Karl Marx

["Die Presse" Nr. 5 vom 5. Januar 1862]

Londres, 1 de enero de 1862

El movimiento antibelicista en el pueblo inglés gana de día en día en energía y extensión. Meetings públicos en las más diversas partes del país insisten en la solución arbitral de la disputa entre Inglaterra y América. Llueven sobre el jefe del gabinete memorándums en este sentido, y la prensa provincial independiente es casi unánime en su oposición al griterío bélico de la prensa londinense.

A continuación sigue un informe más detallado sobre el meeting celebrado el último lunes en Brighton, porque partió de la clase obrera y los dos oradores principales, los señores Conningham y White, son miembros influyentes del Parlamento, que se sientan ambos en el lado ministerial de la Cámara.

El señor Wood (un obrero) presentó la primera propuesta, que rezaba:

«que la disputa entre Inglaterra y América surgió de una mala interpretación del derecho de gentes, no de un insulto deliberado a la bandera británica; que, por tanto, este meeting opina que toda la cuestión litigiosa debe someterse a la decisión arbitral de una potencia neutral; que una guerra con América en las presentes circunstancias no es justificable, sino que merece la condena del pueblo inglés».

En apoyo de su propuesta, el señor Wood observó, entre otras cosas:

«Se dice que este nuevo insulto no es más que el último eslabón de una cadena de insultos que América ha inferido a Inglaterra. Suponiendo que esto fuera cierto, ¿qué probaría para el griterío bélico en el momento actual? Probaría que, mientras América estuvo indivisa y fuerte, aceptamos tranquilamente sus insultos; pero ahora, en la hora de su peligro, aprovechamos la posición que nos es favorable para vengar el insulto. ¿No nos marcaría semejante proceder como cobardes ante los ojos del mundo civilizado?».

El señor Conningham:

«... En este momento se desarrolla en el seno de la Unión una política de emancipación declarada (Aplausos), y expreso la seria esperanza de que no se permitirá ninguna intervención por parte del gobierno inglés. (Aplausos.) ... ¿Queréis vosotros, ingleses nacidos libres, consentir que se os envuelva en una guerra antirrepublicana? Pues esa es la intención del “Times” y del partido que está detrás de él ... Apelo a los trabajadores de Inglaterra, que tienen el mayor interés en el mantenimiento de la paz, para que alcen su voz y, en caso necesario, sus manos para impedir un crimen tan grande. (Grandes aplausos.) ... El “Times” ha empleado todos los medios para azuzar el espíritu guerrero del país y generar, mediante amarga burla e injurias, un talante hostil entre los americanos ... Yo no pertenezco al llamado partido de la paz. El “Times” favorece la política de Rusia y empleó (1853) todas sus fuerzas para inducir a nuestro país a contemplar tranquilamente las agresiones militares de la barbarie rusa en Oriente. Yo fui de los que alzaron su voz contra esa falsa política. En el momento de la introducción de la Ley de Conspiración, que debía facilitar la extradición de refugiados políticos, ningún esfuerzo pareció demasiado grande al “Times” para forzar esa ley a través de la Cámara de los Comunes. Yo pertenecí a los 99 miembros de la Cámara que resistieron ese atentado contra las libertades del pueblo inglés y derribaron al ministro. (Aplausos.) Ese ministro se encuentra ahora al frente del gabinete. Le profetizo que, si intenta envolver a nuestro país en una guerra con América sin razones buenas y suficientes, su plan fracasará ignominiosamente. Le prometo una nueva derrota ignominiosa, una derrota mayor que la que le cupo en ocasión de la Ley de Conspiración. (Grandes aplausos.) ... No conozco el mensaje oficial que se ha enviado a Washington; pero prevalece la opinión de que los juristas de la Corona del gobierno han recomendado situarse en la base jurídica muy estrecha de que los comisarios sureños no podían ser apresados sin el barco que los transportaba. En consecuencia, se exige como conditio sine qua non |condición indispensable| la extradición de Slidell y Mason.

Suponed que el pueblo al otro lado del océano Atlántico no permita a su gobierno esa extradición. ¿Queréis ir a la guerra por los cuerpos de esos dos enviados de los negreros? ... Existe en este país un partido de la guerra antirrepublicano. Acordaos de la última guerra rusa. Por la publicación petersburguesa de los despachos secretos quedó fuera de toda duda que los artículos publicados por el “Times” en 1855 estaban escritos por una persona que tenía acceso a documentos y papeles secretos de Estado rusos. El señor Layard leyó entonces en la Cámara de los Comunes los pasajes contundentes, y el “Times”, en su desconcierto, cambió de inmediato el tono y a la mañana siguiente sopló la trompeta bélica ... El “Times” ha atacado repetidamente al emperador Napoleón y ha apoyado a nuestro gobierno en su exigencia de créditos ilimitados para fortificaciones terrestres y baterías flotantes. Después de haber hecho esto y de haber lanzado el grito de alarma contra Francia, quiere ahora exponer desguarnecida nuestra costa ante el emperador francés, implicando a nuestro país en una guerra transatlántica ... Es de temer que los grandes armamentos presentes no estén destinados en modo alguno solo para el caso del “Trent”, sino para la eventualidad de un reconocimiento del gobierno de los Estados esclavistas. Si Inglaterra hace esto, se cubrirá con una deshonra eternamente gravosa».

El señor White:

«Ala clase obrera se le debe la observación de que ella es la promotora de este meeting y que todos los gastos de su celebración son sufragados por su comité ... El gobierno presente nunca tuvo el buen tacto de actuar sincera y verazmente con el pueblo ... Jamás he creído ni por un momento en la posibilidad más remota de que una guerra surgiera del caso del “Trent”. He dicho a la cara a más de un miembro del gobierno que ni un solo miembro del gobierno cree en la posibilidad de una guerra por el caso del “Trent”. ¿Por qué, pues, estos poderosos preparativos? Creo que Inglaterra y Francia se han concertado para reconocer la independencia de los Estados sureños la próxima primavera. Para entonces, Gran Bretaña tendría una flota prepotente en aguas americanas. Canadá estaría completamente armada para la defensa. Si entonces los Estados del Norte se sienten inclinados a hacer de ese reconocimiento de los Estados del Sur un casus belli, Gran Bretaña estará preparada ...»

El orador desarrolló luego con más detalle los peligros de una guerra con los Estados Unidos, evocó la simpatía que América mostró a la muerte del general Havelock, la ayuda que los marineros americanos prestaron a los buques ingleses en el desdichado combate del Peiho, etc. Concluyó señalando que la guerra civil terminaría con la abolición de la esclavitud y que, por tanto, Inglaterra debía ponerse incondicionalmente del lado del Norte.

Una vez aprobada por unanimidad la propuesta original, se presentó al meeting un memorándum dirigido a Palmerston, que fue debatido y aprobado.