Karl Marx

Bugeaud

Escrito el 27 de noviembre de 1857.

Del inglés.

["The New American Cyclopædia", Band IV]

Bugeaud de la Piconnerie, Thomas-Robert, duque de Isly, mariscal de Francia, nacido en Limoges en octubre de 1784, fallecido en París el 10 de junio de 1849. Ingresó en 1804 como soldado raso en el ejército francés, fue hecho cabo en la campaña de 1805, sirvió como subteniente en la campaña de Prusia contra Polonia (1806/1807), en 1811, ya mayor, participó en los sitios de Lérida, Tortosa y Tarragona y fue ascendido a teniente coronel tras la batalla de Ordal en Cataluña. Después del primer regreso de los Borbones, el coronel Bugeaud celebró la flor de lis blanca en unos versos pedestres; pero como se pasó con bastante desdén por encima de aquellos desahogos poéticos, en los Cien Días volvió a adherirse al partido de Napoleón, quien lo envió al Ejército de los Alpes al frente del Regimiento de Línea n.º 14. A la segunda vuelta de los Borbones se retiró a Excideuil, a la hacienda de su padre. En tiempos de la intervención del duque de Angulema en España ofreció su espada a los Borbones, mas al ser rechazada la oferta se hizo liberal y se sumó al movimiento que condujo finalmente a la revolución de 1830.

En 1831 Bugeaud fue elegido miembro de la Cámara de los Diputados y Luis Felipe lo ascendió a general de división. En 1833 se lo nombró comandante de la Ciudadela de Blaye, donde la duquesa de Berry quedó confiada a su custodia; no cosechó laureles, sin embargo, por el modo en que cumplió su misión, y desde entonces se lo conoció con el nombre de «ex-carcelero de Blaye». Al quejarse el señor Larabit en los debates de la Cámara de los Diputados, el 16 de enero de 1834, de la dictadura militar de Soult, lo interrumpió Bugeaud con las palabras: «La obediencia es el primer deber del soldado», a lo que otro diputado, el señor Dulong, preguntó mordazmente: «¿Y qué si a uno le ordenan convertirse en carcelero?» Este incidente condujo a un duelo entre Bugeaud y Dulong, en el que este último fue muerto de un disparo. La irritación que ello despertó entre los parisinos se acrecentó aún más con la participación de Bugeaud en la represión de la insurrección de París del 13 y 14 de abril de 1834. Las fuerzas armadas destinadas a reprimir aquel levantamiento estaban divididas en 3 brigadas, una de las cuales mandaba Bugeaud. En la Rue Transnonain, un puñado de entusiastas que aún mantenía una barricada en la mañana del 14, cuando el combate principal ya había terminado, fue brutalmente masacrado por fuerzas militares superiores. Aunque aquella calle no entraba en la zona de lucha de la brigada de Bugeaud y él no tuvo, por tanto, parte alguna en la matanza, el odio del pueblo asoció su nombre a aquella infamia y, pese a todas las declaraciones contrarias, se empeñó en estigmatizarlo como el «hombre de la Rue Transnonain».

El 16 de junio de 1836 se envió al general Bugeaud a Argelia y se le confió un mando en la provincia de Orán, cargo casi independiente del gobernador general. Cuando recibió la orden de operar contra Abd el Kader y someterlo mediante el despliegue de un ejército imponente, firmó el tratado del Tafna, dejando así escapar la oportunidad de realizar operaciones militares y poniendo a su ejército en una situación crítica antes de que hubiera empezado a actuar. Antes de este tratado, Bugeaud libró varias batallas. Un artículo secreto, no recogido en el texto del tratado, estipulaba que se pagarían 30.000 boojú (unos 12.000 dólares) al general Bugeaud. Llamado de vuelta a Francia, fue ascendido a teniente general y nombrado gran oficial de la Legión de Honor. Cuando se filtró la cláusula secreta del tratado del Tafna, Luis Felipe autorizó a Bugeaud a gastar dinero en la construcción de determinadas carreteras, a fin de aumentar su popularidad entre sus electores y asegurarle su escaño en la Cámara de los Diputados.

A comienzos del año 1841 fue nombrado gobernador general de Argelia; bajo su administración, la política de Francia en Argelia experimentó un cambio fundamental. Fue el primer gobernador general que mandó un ejército a la altura de sus tareas, que poseyó autoridad absoluta sobre los generales subordinados y que ocupó su puesto el tiempo suficiente para proceder según un plan que requería años para su ejecución. En la batalla de Isly (14 de agosto de 1844), en la que derrotó al ejército del emperador de Marruecos, Abd er-Rahman, con fuerzas muy inferiores en número, pudo vencer porque sorprendió a los musulmanes sin previa declaración de guerra, en un momento en que las negociaciones estaban a punto de concluir. Habiendo ascendido ya a la dignidad de mariscal de Francia el 17 de julio de 1843, Bugeaud fue ahora nombrado duque de Isly. Como Abd el Kader había vuelto a reunir un ejército tras el regreso de Bugeaud a Francia, se envió de nuevo a Bugeaud a Argelia, donde de inmediato sofocó la insurrección árabe. Las diferencias entre él y Guizot, provocadas por su expedición a Cabilia, emprendida en contra de las disposiciones ministeriales, llevaron a que lo reemplazara por el duque de Aumale y se le «posibilitó, según expresión de Guizot, venir a Francia y disfrutar de su gloria».

En la noche del 23 al 24 de febrero de 1848, fue llamado a Luis Felipe por consejo secreto de Guizot, quien le confirió el mando supremo de todas las fuerzas armadas —tanto de línea como de la Guardia Nacional—. En la mañana del 23, se personó, seguido de los generales Rulhière, Bedeau, Lamoricière, de Salles, Saint-Arnaud y otros, en el Estado Mayor de las Tullerías, para ser solemnemente investido del mando supremo por el duque de Nemours. Recordó a los oficiales presentes que él, que se disponía a conducirlos contra los revolucionarios parisinos, «jamás había sido derrotado, ni en los campos de batalla ni en las insurrecciones», y prometió que también esta vez daría un rápido escarmiento a la «chusma rebelde». Entretanto, la noticia de su nombramiento contribuyó en gran medida a dar un giro decisivo a la situación. La Guardia Nacional, aún más indignada por su nombramiento como comandante en jefe, prorrumpió en gritos de «¡Abajo Bugeaud!», «¡Abajo el hombre de la Rue Transnonain!» y declaró resueltamente que no obedecería sus órdenes. Asustado por esta manifestación, Luis Felipe retiró su orden y pasó el día 23 en inútiles negociaciones. El 24 de febrero, Bugeaud fue el único de los consejeros de Luis Felipe que exigió la guerra a ultranza; pero el rey ya pensaba en sacrificar al mariscal para llegar él mismo a una paz con la Guardia Nacional. El mando fue puesto en otras manos y Bugeaud, destituido. Dos días más tarde, puso su espada, aunque en vano, a disposición del gobierno provisional.

Cuando Luis Napoleón fue elegido presidente, confió el mando supremo del Ejército de los Alpes a Bugeaud, que también fue elegido diputado a la Asamblea Nacional por el departamento de Charente-Inférieure. Bugeaud publicó varias obras literarias relativas principalmente a Argelia. En agosto de 1852 se le erigió un monumento en Argel y en su ciudad natal.