era la costa, frente a Fuenterrabía, quedando el Bidasoa delante, mientras el centro y el lado izquierdo se extendían por varias cadenas de colinas hasta San Juan de Luz. Desde esta posición hizo una tentativa de apoyo a la bloqueada guarnición de Pamplona, pero fue rechazado. San Sehastián, sitiada por Wellingron, fue ahora sometida a dura presión y Soult decidió romper el cerco. Su posición en el bajo Bidasoa distaba tan sólo 9 millas de Oyarzun, un pueblo situado en la carretera a San Sebastián, y si podía llegar hasta ese pueblo, el cerco tenía que levantarse. Conforme a tal propósito, hacia finales de agosto de 1813, Soult concentró dos columnas en el Bidasoa. Una, a la izquierda, a las órdenes del general Clausel, compuesta de 20.000 hombres y 29 cañones, tomó posiciones sobre las colinas situadas frente a Vera (una plaza a partir de la cual el curso superior del río se hallaba en manos de los aliados), mientras que el general Reille, con 18.000 hombres, y una reserva de 7.000 bajo Foy, se colocaba más abajo, cerca de la carretera de Bayona a Irún. El atrincherado campo de los franceses en la retaguardia era defendido por D'Erlon con 2 divisiones encargadas de vigilar cualquier movimiento envolvente del ala derecha aliada. Wellington fue informado de los planes de Soult y había tomado toda clase de precauciones. La parte más a la izquierda de su posición, protegida por delante por el estuario de marea del Bidasoa, estaba bien atrincherada, aunque escasamente ocupada; el centro, formado por las extremadamente sólidas y abruptas alturas de San Marcial, estaba reforzado con terraplenes y defendido por los españoles de Freire; la primera división británica se hallaba como reserva a la izquierda de su retaguardia, cerca de la carretera de Irún. El flanco derecho, en las bajadas rocosas del monte Peña de Haya, se hallaba ocupado por los españoles de Longas y la 4a división anglo-portuguesa; la brigada de Inglés, de la séptima división, enlazaba este flanco con la división ligera de Vera y con las tropas destacadas todavía más a la derecha, entre las colinas. El plan de Soult era que Reille tomara San Marcial (que pensaba convertir en cabeza de puente para ulteriores operaciones) y empujar a los aliados hacia su derecha, hacia los barrancos de Peña de Haya, dejando así despejada la subida para foy, quien debía avanzar por ella en línea recta hacia Oyarzun, mientras Clausel, tras dejar una división de observación en Vera, debía atravesar el Bidasoa algo más abajo de esa plaza y empujar a cuantas tropas se le opusieran hacia Peña Haya, apoyando y flanqueando así el ataque de Reille. La mañana del 31 de agosto, las tropas de Reille vadearon el río en varias columnas, tomaron la primera altura de San Marcial al asalto y avanzaron hacía las cimas más altas, ARTÍCULOS DE MARX Y ENGELS las que dominan ese grupo de colinas. Pero sobre ese difícil terreno, sus tropas, incorrectamente dirigidas, cayeron en el desorden: avanzadillas y apoyos se mezclaron, y en algunos lugares iban apiñados en grupos desordenados, cuando las columnas españolas se lanzaron colina abajo y los hicieron retroceder hacia el río. Un segundo ataque tuvo más éxito inicialmente, llevando a los franceses hasta la posición española; pero allí se agotó su fuerza, y otro avance de los españoles los obligó a retroceder hasta el Bidasoa en gran desorden. Entretanto, enterado Soult de que Clauscl había tenido éxito en su ataque, conquistando poco a poco terreno en Peña de Haya y haciendo retroceder a los portugueses, españoles y británicos que tenía delante, se disponía a formar columnas con las reservas de Reille y las tropas de Foy, para un tercero y último ataque, cuando llegaron noticias de que D'Erlon había sido atacado en su campamento por fuerzas poderosas. En cuanto la concentración de los franceses en el bajo Bidasoa despejó las dudas acerca del verdadero punto de ataque, ordenó Wellington a todas las tropas de las colinas del extremo derecho que atacaran cuanto tenían delante. Aunque repelido ese ataque, fue muy importante y, probablemente se repitió. Al mismo tiempo, una sección de la división ligera británica fue trasladada a la ribera izquierda del Bidasoa para escoltar el avance de Clausel. Entonces Soult renunció al ataque planeado y retiró las tropas de Reille a través del Bidasoa. Las de Clausel no lograron salir hasta muy entrada la noche, y, después de una dura lucha para forzar el puente de Vera, debido a que los vados habían quedado impracticables tras una fuerte lluvia ese mismo día, los aliados tomaron San Sebastián al asalto, excepto la ciudadela, que se rindió el 9 de septiembre.- La segunda batalla del Bidasoa tuvo lugar el 7 de octubre, cuando Wellington forzó el paso de ese río. La posición de Soult era aproximadamente la misma de antes: Foy ocupaba el campo atrincherado de San Juan de Luz; D'Erlon, Urdax y el campamento de Ainhoa; Clausel estaba apostado en una altura que enlazaba Urdax con el bajo Bidasoa, y Reille tenía extendidas sus tropas a lo largo del río desde la derecha de Clausel hasta el mar. Todo el frente estaba atrincherado, y los franceses estaban todavía reforzando sus fortificaciones. El ala derecha inglesa estaba enfrente de Foy y de D'Erlon; el centro, formado por los españoles de Girón y la división ligera, con los españoles de Longas y la cuarta división en la reserva, 20.000 hombres en total, se colocó frente a Clausel; mientras tanto, en el bajo Bidasoa, los españoles de Freíre, la 1a y sa divisiones anglo-portuguesas y la brigada independiente de Aylmer y Wilson, 24.000 hombres en total, estaban listos para atacar a Reille. Wellington lo preparó todo para sorprender. Movió sus tropas a cubierto de las vistas del enemigo durante la noche del 6 al 7 de octubre, sin desmontar las tiendas de su campaES:::ttrOS 503H ESPAÑ.O. mento. Además, los contrabandistas del lugar le enseñaron 3 vados en el estuario de la marea del Bidasoa, todos practicables en la marea baja y d.desconocidos por los franceses, que se consid.eraban perfectamente seguros por ese lad.o. La mañana del 7, mientras las reservas francesas se hallaban acampadas lejos a retaguard.ia y muchos hombres de la única d.ivisión francesa colocada en primera línea trabajaban todavía en las fortificaciones, la sa división británica y la brigada de Aylmer vadearon el estuario y avanzaron hacia el campamento atrincherado llamado los Sansculottes. Tan pronto como llegaron al otro lado, abrieron fuego los cañones de San Marcial, y otras cinco columnas avanzaron para vadear el río. Antes de que los franceses pudieran ofrecer ninguna resistencia, estaban formados en la ribera derecha del río; la sorpresa fue, efectivamente, un éxito completo; los batallones franceses, según iban llegando por separado e irregularmente, eran d.errotados, y toda la línea, incluid.a la clave de la posición, la colina de Croix des Bouquets, fue tomada antes de que pudiese llegar ninguna reserva. El campamento de Biriatu y Bildox, que enlazaba a Reílle con Clauscl, quedó envuelto, al tomar freire la colina de ~andale, y fue abandonado. Las tropas de Reille se retiraron en desorden, hasta que Soult las detuvo en Urogne, que llegaba apresuradamente con las reservas de Espelette. Estando allí tod.avía, recibió informes de un ataque sobre Urdax, pero no dudó ni por un momento sobre cuál era el verdadero punto de ataque, y marchó hacia el bajo Bidasoa, a donde llegó demasiado tarde para recond.ucir la batalla. El centro británico, entretanto, había atacado a Clausel, forzando progresivamente las posiciones de éste con incursiones tanto por el frente como por los flancos. Al anochecer, Clausel se hallaba encerrado en el punto más alto de la cima, la Grande Rhune, colina que abandonó al día siguiente. Las pérdidas francesas fueron unos 1.400 hombres, las de los aliados, 1.600 muertos y heridos. La sorpresa se organizó con tal perfección, que la defensa real de las posiciones francesas tuvo que hacerse con tan sólo 10.000 hombres, los cuales, al ser enérgicamente atacados por 33.000 aliados, fueron arrollados por éstos antes de que pudiera llegar reserva alguna en su apoyo. FRIEDRICH ENGELS {Traducido del inglés, según texto de NAC} ARTÍCULOS DE MARX Y ENGELS BOlÍVAR Y PONTE The New American Cyclopaedia, vol. 3, 1858 Bolívar y Ponte, Simón, el «libertador» de Colombia, nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y murió en San Pedro, cerca de Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. Era hijo de una de las «familias mantuanas>> 132, las cuales constituían la nobleza criolla en Venezuela en la época del dominio español. Siguiendo la costumbre de los americanos ricos de aquel tiempo, fue enviado a Europa contando solo 14 años. De España pasó a Francia y residió por algunos años en París. En 1802 se casó en Madrid y volvió a Venezuela, donde murió su mujer inesperadamente de fiebre amarilla. Tras este suceso, visitó Europa por segunda vez, y asistió a la coronación de Napoleón como emperador en 1804 y a su asunción de la corona de hierro de Lombardía en 1805. En 1809 volvió a su país y, a pesar de la insistencia de su primo José Félix Ribas, rehusó unirse a la revolución que había estallado en Caracas el 19 de abril de 1810. Pero, después del suceso, aceptó una misión en Londres para adquirir armas y pedir la protección del gobierno británico. Aunque fue recibido aparentemente bien por el marqués de Wellesley, entonces secretario de asuntos exteriores, no obtuvo otra cosa que la libertad de exportar armas pagando al contado y abonando por ellas elevados impuestos aduaneros. Al volver de Londres se retiró de nuevo a la vida privada, hasta que en septiembre de 1811 el general Miranda, entonces comandante en jefe de las fuerzas rebeldes de tierra y mar, le convenció de que aceptara el cargo de teniente coronel del Estado Mayor y el mando de Puerto Cabello, la fortaleza más sólida de Venezuela. Los prisioneros de guerra españoles, a los que Miranda solía enviar a Puerto Cabello para ser confinados en esa fortaleza, consiguieron sorprender a sus guardianes y apoderarse de la ciudadela. Cuando esto ocurrió, Bolívar, aun estando tales prisioneros desarmados, mientras él contaba con una numerosa guarnición y abundantes depósitos de armas, embarcó precipitadamente por la noche, con 8 de sus oficiales, sin informar a sus propias tropas, y llegó a La Guayra al despuntar el día, retirándose a su finca de San Mateo. Enterada de la huida de su comandante, la guarnición se retiró ordenadamente de la plaza, que fue inmediatamente ocupada por los españoles a las órdenes de Monteverde. Este suceso hizo inclinar la balanza en favor de España y obligó a Miranda, 132. En ca1telhmo eloriKinal.