Friedrich Engels

Campamento

Escrito hacia el 18 de febrero de 1858.
Del inglés.

[«The New American Cyclopædia», tomo IV]

Campamento: lugar de descanso para tropas por una noche o por un período más prolongado, ya sea en tiendas de campaña, en vivac o con cualquier abrigo que pueda levantarse rápidamente. Las tropas se acantonan cuando están distribuidas por distintas aldeas o cuando, al término de una campaña, se las aloja en cabañas. Los cuarteles son alojamientos militares permanentes. Napoleón consideraba insalubres las tiendas de campaña y prefería que el soldado durmiese al vivac, con los pies vueltos hacia el fuego, protegido del viento por ligeros parapetos y enramadas. El mayor Sibley, del ejército norteamericano, ha introducido una tienda que puede albergar a 20 soldados de caballería con su equipo, durmiendo todos con los pies vueltos hacia un fuego situado en su centro. Las tiendas de vivac se introdujeron en el ejército francés a partir de 1837. Se componen de un tejido de algodón impregnado de caucho, impermeabilizado de este modo. Cada hombre lleva una parte de este material, y los distintos paños se unen rápidamente mediante corchetes. Al elegir un campamento es esencial que haya agua buena a una distancia adecuada; también desempeña un gran papel la proximidad de bosques, que proporcionan leña y abrigo. La cercanía de buenos caminos, canales o ríos navegables es importante para abastecer a las tropas de lo necesario para la vida cuando permanecen largo tiempo en el campamento. Debe evitarse la vecindad de pantanos o aguas estancadas. Si un terreno ha de ser apto para la defensa, tiene que permitir los movimientos de tropas. En lo posible, la caballería y la infantería deben alojarse en una sola línea, aquélla en las alas y ésta en el centro. Los cobertizos o chozas deben, en la medida en que lo consienta la naturaleza del terreno, levantarse en filas que corran en ángulo recto con respecto al frente y que se extiendan de un extremo a otro del campamento.

Sin embargo, para la disposición de un campamento no pueden fijarse reglas universales, sino que el comandante ha de decidir, según las circunstancias, si debe subdividir su ejército en una o dos líneas, así como sobre las posiciones respectivas de infantería, caballería y artillería. Las guardias del campamento son: 1. la guardia del campamento, que sirve para mantener el buen orden y la disciplina, impedir las deserciones y dar la alarma; 2. destacamentos de infantería y caballería, guardias de campo destacadas que se sitúan al frente y en los flancos para interceptar a las partidas de reconocimiento del enemigo y anunciar a tiempo su aproximación; y 3. grandes guardias o puestos avanzados, esto es, fuertes destacamentos apostados en las aldeas circundantes, en casas de labranza o en pequeñas atrincheramientos de campaña, desde los cuales pueden observar los movimientos del enemigo. No deben hallarse tan alejados del campamento que, en caso de ataque, queden sin apoyo. Inmediatamente después de la llegada al terreno se fija en detalle el número de hombres que han de suministrarse para guardias y guardias de campo, se señalan los puestos que han de ocupar, se indican los lugares para la distribución de los víveres y, en general, se adoptan todas las disposiciones para el servicio interior y exterior de policía y de campamento.

Uno de los campamentos más antiguos mencionados en la historia es el de los israelitas en su éxodo de Egipto. Formaba un gran cuadrilátero distribuido entre las diferentes tribus; en el centro se hallaba el campamento de los levitas con el tabernáculo, y poseía una puerta principal o entrada con una plaza abierta adyacente que era a la vez foro y mercado. Pero la disposición, las dimensiones y las fortificaciones de los campamentos militares regulares de los hebreos o de sus enemigos apenas pueden averiguarse.

El campamento de los griegos ante Troya se hallaba próximo a la orilla del mar, para proteger sus naves, que habían sido varadas en tierra; estaba dividido en cuarteles separados para las distintas tribus y fortificado, con terraplenes que daban frente a la ciudad y al mar, y con un alto montículo exterior de tierra, reforzado con torres de madera contra las salidas de los sitiados. Los más valientes de sus caudillos, como Aquiles y Áyax, estaban apostados en los extremos. El campamento de los espartanos era circular y no carecía de medidas de precaución, tales como guardias y puestos montados.

El campamento romano variaba según la estación del año, el tiempo que se hubiera de ocupar, el número de legiones, así como la naturaleza del terreno y otras circunstancias. Un historiador de la época del Imperio <Flavio Josefo> menciona campamentos de toda forma, redondos, alargados, etc., pero la forma predominante del campamento romano era cuadrangular. Los augures determinaban su emplazamiento y lo orientaban según las cuatro direcciones del cielo, con el frente hacia la salida del sol; se medía con un gnomon; para 20.000 hombres se consideraba suficiente un cuadrado de 700 pies de lado. Se dividía en una parte superior y otra inferior, separadas por un gran espacio abierto y dos líneas principales (decumana y cardo) que corrían de este a oeste y de norte a sur, así como por varias calles. Tenía cuatro puertas, cuyas puertas principales eran la decumana y la pretoriana, que ningún soldado podía franquear sin permiso bajo pena de muerte, y estaba rodeado por una obra defensiva compuesta de un foso y un terraplén, separada del campamento interior por un espacio intermedio de 200 pies. Todas estas fortificaciones las levantaban los propios soldados, que manejaban el pico y la pala con tanta destreza como la espada o la lanza; allanaban el terreno, erigían las empalizadas que disponían alrededor de las fortificaciones en forma de una especie de cerca de estacas irregulares. En el centro de la parte superior se hallaba el pabellón del general (Praetorium), que formaba un cuadrado de 200 pies de lado; en torno a él, el auguráculo, el cuestorio o cuartel del cuestor del ejército, el foro, que servía como una suerte de mercado y lugar de reunión, así como las tiendas de los legados, las de los tribunos frente a sus respectivas legiones y las de los comandantes de las tropas auxiliares extranjeras. En la parte inferior se encontraban las tiendas de los oficiales subalternos y de las legiones, de la caballería romana, de los triarios, de los príncipes, de los hastati, etc.; y en los flancos, cuidadosamente separadas unas de otras, las compañías de la caballería e infantería extranjeras. Las tiendas estaban cubiertas con pieles; en cada una se alojaban 10 soldados y su decanus, los centuriones y portaestandartes a la cabeza de sus compañías. Entre ambas partes, en el espacio llamado principia, se alzaban la tribuna del general para la administración de justicia y las arengas, el altar, las sagradas imágenes de los dioses y los no menos sagrados emblemas militares. En casos excepcionales, el campamento se rodeaba con un muro de piedra, y a veces incluso los alojamientos de los soldados eran del mismo material. Todo el campamento ofrecía el aspecto de una ciudad; era la única fortaleza que construían los romanos. Entre los monumentos más duraderos de la ocupación romana de Britania figura la conservación total o parcial del vocablo latino castra (campamento) en los nombres de un gran número de localidades que por vez primera fueron ocupadas por ellos como puestos militares, tales como Doncaster, Leicester, Worcester, Chester, Winchester, etc.

Los campamentos de las naciones no romanas de la Antigüedad estaban a menudo rodeados por una fortificación formada por carros y carretas, como, por ejemplo, el de los cimbros en su última batalla contra los romanos (101 a. n. e.), el cual, después de su derrota, fue defendido con tanto ardor por sus mujeres.

Un
campamento atrincherado
es un campamento circundado por obras defensivas, que sirve también como fortaleza y está previsto para un uso prolongado.