Friedrich Engels

Brescia

Escrito hacia el 24 de febrero de 1858.

[“The New American Cyclopædia”, tomo III]

Brescia, provincia de Lombardía, limita al norte con Bérgamo y el Tirol, al oeste con Verona y Mantua, al sur con Cremona, al este con Lodi y Bérgamo. Superficie: 1.300 millas cuadradas; número de habitantes: 350.000. La fertilidad del suelo favorece los productos más selectos, y una de las ramas económicas más importantes es el comercio de seda; anualmente se producen 1.000.000 de libras de seda; el número de manufacturas de seda asciende a 27 y el de tejedurías de seda a 1.046. Se producen cada año unas 70.000 libras de lana excelente, y no hay menos de 45 manufacturas de lana, 40 fábricas de artículos de lana y algodón, 13 fábricas de paños, 27 de artículos de oro, plata y bronce, 12 de artículos de hierro y porcelana, 7 imprentas, 137 fundiciones de hierro y de otros metales (el acero de Brescia goza de fama mundial) y 77 fábricas de armas de fuego y armaduras, cuyos sobresalientes productos le valieron a Brescia en tiempos pasados el nombre de l’Armata (la armería). La mantequilla, el queso, el trigo, el maíz, el heno, el lino, las castañas, el aceite y el vino contribuyen asimismo a la prosperidad. El comercio de la provincia se efectúa principalmente en la capital del mismo nombre.

La ciudad (antigua Brixia) tiene una población de 40.000 habitantes y está situada a orillas de los ríos Mella y Garza, al pie de una colina. El fuerte castillo sobre la cima de la colina fue llamado en tiempos antiguos el Halcón de Lombardía. La ciudad está sólidamente construida, es agradable y animada, famosa por sus numerosas fuentes, de las cuales, además de algunos centenares en casas particulares, hay no menos de 72 en calles y plazas. La antigua catedral y las demás iglesias contienen muchas pinturas de los grandes maestros italianos. La nueva catedral o Duomo Nuovo se comenzó en 1604, pero la cúpula no se terminó hasta 1825. El principal ornamento de la iglesia de Santa Afra es el «Cristo y la mujer adúltera» de Tiziano. Hay en total más de 20 iglesias, todas conocidas por sus tesoros artísticos. Entre los edificios públicos notables se cuenta el Palazzo della Loggia, en la Piazza Vecchia, proyectado como ayuntamiento, cuya hermosa fachada sufrió mucho a causa del bombardeo de abril de 1849. El conde Tosi donó a la ciudad el Palazzo Tosi, que contiene, entre muchos cuadros célebres, el famoso «Salvador» de Rafael. Las galerías de pinturas de los palacios Averoldi, Fenaroli, Lecchi, Martinengo y de otros palacios son igualmente conocidas por sus tesoros artísticos. Toda una calle, Il Corso del Teatro, tiene las fachadas de los segundos pisos adornadas con pinturas bíblicas, mitológicas e históricas. La Biblioteca Quiriniana, fundada a mediados del siglo XVIII por el cardenal Quirini, contiene cerca de 80.000 volúmenes y, además, una extensa colección de manuscritos raros y objetos de la antigüedad. El monumento más singular de Brescia es el cementerio (Campo Santo), el más hermoso de Italia, trazado en 1810; consiste en una plaza delantera, en torno a la cual se disponen en semicírculo las tumbas y una hilera de cipreses. Brescia es sede del gobierno provincial, de un obispado, de un tribunal de comercio y de otros tribunales. Cuenta con diversas instituciones de beneficencia, un seminario teológico, dos gimnasios, un liceo, un jardín botánico, un gabinete de antigüedades y un gabinete de historia natural, una sociedad de agricultura, varias academias; la sociedad filarmónica es una de las más antiguas de Italia, un casino, un hermoso teatro y una gran plaza de mercado fuera de la ciudad para la feria anual, tiempo de gran actividad y regocijo. El semanario de Brescia se titula “Giornale della provincia Bresciana”. Un templo romano de mármol fue excavado en 1822 en las cercanías. Brescia está unida por ferrocarril con Verona y otras ciudades italianas.

Se supone que la ciudad fue fundada por los etruscos. Tras el derrumbamiento del Imperio romano, fue saqueada por los godos y más tarde pasó a manos de los francos. Otón el Grande la elevó al rango de ciudad libre imperial, pero las disputas entre güelfos y gibelinos se convirtieron para la ciudad en una fuente de disturbios. Después de haber estado algún tiempo bajo el dominio de los señores de Verona, cayó en 1378 en manos de los milaneses. En 1426 fue tomada por Carmagnola; en 1438 sitiada por Piccinino; en 1509 se rindió a los franceses; en 1512 fue capturada por el general veneciano Gritti, pero más tarde fue liberada por Gastón de Foix. Sometida durante el siglo XVI a otros tres asedios, permaneció en posesión de Venecia hasta la caída de esa república. Durante la era napoleónica fue la capital del departamento de Mella. En la revolución de 1849, los habitantes de Brescia se alzaron contra el dominio de Austria, al que habían estado sometidos desde 1814. La ciudad fue bombardeada el 30 de marzo por el general Haynau y resistió hasta el mediodía del 2 de abril, cuando se vio obligada a rendirse y a pagar un tributo de 1.200.000 dólares para evitar su destrucción total.