Friedrich Engels

Bidassoa

Escrito hacia el 11 de febrero de 1858.

Del inglés.

[«The New American Cyclopædia», tomo III]

Bidassoa: pequeño río de las provincias vascongadas de España, célebre por las batallas libradas en sus orillas entre los franceses, al mando de Soult, y los ingleses, españoles y portugueses, a las órdenes de Wellington. Tras la derrota de Vitoria en 1813, Soult concentró sus tropas en una posición cuyo flanco derecho se extendía frente a Fuenterrabía, a orillas del mar, teniendo el Bidassoa delante, mientras que el centro y el flanco izquierdo se prolongaban por diversas cadenas de colinas hacia Saint-Jean-de-Luz. Desde esta posición intentó socorrer a la guarnición sitiada de Pamplona, pero fue rechazado. San Sebastián, asediada por Wellington, se hallaba en grave aprieto, y Soult decidió obligar al adversario a levantar el sitio. Desde su posición en el curso bajo del Bidassoa, no había más que nueve millas hasta Oyarzun, aldea situada en el camino a San Sebastián; y si lograba tomar esta aldea, el sitio tendría que ser levantado. En consecuencia, a fines de agosto de 1813 reunió dos columnas en el Bidassoa. Una, en el ala izquierda, al mando del general Clausel, compuesta por 20.000 hombres y 29 cañones, tomó posición en una cadena de colinas frente a Vera (localidad tras la cual el curso alto del río estaba en poder de los aliados), mientras que el general Reille, con 18.000 hombres y una reserva de 7.000 al mando de Foy, se situó aguas abajo, cerca del camino de Bayona a Irún. El campamento atrincherado francés, en la retaguardia, fue ocupado por d’Erlon con dos divisiones, para rechazar cualquier posible movimiento envolvente del ala derecha aliada.

Wellington, informado del plan de Soult, había tomado todas las precauciones. El extremo flanco izquierdo de su posición, cubierto por delante por la desembocadura del Bidassoa, perteneciente a la zona de marismas, estaba bien atrincherado, aunque débilmente guarnecido; el centro, formado por

los crestas sumamente escarpadas y abruptas de San Marcial, se hallaba fortificado con obras de campaña y era mantenido por los españoles de Freire, mientras que la 1.ª división británica permanecía en reserva detrás, a la izquierda, cerca del camino a Irún. El flanco derecho, en las rocosas pendientes del monte Peña de Haya, lo defendían los españoles de Longa y la 4.ª división anglo-portuguesa, enlazando la brigada Inglis de la 7.ª división este flanco con la división ligera en Vera y con las tropas que ya antes habían sido enviadas hacia la derecha, a las montañas. El plan de Soult era el siguiente: Reille debía tomar San Marcial (que pensaba convertir en cabeza de puente para operaciones ulteriores) y empujar a los aliados contra su flanco derecho, hacia los desfiladeros del Peña de Haya, dejando así expedito el camino real para que Foy avanzase directamente hacia Oyarzun, mientras que Clausel, tras dejar una división para vigilar Vera, cruzaría el Bidassoa algo más abajo de esa localidad y arrollaría cuesta arriba del Peña de Haya a todas las tropas que se le opusieran, apoyando y flanqueando de esta manera el ataque de Reille.

En la mañana del 31 de agosto, las tropas de Reille vadearon el río en varias columnas, tomaron por asalto la primera cadena de alturas de San Marcial y avanzaron contra la cresta más elevada, que domina la comarca. Pero en aquel terreno difícil, sus tropas mal conducidas cayeron en desorden; tiradores y reservas se entremezclaron y en algunos puntos se apiñaron en masas informes, cuando las columnas españolas bajaron corriendo del monte y las arrojaron de vuelta al río. Un segundo ataque tuvo inicialmente más éxito y llevó a los franceses hasta la posición española, pero entonces se agotó su ímpetu, y una nueva acometida de los españoles los rechazó en gran desorden hasta el Bidassoa. Entretanto, Soult, que había sabido que el ataque de Clausel progresaba felizmente, que este ganaba terreno lentamente en el Peña de Haya y empujaba ante sí a portugueses, españoles y británicos, se disponía precisamente a formar columnas con las reservas de Reille y las tropas de Foy para un tercer y decisivo ataque, cuando llegó la noticia de que d’Erlon había sido atacado por fuerzas considerables en su campamento. Tan pronto como la concentración de los franceses en el curso bajo del Bidassoa no dejó duda alguna acerca del objetivo real del ataque, Wellington había ordenado a todas las tropas de su extremo flanco derecho, que se hallaban en las montañas, que atacasen cuanto tuvieran delante. Este ataque, aunque rechazado, fue muy serio y podía repetirse. Al mismo tiempo, una parte de la

división ligera británica fue situada en la orilla izquierda del Bidassoa, para flanquear el avance de Clausel. Soult renunció entonces al ataque proyectado y retiró las tropas de Reille al otro lado del Bidassoa. Las tropas de Clausel no fueron retiradas hasta bien entrada la tarde, y tras un reñido combate por la conquista del puente de Vera, ya que los vados se habían vuelto intransitables a causa de una fuerte lluvia caída aquel día, los aliados tomaron San Sebastián por asalto, a excepción de la ciudadela; esta última se rindió el 9 de septiembre.

La segunda batalla del Bidassoa tuvo lugar el 7 de octubre, cuando Wellington forzó el paso del río. La posición de Soult era aproximadamente la misma de antes; Foy ocupaba el campamento atrincherado de Saint-Jean-de-Luz, d’Erlon ocupaba Urdax y el campamento de Ainhoa, Clausel estaba apostado en una cadena de alturas que une Urdax con la parte baja del Bidassoa, y Reille se extendía a lo largo de ese río, desde el flanco derecho de Clausel hasta el mar. Todo el frente estaba atrincherado, y los franceses se hallaban aún ocupados en la fortificación de sus posiciones. El ala derecha británica se encontraba frente a Foy y d’Erlon; el centro, compuesto por los españoles de Girón y la división ligera, con los españoles de Longa y la 4.ª división en reserva, en total 20.000 hombres, se hallaba frente a Clausel, mientras que en el Bidassoa inferior los españoles de Freire, la 1.ª y la 5.ª división anglo-portuguesas y las brigadas independientes de Aylmer y Wilson, en total 24.000 hombres, estaban preparados para atacar a Reille. Wellington lo preparó todo para un golpe por sorpresa. Sus tropas fueron situadas, bien ocultas a la vista del enemigo, en la noche anterior al 7 de octubre, y las tiendas de su campamento no fueron desmontadas. Además, unos contrabandistas le habían informado de la ubicación de tres vados a través de la desembocadura del Bidassoa, perteneciente a la zona de marismas, vados todos ellos transitables durante la marea baja y desconocidos para los franceses, quienes se consideraban completamente seguros por ese lado. En la mañana del día 7, cuando las reservas francesas se hallaban muy atrás, en el campamento, y cuando muchos soldados de la única división francesa en primera línea habían sido destacados para trabajar en los reductos, la 5.ª división británica y la brigada de Aylmer atravesaron la zona de marismas y marcharon contra el atrincherado llamado campamento de los Sansculottes. Tan pronto como alcanzaron la otra orilla, los cañones de San Marcial abrieron fuego y otras cinco columnas avanzaron para cruzar el río. Se desplegaron en la orilla derecha antes de que los franceses pudieran ofrecer resistencia alguna; en efecto, la sorpresa fue completa; a medida que los batallones franceses llegaban aislados y

en desorden, eran aniquilados, y toda la línea, incluida la posición clave, el monte Croix de Bouquets, fue tomada antes de que pudiera llegar refuerzo alguno. Los campamentos de Biriatu y Bildox, que enlazaban a Reille con Clausel, fueron desbordados por la toma del monte Mandale por Freire, y abandonados. Las tropas de Reille se retiraron desordenadamente hasta que fueron detenidas en Urugne por Soult, que llegó a toda prisa desde Espelette con las reservas. Allí mismo fue informado de un ataque a Urdax, pero no abrigó un solo instante duda acerca del verdadero objetivo del ataque y marchó hacia el bajo Bidassoa, a donde llegó demasiado tarde para cambiar el curso de la batalla. El centro británico había atacado entretanto a Clausel y conquistó paso a paso su posición, tanto mediante ataques frontales como de flanco. Al atardecer, Clausel se hallaba apiñado en el punto más alto de la cresta, el Grand Rhune, y al día siguiente abandonó este monte. Las pérdidas de los franceses ascendieron a unos 1.400 hombres, las de los aliados a unos 1.600 entre muertos y heridos. El golpe por sorpresa fue llevado a cabo con tal acierto que la defensa real de las posiciones francesas tuvo que ser efectuada por solo 10.000 hombres, los cuales, atacados vigorosamente por 33.000 aliados, fueron desalojados de sus posiciones antes de que pudiera acudir en su auxilio ningún refuerzo.