EL CAPITAL

LIBRO 1 — CAPITULO VI

RESULTADOS DEL PROCESO INMEDIATO
DE PRODUCCION

RESULTADOS DEL PROCESO INMEDIATO
DE PRODUCCION

En este capítulo, son tres los puntos a considerar:

1) Las mercancías como producto del capital, d[e la] produc-
ción capit[alista ];

2) La producción capitalista es producción de plusvalía;

3) Es, en fin de cuentas, producción y reproducción de toda

la relación, y es a través de ello que este proceso inmediato de
producción se caracteriza como especificamente capitalista.
, De estos tres parágrafos, en la redacción definitiva para la
imprenta habrá que poner el n0 1 al final, no al comienzo, ya
que constituye el pasaje al segundo libro —el proceso de circu-
tación del capital-. Por razones de comodidad comenzamos
aquí por el primero!.

1 Conforme a esta indicación, hemos ubicado el segundo punto (páginas 459-491
del manuscrito) y el tercero (páginas 492-495 del manuscrito) en el primer y
segundo lugar, respectivamente, y el primero (páginas 441-458 del manuscrito) al
final. [Nota de la edición de Moscú.) .

pd
[1]2 LA PRODUCCION CAPITALISTA COMO
PRODUCCION DE PLUSVALIA

Hasta tanto el capital sólo se presenta bajo sus formas
elementales —en cuanto mercancía o dinero— el capitalista
aparece bajo las formas típicas, ya conocidas, de poseedor de
mercancías o de poseedor de dinero. Por tal motivo estos
últimos, empero, no son capitalistas en y para sí, de la misma
manera que la mercancía y el dinero no son capital en y para
sí. Así como la mercancía y el dinero sólo bajo determinadas
premisas se transforman en capital, el poseedor de mercancías y
el de dinero únicamente bajo esas mismas premisas se convier-
ten en capitalistas.

En un principio el capital entra en escena como dinero que
ha de transformarse en capital, o que todavía sólo potencial
mente (Svváquer) es capital.

Los economistas han incurrido en el error (blunder), por un
lado, de identificar esas formas elementales del capital —el
dinero y la mercancía— en cuanto tales con el capital, y por
otra parte en el error (blunder) de considerar que el modo de exis-

- tencia del capital como valor de uso —los medios de trabajo— es

capital en cuanto tal?.

En su primera forma provisional (por así decirlo) como
dinero (como punto de partida de la formación del capital) el
capital existe aún únicamente como dinero, esto es, como suma
de valores de cambio bajo la forma autónoma del valor de
cambio, su expresión monetaria. Pero este dinero debe valori-
zarse. El valor de cambio debe servir para generar más valor de
cambio. Las magnitudes del valor deben crecer, es decir, el
valor existente no sólo debe conservarse sino poner un incre-
mento, un valor A, una plusvalía, de tal suerte que el valor
dado —la suma de valor dada— se presenta como fluens y el

2 En el manuscrito **2” en lugar de '*1”. (Nota de la edición de Moscú.)

21, parágr. 3, c, pp. 270-271: “Los economistas, prisioneros de las representaciones
en las cuales se mueven los agentes del modo capitalista de producción, incurren en
un quid pro quo doble, pero recíprocamente condicionado. Por una parte transfor-

4 El capital, libro 1, capítulo VI

incremento como fluxio*. Tornaremos a esta expresión moneta-
ria autónoma del capital cuando abordemos el proceso de
circulación del mismo. Como aquí sólo hemos de ocuparnos del
dinero en cuanto punto de partida del proceso inmediato de
producción, basta con formular una sola observación: el capital
no existe aquí todavía más que como una suma dada de valor
= D (dinero), en la cual se ha extinguido todo valor de uso; por
consiguiente bajo la forma de dinero. La magnitud de esta
suma de valor está limitada por el monto o cantidad de la suma
de dinero que debe transformarse en capital. Esta suma de
valor, pues, se convierte en capital por cuanto su magnitud
aumenta, por cuanto se torna en una magnitud variable, por
cuanto desde un comienzo es un fluens que debe poner una
fluxión. En sí, es decir según su determinación, esta suma de
dinero tan sólo es capital porque debe emplearse, gastarse, de
tal forma que tenga como finalidad su engrandecimiento; por-
que se le gasta con vistas a su engrandecimiento. Si esto con
respecto a la suma existente de valor o de dinero se presenta
como su determinación, su impulso o tendencia interna, con
respecto al capitalista —esto es, al poseedor de esa suma de
dinero, a la persona en cuyas manos esa función se realiza—
aparece como intención, finalidad. En esta expresión originaria-
mente simple del capital en cuanto valor o dinero (del capital
que debe llegar a ser tal), en la cual queda suprimida y se hace
abstracción de toda relación con el valor de uso, desaparece
también toda interferencia perturbadora y todos los indicios
que más adelante enmarañan el proceso real de producción
(producción de mercancías, etc.); la naturaleza específica carac-
terística del proceso capitalista de producción se manifiesta
entonces con la misma abstracta simplicidad. Si el capital inicial
era una suma de valor = x, esta x debe transformarse y se
transforma en capital, en x + A x, es decir en una suma de

man el capital, de relación en una cosa, en un conjunto de mercancías (a stock of
commodities) (olvidando ya que las mismas commodities no son cosas) las cuales, en
la medida en que sirven como condiciones de producción de nuevo trabajo, se
denominan capital... Por otra parte, transforman las cosas en capital, esto es,
consideran a la relación social que se representá en ellas y a través de ellas como una
propiedad que corresponde a la cosa en cuanto tal, no bien la misma ingresa como
elemento en el proceso de trabajo o proceso tecnológico.”

4 Cálculo de fluxiones denominó Newton a lo que hoy conocemos por cálculo
infinitesimal: el cociente diferencial (velocidad de un movimiento) se llamaba fluxión
ffluxio), y fluente (fluens) la variable constante. La terminología newtoniana fue de
uso gencral en Inglaterra hasta fines del siglo XVIll, siendo desplazada luego,
paulatinamente, por las denominaciones propuestas por Leibniz y aceptadas desde
mucho antes en el continente europeo.

Le producción capitalista como producción de plusvalía s

dinero o suma de valor = a la suma de valor originaria + un
excedente por encima de esta suma de valor inicial; en la
magnitud monetaria dada + dinero adicional; en el valor dado
+ plusvalía. La producción de plusvalía —que comprende la
conservación del valor adelantado inicialmente— se presenta así
.como el fin determinante, el interés impulsor y el resultado
final del proceso de producción capitalista, como aquello en
virtud de lo cual el valor originario se transforma en capital. El

modo en que esto se logra. el procedimiento real de esta
transformación de x en x FA x, no altera en nada el fin y el

resultado del proceso. Por cierto, x puede transformarse en x +
A x sin necesidad del proceso capitalista de producción, pero
no bajo la condición y premisa dadas de una sociedad cuyos
miembros compiten y se enfrentan como personas que sólo se
contraponen en su calidad de poseedores de mercancías y sólo
en cuanto tales entran en contacto entre sí (lo que excluye la
esclavitud, etc.); y en segundo término, no bajo la otra condi-
ción de que el producto social se produzca como mercancia (lo
cual excluye todas las formas en que el valor de uso es el fin
principal de los productores inmediatos y en que, a lo sumo, el
excedente del producto, etc., se transforma en mercancía).

Esta finalidad del proceso —que x se transforme en x + Á [460]

x— muestra además el curso que debe seguir la investigación. El
enunciado debe ser la función de una magnitud variable, o
transformarse en ella durante el proceso. En su condición de
suma de dinero dada, x es a priori una magnitud constante,
cuyo incremento por lo tanto es = 0. En el curso del proceso
ha de transformarse en otra magnitud que contiene un elemen-
to variable. Es menester descubrir este componente y a la vez
comprobar a través de qué fases intermedias la magnitud origi-
nariamente constante se convierte en una variable. Puesto que,
tal como se muestra más adelante al analizar el proceso real de
la producción, una parte de x se transforma nuevamente en una
magnitud constante, o sea en los medios de trabajo; puesto que
una parte del valor de x sólo se presenta bajo la forma de
determinados valores de uso, en lugar de hacerlo bajo la forma
monetaria de los mismos —un cambio (change) que nada modi-
fica en la naturaleza constante de la magnitud de valor, que no
modifica nada en esa parte, en la medida en que es valor de
cambio—, x se presentará en el proceso como c (magnitud
constante) + v (magnitud variable) = c + v. Ahora bien, la
diferencia A (c + v) =C + (» + AD») y como la diferencia de c
= 0, = (y + Av). Lo que en un comienzo aparecía como Ax, es pues
realmente Av. Y la relación entre este incremento de la magnitud

6 El capital, libro 1, capítulo VI

originaria x y la parte de x cuyo incremento en realidad es,

necesariamente será (Av = Ax (ya que Ax = Av)), 4% =4%, lo

que de hecho es la fórmula de la tasa de la plusvalía” .

Como el capital total C =<c + v, donde c es constante y »
variable, C puede considerarse como función de v. Si y aumenta
en Ar, C será =C” Tenemos entonces:

1) C=c +».
2) C*=c + (1 + Av).
Si restamos la ecuación 1) de la ecuación 2), obtenemos la
diferencia, C*— C, o sea que el incremento de C=AC.
3) C'- C=c + yv + Av
4) AC=Av

Tenemos pues, 3), y en consecuencia 4) AC = Av. Pero C*-— C=
a la magnitud por la cual varió C (=AC), = al incremento de
C o bien AC, por tanto, 4). En otras palabras, el incremento
del capital total = al incremento de la parte variable del capital,
de tal modo que AC, o sea el change de la parte constante del
capital, = 0. El capital constante, pues, en esta investigación sobre
AC 0Ay es puesto como =0, es decir, no'debe tenérsele en cuenta.

La proporción en la que v ha crecido es = AY (tasa de la

plusvalía). La proporción en que ha crecido C es =%4?=-4%,

(tasa del beneficio). ]
La función verdadera, específica del capital en cuanto capital
es pues, la producción de plusvalor, y ésta, como se expondrá
más adelante, no es otra cosa que producción de plustrabajo,
apropiación —en el curso del proceso de producción real— de traba-
jo no pagado, que se ofrece a la vista y objetiva como plusvalía.
Ha resultado, además que para la transformación de x en
capital, en x + Ax, es necesario que el valor o suma de dinero x
se transmute en los factores del proceso de producción, y ante
todo en los factores del proceso real de trabajo. En ciertos
ramos de la industria es posible que una parte de los medios de
producción —el objeto del trabajo—- no tenga valor alguno, no
sea una mercancía, aunque sí un valor de uso. En tal caso una
parte de x se transforma puramente en medios de producción,
y el objeto de trabajo, en la medida en que se considera la
transformación de x, es decir la adquisición por medio de x de

plusvalía se expresa por la fórmula P/V, donde P es la plusvalía.

La producción capitalista como producción de plusvalía 7.

mercancías que entran en el proceso de trabajo, se reduce a la
adquisición de medios de producción. Un factor del proceso de
trabajo, el objeto de trabajo, es aquí = O, en la medida en que
entra en consideración el valor. Pero consideramos la cosa en su
forma completa bajo la cual todavía el objeto de trabajo =

_ mercancía. En el caso en que ello no es así, este factor debe
ser puesto = O, en lo que respecta al valor (as far as value is
concemned), para rectificar el cálculo.

Así como la mercancía es la unidad inmediata de valor de
uso y valor de cambio, el proceso de producción que es
proceso de producción de mercancías es la unidad inmediata
del proceso de trabajo y del de valorización. Del mismo modo
que las mercancías, esto es, las unidades inmediatas de valor de
uso y valor de cambio, salen del proceso como resultado, como
producto, del mismo modo ingresan en él en calidad de elemen-
tos constitutivos. De un proceso productivo no puede salir
nunca jamás algo que no haya entrado en él bajo la forma de
condiciones de producción.

La transformación de la suma de dinero adelantada —desti-
nada a valorizarse y transformarse en capital— en los factores
del proceso de producción, constituye un acto de la circulación
de mercancías, del proceso de intercambio, y se resuelve en una
serie de adquisiciones. Por consiguiente este acto se desenvuelve
aún fuera del proceso inmediato de producción. Es tan sólo su
introducción, pero a la vez la premisa necesaria del mismo, y si

. en lugar del proceso inmediato de producción consideramos el

conjunto y la continuidad de la producción capitalista, esta
transformación del dinero en los factores del proceso de pro-
ducción —adquisición de medios de producción y capacidad de
trabajo—* constituye ella misma un elemento inmanente del
proceso global.

Si consideramos ahora la forma del capital dentro del proce-
so inmediato de producción, comprobamos que reviste, como la
mercancía simple, la forma doble de valor de uso y valor de
cambio. [En esas dos formas, empero, intervienen determina-
ciones adicionales y más complejas, que difieren de las de la
mercancía simple considerada aisladamente.

En lo que concierne al valor de uso, por de pronto, su
contenido particular, su determinación ulterior, era completa-
mente indiferente para la determinación conceptual de la mer-
cancía. El artículo que debía ser mercancía y por ende porta-

Lá
6 Véase en la “Advertencia del traductor”, lo que se refiere a la sinonimia entre
los términos “capacidad de trabajo” (o “capacidad laboral”) y “fuerza de trabajo”.

8 El capital, libro 1, capítulo VI

dor del valor de cambio, había. de satisfacer alguna necesidad
social y en consecuencia poseer cualquier propiedad útil. Eso es
todo (Voila tout). No ocurre otro tanto con el valor de las
mercancías que operan en el proceso de producción. En virtud
de la naturaleza del proceso de trabajo los medios de produc-
ción se dividen primeramente en objeto de trabajo y medios de
trabajo o, con mayor precisión, en materia prima, por una
parte, e instrumentos, elementos auxiliares, etc., por la otra”.
Se trata de determinaciones formales del valor de uso que
dimanan de la naturaleza misma del proceso de trabajo, y es de
este modo como el valor de uso —con respecto a los medios de
producción— recibe una determinación nueva. La determinación
formal del valor de uso se convierte aquí en algo esencial para
el desarrollo de la relación económica, de la categoría econó-
mica,

Además, los valores de uso que entran en el proceso de
trabajo se escinden en dos elementos antitéticos y rigurosa-
mente distintos en el plano conceptual (exactamente como los
medios de producción objetivos, tal cual lo acabamos de seña-
lar): por una parte los medios de producción objetivos, las
condiciones objetivas de producción; por la otra la capacidad
obrera de trabajo, la fuerza de trabajo que al manifestarse se
orienta a un fin, la condición subjetiva de la producción. Es
ésta una nueva determinación formal del capital, en cuanto
aparece bajo la forma (sub specie) del valor de uso dentro del
proceso inmediato de producción. En la mercancía simple,
determinado trabajo orientado a un fin —hilar, tejer, etc.— se
materializa, se objetiva en la hilaza, en el tejido. La forma,
adecuada a un fin, del producto es la única huella que ha
dejado el trabajo orientado a un fin, y esta misma huella puede
borrarse cuando el producto tiene la forma de un producto
natural, como el ganado, el trigo, etc. En la mercancía, el valor
de uso aparece de manera actual, como lo existente que en el
proceso de trabajo se presenta sólo como producto. La mercan-
cía singular, de hecho, es un producto terminado que tiene tras
sí su proceso de formación, en el cual ha sido abolido efectiva-
mente el proceso por el cual se le incorporó y objetivó un
trabajo útil particular. La mercancía llega a ser en el proceso de
producción. Se le expulsa constantemente del proceso, bajo la
forma de producto, y de tal suerte que el producto mismo sólo

7 Vease en Das Kapital, t. 1, sec. 11, cap. 5, parágr. 1 (pp. 186 y ss.) el sentido
de los términos “proceso de trabajo”, “objeto de trabajo”, “materia prima” y
“medios de trabajo”.

La producción capitalista como producción de plusvalía 9

Aparece como un elemento del proceso. Una parte del valor de
iso en la que el capital se presenta dentro del proceso de

ucción es la propia capacidad viva de trabajo, pero es una
Capacidad de trabajo de una especificidad determinada, corres-

pondiente al particular valor de uso de los medios de produc-
€lón, y es una capacidad de trabajo impulsora, una fuerza de

trabajo que al manifestarse se orienta a un fin y que convierte
8 los medios de producción en momentos objetivos de su
Actividad, haciéndolos pasar, por consiguiente, de la forma
originaria de su valor de uso a la nueva forma del producto. De
ahí que los propios valores de uso experimenten dentro del
proceso de producción un verdadero proceso de transforma-
elón, sea ésta de naturaleza mecánica, química o física. Mien-
tras que en la mercancía el valor de uso es un objeto dado con
propiedades determinadas, ahora es transformación de cosas —de
valores de uso— que operan como materia prima y medios de

* trabajo, en un valor de uso de forma modificada, en el produc-

fo; esa transformación se opera por intermedio del trabajo vivo,
activo en y por esos objetos, que es precisamente la capacidad
de trabajo en acción (actu). De tal modo, la forma que en el
proceso de trabajo reviste el capital en cuanto valor de uso se
flescompone así: primero, en medios de producción, concep-
tusalmente diferenciados pero interdependientes; segundo, en
ina diferenciación conceptual, derivada de la naturaleza del
proceso laboral, entre las condiciones objetivas de trabajo (los
Medios de producción) y las condiciones subjetivas de trabajo,
le capacidad —activa y orientada a un fin— de trabajo, vale
decir el trabajo mismo. Tercero, sin embargo, desde el punto de
Vista del proceso en su conjunto, el valor de uso del capital se

esenta aquí como proceso productor de valor de uso, proceso
5 el cual los medios de producción, con arreglo a esta determi-
fiación específica, operan como medios de producción de la
gapacidad de trabajo específica que actúa conforme a un fin y
corresponde a su naturaleza determinada. O en otras palabras,
el proceso entero de trabajo, en cuanto tal, en la interacción
viva de sus elementos objetivos y subjetivos, se presenta como
la forma total del valor de uso, esto es, [como] la forma real
del capital en el proceso de producción.

El proceso de producción del capital es ante todo, conside-
rando su lado real —o como proceso que por medio del trabajo
Gfil crea con valores de uso nuevos valores de uso—, un proceso
real de trabajo. Como tal, sus elementos, sus componentes
conceptualmente determinados, son los del proceso de trabajo

10 El capital, libro [, capítulo VI

en general, los de todo proceso de trabajo, cualquiera que sea
el nivel del desarrollo económico y el modo de producción
sobre cuya base se efectúa. Como, pues, la forma real o la
forma de los valores de uso objetivos que componen el capital,
su sustrato material, es necesariamente la forma de los medios
de producción —medios de trabajo y objetos de trabajo— que
sirven para la producción de nuevos productos; como, además,
en el proceso de circulación estos valores de uso existen ya (en
el mercado) bajo la forma de mercancías —por tanto en las
manos del capitalista en cuanto poseedor de mercancías— antes
de que operen en el proceso de trabajo conforme a'su destino
específico; como, pues, el capital —en la medida en que se
presenta bajo condiciones de trabajo objetivas— se compone,
con arreglo a su valor de uso, de medios de producción,
materias primas, elementos auxiliares y medios de trabajo, he-
rramientas, construcciones, máquinas, etc., se llega a la conclu-
sión* de que todos los medios de producción son potencialmente
(Óuvajpet) y en la medida en que funcionen como medios de pro-
ducción, realmente (actu), capital; y por ende de que el capital es
un elemento necesario del proceso laboral humano en general,
abstracción hecha de toda forma histórica del mismo; y por lo
tanto de que el capital es algo eterno y condicionado por la
naturaleza del trabajo humano. Igualmente se llega a la conclu-
sión de que, como el proceso de producción del capital es en
general un proceso de trabajo, el proceso de trabajo en cuanto
tal, el proceso de trabajo en todas las formas sociales es
necesariamente proceso de trabajo del capital. Se considera así
al capital como una cosa que en el proceso de producción
desempeña cierto papel propio de una cosa, adecuado a su
condición de cosa. Es la misma lógica que, de que el dinero es
oro, infiere que el oro es dinero en sí y para sí; de que el
trabajo asalariado es trabajo, que todo trabajo es forzosamente
trabajo asalariado?. Se demuestra la identidad ateniéndose a lo

a Llegan a esa conclusión, obviamente, los apologistas de la burguesía.

1953, pp. 169-170: ““Se concibe al capital como una cosa, no como una relación”,
etc., y muy especialmente Das Kapital, t. WI. sec. VII, cap. 48, parágr. 1: “...El
capital no es una cosa, sino determinada relación de producción social, correspon-
diente a determinada formación social histórica, relación que se representa en una
.cosa y le confiere a ésta un carácter social específico. El capital no es la suma de los
medios de producción materiales y producidos. Capital son los medios de producción
transformados en capital, los cuales en sí no son capital, del mismo modo que el oro
y la plata en sí no son dinero.” La misma idea se encontraba ya en Lohnarbeit und
Kapital (Trabajo asalariado y capital), parágr. II, de 1849, y reaparece en Das

La producción capitalista como producción de plusvalía 11

ue es idéntico en todos los procesos de producción y prescin-
diendo de sus diferencias específicas. La identidad se demuestra
dejando de lado la diferencia. En esta sección volveremos a
ocuparnos más pormenorizadamente de este punto, cuya impor
tancia es decisiva. Por el momento, contentémonos con lo
siguiente:

Primero: las mercancías que el capitalista ha comprado para
consumirlas como medios de producción en el proceso produc-
tivo (o proceso de trabajo), son su propiedad. De hecho no son
más que su dinero transformado en mercancías y son un modo
de existencia de su capital, al igual que lo era ese dinero; lo
son, incluso, de manera aun más intensa, puesto que existen
bajo la forma en que funcionan realmente como capital, esto
es, como medios creadores de valor, valorizadores del valor, es
decir, para aumentarlo. Estos medios de producción son pues
capital. Por lo demás, con la otra parte de la suma de dinero
ádelantada, el capitalista ha comprado capacidad de trabajo,
obreros o, como se desarrolla en el Ch. IV?*% donde se expone
esto, trabajo vivo. Este le pertenece, a igual título que las
condiciones objetivas del proceso laboral. Pero, sin embargo, se
impone aquí la siguiente diferencia específica: trabajo real es
aquel que el obrero da realmente al capitalista como equiva-
lente por la parte del capital transformada en salario, por el
precio de adquisición del trabajo. Es el gasto de su fuerza vital,

realización de sus capacidades productivas, su movimiento,
no el del capitalista. Considerado como función personal, en su
realidad, el trabajo es la función del obrero y no la del
capitalista. Considerado desde el punto de vista del intercam-
bio, el obrero es lo que el capitalista recibe de él en el proceso
“de trabajo, no lo que es en el momento en que el capitalista se
le contrapone en el proceso de trabajo. Esto es lo que confor-
-ma la antítesis en la cual las condiciones objetivas de trabajo
“=como capital y, en esta medida, como existencia del capitalis-

«!fa— se enfrentan dentro del mismo proceso laboral a las condi

“clones subjetivas de trabajo, al trabajo mismo, o más bien al
Obrero que trabaja. Es así como —tanto desde el punto de vista
“del obrero como desde el del capitalista— el medio de produc-
“clón en cuanto modo de existencia del capital, eminentemente
"(eminently) como capital, se contrapone al trabajo, al otro

4 7

Kapital, t. I, sec. VII, cap. 25, expresada así: “.. El capital no es una cosa, sino una
pelación social entre personas, mediada por cosas.”

¿+ 10 Capítulo IV. Véase Das Kapital, t. 1, sec. T, cap. 4, parágr. 3, “Compraventa
“do la fuerza de trabajo”.

[+63]

12 El capital, libro [, capítulo VI

elemento en el que el capital adelantado se transforma y por tanto
también aparece fuera del proceso de producción, potencialmente
(Suvajet), en cuanto modo de existencia específico del capital.
Como se verá, esto se desarrolla ulteriormente, en parte a causa
de la naturaleza general del proceso capitalista de valorización
(del papel que desempeñan en él los medios de producción,
succionando trabajo vivo), en parte por obra del desarrollo del
modo de producción específicamente capitalista (en el cual la
maquinaria, etc., se convierte en el verdadero amo del trabajo
vivo). De ahí, sobre la base del proceso capitalista de produc-
ción, esa fusión indisoluble de los valores de uso, en la cual el
capital existe bajo la forma de medios de producción, y de ahí la
determinación de estos medios de producción, de estas cosas
como capital —que es una relación de producción social deter-
minada—, exactamente al igual que dentro de este modo de
producción los implicados en éste consideran el producto en sí y
para sí como mercancía. Lo cual constituye una base para el feti-
chismo de los economistas ??.

Segundo: los medios de producción salen de la circulación y
entran en el proceso de trabajo en cuanto mercancías determi-
nadas, por ejemplo como algodón, carbón, husos, etc. Se intro-
ducen en él revistiendo la forma del valor de uso que tenían
mientras circulaban aún como mercancías. Una vez que han
ingresado en el proceso funcionan con las propiedades corres-
pondientes a ellos en cuanto valores de uso, pertinentes mate-
rialmente a ellos en cuanto cosas: el algodón como algodón,
etc. No ocurre otro tanto con la parte del capital que llamamos
variable, la cual, empero, tan sólo se transforma realmente en la
parte variable del capital cuando se intercambia por capacidad
de trabajo. Considerándolo según su forma real, el dinero —esa
parte del capital que el capitalista gasta para adquirir capacidad
de trabajo— no representa nada más que los medios de subsis-
tencia existentes en el mercado (o lanzados en él en ciertas
condiciones (within certain terms)) que entran en el consumo
individual del obrero. El dinero es tan sólo la forma modificada
de estos medios de subsistencia; no bien lo ha recibido, el
obrero lo convierte de nuevo en medios de subsistencia. Esta
transformación, así como luego el consumo de esas mercancías
en cuanto valores de uso, es un proceso que no guarda ninguna
relación directa con el proceso inmediato de producción, más
“exactamente con el proceso de trabajo; antes bien se efectúa al

11 Sobre el fetichismo de la mercancia, cfr. Das Kapital, t. I, sec. I, cap. Il,
parág. 4: “El carácter fetichista de la mercancía y su misterio”.

La producción capitalista como producción de plusvalía 13

. margen del mismo. Una parte del capital, y por ende el capital

entero, se transforma en una magnitud variable precisamente
porque en lugar del dinero, de una magnitud constante de
valor, o de los medios de subsistencia —que son asimismo
magnitudes constantes de valor y en los cuales puede represen-
tarse el dinero--, lo que se cambia es, por el contrario, un
elemento, la capacidad viva de trabajo, que genera valor y que,
como elemento que produce valores puede ser mayor o menor,

de representarse como magnitud variable y en general, en
odas las circunstancias, no entra como factor en el proceso de
ad si no es como magnitud fluida, en devenir —y por

to contenida dentro de límites diversos (within different
llmits)—; no como magnitud devenida. Por cierto, en la realidad
el consumo de medios de subsistencia por los obreros puede
englobarse (incluirse) en el proceso de trabajo; así como, por
ejemplo, se incluye en las máquinas el consumo de matiéres
instrumentales por las mismas, del mismo modo el obrero se
presenta sólo como un instrumento, adquirido por el capital,
que para su función en el proceso de trabajo requiere consumir,
percibir cierta porción de medios de subsistencia en carácter de
matiéres instrumentales. Ello ocurre en mayor o menor medida
según la amplitud y brutalidad de la explotación a que está
sometido el obrero, pero (como veremos ad [2]1? al analizar como
se reproduce la relación en su conjunto) no está contenido
conceptualmente en la relación capitalista, en este sentido es-
fricto. Por regla general el obrero consume sus medios de
inbsistencia cuando se interrumpe el proceso inmediato de
producción, mientras que la máquina consume los suyos duran-
fe su funcionamiento (¿el animal? ). Si consideramos, empero,
la clase obrera en su conjunto, veremos que una parte de esos
medios de subsistencia los consumen los familiares que todavía
mo trabajan o que ya no trabajan. De hecho, la diferencia que

“Sxiste en la práctica entre un obrero y una máquina puede

reducirse, en lo que se refiere a materias (quoad matiéres)
instrumentales y a su consumo, a la que media entre el animal
y la máquina. Sin embargo, esto no es necesario y por lo tanto
Bo cabe en la determinación conceptual del capital. De todos
modos, la parte del capital gastada en salario aparece formal-
mente como una parte que ya no pertenece al capitalista sino
el obrero, tan pronto la misma ha adoptado su forma real de
medios de subsistencia que entran en el consumo del obrero. :

.- 12 ln cl manuscrito, 3” en lugar de “2”. Véase nuestra nota de p. 4, [página 1
de la presente edición de Signos] (Nota de la edición de Moscú).

14 El capital, libro I, capítulo VI

La forma del valor de uso que esa parte, en su condición de
mercancía, reviste antes de su ingreso al proceso de producción
—como medios de subsistencia— es pues completamente dife-
rente de la forma que adopta dentro de este proceso y que es
la de la fuerza de trabajo que se manifiesta activamente, la del
trabajo vivo mismo. Esto es, pues, lo que diferencia específi-
camente esta parte del capital de aquella que existe bajo la
forma de los medios de producción, y es asimismo una razón
por la cual, sobre la base del modo capitalista de producción,
los medios de producción en sentido amplio — y a diferencia de y
en antítesis con los medios de subsistencia— aparecen como
capital en sí y para sí. Esta apariencia —prescindiendo de lo
que diremos más adelante— se resuelve simplemente en que la
forma del valor de uso bajo la cual existe el capital al término
del proceso de producción es la del producto, y este producto
se presenta tanto bajo la forma de medios de producción como
de 'medios de subsistencia; ambas, pues, existen igualmente
como capital y por consiguiente en contraposición también con
la capacidad viva de trabajo.

Pasemos ahora al proceso de valorización.

En lo tocante al valor de cambio se observa de nuevo la
diferencia entre la mercancía y el capital implicado en el
proceso de valorización.

El valor de cambio del capital que entra al proceso de
producción es menor de lo que era el valor de cambio del capital
lanzado al mercado, o adelantado (puesto que aquí sólo es el
valor de las mercancías que entran como medios de producción
en el proceso), esto es, el valor de la parte constante del capital
que ingresa como valor al proceso de producción. En lugar del
valor de la parte variable del capital tenemos ahora la valoriza-
ción en cuanto proceso, el trabajo implicado en el acto (actu)
de la valorización, el trabajo que se realiza constantemente
como valor, pero que pasando también sobre los valores pues-
tos procede a una creación de valores.

En lo que respecta, por de pronto, a la conservación del
viejo valor —de la parte de valor de la parte constante— la
misma depende de que el valor de los medios de producción
que entran al proceso no sea mayor de lo necesario, es decir
que en las mercancías de las que aquéllos se componen (por

-ejemplo las construcciones, la maquinaria, etc.) sólo se haya

materializado el tiempo de trabajo socialmente necesario para la
finalidad productiva. Incumbe al capitalista, en la compra de
estos medios de producción, asegurarse de que tengan como

La producción capitalista como producción de plusvalía 15

valores de uso (ya como materias primas, ya como máquinas,
etc.) la calidad media (average) requerida para la fabricación del
producto, o sea que funcionen con la calidad average y no
opongan obstáculos extraordinarios al trabajo, al factor vivo
(por ejemplo, buena calidad de la materia prima); se incluye
también en esto que la maquinaria empleada, etc., no transmita

“a las mercancías más que el desgaste medio (average déchet),

etc. Todo ello atañe al capitalista. Pero la conservación del
valor del capital constante depende además de que en lo posi-
ble se le consuma productivamente, de que no se le desperdicie,
porque de no ser así el producto contendría una parte de
trabajo objetivado mayor de la socialmente necesaria. Ello
depende, en parte, de los obreros mismos, y aquí es donde
comienza la vigilancia del capitalista. (Este lleva a cabo sus
designios por medio del trabajo a destajo (task work) descuen-
tos en los salarios). Además, es menester que el trabajo se

. efectúe ordenadamente, con arreglo a un fin; que la transforma-

ción de los medios de producción en productos se realice de
manera adecuada; que el valor de uso que se tiene en vista
como finalidad surja realmente como resultado y que lo haga
en forma lograda. Aquí reaparece la vigilancia y disciplina del
capitalista*? . Por último, es necesario que no se perturbe, no se

. interrumpa el proceso de producción y que llegue efectivamen-

te hasta el producto en el plazo (lapso) requerido por la
naturaleza del proceso de trabajo y las condiciones objetivas del
mismo. Esto depende en parte de la continuidad del trabajo,
que hace su aparición con la producción capitalista, pero en
parte de contingencias exteriores, incontrolables. Cada proceso
de producción implica un riesgo para los valores que ingresan
en él, un riesgo que, sin embargo, 1) éstos corren aun fuera del
proceso de producción y 2) es inherente a todo proceso de
producción, no sólo al del capital. (El capital se protege contra
el mismo asociándose. El productor directo que trabaja con sus
medios de producción propios está expuesto al mismo riesgo.
No se trata de algo peculiar al proceso capitalista de produc-
ción. Si en la producción capitalista ese riesgo lo corre el
capitalista, ello se debe únicamente a que éste usurpó la propie-
dad de los medios de producción.)

En lo que respecta a los factores vivos del proceso de
valorización, se debe: 1) conservar cl valor del capital variable

| 13 Acerca de la “autoridad incondicional del capitalista” sobre sus obreros y la
disciplina impuesta por aquél, cf. Das Kapital, 4, pp. 346 y ss., 374 y 445436, y t.
IL. p. 103.

16 El capital, libro 1, capítulo VI

reintegrándolo, reproduciéndolo, esto es, adicionando a los me-
dios de producción una cantidad de trabajo igual al valor del
capital variable o del salario; 2) generar un increménto de su
valor, una plusvalía, objetivando en el producto un cuanto de
trabajo excedente por encima del contenido en el salario, un
cuanto adicional de trabajo. :

La diferencia entre el valor de uso del capital adelantado, o

[+65] de las mercancías en las que existe el mismo, y la forma del

valor de uso del capital en el proceso de trabajo, corresponde a
la diferencia entre el valor de cambio del capital adelantado y
la aparición del valor de cambio del capital en el proceso de
valorización, ya que allí el medio de producción, el capital
constante, ingresa al proceso bajo la misma forma de valor de
uso que tenía anteriormente la mercancía que lo constituye,
mientras que en lugar de los valores de uso. acabados que
componen el capital variable, hace su aparición el factor vivo
de la fuerza de trabajo, del trabajo real, que se valoriza en
nuevos valores de uso, y porque aquí el valor de 'los medios de
producción, del capital constante, entra como tal en el proceso
de valorización, mientras que el valor del capital variable no
ingresa en el mismo, sino que lo sustituye la actividad creadora
de valor, la actividad —existente como proceso de valorización—
del factor vivo.

A fin de que el tiempo de trabajo del obrero ponga valor
proporcionadamente a su duración, el mismo debe ser tiempo
de trabajo socialmente necesario**. Esto es, el obrero debe
ejecutar en un tiempo determinado el cuanto socialmente nor-
mal de trabajo útil, y por ello el capitalista obliga al obrero a
que su trabajo alcance cuando menos el grado medio de intensi-
dad conforme a la norma social. Procurará aumentarlo lo más
que se pueda por encima de ese mínimo y extraer del obrero,
en un tiempo dado, el mayor trabajo posible, puesto que toda
intensificación del trabajo superior al grado medio le depara
plusvalía. Tratará además de prolongar lo más posible el proce-
so de trabajo, más allá de los límites en que es necesario
trabajar para reponer el valor del capital variable, el salario.
Una vez dada determinada intensidad del proceso de trabajo, el
capitalista procurará prolongar lo más posible su duración; dada
determinada duración del mismo, se esforzará por aumentar lo

] 14 “Por consiguiente, es sólo el cuanto de trabajo socialmente necesario, o el
tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de un valor de uso, lo
que determina su magnitud de valor ” (Das Kapital, 1, p. 44).

La producción capitalista como producción de plusvalía 17

¿más posible su intensidad. El capitalista fuerza al obrero a dar a
"4u trabajo el grado normal y si es posible un grado superior de
intensidad y lo fuerza a prolongar lo más posible el proceso de
"trabajo más allá del tiempo necesario para la reposición del
e sa de este carácter peculiar del proceso capitalista de
“valorización, la forma real del capital en el proceso productivo
¡su forma como valor de uso— experimenta también una nueva
* modificación. En primer lugar, los medios de producción deben
estar disponibles en una masa suficiente no sólo para absorber

el trabajo necesario, sino también el plustrabajo. En segundo

“término, se modifican la intensidad y duración!” del proceso

, real de trabajo.

Los medios de producción que emplea el obrero en el proce-
'so real de trabajo son, ciertamente, propiedad del capitalista y
en cuanto capital se enfrentan —talcomo lo hemos desarrollado
anteriormente— al trabajo, que es la manifestación vital misma
.del obrero. Pero por otra parte es él quien los emplea en su
trabajo. En el proceso laboral efectivo el obrero consume los
medios de trabajo como vehículo de su trabajo, y el objeto de
trabajo como la materia en la cual su trabajo se ofrece a la
vista. Precisamente por esto transforma los medios de produc-
ción en la forma, adecuada a un fin, del producto. Desde el
punto de vista del proceso de valorización, empero, las cosas se
presentan diferentemente. No es el obrero quien emplea los
medios de producción, son los medios de producción los que
emplean al obrero. No es el trabajo vivo el que se realiza en el
trabajo material como en su órgano objetivo; es el trabajo
material el que se conserva y acrecienta por la succión del
trabajo vivo, gracias a lo cual se convierte en un valor que se
valoriza, en capital, y funciona como tal. Los medios de pro-
ducción aparecen ya únicamente como succionadores del mayor
cuanto posible de trabajo vivo. Este se presenta tan sólo como
el medio de valorización de valores existentes y, por consigulen-
te, de su capitalización. Y prescindiendo de lo señalado con
anterioridad, justamente por ello los medios de producción
aparecen de nuevo y éminemment enfrentádos al trabajo vivo
como existencia del capital, y ahora precisamente como domi-
nación del trabajo pasado y muerto sobre cl trabujo vivo.
Justamente como creador de valor cl trabajo «vivo se incorpora
de manera constante en el proceso de valorización del trabajo

15 Literalmente: “extensión”. Coincidimos aquí con la versión rusa de la edición
prítiuipe: “diitielnost” (duración) en lugar de “extiensivnost

18 El capital, libro I, capítulo VI

objetivado. Como esfuerzo, como gasto de fuerza vital, el
trabajo es la actividad personal del obrero. Pero en cuanto
creador de valor, implicado en el proceso de su objetivación, el
trabajo mismo del obrero es, apenas ingresa al proceso de
producción, un modo de existencia del valor del capital, incor-
porado a éste. Esta fuerza conservadora de valor y creadora de
nuevo valor es, en consecuencia, la fuerza del capital y ese
proceso se presenta como el proceso de autovalorización del
capital o, por mejor decir, del empobrecimiento del obrero,
quien el valor creado por él lo produce al mismo tiempo como
un valor que le es ajeno 16.

Sobre la base de la producción capitalista, esta facultad del
trabajo objetivado de transformarse en capital, es decir, de
transformar los medios de producción en medios de dirección y
explotación del trabajo vivo, aparece como algo inherente en sí
y para sí a los medios de producción (a los que sobre esa base está
ligada potencialmente (Óvvajuei) como algo inseparable de ellos, y
por consiguiente como una cualidad que les correspondía en cuan-
to cosas, en cuanto valores de uso, en cuanto medios de produc-
ción, Estos se presentan entonces, en sí y para sí, como capital,
y el capital, pues —que expresa una relación determinada de
producción, una relación social determinada, en cuyo interior
los poseedores de las condiciones de producción se enfrentan a
la capacidad viva de trabajo- aparece como una cosa, del
mismo modo que el valor aparecía como cualidad de una cosa
y la determinación económica de la cosa como mercancía,
como sú cualidad de cosa; del mismo modo que la forma
social que el trabajo recibía en el dinero, se presentaba como
cualidades de una cosa. 2) En realidad, la dominación de los
capitalistas sobre los obreros es solamente el dominio sobre
éstos de las condiciones de trabajo (entre las cuales se cuentan
también, a más de las condiciones objetivas del proceso de
producción —o sea los medios de producción—, las condicio-
nes Objetivas del mantenimiento y de la eficacia de la fuerza de
trabajo, es decir los medios de subsistencia), condiciones de
trabajo que sé han vuelto autónomas, y precisamente frente al
obrero. Esta relación en que las condiciones de trabajo domi-

16 “El obrero se empobrece tanto más, cuanto más riqueza produce... Con la
valorización del mundo de las cósas aumenta, en relación directa, la desvalorización del
mundo de los hombres... El objeto producido por el trabajo, su producto, se le
enfrenta como uh ser ajeno, como un poder independiente respecto del productor”
(Okonomisch-philosophischen Manuskripte, en K. MARX F. ENGELS, Kleine Oko-
nomische Schriften, Dictz Verlag, Berlín, 1955, p. 98).

La producción capitalista como producción de plusvalía 19

ban al obrero no se realiza, empero, sino en el proceso real de
ducción, que, como hemos visto, esencialmente es proceso
producción de plusvalía —lo que incluye la conservación del
Wintiguo valor—, proceso de autovalorización del capital adelan-
do. En la circulación el capitalista y el obrero se enfrentan
dan sólo como vendedores de mercancías; pero en virtud de la
turaleza específicamente polar que distingue a los tipos de
Mercancías que entre sí se venden, el obrero entra forzosamen-
de al proceso de producción en calidad de componente del
lulor de uso, de la existencia real y de la existencia como valor
capital, por más que esta relación no se efectúe sino dentro

del proceso de producción y el capitalista existente sólo
Suwváie: como comprador de trabajo no se convierta en capi-
ta real sino cuando, por la venta de su capacidad de
trabajo, el trabajador transformado eventualmente (eventualiter)
n Obrero asalariado entra realmente en aquel proceso bajo la
dirección del capital. Las funciones que ejerce el capitalista no
on otra cosa que las funciones del capital mismo —del valor
Que se valoriza succionando trabajo vivo— ejercidas con con-
cia y voluntad. El capitalista sólo funciona en cuanto
eápital personificado, es el capital en cuanto persona; del mis-
no modo el obrero funciona únicamente como trabajo perso-
nificado, que a él le pertenece como suplicio, como esfuerzo,
que pertenece al capitalista como sustancia creadora y
Derecedora de riqueza. Ese trabajo, en cuanto tal, se presenta
de hecho como un elemento incorporado al capital en el
so de producción, como su factor vivo, variable. La domi-
hación del capitalista sobre el obrero es por consiguiente la de
da cosa sobre el hombre, la del trabajo muerto sobre el trabajo
Wivo, la del producto sobre el productor, ya que en realidad las
inercancías, que se convierten en medios de dominación sobre
dos obreros (pero sólo como medios de la dominación del
eapital mismo), no son sino meros resultados del proceso de
«producción, los productos del mismo. En la producción mate-
al, en el verdadero proceso de la vida social —pues esto es el
proceso de la producción— se da exactamente la misma relación
que en el terreno ideológico se presenta en la religión: la
«conversión del sujeto en el objeto y viceversa. Considerada
Históricamente, esta conversión aparece como el momento de
transición necesario para imponer por la violencia, y a expensas
"de la mayoría, la creación de la riqueza en cuanto tal, es decir,
«el desarrollo inexorable de las fuerzas productivas del trabajo
"social, que es lo único que puede constituir la base material de
una sociedad humana libre. Es necesario pasar a través de esta

20 El capital, libro 1, capítulo VI

forma antitética, así como en un principio el hombre debe
atribuir una forma religiosa a sus facultades intelectuales, como
poderes independientes que se le enfrentan. Se trata del proce-
so de enajenación de su propio trabajo. Aquí el obrero está
desde un principio en un plano superior al del capitalista, por
cuanto este último ha echado raíces en ese proceso de enajena-
ción y encuentra en él su satisfacción absoluta, mientras que
por el contrario el obrero, en su condición de víctima del
proceso, se halla de entrada en una situación de rebeldía y lo
siente como un proceso de avasallamiento. En la medida en que
el proceso de producción es al mismo tiempo un proceso real
de trabajo y que el capitalista, como supervisor y dirigente de
aquél, tiene una función a desempeñar en la producción real, su
actividad adopta de hecho un contenido específico, múltiple.
Pero el proceso mismo de trabajo se presenta sólo como medio
del proceso de valorización, tal como el valor de uso del
producto aparece sólo como portador de su valor de cambio.
La autovalorización del capital —la creación de plusvalía— es
pues el objetivo determinante, predominante y avasallante del
capitalista, el impulso y contenido absoluto de sus acciones; en
realidad, no es otra cosa que el afán y la finalidad racionali-
zados del acaparador. Contenido absolutamente mezquino y
abstracto, que desde cierto ángulo hace aparecer al capitalista co-
mo sometido exactamente a la misma servidumbre respecto de la
relación del capital, aunque también de otra manera, que el
polo opuesto, que el obrero?” .

La relación originaria, en la cual el aspirante a capitalista
(would be capitalist) compra trabajo (conforme al Ch. IV
podemos decir así, en lugar de capacidad de trabajo)** al
obrero a fin de capitalizar un valor monetario, y el obrero
vende la disposición sobre su capacidad de trabajo, sobre su
trabajo, para subsistir, constituye el exordio y condición nece-

17 Cfr. las tesis expuestas en este pasaje con las enunciadas en los Manuscritos
económicos-filosóficos de 1844 sobre la enajenación.

18 El texto entre paréntesis no es claro, ya que precisamente en el cap. IV,
parágr. 3, se señala que la mercancía comprada por el capitalista al obrero es fuerza
de trabajo, no trabajo: “Quien dice capacidad de trabajo no dice trabajo, del mismo
modo que quien dice capacidad digestiva no dice digestión. Para este último proceso
se requiere, como es sabido, más que un buen estómago” (Das Kapital, 1, p. 181). Y
en su prólogo a la primcra edición alemana de la Misére de la Philosophic. Uungels
anota gue la terminología empleada cn esta obra de Marx “no coincide totalmente
con la de El capital. Aún se habla aquí, en efecto, del trabajo como mercancía, de
compra y venta del trabajo, en lugar de la fuerza de trabajo” (K. MARX, Das Elend
der Philosophic, Dictz Verlag, Berlín, 1957, p. 38).

4

La producción capitalista como producción de plusvalía 21

sarios de la relación (contenidos en sí y por sí) desarrollada
ahora en el proceso real de producción, en la cual el poseedor
de mercancías se convierte en capitalist, en capital personifica-
do, y el obrero en una simple personificación del trabajo para
el capital. Como aquella primera relación en la que ambos se
contraponían aparentemente en cuanto poseedores de mercancías,

“la premisa es, como veremos más adelante, el resultado y el

producto del proceso capitalista de producción. Pero por consi-
guiente, es menester no confundir los dos actos. El primero es
propio de la circulación; el segundo se desarrolla tan sólo
—sobre la base del primero— en el proceso real de producción.

El proceso de producción es la unidad inmediata entre el
proceso de trabajo y el proceso de valorización, tal como su
resultado inmediato, la mercancía, es la unidad inmediata entre
el valor de uso y el valor de cambio19. Pero el proceso de

. trabajo no es más que un medio del proceso de valorización,

proceso que, a su vez, en cuanto tal es esencialmente produc-
ción de plusvalía, esto es, proceso de objetivación de trabajo
impago. De esta suerte se halla determinado específicamente el
carácter global del proceso de producción.

Si consideramos el proceso de producción desde dos
puntos de vista diferentes, 1) como proceso de trabajo, 2)
como proceso de valorización, ello implica que aquél es tan
sólo un proceso de trabajo único, indivisible. No se trabaja dos
veces, una para crear un producto utilizable, un valor de uso,

para transformar los medios de producción en productos; la

otra, para crear valor y plusvalía, para valorizar el valor20. El
trabajo se agrega únicamente en su forma, manera, mcdo de
existencia determinado, concreto, específico, en el cual es él la

“ actividad finalista que transforma a los medios de producción
, en un producto determinado; el huso y el algodón, por ejem-
plo, en hilaza. Es sólo el trabajo de hilado, etc., lo que se

agrega y que por su incorporación crea constantemente más
hilaza. Lo que pone valor es este trabajo real, en tanto posee
determinado grado normal de intensidad (o sólo rinde en la
medida en que lo posee) y en tanto este trabajo real de una
intensidad dada se materializa en el producto en determinadas
cantidades, medidas por el tiempo. Si el proceso de trabajo se

19 Cfr. Das Kapital, 11, cap. 18, parágr. 1.

20 Cfr. Das Kapital, Ll, cap. 6, p. 208: “El obrero no trabaja dos veces en el
mismo lapso, una vez para agregarle un valor al algodón por medio de su trabajo, y la
otra vez para conservar su viejo valor...”

[.c8]

22 El capital, libro 1, capítulo VI

interrumpiera en el momento en que el cuanto del trabajo
añadido bajo la forma del hilado, etc., [fuera] = al cuanto
del trabajo contenido en el salario, no se produciría plusvalía
alguna. La plusvalía también se presenta, pues, en un pluspro-
ducto, en este caso en un cuanto de hilo que excede del
cuanto cuyo valor es = al valor del salario. El proceso de
trabajo (por su intensidad) aparece pues como proceso de
valorización debido a que el trabajo concreto a él añadido, es
un cuanto de trabajo socialmente necesario, cierto cuanto de
trabajo social medio, y debido a que este cuanto representa,
además del contenido en el salario, un cuanto adicional. Es éste
el cálculo cuantitativo del trabajo concreto particular como
trabajo medio social, un cálculo que, empero, corresponde:
10) al elemento real de la intensidad normal del trabajo (el
hecho de que para la elaboración de un cuanto determinado de
producto sólo se emplee el tiempo de trabajo socialmente
necesario para ello), y 20) a que se prolonga el proceso de
trabajo más allá de la duración necesaria para reponer el valor
del capital variable.

De lo expuesto se desprende que la expresión “trabajo obje-
tivado”” así como la antítesis entre el capital como trabajo objett-
vado y el trabajo vivo, puede dar lugar a las más erróneas
interpretaciones.

Ya he indicado anteriormente*21 que el análisis de la mer-
cancía sobre la base del “trabajo” es en todos los economistas
anteriores ambiguo e incompleto. No basta con reducirla al
“trabajo”, sino al trabajo en la forma doble bajo la cual éste se
presenta por un lado como trabajo concreto en el valor de uso
de las mercancías, y por el otro se calcula como trabajo
socialmente necesario en el valor de cambio. Desde el primer
punto de vista todo depende de su valor de uso particular, de
su carácter específico, el cual precisamente deja su impronta

* Sin esta confusión sería totalmente imposible la controversia en
torno a si, además del trabajo, no contribuiría también la naturaleza a la
creación del producto, lo cual se refiere únicamente al trabajo concreto.

21 Es decir, en Zur Kritik der politischen Okonomie, pp. 28 y ss., y 49 y ss. en
en las secciones 1 y 111 del libro 1 de El capital. En el libro Il (pp.-379-380 de la
edic. cit.), Marx señala que Adam Smith “no distingue el carácter dual del trabajo
mismo: el trabajo en la medida en que, como gasto de fuerza de trabajo, crea valor,
y el trabajo en la medida en que, como trabajo útil, concreto, crea objetos de uso
(valor de uso)”.

La producción capitalista como producción de plusvalía 23

peculiar en el valor de uso creado por el trabajo y lo convierte
en un valor de uso concreto —diferente de los demás—, en este
artículo determinado. Por el contrario, se soslaya totalmente la
utilidad particular, la naturaleza y el modo de ser determinado
del trabajo, en la medida en que se le tiene en cuenta como

elemento formador de valor y a la mercancía como su objetiva-

ción. Como tal es trabajo indiferenciado, socialmente necesario,
feneral, trabajo totalmente indiferente respecto a todo conteni-
do particular, por lo cual alcanza también en su expresión
sutónoma, en el dinero, en la mercancía como precio, una
expresión común a todas las mercancías, diferenciable sólo por
la cantidad?. Desde el primer punto de vista el asunto se
presenta en determinado valor de uso de la mercancía, en

. determinada existencia sustancial; desde el segundo en el dine-

Po, ya sea que éste exista como dinero propiamente dicho "o
como simple moneda imaginaria en el precio de las mercancías.
Bn el primer caso se trata exclusivamente de la calidad, en el
segundo pura y simplemente de la cantidad del trabajo. En el

er caso la diferencia del trabajo concreto se ofrece a la
vista en la división del trabajo; en el segundo en su expresión
monetaria indiferenciada. Ahora bien, dentro del proceso de
producción esa indiferencia sale a nuestro encuentro de manera
activa. Ya no somos nosotros los que la forjamos, sino que es
ella la que se forja en el proceso de producción.

La diferencia entre trabajo objetivado.y trabajo vivo se
manifiesta en el proceso real de trabajo. Los medios de produc-
ción, por ejemplo el algodón y el huso, etc., son productos,
valores de uso a los que están incorporados determinados traba-
jos útiles, concretos, como la construcción de máquinas, el

cultivo del algodón, etc., mientras que el trabajo de hilado

Aparece en el proceso no sólo como un trabajo diferente espe-
cificamente de los trabajos contenidos en los medios de pro-
ducción, sino como trabajo vivo que está realizándose y que
expele constantemente de sí su producto, en contraposición

22 “El trabajo que constituye la unidad de los valores no es sólo trabajo medio,
igual y simple. El trabajo es trabajo del individuo privado,, representado en un
producto determinado. En cuanto valor, sin embargo, el producto debe ser materiali-
tación del trabajo social y, en cuanto tal, transformable directamente de un valor de

, Uso en otro... El trabajo privado debe representarse directamente, pues, como su

contrario, trabajo social: este trabajo transformado es, en cuanto su» contrario

directo, trabajo abstractamente general, que por consiguiente se representa también
- en un equivalente general. Es sólo con su enajenación como el trabajo individual se

presenta realmente como su contrario. Pero la mercancía ha de poseer esta expresión
general antes de ser enajenada. Tal necesidad de la representación del trabajo

24 El capital, libro I, capítulo VI

con aquellos trabajos ya objetivados en sus productos peculia-
res. Desde este punto de vista también aparece una antítesis
entre una parte, como existencia presente del capital, y la otra,
el trabajo vivo, ante todo como gasto vital del obrero. Por
añadidura, en el proceso labora! el trabajo objetivado se presen-
ta como el elemento o punto de partida objetivo? para la
realización del trabajo vivo.

Muy distinto se presenta el problema apenas entra a consi-
derarse el proceso de valorización, la formación y creación de
valor nuevo.

El trabajo, contenido aquí en los medios de producción, es
un cuanto determinado de trabajo social general y por lo tanto
se representa en cierta magnitud de valor o suma de dinero: de
hecho (in fact) en el precio de estos medios de producción. El
trabajo agregado es un cuanto adicional determinado de trabajo
social general y se manifiesta como magnitud de valor y suma
de dinero adicional. El trabajo contenido ya en los medios de
producción es lo mismo que el recién añadido. Sólo se distin-
guen en que el primero está objetivado en valores de uso y el
otro se halla implicado en el proceso de esa objetivación; el
uno es pasado, el otro presente; uno está muerto, el otro vivo;
uno está objetivado en el pretérito perfecto, el otro se está
objetivindo en el presente2*. En la medida en que el trabajo
pasado sustituye al trabajo vivo se convierte en un proceso, se
valoriza, se transforma en un fluens que genera una fluxio.
Esta absorción suya de trabajo vivo adicional constituye su

[a69] proceso de autovalorización, su transformación real en capital,

en valor que se valoriza a sí mismo, su pasaje de magnitud
constante de valor a magnitud de valor variable y en transfor-
mación. Por cierto, este trabajo adicional sólo puede añadirse
bajo la forma de trabajo concreto y, por tanto, agregarse a los
medios de producción sólo en su forma específica de valores de

individual como general es la necesidad de la representación de una mercancía como
dinero. En cuanto este dinero sirve de medida y como expresión del valor de la
mercancía en el precio, la misma recibe esa representación. No es antes de su
transformación real en dinero, de la venta, que aquella adquiere su expresión
adecuada como valor de cambio. La primera transformación es meramente teórica; la
segunda, un proceso real.” (Theorien úiber den Mehrwert, ed. cit., TI, cap. 20, parág.
3, d, p. 134). .

23 En el original: “als das gegenstándliche Moment, Element”. Los dos sustanti-
vos son, como señalamos en nuestra advertencia, prácticamente sinónimos, pero
Element puede significar también punto de partida, base, premisa.

24 La misma idea en los Grundrisse (p. 369): “La diferencia entre el trabajo
; pasado, objetivado, y el trabajo vivo, presente, aparece aquí sólo como diferencia

La producción capitalista como producción de plusvalía 25

Aso peculiares, así como el valor contenido en esos medios de
ducción sólo se conserva en virtud de su consumo como
nedios de trabajo por parte del trabajo concreto. Esto no

«Hxcluye, sin embargo, que el valor existente, el trabajo objeti-
“bado en los medios de producción, aumente no sólo por encima

¿de su propio cuanto, sino también por encima del cuanto del
Atabajo objetivado en el capital variable, únicamente si —y en el

do en que— succiona trabajo vivo, y si éste se objetiva a sí
“mismo como dinero, como trabajo generalmente social. Por lo
tanto es eminently en este sentido —que se refiere al proceso
de valorización, al verdadero objetivo de la producción capita-
lista— que el capital como trabajo objetivado (trabajo acumu-
lado, trabajo preexistente y así sucesivamente (accumulated
labour, pre-existent labour and so forth)) se contrapone y es
contrapuesto por los economistas al trabajo vivo (trabajo inme-
diato (inmediate labour) etc.). Mas éstos incurren aquí conti-

: nuamente en contradicciones y ambigiedades —incluso Ricar-

do-— porque no han desarrollado claramente el análisis de las
mercancías sobre la base del trabajo en su forma doble.

¿ Sólo a través del proceso originario de intercambio entre el capi- ,
talista y el obrero —como poseedores de mercancías— se presenta
el factor vivo, la capacidad de trabajo, como un elemento de la for- -

: ma real que reviste el capital en el proceso de producción. Pero tan

sólo dentro del proceso de producción el trabajo objetivado se
transforma, mediante la absorción de trabajo vivo, en capital, y
Sólo así, pues, el trabajo se transforma en capital?5,

formal entre los diversos tiempos (tempora) del trabajo, que una vez está en
pretérito perfecto y la otra vez en presente”.

25 Marx apuntó aquí: “Nota”, y agregó la siguiente indicación: “Lo expuesto
entre las páginas 96 a 107 bajo el subtítulo “El proceso inmediato de producción”
viene aquí al caso y es necesario combinar (to blend) eso con lo anterior y rectificar (to
rectify) ambos, uno con el otro”. Ese texto corresponde a las páginas 262-264 de
este libro. Según esa indicación, ubicamos en este lugar los dos fragmentos mencio-
nados. No se realizaron modificaciones (“to rectify ambos, uno con el otro”). Las
«páginas a incluir (originariamente de la 96 a la 107) fueron numeradas posterior-
mente por Marx, de la 469a a la 469m. El texto a incluir, que comienza en la página
4692 (96), está precedido por un pasaje anulado por Marx (tachado con cuatro
líneas oblicuas) que constituye una continuación de las páginas originarias 1-95, hoy
perdidas. Al principio de la página Marx escribió: “Esto corresponde a la p. 496”
(lapsus por página 469). El texto no tachado que sigue al fragmento suprimido lleva
el subtítulo siguiente, superfluo en su situación actual: “6. El proceso inmediato de
producción.”

El texto del pasaje eliminado reza así:

...] “Puesto que el capital, con el cual se adquiere la capacidad de trabajo,
consiste de hecho en medios de subsistencia, aunque estos medios de subsistencia se
le transfieren al obrero bajo la forma del dinero. A la pregunta: ¿qué es el capital?,

[+69 a]

26 El capital, libro 1, capítulo VI

El proceso de producción capitalista es una unidad de dos
procesos: el de trabajo y el de valorización. Para transformar el
dinero en capital, se le transforma en mercancías, las cuales
constituyen factores del proceso de trabajo. Con el dinero se
debe adquirir en primer lugar capacidad de trabajo y, en
segundo, objetos sin los cuales no puede consumirse la capaci-
dad de trabajo, es decir, ésta no puede trabajar. Dentro del
proceso de trabajo esos objetos no tienen otro sentido que el
de servir como medios de subsistencia del trabajo, valores de
uso' del trabajo: con respecto al trabajo vivo mismo, como su
material y medios; con respecto al producto del trabajo, como
sus medios de producción; con respecto a que estos medios de
producción mismos ya son productos, como productos en cuan-
to medios para producir un producto nuevo. Pero aquellos
objetos no desempeñan este papel en el proceso laboral porque
el capitalista los compre, porque sean la forma trasmutada de
su dinero, sino que, por el contrario, los compra porque desem-
peñan tal papel en el proceso laboral. Para el proceso del hilado
en cuanto tal es indiferente, por vía de ejemplo, que el algodón
y el huso representen el dinero del capitalista, o sea capital, así
como que el dinero gastado sea, según su determinación, capi-
tal. El material de trabajo y los medios de trabajo se convierten
en tales sólo en las manos del obrero hilador, y ello ocurre
porque ese trabajador hila, no porque transforme el algodón
que pertenece a otra persona, con huso que pertenece a esa
misma otra persona, en hilaza para la misma otra persona. Por
el hecho de que en el proceso de trabajo se consuman mercan-
cías, o por el hecho de que allí se les consuma productivamen-
te, esas mercancías no se transforman en capital, sino en
elementos del proceso laboral. Representan el capital del capita-
lista en cuanto éste compra esos elementos objetivos del pro-
ceso laboral. Pero lo mismo ocurre con el trabajo. Este repre-
senta también su capital, ya que el trabajo pertenece al compra-
dor de capacidad laboral a igual título que las condiciones
objetivas del trabajo adquiridas por él. Y no sólo le pertenecen
los diversos elementos del proceso de trabajo, sino el proceso
de trabajo entero. El capital, que existía antes bajo la forma de

él podría también, con los adeptos del sistema monctario, responder: el capitat es
dinero, ya que si bien en el proceso de trabajo el capital existe materialmente bajo la
forma de materias primas, instruméntos de trabajo, ctc., en el proceso de circulación
existe bajo la' forma de dinero. Con la misma lógica, un economista de la Antigiiedad
a la pregunta: ¿qué es un trabajador? , habría tenido que responder: un trabajador

La producción capitalista como producción de plusvalía 27

¡dinero, existe ahora bajo la de proceso laboral. Pero por el
hecho de que el capital se haya apoderado del proceso de
trabajo y de que, por consiguiente, el obrero trabaje para el
:fapitalista en lugar de hacerlo para sí mismo, no se modifica la
faruraleza general del proceso de trabajo. Por el hecho de que
el dinero en su transformación en capital se convierta en los
factores del proceso laboral —y adopte necesariamente, pues, la
forma de material de trabajo y medios de trabajo— el material
¡He trabajo y los medios de trabajo no devienen por naturaleza
“tapital, del mismo modo que el oro y la plata no se convierten
¿por naturaleza en dinero a causa de que éste se represente,
entre otras cosas, en el oro y la plata. Los mismos economistas
modernos, empero, que se burlan de la simpleza del sisterna
monetario —que a la pregunta: ¿qué es el dinero? , responde: el
oro y la plata son el dinero—, no se avergúenzan de contestar:
el capital es el algodón, a la pregunta: ¿qué es el capital? No
: afirman otra cosa cuando declaran que el material y los medios
de trabajo, los medios de producción o los productos utilizados
para la nueva producción, en suma las condiciones objetivas del
-frabajo, son por naturaleza capital, y que lo son en tanto que y
¡; porque sirven, gracias a sus propiedades materiales, como valo-
“res de uso en el proceso de trabajo. Es perfectamente normal
Que otros agreguen: el capital es carne y pan, ya que aunque el
capitalista compra con dinero la capacidad de trabajo, ese
dinero en realidad no representa más que pan, que carne, en
pocas palabras, que los medios de subsistencia del obrero*. Un

* “Capital is that part of the wealth of a country which is employed
in production, and consists A food, clothing, Moi mw o A
mery . necessary to give effect to labour.” (“El capital es
de a Siqueza de un país empleada en la producción, y consiste en los
alimentos, ropas, herramientas, materias primas, maquinaria, eta, nece-
..sarios para llevar acabo el trabajo.”) (89, RICARDO, !1.c.). Capital is a
portion of the national wealth, employed or meant to be employed, in

avouring repoduction.” (“El capital es una parte de la riqueza nacional,
empleada, o destinada a emplearse, en promover la reproducción.”) (21.
G RAMSAY, lc.) “Capital... a particular species of wealth. . . des-
tined. .. to the obtaining of other articles of utility.” (“El capital... un
tipo particular de riqueza... destinado... a la obtención de otros articu-
los útiles”) (F. TORRENS, lc.) “Capital... produit .. comme moyens
d'une nouvelle production.” (“El capital .. producido. - - Como medio de
una nueva producción.”) (SENIOR, l.c., p. 318.) “Lorsqu'un fonds est
consacré á la production matérielle, il prends le nom de capital.” (“Cuan-
do se dedica un fondo a la producción material, toma el nombre de

es un esclavo (porque el esclavo era el trabajador en el proceso laboral propio del
mundo antiguo)” (Nota de la edición de Moscú).

[a69 p]

28 El capital, libro [, capítulo VI

asiento con cuatro patas tapizado de terciopelo representa en
ciertas circunstancias un trono, pero no por ello este asiento,
una cosa que sirve para sentarse, es un trono por la naturaleza
de su valor de uso. El factor más esencial del proceso de
trabajo es el trabajador mismo, y en el proceso de producción
antiguo ese trabajador es un esclavo. Pero de ello no se deduce >
que ese trabajador sea naturalmente esclavo —aunque esta últi-
ma opinión no está muy lejos de la sustentada por Aristó-
teles—26, del mismo modo que del hecho de que el huso y el
algodón sean consumidos hoy en día por el obrero asalariado
en el proceso laboral no se desprende que sean capital por
naturaleza. Este absurdo, el de considerar que una relación
social de producción determinada que se representa en cosas es

capital. *) (207, t. L STORCH. Cours d'économie politique. Edición de
París de 1823.) “Le capital est cette portion de la richesse produite qui
est destinée á la reproduction.” (**El capital es aquella parte de la riqueza
producida que se destina a la reproducción.””) (P. 364. ROSSI. Cours
d'économie politique. 1836-37. Edición de Bruselas de 1842). Rossi se
devana los sesos con la “dificultad” de si la “materia prima” también se
puede considerar capital. Habría que distinguir, ciertamente, entre
“capital-matiére” “capitalinstrument”, pero “est-ce (la matiére pre-
miére) vraiment lá un instrument de production? , n'est-ce pas plutot
Pobjet sur lequel les intruments producteurs doivent agir? ” (“¿Es verda-
deramente (la materia prima) un instrumento de producción? ¿No es, más
bien, el objeto sobre el cual deben actuar los instrumentos de produc-
ción? ”) No ve que, una vez que ha confundido el capital con sus formas
fenoménicas materiales y que a las condiciones objetivas del trabajo las
denomina capital sin más ni más, con respecto al trabajo éstas se distin-
guen sin duda como material de trabajo y medios de trabajo, pero con
respecto al producto son por igual medios de producción (tal como él, en
la pág. 372, denomina también al capital simplemente ““moyens de pro-
duction””) (“medios de producción”). “Ii n'y a aucune différence entre un
capital et toute autre portion de richesse; c'est seulement par 1'emploi qui
en est fait, qu'une chose devient capital, c.-á-d. lorsqu'elle est employée
dans une operation productive, comme matiére premiére, comme instru-
ment ou comme approvisionement.” (“No existe diferencia alguna entre
un capital y cualquier otra parte de la riqueza: una cosa se transforma en
capital tan sólo por el uso que se hace de ella, esto es, cuando se la
emplea en una operación productiva como matería prima, como instru-
mento o como medios de subsistencia ””) (CHERBULIEZ, Riche ou pauvre,
París, 1841, p. 18.)

26 Véase La Política, libro 1, cap. 2: “Aquello que siendo un ser humano,
pertenece por naturaleza no a sí mismo, sino a otro, es por naturaleza un esclavo”;
“*.. .todos los hombres que difieren tanto como el alma difiere del cuerpo y como
el ser humano difiere del animal inferior —y ésta es la condición de aquellos cuya
función es hacer uso de su cuerpo y de quienes esto es lo mejor que puede
resultar—, éstos, digo, son por naturaleza esclavos” (ARISTOTELES, Obras, Aguilar,
Madrid, 1964, pp. 1417-1418.).

La producción capitalista como producción de plusvalía 29

una propiedad natural de estas cosas mismas, nos salta a la vista

apenas abrimos el primer manual de economía que nos venga a
las manos y leemos ya en la primera página que los elementos
del proceso de producción, reducidos a su forma más general,
son la tierra, el capital y el trabajo*. Con la misma razón se
podría decir que forman parte de la propiedad de la tierra los
cuchillos, tijeras, el algodón, los cereales, en una palabra, el
material de trabajo y los medios de trabajo y... el trabajo
asalariado. Por una parte se hace una lista con los elementos
del proceso laboral amalgamados a los caracteres específicos
que aquéllos poseen en un estadio determinado del desarrollo
histórico, y por la otra parte se agrega un elemento que
pertenece al proceso de trabajo independientemente de cual-
quier forma social determinada, como proceso eterno entre el
hombre y la naturaleza en general. (Más adelante veremos cómo
esta ilusión de los economistas —que confunde la apropiación
del proceso laboral por el capital con el proceso laboral mismo
y por tanto metamorfosea los elementos objetivos del proceso
de trabajo a secas en capital, porque también el capital, entre
otras cosas, se transmuta en los elementos objetivos del proceso
laboral—, cómo esta ilusión, decíamos, que entre los economis-
tas clásicos perduró tanto sólo porque consideraban el proceso
de producción capitalista exclusivamente desde el punto de
vista del proceso laboral y lo rectificaban consiguientemente
según su análisis posterior, surge de la índole misma del pro-
ceso capitalista de producción. De inmediato se apreciaba,
empero, que era éste un método muy cómodo para demostrar
la eternidad del modo capitalista de producción o para hacer
del capital un elemento natural imperecedero de la producción
humana. El trabajo es una condición natural eterna de la
existencia humana. El proceso laboral no es otra cosa que el
trabajo mismo, considerado. en el momento de su actividad
creadora. Los elementos generales del proceso laboral, por con-
siguiente, son independientes de todo desarrollo social deter-
minado. Los medios y materiales de trabajo, de los cuales una
parte es ya productos de trabajos precedentes, desempeñan su
papel en todo proceso de trabajo, en cualquier época y bajo
cualesquiera circunstancias. Si, por tanto, les cuelgo el nombre
de capital, en la segura confianza de que “semper aliquid

* Véase por ejemplo JOHN STUART MILL, Principles of Political
Economy. y. 1, blook] 1.

30 El capital, libro 1, capítulo VI

heret” 27, habré demostrado que la existencia del capital es
una ley natural sempiterna de la producción humana y que el
quirguiz que con un cuchillo robado a los rusos corta juncos
para hacer su barca, es un capitalista a igual título que el señor
de Rothschild. Del mismo modo podríamos demostrar que los
griegos y romanos tomaban la comunión porque bebían vino y
comían pan, y que los turcos cotidianamente se rocían con el
agua bendita de los católicos porque se lavan todos los días. Es
el mismo desatino, impertinente e insulso, en que se explayan,
con complacencia de la propia importancia, no. sólo un
F[rancis] Bastiat o los trataditos económicos de la Society for

[.59c] the Advancement of Useful Knowledge, o los libros para párvu-

los redactados por una mother Martineau?3, sino incluso escri-
tores especializados. En vez de probar de esta manera, como
pretenden, la eterna necesidad natural del capital, se niega más
bien, por el contrario, esa necesidad incluso para determinado
estadio histórico del desarrollo por el que atraviesa el proceso
social de producción. Si se afirma, en efecto, que el capital no
es otra cosa que material de trabajo y medios de trabajo, o que
los elementos objetivos del proceso de trabajo son por natura-
leza capital, se replicará a esto con razón que por lo tanto es
necesario el capital, pero en absoluto lo son los capitalistas ?9,
o que el capital no es nada más que un nombre inventado para
embaucar a las masas*,

*“Se nos dice que el trabajo no puede dar paso alguno sin el capital;
que el capital es como una pala para el hombre que cava; que el capital es
tan necesario para la producción como lo es el trabajo mismo. El obrero
sabe todo esto; cada día esta verdad salta a sus ojos; pero esta dependen-
cia mutua entre capital y trabajo nada tiene que ver con la posición
relativa del capitalista y el obrero, ni demuestra que el primero deba ser
mantenido por el segundo. El capital no es otra cosa que producción no

27 “Siempre quedará algo”. La frase completa (calumniare audacter, semper
aliquid heeret: calumniad audazmente, que siempre quedará algo) es citada como de
uso generalpor FRANCIS BACON, De dignitate et augmentis scientiarum, lib. VIII,
cap. 2, parábola XXXIV. .

28 HARRIET MARTINEAU, (1802-1876), escritora inglesa que difundía las
ideas de Malthus, Bentham y Comte. :

29 Confróntese todo este pasaje con la penúltima página de “Formaciones
económicas precapitalistas” (Grundrisse, p. 412): “... La idea de algunos socialistas
—necesitaríamos el capital, pero no a los capitalistas— es totalmente falsa... En el
concepto del capital está contenido el capitalista”, etc. Y antes (Grundrisse, p. 211),
señalaba Marx: “...El capital, por cierto, es separable de tal o cual capitalista, pero
no del capitalista que en cuanto tal se enfrenta al obrero”.

La producción capitalista como producción de plusvalía 31

- La incapacidad de comprender el proceso laboral indepen-
dientemente y al mismo tiempo, empero, como un aspecto del
"proceso capitalista de producción, se muestra de manera aun
'más patente cuando el señor Flrancis] Wayland, por ejemplo,
“hos cuenta que la materia prima sería capital, y que gracias a
“su elaboración se transformaría en producto. De esta suerte, el
¿Cuero sería el producto del curtidor, y el capital del zapatero.
Materia prima y producto son determinaciones ambas que co-
«tresponden a una cosa con respecto al proceso de trabajo y
“nada tienen que ver en sí y para sí con su determinación de ser
capital, si bien ambos, la materia prima y el producto, represen
tan capital tan pronto como el capitalista se apodera del pro-

consumida, y todo capital que existe en este instante existe independiente-
imente de, y de ningún modo se identifica con, un individuo particular o una
clase particular; y si cada capitalista y cáda ricachón de Gran Bretaña
Seta de improviso muerto como una piedra, ni una sola partícula de
figueza o del capital desaparecería con él ni la nación se empobrecería
quiera por el valor de un farthing 90. Es el capital, y no el capitalista, lo
esencial para las operaciones del productor, y media entre los dos la
misma diferencia que existe entre el cargamento real de un navío y el
conocimiento de carga.” (59 J. F. BRAY, Labour's Wrongs and Labour's
Remedy etc.. Leeds 1839.)

“Capital is a sort of cabalistic word like church or state, or any other
sof those general terms which are invented by those who fleece the rest of
¡inankind to conceal the hand that shears them ” (El capital es una especie
¿de palabra cabalística como iglesia o estado u otro de esos términos
«fenerales que, para esconder la mano que esquila al resto de la huma-
;Midad, han inventado aquellos que la despojan.”) (17. Labour Defended
Against the Claims of Capital etc,. London 1825). El autor de este
scrito anónimo es THOMAS HODGSKIN, uno de los economistas

igleses modernos más notables31l Su obra, citada por nosotros, y Cuya

Importancia se reconoce todavía hoy (véase por ejemplo JOHN LALOR,

Money and Moreals, etc., London, 1852), suscitó algunos años después

¿de su aparición una réplica anónima de LORD BROUGHAM, la que es

Jan superficial como las demás contribuciones económicas de este genio
Cl ra.

3o Moneda inglesa, la cuarta parte de un penique,
31 Sobre Hodgskin, véase el extenso parágrafo que Marx le dedica en el capítulo
21, parte TIL, de las Theorien úber den Mehrwert.

32 El capital, libro 1, capítulo VI

ceso de trabajo*. El señor Proudhon ha sacado partido de ello.
con la “profundidad” que lo distingue. “¿A qué se debe que la
noción de producto se transforme súbitamente en la noción de
capital? A la idea del valor. Esto significa que para convertirse
en capital, el producto debe haber pasado por una evaluación
auténtica, debe haberse comprado o vendido, haberse discutido
y fijado su precio por una especie de convención legal. Por
ejemplo el cuero que sale del matadero es el producto del
matarife. ¡El curtidor compra ese cuero? Al instante lo aporta,
o aporta su valor, a su fondo de explotación. Para el trabajo
del curtidor, este capital se convierte de nuevo en producto ”32,
El señor Proudhon se caracteriza por el aparato de seudome-
tafísica gracias al cual asienta primero como capital, en su
“fondo de explotación”, las nociones elementales más vulgares
y luego las vende al público como grandilocuente “producto”.
En sí y para sí, la interrogante de cómo el producto se
transforma en capital es un disparate, pero la respuesta es digna
de la pregunta. En efecto, el señor Proudhon sólo nos cuenta
dos hechos bastante conocidos: el primero, que a veces hay
productos que se elaboran como materia prima, y el segundo
que los productos son a la vez mercancías, esto es, tienen un
valor que antes de realizarse debe superar la prueba de fuego
de la discusión entre el comprador y el vendedor. El mis-
mo “filósofo” observa: “La différence pour la société,
entre capital et produit n'existe pas. Cette différence est toute
subjective aux individus.” (**Para la sociedad no existe diferencia
entre capital y producto. Esta diferencia es enteramente subjetiva,

* “The material which... we obtain for the purpose of combining it
with our own (!) industry, and forming it into a product, is called
capital; and, after the labour has been exerted, and the value created, it is
called a product. Thus, the same article may be product to one, and
capital to another. Leather is the product of the currier, and the capital
of the shoemaker.” (““El material que .. obtenemos a fin de combinarlo
con nuestra propia industria y transformarlo en producto, se denomina
capital; y, una vez ejecutado el trabajo y creado el valor, se le llama
producto. De tal modo, el mismo artículo puede ser producto para uno, y
capital para otro. El cuero es el producto del curtidor, y el capital del zapa-
tero.”) (F., WAYLAND, l.c., p. 25) (Sigue ahora latmierda prudoniana que
está arriba, a cuyo efecto citaremos: Gratuité du Crédit. Discussion entre

M. Fr. Bastiat et M. Proudhon, París, 1850, p. 179, 180, 182.)

nd
32 Véase en los Grundrisse (p. 176), bajo el subtítulo “Producto y capital. Valor
y capital. Proudhon”, este mismo fragmento y su discusión por Marx.

La producción capitalista como producción de plusvalía 33

existe para los individuos.”)33 Llama “subjetiva” a la forma
social abstracta, y “sociedad” a su abstracción subjetiva.

Si bien el economista, en tanto considera al proceso capitalis-
ta de producción sólo desde el punto de vista del proceso de
trabajo, declara que el capital es una mera cosa -—materia
prima, instrumento, etc.— le viene a las mientes nuevamente
que el proceso de producción es también, empero, proceso de
valorización y que, con respecto a este último proceso, aquellas
cosas sólo entran en consideración como valor. “El mismo
capital existe ora bajo la forma de una suma de dinero, ora
bajo la de una materia prima, de un instrumento, de una
mercancía terminada. Esas cosas, hablando con propiedad, no
son el capital, éste se alberga en el valor que ellas tienen ”*. En
la medida en que este valor “se conserva, ya no desaparece, se
reproduce, se libera de la mercancía que lo ha creado y, como
una cualidad metafísica e insubstancial, permanece siempre en
posesión del mismo productor (es decir, capitalista)”, lo que
acaba de ser denominado cosa, resulta proclamado ahora como
una “idea comercial” *.

El producto del proceso de producción capitalista no es ni
un mero producto (valor de uso), ni una mera mercancía, es
decir un producto que tiene valor de cambio; su producto
específico es la plusvalía. Su producto son mercancias que
poseen más valor de cambio, esto es, que representan más
trabajo que el que para su producción ha sido adelantado bajo
la forma de dinero o mercancías. En el proceso capitalista de
producción el proceso de trabajo sólo se presenta como medio,
el proceso de valorización o la producción de plusvalía como
fin. En cuanto el economista reflexiona sobfe ello, el capital es

* J. B. SAY, 1.c., t. IM, p. 429. Nota. Cuando Carey dice, “capital...
all articles possessing exchangeable value” (“Capital. .. todos los artículos
que poseen valor de cambio”) (H. C, CAREY, Principles of Political
Economy, Part I, Philadelphia, 1837, p. 294), recae en la definición del
capital que ya mencionamos en el primer capítulo: “Capital —is commo-
dities” (“El capital son las mercancías”), definición que sólo se refiere a
la presencia del capital en el proceso de circulación.

** SISMONDI, Nouv. Princ., etc., t. l. p. 89.

*** “Le capital est une idée commerciale” (“El capital es una idea
comercial”), SISMONDI. Etudes, etc., t. II, p. 273.

33 Esta misma cita figura no sólo en los Grundrisse (lugar ya indicado), sino
además en la parte HI de las Zheorien úber den Mehrwert, Anexos, 6, p. 522.

[459 a]

34 El capital, libro I, capítulo VI

proclamado como riqueza que se transforma en la producción
para obtener ““beneficio”*.

Hemos visto que la transformación del dinero en capital se
descompone en dos prócesos autónomos, que pertenecen a
esferas completamente diferentes y existen separadamente el
uno del otro. El primer proceso pertenece a la esfera de la
circulación de mercancías y por ende se efectúa en el mercado.
Trátase de la compraventa de la capacidad de trabajo. El
segundo proceso consiste en el consumo de la capacidad de
trabajo adquirida o en el proceso de producción mismo. En el
primer proceso el capitalista y el obrero se contraponen única-

mente como poseedor de dinero y poseedor de mercancía y su :

transacción es, como la que se produce entre todos los compra-
dores y vendedores, un intercambio de equivalentes. En el
segundo proceso el obrero se presenta (transitoriamente) a título
de componente vivo del capital mismo y la categoría del intercam-
bio está aquí totalmente excluida, ya que el capitalista, compra
mediante, se ha apropiado de todos los factores del proceso de
producción, tanto materiales como personales, con anterioridad al
inicio de ese proceso. Aunque ambos procesos existen de manera
autónoma, uno al lado del/otro, se condicionan recíprocamente.
El primero preludia al segundo, que por su parte le da cima.

El primer proceso, la compraventa de la capacidad de tra-
bajo, "sólo nos muestra al capitalista y el obrero como compra-
dor y vendedor de una mercancía. Lo que distingue al obrero
de otros vendedores de mercancías es sólo la naturaleza especí-
fica,el específico valor de uso de la mercancía vendida por él.
Pero el valor de uso peculiar de las mercancías no modifica en
absoluto la determinación formal económica de la transacción,
no altera en nada el hecho de que el comprador representa
dinero y el vendedor mercancía. Por consiguiente, para demos-
trar que la relación entre el capitalista y el obrero es tan sólo
una relación entre poseedores de mercancías, los cuales inter-
cambian dinero y mercancía fundándose en un contrato libre,
mutuamente beneficioso, basta con aislar el primer proceso y

* “Capital. That portion of the stock of a country which is kept or
employed with a view to profit in the production and distribution of
wealth.” (Capital. La parte de las reservas de un país empleadas con vistas
al beneficio en» la producción y distribución de riqueza) (T.-R. MAL-
THUS. Definitions in Political Economy, New edition etc.. by JOHN
'CAZENOVE, London, 1853, p. 10.) “Capital, la parte de la riqueza
empleada para la producción y generally for the purpose of obtaining
profit” (“generalmente con la finalidad de obtener beneficios”) (75. TH.
CHALMERS. On Political Economy etc . Londres, 1832, 2nd edition )

La producción capitalista como producción de plusvalía 35

atenerse a su carácter formal. Este sencillo juego de manos no
llega al nivel de la brujería, pero constituye todo el acopio
de sapiencia a disposición de la economía vulgar.

Como hemos visto, el capitalista debe transformar su dinero
no sólo en capacidad de trabajo, sino también en les factores
objetivos del proceso de trabajo, los medios de producción. Si
consideramos, no obstante, el capital entero por una parte, es
decir el conjunto de los adquirentes de capacidad de trabajo, y
la totalidad de los vendedores de capacidad de trabajo, la
totalidad de los obreros por la otra, tendremos que el obrero se
ve forzado a vender en lugar de una mercancía, su propia
capacidad de trabajo como mercancía. Ello se debe a que en la
otra parte se le enfrentan como propiedad ajena todos los
medios de producción, todas las condiciones objetivas del tra-
bajo así como todos los medios de subsistencia, el dinero, los
medios de producción y los medios de subsistencia; se debe a
que toda la riqueza objetiva se enfrenta al obrero como propie-
dad de los poseedores de mercancías. La premisa es que el
obrero trabaja como no-propietario y que las condiciones de su
trabajo se le enfrentan como propiedad ajena. Que el capitalista
n0 I sea poseedor de dinero y le compre al capitalista n0 II,
poseedor de medios de producción, esos mismos medios, mien-

tras que el obrero con el dinero recibido del capitalista nO 1

compra medios de subsistencia al capitalista n“ III, no altera
absolutamente en nada el hecho de que los capitalistas n0 1, II y
III son en su conjunto los poseedores exclusivos del dinero, los
medios de producción y los medios de subsistencia. El hombre

puede vivir sólo en la medida en que produce sus medios de

subsistencia, y sólo puede producirlos en la medida en que se
encuentre en posesión de medios de producción, en posesión de
las cond:ciones objetivas del trabajo. Se comprende entonces
desde un principio que el obrero, despojado de medios de
producción, está privado también de medios de subsistencia, y
que, a la inversa, un hombre que está privado de medios de
subsistencia, no pueda crear medio de producción alguno. Por
ende, lo que en el primer proceso, antes que el dinero o la
mercancía se hayan transformado realmente en capital, les
imprime desde un comienzo el carácter de capital no es ni su
condición de dinero ni su condición de mercancía, ni el valor
de uso material de estas mercancías, consistente en servir como
medios de subsistencia y de producción, sino el hecho de que
este dinero y esta mercancía, estos medios de producción y
medios de subsistencia, se enfrentan a la capacidad'de trabajo
—despojada de toda riqueza objetiva— como poderes autó-

[469 e]

36 El capital, libro I, capítulo VI

nomos personificados en sus poseedores; el hecho de que, por
tanto, las condiciones materiales necesarias para la realización
del trabajo están enajenadas al obrero mismo, o más precisa-
mente, se presentan como fetiches dotados de una voluntad y
un alma propias; el hecho de que las mercancías figuran como
compradoras de personas. El adquirente de capacidad de traba-
jo es meramente la personificación de trabajo objetivado, el
cual cede a los obreros una parte de sí mismo bajo la forma de
medios de subsistencia a fin de incorporar a su otra parte la
capacidad viva de trabajo y, merced a esta incorporación, con-
servarse Íntegramente a sí mismo y crecer por encima de su
medida originaria. No es que el obrero compre medios de
subsistencia y medios de producción, sino que los medios de
subsistzncia compran al obrero para incorporarlo a los medios de
producción.

Los medios de subsistencia son una particular forma material
de existencia bajo la cual el capital se contrapone al obrero
antes de que éste los adquiera mediante la venta de su capaci-
dad de trabajo. Pero no bien comienza el proceso de produc-
ción la capacidad de trabajo ya está vendida y los medios de
subsistencia han pasado ya, cuando menos de jure, al fondo de
cónsumo del obrero. Estos medios de subsistencia no, consti-
tuyen un elemento del proceso de trabajo, el cual, junto a la
capacidad de trabajo activa, no presupone nada más que el
material de trabajo y los medios de trabajo. De hecho, el
obrero debe conservar su capacidad de trabajo merced a los
medios de subsistencia, pero este consumo privado suyo, que es
al mismo tiempo reproducción de su capacidad de trabajo, está
al margen del proceso de producción de la mercancía. Es
posible que en la producción capitalista el capital absorba
realmente todo el tiempo disponible del obrero, y que, por lo
tanto, el consumo de medios de subsistencia aparezca prácti-
camente como un mero incidente del proceso laboral, al igual
que el consumo de carbón por la máquina de vapor, el de grasa
por la rueda o de heno por el caballo, al igual que todo el
consumo privado del esclavo que trabaja; y es en este sentido
que Ricardo, por vía de ejemplo (ver arriba, nota 127)3%, además
de la materia prima, las herramientas, etc., cuenta a los ““alimen-
tos, ropas”, entre las cosas que “give effect to labour” (“llevan a
cabo el trabajo”) y que por tanto sirven de “capital” en el pro-

faso 1] - ceso laboral. Pero sea lo que fuere en la práctica, los medios de

-

34 Véase aquí, nota de Marx en la p. 27.

La producción capitalista como producción de plusvalía 37

subsistencia son, tan pronto el obrero libre los consume -
cancías que él ha adquirido, No bien pasan a sus manos y con
mayor razón aun cuando los consume, han dejado de ser
capital. No constituyen, pues, ninguno de los elementos mate-
riales en los cuales aparece el capital en el proceso inmediato
de producción, por más que constituyen la forma de existencia
material del aptas gorable que se presenta en el mercado

ro de la esfera de la cir iÓ j /
capacidad de tablon culación, como adquirente de la

Si un capitalista transforma 400 de sus 500 táleros en me-
dios de producción y gasta 100 en comprar capacidad de
trabajo, estos 100 táleros constituyen su capital variable. Con
esos 100 táleros los obreros compran, ya a ese, ya a otro
capitalista, medios de subsistencia. Los 100 táleros no son más
que la forma monetaria de esos medios de subsistencia, que por
ende constituyen, de hecho, la existencia material del capital
variable. Dentro del proceso inmediato de producción ya no
existe el capital variable ni en la forma monetaria ni en la de
mercancía; existe bajo la forma del trabajo vivo que aquél se ha
apropiado merced a la compra de la capacidad laboral. Y es
sólo gracias a esta transformación del capital variable en traba-
Jo, que la suma de valores adelantada bajo la forma de dinero
Oo mercancías se convierte, al fin de cuentas, en capital. Por
consiguiente, aunque la compraventa de la capacidad de trabajo
—que condiciona la transformación de una parte del capital en
capital variable— sea un proceso separado e independiente del
proceso inmediato de producción, al que precede, constituye
sin embargo el fundamento absoluto del proceso capitalista de
producción e igualmente un elemento de este proceso producti-
vo mismo, si lo consideramos como un todo y no en el instante
de la producción inmediata de mercancías. La riqueza objetiva
se transforma en capital sólo porque el obrero, para subsistir
vende su capacidad de trabajo. Las cosas que son condiciones
Objetivas del trabajo, o sea los medios de producción, y las

* Es aquí donde Rossi, en su polémica contra la i id
A d , > a inclusión de los
Medios de subsistencia entre los componentes del capital productivo, tiene
razón. En un capítulo posterior veremos, empero, cuán equivocadamente
émfoca el problema y en qué maremágnum se introduce 35.

E
v. 35 Cfr. en Theorien tiber den Mehrwert, p: i

The , purte I, las pp. 255-262, ded g
Pellegrino Rossi. Cfr. también Grundrisse. pp. 485-488 Ú ceca a

38 El capital, libro I, capítulo VI

cosas que son condiciones objetivas para la conservación del
obrero mismo, esto es los medios de subsistencia, sólo se
convierten en capital al enfrentarse al trabajo asalariado. El
capital no es ninguna cosa, al igual que el dinero no lo es. En
el capital, como en el dinero, determinadas relaciones de pro-
ducción sociales entre personas se presentan como relaciones
entre cosas y personas, o determinadas relaciones sociales apare-
cen como cualidades sociales que ciertas cosas tienen por natu-
raleza. Sin trabajo asalariado, ninguna producción de plusvalía,
ya que los individuos se enfrentan como personas libres; sin
producción de plusvalía, ninguna producción capitalista, ¡ y por
ende ningún capital y ningún capitalista! Capital y trabajo
asalariado (así denominamos el trabajo del obrero que vende su
propia capacidad laboral) no expresan otra cosa que dos facto-
res de la misma relación. El dinero no puede transmutarse en
capital si no se intercambia por capacidad de trabajo, en cuanto
mercancía vendida por el propio obrero. Por lo demás, el
trabajo sólo puede aparecer como trabajo asalariado cuando sus
propias condiciones objetivas se le enfrentan como poderes
egoístas, propiedad ajena, valor que es para sí y aferrado a sí
mismo, en suma: como capital. Por lo tanto, si el capital,
conforme a su aspecto material o al valor de uso en el que
existe, sólo puede consistir en las condiciones objetivas del
trabajo mismo, con arreglo a su aspecto formal estas condi-
ciones objetivas deben contraponerse como poderes ajenos, au-
tónomos, al trabajo, esto es, deben contraponérsele como valor
—trabajo objetivado— que se vincula con el trabajo vivo en
cuanto simple medio de su propia conservación y acrecimiento.
El trabajo asalariado es pues para la producción capitalista
una forma socialmente necesaria del trabajo, así como el capi-
tal, el valor elevado a una potencia, es una forma social necesa-
ria que deben adoptar las condiciones objetivas del trabajo para
que el último sea trabajo asalariado. De modo que el trabajo
asalariado constituye una condición necesaria para la formación
de capital y se mantiene como premisa necesaria y permanente
de la producción capitalista. En consecuencia, aunque el primer
proceso —el intercambio de dinero por capacidad de trabajo, o
la venta de capacidad de trabajo—- no entre como tal en el
proceso inmediato de producción, participa por el contrario en
la producción de la relación en su conjunto*.

«

* Lo que un Francis Bastiat entiende acerca de la esencia de la
producción capitalista se puede deducir de que, a su criterio, el trabajo
asalariado es una formalidad exterior e indiferente a la producción capita-

La producción capitalista como producción de plusvalía 39

Pasemos ahora de este primer proceso, de la compraventa de
capacidad de trabajo —lo que presupone que los medios de
producción y los de subsistencia se han vuelto autónomos
frente al obrero real, y presupone por ende medios de produc-
ción y de subsistencia personificados que en calidad de adqui-
rentes concluyen un contrato con los obreros como vende-
dores—; pasemos de este proceso, que se efectúa en la esfera de
la circulación, en el mercado, al proceso de producción inme-
diato, que es ante todo un proceso de trabajo. En el proceso
laboral el obrero entra en cuanto tal en una relación activa y
normal, determinada por la naturaleza y la finalidad del trabajo
mismo, con los medios de producción. Se sirve de ellos y los
trata como meros medios y materiales de su trabajo. Se
suprime ahora de manera efectiva la existencia autónoma,
aferrada a sí misma y dotada de cabeza propia, de estos medios
de producción, su separación respecto del trabajo. Las condicio-
nes objetivas del trabajo se presentan en su unidad normal con
el trabajo, cual simple materia y Órganos de su actividad crea-
dora. El obrero no trata como capital el cuero que curte, sino
como mero objeto, de su actividad productiva. No le curte la
piel al capitalista”. En la medida en que el proceso de
producción es nada más que un proceso de trabajo, el obrero
consume en el mismo los medios de producción como simples

lista, así como de su descubrimiento de “que ce n'est pas la forme de la
remunération qui crée, pour lui (l'ouvrier) cette dépendance” ('“que no es
la forma de la remuneración lo que crea esta dependencia para él (el
obrero”). (378, Harmonies économiques, París, 1851). Es un descubri-
miento —y por lo demás un plagio de economistas verdaderos mal com-
prendidos— digno de ese ignorante verborrero que en el mismo libro, o
sea en 1851, descubrió que “ce qui est plus décisif et plus infaillible
encore, c'est la disparition des grandes crisis industrielles en Angleterre”
(“lo que es más decisivo y más seguro todavía, es la desaparición de las

. grandes crisis industriales en Inglaterra.”) Aunque F. Bastiat había supri-

mido de un plumazo en 1851 las grandes crisis en Inglaterra, este país
disfrutó nuevamente ya en 1857 de una gran crisis y, como se lee incluso
en los informes oficiales de las cámaras de comercio inglesas, no fue sino
por el estallido de la guerra civil norteamericana como pudo escapar en
1861 a una crisis industrial de amplitud hasta hoy insospechada.

* Vemos además cómo, según los análisis del economista mismo, el
capital, resultado del trabajo, en el proceso de la producción se convierte
nuevamente y al punto en el sustrato y el material del trabajo, o sea
cómo la separación entre el capital y el trabajo, puesta por un instante, de
inmediato es abolida nuevamente en la unidad de ambos. F. ENGELS,
Deutsch-franzósische Jahrbúcher etc., p. 99.

36 Las últimas líncas se repiten prácticamente en el capítulo 9 del tomo | de

[469 9]

40 El capital, libro 1, capítulo VI

medios de subsistencia del trabajo. Por cuanto, sin embargo, el
proceso de producción es al mismo tiempo proceso de valoriza-
ción, el capitalista consume en su transcurso la capacidad labo-
ral del obrero o se apropia del trabajo vivo como del alma y
nervio del capital. La materia prima, el objeto del trabajo, en
suma, sirve tan sólo para succionar trabajo ajeno, y el instru-
mento de trabajo únicamente sirve de conductor, de transmisor
en ese proceso de succión. Al incorporarse la capacidad viva de
trabajo a los componentes objetivos del capital, éste se transfor-
ma en un monstruo animado y se pone en acción “cual si
tuviera dentro del cuerpo el amor”*” . Como .el trabajo sólo
crea valor bajo una forma útil determinada, y como toda
especie de trabajo útil requiere material y medios que tengan
un valor de uso específico —husos y algodón, etc., para el
hilado, yunque, martillo y hierro para la forjadura, etc.—, el
trabajo sólo puede ser absorbido en la medida en que el capital
adopta la forma de los medios de producción específicos reque-
ridos para procesos laborales determinados, y sólo bajo esta
forma el capital puede succionar trabajo vivo. Ello explica por
qué para el capitalista, el obrero y el economista —que sólo es
capaz de concebir el proceso de trabajo como proceso laboral
expropiado por el capital— los elementos materiales del proceso
laboral a causa de sus caracteres materiales pasan por ser
capital, y por qué él [el economista] no es capaz de separar su
existencia material, como meros factores del proceso laboral, de
la propiedad social amalgamada a ellos, que los convierte en
capital. Y no puede hacerlo porque, en efecto, precisamente el
mismo proceso laboral al que los medios de producción sirven
como simples medios de subsistencia del trabajo merced a sus

Das Kapital (p. 325): “Si consideramos el proceso productivo desde el punto de
vista del proceso de trabajo, el obrero no se relaciona con los medios de producción
en cuanto capital, sino en cuanto mero medio y material de su actividad productiva
orientada a un fin. En. una curtiembre, por ejemplo, opera con el cuero como con su
simple objeto de trabajo. No es al capitalista a quien le curte la piel.”

37 GOETHE, Faust, versos 2140-2141 (1% parte, acto 111, “Taberna de Auerbach
en Leipzig”. En la canción de los bebedores, la rata envenenada salta de angustia,
“cual si tuviera dentro del cuerpo el amor”. La cita aparece en otras obras de Marx:
por ejemplo, en los Grundrisse (p. 592); también en Das Kapital, t. 1, secc. 1, cap.
5, p. 203, donde se lee: “El capitalista, al transformar dinero en mercancias que
sirven como formadoras de la sustancia de un nuevo producto o como factores del
proceso laboral, al incorporar a su objetividad muerta la fuerza de trabajo viva,
“transtorma valor, trabajo patado, objetivado, muerto, en capital. en valor que se
valoriza a sí mismo, un monstruo animado que comienza a funcionar "cual si tuviera
dentro del cuerpo el amor”. Véase también Das Kapital, t. 1l, sec. V. cap. 24, p.
429: “lil capital es ahora cosa, pero en cuanto cosa, capital. El dinero tiene ahora
dentro del cuerpo el amor”.

La producción capitalista como producción de plusvalía 41

cualidades materiales, transforma a esos mismos medios de
producción en simples medios de absorción del trabajo. En el
proceso laboral considerado para sí, el obrero emplea los me-
“dios de producción. En el proceso laboral que es al mismo
tiempo el proceso capitalista de producción, los medios de
producción emplean al obrero, de tal suerte que el trabajo sólo
aparece como un medio gracias al cual determinada magnitud
de valor, o sea determinada masa de trabajo objetivado, succio-
na trabajo vivo para conservarse y acrecentarse. El proceso
laboral aparece así como proceso de autovalorización, por inter-
medio del trabajo vivo, del trabajo objetivado*. El capital
emplea al obrero y no el obrero al capital, y sólo cosas que
emplean al obrero y que por consiguiente tienen en el capita-
lista su mismedad, su conciencia y voluntad propias, son capi-
tal**. En la medida en que el proceso de trabajo no es más que
el medio y la forma real del proceso de valorización, en la
medida pues en que es un proceso que consiste en objetivar en
mercancías —fuera del trabajo que estaba objetivado en el
salario— un excedente de trabajo impago, una plusvalía, esto es,

producir plusvalía, en esa medida el punto de partida de todo

* “Labour is the agency by which capital is made productive of...

fit” (“El trabajo es el medio por el cual el capital se hace productivo

. . . beneficio.”) (JOHN WADE, l.c., p. 161.) “En la sociedad burguesa
el trabajo vivo es tan sólo un medio de acrecentar el trabajo acumulado.”
(P. 2 Manifest der Kommunistisch en Partei, 1848.)

La cualidad económica determinada que poseen los medios de
subsistencia de comprar obreros, o la de los medios de producción, del
cuero y la horma, de emplear obreros zapateros, este trastrocamiento entre
cosas y personas, o sea el carácter capitalista, está tan inextricablemente
entrelazado con el carácter material de los elementos productivos en la

ducción capitalista y por ende en la fantasía de los economistas, que
cardo, por ejemplo, mientras que considera necesario caracterizar con
más detalle los elementos materiales del capital, utiliza como algo que se
comprende de suyo, sin vacilar ni llamar la atención, expresiones económi-
camente correctas del tipo de: “Capital, or the means of employing
kbour” (“Capital, o los medios para emplear trabajo.”) (esto es, no
“means employed by labour” ('*medios empleados por el trabajo”), sino
“means of employing labour”) (Lc. p. 92), “quantity of labour employed
by a capital” (““cantidad de trabajo empleada por un capital”) (p. 419,

:1b,),. “the fund which is to employ them (the labourers)” (“el fondo
destinado a emplearlos (a los obreros)”), p. 252, etc. Del mismo modo, en

el alemán de nuestros días el capitalista, la personificación de las cosas

. que toman trabajo, se llama Arbeitsgeber, dador de trabajo, y el verdadero

trabajador, el que da el trabajo, se denomina Arbeitsnehmér, tomador de
trabajo. “En la sociedad burguesa el capital es independiente y personal,
mientras que el individuo activo es dependiente e impersonal.” (Manifest
der Kommunistischen Partei, 1.c.)

42 El capital, libro I, capítulo VI

este proceso es el intercambio de trabajo objetivado por trabajo
vivo, el intercambio de menos trabajo objetivado por más
trabajo vivo. En el proceso mismo de trabajo se intercambia un
cuanto de trabajo objetivado en el dinero como mercancía por
un cuanto igual de trabajo objetivado en la capacidad laboral
viva. Conforme a la ley del valor a la que se ajusta el intercam-

[469] bio de mercancías, se intercambian equivalentes, cuantos iguales

de trabajo objetivado, aunque un cuanto está objetivado en una
cosa y el otro en una persona viva. Este intercambio, empero,
no hace más que servir de prólogo al proceso de producción a
través del cual, de hecho, se intercambia más trabajo en forma
viva del que se había gastado en forma objetivada. El gran
mérito de la economía clásica, pues, es el de haber expuesto el
proceso entero de producción como un proceso entre el trabajo
'objetivado y el trabajo vivo, y por tanto el de haber representa-
do el capital, por oposición al trabajo vivo. sólo como trabajo
objetivado, o sea como valor que se valoriza a sí mismo por
intermedio del trabajo vivo. La carencia de los economistas
clásicos a este respecto consiste tan sólo en que: primero,
fueron incapaces de indicar cómo este intercambio de más
trabajo vivo por menos trabajo objetivado corresponde a la ley
del intercambio de mercancías, a la determinación del valor de
las mercancías por el tiempo de trabajo, y segundo, y por
consiguiente, confundieron espontáneamente el intercambio de
determinado cuanto de trabajo objetivado por capacidad de
trabajo, intercambio que se efectúa en el proceso de circula-
ción, con la absorción, en el proceso de producción, del trabajo
vivo por el trabajo objetivado existente bajo la forma de me-
dios de producción. Metieron en la misma bolsa el intercambio
entre capital variable y capacidad de trabajo con el proceso de
succión del trabajo vivo por el capital constante. Esta falla
deriva también de su inhibición “capitalista”, puesto que al
capitalista mismo —que no paga el trabajo sino después de
haberse valorizado— el intercambio de un pequeño cuanto de
trabajo objetivado por un gran cuanto de trabajo vivo se le
presenta como un proceso único, no mediado.

Por lo tanto, cuando el economista moderno contrapone al
trabajo «vivo el capital como trabajo objetivado, no entiende
por trabajo objetivado los productos del trabajo en cuanto
tienen valor de uso y son una materialización de determi-
nados trabajos útiles, sino en la medida en que son la base
material 38 de un determinado cuanto de trabajo social gene-

38 En el manuscrito. “Materiatur”.

La producción capitalista como producción de plusvalía 43

ral, en que son por tanto valor, dinero que se valoriza a sí
mismo mediante el proceso de apropiación de trabajo vivo
ajeno. Esta apropiación está mediada por el intercambio, que
se efectúa en el mercado, entre capital variable y capacidad
de trabajo, pero no se lleva a término cabalmente sino en el
proceso real de producción*.

* Trabajo inmediato y trabajo objetivado, trabajo presente y pasado,
trabajo vivo y acumulado, etc., son fórmulas, pues, en las cuales los
economistas expresan la relación entre el capital y el trabajo.

“Labour and capital. .. the one immediate labour,. .. the other hoarded
hibour.” (El trabajo y el capital. .. el uno trabajo inmediato,. .. el otro
trabajo acumulado”) (JAMES MILL, Elements of Political Economy.
London, 1821, p. 75.) “Antecedent labour (capital). . .present labour.
(“Trabajo precedente (capital). .. trabajo actual.””) (E. G. Wakefield en su

* edición de Adam Smith, London, 1836, t. 1. p. 231, note.) “Accumulated

labour (capital)... immediate labour.” (“Trabajo acumulado (capital). ..
trabajo inmediato. ””) (TORRENS, 1.c., ch. 1 [p. 31.].) “Labour and Capital,
that is, accumulated labour”. (“El trabajo y el capital, esto es, trabajo
acumulado.”) (l.c., p. 399, RICARDO.) “The specific advances of the
capitalist do no consist of cloth (valores de uso en general), but of
tabour.” (“Los anticipos especificos del capitalista no consisten en vesti-
mentas. ..sino en trabajo. 5 (MALTHUS, The Measure of Value, etc.,
London, 1823, p. 17, 18.) o

“Comme tout homme est forcé de consommer avant de produire, Pou-
yrier pauvre se trouve dans la dépendance du riche, et ne peut ni vivre ni
travailler, s'il n'obtient de lui des denrées et des marchandises existantes,
en retour de celles qu'il promet de produire par son travail... pour ly (id
est le riche) faire consentir, il a fallu convenir que toutes les fois qu il
échangerait du travail fait contre du travail a faire, le dernier aurait une
valeur supérieure au premier.” (“Como todos los hombres se ven forzados
a consumir antes de producir, el obrero pobre se encuentra bajo la
dependencia del rico, y no puede vivir ni trabajar si no obtiene de éste los
artículos y mercancías existentes, a cambio de los que promete producir
con su trabajo... Para hacer que consienta (esto es, el rico), ha sido
menester convenir que todas las veces que cambie trabajo hecho por
trabajo a hacer, el último tendrá un valor superior al primero.”) (36, 37,
t. L SISMONDI, De la richesse commerciale. París, 1803.)

El señor Wlilheim] Roscher, que evidentemente ni siquiera sospecha
qué es lo que han dicho los economistas ingleses y que, por añadidura,
recuerda intempestivamente que Senior ha bautizado ““abstinence' al capi-

formula la siguiente observación profesoral, también gramaticalmente
“diestra”: “La escuela ricardiana suele subsumir también el capital bajo el
concepto del trabajo, como “trabajo economizado”. Esto es poco diestro,
porque a no dudarlo (1) el poseedor de capital sin embargo (1) ha hecho
más (1) que la mera (!) creación (1) y mantención de lo mismo (!)
precisamente la abstención del propio disfrute, por lo cual exige intereses,
digamos.” (W. ROSCHER, 1.c.) 39

39 Fste mismo pasaje, tomado de Die Grundlagen der Nationalókonomie, figura
también en el tomo 1, sección 111, capítulo 6 de Das Kapital (p. 215).

[469 1]

44 El capital, libro I, capítulo VI

En un comienzo, la subordinación del proceso de trabajo al
capital no modifica nada en el modo real de producción y
prácticamente se muestra sólo en lo siguiente: el obrero
queda bajo el mando, la dirección y supervisión del capitalis-

ta; desde luego que sólo en lo que atañe a su trabajo,

perteneciente al' capital. El capitalista vigila que el obrero no
desperdicie tiempo alguno y, por ejemplo, que en cada hora
rinda el producto de una hora de trabajo, que para fabricar
un producto sólo emplee el tiempo de trabajo promedialmen-
te necesario. En la medida en que la relación capitalista es
una relación que domina la producción y en que, por tanto, el
obrero aparece en el mercado constantemei.te como vendedor y
el capitalista constantemente como comprador, el proceso labo-
ral mismo es, tomado en su conjunto, continuo, en lugar de ser
interrumpido como cuando el trabajador, en su condición de
productor independiente de mercancías, depende de la venta de
esas mercancías a tales o cuales clientes. Ello se debe a que el
mínimo del capital debe ser suficientemente grande como para
ocupar constantemente al obrero mientras se espera la venta de
las mercancías*, El capitalista, finalmente, fuerza a los obreros

* If in the progress of time a change takes place in their economical
position (la de los workmen), if they become the workmen of a capitalist
who advances their wages beforehand, two things take place. First they
can now labour continuously; and secondly, an agent is provided, whose
office and whose interest it will be, to see that they do labour conti-
nuously. .. Here, then, is an increased continuity in the labour of all this
class of persons. They labour daily from morning to night, and are not
intetrupted by waiting for or seeking the customer. .. But the continuity
of labour, thus made possible, is secured and improved by superintenden-
ce of the capitalist. He has advanced their wages; he is to receive the
products of their labour. It is his interest and his privilege to see that
they do not labour interruptedly or dilatory.”” (JONES, R., l.c., p. 37 sq.
passim.) (““Si en el curso del tiempo se opera un cambio en su posición
económica (la de los trabajadores), si se convierten en los obreros de un
capitalista que les adelanta los salarios, ocurren dos cosas. La primera, que
ahora pueden trabajar de manera continua; y la segunda, que ha aparecido
un individuo cuyo oficio y ctiyo interés consistirá en hacer que aquéllos
efectivamente trabajen de manera continua... Aquí, pues existe una
continuidad mayor en el trabajo de toda esta clase de personas. Trabajan
diariamente, de sol a sol, y no se interrumpen para esperar o buscar al
cliente... Pero la continuidad del trabajo, posibilitada de este modo, se
asegura y desarrolla gracias a la supervisión del capitalista. Ha anticipado
los salarios de los obreros; ha de recibir los productos del trabajo efectua-
do por los mismos. Su interés y su privilegio residen en velar por que no
trabajen con interrupciones y dilaciones.””).

La producción capitalista como producción de plusvalía 45

a prolongar lo más posible la duración del proceso laboral, más
allá de los límites del tiempo de trabajo necesario para la
reproducción del salario, ya que este excedente de trabajo es
precisamente lo que le proporciona la plusvalía*.

Así como a los poseedores de mercancías el valor de uso de
las mismas sólo les interesa en cuanto depositario de su valor de
cambio, a los capitalistas sólo les interesa el proceso laboral en
cuanto vehículo y medio del proceso de valorización. Dentro
incluso del proceso de producción —en la medida en que es un
proceso de valorización— los. medios de producción continúan
siendo un simple valor monetario, sin que importe cuál es la
forma material particular, el particular valor de uso en que este
valor de cambio se representa; exactamente al igual que dentro
de ese proceso el trabajo mismo cuenta no como actividad
productiva que tiene un carácter útil determinado, sino como
sustancia creadora de valor, como trabajo social en general que
se objetiva y en el cual únicamente interesa un elemento: su
cantidad. Para el capital, pues, cada rama particular de la
producción no es más que una esfera particular donde se
«invierte dinero para convertirlo en más dinero, para conservar y
aumentar el valor existente o para apropiarse de plustrabajo. En

* “Un axiome généralement admis par les économistes est que tout
travail doit laisser un excédant. Cette proposition est pour moi d'une
vérité universelle et absojue: c'est le corollaire de la loi de la proportionna-
lité (1), que Pon peut regarder comme le sommaire de toute la science
économique, Mais, j'en demande pardon aux économistes, le principe que
tout travail doit laisser un excédant n'a pas de sens dans leur théorie, et
n'est susceptible d'aucune demostration.” (“Un axioma que la generalidad
de los economistas admite es que todo trabajo debe dejar un excedente.
Esta proposición es para mí de una verdad universal y absoluta: es el
“corolario de la ley de la proporcionalidad (!), que se puede considerar
como el compendio de toda la ciencia económica. Pero, y pido perdón a
los econcmistas, el principio de que todo trabajo debe dejar un excedente
no tiene sentido en su teoría y no es pasible de demostración alguna.”)
(PROUDHON, Philosophie de la misére.) En mi obra Misére de la philoso-
phie. Réponse a la philosophie de la misére de M. Proudhon , Paris,
1847, p. 76-91, demostré que el señor Proudhon no tenia la menor idea
de qué es ese “excédant du travail”, a saber, el plusproducto en el que se
representa el plustrabajo o trabajo impago del obrero. Como ha encon-
trado que de hecho en la produccion capitalista todo trabajo deja tal
“excédant”, procura explicar este hecho a partir de cierta misteriosa

¿cualidad natural del trabajo y zafar de la dificultad voceando sesquipedalia

verba*%, tal como “corollaire de la loi de la proportionnalité”, etcétera.

40 Palabras sesquipedales (de pie y medio de largo). De un verso de HORACIO,
Arte poética, 97: “Proicit ampullas et sesquipedalia verba”.

46 El capital, libro 1, capítulo VI

cada esfera particular de la producción es diferente el proceso
de trabajo, y también lo son, por tanto, los factores de ese
proceso. Con husos, algodón e hilanderos no se hacen botas.
Pero la inversión de capital en esta O aquella rama: de la
producción; las cantidades en que el capital total de la sociedad
se distribuye entre las diferentes esferas de la producción, y por
último la proporción en que emigra de una esfera a otra, todo
ello está determinado por la proporción variable en que la
sociedad necesita los productos de esas ramas particulares de la
producción, esto es, de los valores de uso de las mercancías
creadas por aquéllas; aun cuando, en efecto, únicamente se
paga el valor de cambio de una mercancía, se la compra
exclusivamente por su valor de uso. ( Como el producto inme-
diato del proceso de producción es mercancía, el capitalista
sólo puede realizar el capital que al término del proceso exista
bajo la forma de mercancía, y por tanto sólo puede realizar la
plusvalía contenida [en] el mismo, en la medida en que encuen-
- tre compradores para sus mercancías. )

El capital empero, en sí y para sí es indiferente respecto a la
particularidad de cada esfera de producción, y sólo la mayor o
menor dificultad en la venta de las mercancías de esta o aquella
rama productiva determinará dónde se invierte aquél, cómo se
invierte y en qué medida pasará de una esfera a otra de la
producción o se modificará su distribución entre las diversas
ramas productivas. En la realidad esta fluidez del capital tropie-
za con fricciones, que no es del caso examinar aquí en detalle.
Pero como veremos más adelante, por un lado se procura los
medios para superar esas fricciones, en cuanto derivan única-
mente de la naturaleza inherente a la relación de producción;
por otra parte, con el desarrollo del modo de producción que
le es característico, el capital echa a un lado todos los impedi-
mentos legales y extraeconómicos que dificultan su libertad de
movimientos entre las diversas esferas de la producción. Ante
todo, abate todas las barreras legales o tradicionales que le
impiden adquirir a su arbitrio tal o cual tipo de capacidad de
trabajo, O apropiarse a voluntad de este o aquel género de
trabajo. Por lo demás, aunque la capacidad de trabajo posee
una forma peculiar en cada esfera particular de producción
—como capacidad para hilar, hacer calzado, forjar, etc.— y por
- consiguiente para cada esfera particular de la producción se
requiere una capacidad de trabajo que se ha desarrollado unila-
teralmente, una capacidad de trabajo especial, esa misma flui-
dez del capital implica su indiferencia con respecto al carácter
particular del proceso laboral del que se apropia, la misma

La producción capitalista como producción de plusvalía 47

fluidez o versatilidad en el trabajo, y en consecuencia en la
aptitud que tiene el obrero de emplear su capacidad de trabajo.
Veremos que el mismo modo de producción capitalista crea
esos obstáculos económicos que se oponen a su propia tenden-
cia, pero que quita de en medio todas las trabas legales y
extraeconómicas que se alzan contra esa versatilidad*. Así
como al capital, en cuanto valor que se valoriza a sí mismo, le
es indiferente la forma material particular que reviste en el
proceso laboral —trátese de una máquina de vapor, un montón
de estiércol o seda—, al obrero le es igualmente indiferente el
contenido particular de su trabajo. Su trabajo pertenece al
capital, no es más que el valor de uso de la mercancía que el
obrero ha vendido, y la ha vendido únicamente para apropiarse
de dinero y, mediante éste, de medios de subsistencia. El
cambio en el género de trabajo sólo le interesa por cuanto todo
tipo particular de trabajo exige un desarrollo distinto de la
capacidad laboral. Cuando su indiferencia respecto al contenido
particular del trabajo no le proporciona la facultad de cam-
biar sin más ni más su capacidad laboral, manifiesta esta indife-
rencia lanzando a sus remplazantes, a la generación subsi-
guiente, de un ramo a otro del trabajo, conforme a las exigen-
cias del mercado. Cuanto más desarrollada está la producción
capitalista en un país, tanto mayor es la demanda de versatilidad
en la capacidad laboral, tanto más indiferente el abrero con
respecto al contenido particular de su trabajo y tanto más
fluido el movimiento del capital, que pasa de una esfera pro-
ductiva a la otra. La economía clásica presupone como axiomas
la versatilidad en la capacidad de trabajo y la fluidez del
capital, y tiene razón en la medida en que es ésta la tendencia
del modo capitalista de producción, la cual se impone inexora-
blemente pese a todos los obstáculos que en gran parte él
mismo se crea. Para exponer en su pureza las leyes de la
economía política se prescinde de las fricciones, así como en la
mecánica pura se dejan de lado las fricciones particulares que

en cada caso particular de su aplicación es necesario superar**,

* “Every man, if not restrained by law, would pass from one emplo-
yement to another, as the various turns in trade should require.” (“Todo
el mundo, si no lo vedase la ley, pasaría de un empleo a otro según lo
requirieran las diversas mudanzas de los negocios.”) (4, Consideration
concerning Taking off the Bounty on Corn Exported etc. London,

** En ningún otro país la fluidez del capital, la versatilidad del trabajo

[469 k]

48 El capital, libro I, capítulo VI

Aunque el capitalista y el obrero no se enfrentan en el
mercado sino como comprador —dinero— y vendedor —mercan-
cía—, esta relación desde un comienzo se halla teñida de
manera característica por el contenido peculiar de la transac-
ción, y tanto más por cuanto en el modo capitalista de produc-
ción está presupuesto que el ingreso de ambas partes al merca-
do se repite continuamente —o es continuo— en la misma
determinación antagónica. Si consideramos la relación que se
establece en el mercado entre los poseedores de mercancías en
general, comprobaremos que el mismo poseedor de mercancías
se presenta alternativamente como vendedor y comprador de
mercancías. Que dos poseedores de mercancías se distingan
entre sí como comprador y vendedor constituye una distinción
que se desvanece de continuo, ya que en la esfera de la
circulación todos desempeñan sucesivamente los mismos pape-

y la indiferencia del obrero por el contenido de su trabajo son mayores
que en los Estados Unidos de Norteamérica. En Europa, incluso en
Inglaterra, la economía capitalista está plagada de y adulterada por remi-
niscencias feudales. Que en Inglaterra por ejemplo la panadería, la fabrica-
ción de calzado, etc., apenas ahora comiencen a ejercerse de manera
capitalista, se debe atribuir por entero a la circunstancia de que el capital
inglés estaba imbuido de prejuicios feudales de “respetabilidad”. Era “res
petable”” vender negros como esclavos, pero no era “respetable” hacer
embutidos, botas o pan. De ahí que toda la maquinaria que, en Europa,
somete al modo capitalista de producción los ramos industriales “no
respetables”, proceda de Estados Unidos. Por lo demás, en ninguna otra
parte el individuo es tan indiferente como en Estados Unidos respecto al
tipo de trabajo que lleva a cabo; en ningún otro lugar es tan consciente de
que su trabajo le procura siempre el mismo producto: dinero; y en ningún
otro país la gente pasa con la misma displicencia por los más. dispares
ramos de la industria. Esta “versatilidad” de la capacidad laboral se
presenta aquí, pues, como una cualidad netamente distintiva del obrero
libre, por oposición al trabajador esclavo, cuya capacidad de trabajo es
estable y sólo se puede emplear conforme al modo fijado localmente de
una vez para siempre. “Slave labour is eminently defective in point of
versatility... if tobacco be cultivated, tobacco becomes the sole stapple,
and tobacco is produced whatever be the state of the market, and whatever
be the condition of the soil. (**El trabajo esclavo es eminentemente
deficiente en lo que toca a la versatilidad... Si se cultiva tabaco, el
tabaco se convicrte en el producto principal y único y se le produce sea
cual sea la situación del mercado y la calidad del suelo.”) (46, 47,
CAIRNES, L.c.)4,

41 En cl manuscrito CAIRNS, pero se trata de JOHN ELLIOT CAIRNES
(1823-1875), economisla irlandés, ricardiano, aulor de la obra citada aquí por Marx:
The Slave Power.

La producción capitalista como producción de plusvalía” 49

les. Es cierto que también el obrero, luego de haber vendido su
capacidad de trabajo, de haberla transformado en dinero, se
convierte en comprador y los capitalistas se le enfrentan como
meros vendedores de mercancías. Pero en sus manos el dinero
no. es más que un medio de circulación. En realidad, en el
mercado de las mercancías propiamente dicho, el obrero, como
cualquier otro poseedor de dinero, sólo se distingue en cuanto
comprador, del poseedor de mercancías en su calidad de vende-
dor. Pero en el mercado de trabajo, por el contrario, el dinero
se le enfrenta siempre como forma monetaria del capital, y por
tanto el poseedor de dinero se le contrapone en cuanto capital
personificado, en cuanto capitalista, así como él, por su parte,

.se contrapone al poseedor de dinero como simple personifica-

ción de la capacidad de trabajo y por ende del trabajo, como
obrero*. No son un mero comprador y -un mero vendedor los
que se contraponen, sino el capitalista y el obrero, que en el
proceso de circulación, en el mercado, se enfrentan en cuanto
comprador y vendedor. Su relación como capitalista y obrero
es la premisa para su relación como comprador y vendedor. A
diferencia de lo que ocurre con otros vendedores de mercan-
cías, no se trata aquí de una relación que surge sin más ni más
de la naturaleza de la mercancía misma, esto es, del hecho de
que nadie produce directamente los productos para sus necesi-
dades vitales, sino que todos producen un producto determina-
do como mercancía, con cuya venta cada cual se apropia de los
productos de otros. No se trata aquí de esa división social del
trabajo ni de la independización recíproca de los diversos ramos
del trabajo, que convierten por ejemplo al zapatero en vende-
dor de botas y comprador de cuero o pan, sino de la división
entre los elementos concomitantes del proceso de producción
mismo y de su autonomización recíproca —que llega hasta la
personificación del uno ante el otro—, por medio de lo cual el
dinero como forma general del trabajo objetivado se convierte
en adquirente de capacidad laboral, de la fuente viva del valor
de cambio y en consecuencia de la riqueza. La riqueza real
dinero si se le considera desde el punto de vista del valor de
cambio, y medios de subsistencia y de producción si se le
considera desde el punto de vista del valor de uso-- se enfrenta
como una persona a la posibilidad de la riqueza, esto es a la

capacidad de trabajo, que a su vez aparece como otra persona.

* “La relación entre el fabricante y el obrero es... puramente econó-
mica. El. fabricante es “el capital” el obrero es el “el trabajo”. ENGELS,
Laxe der arbeitenden Klassen etc, p. 329.

50 El capital, libro I, capítulo VI

Siendo la plusvalía el producto específico del proceso de
producción, su producto no es sólo mercancía, sino capital.
Dentro del proceso de producción el trabajo se transforma en
capital. La actividad de la capacidad laboral, esto es el trabajo,
se objetiva en el proceso de producción, se convierte de este
modo en valor, mas como el trabajo ya antes de comenzar ha
cesado de pertenecer al obrero mismo, lo que se objetiva es
para él objetivación de trabajo ajeno y por ende valor que se
contrapone de manera autónoma a la capacidad de trabajo,
capital. El producto pertenece al capitalista y frente al obrero
representa capital al igual que los elementos de producción. Por
otra parte el valor existente —o dinero— no se convierte real-
mente en capital hasta tanto: primero, se representa como valor
que se valoriza a sí mismo, como valor que se procesa —y
como tal se representa cuando la actividad de la capacidad
laboral, o sea el trabajo, opera en el proceso de producción
como una energía incorporada a ese valor y perteneciente al
mismo—;, y segundo, se distingue como plusvalía, de sí mismo
como valor presupuesto originariamente, lo cual es a Su vez un
resultado de la objetivación del plustrabajo.

En el proceso de producción el trabajo se convierte en
trabajo objetivado —por oposición a la capacidad viva de traba-
jo—, o sea capital, y en segundo lugar, en virtud de esa misma
succión y apropiación del trabajo en el proceso productivo, el
valor presupuesto se torna en valor que se procesa y por tanto
en valor que genera una plusvalía diferente de sí mismo. La
suma de valor presupuesta, que sólo potencialmente (Suvduet)
era Capital, se realiza como capital real únicamente en virtud de
que el trabajo se transforma en capital a lo largo del proceso de
producción**?

* “(Los obreros) intercambian su trabajo (se debería decir su capaci-
dad de trabajo) por trigo (id est medios de subsistencia). Esto se convierte
para ellos en rédito (es decir, está sujeto a su consumo individual...
mientras que su trabajo se ha convertido para sus patrones en capital.”
(SISMQNDI, “N, P.”, t, L, p. 90.) “Los obreros que dan su trabajo en el
intercambio lo transforman en capital” (1. c., p. 105).

42 En este punto confluye la primera parte intercalada, que comenzaba en la
página 44 [página 25 de la presente edición de Signos] y estaba constituida por las
páginas 469a2-469m, del manuscrito. Conforme a la indicación de Marx (ver en las
páginas 42-44 [26 de la presente edición de Signos] nuestra nota), correspondería
intercalar aquí una segunda parte, las páginas numeradas por Marx 262-264. pero la
página 262 se ha perdido. (Nota de la edición de Moscú.)

La producción capitalista como producción de plusvalía 31

. L..] esto es, obtener de la producción un valor mayor que
la suma de valores adelantada por el capitalista para aquél (para él
proceso de producción) y en su transcurso. La misma produc-
ción de las mercancías aparece simplemente como un medio
[pa alcanzar esa finalidad, así como, en general, el proceso
Íibora! se presenta tan sólo como medio del proceso de valori-
tación. Este último no debe entenderse aquí en el sentido
anterior de proceso para la formación de valor, sino como
¡proceso para la formación de plusvalía.

Este resultado, empero, se alcanza en la medida en que el
trabajo vivo que el obrero tiene que efectuar y que por lo
tanto se objetiva en el producto de su trabajo, sea mayor que
El trabajo contenido en el capital variable o adelantado en el
falario o, lo que es lo mismo, que el trabajo requerido para la
reproducción de la capacidad laboral. Por cuanto el valor ade-
lantado se convierte en capital únicamente merced a la produc-
ción de plusvalía, la génesis del capital mismo, así como del
proceso capitalista de producción, se funda ante todo en dos
¿glementos: .

1
y

"+ Primero, la compraventa de la capacidad laboral, un acto que
forresponde a la esfera de la circulación, pero que si tenemos
€n cuenta el conjunto del proceso capitalista de producción no

Sólo constituye un elemento y una premisa del mismo, sino:

también su resultado constante. Esta compraventa de la capaci-
dad laboral implica la separación entre las condiciones objetivas
lel trabajo —o sea los medios de subsistencia y dé producción—
y la misma capacidad viva de trabajo, de tal modo que esta
¡áaltima es la única propiedad a disposición del obrero y la única
Mercancía que tiene para vender. La separación se profundiza a
Aal punto que esas condiciones del trabajo se enfrentan al
bbrero como personas autónomas, puesto que el capitalista
como propietario de las mismas es sólo su personificación,
sontrapuesta al obrero comó simple propietario de la capacidad
laboral. Esta Separación Y tono mización están presupuestas a
fin de que se efectúe la compraventa de la capacidad de
trabajo; o sea, en general, para que el trabajo vivo se incorpore
al trabajo inanimado como medio para la autoconservación y
:¡autocrecimiento de este último, por ende de su uutovaloriza-
ción. Sin intercambio del capital variable por capacidad de
trabajo no se efectuaría la autovalorización del capital total y
por lo tanto, tampoco la formación de capital, ni la transforma-
ción de medios de producción y de subsistencia en capital. El

$2 El capital, libro I, capítulo VI

segundo elemento es el proceso real de la producción, esto €s,
el proceso real en que se consume la capacidad laboral adquiri-
da por el poseedor de dinero o-de mercancías*

En el proceso real de producción las condiciones objetivas
del trabajo —el material y los medios de trabajo— no sólo
sirven para que el trabajo vivo se objetive, sino también para
que se objetive más trabajo que el contenido en el capital
variable. Sirven, pues, como medios de absorción y exacción
del plustrabajo, que se representa en la plusvalía (y el pluspro-
ducto (surplusproduce)).

Si se consideran ambos elementos, primero el intercambio de
la capacidad de trabajo por el capital variable, y segundo el
proceso real de producción (en el cual el trabajo vivo se

43 La cita siguiente, cuyo comienzo se ha perdido, figura en el manuscrito
inmediatamente después del texto alemán precedente, con el que no guarda relación.
Se trata seguramente de la continuación de una nota al pie, referida al texto de la
extraviada página 262. (Nota de la edición de Moscú.)

[ ..] to three capital workmen or to 4 ordinary ones... If the three could be
hired at 3 1. 10 sh. a piece, while the 4 required 3 1. a picce, though the wages of
the three would be higher, the price of the work done by them would be lower. It
is true that the causes which raise the amount of the labourers” wages often raise the
rate of the capitalist's profit. If, by increased industry, one man performs the work
of two, both the amount of wages, and the rate of profits will generally be raised;
not by the rise of wages, but in consequence of the additional supply of labour
having diminished its price, or having diminished the period for which it had
previously been necessary to advance that price. The labourer, on the other hand, is
principally interested in the amount ofweges. The amount of his wages being given,
it is certainly his interest that the price of labour should be high, for on that
depends the degree of exerfion imposed on him.” (“[. . .Ja tres obreros del capital o a
4 comunes y corrientes... Si se pudiera asalariar a los tres a 3 libras y 10 chelines la
pieza, mientras que los 4 exigían 3 libras por pieza, aunque los salarios de los tres
serían superiores, el precio del trabajo hecho por ellos sería menor. Es exacto que
las causas que elevan el monto de los salarios obreros a menudo elevan la tasa de
beneficio del capitalista. Si, por haberse desarrollado la industria, un hombre leva a
cabo el trabajo de dos, generalmente subirán tanto la cuantía de los salarios como la
tasa de los beneficios; no merced al aumento de los salarios, sino 4 consecuencia de
que el aporte adicional de trabajo ha reducido su precio, o ha abreviado el periodo
por el cual previamente era necesario adelantar esc precio. 11 obrero, por su parte, se
interesa principalmente por el monto de los salarios. Una vez dada la cuantía de los
salarios, su interés consiste ciertamente en que el precio del trabajo sea alto, pues de
esto depende el grado de esfuerzo que se le imponc.”) (l. c. 14, 5). De la misma
obra:

“The lbbourer's situation docs not depend on the amount which he receives at
any onc time, but on his average receipts during a given period. .. the longer the
period taken, the more accurate will be the estimate” (“La situación del trabajador
no depende del importe que recibe en tal o cual momento, sino de sus ingresos
durante un período determinado. .. Cuanto más largo sea ese período, más cxacta
será la evaluación.”) (7, Le.). “Vi año cs lo mejor como período. Comprende los
salarios de verano y los de invierno” (7, Lc.).

La producción capitalista como producción de plusvalía 53

¡incorpora como agente (agens) al capital), el proceso en su
«Conjunto se presenta como un proceso en el que, 1) se inter-
:cambia menos trabajo objetivado por más trabajo vivo, por
cuanto lo que el capitalista recibe realmente (realiter) por el
salario es trabajo vivo y 2) las formas objetivas bajo las cuales—
el capital se representa directamente en el proceso laboral, los
imedios de producción (una vez más trabajo objetivado, pues)
son medios para la exacción y absorción de ese trabajo vivo; el
«conjunto es un proceso que se desenvuelve entre el trabajo
objetivado y el vivo, un proceso que no sólo transforma al
trabajo vivo en objetivado, sino al mismo tiempo al trabajo
objetivado en capital, y por tanto también al trabajo vivo en
capital. Por consiguiente es un proceso en el que no sólo se
produce mercancía, sino plusvalía y en consecuencia capital (cf.
96-108)*

Los medios de producción se présentan aquí no sólo como
medios para la realización del trabajo, sino, exactamente en el
mismo plano, como medios para la explotación del trabajo
ajeno**?

En torno al valor o al dinero como objetivación del trabajo [+69]

social general medio, cabe aún señalar que el trabajo de hilar,
por ejemplo, puede estar en y para sí por encima o por debajo
del nivel alcanzado por el trabajo social medio. Es decir, cierto
cuanto de trabajo de hilar puede ser = 2 ( al mismo cuanto de
trabajo social medio, por ejemplo al tiempo de trabajo de igual
magnitud (duración) objetivado en cierto cuanto de oro. Empe-
ro, si el trabajo de hilar se efectúa con el grado de intensidad
normal en su esfera, o sea que si por ejemplo el trabajo
empleado en una hilaza producida en una hora = al cuanto
normal de hilaza que promedialmente se produce en una hora
de trabajo de hilar, tendremos que el trabajo objetivado en la
hilaza es trabajo socialmente necesario y que, en cuanto tal,
guarda una relación cuantitativamente determinada con el tra-
bajo social medio en general, que sirve de medida, de tal suerte
que aquél representa un cuanto igual, mayor o menor que éste.
Expresa pues un cuanto determinado del trabajo social medio.

44 Esas páginas corresponden a las 44-84 de este volumen [26-50 de la presente
edición de Signos |, o sea a las páginas 4692-469m del manuscrito. Ver nuestra nota
en las páginas 42-44 [25 en Signos] (Mota de la edición de Moscú).

45 Concluye aquí el segundo texto intercalado (páginas 262-264 del manuscrito).
Lo que sigue es la continuación de la página 469 del manuscrito (página 42 de este
volumen [25 de la presente edición de Signos)). (Nota de la edición de Moscú).

SUBSUNCION FORMAL DEL TRABAJO EN EL CAPITAL96

El proceso de trabajo se convierte en el instrumento del
proceso de valorización, del proceso de la autovalorización del
capital: de la creación de plusvalía. El proceso de trabajo se
subsume en el capital (es su propio proceso) y el capitalista se
ubica en él como dirigente, conductor; para éste es al mismo
tiempo, de manera directa, un proceso de explotación de traba-
jo ajeno. Es esto a lo que denomino subsuncion formal del
trabajo en el capital Es le. forma general de todo proceso
capitalista de producción, pero es a la vez una forma particular
respecto al modo de producción especificamente capitalista,
desarrollado, ya que la última incluye la primera, pero la
primera no incluye necesariamente la segunda.

El proceso de producción se ha convertido en el proceso del
capital mismo, un proceso que se desenvuelve con los factores
del proceso laboral en los cuales se ha transformado el dinero
del capitalista y que se efectúa, bajo la dirección de éste, con el
fin de obtener del dinero más dinero.

Cuando el campesino antaño independiente y que producía
para sí mismo se vuelve un jornalero que trabaja para un
agricultor; cuando la estructuración jerárquica característica del
modo de producción corporativo se eclipsa ante la simple
antítesis de un capitalista que hace trabajar para sí a los
artesanos convertidos en asalariados; cuando el esclavista de
otrora emplea como asalariados a sus ex-esclavos, etc., tenemos
que procesos de producción determinados socialmente de otro
modo se han transformado en el proceso de producción del
capital. Con ello entran en escena modificaciones que anali-
záramos precedentemente” . El campesino ayer independiente
cae, como factor del proceso productivo, bajo la sujeción del
capitalista que lo dirige, y su ocupación misma depende de un
contrato que como poseedor de mercancía (poseedor de fuerza
de trabajo) ha estipulado previamente con el capitalista como
poseedor de dinero. El esclavo deja de ser un instrumento de
producción perteneciente a su empleador. La relación entre
maestro y oficial desaparece. El maestro, que antes se distin-
guía del oficial por su conocimiento del oficio, se le enfrenta
ahora tan sólo como poseedor de capital, así como el otro se le
contrapone puramente como vendedor de trabajo. Con anterio-

46 Véase, en lo referente al término “subsunción” nuestra “Advertencia” inicial.

47 Cfr. “Das Kapital”, tomo 1, sección VII, cap. 24, parágr. 2, etc.

Subsunción formal del trabajo en el capital $5

ridad al proceso de producción todos ellos se enfrentaban como
poseedores de mercancías y mantenían entre sí únicamente
una relación monetaria; dentro del proceso de producción se
hacen frente como agentes personificados de los factores que
intervienen en ese proceso: el capitalista como “capital”, el
productor directo como “trabajo”, y su relación está determinada
por el trabajo como simple factor del capital que se autovaloriza.

El capitalista vela además para que el trabajo alcance el
grado normal de calidad e intensidad, y prolonga lo más posible
el proceso laboral a efectos de que se acreciente la plusvalía
producida por el mismo. La continuidad del trabajo aumenta
cuando en lugar de los viejos productores, dependientes de
clientes particulares, los nuevos productores, que ya no tienen
mercancías para vender, adquieren* en el capitalista un paga-
dor permanente.

Hace su aparición asimismo la mistificación inherente a la

relación capitalista. La facultad que el trabajo tiene de conser-

var el valor se presenta como facultad de autoconservación del
capital; la facultad del trabajo de generar valor, como facultad
de autovalorización del capital, y en conjunto, y por definición,
el trabajo objetivado aparece como si utilizara al trabajo vivo.

Pese a todo ello, con ese cambio (change) no se ha efectuado
á priori una mudanza esencial en la forma y manera real del
proceso de trabajo, del proceso real de producción. Por el
contrario, está en la naturaleza del caso que la subsunción del
proceso laboral en el capital se opere sobre la base de un
proceso laboral preexistente, anterior a esta subsunción suya en
el capital y configurado sobre la base de diversos procesos de
producción anteriores y de otras condicicnes de producción; el
capital se subsume determinado proceso laboral existente, como
por ejemplo el trabajo artesanal o el tipo de agricultura corres-
pondiente a la pequeña economía campesina autónoma. Si en
estos procesos de trabajo tradicionales que han quedado bajo la
dirección del capital se operan modificaciones, las mismas sólo
pueden ser consecuencias paulatinas de la previa subsunción de
determinados procesos laborales, tradicionales, en el capital.
Que el trabajo se haga más intenso o que se prolongue la
duración del proceso laboral; que el trabajo se vuelva más
continuo y, bajo la mirada interesada del capitalista, más orde-

48 Literalmente: “poseen” (“besitzen”).

S6 El capital, libro I, capítulo VI

nado, etc., no altera en sí y para sí el carácter del proceso real
de trabajo, del modo real de trabajo. Surge en esto, pues, un
gran contraste con el modo de producción especificamente
capitalista (trabajo en gran escala, etc.), que, como hemos
indicado, se desarrolla en el curso de la producción capitalista y
revoluciona no sólo las relaciones entre los diversos agentes de
la producción, sino simultáneamente la índole de ese trabajo y
la modalidad real del proceso laboral en su conjunto. Es por
oposición a esta última (a una modalidad laboral desarrollada
ya antes de que surgiera la relación capitalista), que a la
subsunción del proceso laboral en el capital, hasta aquí conside-
rada, la denominamos subsunción formal del trabajo en el
capital. La relación capitalista como relación coercitiva que
apunta a arrancar más plustrabajo mediante la prolongación del
tiempo de trabajo —una relación coercitiva que no se funda en
relaciones personales de dominación y de dependencia, sino que
brota simplemente de diversas funciones económicas— es co-
mún a ambas modalidades, pero el modo de producción especí-
ficamente capitalista conoce empero otras maneras de expoliar
la plusvalía. Por el contrario, sobre la base de un modo de
trabajo preexistente, o seá de un desarrollo dado de la fuerza
productiva del trabajo y de la modalidad laboral correspondien-
te a esa fuerza productiva, sólo se' puede producir plusvalía
recurriendo a la prolongación del tiempo de trabajo, es decir
bajo la forma de la plusvalía absoluta. A esta modalidad, como
forma única de producir la plusvalía, corresponde pues la sub-
sunción formal del trabajo en el capital**

Los elementos generales del proceso laboral, tal como se les

49 “La prolongación de la jornada laboral más allá del punto en que el obrero
habría producido tan sólo. un equivalente por el valor de su fuerza de trabajo, y la
apropiación de este plustrabajo por el capital; esto es la producción de la plusvalía
absoluta. La misma constituye la base general del sistema capitalista y el punto de
partida de la producción de la plusvalía retativa. En cesta producción la jornada
laboral está dividida de antemano en dos partes: el trabajo necesario y el plustrabajo.
Para prolongar el plustrabajo, se reduce el trabajo necesario gracias a métodos por
cuyo intermedio se produce en menos tiempo el equivalente del salario. La produc-
ción de la plusvalía absoluta gira tan sólo en torno a la duración de la jornada
laboral; la producción de la plusvalía relativa revoluciona de arriba abajo los procesos
técnicos del trabajo y los agrupamientos sociáles. La segunda supone por lo tanto un
modo de producción especificamente capitalista que, con sus métodos, medios y
condiciones no surge y se forma naturalmente si no es sobre la base de la subsunción
formal del trabajo en el capital. En lugar de la subsunción formal hace su entrada la
subsunción real del trabajo en el capital” (Das Kapital, tomo 1, sección V, cap. 14,
pp. 534-535),

Subsunción formal del trabajo en el capital 57

ha expuesto en el Ch. 119% , o sea, por ejemplo, la división entre
las condiciones objetivas del trabajo en material y medios,
contrapuestos a la actividad misma de los trabajadores, etc., son
independientes de todo carácter histórico y especificamente
social del proceso de producción; se trata en realidad de deter-
minaciones igualmente válidas para todas las formas en que
pueda desarrollarse éste, de condiciones naturales invariables del
trabajo humano. Ello se aprecia, de manera igualmente palma-
ria, en el hecho de que aquellas rigen para los hombres que
trabajan y producen independientemente, no en intercambio
con la sociedad sino únicamente con la naturaleza, Robinsón,
etc. De hecho pasan a ser, pues, no bien logran desprenderse
del carácter puramente animal, determinaciones absolutas del
trabajo humano en general.

Lo que distingue desde un principio al proceso de trabajo
subsumido aunque sólo sea formalmente en el capital —y por lo
que va distinguiéndose cada vez más, incluso sobre la base de la

. vieja modalidad laboral tradicional—, es la escala en que se

efectúa; vale decir, por un lado la amplitud de los medios de
producción adelantados, y por el otro la cantidad de los obre-
ro3 dirigidos por el mismo patrón (employer). Lo que —a título
de ejemplo— sobre la base del modo de producción corporativo
aparece como máximo (con respecto, supongamos, al número
de oficiales), puede apenas constituir un mínimo para la rela-
ción capitalista. Esa relación, en efecto, puede resultar pura-
mente nominal allí donde el capitalista no ocupa por lo menos
tantos obreros como para que la plusvalía producida por
ellos?! le alcance como renta para su consumo privado y como
fondo de acumulación, de tal suerte que quede él libre del
trabajo directo y sólo trabaje como capitalista, como supervisor
y director del proceso: por así decirlo, que ejerza la función,

dotada de voluntad y conciencia, del capital empeñado en su

proceso de valorización. Esta ampliación de la escala constituye
también la base real sobre la cual se alza el modo de produc-
ción específicamente capitalista en condiciones históricas por lo
demás favorables, como por ejemplo las del siglo XVI, aunque
desde luego puede aparecer de manera esporádica y sin enseño-
rearse de la sociedad, en puntos aislados, dentro de formas
sociales más antiguas.

50 Actual sección III (“La producción de la plusvalía absoluta”), del tomo 1.
51 Literalmente: “por él” (“von ihm”). Se trata sin duda de un lapsus de Marx.

58 El capital, libro I, capítulo VI

El carácter distintivo de la subsunción formal del trabajo en
el capital se destaca, con la mayor claridad, mediante el cotejo
con situaciones en las cuales el capital ya existe desempeñando
determinadas funciones subordinadas, pero no aún en su fun-
ción dominante, determinante de la forma social general, en su
condición de comprador directo de trabajo y apropiador direc-
to del proceso de producción. El capital usurario, pongamos
por caso, en la medida en que (verbigracia en la India) adelanta
en forma de dinero a los productores directos materias primas,
instrumentos de trabajo o unas y otros, incluso. Los enormes
intereses que obtiene; los intereses que, sea cual sea su monto,
expolia al productor directo, no constituyen más que otro
nombre de la plusvalía. Transforma su dinero en capital, de
hecho, arrancándole al productor directo trabajo impago, plus-
trabajo. Pero no se inmiscuye en el proceso mismo de la
producción, el cual, hoy como ayer, se desenvuelve al margen
de él, a la manera tradicional. Medra en parte gracias a la
atrofia de este modo de producción, pero en parte es un agente
de su atrofia, lo fuerza a seguir vegetando en las condiciones
más desfavorables. Aquí aún no se ha realizado la subsunción
formal del trabajo en el capital Otro ejemplo es el del capital
comercial, por cuando hace pedidos a una serie de productores
directos, reúne luego sus productos y los vende; al actuar de
esta suerte puede también adelantarles la materia prima, etc., e
incluso dinero. La relación capitalista moderna se ha desarrolla-
do, hasta cierto punto, a partir de esa forma, que aquí y allá
sigue constituyendo aún la fase de transición hacia la relación
capitalista propiamente dicha. Tampoco en este caso estamos
ante una subsunción formal del trabajo en el capital. El produc-
tor directo se mantiene siempre como vendedor de mercancías
y a la vez como usuario de su propio trabajo. Con todo, la
transición se*presenta más claramente: aquí que en la relación
del capital usurario. Ambas formas —sobre las que volveremos
- ocasionalmente más adelante-*?, se reproducen dentro del
modo capitalista de producción como formas secundarias y de
transición.

52 Véase el capítulo 19 del tomo 111 de Das Kapital.

SUBSUNCION REAL DEL TRABAJO EN EL CAPITAL, O
MODO DE PRODUCCION ESPECIFICAMENTE CAPITALISTA

En el Ch. I[I9% habíamos expuesto pormenorizadamente
cómo con la producción de la plusvalía relativa (para el capita-
lista individual, en la medida en que toma la iniciativa acicatea-
do por la circunstancia de que el valor = al tiempo de trabajo
socialmente necesario que se ha objetivado en el producto;
estimulado por el hecho de que consiguientemente el valor
individual de su producto está por debajo de su valor social y
de que, por ende, se le puede vender por encima de su valor
individual) se modifica toda la forma real del modo de produc-
ción y surge (incluso desde el punto de vista tecnológico) un
modo de producción especificamente capitalista, sobre cuya
base y al mismo tiempo que él se desarrollan las relaciones de
producción —correspondientes al proceso productivo capitalis-
ta— entre los diversos agentes de la producción y en particular
entre el capitalista y los asalariados.

Las fuerzas productivas sociales del trabajo, o las fuerzas
productivas del trabajo directamente social, socializado (colecti-
vizado) merced a la cooperación, a la división del trabajo
dentro del taller, a la aplicación de la maquinaria y en general a
la transformación del proceso productivo en aplicación cons-
ciente de las ciencias naturales, mecánica, química, etc., y de la
tecnología, etc., con determinados objetivos, así como los fra-
bajos en gran escala correspondientes a todo esto (sólo ese
trabajo socializado está en condiciones de emplear en el proce-
so directo de producción los productos generales del desarrollo
humano, como la matemática, etc., así como, por otra parte, el
desarrollo de esas ciencias presupone determinado nivel del
proceso material de producción); este desarrollo de la fuerza
productiva del trabajo objetivado, por oposición a la actividad
laboral más o menos aislada de los individuos dispersos, etc., y
con él la aplicación de la ciencia —ese producto geñeral del
desarrollo social- al proceso inmediato de producción: todo
ello se presenta como fuerza productiva del capital, no como
fuerza productiva del trabajo, o sólo como fuerza productiva
del trabajo en cuanto éste es idéntico al capital, y en todo caso
no como fuerza productiva ni del obrero individual ni de los
obreros combinados en el proceso de producción. La mistifica-

53 Actualmente capítulos 10 y 11 (tomo 1, sec. IV).

60 El capital, libro 1, capítulo VI

ción implícita en la relación capitalista en general, se desarrolla
ahora mucho más de lo que se había y se hubiera podido
desarrollar en el caso de la subsunción puramente formal del
trabajo en el capital. Por lo demás, es aquí donde el significado
histórico de la producción capitalista surge por primera vez de
manera palmaria (de manera específica), precisamente merced a
la transformación del proceso inmediato de producción y al
desarrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo.

Hemos demostrado (Ch. III) que no sólo “conceptual” sino
“efectivamente”, lo “social”, etc., de su trabajo se enfrenta al
obrero no sólo como algo ajeno, sino hostil y antagónico, y
como algo objetivado y personificado en el capital *,

Del mismo modo que se puede considerar la producción de
la plusvalía absoluta como expresión material de la subsunción

“ formal del trabajo en el capital, la producción de la plusvalía

relativa puédese estimar como la de la subsunción real del trabajo
en el capital.

Sea como fuere, las dos formas de la plusvalía, la absoluta y
la relativa —si se les quiere considerar a cada una para sí, como
existencias separadas (y la plusvalía absoluta precede siempre a
la relativa)— corresponden a dos formas separadas de la sub-
sunción del trabajo en el capital, o dos formas de la producción
capitalista separadas, de las cuales la primera es siempre pre-
cursora de la segunda, aunque la más desarrollada, la segunda,
puede constituir a su vez la base para la introducción de la pri
mera en nuevas ramas de la producción.

ANOTACIONES COMPLEMENTARIAS SOBRE LA
SUBSUNCION FORMAL DEL TRABAJO EN EL CAPITAL

Antes de proseguir con el análisis de la subsunción real del
trabajo en el capital, cabe agregar las siguientes anotaciones
adicionales, tomadas de mis cuadernos.

Denomino subsunción formal del trabajo en el capital a la
forma que se funda en el plusvalor absoluto, puesto que sólo se
diferencia formalmente de los modos de producción anteriores

54 “Como cooperadores, como miembros de un organismo activo, [ los obreros]
mismos no son más que un particular modo de existencia del capital. En consecuen-
cia, la fuerza productiva que el obrero desarrolla como obrero social es fuerza
productiva del capital L . .L se presenta como fuerza productiva que cl capital poscc
por naturaleza, como su fuerza productiva inmanente” (Das Kapital, tomo 1, p. 349).

Subsunción formal del trabajo en el capital 6l

sobre cuya base surge (o es introducida) directamente, sea que
el productor (producer) actúe como empleador de sí mismo
(self-employing), sea que el productor directo deba proporcio-
nar plustrabajo a otros. La coerción que se ejerce, id est el
método por el cual se expolia plustrabajo, es de otra índole. Lo
esencial en la subsunción formal es lo siguiente:

1) La relación puramente monetaria entre el que se apropia
el plustrabajo y el que lo suministra: en la medida en que surge
la subordinación, la misma deriva del contenido determinado de
la venta, no de una subordinación, precedente a la misma,
merced a la cual el productor —debido a circunstancias políti-
cas, etc. estuviera puesto en otra relación que la monetaria
(relación entre poseedor de mercancía y poseedor de mercan-
cía) respecto al explotador de su trabajo. Solamente en: su
condición de poseedor de las condiciones de trabajo es como,
en este caso, el comprador hace que el vendedor caiga bajo su
dependencia económica; no existe ninguna relación política,
fijada socialmente, de hegemonía y subordinación.

2) Lo que es inherente a la primera relación —pues caso
contrario el obrero no tendría que vender su capacidad de
trabajo— es que sus condiciones objetivas de trabajo (medios de
producción) y condiciones subjetivas de trabajo (medios de
subsistencia) se le enfrentan como capital, como monopolizadas
por el adquirente de su capacidad de trabajo. Cuanto más
plenamente se le enfrentan esas condiciones de trabajo como
propiedad ajena, tanto más plena y formalmente se establece la
relación entre el capital y el trabajo asalariado, vale decir la
subsunción formal del trabajo en el capital, cundición y premi
sa de la subsunción real.

En el modo de producción mismo no se verifica aún ninguna
diferencia, en esta etapa. El proceso laboral, desde el punto de
vista tecnológico, se efectúa exactamente como antes, sólo que
ahora como proceso laboral subordinado al capital. No obstan-
te, en el proceso de producción mismo, tal como se expuso
más arriba, se desarrollan 1) una relación económica de hege-
monía y subordinación, puesto que es el capitalista quien
consume la capacidad de trabajo, y por tanto la vigila y dirige;
2) una gran continuidad e intensidad del trabajo y una econo-
mía mayor en el empleo de las condiciones de trabajo, pues
todo se pone a contribución para que el producto sólo repre-
sente el tiempo de trabajo socialmente necesario (o más bien
(rather) todavía menos), y esto tanto con respecto al trabajo vivo
empleado para su producción, como en lo que toca al trabajo

62 El capital, libro I, capítulo VI

objetivado que, como valor de los medios de producción utili-
zados, entra en el producto formando valor.

En la subsunción formal del trabajo en el capital, la coerción
que apunta a la producción. de plustrabajo —y de este modo
por un lado a la formación de necesidades y de medios para
satisfacer esas necesidades, y [por el otro] a la producción en
masa por encima del nivel de las necesidades tradicionales de
los obreros— y a la obtención de tiempo libre para el desenvol-
vimiento con independencia de la producción material, esa
coerción, decíamos, recibe únicamente una forma distinta de la
que tenía en los modos de producción anteriores, pero una
forma que acrecienta la continuidad e intensidad del trabajo,
aumenta la producción, es más propicia al desarrollo de las
variaciones en la capacidad de trabajo y con ello a la diferen-
ciación de los modos de trabajo y de adquisición, y finalmente
reduce la relación entre el poseedor de las condiciones de
trabajo y el obrero mismo a una simple relación de compra-
venta o relación monetaria, eliminando de la relación de explo-
tación todas las excrecencias patriarcales y políticas O incluso
religiosas. Sin duda, la relación de producción misma genera
una nueva relación de hegemonía y subordinación (que a su vez
produce también sus propias expresiones políticas, etc.). Cuan-
to menos logra liberarse la producción capitalista de la relación
formal, tanto menos se desarrolla también aquella relación,
puesto que sólo presupone pequeños capitalistas que, en lo
tocante al modo de formación y ocupaciones, poco se diferen-
cian de los obreros mismos.

La diferencia en cuanto al tipo de la relación de suprema-
cía y subordinación —haciendo caso omiso por ahora del modo

"de producción mismo— se revela sobre todo allí donde las.

labores complementarias, rurales y domésticas, limitadas a satis-
facer las necesidades familiares, se transforman en ramas de
trabajo autónomamente capitalistas.

La diferencia entre el trabajo formalmente subsumido en el
capital y el modo precedente de emplear el trabajo, se revela
con tanta mayor claridad cuanto más se acrecienta el volumen
“del capital empleado por el capitalista individual, y por tanto la
cantidad de los obreros que ocupa simultáneamente. Tan sólo
una vez alcanzado cierto mínimo de capital, el capitalista deja
de ser él mismo un trabajador y [comienza] a ocuparse única-
mente de la dirección del proceso laboral y la comercialización
de las mercancías producidas. Asimismo la subsunción real del
trabajo en cl capital - el modo de producción capitalista propia-

Subsunción formal del trabajo eri el capital 63

mente dicho— no hace su entrada en escena hasta tanto no se
hayan apoderado de la producción capitales de cierta magni-
tud, sea que el comerciante se transforme en capitalista indus-
trial, sea que sobre la base de la. subsunción formal se hayan
constituido capitalistas industriales más fuertes? *

+ a* [El texto de esta nota al pie se encuentra en una página adicional,
escrita posteriormente por Marx y no numerada. Como bajo el cuerpo de la
página 474 del manuscrito, texto al que se refiere la nota al pie, figura
fán un breve párrafo, Marx incluyó al comienzo de la nota la siguiente
observación: “Esta a) no se refiere al último párrafo, sino al precedente”.
Luego de esta apostilla sigue el texto de la nota al pie. (Vota de la
edición de Moscú.).]
“ a) “A free labourer has generally the liberty of changing his master:
this liberty distinguishes a slave from a free labourer, as much as an
English man-of-war sailor is distinguished from a merchant sailor... The
tondition of a labourer is superior to that of a slave, because a labourer
thinks himself free; and this conviction, however erroneous, has no small
influence on the character of a population.” (“Un trabajador libre general-
mente tiene el derecho de cambiar de amo, esta libertad diferencia a un
esclavo de un trabajador libre, así como el marinero inglés de un buque
de guerra se distingue del marinero de una nave mercante. .. La situación
de un obrero es superior a la de un esclavo porque el trabajador cree que
es libre, y esta convicción, por muy errónea que sea, ejerce no poca
influencia sobre el carácter de un pueblo.”) (56-57, P. R. EDMONDS,
Practical, Moral and Political Economy, London, 1828.) “El motivo que
Íncita a un hombre libre a trabajar es mucho más violento que el que
íncita a un esclavo: a free man has to choose between hard labour and
starvation (verificar la cita), a slave between and a good whipping.” (“Un
hombre libre tiene que optar entre trabajar duro y morirse de hambre,....
un esclavo entre .. y una buena tunda””) /56, lc.) “The difference
between the conditions of a slave and a labourer under the money system is
sery inconsiderable; . the master of the slave understands too well his
wn interest to weaken his slaves by stinting them in their food; but the
naster of a free man gives him as little food as possible, because the
njury done to the labourer does not fall on himself alone, but on the
vhole class of masters.” (“La diferencia entre la situación de un esclavo y
pla de un obrero bajo el sistema monetario es sumamente insignificante; ...
'el amo comprende demasiado bien su propio interés como para debilitar a
¡sus esclavos mezquinándoles la comida; pero el patrón de un hombre libre da a
éste lo menos posible de comer, porque el daño infligido al obrero no
fecae exclusivamente en aquél, sino en toda la clase patronal.”) (1.c.).
2 “En la Antigúedad, to make mankind laborious beyond their wants, to
make one part of a state work, to maintain the other part gratuitously
Y para que la humanidad trabajara más de lo que exigían sus necesidades,
para que una parte de un estado trabajara con la finalidad de mantener a
¿Ja otra parte gratuitamente ) únicamente podía recurrirse a los esclavos;
*por ello se introdujo de manera general la esclavitud. Slavery was then as
*necessary towards multiplication, as it would now be destructive of it.
¡The reason is plain. If mankind be not forced to labour, they will only

[474 a]

64 El capital, libro I, capítulo VI

Cuando la relación de la hegemonía y la subordinación
reemplaza a la esclavitud, la servidumbre, el vasallaje, las formas
patriarcales, etc., de la subordinación, tan sólo se opera una
mudanza en su forma. La forma se vuelve más libre porque es

labour for themselves; and if they have few wants, there will be few labour.
But when states como to be formed and have occasion for idle hands to
defend them against the violence of enemies, food at any rate must be
procured for those who do not labour; and as by the supposition, the
wants of the labourers are small, a method must be found to increase
their labour above the proportion of their wants. For this purpose slavery
was calculated. .. The slaves were forced to labour the soil wich fed both
them and the idle freemen, as was the case in Sparta; or they filled all the
servile places which freemen fill now and they were likewise employed, as
in Greece and in Rome, in supplying with manufactures those whose
service was necessary for the state. Here then was a violent method of
making mankind laborious in raising food .. Men were then forced to
labour, because they were slaves to others; men are now forced to labour
because they are slaves of their own wants.” (“La esclavitud era entonces
tan necesaria para la multiplicación [de la producción] como hoy resul-
taría destructiva de la misma. El motivo es sencillo. Si no se obligara a
trabajar a la humanidad, trabajaría solamente para sí misma; si tiene pocas
necesidades, el trabajo será poco, Pero cuando comienzan a formarse los
estados y los brazos ociosos tienen necesidad de defenderlos contra la
vioiencia de sus enemigos, se vuelve imperiosamente necesario procurarles
comida a quienes no trabajan; y como, en nuestra hipótesis, las necesida-
des de los trabajadores son reducidas, debe hallarse un método para
aumentar su trabajo por encima del nivel de sus necesidades. Con esta
finalidad se instituyó la esclavitud... Los esclavos se vieron obligados a
labrar el suelo que los alimentaba a ellos y a los ociosos hombres libres,
como fue el caso de Esparta, o ejecutaban todos los trabajos serviles que
hoy son efectuados por hombres libres, y se les utilizaba igualmente,
como en Grecia y en Roma, para suministrar artículos manufacturados a
aquellos cuyos servicios eran necesarios para el estado. Era éste un
método violento para que la humanidad trabajara en la producción de
alimentos .. Se les podía obligar a trabajar porque eran esclavos de otros,
ahora se les obliga a trabaiar porque son esclavos de sus propias necesi-
dades. *') (J. STEUART. Dublin Edition, v. I, p. 38-40).

“En el siglo XVI”, dice el mismo Steuart, “mientras por una parte los
lords licenciaban a sus mesnaderos (retainers), los agricultores (farmers)”
—que se transformaban en capitalistas industriales— “licenciaban las bocas
inútiles fidle mouths). La agricultura, de medio de subsistencia (means)
of subsistence), se transformo en una industria (trade).” La consecuencia
fue “the withdrawing... a number of hands from a trifling agriculture
forces, in a manner, the husbandmen to work larder; and by hard labour
upon a small spot, the same effect is produced as with slight labour upon
a great extent” (“El retiro. . . de cierto número de brazos de una agricultura
poco importante obliga, hasta cierto punto, a los agricultores a trabajar
más duramente, y un trabajo duro sobre un predio reducido produce el
mismo resultado que un trabajo poco intenso sobre una gran extensión.”)
(Lc., p. 105)

Subsunción formal del trabajo en el capital 6S

ahora de naturaleza meramente material, formalmente volunta-
ria, puramente económica. (Dar vuelta [la página] (Verte. ))55

O bien la relación de la hegemonía y la subordinación ocupa
en el proceso de producción el lugar de la antigua autonomía
anterior, como por ejemplo entre todos los campesinos inde-
pendientes, agricultores (selfsustaining peasants, farmers) que
sólo tenían que pagar una renta en especies, sea al estado, sea
al terrateniente (landlord), y en el caso de la industria subsidia-
ria —doméstico-rural— o en el artesanado independiente. Se
registra aquí, pues, la pérdida de la autonomía anterior en el
proceso de producción; la relación de hegemonía y subordina-
ción es ella misma producto de la implantación del modo
capitalista de producción.

Por último, la relación entre el capitalista y el asalariado
puede reemplazar la que media entre el maestro gremial y sus
oficiales y aprendices, una transición por la que, en parte,
atraviesa la manufactura urbana en sus orígenes. La relación
corporativa medieval, que de manera análoga se desarrolló tam-
bién en círculos restringidos de Atenas y de Roma, y que tan
decisiva importancia tendría en Europa para el surgimiento de
los capitalistas, por un lado, y por otro para la formación de
una clase de trabajadores libres, constituye una forma limitada,
inadecuada aún, de la relación del capital y del trabajo asalaria-
do. Estamos aquí ante una relación entre compradores y vende-
dores. Hay pago de salarios y el maestro, el oficial y el
aprendiz se enfrentan entre sí como personas libres. Base tecno-
lógica de esta relación es el taller artesanal, en el cual el factor
decisivo de la producción es el manejo más o menos idóneo
del instrumento de trabajo; el trabajo personal autónomo, y
por tanto su desarrollo profesional, que exige un período de
aprendizaje mayor o menor, determina en este caso el resultado
del trabajo. Ciertamente, el maestro se halla en posesión aquí
de las condiciones de producción, de las herramientas y del
material de trabajo (aunque las herramientas pueden también
pertenecer al oficial): el producto le pertenece. En cuanto a
esto, es un capitalista. Pero no es como capitalista que es
maestro. El mismo es, en primerísimo término, artesano y se
supone (is supposed) que es maestro en su oficio. Dentro del

55 Esta indicación se refiere a la observación de Marx incluida e
n nuestra nota
antertot. (Nota de la edición de Moscú).

66 El capital, libro 1, capítulo VI

proceso mismo de producción actúa como artesano, al igual
que sus oficiales, e inicia a sus aprendices en los secretos del
oficio. Mantiene con sus aprendices exactamente la misma rela-
ción que media entre un profesor y sus alumnos. En consecuen-
cia, su relación con aprendices y oficiales no es la del capitalis-
ta en cuanto tal, sino la del maestro en el oficio, quien en su
condición de tal ocupa en la corporación, y por ende frente a
aquéllos, una posición superior”, que is supposed se funda
sobre su propia maestría en el oficio. Su capital, pues, tanto en
lo que toca a su forma material como al volumen de su valor,
es un capital vinculado, que en modo alguno ha adquirido ya la
forma libre del capital. No constituye un cuanto determinado
de trabajo objetivado (valor en general) que puede adoptar y
adopta a gusto esta o aquella forma de condiciones de trabajo
según se intercambie a discreción por esta o aquella forma del
trabajo vivo para apropiarse de plustrabajo. Sólo después de
haber recorrido las categorías de aprendiz, oficial, etc., y de
haber realizado él mismo su pieza de maestría, el maestro
puede colocar dinero en esa rama de trabajo determinada, en su
propio oficio, parcialmente en las condiciones objetivas del
trabajo artesanal, parcialmente para contratar” oficiales y te-
ner aprendices. Unicamente puede convertir su dinero en capi-
tal en su propio oficio, vale decir, emplearlo no sólo como
medio de su trabajo personal, sino también como medio de
explotar el trabajo ajeno. Su capital está ligado a determinada
forma del valor de uso, y por lo tanto no se enfrenta a sus
trabajadores como capital. Los métodos de trabajo que emplea
no sólo se fundan en la experiencia, sino que están preceptua-
dos por la corporación, se les tiene por los necesarios, y de tal
suerte, también desde este punto de vista, no el valor de
cambio sino el valor de uso del trabajo aparece como el objetivo
final. Entregar trabajo de esta o aquella calidad no es cosa que
dependa de su albedrío, sino que la empresa corporativa entera
está organizada para que se suministre una calidad determinada.
Del mismo modo que los métodos de trabajo, el precio de éste
no se deja a su buen criterio. La forma limitada que impide a
su peculio funcionar como capital se manifiesta además en que

56 Seguimos aquí la versión rusa de la edición de Moscú, que traduce “hierar-
chische” (“jerárquica”) por “vissheie” (“superior”) en lugar de hacerlo literalmente
por “ierarjícheskoie”

57 También aquí coincidimos con la versión rusa de la edición de Moscú, que
traduce “kaufen” (“comprar”) por “nañat” (contratar, tomar a sueldo”) en lugar
de hacerlo literalmente por “kupit” (“comprar”). :

Subsunción formal del trabajo en el capital 67

de hecho se ha fijado un máximo para el volumen que puede
alcanzar el valor de su capital. No puede tener más que cierto
número de oficiales, ya que el gremio debe asegurar a todos los
maestros una parte alícuota de los beneficios de la profesión.
Tenemos a la postre, la relación del maestro con otros maestros
como miembro del mismo gremio; en cuanto tal, el maestro
formaba parte de una corporación que [poseía] ciertas condi-
ciones comunes de producción (vínculos gremiales, etc.), dere-
chos políticos, participación en el gobierno de la ciudad, etc. A
excepción de sus trabajos. para los comerciantes, trabajaba por
encargo, con vistas al valor de uso inmediato, y conforme Aa ello
también estaba reglamentado el número de los maestros. No se
enfrentaba como mero comerciante a sus trabajadores. Menos
aun puede el comerciante transformar su dinero en capital
productivo; sólo puede “encomendar”*8 las mercancías, no
producirlas por sí mismo. No el valor de cambio en cuanto tal,
ni el enriquecimiento en cuanto tal, sino una existencia confor-
me a su posición social, se presenta aquí como el objetivo y el
resultado de la explotación de trabajo ajeno. Lo decisivo es
aquí el instrumento. En muchas ramas del trabajo (por ejemplo
.en la sastrería), los clientes mismos proporcionan la materia
.prima al maestro. Es ley aquí limitar la producción ajustándola
al total del consumo previamente existente; no se la regula,
pues, por los límites del capital mismo. En la relación capitalis-
ta desaparecen esas limitaciones junto a las ataduras político-
«sociales dentro de las cuales aún se mueve el capital y donde,
por consiguiente, todavía no aparece como capital.

La simple transformación formal del taller artesanal en em-
presa capitalista —en la cual al comienzo el proceso tecnológico
todavía se mantiene igual— consiste en la supresión de todas
esas limitaciones, con lo cual también se modifica la relación de

58 A falta de traducción mejor, recurrimos a este verbo. En el original: “verle-
gen”. El Verleger es un empresario que encarga a artesanos (éstos trabajan en
pequeños talleres o incluso en sus casas) la producción de mercancías de cuya venta
se ocupa; en algunos casos el Verleger suministra materias primas o herramientas a
los productores. En Das Kapital (t. 1, sección TV, cap. 19, p. 376) Marx señala, por

ejemplo, que conforme a las ordenanzas de los gremios, “el comerciante podía

comprar todas las mercancías, a excepción del trabajo. Sólo se le toleraba como
Verleger de los productos artesanales.” En la traducción francesa del primer volumen
de Das Kapital, hecha por Joseph Roy y revisada por el propio Marx, se utiliza el
término débitant, pero éste es más bicn un commergant qui vend au détail, un
minorista. Wenceslao Roces, traductor de Das Kapital al castellano, vierte Verleger
por editor, la que en este caso es absolutamente inadecuado.

68 El capital, libro I, capítulo VI

hegemonía y subordinación. El maestro ahora ya no es capita-
lista por Ser maestro, sino maestro por ser capitalista. La
barrera a su producción ya no está condicionada por la limita-
ción a su capital. El capital (dinero) puede intercambiarse a
voluntad por cualquier tipo de trabajo y, en consecuencia, de
condiciones de trabajo. El maestro incluso puede dejar de ser
artesano. Con la rápida?” expansión del comercio y, con ello,
de la demanda de mercancías por el estamento “mercantil, la
empresa corporativa, empujada de por sí más allá de sus lími-
tes, hubo de transformarse formalmente en empresa capitalista.

En comparación con el artesano independiente que trabaja
para clientes desconocidos (strange customers), es natural que
aumente la continuidad del trabajador que labora para el capi-
talista, cuyo trabajo no reconoce límites en la necesidad even-
tual de tales o cuales customers, sino únicamente en la necesi-
dad de explotación que tiene el capital que le da empleo.
Confrontado con el [del] esclavo, este trabajo se vuelve más
productivo, por ser más intenso; el esclavo, en efecto, sólo
trabaja bajo el acicate del temor exterior, y no para su existen-
cia —que no le pertenece, aunque sin embargo le está garanti-
zada—, mientras que el trabajador libre trabaja para sus necesi-
dades (wants). La conciencia (o más bien la ilusión) de una
determinación personal libre, de la libertad, así como el senti-
miento (feeling) (conciencia) de responsabilidad (responsibility)
anejo a aquélla, hacen de éste un trabajador mucho mejor que
aquél. El trabajador libre, efectivamente, como cualquier otro
vendedor de mercancía es responsable por la mercancía que
suministra, y que debe suministrar a cierto nivel de calidad si
no quiere ceder el campo a otros vendedores de mercancías del
mismo género (species). La continuidad de la relación entre el
esclavo y el esclavista es tal que en ella el primero se mantiene
sujeto por coerción directa. El trabajador libre, por el contra-
rio, está obligado a mantener él mismo la relación, ya que su
existencia y la de los suyos depende de que renueve continua-
mente la venta de su capacidad de trabajo al capitalista.

En el caso del esclavo el salario mínimo aparece como una
magnitud constante, independiente de su trabajo. En el caso del

59 Traducimos así “plótzlichen” (““súbita, repentina”). En la- versión rusa
“bistrim” (“rápida), en vez de la equivalencia literal vniezapnim Va

60 En lugar de traducir literalmente “Vorstellung” por idea 0 “represen:
tación”. seguimos la edición bilingiie de Moscú, que opta por “iliuziia” en vez. de
“priedstavlieniie”.

Subsunción formal del trabajo en el capital 69

trabajador libre este valor de su capacidad de trabajo y el
salario medio que corresponde al mismo no están contenidos
dentro de esos límites predestinados, independientes de su
propio trabajo, determinados por sus necesidades puramente
físicas. La media es aquí más o menos constante para la clase,
como el valor de todas las mercancías, pero no existe en esta
realidad inmediata para el obrero individual, cuyo salario puede
estar por encima o por debajo de ese mínimo. El precio del
trabajo ora cae por debajo del valor de la capacidad de trabajo,
ora lo supera. Por lo demás, [existe] libertad de movimientos
dentro de estrechos límites (within narrow limits) para la indivi-
dualidad del obrero, de lo cual resultan diferencias de salarios
en parte entre diversas ramas de trabajo, en parte dentro de la
misma rama laboral, según la diligencia, habilidad, vigor, etc.,
del obrero, y sin duda esas diferencias están determinadas hasta
cierto punto por la medida de su rendimiento personal. De esta
suerte, la cuantía del salario varía por obra de su propio
trabajo y de la calidad individual de este último. Ello sucede
particularmente allí donde el trabajo se paga a destajo. Si bien,
como hemos visto, esto no cambia en nada la relación
general entre el capital y el trabajo, entre el plustrabajo y el
trabajo necesario, la relación se manifiesta por ello de manera
diferente para el obrero individual y precisamente según el
grado de su rendimiento personal. En el caso del esclavo, su
fuerza O habilidad particulares pueden elevar el valor venal de
su persona, pero esto a él no le va ni le viene. No sucede lo
mismo en el caso del trabajador libre, propietario exclusivo de
su capacidad de trabajo” .

El valor superior de esta capacidad laboral debe pagársele a
él mismo, y se expresa en un salario más elevado. Se produ-
cen , por consiguiente, grandes diferencias de salarios, según
tal o cual trabajo requiera o no una capacidad laboral más
desarrollada, exigente de costos de producción mayores. Con
ello se abre un campo de acción a la diversidad individual, por
un lado, y por otro se da un incentivo al desarrollo de la
capacidad propia de trabajo. Por innegable que sea que la masa
del trabajo debe componerse de más o menos trabajo simple
(unskilled labour) y que, luego, también la masa del salario ha

61 Das Kapital, t. I, secc. VI, cap. 19: “El pago a destajo”.

62 Cfr. la comparación entre el trabajo asalariado y el trabajo esclavo en el tomo
I de Das Kapital, secc. VI, cap. 17 (pp. 565-567).

63 Literalmente, ““imperan” o “dominan” (“herrschen”).

70 : El capital, libro 1, capítulo VI

de deteminarse por el valor de la capacidad de trabajo simple, a
tales o cuales individuos les es factible siempre, gracias a su
particular energía, talento, etc., ascender a esferas de trabajo
más elevadas, así como permanece abierta la pobilidad abstracta
de que éste o aquel obrero se transforme él mismo en capitalista y
explotador de trabajo ajeno. El esclavo pertenece a un amo (mas-
ter), determinado; el obrero, por cierto, debe venderse al capital
pero no a un capitalista determinado, de modo que dentro de
ciertos límites, puede elegir a quien quiere venderse y
pueden cambiar de master. Todas estas relaciones modificadas
hacen que la actividad del trabajador libre sea más intensa,
continua, móvil y competente que la del esclavo, aparte que lo
capacitan para una acción histórica muy diferente. El esclavo
recibe en especie los medios de subsistencia necesarios para su
manutención, y esa forma natural de los mismos está fijada,
tanto por su género como por su volumen, en valores de uso.
El trabajador libre los recibe bajo la forma del dinero, del valor
de cambio, de la forma social abstracta de la riqueza. Si bien el
salario no es otra cosa, de hecho, que la forma argentada -o
áurea o cúprica o papélica adoptada por los medios de subsis-
tencia necesarios, en la que incesantemente tiene que resolverse
—y el dinero opera aquí únicamente como forma evanescente
.del valor de cambio, como simple medio de circulación—, en la
imaginación [del obrero] el objetivo y el resultado de su trabajo
siguen siendo empero la riqueza abstracta, el valor de cambio,
no un valor de uso determinado, tradicional y localmente
limitado. Es el obrero mismo quien convierte el dinero en
valores de uso cualesquiera, compra con él tales o cuales mer-
cancías, y como poseedor de dinero, como adquirente de
mercancías, se halla frente a los vendedores de mercancías
exactamente en la misma relación que todos los demás compra-
dores. Las condiciones de su existencia —así como la cuantía
que tiene el valor del dinero ganado por él-— lo fuerzan desde
luego a resolver ese dinero en un círculo asaz restringido de
medios de subsistencia. Aun así, es factible aquí alguna varia-
ción, tal como, a modo de ejemplo, los periódicos se cuentan
entre los medios de subsisténcia necesarios para el trabajador
urbano inglés. El obrero puede ahorrar algo, imaginarse que
atesora. Puede, del mismo modo, malgastarlo en aguardiente,
etc. Haciéndolo, empero, actúa como agente libre que debe
pagar los platos rotos; él mismo es responsable por la manera
en que gasta su salario (spends his wages). Aprende a autodomi-
narse, a diferencia del esclavo, que necesita de un amo. Sin
duda, esto es válido únicamente si se considera la transforma-

Subsunción formal del trabajo en el capital 7

ción de los siervos o esclavos en trabajadores libres, asalariados.
La relación capitalista se presenta aquí como un ascenso en la
escala social. Lo contrario, allí donde el campesino o artesano
independientes se transforman en asalariados. ¡ Qué diferencia
entre la orgullosa yeomanry de Inglaterra (proud yeomanry of
England)% , de la que habla Shakespeare, y los jornaleros
agrícolas ingleses! _Como en el caso de los asalariados el objeti-
vo único del trabajo es el salario, el dinero, un cuanto determi-
nado de valor de cambio en el cual se ha desvanecido toda
particularidad del valor de uso, aquéllos son plenamente indife-
rentes respecto al contenido de su trabajo y por tanto al tipo
particular de su actividad, mientras que ésta en el sistema
corporativo o en el de castas era tenida por actividad profesio-
nal (en el caso del esclavo, como en el de las bestias de tiro. se
trata sólo de determinado género de actividad impuesto y
tradicional, de la manifestación de su capacidad de trabajo).
Hasta tanto, pues, la división del trabajo no ha unilateralizado
totalmente la capacidad de trabajo, en principio el trabajador
tibre está predispuesto y sujeto a cualquier variación de su
capacidad y actividad laborales que le prometa un salario mejor
(tal como se aprecia en el caso de la sobrepoblación (surpluspo-
pulation) del campo, que incesantemente afluye a las ciudades).
Si el obrero adulto% es más o menos incapaz de esta variación,

la considera abierta siempre para sus descendientes, y la nueva

generación de jóvenes obreros está siempre disponibl

distribuirse entre las ramas de trabajo nuevas O en las especial.
mente florecientes. En Norteamérica, donde el trabajo asalaria-
do se ha desarrollado liberándose en grado superlativo de las
viejas reminiscencias corporativas, etc., se revela también de
manera particular esta versatilidad, la indiferencia cabal con
respecto al contenido determinado del trabajo y al pasaje de un
ramo a otro. Es por ello que todos los escritores de los Estados
Unidos ponen de relieve, como característica cierta del trabajo
asalariado libre en el Norte respecto al trabajo servil en el Sur
la antítesis entre esta versatilidad y el carácter monótono y
tradicional del trabajo esclavo, que no varía con arreglo a las
relaciones de producción, sino que por el contrario exige que la
producción se adapte al modo de trabajo establecido otrora y

64 Yeomanry e denominaba en gl ) . >
In aterra la clase de los pequenos Campesinos
libr jetos a pr sta m f da
es, no sujet estaciones feudales. Véase Das Ka "vital L secc. Y cap 4
dl h . n, ap. 2 ,
65 Literalmente: desarrollado ( entwickclte ). Coincidimos aqui con la versión

+ rusa: “vzrosli”.

72 El capital, libro I, capítulo VI

trasmitido por la tradición. (Véase Cairnes)% . La formación
constante de nuevos fipos de trabajo, esta variación incesante
—que corresponde a la diversidad de los valores de uso y por
tanto es también un desarrollo real del valor de cambio, y de
ahí la creciente división del trabajo en el conjunto de la
sociedad, sólo son posibles con el modo capitalista de produc-
ción. Este comienza con el taller corporativo-artesanal libre, allí
donde no encuentra barreras en el anquilosamiento del respectivo
ramo de la producción.

Tras este agregado acerca de la subsunción formal del trabajo
en el capital, llegamos a la: >

SUBSUNCION REAL DEL TRABAJO EN EL CAPITAL

La característica general de la subsunción formal sigue siendo
la directa subordinación del proceso laboral —cualquiera que
sea, tecnológicamente hablando, la forma en que se le lleve a
cabo— al capital. Sobre esta base, empero, se alza un modo de
producción no sólo tecnológicamente específico que metamorfo-
sea la naturaleza real del proceso de trabajo y sus condiciones
reales: el modo capitalista de producción. Tan sólo cuando éste
entra en escena se opera la subsunción real del trabajo en el
capital.

“Agriculture for subsistance... changed for agriculture for
trade. .. the improvement of the national territory. .. propor-
tioned to this change.” (“Agricultura para la subsistencia, trans-
formada en agricultura para el. comercio. .. el cultivo del terri-
torio nacional .. se ajusta a este cambio”.) (49, Note. A.
YOUNG, Political Arithmetic, London. 1774).

La subsunción real del trabajo en el capital se desarrolla en
todas aquellas formas que producen plusvalía relativa, a diferen-
cia de la absoluta.

Con la subsunción real del trabajo en el capital se efectúa
una revolución total (que se prosigue y repite continuamente)*

* Manifest der Kommunistischen Partei (1848). 9?

66 “Cairns” en cl manuscrito. Ver la nota 43.

67 Véase, en el capitulo | del Manifiesto Comunista, cl siguiente pasaje: “La
burguesía no puede existir sin revolucionar incesantemente los instrumentos de
producción, y en consecuencia las relaciones de producción, y por ende las relacio-
nes sociales... La revolución continua de la producción, la conmoción ininterrum-
pida de todas las condiciones sociales, la inseguridad y cl movimiento constantes
distinguen la época burguesa de todas las anteriores.”

Subsunción formal del trabajo en el capital 73

en el modo de producción mismo, en la productividad del
trabajo y en la relación entre el capitalista y el obrero.

En la subsunción real del trabajo en el capital hacen su
aparición en el proceso de trabajo todos los changes que anali-
záramos anteriormente. Se desarrollan las fuerzas productivas
sociales del trabajo y merced al trabajo en gran escala, se llega
a la aplicación de la ciencia y la maquinaria a la producción
inmediata. Por una parte el modo capitalista de producción,
que ahora se estructura como un modo de producción sui
géneris, origina una forma modificada de la producción mate-
rial. Por otra parte, esa modificación de la forma material
constituye la base para el desarrollo de la relación capitalista,
cuya forma adecuada corresponde, en consecuencia, a determi-

«nado grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas

del trabajo.

Hemos visto ya cómo un mínimo determinado y siempre
creciente de capital en las manos de los capitalistas individuales
es por un lado premisa necesaria y, por otro, resultado perma-
nente del modo de producción específicamente capitalista. El
capitalista debe ser propietario O usufructuario de medios de
producción a escala social, en una cuantía de valor que haya
perdido toda relación con la producción posible del individuo o
de su familia. El mínimo del capital es tanto mayor en:un
ramo de la industria cuanto más se explota éste de manera
capitalista, cuanto más desarrollada está en él la productividad
social del trabajo. En la misma proporción debe aumentar en
magnitud de valor el capital y adoptar dimensiones sociales,
esto es, despojarse de todo carácter individual, Precisamente la
productividad del trabajo, la masa de la producción, la masa de
la población y la masa de la sobrepoblación. desarrolladas por
este modo de producción, suscitan incesantemente —con el
capital y el trabajo ahora disponibles— nuevas ramas produc-
tivas, en las cuales el capital puede trabajar nuevamente en
pequeña escala y recorrer nuevamente los diversos estadios de

desarrollo, hasta que también comienza a explotarse en escala

social esas nuevas ramas de la actividad. [Es] éste un proceso
continuo. Simultáneamente, la producción capitalista tiende a
conquistar todas las ramas industriales de las que hasta ahora
no se ha apoderado, y en las que aún [existe] la subsunción
formal. Tan pronto como se ha enseñorcado de la agricultura,
de la industria minera, de la manufactura dc las principales
materias textiles, etc., invade los otros sectores donde única-
mente [se encuentran] artesanos formalmente o incluso uún

74 El capital, libro I, capítulo VI

[realmente] independientes. Ya en el análisis del maquinismo
señalamos cómo la introducción de maquinaria en un ramo,
entraña el mismo fenómeno en otros ramos y al mismo tiempo
en otros sectores del mismo ramo. El hilado mecánico lleva al
tejido mecánico; el hilado mecánico en la industria algodonera
al hilado mecánico de la lana, el lino, la seda, etc. El empleo
intensivo de la maquinaria en las minas de carbón, las manufac-
- turas de algodón, etc., volvió necesaria la introducción del modo
de producción en gran escala? en la construcción de las
máquinas mismas. Prescindiendo de la ampliación de los medios
de transporte, exigida por este modo de producción en gran
escala, es, por otra parte, solamente así, debido a la introduc-
ción de la maquinaria en la construcción de las mismas máqui-
nas —sobre todo de los generadores de energía (prime motors)
cíclicos— como se hizo posible la introducción de los barcos
de vapor y los ferrocarriles y se revolucionó íntegramente la
construcción naval. La gran industria arroja tales masas humanas
en los ramos aún no sometidos, o produce en ellos tal sobrepo-
blación relativa, como se requiera para transformar el artesana-
do o la pequeña empresa formalmente capitalista en gran indus
tria. Escuchemos ahora la siguiente jeremiada tory:

“In the good old times, when “Live and let live”? was the
general motto, every man was contented with one avocation. In
the cotton trade, there were weavers, cotton spinners, blan-
chers, dyers and several other independent branches, all living
upon the profits of their respective trades, and all, as might be
experted, contented and happy. By and by, however, when the
downward course of trade had proceeded to some extent, first
one branch was adopted by the capitalist, and then another, till
in time, the whole of the people were ousted, and thrown
upon the market of labour, to find out a livelihood in the best

68 La parte final de la frase (“wo nur noch formell oder auch noch selbstándige
Handwerker”) es un tanto oscura, debido a la falta del verbo. Pero no es sostenible
la interpretación de la misma que figura en la versión rusa: “donde [hay ]aún
únicamente subordinación formal o, aún artesanos independientes”. La palabra
subsunción o subordinación (Subsumtion) no figura en el texto de Marx, ni expresa-
mente (los editores rusos olvidaron en este caso el uso de corchetes) ni tampoco de
manera implícita: formell sólo puede ser en el contexto un adverbio (formalmente),
nunca un adjetivo.

69 Literalmente: “la introducción del gran modo de producción”. En. la versión
rusa: “vvdieñie proizvodstva v krúpriom masshtabie”, es decir, “la introducción de la
producción en gran escala”. Pero Marx habla un par de líneas más abajo de “este
modo de producción en gran escala”; el adjetivo demostrativo “este” indica que la
expresión es sinónima de la anterior: “gran modo de producción”.

Subsunción real del trabajo en el capital 75

manner they could. Thus, although no charter secures to these
men the right to be cotton spinners, manufacturers, printers
etc., yet the course of events has invested them with a mono-
poly of all... They have become Jack-of-all-trades, and as far
as the country is concermned in the business, it is to be feared,
they are masters of none.” (““En los buenos tiempos de antaño,
cuando “vive y deja vivir? era divisa de aceptación general,
cada cual se contentaba con una sola ocupación. En la industria
algodonera había tejedores, hiladores, blangueadores, tintoreros
y varios ramos independientes más, todos los cuales vivían de
los beneficios de sus respectivos oficios y todos, por lo que po-
día saberse, complacidos y felices. Poco a poco, empero, cuando el
curso sucesivo de la industria prosiguió hasta cierto punto. el
capitalista se apropió primero de un ramo, luego de otro, hasta
que, andando el tiempo, toda la gente fue despedida y arrojada
al mercado del trabajo para que se ganara la vida como mejor
«pudiera. De esta suerte, aunque ninguna patente atribuye a esos

ombres el derecho a ser hiladores, manufactureros y estampa-
dores de algodón, el curso de los acontecimientos los ha investi-
do con un monopolio de todos [esos oficios]... Se han entre-
metido en todos los oficios y, en la medida en que a este país
le interesa el problema, es de temer que no sean maestros de
ninguno”). (56, Public Economy Concentrated etc. CAR-

-LISLE, 1833).

El resultado material de la producción capitalista, amén del
desarrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo, está
constituido por el aumento de la masa de la producción y el
acrecentamiento y diversificación de las esferas productivas y
¿de sus ramificaciones; sólo después de esto se desarrolla corres-
pondientemente el valor de cambio de los productos: la esfera
«donde operan o se realizan como valor de cambio.

“La producción por la producción” —la producción como fin
en sí misma— ya entra en escena por cierto con la subsunción
formal del trabajo en el capital, no bien el fin inmediato de la
roducción llega a ser, en general, producir una plusvalía lo
:imás grande y lo más abundante posible, no bien el valor de
cambio del producto llega a ser el fin decisivo. Con todo, esta
tendencia inmanente de la relación capitalista no se realiza de
' manera adecuada —y no se convierte en una condición necesa-
“ria, incluso desde el ángulo tecnológico— hasta tanto no se
haya desarrollado el modo de producción específicamente capi-
talista y con él la subsunción real del trabajo en el capital.

76 El capital, libro I, capítulo VI

Más arriba hemos analizado pormenorizadamente ese último
punto, conforme a su esencia, por lo cual aquí podemos ser
breves. Es uria producción que no está ligada a limitaciones
predeterminadas y predeterminantes de las necesidades. (Su carác-
ter antagónico implica barreras a la producción que ella incesante-
mente procura superar. De ahí las crisis, la superproducción, etc.)
Es éste uno de los aspectos que la distinguen del modo de produc-
ción precedente; si queréis (if you like) el aspecto positivo. Tene-
mos, por otra parte, el aspecto negativo, o antitético: produc-
ción contrapuesta a los productores y que hace caso omiso de
éstos. El productor real como simple medio de producción; la
riqueza material como fin en sí mismo. Y, por tanto, el
desarrollo de esta riqueza material en contradicción con y a
expensas del individuo humano. Productividad del trabajo, en
suma = máximo de productos con mínimo de trabajo; de ahí el
mayor abaratamiento posible de las mercancías. Independien-
temente de la voluntad de tales o cuales capitalistas, esto se
convierte en una ley del modo de producción capitalista. Y esta
ley se realiza solamente implicando otra, o sea la de que no son
las necesidades existentes las que determinan la escala de la
producción, sino que por el contrario es la escala de la produc-
ción —siempre creciente e impuesta a su vez por el mismo
modo de producción— la que determina la masa del producto.
Su objetivo [es] que cada producto, etc., contenga el máximo
posible de trabajo impago, y ello sólo se alcanza merced a la
producción por la producción misma. Esto se presenta por un
lado como ley, por cuanto el capitalista que produce en peque-
ña escala incorporaría en el producto un cuanto de trabajo
mayor que el socialmente necesario. Se presenta pues como una
aplicación adecuada de la ley del valor, que no se desarrolla
plenamente si no es sobre la base del modo de producción
capitalista. Pero aparece por otra parte como impulso del capi
talista individual, que para violar esa ley o para utilizarla
astutamente en su beneficio procura rebajar el valor individual
de su mercancía por debajo de su valor socialmente determi-
nado.

En su totalidad, estas formas de producción (de la plusvalía
relativa), [tienen] en común, a más del mínimo creciente del
“capital necesario para la producción, el que las condiciones
colectivas para el trabajo de numerosos obreros que cooperan
directamente entre sí, permiten en cuanto tales economizar, en
contraste con la dispersión de esas condiciones en la produc-
ción en pequeña escala, puesto que la eficacia de estas condi

Subsunción real del trabajo en el capital 77

ciones de producción comunes no implican un crecimiento
proporcionalmente igual en su masa y su valor. Su uso común
y simultáneo hace que su valor relativo (con respecto al pro-
ducto) decrezca, por más que aumente su masa absoluta de
valor.

TRABAJO PRODUCTIVO Y TRABAJO IMPRODUCTIVO

Queremos anticipar esto aquí, brevemente, antes de proseguir
analizando la forma modificada del capital, tal como resulta del
modo de producción capitalista.

Como el fin inmediato y [ell producto por excelencia de la
producción capitalista es la plusvalía, tenemos que solamente es
productivo aquel trabajo —y sólo es un trabajador productivo
aquel ejercitador de capacidad de trabajo que directamente
produzca plusvalía; por ende sólo aquel trabajo que sea consu-
mido directamente en el proceso de producción con vistas a la
valorización del capital.

.Desde el simple punto de vista del proceso laboral en gene-
ral, se nos presentaba como productivo aquel trabajo que se
realizaba en un producto, más concretamente, en una mercan-
cía. Desde el punto de vista del proceso capitalista de produc-
ción, se agrega la determinación más precisa de que es produc-
tivo aquel trabajo que valoriza directamente al capital, o que
produce plusvalía, db sea que se realiza —sin equivalente para el
obrero, para su ejecutante— en una plusvalía (surplusvalue),
representada por un plusproducto (surplusproduce);, esto es,
[que se realiza] en un incremento excedentario de mercancía
«para el monopolista de los medios de trabajo (monopoliser de
los means of labour), para el capitalista. Sólo [es productivo,
pues,] el trabajo que pone al capital variable, y por ende al
capital total, como C + AC = C + Av. Se trata, luego, de trabajo,
que sirve directamente al capital como instrumento (agency) de
su autovalorización, como medio para la producción de plusvalía.?0

70 Véase en Theorien úber den Mehrwert, parte 1, cap. 4, parágr. 1: “Trabajo
productivo, en el sentido de la producción capitalista, es el trabajo asalariado que cn
el intercambio por la parte variable del capital (la parte del capital adelantada en
salarios) no sólo reproduce esta parte del capital (o el valor de la propia capacidad
laboral), sino que además produce plusvalía para cl capitalista. . . Sólo es productivo
el trabajo asalariado que produce capital” (p. 115 de la ed. cit.: véanse también
otras definiciones, más o menos coincidentes o complementarias, en las pp.
359-360). Cfr. también en los Grundrisse (pp. 184 y 212-213) el análisis de Marx en
torno a la distinción entre trabajo productivo y trabajo improductivo.

78 El capital, libro 1, capítulo VI

El proceso laboral capitalista no anula las determinaciones
generales del proceso de trabajo. Produce productos y mercan-
cías. El trabajo sigue siendo productivo en la medida en que se
objetiva en mercancías como unidad de valor de uso y de valor
de cambio. Pero el proceso laboral es sólo un medio para el
proceso de valorización del capital. Es productivo, pues, aquel
trabajo que se representa en mercancías, pero, si consideramos
la mercancía individual, lo es aquél que en una parte alícuota
de ésta representa trabajo impago, o si tenemos en cuenta el
producto total, aquel trabajo que en una parte alícuota de la
masa total de mercancías representa simplemente trabajo impa-
go, o sea un producto que nada cuesta al capitalista.

Es productivo el trabajador que ejecuta un trabajo produc-
tivo, y es productivo el trabajo que genera directamente plus-
valía, esto es, que valoriza al capital”!.

Sólo la estrechez mental burguesa, que tiene a la forma
capitalista de la producción por la forma absoluta, y en conse-
cuencia, por la única forma natural de la producción, puede
confundir la cuestión de qué es trabajo productivo y trabajador
productivo desde el punto de vista del capital, con la cuestión
de qué es trabajo productivo en general, contentándose así con
la respuesta tautológica de que es productivo todo trabajo que
produce, en general, o que redunda en un producto, o en algún
valor de uso cualquiera, resumiendo: en un resultado??.

Sólo es productivo el obrero cuyo proceso de trabajo = al
proceso de consumo productivo de la capacidad laboral —perte-
neciente al depositario de ese trabajo— por parte del capital o
del capitalista.

Se desprenden de esto al instante dos conclusiones:

Primero: como con el desarrollo de la subsunción real del
trabajo en el capital o del modo de producción especificamente
capitalista, no es el obrero individual sino cada vez más una
capacidad de trabajo socialmente combinada lo que se convierte

71 Ctr. en Das Kapital, t. 1, secc. V, cap. 14: “Sólo es productivo el obrero que
produce plusvalía para el capitalista o que sirve para la autovalorización del capital”

72 Véase la redacción, ligeramente modificada, de este párrafo en cl apéndice 12
de Theorien úber den Mehrwert, parte 1, p. 356.

Trabajo productivo y trabajo improductivo 79

en el agente?3 real del proceso laboral en su conjunto, y como
las diversas capacidades de trabajo que cooperan y forman la
máquina productiva total participan de manera muy diferente
en el proceso inmediato de la formación de mercancías o mejor
aquí de productos —éste trabaja más con las manos, aquél más
con la cabeza, el uno como “director (manager), ingeniero
(engineer), técnico, etc., el otro como capataz (overlooker), el
de más allá como obrero manual directo e incluso como simple
¿peón—, tenemos que más y más funciones de la capacidad de
trabajo se incluyen en el concepto-inmediato de trabajo pro-
| quctivo, y sus agentes en el concepto de trabajadores produc-
Tos, directamente explotados por el capital y subordinados en
«general a su proceso de valorización y de producción. Si se
considera el trabajador colectivo en el que el taller consiste, su
«actividad combinada se realiza materialmente (materialiter) y de
¿manera directa en un producto total que al mismo tiempo es
“tna masa total de mercancías, y aquí es absolutamente indife-
'rente el que la función de tal o cual trabajador, mero eslabón
ide este trabajador colectivo, esté'más próxima o más distante
del trabajo manual directo. Pero entonces la actividad de esta
¿Capacidad laboral colectiva es su consumo productivo difecto
¿por el capital, vale decir el proceso de autovalorización del
capital, la producción directa de plusvalía y de ahí, como se
¡deberá analizar más adelante, la transformación directa de la
misma en capital.

;

Segundo: las determinaciones ulteriores del trabajo produc-
tivo derivan de por sí de los rasgos que caracterizan el proceso
tapitalista de producción. En primer término, el poseedor de la
tapacidad laboral se enfrenta al capital o al capitalista como
vendedor de aquélla —para expresarlo, como hemos visto, irra-
cionalmente—, como vendedor directo de trabajo vivo, no de

na mercancía. Es un trabajador asalariado. Esta es la primera
premisa. En segundo lugar, empero, tras este proceso prelimi-
ar, correspondiente a la circulación, su capacidad laboral y su
rabajo se incorporan directamente como factores vivientes al

proceso de producción del capital, se convierten en una de sus
tomponentes, y precisamente en la componente variable, que
ho sólo en parte conserva y en parte reproduce los valores

73 En el original, “Funktionár”. La traducción literal sería en este caso equí-
voca. En la versión rusa, “vipolñíticl” (“ejecutante” o “realizador”),

80 El capital, libro [, capítulo VI

adelantados en calidad de capital”* , sino que al mismo tiempo
los aumenta y en consecuencia, gracias tan sólo a la creación de
plusvalía, los transforma en valores que se valorizan a sí mis-
mos, en capital. Este trabajo se objetiva directamente, en el
curso del proceso de producción, como magnitud de valor
fluida.

Puede ocurrir que esté presente la primera condición sin que
lo esté la segunda. Un trabajador puede ser trabajador asalaria-
do, jornalero, etc. Ocurre ello toda vez que falta el segundo
elemento. Todo trabajador productivo es un asalariado, pero no
todo asalariado es un trabajador productivo. Cuando se compra
el trabajo para consumirlo como valor de uso, como servicio,
no para ponerlo como factor vivo en lugar del valor del capital
variable e incorporarlo al proceso capitalista de producción, el
trabajo no es trabajo productivo y el trabajador asalariado no
es trabajador productivo. Se consume su trabajo a causa de su
valor de uso, no como trabajo que pone valores de cambio, se
le consume improductiva, no productivamente. El capitalista,
pues, no se le enfrenta como tal, como representante del
capital; por ese trabajo intercambia su dinero como rédito, no
como capital. El consumo de ese trabajo no equivale a D - M -
D”, sino a M - D - M (la última es el trabajo o el servicio
mismo). El dinero funciona aquí únicamente como medio de
circulación, no como capital.

Así como las mercancías que compra el capitalista para
consumo privado no se consumen productivamente, no se trans-
forman en factores del capital, tampoco ocurre ello con los
servicios que compra por grado o por fuerza (al estado, etc.) a
causa de su valor de uso, para su consumo. Los mismos no se
convierten en factor del capital. Por consiguiente no son tra-
bajos productivos y sus ejecutantes no son trabajadores pro-
ductivos.

Cuanto más se desarrolla la producción en general como
producción de mercancías, tanto más cada uno quiere y debe
convertirse en vendedor de mercancías, hacer dinero sea con su
producto, sea con sus servicios —cuando su producto, debido a
su naturaleza, sólo existe bajo la forma de servicio--, y ese
hacer dinero aparece como el objetivo último dc. todo género

74 Literalmente: “fos valores de capital adelantados”. Coincidimos aquí con la
versión rusa, que traduce, ““avansirovanniic v kachestvie kapitala stoimosti”, en lugar
de “avansirovanniie stoimosti kapitala”.

Trabajo productivo y trabajo improductivo 81

de actividad. (Véase Aristóteles)”. En la producción capitalista
por un lado la producción de los productos como mercancías,
y por otro la forma del trabajo como trabajo asalariado, se
absolutizan. Una serie de funciones y actividades envueltas
otrora por una aureola y consideradas como fines en sí mis-
mas, que se ejercían de manera honoraria o se pagaban oblicua-
mente (como todos los profesionales (professionals), médicos,
abogados (barristers), etc., en Inglaterra, que no podían o no
pueden querellar, para obtener el pago de sus honorarios), por
una parte se transforman directamente en frabajos asalaria-
dos”?*, por diferente que pueda ser su contenido y su pago**;
por la otra caen —su evaluación, el precio de estas diversas
actividades, desde la prostituta hasta el rey— bajo las leyes que
regulan el precio del trabajo asalariado. No corresponde exami-
nar aquí este último punto, sino hacerlo en un análisis especial
sobre el trabajo asalariado y el salario. Ahora bien, este fenó-
meno, el de que con el desarrollo de la producción capitalista
todos los servicios se transforman en trabajo asalariado y todos
sus ejecutantes en asalariados, teniendo en consecuencia esa
característica en común con el trabajador productivo, induce
tanto más a la confusión entre unos y otros por cuanto es un
fenómeno característico de la producción capitalista y generado
por la misma. Por lo demás, da pie a los apologistas para
convertir al trabajador productivo, por el hecho de ser asalaria-
do, en un trabajador que meramente intercambia sus servicios
(es decir su trabajo en cuanto valor de uso) por dinero. De esta
suerte pasan como sobre ascuas y con toda felicidad por enci-

* Aristóteles?S.
** Manifest der Kommunistischen Partei?”?.

75 Litcralmente, “trabajadores asalariados” (*Lohnarbeiter”).

76 Marx se refiere al capítulo IV del libro 1 de La Política, donde Aristóteles
señala: “Todo cl cuidado de los hombres se centra en amontonar bienes L . 1 El
obtener dinero no es el fin propio de la valentía, que sólo debe darnos una varonil
seguridad; tampoco es el objeto det arte militar o del arte de la inedicina, que deben
darnos aquél la victoria, éste la salud; y, sin embargo, todas estas profesiones se ven
convertidas en un negocio de dinero, como si fuera éste su fin propio y como si
todo debiesc tender a él.” (Cfr. Aristóteles, “Obras”, trad. de Francisco de P.
Samaranch, Aguilar, Madrid, 1964, p. 1423, o Aristóteles “La potítica”, trad. de
Patricio de Azcárate, Espasa-Calpe, 4a. ed. Buenos Aires, 1946, p. 37-38.) Cfr.
también Das Kapital, tomo 1, sección Il, cap. 4, p. 159.

77 Ctr. en el capítulo 1 del Manifiesto: “La burguesía ha despojado de su
aurcola a todas las actividades que hasta entonces se tenían por vencrables y dignas
de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al sabio, al
científico. los ha converlido en sus trabajadores asalariados.”

82 El capital, libro [, capítulo VI

ma de la differentia specifica de este “trabajador productivo” y
de la producción capitalista cono una producción de plusvalía,
como proceso de autovalorización del capital, cuyo único ins-
trumento (agency), incorporado a él, es el trabajo vivo. Un
soldado es un trabajador asalariado, recibe un sueldo, pero no
por ello es un trabajador productivo?8.

Un error adicional surge de dos fuentes:

Primero: Dentro de la producción capitalista ciertas partes de
los trabajos que producen mercancías se siguen ejecutando de
una manera propia de los modos de producción precedentes,
donde la relación entre el capital y el trabajo asalariado aún no
existe de hecho, por lo cual de ninguna manera son aplicables
las categorías de trabajo productivo y trabajo improductivo,
características del punto de vista capitalista. En corresponden-
cia con el modo de producción dominante, empero, las relacio-
nes que aún no se han subsumido realmente en aquél, se le
subsumen idealmente (idealiter). El trabajador independiente
(selfemploying labourer), a modo de ejemplo, es?2 su propio
asalariado, sus propios medios de producción se le enfrentan en
su imaginación como capital. En su condición de capitalista de
sí mismo, se autoemplea como asalariado. Semejantes anoma-
lías ofrecen campo propicio a las monsergas en torno al trabajo
productivo y el improductivo.

Segundo: ciertos trabajos improductivos pueden estar vincu-
lados incidentalmente (incidentaliter) con el proceso de produc-
ción; es factible, incluso, que su precio entre en el precio de la
mercancía, o sea que el dinero gastado en ellos hasta cierto
punto (so far) forme una parte del capital adelantado y, por
consiguiente, que su trabajo aparezca como trabajo que no se
intercambia por rédito, sino directamente por capital.

Pasemos ya al último caso, el de los impuestos, el precio por
los servicios estatales, etc. Pero esto cabe dentro de los falsos
costos de producción (faux frais de production) y es una forma
en sí y para sí accidental del proceso capitalista de producción,
y de ningún modo un aspecto condicionado por él y que «a <l le

78 Cfr. Grundrisse, ed. cit., p. 369.

79 En la versión rusa, en lugar de “ist” (“es”) se pone entre corchetes: “vistu-
pañet kak” (“se presenta conmo””). Preferimos traducir exactamente el texto de Marx:
tampoco, en rigor (véase las líneas Sigulentes),el trabajador independiente es “capi-
talista de sí mismo”, cte.

y

Trabajo productivo y trabajo improductivo 83

sea necesario e inmanente. Si, pongamos por caso, todos los
impuestos indirectos se transformaran en directos, no por ello
se dejaría de pagarlos, pero ya no constituirían un adelanto de
capital, sino un gasto del rédito. La posibilidad de esta
transmutación formal muestra a las claras su exterioridad, indi-
ferencia y accidentalidad con relación al proceso capitalista de
producción. Por el contrario, si mudara la forma del trabajo
productivo cesarían de existir el rédito del capital y el capital
mismo.

Además, por ejemplo, los procesos judiciales, las escrituras
notariales$0 , etc. Todo ello se relaciona con las estipulaciones
entre los poseedores de mercancías como adquirentes y vende-
dores de las mismas, y nada tiene que ver con la relación entre
el capital y el trabajo. De esta manera los funcionarios pueden
convertirse en asalariados del capital, pero no por ello se
transforman en trabajadores productivos.

Trabajo productivo no es más que una expresión sucinta que
designa la relación íntegra y el modo en que se presenta la
capacidad de trabajo y el trabajo en el proceso capitalista de
producción. Por consiguiente, si hablamos de trabajo produe-
fivo, hablamos pues de trabajo socialmente determinado, de
trabajo que implica una relación netamente determinada entre
el comprador y el vendedor de trabajo. El trabajo productivo se
intercambia directamente por dinero en cuanto capital, esto es
por dinero que en sí es capital, que está destinado a funcionar
como capital y que como capital se contrapone a la capacidad
de trabajo. Trabajo productivo, en consecuencia, es aquel que
para el obrero reproduce solamente el valor previamente deter-
minado de su capacidad de trabajo, mientras que en su condi-
ción de actividad generadora de valor valoriza al capital y en
cuanto capital opone al obrero los valores creados por ella
misma. La relación específica entre el trabajo objetivado y el
trabajo vivo, relación que transforma al primero en capital,
convierte al segundo en trabajo productivo.

El producto específico del proceso capitalista de producción,
la plusvalía, no se genera si no es por el intercambio con el
trabajo productivo.

80 En la edición de Moscú, “materielle Akte” (versión rusa: “materialniie akti”;
versión italiana de Bruno Maffi: “atti materiali”), es decir, “actos (¡o actas! )
materiales”. En la casi seguridad de que se trata de un error de lectura por
“notarielle Akte” (recuérdese que estamos ante un borrador y que la letra de Marx
era endemoniadamente confusa) traducimos “escrituras notariales”.

84 El capital, libro 1, capítulo VI

o que constituye el valor de uso específico del trabajo
prodaCavO para el capital no es su carácter útil determinado,
como tampoco las cualidades útiles particulares del producto en
el que se objetiva, sino su carácter de elemento creador de
valor de cambio (plusvalía). Z

El proceso capitalista de producción no es meramente pro-
ducción de mercancías. Es un proceso que absorbe trabajo
impago, que torna a los medios de producción en medios para

io nar trabajo impago.
“De lo que precede Fesulta que ser trabajo productivo es una
determinación de aquel trabajo que en sí y para sí no tiene abso-
lutamente nada que ver con el contenido determinado del trabajo,
con su utilidad particular o el valor de uso peculiar en el que se

manifiesta. o .
Por ende un trabajo de idéntico contenido puede ser produc-

i i ctivo. ,
on Do ncamoS por caso, que escribió el paraíso perdido
(who did the paradise lost), era un trabajador improductivo. Al
contrario, el escritor que proporciona trabajo como de fábrica a
su librero, es un trabajador productivo. Milton produjo el
Paradise lost tal como un gusano produce seda, como manifes-
tación de su naturaleza. Más adelante vendió el producto por
5£ y de esta suerte se convirtió en comerciante. Pero el literato
proletario de Leipzig, que produce libros —por ejemplo comr
pendios de economía política— por encargo de su librero, está
cerca de ser un trabajador productivo, por cuanto su produc-
ción está subsumida en el capital y no se lleva a cabo sino para
valorizarlo. Una cantante que canta como un pájaro es Una
trabajadora improductiva. En la medida en que vende su canto,
es una asalariada o una comerciante. Pero la misma cantante,
contratada por un empresario (entrepreneur) que la hace cantar
para ganar dinero, es una trabajadora productiva, pues produce
directamente capital81. Un maestro de escuela que enseña a
otros no es un trabajador productivo. Pero un maestro de
escuela que es contratado con otros para valorizar mediante su
trabajo el dinero del empresario (entrepreneur) de la institu-
ción que trafica con el conocimiento (knowledge mongering
institution), es un trabajador productivo$?. Aun así, la mayor

i j aucció . ste párrafo y los tres
81 Con ligeras variantes de redacción, lo que va de este parraf y
anteriores figuran también en Theorien úber den Mehrwert, parte I, apéndice 12 (pp.
4-365). ] y /
ze 82 El mismo ejemplo figura en el tomo I de Das Kapital, sección V, cap. 14, p.
$34.

Trabajo productivo y trabajo improductivo 85

parte de estos trabajadores, desde el punto de vista de la forma,
apenas se subsumen formalmente en el capital: pertenecen a las
formas de transición.

En suma, los trabajos que sólo se disfrutan como servicios no
se transforman en productos separables de los trabajadores —y
por lo tanto existentes independientemente de ellos como mer-
cancías autónomas—, y aunque se les puede explotar de manera
directamente capitalista, constituyen magnitudes insignificantes
si se les compara con la masa de la producción capitalista. Por
ello se debe hacer caso omiso de esos trabajos y tratarlos
solamente a propósito del trabajo asalariado, bajo la categoría
de trabajo asalariado que no es al mismo tiempo trabajo pro-
ductivo.

El mismo trabajo (por ejemplo Jardinería, sastrería (garde-
ning, tailoring), etc.) puede ser realizado por el mismo trabaja-
dor (workingman) al servicio de un capitalista industrial o al de
un consumidor directo. En ambos casos estamos ante un asala-
riado o jornalero, pero en un caso se trata de un trabajador
productivo y en el otro de uno improductivo, porque en el
primer caso ese trabajador produce capital y en el otro no;
porque en un caso su trabajo constituye un elemento del
proceso de autovalorización del capital, y no así en el otro.

Gran parte del producto anual que se consume como rédito y
ya no ingresa al proceso productivo en calidad de medios de
producción, está compuesto de los productos (valor de uso)
más nefastos, que satisfacen las pasiones, caprichos (fancies),
etc., más deplorables. Este contenido es de todo punto indife-
rente para la determinación del trabajo productivo (aunque,
naturalmente, al desarrollo de la riqueza se le aplicaría un freno
(check) si una parte desproporcionada se reprodujera de esta
suerte, en lugar de convertirse nuevamente en medios de pro-
ducción y de subsistencia que vuelvan a entrar en la reproduc- '
ción ora de mercancías ora de la capacidad laboral misma ¿en
pocas palabras, en lugar de consumirse productivamente). Éste
género de trabajo productivo produce valores de uso, se objeti-
va en productos que están destinados solamente para el con-
sumo improductivo y que, en su realidad, en cuanto artículos,
carecen de todo valor de uso para el proceso de la reproduc-
ción (pueden recibirlo únicamente por cambio de sustancias,
por el intercambio con valores de uso reproductivos; pero esto
es sólo un cambio de lugar (displacement). En alguna parte
(somewhere) tienen que ser consumidos de manera no repro-

[+85]

36 El capital, libro 1, capítulo VI

ductiva. Otros artículos del mismo género que entran en el
proceso improductivo del consumo podrían, en caso necesario,
funcionar de nuevo como capital. De esto nos ocuparemos con
más detalle en el Ch. 111, libro 1182, a propósito del proceso de
reproducción. Aquí cabe tan sólo anticipar esta observación: a
la economía vulgar le es imposible decir una sola palabra
sensata, desde el punto” de vista de la producción capitalista,
acerca de las trabas a la producción de lujo. La cuestión resulta
muy simple, empero, si se analizan en debida forma los elemen-
tos del proceso de reproducción. Desde el punto de vista de la
producción capitalista el lujo es condenable si el proceso de
reproducción se ve obstaculizado, o cuando su progreso —por
cuanto se halla condicionado nor el progreso natural de la
población— tropieza con el empleo desproporcionado de ese
trabajo productivo que se presenta en artículos no reproducti-
vos, con lo cual se reproducen demasiado pocos medios de
subsistencias necesarios o medios de producción, etc. Por lo
demás, el lujo constituye una absoluta necesidad en un modo
de producción que crea la riqueza para los no-productores, y
que por ende le debe proporcionar a ésta las formas necesarias
que permitan su apropiación por parte de la riqueza dedicada
solamente al disfrute.) Para el obrero mismo cste trabajo pro-
ductivo, al igual que cualquier otro, no es más que un medio
para la reproducción de sus necesarios medios de subsistencia;
para el capitalista, a quien la naturaleza del valor de uso y la
índole del trabajo conercto utilizado le es totalmente indiferen-
te en y para sí, aquel trabajo productivo es puramente un
medio de agenciarse dincro, de producir plusvalíu (moyen de
battre monnaie, de produire la survaluc).

La manía de definir el trabajo productivo y el improductivo
con arreglo a su contenido material reconoce tres fuentes:

1) La concepción fetichista, peculiar al modo de producción
capitalista y derivada de la esencia del mismo, según la cual
determinaciones formales económicas tales como ser Mercan-
cía, ser trabajo productivo, ete.. constituyen una cualidad inhe-
rente en y para sí a los depositarios materiales de estas determi-
naciones formales o categorías.

2) Que, si se considera en cuanto tal al proceso laboral, sólo
es productivo el trabajo que desemboca cn un producto (pro-
ducto material, ya que aquí se trata Únicamente de la riqueza
material);

83 Véase Das Kapital tow0 Ml sección ME cap. 90; paragr 4.

Trabajo productivo y trabajo improductivo 87

3) Que en el proceso real de la reproducción —considerando
sus verdaderos elementos— con respecto a la formación, etc., de
la riqueza, existe una gran diferencia entre el trabajo que se
manifiesta en artículos reproductivos y el que lo hace en meros
artículos suntuarios (luxuries).

(Ejemplo: que yo compre un pantalón o que compre tela y
ponga a trabajar un oficial sastre en mi casa y le pague su
servicio (id est, su trabajo de sastrería) es para mí de todo
punto indiferente. Si se lo compro al comerciante en sastrería
(merchant tailor) es porque así sale más barato. En ambos
casos el dinero que gasto lo transformo en un valor de uso
destinado a mi consumo individual y que debe satisfacer mi
necesidad individual, no en capital. El oficial sastre me presta el
mismo servicio tanto si trabaja para mí en lo del merchant
tailor o en mi casa. Pero en cambio, el servicio que el mismo
oficial sastre empleado por un merchant tailor le presta a este
capitalista consiste en que trabaja 12 horas y sólo percibe el
pago de 6, etc. El servicio que le presta, pues, consiste en
trabajar 6 horas de balde. Que esto ocurra bajo la forma de
confeccionar pantalones, no hace más que solapar la transac-
ción real. Por eso el merchant tailor, no bien puede hacerlo,
procura transformar nuevamente los pantalones en dinero, o sea
en una forma de la cual ha desaparecido por entero el carácter
determinado del trabajo de sastrería y donde el servicio pres
tado se expresa en que un tálero se ha convertido en dos34,

Servicio no es en general más que una expresión para el valor
de uso particular del trabajo, en la medida en que éste no es
útil como cosa sino como actividad. Doy para que hagas, hago
para que hagas, hago para que des, doy para que des. (Do ut
facias, facio ut facias, facio ut des, do ut des)8s, son aquí
formas idénticas de la misma relación, mientras que en la
producción capitalista, el do ut facias expresa una relación
sumamente específica entre la riqueza objetiva y el trabajo
vivo. Precisamente porque en esta compra de servicios no está
contenida en absoluto la retación entre el trabajo y el capital
O sc halla enteramente borrada o es de todo punto inexis-
tente—, es natural que sea la forma predilecta de Say, Bastiat et
consortes para expresar la relación entre el capital y el trabajo.)

84 Con variantes, el mismo ejemplo aparece en Theorien úber den Mehrwern,
parte l, apéndice 12 (p. 365).

85 Estas fórmulas contractuales del derecho romano se aducen también en Das
Kapital, las Theorien úber den Mehrwert y los Grundrisse.

88 El capital, libro I, cap é tulo VI

También el obrero compra servicios con dinero, lo que

constituye una manera de gastar el dinero, pero no de transfor-
marlo en capital.

Ningún hombre compra “prestaciones de servicios” médicas
o legales como medio de transformar en capital el dinero así
desembolsado.

Una gran parte de los servicios enstIa en los costos de consu-
mo de las mercancías, como [el de la ] cocinera, etc.

La diferencia entre el trabajo productivo y el improductivo
consiste tan sólo en si el trabajo S8 intercambia por dinero
como dinero o por dinero como capital. Alí donde, como por
ejemplo en el caso del trabajador independiente, artesano
(selfemploying labourer, artisan), etc-, Compro su mercancía, la
categoría está totalmente fuera de cuestión, porque no [se da]
un intercambio directo entre dinero Y trabajo de cualquier
índole, sino entre dinero y mercancía.

(En el caso de la producción no Material, aun cuando se le
efectúe exclusivamente con vistas al intercambio y cree mercan-
cías, existen dos posibilidades:

1) Su resultado son mercancías que existen separadamente
del productor, o sea que pueden circular como mercancías en
el intervalo entre la producción y €l consumo; por ejemplo
libros, cuadros, todos los productos Artísticos que existen sepa-
radamente de la actividad artística de su creador y ejecu-
tante$S. La producción capitalista sólO Se puede aplicar aquí en
una medida muy limitada. Estas pesonas, siempre que no
tomen oficiales, etc., en calidad de escultores (sculptors), etc.,
por lo común (salvo que sean independientes) trabajan para un
capital comercial, como por ejemplo libreros8?, una relación
que constituye tan sólo una forma d€ transición hacia el modo
de producción sólo formalmente capitalista. Que en estas for-
mas de transición alcance un grado Superlativo la explotación
del trabajo, no cambia la esencia del problema.

2) El producto no es separable del acto de producción.
También aquí el modo capitalista de producción sólo tiene
lugar de manera limitada, y no puede tenerlo, conforme a la

86 Literalmente: todos los productos artísticos qUe son distintos de la prestación
artística del artista ejecutante.

87 Se podría traducir, también, libreros-editorés. La separación entre librerías y
editoriales era mucho menos neta a mediados del siglo XIX que en nuestros días.

Trabajo productivo y trabajo improductivo 89

naturaleza de la cosa, sino en algunas esferas. (Necesito al
médico, no a su mandadero). En las instituciones de enseñanza,
por ejemplo, para el empresario de la fábrica de conocimientos
los docentes pueden ser meros asalariados. Casos similares no
deben ser tenidos en cuenta cuando se analiza el conjunto de la
producción capitalista)88.

“Productive labourer, el que directly aumenta his master's
wealth”. (Trabajador productivo es el que aumenta directamente
la riqueza de su patrón.) (MALTHUS, Principles of Political
Economy, 2nd. edition, London 1836) $9,

La diferencia entre trabajo productivo y trabajo improduc-
tivo [es] importante con respecto a la acumulación, ya que sólo
el intercambio por trabajo productivo constituye una de las
condiciones de la reconversión de la plusvalía en capital.

El capitalista, como representante del capital que entra en su
proceso de valorización, del capital productivo, desempeña una
función productiva que consiste precisamente en dirigir y ex-
plotar el trabajo productivo. Contrariamente a los co-usufruc-
tuarios de la plusvalía que no se encuentr[an] en tal relación
directa y activa con su producción, la clase del capitalista es la
clase productiva por excelencia (par excellence). (Como con-
ductor del proceso laboral, el capitalista puede ejecutar trabajo
productivo en el sentido de que su trabajo se integra en el
proceso laboral colectivo objetivado en el producto.) Hasta
aquí no conocemos más que al capital dentro del proceso
inmediato de producción. Tan sólo más adelante se podrá
analizar lo concerniente a otras funciones del capital y a los
agentes de que se sirve en el marco de esas funciones.

La determinación del trabajo productivo (y por consiguiente
también la del improductivo, como su contrario) se funda pues
en el hecho de que la producción del capital es producción
de plusvalía y en que el trabajo empleado por aquélla es
trabajo productor de plusvalía.

88 Con variantes, este párrafo y los dos anteriores figuran en Theorien, parte 1,
pp. 373-374

89 Véase la misma cita y los comentarios de Marx, en los Grundrisse (pp. 184 y
213) y Theorien úber den Mehrwert, parte MI, cap. XIX, p. 29).

90 El capital, libro 1, capítulo VI
PRODUCTO BRUTO Y PRODUCTO NETO

(Tal vez sea mejor incluirlo en el libro 111, Ch. 111.)90.

Como la finalidad de la producción capitalista (y por tanto
del trabajo productivo) no [es] la existencia de los productores,
sino la producción de plusvalía, todo trabajo necesario que no
produzca plustrabajo es superfluo y carente de valor para la
producción capitalista. Lo mismo es valedero para una nación
de capitalistas. Todo producto bruto (produit bruit) que sólo
reproduce al trabajador, o sea que no reproduce producto neto
(produit net) alguno (plusproducto (surplusproduce)), es tan
superfluo como ese mismo trabajador. O bien, los obreros que
en cierta etapa del desarrollo de la producción eran necesarios
para producir producto neto (produit net), se vuelven super-
fluos en un estadio más avanzado de la producción que ya no
tiene necesidad de aquél. Dicho de otro modo, sólo es necesaria
la cantidad lucrativa (profitable) de hombres para el capital.
Lo mismo es válido para una nación de capitalistas. “¿El
interés real de una nación no es similar (al de un capitalista
privado a quien, con tal que el beneficio de su capital de

.20.000 “en ningún caso descienda por debajo de 2.000”, poco

le importa “emplear 100 ó 1.000 hombres”)? ; con tal que su
ingreso neto y real (revenu net et réel),sus rentas y beneficios
(rents y profits) sean los mismos, ¿qué le importa estar com-
puesta de 102%! ó de 12 millones de habitantes? ... Si 5
millones de personas pudieran producir el alimento y la vesti-
menta para 10 millones, la alimentación y la vestimenta de
estos 5 millones serían cl revenu net. ¿Constituiría alguna
ventaja para el país el que, para producir el mismo revenu net
fueran necesarios 7 millones de individuos, esto es, que debie-
ran emplearse 7 millones de personas para producir la alimenta-
ción y vestimentas suficientes para 12 millones? La alimen-
tación y la vestimenta de 5 millones serían siempre el ingreso
neto (revenu net)” 92

Ni siquiera la filantropía podría oponer reparos a esta tesis
de Ricardo, ya que siempre es mejor que de 10 millones sólo

90 Marx dedica a este tema el breve parágrafo final, 4, del capítulo 7 del tomo |
de Das Kapital.

91 En cl original, “18% en lugar de “TO”, y también “ES en la versión rusa.
Pero cn Ricardo “of ten or ol twelve inillions of inhabitants”, do que además
coincide con eb resto de la argumentación y el subsiguiente comentario de Marx.

92 lanto esta cita de Ricardo, aunque en desigual extensión, como la siguiente

de Arbor Young, figuran ea la nota 34 del cap. 7 de Das Kapital, tomo |tp. 338).

Producto bruto y producto neto 91

vegete el. 500/0 como meras máquinas productivas para $5
millones, a que de 12 millones vegeten en cuanto tales 7, o sea

58 3/4 [0/0].

“Of what use in a modern kingdom would be a whole
province thus divided (entre selfsustaining little farmers, como
en los first times of ancient Rome), however well cultivated,
except for the mere purpose of breeding men, which, singly
taken, is a most useless purpose.” (““¿Cuál sería la utilidad, en
un reino moderno,de una provincia entera así dividida (entre
pequeños campesinos independientes, como en los primeros
tiempos de la Roma antigua), por bien cultivada que estuviera,
salvo con el único fin de procrear hombres, lo que en sí
constituye un fin inutilísimo? ”) (47. ARTHUR YOUNG, Poli-
tical Arithmetic, etc. London, 1774.)

Que la finalidad de la producción capitalista sea el producto
neto (net produce) —de hecho puesto solamente en la forma
del plusproducto (surplusproduce), en el cual se presenta la
plusvalía (surplusvalue)—, [se debe a] que la producción capita-
lista essentiellement es producción de plusvalía.

Ello contrasta, pongamos por caso, con el punto de vista
correspondiente a modos de producción anteriores, según el
cual los magistrados urbanos, etc., habían prohibido por ejemplo
los inventos, para no quitarles el pan de la boca a los trabajado-
res; estos mismos, en efecto, valían en cuanto tales como un
fin en sí mismo, y como un privilegio su oficio estamental, en
cuya conservación estaba interesado colectivamente el orden
antiguo93., Se contrapone también a la tesis, aún teñida de
nacionalismo, del sistema proteccionista (por oposición al libre
cambio (freetrade)), para la cual deben protegerse nacionalmente
las industrias, etc., como fuente de existencia de una gran masa
de personas, contra la competencia extranjera. Pero contrasta
igualmente con el parecer de Afdam] Smith, según el cual, por
ejemplo, la inversión de capital en la agricultura es “más pro-
ductiva”, porque el mismo capital emplea una cantidad mayor
de brazos. Todas éstas son, para cl modo de producción capita-
lista desarrollado, concepciones anticuadas e inexactas, falsas.
Un gran producto bruto (por lo que toca « la parte variable del
capital (as far as the variable part of capital is concerned)) en

93 Cfr. sobre la resistencia a los inventos, Das Kapital, tomo 1, sección IV, cap.
13, pp. 450-451.

92 El capital, libro I, capítulo VI

proporción a un producto neto reducido, es = a una menor
fuerza productiva del trabajo y por ende del capital.

Tradicionalmente, sin embargo, se vinculan a esta distinción
entre producto bruto y producto neto toda clase de ideas
confusas. Esto tiene su origen por una parte en la fisiocracia
(ver libro 1V)9%% , por otra en A[dam] Smith, quien aquí y allá
confunde la producción capitalista con la producción para los
productores directos.

Si algún capitalista envía dinero al extranjero, donde percibe
un interés del 10 0/o, en lugar de dar ocupación en su país a
una masa de población excedente (surpluspeople), desde el
punto de vista capitalista se hace acreedor a una corona cívica,
pues este virtuoso burgués295 cuimple la ley que distribuye el
capital dentro del mercado mundial, o en el marco de una
sociedad, conforme a la tasa del beneficio que proporcionan los
diversos sectores de la producción, a los que equilibra precisa-
mente de esta suerte, disponiendo proporcionadamente la pro-
ducción. (Tanto da que el dinero se le entregue por ejemplo al
emperador de Rusia para que guerree contra Turquía, etc.) Con
ello el capitalista individual no hace más que observar la ley
inmanente y por tanto la moral del capital; producir tanta

plusvalía como sea posible (to produce as much surplusvalue as '

possible). Sin embargo, nada tiene que ver esto con el análisis
del proceso inmediato de la producción.

Por lo demás, se suele contraponer, respecto a esto, la
producción capitalista a la no-capitalista, por ejemplo la agricul-
tura de subsistencia (agriculture for subsistance), en la que
muchos brazos encuentran ocupación, a la agricultura comercial
(for trade), que suministra al mercado un producto mucho
mayor y por tanto permite arrancar en la manufactura, de los
que antes estaban ocupados en la agricultura, un producto
neto. Pero esta antítesis no es una determinación [existente]
dentro del modo capitalista de producción.

94 Es decir, Theorien úber den Mehrwert.

95 La palabra alemana “Búrger”, como es sabido, puede significar tanto *““bur-
gués” como “ciudadano” (en La ideología alemana, Marx y Engels, para reprocharle
a Stirner el no ver en el “burgués” la verdad del “ciudadano”, sino en el “ciudada-
no” la verdad del “burgués”, se ven obligados a utilizar las palabras francesas
“bourgeois” y “citoyen””). En este caso nos parece una traducción más probable
“burgués” (en la edición italiana “cittadino”; en la rusa “burzhuá”); no parece
ofrecer dudas, en cambio, pocas palabras más atrás, que “Birgerkrone” se debe
verter por “corona cívica”, aunque en la traducción italiana leemos “corona
barghese”.

Producto bruto y producto neto 93

Hemos visto, en suma, que la ley de la producción capitalista
es aumentar el capital constante, con respecto al variable, y la
plusvalía, el net produce; en segundo lugar, aumentar el net
produce con relación a la parte del producto que reemplaza al
capital, id est el salario. Estas dos cosas, ahora bien, se confun-
den. Si al producto total. se le denomina producto bruto, éste
crece en la producción capitalista con respecto al producto
neto; si se llama producto neto a la parte del producto que se
puede descomponer en salario + producto neto, aumenta el
producto neto en relación con el producto bruto. Sólo en la
agricultura (gracias a la transformación de tierras de labor en
pasturas, etc.) suele crecer el producto neto a expensas del
bruto (de la masa total de productos) por obra de ciertas
determinaciones peculiares de la renta, que no cabe analizar
aquí.

Por lo demás, la tesis del producto neto como fin último y
supremo de la producción, no es más que la expresión brutal,
pero correcta, de que el alma que mueve a la producción
capitalista es la valorización del capital y por ende, haciendo
caso omiso del obrero, la creación de plusvalía.

Como ideal supremo —correspondiente al crecimiento rela ti-
vo del produit net— de la producción capitalista, [se presenta]
la mayor disminución posible de los que viven del salario, el
mayor aumento posible de los que viven del produit net.

MISTIFICACION DEL CAPITAL, ETC.

Como el trabajo vivo —dentro del proceso de producción—
está ya incorporado al capital, todas las fuerzas productivas
sociales del trabajo se presentan como fuerzas productivas del
capital, como propiedades inherentes al mismo, exactamente al
igual que en el dinero el carácter general del trabajo, en la
medida en que éste forma valor, aparecía como propiedad de
una cosa??. Tanto más es éste el caso, cuando

1) precisamente el trabajo, como exteriorización de la capaci-
dad laboral, como esfuerzo, pertenece al obrero individual (es
con él que el obrero realmente (realiter) paga al capitalista lo
que éste le da), aunque [al estar] objetivado en el producto

96 Cfr. Das Kapital, tomo ll, secc. VI, cap. 48, p. 881 y ss.

94 El capital, libro [, capítulo VI

pertenece al capitalista??; por el contrario la combinación so-
cial, en la que las diversas capacidades de trabajo funcionan tan
sólo como órganos particulares de la capacidad laboral que
constituye el taller colectivo, no pertenece a éstas, sino que se
les contrapone más bien como ordenamiento (arrangement)
capitalista, les es impuesta;

2) estas fuerzas productivas sociales del trabajo o fuerzas
productivas del trabaja social históricamente no se desarrollan
sino con el modo de producción específicamente capitalista, y
por lo tanto aparecen como algo inmanente a la relación del
capital e inseparable de la misma;

3) las condiciones objetivas de trabajo, con el desarrollo del
modo capitalista de producción, revisten una forma modificada
a consecuencia de las dimensiones en las que, y de la economía
con las que,se les aplica (prescindiendo por entero de la forma
de la maquinaria, etc.). Se vuelven más desarrolladas como
medios de producción concentrados, representantes de riqueza
social, y —lo que agota realmente el todo—, gracias a la ampli-
tud y el resultado de las condiciones de producción del trabajo
combinado socialmente. Dejando de lado la combinación del
trabajo mismo, este carácter social de las condiciones de trabajo
— incluida entre otras cosas, su forma como maquinaria y capi-
tal fixe de cualquier género-- se presenta como algo absoluta-
mente autónomo, existente separadamente del obrero, como un
modo de existencia del capital y por ende también como algo
organizado por los capitalistas independientemente de los obre-
ros. Así como el carácter social de su propio trabajo. el carác-
ter social que las condiciones de producción han asumido en
cuanto condiciones de producción colectivas del trabajo combi-
nado aparece como capitalista. como trabajo inherente a estas
condiciones de producción en cuanto tales, independientemente
de los obreros.

Respecto a (ad) 3) queremos hacer notar aquí lo siguiente, que
en parte anticipa desarrollos futuros:

El beneficio, a diferencia de la plusvalía, puede aumentar
merced al empleo económico de las condiciones de trabajo
colectivas, sea, por ejemplo, que se ahorra en las edificaciones.
el caldeo, la iluminación, ete., sea que el valor de la fuerza motriz
(prime motor) no erece en la misma medida que su potencia,

97 Literalmente: “aunque como objetivado en el producto, como pertencciente
al capitalidta” (“obglcieh sie als sich im Produkt vergegenstindlicht. als dem Kapita-
listen gchórig” >

Mistificación del capital ! 95

economías en el precio de la materia prima, nueva utilización de los
desechos, merma de los costos de administración, grandes depó-
sitos en el caso de la producción en masa, etc.; todos estos
abaratamientos relativos del capital constante, junto al aumento
absoluto de su valor, se fundan en que estos medios de produc-
ción —medios y materiales de trabajo— se emplean»: colectiva-
mente, y esta utilización colectiva tiene como premisa absoluta
la cooperación de obreros asociados *8, y por tanto ella misma
no es más que la expresión objetiva del curácter social del
trabajo y de la fuerza productiva social que de ello resulta, así
como en su mayor parte la forma particular de estas condicio-
nes —por ejemplo como maquinaria— no es aplicable fuera del
trabajo asociado. Sin embargo, frente al obrero que entra bajo
las mismas, esas condiciones se presentan como dadas e inde-
pendientes de él, como forma del capital. A ello se debe
también, por ejemplo, que la economización de las mismas (y
sus consecuencias, el aumento del beneficio y el abaratamiento
de las mercancías) aparezca como algo totalmente distinto del
plustrabajo del obrero, como obra y manifestación directas del
capitalista, que aquí opera en general como personificación del
carácter social del trabajo, del taller colectivo en cuanto tal. La
ciencia, como el producto intelectual general del desarrollo
social, se presenta aquí asimismo como directamente incorpora-
da al capital (la aplicación de la misma como ciencia, separada
del saber y la destreza de los obreros considerados individual-
mente, al proceso material de producción), y el desarrollo
general de la sociedad, por cuanto lo usufructúa el capital
enfrentándose al trabajo y opera como fuerza productiva del
capital contraponiéndose al trabajo, se presenta como desarrollo
del capital, y ello tanto más por cuanto para la gran mayoría
ese desarrollo corre a la par con el desgaste de la capacidad de
trabajo.

El capitalista mismo no es poderoso sino en cuanto personi-
ficación del capital (por ello en la contab[illidad italiana figura
constantemente como una figura doble, por ejemplo como
deudor (debtor)?2 de su propio capital).

La productividad del capital, habida cuenta de la'subsunción
formal, consiste ante todo meramente en la coerción al plustra-
bajo; una coerción que el modo de producción capitalista

98 Literalmente: “el colaborar colectivo: de obreros conglomerados” (“das
gemeinsame Zusammenarbeiten konglomerierter Arbeiter”).
99 La misma palabra inglesa designa también el debe.

96 El capital, libro 1, capítulo VI

comparte con modos de producción anteriores, pero que ejerce
en una forma más favorable a la producción.

Incluso si tenemos en cuenta la relación meramente formal
—la forma general de la producción capitalista, compartida
tanto por su modalidad menos como por su modalidad más
desarrollada—, los medios de producción, las condiciones objeti-
vas de trabajo, no aparecen subsumidos en el obrero, sino éste
en ellas. El capital emplea el trabajo (Capital employs labour).
Ya esta relación [es], en su sencillez, personificación de las
cosas y reificación de las personas.

Pero la relación se vuelve más complicada y aparentemente
más misteriosa cuando con el desarrollo del modo de produc-
ción específicamente capitalista estas cosas —estos productos
del trabajo, tanto en su carácter de valores de uso como en
cuanto valores de cambio— no sólo se yerguen ante el obrero y
se le contraponen como “capital”, sino que se presentan ante la
forma social del trabajo como formas de desarrollo del capital,
y por tanto las fuerzas productivas del trabajo social, así
desarrolladas, [aparecen] como fuerzas productivas del capital,
En cuanto tales fuerzas sociales y frente al trabajo, están
“capitalizadas”. De hecho, la unidad colectiva en la coopera-
ción, la combinación en la división del trabajo, el empleo de las
fuerzas naturales y de las ciencias, de los productos del trabajo
como maquinaria, todo esto se contrapone a los obreros indivi-
duales autónomamente, como un ente jaeno, objetivo, preexis-
tente a ellos, que está allí sin y a menudo contra su concurso,
como meras formas de existencia de los medios de trabajo que
los dominan a ellos y de ellos son independientes, en la medida
en que esas formas [son] objetivas. Y la inteligencia y voluntad
del taller colectivo encarnadas en el capitalista o sus representan-
tes (understrappers), en la medida en que ese taller colec-
tivo está formado por la propia combinación de aquéllos, [se
les contraponen] como funciones del capital que vive en el
capitalista. Las formas sociales de su propio trabajo —subjetiva
y objetivamente—- o la forma de su propio trabajo social,
constituyen relaciones que se han formado con independencia
total respecto de los obreros individualmente considerados;
éstos, en cuanto subsumidos en el capital, se convierten en
elementos de esas formaciones sociales, que empero no les
pertenecen. Esas formaciones sociales se les contraponen, pues,
como formas del capital mismo, como combinaciones que —a
diferencia de su capacidad laboral dispersa pertenecen al eapi-

tal, surgen de él y a él se incorporan. Y esto reviste formas tanto
más reales, cuanto más, por una parte, su propia capacidad

Mistificación del capital 97

laboral es modificada de tal suerte por estas formas que
la misma en su autonomía —esto es, al margen de ese contexto
capitalista— se vuelve impotente, su capacidad productiva inde-
pendiente se quiebra; y por otra párte merced al desarrollo de
la maquinaria las condiciones laborales también aparecen como
dominando al trabajo desde el punto de vista tecnológico, y al
mismo tiempo lo sustituyen, lo oprimen, lo vuelven superfluo
en sus formas autónomas. En este proceso, en el cual las
características sociales de su trabajo se contraponen a los obre-
ros de manera, por decirlo así, capitalizada —tal como por
ejemplo en el maquinismo los productos visibles del trabajo
aparecen como dominadores del mismo—, ocurre otro tanto
desde luego con las fuerzas naturales y la ciencia —el producto
del desarrollo histórico general en su quintaesencia abstracta—,
que se enfrentan como poderes del capital a los obreros. De
hecho se separan de la habilidad y el saber del obrero indivi-
dual, y aunque si se atiende a su génesis son a su vez producto
del trabajo, aparecen en general, allí donde ingresan al proceso
laboral, como incorporadas al capital. Al capitalista que emplea
una máquina no le es necesario comprenderla. (Véase Ure 100 .)
Pero en la máquina, la ciencia realizada se presenta ante los
obreros como capital. Y en realidad, toda esa utilización, fun-
dada en el trabajo social, de ciencia, fuerzas naturales y produc-
tos del trabajo en grandes masas, no aparece ante el trabajo
sino como medios de explotación del trabajo, como medios de
apropiarse del plustrabajo, y por tanto como fuerzas pertene-
cientes al capital. El capital, naturalmente, no emplea todos
esos medios sino para explotar el trabajo, pero para explotarlo
tiene que aplicarlos a la producción. Y de esta suerte el desa-
rrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo y las
condiciones de estos desarrollos se presentan como obra del
capital, ante las cuales no sólo el obrero individual se conduce
pasivamente, sino que operan en oposición a él

El capital mismo tiene un carácter dual, ya que se compone
de mercancías.

[1] Valor de cambio (dinero), pero valor que se valoriza a sí

100 El autor se refiere a ANDREW URE (1778-1857). a i
_ 100 auto C ) a y , apologista de la gran
industria británica, En Das Kapital, tomo 1, secc. 1V, cap. 13, nota 108, señala
Marx: “La ciencia no cuesta absolutamente “nada” al capitalista, lo que no le

impide explotarla, El capital se incorpora la ciencia “ajena” ;:l igual que el trabajo
aleno- La apropiación “capitalista” y la apropiación “personal” seá de la ciencia sea
€ la riqueza material, son empero cosas dispares por entero. 11 propio doctor Ure

deploraba el Craso desconocimiento que, con respecto a la mecánica, demostraban
sus amados fabricantes, explotadores de máquinas. . .* (pp. 404-405).

98 El capital, libro I, capítulo VI

mismo, valor que crea valor, crece como valor, obtiene un
incremento, gracias a que és valor. Todo esto se reduce al
intefcambio de un cuanto dado de trabajo objetivado por un
cuanto mayor de trabajo vivo.

[2] Valor de uso, y aquí el capital se presenta, conforme a ,

sus relaciones determinadas, en el proceso de trabajo. Pero
precisamente aquí el capital no sigue siendo meramente mate-
rial y medios de trabajo a los cuales pertenece el trabajo y que
se lo han incorporado, sino, junto al trabajo, también sus
combinaciones sociales y el desarrollo de los medios de trabajo
correspondientes a esas combinaciones sociales. La producción
capitalista desenvuelve por primera vez en gran escala las condi-
ciones del proceso laboral, tanto las objetivas como las subjeti-
vas —las emancipa del trabajador individual autónomo—, pero
las desarrolla como poderes que dominan al obrero individual y
le son ajenos.

De este modo el capital se convierte en un ser extremada-
mente misterioso.

Las condiciones de trabajo se acumulan ante el obrero como
poderes sociales y de esta suerte están capitalizadas.

El capital, pues, es productivo,

1) Como coerción al plustrabajo. El trabajo es productivo
precisamente en cuanto ejecutante de este plustrabajo, merced
a la diferencia entre el valor de la capacidad laboral y la
valorización de ésta.

2) En cuanto personificación y representante, forma objetiva-
da de las “fuerzas productivas sociales del trabajo” o de las
fuerzas productivas del trabajo social 1%1. Cómo constriñe a ello
la ley de la producción capitalista —la creación de plusvalía,
etc.— ha sido discutido anteriormente. Se presenta como una
coerción que los capitalistas ejercen!” entre sí y sobre los

obreros; por tanto, en realidad, como ley del capital contra
unos y otros. La fuerza natural social del trabajo no se desarro-
lla en el proceso de valorización en cuanto tal, sino en el
proceso real de trabajo. En consecuencia se presenta como
propiedades inherentes al capital en cuanto cosa, como su valor

de uso. El trabajo productivo —como productor de valor— se .

enfrenta siempre al capital como trabajo de los obreros disper-
sos, sean cuales fueran las combinaciones sociales en las que

101 Lo que va de este párrafo y los 11 precedentes figuran, con. diversas
variantes, en Theorien úber den Mehrwert, parte 1, apéndice 12, pp. 353-356.
102 Literalmente: “se infligen” (“sich. . .antun””)

Mistificación del capital 99

puedan entrar esos obreros durante el proceso de producción.
Mientras que de este modo el capital representa ante los obre-
ros la fuerza productiva social del trabajo, el trabajo productivo
representa siempre ante el capital únicamente el trabajo de los
obreros dispersos.

En el proceso de acumulación hemos visto cómo el elemento
merced al cual el trabajo ya pasado —bajo la forma de fuerzas
productivas y condiciones de producción producidas— aumenta
la reproducción conforme al valor de uso y al valor de cambio
—y tanto la masa de valor que conserva un cuanto determinado
de trabajo vivo, como la masa de valores de uso que aquél crea
por primera vez—, se presenta como fuerza inmanente al capi-
tal, porque el trabajo objetivado opera siempre capitalizado
frente al obrero.

“Le capital c'est la puissance démocratique, philanthropique
et égalitaire par excellence.” (*“El capital es el poder democráti-
co, filantrópico e igualitario por excelencia”.) (29, F. BASTIAT,
Gratuité du crédit, etc., Paris, 1850.)

“Stock cultivates land; stock employs labour.” (*“*El capital
cultiva la tierra; el capital emplea al trabajo”.)103 (A. SMITH,
Lc. b. V. ch. Il, edit. Buchanan. 1814, v. III, p. 309).

“Capital is. .. collective force.'” (“El capital es. .. una fuerza
colectiva”) (162, JOHN WADE, Historv of the Middle and
Working Classes, etc., 3 ed., London, 1835.) “El capital es sólo
otro nombre de la civilización” (104, 1. c.).

“La classe des capitalistes, considérée en bloc, se trouve dans
una position normale, en ce que son bien-+<étre suit la marche du
progrés social.” ('“La clase de los capitalistas, considerada en su
conjunto, se encuentra en una posición normal, en cuanto su
bienestar sigue el curso del progreso social”.) (75, Riche ou
pauvre. CHERBULIEZ.) “Le capitaliste est l'homme social par
exuellence, il représente la civilisation.” (“El capitalista es el
hombre social por excelencia, representa la civilización”) (76,
Lc.)

.Pedestremente: “Productive power of capital no es nada más
que la cantidad de productive power real que el capitalista

103 La palabra “stock” presenta aqui alguna dificultad para la traducción:
mientras que cn la versión italiana se la traslada por “capitale accumulato”, en
la rusa se opta simplemente por “Kapital”. Coincidimos con cesta última ver-
sión: compáresc con la frase que Marx cita en inglés pocas páginas más arri-
ba: “Capital employs Imbbour”. Véase también Das Kapital, tomo 1, sección 1H.
cap. 5, nota 9: “Stock cn inglés cs sinónimo de capital”,

100 El capital, libro I, capítulo VI

puede dirigir por medio de su capital.” (“La capacidad produc-
tiva del capital... capacidad productiva. . *") (P. 91, 5¡OHN]

STIUART] MILL: Essays on Some Unsettled Questions of

Political Economy, London, 1844).
“The accumulation of capital, or the means of employing
labour. .. must in all cases depend on the productive powers of

labour.” (“La acumulación de capital, o los medios de emplear
trabajo, .. . depende necesariamente en todos los cásos de las ca-

pacidades productivas del trabajo.'') (92, RICARDO, Princi-
ples, 3 ed., 1821.) Un comentador de Ricardo señala al respec-
to: “If the productive powers of labour mean the smallness of
that aliquot part of any produce that goes to those whose
manual labour produced it, the sentence is nearly identical”.
(“Si por capacidades productivas del trabajo se entiende la
pequeñez de aquella parte alícuota de cualquier producto que se
asigna a aquellos cuyo trabajo manual lo ha producido, la frase
es prácticamente idéntica”. (P. 71, Observations on Certain
Verbal Disputes in. Political Economy, London, 1821.)

La incesante trasposición del trabajo en el capital, bien
expresada en las siguientes e ingenuas frases de Destutt de
Tracy:

“Ceux qui vivent de profits (les capitalistes industricux) ali-
mentent tous les autres, et seuls augmentent la fortune publi-
que et créent tous nos moyens de jouissancc. Cela doit ¿tre,
puisque le travail est la source de toute richesse, ct puisque eux
seuls donnent une direction utile au travail actuelt , en fai-
sant un usage utile du travail accumulé.” (“Aquellos que viven
de los beneficios (los capitalistas industriales) alimentan a todos
los demás, y ellos solos aumentan la fortuna pública y crean
todos nuestros medios de disfrute. Esto debe ser así, ya que el
trabajo es la fuente de toda riqueza y porque sólo ellos impri-
men una dirección útil al trabajo actual, empleando de manera
útil el trabajo acumulado.””1242, DESTUTT DE TRACY, Lc.) 105
Puesto que el trabajo cs la fuente de toda riqueza, cl
capital es el acrecentador de toda riqueza. “Nos facultés sont
notre seule richesse originaire, notre travail produit tous les
autres, et tout travail bien dirigé est productif.” (“Nuestras
capacidades constituyen nuestra única riqueza originaria, nues-
tro trabajo produce todos los demás, y todo trabajo bien

104 En Destutt de Tracy “trabajo actual” equivale a “trabajo vivo”.

105 DESTUYT DI: TRACY: Eléments d idéologie, IV y Y partes, París, 1826, p. 242.

Mistificación del capital 101

dirigido es productivo” (243,/.c.106) Nuestras capacidades son
nuestra única riqueza originaria. Por eso la capacidad de trabajo
no es una riqueza. El trabajo produce todas las demás riquezas,
vale decir produce riquezas para todos los demás, excepto para
sí, y no es él mismo una riqueza sino meramente su producto.
Todo trabajo bien dirigido es productivo; esto es, todo trabajo
productivo, todo trabajo que produce un beneficio al capitalis-
ta, está bien dirigido.

La trasposición de las fuerzas productivas sociales del trabajo
en. propiedades objetivas del capital, a tal punto ha ganado
terreno en la imaginación que las ventajas de la maquinaria, la
aplicación de la ciencia, de los inventos, etc., se conciben en
esta su forma enajenada como la forma necesaria, y por tanto
todo esto como propiedades del capital. Lo que aquí sirve de
base es: 1) la forma bajo la cual, fundándose en la producción
capitalista, y por tanto también en la conciencia de quienes
están implicados en ella, se presenta la cuestión; 2) el hecho
histórico de que por primera vez y a diferencia de los modos

de producción anteriores, este desarrollo tiene lugar en el modo .

de producción capitalista, por lo cual el carácter antitético de
este desarrollo parece inmanente al mismo.

[[l10o7 LA PRODUCCION CAPITALISTA ES PRODUCCION
Y REPRODUCCION DE LAS RELACIONES DE PRODUC-
CION ESPECIFICAMENTE CAPITALISTAS]

El producto de la producción capitalista no es solamente la
plusvalía: es el capital.

El capital es, como vimos, D-M-D”, valor que se valoriza a sí
mismo, valor que genera valor,

En un comienzo, aun luego de su transformación en los
factores del proceso de trabajo —en medios de producción,
capital constante— y en capacidad de trabajo —en la que se ha
convertido el capital variable— la suma de dinero o de valor
adelantada sólo en sí es capital, sólo potencialmente (Ovváuet),
y lo es solamente, tanto más, antes de su transformación en los
factores del proceso real de la producción. Tan sólo dentro del
mismo, gracias a la incorporación real del trabajo vivo en las
formas objetivas de existencia del capital; tan sólo merced a la

106 Tanto este pasaje como el anterior de Destutt de Tracy los discute Marx cn
Theorien úber den Mehrwert, parte l, cap. 4, parágr. 14, pp. 242-243.

107 En el manuscrito; “III”. Véase nuestra nota de la p. 4 [nota n% 1 en la
presente edición de Signos] (Nota de la edición de Moscú).

102 El capital, libro I, capítulo VI

absorción real de trabajo adicional, no sólo se transforma esté
trabajo en capital, sino que la suma de valor adelantada se
transforma, de capital posible, de capital por determinación, en
capital real y actuante. ¿Qué sucedió durante el proceso total?
El obrero vendió la disposición de su capacidad de trabajo,
para lograr los medios necesarios de subsistencia, -por un valor
dado, determinado por el valor de su capacidad de trabajo.
¿Cuál es, pues, en lo que a él concierne, el resultado? Simple-
ment y purement la reproducción de su capacidad de trabajo.
¿Qué cedió a cambio de eso? La actividad conservadora de
valor, creadora y acrecentadora de valor: su trabajo. En conse-
cuencia, y dejando de lado el desgaste de su fuerza de trabajo,
sale del proceso tal como entró, como mera fuerza de trabajo
subjetiva que, para conservarse, tendrá que recorrer nuevamente
el mismo proceso,

El capital, por el contrario, no sale del proceso tal como
entró. En el transcurso del mismo se ha transformado por
primera vez en capital real, en valor que se valoriza a sí misino.
El producto total es ahora la forma bajo la cual existe como
capital realizado, y en cuanto tal, en cuanto propiedad del
capitalista, en cuanto poder autónomo y creado por el trabajo
mismo, se contrapone nuevamente a éste. El proceso de pro-
ducción, por consiguiente, no fue sólo su proceso de reproduc-
ción, sino su proceso de producción como capital. Anterior-
mente las condiciones de producción se contraponían en cuan-
to capital [al obrero], en la medida en que éste las hallaba ante
sí, preexistiéndolo y convertidas en autónomas. Ahora encuen-
tra ante sí el producto de su propio trabajo, en calidad de
condiciones de producción transformadas en capital. Lo que era
premisa, es ahora el resultado del proceso productivo.

Que el proceso de producción genera capital, es por tanto
sólo otra manera de expresar que ha generado plusvalía.

Pero con esto no hemos terminado con la cuestión. La
plusvalía, se reconvierte en capital adicional, sirve para la forma-
ción1% de nuevo capital o de capital acrecentado. De esta
manera el capital ha generado capital, y no sólo se ha realizado
como capital. El proceso de acumulación mismo no es más que

108 Literalmente: ““se manifiesta como formación” (“zeigt sich als Bildung”)
Nos inclinamos aquí por la versión rusa: “ona slúzhit dla obrazovañiia” (“sirve para
la formación”), más acorde con el contexto.

Producción y reproducción de relaciones capitalistas * 103

un momento inmanente del proceso capitalista de la produc-
ción. Implica una nueva creación de asalariados, medios para la
realización y el aumento del capital existente, ya sea porque
subsume en él partes de la población aún no abarcadas por la
producción capitalista, como niños y mujeres, ya porque gracias
al crecimiento natural de la población se le somete una masa
acrecentada de obreros. Estudiando el asunto de cerca, resulta
que el capital regula, conforme a sus necesidades de explota-
ción, esta producción dela fuerza de trabajo misma, la produc-
ción de la masa humana que él habrá de explotar. El capital,
entonces, no sólo produce capital: produce una masa obrera
creciente, la única sustancia merced a la cual puede funcionar
como capital adicional. De modo que el trabajo no sólo produ-
ce, en antítesis consigo mismo y en una escala siempre más
amplia, las condiciones laborales en cuanto capital, sino que el
capital produce en una escala cada vez mayor los asalariados
productivos que requiere. El trabajo produce sus condiciones de
producción en cuanto capital, y el capital al trabajo como
trabajo asalariado, como medio de su realización en cuanto
capital. La producción capitalista no es sólo reproducción de la
relación; en su reproducción en una escala siempre creciente, y
en la misma medida en que, con el modo de producción
capitalista, se desarrolla la fuerza productiva social del trabajo,
crece también frente al obrero la riqueza acumulada, como
riqueza que lo domina, como capital, se extiende frente a él el
mundo de la riqueza como un mundo ajeno y que lo domina, y
en la misma proporción se desenvuelve por oposición su pobre-
za, indigencia y sujeción subjetivas. Su vaciamiento*% y esa
plétora se corresponden, van a la par. Al mismo tiempo se
acrecienta la masa de esos medios de producción vivos del
capital: el proletariado laborioso*" .

Por ende, el crecimiento del capital y el aumento del prole ta-
riado se presentan como productos concomitantes, aunque po-
larmente opuestos, del mismo proceso 1.

La relación no sólo se reproduce, no sólo produce en una
escala cada vez más masiva, no sólo se procura más obreros y
se apodera continuamente también de ramos productivos que

109 En la versión rusa de la edición bilingiie de Moscú se opta aquí, en lugar de
por “opustosheñiie” (“Entleerung”, “vaciamiento”), por ““obñishchañiie” (“empobre-
cimiento”). ] o

110 Confróntese este fragmento con las tesis centrales de los Okonomisch-
philosophische Manuskripte de 1844.

111 “Hasta Malthus reconoce en la superpoblación... una necesidad de la

industria moderna” (Das Kapital, tomo 1, sección VII, cap. 23, parágr. 3, p. 668).

104 El capital, libro E, capítulo VI

antes no dominaba, sino que, como se ha expuesto en el
análisis del modo de producción especificamente capitalista, esa
relación se reproduce bajo condiciones cada vez más propicias
para una de las partes, para los capitalistas, y más desfavorables
para la otra, los asalariados.

Teniendo en cuenta la continuidad del proceso productivo, el
salario es tan sólo una parte del producto constantemente
creado por el obrero, la que se transforma en medios de
subsistencia y por tanto en medios para la conservación y
aumento de la capacidad de trabajo necesaria al capital para su
autovalorización, para su proceso vital. Esta conservación y
aumento de la capacidad laboral, como resultados del proceso,
no se presentan entonces sino como reproducción y ampliación
de las condiciones de reproducción y de acumulación que son
suyas pero pertenecen al capital. (Véase el yanqui? .)

De esta suerte desaparece hasta la apariencia, que la relación
presentaba?* en la superficie, según la cual poseedores de
mercancias dotados de prerrogativas iguales se enfrentan en la
circulación, en el mercado**? , los cuales como todos los demás
poseedores de mercancías sólo se diferencian entre sí por el
contenido material de sus mercancías, el valor de uso particular
de las mercancías que tienen para venderse entre sí. O bien esta
forma originaria de la relación subsiste sólo como apariencia de
la relación que le sirve de base, de la relación capitalista.

Deben distinguirse aquí dos elementos por los que la repro-
ducción de la relación misma en escala constantemente más
amplia, se diferencia, en cuanto resultado del proceso capitalis-
ta de producción, de la primera forma tal como por un lado
entra en escena históricamente y [tal como] por otro lado se
presenta incesantemente, de manera nueva, en la superficie de
la sociedad capitalista desarrollada.

1) Primero con respecto al proceso introductorio que se
efectúa dentro de la circulación: la compraventa de la capaci-
dad de trabajo.

Et proceso capitalista de producción no es sólo la transfor-
mación, en capital, del valor o de la mercancía que el capitalis-
ta en parte trac al mercado y en parte retiene dentro del

112 Este “yanqui” cs sin duda HINRY CHARLES CARIY (1793-1879), .

“Carey, el yanqui”, “el único economista original de los norteamericanos”
(Grundrisse, pp. 843- 844). Véase también sobre Carey Das Kapital, tomo l, secc, Vi,
cap. 20, pp. 590-591.

113 Literalmente: “poscía” (““besass”).

114 Literalmente: “mercado de mercancias” (“Warenmarkt”).

Producción y reproducción de relaciones capitalistas 105

proceso laboral; sino que estos productos transformados en
capital no son sus productos, sino los del obrero. El capitalista
le vende constantemente una parte de su producto --medios
necesarios de subsistencia— a cambio de trabajo, con vistas a la
conservación y aumento de la capacidad laboral, del comprador
mismo, y le presta continuamente otra parte de su producto,
tas condiciones objetivas de trabajo, como medios para la auto-
valorización del capital, como capital. Mientras que el obrero
reproduce así sus productos como capital, el capitalista repro-
duce al obrero como asalariado y por ende como vendedor de
su trabajo. La relación entre meros vendedores de mercancías
implica que éstos intercambien sus propios frabajos, encarnados
en diversos valores de uso. La compraverta de la capacidad de
trabajo como resultado incesante del proceso capitalista de
producción implica que el obrero debe readquirir constan-
temente una parte de su propio producto a cambio de su
trabajo vivo. Con ello se esfuma la apariencia de la mera
relación entre poseedores de mercancías. Esta compraventa con-
tinua de capacidad de trabajo y el constante enfrentamiento de
la mercancía, producida por el obrero mismo, como comprador
de su capacidad de trabajo y como capital constante, se presen-
tan tan sólo como forma mediadora de su sojuzgamiento bajo
el capital, del trabajo vivo como simple medio para la conserva-
ción y aumento del trabajo objetivado que, vuelto autónomo,
se le enfrenta. Esta perpetuación de la relación entre el capital
como comprador y el obrero como vendedor de trabajo consti-
tuye una forma de la mediación inmanente a este modo de
producción; pero es una forma que sólo formalmente se dife-
rencia de otras formas más directas de la subyugación laboral y
de la propiedad de ellas por parte de los poseedores de las
condiciones de producción. Encubre, como mera relación mo-
netaria, la transacción real y la dependencia perpetua que esa
intermediación de la compraventa renueva incesantemente. No
sólo se reproducen de manera constante las condiciones de este
comercio, sino que lo que uno compra y el otro se ve obligado
a vender, es un resultado del proceso. La renovación constante
de esta relación de compraventa no hace más que mediar la
continuidad de la relación específica de dependencia y le con-
fiere la apariencia falaz de una transacción, de un contrato
entre poseedores de mercancías dotados de iguales derechos y
que se contraponen de manera igualmente libre. Esta relación
introductoria “ahora se presenta, incluso, como elemento inma-
nente de ese predominio, generado en la producción capitalista,
del trabajo objetivado sobre el vivo.

106 El capital, libro 1, capítulo VI

Yerran, en consecuencia,

aquellos que consideran el trabajo asalariado, la venta del
trabajo al capital, y con ello la forma del trabajo asalariado,
como exteriores a la producción capitalista; se trata de una
forma esencial, y producida siempre de nuevo por la misma
relación capitalista de producción, de la intermediación de la
misma;

aquellos que descubren, en esta relación superficial, en esta
formalidad esencial o apariencia de la relación capitalista, su
esencia misma, y por ende procuran caracterizar la relación —y
hacer su apología— subsumiendo a obreros y capitalistas en la
relación general entre poseedores de mercancías, suprimiendo
su differentia specifica.

2) Para que aparezca la relación capitalista en general, están
presupuestos un nivel histórico y una forma de la producción
social. Es menester que se hayan desarrollado, en el marco de
un modo de producción precedente, medios de circulación y de
producción, así como necesidades, que acucien a superar las
antiguas relaciones de producción y a transformarlas en la
relación capitalista. Sólo necesitán, empero, estar tan desarro-
lladas como para que se opere la subsunción del trabajo en el
capital. Fundándose en esta relación modificada se desarrolla,
sin embargo, un modo de producción específicamente transfor-
mado que por un lado genera nuevas fuerzas productivas mate-
riales, y por otro no se desarrolla si no es sobre la base de
éstas, con lo cual crea de hecho nuevas condiciones reales, Se
inicia así una revolución económica total, que por una parte
produce por vez primera las condiciones reales para la hegemo-
nía del capital sobre el trabajo, las perfecciona y les da una
forma adecuada, y por la otra genera, en las fuerzas productivas
del trabajo, en las condiciones de producción y relaciones de
circulación desarrolladas por ella en oposición al obrero, [gene-
ra, decíamos,] las condiciones reales de un nuevo modo de
producción que elimine la forma antagónica del modo capitalis-
ta de producción, y echa de esta suerte la base material de un
proceso de la vida social conformado de manera nueva y, con
ello, de una formación social nueva.

Es ésta una concepción esencialmente diferente de la sosteni-
da por los economistas burgueses, enredados en las ideas capita-
listas, quienes ven, sin duda, cómo se produce dentro de la
relación capitalista, pero no cómo se produce esta relación
misma ni cómo, al mismo tiempo, se producen en ella las
condiciones materiales de su disolución, con lo cual se suprime

Producción y reproducción de relaciones capitalistas 107

su justificación histórica como forma necesaria del desarrollo
económico, de la producción de la riqueza social.

- Nosotros hemos visto, por el contrario, no sólo cómo produ-
ce el capital, sino cómo es producido él mismo y cómo cuando
surge del proceso productivo es esencialmente diferen[te] de cuan-
do entró a éste. Por una parte, el capital le da forma al modo
de producción; por la otra, esta forma modificada del modo de
producción y cierto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas
materiales constituyen la base y la condición —la premisa—
de su propio desenvolvimiento.

RESULTADO DEL PROCESO INMEDIATO DE PRODUCCION

No sólo las condiciones objetivas del proceso de producción se
presentan como resultado de éste, sino igualmente el carácter
especificamente social de las mismas; las relaciones sociales y
por ende la posición social de los agentes de la producción
entre sí, las relaciones de producción mismas son producidas,
son el resultado, incesantemente renovado, del proceso 115

TRÁNSICION DE [LOS PARAGRAFOS] 1) Y 2) DE ESTE CAPITULO
AL 3), QUE AL PRINCIPIO TRATAMOS COMO 13116

Hemos visto que la producción capitalista es producción de plus-
valía y, en cuanto tal producción de plusvalía (en la acumulación)
al mismo tiempo es producción de capital y producción y
reproducción de la entera relación capitalista en una escala cada
vez más extendida (ampliada). Pero la plusvalía sólo se produce
como parte del valor de la mercancía, tal como efectivamente
se representa en un cuanto determinado de mercancía o plus-
producto (surplusproduce). El capital sólo produce plusvalía y
no se reproduce a sí mismo sino como productor de mercan-
cías. En consecuencia es ante todo de la mercancía, como su
producto inmediato, de lo que debemos ocuparnos nuevamente.
Las mercancías, empero, como hemos visto, consideradas con
arreglo a su forma (a su determinación formal económica) son
resultados incompletos. Deben experimentar primeramente cier-
tos cambios de forma —deben remgresar al proceso del inter-

115 Con cesta frase se interrumpe el texto del capítulo VI. (Nota de la edición de
Moscú). ,

116 Véase nuestra nota en la p. 4 ]nota n2 1 de la presente edición de Signos ]
(Nota de la edición de Moscú).

Lasa]

108 El capital, libro I, capítulo VI

cambio, donde sufren esas metamorfosis— antes de poder fun
clonar nuevamente como riqueza, sea bajo la forma de dinero;
sea como valor de uso. Por lo tanto debemos considerar ahori
más pormenorizadamente la mercancía como el resultado máí
directo del proceso capitalista de producción, y más adelante
los demás procesos que la misma debe atravesar. (Las mercan+
cías son entonces los elementos de la producción capitalista y
las mercancías son el producto de la misma, son la forma bajo
al reaparece el capital al término del proceso de produc-
117 Partimos de la mercancía, de esta forma específicamente'
social del producto, como base y premisa de la producción
capitalista. Tomamos en la mano el producto aislado y analiza-
mos las determinaciones formales que contiene en cuanto mer-
cancía, que le imprimen el sello de mercancía. Con anterioridad
a la producción capitalista, una gran parte del producto no se
producía como mercancía, no para ser mercancía. Por lo de-
más, en ese caso una gran parte de los productos que entran en '
la producción no son mercancías, no ingresan al proceso de
producción como mercancías. La transformación de los produc-
tos en mercancías sólo se opera en puntos aislados, sólo abarca
el excedente de la producción, o sólo a tal o cual esfera de la
misma (productos manufacturados), etc. Los productos no en-
tran en su totalidad en el proceso como artículos comerciales
ni salen del mismo en cuanto tales en toda su extensión* Ello
no obstante, hay circulación de mercancías y circulación mone-
taria, dentro de determinados límites, y por ende determinado
grado de desarrollo comercial, premisa, punto de partida de la
formación de capital y del modo de producción capitalista. Consi-
deramos que esa premisa es la mercancía, al partir de ella como

a * Véase la obra francesa, la de alrededor de (abour) 1752, donde se
Irma que antes de o. [aquí Marx dejó lugar en el manuscrito para inter-
calar la fecha (Paréntesis de la edición de Moscúj] en Francia sólo el trigo
era considerado como artículo comerciall18,

117 Con ligeras variantes de redacción, el párrafo que aquí comienza figura
o. > Thtorien tiber den Mehrwert, parte III, capítulo 20, parágr. 3. pp.
_118 En la edición de las obras de Marx dirigida por Maximili é
señala que no le ha sido posible establecer a qué “obra a o A
Como hipótesis indica que se trataría del Essai sur la nature du commerce en
général, de Richard Cantillon, cuya primera edición data de 1755 (sobre la autoría
de este tratado cfr. Des Kapital, tomo 1, sección VI, cap. 19, nota 54). La obra
citada por Marx parecería ser la de un crítico de los fisiócratas, algo en el estilo de

los posteriores (1769) Dialogues sur le commerce des blés, del abate Galiani.

Producción y reproducción de relaciones capitalistas 109

del elemento más simple de la producción capitalista. Por otra
parte, sin embargo, la mercancía es producto, resultado de la
producción capitalista. Lo que primeramente se presentaba co-
mo elemento de ésta, aparece más tarde como su propio pro-
ducto. Tan sólo sobre la base de esa producción el ser mercan-
cía se convierte en forma general del producto, y cuanto más
se desarrolla la producción capitalista, tanto más los ingredien-
tes de la producción entran en el proceso de aquella como

mercancías??? .

[1011]120 LAS MERCANCIAS COMO PRODUCTO DEL CAPITAL (+1]

La mercancía, como la forma elemental de la riqueza burgue-
sa, era nuestro punto de partida, la premisa de la génesis del
capital. En cambio, las mercancías se presentan ahora como el
producto del capital.

Esta progresión en círculo de nuestro análisis corresponde al
desarrollo histórico del capital, desarrollo entre cuyas condicio-
nes de surgimiento se encuentra el intercambio de mercancías,
el comercio; 2! esa condición misma, empero, se forma sobre
la base de diversos estadios de la producción a todos los cuales
es común la circunstancia de que en ellos la producción capita-
lista no existe en absoluto o existe sólo esporádicamente. Por
lo demás, el intercambio de mercancías desarrollado y la forma
de la mercancía como forma social, necesaria y general del
producto mismo, son tan sólo el resultado del modo capitalista
de producción.

Si, por el contrario, consideramos las sociedades de produc-
ción capitalista desarrollada, en ellas la mercancía aparece tanto
en calidad de premisa ( condición de existencia ) elemental y
constante del capital, como por otra parte en cuanto resultado

inmediato del proceso capitalista de producción.

Mercancía y dinero son, ambos, premisas elementales del
capital, pero sólo bajo ciertas condiciones se desarrollan hasta
llegar a capital. La formación del capital no puede operarse si
no es sobre la base de la circulación de mercancias (que incluye
la circulación monetaria), esto es, fundándose en un estadio ya

119 Después del subtítulo de los dos apartados anteriores, Marx anotó: “Cf. p.
444”. Conforme a ello ubicamos en este lugar el texto del párrafo precedente, que
en la página 444 del manuscrito está destacado por múltiples paréntesis. (Nota de la
edición de Moscú,

120 lin cl manuscrito: “1)”. Véase nuestra nota de la página 4 [nota 1 de la
presente edición de Signos). (Nota de la edición de Moscú.)

121 Literalmente: “comercio de mercancias” (““Warenhandel”).

110 El capital, libro 1, capítulo VI

dado, y desarrollado hasta cierto punto, del comercio; mientras
que inversamente la producción y circulación de mercancías de
ningún modo presuponen para su existencia el modo capitalista
de producción; antes bien, como ya lo he analizado anterior-
mente*, también “pertenecen a formas de la sociedad prebur-

[422] guesas”. Son la premisa histórica del modo capitalista de pro-

ducción. Por lo demás, empero, sólo sobre la base de la produc-
ción capitalista la mercancía se convierte en forma general del
producto, todo producto debe adoptar la forma de la mercan-
cía, la compraventa abarca no sólo el excedente de la produc-
ción sino su propia sustancia y las diversas condiciones de
producción se presentan de manera general como mercancías
que, partiendo de la circulación, ingresan al proceso de produo-
ción. Si, en consecuencia, la mercancía aparece por un lado
como premisa de la formación del capital, por otro lado la
mercancía, en la medida en que es forma elemental y general
del producto, aparece esencialmente como el producto y el
resultado del proceso capitalista de producción. En los estadios
precedentes de la producción, los productos revisten parcial-
mente la forma de la mercancía. Por el contrario, el capital
produce su producto necesariamente como mercancía**. A me-
dida que se desarrolla la producción capitalista,es decir (id est)
el capital, se realizan también, por consiguiente, las leyes gene-
rales analizadas con respecto a la mercancía, por ejemplo las
que conciernen al valor en la forma diferente de la circulación
monetaria.

Se ve aquí cómo incluso categorías económicas correspon-
dientes a épocas anteriores de la producción adoptan, sobre la
base del modo capitalista de producción, un carácter histórico
específicamente diferente.

La transformación del dinero —el cual es tan sólo una forma
modificada de la mercancía— en capital sólo se efectúa cuando
la capacidad de trabajo se ha transformado en una mercancía
para el trabajador mismo, O sea cuando la categoría del comer-
cio 121 ya se ha apoderado de una esfera que antes estaba exclui-

* Zur Kritik der politischen Okonomie, Berlín, 1859, p. 74.
** Sismondi!22,

121 Literalmente: “comercio de mercancías” ('“Warcnhande!”).

122 “El industrial es el primero en producir para el uso ajeno, no para el propio;”

estos bienes comienzan a serle útiles en el momento en que los intercambia. Los
mismos vuelven necesarios el comercio y el arte de los intercambios. Sólo se les
aprecia por su valor de cambio” (Études sur V'économie politique, t. 1, Bruselas,

Las mercancias como producto del capital 111

da de aquélla o sólo estaba incluida esporádicamente. Sólo
cuando la población laboriosa ha cesado o de formar parte ella
misma de las condiciones laborales objetivas o de aparecer en el
mercado como productores de mercancías; sólo cuando vende,
en lugar del producto de su trabajo, su trabajo mismo o, con
mayor exactitud, su capacidad de trabajo; sólo entonces la
producción, en su totalidad, en toda su profundidad y ampli-
tud, se convierte en producción de mercancías, todo producto
se transforma en mercancía y las condiciones objetivas de cada
esfera de la producción se presentan en ella como mercancía.
Sólo sobre la base de la producción “capitalista la mercancía se
convierte efectivamente. en forma elemental y general de la
riqueza. Si el capital, por ejemplo, aún no se ha apoderado de
la agricultura, una gran parte del producto se producirá todavía
directamente como medios de subsistencia, no como mercancía;
una gran parte de la población laboriosa no se habrá transfor-
mado aún en asalariados y una gran parte de las condiciones de
trabajo todavía no se habrá convertido en capital. Está implí-
cito en esto que la división desarrollada del trabajo, tal como se
presenta fortuitamente en el interior de la sociedad, y la divi-
sión capitalista del trabajo en el interior ¡del taller, se condi-
cionan y producen mutuamente. La mercancía, en efecto,
como forma necesaria del producto,y de ahí la enájenación del
producto como forma necesaria de su apropiación, supone una
división del trabajo social plenamente desarrollada, mientras
que, por lo demás, sólo sobre la base de la producción capitalis-
ta, y en consecuencia sólo también sobre la base de la división
capitalista del trabajo en el interior del taller, todo producto
reviste necesariamente la forma de la mercancía y todos los '
productores son pues necesariamente productores de mercan-
cías. Por consiguiente, es tan sólo con la producción capitalista
que el valor de uso es mediado de manera general 123 por el
valor de cambio.

Tres puntos:

1) La producción capitalista por primera vez convierte a la
mercancía en forma general de todos los productos.

2) La producción de mercancías lleva necesariamente a la

1838, p. 161). Más adelante (pp. 162-163) señala Sismondi que si bien el comercio
existía también en el estado patriarcal de la sociedad, sólo abarcaba el excedente de
la producción de cada uno, mientras que actualmente se ha hecho targo de la
totalidad de la riqueza producida anualmente. Cfr. el resumen de Marx en
Grundrisse, ed. cit., p. 743.

123 En la versión rusa: “tselikom” (“integramente”) en lugar de “vsieobshché”
(“en general" o “de mancra general”). En Marx: “allgemecin” (de manera general”).

112 El capital, libro I, capítulo VI

producción capitalista, tan pronto como el obrero ha cesado de
ser parte de las condiciones de producción (esclavitud, servi-
dumbre) o la comuna primitiva (India) ha dejado de ser la base.
Desde el momento en que la fuerza misma de trabajo se ha
convertido de manera general!?* en mercancía.

3) La producción capitalista suprime la base de la produc-
ción mercantil, la producción dispersa e independiente y el
intercambio de los poseedores de mercancías O el intercambio
de equivalentes. El intercambio entre el capital y la fuerza de
trabajo se vuelve formal.

Desde este punto de vista es totalmente indiferente la forma en
que las condiciones mismas de producción ingresan al proceso
laboral; si, como en el caso del capital constante, la maquinaria,
etc., sólo cede gradualmente su valor al producto, o si, como la
materia prima, es absorbida materialmente por aquél; si una
parte del producto, como por ejemplo las semillas en la agricul-
tura, se consume de nuevo directamente por los mismos pro-
ductores como medios de trabajo o si primero se le vende y
luego se transforma una vez más en un medio de trabajo.
Todos los medios de trabajo producidos, independientemente
del servicio que presten como valores de uso en el proceso de
producción, funcionan ahora al mismo tiempo como elementos
del proceso de valorización. En cuanto no se transforman en
dinero real, se convierten en moneda imaginaria, se les trata
como valores de cambio y se calcula exactamente el elemento
de valor que de una manera u otra añaden al producto. En la
misma medida en que, por ejemplo, la agricultura se convierte
en un ramo industrial explotado de manera capitalista —la
producción capitalista se radica en el campo—; en la misma
medida en que la agricultura produce para el mercado, produce
mercancías, artículos para la venta y no para el consumo propio
y directo, en la misma medida aquélla calcula sus inversiones,
trata cada ítem de las mismas (ya sea que lo compre de un
tercero o de sí misma, de la producción) como mercancía, y de
ahí que se trate a la mercancía como valor de cambio autóno-
mo, como dinero. Puesto que el trigo, el heno, el ganado, las
semillas de todo tipo, etc., se venden como mercancías --y sin
la venta en general no se les tiene por productos— entran en la
producción asimismo como mercancias o bien en cuanto
dinero. En la misma medida en que los productos, también las
condiciones de producción, los elementos de los productos

124 “Povsiudú” (“en todas partes”) en la traducción rusa. En Marx:
“allgemein”.

Las mercancías como producto del capital 113

—que son cosas idénticas a esos productos— se transforman
desde luego en mercancías y, por cuanto se tiene en cuenta el
proceso de valorización, son calculados bajo la forma autónoma
del valor de cambio, como magnitudes monetarias. El proceso
inmediato de la producción es aquí, de manera permanente-
mente indisoluble, proceso de trabajo y proceso de valoriza-
ción, así como el producto es unidad de valor de uso y de
valor de cambio, esto es, mercancía. Prescindiendo de este
aspecto formal: en la misma medida en que el agricultor (far-
mer) por ejemplo compra sus inversiones, se desarrolla pues el
comercio de semillas, el de abonos, el tráfico de ganado de
cría, etc., mientras que él vende sus ingresos; de esta manera, .
pues, para el farmer individual estas condiciones de producción
pasan también realmente de la circulación a su proceso produc-
tivo, la circulación se convierte de hecho en premisa de su
producción, al ser ellas?? , cada vez más, mercancías realmente
adquiridas (o adquiribles). Para él, de todos modos, son ya
mercancías en cuanto artículos, medios de trabajo, que a la vez
constituyen componentes de valor de su capital. (Por eso el
farmer las calcula como vendidas a sí mismo en calidad de
(qua) productor, cuando las restituye in natura a la produc-
ción.) Precisamente esto se desarrolla en la misma proporción
en que el modo capitalista de producción desarrolla la agri-
cultura, en que se explota cada vez más a ésta de manera fabril.
La mercancía como forma universalmente necesaria del pro-
ducto, como peculiaridad específica del modo capitalista de
producción, se revela palmariamente en la producción en gran
escala promovida por el desarrollo de la producción capitalista,
en la unilateralidad y la masividad del producto; todo lo cual
impone!?? al producto un carácter social y estrechamente
ligado a los nexos sociales, mientras que, por el contrario, hace
que su relación directa como valor de uso con la satisfacción de
las necesidades del productor, aparezca como algo enteramente
fortuito, indiferente y adventicio. Este producto masivo ha de
realizarse como valor de cambio, sufrir la metamorfosis de la
mercancía, no sólo como una necesidad para la subsistencia del
productor que produce como capitalista, sino como necesidad
para la renovación y continuidad del proceso de producción
mismo. El producto, por ende, cae también en la esfera del

comercio. Su comprador no es el consumidor directo, sino el [444]

125 Esto es, las condiciones de producción. (Nota de la edición de Moscú).
” se

126 Los traductores rusos se inclinan por “pridaiot” (“presta”, “imprime”) en
vez de la vursión más literal “naviazivaict” (“impone”; en alemán “aufzwingt”).

114 El capital,.libro 1, capítulo VI

comerciante que hace de la metamorfosis de la mercancía su
propio negocio*. Finalmente el producto desarrolla su carácter
como mercancía, y con ello su carácter como valor de cambio
al multiplicarse incesantemente las diversas esferas de la pro-
ducción, y por tanto la esfera de la intercambialidad del pro-
ducto**,

La mercancía, tal como surge de la producción capitalista,
está determinada de otro modo que la mercancía tal cómo
partimos de ella en cuanto elemento, premisa de la producción
capitalista. Habíamos partido de la mercancía individual como
de un artículo autónomo en el que se objetiva determinado
cuanto de tiempo de trabajo y que por ello tiene un valor de
cambio de una magnitud dada.
bles Mercancía se presenta ahora determinada en forma do-

1) Lo que está objetivado en ella —para no hablar de su
valor de uso— es un cuanto determinado de trabajo socialmente
necesario, pero mientras que en el caso de la mercancía propia-
mente dicha es de todo punto incierto (y en realidad es
indiferente) de quién procedía ese trabajo objetivado, etc., la
mercancia como producto del capital en parte contiene trabajo
pago, y en parte trabajo impago. Señalamos hace poco que esta
expresión no es correcta, por cuanto el trabajo mismo no se
compra ni se vende directamente!” . Pero en la mercancía está
Objetivada una suma total de trabajo. Una parte de este trabajo
objetivado (abstracción hecha del capital constante, por el cual
se paga un equivalente) se intercambia por el equivalente del
salario; otra parte se la apropia el capitalista sin equivalente
alguno. Ambas partes están objetivadas, y por tanto existen
como partes del valor de la mercancía. Caracterizar a la una

O trabajo pago, a la otra como trabajo impagy ati
domo, Haba Pego, a abaj impago, resulta útil

2) La mercancía individual se presenta no sólo material-
mente como parte del producto total del capital, como parte
alícuota del lote (lot) producido por él. Ya no estamos, en
absoluto, ante la mercancía individual autónoma, el producto

* Sismondi. “
**Cfr. Zur Kritik der Politischen Okonomie, p. 17. También Wakefield.

127 Aunque. Marx utiliza aquí la palabra “doble” (*doppett”), son tres los
numerales (ue dparcecn a continuación.
Lee Vease aquí, p. 11), y Das Kapital, tomo 1, sección Bl, cap. 4, parágr. 3, p.

Las mercancías como producto del capital 115

aislado. Como resultado del proceso no comparecen mercancías
aisladas, sino una masa de mercancías, en la cual se ha produci-
do el valor del capital: adelantado + la plusvalía —el plustrabajo
usurpado— y cada una de las cuales es depositaria del valor del
capital y de la plusvalía producida por él. Ya no hay que
calcular el trabajo empleado en cada mercancía, y ello a causa
del cálculo promedial, que es una estimación ideal y se aplica
tanto a la parte del capital constante que sólo entra a título de
desgaste (déchet) en el valor del producto total, como en
general a las condiciones de producción consumidas colectiva-
mente, y también, por último, a causa de que el trabajo
directamente social se iguala y se evalúa en el trabajo medio de
numerosos individuos cooperantes. Ese trabajo??? sólo vale en
cuanto parte alícuota del trabajo total recaído en ella y estima-
do idealmente. En la determinación de precios de la mercancía
individual se presenta como mera parte ideal del producto total
en que se reproduce el capital.

3) En cuanto tal —depositaria del valor total del capital +
plusvalía, a diferencia de la mercancía que en el comienzo se
presentaba autónomamente ante nosotros—, en cuanto produc-
to del capital, en realidad, en cuanto forma modificada del
capital que se ha valorizado a sí mismo, la mercancía se
muestra ahora en el volumen y las dimensiones de la venta que
tiene que operarse para que se realicen el viejo valor del capital
y el de la plusvalía por él producida, lo cual de ningún modo
sucede si se venden a su valor las mercancías singulares o una
parte de las mismas.

Con anterioridad hemos visto que la mercancía; para estar en
condiciones de entrar en la circulación,.debe asumir un doble
modo de existencia. Debe enfrentarse al comprador no sólo
como un artículo de determinadas cualidades útiles, como un
valor de uso determinado que satisface determinadas necesida-
des, bien del consumo individual bien del productivo. Es me-
nester que su valor de cambio haya recibido una forma diferen-
te y distinta de su valor de uso, autónoma aunque ideal. Debe
presentarse como la unidad (pero al mismo tiempo como lo
dual) del valor de uso y del valor de cambio. Esta forma
autónoma, por entero independiente de su valor de uso, y
simple modo de existencia del tiempo de trabajo social mate-
rializado, la recibe el valor de cambio de la mercancía en su

129 Es decir, el trabajo empleado en cada mercancía. (Nota de la edición de
Moscú).

[436] trigo, b) quintal de café, c

116 El capital, libro l, capítulo VI

precio, en esta manifestación donde el valor de cambio está
expresado como valor de cambio, o sea como dinero, y está
expresado precisamente en moneda imaginaria*%

Ahora bien, de hecho existen algunas mercancías, como por
ejemplo los ferrocarriles, grandes construcciones, etc., que por
un lado son de naturaleza tan continua y por otro de tal
tamaño, que el producto íntegro del capital adelantado [en su
producción] se presenta como una única mercancía. Aquí se
aplicaría pues la ley, ya indicada durante el análisis de las
mercancías individuales, según la cual su precio no es otra cosa
que su valor expresado en dinero. El valor total del capital + la
plusvalía estarían contenidos en la mercancía individual y ex-
presados directamente en moneda imaginaria. La determinación
del precio de tal mercancía no se diferenciaría de la efectuada
en el caso de la mercancía singular, puesto que el producto
total del capital existiría aquí realmente como una mercancía
singular. Es innecesario, entonces, extenderse sobre el punto.

La mayor parte de las mercancías, empero, son de naturaleza
discontinua (e incluso a las más de las continuas se les puede
tratar, en el plano ideal, como magnitudes discretas), esto es,
consideradas en cuanto masas de cierto artículo son divisibles
según las medidas que consuetudinariamente les corresponden
en cuanto valores de uso peculiares, por ejemplo a) quarter de

j vara de tela, x) docena de cuchillos,
donde la misma mercancía singular sirve como unidad de me-
dida, etcétera.

Ahora hemos de ocuparnos ante todo del producto total del
capital, el cual, siempre como una única mercancía —sea cual
fuere su volumen y sea discreto o continuo su carácter—, se
puede considerar como un único valor de uso, cuyo valor de
cambio, por consiguiente, aparece también en el precio total
como expresión del valor total de este producto total.

Al analizar el proceso de valorización se ha visto que una
parte del capital constante adelantado —como edificios, maqui-
naria, etc.— sólo cede al producto determinadas cuotas de
valor, a las cuales pierde en calidad de medios de trabajo
durante el proceso laboral; que el capital constante no entra
nunca materialmente (materialiter) bajo la forma de su propio

130 En el manuscrito: “Rechengeld”. La “moneda imaginaria” es una moneda
de cuenta sin existencia real. Cfr. Zur Kritik der politischen Okonomie, cap. 2,
cap. 3, parágr. 1, pp. 105 y ss.

Las mercancías como producto del capital 117

valor de uso, en el producto; que en el decurso de un largo
período continúa sirviendo en el proceso laboral a la produc-
ción de mercancías, y que la parte de valor que cede al
producto creado durante ese período, se avalúa según la propor-
ción entre ese período y el período total en cuyo transcurso
aquel capital se desgasta como- medio de trabajo, con lo cual ha
perdido su valor total y se lo ha transferido al producto, de tal
suerte, por ejemplo, que si presta servicios durante 10 años,
conforme a un cálculo promedial habrá agregado al producto
de un año 1/10 de su valor, 1/10 de su valor al producto anual
del capital. En cuanto esta parte del capital constante, tras la
expulsión de cierta masa de productos, continúa sirviendo
como medio de trabajo y, según la evaluación media citada más
arriba, representando determinado valor, no entra en la forma-
ción de valor de la masa de productos expelida. Su valor total
en general sólo es determinante para el valor de la masa de
productos expulsados, de la masa de productos para cuya

producción ya ha contribuido, en cuanto el valor cedido por

ella durante cierto lapso como parte alícuota de su valor total
está avaluado, está determinado por la proporción entre el
lapso en el cual ha prestado servicios y cedido una parte de su
valor, y el lapso total durante el cual presta servicios y cede al
producto su valor total. Por lo demás, su valor aún existente no
es tenido en cuenta para la valoración de la masa de mercancías
ya expelida; con respecto a ésta puede ponérsele como igual a
cero. O bien, lo que da el mismo resultado, a los presentes
efectos la cuestión se puede considerar, en aras de la simplifica-
ción, como si el capital total —incluida la parte de su parte
constante que sólo se incorpora completamente al producto en
períodos de producción más prolongados— estuviera contenido
por entero, hubiese sido íntegramente absorbido en el producto
que hemos de considerar, en el producto del capital total. 19
Supongamos, pues, que el producto total es = 1.200 varas de
tela. El capital adelantado es = 100 £, de las cuales 80 £
representan el capital constante, 20 £ el capital variable, y la
tasa de plusvalía es = 100 0/o, de tal suerte que el obrero
trabaja la mitad de la jornada laboral para sí, la otra mitad
gratis para el capitalista. En este caso la plusvalía producida es
= 20 £ y el valor total de las 1.200 varas = 120 £,de las cuales
80 £ representan el valor puesto por el capital constante y 40 £
nuevo trabajo agregado; de estas últimas la mitad remplaza el

131 Cfr., sobre este punto, Das Kapital, tomo 1, sección III, cap. 6.

[aa7]

118 El capital, libro I, capítulo V1

salario y, la otra mitad representa plustrabajo, o constituye la
plusvalía.

Como, a excepción del trabajo nuevo agregado, los elementos
mismos de la producción capitalista ya entran en el proceso de
producción como mercancías, esto es con precios determina-
dos, tenemos que el valor que pone el capital constante ya
está dado como precio; por ejemplo, en el caso de arriba, 80 £
para lino, maquinaria, etc. En lo que respecta, empero, al
trabajo recién agregado, si el salario determiriado por los me-
dios de subsistencia necesarios = 20 £ y la plusvalía es tan
grande como el trabajo pagado, aquél deberá representarse en
un precio de 40 £, ya que el valor en el cual se representa el
trabajo añadido depende de su cuanto, y en modo alguno de
las condiciones en que se paga. El precio total de las 1.200
varas producidas por el capital de 100 £ es por ende = 120 £.

Ahora bien, ¿cómo determinar el valor de cada mercancía,
en este caso de la vara de tela? Obviamente, dividiendo el
precio total del producto total por el número de las partes
alícuotas en las cuales el producto, con arreglo a la medida
dada, se divide o subdivide; dividiendo el precio total del
producto por el número de [unidades de] medida en las cuales
el valor de uso contiene su medida, o sea, por ejemplo en el

120 £
. 1.200 varas
tela un precio de 2 sh.1P? Si la vara, que sirve como medida
de la tela, se desarrolla adicionalmente como medida, merced a
la división de la misma en más partes alícuotas, podremos
determinar además el precio de la media vara, etc. De este
modo el precio de cada mercancía se determina calculando su
valor de uso como parte alícuota del producto total y su precio
como parte alícuota correspondiente del valor total generado
por el capital.

Hemos visto que el mismo tiempo de trabajo se representa
en Un cuanto muy diferente de productos, o un valor de
cambio de igual magnitud en cuantos muy diferentes de valores
de uso, con arreglo a los «diversos grados de la productividad o
fuerza productiva del trabajo. Supongamos que en el caso
presente se cuadruplicara la productividad del trabajo textil. El
capital constante —lino, maquinaria, etc.— puesto en movimien-
to por el trabajo representado en 40£ era = 80 £. Si se

caso presente, >» €sto da para cada vara de

132 “Sh.”, abreviatura de “shilling”, “chelín”. 20 chelines = 1 libra.

Las mercancías como producto del capital 119

cuadruplica la productividad del trabajo textil, el mismo pondrá
en movimiento el cuádruple de capital constante, o sea 320 £
de lino, etc. Y el número de varas se cuadruplicaría, pasaría de
1.200 a 4.800 varas. El trabajo textil recién agregado, empero,
se representará ahora como antes en 40 £, ya que su cuanto se
habría mantenido invariable. El precio total de las 4.800 varas,
en consecuencia, es ahora=360 £ y el precio de cada va-
ra=360 £ / 4.800 varas=1 vara a 1sh. El precio de cada

vara habría bajado de 2 sh. o 24 d.133 a 15-sh.ó 18 d.,en —
porque el capital constante contenido en la vara, al transfor-

1 . . . .
marse en tela, habría absorbido"z menos de trabajo vivo adicio-
nal, o porque el mismo cuanto de trabajo textil se distribuiría
en un cuanto mayor del producto. Para el fin que ahora
perseguimos, sin embargo, es mejor tomar un ejemplo en el
cual se mantenga igual el capital total adelantado, “pero donde
la fuerza productiva del trabajo —debido a simples condiciones

naturales, por ejemplo el que una estación sea propicia o [4s8!

desfavorable— [se] represente en diferentes cuantos del mismo
valor de uso, por ejemplo trigo. Supongamos que el cuanto de
trabajo empleado en un acre de campo (spent upon an acre of
land), pongamos por caso para la producción de trigo (pro-
duction of wheat), se representara en £7, de las cuales 4£ en
trabajo adicional nuevo, 3 £ de trabajo ya objetivado en capital
constante. De las 4£, 2 £ representan salario y 2 , plusvalía,
según la relación presupuesta de A = 400 "Pero la

recolección (crop) debe variar (vary) con la variación de [las
condiciones de] la estación.

io del
Total de los grs. one ar. Valor o precio de
Cuando tiene puede vender a producto total

(“When he has -—he can sell)

5 28 sh. 7£

41 31 ídem

4? 35 »

32 40 -

3? 46 sh. 8 d. »*

22 56 »

2 2 70 5 >

* P. 107, An Inquiry into the Connections etc. By a Farmer, Lond.
1773. .

133 Abreviatura (correspondiente en sentido estricto a “denarius”) de “pence”,
“peniques”. 12 peniques =1 chelín.

120 El capital, libro 1, capítulo VI

El valor o precio del producto total del capital de 5 libras
adelantado por acre. se mantiene aquí invariable, = 7 £, ya que
la suma anticipada en trabajo objetivado y en trabajo adicional
nuevo permanece constante. Este mismo trabajo se representa
empero en muy diferentes cuantos de quarters, y por consi-
guiente cada quarter, la misma parte alícuota del producto
total, tiene precios muy diferentes, Esta variación en los precios
de las mercancías singulares producidas con el mismo capital de
ninguna manera modifica la tasa de la plusvalía, la relación
entre la plusvalía y el capital variable o la proporción en que la
jornada laboral íntegra se distribuye entre trabajo pago y traba-
JO impago. El valor total en el cual se representa el trabajo
adicional nuevo se mantiene incambiado, puesto que, al igual
que antes, se ha agregado al capital constante!" el mismo
cuanto de trabajo vivo, y la proporción entre la plusvalía y el
salario, o entre la parte pagada y la impaga del salario, no
cambia aunque al aumentar la productividad del trabajo el
precio de la vara pase de 2 sh. a 17. Lo que ha cambiado con
respecto a cada _vara, es el cuanto total de trabajo textil
agregado a la misma, pero la proporción según la cual ese
cuanto total se divide entre trabajo pago e impago permanece
igual para cada parte alícuota (contenida en la vara) de ese
cuanto total, por mayor o menor que sea éste. Del mismo
modo, en la suposición dada, el aumento del precio del quarter
en el segundo caso (disminución de la productividad del traba-
jo), esto es, el hecho de que el trabajo adicional nuevo se
distribuya entre menos quarters y por lo tanto recaiga en cada
quarter un cuanto mayor de trabajo adicional nuevo, no altera-
rá en nada la proporción según la cual ese cuanto mayor o
menor de trabajo absorbido por cada quarter se distribuye
entre el trabajo pago y el impago; no modificará la plusvalía
total que el capital ha producido, ni la parte alícuota de
plusvalía contenida en el valor de cada quarter, con relación al
nuevo valor agregado al mismo. En la suposición dada, si a
determinado cuanto de medios de trabajo se le áñade más
trabajo vivo, es en la misma proporción que se le añade más
trabajo pago y trabajo impago, y si menos, en la misma propor-
ción se le añade menos trabajo pago y menos trabajo impago,
pero la proporción entre ambas componentes del trabajo adicio-
nal nuevo se mantiene incambiada.

134 En el manuscrito de Marx, lapsus evidente: ““variablen” en lugar de “*
Ñ o , : e “kon-
stanten”. (Nota de la edición de Moscú.) : e o

Las mercancías como producto del capital 121

Prescindiendo de diversas influencias perturbadoras,*% cuyo
análisis es indiferente para nuestro propósito actual, la tenden-
cia y el resultado del modo capitalista de producción consiste
en elevar constantemente la productividad del trabajo, por
tanto en el aumento incesante de los medios de producción
transformados en productos gracias a ese mismo trabajo adicio-
nal; consiste en repartir continuamente, por así decirlo, el
trabajo agregado nuevo entre una masa mayor de productos, y
por ende rebajar el precio de cada mercancía o abaratar las
mercancías en general!? . Pero este abaratamiento de las mer-
cancías no implica, en y para sí, ningún cambio ni en la masa
de la plusvalía producida por el mismo capital variable, ni en la
proporción en la cual el nuevo trabajo agregado contenido en
cada mercancía se divide en pago e impago*” ni tampoco en
la tasa de la plusvalía realizada en cada mercancía. Si determi-
nado cuanto de lino, husos, etc., para su conversión en una
vara de tela absorbe menos trabajo. textil, esto en nada modifi-
ca la proporción con arreglo a la cual ese trabajo mayor o
menor se escinde en pago e impago. El cuanto absoluto de
trabajo vivo recién añadido a determinado cuanto de trabajo ya
objetivado no afecta en nada la proporción en que este cuanto
mayor o menor, variable en cada mercancía, se subdivide en
trabajo pago e impago. Por consiguiente, a despecho de una va-
riación en los precios de las mercancías, derivada de una
variación en la productividad del trabajo, o a pesar de una baja
de estos precios y del abaratamiento de las mercancías, la
proporción entre trabajo pago e impago, en una palabra la tasa
de la plusvalía realizada por el capital, puede permanecer cons-
tante. Si se Operara una variación no en la fuerza productiva
del trabajo recién añadido a los medios de trabajo, sino en la
fuerza productiva del trabajo que crea los medios de trabajo,
medios cuyo precio por ende subiría o bajaría, es igualmente
palmario que esta variación así operada en los precios de las
mercancías, no alteraría la división constante del trabajo vivo
adicional en pago e impago.

A la inversa. Si la variación en los precios de las mercancías
no excluye una tasa constante de la plusvalía, una distribución

135 En la versión rusa de la edición príncipe se intercala aquí, entre corchetes,
obshchuiu tendenziiu (de la tendencia general). El agregado nos parece superfluo.

136 Literalmente, “abaratar los precios de las mercancias cn general” (“die
Warenpreise úberhaupt zu verwohlfeilern”), expresión pleonástica que se repite,
sustantivada, en la línea siguiente,

137 Literalmente: “ni en la división proporcional, contenida cn cada mercancía,
del nuevo trabajo agregado en pago e impago”.

122 El capital, libro E, capítulo VI

constante del trabajo adicional en pagado y no pagado, tampo-
co la constancia de los precios de las mercancías excluye una
variación en la tasa de la plusvalía, un cambio en la división
proporcional del trabajo recién añadido en pago e impago. Para
simplificar la cosa, queremos suponer que en el ramo laboral en
cuestión no ocurre ninguna variación en la fuerza productiva de
todo el trabajo contenido en ella, o sea, por ejemplo en el caso
de arriba, ninguna variación en la. productividad del trabajo
textil, o del trabajo que suministra lino, husos, etc. Según el
supuesto sobredicho, se anticipan 80 £ en capital constante, .20
£ en variable. Estas 20 £ han de representar 20 días (días
laborables, digamos) de 20 tejedores. Conforme a la hipótesis,
producían 40 £, y por lo tanto trabajaban medio día para sí y

- medio para el capitalista. Pero supongamos que la jornada
[250] laboral, que era = 10 horas, se prolongue ahora a 12, con lo
cual el plustrabajo aumentaría en 2 horas por hombre. El día
total de trabajo habría crecido en 1/5, de 10 horas a 12. Como
10:12 = 16 2/3 : 20, ahora únicamente serían necesarios 16
2/3 tejedores para poner en movimiento el mismo capital cons-
tante de 80 £, por consiguiente para producir 1.200 varas de
tela. (Puesto que 20 hombres que trabajan 10 horas, trabajan
200, y 16 2/3 que trabajan 12 horas, trabajan también 200.) O
si dejamos, igual que antes, los 20 obreros, éstos agregarán
actualmente 240 horas en lugar de 200. Y como el valor de
200 horas diarias por semana se expresa en 40 £, el de 240
horas diarias por semana se expresará en 48 £. Por cuanto,
empero, la fuerza productiva del trabajo, etc., se mantiene igual
y como a 40 £ corresponden 80 £ de capital constante, a 48 £
corresponderían 96 £ de capital constante. El capital adelanta-
do ascendería por tanto a 116 £ y el valor de las mercancías
producidas por él = 144 £138 Pero como 120 £ = 1.200 varas,

128 £ son = 1.280. De modo que la vara costaría E = —7£=
2 sh. El precio de cada vara permanecería incambiado, ya que
ésta, al igual que antes, habría costado el mismo- cuanto
total de trabajo objetivado en los medios de trabajo y de
trabajo textil recién añadido. Pero la plusvalía contenida en
cada vara se habría acrecido. Anteriormente de 1.200 vuras

alía > )
salían 20 £ de plusvalía. o sea que de | vara 20€ _ Lo _

' 1.200 120 60
q Sh=4d. Ahora de 1.280 varas salen 28 £, [de 1 vara] 5 1/3

138 En el original, “148 -£”, guarismo que se corrige en la versión rusa sin
indicar, cn nota al pie, que se trate de un error de Marx. Obviamente el valor de las
mercancias producidas por esc capital es de 144 £.

Las mercancías como producto del capital 123

4.99 ya que 5 1/3 x 1.280 = 28 £, que es la suma real de la
plusvalía contenida en las 1.280 varas. Análogamente, las 8 £

icionales de plusvalía son = 80 varas (a 2 sh. por vara), y en
acecto la cantidad de varas ha aumentado de 1.200 a 1.280

varas.

j / ¡e biado; la

El precio de las mercancias permanece aqui incam ;
fuerza. productiva del trabajo se mantiene igual. El capital
anticipado en salarios no experimenta cambios. Ello no obs
tante, el total de la plusvalía aumenta de 20 a 28, o sea en 8,

que resulta de dividir a 20 entre 2 5 65/2140, ya que 8 x 5/2
- WM 20; o sea en 40 o/o. Es éste el porcentaje en que se

ha acrecido la plusvalía total. Por lo que respecta a la e la
lusvalía, empero, la misma en un comienzo €ra de O y
ahora es de 1400/0. ]

Más tarde podríamos revisar estos cochinos números. Por DA
momento basta con que, una vez dados precios constantes ,
las mercancías, la plusvalía crece porque el mismo capita
variable pone en movimiento más trabajo, y por tanto no sólo
produce más mercancías del mismo precio, sino mas mercancias
que contienen más trabajo impago.

El cálculo exacto se muestra en la tabla siguiertte, antes de la
debemos aún señalar que:
us 30 v originariamente =20 días de diez horas (que, en
cuanto días laborables se pueden multiplicar por 6, lo que nada:
cambia en la cosa) y la jornada laboral = 10 horas, tenemos
e este trabajo total = 200 horas. .
Us la jornada de 10 horas aumenta a 12 (y la plusvalía, de 5
a 7), el trabajo total de los 20 será = 240 horas. 40 1
Si 200 horas de trabajo se representan en 40 £, las 2 [e]

harán en 48 £.

Si 200 horas ponen en movimiento un tal constante de
240 pondrán en movimiento uno de * . ]
e 200 horas producen 1.200 varas, 240 horas por su parte
roducirán 1.440 varas. ]
d Y pasemos ahora a la siguiente tabla:

ito: *“ » edición de Moscú).
En el manuscrito: '*28£ ahora 5 1/4 d. (Nota de la edición . A
140 Literalmente: “o sea en 8, que es el 2 1/2 ó 5/2 de 20”. Seguimos aquí la
versión rusa de la edición príncipe: “ili ná 8, chto poluchaictsa ot delicñija 20 na 2
1/2 ili 5/2”.

124 El capital. libro L. capítulo v
¿8
$ MEET
az E
313 23. 205| 3
32 33 33 38 23 E Tasa del
38 3 5 El g 135 E 3 plustrabajo*
cvlolSiada lla > |[£aldelá
I | 80£ 20£|20£|120£| 100%Y1.200| 2sh.| 8d.| 4d. [4:4= 100%
H | 96£ 20£|28£|144£] 140%] 28 |1.440 | 2sh.| 8d.| 421d|41/3:328 = 140%
7:5 = el número de horas ha
aumentado de 5 a7.

A consecuencia del aumento de la plusvalía absoluta, id est,
por la prolongación de la jornada laboral, la relación en el
cuanto total del trabajo empleado ha pasado de 5:5 a 7:5,
de 100 a 140 0/0, y esta relación se manifiesta igualmente en
cada vara. La masa total de la plusvalía, no obstante, está
determinada por el número de los obreros utilizados para alcan-
zar esta tasa más alta. Si éstos, a causa de la prolongación de la
jornada laboral, disminuyeran —si se mantuviera sólo el mismo
cuanto de trabajo que antes, y a causa de la jornada de trabajo
prolongada se redujera el número de obreros utilizados—, el
aumento de la tasa de la plusvalía se mantendría igual, pero no
el de su total absoluto.

Supongamos ahora, por el contrario, que la jornada «de traba-
jo se mantuviera incambiada, = 10 horas, pero que a causa de
un aumento en la productividad del trabajo —no en el capital
constante que emplea el trabajo textil, ni en el trabajo textil
“mismo, sino en otros ramos industriales cuyos productos entran
en el salario— el trabajo necesario se redujera de $ a 4 horas,
de suerte que los obreros trabajaran ahora 6 horas en vez de $
para el capitalista y 4 en lugar de 5 para'sí mismos. La relación

entre el -plustrabajo y .el trabajo necesario era 5:5=100

las2] 100 0/0; es ahora 6: 4= 150 0/0. 100”

Ahora, como antes, 20 hombres utilizados durante 10 ho-
ras= 200 horas, ponen en movimiento, como antes, el mismo
capital constante de 80 £, El valor del producto total es como
antes de 120£, el número de varas=1.200, el precio de la
vara = 2 sh.'ya que absolutamente nada se ha modificado en los
precios de producción. El producto total (en cuanto al valor)
del [obrero] era = 2 £, y el de 20 = 40. Pero si 5 horas diarias =
20 [£] por semana, 4 serán = 16 [£], con las cuales el obrero

Las mercancías como producto del.capital 125

adquiere la misma masa de medios de subsistencia que antes. El

«pago de los 20 [obreros], que ahora sólo cumplen 4 horas de

trabajo necesario, = 16 £ en lugar de las 20 de antes. El capital
variable ha caído de 20 a 16 |£], pero pone en movimiento la
misma cantidad de trabajo absoluto que antes. Este cuanto, no
obstante, se distribuye de diferente manera. Antes 1 12 era
pago, 1/2 impago. Ahora de 10 horas se pagan 4, y 6 no, o sea
2/5 se pagan y 3/5 no; o bien, en lugar de la relación de 5: 5,
tenemos la de 6: 4, y por tanto en vez de una tasa de plusvalía
del 100 0/o una de 150. La tasa de plusvalía ha subido en Un
500/o. En la vara tendremos 3 1/5 d. de trabajo textil pago y
4 4/5 de trabajo impago, lo que equivale a 2: o 24:16,
como arriba. Tendríamos entances:

Tasa del plustrabajo

Valor del
producto
Tasa de la
Plusvalía
Suma de la
plusvalía
Varas

vara

e | trabajo textil
Plustrabajo

N | Precio de la
so | Cuanto de

.|445:315 =24 : 16 =150%o

S
E
Nn
h
w
l=1
=]
h
D
d
a

n1|80/16/24 El 150 Oo;

Comprobamos aquí que el total de la plusvalía es sólo de 24,
en lugar de 28 como en ll. Pero si en III se hubiera invertido el
mismo capital variable de 20, el cuanto total del trabajo utili-
zado sería mayor ya que utilizando un capital variable de 16 se
mantiene igual. Sería mayor en 1/4, puesto que 20 es mayor en
1/4 que 16. Habría aumentado el cuanto total del trabajo
utilizado, no sólo la proporción entre el plustrabajo y el trabajo

- pago. Como en esta nueva proporción 16 [£] suministran 40 £,

20 suministrarán 50, de las cuales 30 de plusvalía, Si 40 £ =
200 horas, 50 = 250 horas. Y si 200 ponen en movimiento 80
c, 250 horas pondrán 100 c. Finalmente, si 200 horas producen
1.200 varas, 250 producirán 1.500. El cálculo sería entonces cl

siguiente:

É
3 [2]
3 3 o en =
£ 23 83 da ER E Tasa
81 35 1258| £ | 8 ENE
clvolp da || > [45 [08] E
Mla| 100120 30 | 150 150 Yo 30 1.500 2sh. |8d.|415 d | 150 %o

126 El capital, libro 1, capítulo VI

Cabe tomar nota, en general, de que a consecuenci
rebaja del salario (debida aquí a la fuerza productiva pod
tada) se requiere menos capital variable para emplear el mismo
cuanto de trabajo, y por ende para emplear el mismo cuanto de
trabajo con mayor ventaja para el capital, puesto que la parte
pagada de este cuanto disminuye con respecto a la impaga; en
cambio si el capitalista continúa invirtiendo la misma masa de
capital variable, gana el doble, porque no sólo [le toca] sobre el
mismo cuanto total una tasa aumentada de la plusvalía, sino
que entonces, a esta tasa aumentada de la plusvalía, explota un
cuanto mayor de abajo, pun su capital variable no ha

ado en magnitud (altho. 1 ¡ j
pamentado, ts | ugh his variable capital has not

Ha quedado demostrado pues:

1) cuando varían los precios de las mercancías la tasa y la
masa de la plusvalía pueden permanecer constantes, y

2) cuando los precios de las mercancías permanecen constan-
tes pueden variar la tasa y la masa de la plusvalía.

Como lo expusimos al analizar la producción de la plusvalía
los precios de las mercancías en general influyen sobre ésta sólo
en la medida en que entran en los costos de reproducción de la
capacidad laboral y, por tanto, afectan su propio valor; una

incidencia a la cual, en períodos más breves, pueden neutralizar
influencias contrapuestas.

, De 1) se desprende que la baja de los precios de las mercan-
cías, derivada del desarrollo que experimenta la fuerza produc-
tiva del trabajo —haciendo caso omiso de la parte de las
mercancías que al abaratarse abarata la capacidad laboral mis-
ma (así como al encarecerse la encarece), el abaratamiento
de las mercancías, decíamos, implica por cierto que se ha
materializado menos trabajo en cada mercancía, o que el mis-
mo trabajo se representa en una masa mayor de mercancías,
por lo cual sobre cada mercancía recae una parte alícuota
menor del mismo; pero no implica, en y para sí, que se haya
modificado la división proporcional del trabajo contenido en
cada mercancía entre trabajo pago e impago. Las dos ktyes
desarrolladas [aquí] tienen validez general para todas las mer-
cancías, esto es, también para aquellas que no entran directa o
indirectamente en la reproducción de la capacidad laboral, y
cuyo abaratamiento o encarecimiento son indiferentes por

tanto para la determinación del valor de la capacidad laboral
misma.

Las mercancías como productos del capital 127

De 2) se deduce (ver HI y Illa), que aunque los precios de
las mercancías se mantengan incambiados y otro tanto ocurra
con la fuerza productiva del trabajo vivo empleada directamen-
te en el ramo productivo y de la cual resultan esas mercancías,
la tasa y la masa de la plusvalía pueden aumentar. (Se hubiera
podido desarrollar igualmente el caso inverso: que pueden dis-
minuir si la jornada total de trabajo se reduce o si, quedando
igual la jornada laboral, en virtud del encarecimiento de otras
mercancías aumenta el tiempo de trabajo necesario.) Esto ocu-
rre porque un capital variable de magnitud dada puede emplear
cuantos muy desiguales de trabajo de fuerza productiva dada (y
el precio de las mercancías se mantiene igual hasta tanto la
fuerza productiva del trabajo no se modifique) o porque un
capital variable de magnitud variante emplea cuantos iguales de
trabajo de una fuerza productiva dada. En suma, un capital
variable de una magnitud de valor determinada no siempre
pone en movimiento los mismos cuantos de trabajo vivo, y por
consiguiente, en la medida en que se le considera como mero
símbolo de los cuantos de trabajo que pone en movimiento, es
un símbolo de magnitud variable.

Esta última reflexión (respecto a (ad) 2) y la ley 2)) muestra
que a la mercancía, como producto del capital, como compo-
nente alícuota del capital, como portadora del capital que se ha
valorizado, la cual por tanto contiene en sí una parte alícuota
de la plusvalía generada por el capital, debemos considerarla de
manera distinta de como lo habíamos hecho al comienzo de
nuestro análisis de las mercancías singulares y autónomas.

(Cuando hablamos de precios de las mercancías, suponemos
siempre aquí que el precio total de la masa de mercancías
producidas por el capital = al valor total de esta masa y por
ende el precio de la parte alícuota de cada mercancía = a la
parte alícuota de esc valor total. El precio en general [es] aquí
tan sólo la expresión monetaria del valor. En nuestro análisis
aún no han figurado hasta aquí valares de diferentes precios.)

La mercancía singular —como producto del capital y, en
realidad, como parte elemental del capital reproducido y valori-
zado— se diferencia de aquella mercancía singular de la cual
habíamos partido como premisa para la formación del capi
tal 141, [se diferencia, decíamos] de la mercancía considerada de
manera autónoma, también cn que —aparte lo dicho hasta aquí,

141 Cfr. Theorien úiber den Mehrwert, parte MI, cap. 20, parágr. 3, p. 109.

128 El capital, libro 1, capítulo VI

los puntos concernientes a la determinación del precio— cuando
la mercancía se vende a su precio no se realiza el valor del
capital adelantado para su producción, y aun menos el de la
plusvalía generada por ese capital. Como meras portadoras del
capital —no sólo materialmente, como parte del valor de uso de
que se compone el capital, sino como depositarias del valor de
que está integrado el capital— las mercancías pueden venderse
al precio correspondiente a su valor y, sin embargo, por debajo
de su valor como producto del capital y como componentes del
producto total en el cual existe por el momento el capital que
se ha valorizado a sí mismo.

En nuestro ejemplo anterior se reproducía un capital de 100 £
en 1.200 varas de lino, cuyo precio era de 120 £. Conforme a la

explicación brindada anteriormente, como teníamos $0 20 20

podíamos presentar la cosa de modo que las 80 £ de ca-
pital constante estuvieran representadas en 800 varas d 2/3
del producto total; 20 £ de capital variable o salario en 200
varas d 1/6 del producto total, y 20 £ de plusvalía igualmente
en 200 varas o un segundo 1/6 del producto total. Ahora bien,
si se vendiera no una vara, sino por ejemplo 800 a su precio =
80 £ y las otras dos partes fueran invendibles, sólo se habrían
reproducido 4/5 del capital originario de 100. Como deposita-
rias del capital total, es decir como único producto actual del
capital total de 100, las 800 varas se habrían vendido por
debajo de su valor, y precisamente 1/3 por debajo de su valor,
ya que el valor del producto total = 120, y 80 sólo = 2/3 del
producto total, pero el cuanto de valor faltante —40 [£]-
equivale al otro tercio de ese producto. Esas 800 varas, incluso
consideradas aisladamente, podrían venderse por encima de su
valor, y sin embargo por debajo del mismo en cuanto portado-
ras del capital total, por ejemplo si se vendieran ellas a 90, pero
las restantes 400 varas sólo a 30 £. No obstante, queremos
soslayar por entero la venta de diversus porciones de la masa de
mercancías por encima o por debajo de su valor, ya que, en
muestra hipótesis, las mercancías en general se venden a su
valor.

De lo que se trata aquí no es sólo, como en el caso de la
mercancía autónoma, de que se venda a su valor, sino de que
se venda a su valor (precio) en cuanto portadora del capital
adelantado para su producción y por ende en cuanto parte
alícuota del producto total del capital. Si de este producto
total de 1.200 varas= 120 £, sólo se venden 800, estas 800 no

Las mercancías como productos del capital 129

representan las 2/3 partes alícuotas del valor total, sino el valor
total íntegro, y por tanto representan un valor de 120 y no de

ancí = 30.842 £-2sh. sino
80, y cada mercancía no es=300 3020 20 £= .
120 -12=3_

= 3 sh. Según esto cada mercancía se habría
800 80 20 7

vendido 50 0%/o más cara que de ordinario 142, a 3 sh. en lugar
de a 2. Como parte alícuota del valor total producido cada
mercancía debe venderse a su precio, y por tanto como parte
alícuota del producto total. No debe venderse como mercancía
autónoma, sino, a modo de ejemplo, como 1/1.200 del produc-
to total, y en consecuencia como complemento de los restantes
1.199/2.000. Se trata de que cada mercancía se venda a Su
precio X el número que constituye el denominador de la misma
como parte alícuota. 193.

(De aquí se desprende ya de por sí, que con el desarrollo de
la producción capitalista y el consiguiente abaratamiento de las
mercancías crece su masa, aumenta el número de las mercan-
cías que deben ser vendidas y por tanto es necesaria una
continua expansión del mercado, [lo cual] constituye una nece-
sidad para el modo capitalista de producción. Sin embargo este
punto (this point) corresponde mejor al libro siguiente (better to
the subsequent book )1%% . (Vemos aquí también por qué un capi-
talista que puede suministrar por ejemplo 1.200 varas a 2 sh., po-
dría no estaren condiciones de entregar 1.300 a ese precio: porque
las 100 adicionales tal vez requirieran variaciones en el capital cons-
tante, que servirían para una producción adicional de 1.200 varas
a ese precio pero no para la de 100 a ese precio, etc.)

142 Literalmente: “sc habría vendido en un 50 0/o demasiado caro”. Seguimos
aquí la versión rusa: “prodovalsa bi na 50 %/o dorozhc obichnogo”.

143 “No es la mercancia singulsr lo que aparece como resultado del proceso,
sino la masa de mercancías cn lus cuales se ha reproducido el valor del capital total
más una plusvalía. 11 valor total producido, dividido por el número de los produc-
tos, determina el valor del producto singular, y sólo en cuanto parte alícuota éste se
convierte en mercancía. Ya no es el trabajo empleado en cada mercancía particular,
que en la mayor parte de los casos no se podría calcular y que en una mercancía
podría ser mayor que en otra, sino el trabajo total, Ídividido] por el número de los
productos, lo que determina el valor del producto singular y lo constituyc como
mercancía. Por consiguiente, para que el capital total se reconstituya con una
plusvalía debe venderse la masa total de las mercancías, cada una a su valor
determinado de esta suerte” (Theorien tiber den Mehrwert, parte WI, cap. 20,
parágr. 3, pp. 109-110).

144 CIr., entre otros lugares, el tomo 11 de Das Kapital, sección 1, cap. ES,
parágr. l, pp. 272-273: y cap. 14, parágr. V. p. 265.

130 El capital, libro 1, capítulo V1

De esto se desprende que la mercancía como producto del
capital se diferencia de la mercancía singular, considerada en su
autonomía, y esta diferencia se pondrá cada vez más de relieve
y afectará también tanto más la real determinación de precios
de la mercancía, etc., cuanto más -y más de cerca hayamos
seguido los procesos capitalistas de producción y circulación.

El punto respecto al cual quisiera aún llamar especialmente
la atención, es el siguiente:

En el Ch. IT, 3, de este libro primero 195 hemos visto cómo
las diferentes partes de valor del producto del capital —valor
del capital constante, valor del capital variable y plusvalía— por
una parte se representan, repitiéndose, en sus partes proporcio-
nales dentro de cada mercancía individual como parte alícuota
del valor de uso total producido y como parte alícuota del
valor total producido; por otra parte, cómo el producto total
puede dividirse en ciertas porciones y cuotas partes del valor de
uso o artículo producido, una de cuyas partes representa única-
mente el valor del capital constante, la otra el del variable, la
tercera finalmente sólo el de la plusvalía. Estas dos representa-
ciones, aunque idénticas en cuanto al fondo de la cosa (como
ya lo señaláramos), se contradicen en su modo de expresarse.
En la última apreciación, en efecto, las diversas mercancías que,
por [ejemplo], pertenecen al lot 1, que meramente reproduce el
valor del capital constante, aparecen como si antes del proceso
de producción no representaran otra cosa que trabajo objeti-
vado. Así, por ejemplo, las 800 varas = 80 £ = al valor del
capital constante adelantado, representan sólo el valor de la
hilaza de alg[odónk aceite, carbón, maquinaria, etc., pero ni
una sola partícula de valor del nuevo trabajo textil agregado,
mientras que por otra parte, sin embargo, considerada como
valor de uso, cada vara de tela contiene, además del lino, etc.,
incluido en ella, determinado cuanto de trabajo textil que
precisamente le ha dado la forma de tela; en su precio de 2 sh.,
la vara de tela contiene 16 d. como reproducción del capital
constante consumido en ella, 4 d. por salario, 4 d. en trabajo
impago materializado en ella. Esta contradicción aparente —que
al no ser solucionada, como veremos más adelante, ha dado
motivo a errores (blunders) fundamentales en el análisis-— es tan
desconcertante a primera vista (at the first view) para quien
sólo tiene en cuenta el precio de la mercancía singular, como Jo

145 Los temas que a continuación señala Marx se analizan, en la edición
definitiva de Das Kapital, en los capítulos 6, “Capital constante y capital variable”
y 7,“La tasa de la plusvalía”, del tono 1.

Las mercancías como productos del capital 131

es la tesis recién formulada de que se puede vender la mercan-
cía singular o determinado cuanto del producto total a su
precio por debajo de su precio; sobre su precio a su precio, y
hasta sobre su precio por debajo de su precio. Un ejemplo de
esta confusión, Proudhon (dar vuelta (verte) | la página ])116

(El precio de la vara, en el ejemplo de más arriba, no [está]
determinado aisladamente, sino como parte alícuota del pro-
ducto total.)

(Lo desarrollado más arriba acerca de la determinación de
precio lo he expuesto anteriormente de la siguiente manera (tal
vez conviniera introducir algunas de estas expresiones en la
exposición precedente [)]:

En un comienzo concebíamos autónomamente la mercancía
singular, como resultado y producto directo de determinado
cuanto de trabajo. Ahora, cuando ella [es] resultado, producto
del capital, el asunto varía formalmente (y más adelante real-
mente en los precios de producción) de esta suerte: la masa
producida de valores de uso representa un cuanto de trabajo =
al valor del capital constante contenido y consumido en el
producto (del cuanto de trabajo materializado trasmitido por
aquél al producto) + el del cuanto de trabajo intercambiado
por el capital variable; una de las partes de dicho cuanto
sustituyó el valor del: capital variable y la otra constituye la
plusvalía. Si el tiempo de trabajo contenido en el capital se
expresa en dinero = 100 £, de las cuales 40 £ forman el capital
variable, y si la tasa de la plusvalía = 50 0/o, la masa total del
trabajo contenido en el producto se expresará en /20 £. Antes
que la mercancía pucda circular, su valor de cambio debe
transformarse en precio. De ahí que si bien el producto total
no es una cosa única y continua --de tal modo que todo el
capital se reproduzca en una mercancía única, como por ejem-
plo una casa—, el capital deberá calcular el precio de la mercan-
cía singular, es decir representar en moneda imaginaria el valor
de cambio de la mercancía singular. Conforme a la diferente
productividad del trabajo, el valor total de 120 £ se distribuirá
entre más o menos productos, de modo que el precio de la
mercancía singular representará, en una relación inversa al nú-
mero total de las mercancías, una parte alícuota mayor o
menor por unidad de las 120 £. Si, por vía de ejemplo, el
producto total es = 60 toneladas de carbón, 60 toneladas serán

146 Esta indicación se refiere a la página 457 del manuscrito [133] (Nota de la
edición de Moscú).

[ass ]

132 El capital, libro I, capítulo VI

entonces = 120 £ = 2 £1%? por tonelada =1220£ ; Si el producto
60

es = 75 toneladas, la tonelada será = 2 = 1 £ 12 sh., si el pro-

22,

= 7 1/2 £,etc. El

al precio total del pro

ducto es = 240 toneladas, será = 240

precio de la mercancía singular, pues, es =
el,número total de los

ducto ; osea.al precio total dividido por el número total de los

productos

productos, los cuales se miden con diferentes medidas, en cada
caso según el valor de uso del producto.

Si, por tanto, el precio de la mercancía singular es = al

precio total de la masa de mercancías (número de toneladas)
producida por el capital de 100 £ dividido por el número total de
las mercancías (aquí de las toneladas), por otra parte el precio
total del producto total = al precio de la mercancía singular
multiplicado por el número total de las mercancías producidas.
Si, con la [mayor] productividad, ha aumentado la masa de las
mercancías, lo mismo ocurrirá con su número, mientras que
habrá caído el precio de la mercancía singular. A la inversa si la
productividad se ha reducido; aumenta entonces un factor, el
precio, y disminuye el otro factor, el número. Hasta tanto se
mantenga igual el cuanto de trabajo adelantado, éste se expre-
sará en el mismo precio total de 120 £, sea cual sea la parte
suya que recaiga en la mercancía, con su masa que varía en
proporción a la productividad del trabajo.
+ Si la parte del precio la parte alícuota del valor total— que
recae sobre el producto singular es menor a causa del mayor
número de productos, o sea a causa de la mayor productividad
del trabajo, también será menor la parte de la plusvalía que
recae sobre aquél, la parte alícuota del precio total en la cual
se expresa la plusvalía de 20 £ y que está ligada al producto.
No por ello, empero, se alterará la relación que media entre
aquella parte del precio de la mercancía singular que expresa la
plusvalía, y aquella parte del precio de la mercancía que repre-
senta el salario o el trabajo pagado.

Ciertamente, al analizar el proceso de producción capitalista
se ha podido [comprobar] que prescindiendo de la' prolonga-
ción de la jornada laboral con el abaratamiento de las mer-

147 Ln cl original, 2 sh.'”; en la versión rusa, correctamente, *2 f. st. (2 £)”.

Las mercancías como productos del capital 133

cancías que,por entrar en el consumo necesario del obrero,
determinan el valor de la capacidad laboral, se da la tendencia a
abaratar la capacidad laboral misma, y por consiguiente, y al
mismo tiempo, a reducir la parte pagada del trabajo y a
prolongar la parte no pagada, siendo igual la duración de la
jornada laboral.

Por lo tanto, mientras que en la hipótesis anterior el precio
de la mercancía singular participa también en la plusvalía, en la
misma proporción en que esa mercancía forma una parte alí-
cuota del valor total, en la misma proporción en que participa
en el precio total, ahora, a pesar del precio decreciente del
producto, aumenta precisamente la parte de este precio que
representa la plusvalía. Que tal sea el caso se debe únicamente
a que en el precio total del producto, a causa de la mayor
productividad del trabajo, la plusvalía ocupa un lugar propor-
cionalmente mayor. A la misma causa obedece la reducción en
el valor de la capacidad laboral: a la acrecentada productividad
del trabajo (ocurriría lo contrario en caso de productividad
decreciente), merced a la cual el mismo cuanto de trabajo, el
mismo valor de 120 £ se representa en una masa mayor de
productos, por lo cual baja el precio de la mercancía singular,
Aunque en consecuencia, baje el precio de la mercancía singu-
lar, aunque el cuanto total del trabajo contenido en ella, y por
tanto su valor, decrezcan, aumenta la parte proporcional de
este precio consistente en plusvalía; o bien en el menor cuanto
total de trabajo encerrado en la mercancía singular, por ejen-
plo en una tonelada, se encierra un cuanto de trabajo impago
mayor que antes, cuando el trabajo era menos productivo,
menor la masa de productos y más alto el precio de la
mercancía singular. En el precio total de 120 £, y por tanto en
cada parte alícuota de esas 120 £, se encierra actualmente más
trabajo impago. [)]

Puzzles análogos desconciertan a Proudhon, ya que éste sólo
mira el precio de la mercancía singular, autónoma, y no la
mercancía como producto del capital total, y por ello no tiene
en cuenta la relación en la cual se divide conceptualmente el
producto total con sus respectivos precios.

“Il est impossible que l'intérét du capital (esto es sólo una
manera especial de llamar a la parte de la plusvalía) s'ajoutant
dans le commerce au salaire de l'ouvrier pour composer le prix
de la marchandise, l'ouvrier puisse racheter ce qu'il a lui-méme
produit. Vivre en travaillant est un principe qui, sous le régime
de Pintérét, implique contradiction.” (“Como el interés del

[a58]

136 o El capital, libro I, capítulo VI

En realidad, lo bueno en los procedimientos de Proudhon es
que al poner de manifiesto abiertamente, con sofística arrogan-
cia, la maraña de los fenómenos económicos, en oposición a los
economistas vulgares (que procuran encubrirla pero son incapa-
ces de comprenderla), la indigencia teórica de estos últimos se
presenta a la luz del día. Así, el señor W[ilhelm] Thucydides
Roscher1%B' caracteriza a Qu'est-ce que [la] proprieté?, de
Proudhon, como “confuso y generador de confusión”. En lo de
“generador de confusión” se manifiesta el sentimiento de impo-
tencia que ante esa confusión experimenta la economía vulgar.
La misma no es capaz de resolver las contradicciones de la
producción capitalista ni siquiera en la forma confusa, superfi-
cial y sofística en que Proudhon las concibe y se las arroja por
la cabeza. No les queda otro recurso que apelar, ante la colec-
ción de sofismas insolubles para ellos, al sentido “común” y
remitirse al hecho de que, al fin y al cabo, las cosas siguen su
curso. Hermoso consuelo para presuntos “teóricos”.

(Nb. Todo este pasaje sobre Proudhon iría mucho mejor en
el C. III, libro 11, o aun después.)

Ahora está resuelta también la dificultad planteada en el Ch.
I. Si las mercancías, que constituyen el producto del capital, se
venden a los precios determinados por su valor, la clase de los
capitalistas en su conjunto venderá entonces las mercancías a su
valor, cada uno de ellos realizará una plusvalía, esto es, venderá
aquella parte del valor de las mercancías que a él no le costó
nada, que no ha pagado. De esta suerte, la ganancia que
obtienen 150 no la alcanzan engañándose mutuamente —lo cual

precio de la mercancía no sólo contiene un excedente sobre 'el salario, sino también
sobre el beneficio, a saber: la parte constante del valor. De modo que según el
razonamiento de Proudhon, cl capitalista con su beneficio no podría comprar
nuevamente la mercancía. ¿Y cómo resuelve Forcade el enigma? Con una frase
inconducente: el crecimiento del capital... La indulgente buena voluntad para
- descubrir en cl mundo burgués el inejor de todos los mundos posibles remplaza, en la
economía vulgar, las exigencias del amor a la verdad y del impulso a la investigación
científica.”
149 Roscher se llamaba, en realidad, Wilhelm Georg Roscher, pero en el prólogo
a su libro Los fundamentos de la economía política se había comparado a sí mismo
con el historiador griego, y de ahí el apodo que le añade Marx. “...Sc ha
proclamado modestamente como el Tucídides de la economía política. Su identidad
con Tucídides tal vez derive de la idea que tiene de éste, a suber: que confundía
continuamente la causa y el efecto” (Theorien úber den Mehrwert, parte 11,
anexos, pág. 499 de la ed. cit.).
150 Literatmente: la ganancia que hacen reciprocamente (“des Gewinn, den sie
wechselscitig machen”). Seguimos la interpretación dada cn la versión rusa: “pribil,
kotoruju oñí poluchaiut”.

Las mercancías como productos del capital 137

sólo puede consistir en que el uno le birle al otro una porción
de la plusvalía que se le había asignado—; no por medio de la
venta de sus mercancías por encima de su valor, sino vendién-
dolas a su valor. Esta premisa, la de que las mercancías se
venden a precios correspondientes a su valor, forma también a
base de las investigaciones contenidas en el libro siguiente a.

El resultado directo del proceso inmediato de la producción
capitalista, su producto, son mercancías en cuyo precio no sólo
se sustituye el valor del capital adelantado, consumido durante
la producción de aquellas, sino que a la vez el plustrabajo
consumido durante esa misma producción está materializado,
objetivado en calidad de plusvalor. En cuanto mercancia, el
producto del capital debe entrar en el proceso de intercambio
de las mercancías, y de este modo no sólo ingresa en el
intercambio real de sustancias, sino que al mismo tiempo expe-
rimenta esas mutaciones formales que hemos presentado como
metamorfosis de las mercancías 1%? . En cuanto se trata tan
sólo de cambios formales —la Conversión de estas mercancías en
dinero y su reconversión en mercancías— ya analizamos ol
proceso en lo que denominamos “circulación simple”, en la
«circulación de las mercancías en cuanto tales. Pero estas mer-
cancías son ahora, a la vez, portadoras del capital; son el
capital valorizado, grávido de plusvalía. Y a ese respecto su
circulación, que ahora [es] al mismo tiempo proceso de repro-
ducción del capital, incluye nuevas determinaciones que eran
ajenas a la consideración abstracta de la circulación ntercantil.
Por ende, ahora debemos considerar la circulación de las mer-
cancías en cuanto proceso de circulación del capital. De esto
nos ocuparenios en el libro siguiente 153,

151 “La ganancia del capitalista no deriva de que éste venda la libra demasiado
cara —la vende a su valor exacto—, sino de que la vende por encima de los costos de
producción que le costaron a él” (Grundrisse, ed. cit., p. 334; vease también la p.
222). Este punto se desarrolla en el capítulo IV, tomo 1, de Das Kapital.

152 Marx se refiere aquí a Zur Kritik der politischen Okonomie. y en particular al
cap. 2, parágr. 2, apartado a. ] o

153 Aquí finaliza el verdadero tema del capítulo vi (cn la numeración dada por
Marx al manuscrito las páginas 441-495, con la intercalación de, las páginas
469246%m y 263-264). El texto que sigue a partir de aquí esta constituido por
páginas sueltas, que evidentemente debian ser retocadas y luego intercaladas cn la
versión ya existente, Las reproducimos en la sucesión fortuita que resulta atenién-
dose a la numeración de Marx, la cual presenta grandes lagunas. (Nora de la edición
de Moscú.)

139

[PAGINAS SUELTAS]

< una disposición temporal sobre > su capacidad de trabajo.
Tan pronto comienza realmente su trabajo, éste ha cesado de
pertenecerle, y por tanto ya no puede venderlo,

La naturaleza peculiar de esta mercancía específica, de la
capacidad de trabajo, implica que con la celebración del contra-
to entre el vendedor y el comprador la mercancía vendida ha
pasado realmente y sólo como valor de uso a manos del
comprador 154 . El valor de cambio de esta mercancía, al igual
que el de cualquier otra, está determinado con anterioridad a la
entrada de la misma en la circulación, puesto que se vende
como capacidad, como fuerza, y para producir esta capacidad,
esta fuerza, se necesitó determinado tiempo de trabajo. Por
consiguiente el valor de cambio de esta mercancía existe antes
de su venta, pero su valor de uso consiste tan sólo en la
manifestación posterior de esa fuerza. La enajenación de la
fuerza y su manifestación real, esto es, su existencia como valor
de uso, no coinciden por lo tanto en el tiempo. Sucede como si
me hubieran vendido el uso de una casa por un mes. El valor
de uso sólo se me habrá entregado totalmente luego de haber
vivido un mes en la casa. Del mismo modo, el valor de uso de
la capacidad de trabajo no se me entrega hasta tanto yo no lo
haya utilizado, en realidad hasta tanto no la haya hecho traba-
jar para mí. En el caso de tales valores de uso, sin embargo,
cuando no coinciden en el tiempo la enajenación formal de la
mercancía por medio de la venta y la cesión real de su valor de
uso al comprador, el dinero del comprador opera al principio,
como hemos visto, en calidad de medio de pago. La capacidad
de trabajo se vende por día, por semana, etc., pero no se paga
sino después de que se la ha consumido durante un día, 'una
semana, etc. En todos los países donde la relación capitalista se
ha desarrollado, la capacidad laboral no se paga hasta después
de que haya funcionado. Por consiguiente, en todas partes el
obrero adelanta al capitalista el uso de su mercancía. la deja

140 El capital, libro 1, capítulo VI

consumir por el comprador, la acredita, antes de cobrar su
valor de cambio. En épocas de crisis, e incluso cuando se
producen bancarrotas aisladas, se pone de manifiesto que ese
constante crédito de pos obreros a los capitalistas —que surge de
a naturaleza especial del valor de uso vendido i
0 y — no es ni
fantasía huera.* cena
- Sin embargo, nada cambia en cuanto a la naturaleza del
intercambio de mercancías, que el dinero funcione como medio
e compra o medio de pago. En la compra se'establece contrac-

* “Louvrier prére son industrie”. (“El obrero presta ividad”
e . sti . su activida
STORCH, Cours d'économie politique, edición petersburguesa, 1815 nn
» 5 Pero, agrega astutamente Storch, “no arriesga nada, salvo de per-
re . . 30n salaire. .. L!ouvrier ne transmet rien de matériel” (“perder su
sal ario. . « El obrero no transmite nada material”) (37, Lc.). “All labour is
psi After it has ceased”. (“Todos lós trabajos se pagan después de su
pino ) (104, An Inquiry into those Principles, Respecting the Nature
A eman *, etc., London, 1821). Otras consecuencias prácticas derivadas
de te modo de pago —que por lo demás se funda en la naturaleza de la
rela ción— no están incluidas en el campo de nuestro análisis. No
o tante, un ejemplo puede ser oportuno. En Londres existen dos clases
de panaderos, los “full priced”, que venden el pan a su precio total, y los
pndersellers , que lo venden por debajo de su precio. La última catego-
sl a abarca más de 3/4 de todos los panaderos (p. XXXII, informe (report)
el comisionado gubernamental H. S. TREMENHERE sobre las Grievances
Complained of by the Journeymen. Bakers, etc., London, 1862). Estos
undersellers de ordinario adulteran el pan agregándole alumbre jabón
potasa purificada, cal, piedra de Derbyshire en polvo, etc. (Véase el libro
azul (Blue book) recién citado, y asimismo el informe del “Committee
A 1855 on the Adulteration of Bread” y C. HASSALL'S, Aduiterations
¡etected, 2-nd edition, London, 1861. Sir JOHN GORDON explicó ante
e comité (committee ) de 1855 que, a consecuencia de esas adulteraciones
pene poor men who lived on 2 lbs. of bread a day did not take in One
fourth of that amount of nutrition” (“los pobres que viven de 2 libras
larias de pan no reciben ni una cuarta parte de esa cantidad en valor
nutritivo ), para no ¿hablar de los injurious effects on health” (“efectos
. inos para la salud ). Un motivo de por qué “una gran parte de la clase
obrera”, aunque está al tanto de la adulteración, toma con su compra el
alumbre, la piedra en polvo, etc., lo menciona Tremenhere (Lc p
XLXVII) 155 y Consiste en que para aquélla “a matter of necessity is to
take, from their baker, or from the chandler's shop whatever bread may be
offered to them” (“es inevitable aceptar de su panadero o del almacén
cualquier tipo: de pan que se les ofrezca”), porque los obreros, que no
reciben el salario antes de que finalice la semana, “only pay for the
week's supply to the family at the week's end” (“no pagan el surtido

155 a número tomano que aparece en el original (“*XLXVIIT”) es obviamente in-
correcto. Se repite en la versión rusa. En Das Kapital (t 1
esta misma cita, XLVIIL. epa Lomo E. p. 182), donde figura

Páginas sueltas 141

tualmente el precio de la capacidad laboral, aunque sólo se
realice más tarde156. Esta forma de pago tampoco modifica
que esta determinación de precio se refiera al valor de la
capacidad laboral y no al valor del producto ni al valor del
trabajo, trabajo que en cuanto tal en modo alguno es una
mercancía.

El valor de cambio de la capacidad laboral, como se ha visto,
se paga al pagar el precio de los medios de subsistencia habi-
tualmente necesarios en un estado dado de la sociedad, y ello
con el fin de que el obrero ejerza en general su capacidad de
trabajo con el grado necesario de fuerza, salud, capacidad vital,
y se perpetúe por medio de reemplazantes.*

familiar antes del fin de semana”) 156. Tremenhere, aduciendo deposicio-
nes de testigos, añade que “it is notorious that bread composed of those
mixtures, is made expressly for sale in this manner” (“es obvio que el pan
compuesto de tales mezclas, se prepara expresamente para venderlo de esa
manera”).

* Perty determina el valor del salario diario como valor de la “daily
food” (“sustento diario”) que le alcance al obrero “so as to live, labour
and generate” (''como para vivir, trabajar y procrear”). (69, Political
Anatomy of Ireland, (1672) edition, London, 1691. Cito según Dureau de
la Maile.)

“The price of labour is always constituted of the price of necessaries”
(“el precio del trabajo ha estado constituido siempre por el precio de los
artículos imprescindibles”). El obrero no recibe el salario correspondiente
“«whenever the price of necessaries is such, that the labouring man's wages
will not, suitably to his low rank and station, as a labouring man, support
such a family as is often the lot of many of them to have” (“siempre que
el precio de los artículos imprescindibles sea tal que el salario del traba-
jador no alcance para mantener, con arreglo a su bajo rango y posición
social, una familia tal como a menudo les cabe tener en suerte a muchos
de ellos”) (p. 19, JACOB VANDERLINT, Money Answers all Things,
London, 1734).

“Le simple ouvrier, qui n'a que ses bras et son industrie, n'a rien
qu'autant qu'il parvient a vendre A d'autres sa peine... En tout genre de
travail il doit arriver et il arrive en effet, que le salaire de P'ouvrier se
borne á ce qui lui est nécessaire pour lui procurer sa subsistance”. (“El
simple obrero, que no posee más que sus brazos y su oficio, nada tiene
salvo que logre vender a otros su trabajo. .. En todo tipo de trabajo debe
ocurrir y ocurre, en efecto, que el salario del obrero se reduce a lo que le
es preciso para procurarse la subsistencia”.) (TURGOT, Réflexions sur la
formation et la distribution des richesses (1766), Ciuvres, t. Il, p. 10
édition Daire, París, 1844.)

156 Hasta aquí, el texto de estas páginas sueltas corresponde aproximadamente a
un fragmento del parágr. 3 (“Compraventa de la fuerza de trabajo”) del cap. 4 de
Das Kapital, tomo I, pp. 181-183.

142 El capital, libro 1, capítulo VI

Si el hombre se distingue de todos los demás animales por lo
ilimitado y dilatable de sus necesidades, no existe por otra parte
ningún animal que pueda restringirlas en el mismo e increíble
grado y que pueda reducirse a igual mínimo en sus condiciones
de vida, en una palabra, que tenga semejante talento para irlan-
dizarse 15%. No es el tema aquí donde nos ocupamos del valor de
la capacidad laboral, ese mínimo físico de la existencia. Al igual

“The price of the necessaries of life is, im fact, the cost of producing
labour” (“el precio de los artículos necesarios para la vida es, de hecho, el
costo gue insume producir el trabajo”) (48, nota, MALTHUS, Inquiry
into efc. Rent, London, 1815) 157. “De un cuadro sinóptico donde se
comparen los precios de los cereales y los salarios desde el gobierno. de
Eduardo II, por tanto desde hace 500 años, se desprende que la entrada
diaria del trabajador en este país ha estado más a menudo por debajo que
por encima de un peck de trigo (= 1/4 de bushel); que un peck de trigo
constituye una especie de punto medio, más bien algo por encima del
punto medio, en torno al cual los salarios, expresados en grano, han
oscilado según la oferta y la demanda” (MALTHUS, Principles of Political
Economy, 2-nd edition, London, 1836, p. 254).

“The natural price of any article, is that... bestowed upou its pro-
duction. .. lts (labour's) natural price... consists in such a quantity of
the necessaries and conforts of life, as, from the nature of the climate and
the habits of the country, are necessary to support the labourer, and to
enable him to rear such a family as may preserve, in the market, an
undiminished supply of labour,.. The natural price of labour. .. though
it varies under different climates, and with the different stages of national
improvement, may, in any given time and place be regarded as very nearly
stationary”. (“El precio natural de cualquier artículo es el. .. empleado en
su producción... Su precio natural (el del trabajo)... equivale a la canti-
dad de medios de subsistencia y de disfrute que, conforme a la naturaleza
del clima y los hábitos del país, sean necesarios para sustentar al traba-
jador y permitirle la crianza de una familia tal que pueda mantener, en el
mercado, una oferta de trabajo no disminuida... El precio natural del
trabajo. .. aunque varía bajo climas diferentes y en diferentes estadios de
prosperidad nacional, puede considerarse, en cualquier época y lugar
dados, como casi totalmente estacionario”.) (R. TORRENS, An Essay on
the External Corn Trade, London, 1815, p. 55-56 passim,) 158

157 Hasta aquí, el texto de esta nota coincide prácticamente con la nota 1 del
cap. 10 del tomo 1 de Das Kapital.

158 Parcialmente, esta cita de Torrens figura en la nota 46 del cap. 4 del tomo 1
de Das Kapital.

159 Optamos por una traducción más bien literal (en Marx: “welches dasselbe
Talent zum Verirlándern besitzt”). En la versión rusa leemos: “que tenga el talento
para vivir como se vive en Irlanda” (“kotóroie obladalo bi talantom zhit' tak, kak
zhivut y Irlandii”). Véase Grundrisse, p. 196, donde Marx habla del “nivel de
irlandeses, de los asalariados para los cuales el mínimo más bestial de necesidades, de
medios de subsistencia, se presenta como cl único objeto y fin de su intercambio
con el capital”.

Páginas sueltas 143

que en el caso de cualquier otra mercancía, el precio de la capaci-
dad de trabajo puede subir por encima de su valor o de caer por
debajo de él, esto es, divergir en uno u otro sentido del precio
que no es más que la expresión monetaria del valor mismo. El
nivel de las necesidades vitales mismas, cuyo valor total consti-
tuye el valor de la capacidad laboral, puede ascender o descen-
der160 . No es éste, empero, el lugar indicado para analizar estas
oscilaciones, que corresponde tratar en la teoría del salario. En
el curso ulterior de esta investigación se verá que, para el
análisis del capital, es de todo punto indiferente que se presu-
ponga alto o bajo el nivel de las necesidades de los obreros. Al
igual que en la teoría, en la práctica se parte del valor de la
capacidad laboral como de una magnitud dada. Un poseedor de
dinero que, a modo de ejemplo, quiera convertir su dinero en
capital, digamos que en el capital de explotación de una fábrica
algodonera, ante todo procura informarse sobre el nivel medio
de los salarios en la localidad donde proyecta construir la
fábrica. Sabe que al igual que los precios del algodón, el salario
continuamente se aparta del término medio, pero sabe igual-
mente que estas oscilaciones se compensan. Por ello, en sus
cálculos presupuestales el salario entra como una magnitud de
valor dada. Por lo demás, el valor de la capacidad laboral
constituye la base consciente y declarada de las trades” unions,
cuya trascendencia para la clase obrera inglesa difícilmente
pueda sobrestimarse. Las trades*' unions no persiguen otro fin
que el de impedir que el nivel del salario descienda por debajo
del tradicionalmente dado en las diversas ramas de la industria,
que se rebaje el precio de la capacidad laboral con respecto a
su valor. Saben, naturalmente, que un cambio en la relación
entre la oferta y la demanda provoca un cambio en el precio
del mercado. Por un lado, empero, una cosa es que ocurra un
cambio de esa índole, y otra muy distinta es que el comprador
sostenga unilateralmente que se ha verificado tal cambio. Por
otra parte, media “una gran diferencia entre el nivel salarial
determinado por la oferta y la demanda!8l, esto es, el nivel
que resulta de la honesta (air) operación del intercambio

160 “...El volumen mismo de las llamadas necesidades includibles, así como la
forma de su satisfacción, es un producto histórico” (Das Kapital. tomo 1, sección II,
cap. 4, parágr. 3, p: 179). Cfr. también “Grundrisse”. pp. 425-426.

161 En el manuscrito, según nota de la edición de Moscú, se lec aquí ““Nachfrage
und Zufrage” (“demanda y demanda”: se trata de sinónimos). El orden de los
términos en inglés “supply and demand”--. diferente del habitual en alemán

“Nachfrage und Zufubr”, demanda y oferta— explica tal vez el lapsus de Marx.

144 El capital, libro 1, capítulo VI

mercantil, cuando el comprador y el vendedor tratan en un pie
de igualdad, y el nivel salarial que el vendedor, el obrero, ha
tenido que dejar caer cuando el capitalista negocia individual-
“mente con cada hombre e impone una rebaja aprovechándose
de la miseria fortuita de diversos obreros (que no depende de la
relación general entre la oferta y la demanda). Los obreros se
asocian para ponerse hasta cierto punto, en el contrato sobre la
venta de su trabajo, en pie de igualdad con el capitalista. Es
esto lo racional (el fundamento lógico) de las trades” unions.”*
A lo que éstas aspiran es a “que la indigencia directa ocasional
de un obrero no lo fuerce a contentarse con un salario menor
del que la oferta y la demanda, anteriormente, han establecido
en el ramo determinado de trabajo”,** y con ello a rebajar,
con respecto a su nivel habitual, el valor de la capacidad laboral
en determinada esfera. Este valor de la capacidad laboral es
“considerado por los obreros mismos como el salario mínimo;
por el capitalista como salario uniforme, regular, de todos los
obreros en un ramo de la producción”***. Por eso los sindicatos
nunca permiten a sus miembros trabajar por debajo de ese
salario mínimo****,

* J, T. DUNNING (Secretary to the London Consolidated Society of
Bookbinders), Trades, Unions and Strikes: their Philosophy and Inten-
tion. London, 1860, p. 6, 7.

** /lc,p17. *** L.c, p.17.

+ Se comprende que los capitalistas denuncien esta “uniform rate of
labour” (“tarifa uniforme del trabajo”) como una intromisión en la
libertad personal del obrero, como un obstáculo que impide al capitalista
seguir los impulsos de su corazón y recompensar especialmente los talen-
tos peculiares. El señor DUNNE 162, cuyo escrito recién citado no sólo
acierta en cuanto a la cosa, sino que además la trata con feliz ironía,
responde que las trades” unions le permiten al capitalista “to pay for
superior skill or working ability, as much more as he pleases” (pagar,
tanto más como quiera, por una superior destreza o capacidad de traba-
jo”), pero le impiden rebajar a los 99/100 de la masa de los salarios,
esto es, al salario de la “common run of men” (“gente común y corrien-
te”), de los obreros medios en cada ramo de la producción, por debajo
del “salario mínimo”, esto es, le impiden rebajar el valor acostumbrado de
la capacidad laboral media. Es sumamente comprensible que un revie-
wer 163 de Edimburgo (1860, Sobre las Combinations of Trades) haya
denunciado las coaliciones obreras contra el despotismo del capital, ta-
chándolas de esclavitud a la que se sometían voluntariamente, con incom-
prensible ceguera, esos británicos nacidos libres (freeborn Britons). En la

162 Lapsus por DUNNING. (Nora de la edición de Moscú.)
163 “Reviewer”: crítico. Se trata de H. 1. Collins, acérrimo enemigo de los
sindicatos.

Páginas sueltas 145

Son sociedades de seguros fundadas a tal efecto por los
trabajadores mismos. Un ejemplo puede ilustrar el objetivo de
estas coaliciones obreras, constituidas para proteger el valor de
la capacidad de trabajo. En todas las empresas de Londres
existen los llamados “sweaters” (expoliadores de sudor). “Un
sweater es aquel que se encarga de entregar a un primer
empresario, al salario habitual, cierta cantidad de trabajo, pero
que la hace ejecutar por otro a un precio inferior, esta diferen-
cia, que constituye su beneficio, la obtiene expoliando el sudor
a los-obreros que ejecutan realmente el trabajo”* y no repre-
senta otra cosa que la diferencia entre el valor de la capacidad
laboral, pagado por el primer empresario, y el precio que por
debajo del valor de la capacidad laboral paga el sweater a los
verdaderos obreros**. Dicho sea entre paréntesis, sumamente

característica. . .166
Por ejemplo en los talleres ceramistas (potteries) ingleses se

guerra cada cual desea que el ejército enemigo no se someta al despotismo
de la disciplina. Pero el crítico (reviewer), moralmente indignado, descu-
bre algo aún peor. ¡Las trades' unions perpetran un sacrilegio, pues infrin-
gen las leyes del libre comercio (free trade)! ¡Qué horror! (Quelle ho-
rreur! ) El señor Dunne 164 responde, entre otras cosas: “It would not be
a free exchange of blows, if one of the parties were to have one arm
disabled or tied down, while the other had the free use of both... The
employer wishes to deal with his men singly, so that he whenever he
pleases, may give the “sweaters? price for their labour; their right arm as
bargainers being tied down by their necessities in its sale. This he calls
free trade, but the freedom is all on his own side. Call it trade, if you
will, it is not free exchange.” (“No estaríamos ante un libre intercambio
de golpes si uno de los contendores tuviera un brazo inutilizado o atado,
mientras que el otro gozara del uso expedito de ambos... El patrón
pretende tratar de a uno con sus hombres, de manera de poder pagarles,
cuando le venga en gana, un precio de *negrero? 165 por su trabajo; el
brazo derecho de cada obrero, como negociador, está atado por la nece-
sidad de vender ese trabajo. A esto se le llama libre comercio, pero la
libertad está toda del lado del patrón. Llámesele comercio, si se quiere,
pero no es un intercambio libre”.) (47, 1.c.)

* L.c., p. 6.

** “Se ha formado en Londres una asociación filantrópica que aspira a
celebrar contratos de compra, por vestimenta militar, a los mismos precios

164 Lapsus por DUNNING. ¡Nota de la edición de Moscii.)

165 Traducimos aquí “sweater” por “negrero”. Véase en el texto, más adelante,
ul significado exacto de “sweater”.

166 Aquí se interrumpe el texto de la p. 25 del manuscrito (Nota de la edición
de Moscú). |Las páginas que siguen contienen materiales para el capítulo 19 — “El
pago a destajo” - del tomo 1 de Das Kapital. |

146 El capital, libro I, capítulo VI

,

utiliza la forma del pago a destajo para tomar jóvenes aprendi-
ces (apprentices) (a partir de los 13 años) pagándoles menos
por pieza, de tal suerte que, precisamente en su período de
desarrollo, aquéllos se matan trabajando “para mayor provecho
de su patrón”. Oficialmente se reconoce a éste como uno de
los motivos del descaecimiento de la población en las fábricas
de cerámica”.

Una vez que el aumento del salario total (por ejemplo del
semanal) en aquellas ramas de trabajo donde acaba de introdu-
cirse el destajo (task work) —aumento producido, digamos, a
causa de una intensidad acrecentada del trabajo— ha alcanzado

que el gobierno paga actualmente a los contratistas (“contractors”), pese
a lo cual abonará a las hambrientas costureras un suplemento de 30 0/o
sobre sus salarios presentes. Este resultado se alcanzará poniendo a un
lado al “intermediario” (“middleman””), cuyas ganancias deberán benefi-
ciar al material humano al que hasta aquí había explotado. Pese a todas
las ventajas que la sociedad puede brindar, una costurera no puede ganar
más de 1 shilling por 10 horas de trabajo ininterrumpido con las camisas
militares, a razón de dos camisas por día, y con las prendas de vestir no
más de 1 sh. 6 d. por día, por 12 horas de trabajo. En las relaciones
contractuales presentes, sus salarios oscilan entre 5 y 8 d. por 10 hs. de
trabajo, para lo cual ellas deben poner aún el hilo, etc.” (Times, 13 de
marzo de 1860)

* “There are, in the employ of the manufacturer, many youths who are
taken as apprentices at the early age of 13 and 14 as flat-pressers and
hollow-ware pressers. For the first two years they are paid weekly wages
of 2 s. to 3 s. 6 d. per week. After that they begin to work on the
piece-work system, eamning journeymens” wages. “The practice”, as Longe
says, “of employing a great number of apprentices and taking them at the
age of 13 and 14 is very common in a certain class of manufactories, a
practice which is not only very perjudicial to the interests of the trade,
but it is probably another great cause to which the bad constitutions of
the potters is to be attributed. This system, so advantageous to the
employer, who requires quantity rather than quality of goods, tends direc-
tly to encourage the young potter greatly to overwork himself during the
4 or 5 years during which he is employed on the piece work system, but
at low wages.? The consequences of overwork in the hot stoves at that
early age may readily be anticipated.” ('“Hay muchos jóvenes, empleados
por el manufacturero, que son tomados en calidad de aprendices a la
temprana edad de 13 y 14 años como prensadores de piezas de cerámica
huecas y prensadores de piezas planas. Durante los dos primeros áños se
les paga salarios semapales que van de 2 chelines a 3 chelines y 6 peniques
por semana. “La práctica”, como dice Longe, *de emplear un gran núme-
ro de aprendices y tomarlos a la edad de 13 y 14 años es muy común en
cierto tipo de manufacturas, la misma no sólo es muy perjudicial desde el
punto de vista del oficio, sino que es probablemente otra de las grandes cau-
sas a las cuales se puede atribuir la mala condición física de los alfareros. Este
sistema, ian ventajoso para el patrón, que exigc cantidad más que calidad

Páginas sueltas 147

cierto nivel, ello para los mismos patrones (masters) ya consti-
tuye un motivo de reducción del salario, puesto que lo conside-
ran más alto de lo que es bueno para el obrero. De este modo
se desenmascara directamente el task work como un medio
para la rebaja del salario*.

Debe dejarse claramente sentado, en sí y para sí, que la
forma como se paga el salario, no modifica nada, en sí y para
sí, en la naturaleza de éste —la cual, por lo demás, conforme a
la índole técnica del trabajo admite tan sólo una o la otra
forma—, aunque una forma de pago puede favorecer más que la
otra el desarrollo del proceso capitalista de producción.

Está claro que las diferencias individuales del salario, que con
el pago a destajo tienen un campo más amplio que con el pago
por tiempo, no constituyen más que anomalías con respecto al
nivel del salario. Pero el pago a destajo tiene una tendencia,
cuando no está refrenada por otras circunstancias, a rebajar
incluso ese nivel 168,

de bienes, lleva directamente a que el joven alfarero trabaje de manera
enormemente excesiva -los 4 ó 5 años durante los cuales está empleado
bajo el sistema de pago a destajo, pero con bajas remuneraciones.” Son
fácilmente previsibles las consecuencias de tan duro trabajo, a edad tan
temprana, junto a los caldeados hornos de gerámica.”) (XIII, Children's
Employment Commission. “First Report”. London, 1863) 167

* Indeed, the main objection in different trades to working by the
piece is the complaint that, when the men are found to earn good wages
at it, the employer wishes to reduce the price of the work, and that it is
so often made use of as a means of reducing wages.” (“Por cierto, la
principal objeción que se plantea en diversos “oficios contra el trabajo a
destajo es la queja de que cuando los obreros logran ganar buenos salarios
con él, el patrón procura reducir el precio del trabajo, y que suele
recurrirse al mismo como medio de reducir los salarios.”) (DUNNE169,
Le., p. 22).

os

167 Cfr. Das Kapital, tomo 1 seccion Il, cap. 8, parágr. 3, donde aparece más
información acerca de las condiciones de trabajo en esos talleres.

168 En el manuscrito el párrato precedente está tachado con una raya ver-
tical (Nota de la edición de Moscú). [Cfr. Das Kapital, tomo I, secc. VI, cap.
19, pp. 581-582: “Pero el mayor campo de acción que el pago a destajo
brinda a la individualidad, por un lado tiende a desarrollar la individualidad y
con ella el sentimiento de libertad, de autonomía y el autocontrol de los
obreros; por el otro lado su competencia recíproca.” Véase también en el pre-
sente volumen, p. 150.]

169 Debiera decir: DUNNING. (Nota de la edición de Moscú).

148 El capital, libro 1, capítulo VI

El salario1?70 como precio total del trabajo medio cotidiano,
contradice el concepto del valor. Todo precio ha de ser redu-
cible a un valor ya que el precio en y para sí es tan sólo la
expresión monetaria del valor, y la circunstancia de que precios
reales estén.encima o debajo del precio correspondiente a su
valor, en nada afecta el hecho de que son expresiones cuantita-
tivamente incongruentes del valor de la mercancía, aun cuando
en el caso propuesto anteriormente sean también cuantitativa-
mente demasiado altos o demasiado bajos. Pero aquí, en el
precio' del trabajo, existiría una incongruencia cualitativa.

Nota 16. A la p. 244. “When corn forms a part of the
subsistance of the labourer, an increase in its natural price,
necessarily occasions an increase in the natural price of labour;
or, in other words, when it requires a greater quantity of
labour to procure subsistance, a greater quantity of labour, or
Of its produce, must remain with the labourer, as his wages.
But, as a greater quantity of his labour, or (what is the same
thing) of the produce of his labour, becomes necessary to the
subsistance of the labouring manufacturer, and is consumed by
him while at work, a smaller quantity of the productions of
labour will remain with the employer.” (“Formando el cereal
parte de la subsistencia del trabajador, un aumento en su precio
natural motiva necesariamente un aumento en el precio natural
del trabajo; o bien, en otras palabras, cuando se requiere una can-
tidad mayor de trabajo para procurarse la subsistencia, una canti-
dad mayor de trabajo —o de su producto— debe quedar en ma-
nos del trabajador, en calidad de salario. Pero como una can-
tidad mayor de su trabajo o (lo que es lo mismo) del pro-
ducto de su trabajo se vuelve necesaria para la subsistencia
del trabajador fabril y es consumida por éste durante su
trabajo, al patrón le corresponderá una cantidad menor de los
productos del trabajo.”) (235, 236, R. TORRENS: An Essay
on the External Corn Trade, 1815.)

Como el valor de una mercancía = al trabajo necesario
contenido en la misma, el valor de una jornada laboral —eje-
cutándose el trabajo, por lo demás, bajo condiciones de
producción adecuadas y con la medida social habitual media
de intensidad y destreza— sería igual al jornal contenido
en ella, lo que es un disparate y no da determinación algu-

170 “Arbeistslohn” admite no sólo la traducción “salario” sino tambieñ la de
“jornal”, que en rigor podría corresponder aquí ya que Marx se ocupa en este lugar
del “trabajo medio cotidiano”. Preferimos, sin embargo, mantener el término “sala-
rio”, más amplio, también en este caso.

Páginas sueltas . 149

na2?1, El valor del trabajo —esto es, el precio del trabajo
despojado (cualitativamente) de su expresión monetaria— us
pues una expresión irracional y, en realidad, meramente una
forma trastrocada y tergiversada del valor de la capacidad labo-
ral. (El precio que no pueda reducirse a valor, sea directamente
o a través de una serie de términos intermedios, expresa cual-
quier intercambio meramente fortuito de no importa qué cosa
por dinero. Y de esta suerte, cosas que conforme a su naturale-
za no son mercancías —y que por tanto en este sentido son
ajenas al comercio de los hombres (extra commercium homi-
num)— se convierten en mercancías gracias a su intercambio
por dinero. De ahí el nexo entre venalidad y corrupción, [por
un lado], y relación monetaria [por el otro]. Como el dinero
es la forma modificada de la mercancía, es difícil ver de dónde
procede ni en qué se transforma: conciencia, virginidad o pa-
as???)
P Pero tan irracional como el pago según el tiempo de trabajo
cuando se toma a ese modo de pago como forma más directa
del salario, es el pago a destajo cuando debe servir directamente
como expresión de una relación de valor. En una mercancía
cualquiera, por ejemplo (prescindiendo del capital constante
conténido en ella), está objetivada una hora de trabajo = 6 d.,
digamos. El obrero recibe 3 d., o sea que el valor de este
artículo, en lo que respecta al obrero, no está determinado por
el valor contenido en el mismo, medido por el tiempo de
trabajo. Por ende, este pago a destajo en realidad no expresa
directamente una relación de valor. No se trata, pues, de medir
el valor de la pieza por el tiempo de trabajo contenido en ella,
sino, por el contrario, de medir por la pieza el tiempo de
trabajo necesario empleado por el obrero. El salario que recibe
el obrero, por consiguiente, es pago por tiempo, ya que la pieza
tiene solamente la función de medir el tiempo por el cual aquél
percibe el salario, así como la de servir como garantía de que
sólo se ha empleado el tiempo de trabajo necesario, o sea
trabajado con la intensidad adecuada, y que su trabajo (como
valor de uso) ha tenido la calidad pertinente. El pago a destajo,

171 La parte final de la frase (“und gar keme Besummung abgibt”) es un tanto
oscura. En la versión rusa de la edición príncipe, en lugar de una traducción literal
(como la nuestra), se lee: “i ñe sootvietstvuiet ñikakoi tsieli” (“y no corresponde a
finalidad alguna”.

172 “Así como en el dinero se ha borrado toda diferencia cualitativa de las mercan-
cías, él borra a su vez, en su condición de nivelador radical, todas las diferencias >, etc,
Das Kapital, tomo 1, sección 1, cap. 3, parágr. 3, apart. e, p. 137. Véase también Die

150 El capital, libro I, capítulo VI

pues, no es otra cosa que determinada forma del pago por
tiempo, que a su vez es solamente la forma modificada que
corresponde al valor de la capacidad laboral, o bien el precio
—correspondiente cuantitativamente a ese valor o divergente del
mismo— de la capacidad laboral. Si bien el pago a destajo tiene
la tendencia a dejar un campo más libre a la individualidad del
obrero, y por tanto a elevar en mayor o menor grado, con
respecto al nivel general, el salario de tales o cuales obreros,
tiende sumamente, asimismo, a rebajar el salario de otros obre-
ros con relación a ese nivel e incluso a abatir ese nivel por
medio de la competencia entre los obreros, acicateada y llevada
a su máxima tensión.

Por cuanto la intensidad del trabajo —bajo circunstancias en
lo demás iguales— se mide por la masa de productos que
suministra el obrero en un tiempo determinado, es menester, al
comparar el pago por tiempo (a modo de ejemplo, el pago de
una jornada laboral de extensión determinada) en diversos
países, comparar a la vez qué ocurre con estos salarios cuando
se les expresa como pago a destajo 173, Unicamente de esta
manera percibimos la verdadera relación entre el trabajo necesa-
rio y el plustrabajo, o entre el salario y la plusvalía. Encontra-
remos a menudo, entonces, que aunque aparentemente el pago
por tiempo es más elevado en países ricos, el pago a destajo es
más alto en países pobres; en éstos, pues, el obrero de hecho
requiere una parte mayor de la jornada laboral para la repro-
ducción de.su salario que en aquéllos, o sea que la tasa de la
plusvalía es aquí menor que allí y el salario por ende es
proporcionalmente mayor!”* , De hecho, pues, el precio real
del trabajo es aquí mayor que allí. Al comparar diversas nacio-
nes, [encontramos que] la intensidad —además de la duración y
de la productividad, independiente del obrero individual— pre-
senta diferencias tan señaladas como la duración de la jornada
laboral. La jornada nacional de trabajo más intensa equivale a
la menos intensa + x. Si tomamos la jornada laboral de los
países productores de oro y plata como medida de la jornada la-
boral internacional, tendremos que por ejemplo la jornada
laboral inglesa de 12 horas, más intensa, se expresará en más
oro que la española, menos intensa; esto es, con relación a la
jornada laboral media realizada en oro y plata, alcanzará un

173 Cfr. el breve capítulo 20 del tomo 1 de Das Kapital: “Diversidad nacional de
los salarios”.

174 Literalmente: “y el salario proporcional por ende es mayor” (““und der
verháltnismáissige Arbeitslohn daher grósser”).

Páginas sueltas 151

nivel más elevado. Considerando la jornada íntegra de una
extensión dada, un salario nacional más elevado —más elevado
no sólo en cuanto al valor de uso, sino al de cambio y por
tanto también en expresión monetaria (una vez presupuesta un
valor dado del oro y la plata, una expresión monetaria más
elevada habrá de expresar siempre más valor, y una más baja
siempre menos valor; si consideramos simultáneamente los sala-
rios que perciben en dinero los obreros en naciones diferentes,
el valor del oro y la plata estará siempre presupuesto como
dado, ya que incluso un cambio en ese valor es simultáneo para
las diversas naciones, o sea que, en lo referente a su relación
recíproca, no existe ningún cambio)—; [un salario nacional más
elevado, decíamos,] de hecho no supone, por consiguiente, un
precio más alto del trabajo, como precio para determinado
cuanto de trabajo. En el caso de una jornada laboral más
prolongada, como en el de una mayor intensidad del trabajo, lo
cual en el plano internacional es la misma cosa, el salario puede
ser más alto en un país que en otro, pero sin embargo, en
primer lugar, constituir una parte menor de la jornada total, es
decir ser relativamente menor, y en segundo lugar, incluso,
representar un precio menor del trabajo Por ejemplo, si el
obrero percibe diariamente 3 sh. por 12 horas, esto es menos
que si su jornal asciende a 2 1/2 sh. por 11 horas, puesto que
esa hora de plustrabajo incluye una utilización mucho mayor y
por tanto una reproducción más rápida de capacidad laboral.
Aun mayor sería la diferencia si los 2 1/2 sh. por 10, y los 3
por

“Although skill and mechanical science may do much, the
preponderance of the vital elements is essential in the extension
of manufactures. The system of morcellement, in preventing a
rapid development of the population, has thus tended indi-
rectly to retard the extension of manufactures. 1t has also had
that effect in a direct manner. 1t has retained a large popu-
lation attached to and occupied upon the soil. The cultivation
of the soil is their primary occupation —that which is followed
with pride ant contentment— their employment in spinning,
weaving, and the like is but a subsidiary one necessary for their
support. Their savings are hoarded for the purpose of increasing

175 Faltan las páginas 261 y 262. En vez de esa continuación existe una página,
la numerada 379, que por su tema tiene, hasta cierto punto, una relación no forzada
con el texto precedente. Marx tituló esa página: “ad b) Diferente centralización de
los medios de producción en los diversos pueblos”. Tras ese epígrafe figura el texto
siguiente. (Nota de la edición de Moscú).

152 El capital, libro I, capítulo VI

their inheritance and they are not prone to wander from home in
search of fresh occupation or new habits. (Luego, precisa-
mente aquí, donde saving = hoarding relatively to a hig degree
still exists, and is able to exist under the given circumstances, is
the formation of capital, relatively speaking, and the develop-
ment of capitalist production, prevented, in comparison to
England by the very same econominal conditions that are
favourable to the hoarding etc.) The position of a proprietor,
the possession of a house, of a plot of ground, is the chief
object also of the factory operative, and of almost every poor
man who hast not already a property; in fact, all look to the
land. From this description of the character and occupations of
a very numerous class of the French people, it will be readily
inferred that, unlike that of England, the manufacturing in-
dustry of France is represented by small establishments (se ve
aquí cuán necesaria es la expropiación de la tierra para el
desarrollo de la gran industria) some moved by steam and
water, many dependent for their moving power upon animal la-
bour and many factories still employing manual labour only. The
characteristic of French industry is well described by Baron C.
Dupin, as consequent upon the system of the tenure of land.
He says: * As France is the country of divided properties, that
of small holdings, so it is the country of the division of
industry, and of small workshops”. (“Aunque la destreza y la
ciencia mecánica tienen gran importancia, la preponderancia del
elemento vivo es esencial en la extensión de las manufacturas.
El sistema de la parcelación, al impedir un rápido desarrollo de
la población, ha tendido indirectamente, de esta suerte, a retar-
dar la extensión de las manufacturas. Ha alcanzado ese efecto,
también, de manera directa. Ha retenido a una población nume-
rosa ligada a y activa en la tierra. El cultivo de la tierra es su
ocupación primaria —que desempeñan con orgullo y satisfac-
ción—; hilar, tejer y las actividades similares son, aunque subsi-
diarias, imprescindibles para su sustento. Atesoran sus ahorros
con vistas a aumentar su herencia y no muestran propensión a
abandonar sus hogares en busca de nuevas ocupaciones o hábi-
tos. (Por tanto, precisamente aquí —donde todavía existe relati-
vamente hasta un alto grado la igualdad entre ahorrar y ateso-
rar, igualdad que puede existir bajo las circunstancias dadas—,
la formación del capital, relativamente hablando, y el desarrollo
de la producción capitalista, están trabados, en comparación
con Inglaterra, por las mismísimas condiciones económicas que
son favorables al atesoramiento, etc.) Ser un propietario, poseer
Una casa o un terreno, es también el objetivo fundamental del

Páginas sueltas 153

operario fabril y casi de cualquier pobre que aún no tenga una
propiedad; en realidad, todos tienen la vista fija en la tierra. De
esta descripción del carácter y ocupaciones de una clase muy
numerosa del pueblo francés se inferirá fácilmente que, a dife-
rencia de la de Inglaterra, la industria manufacturera de Francia
está representada por establecimientos pequeños (.. .), algunos
de ellos puestos en movimiento por el agua y el vapor, muchos
que en cuanto a fuerza motriz dependen del trabajo animal y
muchas fábricas que aún emplean exclusivamente el trabajo
manual. El barón C. Dupin describe bien lo característico de la
industria francesa, como consecuencia” del sistema de tenencia
de la tierra. Señala: “Así como Francia es el país de la división
de la propiedad, de las fincas pequeñas, es también el país de la
división de la industria y de los pequeños talleres .”) (67, 68
“Report of Ins[pectors] of Fact[ories]”. 31 de octubre de
1855.) El mismo inspector de fábrica (factory inspector) (A.
Redgrave) pinta un cuadro general (para 1852) de las manufac-
turas textiles (textile manufactures) francesas, sea cual fuese su
importancia (of whatever importance), de donde se sigue que
la fuerza motriz es vapor (steam): € 2.053 (caballos de fuerza),
agua (water): 959, y otras fuerzas motrices mecánicas (other
mechanical powers): 2.057 ) .(P. 69, 1c.)* Compara este infor-
me (return) con el informe acerca del número de fábricas, etc.,
presentado a la Cámara de los Comunes en 1850 (return of the
number of factories etc., presented to the House of Commons
in 1850), y a partir de ahí muestra “the following remarkable
difference between the system of textile manufacture of Eng-
land and that of France” (“la notable diferencia siguiente

* Lo que se presenta como acumulación previa (originaria) del capital,
en realidad no es otra cosa que la autonomización de las condiciones de
producción: su divorcio respecto del productor independiente (selfem-
ploying producer) y la transformación de éste en asalariado. En el texto
esto se deja ver en la manufactura. Ello es evidente, pero también por
ejemplo en la relación entre el capitalista agricultor (farming capitalist), y
el campesino, etc. “La grande culture n'éxige pas une plus grande masse
de capitaux que la petite ou la moyenne culture; elle en éxige moins au
contraire, pero los capitales deben estar distribuidos de diferente manera
en estos sistemas distintos; dans la grande culture les capitaux appliqués a
Vagriculture doivent se trouver entre les mains d'un petit nombre d'hom-
mes qui salarient les bras qu'ils emploient.” (“El gran cultivo no exige una
masa mayor de capitales que el cultivo pequeño o medio, por el contrario,
exige menos;... en el gran cultivo los capitales empleados en la agricul-
tura deben hallarse en manos de un pequeño número de personas que
pagan salario a los trabajadores que ocupan.”) (p. 218, 2-eme livraison,
1825, MATHIEU DE DOMBASLE: Annales Agricoles de Roville).

154 El capital, libro 1, capítulo VI

entre los sistemas de manufacturas textiles de Inglaterra y
Francia”). A saber, el siguiente resultado:

“The number of factories in France is 3 times as large as
those in England, while the number of persons employed in
them is only 1/5 greater; but the very different proportions. of
machinery and moving power will be best shown by the follow-
ing comparison” (“El número de fábricas es en Francia 3
veces mayor que en Inglaterra, mientras que el número de
personas empleadas en ellas es sólo mayor en 1/5, pero las muy
diferentes proporciones de maquinaria y fuerza motriz se.po-
drán apreciar mejor en la tabla siguiente”):

Francia (France) Inglaterra (England)

Número de fábricas 12.986 4.330
(Number of factories)

Número de personasempleadas 706.450

$96.082 De hecho, en Fran-
(Number of persons employed) :

cia se incluye entre
las fábricas (facto-
ries) lo que en Ingla-

terra de ningún mo-
do se cuenta dentro
de esta categoría.
Número promedio de personas 54 137 era
en cada fábrica (Average
number of persons in each factory)
Número promedio de husos por 7 43 Osea seis veces más
cada persona empleada (Average en Inglaterra que
of pi es to each en Francia
person employed) 0%
Número promedio de personas 2 (Telares me- 2 (Sólo telares mecá-
por cada telar (Average number cánicos y ma- nicos (Powerloom
of persons to each loom) nuales (Power only))

and handloom))

Según esto en Francia hay empleadas (employed) más perso-
nas que en Inglaterra, pero únicamente porque en el informe
oficial (return) inglés se excluyen todos los telares manuales
(handloom weaving); pero en el establecimiento medio (average
establishment) entran en Inglaterra más del doble de personas
que en Francia $5 ¿87 += 3 aproximadamente),o sea una

mayor aglomeración de personas bajo el mando del mismo
capital. En Francia hay tres veces más fábricas, pero sólo 1 más
5

Páginas sueltas 155

de personas ocupadas en ellas, o sea menos personas ocupadas
en proporción al número de los establecimientos (esta-
blishments) Por añadidura, en lo que respecta a la masa de
maquinaria que corresponde a cada persona (mass of machi-
nery coming upon each person), en Inglaterra hay 6 veces más
husos (spindles) que en Francia. Si todas las personas fueran
hilanderos, en Francia tendríamos 4.945.180 husos (spindles),
en Inglaterra 1/5 menos. Así, en Inglaterra hay 1 telar mecá-
nico (power loom) cada 2 personas, en.Francia 1 telar mecán+
co ó 1 manual (1 power or 1 hand loom).
Persons: 596.082 In England 25,631,526. Además the
ES 43 steampower employed in factories of
1788246 Great Britain = 108,113 horses; the pro-
2384328 portion of persons employed about
25.631.526 51/2 persons to each horse power of
steam; the proportion of France upon this estimate should give
a steam power = 128,409 horses, whereas the whole of the
steam power of France was in 1852 only = 75,518 horses,
produced by 6,080 steam-engines, of the average power of less
than 12 1/2 horses to each; while the number of steam engines
employed in the textile factories of France appears to have
been in 1852 2053 and the power of those engines to be equal
to 20,282 horses, distributed as follows:

Factories Power in Horses
Employed in spinning only 1,438 16,494
»” ” weaving only 101 1,738
” ” finishing etc. 242 612
” ” other processes 272 1,438
2,053 20,282
(p. 70, Lc.)

“The absence, in France, of the bones and sinews of manu-
factures, coal and iron, must ever retard her progress as a
manufacturing country” (1 c.).

(“Personas 596.082 En Inglaterra, 25.631.526. Además
[x] 43 la fuerza de vapor empleada en fá-

1788246 bricas de Gran Bretaña es = 108.113

2384328 caballos, la proporción de personas
25.631.526 empleadas por cada caballo de fuer-

156 El capital, libro I, capítulo VI

za de vapor es de alrededor de 5 1/2; la proporción en Francia,
según esta evaluación, daría una fuerza de vapor = 128.409
caballos, mientras que el total de fuerza de vapor era en
Francia, en 1852, sólo = 75.518 caballos, producidos por 6.080
máquinas de vapor cuya fuerza media era de menos de 12 1/2
caballos cada una; a su vez, el número de las máquinas de
vapor utilizadas en las fábricas textiles francesas resulta haber
sido en 1852 de 2.053 y la fuerza de estas máquinas igual a
20.282 caballos, distribuidos como siguen:

Fábricas Fuerza en caballos

Utilizadas solamente en hilado 1.438 16.494
” >” en tejido 101 1.738
» en acabado, etc. 242 612
» en otros procesos 272 1.438
2.053 20.282

(p. 70,1. c.)

La ausencia en Francia, de los huesos y tendones de las
manufacturas —el carbón y el hierro— en todo caso ha de
retardar su progreso como país manufacturero.”) (1.c.)

Por cada obrero en la fábrica inglesa hay mucha más maqui-
naria de trabajo y maquinaria movida por fuerza mecánica
(mechanic power), por consiguiente también mucha más mate-
ria prima elaborada por él en el mismo tiempo, compared to the
Frenchmen. The productive power of his labour is, therefore,
much greater, as is the capital that employs him. The number
of establishments much smaller in England than in France. The
number of workingmen employed on the average, in one single
establishment, much greater than in France, although the total
number employed in France greater than in England, although in
a small proportion only, compared to the number of establish-
ments 176 (“comparado con los franceses. Por consiguiente, la
fuerza productiva de su trabajo es mucho mayor, como lo es el
capital que lo emplea. El número de establecimientos es mucho
menor en Inglaterra que en Francia. El número de obreros emplea-
dos en un solo establecimiento es, término medio, mucho mayor
en Inglaterra que en Francia, aun cuando el número total emplea-
do en Francia sea mayor que en Inglaterra, aunque sólo en una

pequeña proporción, si se le compara con el número de esta-
blecimientos””).

176 En el texto definitivo, Marx utilizó en más de un lugar este informe del
inspector Alexander Redgrave. En particular, en el cap. 20 del tomo 1 de Das
Kapital, cita diversos pasajes del escrito mencionado.

Páginas sueltas 157

Vemos aquí que, a consecuencia de circunstancias históricas,
etc., que han influido de diferente manera sobre la magnitud
relativa alcanzada por la concentración de los medios de pro-
ducción, en correspondencia con la relativamente mayor oO
menor expropiación de la masa de los productores directos, las
fuerzas productivas y el modo capitalista de producción en
general [alcanzan] estadios de desarrollo muy diferentes. Esto
ocurre precisamente en relación inversa al ahorro (“saving”) y
el atesoramiento (“hoarding””) de los productores directos, acti-
vidades que en Francia son muy grandes comparadas con Ingla-
terra. La escala en que el plustrabajo (surpluslabour) de los
producers can be “saved” and “hoarded” and “*'accumulated” and
brought together in great masses, id est concentrated, can be
used as capital, corresponds exactly to the degree in which their sur-
pluslabour is hoarded etc. by their employers instead of by themsek
ves177 ; corresponds, therefore, to the degree in which the great
mass of the real producers is precluded from the capacity
and the conditions of “saving”, “hoarding”, “accumulating”, is
in one word precluded from all power of appropriating its own
surplus labour to any important degree, because of their more
or less complete expropriation from their means of production .

Capitalistic accumulation and concentration are based upon,
and correspond to, the facility of appropriating other people's
surplus labour in great masses, and the corresponding inability
of these people themselves to lay any claim to their own
surplus labour. It is, therefore, the most ludicrous delusion,
fullacy, or imposture, to explain, and account for, this capita-
listic accumulation by confounding it with, and, as far as
phraseology goes, converting it into, a process quite its oppo-
site, exclusive of it, and corresponding to a mode of produc-
tion upon whose ruins capitalistic production can alone be
reared. It is this one of the delusions carefully entertained by
the political economy. The truth is this, that in this bourgeois
society, every workman if he is an exceedingly clever and shrewd
fellow, and gifted with bourgeois instincts, and favoured by an
exceptional fortune, can possibly be converted himself into an ex-
ploiteur du travail d 'autrui. But where was no travail to be exploité,
there would be no capitalist nor capitalistic production. (“pro-

177 Acerca de las relaciones entre el ahorro, el atesoramiento y la Formación del
capital, cfr. entre otros lugares, Grundrisse, ed. cit., pp. 195-200 y 364, y Das Kapital,
tomo l, secc. VII, cap. 22, parágr. 2.

158 El capital, libro 1, capítulo VI

ductores puede “ahorrarse” y “atesorarse” y “acumularse” e
integrarse en grandes masas, esto es, concentrarse, en que se le
puede usar como capital, corresponde exactamente al grado en
que el plustrabajo de. aquéllos es atesorado, etc., por sus
patrones en lugar de por ellos mismos; corresponde, pues, al
grado en el cual la gran masa de los productores reales está
excluida de la posibilidad y condiciones de “ahorrar”, “ate-
sorar”, “acumular”, en una palabra, en que está excluida de
toda posibilidad de apoderarse de su propio plustrabajo, en
alguna medida importante, y ello a causa de su expropiación,
más o menos completa, respecto de sus medios de producción.

La acumulación y concentración capitalistas se basan en, y
corresponden a, la facilidad de apropiarse en grandes masas del
plustrabajo de otras personas, y la consiguiente incapacidad en
que se hallan estas mismas de formular pretensión alguna res-
pecto a su propio plustrabajo. Por ello, es el engaño, superche-
ría O impostura más risible el de explicar y dar razón de esta
acumulación capitalista confundiéndola con —y, en la medida
en que la fraseología cuela, convirtiéndola en— un proceso que
es Su Opuesto, que la excluye y que corresponde a un modo de
producción sólo sobre cuyas ruinas puede erigirse la producción
capitalista. Es éste uno de los engaños que la economía
política hace subsistir cuidadosamente. La verdad es que,
en esta sociedad burguesa, cualquier trabajador que sea un
tipo extraordinariamente diestro y astuto, adornado por
instintos burgueses y favorecido por una buena fortuna excep-
cional, tiene posibilidades de convertirse en un explotador del
trabajo ajeno. Pero donde no hubiera trabajo para ser explota-
do, no podría haber ni capitalistas ni producción capitalista”).

75)78 Ricardo, en realidad, consuela a los obreros con que,
a consecuencia de da creciente fuerza productiva del trabajo, el
aumento del capital total con respecto a la componente varia-
ble, y también la parte de la plusvalía consumida como renta.
crece, y por ende [existe] una demanda creciente de servidores
domésticos (increased demand for menial servants). (RICAR-
DO, Principles, p. 473)

76) “Property... is essential to preserve the common un-

178 Este guárismo, así como los siguientes, no es un número de página sinó el
de una nota al pie, formada por el texto subsiguicn ic. Las páginas en las que figuran
estas notas al pie carecen de numeración. (Vota de la edición de Moscú. )

Páginas sueltas 159

skilled labourer from falling into the condition of a piece of
machinery, bought at the minimun market price at which it
can be produced, that is at which labourers can be got to exist
and propagate their species, to which he is invariably reduced
sooner or later, when the interests of capital and labour are
quite distinct, and are left to adjust themselves under the sole
operation of the law of supply and demand.” (“La propiedad. ..
es esencial para preservar al trabajador común, no calificado, de
caer en la condición de pieza de una maquinaria, comprada en
el mercado al precio mínimo al que puede producírsele. Esto
es, al precio al cual los trabajadores pueden existir y propagar
su especie; el trabajador es reducido invariablemente a esta
situación cuando, siendo totalmente distintos los intereses del
capital y los del trabajo, se: les deja que se regulen bajo Ja
acción exclusiva de la ley de la oferta y de la demanda.”)
(SAMUEL LAING, National Distress, London, 1844, p. 46.)

77) Irlanda, Emigración*7?. En la medida en que el
crecimiento o reducción reales de la población obrera en el
ciclo decenal de la industria pueda ejercer alguna influencia
perceptible en el mercado laboral, en Inglaterra ello sólo podría
ocurrir —y la tomamos como ejemplo porque aquí el modo de
producción capitalista está desarrollado y no se mueve en gran
parte, como Ocurre en Europa, sobre la base de una economía
agraria que no corresponde a aquél— sólo merced a la influen-
cia que las necesidades de valorización del capital ejercen sobre
el incremento o merma de la emigración. En primer término
debe señalarse que la emigración del capital, esto es, de la parte
de la renta anual que se invierte como capital en el extranjero,
particularmente en las colonias y los United States de América,
es mucho mayor en relación con el fondo anual de acumula-
ción que el número de los emigrantes con respecto al aumento
anual de la población. Además en realidad, una parte sólo viaja
detrás del capital. Por lo demás, la emigración de Inglaterra, en
cuanto nos ocupamos de su parte principal, la agrícola, no se
compone en su mayor parte de obreros, sino de hijos de
agricultores, etc. Hasta el presente ha sido más que sustituida
por la inmigración de Irlanda. Los períodos de estancamiento y
crisis, cuando el impulso a la emigración es más poderoso, son
los mismos en los que se envía más capital suplementario hacia

179 En la versión definitiva de Das Kapital Marx desarrolló esta extensa nota,
convirtiéndola en cl apartado f del parágrafo 5 del capítulo 23, “La ley general de la
acumulación capitalisla”. Al igual que en otras “páginas sueltas”, aparecen aqui
consideraciones que no se incluyeron cn el tomo 1 tal como hoy lo conocemos.

160 El capital, libro I, capítulo VI

el extranjero, y los períodos en que decrece la emigración, los
mismos en que se reduce la emigración del capital excedente.
Por lo tanto, las oscilaciones de la emigración afectan escasa-
mente la relación absoluta entre el capital y la fuerza de
trabajo empleados en el país. Si la emigración en Inglaterra
alcanzara proporciones serias con respecto al crecimiento anual
de la población, ello significaría que se había arruinado la
posición de este país en el mercado mundial. La emigración
irlandesa desde 1848 ha chasqueado a los maltusianos en todas
sus expectativas y presagios. En primer término, habían declara-
do imposible una emigración que excediera la medida del au-
mento de población. Los irlandeses han resuelto el problema,
pese a su pobreza. Por regla general, la parte emigrada envía
anualmente a los que quedaron atrás los medios para la emigra-
ción. En segundo lugar, además, los mismos señores habían
presagiado que la hambruna (famine) que había arrebatado un
millón [de vidas]**% y el éxodo subsiguiente, tendrían en
Irlanda exactamente el mismo efecto que la Black Death1*%! a
mediados del siglo XIV en Inglaterra. Ha ocurrido precisamente
lo contrario. La producción decreció más rápidamente que la
población, e igualmente los medios de ocupación de los trabaja-
dores agrícolas, aunque su salario de hoy —si tenemos en
cuenta los precios diferentes de los medios de subsistencia— no
es más alto que en 1847. La población, empero, en 15 años se
redujo de 8 a 4 1/2 millones aproximadamente. Sin duda, hasta
cierto punto aumentó la producción ganadera, y Lord Dufferin,
que quisiera transformar a Irlanda en una mera dehesa para
ovejas, tiene mucha razón al decir que todavía la población es
demasiado numerosa. Los irlandeses, entretanto, no sólo llevan
a América sus propios huesos, sino a sí mismos, y el ““exoriare
aliquis ultor*%2 ” se [confirmará] terriblemente allende el Atlán-
tico183,

180 En la versión rusa, sin indicar en nota al pie la diferencia con el. texto, se
traduce: “uñiosshi milioni zhizñei” (“arrebatado millones de vidas”). Esta evaluación
de Marx coincide aproximadamente con la estimación de los funcionarios censales
británicos, realizada en 1851, sobre la cantidad de muertes por hambre acaecidas en
Irlanda durante la gran hambruna de 1846-1851: “cerca de un millón”. En Das
Kapital (tomo 1, sección VII, cap. 23, $5, f), sin embargo, Marx señala que sólo en
1846 murieron de hambre en irlanda “más de un millón de personas”. Sea como
fuere, nos atenemos al original de Marx. ,

181 Peste negra, la epidemia de peste (1347-1352) “tan glorificada por los
maltusianos”, como dice Marx en Das Kapital.

182 “¡Levántese [de mis cenizas] algún vengador! ”, clama, abandonada por
Eneas, la reina Dido antes de inmolarse (VIRGILIO, Eneida, libro IV, v. 625).

183 Literalmente: “allende el Transatlántico” (“jenseits des Transatlantic”). En

Páginos nieltas 161

Si examinamos los dos últimos años, 1864 y 1865, encontra-
remos respecto a las principales cosechas (crops):

1864 1865 Merma

qrs. qrs. (Decrease)
Trigo (Wheat) 875,782 826,783 48,999
Avena (Oats) 7,826,332 7,659,727 166,605
Cebada (Barley) 761,909 732,017 29,892
Cebadas (Bere) 184 15,160 13,989 1,171
Papas (Potatoes) 4,312,388 3,865,990 446,398
Nabos (Turnips) 3,467,659 3,301,683 165,976
Lino (Flax) 64,506 39,561 24,945

(Esto es oficial: Agricult. Statistics. Ireland, Dublin, 1866, p. 4.)

Ello no impide que tales o cuales sujetos se enriquezcan en
medio de la rápida ruina del país. Así, por ejemplo,
el número: de personas con un ingreso anual de 900 a 1.000 £
[era] en 1864: 59 y en 1865: 66; el de 1.000-2.000 £: 1864:
315, 1866: 342; en 1964 tenían

1864 1865

Ingresos (incomes) entre 3.000 — 4.000 46 $0
4.000 — 5.000 19 28

5.000 — 10.000 30 44

10.000 — 50.000 23 25

y tres personas, cada una con 87.706£ [de promedio], tres, cada
una de las cuales con 91.509 £ [de promedio] (“Income and
Property Tax Return, 7 de agosto de 1866). Lord Dufferin,
que pertenece al número de estas personas “excedentes”, llega a
la razonable conclusión de que Irlanda cuenta aún con muchísimos
habitantes de más.

185 “Tan sólo bajo Federico Il en las más de las provincias
del reino de Prusia se garantizó a los súbditos (campesinos) los
derechos de herencia y propiedad. Y esta disposición coadyuvó
a terminar con un padecimiento de la gente rústica, el cual
amenazaba con despoblar la campaña. Pues precisamente en el

la versión definitiva de Das Kapital, al término del cap. 23 (p. 751) se lee: “Con la
acumulación de la renta del suelo en Irlanda corre pareja la acumulación de los
irlandeses en América. El irlandés desalojado por ovejas y vacas resurge del otro lado
del Atlántico como feniano”, etcétera.

184 Variedades de cebada con hojas dispuestas en cuatro o seis filas (Hordeum
tetrastichon o hexastichon).

185 La página del manuscrito que aquí comienza, así como la siguiente, no está
numerada. (Nom de la edición de Moscú).

162 El capital, libro 1, capítulo VI

pasado siglo (XVIII), no bien los hacendados "pensaron en
acrecentar los ingresos de sus explotaciones, encontraron que
era ventajoso desahuciar a tales o cuales de sus vasallos e
incorporar los predios de los campesinos a la hacienda señorial.
Los desalojados, al quedar sin hogar, caían en la miseria, pero a
los demás vasallos las cargas se les volvían completamente
insoportables, puesto que ahora-los señores les exigían que
cultivaran también las parcelas campesinas cuyos propietarios
otrora habían facilitado con su trabajo el laboreo de la finca
del señor. Esta “expulsión de los campesinos” fue particular-
mente rigurosa en Alemania oriental. Cuando Federico 11 con-
quistó Silesia había allí muchos miles de granjas campesinas sin
dueño; las viviendas yacían en ruinas, las tierras estaban en
manos de. los señores. Se debió reconstruir las viviendas de
todos los predios confiscados, se les dotó de dueños y proveyó
de ganado y aperos y se les distribuyó entre los campesinos
como posesión privada y hereditaria. El mismo abuso provocó
en Rúgen, aún en los años mozos de [Ernst] Moritz Arndt,
rebeliones campesinas; se enviaron soldados y encarceló a los
revoltosos; los campesinos buscaron vengarse, acecharon a diver-
sos aristócratas y les dieron muerte. Asimismo, en el principado
electoral de Sajonia el mismo abuso fue la causa aun en 1790
de una sublevación.” (G. FREITAG 186.)

¡Bien se ve aquí en qué consistían los nobles sentimientos
de los señores feudales!*? !

188 Aun cuando, en su esencia, la formación del capital y el
modo capitalista de producción se fundan no sólo sobre la
abolición del modo de producción feudal, sino [además] sobre
la expropiación de los campesinos y artesanos, en general [so-
bre la abolición] del modo de producción que se basa en la
propiedad privada de sus condiciones de producción por parte
del productor directo; aun cuando una vez introducido el modo
capitalista de producción, se desarrolla en la misma medida en
que se suprimen aquella propiedad privada y el modo de
producción fundado en ella, en que se expropia, por ende,
bajo el nombre de la concentración del capital (centralización)

186 Marx se refiere sin duda al historiador y novelista liberal alemán GUSTAV
FREYTAG (1816-1895). Seguramente Marx pensaba utilizar esta cita, o parte de
ella, en el cap. 24, parágr. 2 del tomo 1 de Das Kapital. .

187 El texto de esta página presenta una tachadura vertical. (Nota de la edición
de Moscú.) ,

188 Tampoco esta página está numerada. (Nota de la edición de Moscú.)

Póginas sueltas 163

a esos productores directos; aun cuando ese proceso de expro-
piación, reiterado sistemáticamente más adelante en el clearing
of estates!*%% , sirvió en parte, como acto de violencia, de
introducción al modo de producción capitalista, aun así, no
sólo la teoría del modo capitalista de producción (la economía
política, la filosofía del derecho, etc.) sino también el capitalis-
ta mismo, gusta en su imaginación de confundir su modo de
propiedad y apropiación —modo cuyo desarrollo se funda en la
apropiación de trabajo ajeno y cuya base descansa sobre la
expropiación del productor directo—- con aquel modo de pro-
ducción que por el contrario presupone la propiedad privada
del productor directo con respecto a sus condiciones de pro-
ducción —una presuposición bajo la cual el modo capitalista de
producción sería imposible en la agricultura y la manu-
factura19 , etc.—, y por tanto gusta de representarse todo
ataque contra esa forma de la apropiación como un ataque
contra aquella propiedad ganada a fuerza de trabajo, y en
general contra toda propiedad. Naturalmente, son cada vez
mayores las dificultades que derivan de representar la expropia-
ción de los bienes de las masas laboriosas como si esa expropia-
ción fuera una condición vital de la propiedad fundada en el
trabajo. (Dicho sea de paso, la propiedad privada en esa forma
siempre implica, cuando menos, la esclavitud de los miembros
de la familia, de los cuales se sirve y a los que explota
abiertamente el jefe de familia.) Por eso la representación
jurídica general desde Locke hasta Ricardo [ha sido] la de la
propiedad pequeño-burguesa, mientras que las relaciones de
producción expuestas por ellos corresponden al modo capitalis-
ta de producción. Lo que posibilita esto es la relación de
comprador y vendedor, los cuales formalmente se conservan
iguales en ambas formas, En todos estos escritores encontramos
la dualidad [siguiente]:

1) económicamente [están] contra la propiedad privada basa-
da en el trabajo, y demuestran las ventajas que presentan la
expropiación de la masa y el modo capitalista de producción:

2) ideológica y jurídicamente se trasplanta sin más preámbu-

189 Literalmente, “despejamiento de las haciendas”: expulsión violenta de los
campesinos Ingleses, por parte de los grandes terratenientes, particularmente de fines
del siglo XV u principios del XVII. Véase Das Kapital, libro 1, sección Vl, cap. 24,
puágr. 2.

190 En la vorsión rusa de la edición principe, “i v promishlennosti” (“y en la
industria”) en lugar de la traducción lteral *i v manufakturie” (“y en la manufactu-
ra”). En Marx: “und Manufaktur”

164 El capital, libro I, capítulo VI

los la ideología de la propiedad privada fundada en el trabajo a
la propiedad basada en la expropiación de los productores directos.

79) Tenemos, por ejemplo la frase de echar sobre los hom-
bros de las nuevas generaciones, por medio de las deudas
públicas, las cargas del presente. A puede darle a B, quien de
manera real o ficticia le presta mercancías, un vale u obligación
sobre productos del futuro (así como hay poetas y músicos del
futuro). Pero A y B juntos no consumen ni siquiera un átomo
de productos del futuro. Cada época debe pagar sus propios
gastos de guerra. Un obrero, en cambio, puede rendir por
anticipado en este año el trabajo de los tres años siguientes.

“In pretending to stave off the expenses of the present
hour to a future day, in pretending that you can burthen
posterity to supply the wants of the existing generations”, se
sostiene el absurdo “that you can consume what does not yet
exist, that you can feed on provisions before their seeds have
been sown in the earth... All the wisdom of our statesmen
will have ended in a great transfer of property from one class
of persons to another, in creating an enormous fund for the
rewards of jobs and peculation.” (“Al querer transferir a un
día futuro los gastos de la hora presente, al pretender que
alguien es capaz de echar sobre la posteridad la carga de
proveer a las necesidades de la actual generación [se sostiene el
absurdo] de que se puede consumir lo que aún no existe, de
que es posible alimentarse con alimentos antes de que se
siembren sus semillas .en la tierra... Toda la sabiduría de
nuestros estadistas tendrá como único resultado transferir en
gran escala la propiedad de una clase de personas a Otra, crean-
do un fondo enorme para especulaciones y malversaciones191 ,”)
(8, 9, PIERCY RAVENSTONE, M.A., Thoughts on the Funding
System and its Effects, London, 1824.)

Los mineros (colliers)

En cada huelga se puede apreciar la dependencia en que los
mineros (colliers) se encuentran, en materia de viviendas, con
respecto a los explotadores. Por ejemplo la huclga (strike) de

191 La misma cita de Ravenstone figura en Theorien úiber den Mehrwert, parte
Ill, cap. 21, parágr. 2, ap. e, donde Marx señala que, en la producción dc la riqueza,
la única anticipación real del futuro “se dá con respecto al obrero y a la tierra”,
“por extenuación y agotamiento prematuros”. Véase pp. 306-307 de la edic. cit.

Páginas sueltas 165

noviembre de 1863 en Durham. Bajo las más crudas condicio-
nes atmosféricas echaron a la calle a los obreros, con sus
mujeres e hijos, y tiraron los muebles, etc., frente a las casas.
Ante todo, había que encontrar abrigo durante las gélidas
noches. Una gran parte de la gente dormía al sereno; otros
forzaron las entradas de sus viviendas desocupadas (evacuate
dwellings) y las ocuparon (occupied) durante la noche. En con-
secuencia, los dueños de las minas el día siguiente hicieron
condenar puertas y ventanas con clavos y barras, para que los
desalojados no gozaran del lujo de dormir, en la noche glacial,
sobre el piso desnudo de las casuchas (cottages) vacías. Para
refugiarse, la gente comenzó entonces a construir tugurios (ca-
bins) de madera, chozas (wigwams) de turba, pero los propieta-
rios de los terrenos, a su vez, las arrasaron. Gran cantidad de
niños perecieron miserablemente durante esta campaña del tra-
bajo contra el capital. (Reynolds Newspaper, 29 de noviembre
de 1863.)