Friedrich Engels

Buda

Escrito hacia el 11 de febrero de 1858.

["The New American Cyclopædia", vol. IV]

Buda u Ofen: una ciudad situada en la ribera occidental del Danubio, antigua capital de Hungría y hoy localidad principal del entorno de Pest. La ciudad y sus siete arrabales, entre ellos Alt-Ofen, anexionado en 1850, cuenta con 45.653 habitantes, sin incluir la guarnición ni los estudiantes. En línea recta dista 135 millas de Viena en dirección sudeste y 200 millas de Belgrado en dirección noroeste. Antiguamente estaba unida a la ciudad de Pest, situada en la otra orilla del río, por un puente de barcas; desde 1849 lo está por un puente colgante de 1.250 pies de longitud; un túnel que enlaza el puente con la fortaleza se halla en construcción desde 1852. Buda tiene un perímetro de unas nueve millas y está edificada en torno al monte del Castillo (Schlossberg), una peña aislada de escarpada pendiente. La parte central y más elevada de la ciudad, la llamada fortaleza, es la más regular y contiene muchos edificios y plazas hermosos. Esta fortaleza se halla rodeada de murallas, desde las cuales se extienden los distintos arrabales hacia el río. Los edificios más notables de la ciudad son el Palacio Real, construcción cuadrangular de 564 pies de largo con 203 habitaciones; la iglesia de la Asunción de María y la iglesia de la Guarnición, ambas construcciones góticas; el arsenal, el Palacio del Estado y el Ayuntamiento. Buda posee doce iglesias católicas romanas, una iglesia griega y una sinagoga, varios conventos de monjes y de monjas, un teatro y muchos establecimientos militares, educativos y benéficos de importancia. Aquí se han fundado varias editoriales y tres revistas. El observatorio, que alberga también la imprenta de la Universidad de Pest, está situado sobre una altura al sur de la ciudad, a 516 pies sobre el nivel del Mediterráneo, y no se ha escatimado gasto alguno para equiparlo con los mejores instrumentos. En diversos arrabales existen fuentes termales sulfurosas, y se conservan restos de baños construidos aquí por romanos y turcos, los antiguos moradores del lugar. La principal fuente de ingresos de la ciudad es el vino (sobre todo tintos, semejantes a los de Borgoña), que se cultiva en los viñedos de las colinas vecinas y se prensa anualmente en una cantidad estimada de 4.500.000 galones. Además, existen fundiciones de cañones y algunas fábricas de seda, terciopelo, tejidos de algodón y cuero. Aquí se construyen las embarcaciones de la Compañía de Navegación a Vapor del Danubio, lo que da empleo a unas 600 personas. Buda es la residencia tradicional del gobernador de Hungría y de las autoridades estatales.

Se supone que esta ciudad ocupa el emplazamiento de Aquincum, mencionado en los «Itinerarios de Antonino». Durante la monarquía húngara, Buda fue residencia de los reyes, que la ampliaron y embellecieron, especialmente bajo Matías el Grande. En 1526 la tomaron los turcos bajo Solimán el Magnífico, pero al año siguiente fue reconquistada. En 1529 cayó de nuevo en manos de los turcos y permaneció en su poder hasta 1686, cuando fue reconquistada definitivamente por Carlos de Lorena y, en 1784, convertida nuevamente en sede del gobierno. A lo largo de su historia, Buda ha sido sitiada no menos de 20 veces. El último asedio tuvo lugar en mayo de 1849, cuando el ejército húngaro al mando de Görgey hizo retroceder a las tropas austriacas hasta la frontera occidental del reino. En cuanto a las operaciones ulteriores, se discutieron dos planes: primero, extender las ventajas obtenidas mediante una enconada persecución del enemigo hasta su propio territorio, desbaratar sus fuerzas antes de que pudieran llegar los rusos –que en aquel momento marchaban contra Hungría– e intentar provocar la revolución en Viena; o bien, permanecer a la defensiva frente a Komorn y destacar un fuerte cuerpo para sitiar Buda, donde los austriacos habían dejado una guarnición en su retirada. Görgey afirma que Kossuth y Klapka insistieron en este último plan, pero Klapka asegura no tener noticia de que Kossuth hubiese enviado semejante orden y niega haber aconsejado jamás por sí mismo tal medida. Sin embargo, después de comparar las manifestaciones escritas de Görgey y Klapka, debemos confesar que sigue siendo muy dudoso a quién corresponde la culpa de la marcha sobre Buda, y que las pruebas aducidas por Klapka no son en modo alguno convincentes. Görgey escribe también que su decisión estuvo determinada, además, por la falta absoluta de municiones para la artillería de campaña y de otros pertrechos, y por su propio convencimiento de que el ejército se habría negado a cruzar la frontera. En todo caso, se suspendieron todos los movimientos ofensivos y Görgey marchó sobre Buda con 30.000 hombres. Con este paso se malogró la última oportunidad de salvar a Hungría. Se brindó a los austriacos la ocasión de reponerse de sus derrotas, de reorganizar sus tropas, y al cabo de seis semanas, cuando los rusos aparecieron en las fronteras de Hungría, volvieron a avanzar con una fuerza de 127.000 hombres, mientras dos cuerpos de reserva se hallaban aún en formación. Así, el sitio de Buda constituye el punto de inflexión de la guerra húngara de 1848-1849, y si realmente hubo alguna vez relaciones traidoras entre Görgey y los austriacos, debieron de tener lugar por esta época.

La fortaleza de Buda no era más que un débil vestigio de aquella antigua plaza fuerte de los turcos, desde la cual tantas veces habían rechazado todos los ataques de los ejércitos húngaros e imperiales. Los fosos y las murallas habían sido allanados, y solo quedaban los muros principales, construcciones de considerable altura revestidas de mampostería. En sus líneas generales, la fortaleza formaba un rectángulo cuyos lados estaban interrumpidos de modo más o menos irregular, lo que permitía un fuego de flanqueo bastante eficaz. Una fortificación de campaña recién construida descendía desde el lado oriental hasta el Danubio y protegía la obra hidráulica que abastecía de agua a la fortaleza. La guarnición, al mando del general mayor Hentzi, oficial valiente y resuelto, constaba de cuatro batallones, aproximadamente una compañía de zapadores y la dotación de artilleros correspondiente. Setenta y cinco piezas de artillería estaban emplazadas en las murallas. Una vez completado el cerco de la ciudad y efectuado un breve cañoneo con piezas pesadas de campaña, Görgey intimó a la guarnición a la rendición. Al ser rechazada, ordenó a Kmety que asaltase la obra hidráulica. Protegida por el fuego de todos los cañones disponibles, avanzó su columna, pero la artillería de la fortificación de campaña, que batía su línea de marcha, la hizo retroceder pronto. Quedó así demostrado que un ataque directo jamás conduciría a la toma de la plaza, y que era indispensable un ataque de artillería para abrir primero una brecha practicable. Pero no se disponía de cañones más pesados que los de a doce, y aun para éstos faltaban municiones. Al cabo de algún tiempo, sin embargo, llegaron de Komorn cuatro piezas de a veinticuatro, una de a dieciocho y, posteriormente, seis morteros. Se emplazó una batería de brecha en una altura, a 500 yardas del ángulo noroeste de la muralla, y el 15 de mayo abrió fuego. Antes de ese día, Hentzi, sin motivo alguno y sin posibilidad alguna de obtener ventaja de semejante proceder, había bombardeado la ciudad de Pest. El 16 la brecha estaba abierta, aunque apenas practicable, pero Görgey ordenó a pesar de todo el asalto para la noche siguiente. Una columna debía asaltar la brecha, otras dos escalar las murallas y una cuarta, al mando de Kmety, tomar la obra hidráulica. El asalto fracasó en todos los puntos. Se reanudó el ataque de artillería. Mientras la batería de brecha completaba su labor, las empalizadas en torno a la obra hidráulica fueron destruidas con los cañones de a doce y se bombardeó el interior de la fortaleza. Cada noche se llevaban a cabo ataques fingidos para inquietar a la guarnición. A última hora de la tarde del 20 se preparó otro asalto. Las cuatro columnas y sus objetivos siguieron siendo los mismos, y antes del amanecer del 21 avanzaron sobre la fortaleza. Tras una lucha desesperada, en cuyo transcurso el propio Hentzi dirigió la defensa de la brecha y fue herido de muerte, el 47.° batallón Honvéd tomó la brecha, seguido por el 34.°, mientras Kmety asaltaba la obra hidráulica y las tropas del 3.er cuerpo de ejército, al mando de Knezich, escalaban las murallas cerca de la Puerta de Viena. Siguió un violento combate en el interior de la fortaleza, pero pronto se rindió la guarnición. De 3.500 hombres, unos 1.000 fueron muertos y el resto hechos prisioneros. Los húngaros perdieron 600 hombres durante el asedio.