Steadman, el presidente, abrió la reunión señalando que convenía tomar una decisión sobre el recibimiento que el pueblo inglés debía reservarle a Mason y Slidell: “Se trata de considerar si esos señores han hecho el viaje a Inglaterra para liberar, a los esclavos de sus cadenas o para forjarles aquí un anillo más. Yates: “En esta ocasión, la clase obrera no debe guardar silencio. Los dos personajes que atraviesan el océano Atlántico e venir aquí, son agentes de los Estados esclavistas y tiránicos. Están en franca rebeldía contra la Constitución legal de su país, y vienen aquí para decidir a nuestro gobierno a reconocer la independencia de los Estados esclavistas. Es deber de la clase obrera elevar ahora su voz, ya que el gobierno no debe creer que seguimos su política exterior con indiferencia, Debemos mostrarle que el dinero gastado” por el pueblo inglés para la emancipación de los esclavos no debe ser derrochado inútilmente. Si nuestro gobierno hubiera actuado honestamente habría apoyado de todo Corazón a los Estados del Norte en su lucha para aplastar esta terrible rebelión.” Después de haber defendido largamente a los Estados del Norte y observar que “la violenta tirada de Lovejoy ha sido provocada por las calumnias de la prensa inglesa”, el orador propuso la moción siguiente: “Esta asamblea decide que los agentes de los rebeldes Mason y Slidell— que acaban de dejar América hacia Inglaterra, son . solutamente indignos de las simpatías morales de la clase obrera inglesa, dado que son propietarios de esclavos, así como agentes declarados de una facción despótica que en este mismo momento, está en rebelión contra la República Americana y es el enemigo jurado de los derechos sociales y políticos de la clase obrera de todos los países.” Whynne sostuvo esta moción pero dijo que caía de su peso que en el curso de la visita a Londres convenía evitar todo insulto personal respecto de Mason y Slidell.

Nichols --un habitante “del extremo norte de los Estados Unidos” como él mismo se presentó, de hecho abogado del diablo en ese mitin para Yancey y Mann— también se opuso a la moción: “Estoy aquí porque existe la libertad de palabra. En nuestro país el gobierno no permite abrir la boca a nadie, desde hace tres meses. La libertad no sólo está ahogada en el Sur sino también en el Norte, pero no se animan a abrir la boca. Nada menos que doscientos diarios están prohibidos o han sido destruidos por el populacho. Los Estados del Sur tienen el mismo derecho de secesión con el Norte, que los Estados Unidos el de haberse separado de Inglaterra.” A pesar de la locuacidad de Nichols, la primera moción fue adoptada por unanimidad. Pero volvió a tomar la palabra: “Si reprochan a Mason y Slidell el ser esclavistas, vale lo mismo para Washington, Jefferson, etcétera.” Beales refutó a Nichols en detalle y planteó en seguida una segunda moción: “Dados los esfuerzos mal disfrazados del Times y de otros diarios que inducen a error a la opinión pública inglesa sobre los asuntos americanos, quieren arrastrarnos con diversos pretextos a una guerra con millones de nuestros hermanos de sangre, y explotan las actuales dificultades de la República para calumniar las instituciones democráticas, la presente asamblea considera que es un deber particular de los obreros que no están representados en el senado de la nación, expresar sus simpatías por los Estados Unidos en su lucha gigantesca para el mantenimiento de la Unión; denunciar la escandalosa deshonestidad de los abogados del esclavismo que son el Times y otros diarios aristocráticos emparentados con él; formular de la manera más neta su Oposición a la política de intervención en los asuntos de los Estados Unidos y su apoyo al arreglo de eventuales litigios a través de comisarios o tribunales de arbitraje elegidos por las dos partes; condenar la política de guerra de la prensa de los estafadores de la bolsa, y manifestar nuestra más cálida simpatía por los esfuerzos de los abolicionistas con miras a solucionar definitivamente el problema de los esclavos.” Esta moción fue adoptada por unanimidad como así también la proposición final, a saber: “hacer llegar, al gobierno americano, por intermedio del señor Adams, una copia de las resoluciones adoptadas, que expresan los sentimientos y la opinión de la clase obrera de Inglaterra”.

IT HI IV Esta parte es la menos conocida de la guerra civil americana de 1861-1865. Aquí es donde la acción de Marx y Engels es más comprometida y por lo tanto, toma mayor relieve. Jenkins: nombre popular que se le da a un lacayo de librea. Rodomonte rey de Argelia, en el poema Orlando Furioso de Ariosto. Esta figura personifica la jactancia.

En economía política, esta escuela defiende los principios del librecambio y en filosofía, el liberalismo. Marx demuestra aquí que el liberalismo limita la noción de Estado y se une al dirigismo. AE En 1850, Haynau —un general austríaco reaccionario— fue vapuleado por los obreros londinenses encolerizados, cuando visitó la cervecería de Barclay.

IV VICTORIA Y COMPROMISO En el curso de la revolución burguesa “las reivindicaciones más radicales se imponen en ciertos momentos, después el partido más moderado vuelve a tomar la delantera: las conquistas del partido radical vuelven a perderse, totalmente o en parte, los vencidos claman traición a atribuyen la derrota al azar, En realidad, casi siempre las cosas ocurren así: las conquistas de la primera victoria solo se consolidan con la segunda victoria del partido más radical; una vez adquirido esto, es decir, lo momentáneamente necesario, los elementos radicales y sus éxitos desaparecen de nuevo del teatro de operaciones”. (F. Engels: Introducción de 1895 a La lucha de clases en Francia.)

CarLos MARX CRISIS EN EL PROBLEMA ESCLAVISTA Die Presse, 14/12/1861 Londres, 10 de diciembre de 1861 Los Estados Unidos, evidentemente han alcanzado un punto de crisis en el problema de fondo de toda la guerra civil: el de los esclavos. El general Frémont fue separado de sus funciones porque declaró que los esclavos de los rebeldes debian ser liberados. Poco después, el gobierno de Washington publicó una directiva al general Sherman, comandante de la expedición en Carolina del Sur, que iba más lejos que la proclama de Frémont, ya que prescribía que los esclavos fugados, aunque pertenecieran a esclavistas “leales”, debían recibir el status de asalariados y, en ciertas condiciones, debían ser armados. Los esclavistas “leales” debían consolarse con la idea de cobrar luego una compensación. El coronel Cochranc va más lejos que Frémont y exige que todos los esclavos sean armados, como medida de guerra. El secretario de la Guerra aprueba oficialmente el “espíritu” de las proposiciones de Cochrane. En estos entredichos, el secretario de Interior desautorizó al secretario de Guerra, en nombre del gobierno. El secretario de Guerra reiteró su “opinión” con más energía todavía en una conferencia oficial, y reveló que planteó toda esta cuestión en una comunicación al Congreso. El sucesor de Frémont en Misuri, el general Halleck, al igual que el general Dix en Virginia oriental echan a los esclavos fugitivos de los campamentos del ejército y les prohíben volver a aparecer en el futuro en las proximidades de las posiciones ocupadas por su ejército. Sin embargo, en el mismo momento el general Wool recibe con los brazos abiertos el “con-