Carcasa: — una granada cargada con una mezcla inflamable, cuya llama sale por 3 o 4 orificios y es tan intensa que apenas puede extinguirse. Las carcasas se disparan de la misma manera que las granadas corrientes desde morteros, obuses y cañones, y arden de 8 a 10 minutos. La mezcla se funde sobre fuego y se vierte caliente en las granadas, o bien se trabaja con la ayuda de una grasa fluida hasta obtener una masa compacta que luego se introduce a presión en la granada. Los orificios de ignición se tapan con corchos o tapones de madera, a través de los cuales un tubo lleno de mixto inflamable penetra en la granada. Antiguamente estas carcasas, al igual que las actuales granadas de metralla, se fundían con un tabique separador o divisorio, de modo que la parte inferior estaba destinada a recibir una carga explosiva de pólvora; pero hoy se ha abandonado ese procedimiento complicado. Anteriormente se utilizaba otro tipo de carcasas, construidas a modo de un ligero balón: dos aros circulares de hierro que se cruzaban en ángulo recto, forrados de lona, con lo que se formaba un cuerpo esferoidal incompleto que se llenaba con una mezcla similar, compuesta en su mayor parte de pólvora y pez. Sin embargo, estas carcasas se han suprimido, porque su gran ligereza hacía casi imposible dispararlas a una distancia mayor o con alguna precisión. Las mezclas de carga de nuestras modernas carcasas varían considerablemente, pero en conjunto se componen principalmente de salitre y azufre, mezclados con una sustancia resinosa o grasa. Así, el ejército prusiano utiliza 75 partes de salitre, 25 partes de azufre, 7 partes de pólvora molida y 33 partes de colofonia. Los británicos utilizan 100 partes de salitre, 40 partes de azufre, 30 partes de resina, 10 partes de antimonio, 10 partes de sebo y 10 partes de trementina. Las carcasas se emplean principalmente en los bombardeos y, en ocasiones, en el cañoneo de buques de guerra; no obstante, en este último caso han sido reemplazadas casi por completo por las balas puestas al rojo, que son más fáciles de fabricar, de mayor precisión y de efecto incendiario mucho más considerable.