Friedrich Engels

La guerra civil americana

y los buques acorazados y espolones

Escrito a finales de junio de 1862.

["Die Presse" núm. 181 del 3 de julio de 1862]

Hace aproximadamente tres meses y medio, el 8 de marzo de 1862, el combate naval entre el "Merrimac" y las fragatas "Cumberland" y "Congreß" en Hampton-Roads cerró la larga era de los buques de guerra de madera. El 9 de marzo de 1862, el combate naval entre el "Merrimac" y el "Monitor" en las mismas aguas abrió la era de la guerra entre buques acorazados.

Desde entonces, el Congreso de Washington ha concedido sumas considerables para la construcción de diversos buques acorazados y para la terminación de la gran batería flotante de hierro del Sr. Stevens (en Hoboken, cerca de Nueva York). El Sr. Ericsson está además ocupado en la terminación de seis buques, construidos según el modelo del "Monitor", pero de mayor tamaño y provistos de dos torres móviles, cada una de ellas flanqueada por dos grandes cañones. La "Galena", un segundo acorazado, no construido por el Sr. Ericsson y según un modelo distinto del "Monitor", fue terminada y luego se unió al "Monitor", primero para vigilar al "Merrimac" y más tarde para limpiar las orillas del río James de los fuertes de los rebeldes; esta tarea se ha llevado a cabo hasta una distancia de siete u ocho millas de Richmond. El tercer acorazado en el río James es el "Bengaluche", llamado en un principio "Stevens" en honor a su inventor y anterior propietario.

Un cuarto acorazado, el "New Ironsides", se está construyendo en Filadelfia y deberá estar listo para navegar dentro de pocas semanas. El "Vanderbilt" y otro gran vapor están siendo transformados en espolones; un gran número de otros buques de guerra de madera, como el "Roanoke", van al encuentro de su renacimiento como acorazados. El gobierno de la Unión había hecho construir, además, en el Ohio de 4 a 5 cañoneros blindados de hierro, que prestaron buenos servicios en Fort Henry, Fort Donelson y Pittsburg Landing. Por último, el coronel Ellet equipó con sus amigos varios espolones, mediante el aplanamiento y forrado de hierro de las proas de viejos vapores en Cincinnati y otros puntos del Ohio. No los armó con cañones, sino con tiradores de primera, de los que el Oeste es tan rico. Luego ofreció al gobierno de la Unión los espolones, la tripulación y sus propios servicios. Más adelante volveremos sobre la primera hazaña de armas de estos espolones improvisados.

Por su parte, los confederados tampoco habían permanecido inactivos. Iniciaron la construcción de nuevos buques de hierro y la remodelación de otros viejos en Norfolk. Antes de que hubieran terminado allí su obra, Norfolk cayó en manos de las tropas de la Unión y todos aquellos buques fueron destruidos. Los confederados construyeron además tres espolones de hierro de gran solidez en Nueva Orleans, y un cuarto acorazado de enorme masa y excelentemente armado se hallaba próximo a quedar terminado cuando cayó Nueva Orleans. A juicio de los oficiales navales de la Unión, de haber estado ya en condiciones de combate, este último buque habría puesto a toda la marina de la Unión en el mayor peligro, pues el gobierno de Washington no tenía nada equivalente que oponer a este monstruo. Su coste ascendía a dos millones de dólares. Los propios rebeldes, como es sabido, destruyeron el buque.

En Memphis, los confederados habían construido no menos de ocho espolones, cada uno de los cuales llevaba cuatro o seis cañones de grueso calibre. Fue en Memphis donde tuvo lugar, el 6 de junio, la primera "batalla de los espolones" en el Mississippi. Aunque la flotilla de la Unión que bajaba por el Mississippi contaba con cinco cañoneros acorazados, fueron, sin embargo, dos espolones del coronel Ellet, el "Queen" y el "Monarch", los que decidieron esencialmente el combate. De los ocho espolones enemigos, cuatro fueron destruidos, tres apresados y uno escapó. Después de que los cañoneros de la flotilla de la Unión hubieran abierto un vivo cañoneo contra los buques rebeldes y lo hubieran mantenido durante un tiempo, el "Queen" y el "Monarch" se lanzaron en medio de la escuadra enemiga. El fuego de los cañoneros enmudeció casi por completo, pues los espolones del coronel Ellet se habían enzarzado con los enemigos en un ovillo que impedía a los artilleros distinguir entre amigo y enemigo.

Los espolones de Ellet, como ya se ha señalado más arriba, no llevaban cañones, pero sí una gran cantidad de tiradores de primera. Sus máquinas de vapor y calderas sólo estaban protegidas por estructuras de madera. Poderosas máquinas de vapor y una proa agudísima de madera de roble, forrada de hierro, constituían todo el equipamiento de estos espolones. Hombres, mujeres y niños acudían por millares desde Memphis a las escarpadas orillas del Mississippi para observar desde allí, en algunos puntos a menos de media milla inglesa del teatro de la guerra, con ansiosa expectación la "batalla de los espolones". No duró apenas más de una hora. Mientras que los rebeldes perdieron 7 buques y 100 hombres, de los cuales unos 40 por ahogamiento, sólo un buque de la Unión estuvo seriamente amenazado, sólo un hombre resultó herido y ninguno muerto.

Con excepción del espolón de hierro que escapó del combate naval de Memphis, los confederados poseen ahora quizá todavía un par de espolones y acorazados en Mobile. Aparte de éstos y de los pocos cañoneros cerca de Vicksburg, amenazados simultáneamente por Farragut, que remonta la corriente, y por Davis, que desciende por ella, su flota ha pasado ya a mejor vida.