["Die Presse" Nº 198 del 20 de julio de 1862]

Londres, 16 de julio de 1862

Una de las invenciones más singulares del parlamentarismo inglés es el *count out* (el recuento). ¿Qué es el *count out*? Si en la Cámara Baja hay presentes menos de 40 miembros, estos no forman quorum, es decir, no constituyen una asamblea con capacidad resolutiva. Cuando un parlamentario independiente presenta una moción que resulta igualmente molesta para ambas fracciones oligárquicas, los *Ins* y los *Outs* (los que están en el gobierno y los que están en la oposición), entonces acuerdan que el día del debate los parlamentarios de ambos bandos se vayan esfumando poco a poco, o sea, se escabullan. Cuando el desalojo de los bancos ha alcanzado el máximo necesario, el *government whip* (el látigo del gobierno), es decir, el parlamentario encargado por el ministerio de turno de la disciplina de partido, hace una seña a un hermano previamente elegido para tal fin. El hermano parlamentario se levanta y pide al *chairman* (presidente), con toda naturalidad, que haga contar la casa. Se procede al recuento y, hete aquí, se comprueba que hay reunidos menos de 40 miembros. Con esto, el proceso ha terminado. La moción antipática queda eliminada, sin que el partido en el gobierno ni el partido en la oposición se vean en la situación enojosa y comprometedora de tener que rechazarla por votación.

En la sesión de ayer, el *count out* se escenificó de manera interesante. Lord R. Montagu había anunciado para ese día una moción encaminada a que se comunicaran nuevos documentos diplomáticos acerca de la intervención en México. Comenzó su discurso con las siguientes palabras:

"El sábado pasado se presentó a la Cámara el más reciente Libro Azul sobre México, de modo que esta debe estar ya en condiciones de debatir ahora el asunto mexicano. Sé que el partido en el gobierno y el partido en la oposición han acordado eliminar mi moción mediante un *count out*. Apelo al sentido del deber de la Cámara para que, en un asunto tan importante, no tolere semejante maniobra."

Pero lord R. Montagu había hecho la cuenta sin la huéspeda. Después de que él mismo hubo hablado, de que Layard le hubiera respondido en nombre del gobierno y de que Fitzgerald hubiera farfullado algunas cosas oficiales en nombre de los tories, se levantó Kinglake (miembro liberal). El exordio de su discurso finalizó con las siguientes palabras:

"Toda la serie de negociaciones, revelada por los documentos presentados, ofrece un ejemplo contundente del modo en que el gobierno francés utiliza sus vínculos con este país como un medio para mantener el trono imperial.

Para el gobierno francés es de una importancia decisiva desviar la atención del pueblo francés de los asuntos interiores, mostrando que está empeñado en grandes empresas en el extranjero; y aún más importante es para el gobierno francés mostrar que lleva a cabo tales cosas en consonancia con una de las grandes potencias respetables."

Apenas había pronunciado Kinglake estas palabras, cuando un "honorable" miembro de la Cámara presentó la moción de que la Cámara fuera "contada". ¡Y hete aquí! La Cámara se había reducido a solo 33 miembros. La moción de lord Montagu fue liquidada por el mismo *count out* contra el que él había protestado al abrirse el debate.

Aparte de la interrumpida intervención de Kinglake, solo el discurso de lord Montagu revistió un interés objetivo. El discurso de lord R. Montagu contiene el siguiente esclarecimiento importante de los hechos:

"Sir Charles Wyke había concertado un tratado con México. Por servilismo hacia Louis Bonaparte, ese tratado no fue ratificado por lord John Russell. Sir Ch. Wyke concertó dicho tratado después de que Francia, mediante su vinculación con Almonte, el jefe del partido reaccionario, hubiera emprendido un camino que anulaba la convención conjunta entre Inglaterra, Francia y España. El propio lord John Russell declara en un despacho oficial que aquel tratado satisface todas las justas demandas de Inglaterra. En su correspondencia con Thouvenel, sin embargo, prometió, de acuerdo con el deseo de Bonaparte, no ratificar de momento el tratado. Permitió a Thouvenel que comunicara esta decisión al Corps législatif. Es más, lord Russell se rebajó hasta el punto de prometer a Thouvenel que interrumpir toda comunicación con Sir Ch. Wyke hasta el 1 de julio de 1862, un plazo que daba tiempo a Thouvenel para responder. Thouvenel respondió que Bonaparte no discutía el derecho de Inglaterra a actuar por separado, pero que desaprobaba el tratado anglo-mexicano concertado por Sir Ch. Wyke. A continuación, Russell ordenó que se le negara a Wyke la ratificación del tratado."

Inglaterra, prosiguió lord Montagu, cede su influencia para hacer efectivas las fraudulentas reclamaciones que Morny "y tal vez personas de más alto rango en Francia" se han procurado contra el erario mexicano mediante la mediación del agiotista bursátil suizo Jecker.

"Todo el negocio mexicano", continuó, "se emprendió sin conocimiento previo del Parlamento. La primera guerra extraparlamentaria se libró en 1857. Palmerston se excusó diciendo que la guerra se había hecho en Asia. El mismo principio se aplica ahora a América. Y se aplicará finalmente a Europa. El régimen parlamentario se convierte así en una mera farsa, en la medida en que la representación popular, al perder el control sobre las guerras, pierde el control sobre la bolsa."

Lord Montagu concluyó con estas palabras:

"Acuso al ministerio de habernos aliado con el asesino de la libertad en Francia, de capacitar ahora a ese aventurero sin escrúpulos para erigir el despotismo en un país extranjero. Está vinculando nuestro destino al de un hombre que provoca la abominación de los hombres y la venganza del cielo."