouvrier a été reçue en entier par lui, sous forme de salaires,

55 En el Ms.: "proportion”. 56 En el Ms.: "time can do nothing”. 57 En el Ms., en vez de “created value”: "add to value”. 58 En el Ms., en vez de "the author”: “Mr. Mill”.

ces produits appartiennent exclusivement au capitaliste, puisqu’il a de fait acheté la part de Fouvrier et la lui a payée d’avance.” (ibidem, pp. 33-34) 80. “...ce qui déterminé la part de l'ouvrier, ou la proportion suivant laquelle les produits [...] partagés entre lui et le capitaliste. Quelle que soit la part d’ouvrier, elle réglé le taux des salaires59...” (ibidem, p. 34) 80. “...la fixation des parts entre l’ouvrier et le capitaliste, est l’objet d’un marché entre eux60 [...] Tous les marchés, lorqu’on les fait librement, sont réglés par la concurrence, et les conditions changent selon que la proportion varie entre l’offre et la demande.” (ibidem, pp. 34-35) 81. “...la fixation des parts entre l’ouvrier et le capitaliste est l’objet d’un marché entre eux61 [...] Tous les marchés, lorsqu’on les fait librement, sont réglés par la concurrence, et les conditions changent selon que la proportion varie entre l’offre et la demande.” (ibidem, pp. 34-35) 82. [Marx hace esta cita en sus propias palabras (en alemán hasta la palabra “ouvriers”, repetida tres veces) como síntesis del pensamiento desarrollado por James Mill, páginas 35 ss.] 83. “...que si le rapport qui existe entre la masse des capitaux et la population reste la mime, le taux des salaires restera aussi le mime..." (ibidem, p. 37) 83. "...1a proportion suivant laquelle les produits sont partagés62...” (ibidem, p. 35) 83. "...fixée d’une manière quelconque.” (ibidem, p. 35) 83. "...une manière quelconque." (ibidem, p. 35) 83. “...d’une manière quelconque." (ibidem, p. 35) 83. "...offrir de travailler pour une moindre rétribution.” (ibidem, p. 36) 83. "Capital is commodities. If the value of commodities, then, depends upon the value of capital, it depends upon the value of commodities; the value of commodities depends upon itself." (James Mill “Elements of Political Economy”, Londres, 1821, p. 74) “...l’espéce humaine, la perfectibilité, ou le pouvoir d'avancer

59 En el Ms.: "Con arreglo a qué proporción se reparten los productos entre ouvrier v capitalista o qué proporción regula la tasa del salaire”. 60 En el Ms.: "es el objeto de un trato, de un regateo entre ellos”. 61 En el Ms.: “la proporción en que se reparten el producto”. 62 En el Ms.: "lo que se consume productivamente es capital y se convierte en capital mediante el consumo”.

continuellement d’un degré de Science et de bonheur á un autre plus grand, parait en grande partie dépendre de I'existence d’une classe d’hommes qui sont maitres de leur temps, c’est-à-dire, qui sont assez riches pour être exempts de toute sollicitude ó l’égard des moyens de vivre dans un certain état de jouissance. C’est par cette classe d’hommes que le domaine des Sciences est cultivé et s’agrandit; ce sont aussi ces hommes qui répandent les lumières; leurs enfants reçoivent la meilleure éducation, et se préparent à remplir toutes les fonctions les plus importantes « les plus délicates de la société; ils deviennent législateurs, juges, administrateurs, instituteurs, inventeurs, dans tous les arts, et directeurs de tous les grands et utiles travaux par lesquels la domination de l’espèce humaine s’étend sur les forces de la nature.” (James Mill “Éléments d’économie politique. Traduit de l’anglais par J. T. Parisot", Paria, 1823, p. 65) 84. "Pour mettre une portion considérable de la société á mime de jouir des avantages que procurs le loisir, il est évident que l’intérêt des capitaux doit être fort.” (ibidem, p. 67) 84. "...Labour and Capital [...] the one, immediate labour... the other, hoarded labour...” (James Mill “Elements of Political Economy”, Londres, 1821, p. 75) 84. “Il y a deux choses á observer á l’égard de ces deux espèces de travail: [...] elle ne sont pas toujours payées au mime taux [...]” (James MUI “Éléments d’économie politique. Traduits de l’anglais par J. T. Parisot”, París, 1823, p. 100) 85. [Marx hace esta cita en sus propias palabras (en alemán como síntesis del pensamiento desarrollado por James Mill, en "Elements of Political Economy”, Londres, 1824, p. 78.] 86. “Ce que l’on consommé productivement est toujours capital. Ceci est une propriété de la consommation productive qui mérite d’être particuliérement remarquée. [...] que [...] ce qui est consommé productivement devient capitales...” (James Mill “Éléments d’économie politique. Traduit de l’anglais par J. T. Parisot”, París, 1823, pp. 241-242) 86. "Une demande signifie le désir et le moyen d’acheter... L’objet équivalent qu’un homme apporte est l’instrument de la demande. L’étendue de sa demande est mesurée par la valeur de cet objet. La demande et l’objet équivalent sont des termes qu'on peut substituer

l’un á l’autre... Sa volonté d’acheter et ses moyens de la faire sont donc égaux, ou [...] sa demande est exactement égale à la valeur de ce qu’il a produit,63 et qu’il ne veut pas consommer." (ibidem, páginas 252-253) 88. “II at évident que chaque homme apporte, à la masse générale des produits qui constituent l'offre, la totalité de ce qu’il a produit, et qu’ü ne veut pas consommer. Sous quelque forme qu’une portion du produit annuel soit tombée entre les mains d’un homme, s’il se propose de n’en consommer rien lui-même, il veut se défaire du tout, et le tout vient, par conséquent, augmenter l’offre; s’il en consommé une partie, il veut se défaire de tout le reste, et tout le reste entre dans l'offre.” (ibidem, p. 253) 88. “Ainsi, puisque la demande de tout homme est égale á la portion du produit annuel, ou, auttement dit, á la portion de richesse dont il veut se défaire, et que l’offre de chaque homme est exactement la même chose, l’offre et la demande de tout individu sont nécessairement égales.” (ibidem, pp. 253-254) 89. “La demande et l’offre64 ont entre elles une relation particulière. Une denrée ou marchandise offerte est toujours en mime temps l’objet d’une demande, et une denrée ou marchandise qui est l’objet d’une demande fait toujours en mime temps partie de la masse générale des produits qui constituent l’offre. Toute denrée ou marchandise est toujours á la fois un objet de demande et un objet d’offre. Quand deux hommes font un échange, l’un ne vient pas pour faire seulement une offre, et l’autre pour faire seulement une demande; chacun d'eux a une offre et une demande à faire: l’objet de son offre doit luí procurer celui de sa demande, et par conséquent sa demande et son offre sont parfaitement égales. Mais si la demande et l’offre65 de tout individu sont toujours égales l’une à l’autre, la demande et l'offre de tous les individua d’une nation pris en masse doivent être égales. Quel que soit done le montant do produit annuel, il ne peut jamais excéder celui de la demande annuelle. La totalité du produit annuel est divisée en un nombre de portions égal à celui des individua entre lesquels ce produit

63 En el Ms., en vez de "est exactement égale a 1a valeur de ce qu’il a produit": "es exactamente igual a su producto total”. 64 En el Ms.: "Offre y demande”. 65 En el Ms.: "pero son offre y demande”.

est distribué. La totalité de la demande est égale à la somme de ce que, sur toutes les parts, les possesseurs ne gardent pas pour leur propre consommation; mais la totalité des parts est égale à tout de produit annuel.” (ibidem. pp. 254-255) 89. “Voilà donc un cas au moins oh le prix (le prix du travail) est réglé, d’une manière permanente, par le rapport de l’offre á la demande.’’ (J. R. McCuIloch "Discours sur l’origine, les progrès, les objects particuliers, et l’importance de l’économie politique ”, Traduit de l’anglais par Gme Prévost, Ginebra y París, 1825, p. 187) 90. "...de donner une déduction logique des principes de l’économie politique... (ibidem, p. 88) 90. "...expose presque tous les sujets de discussion. II a su débrouiller et simplifia les questions les plus compliquées et les plus difficiles, poser les divers principes de la Science dans leur ordre naturel...” (ibidem, p. 88) 90. "On peut élever un doute sur l’influence des terres inférieures pour régler les prix, en ayant égard, comme on le doit, à leur étendue relative.” (ibidem, p. 177) 90. "...Mr. Mill use de cette comparaison: ‘Supposez que toutes les terres en culture dans un certain pays soient de même qualité et donnent les méma profits aux capitaux qu’on y applique, à l’exception d’un seul acre, qui donne un produit sextuple de celui de tout autre.’ (Mill, Éléments etc., p. 71, 2de édit. angl.) II est certain, comme M. Mill le prouve, que le fermier de ce dernier acre ne pourroit point élever son fermage, et que les cinq sixième du produit appartiendroient au propriétaire. Mais si l’ingénieux auteur avoit pensé á proposer une fiction semblable pour le cas inverse, il auroit reconnu que le résultat étoit different. En effet supposons toutes les terres au niveau, excepté un acre de terre inférieure. Que sur cet acre unique, le profit de capital soit la sixième partie du profit sur tout autre. Pensé-t-on que le profit de quelques millions d'acres fût forcé de se réduire à la sixième partie de son profit babituel? Il est probable que cet acre unique n'auroit pas d’effet, parce que les produits quelconques (spécialement le blé) étant portés au marché, ne souffriroient point sensiblement de la concurrence d’une portion minime. Nous disons donc que l’assertion ricardienne sur l'effet des terres inférieures doit être modifée par l’étandue relative des terres de fertilité inégale.” (ibidem, pp. 177-178)

91. “...nous reconnoissons qu’en général le taux des profits agricoles règle celui des profits industriels. Mais en même temps nous ferons remarquer que ceux-ci réagissent nécessairement sur les premiers. Quanl le prix du blé vient à un certain point, les capitaux industriels s'appliquent aux terres et réduisent nécessairement les profits agricoles.” (ibidem, p. 179) 92. “...ne semble-t-il pas que, si la demande croissante des capitaux fait hausser le prix des ouvriers, c at-á-dire le salaire, on n’a pas raison d'affirmer que l'offre croissante de ces mémés capitaux ne peut point taire baisser le prix des capitaux, en d’autres termes le profit?" (ibidem, p. 188) 92. "...l’état prospère commence par faire hausser les profits, et cela longtemps avant que Ton cultive les nouvelles terres; de sorte que, lorsque celles-ci exercent leur influence sur la rente en déduction des profits, ceux-ci, bien qu'immédiatement diminués, restant encore aussi élevés qu’ils étoilent avant le progrés... Pourquoi à une époque quelconque, cultive-t-on les terres de qualité, inférieure? Ce ne peut être qu’en vue d’un profit au moins égal au profit courant. Et quelle circonstance peut amener ce taux du profit sur de telles terres? L’accroissement de la population... Pressant... sur la limite des subsistances, elle fait hausser le prix des alimens (du blé en particulier), du manière á donner de gros profits aux capitaux agricoles. Les autres capitaux affluent sur les terres; mais comme celles-ci sont d’une étendue bornée, cette concurrence a un terme; et il arrive enfin qu’en cultivant des sois plus ingrats, on obtient encore des profits supérieurs à ceux du commerce ou des manufactures. Dès lors (en supposant ces terres inférieures d’une étendue suffisante) les profits agricoles sont forcés de se régler sur ceux des derniers que l’on a versés sur les terres. C'est ainsi que prenant le taux des profits à l’origine du progrès divitial, on reconnoitra que les profits non aucune tendance à diminuer. Ils haussent avec la population croissante, jusqu’au point où les profits Agricola ont tellement cru qu’ils peuvent éprouver (par des cultures nouvelles) une diminution notable, sans redescendre jamais audessous de leur taux primitif, ou (pour parla plus exactement) audessous du taux moyen déterminé par diverses circonstances." (ibidem, pp. 190-192) 94.“Les terres de qualité inférieure... ne sont mises en culture que

lorsqu’elles rendent des profits égaux ou supérieurs à ceux des capitaux industriels. Souvent, dans ces circonstances, malgré les nouvelles cultures, le prix du blé et da produits agricoles reste encore fort élevé. Ces hauts prix gênent la population ouvrière, parce que la hausse da salaire ne suit pas exactement celle du prix da objets de consommation à l’usage da salariés. Ils sont plus ou moins à charge à la population tout entière, parce que presque toutes les marchandises sont affectées de la hausse des salaires et de celle du prix da objets de première nécessité. Cette gêne universell, jointe à la mortalité qu'occasionne une population surabondante, amène une diminution dans le nombre des salariés, et de suite une hausse dans les salariés et une baisse dans les profits agricole. Dès lors toutes la operations ont lien en sens inverse da précédentes. La capitaux se retierent des terra inférieure et se reversent sur l’industrie. Mais le principe de population agira bientôt de nouveau; dès que la misére aura casé, le nombre da ouvriers croitra, leur salaire diminuera, et en conséquence la profits hausseront. Une suite de telles oscillations doit avoir lieu, sans que le profit moyens en soient affectés. Ils penvent par d’autres causa hausser ou baisser, ou par cette cause même, ils peuvent changer alternativement en sens contraire, sans que leur baisse ou leur hausse moyenne puisse être attribuée à la nécessité d'entreprendre de nouvella cultures. La population est le régulateur, qui rétablit l’ordre naturel et contient les profits entre certaines limita.” (ibidem, pp. 194-196) 95. “...disputa... are entirely owing to the use of words in different sensa by different persons; to the disputants looking, líke the knights in the story, at different sides of the shield." (“Observations on certain Verbal Disputes in Political Economy...”, Londres, 1821, p. 59-60) "96. “There is an obvious difficulty in supposing that labour is what we mentally allude to, when me talk of value or of real price, as opnosed to nominal price; for me often want to speak of the value or price of labour itself. Where by labour, as the real price of a thing, we mean the labour which produced the thing, there is another difficulty besides; for we often want to speak of the value or price of land; but land is not produced by labour. This definition, then, will only apply to commodities...” (ibidem, p. 8) 96. "...the value or price of land...” (ibidem, p. 8) 97. "If we say, then, with Mr. Ricardo, that labour is at every moment

tending to what he calls its natural price, we must only recollect, that the increase made in its supply, in order to tend to that, is itself one cause of the counteracting power, which prevents the tendency from being effectual.” (ibidem, pp. 72-73) 97. “...it is not meant to be asserted by him, that two particular lots of two different articles, as a hat and a pair of shoes, exchange with one another when those two particular lots were produced by equal quantities of labour. By 'commodity', we must here understand ‘description of commodity’, not a particular individual hat, pair of shoes, etc. The whole labour which produces all the hats in England is to be considered, to this purpose, as divided among all the hats. This seems to me not to have been expressed at first, and in the general statements of his doctrine...” (ibidem, pp. 53-54) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital”, t. III, Berlín, 1959 p. 209]. 97. “...a portion of [...] labour of the [...] engineer [...] in making machines...” (David Ricardo "On the Principles of Political Economy, and Taxation”, third edition, Londres, 1821, p. 18; citado según: ‘‘Obscrvations on certain Verbal Disputes in Political Economy...”, Londres, 1821, p. 54) “Yet the ‘total labour' that produced each single pair of stockings, if it is of a single pair we are speaking, indudes the whole labour of the engineer; not ‘a portion'; for one machine makes many paira, and none of those paira could have done without any part of the machine..." ("Observations on certain Verbal Disputes in Political Economy...”, Londres, 1821, p. 54) [traducción alemana, en parte, de Karl Marx, "Das Kapital", t. I, Berlín, 1961, p. 213]. "If yon call labour a commodity, it is not like a commodity which is first produced in order to exchange, and then brought to market where it must exchange with other commodities according to the respective quantities of each which there may be in the market at the time; labour is created at the moment it is brought to market; nay, it is brought to market, before it is created...” (ibidem, pp. 75-76) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital'', t. I, Berlín, 1961, p. 561]. 99. “Indifferent stages of society, the accumulation of capital, or of the means of employing labour, is more or less rapid, and must in all cases depend on the productive powers of labour. The productive powers of

labour are generally greatest where there is an abundance of fertile land...” (David Ricardo “The Principles of Political Economy, and Taxation”, third edition, Londres, 1821, p. 92, citado según: Observations on certain Verbal Disputes in Political Economy..." Londres, 1821, p. 74) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, p. 561], 100, "If, in the first sentence, the productive powers of labour mean the smallness of that aliquot part of any produce that goes to those whose manual labour produced it, the sentence is nearly identical, because the remaining aliquot part is the fund whence capital can, if the owner pleases, be accumulated." ("Observations on certain Verbal Disputes in Political Economy...”, Londres, 1821, p. 74) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, p. 629]. 100. "...productive powers of labour mean the smallness of that aliquot part of any produce that goes to those whose manual labour produced it... ' (ibidem, p. 74) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital", t. I, Berlín, 1961, página 629]. 100. “But then this does not generally happen where there is most fertile land” (ibidem, p. 74) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital”, t, I, Berlín, 1961, p. 629]. 100. “...capital, or [...] the means of employing labour...” (David Ricardo “The Principles of Political Economy, and Taxation”, third edition, Londres, 1821, página 92; citado según: “Observations on certain Verbal Disputes in Political Economy...”, Londres 1821, p. 74) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, p. 629]. 100. “It does in North America, but that is an artificial State of things. It does not in México. It does not in New Holland. The productive powers of labour are, indeed, in another sense, greatest where there is much fertile land, viz. the power of man, if he chooses it, to raise much raw produce in proportion to the whole labour be performs. It is, indeed, a gift of nature, that men can raise more food than the lowest quantity that they could maintain and keep up the existing population on...” (“Observations on certain Verbal Disputes in Political Economy...”, Londres, 1821, pp. 74-75) 101. "...gift of nature...” (ibidem, p. 75) 101. "...but ‘surplus produce’ (the term used by Mr. Ricardo, p. 93),

generally means the excess of the whole price of a thing above that part of it which goes to the labourer who made it; a point, which is settled by human arrangement, and not fixed by nature.” (ibidem, pp. 74-75) 101. "When the demand for an article exceeds f...] that which is, with reference to the present rate66 of supply, the effectual demand; and when, consequently, the price has risen, either additions can be made to the rate of supply at the same rate of cost of production as before; in which case they will be made till the article is brought to exchange at the same rate as before with other articles [...]: or, 2dly, no possible additions can be made to the former rate of supply: and then the price, which has risen, will not be brought down [...], but continue to afford, as Smith says, a greater rent, or profits, or wages (or all three), to the particular land, capital, or labour, employed in producing the article, [...]: or, 3dly, the additions which can be made will require proportionally more land, or capital, or labour, or all three, than were required for the periodical production of the amount previously supplied. Then the addition will not be made till the demand is strong enough, 1st, to pay this increased price for the addition; 2dly, to pay the same increased price upon the old amount of supply. For the person who has produced the additional quantity will be no more able to get a high price for it, than those who produced the former quantity... There will then be surplus profits in this trade,.. The surplus profits will be either in the hands of some particular producers only... or, if the additional produce cannot be distinguished from the rest, will be a surplus shared by all... Pcople will give something to belong to a trade in which such surplus profit can be made... What they so give, is rent” (ibidem, pp. 79-81) 102. “ ‘Conversion of revenue into capital’ is another of these verbal sources of controversy. One man means by it, that the capitalist lays out part of the profits he has made by his capital, in making additions to his capital, instead of spending it for his private use, as he might else have done: another man means by it, that a person lays out as capital something which he never got as profits, or any capital of his own, but received as rent wages, salary..." (ibidem, páginas 83-84)

66 En el Ms.: “state”.

102. "...another of these verbal sources of controversy. One man means by it [...] another man means by it...” (ibidem, pp. 83-84) 102. “If the capital employed in cutlery is increased as 100 101, and can only produce an increase of cutlery in the same proportion, the degree in which it will increase the command which its producers have other things in general, no increased production of them having by the supposition taken place, will be in a less proportion; and this, and not the increase of the quantity of cutlery, constitutes the employers’ profits of the increase of their wealth. But if the like addition of one per cent, had been making at the same time to the capitals of all other trades [...] and with the like result as to produce, this […] would not follow: for the rate at which each article would exchange with the rest would remain unaltered, and therefore a given portion of each would give the same command as before over the rest." (‘‘An Inquiry into those Principles, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus...”, Londres, 1821, p. 9) 103. “...in a less proportion...” (ibidem, p. 9) 104. “On n'achète des produits qu’avec des produits.” (Jean-Baptiste Say "Traité d’économie politique…” secunde èdition, t. II, París, 1814, p. 382) 105. "Mr. Ricardo (p. 359, second edit.), after quoting the doctrine of Smith about the cause of the fall on profits, adds: ‘M. Say, has, however, most satisfactorily shown, that there is no amount of capital which may not be employed in a country, because demand is only limited by production’." (“An Inquiry into those Principles, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus...’’, Londres, 1821, p. 18) 105. " ‘There cannot be accumulated (p. 360) in a country any amount of capital which cannot be employed productively' (meaning, I presume, ‘with profit to the owner’) ‘until wages rise so high in consequence of the rise of necessaries, and so little consequently remains for the profits of stock, that the motive for accumulation ceases.” (ibidem, pp. 18-19) 106. "The latter sentence limits (not to say contradicts) the former, if ‘which may not be employed’, in the former, means ‘employed productively’, or rather ’profitably’. And if the means simply ‘employed', the

proposition is useless; because neither Adam Smith nor any body else, I presume, denied that it might ‘be employed’, if you did not care what profits is brought.” (ibidem, p. 19) 106, "... the very meaning of an increased demand by them is, a disposition to take less themselves, and leave a larger share for their employers; and if it is be said that this, by diminishing consumption, increases glut, I can only answer, that glut [...] is synonymous with high profits...” (ibidem. p. 59) 107. “...the labourers do not, considered as consumers derive any benefit from machines, while flourishing [...], unless the article, which the machines cheapen. is one that can be brought, by cheapening, within their use. Treshing-machina wind-mills, may be a great thing for them in this view, but the invention of a veneering machine, or a block machine, or a lace frame, does not mend their condition much.” (ibidem, pp. 74-75) 107. “The habits of the labourers, where division of labour has been carried very far, are applicable only to the particular line they have been used to; they are a sort of machines. Then, there is a long period of idleness, that is, of labour lost; of wealth cut off at its root. It is quite useless to repeat, like a parrot. that things have a tendency o find their level. We must look about us, and see they cannot for a long time find a level; that when they do, it will be a far lower level than they set out from.” (ibidem, p. 72) [traducción alemana de Kart Marx, "Das Kapital”, t. I. Berlín, 1961, p. 464]. 108. "He will agree to work part of bis tune for the capitalist; or, what comes to the same thing, to consider part of the whole produce, when raised and exchanged, as belonging to the capitalist. He must do so, or the capitalist would not have afforded him this67 assistance.” (ibidem, p. 102) 108. "But as the capitalist’s motive was gain, and as this advantages always depend, in a certain degree, on the will to save, as well as on the power. the capitalist will be disposed to afford an additional portion of these assistances; and as he will find fewer people in want of this additional portion. than were in want of the original portion, he must expect to have a less share of the benefit to himself; he must be

67 En el Ms., en vez de "this": “his”.

content to make a present (as it were) to the labourer, of part of the benefit his assistance occassions, or else he would not get the other part: the profit is reduced, then. by competition.” (ibidem, pp. 102103) 108. "Adam Smith thought [...] that accumulation or increase of stock in general lowered the rate of profit in general, on the same principle which makes the increase of stock in any particular trade lower the profits of that trade. But such increase of stock in a particular trade means an increase more in proportion than stock is at the same time increased in other trades..." (ibidem, p. 9) 108. "The immediate market for capital, or field for capital, may be said to be labour. The amount of capital which can be invested at a given moment, in a given country, or the world, so as to return not less than a given rate of profits, seems principally to depend on the quantity of labour, which it is possible, by laying out that capital, to induce the then existing number of human beings to perform.” (ibidem, p. 20) 109. "Profits do not depend on price, they depend on price compared with outgoings.” (ibidem, p. 28) 109. “...the proposition of M. Say does not at all prove that capital opens a market for itself, but only that capital and labour open a market for one another.” (ibidem, p. 111) 109. “...all [...] difficulties will be found reducible, is this: [...] What is the ground of exchangeable value?” [Thomas de Quincey] "Dialogues of Three Templars on Political Economy, chifly in relation to the Principles of Mr. Ricardo", in "The London Magazine”, vol. IX, 1824, p. 347) 110. “...that the real value is great because the quantity it buys is great, or small because the quantity it buys is small... If A double its value, it will not therefore command double the former quantity of B. It may do so: and it may also command five hundred times more, or five hundred times less... No man has ever denied that A by doubling its own value will command a double quantity of all things which have been stationary in value. [...] But the question is whetlier universally, from doubling its value, A will command a double quantity...” (ibidem, pp. 552-554 passim) 110. “If the absolute quantity of labour, which produces the greater part of commodities, or all except one, is increased, would you say that the

value of that one is unaltered? In what tense? since it will exchange for less of every commodity besides. If, indeed, it is meant to be asserted that the meaning of increase or diminution of value, is increase or diminution in the quantity of labour that produced the commodity spoken of, the conclusions I have just been objecting to might be true enough. But to say, as Mr. Ricardo does, that the comparative quantities of labour that produce two commodities are the cause of the rate at which those two commodities will exchange with each other, i. e. of the exchangeable value of each, understood in relation to the other. is very different from saying, that the exchangeable value of either means the quantity of labour which produced it, understood without any referents to the other, or to the existence of any other.” (“Observations on certain verbal Disputes in Political Economy...", Londres, 1821, p. 13) 111. “Mr. Ricardo tells us indeed [...], that ‘the inquiry to which he wishes to draw the reader’s attention relates to the effect of the variations in the relative value of commodities, and not in their absolute value’; as if he there considered that there is such a thing as exchangeable value which is not relative." (ibidem, pp. 9-10) 111. “That Mr. Ricardo has departed from his original use of the term value, and has made of it something absolute, instead of relative, is still more evident in his chapter, entitled ‘Value and Riches, their distinctive Properties’. The question there discussed, has been discussed also by others, and is purely verbal and useless... (ibidem, pp, 15-16) 111. “Value and Riches..." (David Ricardo “On the Principles of Political Economy, and Taxation”, third edition, Londres, 1821, p. 320) 113. "The rise of value of article A, only meant value estimated in articles B, C, etc., i. e. value in exchange for articles B, C, etc.” ("Observation son certain verbal Disputes in Political Economy...’*, Londres, 1821, p. 16) 114. "Value is a property of things, riches of men. Value, in this sense, necessarily implies exchange, riches do not” (ibidem, p. 16) (traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital, t. L Berlín, 1961, p. 89]. 114. “...property of things...” (ibidem, p. 16) 115. “...a property of things...” (ibidem, p. 16) 116. “Value, or valeur in French, is not only used absolutely instead of relatively as a quality of things, but is even used by some […] as […] a

measurable commody, 'Possessing a value’, 'transferring a portion of value", ‘the sum, or totality of values’ (valeurs), etc. I do not know what this means.” (ibidem, p. 57) 117. "'The relative value of two things’, by the may, is open to two meanings: the rate at which two things exchange or would exchange with each other, or the comparative portions of a third for which each exchanges or would exchange.” (ibidem, p. 53) 118. "...invariable measure of value” (David Ricardo “On the Principles of Political Economy, and Taxation”, third ed., Londres, 1821, p. 41) 118. "...invariable measure of value” (ibidem, p. 41) 118, "...invariable measure of value” (ibidem, p. 41) 122. "In making labour the foundation of the value of commodities, and the comparative quantity of labour which is necessary to their production, the rule which determines the respective quantities of goods which shall be given in exchange for each other. we must not be supposed to deny the accidental and temporary deviations of the actual or market price of commodities from this, their primary and natural price.” (ibidem, p. 80) 122. “ ‘To measure... is to find how many times they contain... unities of the same description’. A franc is not a measure of value for any thing, but for a quantity of the same meta! of which francs are made, unless francs, and the thing to be measured, can be referred to some other measure which ís common to both. This, I think, they can be, for they are both the result of labour; and, therefore, labour is a common measure, by which their real as well as their relative value may be estimated.” (ibidem, pp. 333-334) 124. “If the value of an object it its power of purchasing, there must be something to purchase. Value denotes consequently nothing positive or intrinsic, but merely the relation in which two objects stand to each other as exchangeable commodities." ([Samuel Bai/ey] “A critical Dissertation on the Natura, Measures, and Causes of Value...”, Londres, 1925, pp. 4-5) 124. “If [...] value [...] is [...] power of purchasing68...” (ibidem, p. 4) 124. “...it denotes..." (ibidem, p. 5) 124. "...there must be something to purchase.” (ibidem, p. 4)

68 En el Ms.: “If value is nothing but power of purchasing”.

124. “...in which two69 objects stand to each other...” (ibidem, p. 5) 125. "...the relation... two objects70 stand to each other as exchangeable commodities.” (ibidem, p, 5) 125. "...the relations in which..." (ibidem, p. 5) 125. "...merely the relation...” (ibidem, p. 5) 125. "...denotes [...] nothing...” (ibidem, p. 4) 126. "As we cannot speak of the distance of any object without implying some other object, between which and the former this relation exista, so me cannot speak of the value of a commodity but in reference to another commodity compared with it. A thing cannot be valuable in itself without reference to another thing, any more than a thing can be distant in itself without reference to another thing.” (ibidem, p. 5) 128. "...it cannot alter as to one of the objects compared, without altering as to the other.” [ibidem, p. 5) 129. “If... A should, at a subsequent period, require double the quantity of labour for its production, while B continued to require only the same, A would become of double value to B71... But although B continued to be produced by the same labour, it would not continue of the same value, for it would exchange for only half the quantity y A, the only commodity, by the supposition, with which it could be compared.” (ibidem, p. 6) (Marx reproduce la frase anterior en sus propias palabras, como síntesis. En el manuscrito de Marx, esta frase dice así: "Si sólo existieron dos mercancías, ambas exchangeable en relación a la quality of labour"). 129. "It is from this circumstance of constant reference to other commodities, or to money, when we are speaking of the relation between any two commodities, that the nation of value, as something intrinsic and absolute, has arisen." (ibidem, p. 8) 129. “What I assert is, that if all commodities were produced under exactly the same circumstances, as for instance, by labour alone, any commodity, which always required the same quantity of labour, could not be invariable in value, while every other commodity underwent alteration..." (ibidem, pp. 20-21) 129. [Marx reproduce esta cita en sus propias palabras como síntesis del

69 En el Ms.: "the”. 70 En el Ms.: "they”. 71 En el Ms.: "of double the value of B".

pensamiento expuesto por Bailey (v. p. 23 de su libro) formulándola así: “...value is nothing intrinsic and absolute”]. 129. “It is impossible to designate, or express the value of a commodity, except by a quantity of some other commodity.” (ibidem, p. 26) 130. “Instead of regarding value as a relation between two objects, they [...] consider it as a positive result produced by a definite quantity of labour.” (ibidem, p. 30) 130. "Because the values of A and B, according to their doctrine, are to each other as the quantities of producing labour, or... are determined by the quantities of producing labour, they appear to have concluded, that the value of A alone, without reference to any thing else, is as the quantity of its producing labour. There is no meaning certainly in this last proposition..." (ibidem, pp. 31-32) 130. "...value as a sort of general and independent property..." (ibidem, p. 35) 130. “The value of a commodity must be its value in something…” (ibidem, p. 35) 130. "The value of any commodity denoting its relation in exchange to some other commodity, me may speak of it as money-value, corn-value, cloth-value, according to the commodity with which it is compared; and hence there are a thousand different kinds of value, as many kinds of value as there are commodities in existence, and are equally real and equally nominal.” (ibidem, p. 39) 131 “Hence Mr. Ricardo, ingeniously enough, avoids a difficulty, which, on a first view, threatens to encumber bis doctrine, that value depends on the quantity of labour employed in production. If this principle is rigidly adhered to, it follows, that the value of labour depends on the quantity or labour employed in producing it —which is evidently absurd. By a dexterous turn, therefore, Mr. Ricardo makes the value of labour depend on the quantity of labour required to produce wages, or, to give him the benefit of bis own language, he maintains, that the value of labour is to be estimated by the quantity of labour required to produce wages, by which he means, the quantity of labour required to produce the money or commodities given to the labourer. This is similar to saying, that the value of cloth is to be estimated, not by the quantity of labour bestowed on its production, but by the quantity of labour bestowed on the production of the silver, for which the cloth is

exchanged.’’ (ibidem, pp. 50-51) 134. "...a rise or fall of labour implies an increase or decrease in the quantity of the commodity given in exchange for it.” (ibidem, p. 62) 134. "...rise or fall of labour...” (ibidem, p. 62) 134. “Labour is an exchangeable thing, or one which commands other things in exchange; but the term profits denotes only a share or proportion of commodities, not an article which can be echanged against other articles. When we ask whether wages have risen, we mean, whether a definite portion of labour exchanges for a greater quantity of other things than before,.. (ibidem, pp. 62-63) 135. "...but when we ask whether profits have risen, we... mean... whether the gain of the capitalist bears a higher ratio to the capital employed.” (ibidem, p. 63) 135. "...the value of labour does not entirely depend on the proportion of the whole produce, which is given to the labourers in exchange for their labour, but abo on the productiveness of [...] labour...” (ibidem, pp. 65-64) 155. “The proposition, that when labour rises profits must fall, it true only when its rise is not owing to an increase in its productive powers.” (ibidem, p. 64) 135. "...if this productive power be augmented, that is, if the same labour produces more commodities in the same time, labour may rise in value without a fall, nay even with a rise of profits.” (ibidem, p. 66) 135. "Whatever the produce of the labour of six men might be, whether 100 or 200 or 300 quarters of corn, yet so long as the proportion of the capitalist was one fourth of the produce, that fourth part estimated in labour would be invariably the same. Were the produce 100 quarters, then, as 75 quarters would be given to 6 men, the 25 accruing to the capitalist would command the labour of 2 men: if the produce were 300 quarters, the 6 men would obtain 225 quarters, and the 75 falling to the capitalist would still command 2 men and no more.” (ibidem, página 69) 136. "Thus a rise in the proportion which went to the capitalist would be the same as an increase of the value of profits estimated in labour, or, in other words, an increase in their power of commanding labour.” (ibidem, p. 69) 136. "...profits denotes... not an article which can be exchanged against

other articles.” (ibidem, p. 62) 136. “Should it be objected to the doctrine of profits and the value of labour rising at the same time, that as the commodity produced is the only source whence the capitalist and the labourer can obtain their remuneration, it necessarily follows that what one gains the other loses, the reply is obvious. So long as the product continues the same, this is undeniably true; but it is equally undeniable, that if the product be doubled the portion of both may be increased, although the proportion of one is lessened and that of the other augmented.” (ibidem, p. 70) 137. “So long as the product continues the same, this is undeniably true; but it is equally undeniable, that if the product be doubled the portion of both may be increased, although the proportion of one is lessened and that of the other augmented. Now it is an increase in the portion of the product assigned to the labourer which constitutes a rise in the value of his labour; but it is an increase in the proportion assigned to the capitalist which constitutes a rise in [...] profits; whence it clearly follows, that there is nothing inconsistent in the supposition of a simultaneous rise in both.” (ibidem, p. 70) 138. “Value is a relation between contemporary commodities, because such only admit of being exchanged for each other; and if we compare the value of a commodity at one time with its value at another, it is only a comparison of the relation in which it stood at these different times to tome other commodity.” (ibidem, página 72) 138. “...I beg not to be understood as contending, either that the values of commodities are to each, other as the quantities of labour necessary for their production, or that the values of commodities are to each other as the values of the labour: all that I intend to insist upon is, that if the former is true, the latter cannot be false...” (ibidem, p. 92) 142. “...if commodities are to each other as the quantities, they must also to be each other as the values of the producing labour; for the contrary would necessarily imply, that the two commodities A and B might be equal in value, although the value of the labour employed in one was greater or less than the value of the labour employed in the other; or that A and B might be unequal in value, if the labour employed in each was equal in value. But this difference in the value of two commodities, which were produced by labour of equal value, would be

inconsistent with the acknowledged equality of profits, which Mr. Ricardo maintains in common with other writers.” (ibidem, pp. 79-80) 143. "...that labour may rise and fall in value without affecting the value of the commodity. This is obviously a very different proposition from the other, and depends in fact on the falsity of the other, or on the contrary proposition...” (ibidem, p. 81) 143. "...the capability of expressing the values of commodities has nothing to do with the constancy of their values, either to each other or to the medium employed; neither has the capability of comparing these expressions of value any thing to do with it. Whether A is worth 4 B or 6 B, and whether C is worth 8 B or 12 B, are circumstances which make no difference in the power of expressing the value of A and C in B, and certainly no difference in the power of comparing the value of A and C when expressed." (ibidem, pp. 104-105) 144 “The requisite condition in the process is, that the commodities to be measured should be reduced to a common denomination, which may be done at all times with equal facility; or rather it is ready done to our hands, since it is the prices of commodities which are recorded, or their relations in value to money." (ibidem, p. 112) 144. "Estimating value is the same thing as expressing it..." (ibidem, p. 152) 144. “...mistake... that the relation of value can exist between commodities at different periods, which is in the nature of the case impossible; and if no relation exists there can be no measurement of it.” (ibidem, p. 113) 145. “...the relation of value [...] between commodities at different periods...” (ibidem, p. 113) 146. "...if [...] it is not a good medium of comparison between commodities at different periods,... its72 incapability of performing a function in a case where there is no function for it to perform.”73 (ibidem, p. 118) 146. “Riches are the attribute of men, value is the attribute of commodities. A man or a community is rich; a pearl or a diamond is valuable." (ibidem, p. 165) 146. [Marx formula aquí una síntesis de lo que dice Bailey en el capítulo X “On the difference between a measure and a cause of value”; v. pp. 170-178 de su libro. Marx lo formula así: "indiferencia entre labour as

72 En el Ms.: “this”. 73 En el Ms.: "there is for it no function to perform”.

cause and measure, en general entre causes and measure of value”.] 146. "Whatever circumstances... act with assignable influence, whether mediately or immediately, on the mind in the interchange of commodities, may be considered as cause of value.” (ibidem, pp. 182183) 149. “It is not, indeed, disputed, that the main circumstance, which determines the quantities in which articles of this class are exchanged, is the cost of production; but our best economists do not exactly agree on the meaning to be attached to this term; some contending that the quantity of labour expended on the production of an article constitutes its cost; others, that the capital employed upon it is entitled to that appellation.” (ibidem, p. 200) 149. "What the labourer produces without capital, costs him his labour; what the capitalist produces costs him his capital.” (ibidem, p. 201) 149. "...the mass of commodities are determined in value by the capital expended upon them.” (ibidem, p. 206) 149. "Now this cannot be true if we can find any instances of the following nature; 1. Cases in which two commodities have been produced by an equal quantity of labour, and yet sell for different quantities of money. 2. Cases in which two commodities, once equal in value, have become unequal in value, without any change in the quantity of labour respectively employed in each.” (ibidem, página 209) 149. "It is no answer [...] to say, with Mr. Ricardo, that ‘the estimation in which different qualities of labour are held, comes soon to be adjusted in the market with sufficient precision for all practical purposes’; or with Mr. Mill, that ‘in estimating equal quantities of labour, an allowance would, of course, be included for different degrees of hardness and skill’. Instances of this kind entirely destroy the integrity of the rule.” (ibidem, p. 210) "There are only two possible methods of comparing one quantity of labour with another; one is to compare them by the time expended, the other by the result produced. The former is applicable to all kinds of labour; the latter can be used only in comparing labour bestowed on similar articles. If therefore, in estimating

two different sorts of work, the time spent will not determine the proportion between the quantities of labour, it must remain

undetermined and undeterminable,” (ibidem, p. 215) 149. “Take any two commodities of equal value. A and B, one produced by fixed capital and the other by labour, without the intervention of machinery; and suppose, that without any change whatever in the fixed capital or the quantity of labour, there should happen to be a rise in the value of labour; according to Mr. Ricardo’» own showing, A and B would be instantly altered in their relation to each other; that is, they would become unequal in value." (ibidem, pp. 215-216) 150. “To these cases we may add the effect of time on value. If a commodity take more time than another for its production, although no more capital and labour, its value will be greater. The influence of this cause is admitted by Mr. Ricardo, but Mr. Mill contends..." (ibidem, p. 217) 150. “...although we have arranged commodities under three divisions, yet74 they are all, not only promiscuously exchanged for each other, but blended in production. A commodity, therefore, may own part of its value to monopoly, and part to those causes which determine the value of unmonopolized products. An article, for instance, may be manufactured amidst the freest competition out of a raw material, which a complete monopoly enables its producer to sell at six times the actual cost...” (ibidem, p. 223) 150. “In this case it is obvious, that although the value of the article might be correctly said to be determined by the quantity of capital expended upon it by the manufactures, yet no analysis could possibly resolve the value of the capital into quantity of labour.” (ibidem, pp. 223-224) 151. “...the introduction of machines into any employment necessarily occasions an equal or greater demand for the disengaged labourers in some other employment.” (J. R. McCulloch “The Principles of Political Economy. Edimburgo, 1825, pp. 181-182; citado según: [John Cazenove] “Outlines of Political Economy...”, Londres, 1832, pp. 119120) 152. “...for resemblances: and proceding upon this principle, he is led to confound material with immaterial objects; productive with unproductive labour; capital with revenue; the food of the labourer with the labourer himself; production with consumption; and labour with profits.” (T. R. Malthus “Definitions in Political Economy...’’,

74 En el Ms., en vez de esta parte de la frase: “las 3 clases de mercancías no son absolutamente separables”.

Londres, 1827, p. 69-70) [Marx reproduce la primera parte de la cita como síntesis del pensamiento expuesto por Malthus en las siguientes palabras: “el señor M’Culloch seems, no como otros expositores de una ciencia, to look for characteristic differences, but only for resemblances..."]. 152. "Mr. M’Culloch, in his Principles of Political Economy, divides value into real and exchangeable;75 the former, he says, (page 22576) is dependent on the quantity of labour required for the production of any commodity,77 and the latter on the quantity of labour, or of any other commodity, for which it will exchange; and these two values are, he says, (page 215), identical, in the ordinary State of things, that is, when the supply of commodities in the market is exactly proportioned to the effectual demand for them. Now, if they be identical, the two quantities of labour which he refers to must be identical also; but, at page 221, he tells us that they are not, for that the one includes profits, while the other excludes them.” ([John Cazenove] "Outlines of Political Economy...’’, Londres, 1832, p. 25) 152. "In point of fact, it will always exchange for more; and it is this excess that constitutes profits.” (J. R. McCulloch "The Principles of Political Economy...”, Londres, 1825, p. 221, nota) 153. "...quantity of labour, or of any other commodity, for which it78 will exchange.” ([John Cazenove] "Outlines of Political Economy...", Londres, 1832, p. 25) 153. "...in the ordinary State of things..." (ibidem, p. 25) 154. "...the ordinary State of [...] the market...” (ibidem, p. 25) 154. "...of any other commodity...” (ibidem, p. 25) 156. "...it is necessary to distinguish between the exchangeable value, and the real or cost value of commodities or products,. By the first, or the exchangeable value of a commodity or product, is meant its power or capacity of exchanging either for other commodities or for labour; and by the second, or its real or cost value, is meant the quantity of labour which it required for its production or appropriation, or rather the

75 En el Ms., en vez de “real and exchangerable”: "real and relative or exchangeable value". 76 En el Ms., Marx se remite también a la p. 211. 77 En el Ms,, en vez de "required for the production of any commodity": "expended in its appropiation or production”. 78 En el Ms.: "a commodity”.

quantity which would be required for the production of a similar commodity at the time when the investigation is made.” (J. R. McCulloch in: Adam Smith “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations”, vol. IV, Edimburgo, 1828, pp. 85-86, nota II) 156. “A commodity produced by a certain quantity of labour will [i..] uniformly exchange for, or buy any other commodity produced by the same quantity of labour. It will never, however, exchange for, or buy exactly the same quantity of labour that produced it: but though it will not do this, it will always exchange for, or buy the same quantity of labour as any other commodity produced under the same circumstances, or by means of the same quantity of labour, as itself.” (ibidem, pp. 96-97) 156. "In point of fact, it will always exchange for more; and it is this excess that constitutes profits. No capitalist could have any motive to exchange the produce of a given quantity of labour already performed for the produce of the same quantity of labour to be performed. This would be to lend without receiving any interest on the loan." (ibidem, p. 96, nota) 157.“...a given quantity of labour already performed...” (ibidem, p. 96, nota) 157. "...the same quantity of labour to be performed.” (ibidem, p. 96, nota) 157. "...the [...] labour to be performed.” (ibidem, p. 96, nota) 157. "In point of fact...” (ibidem, p. 96) 162. "...labour may properly be defined to be any sort of action or operation, whether performed by man, the lower animals, machinery, or natural agents, that tends to bring about any79 desirable result.” (ibidem, p. 75, nota I) 162. "...to bring about any79 desirable resultant.” (ibidem, p. 75, nota I) 162. “Services productifs [...] du capital” (Jean-Baptiste Say "Traité d’économie politique...” t. I, París, 1814, p. 474) 162. "...Services productifs de la nature.80” (ibidem, p. 53) 162. "...Services productfis...’’ (ibidem, p. 53) 162. “...wages of accumulated labour.'' (J. R. McCulloch "The Principles of Political Economy...”, Londres, 1825, p. 291) 163. “M. Say... imputes to him, as an error, that ‘he attributes to the labour of man alone, the power of producing value. A more correct analysis

79 En el Ms.: "a". 80 En el Mr.: “la terre”.

shews us that value ú owing to the action of labour, or rather the industry of man, combined with the action of those agents which nature supplies, and with that of capital. His ignorance of this principle prevented him from establishing the true theory of the influence of machinery in the production of riches.81 In contradiction to the opinion of Adam Smith, M. Say... speaks of the value which is given to commodities by natura] agents... But these natural agents, though they add greatly to value in use, never add exchangeable value, of which M. Say is speaking...” (David Ricardo "The Principles of Political Economy, and Taxation", third edition, Londres, 1821, pp. 334-336) 163. “...machines and natural agents might very greatly add to the riches of a country... not... any thing to the value of those riches.” (ibidem, p. 335, nota) 163. “...As it is certain that our physical and moral faculties are alone our original riches, the employment of those faculties, labour of some kind, is our only original treasure, and that it is always from this employment, that all those things are created which we call riches... It is certain too, that all those things only represent the labour which has created them, and if they have a value, or even two distinct values, they can only derive them from that of the labour from which they emanate.” (Destuit de Tracy “Elémens d'idéologie, IV-e et V-e parties. Traité de la volonté et des res effets". París, 1826, p. 35-36; citado según: Divid Ricardo “The Principles of Political Economy, and Taxation”, third edition, Londres, 1821, p. 334) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, p. 86], 164. “Value and Riches...’' (ibidem, p. 320) 164. "In so far, however, as that result is effected by the labour or operation of natural agents, that can neither be monopolized nor appropriated by a greater or smaller number of individuals to the exclusion of other, it has no value. What is done by these agents is done gratuitously.” (J. R. McCulloch in: Adam Smith “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations”, vol. IV, Edimburgo, 1828, p. 75, nota I) 164. “The man who sells oil mates no charge for its natural qualities. In estimating its cost he puta down the value of the labour employed in

81 En el Ms., en vez de "riches”: "wealth”.

its pursuit, ana such is its value.” (H. C. Carey “Principles of Political Economy...”, Filadelfia, 1837, p. 47) 165. “...the Services which... natural agents and machinery perform for us... are serviceable to us... by adding to value in use; but as they perform their work gratuitously... the assistance which they afford us, adds nothing to value in exchange.” (David Ricardo “The Principles of Political Economy, and Taxation”, third ed„ Londres, 1821, pp. 336337) (traducción alemana, en parte de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, p. 406]. 165. “...natural agents... monopolized nor82 appropriated by a greater or smaller number of individuals to the exclusion of others...” (J. R. McCulloch in: Adam Smith “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations", vol. IV, Edimburgo, 1828, p. 75, nota I) 165. “If a capitalist expends the same sum in paying the wages of labourers, in maintaining horses, or in hiring a machine, and if the men, the horses, and the machine can all perform the same piece of work, its value will obviously be of the same by whichever of them it have been performed.” (ibidem, p. 77, nota I) 165. “...perform the same [...] work..." (ibidem, p. 77, nota I) 166. “...but the value of that change is not increased by, and is in no degree dependent on, the operation or labour of the natural agents concerned, but on the amount of capital, or the produce of previous labour, that co-operated in the production of the effect; just as the cost of grinding corn does not depend on the action of the wind of water that turns the mill, but on the amount of capital wasted in the operation.” (ibidem, p. 79, nota I) 166. “...the produce of previous labour...” (ibidem, p. 79, nota I) 166. “...the word labour means... in all discussions respecting value... either the immediate labour of man, or the labour of the capital produced by man. or both...” (ibidem, p. 84. nota a la nota II) 167. “The profits of capital are only another name for the wages of accumulated labour.” (J. R. McCulloch “The Principles of Political Economy....”, Londres, 1825, página 291) 167. [Marx recoge en algunas palabras una síntesis del pensamiento desarrollado por Mullion, del siguiente modo: “most shamelessly and

82 En el Ms.: “or”.

damnably reiterated”. (v. Mortecai Mullion, “Some Illustrations of Mr. M’Culloch’s Principles of Political Economy", Edimburgo, 1826]. 167. “...this most incredible cobbler.” (ibidem, p. 31) 167. “...this most Económica! of all the Economists...” (ibidem, p. 66) 167. “Mr. M’Culloch’s articles are as unlike as may be to the heavenly bodies [...] but, in one respect, they resemble such luminaries they have stated times of return.” (ibidem, p. 21) 168. “...wages of accumulated labour." (J. R. McCulloch “The Principles of Political Economy...”, Londres, 1825, p. 291) 168. “L’auteur... énonce ainsi les craintes que la baisse des profits lui inspire. ‘L’apparence de prospérité que présente l’Angletene, [...] est trómpense; la plaie de la pauvreté a atteint secrétement la masse des citoyens, et les fondemens de la puissance et de la grandeur nationale ont été ébranlés... Li oh le taux de Tintérét est bas, comme en Angleterre, le taux des profits est également bas et la prospérité de la nation a dépassé le point culminant.’ Ces assertions ne peuvent manquer de surprendre tous ceux qui connoissent l'état brillant de TAngleterre.” (]. R. MacCuI/och "Discoura sur l’origine, les progrés, les objets particuliera, et l'importance de l’économie politique...Traduit de l’anglais par G™« Prévost, Ginebra y París, 1825, p. 197) 168. "...in those cases in which the productiveness of industrie [...] remains constant."83 (f R. Me Culloch "The Principles of Political Economy...”, Londres, 1825, p. 373) 168. "...profits depend on the proportion which they bear to the capital by which they are produced, and not on the proportion [...] to wages.”84 [más adelante, sintetiza Marx el pensamiento desarrollado por McCulloch (en alemán)] (ibidem, pp. 673 s.). 169. “Treating labour as a commodity, and capital, the produce of labour, as another, then, if the value of these two commodities were regulated by equal quantities of labour, a given amount of labour would, under all circumstances, exchange for that quantity of capital which had been produced by the same amount of labour; antecedent labour [...] would always exchange for the same amount of present labour. [...] the85 value of labour in relation to other commodities, in so far, at least, as

83 En el Ms., en vez de “constant”: "stationary”. 84 En el Ms.: "to the wages”. 85 En el Ms.: "but the”.

wages depend upon share, is determined, net by equal quantities of labour, but by the proportion between supply and demand." (Edward Gibbon Wakefield in: Adam Smith “An Inquiry into Nature and Causes of the Wealth of Nations...”, vol. I, Londres, 1835, pp. 230231, nota) 169. "Surplus produce [...] always constitutes rent: still rent may be paid, which does not consist of surplus produce." (ibidem, vol. II, p. 216) 169. “If the bulk of a people be brought to live upon potatoes, and in hovels and raga, and to pay, for permission so to live, all that they can produce beyond hovels, rags, and potatoes, then, in proportion as they put up with less, the owner of the land on which they leave, obtains more, even though the return to capital or labour should remain unaltered. What the miserable tenants give up, the landlord gathers. [...] A86 fall in the standard of living amongst the cultivators of the earth is another cause of surplus produce... When wages fall, the effect upon surplus produce is the same as a fall in the standard of living: the whole produce remaining the same, the surplus part is greater; the producers have less, and the landlord more." (ibidem, pp. 220-221) 170. "...the quantity of every commodity [...] must be so regulated that the supply of such commodity shall bear a less proportion to the demand difference between the price or value of the commodity, and the price or value of the labour worked up in it [...], constitutes the [...] profits.”87 (Patrick James Stirling “The Philosophy of Trade. Edimburgo, 1846, pp. 72-7?) 170. [Marx reproduce aquí con palabras propias (principalmente, en alemán) el contenido de una frase del libro de Stirling, p. 18. Algunas palabras se reproducen en inglés, sobre todo “par of value”. 172. "On Profits, and Interest.” (John Stuart Mill “Essays on some Unsettled Questions of Political Economy", Londres, 1844, p. 90) 172. “Tools and materials, like other things, have originally cost nothing but labour... The labour employed in making the tools and materials being added to the labour afterwards employed in working up the materials by aid of the tools, the sum total gives the whole of the

86 En el Ms.: “So a”. 87 En el Ms., en vez de "constitutes the [...] profits”: "constituye la ganancia o el excedente, que Ricardo no puede explicar conforme a su teoría”.

labour employed in the production of the completed commodity... To replace capital, is to replace nothing but the wages of the labour employed.” (ibidem, p. 94) 172. “...profits depend upon wages; rising as wages fall, and falling as wages rise.” (ibidem, p, 94) 173. “...depend upon wages; rising as wages fall, and falling as wages rise.” (ibidem, página 94) 173. “Though […] tools, materials, and buildings [...] are themselves the produce of labour [...] yet the whole of their value is not resolvable into the wages of the labourers by whom they were produced.” [Sigue una síntesis en alemán del pensamiento desarrollado por John Stuart Mill con algunas palabras en inglés, concretamente “wages, toolmaker”, y “profits of the tool-maker, advanced”) (ibidem, p. 98). 173. “...profits do not compose merely the surplus after replacing the outlay; they also enter into the outlay itself. Capital is expended partly in paying or reimbursing wages, and party in paying the profit of other capitalists, whose concurrence was necessary in order to bring together the means of production." ((ibidem, pp. 98-99) 173. “An article, therefore, may be the produce of the same quantity of labour as before, and yet, if any portion of the profits which the last produces has to make good to previous producers can be economized, the cost of production of the article is diminished... It is therefore, strictly true, that the rate of profits varies inversely as the cost of production of wages.” (ibidem, pp. 102-10?) 174. “...the produce of the same quantity of labour as before... (ibidem, p. 102) 174. “...the cost of production of the article is diminished.” (ibidem, p. 102) 175. “...if an any portion of the profits which the last producer has to make good to previous producers can be economized, the cost of production [...] is diminished." (ibidem, p. 102) 175. "...portion of the profits...” (ibidem, p. 102) 176. "It is, therefore, [...] true, that the rate of profits varies inversely as the cost of production of wages.” (ibidem, p. 10?) 176. "Suppose, for example, that 60 agricultural labourers, receiving 60 quarters of com for their wages, consume88 fixed capital and seed

88 En el Ms.: "ferner consume”.

amounting to the value of 60 quarters more, and that the result of their operations is a produce of 180 quarters. When we analyse the price of the seed and tools into its elements, we find that they must have been the produce of the labour of 40 men: for the wages of those 40, together with profit at the rate previously supposed (50 per cent) make up 60 quarters.89 The produce, therefore, consisting of 180 quarters, is the result of the labour altogether of 100 men.” [Las dos frases siguientes que Marx pone en alemán son la síntesis del pensamiento desarrollado por John Stuart Mill en inglés). “The produce (180 quarters) is still the result of the same quantity of labour as before, [...], the labour of 100 men. A quarter of corn, therefore, is still, as before, the produce of 10/18 of a man’s labour. [...] A90 quarter of com which is the remuneration of a single labourer, is indeed the produce of the same quantity of labour as before: but its cost of production is nevertheless diminished. It is now the produce of 10/18 of a man’s labour, and nothing else; whereas formerly it required for its production the conjunction of that quantity of labour with91 an expenditure, in the form of reimbursement of profit amounting to one fifth more. If the cost of production of wages had remained the same as before, profits could not have risen. Each labourer received one quarter of com; but one quarter of corn at that time was the result of the same cost of production, as 1 1/5 quarter now. In order, therefore, that each labourer should receive the same cost of production, each must now receive one quarter of com, plus one-fifth.” (ibidem, pp. 99103, passim) 176. "Assuming, therefore, that the labourer is paid in the vety article he produces, it is evident that, when any saving of expense takes place in the production of that article, if the labourer still receives the same cost of production as before, he must receive an increased quantity, in the very same ratio in which the productive power of capital has been increased. But, if so, the outlay of the capitalist will bear exactly the same proportion to the return as it did before; and profits will not rise.

89 En el Ms., la parte de esta frase dice así: “Presupuesta la ganancia del 50 por ciento, los seed y tools deben disolverse en el producto del trabajo de 40 hombres, ya que los salarios de estos 40, sumados a la ganancia, dan 60 qrs.”. 90 En el Ms.: “Deen ein”., 91 En el Ms.: "plus".

The variations, therefore, in the rate of profits, and those in the cost of production of wages, go hand in hand, and are inseparable. Mr. Ricardo’s principle [...] is strictly true,92 if by low wages be meant not merely wages which are produced at less cost, reckoning labour and previous profits together’’ (ibidem, p. 104) 179. "When we analyse the price of the seed and tools into its elements, we find that they must have been the produce of the labour of 40 men: for the wages of those 40, together with profit at the rate previously supposed (50 per cent) make up 60 quarters.”93 (ibidem, p. 99) 186. "A return of 180 quarters could not before be obtained but by an outlay of 120 quarters; it can now be obtained by an outlay of no more than 100.” (ibidem, p, 100) 186. ‘The produce (180 quarters) is still94 the result of the [...] quantity of labour as before, [...] the labour of 100 men.” (ibidem, p. 100) 186. “A quarter of com, therefore is still [...] the produce of 10/18 of a man’s labour..." (ibidem, p. 100) 186. "A88 quarter of com, which is the remuneration of a single labourer, is indeed the produce of tire same [...] labour as before...” (ibidem, p. 102) 186. “It is now the produce of 10/18 of a man’s labour, and nothing else; whereas formerly it required for its production the conjunction of that quantity of labour with95 an expenditure, in the form of reimbursement of profit, amounting to one-fifth more." (ibidem, pp. 102-103) 187. "...the conjunction [...] of reimbursement of profit, amounting to onefifth more." (ibidem, pp. 102-10?) 198. “...to a country in the condition of England, the importance of a foreign market must be measured not by the quantity of finished goods which it receives, but the quantity of the elements of reproduction which it returns." (R. Torrens “A Letter to the Right Honourable Sir Robert

92 En el Ms.: “es, por tanto, exactamente justo”. 93 En el Ms., esta frase dice así: "Presupuesta una ganancia del 50 por ciento, los seed y los tools deben disolverse en el producto del trabajo de 40 hombres, ya que los salarios de estos 40, sumados a la ganancia, dan 50 qrs". 94 En el Ms.: "Los ciento ochenta qrs., además”. 95 En el Ms.: "plus”.

Peel... on the Condition of England...", second edition, Londres, 1843, p. 275) 198. "... the value of cotton fabrics will decline in relation to the elementary cost of their production." (ibidem, p. 240) 201. "If the cost of production of wages had remained the same as before, profits could not have risen. Each labourer received one quarter of corn; but one quarter of com at that time was the result of the same cost of production, as 1 1/5 quarter now. In order, therefore, that each labourer should receive the same cost of production, each must [...] receive one quarter of corn, plus one-fifth.” (John Stuart Mill "Essays on some unsettled Questions of Political Economy”, Londres, 1844, p. 103) 202. "Assuming, therefore, that the labourer is paid in the very article he produces, it is evident that, when any saving of expense takes place in the production of that article, if the labourer still receives the same cost of production as before, he must receive an increased quantity, in the very same ratio in which the productive power of capital has been increased. But, if so, the outlay of the capitalist will bear exactly the same proportion to the return as it did before; and profits will not rise. The variations, therefore, in the rate of profits, and those in the cost of production of wages, go hand in hand, and are inseparable. Mr. Ricardo’! principle [...] is strictly true, if by low wages be meant not merely wages which are the produce of a smaller quantity of labour, but wages which are produced at less cost, reckonning labour and previous profits together." [ibidem, p. 104) 204. "The only expression of the law of profits... is, that they depend upon the cost of production of wages.” (ibidem, p. 104-105) 211. "Capital, strictly, speaking, has no productive power. The only productive power is that of labour; assisted, no doubt, by tools, and acting upon materials.’’96 (ibidem, p. 90) 211. ''... ‘productive power of capital [...] can only mean97 the quantity of real productive power which the capitalist, by means of his capital, can command." (ibidem, p. 91) 212. “...this [...] incredible cobbler.” (Mordecai Mullion “Some Illustrations of Mr. M’Culloch’s Principles of Political Economy", Edimburgo, 1826,

96 En el Ms.: "machinery”. 97 En el Ms., en vez de “can only mean”: “no es más que”.

p. 31) "...whatever may be due to the capitalist, he can only receive the surplus labour of the labourer; for the labourer must live..." ("The Source and Remedy of the National Difficulties...", Londres, 1821, p. 23) 213. "...if capital does not decrease in value as it increases in amount, the capitalists will exact from the labourers the produce of every hours labour beyond what it is possible for the labourer to subsist on: and however horrid and disgusting it may seem, the capitalist may eventually speculate on the food that requires the least labour to produce it, and eventually say to the labourer, ‘You shan’t eat bread, because barley meal is cheaper; you shan’t eat meat, because it is possible to subsist on beet root and potatoes.’ And to this point have we come!...” (ibidem, pp. 23-24) 213. “...if the labourer can be brought to feed on potatoes instead of bread, it is indisputably true that more can be exacted from his labour; that is to say,98 if when he fed on bread he was obliged to retain for the maintenance of himself and family the labour of Monday and Tuesday, he will, on potatoes, require only the half of Monday; and the remaining half of Monday and the whole of Tuesday are available either for the Service of the State or the capitalist.” (ibidem, p. 26) 213. "It is admitted that the interest paid to the capitalists, whether in the natura of rents, interests of money, or profits of trade, is paid out of the labour of others,” (ibidem, p. 231 213. "...surplus labour of the labourer...'’ (ibidem, p. 23) 213. “Suppose... there is no surplus labour, consequently, nothing that can be allowed to accumulate as capital.” (ibidem, p. 4) 214. "...the possessors of the surplus produce, or capital...” (ibidem, p. 4) 214. "...the natural and necessary consequence of an increased capital, its99 decreasing value...” (ibidem, pp. 21-22) 214. Why set out by telling us that no accumulation of capital will lower profits, because nothing will lower profits but increased wages, when it appears that if population does not increase with capital, wages would increase from the disproportion between capital and labour; and if population does increase, wages would increase from the difficulty of producing food.” (ibidem, p. 23 [nota])

98 En el Ms., en vez de "that is to say": “es decir”. 99 En el Ms.: "is its”.

214. "...if it were possible, to continue to increase capital and keep up the value of capital, which is proved by the interest of money continuing the same, the interest to be paid for capital would soon exceed the whole produce of labour... capital tends in more than arithmetical progression to increase capital. It is admitted that the interest paid to the capitalists, whether in the nature of rents, interests of money, or profits of trade, is paid out of the labour of others. If then100 capital go on accumulating [...] the labour to be given for the use of capital must go on increasing, interest paid for capital continuing the same, till all the labour of all the labourers of the society is engrossed by the capitalist [...] that it is101 [...] impossible to happen; for whatever may be due to the capitalist, he can only receive the surplus labour of the labourer; for the labourer must live...” (ibidem, p. 23) 224. "Suppose the whole labour of the country to raise just sufficient for the support of the whole population; it is evident there is no surplus labour, consequently, nothing that can be allowed to accumulate as capital. Suppose the whole labour of the country to raise as much in one year as would maintain it two years, it is evident one year consumption must perish, or for one year men most cease from productive labour. But the possessors of the surplus produce, or capital, will neither maintain the population the following year in idleness, nor allow the produce to perish; they will employ them upon something not directly and immediately productive, for instance, in the erection of machinery, etc. etc. etc. But the third year, the whole population may again return to productive labour, and the machinery erected in the last year coming now into operation, it is evident the produce [...] will be greater than the first year*! produce [...] and102 the produce of the machinery in addition. [...] this surplus labour must103 perish, or be put to use us before; and this usance again adds to the productive power [...] of the society, [...] till men must cease from productive labour for a time, or the produce of their labour must perish. This is the palpable consequence in the simplest State of

100 En el Ms., en vez de “If then”: "Consecuently, if”. 101 En el Ms.. en vez de "that it is”: "But this is”. 102 En el Ms., en vez de "and”: “denn”. 103 En el Ms., en vez de “this surplus labour must”: "Este surplus labour, es decir, todavía más, debe”.

society…” (ibidem, pp. 4-5) 224. "The demand of other countries is limited, not only by our power to produce, but by their power to produce, for do what you will, in a series of years the whole world can take little more of us, than we take of the world [...] so that all your foreign trade, of which there is so much talking, never did, never could, nor ever can, add one shilling, or one doit to the wealth of the country, as for every bale of silk, chest of tea, pipe of wine that ever was imported, something of equal value was exported; and even the profits made by our merchants in their foreign trade are paid by the consumer of the return goods here.” (ibidem, pp. 17-18) 225. "...foreign trade is mere barter and exchange for the convenience and enjoyment of the capitalist: he has not a hundred bodies, nor a hundred legs: he cannot consume, in cloth and cotton stockings, all the cloth and cotton stockings that are manufactured: therefore they are exchanged for wines and silks; but those wines and silks represent the surplus labour of our own population, as much as the cloths and cottons, and in this way the destructive power of the capitalist is increased beyond all bounds: by foreign trade the capitalists contrive to outwit natur, who had put a thousand natural limits to their exactions, and to their wishes to exact; there is no limit now, either to their power. or [...] desires...” (ibidem, p. 18) 225. "...it is the infinite variety of wants, and of the kinds of commodities necessary to their gratification, which alone renders the passion for wealth indefinite and insatiable.” (Edward Gibbon Wakefield in: Adam Smith "An Inquiry into the Natura and Causes of the Wealth of Nations”, vol. I, Londres, 1835, p. 64, nota) 226. "...interest paid to the capitalists, whether in the natura of rents, interests of money, or profits of trade..." (“The Source and Remedy of the National Difficulties...", Londres, 1821, p. 23) 226. "The progress of [...] increasing capital would, in established societies, be marked by the decreasing interest of money, or, which is the same104 thing, the decreasing quantity of the labour of others that would be given for its use..." (ibidem, p. 6) 228. [Marx expresa en sus propias palabras (en alemán) una síntesis del

pensamiento desarrollado en el folleto anónimo (en alemán) y luego cita:...wealth [...] is indispensable time, and nothing more,] (ibidem, p. 6) 228. [Marx repite aquí en sus propias palabras (en alemán) el pensamiento desarrollado en el folleto anónimo y luego cita: "...wealth [...] is disponsable time, and nothing more" (ibidem, p. 6) 228. [Marx repite aquí en sus propias palabras (en alemán) el pensamiento desarrollado en el folleto anónimo y luego cita: "...wealth [...] is disponsable time, and nothing more” (ibidem, p. 6) 228. "Riches and Values, their Distinctive Properties" (David Ricardo "On the Principles of Political Economy, and Taxation", third ed., Londres, 1821, p. 320) “To teach that the wealth and power of a nation depend on its capital, is to make industry ancillary to riches, to make men subservient to property." (Piercy Ravenstone “Thoughts on the Funding System, and, its Effects”, Londres, 1824, página 7) 233. “...constitute his wealth... When all were equal, none would labour for another. The necessaries of lite would be over abundant whilst its comforts were entirely wanting.” (ibidem, p. 10) 233. “The industry which producen is the parent of property: that which aids consumption is its child.” (ibidem, p. 12) 233. “It is this105 growth of property, this greater ability to maintain idle men, and unproductive industry, that in political economy is called capital.” (ibidem, página 13) 233. “As the destination of property is expense, as without that it is wholly useless to its owner, its existence is intimately connected with that of the industry of consumption.” (ibidem, p. 13) 223. “If each man’s labour were but enough to procure his own food, there could be no property, and no part of a people's industry could be turned away to work for the wants of the imagination." (ibidem, pp. 14-15) 233. "In every [subsequent] stage of society, as increased numbers and better contrivances add to each man’s power of production, the number of those who labour is gradually diminished... Property grows from the improvement of the means of production; its sole business is encouragement of idleness. When each man’s labour is barely

sufficient for his own subsistence, as there can be no property, there will be no idle man. When one man’s labour can maintain five, there will be four idle men for one employed in production: in no other way can the produce be consumed... the object of society is to magnify the idle at the industrious, to create power out of plenty...” (ibidem, p. 11) 233. “In the early stages of society, when we have no artificial assistance to their powers of industry, the proportion of their earnings which can be afforded to rent is exceedingly small: for land [...] has no natural value, it owes all its produce to industry. But every increase of skill adds to the proportion which can be reserved for rent. Where the labour of nine is required for the maintenance of ten, only one tenth of the gross produce can be gives to rent. Where one man’s labour is sufficient for the maintenance of five, four-fifths will go to rent, or the other charges of the State, which only be provided for out of the surplus produce of industry. The first proportion seems to have prevailed in England at the time of the Conquest, the last is that which actually takes place. As only one fifths part of the people are [...] employed in the cultivation of the land...” (ibidem, pp. 45-46) 234. "...so true it is that society turns every improvement but to the increase of idleness." (ibidem, p. 48) 234. “...the history of the last thirty years106 [...] has achieved no higher adventure than the turning a few Jews into gentlemen, and a few blockheads into political economists.” (ibidem, pp. 66-67) 234. “...to rob of107 a large portion of their property of the ancient gentry of the land, [...] to transfer it to these new-fangled hidalgos as a reward for their skill in the arts of fraud and peculation... If it encourage fraud and meannes; if it clothe quackery and pretension in the garb of wisdom; if it turn a whole people in a nation of jobbers... if it break down all the prejudices of rank and birth zu tender money the only distinction among men... it destroys the perpetuity of property...” (ibidem, pp. 51-52) 237, "...wealth [...] is disposable time, and nothing more108" (“The Sourcc and Remedy of the National Difficulties...”, Londres, 1821, p. 6)

106 En el Ms., en vez de “the history of the last thirty years”: “Toda la guerra contra la revolución francesa”. 107 En el Ms., en vez de "to rob of”: "Una finca del debt system, aunque robe”, 108 En el Ms.: “Wealth is nothing but disposible time”.

237. “...productive capital and skilled labour are [...] one...” ([Thomas Hodgskin] "Labour defended against the Claims of Capital...”, Londres, 1825, p. 33) 237. “...capital and a labouring population are precisely synonymous.” (ibidem, p. 33) 237. "...è vera ricchezza... l’uomo...” (Galiani “Della Moneta” in: Scrittori Classici Italiani di Economía Política. Parte moderna. Tomo III, Milán, 1803, p. 229) 238. "...of this [...] incredible cobbler” (Mordecai Mullion "Some Illustration of Mr. M’CuIloch's Principles of Political Economy”, Edimburgo, 1826, p. 31) 238. "...capital is a sort of abbalistic word, like church or State, or any other of those general terms which are invented by those who fleece the rest of mankind to conceal the hand that shears them.” ([Thomas Hodgskin] "Labour defended against the Claims of Capital...", Londres, 1825, p. 17) 238 “....the effects attributed to a stock of commodities, under the name of circulating capital, are caused by coexisting labour,” (ibidem, pp. 8-9) 245. “...the effects attributed to a stock of commodities, under the name circulating capital, are caused by coexisting labour.” (ibidem, pp. 8-9) 246. “Do all the capitalists of Europe possess at this moment one week’s food and clothing for all the labourers they employ? Let us first examine the question as to food. One portion of the food of the people is bread, which is never prepared till within a few hours of the time when it is eaten... The produce [...] of the baker, cannot be stored up. In no case can the material of bread, wheter it exist as corn or flour, be preserved without continual labour. [...] His conviction,109 that he will obtain bread when he requires it, and hit master’s conviction that the money he pays him will enable him to obtain it, arise simply from the fact that the bread has always been obtained when required." (ibidem, página 10) 246. “Another article of the labourer’s food is milk, and milk is manufactured... twice a day. If it be said that the cattle to supply it are already there; why the answer is, they require constant attention and constant labour, and their food, through the greater part of the year, is

109 En el Ms.: "La convicción del obrero del cotton spinner”.

of diüy growth. The fields in which they pasture, require the hand of man. [...] The meat, also [...], it cannot be stored up. for it begins instantly do deteriorate after it is brought to market." (ibidem, p. 10) 246. "...only a very small stock is ever prepared, compared to the general consumption.” (ibidem, p. 11) 246. “Mr. Mill says, and says justly, ’what is annually produced is annually consumed’, so that, in fact, to enable men to cany on all those operations which extend beyond a year, there cannot be any stock of commodities stored up. Those who undertake them must rely, therefore, not on any commodities already created, but that other men will labour and produce what they are to subsist on till their own product are completed. Thus, should the labourer admit that some accumulation of circulating capital is necessary for operations terminated within the year... it is plain, that in all operations which extend beyond a year, the labourer does not, and he cannot, rely on accumulated capital.” (ibidem, p. 12) 246. “If we duly consider the number and importance of those wealthproducing operation which are not completed within the year, and the numberless products of daily labour, necessary to subsistence, which are consumed as soon as produced, we shall [...] be sensible that the success and productive power of every different species of labour is at all times more dependant on the co-existing productive labour of other men than on any accumulation of circulating capital.” (ibidem, página 13) 247. "...it is by the command the capitalist possesses over the labour of some men. not by his possessing a stock of commodities, that he is enabled to support and consequently employ other labourers.” (ibidem, p. 14) 247. "...the only thing which can be said to be stored up or previously prepared, is the skill of the labourer.” (ibidem, p. 12) 247....all the effects usually attributed to accumulation of circulating capital are derived from the accumulation and storing up of skilled labour, and [...] this most important operation is performed. as far as the great mass of the labourers is concerned without any circulating capital whatever.” (ibidem, p. 13) 247. "...the number of labourers must at all times depend on the quantity of circulating capital; or, as 1 should say, on the quantity of the products of co-existing labour, which labourers are allowed to consume..."

(ibidem, p. 20) 247. "Circulating capital... is created only for consumption; while fixed capital... is made, not to be consumed, but to aid the labourer in producing those things which are to be consumed.” (ibidem, p. 19) 247. "...the success and productive power of every different species of labour is at times more dependant on the co-existing productive labour of other men than on any accumulation of circulating capital.” [ibidem. p. 13) 247. "...commodities already created...” (ibidem, p. 12) 247. "...commodities already created...” (ibidem. p. 12) 247. "...the products of co-existing labour...” (ibidem, p. 20) 247. "...commodities already created...” (ibidem, p. 12) 261. "...it is by the command the capitalist possesses over the labour of some men. not by his possessing a stock of commodities, that he is enabled to support and consequently employ other labourers.” (ibidem, p. 14) 262. "...all the effects usually attributed to accumulation of circulating capital are derived from the accumulation and storing up of skilled labour and [...] this most important operation is performed, as far as the great mass of the labourers is concerned, without any circulating capital whatever.” (ibidem, p. 13) 262, “...the number of labourers must at all times depend on the quantity of circulating capital; or, as I should say, on the quantity of the products of co-existing labour, which labourers are allowed to consume...” (ibidem, p. 20) 263. [Marx abrevia en palabras propias el pensamiento desarrollado por Chavée en su libro “Essai d’étymologie philosophique...”, p. 176). 263. “Wal couvrir, fortifier; vallo, valeo; vallus couvre et fortifie, valor est la force elle-même. Comparez l’All, walle,110 walte, et l’Angl,111 wall, wield’ (Chavée "Essai d’étymologie philosophique...”, Bruselas. 1844, p. 70) 263. "...all instruments and machines are the produce of labour.” ([Thomas Hodgskin] “Labour defended against the Claims of Capital...”, Londres. 1825, p. 14) 263. "As long as they are merely the result of previous labour, and are not applied to their respective uses by labourers. they do not repay the

110 En el Ms., en vez de "Comparez l’All. Walle”: "Compárece con el muro germanice”. 111 En el Ms., en vez de "et l’Angl.": "Anglian”.

expense of making them... most of them diminish in value from being kept... Fixed capital does not derive its utility from previous, but present labour; and does not bring its owner a profit because it has been stored up, but because it is a means of obtaining command over labour.” (ibidem, pp. 14-15) 263. "After any instruments have been made, what do they effect? Nothing. On the contrary, they begin to rust or decay unless used or applied by labour.” (ibidem, página 15) 263. "Whether an instrument shall be regarded as productive capital or not, depends entirely on its being used, or not, by some productive labourer." (ibidem, páginas 15 y 16) "One easily comprehends why... the road-maker should receive some of the benefits, accruing only to the toad user; but I do not comprehend why all these benefits should go to the road itself, and be appropriated by a set of persons who neither make nor use it, under the name of profit for their capital." (ibidem, p. 16) 264. "Its vast utility does112 not depend on stored up iron and wood, but on that practical and living knowledge of the powers of nature which enables some men to construct it, and others to guide it.” (ibidem, p. 17) 264. "Without knowledge they could not be invented, without manual skill and dexterity they could not be made, and without skill and labour they could not be productively used. But there is nothing than the knowledge, skill, and labour required, on which the capitalist can found a claim to any share of the produce." (ibidem, p. 18) 264. "After he has inherited the knowledge of several generations, and when he lives congregated into great masses, he is enabled by his mental faculties to complete [...] the work of nature. " (ibidem, p. 18) 264. "...it is not [...] the quantity but the quality of the fixed capital on which the productive industry of a country depends... fixed capital as a means of nourishing and supporting men, depends for its efficiency, altogether on the skill of the labourer, and consequently the productive industry of a country, as far as fixed capital is concerned, is in proportion to the knowledge and skill of the people.” (ibidem, pp. 19-20)

112 En el Ms., en vez de “Its vast utility does”: “The vast utility of the steam-engine does”.

264. "A mere glance must satisfy every mind that simple profit does not decrease but increase in the progress of society that is,113 the same quantity of labour which at any former period produced 100 quarters of wheat, and 100 steam engines, will now produce somewhat more... In fact, also, we find that a much greater number of persons now live in opulence on profit in this country than formerly. It is clear, however, that no labour, no productive power, no ingenuity, and no art, can answer the overwhelming demands of compound interest, but all saving is made from the revenue of the capitalist, so that actually these demands are constantly made, and as constantly the productive power of labour refuses to satisfy them. A sort of balance is, therefore, constantly struck." (ibidem, p. 23) 268. "...no labour, no productive power, no ingenuity, and no art, can answer the overwhelming demands, of compound interest. But all saving is made from the revenue of the capitalist, so that actually these demands are constantly made, and as constantly the productive power of labour refuses to satisfy them. A sort of balance is, therefore, constantly struck." (ibidem, p. 23) 269. “A sort of balance is (.) constantly struck.” (ibidem, p. 23) 272. “...it is very material, with reference to labour, whether yon distribute them so as to induce a greater supply of labour or a less: whether you distribute them where they will be conditions for labour, or where they will be opportunities for idleness.” ("An Inquiry into those Principles respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus...”, Londres, 1821, p. 57) 272. "...that increased supply of labour is promoted by the increased numbers of mankind…” (ibidem, p. 58) 272. "The not being able to command so much labour as before, too, is only important where that114 labour would produce no more than before. If labour has been tendered more productive, production will not be checked, though the existing mass of commodities should command less labour than before.” (ibidem, página 60) 272. “...mass of commodities [...] command115 [...] labour...” (ibidem, p. 60)

113 En el Ms., en vez de "that is": "es decir”. 114 En el Ms.: "The”. 115 En el Ms.: "commands”.

272. “The author of the Essay [...] observes116 [...] that more will be given for labour when there is most increase of stock, and that... will be when the profits on stock are highest. The greater the profits of stock', he adds, ‘the higher will be the wages of labour’. The fault of this is, that a word or two is left out. ‘The greater have been the profits of stock',... ‘the higher will be the wages of labour"... The high profits and the high wages are not simultaneous; they do not accur in the same bargain; the one counteracts the other, and reduces it to a level. It might as well be argued, ‘the supply of a commodity is most rapid when the price is highest, therefore, large supply and high price go together’. It is a mixing up of cause and effect.” (ibidem, pp. 100-101) 274. "In pretending to stave off the expenses of the present hour to a future day, in contending that you can burthen posterity to supply the wants of the existing generation, they in reality assert the monstrous proposition,117 that you can consume what does not yet exist, that you can feed on provisions before their seed have been sown in the earth.’’ (Piercy Ravenstone “Thoughts on the Funding System, and its Effects”, Londres, 1824, p. 8) 274. “All the wisdom of our statesmen will have ended in a great transfer of property from one class of persons to another, in creating an enormous fund for the reward of jobs and peculation.” (ibidem, p. 9) 277. “...an increase of demand for necessaries, in proportion to that for superfluities, as compared with what would have been the proportion between those two sorts of demand, if he has exerted that command to procure things for his own consumption. Necessaries will thereby exchange for more of things in general... And, in part, at least, these necessaries will be food.” ("An Inquiry into those Principles, respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus...”, Londres, 1821, p. 22) 277. "At all events, then, the increased price of corn was not the original cause of that rise of wages which made profits fall, but, on the contrary, the rise of wages was the cause of the increased price of com at first, and the nature of land, yielding less and less proportional returns to increased tillage, made part of that increase of price

116 En el Ms.: “The author of ‘An Essay on the application of capital to Land’ says”. 117 En el Ms., en vez de “They in reality assert the monstruos proposition”: "Afirman que es absurdo”.

permanent, prevented a complete reaction from taking place through the principle of population.” (ibidem, p. 23) 278. “Almost every product of art and skill is the result of joint and combined labour. So dependent is man on man, and so much does this dependence increase as society advances, that hardly any labour of any single individual... is of the least value but as forming a part of the great social task... Wherever the division of labour is introduced [...] the judgment of other men intervenes before the labourer can realize his earaings, and there is no longer any thing which we can call the natural reward of individua] labour. Each labourer produces only some part of a whole, and each part, having no value or utility of itself, there is nothing on which the labourer can seize, and sey, ‘this is my product, this I will keep to myself’. Between the commencement of any joint operation, such as that of making cloth, and the division of its product among the different persons whose combined exertions have produced it, the judgment of men must intervene several times, and the question is, how much of this joint product should go to each of the individuals whose united labour produced it?” ([Thomas Hodgskin] “Labour defended against the Claims of Capital...", Londres, 1825, p. 25) 278. "I know no way of deáding this but by leaving it to be settled by the unfettered judgments of the labourers themselves." (ibidem, p. 25) 278. "I must [...] add, that it is doubtful whether one species of labour is more valuable than another; certainly it is not more necessary.” (ibidem, p. 26) 278. “Masters [...] are labourers as well as their journeymen. In this character their interest is precisely the same as that of their men. But they are also either capitalists or the agents of the capitalist, and in this respect their interest is decidedly opposed to the interest of their workmen.” (ibidem, p. 27) 279. "The wide spread of education among the journeymen mechanics of this country, diminishes daftly the value of the labour and skill of almost all masters and employers, by increasing the number of persons who possess their peculiar knowledge.” (ibidem, p. 30) 279. "...the capitalist, the oppressive middle man...''118 (ibidem, p. 33)

118 En el Ms., esta parte de la frase dice así: "The capitalist is the oppresive middleman between the different labourers".

279. “...it is plain that capital, or the power to employ labour, and coexisting labour are one; and [...] productive capital and skilled labour are also one; consequently capital and a labouring population are precisely synonymous. In the System of nature, mouths are united with hands and with intelligence…” (ibidem, p. 33) 280. "Easy labour is only transmitted skill." (Thomas Hodgskin "Popular Polítical Economy”, Londres, 1827, p. 48) 280. "But as all the advantages derived from division of labour naturally centre in, and [...] belong to the labourers, if they are deprived of them, and in the progress of society those only are enriched by their improved skill who never labour, —this must arise from unjust appropriation; from usurpation and plunder in the party enriched, and from consenting submission in the party impoverished.” (ibidem, pp. 108-109) 280. [Marx sintetiza en sus propias palabras (en alemán) el pensamiento desarrollado por Hodgskin y luego cita: "...when that multiplication is only compared with the want of the capitalist for their Services..." p. 120). 280. "Mr. Malthus points out the effects which an increase in the number of labourers has in lessening the share which each one receives of the annual produce, the portion of that distributed amongst them being a definite and determinate quantity, not regulated in any degree by what they annually create.” (ibidem, p. 126) 280. ‘‘...labour [...] the exclusive standard of value...” (ibidem, p. 186, nota) 280. "...labour, the creator of all wealth..." (ibidem, p. 186, nota) 280. “As a man can dispose of small portions of produce that is corruptible, for what is incorruptible, he is under no temptation to throw it away; and thns the use of money adds to wealth, by preventing waste.” (ibidem, p. 197) 280. [Marx sintetiza aquí en sus propias palabras (en alemán) fuera de las palabras "retail trade” y "quantity” el pensamiento desarrollado por Hodgskin (ibidem. p. 146) 280. "Both the theory relative to capital, and the practice of stopping labour at that point where it can produce, in addition to the subsistence of the labourer, a profit for the capitalist, seem opposed to the natural laws which regulate pro duction.” (ibidem, p. 238) 280. ‘Taking only fixed capital into our consideration [...], the subject most

favourable to the idea of capital aiding production [...] For this purpose we may distinguish three classes of circumstances under which the effects of an accumulation of capital will be very different. First, if it be made and used by the same persons [...]119 every accumulation in his possession of the instruments he makes and uses, facilitates his labour. The limit to such an accumulation is [...] the power of the labourer to mate and use the instrument in question. […] second, if it be120 made and used by difierent [...] persons, who share between them in just proportion the produce of their combined labour. [...] Capital may be made by one labourer and used by another, [...] both may121 divide the commodity [...] in proportion as each has contributed by his labour to produce it... I should rather express this fact, however, by saying, that a part of the society employed in making instruments, while another part uses them, is a branch of division of labour which aids productive power and adds to the general wealth. As long as the produce of the two [...] classes of labourers, be122 divided between them, the accumulation or123 increase of such instruments as they can mate and use, is a beneficial as if they were made and used by one person. [...] if it be124 owned by a class of persons who neither make nor use it. [...] The capitalist being the mere owner of the instruments, is not, as such, a labourer. He in no manner assists production. He acquires possession of the produce of one labourer, which he males over to another, either for a time, as is the case with most kinds of fixed capital, or for ever, as is the case with wages, whenever he thinks it can be used ot consumed for his advantage. He never does allow the produce of one labourer, when it comes into his possession, to be either used or consumed by another, unless it is for his benefit. He employs or lends his property to share the produce, or natural revenue, of labourers; and every accumulation of such property

119 En el Ms„ esta parte de la cita dice así: "Considérese por ej., el capital fijo, la posición más favorable para la idea of capital aiding production. Hay que diferenciar 3 clases de circunstancias, en las que es muy diferente la acumulación del capital: 1) wen made and used by the same person. Se comprende por sí mismo". 120 En el Ms, en vez de “if it be”: “si". 121 En el Ms., en vez de "both may”: "they’. 122 En el Ms., en vez de “labourers, —be”: "el labourer es otra". 123 En el Ms.: "and”. 124 En el Ms., en vez de "if it be”: “Si".

in his hands is a mere extension of his power over the produce of labour, and retards the progress of national wealth. (In) this [which is] at present the case... When the capitalist, being the owner of all the produce, will allow labourers neither to make nor use instruments, unless he obtains a profit over and above the subsistence of the labourer, it is plain that bounds are set to productive labour much within what Nature prescribes. In proportion as capital in the hands of a third party is accumulated, so the whole amount of profit required by the capitalist increases, and so there arises an artificial check to production and population... In the present State of society, the labourers being in no case the owners of capital, every accumulation of it adds to the amount of profit demanded from them, and extinguishes all that labour which would only procure the labourer his comfortable subsistence... when it is admitted that labour produces all things, even capital, it is nonsense to attribute productive power to the Instruments labour males and uses... wages do not, like Instruments, facilitate production125 [...] labour, not capital, pays all wages." (ibidem, pp. 243-247) 282. “...the greater part of [...] the advances of capitalists consists of such promises,126 [...] the invention and employment of paper-money had done nothing else but show [...] that capital is something saved127 [...] As long as the capitalist, to realise his wealth, or command over other people's labour, was obliged to have in his possession an actual accumulation of the precious metals or of commodities, we might have continued to128 suppose, that accumulation of capital was the result of an actual saving, and that on it depended the progress of society. But when paper-money and parchment secunrites were invented, when the possessor of nothing but such a piece of parchment received an annual revenue in pieces of paper with which he obtained whatever was necessary for his own use or consumption, and not giving away all the pieces of paper, was riches at the end of the year than at the

125 En el Ms., en vez de "wages do not, like Instruments, facilitate production”: "wages facilitate not production, like Instruments”. 126 En el Ms., esta frase dice así: “la mayor parte de los advances de los capitalists consiste en promises to pay...” 127 En el Ms., esta frase dice así: “El descubrimiento y el empleo del papel-moneda ha revelado que el capital no es en modo alguno something saved”. 128 En el Ms., en vez de “we might have continued to”: "se podría’’.

beginning, or was entitled next year to receive a still greater number of pieces of paper, obtaining a still greater command over the produce of labour, it became evident [... ] that capital was not any thing saved; and that the individual capitalist did not grow rich by an actual and material saving, but by doing something which enabled him... to obtain more of the produce of other men's129 labour.” (ibidem, p. 248 [nota]) 282. "The master manufacturer has either money or paper with which he pays wages; those wages his labourer exchanges for the produce of other labourers, who will not keep the wages, whether money or paper; and it is returned to the manufacturer, who gives in exchange for it the cloth which his own labourers have made. With it he again pays wages, and the money or paper again goes the same round... It ascribes to his property merely, whether he employ it to pay wages, or whether it consist in useful instruments, all that vast assistance, which knowledge and drill, when realized in machinery, give to labour... the United labours of the miner, the smelter, the smith, the engineer, the stoker, and of numberless other persons, and not the lifeless machines, perform whatever is done by steam engines... By the common mode of speaking, the productive power of this skill is attributed to its visible products, the instruments, the mere owners of which, who neither make not use them, imagine themselves to be very productive persons..." (ibidem, p. 248 bis 251) 282. "...the danger of forcing [...] capital out of the country.” (ibidem, p. 253) 282. "As their numbers are130 increased, both increased production and consumption take place, which is all that is ever meant by the terms accumulation or increase of national wealth." (ibidem, p. 257) 283. "At present, all the wealth of society goes first into the possession of the capitalist, and even most of the land has been purchased by him; he pays the landowner his rent, the labourer his wages, the tax and the tithe gatherer their claims, and keeps a large, indeed the largest, and a continually augmenting share, of the annual produce of labour for himself. The capitalist may now be said to be the first owner of all the wealth of the community; though no law has conferred on him the

129 En el Ms., en vez de "men’s": "people’s”. 130 En el Ms.: "Como la población”.

right to this property." ([Hodgskin] "The natural and artificial Right of Property contrasted”, Londres, 1832, p. 98) (Traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, pp. 789*.] 283. "...this change has been effected by the taking of interest on capital, and by the process of compound interest; and it is not a little curious, that all the lawgivers of Europe endeavoured to prevent this by statutes, vic. statutes against usury...” (ibidem, p. 98, nota) [traducción alemana en parte, de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961 p. 790). 283. "…the power of the capitalists over all the wealth of the country, is a complete change in the right of property, and by which law, or series of laws, was it effected?” (ibidem, p. 99) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I, Berlín, 1961, p. 790], 283. "…the great field for all exertion, and the raw material of all wealth the earth is131 the common property of all its inhabitants.” ((. F. Bray “Labour’s Wrongs and Labour’s Remedy.... Londres, 1839, p. 28. 283. "...life is dependent upon food [...], food […] upon labour. [...] these dependencies are absolute. [...] therefore, if labour be evaded by any human being, it can be thus [...] on only the condition of increased labour by the mass." (ibidem, p. 31) 283. “...all the wrongs and the woes which man has ever committed or endured, may be traced to the assumption of a right in the soil, by certain individuals and classes, to the exclusion of other individuals and classes... The next step which man has ever taken, after having claimed property in land, has been to claim property in man...” (ibidem, p. 34) 283. "...figthing them upon their own ground, and with their own weapons..." (ibidem, p. 41) 283. “Before the conclusion arrived at by such a course of proceeding can be overthrown, the economists must unsay or disprove those established truths and principles on which their own argumenta are founded.” (ibidem, p. 41) 283. (Marx da aqui (en alemán) una sintesis del pensamiento desarrollado por Bray (ibidem, p. 42)]. 283. "They are applied to society at large, and, from their nature, cannot

131 En el Ms.: “tiene que ser”.

exempt any individual or any class from their operation.” (ibidem, p. 42) 283. "The ban ‘Thou shalt labour’ rest alike on all created beings... Man only can escape this law; and, from its natura, it can be evaded by one man only at the expense of another." (ibidem, p. 43) 284. “From the very natura of labour and exchange, strict justice not only requires that all exchangers should be mutually, but that they should likewise be equally, benefited... It a just system of exchanges were acted upon, the value of all articles would be determined by the entire cost of production; and equal values should always exchange for equal values... the workmen have given the capitalist the labour of a whole year, in exchange for the value of only half a year and from this [...] has arisen the inequality of wealth and power which at present exists around us. It is an inevitable condition of inequality of exchanges of buying at one price and selling at another that capitalists shall continue to be capitalists, and working men be working men the one a class of tyrants and the other a class of slaves to eternity.” (ibidem, pp. 48-49) 284. “By the present [...] System, exchanges are not only not mutually beneficia) to all parties, as the political economists have asserted, but it is plain [...], that there is, in most transactions between the capitalist and the producer, [...] no exchange whatever... what is it that the capitalist, whether he be manufactures or landed proprietor, gives [...] for the labour of the working men? The capitalist gives no labour, for he does not work he gives no capital, for his store of wealth is being augmented... the capitalist [...] cannot make an exchange with anything that belongs to himself. The whole transaction, therefore, plainly shews that the capitalists and proprietors do no more than give the working man. for his labour of one week, a part of the wealth which they obtained from him the week beforel —which just amounts to giving him nothing for something... The wealth which the capitalist appears to give in exchange for the workman's labour was generated neither by the labour nor the riches of the capitalist, but it was originally obtained by the labour of the workman; and it is still daily taken from him, by a fraudulent System of unequal exchanges.” (ibidem, pp. 49-50) 284. "The whole transaction [...] between the producer and the capitalist, is

a palpable deception, a mere farce...” (ibidem, p. 50) 284. “...the law which says There shall be accumulation’, is only half fulfilled, and is made to subserve the interests of a particular class, to the detriment of all the rest of the community_" (ibidem, p. 50) 284. “Under the present social system, the whole of the working class are dependent upon the capitalist or employer for the means of labour; and where one class, by its position in society, is thus dependent upon another class for the means of labour, it is dependent, likewise, for the means of life; and this is a condition so contrary to the very intention of society so revolting to reason... that it connot for one moment be palliated or defended. It confers on man a power which ought to be vested in nothing mortal.” (ibidem, p. 52) 284. Our daily experience teaches us, that if we take a slice from a loaf, the slice never grows on again: the loaf is but an accumulation of slices, and the more we cat of rt, the less will there remain to be eaten, Such is the case with the loaf of the working man; but that of the capitalist follows not this rule. His loaf continually increases instead of diminishing: with him, it is cut and come again, for ever… if exchanges were equal, would the wealth of the present capitalists gradually go from them to the working classes: every shilling that the rich man spent, would leave him a shilling less rich..." (ibidem, pp. 5455) 285. “...that it is [...] impossible that any capitalist can have derived one thousand pounds sterling from actual hoarded labour of his workingclass progenitors.” (ibidem, p. 55) 285. “...that there can be no exchanges without accumulations no accumulation! without labour.” (ibidem, p. 55) 285. "... under the present system, every working man gives to an employer at least six day’s labour for an equivalent worth only four or five days’ labour, the gains of the last man are necessarily the losses of the first man." (ibidem, p. 56) "Thus, in whatever light examined whether as a gift, [...] individual accumulation, [...] exchange, [...] inheritance there is proof upon proof that there is a flaw in the rich man’s title which takes away at once its very show of justice, and its value.” (ibidem, pp. 56-57)

285. "...this132 wealth has all been derived from the bones and sinews of the working classes during successive ages, and it has been taken from them by the fraudulent and slavery-creating system of unequal exchanges.” (ibidem, p. 57) 285. “...let a working man under the present system [...] would become wealthy, be must [...] instead of exchanging his own labour, must become a capitalist, or exchanger of the labour of other people; and thus, by plundering other in the same manner as he was plundered, through the medium of unequal exchanges, he will be enable to acquire great gains from the small losses of other people." (ibidem, p. 57) 285. “The political economists and capitalists have written and printed many books to impress upon the working man the fallacy that ‘the gain of the capitalist is not the loss of the producer'. We are told that Labour cannot move one step without Capital that Capital is as a shovel to the man who digs that Capital is just a necessary to production as Labour itself is... this mutual dependency between Capital and Labour has nothing to do with the relative position of the capitalist and the working man; nor does it show that the former should be maintained by the latter... It is the capital, and not the capitalist, that is essential to the operations of the producer; and there is as much difference between the two, as there is between the actual cargo and the bill of lading.” (ibidem, p. 59) 285. "From the relation which capital and labour bear to each other, it is evident that the more capital or accumulated produce there is in a country, the greater will be the facilities for production, and the less labour will it requise to obtain a given result. Thus the people of Great Britain, with the aid of their present vast accumulation of capital their buildings, machinery, ships, canals, and railways can produce more, manufactured wealth in one week, than their ancestors of a thousand years since could have created in half a century. It is not our superior physical powers,133 but our capital, which enables us to do this; for, wherever there is a deficiency of capital, production will progress slowly and laboriously, and vice versa. From these considerations, Ihen, it is apparent, that whatever is gained to Capital, is likewise

132 En el Ms.: "Todo esto". 133 En el Ms.: "forces”.

gained to Labour that every increase of the former tends to diminish the toil of the latter and that, therefore, every loss to Capital must also be a loss to Labour. This truth, though long since observed by the political economists, has never yet been fairly stated by them.” (ibidem, pp. 59-60) 286. “They have even identified Capital with one class of the community, and Labour with another class although the two powers have naturally, and should have artificially, no such connection. The economists always attempt to make the prosperity, if not the very existence, of the working man dependent upon the condition of maintaining the capitalist in luxury and idleness. They would not have the working man to eat a meal until he has produced two —one for himself and the other for his master the latter receiving bis portion indirectly, by exchanges.” (ibidem, p. 60) 286. "When the workman has produced a thing, it is his no longer it belongs to the capitalist it has been conveyed from the one to the other by the unseen magic of unequal exchanges." (ibidem, p. 61) 286. “Under the present social System, Capital and Labour the shovel and the digger —are two separate and antagonist powers...’’ (ibidem, p. 60) 286. "But even if all the land and the machinery and the houses did belong to the capitalists, and the working class were not in being, the former would not thereby be enabled to evade the great condition that there shall be labour’. Their wealth would leave them in the choice only of working or starving. They cannot eat the land and the houses; and the Land will not yield sustenance, not the machinery making clothing, without the application of human labour. Therefore, when the capitalists and proprietors say that the working class must support them, they likewise say, in effect, that the producers belong to them as well as the houses and lands do that the working man was created only for the rich man's usel” (ibidem, p. 68) 286. "...the producer [...] receives, in exchange for what he gives to the capitalist not the labour nor the produce of the labour of the capitalist, but work! Through the instrumentality of money, the working class are not only compelled to perform the labour which the preservation of existence naturally imposes upon them, but they are likewise saddled with the labour of other classes. It matters not whether the

producers now receive gold, or silver, or other commodities from a non-producing class: it all amount to this —that the working class perform their own labour, and support themselves, and likewise perform the labour of the capitalist, and maintain him into the bargain! Whatever may be the nominal receipts which the producers receive from the capitalists, their actual receipts are the transfer of that labour which ought to be rendered by the capitalists.’’ (ibidem, pp. 153-154) 286. "...we will suppose the population of the United Kingdom [...] to be [...] 25.000.000 of human beings. I...] we may [...] estimate the entire maintenance of the twenty-five millions of people to be worth,134 on the average, at least £15 per head annually. This gives £375.000.000 as the yearly value of the maintenance of the whole people of the United Kingdom. We do not, however, employ ourselves merely in producing articles of subsistence, for our labour creates, likewise, many unconsumable articles. We every year add to our stock of accumulations, or capital, by increasing the number of our houses, ships, implements, machines, roads, and other assistants to further production, besides making goods all wear and tear. Thus, although our subsistence may be worth but three hundred and seventy-five millions sterling a year, the total annual value of the wealth created by the people [...] will not be less than five hundred millions sterling.” (ibidem, p. 81) 287. "...we cannot calculate upon having above one-fourth of our population, or about six millions of men that is, those between, the ages of fourteen and fifty as effective producers. Of this number [...] scarcely five millions can be said under the present arrangements [...] to assist in production; for thousands of able-bodied men [...] are compelled to stand idle while the work which they ought to do is being performed by women and children; and hundreds of thousands of men in Ireland can obtain no employment whatever. Thus less than five millions of men, assisted by a few thousands of women and children [...] to create produce for [...] twenty-five millions...’’ (ibidem, pp. 81-82) 287. "...the present number of working men, if unassisted by machinery, could not support themselves and the present number of idlers and

134 En el Ms., en vez de "we may [...] estimate the entire maintenance of the twenty five millions of people to be worth”: “sometamos su hipótesis”.

unprofitable labourers [...] The agricultural and manufacturing machinery of every kind which we bring to our aid in the business of productions, has been computed to perform the labour of about one hundred millions of effective men... this machinery —and its application under the present system, which has generated the hundreds of thousands of idlers and livers an profit who now press the working class into the earth.” (ibidem, p. 82) 287. “The present constitution of society has been fertilized by machinery, and by machinery will it be destroyed.” (ibidem, p. 82) 287. "The machinery itself is good is indispensable; it is the application of it the circumstances of its being possessed by individuals instead of by the nation that is bad.” (ibidem, p. 83) 287. "The five millions of men already enumerated as assisting in production [...] Some [...] do not work five hour a day, while others [...] fifteen hours;135 and when to this is added the time lost by the compulsory idleness of great numbers in times of depression in trade, it will be found that our annual production is created and distributed by less than one-fifth of the community, working, on the average, ten hours a day.” (ibidem, p. 83) 287. “... we suppose that the wealthy non-producers of every description, with their families, and dependents, amount only to two millions of persons, yet this number alone would cost the working classes £ 30.000.000 annually, if their maintenance were averaged, like that of the latter, at £15 per head.” (ibidem, páginas 83-84) 287. "...therefore,136 upon the most moderate computation their maintenance will cost not less than £ 50 per head. This gives a total of £ 100.000.000 as the annual cost of the mere drones of society-the utterly unproductive...” (ibidem, página 84) 287. “...likewise137 the double and quadruple allowance received by the various classes of small proprietors, manufacturers, and tradesmen, in the shape of profit and interest. Upon the most moderate computation, the share of wealth enjoyed by this extensive portion of the community will amount to not less than £ 140.000.000 annually,

135 En el Ms., esta parte de la frase dice así: "De los cinco millones de hombres que actualmente asisten en la producción, algunos sólo trabajan 5 horas diarias y otros 15". 136 En el Ms., en vez de "therefore”: ‘Pero”. 137 En el Ms., en vez de “likewise": "a esto se añade”.

above the average of what is received by an equal number of the best paid of the working class. Thus, along with their government, the two classes of idlers and livers on profit comprising, perhaps, one-fourth of the entire population absorb about £ 300.000.000 annually, or above £ 50 per head to every working man in the empire... leaves no more than an average of about £ 11 per head per annum, to be divided amongst the remaining three-fourths of the nation. From calculations made in 1815, it appears that the annual income of the whole people of the United Kingdom amounted to about £430.000.000; of which the working class received £99 742 547. and the rent, pensions, and profit class £ 330 778 8251 The whole property in the country was at the same time calculated to the worth nearly three thousand millions of pounds sterling.” (ibidem, pp. 84-85) 289. “...the transport of commodities from one place to another...” (George Ramsay "An Essay on the Distribution of Wealth”, Edimburgo, 1836, p. 19) 289. “The seed of the agriculturist, and the raw material of the manufacturer..." (ibidem, p. 22) 289. "...manure of all kinds, fences [...] for agriculture, and the fuel consumed in manufacturies.” (ibidem, p. 23) 289. "Circulating capital consist exclusively of subsistence and other necessaries advanced to the workmen, previous to the completion of the produce of their labour.” (ibidem, p. 23) 290. "...fixed capital alone, not circulating, is properly speaking a source of national wealth." (ibidem, p. 23) 290. “...labour and fixed capital are the only elements of expense of production.” (ibidem, p. 28) 290. "...were we to suppose the labourers not to be paid until the completion of the product, there would be no occasion whatever for circulating capital. [...] industry would be carried on a scale quite as great138 [...] Nothing can prove more strongly139 that circulating capital is not an immediate agent in140 no production, nor even essential to it at all, but merely a convenience rendered necessary by the deplorable poverty of the mass of the people.” (ibidem, p. 24)

138 En el Ms.: "La producción seria igualmente grande”. 139 En el Ms.: “Esto prueba”. 140 En el Ms.: “of”.

290. "...fixed capital [...] alone constitutes an element of cost of production in a national point of view...” (ibidem, p. 26) 290. "...is141 a portion of the national wealth, employed, or meant to be employed, in favouring reproduction.” (ibidem, p. 21) 291. "...a circulating capital will always maintain more labour than that formerly bestowed upon itself. Because, could it employ no more than had been previously bestowed upon itself, what advantage could arise to the owner from the use of it as such? (ibidem, p. 49) 291. "There is no possible way of escaping this conclusion, except by asserting142 that the quantity of labour which any circulating capital will employ is no more than equal to that previously bestowed upon it. [...] This would be [...] to say, that the value of the capital expended is143 equal to that of the product…” (ibidem, p. 52) 291. “...circulating capital, raised by the labour of 100 men, will [...] employ a greater number, say 150.144 Therefore the product at the end of the [...] ycar, will, in this case, be the result of the labour of 150 men.” (ibidem, p. 50) 293. “The use of fixed capital modifies to a considerable extent the principle that value depends upon quantity of labour. For some commodities on which the same quantity of labour has been expended, require very different periods before they are fit for consumption. But as during this time the capital brings no return, in order that the employment in question should not be less lucrative than others in which the product is sooner ready for use, it is necessary that the commodity, when at last brought to market, should be increased in value by all the amount of profit withheld. This shews [...] how capital may regulate value independently of labour.” (ibidem, p. 43) 293. "...employment in question145 should not be less lucrative than others...” (ibidem, p. 43) 293. "...capital is a source of value independent of labour.” (ibidem, p. 55) 293. "...profits owe their existence to a146 law of the material world, whereby

141 En el Ms., en vez de “is": “in". 142 En el Ms. se abrevia: “O si se quiere asegurar”. 143 En el Ms., en vez de “is": ‘lo que". 144 En el Ms., en vez de “will [...] employ a greater number, say 150": "Pondrá en acción a 150 hombres”. 145 En el Ms.: "employment of capital”. 146 En el Ms., en vez de "profits owe their existence to a”: "la fuente de la ganancia es ésta".

the beneficence of nature when aided and directed by the labour and skill of man, gives so ample a return to national industry as to leave a surplus of products over and above what is absolutely necessary for replacing in kind the fixed capital consumed, and for perpetuating the race of labourers employed." (ibidem, p. 205) 293. "...for perpetuating147 the race of labourers..." (ibidem, p. 205) 294. “...deplorable poverty of the mass of the people.”148 (ibidem, p. 24) 294. "...for perpetuating149 the race of labourers...” (ibidem, p. 205) 294. “...let the gross produce be ever so little more than is strictly essential for the above purposes, and the separation of a distinct revenue from the general mass, under the appellation of profit, and belonging to another class of men, becomes possible.” (ibidem, p. 205.) 294. "...the very existence of the former150 as a distinct class is dependent on the productiveness of industry." (ibidem, p. 206) 294. "...by no means exempted the master-capitalists from suffering in their profits, nor even at all diminished their total loss, but only served to distribute it more equally among the different orders composing that body." (ibidem, p. 163) 295. “...the employment in question should not be less lucrative than others...” (ibidem, p. 43) 295. “...the rise of wages [...] is limited by the productiveness of industry. In other words,... a man can never receive more for the labour of a day or year than with the aid of all the others sources of wealth, he can produce in the same time... his pay must be less than this, for a portion of the gross produce always goes to replace fixed capital with its profit." (ibidem, p. 119) 296. “...value must be in proportion not merely to the capital truly consumed, but to that also which continues unaltered, in a word.151 to the total capital employed.” (ibidem, p. 74) 297. "...that demand must depend upon the amount of the latter species of capital alone.”152 (ibidem, p. 87)

147 En el Ms.: "to perpetuate”. 148 En el Ms.: “population”. 149 En el Ms.: “perpetuales”. 150 En el Ms., en vez de “former”: “master-capitalists". 151 En el Ms., en vez de “in a word”: “es decir”. 152 En el Ms.: “La demand for labour sólo depende del importe del circulating capital”.

927. “At every change of this kind.153 the fixed capital of the country in increased at the expense of the circulating." (ibidem, p. 89) 297. “...the demand for labour will generally increase as capital augments, still it by no means follows that it will do so in the same proportion."154 (ibidem, p. 88) 297. “It is not, until, in the progress of industry, favoured by155 the new inventions, circulating capital shall have become increased beyond what it formerly was,156 that a greater demand for labour will spring up. Demand will then rise, but in proportion to the accumulation of the general capital. In countries, where industry has much advanced, fixed capital comes gradually to bear a greater and greater proportion to circulating. Every augmentation, therefore, in the national stock destined for reproduction, comes, in the progress of society, to have a less and less influence upon the condition of the labourer." (ibidem, pp. 90-91) 297. "Every addition to fixed capital, is made [...] at the expense of the circulating." (ibidem, p. 91) 297. “The evils resulting from the invention of machinery, to the labouring population employed in the latter,157 will probably be but temporary, liable to be perpetually renewed however, as fresh improvements are constantly making for economising labour." [sigue un resumen de las ideas desarrolladas por Ramsay; las palabras en inglés dispersas en el texto son: "Capitalists”, “use the new machinery introduced", "extraordinary profits”, “circulating capital”, “diminished cost of production”, "consumen”, “of accumulating capital", “its way to manufacturing industry in question") (idibem, pp. 91-92) 297. “Thus [...] though [...] it158 may throw out of employment a considerable body of persons, will yet probably be followed, after a longer or shorter period, by the reengagement of the same, or even a much greater number159 of labourers.” (ibidem, pp. 92-93)

153 En el Ms.: “Al avanzar la civilización”. 154 En el Ms.: “La demand for labour, por tanto, no crece generally a medida que aumenta el capital, por 1o menos en la misma proporción”. 155 En el Ms.: "Solamente cuando, a consecuencia”. 156 En el Ms., en vez de "beyond what it formerly was”: "por encima de su importe anterior”. 157 En el Ms., en vez de "the latter”: “manufactures”. 158 En el Ms., en vez de "it”, ‘la máquina". 159 En el Ms., en vez de “number”: "amount”.

297. “...in agriculture the case is widely different. The demand for raw produce cannot increase in that rapid way in which it may for manufactured goods... But the change of all others160 most fatal to the country people is the conversion of arable land into pasture... Almost all the funds which formerly supported men, are now vested in cattle, sheep, and other elements of fixed capital." (ibidem, p. 93) 298. "Wages [...] as well as profits, are to be considered each of them as really a portion of the finished product, totally distinct in a national point of view, from the cost of raising it." (ibidem, p. 142) 298. “Independent of its results, it is a pure loss... But, besides this, labour [...], not what is paid for it, ought to be reckoned as another161 element of cost of production. Labour is [...] a sacrifice [...] The mora of it expended in one employment, the less [...] for another, and therefore if162 applied to unprofitable undertakings, [...] the nation suffers from the waste of the principal source of wealth... the reward of labour ought not to be considered as163 an element of cost...” (ibidem, pp. 142-143) 298. "In what manner is a comparison to be instituted between164 the product and the stock expended upon it?... With regard to a whole nation... It is evident that all the various elements of the stock expended must be reproduced in some employment or another, otherwise the industry of the country could not go on as formerly. The raw material of manufactures, the implements used in them, as also in agriculture, the extensive machinery engaged in the former, the buildings necessary for fabricating or storing the produce, must all be parts of the total return of a country, as well as of the advances of all its master-capitalists. Therefore, the quantity of the former may be compared with that of the latter, each article being supposed placed as it were beside that of a similar kind.” (ibidem, pp. 137-139)

160 En el Ms., en vez de “But the change of all others”: "Am”. 161 En el Ms„ en vez de “Independent of its results it is a pure loss... But besides this labour [...], not what is paid for it, ought to be reckoned as another": “Fixed capital... independent of its results... is pure loss... solamente el labour, prescindiendo de los wages, de lo que se paga por ellos, entra aquí”. 162 En el Ms.: “the less for another one and, therefore, when”. 163 En el Ms., en vez de “ought not to be considered as”: “no constituye”. 164 En el Ms., en vez de “In what manner is a comparison to be instituted between”: ‘‘Si comparamos".

298. [La primera parte de la cita es un resumen y dice, según el manuscrito: "Was nun den individuellen Kapitalisten angeht, da er nicht replaciert in kind seine Ausgaben, da er”] "... the greater number must be obtained by exchange, a certain portion of the product being necessary for this purpose. Hence each individual master-capitalist comes to look much more to the exchangeable value of his product than to its quantity." (ibidem, p. 145-146) 298. “...the more the value of the165 product exceeds the value of the capital advanced, the greater will be his profit. Thus, then, will he estimate it, by comparing value with value, not quantity with quantity. This is the first difference to be remarked in the mode of reckoning profits between nations and individuals.” (ibidem, p. 146) 299. “The second is, that, since the master-capitalist always makes an advance of wages to the labourers, instead of paying them out of the finished commodity, he considers this as well as the fixed capital consumed, a part of his expenses, though, [...] nationally speaking, it is not166 an element of cost. Hence his rate of profit will depend upon the excess in the value of his product over and above the value of the capital [...] both fixed and circulating.” (ibidem, página 146) 299. "...national [...] point of view...” (ibidem, p. 146) 300. "Profit [...] must rise or fall exactly as the proportion of the gross produce, or of its value, required to replace necessary advances, falls or rises... Therefore, the rate of profit must depend [...] upon two circumstances; first, the proportion of the whole produce which goes to the labourers; secondly, the proportion which must be set apart for replacing, either in kind or by exchange, the fixed capital." (ibidem, p. 147-148) 300. "To me it seems certain,167 that an increased facility of raising the various objects which enter into the composition of fixed capital, tends, by diminishing this proportion, to raise the rate of profit, just as in the former case of an augmented return of the elements of circulating capital, which serves to maintain labour." (ibidem, p. 164) 300. "...be the [amount of gross] return small or great, the quantity of it

165 En el Ms.: “his”. 166 En el Ms., en vez de “though, [...] nationnaly speaking, it is not": "though they, nationnaly speaking, no”. 167 En el Ms.: "es seguro’.

required for replacing what has been consumed in these different forms, can undergo no alteration whatsoever. This quantity must be considered as constant, so long as production is carried on on the same scale, Consequently, the larger the total return, the less must be the proportion of the whole which the farmer must set aside for the above purposes.” (ibidem, p. 166) 300. [Marx recoge aquí en sus propias palabras el pensamiento desarrollado por Ramsay reproduciendo en una frase las palabras inglesas "farmer”, “food”, “raw materials” "flax, hemp, weed” y continúa así: "el farmer’s profit [aumenta] por el increase in the quantity of his produce, its total value remaining the same, pero necesita a smaller proportion of this sum y consequently of its value for restoring the various elements of fixed capital, with which the farmer can supply himself; while the manufacturer would the benefited by the greater power of purchasing possessed by his”]. 306. "...an increased or diminished productiveness of tire industry employed in raising commodities which do not enter into the composition of fixed capital, can have no influence on the rate of profit, except by affecting the proportion of the gross amount which goes to maintain labour.” (ibidem, p. 168) 307. [Marx recoge aquí en sus propias palabras (principalmente, en alemán), el pensamiento desarrollado por Ramsay en su libro, pp. 168s.]. Algunas palabras, concretamente las siguientes, aparecen en inglés:) “goods must fall”, "a smaller proportion", "expenses in clothing the labourer” y "manufacturer"]. 308. "... articles168 which help to make up neither fixed capital nor circulating, it follows that profit can in no way be affected by any alteration in the facilities for raising these.169 Such are luxuries of all kinds.” (ibidem, pp. 169-170) 308. "Master-capitalists gain by the abundance,170 because their profits will command a greater quantity for their private consumption; but the rate of this profit is in no degree affected either by their plenty or

168 En el Ms., en vez de "articles”: "tales mercancías”. 169 En el Ms., en vez de “it follows that profit can in no way be affected by any alteration in the facilities for raising these”: "no pueden alterar la ganancia mediante cualquier modificación de su productividad”. 170 En el Ms.: "abundance of luxuries”.

scarcity.” (ibidem, p. 171) 308. “Such are luxuries of all kinds." (ibidem, p. 170) 310. “...the causes which regulate the rate of profit in individual cases, [...] we have found to be,171 1. The Productiveness of the Industry engaged in raising those articles of primary172 necessity which are required be the Labourer for Food, Clothing, etc. 2. The Productiveness of the Industry employed in raising those173 objects which enter into the composition of Fixed Capital. 3. The rate of Real Wages. A variation in the first and third of these causes, acts upon profit by altering the proportion of the gross produce which goes to the labourer; a change in the second affects the same, by modifying the proportion necessary for replacing, either directly or by means of exchange, the fixed capital consumed in production; for […] profit is essentially a question of proportion.” (ibidem, p. 172) 310. “Mr. Ricardo [...] seems always to consider the whole produce as divided between wages and profits, forgetting the part necessary for replacing fixed capital."174 (ibidem, p. 174, nota) 311. [Marx reproduce en sus propias palabras el pensamiento desarrollado por Ramsay en pp. 179 s. y escribe: “La competition de los mastercapitalists puede, indudablemente, elevarse especialmente por encima del nivel de la ganancia obtenida, pero es falso que this ordinary level itself is lowered”]. 312. “Could we suppose175 it possible that the Price of every commodity, both raw and fabricated, should fall in consequence of the competition among the producers, yet this could not in any way affect profit. Each mastcr-capitalist would sell his produce for less money, but on the other hand, every article of bis appeases, whether belonging to fixed capital or to circulating, would cost him a proportionally smaller sum.” (ibidem, pp. 180-181) 312. “The idea of profits being paid by the consumers, is, assuredly, very absurd. Who are the consumers? They must be either landlords,

171 En el Ms.: "La tasa de ganancia en casos individuales se determina, pues, por las siguientes causas". 172 En el Ms.: "the articles of first”. 173 En el Ms.: "the”. 174 En el Ms.: “Ricardo olvida que todo el producto no se divide solamente entre wages y profits, sino que, además, una parte es necesaria for replasing fixed capital”. 175 En el Ms., en vez de “Podríamos suponer”: “mercancía”.

capitalists, masters labourers, or else people who receive a salary...” (ibidem, p. 183) 312. "The only competition which can affect the general rate of gross profits, is that between master-capitalists and labourers..." (ibidem, p. 206) 312. "But were we even to suppose,176 that capital was never borrowed with any view but to productive employment, [...] it very possible that interest might vary without any change in the rate of gross profits. For, as a nation advances in the career of wealth, a class of men springs up and increases more and more, who by the labours of their ancestors find themselves in the possession of funds sufficiently ample to afford a handsome maintenance from the interest alone. Very many also who during youth and middle age were actively engaged in business, retired in their latter days to live quietly on the interest of the suma they have themselves accumulated. This class177 [...] has a tendency to increase with the increasing riches of the country, for those who begin with a tolerable stock are likely to make an independence sooner than they who commence with little. Thus it comes to pass, that178 in old and rich countries, the amount of national capital belonging to those who are unwilling to take the trouble of employing in themselves, bean a larger proportion to the whole productive stock of the society, than in newly settled and poorer districts.179 How [...] numerous [...] the class of rentiers [...] in England [...] As the class of rentiers increases, so also does that of lenders of capital, for they are one and the same. Therefore, from this cause interest must have a tendency to fall in old countries…” (ibidem, pp. 201-202) 313. “The rate of these must depend,180 partly upon the rate of gross-profits partly on the proportion in which these are separated into profits of capital and those of enterprise.181 This proportion [...] depends upon the competition between the lenders of capital and [...] borrowers [...]

176 En el Ms.: “Demos por supuesto nosotros mismos”. 177 En el Ms.: “Estas dos clases”. 178 En el Ms., en vez de “Thus it comes to pass, that”: "Por tanto”, 179 En el Ms., en vez de "in newly settled and poorer distrits”: "in new settled and poor countries”. 180 En el Ms.: "depende”. 181 En el Ms., en vez de "profits of capital and those of enterprise”: "Intereses y ganancia industrial”.

which competition is influenced, though by no means182 entirely regulated by the rate of gross profit expected to be realized. And the [...] competition is not exclusively regulated by this cause [...] because on the one hand many borrow without any view to productive employment: and [...] because the proportion of the whole national capital to be lent, varies with the riches of the country independently of any change in gross profits.” (ibidem, pp. 206-207) 313. “...the profits of enterprise depend upon the net profits of capital, not the latter upon the former.” (ibidem, p. 214) 313. [Marx reproduce en sus propias palabras la primera parte de la cita del libro de Ramsay: “El interés sólo es medida de los nets profits allí donde el nivel cultural hace que el want of certainty of repayment no entra aquí...] “In England, for instance, at the present day, we cannot, I think, consider183 compensation for risk as at all entering into the interest received from funds lent on what would be called good security...” (ibidem, p. 199, [nota]) 313. “He is the general distributor of the national revenue; the person who undertakes to pay184 [...] to the labourers, the wages [...] to the capitalist, the interest [...] to the proprietor, the rent [...] On the one hand are masters, on the other, labourers, capitalists, and landlords [...] The interest of these two grand classes are diametrically opposed to each other. It is the master who hires labour, capital, and laud, and of course tries to get the use of them on as low terms as possible; while the owners of these sources of wealth do their best to let them as high as they can.” (ibidem, pp. 218-219) 315. [Marx expone en sus propias palabras el pensamiento desarrollado por Ramsay en su libro, p. 226: "Los profits of enterprise, pueden dividirse en 1) El salario del master; 2) su risk; 3) su surplus gains”]. 315. [Marx ofrece aquí una síntesis del pensamiento desarrollado por Ramsay en su libro (pp. 227-229): “El salary sigue siendo, como el trouble, casi el mismo, ya sea grande o pequeño el concern”], 315. [Marx toma esta cita del libro de Ramsay (p. 255) en sus propias

182 En el Ms., en vez de “borrowers [...] which competition is influenced, though by new means': "borrowers of capital. Pero esto competencia no es influida”. 183 En el Ms., en vez de “I think consider": “nosotros pensamos”. 184 En el Ms., en vez de “He is the general distributor of the national revenue; the person who undertakes to pay": "El capitalista industrial es el distribuidor general de la riqueza, el que paga”.

palabras (en alemán)]. 316. "These surplus gains do truly represent [...] the revenue derived from the power of commanding the use of capital, whether belonging to the person himself or borrowed from others... these185 net profits vary exactly as the amount of capital, [...] on the contrary [...] the larger the capital, the greater the proportion they bear186 to the stock employed.” (ibidem, p. 230) 317. "In this manner the rent paid for one species of produce becomes the cause of the high value of others.” (ibidem, p. 279) 317. "...revenue differs from the annual gross produce, simply by the absence of all those objects which go to keep up fixed capital...” (ibidem, p. 471) 317. “...not187 an immediate agent in production, nor even essential to it at all... (ibidem, p. 468) 317. [Marx reproduce, en parte con sus propias palabras, el pensamiento desarrollado por Ramsay en su libro (p. 476 s.): “Los rentistas debieran convertirse solamente en capitalistas industriales. Lo cual es indiferente para el national wealth... Es evidente que el brut profit no necesita ser tan alto como as to afford separate incomes to the owner and the employer”]. 318. "...gross profit 188... is [...] essential in order that production go on at all..." (ibidem, p. 475) 318. "Deduct from the gross produce the wages of labour, the rent of land, the interest on capital, the cost of raw material, and the gains of the agent, merchant, or dealer, and what remained was the profit of the manufacturer the Lancashire resident, the occupier, on whom the burden of maintaining the workmen for no many partakers in the distribution of the gross produce is thrown.” (“The Morning Star”, 1. Diciembre, 1862) 319. "Les matières premières, l’instrument, l’approvisionnement.” (A. Cherbuliez "Riche ou pauvre...", París-Ginebra, 1840, p. 16) 319. “...il n’y a aucune différence entre un capital et toute autre portion de

185 En el Ms.: "die”. 186 En el Ms., en vez de "the greater the proportion they bear”: "the larger the proportion of the surplus gains”. 187 En el Ms.: “neither”. 188 En el Ms.: "Gross profit of capital and interprise”.

richesse: c'est seulement par l’emploi qui en est fait qu'une chose devient capital; c'est-á-dire, lors-qu’elle est employée dans une operation productive, comme matière, comme instrument, ou comme approvisionnement," (ibidem, p. 18) 325. "Le profit mercantile est déterminé, comme on voit, par la valeur des produits comparée avec celle des drivers éléments du capital productif...” (ibidem, p. 70) 325. "...les deux éléments principaux de cette détermination sont évidemment le prix des matières premières et la quantité d’approvisionnement nécessaire pour les mettre en œuvre. [...] le progrès économique des sociétés agit en sens contraire sur ces deux éléments [...] il tend á renchérir les matières premières en augmentant la valeur de tous les produits des industries extractives qui s'exercent sur des fonds appropriés et d’une étendue limitée...” (ibidem, p. 70) 325. "La somme totale des produits, moins la somme totale du capital consommé pour les obtenir, donne la somme totale des profits pendant un espace de temps déterminé. Or, la somme totale des produits s'accrolt en raison du capital employé, et non du captial consommé. Le taux des profits, ou leur rapport au capital, résulte done de la combinaison de deux autres rapports, savoir du rapport entre le capital employé le capital consommé, et du rapport entre le capital consommé et le produit.” (ibidem, p. 70) 327. "...le deux éléments passifs du capital… » (ibidem, p. 59) 327. "...la somme total des produits s’accroît en raison de capital employé, et non du capital consommé.” (ibidem, p. 70) 329. “Le taux des profits, ou leur rapport au capital, résulte donc de la combinaison de deux autres rapports, savoir: du rapport entre le capital employé et le capital consommé, et du raport entre le capital consommé et le produit.” (ibidem, p. 70) 330. "Soit P le produit total pendant une période éeoulée, π le profit, C le capital employé, c le capital consommé, r le rapport du profit au capital. Dans équation P — c = π, substituons à π sa valeur = rC, nous obtiendrons cette rC = P — c Et r = P — c (ibidem, p. 70, nota) C 330. "Le capital productif [...] est composé d’une partie consommable, [...] et d’une partie non consommable [...] A mesure que la richesse et la

population font des progrès, la partie consommable tend á augmenter, puisque les industries extractives exigent une quantité de travail de plus en plus considérable. D’un autre côté, ce même progress [...] augmente la masse du capital employé dans une proportion plus rapide que celle du capital consommé. Ainsi, quoique la masse totale du capital consommé tende à s'accoître, la masse des produits croissant selon une progression encore plus rapide, le premier effet se trouve neutralisé, et la somme totale des profits doit être considérée comme croissant dans une proportion au moins aussi forte que la somme totale du capital employé.” (ibidem, p. 71) 330. "Je dis que la masse des profits va croissant non le taux, qui est le rapport de cette masse au capital employé, r étant représenté par P — c C, il est clair que P — c, c’est-á-dire π,189 peut croitre quoique r diminue, si C croit plus rapidement que P — C." (ibidem, p. 72, nota) 332. “Après le prélèvement de la rente foncière, ce qui reste de cette somme des profits, c’est-à-dire de cet excédent des produits sur le capital consommé, se partage entre les producteurs capitalistes en raison du capital que chacun a employé; tandis que la portion des produits qui correspond au capital consommé, et qui est destinée á la remplacer, se partage en raison de celui qu’ils ont réellement consommé. Cette double loi de partage s’établit par 1’effet de la concurrence [...] qui tend á égaliser les avantages de tous les emplois de capitaux. C’est cette double loi de partage qui assigne, en définitive, aux diverses espèces de produits leurs valeurs respectives et leurs prix.” (ibidem, pp. 71-72) 332. [Marx reproduce aquí en palabras propias (en alemán) el contenido de un largo párrafo y luego sigue citando): "...obtiendront ce qui leur est nécessaire qu’en offrant leur travail aux capitalistes, par conséquent ils n’acquerront de droits que sur les choses qui leur seront allouées comme prix de leur travail, et non sur les produits de ce travail, ni sur la valeur qu’ils y auront ajoutée.” (ibidem, pp. 55-56) 332. “Le prolétaire, en donnant son travail contre un approvisionnement déterminé t..) renonce complétement á tout droit sur les autres parties

189 En el Ms., en vez de "que P — c, c'est —a— dire π,”: "que P — c o la ganancia, puesto que P — c = π”.

du capital [...] ’attribution de ces produits reste ce qu’elle était auparavant; elle n’est en aucune façon modifiée par la convention dont il s’agit. Les produits [...] continuent d’appartenir exclusivement au capitaliste qui a fourni les matières premières et l’approvisionnement. C'est là une conséquence rigoureuse de la loi d’appropriation, de cette mime loi dont le principe fondamental était l’attribution exclusive à chaque travailleur des produits de son travaill” (ibidem, p. 58) 333. "Le travailleur a un droit exclusif sur la valeur résultant de son travail.” (ibidem, página 48) 333. "Les produits sont appropriés avant d’être convertis en capital, et cette conversion ne les dégage pas de l’appropriation.” (ibidem, pp. 53-54) 334. “Chaque accumulation de la richesse fournit les moyens d’accélérer l’accumulation ultérieure.” (ibidem, p. 29) 336. "L’hypothése [...] d’un rapport invariable entre les divers éléments du capital ne se réalise á aucun stage du progrés économique des sociétés. Ce rapport est essentiellement variable, et cela par deux [...] causes, la190 division du travail et la191 substitution des agents naturels à la forcé humaine. Ces deux causes tendent á diminuer la proportion de l’approvisionnement aux deux autres éléments du capital." (ibidem, pp. 61-62) 336. "...un192 accroissement du capital productif n’entrainera point nécessairement un accroissement de l’approvisionnement destiné á former le prix du travail; il pourra même, au moins temporairement,193 être accompagné d’une diminution absolue de cet élément du capital, et par conséquent d’une baisse dans le prix du travail.” (ibidem, p. 63) 337. “...le producteur qui veut introduire dans son industrie une nouvelle division des travaux, ou mettre á profit un moteur naturel, n’attendra pas qu’il ait accumulé assez de capital pour employer de cette manière tous les travailleurs dont il avait besoin auparavant. Dans le cas de la division de travail, il se contentera peut-être de produire avec cinq ouvriers ce qu’il produisait auparavant avec dix; dans le cas de l’emploi d’un moteur naturel, il n’occupera qu’une seule machine et deux ouvriers. L’approvisionnement sera par conséquent réduit, dans le

190 En el Ms., en vez de "la”: "a)”. 191 En el Ms., en vez de "et la”; "b)”. 192 En el Ms.: “Die”. 193 En el Ms.: "temporarily”.

premier cas, á 1.500; dans le second, à 600. Mais, comme le nombre des travailleurs reste le même, leur concurrence fera baisser le prix du travail bien au-dessous de son taux primitif." (ibidem, pp. 63-64) 337. "Tel est un des résultats les plus frappants de la loi d’appropriation. L’augmentation absolue des richesses, c’est-á-dire des produits du travail, n’amène point une augmentation proportionnelle, et peut amener une diminution dans l'approvisionnement des travailleurs, dans la part qui leur revient de toutes les espèces de produits." (ibidem, p. 64) 337. “...les causes qui déterminent le prix du travail sont la quantité absolue du capital productif et le rapport qui s’établit entre les divers éléments du capital, deux faits sociaux sur lesquels la volonté du travailleur ne saurait exercer aucune influence.” (ibidem, p. 64) 337. "...toutes les chances à-peu-prós sont centre le travailleur...” (ibidem, p. 64) 349. "Le progrès économique des sociétés, en tant qu’il est caractérisé par l’accroissement absolu du capital productif et par un changement de proportion entre les divers éléments de ce capital, offre bien aux travailleurs quelques avantages [...] D’abord, l’efficacité du travail194 [...] surtout par l’emploi des machines, amène un accroissement si rapide du capital productif, que malgré l'altération survenue dans le rapport de l’approvisionnement aux autres éléments du capital, cet élément lui-même ne tarde guère ó recevoir un accroissement absolu, qui permet, non-seulement d’employer le mime nombre de travailleurs qu’auparavant, mais d'en occuper un nombre additionnel; en sorte que [...] et sauf quelques interruptions [...] le résultat du progrès se résume, pour les travailleurs, en une augmentaron du capital productif et de la demande de travail. Ensuite, la195 plus grande productivité du capital tend ó diminuer considérablement la valeur d'une foule de produits, ó les mettre par conséquent à la portée du travailleur, dont les juissances par là se trouvent augmentées.” (ibidem, p. 65) 349. “...quelque peu durable, quelque partielle que puisse être la diminution temporaire de l'approvisionnement qui formait le prix d'une espèce de travail, elle n’en produit pas moins des effets désastreux... En second lieu, les circonstances qui favorisent le progrès économique d’une

194 En el Ms., en vez de “D’abord, l’efficacite du travail”: "1 la mayor productividad del trabajo". 195 En el Ms., en vez de "Ensuite, la”: "2. La”.

société sont en grande partie accidentelles, indépendantes du vouloir des producteurs capitalistes. L’action de ces causes ne saurait donc être constante..." (ibidem, p. 66) 349. “...c’est moins la consommation absolue du travailleur que la consommation relative qui rend sa condition heureuse ou malheureuse. Qu'importe à l'ouvrier de pouvoir se procurer quelques produits auparavant inaccessibles à ses pareils, si le nombre des produits auxquels il ne peut atteindre s’est accru dans une proportion encore plus forte, si la distance qui le sépare des capitalistes n’a fait qu’augmenter, si sa position sociale est devenue plus humble et plus désavantageuse? A part les consommations strictement nécessaires au maintien des forces et de la santé physiques, la valeur de nos jouissances est essentiellement relative." (ibidem, p. 67) 349. “On oublie trop souvent [...] que le travailleur salarié est un homme pensant, doué des mêmes sentiments que le travailleur capitaliste.” (ibidem, p. 67) 349. “...quelques avantages que puisse procurer aux travailleurs salariés un rapide accroissement de la richesse sociale, II ne remédie point á la cause de leur misère... ils demeurent privés de tout droit sur le capital, obligés par conséquent de vendre leur travail et de renoncer ó toute prétention sur les produits de ce travail..." (ibidem, p. 68) 349. "C’est là qu'est le vice principal de la loi d’appropriation... Le mal git dans ce défaut absolu de lien entre le travailleur salarié et le capital que son industrie met en œuvre." (ibidem, p. 69) 350. “...si, dans l’état actuel [...] le profit réel provient [...] de l’épargne des capitalistes, il pourrait aussi bien provenir de celle des salariés." (ibidem, p. 89) 350. «...d’asseoir un impôt de manière ó ce qu'il soit réellement prélevé sur la rente, et qu'il ne frappe que la rent… » (ibidem, p. 129) 350. “...que ne fait-on un pas de plus en abolissant l'appropriation privée du sol?” (ibidem, p. 129) 350. “Les propriétaires fonciers sont des oisifs entretenus aux dépens du public sans aucun avantage pour l’industrie, ni pour le bien-être général de la société.” (ibidem, p. 129) 350. "Ce sont les capitaux appliqués ó la culture qui rendent la terre productive; le propriétaire du sol n’y contribue en rien; il n’est là que pour recevoir une rente qui ne fait point partie du profit de ses

capitaux, et qui n’est point le résultat du travail ni des pouvoirs productifs de la terre, mais l’effet du prix auquel la concurrence des consommateurs élève les produits agricoles…’’ (ibidem, p. 129) 350. "Comme l’abolition de la propriété privée du sol ne changerait rien aux causes qui font naître la rente, cette rente continuerait d’exister; mais elle serait perçue par l’État, auquel appartiendrait tout le territoire, et qui en affermerait les portions cultivables aux particuliers munis des capitaux suffisants pour l’exploitation.” (ibidem, p.130) 350. "Enfin l’industrie émancipée, dégagée de toute entrave, prendrait un essor in-oui...” (ibidem, p. 130) 350. “C’est le capital qui finira par gouvemer le monde, si aucun bouleversement ne vient arrêter la marche que suit le développement de nos sociétés sous le régime de la loi d’appropriation.” (ibidem, p. 152) 350. "...partout le capital aura effacé les anciennes distinctions sociales, pour y substituer cette simple classification des hommes en riches ct en pauvres, en riches qui jouiront et gouverneront, et en pauvres qui travailleront ct obéiront.” (ibidem, p. 153) 350. "L’appropriation universelle des fonds productifs et des produits avait, de tout temps, réduit la classe nombreuse des prolétaires ó un état de sujétion et d’incapacité politique; mais cette appropriation était combinée jadis avec un système de lois restrictives qui, en entravant le développement de l’industrie et l’accumulation des capitaux, mettaient des bornes ó l’accroissement de la classe déshéritée, restreignaient sa liberté civile dans des limites étroites, et contribuaient ainsi de plusieurs manières á rendre cette classe inoffensive. Aujourd'hui, le capital a brisé une partie de ces entraves; il s’appréte ó les briser toutes.” (ibidem, páginas 155-156) 351. “La démoralisation des prolétaires, tel est donc le second effet de la distribution des richesses...” (ibidem, p. 156) 352. “The power of the earth to yield, even to the rudest labour of mankind, more than is necessary for the subsistence of the cultivator himself, enables him to pay [...] a tribute; hence the origin of rent.” (Richard Jones “An Essay on the Distribution of Wealth, and on the Sources of Taxation...”, Londres, 1831, p. 4) "...rent has usually196 originated in

196 En el Ms.: "por tanto”.

the appropriation of [...] soil, at a time when the bulk of the people must cultivate it on such terms as they can obtain, or starve; and when their scanty capital of implements, seed, etc., being utterly insufficient to secure their maintenance in any other occupation than that of agriculture, is chained with themselves to the land by an overpowering necessity.” (ibidem, p. 11) 353. [Marx expone aquí en palabras propias (principalmente, en alemán) el contenido de un párrafo del libro de Jones p. 61. Algunas palabras aparecen en inglés, concretamente "tenantry”, “a body”, "unfitnes”, “proprietors to advance the Science of agriculture”, "quantity”, 'labour exacted”, "lands”, "proprietors", "serfs" y "tilled”). 354. "...the advance of stock by the proprietor, and the abandonment of the management of cultivation to the actual labourers, indicate197 the continued absence of an intermediate class of capitalists...” (ibidem, p. 74) 354. "Riot rents are [...] produce rents paid by a laborer, raising his own wages from the soil, to the savereign as its proprietor.” (ibidem, p. 109) 354. "...ryot rents [...] are sometimes mixed up with [...] labor rents and metayer rents.” (ibidem, pp. 136s) 354. “... the prosperity, or rather the existeuce, of the towns of Asia, proceeds from198 the local expenditure of [...] government.” (ibidem, p. 138) 354. "...cottier rents... all rents contracted to be poid in money, by peasant tenants, extracting their own maintenance from the soil." (ibidem, p. 143) 354. [Marx expone aquí en palabras propias (en alemán) el contenido del pensamiento desarrollado en la p. 143 de la obra de Jones: "En la mayor superficie de la tierra, ninguna money rents”]. 354. “...all the forms [...] in preventing199 the full development of the productive powers of the earth. [...] the difference which exists in the productiveness of the industry [...]: first, on the quantity of contrivance used in applying manual labor: secondly, on the extent to

197 En el Ms., en vez de "indicate”: "shows". 198 En el Ms., en vez de “of the towns of Asia, proceeds from": "of towns in Asia proceeds entirely from”. 199 En el Ms.: “todas estas forras prevent”,

which the mere physical exertions […] are assisted by the accumulated results of past labor: in other words, on the different quantities of skill, knowledge, and capital, brought to the task of production [...] Small Numbers of the Non-agricultural Classes [...] It is obvious, that the relative numbers of those persons who can be maintained without agricultural labor, must be measured wholly by the productive powers of the cultivators.” (ibidem, pp. 157-160) 354. “In England, the tenants who on the disuse of the labor of the serf tenantry, took charge of the cultivation of the domains of the proprietors, were found on the land¡ they were yeomen.” (ibidem, p. 166) 355. “Farmers’ Rents [...] can only exist when the most important relations of the different classes of society have ceased to originate in the ownership and occupation of the soil.” (ibidem, p. 185) 355. “...it is the artisans and the hhandicraftsmen who first range themselves under the management of capitalists...” (ibidem, p. 187) 355. "...immediate consequences of this change200 is the power of moving at pleasure the labor and capital employed in agriculture, to other occupations. While the tenant was himself a laboring peasant, forced, in the absence of other funds for his maintenance, to extract it himself from the soil, he was chained to that soil by necessity; [...] the little stock he might possess, since it was not sufficient to procure him a maintenance unless used for the single purpose of cultivation, was virtually chained to the soil with its master, [...] this dependance201 on the soil is broken: and unless as much can be gained by employing the working cha on the land, as from their exertions in various other employments, which in such a State of society abound, the business of cultivation will be abandoned. Rent, in such a case, necessarily consists merely of surplus profits...” (ibidem, página 188) 355. "When the engagement of the labourer is with a capitalist, this dependance on the landlord is dissolved…” (ibidem, p. 189) 355. "When rents consist of surplus profits, there are three causes from which the rent of a particular spot of ground may increase: First, an increase of the produce from the accumulation of larger quantities of capital in its cultivation; Secondly, the more efficient application of

200 En el Ms., en vez de “change”: “System”. 201 En el Ms.: “con el capitalist master, esta dependance”.

capital already employed; Thirdly, (the capital and produce remaining the same) the diminution of the share of the producing classes in that produce, and a corresponding increase of the share of the landlord. These causes may combine in different proportions..." (ibidem, p. 189) 357. “Corn may be selling [...] at a monopoly price, that is, at a price which more than pays the costs profits of those who grow it under the least favourable circumstances; or at such a price as will only repay their202 common profits. Let us first consider it [...] Then,203 abstracting from all difference of fertility in the soils cultivated, [...] increased produce obtained by increased capital (price remaining the same) may increase the rents, in proportion to the increased capital laid out.” (ibidem, p. 191) 357. "Let 10 p. cent, be204 the ordinary rate of profit. If the com produced [...] by £100 sold for £115, the rent would be £5. If205 ín the progress of improvement the capital employed on the same land were doubled, and the produce doubled, then £200 would yield £230, and [...] £ 10 would be rent, and the rent will be doubled.” (ibidem, p. 191) 357. "In small communities com may be constantly at a monopoly price... In larger countries too [...] com may, [...] be at a monopoly price, provided the increase of population keeps steadily ahead of the206 increase of tillage [...] however […] monopoly price of com is [...] unusual in countries of considerable extent and great variety of soil. In such countries, if the produce of the soils in cultivation sells for more than will realize the usual rate of profit on the capital employed, other207 lands are cultivated; or more capital laid out on the old lands, till the cultivator finds he can barely get208 the ordinary profit on his outlay. Then [...] tillage will stop, and in such countries [...] com is usually sold at a price, not more than sufficient to replace the capital employed under the least favorable circumstances, and the ordinary

202 Ms.: "die”. 203 En el Ms., en vez de "Let us first consideres it [...] Then": "Supuesto el primer caso..,” 204 En el Ms.: "Por ej., el 10 por 100”. 205 En el Ms.: "When”. 206 En el Ms.: "También en países más extensos es posible esto, si la población crece constantemente con mayor rapidez que...”. 207 En el Ms., esta parte de la frase se abrevia así: "Si el gran aumento de los precios, más”. 208 En el Ms„ en vez de “till the cultivator finds he can barely get”: "hasta que el precio apenas arroje más".

rate of profit on it: and the rent paid on the better soils is then measured by the excess of their produce over that of the poorest soil cultivated by similar capitals.” (ibidem, páginas 191-192) 357. “All [...] that is necessary to effect a rise of rents over the surface of a country possessing soils of unequal goodness, is this; that the better soils should yield to the additional capital employed upon them in the progress of cultivation, something more than the soils confessedly inferior to them; for then while means can be found of employing fresh capital on any soil between the extremes A and Z, at the ordinary rate of profit, rents will rise on all the soils superior to that particular soil.” (ibidem, p. 195) 358. “Let A have been [...] cultivated with £ 100 yielding annually £ 110, £ 10 being the ordinary profits [...]: and B with £ 100 yielding £ 115: and C with £ 100 yielding £ 120: and so on to Z [...] the rent of B would be £ 5, and that of C £ 10 [...] each of these qualities of soil be cultivated with a capital of £ 200 [...] A will produce £ 220, B £ 230, C £ 240. [...] The rent of B, therefore. will have become £ 10, that of C £ 20.” (ibidem, p. 193) 358. “...the general accumulation of the capital employed in cultivation, while it augmenta the produce of all graduations of soils, somewhat in proportion to their original goodness, must of itself mise rents; without reference to any Progressive diminution in the return to the labor and capital employed, and, indeed, quite independently of any other cause whatever.” (ibidem, p. 195) 358. "The average corn produce of England at one time did not exceed 12 bushels per acre; it is now about double.” (ibidem, p. 199) 358. “...every209 successive portion of the capital and labor concentrated on the land, may be more economically and efficiently applied than the last." (ibidem, p. 199-200) 358. [Marx expresa la primera parte de la cita en sus propias palabras: “La renta se duplicará, se triplicará, se cuatriplicará, etc., si el capital invertido en la tierra anterior se duplica, triplica o cuatriplica”) "without a diminished return, and without altering the relative fertility of the soils cultivated." (ibidem, p. 204) 358. “...it is not essential to the rise that the proportion between the fertility

209 En el Ms.: “Each”.

of the soils should be exactly stationary." (ibidem, p. 205) 359. “...Mr. Ricardo [...] had [...] overlooked the necessarily unequal effects of additional capital on soils of unequal fertility...” (ibidem, p. 205) 359. "If [...] numbers, bearing a certain proportion to each other, are multiplied by the same number [...] the proportion […] will be the same as those of the original numbers; yet the difference between210 the amounts of the several products, will increase at each step of the process. If 10, 15, 20, be multiplied by 2 or 4, and become 20, 30, 40, or 40, 60, 80, their relative proportions will not be disturbed: 80 and 60 bear the same proportion to 40, as 20 and 15 do to 10: but the differences between the amount of their products will have increased at each operation, and from being 5 and 10, become 10 and 20, and then 20 and 40.” (ibidem, pp. 206-207) 360. “If £100 be employed on classes A, B and C, with a produce of £110, £115 and £120, and subsequently £200, with returns of £220, £228 and £235, the relative differences of the products will have diminished, and the soils will have approximated in fertility; still the difference of the amounts of their products will be increased from £5 and £10 to £8 and £15, and rents will have risen accordingly, improvements, therefore, witch tend to approximate the degrees of fertility of the cultivated soils, may very well raise rents, and that without the cooperation of any other cause." (ibidem, p. 208) 360. "The turnip and sheep husbandry, and the fresh capital employed to carry it on, produced a greater alteration in the fertility of the poor soils, than it that of the better; still it increased the absolute produce of each, and, therefore it raised rents,211 while it diminished the differences in the fertility of the soils cultivated." (ibidem, p. 208) 360. “It is only necessary212 to remember the slowly progressive manner in which agricultural improvements are practically discovered, completed, and spread..." (ibidem, p. 211) 361. “Improvements [...] in the efficiency of the capital employed in cultivation...” (ibidem, p. 244)

210 En el Ms.: "of”. 211 En el Ms., en vez de "therefore it raised rents”: “and raised so rents”. 212 En el Ms., en vez de "It is only necessary”: "según la opinión de Ricardo, según la cual las mejoras pueden hacer bajar la renta, [es]”.

361. “...the213 first source [...] of a rise of farmer's rents, namely,214 the progressive accumulation and unequal effects of capital on all graduations of soils." (ibidem, p. 234) 361. “Improvements [...] in the efficiency of the capital employed in cultivation. raise rents, by increasing the surplus profits realized on particular spots of land. They invariably produce this increase of surplus profits, unless they augment the mass of raw produce lo rapidly as to outstrip the progress of demand. [...] Such improvement in the efficiency of the capital employed, do usually occur in the progress of agricultural skill, and of the accumulation of greater masses of auxiliary capital. A rise of rents from this cause, is generally followed by the spread of tillage to inferior soils, without any diminution215 in the returns to agricultural capital on the worst spots reclaimed.” (ibidem, p. 244) 362. “A fall of Profits is no Proof of the decreasing Efficiency of agricultural Industry.” (ibidem, p. 257) 362. "...profits depend partly on the amount of the produce of labor, partly on the division of that produce between the laboreras and capitalists; and [...] their amount, therefore, might vary from a change in either of these particulars.” (ibidem, p. 260) 362. "When, abstracting from the effects of taxation, an apparent diminution takes place in the revenues of the producing classes considered jointly, when there is a fall in the rate of profits, not compensated by a rise of wages, or a fall of wages not compensated by a rise in the rate of profits,216 there has been, it may be argued, some decrease in the productive power of labor and capital..." (ibidem, p. 273) 362. "In the progress of nations, an increase of manufacturing power and skill usually occurs, greater than that which can be expected in the agriculture of an increasing people. This is an unquestionable [...] truth. A rise in the relative value of raw produce may, therefore, be expected in the advance of nations, and this from a cause quite distingt

213 En el Ms.: "por tanto, la". 214 En el Ms., en vez de "namely”: "son”. 215 En el Ms.: "decrease”. 216 En el Ms., en vez de "or a fall of wages not compensated by a rise in the rate of profits”: “y, a la inversa”.

from217 any positive decrease in the efficiency of agriculture." (ibidem, p. 265) 363. "...if rents [...] should ever rise from that cause alone, which has been so confidently stated by Mr. Ricardo [...] ‘the employment of an additional quantity of labor with a proportionally less return’, and a consequent transfer to the landlords of a part of the produce [...] obtained on the better soils; then the average proportion of the gross produce taken by the landlords as rent, will necessarily increase. [...] the industry of a larger proportion of the population must be devoted to agriculture...” (ibidem, pp. 280-281) 363. “The statistical history of England presents to us [...] three facts; [...] a spread of tillage accompanied by a rise in the general rental of the country; [...] a diminution of the proportion of the people employed in agriculture; [...] a decrease in the landlord’s proportion of the produce." (ibidem, p. 282) 363. "...Adam Smith [...] goes on to say, [...] ‘In the progress of improvement, rent, though it increases in proportion to the extent, diminishes in proportion to the produce of the land’." (ibidem, p. 284) 363. “It appears from various returns made at different times to the Board of Agriculture, that the whole capital agriculturally employed in England, is to that applied to the support of laborers, as 5 to 1; that is, there are four times as much auxiliary capital used, as there is of capital applied to the maintenance of the labor used directly in tillage. In France [...] more than twice...”218 (ibidem, p. 223) 364. “...when a given quantity of additional capital is applied in the shape of the results of past labor, to assiste the laborers actually employed, a less annual return will suffice to make the employment of such capital profitable, and, therefore, permanently practicable, than if the same quantity of fresh capital were expended in the support of additional laborers..." (ibidem, p. 224) 364. "Let us suppose £ 100 employed upon the soil219 in the maintenance of three men, producing their own wages, and 10 per cent, profit on them, or £110. Let the capital employed (.,.] be doubled. And first let the fresh capital support three additional laborers. In that case, the

217 En el Ms., en vez de “and this from a cause quite distinct from”: “without". 218 En el Ms, esta frase dice así: “En Francia esta proporción es = 2: 1”. 219 En el Ms.: "Suponiendo £ 100 employed to the land".

increased produce must consist of the full amount of their wages, and of the ordinary rate of profit on them. It must consist, therefore, of the whole £ 100, and the profit on it; or of £ 110. Next let the same additional capital of £ 100 be applied220 in the shape of implements, manures, or any results of past labor, while the number of actual laborers remains the same. [...] this auxiliary capital last on the average five years: the annual return to repay the capitalist must now consist of £ 10 his profit, and of £ 20 the221 annual wear and tear of his capital: or £ 30 will be the annual return222 necessary to make the continuous employment of the second £100 profitable, instead of £ 110, the amount necessary when direct labor was employed upon it; and diminishes the annual return necessary to make the procapital in cultivation, will be practicable when the employment of the same amount of capital in the support of additional labour has ceased to be so: and that the accumulation of such capital [...] may go on for an indefinite period...” (ibidem, pp. 224-225) 364. “...the progress223 of auxiliary capital both increases the command of man over the powers of the soil, relatively to the amount of labor directly of indirectly employed upon it; and diminishes the annual return necessary to make the Progressive employment of given quantities of fresh capital profitable..." (ibidem, página 227) 364. “If we suppose any capital (£ 100 for instance) employed upon the soil, wholly in paying the wages of labor, and yielding 10 per cent, profit, the revenue of the farmer will [...] be one-tenth that of the laborers. If the capital be doubled224 [...], then the revenue of the farmers will continue to bear the same proportion to that of the labourers. But if

220 En el Ms., en vez de "And first let the fresh capital supossed three additional labourers. In that case, the increased produce must consist of the full amount of their wages, and of the ordinary rate of profit on them. It must consist, therefore, of the whole £ 100, and the profit on it; or of £ 110. Next let the same additional capital of £ 100 be applied": “Primeramente, supongamos que se empleen tres obreros nuevos. El increased product deberá ser = 110£, = a los wages de los 3 additional men -f10£ de ganancia. Supongamos ahora que se emplee el capital additional de £ 100”. 221 En el Ms., en vez de "the annual return to repay the capitalist must now consist of”: "El annual return del capitalista tendrá que ser del 10 por 100 de ganantía y de 20 £ para...". 222 En el Ms., en vez de "£ 30 will be the annual return”: “por tanto, 30 £ return”. 223 En el Ms., en vez de "the progress”: "así, el increase”. 224 En el Ms.: "triplicado, etc.”.

the number of laborers remaining the same, the amount of capital is doubled, profits [...] become £ 20, or one-fifth of the revenue [...] If the capital be quadrupled, profits become £ 40, or two-fifths of the revenue of the laborers: if capital be increased to £ 500, profits would become £ 50, or half the revenue of the laborers. And the wealth, the influence, and probably to some extent the numbers of the capitalists in the community, would be proportionally increased... A great increase of capital, of whatever description, used in say art, usually makes the225 employment of some additional direct labor necessary. This circumstance, however, will not prevent the steady progress of the relative increase of the auxiliary capital." (ibidem, pp. 231-232) 366...property in the soil almost universally rests, at one time of a people’s career, either in the general government, or in persons deriving their interest from it.” (R. Jones “An introductory Lecture on Political Economy. Londres, 1833, página 14) 366. “...by [...] economical structure of nations, I mean those relations between the different classes which are established in the first instance by the institution of property in the soil, and by the distribution of its surplus produce; afterwards modified and changed (to a greater or less extent) by the introduction of capitalists, as agents in producing and exchanging wealth, and in feeding and employing the labouring population. (ibidem, pp. 21-22) 366. “...the aggregate amount of the revenues consumed by the laborers, whatever by the source of those revenues." (ibidem, p. 44) 367. “Even when we travel westward and observe the more advanced European nations [...] we can [...] trace226 the effect of [...] the social conformation which result from the peculiar mode of distributing the produce of their land and labor, established in the early period of the existence of agricultural nations.” (ibidem, p. 16) 367. [Marx expone en sus propias palabras una síntesis del pensamiento desarrollado en la obra de Jones, pp. 16 s, en una larga exposición; el texto de Marx dice así: "Los changes, affecting this economist conformation, tienen su great agent, su moving power from which

225 En el Ms., en vez de “A great increase of capital, of whatever description, used in any art, usually makes the”: "con el crecimiento del capital, usualmente también esto”. 226 En el Ms.. en vez de "Even when we travel westward and observe the more advanced European nations [...], we can [...] trace”: “Incluso en las naciones europeas occidentales encontramos”.

they proceed in capital, viz accumulatted wealth employed with a view to profit”]. 367. "Let me assure you [...] that [...] in analysing the respective productive powers of different nations, you will find227 the distinct division of wealth here pointed out, acting a most important part in modifying the ties which connect the different classes of the community, and in determining their productive power.” (ibidem, p. 17) 367. "In Asia, and in part of Europe, (it was formerly the case throughout Europe) the non-agricultural classes are almost wholly maintained from the incomes of the other classes; principally from the incomes of the landholders. If you want the labour or an artizan, you provide him with materials; he commes to your house, you feed and pay him his wages. After a time, the capitalist stops in, he provides the materials, he advances the wages of the workman, he becomes his employer, and he is the owner of the article produced, which he exchanges for your money... An intermediate class appears between the landowners and a portion of the non-agriculturists, upon which228 intermediate class, those non-agriculturists are dependent for employment and subsistence. The ties which formerly bound the community together are worm out and fall to pieces; other bonds, other principles of cohesion connect ib different classes: new economical relations spring into being... Not only is the229 great body of non-agriculturist almost wholly in230 the pay of capitalists, but even the labouring cultivation of the soil [...] are their servants too." (ibidem, pp. 18-19) 368. "...Labor Fund [...] may be divided [...] into three [...] classes. 1st. Revenues which are produced by the laborers who consume them, and never belong to any other persons. 2nd. Revenues belonging to classes distinct from the laborers and expended by those classes in the direct maintenance of labor. 3rd. Capital in its [...] proper sense [...] These distinct branches of the Labor Fund may all be observed in our own country; but when we look abroad, we see those parts of that Fund, which are the most limited here, constituting elsewhere the main sources of subsistence to the population [...], and determining the

227 En el Ms., en vez de esta parte de la frase: "En todas las naciones”. 228 En el Ms, en vez de "upon which”: "y de esta”. 229 En el Ms., en vez de "Not only is the”: "aquí, en Inglaterra, no sólo él”. 230 En el Ms„ en vez de “in”: “depend on”.

character and position of the majority of the people..." (ibidem, pp. 4546) 368. "...the wages of laboring cultivators, or occupying peasants... Laboring231 cultivation, or peasant, may be divided into three groups,232 hereditary occupiers, proprietors, tenants. The [...] tenants may be subdivided into233 serfs, metayers, colliers; the last [...] peculiar to Ireland. Something which may be called rent, or something which may be called profit, is often234 mixed up with the revenues of peasant cultivation of all classes; but when ‘their subsistence is essentially dependent on the reward of their manuel labour’, they come within the limits of our present inquiry.235 (ibidem, p. 46) 368. "...Hereditary occupiers, who are laboring cultivators [...] ancient Greece, modera Asia, more especially India.” (ibidem, p. 46) 368."... proptietors [...] France, Germany, America, Australia [...] State of ancient Palestine. [...] cottiers.” (ibidem, pp. 47-48) 369. "The laborers so maintained are now limited in England to236 menial servants, soldiers [...], sailors, and a few artisans working on their own account, and paid out of the incomes of their employers. Over a considerable portion of the earth this branch of the General Labour Fund maintains nearly the whole of the nonagricultural laborers [...] Former prevalence of this Fund in England. Warwick the king-maker. The English gentry. Present prevalence in the East. Mechanics, menials. Large bodies of troops so maintained. Consequences of the concentration of this Fund throughout Asia in the hands of the sovereign. Sudden rise of cities; sudden desertion. Samarcand; Candahar, and others.” (ibidem, pp. 48-49)... „ 369. "...it237 should never be confounded with the General Labor Fund of the world of which a large proportion consists [...] of revenues. [...] AH branches of a nation’s revenues... contribute to the accumulations by

231 En el Ms.: "Este labouring”. 232 En el Ms, en vez de "may be divided into three groups”: "son”. 233 En el Ms.. en vez de "may be subdivided into”: "Son”. 234 En el Ms., esta parte de la frase dice así: “A la manera como frecuentemente, la renta o la ganancia...". 235 En el Ms, en vez de “they come within the limib of our present enquiry": “Deben considerarse como trabajadores asalariados”. 236 En el Ms, esta parte de la frase dice así: “en Inglaterra, se reduce a...”. 237 En el Ms.: "capital'.

which capital is formed. They contribute in different proportions in different countries and different stages of society. When wages and rents contribute the most.’’ (ibidem, página 50) 369. “All other things being equal, the power of a nation to save from its profits varies with the rate of profits: is great when they are high, less when low; but as the rate of profits declines, all other things do not remain equal. The quantities of capital employed relatively to the numbers of the population may increase.” (ibidem, p. 50) 370. "The quantities of capital employed relatively to the numbers of population may increased.”238 (ibidem, p. 50) 370. “Inducement and facilities to accumulate may increase... a low rate of profits is ordinarily accompanied by a rapid rate of accumulation, relatively to the numbers of the people, as in England; and a high rate of profit by a slower rate of accumulation, relatively to the numbers of [...] people, as in Poland, Russia, India, etc.” (ibidem, pp. 60-61) 370. "Error of the doctrine, that whenever. in the progress of nations, the rate of profit declines, the means of providing subsistence for an increasing population must be becoming less. Foundations of this error: Ist. A mistaken notion, that accumulation from profits must be slow where the rate of profits is low, and rapid where it is high. 2d. A mistaken belief, that profits are the only source of accumulation. 3d. A mistaken belief that all the laborers of the eartli subsist on accumulation and savings from revenue, and never on revenue itself.” (ibidem, página 51) 370. “Alterations which take place in the economical structure of nations when capital assumes the task of advancing the wages of labor.” (ibidem, pp. 51-52) 370. "The amount of capital devoted to the maintcnance of labor may vary, independently of any changes in the whole amount of capital... great fluctuations in the amount of employment and great suffering [...] may sometimes be observed to become more frequent as capital itself becomes more plentiful.” (ibidem, p. 52) 370. "...fluctuations in the amount of employment...” (ibidem, p. 52) 371. "Periods of gradual transition of the laborers from dependence on one fund to dependence on another... Transfer of the laboring cultivators

238 En el Ms.: "have increased”.

to the pay of capitalist... Transfer of non-agricultural classes to the employ of capitalists... (ibidem, pp. 52-53) 371. “Slaves may be divided into pastoral-predial-domestic-slaves of a mixed character, between predial and domestic... We find them239 as cultivating peasants; — as menials or artizans, maintained from the incomes of the rich; — as laborers maintained from capital.” (ibidem, p. 59) 371. "The productiveness of the industry of nations really depends [...] on two circumstances. First, on the fertility or barrenness of the original sources of the wealth they produce. Secondly, on the efficiency of the labour they apply in dealing with those sources, or fashioning the commodities obtained from them., (Richard Jones “Text-Book of Lectures on the Political Economy of Nations.... Hertford, 1852, p. 4) 372. "...the efficiency of human labour will depend Ist. On the continuity with which it is exerted. 2ndly.-On the knowledge and skill with it is applied, to effect the purpose of the producer. 3rdly. On the mechanical power by which it is aided..." (ibidem, p. 6) 372. "The power exerted by human labourers in producing wealth... may be increased [...] 1st. By enlisting in the their Service, motive forces greater than their own... 2ndly. — By employing any amount or kind of motive forces at their command, with increased mechanical advantage [...] Let a steam-engine with a motive force of 40 horses be attached to a loaded train on a common turnpike-road...”240 (ibidem, p. 8) 372. "The best form of a plough [...] will do as much work, and as well, with two horses, as the worst with four. (ibidem, p. 9) 372. “The steam-engine is not a mere tool, it gives additional motive force, not merely the means of using forces the labourer already possesses, with a greater mechanical advantage.” (ibidem, p. 10, nota) 372. "Capital... consists of wealth saved from revenue, and used with a view to profit." (ibidem, p. 16) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital". t. I Berlín, 1961, p. 617). 372. "The possible sources of capital... are obviously, all the revenues of all the individuals composing a community, from which revenues it is

239 En el Ms.: "slaves”. 240 En el Ms. esta frase reza asi: “por ej„ una máquina de 40 caballos de fuerza actúa de otro modo en un ferrocarril que en un tumpike-road”.

possible that any saving can be made. The particular classes of income which yield the most abundantly to the progress of national capital, change at differents stages of their progress. and are therefore found entirely different in nations occupying different positions in that progress.” (ibidem, p. 16) (traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. 1, Berlín, 1961, p. 617] 372. “The possible sources of capital... are obviously, all the revenues of all the individuals composing a community, from which revenues it is possible that any saving can be made. The particular classes of income which yield the most abundantly to the progress of national capital, change at different stages of their progress, and are therefore found entirely different in nations occupying different positions in that progress." (ibidem, p. 16) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. I. Berlín, 1961, p. 628). 372. [Marx recoge aquí una síntesis del pensamiento desarrollado por Jones en p. 20 de su obra; en la versión de Marx dice así: “Profits, por tanto, from being the only sources from which capital is fonned or increased: incluso important source of accumulation, comparado con los wages y rents, in the earlier stages of society”.] 372. "...when a considerable advance in the power of national industry has actually taken place, profits rise into comparative importance as a source of accumulation” (ibidem, p. 21) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital' t. I, Berlín, 1961, p. 628], 373. “...a considerable advance in the power of national industry has actually taken place...” (ibidem, p. 21) 376. "...there is a difference between the influence, on the productive powers of nations, of that wealth which has been saved, and is dispensed as wages with a view to profit: and of that wealth which is advanced out of revenue for the support of labour. With a view to this distinction, I use the word capital to denote that portion of wealth exclusively which has been saved from revenue, and is used with a view to profit.” (ibidem, pp. 36-37) 376. “We might... comprise, under the [...] term, capital, all the wealth devoted to the maintenance of labour, whether it has gone through any previous process of saving or not... we must, then, in tracing the positrón of the labouring classes and of their paymasters in different nations and under different circumstances, distinguish between capital

which has been saved, and capital which has undergone no process of accumulation: between, in short capital which is revenue, and capital which is not revenue...” (ibidem, p. 36) 376. "...in every country241 of the Old World, except England and Holland, the wages of the agriculturists are not advanced out of funds which have been saved and accumulated from revenues, but are produced by the labourers themselves, and never exist in any other shape than that of a stock for their own immediate consumption." (ibidem, p. 37) 376. “...with a view to profit..." (ibidem, p. 37) 376. “...wealth devoted242 to the maintenance of labour..." (ibidem, p. 36) 377. “...has gone through any243 previons process of saving... (ibidem, p. 36) 377. "... has undergone no244 process of accumulation...” (ibidem, p. 36) 377. "...exist in any245 other snape than that of a stock for their246 [...] immediate consumption.” (ibidem, p. 37) 378. "...capital is the instrument through which all the causes which augment the efficiency of human labour, and the productive powers of nations, are brought into play... Capital is the stored-up results of past labour used to produce some effect in some part of task of wealth." (ibidem, p. 35) 378. “It will be convenient, and it is reasonable, to consider the act of production as incomplete till the commodity produced has been placed in the hands of the person who is to consume it; all done previously has that point in view. The grocer’s horse and cart which brings up our tea from Hertford to College, is as essential to our possession of it for the purpose of consumption, as the labour of the Chinese who picked and dried the leaves." (ibidem, p. 35, nota) 378. “But... this capital... does not perform in every community all the tasks it is capable of performing. It takes them up gradually and successively in all cases; and it is a remarkable and an all-important fact, that the one special function, the performance of which is essential to the serious advance of the power of capital in all its other functions, is

241 En el Ms.: "In every nation”. 242 En el Ms.: "is devoted”. 243 En el Ms., en vez de "any”: "a”. 244 En el Ms., en vez de "no”: "a”. 245 En el Ms„ en vez de "any": “an”. 246 En el Ms., en vez de “their”: "the labourer’s”.

exactly that which, in the case of the greater portion of the labourers of mankind, capital has never yet fulfilled at all.” (ibidem, pp. 35-36) 379. "I allude to the advance of the wages of labour.” (ibidem, p. 36) 379. "The wages of labour are advanced by capitalists in the case of less than one-fourth of the labourers of the earth. [...] this fact... of vital importance in accounting for the comparative progress nations.” (ibidem, p. 36) 379. "Capital, or accumulated stock, after performing various other functions in the production of wealth, only takes up late that of advancing to the labourer his wages.” (ibidem, p. 79) 379. "On the gradual manner in which capital or capitalists undertake successive functions in the production of wealth.” (ibidem, p. 35) 379. "Capital, or accumulated stock, after performing various other functions in the production of wealth, only takes up late that of advancing to the labourer his wages.” (ibidem, p. 79) 380. "...a State of things may hereafter exist, and parts of the world may be approaching to it, under which the labourers and the owners of accumulated stock, may be identical; but in the progress of nations... this has never yet been the case, and to trace and understand that progress, we must observe the labourers gradually transferred from the hands of a body of customers, who pay them out of their revenues, to those of a body of employed, who pay them by advances of capital out of the returns to which the owners aim at realizing a distinct revenue. This may not be as desirable a State of things as that ín which labourers and capitalists are identified, but we must still accept it as constituting a stage in the march of industry, which has hitherto marked the progress of advancing nations. At that stage the people of Asia have not yet arrived.” (ibidem, p. 73) 381. “He247 has been but an agent to give the labourers the benefit of the expenditure of the revenues of the surrounding customers, in a new form and under new circumstances...” (ibidem, p. 79) 382. "...wealth saved from revenue, and employed [...] with a view to profit," (ibidem. p. 51) 382. “As communities change their powers of production, they necessarily change their habits too." (ibidem, p. 48)

247 En el Ms.: “the capitalist”.

382. "Dunng their progress in advance, all the different classes of community find that they are connected with other classes by new relations, are assuming new positions, and are surrounded by new moral and social dangers, and new conditions of social and political excellence." (ibidem, p. 48) 382. "Great political, social, moral, and intellectual changes, accompany changes ín the economical organization of communities, and the agencies and the means, affluent or scanty, by which the tasks of industry are carried on. These cha ages necessarily exercise a commanding influence over the different political and social elements to be found in the populations where they take place: that influence extends to the intellectual character, to the habits, manners, morale, and happiness of nations.” (ibidem, p. 45) 382. "England is tire only great country which has taken... the first step in advance towards perfection as a producing machine: the only country in which the population, agricultural as well as non-agricultural, is ranged under the direction of capitalists, and where the effects of their means and of the peculiar function they can alone perform, are extensively felt, not only in the enormous growth of her wealth, but also in all the economical relations and positions of her population. Now, England, I say it with regret, but without the very slightest hesitation, is not to be taken as a safe specimen of the career of a people so developing their productive forces.” (ibidem, pp, 48-49) 383. "The general labour fund consists 1st. Of wages which the labourers themselves produce. 2ndly. Of the revenues of other classes expended in the maintenance of labour. 3rdly. Of capital, or of a portion of wealth saved from revenue and employed in advancing wages with a view to profit. Those maintained on the first division of the labour fund we will call unhired labourers. Those on the second paid dependants. Those on the third, hired workmen. The receipt of wages from any one of these three divisions of the labour fund determines the relations of the labourer with the other classes of society, and so determines sometimes directly, sometimes more or less indirectly, the degree of continuity, skill, and power with which the tasks of industry are carried on.” (ibidem, pp. 51-52) 383. "The first division, self-produced wages, maintains more than half, probably more than two-thirds, of the labouring population of the

earth. These labourers, consist every-where of peasants who occupy the soil and labour on it. [...] The second division of the labour fund, revenue expended in maintaining labour, supports by far the greater part of the productive non-agricultural labourers of the East. It is some importance on the continent of Europe while in England, again, it comprises only a few jobbing mechanics, the relies of a larger body... The third division of the labour fund, capital, is seen in England employing the great majority of her labourers, while it maintains but a small body of individuals in Asia: and in continental Europe maintains only the non-agricultural labourers: not amounting, probably, on the whole, to a quarter of the productive population." (ibidem, p, 52) 383. “I have not... made any distinction as to slave-labour... The civil rights of labourers do not affect their economical position. Slaves, as well as freemen, may be observed subsisting on each branch of the general fund." (ibidem, p. 53) 383. “...their economical position.” (ibidem, p. 53) 383. "The portion of the community which is unproductive of material wealth may be useful or it may be useless." (ibidem, p. 42) 384. "...it is reasonable, to consider the act of production as incomplete till the commodity produced has been placed in the hands of the person who ii to consume it...” (ibidem, p. 35, nota) 384. "It may be as well to point out here how this fact affects their powers of production, or the continuity, the knowledge, and the power, with which labour is exerted... The capitalist who pays a workman may assist the continuity of his labour. First, by making such continuity possible; secondly by superintending and enforcing it. Many large bodies of workmen throughout the world ply the Street for customers, and depend for wages on the casual wants of persons who happen at the moment to require their Services, or to want the articles they can supply. The missionaries found this the case in China. The artizans run about the towns from morning to night to seek custom. The greater part of Chinese workman work in private houses. Are clothes wanted, for example? The tailor comes to you in the morning and goes borne at night. It is the same with all other artizans. They are continually running about the streets in search of work, oven the smiths, who carry about their hammer and their furnace for ordinary jobs. The barbers, too... walk about the streets with an arm-chair on

their shoulders, and a basin and boiler for hot water in their hands.’ This continues to be the case very generally throughout the East, and partially in the Western World. Now these workmen cannot for any length of time work continuously. They must ply like a hackney coachman, and when no customer happens to present himself they must be idle. If in the progress of time a change take place in their economical position, if they become the workmen of a capitalist who advances their wages beforehand, two things take place. First, they can now labour continuously; and, secondly, an agent is provided, whose office and whose interest it will be, to see that they do labour continuously... the capitalist [...] has resources... to wait for a customer... Herc, then, is an increased continuity in the labour of all this class of persons. They labour daily from morning to night, and are not interrupted by waiting for or seeking the customer, who is ultimately to consume the article they work on. But the continuity of their labour, thus made possible, is secured and improved by the superintendence of the capitalist. He has advanced their wages; he is to receive the products of their labour. It is his interest and his privilege to see that they do not labour interruptedly or dilatorily. The continuity of labour thus far secured, the effect even of this change on the productive power of labour is very great... the power is doubled. Two workmen steadily employed from morning to night, and from year’s end to year’s end, will probably produce more than four desultory workmen, who consume much of their time in running after customers, and in recommencing suspended labour." (ibidem, pp. 3738) 386. "The capitalist, too, keeps, as it were, an echo-office for labour: he ínsures against the uncertainty of finding a vent for labour, which uncertainty would, but for him, prevent the labour, in many cases, from being undertaken. The trouble of looking for a purchaser, and of going to a market, is reduced, by his means, to a comparatively small compass.” ("An Inquiry into those Principles respecting the Nature of Demand and the Necessity of Consumption, lately advocated by Mr. Malthus...”, Londres, 1821, p. 102) 386. "...where the capital is in a great degree fixed, of where it is sunk on land... the trader is obliged to continue to employ, much more nearly (than if there had been less fixed capital) the same amount of

circulating capital as he did before, in order not to cease to derive any profits from the part that is fixed.” (ibidem, p. 73) 386. "...of the State of manners to which the dependance of the workmen on the revenues of their customers has given birth in China, you would, perhaps, get the most striking picture, in the Chinese Exhibition, so long kept open by its American proprietor in London. It is thronged with figures of artizans with their small packs of tools, plying for customers, and idle when none appear painting vividly to the eye the necessary absence, in their case, of that continuity of labour which is one of the three great elements of its productiveness, and indicating sufficiently, to any well-informed observer, the absence also of fixed capital and machinery, hardly less important elements of the fruitfulness of industry." (Richard Jones, ‘Text-Book of Lectures on the Political Economy of Nations...”, Hertford, 1852, p. 73) 386. "In India, where the admixture of Europeans has not changed the scene, a like spectacle may be seen in the towns. The artizans in rural districts are, however, provided for there in a peculiar manner... Such handicraftsmen and other nonagriculturists as were actually necessary in a village were maintained by an assignment of a portion of the joint revenues of the villagers, and throughout the country bands of hereditary workmen existed on this fund, whose industry supplied the simple want and tastes which the cultivators did not provide for by their own hands. The position and rights of these rural artizans soon became, like all rights in the East, hereditary. Tire band found its customers in the other villagers. The villagers were stationary and abiding and so were their hhandicraftsmen... The artizans of the towns were and are in a very different position. They received their wages from what was substantially the same fund surplus revenue from land but modified in its mode of distribution and its distributors, so as to destroy their sedentary permanence, and produce frequent and usually disastrous migrations... such artizans are not confined to any location by dependence on masses of fixed capital... the case [...] different when the sole dependence of the labourers is on the direct receipt of part of the revenues of the persons who consume the commodities the artizans produce... They are not confined to the neighbourhoods of any fixed capital. If their customers change their location for long nay, sometimes for very short periods, the non-agricultural labourers must

follow them, or starve." (ibidem, pp. 73-74) 387. "...fixed in districts in which water-power, or the fuel which produces steam, are reasonably abundant,248 and [...] considerable masses of wealth have been converted249 into buildings and machinery...” (ibidem, p. 74) 387. "...the [...] greater part of that fund [...] distributed by the State250 and its officers. The capital was necessarily, the principal centre of distribution...” (ibidem, p. 75) 387. "From Samarcand, southward to Beejapoor and Seringapatam, we can trace the ruins of vanishing capitals, of which the population left them suddenly, as soon as new centres of distribution of [...] royal revenues, that is, of the whole of the surplus revenues of the soil, were established.” (ibidem, p. 76) 387. “But the effect of the change of paymasters on the continuity of labour is by no means yet exhausted. The different tasks of industry may now be furthet divided... if he employ more than one man, he can divide the task between them; he can keep each individual steadely at work at the portion of the common task which he performs the best... if the capitalist be rich, and keep a sufficient number of workmen, then the task may be subdivided as far as it is capable of subdivision. The continuity of labour is then complete... Capital, by assuming the function of advancing the wages of labour, has now, by successive steps, perfected its continuity. It, at the same time, increases the knowledge and skill by which such labour is applied to produce any given effect, The class of capitalists are from the first partially, and they become ultimately completely, discharged from the necessity of manual labour. Their interest is that the productive powers of the labourers they employ should be the greatest possible. On promoting that power their attention is fixed, and almost exclusively fixed. More thought is brought to bear on the best means of effecting all the purposes of human industry; knowledge extends, multiplies its fields of action, and

248 En el Ms., en vez de "or the fuel which produces steam are reasonably abundant”: "or abundant steam-producing fuel”. 249 En el Ms., en vez de "wealth have been converted”: “wealth, converted”. 250 En el Ms., en vez de "the [...] greater part of that fund [...] distributed by the State”: “the greater part de este fondo para los artesanos, distribuido en el Asia por el Estado”.

assists industry in almost every branch... But further still, as to mechanical power. Capital employed not to pay, but to assist labour, we will call auxiliary capital. The national mass of auxiliary capital may, certain conditions being fulfilled, increase indefinitely: the number of labourers remaining the same. At every step of such increase there is an increase in the third element of the efficiency of human labour, namely, its mechanical power... auxiliary capital thus increase its mass relatively to the population... What conditions, then, must be fulfilled that the mass of auxiliary capital employed to assist them may increase? There must concur three things —1st. The means of saving the additional mass of capital. 2ndly. The will to save it. 3rdly. Some invention by which it may be made possible, through the use of such capital, that the productive powers of labour may be increased; and increased to an extent which will make it, in addition to the wealth it before produced. reproduce the additional auxiliary capital used, as fast as destroyed, and also some profit on it... When the full amount of auxiliary capital, that in the actual State of knowledge can be used profitably has already been supplied,... an increased range of knowledge can alone point out the means of employing more. Further, such employment is [...] only practicable if the means discovered increase the power of labour sufficiently to reproduce the additional capital in the time it wastes away. If this be not the case, the capitalist must lose his wealth... But the increased efficiency of the labourers must, besides this, produce some profit, or he would have no motive for employing his capital in production at all... all the while, that by employing fresh masses of auxiliary capital these two objects can be effected, there is no definite and final limit to the Progressive employment of such fresh masses of capital. They may go on increasing co-extensively with the increase of knowledge. But knowledge is never stationary; and, as it extends itself from hour to hour in all directions, from hour to hour some new implement, some new machine, some new motive force may present itself, which will enable the community profitably to add something to the mass of auxiliary capital by which is assists its industry, and so increase the difference between the productiveness of its labour and that of poorer and less skillful nations." (ibidem. páginas 38-41)

388. "...that the productive powers of labour may be increased; and increased to an extent which will make it,251 before produced, reproduce the additional auxiliary capital used, as fast it is destroyed..." (ibidem. p. 40) 389. “...to reproduce the additional capital in the time it wastes away." (ibidem, página 40) 389. “...in the time it wastes away.” (ibidem, p. 40) 393. “L’étonnante rapidité avec laquelle une grande factorie de coton, comprenant la filature et le tissage, peut être établie dans le Lancashire, résulte des immenses collections de modèles de tout genre, depuis les énormes machines á vapeur, les roues hydrauliques, les poutres et les solives en fonte, jusqu’au plus petit membre d'un métier continu ou métier à tisser, dont les ingénieurs, les constructeurs et les mécaniciens ont un vaste assortiment. Dans le courant de l'année dernière M. Fairbairn fit des équipages des roues hydrauliques équivalents á la forcé de sept cents chevaux, et des machines á vapeur de la forcé de quatre cents chevaux, dans un seul de ses ateliers mécaniques, indépendant de ses grands ateliers de construction de machines et de chaudières à vapeur. Chaque fois qu’il s'offre des capitaux pour de nouvelles entreprises, les moyens de les faire fructifier s’exécutent avec tant de rapidité, que l'on peut réaliser un profit qui en double la valeur avant qu’une factorie du même genre puisse être mise en activité en France, en Belgique ou en Allemagne.” (Andrew Ure "Philosophie des manufactures...”, t. I, París, 1836, pp. 61-62) 393. "Les facilités qui résultent de l’emploi des outils automatiques n'ont pas seulement perfectionne la précision, et accéléré la construction de mécanisme d'une fabrique, elles en ont aussi diminué le prix et augmenté la mobilité dans une proportion remarquable. Maintenant on peut se procurer un métier continu supérieurement fait, á raison de 9 schellings 6 pence par fuseau, et un mull-jenny automatique renvideur á environ 8 schellings par fuseau, y compris les droits de patente pour ce dernier. Les broches dans les factories de coton se meuvent avec si peu de frottement, que la forcé d’un seul cheval en chasse cinq cents sur le métier, enfin trois cents sur le mull-jenny

251 En el Ms., en vez de “may be increased; and increased to an extent which will make it”: “are increased to such an extent as to make it”.

revendeur automatique, et cent quatrevingts sur le métier continu; cette forcé comprend toutes les machines préparatoires [...] telles que les cordes, les bances à broches, etc. Une forcé de trois chevaux suffit pour chasser trente grands métiers á tisser avec leur métier à parer." (ibidem, pp. 62-63) 394. "Over by far the greater part of the globe, the great majority of the labouring classes de not even receive their wages from capitalists; they either produce them themselves, or receive them from the revenue of their customers. The great primary step has not been taken which secures the continuity of their labour; they are aided by such knowledge only, and such an amount of mechanical power as may be found in the possession of persons labouring with their own hands for their subsistence. The skill and Science of more advanced countries, the giant motive forces, the accumulated tools and machines which those forces may set in motion, are absent from the tasks of the industry which is carried on by such agents alone.” (Richard Jones, "Text-Book of Lectures on the Political Economy of Nations…”, Hertford, 1852, p. 43) 394. "Take agriculture... A knowledge of good farming is spread thinly, and with wide intervals, over the country. A very small part of the agricultural populations is aided by all the capital which... might be available in this branch of the national industry... tire working in these is the occupation of only a small portion of our non-agricultural labourers. In country workshops, in the case of all hhandicraftsmen and mechanics who carry on their separate task with little combination, there the division of labour is incomplete, and its continuity consequently imperfect... Abandon the great towns, observe the broad surface of the country, and you will see what a large portion of the national industry is lagging at a long distance from perfection, in either continuity, skill, or power.” (ibidem, p. 44) 394. “...the power of moving capital and labour from one occupation to others…252 the ‘mobility’253 of capital and labour, and in countries where agricultural capital and labour have no such mobility... we cannot expect to observe any of the results which we see to arise here from that mobility exclusively.” (ibidem, página 59)

252 En el Ms., en vez de “to others”: "to another”. 253 En el Ms., faltan las comillas.

395. "...‘movility’254 of capital and labour. ” (ibidem, p. 59) 395. "The body of the population consists [...] of labouring I...] peasants; Systems of cultivation imperfectly developed, afford long intervals of leisure. As the peasant produces his own food [...], he also produces most of the other primary necessities which he consumes his dress, his implements, his furniture, even his buildings: for there is in his class little division of occupations. Tire fashions and habits of such a people do not change; they are handed down from parents to children; there is nothing to alter or disturb them.” (ibidem, p. 97) 395. ". intervals of leisure.” (ibidem, p. 97) 395. "...system of cultivation imperfectly developed. ”251 (ibidem, p. 97) 395. [Marx expone aquí en sus propias palabras una síntesis de John G. Morton en su lección ‘On the Forces used in Agriculture", dictada ante la Society of Arts, expresándolas asi; "Where a steam-engine is employed on a from, it forms with a reduction of horses." (Véase "Journal of the Society of Arts”, diciembre 9, 1859, pp. 53-61)] 395. “...the difference of time required to complete the products of agriculture, and of other species of labour, is the main cause of the great dependence of the agriculturists. They cannot bring their commodities to market in less time than a year. For that whole period they are obliged to borrow from the shoemaker, the tailor, the smith, the wheelwright, and the various other labourers, whose products they cannot dispense with, but255 which are completed in a few days or weeks. Owing to this natural circumstance, and owing to the more rapid increase of the wealth produced by other labour than that of agriculture, the monopolizers of all the land, though they have also monopolized legislation, have not been able to save256 themselves and their servants, the farmers, from becoming the most dependent class of men in the community.” (Thomas Hodg. skin, "Popular Political Economy...”, Londres, 1827, p. 147, nota) [traducción alemana de Karl Marx "Das Kapital”, t. II, Berlín, 1959, pp. 239-240] 397. "The power of a nation to accumulate capital from profits does not vary with the rate of profit... on the contrary, the power to accumulate

254 En el Ms.: “Imperfectly developed system of cultivations". 255 En el Ms„ en vez de "cannot dispense with, but": “want, and”. 256 En el Ms„ en vez de “though they have also monopolized legislation, have not been able to save”: “although they have also monopolized the legislation, are unable to save”.

capital from profits, ordinarily varies inversely as the rate of profit, that is, it is great where the rate of profit is low, and small where the rate of profit is high.” (Richard Jones, “Text-Book of Lectures on the Political Economy of Nations...” Hertford, 1852, p. 21) 397. ‘‘Though that part of the revenue of the inhabitants which is derived from the profits of stock is always much greater in rich, than in poor, countries, it is because the stock is much greater; in proportion to the stock, the profits are generally much less.” (Adam Smith, “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations...”, vol. II, ch. III; citado según: Richard Jones, “Text-Book of Lectures on the Political Economy of Nations...”, Hertford, 1852, p. 21, [nota]) 397. “In England and Holland, the rate of profit is lower than in any other parts of Europe...” (Richard Jones, “Text-Book of Lectures on the Political Economy of Nations...”, Hertford, 1852, p. 21) 397. “...during the period in which her wealth and capital have been increasing the most rapidly, the rate of profits has been gradually declining...” (ibidem, páginas 21-22) 397. “...the relative masses of the profits produced... depend not alone on the rate of profit... but on the rate of profit taken in combination with the relative quantities of capital employed.” (ibidem, p. 22) 397. “The increasing quantity of capital of the richer nation... is also usually accompanied by a decrease in the rate of profits, or a decrease in the proportion, which the annual revenue derived from the capital employed, bears to its gross amount." (ibidem, p. 22) 397. "If it be said that all other things being equal, the rate of profit will determine the power of accumulating from profit, the answer is, that the case, if practically possible, is too rare to deserve consideration. We know, from observations, that a declining rate of profit is the usual accompaniment of increasing differences in the mass of capital employed by different nations, and that, therefore, while the rate of profits in the richer nations declines, all others things are not equal. If it be asserted that the decline of profits may be great enough to make it impossible to accumulate from profits at all, the answer [...] is, that it would be foolish to argue on the assumption of such a decline, because long before the rate of profits had reached such a point, capital would go abroad to realize greater profits elsewhere, and that the power of exporting will always establish some limit below profits

will never fall in any one country, while there are others in which the rate of profit is greater.” (ibidem, pp. 22-23) 397. [Marx recoge esta cita como síntesis del pensamiento desarrollado por Richard Jones en su libro (p. 23): fuera de las primary sources of acumulación... derivative ones. Como por ejemplo los owner of national debut, funcionarios, etc.”] 398. “...causes which determine the inclination to accumulate [...] 1st. Differences of temperament and disposition in the people. 2nd]y. — Differences in the porportions in which the national revenues are divided among the different classes of the population. 3rdly, — Different degrees of security for the safe enjoyment of the capital saved. 4thly. — Different degrees of facility in investing profitable, as well as safely, succesive savings. 5thly. — Differences in the opportunities offered to the different ranks of the population to better their position by means of savings.” (ibidem, p. 24) 399. “When land has been appropriated and cultivated, such land yield, in almost every case, to the labour employed on it, more than is necessary to continue the kind of cultivation already bestowed upon it Whatever it produces beyond this, we will call its surplus produce. Now this surplus produce is the source of primitive rents, and limits tire extent of such revenues, as can be continuously derived from the land by its owners, as distinct from its occupiers.” (ibidem, página 19) 449. [Marx expone aquí en sus propias palabras el pensamiento desarrollado en la Westminster Review, enero 1826, pp. 107 s: el interés, "Remuneration for the productive employments of savings; profit properly so called is the remuneration for the agency for superintendence during this productive employment.”]. 449. [Marx sintetiza en sus propias palabras el pensamiento desarrollado en la Westminster Review (p. 107): "during this productive employment”]. 464. "...est la faculté de vendre toujours de nouveau le mime objet et d’en recevoir toujours de nouveau le prix, sans jamáis céder la propriété de ce qu’on vend.” ([Bastiat-Proudhon] "Gratuité de crédit. Discussion entre M. Fr. Bastiat et M. Proudhon... ”, París, 1850, p. 9) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital”, t. III, Berlín, 1959, p. 379], 465...marchandise... á prix de revient.” (ibidem, p. 43-44) 465. "En effet, le chapelier qui vend les chapeaux..., recevoir [...] la valeur, ni

plus ni moins. Mais le capitaliste prêteur, non-seulement... rentre intégralement dans son capital; il reçoit plus que le capital, plus que ce qu’il apporte à l’échange; il reçoit en sus du capital un intérêt...” (ibidem, p. 69) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital’, t. III, Berlín, 1959, p. 379]. 465. “Il est impossible [...] que, l’intérêt du capital s’ajoutant, dans le commerce, au salaire de l’ouvrir pour composer Je prix de la marchandise, l’ouvrier puisse racheter ce qu’il a lui même produit. Vivre en travaillant est un principe qui, sous le régime de l’intérêt, implique contradiction.” (ibidem, p. 105) [traducción alemana de Karl Marx, “Das Kapital”, t. III, Berlín, 1959, p. 379], 465. "La somme de numéraire... circulant en France...” (ibidem, p. 151) 465. “...comme, par l’accumulation des intérêts, le capítal-argent, d’échange en échange, revient toujours á sa source, il s’ensuit que la relocation, toujours faite par la même main, profite toujours au même personnage." (ibidem, p. 154) [traducción alemana de Karl Marx, "Das Kapital", t. III, Berlín, 1959, p. 380], 465. "...Puisque la valeur n’est autre chose qu’une proportion, et que tous les produits sont nécessairement proportionnels entre eux, il s’ensuit qu’au point de vue social, les produits sont toujours valeurs et valeurs faites: la différence, pour la société, entre capital et produit, n’existe pas. Cette différence est toute subjective aux individus...” (ibidem, p. 250) 466. "...point de vue social...” (ibidem, p. 250) 466. “Tont travail doit laisser un excédant...” (ibidem, p. 200) 475. "The great premium attached to the possession of Gold and Silver, by the power it gives of selecting advantageous moments of purchasing, gradually gave rise to the trade of the Banker... differs from the old Usurer [...], that he lends to the rich and seldom or never to the poor. Hence be lends with less risk, and can afford to do it on cheaper terms; and for both reasons, he avoids the popular odium which attended the Usurer.” (Francis William Newman "Lectures on Political Economy”, Londres, 1851, p. 44) 475. “The introduction of money which buys all things. and in consequence of that, the favour due to creditors, who have lent [...] money to a possessor of land, brings in the necessity of legal alienation for the

payment of what has been thus lent...”257 (John Dalrymple, “An Essay towards a General History of Feudal Property in Great Britain...”, Londres, 1759, 4ª ed. p. 124) 446. "Lorsque [...] Thomas Culpepers en 1641, [...] Josias Child en 1670, Paterson en 1694 [...] la richesse dépend de la réduction mime forcée du taux de l’anterét de l’or et de l’argent. [...] suivie en Anglaterre pendant près de deux siècles...” (Charles Ganilh, “Des Systèmes d’économie politiques.... tome premier, 2ª ed., París, 1821, pp. 58-59) 476. "La loi des Douze-Tables [...] avait fixé l'intérêt de l’argent á 1 pour % par an [...] Ces lois [...] promptement violées. [...] Duilius [...] réduisit258 de nouveau l’intérêt de l’argent a 1 pour % [...], unciaria feenere. [...] réduit á 1/2 pour % en 408; et, en 413, le prét à l’intérét fut absolument défendu par un plébiscite qu’avait provoqué le tribun Genucius. [...] il n’est pas étonnant que, dans une république oh l’industrie, oh le commerce en gros et en détail étaient interdits aux citoyens, on défendit aussi le commerce de l’argent." (Dureau de la Malle "Économie politique des Romains", t. II, París, 1840, pp. 259261) 477. “Cet état dura trois cents ans, jusqu'á la prise de Carthage. [...] 12 pour %, mais 6 pour % était259 le taux commun de l'intérêt annuel.” (ibidem, p. 261) 477. “...Justinien fixe l’intérêt à 4 pour % [...] usura quincunx [...] de Trajan est [...] intérêt légal de 5 pour % [...] 12 pour % [...] était l’intérêt commercial en Egypte, 146 ans avant J.-C.” (ibidem, pp. 262-263) 477. “That a man who borrows money with a view of making a profit by it should give some portion of his profit to the lender, is a self-evident principle of natural justice. A man makes a profit usually by means of traffic. But in a country purely agricultural, and under such a government as was the feudal system,260 there can be but little traffic, and hence but little profit.261 Besides, in an agricultural country a

257 En el Ms., en vez de "for the payment of what has been thus lent": “para el anticipo”. 258 En el Ms.: "réduit”. 259 En el Ms., en vez de “12 por 100, mais 6 pour 100 était”: "12 por 100 y ahora 6 por 100”. 260 En el Ms., en vez de “But in a country purely agricultura!, and under such a government as was the feudal system”: "Pero, en la Edad Media, la población era puramente agrícola. Y allí como baja el gobierno feudal...”. 261 Sigue a esto en el Ms., la siguiente frase: “de ahí las leyes contra la usura, justificadas en la Edad Media”.

prson seldom wants to borrow money except he be reduced to poverty or distress by misfortune.” (James William Gilbart, “The History and Principles of Banking”, Londres, 1834, p. 163) 477. "In the reign of Henry VIII, interest was limited262 to 10 per cent. James I. reduced it to 8 per cent; [...] Charles II. [...] to 6 per cent [...] Anne [...] to 5 per cent.” (ibidem, pp. 164-165) 477. “...in those times, the lenders [...] had, [...] though not a legal, yet an actual monopoly, and hence it was necessary that they, like other monopolists, should be placed under restraint.” (ibidem, p. 165) 477. “In our times, it is the rate of profit which regulates the rale of interest. In those times, it was the rate of interest which regulated the rate of profit. If the money-lender charged a bight rate of interest to the merchant, the merchant must have charged a higher rate of profit on his goods. Hence, a large sum of money would be taken from the pockets of the purchasers to be put into the pockets of the moneylenders. This additional price [...] upon the goods, would render the public less able and less inclined to purchase them.” (ibidem, p. 165) 477. "...que pour savoir si un pays est riche ou pouvre [...] il ne faut pas faire d’autre question que cello-ci:263 Quel y est le prix de l'intérét de l’argent?” (Josias Child, "Traités tur le commerce...”, Amsterdam y Berlín, 1754, p. 74) 478. “...comme le Champion de la troupe craintive & tremblante des usuriers,264 il établit sa principale batterie vers le côté que j’ai avouté être le plus foible... II nie positivement que le bas intérêt en soit la cause, & il assûre qu’il n'en que l'effet...’’ (ibidem, p. 120) [traducción alemana de Kar! Marx, “Das Kapital’', t. III, Berlín, 1959, p. 651). 478. “Quand on réduit l'intérêt, ceux qui rappelent leur argent font forcés, ou d’acheter des terres, ou de le placer dans le commerce.” (ibidem, p. 133) 478. "Car pendant que l'intérêt est à 6 pour cent, personne ne s'exposera à courir des risques dans le commerce par mer, pour ne gagner que 8 à 9 pour cent, profit dont les Hollandois qui ont l’argent à 4 & à 3 pour cent, sont fort contens.” (ibidem, p. 134)

262 En el Ms.: "los intereses restringidos por Enrique VIII”. 263 En el Ms., en vez de “il nc faut pas faire d’autre question que cella-ci”: “sólo cabe preguntar”. 264 En el texto original inglés, esta frase, después de la aquí traducida, dice: "Champion for the slie and the timorous herd of usurers”.

478. [Marx sintetiza aquí en palabras propias (en alemán) el pensamiento desarrollado por Child en su obra, p. 140). 478. “...la réduction265 porte une nation à l’ceconomie.” (ibidem, p. 144) 478. "...si le commerce est ce qui enrichit un Royaume, & si la dimmution de l’intérét augmente le commerce [...] dés-lors la réduction de l'intérét, ou la restriction de l’usure [...] est sans doute une cause principale & productive des richesses d’une nation.266 Il n’est point absurde de dire que le même chose peut être en même temps cause dans certaines circonstances,267 & effet dans d’autres." (ibidem, p. 155) * 478. “...l’œuf est la cause de la poule, & la poule est la cause de l’œuf. La réduction de l’intérêt peut donc causer une augmentation de richesses, & l'augmentation des richesses causer une plus grande réduction de l’intérêt...”268 (ibidem, página 156) 478. “...je suis l'avocat de l'industrie, & sa réponse, qu’il269 plaide pour la paresse et l'oisiveté.” (ibidem, p. 179) [traducción alemana de Kar! Marx, “Das Kapital’’, III. Band, Berlín, 1959, p. 651)

265 En el Ms.: “La reducción de intereses”. 266 En el texto original inglés esta frase, después de la traducida aquí, dice: “A primary and principal cause of the riches of any nation''. 267 En el Ms.: "Circumstances”. 268 La siguiente frase traducida por Marx al alemán es una síntesis del pensamiento más adelante desarrollado por Child, 269 En el Ms., en vez de “sa réponse, qu’il”: "et mon adversaire”.

ÍNDICE BIBLIOGRAFICO

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vigentes sobre las condiciones de los negocios pecuniarios], Londres, 1757, 466. [Bernier, François] "Voyages de François Bernier, Docteur en Médicine de la faculté de Montpellier, contenant la description des États du Grand Mogol, de l’Indoustan, du royaume de Cachemire, etc. Oü il est traité des richesses, des forces, de la justice, et des causes principales de la décadence des États de l'Asie, et de plusieurs événemens considérables; et où l’on voit comment l'or et l’argent, après avoir, circulé dans le monde, passent dans l’Indoustan, d'où ils ne reviennent plus.” 2 vols. ["Los viajes de François Bernier, Doctor en Medicina de la Facultad de Montpellier, en que se contiene la descripción de los Estados del Gran Mogol de Indostán, Cachemira, etc. En que se había de las riquezas, los ejércitos, la justicia y las causas fundamentales de la decadencia de los Estados del Asia y de varios notables acontecimientos, y donde se ve cómo el oro y la plata, después de circular por el mundo, refluyen por el Indostán, de donde no vuelven”.] 2 vol, París, 1830 (la primera edición apareció en 1699, en Amsterdam) 387. Bray, J[ohn] F[rancis] "Labour’s Wrongs and Labour’s Remedy; or, The Age of Might and the Age of Right”. [“Los males y remedios del trabajo, o la época del poder y la época de la justicia”], Leeds, 1839, 283-288. Cairnes, J[ohn] E[lliot] “The Slave Power: its Character. Career, and probable Designs: being an Attempt to explain the real Issues, involved in the American Contest”. (“El poder esclavista; su carácter, su trayectoria y su probable perspectiva. Ensayo de explicación de los fundamentos reales de la lucha sostenida en el conflicto norteamericano”], Londres, 1862, 216. Carey, H[enry] C[harles] "Principles of Political Economy. Part the first: of the Laws of the Production and Distribution of Wealth”. ("Principios de economía política. Primera parte: Sobre las leyes de la producción y distribución de la riqueza”], Filadelfia, 1837, 164. [Cazenove, John] "Outlines of Political Economy; being a plain and short View of the Laws relating to the Production, Distribution, and Consumption of Wealth; to which is added a Brief Explanation of the Nature and Effects of Taxation; suited to the Capacity of every one”. (“Bosquejo de Economía política; un resumen breve y claramente comprensible acerca de las leyes que rigen la producción, la

distribución y el consumo de la riqueza. A lo que se añade una explicación condensada de la naturaleza y los efectos de los impuestos, asequible a la inteligencia de todos”], Londres, 1832, 7. 52-57, 151155. Cazenove, John véase Malthus, T[homas] R[obert] "Definitions in Political Economy”, etc., Londres, 1853. Chalmers, Thomas "On Political Economy in Connexion with the Moral State and Moral Prospects of Society.” Second edition. (Sobre la Economía política en relación con el estado moral y las prospectivas morales de la sociedad.” Segunda edición. La primera edición se publicó en el mismo año de 1832], Glasgow, Edimburgo, Dublín y Londres, 46, 276. Chavée [Honoré-Joseph] “Essai d'étymologie philosophique ou Recherches sur l'origine et Ies variations des mots qui expriment les actes intellectuels et moraux". (“Ensayo de etimología filosófica o investigaciones sobre el origen y las variaciones de las palabras que expresan 1os actos intelectuales y morales], Bruselas, 1844, 263. Cherbulrez, A[ntoine-Elísée] “Richesse ou Pauvreté. Exposition des causes et des effets de la distribución actuelle des richesses sociales”. (“Riqueza o pobreza. Exposición de las causas y los efectos de la actual distribución de la riqueza social”], París, 1841. (La primera edición se publicó en París y Ginebra, en 1840, bajo el título de “Rico o pobre”, etc., 319, 325-393, 336-337, 349-351. Child, Josiah “Traités sur le commerce et sur les avantages qui résultent de la réduction de l’interest de l’argent. Avec un petit traité contre l'usure; par le Chevaliet Thomas Culpeper. Traduits de l’Anglois”. [‘Tratados sobre el comercio y las ventajas derivadas de la reducción de los intereses del dinero. Con un pequefio tratado contra la usura por... Traducido del inglés"], Amsterdam y Berlín, 1754. (La primera edición de esta obra de Child se publicó en Londres, en 1668, en forma de pequefio folleto. En 1669-1670 escribió Child diez capítulos adicionales, que completaron el libro. El estudio de Culpeper se editó por vez primera en Londres en 1621; desde 1668, apareció como

Corbet, Thomas “An Inquiry into the Causes and Modes of the Wealth of Individuals; or the Principles of Trade and Speculation explained.” In two parts. (“Investigación sobre las causas y los modos de la riqueza

de los individuos, o explicación de los principios; del comercio y la especulación." En dos partes), Londres, 1841, 255, 315, Culpeper, Thomas 'Traité contre l’usure...” siehe Child, Josiah "Traités sur le commerce..."Dalrymple, John "An Estay towards a General History of Feudal Property in Grcat Britain.” The fourth edition corrected and enlarged. ("Ensayo de Historia general de la propiedad feudal en la Gran Bretaña. Cuarta edición corregida y aumentada”], Londres, 1759. (La primera edición apareció en Londres en 1757.) 475. Dureau de la Malle [Adolpho-Jules-César] "Economie politique dea Romains”, tome I et II. [“Economía política de los romanos”, tomo I y II], París, 1840, 476477. "The Economist, Weekly Commercial Times, Bankers’ Gazette, and Rallway Monitor: A political, literary, and general Newspaper”. ("Times Comercial semanal, La Gacela del banquero y el Monitor ferroviario; revista política, literaria y general”, Londres, 1854. 255. “The Edinburgh Review, or Critical Journal”. [“La revista de Edimburgo o periódico crítico”], 167. Tom XL, March-July, 1824, 167. Tom LIV, August-December, 1831, 352. Encyclopaedia Britannica, 167. "Essay on the Application of Capital to Land...” véase [West, Sir Edward] "Essay on the Application of Capital to Land..." "Ensayo de aplicación del capital a la tierra...” Galiani, Ferdinando “Della Moneta”. ["Sobre el dinero."] (1750. In: Scrittori Classici Italiani di Economía Política. Parte moderna. Tomo III. En Clásicos italianos de la Economía política. Nueva parte. Volumen III], Milán, 1803, 237. Ganilh, Charles "Des Systèmes d'économie politique, de la valeur comparative de leurs doctrines, et de celle qui paratt la plus favorable aux progrés de la richesse.” Seconde édition. Tome I et II. ["De los sistemas de Economía política, del valor comparativo de sus doctrinas y de la que parece ser más favorable a los progresos de la riqueza.” Segunda edición. Vols. I y II], París, 1821. (La primera edición apareció en París en 1809.) 476. Gilbart, James William "The History and Principles of Banking.” Second edition. [‘‘Historia y principios de la Banca." Segunda edición], Londres, 1835, 477.

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“Outlines of Political Economy...” V. [Cazenove, John] "Outlines of Political Economy...” Prévost, G[illeau]me "Réflexions sur le systéme de Ricardo”. Reflexiones sobre el sistema de Ricardo. V. McCulloch (MacCulloch), J[ohn] R[amsay] “Discours sur l’origine, les progres”, etcétera. “Proudhon, Pierre-Joseph S. [Bastiat, Frédéric et Pierre-Joseph Proudhon] “Gratuité du crédit...” [Quincey, Thomas de] “Dialogues of Three Templars on Political Economy, chiefly in relation to the Principles of Mr. Ricardo.” In: "The London Magazine” for April and May, vol. IX, 1824. (“Diálogos de tres Templarios sobre Economía política, principalmente en relación a los principios de Mr. Ricardo." En: "El Magazzine de Londres", de abril y mayo, vol. IX, 1824], 109-110. Quincey, Thomas de “The Logic of Political Economy”. (“La lógica de la Economía política”], Edimburgo, y Londres, 1844, 110. Ramsay, George “An Essay on the Distribution of Wealth”. [Ensayo sobre la distribución de la riqueza], Edimburgo, 1836, 289-300, 306-307, 308, 310, 311-313, 315-317. Ravenstone, Pierey “Thoughts on the Funding System, and its Effects". [“Pensamientos sobre el sistema de la Deuda pública y sus efectos]”, Londres, 1824, 229, 230, 233-234, 236-237, 274-275. Ricardo, David "On the Principles of Political Economy, and Taxation”. ("Sobre los principios de Economía política y tributación], Londres, 1817, 7, 41, 58, 73. Idem. Second edition [2ª ed,], Londres, 1819. Idem. Third edition (3ª ed.], Londres, 1821. Ricardo, David "Des Principes de l’économie politique, et de l'impót. Traduit de l’anglais par F. S. Constancio, D. M. etc.; avec des notes explicatives et critiques, par M. Jean-Baptiste Say.” Tome premier et second. ("Sobre los principios de Economía política y tributación. Trad. del inglés por F. S. C., D. M.”, etc.; con notas explicativas y críticas por M. J.-B. Say. Tomos primero y segundo], Paris, 1819. (La segunda edición se publicó en París en 1835.) 73, 105. Ricardo, David "On Protection to Agriculture" (fourth edition… ("Sobre el proteccionismo en favor de la agricultura], Londres, 1822. (Las tres primeras ediciones se publicaron en el mismo año.) 42. Roscher, Wilhelm “Die Grundlagen der Nationalökonomie. Ein Handund

Lesebuch für Geschäftsmänner und Studierende”, Dritte Auflage, Stuttgart und Augsburg, 1858. [“Los fundamentos de la Economía política. Tratado y libro de lectura para hombres de negocios y estudiantes.” Tercera edición], 164, 311. Say, Jean-Baptiste "Traité d'économie politique, ou simple exposition de la manière dont se forment, se distribuent et se consomment les richesses.” Seconde édition. Tome premier et second. ("Tratado de Economía política, o simple exposición del modo cómo se forman, distribuyen y consumen las riquezas.” Segunda edición. Tomos primero y segundo], París, 1814, 104, 163. "The Scotsman; or, Edinburgh Political and Literary Journal”. ("El Escocés, o Gaceta política y literaria de Edimburgo”], 167. Senior, Nassau W[illiam] “An Outline of the Science of Political Economy”. ["Esbozo de la ciencia de la Economía política”], Londres, 1836, 311. Sismondi, J[ean]-C[harles]-L[éonard] Simonde de "Etudes sur l’économie politique.” Tom I et II. (“Estudios de Economía política." Tomos 1 y II], Bruselas, 1837-1838, 255. Sismondi, J[ean]-C[harles]-L[éonard] Sismondi de "Nouveaux principes d'économie politique, ou De la richesse dans ses rapports avec la population." Seconde édition. Tome premier et second. (“Nuevos principios de Economía política o De la riqueza en sus relaciones con la población." Segunda edición. Tomos I y II], París, 1827, 33, 42. Smith, Adam “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations.” Two vols. ("Investigación sobre la naturaleza y las causas de la Riqueza de las Naciones. Dos vols.], Londres, 1776, 59, 364, 439. Smith Adam "An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. With a Life of the Author, an introductory Discourse, Notes, and supplemental Dissertations. By J. R. McCulloch.” In four volumes. ("Investigación sobre la naturaleza y las causas de la Riqueza de las Naciones. Con una Vida del autor, un discurso de introducción, notas y explicaciones complementarias." Por J. R. M. C. En cuatro vols.], Edimburgo, 1828, 155-158, 162-166, 397. Smith, Adam “An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. With a Commentary, by the Author of ‘England and America'" (Edward Gibbon Wakefield). In six volumes. [“Investigación sobre la naturaleza y las causas de la Riqueza de las Naciones. Con un comentario sobre el autor de ‘Inglaterra y Norteamérica”’ (E. G. W.),

en seis vols.], tomo I, Londres, 1835, 169, 225. Smith, Adam ‘‘Recherches sur la nature et les causes de la richesse des nations. Traduction nouvelle, avec des notes et observations; par Germain Garnier.” Tomes I-VI. [‘‘Investigaciones sobre la naturaleza y las causas de la Riqueza de las Naciones. Nueva traducción, con notas y observaciones, por G. G.” Tomos I-VI], tomos I y II. París, 1802, 19. "The Source and Remedy of the National Difficulties, deduced from Principles of Political Economy, in a Letter to Lord John Russell”. ["La fuente y el remedio de las dificultades nacionales, derivado de los principios de Economía política, en una carta a lord J. R.”J, Londres, 1821, 212-214. 224-228, 230, 236, 268, 277. Stirling, Patrick James “The Philosophy of Trade; or, Outlines of a Theory of Profits and Prices, including an Examination of the Principles which determine the relative Value of Corn, Labour and Currency”, ["La filosofía del comercio, o bosquejo de una teoría de la ganancia y los precios, en que se incluye una investigación acerca de los principios que determinan el valor relativo del trigo, el trabajo y los medios de circulación”], Edimburgo. 1846, 170. Storch, Henri “Cours d'économie politique, ou Exposition des principes qui determinent la prospérité des nations. Avec des notes explicatives et critiques par J.-B. Say." Tomes I-IV. (“Curso de Economía política o exposición de los principios que determinan la prosperidad de las naciones. Con notas explicativas y críticas por J. B. S.”], Tomo I, París, 1823, 313. Torrens, R[obert] "An Essay on the Production of Wealth; with an Appendix, in which the Principles of Political Economy are applied to the actual Circumstances of this Country". [Ensayo sobre la producción de la riqueza; con un apéndice en que se aplican los principios de la Economía política a las circunstancias actuales de este País], Londres, 1821, 16, 58, 60-61, 65. Torrens, R[obert] "A Letter to the Right Honourable Sir Robert Peel, Bart., M. P., &c. &c. &c. on the Condition of England, and on the Means of Removing the Causes of Distress.” Second edition, [“Carta al Muy Honorable Sir R. P., etc. etc., etc., sobre la situación de Inglaterra y los medios para eliminar las causas de la penuria.” Segunda edición], Londres, 1843, 198. Ure, Andrew “Philosophie des manufactures, ou Economie industrielle de la

fabrication du coton, de la laine, du lin et de la soie, avec la description des diverses machines employées dans les Atelien anglair." Traduit sous les yeux de l’auteur. Tome I et II. ["Filosofía de las manufacturas, o Economía industrial de la fabricación del algodón, la lana, el lino y la seda, con la descripción de las diferentes máquinas que se emplean en los talleres ingleses.” Tomos I y II], París, 1836, 393. “La Vox du Peuple". (“La Voz del Pueblo”], París, 464. [Wahefield, Edward Gibbon] "A Commentary to Smith’s Wealth of Nations". [“Comentario a la Riqueza de las Naciones de Smith. V. Smith, Adam, "Investigación sobre la naturaleza y las causas de las Riquezas de las Naciones”], Londres, 1835. [West, Sir Edward] “Essay on the Application of Capital to Land, with Observations shewing the Impolicy of any great Restriction of the Importation of Com, and that the Bounty of 1688 día not lower the Price of it. By a Fellow of University College, Oxford”, (“Ensayo sobre la aplicación del capital a la tierra, con observaciones en que se demuestra la falta de política de una gran restricción de la importación de trigo y que la prima de 1688 no hizo bajar los precios de este cereal. Por un miembro del Colegio Universitario de Oxford”], Londres, 1815, 272. “The Westminster Review”. ("La Revista de Westminster”], vol. V, eneroabril, 1826],

Londres, 449.

Abraham a Santa Clara (seud.) (1644-1709). Predicador, moralista y escritor humorístico alemán nacido en Kreenheinstetten y fallecido en Viena. Su verdadero nombre era Juan Ulrico Megerle. Se hizo famoso en la ciudad de Viena debido en gran parte a sus sermones. 42 Ana (Estuardo) (1655-1714). 476, 477 Anderson, James (1739-1808). Economista escocés. Estudió en Edimburgo y se dedicó a la agricultura. Aplicó, en sus propiedades rurales, los avances científicos de la época. Anticipó la teoría ricardiana de la renta. Autor de Essays relating to agriculture and rural affairs, Recreations in agriculture y Observations of slavery. Marx se ocupa de él en la parte que trata de la historia de la llamada “ley de Ricardo". 30, 43, 51 Anteo. 474 Aristóteles (384-322). 472, 474 Arad, Karl (1788-1877). Economista alemán, librecambista. 446 Bailey, Samuel (1791-1870). Filósofo y economista vulgar inglés nacido en Sheffield. En filosofía representó el paso de la escuela escocesa a la escuela psicológica experimental de Herbert Spencer. También se logró distinguir momentáneamente en la política a propósito de algunos escritos. Pero es en la economía política donde desempeñó su actividad más importante. Es autor de A critical Dissertation on the Nature, Measures and Causes of value y A Letter to a Political Economist, principalmente. La base de su teoría del valor, que es en esencia lo que tiene relevancia para Marx, consiste en su crítica a Ricardo en cuanto que el valor relativo de las mercancías se determine por la cantidad de trabajo contenido en ellas y en cuanto a las confusiones propias a Ricardo respecto de las “distintas determinaciones del valor". Ante este planteamiento ricardiano de las determinaciones del valor, dice Marx, Bailey no encuentra más que contradicciones además de que de inmediato se manifiesta en contra del valor absoluto de Ricardo. Pero a su vez señala Marx la unilateralidad que implica la solución de Bailey: éste no se da cuenta que la relatividad del concepto del valor no queda superada “por el hecho de que todas las mercancías, en cuanto valores de cambio, son

solamente expresiones relativas del tiempo de trabajo social y de que su relatividad no estriba solamente, ni mucho menos, en la proporción en que se intercambian, sino en la relación que todas ellas guardan con este trabajo social, como sustancia suya". La crítica de Marx a esta solución de Bailey da forma igualmente a gran parte de los conceptos que sobre el valor desarrolla en el capítulo I de El capital. 20, 75, 96, 110, 118, 121-124, 126-134, 136-140, 142-143, 145-148, 150, 152, 160, 230, 263 Banfield, Thomas Charles (1795-1880). Economista vulgar inglés nacido en Londres. Desempeñó la cátedra de economía política en la Universidad de Cambridge, de 1844 a 1855 y, desde 1846, la secretaría del consejo privado de la reina a propuesta de Robert Peel. Su principal obra económica es la citada por Marx aquí: The Organisation of Industry..., editada en Londres. 288 Barton, John (fines del siglo XVIII-mediados del XIX). Economista vulgar inglés. Marx se ocupa de él con relación a sus ideas de la demanda de trabajo, de que los distintos elementos orgánicos integrantes del capital no crecen al mismo ritmo que la acumulación y el desarrollo de las fuerzas productivas, lo cual indicaría que la parte invertida en salarios va disminuyendo proporcionalmente con respecto a la parte que Barton llama capital fijo. Asimismo, le señala su error al concebir tal diferenciación sólo en la forma en que se presenta en el proceso circulatorio. Autor de Observations on the circumstances which influence the condition of the Labouring Classes of Society. 216 Bastiat, Frédéric (1801-1850). Economista vulgar francés, librecambista y enemigo declarado de las teorías de Proudhon en su obra Gratuité du Crédit, Su obra principal es Harmonies économiques, donde sienta la tesis que trata de establecer la armonía entre los intereses del trabajo y el capital. Tanto Marx como Engels combatieron duramente sus teorías. 80, 444, 462, 464, 472 Bentham, Jeremy (1748-1832). Filósofo inglés, fundador del utilitarismo. Desde los inicios de su carrera de derecho en Oxford fue inclinándose hacia la creación de proyectos prácticos de legislación. Su primer escrito importante es Introduction to the principles of morals and legislation, donde fundamenta una de sus ideas centrales: la de procurar la mayor felicidad posible para el mayor número de seres; así, el verdadero objeto de la moral es la felicidad (deontología).

Igualmente, logró algunos cambios prácticos en la organización de los tribunales gracias a la influencia de sus sistemas y, más tarde, como producto de sus esfuerzos personales, ahondó más sobre la materia, logrando con ello una comprensión más sistemática y más amplia, misma que le llevó a la elaboración de planes para construir prisiones y manicomios. De este periodo es su obra Rationale of judicial evidence. Fue Bentham durante algún tiempo duramente combatido por el partido tory, que le temía por sus ideas reformadoras del Parlamento y por proclamar el principio del librecambio y la separación de la Iglesia y el Estado así como por atacar las leyes de la usura. Fundó en Londres la famosa Westminster Review, publicación que tenía una cierta resonancia entre los leaders del naciente radicalismo: Cobbet, Grote, los dos Mill y otros. 466, 472, 476 Bernier, François (1620-1688). Filósofo, médico y viajero francés, hombre muy popular en su época. Fue alumno de Gassendi y tuvo como condiscípulos a Moliére, Hesnault y otros. Viajó por gran parte de Europa y Medio Oriente. En la India permaneció por doce años como médico del gran mogol Areng-Zeb. De regreso en Francia se dedicó casi por entero a la filosofía, contribuyendo a popularizar las doctrinas de Gassendi; colaboró con Racine y Boureau en el Arrêt burlesque y a La Fontaine llegó a sugerir muchos temas de sus fábulas. 387 Bray, John Francis (1809-1895). Economista vulgar inglés, partidario de Robert Owen, cartista y uno de los teóricos del principio del "dinerotrabajo”. Marx se ocupa de él en un apartado especial denominado "reacción contra los economistas”. También lo menciona y lo cita por extenso en Miseria de la filósofa, considerándolo como el antecesor directo de Proudhon en muchas de sus ideas. 283, 285 Buchanan, David (1779-1848). Economista vulgar inglés, "gran adversario de los fisiócratas” (Marx). 356 Büsch, Johann Georg (1728-1800). Periodista y economista alemán. Estudió teología en Gotinga y más tarde historia, ciencias y filología. En 1757 se estableció en Hamburgo ocupando una cátedra de matemáticas. Más tarde él mismo fundó una escuela de artes y oficios. De entre sus obras destacan: Grundrisse einer Geschichte der merhkwürdigsten, Esfahrungen, Enzyllopädie da historischen philosophischen und matematischen Wisenschaften y otras obras. 216 Caco. Gigante mitológico, ladrón. Habitaba en una caverna del monte

Aventino. Robó con astucia el ganado a Hércules, haciendo caminar hacia atrás a los «bueyes de tal modo que no se adivinaba de dónde provenía. Pero Hércules lo descubrió (según la leyenda, por una denuncia de Caca, hermana de Caco) y le dio muerte. 474, 475 Cairnes, John Elliot (1823-1875). Economista vulgar inglés. Estudió leyes en la Universidad de Dublín, donde más tarde enseñó economía política. Lo mismo hizo en el Queen's College, de Galway y en la Universidad de Londres. Seguidor de John Stuart Mill. Consideró la economía casi como una ciencia matemática, procurando deducir sus principios sin preocuparse gran cosa de la trascendencia práctica de los mismos. Publicó las obras The character and logical method of political economy, The slave power, Essays on political economy, Political Essays y otras más. 216 Carey, Henry Charles (1793-1879). Economista vulgar norteamericano, adversario de la teoría de la renta de Ricardo, teórico de la “armonía de intereses” entre las clases, primero librecambista y después proteccionista, citado y criticado por Marx en El capital. Autor, entre otras obras, de Essay on the rafe of wages, The slave trade, domestic and foreign y Principles of Social Science. 164, 227 Carlornagno (742-814). 476 Carlos II (Estuardo) (1630-1685). 477 Cato (Catón) Marco Porcio (234-149 a.n.e.) Político e historiador latino, autor de la obra Orígenes. Fue censor romano y, convencido de la austeridad de sus principios, procuró por todos los medios limitar el lujo que empezaba a corromper a Roma. 467 Cazenove, John (siglo XIX). Economista vulgar inglés, “editor, apologista y comentador de Malthus” (Marx). 7-8, 10, 16, 22-23, 25-27, 47 Constando, Francisco Solano (1772-1846). Médico, escritor y político portugués, Estudió y se doctoró en Edimburgo. Partidario de Napoleón durante la invasión francesa a España y Portugal. Desempeñó cargos diplomáticos. Traductor de obras de medicina e historia. También tradujo al francés las obras de Godwin, Malthus v Ricardo. 91 Corbet, Thomas (siglo XIX). Economista vulgar inglés, seguidor de las teorías económicas ricardianas. Autor de An Inquiry into the causes and modes of the wealth of individuals, que es la obra a la que Marx se refiere. 255. 315

Culpeper, Sir Thomas (1578-1662). Economista inglés. Presenta al Parlamento un proyecto de la ley contra la usura que reducía el interés legal del 10 al 8 por 100, el cual es publicado en 1621 con el titulo de Tract against the high rafe of usurie. Al mismo tiempo que la baja de interés, estudia en particular la oposición entre éste y el capital industrial. 415, 476 Custodí, Pietro (1771-1842). Economista y escritor italiano, de los principales en Italia después del periodo de la economía clásica. Continuador de la Storia di Milano, de Pietri Verri. Publicó la gran colección titulada Scrittori classici italiani di economía política (18031816), en 49 volúmenes. Es autor de unos Elernenti di economía política. 237 Chalmers, Thomas (1780-1847). Teólogo y economista vulgar escocés, fundador de la iglesia presbiteriana en Escocia. Fanático partidario de Malthus. Sus principales doctrinas económicas se centraban en el peuperismo. cuya solución creía encontrar en la ayuda voluntaria de las clases ricas. Autor de una abundante bibliografía teológica y económica, Se destacan sus obras On Political Economy, in Connexion with the Moral State and Moral Prospecta of Society, Inquiry into the extent and stability of national resources, Commercial Discourses y Treatise on political economy. Chavée, Honoré Joseph (1813-1875). Filólogo belga que dominó numerosas lenguas. Ejerció varios ministerios eclesiásticos en Bélgica hasta 1844. Desde entonces se dedicó a los estudios lingüísticos en la Universidad de Lovaina. Al parecer, su objeto era demostrar la unidad primitiva del lenguaje de toda la especie humana para mejor sostener el dogma del origen común e igual de todos los hombres; sin embargo, las teorías filológicas entonces dominantes le condujeron a una posición diametralmente contraria. Se le considera uno de los creadores de la filología comparada. Publicó y editó la Revue de linguistique et de Philologie comparée. Sus obras más importantes son Françáais et wallon, perállele linguistique, Les langues et les races y otras. 263 Cherbuliez, Antoine Elisée (1797-1869). Político y economista vulgar suizo, discípulo de Sismondi. Juez y profesor de derecho público y de economía política en Ginebra, donde también fundó y dirigió dos periódicos cargando contra los socialistas y en particular contra Proudhon. Profesó el utilitarismo siguiendo estrictamente a Bentham.

Autor de Riche on patrvre. Le Socialismo, c'est la barbarie y Etudes sur les cansa de la materie tant morale que phisique. Marx señala de él su intento por distinguir el capital constante y variable. Refuta su falsa idea de que el capital productivo tiende tajantemente a disminuir. Asimismo examina su tratamiento acerca de la tasa de ganancia. A pesar de que buena parte de sus análisis se centran en el proceso productivo, a ¡nido de Marx, Cherbuliez no logra superar la mera apariencia de la circulación mercantil. 319-321, 325-330, 332-334, 336, 349-350 Chevé, Charles François (1813-1875). Periodista francés. 464 Child, Sir Josiah (1630-1699). Comerciante y economista inglés; mercantilista. Accionista de la Compañía de las Indias y más tarde su gobernador. En un principio militó en el partido wigh pero al tomar el mando de la Compañía se pasa al partido tory. Aborda el problema del pauperismo, al que trata de encontrarle solución sustituyendo los distritos por parroquias y enviando a las colonias a los menesterosos. Abogó por la reducción del interés y por la protecdón'del comerdo local. Entre sus escritos destaca su obra Brief observations concerning trade and interest of money. 415, 476 Dahymple, Sir John (1726-1810). Escritor y abogado escocés. nieto de Sir Jacobo Dalrymple. Publicó varios folletos, obras históricas y manuales de química industrial. Fue además abogado en el Tribunal de Edimburgo así como delegado de Hacienda. Sus principales obras son: An Essay towards a General History of Feudal Property in Great Britain, Coosiderations on the Policy or Entalils in a Nation y otras.

Darwin, Charles Robert (1809-1882). Célebre naturalista inglés nacido en Shrewsbury. En un inicio estudió medicina en Edimburgo y más tarde en Cambridge; sin embargo, su verdadero interés iba paulatinamente centrándose en el estudio de la historia natural. Trabó amistad con el botánico Henslow, quien lo invitó a que formero parte como naturalista en el viaje que en el bergantín Beagle iba a emprender el capitán Fitz-Roy para explorar las costas de Patogenia, Chile, Perú y algunas islas del Pacífico. Vuelto u Inglaterra en 1836 se puso a trabajar primero en Londres y luego en Cambridge sobre la preparación y publicación de los resultados de su viaje, mismos que le sirvieron para reunir datos esenciales para su teoría acerca del origen y

evolución de las especies. De qué modo apreciaba Marx a Darwin puede verse en el siguiente pasaje de una carta dirigida a Engels: "En cuanto a Darwin, al que he examinado de nuevo, me divierte cuando pretende aplicar igualmente a la flora y a la fauna, la teoría ‘de Malthus', como si en el señor Malthus no residiera la astucia justamente en el hecho de que no es aplicada a las plantas y los animales, sino sólo a los hombres —con la progresión geométrica— en oposición a lo que sucede con las plantas y los animales. Es curioso ver cómo Darwin descubre en las bestias y en los vegetales su sociedad inglesa, con la división del trabajo, la concurrencia, la apertura de nuevos mercados, las ‘invenciones’ y la ‘lucha por la vida’ de Malthus''. Y en otra carta, dirigida a Lavrov, expresa lo siguiente: “De la doctrina darwinista acepto la teoría de la evolución pero no me quedo con el método demostrativo de Darwin (lucha por la vida, selección natural [...]) más que como una primera expresión, una expresión provisional, imperfecta, de un hecho que se acaba de descubrir. Hasta Darwin, son precisamente quienes no ven hoy por todas partes” (dentro de la sociedad) "más que la lucha por la vida (Vogt, Büchner, Moleschot, etc.) quienes afirman la existencia de la acción coordinada de la naturaleza orgánica [...]. Si, por consiguiente, alguien que se considera a sí mismo como naturalista se permite resumir toda la riqueza, toda la variedad de la evolución histórica en una fórmula restringida y unilateral, la de ‘la lucha por la vida', fórmula que no puede admitirse ni siquiera en el campo de la naturaleza sino cum grano salís, este procedimiento encierra ya su propia condenación”. 261 Destutt de Tracy, Antoine Louis Claude, conde de (1754-1836). Filósofo y escritor francés. Coronel de infantería al estallar la Revolución de 1789. Se opone a que el Estado adopte cualquier religión. Amigo íntimo de Cabanis, Condorcet y Daunon. A la caída de Robespierre, interviene en la dirección oficia] de la instrucción y se convierte en el jefe de los que más tarde Napoleón llamará ideólogos. Desde temprano comienza a interesarse por el estudio de las bases del conocimiento, tema en el que se centran sus obras. Su influencia más visible es Condillac y el sensualismo inglés. Autor de Elément d’idéologie y Traité de la volunté et de ses effets. 122, 163 Dureau de la Malle, Adolphe Jules Cesar Auguste (1777-1857). Escritor francés, hijo de Juan Bautista. Se dedicó en un principio a la poesía y

tradujo varias obras literarias al francés. Su obra más conocida es el poema Bayard on la conquéte du Milanais. Entre sus obras históricas se destacan Introducirán du chameau en Afrique. Du laxe chez les romains y otras muchas. 477 Enrique VIII (1491-1547). 476 Ezequiel (siglo VI a.n.e.) Uno de los llamados cuatro profetas mayores. 467 Fairbairne, Sir William (1789-1874). Ingeniero inglés nacido en Kelso, Escocia. Introdujo algunas mejoras en la maquinaria de hilados, construyó los primeros barcos de hierro y, en 1835, abrió un gran establecimiento de construcciones navales en Millwall, rompiendo marcas de producción. Asimismo, echó adelante múltiples inventos y adaptaciones en el campo de la mecánica y la construcción. Sobre estos temas dejó algunos tratados: Application of iron to building purposes, Treatise on mill and millwork, y otros. Federico II (Hohenstaufen) (1194-1250). 476 Fourier, François Mane Charles (1772-1837). Filósofo y moralista francés, conocido socialista utópico. Como empleado de comercio en Marsella publicó un artículo político, “Le triunvirat”, que entonces causó gran impresión, entre otros, al cónsul Napoleón. Después de continuados estudios filosóficos publicó en 1801 su famosa obra Théorie des quatre mouvements et da destinées genérales, en la cual exponía los fundamentos de sus sistema socialista. En 1822 publicó Traité d'assocration domestique agrícole, misma que en 1841 publicó con el título Théorie de l’unité universelle. Fourier, junto con Owen y SaintSimon, forma una importante trilogía de pensadores que, sin ser todavía socialistas, fueron considerados por los economistas como los predecesores inmediatos del socialismo. De cualquier modo, aunque Fourier preconice una nueva organización económico-social, en la que quedaría abolido el régimen del asalariado y su falansterio corresponda al mismo tipo de concepción utópica comunista de Owen, Campanella o Moro, su nombre figura más bien en la extrema derecha entre aquella tríada de pensadores del socialismo. A diferencia de Owen y Saint-Simon, Fourier no ataca la propiedad privada por más que pretenda reorganizarla, ni tampoco ataca la institución de la herencia negándose, además, a favorecer la igualdad social. El comunismo de Fourier, aparte de limitados aspectos de la vida en común y ciertas críticas de la moral burguesa imperante, es más bien un

cooperativismo de producción y consumo. 212 Caliani, Ferdinando (1728-1787). Escritor y economista italiano, una de las personalidades más interesantes de su época. Amigo de Diderot, Grimm, Marmontel, Voltaire y Turgot, entre otros. Sus estadios se centraron fundamentalmente en la filosofía y las matemáticas; pero completó sus estudios en otras áreas. Benedicto XIV le otorgó un canonicato en Amalfi, y el rey de Nápoles le nombró secretario de Estado y más tarde representante político en París. Su obra más conocida es Dialogues sur le commerce des blés. 237 Ganilh, Charles (1758-1836). Economista vulgar francés. Fue diputado en la Cámara de 1815 a 1824. Es de los primeros en afirmar que la estadística es la base más sólida de la economía, y de ella se sirve para coincidir con la teoría maltusiana de la población. Marx critica en él su apego al mercantilismo al considerar que “la riqueza nace exclusivamente del comercio” y que equivale pura y simplemente el dinero. Consideró a las teorías de Ganilh como meros tautologías cuando éste incurre en el análisis de la mercancía, del valor de cambio, del valor de uso, etc. Autor, principalmente, de Des systemes d'économie politique, Théorie de l’économie politique d’apres les faits y Dictionnaire analytique d’économie politique. 476 Garnier, Germain, conde de (1754-1821). Político y economista vulgar francés. Desempeñó cargos en la magistratura durante el reinado de Luis XVI, fue prefecto del Sena y senador. Enemigo del Imperio y partidario de la Restauración. Marx critica a Garnier sus tendencias fisiocráticas e incluso sus regresiones con respecto a esta corriente; señala en él su falsa idea de que el capital se repone meramente con el ingreso del consumidor, su negación de que el trabajo productivo se pague con el ingreso del capitalista y que no tome en cuenta que los salarios c ingresos dependen de la proporción en que la ganancia se convierta en capital y no inmediatamente en ingreso capitalista. Sus teorías descansan sobre la confusión de las clases productiva e improductiva. Además de ser el traductor de Smith al francés, es autor de Abrégé éíémentaire des principa de réconomie politique. 19 Genuncio, Lucio (siglo IV a.n.e.) Tribuno de la plebe en Roma. Fomentó con gran energía el reparto de los territorios del Estado entre los plebeyos. Estaba a punto de procesar a los cónsules del año anterior por no haber cumplido la ley agraria cuando fue asesinado en su propia casa.

Gerión. Gigante de tres cabezas cuya muerte por Hércules constituye uno de los mitos más importantes de la leyenda de éste. 474 Gíibart, James William (1794-1863). Economista vulgar inglés nacido en Londres. Era un técnico imprescindible en los distintos bancos de Inglaterra así como en los comités parlamentarios. Contribuyó de modo importante en la ley bancaria de 1844. Autor de A Practical Treatíse on Banking, History and principles of Banking, History of Banking in Ireland, History of Banking in America y otras obras sobre la materia. 477 Godwin, William (1756-1836). Político y pedagogo inglés, escritor romántico y economista. Escribió libros para escuelas de primera enseñanza. Se optuo, con su Treatise of population al Essay of population, de Malthus. En general, sus posiciones están emparentadas con el “socialismo ricardiano”. En su Inquiry concerning polítical justice, analiza extensamente las corrientes anarquistas y su papel histórico moderno, por lo que suele considerársele uno de sus principales teóricos. Combate duramente las teorías de la división del trabajo en Smith y Ricardo y condena abiertamente a la propiedad privada. Autor también de Mandeville y de una History of tire Common Wealth. 51 Hércules. El más célebre de los héroes de la mitología griega y luego romana. Convertido en hombre, se distinguió por su estatura y fuerza extraordinarias y ejecutó los doce famosos trabajos. 475 Hopskin, Thomas (1787-1869). Periodista y socialista inglés, continuador de las teorías ricardianas. En sus críticas contra él, Marx acostumbra asociarlo a Cray, Bray y Ravenstone como los típicos vulgarizadores de la teoría del valor-trabajo. En sus manuscritos de las Teorías sobre la plusvalía lo examina precisamente al lado de Ravenstone en la misma línea de "la reacción proletaria basada en Ricardo”. Autor de Labour defended against the claims of capital y Popular political economy. Marx se detiene a examinar las ideas centrales de dichas obras. A través de este análisis pasa revista a su concepto de capital circulante a fin de resumir las ideas principales de Ricardo, Smith y Ravenstone acerca del capital constante y variable y capital fijo y circulante, englobando estos planteamientos en la relación específicamente capitalista entre trabajo vivo v trabajo pretérito. Igualmente hace con

su teoría de la tasa de ganancia y el salario. 231, 234-238, 240, 243245, 249, 255-257, 259, 261-263, 268-269, 271, 276-278, 280, 282,

Hopkins, Thomas (fines del siglo XVIII-mediados del XIX). Economista vulgar inglés. A juicio de Marx, Hopkins hace notar que los elementos naturales arrojan una renta! más aún, según su grado de fuerza, una renta diferencial. Por lo que “la renta no es sino el excedente del precio medio del mercado sobre su precio individual' (Marx). Asimismo, concibe acertadamente la diferencia entre la renta absoluta y la renta diferencial. Autor de On Rent of Land, and its Influence on Subsistence and its Influence on Subsistence and Population... y Economical Enquires relative to the Laws which regulate rent, profit, wages and the Value of money. 235, 356 Horacio (Quinto Horacio Flaco) (65-8 a.n.e.) 15 Hüllman, Karl Dietrich (1765-1846). Historiador alemán. Dirigió una escuela de comercio en Brema y más tarde fue profesor de la de Artes y Oficios de Berlín. Comenzó sus cátedras de historia en la Universidad de Berlín y más tarde las prosiguió en la de Königsberg. Desde 1818 fue rector de la Universidad de Bonn, entonces recién fundada. Es autor de numerosas obras, entre las que destacamos Staedtewesen des Mittelalters, que es la obra a que remite Marx, y Geschichte des Ursprungs der Staende in Deutschland. 476 Hume, David (1711-1776). Filósofo y economista inglés. Su pensamiento es de esencia cientificista. La intención más general de su método es oponer los resultados positivos de todas las ciencias a fin de estudiar las posibilidades y medios del pensamiento humano. En materia económica, sus teorías son asimilables al mercantilismo de la época. Su preocupación primordial se dirige hacia el comercio, el interés del dinero y las leyes de su circulación y volumen. La ‘segunda parte” de los Essays a que hace referencia Marx en el volumen primero de sus Teorías sobre la plusvalía es la obra Political discourses, aparecida en 1752 como continuación de los Essays moral, political and literary, publicados en 1741. Marx también se refiere a Hume en El capital y en la Contribución a la crítica de la economía política. 476 Isaías (siglo VIII a.n.e.). El primero de los llamados cuatro profetas mayores. Autor del Libro de Isaías. 467, Jacobo I (James) (1566-1625). 477

Jones, Richard (1790-1855). Economista vulgar inglés. Profesor del Real Colegio de Londres. Uno de los primeros críticos de Ricardo aunque acepta parcialmente su teoría de la renta. Su obra más conocida es An Essay on the distribution of wealth... Marx se ocupa de Jones a fin de revisar el modo como él y otros economistas intentan distinguir entre capital constante y capital variable. En este tercer tomo en un apartado especial titulado “Richard Jones", lo trata a propósito de la teoría de la renta de la tierra. En su obra citada, dice Marx, aparece estudiada toda la evolución histórica de la renta, desde la prestación personal hasta su forma capitalista moderna. Ello le permite a Marx, asimismo, apuntar sus propios ideas al respecto. Analiza también en otras obras de Jones, sobre todo el problema del “fondo de trabajo”. De dicho examen, comenta Marx que Jones es el primer economista que desarrolla la distinción señalada por Smith entre el trabajo pagado por el capital y el que se sostiene directamente de la renta. 352-356, 358-359, 361-363, 366-389, 391, 394, 396, 398, 400 Justiniano I (482-565). 477 King, Gregory (1648-1712). Estadístico, grabador y genealogista inglés. 288 Laing, Samuel (1810-1897). Político y escritor nacido en Edimburgo. Estudió en Cambridge y fue secretario particular de Labouchere, presidente del negociado de comercio, secretario de la dirección de ferrocarriles, secretario de Hacienda en la India. Autor de Modern Science and modern Thought, Problems of the Future y Human Origins y varias obras más sobre arqueología prehistórica. 259 Lalor, John (1814-1856). Periodista y economista vulgar inglés. 234, 255 Lutero, Martin (1483-1546). 466, 468, 472 Malthus, Thomas Robert (1766-1834). Economista vulgar y eclesiástico inglés, conocido fundamentalmente por su teoría de la población contenida en su obra An Essay on the principle of population. Típico representante de los intereses de la aristocracia terrateniente, incluida la iglesia oficial. Se ocupa Marx de él muy en extenso al examinar su concepto del valor, en el que incluye la ganancia, mostrando con ello sus discrepancias e incluso sus retrocesos con respecto a Ricardo y Smith. De este modo, confunde el valor de la mercancía con su empico en forma de capital. Para Malthus, la ganancia no brota del consumo del obrero ni del consumo del capitalista sino del consumo de las clases improductivas, de ahí su idea de que éstas sean tan necesarias

como la clase productiva, incluso en la reproducción de la riqueza material. Asimismo, Marx somete a critica sus ideas respecto del capital variable, la acumulación y, con especial severidad, su teoría de la necesidad creciente del consumo improductivo y, por tanto, de las crisis de sobreproducción. 7-26, 28-32, 35-36, 38-43, 46-53, 64-65, 67. 71, 80, 94-95, 102, 105, 110, 133, 139, 152, 154, 158, 160, 167, 230, 237, 265, 272, 280, 292, 312, 367, 380 Mammón. Entre los fenicios, dios de las riquezas y las minas. 471 Manley, Thomas (1628-1690). Economista y escritor inglés; escribió sobre todo acerca de historia económica. 477 Marco (Duilio) (siglo V a.n.e.). 476 McCulloch (MacCulloch), John Ramsay (1789-1864). Economista vulgar inglés. Discípulo y editor de Ricardo. Profesor de economía política en la Universidad de Londres. A juicio del propio Marx, “un gran impostor". Autor, entre otras obras, de Principles of political economy y Dictionary of commerce and commercial navigation. En él examina Marx principalmente la preocupación que la economía vulgar apologética siente respecto de la tendencia descendente de la tasa de ganancia. 21, 56-57, 74-75, 80, 89-90, 151-155, 157-160, 162, 164-169, 212 Mill, James (1773-1836). Historiador, filósofo y economista vulgar inglés. Colaborador y director de varias revistas, fue también funcionario de la Compañía de las Indias. Continuador de Hume y sobre todo de Bentham. Su intento más general fue aplicar a las ciencias morales y al estudio particular de las relaciones económicas el método de las ciencias naturales. Su obra más importante es Elements of political economy. A pesar de reconocerle el mérito de ser el primer sistematizador de la doctrina de Ricardo, Marx no ve en él más que al dogmático que trata de presentar las contradicciones reales de la producción capitalista como meras contradicciones aparentes y que pretende hacer aparecer la teoría de Ricardo como la forma teórica absoluta de este régimen de producción. Respecto de la teoría ricardiana del valor no hace más que vulgarizarla. Y con relación al salario incurre en una regresión vulgar al querer resolver el problema con el criterio exclusivo de la oferta y la demanda. 21, 47, 54, 64, 72-84, 86-87, 89-90, 148-151, 155, 160-162, 164, 166-167, 237, 246, 293,

Mill, John Stuart (1806-1873). Filósofo y economista vulgar inglés, hijo de James Mill. Una de sus principales influencias durante toda su vida es el utilitarismo de Bentham. También debe señalarse su acercamiento a las ideas de Comte y su conocimiento directo de las sectas sansimonianas en París. Sus principales obras económicas son Principles of political economy y Essay on some unsettled questions of political economy. Marx examina su teoría de la ganancia, la cual, dice, confunde con la plusvalía. Con este motivo, Marx examina de acuerdo a sus propios razonamientos y los supuestos que ha resumido sobre todo de Ricardo y Smith, la distinción entre ambas. De igual modo, señala su inconsecuencia al dividir el capital constante en salarios y ganancia, "con lo cual suprime la dificultad que el capital constante plantea"; y, por tanto, la distinción misma de plusvalía y ganancia. A partir de este punto, Marx plantea la relación estrecha entre la ganancia y las alteraciones del capital constante, por un lado, y por otro, la relación entre plusvalía y capital constante aclarando de este modo una serie de aspectos esenciales de la relación entre el trabajo vivo del obrero frente al trabajo pretérito de los medios e instrumentos de producción que funcionan como capital constante. 71, 91, 169, 171-175, 177-182, 184-188, 190, 194, 197, 199, 200-202, 204, 211, 447-

Morton, John Chalmers (1821-1888). Agrónomo inglés. 395 Mullion, Mordecai (Wilson, John) (1785-1854). Poeta y escritor inglés nacido en Paisley. Estudió leyes en Glasgow y Oxford, en Elleray alternó la agricultura y la poesía y más tarde enseñó filosofía. 167 Napoleón I (Bonaparte) (1769-1821). 234 Newman. Francis William (1797-1842). Escritor y economista vulgar inglés, nacido en Londres. Profesor en la Universidad de Oxford y más tarde en la de Londres. Es autor de una extensa bibliografía sobre temas literarios, históricos y económicos. Destacamos Lectures on Political Economy, que es a la que alude Marx. 475 Niebuhr, Barthold Georg (1776-1831). Historiador alemán nacido en Bonn. Desde muy joven intensamente dedicado al estudio, por lo que pronto adquirió una gran preparación científica y enciclopédica. Dominó cerca de veinte lenguas distintas. Al salir de la Universidad fue secretario del ministerio de Hacienda y más tarde viajó a Inglaterra a fin de estudiar agricultura y física en Edimburgo. Fue más tarde director del Banco

Nacional y luego, en Prusia, ocupó el mismo puesto. Representó al gobierno prusiano en Holanda y más tarde se retiró de la vida pública. Se convirtió en el historiógrafo del rey de Prusia y profesor de la Universidad de Berlín, donde enseñó historia romana, materia sobre la cual vino a convertirse en la primera autoridad. 476 Owen, Robert (1771-1858). Socialista utópico inglés nacido en Newtown. De joven fue aprendiz de hilador y más tarde corredor de bolsa en Londres y Manchester. Ya para 1790 llegó a ser director de una fábrica de hilados en Glasgow y en 1800 se encargó de la dirección de otra, esta vez en New Lanark, lugar donde fue madurando su idea de hacer algo por reformar la sociedad. La principal de sus obras donde expone sus doctrinas es A book of the new moral world. En general, el experimento de New Lanark puede considerarse como el primer paso en el camino de los numerosos proyectos reformadores que intentó Owen en Europa y Norteamérica. En suma, para Owen, la manufactura aparece transformada en una vasta empresa de cultura moral, cuyo objeto más importante es la formación del carácter de los propios trabajadores. Dentro de su concepción, era propia a Owen el que los capitalistas tomaran como modelo esta organización por él propuesta y el que el Estado la aprobara dándole todo su apoyo. Por lo demás, sin contar con el rotundo fracaso de sus proyectos, logró despertar el interés sobre los mismos de ciertas personalidades, como el duque de Kent y el ministro Peel. Asimismo, se ocupó de difundir sus ideas desde el Cooperative Magazine. 44, 212, 233 Parisot, Jacques Théodore (1783-). Traductor al francés de la obra de James Mill Elements of Political Economy. 76, 84, 86 Paterson, William (1658-1719). Comerciante y economista inglés, fundador del Banco de Inglaterra y de la fracasada empresa del Darién. En el terreno económico se opuso tenazmente al exceso del papel moneda circulante. Su proyecto para la amortización de la deuda fue utilizado muchos años después de que lo propusiera. Es uno de los primeros defensores del librecambio. 476 Peel, Sir Robert (1750-1830). Político y estadista inglés nacido en ChamberHall (Lancashire). Hijo de un famoso comerciante del mismo nombre, Estudió en la Universidad de Oxford y, a la edad de 21 años, fue elegido diputado por un distrito irlandés, siendo miembro del partido tory. Fue secretario de Estado para Irlanda al mismo tiempo que

enemigo mortal del jefe irlandés O’Connell. Fue secretario del Interior en el gabinete de lord Liverpool. Organizó la policía londinense y mejoró parcialmente los procedimientos de los jurados y la legislación criminal. Primero se opuso y más tarde favoreció la emancipación de los católicos. Intentó atraerse tanto a los torys como a los whigs a fin de fundar un nuevo partido, el de los peelitas, sosteniendo una tendencia intermedia de ambos. Creó e hizo aplicar en Inglaterra el impuesto sobre la renta. Primero proteccionista, al tomar el mando en 1841, comprendió la imposibilidad de sostener tal régimen. Realizó una serie de reformas para reestablecer el income-tax a fin de reforzar los ingresos suprimiendo los aranceles a una menor cantidad de productos. También llevó adelante la abolición de las leyes sobre el comercio de granos. 198 Polifemo. Cíclope, gigante feroz, hijo de Neptuno y una ninfa. Según dejó dicho Homero, habitaba en las cercanías del monte Etna, en la actual Sicilia. Las tradiciones antiguas le representaban enamorado de la ninfa Galatea pero ésta, al preferir a un pastor, lo condenó a la ira de Polifemo, quien lo aplastó con una roca. Prévost, Guilleaume (1799-1883). Consejero de Estado suizo, traductor de las obras de McCulloch al francés y economista vulgar. Le señala Marx su interés, compartido con todos los economistas apologéticos, por la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y su falsa explicación de que se debe al descenso de la plusvalía y el alza del valor del trabajo. Es un vulgarizador de la teoría ricardiana que, "indudablemente”, comenta Marx, no ha sabido comprender. 89-95 Prévost, Pierre (1751-1839). Filósofo y físico suizo nacido en Ginebra. Hizo, a instancia de su padre, un pastor calvinista, estudios teológicos. Más tarde estudió también derecho. Enseñó en Holanda e Inglaterra y posteriormente pasó a Francia, donde se hizo amigo de Rousseau. Formó parte del grupo intelectual encabezado por Destutt de Tracy, denominado los ideólogos. Daba cursos de filología, filosofía y ciencias naturales al mismo tiempo que intervenía en la administración de las escuelas. Tradujo al francés los Essays on philosophical subjects, de Adam Smith, los Elements of the philosophy of the human mind, de Dugald Stewart y An essay on the principle of population, de Malthus.

Price, Richard (1723-1791). Filósofo y economista inglés nacido en Tynton.

Hijo de un ministro religioso disidente que al morir dejó en el más completo abandono a su familia. En un principio, estudió en un instituto calvinista centrando sus estudios en las matemáticas, la teología y la filosofía. Fue capellán y predicador. Con su obra A Review of the principal questions and difficulties in Moráls obtuvo un puesto en la Sociedad Real y un doctorado por la Universidad de Glasgow. En lo económico, defendió siempre las doctrinas liberales y Pitt llegó a adoptar alguno de sus proyectos de reforma económica. En los últimos años de su vida, que coincidieron con la Revolución francesa, expresó sus simpatías por este movimiento y abogó por una alianza anglofrancesa, idea que fue duramente combatida por Burke. Autor de Letters on the materialism and philosophical necessity. Treatise on reversionary payment», On the present States of the population of England y otras obras. 214 Proudhon, Pierre Joseph (1809-1865). Escritor socialista y periodista francés. Su escrito ¿Qué es la propiedad? lo muestra de inmediato como un teórico crítico y sobre todo muy polémico. Aun reconociendo sus méritos, Marx realiza en casi todos sus libros y manuscritos una severa crítica de sus doctrinas económicas, particularmente su teoría del bono-trabajo y del Banco obrero. Además de una copiosa bibliografía sobre temas económicos, políticos, filosóficos y sociales, Proudhon es autor de una vasta e interesante correspondencia. En sus manuscritos Teorías sobre la plusvalía, Marx apunta, entre otras cosas, la polémica entre Proudhon y Bastiat acerca del interés, donde señala los enredos de aquél con las ideas “filosófico-germanas”. También se refiere Marx a él en La Sagrada Familia, Contribución a la crítica de la economía política. El capital y, especialmente y por extenso, en Miseria de la filosofía. 462, 464-466, 470 Quincey, Thomas de (1785-1859). Escritor inglés de peculiar estilo imaginativo, más bien onírico. Amigo de Coleridge y Wordsworth. Colaboró en varias publicaciones, como Blackwood, Quarterly Review, London Magazine, Tait y otras, y a partir de 1819 fue redactor-jefe de la Westmoreland Gazette, un semanario de ciencia y literatura. Es en varias de estas publicaciones donde dio a conocer sus trabajos filosóficos. Su obra más conocida es Confessions of an english opium eater. Asimismo se ocupó de temas económicos, lo que dio por resultado su obra The logic of political economy, que cita Marx aquí.

109, 110 Ramsay, Sir George Barth (1800-1871). Economista vulgar y escritor inglés. Su punto de partida son fundamentalmente las teorías económicas de Smith, Ricardo y J. St. Mill. El aspecto más característico de su doctrina es su rechazo a la teoría de la elevación general del valor de las mercancías consumidas por la fuerza de trabajo que acompaña a la teoría ricardiana del salario. Es partidario de la teoría maltusiana de la población. Marx somete a una detenida crítica sus ideas acerca del capital fijo y la ganancia junto con las de Ricardo, y muestra también cómo desarrolla sus teorías del capital circulante, del valor, del interés y la ganancia industrial. Autor de An Essay on the distribution of wealth, A disquisition on the Government y unos Political discourses. 289-300, 303, 306, 308, 310-317, 319-321, 380 Rau, Karl Heinrich (1792-1870). Economista vulgar alemán. Estudió y se doctoró en la Universidad de Erlangen. Enseñó economía política en la Universidad de Heidelberg. Fue miembro de la Asamblea de Francfort en 1848. Vulgarizó en Alemania las teorías de Adam Smith. En un inicio se hace notar la influencia de las ideas cameralistas, por lo que, de este modo, defiende la organización gremial contra la libertad de industria. Defendió un proteccionismo de tipo mercantilista a fin de resguardar el comercio nacional, principalmente el de granos. Estudió asimismo las teorías de los economistas ingleses y aceptó sin mayor variación la teoría ricardiana de la renta. La particularidad de sus escritos es que están destinados fundamentalmente a los estadistas y demás funcionarios del Estado. Autor de Uber das Zunftwesen, Ansichten der Volkswirthschaft, Malthus und Say y Lehrbuch der politischen Oekonomie. 446 Ravenstone, Piercy (1830-). Economista vulgar y político inglés. Marx sitúa su análisis al lado del de Hodgskin en la línea que Marx llama “la reacción proletaria, basada en Ricardo”. Ravenstone es examinado por Marx con base en el análisis que aquél realiza acerca de la determinación de la plusvalía relativa. Señala en él su idea de que la productividad del trabajo crea con su desarrollo el capital y la propiedad, elementos que a su vez traen como consecuencia la industria improductiva y que, por tanto, admite prácticamente la necesidad histórica del capital por más que su punto de partida sea precisamente su oposición al mismo. 229-230, 231-233, 274

Ricardo, David (1772-1823). Economista clásico inglés. Desde joven fue agente de la Bolsa de Londres y más tarde banquero de la misma. Su punto de partida es la obra de Smith, Wealth of Nations, así como los principales problemas económicos de su tiempo, que tan de cerca le tocaban. Con relación a Smith, su valor original reside básicamente en profundizar y extender el análisis estrictamente económico, en aquél circunscrito a la producción, hacia la distribución y el cambio, de tal modo que logró desarrollar con sus propias características un sistema económico global que venía a sustituir al de Smith, por tanto tiempo considerado como el más coherente y aceptable. Su obra capital es On the principles of the political economy and taxation, pero gran parte de sus observaciones más importantes se encuentran desarrolladas en sus Cartas y Discursos. Marx somete a crítica todo el conjunto de sus principales teorías, todas ellas modelo y base del ricardianismo en Inglaterra y Francia, en el periodo de la economía vulgar. Se ocupa de él a fin de obtener una idea general y detallada de su sistema: examina su teoría de la ganancia, los costos de producción, la plusvalía, la relación de ésta con la ganancia, la acumulación, etc., recogiendo con ello las principales ideas de la economía anterior respecto de estos problemas. Al mismo tiempo, una parte especial está dedicada al estudio de su teoría de la renta. Todo ello en su conjunto constituye parte importante y esencial de las Teorías sobre la plusvalía. La crítica más general de Marx es la de que Ricardo, al igual que otros autores, se limita a explicarse las condiciones de la producción capitalista, presentándolas como formas absolutas de la producción, y aparentemente revistiendo formas no contradictorias. De modo que “lo que Ricardo pretende [...] es descartar todas las contradicciones, eliminar todos los fenómenos disonantes al parecer de su concepción”. Y al referirse a su teoría del valor: “a la par que ven” (Ricardo y demás economistas burgueses) “en el trabajo la fuente exclusiva del valor de cambio y la raíz activa del valor de uso, todos estos economistas, especialmente Ricardo [...] consideran el capital como el factor regulador de la producción y el trabajo como trabajo asalariado, realizado forzosamente por gente pobre [...] Estos economistas erigen en la forma general y única, en una verdad natural, esta forma determinada, específica, histórica, del trabajo social propia de la sociedad capitalista, considerando estas condiciones, no

históricamente, sino absolutamente necesarias, naturales y lógicas del trabajo social”, 7-10, 12-13, 15, 17, 21-25, 41, 43-45, 49, 56, 58-60, 62-63, 67, 72-73, 79, 81-82, 84-85, 90-97, 99-101, 105-107, 109-111, 116, 121-123, 131-132, 136-137, 142-143, 148-155, 157-165, 167-168, 171-173, 175, 177, 181, 202, 212, 214. 216, 218, 226, 228-231, 234-237, 243, 277, 294-295, 299-300, 310-312, 349-350, 352, 354-356, 358-360, 362-363, 381, 398, 403-404, 443-444, 447, 449, 457 Rodbertus, Johann Karl (1805-1875). Economista vulgar alemán. Defensor de la unidad alemana y de la independencia de la Asamblea durante la revolución de 1848. Es el típico representante alemán del “socialismo ricardiano” basado en la teoría del valor-trabajo. El argumento de su teoría socialista, basado en el principio del valor-trabajo, se entrelaza con una periodización personal de modo que, en un primer momento histórico, el trabajador no se pertenece a sí mismo, sino a otro; el segundo se basa en la propiedad inmueble y el capital, por lo que se da término a la propiedad sobre los individuos; y en el tercero la tierra y el capital son propiedad de la "sociedad”. Fue Rodbertus un nacionalista burgués con tendencias protomonárquicas, contrario a la agitación democrática de las clases trabajadoras. En la segunda parte de las Teorías sobre la plusvalía, Marx examina detenidamente el problema de la renta de la tierra confrontando la teoría de Rodbertus al respecto con la de Ricardo a fin de destacar las peculiaridades históricas del desarrollo capitalista de la renta de la tierra en Inglaterra y el estancamiento feudal de la misma en Alemania. Rodbertus es autor de Die Forderungen der arbeitenden Klassen, Zur Erkenntnis unserer staatswirtschaftlichen Zustände y otras obras más. Marx lo menciona y cita también en Miseria de la filosofía. 270 Roscher Wilhelm Georg Friedrich (1817-1894). Economista vulgar alemán. Estudió y enseñó en Gotinga. Típico representante del método histórico de economía nacional. Autor de una amplia bibliografía. 154, 164, 311, 441, 445 Rothschild. Familia de banqueros judíos. El primer individuo conocido de la misma y fundador de su poderío es Anselmo (1743-1812), de Francfort, quien comenzó adquiriendo una modesta fortuna en la Banca de Hannover. De regreso en Francfort, con una casa de cambio propia, llegó a ser el principal agente de negocios del príncipe elector Guillermo I de Hesse-Cassel. Al morir, le sucedió en sus negocios el

mayor de sus cinco hijos. Los otros cuatro fundaron respectivamente otras casas de cambio en Viena, París, Londres y Nápoles. Formaban establecimientos independientes pero mantenían entre sí muy estrechas relaciones comerciales. En 1815 el emperador austríaco concedió la nobleza a los Rothschild y el mayor, Anselmo, fue nombrado consejero de la cámara privada de Comercio de Prusia. Más tarde, le sucedieron sus sobrinos Carlos (1820-1886) y Guillermo Carlos (1808-1901). El primero fue diputado de la confederación de Alemania del Norte e individuo vitalicio de la Cámara de los señores de Prusia. La descendencia que siguió mantuvo los distintos negocios conservando siempre sus estrechas relaciones con los gobiernos europeos, principalmente Alemania, Inglaterra y Francia. 399 Rousseau, Jean Jacques (1712-1778). Filósofo, pedagogo y escritor suizofrancés. Los primeros años de su educación estuvieron a cargo de parientes y personas que lo tomaron a su cuidado desde el abandono prematuro de su padre. Con el tiempo, siendo todavía muy joven, adquirió una excelente preparación tanto en el arte como en las ciencias. Participó en la elaboración de la Enciclopedia de Diderot, redactando los artículos sobre música. Autor de dos célebres Discours, presentados ante la Academia de Ciencias y Artes de París, uno sobre la contribución de las ciencias y las artes para el progreso de las costumbres y otro sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. Al lado de sus demás colegas franceses, Rousseau resultó siempre una personalidad extraña y extravagante; obtenida cierta fama y consideración en París, decidió vivir de acuerdo a los principios expresados en el segundo de sus Discours. Con la Nouvelle Héloïse se convirtió en el principal escritor proromántico. Más tarde publicará Le contrat social, Emile, Confessions y los ensayos políticos Lettres de la montagne y Sentiments des citoyens, entre otros escritos. Al final de su vida, por problemas de su carácter y debido también al conflicto que provocaban entonces sus ideas, Rousseau vivió la desgracia de ser rechazado varias veces públicamente perdiendo incluso a sus amigos. En general, la influencia de sus ideas no se hizo sentir sino hasta después de su muerte, sobre todo con el movimiento romántico. 52 Russell, Lord John (1792-1878). Segundo hijo del sexto duque de Bedford. Descendiente de noble familia inglesa, de origen normando, que data del siglo XII o antes. John Russell es el personaje más sobresaliente de

esta antigua familia. A los veintidós años ingresó en el Parlamento. Defendió siempre la reforma parlamentaria y fue uno de los jefes más señalados de los liberales. En 1832, después de varios intentos, fue aceptado su proyecto de dicha reforma. Es también impulsor de una reforma municipal. Sus grandes adversarios fueron Peel y Palmerston. Asimismo, dejó varias obras escritas: Essay on the history of the English government and constitution, Memoirs on the affairs of Europe y Essay on causes of the French Revolution. 212 Saint-Simon, Claude Henri de Rouvroy, conde de (1760-1825). Economista francés nacido en París. De joven, tomó parte en la guerra de independencia de los Estados Unidos y al estallar la Revolución francesa abandonó su título nobiliario. En su vida se entremezclaron negocios, viajes, aventuras y estudios. Lo fundamental entre lo último es el creciente interés que en él despertó el desarrollo y formación de la sociedad industrial. Sobre esta base intentó crear un nuevo ideal que sustituyese a las viejas concepciones morales, políticas y económicas. Debido a su pobreza vivió de la caridad de amigos e industriales que lo conocían y respetaban. Pero igualmente Saint-Simon publicaba constantemente folletos y escritos periodísticos. Autor de Introduction aux travaux scientifiques du XIX siècle, Esquisse d’une nouvelle Encyclopédie ou Introduction à la Philosophie du XIX siècle y otras muchas obras. 212, 415 Say, Jean Baptiste (1767-1832). Economista francés. Al estallar la Revolución pasó a París, donde Mirabeau le encargó la redacción del Courrier de Provence. En 1792 era secretario del ministro de Hacienda, Claviére. Fue opositor de Bonaparte. Fue profesor de economía industrial en la Escuela de Artes y Oficios y más tarde profesor de economía política en el Colegio de Francia. Say fue el primer vulgarizador, en su país, de las doctrinas de Adam Smith. Autor, entre otras obras, de Traité d’économie politique, Catechisme d’économie politique y Cours Complet d’économie politique pratique. Marx le critica su idea de que la sociedad obtiene tan sólo un producto bruto y no un producto neto y de que los valores producidos al cabo de un año sean consumidos totalmente. De igual modo somete a crítica su idea de que la totalidad del valor del producto se transforme puramente en ingreso. También situó su posición entre Smith y Garnier en cuanto a la teoría del trabajo productivo y el trabajo

improductivo. 67, 91, 104-105, 107, 154, 162-167, 225, 444, 472 Séneca (4-65). 471 Senior, Nassau William (1790-1864). Economista inglés. Profesor de economía en la Universidad de Oxford. Se especializó en los estudios sobre Oriente. Autor de varios folletos e informes sobre problemas industriales, impuestos, etc. Sus principales intentos se centraron en afinar, infructuosamente, una terminología económica precisa. Autor de Lectures on Political Economy, Outline of Political Economy y su citada obra Principes fondamentaux de l’économie politique. Le señala Marx su aceptación de la distinción de Smith entre consumo productivo y consumo improductivo, 22, 311, 448 Sismondi, Jean Charles Léonard Simonde de (1773-1824). Historiador y economista suizo. Desde joven, dedicado al comercio de Lyon. Hizo viajes a Inglaterra e Italia y más tarde volvió a Suiza. Con la publicación de sus primeras obras se ganó la admiración de ciertos románticos franceses y alemanes. El contacto con la miseria del proletariado británico le impulsó a escribir varias de sus obras económicas. Marx se refiere en sus Teorías sobre la plusvalía a ciertas huellas sismondianas en Cherbuliez. Autor de Tableau de l’agriculture toscane, De la Richesse commerciale y Nouveaux principles d’économie politique. 33, 41-43, 46, 51, 233, 255, 349, 351, 356, 376,

Smith, Adam (1723-1790). Economista clásico y moralista inglés. Después de la fisiocracia y de los iniciadores de la economía política inglesa, Petty y North, su doctrina es la más importante e influyente en mucho tiempo. Su punto de entrada al estudio de la economía política fue una ascendente formación enciclopédica del pensamiento filosófico de su época; sus campos de estudio, entonces muy diversos, él mismo los dividía en cuatro partes: 1) teología natural, 2) ética, 3) un tratado de cada moral y sus relaciones con el concepto de justicia y 4) las relaciones políticas fundadas en la utilidad y ampliación de la riqueza y el poder del Estado. Desde entonces data su relación amistosa con Hume, habiendo publicado algunos artículos en la Edinburgh Review. En 1757 publicó su Theory of moral sentiments. A su paso por París trabó relación con Quesnay, Turgot, Necker y otros. A su regreso a Inglaterra y andando el tiempo trabajó en su Inquiry into the nature and causes of the wealth, publicada en 1776 y que de inmediato y por

mucho tiempo obtuvo una enorme influencia en la formación de la ciencia económica burguesa, cuando menos decisivamente hasta Ricardo. El sistema de Smith se fundamenta esencialmente en el principio moral de las relaciones entre los hombres y la naturaleza y en su expresión en los actos buenos y eficaces, no sólo individual sino universalmente; y precisamente, la forma económica de su manifestación real es el trabajo, elemento que es siempre para él la sustancia y medida de todo valor económico. Los pilares que amplifican sus teorías en el terreno económico son: 1) el análisis del trabajo como fuente principal del incremento de toda riqueza, 2) examen de la distinción entre el fondo de consumo y el fondo de trabajo que adopta la forma de capital (desarrolla aquí muchas más distinciones económicas: ahorro, producto bruto y neto, moneda, etc.), 3) examen del desarrollo histórico de la industria hasta convertirse en industria capitalista y 4) crítica al sistema mercantilista. Con el análisis del sistema de Adam Smith, Marx trata de resaltar las contradicciones implícitas en las categorías económicas fundamentales, sobre todo en lo concerniente a sus distintas determinaciones del valor. A propósito de su teoría de la conversión de las mercancías en ingreso, Marx desarrolla extensamente el problema de la reproducción del capital global de la sociedad. También se ocupa de él al tratar su teoría del trabajo productivo y el trabajo improductivo y se sirve de ella para analizar las teorías vulgares afines al tema: Ricardo, Sismondi, Garnier, J. St. Mill, Ganilh, Lauderdale, etc., incluyendo asimismo unos breves antecedentes históricos en las figuras de Petty y D’Avenant. La teoría smitiana de la renta es analizada por Marx junto con la de Ricardo, anteponiéndola históricamente. En este segundo tomo, analiza asimismo su teoría sobre el precio de costo al lado de la del propio Ricardo. 7, 9, 13, 15, 17, 19-21, 23-24, 30-31, 42, 54, 58-50, 62, 70, 92, 95, 101, 108, 154-155, 163-164, 169, 181, 212, 226, 235, 237, 240, 251, 277, 296, 299, 311, 334, 363, 367, 378, 383, 393, 397, 403, 439, 442-444, 446-447, 455, 457 Steuart (Stewart), Sir James (1712-1780). Economista inglés. Mercantilista. Autor de An inquiry into the principles of political economy being an essay on the Science of domestic policy in free nations. Steuart es, al decir de Marx, "la expresión racional del sistema monetario y mercantil”. Se ocupa de él a propósito de su idea de la ganancia, la cual

es simplemente la diferencia del precio sobre el valor de las mercancías, sin que dicha diferencia represente creación de nuevo valor. 175, 216, 352 Stirling, Patrick James (1809-1891). Economista vulgar inglés. En The philosophy of trade esboza una teoría de los precios y examina las posibles causas que determinan el "valor relativo del trigo, el trabajo y la moneda. Su principal obra es The Australian and Californian Gold Discoveries, en la que se ocupa de estudiar el empleo y la influencia de las minas americanas, desde su descubrimiento hasta la época moderna, sobre los precios de las mercancías europeas. Acerca de su teoría de la ganancia, dice Marx que para él nace del hecho de que el capitalista compra el trabajo por menos de lo que vale y lo vende, en forma de mercancía, por más de su precio, teoría que es, en síntesis, la forma transfigurada del profit upon expropiation, que le señala Marx a Steuart. 170-171 Storch, Heinrich Friedrich (1766-1835). Economista alemán, crítico del mercantilismo. Marx trata de él a propósito de los intentos suyos y de Ramsay por distinguir el capital constante y la necesidad de su reproducción anual. Lo señala como la figura vulgar más importante en la polémica de Smith entre trabajo productivo y trabajo improductivo. Asimismo, realiza importantes indicaciones, al repasar sus ideas, sobre la producción espiritual y la producción material. 313 Torrens, Robert (1780-1864). Economista inglés nacido en Irlanda. Coronel del ejército, destinado a Australia; fue un impulsor de la colonización inglesa en este territorio. Autor de An Essay on the production of wealth, Letters on Commercial Policy y Traits on Finance and Trade, entre otras obras. Marx lo sitúa en las Teorías sobre la plusvalía en la parte que dedica a la "disolución de la escuela ricardiana”. En él señala Marx su negativa a aplicar la teoría del valor-trabajo a la economía capitalista, dado el supuesto, igual a Smith, de que el valor de las mercancías se determina por el valor del capital, es decir por la masa de trabajo acumulado en el capital. 16, 58, 61-67, 83, 148-149, 198, 230, 237 Townsend, Joseph (1793-1816). Sacerdote y escritor inglés nacido y muerto en Clare Hill. Fue practicante de ciencias físicas en la Universidad de Edimburgo y más tarde rector en Pewsey y capellán de los condes de Huntingdon. Se considera un precursor de las principales ideas de

Malthus; de hecho, no es otro el juicio que expresa el propio Marx al llamar a Malthus "un plagiario” e indicar que la obra de Townsend le sirvió a aquél para parafrasearla y copiarla. De las obras de Townsend destacamos a la que alude Marx en la primera parte de Teorías sobre la plusvalía, que fue la publicada como folleto anónimo, A Dissertation on the Poor Laws y también Observations on various plans offered to the public for the relief of the poor. 30, 43, 51 Trajano (Marco Ulpio) (53-117). 477 Tucídides (460-400 a.n.e.). 445 Turgot, Robert Jacques, barón de l’Aulne (1727-1781). Estadista y economista francés. Sus primeros trabajos son Théorie de la terre y Lettres a l’abbé de Cicé sur le papier monnaic. También se dedicó a la filosofía y escribió unos trabajos sobre Berkeley y Maupertuis. Turgot aplicó desde el primer momento las doctrinas fisiocráticas. Además de colaborar con diversos artículos para la Enciclopedia, escribió Réflexions sur la formation et la distribution des richesses, Valeur et monnaies y otras. Sus obras fueron publicadas por Dupont de Nemours en 9 volúmenes y Eugene Daire publicó extractos de ellas. Marx ve en Turgot a un profundizador de las teorías fisiocráticas en el que los elementos de su análisis van siendo cada vez más claramente las relaciones capitalistas mismas. 240, 285, 424 Ulises. 471 Ure, Andrew (1778-1857). Químico y médico inglés. Ejerció la medicina y más tarde enseñó física y química. Se ocupó también de la astronomía y fundó un observatorio en Glasgow. Sobre todos estos temas escribió una muy amplia bibliografía. 393 Wakefield, Edward Gibbon (1796-1862). Político economista angloaustraliano. Teórico del colonialismo. Fue miembro del Parlamento en Australia. Vivió también en Canadá y Nueva Zelanda. Autor de Facts relating to the punishement of death in the metropolis y de A view of the art of colonization. Marx le señala en ocasión de su idea de que la ganancia no se explicaría al pagarse el valor del trabajo. 82,169, 225, 256 Warwick, Richard Neville, Earl of (1428-1471). Señor feudal y conde inglés que desempeñó un papel importante en la Guerra de las Dos Rosas (entre las casas de Lancaster y York) (1455-1485); a causa de la influencia de que disfrutó desde el ascenso de Eduardo (de la casa

York) al trono de Inglaterra, se le hizo llamar el “Hacedor de reyes".

West, Sir Edward (1782-1828). Economista inglés, uno de los primeros teóricos de la renta de la tierra (véase nota 43). Ricardo lo consideraba, junto con Malthus, como el descubridor de la “teoría de la renta”. Autor de Essay on the Application of Capital to Land. 272

ÍNDICE GENERAL

7 XIX. Thomas Robert Malthus 7... 1. Malthus confunde las categorías mercancía y capital 11... 2. La idea vulgar del “profit upon expropriation”, tal como Malthus la expone. Absurda concepción de la plusvalía en Malthus. 15... 3. Trifulcas entre los partidarios de Malthus y Ricardo, en los años veinte del siglo XIX. Rasgos comunes en su actitud ante la clase obrera. 15... 4. Malthus interpreta unilateralmente la teoría del valor de Adam Smith. Cómo utiliza las falsas tesis de Smith en contra de Ricardo. 19... 5. Tesis de Smith sobre el valor inmutable del trabajo en la interpretación de Malthus. 21... 6. Cómo explota Malthus las tesis ricardianas sobre la modificación de la ley del valor en su lucha contra la teoría del valor-trabajo. 23... 7. Definición vulgar del valor por Malthus. Concepción de la ganancia como recargo sobre el precio. Su polémica contra la concepción ricardiana del salario relativo 26... 8. Las ideas de Malthus sobre el trabajo productivo y la acumulación no concuerdan con su teoría de la población 27... 9. Capital constante y variable [según la concepción maltusiana] 30... 10. La teoría maltusiana del valor. [Observaciones complementarias] 31... 11. Superproducción. “Consumidores improductivos”, etc. [Malthus defiende la tendencia al despilfarro de los consumidores improductivos como medio contra la superproducción] 41... 12. Esencia social de la polémica de Malthus contra Ricardo. Malthus tergiversa las ideas de Sismondi sobre las contradicciones de la producción burguesa. Trasfondo apologético de la interpretación maltusiana de la tesis de la posibilidad de una superproducción general 48... 13. Crítica de la concepción maltusiana de los "consumidores improductivos” por los ricardianos.... 50... 14. Papel reaccionario de las obras de Malthus y su carácter plagiario. Apologética maltusiana de la existencia de clases “altas” y clases "bajas”

52... 15. Los principios maltusianos, expuestos en la obra anónima "Outlines of Political Economy.

58 XX. Disolución de la escuela ricardiana.

58... 1. R[obert] Torrens. 72... 2. James Mill. [Intentos frustrados de resolver las contradicciones del sistema ricardiano]. 95... 3. Obras polémicas. 151... 4. McCulloch. 169... 5. Wakefield. [Algunas objeciones contra la teoría de Ricardo acerca del “valor del trabajo" y la renta de la tierra]. 170... 6. Stirling. [Explicación vulgar de la ganancia mediante la interrelación entre la oferta y la demanda] 171... 7. John Stuart Mill. [Estériles tentativas de derivar directamente de la teoría del valor la tesis ricardiana de la proporcionalidad inversa entre la tasa de ganancia y la magnitud del salario]. 211... 8. Conclusión.

212 XXI. Reacción contra los economistas (A base de la teoría ricardiana). 212... 1. [El panfleto] "The Source and Remedy of the National Difficulties”, etc. 229... 2. Ravenstone. [Concepción del capital como plusproducto de los trabajadores. Confusión entre la forma antagónica del desarrollo capitalista y su contenido. Actitud negativa que de ello se desprende hacia los frutos del desarrollo capitalista de las fuerzas productivas] 234... 3. Hodgskin. 283... 4. Bray, como reacción contra los economistas

289 XXII. Ramsay. 289... 1. Intento de distinguir entre capital constante y variable. Concepción del capital como forma social no esencial. 291... 2. Ideas de Ramsay acerca de la plusvalía y el valor. Reducción de la plusvalía a la ganancia. Explicación no satisfactoria acerca del cambio de valor del capital constante y variable sobre la tasa y el volumen de la ganancia. 311... 3. Ramsay, sobre la división de la ganancia “bruta” en “ganancia neta"

(interés) y “ganancia del empresario”. Elementos apologéticos en sus ideas sobre el “trabajo de supervisión”, sobre los “seguros que cubren el riesgo” y sobre la “ganancia extra”.

319 XXIII. Cherbuliez. 319... 1. Investigación sobre dos partes del capital: la parte formada por maquinaria y materias primas y la parte consistente en el “fondo de víveres” destinado a los trabajadores 321... 2. Sobre el descenso progresivo del volumen de trabajadores en proporción a la magnitud del capital constante 325... 3. Barrunto de Cherbuliez de que para la tasa de ganancia es decisiva la composición orgánica del capital. Su confusión ante este problema. Cherbuliez, sobre la “ley de la apropiación”, en el capitalismo 334... 4. Sobre la acumulación, como reproducción ampliada. 336... 5. Elementos de sismondismo, en Cherbuliez. Sobre la composición orgánica del capital. La disminución absoluta del capital variable en las esferas más desarrolladas de la producción capitalista. Alteración de la proporción de valor entre el capital, cuando permanece constante la composición orgánica del capital. La composición orgánica del capital y las diferentes proporciones entre capital fijo y circulante. Diferencias en cuanto a la rotación del capital y su influencia en la ganancia. 349... 6. Cherbuliez amalgama eclécticamente las concepciones antagónicas de Ricardo y Sismondi.

352 XXIV. Richard Jones.

352... 1. Reverendo Richard Jones, “An Essay on the Distribution of Wealth, and on the Sources of taxation”. Londres, 1831 366... 2. Richard Jones, "An Introductory Lecture on Political Economy, delivered at King’s College, Londres, 27 febrero, 1833. To which is added a Syllabus of Course Lectures on the Wages of Labour”, Londres, 1833. [Concepto “estructura económica de la nación” e intento de caracterizar con ayuda de él los distintos tipos de orden social. Confusión de Jones, en lo que se refiere al “Labour Fund”] 371... 3. Richard Jones, “Text-book of Lectures on the Political Economy of Nations”, Hertford, 1852

APÉNDICES

403 Revenue and its sources. La economía vulgar. 403... 1. Desarrollo del capital a interés, a base de la producción capitalista. [Fetichización de las relaciones del modo de producción capitalista. La más clara expresión de este fetichismo a interés es el capital. Los economistas vulgares y los socialistas vulgares, acerca del capital a interés]. 415... 2. El capital a interés y el capital comercial, en relación con el capital industrial. Formas anteriores. Formas derivadas. 420... 3. Disociación de partes aisladas de la plusvalía en forma de diferentes ingresos. Relación entre el interés y la ganancia industrial. Irracionalidad de las formas fetichizadas del ingreso. 427... 4. Proceso de fosilización de las formas metamorfoseadas de la plusvalía, que van disociándose cada vez más de su esencia interna, la plusvalía. El capital a interés, fase extrema de este proceso. Concepción apologética de la ganancia industrial, como “el salario del capitalista" 441... 5. Diferencia esencial entre la economía clásica y la economía vulgar. El interés y la renta, como elementos constituyentes del precio de mercado de la mercancía. Intento de los economistas vulgares de dar una apariencia racional a las formas irracionales del interés y la renta. 462... 6. Cómo lucha contra el interés el socialismo vulgar (Proudhon). No se comprende la conexión interna que existe entre el interés y el sistema del trabajo asalariado 466... 7. Datos históricos sobre el problema del interés. Superioridad de Lutero sobre Proudhon, en su polémica contra el interés. Cómo cambian las ideas acerca del interés a la luz del desarrollo de las relaciones capitalistas.

E ÍNDICE GENERAL 481... Textos originales de las citas en lenguas extranjeras. 554... Notas 566... Índice bibliográfico

573... Índice biográfico

Teorías sobre la Plusvalía III. Volumen 14 de las Obras Fundamentales de Marx y Engels se terminó de imprimir el día 27 de junio de 1980 en los talleres de Gráfica Panamericana, S. C. L. Parroquia 911, México 12, D. F. Se imprimieron 5.000 ejemplares y en su composición se emplearon tipos Electra de 11, 9:10, 8:9 y 7:8 puntos. La edición estuvo al cuidado de Antonio Luis Graham Pontones y Alberto Cue García.

Nº 2486

La edición de las Obras Fundamentales de Marx y Engels, uno de los empeños editoriales más importantes del Fondo de Cultura Económica, intenta recoger la parte medular del pensamiento de dos de los personajes históricos que mayor peso han tenido y siguen teniendo en el desarrollo de las sociedades contemporáneas. Testimonio no sólo intelectual sino también de una praxis y de lo esencial de las preocupaciones jurídicas, sociales y filosóficas de los autores, esta colección reúne, asimismo, sus reflexiones en torno al devenir de la historia, las sociedades y sus instituciones.

Colección dirigida por WENCESLAO ROCES FONDO DE CULTURA ECONOMICA