Karl Marx

Industria y comercio

Del inglés.

["New-York Daily Tribune" Nº 5747 del 23 de septiembre de 1859]

Londres, 5 de septiembre de 1859

Tras haber examinado en un artículo anterior el movimiento de la población del reino, pasamos ahora al movimiento de la producción. En las siguientes estadísticas se indican las exportaciones para cada año desde 1844, mientras que las cifras relativas a las importaciones comienzan con el año 1854, anomalía que ha de atribuirse al hecho de que el valor real calculado de las importaciones no se determinó oficialmente antes de 1854.

A. Exportaciones

Valor real declarado de los productos británicos e irlandeses exportados del Reino Unido

Años

Libras esterlinas

Años

Libras esterlinas

1844

58.534.705

1852

78.076.854

1845

60.111.082

1853

98.933.781

1846

57.786.876

1854

97.184.726

1847

58.842.377

1855

95.688.085

1848

52.849.445

1856

115.826.948

1849

63.596.025

1857

122.066.107

1850

71.367.885

1858

116.614.330

1851

74.448.722

B. Importación

Valor real calculado de las mercancías introducidas en el Reino Unido

Años

Libras esterlinas

Años

Libras esterlinas

1854

152.389.055

1857

187.844.441

1855

143.542.850

1858

163.795.803

1856

172.544.154

Del primer cuadro se desprende que las exportaciones, y por consiguiente la producción, se han más que duplicado en el período de 1844 a 1857, mientras que la población, como confirman las cifras aducidas en mi artículo anterior, apenas ha aumentado en un 18 por ciento durante el mismo espacio de tiempo. He aquí una réplica contundente a la doctrina del clérigo y prebendado Malthus. El cuadro A ilustra además una ley de la producción que puede demostrarse con precisión matemática cotejando los informes sobre las exportaciones británicas desde 1797. La ley dice: cuando la superproducción y la superespeculación han provocado una crisis, las fuerzas productivas de la nación y la capacidad de absorción del mercado mundial se han ampliado de tal modo en ese intervalo que solo retroceden temporalmente del punto más alto alcanzado, y que, tras algunas fluctuaciones que se extienden durante años, la escala de producción que marca el máximo de la prosperidad en un período del ciclo industrial se convierte en el punto de partida del período siguiente. Así, el año 1845 marca el nivel más alto de las fuerzas productivas durante el ciclo industrial de 1837 a 1847. En 1846 comienza el movimiento regresivo, en 1847 se produce una catástrofe cuyas consecuencias solo se revelan plenamente en 1848, cuando el volumen de las exportaciones cae incluso por debajo del de 1844. En 1849, sin embargo, no solo se produce una recuperación, sino que el nivel de 1845, el año de máxima prosperidad del último ciclo, es superado ya en 3 millones, y las exportaciones ya no descienden durante el nuevo ciclo hasta el nivel de aquel año. El máximo vuelve a alcanzarse en 1857, el año de la crisis, cuyas agonías se registran en las exportaciones reducidas de 1858. Pero ya en 1859 el máximo del período de 1847 a 1857 se convierte en el punto de partida de un nuevo ciclo económico, un punto al que probablemente las fuerzas productivas ya no volverán a descender.

Si se comparan los cuadros A y B se observa que las exportaciones británicas son bastante menores que las importaciones británicas y que esta desproporción crece con tanta regularidad como el volumen de las exportaciones. Este fenómeno ha sido interpretado por algunos autores ingleses como si los desdichados británicos se estuvieran endeudando con otras naciones o vendieran barato y comprasen caro, regalando así al extranjero una parte del fruto de su laboriosidad. El simple hecho es que Gran Bretaña recibe de otras naciones, en forma de importaciones, algo por lo cual no ha entregado ningún equivalente. Es el caso de los tributos de la India, que se recaudan bajo diversas formas, así como de otras remesas por intereses de capital prestado en períodos anteriores. Por consiguiente, la creciente desproporción entre las importaciones y las exportaciones británicas solo demuestra que Inglaterra desarrolla en el mercado mundial su función de prestamista de dinero aún más rápidamente que su función de fabricante y comerciante.

De los artículos de importación, cuatro merecen cierta atención, a saber: metales preciosos, cereales, algodón y lana. Los movimientos de las importaciones y exportaciones británicas de metales preciosos fueron explicados por la “New-York [Daily] Tribune” en ocasiones anteriores; en el momento de la última crisis industrial demostró, basándose en las cifras oficiales, que la cantidad de billetes del Banco de Inglaterra en circulación había disminuido más bien que aumentado desde que los nuevos yacimientos de oro empezaron a desempeñar un papel. No entraremos, pues, en este asunto, limitándonos a exponer un hecho que, según nuestro conocimiento, no ha sido mencionado todavía por los autores ingleses: la cantidad de dinero metálico que circula en una nación puede deducirse aproximadamente de las operaciones de la casa de moneda del Estado. Para determinar, por tanto, el movimiento del dinero metálico en Gran Bretaña durante la influencia de las minas de oro de California y Australia, ofrecemos el siguiente cuadro, que indica la cantidad de metal acuñado por la Real Casa de la Moneda:

Cantidad de monedas de oro, plata y cobre acuñadas en la Real Casa de la Moneda
(en libras esterlinas)

Años

Oro

Plata

Cobre

Total

1844

3.563.949

626.670

7.246

4.197.865

1845

4.244.608

647.658

6.944

4.899.210

1846

4.334.911

559.548

6.496

4.900.955

1847

5.158.440

125.730

8.969

5.293.130

1848

2.451.999

35.442

2.633

2.490.129

1849

2.177.955

119.592

1.792

2.299.339

1850

1.491.836

129.096

448

1.621.380

1851

4.400.411

87.868

3.584

4.491.863

1852

8.742.270

189.596

4.312

8.936.178

1853

11.952.591

701.544

10.190

12.664.325

1854

4.152.183

140.480

61.538

4.354.201

1855

9.008.663

195.510

41.091

9.245.264

1856

6.002.114

462.528

11.413

6.476.060

1857

4.859.860

373.230

6.720

5.239.810

1858

1.231.023

445.896

13.440

1.690.359

Compararemos los importes totales, ya que las monedas de plata y cobre deben considerarse meras monedas sustitutivas de la de oro, de modo que para juzgar el movimiento total del dinero metálico es totalmente indiferente si la moneda de oro misma ha sido puesta en circulación o si sus fracciones están representadas por monedas sustitutivas.

Los quince años que abarca el cuadro anterior pueden dividirse en dos períodos casi iguales, uno de los cuales precede a la influencia de las nuevas regiones auríferas sobre Gran Bretaña, mientras que el otro se caracteriza por la rápida afluencia de oro procedente de nuevas fuentes. Fechamos el primer período de 1844 a 1850 y el segundo de 1851 a 1858, siendo notable el año 1851 por el comienzo de la actividad de las minas de Nueva Gales del Sur y Victoria, así como por el enorme aumento de la oferta de oro de California, que pasó de 11.700 libras esterlinas en 1848, 1.600.000 libras en 1849 y 5.000.000 de libras en 1850 a 8.250.300 libras en 1851. Si se suman los totales del metal acuñado en el período de 1844 a 1850, por una parte, y en el período de 1851 a 1858, por otra, y se calcula luego el promedio anual de cada período, se comprobará que el promedio anual de monedas acuñadas ascendió en los siete primeros años a 3.643.144 libras esterlinas, mientras que en los ocho últimos años alcanzó la suma de 7.137.782 libras. El dinero metálico en Gran Bretaña ha aumentado, por consiguiente, en casi un 100 por ciento durante el período en que actuaron las nuevas afluencias de oro. Esto demuestra ciertamente la influencia que California y Australia han ejercido sobre el desarrollo del comercio interior británico, pero sería completamente erróneo deducir que la circulación de dinero metálico fue incrementada directamente por el flujo del nuevo oro. La comparación de los distintos años de los dos períodos, antes y después de los descubrimientos auríferos, muestra lo contrario. En el año 1854, por ejemplo, el dinero metálico desciende por debajo del nivel de 1845 y 1846, y en 1858 cae muy por debajo del nivel de 1844. La cantidad de oro que entra en circulación en forma de monedas no está determinada, pues, por la importación de lingotes de oro; pero durante el segundo período, una parte mayor de las importaciones de oro fue absorbida, en promedio, por la circulación monetaria interior, debido a que el comercio y la industria se habían expandido en general; expansión que, sin embargo, puede atribuirse en gran medida a la acción de los nuevos países auríferos.