Es completamente seguro que en la fisiología comparada se llega a un bochornoso desprecio contra la superioridad idealista del hombre sobre las demás bestias. A cada paso da uno con la nariz en la más total coincidencia de la estructura con los demás animales mamíferos y, en reglas generales, la coincidencia se manifiesta también en todos los animales vertebrados e incluso (aunque más confusamente) en los insectos, los crustáceos, en la tenia, etc. La historia hegeliana acerca del salto cualitativo en la serie cuantitativa resulta también muy hermosa, aquí. Por último, en los más brutales infusorios se llega a la protoforma, a la célula simple, dotada de vida autónoma, pero que, a su vez, no se distingue en nada apreciable de la planta inferior (de los hongos, las patatas y del hongo de la enfermedad del vino, etc.) ni de los gérmenes de las etapas superiores de desarrollo, hasta llegar al huevo y el esperma humano, y ocurre exactamente igual que con las células independientes en el cuerpo viviente (corpúsculos sanguíneos, células de la piel externa, células de la mucosa y células de la secreción en las glándulas, riñones, etc.). Si acaso, puedes informarme de qué enfermedad es también la Dispepsia crapulosa; b no se trata, naturalmente, de un chiste malo, sino de un nombre adoptado científicamente [ ...]