Friedrich Engels

El ejército francés

Escrito el 31 de enero de 1859.

[*New-York Daily Tribune*, núm. 5568 del 24 de febrero de 1859, artículo de fondo]

El *Constitutionnel* de París ha publicado recientemente un resumen destinado a probar que Francia, en caso de guerra, podría enviar al otro lado de sus fronteras una fuerza de 500.000 hombres. El señor Gaillardet, en su carta desde París reproducida ayer en el *Courrier des Etats-Unis*, afirma que ese resumen y las cifras en que se apoya le fueron entregados a nuestro colega periodístico parisino directamente por el propio emperador, sin conocimiento de sus ministros. El primer punto de ese resumen dice que, llamando a todos los soldados que están con licencia y no concediendo más licencias, el ejército francés se compondrá, el próximo 1 de abril, de 568.000 hombres; que incorporando a todos los reclutas de 1858 ese efectivo se eleva en 64.000 hombres; y que, en caso de declaración de guerra, el gobierno puede contar con absoluta seguridad con al menos 50.000 alistamientos voluntarios, ya sea de antiguos soldados que han cumplido su tiempo de servicio, ya de jóvenes voluntarios. Esto daría una suma total de 682.000 hombres, que, según el estadístico imperial, se dividen como sigue:

Infantería

390.978

Caballería

83.000

Artillería

46.450

Ingenieros

12.110

Tren

19.120

Guardia

29.942

Cuerpos varios

49.000

Total

621.600

Evidentemente hay un error en esta suma total. Quedan 60.000 hombres que la pluma imperial, en la prisa del momento, olvidó distribuir. Pero dejemos eso. Supongamos que la cifra de 682.000 hombres es correcta. En caso de guerra, quedarían en los depósitos, que al mismo tiempo forman las guarniciones del interior, 100.000 hombres, apoyados por los 25.000 gendarmes; para Argelia bastarían 50.000 hombres. Si se restan estos 175.000 hombres de la suma total anterior, quedan 507.000 hombres. Pero Su Majestad ha vuelto a ingeniárselas para perder 10.000 hombres, y resta de 672.000 en lugar de 682.000, reduciendo así el ejército de campaña disponible a 497.000 hombres. Según nuestro informante, por consiguiente, puede disponerse para el 1 de junio de 1859 de un ejército de 500.000 hombres para una guerra exterior, sin modificar en modo alguno la organización militar existente de Francia.

Ahora, veamos cómo se compone en realidad el ejército francés. La organización existente de un ejército constituye un límite determinado para su ampliación; los batallones, escuadrones y baterías no pueden sobrepasar un cierto número de hombres, caballos y cañones en cada arma sin destruir el sistema y las particularidades tácticas de esa arma. Por ejemplo, los batallones franceses de ocho compañías no podrían nunca aumentar esas compañías hasta cerca del doble de su fuerza normal de 118 combatientes, sin hacer necesaria una revolución completa en la instrucción de base y de batallón; a las baterías francesas les ocurriría algo semejante si aumentaran el número de sus cañones de seis a ocho o doce; en ambos casos, las compañías y baterías se volverían extremadamente lentas, a menos que se subdividieran. Así, la organización de cada ejército impone límites determinados a su fuerza numérica por arriba, y cuando se sobrepasan esos límites, se hacen necesarias nuevas formaciones. Pero como estas, una vez que su creación ha alcanzado cierto grado, no pueden escapar a la atención del público y como, según escribe el *Constitutionnel*, hasta ahora no han sido necesarias nuevas formaciones, podemos tomar la estructura del ejército tal como existía al final de la guerra rusa como límite de la fuerza de tropas actualmente alcanzable.

El batallón de infantería de línea francés, con su compleja estructura de seis compañías de línea y dos de élite, no puede fácilmente sobrepasar la fuerza de 1.000 hombres. Para 100 regimientos de línea de tres batallones cada uno, esto daría 300.000 hombres. Incluimos el tercer batallón

deliberadamente, pues aunque hasta la guerra rusa figuraba solo como batallón de depósito, luego fue movilizado, y además se crearon tres compañías de depósito adicionales por regimiento, que sin duda existen todavía. Estas 300 compañías de depósito sumarán juntas alrededor de 36.000 hombres. Los 20 batallones de *chasseurs à-pied* (cazadores a pie), destinados más al combate en compañías sueltas que en batallones cerrados, permiten un mayor número de combatientes; cuentan cada uno aproximadamente 1.300 hombres; esto da una fuerza total de 26.000 hombres, para los que apenas se necesitan depósitos, pues reciben muchos soldados instruidos de otros regimientos. La Guardia se compone de dos divisiones de infantería, y sus regimientos tenían hasta la paz con Rusia solo dos batallones cada uno, lo que concuerda con el *Constitutionnel*, según el cual su infantería consta de 18 batallones o 18.000 hombres. Esta es toda la infantería francesa, excepto las tropas destinadas al servicio en África. A ella pertenecen nueve batallones de zuavos con 9.000 hombres, más unos 500 en el depósito; tres batallones disciplinarios (*zéphyrs*), o 3.000 hombres, y nueve batallones de tiradores argelinos (indígenas), que, cuando alcanzan su plena fuerza, suman 9.000 hombres. Así, la fuerza total de la infantería francesa puede indicarse como sigue:

Línea, incluidos los depósitos — 336.000 hombres en 300 batallones y 300 compañías de depósito

Cazadores — 26.000 hombres en 20 batallones.

Guardia — 18.000 hombres en 18 batallones.

Zuavos — 9.500 hombres en 9 batallones.

*Zéphyrs* — 3.000 hombres en 3 batallones.

Argelinos indígenas — 9.000 hombres en 9 batallones.

Total: 401.500 hombres en 359 batallones y 300 compañías de depósito.

De ellos, 36.500 pertenecen a los depósitos; quedan 365.000 para el servicio activo en el interior y en el extranjero.

La fuerza de la caballería francesa se calculó en 1856 como sigue:

12 regimientos de caballería pesada — 72 escuadrones y 12 escuadrones de depósito — 14.400 soldados activos y 1.800 hombres en el depósito.

20 regimientos de línea — 120 escuadrones y 20 escuadrones de depósito — 24.600 soldados activos y 3.820 hombres en el depósito.

21 regimientos de caballería ligera — 126 escuadrones y 21 escuadrones de depósito — 27.100 soldados activos y 4.230 hombres en el depósito.

4 regimientos africanos — 16 escuadrones y 4 escuadrones de depósito — 3.000 soldados activos y 450 hombres en el depósito.

3 regimientos indígenas — 12 escuadrones — 3.600 soldados activos.

Total: 346 escuadrones activos y 57 de depósito — 72.700 soldados activos y 10.300 hombres en los depósitos.

A esto se añade la Guardia: 30 escuadrones activos — 6.000 soldados activos.

Número total: 376 escuadrones activos, 57 de depósito — 78.700 soldados activos y 10.300 hombres en los depósitos.

Sin embargo, no hay que olvidar que los caballos indígenas son en grado excepcional ineptos para el servicio de caballería, a pesar de que desde 1840 se han hecho grandes progresos en Francia en la mejora de la cría caballar. Solo con mucha dificultad y gasto fue posible en los últimos años proveer a la caballería en su mayor parte con caballos franceses — y eso más mal que bien. Esto solo se aplica, sin embargo, al pie de paz, que apenas debe exceder de 50.000 caballos, y a pesar de los recursos que ofrece Argelia, hubo que comprar muchos caballos en el extranjero, de los cuales no pocos habían sido vendidos anteriormente por tropas de caballería de otros países por no ser aptos para el servicio. Actualmente se compran caballos para la caballería francesa en Alemania, y el gobierno austríaco acaba de prohibir la exportación de caballos en su frontera suroccidental. Con todas estas dificultades, no hay que temer que la caballería francesa llegue jamás a exceder la fuerza arriba indicada o que, con excepción de la pequeña parte montada en caballos argelinos, llegue jamás a distinguirse en el campo de batalla, a menos que por conquistas obtenga una proporción mayor de buenos caballos de la que posee actualmente.

La artillería, incluida la Guardia, puede contar con unos 50.000 hombres, con 207 baterías de campaña o 1.242 cañones. De ellos, al menos 5.000 hombres pertenecen a los depósitos. Las tropas de ingenieros no excederán de 9.000 o 10.000 hombres, pero aceptemos con el *Constitutionnel* que son 12.000. El tren, las compañías de obreros, los oficiales sanitarios, etc., todos no combatientes, suman en pie de guerra unos 11.000 hombres. El número máximo posible de soldados que el ejército francés, en su organización actual, puede admitir es, por tanto, el siguiente:

|                      | Soldados activos | En el depósito | Total   |
|----------------------|------------------|----------------|---------|
| Infantería           | 365.000          | 36.500         | 401.500 |
| Caballería           | 78.700           | 10.300         | 89.000  |
| Artillería           | 45.000           | 5.000          | 50.000  |
| Ingenieros           | 12.000           | —              | 12.000  |
| No combatientes      | —                | 11.000         | 11.000  |
| Total            | 500.700      | 61.800     | 563.500 |

Este resultado concuerda muy bien con las medidas generales de reclutamiento del ejército francés. Cada año son llamados a filas 100.000 jóvenes, pero hasta ahora, en tiempos de paz, solo 60.000 han sido enviados realmente a sus regimientos, y como debían servir por siete años, el ejército no solía exceder de 400.000 a 420.000 hombres. Bajo Luis Felipe, el tiempo de servicio efectivo rara vez era más de cuatro a cinco años, de modo que en esa época la fuerza real no solía pasar de 300.000; el resto estaba con licencia. Desde entonces, sin embargo, el marco del ejército se ha ampliado tanto mediante la adición de un batallón suplementario a cada regimiento de infantería, un escuadrón adicional a cada regimiento de caballería y el cuerpo entero de la Guardia, que puede admitir a unos 600.000 hombres; y no es probable que Francia, salvo en una guerra de defensa nacional, llegue a disponer jamás de más soldados instruidos a la vez.

Si tomamos, pues, las cifras que hemos dado más arriba y les añadimos los 49.000 gendarmes, guardias municipales y sabe Dios qué otros cuerpos diversos, como hace el *Constitutionnel* para obtener su suma, la suma total coincide casi exactamente con la cifra que este periódico señala como la fuerza prevista para el 1 de abril de 1859.

Ahora empiezan las diferencias. En la suma total que hemos calculado se encuentran depósitos, organizados en 300 compañías y 57 escuadrones, que apenas bastan para la instrucción básica y la organización de los 46.800 soldados de infantería y caballería en ellos reunidos. Supongamos que estos son retirados de repente para hacer sitio a los nuevos reclutas y para llenar en los regimientos los puestos de los hombres cuyo tiempo de servicio ha expirado; ¿qué número de reclutas tendrían que instruir entonces esos depósitos? Los 100.000 hombres de la quinta de 1859 y al menos 20.000 voluntarios sin instrucción, en total 120.000 hombres, es decir, 70.000 más de los que los depósitos pueden admitir. No cabe duda, por tanto, de que entre el 1 de abril y el 1 de junio las tres compañías de depósito de un

Cada regimiento de infantería se eleva a la fuerza completa de batallón y, en correspondencia, para cada regimiento de caballería deben formarse dos escuadrones de depósito en lugar de uno. Si en la actualidad, en que todo el ejército se limita a prestar servicio de guarnición, los depósitos no son más que estaciones de paso para el recluta, de las que se lo envía a su regimiento lo más rápidamente posible, sin instrucción alguna o sólo a medio instruir, para recibir allí su formación, no se debe olvidar que, en caso de guerra, cuando el ejército está en servicio activo, el depósito ha de equipar e instruir a fondo al soldado para que entre en su regimiento como apto para el servicio de guerra. Si, pues, el "Constitutionnel" afirma que los franceses podrían elevar sus fuerzas armadas a 700.000 hombres sin nuevas formaciones, esto se aparta muy considerablemente de la realidad. La formación de 100 batallones de depósito a partir de las 300 compañías de depósito, y de 57 escuadrones de depósito adicionales, exigirá la extracción de al menos 2.000 oficiales y 10.000 suboficiales de las filas del ejército activo, justo en el momento en que más se necesitan sus servicios.

Pero aun suponiendo que se haya reunido a los 700.000 hombres —y estamos muy lejos de afirmar que Francia no pudiera reunir ese número de jóvenes al estallar una guerra—, ¿cuántos de esos 700.000 soldados serán entonces aptos para entrar en campaña? No más de 580.000, y de ellos, según el "Constitutionnel", 50.000 deben defender Argelia. El número de gendarmes y la fuerza de los distintos cuerpos destinados al servicio interior no debemos calcularlo en 25.000, sino que tenemos que atenernos al cálculo original del "Constitutionnel", es decir, 49.000. Así, queda un remanente de 481.000 hombres. Pero nuestro coetáneo imperial ha de tener realmente una fe muy firme en la estabilidad de su dinastía si supone que puede encomendar su defensa exclusivamente a 120.000 reclutas bisoños y a 49.000 gendarmes y demás policías militares. Difícilmente estarán en condiciones los depósitos de proveer de guarniciones a las fortalezas más importantes, sin contar París y Lyon. Estas dos ciudades nunca serían confiadas por Luis Napoleón a manos de reclutas bisoños; y aunque el "Constitutionnel" considere que 40.000 hombres son del todo suficientes para mantenerlas en jaque, es seguro que 100.000 hombres no serán demasiados para ese fin. Pero supongamos que retiramos 100.000 hombres para las necesidades de las grandes ciudades del interior y para el sur monárquico de Francia; entonces toda la fuerza bélica que puede emplearse fuera de las fronteras queda reducida a 381.000 hombres. De ellos, al menos 181.000 hombres tendrían que formar un ejército de observación en la frontera belga, alemana y suiza, y sólo 200.000 hombres quedarían disponibles para un ataque contra Italia. Pero nosotros opinamos que 150.000 austriacos en su fuerte posición del Mincio y del Etsch equivalen por lo menos a 300.000 franceses y sardos, y si llegara la guerra, probablemente pronto podrán demostrarlo.