Friedrich Engels

La estrategia de la guerra

Escrito el 30 de mayo de 1859.

Del inglés.

[«New-York Daily Tribune» N.º 5663 del 15 de junio de 1859, artículo de fondo]

Tenemos muy poco que añadir a nuestras últimas consideraciones sobre el encuentro de Montebello. Del parte oficial austriaco, que finalmente apareció y ayer adornó nuestras columnas, se desprende que partes de las tres brigadas con las que el general Stadion marchaba sobre Montebello fueron dejadas atrás para cubrir los flancos de la ruta de marcha. El resto alcanzó Casteggio, la cual fue tomada por la brigada del príncipe de Hesse; esta brigada mantuvo ocupada la ciudad, mientras las otras dos (incompletas) brigadas avanzaban y tomaban Montebello y Genestrello. Resistieron el violento ataque de toda la división Forey y de los dos regimientos de caballería del general de Sonnaz (regimientos real piamontés y monferratense). Cuando, finalmente, fueron rechazados en dirección a Casteggio, parece que la brigada del príncipe de Hesse los apoyó con tanta eficacia que el enemigo no se atrevió a atacarlos y los austriacos pudieron retirarse en perfecto orden y sin ser molestados. Según los informes austriacos que nos han llegado, al parecer, hacia el final del combate se hallaba en acción cuando menos todo el cuerpo del mariscal Baraguay d'Hilliers. Este cuerpo cuenta con tres divisiones de infantería y una de caballería: en total, doce regimientos de infantería, tres batallones de cazadores, cuatro regimientos o veinte escuadrones de caballería y la artillería correspondiente. Ello concuerda con los comunicados austriacos sobre las declaraciones de prisioneros franceses, según las cuales participaron doce regimientos de infantería franceses, y con dos informes desde Turín, el primero de los cuales afirma que la división de Vinoy, y el segundo, que la división de Bazaine apoyaron a Forey. Estas tres divisiones forman juntas toda la infantería de Baraguay. <La división Vinoy pertenecía al quinto cuerpo a las órdenes del general Niel, mientras que el cuerpo de Baraguay d'Hilliers incluía aún la división Ladmirault.> Se habla también de que habrían participado caballería francesa e infantería piamontesa; pero esto parece menos auténtico. Así llegamos a la siguiente conclusión: los austriacos, que no podían tener otro objetivo que el de reconocer (de otro modo habría sido una locura atacar con tres débiles brigadas), lo consiguieron por completo al obligar a Baraguay a mostrar todas sus fuerzas. En el combate lucharon tan bien como sus adversarios; al ser arrojados de Montebello, tuvieron que ceder ante una superioridad numérica, y la persecución terminó frente a Casteggio, donde los austriacos se enfrentaron incluso a los perseguidores y los hicieron retroceder con tanta energía que ya no los molestaron más, aunque los franceses disponían ya de casi cuatro veces más hombres en el encuentro que los austriacos. Si los franceses reivindican la victoria para sí porque finalmente conservaron Montebello y los austriacos se retiraron después del encuentro, los austriacos pueden afirmar lo mismo, porque rechazaron a los franceses de Casteggio y se anotaron el último éxito de la jornada, y en especial porque alcanzaron plenamente su objetivo previsto, pues buscaron este combate con la intención de topar al fin con fuerzas superiores y, naturalmente, ceder ante ellas.

Desde Montebello, el centro y el ala derecha del ejército austriaco se han visto envueltos en algunos combates. Según los despachos que recibimos con el «Fulton» y publicamos ayer, los sardos cruzaron el Sesia por Vercelli el 30 de mayo. Tomaron al asalto algunas posiciones austriacas en Palestro, Casalino y Vinzaglio. Víctor Manuel en persona tenía el mando supremo, y la bayoneta decidió el combate. Los sardos presentan las pérdidas de los austriacos como muy elevadas. Según sabemos por el «Europa», que se halla frente a Halifax, los austriacos han intentado dos veces retomar Palestro, y en una ocasión casi lo habrían conseguido de no haber acudido una unidad de zuavos en socorro, la cual rechazó a los austriacos. Los sardos afirman haber hecho mil prisioneros en esa acción; pero es imposible formarse un juicio sobre este asunto, pues aún faltan todos los datos precisos. Una resistencia tan tenaz por parte de los puestos avanzados austriacos en el Sesia no la habíamos esperado en absoluto, dado que se dice que los austriacos se hallan en plena fuga más allá del Tesino. Pero en su extrema derecha no han demostrado tanta garra y tenacidad. Garibaldi, que con sus cazadores de los Alpes y algunas otras tropas, en total unos 5.000 hombres, había flanqueado la extrema derecha de los austriacos, cruzó el Tesino el 25 de mayo, marchó entre el Lago Mayor y el lago de Como hacia Varese y ocupó dicha ciudad. El 26 rechazó a un destacamento austriaco que lo atacaba, aprovechó enérgicamente la victoria, batió de nuevo el 27 al mismo destacamento (reforzado por la guarnición de Como) e irrumpió esa misma noche en esa ciudad. Las columnas volantes del general Urban marcharon a su encuentro y lo empujaron efectivamente hacia las montañas; pero nuestros más recientes despachos, que recibimos anoche con el «Europa», informan que Garibaldi volvió a avanzar, sorprendió a los austriacos y ha recuperado Varese. Su éxito provocó una insurrección en las ciudades del lago de Como y en la Valtelina o valle superior del Adda, un distrito montañoso que en 1848 fue más revolucionario que las ciudades de la llanura lombarda. Los vapores del lago de Como están en manos de los insurrectos, y 800 hombres de la Valtelina se unieron a Garibaldi. A pesar de su revés temporal, se dice que la insurrección se extiende en esta parte de la Lombardía.

Con este movimiento de Garibaldi, los aliados han logrado una gran ventaja, y los austriacos han cometido un grave error. La toma de Varese por Garibaldi no fue ningún perjuicio para los austriacos, pero Como debía ser mantenida por una fuerte columna, con la cual él no se habría atrevido a enfrentarse. Otro destacamento, enviado a Sesto Calende, podía cortar la retirada a Garibaldi y encerrarlo en el pequeño terreno entre los lagos, de modo que un fuerte ataque lo habría obligado a rendir las armas o a pasar a territorio neutral suizo, donde habría sido desarmado. Sin embargo, los austriacos subestimaron a este hombre, al que llaman un jefe de bandidos; pero habrían reconocido su extraordinario talento militar, su gran intrepidez y sus sobresalientes capacidades si se hubieran tomado la molestia de estudiar el sitio de Roma y su marcha de Roma a San Marino. Así subestimaron sus avances, tal como en 1848 subestimaron las correrías de los voluntarios lombardos de Allemandi. Pasaron completamente por alto el hecho de que Garibaldi daba gran importancia a la disciplina y que tenía a la mayoría de sus hombres bajo su mando desde hacía cuatro meses, tiempo suficiente para instruirlos en las maniobras tácticas de la guerra de guerrillas. Puede que Garibaldi haya sido enviado a Lombardía por Luis Napoleón y Víctor Manuel para aniquilarlo a él y a sus voluntarios —elementos demasiado revolucionarios para esta guerra dinástica—, hipótesis vigorosamente confirmada por el hecho de que su acción se llevó a cabo sin el indispensable apoyo; pero no debe olvidarse que en 1849 tomó el mismo camino y logró escapar. En todo caso, se apoderó del puente de Lecco y de los vapores del lago de Como, lo que le brindó la posibilidad de avanzar hacia la orilla oriental del lago. Allí se encuentra una gran cordillera que se extiende por el norte hasta los puertos del Splügen y del Stelvio, por el este hasta el lago de Garda y por el sur hasta Bérgamo y Brescia, una zona especialmente adecuada para la guerra de partidas, donde será muy difícil apresarlo, como ya ha tenido que experimentar Urban. Si 6.000 u 8.000 hombres hubieran bastado para aniquilarlo en la zona de Varese, hoy probablemente serían necesarios más de 16.000, de manera que su única brigada mantendrá plenamente ocupadas en el futuro a tres brigadas austriacas. A pesar de su último éxito en Varese, aún no vemos cómo podrá sostenerse frente a las fuerzas que se están acumulando en el Tirol (un cuerpo de ejército completo ha sido transportado por ferrocarril desde Bohemia, a través de Sajonia y Baviera, al Tirol) y a las tropas que defienden la Lombardía, a menos que los aliados obtengan una victoria muy rápida y decisiva sobre los austriacos. Esto será difícil. Otro cuerpo de ejército austriaco, el noveno, ha sido incorporado al ejército activo, de manera que ahora se compone de seis cuerpos, o al menos 200.000 hombres; y más cuerpos están en camino. Dado que Luis Napoleón no puede permitirse permanecer largo tiempo inactivo, es de esperar pronto una batalla; y el informe según el cual se ha trasladado con su cuartel general y su guardia a Voghera, a la extrema derecha de la posición aliada, parece apuntar a una batalla en la zona de Stradella. Si es así, veremos muy probablemente que los austriacos defenderán el desfiladero de Stradella por el frente e intentarán operar contra el flanco y la retaguardia de los franceses desde el puente de Vaccarizza.