Karl Marx

Neutralidad inglesa - Sobre la situación en los Estados del Sur

["Die Presse" Nr. 332, 4 de diciembre de 1862]

Londres, 29 de noviembre de 1862

Las negociaciones entre el gabinete de aquí y el gobierno de Washington sobre el corsario "Alabama" están aún pendientes, mientras que nuevas negociaciones sobre la renovada equipación de buques de guerra confederados en puertos ingleses han dado ya comienzo. El profesor Francis W. Newman, uno de los representantes teóricos del radicalismo inglés, publica hoy en el "Morning Star" una carta en la que, entre otras cosas, dice:

"Tras haberse asegurado el cónsul americano en Liverpool, mediante un jurista inglés, de la ilegalidad del 'Alabama', envió a lord John Russell una denuncia formal. Los abogados de la Corona fueron consultados al respecto y declararon igualmente ilegal la equipación del 'Alabama'; pero se arrastró la investigación hasta que el pirata halló ocasión de escabullirse. En este momento, en Liverpool, hay una flotilla de buques más o menos blindados de hierro, lista y dispuesta para romper por la fuerza el bloqueo americano. Además, una bandada de barcos piratas está a punto de saltar para seguir al 'Alabama' en su infame carrera. ¿Cerrará nuestro gobierno los ojos por segunda vez y dará un salvoconducto a los sucesores del 'Alabama'? Lo temo. El señor Gladstone, en su discurso de Newcastle, dijo que estaba informado de que el presidente rebelde, cuyo panegirista estaba haciendo, pronto poseería una flota. ¿Era esto una alusión a la flota que sus amigos de Liverpool han construido? ... Lord Palmerston y Russell, como los tories, están animados por un odio hacia el republicanismo que rompe toda consideración y todo escrúpulo, mientras que el señor Gladstone, quizás el primer ministro del futuro, se confiesa abiertamente admirador de los usurpadores perjuros que han conspirado para perpetuar y propagar la esclavitud."

Entre los periódicos americanos llegados hoy, tal vez el más interesante sea el órgano de los confederados, el "Richmond Examiner". Éste trae un detallado artículo sobre la situación, de lo que extracto lo más importante a continuación:

"El extraordinario y repentino aumento del poder naval enemigo amenaza con perspectivas sombrías. Tal envergadura ha adquirido esta arma, que en muchos aspectos nos parece más peligrosa que el poder terrestre del enemigo. Los yanquis disponen hoy de 200 buques de guerra más que al estallar la guerra. Se han hecho grandes preparativos para las operaciones navales durante el próximo invierno, y además de los buques ya en servicio, se hallan en construcción unos 50 buques de guerra blindados de hierro. Tenemos sobradas razones para creer que la flota yanqui, que atacará nuestra costa durante este invierno, supera con mucho a sus predecesoras por el armamento y la construcción de los buques. Los objetivos de las expediciones venideras son de la mayor importancia. Se trata de apoderarse de nuestros últimos puertos de mar, de completar el bloqueo y, finalmente, de abrir puntos de invasión en los distritos del sur para llevar allí a la práctica, al comenzar el nuevo año, el Acta de Emancipación. Sería insensato negar las ventajas que a nuestro enemigo han de reportarle la conquista de nuestros últimos puertos, o despachar semejante infortunio livianamente con el consuelo de que todavía podemos batir al enemigo mediante la guerra en el interior ... Con Charleston, Savannah y Mobile en manos del enemigo, el bloqueo se aplicaría con un rigor tal que ni siquiera nuestros padecimientos actuales hubieran dejado sospechar. Tendríamos que abandonar todo pensamiento de construir una flota en este lado del Océano Atlántico, y someternos de nuevo a la humillación de entregar al enemigo nuestras construcciones navales o destruirlas nosotros mismos. Nuestro gran sistema de conexiones ferroviarias en los estados algodoneros quedaría más o menos quebrantado, y acaso haríamos demasiado tarde la experiencia de que la guerra terrestre, en la que tantas esperanzas se depositan, tendría que proseguirse bajo circunstancias que prohibirían el mantenimiento, abastecimiento y concentración de grandes ejércitos ... Estos resultados nefastos de la conquista de nuestros puertos desaparecen, sin embargo, ante un peligro mayor, el mayor peligro de esta guerra: la ocupación de puntos en los estados algodoneros desde donde el enemigo pueda ejecutar su plan de emancipación. Grandes esfuerzos se están haciendo, por supuesto, para poner a salvo del fracaso esta medida predilecta de los abolicionistas, y para que el espíritu de venganza que el señor Lincoln ha mantenido embotellado hasta el 1º de enero no se pierda en un inofensivo siseo de agua de soda ... El intento se va a hacer ahora por nuestro flanco más desguarnecido; se trata de envenenar el corazón del Sur ... El pronóstico de futuros infortunios suena mal en los oídos de la masa que cree ciegamente en el gobierno y toma la petulancia por patriotismo ... No pretendemos que Charleston, Savannah y Mobile no se encuentren en estado de defensa. En el Sur hay, por supuesto, toda una caterva de autoridades militares según las cuales esos puertos son más inexpugnables que Gibraltar; pero los militares y sus órganos han mecido con demasiada frecuencia a nuestro pueblo en una falsa seguridad ... Oímos las mismas frases con respecto a New Orleans. Según la descripción, sus obras de defensa superaban a las de Tyrus contra Alejandro. No obstante, el pueblo despertó una buena mañana para ver ondear la bandera enemiga en su puerto ... El estado de defensa de nuestros puertos es un secreto de los círculos oficiales. Pero los indicios del pasado reciente no son consoladores. Hace unas semanas, Galveston cayó casi sin lucha en manos del enemigo. Se había prohibido a los periódicos locales escribir sobre los medios de defensa de la ciudad. No sonó, además, ningún grito de auxilio que alcanzara el oído embotado del gobierno. No se excitó al pueblo. Se le pidió a su patriotismo que permaneciera ignorante, que confiara en los líderes y que se sometiera a los decretos de la Providencia. De esta manera, otra presa cayó en el regazo del enemigo ... El método de envolver todos los asuntos militares en el manto del secreto ha dado malos frutos al Sur. Puede haber acallado la crítica y ocultado los errores del gobierno, pero no ha cegado al enemigo. Éste parece siempre exactamente informado del estado de nuestras obras de defensa, mientras que nuestro pueblo sólo se entera de su debilidad cuando han caído en manos de los yanquis."