Friedrich Engels

Bastión

Escrito hacia el 14 de septiembre.

Del inglés.

[*“The New American Cyclopædia”*, tomo II]

Bastión. –  
En las antiguas fortalezas, las murallas de las ciudades estaban flanqueadas por torres redondas o cuadradas, desde las cuales los arqueros y las máquinas de guerra podían dirigir sus proyectiles contra el enemigo que asaltaba, después de que éste hubiera sido detenido ante el foso. Con la introducción de la artillería en Europa, estas torres se agrandaron considerablemente y, a comienzos del siglo XVI, los ingenieros italianos terminaron por construirlas poligonales, en vez de redondas o cuadradas, desarrollando así el bastión. Es un pentágono irregular, uno de cuyos lados está orientado hacia el interior de la fortaleza, de manera que el ángulo saliente opuesto apunta hacia el campo abierto. Los dos lados más largos, que forman el ángulo saliente, se llaman caras; los dos más cortos, que unen las caras con la muralla de la ciudad o el terraplén de la fortaleza, se llaman flancos. Las caras están destinadas a responder al fuego de artillería desde gran distancia, mientras que el fuego desde los flancos debe proteger el foso. Los primeros bastiones italianos mostraban aún huellas de su origen en las antiguas torres. Se adosaban estrechamente a los terraplenes principales; el ángulo saliente era muy obtuso, las caras cortas y el parapeto estaba revestido de mampostería hasta lo más alto. En tales bastiones pequeños, la tarea principal de los flancos era la defensa del foso ante la cortina que unía dos bastiones. Por eso se disponían los flancos perpendicularmente a la cortina. Estos bastiones se distribuían sobre los ángulos del polígono que formaba todo el recinto de la obra de fortificación o, si un lado del polígono era tan largo que una parte no quedaba dentro del alcance eficaz del fuego de fusilería de los dos flancos salientes, se construía en su centro un bastión intermedio, llamado *piatta forma*. Con el perfeccionamiento de la artillería de asedio en el siglo XVII, se hicieron necesarios bastiones más grandes, y la cortina perdió muy pronto su importancia, puesto que los bastiones eran ahora los principales objetos de ataque. La función de los flancos también cambió: ahora tenían que barrer principalmente el foso ante la cara del bastión opuesto y, en lugar de perpendiculares a la cortina, se trazaron perpendiculares a la prolongación de dicha cara, que se denominó línea de defensa. La altura del revestimiento de mampostería se redujo hasta el punto de que el glacis o el parapeto de las obras exteriores bajas la protegían del fuego directo. De esta manera, los bastiones, en manos de los representantes de la antigua escuela francesa y alemana, y más tarde con Vauban y Coehoorn, experimentaron muchos cambios de forma y tamaño, hasta que hacia 1740 Cormontaigne publicó un trabajo sobre el sistema de fortificación con bastiones; su sistema fue considerado generalmente como el más perfecto en este terreno. Sus bastiones son tan grandes como es posible; sus flancos son casi, pero no del todo, perpendiculares a las líneas de defensa, y se introdujeron grandes mejoras en las obras exteriores.

Los bastiones son llenos o vacíos. En el primer caso, toda la superficie interior está elevada a la altura del terraplén de la fortaleza; en el segundo, el terraplén de la fortaleza corre alrededor del interior del bastión, con anchura suficiente para permitir el servicio de las piezas, y deja una cavidad en el centro de la obra de fortificación. En los bastiones llenos se erigen a veces caballeros: fortificaciones cuyos lados corren paralelos a los del bastión y tienen la altura suficiente para que los cañones puedan disparar por encima del parapeto. A la altura dominante de tales caballeros se emplazan por lo general piezas de máximo alcance, para hostigar al enemigo desde larga distancia.

El sistema de fortificación basado en bastiones fue el único conocido desde el siglo XVI hasta finales del XVIII, hasta que Montalembert produjo varios sistemas nuevos sin bastiones, entre los cuales el sistema poligonal o de caponeras para fortalezas del interior y el sistema de fuertes acasamatados con baterías de varios pisos han tenido la mayor aceptación.