Karl Marx

Humbug noticioso francés

– Consecuencias económicas de la guerra

["Die Presse" n.º 4 del 4 de enero de 1862]

Londres, 31 de diciembre de 1861

La fe en los milagros parece retirarse de una esfera tan sólo para instalarse en otra. Expulsado de la naturaleza, resurge ahora en la política. Por lo menos, es ésa la opinión de los periódicos parisinos y de sus aliados en la telegrafía y los bazares de corresponsales periodísticos. Así, los diarios vespertinos de París de ayer informan: que lord Lyons había declarado al Sr. Seward que aguardaría hasta la tarde del 20 de diciembre y que luego partiría hacia Londres, en caso de que el gabinete de Washington se negara a entregar a los prisioneros. De modo que los periódicos parisinos conocían
ayer
mismo los pasos que lord Lyons dio
tras
recibir los despachos que le fueron enviados a bordo del «Europa». Sin embargo, hasta
hoy
no ha llegado a Europa la noticia de la llegada del «Europa» a Nueva York. «La Patrie» y consortes,
antes
de estar informados de la llegada del «Europa» a América, publican en Europa noticias sobre los acontecimientos que siguieron inmediatamente a la llegada del «Europa» a los Estados Unidos. «La Patrie» y consortes creen sin duda que la velocidad no es brujería. Un periódico local observa en su artículo bursátil que estas invenciones parisinas, al igual que los artículos incendiarios de algunos diarios ingleses, sirven no sólo a las especulaciones políticas de ciertos gobernantes, sino asimismo a las
especulaciones bursátiles
de ciertos particulares.

El «Economist», hasta ahora uno de los más estridentes voceros del partido de la guerra, publica en su último número la
carta de un comerciante de Liverpool
y un editorial en los que se advierte al público inglés que no subestime, bajo ningún concepto, los peligros de una guerra con los Estados Unidos. Inglaterra importó, durante el año 1861, cereales por valor de 15.380.901 libras esterlinas, suma total de la que casi 6 millones correspondieron a los Estados Unidos. Inglaterra sufriría más por la incapacidad de comprar el cereal americano que los Estados Unidos por la incapacidad de venderlo. Los Estados Unidos tendrían la ventaja de una
información más temprana
. Si se decidieran por la guerra, inmediatamente volarían telegramas de Washington a San Francisco y los barcos americanos en el océano Pacífico y las aguas chinas comenzarían operaciones de guerra, muchas semanas antes de que Inglaterra pudiera llevar la noticia de guerra a la India.

Desde el estallido de la guerra civil, el comercio americano-chino, al igual que el americano-australiano, ha disminuido en proporción enorme. En la medida en que aún se practica, financia sus fletes en su mayor parte con cartas de crédito inglesas, es decir, con capital inglés. A la inversa, el comercio inglés procedente de la India, China y Australia, siempre muy importante, ha crecido aún más desde la interrupción del comercio con los Estados Unidos. Así pues, los buques corsarios americanos dispondrían de un gran campo para el corso, mientras que los ingleses tendrían uno relativamente insignificante. La inversión de capital inglés en los Estados Unidos es mayor que todo el capital colocado en la industria algodonera inglesa. La inversión de capital americano en Inglaterra es igual a cero. La marina inglesa eclipsa a la americana, pero ni de lejos en la proporción que durante la guerra de 1812-1814.

Si ya entonces los buques corsarios americanos se mostraron muy superiores a los ingleses, ¡cuánto más ahora! Un bloqueo efectivo de los puertos norteamericanos, sobre todo en invierno, está completamente fuera de discusión. En las aguas interiores entre el Canadá y los Estados Unidos —y la superioridad aquí es decisiva para la guerra terrestre en el Canadá—, los Estados Unidos poseerían, al estallar la guerra, el dominio absoluto e indiscutible.

En resumen, el comerciante de Liverpool llega a la conclusión:

«Nadie en Inglaterra se atreve a recomendar la guerra por una mera cuestión de algodón. Nos resultaría más barato alimentar a todos los distritos algodoneros durante tres años a cargo del Estado que hacer la guerra a los Estados Unidos durante un solo año por su causa.»

Ceterum censeo que el incidente del «Trent» no conducirá a la guerra.