Estoy metido hasta los ojos en el revuelo del algodón, que ha alcanzado proporciones colosales —los que tienen coraje están ganando un montón de dinero; pero Ermen & Engels, por desgracia, no tienen coraje— y ello me está dando un trabajo endemoniado. Te escribiré tan pronto como me sea posible.

Tuyo,

F. E.