Friedrich Engels

Metralla

Escrito hacia el 21 de enero de 1858.

Del inglés.

["The New American Cyclopædia", Volumen IV]

Metralla
o
bote de metralla –
consiste en un cierto número de balas de hierro forjado, empaquetadas en un bote de hojalata de forma cilíndrica. Las balas para la artillería de campaña se disponen regularmente en capas, pero para la mayoría de los tipos de cañones de sitio y navales, simplemente se echan en el bote hasta llenarlo, tras lo cual se suelda la tapa. Entre un extremo del bote y la carga se inserta un fondo de madera. El peso de la bala varía según las distintas clases de piezas y los reglamentos de cada ejército. Los ingleses tienen para sus pesados cañones navales balas de 8 onzas hasta 3 libras; para sus cañones de campaña de 9 libras, balas de 1 1/2 y 5 onzas, de las cuales 126 o 41 llenan un bote para una carga. Los prusianos emplean 41 balas, cada una de las cuales pesa 1/32 del peso de la bala maciza correspondiente. Los franceses, hasta 1854, tenían casi el mismo procedimiento; de qué manera lo hayan podido modificar desde la introducción del nuevo obús, no podemos decirlo. Para la artillería de sitio y de fortaleza, las balas se disponen a veces en un saquito alrededor de un eje que sobresale del fondo de madera, ya sea en forma de racimo (de donde proviene el nombre de proyectil de racimo) o en capas regulares con placas redondas de madera o hierro entre cada capa, todo ello encerrado en un saquito de lienzo.

La variedad más recientemente introducida es la metralla esférica, llamada comúnmente granada Shrapnel por su inventor, el general británico Shrapnel. Consiste en una esfera de hierro colado de paredes delgadas (de 1/3 a 3/4 de pulgada de espesor de hierro) con un tabique separador o divisor en el centro. La parte inferior está destinada a contener una carga explosiva, la superior contiene balas de plomo de fusil. Se inserta una espoleta que contiene una mezcla cuidadosamente preparada, en cuyo exacto ritmo de combustión, calculado con precisión, se puede confiar. Se introduce una mezcla entre las balas de

plomo para que no se agiten. En su empleo en campaña, la espoleta se corta a la longitud requerida por la distancia al enemigo y se introduce en la granada. A una distancia de 50 a 70 yardas del enemigo, la espoleta se ha consumido por completo y hace explotar la granada, de modo que las balas son lanzadas contra el enemigo exactamente como si se hubiera disparado una metralla común sobre el lugar donde la granada estalla. La precisión de las espoletas que hoy se alcanza en diversos ejércitos es muy grande, y de este modo el nuevo proyectil capacita al artillero para lograr el efecto exacto de los proyectiles de racimo a distancias a las que antes solo podían emplearse balas macizas. El proyectil hueco común produce un efecto sumamente destructor hasta 200 yardas, pero puede emplearse hasta 500 yardas; su efecto contra líneas de infantería o caballería en formación cerrada que avanzan es terrible; contra tiradores, es de poca utilidad; contra columnas, las balas macizas serán por lo general más adecuadas. La metralla esférica, por otra parte, es sumamente eficaz a distancias de 600 a 1.400 yardas y, con la elevación adecuada y una espoleta larga, puede dispararse a distancias aún mayores con probabilidad de hacer efecto. Debido a su explosión en las proximidades del enemigo, que mantiene la nube de balas densamente concentrada, puede emplearse con éxito contra tropas en casi cualquier formación, excepto tiradores. Tras la introducción de la metralla esférica, esta se empleó en casi todos los ejércitos europeos, una vez que cada uno hubo inventado una mezcla de espoleta adecuada; esa fue la única dificultad; y de las grandes potencias europeas, solo Francia no había tenido aún éxito en este punto. Sin embargo, nuevos experimentos, casualidades o sobornos pondrán sin duda pronto a esta potencia en posesión del secreto.