Friedrich Engels

Albuera

Escrito entre el 11 de julio y el 10 de agosto de 1857.

Del inglés.

["The New American Cyclopædia", tomo I]

Albuera –
aldea y riachuelo en la provincia española de Estremadura, a unas 12 millas al sureste de Badajoz. En la primavera de 1811 los británicos sitiaban Badajoz, que se hallaba entonces en manos de los franceses, y ejercían una presión muy fuerte sobre la fortaleza. Beresford cubría en Albuera el sitio con unos 10.000 ingleses y alemanes y 20.000 soldados portugueses y españoles. Soult avanzó con la parte disponible del ejército de Andalucía y lo atacó el 16 de mayo. El ala derecha de los ingleses estaba apostada en una cima de colina, desde donde se extendía una prolongación en forma de silla a lo largo del centro inglés y del ala izquierda. Hacia el frente, la posición se hallaba cubierta por el río Albuera. Soult reconoció enseguida que aquella cima de colina era el punto dominante de la posición y la llave de la misma; por tanto, se limitó a ocupar el centro y el ala izquierda, mientras preparaba un ataque en masa contra el ala derecha de los ingleses. A pesar de la oposición de sus oficiales, Beresford había apostado a casi todos los soldados ingleses y alemanes en el ala izquierda del centro, de modo que la defensa de la altura recayó casi exclusivamente en levas españolas. En consecuencia, los españoles cedieron muy pronto cuando la infantería de Soult avanzó colina arriba en densas columnas concéntricas, y toda la posición británica quedó envuelta de inmediato. Tras haber rechazado varias veces Beresford el envío de tropas británicas o alemanas al ala derecha, en este momento crítico un oficial de Estado Mayor a él subordinado, <Hardinge>, ordenó por propia responsabilidad el avance de unos 7.000 soldados ingleses. Se desplegaron en la parte posterior de la colina en forma de silla, barrieron con su fuego a los primeros batallones franceses, y cuando llegaron a la altura la encontraron ocupada por una masa, sumida en confusión,

de profundas columnas que no tenían espacio para desplegarse. Avanzaron contra ellas. El fuego de su línea desplegada surtió un efecto mortífero sobre las masas densas, y cuando los británicos cargaron por fin a la bayoneta calada, los franceses huyeron colina abajo en desorden. Este empeño desesperado costó a los ingleses casi cuatro quintas partes de sus tropas en muertos y heridos; pero la batalla estaba decidida y Soult se retiró, si bien el sitio de Badajoz fue levantado algunos días después.