Karl Marx

Monsieur Fould

["Die Presse" N.º 318 del 19 de noviembre de 1861]

París, 16 de noviembre de 1861

Los entendidos en el terreno de la alta comedia política hallan una fuente del más puro deleite en el *Moniteur* francés del 14 de noviembre. Como en el antiguo drama clásico, el destino envuelve a los héroes invisible, omnipotente —el destino bajo la forma de un déficit de mil millones de francos—. Como en el antiguo drama, el diálogo solo tiene lugar entre dos personas, Edipo-Bonaparte y Tiresias-Fould. Pero lo trágico se trueca en cómico, porque Tiresias se limita a decir lo que Edipo le ha soplado de antemano.

Es uno de los artificios más característicos de la comedia bonapartista poner en escena una y otra vez a sus viejos y rancios *personae dramatis* |personas actuantes| como héroes recién salidos del cascarón. ¡Billault ocupa el lugar de Persigny y luego Persigny ocupa el lugar de Billault! ¡Otro tanto en la prensa diciembrista! Grandguillot, Cassagnac, Limayrac son zarandeados de acá para allá entre el *Constitutionnel*, el *Pays* y la *Patrie*. Al señor Véron, el *Bourgeois de Paris*, lo reemplaza Cesena como director del *Constitutionnel*; a Cesena, Cucheval; a Cucheval, Cassagnac; a Cassagnac, Renée; a Renée, Grandguillot, y al cabo de seis años Véron vuelve a ocupar su antiguo puesto... como héroe flamante.

También bajo el sistema constitucional, Thiers volvía a ser nuevo en cuanto Guizot se volvía rancio, y Molé volvía a ser nuevo en cuanto Thiers se volvía rancio, y luego volvía a empezar la ronda. Pero aquellos diferentes hombres representaban diferentes partidos y aspiraciones. Cuando se desplazaban para sucederse, y se sucedían para volver a desplazarse, ese su ir y venir no mostraba sino las oscilaciones en el predominio de los partidos que, en general, constituían el *pays légal* |círculo de los habilitados para votar| bajo Luis Felipe. Pero ¿Billault o Persigny, Walewski o Thouvenel, Laroquette o Fould, Grandguillot o Limayrac? Es lo que los ingleses llaman *«a distinction without a difference»* (una distinción sin diferencia). Representan todos lo mismo: el golpe de Estado. No representan intereses y partidos distintos dentro del pueblo. Representan únicamente distintos rasgos faciales del Emperador. No son más que distintas máscaras, tras las cuales se esconde la misma cabeza.

El *Times*, cuyo punto flaco son las comparaciones, compara a Luis Bonaparte con Luis XVI y a Fould con Turgot. ¡Fould y Turgot! Es más o menos como si se quisiera comparar al señor Vaillant con Carnot, porque ambos estuvieron en el Ministerio de la Guerra. Turgot fue el jefe de la nueva escuela económica del siglo XVIII, la escuela fisiocrática. Fue uno de los héroes intelectuales que derrocaron al viejo régimen, mientras que Luis XVI era la encarnación de ese viejo régimen. Pero ¿quién es Fould? Fould, miembro de la oposición dinástica bajo Luis Felipe, fue, a pesar de las más insistentes solicitaciones, dejado de lado por principio cada vez que la oposición dinástica se encontraba en situación de nombrar a un ministro de Finanzas. Fould pasa por *«financier dangereux»* |«financiero peligroso»|, reputación que habían fundado sus diversas y fracasadas operaciones financieras. Bastaba con que defendiera una propuesta para que las cámaras la rechazaran. Vino el gobierno provisional. Apenas fue proclamado, Fould se precipitó hacia Ledru-Rollin, se ofreció como ministro de Finanzas y... propuso la
bancarrota del Estado.
La pretensión fracasó, y el amante desdeñado publicó, por despecho, el panfleto *¡Pas d'assignats!*. Por fin, en Luis Bonaparte, Fould reconoció al hombre lo bastante temerario como para entregarle al señor Fould el Erario del Estado francés.

Fould estaba estrechamente entretejido con las maniobras que, el 10 de diciembre de 1848, aseguraron la elección presidencial del «sobrino». Fould fue un amigo muy activo y preparó financieramente el golpe de Estado. El 2 de diciembre de 1851 no fue solo la victoria de Luis Bonaparte, sino la victoria de Fould. Fould se volvió omnipotente. Fould fue nombrado ministro de Estado. A Fould le fue permitido elevar incluso sus *menus plaisirs* |pequeños placeres (que conllevan gastos accesorios)| a asuntos de Estado. Acaparó la
dictadura de los teatros junto a la dictadura de las finanzas.
Como otros hombres de mala fama de la *haute finance*, Fould comparte la pasión por el dólar con la pasión por las heroínas de los bastidores. Fould se convirtió en sultán de los bastidores. Fould, junto con Péreire, es el inventor de las finanzas imperialistas. Es el autor directo de diecinueve vigésimas partes del actual déficit. Por fin, en 1860, el gran Fould se retiró a la vida privada, para reaparecer en 1861 como *«a new man»* («un hombre flamante») en la comedia de las finanzas imperialistas. ¡Fould reaparece como Turgot, Fould como marqués de Posa! *Applaudite, amici!* |¡Aplaudid, amigos!|