Friedrich Engels

Escrito el 10 de febrero de 1859.
[«New-York Daily Tribune», núm. 5582, del 12 de marzo de 1859]

Las recientes bravatas de Luis Napoleón acerca de la fuerza de las tropas que puede conducir contra Austria han hecho que en los periódicos alemanes aparezcan investigaciones semejantes que se ocupan de los recursos militares que, en caso de una guerra contra él, podrían reunirse. Sin embargo, estas indicaciones no aspiran por lo general más que a una escasa exactitud o minuciosidad en los detalles, y por eso nos hemos visto obligados a echar mano de documentos auténticos y oficiales respecto a los hechos y las cifras que vamos a exponer ahora a nuestros lectores.

El ejército austriaco es, naturalmente, con mucho el más fuerte entre los ejércitos que entrarían en acción en una guerra semejante contra Francia. Su infantería consta de 62 regimientos de línea (compuesto cada uno de 1 batallón de granaderos, 4 batallones de línea y 1 batallón de depósito), con 310 batallones activos y 62 de depósito; 14 regimientos de la frontera (cada uno con 2 batallones de campaña y 1 de reemplazo), con 28 batallones activos y 14 de reemplazo (además de un batallón en situación de reserva), y 32 batallones de cazadores. La fuerza de los batallones austriacos varía entre cuatro y seis compañías. Con los efectivos completos, la infantería alcanza la siguiente fuerza total:

Línea

370.000 hombres

Regimientos de la frontera

55.000 hombres

Cazadores

32.000 hombres

Total, incluidos los depósitos

470.000 hombres

Los regimientos de línea y de la frontera están armados con mosquetes de percusión de ánima lisa, cuyas llaves presentan una construcción extraña, no muy admirable; pero, con todo, son mosquetes bastante útiles. En los regimientos de la frontera, cada compañía posee veinte fusiles rayados. Los 32 batallones de cazadores están completamente equipados con fusiles rayados, aunque su alcance es mucho menor que el del fusil Minié francés o del Enfield inglés. La infantería es de primera clase en todos los aspectos, y los soldados pueden medirse con cualesquiera otros de Europa, si bien, al compararla con la infantería inglesa o prusiana, donde cada soldado lleva un mosquete rayado de gran alcance, el armamento inferior tiene que surtir un efecto desventajoso. Frente a tropas francesas o rusas no existiría esta desventaja, si prescindimos de los 20 batallones de cazadores franceses y mientras no se modifique el armamento de la infantería de línea francesa.

La caballería austriaca cuenta con 10 regimientos pesados y 24 ligeros, los primeros con 6 escuadrones y los segundos con 8, además de 1 escuadrón de depósito por regimiento. Un escuadrón pesado tiene 194 hombres; uno ligero, 227. Con semejante plantilla, un regimiento de caballería austriaco es más fuerte que una brigada de caballería francesa. La tropa entera tiene 67.000 hombres, está montada de manera extraordinaria, y la mayor parte de la caballería ligera se recluta entre dos naciones de jinetes, los húngaros y los polacos. No hay duda de que estos 67.000 hombres serían más que equivalentes a los 81.000 jinetes franceses que Luis Napoleón quiere poner en pie. La caballería austriaca es en este momento, sin duda alguna, inigualada.

La artillería consta de 12 regimientos de campaña con 13 baterías cada uno, de a 8 piezas, 1 regimiento de costa y 1 regimiento de cohetes con 20 baterías, lo que hace un total de 1.248 piezas, 240 carros de cohetes y 50.000 hombres. Los zapadores, las tropas de sanidad, etc., suman otros 20.000 hombres.

La fuerza en tiempo de paz del ejército entero, incluido el tren, etc., ascendería a 580.000 o 600.000 hombres. De ellos, casi 200.000 –y esto es aplicable hasta este mismo instante– están normalmente licenciados; por consiguiente, en el momento actual hay 400.000 bajo las banderas. Pero no solo ellos, sino también otros 120.000 hombres de la reserva (que son licenciados tras ocho años de servicio y quedan obligados a servir dos años más) pueden ser llamados en caso de guerra; y si podemos dar crédito a las afirmaciones de los publicistas austriacos, el ejército entero puede estar sobre las armas en 14 días. Mas con ello no están agotados aún los recursos del Imperio. El territorio de la frontera está exento del servicio de reserva, pero allí todo hombre hasta los 60 años es soldado y está en todo momento dispuesto a ser llamado a su regimiento. Este territorio proporcionó en 1848 las tropas que salvaron a Radetzky en Italia, y con él a la monarquía austriaca.

No se ha olvidado aún cómo batallón tras batallón de estos tenaces eslavones fue formado y enviado a Italia, mientras que el ejército que por el mismo tiempo arrebataba Viena a los insurgentes se nutría de la misma clase de hombres. Este territorio, cuyo contingente para fines ordinarios está limitado a 55.000 hombres, puede enviar al campo, en caso necesario, 200.000 soldados. Así pues, el ejército austriaco, con las reservas y con solo 80.000 hombres adicionales sacados del territorio de la frontera, totalizaría 800.000 hombres, a los cuales se suman más de 100.000 soldados fronterizos tan deprisa como puedan formarse los batallones. Suponiendo que Austria tuviera el dinero necesario, sería por sí sola plenamente capaz de defender sus posesiones italianas contra la unión de Francia y el Piamonte.

Viene a continuación Prusia. La infantería de este reino se compone de 36 regimientos de línea y de la guardia, con 108 batallones; 9 regimientos de reserva, con 18 batallones; 8 batallones de reserva sueltos y 10 batallones de cazadores; en total, 144 batallones, cuya fuerza de guerra asciende a unos 150.000 hombres. A esto se añade el primer llamamiento de la Landwehr ⟨Landwehr: en la “N.-Y. D. T.”, aquí y en el texto siguiente, en alemán⟩, 116 batallones con unos 120.000 hombres; en conjunto, 270.000 hombres. En tiempos de guerra, los 8 batallones de reserva sueltos se convierten en 36 batallones de depósito para los 36 regimientos de línea, y los 9 regimientos de reserva, con sus correspondientes 9 batallones de Landwehr, se destinan al servicio de guarnición, de modo que queda una tropa activa de campaña de 228 batallones, con unos 230.000 hombres.

La caballería consta de 38 regimientos de línea de a 4 escuadrones, esto es, 152 escuadrones, y 34 regimientos con 136 escuadrones del primer llamamiento de la Landwehr, en total unos 49.000 hombres.

Artillería: 9 regimientos con 11 baterías cada uno, de a 8 piezas, y 4 compañías para el servicio de fortalezas; en total, 792 piezas de campaña y 20.000 hombres.

Las tropas de ingenieros, el tren, etc., tienen una fuerza total de 40.000 hombres.

Todo sumado, Prusia dispone de un ejército de 380.000 hombres de línea y del primer llamamiento de la Landwehr, de los cuales al menos 340.000 son aptos para el servicio de campaña. El segundo llamamiento de la Landwehr no está organizado y se destina exclusivamente al servicio de fortalezas. Sin embargo, en caso de guerra, el segundo llamamiento, por lo que respecta a la infantería y a la artillería, podría ser puesto en un estado de instrucción aceptable en unos cuatro meses; la caballería difícilmente será capaz jamás de prestar servicio activo. En todo caso, se puede contar con seguridad con 100.000 a 120.000 hombres procedentes de esta fuente, los cuales, a su vez, liberarían para el servicio de campaña al mismo número de soldados de línea. El ejército prusiano puede, por tanto, poner en pie 500.000 hombres, a los cuales se añade una multitud de hombres instruidos para los que no había plaza en el primer llamamiento de la Landwehr y que podrían emplearse en nuevas formaciones.

A consecuencia del corto tiempo de servicio (tres años) y del hecho de que todo el primer llamamiento de la Landwehr no ha estado, por término medio, cuatro o cinco años (con pocas y breves interrupciones) en servicio en el ejército, el ejército prusiano, por lo que respecta a los soldados, no es al estallar una guerra equivalente al austriaco. Los prusianos tienen, empero, una inclinación especial por lo militar, y pocas semanas de activo servicio en campaña bastarán siempre para hacer de ellos buenos soldados. Prusia tiene que temer sobre todo el primer mes o los dos primeros meses de una guerra. Más de la mitad del ejército se compone de una tropa de milicias; por ello es poco adecuada para una guerra ofensiva, pero tanto mejor se comportará en una guerra defensiva, pues, con excepción de Suiza, en ningún lugar es el ejército una institución tan realmente nacional como en Prusia. En cuanto al armamento, todas las tropas de la guardia y un batallón de cada regimiento de línea están equipados con los nuevos fusiles de aguja, que tienen un alcance de 1.000 yardas y que, salvo el fusil inglés Enfield, disparan más lejos que todos los demás mosquetes en uso. Las restantes tropas de línea están armadas con el mosquete simple, cuyo cañón, sin embargo, ha sido dotado de estrías por un procedimiento muy sencillo según el principio Minié, y que en alcance y precisión cede poco al verdadero fusil Minié. Cuando se llama al primer llamamiento de la Landwehr, recibe igualmente el fusil de aguja. Con esto, la infantería prusiana posee, con excepción de la británica, el mejor armamento de todas las infanterías de Europa.

Para el ejército de la Confederación Germánica, Austria aporta el primer, segundo y tercer cuerpo de ejército; Prusia, el cuarto, quinto y sexto. El séptimo cuerpo es proporcionado por Baviera. Baviera está obligada a poner un contingente simple de 36.500 hombres y 17.800 de reserva, en total 54.300. Pero el ejército bávaro es considerablemente más fuerte, a saber: 54 batallones de infantería, con 54.000 hombres; 56 escuadrones de caballería, con 9.000; 224 piezas y 5.600 hombres de artillería, además de tropas de ingenieros, etc., en total más de 72.000 hombres; a esto se añade la reserva, a la que pertenecen todos los soldados licenciados desde los 27 hasta los 40 años y que puede emplearse para la creación de nuevas formaciones.

El octavo cuerpo abarca en contingente y reserva:

Hombres

Hombres

---|---

Württemberg

21.000

Ejército real

19.000

Baden

15.000

Ejército real

15.000

Hessen-Darmstadt

9.300

Ejército real

10.500

Fuerza exigida

45.300

Fuerza real

44.500

El noveno cuerpo (contingente y reserva) debe sumar 36.000 hombres; los ejércitos que lo componen abarcan realmente 44.000.

El décimo cuerpo debe abarcar 42.000 hombres, y suponemos que los ejércitos que le pertenecen alcanzarán aproximadamente esa fuerza. La división de reserva (contingentes de los Estados pequeños) tiene una fuerza de unos 17.000 hombres. Un resumen general arroja, pues:

Hombres

Austria

800.000

Prusia

400.000

Baviera

70.000

Octavo cuerpo

45.000

Noveno cuerpo

44.000

Décimo cuerpo

42.000

División de reserva

17.000

Total

1.418.000

De esta colosal masa de fuerzas, los 213.000 hombres de los cinco últimos grupos se hallan constantemente en disposición de combate y constituyen tan solo la fuerza regular en tiempo de paz de los Estados correspondientes, una vez llamados a filas todos los hombres que se encuentran de permiso. Estos Estados podrían, por tanto, proporcionar con facilidad de 100.000 a 150.000 hombres más; pero, como no existen formaciones para ellos, no los hemos contado en absoluto, al igual que el segundo llamamiento de la Landwehr prusiana. Austria puede, con seguridad, tener en el término de catorce días 700.000 hombres sobre las armas. En Prusia se necesitaría aún menos tiempo para, mediante la llamada de la reserva de guerra (soldados que se hallan de permiso), llevar las tropas de línea a su plena fuerza de 225.000 hombres. Alemania puede, pues, conducir al campo en el término de catorce días alrededor de 1.150.000 hombres; un mes más tarde, otros 270.000; y luego quedan aún disponibles todo el segundo llamamiento prusiano, toda la reserva bávara y unos 100.000 soldados fronterizos austriacos. Y solo cuando estas reservas estén agotadas, entonces, y solo entonces, serán necesarios esfuerzos extraordinarios.

Las fuerzas armadas de que Alemania dispone son, por consiguiente, tan formidables que, si estuvieran bajo un mando único y firme, no tendrían por qué temer un ataque llevado simultáneamente por Francia, Italia y Rusia. Si contarán con tal mando es, naturalmente, dudoso; pero si en una guerra general mezquinas envidias, indecisión y rutina entorpeciesen las acciones de estos ejércitos y provocasen derrotas, entonces los actuales gobiernos de Alemania pueden hacer las maletas, entonces tendrán que salir huyendo a toda prisa. La Alemania de 1859 se diferencia de la Alemania de la paz de Basilea y de las derrotas de Jena, Austerlitz y Wagram como la Francia actual de la Francia revolucionaria de 1793; y si el año 1848 no ha alcanzado otra cosa, ha generado al menos en todas las partes del país un sentimiento nacional alemán, incluso en aquellas a las que antes se acusaba de simpatías francesas. Luis Napoleón puede intentar hacerse el libertador en Italia, pero no puede atreverse a ese juego en el Rin; y aun cuando obtuviera éxitos parciales en la guerra, no haría sino provocar una revolución en Alemania que aseguraría su derrota final y, por la fuerza de su ejemplo, pondría en peligro su propio trono, ya vacilante.