El Star de Washington, órgano particular de McClelland, declara en su último número: “El fin de todas las combinaciones militares del gencral McClelland cs cl restablecimiento de la Unión con la forma exacta con la que existía antes del estallido de la rebelión.” ¡No es de asombrarse entonces si en Potomac cl ejército fne empleado, ante los ojos del comandante en jefe, para la caza de esclavos! Más recientemente todavía, McClelland hizo expulsar del campo, por orden expresa, a la familia de músicos Kutchinson que cantaba canciones... ¡antiesclavistas!

Aparte de tales manifestaciones “contra las tendencias”, MeClelland tomó bajo su alta protección a los traidores del ejército unionista. Por ejemplo, promovió a Maynard a un grado superior, aunque fuera un agente de los secesionistas como lo prueban los documentos oficiales del comité de investigación de la Cámara de representantes, Desde el general Patterson, cuya traición provoca la derrota de Manassas, hasta el general Stone que organizó : el desastre de Balls Bluff en convivencia directa con el enemigo. McClelland sustraía a la corte niarcial a todos los traidores militares, y hasta impedía que lo relevaran de su puesto. Sobre este tema el comité de investigación del Congreso reveló los hechos más sorprendentes. Lincoln resolvió demostrar con una medida enérgica que, cuando asumiera el mando supremo, la hora de los traidores con charreteras habría sonado y que se produciría un giro en la política de guerra. Por orden suya el general Stonc fue detenido en su cama el 10 de febrero a las dos de la mañana y conducido al fuerte Lafayette, Algunas horas más tarde llegó la orden de arresto firmada por Stanton que contenía la acusación de ser pasible de alta traición, de la corte marcial. El arresto de Stone y su acusación tuvieron lugar sin que el general McClellan fuera informado previamente.

Micntras estaba inactivo y lucia los laureles ganados antes, McClellan estaba manifiestamente resuelto a no permitir que otro general se le adelantara. Los generales Halleck y Pope habían preparado un movimiento combinado para obligar a una batalla decisiva al general Price, que ya una vez habia escapado a Frémont luego de una intervención de Washington. Un telegrama de McClellaud les impidió llevar a cabo su empresa. Un telegrama parecido dirigido al general Halleck “anuló la orden” de levantar el fuerte Columbus, en el momento en que ese fuerte se encontraba a medias debajo del agua. McClellan les había prohibido expresamente a los generales del oeste, que mantuvieran correspondencia. Todos debían dirigirsc a Washington si querían combinar un movimiento. El presidente Lincoln les dio la indispensable libertad de acción.

Basta con leer el panegírico que el New York Herald hace sin cesar, del general MacClellan para juzgar la calidad de su política militar. Es el héroe para el gusto del Herald. El famoso Bennett, propietario y jefe de redacción del Herald, reinaba en los tiempos de las administraciones de Pierce y de Buchanan por la mediación de sus “representantes especiales”, alias correspondientes a Washington. Bajo la administración Lincoln trató de reconquistar ese mismo poder por un rodeo, gracias a su “representante especial” el doctor Ives, un sudista notorio y hermano de un oficial que había desertado a la Confederación y había logrado ganar el favor de McClellan. Con el patronazgo de McClellan parece que este Ives gozó de grandes preferencias, sobre todo en la época en «me Cameron estuvo a la cabeza del ministerio de Guerra. Esperaba que Stanton le acordara los mismos privilegios y cn consecuencia, se presentó el 8 de febrero a la oficina militar donde el ministro de Guerra, su secretario y algunos miembros del Congreso deliberaban sobre las medidas militares a adoptar. Lo echaron, se envalentonó y batiéndose en retirada, amenazó con hacerle abrir cl fuego al Herald sobre el actual ministerio de Guerra, si le retiraban su “privilegio particular”. a saber: participar confidencialmente de las deliberacioncs del gabincte, de los telegramas, informaciones generales y novedades de guerra, Al día siguiente, el 9 de febrero, el doctor Ives reunió a todo el estado mayor de MeClellan para una comida de campo. Pero la mala sucrte llegó pronto, Un suboficial con seis hombres, se apoderó del poderoso Ives y lo llevó al fuerte McHenry donde —como lo dice expresamente la orden del ministro de Guerra— lo tienen bajo estrecha vigilancia por espía.

FeDeErRICO ENGELS y CARLOS MARX LA GUERRA CIVIL AMERICANA Die Presse, 26 y 27 de marzo de 1862, Desde cualquier ángulo que se la considere, la guerra cul americana presenta un espectáculo sin paralelos en los ana es a la historia militar. La inmensa extensión del territorio, ispu a o, la amplitud de las líncas de operación y del frente, la po encl numérica de los ejércitos enemigos, cuya creación prácticamente no pudo apoyarse en ninguna base de organización anterior, e costo fabuloso de esos ejércitos, su Forma de dirección y los prin cipios generales de táctica y de estrategia que rigen esta guerra, todo esto es nuevo para el observador europeo.

La conspiración secesionista, organizada, patrocinada y sotont da mucho antes de estallar por la administración Buchanan, io Sur una ventaja inicial gracias a la cual sólo pocía esperar el logro de sus fines. Amenazada por su población de esc avos o por fuertes elementos unionistas entre los blancos, con un núm Ñ de hombres tres veces menor al del norte, pero más prontos al ataque gracias a sus innumerables ociosos, sedientos e en: turas, para el Sur todo dependía de una ofensiva rapida. zo daz, aun temeraria. Si los sudistas llegaban a Pa o De Luis, Cincinnati, Washington, Baltimore, y tal vez de. lc da, podían levantar un movimiento de pánico, a pesar de que, a iio macia y la corrupción hubieran asegurado a todos los Jota os es e vistas el reconocimiento de su independencia. Por el con mano ; esta primera ofensiva fracasaba —al menos en sus ps. e o vos— su situación empeoraría día a día, paralelamente a esa llo de las fuerzas del Norte. Esto es Jo que comprendieron Der co tamente los hombres que, con espíritu en verdad ponapar 1s a, organizaron la conspiración secesionista y lucgo abricron a cam paña, Sus bandas de aventureros sumergieron a Misuri y ] es ce mientras que las tropas organizadas más regularmente, invadier Virginia oriental y prepararon un golpe de mano sobre Washington, Al fracasar ese golpe, la campaña sudista, desde el punto de vista militar, estaba perdida.

El Norte entró en guerra de mala gana, en una somnolencia, como era de esperar dado el desarrollo más elevado de su industria y de su comercio. Aquí el mecanismo social era infinitamente más complejo que en el Sur, y se necesitó mucho más tiempo para imprimir a su aparato una dirección inusual. El enrolamiento de voluntarios por tres meses, se descubrirá que es un gran error, aunque haya sido, sin duda, inevitable 17.

La política del Norte debió consistir, en principio, en mantenerse a la defensiva en todos 1 fuerzas, ejercerlas y Prepararlas para batallas decisivas a través de operaciones de más tiempo al Norte que al Sur. Pero una vez hecho esto se podría confiar en la superioridad individual del nordista. Á grandes rasgos, si hacemos abstracción de los errores que tienen un origen más político que militar, el Norte actuó de acuerdo con estos principios: simulacros cn Misurí y Virginia occidental, mientras protegía a las poblaciones unionistas, acostumbraba a las tropas al servicio de campaña y al fuego, sin expo- ¿ Nerlas a derrotas decisivas. La grave humillación de Bull Run $2 era, en cierta manera, la consecuencia de un error anterior: el enrolamiento de voluntarios por tres meses. Es absurdo pedirles a los recién reclutados que ataquen de frente una posición fuerte, ' Situada en un terreno difícil y Ocupada por un adversario apenas ¿ inferior en número, El pánico que se apoderó en cl momento decisivo del ejército unionista y cuya causa no siempre ha sido clarificada, no podía sorprender a nadie por poco familiarizado que ¿estuviera con la historia de las guerras populares. Esos incidentes , se produjeron, con frecuencia, entre las tropas francesas de 1792- ¿1797 %, pero de ninguna manera le impidieron a los soldados ganar las batallas de Jemappos y de Fleurus, de Montenotte, Castiglione y Rívoli. Las burlas de la prensa europea sobre cl pánico de Bull Run tienen una sola excusa para su- tontería: las fanfarronadas de una parte de la prensa norteamericana antes del desencadenamiento de la batalla. El plazo de scis meses consecutivos de la derrota de Manassas fue explotado más eficazmente por el Norte que por el Sur. No solo las filas nordistas crecieron mucho más que las sudistas, sino que sus oficiales recibieron mejor instriicción. La disciplina y el entrenamiento de las tropas no chocaron con los mismos obstáculos que en el Sur, Los indeseables y los incapaces fueron separados en gran parte: la época del pánico de Bull Run pertenece al pasado. Es verdad que no hay que juzgar los dos ejércitos según los criterios de los principales ejércitos europeos, ni con el del antiguo ejército regular de los Estados Unidos. Napoleón logró completar en un mes, en:sus cuarteles, el entrenamiento de batallones de los nuevos reclutados, ponerlos en marcha durante el segundo, y conducirlos al enemigo en el terccro. Pero cada batallón recibía un complemento suficiente de oficiales y suboficiales experimentados; y se destinaban a cada compañía viejos soldados, para que el día de la batalla las jóvenes tropas estuvieran rodeadas o mejor dicho encuadradas, por los veteranos. Todas estas condiciones faltan en América.

Sin la considerable masa de la experiencia militar de los que emigraron a América como consccuencia de las convulsiones revolucionarias de 1848-1849, la organización dc los ejércitos de la Unión hubiera exigido un ticmpo más largo todavía **, El reducido número de muertos y heridos en relación al número total de las tropas comprometidas (habitualmente uno sobre veinte) demuestran que la mayoría de los enfrentamientos, aun los más recientes en Kentucky y Tennessec fueron efectuados con el uso principalmente de armas de fuego a larga distancia, y que las raras cargas con bayoneta se detenían bien pronto ante el fuego del enemigo, o bien ponían en fuga al adversario aun antes de llegar al cuerpo a cuerpo. En cl intervalo, la nueva campaña sc ha abierto bajo auspicios más favorables, con el avance de Buell y Halleck a través de Kentucky en dirección a Tennessee.

Después de haber reconquistado Misurí y Virginia occidental, la Unión abrió la campaña avanzando cn dirección a Kentucky *, Los Í ÍS 1 / .

head tenian ahí tres posiciones fuertes o campos atrindos: Columbus sobre el Misisipí a la izquierda; Bowling Loren. A : ; en el centro; Mill Springs sobre el Cumberland a la derelas: La amplitud de csta línea le quitaba a los tres cuerpus to : posibilidad de sostenerse mutuamente, y ofrecía a Jas tropas cd Me nión la posibilidad de poder atacar a cada uno de ellos ente y con fuerzas superiores. El gran error de los secc lonistas fue, con la disposición d par todo n de: sus fuerzas, quere sionistas : , Querer ocupar todo cl terreno, Kentucky hubiera sido defendido con mucha más efica Or 2 el a - a io de un solo campo poderosamente fortificado, en el con o e a región, preparado como campo de batalla nara un entamiento decisivo y sostenid r 1d0 por el grueso del ejército: po ne les g el ejército: o po Dubiera atraído al grueso de las fuerzas unionistas, o bien Es a pe puesto en una posición peligrosa. apenas se hubieran o entadas de atacar una concentración de tropas tan fuertes ada ] “mndici ¡oni ]

A Ss esas condiciones, los Unionistas resolvieron atacar los tres campos, uno tras otro, tratando de hacer salir a] enemigo con una s exio e maniobras con miras a obligarlo a aceptar el combate en can po vaso, Este plan, de acuerdo con todas las reglas del arte malita , mue ejecutado con decisión y rapidez. Hacia mediados de AD MN cuerpo de alrededor de quince mil unionistas inarchó sobre A penes , defendido por veinte mil secesionistas. Los istas maniobraron tan bien ici "n que le hicieron creer a s d unos 1 ] a sus advera e ae o endrían que vérselas con un destacamento débil ral ¿ollicoffer también cayó en : salió su campo tortificado y atacó 1 anioni LA ¿alió de su apo fo 6 y ataco a los unionistas. Demasiado tarde se o a que tenía enfrente a una fuerza superior. Lo mataron ya RE Ieron una derrota tan completa como los unionisa en ull Run. Pero esta vez la victoria fue explotada totalmente EN ñ manera. El ejército vencido fue acosado, hasta que agodas » esmoralizado, perdida su artillería de campaña y sus trenes A a egÓ a su campamento de Mill Springs. Este camabla sido editicado sobre 1 s a costa norte del rí pam: el río Cumpe po en caso de una mueva derrota la guarnición tenía cortada irada, excepto por el río, por medi io de algunos navíos d vapor o barcos de río. Ej " los campos seco.

: MO. En general, notamos que lo apor ar e : Ss Campos secesionistas están edificados 2% ! en la costa enemiga de los rí stas están edifi la cost: cmiga Os rios. Esto no esta en regla sino que es práctico alinearse de esa forma pero