Frederick Engels en el New-York Tribune, 1857

El segundo período crítico de la insurrección india ha llegado a su fin. El primero tuvo su centro en Delhi y concluyó con el asalto de esa ciudad; el segundo se centró en Lucknow, y también esa plaza ha caído ahora. A menos que estallen nuevas insurrecciones en lugares hasta ahora tranquilos, la revuelta debe ir apagándose gradualmente hasta entrar en su período crónico final, durante el cual los insurgentes acabarán por asumir el carácter de dacoits o salteadores, y encontrarán en los habitantes del país enemigos tan acérrimos como los propios británicos.

Todavía no se han recibido los pormenores del asalto de Lucknow, pero se conocen las operaciones preliminares y las líneas generales de los combates finales. Nuestros lectores recordarán que, después del relevo de la residencia de Lucknow, el general Campbell voló aquel puesto, pero dejó al general Outram con unos 5.000 hombres en el Alumbagh, posición atrincherada a pocas millas de la ciudad. Él mismo, con el resto de sus tropas, regresó a Cawnpore, donde el general Windham había sido derrotado por un cuerpo de rebeldes; los batió por completo y los arrojó al otro lado del Jumna, en Calpee. Luego aguardó en Cawnpore la llegada de refuerzos y de la artillería pesada, dispuso sus planes de ataque, dio órdenes para la concentración de las diversas columnas destinadas a penetrar en Oude y, sobre todo, convirtió Cawnpore en un campamento atrincherado de la solidez y las proporciones requeridas para ser la base de operaciones inmediata y principal contra Lucknow. Cuando todo esto estuvo terminado, le quedaba otra tarea que cumplir antes de considerar seguro ponerse en marcha —una tarea cuyo solo intento le distingue de una vez de casi todos los anteriores comandantes en la India—. No toleraría mujeres holgazaneando por el campamento. Ya había tenido bastante de las «heroínas» en Lucknow y en la marcha hacia Cawnpore; ellas habían considerado de lo más natural que los movimientos del ejército, como siempre había ocurrido en la India, se subordinaran a sus caprichos y a su comodidad. Apenas llegó Campbell a Cawnpore, envió a toda aquella interesante y molesta comunidad a Allahabad, fuera de su camino, y al punto mandó traer al segundo grupo de damas, que se hallaba entonces en Agra. No siguió a sus tropas en avance hacia Lucknow hasta que ellas llegaron a Cawnpore y hasta que las vio partir seguras hacia Allahabad.

Las disposiciones adoptadas para esta campaña de Oude tuvieron una escala sin precedentes en la India. En la mayor expedición jamás emprendida por los británicos en aquel país, la invasión de Afganistán, las tropas empleadas nunca excedieron de 20.000 hombres a la vez y, de ellos, la gran mayoría eran nativos. En esta campaña de Oude, sólo el número de europeos superaba al de todas las tropas enviadas a Afganistán. El ejército principal, acaudillado personalmente por sir Colin Campbell, constaba de tres divisiones de infantería, una de caballería y una de artillería e ingenieros. La primera división de infantería, a las órdenes de Outram, ocupaba el Alumbagh. Se componía de cinco regimientos europeos y uno nativo. La segunda (cuatro regimientos europeos y uno nativo) y la tercera (cinco regimientos europeos y uno nativo), la división de caballería a las órdenes de sir Hope Grant (tres regimientos europeos y cuatro o cinco nativos) y el grueso de la artillería (cuarenta y ocho cañones de campaña, trenes de sitio e ingenieros) formaban la fuerza activa de Campbell, con la que avanzó por el camino desde Cawnpore. Una brigada concentrada a las órdenes del brigadier Franks en Juanpur y Azimghur, entre el Goomtee y el Ganges, debía avanzar a lo largo del curso de aquel río hacia Lucknow. Esta brigada contaba con tres regimientos europeos y dos baterías, además de tropas nativas, y debía constituir el ala derecha de Campbell. Incluyéndola, la fuerza de Campbell ascendía en total a:

InfanteríaCaballeríaArtillería e Ing.Total

Europeos15.0002.0003.00020.000

Nativos5.0003.0002.00010.000

es decir, en total 30.000 hombres; a los que hay que añadir los 10.000 gurkhas nepalíes que avanzaban bajo Jung Bahadoor desde Goruckpore hacia Sultanpur, con lo que el total del ejército invasor ascendía a 40.000 hombres, casi todos tropas regulares. Pero eso no es todo. Al sur de Cawnpore, sir H. Rose avanzaba con una fuerte columna desde Saugor hacia Calpee y el bajo Jumna, para interceptar a los fugitivos que pudieran escapar entre las dos columnas de Franks y Campbell. Por el noroeste, el brigadier Chamberlain atravesó hacia finales de febrero el Ganges superior, internándose en Rohilcund, situada al noroeste de Oude y que era, como se había previsto acertadamente, el principal punto de retirada del ejército insurgente. Las guarniciones de las poblaciones que rodean Oude también deben incluirse en la fuerza empleada directa o indirectamente contra aquel reino, de modo que el conjunto de esta fuerza asciende con seguridad a entre 70.000 y 80.000 combatientes, de los cuales, según las declaraciones oficiales, por lo menos 28.000 son británicos. En esto no se incluye el grueso de la fuerza de sir John Lawrence, que ocupa en Delhi una especie de posición de flanco, y que consta de 5.500 europeos en Meerut y Delhi, y de unos 20.000 o 30.000 nativos del Punjaub.

La concentración de esta fuerza inmensa es resultado, en parte, de las combinaciones del general Campbell, pero también, en parte, de la represión de la revuelta en diversas regiones del Indostán, a consecuencia de lo cual las tropas se concentraron naturalmente hacia el escenario de la acción. Sin duda, Campbell se habría atrevido a actuar con una fuerza menor; pero mientras aguardaba a ésta, las circunstancias le pusieron en las manos nuevos recursos, y no era hombre que renunciara a aprovecharlos, incluso contra un enemigo tan despreciable como el que sabía que encontraría en Lucknow. Y no debe olvidarse que, por imponentes que parezcan estas cifras, estaban dispersas en un espacio tan grande como Francia, y que en el punto decisivo de Lucknow sólo podía presentarse con unos 20.000 europeos, 10.000 hindúes y 10.000 gurkhas, siendo el valor de estos últimos, bajo mando nativo, por lo menos dudoso. Esta fuerza, sólo en sus componentes europeos, era ciertamente más que suficiente para asegurar una rápida victoria, pero su magnitud no era desproporcionada respecto a su tarea; y muy probablemente Campbell deseaba mostrar a los oudíes, por una vez, un ejército de rostros blancos más imponente que el que ningún pueblo de la India hubiera visto jamás, como secuela de una insurrección que se había basado en el escaso número y en la amplia dispersión de los europeos por el país.

La fuerza en Oude constaba de los restos de la mayoría de los regimientos amotinados de Bengala y de levas nativas del propio país. De los primeros, no puede haber más de 35.000 o 40.000 a lo sumo. La espada, la deserción y la desmoralización deben de haber reducido esta fuerza, originalmente de 80.060 hombres, por lo menos a la mitad; y lo que quedaba estaba desorganizado, desalentado, mal pertrechado y totalmente incapacitado para entrar en campaña. Las nuevas levas son estimadas de forma diversa entre 100.000 y 150.000 hombres; pero el número que hayan tenido carece de importancia. Sus armas eran sólo en parte de fuego y de construcción inferior; la mayoría portaba armas exclusivamente para el combate cuerpo a cuerpo, la clase de lucha con la que menos probabilidades tenían de encontrarse. La mayor parte de esta fuerza se hallaba en Lucknow, enfrentándose con las tropas de sir J. Outram; pero dos columnas operaban en dirección a Allahabad y a Juanpur.

El movimiento concéntrico sobre Lucknow comenzó hacia mediados de febrero. Del 15 al 26, el ejército principal y su inmenso convoy (60.000 sirvientes de campamento nada más) marcharon de Cawnpore hacia la capital de Oude sin encontrar resistencia. Entretanto, el enemigo atacó la posición de Outram los días 21 y 24 de febrero, sin la menor posibilidad de éxito. El 19, Franks avanzó sobre Sultanpur, derrotó a ambas columnas de los insurgentes en un solo día y las persiguió cuanto se lo permitió la falta de caballería. Habiéndose reunido las dos columnas derrotadas, las volvió a batir el 23, causándoles la pérdida de 20 cañones y de todo su campamento y bagaje. El general Hope Grant, al mando de la vanguardia del ejército principal, se había desprendido también de éste durante su marcha forzada y, dando un giro a la izquierda, destruyó los días 23 y 24 dos fuertes en el camino de Lucknow a Rohilcund.

El 2 de marzo, el grueso del ejército se concentró frente al lado sur de Lucknow. Este lado está protegido por el canal, que Campbell había tenido que cruzar en su anterior ataque a la ciudad; detrás de este canal se habían levantado sólidas trincheras. El día 3, los británicos ocuparon el Parque Dilkhoosha, con cuyo asalto había comenzado también el primer ataque. El día 4, el brigadier Franks se unió al grueso del ejército y formó su flanco derecho, apoyándose su derecha en el río Goomtee. Entretanto, se emplazaron baterías contra las trincheras enemigas y se construyeron dos puentes flotantes, aguas abajo de la ciudad, a través del Goomtee; y tan pronto como estuvieron listos, Sir J. Outram, con su división de infantería, 1.400 jinetes y 30 cañones, cruzó para tomar posición en la orilla izquierda o nororiental. Desde allí podía enfilar gran parte de la línea enemiga a lo largo del canal, y muchos de los palacios atrincherados a su retaguardia; también cortó las comunicaciones del enemigo con toda la parte nororiental de Oudh. Encontró una resistencia considerable los días 6 y 7, pero empujó al enemigo ante sí. El día 8, fue atacado de nuevo, pero sin mejor éxito. Mientras tanto, las baterías en la orilla derecha habían abierto fuego; las baterías de Outram, a lo largo de la ribera del río, cogieron la posición de los insurrectos por el flanco y la retaguardia; y el día 9, la 2ª división, al mando de Sir E. Lugard, asaltó la Martinière, que, como recordarán nuestros lectores, es un colegio y parque situado en el lado sur del canal, en su confluencia con el Goomtee y frente al Dilkhoosha. El día 10, la Casa del Banco fue brechada y asaltada, mientras Outram avanzaba más río arriba y enfilaba con sus cañones cada posición sucesiva de los insurrectos. El día 11, dos regimientos de Highlanders (42º y 93º) asaltaron el Palacio de la Reina, y Outram atacó y tomó los puentes de piedra que conducen desde la orilla izquierda del río a la ciudad. Luego hizo pasar a sus tropas y se unió al ataque contra el siguiente edificio al frente. El 13 de marzo, otro edificio fortificado, el Imambarrah, fue atacado, recurriéndose a una zapa para construir las baterías a cubierto; y al día siguiente, completada la brecha, este edificio fue asaltado. El enemigo, huyendo al Kaiserbagh o Palacio del Rey, fue perseguido tan de cerca que los británicos entraron en el lugar pisando los talones a los fugitivos. Siguió una lucha violenta, pero hacia las 3 de la tarde el palacio estaba en posesión de los británicos. Esto parece haber llevado las cosas a una crisis; al menos, todo espíritu de resistencia parece haber cesado, y Campbell tomó inmediatamente medidas para la persecución e interceptación de los fugitivos. El brigadier Campbell, con una brigada de caballería y algo de artillería a caballo, fue enviado a perseguirlos, mientras Grant llevaba la otra brigada rodeando hacia Seetapore, en el camino de Lucknow a Rohilcund, a fin de interceptarlos. Mientras se proveía así a la porción de la guarnición que se dio a la fuga, la infantería y la artillería avanzaron más adentro de la ciudad para limpiarla de quienes aún resistían. Del 15 al 19, los combates debieron de desarrollarse principalmente en las estrechas calles de la ciudad, una vez tomada previamente la línea de palacios y parques a lo largo del río; pero el 19, la totalidad de la ciudad estaba en posesión de Campbell. Se dice que unos 50.000 insurrectos huyeron, en parte hacia Rohilcund, en parte hacia el Doab y Bundelcund. En esta última dirección tenían una posibilidad de escapar, ya que el general Rose, con su columna, se hallaba aún al menos a sesenta millas del Jumna y se decía que tenía 30.000 insurrectos al frente. En dirección a Rohilcund también existía la posibilidad de que pudieran concentrarse de nuevo; Campbell no estaría en condiciones de seguirlos muy deprisa, mientras que del paradero de Chamberlain nada sabemos, y la provincia es lo bastante grande para ofrecerles refugio por un corto tiempo. El próximo rasgo de la insurrección, por tanto, será muy probablemente la formación de dos ejércitos insurrectos en Bundelcund y Rohilcund, el último de los cuales, sin embargo, puede ser pronto destruido mediante marchas concéntricas de los ejércitos de Lucknow y Delhi.

Las operaciones de Sir C. Campbell en esta campaña, por lo que ahora podemos juzgar, se caracterizaron por su habitual prudencia y vigor. Las disposiciones para su marcha concéntrica sobre Lucknow fueron excelentes, y los preparativos para el ataque parecen haber aprovechado todas las circunstancias. La conducta de los insurrectos, por otra parte, fue tan despreciable como antes, si no más. La vista de las casacas rojas los golpeaba por doquier con el pánico. La columna de Franks derrotó a veinte veces su número, sin perder apenas un hombre; y aunque los telegramas hablan de «resistencia tenaz» y «duros combates», como de costumbre, las pérdidas de los británicos parecen, allí donde se mencionan, tan ridículamente pequeñas que tememos que no se necesitó más heroísmo ni se recogieron más laureles esta vez en Lucknow que cuando los británicos llegaron allí anteriormente.