en Berlín

Londres, 30 de enero de 1860

Querido Lassalle:

Tu carta me ha alegrado mucho. Creía, en efecto —y así se lo escribí también a Engels—, que no me escribías por enfado a causa de mi última carta.

Sólo dispongo de unos minutos, pues hoy tengo que escribir un artículo de fondo para la “New-York Tribune”. Así que seré muy breve.

1. Te enviaré sin demora el folleto sobre el “Proceso a los comunistas”. Por lo que sé, ya lo recibiste de mí anteriormente.

2. Vogt ha mantenido cuidadosamente alejado de aquí su mamotreto de Tellering —es decir, la primera edición. Ni Freiligrath (a quien acabo de ver), ni Kinkel, ni el “Hermann”, ni ningún librero de aquí lo han recibido. El canalla imperial quiere, of course, ganarme por la mano.

Lo que sé, lo sé por la “National-Zeitung”. Puras mentiras stieberianas. He escrito a mi jurista en Berlín para demandar a la “N.-Z.” por calumnia. ¿Qué opinas de semejante procedimiento? Escríbeme sin demora al respecto.

Por tu carta veo que el propio Vogt reconoce haber sido comprado indirectamente por Bonaparte, pues conozco las manœuvres de tus revolucionarios húngaros. Las he denunciado en Londres, en un periódico inglés, y le he hecho llegar 5 copias al señor Kossuth. Se ha callado la boca. En Nueva York, etc., los refugiados húngaros han aprobado resoluciones en contra de él.

Tu argumentación ad vocem Vogt no me convence. Escribiré un folleto tan pronto como tenga su basura. Pero al mismo tiempo explicaré en el prefacio que me importa un bledo el juicio de tu público alemán.

Liebknecht es un hombre honorable. La “Augsburger Allgemeine Zeitung” es, a mis ojos, completamente igual de buena que la “N.-Z.” y la “Volks-Zeitung”.

Por los extractos que he visto en la “N.-Zeitung”, se deduce que Vogt es una especie de Chenu o de la Hodde.

3. Mi escrito de economía nacional —cuando aparezca el cuaderno II, no contendrá sino el final de la Sección I, Libro I, y son 6 libros. Así que no puedes esperar su conclusión. No obstante, haces bien, en tu propio interés, en esperar al siguiente cuaderno, que contiene la quintaesencia.

Que aún no esté en Berlín es culpa de circunstancias abominables.

Salut
K. M.